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Fabricio insiste en refutar a Mises
29 de Abril de 2009 - 10:28:54 - Pío Moa
FABRICIO.- Venga ese ariete, Mauricio, que tendré sumo gusto en hacerlo astillas.
MAURICIO.- Ja, ja, pues nos es chulo el tartaja... Sobre tu argucia de que "no puedes ahorrar la carne o la leche de hoy para consumirla dentro de cinco años, por ejemplo", dice manuelp: "A mí me lo pueden decir, que en 1976, en el campamento militar, comía carne de Uruguay sacada del frigorífico con un sello que ponía fecha de producción 1947".
FABRICIO.- ¿Y eso te parece un argumento, Mauricio? ¿Dónde esta esa poderosa capacidad de raciocinio que todos te concedemos y que te impide echar un polvo? Si dejas de comer carne ahora y la comes treinta años después, supuesto que sobrevivas, lo que haces no es ahorrar en 1947, puesto que la has pagado a tus proveedores, y en cambio en 1976 estás impidiendo que otros proveedores te suministren una carne seguramente en mucho mejor estado. El ahorro lo haces en 1976, y contra tu propio interés.
MAURICIO.- Bueno, eso lo dice seguramente por lo que tú decías de ahorrar el consumo de hoy...
FABRICIO.- Eso lo dice Mises, y muy mal dicho.
MAURICIO.- Dejémonos de detalles escabrosos, y atiende ahora: "Cuando la gente desea iniciar procesos productivos de más dilatado período de producción, tiene forzosamente que comenzar por acumular mediante el ahorro los bienes de consumo precisos para satisfacer durante el período de espera todas aquellas necesidades que considera más importantes que el incremento de bienestar que considera más importantes que el incremento de bienestar que confían en obtener de ese proceso que requiere un mayor consumo de tiempo..."
FABRICIO.- Parece un trabalenguas, pero si mal no lo entiendo quiere decir lo mismo que antes: para dedicarte a empresas de largo alcance tiene que acumular cosas de consumo más urgente, porque si no, antes de concluir la gran empresa puedes morirte de hambre. Por ejemplo, los que preparaban un largo viaje a las islas de las especias tenían que acumular en el barco gran cantidad de víveres. Pero acumular no es lo mismo que ahorrar, yo diría que es lo contrario: tienes que hacer un esfuerzo y un gasto mucho mayores que el consumo habitual, para distribuirlo en un largo período, ¿no te parece? Es concentrar en poco tiempo el gasto que normalmente harías en más tiempo.
SULPICIO.- No juegas limpio, Fabricio, has interrumpido a Mauricio, déjale que siga.
MAURICIO.- Sigo: "La acumulación del capital se inicia al almacenar bienes de consumo destinados a ulterior empleo. Cuando tales excedentes simplemente se acumulan, guardándose para posterior consumo, constituyen tan solo meras riquezas o, más exactamente, reservas para épocas de carestía o situaciones de emergencia, quedan fuera del mundo de la producción. Se integran –en sentido económico, no en sentido físico– en la actividad productiva solo cuando son aprovechados por los trabajadores dedicados a esos procesos que exigen un mayor lapso temporal. Así gastados, físicamente, son riquezas consumidas. Desde un punto de vista económico, sin embargo, no puede decirse que hayan desaparecido. Se han transformado, primero, en los productos intermedios del proceso que exige un período productivo más dilatado y, luego, en los bienes de consumo que son el fruto final del proceso en cuestión" ¡Chúpate esa!
FABRICIO.- En un sentido económico, Mauricio, los bienes de consumo acumulados para posterior uso son bienes de inversión lo mismo que los empleados para construir un galeón. Son inversión en el ser humano y se han transformado en él mismo y su capacidad productiva. Ya te he dicho que, económicamente, el ser humano es como una máquina: su consumo es en último extremo un consumo de energía, es decir, una inversión, ya que esa energía se utiliza para transformaciones diversas. Sin esa inversión básica no funcionaría ninguna otra. Ya sabes el lema de la Hansa: Navigare necesse est, vivere non est necesse. Es un gran lema, pero en el fondo inaplicable. Como dijo Stalin, el hombre es el capital más preciado.
