Pío Moa

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El PSOE ante la II República

2 de Noviembre de 2009 - 12:28:38 - Pío Moa

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Ya ha sido dicho, pero conviene repetirlo y difundirlo ampliamente:

Empezaré por examinar al PSOE, debido a su importancia determinante en la época. A la llegada de la república solo existe un partido organizado, masivo y disciplinado, y es justamente el PSOE, y ello ocurre debido a su anterior cooperación con la dictadura de Primo de Rivera. Solo otro partido, el Radical de Lerroux, llegaba a aquellas fechas con cierta solera y prestigio de masas. Los demás, republicanos, y Esquerra catalana, se fundaron apresuradamente en unos pocos meses. El PNV se rehízo con bastante rapidez tras haber quedado en muy poca cosa durante la citada dictadura, después de haber amenazado, en vísperas de esta, con emprender la lucha armada. Algo parecido ocurrió a la CNT, que, a pesar de su extrema peligrosidad en tiempos anteriores y de ser sus continuos atentados una de las causas principales del derrumbe de la Restauración, mantuvo durante la dictadura en actividad muy discreta; pero inesperadamente creció con ímpetu al marcharse Primo de Rivera. En cuanto a la derecha, estaba casi desarticulada, aunque pronto tomó cierto impulso Acción Popular, eje de la CEDA que no se fundaría hasta 1933.

En 1930, cuando Niceto Alcalá-Zamora y Miguel Maura, hasta poco antes políticos monárquicos, deciden coordinar un frente general por la república y convocan el Pacto de San Sebastián, en agosto de 1930, el PSOE estaba dividido entre quienes deseaban colaborar con los republicanos y una mayoría que lo rechazaba o se desentendía del asunto. Los dirigentes Largo Caballero y Besteiro tenían un amargo recuerdo de la huelga insurreccional de agosto de 1917, cuando se habían visto desasistidos por sus aliados republicanos, y consideraban que las conjuras de estos eran dignas de un vodevil, por lo cual rehusaban mezclarse en ellas. Pero Indalecio Prieto pensaba de otro modo, y asistió al Pacto de San Sebastián, aunque sin mandato oficial. A partir de ahí, consiguió enredar a Largo Caballero mediante hechos consumados. Besteiro, en cambio, permaneció reticente y con poco respeto hacia los republicanos. El Pacto de San Sebastián acordó llevar a cabo un golpe militar que liquidara el proceso de transición emprendido por Alfonso XIII, e impusiera la república. Al intentarse el golpe, con mala coordinación, en diciembre de 1930, Besteiro, encargado de la huelga general en Madrid, la saboteó, algo que Largo Caballero y Prieto no le perdonarían.

Después, la monarquía entró en una acelerada crisis moral cuyo último episodio sería la entrega del poder a los republicanos después de las elecciones municipales del 12 de abril de 1931, elecciones ganadas muy mayoritariamente por los monárquicos. Entonces el PSOE pareció volverse, a su vez, republicano, Largo Caballero, Prieto y Fernando de los Ríos tendrían cargos ministeriales, y Besteiro presidiría las Cortes. A menudo leemos que la postura del PSOE se volvió entonces moderada y socialdemócrata, pero, como veremos, fue al revés. Solo bajo la dictadura de Primo de Rivera respondieron los socialistas a esos calificativos, mientras que en la república se radicalizarían de modo acelerado, y solo Besteiro y su grupo, cada vez más aislados, seguirían moderados.

Al revés que otros partidos socialistas europeos, el PSOE mantenía con bastante pureza, y también simplicidad, los principios de Marx en torno a la lucha de clases y la desembocadura revolucionaria de esta en un régimen de dictadura del proletariado o en un socialismo algo indefinido pero siempre ajeno a cualquier régimen democrático burgués. No obstante, al llegar la república existen en dicho partido tres orientaciones divergentes. La de Besteiro se volvió favorable a una colaboración estrecha y prolongada con el nuevo régimen, considerando que abría las puertas a una evolución pacífica que, mediante la educación de las masas, llevaría casi por sí sola al socialismo. Prieto, nada teórico, voluble y muy personalista, se inclinaba asimismo por la colaboración, ante todo para mantenerse en el poder, sin poner plazos ni objetivos generales más allá del desmantelamiento de la derecha y de las tradiciones. En esto seguía a Azaña, hacia quien sentía más amistad que la recíproca. Largo Caballero, si hemos de creer sus declaraciones posteriores, consideró desde el primer momento que la república burguesa solo podía ser utilizada durante un tiempo no muy largo, para desengañar a las masas de las "ilusiones democráticas" y crear condiciones propicias para pasar al socialismo, concebido como poder absoluto del PSOE. Dentro de las filas socialistas, educadas en un marxismo simple, pero efectivo, predominaba la orientación de Largo. El 1 de julio de 1931 el órgano oficial del partido, El socialista, exponía la doctrina: "Ante todo somos marxistas. Nuestros enemigos son todos los partidos burgueses. Sin embargo, por ineficaz, no por otro motivo, renunciamos a la pretensión de imponer nuestra política violentamente y sin dilaciones". No especificaba cuándo empezaría a ser eficaz dicha pretensión, pero los sucesos la harían madurar pronto. Un dirigente, Wenceslao Carrillo, lo expuso a su vez: "Nos interesa afianzar la República para seguir hacia la instauración de la República social". La opinión común en el partido era la marxista: la república burguesa tenía un valor meramente instrumental.

Por lo demás, la república no acababa de afianzarse. Los desórdenes crecían, también el hambre y los encontronazos entre las propias izquierdas, lo cual abonaba la impresión de muchos socialistas de que se acercaba con rapidez la ocasión de liquidar la etapa de colaboración con los burgueses de izquierda, es decir, con el gobierno de Azaña. En octubre de 1932, en el XIII Congreso del partido, la impaciencia se expresó con claridad: "El ciclo revolucionario que ha significado plenamente la colaboración socialista va rápidamente hacia su terminación. Se aproxima y se desea, sin plazo fijo pero sin otros aplazamientos que los que exija la vida del régimen, el momento de terminar la colaboración ministerial. Estabilizada la República, el Partido Socialista (...) encaminará sus esfuerzos a la conquista plena del Poder para realizar el socialismo". La república no estaba en modo alguno estabilizada, pero precisamente su inestabilidad favorecería la radicalización del partido. La tesis expuesta en el congreso alarmó a Prieto, y en aquellos días también a Largo, pues les parecían precipitadas. Prieto calificó de "verdadera locura" y "suicidio" el intento de tomar inmediatamente el poder. Aunque su postura ganó, una minoría considerable exigió que el PSOE saliera cuanto antes del gobierno.

Los socialistas se sentían presionados, además, por la actitud anarquista, que les acusaba de colaborar con un régimen capitalista y explotador, y temían estar perdiendo apoyo de masas. No debe olvidarse que una de las razones de su anterior colaboración con Primo de Rivera había sido la de aprovechar la benevolencia del dictador para sustituir la influencia de los sindicatos anarquistas por la de la UG T (oficialmente colaboró la UGT, no el PSOE, pero a efectos prácticos era exactamente igual). En enero de 1933 se presentó al PSOE una situación difícil, por la matanza de campesinos anarquistas en Casas Viejas. De la matanza fue responsabilizado el gobierno de Azaña y, por tanto, los socialistas, que formaban parte del mismo. El desconcierto ayudó a extremar las posturas cuando en abril, las candidaturas de derecha ganaban unos comicios municipales parciales. Un supuesto, casi un dogma de la izquierda, era que las derechas solo representaban a una ínfima minoría de explotadores, clérigos y militares, y por tanto no podían ganar las elecciones; pero ocurría lo contrario, y la sensación popular de que las izquierdas en el poder lo estaban haciendo muy mal sería percibida con creciente preocupación a lo largo de ese año.

