Pío Moa

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Europa y España en el siglo XVIII

19 de Septiembre de 2009 - 10:07:54 - Pío Moa

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Podemos distinguir en el siglo XVIII dos grandes períodos: hasta 1775, comienzo de la Guerra de Independencia de Usa, y desde esa fecha hasta 1815, final de las guerras napoleónicas, cuando tomaron cuerpo consecuencias imprevistas de la Ilustración. En el primer período, lejos del ideal de paz perpetua, Europa sufrió dos grandes guerras de sucesión, además de la española: la polaca (1733-38) y la austríaca (1740-48), que, como la española, se generalizaron. En las dos tuvo España participación importante, como la tendría en la independencia de Usa. Menor incidencia tuvo sobre España la Gran guerra del norte, en el Báltico (1700-1721), y considerable la de los Siete Años (1756-63). Estas contiendas remodelarían los mapas políticos de Europa y América, de la India, acabarían provisionalmente con la expansión colonial francesa y definirían a Inglaterra como primera potencia mundial, mientras Francia, siempre rica y fuerte, caminaba hacia la revolución.

El peso de España como gran potencia, aunque secundaria, derivaba de su imperio (al igual, pero más acentuadamente, que ocurría con Holanda y Portugal), de su flota, que, una vez recompuesta, pudo rivalizar en ocasiones con la inglesa, y de su capacidad para obtener victorias en el viejo escenario italiano y en América frente a Inglaterra.

Del Tratado de Utrecht salió España estrechamente aliada a Francia, donde, desde 1715 reinaba Luis XV, sucesor del Rey sol. En 1733, ante la Guerra de Sucesión polaca, ambos países firmaron el primer Pacto de familia, dirigido contra los Habsburgos, que querían imponer a Augusto III, su candidato en Polonia y se vieron poco asistidos de sus aliados Inglaterra y Holanda, aunque contaron hasta cierto punto con Rusia. Al final se impuso el candidato de los Austrias; Polonia quedó constreñida entre sus potentes vecinos; Francia ganó la Lorena y España recobró indirectamente las dos Sicilias (la isla y Nápoles) que había cedido a Austria en Utrecht, y que quedaban gobernadas por el futuro Carlos III, hijo de Felipe V. Rusia fue reconocida como gran potencia.

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El arreglo final, en 1738, no trajo la paz a Centroeuropa. Dos años después, mediante una "pragmática sanción", la ley sálica, que prohibía reinar a mujeres, fue abolida en Austria, a favor de María Teresa, hija del emperador Carlos VI. Prusia y Francia juzgaron inválida la medida para, con tal pretexto, debilitar aún más a los Habsburgo, originando una nueva conflagración europea que opuso a Inglaterra, Rusia, Holanda y Austria contra Francia, Prusia, Suecia y España.

Para España, el conflicto tuvo principalmente carácter naval contra Gran Bretaña, que miraba las posesiones españolas en América como un botín que podría caer en sus manos, como había ocurrido con buena parte del Canadá francés. Muerta la reina Ana en 1714, sin descendencia, fue llevado al trono el príncipe alemán de Hannover Jorge I, que no se molestó en aprender inglés, pero reinó hasta 1727. Apenas nombrado, hubo de aplastar una rebelión jacobita en Escocia (unos rebeldes fueron ejecutados y otros enviados como esclavos a las colonias). Una nueva rebelión en 1719 dio pie a un intento de invasión española, desbaratado por los temporales: solo 300 soldados hispanos arribaron a Escocia, y fueron vencidos junto con los highlanders. Fue la última presencia de tropas extranjeras hostiles en Gran Bretaña. Con Jorge I decreció la intervención directa del rey, siendo el primer ministro Robert Walpole, propicio al entendimiento con España, quien dirigió la política. El nuevo rey, Jorge II, también nacido en Alemania, y el Parlamento, deseaban la guerra con España, con vistas a apoderarse de parte de América, y Walpole se vio arrastrado al conflicto.

Desde Utrecht, los ingleses tenían autorizado un "navío de permiso" anual para comerciar con la América española, pero practicaban contrabando en gran escala y piratería. Según Londres, desde 1713, habían perdido los ingleses 331 barcos a manos de los guardacostas españoles, y capturado a su vez 231 barcos hispanos; los datos de Madrid, acaso más fiables, reducían la cifra a 186 ingleses y 25 españoles capturados. El motivo para la guerra fue insignificante: un capitán inglés contrabandista, llamado Jenkins, había sido capturado en 1738 por un capitán español llamado Fandiño, quien le cortó una oreja advirtiéndole que otro tanto haría a su rey si lo pillase en la misma faena. So pretexto de vengar la afrenta, el reputado almirante Vernon marchó al Caribe en 1740 y saqueó la ciudad panameña de Portobelo, una base de las flotas a España. El éxito desató la euforia en Londres, donde hubo celebraciones, quedó medio oficializado el himno God save the king, se compuso el no menos famoso Rule Britania, y se nombró Portobello una calle de Londres. Al año siguiente, se preparó una acción a escala nunca vista: Vernon, con una escuadra estimada en 186 barcos y 23.000 hombres, incluyendo macheteros esclavos, atacaría Cartagena de Indias, centro neurálgico del Imperio español y de su comercio, mientras otra flota menor, al mando del no menos distinguido almirante Anson, debía atacar las apenas protegidas posesiones españolas de la costa americana del Pacífico y tomar, en tenaza con Vernon, el istmo de Panamá. La escasez de fuerzas españolas en Cartagena (seis buques y 3.600 hombres, entre hispanos e indios), hacía la victoria más que razonablemente segura, y en Londres se acuñaron medallas con las inscripciones Los héroes británicos tomaron Cartagena el 1 de abril de 1741, y La arrogancia española, humillada por el almirante Vernon.