MAURICIO.- ¡Gran economista Stalin, tío!
FELICIO.- ¿Pero vas a desmentir tú, un pobre aun si meritorio pastor, a alguien como Von Mises? ¡Has perdido la chaveta!
FABRICIO.- Ten en cuenta, honrado Felicio, que no somos unos pastores cualesquiera, somos pastores de Porriño, y eso marca una diferencia... Sigo: piensa en Robinson Crusoe. Quizá, movido por el hambre del primer momento, intente cazar pájaros a pedradas. Pero pronto se dará cuenta de que más le vale hacerse con un arco, o bien preparar trampas. Tú puedes decir: el tiempo que dedica a preparar esos bienes de capital tiene que detraerlo del tiempo y esfuerzo que dedique a comer. Pero no es verdad. Pongamos que, tras un largo esfuerzo, mata seis pajarillos a pedradas y se los come. Tiene todavía tiempo para construirse un arco o unas trampas o un arco. No puede pasarse el día comiendo pájaros, por muchos que cace. Con esto de la inversión pasa lo mismo: es preciso consumir la producción, sea como inversión inmediata para satisfacer el hambre sea como bienes de capital para satisfacer las necesidades con menos esfuerzo. Y es lo que realmente ocurre. En la sociedad, lo que hace Robinson él solo, lo hacen gentes muy diversas. Aquí, en nuestro Porriño, por ejemplo, nosotros dedicamos nuestro tiempo y esfuerzo a los animales, para conseguir carne, leche y lana, y otros se dedican a fabricar ordeñadoras mecánicas, medicinas para el ganado y todo eso. Ellos tienen que comprarnos lo nuestro y ellos lo suyo. ¿Dónde está el ahorro? Si nosotros ahorrásemos, ellos nos venderían menos trastos, y si ellos ahorran, nos comprarían menos leche y demás.
SULPICIO.- Pero vamos a ver, majadero, ¿cómo explicas que tanta gente, en lugar de gastar todo lo que gana, deje algo y lo meta en el banco o en una cuenta de ahorros? ¿Qué significa eso?
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En Época
¿Y SI LOS ROJOS HUBIERAN GANADO?
Los futuribles a plazo largo o medio carecen de sentido, porque el tiempo crea factores nuevos que hacen impredecibles los procesos históricos. Pero sí cabe hacer especulaciones razonables a corto plazo, analizando los factores conocidos. Mucha gente me ha preguntado: "¿Qué habría pasado si hubiera ganado la guerra el Frente Popular?". Imposible saberlo; pero a plazo muy corto sí pueden considerarse varias grandes probabilidades.
Conocemos algunas claves del Frente Popular: una de sus políticas principales consistió en erradicar la religión y la cultura cristiana. Sus partidos componentes se libraron, ya antes de la guerra civil, a la destrucción de iglesias, bibliotecas y centros de enseñanza católicos, y prohibieron por ley la enseñanza religiosa. Cuando las izquierdas emprendieron la guerra civil en 1934, ampliaron esa política a la matanza directa de clérigos, asesinando a decenas de ellos. Al imponerse el Frente Popular tras las elecciones no democráticas de febrero del 36, muchas iglesias más fueron pasto de las llamas, y el clero hostigado. Y al reanudarse la guerra civil en julio de 1936, esa política se hizo sistemática: muchos miles de clérigos y católicos fueron asesinados, destruidas iglesias y monasterios, destrozadas las cruces y lápidas de los cementerios, etc. Se pretendía erradicar hasta el recuerdo del catolicismo en España. Está claro que si el FP hubiera ganado la guerra, habría llevado hasta el fin ese designio.
