Pío Moa

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¡El pastor Fabricio rebate a Von Mises!

27 de Abril de 2009 - 09:09:30 - Pío Moa

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Diálogos pastoriles, por Filiberto. (Anteriores: 5 y 30 de marzo, 1, 5, 17, 23 y 24 de abril)

UN CHAVAL.- ¡Mauricio, Mauricio! Un mensaje para ti, del ordenata de la peña pastoril.

SALICIO.- ¿Qué dice el mensaje, rapaz? Vamos, si no es secreto.

CHAVAL.- ¡A mí que me cuentas! Como no sé leer... Solo sé imprimir.

SALICIO.- ¡Ah, canalla! ¿Cómo sabes entonces que es para Mauricio?

FELICIO.- Venga, dejadlo. Léenoslo, Mauricio, anda.

MAURICIO.- Pues mira, viene de no sé qué blog, y lo firma manuelp, dice que rebate a Fabricio y me apoya, vía Von Mises: "Tan pronto quedan atendidas aquellas necesidades actuales cuya satisfacción se considera de valor superior a cualquier acopio para el futuro, la gente empieza a ahorrar una parte de los bienes de consumo existentes con miras a disfrutarlos más tarde. Tal posposición del consumo permite a la acción humana apuntar hacia objetivos temporalmente más lejanos".

FABRICIO.- ¡Oh, Mauricio, mi pequeño saltabardas! ¿Habrá iluminado al gran Von Mises el maestro Pero Grullo? Cuando se consideran atendidas ciertas necesidades urgentes suele pensarse en otras menos urgentes porque las anteriores están atendidas. ¿Cómo podría estar alguien en desacuerdo? Pero a continuación viene lo del ahorro, y ahí está el problema...Si ahorras los bienes de consumo actuales, por lo común no podrás disfrutarlos más tarde, porque la mayoría de esos bienes se estropea, como decía yo antes, o bien se deprecia. No puedes ahorrar la carne o la leche de hoy para consumirla dentro de cinco años, por ejemplo, ni dejar de utilizar una máquina todo ese tiempo, porque esa máquina dentro de varios años valdrá mucho menos, o nada.

MAURICIO.- Pero vamos a ver, Fabricio, con tus peregrinas ideas solo estás demostrando que lo que existe, que lo que vemos que pasa en la realidad, ¡no puede existir! Me precio de ser en extremo racional, como creo haber demostrado con lo del sexo, pero eso me parece ir demasiado lejos...

FABRICIO.- Lo cual se debe a que los sentidos te engañan, igual que al individuo poco advertido, que mira el paisaje y concluye que la tierra es plana. Es más, puede dar la vuelta a la tierra sin percatarse de que es más o menos esférica. Los sentidos, buen racionalista, parecen estar hechos para engañar a sus poseedores, y ahí tienes a Salicio enamorado como un jilguero de alguien como Amartilis...¡Voto a tal, que hasta yo mismo soy más apetecible! Para una mujer, quiero decir, fuera bromas.

SALICIO.- ¡El diablo te lleve, tartaja desvergonzado!

FABRICIO.- No haré caso a tus trinos, Salicio, no vaya a pasarme lo que a tus ovejas con esa horrísona zambomba que no cesas de masturbar... Pero vamos al cuento, distinguidos zagales. Vosotros veis que unos tíos (o tías), ganan un dinero, el cual pueden fundirlo todo en comprar cosas que necesitan o que simplemente les gustan. Muchos lo hacen, pero otros dejan de comprar parte de esas cosas, y guardan el dinero sobrante con vistas a tener algo para su vejez, o para la enfermedad o lo que sea. Llamáis a lo que gastan, consumo, y a lo que dejan de gastar, ahorro. Ese ahorro lo llevan a un banco en vez de meterlo en un calcetín como antaño, porque el banco les ofrece un pequeño beneficio, un interés, muy pequeño generalmente, por hacerse con su ahorro. ¿Y por qué le ofrecen esa recompensa? Pues porque el banco se dedica a prestar ese dinero con un interés mayor, en eso consiste su negocio. Y a ese dinero que otra gente toma prestado del banco le llamáis inversión: ahorro igual a inversión, decís, una igualdad que no precisa ser exacta, pero sí muy aproximada.

MAURICIO.- Bien, pues eso es la observación más obvia, el sentido común.

FABRICIO.- ¡Demasiado obvia! Porque, como decía, si unos bienes dejan de ser consumidos, si lo que la gente podría gastar en ellos lo ahorra, esos bienes no consumidos no sirven para fundamentar una mayor riqueza futura, como se pretende, sino para arruinar a un montón de proveedores ahora mismo. Ya vio don Carlos Marx que ahí había truco, unas pretensiones morales, es decir, la virtud de la abstención, de la frugalidad, recompensada por una mayor riqueza, pretensiones que no encajaban en el esquema.

SULPICIO.- ¿A estas alturas vas a creer a Marx, jorobeta?

FABRICIO.- Dejemos eso ahora, excelente Sulpi... Esa pretensión de virtud es pura filfa. Lo que hay es, cabe suponer, es que, como decía antes, lo que unos ahorran, otros lo desahorran comprando un montón de cosas que no pueden pagar ahora, pero que esperan pagar en el futuro, es decir, que viven a crédito. De esa manera, los bienes producidos no se echan a perder, como pasaría si a la gente le diese por ahorrar sin más ni más. Porque, reconoced una cosa: de acuerdo con lo que os dicen los sentidos, ese dinero que ingresáis, o bien supone una cantidad de cosas que podríais consumir, o bien solo una parte de él supone esas cosas, para que no haya destrucción de ellas por el ahorro. Pero entonces, ¿qué significa la otra parte del dinero que no os gastáis? ¿Acaso puede hacerse dinero simplemente para meterlo en el banco, sin otra utilidad? En fin, ¿os dais cuenta de cómo os engaña lo que parece evidente? Os parecéis a los que dicen que el nacionalismo es la causa de los conflictos entre naciones. No, señor, la causa de los conflictos está en el derecho. Unos atacan y otros se defienden porque creen tener derecho a hacerlo... Si no hubiera derechos, no habría conflictos.

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http://www.youtube.com/watch?v=whRSfM0ZiVg

La chusma política

**** Zapatero acusa a Mayor de no haber ayudado en la lucha contra ETA

En el lenguaje del Grotesco Niñato, legalizar las terminales de la ETA, darle dinero público, suspender las detenciones, dar chivatazos a su gente, darle proyección internacional, dedicarse a silenciar a la AVT y machacar su imagen, mantener la puerta abierta a ese "diálogo"... es luchar con los asesinos. Haría bien Mayor en no "luchar" de esa forma. Pero después de la colaboración del Futurista con el gobierno colaborador de la ETA, y del entusiasmo del propio Mayor por el Futurista colaborador del gobierno, ya no puede uno estar seguro de nada... Es la conga de la ETA.

**** Caamaño ve "constitucional" el Estatut y espera una "buena sentencia" del TC

Si lo sabrá el Caamaño, con la buena onda que tiene la pandilla gubernamental con el "consti". Se llevan de maravilla desde que Guerra finó a Montesquieu.

**** Y Esperanza Aguirre, la patriota useña...

**** El asesor económico de Obama cree que la sensación de "caída libre" ha desaparecido

En política todo es cuestión de "sensaciones", ningún demagogo lo ignora. Otros lo llaman "imagen".

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Pensamiento zote:

**** Una tontería explicada, la empeora. También la vuelve más cómica. Es como los malos chistes.

**** Zapatero insiste: "El camino para transitar la crisis será social o no será". Por supuesto que será social, a menos que Zapo y su pandilla se hagan anacoretas. Lo que no estaría nada mal. 

Comentarios (223)

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151 ArrowEco, día 27 de Abril de 2009 a las 18:52
VV

#149

El mercado libre, vuelvo a repetir, estará en la cabeza de muchos teóricos, tiroleses o no, pero en la práctica no existe. Para que el banco le preste el dinero al "capitalista", antes se lo inyecta el Estado, es decir, todos los que pagamos impuestos. Para que ese, que pones por ejemplo, le pueda vender tornillos baratos a otro que acepta el trato, y todo parece muy libre y muy natural, a mí, y como yo a muchos otros, nos sangran. Y yo no estoy dispuesto a pagarte a tí tu libre mercado.
152 ArrowEco, día 27 de Abril de 2009 a las 18:58
VV

Si el mercado está intervenido, yo quiero mi parte de la tarta.
153 lead, día 27 de Abril de 2009 a las 19:10
[Artículo de Paolo Zanotto]

HGE #127

Enlace al artículo:

La tradición cristiana en las raíces histórico-doctrinales del "austro-libertarismo anarcocapitalista"
Paolo Zanotto

en la Ilustración Liberal, nº 12:

http://www.lailustracionliberal.com/

(pinchad, en la parte de arriba, en el número 12; el 4ª artículo, bajo el epígrafe La Escuela de Salamanca es el citado por HGE).
154 egarense, día 27 de Abril de 2009 a las 19:24
Lo que parecía habitual se convertirá en escaso I
El bienestar y la seguridad material instlados en Occidente a lo largo de decenios de crecimiento económico serán brutalmente cuestionados por el cataclismo económico, hasta el punto que reaparecerán los estigmas de la miseria en el núcleo de sociedades que hace ya mucho tiempo los habían relegado a sus confines.
Du Plessis
155 egarense, día 27 de Abril de 2009 a las 19:29
Lo que parecía habitual se convertirá en escaso II
La caída de las inversiones por parte de las empresas generará oleadas de paro que afectarán a una parte importante de las clases medias occidentales. Los hogares sufrirán el impacto directo de su endeudamiento que, durante los años de prosperidad, les sirvió para financiar sus compras en la Bolsa y en el sector inmobiliario y disparar el consumo.
Du Plessis
156 Sorel, día 27 de Abril de 2009 a las 19:30
Entrevista a Rafael López-Diéguez, secretario general de Alternativa Española.

http://www.religionenlibertad.com/noticias/en-espa...

157 egarense, día 27 de Abril de 2009 a las 19:33
Lo que parecía habitual se convertirá en escaso III
Los jubilados, bastante privilegiados hasta el momento, sufrirán una grave falta de recursos económicos. Cada vez podrán ayudar menos a sus descendientes afectados por el paro y con una familia a su cargo. La ruina de los fondos de pensiones ligada al crack bursátil frenará de forma importante el pago de las jubilaciones por capitalización.
Du Plessis
158 denebola, día 27 de Abril de 2009 a las 19:37

Buenas tardes:

no pretendo rebatir a nadie en el debate económico. Sólo se me ha ocurrido una reflexión a propósito del "precio justo" de los bienes y del "salario justo". ¿Cuánto vale el bien X? Se dirá: "lo que alguien esté dispuesto a pagar por él". Pero que alguien esté dispuesto a pagar una cantidad no impide que podamos calificar esa cantidad de desproporcionada. Que hay un precio justo, es evidente porque si un bien tuviese un precio irrisorio el salario de sus productores sería injusto y al contrario si tuviese un precio desorbitado sería difícil no estar de acuerdo en que también es injusto. Contraatacarán unos diciendo que "proporcionado" y "justo" da por supuesto lo que se pretende demostrar. Pero es más simple que eso: si el mercado es el concurso de millones o miles de millones de hombres y mujeres que carecen de formación económica, ninguna teoría puede negar el hecho de que quien paga lo hace, en general, porque considera el precio justo. Es esta primera apreciación la que determina la proporcionalidad, y me parece absurdo que se mantengan simultáneamente dos cosas antagónicas: a) que no existe una cosa que se llama "precio justo" y b) que el mercado es el conjunto de unos cuantos miles de millones de transacciones diarias en que los agentes consideran el intercambio precisamente "justo".

