Pío Moa

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Gangsters y talibanes contra el Valle de los Caídos / El talibán Trapiello

26 de Abril de 2010 - 08:04:28 - Pío Moa

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De la Asociación por la Defensa del Valle de los Caídos me remiten una nota, acompañada de unas fotos que muestran el "desmontaje" talibanesco de la Piedad del Valle de los Caídos, a base de destrozar la estatua.

Actuando como gangsters, es decir, anunciando una cosa (que la obra empezaría este lunes) y haciendo otra (adelantándola al sábado, para pillar desprevenidos a los defensores del Valle) los jerifaltes de Patrimonio, saltándose además la autoridad legal del abad del Valle de los Caídos prosiguen su ya larga serie de provocaciones y desmanes. Son verdaderamente herederos de aquel Frente Popular, cuyos jefes tantas obras de arte destrozaron o robaron. No puedo poner aquí las fotos, pero espero que las mismas circulen ampliamente por Internet.

Es urgente presentar ya querellas contra semejantes sujetos, informar dentro y fuera de España, y propiciar acciones de protesta contra los delincuentes que gobiernan el país:

"Adjunto a continuación una de las fotografías que hemos tomado de La Piedad, como podrá comprobar, el manto de La Virgen ha sido golpeado con brutalidad auténtica. El lunes la Asociación presenta medidas legales contra el cierre del Valle y el desmontaje de La Piedad. Hemos conseguido ayer, llegar a todos los medios, y ya hoy domingo, también estaremos presentes, así como el lunes que emitirán una entrevista, que a primera hora de la mañana voy a realizar para Telemadrid, (informativo de las 14:00h).

Luz Trujillo, Asociación por la Defensa del Valle de los Caídos".

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El intelectual talibán Andrés Trapiello propone en El Chafardero Indomable, también conocido por El País, la destrucción del Valle de los Caídos, y afirma:

"Pocos dudan ya de que se cometieron crímenes parecidos en ambos bandos, pero tampoco nadie debería dudar de que las ideas por las que se combatió en uno y otro lado no pudieron ser más diferentes, en el de la República por los principios de la Ilustración (libertad, igualdad y fraternidad), fundamento de las democracias modernas, y en el de los sublevados por la conculcación de esos mismos principios, con la participación decisiva de curas, militares y capitalistas, aunque con frecuencia muchos republicanos no fuesen demócratas ni todos los que se pusieron junto a los fascistas fuesen fascistas. Podrán discutirse otras cuestiones (y llevan discutiéndose setenta años), pero esos son los hechos que hacen imposible toda simetría y que no tienen que ver ni con la lógica de la venganza en la que parece que algunos todavía están presos (sobre todo hablistas hertzianos y políticos) ni con esa equidistancia de la indiferencia".

Según este émulo del Frente Popular, los stalinistas, los marxistas guerracivilistas del PSOE, los anarquistas, los racistas del PNV y golpistas como Azaña o Companys, que formaban el Frente Popular, luchaban por los principios de la Ilustración y la Democracia. Bajo la sabia protección y guía de Stalin.

Naturalmente que no hubo simetría en los dos bandos. Uno de ellos destruyó la legalidad republicana, quiso y procuró la guerra civil e impuso un proceso revolucionario después de unas elecciones no democráticas; y el otro bando se levantó justificadamente contra aquellos sanguinarios talibanes avant la lettre, con quienes se identifica este ignorante promotor de la ignorancia Cierto que los sublevados no querían la democracia, pero entonces, tras la experiencia republicana, casi nadie creía en la democracia en España. Tales son los datos básicos y hoy ya indiscutibles, por mucho que adopten algunos una pose de indignación. ¡Y Trapiello pasaba por experto en la guerra civil y cuestiones relacionadas!

Tiene también gracia, triste gracia, su referencia denigratoria a los curas, cuando la Iglesia –curas y creyentes– sufrió la mayor matanza y persecución religiosa que haya sufrido jamás, probablemente, la Iglesia, con un sadismo escalofriante, un verdadero genocidio perpetrado por aquellos "ilustrados". Pero a este talibán antifranquista retrospectivo parece que no le importa demasiado, ni saca otra conclusión que la de que las víctimas se oponían a la Ilustración y la Democracia. Nunca la izquierda ni los progres han expresado el menor remordimiento por tales hechos. Verdaderamente no hay palabras.   

