Pío Moa

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El pensamiento científico

19 de Agosto de 2009 - 08:50:38 - Pío Moa

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Nuevamente, a su aguda crítica:

   Desde un punto de vista amplio, el siglo XVII es crucial sobre todo por el nacimiento del pensamiento científico. Aunque la ciencia  parece tan connatural al hombre como el arte, nunca  antes, salvo más parcialmente en la Grecia antigua, se había establecido con la sistematicidad de este siglo, imprimiendo a la historia humana una extraordinaria aceleración en conocimientos y poder. El pensamiento científico amplió enormemente el dominio del hombre sobre el medio, facilitó invenciones y sería una de las bases de la siguiente etapa de la expansión europea, llegada a su cumbre en el siglo XIX.


   
 Durante el siglo anterior figuras como el noble danés Tycho Brahe, y sobre todo el sacerdote católico polaco Nicolás Copérnico, avanzaron normas para la observación sistemática del universo. Copérnico, mediante cálculos cuidadosos, estableció que el sol no giraba en torno a la tierra, sino esta y los demás planetas en torno al sol. No era una idea nueva, pues ya en Grecia y aun en la antigua India y en el islam algunos habían especulado con ella, y durante la Edad de Afianzamiento se había planteado de manera ocasional en Europa. No obstante, se oponía tan crudamente al testimonio de los sentidos que parecía absurda, máxime cuando filósofos-científicos tan reputados como Aristóteles y Tolomeo habían establecido el geocentrismo, al que se había añadido una premisa algo mística: el universo se movía en torno a la tierra inmóvil porque en ella estaba el hombre, hecho a imagen y semejanza de Dios. La idea de Copérnico encontró oposición protestante y fue aceptada como hipótesis por jerarquías católicas, pero luego las posturas se invertirían: los protestantes irían aceptando a Copérnico, y Roma terminaría por prohibir su obra. De no mediar la contienda religiosa, quizá Roma hubiera mantenido la actitud razonable de los primeros decenios.


  
Se suele citar la “revolución copernicana” como un cambio radical filosófico, psicológico y científico, por haber desplazado al hombre del centro del universo;  pero antropocentrismo y heliocentrismo no son incompatibles: la humanidad  será siempre el centro, por cuanto de sus capacidades y posición surgen las observaciones y teorías sobre el universo. Y cabe concebir un universo donde todos sus puntos fueran el centro, como sugería Nicolás de Cusa, o como en la superficie de una esfera.


  
El despliegue de estas ideas es bien conocido. Johannes Kepler perfeccionó las observaciones de Brahe  y la teoría de Copérnico; pero si alguien merece llamarse padre del pensamiento científico es probablemente Galileo, no solo por sus invenciones y descubrimientos pasmosos, sino por haber sentado bases fundamentales de la concepción y el método científicos, entre ellas la sistematización del experimento o la noción, no nueva pero expuesta con la mayor fuerza, de que “el gran libro del universo está escrito en el lenguaje de las matemáticas”.


   
 Contra versiones interesadas, Galileo disfrutó casi toda su vida del interés y apoyo de la jerarquía eclesiástica, nunca dijo eppur si muove, y su conflicto con la Iglesia provino más de su carácter altanero (seguro de sus teorías y de sus protecciones) que de una oposición entre ciencia y teología, o entre libertad de pensamiento y autoridad, como ha solido explicarse. La teoría heliocéntrica era entonces una hipótesis establecida sobre cálculos matemáticos, pero chocaba con la evidencia diaria y algún pasaje bíblico, y con escollos empíricos. Era inevitable que provocase controversia a medias científica y teológica, y sospecha de herejía so capa de estudio científico.


  
El papa Urbano VIII,  preocupado por el asunto,  pidió a Galileo, a quien protegía y admiraba, un informe con los pros y contras  de las dos teorías, que daría lugar al celebérrimo Diálogo sobre los dos principales sistemas del mundo.  Este, publicado en 1632, no era un simple informe sobre los sistemas geocéntrico y heliocéntrico, sino una apología del segundo y, para colmo, retrataba al papa en el personaje de Simplicio, defensor poco espabilado, como el nombre indica, del geocentrismo aristotélico. El Diálogo es una contribución al pensamiento científico, pero su demostración del heliocentrismo no era concluyente porque para ello precisaba introducir la rotación de la tierra, por entonces ignorada; y aducía la prueba falsa de que las mareas proceden de la  traslación de la Tierra, fallo que notarían los inquisidores. Además de tratar con insolencia al papa, el texto insultaba a otros científicos, lo que le ganó nuevos enemigos. Siguió de allí un proceso inquisitorial que consideró herejía declarar o presentar como probable, la tesis de que  el Sol, y no la Tierra, yace inmóvil en el centro del universo, por contrariar a la Biblia. La idea de un sol centro inmóvil del universo es a su vez falsa, aunque un avance sobre la geocéntrica. El tribunal prohibió las obras de Galileo y le condenó a él a arresto domiciliario (en  su lujosa villa), aunque pronto se lo atenuó.


 
La condena a Galileo revela  el miedo de la Iglesia a las herejías, pero también una postura en principio abierta a nuevas hipótesis, y probablemente las cosas no habrían llegado tan lejos de no mediar el choque personal. El católico Galileo era protegido y admirado por gran parte de la jerarquía eclesiástica, y aunque los jesuitas de Roma y otros le atacasen, polemizaban con él no solo en términos teológicos, sino también científicos. Galileo, por lo demás, no era una figura aislada, destacaba en un medio en que el interés por la ciencia crecía, y del que era buena muestra la Accademia dei Lincei, una de las primeras comunidades científicas europeas, escenario de los triunfos de Galileo, creada en Roma en 1603 con apoyo papal.

 

   La ciencia parece nacer, por una parte, del sentimiento religioso, mezcla de maravilla y de miedo ante el mundo, ante la vida y la muerte, el paso del tiempo, etc., sentimiento motivador tanto de la especulación como de la observación. Con las civilizaciones, la observación y la especulación se refinaron, tratando de interpretar el gigantesco, variado y cambiante espectáculo del mundo en relación con la moral y viceversa. En algunas civilizaciones, como la griega, la especulación y la observación tomaron mayor vuelo y tono más abstracto. Otra raíz de la ciencia se encuentra en la observación utilitaria del entorno, con vistas a subvenir necesidades inmediatas, origen de la técnica.

***

  
Si es así, junto con la ciencia y la técnica debió surgir una oscura y profunda  intuición de sus peligros, que hoy percibimos con acuidad. Intuición “supraconsciente”, plasmada en mitos como el de Prometeo, por seguir la interpretación de Paul Diel.  Prometeo (el Previsor), alegoría del ser humano, es un titán, ligado a la tierra y rebelde al espíritu, proclive a reducir sus aspiraciones a las satisfacciones terrenas o materiales. El titán que el hombre lleva dentro enseña la técnica y a engañar a los dioses, es decir, la técnica ajena a la moral. Pero la capacidad de previsión titánica tiene corto radio, limitación representada en  Epimeteo (el Imprevisor), hermano de Prometeo, es decir, su otra cara. Zeus, --la ley moral--, castiga al titán encadenándole a una roca (a la materia, a la trivialidad), castigo implícito en la opción exclusiva de Prometeo por los deseos terrestres, y enviándole un águila que le come el hígado, símbolo del remordimiento por la traición al espíritu. Completa el relato la intervención de Pandora (irónicamente, Donadora de todo), hecha de barro, nueva alusión a la tierra sin espíritu. Simbolismo parejo puede encontrarse en la historia de Adán y Eva. Materia y espíritu son dos conceptos intuitivos de ardua definición, pero con los cuales es posible entenderse.  