Otra cosa distinta, que podría confundirse con la primera, es la dificultad para establecer qué es justo y qué no lo es.

Y buscando un fundamento sólido para los precios justos y los salarios justos termino pensando en que el hombre tiene que satisfacer unas necesidades y que estas necesidades vienen determinadas por su estructura biológica, psíquica y espiritual y que aquí es donde está la medida, o donde habría que buscarla.

Un hombre no puede comer más de una cantidad. No puede, en general, dormir más que un número de horas. Su cuerpo se mantiene a una temperatura y no tiene sentido abrigarse tanto que se supere, ni refrescarse tanto que no llegue. No puede atender a más de unos cuantos hijos ni a más de una esposa (o dos, pero desde luego no a 200). No puede leer más de un número de páginas diarias ni entender más de un número limitado de cosas ni disfrutar más de un tiempo de entretenimientos.

Y me parece que la confusión económica proviene de la confusión de lo que es y lo que necesita el hombre. Esa confusión se ha enquistado en la forma de creencia: que todo, absolutamente todo de lo que se disfruta, por alguna ley misteriosa, tiene que ser más y mejor y así sin límite fijo. Antes esto se combatía enseñando virtudes.

Bueno, son reflexiones sueltas.

Aprovecho para anunciar un par de vídeos nuevos en la página que entre jlh y un servidor mantenemos: Un homenaje a la guardia civil y otro, más festivo, titulado El Imperio Contraataca. Me parece más necesario el de la Guardia Civil, porque una de las tácticas de los proetarras es no defender a eta, pero atacar a los que atacan a eta. Y es por eso que la Guardia Civil lleva décadas soportando que echen sobre ella todo género de basuras.

http://www.verdadeshistoricas.info

159 denebola, día 27 de Abril de 2009 a las 19:38

Buenas tardes egarense: ¿cómo quedó su enfado con AES? ¿Lo ha superado o se reafirma? Es sólo curiosidad, si no le apetece, no conteste.

Saludos.
160 lead, día 27 de Abril de 2009 a las 19:39
[Böhm-Bawerk refuta a Marx](I)

manuelp #91.

Como es bien sabido, Eugen von Böhm-Bawerk refutó la teoría de la "pluvalía" de Marx en su obra Capital e Interés, libro que se puede consultar en scribd (a través de Google).

También hay un artículo sobre este asunto en el nº 8 de La Ilustración Liberal:

Nº 8

Grandes controversias de la historia de la ciencia económica:
Böhm-Bawerk refuta la teoría de la explotación capitalista
Por José Ignacio del Castillo

Nuestro propósito es que este sea el primero de una serie de artículos dedicada a la exposición de apasionantes e históricas controversias que permanecen desconocidas para la inmensa mayoría del público. Sobre ellas ha recaído una conspiración de silencio más o menos expresa, auspiciada por aquellos que, aunque derrotados en el campo intelectual, salieron a menudo triunfantes en el campo del activismo político.


CARLOS MARX Y "EL CAPITAL"

En la primera mitad del siglo XIX el liberalismo reina triunfante en Occidente. Se trata de un movimiento de emancipación, enemigo de los privilegios que, a través del estado y mediante los impuestos y las restricciones a la libertad económica, se reservan unas clases sociales -nobleza, clero y gremios- a expensas del resto de la población. El liberalismo opone la razón y la ciencia frente al oscurantismo y la superstición. En el campo de la economía, el liberalismo tiene su expresión en la defensa del laissez faire frente al mercantilismo. Adam Smith primero, y David Ricardo después, ya han establecido las bases de lo que hoy se conoce como Escuela Clásica de Economía. El sistema de Ricardo, aunque adolece de graves fallos, aparenta ser un edificio lógico de construcción impecable, lo que impresiona notablemente a sus contemporáneos.

Paralelamente, y además de los reaccionarios partidarios del Antiguo Régimen, existe un movimiento socialista utópico, acientífico y cuasi-místico cuyos principales representantes son Fourier, Owen y Saint Simon y junto a él, otro algo mejor fundamentado, aunque no mucho más, que incluye a Lasalle, Sismondi y Roedbertus. En su Historia del Pensamiento Económico, Murray Rothbard hace un formidable repaso genealógico de este tipo de movimientos que abarcaría desde Espartaco a Tomás Moro, de Campanella a Thomas Múnzer y los anabaptistas alemanes y de Platón o Esparta hasta Gracus Babeuf y su Liga de los Iguales.

Es en este contexto histórico donde aparece Karl Marx. Marx había alcanzado notoriedad con la publicación en 1848 del Manifiesto Comunista, pero es en 1857 con El Capital cuando reivindica su lugar dentro de la Ciencia Económica. Lo que caracterizaba a Marx frente al resto de socialistas utópicos era su argumentación científica (pseudo-científica en realidad) y su lenguaje "liberal" para atacar el liberalismo. Marx sostenía que también él quería acabar con los privilegios de clase y con el estado como instrumento de explotación. Al igual que los liberales, se definía como progresista, racional y científico e izquierdista (el término 'izquierda' tiene su origen en la disposición de los escaños que en el Parlamento francés del Antiguo Régimen ocupaban los que se oponían a la Sociedad Estamental). No sólo eso. Los liberales eran la derecha. El sistema de laissez faire era una nueva forma de opresión. Una clase -los propietarios capitalistas y burgueses- explotaba a otra -los trabajadores asalariados, a quienes Marx denominó proletariado. Así como la nobleza vivía de los tributos procedentes del resto de la sociedad y así como los señores feudales se alimentaban del trabajo de los siervos de la gleba, los capitalistas, según Marx, vivían merced al beneficio empresarial que no podía provenir de otro lado que del excedente sustraído al trabajador, al que le dio el nombre de plusvalía. Sobre esta base, Marx cimentó sus conclusiones acerca del futuro del capitalismo: creciente concentración de riqueza en pocas manos y tendencia al monopolio -la eterna cantinela de pobres más pobres y ricos más ricos-, tasa de beneficio decreciente conforme aumenta la acumulación de capital con las consiguientes crisis, de intensidad cada vez mayor, para desembocar finalmente en una dictadura del proletariado cuando los desposeídos, cada vez mayores en número, se apoderasen de la propiedad capitalista.

La acusación era tan grave y la teoría tan tremendamente ambiciosa como intento de explicar la realidad, que no podía ser ignorada. Se hacía por tanto ineludible examinarla en profundidad, pues de su veracidad o falsedad podía depender el futuro de la humanidad. El insigne economista austríaco Eugen von Böhm-Bawerk (1850-1914) se dedicó a este esencial cometido. Examinemos cuales fueron los resultados.


LA TEORÍA DE LA EXPLOTACIÓN REFUTADA

Con el fin de no hacer excesivamente prolija la exposición, he optado por ir simultaneando la argumentación marxista contenida en el primer volumen de El Capital con la refutación de Böhm-Bawerk incluida en el capítulo número XII dedicado a La Teoría de la Explotación, dentro de su monumental Historia y crítica de las teorías del interés que es el primer volumen de la obra Capital e Interés. La controversia tiene dos partes, como veremos, puesto que el mismo Marx detectó contradicciones en su sistema. Marx prometió resolverlas en el tercer volumen de El Capital, y tras la publicación de este tercer volumen, Böhm-Bawerk, en La Conclusión del sistema marxiano, examinó las "soluciones" propuestas por Marx.


EL PRIMER VOLUMEN DE EL CAPITAL Y LA CRÍTICA DE BÖHM-BAWERK

Marx comienza a construir su teoría invocando la autoridad de Aristóteles: "No puede existir cambio sin igualdad, ni igualdad sin conmensurabilidad". Por tanto, según Marx, en las dos cosas intercambiadas tiene que existir "un algo común y de la misma magnitud".

Aquí Böhm-Bawerk detecta el primer error: en realidad, el valor no es intrínseco a las cosas, sino algo subjetivamente apreciado por cada individuo según su situación y necesidades. En efecto, un intercambio tiene lugar sólo si ambas partes valoran en menor medida lo que ceden que lo que obtienen. Para poner a prueba la teoría marxista, Jim Cox planteaba la siguiente pregunta: ¿Cuántas veces ha ido el lector al mercado a cambiar un billete de un dólar por otro billete idéntico y luego otra vez y otra…? Desgraciadamente, la teoría de la igualdad de valor intrínseco de las cosas intecambiadas es pilar básico, tanto de la terrible teoría mercantilista -según la cual, en el intercambio, si alguien gana es porque el otro pierde-, como en el no menos pernicioso movimiento contemporáneo que denuncia el "comercio injusto" Norte-Sur.

Un estudiante de lógica sabe que cualquier conclusión obtenida a partir de una premisa falsa o de un razonamiento falaz carece de valor científico. Pero no es que Marx deduzca coherentemente todo su sistema a partir de esta única falsedad, es que los errores y las falacias se multiplican en cada paso. Prosigamos.

Para investigar ese "algo común" característico del valor de cambio, Marx repasa las diversas cualidades que poseen los objetos equiparados por medio del cambio. Eliminando y excluyendo aquellas que no resisten la prueba, se queda sólo con una que, según él, sí pasa el examen: "ser productos del trabajo".

Sin embargo, Marx hace trampa y Böhm-Bawerk lo evidencia. En primer lugar, es falso que todos los bienes intercambiados sean productos del trabajo. Por ejemplo, los recursos naturales tienen valor y son intercambiados, pero no son producto de ningún trabajo.

Certeramente objeta Knies a Marx: “Dentro de la exposición de Marx no se ve absolutamente ninguna razón para que la igualdad expresada en la fórmula: 1 libra de trigo= x quintales de madera producidos en el bosque no sea sustituida con igual derecho por esta otra: 1 libra de trigo = x quintales de madera silvestre = y yugadas de tierra virgen = z yugadas de pastos naturales”.

Pero no sólo eso. Es falso que esa sea la única característica común que pueda encontrarse en los bienes que son objeto de intercambio. "¿De veras estos bienes no tienen otras cualidades comunes como su rareza en proporción a la demanda?", es decir, la cualidad de presentarse en cantidades insuficientes para satisfacer todas las necesidades que de ellas tiene el ser humano, o "la de haber sido apropiadas por el hombre" precisamente por esa causa, o "la de ser objeto de oferta y demanda?", se pregunta Böhm-Bawerk. Decídalo el lector.

Marx incide en el error: "si los bienes que son intercambiados sólo tienen en común la cualidad de ser productos del trabajo, entonces el valor de cambio vendrá determinado por la cantidad de trabajo incorporado en la mercancía". Marx descarta las "excepciones" como algo insignificante.

161 lead, día 27 de Abril de 2009 a las 19:44
[Böhm-Bawerk refuta a Marx](II)

(Sigue del anterior post)

Böhm-Bawek examina esas "pocas excepciones sin importancia". Al final vemos que éstas predominan de tal modo que apenas dejan margen a la "regla". Se incluirían, por ejemplo, los bienes que no pueden reproducirse a voluntad como obras de arte y antigüedades, toda la propiedad inmueble (¿cómo explica Marx que un piso de 150 metros cuadrados, construido por los mismos obreros con los mismos materiales, en la calle Serrano de Madrid valga veinte veces más que el mismo piso en una pedanía de la provincia de Teruel?), los productos protegidos por patente o derechos de autor o los vinos de calidad (las horas de trabajo empleadas para producir el vino Vega Sicilia son más o menos las mismas que se emplean en producir un vino peleón cien veces más barato). ¿Y qué decir de los productos objeto de trabajo cualificado, provenga esta cualificación de la preparación profesional o de las dotes innatas? Aunque Marx sostenga que ésta última no es una excepción, sino una variante pues según él, "el trabajo complejo es trabajo simple potenciado o multiplicado", Böhm-Bawerk advierte que para explicar la realidad no interesa lo que los hombres puedan fingir que es, sino lo que real y verdaderamente es. ¿Puede alguien en su sano juicio afirmar con toda seriedad que dos horas de trabajo de un cantante de opera tienen idéntica esencia que sesenta horas de trabajo de un enfermero?

