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Evolución anterior al 11-m
24 de Noviembre de 2009 - 08:33:20 - Pío Moa
El PSOE hizo la campaña electoral de 1982 bajo el lema "Cien años de honradez y firmeza", faltando con osadía a la verdad. Publicitariamente el lema era espléndido, y conectaba de lleno con el anhelo de la sociedad, pero su eficacia solo podía descansar sobre una ignorancia histórica casi generalizada en el país y favorecida por la crisis de UCD. El PSOE ganó 10 millones de votos y mayoría absoluta en las Cortes. La derecha derivó parte de su voto a AP de Fraga, que subió a 5,5 millones. UCD perdió casi 5 millones, quedando en 1,5 y el PCE descendió de casi 2 millones a 850.000. El PSOE ganó en todas las provincias excepto en Gerona (CiU), Vizcaya y Guipúzcoa (PNV), y siete provincias de Galicia y Castilla-León (AP). La derecha tardaría años en reponerse de su crisis, y los socialistas iban a sostenerse en el poder catorce años.
En 1982 el PSOE estaba en condiciones de hacer casi lo que quisiera. Y algo que hizo pronto fue intervenir Rumasa, uno de los mayores consorcios empresariales españoles, asestando un golpe a la legalidad y al Tribunal Constitucional, cuyo crédito se tambaleó al aceptar el hecho. Rumasa costó al estado la suma fabulosa de más de un billón de pesetas, y generó un chorro de corrupción. El PSOE dueño de los poderes legislativo y ejecutivo, se aprestó a controlar el judicial. A las críticas, el vicepresidente Alfonso Guerra respondió ilustrando el designio gubernamental: "Montesquieu ha muerto".
Felipe González había amenazado con "auditorías de infarto" a las empresas públicas provenientes del franquismo, pero la investigación no detectó anomalías importantes y en cambio las denuncias por la corrupción socialista se multiplicaron. El PSOE replicó a ellas con la arrogancia de los votos, y para frenar la denuncia de los escándalos diseñó una arbitraria Ley Antidifamación, que no logró imponer. Todo ello atentaba contra la democracia liberal puesta en marcha durante la transición, y la habría liquidado de no haber topado con resistencia social, gracias al mantenimiento de las libertades.
En el plano económico, la actuación socialista fue más positiva. La reconversión industrial que el PSOE no habría permitido hacer a UCD, pudo hacerla él entre multitud de huelgas y enfrentamientos, cierre de fábricas, privatización de empresas públicas y subida del desempleo hasta los tres millones (el 21% de la población activa, algo nunca visto). Pero la reforma, aun juzgada insuficiente por sus críticos, permitió un repunte del PIB dos años después y durante siete años, con crecimiento del 3,5 al 5%, modesto por comparación con los años 60 o los 50, pero superior al de la CEE. A pesar de ello, aun con la renovada prosperidad se mantendría una tasa de paro muy elevada.
Los hechos clave de la política internacional del PSOE fueron la entrada de España en la CEE y la ratificación de la adhesión a la OTAN, en 1986. Contra una opinión común, la CEE no supuso ventajas económicas: fuera de ella, España había prosperado mucho más deprisa, el crecimiento desde 1985 nacía de reformas estructurales internas, y algunas condiciones de entrada empeoraban el acuerdo preferencial de 1970. Contra la realidad histórica, se forjó la imagen de la "entrada en Europa", que satisfizo a millones de personas sugestionadas por una activa propaganda sobre la "anormalidad" del país y un aislamiento inexistente. Tuvo un coste en soberanía, con la renuncia de hecho a Gibraltar, colonia británica a la que se otorgaron ventajas que la enriquecieron a costa de los intereses españoles. Otra consecuencia fue el reconocimiento de Israel, uno de los pocos estados que Franco había rehusado reconocer --sin mostrarle por ello hostilidad--, debido a la política de amistad con los países árabes. Además, en Madrid había sentado muy mal que Israel hubiese votado contra su admisión en la ONU, en 1949, habiendo sido España uno de los poquísimos países que salvó a miles de judíos del Holocausto y luego facilitó la huida de otros miles de Marruecos a Israel, en 1948.
En cuanto a la OTAN, las encuestas mostraban una opinión popular contraria a ella, por los inmensos beneficios de la neutralidad española en las guerras europeas. Franco había roto esa tradición, pero solo parcialmente: no pidió el ingreso en la OTAN, pese al interés de Washington, ni participó en la guerra de Vietnam como se le pidió, mantuvo el comercio con la Cuba castrista y presionó sobre Gibraltar. La izquierda también rechazaba el ingreso, aunque más por simpatía tradicional a la URSS que por los intereses hispanos. Mantenerse al margen de la Organización atlántica no implicaba hostilidad a ella, como había demostrado Franco, sino retener una cuota mayor de soberanía y libertad de decisión. Leopoldo Calvo, sucesor de Suárez durante un año y medio, había metido al país en la OTAN simplemente por decreto. El PSOE, presionado por la diplomacia useña y europea, cambió de postura. La inicial oposición popular fue moldeada por una intensa propaganda, y en el referéndum al respecto triunfó el Sí con un 52,5% sobre una votación menor del 60%: poco más del 30% del cuerpo electoral.
Al terminar el franquismo y con él la censura, muchos esperaban la salida a la luz de obras maestras guardadas en cajones, y el florecimiento de un talento antes reprimido. Pero la censura había sido ligera, enfocada a la pornografía y a pocos puntos políticos (los libros de Marx, Engels y muchos otros marxistas, y las interpretaciones históricas stalinistas de Tuñón de Lara habían sido legales y circulado sin trabas), y no apareció ninguna obra maestra. Más decepcionante fue la escasez de talentos a la altura de los de la época anterior, si bien abundó lo que en términos mercantiles se llamó "oferta cultural", subvencionada a menudo por el estado: festivales, conciertos de rock, exposiciones, museos de arte moderno, etc., y una cultura del entretenimiento de bajo nivel intelectual y a menudo chabacana. En literatura, arte, ensayo, pensamiento, ciencia o cine, proliferó la hojarasca, con las obligadas excepciones. Las universidades y universitarios se multiplicaron su número, con calidad a la baja. El diario El País se convirtió en foco de la nueva cultura, y el panorama fue dominado por la intelectualidad progresista –persistía otra más seria, en segundo o tercer plano--, que salió apuntándose al marxismo o exhibiendo un profundo respeto por él, para poner luego de moda una curiosa afición a "la utopía" o al anarquismo, más tarde al postmodernismo, dejando tras de sí muy poco material recordable. Desde tal situación se calificaba a la etapa anterior de "páramo cultural", con arrogante y cómica injusticia.
Parte de la "nueva cultura" fue la sustitución, ya en 1977, del Instituto de Cultura Hispánica por el de Cooperación Iberoamericana, que, con el Hispano-Árabe de Cultura, pasaron al Ministerio de Exteriores con el título de Agencia Española de Cooperación Internacional. Dichos institutos perdieron autonomía y carácter cultural e hispánico, para adquirirlo económico y burocrático. Desapareció de las universidades españolas el alto número de hispanoamericanos y árabes que antes estudiaban en ellas.
Durante ese período, y hasta hoy, continuó la crisis de la institución familiar con el constante aumento de los divorcios, de niños criados en familias monoparentales, de abortos y embarazos de adolescentes, enfermedades de transmisión sexual, violencia doméstica, fracaso escolar, etc. El alcoholismo, la droga y la delincuencia, no cesaron de expandirse, al igual que la pornografía y la telebasura, indicadores todos de mala salud social. El ambiente social y cultural tomaba un tinte anticristiano o acristiano, que quería identificarse como democracia. Los templos y seminarios seguían despoblándose y nadie agradecía a la Iglesia los servicios prestados a la oposición antifranquista.
Ante el terrorismo, corrosivo de la democracia, los gobiernos insistieron en negociar. En la primera etapa confusa propia de toda transición, la negociación pudo cumplir un papel, de hecho lo cumplió al desaparecer así una de las ETAs, llamada poli-mili, varios de cuyos militantes ingresaron en el PSOE. Pero la persistencia de esa política minaba el estado de derecho. A última hora, la UCD había recurrido a policías franquistas, y los asesinatos habían bajado en 1981 a un tercio del año anterior. El PSOE, ambiguo ante los atentados, creyó que la ETA se contendría ante un gobierno de izquierda. Su error le llevó a una reacción característica: incrementar las ofertas de negociación y al mismo tiempo responder a los atentados con terrorismo gubernamental.
Entre tanto, en 1989 AP, que había cambiado su nombre por Coalición Democrática y luego por Coalición Popular, superó su prolongada crisis con el nombre como Partido Popular (PP), y en 1990 José María Aznar imprimió mayor eficacia a la dirección.
***
El suceso histórico más importante de los años 80 fue el derrumbe del bloque soviético en Europa, a partir de la caída del Muro de Berlín en 1989. Durante largo tiempo, los atroces sacrificios para construir el socialismo y el comunismo, pudieron parecer a muchos la medida de la sublimidad de la meta, perseguida a través de una lucha titánica contra las oscuras fuerzas del pasado, de la explotación del hombre por el hombre y de la religión; pero el resultado solo fue una vida plomiza, enyugada y pobre. La historia interna de la URSS había sido una sucesión de vaivenes entre medidas colectivistas u aperturas parciales a la iniciativa individual, sin alcanzar nunca un equilibrio. El fracaso de Jrúschof en superar a los países occidentales dio paso, desde 1964, a Brézhnef, con quien los bandazos se aceleraron hasta 1982. Tres años después, Mijail Gorbachof puso en marcha reformas que suscitaron un afán liberalizador inasimilable por el sistema. La clase política se desmoralizó mientras la URSS perdía decisivamente la carrera económica y técnica con Usa. Quedó de relieve que todo el sistema descansaba en la fuerza militar y la vigilancia policial, y al aflojarse ambas, el régimen simplemente se desplomó, algo que casi nadie había sido capaz de pronosticar.
