Pío Moa

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Gangsters y talibanes contra el Valle de los Caídos / El talibán Trapiello

26 de Abril de 2010 - 08:04:28 - Pío Moa

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De la Asociación por la Defensa del Valle de los Caídos me remiten una nota, acompañada de unas fotos que muestran el "desmontaje" talibanesco de la Piedad del Valle de los Caídos, a base de destrozar la estatua.

Actuando como gangsters, es decir, anunciando una cosa (que la obra empezaría este lunes) y haciendo otra (adelantándola al sábado, para pillar desprevenidos a los defensores del Valle) los jerifaltes de Patrimonio, saltándose además la autoridad legal del abad del Valle de los Caídos prosiguen su ya larga serie de provocaciones y desmanes. Son verdaderamente herederos de aquel Frente Popular, cuyos jefes tantas obras de arte destrozaron o robaron. No puedo poner aquí las fotos, pero espero que las mismas circulen ampliamente por Internet.

Es urgente presentar ya querellas contra semejantes sujetos, informar dentro y fuera de España, y propiciar acciones de protesta contra los delincuentes que gobiernan el país:

"Adjunto a continuación una de las fotografías que hemos tomado de La Piedad, como podrá comprobar, el manto de La Virgen ha sido golpeado con brutalidad auténtica. El lunes la Asociación presenta medidas legales contra el cierre del Valle y el desmontaje de La Piedad. Hemos conseguido ayer, llegar a todos los medios, y ya hoy domingo, también estaremos presentes, así como el lunes que emitirán una entrevista, que a primera hora de la mañana voy a realizar para Telemadrid, (informativo de las 14:00h).

Luz Trujillo, Asociación por la Defensa del Valle de los Caídos".

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El intelectual talibán Andrés Trapiello propone en El Chafardero Indomable, también conocido por El País, la destrucción del Valle de los Caídos, y afirma:

"Pocos dudan ya de que se cometieron crímenes parecidos en ambos bandos, pero tampoco nadie debería dudar de que las ideas por las que se combatió en uno y otro lado no pudieron ser más diferentes, en el de la República por los principios de la Ilustración (libertad, igualdad y fraternidad), fundamento de las democracias modernas, y en el de los sublevados por la conculcación de esos mismos principios, con la participación decisiva de curas, militares y capitalistas, aunque con frecuencia muchos republicanos no fuesen demócratas ni todos los que se pusieron junto a los fascistas fuesen fascistas. Podrán discutirse otras cuestiones (y llevan discutiéndose setenta años), pero esos son los hechos que hacen imposible toda simetría y que no tienen que ver ni con la lógica de la venganza en la que parece que algunos todavía están presos (sobre todo hablistas hertzianos y políticos) ni con esa equidistancia de la indiferencia".

Según este émulo del Frente Popular, los stalinistas, los marxistas guerracivilistas del PSOE, los anarquistas, los racistas del PNV y golpistas como Azaña o Companys, que formaban el Frente Popular, luchaban por los principios de la Ilustración y la Democracia. Bajo la sabia protección y guía de Stalin.

Naturalmente que no hubo simetría en los dos bandos. Uno de ellos destruyó la legalidad republicana, quiso y procuró la guerra civil e impuso un proceso revolucionario después de unas elecciones no democráticas; y el otro bando se levantó justificadamente contra aquellos sanguinarios talibanes avant la lettre, con quienes se identifica este ignorante promotor de la ignorancia Cierto que los sublevados no querían la democracia, pero entonces, tras la experiencia republicana, casi nadie creía en la democracia en España. Tales son los datos básicos y hoy ya indiscutibles, por mucho que adopten algunos una pose de indignación. ¡Y Trapiello pasaba por experto en la guerra civil y cuestiones relacionadas!

Tiene también gracia, triste gracia, su referencia denigratoria a los curas, cuando la Iglesia –curas y creyentes– sufrió la mayor matanza y persecución religiosa que haya sufrido jamás, probablemente, la Iglesia, con un sadismo escalofriante, un verdadero genocidio perpetrado por aquellos "ilustrados". Pero a este talibán antifranquista retrospectivo parece que no le importa demasiado, ni saca otra conclusión que la de que las víctimas se oponían a la Ilustración y la Democracia. Nunca la izquierda ni los progres han expresado el menor remordimiento por tales hechos. Verdaderamente no hay palabras.   

En cuanto a los militares, se dividieron casi por igual, como la propia sociedad, a favor de uno y otro bando. ¡Y los capitalistas, ah, los capitalistas...! Según las teorías marxistoides con las que parece comulgar Trapiello (revolución burguesa, etc.) fueron precisamente los capitalistas quienes crearon la sociedad de libertades "formales" que los ilustrados de la izquierda querían "superar". Así es la intelectualidad "progresista", no se le puede pedir coherencia.

Propone también el audaz ignaro una segunda Causa General por los crímenes del franquismo. Pero, puesto que unos y otros crímenes estaban más bien olvidados, hay que difundir ampliamente también la Primera Causa General. Por lo demás, la Causa General franquista se instruyó para castigar los crímenes del Frente Popular, algo que ya no es posible hacer hoy a la inversa, porque prácticamente todos los responsables han fallecido y no pueden defenderse. A menos, claro, que desmantelemos el estado de derecho, lo cual tampoco parece preocupar a Trapiello.

Lo único hoy posible y necesario es la investigación imparcial y rigurosa del origen, causas y hechos de la guerra civil, para poner la verdad en el lugar que ahora ocupan tópicos como los de Trapiello. El cual muestra una indignación beata y facilona, poniéndose imaginativamente por encima de los dos bandos. Naturalmente, él escribe desde la posición cómoda de aquellos intelectuales ingleses que Ortega ponía en solfa cuando la guerra civil. Podría preguntarse qué habría hecho él, con sus baratas condenas, en una situación extrema como aquella. Mas, por suerte para él y para todos, vive en una época de paz y prosperidad fundada, casualmente, por los ganadores de la Guerra Civil. Los cuales, de paso, también nos evitaron la guerra mundial y otra civil como pretendía el maquis de aquellos "ilustrados"; y, pese a no ser más que curas, militares y capitalistas, según los trapiellos, acercaron a España, en todos los órdenes, a la Europa opulenta mucho más que nadie antes o después. Unas ventajas que Trapiello, orgulloso, ingrato y comodón, desdeña o finge desdeñar con pose justiciera. 

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**** Muy apropiado que Marcos Ana, que nunca ha lamentado sus asesinatos, lea la proclamilla de los defensores de Garzón: la significación del montaje queda perfectamente definida.

**** Hay dos clases de votos: de identificación y de utilidad. Me parece difícil que una persona con sentido de la democracia se identifique con ningún partido actual. Queda la utilidad. Sostengo que el voto útil es el que señalé ayer, y por las razones dichas.

**** http://www.youtube.com/watch?v=nn5xp60SlNA&fea... Debiera ser difundido masivamente. Estas cosas producen cierta satisfacción. Creo que sin mis estudios no habrían sido posibles estas expresiones, no porque antes no se hubieran dicho o descubierto innumerables hechos (solo hay que pensar en las magníficas obras de Ricardo de la Cierva, César Vidal, etc.), sino porque me parece que nadie los había sistematizado, argumentado e insistido en ellos como un servidor; si bien, como podrá comprobarse, mis trabajos van más allá que Esperanza Aguirre en el análisis del problema: la guerra surgió de la destrucción de la legalidad republicana, y el destructor fue el PSOE ante todo, y el Frente Popular. También me produce cierta insatisfacción el vídeo, porque Aguirre no cita a nadie. La izquierda ha conseguido que mi nombre sea una especie de contraseña para el tabú ideológico, cosa que la derecha en general ha aceptado.

**** Me manda un amigo críticas en Internet protestando de que Esperanza Aguirre "me pague" o "gaste el dinero público" para que yo "adoctrine" a los profesores de instituto. Bueno, di una conferencia a un grupo de ellos por la ingente suma de 160 euros, lo que me hace dudar: ¿protestan porque creen que solo ellos tienen derecho a hablar y cobrar, o porque me hayan pagado tan poco, comparado con lo que ellos suelen percibir de la administración o de bancos o cajas de ahorro amigos (piénsese en Garzón y el Santander) y les duele tal desigualdad, ellos que son tan igualitaristas? Según otros, yo sostuve que "Franco aceptaba la democracia", algo que escandaliza mucho su denodada ignorancia. Claro que la aceptó, así como la república, aunque el comportamiento brutal de las izquierdas terminó haciéndole creer que la democracia era imposible en España, como ocurría en gran parte de Europa. En cuanto al "adoctrinamiento", siempre me he ofrecido a debatir con quienes sostienen ideas contrarias. Pero eso de debatir en igualdad de condiciones nunca les gustó a estos señores: prefieren acusar e insultar desde una posición de superioridad en el acceso a los medios de masas y de imposición en las aulas. Cada cual tiene sus preferencias, eso es verdad. 

Comentarios (113)

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1 Hegemon1, día 26 de Abril de 2010 a las 08:49
Se echa de menos, en falta más bien, que haya muchos más políticos, intelectuales o personajes de renombre que digan las cosas tan claras como Esperanza Aguirre. Y aún así la Presidenta se queda corta. Dentro del PP y de lo que hay en él creo sinceramente que es de lo mejor. Inlcuso la Cospe este fin de semana ha estado torpe, por no decir otra cosa, en el asunto Garzonita. Es este PPOE que no quiere que se le identifique con Franco y sin embargo parece hacer y ser todo lo contrario.

Argumentos hay de sobra para, no sólo en la Asamblea de Madrid sino en todas partes, tapar la boca a la izquierda. Muchísimos argumentos y ocasiones que el PP, digo este partido porque se supone que es el que puede hacerlo, tiene para sacar los colores a la izquierda. Pero recordemos que Rajoy renuncia al pasado porque sólo mira para el futuro y "a la economía lo es todo"


Elude la confrontación directa sobre la Guerra Civil y por ese acto cobarde el asunto se lo come. Es un error.

Hace falta un partido político nuevo. Cada día estoy más convencido. Y hace falta difundir la realidad histórica de los que ahora quieren pasar por víctimas los que no son más que verdugos y herederos directos de ese Frente Popular Criminal.

Reconozco que la estrategia de la izquierda de sacar la Guerra Civil a pasear para tapar otros asuntos más graves de la actualidad le salen muy bien. Este fin de semana no se ha hablado de Zapo y de la ruina, en todos los sentidos, a donde nos lleva. Merito igualmente del PPOE.

Sr. Moa, algun día veremos a algún político mencionarle para refutar a la izquierda. A lo mejor Espe lo hizo pero sin nombrarle. Quién lo sabe.
2 manuelp, día 26 de Abril de 2010 a las 09:14
Pues el señor Trapiello que pasa por ser un experto en nuestra guerra- su libro "Las armas y las letras. Literatura y guerra civil 1936-1939" es un icono, aunque a mi no me parece nada del otro mundo-, debiera saber de sobra los "principios" por los que combatieron algunos bastantes del bando republicano, que no eran precisamente los fundamentos de las democracias modernas, sino los de las dictaduras que, afortunadamente, quebraron en la URSS y China, años despues.

3 manuelp, día 26 de Abril de 2010 a las 09:20
Sigo pensando que son muy poco útiles esos votos para una posible regeneración democrática. Reconozco que, a ciertas edades, es bastante dificultoso engancharse en militancias políticas, pero es que la nación se está yendo por el desagüe- en todos los sentidos-, y si no surge un partido capaz de aglutinar a todos ó gran parte de los grupos dispersos opositores, no habrá solución.
4 manuelp, día 26 de Abril de 2010 a las 09:24
Sin quitarle méritos a la labor investigadora historiográfica del sr. Moa, yo señalaría que una parte de su éxito ha venido dada por el momento político en que apareció su obra. Por eso mismo los estudios de Ricardo de la Cierva y otros cayeron en saco roto en gran medida, porque todavía muchos españoles no habíamos experimentado las "delicias" del socialismo y del progresismo en general cuando las escribieron.
5 terrible, día 26 de Abril de 2010 a las 09:43
Trapiello nos recuerda mucho a Azaña. Comparte con él el desprecio por esos curas que, aparentemente, les dieron una educación amplia y profunda. Estuvo 6 años interno en los dominicos de la Virgen del Camino y los testimonios de sus compañeros de entonces retratan una época de felicidad y provecho. Parece que el agradecimiento y la generosidad no le adornan.
6 Hegemon1, día 26 de Abril de 2010 a las 09:50
En Inglaterra existe un Partido Liberal que siempre estuve entre los Conservadores y los Laboristas. Ahora es una alternativa y puede que los Conservadores tengan que pactar con ellos. ¿Por qué en España no hay una alternativa así?

En España existe un bipartidismo más acusado que en otras paises a pesar de los partidos pequeños nacionalistas.
7 egarense, día 26 de Abril de 2010 a las 10:04
#6 Hegemon 1...
Ese bipartidismo existe en mayor o menor medida en la mayoría de "democracias" porque es la mejor manera de controlar tanto a gestores como a gestionados. Al final todas las elecciones siempre las gana el gobierno...
8 Perita, día 26 de Abril de 2010 a las 10:09
Desengañesusté don Pío que el estado de derecho desapareció para los que vimos el juicio del 11-M on line.

Lo de Marta del Castillo o la libertad de uno de los asesinos de la Sandra Palo y otras muchas barrabasadas -que dicen legales- es la consecuencia lógica.


http://www.telefonica.net/web2/peritta
9 Sherme, día 26 de Abril de 2010 a las 10:16
Carta que le dirige Enrique Jardiel Poncela al periodista mexicano De María y Campos. (1)


Desde 1931 hasta 1936 los Gobiernos republicanos –y ésta es la rigurosa verdad, vista del modo más objetivo y frío - no hicieron nada útil y sí mucho perjudicial; no habían construido, pero sí habían destruido; no habían organizado, pero sí habían desorganizado; no habían hecho -en fin- nada en bien del país pero sí habían hecho mucho en su daño y perjuicio. Razón indudable: a esos gobiernos republicanos les tenía sin cuidado España, o, al menos, actuaban como si les tuviera sin cuidado. Causas a mi juicio, y sigo juzgando con toda frialdad y objetividad: fanatismo político; odio político; inconsciencia o mala fe cívica y patriótica. Desde el principio, la República (o sus gobernantes) echó abajo con saña sectaria cuanto se había hecho o se estaba haciendo antes de llegar ella, desde las estatuas de antiguos Reyes que adornaban los paseos, lo cual era poco importante, pues sólo afectaba al adorno de las ciudades, hasta los objetivos trascendentales para el país singularmente Obras Públicas y Agricultura: sus dos puntos más vitales. Y paralizó en el acto todas las obras hidráulicas en marcha, que eran muchas (cumpliendo un programa de «Confederaciones Hidrográficas» espléndido, creado y puesto en marcha por la Dictadura) y las dejó desmoronarse en lugar de acabadas y planear otras nuevas que el país necesitaba (como Franco, por ejemplo hace en la actualidad) e igual procedió con las carreteras y caminos, ferrocarriles, puertos, etc. Y organizó en cambio una Reforma Agraria de tal modo ruinosa para la economía Nacional, que uno se preguntaba estupefacto si aquello era la obra de un loco, de un memo, de un agente extranjero o de un criminal, preguntas que uno se repetía al ver de qué modo, más disparatado aún, se llevaba a cabo aquella Reforma. En realidad su autor y ejecutor - un tal Marcelino Domingo- tenía de todo un poco, aunque principalmente de memo y de loco. Ya de muerto: Dios le haya perdonado, porque el país nunca podrá perdonarle. Periódicos gubernamentales y de partidos de izquierda jaleaban la conducta de los gobiernos de la República. Uno de ellos, Heraldo de Madrid (cuya redacción casi en pleno se encuentra entre ustedes, ahora en calidad de refugiados), no sólo jaleaba sino que se obstinaba reiteradamente en la mentira y el daño más perjudiciales; recuerdo a este respecto que durante los cinco años de República, el Heraldo publicó a diario un «entrefilet» que decía: GOBERNAR NO ES ADOQUINAR, con lo cual quería decir que Gobernar no es construir carreteras; y lo que el Diario perseguía al repetir una y otra vez aquello era atacar la labor inmensa de construcción de carreteras que había llevado a cabo la Dictadura: carreteras como las mejores del mundo y gracias a las cuales se circula por España. En países como el nuestro, siempre insuficientes en comunicaciones, gobernar es construir carreteras precisamente: Gobernar es adoquinar. Pero había que atacar a lo anterior, aunque lo anterior fuera inmejorable, aunque fueran carreteras excelentes; y, todo por odio político. Los pocos diarios que no eran gubernamentales y que pretendían hacer ver lo insensato y antipatriótico de paralizar obras beneficiosas para el país sólo por odio político a los que las habían comenzado, y que aquella reforma agraria iba a acabar con la economía nacional en unos pocos años, eran tildado s de reaccionarios, de cavernícolas, de «carcas» (o clericales), etc. Y en nombre de la libertad de prensa -que las izquierdas habían siempre preconizado-, esas izquierdas perseguían a dichos periódicos y los arruinaban a multas y a suspensiones. A raíz del llamado Diez de Agosto la República suspendió para siempre ciento cuarenta y cuatro diarios en toda España. Con algunos diarios aún fueron más lejos, y se apedreaba sus edificios y se les tenía amenazados constantemente de incendio. El grito de ¡A quemar ABC!, ¡A quemar El Debate!, ¡A quemar La Nación!, fue clásico de, las masas callejeras por aquellos días. Por fin, una tarde, quemaron La Nación que dirigía Delgado Barreta, uno de los periodistas más capacitados que ha tenido España, y que más tarde, en 1936, habían de asesinar en la Cárcel Modelo de Madrid. Ejerciendo sobre sus contrincantes todas las limitaciones posibles a la libertad, la República concedió, en cambio, a sus correligionarios cuantas licencias y libertades pueden existir en el mundo. (Tal conducta no era nueva en España y había sido seguida siempre que las izquierdas habían gobernado: y yo aún recordaba y recuerdo cierto cantable de una antiquísima zarzuela, estrenada, antes de mi nacimiento, que respecto a este asunto, decía:

La libertad de todos proclamo en alta voz...
¡Y que muera quien no piense igual que pienso yo!