El descrédito de la coalición gubernamental republicano-socialista fue agravándose a lo largo de 1933, y dentro del PSOE cundió la impresión de que la república burguesa ya había dado de sí todo lo que podía en el papel que le adjudicaban como régimen cuya misión histórica sería crear condiciones para el socialismo. Esta orientación se manifestó con plena fuerza en el verano de ese año, cuando aún duraba la conjunción republicano-socialista en el poder. Largo Caballero habló el 26 de julio, en un mitin en el cine Pardiñas, de "la guerra civil que se está iniciando en España" y acusó a sus colegas ministros republicanos de abrir el camino al fascismo. El diario El socialista decía el 5 de agosto: "Los conceptos de democracia y libertad sobre los cuales descansa el llamado orden capitalista son unas perfectas mentiras". Once días después afirmaba que el PSOE era "más genuinamente marxista y revolucionario que los bolcheviques". La supuesta amenaza fascista se convirtió en eje de su propaganda.

La radicalización se expresó sin tapujos a mediados de agosto en la Escuela de verano socialista de Torrelodones, donde se formaban expertos políticos entre los jóvenes. Besteiro intervino para desechar tanto el pretendido peligro de fascismo en España como la "dictadura del proletariado", que calificó de "vana ilusión" y de "locura colectiva". Prieto, que habló al día siguiente, halagó demagógicamente a los extremistas sugiriendo que la república debía haberse impuesto mediante "un cortejo sangriento" para afianzarse desde el principio, pero que, no habiendo sido así, no se podía pensar en una revolución inmediata, aunque todo llegaría. Estos discursos no gustaron a los oyentes, que hicieron ir a Largo Caballero para que aclarase la política a seguir. Largo, que ya empezaba a ser llamado "el Lenin español", condenó la democracia burguesa y reivindicó la dictadura del proletariado, llamó a emplear métodos legales e ilegales y defendió la política interior soviética –que ya había causado montañas de muertos, como era bastante bien conocido—y afirmó: "Las circunstancias nos van conduciendo a una situación muy parecida a la que se encontraron los bolcheviques".

El debate, órgano oficioso de la CEDA, denunció: "¡Está en el poder un partido comunista!", a lo que el órgano del PSOE replicó con sarcasmo: "Sin duda nos tenían por socialdemócratas inofensivos, cargados de prejuicios seudodemocráticos".

Todo esto era una evolución natural a partir de las premisas ideológicas del partido, y ocurría, téngase en cuenta, cuando el PSOE todavía estaba en el gobierno. Dentro de la estrategia revolucionaria se contemplaban periodos de retroceso y tranquilidad, como había ocurrido bajo Primo de Rivera, y otros en que las circunstancias ofrecían oportunidades para avanzar resueltamente hacia la dictadura del proletariado, es decir, del partido. Tales circunstancias las estaba proporcionando la evolución de la república, según el análisis que hacían la mayoría de los dirigentes, y en particular Araquistáin, el analista y teórico del PSOE, que llevaba la voz cantante en estas cuestiones.

Aquí debe hacerse una observación importante: numerosos historiadores han concedido un peso importante, incluso decisivo en este proceso, a la alarma por sucesos exteriores como el triunfo de Hitler a principios de 1933 o, al año siguiente, el fracaso y la represión de un levantamiento socialista en Austria. Como lamentaba el dirigente socialista Vidarte, en el partido había poca preocupación y poco conocimiento sobre las cuestiones internacionales, y tales hechos fueron simplemente explotados por la propaganda con el doble fin de enardecer a las masas, y de paso paralizar a la derecha, poniéndola a la defensiva con acusaciones de fascismo. En España la única derecha que se oponía a la república era la muy minoritaria monárquica y, desde finales de 1933, el grupo casi insignificante de la Falange, más afín al fascismo. Pero el PSOE insistía en que el verdadero peligro venía de la CEDA, ciertamente mucho más poderosa, pero muy moderada en la acción, si bien a veces algo menos en las palabras. En su escalada de acusaciones, el PSOE llegó a tildar de fascistas a los propios republicanos de izquierda. El mismo valor nulo tenía la denuncia a Gil-Robles por no declararse republicano, a lo que no tenía ninguna obligación democrática, y menos siendo los denunciantes los socialistas.

Los dirigentes del partido eran perfectamente conscientes de la falsedad de sus acusaciones. Largo Caballero declaró en junio de 1933 ante una delegación de representantes hispanoamericanos ante la Organización Internacional del Trabajo: "En España, afortunadamente no hay peligro de que se produzca ese nacionalismo exasperado (...) No hay un ejército desmovilizado (...) No hay millones de parados que oscilen entre la revolución socialista y el ultranacionalismo (...) No hay nacionalismo expansivo ni militarismo (...) No hay líderes". Ya en abril de 1934, cuando las acusaciones de fascismo llegaban a la histeria, Araquistáin exponía el mismo análisis que Largo, en un artículo para la revista useña Foreign Affairs: Al revés que en Alemania o Italia, señalaba, "en España no hay un ejército desmovilizado (...) No hay cientos de miles de universitarios sin futuro, no hay millones de parados. No hay un Mussolini, ni siquiera un Hitler; no hay ambiciones imperialistas ni sentimientos revanchistas (...) ¿A partir de qué ingredientes podría obtenerse el fascismo? No puedo imaginar la receta".

Naturalmente, estas conclusiones podían exponerlas en el extranjero, pero dentro del país predicaban justamente lo contrario. Ellos sabían muy bien que la situación de España tenía muy poco que ver con la de Alemania o la de Austria, pero sus incesantes acusaciones a la derecha constituían un arma inapreciable para crear un ambiente revolucionario, esto es, de guerra civil.

El 2 de octubre de 1933, Prieto anunciaba en las Cortes que "la colaboración del Partido Socialista con gobiernos republicanos, cualesquiera que sean sus características, su matiz y su tendencia, ha concluido definitivamente", decisión que calificó de "indestructible e inviolable". Y cuando las izquierdas perdieron desastrosamente las elecciones de noviembre de ese año, a causa de sus desaciertos y demagogias anteriores, el proceso revolucionario del PSOE cobró el máximo empuje, los llamamientos a la guerra civil menudearon, y Besteiro y los suyos fueron desalojados de los puestos de influencia en medio de una virulenta lucha interna, mientras se creaba un comité insurreccional secreto. Prieto, demagogo habilidoso y sin principios, apoyó en primera línea esta radicalización, contribuyó de modo efectivo a neutralizar a Besteiro y tomó parte activa en la preparación de la guerra civil que estallaría en octubre de 1934.

Sería extenderse demasiado mencionar aquí la gran masa de declaraciones, medidas secretas y abiertas, etc., que por entonces realizó el PSOE. Las he citado más extensamente, y aun así resumiendo, en el libro Los orígenes de la guerra civil. Lo que me importa destacar es que, en contra de lo pretendido por algunos historiadores, como Paul Preston o Santos Juliá, no se trató en modo alguno de palabras sin intención ni de medidas puramente formularias y sin ganas, sino de un proceso deliberado y concienzudo de marcha a la guerra civil, nacido de unas premisas ideológicas y del análisis de la situación concreta republicana.

La verdadera causa de la decisión revolucionaria del PSOE la expuso con claridad el líder revolucionario Amaro del Rosal en discusión con besteiristas: "Pregunto si por encima de nuestra voluntad hay una situación objetivamente revolucionaria (...) Existe un espíritu revolucionario; existe un Ejército completamente desquiciado, hay una pequeña burguesía con incapacidad de gobierno (...) en descomposición. Tenemos un Gobierno que (...) es el de menor capacidad, el de menor fuerza moral, el de menor resistencia (...) Ahora todo está propicio". Esa era la razón: estaban convencidos de que por entonces todo estaba propicio para hacerse con el poder absoluto.