He dejado para el final la última gran excepción. Una excepción de tal calibre que en la actualidad incluye al 95 por ciento de los bienes. Se trata de todas aquellas mercancías producidas con el concurso de capital o, por mejor decirlo, aquellos bienes en los que el tiempo ha jugado un papel importante en el proceso productivo. Puesto que Marx construye su teoría de la plusvalía apoyándose sobre estos bienes -considera que no constituyen una excepción, sino la confirmación de la explotación capitalista- vamos a examinarlos con detalle.


LA "PLUSVALÍA" CAPITALISTA

Para Marx, tanto el beneficio, como el interés del capital provienen de la explotación del trabajador. Veamos como trata de probarlo. Como hemos visto, Marx mantiene por un lado que los bienes se cambian en el mercado según el trabajo que llevan incorporado -lo cual se ha probado que es falso-, pero como, según él, el trabajador no recibe el producto íntegro de su trabajo -la segunda tesis cuya falsedad también demostraremos-, sino tan sólo el salario mínimo de subsistencia, el capitalista puede apropiarse del excedente producido. Dice Marx: "El precio medio del trabajo asalariado es el mínimo del salario, es decir, la suma de los medios de existencia de que tiene necesidad el obrero para seguir vivo como obrero. Por consiguiente, lo que el obrero recibe por su actividad es estrictamente lo que necesita para mantener su mísera existencia y reproducirla".

Para respaldar esta segunda tesis, Marx apela al prestigio de la Escuela Clásica. Marx cita a Adam Smith:

"En el estado original de cosas, que precede tanto a la apropiación de la tierra como a la acumulación de capital, el producto íntegro del trabajo pertenece al trabajador. No existen ni terratenientes, ni patrón con quienes compartir.

Si hubiese continuado este estado de cosas, los salarios de los trabajadores habrían aumentado con todas las mejoras de la productividad a que la división del trabajo da lugar"


Marx también invoca la "ley de hierro de los salarios" avanzada por David Ricardo y refrendada por Lasalle. Para Ricardo, los salarios no pueden elevarse permanentemente por encima del nivel de subsistencia, ya que en tal caso se produce un incremento de población. Esto obliga a cultivar tierras cada vez menos fértiles con lo que se eleva el coste de producción del cereal -medio de subsistencia por antonomasia del obrero y base de toda la teoría ricardiana de la renta.

Finalmente Marx se refiere a la teoría clásica, según la cual el valor de cambio o precio, coincide con el coste de producción. Para Marx, el coste de producción del trabajo es el coste de subsistencia del trabajador. El origen de la plusvalía radicaría pues en "la diferencia entre el coste de la fuerza de trabajo y el valor que ésta puede crear". Es decir, el obrero trabaja diez horas, pero sólo cobra lo producido en dos. De las otras ocho se apodera el capitalista.


CRÍTICA DE LA TEORÍA DE LA PLUSVALÍA

Vamos a examinar a continuación las principales falacias incluidas en estos últimos argumentos.

Aunque Böhm-Bawerk no se detiene a criticar la sentencia de Adam Smith -incluso aceptando este marco teórico, Böhm es capaz de demostrar la falsedad de la teoría de la explotación y explicar el verdadero fundamento del interés del capital-, nosotros sí vamos a mostrar la doble falsedad que se oculta en la tesis de que el salario sería la forma original y primaria de ingreso, emergiendo el beneficio posteriormente como diferencia entre ingreso y salario.

Primero: si definimos el salario como la retribución al trabajo dependiente (la definición que Marx siempre utiliza), es imposible que éste exista en la etapa pre-capitalista. El salario surge con el capitalismo. Los ingresos que los "trabajadores" percibían anteriormente -por ejemplo en el caso de granjeros o artesanos- no eran salarios, sino beneficio empresarial en la terminología marxista, pues eran los propietarios de la producción quienes la vendían en el mercado, quienes organizaban el proceso productivo y quienes aportaban los instrumentos materiales que lo hacían posible. Lo mismo cabe decir de los comerciantes, que compraban mercancía para revenderla con beneficio. Es evidente que cuando se compra mercancía no se paga salario y que tampoco se cobra cuando se vende. Los comerciantes compraban lo que en la jerga marxiana se denomina capital constante, y éste, como veremos, no puede producir beneficio.

Segundo: Smith, igual que Marx, desprecia e ignora absolutamente los efectos absolutamente decisivos que, para la división del trabajo y el incremento de la productividad, tienen la propiedad privada, la acumulación de capital y la función empresarial. En realidad la "época dorada" a la que parece referirse Smith sería el paleolítico, en donde hordas de salvajes subhumanos se dedicaban exclusivamente a la depredación -caza y recolección, sin que existiese nada parecido a una transformación de recursos en etapas sucesivas para lograr bienes distintos de los que ofrecía la naturaleza en estado salvaje. La revolución neolítica que introduce el cultivo agrícola y la ganadería y que eleva al primate a la condición de hombre, se basó en una institución fundamental: la propiedad privada.

Por lo que a la ley de hierro de los salarios se refiere, ésta no se basaba tanto en el hecho de que los trabajadores son explotados (por tanto queda fuera del análisis de Böhm-Bawerk) y no perciben íntegramente el fruto de su trabajo -Ricardo no parece compartir esta tesis-, sino en la aplicación combinada de dos principios: la ley de los rendimientos marginales decrecientes en la agricultura y las ideas que sobre el crecimiento de la población había avanzado Thomas Malthus: "la población de los seres vivos tiende a expandirse hasta el límite en el que los recursos disponibles no pueden garantizar más que el mínimo de subsistencia”. Estas ideas, que han sido refutadas por los hechos en todos los países de Occidente, también han sido contestadas en el campo teórico.

La ley de los rendimientos marginales decrecientees establece que si se aumenta la cantidad empleada de un factor de producción, manteniéndose constantes las cantidades empleadas del resto de factores, la cantidad producida, aumenta, a partir de cierto momento, en proporciones cada vez menores. Es verdad que existe una ley de rendimientos marginales decrecientes, no sólo en la agricultura, sino en todos las áreas de la producción (si no existiese, o bien toda la producción se concentraría en un metro cuadrado, o bien no haría falta acumular capital, o todo el trabajo del mundo podría ser realizado por un solo operario), pero -y esto es lo importante- dicha ley convive con otras verdades económicas, como que la división del conocimiento y la acumulación de capital mejoran las técnicas de producción y, por tanto, incrementan la productividad. Hayek tenía mucha razón cuando decía que debemos optar entre ser pocos y pobres o muchos y ricos. Es difícil determinar cuál es el volumen óptimo de población en cada momento, aunque advertimos que los seres humanos son bastante racionales - a diferencia de los animales- a la hora de regular la población, mediante lo que se conoce como paternidad responsable, es decir, no traer al mundo hijos a los que no se tenga la oportunidad de proporcionar una vida tan cómoda, al menos, como la que disfrutan sus progenitores. ¡Si Marx creía que los trabajadores iban a comportarse como animales y no como humanos a la hora de reproducirse, no parece que les tuviera en muy alta estima!


162 lead, día 27 de Abril de 2009 a las 19:48
[Böhm-Bawerk refuta a Marx](III)

(Sigue del post anterior)
VALOR Y COSTE DE PRODUCCIÓN

Es la idea de que el coste de producción determina el valor de cambio o precio del producto sobre la que Böhm-Bawerk recrudece sus críticas.

Como decía Jim Cox, si el valor de los bienes estuviese determinado por su coste de producción, la foto de un ser querido tendría el mismo valor que la de un desconocido o la de un enemigo -abran sus carteras para comprobarlo. Me pregunto qué hacen dos marxistas después de ir al cine. Se supone que no podrán estar en desacuerdo sobre lo mucho o poco que les ha gustado la película, pues después de todo, la producción ha requerido igual cantidad de trabajo antes de que ambos la consuman.

En realidad, ninguna actividad de tipo industrial o de cualquier otro orden puede conferir valor al bien o servicio producido. El valor brota posteriormente de las apreciaciones subjetivas de la gente. Es la intensidad de la apetencia del consumidor la que determina el valor de bienes y servicios. Es importante subrayar que lo que el consumidor valora, no es la totalidad de bienes que existen en el universo (todo el agua o el pan del mundo), sino solamente la unidad o unidades (una botella, una barra) sobre los que ha de decidir. Los que puede o no adquirir y los que puede o no ceder a cambio.

A partir de esta genial observación -a nosotros nos parece evidente una vez presentada-, Menger y luego Böhm-Bawerk construyen una teoría completa de precios y costes. Si los bienes de consumo se valoran de acuerdo con la necesidad que satisface o deja de satisfacer la unidad de cada bien sobre la que tenemos que decidir, los factores de producción se valoran según su aptitud para proporcionarnos aquellos bienes, esto es, según su productividad. Aquí también hablamos de unidades concretas y "marginales" (están en el "margen" o umbral de ser o no adquiridas o cedidas) y no de la totalidad que de ese factor existe en el mundo. Cada unidad de factor es así valorada de acuerdo con su productividad marginal.

La Ciencia Económica tradicionalmente había clasificado los factores de producción en tres grandes grupos: tierra, trabajo y capital. La genial aportación de Böhm-Bawerk consistió en descubrir la auténtica esencia del capital recurriendo al análisis de un factor ignorado: el tiempo.

Veamos como el austríaco se sirve del tiempo para desarticular la teoría de la explotación. Una cosa es que deba pertenecer al obrero el producto íntegro de su trabajo o su valor correspondiente -lo cual Böhm-Bawerk y cualquiera acepta- y otra que el obrero deba percibir ahora todo el valor futuro de su trabajo. Los socialistas pretenden, si llamamos a las cosas por su nombre, que los obreros perciban a través del contrato de trabajo más de lo que producen, más de lo que obtendrían si trabajasen por cuenta propia. Böhm-Bawek ilustra el argumento con algunos ejemplos:

"Imaginemos que la producción de un bien, por ejemplo de una máquina de vapor, cueste cinco años de trabajo, que el valor de cambio obtenido de la máquina terminada sea 5.500 florines y que intervengan en la fabricación de la máquina cinco obreros distintos, cada uno de los cuales ejecuta el trabajo de un año. Por ejemplo, que un obrero minero extraiga durante un año el mineral de hierro necesario para la construcción de la máquina, que el segundo dedique otro año a convertir ese mineral en hierro, el tercero a convertir el hierro en acero, que el cuarto fabrique las piezas necesarias y el quinto las monte y dé los toques finales a ésta. Según la naturaleza misma de la cosa, los cinco años de trabajo de nuestros obreros no podrán rendirse simultánea, sino sucesivamente y cada uno de los siguientes obreros sólo puede comenzar su trabajo una vez hayan culminado el suyo los obreros anteriores. ¿Qué parte podrá reclamar por su trabajo cada uno de los cinco copartícipes, con arreglo a la tesis de que el obrero debe percibir el producto íntegro de su trabajo?