El derrumbe del bloque soviético tuvo que ver con un cambio de política en el mundo occidental, personificable en el papa Juan Pablo II, en Ronald Reagan y, en menor medida, por el menor peso de Inglaterra, en Margaret Thatcher. El papa, elegido en 1978 cambió la orientación dominante desde los años 60. Procuró un nuevo movimiento evangelizador a escala mundial, un entendimiento con otras religiones y una mayor firmeza hacia el marxismo. Hizo retroceder la Teología de la liberación y tendencias análogas (aunque persistieran los jesuitas y otros) y presionó sobre su país de origen, Polonia, que, por emplear la terminología leninista, constituía "el eslabón débil" de la cadena de estados comunistas. La resistencia popular católica obró en Polonia como una cuña que agrietó el sistema soviético entero. Así lo entendió, Moscú, y de ahí el intento de asesinar al papa, que estuvo cerca de alcanzar su objetivo.
En 1979 Margaret Thatcher subió al poder en Reino Unido, tras un largo declive político y económico del país, atribuido a las políticas laboristas y el poder sindical. Thatcher propició una liberalización económica profunda, activa oposición a la mentalidad socialista dentro del país y a la Unión Soviética en el exterior, y estrecha cooperación con Usa y el mundo anglosajón después de que Reagan ganase las elecciones, en 1981. Hasta había dominado en Europa la aceptación del comunismo como un hecho histórico irreversible a largo plazo, tendencia propia de los partidos socialdemócratas, que nunca habían perdido una vaga afinidad con el experimento comunista, como ocurría con los movimientos salidos del "mayo del 68", y una tendencia democristiana al acuerdo. En la década de los 80, Usa, apoyada por Inglaterra, incidió más sobre los derechos humanos, desplegó una tecnología militar inasequible para los soviéticos, y otros países europeos siguieron, sin demasiado entusiasmo y con protestas de los pacifistas. El avance comunista por el mundo fue deteniéndose, Afganistán resultó un Vietnam para la URSS, y finalmente esta se desmoronó. Uno de sus efectos más importantes fue la reunificación de Alemania, muy poco deseada por sus aliados Francia e Inglaterra. La reunificación creaba la mayor potencia económica y demográfica de Europa, con ulterior proyección política.
Estos sucesos, en verdad asombrosos, dejaban a Usa como única superpotencia, con superioridad económica, política y militar inaudita en la historia. El ensayista Francis Fukuyama expresó en un influyente folleto lo que muchos pensaban: el próximo triunfo global de la democracia tipo Usa y la CEE (que en 1993 se rebautizaría Unión Europea) y el fin de la historia tal como se la había conocido. Fin de la historia ya predicho por Marx y los utopistas a partir de sus respectivos sistemas. Seguiría, advierte Fukuyama, "un tiempo muy triste. La lucha por el honor, la disposición a arriesgar la vida por un fin abstracto, la lucha ideológica mundial con sus virtudes de audacia, valor, imaginación e idealismo, será reemplazada por el cálculo económico, la inacabable resolución de problemas técnicos, la preocupación por el medio ambiente y la satisfacción de complicadas exigencias consumistas. En la época posthistórica no habrá arte ni filosofía, sólo la perpetua vigilancia del museo de la historia humana". Y, sin decirlo, regímenes de modelo anglosajón, con el inglés como idioma político y cultural.
Mas, por el momento, el mundo no iba a seguir esa dirección, y las cosas habían de complicarse mucho más de lo previsto.
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La caída del Muro de Berlín y poco después del Imperio soviético tuvo en España repercusión escasa y casi nula reflexión en la izquierda. PSOE y PCE habían rechazado superficialmente el sistema soviético, hacia el cual persistía una soterrada admiración: no en vano compartían semejanzas doctrinales y una versión de la guerra civil y del Frente Popular. La derecha, siempre inane, tampoco sacó las debidas conclusiones ni procuró una clarificación histórica de algún calado. No obstante, la caída del Muro mejoró el clima social para la derecha, junto con la denuncia de los escándalos de corrupción y terrorismo de estado por parte de un grupo de periodistas demócratas.
Los gobiernos del PSOE menoscabaron seriamente el sistema. En Vascongadas la democracia casi desapareció, en Cataluña retrocedió por un nacionalismo agresivo y victimista, y en Andalucía la corrupción caciquil y clientelar alcanzó sus mayores cotas. Al menos tres causas explican el prolongado poder socialista: el reasentamiento de viejos mitos de la lucha de clases, según los cuales la izquierda representaba a los pobres, a los trabajadores y al progreso frente a una derecha retrógrada explotadora y franquista; al veloz aumento del tamaño del estado, que creó cientos de miles de nuevos funcionarios, sinecuras, corrupción y una vasta clientela política; y, sobre todo, a la semiparálisis de una derecha que no había superado el síndrome de Romanones.
Así como en 1982 la gente esperaba honradez y firmeza para enderezar la situación, por los años 90 se extendía la demanda de una regeneración democrática ante los escándalos económicos, el terrorismo de gobierno y la degradación del poder judicial. En 1996 ganó las lecciones el PP, por estrecho margen, si bien sería quizá más adecuado decir que las ganaron para el PP unos pocos periodistas influyentes que denunciaron con perseverancia la corrupción e ilegalidades del PSOE y le impidieron promulgar leyes contra la libertad de expresión.
Mucha gente esperó del PP la anunciada regeneración del sistema, pero esta apenas se produjo. Aun así, Aznar volvió a ganar las elecciones, esta vez por mayoría absoluta, el año 2000. Razones de su éxito fueron, aparte el apoyo de algunos medios, un cuádruple logro: superó la nueva crisis económica y rebajó a la mitad el desempleo, que el PSOE habían calificado de estructural; rebajó a menos de la mitad la corrupción; aplicó una eficiente gestión económica, que permitió construir magníficas infraestructuras y alcanzar el superávit presupuestario; y arrinconó a la ETA, ilegalizando sus terminales políticas, persiguiendo su financiación, desarticulando sistemáticamente sus partidas y, sobre todo, restringiendo o anulando la política de "negociaciones": hacia el final de su segunda legislatura se preveía el fin del grupo terrorista a plazo no largo.
Este último logro fue el de mayor trascendencia porque la ETA y las negociaciones habían asolado la democracia. El éxito pareció completo cuando el PSOE, liderado por Rodríguez Zapatero, aceptó esa política y propuso en 2000 el Pacto por las Libertades y contra el Terrorismo. Desde su mismo enunciado, el acuerdo alarmó a los nacionalistas vascos y catalanes, que poco antes habían resucitado el viejo pacto entre ellos y con los gallegos, con vistas a minar más a fondo la unidad española. El hecho de que PSOE y PP resolvieran defender las libertades y derrotar a la ETA, parecía anunciar un efectivo enderezamiento de la deriva seguida durante tantos años. No obstante, el PSOE traicionó pronto lo firmado, iniciando tratos con los terroristas a espaldas de Aznar
La política exterior del PP procuró una relación estrecha con Usa e Inglaterra, firmeza con dictaduras como la castrista, acuerdos con Argelia frente a presiones de Marruecos –como la ocupación de la isla de Perejil, en 2002–, y con Polonia frente al eje París-Berlín. Aumentó el peso de España en la UE mediante el Tratado de Niza, de 2001.
Los aspectos cultural y social continuaron su deterioro. Persistió una "oferta cultural" abundante y mediocre y la escasez de talento. Una reforma de la enseñanza para combatir el elevado índice de fracaso escolar, analfabetismo funcional, etc., fue ruidosamente combatida por la izquierda, con argumentos populistas.
***
Para acosar al gobierno del PP, Rodríguez empleó profusamente la movilización callejera, a menudo violenta, sustentada en informaciones dudosas, hasta rondar la desestabilización. Así contra la reforma educativa, o so pretexto de un derrame de petróleo en las costas gallegas, y con motivo de la guerra contra la dictadura irakí en 2003. El año 2001 el terrorismo islámico había destruido las Torres Gemelas de Nueva York, uno de los más rutilantes emblemas del poderío useño, matando a 2.800 personas. Washington, en respuesta, invadió Afganistán y derribó al régimen fundamentalista talibán. Y en 2003 atacó al dictador irakí Sadam Husein, sanguinario aunque no integrista, que ya en 1990 había ocupado Kuwait, dando lugar a una contienda con Usa y otros países occidentales, que derrotaron pero no derrocaron a Husein. Se acusaba a Husein de fabricar armas de destrucción masiva, y si bien este obstruía los controles al respecto, no había pruebas claras de su existencia, por lo que el objetivo real solo podía ser la eliminación del tirano acusado de genocida para imponer una democracia como barrera frente a Irán y el fundamentalismo islámico, y seguro para Israel.
Aznar tomó partido por el presidente useño George Bush, como el primer ministro británico Tony Blair, pero no envió tropas. La guerra levantó multitudinarias protestas por toda Europa, y el PSOE vio ahí una ocasión de desgastar a Aznar, pese a que Felipe González había participado con tropas en la guerra de 1990-91. El apoyo español era difícil de evitar una vez el PSOE había renunciado totalmente a la neutralidad, y Aznar pensaba que así ganaría mayor peso internacional. Con motivo de esta guerra, el PP volvió a demostrar su flaqueza intelectual e ideológica: esperó a que la lluvia de protestas escampara, sin hacer casi nada por convencer a la población de su postura.
La pronta caída de Husein pareció disolver los nubarrones, y cuando llegaron las elecciones, en 2004, el PP salió con una ventaja muy sustancial, gracias a los éxitos anteriores de Aznar. Las encuestas le daban al comienzo una probable mayoría absoluta en las Cortes. Aznar cumplió su promesa de no presentarse por tercera vez, imitando la norma useña para evitar tendencias despóticas, y dejó como sucesor a Mariano Rajoy, político gris y sin convicciones definidas, pero que parecía propio para un gobierno tranquilo que parecía asegurado. Sin embargo la campaña de Rajoy, puramente economicista, le hizo bajar rápidamente en las encuestas, y en vísperas de las elecciones su contrincante Rodríguez casi le alcanzaba.
Comentarios (436)
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351 Perieimi, día 26 de Noviembre de 2009 a las 11:39
Ya estamos con los excesos, el pueblo español es una realidad histórica (y étnica, bastante homogénea) muy clara. Cosa que no puede predicarse de otros. Por cierto, esa "realidad" incluye a Cataluña, el País Vasco (obsérvese que no pongo "Vascongadas"), Galicia, Ceuta y Melilla, Baleares, Canarias, Andalucía, Extremadura,...
