Pío Moa

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España en la historia

8 de Marzo de 2009 - 08:38:35 - Pío Moa

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De entrada, España se nos presenta como un país de Europa tanto en sentido físico (una de sus tres grandes penínsulas del sur) como cultural. Los movimientos políticos, intelectuales, espirituales y artísticos que han configurado lo europeo han moldeado también a España: el imperio romano, el cristianismo, los reinos germánicos, el románico, el gótico, el renacimiento, el barroco, la ilustración, el liberalismo, los movimientos utópicos... Cierto que esos elementos europeos comunes coinciden con una recia diferenciación entre las naciones del continente, y dentro de ellas España es una de las más peculiares, posiblemente por haber sido el único pueblo –con el ruso, en menor grado, y algunos balcánicos– que se ha forjado nacionalmente en una larga pugna con una cultura y religión extraeuropeas. Ese proceso no pasó sin dejar huellas notables de la cultura árabe derrotada, si bien cabría considerarlas escasas para un contacto tan prolongado. Otra decisiva peculiaridad hispana ha sido su expansión ultramarina, mundial, en los siglos XVI-XVIII, un fenómeno que solo Portugal e Inglaterra han compartido en proporción similar. Por otra parte encontramos curiosas afinidades con Polonia e Irlanda como países católicos de frontera. O con la misma Rusia, al otro extremo del continente, por cuanto ambas sufrieron una invasión musulmana, emprendieron su expansión imperial por la misma época y tuvieron una ilustración y un liberalismo débiles si los comparamos con la Europa centrooccidental, así como una impronta comparativamente fuerte de las ideologías utópicas en los siglos XIX-XX. No obstante, las diferencias con Rusia parecen más profundas que las semejanzas. Francia es el país europeo del que ha recibido España mayor influencia desde la Edad media hasta la segunda mitad del siglo XX. Desde entonces el influjo anglosajón viene prevaleciendo, y cada vez más.     

Dentro de Europa percibimos enseguida tres grandes ámbitos culturales, el germánico, el eslavo y el latino, y en ellos también hegemonías de las distintas iglesias cristianas: protestantes en los países germánicos (excepto Austria y la mitad de Alemania); ortodoxa griega en los eslavos (menos algunas católicas, como Polonia o Croacia); católica en los latinos (salvo la ortodoxa Rumania). España se inserta en un ámbito latino bien definido, con Portugal, Francia, Italia y Rumania. Las afinidades idiomáticas del español con el italiano y el portugués son muy fuertes, haciendo fácil el aprendizaje mutuo; bastante menos con el francés o el rumano. Unos 850 millones de personas en todo el mundo hablan hoy lenguas derivadas del latín: uno de cada ocho habitantes del planeta, herencia directa de Roma. Cerca de la mitad de ellos corresponden al español, la lengua latina más extendida y la segunda más hablada del mundo occidental. 

España es también una de las pocas naciones europeas –con Portugal, Inglaterra, Rusia y Francia– que han creado un vasto y duradero espacio cultural propio; en el caso español, sobre todo en América, con enclaves o restos en África, Asia y Oceanía.   

Físicamente, España es el país más extenso de Europa occidental, después de Francia, y el cuarto incluyendo Rusia y Ucrania; y probablemente, el más variado, y uno de los más variados del mundo. En él es posible andar casi mil kilómetros entre montañas, bosques y verdor, desde el cabo de Creus al de Finisterre, o cientos de kilómetros por tierras llanas, poco arboladas y bastante secas, en las dos grandes mesetas centrales; asimismo sus climas y su flora cambian extraordinariamente de norte a sur, desde la verde Galicia a la semidesértica Almería. Sus archipiélagos canario y balear encierran a su vez notable diversidad entre unas islas y otras. 

Aun con su variedad, España es un conjunto geográfico unitario y diferenciado, quizá el más unitario y diferenciado después de las Islas británicas. De hecho, la Península ibérica forma casi una isla, con un istmo comparativamente estrecho y formado por una abrupta cordillera que estorba la comunicación casi tanto como un brazo de mar. Junto con las otras dos grandes penínsulas europeas del Mediterráneo –la itálica y la griega (más bien que los imprecisos Balcanes)–, compone un ámbito geofísico muy diferente de la gran llanura húmeda, cruzada por anchos ríos navegables, que configura la mayor parte del continente desde los Pirineos hasta los Urales: las penínsulas ofrecen tierras más montañosas, de clima más cálido y seco. De las tres mediterráneas, la Ibérica es la mayor, la menos lluviosa y la más claramente definida.

Cabría esperar que, por estas causas, las convulsiones y choques militares, políticos y culturales habrían sido continuos. Y no han faltado, en efecto, pero, sorprendentemente, España ha sido en muchos aspectos uno de los países más estables de Europa. Su mismo nombre, muy antiguo, ha persistido a través de más de dos milenios desde la Antigüedad clásica, caso –junto con los de Italia y grecia– muy raro tanto en Europa como en el norte de África. Los nombres de Francia, Alemania, Inglaterra y los del norte, este y centro de Europa, corresponden a épocas bastante posteriores, y se relacionan con la expansión post tomana de los pueblos germánicos y eslavos. La permanencia del nombre Hispania-España no es un mero azar, encierra una opción político-cultural frente a intensas presiones históricas opuestas: pudo haber sido sustituido por Gotia, como la Galia pasó a ser Francia; o, más decisivamente, por Al Ándalus.

