Pío Moa

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La Constitución en ruinas

6 de Diciembre de 2007 - 11:36:41 - Pío Moa

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El actual gobierno emprendió su carrera traicionando el Pacto por las libertades y contra el terrorismo para pactar con los separatistas y los terroristas y aislar a la derecha. El precio de esa alianza era, y solo podía ser, la ruina de la Constitución y la disgregación de la nación española en un cúmulo de nacioncillas inventadas por orates y a la medida de unos políticos mafiosos. Mafiosos porque han vulnerado la ley sistemáticamente, actúan por medio de hechos consumados y atacan la independencia judicial y la libertad de expresión, entre otros desmanes. Tales son los “negocios” que se han traído entre manos el gobierno, los asesinos etarras y los grupos secesionistas. El premio consistiría en la permanencia indefinida de todos ellos en el poder manteniendo un ligero barniz de unidad estatal, porque, creen saber, la sociedad española “es” de centro izquierda y tragaría todo. De momento los negocios del gobierno se han paralizado, porque cada mafia, como de costumbre, pide más y más a costa de sus socios.

Pero el proceso ha avanzado ya mucho. Los estatutos disgregadores –imitados por el PP– están ahí, presentando serios problemas legales pese a no haber sido refrendados por la población. El terrorismo ha quedado justificado y recompensado como un medio de hacer política y obtener ingentes concesiones. La independencia judicial, nunca asegurada, hace agua por todas partes y el Tribunal Constitucional va camino de convertirse en una dependencia más del gobierno. La libertad de expresión es atacada insidiosa y tenazmente cada día, con intento de poner la justicia al servicio del delito. La falsificación por ley de la historia de España y la recuperación de los viejos odios llega a imponer al rey la firma de su propia deslegitimación. La política exterior, con premio al terrorismo islámico que tanto ayudó al PSOE a subir al poder, y amistad con corruptas dictaduras enemigas de España, constituye otra fechoría clave de este gobierno anticonstitucional y por ello ilegal e ilegítimo...

En este proceso no ha tenido responsabilidad menor Rajoy, con su seudo oposición que en el fondo ha facilitado las fechorías e imitado algunas de las peores. Vivimos en plena involución democrática, y los hechos mencionados, entre tantos otros, permiten afirmar que hoy la Constitución está en ruinas y necesita ser recompuesta. Recomposición ardua, con reforma de sus obvios errores de principio, pero emprendida ya por algunos políticos lúcidos, y que debe recurrir a la opinión pública por encima de la corrompidas cúpulas de los partido y sindicatos.

Los liberticidas han presentado un difícil reto a la sociedad española, y es absolutamente necesario que la sociedad sepa responder a él. Nos va en ello más que el pan, aunque también el pan: la convivencia en libertad.

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¿Otro "trágico accidente"?

La expresión del grotesco  Zapo con motivo del atentado de la T-4 no fue un desliz: reflejaba el hecho de que la ETA no tenía intención de matar, como él sabía, aunque matara a dos personas. Los acuerdos –gangsteriles, desde luego– de los asesinos y el gobierno incluían los atentados, brutales y dañosos, pero evitando los muertos, para seguir dando al PSOE una cobertura política. Y ahora vemos al gobierno insistiendo en que el asesinato de dos guardias civiles en Francia fue fortuito, otro "trágico accidente" en definitiva. No sabemos cómo ocurrió realmente, pero el gobierno parecía saberlo desde el principio, y eso indica que los negocios con la banda prosiguen bajo cuerda. Hace poco las terminales de Moncloa intoxicaron a la prensa con una falsa reunión entre los socios, seguramente para encubrir las reuniones reales. Desde que rompió la tregua, la ETA se ha mostrado curiosamente inepta para realizar los espectaculares atentados que subrayaron todo el "proceso de paz".  A la ETA, no debemos olvidarlo, le conviene que gane Zapo las elecciones, aunque pudiera calcular también que la victoria de Rajoy pudriría todavía más el panorama político general. En todo caso tiene lógica la tesis sugerida por el gobierno del atentado como un nuevo "trágico accidente", típico en estos negocios mafiosos.

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http://www.elmanifiesto.com/manifiesto_pio.asp

Pasan de 6.000 las firmas por la verdad histórica y contra la manipulación totalitaria del pasado.

Al defender la verdad histórica defiendes un presente y un futuro en libertad. Cada cual puede hacer mucho: firmarlo, difundirlo en su entorno y discutirlo para crear opinión pública, apoyarlo económicamente.

CUENTA PARA RECAUDAR FONDOS A FIN DE INSERTAR EN LA PRENSA EL MANIFIESTO: BANCO DE SANTANDER, PLAZA DE CASCORRO 23, MADRID 28005, A NOMBRE DE MOSAND 2007 ES: 0049 5104 15 2516056920.

IMPORTANTE: AL HACER EL INGRESO INDICAR QUE ES PARA "MANIFIESTO VERDAD HISTÓRICA".

Comentarios (799)

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451 taraza, día 7 de Diciembre de 2007 a las 20:27
Hay varias aves, sobre todo rapaces, que están protegidas.
Supongamos que el SEPRONA registra el coche de uno que viene de la montaña y encuentra varios huevos de una especie protegida. ¿Qué le puede suceder a tal "ladrón"?
452 ArrowEco, día 7 de Diciembre de 2007 a las 20:28
VV

PeonDeRed

Algo vamos avanzando. Luis se somete a la CE y resto de legislación vigente aunque, como buen catalán, se siente permanentemente perseguido presa de una manía hilarante. Tiene pesadillas con el paredón.

Mescaler está en contra del aborto y se siente más cómodo en Madrid o en provincias periféricas de la capital del reino, que, por ejemplo, en Cataluña. Eso sí, aun siendo pacifista no dudaría en atacar los campos de concentración nazis enrolado en el ejército aliado. Para salvar otras vidas, claro.

Ambos son ejemplos de los españoles de esta España de hoy en la que hay de todo, como en botica.



453 lluisv, día 7 de Diciembre de 2007 a las 20:31
#446:

Lo que decía, o quería decir, simplemente, es que no veo por qué una institución, por antigua que sea, deba dictar a la sociedad los principios morales con los que debe regirse.

Y que ciertos "principios inmutables" han ido evolucionando a lo largo del tiempo.
454 lluisv, día 7 de Diciembre de 2007 a las 20:32
#451:

Nada demasiado grave. Una multa. Bueno, si perteneciese a una red internacional de tráfico de especies protegidas, puede que llegase a pasar un tiempo entre rejas.
455 ArrowEco, día 7 de Diciembre de 2007 a las 20:34
VV

#453

¿Y quién debería dictar los valores a la sociedad, zETA, Pepino Blando, Batasuna, UGT, Mandiles sin fronteras, Gays sin fronteras?

