Pío Moa

« Dominicos y franciscanos | Principal | La guerra del destino »

Dificultades de la ley

6 de Marzo de 2009 - 08:45:57 - Pío Moa

Compartir:
Menéame Tuenti

El concepto de leyes de la naturaleza viene a ser una analogía de las leyes políticas: la naturaleza "obedece" a unas "disposiciones" que le permiten funcionar sin hundirse en la nada. Se trata de una analogía, claro está. Pero esa analogía hace que nos perdamos al volver a la sociedad: hay en ella tal disparidad de leyes en el tiempo y en el espacio, que se diría que la sociedad puede sobrevivir y funcionar prácticamente con las leyes más diversas. ¿Es posible reducir el espíritu de todas esas leyes dispares a una ley básica? 

"Ley es la ordenación de la razón encaminada al bien común y promulgada por aquel que tiene el encargo de cuidar la comunidad", decía Tomás de Aquino. Pero en una especie tan individualizada como la humana, con tal diversidad y oposición de intereses, etc., ¿existe solo una razón o muchas razones? ¿Y qué debe entenderse por bien común en tales circunstancias? ¿Y de dónde viene la legitimidad, es decir, el "encargo" de cuidar la comunidad?

----------------------

**** Ángel Viñas: ¿de dónde viene su capacidad, y la de tantos otros, para distorsionar hasta tal punto los hechos históricos (http://www.libertaddigital.com/opinion/pio-moa/los-mitos-de-angel-vinas-48082/)? De una concepción de base evidentemente errónea: considera al Frente Popular, alianza de totalitarios, golpistas, racistas y simples delincuentes, como representante de la república del 14 de abril y de la democracia. De esa idea solo pueden salir monstruosidades, cada mentira debe apuntalarse en otras mentiras, en una red de cadenas sin fin. Su método es fácil, porque en la historia se encuentra de todo. Basta olvidar los hechos clave y centrarse en citas y datos secundarios para crear una "historia" de aparente coherencia. Y sustituir la argumentación contra los contrarios por cuatro etiquetas descalificadoras: franquista o neofranquista, conservador, etc.: con eso basta.

**** Dice Rafael López-Diéguez que coincidimos en muchos asuntos (http://www.alternativaespanola.com/blog1/?p=39) No estoy muy seguro. Coincidimos en el respeto a bastantes cosas, pero, en general, lo que para él son certezas para mí son problemas. Él es un político y debe actuar sobre certezas más o menos fundadas, lo cual no es mi caso.

**** Por redacción imprecisa, parecía que los comentarios de ayer sobre Brassens eran de García Domínguez. Eran míos. Brassens estaba orgulloso de sus simplezas, pero orgullosísimo, y criticaba el orgullo ajeno.

**** Aido y su pandilla de miembras igualitarias deberían proponer que los hombres también pudieran abortar desde los dieciséis años sin permiso paterno-materno. ¿Por qué no van a poder abortar los varones? ¡Eso sí que es una desigualdad intolerable! ¿Acaso no sabemos, desde Simona de Bellover, que las mujeres (como los hombres) no nacen, sino que se hacen, las hacen los prejuicios sociales, en concreto? Y a ver cuándo los del gobierno salen en la tele echando unos casquetes, para liberar y desprejuiciar al personal; y Mariano en tanga, para demostrar su progresismo. No son consecuentes, sino hipócritas. ¿Para cuándo una recogida de firmas exigiéndoselo de forma razonada?

