Pío Moa

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Freddy Faisán y sus amigos / Crímenes de la guerra civil (y II)

12 de Agosto de 2011 - 23:08:15 - Pío Moa

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****Freddy Faisán se jacta de que será la "primera campaña" sin atentados de ETA. Se lo han comunicado especialmente sus amigos los asesinos: “Nos conviene darte algo de cancha, Freddy, nos conviene mucho que vosotros ganéis, a ver si entre todos podemos hacer algo. Con Rajoy no es tan seguro, por desgracia”. “Tenéis que ser un poco más flexibles, coño ¡Ah, si no fuera por esta maldita crisis estaríamos vosotros y nosotros en el mejor de los mundos!", parece haber contestado míster Faisán.

 

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(Crímenes (II), capítulo de Los crímenes de la guerra civil y otras polémicas

Ya la portada de Víctimas busca un impacto político: un grupo de prisioneros atados y humillados entre soldados franquistas que les apuntan con fusiles. Ya la frase con que empieza el libro: «¿Cómo fue posible tanta crueldad, tanta muerte?», suena falsa en un historiador, que por su oficio sabe que la crueldad y la muerte están demasiado presentes en la historia de todos los países como para afectar tan especial aflición en este caso. Aunque el libro admite -no podría dejar de hacerlo sin desacreditarse por completo-, la ola de sangre causada por los republicanos, el relato de la crueldad y la muerte se centra con total preferencia en los franquistas, y lo hace con métodos típicos de la propaganda: sus crímenes son expuestos con constantes detalles personales y macabros, destinados a impresionar al lector desprevenido. El método sería admisible si lo aplicaran también a los crímenes contrarios, pero de éstos se habla en un estilo impersonal y general, y en un marco de esencial justificación.

El sectarismo llega al extremo de que las víctimas republicanas reciben constante encomio, mientras las otras llegan a ser tratadas con verdadero escarnio. Así, Maeztu es «el intelectual de mayor prestigio que pudieron pasear como mártir los franquistas». Cabe destacar que las derechas en España han condenado el asesinato de García Lorca y se han sumado a las conmemoraciones del autor, mientras que nada parecido han hecho las izquierdas con Maeztu o Muñoz Seca; todo lo contrario. De Ledesma Ramos dice el libro: «el magro pensamiento fascista español (el autor parece creer que el pensamiento socialista o republicano era muy fértil) andaba necesitado de mitos, de jóvenes fogosos caídos por la Patria en la flor de sus vidas». Como si su asesinato hubiera respondido a tal supuesta necesidad. José Antonio resulta «el más insigne de los asesinados por los rojos, el mártir de la Cruzada, el «ausente» en cuyo honor se levantaron edificios, a la vez que se designaba con su nombre cientos de calles, plazas y escuelas». Y lo caracteriza como jefe del «partido que mejor incorporó la violencia a su retórica y más la practicó en la calle en la atmósfera cargada de la España de los años treinta». «En el mes que siguió a las elecciones (de febrero del 36) él y su partido calentaron el ambiente, inyectándole buenas dosis de violencia política». La conclusión lógica de un lector que sólo tenga informes como los de este libro será: ¿por qué no había entonces de ser ejecutado José Antonio, y más en situación de guerra? Claro está que los autores ocultan al lector dos datos esenciales para que éste forme su juicio: que los atentados falangistas, en 1934 y en 1936, no fueron de iniciativa, sino de respuesta a los sufridos por la Falange a manos de socialistas y comunistas; y que, lejos de ser el partido más violento por entonces, fue superado en mucho tanto por el PSOE como por la CNT. Estos son hechos indudables que un historiador, si pretende serlo en serio, no puede pasar por alto. Y parece claro que los autores se suman disimuladamente al «Espectacular (...) mofa carnavalesca de la parafernalia eclesiástica». Aparte de lo extremadamente ofensivas que eran para los creyentes esas mofas, los autores desdeñan la enorme destrucción de libros y obras de arte producida en los «espectáculos» de la «parafernalia». Aunque atenuados, en esas frases se perciben los ecos de la propaganda que creó el ambiente político de 1934 a 1936 (23).

En la misma línea, las frases feroces de personajes franquistas reciben constante atención, olvidando las correspondientes del Frente Popular, que podrían llenar muchas páginas. Frases, por lo demás, corrientes en todas las guerras. En cambio son destacadas las llamadas humanitarias de algunos populistas: «Hubo abundantes voces que se alzaron desde el principio contra la masacre, algo muy raro entre los cruzados del otro bando». De hecho fueron muy poco abundantes, en comparación con las prédicas del terror, y, como recoge el citado Martín Rubio, tampoco faltaron las apelaciones humanitarias entre los nacionales. Pero lo cierto es que para 1936 las cosas habían llegado a tal extremo que tales exhortaciones fueron escasas y poco atendidas en los dos campos. A este respecto conviene poner en su contexto el discurso de Azaña pidiendo paz, piedad y perdón. Fue sin duda un noble ruego, que reverdeció su popularidad entre la gente harta de la sangre y sacrificios impuestos por la lucha, pero también llegaba demasiado tarde: el 18 de julio del 38, cuando los suyos encaraban un porvenir sombrío. Los que iban ganando la guerra sólo podían considerar aquellas palabras como un intento de distracción, y los que la iban perdiendo, pero querían resistir para enlazar la guerra civil con la guerra mundial, tenían que ver en la frase azañista poco menos que una traición: «A los ocho días de hablar de piedad y perdón me refriegan 58 muertos», clama aquél en sus diarios, refiriéndose a unos fusilamientos en Montjuich (24).

Abundan en el libro errores y omisiones como los citados sobre José Antonio. Así, «el intenso anticlericalismo del primer bienio republicano y de la primavera de 1936 nunca había sido acompañado de actos de violencia». ¿Cómo llamar entonces a la quema de templos, bibliotecas, escuelas y laboratorios y obras de arte, a las agresiones a clérigos o sucesos como el de los «caramelos envenenados»? El golpe de Primo, en 1923, aparece como la «primera lección que los españoles del siglo XX recibían acerca de la legitimidad del recurso a la violencia y a las armas para derribar un Gobierno y alcanzar el poder y cambiar de hecho un régimen político» ¿Debemos creer que la huelga revolucionaria de 1917, seis años antes, no tenía esos objetivos ni recurrió a la violencia? «El exilio de 400.000 personas, la mayoría catalanas (...) marcará generaciones», provocando un «vacío cultural y social». Pero los estudios de J. Rubio muestran que el grueso de esos exiliados (más de dos tercios), regresó a España antes de un año, y otros siguieron luego en un goteo permanente. Contradiciéndose, el mismo Víctimas suma, entre Francia y América, unos 160.000 exiliados para 1949. La vasta mayoría de los catalanes huidos volvieron enseguida, no siendo su presencia en el exilio más significativa que la de otros españoles; y el «vacío social y cultural» fue mucho menor de lo que da a entender el libro. También, a juicio de Solé y Villarroya, el SIM era cosa de «Madrid», aunque fue montado desde Valencia y Barcelona: «policía novel, conversa de nuevo cuño al comunismo estalinista, fuera de Madrid no entendía la compleja vida sociopolítica de la sociedad catalana». Esa «incomprensión», como la llaman eufemísticamente, se manifestó en forma general, y no sólo en la «compleja» sociedad catalana, tan incomprensible, según la ingenua vanidad de Solé y Villarroya, para el «madrileño» SIM. Para dichos autores, los franquistas practicaron una «represión general sobre Cataluña, considerada el baluarte de la República», aunque lo cierto es que la represión no afectó a Cataluña en mayor medida que a otras regiones. Choca además, en unos historiadores, el anacronismo del «baluarte de la República», consigna en desuso desde octubre de 1934. Audaz, a la vista de lo ocurrido, resulta su presunción de que la sociedad catalana «era la más entregada al espíritu republicano, por su talante liberal». La Esquerra catalana fue probablemente el más exaltado de los partidos republicanos, y ya en 1934 organizó la insurrección y la guerra civil con propósitos que nada tenían de liberales. En la misma línea se atribuye al régimen de Franco una «voluntad de desindustrializar Cataluña para empobrecerla», cuando la indiscutible realidad histórica, al margen de cualquier propaganda, es que la industria catalana fue protegida durante la era de Franco y prosperó como nunca antes. F. Moreno pasa buenamente por alto los sucesos de España desde 1934 y los de julio del 36: «Han caído ya, con la victoria militar, las instituciones democráticas». O descubre que «La violencia fue un elemento estructural del franquismo»: lo es de todos los regímenes políticos. Etc. (25).