¿Quién, Luis?
456 ArrowEco, día 7 de Diciembre de 2007 a las 20:37
VV

Ya sé. Hagamos una Alianza de Civilizaciones y discutamos si las huríes les han crecido las tetas o si el calentamiento global es consecuencia de los pedos de el Gorila Rojo.

457 Sherme, día 7 de Diciembre de 2007 a las 20:37
(3)

Fuera de España no faltaban colaboradores a los comunistas. Refiere Santiago Carrillo de sus labores entre los jóvenes de varios organismos en París: «Uno era el Congreso Mundial de la Juventud, que un año antes había organizado una señalada reunión internacional en el Vassar Collage de Estados Unidos, patrocinado por la señora Roosevelt. A su frente estaba una joven universitaria inglesa, Betty Shis Collins, y una norteamericana, Hellen Shimons. La primera se hallaba casada con Michael Wallace, hijo del famoso autor inglés de novelas policíacas Edgar Wallace [...]. Simpatizantes comunistas, aunque provenientes de familias burguesas más bien conservadoras. Eran gente encantadora, muy solidaria, un tipo de activistas del antifascismo y de la paz que se caracterizaba por su generosidad y romanticismo, consideradas como "submarinos comunistas" en los amplios movimientos juveniles de la época».

De momento se trataba de reorganizar a los comunistas exiliados en Francia y en América y de establecer lazos con los restos del partido en el interior, una labor harto más ardua y peligrosa. Un dirigente, Pedro Checa, hizo una ligera autocrítica por no haber preparado el paso a la lucha ilegal ante la proximidad de la derrota, y ese error lo iban a pagar caro.

Habían dejado una mínima organización en Madrid, procurando encomendarla a militantes poco conocidos, y pusieron a su cabeza a una militante gris de una «organización de masas» llamada Socorro Rojo, dedicada a tareas asistenciales. La mujer, Matilde Landa, era extremeña, de treinta y cuatro años, licenciada en Ciencias Naturales y esposa de un militar comunista huido a Francia, Francisco López Ganivet, sobrino del célebre intelectual regeneracionista que se suicidó en 1898.

Su misión fundamental consistía en organizar la fuga de varios comunistas destacados, atrapados en el campo de concentración de Albatera, cerca de Alicante. Dado el número de presos y la ignorancia de los guardianes, bastantes comunistas de diversos grados consiguieron salir libres en pocos días, presentándose como simples soldados, pero otros, menos afortunados, pagarían con la vida. Matilde fracasó, pues la policía tardó tan sólo una semana en desarticular su grupo, el 4 de abril. Condenada a muerte, intercedió por ella el pensador Manuel García Morente, ex decano de la Facultad de Filosofía y Letras de Madrid, y años atrás vinculado a la Institución Libre de Enseñanza.

El marido de la hija mayor de García Morente había sido asesinado por las izquierdas, y él se había convertido al catolicismo y preparaba el sacerdocio. Gracias a su intercesión, la pena de la frustrada líder comunista se redujo a cadena perpetua. Trasladada a la prisión de Mallorca, se suicidaría tres años más tarde. Su marido, exiliado, la imitaría, ya en 1961.

A Landa le sucedió Enrique Sánchez, que intentó restablecer los lazos con militantes y grupos dispersados por la catástrofe. Uno de sus contactos fue José Cazorla, destacado organizador de las checas comunistas, complicado en la matanza de Paracuellos y sucesor de Santiago Carrillo en la jefatura de Orden Público en Madrid. Cazorla, como otros, había burlado las pesquisas de los guardianes de Albatera y, una vez en libertad, había recalado en Madrid, pasando por jardinero en una casa del extrarradio. No podía esperar la menor clemencia si lo capturaban, y tenía intención de refugiarse en la sierra y organizar una guerrilla.

Entre tanto surgían otros intentos de reorganización más o menos espontáneos.

Especialmente trágico resultó el de la Juventud Socialista Unificada (comunista en realidad) en el verano de 1939. La JSU, muy extendida durante la guerra, constituía el sector más ferviente y aguerrido del PCE, venero de voluntarios para el frente y para la represión de retaguardia. Uno de ellos, de veintiún años, José Pena Brea, también había salido de Albatera, el 10 de abril, e inmediatamente marchó a Madrid para rehacer allí las Juventudes y el partido. Contactó con algunos grupos ya en marcha, más de un centenar de militantes con varias multicopistas para tirar propaganda y armas de fuego. Pensaban infiltrar las asociaciones juveniles falangistas y disponían de un equipo «militar» dedicado a atentados y atracos para allegar fondos.

La acción clandestina, muy azarosa en toda España, empeoraba en Madrid, donde el nuevo régimen vigilaba con especial cuidado, tanto por la importancia estratégica y administrativa de la urbe como por el anterior volumen de la militancia y el terror izquierdista durante la guerra. El punto débil de la labor comunista residía en que los militantes solían ser conocidos del vecindario y por ello identificables aun si cambiaban de barriada.

Casi todas las caídas procedieron de denuncias de ese tipo. Por otra parte la policía trataba de infiltrar a confidentes. Por estas razones, más la facilidad con que se aplicaba la pena de muerte, el peligro era enorme, y desafiarlo requería un temple fuera de lo común. La labor de Pena dio frutos al principio, pero sólo duraría un mes. Pese a sus cuidadosas medidas de seguridad, el 11 de mayo la policía lo capturaba y procedía a la desarticulación sistemática de la JSU. En las redadas debió de desempeñar un papel Roberto Conesa, antiguo izquierdista que actuaba como agente provocador y llegaría a ser uno de los policías más notorios del franquismo.* No obstante, permanecieron libres parte de la organización y varios comprometidos en el aparato «militar».

* Una de sus acciones más espectaculares fue la desarticulación de los secuestros de Oriol y Villaescusa por el GRAPO, en febrero de 1977. Para el enfoque desde el punto de vista del GRAPO, véase mi libro "De un tiempo y de un país".

No parecía que los detenidos fueran a sufrir la pena capital, máxime al no alcanzar algunos de ellos la mayoría de edad, establecida en los veintitrés años. Sin embargo, se mezclaron en el asunto, de forma confusa, un supuesto plan de atentado contra Franco con motivo del desfile del 19 de mayo y un atentado efectivo: la noche del 29 de julio tres miembros armados de la JSU, vestidos con uniformes militares, pararon en la carretera de Extremadura, cerca de Oropesa, el automóvil en que viajaban el teniente coronel de la Guardia Civil Isaac Gabaldón Irurzun, su hija de diecisiete años y el conductor. Tras viajar un rato con ellos, los comunistas encañonaron, robaron y asesinaron a los dos hombres y a la chica. Gabaldón trabajaba en la represión del comunismo y la masonería, y se dijo después que su asesinato podría responder a alguna oscura maniobra en la que los pistoleros habrían actuado como marionetas, porque el teniente coronel sospechaba de algunos de sus superiores como masones, los cuales se sentían amenazados. La suposición suena a patraña. En cualquier caso los asesinos fueron detenidos enseguida, a principios de agosto. Las autoridades entendieron el hecho como un peligroso precedente y respondieron con una represalia rápida y feroz.