-------------------------------

Tres Europas al terminar el primer milenio

Por el oeste la energía expansiva musulmana se había agotado hacia el año 1000, precisamente en España. Desde las invasiones islámicas, el cristianismo se replegó a Europa, habiendo perdido la ribera meridional y oriental del Mediterráneo, salvo partes de Anatolia. El retroceso se compensó con una expansión hacia el norte y el este que abarcó, en el espacio de seis siglos, a todo el continente europeo. Los pueblos de la actual Alemania fueron bautizándose, y a fines del siglo X comenzaba la cristianización de los vikingos. El proceso alcanzó a varios pueblos eslavos, empezando por los búlgaros. La mayoría eslava pudo haberse islamizado, hasta que Vladimiro, monarca de los rusos de Kíef, optó por el bautismo a finales del siglo X, y el cristianismo se extendió rápidamente mediante una mezcla de prestigio político, predicación pacífica y a veces brutales represiones sobre los paganos persistentes, como había ocurrido también con los germanos y ocurriría con los vikingos. La conversión impulsó un rápido proceso civilizador, y Kíef rivalizó pronto con Constantinopla en prosperidad y monumentos. La forma de cristianismo adoptada por rusos y pueblos afines fue la bizantina, no la latina de los germanos y algunos eslavos (polacos, croatas etc.). Ello tendría la mayor relevancia histórica, debido a las considerables diferencias entre la Iglesia de Roma y la de Constantinopla.

Desde muy pronto Roma aspiró, como sede de San Pedro, a presidir la cristiandad, pero en el siglo VI Justiniano creó cinco sedes máximas o patriarcados, iguales entre sí (pentarquía): Jerusalén, Antioquia, Alejandría, Constantinopla y Roma. Solución inestable, resuelta en parte por las invasiones árabes, que conquistaron Alejandría y Jerusalén, y neutralizaron Antioquía. Creció luego una rivalidad soterrada entre Roma y Constantinopla, agravada por el poder que se atribuían los emperadores bizantinos ("Igual a los Apóstoles" era uno de sus títulos) sobre obispos y patriarcas, a quienes nombraban y podían revocar, ejerciendo lo que se ha dado en llamar cesaropapismo. El patriarca de Constantinopla aceptaba la autoridad imperial, pero esta incomodaba a Roma. Desde el año 727 el malestar creció, al imponer los emperadores la iconoclastia. Al final ganaron los partidarios de las imágenes, pero entre tanto el papa Zacarías (741-51) había roto la costumbre de someter su nombramiento al refrendo de Constantinopla, y había buscado el apoyo del rey franco Pipino el Breve. Así se forjó una estrecha alianza entre el papado y los reyes francos, que con Carlomagno llegó a una intimidad similar a la de Bizancio. Hacia 778 los papas habían empezado a invocar la "Donación de Constantino", un documento falsificado según el cual este emperador romano había cedido a la Iglesia la propiedad de Italia y de los países occidentales. La protección franca convirtió al papado en un estado que ocupaba la Italia central, mientras Francia era distinguida como "hija primogénita de la Iglesia", por ello y por ser el primer reino bárbaro convertido al catolicismo.

Entre mediados del siglo IX y mediados del XI había transcurrido la "edad de hierro" del papado – con poca repercusión en España, concentrada en otras luchas–. Con intermitencias, el papado había degenerado en juguete de las facciones oligárquicas romanas, que nombraban, destituían o asesinaba a papas, siendo varios de estos no mucho más que rufianes. Esa larga etapa coincidió con la crisis abierta en toda Europa por las invasiones vikingas y magiares, las ataques árabes por y desde Sicilia (en 846 una flota musulmana saqueó la propia Roma) y por la fragmentación y feudalización del poder político. La combinación de esta crisis y la del papado pudo haber destruido la cristiandad latina, pero esta resistió, en gran medida gracias a la red de monasterios extendida por el continente, con su irradiación religiosa, también cultural, política y económica. Y no se interrumpió el proceso de conquista espiritual sobre los conquistadores bárbaros, propulsado fundamentalmente desde Roma.