Estos errores tienen traza de no ser involuntarios y van más allá de los inevitables yerros de detalle que se cuelan en cualquier libro de historia. Su sentido coincide con el de otras apreciaciones repetidas machaconamente. El terror «fue una parte integral del glorioso Movimiento Nacional, de su asalto a la República y de la conquista gradual del poder, palmo a palmo, masacre tras masacre, batalla tras batalla». «La represión y el terror (...) no eran algo episódico, sino el pilar central del nuevo Estado, una especie de principio fundamental del Movimiento». «A las personas de izquierda, a los vencidos, que anhelaban reconstruir sus vidas, se les negó por completo tal derecho, se les condenó a la humillación y a la marginación (social, económica, laboral). El franquismo les negó la consideración de personas». «Se puede afirmar que Franco convirtió a Madrid en un gran presidio». «El fenómeno de la tortura fue masivo y generalizado», etc. Estas frases son de Moreno, cuyo lenguaje, panfletario sin disimulo, sigue la tónica de sus estudios sobre la represión en Córdoba, según los cuales la política franquista fue «de exterminio», de «exterminio de clase», con una represión, además, «muy diferente de la represión republicana», en el sentido que ya vimos en Solé y Villarroya. «Las declaraciones de Franco y de sus generales no disimularon nunca su propósito de exterminio», mientras que, asegura osadamente, entre los dirigentes republicanos «jamás se escucharon las rotundas llamadas a la violencia que realizaron, en cambio, los principales militares del franquismo». «Cárceles, torturas y muerte, lejos de disminuir al término de la guerra, se incrementaron al máximo». «Por todas partes se humilla a la gente sencilla», y especialmente, dice él, a las mujeres. S. Juliá tampoco se queda corto: durante años, «el fusilamiento de los derrotados continuó siendo un fin en sí mismo (...). Los enemigos sólo gozaban de un destino seguro: el exilio o la muerte» (26).

Esta retórica recuerda a la de la campaña de 1935 sobre la represión en Asturias, falsa en un porcentaje elevadísimo, pero que forjó el espíritu del terror de 1936. Y, desde luego, desafía a la experiencia y a la estadística. Aunque hubo una dura represión en los primeros años de posguerra, en la que debieron caer responsables de crímenes junto con inocentes, ni de lejos existió tal exterminio, de clase o no de clase. La inmensa mayoría de quienes lucharon a favor del Frente Popular (1.750.000 hombres, en principio), de quienes lo votaron en las elecciones (4.600.000) o vivieron en su zona (14 millones), no fueron fusilados ni se exiliaron; se reintegraron pronto en la sociedad y rehicieron sus vidas, dentro de las penurias que en aquellos años afectaron a casi todos los españoles. Esto es tan obvio que resulta increíble leer a estas alturas semejantes diatribas, quizá pensadas para «envenenar», en expresión de Besteiro, a jóvenes que no vivieron la guerra ni el franquismo.

Ello no impide que el libro proclame nobles y enjundiosos objetivos: que «el dolor de tantas y tantas víctimas anónimas del odio más irracional no sea inútil y, establecida la verdad tras el necesario debate, la guerra civil se incorpore definitivamente a nuestra historia» (27). No es nada seguro que los apasionados enfoques y desenfoques vistos cumplan tan loable propósito; ni cabe tomar muy en serio su propósito de «establecer la verdad», y mucho menos la reconciliación, a la que también dicen aspirar los autores. Queda la impresión de que esta obra, al contrario que la de Salas, entra en la categoría de propaganda con un punto de vista político muy definido, y no en la de la investigación histórica.

Para establecer la verdad en lo posible, unas conclusiones como las del historiador José García Escudero parecen más a propósito: ambas zonas sufrieron represión oficial e incontrolada, en las dos se alzaron peticiones de humanidad y clemencia, y las dos llegaron a superar las manifestaciones más brutales del terror, sin acabar del todo con él. La pesadumbre producida por este fenómeno en la conciencia española sólo puede quedar mitigada por el testimonio de la dignidad y el valor que en general demostraron las víctimas, y no por un grotesco pugilato en torno a cuál de los bandos vertió más sangre (28).

Siendo la causa del terror la tensión y odios ideológicos típicos de la época, España no podía ser un caso aislado. Francia e Italia, por ejemplo, sufrieron en 1943-45 y dentro de la guerra mundial, una especie de contienda civil. R. Salas calcula, analizando las estadísticas oficiales de mortalidad, que en esos años la represión y los ajustes de cuentas se llevaron por delante a 87.000 franceses y a 67.000 italianos. Teniendo en cuenta que la guerra civil en esos dos países fue mucho menos intensa y prolongada que en España, sus cifras de la represión superan proporcionalmente a las españolas. Recientemente, el periodista norteamericano Herbert Lottman, estudiando la depuración realizada en Francia en los últimos tiempos de la guerra mundial, estima en 10.000 el número de los homicidios y ejecuciones, cometidos por los franceses antinazis. Sumados a los 60.000 en que De Gaulle cifraba los cometidos por los alemanes y colaboradores, da un total cercano al de Salas, aunque parece muy improbable que la proporción fuera realmente de 6 a 1. Otro aspecto de la depuración fue la humillación de miles de mujeres acusadas de «colaboración horizontal» con los alemanes. Recientemente se han reconocido unos 200.000 hijos tenidos entre los ocupantes alemanes y mujeres francesas, sometidos a relegación y humillaciones durante muchos años. (29).

Una vez más comprobamos que los sucesos de España, con todas sus peculiaridades, no se entienden si no son enmarcados en los que caracterizaron aquella época en el mundo, y especialmente en Europa.

 

Notas

 

1 Salas Larrazábal, R.: Los datos exactos de la guerra civil, Madrid, Drácena, 1980, p. 310.

2 Durante la batalla de Madrid, «Franco ordenó un ensayo de actuación desmoralizadora de la población mediante bombardeos aéreos», desistiendo a los diez días, según el jefe de la aviación nacional, Kindelán. En todo noviembre los bombardeos causaron en Madrid 312 muertos. Ejemplos de partes populistas: «La aviación y el intenso fuego de artillería sobre la ciudad de Oviedo aumenta por horas la desmoralización de los sitiados y de la población civil» (5-9-36). «En las primeras horas de la mañana se ha iniciado un terrible fuego sobre Oviedo (...), cuyos efectos pueden apreciarse a simple vista» (8-9-36). «La aviación republicana ha bombardeado Córdoba y Granada» (12-9). Y así otros muchos, incluyendo Teruel, Huesca, etc. Constan, por el bando contrario, una instrucción de 6-1-37: «Cuando se bombardeen objetivos militares en las poblaciones o próximos a ellas, se cuidará de la precisión del tiro con objeto de evitar víctimas en la población no combatiente». De 10-5-37 es este telegrama: «Por indicación del Generalísimo (...) no deberá ser bombardeada ninguna población abierta y sin tropas o industrias militares, sin orden expresa del Generalísimo o del General Jefe del Aire». Otra instrucción del 28-3-38: «En lo sucesivo (...) no se efectuarán bombardeos del casco urbano de poblaciones sin una orden expresa de la Jefatura del Aire». La reiteración de la orden obedece a los bombardeos de Guernica, en abril de 1937, y de Barcelona, en marzo del 38, realizados por alemanes e italianos, al margen de las instrucciones del mando franqista, que corrigió tales hechos. Salas Larrazábal, R.: Historia del Ejército Popular de la República, I, Madrid, Editora Nacional, 1973, p. 624-5. J. Salas: Guernica, p. 236 y ss; 324 y ss.

