Pío Moa

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La explicación de Baltanás

9 de Mayo de 2009 - 09:47:20 - Pío Moa

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No conocía el argumento de Enrique Baltanás, traído ayer al blog por perieimi sobre la razón de que Calisto y Melibea no se casen.  Me parece el más adecuado, y nuevamente nos hace conscientes de la sutileza inigualable de Rojas, el cual sugiere a través de la misma acción, y no por aclaraciones explícitas; lo que exige a su vez sutileza y reflexión del lector. Solo una incoherencia, a mi juicio, en Baltanás: si Melibea se deja arrastrar no es por la honra perdida, ya que el daño tendría fácil remedio en el matrimonio, al no haber perdido la honra más que con su amante. Así ocurría muy a menudo entonces y después, incluso ahora. Tampoco la joven se pierde por ser una “mujer encerrada y novelera”, explicación que suena a psicologismo de buen tendero progresista por lo de encerrada y tradicional por lo de novelera. Estos argumentos psico-sociológicos estropean la lógica artística y solo exponen prejuicios “modernos”. La causa del desastre parece más bien la percepción, por parte de Melibea, de que Calisto no buscaba casarse, sino más bien cazar y no ser cazado. Pero ella ya ha ido muy lejos para retroceder y prefiere ser “buena amiga” que “mala casada”, confesión de que las uvas están verdes, por lo que su pasión la lleva a contentarse y someterse al chisgarabís obsesionado  por la caza de  una presa tan espléndida,  y  también él apasionado, aunque de otra forma. En la sumisión de una Melibea por otra parte orgullosa hay quizá la esperanza de un cambio en la actitud de su amante. Como fuere, la acción llega a su fin demasiado pronto para hacer posible la enmienda, y Calisto muere “sin confesión” y ella esperando un improbable perdón divino.

El análisis de Baltanás me parece definitivo, dentro de lo que pueden serlo estas explicaciones. Muy superior al de Maravall, este mucho más sociologista, con tópicos como el de la “enajenación” social o del “mal que sufren los hombres en la época”. O cuando afirma que tal amor no tiene más salida que la muerte. Esto último es evidentemente falso y lo anterior carece de interés. Y el libro de Rojas no es moralizador, sino moral.  

http://parnaseo.uv.es/Lemir/Revista/Revista5/Calisto/Baltanas.htm

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La chusma política

**** El Gobierno pide "respeto" ante la ley que prohíbe estudiar en castellano, por boca de la inenarrable vice arpía. Claro. Y respeto a la ETA, a los déspotas tercermundistas, a la sentencia del 11-m (si usted no cree que a unos cuantos delincuentes musulmanes y a un minero trastornado les dio un buen día por cometer  el mayor atentado de la historia de España, está claro que es usted un conspiranoico), etc. Y falta de respeto a la democracia, a las víctimas del terrorismo, a los derechos de los españoles y a España. Cada cual sus respetos.

**** Lanzar piedras y amenazar con dinamita es "pacífico" según los sindicatos 

Naturalmente. Y hacérselo a ellos, más pacífico todavía.


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A partir de Franco para antifranquistas, he pensado sobre aspectos como este: 

En Época

OBSERVATORIO DE LA SALUD SOCIAL

Existen hoy muchos “observatorios” internacionales,  sobre los derechos humanos y demás, casi todos en inglés y con una mentalidad anglosajona. Sería interesante organizar en España un “observatorio de la salud social”, del país y del mundo, comparando a unos países con otros.

¿En qué consiste la salud social?  No es fácil identificarla de manera positiva, pero ya indiqué en otra ocasión el modo de medirla, de forma negativa, a partir de indicadores de situaciones o actitudes que generalmente identificamos como perjudiciales: el consumo de drogas, el alcoholismo, el suicidio, el maltrato doméstico, el fracaso escolar, la prostitución, el aborto, la pornografía pública (en la publicidad, por ejemplo), las familias monoparentales, las enfermedades de transmisión sexual, los embarazos de adolescentes, el juego, los desarreglos mentales, la delincuencia, el número de presos, la corrupción, el terrorismo y otros diversos índices que por sí mismos nos dan sobre las sociedades una información diferente, pero no menos crucial, que los datos económicos o meramente políticos. Pues estamos cayendo en la barbarie de entender el estado y valor de una sociedad casi exclusivamente a partir de su nivel de ingresos o de ciertas actitudes públicas.

Naturalmente, aquí solo expongo un esbozo de los fundamentos de ese observatorio, que podrían refinarse mucho. El maltrato doméstico, por ejemplo, es difícilmente cuantificable, porque generalmente se produce en la intimidad familiar, pero puede construirse una aproximación a partir de la “punta del iceberg”, es decir, del indisimulable número de muertes, sobre todo de mujeres y de niños; o del abuso sexual contra estos, que de vez en cuando asoma a la prensa, pero que requeriría investigaciones más sistemáticas. El fracaso familiar queda bastante bien expresado por el número de divorcios, de abortos y de embarazo de adolescentes. Más complicado resulta cuantificar la corrupción, ya que normalmente su conocimiento viene de investigaciones de la prensa y de los procesos judiciales, pero un país en que la corrupción está muy extendida y “aceptada”, o donde la oposición apenas se preocupa de ella, por su propio interés, puede arrojar superficialmente unos índices bajos. Sobre la pornografía pública, es decir, la invasión del espacio público por la pornografía más o menos clara, en la calle y en los medios de masas, tampoco existen, que yo sepa, estudios. Resulta a veces muy difícil definir y distinguir la pornografía,  pero en líneas generales la etimología de la palabra nos da una pista: prostitución exhibida –más bien que descrita–. La pornografía pública es un aspecto de la prostitución inmediata, la oferta mercantil de sexo.

Estos fenómenos se dan en todas las sociedades, y la pretensión de acabar radicalmente con ellos es utópica y contraproducente, porque conduce a destruir la libertad. Pero también pueden enfermar y destruir una sociedad. Suiza sufre, sin duda, corrupción, pero harto menos que España, donde también hay mucha más ahora, con toda probabilidad, que en tiempos de Aznar. Aquí todos los índices de “mala salud” han experimentado un auge espectacular a lo largo de los últimos decenios, y quizá pueda establecerse una concomitancia significativa entre ellos y determinadas actitudes políticas. Un observatorio de salud social podría tener suma utilidad para entender diversas situaciones y cambios.

Invito a personas interesadas a poner en práctica la idea, superando la tradicional inercia española. Se quejó una vez Julián Marías de que sus explicaciones y propuestas solían encontrar aceptación, incluso calurosa, entre  mucha gente… pero ahí quedaba todo, sin dar pie a iniciativas prácticas. Esto es muy decepcionante, pero me temo que caracteriza a la mentalidad española de derecha: por lo común, las izquierdas son más activas en defender y expandir sus cosas.

Comentarios (174)

« 1 2 3 4 »

1 Sherme, día 9 de Mayo de 2009 a las 10:21
Con todo, solo son señales de que esta sociedad ha perdido el Norte... alguien nos ha hurtado la brújula y navegamos sin rumbo mientras el capitán, borracho o enajenado, balbucea banalidades sin sentido, engolando la voz con intención solemne, que no pasa de ridícula. ¡Perogrullo es su guía y su profeta!

Zapo, efecto o causa. He ahí el dilema. ¿nos lo ha traído él, y los suyos, o hemos abocado en él como inepto "Duce" de "estepaís"...

Lo que está meridianamente claro es que con el rumbo que llevamos... el abismo está a las puertas... y los músicos tocando en la cubierta...
2 gaditano, día 9 de Mayo de 2009 a las 10:23
El selor Moa lo estropea todo con su cerrada (Vade retro, expresión que delata en mí al progresista) obsesión por verlo todo bajo el prisma falso de valores de derecha, valores de izquierda o como quiera decirlo.
Si uno se aleja de cuatro pelagatos intelectuales con pretensiones de conocer a los españoles por dentro y por fuera verá que la mayoría de la gente comparte muchos más criterios para valorar las cosas de los que estos obsesólogos creen. Obsesólogos "de derechas" como Moa o "de izquierdas" como mescaler y alruga.

¿La salud pública, la salud moral? ¿La de ayer y la de hoy? Vale. Podríamos empezar por intentar analizar lo que ha sido la experiencia de vida de la infancia en el mundo desde hace siglos.
Pronto veríamos que,aún empezando con los datos más superficiales, la cosa tenía miga, que ninguna sociedad ni nación podía presumir demasiado a este respecto.
Naturalmente, a medida que profundizásemos sobre vivencias entraríamos en cuestiones de valoración, prejuicios y dogmas sobre lo que es normal o necesario y lo que no lo es. Pero en todo caso veríamnos lo fuera de lugar que está cualquier simplismo reaccionario sobre los malos tiempos actuales, la degradación actual etcétera...

¿quién podría cuantificar las bofetadas y amenazas de todo tipo, la angustia que se inducía en los niños hace diez, cien, doscientos, quinientos años? Algunos lo intentan e incluso intentan elaborar leyes de evolución histórica de esas actitudes, como LLoyd de Mause en su historia de la infancia, al que sin negarle su sensibilidad para la condición vital infantil,no le acompaña más que un éxito menor en su intento, por la enorme simplificación que supone su esquema en algo tan complejo.
Por otro lado es evidente que en un mundo en el que el aborto y el divorcio sean ilegales habrá menos abortos y menos divorcios. Como lo del aborto es un todo o nada sobre la vida y la muerte, el aborto no debería ser legal, no así el divorcio.
¿la vida familiar? Moa parece ignorarlo todo, cuando le conviene sobre los tabúes, el secretismo y la culpabilización que pesaban-y aún pesan- sobre las víctimas, por poner un ejemplo- de abusos sexuales hasta hace bien poco. Quien lea libros como el testimonio de la inglesa/irlandesa Toni Maguire en "No se lo digas a mamá" comprobará cómo era en la Europa de los cincuenta la mentalidad social cuando se descubría algo así.De espanto.
Hoy, aunque se habla mucho más de la violencia de hombres contra mujeres o de género, se sigue hablando muy poco de la violencia contra la infancia y, desde luego poquísimo, de la frecuentísima violencia que ejercen muchas mujeres contra sus hij@as.
Un cierto feminismo sectario y un conservadurismo idealizador de la figura materna y la sacrosanta familia se dan la mano aquí para minimizar y silenciar estas realidades.
Seguiremos...
3 mescaler, día 9 de Mayo de 2009 a las 10:39
#2 Un sectario que, como buen sectario, acusa de sectarios a los demás. Qué patético eres, gadititi...
4 ShinBeth, día 9 de Mayo de 2009 a las 10:42
ArrowEco #157

Es a la democracia a la que se le ha de exigir que se comporte como tal o que se cambie el nombre.


Aqui cometemos un error muy comun.

Democracia viene del griego , demos y kratein.
Lo que traducido puede significar "Poder del pueblo" o "Poder para el pueblo"

Hace unicamente referencia a un mecanismo de eleccion del pueblo para sus gobernantes.

Democracia no implica para nada ni leyes justas , ni decisiones sabias
, ni tampoco mas libertades , ni separacion de poderes ni nada de nada de todo eso.

El estado de derecho con su constitucion y su separacion de poderes , los mecanismos de control interno y su garantia de las libertades
es el que es la herramienta y denominacion correcta.

Una vez entendido esa diferencia , no cometeremos el error de pedirle a la democracia cosas imposibles para ella, como por ejemplo "que se comporte".



5 ArrowEco, día 9 de Mayo de 2009 a las 11:03
VV

Buenos días nos dé Dios.

#4

No le he entendido ¿me lo puede volver a explicar?
6 ArrowEco, día 9 de Mayo de 2009 a las 11:13
VV

¿Cuánto hace que no reza?

Oración al Santo Ángel Custodio de España

1 "Bienaventurado espíritu celestial,
2 a quien la Divina Misericordia
3 se ha dignado confiar el glorioso Reino de España,
4 para que lo defiendas y custodies.

5 Postrados ante ti y en amorosa unión contigo
6 damos al Señor humildes y fervientes gracias
7 por haber tenido para con nosotros la misericordiosa providencia
8 de ponernos bajo tu protección.