La empresa tendría menos éxito del que parecía lógico. La flota de Anson pronto sufrió mermas por deserciones, naufragios y escorbuto. Tras un saqueo menor, renunció a su misión y con un solo barco merodeó por el Pacífico. Dos años después Anson tuvo la suerte de capturar el galeón de Manila, acción que le hizo rico de por vida.

Peor le fue Vernon. En Cartagena le aguardaba el mejor marino español de la época, el guipuzcoano Blas de Lezo, que parecía conservar el espíritu de los conquistadores. A la intimación de Vernon, replicó que de haber estado él en Portobelo habría sabido castigar su "cobardía", y demostró que no era una simple jactancia, pues, empleando sus débiles fuerzas con ingenio y previsión, repelió el desembarco inglés. Vernon hubo de contentarse con bombardear la plaza desde el mar durante semanas, con malas consecuencias, pues la fiebre amarilla hizo presa en sus tripulaciones, y por fin tuvo que retirarse tras haber perdido hasta 50 naves y 6.000 hombres. Fue una de las peores derrotas de la Royal Navy, y la decepción en Londres estuvo al nivel: las autoridades prohibieron hablar o incluso historiar el suceso, que quedó oficiosamente reducido a la guerra de la oreja de Jenkins. Solo una mente muy disparatada, y ciertamente no era el caso, habría lanzado tal ofensiva por una oreja y un nimio asunto de contrabando, o por "humillar" a España. El objetivo, sin duda mucho más vasto, habría estrangulado el Imperio español, y lo que importa es que este quedó a salvo por cerca de un siglo. La estrategia británica se haría más indirecta, subvencionando a criollos opuestos a España. 

Blas de Lezo, salvador del imperio en la ocasión, llamado Medio hombre por haber perdido una pierna, un brazo y un ojo en sus arrojadas acciones, combinaba un ingenio, energía y acometividad poco frecuentes. Durante la Guerra de Sucesión había capturado o destruido numerosos barcos británicos y burlado sus bloqueos. En 1732 tuvo una gran participación en el recobro de Orán, que habían tomado los otomanos aprovechando la Guerra de Sucesión, y destruyó bases de piratas berberiscos. Pese a sus hazañas ha estado casi olvidado en la historia española durante más de dos siglos.

Mientras proseguía este conflicto, relacionado con la sucesión de Austria, en 1743 se firmó el segundo Pacto de Familia. En 1744 una débil armada española al mando de Juan José Navarro rechazó cerca de Tolón a una inglesa muy superior en número y artillería, causándole graves daños; la francesa solo actuó cuando la inglesa retrocedía. El almirante inglés Matthews y otros oficiales serían juzgados y destituidos, así como el jefe francés al protestar Navarro por su tardía intervención. Los navíos españoles hostigaron e hicieron bastantes capturas a los británicos, demostrando que el país, hasta poco antes despreciado en el mar, volvía a ser una fuerza temible. Navarro fue un buen matemático e inventó un código de señales que adoptaría la marina francesa.

La Guerra de Sucesión de Austria terminó en 1748, siendo su resultado mayor la confirmación de Prusia como gran potencia centroeuropea y atractora del nacionalismo alemán, bajo Federico II el Grande. Francia, que había albergado aspiraciones de hegemonía europea, no sacó prácticamente nada, y España solo algunas ganancias indirectas en Italia. Fue una guerra casi sin vencedores ni vencidos.  

La paz, insatisfactorio para casi todos, abocaría en 1756 a la más sangrienta Guerra de los Siete Años. Su núcleo fue una guerra civil germana por la rica provincia de Silesia, arrebatada por Prusia a Austria; como las anteriores, pero con mayor intensidad, afectó a América, la India y otros territorios y mares. Por ello se la ha considerado a veces como primera guerra mundial, calculándosele la desusada cifra de sobre un millón de muertos en combate. El rey prusiano Federico demostró gran talento militar, pero acosado por Austria, Rusia, Francia y Suecia, perdió Berlín en 1759 a manos de los rusos, y en 1762 estaba al borde de la catástrofe. Le salvó in extremis el fallecimiento de la zarina Isabel I, cuyo sucesor, Pedro III, concertó la paz con Federico y procuró la retirada de Suecia. Cambió así la marea bélica, pero los contendientes estaban exhaustos y acordaron una paz que dejaba en Europa las cosas casi como estaban, salvo que Prusia, un año antes al borde del colapso y quizá de la desaparición, salía reforzada y dueña de Silesia. La mayor ganadora fue Inglaterra, que ayudó a Prusia, expulsó a Francia de casi todas sus posesiones coloniales en Canadá e India, quedando como primera potencia colonial, y recuperó Menorca, que le habían quitado los franceses.

Madrid había intentado arbitrar entre París y Londres, pero la agresividad inglesa le empujó a firmar el tercer Pacto de Familia, en 1761. La flota británica había sufrido una enérgica depuración y correcciones después de sus malos rendimientos en décadas anteriores, y en 1762 ocupó La Habana y Manila. Las devolvió por la paz de París, pero retuvo Florida, parte de Honduras y el derecho de navegación por el Misisipi. España hubo de evacuar el norte de Portugal y la colonia de Sacramento, frente a Buenos Aires, objeto de conflictos desde tiempo atrás; y recibió de Francia la enorme y apenas dominada Luisiana con capital en Nueva Orleáns, por evitar su caída en manos inglesas.

