Pío Moa

« La decadencia española (I) | Principal | Franco, explicado por el psicoanálisis »

La decadencia española (II) El contraste con Francia e Inglaterra

22 de Agosto de 2009 - 07:50:47 - Pío Moa

Compartir:
Menéame Tuenti

También entraban en decadencia Polonia, Suecia y Holanda, en vivo contraste con el auge francés e inglés. Francia hubo de superar a mediados del XVII una nueva guerra civil ("de la Fronda"), pero, restablecida la paz interna, se expandió en todas direcciones, contra España, Holanda y el Imperio. Luis XIV, el Rey Sol sostuvo tres guerras internacionales de envergadura contra numerosos enemigos, de las que salió bastante bien librado, aunque la última, la de Sucesión española, le llevó a la bancarrota financiera. Aun así, el país se repuso con rapidez y seguía en primera línea europea al morir Luis XIV, en 1715, dos años después del tratado de Utrecht. Dejaba un país engrandecido, comienzos de un imperio americano en la cuenca del Misisipi (Luisiana), enclaves en India y África, y relaciones políticas y comerciales con países tan alejados como Siam. La vida intelectual y literaria de Francia (Corneille, Racine, Molière, Boileau, Descartes, Pascal...) la hacían el centro de Europa, y del francés una lengua franca cortesana hasta en Rusia. Las reformas económicas de Colbert, dirigistas desde el estado, triplicaron los ingresos estatales sin arruinar al país, y serían imitadas en Europa. Luis XIV doblegó también a los Austrias y en alguna medida satelizó a España.

La hegemonía francesa venía, más que de su abundancia de hombres y recursos, de las reformas acumuladas desde Richelieu. Durante siglos, la historia de Francia había venido marcada por la pugna entre la autoridad real y la de los oligarcas, que disponían de ejércitos privados y estaban dispuestos a aliarse con países extranjeros contra el rey, como harían hasta la Guerra de la Fronda. La realeza había obtenido victorias hasta hacerse casi absoluta, para volver una y otra vez a la situación previa. Pero Luis XIV obtuvo una victoria definitiva: supeditó efectivamente a los nobles, los alejó de sus posesiones y creó una nobleza cortesana en parte sufragada por el estado, y por ello dependiente. La centralización se extendió al terreno religioso por dos vías: por una parte se eliminó el potencial foco hugonote de disensión, incluso de guerra civil, revocando el Edicto de Nantes. Ahora se prohibía cualquier manifestación pública de protestantismo, los hijos de los hugonotes debían bautizarse por el rito católico, sus clérigos debían hacerse católicos, etc. Era prácticamente una ley de persecución y expulsión, pese a que se les prohibía salir de Francia: unos 200.000 hugonotes huyeron, lo que causó pérdidas económicas, si bien no muy graves. Por otra parte, la autoridad del Papado en Francia fue reducida a casi nada, agravando el galicanismo, siempre presente en la política francesa, aun sin llegar a crear una Iglesia nacional a la anglicana.

Cabe comparar estas reformas con las de los Reyes Católicos, que cimentaron el auge español. Las de España acabaron con el carácter banderizo de los nobles, hicieron indiscutible la autoridad regia, y lograron, por medios no disímiles de los de Luis XIV, la unidad religiosa y una considerable identificación del poder eclesiástico con el político. De ahí la fortaleza del estado y la casi ausencia de contiendas civiles (las revueltas comuneras, de las germanías o la guerra de Cataluña –más bien un conflicto con Francia–, tuvieron poca monta al lado de la sufridas por los países del entorno). Las reformas españolas fueron menos extremistas que las francesas, la economía menos dirigista, la autoridad del Papado más respetada, y la monarquía no pasó de autoritaria, lejos del absolutismo de Luis XIV, que serviría de modelo a otros países.

El símbolo del poder francés fue el colosal palacio barroco de Versalles, fuera de París, adonde se trasladó la corte, y en el cual el monarca se rodeó de un minuciosísimo protocolo y de una pompa con cierto matiz oriental. El diferente espíritu y época del apogeo francés y el español se revela bastante bien en el contraste con otro edificio de funciones similares: El Escorial, construido por Felipe II. El propio Felipe orientó a sus arquitectos: quería una construcción sencilla, severa, noble sin arrogancia y majestuosa sin ostentación. Versalles, tres veces más grande que el ya impresionante Escorial, resulta a un tiempo noble y arrogante, majestuoso y enormemente ostentoso, con una decoración que apenas deja espacios vacíos. El Escorial fue concebido como palacio, basílica, biblioteca, centro de estudios, monasterio, pinacoteca y panteón, con la iglesia como centro. Versalles es propiamente palacio y corte, y a esta función se supeditan estrictamente las demás. Las torres de El Escorial, armoniosamente conjuntadas, crean una impresión de elevación, mientras que sus muros exteriores recuerdan una fortaleza. Nada más lejos de Versalles, cuya armonía se basa en las proporciones de un edificio sin torres, que refleja suntuosidad y poder, frente a la sobriedad del edificio hispano. No menos significativo es el contraste del paisaje entre los feraces y verdes llanos franceses y las estribaciones de la sierra de Madrid, sugestivas de un modo muy distinto. El Escorial nunca fue imitado, Versalles sí, en bastantes países europeos.