En cuanto a los militares, se dividieron casi por igual, como la propia sociedad, a favor de uno y otro bando. ¡Y los capitalistas, ah, los capitalistas...! Según las teorías marxistoides con las que parece comulgar Trapiello (revolución burguesa, etc.) fueron precisamente los capitalistas quienes crearon la sociedad de libertades "formales" que los ilustrados de la izquierda querían "superar". Así es la intelectualidad "progresista", no se le puede pedir coherencia.

Propone también el audaz ignaro una segunda Causa General por los crímenes del franquismo. Pero, puesto que unos y otros crímenes estaban más bien olvidados, hay que difundir ampliamente también la Primera Causa General. Por lo demás, la Causa General franquista se instruyó para castigar los crímenes del Frente Popular, algo que ya no es posible hacer hoy a la inversa, porque prácticamente todos los responsables han fallecido y no pueden defenderse. A menos, claro, que desmantelemos el estado de derecho, lo cual tampoco parece preocupar a Trapiello.

Lo único hoy posible y necesario es la investigación imparcial y rigurosa del origen, causas y hechos de la guerra civil, para poner la verdad en el lugar que ahora ocupan tópicos como los de Trapiello. El cual muestra una indignación beata y facilona, poniéndose imaginativamente por encima de los dos bandos. Naturalmente, él escribe desde la posición cómoda de aquellos intelectuales ingleses que Ortega ponía en solfa cuando la guerra civil. Podría preguntarse qué habría hecho él, con sus baratas condenas, en una situación extrema como aquella. Mas, por suerte para él y para todos, vive en una época de paz y prosperidad fundada, casualmente, por los ganadores de la Guerra Civil. Los cuales, de paso, también nos evitaron la guerra mundial y otra civil como pretendía el maquis de aquellos "ilustrados"; y, pese a no ser más que curas, militares y capitalistas, según los trapiellos, acercaron a España, en todos los órdenes, a la Europa opulenta mucho más que nadie antes o después. Unas ventajas que Trapiello, orgulloso, ingrato y comodón, desdeña o finge desdeñar con pose justiciera. 

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**** Muy apropiado que Marcos Ana, que nunca ha lamentado sus asesinatos, lea la proclamilla de los defensores de Garzón: la significación del montaje queda perfectamente definida.

**** Hay dos clases de votos: de identificación y de utilidad. Me parece difícil que una persona con sentido de la democracia se identifique con ningún partido actual. Queda la utilidad. Sostengo que el voto útil es el que señalé ayer, y por las razones dichas.

**** http://www.youtube.com/watch?v=nn5xp60SlNA&fea... Debiera ser difundido masivamente. Estas cosas producen cierta satisfacción. Creo que sin mis estudios no habrían sido posibles estas expresiones, no porque antes no se hubieran dicho o descubierto innumerables hechos (solo hay que pensar en las magníficas obras de Ricardo de la Cierva, César Vidal, etc.), sino porque me parece que nadie los había sistematizado, argumentado e insistido en ellos como un servidor; si bien, como podrá comprobarse, mis trabajos van más allá que Esperanza Aguirre en el análisis del problema: la guerra surgió de la destrucción de la legalidad republicana, y el destructor fue el PSOE ante todo, y el Frente Popular. También me produce cierta insatisfacción el vídeo, porque Aguirre no cita a nadie. La izquierda ha conseguido que mi nombre sea una especie de contraseña para el tabú ideológico, cosa que la derecha en general ha aceptado.

**** Me manda un amigo críticas en Internet protestando de que Esperanza Aguirre "me pague" o "gaste el dinero público" para que yo "adoctrine" a los profesores de instituto. Bueno, di una conferencia a un grupo de ellos por la ingente suma de 160 euros, lo que me hace dudar: ¿protestan porque creen que solo ellos tienen derecho a hablar y cobrar, o porque me hayan pagado tan poco, comparado con lo que ellos suelen percibir de la administración o de bancos o cajas de ahorro amigos (piénsese en Garzón y el Santander) y les duele tal desigualdad, ellos que son tan igualitaristas? Según otros, yo sostuve que "Franco aceptaba la democracia", algo que escandaliza mucho su denodada ignorancia. Claro que la aceptó, así como la república, aunque el comportamiento brutal de las izquierdas terminó haciéndole creer que la democracia era imposible en España, como ocurría en gran parte de Europa. En cuanto al "adoctrinamiento", siempre me he ofrecido a debatir con quienes sostienen ideas contrarias. Pero eso de debatir en igualdad de condiciones nunca les gustó a estos señores: prefieren acusar e insultar desde una posición de superioridad en el acceso a los medios de masas y de imposición en las aulas. Cada cual tiene sus preferencias, eso es verdad. 

