Pío Moa

« Chusma política / Católicos en el Frente Popular | Principal | Zapo, apóstol de la violencia / Katyn y Ágora »

Hechos e ideas en el siglo XIX

15 de Octubre de 2009 - 11:30:18 - Pío Moa

Compartir:
Menéame Tuenti


Casi siete años había durado la guerra civil, con frecuentes atrocidades, comenzadas por los liberales. Pese a tener en principio a la mayoría de la población, sobre todo en Cataluña, Aragón, Navarra, Vascongadas y otras provincias, los carlistas perdieron, minados por sus querellas internas y por la baja calidad política y militar de casi todos sus líderes, empezando por Don Carlos. El conflicto costó unas 200.000 vidas, las correspondientes destrucciones e, indirectamente, una desamortización aplicada de modo perjudicial. La derrota carlista sería definitiva, pues aunque su partido se reorganizaría y daría lugar a otras dos contiendas menos duras, la política del país giraría ya en torno a las facciones liberales: entre moderados y progresistas hubo una especie de turno, pero no pacífico sino mediante golpes de estado y pronunciamientos.

 
La guerra fue seguida de pequeños movimientos revolucionarios. Espartero, que gobernó dictatorialmente en sentido radical o progresista, reprimió la primera revuelta obrerista-republicana de España, en Barcelona, haciendo bombardear la ciudad. En solo tres años suscitó una oposición que lo derrocó en 1843.

  
 Después de Espartero gobernaron en primero o segundo plano otros dos espadones, Ramón Narváez y Leopoldo O´Donnell, respectivamente moderado y ecléctico, y en nada inferiores a los jefes civiles. En 1863 O´Donnell fue despedido por la reina Isabel II, que emprendió un camino antiliberal y reforzó el catolicismo político. El descontento dio cierto auge, por primera vez, al republicanismo. Otro general prestigioso, Juan Prim, organizó en 1868 un nuevo pronunciamiento exitoso, que esta vez no acabó solo con un gobierno, sino con el reinado de Isabel II, la cual hubo de exiliarse. El golpe inauguró el “Sexenio revolucionario” o “democrático” y fue titulado Revolución gloriosa, pero su gloria brilló poco. La búsqueda de un nuevo rey ocasionó una crisis europea y la guerra franco-prusiana de 1870, que a su vez  abocaría a la revolución anarco-comunista de la Comuna de París. Prim fue asesinado a finales de ese año, y el rey designado, Amadeo de Saboya, quedó atrapado entre querellas cada vez más delirantes de los políticos, sufrió amenazas y un intento de asesinato, hasta que dimitió el 11 de febrero de 1873 apresurándose a huir de aquella “jaula de locos”, como la definió expresivamente.

  
No había repuesto monárquico, de modo que ese mismo día se implantó la I República, la cual justificó de sobra la expresión de Amadeo: en solo once meses se sucedieron cuatro gobiernos, uno de cuyos presidentes se fugó a París sin despedirse de nadie y cubriendo de dicterios (recíprocos) a sus propios correligionarios; Cundía una especie de embriaguez  de retórica pomposa e invocaciones a la libertad y al pueblo, en medio de dos guerras civiles, una carlista y otra cantonal de ciudades y provincias que se declaraban independientes. El espectáculo no dejaba de tener una comicidad grotesca, y ningún paliativo puede proporcionarle visos de seriedad. Para colmo, otra contienda, que también era civil, en Cuba, causaba una enorme mortandad (65.000 muertos entre 1868 y 1878, casi todos por enfermedades tropicales) y obligaba a movilizar un costoso ejército de 200.000 hombres, carga muy excesiva para un país en quiebra. En una orgía de chifladura y de sangre, España culminaba una carrera a la autodestrucción con visos de acabar de una vez con su historia. Parecía como si los principios liberales y democráticos, alcanzados con cierta naturalidad (y dos guerras) en Usa y que se iban imponiendo penosamente en Europa, degeneraban en España y en las nuevas repúblicas hispanoamericanas en una algarabía tan exaltada como vacua. Amadeo lo había diagnosticado: “Todos los que con la espada, con la pluma, con la palabra, agravan y perpetúan los males de la nación, son españoles (…) Todos pelean y se agitan por su bien [de la patria] (…) y entre el confuso, atronador y contradictorio  clamor de los partidos (…) es imposible (…) hallar remedio para tamaños males”.


  
La asombrosa función terminó cuando un general también republicano, Manuel Pavía,  desalojó de las Cortes a los vociferantes diputados, que habían jurado morir antes que abandonar sus escaños. La rebelión cantonalista fue eliminada y la república aún continuó con un gobierno de concentración bajo el general Serrano, hasta que en 1874, tras el pronunciamiento del general Martínez Campos, el político Cánovas del Castillo organizó  el sistema liberal que se llamó la Restauración, y que, como observó Cánovas, no sin razones, venía “a continuar la historia de España”. 

  
En política internacional, esos sesenta años se señalaron por una actuación de segundo orden, muy condicionada por Londres y París, y por la escasez de medios, dado el gran retraso en acceder a la revolución industrial. Las intervenciones en América (guerra del Pacífico y breve anexión de Santo Domingo, pedida por los dominicanos), una operación bélica en Marruecos mandada por Prim y semiesterilizada por presión inglesa, la ocupación de las islas del golfo de Guinea,y una expedición a Indochina en ayuda de Francia, fueron acciones de escasos resultados prácticos.

 
***

  La diferencia entre liberales moderados y exaltados-progresistas, puede resumirse en que los primeros tenían en cuenta realidades históricas y sociales que los segundos no reconocían. Los moderados daban mayor peso a la Corona, depositando en ella parte de la soberanía, preferían un sufragio censitario muy restringido, el proteccionismo económico y  el respeto a la religión. Los progresistas defendían la soberanía  de la nación representada en las Cortes, el sufragio universal, el librecambismo, una desamortización radical, supresión del influjo eclesiástico y, cuando fuera posible, de la propia monarquía (gran parte de ellos derivaron al republicanismo).