Debe añadirse que si en octubre de 1934 no cayó por tierra definitivamente la república, se debió a la actitud moderada y legalista de la derecha, incluyendo a Franco. El fracaso de la insurrección fue la oportunidad para que el PSOE rectificase y se impusiera la línea de Besteiro. Como sabemos, no fue así, por causas que he examinado en otra ocasión. Por lo tanto, y pese a la moderación política de los vencedores, el régimen quedó malherido, y cuando se formó el Frente Popular y este llegó al poder en febrero de 1936, en unas elecciones anómalas, la legalidad republicana fue sistemáticamente demolida, ocasionando la guerra civil o, más propiamente, la reanudación de la guerra civil emprendida por la izquierda en octubre del 34.

Comentarios (153)

« 1 2 3 4 »

1 Oswald, día 2 de Noviembre de 2009 a las 12:52
¡Poooooole!
Tengo la sensación, y ustedes me corregirán, que este tema del PSOE y la II República ya lo ha tratado don Pío en alguna otra ocasión...; )
2 mescaler, día 2 de Noviembre de 2009 a las 12:59
Ya ha sido dicho, pero conviene repetirlo y difundirlo ampliamente

Firmado: Joseph Goebbels
3 jjvr, día 2 de Noviembre de 2009 a las 13:04
No hay que creer que los únicos destinatarios de los comentarios del Sr. Moa son los que ya se conocen la historia del PSOE. Además, en la prensa "progresista" no se cansan de repetir las mismas mentiras, y hacen falta antídotos para los "no iniciados".

Un saludo
4 jjvr, día 2 de Noviembre de 2009 a las 13:07
#2 A pesar del firmante, no es un mal consejo.
5 Perieimi, día 2 de Noviembre de 2009 a las 14:16
I/II

Los nazis alentaron a Franco
El Magazine (Lavanguardia.es, Reportajes/Historia) ha localizado documentos excepcionales conservados en archivos de Amsterdam y de Estados Unidos que relatan maniobras de los nazis en España para alentar y organizar el golpe de Estado militar de 1936 contra la República. Texto de Eduardo Martín de Pozuelo y Jordi Finestres.

21/12/2008

Hitler ofreció a Franco toda la ayuda necesaria durante la guerra civil española, pero antes promovió el golpe de Estado contra el gobierno republicano que desembocó en el fratricidio bélico. El hallazgo de documentos desconocidos relativos a las actividades clandestinas del partido nazi en España anteriores a julio de 1936 ofrece una nueva visión del levantamiento militar. Los movimientos conspiradores de los representantes en suelo español del Nationalsozialistische Deutsche Arbeiterpartei (NSDAP), es decir, de los nazis enviados a nuestro país y principalmente de su misterioso y discretísimo jefe en España, Hans Hellermann, demuestran que Berlín estuvo detrás del golpe de Estado contra la II República, un régimen que la Alemania que empezaba a construir el puzzle del III Reich necesitaba destruir. Hitler precisaba una España pronazi y profascista, y las pruebas indican que desde fechas tan tempranas como 1930 se esforzó para que así fuera.

Hans Hellermann, el hombre que canalizaría el impulso nazi a favor del alzamiento, fue un personaje tan oscuro como escurridizo ya que siempre actuó por orden directa de Heinrich Himmler, jefe supremo de la policía alemana, y por lo tanto de Adolf Hitler y a espaldas de la embajada y de los consulados oficiales alemanes. Su biografía y su trayectoria salen a la luz después de la búsqueda y el hallazgo de su Berfonalfragebogen o ficha personal en los archivos nazis de Alemania. Además, un informe confidencial elaborado por los servicios secretos estadounidenses el 29 de diciembre de 1945 con el fin de evaluar la participación de este oscuro ejecutor del III Reich completa el dibujo del hombre que, sin delatarse, extendió el nazismo en España. El Magazine ha localizado estos y otros documentos excepcionales perdidos entre los miles de papeles perfectamente conservados en un archivo de Amsterdam y en otro de Estados Unidos que relatan maniobras desconocidas de los nazis en España los meses previos a la Guerra Civil.

Nacido en 1909 en Schwelm, Westfalia, Hans Willi Hellermann se involucró desde joven en el movimiento nazi. “Se hizo miembro del NSDAP en diciembre de 1929 como socio número 186.721. En 1932 se convirtió en SA.Stabsführer en Schwelm”, es decir, jefe de las fuerzas de asalto paramilitares del partido en su ciudad, según el informe oficial y secreto de Estados Unidos.
Enfrentado a su padre por motivos ideológicos, en diciembre de 1933 viajó a España por orden de Himmler, concretamente a Barcelona.

Soltero, de metro setenta y seis centímetros de estatura y con ojos azules, según se puede leer en su ficha política hallada en Berlín, Hellermann tenía ante sí, a los 26 años, el gran reto de su vida. Desde su cargo de jefe local del partido nazi en Barcelona, bajo la tapadera de la empresa de importación y exportación Import Business Hellermann & Philippi, situada en la calle Avinyó, que jamás llevó a cabo ninguna iniciativa comercial, Hellermann intensificó las siniestras actividades del llamado Servicio de Control Portuario, denominación ambigua que escondía las inconfesables labores de una policía secreta nazi que secuestraba compatriotas o judíos en España y en su caso los juzgaba y asesinaba.

Al mismo tiempo, Hellermann realizó buenos contactos con militares y falangistas españoles (“clientes”, en sus mensajes en clave dirigidos al partido nazi en Alemania) cuya identidad aparece en los documentos desclasificados ahora.

Según una investigación de la OSS estadounidense (la Oficina de Servicios Estratégicos, el precedente de la CIA) elaborada en diciembre de 1945 con datos hallados en Berlín, Hellermann “ayudó a organizar la Gestapo, la Falange y el alzamiento de Franco en España” y fue el hombre de enlace entre el partido nazi en Alemania y los fascistas en España. De este modo, la Barcelona republicana, autonómica y antifascista albergó, sin que nunca llegara a ser descubierto, el centro de agitación pronazi más importante de España.

Tan eficiente se mostró Hellermann en su labor que, en abril de 1936, a tres meses del alzamiento, Eric Schnaus, el agente de la Gestapo enviado a España para tejer la red de centros nazis por todo el país, propuso a Hellermann como su sucesor en el cargo de Landesgruppenleiter o jefe del partido en España. Berlín ratificó el nombramiento, y Hellermann aceptó con entusiasmo.
Con este activo nazi al frente, el golpe contra la República se aceleró. El 24 de abril de 1936, Hans Hellermann viajó urgentemente a Berlín bajo el pretexto de llevar “documentos y sacas oficiales de la embajada”. Una vez en Alemania se entrevistó con Heinrich Himmler, jefe supremo de la policía alemana, de quien recibió instrucciones concretas: ayudar a los militares profascistas a poner fin a la República española.

De vuelta a Barcelona, Hellermann ordenó a los principales jefes nazis de las secciones locales de España que acudieran a visitarle con el fin de transmitirles las órdenes de Berlín. Para ello les envió el siguiente mensaje en clave: “La llegada de la estación de verano representa para usted también el problema de completar sus existencias. El señor Hellermann, que acaba de regresar de un viaje a Alemania, trae ofertas de toda clase, en las que usted seguramente estará interesado. Como sólo tenemos unas cuantas muestras del nuevo surtido de mercancías que representamos en esta agencia, le estaremos muy agradecidos si se sirve venir a visitarnos. En espera de su respuesta, quedamos a su disposición. Con camaradería alemana. ¡Heil Hitler!”.

Como resultado de la invitación, entre el 15 y el 20 de mayo de 1936, Hellermann se reunió con los 32 líderes más importantes de todos los grupos locales nazis de España y les dio las instrucciones que traía de Berlín. Los documentos desclasificados consultados en Holanda, Alemania y Estados Unidos constatan que durante las semanas previas al alzamiento hubo frecuentes encuentros de estos nazis con falangistas y carlistas en varias ciudades españolas. De hecho, consta que dos mil quinientos hombres, perfectamente disciplinados, estaban listos para el día de la rebelión, según se desprende de documentos alemanes procedentes de la falsa empresa de Hellermann en Barcelona que están archivados en ¬Amsterdam.