Estos cuatro malos versos de un cantable de zarzuela encierran más «doctrina» política de izquierdas en España que todos los volúmenes que se han escrito, desde Adán y Eva, acerca de tal tema.) El resultado de semejante desigualdad de trato, propio sólo de un sistema de gobierno tiránico, pronto dio sus peores frutos y los partidos agitadores y los agitadores particulares comenzaron a campar por sus respectos, con la consecuencia de propagandas subversivas de todo género, huelgas parciales y generales, bombas y petardos en calles y edificios, sabotajes a ferrocarriles, fábricas, saltos de agua, centrales eléctricas, atentados personales, atracos en ciudades y carreteras, asaltos a Bancos y Cajas de pago, robos a mano armada, etc. Las fuerzas coercitivas: «Guardia Civil», «Carabineros», «Guardias municipales», y Policía (y hasta una nueva, especial, de ataque directo, que creó la República denominándola Guardia de Asalto) pronto fueron rebasadas por la audacia y la pugnacidad de quienes luego no veían castigados sus desmanes: pues a todo desmán como los citados, se le llamó ya actividad social, y lo social era tabú, y debía ser respetado, aunque fuera delito. ¿Por qué sucedía todo aquello bajo aquel régimen? ¿Por qué si la República había venido por «sufragio» -o sea por la voluntad del país- se la boicoteaba y atacaba constantemente y los ataques venían justamente de los que más habían contribuido a proclamarla? La respuesta es el axioma que antes le he expuesto, amigo De Maria: que el español nunca ha sentido ni amado la República y que si se da cuenta de que tiene libertad, abusa de ella. Y que su idiosincrasia es de naturaleza anarquista. Sólo que en España, y más aún fuera de sus fronteras, nadie quiere aceptar esos axiomas.
10 Sherme, día 26 de Abril de 2010 a las 10:17
(2)

Fue, pues, durante la República (¡Oh paradoja!) cuando la represión (o sea la opresión) se practicó en España de verdad y de manera por primera vez brutal: de una manera como no había habido ejemplo en España ni los ha vuelto a haber después, aunque las propagandas hayan afirmado y divulgado lo contrario. La Guardia de Asalto, por ejemplo, creada por la República, llegaba en camionetas abiertas, se tiraba de ellas aún en marcha y pegaba con porras a todo el mundo, culpable o no, sin preguntas previas, sin indagar, sin diálogo: como jamás había ocurrido ni había de volver a ocurrir en España, donde la autoridad ha sido siempre relativa y donde el que un ciudadano se enredase a cachetes con un guardia había sido siempre un espectáculo familiar y sin consecuencias demasiado molestas para el ciudadano. Jamás había pegado a los españoles con porras ninguna autoridad hasta que la República creó y utilizó la Guardia de Asalto (claro que para llegar a asesinar a un diputado, sacándolo de su casa y matándolo a tiros en una de sus camionetas cierta noche, como hizo en 1936 con Calvo Sotelo, le faltaba aún camino que recorrer a aquella «docta corporación»). Y esa «Guardia de Asalto» funcionó hasta que la suprimió Franco, que no necesitó nunca fuerza que pegase con porras en las cabezas para mantener el Orden público en las ciudades de su mando, ni en la guerra ni en la paz. (Ésta es la verdad exacta también.) Pero hasta la Guardia de Asalto llegó a estar rebasada y no por las «derechas», ciertamente, que no podían ni mover un dedo, sino por las izquierdas que ya no querían República, como en el fondo no la habían querido nunca; Y contra cuyos principales ataques tuvo esa República que dictar una Ley especial -que se llamó Ley de Defensa de la República- y cuya lectura debían practicar un rato todas las tardes los señores de la O.N.U. para que supiesen lo que es canela y las libertades y la democracia que les concedía a los españoles el régimen «legal» que abatió el General Franco. Roto el dique, las aguas avanzaron mucho y muy deprisa; y, como siempre, la desviación del edificio social nacional se inclinó hacia un extremismo progresivo, según las Leyes del equilibrio de todas las revoluciones que en el mundo han sido: pues la República Española de 1931 no fue sino una revolución, que duró, con alternativas, cinco años y tres meses: al cabo de los cuales desbocó en la anarquía: y trajo la guerra. (Porque la guerra no la trajo Franco, sino la anarquía ya insufrible en que había caído el país. Esto también es una verdad exacta, contrariamente a lo que dicen las propagandas.) Y porque aquel extremismo era –como siempre- progresivo, sucedía que el extremista de hoy era considerado como moderado mañana por los nuevos extremistas: considerados como tibios al día siguiente; y así siguió el ciclo hasta llegar a lo que ya no podía extremarse más. En el campo, la situación pronto fue terrible; y en él, a los delitos que ya se cometieron en las ciudades, había que sumar el incendio de cosechas antes de ser recogidas: por el caritativo procedimiento de rociar perros con gasolina, prenderles fuego y echarlos a correr, huyendo, por los campos de trigo, cebada, etc., y la tala de árboles centenarios ( los olivos, en Andalucía, región muy dominada por el anarquismo, cayeron a millares); y el asesinato de todo aquel que quería oponerse a tan noble labor. A todo se unió la quema de conventos e iglesias en las ciudades, lo mismo los modernos y sin valor intrínseco que los antiguos y llenos de valor histórico (cuadros, esculturas, bibliotecas con ejemplares raros, etc.) y el asesinato de algún que otro cura, como aperitivo o vermouth de comidas fuertes futuras. Pero, para las personas provistas de sentido moral, había otra cosa peor: la mentira sistemática, el descarado cinismo y la calumnia que la República de 1931 manejó, instituyendo en España esa moda -que ahora azota al mundo entero- y que no hay más remedio que declarar que ha sido y sigue siendo la característica de las izquierdas españolas (y de muchas izquierdas extranjeras), ya en su propio país (y en el poder o en la oposición), ya al refugiarse en alguna otra nación fuera de España. Porque sucedía que aún veíamos los espectadores a los incendiarios, que se alejaban, cuando ya se les echaba la culpa del incendio a las «derechas», que no habían tocado pito ninguno en el asunto, y se hacía con ese motivo una redada de derechistas, camino de las cárceles. Y aún se hallaba caliente el cadáver de un asesinato en una calle por un individuo del que se podía decir hasta el nombre, y ya se vociferaba y se escribía en los periódicos que aquella muerte era una provocación derechista, con el mismo epílogo siempre. Alentadas en sus peores instintos por la impunidad y cada vez exaltadas por el propio desorden, las masas comenzaron a desmandarse sin freno por todas partes. Y el eterno anticlericalismo -propio de los países muy clericales- estalló en el nuestro una vez más: Y ahora ya los asesinatos de gente de Iglesia fueron algo más que un aperitivo. Matar al Cura llegó a ser un ideal en todo pueblecito español; ideal que fue logrado sobradamente en 1936 y 1937, en cuantos lugares quedaron bajo el dominio del gobierno de Madrid, y luego de Valencia: de lo que resultó la bonita cifra, en números redondos, de 33.000 curas asesinados.

No ha leído usted mal, amigo De María y Campos; treinta y tres mil curas he escrito, porque fue verdad; Y no añado los 14 obispos, ni las monjas, pues de éstas no sé el número. (Por cierto que a estas alturas todavía no se ha enterado de ello el Vaticano, pues no enterarse llamo yo a presentar una protesta [12 de agosto] ante el Gobierno rojo y seguir recibiendo siempre que él quiso al representante de ese gobierno ante la Santa Sede. ¡Presentar una protesta! Una «protesta» por el asesinato de un ejército de religiosos y religiosas con 14 obispos al frente, como si se tratara de «un incidente fronterizo»...¡Limitarse a protestar por millares de crímenes y destrucciones heréticas, cometidas urbi et orbi! Y uso un término dilecto del Santo Padre.) Pero hacia el año 1934 y siguientes, ya no se habló de derechas ni de izquierdas. Surgieron dos nuevas palabras sustitutivas de aquéllas, ya inexpresivas y bobas y así las izquierdas ya se llamaron a sí mismas marxistas, aunque nadie había leído a Marx, que -como usted sabe y sabe todo el que ha intentado leerle es el más confuso, farragoso, pesado e indigerible publicista que haya podido dar la Sociología. Pero no hacía falta leer ni haber leído a Carlos Marx, ni siquiera haberlo intentado, porque tampoco las masas marxistas tenían por qué saber qué era el marxismo; bastaba con «serlo». Y a las derechas se las llamó fascistas, también sin necesidad de que nadie supiese cuál era el ideario del fascismo: bastaba con saber -o con creer- que fascista era la concreción y el resumen de toda la perversidad y la vileza capaces de albergarse en pecho humano, Y con eso “ya se tenía la clave de la historia política contemporánea del mundo”, a saber: la eterna lucha entre el Bien y el Mal;

(…)
11 Sherme, día 26 de Abril de 2010 a las 10:19
(3)

Fue cuestión de meses. ¡Pero qué meses! ¡Los que van de febrero a julio! (Y los que vinieron después, claro...) Todo se desató en aquellos cinco meses y pico. Dueñas del poder las izquierdas, con la rabia, además, de haber sido vencidas en octubre, cuanto ya le he dicho de desórdenes, delitos, atentados a la propiedad privada y pública, sucesos «sociales», desastres en el campo, etc., llegó a su límite y avanzó progresivamente de su límite. Las Juventudes Socialistas desfilaban, ya uniformadas, con sus emblemas de la hoz y el martillo, y sus banderas rojas, por las calles -como una «fuerza regular»- de regreso de su instrucción y de sus ejercicios de tiro en los alrededores de las ciudades. El Partido Comunista autónomo operaba también, igualmente armado, a la vista de todos. Y las organizaciones «C.N.T.», «F.A.I.», «U.G.T.» y «P.O.U.M.». Las derechas se hallaban en las cárceles, pero en cantidades infinitamente más numerosas que lo habían estado las marxistas, con la diferencia, como es natural, de que éstas lo habían estado a raíz de haber actuado en una revolución anarquista y comunista contra el país, y las derechas lo estaban por haber sofocado esa revolución. Se hablaba franca y descaradamente de hacer la Revolución Roja en plazo breve. ¡Esta vez va a ser un 34 largo! - se oía en bares y tabernas, dicho a gritos, aludiendo a que se iban a repetir -aumentados- los sucesos de 1934. Por entonces me ofrecieron un trabajo de cine en los «Estudios C.E.A.», de Madrid. Dudaba en aceptar la realización de las cuatro películas cortas cómicas que me proponían, muy bien pagadas, sospechando que la hecatombe política que se avecinaba no me iba a dejar concluirlas (como así ocurrió); pero uno de los empleados de los «Estudios», de los más antiguos militantes del Partido Comunista, me dijo: -No te preocupes; acepta; te da tiempo. La «cosa» no será hasta octubre...y acepté sin dudar porque «aquél» sabía lo que decía, y -como buen comunista- hablaba siempre en serio, pues ni conocía la broma ni sabía ya reír.

¿Se sabe en México y en el mundo que el Movimiento de Franco se adelantó en España a una Revolución comunista, planeada y decidida para octubre de 1936? Seguro que no se sabe. Y, sin embargo, en España se sabía: era ya valor convenido.

En junio, la situación era insostenible. Decir Viva España era ya en junio un grito «subversivo» que significaba la cárcel inmediata. Pero Muera España estaba admitido y SE DECÍA. También se decía por todas partes Viva Rusia; pero eso, después de lo del MUERA citado, ya no era mucho decir... Los militares de uniforme eran abucheados en las calles. Y si alguno se aventuraba solo en un barrio extremo, se exponía a tener que defender la vida a tiros. Y si lo hacía, estaba perdido. Cuadrillas de mujeres recorrían las ciudades gritando: ¡Hijos, sí; maridos, no! Y si eran hombres los que desfilaban, las voces eran: ¡Rusia, sí; España, no! Contrapunteados por ¡U.H.P.! ¡U.H.P.! (iniciales de la consigna Uníos Hermanos Proletarios.)

A la salida de las ciudades bandas de atracadores desvalijaban los coches, y ya nadie se aventuraba a salir a la carretera. Grupos de hombres con una manta extendida en la acera, exigían una «limosna» al transeúnte en innúmeras esquinas urbanas, gruñendo torva y amenazadoramente: ¡Obreros parados! En todos los sitios y por el mismo procedimiento del gesto amenazador, se pedía abiertamente Para el Socorro Rojo o Para las Organizaciones Antifascistas o Por Thaelmann o Por Prestes; nombres de héroes marxistas que nadie conocía pero que debían aceptarse como héroes. En el Congreso de los Diputados se había llegado a extremos verbales tan soeces que no puedo ni estampar aquí a usted, por mutuo respeto. Pero un día se habían pronunciado palabras peores que las más soeces. Al final de un discurso del diputado de derechas Calvo Sotelo, en el que enumeraba los delitos públicos cometidos en los últimos meses en España con la indiferencia del Gobierno ante ellos, la diputada de izquierdas Dolores Ibárruri (llamada con cursilería que había de resultar trágica: Pasionaria) comentó: Este hombre morirá con los zapatos puestos. Lo cual era un comentario sin precedentes en ninguna Cámara de Representantes del mundo; pero el comentario de esta mujer sin alma que pedía a las masas la abolición de la compasión y de la piedad y que en los mítines gritaba ¡Viva la guillotina!, pronto quedó convertido en una fruslería al ver que lo de morir con los zapatos puestos le ocurría, en efecto, a Calvo Sotelo. Fue un crimen de Estado: inauguración que en España había también de corresponder a las izquierdas y que hasta creyeron poder justificar. Los hechos sucedieron así: un capitán de Guardias de Asalto, comunista, llamado Castillo, le pegó dos tiros en una revuelta a un tradicionalista llamado Llaguna; familiares de éste (o amigos) tiraron contra Castillo en una calle y le mataron a su vez. Lo de Llaguna, claro, no se había «ni comentado» por ser un tradicionalista; pero al ocurrir lo de Castillo, las izquierdas rugieron pidiendo venganza. Y en la noche del 12 al 13 de julio, a las tres de la madrugada, una camioneta de Guardias de Asalto, la señalada con el número 17, a las órdenes de un capitán de la Guardia Civil -expulsado del Cuerpo por los sucesos de 1934 y readmitido al volver las izquierdas- fueron a casa del diputado y cumpliendo órdenes superiores, le obligaron a vestirse, rompieron el teléfono para que no pudiera comunicar con nadie, le arrancaron de los brazos de su mujer, le subieron a la camioneta y, mientras ésta rodaba a toda marcha por la calle de Lista, lo mataron de dos tiros en la nuca, dejando el cadáver en el depósito del Cementerio del Este.

Cuando la noticia se extendió al otro día por España, hubo una especie de silencio impresionante. Pero cuando se vio que el Gobierno suspendía los dos periódicos que daban la noticia íntegra -El Debate y La Época- y que se clausuraban las Cortes para no hablar de aquello oficialmente y que la declaración de un Consejo de Ministros reunido ante el caso decía, en pleno cinismo increíble, que -...”el Gobierno estaba dispuesto a evitar la repetición de casos como aquél y que se esforzaría en mantener el espíritu de convivencia entre los españoles” cuando el país vio -con estupefacción- que lo que habían ordenado o al menos aprobado el crimen, después de anunciarlo públicamente en el Parlamento (caso insólito) hablaban de evitar su repetición, una ola de indignación callada, pero abrasadora, recorrió España, de Norte a Sur y de Este a Oeste. Cinco días más tarde había de reunirse un pleno de las Cortes para prorrogar el estado de alarma en que jurídicamente se gobernaba; y en esa reunión Gil Robles y el Conde de Vallellano acusaron al Gobierno de aquel crimen de Estado. Martínez Barrios (Presidente) y el señor Barcia (Ministro de Estado) trataron de defenderse, desvirtuando la realidad del hecho, en dos discursos hipócritas y falsos: y ahí, oficialmente, iba a acabar todo el asunto Calvo Sotelo. (Al lado de cuya muerte, la del duque de Enghien, durante el Imperio Napoleónico, era una broma, pues, a la postre, el duque no era diputado de ningún Parlamento de Francia; ni se le mató en nombre de la libertad de la República, aunque ya se había matado bastante en Francia en nombre de «aquello», pocos años antes.) La reunión terminada, y desde allí mismo, sin detenerse en Madrid ni a tomar café, Gil Robles, Vallellano, y cuantos diputados no afectos al marxismo había en la reunión, enfilaron las carreteras hacia las fronteras: unos hacia la de Francia y otros hacia la de Portugal: porque ya todos los que decían la verdad en España en julio de 1936 temían por sus vidas. Todo español no marxista (NEUTRAL) temía en aquel momento en España por su vida. Y todo español no marxista o neutral pensó y se dijo entonces resueltamente: -¡Hasta aquí «han» llegado! ¡Ay! Habrían de llegar mucho más allá... y pronto.
12 Sherme, día 26 de Abril de 2010 a las 10:21
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A partir de aquel instante y de un modo acelerado, casi todo el país se preparó. La Falange (que seguía siendo muy poco numerosa, a pesar de lo cual se había batido bravamente en los últimos tiempos contra los pistoleros marxistas en las calles y llevaba ya 50 muertos) creció en toda España en millares de afiliados y cada militar no marxista limpió su pistola y aguardó órdenes; y misteriosos enlaces, no se sabía de qué organización, se agitaron febriles, de unas ciudades a otras. Todo el mundo esperaba el «choque», en suma.

Y lo propio ocurría en el «campo» marxista. El partido socialista gravitó cada vez más hacia el comunismo revolucionario, apartándose de la fracción -llamemos gubernamental - de Indalecio Prieto, que era el único cerebro despejado que tenían las izquierdas, para seguir a Largo Caballero, ya disparado en el marxismo y ya orgulloso de que le llamasen los suyos el Lenin español. Todas las organizaciones de izquierdas se hallaban ojo alerta. Se encarcelaba a las derechas por redadas, que, en Madrid, sólo, eran de 250 a 300 personas diarias. La Prensa no marxista dejó de existir prácticamente; mientras la marxista llamaba al combate a sus huestes, anunciándolo próximo. «Ateneos Libertarios» y «Comités» repartían consignas atroces; y hasta las organizaciones comunistas infantiles (llamados pioneros) tuvieron su misión futura señalada. Se confeccionaban listas con los nombres de las personas que había que matar en el primer momento; y otras con los nombres de aquellos a quienes había que matar en «segunda vuelta». Se repartían en los Centros de izquierdas instrucciones de ataque enseñando el mejor manejo de todo instrumento ofensivo: desde la dinamita hasta la hoja de afeitar dispuesta en un mango, «instrumento propio para atacar a la víctima cuando ya está en el suelo» (textual, pues yo leí esas «instrucciones»). Y todo esto con la aprobación y el estímulo del Gobierno, del que era presidente Santiago Casares Quiroga.