Por otra parte, si los aportes foráneos en estos dos mil años han tenido peso menor desde un punto de vista demográfico, no cabe decir lo mismo de la relevancia política o cultural de varios de ellos, así los romanos o los visigodos; en cuanto a los árabes y berberiscos, estuvieron muy cerca de cambiar radicalmente la historia de la península; y la más reciente invasión napoleónica tuvo también profundos efectos políticos, aunque demográficamente muy escasos.

De todos ellos, no hay duda de que la trascendencia mayor fue la de los romanos. Si observamos la sociedad actual percibimos de inmediato el origen latino de sus rasgos definitorios. El castellano, idioma común español, es un latín transformado, y también lo son los demás idiomas regionales, con la excepción del vascuence, idioma pre indoeuropeo. La impronta latina no se limita al idioma, abarca también el derecho, costumbres, el arte, la urbanización y las comunicaciones creadas entonces, etc. Incluye asimismo, de modo algo más indirecto, la religión, un rasgo clave, históricamente, en la configuración de las sociedades, y todavía en nuestra época. La gran mayoría de la población sigue declarándose católica como a lo largo de más de quince siglos, aun si hoy su índice de práctica es bajo. Esta religión también llegó a la península y se propagó por ella en tiempos de Roma.

El catolicismo no es un fenómeno anecdótico, pues ha desempeñado un papel cultural y político esencial en la historia del país, y muchos que se declaran ateos o incluso anti católicos no dejan de estar impregnados de esa cultura, al modo como numerosos judíos de Israel no son religiosos o se proclaman ateos, pero permanecen culturalmente en el judaísmo. El catolicismo, entre otras mil cosas, se manifiesta en la multitud de iglesias que son los edificios centrales y a menudo los más bellos, de los pueblos: baña, por así decir, a la sociedad, como se muestra en sus monumentos, creencias y expresiones populares, arte y actitudes. Incluso el odio apasionado profesado al catolicismo por un número considerable de españoles, que ha desembocado en tiempos recientes en una de las persecuciones religiosas más sangrientas de la historia, expresa de modo negativo ese hecho histórico. Aunque, obviamente, el catolicismo predominante en la sociedad, la cultura y la historia del país no significa que todos los habitantes lo compartan ni que deban compartirlo para considerarse españoles. 

Por todo ello no hay exageración en decir que, de no ser por Roma, España no habría llegado a existir y la historia de los habitantes de la península habría sido radicalmente distinta. De la fortaleza de esas raíces da idea el proceso llamado Reconquista, tras la completa invasión musulmana de la península, caso excepcional, pues raramente una nación invadida por el Islam ha retornado a su cultura anterior. La Reconquista reintegró la península al ámbito latino y europeo, apartándolo del afroasiático al que durante dos siglos pareció abocada y durante dos más con la balanza indecisa.

Por consiguiente, una historia de España ha de empezar de modo necesario por la latinización. Antes de ella no solo las noticias son comparativamente muy vagas, sino que el territorio estaba poblado por grupos humanos muy diferentes en idioma y cultura, y poco amigos entre sí, aun si compartieran parecida "herencia temperamental".  

Estos rasgos físicos han tenido influencia cierta en la historia de España, dificultando las comunicaciones o la producción agraria por comparación con los países más al norte, aunque al mismo tiempo hicieran la vida más llevadera en otros aspectos, por el clima en general más templado y amable, y sus frutos más variados.

Comparada con las otras dos penínsulas europeas del Mediterráneo, la Ibérica se caracteriza por una posición geoestratégica de especial relevancia, abierta al mismo tiempo al Atlántico y al Mediterráneo, los dos mares de mayor tráfico cultural, comercial y político de la historia –al menos hasta hace muy poco–, y casi tan cerca de África como Grecia de Asia. Esta señalada posición geopolítica ha influido de modo decisivo en los avatares históricos del país. En él han repercutido con fuerza los procesos históricos mediterráneos y atlánticos, haciendo de España al mismo tiempo un puente y una barrera, lugar de afluencia natural, bélica o pacífica, de poblaciones desde el norte, el sur y el este. De hecho la península pudo haber pasado del ámbito cultural europeo al afroasiático en dos ocasiones decisivas, y en buena parte así ocurrió durante varios siglos de la llamada Edad Media. Si ha predominado la cultura europea se debe a una esforzada decisión colectiva, cuyo éxito no estaba en modo alguno predeterminado.