El 3 de agosto tuvo lugar el consejo de guerra contra 57 miembros de la JSU, entre ellos 14 chicas, varias de ellas menores de edad. A todos se les acusaba, por la mera pertenencia al grupo, de adhesión a la rebelión e inductores del triple asesinato anterior y de relación con el plan de atentado contra Franco. La vista concluyó con 56 penas de muerte, librándose sólo una de las muchachas. En ninguna otra causa llegó a haber, ni de lejos, una proporción femenina tan alta.

Nota mía: Hay que tener en cuenta que la "minoría de edad" entonces era de 21 años (inclusive 23 años era la "minoría de edad legal")
458 taraza, día 7 de Diciembre de 2007 a las 20:37
Para los licenciados/doctorados en leyes, si hay alguno por aquí.
Supongamos que el PSOE gana las elecciones. El Rey consulta con los líderes de los partidos políticos, y propone como Presidente del Gobierno a un Diputado, sí, del PSOE, también, pero que apenas conoce nadie.
El Congreso vota NO.
El Rey propone otro del mismo tono. Votan NO.
El Rey propone a Rajoy. Votan NO.
En esto ya han pasado los dos meses reglamentarios, y como no hay Presidente del Gobierno, se convocan nuevas elecciones, esta vez con la firma del Presidente del Congreso.
¿Puede suceder esto?.
En otras palabras, según la Constitución, ¿puede el Rey impedir que llegue a Presidente del Gobierno alguien que el Rey considere no adecuado?
459 lluisv, día 7 de Diciembre de 2007 a las 20:39
#448:

Precisamente el relativosmo moral es lo que hace durar de las verdades absolutas. Personajes como Stalin, Hitler, Pol Pot,... no tenían dudas, y actuaban en consecuencia. Quizá de haberse detenido a pensar si lo que hacían era lo correcto, hubiesen muerto menos personas.

Precisamente la creencia en estar en posesión de la verdad es lo que engendra el fanatismo, fuente de violencia.

Y por cierto, en la época de Platón, no estaba mal vista la homosexualidad. Por contra, se veía correcta la esclavitud o la consideración de una mujer como objeto. ¿O acaso en su teoría política Platón o Aristóteles consideran la mujer como algo más que una máquina de engendrar niños? El igualitarismo actual, ¿es fruto de la degradación moral del ser humano?
460 PeonDeRe, día 7 de Diciembre de 2007 a las 20:41
Lluisv #453



Bueno, ya me voy a tener que ir retirando.

En general, en todas las sociadades siempre hay unos principios morales. Y, en general, es la institución predominante en ella la que los impone. Pero como ta ha dicho ya un participante, que no recuerdo el nombre, hay unos principios básicos que están, por decirlo así, en los genes humanos. Por ejemplo: no matar; aunque haya individuos que no tengan esos principios básicos. Pero son una minoría, afortunadamente.

No obstante, me ha dado la impresión de que eres una especie de anarco-catalanista. O sea, quieres la independencia de Cataluña, pero para formar un estado. Esto es contradictorio con la ideología anarquista, que me ha parecido a mi que defiendes en ciertas ocasiones.
461 mescaler, día 7 de Diciembre de 2007 a las 20:41
gaditano, he dicho que NO ESTOY SEGURO de que exista la "guerra justa". Y que NO CONDENO, que no es lo mismo que APOYO. Evidentemente, los aliados combatían en un guerra, que, por cierto, no habían empezado.

No creo que exista un "derecho a abortar". No defiendo el supuesto derecho de nadie a abortar. Pero tampoco me siento tan fuerte como para condenar a todas las personas que lo hacen. Para mí, el aborto es un conflicto sin solución. No es solución el aborto libre, y tampoco la cárcel. ¿Hay un tercer camino?

Sí, me puedes decir que la cárcel tampoco ha solucionado el problema de los robos y los asesinatos, y no por eso vamos a suprimirla.
462 ArrowEco, día 7 de Diciembre de 2007 a las 20:42
VV

El igualitarismo es fruto del respeto y del amor. De nada más.
463 taraza, día 7 de Diciembre de 2007 a las 20:44
Tengo entendido que romper 1 huevo de quebrantahuesos puede salir por los 3.000 euros. Estoy a favor de la multa, pero no me parece "poca cosa". ¡500.000 pesetas!.
464 Hegemon1, día 7 de Diciembre de 2007 a las 20:44
Acaba de llegar a mis manos una Constitución española modificada para que España siga siendo España y no este vendida ante el nazismo separatista catalán y vasco. Es interesante como al cambiar o añadir palabras en un artículo un español puede dormir más tranquilo y estar más seguro de que el fascismo no triunfa en España.

La Constitución o modelo de reforma de Constitución me la ha hecho llegar DENAES ya que soy socio de esta importante fundación.
465 Hegemon1, día 7 de Diciembre de 2007 a las 20:46
Casi todos los caminos que creemos equivocados y sin solución hayan esta por medio de la cultura, la formaciín y una buena educación moral y social.
466 denebola, día 7 de Diciembre de 2007 a las 20:48
#453

La Iglesia no dicta cómo son las cosas. La Iglesia conoce ciertas verdades. En parte porque incorporó desde el principio la filosofía anterior, especialmente platónica (más tarde aristotélica) y en parte porque los teólogos cristianos han investigado durante siglos. Este es un tipo de investigación muy delicado, porque versa sobre los principios. Se necesita tiempo, pasión, método, integridad. Sobre todo, tiempo. No es extraño que la Iglesia tenga ventaja: es la institución más antigua.

Pero insisto, la Iglesia no fundamenta sus preceptos en su propia autoridad, sino que obtiene su autoridad de la defensa de los preceptos correctos. ¿Y por qué son correctos? Hasta donde sabemos, son los correctos. Se han discutido durante dos milenios: entre teólogos cristianos y con teólogos de otras religiones. Han superado la prueba del tiempo, tienen rigor metafísico y cuando han inspirado la marcha de las sociedades éstas han avanzado espectacularmente respecto a su estado anterior.

467 PeonDeRe, día 7 de Diciembre de 2007 a las 20:48
Lluisv #459


"Y por cierto, en la época de Platón, no estaba mal vista la homosexualidad. Por contra, se veía correcta la esclavitud o la consideración de una mujer como objeto"

Exacto. Y ellos creían que eso era lo correcto. También la Iglesia Católica creía que lo correcto era la Inquisición en tiempos pretéritos.