Esta época oscura terminó con la elección del papa León IX, en 1054. Pero entonces la discrepancia con Constantinopla llegó al cisma –casi había ocurrido ya en el siglo IX–, y la Iglesia bizantina, regida por el patriarca Miguel Cerulario, rechazó la autoridad de Roma y trató de hereje al papa. El choque provino de la introducción del término Filioque ("y del Hijo"), por el cual el Espíritu Santo procedería del Padre y del Hijo, y no directamente del Padre, tesis originada en España e impuesta por los francos, pero negada por Constantinopla; la cual reclamaba, además, igualdad con el papado, considerándose la segunda Roma, continuadora del Imperio y residencia de los emperadores, mientras que la decaída primera Roma solo presidía un mundo caótico y empobrecido. También diferían en el idioma: Roma había estatuido al latín como la lengua eclesiástica, convirtiéndola en factor de unidad cultural en los ámbitos latino y germánico sobre las intensas discordias étnicas y políticas. Bizancio, a su vez, privilegiaba el griego, aunque aceptó adaptar su liturgia a las leguas eslavas y crearon el alfabeto eslavón o cirílico (por San Cirilo), hoy el de Rusia y varios países eslavos. Asimismo difería algo la liturgia, más pomposa la bizantina, más sobria la latina. Otro rasgo relevante era la escasa difusión de la esclavitud en la Europa occidental.

A efectos políticos e históricos, la diferencia mayor consistió en la relación entre el poder espiritual y el temporal. En Bizancio ambos estaban casi tan identificados como en el islam o entre los judíos, y de hecho el patriarca se subordinaba al emperador. Su historia y posteriormente la de Rusia, estaría marcada por esa identificación. En Europa occidental existió, salvo el período carolingio, dualidad y a menudo oposición entre ambos poderes, muy diversificado el político y de tendencia universalista el espiritual. El papa trataba de afirmar su supremacía, mientras que el emperador hacía valer su legitimidad como heredero del Imperio romano y usaba su poder material para controlar al estamento eclesiástico e influir en la definición dogmática y la vida religiosa, como en Constantinopla. De ahí una tensión permanente, nueva en la historia, con difícil armonía y frecuentes conflictos, sin que ninguno de los dos poderes llegara a imponerse del todo. Esa tensión iba a facilitar la libertad espiritual y política y a obrar como fuente de individualismo en un grado que no parece haberse dado en ninguna cultura o civilización anterior

***

Encontramos, pues, dos Europas cristianas, separadas por diferencias quizá de matiz, pero de grandes efectos históricos. En Occidente, y por encima de la diversidad casi caótica de poderes políticos, surgió en el siglo XI un movimiento de unidad cultural que se llamaría más tarde románico. Como arte, fue tomando forma simultáneamente en el norte de Italia, en la España de las futuras Cataluña y Aragón, en Alemania y en Francia. Pero solo se normalizaría a partir de esta última, de la abadía benedictina de Cluny, en Borgoña, convirtiéndose durante más de dos siglos, incluyendo la fase de la reforma cisterciense –por el monasterio de Citeaux, Cistercium– en el siglo XII, que defendía el rigor benedictino, la pobreza y el trabajo manual frente al lujo de Cluny, en un fenómeno de vasto alcance desde Escandinavia a Sicilia y desde Polonia a Irlanda o a la Galicia del reino de Oviedo, que se llenarían de monasterios, ermitas, iglesias, catedrales y palacios de un nuevo y vigoroso estilo. En un sentido amplio, el románico abarcaba la liturgia y la teología, la moral, el pensamiento y todas las artes, superando enormemente al precedente carolingio, mucho más limitado en el espacio, más restringido socialmente y de envergadura cultural muy inferior. La cultura de Europa occidental fue fundada en gran medida por los benedictinos.

Cluny y el Císter dependían directamente del papado, sirviendo a este de instrumento contra la presión imperial. Cuando el papa alemán León IX dejó atrás la época de hierro, planeó reformas como la prohibición de compraventa de cargos eclesiásticos (simonía), la reafirmación del celibato sacerdotal y de la autoridad papal en la elección de dichos cargos, frente a la pretensión de los emperadores de "investir" ellos a obispos, abades y otros. Esta línea de independencia de la Iglesia culminaría con Gregorio VII, papa italiano de origen humilde y ex monje de Cluny, que proclamó la superioridad papal sobre cualquier otro poder, incluido el emperador. A ello siguió la "Querella de las investiduras", comenzada en 1073, entre los papas y los emperadores germánicos, y terminada, tras medio siglo de invasiones de Roma, excomuniones y revueltas, con un compromiso (el concordato de Worms, de 1122). La reforma gregoriana buscaba liberar a la Iglesia de las normas feudales, de efecto corruptor sobre ella.