Hispania fue el nombre con que conocieron a la península los romanos, y se supone –sin certidumbre– derivado de una palabra fenicia de significado inseguro, pues los especialistas lo han traducido de modo tan diverso como "Tierra de conejos", "Tierra (o costa) del norte" o "Tierra de los metales". A su vez, los griegos llamaron Iberia a la península, sobre todo a su parte mediterránea, nombre que se conserva asimismo. También se ignora el significado de la palabra, aunque pudiera tener relación con la usada por los naturales para llamar a los ríos (conservada en el río Ebro). Curiosamente, Iberia llamaron también los griegos a una región del istmo caucásico aislada del mar y sin la menor relación aparente con nuestra península. Iberia quedaría como denominación solo geográfica, mientras que Hispania adquiriría andando el tiempo una significación cultural y política de extraordinaria densidad.

Algo similar, aunque en mucha menor medida, ocurre con las fronteras. A lo largo de la Edad Media, España sufrió una inestabilidad crónica y la inseguridad de si terminaría, política y culturalmente, como país oriental-norteafricano o europeo. Pero llegada la Edad moderna, sus fronteras han resultado mucho más firmes que las de casi todo el resto de Europa. En su forma actual proceden de mediados del siglo XVII, con la mutilación de algunas zonas más allá de los Pirineos, pero conserva básicamente las establecidas al final de la Reconquista con la incorporación de las Canarias, a finales del siglo XV, y la reincorporación de Navarra a principios del XVI. La frontera con Portugal también permanece estable en lo esencial desde que el vecino país se separó del reino de Castilla y León a principios del siglo XII y continuó desde entonces independiente, salvo por una breve interrupción de 60 años en los siglos XVI-XVII. Por contraste, las fronteras de Italia, Bélgica, Holanda, etc., datan del siglo XIX, las de Suecia y Noruega de principios del siglo XX, de 1922 las del Reino Unido, de 1945 las de Alemania, Polonia, Hungría o Rumania, e incluso Francia experimentó rectificaciones significativas en el siglo pasado; y aún son más recientes las de naciones creadas o reconstruidas hace pocos decenios, como Chequia, Eslovaquia, Ucrania, Bielorrusia, Croacia, Serbia, etc. La prolongada estabilidad de las fronteras españolas constituye igualmente un caso excepcional en Europa. España no sufrió más que una invasión real en los últimos cinco siglos, mientras que solo en siglo XX muchos otros países del continente han sufrido al menos dos.

Étnicamente, la población española guarda una notable homogeneidad: pueblo mediterráneo con una pequeña aportación céltica y germánica. Al despuntar la historia, los pobladores de la península se distribuían, según la tradición, en "íberos y celtas". Los primeros, de lengua no indoeuropea, se extendían desde el Ródano hasta el sur de Portugal; en el resto de la península, salvo algunas zonas cantábricas y pirenaicas, las lenguas parecen ser indoeuropeas, resultado de la aculturación de una población anterior sometida por tribus celtas, algo que acaso ocurriera también con los íberos. Se trataba de etnias muy fragmentadas en tribus diversas y con frecuencia hostiles entre sí. Es esta población anterior a la llegada de Roma la que sigue configurando hasta el día de hoy la base étnica española, pues las variadas aportaciones externas posteriores no llegaron en ningún caso al 10% de la población local, aunque la matizaran notablemente.

Así vinieron semitas fenicios y cartagineses, griegos, contingentes bastante más significativos de latinos y, con ellos, grupos de judíos, sirios o galos. Otra aportación considerable llegaría de las invasiones germánicas a la caída de Roma; y de la posterior invasión de beréberes y árabes; también llegó un número de eslavos, generalmente en condiciones de esclavitud, sobre todo a Al Ándalus. A lo largo de la Reconquista entraron contingentes de franceses y de otros lugares de Europa, y posteriormente los gitanos. Desde el siglo XVII no se producen más entradas importantes de grupos étnicos distintos hasta finales del siglo XX y principios del actual. Cabe señalar que todos esos grupos humanos se disolvieron cultural y étnicamente en la masa originaria hispánica, con la excepción de los judíos, los gitanos y los moriscos, los cuales siempre permanecieron como comunidades aparte, habiendo sido expulsados en gran parte los judíos y los moriscos, a finales del siglo XV y principios del XVII respectivamente. Hoy el país recibe una nutrida inmigración de Hispanoamérica, el Magreb, Europa oriental y el África negra, y también, en condiciones distintas, de Europa occidental, sin poder predecirse su grado de permanencia e influencia demográfica y cultural.  

Harto mayor relevancia han tenido otros movimientos migratorios internos que han borrado los límites de la época prerromana, uniformizando profundamente la población. Sin duda ocurrió un intenso proceso de mezcla y cambio demogeográfico durante los seis siglos largos de dominio latino, a través del comercio, la milicia y otras interrelaciones facilitadas por la red de calzadas construidas por Roma, disolviéndose con ello la vieja división de íberos y celtas. Durante la Reconquista se produjo una considerable emigración de sur a norte (mozárabes) y otra mucho más prolongada e intensa de norte a sur, con la repoblación de las dos Castillas y Andalucía, Canarias, en menor medida Levante y las Baleares, por gentes de la cornisa cantábrica y subpirenaica, también algunos del norte de los Pirineos. Lo mismo cabe decir de las islas Canarias. Estos movimientos y fusiones continuaron de modo menos espectacular, pero permanente y continuo, durante la Edad Moderna, hasta que a finales de los siglos XIX y durante el XX se producen nuevos y masivos desplazamientos del campo a la ciudad y de unas regiones a otras, que aumentan la homogeneidad predominante heredada del pasado.

