¿Equivalencia entre homosexualidad y heterosexualidad?
19 de Julio de 2010 - 08:42:37 - Pío Moa
La palabra "normal" puede considerarse en varios sentidos, bien como lo más habitual socialmente o como lo que corresponde a una determinada función o actividad. Una conducta puede ser normal en el sentido de muy extendida o bien en el sentido de corresponder racionalmente a un fin determinado. Así, en el segundo sentido, nos parece anormal arar con un turismo o comer sopa con tenedor.
La heterosexualidad es la forma de sexualidad más normal en el sentido de la más extendida. Ello, en principio, no tiene connotación normativa: puede haber, a menudo hay, conductas minoritarias preferibles en muchos sentidos a las medias o más habituales. Consideremos ahora la tesis de que la homosexualidades perfectamente equiparable a la sexualidad que solemos considerar normal (algo muy distinto de decir que los homosexuales tienen derechos como ciudadanos). Se trataría, así,de una mera preferencia personal sin mayor efecto, como la de quienes en fútbol prefieren al Real Madrid o al Barça: todas las formas sexuales serían equivalentes, y a cada cual sus gustos. Antes no era así. Se consideraba una forma de sexualidad como correcta en principio, y las demás como desviaciones. Hoy, en cambio, se afirma que todas las formas, en particular la homosexual, deben considerarse de igual valor. No solo se afirma, es decir, lo afirman muchos, sino que se ejerce una presión tremenda desde los medios y el poder para imponer ese punto de vista.
Ahora bien, ¿son realmente equivalentes? Aquí no se trata, como en el fútbol, de que la única diferencia resida en que unos lo jueguen mejor y otros peor. La heterosexualidad se da entre individuos de distinto sexo –¡la naturaleza, llamémosla así, ha creado hombres y mujeres, no sabemos por qué, y hasta las relaciones homosexuales suelen reproducir, en parodia, los papeles masculino y femenino! La sexualidad sigue siendo un gran misterio–. Y no se limita al placer del acto, pues tiende a formar la base no solo de la reproducción humana, sino también de la familia, con sus connotaciones de fidelidad, afectividad más o menos profunda y larga duración en principio, incluso duración por vida, si las cosas marchan bien. Teniendo esto en cuenta, la heterosexualidad es la sexualidad normal, no solo en el sentido de que sea la más corriente, sino la más adecuada a la división en dos sexos y a la reproducción.
Si descartamos los datos de división en sexos, familia y reproducción como elementos constitutivos de la sexualidad, y reducimos esta al placer, parece posible una igualación valorativa entre hetero y homosexualidad, pero tampoco ocurre así. La separación radical entre la sexualidad y la familia es una característica esencial y distintiva de la forma homosexual, no de la otra, y al hacer de ella el criterio valorativo, la sexualidad que tendemos a considerar normal se convertiría, precisamente, en anormal y poco adecuada; la sexualidad quedaría reducida a una diversión placentera, sin más alcance ni proyección, con lo que la reproducción y la familia serían simples consecuencias ocasionales e irrelevantes, incluso indeseables, como cargas que limitan o eliminan la libertad del individuo. En dos palabras, si la relación intersexual, la reproducción y la familia entran como componentes fundamentales de la sexualidad, entonces la normal es la heterosexual. Si se descartan tales componentes, entonces la homosexualidad se convierte en lo normal, no en el sentido de más extendida, sino de más adecuada.
Y tal es, precisamente, la idea que intenta imponerse hoy. Cualquier forma individual de "desahogarse" (la prostitución, la pederastia, el bestialismo, el sadismo, el masoquismo, el autoerotismo, etc.) sería tan buena –en realidad mejor– como la que venía considerándose normal. Serían todas "opciones libres" (menos libre la heterosexual, por su "carga" familiar), sobre cuyo valor solo podría decidir el individuo en función de la satisfacción que encontrase en ellas o simplemente "porque sí" o porque "le sale de los genes".