9 Contigo le alabamos y bendecimos
10 y a su divino servicio rendidamente nos ofrecemos.

11 Acepta, Ángel Santo, estos piadosos cultos
12 que a tu honor dedicamos.

13 Ilumina nuestras inteligencias,
14 conforta nuestras voluntades,
15 presenta al Señor nuestras plegarias avaloradas con las tuyas.

16 Defiéndenos del enemigo de nuestras almas,
17 que también lo es, y muy feroz, de nuestra Patria.

18 Alcánzanos del Señor que saquemos fruto y provecho espiritual de estos cultos,
19 que crezcamos en la veneración a ti,
20 en tu amor y en la docilidad a tus enseñanzas y dirección.

21 Para que defendidos, custodiados y regidos por ti
22 sirvamos fidelísimamente a Dios en nuestra vida privada y pública.

23 Para que se salven muestras almas y las de nuestros compatriotas todos;
24 para que España sea siempre el paladín de la Fe Católica
25 y Dios Nuestro Señor la bendiga, prospere y glorifique.

Amén
7 Sorel, día 9 de Mayo de 2009 a las 11:20
Buenos días.

Dice el señor Moa:

[...]Pues estamos cayendo en la barbarie de entender el estado y valor de una sociedad casi exclusivamente a partir de su nivel de ingresos o de ciertas actitudes públicas [...]

Consecuencias éstas de la decadencia del sistema demoliberal que padecemos. Entorno en el que la "chusma política" se encuentra a las mil maravillas.
8 ShinBeth, día 9 de Mayo de 2009 a las 11:27
ArrowEco #5

Democracia solo hace referencia a un sistema de sufragio para decidir por mayoria la ocupacion de puestos de gobierno o dirección.

Significa que todos los demas conceptos como , libertades individuales , constitucion , separacion de poderes etc etc , se le han atribuido a la democracia falsamente , cuando hay que atribuirselo al estado de derecho.

Bajo ese falso concepto de atribuirle a la democracia cualidades que no son suyas , sino del estado de derecho , se cometen las grandes barbaridades.

Voy a poner un ejemplo extremo:

Alguien hace una campaña que los pelirojos son un peligro para la sociedad porque el gen del "pelo rojo" conlleva a la vez una debilidad manifiesta del sujeto hacia ideas fascistas.

La campaña coge brio y convence a la mayoria de la poblacion con pelo oscuro y a los rubios.

La mayoria decide que sus gobernantes legislen para que a los pelirojos hay que meterlos a la carcel.

Eso es perfectamente "democratico" !


El quien protege al "pelirojo" de ese disparate es el estado de derecho , quien le garantiza poder llevar su pelo rojo e incluso tener ideas no conforme con la mayoria de la poblacion, sin sufrir por ello merma en sus derechos individuales.

Vas captando lo que quiero decir?

9 manuelp, día 9 de Mayo de 2009 a las 11:29
No he entendido casi nada de la explicación del sr. Moa sobre las motivaciones de Calisto y Melibea para no casarse y en el enlace de Baltanás, lo he dejado a medias, pues es un rollo de cuidado.
De todas formas, si se quiere una novela sobre amores "prohibidos" con hondura psicológica, yo prefiero con mucho, "La Regenta" de Clarín.

Si me permite una pregunta gaditano, sin pensar que le acoso y le tengo mania, ¿me puede explicar como en esas sociedades maravillosas en las que a los niños no se les maltrataba nada, tampoco se llegó al paraiso en la tierra?.
Me refiero, por ejemplo, a las tribus de indios norteamericanos, en las que según todos los testimonios, los niños disfrutaban de una libertad total y del cariño de todos los adultos. Pero que , sin embargo, eran unos hij.opu.tas de mucho cuidado con sus enemigos, es decir no habian desarrollado ningún sentido moral, más allá de la solidaridad de clan.
10 gaditano, día 9 de Mayo de 2009 a las 11:40
mescaler: en cuestión de mis ideas pierdes pié. Fuera de tu limitado alcance.
¿Un sectario yo?:
Puedo detestar algunas opiniones de Moa y a la vez reconocer lo que tiene de razón en algunas o los méritos de su prosa de viajes.
¿Un secatrio yo? Puedo detestar la ideología de los arrows, ideas,y de eleas y a la vez aplaudirles y apoyarles en su lucha contra el aborto.
¿un sectario yo?
Puedo simpatizar con el derecho de defensa de israel y a la vez criticar a Moa cuando negaba que la bomba del hotel King David fuese terrorismo.
¿Un sectario yo? Puedo detestar el contenido de las teorías freudianas sobre la sexualidad infantil y a la vez aplaudir que dirigiese la atención del pensamiento moderno hacia la importancia de las emociones y vivencias infantiles y sus secuelas psicosomáticos.
¿un sectario yo? Puedo ser no creyente y a la vez apreciar ciertos aspectos de la sensibilidad religiosa y el misterio al que intentan responder.
¿un sectario yo?
Puedo ser racionalista y a la vez detestar cualquier simplismo reduccionista de la naturaleza humana.
¿un sectario yo?
Aprecio a los mejores de los ideales republicanos de 1936, detesto el franquismo y a la vez no me tapo los ojos ante el totalitarismo y la violencia del Frente Popular.
¿un secatrio yo?
Puedo estar de acuerdo con los manuel ps y shermes y leads en una visión de la democracia liberal y a la vez discrepar de ellos en montones de cuestiones relacionadas con el patriotismo, la historia de España, de la Conquista, de la guerra de la independencia o en temas de libertad de consumo de drogas, de educación libertaria, dde derechos de los pacientes mentales y oposición a la psiquiatría biologicista etc...
Mira mescaler, hablando en plata: Te vengo grande para tu cutre horizonte mental, me temo.Estudia y luego hablamos.
11 Sorel, día 9 de Mayo de 2009 a las 11:40
#8 ShinBeth

¡Qué casualidad! Ese ejemplo, ¿se lo ha inventado usted o lo ha tomado de algún sitio?
12 Sorel, día 9 de Mayo de 2009 a las 11:47
Lo digo porque a lo largo de la historia los bermejos no hemos sido bien vistos.

Creo que en la antigua Grecia éramos identificados como monstruos vampíricos cuyo destino era... ya pueden ustedes imaginarlo.
13 manuelp, día 9 de Mayo de 2009 a las 11:50
# ShinBeth


Oiga, por casualidad ¿conoce algún buen libro ó fuente donde estudiar el nacimiento y desarrollo de la organizacion de su nick, y del Aman y el Mossad?.

14 gaditano, día 9 de Mayo de 2009 a las 11:51
manuel p: Es que me niego a discutir el tema en tu habitual simplismo. Tienes erudición sobrada en algunos temas pero a la hora de pENSAR y matizar no vas muy lejos.
¿De qué sociedades indias hablas? Yo no sé gran cosa de ellas. Como todas las sociedades calificadas de "primitivas" variaban mucho entre sí y en sus actitudes, costumbres y valores. Como podían variar Esparta y Atenas, o como pueden variar enormemente las actitudes a la infancia en el mismo país en distintas épocas, o en la misma época entre distintos grupos sociales, o en el mismo grupo entre distintas familias, o en la misma familia entre distintas personas.
Incluso en los animales, supuestamente dirigidos sólo por el instinto y sin la libertad humana, las observaciones de Jane Gooddall con chimpazés en su entorno natural han demostrado que hay diferencias individuales entre madres chimpazés y la calidad de atenciones con las que responden a sus bebés y que estas diferencias a su vez dejan secuelas en el futuro comportamiento materno de sus crías.
Si esto es verdad para los "instintivos" chimpazés cuánto más no lo será para los seres humanos.
Pero sin irte a grandes generalizaciones sobre tribus y otros colectivos humanos, léete por ejemplo el libro del psiquiatra Pincus y los criminales americanos y sus infancias.
Un ejemplo del tipo de estudio más en profundidad que pone de relieve las conexiones entre violencia y vivencia infantil.
15 manuelp, día 9 de Mayo de 2009 a las 11:58
gaditano

Se lo he dicho claramente, las tribus indias norteamericanas, sioux, cheyennnes, arapahoes, soshones, etc.
Todos los exploradores, misioneros, etc, que los visitaron dejaron escrito que los niños no eran reprimidos de ninguna manera.
Yo, a lo mejor, no voy muy lejos a la hora de pensar y matizar, pero usted, a lo mejor, se pasa siete pueblos, y sobre todo a la hora de calificar, se pinta solo.
16 ShinBeth, día 9 de Mayo de 2009 a las 12:03
Sorel #11

El ejemplo me lo he inventado yo sobre la marcha , pero ya conocia el desprestigio que sufrian los "bermejos" en la historia. Escogi a los pelirojos para este ejemplo por tratarse de un minoria claramente diferenciable.

manuelp #13

Yo soy el primo de ShinChan , por favor no me meta en lios pidiendome que haga cosas que contravienen las leyes de mi pais.

(secandome el sudor frio debajo de mi kipa)
17 Sorel, día 9 de Mayo de 2009 a las 12:03
Y SE ENFADAN PORQUE SE LES "CRIMINALIZA"
Lanzar piedras y amenazar con dinamita es "pacífico" según los sindicatos
Gritar "la próxima visita será con dinamita", y lanzar piedras es una "protesta pacífica". Así lo han dicho este viernes CCOO y UGT, para respaldar a los energúmenos que irrumpieron este jueves en la Asamblea de Madrid, espoleados también por PSOE e IU.

http://www.libertaddigital.com/nacional/lanzar-pie...

Esta gentuza marxistoide e izmierdosa hacen lo que han hecho durante toda su larga y extensa trayectoria de iniquidades, latrocinio y asesinatos.

Están crecidos ante la pasividad de un desgobierno cómplice y de una población anestesiada y aborregada.

La violencia se responde con violencia. ¿Y las Nuevas Degeneraciones? ¡uy qué miedo!
18 gaditano, día 9 de Mayo de 2009 a las 12:06
La única sociedad india sobre la que he leido algo en detalle es sobre una tribu del Amazonas en la que vivió Jean Liedloff y sobre la que escribió El Concepto del Continuo, alabando su manera de tratar a los niños: una mezcla de apego extremado en su primer año de vida, con contacto casi continuo entre madre y bebé, y de gran confianza y libertad en la capacidad posterior de los niños y la no necesidad de castigos y moralizaciones.
¿Eran santos estos indios yequana? Eran buenos con los miembros de su tribu. Que luego pudiesen ser duros con los de otras tribus, vistas como "otros" y ajenas a los vínculos afectivos de lo que consideran sus cogéneres se puede explicar sin negar el hecho evidente de su admirable actitud hacia la infancia y de los buenos efectos que eso tenía en su sociedad.
Basta salir de la mentalidad tribal y extender esas actitudes hacia toda la humanidad para comprender lo bueno que sería tratar como los yequana a todos los niños.
Pero véte con ese cuento a los pedagogos venenosos de ayer o de hoy, católicos, protestantes, musulmanes, conductistas, freudianos, piagetianos,franquistas, comunistas etc...etc...etc...
19 gaditano, día 9 de Mayo de 2009 a las 12:18
manuel p:Debes de haber leido montañas de textos sobre la infancia de esos misioneros...
Yo recuerdo ahora un libro de un fraile español y hay que tomarse con cautela todo lo que dice sobre los indios, fruto del prejuicio proselitista a veces, de su fantasía otras y mezclado todo con observaciones atinadas.
pero sí he leido algo sobre los sioux y su mentalidad y recuerdo que en "Infancia y Sociedad" del psicoanalista Ericksson, uno de los psicoanalistas menos pesimistas y más citados en su modelo de desarrollo infantil, que cuenta que las madres indias se escandalizaban de los consejos que les daban los psicólogos conductistas del gobierno americano sobre dejar llorar durante mucho rato a sus bebés antes de darles el pecho, cosa que para ellas era una crueldad. Y para mí, como los actuales consejos del nefasto Doctor Estivill, el autor más leido en la España tanto de Azanar como de Zapatero como de los nacionalistas periféricos, o los de la igualmente nefasta Supernanny, ese monstruo represor y manipulador de los niños que una televisión presenta como la última palabra de lo que la Ciencia de la Psicología Infantil aconseja sobre la educación en el hogar.
No creo que los indios fuesen más crueles que los colonos españoles o anglosajones con los ajenos a su tribu, pero habría que juzgar sus supuestas-ya digo, variaban-actitudes más ilustradas con la infancia en términos internos a su tribu, a lo que consideraban su gente y compararlos con cómo trataban los españoles o anglosajones a su propia gente.
20 gaditano, día 9 de Mayo de 2009 a las 12:23
Pero en lugar de perdernos, manuel p, en peligrosas y especulativas disquisiciones sobre tiempos y gentes remotas, sobre las que hay pocos datos, vengamos a nuestros días y observemos las consecuencias que tienen tales o cuales actitudes sobre crianza o educación en tales o cuales familias y escuelas.
Aquí sí estaríamos pisando terreno firme.
21 ArrowEco, día 9 de Mayo de 2009 a las 12:23
VV

#8

El "Estado de Derecho" es el motor de la Democracia, o eso nos pretenden hacer creer sus masones inventores. La una sin la otra no serían viables. Imagínese un Estado en el que el poder legislativo estuviera compuesto por personas elegidas a dedo por unos oligarcas o por un dictador. Las leyes que de allí emanaran no dejarían de ser leyes pero quebrantarían el principio de igualdad, libertad y pluralismo político. Tiene que darse una verdadera representatividad de los electores para darse la legitimidad preceptiva. No entiendo como llega a la disyuntiva que plantea.