El aspecto físico de los españoles es muy similar en todas sus regiones, y entre los antecesores de cualquier persona de cualquier lugar de España encontraremos casi siempre a individuos llegados de los más variados puntos del país. El caso de un "íbero" un "celta" o un "vascón", cuyos antepasados hayan permanecido todos sin mezcla y en la misma región o provincia desde tiempos prerromanos debe de ser excepcional, si acaso existe alguno. Una idea de este proceso, algo tosca pero indicativa, puede dárnosla el hecho de que los apellidos predominantes en todas las provincias españolas, sin excepción, son los mismos: García en primer lugar, seguido de López, Martínez, Rodríguez, González, Fernández, Sánchez, Pérez, etc., en uno u otro orden. Los apellidos terminados en –ez parecen tener, curiosamente, origen visigodo, significando "hijo de": la gran mayoría de esas terminaciones se añade, en efecto, a nombres germánicos. Según otras teorías, el sufijo tendría origen prerromano.

¿Qué relevancia tiene esta homogeneidad étnica hispana? Para autores como Sánchez Albornoz, la tendría muy considerable, ya que habría conformado una "herencia temperamental" o anímica, manifestada en muchas actitudes y comportamientos variables, pero identificables a lo largo de los siglos. No se trata del Volksgeist, del "espíritu popular" –algo se le parece–, pues el historiador rechaza cualquier carácter estático y demasiado permanente de esa herencia. Ciertamente hay un fondo de verdad en el supuesto de Sánchez Albornoz, y basta viajar por cualquier país europeo para percibir sus peculiaridades de estilo o espíritu, a veces muy acusadas, probablemente originadas en su composición étnica y moldeadas por su particular historia. Cabría sostener que los numerosos episodios bélicos y aventureros de la historia de España han forjado un carácter peculiar, y hasta que la gran tradición pictórica española se manifiesta ya de algún modo en las magníficas pinturas de Altamira, etc.; pero, sin negar su posibilidad, se trata de rasgos difíciles de captar con alguna precisión, demasiado vagos y propicios a la especulación imaginativa como para sentar sobre ellos teorías sólidas. Un ejemplo: Sánchez Albornoz y otros han insistido en los rasgos temperamentales comunes entre la población andalusí y la cristiana. Quizá sea así, pero esos rasgos fueron matizándose y cambiando bajo la impronta política y cultural musulmana. De haberse impuesto Al Ándalus, habría hecho de España lo mismo que de las sociedades cristianas y latinizadas o helenizadas del norte de África o de Oriente Próximo: poco más que arqueología. Vale la pena señalar esa esencial continuidad étnica y la intensa mezcla interna a lo largo de veintidós siglos, pero de tal evidencia es difícil extraer conclusiones muy precisas.

Comentarios (92)

« 1 2 »

1 mescaler, día 8 de Marzo de 2009 a las 10:35
Insisto: ¿estos tochos son originales o copiados? Porque si son originales, si son el adelanto de algún nuevo libro, me permito aconsejarte que no sigas por ese camino. Ya existen excelentes manuales de historia antigua y medieval, y tú no aportas nada nuevo.
2 Eczeo, día 8 de Marzo de 2009 a las 11:27
Sobre la peculiaridad temperamental de los españoles, yo creo que se ha exagerado. Estoy de acuerdo en que algo de cierto hay, quizá por el hecho de ser Hispania casi una isla, pero no es para tanto.

Yo sí le animo a que escriba aquí lo que le dé la gana. Y este texto me parece estupendo y muy oportuno. Aunque no todo el mundo está dotado de ese don de la creatividad y magnanimidad que posee mescaler, por supuesto...
3 LeonAnto, día 8 de Marzo de 2009 a las 11:44
Se nota la influencia de Julián Marías, pero no es mala desde luego.
4 ArrowEco, día 8 de Marzo de 2009 a las 11:47
VV

Buenos días nos dé Dios

España nació en Covadonga...

"Bendita la Reina de nuestra montaña,
que tiene por trono la cuna de España
y brilla en la altura más bella que el sol.
Es Madre y es Reina. Venid, peregrinos,
que ante ella se aspiran amores divinos
y en ella está el alma del pueblo español.

Dios te salve, Reina y Madre
del pueblo que hoy te corona
en los cánticos que entona
te da el alma y el corazón
causa de nuestra alegría,
vida y esperanza nuestra,
bendice a la Patria y muestra
que sus hijos tuyos son.

Como la estrella del alba
brilla anunciando la gloria
y es el pórtico la gruta
del templo de nuestra historia.
Ella es el cielo y la fe,
y besa el alma de España
quien llega a besar su pie
Virgen de Covadonga, Virgen gloriosa
flor del cielo que aromas nuestra montaña
tu eres la más amante, la más hermosa,
Reina de los que triunfan, Reina de España.

Nuestros padres sus ojos a Ti volvieron
y una patria en tus ojos adivinaron
con tu nombre en sus labios por Ti lucharon
con tu amor en las almas por ti vencieron."


http://upload.wikimedia.org/wikipedia/commons/f/f0...