Esto parece el colmo de la libertad personal y, por supuesto, no puede negarse a nadie su derecho a ejercer la forma de sexualidad que mejor le plazca, siempre que no perjudique a otros; aparte de que ninguna represión ha podido nunca acabar con la homosexualidad, la prostitución, etc. Pero la libertad deja de serlo si no se acompaña de la responsabilidad personal, y en la sexualidad –exceptuando la masturbación, que diría algún pastor de Porriño–, la posibilidad de dañar a otros es muy grande. Incluso en uniones muy pasajeras existe casi siempre un componente afectivo que suele causar problemas emocionales cuando uno de los implicados piensa exclusivamente en su satisfacción individual o cambia de pareja. Existen parejas homosexuales que se parecen a las normales (cuando estas funcionan bien) en cuanto a afecto, fidelidad y entrega mutua. Pero no solo son poco frecuentes, sino que, en definitiva, son así a pesar, más bien que a causa, de la homosexualidad. Entre otras cosas, el grupo homosexual, por su propio carácter y tendencias, tiende mucho más que la mayoría hetero a la promiscuidad, con las enfermedades e inestabilidad emocional derivadas de ella. También se da en esa minoría una mayor proporción de pederastas y, según he oído, aunque no tengo constancia de ello, de suicidas. De ahí que muchos homosexuales intenten cambiar, con o sin éxito.
Juzgar los casos individuales es imposible, porque hay tantos como personas pero, como "ningún hombre es una isla", los actos individuales tienen una repercusión social más o menos amplia. Si pasamos del caso individual al social, una consecuencia inevitable de esa ideología, inculcada hoy a presión, es la devaluación de la familia, el aumento de la promiscuidad también heterosexual, de una concepción puramente egoísta del sexo, con sus efectos sobre la reproducción, aumento del aborto, la droga, juventud "botellonera", etc. Que forman, ya lo he dicho otras veces, fenómenos concomitantes relacionados con las ideologías progres hoy en ascenso: ecologismo (no se olvide su concepción del ser humano como destructor del planeta y de la necesidad de reducir drásticamente la población), feminismo (ideología homosexualista), homosexualismo propiamente dicho, socialismo y otras.
Teniendo esto en cuenta, si bien es imposible analizar la cuestión a partir de casos individuales, podemos en cambio observar con bastante claridad la repercusión social de una ideología. Ocurre como con la violencia doméstica: no podemos calcular su grado de "normalidad" en el sentido de habitualidad, porque no sabemos qué ocurre en la privacidad de las familias, pero a través de sus manifestaciones más extremas e indisimulables, como muertes y lesiones que llevan al hospital, nos hacemos una idea de su amplitud y tendencia. El homosexualismo va mucho más allá del respeto a las personas, homosexuales o no, y está cargado de odio, aunque cree que su odio está justificado y el de los demás debe castigarse. Y tiene consecuencias sociales fácilmente observables. Muy negativas, en mi opinión.
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****Un artículo muy interesante de mi amigo Pepín Calaza: http://www.farodevigo.es/opinion/2010/07/18/polanski-mitterrand-turing-iglesia-catolica-medidas/456908.html.
****La Guardia Civil, forzada a dejar de patrullar en aguas españolas en GibraltarLa esencia de este gobierno es la traición a España. Algo mucho más grave que la oleada de corrupción del felipismo. Algún día esa gente deberá ser juzgada por sus delitos, como lo fueron algunos responsables del felipismo, pero mucho más estrechamente. A no ser que entre tanto hayan conseguido descomponer por completo la democracia española.
****Blog: "Lamento este encontronazo entre dos de los intelectuales más potentes que escriben en LD., y, además, que lo sea por una materia en la que los dos estáis en la misma trinchera defendiendo similares o idénticos postulados. Me deja un sabor amargo, ciertamente". Pues no tiene por qué. Seguimos en la misma trinchera, no considero enemigos a ningunos de mis contradictores, sino lo contrario, y debatir no hace daño más que cuando toma un tinte personalista o se intenta imponer por la mera fuerza un punto de vista, como hacen en general los "historiadores" progres. El debate es signo de vida, y una de las manifestaciones de la atonía intelectual de España es que, habiendo tantos asuntos a debatir, se debata tan poco.
151 1132CPCF, día 20 de Julio de 2010 a las 00:20
11-M
El pasado día once, sólo once personas
Gabriel Moris
Todo lo ocurrido en nuestro país desde aquella inolvidable fecha no parece más que la explotación del éxito de un crimen de lesa humanidad.
Por primera vez en la historia del fútbol profesional español hemos tenido la satisfacción de saborear el máximo galardón. La celebración del éxito de nuestros futbolistas ha sido objeto de todo tipo de informaciones. Quisiera resaltar sobre este gran evento algunas reflexiones que a mi juicio son más importantes que los tópicos en los que todos hemos caído.