Si no existe un sexto elemento extraño que anticipe las retribuciones, deberán tenerse en cuenta dos puntos absolutamente seguros. El primero es que no podrá efectuarse el trabajo hasta pasados cinco años. El segundo es que los obreros pueden repartirse los 5.500 florines. Pero, ¿con arreglo a qué criterio? No por partes iguales, como a primera vista pudiera parecer, pues ello redundaría considerablemente a favor de aquellos obreros cuyo trabajo corresponde a una fase posterior del proceso productivo y en perjuicio de los que han aportado su trabajo en una fase anterior. El obrero que monta la máquina percibiría 1.100 florines por su año de trabajo inmediatamente después de terminado éste; mientras, el minero no obtendría su retribución hasta pasados cuatro años. Y como este orden de preferencia no puede ser en modo alguno indiferente a los interesados, todos ellos preferirían el trabajo final y nadie querría hacerse cargo de los trabajos iniciales. Para encontrar quien aceptase éstos, los obreros de las fases finales se verían obligados a ofrecer una participación más alta a sus compañeros encargados de los trabajos preparatorios. La cuantía de esta compensación dependería de dos factores: la duración del aplazamiento y la magnitud de la diferencia existe entre la valoración de los bienes presentes y futuros. Así por ejemplo si esta diferencia fuese del 5 por ciento anual, las participaciones se graduarían: 1.200 florines para el primer obrero, 1.150 para el segundo, 1.100 para el tercero, 1.050 para el cuarto y 1.000 para el quinto.

Sólo podría admitirse la posibilidad de que los cinco cobrasen la misma suma de 1.100 florines partiendo del supuesto que la diferencia de tiempo les fuese indiferente."

Pero, si realmente el tiempo fuera indiferente a la hora de determinar el valor y por tanto la cuantía de la retribución, a los obreros les daría igual cobrar el día siguiente a la terminación de su tarea que transcurridos cinco años y, si esto fuera así, les daría igual cobrar a los cinco años que pasados cincuenta, cien o mil. (No me cabe duda de que todos empresarios subirían muy generosamente los sueldos a quienes esperasen un largo tiempo para cobrar). En realidad, el interés no es la retribución por la abstinencia -la tesis de Nassau Senior ridiculizada por Lasalle-, ni la apropiación del trabajo del obrero -como dicen los socialistas-, sino la manifestación en el mercado de un presupuesto de la acción humana, a saber, que los seres humanos desean alcanzar sus fines cuanto antes. De no ser así, se optaría siempre por los procesos materialmente más productivos cualquiera que fuese el tiempo que éstos requiriesen hasta completarse, llegándose a un punto en que desapareciese la producción de bienes de consumo, pues toda los factores se emplearían en investigación, desarrollo y acumulación de capital.

Seguimos con el ejemplo: "Supongamos ahora que los obreros, como ocurre en la realidad, no puedan o no quieran esperar para recibir su salario a que termine el proceso productivo y que entren en tratos con un empresario para obtener de él un salario a medida que vaya rindiendo su trabajo, a cambio de lo cual el empresario adquiere la propiedad del producto. Supongamos que este empresario sea una persona exenta de todo sentimiento egoísta. (…) ¿En qué condiciones se establecería el contrato de trabajo? No cabe duda de que el trato por los obreros sería absolutamente justo si el empresario les paga como salario exactamente lo mismo que recibirían como parte alícuota en el caso de organizar la producción directamente y por cuenta propia. En este caso 1.000 florines inmediatamente después de terminar su trabajo, que era lo que percibía el obrero que cobraba inmediatamente. Puesto que los cinco obreros aportan exactamente el mismo trabajo, lo justo será que perciban el mismo salario".

Existen otros ejemplos aún más contundentes. Supongamos que un vino necesita madurar en la barrica durante veinte o cuarenta años para alcanzar una calidad extraordinaria. Los cultivadores, recolectores y pisadores de la uva, no pueden cobrar hasta pasadas decenas de años salvo que un capitalista les adelante su retribución. Si quieren cobrar inmediatamente después de finalizar su tarea, deberán hacerlo no conforme al valor del vino ya maduro, sino de acuerdo al valor del vino sin edad que es notablemente inferior. Si alguien les anticipa sus retribuciones y luego vende el vino pasados cuarenta años, ¿De verdad creen los socialistas que dicho empleador debe buscar a sus antiguos operarios y retribuirles con los intereses del capital? Y si el vino se malogra o cae de valor debido a cambios en el gusto de los consumidores, ¿tendría sentido que les persiguiese para exigirles el reembolso de lo cobrado?


CAPITAL CONSTANTE Y CAPITAL VARIABLE

Marx decía que el beneficio y el interés capitalista procedían del trabajo realizado y no retribuido. Por tanto la composición del coste de producción era determinante a la hora de determinar el rendimiento del capital. Si en el coste de producción había muchos salarios y poco aprovisionamiento de materiales habría más beneficio que si sólo se compraban y revendían éstos. Según Marx, sólo el capital empleado en pagar salarios a los trabajadores podía producir beneficio. Marx llamó a esta parte capital variable; era variable porque crecía merced a la explotación de los obreros. Por su parte, el dinero empleado en adquirir materiales y maquinaria no era capaz de generar plusvalía. Hay que recordar que ya se habrían vendido según el trabajo incorporado, dejando la plusvalía en poder del vendedor. Marx llamó a esta parte, capital constante.

163 egarense, día 27 de Abril de 2009 a las 19:49
#159 denebola...
Le constestaré con mucho gusto. No se trata de un enfado, sino de la constatación por mi parte de que su política o su estrategia, como ya expliqué, en el caso del tema COPE, no es compartida por mí. Además observé en su portavoz, desde facebook, una falta de combatividad que tampoco comparto. Por lo que se desprendía de su postura, era partidario (haciendo un ejercicio de ciencia ficción) de una vez llegado al poder, no mirar atrás, como efectivamente hizo Aznar en su día, y dejar impunes todos los crímenes cometidos hasta ahora por muchos políticos. El suponía que con las políticas de AES se solucionarían los problemas del país, y a partir de entonces cambiaría la dinámica del mismo. Se convertiría de negativa en positiva. Repito, no comparto ese criterio. Para mí, todo equipo honrado que entre en la administración tiene la obligación de hacer justicia, de limpiar toda la porquería existente. Por eso, por justicia y como profilaxis hacia el futuro...
164 lead, día 27 de Abril de 2009 a las 19:53
[Böhm-Bawerk refuta a Marx](y IV)

(Sigue del post anterior)

Por consiguiente, Marx se apartaba de la teoría económica clásica, la cual sostenía que la tasa de rendimiento del capital tendía a ser constante cualquiera que fuese su composición. Puesto que los clásicos -Smith, Ricardo, Mill- propugnaban la teoría del valor derivado del coste de producción, su fórmula determinante del valor de cambio o precio era: capital constante + capital variable + tasa de rendimiento medio. (En realidad Menger y Böhm-Bawerk habían demostrado que la causalidad iba en sentido inverso. Los costes de los factores se formaban a partir del precio que se esperaba obtener.)

La gran innovación del primer volumen de El Capital era, pues, la nueva fórmula del precio de equilibrio: capital constante + capital variable + plusvalía, siendo ésta última mayor o menor según el porcentaje relativo de capital variable respecto del de capital fijo. Dicho de otra forma, cuantos más obreros y menos máquinas interviniesen en la producción mayor beneficio se obtenía y viceversa. De este principio Marx deducía su teoría de la crisis capitalista, más y más aguda conforme crece la acumulación de capital y caen los beneficios.

Sin embargo, ya vimos que Marx se daba cuenta de que su fórmula no se veía respaldada por la realidad. En una huida hacia delante, calificó esta contradicción de "aparente" y prometió resolverla en el tercer volumen. Aunque Marx falleció sin publicarlo, Engels sí lo hizo a partir de su manuscrito. Como dice Böhm-Baweerk, la aparición de este volumen era esperada con cierta expectación en los círculos teóricos de todos los partidos, para ver como Marx se las iba a arreglar para resolver un problema que en el primer volumen ni siquiera había abordado.

Pues bien, en el tercer volumen, Marx reconoce expresamente que en la realidad, gracias a la acción de la competencia, las tasas de ganancia del capital, cualquiera que sea su composición, se mueven sobre la base de un porcentaje igual de ganancia media. Marx dice: "En la vida real las mercancías no se cambian de acuerdo con sus valores (sic), sino con arreglo a sus precios de producción". Es decir, las mercancías equiparadas por medio del intercambio contienen real y normalmente cantidades desiguales de trabajo. ¿Cabe mayor retractación? La fórmula en el tercer volumen vuelve a ser la de los clásicos: capital constante + capital variable + tasa media de beneficio. Por tanto, aunque Marx no lo diga, carece ya de sentido la fantasmagórica distinción entre capital constante y variable. De igual modo, no queda sitio para el supuesto colapso debido a la excesiva acumulación de capital no rentable. ¿Y como justifica Marx tal contradicción? Simplemente la niega:

Marx dice más o menos: "Es cierto que las distintas mercancías se cambian unas veces por más de su valor y otras veces por menos, pero estas divergencias se compensan o destruyen mutuamente, de tal modo que, tomadas todas las mercancías cambiadas en su conjunto, la suma de los precios pagados es siempre igual a la suma de sus valores. De este modo, si nos fijamos en la totalidad de las ramas de producción tenemos que la ley del valor se impone como 'tendencia dominante."

La respuesta de Böhm-Bawerk merece ser reproducida con cierta extensión, pues nos da una idea de su brillantez intelectual: "¿Cuál es, en realidad, la función de la ley del valor? No creemos que pueda ser otra que la de explicar las relaciones de cambio observadas en la realidad. Se trata de saber por qué en el cambio, por ejemplo, una chaqueta vale veinte varas de lienzo, por qué diez libras de té valen media tonelada de hierro, etc. (…) Tan pronto como se toman todas las mercancías en su conjunto y se suman sus precios se prescinde forzosamente de la relación existente dentro de esa totalidad. Las diferencias relativas de los precios entre las distintas mercancías se compensan en la suma total. (…) Es exactamente lo mismo que si a quien preguntara con cuantos minutos o segundos de diferencia ha llegado a la meta el campeón de una carrera con respecto a los otros corredores se le contestara que todos los corredores juntos han empleado veinticinco minutos y treinta segundos. (…) Por ese mismo procedimiento podría comprobarse cualquier "ley", por absurda que fuera, por ejemplo, la "ley" de que los bienes se cambian de acuerdo a su peso específico. Pues aunque en realidad una libra de oro, como "mercancía suelta", no se cambia precisamente por una libra, sino por 40.000 libras de hierro, no cabe duda de que la suma de los precios que se pagan por una libra de oro y 40.000 libras de hierro tomadas en su conjunto, corresponden exactamente a 40.000 libras de hierro más una libra de oro. La suma de los precios de las 40.001 libras corresponderá pues, exactamente al peso total de 40.001 libras materializado en la suma de valor, por donde, según aquel razonamiento tautológico, podremos llegar a la conclusión de que el peso es la verdadera pauta con arreglo a la cual se regula la relación de cambio de los bienes.

La realidad es la siguiente. Ante el problema del valor, los marxistas empiezan contestando con su ley del valor, consistente en que las mercancías se cambian en proporción al trabajo materializado en ellas. Pero más tarde revocan esta respuesta -abierta o solapadamente- en lo que se refiere al cambio de las mercancías sueltas, es decir, con respecto al único campo en que el problema del valor tiene un sentido, y sólo la mantienen en pie, en toda su pureza, respecto al producto nacional tomado en su conjunto, es decir con respecto a un terreno en el que aquel problema no tiene sentido alguno. Lo cual equivale a decir tanto como reconocer que, en lo tocante al verdadero problema del valor, la "ley del valor" es desmentida por los hechos."



