Pío Moa

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La Constitución de 1978 (y II)

8 de Agosto de 2010 - 09:19:45 - Pío Moa

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****Cánovas hace una descripción más o menos acertada de la decadencia española pero, desde luego, no la explica. Y, como siempre, cae en el gran defecto de análisis español: la retórica vacía y el espíritu burocrático. Su idea sobre el fortalecimiento de España  uniéndose con Portugal, recobrando Gibraltar y extendiéndose por el norte de África, ya era ridícula en su tiempo, salvo lo de Gibraltar. Era una mentalidad propia del tiempo de los Reyes Católicos, pero sin las condiciones de entonces ni el talento de estos. Lo que hizo grande a España fue su cultura, parte de la cual fue su capacidad expansiva y sus éxitos militares. Cosas que no se repiten a placer. Ya en la época de Cánovas tenían importancia decisiva la industrialización y la ciencia, pero él apenas las considera. Como si un país agrario y en general atrasado,  con una universidad ridícula y unas capas políticas muy mediocres,  pudiera ganar gran cosa uniéndose con un Portugal aún más atrasado. Y que, desde luego, no iba a aceptarlo. No siempre era realista Cánovas, y a veces metió terriblemente la pata, como en relación con Cuba.

 

****Exhiben la bandera con el águila en el partido amistoso del Madrid en San Francisco. Muy bien. Ese es el escudo constitucional. El otro es posterior a la Constitución y no tiene ese carácter. No sé por qué existe ese miedo al águila de San Juan, que todos los necios asimilan al franquismo. Había diputados, a quienes se supone un mínimo de cultura, que querían eliminar el término “La Cortes”, por creer que era “franquista”. Por otra parte, ¿y qué si era franquista? Del franquismo vino la democracia usurpada luego y amenazada por los antifranquistas. Del franquismo vienen los pantanos, el fin del analfabetismo y del hambre, la Seguridad Social, el hecho de que la mayoría de la gente sea propietaria de sus casas, la industrialización del país, la gran repoblación forestal…

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La Constitución

 

  La cuestión de las atribuciones del rey  tenía cierta relación con el problema del separatismo. Juan Carlos había  usado el poder heredado de Franco para impulsar la transición de Suárez, que no solo desmantelaba el régimen anterior, cosa seguramente inevitable, sino que tendía oscuramente a la deslegitimación del mismo, al contrario de la reforma de Torcuato (cierta fiebre antifranquista en la UCD llevaba a alguno de sus próceres a pedir la supresión del nombre “las Cortes”, por considerarlo propio del franquismo  (las Cortes de León fueron probablemente la primera experiencia parlamentaria europea. Los políticos solían, y cada vez más, ostentar una profunda ignorancia de la historia de España junto a una visión descalificatoria de ella).  Con lo que, nueva contradicción, quedaba cuestionada implícitamente la legitimidad del propio monarca.   

  

 Todos aceptaban al rey en una posición honorífica y simbólica, pero a la hora de concretar sus atribuciones surgían las diferencias. En algunos países, como Suecia o Japón, la monarquía se limita a un plano ceremonial, mientras que en Gran Bretaña o Noruega tiene ciertas competencias moderadoras o arbitrales. Los constituyentes españoles tendían a limitar lo más posible el papel regio, y en ello estaban de acuerdo socialistas, comunistas y AP, los primeros por su republicanismo subyacente, la última a causa de algunas experiencias desagradables que habían suscitado su desconfianza en Juan Carlos. No obstante, López Rodó aspiraba a una monarquía con bastante poder, quizá porque Franco la había pensado así. Suárez, por su parte, y a pesar del patronazgo anterior del rey, deseaba dejar a este las menores competencias posibles, aunque la UCD, en general y Herrero en particular, preferían concederle un poder arbitral y resaltar su figura dentro del entramado institucional.

   

También los nacionalistas deseaban dar relevancia a la figura del rey. La razón consistía en la ficción de un “pacto con la corona” por parte de las respectivas “nacionalidades”; idea feudal y aun así  ahistórica, pero útil a sus aspiraciones, ya que en una democracia el lazo monárquico se vuelve necesariamente muy tenue, al carecer el trono de un poder remotamente comparable al de épocas antiguas. En esa onda,  Herrero propuso la sustitución de “Estado español, de claras resonancias autoritarias y baja calidad estética, por la de Monarquía Española”. Idea anacrónica, máxime cuando las “resonancias autoritarias” achacadas al estado español en general, carecen de base: ese estado trajo al país los regímenes de libertades, que sus enemigos echaron abajo. AP, los comunistas y los socialistas, por distintas razones,  anularon la propuesta.

  

  Al fin, quizá por oponerse a Fraga, el PCE y el PSOE aceptaron otorgar al rey un poder arbitral, si bien inconcreto: El Rey es el Jefe del Estado, símbolo de su unidad y permanencia, arbitra y modera el funcionamiento regular de las instituciones, asume la más alta representación del Estado Español en las relaciones internacionales, especialmente con las naciones de su comunidad histórica, y ejerce las funciones que le atribuyen expresamente la Constitución y las Leyes.  Atribuciones importantes aunque, salvo la faceta ceremonial, quedaban mal definidas y en la práctica supeditadas al partido político en el poder. Mayor relevancia parecía tener su consideración de  Jefe supremo de las Fuerzas Armadas,  aunque sin efectividad real. Sería eficaz, no obstante en ocasión de la célebre intentona golpista del 23-f.