Existen referencias documentales precisas de que Hans Hellermann contó con la amistad de un ingeniero del Ministerio de Aviación, que le puso en contacto con los jefes militares de la Ciudad Condal. También tuvo la complicidad de otro nazi establecido en Barcelona, Schubert, ingeniero diplomado, jefe del grupo de aviación del Frente del Trabajo Alemán, que impartió cursos a los fascistas españoles.

Pero el contacto clave de Hellermann fue Luis López Varela, capitán de la quinta batería del regimiento de artillería de Montaña n.º 1, con guarnición en Barcelona, cerca del puerto y de la propia empresa de Hellermann. Hombre de confianza del general Mola, Luis López Varela fue uno de los cabecillas de la Unión Militar Española (UME) en Cataluña. La UME era una organización clandestina del ejército creada a principios de 1934 que adquirió mayor fuerza después de las elecciones de febrero de 1936, cuando se enrolaron en ella muchos generales antirrepublicanos como Mola, Franco, Goded o Fanjul. La UME y la Falange planearon posicionarse contra la República y no dudaron en firmar un documento en el que se comprometían a secundar un alzamiento militar.

Si la ayuda alemana durante la guerra sería decisiva en el triunfo final de Franco, cabe recordar que el alzamiento militar fue inicialmente sofocado en Barcelona. En agosto de 1936, Luis López Varela y otros miembros de la UME fueron sometidos a consejo de guerra por rebeldía y fusilados. Hans Hellermann, buscado por las milicias populares y por la policía de la Generalitat, se fue a Alemania, donde fue recibido personalmente por Hitler.


6 Perieimi, día 2 de Noviembre de 2009 a las 14:18
y II

Hitler dio la orden de impulsar el golpe
Si Hans Hellermann auspició el ruido de sables en España desde Barcelona, en el norte de África Franco contó con la colaboración de Johannes Bernhardt, jefe local del partido nazi en Tetuán, que conoció al general en 1935, y de Adolf Langenheim, jefe del partido nazi en Marruecos, también conocido de Franco por las mismas fechas. Ambos consiguieron que un mensaje del general, en el que pedía la ayuda precisa para su guerra contra la República, fuera atendido por Adolf Hitler el 22 de julio de 1936 durante el Festival de Bayreuth en honor de Richard Wagner.

Tras leer el mensaje de Franco y hablar aquel mismo día con los emisarios nazis portadores de la carta, Hitler ordenó en el mismo Bayreuth que se procediera a activar la ayuda logística y militar que precisaba el futuro Caudillo. El mariscal Hermann Göering se encargó personalmente –hay abundante documentación que así lo prueba– de que se montasen inmediatamente las sociedades mercantiles necesarias para canalizar la ayuda del nazismo a Franco y más tarde ocultar el inmenso aparato de guerra alemán que se desplegaría en España durante la II Guerra Mundial. Además, los aviones que Franco solicitaba para el transporte de tropas partieron de inmediato desde Alemania. Las empresas creadas fueron, primero, la Hispano-Marroquí (Hisma), nombre que se atribuye a Franco, y luego, la Sociedad Financiera Industrial (Sofindus). Según un detallado documento desclasificado por los servicios de inteligencia de Estados Unidos, encontrado en las oficinas de la Auslandsorganisation de Berlín, el 2 de agosto llegó a Sevilla el primer avión de transporte y, en cortos intervalos, 24 aeronaves más, así como el transporte de tropas desde Tetuán a Jerez de la Frontera y Sevilla a través de cuatro vuelos diarios de cada avión, con 25 o 30 soldados completamente equipados por vuelo.

Otro documento nazi, hallado por el FBI al final de la II Guerra Mundial en la sede central de Sofindus en Madrid, confirma que desde el primer momento del alzamiento los alemanes se encargaron de enlazar telefónicamente los centros de mando militar de las fuerzas nacionales, lo que implica una confianza total entre nazis y sublevados.

La documentación guardada en los archivos citados en este reportaje muestra que el apoyo nazi fue determinante para que Franco no viera colapsada su ofensiva y perdiera la guerra ya en septiembre de 1936, según consta en un memorándum secreto alemán de la AO (departamento exterior del partido nazi) archivado en Estados Unidos.

La conspiración: nazificar España
La nazificación de España comenzó a prepararse seis años antes de la rebelión militar. En 1930 se instaló en Lisboa el primer comisionado del nazismo para la península Ibérica, un tal Friedhelm Burbach, enviado de Hitler, que le ordenó aglutinar a los alemanes residentes de España y Portugal en torno al nuevo ideario nazi y buscar amigos y alianzas entre los anticomunistas y católicos de cualquier color político. En la primavera de 1933, Walter Zuchristian, un empleado de la empresa Siemens en Madrid, fue nombrado jefe del partido nazi en España. El 12 de junio del mismo año, Zuchristian dirigió una carta a Burbach en la que ya mostraba inquietantes planes de futuro: “Estamos esperando nuestra oportunidad. Por ahora nos mantenemos quietos, preparando todo para estar en condiciones de obrar cuando la oportunidad se presente. Todo parece indicar que el pueblo está cansado del régimen de izquierda y va a sacudirlo pronto. No se desespere, nuestras Ogs (secciones locales nazis por toda España) están listas para cuando llegue ese momento”.

La ocasión soñada por los nazis pudo llegar después de las elecciones de noviembre de 1933, cuando la CEDA (Confederación Española de Derechas Autónomas) se erigió en el partido con más diputados en el Congreso. Fue entonces cuando Zuchristian giró una circular a los grupos locales de su partido para ordenar el establecimiento de conexiones con los elementos más extremistas de la CEDA y su líder, José M.ª Gil Robles, que fue invitado al congreso nazi de Nüremberg. Los nazis estaban complacidos por la buena sintonía de la CEDA con militares como Goded o Franco, los artífices de la brutal represión sobre los mineros asturianos en octubre de 1934. El día 18 de aquel mes, Zuchristian anotó: “Han sido reprimidos en la forma debida”. Entonces, la presencia nazi creció sin parar: en noviembre de 1934 tenían 22 oficinas de representación y en 1936, poco antes de la sublevación, ya eran 163 por toda España. Sin embargo, Zuchristian fue relevado por Eric Schnaus, un agente de la Gestapo que debía reorganizar el nazismo asentado en suelo español. El 8 de enero de 1936, a seis semanas de unas nuevas elecciones en España que darían la victoria a los partidos de izquierda, Schnaus se olió el resultado y ordenó a todas las secciones locales poner a buen recaudo documentación oficial hasta nuevo aviso y, “en el caso que sea necesario suspender toda correspondencia, recibirá un telegrama diciendo ‘Contrato firmado. Juan’, de manera que al recibirlo debe usted suspender toda comunicación hasta nueva orden. Esta carta deberá ser destruida inmediatamente”. Aunque las copias españolas del mensaje anterior fueron destruidas, como se ordenaba en él, ahora ha sido posible encontrar la enviada a Berlín.

Pero el 27 de marzo, Schnaus, convencido de que la conspiración contra la República podía estar cerca y triunfar, se dirigió a la dirección de la Gestapo en Berlín, donde prometió “poner las secciones de España listas para atacar”. Desde Alemania se mandó acelerar los contactos con los sectores políticos y militares contrarios al gobierno de Madrid. A partir de aquel momento, los futuros protagonistas del alzamiento serían mencionados en las comunicaciones secretas como “clientes”, como se constata en una nueva circular de Schnaus a los jefes nazis en España: “Los informes sobre nuestros competidores demuestran que sus directores se encuentran divididos respecto del nuevo método de manufactura (…) Por esta razón tiene especial interés para nosotros mandar instrucciones adecuadas a nuestros agentes y a nuestros clientes con el fin de que estén preparados a hacer frente a cualquier situación”. Fue entonces cuando entró en juego el hábil Hans Hellermann, a quien Schnaus confió la misión de servir a sus clientes.