CONCLUSIÓN

La refutación de Böhm-Bawerk a la teoría de la explotación constituye, como decía Rothbard, la vacuna que, por excelencia, inmuniza contra el marxismo. Sobre ella lanzaron los marxistas, primero sus más furibundos ataques, -en realidad contra su "lógica burguesa" ya que los argumentos son incontrovertibles -ahí están, expuestos a la vergüenza pública, los trabajos de Hilferding, Bujarin o Sweezy para quien quiera reír, por no llorar. Más adelante, simplemente la silenciaron. Ese silencio ha hecho posible, desgraciadamente, que cientos de millones de personas hayan sufrido y sigan sufriendo la opresión de tiranos comunistas que venden humo, engendran odio y fabrican miseria. Esperemos que este trabajo aporte su grano de arena para revertir esa tendencia.



165 ArrowEco, día 27 de Abril de 2009 a las 19:54
VV

VV

Dice el espabilao que escribe en liberalismo.org, entre susupiro y suspiro de manolito...

"Vamos a suponer justamente aquello que queremos cambiar, a saber, una región subdesarrollada, con una tasa de capital muy baja, una enorme oferta de trabajo y un salario real muy bajo.

Pongámonos en lo peor...

"Supongamos que comienzan a aumentar las inversiones."

SUPONEMOS, que es mucho suponer. Pero es muy probable que lo que supones sea cierto porque no es de extrañar que la pasta aparezca allí donde la explotación es más viable, bien sea porque la corrupción permite saltarse las leyes laborales, por necesidad imperiosa de los futuros empleados, por el analfabetismo, etc. Todos estos casos, y más, son muy corrientes en estas zonas. El caso es que la rentabilidad salvaje este garantizada.

Sigue el notas...

"Vamos a traducirlo a términos más concretos. Si en el día uno había dos empresas, vamos a suponer que en el día 200 hay 50 empresas más (emprendimientos, justamente) y en el día 400 hay 100 empresas más."

SEGUIMOS SUPONIENDO. Salen empresas como hongos, debe ser que se corrió la voz entre los inversionistas. De todas formas, sin infraestructuras apropiadas (carreteras, suministro telefónico, de agua potable, electricidad, aeródromos, ferrocarril, puertos marítimos con suficiente calado) es poco probable que nadie haga lo que aquí se propone. En fin, continuemos.

”¿Qué significa esto? Que la demanda de trabajo va a ir aumentando. Si alguien era poco demandado en su trabajo, puede ser que en el día 400 tenga 4 o 5 empresas que demanden su trabajo, que estén "compitiendo" por la fuerza laboral de esa persona. Entonces el salario que le van a tener que pagar será mayor.”

Cuando habla de la demanda de trabajo, entiendo que se refiere a que la mano de obra que vaya obteniendo cierta cualificación, empezará a ser codiciada por otras empresas del sector. Esto después de un año de experiencia. De lo anterior infieren que el trabajador se dirigirá a la oficina de su empleador y le pedirá un aumento de sueldo porque de lo contrario se irá a otra empresa que le pague más.

Para demostrarlo, escribe…

”Para dar un ejemplo más concreto, el servicio doméstico en los EEUU es muy caro porque usted tiene que pagar mucho a una empleada para "sacarla" de otros trabajos mejores y más remunerados, dado que las inversiones y las oportunidades de trabajo son allí mayores.”

En un país tercermundista, ¿quién impide a los oligarcas convenir el salario a abonar a todos los trabajadores del ramo? NADIE. Mas al contrario, con ingentes cantidades de personas deseosas de alcanzar un puesto de trabajo, el empleador amenazará a sus trabajadores con el exceso de oferta de mano de obra. Cae de cajón para todos menos para los que escriben en liberalismo.org.

Otra cosita a resaltar sería el poco empacho que tienen en utilizar como ejemplo comparativo situaciones laborales abisales, esto es, la de un gigante económico, como EEUU, con su legislación proteccionista; y la de un país del tercer mundo.

Continúa diciendo...

”Sigamos con el ejemplo. Vamos a suponer que pasan los años, se cumplen las condiciones de desarrollo que hemos especificado, el salario real ha ido aumentando y supongamos que el salario real para tal o cual actividad oscila entre 500 y 1500 dólares.

ESTO YA ES MUCHO SUPONER, SEÑORES. Abemus mileurismum.

Podríamos seguir con esta patraña pero carece de todo rigor científico y yo paso de seguir suponiendo. Señores que leen liberalismo.org, que con su pan se lo coman.
166 ArrowEco, día 27 de Abril de 2009 a las 19:58
VV

denebola #158

Me reafirmo en que es, con mucho, el que con más calidad y fundamento, expone aquí sus planteamientos, nudos y desenlaces.
167 ignapas, día 27 de Abril de 2009 a las 20:01
#158 Denebola

Podríamos considerar el "precio justo" como aquél por debajo del cual nadie vendería, y por encima del cual nadie compraría. Lo que ocurre es que el concepto de "precio justo" es algo totalmente subjetivo, entre otras cosas porque lo que alguien considera necesario otro lo considera innecesario, ya que aquí entran en juego las prioridades. ¿Por qué tenemos la sensación de querer cada vez "más y mejor"? En mi opinión, fomentar un espíritu crítico es la base para no caer en esa dinámica.

Si no me equivoco, en Economía se alcanza el punto de equilibrio (referido a los precios) cuando se cruzan las curvas de oferta y demanda de un bien, pero ese punto no es fijo, sino que varía dependiendo de cómo varíen a su vez esa oferta y esa demanda.
168 egarense, día 27 de Abril de 2009 a las 20:04
#167 ignapas...
Podríamos empezar, sería un comienzo; por no comprar si no tenemos dinero...
169 ArrowEco, día 27 de Abril de 2009 a las 20:04
VV

Perdón, quise decir "habemos mileurismus".
170 ArrowEco, día 27 de Abril de 2009 a las 20:06
VV

"Habemus mileurismus"
171 ignapas, día 27 de Abril de 2009 a las 20:08
#168 Egarense

Podríamos empezar por situarnos en una postura de escepticismo frente a cualquier producto nuevo ofertado, y valorar los pros y los contras, los beneficios de obtenerlo, las necesidad de adquirirlo, el "modismo" del producto, su precio en relación a nuestro sueldo, controlar nuestras apetencias (el primer impulso), etc etc ... y finalmente tomar una decisión.
172 ArrowEco, día 27 de Abril de 2009 a las 20:08
VV

Leadlag

Entre tú y yo ¿te crees de verdad esto del liberalismo?
173 Sorel, día 27 de Abril de 2009 a las 20:14
#egarense

¿Ha leído usted la entrevista a Rafael López-Diéguez?

Dice cosas muy coherentes.

#ArrowEco

Somos varios los que tenemos muchas dudas sobre eso que llaman "liberalismo".
174 egarense, día 27 de Abril de 2009 a las 20:15
#171 ignapas...
Por supuesto, pero es que partimos desde menos de cero. Es que el primer concepto que deberíamos entender (aunque a estas alturas me temo que ya da igual) que por muy bonito y por muy buena relación calidad-precio que tenga un artículo no podemos adquirir ese producto si no tenemos dinero. Parece elemental, pero evidentemente no lo es. No se puede uno endeudar para comprar un abrigo de jineta por mucho que te lo dejen a mitad de precio, por ejemplo. Si hubiéramos hecho esto siempre, y los Estados no se hubieran cargado el sistema financiero, el mercado se hubiese regulado solo...
175 egarense, día 27 de Abril de 2009 a las 20:16
#173 Sorel
Es que me da pereza, pero lo haré...
176 ignapas, día 27 de Abril de 2009 a las 20:17
#174 Egarense

Es que uno de los condicionantes que he señalado se refiere al que nos hace comparar el precio del bien con nuestro sueldo. Evidentemente, no debemos adquirir un producto que nos desnivela el presupuesto. El consumidor debe educarse (a sí mismo) para consumir, lo que ocurre es que hay muchos consumidores que no contemplan todos los factores, únicamente el del disfrute personal a corto plazo.
177 ArrowEco, día 27 de Abril de 2009 a las 20:20
VV

Una familia de pocos recursos hace cuentas y con el remanente, después del ahorro para cubri imprevisto, etc., se plantea adquirir un capricho. Una parte de los miembros alega que es una inversión en felicidad, aunque otros argumentan que, en todos caso, ésta sería termporal. Al final deciden invertir en algo más transcendente. Donan la cantidad a un necesitado y todos, sin excepción, no solo se sienten felices por haber llevado un poco de esperanza a otros, sino que han contribuido a unir más si cabe el lazo familiar. Acciones piadosas, practicadas por personas que apenas llegan a fin de mes, les proporciona una fuerza moral que no se podría pagar ni con bienes ni con dinero.
178 egarense, día 27 de Abril de 2009 a las 20:21
#173 Sorel...
Lo he leído ya, me parece correcto todo lo que dice...
179 ignapas, día 27 de Abril de 2009 a las 20:21
De acuerdo, pero eso depende de lo que decida esa familia. Si decide adquirir algo que presuponen les va a hacer felices, son libres de hacerlo. Nadie les puede imponer esa donación.
180 Perieimi, día 27 de Abril de 2009 a las 20:21
V

Pero, ¡oh Dios!, Qué consternación,
Que cambio tan enorme ¡y tan sorprendente!
En menos de una hora, en cualquier lugar de la nación
Baja un penique la libra de carne
La hipocresía pierde su máscara,
La del gran estadista y del farsante:
Y algunos que habían tenido bella apariencia
Ahora con la propia cara hacen extraños
Los tribunales desde entonces callaron,
Porque los deudores pagaban de buen grado
Incluso los acreedores no recordaban
Y perdonaban a los necesitados.
Los que iban errados callaron todos a una
Y los pleitos mal fundados se abandonaron
Con lo cual, ya que no había
Trabajo para abogados en una colmena tan honrada,
Todos ellos, excepto los que ya tenían bastante
Armados de sus tinteros se desparramaron.

A todo punto colgados unos cuantos y cuando los demás
Fueron liberados de la prisión,
Justicia, no siendo más requerida su presencia,
Se retiró, pomposa, de este mundo.
Primero se fueron los herreros con rejas,
Puertas de hierro, paños, llaves y grilletes.
Después los carceleros y los alguaciles.
Precediendo a la diosa, lejos de todos,
Su fiel y principal ministro,
Mosén Botxi, de la ley cumplidor,
Sin portar la espada imaginaria,
Sino cuerda y hacha, como de rigor
A continuación la gentil encapuchada
Justicia en una nube voladora
Alrededor del carruaje, y en la trasera,
Iban los sargentos y otras poltronas,
Mozos y todo tipo de oficiales
Que sorben lágrimas.

Los médicos que vivían de los males de la gente
No recetaban nada si no eran muy expertos
Y estaban tan bien distribuidos
Que acudían, diligentes, por todas partes
Apaciguaban quejas y sanaban
A los pacientes de dolores y desastres
Rechazaban las drogas traídas de países remotos
Y teníanse por hechos en el propio lugar
Sabiendo que los dioses nunca envían ningún mal
Sin darnos a la vez su remedio
Los curas perdieron su pereza,
Ya no imponían diezmos a la gente;
Ellos mismos servían sin vicios
Rezando y con sacrificios a los buenos dioses
Todos los que resultaban incapaces
O no hacían servicio, fueron expulsados
No había trabajo para todos
(si es que los honestos lo han menester)
Eran unos cuantos con un gran sacerdote
A quien el resto obedecía
Se ocupaban ellos mismos del ministerio
Sagrado y no de los asuntos mundanos.
No se quitaban de delante ningún miserable,
Ni pellizcaban el sudor del pobre obrero
Sino su comida daban a los hambrientos.
Pan en abundancia encontraban los braceros
Y para el peregrino cansado había refugio y cama.