  
Diversas posiciones progresistas parecen más racionales, y sin embargo una y otra vez --trienio constitucional, etapa de Espartero,  bienio progresista del primer O´Donnell, la Gloriosa y la república--,  provocaban una epilepsia social que impedía reconstruir el estado, casi destruido por la invasión francesa. Los progresistas, ayunos de pensamiento propio, se regían por ideas importadas, reducidas a tópicos, y no tuvieron un solo pensador relevante; no atendían a la realidad social, económica e histórica del país, al hecho de que su pretensión democrática  solo podía traducirse entonces en dictadura de la minoría autotitulada demócrata. Impusieron algunas medidas razonables al principio del Sexenio revolucionario: el sistema métrico decimal, la peseta, la capitalidad oficial de Madrid,  la abolición de la esclavitud en Puerto Rico, el Instituto Geográfico y Estadístico, indispensable para una administración modernizada… Pero su efecto se estropeaba con una gárrula y agresiva demagogia. Predominaban los personalismos y no  tuvieron, con la excepción de Prim, ningún político de altura, capaz de diseñar una estrategia a largo plazo; muchos de ellos apenas pasaban de botarates. De haber tenido verdadera fuerza, habrían repetido la Revolución francesa o algo similar. Faltos de ella, producían disturbios y golpe militares: contra un lugar común extendido, la gran mayoría de los pronunciamientos no fueron conservadores, sino progresistas, y fraguaron en las logias masónicas del ejército.

  
El balance de sus rivales moderados es más positivo: regularon y ampliaron la enseñanza media y universitaria, abrieron escuelas de ingeniería y magisterio, dotaron la administración de justicia con un Código penal modernizado, crearon la Guardia Civil, eficaz  contra la plaga del bandolerismo, profesionalizaron el funcionariado y el cuerpo de oficiales, reconstruyeron una armada mediana, racionalizaron la hacienda pública y la  fiscalidad, normalizaron la relación con la Santa Sede y, en general, reorganizaron el estado sobre bases más semejantes a las de Europa occidental. La relativa estabilidad favoreció la inversión extranjera y nacional; se construyeron hasta 6.000 kilómetros de ferrocarriles, aumentaron y mejoraron las carreteras y la red de telégrafo y crecieron industrias, notablemente en Barcelona y  Bilbao. Barcelona superó ligeramente a Madrid como mayor ciudad de España ambas con unos 300.000 habitantes, y la mejor urbanizada gracias al plan Cerdá (impuesto desde Madrid al reacio ayuntamiento barcelonés); Valencia y Sevilla, superaron los 100.000 habitantes. No obstante, el país siguió siendo vastamente rural, con una agricultura estancada.

 
***  

  El miedo de los tradicionalistas al pensamiento libre quedó sintetizado, bajo Fernando VII, en la tan citada frase de los rectores de la universidad de Cervera, única existente entonces en Cataluña: “Lejos de nosotros la peligrosa novedad de discurrir” (o “la funesta  manía de pensar”). De todas formas, discurrir no fue ocupación muy cultivada por unos ni por otros, y,  paradójicamente, los pocos pensadores de altura fueron Jaime Balmes y Juan Donoso Cortés, ambos católicos y tradicionalistas o muy conservadores.


  
Balmes,  barcelonés, sacerdote y miembro de la Real Academia,  “Príncipe de la Apologética moderna” según el papa Pío XII, murió joven, de tuberculosis, en 1848, año de revoluciones en Europa. Se aplicó a refutar corrientes filosóficas en boga, como el racionalismo francés, el empirismo inglés o el kantismo y sus derivaciones alemanas, desde posiciones neoescolásticas influidas por la escuela del sentido común escocesa. Entendía el problema del conocimiento cierto como clave de la  filosofía; al revés que Descartes, no considera un solo tipo de certeza, sino tres: la subjetiva (a partir del sentimiento particular de las cosas), la racional (expresada en las matemáticas o en la lógica) y la objetiva (percibida por todos, como la temperatura ambiente pero no racional); cada una de ellas precisa un tipo de criterio,  respectivamente el basado en la conciencia, en la evidencia y en el sentido común, entendido este último como un “instinto intelectual” distinto del sentimiento o la sensación. Ante la duda metódica racionalista, alegó que “dudar de todo es carecer de lo más preciso de la razón humana, el sentido común”: al afirmar que dudamos estamos estableciendo una certeza, y la duda implica unas normas de pensamiento que damos por ciertas. Se hicieron famosas muchas de sus observaciones: “No es fácil opinar contra los propios intereses”, “El hombre emplea la hipocresía para engañarse a sí mismo, acaso más que para engañar a los otros”, “Terrible es el error cuando usurpa el nombre de la ciencia”, “No es tolerante quien no tolera la intolerancia”, etc.  Una de sus principales obras,  El Protestantismo comparado con el Catolicismo en sus relaciones con la Civilización Europea combatió la noción de que el protestantismo era la fuente de los avances de la civilización. Por el contrario, defendió con destreza intelectual el papel de la razón y el orden católico frente al yermo espíritu de revuelta y anarquía que achacaba al protestantismo.

  
 
Hombre activo, entró en política con ánimo de reconciliar a carlistas y liberales en un absolutismo atenuado y fundó la revista El pensamiento de la nación, para contrarrestar la propaganda progresista, valiéndole el exilio su oposición a Espartero. Muy atento a los movimientos sociales y económicos de la época, previó que “La organización del trabajo introducirá modificaciones que ahora son irrealizables (…) Dentro de dos siglos la sociedad habrá cambiado hasta un punto de que nosotros apenas tenemos idea; pero (…) si se quiere hacer en breve tiempo lo que ha de ser fruto de una elaboración lenta en las ideas, en los sentimientos y en los hechos, el resultado infalible será provocar un cataclismo que, lejos de traer la resolución, la retrasará considerablemente”. Propugnó las asociaciones obreras, tribunales para dirimir los conflictos con los patronos, no injerencia estatal en la fijación de salarios, creación de centros de formación profesional, y unos seguros sociales  algo primarios y paternalistas.