Una «Olimpiada Popular» (Comunista) que había de celebrarse en Barcelona en agosto, reuniría en España «combatientes marxistas de todos los países». (También esto lo leí yo entonces en una «hoja» marxista de «Plan de ataque» y esos «combatientes» marxistas de todos los países eran las ya «pensadas» Brigadas Internacionales, que estuvieron armadas, equipadas, instruidas y listas para la acción a últimos de septiembre.)

Y así llegamos al 17 de julio de 1936, en que, a las 5 de la tarde, se sublevaba o alzaba, el Ejército de África, resuelto a concluir con el estado de cosas que iba estrangulando a España. Y el 18 a 19 se sublevaban todas las guarniciones de la península, con sendas luchas callejeras; triunfantes en unas provincias y fracasadas y ahogadas en sangre por los rojos en otras. A estos sublevados -o alzados- por la Patria, por el honor, por la independencia española, por la justicia y por el derecho a la vida de las gentes, se les llamó ya en todo el Mundo: REBELDES. Para ser exactos y no mentir tenían que haberle agregado a esa palabra seis palabras más: REBELDES AL CRIMEN Y A LA ANTIPATÍA. Porque eso eran.

Ésta es la verdad, toda la verdad y nada más que la verdad.

Al conocer la noticia de África, la izquierda en masa, como un gigantesco monstruo amenazado, bramó, y escupió las palabras más feroces de su feroz vocabulario. Pero como las palabras ya jugaban poco -y sólo iban a ser buenas, en lo sucesivo, para la propaganda y para engañar a todos los hombres de buena fe y de buena voluntad del Mundo- la izquierda entró en acción. ¡Pavoroso espectáculo el que pronto produjo aquella acción!

Mientras en la Prensa y la Radio se mentía que la sublevación estaba ya yugulada, el Gobierno repartió todas las armas de todos los parques de Madrid, Barcelona y demás ciudades donde realmente había sido yugulada la sublevación, entre todas las organizaciones marxistas, incluidos los cañones: armando a todo marxista y a todo simpatizante, y, por si fuera poco, abrió las cárceles de esas ciudades para todos los presos de delitos comunes, y también entregó armas a aquellos hombres. Y los incitó a matar.

Esta es la verdad, toda la verdad y nada más que la verdad.

Usted, amigo mío, puede imaginarse las consecuencias. Convencidas esas masas armadas de que los sublevados eran muy pocos (y bien pocos eran, como verá más tarde); convencidas de que ninguna fuerza humana podía oponérseles; no creyendo en la intervención posible de ninguna fuerza divina; incitados a matar; preparados un día y otro a una revolución marxista que había de estallar en octubre y empujados por un Partido Comunista, que también había crecido en pocos días hasta alcanzar la suma de 60.000 afiliados, aquellas masas ya sólo pensaron en realizar, tres meses antes de lo previsto, la revolución marxista, que había de hacer tabla rasa en toda la Nación. (A este error inicial rojo de hacer la revolución antes de ganar la guerra, malgastando los primeros meses en una actividad criminal, que restó combatientes a sus líneas de fuego, debió Franco el que las escasas fuerzas con que al principio contaba, no fuesen aplastadas bajo el abrumador peso de la masa y el número. Pero de las «causas» de la victoria y de la derrota ya hablaremos.) En consecuencia, el choque entre sublevados y marxistas fue inmediato a la sublevación de África en toda España. O más claro: la noticia de la sublevación de África fue la orden de ¡Fuego!, para ambos bandos. Y ya el resultado en cada provincia dependió de cuál de las dos fuerzas fue más rápida, más intrépida y más audaz. En las provincias en que inmediatamente se echaron a la calle los sublevados, los sublevados fueron dueños en seguida del mando: y estas provincias fueron nacionales; pero en aquellos sitios en que los sublevados estuvieron retrasados, o tímidos, o indecisos, o no salieron a las calles, actuaron en el acto los marxistas, y dominaron ellos y mandaron ellos ya, emprendiendo automáticamente sus matanzas. Aun así, los nacionales no dominaban por completo en todas las provincias en que habían vencido, pues gran parte de aquellas provincias quedaron bajo control rojo; es decir, que (aun sus propias provincias) los nacionales tuvieron unas completas y otras incompletas y a fines de julio sólo tenían completas 18 e incompletas seis. Y tuvieron que luchar particularmente en dos capitales (después de ser suyas), Sevilla y Granada, porque en ambas los rojos se hicieron fuertes en sendos barrios: los de Sevilla, en Triana; y los de Granada, en el Albaicín. Estos últimos no rindieron las armas hasta el 25 de julio, y los de Sevilla, hasta el 5 de agosto. (Más tarde tendré que volver a tocar este tema.)
Y en Madrid y Barcelona (donde los sublevados fueron ahogados en sangre muy pronto), y en todo el territorio rojo, el asesinato -al vencer «ellos»- se convirtió en «una de las Bellas Artes». Y se empezó a asesinar (con martirio o sin martirio previo), primero por razones políticas; y luego por antipatía personal; y por odio; y por rencor; y por envidia; y por diferencia de clases; y por asuntos particulares; y por deudas de dinero; y por rivalidades amistosas, amorosas y profesionales; y por ser cura; y por ser rico; y por ser creyente; y por tener en casa un retrato del Papa (cosa que luego agradeció poco el Papa) o un retrato del Rey, o una bandera nacional; y por confusión de un apellido; y por ser suscriptor de un periódico de derechas; y por llevar un escapulario o unas medallas; y por ser pariente de un militar o un político significado en el otro «campo». Y al final ya se asesinó por llevar cuello y corbata; y por usar bigote recortado (que decían que era moda monárquica); y por gusto de asesinar. (Ellos decían dar gusto al dedo.) Robados todos los coches particulares (menos los de los marxistas) entre el 18 y el 19 de julio (a mí me robaron un Ford 8, comprado a plazos a fuerza de escribir y de trabajar, pero yo era para ellos un burgués por no haber hecho nunca literatura de izquierdas), e instalados en esos coches, pintarrajeados de iniciales y símbolos, bandas de aquellos hombres armados, mezclados los hombres de ideas con los delincuentes vulgares, y dándose nombres idiotas, pero cuya actuación convirtió en espantosos, La escuadrilla del amanecer, Los linces de la República, Los hijos de La Pasionaria, etc., recorrieron las ciudades y el territorio de punta a punta, a todas horas del día y de la noche (sembrando y creando en las ciudades el terror al motor) en busca incesante de víctimas que asesinar, y que eran asesinados en lugares «dedicados a eso» (próximos a Madrid, la Casa de Campo, Paracuellos, San Antonio de la Florida, etc.), lugares a los que, luego, acudía la chusma, principalmente las mujeres: y muchas llevando a sus hijos, a profanar los cadáveres con el insulto y de otras formas que no deben contarse. Yo he visto la cabeza del general López Ochoa, asesinado en el Hospital Militar de Carabanchel (Madrid) donde se hallaba, clavada en un palo y paseada por la muchedumbre marxista entre aplausos, porque López Ochoa, antiguo izquierdista, había sido jefe de las tropas que dominaron Asturias en la rebelión de 1934: un «traidor».
13 Sherme, día 26 de Abril de 2010 a las 10:22
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Y aún no se ha calculado del todo las personas que fueron asesinadas por las izquierdas del 36 al 39, porque ese cálculo es imposible. En Madrid solamente, pasaron de 140.000 almas. (Ciento cuarenta mil almas: el doce y medio por ciento de su población total.) En toda España, seguramente pasan del millón. Meses enteros, desde mi casa, he oído yo por las noches, gritar a los que estaban asesinando. Por el día, los ruidos de la ciudad ahogaban esas voces. Y YO HE VISTO los ríos de sangre que manaban del Depósito de cadáveres de Madrid, en cuyo recinto la sangre alcanzaba en el suelo cuatro dedos de altura. LO HE VISTO YO: un día que fui por si estaba allí el empresario de teatro que estrenó mis primeras obras en un acto, José L. Campúa, y que, efectivamente, estaba allí, en los montones de muertos, deshechos a tiros. Yo he visto muchas más cosas, pero he visto demasiadas cosas increíbles para poderlas contar.

Aquellas bandas de forajidos, que pronto fueron llamados milicias y milicianos, pasaron de ser bandas, a ser multitudes, e invadiéndolo todo y deshonrando sus propios apelativos Confederación Nacional del Trabajo, Unión General de Trabajadores, etc., se convirtieron simplemente en verdugos y plagaron de cuerpos palpitantes todas las carreteras de su España, durante días, durante meses; durante dos años. Irrumpían en las casas de todo el país, sacaban a los hombres, o a las mujeres, elegidos a la rastra, fuera de día o fuera de noche, y se los llevaban a darles el paseo, que ésa fue la expresión popular del crimen. Y al que intentaba en nombre de algo protestar, se lo llevaban con la víctima. Del robo y de la expoliación hecha en todas partes, no creo que necesite hablarle; supuesto que ya le habló de lo que ocurría con las vidas humanas, es ocioso decirle lo que ocurría con los bienes y propiedades. En 1939 cada español no marxista había conservado en su poder lo que no le gustó a ningún marxista desde julio de 1936 hasta entonces: exclusivamente eso y miles de familias perdimos toda nuestra casa: y hablo de los que no habíamos tenido actividades políticas antes de la guerra ni durante ella.

En agosto y septiembre de 1936, todos los lugares aptos (o no) para ello, aparecían llenos de unos extraños mapas, hechos con arenas de colores, de propaganda comunista; y de estatuas de cartón, de propaganda comunista; y de pancartas, affiches, banderas, banderolas, folletos, fotografías, de propaganda comunista. Fue el delirio en propaganda comunista, porque consideraban la guerra ganada en diez o doce días y ya no disimulaban su verdadero objetivo, que era la sovietización de España y la muerte de todo ser humano que no se sometiese a esa tiranía. Resumiendo: exceptuando a los marxistas o simpatizantes marxistas, más o menos sinceros, EN EL TERRITORIO «LEAL» SÓLO SALVÓ LA VIDA EL QUE PUDO ESCONDERSE O REFUGIARSE EN UNA EMBAJADA. (Y de éstos, no todos.) Pero se acabó lo espantoso y vaya los hechos guerreros, que quizá usted tampoco conoce, y que se merece usted conocer.

El 19 de julio la España de Franco -o nacional- contaba con 26 provincias incompletas, frente a 24 provincias completas (y los trozos de las incompletas) que tenían los marxistas o rojos: pues así hay que llamar a unos y a otros para ser justicieros y exactos. El territorio rojo era muchísimo más extenso que el nacional, e infinitamente más rico en industrias y minas. El territorio nacional era, en cambio, más rico en ganadería y agricultura, pero esta ventaja se contrapesaba por un exceso de población en relación con la extensión del terreno: los daños ya causados, anteriormente, por el gobierno republicano en el suelo y riqueza, eran comunes a los dos territorios.

DIFERENCIAS INICIALES DE LOS DOS BANDOS QUE REDUNDARON EN BENEFICIO DE LOS «NACIONALES»: los nacionales dominaron rápidamente sus provincias y hubo luchas callejeras diez o doce días en las provincias que más, que fueron Sevilla, Granada, Mallorca y Zaragoza. Pasados esos diez o doce días máximos, los "nacionales" tuvieron el orden interior garantizado y pudieron dedicarse sólo a la guerra en todos sus aspectos de acción en campaña, fabricación de municiones y material, etc. Los rojos, por el contrario, y como queda dicho, se dedicaron a hacer la revolución en su territorio, robando, matando, persiguiendo «fascistas», y destruyendo: y vivieron más preocupados por la revolución comunista que por la guerra, singularmente en los primeros meses; hasta que el Partido Comunista (Gobierno Negrín) gobernó de hecho, de derecho y en plena autocracia.

SEGUNDA DIFERENCIA: los nacionales estuvieron desde el primer instante unidos entre sí (las discrepancias entre falangistas y tradicionalistas no surgieron hasta 1937 y fueron leves, no afectaron al orden y concluyeron con la fusión de las dos fuerzas hecha por Franco y que ya he explicado). Entretanto, los rojos, aunque unidos en el marxismo, estaban desunidos en el fondo y eran hostiles entre sí: comunistas-socialistas contra anarcosindicalistas. Esta hostilidad llegó a ser odio: cada vez más vivo, conforme la victoria de Franco se fue dibujando y se fue dibujando la propia derrota. Los anarquistas y anarcosindicalistas (C.N.T. y F.A.I.) eran -como también he dicho- numerosísimos; y muy valientes; y furiosamente anticomunistas o (Españoles individualistas, no lo olvide usted nunca...) El comunismo tuvo que darle la batalla: y la dio -mayo de 1937- en seis días de combate en las calles de Barcelona, con tanques y llevando tropas del frente de Aragón, incluso. (Yo estaba en Barcelona y vi eso también.) Vencieron los comunistas-socialistas (Gobierno Negrín) y durante noches y noches los vencedores hicieron una callada pero tremenda limpieza de vencidos (por limpiar entiéndase MATAR). (Los vencidos y diezmados no olvidaron nunca y se vengaron de los comunistas, acogotándolos por el mismo procedimiento en las calles de Madrid, ya casi al final de la guerra -marzo de 1939- en la llamada Semana Comunista, cuando ya las gentes de Franco se apretaban las cartucheras para entrar en Madrid, y en aquella semana, a su vez, los comunistas cayeron a montones bajo el ataque sin cuartel de los anarcosindicalistas.) Anarquistas sueltos, que guerreaban "por su cuenta" con sus grupos de adictos, fueron también muertos por los comunistas; ejemplo: Durruti. Estas muertes, naturalmente, se presentaron como accidentes de campaña, muerto ante el enemigo, etc. Y los propios soldados rojos se lo creían.

Otro enemigo suyo aplastó el comunismo: el P.O.U.M., partido trotskista. Los trotskistas eran pocos y asesinado su jefe, Nin, el partido se disolvió en el comunista-staliniano (Gobierno Negrín). Pero aun bajo el dominio férreo de ese partido comunista, los «leales» estuvieron toda la guerra divididos entre sí, en oposición con la unida y aglutinada España de Franco.

TERCERA DIFERENCIA: los nacionales aceptaron automáticamente la disciplina, la jerarquía del mando, la confianza y fe en ese mando, y la acción coordinada y combinada en el combate. Por el contrario, los rojos (a quienes durante años se les había inculcado el antimilitarismo, el desprecio y el odio hacia el militar y la idea de que todo militar era un enemigo suyo) repugnaron desde el primer momento la disciplina; desconfiaron de todo mando ejercido por un militar «de carrera» y -sobre todo en los tres o cuatro primeros meses- desobedecieron a esos mandos y asesinaron a muchos jefes suyos (militares), achacando los descalabros guerreros a traición de esos jefes. Repugnaban también de toda coordinación y combinación para el combate: por espíritu anárquico (individualista), y, en general, fue dificilísimo convencer a aquellos hombres -persuadidos en mil mítines de «lo infame» que era el Ejército- de que para acabar con el Ejército, tenían ellos que constituir un Ejército.
14 Sherme, día 26 de Abril de 2010 a las 10:23
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CUARTA DIFERENCIA: los nacionales tuvieron desde el primer momento ideales espirituales y españoles por los que luchar: la Patria; la vieja bandera gloriosa, roja y gualda (aunque todos les recordaba el pasado; familia, hogar, afectos, juventud o niñez, etc.) y la religión (la Virgen de Tal, el Cristo de Cual). Y, entretanto, los rojos no tuvieron ideales, sino ideas, por los que luchar; y aunque el fanatismo de una idea basta para matar, no a todos les era suficiente para morir. Y después de eso, esas ideas eran extranjeras. Los marxistas no sintieron al principio lo extranjero del comunismo; pero cuando empezaron a tener que obedecer a jefes extranjeros, que ni siquiera sabían saludar en español, y que, además, se mostraron terriblemente crueles en su problema de implantar la disciplina -Kleber, Walter, Hans, Douglas, Torunczyk, Gorieff, Luckas, Morandi, Dumas, Kopik-, entonces sintieron que aquella idea por la que luchaban no era suya, y algo se rebeló en su fondo fisiológico de españoles natos, a pesar del fanatismo. El Gobierno rojo notó esa peligrosa reacción y procuró siempre, en lo posible, que los extranjeros que dirigían la guerra estuvieran en los Estados Mayores dando órdenes a jefes que lo eran sólo relativamente -Lister, el Campesino, Cipriano Mera, Modesto Guilloto, Tagueña, etcétera- algunos de los cuales llegaron a ser jefes efectivos por sus dotes de mando instintivas, pues las personalidades espontáneas no son extrañas en España, país y raza de individualista. (Cipriano Mera, anarquista, albañil de oficio, llegó a ser un jefe verdadero a quien había que tener muy en cuenta cuando mandaba fuerzas. A los comunistas, en marzo de 1939, él fue quien los derrotó al frente de sus hombres.) De todas suertes, en 1938 los combatientes rojos habían perdido, en general, mucha fe comunista y luchaban más por miedo al que vencía y por la fuerza de la costumbre que por ideas, ya desengañados.

