Pío Moa

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La colaboración de Zapo y del Futurista con la ETA

24 de Julio de 2008 - 19:40:08 - Pío Moa

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Basta que Zapo detenga a unos cuantos etarras para que el Futurista Solemne y sus señoritos expresen su satisfacción, olvidando los inmensos premios políticos (la liquidación de la Constitución y la dislocación de España) otorgados a los asesinos por el gobierno, el mayor colaborador que la ETA ha tenido en su historia. Realmente sorprende que la ETA no se haya dado por satisfecha, porque jamás había conseguido tanto y tan barato, cuando, con Aznar, se hallaba en situación crítica. Imagino que dentro de la banda etarra habrá en estos momentos muchas dudas sobre si seguir pegando tiros o contentarse, al menos de momento, con tan cuantioso botín.

La colaboración de los "gorrinos" con los asesinos tenía, tiene, sólidos fundamentos en una serie de antivalores compartidos: la aversión a la Constitución, a España, a la democracia liberal, una versión totalmente ficticia de la guerra y del franquismo... No se trató en ningún momento de "rendición" a la ETA, como decía el Solemne, sino de pacto con ella para fines comunes.

Que estos pactos se hayan estropeado un tanto no debe borrar la evidencia de lo mucho que ya han avanzado, de lo mucho que ya han destruido; al "olvidarlo", el Solemne apoya la obra gobierno-ETA. Ni debe borrar el hecho de que una ulterior colaboración sigue abierta, como se ha asegurado Zapo en el Congreso. No es lo mismo detener a un etarra con la perspectiva de una larga condena cumplida íntegramente, como empezaba a vislumbrarse con Aznar, que en la perspectiva de una "solución política" y liberación relativamente próxima de los pistoleros, convertidos en héroes populares. También el Solemne "olvida" este dato.

Colaboración, pues, de los "gorrinos" con los asesinos. Y, a su vez, colaboración con los gorrinos por parte de los señoritos-as de la Nena Angloparlante, ansiosos de poltronas y de hacerse simpáticos a los liquidadores de la ley democrática. La vuelta a "lo de siempre". La competencia de miserables. La chusma, que no clase, política.

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De De un tiempo y de un país

"(Después de la liberación de Oriol y Villaescusa y las caídas correspondientes) En diversos comités los militantes se disfrazaban estrafalariamente y, por evitar llamar la atención, conseguían lo contrario. Cualquier conocido que los tropezase en la calle no dejaba de identificarlos, boquiabierto ante las curiosas vestimentas, teñidos de pelo y aparatosas gafas de sol en pleno febrero, del supuesto irreconocible. A algunos no les llegaba la ropa al cuerpo. Un comité entero se refugió en un piso y apenas se atrevía a salir de él. En una habitación de una residencia universitaria permaneció varios días un círculo estudiantil, acrecentado con otros perseguidos y algún miembro del Grapo. Cubrir los puestos de responsabilidad se hacía complicado, pues casi nadie los aceptaba, y a veces quien aceptaba un día dimitía o desertaba al siguiente. Los detenidos y fichados sumaban una mayoría de las células de base y comités locales.

No obstante, fueron comparativamente pocos los que perdieron los nervios. Aun descorazonados, cumplían con disciplina, una vez se les convencía discutiendo con ellos. Pronto conseguimos restablecer el mínimo de conexiones indispensables. Para poner remedios de urgencia nos movíamos lo imprescindible, que inevitablemente era mucho, sin saber por dónde recibiríamos el próximo mazazo, con la inquietud de vernos asaltados por una manada de perseguidores en el punto de contacto. Teníamos que hablar con militantes y responsables, alentarlos, recuperar o cortar hilos, mantener la alerta frente a incidentes, recabar medios económicos, pisos...
Pérez se había resguardado junto con Montse en una vivienda de las afueras, de la que prácticamente no salía. Allí se reunía con la comisión política. Cuál no fue mi desagrado cuando, a los dos días de admitir mi responsabilidad en la reorganización del partido, Pérez intentaba vetarme: él mismo se haría cargo. Me brotó un sudor frío. A medias rabioso y desesperado, le hice ver que yo tenía más experiencia y que no tenía pies ni cabeza enmendar en tales momentos lo acordado. Le ofrecí carta blanca para revisar cada medida que yo tomase. Brotons me secundó con firmeza y el secretario, haciéndose el demócrata, acató por fin la decisión. No volvió a echar un vistazo a mi trabajo, lo que le sirvió posteriormente para encizañar a los militantes con la historia de que yo disponía las medidas por mi exclusiva cuenta.