3 Salas Larrazábal, R.: Historia del Ejército Popular de la República, I, Madrid, Editora Nacional, 1973, p. 624-5. Salas, J.: Guernica, p. 236 y ss.; 324 y ss. No obstante, algunos historiadores pasan arbitrariamente por alto la investigación de Salas y ofrecen datos sin base alguna, como el de 1.600 muertos que da Avilés Farré todavía en 1996. No hubo, como afirmó la propaganda, el propósito de destruir los edificios simbólicos de la tradición vasca, que ni fueron atacados ni sufrieron daños, pese a haber situado el PNV cuarteles en sus cercanías. Al principio, la prensa vizcaína se abstuvo de reproducir las exageraciones difundidas en Inglaterra y Estados Unidos, hasta que el gobierno de Aguirre comprendió su utilidad propagandística. La estudiosa P. Aguilar recoge sin crítica y olvidando a Salas, la versión de que el bombardeo trataba de destruir los símbos de las libertades vascas y tuvo que ver con la crueldad de Franco. ¿En qué grado de crueldad clasificaría para ser coherente, a Churchill, Roosevelt o Truman? Los franquistas achacaron el incendio de Guernica a los propios populistas, falsedad que apenas fue creida, aunque se apoyaba en los precedentes de Irún y Eibar, donde los populistas en retirada sí provocaron vastos incendios. A. Viñas ha hecho consideraciones muy elaboradas sobre la responsabilidad que pudo caber en el bombardeo a las autoridades franquistas—que no lo habían autorizado—, pero olvida mencionar la cifra de víctimas, aunque conoce el estudio de Salas, a quien cita secundariamente. La indignación de Viñas no se extiende, lamentablemente, a las responsabilidades por los bombardeos de Oviedo y Huesca.

4 J. Salas Larrazábal, J.: Guernica, Madrid, Rialp, 1987, pp. 163 y ss.; 263 y ss. Avilés Farré, J.: Las grandes potencias ante la guerra de España, Madrid, Arco, 199, p. 40. Viñas, A.: Guerra, dinero y dictadura, Barcelona, Crítica, 1984, p. 98 y ss.

5 Según muestra A. D. Martín Rubio, las noticias iniciales sobre la matanza no son fiables, y la cifra habitual, de en torno a 1.200 víctimas, menos aún: las inscripciones de muertes atribuibles a la represión correspondientes a agosto de 1936 son 172, y 493 hasta diciembre. Ello indica la dureza represiva, pero no autoriza la idea de una carnicería indiscriminada. La versión de tal carnicería fue difundida especialmente por el periodista norteamericano Jay Allen, incondicional del Frente Popular, ausente de la ciudad en aquellos días y que inventó los detalles más escabrosos. La sensibilidad de Allen por la matanza que no presenció, desaparecería ante las que sí pudo comprobar en el bando de sus preferencias. Ricardo de la Cierva sugiere, razonablemente, que el reportaje de Allen fue elaborado para contrarrestar la impresión mundial causada por la matanza de presos de la cárcel Modelo madrileña. MartÍn Rubio, A. D.: Salvar la memoria, Badajoz, 1999, p´. 140 y ss. De la Cierva, R.: Historia esencial de la guerra española, Madrid, Fénix, 1996, p. 224-6.

6 Cito el dato indirectamente, de una recensión del libro en el número 49 de Razón Española, de septiembre-octubre de 1991. The economist del 17 al 23 de julio de 1999 reseñaba otro libro, An intimate history of killing, por Joanna Bourke, en el que habla de las «orgías de violaciones y asesinatos» practicadas por tropas norteamericanas en Alemania. Como es sabido, la propaganda soviética llegó a incitar a sus soldados a matar alemanes y violar a sus mujeres (se ha dicho que los rusos las violaban y los norteamericanos las prostituían). La actitud rusa, con todo, resulta en cierto modo más explicable, dados los extraordinarios sufrimientos ocasionados en Rusia por los nazis

7 El Liberal, Bilbao, 14-7-1936.

8 Salas, R.: Los fusilados en Navarra en la guerra civil de 1936, Madrid, 1983, p.13. Vidarte, J. S.: Todos fuimos culpables, Barcelona, Grijalbo, 1978, p. 418. Jackson, G., en R. Salas: Pérdidas de la guerra, Barcelona, Planeta, 1977, p. 116 y ss. Tamames, R.: La República. La era de Franco, Madrid, Alianza, 1977, p. 323.

9 El historiador marxista Pierre Vilar desconfía de los testimonios orales: «Tres aragoneses me brindaron respectivamente, como balence de las ejecuciones en Zaragoza, tres fusilados, 10.0000 víctimas, ¡por lo menos 30.000 (!)». No obstante, este pésimo método es aplicado con frecuencia. Tengo experiencia sobre el influjo de la propaganda en la memoria de muchos testigos. En una conferencia que di en el Ateneo madrileño acerca de la batalla de Madrid, al citar la presencia de tanques y aviones rusos, dos de los presentes se levantaron airados asegurando que no había habido tal cosa, pues los republicanos apenas disponían de unos pocos fusiles. ¡Ellos habían vivido aquellas jornadas y podían dar fe! También han sido típicas de años recientes las personas, que sin haber movido un dedo contra el franquismo, «recordaban» de pronto hazañas que habrían protagonizado en manifestaciones estudiantiles, etc. La memoria engaña a menudo, incluso sin intención.Vilar, P.: La guerra civil española, Barcelona, Crítica, 1986, p. 151.

10 En 1964, Jesús Salas, hermano del anterior, hizo una investigación de la sobremortalidad masculina, mediante análisis comparativos de los decenios 1930-40 y 1940-50. Puesto que las víctimas femeninas directas de la guerra fueron escasas, debía obtenerse así una buena aproximación al total de muertos. El resultado coincide grosso modo con los datos más precisos de su hermano Ramón: un cuarto de millón de víctimas varones. De ellos, J. Salas estima en 165.000 los caídos en combate y 85.000 los represaliados. La semejanza de las cifras logradas con métodos distintos es un indicio a favor de la corrección de ambos. En Salas, R.: Pérdidas, p.139-40.


11 Se ha aducido que muchas víctimas de la represión franquista están registradas con causas de muerte ficticias, como en el caso de García Lorca, cuya defunción atribuye el registro a «hecho de guerra». También se cita el caso de 150 ejecutados por los populistas y fallecidos oficialmente por «anemia aguda». Según Salas, esta crítica nace de un desconocimiento de las reglas registrales, que exponen las causas clínicas de la muerte, y no las circunstancias de ella, por ley de 1870, cuyo objeto es salvaguardar la intimidad y el honor de las familias. Esa regla obliga a un esfuerzo de interpretación de los registros, que Salas considera casi siempre factible. También se ha dicho que la mayoría de las víctimas del franquismo no se habrían inscrito nunca, por temer represalias sus familiares. Salas descarta esta crítica señalando las facilidades registrales ofrecidas años después de la contienda, cuando ya no eran de temer represalias, y que fueron aprovechadas por numerosas personas. Además, el historiador hizo un estudio especial sobre Navarra, donde, según él, los nacionales habían fusilado a algo menos de un millar de personas, que multiplicaban por quince los historiadores nacionalistas próximos a ETA, y por ocho o nueve los del PNV, cifra esta última acogida sin crítica por historiadores más serios. Otros se han visto obligados a multiplicarla, finalmente, «sólo» por tres. La investigación de Salas ratificó sus cifras originales, con pequeñas correcciones. Sin embargo, algo de razón hay en esta crítica, pues tras la muerte de Franco se produjeron nuevas inscripciones, aunque ni muy de lejos la riada de ellas que suponían los adversarios de Salas.

12 «Resultaba descorazonador que quienes acogían con fe de carbonero las cifras aireadas por el rumor, el rencor o el revanchismo, fueran tan puntillososo a la hora de enjuiciar un trabajo con firme apoyatura documental y rigor científico», lamenta Salas. Este historiador, indudablemente uno de los mejores entre los que han tratado la guerra, simplemente «no existe» en muchos ámbitos universitarios. La revista barcelonesa Destino, que pasaba por imparcial y seria, le impidió contestar en igualdad de condiciones al escritor Carlos Rojas, que en un artículo le atacaba desvirtudando sus argumentos. Salas, R: Los fusilados, p.19-20 y 17.

13 JuliÁ, S. y otros: Víctimas de la guerra, Madrid, Alianza, 1999, p. 68

14 La actitud de euforia, o al menos despreocupación por estas cosas estaba muy extendida entre los dirigentes. Cuenta Vidarte: «Cuando le dije (a Companys) que hacía el viaje acompañando a un fraile, soltó la carcajada. «De esos ejemplares, aquí no quedan». Araquistáin, L.: Sobre la guerra civil y en la emigración, edic. de J. Tusell, Madrid, Austral, 1983, p. 22. Vidarte, J. S.: Todos fuimos, p. 503.