5 alterego, día 8 de Marzo de 2009 a las 11:53
#2, Eczeo, tiene razón mescaler, ¿para que escribir libros sobre temas de los que ya sabemos todo? Es que acaso sirven de algo los libros de historia o los de ciencias ¿nos van a enseñar algo nuevo?. ¿Y que opinas de las novelas? ¿aportan algo nuevo?

Poniendo más ejemplos, ¿habeis visto las fotos del Salón del Automóvil de Ginebra? ¿sirve para algo? Ya hay unos coches estupendos, no sirve para nada diseñar otros nuevos.

Y que me dices de los Amenábar, Armendáriz, Almodovar y compañía, ¿para que hacer películas? las que ya hay son excelentes.

¡Que tontería esa de hacer y escribir cosas nuevas
6 ignapas, día 8 de Marzo de 2009 a las 12:05
Yo no sólo apoyo, sino que animo al Sr. Moa a escribir un libro sobre la Historia de España, y a exponer no sólo los hechos sino también su punto de vista.
7 ignapas, día 8 de Marzo de 2009 a las 12:10
#4 ArrowEco

En la famosa cueva de Pelayo, sí señor. Cova Donga.
8 mescaler, día 8 de Marzo de 2009 a las 12:20
#5 Me temo que lo único "nuevo" que puede aportar Moa en este terreno es que la guerra civil la empezaron los moros en la batalla de Guadalete o algo parecido...
9 ignapas, día 8 de Marzo de 2009 a las 12:22
#8 Siempre y cuando no diga que Zapatero descubrió la penicilina, me parecería bien.
10 alterego, día 8 de Marzo de 2009 a las 12:29
#8, mescaler, bueno hombre, hay quien asegura que Franco descubrió América o que el tsunami lo provocó Bush.

Cualquiera puede dar su opinión o plantear nuevas hipótesis y publicarlo (se llama libertad, ¿has oido hablar de ello?) y el que quiera que lo compré y el que no quiera pues que no lo compre.
11 ignapas, día 8 de Marzo de 2009 a las 12:33
El caso es que no está de más escribir sobre la Historia de España o sobre cualquier otra cosa que a uno le epetezca. Ahí están los lectores para decidir si el asunto les interesa o no.
12 mescaler, día 8 de Marzo de 2009 a las 12:39
#11 Touché, ignapas. No hay más que decir.
13 jkl127, día 8 de Marzo de 2009 a las 12:47
Siga así don Pío, enseñando Historia de España a patanes y mescaleros, valga la redundancia. Si es el adelanto de un nuevo libro de "Historia para Ignorantes" sepa que aquí tiene un comprador.
14 lead, día 8 de Marzo de 2009 a las 12:51
[Colonos alemanes en el XVIII]

A mí también me parecen bien estos textos resumidos sobre Historia de España con una visión tradicional de la misma y subrayando lo evidente, frente a ciertos revisionismos localistas impulsados por las élites nacionalistas de alguos territorios españoles.

Los internautas y, especialmente, los internautas jóvenes de esas regiones sometidos a la indoctrinación nacionalista con sus gili-historias, es bueno que dispongan de visiones resumidas de la común Historia de España, como esta de Moa.

En el 4º párrafo por el final indica Moa que desde el siglo XVII no se han producido entradas importantes de grupos étnicos distintos. Creo que la muy conocida colonización de Andalucía del siglo XVIII por centro-europeos impulsada por el ministro de Carlos III Pablo de Olavide merece destacarse, aunque el número de colonos (unos 8.000) no fuera muy grande. Como se dice en el trabajo que enlazo:

A pesar de estos avisos negativos y de la mala fama del bávaro, Olavide se decidió por aceptar los colonos propuestos por Thürriegel, quien recibiría como asentista la cantidad de 326 reales de vellón por cada colono. A la vista del muy lucrativo negocio, otros comisionados aportaron otros colonos hasta alcanzar la cifra señalada por Palacio Atard de 7664, hasta la fecha de cierre de la admisión (1769). Sin duda, en la decisión de Olavide pesaron varios factores entre los que no hay que dejar de citar la necesidad poblacional junto con la posibilidad de puesta en marcha de un experimento de sociedad ideal al estilo ilustrado.

La colonización tuvo dos fases: la originaria de Sierra Morena con centro en la actual La Carolina y la colonización de Andalucía -en terminología de entonces- con centro en La Carlota. Esta segunda zona no estuvo contemplada en el proyecto originario y fue una empresa personal y muy comprometida de Olavide. Asimismo, conviene aludir a una tercera colonización en Prado del Rey (Cádiz), pero llevada a cabo exclusivamente con jornaleros de zonas cercanas que, por supuesto, no plantearon las mismas cuestiones sociolingüísticas.