Pero el plan anticristiano era casi el único punto en que estaban de acuerdo los partidos del FP; menos el PNV, y aun este solo a medias, pues no le importaba que la religión fuese arrasada en el resto de España, siempre que se libraran las Vascongadas. Pero, aparte de ese plan, el Frente Popular integraba a fuerzas heterogéneas: tres grupos totalitarios dominantes el stalinista PCE, el marxista radical PSOE y los anarquistas; más, en segundo plano, los republicanos de izquierda, los nacionalistas catalanes de la Esquerra –todos golpistas– y el ultrarracista PNV (formalmente, los anarquistas, los peneuvistas y la Esquerra no estaban en el Frente Popular, pero sí a efectos prácticos). Pues bien, las divergencias generaban un odio tal que ocasionó asesinatos, torturas y persecuciones entre ellos, y hasta dos pequeñas guerras civiles: la de mayo de 1937 y la de marzo de 1939. Si llegaron a ese extremo pese al temor común a los nacionales, es lógico pensar que, de haber ganado la guerra, se habrían enzarzado en una nueva y más amplia guerra civil entre sí. Solo habría podido evitarlo un Partido Comunista que dominase el FP a través del ejército y la policía, de tal modo que aplastase de raíz y desde el principio toda resistencia de sus socios. El dominio comunista había avanzado mucho durante la guerra.
También habría sido muy difícil evitar la disgregación del país. Pues otro rasgo del Frente Popular fueron unas enormes tensiones separatistas. Los separatistas catalanes y vascos intrigaron, a espaldas de sus socios, tanto con los fascistas italianos y los nazis, como con Inglaterra y Francia, a las que ofrecían segregar de España la zona al norte del Ebro, convirtiéndola en una especie de protectorado de aquellas dos potencias. Y los stalinistas y otros amparaban lo que llamaban "derecho de autodeterminación".
Más difícil resulta saber qué pasaría en relación con la guerra mundial, salvo que España sería arrastrada a ella. Hacia el final de la guerra española, Hitler y Stalin empezaron los tratos que les llevarían a pactar. Es fácil saber qué habrían hecho los comunistas españoles, convertidos ya en el partido hegemónico del FP: lo mismo que los comunistas franceses, es decir, colaborar con la invasión nazi. Pero ¿habrían llegado Hitler y Stalin a ese pacto si el Frente Popular hubiera ganado la guerra de España? Vale la pena pensar sobre esto.
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****Para masacrar sin piedad desde el aire a cientos de miles de niños, mujeres y ancianos –pocos soldados perecieron allí– y utilizando medios de extraordinaria crueldad, que convertían en antorchas a las personas, o con bombas de explosión retardada para que hiciesen su efecto durante las tareas de socorro, etc., se necesita una frialdad y una crueldad notables. Franco nunca lo hizo, salvo un breve período en Madrid, causando algo más de 300 muertos en dos semanas, y ordenó explícitamente no hacerlo más, aunque alemanes e italianos le desobedecieron en tres o cuatro ocasiones. Los rojos sí se jactaban de sus bombardeos sobre la población civil, que de todas formas fueron muy poca cosa, en cantidad y en calidad, comparados con los de la guerra mundial. Los fusilamientos de postguerra fueron hechos con acusación y juicio a personas determinadas, no matanzas sin discriminación. Los juicios tenía menos garantías que los actuales, desde luego, pero muchos más que los juicios "populares". Y a pesar de que cayeron muchos inocentes, por el espíritu del momento, fueron fusilados también innumerables asesinos culpables de actos muy sádicos. No, Franco resiste muy bien, en cuanto a crueldad, la comparación con Churchill o Roosevelt, se justifiquen estos como se justifiquen. Son los historiadores de tres al cuarto, tan abundantes hoy, quienes se atreven a describir la crueldad como un rasgo especial de Franco.
Pensamiento zote:
**** Pero si Moa y los moabitas estáis a favor de fusilar a las personas por sus ideas, tened el valor y la decencia intelectual de decirlo y dejaros de hipocresías.