15 En Martín Rubio, A. D.: Paz, piedad, perdón... y verdad, Madrid, Fénix, 1997, p. 71.

16 Y tampoco los revolucionarios defendían avances sociales y políticos o una sociedad «más libre y más justa», como afirman dichos estudiosos en contra de una abrumadora experiencia histórica. En los países en que triunfaron los correligionarios de los frentepopulistas españoles, la población perdió cualquier libertad y derecho, sometida al poder omnímodo de una minoría burocrática dueña de un estado policial. Que España fuera «uno de los países con más injusticia social de Europa» es aserto muy discutible, pero de lo que no hay duda es de que el remedio propuesto por los revolucionarios era mucho peor que la enfermedad, si de libertad, justicia y riqueza hablamos. Solé y Villarroya tienen derecho a preferir remedios tales, pero quizá no tanto a invocar en su beneficio la libertad y la justicia.

17 Cervera, J.: Madrid en la guerra. La ciudad clandestina, 1936-1939, Madrid, Alianza, 1998, p. 62 y ss.

18 Juliá, S.: Víctimas, p.14.

19 Juliá, S.: p. 60-1 y 21.

20 Martín Rubio considera, no obstante, más alta la tasa de la represión populista, al no haberse podido ejercer ésta más que sobre la mitad del país.Juliá, S.: p. 410. Salas, R.: Pérdidas, p. 362 y 371. Martín Rubio, A. D.: Paz, p. 371-5.

21 Juliá, S. Víctimas, p. 244.

22 Salas, R. Pérdidas, p. 442.

23 Juliá, S. Víctimas, p. 133, 142-3 y 154.

24 Según la propaganda, los gobiernos populistas trataron de evitar los crímenes de los incontrolados, en otros momentos identificados con el pueblo. Así lo decía Vidarte a un periodista francés, a quien informaba de la siguiente manera, recogida en el capítulo «Desvaneciendo falsedades»: «En un solo año, el Tribunal de la Inquisición de Toledo pronunció más de 3.000 condenas, la mayoría a muerte», a lo que comenta el francés: «Y todavía les preocupa a ustedes el que se destruya una iglesia de más o de menos?» «Nos preocupa la protección de nuestro tesoro artístico. Las iglesias pertenecen a la nación y es deber nuestro el conservarlas». Vidarte hablaba en agosto de 1936, cuando desde mucho antes de julio se venía destrozando «nuestro tesoro artístico» entre la indiferencia o complicidad de los gobiernos. No vale más el dato sobre las muertes de la Inquisición, la cual, como se sabe, hizo ejecutar a poco más de un millar de personas en tres siglos. A ese respecto no hay duda de que fue una institución muy atrasada, por decir así, en comparación con las modernas policías políticas de las dictaduras de derechas, y sobre todo de izquierdas, capaces de superar esa cifra en cuestión de semanas. Ibid.: p. 121. Martín, A. D.: Paz, p. 449 y ss. Azaña, M.: Memorias de guerra, Barcelona, Grijalbo, 1978, p. 400. Juliá, S.: Víctimas, 159, 227-8, 290, 303 y 27. Moreno, F.: Córdoba en la posguerra. La represion y el maquis. Madrid, 1987, p. 18 y ss.

25 Juliá, S. Víctimas, pp. 156, 14, 238, 256, 226, 238 y 277. En Salas, R.: Pérdidas, p. 82 y ss.

26 Juliá, S. Víctimas, 159, 227-8, 290, 303 y 27. Moreno, F.: Córdoba en la posguerra. La represión y el maquis. Madrid, 1987, p. 18 y ss.

27 Juliá, S.: Víctimas, contraportada.

28 GarcÍa Escudero, J. M.: Historia política de las dos Españas, Madrid, Editora Nacional, 1976.

29 Salas, R.: Pérdidas, p. 433 y ss. Lotman, H.: La depuración, Barcelona. Tusquets, 1998, p. 466 y ss.

 

Comentarios (67)

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1 1132CPCF, día 12 de Agosto de 2011 a las 23:51
11-M
Vencidos y vencedores
Gabriel Moris

Produce cierta repugnancia el pensar que todo un Estado de Derecho, poseedor del monopolio de la prevención y de la investigación del crimen, permanezca insensible o rehúya de sus responsabilidades más elementales.

2011-08-12

El día 19 de julio nos trajo el recuerdo de dos acontecimientos que tuvieron una gran repercusión en el devenir de nuestra historia: en el año 711, la derrota de don Rodrigo, último rey de la monarquía visigoda. En 1808, la victoria del general Castaños en Bailén, que pudo suponer el comienzo del declive militar de Napoleón. En la primera hubo algunos traidores, uno de ellos fue el conde don Julián, gobernador de Ceuta. En la segunda, según cuentan las crónicas, las tropas procedentes de Sevilla y Granada, contaron con dos aliados no previstos por los franceses: las altas temperaturas de la zona y la colaboración de la sociedad civil de la comarca.


http://www.libertaddigital.com/opinion/gabriel-mor...
2 niuyoork, día 12 de Agosto de 2011 a las 23:56
César Vidal habla por primera vez en Libertad Digital TV sobre su polémica con Pío Moa:
http://www.youtube.com/watch?v=rYRcFTOR4r4
3 niuyoork, día 12 de Agosto de 2011 a las 23:59
Los americanos disponían de ordenadores personales en 1964 y nos lo ocultaron:
http://www.youtube.com/watch?v=GL3krtQbRjI
4 1132CPCF, día 13 de Agosto de 2011 a las 00:21
recorta 45.000 millones de euros
Italia suprime 36 provincias y 50.000 cargos públicos
El gobierno de Berlusconi ha aprobado un plan de ajuste que supondrá, además, la eliminación de más de 1.000 ayuntamientos.

http://www.libremercado.com/2011-08-12/el-plan-de-...
5 menorqui, día 13 de Agosto de 2011 a las 00:22
Desde luego es un asunto turbio.
El debate se enreda en quién fue más criminal.
Es indudable que el bando populista consideraba el asesinato como un medio legítimo para lograr sus objetivos.
Pregunta a Santos Juliá: ¿considera usted el asesinato como un medio legítimo, en determinadas circunstancias, para lograr objetivos que se consideran buenos?
Dirá que sí.
-Entonces quien piensa igual que usted piensa igual que usted. ¿Cómo puede acusar de ilegitimidad a quien tiene por correcto lo mismo que usted?
6 menorqui, día 13 de Agosto de 2011 a las 00:29
De modo que quien ve el asesinato y otras violencias como recursos legítimos debería amar la guerra y debería felicitar al bando contrario por haberla ganado, pues jugaban con las mismas reglas. Hay una cuestión de fondo en esta propaganda izquierdista de completa falta de deportividad.
Pero es que no sólo veían el asesinato como recurso legítimo, y ni mucho menos como último recurso. Lo veían como un mero medio contundente de expresión de sus opiniones.
7 menorqui, día 13 de Agosto de 2011 a las 00:39
La matanza de religiosos es equiparable a la matanza de los judíos en el nazismo. Una pasión, mejor dicho un sinfín de pasiones de inocentes desarmados ante fanáticos que no consideraron en nada ninguna tradición de equidad, no digamos de compasión. Suprimir del mundo a otros de esta manera es pura voluntad de poder. Ni siquiera es una venganza. Menos mal que perdieron la guerra. Menos mal.
8 menorqui, día 13 de Agosto de 2011 a las 00:55
así pues una gente de entonces veía el asesinato no como un último recurso sino como una cuestión ideológica que les beneficiaba, mientras que el otro bando sí lo veía como un último recurso. Y así empezó la guerra. De modo que el bando vencedor en la guerra estaba mucho más cerca del ethos desde el que se juzgan esas matanzas hoy en día, pues en este ethos, matar a alguien es lo peor que se puede hacer. Mientras que en el ethos o estado de ánimo de el otro bando, el que perdió la guerra, matar a alguien podía ser algo bueno. De modo que la manera de juzgar desde los púlpitos de hoy en día es básicamente la de los vencedores de la guerra. Si los otros hubieran sido vencedores, el número de muertos posiblemente no hubiese sido algo siquiera tenido en consideración, si acaso se hubiese hablado y discutido acerca de la coherencia de eliminar a la "clase social" eliminada (o "la especie" eliminada, o "la raza eliminada" en el caso de los nazis)
9 menorqui, día 13 de Agosto de 2011 a las 01:03
"El pueblo" es rival de "el individuo". Yo soy de pueblo y no tengo dudas de ello. Toda la vida social de un pueblo consiste en la competición entre el pueblo y el individuo. Siempre parece que el pueblo gana, el pueblo respira más, es más importante, pero su fuerza ambiente no es rival para la determinación de una sola persona, que a veces para mal y otras para bien, se va por libre y le gana y lo supera.
10 menorqui, día 13 de Agosto de 2011 a las 01:16
Me gustaría saber si alguien tiene ideas claras acerca del éxito del concepto de "pueblo", afín a "lo social", afín a "la izquierda".
Sin duda es un sentimiento de despersonalización, de liberación del propio yo, que se funde con el de otros en un nuevo organismo "el pueblo", que necesariamente es hablado y congregado y dirigido por unas mentes pensantes, que hacen el papel de "rostro del pueblo" y "cabeza del pueblo".
Es decir, por cierto, igual que en una nación con su rey.
Sólo que lo de "el pueblo" es a la contra de lo de la nación con su rey.
Luego en el fondo es lo mismo, pero con la ventaja, sobre todo de cara a los jóvenes, de que todo en esos conceptos va a la contra de lo establecido
11 justus, día 13 de Agosto de 2011 a las 01:25
En Granja de Torrehermosa (Badajoz) cometieron los rojos unos crímenes horribles, asesinando a niños de 3 y 7 años de edad, e incluso a los sirvientes de una familia. Es impresionante este reportaje: http://historiademonesterio.blogspot.com/2009/09/l...
12 menorqui, día 13 de Agosto de 2011 a las 01:33
En cualquier caso el asesinato de individuos dentro de estos planteamientos, en este ethos de ser grupal, no tiene mucha importancia, son daños que se hacen dos seres en el combate, como células de la piel que se pierden, no se puede pretender al mismo tiempo que el individuo no importa, que es incluso malo considerar la existencia individualmente y bueno negar la propia existencia de lo individual, y que lo importante son las bajas individuales. Se puede, pero delata una hipocresía tal que hace imposible cualquier discusión racional.
13 menorqui, día 13 de Agosto de 2011 a las 01:36
De esta manera, se acusa al bando nacional en base a la moral:
individualista, es decir liberal
cristiana, es decir del bando nacional.
A lo cual enemigos del concepto de individuo y de la cristiandad no tienen sencillamente ningún derecho, y esto se les debe decir a la cara.
14 menorqui, día 13 de Agosto de 2011 a las 02:31
En cuanto a Askari. Castillo de naipes.