¿A que tú no te atreves a decir que Platón era un canalla por pensar así de los esclavos y mujeres? Por eso yo he dicho muchas veces que no podemos juzgar a los antiguos con nuestros parámetros actuales.
468 ArrowEco, día 7 de Diciembre de 2007 a las 20:49
VV

Hege

DENAES es gente seria y fiable. Cuentan con todos mis respetos. Estoy deseando que cuelgues esa propuesta de modificación.

469 Sherme, día 7 de Diciembre de 2007 a las 20:49
(y 4)

Se conservan varias desgarradoras cartas de adiós de las chicas. Dionisia Manzanero, de veinte años, antigua miliciana, escribía a su familia: «No os apuréis, conservar la serenidad y la firmeza [...], que no os ahoguen las lágrimas, a mí no me tiembla la mano al escribir. Estoy serena y firme hasta el último momento. Pero tened en cuenta que no muero por criminal ni por ladrona, sino por una idea [...]. Nada más, no tener remordimiento y no perder la serenidad, que la vida es muy bonita y por todos los medios hay que conservarla [...]. Muchos besos y abrazos de vuestra hija y hermana que muere inocente. Queridísimo hermanillo: recibe muchos besos de tu hermana, que en estos momentos pierde la vida, pero no te preocupes, yo tengo tranquilidad. Tú tienes diez años y te queda mucho por vivir y ver, por esto sé que no debéis sufrir, y tú menos. Me vengarás algún día, cuando tú te enteres por qué muere tu hermana. Cuídate mucho, cariño, recibe besos de tu hermana con todo el corazón. Salud».

Otra joven sentenciada, Julia Conesa, de diecinueve años, se despedía: «Madre, hermanos, con todo el cariño y entusiasmo os pido que no me lloréis nadie. Salgo sin llorar. Cuidad a mi madre. Me matan inocente, pero muero como debe morir una inocente. Madre, madrecita, me voy a reunir con mi hermana y papá al otro mundo, pero ten presente que muero por persona honrada. Adiós, madre querida, adiós para siempre. Tu hija, que ya jamás te podrá besar ni abrazar. Que mi nombre no se borre en la historia».

La ejecución se realizó sólo dos días más tarde, el 5 de agosto, sin esperar el preceptivo enterado o el posible indulto de Franco. Primero cayeron ante el pelotón los hombres y después once de las mujeres (otras dos, más adelante), y al día siguiente los autores materiales del atentado de la carretera de Extremadura. Un texto oficial de obligada publicación explicaba: «Todo esfuerzo contra este país puesto en pie a través de horribles sacrificios; todo esfuerzo, queremos decir, encaminado a perpetuar los hábitos de la criminalidad política, será perfectamente baldío, porque apenas se haya producido quedará inexorablemente aplastado [...]. Terrible ha sido el fallo; terribles son siempre, en nombre de los más altos principios, los fallos de Dios y los de una patria que de verdad quiere existir, digna de su nombre y de su historia. Nadie albergue duda sobre estas materias. Cada vez que se produzca un hecho semejante al de la carretera de Extremadura, la decisión de la justicia, según el sentimiento y la razón del nuevo Estado, será tan implacable como en esta ocasión. Porque hay un propósito resuelto, que es éste: nadie, y por ningún motivo, podrá volvernos a la tragedia y al espanto que exigieron una guerra libertadora de tres años».

Las mujeres fusiladas serían recordadas posteriormente como «las Trece Rosas». En 1988 se colocó una placa en el lugar de su muerte: «Las jóvenes llamadas LAS TRECE ROSAS dieron aquí su vida por la libertad y por la democracia». Las últimas palabras no dejan de banalizar la tragedia con su falsedad evidente. A menos que el estalinismo represente la libertad y la democracia para los autores del texto.*
* Saco la mayor parte de los datos del libro Trece rosas rojas, de Carlos Fonseca, bastante bien documentado a pesar de su estilo folletinesco y propagandístico.

En cuanto a Enrique Sánchez, el reorganizador del partido después de Matilde Landa, iba a permanecer libre sólo cuatro meses, siendo detenido también el fatídico mes de agosto, junto con varias decenas de seguidores. Uno de ellos, el futuro dramaturgo Antonio Buero Vallejo, entonces con veintitrés años y encargado de falsificar documentos para la organización, recibió asimismo pena de muerte.** Poco antes había sido detenido y fusilado Cazorla. A punto de salir para el paredón escribió, para animar a sus camaradas presos: «Cuando se cae en la lucha por liberar a la humanidad, no se está tranquilo, sino orgulloso». A su vez, Sánchez caería «como mueren los comunistas, sin temblar». Muchos, en los dos bandos, jóvenes y mayores, habían afrontado con el mismo espíritu el paso a las sombras, pero tal actitud sorprende en quienes por no esperar el consuelo de un más allá debían de sentir con especial desespero la pérdida definitiva de todo, sumada a la evidencia de su derrota personal y política. Les sostendría la impresión contradictoria de formar parte, misteriosa o espiritualmente, de un vasto movimiento social que los recordaría como mártires el día incierto de la victoria, en el cual creían o querían creer con fe inconmovible.
** Conmutada la pena a prisión perpetua, saldría libre en 1946. Muy pronto se convirtió en uno de los dramaturgos más conocidos, apreciados y premiados del país. Falleció el año 2000.

No todos reaccionaban de igual modo, evidentemente. Otros se hundían moralmente o aceptaban colaborar con sus captores. En el grupo estaba un ex sacerdote, Amable Donoso, quien, quizá por la experiencia sufrida, quizá por angustia ante la pena capital que le correspondió, o por influencia del capellán de la prisión, volvió al catolicismo y al sacerdocio. No obstante, se ofreció a seguir sirviendo al partido. Aunque los detenidos ignoraban el origen de las detenciones, inmediatamente las achacaron a él, tildándole de traidor. No hay indicios de que lo fuera, pero ese tipo de sospechas se convertiría en un cáncer del partido.

Pese al tremendo castigo, persistieron algunos grupos comunistas, dispersos y poco operativos, en Madrid, Galicia, Vascongadas y otras regiones. Pero hasta finales de año no volvería a intentarse una reorganización en regla. Las tentativas se realizaban de manera espontánea, al margen de la dirección exterior del partido, la cual formaba grupos en Francia y América pero no lograría enlazar de forma sostenida con el interior hasta más tarde.
470 mescaler, día 7 de Diciembre de 2007 a las 20:51
taraza, sobre el papel puede suceder lo que dices, pero, en la práctica, el rey propondrá a Zapatero o Rajoy, que para eso son los candidatos de sus respectivos partidos.
471 Momia, día 7 de Diciembre de 2007 a las 20:51
Arrow, ¿tú has evolucionado del mono o del gibón?, no lo tengo muy claro.
472 denebola, día 7 de Diciembre de 2007 a las 20:52
#459

"Personajes como Stalin, Hitler, Pol Pot,... no tenían dudas, y actuaban en consecuencia."