  
 Lo nuevo del siglo XVII, pues, no es la ciencia o la técnica, practicadas de modo por así decir instintivo, sino el pensamiento científico entendido como conjunto de normas y conceptos aproximadamente sistemáticos para adquirir un conocimiento seguro. La observación del medio es una base de la ciencia, pero conduce a frecuentes errores: de modo desconcertante, los sentidos suelen engañarnos, al igual que las emociones y las pasiones. Y la misma razón que ordena la experiencia partiendo de  principios generales  supuestamente sólidos,  a menudo retuerce los  datos de la experiencia para adaptarlos a aquellos principios, o  los pasa por alto si no concuerdan con estos.


 
Fue en Grecia donde de forma explícita se planteó el problema de cómo alcanzar verdades firmes, no dudosas ni opinables. Platón concluyó, por analogía con la geometría y las matemáticas, que existe otra realidad más allá de la confusa e insegura que nos ofrecen los sentidos: un mundo de entes ideales o “ideas”, de los que el mundo habitual sería una copia grosera. Así, la observación perdía valor, ya que la lógica interna de las “ideas”, a semejanza de las matemáticas, produciría un grado de certeza muy superior al de cualquier dato directamente observable. El valor de las matemáticas  para  alcanzar un conocimiento no opinable es una de las grandes concepciones de la ciencia, pero la teoría de las Ideas funcionaría peor, pues, como señaló  Aristóteles, no explicaba cómo del mundo eterno e impalpable de los entes ideales podía salir el mundo sensible y mutable, por lo que el primero es innecesario para explicar el segundo. Con lo cual la observación empírica del mundo sensible volvía al primer plano. Al final, los dos enfoques, formalmente opuestos, resultarían complementarios.


   
La cuestión del conocimiento seguro (“científico”) despertó menos interés en Roma, cuyo genio sintió poca atracción por especulaciones de aire tan escasamente práctico, y prefirió ocuparse de la técnica, la ordenación social y el destino humano. Luego, las circunstancias de la Edad de Supervivencia europea permitieron poco más que salvar parte del legado anterior en medio de un peligro constante de ruina. Es en la Edad de Asentamiento cuando resurgen muchas cuestiones de la cultura grecorromana, dando lugar a un pensamiento nuevo, original, sobre el mundo, la razón y la fe, la razón y la experiencia, las matemáticas y el mundo, Dios y el hombre, etc., aparte de invenciones y difusión técnicas. Este movimiento religioso e intelectual abocaría por una parte a la crisis religiosa del siglo XVI, y por otra a la concreción del pensamiento científico en el XVII. Cuando se destaca la ruptura entre la ciencia moderna y las concepciones medievales, suele oscurecerse la continuidad entre ambas, pues el pensamiento científico no habría cuajado sin las intensas especulaciones y disputas escolásticas.


  
 En el siglo XVII se formulan, pues, las condiciones intelectuales necesarias para  alcanzar verdades indudables, y no meras opiniones,  respecto del mundo y del hombre mismo. Así lo plantea Descartes, como un método, casi como una máquina intelectual productora de certezas,  semejante en alguna medida al Ars Magna de Ramón Llull… que Descartes despreció, aunque el propio método cartesiano también resultase poco productivo. Suele describirse el método científico como una serie de pasos: observación de hechos,  hipótesis sobre lo observado, predicción de resultados o efectos posteriores, experimentos que confirmen (o no) esas predicciones, y teorización más amplia que encaje las conclusiones particulares en un orden más amplio. En la concepción de Platón y en la predominante hasta entonces, predominaba el método deductivo o racionalista, por el que se alcanzaban verdades particulares desde principios generales. Ahora, el método se invertía en parte, induciendo de lo particular lo general, de los datos observados las hipótesis. Pero este método no es puramente inductivo, ni  equivale a una máquina de adquirir certezas, ni  deja de lado la especulación: la  acumulación de datos no genera por sí sola hipótesis válidas, sino que estas incluyen una especulación implícita, que a su vez condiciona en alguna medida la selección de datos. De hecho, la mayoría de las hipótesis resultan falsas e interviene en ellas la personalidad de quien las hace: los grandes científicos escasean, como los grandes artistas.


   
El pensamiento científico prima la observación empírica, refinada en el experimento sistematizado y la cuantificación y medición exactas, y relega en apariencia a la razón; pero tampoco puede prescindir de esta. Las observaciones e hipótesis conducen a la razón que las ordena y relaciona lógicamente, aunque ya no en principios inamovibles.  A pesar de que la razón, necesidad de ordenar los datos del mundo para entenderlos,  haga que con frecuencia nos aferremos a  la teoría y menospreciemos o dobleguemos a ella los datos incómodos, sigue siendo necesaria,  pues sin ella los datos e hipótesis se presentarían como un caos indescifrable.


  
El filósofo inglés  Francis Bacon estableció normas que permitieran acceder a un saber objetivo eliminando los “ídolos”, es decir, los prejuicios individuales y sociales, las emociones, el lenguaje equívoco o el argumento de autoridad religioso, filosófico o político. Bacon tiene expresiones como que “Cuanto más contradictorio e increíble es el divino misterio, mayor honor se hace a Dios creyéndolo”, o “un poco de filosofía inclina al ateísmo; una filosofía más profunda devuelve la religión”. Sin embargo define cierto ideal científico típicamente prometeico y tecnicista, enormemente influyente en el mundo anglosajón.: “El conocimiento es poder”; “La imprenta, la pólvora y la brújula han cambiado la faz de la tierra (…)  Nada ha ejercido mayor influencia en los asuntos humanos que estos tres inventos mecánicos”. Imaginó una Nueva Atlántida, utopía organizada en torno al conocimiento puro y aplicado, movida por el afán de adaptar el mundo al gusto e interés que supone propios del ser humano. A esa sociedad le atribuye, algo arbitrariamente, el summum de la  “generosidad e ilustración, dignidad y esplendor, piedad y espíritu público”. Consecuencia lógica de esas ideas era la extirpación de las personas y grupos reacios a ellas, y Bacon, hombre coherente, propugnó una “guerra santa” para aniquilar en el mundo a cuanto se opusiera a su modo de entender la civilización; tarea que, como ultranacionalista inglés, consideraba un “honor divino” destinado a Inglaterra. Proponía por ello, entre otras cosas, la guerra a España, cuya actitud personaliza en Séneca: resignación ante los accidentes y  hechos desagradables de la vida,  que él creía esencialmente superables mediante la invención técnica.


  
 El nuevo pensamiento desvinculaba las teorías científicas de los principios morales y anulaba la misma noción de finalidad, la “causa final” aristotélica. De ahí brotaban problemas que se harían conscientes con el tiempo: ¿Hasta dónde sería posible obtener certezas científicas? ¿Estaría todo el universo y el ser humano al alcance de ellas? Ante lo ajeno de la materia inerte, algunos pensadores habían concluido que el hombre debía renunciar a entenderlo, y concentrar el esfuerzo intelectual en la vida y  el propio ser humano; y sin embargo la vida y el hombre resultarían mucho más difíciles de investigar y entender que la materia inerte. ¿Iría la ciencia reduciendo con sus certezas el mundo opinable, hasta acabar con él, o bien existiría  un doble mundo, uno asequible a las certezas científicas y  otro sujeto por su naturaleza  al yugo de la opinión y de un cálculo de probabilidades demasiado amplias? El método parecía implicar la idea de un mundo consistente e inteligible por sí mismo, sin necesidad de una intervención exterior, de un Creador, que poco a poco iría pareciendo a muchos una “hipótesis innecesaria”. ¿Reflejaba ello la realidad del mundo o era solo una exigencia metodológica? Lo mismo cabría decir de la exclusión de la finalidad, y por tanto del sentido, ¿respondía ella solamente al método, o exponía la naturaleza real del  mundo y de la vida? Aunque tardó mucho tiempo en oponerse la religión a la ciencia, los prodigiosos resultados del pensamiento científico sugerían que la misma idea de sentido de las cosas era un mero prejuicio, por lo que el mundo perdía  todo lazo con las cosmologías religiosas y con los imperativos morales, quedando privado de cualquier finalidad, y la propia vida parecía convertirse en una veloz carrera hacia ninguna parte.