  
Donoso Cortés, pacense, tuvo un alto cargo con Mendizábal y se hizo cada vez más moderado. Las revoluciones europeas de 1848, año de la publicación del Manifiesto del Partido Comunista, de Marx y Engels, cambiaron por completo sus opiniones. Su obra más conocida y traducida,  Ensayo sobre el catolicismo, el liberalismo y el socialismo, es un clásico del pensamiento contrarrevolucionario europeo. Ante la revolución socialista, que preveía más radical aún que la francesa, entendió el catolicismo como única barrera posible. Según él, los liberales derruyen las instituciones políticas, y los socialistas las instituciones sociales, y ambos “convienen en la bondad sustancial e intrínseca del hombre”, solo perturbada por las instituciones, lo que los volvería incompatibles con la doctrina católica, que sitúa el mal, y por tanto su corrección, siempre relativa, en el hombre mismo, valiendo de poco al respecto las reformas institucionales. “Los liberales afirman que el bien puede realizarse ya en los tiempos presentes, y los socialistas que la edad de oro no puede comenzar sino en los tiempos venideros”. El liberalismo, doctrina amorfa según él, admite e intenta conciliar “todos los principios y contraprincipios”, sin creer en nada,  conduce al triunfo del socialismo, que, por lo menos, tiene creencias. La argumentación de Donoso es inteligente, pero cabe objetar que no todos los liberales creen en la bondad natural del hombre, sino que toman a este como es, con su propensión al mal, y tratan de poner barreras a la tiranía, forma política de ese mal. Además, el remedio de Donoso lleva a un despotismo de estilo fernandino, ajeno a la tradición eclesiástica española.

 
Se abrió paso otra línea de pensamiento, el krausismo, de menor enjundia teórica pero de mayor efecto a la larga, por haber dedicado su esfuerzo al proselitismo pedagógico. Importado de Alemania por Julián Sanz del Río, que plagió un texto de su maestro Karl Krause, consistía en una variación del panteísmo, el panenteísmo, con cierta mística naturalista: el hombre es el elemento más elevado de la naturaleza, formando con ella un organismo de caracteres divinos, que por evolución llegaría a identificarse plenamente con Dios: fe ajena al cristianismo y con reminiscencias paganas, aunque abierta a la posibilidad de una Iglesia nacional, que interesó a varios sacerdotes. Durante el Sexenio, el ideario krausiano inspiró en algún grado al progresismo menos radical, gracias a la actividad de Francisco Giner de los Ríos, discípulo de Sanz,  aunque empujó a una radicalización creciente entre los jóvenes. El grupo de Giner predominó en la universidad de Madrid  bajo Prim y Amadeo I, en rivalidad con la enseñanza católica. Algo después de la república, Giner fundó la Institución Libre de Enseñanza (ILE),   de proyección intelectual extraordinaria.

---------------------------------------

****Made in Mad Milán. Esta es la nueva gracia que se les ha ocurrido a los serviles y cretinos patriotas useños de la comunidad de Madrid. No hacen más que locuras, los muy capulletes. Y dicen que promueven los atractivos y la cultura de Madrid, esos loquillos y loquillas. Qué cultos. La alternativa, nos cuentan.

 

 

Comentarios (76)

« 1 2 »

51 lanceat, día 15 de Octubre de 2009 a las 20:31
#38 Oswald
Disculpe por incluirle en el tema de FFAA.
La Sociedad Civil es Vd., soy yo, es este blog, somos miles aunque no lo sepamos ni queramos asumirlo.
Yo entiendo a mi perro en los conceptos básicos.

#40 Sorel
"salir a la calle ........"
Será ridículo para Vd. Para mi son actitudes valientes (si son civilizadas), sobre todo las que se han dado en las Vascongadas y Cataluña.
52 ArrowEco, día 15 de Octubre de 2009 a las 20:31
VV

Si le sirve de algo, le diré que yo soy "anti" todo el que conspire contra España, independientemente de su credo o raza. Lo que sucede es que la fama precede a algunos pueblos proscritos.
53 sinrocom, día 15 de Octubre de 2009 a las 20:44
Mescalero.
Entonces debe de ser mentira, que el franquismo salvo a unos cuantos de miles de judios de las garras de Hitler. ?O no?
De todos modos, mescalerin a ti que te gustan tanto la afluencia de cuturas y razas a lo largo de nuestra geografia. ?Ahora que hacemos con tantos intereses ajenos a los nuestros propios, y con tanta amenaza a la seguridad e integridad de nuestra sociedad? Ya sabes a lo que me refiero aunque me llames racista.
Debe de ser un encanto para ti, pasearte por algunos barrios de Madrid y no entender lo que dice la gente, porque hablan en un idioma que no es el castellano. Y tambien, mescalerin, que divertido... pasearse entre estraños, tratando de adivinar, quien es el que te puede dar el palo, y quien es el que te va a preguntar la hora de una manera genuina.
!Que divertido, mesca!
54 bacon, día 15 de Octubre de 2009 a las 20:47
Mescalero, si te interesa el tema:

"Estas dificultades llevaron a Alonso Caro a plantear la posibilidad de que el
Gobierno de Madrid reconociera de inmediato al Gobierno de Tel Aviv, una vez creado
el Estado de Israel. Se llegó a barajar esta posibilidad en los despachos del Ministerio,
dado que en un momento determinado pareció una buena estrategia de cara a mejorar
la imagen del régimen ante las potencias anglosajonas y con ello ganar el voto positivo
de sus delegaciones en la Asamblea General. Finalmente, se descartó esta posibilidad,
pues resultaba muy probable que aquellas no variaran su posición y, por el contrario,
suponía un enorme riesgo de cara al apoyo de los estados árabes, el cual se podía perder
definitivamente después de todos los esfuerzos que se habían realizado.
(...)
Desde el momento en que nació el Estado de Israel y estalló el conflicto armado,
Franco, Martín Artajo y los diplomáticos españoles tuvieron muy clara la diferencia entre
lo que se entendió como la “cuestión judía” y la “cuestión israelí”; en otras palabras, tal y
como se hacía referencia en muchos documentos diplomáticos, entre el “problema hebreo”
y el “problema sionista”. España coincidió en esta posición con muchos gobiernos de la
comunidad internacional, incluidos los países árabes, en aquellos primeros momentos.
En estos términos trascurrieron las relaciones con el representante de la Liga Árabe por
entonces. Algunos países reconocieron al Estado de Israel antes de que este ingresara
en Naciones Unidas. Como hemos dicho anteriormente, el propio Alonso Caro llegó a
platear esta posibilidad en el Ministerio español. A medida que se fue complicando la
situación en Oriente Próximo, y a pesar de no ser España un Estado miembro de Naciones
Unidas, el régimen de Franco se vio ante el dilema de definirse respecto a Israel y Palestina.
Esta necesidad llevó a Martín Artajo a entrevistarse con el general Varela, alto comisario
en el Protectorado de Marruecos, reconocido como la máxima autoridad española en
el conocimiento del mundo árabe. Varela recomendó al ministro que no reconociera al
Estado de Israel, por la impresión positiva que causaría esta decisión entre los pueblos y los
gobiernos árabes, pudiendo así incluso aprovechar esta circunstancia de cara al interior del
Protectorado. Asimismo aconsejó el mantenimiento de la neutralidad de España en el con-
flicto, dada la importante presencia de judíos sefardíes en el Protectorado español, quienes
representaban una comunidad numerosa y cercana al régimen. Sus recomendaciones
fueron dirigidas a mantener una tolerancia similar respecto a los dos bandos enfrentados.
Todas las acciones que España emprendiera deberían guardar este equilibrio.
(...)
Otro de los aspectos en los que se vio implicada España al estallar el conflicto
estuvo relacionado con su presencia tradicional en Palestina en los Santos Lugares. La
Resolución 181/I preveía un estatuto internacional para Jerusalén, pero con la evacuación
británica quedó temporalmente sin autoridad establecida de forma oficial. En principio,
mientras esta situación se resolvía, la Cruz Roja fue el organismo encargado del orden.
Algunos países, como medidas para proteger a sus consulados, enviaron fuerzas nacio-
nales únicamente con este fin. Sin embargo, España, además de su consulado, tenía la
misión de proteger los conventos franciscanos garantes de los Santos Lugares, como un
privilegio concedido por el papa Benedicto XIV en el siglo XVIII. En el Ministerio se
debatió la forma de cumplir con este objetivo, y se prefirió reforzar la presencia diplomá-
tica española, antes que enviar fuerzas militares que pudieran ser mal interpretadas por
los países árabes. Con este fin, siguiendo la propuesta del cónsul Arístegui, enviaron dos
representantes diplomáticos, Gonzalo Diéguez Redondo y Miguel Ángel Velarde, quienes
se instalaron en conventos separados de Jerusalén, que protegieron con su presencia física
y el izado de la bandera española los lugares religiosos. En los meses posteriores siguió
una política de reactivación y reforzamiento de la actividad religiosa de los franciscanos.
Se creó un canal de información directo entre la Orden y el Ministerio, y se vinculó a
un padre franciscano con carácter diplomático al Consulado General.
El asunto de la internacionalización de Jerusalén no acabó de resolverse con estas
medidas; por el contrario, fue uno de los temas más controvertidos del momento. El
recién nacido Estado de Israel se opuso a que España mantuviera sus privilegios en la
custodia de los Santos Lugares, lo que impulsó al Ministerio de Asuntos Exteriores
a aproximarse al rey Abdullah, partidario de la internacionalización. El respaldo que
encontró Martín Artajo en la posición jordana no resultó suficiente para contrarrestar
las presiones que sufría el cónsul, Pío Casares. Este planteó nuevamente la posibilidad de
reconocer el Estado de Israel, como habían hecho otros países, para evitar la propaganda
negativa que desde Tel Aviv fluía contra el régimen."

España en el Mediterráneo:
entre las relaciones
hispano-árabes
y el reconocimiento
del Estado de Israel
María Dolores Algora Weber
Revista CIDOB d’Afers Internacionals, núm. 79-80, p. 15-34

55 mescaler, día 15 de Octubre de 2009 a las 20:47
Nuevo insulto (o término despectivo):

mescalerín

Total de insultos: 66
56 bacon, día 15 de Octubre de 2009 a las 20:49
Dar
carácter de protegidos a los judíos era una situación muy compleja, cuando España nece-
sitaba el acercamiento de los países árabes. Martín Artajo tuvo que buscar una solución
a este problema humano. Ya desde los meses anteriores a la guerra habían empezado
a llegar a los consulados españoles en el Mediterráneo Oriental casos de sefardíes que
solicitaban la nacionalidad española. Eran familias que pedían protección en previsión
de las posibles reacciones de los gobiernos árabes, una vez fuera proclamado el Estado de
Israel. Los judíos acudían a las representaciones españolas porque sabían que durante la
Segunda Guerra Mundial algunos diplomáticos del régimen de Franco2 habían liberado
clandestinamente de la persecución nazi a alrededor de 7.500 judíos. Esta actitud se
había mantenido hasta el final de la guerra, lo que le había valido al general Franco el
agradecimiento del presidente del Congreso Mundial Judío, Maurice L. Perlzweig. Este se
había dirigido al embajador español en Washington, Juan F. Cárdenas, para manifestarle
la profunda gratitud de los judíos por el refugio que España había facilitado a los que
procedían de los territorios bajo la ocupación militar de Alemania. Textualmente aña-
día: “los judíos son una raza poseedora de gran memoria y no han de olvidar fácilmente
la oportunidad que se ha brindado a miles de sus hermanos para salvar su existencia”

Del enlace de 54
57 bacon, día 15 de Octubre de 2009 a las 20:52
Ya pesar de lo expresado en 56 (del mismo enlace):