****

También Inglaterra experimentó un auge extraordinario. Pasada la dictadura de Cromwell, el rey Carlos II –se convertiría al catolicismo en su lecho de muerte– procuró la tolerancia hacia los "papistas", pero el Parlamento impuso la oficialidad anglicana, la exclusividad de sus liturgias y el cese de los funcionarios no anglicanos. Hubo nuevas persecuciones contra los católicos y tomaron forma en el Parlamento las tendencias whig y tory, la primera más transigente con los no anglicanos y más intransigente con los católicos. En otro orden de cosas, la pugna con Holanda causó graves pérdidas a Inglaterra, pero mejoró cuando Luis XIV subsidió al gobierno inglés para que siguiera peleando, prometiéndole parte del imperio holandés.

Sucedió a Carlos, en 1685, Jacobo II, a quien, por ser católico, depuso el Parlamento tres años después, en la llamada Revolución Gloriosa. Fue sustituido por su hija María y su esposo Guillermo III de Nassau, estatúder holandés. La revolución concedió mayor tolerancia a otras confesiones protestantes, no así a la romana, y fue subrayada por el sangriento aplastamiento de resistencias en Irlanda, donde más tierras pasaron a manos de ingleses, y por hechos como la matanza de Glencoe, en Escocia. Guillermo III finó en 1702, sucediéndole la reina Ana, bajo la cual Inglaterra tuvo un triunfo de gran envergadura en 1707 al unirse con Escocia en un reino, el de Gran Bretaña,  con un solo parlamento, aunque los dos países conservaran leyes, moneda y religión distintas (anglicana y presbiteriana). Londres consiguió su objetivo con una mezcla de promesas de ventajas comerciales, de amenazas de cortar el comercio, y de sobornos; pero la unión demostraría ser efectiva y crearía un poder británico fuerte. No obstante persistió en Escocia una resistencia llamada jacobita, por mantener la legitimidad de Jacobo II.

Sería con a la Guerra de Sucesión española como Gran Bretaña iba a alcanzar una clara supremacía sobre los mares y la plenitud de su primer imperio, centrado en las colonias de América y con aspiraciones sobre las posesiones españolas.

Aspecto decisivo de este período fue una evolución constitucional opuesta al absolutismo y al dirigismo estatal francés, manifiesta en la Declaración de Derechos del Parlamento, impuesta a Guillermo III y a María, por la cual la monarquía quedaba limitada con nitidez: sin aprobación del Parlamento, el rey no podía promulgar leyes, impuestos, obtener su propio dinero personal o reclutar tropas en tiempos de paz; no podía presionar las elecciones ni rechazar las decisiones parlamentarias, y el Parlamento debía ser convocado con frecuencia. En conjunto, Inglaterra se acercó más que el resto de Europa a lo que hoy llamamos democracia, aunque permaneció como una sociedad aristocrática, cuyo trato a la gente común podía ser despiadado.

La tendencia se vería teorizada por el filósofo John Locke, a quien suele llamarse padre del liberalismo. Según él, la soberanía reside en el pueblo y se expresa en el Parlamento debiendo separarse los poderes legislativo y ejecutivo. El estado debe amparar el derecho del individuo a la vida, la propiedad, la libertad y la búsqueda de la felicidad, que expresan la ley natural instituida por Dios –concepción poco protestante–. El estado debe aplicar la ley con espíritu tolerante, teniendo en cuenta la diversidad de intereses y opiniones, aunque su tolerancia no abarcaba al catolicismo, para el que propugnaba un duro tratamiento. La vida social se cimenta en un contrato que permite al hombre salir del "estado de naturaleza", en el cual no existe protección de los derechos; y a ese estado se vuelve si el poder público incumple el contrato.

Hay similitudes y discrepancias entre estas teorías y las de la Escuela de Salamanca. Locke concreta un sistema práctico para conciliar el principio de la soberanía popular con la disparidad de intereses sociales y frenar la tendencia del poder a hacerse absoluto, repartiéndolo. Los pensadores españoles no habían encontrado un medio de evitar la tiranía, salvo matar al tirano, remedio en general poco práctico. Por su parte, el sistema de Locke no permite explicar la evolución histórica anterior, que quedaría como un dañino "estado de naturaleza", y debe recurrir al mito del contrato. Para los de Salamanca, no existe contrato ni estado de naturaleza, el hombre es por constitución sociable, vive necesariamente en sociedad, y las distintas formas de organización social y política son válidas siempre que no vulneren la ley natural y se conviertan en tiranía. En todo caso el pensamiento de Salamanca, tan prometedor, quedó paralizado en el primer cuarto del siglo XVII.