22 Gorucho, día 9 de Mayo de 2009 a las 12:26
A los indicadores que propone Pío creo que se puede añadir otro, como el "mal ambiente", que en sí, no es más que la sensación de mal estar que se da en algunos momentos o lugares. No se trata de malos tratos, sino más bien de malos modos, de desconfianza, de cabreo, sin que se sepa muy bien a qué se debe. Creo que del mal ambiente surgen, con el tiempo, los males que describe Pío. Un ejemplo de esto que digo puede verse en la películas La Parranda, de Gonzalo Suárez, o La Caza, de Saura. O La Jauría Humana de Arthur Penn.

Este tema me interesa.

Saludos.



23 gaditano, día 9 de Mayo de 2009 a las 12:29
Me pregunto qué dirían los judeófobos mescaler y arrow si esta periodista hubiese sido palestina y el gobierno fuese el israelí.
pero claro, no encontrarán un ejemplo equiparable, porque en Israel se encarcela a la gente por delitos de terrorismo y no de opinión. Diferencias.

"Un tribunal iraní revisará el caso de periodista nacida en EEUU

hace 50 mins
Reuters

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Un tribunal de Irán realizará una audiencia el domingo sobre la apelación presentada por la periodista encarcelada Roxana Saberi, de origen iraní estadounidense, contra su condena de ocho años en prisión por espionaje, dijo el sábado su abogado. Seguir leyendo el arículo
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"La audiencia del tribunal de apelaciones será mañana", dijo el abogado de Saberi, Abdolsamad Khorramshahi, a Reuters.

Khorramshahi dijo que no sabía emitirá su fallo el tribunal. "El veredicto podría darse la próxima semana o en cualquier otro momento. No está claro cuándo".

Saberi fue encarcelada el 18 de abril acusada de espiar para Estados Unidos, el archienemigo de Irán. Su padre dijo que la periodista de 32 años comenzó una huelga de hambre el 21 de abril en la prisión Evin de Teherán para protestar contra su condena y la terminó el lunes.

El gobierno del presidente de Estados Unidos, Barack Obama, quien ha ofrecido un nuevo comienzo en la relación con Irán si "abre su puño", dijo que los cargos de espionaje contra Saberi no tienen fundamento y exigió su liberación inmediata.

El caso podría complicar los esfuerzos de Washington por lograr una reconciliación con la República Islámica después de tres décadas de desconfianza mutua.

24 ArrowEco, día 9 de Mayo de 2009 a las 12:34
VV

gadititi

¿A pero en Irán revisan sentencias y todo? ¡Y hasta votan para elegir a sus representantes! ¡Qué tíos!
25 ShinBeth, día 9 de Mayo de 2009 a las 12:39
ArrowEco #8

El sistema de eleccion no garantiza la cualidad moral u etica de los gobernantes elegidos.

Un sistema democratico no es para nada garantia para que los gobernantes no cometan barbaridades contra sus propios electores.

Hubo a lo largo de la historia muchos ejemplos de gobiernos de naciones con regimen absolutista que gobernaban con sabiduria , equidad para con los subditos y justicia ejemplar.

Las leyes las hacen personas con sus convicciones y con su propia escala de valores.

Si esas personas no tienen ni etica ni moral , las leyes que haran , pueden ser nefastas , pero perfectamente ajustadas "la democracia"!
26 ArrowEco, día 9 de Mayo de 2009 a las 12:47
VV

#25

El sistema de elección lo que "garantiza" es que los electores esten representados por los que ellos desean y no por otros, de este modo, si estos no demuestran ser válidos, bien sea por una deficiente calidad moral, o incapacidad para desempeñar su cargo; tienen la oportunidad de volver a elegir en un plazo máximo de cuatro años. Esos elegidos, encuentran en la elección su legitimidad para utilizar el poder correspondiente. Sin elección (democracia) no hay legitimidad. Es evidente que de un grupo de inmorales nada bueno se puede esperar a la hora de sacar adelante las leyes decentes. Por eso estoy de acuerdo con Vd, como no podría ser de otra forma, que el buen gobierno nada tiene que ver con elecciones por mayorías sino con la capacitación de las personas llamadas a ser líderes de las naciones. Franco es un claro ejemplo de lo que digo.
27 gaditano, día 9 de Mayo de 2009 a las 12:47
manuel P: Un sencillo estudio muy a ras de suelo, muy empírico y sin meterse en profundidaes psicológicas pero que muestra que la Ciencia más empírica corrobora lo que otro tipo de investigaciones afirma sobre la correlación entre vivencias infantiles y todo tipo de secuelas destructivas para la persona, tanto mentales como físicas:

http://www.acestudy.org/

Está en inglés pero en resumen consistió en elaborar un índice de las experiencias adversas más constatables de la infancia, desde el maltrato físico al abuso sexual, pasando por un progenitor alcohólico, o la ausencia de padres biológicos y relacionarlas con cosas como las futuras adicciones o incluso la muerte prematura.
El estudio demuestra una clara correlación entre el índice de vivencias adversas y las secuelas negativas.
Sencillo, claro y repetible por otros investigadores.
28 gaditano, día 9 de Mayo de 2009 a las 12:49
Shin BEth: lo que dices es verdad salvo que NINGÚN OTRO SISTEMA POLÍTICO GARANTIZA ESO, MÁS BIEN LO CONTRARIO:
29 ArrowEco, día 9 de Mayo de 2009 a las 12:53
VV

#28

La democracia es obligatoria. Te lo recuerdo por si no has caído en la cuenta.
30 Oswald, día 9 de Mayo de 2009 a las 13:04
Gaditano: ningún sistema político garantiza nada, porque la política no la hacen los sistemas sino las personas.

Por cierto, sobre su repasito a mescaler de hace un rato: discrepo en muchas cosas con usted, pero tengo claro que no es usted un sectario. Lo cual es, desgraciadamente, bastante raro.
31 ShinBeth, día 9 de Mayo de 2009 a las 13:04
gaditano #28

Explicame algo mejor lo que dices , porque no le veo sentido logico a tu frase.
32 ArrowEco, día 9 de Mayo de 2009 a las 13:13
VV

Las bajas pasiones que dominan a nuestros políticos, les llevan a la alienación, olvidando las obligaciones contraídas con sus electores y con el resto de la ciudadanía, traduciéndose en una impericia y una ineficacia manifiestamente perjudiciales para las sociedades que administran y gobiernan. La única manera de evitar esto, es que sean personas desprendidas las que tomen las riendas de la nación.

No conozco nadie con mayor desprendimiento de lo material que los religiosos y religiosas de este país. Personas trabajadoras hasta la estenuación, comprometidas con la colectividad hasta cotas insospechadas, humildes, honestas, sinceras, etc. Solo hay que ver como funcionan las órdenes y congregaciones que tienen a su cargo, a pesar de los muchos impedimentos y falta de recursos. Si hubiera que elegir un funcionario-modelo, este sería un religioso sin lugar a dudas.
33 Perieimi, día 9 de Mayo de 2009 a las 13:16
Ardua pero apasionante labor esa de medir “la salud –del cuerpo- social”. Probablemente, el empeño daría una verdadera reagrupación del conocimiento; su unificación metodológica, que obtendría sus mejores “resultados” en el mismo intento, en una totalidad imperfecta. Partiendo de que se podría prescindir de prejuicios organicistas de todo tipo y su proverbial tacha ideológica. Tarea que solo puede acometerse desde estos foros, fuera del patético e ideologizado (politizado) ámbito universitario actual.

De lo cuantitativo, verdadero punto de partida no despreciable (p. ej., expectativas de vida de las más altas de Europa –para la mujer española), a lo cualitativo: cómo se vive esa longeva existencia (la buena vida).

Cualquiera que se haya acercado con mínimo rigor a la parte de realidad social medida que nos ofrecen las estadísticas, no minusvalorará la dificultad. Trátese de la población reclusa, los abortos legales o del índice de suicidios; y, eso que se anotan en registros oficiales. No digamos ya respecto a actividades ilícitas de arraigo político-social, como sería la corrupción.

Probablemente, llegaríamos a la conclusión, en la comparativa europea –y aun mundial-de la mayoría de indicadores, que Spain is not different, e internamente a la esencial falsedad de los fanáticos del Volkgeist (Catalunya, Euskadi…are not Spain). Pero, sería valioso en la corrección y contemporaneidad de nuestra “línea histórica re-generacionista”. Parece, a primera vista, que lo fundamental explicativo y elemento homogeneizador (variable independiente) es el proceso urbanizador.

Como fenómenos explícitos de una Decadencia Europea, digamos que un aspecto constatable es la resistencia en dar por acabado lo que se ha denominado proceso de secularización (fracaso de la Constitución Europea, que en España dejó indiferente aprobándose en referéndum, con el apoyo de los dos partidos mayoritarios), en una secular construcción de civilización europea cristiana. Secularización que se ha acelerado de manera manifiesta en España a partir de 1975, después del “desembozo” político iniciado en los ’60. La irreflexiva prisa por ponerse al día de las elites y clases dirigentes (de las que la política es sólo parte); siempre con la duda: ¿por detrás o por delante de la sociedad española? À la recherche du temps perdu.

Por otra parte, parece inevitable la constante pugna de una posmodernidad europea, que “se vuelve” a proclamar sin empacho social-democrática, nihilista y laica (en realidad, anticristiana). Los gobiernos participan en la lid desde de una posición de ventaja, con el asentimiento y obediencia de sus sociedades, ahítas de bienestar, que les han conducido a ese dominio: la exclusividad de la elaboración de la ley, que a estas alturas de juego histórico anda confundida con Derecho, es decir con Justicia.

Empecé en broma hablando de la configuración del nuevo delito de leso consenso, pero la realidad supera cualquiera de sus caricaturas: En Suecia, un pastor protestante fue condenado a un mes de cárcel por predicar que “los homosexuales no heredarán el Reino de Dios”, citando a Pablo en su Carta a los Corintios (1, , 9). Puniciones generalizadas, con mayor o menor intensidad en todo el mundo occidental, en paralelo al desarrollo y auge de los grupos de presión (lobbys) homosexuales.

Siendo que el “cuerpo enfermo” se pregunta desconcertado: “-¿Qué me pasa doctor?”. Es menester que no inicie el tratamiento un cirujano de hierro.