Comentarios (149)

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1 manuelp, día 19 de Septiembre de 2009 a las 11:08
Ademas de Blas de Lezo, hubo otro militar español del siglo XVIII que les sacudió estopa a los ingleses a base de bien, fue Bernardo de Gálvez que tuvo una actuación decisiva en la guerra de la Independencia americana.

Su intervención se consideró tan decisiva para el triunfo de las tropas americanas, que durante la parada miltar del 4 de Julio, desfiló a la derecha del mismo Washington en reconocimiento a su labor y apoyo a la causa americana.

http://es.wikipedia.org/wiki/Bernardo_de_G%C3%A1lv...

Que diferente le hubiese ido a España si, en lugar del pacto de Familia con Francia se hubiese aliado con la naciente democracia americana.



2 Sherme, día 19 de Septiembre de 2009 a las 11:08
Vaaaya, soy "Prime"... aunque estaba escribiendo en el hilo anterior. Pero por mi torpeza habitual, lo he perdido ...

Me he levantado tarde y no he podido escucharles en esRadio... y están tardando un web en subir el audio del programa ... cachis.
3 Sherme, día 19 de Septiembre de 2009 a las 11:09
Vaya... Manuelp, se me adelantó.. jejeje, bueno... "Ségun".
4 Sherme, día 19 de Septiembre de 2009 a las 11:21
Uhmmm las 11 y 20 y 42, 43, 44 segundos y aún no han subido el programa de Luis del Pino... un poquito de porfavor con los perezosos que por una vez se nos pegan las sábanas, Sres (y Sras)...

;-)
5 manuelp, día 19 de Septiembre de 2009 a las 11:31
Por cierto, amibientada en la guerra de los siete años está la pelicula "Barry Lyndon", de la que aquí se ve el ataque de los ingleses contra la linea francesa al son de la marcha "British Grenadiers", a partir de 0:24.

http://www.youtube.com/watch?v=qfvCjLgbpy0

Aunque la realidad no era como se ve en la pelicula, a distancias mayores de cincuenta metros los mosquetes de la época tenian una probabilidad de más del 95% de fallar el blanco y tampoco eran ciertas las leyendas que se dijeron de batallas como la de Fontenoy en la guerra de sucesion austriaca y la supuesta caballerosidad de los franceses diciendo: "señores guardias ingleses disparen ustedes primero".

Avanzando a la cabeza del 1º Batallón de Guardias británicos, un oficial, Charles Hay, quiso dar ánimos a sus hombres y a la vez burlarse de los franceses. Sacó una pequeña petaca de bebida alcohólica, bebiendo a la salud de los franceses, haciendo, pues, burla. Un oficial francés, el conde de Anterroches, no se apercibió de la intención irónica del gesto del inglés, sino que pensó que se trataba de una invitación a que disparasen. Según parece, le habría respondido con unas palabras verosímilmente próximas a las que Voltaire escribiría más tarde: "¡Señor, nosotros no haremos nada! ¡Disparen ustedes mismos!". El inconsciente popular no logró retener de toda la frase completa salvo una parte: "¡Señores ingleses, disparen ustedes primero!". Y, por cierto, los primeros en disparar en la batalla fueron en realidad los franceses…
6 DeElea, día 19 de Septiembre de 2009 a las 11:32
¡Vaya que interesante! Veo que los “pensadores liberales” Han echado mano de sus más potentes argumentos contra los críticos o “enemigos de la libertad” según ellos por lo visto. Que se pueden resumir como toda su propaganda en cuatro ideas concepto fetiche que se exponen en estos razonadísimos contra argumentos: ¡Totalitarios, socialistas, teócratas…. Y tal y tal! ¡Estoy impresionado! …. Que lógica más aplastante ¿a quien me recordarán?


7 manuelp, día 19 de Septiembre de 2009 a las 11:32
Enlace de la batalla de Fontenoy.

http://es.wikipedia.org/wiki/Batalla_de_Fontenoy
8 DeElea, día 19 de Septiembre de 2009 a las 11:33
51# (hilo anterior)

Lead

[Capitalismo: La parábola de los talentos; ¿la entiende DeElea?]

Pues empiezo a pensar que la entiendo bastante mejor que usted y sus amiguitos, más que nada viendo la tontería que dice el señor Sirico a quien no tengo el gusto de conocer. Por que efectivamente cuando se coge una frase de una parábola ha de tenerse en cuenta el contexto donde esta incluida, o sea la parábola entera, señalando (por sorprendente que parezca veo que es necesario) que a su vez esa parábola concreta debe valorarse en relación al texto en el que va incluida (el libro de Mateo). Una vez perdido este tiempo en explicar una cuestión tan elemental, insisto plenamente en lo dicho añadiendo que efectivamente ni usted ni sus amigos han entendido la parábola o lo que es peor la han entendido y torticeramente pretenden arrimar el ascua a su ridícula sardinita.

Evidentemente como queda de manifiesto en la parábola la economía, el comercio, el dinero etc. son antiquísimos pero ocurre un pequeño problema y es que éstos NO son sinónimos de liberalismo. Es una pena.