Comentarios (113)

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101 lead, día 27 de Abril de 2010 a las 01:18
gaditano en #99:

Decir que la esa guerra empezó en 1934...

Eso no lo dijo, inicialmente, ningún franquista: quien primero lo dijo, tal cual ("la Revolución del 34 fue la primera batalla de la Guerra Civil"), fue el hispanista inglés Gerald Brenan.

Y Salvador de Madariaga, tampoco nada franquista, dije en su obra "España" algo parecido:

"Con la rebelión de 1934, la izquierda española perdió hasta la sombra de autoridad moral para condenar la rebelión de 1936"
102 gaditano, día 27 de Abril de 2010 a las 01:34
lead: No me sea pelma. Lo de Madariaga habla sobre legitimidad no de cuando empezó la guerra.
Brennan hizo una frase que tiene su validez siempre que se la tome así, como una frase que no pretende ser literal.
Literalizarla hace que se pierda lo que aporta, una relación entre hechos históricos, para convertirla en una memez, un absurdo.
A mí me parece que Mola, Franco y los demás se preguntaban en Julio de 1936 si daban el golpe o no con la posible guerra detrás.No creo que se preguntasen si "continuaban" la guerra o no.
Este debate me parece un tanto bobo.
103 lead, día 27 de Abril de 2010 a las 02:09
[Brenan, Madariaga...y Schopenhauer]

gaditano en #102:

[Acerca de la frase de Brenan]Literalizarla hace que se pierda lo que aporta, una relación entre hechos históricos,

Aparte los insultos, que sobran (o son un mero recurso a lo "Schopenhauer" [*]), lo que hace, precisamente, Madariaga, es conectar ambos hechos históricos. Podía haber hablado de la Huelga revolucionaria de 1917, pero no lo hace: menciona, precisamente por ser pertinente, la rebelión del la "izquierda" en 1934, como antecedente análogo de 1936: "tú no puedes acusar al otro de lo que tú acabas de hacer", eso es lo que está diciendo Madariaga.

[*] "Cómo ganar un debate sin necesidad de tener razón: Una manera rápida de eliminar o, al menos, de poner en duda una afirmación del adversario consiste en reducirla a una categoría generalmente detestable, aun cuando la relación sea poco precisa y tan sólo de vaga semejanza. Por ejemplo: 'eso es maniqeísmo', 'es arrianismo', 'es pelagianismo'..., etc. Así suponemos dos cosas: 1)que aquella afirmación es efectivamente idénticaa esa categoría, o, al menos, está comprendida en ella y estamos diciendo 'ah,¡eso ya lo sabemos'; y 2) que esta categoría ya está del todo refutada y no puede contener ninguna palabra verdadera".

http://blogs.libertaddigital.com/presente-y-pasado...
104 menorqui, día 27 de Abril de 2010 a las 02:09
Gaditano, claro, ELLOS no se lo preguntaban.
105 menorqui, día 27 de Abril de 2010 a las 02:17
Necesitaban provocar el levantamiento que aplastarían rápidamente y así anularían a la derecha, como pie a su utopía de poder absoluto. Iban a por algo grande.
106 lead, día 27 de Abril de 2010 a las 02:31
[¿Franco? Es el PSOE de Largo Caballero el que inicia la Guerra Civil en 1934...y el que dice, tal como consta documentalmente, que hay que reanudar y rematar esa Revolución]

gaditano en #102:

.No creo que [Franco y los generales] se preguntasen si "continuaban" la guerra o no.