34 manuelp, día 9 de Mayo de 2009 a las 13:24
gaditano

Es que yo no le discuto, ni creo que nadie sensato, que los malos tratos en la infancia dejen secuelas, lo que le discuto es que la ausencia de malos tratos sea garantia de salud y equilibrio mentales y fuente de moralidad superior.
35 mescaler, día 9 de Mayo de 2009 a las 13:24
#23 Típico fanático-sectario, el gadititi. Una vez que me ha adjudicado la etiqueta infamante de judeófobo, de ahí no le saca ni la realidad. ¿Quién es la realidad para invalidar mis condenas?, se dice gadititi. Que le den.
36 ArrowEco, día 9 de Mayo de 2009 a las 13:30
VV

El consenso no tiene porqué ser bueno. Los ejércitos funcionan porque no se adoptan acuerdos sino que se cumplen órdenes que bajan verticalmente en caída libre desde el culmen del escalafón. Tampoco los peones de la construcción acuerdan la forma de acometer los trabajos sino que cumplen los mandatos de la dirección de obra, sin más, y todo sale como estaba previsto en el proyecto. El navío bien capitaneado no necesita acuerdos entre la tripulación para llevarlo a buen puerto, o aquel banco pesquero donde fructificará el trabajo bien organizado y tutelado por aquel que ha sido designado por el armador a tal efecto.
37 ArrowEco, día 9 de Mayo de 2009 a las 13:43
VV

En toda familia hay un líder que lleva la iniciativa en las propuestas y se hace respetar en la toma de decisiones. El matriarcado, el patriarcado, o el terrorismo filial, que también se da en muchos casos; sirven para enmarcar mi breve exposición. De lo que se trata es de que la familia baila al son que uno de sus componentes toca, por mucho que venga alguno a intentar demostrar lo contrario. En el ámbito de la pareja, siempre suele ser el mismo el que cede ante las pretensiones de la contraparte dominante. El consenso familiar estará siempre condicionado por esta limitación, cargada de amor o de terror. Esto implica que las pautas que se dan en la sociedad laboral, se repiten en el ámbito familiar. Unos mandan, otros obedecen.
38 tigrita, día 9 de Mayo de 2009 a las 13:49
Para concluir: la democracia es un invento masónico mediante el cual, las oligarquías financieras pueden perpetuarse en el poder per in sécula seculorum.
39 ArrowEco, día 9 de Mayo de 2009 a las 13:57
VV

No sucede cosa distinta en la organización interna de los partidos políticos. Entre tanta pluraralidad de ideas, se constata como el poder se ejerce sin consenso por parte de los líderes independientemente del color de los mismos. Algo parecido ocurre en la administración del Estado, gobiernos autónomos y corporaciones locales; donde se busca el consenso más por estética quye por practicidad gubernativa.

En el fondo, todos sabemos que las dotes de mando y la capacitación para dirigir no se enseñan en la escuela. Muchos herederos de grandes potentados, de gentes de alta alcurnia, vástagos de las clases sociales más adineradas, han sido instruídos en instituciones de liderazgo sin el resultado apetecido por carecer de la marca que solo el Espíritu Santo puede donar a los elegidos.
40 tigrita, día 9 de Mayo de 2009 a las 14:04
De aquí que se entienda perfectamente la actitud de estos liberados sindicales que se manifestaron en la sede parlamentaria de Madrid: "Con el presupuesto podeis hacer lo que os venga en gana, pero ¡OJO¡ con tocarnos nuestro status". Pues eso.
41 DeElea, día 9 de Mayo de 2009 a las 14:08
En los Libros VIII y IX de la República usa Platón de una analogía donde compara las Formas de gobierno y su “carácter” con el carácter (psicología) del hombre prototípico de cada una de esas formas de gobierno. En el Primer lugar coloca lógicamente la más perfecta, al menos en su opinión, y partiendo de ella va señalando la degradación escalonada del hombre y la de su consiguiente “sistema”, hasta llegar al mas degradado y vicioso, según su opinión, que no es la democracia como normalmente se insinúa por aquí sino la tiranía.

De la Timocracia y el hombre timocrático a la Tiranía y el hombre tiránico. (Son unos pocos mensajes, a quien no le interesen se los salte)

Por otro lado recordar, pues parece necesario hacerlo, que hablamos de un texto de más de dos mil años de antigüedad.

Veámoslo:

-Dices bien -respondí-. Pero, ¡ea!, ya que hemos terminado con esto, acordémonos de dónde estábamos cuando nos desviamos hacia acá para que podamos seguir de nuevo por el mismo camino.

-No es difícil -dijo-. En efecto, empleabas , como si ya hubieses expuesto todo lo referente a la ciudad, poco más o menos los mismos términos que ahora , diciendo que considerabas como buenos a la ciudad tal como la que entonces habías descrito y al hombre semejante a ella, y eso que, según parece, podías hablar de otra ciudad y otro hombre todavía más hermosos. En todo caso, decías que, si ésta era buena, las demás habían de ser por fuerza deficientes. Y, en cuanto a las restantes formas de gobierno, afirmabas , según recuerdo, que existían cuatro especies de ellas y que valía la pena que las tomáramos en cuenta y contempláramos en sus defectos, así como a los hombres semejantes a cada una de ellas, para que, habiendo visto a todos éstos y convenido en cuál es el mejor y cuál el peor de ellos, investigáramos si el mejor es el más feliz y el peor el más desgraciado o si es otra cosa lo que ocurre . Y, cuando te preguntaba yo que cuáles son esos cuatro gobiernos de que hablabas, en esto te interrumpieron Polemarco y Adimanto y entonces tomaste tú la palabra en una digresión que te ha llevado hasta aquí.

-Me lo has recordado -dije- con gran exactitud.

-Pues ahora permite, como si fueras un luchador, que te vuelva a coger en la misma presa y, cuando yo te pregunte lo mismo, intenta decir lo que antes ibas a contestar .

-Si puedo -dije.

-Pues bien -dijo-, por mi parte estoy deseando oír cuáles son los cuatro gobiernos de que hablabas.

-Nada cuesta decírtelo -respondí-, pues aquellos de que hablo son los que tienen también su nombre: el tan ensalzado por el vulgo, ése de los cretenses y lacedemonio ; el segundo en orden y segundo también en cuanto a popularidad, la llamada oligarquía, régimen lleno de innumerables vicios; sigue a éste su contrario, la democracia, y luego la gloriosa tiranía, que aventaja a todos los demás en calidad de cuarta y última enfermedad del Estado. ¿O conoces alguna otra forma de gobierno que deba ser situada en una especie claramente distinta de éstas? Porque las dinastías y reinos venales y otros gobiernos semejantes no son, según creo, más que formas intermedias entre unas y otras como las que pueden hallarse en no menor cantidad entre los bárbaros que entre los griegos.

-Sí, son muchas y extrañas las que se mencionan -dijo.

II. -¿Y sabes -dije yo- que es forzoso que existan también tantas especies de caracteres humanos como formas de gobierno? ¿O crees que los gobiernos nacen acaso de alguna encina o de alguna piedra y no de los caracteres que se dan en las ciudades, los cuales, al inclinarse, por así decirlo, en una dirección arrastran tras de sí a todo lo demás?

-No creo en modo alguno -dijo- que vengan de otra parte sino de ahí.

-Entonces, si en las ciudades son cinco, también serán cinco los modos en que estén dispuestas las almas individuales.

-¿Cómo no?

-Ya hemos descrito al hombre correspondiente a la aristocracia, del que decimos con razón que es bueno y justo.

-Ya lo hemos descrito.

-Después de esto, ¿no tenemos acaso que pasar revista a los caracteres inferiores, ante todo al que, de acuerdo con el sistema establecido en Laconia, ansía victorias y honores, y luego al oligárquico y al democrático y por último al tiránico, para que, después de haber visto quién es el más injusto, podamos contraponerle al más justo completando así nuestra investigación acerca de la relación en que se hallan la justicia pura y la injusticia pura en cuanto a la felicidad o infelicidad de quien las posee y seguir luego a la injusticia o a la justicia según que obedezcamos a Trasímaco o a las razones que ahora se nos manifiestan?

-Perfectamente -dijo-; tal debemos hacer.

-Y del mismo modo que comenzarnos por estudiar los caracteres en los gobiernos antes que en los particulares, porque así estaba más claro, ¿acaso no debemos también ahora comenzar igualmente por el estudio del gobierno basado en la ambición, al cual, como no conozco ningún otro nombre con que se le designe, habrá que llamarle timocracia o timarquía? ¿Estudiaremos, comparándolo con ella, al hombre que se le asemeje, pasaremos luego a la oligarquía y al hombre oligárquico, dirigiremos después nuestras miradas a la democracia para contemplar al hombre democrático y, una vez hayamos visitado y visto en cuarto lugar la ciudad tiranizada, en la que se presentará a su vez ante nuestros ojos el alma tiránica, intentaremos comportarnos como jueces competentes en la cuestión que nos hemos planteado?

-Sí -dijo-; así se harán de modo racional ese examen y juicio.
42 DeElea, día 9 de Mayo de 2009 a las 14:09
Timocracia y hombre Timocrático:

1/2

“III. -¡Ea, pues! -dije yo-. Intentemos exponer cómo podrá nacer la timocracia de la aristocracia. ¿O no está claro el hecho de que ningún gobierno cambia sino cuando se produce una disensión en el seno mismo de aquella parte que ocupa los cargos, y, por muy pequeña que sea esta parte, es imposible que se produzca ningún movimiento mientras ella permanezca acorde ?

-Tal sucede, en efecto.

-¿Pues cómo -dije- podrá darse un movimiento en nuestra ciudad, oh, Glaucón, y por dónde comenzarán a estar en desacuerdo los auxiliares con los gobernantes y los de cada una de estas clases con sus propios compañeros? ¿O quieres que, como Homero , roguemos a las Musas que nos digan «cómo surgió en un principio» la discordia y que nos las imaginemos empleando, cual si hablaran seriamente, el lenguaje elevado de la tragedia cuando lo que hacen es jugar y divertirse con nosotros como con niños ?

-¿Cómo?

-Del modo siguiente. «Es difícil que haya movimientos en una ciudad así constituida; pero, como todo lo que nace está sujeto a corrupción, tampoco ese sistema perdurará eternamente, sino que se destruirá. Y se destruirá de esta manera : no sólo a las plantas que crecen en la tierra, sino también a todos los seres vivos que se mueven sobre ella les sobreviene la fertilidad o esterilidad de almas y cuerpos cada vez que las revoluciones periódicas cierran las circunferencias de los ciclos de cada especie, circunferencias que son cortas para los seres de vida breve y al contrario para sus contrarios.
Ahora bien, por lo que toca a vuestra raza, aquellos a quienes educasteis para ser gobernantes de la ciudad no podrán, por muy sabios que sean y por mucho que se valgan del razonamiento y los sentidos, acertar con los momentos de fecundidad o esterilidad, sino que se les escapará la ocasión y engendrarán hijos cuando no deberían hacerlo. Pues para las criaturas divinas existe un período comprendido por un número perfecto; y para las humanas, otro número, que es el primero en que, habiendo recibido tres distancias y cuatro límites los incrementos dominantes y dominados de lo que iguala y desiguala y acrece y aminora, estos incrementos hacen aparecer todas las cosas como acordadas y racionales entre sí. De aquello, la base epítrita, acoplada con la péntada y tres veces acrecida, proporciona dos armonías: la una, igual en todas sus partes, siendo éstas varias veces mayores que cien; y la otra, equilátera en un sentido, pero oblonga, comprende cien números de la diagonal racional de la péntada, disminuido cada uno en una unidad, o de la irracional, disminuidos en dos, y cien cubos de la tríada. He aquí el número geométrico que de tal modo impera todo él sobre los mejores o peores nacimientos; y cuando por ignorancia de esto, emparejen extemporáneamente vuestros guardianes a las novias con los novios, sus hijos no se verán favorecidos ni por la naturaleza ni por la fortuna. De entre ellos los mejores serán designados por sus predecesores; pero, tan pronto como hayan ocupado a su vez los cargos de sus padres, comenzarán, como indignos que serán de ellos, por desatendernos ante todo a nosotras, a pesar de ser guardianes, y tener en menos estima de la debida a la música en primer lugar y luego a la gimnástica, como consecuencia de lo cual se apartarán de nosotras vuestros jóvenes. De resultas de ello serán designadas como gobernantes personas no muy aptas para ser guardianes ni para aquilatar las razas hesiodeas que se darán entre vosotros : la de oro, la de plata, la de bronce y la de hierro. Y, al mezclarse la férrea con la argéntea y la broncínea con la áurea, se producirá una cierta diversidad y desigualdad inarmónica, cosas todas que, cuando se producen, engendran siempre guerra y enemistad en el lugar en que se produzcan. He aquí la raza de la que hay que decir que nace la discordia dondequiera que se presente.»

-Y reconoceremos -dijo- que tienen razón en su respuesta.

-Nada más natural -dije-, puesto que son Musas.

-¿Y qué dicen las Musas después de esto? -preguntó.