Ocurre también que desde la antigüedad existe el capitalismo, aun que se le conozca como antiguo, y en este caso nos encontramos que a este capitalismo histórico se le ha sumado un nuevo concepto que es el de capitalismo moderno, o capitalismo liberal, o “libre Mercado” (signifique esto ultimo lo que signifique)

Bien pues será conveniente fijarnos en esa diferencia, en ese nuevo concepto de “capitalismo liberal” o moderno, distinto como su nombre indica del precedente “capitalismo antiguo o histórico”, para poder intentar ubicarlo en algún lugar y tiempo. Y así ir centrando la conversación en asuntos concretos y no en brumosas frasecillas hechas.

Bien entonces ¿existe el liberalismo o “capitalismo moderno” como algo distinto a su /s predecesores o es algo inherente a todos los periodos de la historia humana? Y si es así ¿podrían concretar un poco al menos en que época y en que consisten las diferencias?

Por favor intenten ahorrarnos la propaganda de sus frasecillas hechas sobre las virtudes de la cosa en si, que aburren a las vacas….
9 manuelp, día 19 de Septiembre de 2009 a las 11:35
# 6

Ese comentario, que no dice nada más que simplezas y lugares comunes, ya lo puso en el hilo anterior. ¿Cuales son sus argumentos?.

P.D. Que no sean otro tocho de Chesterton
10 manuelp, día 19 de Septiembre de 2009 a las 11:38
Lead

Por cierto muy bueno el enlace del hilo anterior de la fundacion Acton sobre el articulo de von Mises refieriéndose al trabajo infantil en la Revolucion Industrial.
11 DeElea, día 19 de Septiembre de 2009 a las 11:50
Cuales son mis argumentos sobre qué en concreto.
12 manuelp, día 19 de Septiembre de 2009 a las 11:52
Nada, olvídelo.
13 DeElea, día 19 de Septiembre de 2009 a las 11:53
11# para 9#
14 DeElea, día 19 de Septiembre de 2009 a las 11:55
Pues entonces para que se hace el simpatiquillo si no sabe ni concretar una pregunta.

Mire a ver si encuentra inspiración el liberales org o en la Wiki hombre
15 DeElea, día 19 de Septiembre de 2009 a las 11:58
O tan cortito es que no alcanza a ver que en mi mensaje se plantean varias cuestiones distintas.
16 manuelp, día 19 de Septiembre de 2009 a las 12:07
Es que se me habia olvidado que intentar debatir con usted es como restregarse con un cardo borriquero a modo de after-shave.
17 DeElea, día 19 de Septiembre de 2009 a las 12:10
Ya, pero tiene alguna pregunta concreta de lo dicho, o tenemos que conformarnos con sus gracietas como único argumento.
18 DeElea, día 19 de Septiembre de 2009 a las 12:15
Bueno parece que deben tener problemas en LD. Así que lo dejo por un rato hasta que se solucionen.

Así alguno puede meditar por qué cuando se piden argumentos de algo hay que señalar el algo en concreto.
19 Sherme, día 19 de Septiembre de 2009 a las 12:19
Aaaaggg... ¿no hay "naide" de guardia en esRadio que pueda subir YA el audio de Luis del Pino???

Mañana me pongo el despertador, palabrita...
20 LaPiedra, día 19 de Septiembre de 2009 a las 12:19

Una curiosidad en Youtube ‘Algo habrán hecho’
Resulta revelador cierto sesgo del historiador.
4 capítulos en 5 bloques.

http://www.youtube.com/watch?v=rT5qeGiJY-o


y otra de los mismos personajes sobre la guerra de la triple alianza:

http://www.youtube.com/watch?v=XYD4O2muU3w

21 LaPiedra, día 19 de Septiembre de 2009 a las 12:20
Sherme, tienes razón, desde las 8 y ná...yo me voy de paseo.
22 manuelp, día 19 de Septiembre de 2009 a las 12:22
# 17

La pregunta en concreto- y recuerde que se referia a su post # 6- es ¿Que es lo que plantea en ese post? y, caso de plantear algo, ¿que argumentos aduce en apoyo de sus planteamientos?.
23 Sherme, día 19 de Septiembre de 2009 a las 12:32
Bueeeno, mientras esperamos, os pongo un capítulo del libro "grotesco" (al decir de los CATETOS ignorantes de los andasulíes de Los Palacios) de José Javier Esparza, "La Gesta española" a propósito del Galeón de Manila que al ROBARLO hizo rico de por vida a Anson:

CAPÍTULO 36

EL GALEÓN DE MANILA:
LA CONQUISTA DEL PACÍFICO

LA gesta nacional española se ha escrito con muy distintos materiales: a veces con el espíritu y a veces con las armas, a veces con las letras y a veces con un arado; casi siempre con barcos y en muchas ocasiones con el comercio. Una auténtica gesta náutica y comercial fue la gran aventura del Galeón de Manila o Nao de la China, la primera ruta estable que surcó el Pacífico enlazando Asia y América. Desde su asentamiento en las Filipinas, España centralizó el comercio del extremo oriente hacia las costas americanas. Casi tres siglos duró aquella ruta que unió Manila con Sevilla a través de México. Una hazaña técnica, humana y... económica.
Para entender la enorme importancia de aquella ruta hay que situarse en el siglo XVI, cuando la navegación depende todavía de los vientos y las corrientes marinas, y enormes extensiones del planeta permanecen inexploradas. Las dos grandes potencias marítimas del momento son Portugal y España. Ambas se han repartido los océanos. A Portugal le corresponde la costa brasileña, las rutas africanas y el océano índico; España controla el Atlántico norte, la costa pacífica americana y, tras el viaje de Legazpi y Urdaneta, el Pacífico desde América hasta las Filipinas. El objetivo de ese reparto es acceder al mercado del Lejano Oriente: China, India, Japón, Siam. Como la ruta mediterránea está cerrada por el Imperio otomano, Portugal ha abierto su camino en dirección sureste, bordeando África; España lo abrirá en dirección oeste, desde América.