Como digo en mi #80 (y en otras muchas ocasiones, siguiendo a Brenan y a Moa):

"Largo Caballero no se privaba de proclamar que había que reanudar la labor no terminada en Octubre del 34 y a tal efecto, las milicias de la Juventudes Socialistas se preparaban militarmente (e iniciaban la caza del falangista). Frente a los comunistas, les decía que Stalin, con su táctica de alianzas con la "pequeña burguesía", era un traidor a la clase obrera y que había que hacer ya la Revolución socialista, dictadura del proletariado incluída

Es decir, no Fue Franco, ni Mola ni los otros militares republicanos sublevados (como Cabanellas o Queipo de Llano) los que se preocupaban de continuar ninguna guerra: FUE EL PSOE DE LARGO CABALLERO EL QUE COMENZÓ LA GUERRA CIVIL EN OCTUBRE DE 1934, CON TAL PROPÓSITO ESTABLECIDO EN LAS INSTRUCCIONES DEL COMITÉ QUE ÉL PRESIDÍA DESDE ENERO DE 1934, Y EL QUE, TRAS LA VICTORIA ELECTORAL DE FEBRERO DE 1936 --COMO SABEMOS NO DEMOCRÁTICAMENTE JUSTIFICADA--, SE CREYÓ EN SITUACIÓN DE REANUDAR LA OBRA INCONCLUSA DE 1934: HACER LA REVOLUCIÓN SOCIALISTA, GUERRA CIVIL INCLUÍDA, PARA CONSEGUIR ESTABLECER LA DICTADURA DEL PROLETARIADO

De eso hemos estado hablando todos estos años; no de Franco ni de Mola: HEMOS ESTADO HABLANDO --Y HABRÁ QUE SEGUIR, POR LO QUE SE VE--DE LARGO CABALLERO Y SU PSOE. Ni los comunistas, obedientes, como siempre, a las instrucciones de Moscú (pues Moscú había creado el PCE en 1921), querían desatar la Revolución en España, tal como estaba Stalin por aquellas épocas intentando congraciarse con las democracias occidentales y no pesentar perfiles revolucionarios. Por eso la justa acusación de "guerracivilista" que le cuadra al PSOE (incluso al actual, tal como van los acontecimientos).
107 Sherme, día 27 de Abril de 2010 a las 02:42
Escribe Edward Knoblaugh, corresponsal norteamericano en el territorio frentepopulista en su libro "¡Ultima hora!- Guerra en España":


Otro problema que preocupaba al gobierno era el que la aviación empezaba a jugar un papel cada vez más importante en el conflicto. Los republicanos no tenían fuerza aérea. Prácticamente, todos los pilotos militares y comerciales estaban al lado de Franco. Los que permanecieron junto a ellos eran sospechosos y no confiaban en ellos para entregarles un avión a menos que fuesen acompañados por un miliciano con instrucciones de tirar a matar al menor movimiento sospechoso. Franco no sólo tenía a su lado a todos los pilotos y los aviones, sino que cada vez era más frecuente ver en el horizonte aviones alemanes e italianos, lo que desmoralizaba por completo a los republicanos.

A medida que el avance de los nacionales, desde el oeste y el sudoeste, iba ganando más terreno para Franco —a veces un promedio de veinte kilómetros diarios—, el gobierno de Madrid iba adquiriendo aviones extranjeros y contratando pilotos de diversas nacionalidades. Pero casi todos los aviones eran material de desecho, y los primeros pilotos que vinieron a España contratados por el gobierno, incompetentes y con muy poca o ninguna experiencia bélica. Los aparatos que les entregaron no podían ni compararse con los veloces aviones de los franquistas, y ellos mismos estaban muy poco capacitados para la labor. De un grupo de nueve pilotos ingleses que conocí, tres murieron, cinco resultaron heridos y el noveno, que tenía alguna experiencia bélica por haber participado en la guerra de El Chaco, decidió largarse antes de que le sucediese algo. Me decía: «En El Chaco nunca nos disparábamos uno contra otro. Despegábamos y sobrevolábamos los bosques como simple rutina, y cuando nos topábamos con un avión enemigo, le saludábamos al pasar y ellos nos devolvían el saludo. Pero, ¡caray! En esta guerra, esos tíos de enfrente disparan en cuanto te ven... Por mucho dinero que le saquemos a esto, de nada nos va a servir si nos matan».

Un día, cuando consiguió aterrizar en Getafe después de un combate, ayudé a sacar de la cabina de su avión a uno de los pilotos. Iba herido. Tenía tres balazos en la espalda. Por los agujeros de su chaquetón de vuelo, forrado de piel, manaba la sangre abundantemente. Al ver su cara lívida mientras le llevábamos al hospital de urgencia, estuve de acuerdo con el muchacho de El Chaco.