-Una vez producida la disensión -dije yo-, cada uno de los dos bandos tiró en distinta dirección: lo férreo y broncíneo, hacia la crematística y posesión de tierras y casas, de oro y plata; en cambio, las otras dos razas, la áurea y la argéntea, que no eran pobres, sino ricas por naturaleza, intentaban llevar a las almas hacia la virtud y la antigua constitución. Hubo violencias y luchas entre unos y otros y por fin un convenio en que acordaron repartirse como cosa propia la tierra y las casas y seguirse ocupando de la guerra y de la vigilancia de aquellos que, protegidos y mantenidos antes por ellos en calidad de amigos libres, iban desde entonces a ser, esclavizados, sus colonos y siervos.

-También yo creo -dijo- que es por ahí por donde empieza ese cambio.

-¿Y esa forma de gobierno -pregunté- no será un término medio entre la aristocracia y la oligarquía?

-En efecto.
43 tigrita, día 9 de Mayo de 2009 a las 14:10
Que aquí el que no corre vuela, es algo que las clases dominantes y sus adláteres mediáticos y sindicales han aprendido perfectamente, y al resto que les den..
44 DeElea, día 9 de Mayo de 2009 a las 14:11
2/2

IV -Así se hará, pues, el cambio. Pero ¿cómo será el régimen que le siga? ¿No es evidente que, por ser un término medio, imitará en algunas cosas al anterior sistema y en otras a la oligarquía, pero teniendo algo que le sea peculiar ?

-Así es -dijo.

-En el respeto de los gobernantes y la aversión de la clase defensora de la ciudad hacia la agricultura, oficios manuales y negocios y en la organización de comidas colectivas y la práctica de la gimnástica y los ejercicios militares, ¿en todo esto imitará al régimen anterior?

-Sí.

-Y en lo de no atreverse a llevar sabios a las magistraturas por no poseer ya personas de esa clase que sean sencillas y firmes, sino más mezcladas en su carácter, e inclinarse hacia otros seres fogosos y más simples, más aptos para la guerra que para la paz, y tener en gran aprecio los engaños y ardides propios de aquélla y hallarse durante todo el tiempo en pie de guerra... ¿No serán peculiares del sistema muchos de los rasgos semejantes a éstos?

-Sí.

-Codiciadores de riquezas -dije yo- serán, pues, los tales, como los de las oligarquías, y adoradores feroces y clandestinos del oro y la plata, pues tendrán almacenes y tesoros privados en que mantengan ocultas las riquezas que hayan depositado en ellos y también viviendas muradas, verdaderos nidos particulares en que derrocharán mucho dinero gastándolo para las mujeres o para quien a ellos se les antoje.

-Muy cierto -dijo.

-Serán también ahorradores de su dinero, como quien lo venera y no lo posee abiertamente, y amigos de gastar lo ajeno para satisfacer sus pasiones; y se proporcionarán los placeres a hurtadillas, ocultándose de la ley como los niños de sus padres, y eso por haber sido educados no con la persuasión, sino con la fuerza, y por haber desatendido a la verdadera Musa, la que va unida al discurso y a la filosofía, honrando en más alto grado a la gimnástica que a la música.

-Es ciertamente una mezcla de bien y mal -dijo- ese sistema de que hablas.

-Sí que es una mezcla -dije-. Pero hay en él un solo rasgo sumamente distintivo y debido a la preponderancia del elemento fogoso: la ambición y el ansia de honores.

-En gran manera -dijo.

-Tales serán, pues -dije yo-, el origen y carácter de este sistema político, del que con mis palabras he trazado un simple esbozo no completo en sus pormenores, porque basta este esbozo para darnos a conocer al hombre más justo y al más injusto y sería una tarea de inacabable duración la de recorrer, sin dejarse ni uno solo, todos los sistemas y todos los caracteres.

-Tiene razón -dijo.

V -¿Cuál será, pues, el hombre correspondiente a ese sistema? ¿Cómo se formará y qué clase de persona será?

-Por mi parte -dijo Adimanto- creo que, por lo menos en punto a ambición, se parecerá bastante a nuestro Glaucón.

-Quizá sea así -dije-. Pero a mí me parece que en los rasgos siguientes no se le puede comparar con él.

-¿En cuáles?

-Debe ser más obstinado -dije yo- y un poco más ajeno a las Musas, aunque sea amigo de ellas; y aficionado a escuchar, pero en modo alguno a hablar. Y será el tal duro para los esclavos, en vez de despreciarlos como quienes están suficientemente educados ; pero amable con los hombres libres. Muy obediente para con los gobernantes, y amigo de los cargos y honras , aunque no base su aspiración al mando en su elocuencia ni en nada semejante, sino en sus hazañas guerreras y relacionadas con la guerra; y amante, en fin, de la gimnasia y la caza.

-En efecto -dijo-, tal es el carácter que responde a tal sistema.

-Y en cuanto a las riquezas -dije yo-, las despreciará mientras sea joven, pero ¿no las amará tanto más cuanto más viejo se vaya haciendo como quien posee un carácter partícipe de la avaricia y no puro en cuanto a virtud por hallarse privado del más excelente guardián?

-¿De quién? -dijo Adimanto.

-Del razonamiento combinado con la música -dije yo-, que es el único que, cuando se da en una persona, reside en ella durante toda su vida como conservador de la virtud.

-Dices bien -asintió.

-Así es -dije yo- el muchacho timocrático, semejante a la ciudad que es como él.

-Exacto.

-Y esa persona se forma -dije- poco más o menos de este modo. A veces, siendo hijo todavía joven de un padre honesto que vive en una ciudad no bien regida y huye de las honras, cargos, procesos y todos los engorros semejantes y prefiere perder de su derecho antes que sufrir molestias...

-Pero ¿cómo se forma? -dijo.

-Cuando, en primer lugar -dije yo-, oye a su madre que está disgustada porque su marido no forma parte de los gobernantes, por lo cual se encuentra rebajada ante las otras mujeres; y además ella ve que él no se ocupa activamente en negocios ni pelea con invectivas en los procesos privados ni en público, sino que se muestra indiferente para con todo ello; y, dándose cuenta de que él no hace caso nunca sino de sí mismo y de que a ella ni la estima mucho ni tampoco deja de estimarla, se queja de todo esto y dice al hijo que su padre no es hombre y es excesivamente dejado y todo lo demás que, a este respecto, suelen repetir una y otra vez las mujeres.

-Ciertamente -dijo Adimanto- dicen muchas cosas y muy propias de ellas.

-Y ya sabes -dije yo- que frecuentemente son también aquellos criados de estas personas que pasan por ser adictos a ellas los que a escondidas les dicen a los hijos algo semejante; y, si ven que el padre no persigue a cualquiera que le deba dinero o le haya perjudicado en alguna otra cosa, entonces exhortan al hijo para que, una vez llegado a mayor, se vengue de todos ésos y sea más hombre que su padre. Y, al salir de su casa, oye y ve otras cosas parecidas: aquellos de entre los ciudadanos que sólo se ocupan de lo suyo son tenidos por necios y gozan de poca consideración, mientras son honrados y ensalzados quienes se ocupan de lo que no les incumbe. Entonces el joven, que por una parte oye y ve todo esto, pero por otra escucha también las palabras de su padre y ve de cerca su comportamiento y lo compara con el de los demás, se encuentra solicitado a un tiempo por estas dos fuerzas: su padre riega y desarrolla la parte razonadora de su alma, y los otros, la apasionada y fogosa. Y, como en su naturaleza no es hombre perverso, sino que está influido por las malas compañías de los demás, al verse solicitado por estas dos fuerzas se pone en un término medio y entrega el gobierno de sí mismo a la parte intermedia, ambiciosa y fogosa, con lo cual se convierte en un hombre altanero y ansioso de honores.

-Perfectamente -dijo- me parece que has descrito la evolución de éste.

-Ya tenemos, pues -dije yo-, el segundo gobierno y el segundo hombre.

-Lo tenemos -dijo.

cc3

cc3
45 DeElea, día 9 de Mayo de 2009 a las 14:13
Oligarquía y hombre oligárquico.

1/2

“VI. -¿Y después de esto no hablaremos, como Esquilo, de «otro que está formado de cara a otra ciudad » o, mejor dicho, no veremos ante todo la ciudad de acuerdo con nuestro plan?

-Ciertamente -dijo.

-El que sigue a aquel sistema es, según creo, la oligarquía.

-Pero ¿a qué clase de constitución -dijo- llamas oligarquía?

-Al gobierno basado en el censo -dije yo-, en el cual mandan los ricos sin que el pobre tenga acceso al gobierno.

-Ya comprendo -dijo.

-¿Y no habrá que decir cómo se empieza a pasar de la timarquía a la oligarquía?

-Sí.

-Pues bien -dije yo-, hasta para un ciego está claro cómo se hace el cambio.

-¿Cómo?

-Aquel almacén -dije yo- que tenía cada cual lleno de riquezas, ése es el que pierde al tal gobierno, porque comienzan por inventarse nuevos modos de gastar dinero y para ello violentan las leyes y las desobedecen tanto ellos como sus mujeres.

-Natural -dijo.

-Luego cada cual empieza, me imagino yo, a contemplar a su vecino y a quererle emular y así hacen que la mayoría se asemeje a ellos.

-Es natural.

-Y a partir de entonces -dije yo- avanzan cada vez más por el camino de la riqueza y, cuanto mayor sea la estima en que tienen a ésta, tanto menor será su aprecio de la virtud. ¿O no difiere la virtud de la riqueza tanto como si, puestas una y otra en los platillos de una balanza, se movieran siempre en contrarias direcciones ?

-En efecto -dijo.

-De modo que cuando en una ciudad son honrados la riqueza y los ricos, se aprecia menos a la virtud y a los virtuosos.

-Evidente.

-Ahora bien, se practica siempre lo que es apreciado y se descuida lo que es menospreciado.

-Tal sucede.

-Y así aquellas personas ambiciosas y amigas de honores pasan por fin a ser amantes del negocio y la riqueza; y al rico le alaban y admiran y le llevan a los cargos, mientras al pobre le desprecian.

-Completamente.

-Y entonces establecen una ley, verdadero mojón de la política oligárquica, en que determinan una cantidad de dinero, mayor donde la oligarquía es más fuerte y menor donde es más débil, y prohíben que tenga acceso a los cargos aquel cuya fortuna no llegue al censo fijado; y esto lo logran o por la fuerza y con las armas o bien, sin llegar a tanto, imponiendo por medio de la intimidación ese sistema político.
¿No es así?

-Así ciertamente.

-He aquí el modo en que por lo regular se instaura. -Sí -dijo-. Pero ¿cuál es el carácter de ese sistema? ¿Y cuáles son los defectos que le atribuíamos ?

VII. -Ante todo -dije- la propia naturaleza de su marca distintiva. Considera, en efecto: si a los pilotos de las naves se les eligiera del mismo modo, conforme a censo, y al pobre, aunque fuese mejor piloto, no se le confiara... -¡Mala sería -dijo- la navegación que llevasen!

-¿Y no ocurre también lo mismo con el mando de cualquier otra cosa?

-Creo que sí.

-¿Excepto con el de la ciudad? -pregunté-. ¿O también con el de la ciudad?

-Mucho más que con ninguno -dijo-, porque es un mando sumamente importante y difícil.

-Pues bien, he aquí un primer defecto capital que puede atribuirse a la oligarquía.

-Tal parece.

-¿Y qué? ¿Acaso es este otro menor que aquél?

-¿Cuál?

-El de que una tal ciudad tenga necesariamente que ser no una sola, sino dos, una de los pobres y otra de los ricos, que conviven en un mismo lugar y conspiran incesantemente la una contra la otra.

-No es nada menor, ¡por Zeus! -exclamó.

-Pues tampoco es precisamente una ventaja el ser tal vez incapaces de hacer una guerra por verse reducidos, o a servirse de la plebe armada y temerla entonces más que a los enemigos , o bien a no servirse de ella, caso en el cual se verá en la batalla misma que merecen bien su nombre de oligarcas ; aparte de que, por ser amantes del dinero, no estarán dispuestos a contribuir con él .

-No, no es ninguna ventaja.

-¿Y qué? Aquello que hace rato censurábamos, lo de que en una tal ciudad se ocupen las mismas personas de muchas cosas distintas, como la labranza, por ejemplo, y los negocios y la guerra, ¿acaso te parece que eso está bien?