 

   La parte dogmática, es decir, las declaraciones de principios de la Constitución,  sufren de un exceso de detalle y ordenancismo. Llegan a especificar que los poderes públicos se preocuparán “en particular de la agricultura, la ganadería, la pesca  y la artesanía (…) con un tratamiento especial a las zonas de montaña”,  con el fin, asegura “de equiparar el nivel de vida de todos los españoles”. Declaraciones parejas no escasean. En conjunto, el texto es innecesariamente largo, contradictorio y confuso. Establece,  por ejemplo, un inexistente “derecho a la vida” (la vida --humana-- es anterior al derecho y fundamento de este). Se trata del derecho al respeto y mantenimiento de la vida, pero como el comienzo de esta no queda definido, aunque evidentemente se produce en la concepción, deja abierto el camino al aborto masivo.

 

  En la misma línea afirma, por una parte, “Libertad de empresa en el marco de la economía de mercado”, para aclarar en seguida que los poderes públicos “pueden intervenir por exigencias de la economía general y, en su caso, de la planificación”. El texto rezuma intervencionismo socialdemócrata, suponiendo que los “poderes públicos” tienen el mejor criterio y capacidad de planificación sobre la economía. Por tanto, “promoverán las condiciones favorables para el progreso social y económico y para una distribución de la renta regional y personal más equitativa, en el marco de una política de estabilidad económica. De manera especial realizarán una política orientada al pleno empleo”. Frases casi sarcásticas cuando se superaba el millón de parados en rápida marcha hacia el segundo millón. Los padres de la Constitución no se privaban de expresiones rimbombantes: “Todos los españoles tienen el deber de trabajar y el derecho a hacerlo”, y a recibir “una remuneración suficiente para satisfacer sus necesidades y las de su familia”. ¿Cuál sería esa "remuneración suficiente"? Naturalmente, no se expica. Los poderes  públicos tienen la obligación, en realidad incumplible, de garantizar tales derechos, por lo que desde ese punto de vista, y desde otros, cabría tildar de inconstitucionales a todos los gobiernos desde entonces. Tampoco se cumpliría la exigencia de un funcionamiento democrático en los partidos

 

Las declaraciones  supuestamente demostrativas de los buenos sentimientos e intenciones de los gobernantes abundan: “Los poderes públicos aseguran la protección social, económica y jurídica de la familia”, así como “la adecuada (¿?) utilización del ocio”, o  “un medio ambiente adecuado para el desarrollo de la persona”… Más aún, “Todos los españoles tienen derecho a una vivienda digna y adecuada”. Esto, cuando el paro se hacía masivo. ¿Y qué podría entenderse por “digna y adecuada”? ¿Al nivel de la casa de un ministro, por ejemplo? ¿O tendrían los españoles derecho a ocupar cualquier casa que les pareciese apropiada?... “Los poderes públicos promoverán las condiciones para la participación libre y eficaz de la juventud en el desarrollo político, social, económico y cultural”. Aparte de que el adjetivo “social” engloba a todos los demás, ¿por qué la juventud en particular y no el resto de la gente? El gobierno debe garantizar la actividad política, cultural o económica dentro de la ley, pero “promoverla” significa más bien controlarla y encauzarla según interese al partido en el poder. Un buen despliegue retórico: “Los poderes públicos velarán por la utilización racional de todos los recursos naturales, con el fin de proteger y mejorar la calidad de la vida y defender y restaurar el medio ambiente, apoyándose en la indispensable solidaridad colectiva”. Un fenómeno que acompañará largos años a aquellos poderes públicos sería la espectacular difusión de los incendios forestales.

  

Quizá vino más al caso, en cambio,  el artículo que declaraba la protección al Patrimonio nacional, habida cuenta de los tremendos daños y robos que las izquierdas le habían causado en la guerra.

  

  Sin pretensiones de análisis exhaustivo, las consideraciones expuestas bastan para recordar el dicho de que un camello es un caballo diseñado por una comisión. La Constitución de 1978 no pasará ciertamente a la historia como un gran monumento jurídico. Se trata de un texto deforme, en parte incumplible, ambiguo y con vías de agua en el casco de la unidad nacional y de la democracia. No obstante, tiene virtudes importantes. Si olvidamos las contradicciones más o menos implícitas, establece la unidad nacional española, las libertades en general, la libertad de educación (contra las pretensiones del PSOE y del PCE) y cierta atención al carácter muy mayoritario de la población católica, aun eliminando la confesionalidad del estado; superaba así las persecuciones izquierdistas, que habían desembocado en un auténtico genocidio. Y es la primera Constitución elaborada con amplia participación de partidos,  y no impuesta por el que ostentaba el poder.

   

 Sobre los ponentes de la Constitución, Herrero se atribuye a sí mismo y a Peces-Barba, en menor medida a Roca, el papel principal. A  Fraga lo descarta como “desmesurado, que no siempre es sinónimo de grande”. Ve a Solé como “un catalanista teñido de rojo”, y observa que sus compañeros Pérez Llorca y  Cisneros  se ocuparon más de otras ocupaciones políticas que del proceso constitucional  

 

  Hace Herrero, además un curioso aserto: todos los ponentes, menos Fraga y Cisneros, procedían de “diversos sectores de oposición democrática ajenos al franquismo”, lo que “contribuyó notablemente al recíproco entendimiento”, quedando todos muy amigos.    

 

Ciertamente podía presentar a los ponentes  socialista, comunista y nacionalista catalán como (relativamente)  ajenos al franquismo; pero los dos primeros profesaban la ideología más totalitaria del siglo XX, aunque las circunstancias les hubieran impedido ponerla en práctica en España. Y los nacionalistas, impregnados de su vieja ideología de fondo racista y antiliberal, solo se aprestaban a explotar unas libertades a las que no habían contribuido. En cuanto a Pérez Llorca y el mismo Herrero, podía discutirse lo que tenían de  demócratas, pero llamarles ajenos al franquismo era exagerar mucho, pues habían hecho su carrera en las instituciones de la dictadura.