Sin embargo, los aviones rusos y de otras procedencias que obtuvo más tarde el gobierno eran magníficos. A los pilotos les atrajo la paga mensual —mil quinientos dólares más gratificaciones—, y eran hombres que en el aire se las tenían tiesas a cualquiera.

El ministro del Aire, Indalecio Prieto, me dijo:
Todo esto nos sale carísimo, pero tenemos una reserva de oro de setecientos millones de dólares —la cuarta del mundo— y preferimos gastárnosla antes que caer en manos del enemigo.


El gobierno había vuelto a cambiar el 4 de septiembre, dando paso a Largo Caballero como presidente del Consejo —recordé de nuevo lo que me había dicho en la cárcel—, el cual trató de solucionar el problema de las tropas sin tener que recurrir a una movilización drástica que temía pudiera hallar la oposición de los elementos sindicalistas, anarquistas, socialistas y comunistas que integraban el Frente Popular. Para ello, apeló a los republicanos de provincias, particularmente a los de las cuatro provincias catalanas, que, poco antes, habían obtenido la autonomía. Allí había miles de milicianos anarquistas esperando, mano sobre mano, a que la guerra llegase hasta ellos, después de fracasar en el intento de tomar Huesca, Zaragoza y Teruel, al lado de Franco desde el primer día. Por fin, tres mil catalanes, parte de las fuerzas que acababan de regresar de la desastrosa expedición a Palma de Mallorca, cuya conquista habían abandonado tras perder muchos cientos de hombres en la operación de arrancar de manos de los nacionales las Baleares, acudieron a la llamada.

La llegada de los catalanes fue un espectáculo impresionante, desfilando por las calles de Madrid con sus refulgentes equipos. Los fusiles que llevaban eran completamente nuevos, pues acababan de ser desembarcados de las cajas que, enviadas ostentando el letrero «víveres», habían llegado desde México. Los milicianos catalanes desfilaron airosos desde la calle de Alcalá hasta la Puerta del Sol cantando la Internacional en su lengua regional, e intercalando en ella gritos de: «Madrileños; ya estamos aquí, ya no tenéis nada que temer». Los madrileños, que sabían que las fuerzas de Franco habían llegado a Maqueda y arrollaban a su paso a los milicianos, les vitorearon hasta enronquecer, y enviaron directamente a los catalanes al lugar donde eran más necesarios sus servicios: al frente de Maqueda. Pero después de tres horas bajo el fuego enemigo, los catalanes se retiraron de la línea de fuego rompiendo filas y se sentaron en las cunetas, diciendo «que habían terminado». El gobierno temió que tal acto de cobardía pudiera desmoralizar al resto de las tropas, y, aquella misma noche, los embarcó a toda prisa en camiones, y una vez en Madrid, los llevaron a un tren, en una vía alejada de la estación de Delicias, para que nadie los viese partir. El que el temperamento catalán nunca se haya prestado a la guerra es un hecho que se ha demostrado una y otra vez, especialmente en el territorio aragonés. Desde que estalló la guerra, las posiciones del enemigo continuaban siendo prácticamente las mismas. Ocupados en otros frentes, los sublevados habían conservado solamente unas pocas fuerzas de retención desde la frontera francesa hasta Huesca, Zaragoza y Teruel. Pero los milicianos catalanes, en lugar de aprovecharse de la coyuntura para lanzar una ofensiva, se contentaban con permanecer a la defensiva, salvo unos pocos ataques esporádicos e ineficaces.

Un observador militar norteamericano, de mucha experiencia, dijo, con una mueca de disgusto cuando volvió de una visita al frente de Teruel: «Los milicianos se lo están pasando en grande por allí. Esperan sentados en las trincheras a que el enemigo venga a por ellos. No me explico qué ocasión piensan tener de ganar la guerra de esta forma. ¡Pero si hasta se han llevado mecedoras a las trincheras de la línea de fuego!».