Comentarios (261)
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251 mescaler, día 29 de Abril de 2009 a las 23:37
252 manuelp, día 29 de Abril de 2009 a las 23:44
# 251
Efectivamente, me he equivocado, era por el Rhur, por donde queria Montgomery, irrumpir en Alemania.
253 manuelp, día 29 de Abril de 2009 a las 23:48
Bueno, mañana más. Buenas noches.
254 joanpi, día 29 de Abril de 2009 a las 23:50
Ya es gana de querer convencer a quien no se va a convencer. Qué buenos eran los rojos, que no republicanos, pero a un tío mío lo descuartizaron el día 2 de Abril de 1936.
¿Os dice algo la fecha? ¿Había guerra? Eran unos matones y si alguien vino y acabó con ello ¡Aleluya mil veces!
255 Altisido, día 29 de Abril de 2009 a las 23:59
Manuelp
244
de acuerdo. el tenía amantes y ella parece que era lesbi. pero influía
256 DeElea, día 30 de Abril de 2009 a las 00:03
Platón, la República.
Libro IX.
“Y bien -dije yo-. Llegados ya a este punto del razonamiento, convendrá volver a lo primero, por ser, sin duda, lo que nos trajo hasta aquí. Afirmábamos, según creo, que al hombre verdaderamente injusto le conviene cometer injusticias, siempre que guarde la apariencia de hombre justo. ¿No decíamos eso?
- Claro que sí.
- Ahora, pues -observé-, deberíamos centrar ahí la disputa, ya que hemos llegado a un acuerdo sobre el obrar justamente y el obrar de manera contraria.
- ¿Cómo? -preguntó.
- Habrá que formular mentalmente una imagen del alma, para que quien eso diga compruebe de manera fehaciente lo que dice.
- ¿A qué imagen te refieres? -dijo él.
- Hablo, claro está -proseguí-, de esos seres que, como la Quimera, Escila, el Cerbero y otros, fueron en otro tiempo, y en el pensamiento mitológico, la unidad de muchas figuras de distinta naturaleza.
- Eso se dice -afirmó.
- Modela, si acaso -dije yo-, un monstruo variado y policéfalo, rodeado de cabezas de animales, unos domésticos y otros feroces, que saca de sí mismo, y cambia a su antojo esas mismas cosas.
- Sólo podría hacer eso -advirtió- un modelador muy experto. Pero, en fin, demos por hecho ese monstruo, puesto que el pensamiento es más dúctil que la cera y que cualesquiera otros materiales.
- Formemos ahora la figura de un león y, en seguida, otra de hombre. Pero ten en cuenta que la primera ha de ser mayor y que la segunda ocupará el segundo lugar.
- Desde luego, fácil resulta -repuso-, y dalas ya por formadas.
- Pues bien, reúne esas tres cosas en una, de modo que presenten la forma de un todo.
- Eso hago -dijo.
- Rodéalas por fuera de la imagen de una sola cosa, esto es, de una figura humana, pero de manera que sólo aparezca un ser vivo, o si tú quieres, un hombre, para quien vea únicamente la apariencia externa, pero no la verdad interna.
- Ya está formada -dijo.
- Habría que decir al que admite para este hombre la conveniencia de cometer injusticias y de abstenerse de lo que es justo que, de acuerdo con su afirmación, también debería tratar con esplendidez a esa fiera de varia condición, haciéndola fuerte, y lo mismo al león y a lo que rodea a éste. Pero, en cambio, tendría que matar de hambre al hombre y condenarle a la debilidad, hasta el punto de dejarle enteramente a merced de aquellos seres. Y es claro que no permitiría la convivencia de ellos y ni siquiera su amistad, sino que, por el contrario, procuraría que se mordiesen y devorasen en la lucha unos a otros.
- Eso diría, no cabe duda, el hombre que alabase la injusticia.