***  

   Se ha popularizado la idea de que  el cristianismo rechazó la ciencia,  y que esta solo pudo consolidarse deshaciéndose de ligaduras religiosas.  Pero si bien el pensamiento científico se conforma apartándose un tanto de la filosofía y de la  religión, no puede ser casual su nacimiento en la Europa católica y protestante, ni la contribución a la ciencia, en  todo tiempo, de eclesiásticos y personas de espíritu religioso. Probablemente  ello provenga de  la relativa separación entre el poder espiritual y el temporal, y entre la fe y la razón. Una postura escolástica adjudicaba a la fe el acceso a verdades  religiosas, y a la razón el acceso a verdades de tipo más mundano. El pensamiento científico desciende sin duda de la relevancia otorgada a la  razón, pero va un paso más allá y  parece relegar a la misma razón a una posición complementaria, auxiliar de la investigación empírica.      


 
  Si el pensamiento científico surgió en la Europa católica y en la protestante, pronto ganó mayor impulso en la segunda, especialmente en Inglaterra, como testimonian los éxitos de Isaac Newton, acaso el mayor científico de todos los tiempos, y la fundación de la Royal Society, mientras la Academia dei Lincei se paralizaba. Newton, entre otras muchas cosas, llevó a su mayor generalización los avances de Copérnico, Kepler y Galileo, estableciendo las leyes del movimiento y  la ley de la gravedad, una desconcertante fuerza de atracción entre los cuerpos inertes que explicaba tanto la caída de los cuerpos pequeños, a partir de cierta distancia, hacia el centro de la tierra o de otros astros, como la estabilidad del sistema planetario. A partir de ahí la comprensión del universo dio un paso de gigante. A la cuestión de por qué se atraían los cuerpos replicó con la frase Hypotheses non fingo,  dando a entender que la ciencia se ocupaba de los hechos y las relaciones entre ellos, no de sus causas; pero la pregunta era científica, y Newton dedicó, algo en secreto, considerables y no fructíferos esfuerzos a dilucidar la cuestión. No tuvo menos trascendencia la constitución de una comunidad científica que al principio despertó considerables burlas, la Royal Society para el estudio de las ciencias naturales, a la que perteneció Newton, establecida en 1660, año de la restauración monárquica algún tiempo después de muerto Cromwell. La Royal Society ha sido probablemente la asociación científica más importante de la historia.


   
El hecho difícil de explicar, es que, pese a la decisiva contribución de la católica Italia y de eclesiásticos a la formación del pensamiento científico, el mundo católico, con excepción de Francia, quedase retrasado con respecto al protestante. Una causa podría radicar en el mayor énfasis dado a la fe en el protestantismo, que excluía a la razón y la libertad humana, pero con ello abría, paradójicamente, un campo mayor a la especulación mundana. El modo como el protestantismo abordaba la religión abría también  un flanco mayor que el catolicismo a posturas ateas o agnósticas, al separar la fe de la vida práctica por cuanto la voluntad de Dios quedaba inaccesible al ser humano: al final, la religión podía reducirse a una hipótesis innecesaria.


   
 Derivaciones del pensamiento científico fueron el fortalecimiento de las corrientes ateas  y el agravamiento del viejo conflicto entre razón y religión. Desde el siglo XVII y sobre todo desde el XVIII, creció en Europa un  movimiento contrario a sus raíces y tradiciones religiosas, sin precedentes en otras civilizaciones. Esta corriente llegaba a transformar la ciencia en una nueva religión, con una fe apasionada en la redención del hombre en este mundo y a través de la técnica, yendo unos pasos más allá de Bacon.  


*** 

      Otro problema histórico es el de por qué no tomó cuerpo en España el pensamiento científico, pues el país quedó bastante más retrasado que Italia, no digamos que Francia. El atraso no guarda relación, desde luego, con la expulsión de judíos y moriscos, como sigue sugiriéndose con tinte racista: dichas expulsiones, más la desconfianza hacia los conversos y su postergación por los estatutos de limpieza de sangre, habría aniquilado la potencia intelectual de España; aunque, contradictoriamente, los numerosos talentos que produjo el país entonces, y que no pueden ignorarse, serían casi todos…¡conversos! Al parecer la “raza” española daba para muy poco.

  
Más habitual es achacar esa deficiencia a la Inquisición, pero los hechos indican  lo contrario. La Inquisición no persiguió a científicos, más bien los protegió. En España no fueron prohibidos Copérnico o  Kepler, sino aceptados y enseñados en Salamanca y probablemente otras universidades, por intervención del inquisidor Juan de Zúñiga, que incluyó expresamente el sistema copernicano en los programas universitarios y creó estudios de matemáticas de cierta consideración. Lo mismo ocurrió con Galileo, a pesar de las condenas de Roma, pues se argumentaba que estas reflejaban solo la opinión de algunos cardenales y no la del papa, que no había firmado las prohibiciones y menos aún hablado ex cátedra (Galileo pensó instalarse en España cuando empezaron su problemas romanos). Tampoco se prohibieron los trabajos científicos de Leibniz o  Newton, ni las obras de filósofos como Spinoza o Hobbes.  Nunca se condenó a muerte a ningún hombre de ciencia ni se quemaron sus libros (cuando en París  en pleno siglo XVII  fueron quemados, con todos sus escritos, varios intelectuales de prestigio, como lo fue Miguel Servet en Ginebra o Giordano Bruno en Roma). Solo dos escritores relevantes sufrieron persecución inquisitorial, relativamente suave por lo demás: fray Luis de León y el sacerdote helenista Juan de Vergara (algo más de un año recluido en su convento). Diversos inquisidores, debe recordarse, promovieron la formación de bibliotecas y la publicación de libros científicos, como el antes citado Vicente del Olmo, secretario inquisitorial, autor de estudios epigráficos, que editó la Geometría especulativa y práctica de los planos y de los sólidos, y Trigonometría con resolución de triángulos planos y esféricos, del matemático y astrónomo valenciano José de Zaragoza,  y él mismo escribió una Nueva descripción del Orbe de la Tierra.


   
 Por otra parte, España, con Portugal, se había adelantado un siglo al resto de Europa en la exploración del mundo y en la colonización, tareas seguidas de estudios científicos sobre la naturaleza, la historia y la etnología de los nuevos territorios, tales como la Historia natural y moral de las Indias,  de José Acosta, donde expone observaciones zoológicas precursoras en alguna medida del evolucionismo, o el Sumario de la Natural historia de las Indias, de Gonzalo Fernández de Oviedo… Hubo avances apreciables en la construcción naval, cartografía, laboreo de minas, y metalurgia; el capitán Blasco de Garay inventor muy notable de tiempos de Carlos I, diseñó diversas máquinas, posiblemente una que utilizaba el vapor para la navegación,  lo mismo hizo el ítaloespañol Juanelo Turriano, y algunos miembros de la Escuela de Salamanca se plantearon problemas físicos sobre el movimiento, que desarrollarían Galileo y Newton. Además, el país disponía de una buena red de universidades, que amplió a América y las Filipinas, y de un número elevado de personas instruidas. En realidad, el ambiente era notoriamente liberal en relación con los estudios científicos, y las condiciones materiales eran tan buenas como en cualquier otro país. Ciertamente la economía y la población declinaron, pero ello no tenía por qué anular la acción de minorías despiertas e inteligentes que afrontasen los retos. Lo cual vuelve más extraño el hecho de que, como resume el matemático italiano Libri,  “la única gloria que Dios ha negado a España hasta ahora ha sido un gran geómetra”, entendiendo por tal un matemático o un científico.