 

   En realidad, las deformidades y demagogias de la Constitución nacen del hecho de que ninguno de los partidos intervinientes tenía gran cosa de demócrata, y algunos nada. Contra un prejuicio común, UCD y AP lo eran en mayor medida que los demás, aunque no plenamente. Por formación, estilo y espíritu, venían  de una dictadura, pero también de una tradición más tolerante y liberal que los otros. Sin olvidar que el franquismo había creado las mejores  condiciones sociales y económicas para una democracia estable, de las que, unos vergonzantemente y otros maldiciéndolo, se beneficiaban todos.



 

Comentarios (588)

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1 sinrocom, día 8 de Agosto de 2010 a las 09:35
Sin olvidar que el franquismo había creado las mejores condiciones sociales y económicas para una democracia estable, de las que, unos vergonzantemente y otros maldiciéndolo, se beneficiaban todos.

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A base de destrozar esas maravillosas condiciones sociales.
2 sinrocom, día 8 de Agosto de 2010 a las 10:01
Ahora las bases que se han creado como resultado del gran fervor democratico del 78, son una serie de frentes a los que los ciudadanos tarde o temprano no tendran mas remedio que hacerles la lucha....

El terrorismo.
El terrorismo de Estado.
Los separatismos, y el terror separatista.
Por una nueva Constitucion excluyendo las autonomias y corrigiendo los fallos que nos han convertido a los españoles victimas de la democracia.
La invasion musulmana.
La invasion de todos los malhechores que operan en nuestro pais.
La diferencia de clases sociales, (economica y educativa).
Lucha contra la miseria y contra la pobreza de un gran sector de la poblacion.
Lucha por la verdad historica frente a la mentira frentepopulista.
Lucha contra los medios de difusion pro golpistas del 11.M.
Lucha por una justicia independiente y contra un poder ejecutivo totalitario fascista.

Y en definitiva, lucha para que en España no se produzca un nuevo derramamiento de sangre, cuya provocacion por este gobierno golpista crece dia a dia.
3 sinrocom, día 8 de Agosto de 2010 a las 10:05
en victimas de la democracia.
4 manuelp, día 8 de Agosto de 2010 a las 10:11
Cánovas hace una descripción más o menos acertada de la decadencia española pero, desde luego, no la explica. Y, como siempre, cae en el gran defecto de análisis español: la retórica vacía y el espíritu burocrático. Su idea sobre el fortalecimiento de España uniéndose con Portugal, recobrando Gibraltar y extendiéndose por el norte de África, ya era ridícula en su tiempo, salvo lo de Gibraltar.

Pues a mi me parece que explica muy bien el quiz de la decadencia a partir del comienzo del reinado de Felipe III.

Entonces nació aquel sistema funesto de juntas particulares formadas para resolver todos los negocios en que tenía interés el favorito, con individuos sacados y escogidos en todos los Consejos de entre sus criaturas, y los magistrados, pocos aún, que por flaqueza ó infamia estaban á su devoción y mandado.

Eso de que su idea para fortalecer a España era ridícula en su tiempo- la "Historia de la decadencia de España" se publicó en 1854-, me parece una opinión errónea completamente.

La unión con Portugal es una opción vigente hoy día y que para nada perjudicaría a ambos países, la recuperación de Gibraltar no digamos y la extensión por el norte de Africa, hoy si es imposible, pero en 1854- en plena época del expansionismo colonial europeo- era muy acertada y si se hubiese llevado a cabo, hoy no estaría España encerrada entre dos "amigos" del calibre de Francia y Marruecos.
5 manuelp, día 8 de Agosto de 2010 a las 10:17
No siempre era realista Cánovas, y a veces metió terriblemente la pata, como en relación con Cuba.

Por cierto que hoy se cumplen 113 años del asesinato de Cánovas. Pues si Cánovas metió la pata en el asunto de Cuba, no sé como habría que calificar la gestión de ese asunto que hizo el gobierno liberal de Sagasta, que se parece como dos gotas de agua- salvando las diferentes circunstancias- a la que está haciendo el gobierno socialista con el asunto del Pais Vasco.
6 egarense, día 8 de Agosto de 2010 a las 10:34
Hay un refrán que dice: "Nunca es tarde, si la dicha es buena"... Y efectivamente, coincido con mi estimado manuelp, en que hoy en día, sí sería posible una unión con Portugal, aunque por desgracia, no sea posible establecerse en el norte de África. Y por supuesto sería ideal recuperar Gibraltar.

Yo creo que los políticos deberían aportar ideas por las que valiera la pena luchar. Desde luego el enriquecimiento personal, y la ostentación del poder seguramente no son dignas de luchar por ellas, sopena que se sea un miserable.

En mi opinión lo primero, sí entraría dentro del grupo señalado. Efectivamente son ideas, por las que vale la pena luchar.

Yo creo que en España, hay espíritu suficiente para acometer cualquier empresa. Eso sí, necesitamos orden y un líder al que seguir. Un verdadero ESPAÑOL. Si esto ocurriese, estoy seguro que la gente despertaría de su sueño.

Esto que digo es continuamente criticado por algunos. Dicen que la derecha siempre está buscando eso, en lugar de "no se qué". Pero cada pueblo tiene su propia idiosincracia. ¿Y si la nuestra fuera esa? ¿Y si necesitamos ese líder que imponga orden y nos ponga en marcha?

7 egarense, día 8 de Agosto de 2010 a las 10:42
Vengo leyendo ultimamente muchas críticas sobre FJL. Es la enfermedad de nuestra época. Somos incapaces de... buscar lo que no separa. Ya lo decía ayer Pedromar, o sea, creo que un profesor de la Universidad de Oviedo: Pensamos en contra de algo.

No entiendo porque es tan criticado Juan XXIII. No creo que se le pueda achacar a él, el tema del marxismo en la Iglesia. Desde luego no creo que fuera ese su pensamiento. Como dije hace unos días, él siempro dijo que buscaramos lo que nos une.