QUINTA DIFERENCIA: en el «campo» nacional se dijo siempre la verdad respecto a la marcha de la guerra; cuando iba bien, cuando iba regular y las pocas veces que fue mal. El «Parte oficial de guerra de Salamanca» era el Evangelio en punto a veracidad y exactitud: y lo fue siempre. Con tal veracidad -comprobadísima mil veces- la retaguardia nacional y, sobre todo, los combatientes nacionales, se robustecieron de fe en Franco, en admiración y en respeto; y en agradecimiento por la confianza que él demostraba tener en su Ejército y en su retaguardia; y a la inversa: retaguardia y Ejército nacionales sintieron aumentar por días y progresivamente la falta de fe, el desprecio, la burla y la repugnancia hacia la causa roja, que mentía siempre y sistemáticamente. Porque, por el contrario, el «parte oficial rojo» jamás dijo la verdad sobre la marcha de la guerra: fingió victorias suyas y derrotas de los nacionales, que nunca habían existido, ocultó sus crímenes o se los achacó al enemigo; y sus mentiras constantes, que eran constantemente comprobadas, acabaron por ser comidilla en su retaguardia e incluso en su Ejército.

Yo he oído decir en Barcelona a marxistas indudables, después de una batalla dudosa: Bueno: esta noche sabremos la verdad por las radios «facciosas». Pues, contrariamente y de modo no confesado, pero sentido, la retaguardia y el Ejército rojos terminaron por creer más el «parte» nacional que el «parte» propio.

SEXTA DIFERENCIA: los nacionales comieron de sobra y barato durante toda la guerra, y los rojos sólo comieron de sobra y barato en una minoría. En su retaguardia hubo escasez en seguida. Y en Madrid hubo hambre desde el segundo mes, en el setenta por ciento de las casas. Porque los rojos, desde el 18 de julio, robaron y vaciaron tiendas; saquearon almacenes; mataron el ganado; y paralizaron la agricultura. Y después, lo poco que quedó lo administraron de disparatada manera. Para lograr una abundancia, que los rojos no quisieron nunca creer. Franco se había limitado a administrar bien un territorio que no había sido saqueado y donde no se había matado al ganado a tiros, y en el que seguían todos los cultivos y recolecciones, no sólo normales, sino intensificados. Por eso Franco tuvo alimentos para su territorio y para el que fue conquistando, y hasta para arrojar pan sobre Madrid hambriento en sacos, por medio de aviones y de pequeños paracaídas, aunque los rojos, enfurecidos, proclamaban que el pan “estaba envenenado”, y no dejaban al vecindario cogerlo, y disparaban sobre los que lo pretendían, pues, naturalmente, ni los propios rojos creían el «cuento» -ya muy contado del «envenenamiento».

SÉPTIMA DIFERENCIA: desde el primer día de la guerra y hasta el final, los nacionales tuvieron siempre espíritu de sacrificio. Los rojos no lo tuvieron nunca. Porque los unos lucharon por lo espiritual y los otros por lo material. Porque unos supieron renunciar a todo, menos a vencer; y los otros renunciaban a vencer con tal de tenerlo todo. (Un hombre despojado de su hacienda lucha para recuperarla. Un hombre que se ha quedado con la hacienda ajena, quiere disfrutar del producto de su robo.) Indalecio Prieto resumió en un aforismo esta inmensa verdad que tanto contribuyó al éxito de Franco y a la derrota marxista: Los ricos supieron ser pobres, y los pobres no supieron ser ricos.

OCTAVA DIFERENCIA: el Ejército nacional se habituó desde el primer día a avanzar y a atacar. Y en tanto, el Ejército rojo se habituó desde el primer día a defenderse y a retroceder. «¡No pasarán», gritaron los rojos siempre, con gran aplauso de la imbécil opinión del mundo en general. Pero si la general opinión del mundo -y los rojos- no hubieran sido imbéciles, habrían preferido el grito de: «¡Pasaremos!», que era donde estaba el éxito.

NOVENA DIFERENCIA: por encima de las mentiras de las propagandas pasadas y actuales, en el «campo» nacional hubo muchísimos menos, infinitamente menos, abrumadoramente menos combatientes extranjeros que en el «campo» rojo, Y además, esos combatientes extranjeros (italianos, pues alemanes sólo hubo aviadores de la Legión Cóndor, no dieron resultado luchando (recuérdese Guadalajara y alguna otra acción en que los italianos y sólo los italianos, retrocedieron); y entretanto los combatientes extranjeros que lucharon al lado de los rojos (Brigadas Internacionales) que eran miles y miles y miles, dieron un resultado tremendo en la lucha. Eso, unido al apoyo decisivo que en el exterior encontraron siempre los rojos, y al escaso apoyo que en el Exterior tuvieron siempre los nacionales (las victorias de Franco se paliaban y empequeñecían adrede en el Exterior y cualquier pequeño acierto rojo se aumentaba y exaltaba disparatadamente en el Exterior), llevó a dos estados psicológicos distintos y opuestos, a saber: los nacionales se acostumbraron desde el primer momento a no contar más que con sus propias fuerzas: y esto les endureció. Y en tanto, los rojos, hasta el último instante, estuvieron acostumbrados a esperar de fuera una ayuda decisiva (intervención, guerra mundial. etcétera): y esto les ablandó.

DÉCIMA DIFERENCIA: los nacionales tuvieron siempre ejemplos fehacientes e indudables del heroísmo de su propia gente: Defensa del Alcázar de Toledo, defensa del Santuario de Santa María de la Cabeza; defensa de Belchite y Quinto; defensa de Oviedo; defensa de los cuarteles de Simancas, etc., etc. Y entretanto los rojos no tuvieron ejemplos heroicos en su propio «campo». Y unos se sabían heroicos y se sabían en la obligación moral de serlo. Y los otros carecían de ese resorte tremendo.

UNDÉCIMA DIFERENCIA: los «nacionales» no odiaron nunca a los «rojos». (A mí me dejó estupefacto, al llegar, en 1938, a zona «nacional», comprobar esta falta de odio a un enemigo que odiaba tanto. Pues mientras en «zona roja» a los «nacionales» no se les nombraba más que entre insultos, en zona «nacional» siempre se hablaba de los «rojos» llamándoles por el apelativo -general a todos: retaguardia y combatientes- de «rojillos»: y esto, aunque parezca mentira, como tantas cosas verdaderas, más con «CONMISERACIÓN SIMPÁTICA» que con DESDÉN o DESPRECIO.) Por eso la vida en España después del triunfo nacional ha sido posible: porque no había odio del nacional al marxista. AUNQUE LA PROPAGANDA LO DIGA, pues la propaganda miente y ha mentido SIEMPRE y, por el contrario, el odio del marxista al nacional era tan grande, que, en caso de éxito marxista, el fin de la guerra habría sido una apocalíptica catástrofe de centenares de miles de víctimas. Tenga usted la seguridad, amigo mío. Y ello en seguida, a las pocas horas de la victoria y antes de la sovietización de España que habría seguido inmediatamente a esa victoria. Y por fin...

DUODÉCIMA y ÚLTIMA DIFERENCIA: a causa de haber precedido a la guerra los cinco años de régimen republicano fracasado, ya descrito, que había desengañado a los hombres izquierdistas de talento (ejemplos: Unamuno, Ortega y Gasset, Marañón, Baraja, etc.) al empezar la guerra en 1936 ocurría ya que al lado de los nacionales -o en espíritu con ellos- estaban «casi» todos los españoles «selectos».
15 Sherme, día 26 de Abril de 2010 a las 10:25
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Al mes de guerra, y ante los crímenes marxistas de ese primer mes, ya el «casi» era «totalidad». Y al lado de los marxistas -o en espíritu con ellos- estaban los mediocres, los francamente inferiores, los cerrilmente fanáticos y los que se habían comprometido tanto que ya no podían dar marcha atrás. En una guerra civil ese fenómeno es decisivo. Porque al inclinarse hacia un lado la totalidad, o la casi totalidad de los selectos, enfrente, en el otro bando, sólo se alinea lo que quedó de aquel país, después de hecha la selección; o sea, la sustancia no selecta de ese país, es decir: la escoria mental, a la que ya no hay selecto ninguno que agregar. Y no tengo que decide a usted cómo lo mental (en todos los órdenes sociales y profesionales) influye en una guerra. Es, sencillamente, la victoria. Y esa ley se cumplió una vez más.

Al mes de guerra, mi antiizquierdismo se hallaba en ese punto de crecimiento en que ya más crecimiento es imposible: por el espectáculo horrible del Madrid donde el estallido me había sorprendido. Pero, naturalmente, disimulé ese antiizquierdismo, pues no disimularlo era la muerte inevitable. Huir de Madrid no podía intentarlo con toda la familia, y hacerla solo en aquellos momentos era declararse faccioso o fascista y no sólo jugarse la propia vida, sino sentenciar a muerte o, al menos, a checa (las cárceles eran ya checas al estilo ruso) a cuantos familiares quedasen en Madrid. En consecuencia, disimulé, me hice el tonto y «observé» los acontecimientos, espectáculo horrendo; pero que valía la pena por su excepcionalidad histórica. Ya he dicho y repito que en bastante tiempo yo no creí en el éxito de los sublevados, por las razones expuestas; pero cuando se pudo saber que Franco estaba en el «movimiento», comprendí que sólo con él existía alguna probabilidad de victoria: sin lograr tener todavía -lo confieso sinceramente- la fe ciega que en mucha gente hizo nacer aquella noticia: fe, que, por otra parte, iba a ser el cincuenta por ciento de la victoria nacional entonces y después. Saber la verdad de lo que ocurría en campo nacional era imposible, pues todos los recursos informativos estaban en manos del gobierno marxista y oír la radio era exponer la vida. Eso aparte, en casa no había aparato de radio.

Pero la falta de talento de los que escribían los periódicos (muchos de los refugiados actuales); las noticias dichas en voz baja y al oído por gentes no marxistas; las propias mentiras mal urdidas de la información gubernamental dada a los periódicos; algunos discursos y artículos publicados en Informaciones de Indalecio Prieto, único izquierdista que, por ser el único mentalmente capacitado, creía, con razón, ser útil decir alguna verdad de vez en cuando; la costumbre, pronto adquirida, de percibir esa verdad en un leve detalle, en un descuido, en una palabra imprudente, en un conocimiento casual propio; y -en fin- la fuerza de la naturaleza de las cosas, hizo que, casi desde el primer momento, muchas personas -y entre ellas yo- supiéramos siempre la esencia de lo que sucedía en «campo» nacional. Así, yo supe, de julio a octubre, los OCHO ACONTECIMIENTOS GRAVÍSIMOS para los rojos sucedidos entre esas dos fechas y que a continuación expongo:

PRIMER ACONTECIMIENTO GRAVÍSIMO para los rojos el 18 de julio: Ese día, el gobierno marxista, creyendo de tal forma evitar la rebelión de Marruecos, mandó dos aviones a bombardear el barrio moro de Tetuán, y el bombardeo afectó a la Gran Mezquita e hizo víctimas. La población mora de Tetuán (el 89 por 100 de sus habitantes) se amotinó contra los españoles: y allí hubiera acabado el «Movimiento nacional» de Tetuán (y en seguida el de toda África), ahogado en sangre a manos de los moros, si el Gran Visir no hubiera corrido a la ciudad desde su casa de campo y a sus 76 años y enfermo, no hubiera montado a caballo y, jugándoselo todo -el prestigio y la vida-, no se hubiera lanzado a explicar a los moros. Y logró explicarles. Les explicó que los españoles estaban en guerra entre sí, desde hacía unas horas, y que los aviones que habían bombardeado eran de los rojos, enemigos de los militares de África, que eran nacionales. La corriente agresiva mora quedó canalizada en aquel instante supremo para siempre. Y ya todos los moros de África útiles para combatir estuvieron, gratis y fanatizados, a las órdenes de Franco. ¿Era gravísimo o no el acontecimiento, que ni se comentó en el Madrid marxista siquiera? Con aquella torpeza, el gobierno marxista había alineado frente a sí a todas las fuerzas del «Protectorado» que Franco pudo al principio (y quiso después) traer a España.

El Gobierno rojo (y la propaganda) mintió que Franco llevaba a los moros a la lucha obligados. La verdad es que los moros se pegaban por inscribirse en el Ejército de Franco, porque habían dado ya a la guerra el carácter de «religiosa», y morir frente a los rojos era el Paraíso con huríes y demás delicias islámicas. También supe que el día 6 de agosto había ocurrido el...

SEGUNDO ACONTECIMIENTO GRAVÍSIMO para los rojos, del que los rojos tampoco midieron la gravedad. Y era que a las ocho de la noche había cruzado el estrecho de Gibraltar, desde África a la península, el primer convoy de tropas: la Legión y Regulares. Fue un caso de audacia y de valor por el lado nacional; de timidez y cobardía por el lado rojo. Cuatro buques mercantes, defendidos por un cañonero chiquitín, el «Dato», habían cruzado unas aguas dominadas por toda la escuadra, antes española, y ahora en manos rojas por asesinato de todos los oficiales de Marina de casi todos los barcos. Un destroyer con cañones de 14 kilómetros de alcance, que intentó interceptar el convoy (y que pudo aniquilarlo sin una sola baja propia, amparado en la distancia de tiro), el «Alcalá Galiano», huyó a toda máquina ante los disparos, de seis kilómetros de alcance, del diminuto, pero valeroso, cañonero. Y el convoy de tropas había pasado, y ya las columnas de ataque se ponían en marcha hacia Madrid, a través de toda Andalucía, toda Extremadura y toda la Mancha, que debían antes conquistar palmo a palmo. El 15 de agosto hubo el...

TERCER ACONTECIMIENTO GRAVÍSIMO para los rojos, siempre desdeñado por ellos: la conquista de Badajoz por esas tropas (Yagüe). Este acontecimiento lo acusaron los marxistas, pero sólo con vistas a la propaganda, la torpeza obsesiva de siempre: y la mentira, claro; pues por algo era propaganda izquierdista. Y la propaganda consistió en decir que los nacionales habían cometido salvajadas increíbles en la ciudad: que habían toreado en la plaza de toros a un diputado izquierdista llamado Manso: poniéndole banderillas y matándole a estoque y muleta, etc. Todo este absurdo se creyó. Se creyó que un hombre, después de ponerle banderillas (suponiendo ya esto factible) tuviera energías para conservarse en pie y ser estoqueado... En fin: ¿para qué analizar cosas así? Basta con decir que estas cosas así, dichas por la propaganda, se creyeron. (¿Habría y habrá MALA FE en el mundo?)

Desde luego, en Badajoz -plaza fuerte, fronteriza, con murallas y puertas casi medievales: extraordinario baluarte para una defensa que, además, fue terrible -debieron de ocurrir cosas tremendas por los dos lados, en la lucha por tomarla y defenderla, pues una Bandera de la Legión quedó reducida, en el asalto, a 54 individuos supervivientes. Con lo que todo queda dicho: y expuesto el que los defensores rojos en Badajoz ni eran mancos, ni tiraban naranjas al asaltante. (Eso sí: los combatientes rojos supieron morir; pero su jefe [coronel Puigdendolas], militar «de carrera», pero izquierdista, no se decidió a morir con sus hombres, y huyó a Portugal en automóvil, para entrar luego de nuevo en zona roja por otro sitio: aunque nada habría de librar con ello, pues su sino no era el de sobrevivir a la guerra y en ella pereció tiempo más tarde.) También supe, aunque con enorme retraso, el...

CUARTO ACONTECIMIENTO GRAVÍSIMO para los rojos, ocurrido el 5 de agosto, y fue que aquel día las tropas nacionales del sector Norte de España, mandadas por el general Mola, habían tomado Irún (los restos dinamitados de la ciudad de Irún, pues los marxistas la habían destruido antes de retirarse), sobre el Bidasoa; y que la frontera occidental francesa de España, así como el Puente Internacional, estaba en manos nacionales. (A pesar de la ayuda que intentaron dar a los rojos los franceses.) La importancia de este hecho era, ante todo, política, internacional y diplomática, por el carácter frontero de la ciudad. El 8 de septiembre supe el...
16 Sherme, día 26 de Abril de 2010 a las 10:27
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QUINTO ACONTECIMIENTO GRAVÍSIMO para los rojos, que también a sus masas se les ocultó mientras fue posible: y ello era que, al anochecer, unas fuerzas del Ejército del Norte (general Mola) que, procedentes de la Sierra de Gredos, avanzaban cautelosamente en la oscuridad, bordeando la Sierra de San Vicente, se toparon con un destacamento de otras tropas, que avanzaban en la noche en sentido inverso y que, cuando ya iban a tirotearlas, alguien reconoció en los que subían, las borlitas que llevaban en sus gorras los soldados de la Legión; y los tiros se convirtieron en abrazos y en vivas. Aquellas otras fuerzas eran del Ejército del Sur (general Franco) y el encuentro significaba nada menos que ya la «zona nacional» no estaba dividida en dos mitades aisladas y en dos Ejércitos aislados, sino que se acababa de verificar la unión del Norte y del Sur, a lo largo de toda la frontera de Portugal. Esto era ya de tal modo grave para los rojos que yo, por primera vez, pensé en la posibilidad de una victoria nacional; e Indalecio Prieto -por su parte- se creyó en la obligación de dar la voz de alarma a los suyos, exponiendo a la opinión marxista la importancia excepcional del hecho; peor que diez batallas perdidas (dijo). Pero eso no remedió lo ocurrido. Y en todo lo demás, siguieron mintiendo. Y el Alcázar de Toledo, por ejemplo, se daba (y anunciaba) por rendido todos los días, publicando fotos del Ayuntamiento de Toledo en los periódicos, diciendo que era el Alcázar: con lo cual reían los rojos, pero reíamos más (por dentro, claro) los que. Conocíamos Toledo. Supe en aquel mismo mes, el día 28, el...