Cada zona de colonización estaba compuesta por varios pueblos de nueva fundación, de los que, a su vez, dependían varias aldeas:
1. Zona de colonización de Sierra Morena: (La Carolina, Navas de Tolosa, Carboneros, Guarromán, Santa Elena, Aldeaquemada, Arquillos)
2. Zona de colonización de Andalucía (La Carlota, San Sebastián de los Ballesteros, La Luisiana, Fuente Palmera)

La procedencia lingüística de esos colonos es difícil de establecer con exactitud, aunque la mayoría era de lengua alemana, con significativas minorías flamencas, francesas e italianas. Así, por ejemplo, la primera tanda de colonos (Hauben, 1965: 38), estuvo compuesta por 308 alemanes de muy distintos territorios del sudoeste germano, 40 suizos y 721 inmigrantes de Alsacia y Lorena.



DOC] ASPECTOS SOCIOLINGÜÍSTICOS DE LA COLONIZACIÓN ALEMANA EN LOS ...Formato de archivo: Microsoft Word - Versión en HTML
b) Alemania sufrió una emigración muy importante durante el siglo XVIII motivada .... Zona de colonización de Sierra Morena: (La Carolina, Navas de Tolosa, ...
www.uclm.es/profesorado/amanjon/trabajos/trabajos%...


15 sorel, día 8 de Marzo de 2009 a las 13:06
Buenos días caballeros.

Lo primero, felicitar a los atléticos. Menudo "baño" nos dieron ayer. Se merecieron la victoria sin lugar a dudas.

Otro gran ensayo histórico del señor Moa. Los estoy siguiendo con especial atención y me parecen muy interesantes y didácticos.

Por último, señalar La Tercera del diario ABC escrita por el francés Guy Sorman. Artículo en el que se desmitifica la figura del Che. Hasta aquí todo perfecto. Sin embargo, no entiendo la querencia de estos "intelectuales", siempre que pueden, a hacer referencia a cierta "leyenda negra". Extraigo dos perlas: [...] En la España medieval, los caballeros como Don Quijote probablemente recorrerían el campo limpiándolo no de dragones, sino de los pocos musulmanes que quedaban en el país [...]
Hace cinco siglos, el Che probablemente habría sido uno de esos clérigos/soldados que exterminaban a los nativos latinoamericanos en nombre de Dios [...]

http://www.abc.es/20090308/opinion-editorial/verda...

Este intelectual sería un digno candidato a formar parte de un nuevo volumen de Intelectuales de Paul Johnson.
16 ignapas, día 8 de Marzo de 2009 a las 13:10
#15 Sorel

Bueno, al menos espero que el tal Sorman trate en sus escritos con idéntica dureza a Napoleón, cuando se dedicaba a "limpiar España de españoles", o a "Europa de europeos".
17 ArrowEco, día 8 de Marzo de 2009 a las 13:15
VV

¿Quién se atreve a definir "libertad"?
18 alterego, día 8 de Marzo de 2009 a las 13:17
#14 lead, tienes razón, de hecho el nombre de La Carolian viene de ser un poblado de colonización por orden de Carlos III (lo alemanes también colonizaron zonas de Ucrania y Rusia).

En la misma linea, no hay que olvidar que italianos y portugueses también poblaron Canarias.

Pero mi pregunta es: ¿Fueron un número importante y dejaron su influencia o fueron asimilados por el españoles quedando sólo algunos apellidos como testigo "exótico"?
19 ignapas, día 8 de Marzo de 2009 a las 13:19
#17 Según la RAE :

"Facultad natural que tiene el hombre de obrar de una manera o de otra, y de no obrar, por lo que es responsable de sus actos."

"Facultad que se disfruta en las naciones bien gobernadas de hacer y decir cuanto no se oponga a las leyes ni a las buenas costumbres."

De lo que podemos deducir que la libertad debería definirse según la libertad de los demás y la propia responsabilidad. Definición bastante complicada, por cierto. Así que no me atrevo a hacerla.
20 alterego, día 8 de Marzo de 2009 a las 13:23
#19, ignapas, yo lo resimiría así: Facultad de una persona a hacer, o no hacer, lo que quiera, asumiendo la responsabilidad que ello conlleva.
21 ArrowEco, día 8 de Marzo de 2009 a las 13:23
VV

"Facultad natural que tiene el hombre de obrar de una manera o de otra, y de no obrar, por lo que es responsable de sus actos."

Un recluso que en la "intimidad" de su celda decide voluntariamente quedarse en el catre en vez de acercarse al retrete...¿es libre?
22 alterego, día 8 de Marzo de 2009 a las 13:24
#20, para un anarquista la libertad es "Hacer lo que quieras mientras no molestes a tu vecino"
23 ArrowEco, día 8 de Marzo de 2009 a las 13:26
VV

Sí, es libre de quedarse acostado en el catre, de levantarse, o de sentarse en el retrete. Es libre de comer o no comer cuando le sirvan la comida. ¿También de respirar o no hacerlo?
24 ignapas, día 8 de Marzo de 2009 a las 13:26
#21 ArrowEco