352 mescaler, día 26 de Noviembre de 2009 a las 11:42
353 mescaler, día 26 de Noviembre de 2009 a las 11:46
354 gaditano, día 26 de Noviembre de 2009 a las 12:14
mescaler: no malgastes conmigo tu demagogia barata de mamporrero progre: ¿palestinófobo por llamar asesino a Arafat? ¿SE es germanófobo por llamar asesino a Hitler o rusófobo por llamárselo a Lenin?
Da algún argumento. !Viva Avicena, Viva Averroes, viva El Collar de la Paloma!! (ya ves lo arabófobo que soy)
Periemi: El pueblo español es una "realidad étnica muy clara".
!Alabado sea el señor! Es el mejor chiste que he leido en este blog.
¿Y qué demonios es el "pueblo" palestino, mescaler? ¿Una nación? Sí, de Alicia en el país de las Maravillas. MOléstate en leer mis #335 y 336, mejor dicho están escritos por el sacerdote "rojo" Núñez, presidente de costa rica ante la Onu en 1975. Todo lo que yo pueda decir sobra ante esa exposición que desmonta tantas falacias sobre Israel y palestina.
pero sigo muerto de risa: El pueblo español es una realidad ÉTNICA homogenea: fenicios, iberos, nerios, celtas, vascos, griegos,astures, romanos,visigodos, suevos,vándalos,alanos,judíos,bereberes,árabes y muchos más que mi enorme ignorancia antropológica me impide enumerar...
355 Oswald, día 26 de Noviembre de 2009 a las 12:21
Tiene razón Gaditano: hay naciones etno-biológicamente homogeneas (las menos) y otras muy heterogeneas (la mayoría, incluida España). Una nación es una realidad espiritual, no física o material, sobre todo en el caso de naciones como la judía cuya base histórica es una fe religiosa.
Gaditano, sigo esperando una respuesta a mi mensaje 350.
356 DeElea, día 26 de Noviembre de 2009 a las 12:25
¡Pobrecillos! Ya no saben ni como escandalizarnos. Ni demostrándonos su propia pequeñez mental consiguen ya sorprendernos. …. que pena.
Dedicado a Ronin y al Berruga (de este último dando por hecho que sea capaz de comprenderlo, lo que es mucho suponer por cierto) a todos aquellos que inevitablemente se van a ver reflejados….:
I / II
“Todas las escuelas del pensamiento, moderadas, revolucionarias o reaccionarias, están de a cuerdo en que el futuro está plagado de nuevas posibilidades o peligros, en que las diferentes formas de rebelión en arte o en pensamiento son el comienzo de los grandes cambios y, especialmente, en que ciertos genios, creadores o destructivos, han abierto las puertas de un nuevo mundo. Los comunistas podrán pensar que son las puertas del Paraíso; los conservadores, que son las del Infierno. Pero sustancialmente, ambos creen que marcan, no solamente el fin del mundo, sino también el comienzo de otro mundo. Los escritores modernos que han sido aclamados alternadamente por dinámicos o demoníacos, no son más que los precursores de otros todavía más dinámicos o más demoníacos. Ambas partes se han puesto, en este aspecto, totalmente de acuerdo; pero tengo la desgracia de disentir con ambas.
Creo que lo más importante de lo que, de una manera general, podemos llamar futurismo, es que no tiene futuro. Aún tiene un presente muy airoso e interesante. En verdad, tiene un pasado pintoresco y romántico. La vida de D. H. Lawrence, por ejemplo, se ha convertido ya en una simple leyenda, que puede tener cualquier antigüedad; y el encanto romántico y algo sentimental que ya lo rodea está tan distante y es tan difuso como el que rodeó a Byron o a Burns. En cuanto al presente, ningún período puede ser completamente opaco cuando en él escribe Aldous Huxley; pero es conveniente destacar qué escribe. En Un mundo feliz demuestra que, por más sombríamente que vea el presente, odia definitivamente el futuro. Y sólo difiero con él en que no creo que haya futuro para odiar.
Tomo estos dos nombres como típicos de lo que en la última década se ha dado en llamar modernismo o rebelión; pero la tesis que yo sugeriría abarca algo más grande y tal vez más sencillo. Los elementos revolucionarios en nuestra época no marcan el comienzo sino el final de una época de revolución. Vacilaría antes de calificar de rechazables a un montón de hombres de letras distinguidos y a menudo sinceros; de lo contrario, le hubiera dado ese título breve y conveniente a este artículo. Prefiero poner el mismo significado, o quizás la misma metáfora, en las palabras de un poeta revolucionario (cuya actual falta de popularidad basta para demostrar cuán inseguro es el futuro de la poesía revolucionaria) y, mientras brindo a la memoria de Lawrence o a la salud de Huxley, murmuro las palabras:
Todo tuyo, el último vino que sirvo
es el último que derramo en el cáliz.
Esto va a sugerir la misma idea pero con palabras menos agresivas. Resumiendo, es cierto, sin duda, en las palabras de Jefferson Brick (el pionero de la rebelión) que la Libación de la Libertad a veces es de sangre; pero, sea sangre o vino, la copa está muy próxima a secarse.
Mis motivaciones para tales pensamientos no tienen nada que ver con gustos o antipatías, o con aquello de que el deseo es padre del pensamiento; es la clase de lógica más parecida a la matemática o al ajedrez. A casi todos los sistemas morales y metafísicos modernos, tales como los establecen los mismos modernos, me contentaría con agregar como comentario: «Mate en tres movimientos». Lo que quiero decir es que esos pensadores se han ubicado en posiciones que ya están destinadas a morir por las leyes del pensamiento; o, cambiando la figura matemática en militar, se han flanqueado sus posiciones, se cortaron sus comunicaciones y las municiones están escaseando. En muchos casos, su forma de rebelión es tal que sólo puede ser una especie de formación temporaria.
Para explicar lo que quiero decir, tomaré primero un ejemplo extremadamente simple y hasta torpe. No alcanza a los tipos más distinguidos que he mencionado; pero manifiesta de una manera clara y simple el sentido en el que tales cosas son intrínsecamente fugitivas. Me refiero a lo que ha dado en llamarse el uso literario de la blasfemia. Anteriormente, cuando el espíritu de rebelión era más joven, fue usada por ciertos hombres de genio; por Swinburne, en cuya obra parece que ahora ha perdido su aguijón. Hace poco, un escritor moderno, designado para hacer un estudio especial de Swinburne, preguntó hastiado cómo era posible que alguien pudiera emocionarse con los versos que decían que el Galileo también bajaría hasta los muertos. También perturbó a la bella literatura y muy confusa filosofía cósmica de Thomas Hardy, que trató de decir (a la vez) que Dios no existía y que debía avergonzarse de existir; o posiblemente que Él debía estar avergonzado de no existir.
Esta irritante blasfemia, que está ya un poco rancia entre las personas cultas, aparentemente está muy fresca para los comunistas; pero eso se debe a que la Rusia bolchevique es el Estado más atrasado de Europa. Hasta se dice que trató de imprimir afirmaciones ateas en cajas de cerillas para venderlas en Inglaterra, a modo de propaganda. Si es verdad, deben tener una idea muy extraña de Inglaterra, para suponer que su población, un poco demasiado inerte, puede ser inducida a declarar la guerra civil universal por malas palabras impresas en cajas de cerillas. Mas lo que nos interesa aquí es que esta clase de malas palabras, como todas las malas palabras, necesariamente se debilita con el uso.
La literatura del ateísmo está destinada al fracaso, exactamente en la misma proporción en que triunfa. Los bolcheviques no solamente intentaron abolir a Dios, lo que para algunos es una tarea que exige cierto ingenio, sino que trataron de hacer una institución de la abolición de Dios y, cuando el Dios queda abolido, queda abolida la abolición. No puede haber futuro para la literatura de la blasfemia; porque, si fracasa, fracasa; y si triunfa, se convierte en literatura respetable. Resumiendo, todo esto puede ser un efecto instantáneo; como hacer pedazos un valioso vaso que no puede hacerse trizas nuevamente.
El ademán que desafía al cielo sólo puede ser imponente como último ademán. La blasfemia es, por definición, el fin de todo, incluso del blasfemo. La esposa de Job vio el sentido común de ello cuando instintivamente dijo: «Maldice a Dios y muere». El poeta moderno, por algún descuido impensado, olvida morir, a menudo.
Éste es un ejemplo muy popular y sencillo; mas define exactamente lo que quiero decir cuando afirmo que estas mociones dinámicas que negocian con la muerte son portadoras de las semillas de su propia muerte. Y cuando volvemos a los escritores más sutiles y sugerentes, como los mencionados, descubrimos que es ésta su condición. No están abriendo las puertas del Cielo ni las del Infierno; están en un callejón sin salida, al final del cual no hay ninguna puerta. Siempre están filosofando pero no tienen ninguna filosofía. No han alcanzado esa realidad, esa razón de las cosas o, si prefieren, esa sinrazón de las cosas comprendidas en su totalidad, que buscan evidente y reconocidamente. Pero lo que aquí hace a la cuestión es que ellos no saben (al revés de lo que les ocurría a los antiguos revolucionarios) en qué dirección deben buscar. No han sabido descubrir no solamente cuál es su propósito en el mundo, sino que tampoco han sabido descubrir su propósito en la voluntad. Son insolventes a la vez que ingeniosos, brillantes y elegantes. Han llegado al final; pero no al Fin. Los revolucionarios anteriores eran felices en su condición de pioneros de los más adelantados movimientos de su época; como Walt Whitman que, con el hacha en la mano, marchó al frente de la democracia industrial. Pero Aldous Huxley no se inflama ante la palabra «democracia». D. H. Lawrence, por su parte, podía inflamarse ante la palabra «industrialismo».”
357 Perieimi, día 26 de Noviembre de 2009 a las 12:25
Si le parece el mejor chiste, será que ha leído poco el blog.
Ahora éste, para seguir con las risas:
Loa bereberes son étnicamente tan españoles como los de Zamora.
bereber o beréber.
(Del ár. marroquí berber, y este del ár. clás. barbar, voz de or. onomat.).
1. adj. Natural de Berbería. U. t. c. s.