Bien, con FJL, nos unen algunas cosas importantes, hablando como católico, y como español. Ambos defendemos la unidad de España, eso como español. Y como católico, recuerdo que recomendaba a la gente a través de su programa que se dirigiera a las parroquias. Les dio un prepondarancia a la labor de las mismas, constante y a mí me parecía sincera. Además, gracias a él, y a otros muchos, disponemos de este espacio, entre esos otros está don Pío, para poder decir LO QUE NOS DA LA GANA...

Una cosa es debatir sobre determinada cosa, como se hizo estos últimos días, a cuenta de los mari.cones. Y otra el acoso y derribo, que al final acaba en ingratitud, y en injusticia...
8 egarense, día 8 de Agosto de 2010 a las 10:45
Perdón, quise decir...

Somos incapaces de EVITAR buscar lo que nos separa.

Por cierto, se me dice que soy un buenista, que no sé que de no sé cuantos. Yo comprendo que el ególatra necesita la disputa para alimentar continuamente su ego. Pero deben de darnos una oportunidad a los que... al menos somos conscientes de ese peligro en nosotros mismos.
9 berkelio, día 8 de Agosto de 2010 a las 11:12
Comentario eliminado por los moderadores.
10 egarense, día 8 de Agosto de 2010 a las 11:16
#9 berkelio...

Irresoluble, ¿por qué? Eso lo parece ahora, porque en el actual régimen no están por la labor de solucionar ningún problema. Pero le recuerdo que en el anterior régimen, no había ningún problema con Cataluña o Vasconia. Es más, aplaudian con las orejas cuando venía el anterior Jefe del Estado, (que Dios le tenga en su gloria).
11 manuelp, día 8 de Agosto de 2010 a las 11:19
#9 berkelio

Se habría creado un nuevo e irresoluble problema. Por suerte, como he dicho, los ingleses no parecen estar por la labor.

Si, con españoles como usted, no nos hacen falta enemigos para hundirnos.
Además que su análisis es totalmente erróneo, como se ha demostrado recientemente con la retrocesión a China de Hong Kong y Macao.
12 berkelio, día 8 de Agosto de 2010 a las 11:28
Comentario eliminado por los moderadores.
13 egarense, día 8 de Agosto de 2010 a las 11:35
"El único agravio comparativo que hay, es el régimen que padecemos." Con un "gobierno en condiciones", no tiene porque haber ningún problema. Gibraltar pasaría a ser territorio español. Se aplicarían las leyes igual que el resto del Estado. Y en mi opinión sería recomendable establecer Gibraltar como base principal de la "Armada Naval Española". ¿Dónde está el problema? Como dije al principio, en el actual régimen. Por eso quizás, y no hablo por él, manuelp y yo estamos por la abstención. Con todos los respetos, ¡Haga usted lo mismo, berkelio! Y el resto de españoles, y por lo menos este régimen carecería de legitimidad...
14 manuelp, día 8 de Agosto de 2010 a las 11:40
Si la política de Cánovas respecto a Cuba fue una terribe metedura de pata, dígase por qué ¿por no ceder ante los separatistas cubanos y ante los anexionistas yankis?.

En el propio partido liberal de Sagasta hubo posturas contrarias a la política entreguista de este, una de sus máximas figuras, José Canalejas-tristemente caído bajo las balas terroristas algunos años despues- se enfrentó a ella con una gran honestidad y patriotismo.

Un aspecto poco divulgado de la vida de Canalejas lo constituye el de su singular interés por la cuestión de Cuba. En 1897, el ilustre hombre publicó, jurisconsulto y parlamentario, que ha sido tres veces Ministro de Su Majestad, emprende el viaje a la Isla de Cuba. Su patriotismo le hace reaccionar vigorosamente frente a la rebelión de los cubanos (en realidad, españoles alzados en armas contra el Poder central, contra su propia nación) y contra el apoyo de los yanquis a la reprobable insurgencia (apoyo que no obedece a sinceros deseos de > de la isla, sino a evidentes y torpes propósitos de conversión de la misma en colonia de la gran potencia auxiliadora de la rebelión). Canalejas no se limita a visitar Cuarteles generales ni a redactar crónicas de guerra. Voluntariamente, viste, a sus cuarenta y tres años, el traje rayadillo, se interna en las zonas de operaciones, lucha como un soldado más y obtiene, por su lucida intervención en diversos combates, la Cruz del Mérito Militar con distintivo Rojo. Cuando Canalejas regresa a España, después de haberse batido en las lomas del Rubí y del Inglés, en el campamento del Romero y en el de Madame Jak, trae una visión (exacta y dolorosa) del problema de Cuba. Sagasta no sabe captar la intensidad del drama, hace caso omiso de las impresiones y proposiciones de Canalejas… Y la catástrofe resulta inevitable. Este es el principal motivo que hace pensar a Canalejas en la conveniencia de separarse del partido liberal histórico, para fundar otro de igual tendencia ideológica, pero más sentido realista, de más concordancia con los imperativos históricos de la hora vivida. Por ello, aunque en 1902, ocupa, en un Gobierno no Sagasta, la cartera de Agricultura, Industria y Comercio, su destino está ya trazado. No tardando mucho, Canalejas fue jefe de otro partido (el liberal-demócrata), con miras a un mejor enlace de la identidad con la realidad, de la autoridad con la libertad, de la justicia con el orden. Como rector del nuevo partido, Canalejas ocupa, desde 9 de Febrero de 1910 hasta el día de su trágica muerte ---12 de noviembre de 1912--- la Presidencia del Consejo de Ministros, en el reinado de Alfonso XIII.