Después del partido fue entrevistado el seleccionador nacional. Me resultó chocante, a la vez que gratificante, el destacar ante todo la paz vivida por los seleccionados durante los cincuenta días de concentración. Sin un buen ambiente en la concentración, sin unos buenos perfiles humanos y profesionales de sus componentes y sin una buena dirección técnica, el éxito no habría sido posible. No obstante, todos los acontecimientos posteriores, más o menos espontáneos, más o menos preparados, si no nos ayudan a sacar enseñanzas para nuestra vida personal y colectiva, probablemente queden en el terreno de la anécdota y por tanto resulten inútiles para nuestro futuro.
La fecha del triunfo, día 11, coincidió con el día de nuestra gran derrota, la del 11-M. En Alcalá de Henares y organizado por algunas víctimas del mayor atentado de nuestra historia, apoyadas por un grupo de personas sensibilizadas por el atentado, se ha celebrado por cuadragésimo noveno mes consecutivo un acto en recuerdo y homenaje a las víctimas del terrorismo. En esta ocasión, al estar prevista la instalación de una pantalla gigante en el lugar y hora de la concentración, decidimos cambiar la hora y el contenido de la misma. Ello dio lugar a que muchas de las personas habituales a este acto llegaran después de la hora prevista. Entre víctimas y organizadores fuimos ocho personas y a este grupo se unió un padre con dos hijos de corta edad. En total fuimos once las personas que formamos el conjunto del número "mágico" de ese día. El acto se redujo a realizar una ofrenda floral y a mantener un minuto de silencio. La ofrenda floral fue realizada por los niños a petición de su padre.
Al hilo de los hechos descritos me vienen a la mente algunas reflexiones:
•Los triunfos y las derrotas son fruto del comportamiento humano.
•Sin unos principios que guíen los actos del hombre, creo que los triunfos individuales y colectivos no pueden realizarse.
•Sin esfuerzo, tesón y perseverancia, tampoco se puede alcanzar el éxito de una empresa.
•La explotación del éxito, bien conocida en táctica militar, puede y de hecho se utiliza en la vida real en algunas ocasiones. El éxito de la selección nacional podría utilizarse para afrontar la grave situación por la que atraviesa la España derivada del 11-M. Todo lo ocurrido en nuestro país desde aquella inolvidable fecha no parece más que la explotación del éxito de un crimen de lesa humanidad por parte de los que tienen el deber delegado del pueblo para investigarlo, clarificarlo, prevenirlo y castigarlo.
•La escasa participación en la conmemoración del 11-M, me hace pensar que a veces las cifras no son más que un elemento de la aritmética. La presencia y participación de un padre con sus dos pequeños me llenó el alma de alegría y me hizo recordar, como en Sodoma y Gomorra, que Dios no enviará fuego sobre los que provocaron, olvidan y ocultan el 11-M.
•Igualmente pensé en la idea de suspender totalmente la parafernalia de la Educación para la Ciudadanía. Esta familia me hizo comprender fácilmente, que "con buenos mimbres se fabrican buenos cestos". Solamente hace falta cultivar los buenos mimbres. Seguro que no yerro al afirmar que este padre no cursó la asignatura impuesta por nuestros gobernantes. Si la suspensión fuera una realidad, este coste se podría aplicar en ayudar a los más desfavorecidos.
•Por último, sólo desear que los éxitos que en algunos campos del deporte, la ciencia, la tecnología y las relaciones humanas se prodigan en nuestro país sirvan para cambiar los problemas que encabezan las preocupaciones de los españoles, paro, crisis económica, clase política y terrorismo.
http://www.libertaddigital.com/opinion/gabriel-mor...
158 kufisto, día 20 de Julio de 2010 a las 02:57
EL PETRÓLEO SE ACABA Y NO HAY COMBUSTIBLE DE SUSTITUCIÓN.
EL PETRÓLEO SE ACABA Y NO HAY COMBUSTIBLE DE SUSTITUCIÓN.
EL PETRÓLEO SE ACABA Y NO HAY COMBUSTIBLE DE SUSTITUCIÓN.
...
El petróleo se acaba y no hay...
Mis pulmones se mueren y no hay...
mi hígado se desparrama y no hay...
mi corazón roto quiere parar y no hay...
mi cabeza estrujada quiere dormir y no hay...
noche negra, racista, oscurosísima,
¿no viniste con el sueño, con el descanso?,
¿no lo hay para mí?,
todo pasa, kufisto, todo pasa...
preludio de Tristán,
e Isolda,
e Isolda,
toda la maldita noche,
toda,
estaré escuchándote,
con los ojos cerrados y
la mano en la cabeza,
es un sueño sin partitura,
un erizo sin púas,
es tan "fócil", ¿eh, Sancho?,
pero el petróleo se acaba y...
cuando llegue la mañana,
después de mi cuarto diálogo con,
la taza del water,
quizá cierre los ojos,
para hacer lo que hay que hacer,
dormir.