-En modo alguno.

-Pues considera si el siguiente no es el mayor de todos esos males y el que este régimen es el primero en sufrir.

-¿Cuál?

-El de que sea lícito al uno vender todo lo suyo y al otro comprárselo y el que lo haya vendido pueda vivir en la ciudad sin pertenecer a ninguna de sus clases ni ser negociante ni artesano ni caballero ni hoplita, sino pobre y mendigo por todo título.

-Sí que es el primero -dijo.

-En efecto, en las ciudades regidas oligárquicamente no hay nada que lo impida. Pues en otro caso no serían los unos demasiadamente ricos y los otros completamente pobres.

-Justo.

-Ahora mira lo siguiente: cuando, siendo rico, dilapidaba el tal su fortuna, ¿acaso le resultaba entonces algo más útil a la ciudad con respecto a lo que ahora decidamos? ¿O tal vez, aunque pareciera ser de los gobernantes, no era en realidad ni gobernante ni servidor de la ciudad, sino solamente un derrochador de su hacienda?

-Así es -dijo-. Parecía otra cosa, pero no era más que un derrochador.

-¿Quieres, pues -dije yo-, que digamos de él que, del mismo modo que nace en su celdilla el zángano, azote del enjambre, igualmente nace ése en su casa como otro zángano, azote de la ciudad ?

-Ciertamente, ¡oh, Sócrates! -dijo.
46 DeElea, día 9 de Mayo de 2009 a las 14:15
2/2


-¿Y no será, Adimanto, que, mientras la divinidad ha hecho nacer sin aguijón a todos los zánganos alados, en cambio entre esos pedestres los hay que no lo tienen, pero hay otros que están dotados de aguijones terribles? ¿Y que de los carentes de aguijón salen quienes a la vejez terminan siendo mendigos, y de los provistos de él, todos aquellos a los que se llama malhechores?

-Muy cierto -dijo.

-Es evidente, pues -dije yo-, que, en una ciudad donde veas mendigos, en ese mismo lugar estarán sin duda ocultos otros ladrones, cortabolsas, saqueadores de templos y artífices de todos los males semejantes .

-Evidente -dijo.

-¿Y qué? ¿No ves mendigos en las ciudades regidas oligárquicamente?

-Casi todos lo son -dijo- excepto los gobernantes.

-¿No pensaremos, pues -dije yo-, que también hay en ellas muchos malhechores dotados de aguijones a quienes el gobierno se preocupa de contener por la fuerza?

-Así lo pensamos -dijo.

-¿Y no diremos que es por ignorancia y mala educación y mala organización política por lo que se da allí esa clase de gentes?

-Lo diremos.

-Tal será, pues, la ciudad regida oligárquicamente y tantos, o quizá más todavía, los vicios que contiene.

-Quizá -dijo.

-Dejemos, pues, completamente descrito también este sistema -dije yo- que es llamado oligarquía y tiene aquellos gobernantes que determine el censo. Y después de esto, examinemos al hombre semejante a ella: veamos cómo nace y cómo es una vez nacido.

-Ciertamente -dijo.

VIII. -¿Acaso no es sobretodo del modo siguiente como se cambia en oligárquico aquel hombre timocrático?

-¿Cómo?

-Cuando el hijo nacido de un timócrata imita en un principio a su padre y sigue las huellas de aquél; pero luego le ve chocar súbitamente contra la ciudad, como contra un escollo , y zozobrar en su persona y sus bienes cuando, por ejemplo, después de haber sido estratego o haber ocupado algún otro importante cargo, tuvo que comparecer ante un tribunal y, perjudicado por los sicofantas, fue ejecutado o desterrado o sometido a interdicción y perdió toda su fortuna.

-Es natural -dijo.

-Y, cuando el hijo ha visto y sufrido todo esto, ¡oh, querido amigo!, y al encontrarse privado de su patrimonio, se echa a temblar, me figuro yo, y en seguida arroja cabeza abajo, del trono que ocupaban en su alma, a aquella ambición y fogosidad de antes; y, humillado por la pobreza, se dedica a los negocios y, a fuerza de trabajo y de pequeños y mezquinos ahorros, se hace con dinero. Pues bien, ¿no crees que el tal instalará entonces en el trono aquel al elemento codicioso y amante de la riqueza, de quien hará un gran rey de su alma revestido de tiara, collar y cimitarra?

-Ciertamente -dijo.

-En cuanto al elemento razonador y al fogoso, creo yo que les hará sentarse en tierra y permanecer, uno a cada lado, a los pies de aquél ; y los mantendrá esclavizados, pues al uno no le dejará pensar ni examinar nada más sino la manera de que el poco dinero se convierta en mucho y el otro no podrá tampoco admirar ni estimar nada más que la riqueza y los ricos ni poner su amor propio en ninguna otra cosa sino en la adquisición de bienes o en todo aquello que conduzca a este fin.

-No hay nada -dijo- que tan rápida y seguramente pueda cambiar a un joven de ambicioso en codicioso.

-¿Y este no es acaso el hombre oligárquico? -dije yo.

-Por lo menos el cambio se produce a partir de un hombre semejante al sistema de que nació la oligarquía.

-Examinemos, pues, si es igual a ella.

-Examinémoslo.

IX. -Ante todo, ¿no se le parece por el gran aprecio en que tiene a las riquezas?

-¿Cómo no?

-Y también por ser hombre ahorrador e industrioso, que se limita a satisfacer en su persona los deseos más necesarios, pero no se permite ningún otro dispendio, sino que mantiene sometidos, por ociosos, a los demás apetitos.

-Exactamente.

-Porque es un hombre sórdido -dije yo- que en todo busca la ganancia; un amontonador de tesoros de aquellos a los que, por cierto, ensalza el vulgo. ¿No será así el hombre semejante a un tal sistema?

-Por mi parte -dijo- así lo creo; en todo caso, no hay nada más precioso que las riquezas ni para esa ciudad ni tampoco para esa clase de hombre.

-Es que, según creo -dije yo-, el tal no ha atendido jamás a educarse.

-Me parece que no -dijo-, pues en otro caso no habría elegido a un ciego como director de su coro y objeto de su mayor estima.

-Bien -dije-. Ahora considera lo siguiente. ¿No diremos que, por falta de educación, hay en él apetitos zanganiles, propios los unos de un mendigo, los otros de un malhechor, y que a todos ellos los contiene por la fuerza su interés dirigido hacia otras cosas?

-Efectivamente -dijo.

-¿Sabes, pues -dije-, adónde has de mirar para ver sus malas tendencias?

-¿Adónde? -dijo.

-A las tutorías de los huérfanos o a cualquier otra cosa semejante en que les acontezca el gozar de gran libertad para ser malos.

-Cierto.

-¿Y acaso no resulta con ello evidente que lo que hace el tal en los demás negocios, en los que goza de buena reputación por su apariencia de hombre justo, es contener, por una especie de prudente violencia con que se domina a sí mismo, otras malas pasiones que hay en él, a las cuales no las convence de que ello no está bien ni las amansa con razones, sino que las reprime por la fuerza y gracias al temor que le hace temblar por el resto de su fortuna?

-Ciertamente -dijo.

-Ahora bien, mi querido amigo -dije yo-, será, ¡por Zeus!, siempre que se trate de gastarlo ajeno cuando descubras que en la mayoría de ellos existen esos apetitos propios del zángano.

-Así es -dijo-, indudablemente.

-No dejará, pues, de haber disensiones en la propia alma de un tal hombre; y, no habiendo ya unidad en ella, sino dualidad, prevalecerán por regla general los mejores deseos contra los peores.

-Así es.

-Y por eso es, creo yo, por lo que el tal presentará una apariencia más decorosa que muchos otros; pero habrá volado muy lejos de él la genuina virtud de un alma concertada y armónica.

-Tal me parece.

-Y será, por su tacañería, un competidor de poco cuidado para los particulares que en la ciudad se disputen alguna victoria o cualquier otra distinción honrosa, porque no querrá gastar dinero para conseguir gloria en esa clase de certámenes, ya que no se atreve a despertar los apetitos pródigos ni a pedirles que le ayuden como aliados en su lucha; combate, pues, solamente con una parte de sus fuerzas, a la manera oligárquica, y así es derrotado las más de las veces, pero sigue siendo rico.

-Efectivamente -dijo.

-¿Dudamos, pues, todavía -dije yo- de que, en cuanto a similitud, a ese avariento negociante hay que situarlo frente a la ciudad regida oligárquicamente?

-De ninguna manera -dijo.
47 DeElea, día 9 de Mayo de 2009 a las 14:16
Democracia y el hombre democrático.

2/2

X. -Es la democracia, según parece, lo que hemos de examinar a continuación: veamos de qué modo nace y qué carácter tiene una vez nacida para que, habiendo conocido el modo de ser del hombre semejante a ella, lo pongamos en línea para ser juzgado.

-Así seguiríamos -dijo- por el mismo camino que siempre.

-Pues bien -dije yo-, ¿no es de la manera siguiente como se produce el cambio de la oligarquía a la democracia por causa de la insaciabilidad con que se proponen como un bien, el hacerse cada cual lo más rico posible?

-¿De qué modo?

-Como los gobernantes de esta ciudad lo son, creo yo, por el hecho de poseer grandes riquezas, por eso no están dispuestos a reprimir a aquellos de los jóvenes que se hagan disolutos con una ley que les prohíba gastar y dilapidar su hacienda; y así, comprando los bienes de tales personas y prestándoles mediante garantía, se hacen aún más opulentos e influyentes.

-Nada más cierto.

-Pero ¿no es ya evidente en una ciudad que les es imposible a los ciudadanos el estimar el dinero y adquirir al mismo tiempo una suficiente templanza, sino que es forzoso que desatiendan una cosa u otra?

-Es bastante evidente -dijo.

-Se inhiben, pues, en las oligarquías, toleran la licencia y así obligan frecuentemente a personas no innobles a convertirse en mendigos.

-Ciertamente.

-Andan, pues, ociosos por la ciudad, según yo creo, estos hombres provistos de aguijón y bien armados, de los que unos deben dinero, otros han perdido sus derechos, y algunos, las dos cosas. Y así odian a los que han adquirido sus bienes y a los demás, conspiran tanto contra unos como contra otros y ansían vivamente un cambio.

-Así es.

-En cambio, los negociantes van con la cabeza baja, fingiendo no verles; hieren, hincándoles el aguijón de su dinero, a cualquiera de los otros que se ponga a su alcance, se llevan multiplicados los intereses, hijos de su capital, y con todo ello crean en la ciudad una multitud de zánganos y pordioseros.

-¿Cómo no van a ser multitud? -dijo.

-Y el fuego ardiente de ese mal -dije yo- no quieren apagarlo ni por aquel procedimiento, esto es, impidiendo que cada cual haga de lo suyo lo que se le antoje, ni por este otro con el que se resolvería tal situación por medio de otra ley.

-¿Por medio de cuál?

-De una que sería la mejor después de aquélla y que obligaría a los ciudadanos a preocuparse de la virtud. Porque, si se prescribiese que fuera a cuenta y riesgo suyo como tuviese uno que hacer la mayor parte de las transacciones voluntarias , ni se enriquecerían de manera tan desvergonzada los de la ciudad ni abundarían de tal modo en ella los males semejantes a cuantos hace poco describíamos.

-Muy cierto -dijo.

-Pero, tal como están las cosas -dije yo-, queda expuesto el estado en que, por todas esas razones, mantienen a sus súbditos los gobernantes de la ciudad. Y, en cuanto a ellos y a los suyos, ¿no hacen lujuriosos a los jóvenes e incapaces de trabajar con el cuerpo ni con el alma y perezosos y demasiado blandos para resistir el placero soportar el dolor?

-¿Cómo no?

-¿Y los padres se desentienden de todo lo que no sea el negocio y no se preocupan de la virtud más que los pobres?

-No, en efecto.

-Pues bien, siendo esta su disposición, cuando gobernantes y gobernados coincidan unos con otros er un viaje por tierra o en alguna otra ocasión de encuentro, por ejemplo, en una teoría o expedición en que naveguen y guerreen juntos; o cuando, al contemplarse mutuamente en un momento de peligro, no sean en modo alguno despreciados los pobres por los ricos, sino que muchas veces sea un pobre, seco y tostado por el sol, quien, al formar en la batalla junto a un rico criado a la sombra y cargado de muchas carnes superfluas , le vea jadeante y agobiado, ¿crees acaso que no juzgará el pobre que es sólo por lo cobardes que son ellos mismos por lo que los otros son ricos, y que, cuando se encuentre con los suyos en privado, no se dirán, como una consigna, los unos a los otros: «Nuestros son los hombres, pues no valen nada»?