http://www.canalejas.org/subpaginas/jcanalejas.htm

Cuando cae el gobierno Sagasta en 1895 y se hace cargo Cánovas, en Cuba había menos de 16.000 soldados, incluída la guardia civil, entonces se organizan como expedicionarios todos los primeros batallones de los regimientos de infantería, los primeros escuadrones de los de caballería, la mitad de los batallones de zapadores y fuerzas correspondientes de artillería, así como refuerzos de Puerto Rico y voluntarios de Cuba. Con esto y el nombramiento de Weyler como capitán general, la insurrección en Cuba tenía los días contados.
Pero llegó el 8 de agosto de 1897 y pum, pum.... Cánovas se quedó sin vida y España al año siguiente sin Cuba. De haber vivido Cánovas ¿se hubiera producido la derrota de 1898?.
15 sinrocom, día 8 de Agosto de 2010 a las 11:43
berkelio no esta muy mal encaminado. Ya tenemos bastantes autonomias independentistas. Gibraltar seria otra mas y a la larga seria un gasto, y poco se echaria a la bolsa España con Gibraltar. Tal vez al contrario, pues los gibraltareños sabrian como sacarle jugo a España, que ya se lo estan sacando en las circunstancias actuales.
Lo que si se necesitan son unas buenas relaciones diplomaticas similares a las que mantenia Aznar, que por supuesto el retrasado mental del Zapo, se jiña, si tiene que mantener cualquier tipo de relacion con los britanicos el personalmente. En España actualmente hay residiendo una gran comunidad britanica muy superior a la comunidad española que reside en el RU. España exporta gran parte de sus productos al RU. Y si las circunstancias fueran favorables se podria explotar el turismo de invierno con los britanicos mucho mejor de lo que se esta haciendo.
El problema a la hora actual, no es en si gibraltar ni los gibraltareños, es el Zapo como en todo.
16 manuelp, día 8 de Agosto de 2010 a las 11:49
# 12 berkelio

Esos problemas, serían de bastante fácil solución, sin grandes dificultades. Lo que no tiene solución es el deshonor nacional de ver una parte del territorio ocupado por un país extranjero.
Pelayo y sus compañeros tenian mucho más "futuro", inclinando la cerviz y vistiendo las sedas y comiendo los refinados alimentos que traían los árabes antes que seguir vistiéndose con toscos sayales y pieles y comiendo pan negro, pero "valoraron" más su honor y sus dignidad y empuñaron las espadas.





















17 egarense, día 8 de Agosto de 2010 a las 11:49
Sinrocom, eso no ocurrirá porque este régimen (todo y no sólo ZP) actua en contra de los intereses de España. Para destruir la patria, no para recuperar lo que le pertenece. Luego, si alguna vez se recuperase, no sería bajo esta Jefatura de Estado, sino otra. Y entonces no tiene porque haber ese problema. Si Gibraltar nos quita o nos deja de quitar, es porque desde Madrid se consiente...
18 sinrocom, día 8 de Agosto de 2010 a las 11:50
egarense.
A lo sumo una cosoberania, que ya la teniamos practicamente encima de la mesa con Aznar. ?Para que queremos nuestros buques de guerra en Gibraltar, para que esten comandados por Chacon, o alguien como ella? Seguro que terminarian apuntando al lado que no debieran.
19 manuelp, día 8 de Agosto de 2010 a las 11:51
¡Vaya!, el capitán Araña, que está siempre llamando a los demás a la acción mientras él se queda quietecito tampoco quiere problemas con Gran Bretaña, a lo mejor porque los ingleses tomarían represalias con su ¿cuantioso? patrimonio en la isla.
20 egarense, día 8 de Agosto de 2010 a las 11:55
#18

Porque estrategicamente hablando, y esto dicho con reservas, porque no soy un experto. Me parece que es el sitio más indicado para que se establezca la Armada. Y una co-soberanía sería más indigno aún que no le que sufrimos hoy. Desde luego, no será estando Chacón cuando se recuperase Gibraltar...
21 egarense, día 8 de Agosto de 2010 a las 11:56
... más indigno aún, que lo que sufrimos hoy... quise decir, perdonen...
22 sinrocom, día 8 de Agosto de 2010 a las 11:56
19
?Te crees que no las toman?
?Te crees que no me esta costando caro ser español por estos lugares?
23 egarense, día 8 de Agosto de 2010 a las 11:58
No tiene porque haber ningún problema con el Reino Unido. Es un país amigo, saben que tenemos razón, y estoy seguro que colaboraran de buen grado en corregir este desagradable asunto...
24 egarense, día 8 de Agosto de 2010 a las 12:04
Las personas que llevaron a esa situación (el robo de Gibraltar) ya no están aquí. De eso hace mucho tiempo. Por tanto ni nosotros tenemos porque guardar rencor a el actual Reino Unido, que es un país perfectamente democrático y moderno, ni ellos tienen porque porner ningún obstáculo, puesto que sería absurdo. En cuanto a los llanitos, pueden elegir quedarse o marcharse el Reino Unido. Naturalmente ambos países colaboraran para que esto se haga de la forma menos desagradable posible. Y aquí paz, y después gloria...
25 egarense, día 8 de Agosto de 2010 a las 12:05
Pero insisto, eso es imposible con el actual régimen. Si no acabamos con este sistema, pronto España dejara de existir, y se convertirá en colonia, tanto de Marruecos, como de otros países. ¡Al tiempo!...
26 manuelp, día 8 de Agosto de 2010 a las 12:06
Gibraltar es un buen apostadero para la flota, pero España tiene tres mejores aún, Ferrol, Cádiz y Cartagena.

Con Inglaterra habría enormes problemas, dado el carácter falsísimo de su diplomacia y el menosprecio en que nos tienen, además su entereza que les hizo gastarse una fortuna para recuperar unas islas perdidas a miles de kilómetros que no les daban nada haría muy ardua la tarea. Ni Franco que solucionó prácticamente todos los acuciantes problemas que tenía España pudo solucionar este.
27 egarense, día 8 de Agosto de 2010 a las 12:12
#26 manuelp

Naturalmente manuel, lo de antes era puro ejercicio de ironía, pero habría que desenmascarar su hipocresía, ¿o no?