No acabaron ahí las trabas. Presenté un plan de reorganización que incluía cometidos para las diversas ramas del partido y la puesta a salvo de la comisión política. Pérez advirtió que a su juicio no se destacaba lo suficiente este último punto, el decisivo. Él proponía que emigrásemos a Argelia. Lo tenía meditado.

– ¿A Argelia? ¡Allí estaríamos coartados! Tendríamos que vivir bajo la protección de los servicios secretos, porque ellos no iban a consentir otra cosa, y además, de no ser así, nos expondríamos a que nos liquidase fácilmente quien quisiera. ¿Y cómo vamos a dirigir desde allá la labor en España? En el extranjero pierdes la perspectiva.
– Lo importante es situarnos fuera del alcance de la bofia. Yo no veo qué tiene de malo que nos protejan los servicios secretos. Seguramente son el sector políticamente más avanzado de Argelia. Y no vamos a llevar la vida típica del exiliado, subvencionados, en hoteles y demás. Les pediremos trabajo en la construcción o donde sea. Así seguimos en contacto con el pueblo y pagamos el favor que nos hacen, ayudamos al país. Los argelinos han sido los únicos que se han portado bien con nosotros, ¿verdad? No hay razones para desconfiar.

Un año después, Pérez y los suyos acusarían frenéticamente a los servicios secretos argelinos de haber vendido a la policía española el comité central del PCE(r). Como se sabe, dicho comité en pleno fue arrestado en Benidorm en octubre del 77. ¿Hasta tal punto se habían entregado a los argelinos que estos se hallaban en condiciones de vender la dirección del partido a Conesa? Increíble.

Bien, cuando se anunció el proyecto migratorio me opuse a él, señalando que no dispondríamos de cobertura más indicada que la aglomeración de Madrid o, mejor todavía, Barcelona. Cuanto más cavilaba, menos me resolvía al destierro. La permanencia en España y el encargarme de la reorganización eran las dos condiciones de mi permanencia en el partido, si bien no las exponía abiertamente –mientras no se cerraran la puertas– para evitar la impresión de ultimátum.

Como alternativa intermedia se sugirió refugiarnos en una ciudad donde nunca hubiera actuado el partido, y que fuese lo bastante grande y tranquila. Pensamos en Alicante... podría discutirse.
Sonó el timbre. Enmudecimos. Nuevos timbrazos. Pérez llamó en voz baja a Montse y le susurró que atisbara por la mirilla. En el rellano esperaban dos mujeres, una con un niño. Al no abrírseles, llamaron a la puerta de enfrente y preguntaron por un piso para alquilar.

– ¡Sí, sí! ¡Un piso para alquilar! ¡Esas andan detrás de otra cosa!
– Igual son mujeres de polis, que se ganan un sobresueldo husmeando de acá para allá
– Seguro. Esos cabrones tratan de rematarnos. Es natural.
– La madre que los parió. Como nos pesquen ahora, no nos reponemos en quién sabe cuánto. ¿Veis como lo mejor es largarnos a Argelia?

Y dale (...)

A la semana, aproximadamente, de la liberación de Oriol y Villaescusa, volvía a funcionar, si bien en precario, la dirección. Se conocía el alcance del desastre. En cada comité local, excepto el de Vizcaya, nos quedaba un número de militantes inferior a la docena, incluso a la media docena, y no todos firmes..."

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"Motivación y democracia", de Sebastián Urbina:

http://documentos.fundacionfaes.info/es/documents/show/00069-05 

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De Años de hierro

 "Por entonces funcionaban con  plena intensidad los campos de exterminio nazis, donde morían o sobrevivían en condiciones brutales millones de presos eslavos (prisioneros rusos, polacos, etc.), gitanos,  judíos y otros. Todos ellos sufrieron una mortandad extraordinaria, pero los judíos fueron oprimidos con especial saña. El sistema estaba diseñado para degradar y humillar “hasta el fondo” a sus víctimas. Uno de los mejores testimonios de los campos lo encontramos en el relato de Primo Levi  Si esto es un hombre. Levi, un químico judío italiano que apenas había tenido tiempo de entrar en la resistencia, fue capturado y enviado a Auschwitz  en enero de 1944. “En menos de diez minutos todos los que éramos hombres útiles estuvimos reunidos en un grupo. Lo que fue de los demás, de las mujeres, de los niños, de los viejos, no pudimos saberlo ni entonces ni después: la noche se los tragó, pura y simplemente. Hoy sabemos que con aquella selección rápida y sumaria se había decidido de todos y cada uno de nosotros si podíamos o no trabajar útilmente para el Reich; sabemos que en los campos de Buna-Monowitz y Birkenau no entraron, de nuestro convoy, más que noventa y siete hombres y veintinueve mujeres, y que de  todos los demás, que eran más de quinientos, ninguno estaba vivo dos días más tarde”.