SEXTO ACONTECIMIENTO GRAVÍSIMO para los rojos: y ése sí que fue ocultado desesperadamente a las masas marxistas (en octubre aún lo negaba mucha gente roja en Madrid), y fue la conquista de Toledo y liberación del Alcázar por los nacionales, que seguían subiendo inconteniblemente hacia Madrid, aunque sólo sumaban escasamente 4.000 hombres y sólo tenían artillería de campaña. Pero en la intimidad del Gobierno (del que era Presidente a la sazón Largo Caballero), aquello produjo una honda crisis, callada y disimulada por el momento. No era para menos. Descontado el fiero heroísmo tenaz que a los defensores del Alcázar (¡con 800 mujeres y niños dentro!), insuflaba el entonces coronel Moscardó; y descontado el impetuoso heroísmo, no menos tenaz, de aquellos 4.000 hombres escasos -la flor del Ejército de Franco- que avanzaban sin cesar de pelear en campo abierto (bajo el calor espantoso del verano español en las estepas de Extremadura y de la Mancha, y antes de Andalucía) desde hacía ya cuarenta y nueve días (con sus noches); descontados esos dos factores principales, Toledo lo habían perdido los rojos por la brutalidad terca y fanática de Largo Caballero que, obsesionado por la rendición del Alcázar, obsesionado por la venganza sangrienta que deseaba hacer, como desquite, sobre aquellos españoles ciento por ciento que ya se defendían entre ruinas, mantuvo hasta el último momento alrededor del Alcázar ¡10.000 hombres! Cuando con dos millares hubieran bastado para mantener el sitio y cuando, lanzando los ocho mil restantes sobre los nacionales, que llegaban ya casi exhaustos de fatiga, hubiera logrado los dos soñados objetivos: derrota de los que avanzaban y hecatombe final en el Alcázar. La Providencia y la naturaleza de las cosas cegó a aquel hombre, ya bastante ciego de por sí; pero esa ceguera no podía perdonarla Moscú, que era quien dirigía el cotarro y desde aquel punto quedó decretada la muerte política del Lenin español, que ni supo nunca ser Lenin, ni supo nunca ser español. La realización de esa muerte política fue dejada para más tarde, pero aquel día fue decretada; y en lo sucesivo, el partido socialista debía quedar a las órdenes de Indalecio Prieto, aunque perdida ya en la masa comunista su significación y su nombre como partido. El...

SÉPTIMO ACONTECIMIENTO GRAVÍSIMO para los rojos, tuvo lugar el 17 de octubre, y fue la liberación de Oviedo, la rotura del cerco de mineros y tropas rojas que ya asfixiaba a la ciudad -pues pisaba sus calles-, por la columna nacional, que se había abierto paso a través de una Asturias en pie de guerra, desde la raya de Galicia. La torpeza roja de Toledo se repitió aquí en cuanto a lo de preocuparse más por aplastar al general Aranda, que defendía Oviedo, que de echar el resto para detener a la columna libertadora del coronel Camilo Vega, que avanzaba, ganando el terreno a centímetros y contestando al cartucho de dinamita con la bomba de mano. Y aquí fue aún más terca esa terquedad, porque el odio a Aranda era casi una enfermedad de los nervios de los mineros marxistas asturianos, lo que se explica diciendo que Aranda era republicano, y le consideraban como un traidor, porque no podían considerar que existiera un republicano capaz de amar más a España que a la República que la asesinaba. Por otra parte, el heroísmo de los defensores de Oviedo y el de las tropas que avanzaban hacia la ciudad sitiada, fue inenarrable, pues lucharon en todo tiempo en proporción de uno a treinta; y el corredor, abierto a través de Asturias, que unía Galicia y Oviedo, se mantuvo luego durante ¡trece meses! .Aranda lo explicó diciendo: «La columna que avanzaba tenía el grueso de un brazo en su punto de partida; el de una muñeca ya cerca de Oviedo; después era sólo una mano tendida hacia la ciudad, pero aún no llegaba a "tocarla", y entonces aquella mano extendió un dedo... y por ese dedo llegaron a Oviedo las tropas de Vega.» Por esta sola manera .de explicar, ya comprenderá que Aranda es un hombre de talento. y gracias a que él tuvo más talento que los setenta y cinco mil que cercaron durante tres meses a la ciudad, pudo sostenerla, teniendo como tenía, además, el enemigo metido dentro de la ciudad también. Y en fin: el...

OCTAVO y ÚLTIMO ACONTECIMIENTO GRAVÍSIMO para los rojos, había sucedido al día siguiente de la toma de Toledo, el 29 de septiembre: el nombramiento de Franco como Generalísimo y Jefe único de los Ejércitos Nacionales y del «Estado Español», lo cual hasta para mí fue una garantía de victoria, porque -descontados los méritos excepcionales de Franco, que yo entonces no conocía, enteramente-, «no hay victoria sin unidad de mando», aforismo que sabe todo el mundo -y la Rusia comunista la primera-; pero que ni Rusia, con todo su poder, logró nunca por completo en la zona roja española. (Porque la unidad en el mando les repugnaba a los ROJOS españoles -excepción hecha de los ya entregados a Rusia-: y no hay Rusia ni Universo capaz de obligar a hacer a un español -rojo o NACIONAL-, lo que ese español NO QUIERA. Y MENOS QUE NADA, OBEDECER.)

Algunas otras cosas verdaderas llegó a reconocer Indalecio Prieto en sus artículos de Informaciones; por ejemplo: el talento de Aranda y la pérdida que para los rojos significaba lo que ellos llamaban la traición del defensor de Oviedo; y reconoció la gigantesca trascendencia de que Franco hubiese tomado el mando único de los Ejércitos Nacionales y la Jefatura del Estado, con los plenos poderes que ello significaba; y reconoció, y lo dijo, que la guerra iba a ser larga y que tenían que prepararse para la campaña de invierno, lo que indignó a la casi totalidad de los marxistas, que tenían la convicción de un dominio rápido (cuestión de días) de la sublevación, y para quienes el que dijera lo contrario era fascista; y, en fin, reconoció otra cosa más grave que sucedió en Madrid el 22 de agosto, día en que tuvo lugar la espantosa matanza de los presos de la Cárcel Modelo, y que fue tan horrible que levantó en masa al Cuerpo Diplomático, acreditado en Madrid: México incluido.
17 Sherme, día 26 de Abril de 2010 a las 10:29
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Prieto no confesó en público la matanza, sino que en público la justificó; pero en privado dijo a alguien que se apresuró a divulgar sus palabras: «Nos hemos cubierto de cieno... y además, hoy hemos perdido la guerra». Reflexión certísima, pues ante aquella salvajada sin precedentes, hasta los españoles más indecisos aún, se inclinaron en contra de aquellas gentes, y, por lo tanto, a favor de Franco, a quien los rojos le achacaban salvajadas como aquélla y peores, pero que se sabía de sobra que no las hacía. (Y ése fue el grandísimo pecado de Prieto: que, teniendo la convicción de que perderían la guerra desde agosto del 36; había de contribuir poderosísimamente a sostener y mantener la guerra él, personalmente, casi hasta el final.) Esa guerra, en julio del 36 se inició alegremente para las «milicias» rojas, que comenzaron a ir a los frentes como quien va de merienda: llevándose las novias y hasta dejando el frente al anochecer para volverse a cenar a Madrid. Pero eso duró muy poco, porque la realidad no tardó en imponerse con su fuerza aplastante, y los rojos tuvieron que ir renunciando cada vez más a hacer su revolución y a disfrutar de ella, para ir, cada vez más también, en mayor número, a luchar en los campos de batalla, los más próximos de los cuales fueron para Madrid en el verano del 36 los de las dos Sierras de Guadarrama y Navacerrada, y concretamente sus dos puertos (Alto del León y Somosierra) que eran los accesos de esas sierras y los pasos obligados para entrar y salir de Madrid en dirección Norte. El segundo quedó inmovilizado en seguida, e inmovilizado estuvo hasta el fin de la guerra. Pero en el Alto del León (Guadarrama) -ruta hacia Segovia, Ávila y toda Castilla la Vieja- los combates durante todo el verano y el otoño fueron terribles. Conquistada la cima por un puñado de nacionales, que nunca fueron más de 800 hombres, procedentes de Ávila, Segovia y Valladolid, mezcla de militares y falangistas (estudiantes y campesinos: pues la Falange de Valladolid, era la más entusiástica de España, por entusiasmo de su jefe local, Onésimo Redondo, muerto al pie de la Sierra en los primeros días) nunca ya pudieron los rojos desalojarles de su posición e invadir el Norte de España, a pesar de sus esfuerzos, que llegaron a ser heroicos, singularmente en el otoño. Millares y millares de milicianos, llenos de coraje sin organizar, cayeron allí para siempre, ante los 800 hombres de arriba llenos de coraje organizado. Se decía en Madrid, para justificar este primer desastre inexplicable, que en el Alto del León los nacionales tenían terribles defensas de cemento y acero. Puro cuento. Los nacionales luchaban allí parapetados en las cercas de piedra de los campos y detrás de los árboles de que la Sierra está cuajada: ésas eran todas sus defensas.
La explicación del desastre estaba en que los que atacaban lo hacían valientemente, pero de un modo anárquico, y sin obedecer a sus jefes, de los que desconfiaban y, con frecuencia, fusilaban, mientras que los que defendían la cumbre obedecían ciegamente a sus jefes y cumplían una consigna: morir en el puesto antes que dar un paso atrás. Eso fue todo. En noviembre, aquel frente se estabilizó también ya hasta el final de la guerra.

He vivido en las dos zonas, roja y nacional -trece meses en una y nueve meses en la otra- y hablo con exacto conocimiento de causa, adquirido de visu.

Las fuerzas nacionales fueron en los primeros tiempos escasísimas en relación con el territorio que tenían que defender y con el que tenían que conquistar. Estaban constituidas en aquellos primeros meses por el poco ejército que había en los cuarteles al estallar la guerra, en colaboración con: Guardia Civil de su territorio (y parte de la que se pasó con ellos procedente de territorio rojo); Guardias de Asalto de su territorio (y algunos, pocos, pues esta fuerza resultó en general muy izquierdista, pasados de territorio rojo); Falangistas; voluntarios civiles de partidos de derechas (o apolíticos, que se decidieron políticamente al estallar la guerra); Requetés (o Tradicionalistas); y nada más. Porque el Ejército de África era el que operaba por el Sur, yendo de Andalucía hacia Madrid, y en aquellos primeros meses tenía bastante con su propia tarea y, además, estaba aislado de las fuerzas nacionales del Norte y resto de España. (En noviembre, ya nombrado Franco Generalísimo, fue cuando el Ejército NACIONAL empezó a organizarse seriamente.) Así, la Sierra de Guadarrama la defendió gente de Ávila, Segovia y Valladolid; la de Somosierra, gente de Burgos, Palencia y Logroño; que tenían que cubrir un extensísimo frente que, cruzando la carretera de Francia por Alcolea del Pinar y Sigüenza, llegaba, pasando por Soria, hasta Aragón. Toda la tropa de Navarra, menos unos pocos, que fueron a reforzar Zaragoza y Huesca, se empeñó desde el primer momento en una campaña hacia el Norte, cuyos éxitos iniciales fueron la conquista de Irún y San Sebastián. Álava tenía enfrente Vizcaya: y se limitó a contener por aquel lado la invasión marxista, en combates de una dureza terrible por la desproporción del número y León y Zamora contuvieron a los asturianos marxistas que intentaban bajar hacia Castilla. Galicia la emprendió en seguida con Asturias en un ataque de Oeste a Este (columna que llegó a liberar a Oviedo tiempo después). Mientras, Aragón, con su fiereza peculiar, luchaba contra siete provincias marxistas (y con los propios marxistas de su territorio), pues luchaba contra Cataluña y Valencia coaligadas y que amenazaban, casi en sus barrios extremos, a Zaragoza, Huesca y Teruel. Jaca se defendía en los Pirineos contra todo el Norte catalán: Ampurdán, Urgel, etc. Con respecto al Sur, ya he expuesto la situación: las provincias andaluzas marxistas luchaban contra las provincias andaluzas nacionales, mientras el pequeño Ejército de África subía, combate tras combate, por Andalucía oriental, Extremadura, la Mancha, etc., en dirección a Toledo y Madrid. En cuanto a los territorios de Guinea, se habían unido a los nacionales sin lucha, lo mismo que las Islas Canarias y toda el África española. Y en cuanto a Baleares, era roja la isla de Ibiza: y nacionales todas las demás. Mallorca tuvo que defenderse (y derrotar) de una invasión marxista marítima enviada desde Barcelona. El trabajo de los nacionales era, pues, tremendo, sobre todo si no se olvida que el marxismo (a excepción de Navarra) tenía ya minado todo el país, hasta en sus más pequeños y alejados rincones, y en todas partes con el mismo feroz fanatismo.

En los primeros meses el Sur lo mandó Franco; y el resto lo mandó Mola. Y el material con que contaban al empezar era risible: incluso tenían racionadas las municiones. La tropa que dio peor resultado en combate fue la Guardia Civil: en cambio resultó siempre muy eficaz en la defensa de posiciones y sitios: sitio de Oviedo, sitio del Alcázar, sitio del Santuario de la Virgen de la Cabeza, etc.

En combate era muy buena la Falange y el Ejército regular y voluntario; e insuperables, los Requetés (o Tradicionalistas).

Los jefes mejores, los que procedían de África (y al acabar la guerra, había un grupo de jefes superiores, de Coronel para arriba) COMO NO LOS HAY HOY EN NINGÚN PAÍS DEL MUNDO, Y RÍASE de los que han hecho LA ÚLTIMA GUERRA EUROPEA. Nombres: Aranda, Yagüe, García Valiño, Varela, Solchaga, Muñoz Grandes, Barrón, Tella, Ríos Capapé (defensor de la «Universitaria»), Moscardó, Asensio, Sáenz de Buruaga, Barroso, Orgaz, Garda Escámez, Mizzian, Dávila, Vigón, Gallarza, Ponte, Vega, Bautista Sánchez, Solans, Muñoz, Serrador, Sagardía, Monasterio...)

El 28 de septiembre (siempre del 36) supe de un ACONTECIMIENTO GRAVÍSIMO para los nacionales: el día anterior habían desembarcado en el puerto de Valencia las primeras Brigadas Internacionales mandadas por el marxismo mundial para derrotar a Franco, a las órdenes de André Marty. Esas Brigadas se instalaron en Albacete para acabar de organizarse. Venían soberbiamente armadas y equipadas y en todas sus banderas la hoz y el martillo. Trajeron tanques rusos, con un cañón de tiro rápido, de mucho calibre y blindaje magnífico. El 29 de octubre, lo que quedaba del Ejército de África, que había regado con sus muertos el territorio conquistado, llegó a los barrios extremos de Madrid: eran alrededor de 3.000 hombres. El Gobierno marxista se fue a Valencia y en Madrid se constituyó una Junta de Defensa, nominalmente mandada por Miaja; en realidad, mandada por rusos. Las Brigadas Internacionales ocuparon las trincheras de la defensa de Madrid. Eran unos 14.000 hombres: contra ellos se estrellaron los 3.000 hombres que intentaban conquistar la capital. A pesar de eso (a pesar de los internacionales de repuesto y del armamento estupendo y en cantidad extraordinaria; y de los tanques rusos, etc.), los 3.000 hombres (que hacía, en ese momento, ochenta y seis días que luchaban sin dejar de andar), tomaron la Ciudad Universitaria; y atravesaron el Manzanares; y conquistaron los arrabales de Carabanchel, Usera, Puente de Vallecas, Villaverde; y los pueblos próximos de Las Rozas, El Plantío, y la Casa de Campo; y hasta el Parque del Oeste de Madrid. Y ya no hubo fuerza humana que los echase de ninguno de esos sitios en los 28 meses que había de durar aún la guerra. Ése fue el «fracaso» de los nacionales en Madrid, y el «éxito» de los marxistas en Madrid, tan cacareado por las propagandas.
18 Sherme, día 26 de Abril de 2010 a las 10:31
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Al llegar a ese punto, Franco comprendió que la guerra iba a ser muy dura, y que ya no tendría que derrotar rojos españoles, sino que en los campos de España tendría que derrotar -por primera vez- a todo el comunismo mundial, con su gigantesco poderío. Ahí se vio al Hombre y el carácter del Hombre. Y ese hombre ACEPTÓ EL RETO. Y para aceptar el reto no tenía nada de nada: ni dinero; ni armas, ni Santidad, ni material de Ingenieros, ni aviación, ni barcos, ni gasolina y sus derivados. No tenía más que su propia persona: y detrás, una raza inmortal. Y pensando lo que tenía el enemigo, que era TODO, y lo que él tenía, que no era más que aquellas dos cosas, Francisco Franco resumió su convicción, en esta consigna sorprendente y grandiosa, que lanzó a los oídos de aquella raza que le seguía: FE ABSOLUTA EN LA VICTORIA.

Y se metió a trabajar en su despacho de Burgos. ¿Qué hacía Franco? Hacía lo que le ha dado la victoria en la guerra y el éxito en la paz (llamemos paz a lo que siguió a aquella guerra): ORGANIZABA.

He ahí el secreto de Franco: organización. Franco es, ante todo y sobre todo, un organizador. Por eso venció y por eso sigue en el Poder hoy, aun con todas las dificultades gigantescas que había para vencer en aquella guerra y para mantenerse luego en ese Poder. Tenaz e incansable, desde su despacho de Burgos, fue organizando una cosa detrás de otra: el país en la retaguardia; el Ejército; lo exterior.

Desde los Reyes Católicos ha habido de todo en España. Pero lo que no había habido desde entonces en España, hasta Franco, es un Jefe de Estado que organizase. ¿Comprende ahora, De María y Campos, mi buen amigo, cuál ha sido y es el SECRETO?

Lo que aquel hombre hizo desde su despacho de Burgos, es inenarrable. Lo que la raza inmortal hizo, para corresponder a aquel esfuerzo inenarrable, es inverosímil. Y TODO fue inútil: Rusia; el Tesoro español, en manos rojas, los millares y millares de combatientes internacionales que siguieron entrando en la zona roja por la frontera oriental francesa, la presión de medio mundo ejercida contra la España nacional; las calumnias de españoles traidores Y de extranjeros equivocados o rebosantes de odio; los barcos cargados de material ruso, checoslovaco, inglés (y hasta alemán e italiano, que también de eso tuvieron los rojos, porque no faltaron fabricantes que se encogían de hombros ante todo menos ante el dinero); las tropas regulares que mandó Francia (que también de eso hubo); la Prensa y la Radio y el Telégrafo mundiales; la aviación francesa y rusa; los ríos de oro procedentes de banqueros y de obreros de todo el mundo, a quienes se les descontó jornales para ayuda a los rojos españoles; los torpedos procedentes de barcos extranjeros... TODO FUE INÚTIL. La raza inmortal avanzó, avanzó, avanzó durante el año 1937 y durante el año 1938 y durante dos meses aún del año 1939... y un día los rojos y TODOS SUS AMIGOS se quedaron sin tierra española en que poner los pies. Entonces se fueron a América, donde se les recibió como a víctimas de una tiranía. Pero el tirano no es Franco. El tirano es el destino, que se revuelve siempre, implacable, contra los que en el mundo cometen delitos de lesa Patria. Y ÉSTE ES TAMBIÉN EL «SECRETO» DE TODO LO SUCEDIDO.