Largo Caballero empezó a darse cuenta de la necesidad de tomar una determinación. Como presidente de la UGT, llamó a los subjefes de ese grupo de revolucionarios socialistas y les hizo ver lo desesperado de la situación. El resultado fue una conferencia de mesa redonda entre la UGT los dirigentes de la Confederación Nacional del Trabajo (CNT), la Federación Anarquista Ibérica (FAI), los comunistas de Stalin, los republicanos de izquierdas y los comunistas de Trotsky o Partido Obrero de Unificación Marxista (POUM). En el primer acuerdo al que llegaron estas facciones tan divergentes se aprobó la inmediata movilización de todos los hombres útiles del territorio republicano. A tal efecto se redactó un decreto. Quisieran o no, todos los hombres comprendidos entre los veinte y los cuarenta y cinco años fueron obligados al servicio militar. Desde este momento, el ejército republicano dejó de ser voluntario. La proclama decía así:

NO PUEDEN EXISTIR NEUTRALES EN ESTA
GUERRA. O ESTÁIS CON NOSOTROS,
O ESTÁIS CONTRA NOSOTROS.

Se aumentó la plantilla de oficiales extranjeros y, en septiembre, se llevó a cabo el primer intento de organizar un ejército disciplinado. Los milicianos no podían creer lo que veían sus ojos cuando les entregaron unas circulares que rezaban así: «El que deserta da muestras de deslealtad hacia el gobierno. Sólo hay una manera de tratar a los desertores. Serán exterminados de igual forma que se hace con el enemigo que nos hace frente, o con los traidores con que contamos entre nosotros». Pero cuando el general Asensio se dirigió un día al frente de Tagus y ordenó allí mismo la ejecución de treinta milicianos que fueron descubiertos regresando a Madrid sin autorización, se dieron cuenta de que iba en serio.

Asensio fue relevado del servicio activo al día siguiente y relegado a la subsecretaria del Ministerio de la Guerra. Más de una vez en el transcurso de las muchas batallas que siguieron, se evitó una derrota colocando ametralladoras detrás de la línea de fuego.

El vaciar las aguas del gran pantano del Alberche fue uno de los recursos, desesperados aunque inútiles, que utilizaron los republicanos en su esfuerzo para contener el avance nacional sobre Madrid. Cuando se abrieron las compuertas del Alberche, se vertieron millones de litros de agua. Sin embargo, los nacionales no habían acampado en el valle situado al pie de la presa, como los republicanos pensaban, sino que habían acampado en terrenos más elevados. Así, pues, el único resultado de la operación fue la muerte de bastantes campesinos y la pérdida de grandes cantidades de material y enseres. También utilizaron cientos de toneladas de dinamita en la destrucción de puentes y carreteras, derrumbando edificios que pudieran guarecer al enemigo en su avance, y destruyendo fábricas y medios de transporte; en una palabra: lo que pudiera servir de ayuda a los sublevados. Mucho antes de que los nacionales llegasen a estar a tiro de cañón de la capital, toda la maquinaria concentrada en el aeródromo de Cuatro Vientos fue trasladada, y las instalaciones, voladas con dinamita. También el aeródromo de Getafe fue minado y destruido antes de que el enemigo se dirigiera hacia el Norte después de rescatar el Alcázar de Toledo.

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Es decir que quizás esos aviones useños a los que se refería (creo que ha sido Manuelp) pudieran ser de esos de la guerra del Chaco con algunos pilotos MERCENARIOS ingleses o useños...
108 lead, día 27 de Abril de 2010 a las 02:58
[¿Franco? Es el PSOE de Largo Caballero el que inicia la Guerra Civil en 1934...y el que dice, tal como consta documentalmente, que hay que reanudar y rematar esa Revolución](II)

Continuación de mi post #106

El centro-derecha, tras el intento revolucionario del PSOE y otros de Octubre de 1934, no estaba en una onda ni disposición de guerra civil; si lo hubiera estado, habría dado un gran golpe (el que falsamente utilizaba el PSOE como excusa para su acción "preventiva"), tras el fracaso de la Revolución socialista, como el que dio Thiers tras el fracaso de la Comuna de París, para extirpar por muchos años las raíces revolucionarias de la izquierda.

Gil Robles no dio ningún golpe, y el centro-derecha creyó, ingenuamente, que el PSOE habría aprendido la lección.

Pero el PSOE, como es ya típico en él y en la "izquierda", se creció viendo la inacción de sus adversarios. Así tensionaron el clima político con una campaña, incluso internacional, sobre una supuesta represión "a lo Thiers" de la Revolución de Asturias.