¿El sueño eterno, kufisto?,
no, el sueño sin sueños,
ya no los hay,
acabaron un viernes,
y trece,
y no fué Jason,
ni sus cuchillos,
quienes reventaron mi corazón,
no hubo necesidá,
sólo hace falta,
querer hacer daño,
querer destrozar algo,
pero, kufis, ya sabes...
EL PETRÓLEO SE ACABA Y NO HAY COMBUSTIBLE DE SUSTITUCIÓN.
No, no lo hay.
164 Son, día 20 de Julio de 2010 a las 15:41
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¿De dónde te viene el cinismo para decir que no estás diciendo que los homosexuales son tan degenerados como los coprófilos, lo necrófilos, etc, al paso que no haces partícipes de esas mismas aberraciones a los heterosexuales? La lógica no es la verdad, puesto que los encadenamientos lógicos solo guardan verdad lógica, en tu caso tautológica, puesto que ya das por supuesto que los homosexuales son degenerados, cuando eso es precisamente lo que hay que demostrar.
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El juicio sobre el cual usted determina la conveniencia de la actividad sexual es la "felicidad individual". Usted llama "aberraciones" a todas esas cosas, pero convenientemente no llama "aberración" a la homosexualidad. Usted sabrá por qué.
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[Y yo le digo que anterior al tabú del incesto había incesto, puesto que eso era lo natural, lo normal y la "inclinación" instintiva. ¿Suprimimos el incesto? Es usted quien demuestra que no es capaz de salir de una interpretación del sexo que no sea la reproductora. Hay otros estímulos culturales que son posteriores al instinto, pero que no por ello son menos válidos, todo lo contrario, por ejemplo, como le decía antes, el incesto, o el tabú (cultural, no "natural") de la antropofagia. Los hombres no solo son animales ni obedecen exclusivamente a su instinto animal, por el contrario reprimen ese instinto o lo desvían. Eso es lo que nos hace hombres, y no el alma insuflada por un supuesto Dios
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Considera que la antropofagia y el incesto son instintos o "inclinaciones naturales" del hombre, (pero al tiempos les llama ¿"tabú"?) y "LO QUE NOS HACE HOMBRES" es que conseguimos "reprimimrlas". Para contestarle adecuadamente, tendría que saber de antemano con qué clase de persona estoy hablando. Si con un sinvergüenza en todo el sentido de la palabra, o con una persona medianamente equilibrada. Así pues, considero que usa el término "tabú" en sentido negativo. Es decir, considera "perniciosos" la antropofagia y el incesto.
Siguiendo la argumentación, un "instinto básico" sería la búsqueda de la "felicidad" (tal y como el propio interfecto reconocía en intervenciones pasadas) y entre ellos está la cópula, como acto físico per sé. El argumento para defender el homosexualismo es inválido, ya que la cópula como acto "instintivo básico" no diferencia entre agujeros. De ahí, podríamos defender que la homosexualidad es, al igual que la antropofagia y el incesto, algo a reprimir, porque en calidad de "instinto básico" es loable meter el pene en cualquier lado y liberarse, pero es evidente que la función biológica y "lo que nos hace hombres" es precisamente refrenar ese impulso y meterlo por el agujero adecuado, el cual no está en el cuerpo de un hijo/a ni el de una persona del mismo sexo.
Pero la argumentación se vuelve en contra del interfecto:
Para los ciudadanos de "mente abierta" y "progresista" resulta que la antropofagia y el incesto son instintos convenientemente "reprimidos y desviados", pero no explican por qué, ni en base a qué "moral" lo son.
No lo entiendo. O bien la "felicidad individual" del individuo es la máxima que rige el comportamiento, o bien el amigo "pedromar" tiene una especie de "conciencia moral" de la cual no nos ha hecho partícipes.
¿No puede el incesto y la antropofagia, al igual que el resto de anormalidades citadas, ser fuente de felicidad (¡felicidad cultural!) en un individuo determinado?
En base a qué moralina de pacotilla deben ser "convenientemente reprimidos".
¡Felices saludos!