**** 

Tiene interés asimismo la decadencia holandesa. El país vivió entre 1650 y 1672 como república no declarada, con intensa rivalidad entre la casa de Orange, a la que pertenecían los gobernadores o estatúderes, y los "regentes", potentados comerciantes. Esos años gobernó el país Johan de Witt, político y matemático distinguido. El choque comercial con Inglaterra, que aspiraba a desbancar a Holanda, motivaría tres guerras. El año 1672 , conocido como "el del desastre", el país sufrió derrotas ante Inglaterra y Francia juntas, y los Orange culparon a Witt, le organizaron una encerrona y un motín supuestamente popular, que linchó con la mayor crueldad a él y a su hermano Cornelis, en La Haya. Los cuerpos desnudos, mutilados y desventrados, quedaron expuestos públicamente, y durante más tiempo los corazones de ambos, a modo de trofeos. El crimen fue maquinado probablemente por Guillermo III, que sería rey de Inglaterra.

Witt había presidido un tiempo de esplendor. La riqueza de Holanda había atraído a gentes de la Europa más pobre, y el interés económico creó un clima de tolerancia; floreció el arte, en especial la pintura, con Rembrandt, Vermeer y muchos más, y la filosofía con Spinoza. Holanda había hecho cruciales innovaciones económicas como la Bolsa y la sociedad anónima (primacía disputada por Inglaterra), y Ámsterdam fue el mayor centro financiero de Europa. Su tecnología naval era la mejor, sus exploradores llegaron al norte de Canadá y al sur de Australia, y sus compañías comerciales, en cuyos ingresos entraba también la piratería, forjaron un imperio por África, América y el Índico, en gran parte a costa de Portugal. En él, los holandeses no se mezclaban con los nativos, a quienes trataban sobre la base del beneficio crematístico que reportaban.

Al subir Guillermo III al poder inglés, la hostilidad entre los dos países dio paso a una relativa alianza, que se vendría abajo en 1713, al cambiar los intereses británicos. Para entonces Holanda había perdido su poderío naval, la hegemonía esclavista, que heredó Gran Bretaña, y la primacía financiera, que pasó de Ámsterdam a Londres. En adelante hubo de limitarse a defender su independencia, amenazada por Francia, y su brillo cultural se fue apagando. Retuvo, no obstante, buena parte de su imperio.

Comentarios (15)
1 Vendeano, día 22 de Agosto de 2009 a las 10:51
Don Pio, casi huelga decir que toda esta serie histórica merece la divulgación de un libro. Por si acaso, la voy recopilando. Es muy interesante la perspectiva que nos ofrece, revelando las líneas de fuerza del poder político, su relación con la historia de las ideas y con la estética. Para conocer nuestra historia es necesario conocer... toda la historia (sobre todo la de nuestro entorno); eso nos ayuda a ver que no somos tan diferentes... excepto en lo que nos distingue.

No es esto una frase tonta. Seguramente, los españoles debemos perder el complejo de ser bichos raros para, precisamente, poder ser distintos con todas las consecuencias. Es menester perdonarse un poco más, relativizar nuestra leyenda negra para, por eso mismo, exigirse más sin la facil escusa del "siempre hemos sido así" y "los demás son más guapos".

Muy loable también su interés por el tema de la ciencia (19/8, p.ej.). La mayoría de los historiadores lo desconocen o, peor, lo desprecian. También es una interesante línea su insistencia en la importancia de la religión como reguladora social, de cómo el intento de acabar con lo no-racional del ser humano acaba por traernos algo mucho peor y nada razonable... (el asesinato en masa, p.ej.)

Pero lo mejor, lo mejor, es su incursión en el género bucólico. La risa, tambien tan irracional y tan humana, consigue a veces mucho más que el argumento. Éste no logra socavar las bases falsas sobre los que descansa el discurso progre, cosa que sí hace el humor inteligente.

Siga adelante, don Pío, son muchos los que lo seguimos aun si no intervenimos, sobre todo con las infantiles riñas que a veces estorban su blog.
2 manuelp, día 22 de Agosto de 2009 a las 12:20
El Escorial nunca fue imitado, Versalles sí, en bastantes países europeos.

Es que se imita aquello que se parece a lo que se tiene y el paisaje y el cielo de la sierra de Guadarrama no lo tiene ningún pais europeo, de la misma forma que Versalles al pie del pico de Abantos no pegaría nada.
Recuerdo que en los verdísimos jardines franceses no se percibe ningún olor fuerte, mientras que en el más estéril monte español los olores de las hierbas silvestres impregnan el aire fuertemente.