La época del románico, con una Europa occidental ya a salvo de sus enemigos de siglos pasados, fue de auge demográfico y económico, amplia difusión del arte y del comercio y mayor interrelación de todo tipo. Terminaba una edad azarosa de seis siglos, de monasterios y recobro de elementos de la cultura grecolatina, de conquista de los conquistadores bárbaros por el cristianismo, de tormentas históricas en las que se había forjado, a veces al borde del naufragio, la nueva civilización eurooccidental.

Pero los factores unitarios en la Europa occidental, harto distinta de la bizantino-eslava, no impedían una diferenciación, de gran repercusión histórica, entre la parte central del continente, políticamente homogénea dentro de su feudalización, y las regiones más al oeste y al norte, donde surgían nuevos estados, naciones e idiomas.

Durante el siglo X la dinastía carolingia, dispersa en varios estados que habían disuelto el imperio, dio paso a reyes no carolingios y a una situación política confusa, hasta que en 962 –cuando Alhakén II sucedía a Abderramán III en Al Ándalus y los reinos españoles entraban en un período de discordias internas– nació una nuevo imperio en la parte más germánica e italiana del antiguo dominio de Carlomagno. La nueva entidad, bendecida por el papa, se proclamó heredera del Imperio Romano de Occidente, fundando el que sería llamado Sacro Imperio Romano-Germánico, desde el centro de Italia a Dinamarca, y desde Bélgica y el este de la Francia actual hasta las Polonia y Chequia de hoy. El poder imperial era electivo y bastante difuso, pues dependía de los señores regionales, muchos de ellos obispos-nobles, muy autónomos; pero fue lo bastante efectivo para impedir la formación de estados nuevos en su ámbito. Pese a su precaria unidad, el imperio iba a mantenerse hasta el siglo XVI y, ya en crisis permanente, hasta finales del XVIII, determinando la historia del centro de Europa.

***

Un proceso distinto se abría en el extremo oeste y norte del continente, donde se conformaba una Europa diferente de la eslava, pero también de la imperial. En esas regiones tomaban o retomaban forma varias naciones llamadas a ejercer profundo influjo en los destinos de Occidente y del resto del mundo: Francia, Inglaterra y España. Los reinos escandinavos siguieron una historia hasta cierto punto marginal del conjunto.

Francia, bajo la dinastía de los Capetos, se hallaba dividida en poderes regionales cuya fuerza superaba a veces a la del propio monarca. Este estaba nominalmente por encima de todos, pero la obediencia a él era exigua. No obstante, el poder real iría afianzándose en constante pugna con los poderosos nobles, y pronto rechazaría la pretensión englobadora del Imperio Romano-Germánico. Su territorio incluía parte de Bélgica pero por el este se estrechaba con relación a la Francia actual. Un cuerpo algo extraño dentro de él era la Normandía, creación de los normandos o vikingos que allí se habían asentado a principios del siglo X, con vasallaje formal al rey francés.