Estuve en el Madrid rojo, en un Madrid sucio, triste, miserable y hambriento, infectado de checas rusas en lugar de cárceles y de banderas comunistas en lugar de españolas, hasta abril de 1937. Llevado a una de esas checas el 16 de agosto y luego que tuve la excepcional suerte de poder salir de ella, gracias a la estupidez de mis denunciadores, que me acusaron de cosas cuya falsedad vería un ciego, viví ya siete meses encerrado en mi casa, sin pisar la calle: convencido de que no existía otra defensa de la vida que hacerse olvidar de los amigos. Y después de mil peripecias que harían esta carta interminable, llegué a la Barcelona roja, donde subsistí como pude hasta agosto. Ya la muerte política de Largo Caballero era un hecho, y un Gobierno Negrín, con Prieto en el Ministerio de la Guerra, intensificó la sovietización de España en la realidad, y fingió lo contrario en la apariencia. De abril a agosto, fueron desapareciendo los símbolos externos comunistas (con vistas a tranquilizar al extranjero) de calles y plazas; pero en la intimidad del Ejército y de las cárceles Rusia mandó y dominó más que nunca y con mayor fiereza. Los anarcosindicalistas Y anarquistas dejaron de existir como fuerza política. Y entonces fue también cuando sucumbió aniquilado el partido trotskista (o P.O.U.M.).

Se construyeron checas rusas hechas a propósito: y ahora el martirio dado a los presos no fue esporádico, sino sistemático; muchos presos murieron mientras les martirizaban; otros, enloquecieron. El Ejército rojo, dominado por los comisarios políticos, fue ya un bloque comunista en el que se hallaba indefectiblemente la muerte: o de la bala enemiga o de bala propia (en los avances, al soldado que retrocedía lo mataba el que iba detrás: ésa era la CONSIGNA). Prieto, el nuevo Ministro de la Guerra, teniendo de Generalísimo a un general «de carrera», a quien el miedo por las vidas de sus hijos hizo unirse al comunismo -Vicente Rojo: apellido que era una cruel ironía del destino-, planeó ofensivas de gran estilo, con derroche de hombres y de material modernísimo, que entraba sin cesar por los puertos y por la frontera oriental de Francia: batallas de la Casa de Campo, del Jarama, de Brunete. Todo inútil...

Al año de comenzada la guerra (julio de 1937), los rojos habían perdido las provincias de Badajoz, Cáceres, media Toledo, Guipúzcoa, Málaga y Vizcaya; 110.000 prisioneros; otros tantos evadidos o pasados; 582 aviones; 280 cañones; 305.000 toneladas en barcos; tres barcos de guerra y tres submarinos; dos globos y un dirigible. Las demás armas, por millares; y municiones, por millares de toneladas.

Logré al fin salir de Barcelona por medios que no puedo revelar, porque perjudicaría revelándolos a los interesados, y por los mismos medios saqué de zona roja a toda mi familia. Mandé a todos a vivir a zona nacional (donde las mujeres, ancianos y niños procedentes de zona roja no necesitaban dinero para vivir, pues se ocupaba de ellos el Estado hasta que resolvían su situación), y yo me fui a la Argentina a reponerme física y económicamente. Estuve en Buenos Aires trabajando con eficacísimo éxito desde octubre del 37, que llegué, hasta mayo del 38, en que me trasladé a la España de Franco, entrando en ella por Ayamonte, Huelva y Sevilla. Durante aquel otro año transcurrido, los esfuerzos del comunismo internacional en nuestra guerra habían sido desesperados. Conseguida ya una disciplina férrea, impuesta a través de los Comisarios políticos, y por procedimientos del más salvaje terror, el Ejército rojo, que ya contaba con tanques de veinte toneladas y con aviones incluso de fabricación norteamericana, y con Brigadas Internacionales incontables, había llevado a cabo ofensivas tremendas. Todo inútil... Siempre todo inútil... Al acabar aquel 2º. año de guerra (julio de 1938), los rojos habían perdido todas las provincias del Norte (Vizcaya, Guipúzcoa, Santander y Asturias); todo Aragón; parte de la provincia de Lérida; parte de la de Guadalajara; parte de Ciudad Real; parte de Jaén; y la de Castellón entera: y Franco había llegado al Mediterráneo, partiendo en dos pedazos el territorio rojo.

Y habían perdido los rojos 200.000 prisioneros más; 250.000 desertores, o «pasados» más; 700 aviones más; 530 cañones más; 275.000 toneladas de barcos más; dos buques de guerra más y otro submarino; 105 tanques pesados; y ametralladoras, fusiles, municiones y material en cantidades ingentes.

El triunfo de los rojos era ya imposible, porque las fuerzas nacionales «organizadas» del todo por Franco, constituían un Ejército de más de 700.000 hombres, espléndidamente equipados y con una moral de victoria irresistible. Prieto, convencido de que no podían ganar ni sin disciplina, ni con disciplina, ni con la ayuda rusa y mundial, ni de ninguna manera, aprovechó el ansia de dictadura -apoyada por Moscú- de Negrín; «se hizo el tonto» y se dejó separar del Gobierno. Poco después se marchaba a América con un tácito: ¡Ahí queda «eso»! No podían seguir; era inútil que siguieran; pero Moscú exigía seguir y siguieron, tiranizados por Negrín, a quien secundaba el comunista Álvarez del Vayo, y siempre con el mando militar oficial de Vicente Rojo en el Estado Mayor y Miaja en la defensa de Madrid, que nadie había vuelto a atacar desde noviembre y diciembre de 1936. La Policía (organizada al modo ruso) «S.I.M.», hacía casi tantas «bajas» en la retaguardia como en el frente. Creyendo que con ello destrozaban a Franco, lograron del Comité de No Intervención una retirada de tropas italianas del Ejército nacional. Franco debió de reírse bastante, pues la verdad es que los italianos no le habían servido más que para tener algún sinsabor que otro. Salieron unos millares de italianos... Y el Ejército nacional siguió alineado sus 700.000 hombres. Los rojos, por su parte, aún lograron formar su propio y nuevo Ejército, redoblando el Comisariado y por el terror, mientras (para el Exterior) le daban la vuelta a la tortilla ideológica en la propaganda, hablando otra vez de República y hasta de Patria y de España; ¡y de Religión! Y emprendieron una ofensiva hacia Aragón, iniciada con el paso del Ebro, por el sector Fayón-Flix-Gandesa. Lo atravesaron la noche del 25 de julio con material de ingenieros del ejército francés, avanzaron por la otra orilla, tomando prisioneros y conquistando seis u ocho pueblos.
19 Sherme, día 26 de Abril de 2010 a las 10:33
(11)

Franco, que estaba actuando por Valencia, volvió los ojos hacia aquella «invasión» y debió felicitarse por la ocasión que se le ofrecía: copar a la mayor masa del Ejército rojo. Los primeros días no contraatacó. Formó un semicírculo de cañones, apoyado en sus dos extremos en el río. Dejó en aquella bolsa, de catorce kilómetros de profundidad por noventa de largura, a todo el Ejército asaltante, con el río a la espalda; hizo crecer el río abriendo todos los embalses de los Pirineos; y el 6 de agosto, todos aquellos cañones -¿eran 800, eran 1.000?- comenzaron a hacer fuego a un tiempo dentro de la bolsa, mientras por encima, la aviación, después de limpiar el cielo de aviones rojos, pasaba, bombardeando treinta y cuarenta veces diarias. Noche y día disparaban aquellos cañones y bombardeaba aquella aviación. Y en noviembre, aquella aviación y aquellos cañones seguían tirando sobre la bolsa del Ebro. Aquella bolsa se tragó primero los batallones rojos; luego, las brigadas; por último, las divisiones enteras. En noviembre, repasaban los rojos el río, derrotados. Lo habían cruzado en julio 112.000 hombres; lo atravesaban ahora 15.000. El resto se había quedado en la bolsa. Ese resto era lo que tenía todavía de mejor el Ejército rojo. Las Brigadas Internacionales, traídas para derrotar a Franco y para esclavizar a España a Moscú, ya no existían. Las había pulverizado el hombre del despachito de Burgos, al frente de la raza inmortal.

Nada más entrar en zona nacional, y aprovechando el haber entrado por Andalucía, me ocupé de enterarme de la muerte de Federico García Lorca. Pues cuando –aún en zona roja- supe la noticia de su muerte, me pareció imposible por lo absurda; pues Federico, con el que yo había tenido un trato bastante frecuente, nunca, que yo sepa, se había metido en política. Es más: yo nunca oí a Federico hablar de política siquiera. Pues hasta en las últimas épocas de 1936, cuando me encontré con él, lo hallé igual que siempre: afectuoso, cordial, alegre, anecdótico, brillantísimo en su conversación -de otros temas-, rebosante de proyectos (sólo artísticos), de imaginación y de la más fina gracia y el más culto sentido del humor. La última vez que le vi fue en abril de 1936, en el Teatro Cervantes de Madrid, donde la Compañía Soler-Mari-Milagros Leal representaba una obra de Suárez de Dezi, titulada «Dan» y en la que había debutado en la profesión, precisamente, Armandito Calvo, que ahora es huésped de ustedes y que era entonces un jovencito. El drama de España, el espeluznante choque, estaba ya en el aire... Y Lorca me estuvo contando un episodio, saladísimo, al que él le añadía su cernida sal propia, de las cartas que cruzaba con su novia una criada suya. En aquellos momentos, cualquier fanático de izquierdas hubiera dicho -en contraste- que "no estaban ya las cosas" para hablar de criadas por muy gracioso que fuera... esta era la diferencia del fanático y del no fanático. ¿Que Lorca era «de izquierdas»? Sí. Eso SE DECÍA. Yo NO TUVE OCASIÓN DE COMPROBARLO PERSONALMENTE. (Y por eso, cuando supe su muerte, me resistía a creerla, pensando: «¡Pero si Lorca nunca ha tenido nada que ver con la política!».... Mas, por espantosa desgracia, era verdad su muerte.) Y aunque se decía (y todo el mundo admitía) que Federico era de izquierdas, a nadie le importaba ni a nadie nunca le importó: porque como él era un verdadero artista, no había caído en el fanatismo; y como no había caído en el fanatismo. Seguía siendo -y nunca dejó de ser- una criatura encantadora. En su espantoso destino final, para mí, lo más espantoso ha sido siempre la espantosa incongruencia que hubo en aquella espantosa injusticia. Pues él era el ÚNICO escritor, un hombre famoso, muerto en zona nacional: el ÚNICO: lo que no podía hacer creer a nadie más que a los rojos (y esos por motivos esencialmente políticos) que obedeciera a un sistema de represalia, como el que yo había presenciado en zona roja; en donde los escritores de renombre, muertos por venganza política, eran DIEZ, sin contar otros artistas de fama, no escritores. Pero todas mis pesquisas fueron vanas: nadie sabía lo ocurrido: ni los amigos más íntimos y de más confianza que reencontré. Los días del «Alzamiento» estaban particularmente confusos en Granada y en Sevilla por haber sido las dos ciudades nacionales donde más tiempo habían tardado en dominar -y gobernar enteramente- los nacionales: por las luchas en el Albaicín y en Triana, últimos reductos de los rojos en las dos ciudades respectivamente. Por otra parte, por indecisión (léase «rojez») del jefe que mandaba en Granada al estallar la sublevación de África -el general Campins-, Granada fue la ÚLTIMA ciudad de territorio español que se sublevó: no lo hizo hasta las 5 de la tarde del 20 de julio de 1936; y eso porque la oficialidad presionó y casi amenazó de muerte al general Campins, fusilado, pocos días después, en Sevilla, adonde fue trasladado en avión por orden de Queipo de Llano, que le había destituido el día 12 por radio. En el maremágnum granadino comprendido entre los días 19 al 23 de julio, se nos había hundido Federico a sus amigos y admiradores, a España y a la Poesía castellana. Quien no maldiga la política capaz de crear esos caos, es un mal nacido. Sin embargo, no cejé: y la idea de averiguar estuvo siempre presente en mí. Un día alguien me dio una versión que había corrido por entonces. Según esa versión, dos amigos de Federico, hermanos y falangistas, le habían hecho refugio en su casa, donde vivió no se sabe qué número de horas. Ausente uno de los hermanos de la casa, al volver ya no halló ni a Federico ni al propio hermano: detenidos y sacados de allí en su ausencia. Versión verosímil en la revuelta de una ciudad en lucha civil; pero ¿verdadera? Yo no lo sé, ni nadie aquí lo supo ni lo sabe. Lo que sí sé y sabe todo el mundo, es que silenciar lo ocurrido con Lorca, no investigarlo, no proclamarlo, no aclararlo, no lamentarlo oficialmente, fue UN GRAN ERROR POLÍTICO NACIONAL. El único, pero el MAYOR ERROR que se pudo cometer. ¡Y bien han aprovechado los rojos la circunstancia! Todavía en 1944, en Buenos Aires, asistí yo a una de las representaciones dadas por la Xirgu en el Teatro Avenida, de Bodas de Sangre: y en los programas de mano podía leerse: ...representación del drama original del malogrado y genial poeta García Lorca, vilmente asesinado por los secuaces de Franco, titulado «Bodas de sangre». Jamás en zona nacional se ha representado una obra de Muñoz Seca o de Honorio Maura diciendo en los programas que fueron «asesinados por los secuaces de la República» y sin embargo, fue bien verdad. (Y salvo las naturales diferencias del mérito literario, pensando sólo en que eran escritores y de dilatada fama.) (A todas horas, en Buenos Aires, un gran dibujante y escenógrafo español izquierdista, que iba con la Xirgu, condenaba con las más exaltadas palabras -y tenía bien de razón al hacerlo- la muerte de Lorca, de quien era muy amigo; pero yo no podré olvidar nunca que «ese mismo dibujante», al comunicarle yo en la Barcelona ROJA que en Madrid habían matado al pintor Ponce de León, gran amigo de él también [y que era un ángel como hombre y excepcional artista], culpado de DERECHISMO, él me contestó muy claramente: ¡ESTÁ BIEN MUERTO POR IDIOTA!) (A tanto lleva ese maldito fanatismo.)

Sí. Silenciar la muerte de Larca y no lamentarla oficialmente, fue un gran error político y una inmensa injusticia artística y literaria, tanto mayor cuanto que Lorca para ningún nacional estaba considerado como un enemigo político. Pero tampoco debe ni puede olvidarse que el momento histórico en que vino a ocurrir la espantosa tragedia de Federico estaba tan cuajado de tragedias espantosas de toda índole, que esa desatinada abundancia abrumó los casos particulares: hasta los más señeros y trascendentes y fuera como fuese, García Lorca es ya inmortal y jamás nadie le ha quitado ni le quitará la gloria. Pero voy a acabar con cuanto afecta al desarrollo de la guerra.

Después de la catástrofe de Ebro debió de haber terminado la guerra, pues virtualmente estaba terminada.

Pero no quiso Rusia: había que seguir todavía. La zona roja estaba esquilmada; en Madrid la gente civil comía cáscaras de naranja y de patata de los estercoleros, que llenaban las calles; y morían de hambre a centenares. En el campo no había ya más que desolación y ruina: los perros supervivientes, los gatos supervivientes, los pájaros supervivientes, arrastrados por el instinto de comer y guiados por ese instinto hacia donde hubiera qué comer, se habían pasado, ya hacía tiempo, en masa a zona nacional. Esto es rigurosamente exacto: se pasaron hasta caballos y mulas del Ejército rojo. De los rojos huían ya hasta los irracionales. Pero, como aún había «racionales» (nominales) que estaban con ellos, y como Rusia lo exigía, ¡siguieron!... Se rebañaron los cuarteles, los centros obreros, las fábricas y las casas particulares: y se pusieron en pie de guerra otros 200.000 hombres para oponérselos a Franco y detener la ofensiva por Cataluña que él planeaba. Ya estaban en filas tres generaciones, desde los 15 años hasta los 50; ya estaban obligados a batirse juntos y a morir juntos los abuelos, los padres y los nietos... Pero había que seguir, porque lo mandaba Rusia, hasta el último adolescente, hasta el último viejo: y destruir España hasta la medula. En diciembre, atacó Franco. Todavía hubo veinte días de atroces combates en la Cataluña occidental y meridional. Al cabo de esos 20 días, todo se derrumbó.
20 Sherme, día 26 de Abril de 2010 a las 10:36
(12 y final)

Y el Ejército rojo quedó convertido en unas masas de hombres harapientos y enloquecidos, sin ganas de vivir y sin ganas de morirse, que se sentaban en los caminos, con el fusil entre las piernas, esperando a ser prisioneros de aquellos compatriotas fuertes, bien comidos, de vitalidad arrolladora, a quienes la falta de contacto con Rusia había conservado todas las normalidades de la noble naturaleza humana.

Cayó Barcelona sin disparar un tiro. Cayó toda Cataluña. Se llegó a la frontera francesa oriental: sin que se oyeran más detonaciones que las de los balazos que acababan las vidas de los prisioneros nacionales en manos comunistas. Porque éstos, los del Partido, aún estaban de pie, bien vestidos y alimentados, y huían en manadas hacia la acogedora Francia, quemando, matando y dinamitando a su paso. Y llevándose el botín.

Francia los acogió amorosamente... quedándose con todo cuanto pudo del botín.

¡Con qué esfuerzo debieron gritar «¡alto!» los jefes de las Brigadas Navarras al llegar a Le Perthus!

¡Con qué esfuerzo debieron obedecer esas voces de «alto» los soldados de las Brigadas Navarras!

Y, después de «esto», RUSIA MANDÓ RESISTIR AÚN. Y su «delegado» en España, Negrín, siempre seguido del «subdelegado» Álvarez del Vayo, se trasladaron de Francia a Valencia y Madrid en aeroplano para ¡reorganizar la guerra! Nunca estuvieron más cerca dos delegados de Moscú de ser linchados que Negrín y Álvarez del Vaya entonces.