El mercado asiático

¿Por qué era tan importante el mercado oriental? Por el valor de sus mercancías. De allí venían las especies —rarísimas en Europa—, las porcelanas y las sedas, los marfiles y maderas laqueadas; cosas perfectamente superfluas, pero muy escasas y, por tanto, muy caras, de modo que eran codiciadísimas en las grandes ciudades y en las cortes europeas. La corona que consiguiera patrocinar el tráfico de todas esas cosas obtendría una excelente fuente de ingresos, tanto por la venta directa de las mercancías como por el comercio ligado a su distribución a otros mercados. España necesitaba ese dinero: la política imperial de Carlos I había sido tan gloriosa como cara; Felipe II quiere conservar la gloria, pero es perfectamente consciente de que había que pagarla. Además, como era ya tradición en el caso español, la apertura de los mares no era sólo un imperativo comercial, sino que venía dictada por consideraciones de rango mayor: primero, religiosas; además, políticas y militares.

Por todas estas cosas, Felipe II decide promover el establecimiento de bases fijas en Filipinas. Magallanes y Elcano habían demostrado que era posible llegar allí desde América; Urdaneta demostrará que, además, es posible volver, cosa esencial en un tiempo en el que la navegación depende de las corrientes. Hay que ponerse en la piel de aquella gente que se subía en un barco para averiguar si había una ruta, sabiendo que, si no la encontraban, el desenlace más probable era la muerte. Con ese arrojo, muchos conocimientos cosmográficos y enorme pericia marinera, los españoles descubrieron que había un camino para atravesar el Pacífico desde las Filipinas hasta América: la corriente de Kuro-Siwo. Sentada la ruta, el océano se abrió.
El primer barco zarpó en 1565. Con aquel primer navío se selló el destino de las Filipinas durante tres siglos. No iban a ser una simple posesión colonial en un lugar remoto del océano Pacífico: las Filipinas y sus ciudades —Manila, Luzón, Cavite— se convertirían en el centro de¡ comercio oriental. Centenares de buques chinos acudían permanentemente a aquellos puertos españoles en Extremo Oriente; también centenares de marinos españoles, como antes los portugueses, construían su red comercial con los mercaderes asiáticos. El fruto de todo ese comercio se almacenaba en un enorme recinto, el Parián de los Sangleyes, y embarcaba una vez al año, en ocasiones dos veces, en el famoso Galeón de Manila. La partida del galeón era una auténtica fiesta local, el acontecimiento central de la vida de la ciudad. Una crónica de época nos describe cómo era el ambiente de Manila durante aquellos días en los que el galeón zarpaba:
Antes de que el galeón zarpe, Manila entera se lanza a la calle en fervorosa procesión, para invocar la ayuda divina en su singladura. Tañen alegres todas las campanas de la ciudad. En cabeza de la procesión avanza una imagen del gran navío: es el galeón mismo que recorre las murallas de Manila, asistido por la devoción de los vecinos. Después, la procesión se dirige al puerto. Allí el arzobispo bendice solemnemente al galeón, a sus oficiales y a sus tripulantes. Siete estrepitosos cañonazos despiden al barco, mientras las campanas de Manila siguen doblando por la fortuna del viaje. En cada bulto de la carga se ha escrito una inscripción: «Dios lo lleva a salvo». Y así el majestuoso galeón, el rey del Pacífico, henchidas sus velas por el viento, abre el paso entre las islas del archipiélago hasta salir a mar abierto y poner proa al noroeste.

Al noroeste se tomaba la corriente de Kuro-Siwo, en el Mar del Japón. Y cuando los japoneses se pongan hostiles, los españoles encontrarán una ruta alternativa para salir al océano y poner proa a las costas americanas.

¿Cómo eran aquellos barcos? Grandes; pesados. Algunos habían sido construidos en los astilleros filipinos de Bagatao, otros en el arsenal mejicano de Autlán. Eran enormes almacenes ambulantes de entre quinientas y mil quinientas toneladas, y a veces incluso navegaron dos barcos en el mismo viaje. Lo que llevaban a bordo era un auténtico tesoro. Consta que el valor de las mercancías llegó a superar los dos millones y medio de pesos en un solo viaje. Para hacernos una idea, tomemos como referencia que el conjunto total de importaciones de oro y plata americanas en todo un año estaba entre los 20 y 30 millones de pesos. O sea que un solo viaje del Galeón valía el diez por ciento de todas las importaciones de metales preciosos en un año. Como su misión era vital, no se escatimaban medios para su defensa: un general al frente, a veces el propio gobernador, y una dotación de soldados. También viajaban pasajeros civiles. Se calcula que a bordo había unas doscientas cincuenta personas. El viaje no era ninguna minucia: entre cuatro y cinco meses, a veces más, saliendo en julio —cuando los vientos eran propicios— y llegando en otoño. Una verdadera aventura.