En cuanto a la evolución de los regímenes politicos de Inglaterra y Francia, creo que España despues de los nefastos monarcas de la casa de Austria se hubiese podido aproximar más al modelo inglés, ya que por idiosincrasia y tradiciones seculares el pueblo español era el más preparado para la democracia, en el sentido moderno, de todos los europeos, pero la satelización de España por Francia- no en alguna medida como dice Moa, sino totalmente- hizo dicha evolución imposible y así estamos hasta hoy atados al carro del Estatismo de tipo francés, en lugar de pertenecer a las sociedades civiles fuertes, tipo Inglaterra ó USA.

Afortunadamente, las otras dos “modestas” revoluciones locales, empíricas y pragmáticas, continúan manteniendo la buena salud de los cuerpos políticos anglosajones. Únicas sociedades civiles que permanecieron inmunes al virus totalitario y que producen el “rechazo orgánico” del virus oligárquico que conllevan las listas de partido al sistema electoral con criterios de proporcionalidad.

http://antoniogarciatrevijano.com/
3 Ronin, día 22 de Agosto de 2009 a las 13:16
Del enemigo hay que imitar lo bueno, lo que nos puede beneficiar, y explotar lo malo, lo que le perjudica.
4 Vendeano, día 22 de Agosto de 2009 a las 14:14
manuelp, esa manera de ser y tradiciones liberales (municipalismo, etc.) de los españoles estaban supongo vivas a principios del XVI, pero no del XVIII. ¿Había habido demasiado estatismo durante dos siglos, tanto que las había sofocado? ¿Muchas prebendas, muchos privilegios? ¿Mucho Grande de España en la Corte, demasiado poder centralizado? ¿Porqué ese espíritu libertario español no se manifestó? ¿Acaso de las antigüas instituciones ya sólo quedaba el nombre, si quedaba, y nada de su esencia?

Hace un par de dias DeElea achacaba a la pérdida "de músculo moral" la ruina de Roma. Dándole la razón, le comentaba que, por otra parte, el MÚSCULO MORAL sin HUESO INSTITUCIONAL no tiene dónde aplicar su poder. Los hombres valiosos se pierden en cada generación sin poder aportar nada. Y las virtudes ciudadanas romanas hace tiempo que no encontraban un entorno virtuoso donde actuar. El Imperio fué un intento, desde arriba, de salvar la prosperidad, cuando la República ya estaba bien muerta desde que tremendas fuerzas despedazaron sus instituciones. Tremendas fuerzas fruto de su éxito.

Todo éxito infla tanto lo virtuoso como lo vi.cioso; pero lo virtuoso es siempre costoso y arduo, mientras lo vicioso es fácil. Acaba quedando lo vi.cioso. Puede que en España sucediese lo mismo, y el Estado, ese Gran Vi.cioso, se atribuyese un éxito que se debíó más al valor de lo individual y lo orgánico español. Se atribuyó ese éxito y lo gestionó, seleccionando a partir de ese momento ese otro género de españoles que todos llevamos también dentro, los adictos a la Gran Teta, los Ma.mones de entonces... y de ahora.
5 Vendeano, día 22 de Agosto de 2009 a las 14:17
En Estados Unidos puede estar pasando lo mismo. Sus grandes valores se pierden progresivamente en su progre mugre progresiva. Aunque aún quedan diamantes en bruto como Ron Paul:

RON PAUL y el "cambio" de Obama (Rajoy, aprende)

http://www.youtube.com/watch?v=whpNYNhH1lc

RON PAUL ¡instruyendo a Bernanke! (igualito que en España, con nuestros cultísimos legisladores):

http://www.youtube.com/watch?v=z-C3Ni_ASJs

RON PAUL: la verdadera peor depresión que viene

http://www.youtube.com/watch?v=AgIcBWlUIVc
6 manuelp, día 22 de Agosto de 2009 a las 14:30
# 4 Vendeano

Bueno plantea usted varias cuestiones de calado. De la decadencia y caida de Roma se puede hablar llargo y tendido, hasta el punto de que es el "problema" histórico por antonomasia. En sintesis, creo que las instituciones políticas republicanas eran incapaces de poder adaptarse a las necesidades de administración de un Imperio extensísimo y las imperiales se atascaron ante los problemas exteriores, como les pasaria despues al Imperio español y actualmente le está pasando al americano.