Naturalmente que siempre lo he dado por sentado y que me han enseñado eso. Además, siguiendo la historia del antisemitismo, termina en eso. Además, la población judía de casi toda Europa fue transportada por estas buenas gentes de la calavera a sitios de donde nunca más volvió, pues dicha población desapareció del mapa, por millones, no por cientos de miles. La población judía de Venetsi a la que se refiere la foto que usted sabe que es un montaje, su desaparición es la prueba, no la foto. Además, llevo toda la vida leyendo testimonios del asunto, casos de observación y casos particulares, con nombres, casos de la más descarada inhumanidad todos ellos. No hay nada que me indique que se trata de un montaje.
Pero lo que menos me lo indica es que los que dicen que se trata de un montaje parecen estar en el pensamiento nazi, un pensamiento que se expresa en la forma de engaños hasta donde yo he podido saber, un pensamiento antindividualista que no ve personas sino grupos sociales y razas, carente de cualquier moralidad salvo la del miedo y el triunfo y que encaja perfectamente con la desaparición de la población judía. La negación de tal hecho, respaldada en que la mayor parte de evidencias fueron hechas desaparecer, comenzando con los cuerpos de las víctimas, tiene toda la pinta de táctica de malvados.
15 menorqui, día 13 de Agosto de 2011 a las 02:40
Que el cuadro general que la gente tiene en mente con cámaras de gas y pastillas de jabón y muelas de oro no sea el cuadro completo y exacto no le quita gravedad al asunto, que es demasiado grave como para acabar e irse como si se tratara de una apuesta deportiva o algo así.
16 menorqui, día 13 de Agosto de 2011 a las 03:14
¿Qué le hicieron los judíos a Alemania? ¿No les gustaba salir a la calle y que hubiese otra gente distinta, no? No eran contendientes, ni mucho menos contendientes armados. ¿Por qué? ¿Puede responder a esa pregunta?
17 Askari, día 13 de Agosto de 2011 a las 09:42
menorqui

Es tan facil como tu crees hacer desaparecer un cadaver?

Bien sabes que aqui en España estan desenterrando fiambres de victimas de la guerra civil y ahí estan.

Donde esta la fosa comun de la foto que tu has puesto?

Porque lo logico es que algun lugareño viejo tenga idea sobre su ubicacion , no crees?

La antigua Union Sovietica tendria que estar salpicada con fosas comunes victimas de los Einsatzkommandos.

Las unicas fosas comunes que se examinaron son de victimas de la NKVD , como pasó con Katyn.

Cada vez que alguien dice que en la cuneta del pueblo hay una fosa con victimas judias , en vez de coger una pala y mirar , va alguien con tirabuzones , habla del descanso inviolable de los muertos y pone un monolito en el sitio indicado. Sin prueba palpable alguna.
18 Jaguar, día 13 de Agosto de 2011 a las 10:31

IN MEMORIAM

No olvidar lo inolvidable

Hoy recordamos a:

Manuel Ferreira, policía municipal, y José Miguel Moros, obrero de una constructora

13 de Agosto de 2011 - 09:10:01 - M.J. Grech

http://blogs.libertaddigital.com/in-memoriam/manue...

19 Arditi, día 13 de Agosto de 2011 a las 11:15
En el tema de la represión en la guerra civil, es muy importante hacerse la pregunta, que muchas veces hace el autor de este blog: ¿quién empezó?. Es una pregunta sencilla pero imprescindible, porque sin la violencia de exterminio propuesta y practicada por la izquierda, nunca se hubiese producido la violencia defensiva de la derecha. Durante la República los partidos y masas del futuro Frente Popular siempre apostaron por la violencia contra sus enemigos, en cambio las masas y los grandes partidos de la derecha nunca optaron por ese camino. ¿La Falange? en primer lugar es un error situar a la Falange en el espectro político de la derecha, la Falange era un partido "fascista" del tipo mediterráneo, ajeno al nacionalsocialismo; la Falange fue un partido minoritario y el menos violento de los fascismos, simplemente comparar la violencia ejercida por la Falange con las grandes movilizaciones escuadristas en Italia produce cierta risa; la violencia en la Falange siempre fue de respuesta a la violencia marxista, no practicó la violencia en el sentido de rivalidad revolucionaria con los rojos al estilo fascista.
En resumen hace un tiempo en un programa de televisión participó Fernández de la Mora. Tuvo que escuchar pacientemente todas las soflamas izquierdistas. Cuando uno de los interlocutores describía los horrores de la represión nacional en Málaga, Fernández de la Mora intervino "¿Que quiere Vd., que hiciésemos? y pasó a describir lo que encontraron los nacionales cuando liberaron la ciudad de la "legalidad republicana"
20 Arditi, día 13 de Agosto de 2011 a las 11:22
#17 Askari
Menciona Vd., a los Einsatzkommandos. Estas unidades iban en la retaguardia de los Grupos de Ejército en Rusia, no así en el Frente Occidental. Hasta la fecha, y teniendo en cuenta la "orden de los comisarios" (a lo mejor es falsa) se suponía que su misión era la eliminación física de los miembros del partido comunista y demás enemigos, incluyendo por supuesto los judios. De su comentario parece deducirse que podían tener otras misiones, y no las "oficiales". Desde luego granjearse la simpatia de la población no, porque no ha habido en la historia de los conflictos, un invasor más estúpido que el alemán en Rusia. Invaden un país son recibidos como libertadores...y consiguen el odio generalizado de la población, creándose innumerables problemas en su retaguardia. ¿Por qué se produjo ese cambio?
21 manuelp, día 13 de Agosto de 2011 a las 11:32
# 17 Askari

Si uno lee en el comentario de la foto:

..un joven verdugo de las SS ..

http://eljinetepalido.wordpress.com/2011/02/17/ult...