"Retomemos, pues, la “cuestión española” donde la habíamos dejado a finales de las
sesiones de otoño de aquel año y pendiente de ser abordada en la primavera de 1949 en
la segunda parte de la III Asamblea General. No podemos olvidar que en aquel momento
estaban presentes todas las relaciones que desde la diplomacia española se habían man-
tenido a propósito de los demás temas que interferían entre israelíes, árabes y europeos.
Las sesiones empezaron con los mejores augurios para el fin de la condena internacional.
Estados Unidos respaldaba tácitamente al régimen de Franco, a lo que había que añadir
la buena predisposición de los países árabes y buena parte de los iberoamericanos. Parecía
obvio que se rompería el cerco internacional en aquellos días, y que culminaría el primer
objetivo de Martín Artajo y el éxito de la labor diplomática española.
Entre el 4 y el 7 de mayo, la Primera Comisión debatió el proyecto de resolución pre-
sentado por Brasil, en el cual se planteaba la derogación de la Resolución 39/I. El resultado
de la votación fue favorable a la “cuestión española”. Aunque las potencias anglosajonas se
abstuvieron, estas vieron con buenos ojos la evolución del proceso. Tres días después, el 11
de mayo, el Estado de Israel fue admitido como miembro de Naciones Unidas. Cinco días
más tarde, el 16, fue debatido en la Asamblea General el proyecto brasileño. En esa ocasión,
el representante israelí, Abba Eban, intervino con un discurso drásticamente opuesto a la
normalización de relaciones diplomáticas con España, no por su condición política, sino
por su proximidad a la supremacía nazi durante la Segunda Guerra Mundial.
A raíz de esta intervención, Israel se puso a la cabeza de los quince estados que pro-
movieron el mantenimiento de la condena del régimen de Franco en Naciones Unidas.
A pesar de las súplicas del Gobierno de Madrid, así como de las comunidades judías de
Marruecos, el Gobierno de Tel Aviv se mostró implacable con esta decisión (Rein, 1989:
668). El ministro de Asuntos Exteriores, Moshe Sharett, y Walter Eytan ya se habían
mostrado inflexibles en las discusiones previas en su Ministerio y se habían tenido que
enfrentar a algunos diplomáticos israelíes. Finalmente, la propuesta fracasó por un voto,
dado que los 26 alcanzados no fueron suficientes para lograr la mayoría necesaria de dos
tercios para su aprobación."
-------------
En conclusión, Israel traicionó a España.
58 mescaler, día 15 de Octubre de 2009 a las 20:52
¿Consideran los israelíes a Franco un "justo entre las naciones"? Con el bien que hizo a los judíos, es lo mínimo...
59 mescaler, día 15 de Octubre de 2009 a las 20:54
Israel se puso a la cabeza de los quince estados que promovieron el mantenimiento de la condena del régimen de Franco en Naciones Unidas.

¿A pesar de lo mucho que hizo Franco por los judíos? Qué desagradecidos...
60 bacon, día 15 de Octubre de 2009 a las 20:59
58,59
repito (de 57):
En conclusión, Israel traicionó a España.
61 mescaler, día 15 de Octubre de 2009 a las 21:05
#60 Desagradecidos y traidores. Típico de los "pueblos proscritos", como dice ArrowEco.
62 Perieimi, día 15 de Octubre de 2009 a las 21:12
Levante-EMV.com, 15.10.09
Memoria Histórica
Declaran prescritas las detenciones ilegales del franquismo
La Audiencia confirma el archivo del Juzgado de Instrucción 12 y deniega a los familiares el derecho a exhumar las fosas

REGINA LAGUNA (VALENCIA).- La Audiencia Provincial de Valencia ha cerrado definitivamente la puerta a la recuperación de los cuerpos enterrados en las fosas comunes del Cementerio General, y de la memoria de las personas que fueron detenidas y asesinadas ilegalmente durante el franquismo en Valencia. El "Fórum per la Memòria del País Valencià" y 18 familiares de represaliados recurrieron el sobreseimiento libre dictado por el Juzgado de Instrucción número 12 de Valencia el pasado mes de julio, resolución que ahora ha sido confirmada.

Con ello se cierra la puerta abierta por el juez Baltasar Garzón, de la Audiencia Nacional, al remitir a los juzgados territoriales la causa abierta por las desapariciones de niños y las detenciones ilegales durante el franquismo. Garzón tuvo que inhibirse en los juzgados de las distintas autonomías al considerarse que no era competente.

En Valencia, la causa recayó en el Juzgado de Instrucción número 12, que asumió la petición realizada por el Fórum ante el Juzgado de Instrucción nº 5 de la Audiencia Nacional para que se acordara la exhumación de las fosas comunes denominadas de la Sección 8ª Derecha, Sección 5ª Derecha, Sección 7ª Derecha, Sección 10ª y Sección 5ª Izquierda del Cementerio General de Valencia.

El juzgado denegó las exhumaciones por "extinción de la responsabilidad penal", según apoyaba también el fiscal. La Audiencia se basa también en este argumento al explicar que la prescripción del delito de detención ilegal comienza a contar "desde que conste que cesa la situación de detención ilegal por muerte de la persona ilegalmente detenida. Y ello, explica la Audiencia, se produjo "necesariamente antes de 1959."

Tampoco acepta la sala la aplicación de las normas de Derecho Internacional que alega el Fórum, porque "no derogan las normas de rango constitucional, como los principios de legalidad e irretroactividad de las leyes penales aplicados a las causas de extinción de la responsabilidad penal."

El juzgado declaró la prescripción de los delitos denunciados como crímenes contra la humanidad y desapariciones forzadas durante el franquismo, así considerados por otros Juzgados (Juzgado de Instrucción 2 de Benavente, de Instrucción 1 de Villacarrillo y de Instrucción 4 de Palencia) y por el propio Juzgado Central de Instrucción 5 de la Audiencia Nacional. En este sentido, declaró "no aplicable la normativa internacional", ni tan siquiera la "Declaración sobre protección de todas las personas contra las desapariciones forzadas, aprobada por la Asamblea General de las Naciones Unidas en 2006 y ratificada por el Estado español en 2007", añadió en su día el Fórum.
63 Sorel, día 15 de Octubre de 2009 a las 21:12
51#lanceat

En las provincias vascongadas o Cataluña o Galicia, salir a la calle en defensa de España de forma civilizada, como usted afirma, es exponerse en el mejor de los casos a una lluvia de dicterios cuando no a que le partan la cara a uno. Eso sí, como somos civilizados ponemos la otra mejilla.