Las tropas comunistas, que aún quedaban en Madrid y Valencia, les salvaguardaron, con su jefe supremo, el comandante Barceló. Azaña, Presidente de la «República», refugiado en la Embajada, en París, e invitado por Negrín a ir a Valencia, se negó en redondo. «No iré a España mientras haya guerra», contestó. (Ya no había de ir nunca; su destino era morir fuera del suelo histórico, que tanto había mancillado e injuriado con su pluma y su oratoria amargas de hombre sin fe en nada; y murió en Arcachon, enfermo desde mucho tiempo antes, y castigado con el espectáculo de Franco vencedor y España en vías de rehacerse y resucitar. ¡Amarguísimo destino, ése que no perdona a nadie el delito de LESA PATRIA!)

Fue entonces cuando los anarcosindicalistas, a quienes había esclavizado momentáneamente el comunismo, pero que no habían olvidado...

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Inacabado.
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Se encuentra en Jardiel Poncela, Enrique, “Obra inédita”, AHR, Barcelona; carta titulada “Sobre la Guerra Civil Española”, dirigida al periodista mejicano De María y Campos; es el documento político más largo que escribió Jardiel (120 pp.), que inició en 1947 y no concluyó.
21 acedece, día 26 de Abril de 2010 a las 12:08
Pedromar, ayer estuve un buen rato entretenido leyendo el enlace que me pusiste. Tardé un buen rato en leerle y digerirlo. El artículo del enlace en que se mencionan los pavoneos de los franceses es del ABC y creo que bastante reciente. Y sí, esa actitud de "superioridad" es cierta.

Te lo digo yo que fui a un liceo francés. Por supuesto que no todos son así, pero algunos sí (quizás los que no ocultaban lo que pensaban). Aún recuerdo el día en que vino una visita importante y a todos los de nuestro curso (era en primaria creo) nos hicieron bajar, formar un círculo en el patio y cantar la Marsellesa.

Al principio de cada curso daban a los padres una lista de los libros que debían comprar. Y de vez en cuando había que comprar un diccionario nuevo. Un año se debía comprar un diccionario Larousse o Petit Robert, no me acuerdo. Pero creó polémica por que en él aparecía un mapa de Europa y España y Portugal no aparecían. Según el diccionario, Europa se acababa en los pirineos, y eso que España y Portugal ya pertenecían a la UE desde el 86. Se supone que era un grupo selecto de profesores los que escogían los libros de cada curso. Hubo bastante malestar por parte de algunos padres. Creo que se llegó al acuerdo de retirar el diccionario el curso siguiente.

Batallitas mías.

Después te comento algo sobre el asunto de Guinea Ecuatorial de los artículos de LdP.

Por cierto, ayer colgué tropecientos mil artículos. Hay uno que habla de opionistán. Si puedes leételo y dame tu opinión. Y te aviso de antemano, no he comprobado las fuentes, no me abronquees ;-)

saludos
22 rmlf, día 26 de Abril de 2010 a las 13:50
De dos hilos atrás: “sobre los campos useños y franceses de prisioneros alemanes
Me costo encontrarlo. La visión de WIESENTHAL de esos campos de la muerte por lo que se ve es diferente. Y el es toda una autoridad en el tema de campos de la muerte.
Del libro: LOS ASESINOS ENTRE NOSOTROS MEMORIAS. SIMÓN WIESENTHAL


“En otoño de 1947, regresé a Nuremberg y allí un miembro del personal, cierto Mr. Ponger, me mostró la transcripción del interrogato­rio de un tal Rudolf Scheide, alemán que había estado empleado en varios campos de internamiento americanos. Un párrafo explicaba por qué no habían hallado a Eichmann, justo al acabar la guerra, en la región de Aussee, porque se había marchado a un lugar más seguro: a un campo americano. Rudolf Scheide atestiguó el 6 de noviembre de 1947 que «entre el 20 y el 30 de mayo» él se hallaba en el campo Berndorf, cerca de Rosenheim en Baviera, de donde todos los SS habían sido posteriormente transferidos a un campo especial para SS en Kemanten y luego, el 15 de junio de 1945, a un campo de Cham, pobla­ción de la Selva Negra. Scheide había tenido a su cargo ese campo, que albergaba a unos tres mil SS, y dijo a los americanos:
—Por entonces (a mediados de junio del 1945), un Führer de la SS que se hacía llamar Obersturmführer Eckmann, vino a pedirme que le registrásemos en nuestras listas bajo este nombre. Admitió que su auténtico nombre era Obersturmbannführer Eichmann. Pero como por aquel entonces a mí el nombre Eichmann no me decía nada, le indiqué que era asunto suyo lo que hiciera con su nombre.
En el campo, Eichmann prestaba servicio en un grupo de cons­trucción que había sido destinado a trabajar en la población vecina. Cada mañana la compañía marchaba en formación hasta la población y todas las noches regresaba del mismo modo al campo. El 30 de junio, Scheide descubrió lo que había hecho realmente Eichmann durante la guerra e informó a un CIC asignado al campo. Cuando el grupo de Eichmann regresó aquella noche, Eichmann no estaba en él y según Scheide «escapar sólo era posible con ayuda de compañeros». Aquello produjo gran excitación entre los americanos que estaban en Nuremberg con ocasión del testimonio de Scheide. En realidad, esa clase de fugas no eran cosa poco frecuente en los primeros meses después de acabada la guerra pues muchos internados se las componían para escapar cuando estaban trabajando con grupos similares dado que los aliados carecían de tropas suficientes para custodiar cientos de miles de SS. El jefe alemán del grupo de trabajo de Eichmann fue interrogado pero negó la verdadera identidad de Eichmann”


Y además lo cuenta de otra forma:

”En la primavera de 1948 pude con exactitud reconstituir el viaje de Eichmann al final de la guerra. Llegó al campo de concentración de Theresienstadt el 20 de abril y estuvo en él hasta el 27. Al día si­guiente se hallaba en Praga, el 29 en Budweis, el 1 de mayo en el campo de Ebensee cerca de Bad Ischl y el 2 en Altaussee, donde permaneció hasta el 9 de mayo. Luego se escondió voluntariamente en campos de internamiento americanos, hasta fines de junio, en que escapó de Camp Cham. Entonces, durante cierto tiempo se man­tuvo oculto en el norte de Alemania, hecho posteriormente confirmado por dos destacados SS; uno de ellos fue Hoess, antiguo comandante de Auschwitz que estuvo en contacto con Eichmann cuando se ha­llaba en el norte de Alemania. De allí Eichmann pasó a casa de un tío suyo de Solingen y cuando en una ocasión las autoridades británicas fueron a interrogar a ese tío suyo mientras Eichmann estaba escon­dido en la casa, el tío no le descubrió, pero Eichmann decidió volver al Aussee, donde se sentía más seguro que en parte alguna.


Es extraño que lo que se cuenta sobre los campos de concentración de los americanos aparezca siempre igual repitiendo siempre el mismo texto busques donde lo busques. Y en este caso era el de un SS.

Saludos.
23 albazan, día 26 de Abril de 2010 a las 14:24
Supongo que a todos los que seguimos a Moa nos ha pasado lo mismo. Yo, por mi parte, no salía de mi asombro al oír a Esperanza Aguirre.

Es verdad que la cúpula del PP está lejos de esta postura de debatir públicamente sobre los hechos del pasado. Pero que la presidenta de la comunidad de Madrid lo haga es algo muy, pero que muy significativo porque su voz la escucha mucha gente descontenta, no sólo en Madrid sino en toda España. Creo que ha sido un paso de gigante en la política para frenar esta campaña de la izquierda que quiere volver a 1936.

No se preocupe, don Pío. Usted es el historiador que más libros vende en este país y sus lectores sabemos quien está detrás de las palabras de la señora Aguirre.

Un saludo a todos.
24 DeElea, día 26 de Abril de 2010 a las 15:44
Lead 89# hilo día 24 del presente mes.

Dice usted:

[Antony Sutton: ¿es fiable su investigación?]

me temo que esta pregunta planteada así puede llevar a error a las personas que no hayan leído al señor Sutton. La pregunta correcta no es si es fiable el señor Sutton sino si lo son los datos objetivos, las informaciones concretas y documentadas que da. En definitiva si lo que dice y los datos que da son reales o no.

Como ocurre que da una gran información en cuanto a datos concretos y objetivos de documentos y fuentes que pueden ser verificados por que existen, son reales y contrastables. Solo cabe preguntarse ¿los datos objetivos y contrastables que da el señor Sutton son ciertos(dejando de lado sus opiniones), si o no? Yo desde luego los que he comprobado así lo demuestran y rogaría que los que descubran alguna mentira o dato falso nos lo haga saber para poder corroborarlo.

En cuanto a lo que dice de los Bolcheviques el señor Sutton se puede resumir a lo bestia de la siguiente manera:

Que “Occidente”, financió la revolución rusa e instaló un gobierno bolchevique en Rusia, posteriormente, los países “occidentales” especialmente Estados Unidos, luego de crearla sostuvieron a la Unión Soviética, económicamente, proporcionando enormes transferencias de tecnología y conocimientos de ingeniería, entre otras ayudas.

Por cierto en cuanto lo que dice de que fue usted quien lo trajo (al autor al bloc) decirle aunque no tenga mucha importancia que antes de las fechas que usted indica yo ya se lo leí en un mensaje a ArrowEco y a alguien más que ahora no recuerdo, creo que Lupa..
25 pedromar, día 26 de Abril de 2010 a las 16:02

Ayayay

"También me produce cierta insatisfacción el vídeo, porque Aguirre no cita a nadie. La izquierda ha conseguido que mi nombre sea una especie de contraseña para el tabú ideológico, cosa que la derecha en general ha aceptado.

Nadie conoce a los escultores del Pórtico de la Gloria, ni a los arquitectos de tantas y tantas obras monumentales. Y aunque supiéramos sus nombres, solo serían eso: nombres. ¿Qué más da que Platón se llamase Platón o Alcibíades? Queda la obra, y eso es lo que importa.

Seguro que Moa estará de acuerdo con lo que he dicho, pero también dirá que eso no está reñido con disfrutar del reconocimiento en vida. Pero suele ocurrir que si las grandes obras alcanzan el éxito en vida del artista que las construyó exijan el apartamiento de su autor. Y es bueno que sea así: los hechos, los hechos históricos, como las grandes obras de arte, viven por sí mismos, al menos así lo exige la mitología o la conciencia mitológica de las masas, y la verdad histórica, como el mito o la leyenda, si quiere alcanzar a las masas, exige ese valor intrínseco al margen del autor. Por eso hablamos más de Don Quijote que de Cervantes, o de Ulises que de Homero, o de Troya, o de Hamlet, o, sencillamente, de que "la vida es sueño".

Si en lugar de atenerse solo a los hechos Esperanza Aguirre hubiese citado a Moa, la necedad de esos diputados que exigen perdones y condenas, no se hubiese quedado cariacontecida, tal y como así ocurrió (silencio sepulcral cuando habló del golpe del 34 y del asesinato de Calvo Sotelo a manos de los socialistas) sino que esos diputados hubiesen desviado el tiro y habrían acusado a la presidenta de citar a un exterrorista. Estoy convencido de que muchos de los diputados de izquierda en la Asamblea de la Comunidad de Madrid desconocían por completo los datos que citó Aguirre, y quienes los conocían seguramente que estaban convencidos de que la presidenta guardaría silencio ante sus exigencias de condena, tal y como haría un Rajoy cualquiera.

Es el precio que hay que pagar por decir la verdad, señor Moa, y a usted también le toca padecerlo. Muchos, muchísimos, sabemos de la procedencia de las palabras de Esperanza Aguirre, y cuando debatimos con otros sobre ese mismo asunto actuamos igual que la presidenta, precisamente para que el adversario no se nos ponga estupendo ni GADITANO MAGNO.

Las palabras de Aguirre están dichas pensando no en el diputado tontuelo e ignorante, sino en la masa que verá la intervención en el telediario; porque esa masa entiende los debates como pugilatos, como un combate, donde lo importante es dejar al otro sin argumentos.

Citar a Moa hubiese llevado a los pericos bandarras a ponerse mariteres y trapiellos; mejor dejarlos con la palabra en la boca.
26 manuelp, día 26 de Abril de 2010 a las 16:08
Que “Occidente”, financió la revolución rusa e instaló un gobierno bolchevique en Rusia

Sin contar la ayuda alemana a los separatistas antibolcheviques de Ucrania, pues es de suponer que los alemanes tambien son "Occidente" que se puede estudiar aparte, los aliados occidentales y Japón intervinieron activa y militarmente contra los bolcheviques- incluyendo envio de tropas y combates-, como los que se describen en el enlace.

Puesto que Gran Bretaña y Francia estaban llevando a cabo un gran esfuerzo en el Frente Occidental y andaban escasos de tropas, elevaron la propuesta al gobierno de Estados Unidos, presidido por Woodrow Wilson, de enviar una fuerza expedicionaria al Norte de Rusia. Wilson aportó un contingente de 5.000 hombres destinados al Norte de Rusia y 10.000 más para destinar a Siberia.

En total, la participación de fuerzas extranjeras en Guerra Civil Rusa fue de:

• 50.000 Checos • 28.000 Japoneses (hasta totalizar 70.000) • 7.500 Estadounidenses • 4.000 Canadienses • 12.000 Polacos • 4.000 Serbios • 4.000 Rumanos • 2.000 Italianos • 1.600 Británicos • 760 Franceses


http://enciclopedia.elgrancapitan.org/index.php/Ba...
27 pedromar, día 26 de Abril de 2010 a las 16:17

Sherme:

Por favor, todo eso se resume en un solo comentario y se cuelga el enlace. Caramba.
28 Hegemon1, día 26 de Abril de 2010 a las 16:18
Dos apuntes:

Esperanza Aguirre, áplaudiendo su intyervención, se quedó corta y podría haber empleado más veneno en su intervención. Como dije esta mañana, hay material de sobra para tapar bocas.

El segundo:

Lo que hacen con la Piedad del Valle de los Caidos es un atentado al arte, a la cultura. Carecen de vergüenza.
29 Askari, día 26 de Abril de 2010 a las 16:22
DeElea

Te vuelvo a poner los enlaces a esas dos obras.

Sutton es demoledor

http://www.reformed-theology.org/html/books/wall_s...

http://reformed-theology.org/html/books/bolshevik_...

e aqui una obra explosiva

Hitlers secret backers , Sydney Warburg

http://yamaguchy.netfirms.com/vegyes_/sidney.html

Se supone que Sydney Warburg es el pseudonimo de James Warburg.
30 alterego, día 26 de Abril de 2010 a las 16:22
Yo tengo claro que Esperanza Aguirre es lo mejor del PP, y no se calla ante nada.

Sobre lo del partido liberal inglés yo tengo dudas a que llamen liberal a lo mismo que nosotros, de hecho en Europa están aliados con Unión Mallorquina (¡¡!!) y con Convergencia (llamar a eso liberal es muy optimista).
31 pedromar, día 26 de Abril de 2010 a las 16:23

DeElea:

Sigue usted sin explicarnos cuál es su tesis sobre lo que debatíamos el otro día.

Madre mía, qué tío. Ahora va a resultar que la Guerra Fria fue una pantomima, porque al final son los poderes en la sombra quienes gobiernan todo, a los bolcheviques, a los nazis, a los Estados Unidos.

¿Nos quiere presentar de una vez por todas su tesis central sobre el asunto? Ya le he dicho que se le da muy bien trocear los textos de quienes le refutan, al mismo tiempo que es incapaz, absolutamente incapaz, de presentar su idea central sobre el asunto que se debate.
32 alterego, día 26 de Abril de 2010 a las 16:27
Del Valle de los Caídos, ya hemos hablado mucho, pero es su intento de destrucción de la historia de España, como lo ha sido la destrucción del Archivo de Salamanca.

En algunos pueblos quieren derribar barrios enteros de viviendas construidas por Falange para personas de bajos recursos, un ejemplo es la propuesta del Ayuntamiento de Béjar (Salamanca) de derribar un barrio en el que viven unas 600 personas.

Junto al barrio hay una zona de pinares en que se construyó, en la misma época y con el mismo fin, una Iglesia, un colegio y un centro de atención de discapacitados psíquicos. También se contruyó un parque y una piscina, estos dos últimos están abandonados desde hace bastante tiempo.
33 Askari, día 26 de Abril de 2010 a las 16:27
DeElea

Obra que explica la cooperacion EEUU-URSS entre 1941 y 1945.

Mayor Jordans Diaries,

How wars are made

http://www.sweetliberty.org/issues/wars/jordan/01....


34 pedromar, día 26 de Abril de 2010 a las 16:35

Enviado ayer por correo-e. Como siempre, he tomado de los comentarios de este blog muchos enlaces.

****¿EN MANOS DE QUIÉNES ESTÁN LAS AULAS?

El otro día les pasé un mensaje de un allegado de toda mi confianza que me contaba cómo docentes que ni siquiera tenían carrera superior, ahora, por decreto, sin oposición, se habían convertido en catedráticos, y cómo esos mismos elementos iban a cobrar más que los catedráticos que obtuvieron su plaza tras haber aprobado una oposición dificilísima en los años sesenta y setenta, los cuales, además, acabaron sancionados al ver reducida su paga por complementos, complementos que, por supuesto, van a cobrar los 'neocátedros', que son, por supuesto, los 'sancionadores'. Estos 'personajes' proceden de la izquierda, o se han hecho de izquierda para ascender.

Es tal el deterioro que padecemos que resulta más acertado pensar en términos sociológicos, y morales, por abstractos que resulten, porque en una sociedad en descomposición como la nuestra, los más inmorales prosperan, al paso que impiden por todos los medios una sociedad meritocrática. El mal, en España, no procede tanto del hecho de ser de izquierdas o de derechas como del ascenso de los miserables que ha propiciado la demagogia y el populismo clientelar. Un ejemplo: en la Unión Soviética licenciarse en una carrera exigía unos sacrificios sobrehumanos en el estudio (me lo contó hace casi veinte años una pareja rusa residente en Madrid). Después, solo después, cuando ya habías demostrado la valía, si querías una buena plaza, tenías que asumir las responsabilidades proselitistas que te asignaran dentro del partido. Pero antes había que estudiar muchísimo (ella hablaba a la perfección todas las lenguas latinas: español, portugués, italiano, francés, y además inglés, y las lenguas muertas: latín y griego. La mujer confesaba que no había tenido juventud y que empezó a disfrutarla en España, con treinta años). Aquí es al revés, lo cual demuestra que el problema -apadrinado por la izquierda y los separatistas, últimamente también el PP- se desarrolla en una sociedad que ha perdido toda su escala de valores tradicionales.