Qué curioso, todos socialistas. Todos violentos genocidas. Todos anti-cristianos.
473 taraza, día 7 de Diciembre de 2007 a las 20:53
¿Quién se atreve a decir lo que es justo, y qué, injusto?.
Llamamos Justicia cuando se aplica la legalidad.
Ese sí debería ser el nombre, para evitar equívocos. "Ministerio de la Legalidad".
La Justicia, para ser tal, debe ser absoluta.
No se puede ser absolutamente justo si no se conocen, absolutamente, todos los datos del caso.
Ningún humano tiene tal capacidad.
¿Guerras justas? ¿Guerras injustas? ¡¿Quién lo puede saber?!.
474 Momia, día 7 de Diciembre de 2007 a las 20:54
El cráneo de los gibones es parecido al de los grandes simios, al tener un rostro corto, una bóveda craneana agrandada, y grandes orbitas en la parte frontal del cráneo.

Los gibones tienen la típica nariz catarrina con las fosas nasales estando juntas y mirando hacía abajo. Los gibones carecen de abazones en las mejillas, ni tampoco poseen un estómago saculado. Sus dientes son muy similares a los de los grandes simios, con molares bunodontos y carecen de lofos.
475 mescaler, día 7 de Diciembre de 2007 a las 20:56
¿A que tú no te atreves a decir que Platón era un canalla por pensar así de los esclavos y mujeres? Por eso yo he dicho muchas veces que no podemos juzgar a los antiguos con nuestros parámetros actuales.

Pero ése es precisamente el germen del relativismo, que tan mala prensa tiene en este blog. No podemos juzgar a los antiguos según los criteros actuales. Tampoco podemos juzgar otras civilizaciones con los criterios de nuestra civilización.

Si las mujeres son iguales que los hombres, lo son ahora y lo eran en tiempos de Platón. Y si Platón pensaba lo contrario, se equivocaba. ¿O no?
476 Hegemon1, día 7 de Diciembre de 2007 a las 20:56
Denebola ya están tergiversando e inventando, manipulando y mintiendo. La Iglesia Católica sólo dicta a sus fieles o a sus seguidores y toda persona que adopte una postura similar o se sienta perdida y necesite orientación, unas normas morales, éticas y sociales. No son obligatorias ni impuestas, no nos van a lapidar, ni colgar de una grúa, ni cortar las manos, ni cortarnos los genitales ni amputar a las mujeres sus partes....no señores no....el problema que tiene el totalitarismo de izquierda es que la Iglesia Católica supone un obstáculo para ellos ya que su doctrina es moralmente suporior, más acorde con los pobres, sin demagogia, realista e infinitamente superior en reconfortar a los pobres y los necesitados que la demagogia barata de los mesias rojos.
477 ArrowEco, día 7 de Diciembre de 2007 a las 20:57
VV

"A punto de salir para el paredón escribió, para animar a sus camaradas presos: «Cuando se cae en la lucha por liberar a la humanidad, no se está tranquilo, sino orgulloso». A su vez, Sánchez caería «como mueren los comunistas, sin temblar». Muchos, en los dos bandos, jóvenes y mayores, habían afrontado con el mismo espíritu el paso a las sombras, pero tal actitud sorprende en quienes por no esperar el consuelo de un más allá debían de sentir con especial desespero la pérdida definitiva de todo, sumada a la evidencia de su derrota personal y política. Les sostendría la impresión contradictoria de formar parte, misteriosa o espiritualmente, de un vasto movimiento social que los recordaría como mártires el día incierto de la victoria, en el cual creían o querían creer con fe inconmovible."

Unos llamarán a esto gloria, otros, fanatismo.
478 Hegemon1, día 7 de Diciembre de 2007 a las 20:58
esos es lo que has estado haciendo toda la vida mescaler, eres un hipócrita.....juzgas todo según tus teorias actuales, ¿qué hablas de relativismo si no sabes lo que es y menos practicar?
479 Momia, día 7 de Diciembre de 2007 a las 20:58
Para Valekín, el hombre de mi vida.

http://www.youtube.com/watch?v=GfogbQ1zdFQ#
480 mescaler, día 7 de Diciembre de 2007 a las 20:59
denebola, puedes sustituir esos nombres por "Franco, Pinochet, Torquemada, etc". Da lo mismo.
481 denebola, día 7 de Diciembre de 2007 a las 20:59
#476,

en efecto. Aprovecho para recomendar, otra vez, "Cómo la Iglesia construyó la civilización occidental".

Saludos.
482 ArrowEco, día 7 de Diciembre de 2007 a las 21:00
VV

Momia

No me siento ofendido por tus palabras, amigo. Es que no se te puede decir nada, macho, qué susceptible eres. ¿Eres experto en primates?
483 mescaler, día 7 de Diciembre de 2007 a las 21:02
"Aunque la momia tenga vendas de seda, momia se queda" :-)
484 Hegemon1, día 7 de Diciembre de 2007 a las 21:03
mescaler, puedes sustituir esos nombres por "Satlin, Castro, El Ché, ZP, Carrillo". Da lo mismo.
485 PeonDeRe, día 7 de Diciembre de 2007 a las 21:04
Mescaler #475



Yo puedo pensar que estaba equivocado, pero no puedo JUZGARLO. De alguna manera tengo que JUSTIFICAR su proceder porque su época era así.

El relativismo no tiene ningún punto de referencia. Sin embargo, yo tomo como referencia el TIEMPO en el que se desarrolla la acción. Si yo hubiera existido en aquel tiempo y hubiera dicho que la esclavitud es aberrante, yo sería un amoral EN AQUEL MOMENTO.

De todos modos yo no me definido antirelativista, que recuerde.
486 denebola, día 7 de Diciembre de 2007 a las 21:05
#480

El socialismo ha asesinado a 100.000.000 de personas. Franco y Pinochet juntos, a unas decenas de miles, si acaso. Por cada persona asesinada por Franco o Pinochet, los líderes socialistas han asesinado a varios miles.

Respecto a la Inquisición, fué desde luego un enorme avance procesal respecto a lo que había antes. ¿Cuántas víctimas se le pueden atribuir? Unas decenas de miles a lo largo de tres siglos. No hay comparación.