2. adj. Perteneciente o relativo a esta región de África.
3. adj. Se dice del individuo de la raza que habita el África septentrional desde los desiertos de Egipto hasta el océano Atlántico y desde las costas del Mediterráneo hasta el interior del desierto del Sahara. U. t. c. s.
4. adj. Se dice de la lengua camítica hablada en una amplia zona del África septentrional por los bereberes. U. t. c. s. m.
5. adj. Perteneciente o relativo a esta lengua.
358 gaditano, día 26 de Noviembre de 2009 a las 12:27
!Viva la Alhambra, la Mezquita de Córdoba, el Castillo de Salobreña,el Alcázar de Sevilla y el cuscús!
359 DeElea, día 26 de Noviembre de 2009 a las 12:28
Perdón son 3 de 3
II / III
“En relación con todo esto, el caso es bastante simple. Lawrence, a quien tantos modernos han convertido en una especie de modelo del modernismo, en realidad estaba en violenta rebelión contra todo lo que puede llamarse moderno. No odiaba, solamente, la maquinaria industrial y la sociedad servil que ha producido; odiaba casi todos los efectos de la ciencia, de la educación pública y hasta del progreso político. Todo esto está muy bien y es muy justo; pero también odiaba el intelectualismo junto con el industrialismo; aunque no puedo imaginar por qué podría ocurrírsele a alguien pensar que el industrialismo es particularmente intelectual. Pero tenía toda la razón en su rebelión contra esas cosas, sólo que todas ellas, por su naturaleza misma, son muy modernas o muy recientes. Él estaba en favor de cosas muy antiguas, y en especial de una de las cosas más antiguas de la Tierra, la adoración a la Tierra, a la Gran Madre: Deméter. Pero no podía, y así lo aceptó, ni siquiera hacer eso, sin cortarse, casi literalmente, la cabeza. Para un pensador, sería el equivalente a cortarse la garganta. Él confesó, realmente, que solamente podía adorar a Deméter del cuello para abajo. Sólo podía hacerlo si enfrentaba al subconsciente contra la conciencia o, en otros términos, los sueños contra la luz del día. Seguramente, es un evangelio digno de destacarse para una época realista. En un texto famoso, escribió: «En mis sueños oscuros los dioses son»; pero agregó, que en «su mente blanca» los dioses no eran, pues la más elemental educación los había aniquilado. Pero la mente moderna educada no es blanca; sólo es pálida.
Lo importante es que, desde cualquier punto de vista, antiguo o moderno, su solución no es una solución. Un hombre no puede dejar su cabeza en casa y enviar su cuerpo a bailar al mundo y a hacer lo que le place; y no hay ninguna razón para suponer que hará lo que debe, desde un punto de vista moderno o desde cualquier otro punto de vista. Por ejemplo, si se le ocurriese comida, robaría; y robaría con la misma buena predisposición de un almacén comunista que de una casa privada. Éste no es el comienzo de una nueva vida; una selva magnífica que se abre frente al hombre como una especie de Mowgli. Es el fin de un argumento imposible, que no puede ir más allá. Un hombre que se revolcase en la tierra con los animales no sería un animal. Sólo sería un loco, que es exactamente lo opuesto a un animal. No había forma de salir del impasse intelectual o anti-intelectual en el que se metió Lawrence; excepto ese tercer camino en el que nunca pensó... posiblemente porque conduce a Roma.
Si el simple racionalismo es insuficiente, debemos elevarnos a la razón y no descender. El llamado directo a la naturaleza está completamente fuera de lo natural. Es verdad que a él se sometieron con debilidad los panteístas de la primera época revolucionaria, ahora remota; y lo aceptaron muchos considerados piadosos. El profesor Babbit señaló algunas de las concesiones peligrosas en Wordsworth.
Otro escritor, aun más ortodoxo, de ese período expresó el error. Dijo que a través de la naturaleza debemos elevarnos hasta el Dios de la naturaleza. Estaba equivocado. Debemos descender desde Dios hasta la naturaleza de Dios. La naturaleza está bien sólo cuando se la contempla a la luz de un bien más alto; ya sea en la mente del hombre, como sostendrían los humanista, ya sea en la mente de Dios, como dirían los cristianos. Pero ellos creían realmente en su Dios; mientras que Lawrence no creía, realmente, en su diosa. Él, apasionadamente, no creía en nada, excepto en algo en lo que no podía realmente creer.
Aldous Huxley, a quien he tomado como el otro talento sobresaliente de esa época, ve esta posibilidad y la evita. Pero sólo puede evitarla disminuyendo su propia norma hasta algo tan fino que apenas puede sostenerse. En una de sus novelas, uno de los personajes resume la doctrina general del autor, diciendo que el Hombre no debe tener la esperanza de ser ni animal ni ángel. Agrega, significativamente, que es un tema semejante al de la cuerda floja. Ahora bien, el caminar en la cuerda floja es difícil y peligroso; y el autor hace de la buena vida algo mucho más difícil que la vida de un asceta.
No solamente debe evitar ser un animal, sino que además debe cuidarse de cualquier accidente desdichado que lo convierta en un ángel. Vale decir que le están prohibidos el entusiasmo y las ambiciones espirituales que han sostenido a los santos y, no obstante, debe convertirse, a sangre fría, en algo mucho más excepcional que un santo. Nadie le pide a un realista como HuxIey que idealice lo real. Pero un realista de este tipo debe saber, sin duda, que la naturaleza humana no puede mostrar, a cada instante, el valor y el desvelo de un equilibrista espiritual, que no puede sufrir por este ideal más que todos los héroes, al mismo tiempo que se le prohíbe idealizar su propio ideal. El plan de vida es simple y evidentemente impracticable; mientras que los planes de los místicos y de los mártires más valientes han probado ser practicables.
Afirmo que no detesto a estos hombres como si fuesen las primeras figuras de un ejército de anarquistas en pleno avance. Contrariamente, los admiro como las últimas figuras de un ejército anarquista derrotado. Tomo a estos dos escritores originales y enérgicos como prototipos de muchos otros; pero lo importante es que no son, como los anarquistas de la historia, los cabecillas de un ejército que marcha en una dirección determinada. Eso, precisamente, es lo que no son. Lawrence arremetió contra casi todo; Huxley, más sensitivo, retrocede ante casi todo. Pero, por más valiosa que sea la vívida descripción de uno o la aguda crítica del otro, no son guías valiosas, y mucho menos para una revolución. Carecen de la simplificación que dan la religión o la falta de religión. Había algo grandioso en D. H. Lawrence que andaba a tientas en la oscuridad; pero estaba realmente a oscuras no sólo en lo que respecta a la voluntad de Dios, sino en lo que respecta a la voluntad de D. H. Lawrence. Estaba listo para ir a cualquier parte; pero realmente no sabía adónde. Aldous Huxley es idealmente ingenioso; pero no sabe qué hacer.
Naturalmente, hay innumerables imitadores y adeptos, que se denominan revolucionarios, que dirían que saben adónde ir, sencillamente porque se contentan con una palabra convencional, como comunismo. Pues comunismo es casi la misma palabra que convención; significa gente que se «junta», sólo eso. Y esto mismo ejemplifica lo que digo, cuando afirmo que el ejército se está quedando sin municiones y que el fin está cercano. Cuando comenzó el gran movimiento democrático, estuvo sostenido por emociones verdaderamente democráticas. Sólo la camaradería puede ser el alma del comunismo; de otro modo, está sin alma. Pero, cuanto más notemos el verdadero estado de ánimo de los nuevos rebeldes, tanto más notaremos que todo ha terminado. Los hombres que se llaman comunistas no son camaradas. Su tono es amargamente individualista y crítico."
360 Perieimi, día 26 de Noviembre de 2009 a las 12:30
¡Viva!, aunque estén restaurando los leones del "patio". Viva estampa del paraíso musulmán. Y huella de nuestra historia, que diría Pemán, por señalar.
361 DeElea, día 26 de Noviembre de 2009 a las 12:30
III/III
“Cuando Walt Whitman contemplaba una multitud, es absolutamente cierto que la amaba. Cuando un poeta moderno, imitando el verso libre de Whitman (que fue poco libre, por cierto), describe una multitud, siempre es para describir su disgusto ante ella. No posee ninguno de los sentimientos naturales que corresponderían a sus naturales dogmas. En otros términos, el ejército se está quedando sin pólvora, sin pasión, sin los impulsos primeros que impulsan a un ejército así. Pues no son una vanguardia en plena marcha, sino el final de una aventura revolucionaria, para bien y para mal, que comenzó hace más de cien años; y está librando la batalla como una retaguardia de retirada.
Libertad, igualdad y fraternidad en verdad significaron algo para las emociones de aquellos que crearon primero la frase. Pero la fraternidad es la última emoción que se encuentra en un artículo o en un poema ácido de un rebelde moderno; la libertad se perdió en los dos sistemas, el viejo y el nuevo; y la igualdad sólo queda en forma de un esfuerzo obtuso por lograr uniformidad, copiada de ese mismo capitalismo mecánico que los rebeldes rechazan.
Junto a aquellos que aceptan esto como rótulo, o tienen la esperanza de aceptarlo como moda, existen otros que lo aceptan de una manera más noble pero muy negativa, por los motivos ya expuestos en este artículo. Quiero decir que lo aceptan desesperadamente, como el único medio de salir de una impasse intelectual. No es exagerado decir que Middleton Murry acepta a los soviets con los ademanes de un gran pagano al aceptar el suicidio. Parece regocijarlo el pensamiento de que es el fin de todo, o por lo menos el fin de casi todo lo que a él le gusta. Es éste otro ejemplo de la psicología que traté de describir; la psicología de hombres que han llegado a su término. No quiero confundir esta clarísima impresión con la charla periodística acerca del pesimismo. Muchos dirán que Aldous Huxley es un pesimista, en el sentido en que lo es alguien que sufre horrores por ello. Para mí, es un carácter sombrío: es alguien que a ello le saca provecho. Da los mejores consejos que puede, en condiciones de imposibilidad convergente.