   
 Quizá esta limitación, que tanto habría de contar en la decadencia hispana, obedeciera al carácter más romano que griego de su cultura, si bien debe señalarse que tampoco fue nunca muy destacada la atención a la técnica, incluida la tecnología  militar, que tan relevante papel ejerció en la época en Europa. Muy posiblemente el retraso español naciera del hecho de que el pensamiento científico fuera desplegándose por unos pocos países de Europa –y en pequeños círculos de aficionados— en una época en la que el declive de España se transformaba en decadencia. En el siglo XVI  la sociedad española se había enfrentado con éxito a grandes desafíos, pero a lo largo del XVII se sentía desbordada por ellos. Ello ocurría en parte por efecto del mismo éxito anterior, que se intentaba mantener con una caricatura de las viejas virtudes, y en parte por la repulsión a los nuevos factores en que destacaban y que daban poder a las potencias rivales. Uno de esos factores era precisamente el desarrollo científico y tecnológico. Más que un problema de condiciones materiales volvemos a encontrar una deficiencia de actitud o mentalidad que impedía abordar esas condiciones con alguna audacia o imaginación; una mentalidad contraria a novedades (novedad, no verdad, se decía con vacuo juego de palabras). La decadencia española se traducía, en el terreno intelectual, en incapacidad para plantearse nuevos problemas, en erudición vacua y en la concepción de la alta cultura como un simple medio de promoción y lustre social o profesional, sin excesivo interés por ella misma. Rasgos no inevitables pero bien visibles en la sociedad de finales del siglo. El espíritu parecía haber abandonado a España.

Comentarios (227)

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1 Contable, día 19 de Agosto de 2009 a las 10:13

O sea que Mª Teresa Fernández de la Vega, es genéticamente golpista, según el comentario 1.

No hay que olvidar que comió del Franquismo y retozaba en las rodillas de Girón de Velasco.
2 Oswald, día 19 de Agosto de 2009 a las 10:15
Y Girón pensaría: qué fea es la cabrona de la niña esta.
3 jjvr, día 19 de Agosto de 2009 a las 10:19
Al luga:

Si eres más tonto naces oveja. Tengo curiosidad, ¿eres un presidiario?.

Un saludo
4 jjvr, día 19 de Agosto de 2009 a las 10:25
Muy densa la entrada de hoy del Sr. Moa, se podría haber dividido en dos pienso yo.
Me ha gustado tanto la explicación del origen del pensamiento científico como la del retraso del desarrollo de la ciencia en España.

Un saludo

P.S. Si no va a seguir ningún libro de todos estos aperitivos, habría que saberlo para empezar a recolectar todas las entradas.
5 jjvr, día 19 de Agosto de 2009 a las 10:28
.....ah, "al luga", olvídate de la genética, lo tuyo es adquirido. El mérito es todo tuyo.

Un saludo
6 Herep, día 19 de Agosto de 2009 a las 10:40
#1
Alruga, te dejo un enlace, para que lo leas, ya que no soy muy amigo del "cortar y pegar".

http://www.outono.net/elentir/?p=14011 ...pero si no tienes ganas de leer mucho, sólo comentarte que el artículo que citas tienen tanto de real como la beatificación de la Pasionaria...

Otra muestra más de la incompetencia de estos "intelectuales progresistas".

Ah.., Vidal Manzanares, jurista, escritor y masón.

7 jjvr, día 19 de Agosto de 2009 a las 10:46
...vana ilusión el pensar que "Al luga" es capaz de leer. A lo más que llega es a intuir, y ello de un modo muy primario, que un determinado artículo pueda resultar + o - molesto en este foro.

Un saludo
8 Perieimi, día 19 de Agosto de 2009 a las 10:50
# 1

En defensa de las marujas

Las marujas de corrala son signo cultural identitario nacionalfemenino puro; en una palabra: pueblo. El “comadreo” ha sido nervio de fortaleza de la institución familiar a lo largo de siglos, muy por encima de la práctica política actual, lo que este relamido -que achaca los “negocios a engordar” en exclusiva a una derecha que se inventa-, obviamente desconoce. El cuento de la superioridad moral de la izquierda empieza ya a podrir las pelotas.

Para analizar la decadencia entre los “vecindarios” de antaño y los de ahora sólo hay que imaginarse la “gresca” en uno entre Mª. Teresa Fdez. de la Vega, Mª. Emilia Casas Baamonde, Elena Salgado, Mª. Jesús San Segundo, Aído Álvarez, Leire Pajín, Trinidad Jiménez, Carmen Calvo y Celia Villalobos, marujas políticas y sin embargo comadres.
9 pedromar, día 19 de Agosto de 2009 a las 11:01
1 Alruga

Por eso en las masivas manifestaciones de la derecha (ya quisiera la izquierda haber convocado más de un millón de personas en la plaza de Colón)no quedaron ni papeles en el suelo, mientras que en las de la izquierda se salía a la calle con un cartel donde aparecían todos y cada uno de los diputados del PP bajo el rótulo de asesinos. O cuando a los rusos se les hundió un petrolero frente a Galicia y quemaron hasta las sedes del PP. Seguro que fue el PP para aumentar la crispación.

No consta ni un asalto, ni quema ni rotura de cristales de sedes de la izquierda, por contra los de las sedes de la derecha no pasa día sin alguna agresión. Claro, como son crispadores se lo merecen.

La derecha es criminal por existir, la izquierda española (perdón por lo de española) es generosa y buena, solo que la derecha la crispa; por eso Maritere y Pepiño están siempre crispados, porque la derecha les crispa.

Treinta y cuatro años hace que murió Franco; todos los poderes fácticos en manos de la izquierda: la educación de principio a fin, los medios de comunicación -en el caso de las televisiones el 100%- la fiscalía, pronto los jueces, los servicios de información, la policía. Todo en manos de la izquierda; el país hecho una m.ierda; la culpa de la derecha, que es crispadora y cavernícola.

Es un discursito muy antiguo el vuestro, lo cual no quiere decir que no sea efectivo, teniendo en cuenta el nivel de los dirigentes de izquierda y el de sus votantes, especialmente si saben leer o entender lo que leen, porque no pasan de El País, y bajando, y la prueba está en ese herrikotxamizo de Público. Viendo lo que leen te das cuenta del nivel de la izquierda, no es extraño por tanto lo del Arruga.
10 jjvr, día 19 de Agosto de 2009 a las 11:01
...además, el inocente "Al luga", como vulgarmente se dice, deja con las posaderas al aire a su mentor, el susodicho Gustavo Vidal Manzanares (jurista y escritor). En efecto, si la derecha es intrínsecamente mala, y ésta es una cualidad genética, ¿que hacer para dar solución final al problema?.

No contesto, más que nada para que "Al luga" ejercite un poco lo que lleva encima de los hombros, aunque dudo que tenga éxito.

Un saludo

P.S. ¡¡Sal del armario ya, "Al luga"!!
11 mescaler, día 19 de Agosto de 2009 a las 11:19
ya quisiera la izquierda haber convocado más de un millón de personas en la plaza de Colón

Y la derecha, pedromar, y la derecha...