Y desde luego, el balance de la época no es desde luego malo para Franco. Sobre Pinochet no me pronuncio. Y el balance de la Iglesia católica se describe en pocas palabras: es la diferencia entre la civilización y la barbarie. No importa cuánto quieran iluminarse los errores ni cuánto magnificarse. La Iglesia es la diferencia entre la civilización y la barbarie
487 mescaler, día 7 de Diciembre de 2007 a las 21:05
Para mí, pensar que alguien esta equivocado es juzgarlo. Aunque comprenda los motivos que le hicieron equivocarse.
488 mescaler, día 7 de Diciembre de 2007 a las 21:08
denebola, nadie, salvo tú, está haciendo estadísticas de crímenes. Lo que lluisv decía era que la absoluta certeza en tus convicciones suele desembocar en esos crímenes.
489 taraza, día 7 de Diciembre de 2007 a las 21:08
Así es, a veces: se muere por una causa, que el tiempo declara como un "error".
La Guerra Mundial acabó en 1945. Y en 1954, Francia y Alemania firmaron un acuerdo de colaboración. ¿Para qué tantos muertos en uno y otro bando?
Sin embargo, la Guerra Mundial "fue inevitable".
Tenía que suceder.
Somos contradicción, también en el plano individual.
490 Hegemon1, día 7 de Diciembre de 2007 a las 21:08
Hoy han enterrado a un joven Guardia Civil asesinado por los amigos de este Gobierno. Hoy también hemos visto una actitud fascista, sin nombre, sin calificativos salvo el de sinvergüenza. Más preocupados que dar el último adiós a un servidor público, este Gobierno, la televisión manipulada de este Gobierno y todo el PSOE han silenciado, bloquedo, marginado, echado a la gente que le venía a ver para evitar la burla que la gente, merecidamente, iba a dar al presidente proetarra llamado ZP

Es una vergüenza este Gobierno, este presidente que nos hunde más y más cada día.
491 DeElea, día 7 de Diciembre de 2007 a las 21:10
Eres tan necio Lluisito, que sueltas soflamas grabadas en tu disco duro, sin atender lo que dices.

Te preguntas, Lluisito esto:

“El igualitarismo actual, ¿es fruto de la degradación moral del ser humano?”

Y yo te pregunto ¿a que igualitarismo te refieres?, tenemos dos, uno se que lo descartas ¡faltaría más! El otro el que te queda, es el marxista, el socialista, el anarquista y el nazionalsocialista? Y estas corrientes si son totalitarias, colectivistas y por supuesto igualitaristas (especialmente –se supone-en lo materialista)

Ahora ¿sabes tú la causa, la semilla de esas “ideologías”? yo te la diré: el relativismo y el nihilismo. Estos son los padres del ateismo y de los comunismos y socialismos. Y estos son los que antepone Lluisito, enfrentados a esos valores y principios que identifica en el cristianismo y en la “tradición” como esqueleto del devenir histórico humano.

Termina Lluisito reconociendo esto aun sin saberlo, cuando dice:

“Precisamente el relativismo moral es lo que hace durar de las verdades absolutas. Personajes como Stalin, Hitler, Pol Pot,... no tenían dudas, y actuaban en consecuencia. Quizá de haberse detenido a pensar si lo que hacían era lo correcto, hubiesen muerto menos personas.”

492 denebola, día 7 de Diciembre de 2007 a las 21:11
La certeza en las convicciones socialistas ha causado una cantidad de muertos espantosa. El genocidio socialista no tiene comparación con ninguna otra cosa que le haya ocurrido a la humanidad.

Hay que admitir entonces que los principios cristianos están incomparablemente más cerca de la verdad que los principios socialistas, y que adoptarlos es razonable y saludable, a tenor de la experiencia. En cualquier caso, la Iglesia no puede (nadie puede) eliminar el mal.
493 PeonDeRe, día 7 de Diciembre de 2007 a las 21:12
Mescaler #488


"Lo que lluisv decía era que la absoluta certeza en tus convicciones suele desembocar en esos crímenes"



Eso que manifestó Lluis es una verdad a medias. O sea, tan relativo como la relatividad que él defiende.

Porque ABSOLUTA certeza tenían de lo que hacían los santos de la antigüedad y ninguno de ellos fue un asesino. Muchos de ellos iban hasta gozosos a la muerte en los circos romanos.
494 ArrowEco, día 7 de Diciembre de 2007 a las 21:13
VV

Y antes que a ese Guardia Civil, enterramos a otros 208. Y a otros muchos servidores públicos y civiles, todos víctimas inocentes de asesinos descerebrados y cómplices acomodados.

Unos zarandean el arbol y otros recongen las nueces.

Pero España, ni olvida, ni perdona.
495 Momia, día 7 de Diciembre de 2007 a las 21:16
mescalero, mescalero, que se te ve el plumero - o lo que sea eso-.
496 Hegemon1, día 7 de Diciembre de 2007 a las 21:18
Estoy leyendo actualmente el libro de Pío Moa "los personajes de la República vistos por ellos mismos". Es sin discusión, una de sus mejores obras. Rigurosa, vibrante, ceñida a los hechos pero, como le gusta a Moa, analizados y opinados por el autor. El tejido de frases se compone de entrelazados, apenas perceptibles, formados por la mano de Moa y de los propios personajes, distinguiendose estas por el entrecomillado.

Al leerlo uno parece estar en la España de esos tiempos y una luz bastante clarificadora despeja la mente de muchas confusas ideas preestablecidas.
497 Hegemon1, día 7 de Diciembre de 2007 a las 21:22
A mescaler y Lluisv le importa una míerda el asesinato de dos gurdias civiles. Son de un cuerpo opresor y que ha significado muchos obstaculos para la implantación del fascismo proletario. Pra ellos la culpa es del PP, de España, de la extremaderecha que sólo ven ellos.
498 PeonDeRe, día 7 de Diciembre de 2007 a las 21:24
Hace días escuché una frase, pero no recuerdo quién es el autor.

La frase es "Hay dos clases de fascistas: los fascistas y los antifascistas"

¿Alguien me pude decir el autor de dicha frase? Creo que fue un escritor famoso.
499 Sherme, día 7 de Diciembre de 2007 a las 21:32
Para Hegemón1, al que animo a leer todos los demás de D. Pío, verdaderas piezas imprescindibles para conocer "nuestra Historia" en el siglo XX, además de muy bien escritas.
Del "Años de hierro":

Capítulo VII

FUNDAMENTACIÓN POLÍTICA
DEL NUEVO RÉGIMEN


Para justificar la rebelión derechista contra el Frente Popular, veintidós juristas presentaron a principios de abril de 1939 un «Dictamen sobre la ilegitimidad de los poderes actuantes el 18 de julio de 1936». Concluían que el alzamiento «no puede ser calificado, en ningún caso, de rebeldía, en el sentido jurídico penal de esta palabra, representando, por el contrario, una suprema apelación a resortes legales de fuerza que encerraban el medio único de restablecer la moral y el derecho, desconocidos y con reiteración violados». En apoyo de su aserto consideraba anticonstitucionales y fraudulentas las elecciones de febrero de aquel año, debido a las falsificaciones de votos, a las violencias, a haberse formado nuevo gobierno antes de la segunda vuelta electoral y a la arbitraria revisión posterior de actas en perjuicio de las derechas; señalaba la ilegal conducta de las Cortes, por los fraudes dichos, la destitución ilegítima del presidente de la república o la supresión práctica del Tribunal de Garantías Constitucionales. Tales acusaciones tenían fundamento, pues las elecciones habían padecido graves abusos y el gobierno resultante había amparado un proceso revolucionario entre una marea de asesinatos e incendios. No obstante, el principal partido derechista, la CEDA, había reconocido aquellos comicios, por una mezcla de miedo y esperanza de reconducir la situación.