Entre los ministros que el rey tenía
Y entre los servidores de más abajo
El cambio fue muy grande (Q) porque vivían [9]
Frugalmente del salario estipulado
Que diez veces una pobre abeja
Su deuda hubiera de mendigar
Ya que el encargado quiso propina
O bien que pidiera por no cobrar
Todo lo que antes era una ganga
Ahora se tenía por engaño flagrante
Todos los puestos mangoneados antes por tres
Que entre ellos se vigilaban los fraudes
Y que a menudo en buena compañía
El uno ayudaba al otro en los engaños
Ahora son ocupados por uno solo
Y así más de mil puestos se han ahorrado.
______________

[9] Comentando este texto (Q), Mandeville observa que “En este estado de bienestar indolente y de estúpida inocencia, no hay necesidad de tener grandes vicios, no se puede esperar tampoco virtud importante alguna. El hombre no se esfuerza sino cuando es motivado por sus deseos: mientras permanezca dormido y no haya nada que le haga levantarse” (p. 162 de la edición catalana).
______________

(R) El honor ya no podía satisfacerse
Con vivir y deber lo que había después.
Los rentistas colgaron a los liberados,
Dejaron las carrozas por tres reales
Y venían al establo con los caballos enjaezados
Y los castillos para quedar limpios de deudas
El gasto inútil como un fraude se evita.
No se envian ejércitos fuera del país
Se burlan de las glorias de la guerra
Y de la estima que de las otras naciones probó
Tan sólo se lucha por amor a la tierra
Cuando derecho o libertad están en peligro.

Ahora fijaos como en la colmena gloriosa
Honradez y comercio se han avenido
Ya se ha acabado la gresca, todo se esfuma
Y todo toma un aspecto diferente
Porque resultó que no tan sólo se habían ido
Las abejas que cada año gastaban más dinero
Sino que la multitud que de ellas vivía
Se va a ver en el caso de hacer lo mismo
En vano buscaban otros oficios
Todos estaban convenientemente saturados.

Se hundió el precio de la tierra y de las cosas:
Palacios maravillosos, los muros de los cuales
Como los de Tebas, se alzaron como luminarias
Ahora se alquilan; mientras que la
Casa que ante los dioses tanto celebraban
Más valdría verla quemada que tener que contemplar
El cartel miserable de la puerta
Haciendo escarnio de lo sublime de otro tiempo.
El oficio de hacer casas no se estila
Los artesanos están desempleados
(S) No hay pintor a quien el arte dé fama
Ni los escultores en piedra o madera tienen renombre.

Los que se quedaron, ahora bien sobrios,
Ni tan siquiera se atreven a gastar, sino que piensan en ir tirando,
Y un golpe pagado de bebida en la taberna
Deciden no tomarlo nunca más.
Ninguna chica de cabaret en toda la colmena
No podía pagarse vestidos de hilo de oro
Ni Torcol adelantar ninguna vasta suma
Para un Borgoña y un Orleans.
Está fuera el cortesano que con su amiguita
Por Navidad hacía una comida opulenta
Gastándose en dos horas en la mesa
Lo que un día cuesta un regimiento de caballería.

Cloe, la altiva que por vivir con grandeza
(T) Hacía que su marido robase al estado
Ahora, sin embargo, ha de vender los muebles
Por los que habían saqueado la India.
Reduce la factura de las compras
Y nada más lleva un solo vestido todo el año.
Ha pasado el tiempo dulce y voluble
Y los vestidos como las modas ahora duran
Los tejedores que hilaban seda y plata
Y los oficios accesorios
Se han hundido. La paz y la abundancia
Reinan a buen precio y austeramente
La naturaleza, que los campesinos no fuerzan
Todos los árboles dan fruta a su hora
No se pueden, sin embargo, encontrar rarezas
Si por no tener no se paga el trabajo
Mientras menguan el orgullo y el lujo
Poco a poco se van abandonando los mares
No sólo los mercaderes, sino las Compañías
Que suprimieron manufacturas enteras.
Olvidados quedan las artes y los oficios
La complacencia arruina la industria.
(V) Admiran todos la despensa llena
Nada quieren tener, y nada codician.

De tan pocas abejas como quedan en la colmena
Que ni defienden pueden de la centésima parte
De los ataques que les preparan
Los enemigos numerosos por los que antes se hacían respetar
Hasta que encuentran un lugar bien protegido
Donde viven, o se defienden del ataque
No hay ningún mercenario en su ejército
Luchan con gran valor e integridad
En solitario con mucha firmeza
Y la victoria se consigue al final.
Triunfaron, pero a un precio muy alto
Porque millones de insectos habían muerto
Formados en el esfuerzo y la fatiga
El confort mismo les parecía un vicio
Y así se va a mejorar la sobriedad
Y para evitar excesos
Alzaron el vuelo adentro del hueco de un árbol
Con honradez y felicidad.
181 javf17, día 27 de Abril de 2009 a las 20:23
EL JORDÁN ANTIFRANQUISTA

En las tertulias de los únicos medios como COPE, Libertad Digital, Intereconomía, el Mundo y pocos más, que con todos sus inevitables defectos, se cantan “Las verdades del barquero”, demasiadas veces, aún se parte de una rápida inmersión en un socorrido “Jordán antifranquista”, para luego hacer muchas veces una precisa, valiente y contundente crítica a la penosa situación política actual.

Es lamentable que aún se tenga que recurrir como punto de partida a este referido “Jordán”, para soltar todo lastre que haga posible una temida imputación de supuestos “fascismos” al tertuliano o columnista tantas veces acertado, veraz, y brillante. Es lo más cómodo, lo sencillo y hasta “lo gratificantemente progre…”, aunque la mayoría de las veces, no responda a la verdad de unos hechos y unas circunstancias, en una ya algo lejana historia.

De esas armas arrojadizas, con socorridos fascismos jaleados por una progresía prisaica y orwelliana en el poder, es muy difícil librarse ya que sus armas dialécticas son siempre la descalificación y el agitprop, nunca una argumentación verdaderamente democrática y libre.

Insisto que es ya hoy, únicamente un “Jordán purificador” simplonamente recurrente y, en la mayor parte de las ocasiones falso e improcedente.

Historiadores íntegros de la competencia, buen hacer, rompedor y valiente como Pío Moa, han demostrado por activa y pasiva que lo mejor de nuestra aún vigente democracia de partidos, proviene directamente del franquismo, en una prevista SUCESIÓN más que SERVIDA y, a través de una “Transición… no tan modélica”.

Sucedió lo que tristemente sucedió, por aquellas décadas decadentes de infectos borbones, por aquellos nefastos experimentos políticos de la II República y por aquella trágica revolución de inspiración leninista y obediencia estalinista, cuyos resultados hoy están totalmente contrastados, en sus crueles miserias y atrocidades.

Con todos los defectos de aquellos años de franquismo, y ya en “onda” con las actuales “memorias históricas…”, si no hemos querido olvidarlos… para mejor escarnecerlos, a lo mejor…, algún día…, los volveremos a ponderar para rendirles un justo reconocimiento, acompañado de un claro repudio a tan larga etapa de intelectualidad sectaria, tan ingratamente mendaz, y de tanta injusta denigración a que dichos años autoritarios fueron sometidos.

¡Ya está bien de tanta mentira, chaqueteo infame y rancios complejos… progres!

Olvídense ya del virtual y falso ”Jordán Antifranquista”
182 lead, día 27 de Abril de 2009 a las 20:26
[La aportación del padre Azpilcueta]

En el trabajo de José Ignacio del Castillo sobre Böhm-Bawerk se dice:

La Ciencia Económica tradicionalmente había clasificado los factores de producción en tres grandes grupos: tierra, trabajo y capital. La genial aportación de Böhm-Bawerk consistió en descubrir la auténtica esencia del capital recurriendo al análisis de un factor ignorado: el tiempo.

En realidad, el formulador original del efecto del tiempo (en términos de preferencia del presente frente al futuro, base de la economía finaciera) fue el clérigo Martín de Azpilicueta (o Azpilcueta), de la Escuela de Salamanca:

También hizo una de las primeras exposiciones del concepto de la preferencia temporal, es decir, que a igualdad de circunstancias, los bienes presentes siempre se valorarán más que los bienes futuros. Esta idea está en la base del concepto de interés de la Escuela Austríaca, que lo considera uno de sus precursores. Defendió la licitud del cobro de intereses en préstamos, contra el criterio de la iglesia católica de entonces.

http://es.wikipedia.org/wiki/Mart%C3%ADn_de_Azpilc...

Como curiosidad: el padre Azpilcueta era primo carnal de Francisco Jaso y Azpilcueta, es decir, el jesuíta San Francisco Javier. El Siglo de Oro: no es extrañar con gente así (como todos lod de la Escuela de Salamanca):

http://es.wikipedia.org/wiki/Siglo_de_Oro




183 denebola, día 27 de Abril de 2009 a las 20:28
#163,egarense

Sí, es decepcionante que no haya nadie que esté planteando seriamente levantar todas las alfombras, perseguir a todos los canallas que se esconde tras la "modélica transición" y hacer un escarmiento público ejemplar, que es lo que piden los ciudadanos decentes. En lugar de eso, todos se apresuran a bendecir el régimen (pero ¿no estábamos en que es una basura que hay que purificar?) y plantear implícitamente una ley de punto y final antes de que nadie la haya pedido.

#166,ArrowEco

Gracias Arrow, aunque lo que expreso no es un sistema, sino reflexiones sueltas. Un sistema que apelase a la virtud pecaría en el mismo sentido en que pecan, paradójicamente, todos los demás: en el idealismo. Una humanidad virtuosa viviría de forma moderada y justa, pero no existe. Un sistema perfectamente liberal podría ser bueno si no fuese porque ignora que el hombre tiende al mal y corrompe rápidamente las reglas. Igual la discusión no tiene solución porque "la cosa" discutida no la tiene, porque los hombres no tenemos solución. Razón de más para buscar los bienes espirituales, que ni sufren de inflación ni son robados ni comidos por la polilla...
184 egarense, día 27 de Abril de 2009 a las 20:40
#183 denebola...
De todas formas sigo en sintonía con su programa, aunque lo expresado me ha "empujado" a des-afiliarme. En cualquier caso lo mismo que no me llamó nadie, cuando me afilié, nadie me ha llamado ahora para preguntarme, ¿por qué me borro? Así que... Dudo que sean hasta conscientes de mi baja. Lo más probable es que tenga que dar orden al Banco para que no paguen los recibos. Falta de organización, ¿sabe usted?
En honor a la verdad, he de decir que la tarea de que hablamos, no es nada fácil. Hace falta ser de una pasta especial, porque la gente no va a renunciar a sus corruptelas tan fácilmente. Pero si ya de entrada, dice un tipo, que se está postulando para, siquiera entrar a formar parte de alguna concejalía de ayuntamiento, que no es partidario de meter a nadie en la cárcel, es porque o es muy ingenuo, y piensa que por ganar una elección, te van a dejar gobernar tranquilo (ejemplo PP), o es que piensa "pastelear", lo que es todavía peor. El mensaje de un político que se postule, ha de ser contundente, ha de declarar abiertamente que va a luchar contra la corrupción. A los corruptos no les importará, porque de entrada no le creeran y de salida pensarán que pueden con el político (caso del PP), por eso han se explica menos que demuestre esa blandura...
185 egarense, día 27 de Abril de 2009 a las 20:41
Perdón, quise decir (aún se explica menos)...
186 lead, día 27 de Abril de 2009 a las 20:44
[Liberalismo, claro que sí, What else? (qué si no)]

ArrowEco #172. Me preguntas:

Leadlag

Entre tú y yo ¿te crees de verdad esto del liberalismo?