Y se fija que las insignias del que dispara no corresponden a las SS, pues segun los galones de las hombreras podría ser un Unterscharfuhrer o un Scharfuhrer, pero no se ve en la derecha del cuello el parche con las dos runas SS reglamentarias.

http://www.uniforminsignia.org/?option=com_insigni...

Pero tampoco lleva las insignias de Unteroffizier o de Unterfeldwebel de la Wehrmacht, pues le faltan los parches de cuello con las dos barras.

http://www.uniforminsignia.org/?option=com_insigni...

Entonces cabe preguntarse si la foto es auténtica y simplemente la uniformidad del que dispara es incorrecta o que otra alternativa hay.

Pero aqui esta un testimonio, claro que reseñado por Simon Wiesenthal.

http://www.forosegundaguerra.com/viewtopic.php?f=7...
22 Arditi, día 13 de Agosto de 2011 a las 11:47
Sobre el tema de la autenticidad o no de la foto no veo una especial importancia. Parece que también es falsa la famosa fotografía de Capa del miliciano en la sierra de Córdoba. Y mucha gente piensa que la magnífica foto de los marines izando la bandera en Iwo Jima fue un montaje, y no fue así, fue una casualidad. Todas las fotos tienen su valor propagandístico y son utilizadas en ese sentido. Lo que importa es saber quiénes eran los Einsatzkommandos y cuál era su misión
23 manuelp, día 13 de Agosto de 2011 a las 11:57
24 Arditi, día 13 de Agosto de 2011 a las 12:09
#23
Efectivamente manuelp, esto es lo que nos dice la historia vamos a llamarla "oficial" y que yo hasta ahora la tenía por correcta, pero parece ser que puede haber opiniones discrepantes sobre la verdadera misión de los Einsatzkommandos. Esa es la pregunta que le he hecho a Askari en mi comentario #20
25 lead, día 13 de Agosto de 2011 a las 12:18
[Guerras civiles: Italia (1943/45), junto con Finlandia (1918) y los EE.UU. (1861/65), a la cabeza de conflictos sangrientos. La guerra española, una más entre las muchas que ha habido en los últimos 150 años]

Escribe Moa en el hilo:

Francia e Italia, por ejemplo, sufrieron en 1943-45 y dentro de la guerra mundial, una especie de contienda civil. R. Salas calcula, analizando las estadísticas oficiales de mortalidad, que en esos años la represión y los ajustes de cuentas se llevaron por delante a 87.000 franceses y a 67.000 italianos. Teniendo en cuenta que la guerra civil en esos dos países fue mucho menos intensa y prolongada que en España, sus cifras de la represión superan proporcionalmente a las españolas.

En el libro de Stanley Payne "La Europa revolucionaria", que Moa va a comentar en Libertad Digital, se dice, en la pág. 353:

En ese mismo ámbito [el conflicto múltiple en Francia, en 1944, finalizando la II Guerra Mundial], el conflicto más parecido a una auténtica guerra civil fue el registrado en Italia entre 1943 y 1945...Fue un brutal combate a tres bandas [partisanos comunistas antifascistas, tropas paramilitares y policiales de la República Social Italiana, de Saló, y tropas alemanas de ocupación] en el que se calcula que murieron 200.000 personas, incluídos los rehenes ejecutados por fascistas y nazis, y las víctimas de asesinatos selectivos y otras muertes ocasionadas por los partisanos.

Si las víctimas civiles en los 3 años del conflicto español son unas 130.000 (según Martín Rubio), las 200.000 muertes en los 2 años de la guerra civil italiana sitúan a Italia, aun corrigiendo por la diferente población de los dos países, en la cabeza, junto con Finlandia y los Estados Unidos, de los conflictos civiles más sangrientos. La propaganda progre mundial sigue machaconamente hablando de la Guerra Civil española como el paradigma de conflicto civil cruel y sangriento; por eso considera Payne que "la guerra civil española es el mayor mito de la izquierda [mundial]" (y Paul Johnson, el acontecimiento histórico sobre el que más se ha mentido): por haber convertido un conflicto de media-baja intensidad (1% de vítimas de todo tipo, civiles y militares en batalla) en el "Himalaya de mentiras" que sigue siendo.

En cualquier caso, la situación no es única: la real y verdadera guerra civil en Francia durante la II Guerra Mundial, la Resistencia y Vichy siguen siendo "debates prohibidos" en la Francia actual, con los sindicatos de enseñantes (controlados por los social-comunistas) manteniendo en las escuelas públicas francesas las mentiras que se han convertido en "la versión oficial". Poco a poco se va rasgando el velo que permitirá a la opinión pública francesa conocer los detalles de "una verdad incómoda", algo parecido a lo ocurrido con la Revolución Francesa en que la mentirosa versión hagiográfica mantenida durante casi dos siglos ya empieza resquebrajarse (gracias a estudios críticos como los de Guglielmo Ferrero y, más recientemente, los de François Furet y Philippe Nemo, éste extendiendo la revisión ["Las dos Repúblicas"] a todo el sistema republicano en los casi 200 años en que Francia ha vivido bajo tal régimen).

NOTA. Santos Juliá, el editor de "Víctimas de la guerra civil" fue seminarista (no sé si llegó a profesar en el sacerdocio). Por tanto, se el suponen unos valores morales: ¿no le dará vergüenza mentir tanto ["Dar a entender lo que no es verdad, inducir a error, engañar, falsificar una cosa"]? ¿cómo debemos calificar a alguien que no tiene vergüenza y que actúa cual lacayo de un poder mentiroso y corrupto?]
26 Arditi, día 13 de Agosto de 2011 a las 12:40
#25
Lead
Del caso francés tampoco se habla del sabotaje del Partido Comunista francés al esfuerzo de guerra y de su colaboracionismo con el ocupante hasta junio de 1941
27 menorqui, día 13 de Agosto de 2011 a las 15:12
Askari.
Mire, aquí un colega que se dedicó precisamente a hacer desaparecer "fiambres" en la zona.
http://en.wikipedia.org/wiki/Paul_Blobel
28 menorqui, día 13 de Agosto de 2011 a las 15:20
Imagínese en India, la mayor parte de gente que muere es incinerada, antes de tres días su cadaver deber ser hecho ceniza. Yo mismo he presenciado bastantes incineraciones al aire libre, alguna de ellas casi al completo. Tampoco es tan difícil, y la verdad es que hablamos por lo menos de unos cuantos millones al año, y que no se ven restos de cadáveres humanos casi por ninguna parte, que en el marco de la ultraeficiencia alemana equivale sin duda a que no se ven restos por ninguna parte.
29 menorqui, día 13 de Agosto de 2011 a las 15:23
Reacción de resentimiento frente a Dios y su pueblo elegido, en interpretadores literales de la biblia y negadores del valor de la obra en vida, a mí me sale: seis millones.
30 menorqui, día 13 de Agosto de 2011 a las 15:43
en cualquier caso, lamento que no pueda usted expresarse de la manera en que quisiera, que haya estas prohibiciones que entorpecen las discusiones, que no pueda usted expresar su opinión al completo. Son barreras oficiales a la libertad de expresión que son malas para todos. Quizás incluso ilegítimas.
31 Askari, día 13 de Agosto de 2011 a las 15:58
menorqui

Coge un dia un chuleton de buey con su hueso e intenta hacer un fuego con madera que consiga reducir eso a cenizas. Me refiero a convertirlo en cenizas , no darle vuelta y vuelta para zampartelo.

Compara la masa de madera empleada en esa operacion con el peso del chuleton con hueso.

Cuando acabes me cuentas tus resultados y los tiempos empleados.

Lo de Blobel y sus famosas barbacoas sobre railes de trenes es tan fantastico que todavia me estoy tronchando.

http://viajeros4x4x4.files.wordpress.com/2008/12/d...

Aqui una pira funeraria en la india , la masa de madera supera a la del fiambre.

Que no tio , emplea el sentido comun y un poco de fisica y veras que la historia de Blobel no cuadra.
32 Askari, día 13 de Agosto de 2011 a las 16:03
Arditi #20

Que los Einsatzkomandos estaban para limpiar la retaguardia de posibles saboteadores y partisanos , amen del famoso "Komissarbefehl" , es harto conocido. Sin embargo no todos los oficiales estaban por la labor de cumplir con esa orden. Eso no justifica ni un solo muerto , para que me entiendas. Pero si alguien acusa de cifras tan fantasticas de victimas , hay que exigir un poco de rigor en las pruebas que se aportan.
33 Askari, día 13 de Agosto de 2011 a las 16:07
menorqui

http://www.lexikon-der-wehrmacht.de/Soldat/Bilder/...