    “Más bajo no puede llegarse (…).  No tenemos nada nuestro: nos han quitado la ropa, los zapatos, hasta los cabellos (…)  Nos quitarán hasta el nombre (…) Pensad cuánto valor, cuánto significado se encierra aún en la más pequeña de nuestras costumbres cotidianas, en los cien objetos nuestros que el más humilde mendigo posee: un pañuelo, una carta vieja, la foto de una persona querida. Estas cosas son parte de nosotros, casi como miembros de nuestro cuerpo, y es impensable que nos veamos privados de ellas. (…) Imaginaos ahora a un hombre a quien, además de a sus personas amadas, se le quiten también la casa, las costumbres, la ropa, todo, literalmente todo lo que posee: será un hombre vacío, reducido al sufrimiento y a la necesidad, falto de dignidad y de juicio, porque a quien lo ha perdido todo fácilmente le sucede  perderse a sí mismo;  hasta tal punto que  se podrá decidir sin remordimiento su vida o su muerte prescindiendo de cualquier sentimiento  de afinidad humana; en el caso más afortunado, apoyándose meramente en la valoración de su utilidad”.

   Esto recuerda  las condiciones del  ancestral tráfico de esclavos si no fuera porque el objetivo era el exterminio, bien directo,  bien por una combinación de hambre, frío y  trabajo extenuante. Pero había “los hundidos y los salvados”. Los primeros, a quienes, por algún capricho, llamaban “musulmanes”, no resistían la presión y vivían poco tiempo: “Su número es desmesurado (…) la masa anónima, continuamente renovada y siempre idéntica, de no hombres que marchan y trabajan en silencio, apagada en ellos la llama divina (…). Se duda en llamarlos vivos (…). Si pudiese encerrar  todo el mal de nuestro tiempo en una imagen, escogería esta imagen que me resulta familiar: un hombre demacrado, con la cabeza inclinada y las espaldas encorvadas, en cuya cara y en cuyos ojos no se puede leer ni una huella de pensamiento”*.

   Otros, más voluntariosos o capaces, sobrevivían, a menudo a costa de otras miserias: “Las vías de la salvación son, en cambio, muchas, ásperas e impensadas”, empezando por la accesión al funcionariado del campo (kapos, enfermeros, encargados de barracas, letrinas, duchas, y hasta jovencillos homosexuales). “Típico producto de la estructura del Lager  alemán: ofrézcase a algunos individuos en estado de esclavitud una posición privilegiada, cierta comodidad y una buena probabilidad de sobrevivir, exigiéndoles a cambio la traición a la solidaridad natural de sus compañeros, y seguro que habrá quien acepte (…) Cuando le sea confiado el mando de una cuadrilla de desgraciados, con derecho de vida y muerte sobre ellos, será cruel y tiránico porque entenderá que si no lo fuese lo bastante, otro (…) ocuparía su puesto. Sucederá además que su capacidad de odiar, que se mantenía viva en dirección a sus opresores, se volverá, irracionalmente, contra los oprimidos”. “Muchísimos son los caminos imaginados y seguidos por nosotros  para no morir (…) Todos suponen una lucha extenuante de cada uno contra todos, y muchos, una suma no pequeña de aberraciones y  compromisos. Sobrevivir sin renunciar a  nada del mundo moral propio (…) no ha sido concedido más que a poquísimos individuos superiores, de la madera de los mártires y los santos”.

   “Todo esto está lejos del cuadro  que suele imaginarse de los oprimidos que se unen, si no para resistir,  al menos para sobrellevar algo. No excluyo que así puede ser cuando la opresión no supera un determinado límite, o cuando el opresor, por inexperiencia o por magnanimidad, lo tolera o lo estimula. Pero advierto que en nuestros días, en todos los países en lo que un pueblo ha puesto su pie de invasor, se ha establecido una situación análoga de rivalidad y de odio entre los  sometidos; y esto, como otros muchos hechos humanos, se ha podido comprobar en los Lager con particular y cruel evidencia”. La extrema degradación de lo que solemos entender por humanidad, abarcaba, desde luego, a los SS, convertidos en una especie de  perros de presa. Ellos supervisaban los campos de muerte, dejando la organización y trabajo práctico a los esclavos privilegiados, sobre quienes ejercían un poder absoluto. 