Respecto al espiritu protoliberal y protodemocrático que pudiese haber en la España deñ siglo XVIII, creo que, por pequeño que fuera, era mayor que el de la Inglaterra del mismo tiempo y en esta si arrancó la democracia moderna, lo que me induce a pensar que en España pudiera haber arrancado igualmente.
7 kufisto, día 22 de Agosto de 2009 a las 16:59
BB

buenas tardes señores
8 Ronin, día 22 de Agosto de 2009 a las 18:29
6
De hecho últimamente los historiadores, tras las últimas investigaciones, están llegando a la conclusión de que la caida del imperio occidental no se debió a un problema moral, que era la versión que se solía dar desde finales del XVIII y sobre todo desde Gibbon. Fueron sobre todo problemas militares relacionados con la capacidad militar del ejército romano, su coste de mantenimiento, pérdida de territorios vitales para la economía imperial (sin dinero no hay ejército), batallas perdidas por exceso de confianza en las que desaparecen legiones enteras luego muy difícil y costoso de reconstruirlas (como puede ser el caso de Adrianópolis), enfrentamientos civiles que consumen recursos humanos y económicos y dejan fronteras desguarnecidas y una administración muy cara y relativamente poco eficaz en relación a su coste. Añadámosle el problema de que los bárbaros ya no eran las tribus dispersas y relativamente débiles de siglos pasados, los hunos, la presión de los persas en el este, cada vez mas peligrosa y tendremos un cuadro que se acerca bastante a la realidad con la que se enfrentaron los últimos emperadores romanos.
9 tigrita, día 22 de Agosto de 2009 a las 18:35
Anteayer en el gato al agua, escuchaba las explicaciones del corresponsal que intereconomía había enviado a Honduras para recoger información de primera mano sobre los acontecimientos que se suceden en aquel país, y la sorpresa de tigrita fue grande cuando por fin, en este hasta ahora ignorado trocito de geografía adivinen a quién encontró el mencionado corresponsal.. ¡A MONTESQUIEU¡ Este ilustrado benemérito que andaba perdido, pues se encontraba precisamente allí, lugar aquel donde la Corte Suprema sin imputación, ni causa previa, ni juício alguno aunque seas presidente puede deportarte de madrugada y en pijama fuera del país. Y lo fueno de todo eso es que algunos tertulianos del gato defendían el hecho como democracia en estado puro. Seguramente pronto veremos en la librería de turno, el libro de rigor explicándonos el evento. ¿Es lo que se acostumbra no?
10 DeElea, día 23 de Agosto de 2009 a las 00:39
“En conjunto, Inglaterra se acercó más que el resto de Europa a lo que hoy llamamos democracia, aunque permaneció como una sociedad aristocrática, cuyo trato a la gente común podía ser despiadado.”


La cuestión sería dilucidar en qué sentido es más democrática una Aristocracia oligárquica que una Monarquía. En cierta medida afirmar que una empresa o una nave es mas democrática o se acerca más a ella por ser mandada o dirigida por diez en vez de por tres o por uno, es una cuestión cuantitativa no cualitativa. Pero ocurre que en realidad ninguna es realmente democrática se le dé al vocablo “Demos” el matiz que se quiera. Es mas, realmente es más probable y factible la unión y necesidad mutua entre “Demos” y monarquía, que entre “demos” y Aristocracia. Y así no es lo mismo un “Primus inter pares” en una aristocracia que en una democracia y en este caso, que podría parecer solo cuantitativo, es, debido precisamente a lo absoluto en cuanto a lo cuantitativo de la democracia, lo que convierte la diferencia en no solo cuantitativa sino excepcionalmente cualitativa; evidente no es lo mismo un “Primus Inter pares” en un “grupo” minoritario que no considera así a los de fuera del “grupo”, que serlo de todos en general.

Podría servir para observar el contraste real de lo que quiero decir el comparar muy resumidamente dos procesos que pueden parecer lejanos y distintos pero que mirados con no mucha sutilidad se nos muestran paradigmáticos y muy representativos de las corrientes y esencias democráticas dadas en un momento histórico. Este ejemplo podríamos tomarlo por un lado como dice usted del ejemplo Inglés con la revolución que torno a convertir a la “elite” (la aristocracia u oligocracia) en protestante. Y por el otro, con el fenómeno de conversión de una elite similar, en cierta medida, como podría ser la de los Visigodos en España en los tiempos de su conversión al Catolicismo.

Una de las primeras cosas que llama a la atención es observar que el proceso que se ejecuta es contrario; en uno, el Visigodo, es el “demos” quien fuerza a la Elite a convertirse en un “Primus Inter pares con él”. En el inglés es al revés, es la elite la que introduce una “ideología” y la que fuerza al “demos” a sumarse a ella. “Ideología” impregnada, mas bien empapada en el Protestantismo (y más cuanto mas próxima a Calvino) una idea que reduce el “Primus inter pares” llevándolo fuera de la totalidad” o sea, fuera del “demos”. Trasformándolo en una…. Elite.