En cuanto a los apostadero que expresa, me fio de su palabra, porque sé que en este tema, sino es un experto, desde luego sabe más que yo...
28 sinrocom, día 8 de Agosto de 2010 a las 12:17
Aznar no se equivoco con su politica de acercamiento al Reino Unido. Dentro de nuestros enemigos son los menos. Ademas existe un comercio evidente con el RU, que no lo hay con otros paises de la comunidad porque son nuestros competidores. Tampoco se pueden tener muchas quejas de la comunidad britanica en España, hay otras que en cambio representan un grave peligro de integridad, convivencia y a la larga invasion.
Lo que hay que hacer de España es un pais pacifico como lo era durante el franquismo. En lugar de meter a tanta gente en la carcel por razones de trafico. Tendrian que expulsar a todos los chorizos extranjeros del pais sin ningun tipo de miramientos y tendrian que avolir la estupida ley de menos de 200 euros hurtados no es delito sino falta. España no tiene muchos recursos para generar riqueza y el turismo se tiene que protejer a toda costa porque es uno de los pocos con los que se cuenta.
29 manuelp, día 8 de Agosto de 2010 a las 12:18
# 27 egarense

Si, y prepararse para un proceso largo, pero teniendo las ideas muy claras.
30 egarense, día 8 de Agosto de 2010 a las 12:27
#29 manuelp

El engrandecimiento de las naciones no están hechos para el que los diseña o forma el arquetipo, sino para los que vienen detrás. Lo que hace falta, al menos, es poner el reloj a cero. Para que empiece la cuenta hacia ese futuro. Naturalmente siempre hay altibajos. Pero si se hace con cuidado. Si se ponen buenos cimientos, es probable que otros construyan el edificio.
31 manuelp, día 8 de Agosto de 2010 a las 12:31
# 30 egarense

Si, pero por si acaso, lo mejor es hacer todo lo que se pueda, porque el futuro es incierto.
32 egarense, día 8 de Agosto de 2010 a las 12:32
#31 manuelp

Sí, los que estamos aquí y ahora, debemos hacer lo que podamos... A España (semper fidelis)...
33 egarense, día 8 de Agosto de 2010 a las 12:35
Manuel, quizás lo que podamos... es precisamente poner el reloj a cero...
34 manuelp, día 8 de Agosto de 2010 a las 12:39
# 33

En la historia, como en la vida, no es posible retroceder ni empezar de nuevo nunca, el pasado se lleva a cuestas, lo queramos ó no.
35 manuelp, día 8 de Agosto de 2010 a las 12:44
Y eso de que los portugueses no iban a aceptar la unión con España....

El 45,6 % de los portugueses quieren integrarse en España, según una encuesta

http://www.libertaddigital.com/mundo/el-456--de-lo...
36 egarense, día 8 de Agosto de 2010 a las 12:47
Cuando digo empezar a cero, me refiero (sólo) a acabar con este régimen, y empezar con otro que sí defienda los intereses de la patria. No me he explicado bien, seguramente... Sería como empezar de cero. Puesto que, entre otras cosas, estos se han cargado todo lo que... de bueno, se pudo hacer en el anterior régimen...
37 manuelp, día 8 de Agosto de 2010 a las 12:50
# 36

Si, pero ellos llevan treinta y tantos años en la tarea, años que determinan una situación con la que habría que contar para empezar a cambiarla. A eso me refiero al decir que el pasado cuenta.
38 egarense, día 8 de Agosto de 2010 a las 12:50
#35 manuelp...

Y eso contando con el mensaje que les deberá llegar del actual régimen. Si tuviésemos un verdadero gobierno, seguramente ese porcentaje aun sería mayor...
39 berkelio, día 8 de Agosto de 2010 a las 13:07
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40 egarense, día 8 de Agosto de 2010 a las 13:17
También le parecería de risa a cualquiera que después de ver las encuestas que demuestran que la mayoría de catalanes no están por la independencia... Si sólo viese TV3, o leyese cualquier diario de Barcelona. En TV3, por ejemplo no interviene nadie que no esté a favor de la misma, o al menos que lo diga, otra cosa es lo que piense por dentro...
41 pedromar, día 8 de Agosto de 2010 a las 13:27

La unión con Portugal es absurda Ambos países han tenido trayectorias políticas independientes, llegando incluso a forjar dos imperios. Por cierto: que es difícil encontrar dos países vecinos, y que además tuvieron imperios, que hayan guerreado entre sí tan poco como los españoles y los portugueses. Nunca hubo una guerra, lo que se dice una guerra seria, entre España y Portugal, y baste comparar con los conflictos de España con Francia, los de Francia con Alemania, los de Alemania con todos, los de Inglaterra. En fin, que hablar de enemistad entre españoles y portugueses es una mentira, muy explotada por los nacionalistas portugueses, que sin embargo van a menos. Ni siquiera el nacionalismo portugués puede echar mano de algo que le vendría muy bien.

Lo cierto es, y eso no se puede negar, que Portugal tiene una dependencia de la economía española cada vez mayor. Como los españoles en Portugal se limitan al negocio y no al mangoneo político, los portugueses de a pie cada día son más abiertos al entendimiento con los españoles. Yo jamás he oído decir a nadie que había que anexionar Portugal, y además el trato entre portugueses (he conocido a muchos) y españoles no es ni siquiera cordial, puesto que es el mismo que puedan tener los españoles entre sí; aunque no sé del comportamiento de los españoles en Portugal, que tengo entendido que es el propio de muchos de nuestros compatriotas: manifiestamente mejorable. (Me cuentan de viajes organizados al extranjero, sobre todo a países más pobres, y lo nuestro deja bastante que desear).