Allá por los años 60 y los 70 podía tener mis dudas...o quizá no tantas: alguna forma de planificación indicativa de la Administración para establecer orientaciones de inversión me parecía entonces necesaria; no desde luego la planificación central o Gosplan, a la soviética. Tampoco le hacía ascos entonces a cierta regulación e intervención por los poderes públicos.

La decisión de Deng Tsiao Ping en 1978 para introducir la Economía de Mercado en una parte de China (con aquello de "un país, dos sistemas") y lo que se iba sabiendo del desastre económico soviético, tanto de la URSS como de sus países satélites (con la introducción de la glassnot y de la perestroika para intentar liberalizar un sistema anquilosado, proceso que culminó co la caída del Muro en 1989) no dejó sombra de duda de cuál era el único sistema económico (y político) viable: la Economía de Mercado o Capitalismo liberal, en un contexto de Democracia liberal -lo que China todavía no tiene (como no lo teníamos en la España de Franco, o no lo había en Corea del Sur o en el Chile de Pinochet) pero, que no siendo imprescindible en la etapa inicial de acumulación de capital (o, quizá, siendo contraproducente), llegará tarde o temprano.

Parafraseando a George Cluny en su anuncio televisivo: Liberalismo, What else?



187 ignapas, día 27 de Abril de 2009 a las 20:45
#185 Egarense

Decía mi abuelo "desde que se inventaron las excusas, ya no encierran a nadie". Cuanta razón tenía.
188 egarense, día 27 de Abril de 2009 a las 20:47
#186 lead...
No sólo no había una democracia liberal, en la España de Franco. Ahora con Juan Carlos, mucho menos, por eso estamos como estamos en relación a otros...
189 denebola, día 27 de Abril de 2009 a las 20:48
#167,ignapas

Podríamos considerar el "precio justo" como aquél por debajo del cual nadie vendería, y por encima del cual nadie compraría. Lo que ocurre es que el concepto de "precio justo" es algo totalmente subjetivo, entre otras cosas porque lo que alguien considera necesario otro lo considera innecesario,...

Se me ocurren dos observaciones:

1) que en todo caso lo que usted define no es el precio justo, sino el intervalo en que se encuentra.

2) Que si un bien para mí es innecesario, carece de sentido que me plantee la justicia de su precio.

Hace poco me contaron una historieta divertida:

Las mujeres sacaron a la humanidad del neolítico y la metieron en los metales. Durante el neolítico, los hombres pasaban mucho tiempo juntos, fabricando puntas de flecha y hachas y cuchillos de piedra. Las mujeres insistían en que las hiciesen de metal, que serían más duraderas, porque el filo de piedra se descascarilla fácilmente y si se falla un disparo la punta queda inservible. Pero los hombres tenían sus tradiciones: el acierto en el tiro establecía una jerarquía de mérito. Con toda razón decían: "¡llevamos 100.000 años haciéndolo así!" Pero ellas insistían más. Finalmente, lo consiguieron. En el proceso de fabricar puntas de metal a veces se desprendían hilillos que al endurecerse formaban...¡agujas! Y así fue como en el pecado las mujeres tuvieron la penitencia.

¿Qué quiero decir? Que el "siempre más y mejor" es pernicioso. Primero, porque el márgen de mejora es cada vez menor y exige un consumo de recursos desproporcionado. Segundo, porque la propia actitud que fomenta corroe las virtudes y plantea al hombre metas ficticias. Entiéndaseme bien: no estoy en contra de la buena vida. Sí en contra de la comodidad a ultranza. Un pedazo de pan mojado en aceite, con un poco de sal, es un manjar que se puede mejorar muy difícilmente. ¿Para qué gastar energía intentándolo? Cuando se tiene pan y aceite, no tener mouse de bacalao sobre fondo de zanahoria macerada no es ninguna desgracia. Desgraciadamente, vivimos en un sistema donde la felicidad depende del mouse de bacalao y cuando se alcanza... es sólo para descubrir lo rápido que deja de satisfacernos.



190 ignapas, día 27 de Abril de 2009 a las 20:58
#189 Denebola

Bueno, eso me hace considerar otras observaciones :

1) Lo que he definido (y la definición no es mía, por supuesto) es el preco justo "matemático". El precio justo real es totalmente subjetivo, porque todos no valoramos de la misma forma las mismas cosas.

2) Si un bien no le resulta necesario, para usted el precio de ese bien es demasiado elevado, y por lo tanto, su precio no es justo.

Estoy de acuerdo en que la carrera a la que nos lleva el "más y mejor" resulta perniciosa, pero dependiendo de a qué nos estemos refiriendo. Más y mejor sanidad es algo totalmente deseable, más y mejores alimentos para todos son algo totalmente deseable, etc etc ... El problema lo encontramos cuando valoramos de forma desmedida determinados bienes, o todos ellos. Como casi todo en esta vida, la "ambición desmedida" es perjudicial, pero la ambición en sí no lo es (en caso contrario, el calificativo "desmedida" sería redundante).
Efectivamente, una cosa es la buena vida y otra la comodidad a ultranza. Pero resulta difícil generalizar en torno a cual es la justa medida de las cosas.
191 denebola, día 27 de Abril de 2009 a las 21:04
Pero resulta difícil generalizar en torno a cual es la justa medida de las cosas.

Bueno, es que eso no se aprende leyendo. Se vive así si se ha tenido la suerte de haber sido educado así o si uno ha llegado al completo hastío y ha emprendido el buen camino por sí mismo. O en otros tiempos, cuando había multitud de ejemplos a los que imitar. Ahora, hablando figuradamente, cuando todos tenemos entre 5 y 15 kilos de sobrepeso existe la tentación de creer que 10 kilos de sobrepeso es la medida justa...

192 Perieimi, día 27 de Abril de 2009 a las 21:08
VI

MORALEJA


Dejad, pues, de quejaros: tan sólo los necios
(X) Quieren hacer de una gran colmena una colmena honesta.
(Y) Gozar de las comodidades del mundo,
Ser celebrados en la guerra y vivir en el confort,
Sin grandes vicios, es una perfecta vana
Utopía, que se ha metido en la cabeza.
El fraude, el lujo y el orgullo tienen que existir
Si queremos sacar partido.
El hambre es terrible incomodidad, seguramente;
Pero sin él, ¿hay digestión y buena salud?
¿Es que el buen vino no brota
De la viña más seca y añosa?
Cuando se le deja crecer sin hacer caso,
Ahoga a las otras plantas y se convierte en madera,
Pero nos beneficia con su noble fruto
Tan pronto se le puede atar y podar
Así se constata que el vicio se torna en beneficio
Cuando la justicia lo descabeza y lo limita
Es decir, que si un pueblo quiere ser grande
Tan necesario es para el Estado el vicio
Como lo es el hambre para poder comer.
Únicamente la virtud no puede hacer florecer a las naciones
En la magnificencia; si se quiere volver a ver
Una Edad de Oro, hay que estar tan dispuestos
A comer bellotas como a ser honestos.

FIN

APÉNDICE I “(Y) DISFRUTAR LAS COMODIDADES DEL MUNDO”

El fragmento que reproducimos (de las últimas páginas de la FÁBULA DE LAS ABEJAS) muestra de una manera bastante clara la ambigüedad en que se mueve el texto, entre la sociedad estamental y la comercial, entre el moralismo de la era barroca y el escepticismo de la era moderna.


”…He asentado como máximas de las cuales el hombre no ha de separarse nunca: que los pobres han de ser mantenidos rigurosamente en el trabajo y que, si era prudente aliviarles las necesidades, sería locura curarlas; que la agricultura y la pesca habían de promoverse en todos los sectores a fin de procurar provisiones y abaratar el trabajo. He considerado la ignorancia como un ingrediente necesario en el combate de la sociedad; con todo esto se pone de manifiesto que no he imaginado nunca que el lujo haya de generalizarse en absoluto. Al mismo tiempo, he requerido que la propiedad esté bien asegurada, la justicia imparcialmente administrada y que en todo esto se cuide el interés de la nación; pero en lo que he insistido más y he repetido más de una vez es la gran atención que se ha de prestar a la balanza comercial y que el poder legislativo ha de procurar que las importaciones anuales no excedan a las exportaciones; y, sobre lo que observé y las otras cosas de las que he hablado no se hace caso, continúo todavía afirmando que ningún lujo del exterior puede deshacer un país; su apogeo únicamente se ve en naciones que son muy populosas y tan sólo en las clases superiores, y, cuanto mayor sea la población, la clase más numerosa ha de estar en proporción todavía a la clase más baja, que es la base que lo aguanta todo, la multitud de los trabajadores pobres”.

Bernard de MANDEVILLE: LA FÁBULA DE LAS ABEJAS. Barcelona: ed. 62, 1988; p. 212. De la traducción de Josep Sales
193 lead, día 27 de Abril de 2009 a las 21:16
[Salir del subdesarrollo, creando riqueza]

manuelp #126
bacon #130
ArrowEco #165

Suscribo el planteamiento de manuelp en #126 para salir del subdesarrollo. Algunas de las observaciones de ArrowEco son correctas, como la necesidad de infraestructuras (que, a partir de un mínimo para el que hace falta la ayuda de Instituciones Internacionales tipo Banco Mundial, se van creando a medida que el país se va desarrollando, como ocurrió en España y ocurre en China).

También es oportuna la observación de ArrowEco de que una oligarquía local y/o unos políticos insensatos (y corruptos) pueden frustrar, como ocurre en gran parte de África o de Iberoamérica, el efecto beneficioso de las inversiones extranjeras.

Como decía yo anteayer en mi post #146:

La salida del subdesarrollo necesita de la inversón de capital extranjero (capital= fábricas con tecnología moderna y transferencia de esa tecnología; cada país subdesarrollado no se puede inventar 7.000 años de civilización, tiene que importarla). Además, necesita de varias décadas de acumulación de capital y de creación de una clase media que gestione la economía y consuma los productos industriales.

Para eso, para atraer al capital extranjero, hay que cumplir tres condiciones (por lo menos estas tres): paz social, una Administración competente y no corrupta (en términos relativos) y reconocimiento de los derechos de propiedad, que garantiza el Estado con una Justicia independiente (para que los inversores tengan seguridad jurídica y puedan repatriar los beneficios de su inversión, es decir, lo que queda después de pagar los materiales, la mano de obra, los impuestos y la amortización de las inversiones).

Tomemos los ejemplos de la España de Franco, el Chile de Pinochet, Corea del Sur y China a partir de 1978 (tras el golpe de timón de Deng Tsiao Ping): durante 25 ó 30 años (menos en el caso de Chile) esos países se han desarrollado a un ritmo pocas veces visto en la historia económica mundial.

Esa es la receta: construir Estados no corruptos y que proporcionen seguridad jurídica a los inversores para producir, aprovechando la "ventaja competitiva" (David Ricardo) de una mano de obra barata, formada y no reivindicativa, los nuevos productos que el Mercado Global demanda.