-Por mi parte -dijo- sé muy bien que eso es lo que hacen.

-Pues bien, así como a un cuerpo valetudinario le basta con recibir un pequeño impulso de fuera para inclinarse hacia la enfermedad , y como a veces nace la disensión en su propio seno incluso sin causa exterior, ¿no le ocurre otro tanto a la ciudad que está lo mismo que aquél, pues basta el menor pretexto para que, llamando unos u otros en su auxilio a aliados exteriores procedentes de ciudades oligárquicas o democráticas , enferme ella y se debata en lucha consigo misma, mientras que a veces se produce la disensión incluso sin necesidad de los de fuera?

-En efecto.

-Nace, pues, la democracia, creo yo, cuando, habiendo vencido los pobres, matan a algunos de sus contrarios, a otros los destierran y a los demás les hacen igualmente partícipes del gobierno y de los cargos, que, por lo regular, suelen cubrirse en este sistema mediante sorteo .

-Sí -dijo-, así es como se establece la democracia, ya por medio de las armas, ya gracias al miedo que hace retirarse a los otros.

XI. -Ahora bien -dije yo-, ¿de qué modo se administran éstos? ¿Qué clase de sistema es ése? Porque es evidente que el hombre que se parezca a él resultará ser democrático.

-Evidente -dijo.

-¿No serán, ante todo, hombres libres y no se llenará la ciudad de libertad y de franqueza y no habrá licencia para hacer lo que a cada uno se le antoje?

-Por lo menos eso dicen -contestó.

-Y, donde hay licencia, es evidente que allí podrá cada cual organizar su particular género de vida en la ciudad del modo que más le agrade.

-Evidente.

-Por tanto este régimen será, creo yo, aquel en que de más clases distintas sean los hombres.

-¿Cómo no?

-Es, pues, posible -dije yo- que sea también el más bello de los sistemas. Del mismo modo que un abigarrado manto en que se combinan todos los colores, así también este régimen, en que se dan toda clase de caracteres, puede parecer el más hermoso. Y tal vez -seguí diciendo-habrá, en efecto, muchos que, al igual de las mujeres y niños que se extasían ante lo abigarrado, juzguen también que no hay régimen más bello.

-En efecto -dijo.

-He aquí -dije yo- una ciudad muy apropiada, ¡oh, mi bendito amigo!, para buscar en ella sistemas políticos.

-¿Por qué?

-Porque, gracias a la licencia reinante, reúne en sí toda clase de constituciones y al que quiera organizar una ciudad, como ahora mismo hacíamos nosotros, es probable que le sea imprescindible dirigirse a un Estado regido democráticamente para elegir en él, como si hubiese llegado a un bazar de sistemas políticos, el género de vida que más le agrade y, una vez elegido, vivir conforme a él.

-Tal vez no sean ejemplos lo que le falte -dijo.

-Y el hecho -dije- de que en esa ciudad no sea obligatorio el gobernar, ni aun para quien sea capaz de hacerlo, ni tampoco el obedecer si uno no quiere, ni guerrear cuando los demás guerrean, ni estar en paz, si no quieres paz, cuando los demás lo están, ni abstenerte de gobernar ni de juzgar, si se te antoja hacerlo, aunque haya una ley que te prohíba gobernar y juzgar, ¿no es esa una práctica maravillosamente agradable a primera vista?

-Quizá lo sea a primera vista -dijo.

-¿Y qué? ¿No es algo admirable la tranquilidad con que lo toman algunas personas juzgadas ? ¿O no has visto nunca en este régimen a hombres que, habiendo sido condenados a muerte o destierro, no por ello dejan de quedarse en la ciudad ni de circular, paseando y haciendo el héroe , por entre la gente, que, fingiendo no verles, hace caso omiso de ellos?

-A muchos -dijo.

-¿Y su espíritu indulgente y nada escrupuloso, sino al contrario, lleno de desprecio hacia aquello tan importante que decíamos nosotros cuando fundamos la ciudad, que, a no estar dotado de una naturaleza excepcional, no podría ser jamás hombre de bien el que no hubiese empezado por jugar de niño entre cosas hermosas para seguir aplicándose más tarde a todo lo semejante a ellas, y la indiferencia magnífica con que, pisoteando todos estos principios, no atiende en modo alguno al género de vida de que proceden los que se ocupan de política, antes bien, le basta para honrar a cualquiera con que éste afirme ser amigo del pueblo?

-Muy generosa ciertamente -dijo.

-Estos, pues -dije-, y otros como éstos son los rasgos que presentará la democracia; y será, según se ve, un régimen placentero, anárquico y vario que concederá indistintamente una especie de igualdad tanto a los que son iguales como a los que no lo son.

-Es muy conocido lo que dices -respondió.

XII. -Considera, pues -dije yo-, qué clase de hombre será el tal en su vida privada. ¿O habrá que investigar primero, del mismo modo que hemos hecho con el gobierno, la manera en que se forma?

-Sí -dijo.
48 DeElea, día 9 de Mayo de 2009 a las 14:18
2/2


-¿Y no será acaso de esta manera? ¿No habrá, creo yo, un hijo de aquel avaro oligárquico que haya sido educado por su padre en las costumbres de éste?
-¿Cómo no?

-Siendo, pues, también éste dominador por la fuerza de aquellos de entre sus apetitos de placer que acarreen dispendio y no ganancia, es decir, de los que son llamados innecesarios...

-Evidente -dijo.

-Pero ¿quieres -dije yo- que, para no andar a tientas, definamos ante todo qué apetitos son necesarios y cuáles no ?

-Sí que quiero -dijo.

-Pues bien, ¿no se llamaría justamente necesarios a aquellos de que no podemos prescindir, y a cuantos al satisfacerlos nos aprovechan? Porque a estas dos clases de objetos es forzoso que aspire nuestra naturaleza. ¿No es así?

-En efecto.

-Con razón, pues, aplicaremos a éstos la calificación de necesarios.

-Con razón.

-¿Y qué? Aquellos de que puede uno librarse si empieza a procurarlo desde joven y además a la persona en que se dan no le hacen ningún bien, sino a veces lo contrario, de todos esos si dijéramos que eran innecesarios, ¿no lo diríamos acaso con razón?

-Con razón ciertamente.

-¿Tomamos, pues, un ejemplo de cómo son unos y otros para tener una idea general de ellos?

-Sí, es preciso.

-¿No es acaso necesario el deseo de comer alimento y companage en la medida indispensable para la salud y el bienestar?

-Así lo creo.

-Ahora bien, el deseo de alimento es necesario, me parece a mí, por dos razones: porque aprovecha y porque es capaz de poner fin a la vida .

-Sí.

-Y el de companage, en el grado en que resulte de algún provecho para el bienestar corporal.

-Exactamente.

-¿Y el deseo que va más allá que éstos, el de manjares de otra índole que los citados, deseo que puede extinguirse en los más de los hombres cuando ha sido reprimido y educado en la juventud y es nocivo para el cuerpo y nocivo para el alma en lo que toca a la cordura y templanza? ¿No lo consideraríamos con razón como no necesario?

-Con mucha razón.

-¿No llamaremos, pues, dispendiosos a estos deseos y productivos a aquellos otros que son útiles para la producción?

-¿Qué otra cosa llamarlos?
-¿Y diremos lo mismo de los deseos amorosos y de los demás?

-Lo mismo.

-Y aquel a quien hace poco llamábamos zángano, ¿no decíamos acaso que es el hombre entregado a tales placeres y apetitos y gobernado por los deseos innecesarios, mientras que el regido por los necesarios es el hombre ahorrativo y oligárquico?

-¿Cómo no?

XIII. -Pues bien, digamos ahora -seguí- cómo del hombre oligárquico sale el democrático: en mi opinión, en la mayor parte de los casos es del siguiente modo .

-¿Cómo?

-Cuando en su juventud, después de criarse como íbamos diciendo , en la ineducación y la codicia, llega a gustar de la miel de los zánganos y convive con estos ardientes y terribles animales capaces de procurar toda clase de placeres con variedad de color y de especie, entonces date a pensar que empieza la oligarquía que hay en él a convertirse en democracia.

-Por fuerza -dijo.

-Y así como la ciudad se transformaba al venir un aliado exterior en socorro de uno de los partidos de ella siendo de la misma índole que éste, ¿no ocurre que el adolescente se transforma también si a uno de los géneros de deseos que en él hay le llega de fuera la ayuda de una clase de ellos emparentada y semejante a aquél?

-En un todo.

-Y, a mi ver, si al elemento oligárquico que en él hay le socorre a su vez algún otro aliado, ya sea por parte de su padre, ya de otros deudos que le reprenden y afean la cosa, entonces surgen en él la revolución y la contrarrevolución y la lucha consigo mismo.

-¿Cómo no?

-Y alguna vez, supongo yo, lo democrático cede a lo oligárquico y, de determinados deseos, los unos sucumben y los otros van fuera por haber nacido un cierto pudor en el alma del joven y éste entra de nuevo en regla.

-Así en efecto sucede en ciertas ocasiones -dijo.

-Y a su vez, creo yo, otros deseos de la misma estirpe, nacidos bajo aquellos que fueron ya expulsados, se multiplican y hacen fuertes por la insipiencia de la educación paterna .

-Al menos tal suele ocurrir -replicó.

-Y de ese modo le arrastran a las antiguas compañías y, uniéndose todos los deseos de unos y otros, engendran numerosa descendencia.

-¿Cómo no?

-Y al fin, según pienso, se apoderan de la fortaleza del alma juvenil, dándose cuenta de que está vacía de buenas doctrinas y hábitos y de máximas de verdad, que son los mejores vigilantes y guardianes de la razón en las mentes de los hombres amados por los dioses.

-Los mejores con mucho -dijo.

-Y otras máximas y opiniones falsas, creo yo, y presuntuosas dan el asalto y ocupan, en el alma del tal, el mismo lugar que ocupaban aquéllas.

-Sin ninguna duda -dijo.

-¿Y no es el caso que entonces, retornando a aquellos lotófagos, convive abiertamente con ellos y, si de parte de los deudos viene algún refuerzo al elemento de parquedad que hay en su alma, aquellas máximas arrogantes cierran en él las puertas del alcázar real y ni dejan pasar aquel auxilio ni acogen los consejos que, como embajadores, envían otras personas de más edad, sino que ellas triunfan en la lucha y echan fuera el pudor, desterrándolo ignominiosamente y dándole nombre de simplicidad, arrojan con escarnio la templanza, llamándola falta de hombría, y proscriben la moderación y la medida en los gastos como si fuesen rustiquez y vileza, todo ello con la ayuda de una multitud de superfluos deseos ?

-Bien de cierto.

-Vaciando, pues, de todo aquello el alma de su prisionero y purgándole como a iniciado en grandes misterios, entonces es cuando introducen en él una brillante y gran comitiva en que figuran coronados la insolencia, la indisciplina, el desenfreno y el impudor; y elogian y adulan a éstos, llamando a la insolencia buena educación; a la indisciplina, libertad; al desenfreno, grandeza de ánimo, y al impudor, hombría . ¿No es así -dije- cómo, en su juventud, se torna de su crianza dentro de los deseos necesarios a la libertad y al desate de los placeres innecesarios y sin provecho?

-A la vista está -dijo él.

-Después de esto, según yo creo, el tal sujeto vive gastando tanto en los placeres innecesarios como en los necesarios, ya sea su gasto de dinero, de trabajo o de tiempo; y, si es afortunado y no sigue adelante en su delirio, sino, al hacerse mayor, acoge, pasado lo más fuerte del torbellino, a unos grupos de desterrados y no se entrega del todo a los invasores, entonces vive poniendo igualdad en sus placeres y dando, como al azar, el mando de sí mismo al primero que cae hasta que se sacia y lo da a otro sin desestimar a ninguno, sino nutriéndolos por igual a todos

-Bien seguro.