Inglaterra, repartida en varios reinos rivales desde la conquista anglosajona, había sido sometida en gran parte por vikingos daneses, en el siglo IX. Los anglosajones, antes cristianizados y civilizados por monjes irlandeses y misioneros de Roma, habían hecho a su vez una gran labor cristianizadora en el continente y la harían después en Escandinavia. En el último tercio del siglo IX, los daneses habían sido frenados por Alfredo el Grande, un rey guerrero y culto, que fundó escuelas y tradujo él mismo obras del latín para facilitar su comprensión a la gente común. Unido el país en la primera mitad del siglo X, se había rehecho la cultura monástica, casi arrasada por los daneses, y acogido amplias influencias culturales de Francia y Alemania. Tributario de los vikingos, y tras una matanza de estos ordenada por un rey inglés, los daneses volvieron a dominar el país, hasta que en 1042 volvió a Inglaterra una dinastía sajona. Situación pasajera, pues catorce años más tarde los normandos del norte de Francia, mandados por Guillermo el Conquistador, invadieron la isla, la reorganizaron según el modelo normando-francés, cambiaron las leyes y desplazaron a la nobleza local. Los tres siglos siguientes dominaría el país una pequeña aristocracia normanda de lengua francesa, que aportaría al inglés gran número de palabras latinas. La etapa normanda reforzó el poder del monarca sobre el de la oligarquía nobiliaria, como ocurriría en Francia, apoyándose en principios en parte originales de Isidoro de Sevilla. Y aseguró la unidad estable del país (con pretensiones sobre Gales y Escocia); en este sentido puede considerarse a los normandos franceses los auténticos fundadores de Inglaterra.

Caso especial es el de Italia, dividida entre un norte incluido en el Imperio Romano Germánico; en el centro los estados pontificios; y en el sur, ducados y principados independientes, zonas vueltas a Bizancio, más Sicilia, islámica desde dos siglos antes. A mediados del siglo XI, los normandos se instalaron a su vez en la isla, se impusieron en la Italia meridional y hostigaron al papado hasta ser reconocidos por este. Los italianos constituían un pueblo cultural e idiomáticamente bastante homogéneo, pero no lograrían unificarse en una sola nación política hasta ocho siglos más tarde.

Por lo que hace a España, su evolución difería considerablemente de las demás, aun siguiéndola en líneas generales. Primer país europeo en alcanzar una unidad cultural y política, perdida con la invasión islámica, trataba de recobrarla en circunstancias que propiciaban más bien la división de la península en varios estados y naciones.

Así, sobre una base religiosa común, había tres Europas en torno al año 1000: la eslavo-rusa al este, la del Imperio en el centro y, más al oeste y en Escandinavia, la que podríamos llamar de las naciones. En rigor, empezaba en Europa una edad nueva, cuya divisoria podría establecerse en 1054, con el fin de la época oscura del papado y el cisma de la Iglesia bizantina, y con la implosión del califato de Córdoba en España. En torno a esa fecha cobran forma otros fenómenos decisivos, como la expansión del románico, la evangelización de los vikingos y de Rusia, o la formación de naciones occidentales. Superados los extremos peligros anteriores, la nueva edad, del románico y después el gótico, pasaría de la cultura de los monasterios a la de las ciudades y universidades, a una elaboración filosófica y religiosa más problemática y refinada, a técnicas superiores y relaciones internacionales más complejas. Las dos edades suelen distinguirse como Alta y Baja Edad Media, pero ya el nombre de Edad Media resulta poco satisfactorio. Llamaremos a la primera, provisionalmente, Edad de Formación (de Europa), y Edad de Asentamiento a la segunda, que durará unos cinco siglos.

Comentarios (178)

« 1 2 3 4 »

101 manuelp, día 6 de Marzo de 2009 a las 22:08
3 99 doiraje

¿Es que no ha habido gobernantes que han accedido al poder por medios ilegítimos y que se han preocupado por el bien común con más acierto que otros que han accedido al poder por medios legitimos?. Además ¿cuales son los medios legítimos?. En la edad de hierro del papado- que Moa menciona- ¿eran legítimos los Papas?.
102 doiraje, día 6 de Marzo de 2009 a las 22:09
#96 egarense

Qué bien, Miguel Ángel. Pues si tiene oportunidad, no lo dude. Yo en Roma me siento como en mi casa.
103 manuelp, día 6 de Marzo de 2009 a las 22:11
# 100