Es evidente que para contrastar la esencia democrática entre el movimiento “Inglés” y el “Visigodo” alejándonos de la superficie y formalismos, pues en este sentido lo democrático es nulo y para lo fundamental innecesario, debemos centrarnos en la sustancia fundamental que diferencia el sustrato moral de cada uno. Y esta es fundamentalmente y en esencia la de convertir en “iguales” a todos (el catolicismo) o la de crear una fractura insalvable en esa igualdad (el protestantismo). Creando así una gran fractura y distinción, en dos clases fundamentales, la de los que disponen de la Gracia y la de los que no. Y en este sentido no se hace muy difícil concluir que unos eran en esencia democráticos y los otros no. al menos siempre y cuando no dividamos al “demos” en dos “mundos” en el que no cabe un “Primus ínter pares” que lo sea de todos en absoluto.

Lo que viene a plantearnos la cuestión de cómo el propio “demos” llego a aceptar positivamente la retorcida idea de marginarse a sí mismo. Y es aquí donde cobra sentido el retorcimiento indigno de los protestantes de las ideas de la Gracia y la Predestinación. Que a su vez son los pilares sobre los que construir un “sistema” como comentaba en el mensaje anterior:

http://blogs.libertaddigital.com/presente-y-pasado...
11 Vendeano, día 23 de Agosto de 2009 a las 01:50
#9tigrita, si te sorprendiste es que no te enseñaron lo que Montesquieu significa: DIVISIÓN DE PODERES. ¿Qué se hace cuando un Presidente del Ejecutivo comete traición, tigrita? Para ilustrarte:

"¿Resistirá Honduras?
GEES, 1/7/2009
¿Resistirá Honduras? Si cede a la presión exterior, el chavismo comenzará a roer las instituciones hondureñas, que caerán en la órbita de Venezuela y que se deslizarán hacia una dictadura.
La Constitución de Honduras establece taxativamente el límite de cuatro años para los presidentes hondureños. Más aún: sabiamente, prohíbe reformar la Constitución para cambiar este límite temporal. Además, como toda constitución, tiene mecanismos para ser reformada. La reforma no es facultad del presidente, sino del Congreso, que es quien tiene la potestad para convocar un referéndum, vía Asamblea Constituyente.
Zelaya, siguiendo la estrategia de Chávez o Morales, buscó la ruptura constitucional desde dentro. Con una doble ilegalidad: primero reformando la Constitución allí donde está prohibido hacerlo, en lo relativo al límite de su propio mandato. Y segundo, hacerlo él, cuando no tiene la potestad para ello. Pese a todo, con el apoyo de Hugo Chávez, ha estado trabajando últimamente en lo que es un ataque directo al ordenamiento constitucional hondureño. Es la primera conclusión de lo que ocurre en Honduras: el origen está en el golpe que, desde dentro del sistema, buscó dar Zelaya contra las instituciones democráticas.
Todas las instituciones democráticas habían advertido que el referéndum era ilegal, oponiéndose. Cuando decimos todas, decimos todas: El Congreso, la Corte Suprema de Justicia, el Consejo Nacional Electoral, la Procuraduría General de la República o el fiscal general del Estado declararon ilegal el referéndum, al igual que el Partido Liberal, al que pertenece Zelaya. Pese a todo, éste ha continuado con su iniciativa. Así, segunda conclusión: Zelaya está enfrentado a todas las instituciones democráticas hondureñas, sin excepción.
En tercer lugar, Zelaya contaba y cuenta con el apoyo de Hugo Chávez, que no es poco. El petrotirano venezolano envió las papeletas para el referéndum a Honduras, cuya Fiscalía General, en buena lógica, las requisó. Pero Chávez y Zelaya están haciendo algo más: aplicar los métodos bolivarianos en Honduras. Chávez y Ortega ya habían enviado "asesores" a Tegucigalpa. Siguiendo los usos y costumbres chavistas, Zelaya movilizó a los suyos, que entraron en las dependencias militares donde se custodiaban las requisadas papeletas, llevándoselas. Busca organizar unas milicias callejeras a imagen y semejanza de las chavistas, para presionar a las instituciones hondureñas desde dentro y desestabilizar la democracia.
En cuarto lugar, el ejército acató una orden de la Justicia, avalada por el Parlamento y el resto de instituciones democráticas. Es cierto que las formas –la salida de Zelaya de noche, en pijama, para ponerlo en un avión con destino a Costa Rica– no son las más edificantes. Es cierto que podría haber sido simplemente destituido o detenido. Pero también es cierto que la presencia de Zelaya en Tegucigalpa hubiera supuesto –y lo supondrá el jueves si cumple la amenaza de volver– un factor de inestabilidad en las calles, donde los suyos ya generan disturbios. Pero lo fundamental es que el ejército actuó siguiendo las órdenes de las instituciones democráticas. No hay ni asomo de un golpe militar, sino de medida drástica tomada por las instituciones legítimas.
En quinto lugar, el comportamiento de las instituciones de Honduras ha sido y es democrático. Cumpliendo las órdenes legítimas, el Ejército destituyó a Zelaya, y siguiendo lo previsto en la Constitución, fue sustituido temporalmente por Roberto Micheletti, presidente del Congreso. En sesión parlamentaria, éste fue ratificado hasta la prevista celebración de nuevas elecciones en noviembre. No ha habido violencia de ningún tipo, ni limitación de las garantías legales, más allá de lo puntual en momentos puntuales, siempre según el ordenamiento constitucional. Ni se ha cambiado el ordenamiento jurídico, ni ningún tipo de ley.
En sexto lugar, Zelaya consumará o no el golpe de acuerdo con las reacciones internacionales. De un lado están las instituciones democráticas hondureñas, que por ahora se mantienen unidas: de otro, el conspirador Zelaya y sus patrocinadores, Chávez y Ortega, cargados de petróleo, dólares y malas intenciones. Zelaya ya ha amenazado con volver el jueves y movilizar a todos los partidarios que pueda en las calles, con la amenaza de sembrar de violencia el país para forzar a las instituciones.
Desgraciadamente, la reacción de la comunidad internacional ha supuesto un duro golpe para la democracia hondureña. Desde Obama –que ha hecho del abandono a los demócratas que hay por el mundo su principal seña diplomática–, al progresismo europeo –que siempre ha preferido una dictadura izquierdista a una democracia parlamentaria–, todos han tomado partido por el eje chavista. El caso más enfermizo es el de Moratinos, siempre dispuesto a echar una mano a los déspotas del mundo, en cualquier continente. Por nuestra parte, sólo podemos lamentar la soledad de las instituciones democráticas en aquel país, abandonadas a su suerte por buena parte de la comunidad internacional mientras sus enemigos las acosan.
¿Resistirá Honduras? Si cede a la presión exterior, el chavismo comenzará a roer las instituciones hondureñas, que caerán en la órbita de Venezuela y que se deslizarán hacia una dictadura. Por el bien de la democracia, la libertad y los derechos humanos, esperemos que Zelaya pierda y Honduras resista."