   ¿Conocía estas cosas el pueblo alemán? Sin duda las ignoraba en sus detalles, y muchos las considerarían imposibles en una población satisfecha, y no sin razones, de de su avanzada cultura. Pero aunque ignorase los detalles conocía a bulto, pero muy bien,  el hecho de  la persecución, y la mayoría estaba de acuerdo o se desinteresaba de ella, por considerar a los judíos los enemigos peores y más íntimos de Alemania. La mayoría debía de pensar, más que en un exterminio, en una concentración cruel, pero merecida, para obligarles a trabajar en interés del asediado Reich. Dentro del propio Auschwitz, grupos de prisioneros, como los ingleses,  que vivían relativamente aislados y en las condiciones exigidas por la legalidad internacional, tuvieron seguramente  una información  insuficiente sobre lo que pasaba a su alrededor con los polacos, rusos o gitanos,  y sobre todo con los judíos.

    El mismo nivel de información, todavía más restringido, lo tenían el gobierno y la población españolas. Conocían la existencia de una persecución brutal,  pero en su imaginación el sistema nacionalsocialista era caballeroso, o al menos lo bastante caballeroso como para no llegar a tales extremos. Las informaciones más espeluznantes resultaban poco creíbles  y tendían a interpretarse como propaganda.



* La descripción es muy similar a la del GULAG soviético: “Los árboles hacían invisibles las estrechas entradas, (…) que conducían a enormes talleres subterráneos, donde miles de forzados y obreros libres llenaban granadas, bombas, minas (…) Toda la zona estaba vigilada por hombres armados del NKVD, que en su mayoría llevaban fieros perrazos adiestrados (…)  Caía una fina lluvia. Poco después de las seis vi que un contingente de unos cuatrocientos hombres y mujeres, de diez en fondo, marchaban escoltados por guardias armados hacia los talleres subterráneos. En los años de mi vida había podido contemplar  a muchos desgraciados esclavos sometidos a toda clase de privaciones. Nunca supuse que estaba destinado a ver criaturas aún más trágicas (…)  Aquellas caras de color amarillo, enfermizo y exangüe, eran espantables mascarillas. Eran cadáveres que andaban, envenenados por las emanaciones de los productos químicos (…) Andaban con silenciosa melancolía, como autómatas, sin mirar a derecha ni izquierda (…) Una mujer se desmayó. Dos guardianes se la llevaron de allí, y ningún preso prestó la menor atención. Habían perdido la noción de la simpatía y las reacciones humanas”.

Comentarios (155)

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151 lupa, día 26 de Julio de 2008 a las 12:02
#147 manuelp

Estas mezclando Waffen-SS y Allgemeine SS y encima pones las peores condiciones del final de la guerra.

Günter Grass se incorporó voluntario a la Waffen-SS , lo admite el mismo. Tenia 16 años y la alternativa hubiera sido Luftwaffenhelfer , significa acarrear obuses del 8.8 para surtir las baterias antiaereas.

Lo del riesgo de la muerte en combate es cierto, pero eso no quita el atractivo.

Dönitz no tuvo nunca problemas con tener voluntarios para los submarinos incluso en 1945 y esos si tenian entonces una mortandad elevada.

Lo del riesgo de que te fusilen por llevar ese uniforme al ser capturado, pues es un argumento que solo cabe aplicar a los ultimos estertores de la guerra.
152 alonso_4, día 26 de Julio de 2008 a las 12:21
La colaboración de Zapo y del Futurista con la ETA

Lo del PP y sus periodistas de cabecera, La Razón y compañía es que no tiene desperdicio.

Nos dicen ahora que Zapatero ha cambiado, persigue a la ETA, hace lo que pedía Rajoy, y por tanto merece que Rajoy lo apoye y le de calorcito.

Menudos memos, pienso yo.

El PSOE no ha hecho otra cosa más que ponerse del lado de la ETA y contra España, antes y después de firmar el pacto antiterrorista, que firmó precisamente para no verse descolgado ante la opinión pública, mientras se explicaba y seguía pactando con la ETA y sus muchachos.