¡No señor! Aquí o jugamos todos con las mismas reglas o no se juega. A la violencia separatista y/o terrorista se la combate con violencia.

Son más de 40 años de aguantar humillaciones, extorsiones, chantajes y asesinatos. ¡Ya está bien! En las democracias liberales el monopolio de la violencia es ejercido, en teoría, por el Estado. Pero cuando éste no ejerce tal poder coercitivo para proteger a los ciudadanos sino que cobija a aquellos que pretenden la destrucción y eliminación de mi Patria, de mi cultura, de mi civilización... ¿qué hacer?
64 silmo, día 15 de Octubre de 2009 a las 21:32

mescaler #49:

Para demostrar el antijudaísmo del régimen de Franco aporta un artículo construido sobre un pequeño comentario del Caudillo de 1939, un comentario de 1933 del nacionalsindicalista Onésimo Redondo - muerto en 1936-, y otro del falangísta Hedilla hecho en 1936.

Teniendo en cuenta que la Dictadura existió entre 1939 y 1975, mal pueden servir el artículo de Alfonso Lazo que nos presenta para explicar la política del régimen de Franco respecto a los judios. Atribuir mecánicamente a Franco las ideas que Redondo o Hedilla tenían en los años treinta es ridículamente simplista. Debería sostener sus diatribas con mayor rigor documental. No basta con traer al blog lo primero que se encuentra en internet. El texto que aquí propone no pasa de propaganda y carece, por lo tanto, de cualquier interés.
65 kufisto, día 15 de Octubre de 2009 a las 21:51
BB

señor "qué hacer":

salga diviértase y, como filósofo, profundice en las relaciones que más le atraigan
66 Momia, día 15 de Octubre de 2009 a las 21:54
Estimado lead, no había tenido tiempo de entrar en el blog de Moa desde hace unos días, por eso no te he contestado. Voy a leer pausadamente tus comentarios.
67 Momia, día 15 de Octubre de 2009 a las 22:11
En relación a la Revolución Industrial te diré como lo veo: Aproximadamente en 1830 se difundió por Europa un proceso industrializador entre los países que más avanzaron política y económicamente -que no espiritualmente-, entre ellos, Bélgica, Reino Unido, Imperio Austriaco y Francia, más tarde otros países como España , Italia y Rusia avanzaron pero no pudieron competir con las empresas de los otros países que llevaban años en éllo.

El poder seguía en manos de la aristocracia pero la burguesía tenía un papel muy importante en el cambio de la sociedad y tenía unos valores importantes: como la competencia, libertad de iniciativa, moderación o respetabilidad.

Lo cierto es que la Iglesia no pudo comunicar su doctrina en relación a esta Revolución y grandes masa obreras quedaron atrapadas por un liberalismo anticlerical primero y después por el socialismo ateo; finalmente el relativismo moral quiere dar la puntilla a cualquier atisbo de sentido trascendental del hombre y de su existencia.
68 lead, día 15 de Octubre de 2009 a las 22:12
[Más sobre Katyn. ¿Y Paracuellos?]

tigrita #33:

Continúan los paralelismos: los franquistas con lo de Katyn están más que felices, y los progres ahora que han averiguado que los franquistas eran antisemitas están salidos.

Acerca del "antisemitismo franquista" que, más allá de las palabras y la propaganda, le llevó extrañamente a salvar a unos 50.000 judíos de morir asesinados en las cámaras de gas, ya se ha comentado en abundancia en el blog.

Respecto a "lo de Katyn", supongo que los franquistas, sobre todo los familiares de los 2.000 ó 3.000 asesinados junto a las fosas de Paracuellos, agradecerían que un exitoso e internacionamente reconocido director español de cine (¿Almodóvar? ¿Amenábar?) hiciera una recreación cinematográfica de esa matanza perpetrada por los frentepopulistas , al igual que Wajda ha hecho la de los 22.500 polacos asesinados por los soviéticos, en los comienzos de 1940, en las fosas del bosque ruso de Katyn, junto a la ciudad de Smolensk:

http://es.wikipedia.org/wiki/Matanzas_de_Paracuell...

Sobre Katyn, hoy en Libertad Digital Fernando Díaz Villanueva publica un artículo al respecto:

Para transformar un país rápidamente, sin necesidad de esperar una generación, es preciso privarlo de sus principales cabezas, de todos los que, en un momento dado, pueden resistirse o rearmar moral e ideológicamente a la sociedad. En la Polonia de aquella hora esas cabezas eran los oficiales del ejército apresados durante la rendición y los presuntos contrarrevolucionarios que habían sido detenidos en los pueblos por los agentes de la NKDV. Eran más de 20.000, de todas las edades y oficios, el último reducto de lo que un día había sido la Polonia libre.

En un principio las autoridades rusas no sabían muy bien qué hacer con ellos. Si los liberaba, aunque fuese a los de menor graduación, podrían reconstruir y acaudillar células aisladas de resistencia. Si los traspasaba al Gobierno General nazi, cabía la posibilidad de que, en un futuro, se revolviesen contra sus antiguos captores, animados por sus aliados de ocasión. Si los liquidaba, se enfrentaba al siempre incómodo qué dirán. Stalin y su banda, la de los Beria, los Kaganovich, los Molotov, los Mikoyan y los Voroshilov, optaron, como era previsible en ellos, por la peor pero la más revolucionaria opción: ejecutarlos uno a uno al borde de una fosa común.
:

http://historia.libertaddigital.com/katyn-12762370...


Uno a uno, asesinados con un tiro en la nuca, con pistolas alemanas Walter y con munición también alemana, compradas por los rusos en 1928 [*]. Los del Frente Popular, más expeditivos, utilizaron ametralladoras, sin duda un método menos refinado que el del NKVD soviético.