Si se produjese una unión y cada vez que hubiese una mínima tensión política los portugueses apelasen a su historia independiente, no necesitarían inventarse nada, tal y como hacen catalanes y vascos. Esa unión, más bien confederación de dos países independientes, tendría algún sentido si no existiese la UE, y si España y Portugal no estuviesen dentro de la misma.

Si ambos países fueran potencias culturales sí que se podría trabajar en la dirección de un acercamiento mutuo, sobre todo de cara al mundo iberoamericano, donde Brasil tendría un peso enorme, y por otro lado México y Argentina. Me temo que hoy por hoy es pura quimera, y si hay un país que prospera económicamente es Brasil, con lo cual no sé muy bien qué papel tendría España.

Sin embargo nunca se sabe muy bien qué derroteros tomará la política y la historia en el futuro. Lo cierto es que, al margen de las labores políticas, el acercamiento entre los dos pueblos va a más, y muy rápido. Y el caso de Portugal es sorprendente: recuerdo que en un pequeño hotel en donde trabajé dos años, y que sus dueños eran portugueses, también la mitad de los empleados (un día hablaré de ello, porque tenían gallinas en la terraza para ahorrar dinero y de paso comer huevos frescos, y verduras en macetas; buena gente que eran), la mujer del director, que hablaba perfectamente tres o cuatro idiomas, y de la misma llaneza que los demás, me contó que cuando estudió bachiller, a primeros de los 70, entraban en el programa Unamuno y Ortega, y por supuesto parte de la literatura española del siglo XVI, por supuesto Cervantes,junto con la portuguesa, como Camoens; y la anterior: Jorge Manrique. También Antonio Machado, y la generación del 27, sobre todo a Lorca. Me quedé sorprendido.

Y es que nunca se sabe qué derroteros tomará la historia. Se pueden trazar todos los planes políticos que se quieran, pero luego la intrahistoria va por otro lado. Hace mucho más en favor de una cultura y de un pueblo un par de buenos escritores, que todos los decretos ley que se puedan elaborar, y ahí está Saramago, o Lobo Antunes, para el cual, según él mismo dice, pasear por Madrid es como pasear por casa puesto que no se siente en el extranjero.

Sirva de ejemplo nuestra satelización con respecto a la cultura useña, que no necesita de decretos ni invasiones, excuso decir si la afinidad cultural es grande, como en el caso de España y Portugal. Ya planean un mundial de fútbol conjunto, lo que puede dar pie, también, a una futura liga común, que si mantiene la autonomía de dos selecciones, puede ser muy rentable. Claro que luego vendrán los porculeros que ya conocemos, y exigirán la selección vasca y la catalana, y la liga española quedaría diluida en un especie de liga ibérica, o celtibéricovascacatalana, o vete tú a saber. Por eso hay que tener mucho cuidado en las decisiones políticas e institucionales que se toman. Ángel María Villar, el presidente de la Liga de Fútbol, es digno de toda sospecha, y nunca para bien. En ese caso España quedaría diluida en una especie de federación de pueblos cuyas instituciones buscan continuamente una identidad propia. No creo que nos convenga. Sin embargo, la realidad económica es la que es. Y va a más. Esto ya os lo pasé hace algunos días.

“¿Pero cuándo vais a echar a ese tío…?” El tío al que hacía referencia la clase dirigente portuguesa no es otro que José Luis Rodríguez Zapatero. Según Passos Poelho, “para un país pequeño como Portugal, pegado a la espalda de un vecino tan importante como España, lo que está ocurriendo con Zapatero es una tragedia, porque nosotros pagamos los platos rotos del descontrol español antes de que la cuenta llegue a Madrid. Este hombre se tiene que ir cuanto antes…”

http://www.elconfidencial.com/con-lupa/viejo-inefi...

Naturalmente, el peso español es mucho más alto que el lusitano –el PIB global portugués es el 15% del español, y su PIB por habitante en el año 2008 era el 64% de la nación hermana–, pero ambos países suponen, al sumar sus respectivos PIB, cinco veces lo que significa Grecia, y en su conjunto, respecto a todos los países del mundo, el bloque luso-español ocupa el octavo puesto por el volumen de su PIB. Sólo están por delante Alemania, China, Estados Unidos, Francia, Italia, Japón y Gran Bretaña.

http://www.libertaddigital.com/opinion/juan-velard...

http://www.elconfidencial.com/deportes/candidatura...
42 berkelio, día 8 de Agosto de 2010 a las 13:31
Comentario eliminado por los moderadores.
43 egarense, día 8 de Agosto de 2010 a las 13:44
Yo desde luego, no apoyaría un gobernante que no fuera optimista. Pero optimista no en llevarse la pasta a Suiza, sino en luchar por el bien de la misma. Y aún en el primer caso, ese optimismo era justificado, están forrados a base de robar y robar...
44 egarense, día 8 de Agosto de 2010 a las 13:45
Al bien de España, me refería...
45 pedromar, día 8 de Agosto de 2010 a las 13:51

Berkelio

Lo suyo es ahogarse en un vaso de agua: no se puede reivindicar Gibraltar porque los gibraltareños quieren mantener el momio de la Cueva de Alí Babá, que eso es Gibraltar. Y nosotros a callar, para no herir sentimientos.

La población autóctona de Gibraltar fue expulsada de allí a cañonazo limpio; y si a estos 'llanitos' se les hubiese mantenido detrás de la Verja, como los tuvo Franco, respetando "sus sentimientos", por descontado que hoy no estaríamos como estamos.