- ¿Y cómo se expresaría el que afirmase la conveniencia de la justicia y de que el hombre interior sea más fuerte que el otro, cuidando para ello como un labrador de la bestia policéfala y alimentando y domando su parte buena en perjuicio de la salvaje, para lo cual recabaría la ayuda del león y procuraría la conjunción de todos en un deseo de amistad recíproca y también hacia sí mismo?
- Así procedería quien tuviese que encomiar a la justicia.”
………
“¿Y es que podría alcanzarse alguna ventaja con mantener oculta la injusticia y no sufrir el castigo merecido? ¿No se incrementa acaso la maldad para el que esconde su delito? Porque es bien cierto que una vez descubierto y recibido el castigo, la parte bestial del hombre entra en la paz de la mansedumbre y se obliga al dominio de la razón; y es entonces también cuando el alma toda, recobrada su naturaleza mejor, toma una disposición más honrosa y adquiere una templanza y una justicia para las que alienta ya el principio racional. No hay comparación posible con el cuerpo, por muy vigoroso y hermoso que éste sea y por grande que parezca su salud, puesto que el alma merece mucha más estimación que el cuerpo.
- No cabe duda -afirmó.
- He aquí, por tanto, que el hombre dotado de razón dirigirá todas sus fuerzas a ese fin y, en primer lugar, a la honra, que es debida a cuantas ciencias perfeccionen su alma, desdeñando, en cambio, todo lo demás.
- Claro que sí.
- Después -proseguí-, respecto a la disposición y al régimen de su cuerpo, no buscará de ningún modo el placer irracional de las bestias y ni siquiera mirará a su salud ni se preocupará de ella para mantener su fortaleza, su vigor y su hermosura, caso de que con esto no aproveche en nada a su prudencia. Más convendrá que se dedique siempre a ajustar la armonía de su cuerpo en bien del acorde necesario con su alma.
- Si en verdad quiere ser músico -dijo-, procederá así en un todo.
- ¿Y no regirá también esa ordenación y esa armonía para la adquisición de sus riquezas? -pregunté-. Porque no creo que, impresionado por la idea que se forma la multitud de la felicidad, desee aumentar esas riquezas hasta el infinito y aumentar igualmente sus males en proporción semejante.
- No lo creo -dijo.
- En mi opinión -añadí-, mirará al gobierno de sí mismo y cuidará de que no le conturben las diferencias de fortuna adecuando sus adquisiciones y sus gastos a sus propias posibilidades.
- Enteramente -asintió.
- En cuanto a los honores, procederá de la misma manera. Participará y gustará complacido de aquellos que él estime le harán mejor. Pero, en cambio, huirá en públicó y en privado de los que crea pueden alterar el orden de su alma.
- Si eso es, en efecto, lo que le preocupa -dijo-, no querrá dedicarse a la política.
- No, ¡por el Can! -contesté-. Atenderá con todo esmero a su ciudad interior; mas, posiblemente, no se preocupe de su patria, siempre que no se lo exija un motivo divino.
- Te comprendo perfectamente -dijo-. Hablas sin duda de la ciudad que tratábamos de fundar y que sólo existe en nuestra imaginación; porque no creo que tenga asiento en lugar alguno de la tierra.
- Pero quizá se dé en el cielo -advertí- un modelo como ése, para el que quiera contemplar y regir por él la conducta de su alma. Aunque poco importa, por lo demás, que exista o haya de existir algún día. Sólo esa, y ninguna otra, es la ciudad adecuada para la acción del sabio.
- Es natural -dijo.”
257 Cthulhu, día 30 de Abril de 2009 a las 00:23
ArrowEco
¿Usted leyó en su día los Protocolos de Sion? Si no, no me explico su odio a los judios... salvo por una interpretación medieval del cristianismo, cosa que tampoco soy capaz de descartar. ¿por qué será?
258 lead, día 30 de Abril de 2009 a las 00:28
[La "gripe española" que no tenía nada que ver con España: era de Kansas]
"Lo malo siempre viene de España" pensaban (¿quizá piensan todavía?) el público objetivo de la "Leyenda Negra" (británicos, holandeses, franceses, etc.)