El siniestro Servicio de Control Portuario
En 1935 la Organización para el Extranjero del partido nazi, dirigida por Ernst Wilhelm Bohle, creó el Departamento Central del Servicio de Control Portuario. Se trataba de una organización policial secreta que cubría la actividad de la Gestapo (policía secreta alemana) fuera de las fronteras del Reich y que siempre funcionó al margen de la embajada y de los consulados. La existencia en España de este oscuro organismo aparece en un documento desclasificado por los norteamericanos, con fecha de 29 de diciembre de 1945, cuyo contenido determinó las principales misiones que Himmler encomendó al Servicio de Control Portuario en España que dirigía Hans Hellermann.

Su misión era vigilar los asuntos económicos de la península Ibérica con países extranjeros; organizar un servicio de contrabando de armas y material de propaganda; establecer una red de empresas españolas y portuguesas que, una vez terminada la guerra, permitiría hacer importaciones de otros continentes, y, por último, la perversa misión de ejecutar las sentencias de tribunales nacionalsocialistas secretos creados por Himmler para juzgar cuestiones de disciplina de los residentes alemanes en la Península que se negaron a obedecer órdenes de la Gestapo. Se da por hecho que está misión implicó el secuestro y el asesinato.

Según documentos encontrados en la sede de Import Business Hellermann & Philippi, el Servicio de Control Portuario en España tuvo en nómina, oficialmente, a 45 agentes, además de centenares de colaboradores, entre ellos representantes comerciales de empresas de navegación. Para evitar problemas con las autoridades españolas, los sueldos de los agentes del servicio policial nazi eran asumidos por dichas empresas. Es el caso de Paul Riger y Siegfred Wolf, que, en mayo de 1935, fueron contratados por la compañía Baquera, Kusche y Martin, SA.
7 Oswald, día 2 de Noviembre de 2009 a las 14:22
A lo mejor ahora resulta que a Calvo-Sotelo lo mataron los nazis.
8 manuelp, día 2 de Noviembre de 2009 a las 14:37
La principal razón por la que el PSOE se configuró a principios de la republica como el partido más importante es el prestigio que habia alcanzado el supuesto progreso economico y politico de la Union Sovietica como encarnación de un futuro de justicia y libertad que venia dado por la doctrina socialista.

Dada la idiosincrasia del pueblo español, los socialistas no podían competir con los anarquistas en cuanto al arrastre de las masas, pues la doctrina marxista dejaba indiferente a la mayoría de la gente , incluidos no pocos socialistas, dado su estrecho determinismo que, en la España de la época, no conducía a nada tangible.

Pero cuando se empezaron a difundir las historias de los enormes logros conseguidos en la URSS, permaneciendo ocultas las increibles atrocidades del sistema bolchevique y las mentiras gordísimas sobre la abundancia y justicia de la que disfrutaban los trabajadores en ella -algo parecido, pero a mucha mayor escala, de lo que sucedió durante mucho tiempo con la Cuba castrista, a quien todavia hay quien pone como ejemplo en sanidad, cuando el sistema sanitario (como todo) es una autentica miseria-, se empezó a crear el mito, muy favorecido por la crisis del 29 y el manto de desprestigio que cayó sobre el capitalismo.

Luego, los siempre abundantes "tontos útiles" que a veces se pasaban de listos, como Azaña que creyó que iba a poder cabalgar el tigre del socialismo, pusieron a disposición del PSOE los resortes de poder del estado "burgués", resortes que fueron aprovechados para crear poderosos aparatos de dominio sobre la vida politica y sin ninguna intención de abandonarlos jamás.
9 jjvr, día 2 de Noviembre de 2009 a las 14:54
#5 y #6 Perieimi

Parece un "trabajo de investigación" digno de "Público".

Un saludo
10 Sorel, día 2 de Noviembre de 2009 a las 15:07
Buenas tardes.

Gracias, lead, por tu post 51.
11 jjvr, día 2 de Noviembre de 2009 a las 15:10
9# =>

Como este:

La Universidad ajusta cuentas con el franquismo

http://www.publico.es/espana/265946/universidad/aj...

********
“Don Mariano, bueno, sencillo, docto en su disciplina, amigo como pocos y con buen corazón, era gran amante de la concesión de becas, consiguiéndose numerosas debido a su iniciativa y llevando una de ellas su nombre”. Es la definición que se hace de Mariano Mota Salado (1887-1959) en la página web de un colegio público de Sevilla que llevó su nombre durante medio siglo y hasta el curso pasado.

Hasta entonces, el colegio ignoraba que ese hombre bueno, sencillo y docto en su disciplina fue el rector que practicó la más salvaje purga en la Universidad de Sevilla en el franquismo. La contradicción, por insólita que parezca, no termina ahí. Ese colegio se sitúa en un barrio obrero, San Jerónimo, histórico feudo comunista donde el ensañamiento de los falangistas fue devastador.

Es sólo un ejemplo, según historiadores y descendientes de represaliados, de que la ignorancia del pasado es tan persistente que la recuperación de la memoria histórica debería ser un compromiso unánime de todo el país. Y la Universidad, que perdió al menos un tercio de los docentes en estas purgas franquistas –asesinados, encarcelados, coaccionados, inhabilitados y exiliados–, ha comenzado a ajustar cuentas con ese pasado: censos, homenajes o retiradas de los símbolos franquistas son algunas de las iniciativas con las que la institución, con más o menos retraso, con más o menos timidez, intenta sacar a la luz lo que todavía cuesta ver.
...
********

Un saludo
12 Perieimi, día 2 de Noviembre de 2009 a las 15:27
Levante-EMV.com » , 28.10.09
Memoria Histórica

’El exilio de 1939 fue el más numeroso, intenso y largo de la historia’
El historiador Pelai Pagès subraya en la apertura de la semana de los Octubre que la diáspora comenzó antes de 1939 y se alargó hasta 1977
ALFONS GARCIA (VALENCIA).- Desde 1714 (fin de la Guerra de Sucesión española), el exilio es una nota común en los abundantes conflictos en la Península Ibérica (austracistas, afrancesados, liberales, tuvieron que hacer las maletas en algún momento). Pero el de 1939 es un caso diferente. Fue "el más intenso, numeroso, largo y, en muchos casos, irreversible". Lo afirmó ayer el profesor de la Universitat de Barcelona Pelai Pagès en la conferencia inaugural del congreso histórico de la semana de los Premis Octubre, que organiza la Fundació Ausiàs March (entidad del entorno de Acció Cultural del País Valencià).

El exilio republicano es el protagonista de este encuentro al cumplirse los 70 años del fin de la guerra. El Octubre Centre de Cultura Contemporània fue también sede ayer del comienzo del congreso de medios de comunicación -dedicado a sus vínculos con literatura y cine- y del coloquio de escritores (centrado en la revolución digital).

¿Cuántos se fueron? "Es difícil precisar cifras exactas", dijo Pagès, pero el repaso que realizó de los distintos momentos de la huida sitúa el número en torno al medio millón de refugiados (unos 300.000 regresaron años después).

Pero el exilio no comenzó en 1939 -o a finales de 1938, con la ofensiva final sobre Cataluña-, sino que el historiador cree que hay que retrotraerse a la primavera de 1937, con la marcha de los "niños de la Guerra" para apartarlos de las zonas de contienda. Fueron 33.000 menores enviados al extranjero, de los que la mayoría regresaron antes del fin del conflicto, excepto los 3.000 que fueron a Rusia y los 600 de México.

Estos últimos, llamados los "niños de Morelia" (se asentaron en aquella región) son "los grandes olvidados del exilio infantil de la Guerra Civil", sostuvo Pagès. Fueron protegidos por el presidente Lázaro Cárdenas, pero a partir de 1940 quedaron "abandonados". Incluso cuando al acabar la guerra llegan los nuevos exiliados, "se desentienden de ellos".

El profesor desmitificó en este sentido la importancia del exilio a Hispanoamérica, concentrado al inicio de la II Guerra Mundial y protagonizado por unos cuantos miles de los que habían huido a Francia. Algunas fuentes hablan de más de 20.000 refugiados sólo en México, pero es una cifra "excesiva", en opinión de Pagès.