No escribo aquí acerca de estos escritores realistas o revolucionarios recientes con espíritu hostil; por el contrario, simpatizo sinceramente con ellos porque, a diferencia de los primeros revolucionarios, saben que están en un atolladero intelectual. Sin duda, hay miles de innovadores alegres y vivaces que no son lo bastante inteligentes para saberlo. Pero en todos reina el mismo plan de derrota. Es posible notarlo, por ejemplo, en los miles de novelas «sexuales» atolondradas, cuyos autores, evidentemente, no se dan cuenta de que han llegado a una contradicción lógica en cuanto a la posición que ocupa el sexo. Heredan la idea de que el sexo es una crisis y un enigma; pues realmente eso es necesario por la misma naturaleza de la novela. En este aspecto, siguen atados al último legado del romanticismo; que, a su vez, vivió con el último legado de la religión. Pero la nueva y sencilla filosofía de esos autores les enseña que el sexo es solamente un tipo de necesidad que es al mismo tiempo trivial; que no es más decisivo que fumar.
De esta manera, el novelista moderno, desgarrado por dos ideas, tiene que intentar escribir una novela de un hombre que fuma veinte cigarrillos y trata de pensar que cada uno es una crisis. En todo esto hay un gran embrollo intelectual; es el tipo de cosas que con el tiempo aprieta y asfixia. De esta clase de filósofos, se puede decir, ciertamente, que, si les dan suficiente soga, ellos mismos se ahorcarán. Consuela pensar que el suicidio tiene un lugar sublime en esta filosofía.”
GK Chesterton
362 DeElea, día 26 de Noviembre de 2009 a las 12:38
No hace falta que se lo dedique a nadie Dios los cría y ….
“La vulgaridad es uno de los inventos modernos más grandes y nuevos; como el teléfono o el aparato de radio. Puede sostenerse plausiblemente que el teléfono no es un instrumento de tortura tan fuerte como las empulgueras o el potro de tormento y, de la misma manera, que otras épocas tuvieron sus vicios, los que fueron peores que este vicio moderno. Así como en los cuadernos de bosquejos de Leonardo da Vinci podemos encontrar imaginativos esquemas de aeroplanos, o especulaciones semejantes a las de la física moderna en los filósofos de la antigua Grecia, de la misma manera podremos encontrar aquí y allá, en la historia, una insinuación o un anuncio de la visión grande y dorada de la vulgaridad que habría de estallar luego en el mundo. Podemos encontrarla en el olor de la plutocracia púnica que apestó en la narices de griegos y romanos, o en ciertos toques de mal gusto en un admirador de las artes como fue Nerón.
A pesar de todo, esto es tan nuevo que el nuevo mundo aún no le ha encontrado nombre y se ha visto obligado a tomar prestado una nombre un tanto engañoso, que en realidad es la palabra latina para designar otra cosa. Del mismo modo, tenemos que seguir usando la palabra griega que designa el ámbar como el único nombre de la electricidad, porque no tenemos idea de cuál es el verdadero nombre o la verdadera naturaleza de la electricidad. Así, tenemos que seguir usando la palabra latina vulgus, que sólo significó «gente común», para describir algo que no es particularmente común entre la gente común.
Verdaderamente, a través de extensos períodos de la historia humana y en vastos espacios del globo, es muy poco común entre la gente común. Los granjeros que viven según largas tradiciones agrícolas, los campesinos en sus villas normales, hasta los salvajes en sus tierras salvajes, difícilmente son vulgares. Aunque masacren y esclavicen, aunque ofrezcan sacrificios humanos o coman carne humana, difícilmente son vulgares. Todos los viajeros atestiguan la natural dignidad de su continente y la ceremoniosa gravedad de sus costumbres. Aun en las ciudades y en la civilizaciones modernas más complejas, los pobres como tales no son particularmente vulgares.
No; existe algo nuevo, que realmente necesita un nombre nuevo y más aún una nueva definición. Yo no digo que puedo definir la vulgaridad pero, como terminé de leer un libro moderno acerca del amor, me siento propenso a ofrecer unas cuantas sugerencias.
Hasta donde puedo acercarme a su esencia, consiste, en gran medida, de dos elementos; los llamaría facilidad y familiaridad. El primero significa que un hombre realmente «chorrea», es decir que su autoexpresión surge sin esfuerzo, selección ni control. No sale de él en forma de palabras punzantes y espinosas, que pasan por un órgano articulado; simplemente, brota de él como transpiración. No necesita detenerse para explicarse, pues ni se comprende a sí mismo ni comprende los límites de la explicación. Es la clase de hombre que comprende a las mujeres, que siempre se lleva bien con los jóvenes; al que le resulta fácil conversar, escribir, hablar en público, pues su propia autosatisfacción lleva implícita una especie de enorme nube o ilusión de aplauso.
Y el segundo elemento es la familiaridad; que, bien comprendida, sería profanación. Horacio habló del «vulgar profano» y es verdad que esta familiaridad es la pérdida del miedo sagrado y un pecado contra el aspecto místico del hombre. En la práctica, significa manipular las cosas con confianza y con desprecio, sin la concepción de que todas las cosas, a su manera, son sagradas. Su moda más reciente es la predisposición para escribir torrentes de tonterías a favor de cualquier aspecto de un tema serio, pues raramente se observa una verdadera vulgaridad en torno a un tema frívolo.
Lo destacable es que el tonto es tan subjetivo que nunca se le ocurre temer al tema. Por ejemplo, puede ser un tonto pagano igual que un puritano, en el debate de la moral moderna; pero en el primer caso, habrá torrentes de tonterías en torno al amor, la pasión y el derecho a la vida; y en el segundo, torrentes exactamente iguales en torno a la hombría cristiana, y a la adolescencia sana y a la noble maternidad y al resto. El inconveniente es que están infernalmente familiarizados con esas cosas.
Nunca se encontrará algo así en el verdadero enamorado que escribe sobre la mujer que ama, ni en el santo verdadero que escribe sobre los pecados que odia. Ambos dicen lo que se debe, porque de otra manera no dirían absolutamente nada.”
GK Chesterton
363 Ronin, día 26 de Noviembre de 2009 a las 12:39
Vamos a ver, señores Oswald y gaditano. Me parece que estamos incurriendo en graves errores y frases sentenciosas que se escriben demasiado rápido y se dan por descontado. Por ejemplo "la nación española es etnobiológicamente muy heterogénea."
¿Podrían decirme en que se diferencian "etnobiológicamente" un andaluz de un catalán, un castellano de un extremeño, un gallego de un valenciano. En todas estas regiones hay individuos morenos, de estatura mediana, con algo de barriga, ojos oscuros, un poco calvos a partir de cierta edad. Son los que mas abundan, también existen en todas algunos individuos rubios y pelirrojos, con los ojos mas claros o menos, con barriga o sin barriga, mas altos o mas bajos y repito que los podemos encontrar también tanto en Andalucia, como en Galicia, como en Valencia, Cataluña o Asturias y Castilla. En una palabra que ya en pleno siglo XXI no se puede hablar de una diferencia etnobiológica que vaya por regiones, es absurdo.
364 gaditano, día 26 de Noviembre de 2009 a las 12:40
¿Y cómo está usted tan seguro, periemi, alma de cántaro, que los miles de bereberes que habitaron en España no han dejado descendientes entre los españoles actuales?
Oswald: Vamos con Cisjordania.Puede leer lo que se dice por aquí:(le buscaré luego mejor información. Ahora les dejo)
http://berny.blogcindario.com/2009/05/00382-gaza-n...
365 DeElea, día 26 de Noviembre de 2009 a las 12:42
En fin el ultimo corta y pega por ahora, y digo lo mismo que antes…:
“Hay dos clases de vandalismo: el negativo y el positivo; el de los vándalos del mundo antiguo, que destruyeron edificios, y el de los vándalos del mundo moderno, que los erigen. Una larga sucesión de estos pensadores típicamente modernos, que están demasiado cansados para pensar, ya han dejado detrás de sí una cola o tradición de idioma; por esto se sugiere, vagamente, que lo que es constructivo es bueno y sólo lo que es destructivo no lo es. Cualquiera que desee perderse en laberintos de tal lógica —o mejor, falta de lógica—, puede someter a su consideración alguna proposición en particular; como que es bueno construir una pira, con haces de leña, para quemar vivo a un hombre, y sin embargo es malo destruir una plantación en pleno crecimiento o talar árboles, única manera de hacer lo primero. Pero, en el caso particular del vandalismo, se hace necesario de manera especial recordar que el verdadero argumento es precisamente del otro modo. De dos cosas malas, es mejor ser el bárbaro que destruye algo que por algún motivo no le gusta o no comprende, y a quien sin embargo pueden gustar sinceramente otras cosas que comprende, antes que ser un hombre rico en ideas vulgares que erige una imagen colosal de la pequeñez de su alma.
El vandalismo destructivo, aunque en la actualidad es un gran mal, y lo ha sido en toda la historia, no ha sido en toda la historia tan malo como lo es ahora; y realmente no tan malo como muchas otras cosas más destructivas que existen en la actualidad.
Es importante recordar que hay dos clases de simple destrucción; ninguna en el nivel más noble de la cultura humana, pero tampoco en el más innoble. Naturalmente, el vándalo debe ser, primero, iconoclasta. Puede destruir ciertas cosas porque, realmente, se oponen a sus convicciones morales. Así, un puritano fanático de América puede creer que el Señor le ordena dinamitar la Abadía de Westminster porque está llena de ídolos; vale decir, de imágenes con un carácter religioso. Lo que resulta curioso es que sólo tendría razón a medias. Está llena de ídolos; pero éstos no son imágenes de carácter religioso. Cualquiera puede ver de una ojeada que las figuras medievales de los santos y de los ángeles no son adoradas, por la sencilla razón de que ellos mismos están representados en el acto de la adoración. Pero las estatuas de hombres de Estado y generales del siglo XVIII están, en verdad, vistas como ídolos. Evidentemente, se han erigido, no para la gloria de Dios, sino para la de los hombres que representan; deben ser adoradas directamente por su propio bien, como los paganos adoraban semidioses y héroes. Lord Polkerton y el almirante Bangs no están representados en el acto de adoración, sino en la actitud de ser adorados. Pues el siglo XVIII, que ha dado en llamarse la Edad de la Razón, fue en verdad la Edad de la Idolatría.