Porque está claro que el PSOE va a por "la paz", el acuerdo con la ETA, dinerito fresco para todos los terroristas y gobierno conjunto PSOE Herri Batasuna en cuanto se pueda. Y en esta legislatura la firma de "la paz", el premio Nobel para Zapo, etc, es más indispensable que nunca porque la crisis le está pasando factura.

Lo único que de verdad ha cambiado de la anterior legislatura a ésta es el PP de Rajoy, que se ha cansado de ponerle malas cara a Zapatero y de defender la política anti-terrorista anterior. Piensa que le irá mucho mejor en plan de comparsa del PSOE, formando parte del equipo de titiriteros. A salir en la foto y a cobrar del presupuesto.

Para el futuro gobierno vasco PSOE-HB, y como tercera pata, creo que ya pueden contar con el PP de Rajoy y Alonso. Eso si los del PNV, que ahora son los malos, sacan bastantes escaños.

Lo que ocurre es que hasta las elecciones vascas falta un tiempo y entre tanto hay que jugar a ridiculizar a los besugos del PNV, cuya suerte ya está echada, machacar a la facción de ETA que no colabore, y a desacreditar, en lo que puedan, a la facción del PP que pudiera sublevarse ante tanta tropelía.
153 manuelp, día 26 de Julio de 2008 a las 12:49
# 151 lupa

Lo que se está debatiendo es si las motivaciones mayoritarias de los miembros de las SS eran materialistas ó idealistas.

Usted defiende que eran materialistas, porque ya que de todas las maneras, tenian que combatir, en las SS se ganaba mas,tenian mas prestigio, etc. Anteriormente habia dicho que los SS, preferian estar en los campos de concentracion que expuestos al barro y las balas del frente.

Yo defiendo que eran idealistas y le explico las razones por las que , desde el punto de vista material, era preferible no ser miembro de las SS a serlo, excepto en los casos de guardianes o verdugos de los campos, pero ya le dije que, creo, que este destino no era voluntario, en general.

Günter Grass confesó que su alistamiento en las waffen-ss NO habia sido voluntario, precisamente dijo que trató de enrolarse en los submarinos, pero no fue aceptado:

http://www.elmundo.es/elmundo/2006/08/11/cultura/1...

Eso de que sólo mataban a los SS al final de la guerra no es cierto. El ejército rojo, en cuanto se rehizo de las tremendas derrotas de 1941 y 1942 y empezó a recuperar territorios perdidos y constatar las brutalidades cometidas por los alemanes, no tenia piedad con sus prisioneros y a los SS los trataban con especial crueldad.
En la batalla de Las Ardenas, los americanos ejecutaron a prisioneros de las unidades SS, en represalia por las ejecuciones de soldados aliados, y estaba bastante lejos el ultimo estertor de la guerra.
154 manuelp, día 26 de Julio de 2008 a las 13:07
# 151 lupa

«Yo llevaba preso por razones políticas desde 1934. En 1936 me internaron en el campo de concentración de Dachau. Hubiera muerto debido a las palizas y al hambre, de no haber sido reclutado por las SS. Teníamos que luchar contra el Ejército Rojo (¡nosotros, que lo admirábamos!), así que a la primera oportunidad salimos de nuestras posiciones con banderas blancas. A pesar de ello, los rusos comenzaron a disparar y mataron a muchos de los nuestros. Luego nos encerraron, nos golpearon y torturaron. No nos creían cuando les decíamos que éramos comunistas. Más tarde dijeron, que hacían prisioneros entre los soldados alemanes, pero que para las SS no había perdón: ver uniformes negros y ejecutarlos era una y la misma cosa. A los que sobrevivimos nos dieron un uniforme soviético y nos enviaron al frente. Luché en Eslovaquia y en Hungría».

de; http://www.elmundo.es/papel/hemeroteca/1995/05/01/...
155 lupa, día 26 de Julio de 2008 a las 13:17
#153 manuelp

creo que marearnos con las motivaciones para enrolarse en la SS es superfluo, cada uno tendra las propias para tomar esa decisión.

Yo tengo entendido que la SS (incluida la Waffen-SS) es un cuerpo de voluntarios.

Si Günter Grass ahora demanda a su biografo por haber incluido "voluntario" en ese parrafo, alla el. Las exigencias de lo politicamente correcto son terribles.

Eso de defender que eran idealistas, es una generalización , porque presupone una motivación concreta para todos.

Estoy leyendo todavia el tema de Kurt Gerstein , francamente interesante.

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