Esto no es un crematorio portatil , sino una cocina de campaña, para prevenir que mañana aparezca esta foto como prueba de holocausto.
34 Askari, día 13 de Agosto de 2011 a las 16:13
menorqui

Gitta Sereny relates a conversation about Blobel she once had with one-time Chief of the Church Information Branch at the Reich Security Office, Albert Hartl.

“ Hartl had told me of a summer evening—that same hot summer in 1942—in Kiev when he was invited to dine with the local Higher SS Police Chief and Brigadeführer, Max Thomas. A fellow guest, SS Colonel Paul Blobel, had driven him to the general's weekend dacha. 'At one moment—it was just getting dark,' said Hartl, 'we were driving past a long ravine. I noticed strange movements of the earth. Clumps of earth rose into the air as if by their own propulsion—and there was smoke; it was like a low-toned volcano; as if there was burning lava just beneath the earth. Blobel laughed, made a gesture with his arm pointing back along the road and ahead, all along the ravine—the ravine of Babi Yar—and said, 'Here lie my thirty-thousand Jews.'[2]



http://en.wikipedia.org/wiki/Paul_Blobel

Asi que una fosa comun se comporta como un volcano con movimientos de tierra incluido.

Que te parece , chato?
35 menorqui, día 13 de Agosto de 2011 a las 16:15
31
Ya le digo que he visto unas cuantas incineraciones al aire libre, que en India son constantes, que no quedan más que cenizas si se hacen bien, sólo en el tiempo que tarda en consumirse una pira. Desde luego hace falta bastante madera para un solo cuerpo, pero si se quema más al mayor se economiza bastante, de un modo que no he estudiado detenidamente, dado que ésta es una actividad de otras castas muy suyas, pero que supongo cuenta con reglas de proporcionalidad como todo por mayor bastante científicas, y que dado que no se ven restos humanos por ninguna parte y que los millones desaparecen hechos cenizas de esta manera tan básica de incineración y teniendo en cuenta que hay otras maneras mucho más eficientes en lo que respecta al ahorro de energía y la maximización general de los recursos y dado que en los lugares de los hechos que comentamos no falta madera. Por ejemplo en india no hay tanta madera, pero se consigue y no quedan apenas restos humanos de los millones de humanos que mueren cada año, mientras que en esas deliciosas estepas de por ahí hay mucha más madera y no me parece difícil para nada.
36 menorqui, día 13 de Agosto de 2011 a las 16:18
34
La verdad es que no he ensayado mucho ésto de la combustión bajo tierra, pero hay una liberación de oxígeno que por algún lado tiene que salir.
37 lead, día 13 de Agosto de 2011 a las 16:20
[La pequeña historia de una impostura: La "izquierda" francesa durante la ocupación; una "resistencia" de pega. El caso ejemplar de Sartre]

Arditi (¿RDT?) #26

Eso fue así; pero, incluso después de Junio de 1941 la cosa no quedó del todo clara, como demuestra el caso de los "Kapos", los prisioneros comunistas en los campos de concentración nazis que hacían para éstos el trabajo sucio de la administración de detalle de los campos (Jorgen Semprún Maura, "Federico Sánchez", fue uno de ellos en Buchenwald, lo que fue un mazazo para su hermano pequeño Carlos --colaborador de esta casa-- cuando se enteró).

Parte de la llamada "izquierda" mantuvo una actitud ambigua con sus hermanos de ideología socialista, los nazis, durante la ocupación alemana; ese es el caso de uno de los mitos de la "izquierda", Jean Paul Sartre, un verdadero impostor y chaquetero, como cuadra a gran parte de esa "izquierda" (así, Mitterrand y Laval, dos socialistas de va y ven, como casi todos ellos; uno acertó y el otro fue fusilado):

After coming back to Paris in May 1941, he participated in the founding of the underground group Socialisme et Liberté with other writers Simone de Beauvoir, Merleau-Ponty, Jean-Toussaint Desanti and his wife Dominique Desanti, Jean Kanapa, and École Normale students. In August, Sartre and Beauvoir went to the French Riviera seeking the support of André Gide and André Malraux. However, both Gide and Malraux were undecided, and this may have been the cause of Sartre's disappointment and discouragement. Socialisme et liberté soon dissolved and Sartre decided to write, instead of being involved in active resistance. He then wrote Being and Nothingness, The Flies, and No Exit, none of which was censored by the Germans, and also contributed to both legal and illegal literary magazines.

[Tras volver a París, en Mayo de 1941, participó en la fundación del grupo clandestino "Socialismo y Libertad" con otros escritores como Simone de Beauvoir {su querida}, Merleau-Ponty, Jean-Toussaint Desanti y su esposa Dominique Desanti, Jean Kanapa, y estudiantes de la Escuela Normal. En Agosto, Sartre y Beauvoir fueron a la Riviera francesa para buscar el apoyo de André Gide y André Malraux [el héroe de la aviación "republicana" durante nuestra Guerra Civil]. Sin embargo, ni Gide ni Malraux estaban muy decididos, lo que puede haber sido la causa de la decepción y el desánimo de Sartre. "Socialismo y Libertad" se disolvió a continuación y Sartre se decidió a escribir en vez de involucrarse en la resistencia activa. Escribió entonces "El Ser y la Nada", "Las Moscas" y "Sin salida", ninguna de las cuales fue censurada por los alemanes; también participó en revistas literarias tanto legales como ilegales]

http://en.wikipedia.org/wiki/Jean-Paul_Sartre

(en español, con grandes lagunas, como se podía esperar):

http://es.wikipedia.org/wiki/Jean-Paul_Sartre
38 menorqui, día 13 de Agosto de 2011 a las 16:26
36
Quiero decir, una liberación gaseosa general, no sólo de oxígeno, claro, si la "tapa" de tierra no es lo bastante resistente, ésta saltará debido a la presión, luego tiene sentido lo que dice el testimonio. Me parece que a falta de un horno es una manera práctica de economizar en la incineración.
39 Askari, día 13 de Agosto de 2011 a las 16:36
menorqui

En un crematorio cerrado , con su horno hecho en obra de ladrillo refractario , su tiro , su camara de combustion y toda la parafernalia de la epoca , se emplea una media de 25 kilogramos de carbon por cada fiambre. La temperatura necesaria para una cremacion es de 850-950ºC. Tambien se puede emplear madera en esa operacion pero con el doble de peso. Tiene que ver con las calorias que sacas de cada material.

Al aire libre como en la India empleas muchisimo material y el resultado no es el mismo que alcanzas en un crematorio de obra.

Ahora estamos hablando de la supuesta eliminacion de cientos de miles , sino milliones de cadaveres segun fuentes mas exageradas , por esa via rudimentaria y poco eficiente.

Que yo sepa en Ucrania y en Rusia seguia habiendo bosques con abedules despues de la guerra.
40 Askari, día 13 de Agosto de 2011 a las 16:39
menorqui #36 #38

Dejalo , un fiambre bajo tierra no provoca esos fenomenos , ni cuando esta fresco ni cuando esta podrido.

41 Askari, día 13 de Agosto de 2011 a las 16:42
menorqui

La señora Gitta Sereny ha hecho una bonita exageracion literaria de algo que no ha visto.

Mas o menos como aquel testigo del proceso de Adolf Eichman que veia brotar sangre de la tierra como geiseres al paso del Mercedes de Eichman.
42 Fausto19, día 13 de Agosto de 2011 a las 16:56
Para Arditi, 27 del hilo anterior.

No, no hubo una manifestación clara de exterminar a los judios. No hay un sólo documento donde se hable de exterminar a los judios. En cambio, se han conservado documentos donde las máximas autoridades del Reich manifiestan su preocupación con las excesivas muertes en los campos y ordenan que se eviten esas muertes.

La cifra de los seis millones la inventaron los sionistas para la I Guerra Mundial. La volvieron a resucitar tras la II; pero ahora tuvo más exito porque le venía muy bien a todos los implicados. A los soviéticos, que nunca respetaron la verdad y que a saber la cantidad de muertos suyos que encasquetaron a los alemanes. A los estadounidenses, que abusaron hasta el límite de los bombardeos (eso sí fue una matanza real). Y a los ingleses, que además de bombardear, procuraron evitar que sucediera con la figura de Hitler lo que sucedió tiempo atrás con la de Napoleón: convertirlo en un héroe, en un ejemplo a seguir.