Un mercado intercontinental

La Nao de la China tenía siempre el mismo destino: Acapulco, el principal puerto en el Pacífico de la Nueva España, hoy México. Allí se desembarcaba la carga y el galeón volvía a las Filipinas. El viaje de vuelta se beneficiaba de los vientos y las corrientes marinas: cincuenta o sesenta días bastaban para cubrir 2.200 leguas desde Acapulco hasta Cavite y Manila. Y no volvía de vacío, sino que transportaba en su panza el material más preciado en Asia: la plata, que allí era más valiosa que el oro. Gracias a la plata mejicana, los españoles podían adquirir las mercancías de Asia a un precio muy ventajoso. Tan ventajoso que el margen de beneficio final era de cerca del trescientos por ciento. Un negocio extraordinario.

(sigue)
24 manuelp, día 19 de Septiembre de 2009 a las 12:36
# 20 LaPiedra

La guerra de la triple alianza constituyó un autentico holocausto para Paragüay y casi el exterminio fisico.

http://es.wikipedia.org/wiki/Guerra_de_la_Triple_A...

Aqui una cancion en recuerdo del ultimo combate de la guerra, el de cerro Corá.

http://www.youtube.com/watch?v=EAfo25iKqa0
25 Sherme, día 19 de Septiembre de 2009 a las 12:39
(y 2)

¿Y qué pasaba con las mercancías de la Nao de la China, una vez desembarcadas en Acapulco? Parte se vendía ahí. Otra parte —la mayor— cruzaba México por tierra, a lomos de mula, hasta llegar a un puerto atlántico, el de Veracruz. Allí las riquezas del Galeón de Manila se unían a los metales y piedras preciosas extraídas de América, y todo embarcaba con destino a los puertos españoles de Cádiz y Sevilla, gran centro del comercio de Indias.

En Acapulco, la llegada del Galeón era una fiesta. En torno a la Nao creció una feria de artículos exóticos reglamentada desde 1579 y que duraba todo un mes. Es indescriptible la emoción que se adueñaba de las gentes de Nueva España ante todas aquellas fantásticas mercancías. La recomponemos a partir de testimonios de la época:
¡Ha llegado el galeón de Manila! ¡Ricas sederías de China, colchas, chales, tapices y mantones! Marfiles de la India, abanicos labrados. Porcelanas finísimas. Tesoros de nácar. Maderas laqueadas del Japón. Especies de Indonesia: la pimienta, la nuez moscada; el clavo de las Molucas y sándalo de Timor. Y la canela de Ceilán, y el benjuí de Siam; jengibre de Malabar, alcanfor de Borneo. Vienen ánforas de Martabán traídas desde Birmania, y algodones de la India, y ricas alfombras persas. ¡Telas de terciopelo, rasos, tafetanes; oro en filigrana, maderas labradas, espadas japonesas, ámbar...! ¡Ha llegado el Galeón de Manila, la Nao de la China...!

Como suele ocurrir en estas cosas del comercio, la ruta Manila-Acapulco pronto contó con emuladores: la riquísima y exquisita sociedad limeña, deseosa de participar en aquel festival de artículos de lujo, trató de organizar su propio sistema de naves tanto hacia Filipinas —cosa que no consiguió—como hacia México. El intercambio comercial entre los españoles de Perú y los de México se hizo intensísimo: tres millones de pesos anuales a finales del siglo XVI, cinco millones anuales a principios del XVII. El problema era que este tráfico americano podía dejar la carga del Galeón literalmente vacía antes de llegar al puerto de Veracruz, de manera que a Sevilla sólo llegarían los restos.

Los comerciantes sevillanos lograron que la Corona pusiera un tope al tráfico entre los virreinatos americanos. Ese tope, más o menos, se respetó. Pero las rutas marítimas abiertas entre Perú y México asistieron entonces a un nuevo tráfico comercial: cacao, brea, mulas, vainilla, zarzaparrilla, añil... todo eso se intercambiaba entre los dos virreinatos, desde el norte de Chile hasta Honduras, al calor del tráfico abierto por las Naos de la China.

Tan pocos contra tantos

Ya puede imaginarse que tales riquezas despertaron la codicia de los piratas. Las aguas del Pacífico, aunque peligrosas para la navegación —tanto por los temporales como por las calmas—, eran seguras desde ese punto de vista: pocos se atrevían a cruzarlas. Sin embargo, las áreas más cercanas al archipiélago filipino hervían de piratas chinos, japoneses, malayos... Y pronto se llenaron también de piratas holandeses e ingleses. La piratería no hizo mucho daño al Galeón de Manila: en doscientos cincuenta años, sólo cuatro barcos cayeron en manos de los ladrones del mar. Mucho más peligrosa fue la ambición holandesa por arrancar a España y a Portugal sus bases comerciales en los puertos del Pacífico.

Los holandeses mandaron auténticas flotas para tratar de echar a los ibéricos a viva fuerza. Lo intentaron en un punto neurálgico de todo aquel tráfico comercial, Macao, en 1622, cuando España y Portugal estaban bajo la misma Corona y, por tanto, compartían dominios en aquellos lugares.