Pero las ideas en sentido patónico, son inmateriales e independientes del mundo fisico. Asi que ¿como pueden "encarnarse" en algo concreto?.
104 manuelp, día 6 de Marzo de 2009 a las 22:12
# 103

platónico, no patónico.
105 egarense, día 6 de Marzo de 2009 a las 22:13
#102 doiraje...
Yo hasta hace bien poco ni siquiera había salido de España, pero a veces las circunstancias... El caso es que depende de algo que todavía está en el aire. Pero estoy deseando visitar las dos ciudades. Naturalmente iré solo a una. Pero... Elena tiene miedo de ir a Jerusalén, pero yo no. De hecho no tengo miedo a casi nada. Me gustaría mucho visitar Jerusalén. Me siento... En fin, no se como explicarlo, así que mejor me callo...
106 doiraje, día 6 de Marzo de 2009 a las 22:16
#101 manuelp

Quizá no me he expresado bien al poner el ejemplo. Quería decir que alguien que funda sus actos políticos desde la inmoralidad, es decir, desde la violación de la propia naturaleza humana y, por tanto, contraviniendo el objetivo de perseguir el bien común de su pueblo, es obvio que nunca hará tal bien. Algo no puede ser una cosa y la contraria a la vez. En este sentido, los fundamentos escolásticos sí son aplicables con independencia de las circunstacias concretas, pues permiten criterios objetivos para juzgarlas.
107 DeElea, día 6 de Marzo de 2009 a las 22:18
Hombre eso de “encarnarse” no lo veo muy apropiado, mas correcto creo yo que sería el termino reflejarse.

Y en ese caso los reflejos, las “encarnaciones”, serian el resultado o reflejo parcial y concreto de lo que lo otro, la “Idea” es el arquetipo.
108 egarense, día 6 de Marzo de 2009 a las 22:21
#107 DeElea...
Eso que has dicho sobre el arquetipo y su concreción en un plano material, no puedo estar más de acuerdo desde mi intuición...
109 manuelp, día 6 de Marzo de 2009 a las 22:22
# 1o6 doiraje

Pero no sólo los fundamentos escolásticos proporcionan criterios objetivos para juzgar los actos políticos. E insisto, los fundamentos escolásticos llevan una carga histórica, que está bastante anticuada hoy.
110 doiraje, día 6 de Marzo de 2009 a las 22:22
#103 manuelp

Creo que DeElea quería decir que lo inmutable no es un mero pensamiento filosófico humano, sino una realidad inmaterial que trasciende lo que nosotros podamos concebir. No sé si le interpreto bien...
111 manuelp, día 6 de Marzo de 2009 a las 22:24
# 107

Si, el Platonismo clásico, pero no sé como nadie puede comprender la Idea de la "zarpidad", sin haber visto a un león.
112 egarense, día 6 de Marzo de 2009 a las 22:26
#110 doiraje...
Se explica usted muy bien, pero no sé si está al alcance de todo el mundo comprenderlo. Y sabe Dios que no estoy haciendo de menos a todos "esos" a los que me refiero. Ni pretendo estar en el uso de la razón. Pero no puedo decir otra cosa, porque para mi está muy claro. Llámesele fe, intuición, lo que sea. El caso es que es así. No trato de engañar a nadie...
113 DeElea, día 6 de Marzo de 2009 a las 22:27
111.

Lo mismo por haber visto a un gato, pero me temo que Platón andaba bastante alejado de esas “Ideas Platónicas” en concreto.
114 manuelp, día 6 de Marzo de 2009 a las 22:31
113

Gato ó león, sin impresiones sensibles y concretas, me temo que pocas Ideas iban a existir.
115 doiraje, día 6 de Marzo de 2009 a las 22:34
#105 egarense

Nunca he ido a Jerusalén, pero no he de morirme sin haber estado allí al menos una vez.