Esto, sin embargo, es un paréntesis. El asunto es que el fanático americano sería un individuo mucho mejor que el hombre de la cadena de tiendas americanas, que encuentra a la mitad de Londres en las cadenas de sus tiendas baratas y chatas. Si la dinamita del iconoclasta hundiera todo el frente de la Abadía de Westminster, me sentiría mucho menos horrorizado de lo que lo estoy actualmente ante el proyecto de un tendero yanqui de construir una torre con campanas, más alta que la Catedral de Westminster. Es curioso reflexionar en los pocos descaros aislados de la crítica y la sensibilidad que aún subsisten. Imagino que, si un americano erigiese justamente frente al Castillo de Windsor, del otro lado del río, otro castillo exactamente igual a aquél, sólo que un poco más grande (construido con materiales baratos y menoscabados), y luego enarbolara la bandera de su propia antigua familia en directo desafío a la bandera personal del Rey, en la sociedad habría mucha gente que diría que el americano, por rico que fuese, estaría yendo un poco lejos. Lo que demuestra cuánto más seguro es insultar a la religión que a la realeza.
En segundo lugar, en la gran filosofía moral de ser justo con los vándalos, debemos recordar que en la vida existe cierto elemento que tiene hasta cierto derecho a su lugar en la vida, aunque ese lugar no siempre puede ser descubierto con facilidad, sin desplazar cosas mejores. Hablamos de positivo y negativo, de creación y destrucción; pero de alguna manera la asociación es incorrecta. La destrucción no es negación; por lo menos, no siempre. Hay un placer positivo en la destrucción que puede ser inocuo y es verdaderamente real. Es inocente, pues los chiquillos lo sienten con fuerza cuando por primera vez rompen un papel o una vara. Pero confío en que pocos de nosotros hemos perdido completamente la inocencia, como para poder beber la más profunda alegría por destruir un hogar feliz. ¿Acaso existe alguien cuyo espíritu esté tan muerto que jamás lo hayan asaltado, mientras está en un lugar respetable, unas ganas locas de tomar una maceta con su planta y arrojarla al jardín del frente o a la calle para que se haga añicos? No deben reprimirse totalmente esas cosas, que también son de Dios.
Está todo explicado en un balada que mis amigos y yo compusimos hace años, después que destrocé contra el suelo un gran vaso de cristal. El estribillo decía: «Me gusta el ruido del vidrio que se rompe». Y aunque no me gustaría que se rompiera el cristal de la Catedral de Chartres sólo para satisfacer este gusto, puedo imaginar dos tipos de seres humanos que podrían hacerlo y seguir siendo humanos. Un loco podría hacerlo, porque piensa que no es cristiano hacer cuadros con la vida de Cristo; y un niño podría hacerlo porque le gusta el ruido del vidrio al romperse. Esto, en lo relativo a la defensa del vándalo más decoroso, el destructor.
Pero el nuevo tipo de vándalo es mucho más indefinible. El burdo vándalo creador es mucho más pestilente y peligroso. Mucho más hay para decir del conquistador, que crea una soledad y la llama paz, que del otro que crea un pandemonio y lo llama progreso. Pues marca a fuego en la memoria el cuadro vívido y positivo de su propia mezquindad y estupidez. Los bárbaros que asolaron el mundo pueden preponderar en tanto algunas cosas buenas fueron olvidadas, pero no insistieron en que se debían recordar sus propias cosas bajas y bárbaras. Mas eso es, exactamente, lo que hace el «constructivo» hombre rico de ideas vulgares. Eso es, exactamente, lo que hace el vándalo moderno.
Produce un placer melancólico pensar que, si una civilización disolvente introduce fuerzas más parecidas a las de los antiguos vándalos, si tribus nómadas de Asia o de Europa oriental penetran con el afán destructor, viejo como el mundo, animal, casi automático de los hunos o de los Bashi-Bazouks, por lo menos hundirían y arruinarían toda la nueva civilización sin la menor pretensión de reconstruirla; y esos descollantes departamentos deslumbradores, o las largas sucesiones de vitrinas de vidrio de las tiendas que relampaguean, yacerán en el polvo, en grandes montones, a los pies de cosas mejores.”
GK Chesterton
366 mescaler, día 26 de Noviembre de 2009 a las 12:47
367 gaditano, día 26 de Noviembre de 2009 a las 12:47
Pues precisamente ronin: catalanes, gallegos etc...somos un mejunje, como la inmensa mayoría de las actuales naciones del mundo. No hay nación étnicamente pura.
Yo soy español y tengo antepasados gallegos de ojos azules, aunque tirando a bajitos y regordetes, otros eran altos y MUY morenos.Una abuela descendía de italianos, a mi madre y a su hermana de niñas las llamaban "las moritas" por la negrura de su pelo y su tez oscura, aunque por el lado paterno eran de familias castellanas o gallegas católicas "viejas", es posible, yo qué sé, que tengamos antepasados judíos o árabes...En fin, donde demonios está ese pueblo "homogéneo" étnicamente. Ni los nacionalistas vascos más lerdos se atreven a repetir casi las estupideces raciales de Arana, ni los nacionalistas gallegos las de Murguía, el marido de Rosalía de Castro.
368 gaditano, día 26 de Noviembre de 2009 a las 12:50
mescaler: Diré no una, sino MIl palabras "EN FAVOR" del pueblo palestino: Hago mías las de Núñez, el cura rojo ante la ONU, en 1975.
El futuro feliz del "pueblo" palestino pasa por dedicarse a la tolerancia, la aceptación de Israel, el abandono de la violencia y el fanatismo, el progreso material, la democratización en todos los órdenes, incluido el trato a ujeres y niños, la libertad religiosa y política...
Esas son mis palabras a favor de los palestinos, mientescalero.
369 Oswald, día 26 de Noviembre de 2009 a las 12:56
Ronin: no es que un catalán sea físicamente o "racialmente" distinto a un andaluz, es que los propios andaluces son muy variados físicamente entre sí, como los catalanes o los leoneses o los manchegos. Hay muchos andaluces (y gallegos y asturianos) muy morenos, y muchos andaluces (y gallegos y asturianos) rubios.
370 mescaler, día 26 de Noviembre de 2009 a las 13:04
371 Oswald, día 26 de Noviembre de 2009 a las 13:06
Gaditano, yo no he dicho que Cisjordania sea un gueto. Pero es un territorio ocupado y cada vez más colonizado por Israel.
¿Que la desocupación y descolonización unilaterales de Cisjordania por Israel no pacificaría a los palestinos, sino que probablemente los envalentonaría al percibir la retirada como una muestra de debilidad?, por supuesto.
Pero la ampliación de la colonización es ilegal y perjudicial para los palestinos e incluso a la larga para la causa sionista.
372 mescaler, día 26 de Noviembre de 2009 a las 13:08
373 Ronin, día 26 de Noviembre de 2009 a las 13:08
Aclarado lo de las supuestas diferencias bioétnicas, que me parece un tema hoy en dia absurdo dada la mezcla que existe en toda la geografía española y que nos iguala a todos pasemos al tema de los 4.000 km de distancia que parece que es un tema que aquí despierta muchas discusiones. Me refiero al tema de judíos y palestinos.
A mi como español que vivo bastante lejos de la zona me importa un comino. Es un asunto que deben arreglar judíos y palestinos entre ellos, o seguir matándose unos a otros, es su problema.
Lo que no me explico es como un problema circunscrito a una región bien delimitada y alejada de nuestros intereses se convierta de pronto en un asunto de discusiones acérrimas como si de un Madrid-Barcelona se tratase. Tal vez los psicólogos podrían decir mucho al respecto, mientras tanto ya digo, hay temas mucho mas importantes que tratar aquí en España que sí nos afectan directamente.
374 kufisto, día 26 de Noviembre de 2009 a las 13:11
BB
dios santo!
deeleaiolé y pantuflo chesterton de la mano!
a mí la Legión!
375 Oswald, día 26 de Noviembre de 2009 a las 13:13
Mescaler: le recuerdo que Jordania y Egipto sólo reconocieron la existencia de un pueblo palestino distinto al egipicio y al jordano tras la derrota de la guerra de los seís días. Si Egipto y Jordania hubieran ganado esa guerra, habrían conservado ambos territorios y a los árabes palestinos les habría parecido muy bien.
Sí existe un pueblo palestino, pero se ha formado únicamente en torno a la lucha anti-sionista. Sin el sionismo no existiría el pueblo palestino, sólo habría árabes (jordanos y egipcios) naturales de Palestina.
376 Hegemon1, día 26 de Noviembre de 2009 a las 13:14
TOTALITARISMO CATALÁN
El nacionalismo catalán lejos de comportarse como exige a los demás, enseña sin tapujos su verdadera ideología fascistoide. ¡¡9 periódicos de Cataluña con la misma editorial!!....por orden del "Comandante" Montilla la editorial cual mensaje de la "regolución", vino al mundo. Se ven cerca de cercenar la teta española, decir que son independietnes pero seguir mamando.
Ayer exponía aquí lo que le podría pasar a Cataluña si de una vez por todas el resto de ciudadanos españoles dijeramos basta a la tirania fascistoide nacionalista antiespañola, cuasiracista. Según la Constitución toda la ciudadanía debe decidir sobre el conjunto, no una parte sobre el total. Creo que hasta el más desdichado lo entiende, pero a base de Golpe de Estado consumado, el nacionalismo fascistoide catalán, con ZParo a la cabeza, nos quieren suprimir y convertir en un protectorado de la nueva República de Cataluña. La virtual libertad que esta oligarquía nazistoide pide para Cataluña, el resto de españoles la pedimos, esta vez con más razón, del nacionalismo catalán. Las agresiones que se llevan sucediendo dentro de España por esta oligarquía deben cesar sino un clamor va a surgir de entre los trabajadores y obreros españoles solicitando de una vez el cese del saqueo de sus impuestos a favor del nacionalsocialismo catalán.
Al tiempo.
377 mescaler, día 26 de Noviembre de 2009 a las 13:15
378 mescaler, día 26 de Noviembre de 2009 a las 13:16
379 mescaler, día 26 de Noviembre de 2009 a las 13:21
380 Oswald, día 26 de Noviembre de 2009 a las 13:44
Ciero, Mescaler: Panamá es un invento norteamericano para arrebatarle la zona del canal a Colombia y crear en torno al mismo un Estado pequeño y controlable...pese a que según el bueno de Gaditano, muy en la línea editorial de LD, los EE.UU. hayan sido siempre nobles y puros.