Saludos,
Mescalero
12 DeElea, día 19 de Agosto de 2009 a las 11:30
Otro ejemplo de cómo crispa la derecha….:

“Íbamos en el coche para entrar en la misa del Valle de los Caídos, y en el primer puesto que había de la Guardia Civil al entrar al recinto nos pararon, primero miraron una cinta que llevábamos de la Virgen del Pilar en el retrovisor, de las que están pasadas por el manto, y también llevaba un crucifijo, que no era un crucifijo sino un rosario, con el crucifijo, pequeñito, de madera, que lo llevo desde hace 27 años, desde toda mi vida. Un agente nos dijo en principio, refiriéndose a la medida de la Virgen del Pilar (una cinta con la bandera de España que tiene la misma longitud que la imagen de Nuestra Señora del Pilar de Zaragoza), y nos dijo: "Quite eso", y dijimos: "¿Pero cómo lo vamos a quitar?" Yo fui un poco la que me afrenté, y le dije: "Si esto es una cinta de la Virgen del Pilar, y está pasado por el manto", le dijimos que es la Patrona de la Guardia Civil, ¿cómo lo vamos a quitar? Y nos dijo: "No, no, quítelo". Entonces, yo dije: "No discutamos más, vamos a quitarlo". Y yo lo quité, sintiéndolo con toda mi alma, pero bueno, no quería un enfrentamiento, ni quería una subversión a la Guardia Civil ni nada parecido. Pero claro yo creía que era sólo la cinta. Y de pronto me dijo: "Y eso también". Y le digo: "¿Y qué es eso?" Y me dice: "Eso que tiene ahí colgado". Y le digo: "Eso es un rosario". Y dice: "Sí, quítelo". Y ¿por qué lo voy a quitar?, respondí. Dice: "Porque tiene una cruz". Y ¿qué ocurre con la cruz?, pregunté. Dice: "Porque la cruz es un símbolo de provocación, y tiene que retirarlo, si no, no puede pasar". Digo: "¿Pero cómo es esto? ¡Pero mire usted!" Dice: "No, yo sólo cumplo órdenes, de manera que o lo quita o no pasa. Y si pasa dentro, no lo vuelva a poner porque tendrá problemas". Esto fue lo que me ocurrió.”

http://www.diarioya.es/content/%C2%A1quite-el-rosa...

Los Borja Maryrojos son asín.
13 Hegemon1, día 19 de Agosto de 2009 a las 11:38
Sin duda en España añgo se hace mal para que una de "esas glorias" se nos nieguen. No se si fué Unamuno el que dijo "en España se estudia dejando a los demás inventar"...o algo parecido, querindo decir que nos limitabamos a estudiar a recibir el conocieminto que otros descubrían, dejandonos en un claro retraso, en unos cuantos pasos atrás.

¿En realidad estamos tan mal?...actualmente parece que España está enretraso técnico con otras partes de Eruopa y sin embargo nuestras Universidades científicas, con graves errores, no nos preparan tan mal. Los ingenieros españoles por regla general somos apreciados y muy considerados en las Universidades europeas asombrandose de que en España se prepare a los inegnieros en tantas materias y no en una especialización concreta. Comapñeros mios de la Escuela de Ingenrios de Gijón que han ido de Erasmus a Alemania, Suecia y demás cuentan siempre loa mismo..."no estamos tan mal preparados. En un principio nos miran con desconfianza y con los típicos prejuicios que tienen de nostros pero al final se asombran de la cantidad de materia que nos dan, de la cantidad de matemáticas que aprendemos o de que un ingeniero mecánico sepa de electrónica o de informática cuando ellos ni la tocan"....la prueba es que muchos ingenieros españoles se quedan a trabajar en Europa porque les ofrecen trabajo.

Seguimos con aquello de la falta de iniciativa y de creerse algo más de lo que somos.
14 ArrowEco, día 19 de Agosto de 2009 a las 11:46
VV

#13 DeElea

¡Qué pocos güevos, conio! Si voy yo en ese coche te aseguro que el benemérito número acaba besando la estola y el rosario. Buenos días nos dé Nuestro Salvador, señores.
15 jjvr, día 19 de Agosto de 2009 a las 11:49
¡¡Al luga capullito!!, no te tires pegotes que tu inteligencia está muy calada por estos lares:

http://www.gara.net/paperezkoa/20090819/152534/es/..."

Un saludo
16 HERNAN, día 19 de Agosto de 2009 a las 11:51
Entre delavegas y Copérnicos, un buen articulito de Jorge Alcalde sobre el heliocentrismo:

http://agosto.libertaddigital.com/heliocentrica-de...
17 jjvr, día 19 de Agosto de 2009 a las 11:53
y #18

....como los de Gara te pillen fusilando sus contenidos sin mencionarlos...... a lo mejor te mandan una visita de inspección.

Un saludo
18 jjvr, día 19 de Agosto de 2009 a las 12:00
A ver Mescalero, ¡¡ mójate!!, que te parece el espécimen éste del alruga (Al luga para los amigos).

Un saludo
19 jjvr, día 19 de Agosto de 2009 a las 12:04
.... en mi opinión, Al Luga no es más que uno de los muchos castrones que se hacen los machotes al amparo de los matones de ETA.

Un saludo

P.S. ¡¡Cita las referencias gandul!!

http://www.kaosenlared.net/noticia/neonazis
20 jjvr, día 19 de Agosto de 2009 a las 12:06
21 Hegemon1, día 19 de Agosto de 2009 a las 12:06
La exhibición de fotos de asesinos etarras es un delito y por ello se debe penar. El que antes hasta ahora haya sido una constante en algunos partes de Vasconia no quita para que ahora se haga una polñitica contaria a la apología del terrorismo. En ninguna sociedad se debe permitir enslazar a los asesinos de esta sociedad, no se debe permitir ensalzar ningúna grupo fascista etarra y perseguirles hasta el exterminio final.

Aunque los proetrras se empeñen en insultar a los aseinados y encubrir a los asesinos haciendoles pasar por falsos presos poñlíticos, no son más que la peor calaña de un pueblo enfermo como es el vasco. No son presos polñiticos, son asesinos, no son soldados sino delincienmtes que deben ser perseguidos y ajuscticiados.

También los etrras tiene "accidentes laborales"....que se jodan.
22 jjvr, día 19 de Agosto de 2009 a las 12:09
y #26

.....pero no para todos por supuesto.

P.S. castrón.

1. m. Macho cabrío, morueco o puerco castrado.
23 Hegemon1, día 19 de Agosto de 2009 a las 12:09
Siempre he dicho y lo sigo diceindo que uno de los últimos movimeintos nazis es el etarra y el nacionalismo vasco. Se trata del exterminio sistemático del pueblo español por ser precisamente un pueblo, una raza repudiadad por estos "hijos de Hitler". Alruga lo sabe bien, no se corta y sabe que hay un componente rascista. Es un nazi que busca el exterminio del español como raza y cultura. Hijo honorifico del nazismo.
24 ArrowEco, día 19 de Agosto de 2009 a las 12:12
VV

#32 ¡Pero quién te crees que soy, tarado! ¡Yo no leo esas mierdas!
25 alruga, día 19 de Agosto de 2009 a las 12:13
La polarización social de la educación


Vicenç Navarro
Público




La percepción más generalizada en la mayoría de medios de información del país es que vivimos en una sociedad en la que la mayoría de la ciudadanía es, y se considera, perteneciente a la clase media. Se admite que por encima de la clase media están los ricos y por debajo están los pobres, pero, por lo demás, la mayoría de nuestros ciudadanos son y se autodefinen como miembros de la clase media. Y para mostrar la rectitud de tal percepción, se hace referencia a las encuestas en las que la mayor parte de la población, cuando se le pide su ubicación en la estructura social, escoge la categoría “clase media”. Han desaparecido, así, las categorías de burguesía, pequeña burguesía o clase trabajadora, que raramente aparecen en la narrativa política o mediática del país. Utilizarlas y referirse a términos como, por ejemplo, lucha de clases, es arriesgarse a que se le acuse a uno de anticuado o, lo que es peor, de “ideólogo” o “doctrinal”, términos todos ellos destinados a señalar al acusado como individuo “sospechoso” de prejuicios ideológicos de tonalidad roja o morada, coloración casi desconocida en el arco iris mediático del país.