El gran éxodo republicano se produjo a pie -principalmente- y desde Cataluña. La previsión del Gobierno era de 150.000 personas, entonces se habló de 353.000 y hay coincidencia hoy en que fueron más de 450.000 entre enero y febrero de 1939.

Después vino la huida de Menorca y, en marzo, la de las costas valencianas y murcianas. Fueron entre 10.000 y 15.000 exiliados hacia el norte de África, porque "el mar no se convirtió en una válvula de escape, sino en una barrera natural", ya que faltaron barcos para tanta gente.

Los desterrados mantuvieron su esperanza de volver triunfadores a España hasta 1947. A partir de ahí, "han de repensar la transitoriedad y organizar una nueva vida", dijo Pagès, quien agregó que a este exilio se uniría el de los opositores a Franco durante la dictadura. "Hasta 1977 no hay punto final", sentenció. Y recordó que hasta entrados los 60 quienes volvían tenían que someterse al examen de una comisión.
13 manuelp, día 2 de Noviembre de 2009 a las 15:39
# 9 jjvr

A lo mejor es que los que salieron a la calle con el capital López Varela el 19 de julio de 1936 en Barcelona eran nazis disfrazados.

La misión de tres baterías que salieron del Regimiento de Montaña, era atacar primero la Consejería de Gobernación —uno de los puestos de mando gubernamental— y seguir contra la Generalidad de manera análoga a como se hizo en octubre de 1934 con éxito. La que avanzaba en cabeza iba mandada por el capitán López Varela, secretario de la UME en la IV División, y las otras dos a las órdenes del comandante Fernández Unzúe, quien en 1934 disparó contra la Generalidad. La batería de López Varela fue duramente combatida por las ametralladoras y los tiradores que ocupaban lugares previamente elegidos por el mando del grupo y de las compañías.
Los artilleros consiguieron emplazar algunas piezas y hacer fuego, pero en condiciones desventajosas, casi al descubierto y batidos desde diversos puntos. Como las demás fuerzas sublevadas quedaron al primer encuentro aisladas, en situación precaria y sin haberse apenas aproximado a Gobernación. Los descargadores del muelle cerraron la avenida de Icaria, que era el camino de los sublevados hacia Gobernación, con una fuerte barricada que construyeron en un momento utilizando balas de papel de embalar y sirviéndose de carretillas mecánicas. Los hombres de la CNT estuvieron presentes y activos en aquel escenario, y también los hubo de otros partidos, tanto desde la barricada de papel, como desde el edificio portuario de los Docks, como de la desafectada plaza de toros de la Barceloneta, hombro a hombro con los de Asalto. Para preservar sus piezas y sus hombres, que habían caído en aquella encerrona, Fernández Unzúe se retiró al cuartel, y López Varela que quedó resistiendo, no tardaría en ser herido mientras caían sus hombres, artilleros y voluntarios, muertos y heridos. Después de unas horas de durísima lucha, guardias y paisanos se lanzaron al ataque y se apoderaron de las piezas y del armamento.


Tiempo de Historia, números 80-81 de julio-agosto de 1981
14 Sorel, día 2 de Noviembre de 2009 a las 15:42
A estos miserables del PSOE, les tendrían que haber dado la misma medicina que, en Alemania, a la Liga Espartaquista.

La Liga Espartaquista (Spartakusbund en alemán) fue un movimiento revolucionario marxista organizado en Alemania durante los últimos años de la Primera Guerra Mundial. Fue fundado por Karl Liebknecht y Rosa Luxemburgo junto a otros tales como Clara Zetkin.

Su período más grande de actividad fue durante la Revolución Alemana de 1918, cuando se intentó incitar una revolución similar a la de los bolcheviques en Rusia, haciendo circular publicaciones marxistas. Nombraron a la liga con el nombre de Espartaco, líder de la rebelión de esclavos más grande de la historia de Roma. En diciembre de 1918, la liga decidió adherir al Comintern y se retituló como Partido Comunista de Alemania (KPD - Kommunistische Partei Deutschlands).

El 1 de enero de 1919, la Liga Espartaquista/KPD ejecutó una revolución comunista de breve duración en Berlín, aún contra las protestas de Luxemburgo y de Liebknecht, quienes argumentaban que la rebelión era débil y que no contaban con el apoyo total de la clase obrera. La revolución, luego conocida como levantamiento espartaquista, fue derrotada por las fuerzas combinadas del Partido Socialdemócrata de Alemania, los remanentes del ejército alemán, y de los grupos paramilitares de extrema derecha conocidos como Freikorps, a las órdenes del canciller Friedrich Ebert. Luxemburgo y Liebknecht, entre muchos otros, fueron masacrados por los Freikorps, y sus cuerpos arrojados al río. Centenares de Espartaquistas fueron ejecutados en las semanas que siguieron a la sublevación. Los restos de la Liga se disolvieron en el Partido Comunista de Alemania (KPD) que conservó el periódico de la liga, Die Rote Fahne (La Bandera Roja), como su publicación.

http://es.wikipedia.org/wiki/Liga_Espartaquista

---------

¿Cuántos problemas se habría evitado España si el PSOE hubiese sido "borrado del mapa" al igual que sus correligionarios espartaquistas?

15 Minaya, día 2 de Noviembre de 2009 a las 15:56
#12 pereimi. Te "olvidas" de los jesuitas expulsados por el muy "ilustrado" Carlos III sin motivo alguno, y que eran de todos los mencionados el grupo más culto y cuya pérdida causó más daño a la cultura y la educación española (pero claro, eran curas, bastante que no los fusilaron).

Por cierto, no es sorprendente que, a la vista de als decenas de miles de horrorosos asesinatos perpetrados por el PSOE, el PCE y sus aliados en la zona republicana, hubiese una comisión que verificase si los exiliados que regresaban eran meros exiliados políticos o criminales fugitivos.
16 Askari, día 2 de Noviembre de 2009 a las 15:59
perieimi

Me da en la nariz que el autor de la cosa ha leido algo sobre el "Etappendienst" aleman y los americanos en noviembre del 45 le pusieron sus aderezos siniestros para construir de un mero servicio de aprovisionamiento en puertos extranjeros una acusacion para Nurenberg.

La OSS era especialista en fabricar documentos incriminatorios de la nada.
17 Askari, día 2 de Noviembre de 2009 a las 16:04
Sorel #14

El que dió la orden de asesinar a Liebknecht y Luxemburg era este:

http://es.wikipedia.org/wiki/Gustav_Noske


Ahora se entiende mejor el cabreo de Stalin con los Socialdemocratas.
18 Sorel, día 2 de Noviembre de 2009 a las 16:11
17#Askari

La palabra adecuada que describe tal situación es "ajusticiamiento" ya que lo que se ventilaba era una verdadera revolución marxista. Suceso que debe ser evitado a cualquier precio.
19 Askari, día 2 de Noviembre de 2009 a las 16:30
Sorel #18

Vaya por delante que ni Luxemburg ni Liebknecht gozan de simpatia alguna por mi parte , pero cuando yo mando unos matones que no forman parte de las FYCSE , ni del Ejercito , para que hagan un trabajo sucio que no me atrevo hacer a la luz de ley , hay que hablar de asesinato , porque no hubo ningun proceso ni nada parecido , sino simplemente les partieron el craneo y los tiraron por el puente del Landwehrkanal.
20 Sorel, día 2 de Noviembre de 2009 a las 16:48
A veces las instituciones del estado no pueden hacer frente a una amenaza de tipo terrorista y/o revolucionario debido a la debilidad de éste al tener unas limiticiones que se encuadran en eso que llaman "estado de derecho".

Recuerde usted el caso de la Fracción del Ejército Rojo o RAF o la banda Baader-Meinhof en Alemania. Su eliminación fue llevada a cabo bajo métodos poco ortodoxos, pero el resultado fue su desaparición.