[*]NOTA. ¿Emplearían esas armas para intentar endosarles el genocidio a los alemanes? Pero en Marzo de 1940 Alemania y la URSS estaban en paz, ¿cómo iban a trasladar los alemanes a 22.500 prisioneros polacos por territorio ruso hasta Smolensk y allá asesinarles delante de los soviéticos, a quienes se acusaría por la localización de la masacre? Si hubieran sido los alemanes, ¿no lo habrían hecho en su parte de Polonia?
69 Momia, día 15 de Octubre de 2009 a las 22:23

Por otro lado, desde que surgió la máquina, la industria no ha dejado de evolucionar. La Primera Revolución Industrial comenzó en realidad a mediados del siglo XVIII, la segunda, la más importante, en el siglo XIX -hacia 1830 como decíamos-; pero ¿estamos ya en la tercera? En mi opinión la respuesta es contundente, comenzó al final del siglo pasado, del siglo XX.

Para que exista una revolución industrial deben producirse unos acontecimientos básicos. El primero es la existencia de una explosión tecnológica, el segundo, una variación en la forma de trabajar, y finalmente un cambio social importante.

70 Momia, día 15 de Octubre de 2009 a las 22:40
Como no dispongo de más tiempo por hoy, sólo dejaré esbozado lo siguiente: En Europa y en los Estados Unidos ha aparecido una nueva hornada de políticos e intelectuales con vocación regeneracionista; se le ha dado la bienvenida como un camino práctico, humano, y justo de entender las relaciones sociales y de optimizar la praxis política.

Personalidades tan diversas como Tony Blair, Helmut Kohl, George W. Bush, Barak Obama, la actual primera ministra alemana Merkel, entre otros, han utilizado la nueva terminología en sus programas, discursos y escritos. ¿Pero cuales son sus propuestas y herencias? ¿Hacia donde va? ¿Estamos ante una nueva versión política de las ideas?

71 mescaler, día 15 de Octubre de 2009 a las 22:48
#64 Nadie atribuye mecánicamente nada a Franco. Yo le pregunto: ¿alguna vez el dictador condenó el antisemitismo de esos señores? ¿Alguna vez condenó el antisemitismo, en general? ¿No es cierto que pronunció el discurso antisemita citado?

72 lead, día 15 de Octubre de 2009 a las 22:58
[Aristocracia y Burguesía en la Revolución Industrial]

Momia #67 dice:

El poder seguía en manos de la aristocracia pero la burguesía tenía un papel muy importante en el cambio de la sociedad

En el caso paradigmático del Reino Unido esa afirmación no es correcta (y en los demás creo que no mucho). La Revolución Industrial británica (último tercio del siglo XVIII) estuvo precedida por la Revolución Burguesa en Inglaterra, en 1688, en la que el Parlamento obligó al nuevo rey, Guillermo de Orange, a reconocer la supremacía de dicha institución como representante del pueblo inglés. Ese Parlamento que, con el liderazgo anterior de Cromwell, había salido fortalecido del conflicto con Carlos I (que fue decapitado), estaba constituído por burgueses (hombres de negocios, comerciantes, terratenientes, etc).

Esa Revolución política "Gloriosa" (como la llaman) de 1688 fue condición necesaria para afrontar el siguiente paso revolucionario: la Revolución económica o Industrial.

El caso de Francia fue, inicialmente (de 1789 a 1791), análogo al inglés de 100 años antes. Después, con los jacobinos en el poder, la aristocracia fue barrida (y guillotinada).

En Italia, la Revolución Industrial se inició, con protagonismo dominante burgués, en Piamonte (Turín) y Lombardía (Milán). Después, con el fin de tener un mercado único y un suficiente suministro de mano de obra, esa burguesía norteña dirigió (y financió) el proceso de unificación nacional (Garibaldi, piamontés de Niza él mismo, triunfante en las sureñas Nápoles y Sicilia, las anexionó al norteño Piamonte).

Rusia inicia su Revolución Industrial en el último tercio del XIX. Para entonces, la burguesía está lo suficientemente bien instalada en el poder como para dirigir el proceso de desarrollo económico (que frenaron los bolcheviques a partir de su toma del poder en 1917, aunque unos 12 años después, ya con Stalin de Gran Dictador, se iniciaran los faraónicos Planes Quinquenales...para recuperar el tiempo perdido).

En resumen: la aristocracia era terrateniente en todos los países. La excepcionalidad británica consistió en que los terratenientes, aristócratas y no aristócratas, en vez de asegurar sus rentas de la tierra en deuda del Estado (equivalente a enterrar los talentos), las arriesgaron en la financiación de las nuevas fábricas (exactamente lo contrario de lo que pasó en España).
73 Askari, día 16 de Octubre de 2009 a las 01:04
lead

[Sinfonia en rojo mayor]

Tengo que volver agradercerte el haberme puesto sobre la pista de ese magnifico libro.

me hice con un original , ultima edicion, 1962 , y lo acabo de terminar a leer esta noche.

Los detalles que da sobre historia europea y sobre historia de la revolucion rusa , contada por protagonistas en los años treinta , en pleno proceso de las purgas de Stalin es impresionante.

Me gustaria poder compartirlo, pero no sé todavia como pasar 822 paginas a pdf y despues por OCR.

La informacion contenida en esta obra rompe todos los esquemas conocidos.

Gracias de nuevo, amigo lead.
74 DeElea, día 16 de Octubre de 2009 a las 01:04
Lead

“El poder seguía en manos de la aristocracia pero la burguesía tenía un papel muy importante en el cambio de la sociedad

En el caso paradigmático del Reino Unido esa afirmación no es correcta (y en los demás creo que no mucho). La Revolución Industrial británica (último tercio del siglo XVIII) estuvo precedida por la Revolución Burguesa en Inglaterra, en 1688, en la que el Parlamento obligó al nuevo rey, Guillermo de Orange, a reconocer la supremacía de dicha institución como representante del pueblo inglés. Ese Parlamento que, con el liderazgo anterior de Cromwell, había salido fortalecido del conflicto con Carlos I (que fue decapitado), estaba constituído por burgueses (hombres de negocios, comerciantes, terratenientes, etc).”


En el caso paradigmático del Reino Unido esa afirmación no puede ser más correcta. Parece que usted confunde y relaciona monarquía con aristocracia, por otro lado que la aristocracia tradicional o “natural” sea cambiada por una oligocracia o una plutocracia no cambia el hecho de que una elite (que en definitiva es lo que usted quiere negar) sea la que ostenta el poder.