Creo que la definición se refiere a todos los aspectos de la vida en su conjunto. Evidentemente, el preso goza de una libertad muy reducida : Puede decidir quedarse en el catre, pero no puede decidir salir o no a la calle. Hablaríamos entonces de mayores o menores grados de libertad.
25 alterego, día 8 de Marzo de 2009 a las 13:27
#21, ArrowEco, la libertad puede verse influida por las circunstancias, algunas fisiológicas (como la que planteas) o por la limitación que conlleva el asumir la responsabilidad de hechos (de acuerdo a leyes más o menos justas).
26 lead, día 8 de Marzo de 2009 a las 13:28
[Colonos alemanes siglo XVIII]

Alterego #18

Por lo que he leído, Olavide pretendió desde un principio la integración plena de los colonos en la sociedad española. Hubo algunas resistencias, especialmente interpretadas por sacerdores alemanes que pretendían que los colonos mantuviera su lengua alemana. Pero la idea de Olavide prevaleció.
27 ArrowEco, día 8 de Marzo de 2009 a las 13:31
VV

¿Se puede ser "totalmente" libre?
28 ignapas, día 8 de Marzo de 2009 a las 13:32
#27 ArrowEco

Creo que la pregunta es una trampa. No creo que se pueda definir la libertad en términos absolutos, porque en tal caso, hablaríamos de "poder absoluto". ¿Es menos libre el hombre por el hecho de que no pueda volar?
29 ArrowEco, día 8 de Marzo de 2009 a las 13:38
VV

#28

¿Lo sería en mayor proporción si tuviera esa capacidad "extra"?
30 ignapas, día 8 de Marzo de 2009 a las 13:41
#29

Tendría una posibilidad más, es decir, "una cosa más que poder hacer", pero tampoco sería más libre, porque ese mismo hombre, como el otro, también podría estar encarcelado y solo podría volar dentro de su celda.
Pero incluso prisionero, podría sentirse completamente libre. Me parece que la libertad tiene que ver con la "vida interior". ¿Es ahí adonde quieres llegar?
31 alterego, día 8 de Marzo de 2009 a las 13:42
#27, ArrowEco,

Tu planteamiento esconde una pequeña falacia ( ya se por donde vas).

La libertad tiene los límites que impone asumir la responsabilidad, en una sociedad la libertad tiene límites que impone la convivencia, ¿se puede matar a otro? (los samurais del antiguo Japón si podían), ¿se puede dar martillazos en casa a las 4 de la mañana? (si vives en una casa aislada no hay problema) ¿puedes decidir dejar de respirar y suicidarte? depende de los convenios morales y religiosos, para un cristiano no, para un musulman depende, para un budista si por supuesto.
32 lead, día 8 de Marzo de 2009 a las 13:43
[Definición de "Libertad"]

ignapas #19

alterego #20


La definición del DRAE de "libertad política" matiza, en efecto, eso de:

hacer y decir cuanto no se oponga a las leyes

Pero las leyes pueden ser injustas por lo que, aunque el país muchos lo consideren "bien gobernado" (v gr, la Alemania de Hitler o la URSS de Stalin) no podrá decirse que el ciudadano goce de "libertad política".

En términos generales, la matización de alterego en #20 la encuentro correcta:

hacer, o no hacer, lo que quiera, asumiendo la responsabilidad que ello conlleva.

Aun en los regímenes más liberticidas hay ciudadanos que intentan ser libres "asumiendo la responsabilidad que ello conlleva". El resultado suele ser la persecución y la cárcel...o, incluso, la muerte. Pero su ejemplo suele ser semilla de libertad que, tarde o temprano, frctuficará (como se ha visto, por ejemplo, en el caso de la antigua URSS, que cayó impulsada desde dentro...con importantes ayudas desde fuera, como es conocido).
33 ArrowEco, día 8 de Marzo de 2009 a las 13:44
VV

Con el #29 podemos llegar a la conclusión que el hombre es ciertamente "esclavo" de sus limitaciones físicas.
34 alterego, día 8 de Marzo de 2009 a las 13:45
#29, ArrowEco, #30 ignapas, Tener más capacidades o posibilidades no es ser más libre, ser libre es no depender de condicionantes.

¿Es más libre es que tiene tres mansiones, dos yates y seis coches o el que vive en una chabola? A veces el rico es menos libre porque tiene obligaciones (sean del tipo que sea) y el que tiene menos capacidades es más libre porque puede escoger.
35 ignapas, día 8 de Marzo de 2009 a las 13:48
#34 Alterego

En ese sentido, ni uno ni otro son completamente libres, porque siempre hay algo que "no pueden hacer".
Concepto complicado el de la libertad. Como dice Lead, pienso que se es libre cuando se puede elegir y asumir la responsabilidad de lo que se elige.
36 ArrowEco, día 8 de Marzo de 2009 a las 13:49
VV

¿Puede un animal ser libre o la libertad es algo intrínsecamente humano?
37 ignapas, día 8 de Marzo de 2009 a las 13:51
Y en ese sentido, mi estómago me está demandando "gasolina", de lo que debo deducir que no soy completamente libre porque me veo obligado a dejaros cuando no quiero hacerlo. Pero esa falta de libertad va a quedar compensada con el plato de paella que me pienso meter entre pecho y espalda. Esto de la libertad debe ser un sistema de contrapesos.
Hasta luego.
38 ArrowEco, día 8 de Marzo de 2009 a las 13:52
VV