#109 manuelp

En todo pensamiento humano sólo caduca aquello que es un error o aquello que no explica la realidad de la que pretende dar cuenta. Ni una cosa ni la otra les ocurre a los cimientos del pensamiento tomista. Que haya nacido en el siglo XIII no empece para que siga iluminándonos hoy. De lo contrario, y siguiendo su criterio, ninguna obra humana intelectual que no sea de nuestro tiempo está condenada a fenecer, pues sólo los criterios de historicidad, basados en desconocidos fundamentos, son los que dan carta de naturaleza al trabajo intelectual.
116 riesgo, día 6 de Marzo de 2009 a las 22:37
Desde luego las Virtudes no son naturales, superan a la naturaleza que no entiende de tales temas, el hombre de materia animal, ha desarrollado algo más que lo que emana de la madre naturaleza, como siempre hay quien espera que de un terreno baldío con el pasar de los años salga un regadío, y todo puede ser menos lo que no puede ser. Consideramos la Ley Natural, la que emana de Dios, y algunos saben interpretar para que otros la respeten, la razón siendo divina, es lo que nos separa del simple animal, nos hace desconfiar de toda ley que no sea reflejo del mundo material que nos rodea, y nos conforma, la Fe solo algunos la tienen, y no todos los que dicen tenerla la tienen, y eso forma un lio a algunos nos hace desconfiar. El pacto de convivencia, que és lo que se espera en un pais civilizado tiene que tener leyes claras a las que atenerse sabiendo que pueden variar según las circunstancias, las delictivas creo que están ya bien tipificadas, aunque qué esperar de un mundo donde los mayores defensores de los derechos humano permiten un genocidio con sus mismos hijos, como lo más natural, la misma existencia no és más que contradicción y búsqueda, a veces, de un sentido, y de no pasarlo mal, o eso me parece a mí
117 manuelp, día 6 de Marzo de 2009 a las 22:38
# 115 doiraje

Claro que el tomismo puede iluminar hoy, como el aristotelismo ó el platonismo, y tantos ismos que son más antiguos todavía. Pero eso tampoco empece, para que tenga un componente histórico-concreto que no puede ser obviado y que tiene bastante peso en el total.
118 doiraje, día 6 de Marzo de 2009 a las 22:38
Aclaración a #115 ( en la contestación a manuelp):

Quería decir: "De lo contrario, y siguiendo su criterio, toda obra humana..."

Se escribe tan rápido aquí...
119 manuelp, día 6 de Marzo de 2009 a las 22:43
Bueno, me voy. Buenas noches a todos.
120 egarense, día 6 de Marzo de 2009 a las 22:45
Disculpad el tocho, pero a estas horas de la noche, tampoco espero molestar demasiado y por otro lado es interesante. Es también de la obra de Samuel P. Hungtinton. No es que sea fanático de este hombre, es que es lo que estoy estudiando ahora mismo...