Así, la república «desde febrero de aquel año se transformó de estado normal y civilizado en instrumento sectario puesto al servicio de la violencia y del crimen». Lo probaría también el golpe derechista de julio, cuando el gobierno, «lejos de acudir al medio constitucional y legal de declarar el estado de guerra, apeló para combatir [el golpe] al procedimiento, jurídicamente inconstitucional y moralmente incalificable, del armamento del pueblo, creación de tribunales populares y proclamación de la anarquía revolucionaria, hechos equivalentes a patente de corso otorgada para la convalidación de los centenares de miles de asesinatos cometidos, cuya responsabilidad recae plenamente sobre los que los instigaron, cometieron y dejaron sin castigo».

Acusación igualmente fundada si bien, como hoy sabemos, los asesinatos no sumaron cientos de miles, sino decenas de miles, y no sólo en un bando, sino en los dos. También es sabido que la quiebra de la ley suele acarrear atrocidades, y que restablecer la normalidad casi siempre tiene a su vez un precio en sangre. La interminable polémica sobre las atrocidades de la guerra gira, algo oscuramente, en torno a quiénes hundieron la legalidad, y hoy no ofrece muchas dudas que la hundió el Frente Popular.

Conclusión poco aventurada una vez reparamos en los partidos integrantes de dicho frente: los mismos alzados en 1934 para destruir la república burguesa mediante una guerra civil, más otros simpatizantes de la insurrección. Desde las dudosas elecciones de 1936, el gobierno había desoído una y otra vez las exhortaciones derechistas a aplicar la ley para frenar el proceso revolucionario, hasta llegar al asesinato de Calvo Sotelo.

El dictamen, en suma, negaba legitimidad de origen o de ejercicio al poder izquierdista: «Las razones apuntadas constituyen ejecutoria bastante no sólo para apartar al gobierno del Frente Popular de todo comercio moral, sino motivo suficiente para cancelar su inscripción en el consorcio del mundo civilizado e interdictarle internacionalmente como persona de derecho público».

Aunque las conclusiones del Dictamen no lo especificaban, el franquismo se declaraba ante todo contrarrevolucionario —si bien la Falange se decía revolucionaria, y a su modo lo era—. En la revolución de tipo soviético veía el mayor enemigo de los valores tradicionales de religión, patria, propiedad y familia. Apenas tomaba en cuenta el anarquismo, de tanto vuelo en España, pues los nacionales lo creían secundario. Mucha mayor peligrosidad había acreditado el comunismo y, detrás de él, la URSS constituía una potencia de primer orden. En la victoria sobre el marxismo cifraría siempre el régimen su mayor gloría y legitimación.

El razonamiento del Dictamen contenía una paradoja: si el Frente Popular carecía de legitimidad por haber conculcado sin tasa la ley republicana, la consecuencia lógica habría sido restablecer dicha ley, tanto más cuanto que las derechas, en su mayoría, la habían aceptado, aunque fuera a disgusto. Sin embargo, el franquismo pensaba en cualquier cosa menos en restablecer aquella legalidad, y no sólo por anticatólica, sino porque había resultado inaplicada e inaplicable: la república había vivido la mayor parte del tiempo entre leyes como la de Defensa de la República —que mutilaba las libertades constitucionales—, y los estados de excepción, la censura de prensa y violencias constantes. Más allá de eso, los vencedores achacaban a aquella constitución haber allanado el camino a los revolucionarios en 1934 y en 1936. Por tanto las ideas demoliberales estarían en la raíz del mal. La integridad nacional y las exigencias de orden y derecho debían considerarse valores previos y superiores a cualquier constitución particular.

La evolución política del Caudillo corrobora lo anterior. Formado en el clima liberal de la Restauración, se había mostrado en 1930 propicio a una «democratización en orden» y opuesto a cualquier dictadura. Pero cinco años de república plagados de rebeliones y abusos le habían llevado a descartar la democracia «inorgánica»: «Si para otros puede constituir el régimen democrático, inorgánico y de partidos una felicidad o al menos un sistema llevadero, ya se ve lo que para España constituyó». Y es verdad que, en todo caso, ninguna democracia puede funcionar si el grueso de la oposición rompe las reglas del juego, y menos todavía si lo hace el gobierno, como había ocurrido con el Frente Popular.

Hombre pragmático, Franco desconfiaba de las construcciones doctrinales y no juzgaba el valor de un sistema político por su coherencia teórica, sino por sus efectos prácticos, como revela su crítica al liberalismo: «Desde septiembre de 1833 a septiembre de 1868 [...] en treinta y cinco años, cuarenta y un gobiernos, dos guerras civiles, la primera de seis años; dos regencias y una reina destronada; tres nuevas constituciones; quince sublevaciones militares, disturbios, repetidas matanzas de frailes, saqueos, represalias, persecuciones, un atentado contra la reina y dos levantamientos en Cuba». Los treinta y cuatro años siguientes habían traído «veintisiete gobiernos, un rey extranjero que dura dos años, una república que en once meses tiene cuatro presidentes, una guerra civil de siete años, diversas revoluciones de carácter republicano, sublevaciones cantonales, una guerra exterior con los Estados Unidos y la pérdida de los últimos restos de nuestro imperio colonial, dos presidentes de gobierno asesinados y dos nuevas constituciones». Sólo se salvaba el corto periodo de la dictadura primorriverista, pero, después de ella, «en poco más de cinco años hubo dos presidentes, doce gobiernos, una constitución constantemente suspendida, repetidos incendios de conventos, iglesias y persecuciones religiosas: siete movimientos de perturbación del orden público, una revolución comunista [la de 1934], el intento de separación de dos regiones y el asesinato, por orden del gobierno, del jefe de la oposición. El balance no puede ser más desdichado».