Esa es la solución que habría llevado a la ETA a su final y no la más o menos solapada colaboración de los distintos gobiernos, desde la malhadada Transición, con la banda. Colacada bajo el paraguas protector de una Constitución inane desde su nacimiento.
21 lead, día 2 de Noviembre de 2009 a las 17:05
[1934 (lo puse ayer, pero hoy lo repito)]

34lead dijo el día 1 de Noviembre de 2009 a las 17:27:

[1934: lo que dice Madariaga. ¿Bando "republicano"?]

JSN #70 de hace varios días

Aunque hoy hace 75 años y 27 días (75 años en números redondos) del Alzamiento del 5 de Octubre del PSOE, ERC y otras fuerzas políticas contra el Gobierno legítimo de la República, Moa (aun siendo éste uno de sus temas preferidos) no lo ha incluído explícitamente en su artículo en Época.

Moa suele insistir, correctamente desde mi punto de vista, en aclarar la semántica de la historiografía (y de la propaganda, en algunos casos la misma cosa) sobre la Guerra Civil. Así, no acepta (ni yo tampoco) el término de "republicanos" para los del bando frentepopulista que se opusieron al bando franquista.

No vale ese término de "republicanos" porque los principales Partidos del Frente Popular, especialmente el PSOE, ya desde 1933 manifestaron que esa "República burguesa" no les servía y había que superarla e ir a instaurar la "dictadura del proletariado", a través de una guerra civil, si la derecha no se dejaba vencer parlamentariamente (conferencias en el verano de 1933 en el cine Pardiñas y en la Escuela de Verano del PSOE, mitín del 1 de Octubre del 33 en el Cinema Europa, comida en el restaurante Biarritz el 14 de Enero del 34, el 21 de Enero del 34 otra vez en el Cinema Europa, etc.)[*]

Pero, sobre todo, más allá de los discursos, que son palabras, el término de "republicanos" no es aceptable para el PSOE y otros por los hechos de Octubre de 1934: ¿Cómo se puede designar como "republicanos", supuestamente defensores de la República del 14 de Abril de 1931, a los que se alzan en armas contra la legalidad republicana, con el intento declarado de instaurar por la fuerza un Régimen socialista de "dictadura del proletariado"? Como bien puntualizó mescaler en su post #35 del 15 de Septiembre pasado:

"Faccioso" y "criminal" no son insultos, sino términos que describen perfectamente a los alzados en armas contra la legalidad republicana.


Recordemos de nuevo (y cuantas veces haga falta) lo que dijo a posteriori Salvador de Madariaga (por cierto, tíocarnal de Javier Solana Madariaga, miembro destacadísimo del PSOE, ex-Ministro de Felipe González y actual Mister PESC de la Comisión Europea):


Por su parte, el destacado político republicano Salvador de Madariaga, varias veces embajador y ministro, hacía la siguiente reflexión:

El alzamiento de 1934 es imperdonable. La decisión presidencial de llamar al poder a la CEDA era inatacable, inevitable y hasta debida desde hacía ya tiempo. El argumento de que José María Gil-Robles intentaba destruir la Constitución para instaurar el fascismo era a la vez hipócrita y falsa. Hipócrita, porque todo el mundo sabía que los socialistas de Largo Caballero estaban arrastrando a los demás a una rebelión contra la Constitución de 1931 sin consideración alguna para lo que se proponía o no Gil-Robles; y, por otra parte, a la vista está que el presidente Companys y la Generalitat entera violaron también la Constitución. ¿Con qué fe vamos a aceptar como heroicos defensores de la República de 1931, contra sus enemigos más o menos ilusorios de la derecha, a aquellos que para defenderla la destruían? Pero el argumento era, además, falso, porque si Gil-Robles hubiera tenido la menor intención de destruir la Constitución del 31 por la violencia, ¿qué mejor ocasión que la que le proporcionaron sus adversarios políticos alzándose contra la misma Constitución en octubre de 1934, precisamente cuando él, desde el poder, pudo, como reacción, haberse declarado en dictadura? Lejos de haber demostrado en los hechos apego al fascismo y desapego al parlamentarismo, Gil-Robles salió de esta crisis convicto y confeso parlamentario, a punto que dejó de ser, si jamás lo había sido, persona grata para los fascistas (…) Con la rebelión de 1934, la izquierda española perdió hasta la sombra de autoridad moral para condenar la rebelión de 1936.

España. Ensayo de historia contemporánea. Espasa-Calpe, Madrid, 1979, p. 362


http://es.wikipedia.org/wiki/Revoluci%C3%B3n_de_As....

[*] Fuente "Francisco Largo Caballero", Pedro Silva, ex-diputado del PSOE (1979-83) y ex-Presidente de Asturias (1983-91), y Fernando Suárez, catedrático de Derecho del Trabajo, ex-Ministro de Trabajo en el último gobierno de Franco. Cara y Cruz, Ediciones B, 2003.




22 Askari, día 2 de Noviembre de 2009 a las 17:05
Sorel

Cierto , el "suicidio" de Stammheim era muy curioso , fijate , Andreas Baader se suicida con una pistola en su propia celda en una prision de maxima seguridad , y encima lo hace con tres disparos certeros a su cabeza.

Pero bueno , yo insisto que hay que hablar con propiedad , y lo de Luxemburg y Liebknecht fue un asesinato , lo de los presos de Stammheim me temo que tambien.

24 Contable, día 2 de Noviembre de 2009 a las 17:25

Lead:

Existe un paralelismo entre los actos de Claus Schenck, conde de Stauffenberg, al rebelarse contra un régimen que llegó al poder de una forma democrática y corrompida, el 20 de julio de 1944, y los actos que lleáron a cabo Mola y otros un 18 de julio de 1936, al rebelarse contra otro régimen que llegó al poder de una forma democrática y corrompida.

¿Hay diferencia entre Claus Schenck y Franco?
25 mescaler, día 2 de Noviembre de 2009 a las 17:25
#14, #18, #20 Apología del terrorismo.
26 mescaler, día 2 de Noviembre de 2009 a las 17:27
#24 Claro que la hay: Stauffenberg fue un héroe, mientras que Franco y sus compinches fueron unos hijoputas.
27 Contable, día 2 de Noviembre de 2009 a las 17:28

Hitler corrompió la democracia en Alemania. Luego vino una guerra atroz.

Azaña corrompió la democracia en España. Y luego, también vino una guerra atroz.

La guerra en Alemania era contra el extranjero. La guerra en España fue peor, civil, entre hermanos y vecinos.

Azaña, mil veces más criminal que Hitler.
28 mescaler, día 2 de Noviembre de 2009 a las 17:30
#27 Hitler desencadenó la II Guerra Mundial; Azaña no desencadenó ninguna guerra, y tampoco exterminó a seis millones de judíos.

29 Contable, día 2 de Noviembre de 2009 a las 17:31

Pero Hitler y Azaña, vidas paralelas, fueron elegidos, ambo, "democráticamente".

Y nada más tener el poder, se dedicaron, ambos, a destruir el Estado, y crear una dictadura.

Menos mal que Franco y otros pararon los pies a uno de estos dos energúmenos.
30 Contable, día 2 de Noviembre de 2009 a las 17:33

Y lo que le queda muy bien al energúmeno Azaña, es su sumisión al Gran Amo, El Chujashvili alis Stalin.

¡Qué forma de bajarse los pantalones!

A-rro-ba-dor.
31 mescaler, día 2 de Noviembre de 2009 a las 17:33
#29 Hitler creó una dictadura; Azaña no.

Menos mal que al energúmeno de Hitler le pararon los pies.
32 Contable, día 2 de Noviembre de 2009 a las 17:34

Y gracias a Franco, que siguió los consejos de Carrero Blanco, los españoles nos libramos de la Segunda Guerra Mundial.
33 mescaler, día 2 de Noviembre de 2009 a las 17:34
#30 El energúmeno de Hitler no estaba sometido a nadie; al contrario, pretendía someter a todo el mundo.