El caso es que la famosa "gripe española", de 1918, con un virus del tipo H1N1, como la actual, nada tenía que ver con España:
La enfermedad se observó por primera vez en Fort Riley, Kansas, Estados Unidos el 11 de marzo de 1918. Un investigador asegura que la enfermedad apareció en el Condado de Haskell, Kansas en enero de 1918.[3] Los Aliados de la Primera Guerra Mundial la llamaron Gripe española porque la pandemia recibió una mayor atención de la prensa en España que en el resto del mundo, ya que España no se vio involucrada en la guerra y por tanto no censuró la información sobre la enfermedad.
Tras registrarse los primeros casos en Europa, al parecer en Francia, ésta pasó a España, un país neutral en la guerra y que no censuró la publicación de los informes sobre la enfermedad y sus consecuencias, de ahí que, pese a ser un problema internacional, se le diera este nombre por parecer en las informaciones de la época que era la única afectada. España fue uno de los países más afectados con cerca de 8 millones de personas infectadas en mayo de 1918 y alrededor de 300.000 muertes (a pesar de que las cifras oficiales redujeron las víctimas a «sólo» 147.114).
http://es.wikipedia.org/wiki/Gripe_espa%C3%B1ola
259 DeElea, día 30 de Abril de 2009 a las 01:09
Cartas del Diablo a su Sobrino
PREFACIO
No tengo la menor intención de explicar cómo cayó en mis manos la correspondencia que ahora ofrezco al público.
En lo que se refiere a los diablos, la raza humana puede caer en dos errores iguales y de signo opuesto. Uno consiste en no creer en su existencia. El otro, en creer en los diablos y sentir por ellos un interés excesivo y malsano. Los diablos se sienten igualmente halagados por ambos errores, y acogen con idéntico entusiasmo a un materialista que a un hechicero. El género de escritura empleado en este libro puede ser logrado muy fácilmente por Cualquiera que haya adquirido la destreza necesaria; pero no la aprenderán de mí personas mal intencionadas o excitables, que podrían hacer mal uso de ella.
Se aconseja a los lectores que recuerden que el diablo es un mentiroso. No debe aceptarse como verídico, ni siquiera desde su, particular punto de vista, todo lo que dice Escrutopo. No he tratado de identificar a ninguno de los seres humanos mencionados en las cartas, pero me parece muy improbable que los retratos que hacen, por ejemplo, del padre Spike, o de la madre del paciente, sean enteramente justos. El pensamiento desiderativo se da en el Infierno lo mismo que en la Tierra.
Para terminar, debiera añadir que no se ha hecho el menor esfuerzo para esclarecer la cronología de las cartas. La número XVII parece haber sido redactada antes de que el racionamiento llegase a ser drástico, pero, por lo general, el sistema de fechas diabólico no parece tener relación alguna con el tiempo terrestre, y no he intentado recomponerlo. Evidentemente, salvo en la medida en que afectaba, de vez en cuando, al estado de ánimo de algún ser humano, la historia de la Guerra Europea carecía de interés para Escrutopo.