Generalizando algo más, acogía algo de la crítica marxista pasada por el catolicismo social: «Si podemos decir que al gran siglo liberal le debemos la multiplicación de los bienes, podemos también, en justicia, achacarle la multiplicación de las miserias». El capitalismo liberal era «la causa de que a los progresos técnicos y materiales no les hayan seguido los progresos morales que nos habrían llevado a una más justa y equitativa distribución de la riqueza». Atajar esos males, a su juicio evidentes, exigía menos especulación que acción, como explicaría en los años sesenta: «A la generación llamada del 98 —pensadores y diletantes— se ha opuesto la generación de los hombres de acción surgidos desde 1935, cuyas realizaciones se han traducido en el desarrollo económico de España». La riqueza material parecía un fruto algo pedestre para los impulsos heroicos iniciales, y recuerda una versión también pedestre del liberalismo.
500 Sherme, día 7 de Diciembre de 2007 a las 21:36
(2)

El franquismo había derrotado a la revolución, y también creía superar los sistemas demoliberales mediante un régimen presuntamente más adaptado al carácter español. Condenaba la democracia liberal por su concepción del individuo como ente político soberano al margen de su imbricación social en la familia, el municipio, la nación o el sindicato. Ese individuo arbitrario, sujeto de todos los derechos pero desarraigado socialmente y desorientado por el relativismo moral, viviría impotente y angustiado, expuesto a las demagogias y proclive a integrar movimientos de masas incontrolables.

Con unos u otros matices, esa crítica tenía larga tradición en España desde Donoso Cortés. Contra la democracia liberal había cuajado la teoría de la democracia orgánica, expuesta por pensadores de derecha como Maeztu o Madariaga, también por la Institución Libre de Enseñanza y por el socialista Fernando de los Ríos. La democracia orgánica volvería a arraigar al individuo en sus sociedades naturales, núcleo de sus intereses y relaciones concretas, para ejercitar a través de ellas sus derechos y votos. Así eludiría la volatilidad moral y política achacada a la individualista democracia liberal, y superaría sus peligros, estabilizando la sociedad.

Según la Falange, «todos nacemos en una familia, vivimos en un municipio, trabajamos en un oficio o profesión. Pero nadie vive en un partido político. El partido político es una cosa artificial que nos une a gentes de otros municipios y de otros oficios con los que no tenemos nada en común, y nos separa de nuestros convecinos y de nuestros compañeros de trabajo, que es con quienes de veras convivimos». El nuevo estado no se asentaría «sobre la falsedad de los partidos políticos ni sobre el parlamento que ellos engendran», sino sobre «las auténticas realidades vitales».

Otro rasgo de la nueva ideología era un enérgico españolismo. España fue definida como «unidad de destino en lo universal», frase joseantoniana algo abstrusa, pero que en cualquier caso sugería una firme unidad, opuesta tanto al internacionalismo como a los separatismos. Con todo, el bando de Franco se había llamado «nacional», evitando el término «nacionalista», al cual achacaba una concepción atea o liberaloide que divinizaba a la nación.

El nuevo régimen aspiraba a enlazar con el de los siglos XVI y XVII, cuando España había desempeñado un papel crucial en la historia humana, pese a haber sido un país más bien pobre y no muy poblado. Aquellas viejas glorias podrían parecer irreales, vista la decadencia posterior, si el idioma, la toponimia, las ciudades o las universidades de fundación española extendidos por medio planeta no atestiguasen su realidad. Entonces España había desarrollado una cultura de primer orden, tanto en arte y literatura como en pensamiento, con inicios de teorización política y económica de tendencia liberal, aunque luego quedase atrasada en el orden científico y filosófico. Durante el siglo XIX el patriotismo tradicional se había combinado espontáneamente con un liberalismo conservador o moderado que aspiraba a modernizar el país unificando las leyes, extendiendo las libertades y suprimiendo las divisiones fiscales y otras rémoras a la iniciativa privada propias del Antiguo Régimen; aunque nunca adoptaría los modos rigurosos del nacionalismo francés revolucionario, que en parte le sirvieron de ejemplo.

No obstante, las ideologías predominantes en España, sobre todo tras el desastre de 1898 frente a USA, insistían en desvalorizar la historia anterior del país, en especial los siglos mencionados, como épocas de opresión, oscurantismo, miseria y atraso. No sólo las izquierdas y los separatismos, intelectuales como Azaña, Ortega, Américo Castro y otros habían difundido esa imagen. El españolismo posterior a la Guerra Civil constituía una réplica a esa interpretación. Franco y los suyos proponían entroncar con el Siglo de Oro y ante todo con el periodo de los Reyes Católicos, «momento sublime y perfecto», forjador del imperio y de la gran cultura hispana. A tal fin convenía detectar y eliminar los factores de desnacionalización causantes de la decadencia posterior, acentuada hasta el frenesí en los siglos XIX y XX. Entre esos factores el régimen incluía, un tanto arbitrariamente, el liberalismo, al cual oponía la tradición religiosa: «La religión católica ha sido el crisol de nuestra nacionalidad; en sus misterios y en sus dogmas se inspiraron los siglos más gloriosos de nuestra historia».

Cundió por entonces otra consigna nebulosa parecida a la unidad de destino en lo universal: «Por el imperio hacia Dios». Quizá aludía a la tradición evangelizadora del antiguo imperio español. El tan invocado imperio sería ante todo de orden espiritual, como un reverdecido influjo en el mundo, pero otros lo interpretaban en un sentido literal y físico.

Claro que incluso los más fervientes percibían la debilidad material de España y la consiguiente dificultad para una expansión geográfica en pugna inevitable con rivales de la categoría de Francia o Gran Bretaña.

Como ha explicado el historiador Ucelay da Cal en El imperialismo catalán, este renacer imperialista tenía probablemente raíces en el catalanismo a través de Eugenio d'Ors, el más destacado pensador catalán en el siglo XX, el cual había evolucionado hacia la Falange. De acuerdo con Prat de la Riba, fundador del nacionalismo catalán, el imperialismo constituía la etapa de plenitud de las «grandes naciones», una de las cuales debía ser Cataluña a la cabeza de una vasta federación ibérica desde Lisboa al Ródano, destinada a su vez a expandirse por África. Una alternativa más modesta reduciría tales ambiciones a la hegemonía sobre Valencia y Baleares, llamadas intencionadamente «Paisos Catalans» por los promotores de la iniciativa.

La un tanto extravagante aspiración de Prat cobraba mayor sentido aplicada al conjunto de España. La región catalana nunca había sido un estado independiente y, después de todo, España había forjado en el pasado un vastísimo imperio, del que le quedaban algunos retales. Al alborear los años cuarenta los imperios coloniales europeos parecían todavía inconmovibles, pero los fascismos querían abrir brecha en ellos, y la URSS no dejaba de constituir un imperio expansivo; quizá España podría aprovechar la inestabilidad derivada de tales circunstancias.

Estas ideas precisaban actualización y desarrollo, adaptándolas acaso a las doctrinas aplicadas en Italia y Alemania, conocidas genéricamente como «fascismo» y destinadas, muchos datos lo indicaban, a imponerse en Europa: orden, jerarquía, disciplina, militarismo, partido único, movilización de masas, exaltación nacionalista, corporativismo, «democracia orgánica» o plebiscitaria... Su dinamismo y su éxito deslumbraban especialmente a los falangistas.

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