Se supone que a los catalanes tampoco se les puede criticar porque se hiere sus sentimientos. Y es que aquí todo el mundo es muy sentimental y exige que se les respete, menos a los españoles, que no tenemos derecho a sentir. Ni a tener razón al margen de los sentimientos.
46 LeonAnto, día 8 de Agosto de 2010 a las 13:55
Dice Moa: "Exhiben la bandera con el águila en el partido amistoso del Madrid en San Francisco. Muy bien. Ese es el escudo constitucional. El otro es posterior a la Constitución y no tiene ese carácter. No sé por qué existe ese miedo al águila de San Juan, que todos los necios asimilan al franquismo". El artículo se tituló, en origen por LD, de "error garrafal", inmediatamente escribí:"No es un error tan garrafal, es una bandera española con un escudo de más de 500 años de antigüedad de origen". Y la verdad, no he vuelto a mirar si había más comentarios, hasta que lo ha vuelto a sacar Moa. La verdad parece ser que hay bastantes necios e ignorantes, lectores de LD, a los que no respondí, porque, la verdad creía que era un tema claro, y, no volví a ocuparme de tal noticia. Se ve que habrá que seguir haciendo labor didáctica, al respecto, que no pedagógica.
47 egarense, día 8 de Agosto de 2010 a las 13:56
Y además el águila es un escudo mucho más bonito...
48 egarense, día 8 de Agosto de 2010 a las 13:57
¿Pero se puede tener alguna duda de la miserabilidad de unos gobernantes, empezando por el Rey y acabando por el último... que son incapaces de ponerle una letra al himnno, o de respetar las que tenía?
49 pedromar, día 8 de Agosto de 2010 a las 14:00

sinrocom

Es que me sacan de quicio los melindres de algunos. Toman este blog como un lugar para quejarse: qué pena de país, esto no tiene solución, la izquierda es traidora, no quieren a Dios....No ofendáis a los catalanes ni a los vascos.

Si tuviéramos un ejército como Dios manda y que pudiera enfrentarse al británico ¡Gibraltar se toma a cañonazos!, lo quieran los gibraltareños o no. Ese territorio es español y nos lo robaron. ¿Andarían los británicos con estos melindres si Southampton fuera española, como Ceuta y Melilla? Yo es que no os entiendo, hijitos. Pensáis como si estuvieseis bajo el síndrome de La Moncloa, o en la redacción de El País.

Qué cosa, tú.
50 gracian, día 8 de Agosto de 2010 a las 14:00

El estatuto de 1.978 (y II)

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¡Contra! ¿A que me he perdido el "Estatuto de 1978 I"?

Miro para verificar mi posible error. Remiro y definitivamente compruebo que no hay tal entrada. Lo más aproximado que hallo es "La Constitución de 1978 (I)" osea lo de ayer. Y eso me inquieta.
Esa identificación que surge o se nos sugiere mediante el empleo ayer de Constitución y hoy de Estatuto, dista mucho de poder ser asumible ya que en modo alguno ambos términos son sinónimos.
Los antecedentes históricos del empleo del término Estatuto son dos y ciertamente significativos:
El Estatuto de Bayona de 1808
El Estatuto Real de 1.834
El primero, de triste recuerdo y repudiado tradicionalmente por la historiografía política nacional surge de la voluntad de Napoleón tras las renuncias y abdicaciones en su favor de Carlos IV, Fernando VII y otros miembros de la familia real. Sería en puridad la primera constitución de España, y se denomina Estatuto precisamente por evitar denominarla así dado su proceso ilegítimo de elaboración ya que nace de la mera voluntad política de Napoleón y no de la soberanía nacional. Se trata en definitiva de lo que se conoce como una carta otorgada.

El Estatuto Real de 1834, segundo ejemplo histórico citado es ya de iniciativa y factura nacional, pues parte del encargo que hace a Martínez de la Rosa la regente María Cristina de Borbón, viuda de Fernando VII para evitar precisamente la vigencia de la constitución de 1.812 tal y como pretendían los liberales.
No es casual que su texto omita toda referencia a la Pepa y sin embargo aparezcan otras referentes a la Nueva Recopilación ya que lejos del principio de la soberanía nacional que establecía la Constitución de 1.812, El Estatuto Real se presenta como una concesión graciosa al pueblo por parte de su monarca. Por más que sea posible la delegación de funciones del soberano en otros órganos políticos, es el soberano y no el pueblo (en contra de la idea establecida en Cádiz) el sujeto último del que emanan todos los poderes del Estado.

Tanto el Estatuto de Bayona, fruto de la voluntad de Napoleón, como el Estatuto Real (que además de compartir similar origen niega en su texto el principio de la soberanía nacional) aunque formalmente articulan y distribuyen las competencias y relaciones entre los diversos órganos del Estado, resultan incompatibles con la idea de constitución y por ello el constitucionalismo español tradicionalmente se ha cuidado mucho de identificar como sinónimos los términos de Constitución y Estatuto, reservando este expresamente para los referidos textos que desconocen el principio de la soberanía nacional democrática.
El pretendido Estatuto de 1.978 se basaría en la soberanía originaria del rey Juan Carlos del que emanarían todos los poderes del Estado, mientras que la vigente Constitución de 1.978 se basa en la soberanía nacional. Lo que hace Moa hoy al identificar sin más Constitución y Estatuto se salta a la torera las categorías tradicionales del constitucionalismo patrio al tomar como sinónimos términos que en puridad resultan opuestos.
Que la Constitución de 1978 no es nigún Estatuto es algo de general aceptación en la doctrina constitucional que si bien ha sometido a crítica esa configuración nacional y no popular de la soberanía nunca ha puesto en cuestión ni el carácter originario de esta ni mucho menos que su depositario no sea el pueblo español tal y como proclama el preámbulo
En fin no voy a entrar en las implicaciones de todo tipo que se pueden derivar de considerar a Juan Carlos I y no al pueblo español como sujeto de la soberanía pues bien pudiera ser que en el fondo sólo se trate de un simple lapsus por más que como he dejado claro no resulte de recibo.

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