Las guerras son una fuente de mentiras. No hablo de los lógicos embustes desarrollados durante las contiendas, sino de las mentiras que se forjan en el seno de las familias y que se transmiten como verdad a los hijos. Las mujeres de los derrotados suelen cambiar de pareja. Unas se prostituyen, otras se casan, casi todas las que pueden abandonan al perdedor por el ganador. Después, hay que contarle una película a los hijos (y a sí mismas).
Los lugares donde los judios lo pasaron peor fue, sin lugar a dudas, en el este de Europa. Fuera de los terrirorios del Reich. Es decir, entregados y perseguidos por sus propios vecinos polacos o checos; que así se beneficiaban de las tierras abandonadas o de la pérdida de competencia en los negocios. ¿Por qué se maldice al pueblo alemán y no se cuenta nada de lo que hicieron los polacos? En Polonia es donde verá gente alta y rubia. En Polonia es donde se ve de forma clara que hubo un genocidio.
Hubo persecución a los judios (como a casi todas las minorías), pero no la persecución que nos cuentan en campos de exterminio que no existieron, siguiendo inexistentes órdenes del gobierno nazi. La persecución la hicieron las clases bajas, el pueblo. Al principio de la guerra, durante la guerra y, especialmente, DESPUÉS de la guerra.
Si quiere encontrar gente realmente malvada y sin conciencia, no busque entre los Hitler, Stalin, Mao o Trotsky. Busque entre sus vecinos. Ese es el verdadero crimen de los déspotas del mundo: permitir que despierte la bestia que la gente común llevamos dentro.
43 manuelp, día 13 de Agosto de 2011 a las 17:25
Hombre, si que hay documentos que hablan de exterminar a los judios, esta copia nº 16 del protocolo de la conferencia de Wansee.

http://www.ghwk.de/span/protocolo.pdf

Otra cosa es que dicho protocolo sea falso, ya se discutió aquí eso y las contrapruebas que se referenciaban no me parecieron determinantes.
De todas formas, opino como menorqui que no es correcto ilegalizar las opiniones revisionistas sobre el Holocausto, por lo menos en España.
44 Arditi, día 13 de Agosto de 2011 a las 17:26
#32
Askari
Esa explicación de la misión preventiva de los Einsatzkomandos, que actuarían solo en caso de "posibles saboteadores", no me convence, y ello por vaias razones. Estas unidades no existían sino en el frente este, en Francia ¿no había posibles saboteadores?; ningún ejército del mundo conoce unidades simulares ¿no les autoriza el derecho de guerra a actuar contra los posibles saboteadores?; sabemos que los alemanes fueron recibidos como libertadores especialmente en Ucrania ; conocemos la orden de los comisarios, no se habla para nada de posibles saboteadores.
http://es.wikipedia.org/wiki/Orden_de_los_Comisari...

Yo no hablo de cifras, son muy difíciles de cuantificar las víctimas y probablemente sean siempre exageradas, pero no podemos ignorar la voluntad exterminadora de las ideologías totalitarias, lo fueron los jacobinos, lo fueron los comunistas y los fueron los nacionalsocialistas.Aceptamos Katyn, pero las pruebas pudieron ser preparadas por los alemanes como arma de propaganda...
45 Arditi, día 13 de Agosto de 2011 a las 17:37
#42
Fausto19
Si no hubiesen existido esos campos las autoridades del Reich no hubiesen tenido que mostrar esa humanitaria preocupación. ¿Las cifras? me remito a mi comentario anterior. Hombre decir que donde peor lo pasaron los judios fue fuera de los territorios del Reich....suena un poco a coña. Por supuesto que muchos de los habitantes de Polonia y la URSS colaboraron entusiasmados en la persecución de sus vecinos, pero si no la hubiesen iniciado los alemanes no hubiesen colaborado...y si existía esa preocupación humanitaria ¿por qué no impidieron la persecución?. Sobre las pruebas, buenos los criminales procuran no dejar muchas pistas y la actitud del poder nacionalsocialista, igual que los comunistas, fue criminal
Con todos mis respetos Fausto19 su argumentación no tiene ni pies ni cabeza
En fin nos podemos remontar a la noche de los cristales rotos donde eso que Vd., llama el "gobierno alemán" dejó de existir, si entendemos por tal a un Estado que tiene por misión fundamental garantizar la ley y los derechos de los ciudadanos y pasó a convertirse, recordando lo que dijo San Agustín, en una panda de salteadores de caminos organizados
46 Askari, día 13 de Agosto de 2011 a las 20:00
Arditi #44

Mira , yo no soy experto en intenciones ajenas y lejanas en el tiempo. El Komissarbefehl existió y los Einsatzkomandos tambien. Si su actuacion estaba dirigida por ideologia o por la convencion de Ginebra se lo dejo discernir y discutir a los expertos en esas cosas.

Cierto es que los alemanes y no solo en Ucrania fueron recibidos como libertadores por parte de la poblacion que sufria bajo el yugo de Stalin.

Muchos rusos llevaron ese sentimiento hasta sus ultimas consecuencias , dando la vida en la lucha vistiendo uniforme griscampo.

Segun Beevor solo en Stalingrado murieron 90000 rusos vistiendo uniforme griscampo.
47 manuelp, día 13 de Agosto de 2011 a las 20:29
# 46

En el apendice B del libro "Stalingrado" de Antony Beevor titulado:"El debate estadistico: el número de hombres del VI ejército en el Kessel" se citan varios autores y el que da mayor número de "hiwis" (auxiliares rusos del ejército alemán) cercados en Stalingrado es Kehring con 52.000 y el que menos el Oberquartermeister (intendente general) del 6º ejército con 20.300. Así que no pudieron morir 90.000 hiwis porque no los había (según las cifras citadas por Beevor).
48 Askari, día 13 de Agosto de 2011 a las 20:33
manuelp

gracias por la corrección . sabia que tu no me fallas.
49 Arditi, día 13 de Agosto de 2011 a las 20:59
#46
Askari
Ni yo tampoco evidentemente. Lo que se sabe de los Einsatzkomandos es que se dedicaban a asesinar en la retaguardia del avance aleman sin respetar las leyes de guerra, estando exentas de ellas por decisión unilateral de Hitler (Orden del Comisario).
Por otro lado y como he repetido antes no hay invasor más torpe en la historia que el alemán, que no supo canalizar la acogida favorable de gran parte de la población. Eso no lo digo yo lo dijo Gooebels en sus diarios. Que la retagardia alemana no era ningún paraíso lo puede constatar en las cartas de los propios soldados alemanes y en la gran actividad partisana (todo lo contrario que en Francia, donde no debía haber muchos "saboteadores"). En resumen los Einsatzkomandos no eran la policia militar encargada de reprimir a los saboteadores, eso es un eufemismo. Que matasen a cien, mil, cien mil o un millon ese es otro tema
En cuanto a lo de que muchos rusos llevaron ese sentimiento hasta sus últimas consecuencias dos apuntes: en primer lugar los "hiwis" no eran combatientes, sobre sus razones para servir a los soldados alemanes habrá de todo; en segundo lugar Himler se negó rotundamente a admitir voluntarios "eslavos". No será hasta otoño de 1944 cuando se autorice el uso de los voluntarios de Vlasov, que no estuvieron dispuestos hasta enero de 1945. Además si hubiese sido por estos voluntarios, hubiesen combatido contra los norteamenricanos. Y no me hable de los "voluntarios" en las divisiones estáticas del frente occidental...porque en fin.
En resumen pregúntese porque esos mismo rusos y ucranianos que odiaban al partido comunista se sacrificaron en defensa de la madrecita Rusia.
50 menorqui, día 13 de Agosto de 2011 a las 21:24
39
ya veo que usted es todo un experto en hornos crematorios, pero ya le digo, en India se hacen desaparecer anualmente millones de cadáveres con piras al aire libre y también con otro tipo de técnicas, esto desde hace milenios, y hay bastante bosque por todo el país, de modo que los números a alcanzar por los valientes de los que usted habla en dos o tres años no me parecen muy difíciles, aunque sin duda requería de una gran organización. ,que en este caso, se da por descontada.

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