12 Vendeano, día 23 de Agosto de 2009 a las 01:56
Por cierto, tigrita, no me has dicho que opinas de la contestación que di el dia 21 a tu post antiliberal de ese dia. Lo copio aquí:

"31#tigrita, es bueno tener zarpas, pero tambien hay que saber contra quien emplearlas:

- el libre mercado no es el culpable de la crisis, sino su única solución. La crisis la han provocado LOS GOBIERNOS expandiendo la oferta monetaria, es decir, el crédito. Como todo recurso abaratado artificialmente, se ha derrochado en todo el mundo durante DECENIOS malinvirtiéndolo (en ladrillos, p. ej., como bien dices, pero no sólo eso)

- ¿quien es el responsable? En general, TODOS los gobiernos. Desde siempre, desde tiempos del Imperio Romano, a los estados les ha interesado adulterar la moneda. Los emperadores rebajaban la ley de sus monedas de oro mezclándolo con otros metales. Obtenían asi los recursos para sostener su TIRANÍA (sus amigos privilegiados, el pan y el circo para el pueblo ignorante que los aclamaba -populismo-) y financiar sus GUERRAS (que sirven para unir a todos contra un "enemigo", acallar a la oposición y afilar los dientes de sus perros de presa). El resultado era una galopante inflación que perjudicaba a todos, pero más a los más pobres. Hoy la creación de dinero la consiguen sobre todo creando crédito artificialmente barato, y con deuda pública.

- Enemigos, siempre ENEMIGOS, hay que FABRICAR ENEMIGOS para que la gente, por temor al "coco" les de a ellos EL PODER. Ahora el enemigo es "el mercado" (es decir, el intercambio libre entre libres), que representan con un señor con chistera y puro, cuando los únicos tales son los PRIVILEGIADOS que ha prebendado el estado: banqueros (que operan con concesión del gobierno) "empresarios" (no son tales, no compiten por el consumidor sino por el político de turno: el Estado es demasiado grande y sale mejor corromper políticos y funcionarios que vender buenos productos a miles de consumidores exigentes)

- En fin, supongo que sabes que los bancos operan con licencia del Banco Central de cada país, y tienen, p. ej., el privilegio de prestar más dinero que el que realmente tienen depositado de tí y de mi. Eso se llama "reserva fraccionaria" (es decir, pueden tener 1 euro y prestar 30: reserva de 1/30). ¿Qué te parece? Si lo hiciésemos tú o yo nos encarcelarian por estafadores. ¿Crees que ESO es economía de mercado? ¿No es más bien un privilegio que EL ESTADO da a unos amigos (a cambio de algo, claro)?. Por eso se dice que el sistema monetario es un oligopolio (negocio de "unos pocos", los bancos) controlado por un monopolio (negocio de "uno", el Banco Central -el gobierno-). Eso, tigrita, no es mercado libre, ¿verdad?
Algunas fieras (de nombre) os dejáis domar por el domador inteligente, que no emplea el látigo, sino LA MENTIRA.