Menos mal que le pararon los pies.
34 Oswald, día 2 de Noviembre de 2009 a las 17:35
Mescaler: inclúyame entre los apólogos del terrorismo antiterrorista. A mí y a los millones de cingaleses que hoy le están agradecidos a su gobierno y a su ejército por haber acabado a leñazo limpio con los terroristas independentistas tamiles.

"Franco fue un hijopu.ta". Firmado: Mescaler (el que cuenta los insultos con que los demás le obsequian).
35 mescaler, día 2 de Noviembre de 2009 a las 17:36
#32 "Gracias" a Franco, murieron quinientos mil españoles. De pocos se puede decir lo mismo.
36 Sorel, día 2 de Noviembre de 2009 a las 17:36
27#contable

La II Guerra Mundial comenzó a fraguarse al mismo tiempo que tomaba forma el Tratado de Versalles de 1919, en el que Alemania fue humillada.

25#mescaler

No es apología del terrorismo. Es autodefensa frente a un estado que traiciona su razón de ser esencial, es decir, la unidad de la nación y la defensa de la misma frente a ataques que pretendan su desmembración y/o destrucción.
37 Contable, día 2 de Noviembre de 2009 a las 17:36

Y el Chujashvili alias Stalin, premió a Azaña, con lo mismo que premió a Orlov y a los demás fracasados: con la muerte.

Eso sí, muerte certificada por médicos de la Comintern como natural.

Como la de Trosky.

ja, ja, ja...
38 Oswald, día 2 de Noviembre de 2009 a las 17:37
Mescaler: a Hitler le pararon los pies los aliados mediante la extremadamente terrorífica segunda guerra mundial. Bienevenido al club de los defensores del terrorismo anti-terrorista.
39 mescaler, día 2 de Noviembre de 2009 a las 17:39
#34

No insulte ni a los demás participantes ni a los autores que publican en nuestro periódico. (de las Normas de netiqueta)

¿Franco y sus compinches participan en el blog? ¿Escriben en LD?

¿A usted le parece bien el asesinato como fórmula para resolver las diferencias políticas? Si me contesta que sí, le incluyo en la lista de los apologistas (que no apólogos) del terrorismo).
40 mescaler, día 2 de Noviembre de 2009 a las 17:41
#38 Una guerra iniciada por Hitler, no por los aliados. Legítima defensa.
41 Sorel, día 2 de Noviembre de 2009 a las 17:51
Evidentemente, v. g., en el caso de la ETA no se trata de ningún adversario politíco. Es simple y llanamente el enemigo.

No me sumo a aquellos que afirman que eso no es una guerra, que no deben emplearse los métodos militares en el combate contra el terrorismo, que el "imperio de la Ley" se impondrá a los asesinos, que dentro de la Constitución "todo" pero fuera "nada" y demás fruslerías políticamente correctas.

A los enemigos de la independencia y de la libertad de España SE LOS DESTRUYE.
42 mescaler, día 2 de Noviembre de 2009 a las 17:54
#36 ¿Usted cree que se puede defender a la nación con pandillas de matones? Mire, los matones sólo defienden a los matones.
43 mescaler, día 2 de Noviembre de 2009 a las 17:56
A los enemigos de la independencia y de la libertad de España SE LOS DESTRUYE.

Mire, en eso estoy de acuerdo con usted: a un enemigo de la libertad de España como Franco había que haberlo destruido.
44 lead, día 2 de Noviembre de 2009 a las 17:58
[Lenin español: luchar para intentar anular el resultado de las elecciones]

Complementando lo que dice hoy Moa:

Campaña electoral de 1933, cara a las elecciones del 19 Noviembre (1ª vuelta) y 3 Diciembre (2ª vuelta)

Dice Largo Caballero: "...es fácil que [el 19 de Noviembre] intenten hacer algo extralegal. Si eso ocurre, si por la violencia intentan anular el resultado de las elecciones, nadie podrá tacharnos de extremistas si vamos contra ellos sin respetar ni cosas ni personas. ¡Ni cosas ni personas!" [*]

Sigue relantando Fernando Suárez: "Fue en esa campaña electoral cuando al llegar Largo Caballero al Teatro Monumental le recibieron, además de con una ovación inmensa, con un gran cartel que colgaba de los palcos: Los dependientes de comercio saludan al Lenin Español." Y fue en la segunda vuelta de las elecciones [3 de Diciembre] cuando pronunción la siguiente terminate frase: "No es incompatible luchar el día 3 en las urnas y el día 10 en las calles"

Añade Fernando Suárez: "Largo Caballero presentó, el 31 de diciembre de 1933, ante la reunión de los comités nacionales del partido y de la UGT una proposición para la inmediata y urgente organización...de un movimiento de carácter revolucionario para conquistar el poder político para la clase obrera. Se rechazó tal proposición pero -añade el coautor socialista Pedro de Silva- "el 13 de enero [de 1934], la ejecutiva del PSOE aprueba el programa [revolucionario] de diez puntos, al que se añaden otras cinco medidas sobre la acción concreta a desarrollar, éstas a propuesta de Largo Caballero, remitiéndolo formalmente a la UGT." [**]


[*] Comenta Fernando Suárez: "La triste paradoja fue que Largo y los suyos intentaron anular por la violencia el resultado de las elecciones" (el 5 de Octubre de 1934).

[**] Esritos de la República, Santos Juliá, Madrid 1985, pág. 43

Fuente "Francisco Largo Caballero", Pedro Silva, ex-diputado del PSOE (1979-83) y ex-Presidente de Asturias (1983-91), y Fernando Suárez, catedrático de Derecho del Trabajo, ex-Ministro de Trabajo en el último gobierno de Franco. Cara y Cruz, Ediciones B, 2003.

45 sinrocom, día 2 de Noviembre de 2009 a las 17:59
mescacojonera
Pues el Psoe esta asesinando la historia de España para hacer su politica sucia y engañabobos.
46 sinrocom, día 2 de Noviembre de 2009 a las 18:01
El mesca tiene que ser uno de esos hijos de la Viuda que todavia lleva luto por su mama...
!Pobre viudaaaahhh!
47 mescaler, día 2 de Noviembre de 2009 a las 18:06
Dos nuevos insultos:

mescacojonera
mesca
48 Sorel, día 2 de Noviembre de 2009 a las 18:07
43#mescaler

Entiendo su animadversión al general Franco y al régimen derivado de su victoria ya que puso de manifiesto el carácter de los enemigos a los que hizo frente.

Socialistas, comunistas, anarquistas e independentistas de distinto "pelaje". La Guerra Civil demostró que la mayoría de ellos fueron una banda de cobardes, dedicados al latrocinio y al expolio. Muy valientes a la hora de asesinar a un cura y violar a una monja, pero en el momento de defenderse de un ataque enemigo... maricón, el último.

Milicianas convertidas en verdaderas meretrices, propagadoras de la sífilis entre las tropas frentepopulistas. Incluso el propio Durruti se encargó de fusilar a unas cuantas "milicianas" que estaban diezmando a sus hombres.

El odio a Franco es comprensible. Puso un espejo frente a sus enemigos y, obviamente, el reflejó que despidió les dejaba en mal lugar.
49 sinrocom, día 2 de Noviembre de 2009 a las 18:07
Si es en estos tiempos modernos despues de que al psoe se lo han puesto como a F. VII, y no veas lo que esta haciendo con la nacion española, con los que no piensan como ellos y con los pobres españolitos en bancarrota. Imaginaos lo que no hubiera hecho si hubiera ganado la guerra. Seguro que las balas hubieran escaseado despues de pasarse por la piedra a cientos de miles.

Y el mesca aqui haciendoles la corte a esos asesinos republicanos.
50 mescaler, día 2 de Noviembre de 2009 a las 18:10
#48 ¿Puede proporcionarme una fuente fiable que recoja la historieta de Durruti y las milicianas propagadoras de la sífilis? Se lo agradecería.

¿Odio a Franco? En absoluto. A ese personaje nefasto hace ya mucho que se lo tragó la historia.

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