-Y no da acogida -dije yo- a máxima alguna de verdad ni la deja entrar en su reducto si alguien le dice que son distintos los placeres que traen los deseos justos y dignos y los que responden a los deseos perversos, y que hay que cultivar y estimar los primeros y refrenar y dominar los segundos, sino que a todo esto vuelve la cabeza y dice que todos son iguales y que hay que estimarlos igualmente.

-De cierto -dijo- que eso es lo que hace el que se encuentra en tal situación.

-Y así pasa su vida día por día -dije yo-, condescendiendo con el deseo que le sale al paso, ya embriagado y tocando la flauta, ya bebiendo agua y adelgazando; otras veces haciendo gimnasia; otras, ocioso y despreocupado de todo, y en alguna ocasión, como si dedicara su tiempo a la filosofía. Con frecuencia se da a la política y, saltando a la tribuna, dice y hace lo que le viene a las mientes; y, si en algún caso le dan envidia unos militares, a la milicia va, y si unos banqueros, a la banca. Y no hay orden ni sujeción alguna en su vida, sino que, llamando agradable, libre y feliz a la que lleva, sigue con ella por encima de todo.

-Has recorrido de punta a cabo -dijo- la vida de un hombre igualitario.

-Y pienso -proseguí- que este hombre es muy vario y está repleto de índoles distintas y que él es el lindo y abigarrado semejante a la ciudad de que hablábamos . Y muchos hombres y mujeres envidiarían su vida, que tiene en sí muchos modelos de regímenes políticos y modos de ser.

-Ese es, de cierto -dijo.

-¿Y qué? ¿Quedará el tal varón catalogado al lado de la democracia en la idea de que hay razón para llamarle democrático?

-Quede, en efecto -dijo.

cc3
49 ArrowEco, día 9 de Mayo de 2009 a las 14:19
VV

No cabe duda que los trabajadores se hayarán en una situación de indefensión ante sus contratadores cuando estos no cumplan la ley escrupulósamente y el Estado no les tutele en sus derechos laborales.

Los trabajadores deben poseer mecanismos para reivindicar mejoras, resolver conflictos o solicitar defensa cotra imposiciones abusivas o explotación laboral. Esto debe garantizarse por parte del Estado de forma eficiente y rápida, evitando que por parte de los trabajadores se ejerzan presiones violentas más propias de métodos mafiosos. La ley de huelga debería ser abrogada por innecesaria.

La unión hace la fuerza pero las dimensiones de la masa laboral en conflicto, en muchas ocasiones, es propicia para encubrir ciertas ortigas que se aprovechan de la situación para propagar su semilla de odio entre el fresco heno.
50 DeElea, día 9 de Mayo de 2009 a las 14:19
La Tiranía y el hombre tiránico.

1/5

XIV -Nos falta, pues, que tratar -dije yo- del más hermoso régimen político y del hombre más bello , que son la tiranía y el tirano.
-De entero acuerdo -dijo.

-Veamos entonces, mi querido amigo, ¿con qué carácter nace la tiranía? Porque, por lo demás, parece evidente que nace de la transformación de la democracia.

-Evidente.

-¿Y acaso no nacen de un mismo modo la democracia de la oligarquía y la tiranía de la democracia?

-¿Cómo?

-El bien propuesto -dije yo- y por el que fue establecida la oligarquía era la riqueza, ¿no es así?

-Sí.

-Ahora bien, fue el ansia insaciable de esa riqueza y el abandono por ella de todo lo demás lo que perdió a la oligarquía .

-Es verdad-dijo.

-¿Y no es también el ansia de aquello que la democracia define como su propio bien lo que disuelve a ésta?

-¿Y qué es eso que dices que define como tal?

-La libertad -repliqué-. En un Estado gobernado democráticamente oirás decir, creo yo, que ella es lo más hermoso de todo y que, por tanto, sólo allí vale la pena de vivir a quien sea libre por naturaleza.

-En efecto -observó-, estas palabras se repiten con frecuencia.

-¿Pero acaso -y esto es lo que iba a decir ahora- el ansia de esa libertad y la incuria de todo lo demás no hace cambiar a este régimen político y no lo pone en situación de necesitar de la tiranía? -dije yo.

-¿Cómo? -preguntó.

-Pienso que, cuando una ciudad gobernada democráticamente y sedienta de libertad tiene al frente a unos malos escanciadores y se emborracha más allá de lo conveniente con ese licor sin mezcla, entonces castiga a sus gobernantes, si no son totalmente blandos y si no le procuran aquélla en abundancia, tachándolos de malvados y oligárquicos .

-Efectivamente, eso es lo que hacen-dijo.

-Y a quienes se someten a los gobernantes -dije- les injuria como a esclavos voluntarios y hombres de nada; y a los gobernantes que se asemejan a los gobernados y a los gobernados que parecen gobernantes los encomia y honra así en público como en privado. ¿No es, pues, forzoso que en una tal ciudad la libertad se extienda a todo?

-¿Cómo no?

-Y que se filtre la indisciplina, ¡oh, querido amigo!, en los domicilios privados -dije- y que termine por imbuirse hasta en las bestias .

-¿Cómo ha de entenderse eso que dices? -preguntó.

-Pues que el padre -dije- se acostumbra a hacerse igual al hijo y a temer a los hijos, y el hijo a hacerse igual al padre y a no respetar ni temer a sus progenitores a fin de ser enteramente libre; y el meteco se iguala al ciudadano y el ciudadano al meteco y el forastero ni más ni menos.

-Sí, eso ocurre -dijo.

-Eso y otras pequeñeces por el estilo -dije-: allí el maestro teme a sus discípulos y les adula; los alumnos menosprecian a sus maestros y del mismo modo a sus ayos; y, en general, los jóvenes se equiparan a los mayores y rivalizan con ellos de palabra y de obra, y los ancianos, condescendiendo con los jóvenes, se hinchen de buen humor y de jocosidad, imitando a los muchachos, para no parecerles agrios ni despóticos.

-Así es en un todo -dijo.

-Y el colmo, amigo, de este exceso de libertad en la democracia -dije yo- ocurre en tal ciudad cuando los que han sido comprados con dinero no son menos libres que quienes los han comprado . Y a poco nos olvidamos de decir cuánta igualdad y libertad hay en las mujeres respecto de los hombres y en los hombres respecto de las mujeres.

-Así, pues, según aquello de Esquilo, ¿«diremos cuanto nos vino ahora a la boca »? -preguntó.

-Sin dudarlo -contesté-, y lo que digo es esto: que, por lo que se refiere a las bestias que sirven a los hombres, nadie que no lo haya visto podría creer cuánto más libres son allí que en ninguna otra parte, pues, conforme al refrán , las perras se hacen sencillamente como sus dueñas, y lo mismo los caballos y asnos, que llegan allí a acostumbrarse a andar con toda libertad y empaque, empellando por los caminos a quienquiera que encuentren si no se les cede el paso; y todo lo demás resulta igualmente henchido de libertad.

-Me estás contando -dijo- mi propio sueño , pues a mí me ha ocurrido eso más de una vez cuando salgo para el campo.

-¿Y conoces -dije- el resultado de todas estas cosas juntas, por causa de las cuales se hace tan delicada el alma de los ciudadanos que, cuando alguien trata de imponerles la más mínima sujeción, se enojan y no la resisten? Y ya sabes, creo yo, que terminan no preocupándose siquiera de las leyes, sean escritas o no, para no tener en modo alguno ningún señor.

-Muy bien que lo sé -contestó.

XV -He aquí, ¡oh, amigo! -dije-, el principio, tan bello y hechicero, de donde, a mi parecer, nace la tiranía.

-Hechicero, en efecto -replicó-; pero ¿qué es lo que viene después?

-Que la misma enfermedad -dije- que, produciéndose en la oligarquía, acabó con ella, esa misma se hace aquí aún más grave y poderosa, a causa de la licencia que hay, y esclaviza a la democracia.

Pues en realidad todo exceso en el obrar suele dar un gran cambio en su contrario lo mismo en las estaciones que en las plantas que en los cuerpos y no menos en los regímenes políticos.

-Es natural -dijo.

-La demasiada libertad parece, pues, que no termina en otra cosa sino en un exceso de esclavitud lo mismo para el particular que para la ciudad.

-Así parece, ciertamente.

-Y por lo tanto -proseguí- es natural que la tiranía no pueda establecerse sino arrancando de la democracia; o sea que, a mi parecer, de la extrema libertad sale la mayor y más ruda esclavitud -Eso es lo natural, en efecto -replicó.

-Pero no era esto lo que preguntabas, según creo -dije-, sino cuál era esa enfermedad que nace en la oligarquía y que es la misma que esclaviza a la democracia.
-Dices verdad -observó.

-Pues bien -dije yo-, me refería al linaje de hombres holgazanes y pródigos: una parte de ellos más varonil, que es la que guía, y otra más cobarde, que le sigue; y los comparábamos con zánganos, los unos provistos de aguijón, los otros sin él.

-Y muy justamente -observó.

-Ésos, pues, al aparecer en cualquier régimen, lo perturban como la mucosidad y la bilis perturban al cuerpo -proseguí-; y es necesario que el buen médico y legislador de la ciudad, no menos que el entendido apicultor, se prevenga de ellos muy de antemano, en primer lugar para que no nazcan y, si llegan a nacer, para arrancarlos lo más pronto posible juntamente con sus panales.

-Sí, ¡por Zeus! -dijo él-, desde luego.

-Vamos ahora -dije- a considerarlo en otro aspecto para que veamos más distintamente lo que queremos ver.

-¿Cómo?

-Dividamos con el pensamiento la ciudad democrática en tres partes, de las que efectivamente está formada en la realidad . Una es, creo yo, el linaje que nace en ella por la misma licencia que allí hay, no menos numeroso que en la ciudad oligárquica.

-Así es.

-Pero resulta mucho más corrosivo que en aquélla.

-¿Cómo así?

-Allá, por no recibir honras, sino más bien ser apartado de los mandos, resulta inexperto y sin poder, pero en la democracia, en cambio, es él quien manda, con pocas excepciones, y su parte más corrosiva es la que habla y obra; el resto, sentado en torno de las tribunas, runfla y no aguanta a quien exponga opinión distinta, de modo que en semejante régimen todo se administra por esta clase de hombres salvo un corto número de los otros.

-Muy de cierto -dijo.

-Pero hay otro grupo que siempre se distingue de la multitud.

-¿Cuáles?

-Buscando todos la ganancia, los que por su índole son más ordenados se hacen generalmente los más ricos.

-Es natural.

-Y de ahí es, si no me equivoco, de donde los zánganos sacan más miel y con mayor facilidad.

-En efecto -dijo-, ¿cómo habrían de sacársela a los que tienen poco?

-Y tales ricos son, a mi ver, los que se llaman hierba de zánganos .

-Eso parece -contestó.

XVI. -El tercer linaje será el del pueblo, esto es, el de aquellos que, viviendo por sus manos o apartados de las actividades públicas, tienen escaso caudal. Y es el linaje más extenso y el más poderoso en la democracia cuando se reúne en asamblea.

-Así es, de cierto -dijo-; pero con frecuencia no quiere hacerlo si no recibe una parte de miel .

-Y la recibe siempre -dije- en la medida en que les es posible a los que mandan el quitar su hacienda a los ricos y repartir algo al pueblo, aunque quedándose ellos con la mayor parte .

-Así es como la recibe, en efecto -dijo.

-Y entonces, creo yo, los que han sufrido el despojo se ven forzados a defenderse hablando ante el pueblo y haciendo cuanto cabe en sus fuerzas.

-¿Cómo no?

-Y, aunque en realidad no quieran cambiar nada, son inculpados por los otros de que traman asechanzas contra el pueblo y de que son oligárquicos .

-¿Qué otra cosa cabe?

-Y así, cuando ven al fin que el pueblo, no por su voluntad, sino por ser ignorante y porque le engañan los calumniadores, trata de hacerles daño, entonces, quiéranlo o no, se hacen de veras oligárquicos y no espontáneamente; antes bien, es el mismo zángano el que, picándoles, produce este mal .

-Así es en un todo.

-Y surgen denuncias, procesos y luchas entre unos y otros.

-En efecto.

-¿Y así el pueblo suele siempre escoger a un determinado individuo y ponerlo al frente de sí mismo mantenerlo y hacer que medre en grandeza?

-Eso suele hacer, en efecto.

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