Esta percepción de nuestras sociedades es, sin embargo, profundamente ideológica y, como bien define mi amigo Noam Chomsky, responde a un enorme poder de clase. La desaparición del discurso y del análisis de clases sociales es, en sí, un síntoma del enorme poder de las clases dominantes, las cuales promueven la percepción de que las clases sociales han desaparecido y que la lucha de clases es una categoría totalmente obsoleta, inservible para el entendimiento de nuestras realidades. A mayor dominio de las derechas en un país, mayor desaparición del discurso y análisis de clases. De ahí que en España estos términos prácticamente hayan desaparecido del lenguaje mediático hegemónico y de la narrativa política dominante. Ahora bien, aunque el establishment mediático promueve la visión de que la mayoría somos clase media (la pregunta en sus encuestas es “¿Es usted clase alta, media o baja?”), la mayoría de la ciudadanía no sólo cree en la existencia de clases, sino que, cuando se formula la pregunta “¿Es usted clase burguesa, pequeña burguesa, clase media o clase trabajadora?” hay más personas en España que se definen como clase trabajadora que como clase media. Pero los establishments políticos y mediáticos (que pertenecen al 30% del nivel de renta superior del país) no se percatan de ello.
La dura realidad es que los datos muestran que las clases sociales continúan existiendo, y que es imposible entender lo que pasa en España –desde el notable retraso del Estado del bienestar español (ver “El impacto del clasismo y machismo”, Público, 30-07-09), hasta la polarización social del sistema educativo–, sin entender el poder diferencial que cada clase social tiene en nuestro país. El poder de clase se caracteriza por un gran dominio de la vida política, mediática y económica del país por parte de la burguesía, pequeña burguesía y clases profesionales de renta media alta, es decir, del 30% de la población de renta superior, que tiene una enorme influencia mediática y política en el país.

Un ejemplo de ello es el sistema educativo. España, uno de los países de la UE-15 (el grupo de países de la UE de nivel de desarrollo económico semejante al nuestro) con mayores desigualdades sociales, tiene el sistema educativo más polarizado por clase social existente en tal grupo de países. Las familias del 30-35% de renta superior del país envían a sus hijos a las escuelas privadas concertadas (la mayoría gestionadas por la Iglesia católica, institución que en España siempre ha ofrecido el sostén ideológico a las clases dominantes) y el 65-70% restante de la población, que se define como las clases populares, es decir, la clase trabajadora y las clases medias de rentas medias y bajas, envían a sus hijos a las escuelas públicas, donde se concentra la mayoría de los hijos de los inmigrantes (92%). Naturalmente, no hay una impermeabilidad social entre los dos tipos de escuelas, la pública y la privada. Pero, en general, la renta de las familias que envían a sus hijos a las escuelas privadas es mayor que la de las familias que utilizan la escuela pública. En Suecia y Finlandia (países que el informe PISA –que mide la calidad de la enseñanza– considera como los que tienen el mejor sistema educativo), sólo el 4% de estudiantes van a la privada. En España es el 30-35%. En nuestro país, el gasto por alumno en la escuela privada es superior que en la pública. Esto se da como consecuencia del pago por parte de las familias que matriculan a sus hijos en la privada, recursos que se complementan con las aportaciones de recursos públicos, es decir, subsidios que se definen como conciertos.

España tiene los subsidios públicos a las escuelas privadas más altos y el gasto público por alumno en la escuela pública más bajo de la UE-15. Los primeros reciben más recursos a costa de los segundos. Weber que, junto con Marx, fueron los fundadores de la sociología contemporánea, definió explotación de una manera muy sencilla y didáctica. Explotación, escribió, “ocurre cuando una clase (podría haber añadido un género, una raza o una nación) vive mejor a costa de que otra viva peor”. Pues bien, existe un poder de clase que se expresa en que unos tienen más recursos para su educación, a costa de que otros tengan menos. En el lenguaje mediático versallesco, dominante en el país, no se le llama explotación sino “desequilibrio de financiación”.

En realidad, el sistema educativo dual (privada versus pública) de España reproduce la estructura social del país, formando dos tipos de ciudadanos: los de primera y los de segunda clase. Y los primeros acceden a estudios superiores (como los universitarios) en porcentajes mucho mayores que los segundos. Esto es consecuencia del poder de clase, categoría que ha desaparecido del lenguaje político y mediático del país.
26 jjvr, día 19 de Agosto de 2009 a las 12:14
¡¡¡Mescalero no te escaquees!!

Condenas a Al ruga sí o no, al que llama accidente laboral al asesinato de policías por la ETA te recuerdo.

Un saludo
27 jjvr, día 19 de Agosto de 2009 a las 12:16
Al luga jodio, ¡¡que se te está yendo la pinza hombre!!.

Ya duplicas los posts con un descaro obsceno
28 alruga, día 19 de Agosto de 2009 a las 12:17
El error de las recetas económicas liberales


Vicenç Navarro
Rebelión




Un argumento que economistas y pensadores liberales próximos al mundo empresarial y financiero del país han dado para explicar el elevado desempleo en España ha sido que la testarudez de los sindicatos en su defensa de los intereses de los trabajadores con contratos fijos ha causado el elevado desempleo de los trabajadores con contratos temporales. Según tales autores, los sindicatos son excesivamente fuertes en España y tienen una excesiva influencia sobre el gobierno socialista español, el cual – según tales autores- no tiene el coraje político de hacer las reformas necesarias en el mercado laboral, facilitando el despido de los trabajadores, a fin de que los empresarios puedan contratar a nuevos trabajadores, sin temor a que una vez contratados tengan que mantenerles en su plantilla para siempre. Según tales voces, la mejor manera de estimular la creación de empleo es bajar el coste del despido de los trabajadores fijos pudiendo despedirles más fácilmente. El empresario contratará a más trabajadores si es consciente de que puede despedirlos más fácilmente. De esta teoría se deriva que el empecinamiento de los sindicatos en defender a los trabajadores con contratos fijos (la mayoría de los cuales protegen a los hombres de edad madura) haga difícil contratar a gente joven y mujeres. Esta explicación aparece constantemente en la prensa diaria. Muchos artículos aparecen una y otra vez haciendo referencia al hecho que la defensa por parte de los sindicatos de los insiders (en inglés, los que están dentro del mercado de trabajo) es responsable de la situación de los outsiders (los que no consiguen trabajo). Durante los últimos meses, la población ha estado bombardeada con artículos subrayando que los representantes de los trabajadores –los sindicatos- son los auténticos responsables del elevado desempleo en España.

El gran poder del mundo empresarial en España (y consiguiente poder mediático del pensamiento liberal en los medios de información y persuasión) determina que esta explicación haya alcanzado la categoría de dogma en nuestro país. El problema que tal dogma tiene, sin embargo, es que como todo dogma se reproduce a base de fe y no a base de evidencia. Valga subrayar que tal dogma se ha promovida por los medios liberales cada vez que el desempleo en España ha incrementado. Se utilizó en los años ochenta, se volvió a utilizar en los años noventa y ahora se utiliza de nuevo en la primera década del siglo XXI. Tal dogma ha sido el determinante de que haya habido nada menos que cuatro reformas del mercado del trabajo desde que tenemos democracia en España.