381 Oswald, día 26 de Noviembre de 2009 a las 13:52
Bueno, Mescaler, según leo en la wikipedia inglesa Panamá se había intentado independizar de Colombia varias veces durante el siglo XIX. Ya sabe: el asquerosito y aldeanista separatismo hispánico de siempre.
382 lead, día 26 de Noviembre de 2009 a las 14:04
[La censura no fue un problema como tampoco la Inquisición en el Siglo de Oro]
Dice Moa:
Al terminar el franquismo y con él la censura, muchos esperaban la salida a la luz de obras maestras guardadas en cajones, y el florecimiento de un talento antes reprimido. Pero la censura había sido ligera, enfocada a la pornografía y a pocos puntos políticos (los libros de Marx, Engels y muchos otros marxistas, y las interpretaciones históricas stalinistas de Tuñón de Lara habían sido legales y circulado sin trabas), y no apareció ninguna obra maestra.
No sólo muchos lo esperaban sino que así lo decían públicamente en los medios que leíamos los jóvenes de entonces, fueran estos medios
Cuadernos para el diálogo o el diario vespertino
Madrid, entre otros muchos.
Pero, en efecto, al acabarse el franquismo no aparecieron aquellas supuestas obras de arte , guardadas por reprimidos genios en recónditos escondites: los que tenían algo que decir o crear, fuera en literatura, en pintura, en teatro o en cine, ya lo había dicho o creado, a pesaar de la famosa censura. Pues ésta no fue óbice sino estímulo para evadirla o engañarla, como tampoco la Inquisición fue un obstáculo para los grandes pensadores de la Escuela de Salamanca del siglo XVI o los escritores y pintoresdel Siglo de Oro, en el XVII.
Como dice el ex-comunista Carlos Semprún Maura (hermano de Jorge, "Federico Sánchez" para el Partido) en el artículo que enlacé en mi post #260:
Bardem realizó toda su obra bajo el franquismo, y únicamente porque existía la dictadura, y cuando dejó de existir el franquismo dejó de existir Bardem. Y si alguien piensa que no fue así, echemos cuentas: Esa pareja feliz, Bienvenido, Mister Marshall (con Berlanga), Cómicos, La muerte de un ciclista, Calle Mayor, y alguna más cuyo título no recuerdo
Y sobre la "terrible represión y censura", Semprún comenta el caso de la productora comunista UNINCI, UNA PRODUCTORA COMUNISTA EN PLENO FRANQUISMO:
Eso no quita que el caso de Uninci sea bastante curioso. He aquí una productora de cine comunista en pleno franquismo, montada con dinero capitalista, el “peor”, el de los hermanos Dominguín, y dirigida, conflictivamente, por Ricardo, Bardem, Domingo Dominguín y, como comisario político, Federico Sánchez.
Como recuerdo en #260 y #261, Franco sabía perfectamente que los "Dominguín" eran comunistas, como el mismo Luis Miguel (muy amigo de otro "comunista": Pablo Picasso) se lo manifestó personalmente en una de las cacerías en las que el "comunista" Luis Miguel alternaba con lo más granado del Régimen. Es lo bueno que tiene la "gente de la cultura" (que incluía la tauromaquia, como querían Ortega y Zuloaga, entre otros): que es bien recibida por tirios y troyanos.
¿No van a hacer ahora un homenaje por su 70 cumpleaños a la sobrevenida Zejatera socialista Conchita Velasco, la sempiterna novia -por decirlo en fino- del cineasta preferido del Régimen Saénz de Heredia, el primo carnal de José Antonio Primo de Rivera?
Ya se sabe: "el que a buen árbol se arrima...". ¡¡Qué mal llevo la impostura y el chaqueterismo!!.
383 Hegemon1, día 26 de Noviembre de 2009 a las 14:21
IMPRESIONES / 12 PERIóDICOS CATALANES PRESIONAN AL TRIBUNAL CONSTITUCIONAL
Es imposible decir más falsedades con peor intención en menos espacio
26.11.2009 EL MUNDO contestará mañana con todo detalle al inaudito editorial conjunto con el que 12 periódicos catalanes tratan de presionar hoy al Tribunal Constitucional, pero una primera lectura arroja la inmediata conclusión de que es imposible acumular más falacias en menos espacio. Estos colegas aseguran que «los acontecimientos han empujado a actuar al TC como una cuarta cámara», confrontando al Alto Tribunal con el Congreso, el Parlament y la «voluntad de los ciudadanos libremente expresada en las urnas». Falso: el TC cumple la función institucional que precisamente le han encomendado los millones de ciudadanos que votaron la Constitución. Por cierto, muchos más que los que respaldaron el Estatut. También alegan que «una parte significativa del Tribunal parece estar optando por posiciones irreductibles». ¿Sólo son «irreductibles» aquellas posiciones que no tragan con las agresiones a la Constitución incluidas en el Estatut? Luego añaden, en el colmo de la hipocresía, que «está en juego� el espíritu que hizo posible la pacífica transición», cuando lo cierto es que han sido los promotores del Estatut, dejando al margen a la media España representada por el PP, los que quebraron ese consenso. Encima, advierten que «lo pactado obliga», soslayando el control de legalidad que es la última obligación de toda sociedad democrática. No, aquí no está en juego «la dignidad de Catalunya», como dicen estos colegas, sino la pretensión de una oligarquía política de controlar a la sociedad catalana a través de un Estatut diseñado para alejarla del resto de España aun a costa de truncar el orden constitucional y el modelo de convivencia democrática.
384 alruga, día 26 de Noviembre de 2009 a las 14:26
El feto como logo postmoderno
El domingo por la mañana puse la televisión, La 2, “la de todos”, ¿recuerdan? Y me encontré con un programa antiaborto. Un programa que el Gobierno regala a la iglesia católica por la cara, en la tele pública para que durante un buen rato un cura nos diga que la iglesia está discriminada. Bueno, a lo que vamos, la presentadora despidió el programa enseñando a la cámara ese fetillo de plástico que es como el logo del movimiento antiaborto. Ya habíamos visto a ese fetillo en las calles el día de la manifestación y desde entonces aparece por todas partes. Yo tuve en mis manos uno que me entregó una chica muy pía y muy limpia a la salida de misa (salía ella, no yo; yo pasaba por allí). Lo tiré al suelo muy furiosa y ahora me arrepiento de no haberlo guardado porque el fetillo de plástico es todo un icono de la postmodernidad. Es un éxito, un milagro podríamos decir, del merchandising.
Hace un par de semanas en el programa La Noria, la antiabortista y gran teórica Isabel Durán mostraba ese mismo fetillo a sus oponentes de la misma manera que se mostraría un diente de ajo frente a un vampiro, mientras gritaba: “¡Esto es un feto de doce semana!”. De haber estado yo allí sentada, (ya me hubiera gustado), le hubiera dicho: “No, eso no es un feto de dos meses, es un muñeco de plástico”. No estoy afirmando una boutade, sino precisamente haciendo notar lo fundamental de este asunto, porque si ese muñeco fuera un feto lo que estaríamos viendo en realidad sería a una mujer; a una mujer real y con voz, con opiniones y derechos, un ser humanos con sus dolores, con sus preocupaciones y sus necesidades. Un ser humano capaz de tomar decisiones, un ser humano con historia, con su propia historia. El embrión no existe sin nosotras, aunque a nosotras se nos haya hecho desaparecer.
La teórica estadounidense Petchesky ha escrito mucho de la imagen de ese feto que han inventado los antiabortistas y que aparece siempre aislado de la mujer que lo porta; y lo ha definido como una de las campañas mejor diseñadas de la historia. El feto como marca, como icono de la cultura popular, como un fetiche de la postmodernidad. Esa imagen exitosa ha conseguido plenamente su propósito: suplantar a la mujer, invisibilizarla, borrarla. El feto nunca aparece en donde verdaderamente está, en el vientre de una mujer. Una mujer que tiene rostro, que tiene una vida, una historia, que tiene algo que decir, y quizá algo que contar acerca de cómo ha llegado a estar embarazada. Una mujer que puede llegar a decir lo que no quieren permitirle que diga: “Mi vida es mía, mi cuerpo es mío”.
El feto se impone sobre la embarazada, de alguna manera la posee y la domina. Ella le porta a él de manera pasiva y él es el que tiene que nacer a costa de lo que sea. El feto nos ha suplantado y se ha instaurado una especie de fetocentrismo fuera del útero. La embarazada es sólo un espacio vacío que se llena de algo que casi se presenta como ajeno y que la domina, y que se impone a su vida. Se ha roto la frontera entre embrión y bebé. Un embrión se presenta siempre como un bebé indefenso y solo, mientras que la mujer ya no es nada, ni se la ve, ni se la escucha, ni existe. En realidad es una incubadora que no tiene nada que decir sobre su propia vida, sobre su cuerpo, sobre lo que ocurre en su cuerpo. Haber dejado que el fetillo nos haga desaparecer ha sido un éxito que se han apuntado los que quieren controlar nuestras vidas para que sean menos nuestras y más de ese orden que quieren (re)instaurar. No podemos dejar que ese fetillo de plástico nos borre, así sin más.
385 jjvr, día 26 de Noviembre de 2009 a las 14:37
Alruga, ¿no serás tu la Beatriz Gimeno travestida de gudari de opereta?
386 DeElea, día 26 de Noviembre de 2009 a las 14:41
“según leo en la wikipedia inglesa Panamá se había intentado independizar de Colombia varias veces durante el siglo XIX. Ya sabe: el asquerosito y aldeanista separatismo hispánico de siempre.”
Fomentado y financiado por los de siempre…. así que eso de hispánico, pues como que sobra, por que la realidad es que es anti hispánico.
387 silmo, día 26 de Noviembre de 2009 a las 14:43
Alruga, no olvide citar a la autora del su último post y de dónde lo ha copiado, elplural.com de Sopena.
En ese artículo se constata lo mal que llevan algunas feministas haber nacido mujeres. Destilan odio a la feminidad y la maternidad y no ofrecen a cambio más que ideología conflictiva y estéril.