Pues bien, este comentario que sigue procede de esa misma fuente, que hasta hace unos años conocía muy bien el mundo docente:

"El otro día me contó un chico de primero de bachillerato, vecino mío, que una profesora le había dicho que mientras de ella dependiera no iba a aprobar su asignatura, y todo porque un día llevaba la bandera de España pintada en un brazo. Ella, sin embargo, reparte banderas republicanas, convocatorias a manifestaciones, y lo que le place. El chico es formidable, y no tiene nada de facha, en el sentido clásico. Creo que se la había pintado solo por pincharla un poco, dado que ella hace proselitismo constantemente en favor de la república. Aluciné, porque estos comportamientos tan explícitos no los conocía."


****MEMORIA HISTÓRICA:

Curiosamente la menor cuantía de los fondos se dedica a excavar fosas, mezclando además todos los restos (aquí, por ejemplo, atribuyen a "los fascistas" la matanza, sin embargo aparecen mujeres con escapularios, niños y sacerdotes). La mayor parte de los recursos económicos se destina a 'conferencias y publicaciones'.

http://www.memoriahistorica.org/modules.php?name=N...

El objetivo del agit-prop consiste en buscar un maniqueo para echarle la culpa de todos los males, sobre todo cuando la economía se derrumba y el país se disuelve a la vista de todos. Para buscar ese culpable se remontan a lo ocurrido hace setenta años, cuando ya existían el PCE, el PSOE, la ERC, el PNV; pero no existía el PP. Como la extrema derecha es hoy algo totalmente marginal hay que culpar al PP de ser responsable de aquellos crímenes.

Esa mentira importa poco a los herederos ideológicos (estos sí) de quienes dinamitaron la II República, que lo mismo que la democracia actual la trajo la derecha, en el caso de la república por obra de una derecha desafecta a la monarquía. Pero eso, como digo, poco importa a quienes se consideran los únicos demócratas: IU DE CÓRDOBA PIDE LA ILEGALIZACIÓN DEL PP POR NO CONDENAR EL FRANQUISMO. Es decir: media España ilegalizada y toda España, o como se acabe llamando lo que quede del país, en propiedad exclusiva de los que a sí mismos se llaman progresistas.

Y lo hacen los mismos que se muestran orgullosos del comunismo y del Frente Popular, y que en el Congreso se niegan a que en los colegios se enseñen los crímenes del comunismo:
http://www.intereconomia.com/noticias-gaceta/polit...


***Joaquín Leguina es de los pocos intelectuales que ha tenido el PSOE; ahora encima en barbecho, por indócil:

"¿O sea, que casi la mitad de los votantes españoles prefieren el franquismo? No sé si los ideólogos que sostienen tal mensaje y tal barbaridad, son conscientes del disparate que perpetran con este tipo de propaganda sectaria.

Mas debo decir, para concluir, que somos muchos los que -hartos de simplificaciones- nos negamos a que la izquierda se reduzca a ser la mera expresión de una aversión, la aversión a una derecha a la que visten de maniqueo sin ningún rigor intelectual."

http://lacomunidad.elpais.com/agorasoc/2010/4/24/e...


Y es que todo aquel que piensa en voz alta no tiene cabida dentro del peronismo, a no ser que piense en términos de agit-prop, acusando a los otros justo de lo que ellos promueven y hacen. Recuerden al Niño de las Discípulas de Jesús y su buenismo en la anterior campaña electoral:

http://www.youtube.com/watch?v=iryJ7M2WOnQ&fea...

***Valle de los Caídos: prosigue la voluntad de destrucción. Primero lo cerraron alegando un peligro de derrumbe de la cúpula, algo totalmente falso según los monjes y arquitectos que no dependen de Patrimonio (además es el segundo monumento más visitado después del Museo del Prado). Ahora despiezan la Piedad, contraviniendo los consejos de los expertos que aconsejan la reparación sin desmontarla, empezando por el hijo del artista. Por cierto: el hijo cuenta cómo Franco eligió a su padre, que era republicano, ateniéndose exclusivamente a que presentó el mejor proyecto. Lo mismo con el Cristo, obra de un peneuvista. Cuando Franco preguntó quién era Ávalos y un militar le dijo "un rojillo", se rió y contestó: "Bueno, casi todos los artistas lo son".
http://www.intereconomia.com/noticias-gaceta/socie...

La entrevista al hijo del Ávalos, contrario al desmontaje de la obra, y que también cuenta cómo su familia se dirigió a Patrimonio ofreciéndose a la restauración; les contestaron de manera insolente diciéndoles que 'si pretendían hacer negocio'. Ya saben: "piensa el ladrón...."
http://www.youtube.com/watch?v=d_K1rWIXfBk&fea...

****Los comunistas y la protección del patrimonio. Recuerden los expolios en España por parte del Frente Popular. Saquearon incluso los Montes de Piedad y los embarcaron a México, no sin antes pelearse Prieto y Negrín. Los hay tan ingenuos (o con tan mala fe) que se creen que el sacar a Francia la obras del Museo del Prado, y antes a Valencia y a Barcelona, y por zona de guerra, respondió 'al amor por la cultura intrínseco en la izquierda'. Las obras regresaron a su sitio porque probablemente cayeron en la cuenta de que no era tan fácil vender Las Meninas como un cáliz, joyas o retablos:

"Stalin hizo demoler centenares de iglesias en Moscú. Ceausescu destruyó el corazón histórico de Bucarest para edificar en su lugar edificios y trazar avenidas megalómanas. Pol Pot ordenó desmontar piedra a piedra la catedral de Phnom Penh y abandonó a la jungla los templos de Angkor. Durante la Revolución Cultural maoísta, los guardias rojos destrozaron o quemaron tesoros inestimables. Sin embargo, por graves que pudieran ser a largo plazo esas destrucciones para las naciones implicadas y para la humanidad en su conjunto, ¿qué peso pueden tener frente al asesinato masivo de personas, de hombres, de mujeres, de niños?"
http://historia.libertaddigital.com/el-libro-negro...
35 Askari, día 26 de Abril de 2010 a las 16:41
Voy a recuperar mi libro

"sinfonia en rojo mayor"

Lo tenia prestado y ahora acabo de contactar con la persona que lo tenia ya los ultimos 5 meses.

Cuando lo tenga intentare hacer un escaneo y colgarlo en alguna parte , la obra completa , no solo el capitulo Rakowski versus NKVD.

36 gorgias_, día 26 de Abril de 2010 a las 17:04

No sé si alguien ha reparado en el siguiente detalle al leer la carta de Jardiel Poncela que "copypastea" Sherme.

Hablando de Lorca y su muerte:

".......El drama de España, el espeluznante choque, estaba ya en el aire... Y Lorca me estuvo contando un episodio, saladísimo, al que él le añadía su cernida sal propia, de las cartas que cruzaba con SU NOVIA una criada suya....."

Las mayusculas son mias. De lo leido se entiende ¿Que Lorca tenía novia? ¿Que la criada era lesbiana?

Supongo que es más lógico lo primero y en ese caso ¿Lorca no era gay?
37 acedece, día 26 de Abril de 2010 a las 17:09
Para sherme y los demás.

Hola serme, me ha gustado mucho el texto que nos has traído.

Yo quería recalcar lo siguiente: en un momento dado, al autor dice que hasta Usa proporcionaba aviones al bando republicano. Este es un punto delicado.

“Conseguida ya una disciplina férrea, impuesta a través de los Comisarios políticos, y por procedimientos del más salvaje terror, el Ejército rojo, que ya contaba con tanques de veinte toneladas y con aviones incluso de fabricación norteamericana, y con Brigadas Internacionales incontables, había llevado a cabo ofensivas tremendas.”

Hace unos días puse un vídeo en que explicaba la historia de la aviación rusa. Según el documental, la aviación y tecnología rusas eran muy superiores a las de Occidente, al menos hasta después de la IIGM.

Pero un bloguero (perdona mi falta de memoria) colgó un enlace para comentar mi video. En su enlace salían croquis (alzados y plantas) de aviones de Usa y Gran Bretaña. El parecido con un modelo ruso es tremendo.

Según el video de la aviación rusa, antes de 1936 Rusia había diseñado un tipo de avión más potente que el resto de los aviones de Occidente. Pero ese modelo ruso era clavado a los aviones de Usa y Gran Bretaña. El bloguero y yo pusimos en duda la veracidad del documental de la aviación rusa y planteamos la posibilidad que Usa o Gran Bretaña vendieran tecnología a los rusos.

Lo mismo ocurría con un bombardero useño, prácticamente igual a uno ruso. El bombardero ruso tenía el morro distinto y era un poco más corto por la cola. Los alerones de la cola eran la principal diferencia. En cambio, el número de motores, disposición de las cabinas, número de tripulantes, anchura de las alas en el tramo en contacto con el fuselaje eran iguales.

¿A dónde quiero llegar?

Pues parece ser que durante la guerra muchos confundían los aviones soviéticos con los aviones useños. Según la tesis general, los aviones del bando repúblicano eran de factura soviética. Lo que hay que demostrar es:

-si los aviones del bando republicano eran realmente soviéticos; a tener en cuenta que según un bloguero, al principio de la contienda los británicos financiaban al bando republicano.
-si llegaron a participar aviones useños o británicos de factura similar a los soviéticos en la guerra civil, independientemente del bando.
-si realmente llegaron a participar aviones soviéticos en la contienda.

Parece muy básico, pero creo que el tema es importante. Si se tiene en cuenta esto que acabo de decir, la interpretación que se puede hacer del texto de serme puede cambiar sustancialmente, sobretodo respecto al momento en que se dice que Usa proporcionó aviones.

saludos
38 manuelp, día 26 de Abril de 2010 a las 17:17
¡Si señor, sensacional descubrimiento!. Los maléficos USA mandaron a los supuestos "pringaos" de la brigada Lincoln para ayudar a la republica, porque así dominarían el cotarro una vez triunfante esta. Solo que a media guerra les dió por cambiar el plan y ya no les interesaba el triunfo republicano (quiza porque los yacimientos de petroleo de Albacete resultaron ser un bluff).

Se está alcanzando un nivel de investigación histórica en este blog que los universitarios rusos esos se van a quedar a la altura del betún.
39 manuelp, día 26 de Abril de 2010 a las 17:31
Aqui, un enlace para intentar seguir el nivelazo de investigacion. Claro que no hay que fiarse, la pagina puede estar manipulada.

http://www.fotosmilitares.org/viewtopic.php?f=31&a...
40 Askari, día 26 de Abril de 2010 a las 17:43
acadece #37

He visto los videos que enlazastes.

El I-16 es de factoria rusa sin duda alguna , el que estaba copiado del Curtiss era el I-15.

Pero bueno , la mezcla de datos ciertos con comentarios fantasiosos es recurrente en esos videos.

La aviación rusa pegó el gran salto despues del 45 , coando ya disponian de los prototipos de ultima generacion alemanes.

Lo del motor a reacción ruso que no llegó a fabricarse por culpa de falta de materias primas es primoroso. Tenian todos los aceros y materiales que querian , si no en yacimientos propios , se lo mandaban los EEUU.

Los alemanes en situacion de suministros mucho mas precaria llegaron a fabricar en serie dos motores , el Jumo 004 y el BMW 003.

Lo de la coheteria tambien huele fatal , lo unico que pusieron en marcha en el ejercito rojo fueron los katiushas ,con propelente solido.

Cohete de feria con pepino en la punta , nada mas.

El profesor Gerlach , jefe tecnico de von Braun en Peenemünde se incorporó al equipo de Korelev en 1945. De ahí el salto que pegaron hasta el Sputnik y a Gagarin.
41 Sorel, día 26 de Abril de 2010 a las 17:59
Buenas tardes.

Inquietante la siguiente observación de don Pío.

Con Garzón, contra la justicia, contra la democracia

[..] Y, lo que resulta muy significativo aunque no voy a analizarlo ahora, con el apoyo de órganos de expresión useños y británicos que seguramente no aceptarían nada semejante en sus propios países. [...]

http://www.libertaddigital.com/opinion/pio-moa/con...

----

Aun hoy en día con la nación española en trance de descomposoción, ¿es posible la persistencia de una miserable hispanofobia en el mundo anglosajón? Yo creía que una vez reducida España a potencia de tercer o cuarto orden, ya no eran necesarias estas artimañas.

O, por otra parte, los medios a los que se refiere don Pío son los órganos de difusión "progresistas" de ambos países y ya se sabe... el sectarismo de éstos es internacional. Pero ¿qué demonios ganan con esta campaña a favor de Garzón? No sé. Estoy perdido. Espero que don Pío profundice en el tema.

42 manuelp, día 26 de Abril de 2010 a las 18:03
# 40 Askari

He aqui una explicación.

http://sandglasspatrol.com/IIGM-12oclockhigh/Compa...

pero los organos de Stalin (lanzacohetes Katiuskas) fueron efectivisimos por su sencilles de operacion y su capacidad destructiva.

http://www.editorialbitacora.com/armagedon/lanza/l...
43 menorqui, día 26 de Abril de 2010 a las 18:42
30, alterego

www.libdems.org.uk/pocket_guide_to_policy.aspx

Es un programa bastante ecléctico. El propio partido es la unión de dos partidos diferentes, el liberal y el demócrata. El liberal es liberal, libertario, el demócrata es progre.
Ahí va, resumido tras haberlo leído:
Proponen reducir impuestos, pero sablear a los más ricos. Proponen dejar de mantener vivos a los bancos por medio de la intervención pública, pero también forzarles a conceder créditos baratos, ya que dependen del Estado.
Ahorrar en gasto público general, pero el dinero que ahorren, destinarlo a la promoción de nuevo empleo y educación pública realmente gratuita. Proponen cortar la intervención del Estado en los negocios, pero proponen también crear una nueva Oficina de Competición que haga tests a los negocios a ver si son competitivos.
Proponen eliminar los números de pago en los negocios, los 902.
Suprimir la edad obligatoria de jubilación.
Forzar a las compañíasenergéticas a crear "tarifas sociales" para los más necesitados.
Hacer grandes inverisones en la economía verde y de energías renovables. No a la energía nuclear ni al carbón
Facilitar la construcción de viviendas en fincas rústicas. Reducir los impuestos agrícolas.
Regular aún más los precios de los productos agrícolas.
Darle más poder a los gobiernos locales (councils).
Mejora (desde luego mantenimiento) de la Seguridad social.
Más libertad de elección de educación, para el alumno y para los centros educativos. Al mismo tiempo, creación de un nuevo cuerpo externo a los centros con el fin del "asesoramiento lectivo".
Proponen que los electores puedan convocar elecciones en su distrito en cualquier momento en el caso de "serious wrongdoing" de su representante.
Una nueva Ley de Libertad: eliminar los dni, regular los ctvc, impedir el registro de adn de gente inocente, permitir las protestas en el parlamento, impedir el espionaje de los councils (ayuntamientos), para esta ley: http://freedom.libdems.org.uk/
Terminar con las intervenciones en el uso de internet y del correo electrónico.
Jurados populares de vecindario, que decidadn el castigo para crímenes menores.
Mantener la BBC como hasta ahora, por medio de la recaudación obligatoria a quien tenga una televisión.
Eliminar el requisito de licencia gubernamental para poner música en vivo.
Referendum para meter al RU en Europa definitivamente. Adoptar el Euro.
Reducir el gasto militar. aumentar el gasto en ayuda internacional hasta el 0,7%
45 pedromar, día 26 de Abril de 2010 a las 19:14

LES ESTÁ BIEN EMPLEADO

A los reyes. A la familia real. Para que sigan alimentando a la bestia con el "hablando se entiende la gente":

"El féretro, la Familia Real y los hijos de Samaranch van a ser los primeros en abandonar el templo. La gente se agolpa detrás de los cordones de seguridad. Cuando salen las Infantas se oyen los primeros gritos. Putas, putas. Cuando salen los Reyes, se precisa. Hijos de puta. Ladrones. Lladregots, exactamente: todos los gritos son en vernáculo. Es un momento impactante. El féretro está ya subido al coche, pero aún a la intemperie. Los Reyes están dándole el último pésame a la familia. Y las bestias pardas se encargan de la banda sonora. Los Reyes suben al coche rápido, sin mayor gesto. El cadáver tampoco se perturba."

http://www.arcadiespada.es/2010/04/24/24-de-abril/
47 Sherme, día 26 de Abril de 2010 a las 19:27
27# Pedromar, desconozco dónde está el enlace pues es un documento "doc" que tengo en mis archivos. Es un documento importante, aunque extenso, por ser de un testigo de primera mano y de ambos lados. Con saltartelo, si no quieres leerlo, tendrías bastante. Sin embargo muchos copiamos esos trozos de textos, los archivamos y hasta los reenviamos.

48 pedromar, día 26 de Abril de 2010 a las 19:42

Sherme:

Perdona, no había caído en la cuenta de que podía no haber enlace directo.
49 Sherme, día 26 de Abril de 2010 a las 19:53
48# No hay problema, Pedromar. Si lo hubiera lo más seguro es que lo hubiera puesto, porque al ser el texto largo es un "cognazo" el copiarlo y estar atento a los caracteres...

50 egarense, día 26 de Abril de 2010 a las 20:02
Por cierto, un saludo a Alberto, que se declaró seguidor mio, o de lo que escribo, sin saber que "egarense" era yo. Fue una curiosa casualidad.
Compartimos algo tan importante como la nacionalidad de nuestras mujeres, y nuestro propio origen en ambos casos granadido... Si estás leyendo, para ti un saludo. Fue conocernos y dejar yo de escribir. Espero que volvamos a cenar juntos las parejas, pues es un placer para mi compartir mi tiempo con vosotros.
Y si nuevamente vuelvo a escribir podremos discutir lo que te parezca oportuno...

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