¿Dónde está la evidencia?

El apoyo intelectual a tal creencia es la evidencia que -según tales autores- presenta EE.UU., supuestamente el país más liberal de la OCDE (el club de países más ricos del mundo). En EE.UU. se puede despedir al trabajador muy fácilmente, lo que explica –según ellos- que el desempleo en EE.UU. sea menor que en España y que en el promedio de los países de la UE-15. Es más, el hecho de que EE.UU. probablemente salga antes de la Gran Recesión que España y la Unión Europea, se debe –según tales autores- a la mayor facilidad de los empresarios estadounidenses de poder despedir a sus trabajadores.

Los datos (los testarudos datos, como diría mi maestro, Gunnar Myrdal) sin embargo, no avalan tales tesis. En primer lugar, España ha tenido cuatro reformas laborales, todas ellas encaminadas a desregular el mercado de trabajo, sin que ello se haya traducido en la disminución de la tasa del desempleo en momentos de recesión. Independientemente de los méritos o desméritos de tales reformas, el hecho es que su impacto en la variación de las tasas del desempleo, durante los momentos de recesión en el ciclo económico, ha sido muy reducido.

La segunda observación que merece hacerse es el cambio adoptado por el Secretariado de Empleo de la OCDE que en su día promovió la desregulación de los mercados de trabajo como la medida más eficaz para crear empleo y disminuir el desempleo (ver The New OECD Job Study. Facts, Análisis and Strategies.1994) El fracaso de tales medidas (para alcanzar aquellos objetivos) hizo que tal Secretariado reconociera más tarde que no había relación entre el grado de regulación de un mercado de trabajo y la tasa de desempleo del país (ver The New OECD Job Study. 2006). En realidad, algunos de los países con mercados de trabajo más regulados, como los escandinavos, han tenido el desempleo más bajo de la OCDE.

La tercera observación que debe subrayarse es que, EE.UU., el país modelo para los pensadores liberales, tiene un desempleo mucho mayor entre los jóvenes y entre las mujeres que entre los varones de edad madura, y ello a pesar de ser un mercado de trabajo muy desregulado. La diferencia entre las tasas de desempleo de los jóvenes y la de los adultos no es muy distinta a la existente en los países de la UE, incluyendo España. Hoy, en EE.UU., las tasas de desempleo entre los jóvenes (tanto el grupo de 19 a 24 años, como el de 24 a 34 años) es casi el triple y el doble, respectivamente, de la tasa de desempleo de los varones adultos de 35 a 55 años. Tal diferencial en la tasa de desempleo entre jóvenes y adultos es incluso mayor (cinco veces mayor) cuando se compara la tasa de desempleo de los trabajadores jóvenes afroamericanos con la de los varones adultos blancos. Tal diferencial en las tasas de desempleo entre hombres y mujeres es menor que el existente entre jóvenes y adultos, situación que tiene poco que ver con la desregulación del mercado de trabajo. La causa del menor diferencial en la tasa de desempleo entre varones y mujeres se debe a la mayor destrucción de empleo en la manufactura (donde los varones son la mayoría) que en los servicios (donde las mujeres son la mayoría).



Porqué EE.UU. saldrá de la gran recesión antes que España y la UE



Una cuarta observación que debe destacarse es que la probable recuperación económica más rápida de EE.UU. versus la europea y española tiene poco que ver con la mayor desregulación de los mercados de trabajo estadounidenses. La causa de la más rápida recuperación en aquel continente radica, primordialmente, en que la inversión pública del gobierno federal de EE.UU. en su estímulo económico es más del doble (en términos porcentuales sobre el PIB) que el que ha ocurrido en España y mucho mayor que en la UE-15. Es un indicador de incoherencia que la mayoría de los pensadores liberales (que atribuyen el desempleo a las supuestas rigideces del mercado laboral) se hayan opuesto al crecimiento del gasto público para estimular la economía. Que el empresariado contrate, o no, más trabajadores depende primordialmente de sus expectativas en cuanto a la demanda de sus productos. Cuando esta demanda es muy escasa (en parte debido a la reducción de la masa salarial, que los liberales incluso quieren reducir más), entones el sector público tiene que expandir su gasto público para estimular tal demanda. Allí está el meollo de la cuestión. Las derechas en España, y sus portavoces liberales, son responsables del retraso en la recuperación española al oponerse a un mayor estímulo económico, sustituyéndolo por propuestas de desregulación del mercado de trabajo y de reducción de los salarios (que empeorarán todavía más la situación de elevado desempleo).

Una última observación. Se ha puesto de moda entre algunos economistas liberales hablar de flexiseguridad. Pero parece que no entienden lo que es y de donde deriva. La necesaria flexibilidad laboral que requiere cualquier economía para ser eficiente no puede conseguirse a base de desregular más y más el mercado de trabajo aumentando así la inseguridad de los trabajadores (el 63% de trabajadores con contrato fijo tiene temor a perder su puesto de trabajo en España). La flexibilidad laboral se consigue a base de aumentar la seguridad del trabajador, tal como han hecho los países de mayor tradición socialdemócrata del norte de Europa, (con sindicatos fuertes y con muchos años de gobierno de izquierdas). Tales países tienen estados de bienestar altamente desarrollados con un gasto público social mucho, mucho más elevado que España. Ellos están a la cabeza y nosotros estamos a la cola de la Europa Social. Seguridad implica, no sólo programas de formación profesional, sino también servicios, transferencias y apoyo al trabajador y a su familia en momentos de transición y movilidad laboral. Esto es lo que no entienden o no desean entender los pensadores liberales, pues son ellos los que se han opuesto y son responsables del escaso desarrollo social de España. El liberalismo (que aparece, al menos hasta hace poco, también en los equipos económicos de los gobiernos de centroizquierda) ha hecho mucho daño al mercado de trabajo y a la economía española. En realidad, su gran visibilidad mediática se debe, no a la fortaleza de sus argumentos (que son muy débiles), sino a las enormes cajas de resonancia que el capital financiero y empresarial les ofrece. El mejor ejemplo de lo que digo es que soy consciente que un artículo como el que firmo tendría poca cabida en los medios de mayor difusión del país, medios que se caracterizan por su escasísima diversidad ideológica. A lo máximo que llegan es a publicar artículos de Paul Krugman o Stiglitz, sin nunca dar cabida, sin embargo, en sus páginas a los economistas críticos del dogma liberal que existen en nuestro país. Por favor, si encuentra este artículo interesante distribúyalo lo máximo posible.


Fuente original www.vnavarro.org

29 mescaler, día 19 de Agosto de 2009 a las 12:17
Ayer, el mocos soltó la siguiente perla:

Kubric, como buen judío secular de Nueva Jerusalem, fue anticatólico. No seré yo el que llore por su pérdida.

Y luego resulta que el antisemita y el inquisitorial soy yo. Qué injusto es el mundo.

Saludos,
Mescalero
30 jjvr, día 19 de Agosto de 2009 a las 12:20
.... Al luga deberías acompañar tus aportaciones con tu exégesis hombre.

Además, ese tipo de panfletos no se lee en absoluto inocente. Y más si eres tú el que postea.
31 ArrowEco, día 19 de Agosto de 2009 a las 12:20
VV

#39 Y los mahometanos, como buenos mahometanos, son anticatólicos también. ¿Qué te parece tontín?
32 jjvr, día 19 de Agosto de 2009 a las 12:21
Mescalero el nazi que tienes encima (#38) ¿que te parece?
33 ArrowEco, día 19 de Agosto de 2009 a las 12:22
VV

Cualquier día te van a detener por comer judías...
34 jjvr, día 19 de Agosto de 2009 a las 12:27
A ver si no me he enterado, ¿se da algún tipo de premio por número de lineas posteadas?. Si es así, el Al luga no es tan tonto como parece y nos va a levantar el premio a base de cortar y pegar y repetir. ¡¡El muy jodio!!