194 Sorel, día 27 de Abril de 2009 a las 21:43
CONVERTIRÁ DEUDA POR ACCIONES
El Tesoro de EEUU se hace con General Motors
El Tesoro de EEUU será el accionista mayoritario de General Motors tras un intercambio de deuda por acciones. Además, la compañía reducirá su plantilla en 23.000 trabajadores entre 2008 y 2012, cerrará 16 fábricas en Norteamérica y prescindirá de cuatro de sus marcas.

http://www.libertaddigital.com/economia/general-mo...

Creo que esto recibe el nombre de intervencionismo dentro de la ciencia económica.
195 ignapas, día 27 de Abril de 2009 a las 21:46
#191 Denebola

Se vive así si se ha tenido la suerte de haber sido educado así o si uno ha llegado al completo hastío y ha emprendido el buen camino por sí mismo

Completamente de acuerdo. De ahí que la educación sea la herramienta más elemental e importante para saber valorar las cosas en su "justa medida".
196 egarense, día 27 de Abril de 2009 a las 21:48
Lo que parecía habitual se convertirá en escaso III
Por otra parte, la crisis del sistema de jubilaciones por capitalización será seguida por la del sistema público de pensiones. Porque la recesión económica disminuirá los ingresos fiscales de los Estados.
Du Plessis
197 lead, día 27 de Abril de 2009 a las 21:53
[Michael Jordan o Zidane. Marx y Böhm-Bawerk]

manuelp #115

Hace tres años yo citaba en un post mío el ejemplo de Zidane:

leadlag dijo el día 2 de Junio de 2006 a las 19:13:
Juan#429

Lo siento, yo he leído a Marx y Böhm-Bawerk en inglés. Aunque ambos autores escribieron en alemán, sus obras fueron conocidas a través del inglés, idioma ya entonces mucho más extendido que el alemán.De hecho, desde 1849 hasta el año de su muerte en 1883, Marx vivió en Londres(donde está enterrado) y fue en sus largas estancias en el Museo Británico donde estudió las obras de los economistas clásicos británicos, especialmente Adam Smith y David Ricardo(de lejano origen sefardí español, por cierto).

Marx también utilizó las colaboraciones periodísticas, por ejemplo EN INGLÉS a través de la revista "Tribunal" de Nueva York. Marx reconoció haber tomado de los liberales Adam Smith y de David Ricardo la "Teoría del Valor Trabajo"(Labour Theory of Value), por lo que toda la terminología económica marxista se tomó DE FUENTES BRITÁNICAS, es decir, que él las aprendió EN INGLÉS.

Entre esos términos habituales entre los economistas británicos estaba el de "surplus", excedente, superavit. Como es bien sabido, esta teoría de Smith(originalmente) y de Ricardo(que la amplió) postula que el trabajo humano presente y pasado(éste en forma de edificios y máquinas, stored-up work) es la única fuente de valor de los bienes. Marx toma esta teoría de forma absoluta, sin reconocer otro trabajo que no sea el manual (Y ESTAMOS HABLANDO DE LA INDUSTRIA); es decir, no reconoce el valor de la iniciativa del empresario( capitalista lo llama) ni, sobre todo y fundamental, el de la TECNOLOGÍA (contra el parecer de Engels), es decir, el conjunto de instrucciones o especificaciones de fabricación de un bien, conocido o nuevo(inventado), sin las cuales el trabajo humano, por muy intenso, duro o meritorio que sea, NO SIRVE PARA PRODUCIR NADA ÚTIL.

Se llegó a extremos ridículos como intentar hallar el equivalente en trabajadores manuales de un trabajador especializado O UN CREADOR (un escultor, un pintor, un construtor de violines).¿Cuántos trabajadores manuales igualan a Stradivarius, o a Miguel Angel, o a Velázquez).

En el plano industrial,¿cuántos trabajadores equivalen a un inventor, a un James Watt, por ejemplo, que en 1766 inventó la máquina de vapor, el invento que supuso un inmenso salto cualitativo y cuantitativo en la pruductividad humana, al permitir no tener que depender ya de las propias manos del hombre, ayudado de los animales domésticos y de los molinos de agua y de viento, los únicos artilugios inventados desde el Neolítico hasta esa fecha? ¿cuántos, cien, mil, un millón? ¿cuántos cientos de millones de trabajadores vivieron en los 10.000 años transcurridos desde el Neolítico hasta 1766?¿y por qué no se les ocurrió a algunos, solos o en grupo, hacer una máquina de vapor?.PORQUE LA INVENTIVA HUMANA NO DEPENDE DE LA CANTIDAD DE TRABAJO, SINO DEL GENIO, DE LA INTELIGENCIA.


Por ejemplo, Google se le ocurrió a un par de estudiantes, un ruso afincado en los EEUU, Sergey Brin, y un americano, Larry Page.¿Qué les motivó?: el afán de lucro, el "self interest" en un contexto de economía de mercado, en el que si haces algo nuevo y útil a los consumidores te puedes hacer rico("enriqueceos" dijo Deng TsiaoPing a los chinos cuando en 1976 certificó el fracaso del comunismo y descubrió la capacidad del capitalismo para sacar a China de la pobreza).

Por lo demás, la teoría del valor trabajo no es correcta; Zidane gana mil millones de pesetas anuales,trabajando DOS HORAS DIARIAS, es decir, gana 1.000-1.500 veces más que un trabajador manual. ¿Explicación?: Oferta y Demanda. Que el valor de un bien no depende del trabajo invertido en él ya lo apreciaron los pensadores españoles del siglo XVI de la Escuela de Salamanca y después, y aprovechando sus reflexiones, los economistas liberales de la Escuela de Viena(Böhm-Bawerk entre ellos).

El valor según ellos (Y ASÍ FUNCIONA Y HA FUNCIONADO SIEMPRE EL MERCADO) depende de la percepción SUBJETIVA de la UTILIDAD que el CONSUMIDOR atribuye a un objeto; si la percepción de la utilidad la comparten muchas personas, serán cunsumidores potenciales que competirán por la adquisición del objeto, elevando el precio de éste, haya costado mucho trabajo(como una casa) o poco(como un cuadro o los 90 minutos por semana de un partido de Zidane). Y si el vendedor insiste, para pedir un alto precio, en el mucho trabajo empleado en hacer el objeto, le contestaremos que a nosotros que nos cuenta, que lo que VALE es el uso que yo puedo hacer del objeto. Como dice Böhm-Bawerk, hacer un buen vino del Rhin lleva el mismo trabajo que hacer uno malo, pero el VALOR del bueno es muy superior.
198 Perieimi, día 27 de Abril de 2009 a las 22:00
Serie: # (I)66, (II)73, (III)88, (IV)123, (V)180, (VI)192;

y/ VII

APÉNDICE II “ADAM SMITH: “De los sistemas que derivan el principio aprobatorio del amor a sí mismo – TEORÍA DE LOS SENTIMIENTOS MORALES”

En este texto de la TEORÍA DE LOS SENTIMIENTOS MORALES. Adam Smith (1723-1790) plantea su distancia respecto a Mandeville y la sutil diferencia entre la teoría del amor propio (Hobbes, Puffendorf, Mandeville) y su propia concepción (de raíz humeana) sobre la simpatía, tal y como aparece en el último párrafo del texto. Para Hume es la simpatía, básicamente compuesta por la piedad y la compasión, (y no el interés) el motor de la acción moral. En todo caso, el texto más estricto de crítica a Mandeville por parte de Smith está en la TEORÍA…, parte III, Sección II, cap. IV, “De los sistemas licenciosos”.

TEORÍA DE LOS SENTIMIENTOS MORALES (1759): VIII Parte, Sección III, cap. I


No todos los que explican el principio aprobatorio por el amor a sí mismo, lo hacen de la misma manera, y hay bastante confusión e inexactitud en los diversos sistemas. Según Mr. Hobbes y muchos de los que les siguen (Puffendorf, Mandeville), el hombre se ve impulsado a refugiarse en la sociedad, no por ningún amor natural hacia sus semejantes, sino porque, faltándole la colaboración de los otros, es incapaz de subsistir holgadamente y al abrigo de todo peligro. Por este motivo, la sociedad se convierte en una necesidad para él, y cuanto propenda al sostén y bienestar sociales, es considerado como cosa que remotamente fomenta su propio interés; por lo contrario, todo aquello que amenaza con perturbar o destruir la sociedad, lo considera en cierta medida dañino y pernicioso a sí mismo. La virtud es el gran sostén y el vicio el gran perturbador de la sociedad humana. La primera, por lo tanto, es aceptable, y el segundo ofensivo para todos los hombres puesto que de la una prevé la prosperidad y del otro la ruina y confusión de todo lo que tan necesario es para la comodidad y seguridad de su existencia.

(…) La sociedad humana considerada desde cierto punto de vista abstracto y filosófico, se nos presenta como una inmensa máquina cuyos ordenados y armoniosos movimientos producen innúmeros efectos agradables (…) la virtud que, como quien dice, es el fino acabado del engranaje social, forzosamente agrada, mientras que el vicio, cual vil orín, que lo hace trepidar y rechinar, necesariamente ofende. Esta explicación, pues, del origen del principio aprobatorio o reprobatorio, en cuanto lo deriva de un respeto al orden social, se entronca con aquel principio que concede belleza a la utilidad (…)

Sin embargo la simpatía no puede, en modo alguno, considerarse como un principio egoísta. Cuando simpatizo con vuestra aflicción o vuestra indignación, puede sostenerse, ciertamente, que mi emoción se funda en amor a mí mismo, porque surge de hacer mío vuestro caso, de ese ponerme en vuestra situación y de ahí concebir lo que sentiría en tales circunstancias. Empero, aunque con mucha propiedad se dice que la simpatía surge de un cambio imaginario de situaciones con la persona principalmente afectada, con todo, tal cambio imaginario no se supone que me acontezca a mí en mi propia persona y carácter, sino en la persona con quien simpatizo. Cuando me conduelo de la muerte de tu hijo, no considero a fin de poder compartir tu aflicción, lo que yo, persona determinada por mi carácter y profesión, sufriría si tuviese un hijo, sino lo que sufriría si en verdad yo fuera tú, y no solamente cambio contigo de circunstancias, sino de personas y sujetos. Mi aflicción es enteramente por tu causa y en absoluto por la mía. Por lo tanto, no es nada egoísta.”


Adam SMITH: TEORÍA DE LOS SENTIMIENTOS MORALES – Antología. México: FCE, 1978, pp. 138-143. De la traducción de Edmundo O’Gorman. Prólogo Eduardo Nicol.
199 manuelp, día 27 de Abril de 2009 a las 22:00
# 158 denebola

Dice usted:

Que hay un precio justo, es evidente porque si un bien tuviese un precio irrisorio el salario de sus productores sería injusto y al contrario si tuviese un precio desorbitado sería difícil no estar de acuerdo en que también es injusto.

No debe ser tan evidente el determinar la "justeza" de los precios, cuando constituye el problema central de la Economía. Precisamente por no poder determinar los precios con eficiencia es por lo que se hundió la economia soviética y la de todos los paises socialistas.

Pero me limitaré a plantearle una pregunta a modo de punto de partida:

Suponga que contrata usted a un pintor para que le pinte su casa por 1.000 euros, precio que considera justo dada la utilidad que usted obtiene y el pintor entiende que va a ganar un salario tambien justo por el tiempo empleado en hacer el trabajo.
¿Estimaria usted justo pagarle al pintor 10.000 euros, debido a que por no disponer de una pistola neumatica, debe de pintarle su casa con una brocha y va a tardar diez veces más en hacerlo?.
200 manuelp, día 27 de Abril de 2009 a las 22:05
# 194 Sorel

Efectivamente, pero usted ¿seguirá diciendo que el liberalismo tiene la culpa de la bancarrota de General Motors?.

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