C. S. LEWIS
260 DeElea, día 30 de Abril de 2009 a las 01:13
Carta I
Mi querido Orugario:
Tomo nota de lo que dices acerca de orientar las lecturas de tu paciente y de ocuparte de que vea muy a menudo a su amigo materialista, pero ¿no estarás pecando de ingenuo? Parece como si creyeses que los razonamientos son el mejor medio de librarle de las garras del Enemigo. Si hubiese vivido hace unos (pocos) siglos, es posible que sí: en aquella época, los hombres todavía sabían bastante bien cuándo estaba probada una cosa, y cuándo no lo estaba; y una vez demostrada, la creían de verdad; todavía unían el pensamiento a la acción, y estaban dispuestos a cambiar su modo de vida como consecuencia de una cadena de razonamientos. Pero ahora, con las revistas semanales y otras armas semejantes, hemos cambiado mucho todo eso. Tu hombre se ha acostumbrado, desde que era un muchacho, a tener dentro de su cabeza, bailoteando juntas, una docena de filosofías incompatibles. Ahora no piensa, ante todo, si las doctrinas son "ciertas" o "falsas", sino "académicas" o "prácticas", "superadas" o "actuales", "convencionales" o "implacables". La jerga, no la argumentación, es tu mejor aliado en la labor de mantenerle apartado de la iglesia. ¡No pierdas el tiempo tratando de hacerle creer que el materialismo es la verdad! Hazle pensar que es poderoso, o sobrio, o valiente; que es la filosofía del futuro. Eso es lo que le importa.
La pega de los razonamientos consiste en que trasladan la lucha al campo propio del Enemigo: también Él puede argumentar, mientras que en el tipo de propaganda realmente práctica que te sugiero, ha demostrado durante siglos estar muy por debajo de Nuestro Padre de las Profundidades. El mero hecho de razonar despeja la mente del paciente, y, una vez despierta su razón,¿quién puede prever el resultado? Incluso si una determinada línea de pensamiento se puede retorcer hasta que acabe por favorecernos, te encontrarás con que has estado reforzando en tu paciente la funesta costumbre de ocuparse de cuestiones generales y de dejar de atender exclusivamente al flujo de sus experiencias sensoriales inmediatas. Tu trabajo consiste en fijar su atención en este flujo. Enséñale a llamarlo "vida real" y no le dejes preguntarse qué entiende por "real".
Recuerda que no es, como tú, un espíritu puro. Al no haber sido nunca un ser humano (¡oh, esa abominable ventaja del Enemigo!), no te puedes hacer idea de hasta qué punto son esclavos de lo ordinario. Tuve una vez un paciente, ateo convencido, que solía leer en la Biblioteca del Museo Británico. Un día, mientras estaba leyendo, vi que sus pensamientos empezaban a tomar el mal camino. El Enemigo estuvo a su lado al instante, por supuesto, y antes de saber a ciencia cierta dónde estaba, vi que mi labor de veinte años empezaba a tambalearse. Si llego a perder la cabeza, y empiezo a tratar de defenderme con razonamientos, hubiese estado perdido, pero no fui tan necio. Dirigí mi ataque, inmediatamente, a aquella parte del hombre que había llegado a controlar mejor, y le sugerí que ya era hora de comer. Presumiblemente —¿sabes que nunca se puede oír exactamente lo que les dice?—, el Enemigo contraatacó diciendo que aquello era mucho más importante que la comida; por lo menos, creo que ésa debía ser la línea de Su argumentación, porque cuando yo dije: "Exacto: de hecho, demasiado importantecomo para abordarlo a última hora de la mañana", la cara del paciente se iluminó perceptiblemente, y cuando pude agregar: "Mucho mejor volver después del almuerzo, y estudiarlo a fondo, con la mente despejada", iba ya camino de la puerta. Una vez en la calle, la batalla estaba ganada: le hice ver un vendedor de periódicos que anunciaba la edición del mediodía, y un autobús número 73 que pasaba por allí, y antes de que hubiese llegado al pie de la escalinata, ya le había inculcado la convicción indestructible de que, a pesar de cualquier idea rara que pudiera pasársele por la cabeza a un hombre encerrado a solas con sus libros, una sana dosis de "vida real" (con lo que se refería al autobús y al vendedor de periódicos) era suficiente para demostrar que "ese tipo de cosas" no pueden ser verdad. Sabía que se había salvado por los pelos, y años después solía hablar de "ese confuso sentido de la realidad que es la última protección contra las aberraciones de la mera lógica". Ahora está a salvo, en la casa de Nuestro Padre.