Arrow, écheme una mano, a ver si conseguimos que el escurridizo Mescalero se defina sobre el cripto-nazi alruga.

Un saludo
35 DeElea, día 19 de Agosto de 2009 a las 12:37
Lo mas estremecedor es que el jabalín Berrugoso o el Borja cuando traen estos textos de esos señores lo hacen por que estos señores sn los “listos” de la secta, los intelectuales. Lo que demuestra palmariamente que la inteligenzsia izquierdosa ha muerto si es que algún día existió. Ni tienen un solo argumento de nada que no sea más que una mentira cubierta de salsa y sentimentalismo barato. ¡¡¡Pobre gente!!
36 ArrowEco, día 19 de Agosto de 2009 a las 12:39
VV

#50 Ostras! ¿Eres Carmen de Mairena?
37 ArrowEco, día 19 de Agosto de 2009 a las 12:47
VV

DRAE

mahometano, na.

1. adj. Que profesa la religión islámica.
2. adj. Perteneciente o relativo a Mahoma o a la religión por él fundada.

38 jjvr, día 19 de Agosto de 2009 a las 12:50
.....que riqueza de matices tienen tus expresiones.
39 jjvr, día 19 de Agosto de 2009 a las 12:56
40 jjvr, día 19 de Agosto de 2009 a las 13:00
Al luga como mandes algo de granma o cubadebate me enfado de verdad.
41 Herep, día 19 de Agosto de 2009 a las 13:01
#38 alruga
Buen articulo el del personaje este, sí... recetas keynesianas para tardar una (o dos) decadas en salir de la crisis. Gasto público a mansalva y subidas de impuestos a tutti plen... aunque lo disfrazareis de "subida de impuestos a los ricos".
Ricos que, por otra parte, no pagan impuestos o salvan los nuevos tributos escapando con sus capitales...
Sí, recetas socialistas. Recetas para seguir engrasando la máquina de hacer pobres, que es el mejor símil de Socialismo.
Inversiones públicas de un gobierno que no tiene dinero, que lo imputa directamente a deuda y que, cuando el Estado se desmorone al no poder pagarla, hechará la culpa, sin dudarlo, a los liberales, la "Derechona crispadora", la Iglesia y a los E.E.U.U. pre-obamitas.

Y todos los culpables, claro, regados con un poquito de chapapote y con algo de jamón del que les sobró en los asaltos a El Corte Ingles.
42 jjvr, día 19 de Agosto de 2009 a las 13:04
....uno que fue a por lana y salió trasquilado.
43 ArrowEco, día 19 de Agosto de 2009 a las 13:05
VV

¿Ande andará la Carmen de Mairena roja? ¡Innnnnnnndioooooooo!

44 jjvr, día 19 de Agosto de 2009 a las 13:12
Al luga, hay que darle un cero patatero a los responsables de tu formación ideológica. No quiero meterme en camisa de 11 varas, pero creo que se merecen la visita de un comando "ejecutivo".

¡¡Desacreditan la Revolución ante la derechona!!

La verdad sea dicha, tú también eres un poquillo lerdo ¡eh!.


Un saludo y hasta la tarde
45 Contable, día 19 de Agosto de 2009 a las 13:42

España no solo se adelantó en la exploración del Mundo. Sino que comoresultado, trajo a Europa la patata. La patata, ese humilde tubérculo, que desde que los españoles lo trajeron del continente colombino, acabó con un mal endémico europeo: El HAMBRE. La patata es la base de la alimentación europea. Lo cual no quiere decir que solo se coman patatas.

Y por si fuera poco, también trajimos un montón de cosas interesantes a la hora de hacer más rica y completa la alimentación de los europeos. Cosas como el chocolate, el tomate, la quinina, pavos, maíz,... Aunque ciertas cosas indeseables, como el tabaco, la coca, el Mono Aullador de Venezuela, se las podían haber ahorrado.
46 Contable, día 19 de Agosto de 2009 a las 13:43

Claro que para ciertos cañallas que por aquí hacer proselitismo de los salvajes, es la coca, el tabaco, y sobre todo el Simio Aullador de Venezuela lo importante del Descubrimiento de Colón.
47 Hegemon1, día 19 de Agosto de 2009 a las 13:44
Al Ruga persigue a una derecha virtual disfrazado de revolucionario de izquierdas, pero no es más que una replica del nacionalsocialismo proetarra, de esa derecha racista y criminal. Es típico de los enfermos mentales asesinos crimnalizar y acusar de todos sus mñ.laes a las víctimas que ellos persiguen. L ETA, en una especie de redención y de autoexculpación se inventa un "Estado Fascista" para justificar sus asesiantos. No existe tal Estado y el fascismo sólo viene por su parte. Control de la empresas del Estado, de la información, de la justicia, de la educación, la exaltación de la raza, en este caso, vasca, de la historia inventada de un pueblo vasco que dice estar perseguido por la que ha sido desde siempre su nación, España. Eliminar fisicamente y de forma mafiosa a todos aquellos que se les opongan, cmno buenos totalitarios asesinos.

El Al Ruga es un reprimido y un enfermo. Es absurdo estar contestándole las estupideces y los cosrta y pegas proetarras y nazistoides que publica.

No seamos tontos ni caigamos en su trampa. Nada puede hacer ante la justicia si esta le persigue. Ya peude llorar, patalear, insultarnos, mensopreciarnos y amenazranos de muerte. Es un pobre diablo.
48 Hegemon1, día 19 de Agosto de 2009 a las 13:52
Es curioso como la nación de la famosa Inquisición, del cerrilismo religioso, del atraso científico, de la ignorancia custodiadad por el clero, como se piensa que fuera España, sea esta la que descubrió América con los medios precarios de entonces, desafiando todas las creencias científicas y religiosas de la época, resolviendo, empíricamente que la tierra era redonda cuando siempre se creyó en otra cosa, que descubrió nuevos mundos desconocidos hasta entonces y que exportó la cultura europea y el saber por todo el orbe.
49 Contable, día 19 de Agosto de 2009 a las 13:52

En televisión y radio está saliendo un anuncio de Tráfico que entre otras cosas dice "...porque 100 es el doble de 50..." y están algo equivocados.

100 sí es el doble de 50 si nos referimos a los Km/h de velocidad instantánea. Entendiendo por tal magnitud al vector derivada del vector posición respecto al tiempo. Que viene a ser lo que marca el velocímetro (mal llamado cuentakilómetros).

Pero el que ha hecho el anuncio se ha equivocado en algo muy gordo. Lo que mata, lo que destruye a los coches y a las personas, no es exactamente lo que marca el velocímetro. Es la energía. Simplificando, la energía cinética.

Y lo que es científicamente exacto, es que a 100 no se lleva el doble de energía que a 50, sino CUATRO VECES MÁS .

Es decir, que a 100 Km/h cuesta cuatro veces más detener al coche que a 50 Km/h. También cuesta 4 veces más llevarlo por su trayectoria. Y también las lesiones son proporcionales no al doble, sino a cuatro veces.

El desgaste de los neumáticos en cambio, sigue otras reglas, y parece que es unas NUEVE VECES al alto.

---

Luego 100 no es el doble de 50.

Ciencia.
50 Hegemon1, día 19 de Agosto de 2009 a las 13:53
80# Mescalero:

Creo que el que no te neteras o no te quieres enterar eres tú. Si, soy de derechas pero nada que ver con la que describes que no existe, sólo en vustras justificaciones crimnales. El fascismo, a ver si te enteras, viene de vuestra parte.

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