388 kufisto, día 26 de Noviembre de 2009 a las 14:43
BB
al-ruguillo
de verdad, en verdad te digo que verdaderamente un vómito verdoso-marroncillo de doña Verónica Moser después de comer me causa menos asco que tus escritillos.
389 jjvr, día 26 de Noviembre de 2009 a las 14:44
Mescalero, hipocritilla. Creo que, tus efusiones arabofilas, no son más que una de tus abundantes poses piji-progres.
390 Perieimi, día 26 de Noviembre de 2009 a las 14:44
Confieso que lo del
fetocentrismo me ha impresionado.
La
nano-neurona.
391 lead, día 26 de Noviembre de 2009 a las 14:58
["Lo pactado obliga"... si es conforme a la Ley]
Hegemon1 en #383:
el TC cumple la función institucional que precisamente le han encomendado los millones de ciudadanos que votaron la Constitución
En efecto, el Tribunal Constitucional debe cumplir con la función que la Constitución le asigna: velar por la adecuación de las leyes a la norma suprema.
Dice el "Editorial" catalufo que "lo pacatado obliga". Cierto,
Pacta sunt servanda, como se conoce este principio del Derecho Romano que se ha mantenido en el Derecho actual de todos los países...
pero lo pactado obliga si es conforme a Derecho[*]. Y la norma suprema de un Estado, la Ley Suprema, la Ley de Leyes, es la Constitución, tal como se interpreta, en caso de discrepancia, por el Tribunal Constitucional. Es algo elemental: no hace falta ser Doctor en Leyes para entenderlo. Un Estado, un Estado de Derecho no es sino un conjunto de instituciones definidas y ordenadas según una Constitución, Ley Suprema que libremente se dan los habitantes de un territorio que, conjuntamente, disponen de la llamada "soberanía" o "poder constituyente"; y lo hacen porque les interesa:
http://es.wikipedia.org/wiki/Constituci%C3%B3n
Que se sepa, a los catalanes les ha interesado estar (y aprovecharse de estar) en ese conjunto desde, por lo menos, finales del siglo XV, con los Reyes Católicos, con la excepción del período 1640-1652, en que se salieron de la Monarquía Hispánica, buscando la sombra cobijadora de Francia...de la que huyeron al probar en propia carne lo que era un centralismo de verdad.
[*] Dos individuos pueden pactar robar o matar a un tercero; o dos empresas (o más) dominantes, manipular los precios para hundir a los competidores. Esos pactos son, evidentementes, contrarios a la ley y, por tanto, nulos en Derecho. Lo aprobado por el Parlamento catalán refleja los intereses catalanes, según el equilibrio de fuerzas políticas que los representan; y lo aprobado respecto del
Estatut en el Parlamento español refleja el equilibrio de fuerzas políticas en toda España. ¿Qué tienen que ver con la Ley Suprema todos esos pactos?: es lo que una tercera instancia, el Tribunal Constitucional, etablecida para eso, tiene que decidir. ¿Hay alguien que no lo entiende?
392 DeElea, día 26 de Noviembre de 2009 a las 15:03
Kufistro
“a mí la Legión!”
Tengo oído que la legión, a quienes la reclaman a Viva voz, les pide aluego que griten con ellos ¡¡¡Viva España!!! Asín que ten cuidao Kufistro no les vayas a decir eso de: … que sí, que sí que viva y manolo el del Bombo también y tal y tal… que suelen decir los payasos. Y te regalen una ensalada de ostias en vinagre y que por ello puedas perder tu prometedor futuro como sopesador de testículos ajenos. Lo mismo es un infundado rumor pero cosas más raras he visto.
No obstante, y aunque estos no tienen perro, si tienen cabra en cambio, así que de todas formas siempre te quedaría la posibilidad de vengarte….
Un saludo.
393 alruga, día 26 de Noviembre de 2009 a las 15:05
....:-))))))))))))
hay que ver como los chuchos siguen corriendo detras de la pelotita ...da igual las veces que se la tires y el nulo caso que les hagas cuando te la traen....
asi me gusta perrillos .... :))))))
394 jjvr, día 26 de Noviembre de 2009 a las 15:08
alruga, capullo:
¿todavía no te has enterado de que los corta y pegas como los que tu pones se rastrean con dos toque de ratón?
Parece que el exceso de nekane-Hormonas que estás consumiendo te está afectando la neurona.
395 jjvr, día 26 de Noviembre de 2009 a las 15:28
Por cierto alruga, te brindo una idea para que la expongas en tu circulo por si es de utilidad. Puedes hacerla tuya sin problemas por mi parte.
A los efectos de incrementar la seguridad de los arrantzales del indico, los que paguen sus eusko-impuestos claro, se les podían alquilar unos mascarones de proa inspirados en las famosas nekanes.
Con tales amuletos estoy seguro de que ningún pirata en su sano juicio osaría acercarse a los barcos así protegidos.
396 ArrowEco, día 26 de Noviembre de 2009 a las 15:57
VV
Buenas tardes nos dé Dios.
He estado leyendo un poco de cuanto han escrito esta mañana y...creo que voy a aguardar pacientemente a que alguno de estos liberaluchos centroreformistas promasónicos se arme de valor y nos explique que es esa cosa pringosa a la que denominan "nación" y qué beneficios prácticos obtiene el liberalucho perteneciendo a ella (me temo que todos de caracter eminentemente económicos). Extiendo la sugerencia a sus primos colorados izquierdosos e igualmente promasoncetes.
397 ArrowEco, día 26 de Noviembre de 2009 a las 16:09
398 jjvr, día 26 de Noviembre de 2009 a las 16:09
Para no olvidarse de la guerra civil......
Julián Casanova
"Yo no los llamo revisionistas, sino neofranquistas"
El historiador presenta su 'Historia de España en el siglo XX', escrita junto a Carlos Gil Andrés, y charla con los lectores de Público.
http://www.publico.es/charlas/julian-casanova
********
Si un grupo de jovenes le pidiéran que les recomendase tres libros que tratasen la Historia de España del XX de forma fideligna, ¿cuales le recomendaría?. Yo en cualquier caso me compraré el suyo, se lo prometo. Gracias por su trabajo.
Juan Luis
Los tres libros que publicó Marcial Pons, de Santos Juliá, Juan Pablo Fusi y García Delgado, dedicados a la política, cultura y economía en el siglo XX, son una buena introducción, pero la biografía de Fraco, de Paul Preston, ofrece también un buen balance narrativo e interpretativo.
Julián Casanova
Me gustaría saber qué opina usted sobre la ola revisionista que se esta dando en nuestro país, no sin éxito, con historiadores que arguyen que la Guerra Civil comenzó en el 34 con la Revolución de Octubre. Al parecer olvidan la Sanjurjada del 32.
Francisco P. C.
Yo no los llamo revisionistas, sino neofranquistas. Revisionismo es algo que todos los historiadores debemos hacer, porque las verdades en historia siempre son relativas y nunca eternas. Lo que hacen quiees defienden que la Guerra Civil comenzó en 1934 es, además de no examinar la historia con rigor, copiar las tesis de los vencedores franquistas vigentes ya desde comienzos de los años cuarenta.
Julián Casanova
...
Se esta realizando una relectura o revisión del final de la guerra en el bando republicano y de la figura de Negrín. ¿Cual es su opinión sobre este periodo y sobre el papel de Negrín?
JAZ
Creo que sí, que ese es uno de los temas mejor tratados en los últimos años por autores como Ángel Viñas o Enrique Moradiellos. Negrín fue uno de los pocos personajes que sabía qué hacer y que comprendió que la única salida para la República era convencer a las democracias que abanadonaran su política de no intervención. Pero no pudo conseguir ese objetivo y la literatura durante el largo exilio lo denigró. Quien quiera saber mucho más sobre él, puede acudir a esos libros o a mi República y guerra civil.
Julián Casanova
...
Me gustaría conocer su opinión acerca del freno a lo que se ha denominado Juicio al Franquismo, emprendido por el juez Garzón y sobre su posterior procesamiento. España necesita más libros de historiadores de verdad. Moas y Vidales hacen mucho daño
Carlos
Ese proceso abierto por Garzón lo paralizaron, hubo muchas presiones para que no siguiera adelante y eso fue una mala noticia, porque hubiera abierto un obligado debate en la sociedad española, y no sólo bronca política. Estoy de acuerdo: los buenos libros de historia son lo que quedan para las generaciones futuras. Y los autores neofranquistas que usted nombra no investigan con rigor la historia.
Julián Casanova
...
¿Qué opinión le merecen las "checas", a las que continuamente se refieren y sobre las que tanto han escrito los historiadores "neofranquistas"?
cesar
Las manifestaciones más importantes de la violencia en la zona republicana, que la hubo y mucha, no se produjo en las checas. Eso es un tópico que el franquismo y los neofranquistas siempre cultivaron.
Julián Casanova
...
********
Un saludo y hasta más tarde
399 lead, día 26 de Noviembre de 2009 a las 16:19
[¿Julián Casanova? ¿quién es ese tío?]
jjvr #398
¿Quién este tío, que títulos y credenciales tiene para permitirse esos juicios tan contundentes? Parece que tiene la talla intelectual del entrevistador (del panfleto Público), que compara la Revolución del 34 con la "sanjurjada" del 32 (olvidándose, además, de los tres alzamientos anarquistas contra el gobierno del primer bienio republicano-soialista, el "bienio negro", según lo denominó Alejandro Lerroux).
400 lead, día 26 de Noviembre de 2009 a las 16:30
[Julián Casanova, Who's this guy?]
El tipo dice:
Los historiadores marxistas británicos que usted nombra son, en mi opinión, la escuela más sólida de análisis histórico del siglo XX. Conocí a muchos de ellos, pude compartir debates y de ellos aprendí mucho.
¡Acabáramos!: otro de la escuela del agit-prop. Que levante los adoquines para ver que no está la playa; este tío es un fósil viviente, alguien que vive, todavía, en los 60 y primeros 70 del pasado siglo...como gran parte de las "manos muertas" de nuestra Universidad y de nuestra "intelectualidad" (por designarla con un término que, quizá, alguna vez fue digno): la "crema de la intelectualidá", que dijera el chotis.
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