El clima previo de las elecciones de Febrero de 1936 fue guerracivilita por parte del PSOE y la "izquierda". El centro-derecha, que tenía sobradas razones para impugnar el pucherazo de las elecciones de Febrero de 1936, no lo hizo, se supone que con la esperanza de que las aguas volvieran a su cauce: ERROR MAYÚSCULO. El PSOE, y fuerzas coadyuvantes, siguieron con su campaña pre-revolucionaria...hasta que el asesinato de Calvo Sotelo fue la gota que desbordó el vaso de admisible y soportable: media España se alzó contra los tiranos que querían matarla. ¿Qué debían hacer, si no? ¿esperar mansamente a que la llevasen al matadero? Fue un alzamiento muy oportuno y legítimo contra unas fuerzas políticamente ilegítimas, moralmente perversas y socialmente criminales. Muy bien hecho por quienes lo hicieron contra aquellos criminales.
109 manuelp, día 27 de Abril de 2010 a las 08:17
Gaditano

Veo ahora sus comentarios de ayer y le digo que como conozco su afición a soltar un par de frases sin mayor apoyo documental y no tengo ganas de quemarme las pestañas elaborando documentación para que luego usted la despache con la primera parida que se le ocurra, sólo le pondré esta reseña en la que se condensa la tesis de Moa sobre el inicio de la guerra civil. Si quiere más debate y más profundidad, tendrá que aportar más cosas que meras frases literarias.

Esta monografía describe la revolución de octubre de 1934, que es definida como la primera batalla de la guerra civil de 1936. Esta era la interpretación de Madariaga y de otros historiadores; pero el autor aporta más documentación que nadie para demostrar que fue el Psoe el que «declaró la guerra civil» cuando se situó al margen de la Constitución y de la legalidad para tratar de ocupar violentamente un poder que le habían arrebatado en las elecciones de 19 de noviembre de 1933: tres millones de votos de las izquierdas reunidas frente a cinco millones del centro derecha; los partidos comunista y monárquicos no totalizaron un millón.
………………………………………………………………………………………………………………..
3.º El Psoe aprobó unas Instrucciones para la insurrección que el autor reproduce en apéndice. Ordena la creación de juntas locales y provinciales, milicias armadas, listas de objetivos militares y de «personas que deben ser tomadas como rehenes o suprimidas si se resisten». Dispone que se almacene dinamita y que «cada individuo… conserve en su casa un bidón de gasolina». Aconseja que la táctica sea la «guerra de guerrillas» y «lanzar botellas de líquidos inflamables a los centros o domicilios de las gentes enemigas». Finalmente, las detalladas instrucciones de 73 puntos concluyen que el «movimiento tiene todos los caracteres de una guerra civil».
………………………………………………………………………………………………………………..
La II República murió a manos socialistas en octubre de 1934; lo que hicieron los alzados en 1936 fue evitar la dictadura del proletariado y la bolchevización de España. Los que afirmen lo contrario tratan de engañar a sus lectores, maniobra cada vez más difícil porque los hechos se imponen y las ignorancias supinas se repliegan a los suburbios de la conciencia social.


http://www.galeon.com/razonespanola/re98-gue.htm
110 bacon, día 27 de Abril de 2010 a las 08:47
lead 100
"Esperanza Aguirre ha tenido el indudable acierto de mencionar, como fuente historiográfica del asesinato de Calvo Sotelo, a un clásico del POSE: Juan Simeón Vidarte, que lo contó en su libro "Todos fuimos cupables""

En eso Esperanza Aguirre ha seguido a Moa en otro aspecto: desenmascarar las metiras de la izquierda usando palabras de los suyos
111 bacon, día 27 de Abril de 2010 a las 08:48
No es la primera vez que un político del pp sorprende con unas declaraciones que ya habíamos leído a Moa: recuerden cuando mayor Oreja dijo que el psoe colaboraba con la eta.
112 bacon, día 27 de Abril de 2010 a las 08:50
Muy bueno el programa de España en la Memoria y muy bueno D. Pío. La primera vez que le veo en tv, también la primera vez que veo al general. ¿Es éste el Salas Larrazábal al que carrillo llamó asesino en otro debate en tv?
113 bacon, día 27 de Abril de 2010 a las 08:53
Parte de las armas que los partidos de izquierda repartieron a sus afiliados y simpatizantes en el 36 fueron las que habían escondido al terminar la insurrección del 34; también en esto puede decirse que la guerra empezó en el 34.

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