En cuanto a que si el parlamento puso a Orange o gracias a Orange pusieron ese parlamento es una cuestión que no afecta al hecho de que esto fue promovido por una “aristocracia” oligárquica como método necesario para escapar a cualquier poder o control. Ciertamente el parlamento estaba constituido por hombres de negocios, comerciantes, terratenientes, etc., pero no para representar al pueblo sino para representarse ellos mismo y sus intereses que podían o no coincidir con los del pueblo. Evidentemente como figura política siempre estarán más alejados de los intereses del pueblo que la figura del monarca, que lo necesita para contrarrestarlos a ellos….


“Esa Revolución política "Gloriosa" (como la llaman) de 1688 fue condición necesaria para afrontar el siguiente paso revolucionario: la Revolución económica o Industrial.”

Esto no se lo discuto, ya le he explicado yo el porqué de estas reformas políticas y morales que comienzan con la reforma Calvinista en otras ocasiones. Si acaso recordar como anécdota, el hecho de la expropiación de las propiedades comunales con diferentes excusas, para conseguir así las masas desarraigadas necesarias para adquirir una producción económicamente más rentable. Sin dejar de mencionar que para conseguir esto se recurrió a la primera campaña (por sus dimensiones y características sistemáticas) de propaganda y mentira masiva, sobre esto basta con repasar la amplia literatura sobre el asunto y el periodo que no recuerdo a quien comentaba el otro día.

“El caso de Francia fue, inicialmente (de 1789 a 1791), análogo al inglés de 100 años antes. Después, con los jacobinos en el poder, la aristocracia fue barrida (y guillotinada).”

Evidentemente esto es un dislate, no creo necesario señalar que en el caso francés como en el inglés existen unos periodos de incubación y que estas fechas tan señaladas son simplemente las más representativas de la eclosión. Si bien en el caso ingles es un amplio periodo de tiempo y en el francés se da sospechosamente en uno muy reducido (al menos tanto la explosión como los sucesivos pasos) que puede tener distintas explicaciones entre las que esta, por supuesto, la conspiración extranjera entre los aceleradores del detonante ¿existía algún enemigo agraviado y temeroso del poder de Francia y del de los Borbones en general (España) por esas fechas y con algún motivo para estar muy cabreado? En cuanto a las responsabilidades de girondinos y jacobinos no cabe doble vara de medir y si acaso hubiere que hacerla, saldrían ganando los jacobinos por ser más sinceros y menos hipócritas. Por que ahí criminales lo fueron todos ellos.

“Rusia inicia su Revolución Industrial en el último tercio del XIX. Para entonces, la burguesía está lo suficientemente bien instalada en el poder como para dirigir el proceso de desarrollo económico (que frenaron los bolcheviques a partir de su toma del poder en 1917, aunque unos 12 años después, ya con Stalin de Gran Dictador, se iniciaran los faraónicos Planes Quinquenales...para recuperar el tiempo perdido).”

Y esta fue una de sus principales desgracias y ruinas. Primero porque al convertirse en potencia industrial y económica de grandes recursos naturales, era un rival incomodo para los imperios comerciales, para Alemania por la tenaza ala que constantemente se veía amenazada por estos y por los británicos y franceses, de ahí los Bolcheviques y Lenin. Por parte de los Anglos (principalmente USA) como un rival industrial y comercial al que era conveniente convertir de rival en cliente de la industria comercial propia, como proveedor de materias naturales y comprador de productos manufacturados y esas cosas, en fin, dos pájaros de un tiro. De ahí los bolcheviques y Troski y de ahí la tecnología industrial con la que chocaron los alemanes transmutada en una espectacular masa de aviones, tanques e industria militar y pesada que se fabricaba en cadena en las profundidades de Rusia. Por que la idea general de Rusia como pinza sobre centro Europa, como puede apreciarse, se mantenía.


75 DeElea, día 16 de Octubre de 2009 a las 01:53
Hace ya tiempo comentamos aquí algo de Hypatia, y sobre las mentiras de los Borjas de turno en el blog. Recuerdo que puse un enlace de una autora polaca que era muy completo e interesante. Además de interesantes aportaciones de otros participantes.

Pero como es generalmente sabido que los Borjamaryrojos son unos incansables mentirosos, aprovecho pare dejar este interesante enlace sobre el asunto, para aquellos que todavía sienten algo de respeto por la verdad y no se conforman con las mentiras en conserva de esta manada de pijoprogres:

http://www.religionenlibertad.com/articulo.asp?ida...

Buenas noches y que Dios guarde a España y a los españoles.

¡¡¡Arriba España!!!

76 lead, día 16 de Octubre de 2009 a las 03:11
DeElea #74

Entiendo que las matizaciones que le hago a Momia son correctas. Éste habla de "aristocracia", de la ya instalada, que había detentado el poder político; no habla de "élites". Por eso la necesidad de insistir en el poder político que adquieren las burguesías nacionales por medio de esas Revoluciones Burguesas. Por supuesto que esos burgueses, con su nuevo poder político, son las nuevas élites de sus sociedades.

Que la burguesía represente o deje de representar al "pueblo" estaba fuera de la cuestión; entiendo que por "pueblo" quieres decir la gente común de ciudades y pueblos rurales. En efecto, es bien sabido que esas Revoluciones son "burguesas" como su nombre indica: pretendían lo que pretendían, es decir, desplazar del poder a los anteriores e improductivos grupos privilegiados (nobles y alto clero). Así avanzó la Historia de Europa en aquellos dos siglos (desde finales del XVII a finales del XIX).

¿El "pueblo"?: ha tenido que esperar a las sociedades de masas del siglo XX para ver formas democráticas de gobierno representativo; así y todo, es cuestionable el grado de verdadera democracia (poder del pueblo, por el pueblo y para el pueblo, según la definiera Lincoln, que existe en los diferentes países supuestamente avanzados).

« 1 2 »

En formato RSS© Copyright Libertad Digital SA. Juan Esplandiu 13, 28007 Madrid.
Tel: 91 409 4766 - Fax: 91 409 4899