===

“La primera de todas las fuerzas que dirigen el mundo es la mentira”
Jean-François Revel, El conocimiento inútil"
13 pedromar, día 23 de Agosto de 2009 a las 03:07
¡Leches!, qué maravilla, doce comentarios excelentes. Felicidades y gracias a DeElea y a Vendeano: qué nivel.

El otro día propuse esto que he visto hoy: el reducir la cantidad de comentarios previa selección, siguiendo criterios de calidad para así mejorar el contenido y aumentar en poco tiempo el número de lectores. Coño, no sé si me habrán hecho caso (ojalá, a veces incluso acierto), o bien se trata de una casualidad, por ser hoy sábado de agosto. Aunque me extraña la ausencia total de algunos 'abonados'.

El otro día decía esto y puede que me hayan hecho caso. http://blogs.libertaddigital.com/presente-y-pasado...

Hoy se lee todo con sumo placer.

Saludos. Qué bien.
14 Vendeano, día 23 de Agosto de 2009 a las 09:49
#6,2 manuelp, 10# DeElea, #13 pedromar

Creo que el espíritu liberal era aún fuerte en la España de principios del XVI, pero ya no en la de Carlos II. Quiero decir que, como dice 10# DeElea, ese espíritu, además de en el pueblo, se encarnaba en una élite consciente de él, como sí pasó en Inglaterra. No sé si eso fué efecto de las distintas éticas, protestante y católica (tesis weberiana extendida), o resultado azaroso de duras guerras civiles internas, como pasó en Francia pero con distinto resultado (aristocrático vs. monárquico). Quizá en España un conflicto breve y temprano como el de las Comunidades cortó la raiz liberal que podría haber retoñado despues, y la matriz institucional fué desbordada por la dinámica imperial.

¿Qué enriquecedor juego de poderes diversos quedaba a partir de ese momento, cuando la monarquía ya no necesitó tanto del apoyo de las ciudades, los parlamentos y municipios, la pequeña nobleza? La monarquía se convirtió en la dispensadora monopolística de puestos en una Administración imperial inflacionada; ya no tenía que contar tanto con los demás poderes o con las Cortes (parlamentos) disponiendo del oro americano. Cierto que de ese oro no retuvo nada, todo lo quemó en sus guerras, pero lo importante fué que se convirtió en la controladora única de ese flujo. Las antigüas instituciones quedaron como cascarones vacios, las élites degeneraron en partidos en el peor sentido, banderías buscando cada una el reparto de los empleos, y el ESPÍRITU protoliberal del pueblo no pudo alimentar ningún CUERPO institucional.

Aún sobrevivía mucho espíritu popular libertario, como se demostró, en la época en que nos invadió Napoleón, pero por lo visto seguía sin cuajar una nueva élite, aunque se intentó en Cádiz. No la animaba un espíritu único que enlazara con nuestras tradiciones, se abonó demasiado a modas francesas centralizadoras (#2 manuelp), fueron demasiado "utópicos" en el sentido de perder pié de la realidad española, y eso continuó con los "republicanos" del siglo XIX (1868) y del XX (1931).

#13 pedromar: estoy de acuerdo contigo, me pasa lo mismo. También leo siempre a don Pio, pero es arduo encontrar a quienes aportais algo.
15 tigrita, día 23 de Agosto de 2009 a las 10:20
12 Vendeano, Claro que el mercado no es el culpable de la crisis, porque no existe, esta cosa que llamamos mercado, es el patio de monipodio, donde los millonarios se hacen multimillonarios y el resto se arreglan como pueden. Y claro que todo depende del poder político pero esto sucede de antes de Roma, desde la tribu, donde el cacique se comía las buenas tajadas y el resto las sobras y las tortas. De aquí vienen las revueltas Vendeano, del mal reparto de la tarta que propicia el descontento, la miseria y finalmente la revolución.

Después entras en las causas que han propiciado la actual crisis que puedo compartir sin demasiado esfuerzo por mí parte, porque no hay arquitecto que pueda construir sobre arenas movedizas puesto que tarde o temprano lo construído se vendrá abajo. El tiempo que tarde en producirse el derrumbe, dependerá de la habilidad de los ténicos y de los materiales empleados.

Podría responderte con más detalle a lo que expones en tu comentario pero esto sería hacerlo muy largo y pedromar podría cabrearse. Así que lo dejaré aquí por el momento, aunque tedremos ocasión de volver sobre el tema.
En formato RSS© Copyright Libertad Digital SA. Juan Esplandiu 13, 28007 Madrid.
Tel: 91 409 4766 - Fax: 91 409 4899