Una flota holandesa de tres barcos y 1.300 hombres intentó apoderarse de Macao, defendida por una guarnición portuguesa de unos trescientos hombres reforzados por dos compañías españolas. Pese a su superioridad, los holandeses tuvieron que retirarse. Un cronista nos dejó el siguiente testimonio:

Se aprestó el invasor holandés al desembarco. Pero aquellos portugueses, y unos cuantos españoles que estuvieron junto a ellos, obraron maravillas aquel día. La artillería, servida por los padres jesuitas, frenó en seco el avance holandés. Y acto seguido los defensores, aun siendo muy inferiores en número, salieron de sus defensas, invocando a la Virgen María y a Santiago Apóstol rompieron el asedio y se abalanzaron contra los atacantes, obligando a huir a los herejes, que corrieron a refugiarse en sus barcos. Así se salvó Macao aquel 24 de junio de 1622. Y no puede uno sino admirar el decidido espíritu de tan pocos contra tantos.

España mantuvo su bandera en Filipinas hasta 1898. El Galeón habla dejado de circular mucho antes: hacia 1820, cuando México, independiente, cerró el flujo comercial. Pero para entonces ya otros muchos barcos, de otras muchas naciones, surcaban el Pacífico con la seguridad que proporcionaban las nuevas técnicas de navegación. Un océano que abrieron los españoles con sus galeones de vela, trazando la primera ruta comercial de Asia con América.

Así que ahora, cuando miremos un mapa del océano Pacífico, recordemos que fueron ojos españoles los primeros que lo vieron, y manos españolas las primeras que lo navegaron. Es para estar orgulloso, ¿no?
26 mescaler, día 19 de Septiembre de 2009 a las 12:48
#25 ¡Y yo que tenía la falsa creencia de que los polinesios lo habían visto y navegado muchos años antes!

¡Gracias por sacarme del error, Sherme!
27 manuelp, día 19 de Septiembre de 2009 a las 12:51
Sherme

El porvenir de España ha estado siempre ligado al mar, así lo vieron todos los grandes patriotas-por ejemplo el almirante Carrero Blanco-, porque nuestra posicion geoestrategica nos hace depender muchisimo del dominio del Mediterráneo occidental y del Atlantico sur.
Históricamente, las más altas cotas de grandeza las ha alcanzado España cuando ha sido poderosa en el mar, cosa que por lo demás le ha ocurrido a todos los imperios, incluso a los actuales.
Si los enormes gastos que se hicieron en mantener a los Tercios en Flandes y Alemania se hubiesen empleado en una flota poderosa, sucesora de las escuadras catalona-aragonesas de Roger de Lauria y de Lepanto, otro gallo nos hubiera cantado.
28 Sherme, día 19 de Septiembre de 2009 a las 12:54
26# Dáselas a José Javier Esparza, merluzo.

Seguro que te parecerá también "grotesco" el libro, como a los catetos de Los Palacios... si es que Dios los cría y los "progretas" sus juntáis... en los botellones y demás fiestas de guardar... como ya no hay "Noes a la guerra" ni Nunca Mais que llevaros a la neurona...
29 lead, día 19 de Septiembre de 2009 a las 12:55
[Parábola de los talentos. Robert A. Sirico]

DeElea #8

DeElea sigue insistiendo en que no entiendo la parábola de los talentos (que utilicé para ilustrar el espíritu empresarial) ya que no comprendo "el contexto"; cuando acudo a la versión que de la misma parábola da Robert A. Sirico (con un enlace al Instituto Acton), DeElea extiende esa acusación de no entender nada al propio Sirico.

Que un sacerdote católico, como Sirico, no entienda los Evangelios ya es más grave...aunque es más probable que el que no entienda la parábola de marras sea DeElea:

Robert A. Sirico (born 23 June 1951) is an American Roman Catholic priest and founder of the Acton Institute for the Study of Religion and Liberty. [Robert A. Sirico (nacido el 23 Junio 1951) es un sacerdote católico americano y fundador del Instituto Acton para el Estudio de la Religión y la Libertad.]

In an interview with FrontPageMag's Bill Steigerwald, Sirico was asked whether capitalism and Christianity were natural enemies. Sirico responded that,

I don’t think capitalism is a natural enemy of Christianity. Capitalism is really an inadequate word; it only describes one dimension of what is really human freedom and choice in the economic sphere. Choice is morally neutral. It’s the chooser who can be moral or immoral, not the ability to make the choice.[7]


[En una entrevista con Bill Steigerwald, de la Revista Front Page, se le preguntó a Sirico si el capitalismo y el Cristianismo eran enemigos naturales. Sirico respondió que

No creo que el capitalismo sea un enemigo natural del Cristianismo. Capitalismo es realmente una palabra inadecuada; sólo describe una dimensión de lo que es realmente la libertad humana y la elección en la esfera económica. La elección es moralmente neutra. Es el que elige el que puede ser moral o inmoral, no la capacidad de realizar la elección.]

http://en.wikipedia.org/wiki/Robert_Sirico

NOTA. ¿Me volverá a decir DeElea que me deje de propaganda y frases hechas y me centre en los argumentos? Después de traer a múltiples intelectuales católicos a la palestra (pues DeElea, como otros en el blog, se postula muy católico) como Rafael Termes, Michael Novak, Thomas Woods y, esta vez, a Robert Sirico (además de los doctos teólogos y pensadores jesuítas y dominicos de la Escuela de Salamanca), junto con mensajes de elaboración propia (con base en otros pensadores y economistas liberales que también he citado), ya no sé qué tipo de argumentos utilizar que DeElea (y ArrowEco y tigrita y otros) no consideren "mera propaganda de liberaluchos". Supongo que todo lo que el sitio liberalismo.org contiene también será "sólo propaganda...sin argumentos sólidos". Como decía Albert Einstein "es más fácil romper un átomo que un prejuicio".
30 mescaler, día 19 de Septiembre de 2009 a las 12:59
Un insulto gratuito: "merluzo".
31 mescaler, día 19 de Septiembre de 2009 a las 13:00
Perdón: DOS insultos gratuitos:

"merluzo"
"progreta"
32 Sherme, día 19 de Septiembre de 2009 a las 13:00
Es que para cualquier país (o mejor, NACIÓN) el comercio es importantísimo. Como se verá no solo era "el oro", sino el comerciar con sedas, maderas, y demás... "Las especias" eran importantísmas no solo para aderezar, sino para conservar los alimentos. La SAL era tan costosa o más que el oro en muchos sitios y el trato y el comercio era FUNDAMENTAL. También había que descubrir RUTAS y vientos para poder viajar.