¿Es libre el humano que siente miedo o vacilación ante la reflexión sobre la oportunidad de cada uno de sus actos?
39 ignapas, día 8 de Marzo de 2009 a las 13:53
PD : Creo que un animal no puede decidir "dejar de comer", hará lo que sea por sobrevivir. Un humano sí que puede, pero yo renuncio a ese "derecho natural".
40 ArrowEco, día 8 de Marzo de 2009 a las 14:05
VV

Creo que es hora de que el hombre asuma que no es libre y que nunca lo será. De hecho, en la actualidad se halla en estado de esclavitud. Y no me refiero al dominio ejercido por otros, que también existe, sino la que tiene su origen en su verdadero ser, en su naturaleza.
41 ArrowEco, día 8 de Marzo de 2009 a las 14:17
VV

¿Existe la posiblidad de alcanzar una liberación suprema, absoluta, total del ser humano? ¿Cómo podemos sobreponernos a los instintos primarios que nos acogotan? ¿Qué implicaría olvidarnos de los que en realidad somos y repudiar aquello que el Creador ha querido donarnos? ¿Por qué ir hacia la libertad cuando podemos caminar hacia la verdad?


42 alterego, día 8 de Marzo de 2009 a las 14:28
#40, #41, ArrowEco, el tema se complica al introducir conceptos mefísicos demasiado profundos. Y no se si es correcto confundir libertad con liberación.

¿Es libre un animal? Considero que no, en cuanto a que no tiene, o tiene muy limitada, su capacidad de elegir.

Ser libre exige poder elegir, pero entre las limitaciones que se tienen.

¿Que significa liberación suprema? No lo sé, ¿significa poder hacer lo que se quiera sin asumir responsabilidades? en ese caso no es libertad.
43 alterego, día 8 de Marzo de 2009 a las 14:30
Lead, por lo que dice en #14 el número de colonos fue muy pequeño y no creo que hayan supuesto una influencia importante en España. Me parece más importante las repoblaciones con francos, borgoñones, árabes y, por supuesto, visigoda.
44 ArrowEco, día 8 de Marzo de 2009 a las 14:35
VV

Dicho de otra forma, si asesinar a un nascituro es considerado por muchos como una libertad de elección...¿por qué no romper con las cadenas de la libertad? ¿Qué me dice mi código interno? O lo que es lo mismo ¿cuál es el destino que Dios ha escogido para mí?

Eres una mujer, compórtate como tal, no vayas contra natura. Busca la verdad con más ahínco que la "libertad" y hallarás la felicidad.
45 Retablo, día 8 de Marzo de 2009 a las 14:43
Esto es un comentario rápido sobre lo de ayer: totalmente de acuerdo con Moa. La historia de Europa pudo ser cartaginesa, o pudo ser romana. Y habría sido muy diferente de ser uno o lo otro.

Si Al Gore hubiese sido presidente de los Estados Unidos, en vez de Bush, la historia reciente (y lo que nos queda por ver) habría sido muy diferente.

¿Qué determina la elección? ¿La casualidad? No lo creo yo, pero en fin, supongo quela mayoría de la gente no creerá que en el rumbo de la historia intervienen más cosas de las que vienen en los libros.
46 ArrowEco, día 8 de Marzo de 2009 a las 14:44
VV

alter

¿A caso no es libre una manada de caballos que galopa libre por las montañas y que vive en armonía con su naturaleza?
47 ArrowEco, día 8 de Marzo de 2009 a las 15:01
VV

Por tanto, existe la Ley Natural que ""no es otra cosa que la luz de la inteligencia infundida en nosotros por Dios. Gracias a ella conocemos lo que se debe hacer y lo que se debe evitar. Dios ha donado esta luz y esta ley en la creación" (Veritatis splendor, 12 y 40); y es consecuencia directa de la existencia de la naturaleza humana.



48 ArrowEco, día 8 de Marzo de 2009 a las 15:19
VV

La vida es un derecho primario, fundamental, consagrado en la Constitución Española...para los que han nacido. ¿Y los que vienen de camino? ¿Por qué no están ellos protegidos por la CE? ¿Por qué no? ¿Por qué no ampliar ese derecho a los nascituros? ¿Acaso no tienen derecho a la vida y a que sea protegido todo el proceso hasta su culminación?
49 alterego, día 8 de Marzo de 2009 a las 15:45
#46, ArrowEco, no considero que los caballos sean libres porque no son conscientes de ello, no pueden elegir sólo actuan por instinto. No son libres de galopar por las montañas, están obligados a ello.
50 alterego, día 8 de Marzo de 2009 a las 15:49
#48, ArrowEco, El aborto es, en mi opinión, otra falacia las mujeres son libres de hacer lo que quieran, claro, pero no de matar a otra persona. La pregunta es ¿es el feto una persona? ¿desde cuando? yo tengo claro que sí, y desde el primer momento, las evidencias científicas (un ejemplo es la serie de documentales de National Geographic, una pandilla de "fachas" como todo el mundo sabe).

Supongo que como ha pasado con la esclavitud, hoy muchos lo defiendesn y en el futuro nadie lo comprenderá.

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