¿Empiezas a coger la idea? Gracias a ciertos procesos que pusimos en marcha en su interior hace siglos, les resulta totalmente imposible creer en lo extraordinario mientras tienen algo conocido a la vista. No dejes de insistir acerca de la normalidad de las cosas. Sobre todo, no intentes utilizar la ciencia (quiero decir, las ciencias de verdad) como defensa contra el Cristianismo, porque, con toda seguridad, le incitarán a pensar en realidades que no puede tocar ni ver. Se han dado casos lamentables entre los físicos modernos. Y si ha de juguetear con las ciencias, que se limite a la economía y la sociología; no le dejes alejarse de la invaluable "vida real". Pero lo mejor es no dejarle leer libros científicos, sino darle la sensación general de que sabe todo, y que todo lo que haya pescado, en conversaciones o lecturas es "el resultado de las últimas investigaciones". Acuérdate de que estás ahí para embarullarle; por como habláis algunos demonios jóvenes, cualquiera creería que nuestro trabajo consiste en enseñar.
Tu cariñoso tío,
ESCRUTOPO
…..
Mañana la segunda.
Buenas noches.
261 javf17, día 30 de Abril de 2009 a las 16:57
Malograda... Ana Pastor
Acabo de oír las explicaciones de Ana Pastor en COPE sobre la propuesta, sectaria, absurda y ridícula, de nada menos que la REPROBACIÓN de unas palabras de Benedicto XVI, torticeramente sacadas de contexto.
Notablemente alterada, sin salirse del guión sobre un supuesto imperativo del Reglamento de su voto a favor en esta admisión a trámite, por parte de los miembros de la mesa del Congreso, y, desviando vergonzantemente la circunstancia del voto en contra de otros dos Diputados de su partido, Ana Pastor se ha cubierto de gloria para cien años y un día.
A uno que no va de meapilas ni de clerical por la vida, no le produce la menor inquietud este tipo de majaderías por parte de los comecuras de siempre, incluida la multimillonaria pencoprogre Villalobos “Musa del caldito", pero en el caso de Ana Pastor sí me ha producido un considerable DISGUSTO, primero por el hecho y peor aún por estas sus torpes, atropelladas, torticeras y casi lloronas explicaciones en la COPE.
Tenía durante largo tiempo "EN ALTA VALORACIÓN A ESTA PERSONA", una de las pocas que aún flotaban en la bazofia del PP que actualmente "disfrutamos". NUNCA MÁS...
Para desgracia de este País, la regeneración del PP va a ser muy difícil, casi imposible, aún forzando un Congreso Extraordinario y DEMOCRÁTICO.
¿Por qué no admitieron a trámite una reprobación del Borbón, en la cacería de MITRFÁN, el oso borracho?
¿Por qué no se admitieron a trámite la proposición no de ley sobre la transparencia de las finanzas de la Casa Real y otras proposiciones más…, como muy bien se concreta hoy en el Blog de Luis del Pino?
¿Por qué votaron en contra de la admisión a trámite de la reprobación del Papa, dos Diputados del PP de la Mesa del Congreso?
Si la admisión a trámite lo marca el "Ordenamiento Jurídico", ¿Por qué la someten a votación?
Hoy el pájaro Marhuenda de la Razón, portavoz de Rajoy y lacayo del infecto Lara del Avui, se hace eco en primera página de una hipócrita adhesión rajoyesca al Papa, en soez ostentación de un "BABEO ELECTORAL", para asegurar una captación de meapilas en ejercicio, con dudas electorales...
En estas Elecciones Europeas, tranquilamente se puede arriesgar..., NO SIRVEN PARA NADA.
Por las listas del PP y del PSOE, sólo un cementerio de elefantes bien retribuido para colocar desecho de tienta. Jiménez Becerril y puede que alguna más, sólo serían un salvapantallas para encubrir la estafa...)
Menos falsas elucubraciones preelectorales, de un adelanto zapateril de Elecciones Generales: ¡Ni de coña...!, y de ser así, estaría asegurado de nuevo el triunfo de Zapatero...
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