Los MAPAS eran de "secreto de Estado" y los cartógrafos podían ser condenados por espías. El "secreto" de una porcelana... los paños... las hilaturas ...

Y los carapapas "indigendistas" estos de ahora... nos reclaman "el oro" que "les saqueamos"... si es que... la IDIOCIA es lo que está "moviendo" el mundo de hoy...
33 manuelp, día 19 de Septiembre de 2009 a las 13:01
jjvr

Estoy viendo "Mision en Moscu" de Michael Curtiz y habla de la CIA en 1936, cuando se fundó en 1947.
Por lo poco que llevo visto, el tal embajador Davies me parece, como mínimo, un "ingenuo" de tomo y lomo, eso si no era otro infiltrado filocomunista en la administracion Roosevelt.
34 Sherme, día 19 de Septiembre de 2009 a las 13:02
30# Es que a lo mejor buceas, como la parienta de Zapo... para estar más tiempo con él que también es un MERLUZO...
35 Sherme, día 19 de Septiembre de 2009 a las 13:03
31# ¿"progreta" también te parece "insulto"?

Estamos hoy "sensible" a lo que veo...

¿Te digo "solemne" a ver si así?
36 kufisto, día 19 de Septiembre de 2009 a las 13:04
BB

buenos días señores
37 Sherme, día 19 de Septiembre de 2009 a las 13:05
33# Por lo visto, o lo fue o era tonto del bote...
38 ArrowEco, día 19 de Septiembre de 2009 a las 13:07
VV

Buenos días nos dé Dios.

Como sigue con el tema de los talentos, aprovecharé para hacerle una pregunta ¿si le pongo aquí la interpretación que el Su Santidad Benedicto XVI hace de la parábola dejará de citar a un mero sacerdote cegado por el soma liberal?
39 Sherme, día 19 de Septiembre de 2009 a las 13:08
¡¡Ya está el audio!! Solo 3 horitas... nostámal... a ver si vamos acelerando... y como buenos liberales atendemos raudamente a "la demanda"...

;-)
40 ArrowEco, día 19 de Septiembre de 2009 a las 13:09
VV

Otra pregunta...¿todo empresario es liberal?
41 ArrowEco, día 19 de Septiembre de 2009 a las 13:11
VV

Otra...¿son todos los asalariados comunistas o socialistas?
42 mescaler, día 19 de Septiembre de 2009 a las 13:12
El silencio de Moa ante el juicio al asesino nazi es realmente estrepitoso. Como el de LD, que apenas mencionó el comienzo.
43 Sherme, día 19 de Septiembre de 2009 a las 13:13
Bueno, a decir verdad, la espera con Pedro Madera no ha estado tampoco muy desesperada... pero son temas más banales... más mundanos... en fins...
44 Sherme, día 19 de Septiembre de 2009 a las 13:14
40#-41# ¿Tienen los TTs un marmolillo por cabeza?
45 Sherme, día 19 de Septiembre de 2009 a las 13:23
Una revolución LIBERAL de AHORA de la que apenas hemos tenido noticias... :

http://findesemana.libertaddigital.com/glucksmann-...

46 Sherme, día 19 de Septiembre de 2009 a las 13:24
45#

Para los españoles, Georgia es una gran desconocida. "Es un país muy pequeño en una zona muy estratégica –nos explica Raphaël–, gobernado por un grupo de jóvenes que está intentado crear una democracia en una zona donde nunca las ha habido, y por eso para mí es importante que la comunidad internacional no les abandone".
47 ArrowEco, día 19 de Septiembre de 2009 a las 13:24
VV

Otra...Aquellos compatriotas que en el sXVI surcaban los oceános abriendo mercados exteriores e impulsando el comercio ¿eran también liberaluchos? ¿De la rama tirolesa o de la grampaniesa?
48 jjvr, día 19 de Septiembre de 2009 a las 13:26
#33 manuelp

Para mí, solo un ingenuo.


#30 #42 mescaler

Merluzo y progreta no valen como insultos hombre.
Tampoco va a tener que pronunciarse el Sr. Moa sobre todo lo que a ti te parezca, digo yo.

#42 mescaler
49 ArrowEco, día 19 de Septiembre de 2009 a las 13:26
VV

Grampianesa, perdón.

#44 No, el marmolillo lo tenemos en otro sitio.
50 mescaler, día 19 de Septiembre de 2009 a las 13:31
#48

Claro que valen. ¿O es que son apelativos cariñosos? "Progre" es el insulto clásico del blog, agravado con el sufijo "-eta" que significa "etarra, asesino, criminal".

Y no se tiene legitimidad para condenar unos asesinatos cuando se ignoran otros.

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