Así, las sociedades modernas tienen mucho en común. Pero, ¿se funden necesariamente en un todo homogéneo? La tesis que responde afirmativamente a esta pregunta se basa en la suposición de que la sociedad moderna debe aproximarse a un único modelo, el modelo occidental, que la civilización moderna es la civilización occidental y que la civilización occidental es la civilización moderna. Pero esta identificación es totalmente falsa. La civilización occidental surgió en los siglos VIII y IX y desarrolló sus características propias en los siglos siguientes. No comenzó a modernizarse hasta los siglos XVII y XVIII. Occidente fue Occidente mucho antes de ser moderno. Las características fundamentales de Occidente, las que le distinguen de otras civilizaciones, datan de antes de la modernización de Occidente.
¿Cuáles fueron dichas características propias de la sociedad occidental durante los cientos de años que precedieron a su modernización? Varios estudiosos han ofrecido respuestas a esta pregunta que, si bien difieren en algunos particulares, concuerdan en diversas instituciones, prácticas y creencias que se pueden reconocer legítimamente como el núcleo de la civilización occidental. Entre éstas se encuentran las siguientes:
El legado clásico. Como civilización de tercera generación, Occidente heredó mucho de civilizaciones anteriores; entre ellas destaca la civilización clásica. Los legados que Occidente recibió de esta civilización son muchos, en especial la filosofía y el racionalismo griegos, el derecho romano, el latín y el cristianismo. También las civilizaciones islámica y ortodoxa fueron herederas de la civilización clásica, pero en ningún caso se acercan al grado en que lo fue Occidente.
El catolicismo y el protestantismo. El cristianismo occidental, primero catolicismo y después catolicismo y protestantismo, es históricamente la característica más importante de la civilización occidental. De hecho, durante la mayor parte de su primer milenio lo que ahora se conoce como civilización occidental se llamó cristiandad occidental; entre los pueblos cristianos occidentales que formaban parte de ella existía un sentimiento muy desarrollado de colectividad, de que eran distintos de los turcos, moros y bizantinos, entre otros; y si los occidentales salieron a conquistar el mundo en el siglo XVI, fue por Dios tanto como por el oro. La Reforma y Contrarreforma, y la división de la cristiandad occidental en un norte protestante y un sur católico son igualmente rasgos característicos de la historia occidental, totalmente ausentes de la ortodoxia oriental y alejados en gran medida de la experiencia latinoamericana.
Las lenguas europeas. La lengua como factor distintivo de la gente de una cultura respecto a la de otra sólo cede en importancia ante la religión. Occidente difiere de la mayoría de las demás civilizaciones en la pluralidad de sus lenguas. El japonés, hindi, mandarín, ruso e incluso el árabe se reconocen como las lenguas centrales de sus civilizaciones. Occidente heredó el latín, pero surgieron diversas naciones, y con ellas lenguas nacionales agrupadas no muy estrictamente en las amplias categorías de románicas y germánicas. En el siglo XVI, dichas lenguas habían alcanzado por lo general su forma contemporánea. Como lengua internacional común para Occidente, el latín cedió su puesto al francés, el cual a su vez fue reemplazado en el siglo XX por el inglés.
Separación de la autoridad espiritual y temporal. A lo largo de la historia, junto al Estado existió primero la Iglesia y después muchas iglesias. Dios y el César, Iglesia y Estado, autoridad espiritual y autoridad temporal, han sido un dualismo corriente en la cultura occidental. Sólo en la civilización hindú estaban tan netamente separadas la religión y la política. En el islam, Dios es el César; en China y Japón, el César es Dios; en la ortodoxia, Dios es el socio menor del César. La separación y los reiterados choques entre Iglesia y Estado, típicos de la civilización occidental, no han existido en ninguna otra civilización. Esta división de la autoridad contribuyó enormemente al desarrollo de la libertad en Occidente.
El imperio de la ley. La idea de que la ley es fundamental para una existencia civilizada fue heredada de los romanos. Los pensadores medievales elaboraron la idea de derecho natural a la que debían atenerse los monarcas en el ejercicio de su poder, y en Inglaterra se desarrolló una tradición de derecho común. Durante la fase absolutista, en los siglos XVI y XVII, el imperio de la ley se expresaba más en su quebrantamiento que en su acatamiento, pero persistió la idea de la subordinación del poder humano a algún control exterior: Non sub homine sed sub Deo et lege. La tradición del imperio de la ley sentó las bases del constitucionalismo y de la protección de los derechos humanos, por ejemplo los derechos de propiedad, contra el ejercicio de un poder arbitrario. En la mayoría de las demás civilizaciones, la ley fue un factor mucho menos importante en la configuración del pensamiento y de la conducta.
El pluralismo social. Históricamente, la sociedad occidental ha sido muy pluralista. Como observa Deutsch, lo característico de Occidente «es el desarrollo y persistencia de diversos grupos autónomos no basados en lazos de sangre ni matrimonio». Iniciados en los siglos VI y VII, estos grupos incluían al principio monasterios, órdenes religiosas y cofradías, pero después se ampliaron hasta abarcar en muchas regiones de Europa otras asociaciones y sociedades. El pluralismo asociativo se complementaba con un pluralismo de clases. La mayoría de las sociedades europeas occidentales contaban con una aristocracia relativamente fuerte y autónoma, un numeroso campesinado y una clase pequeña, pero importante, de mercaderes y comerciantes. La fuerza de la aristocracia feudal fue particularmente importante como límite para el absolutismo y su capacidad de arraigar firmemente en la mayoría de las naciones europeas. Este pluralismo europeo contrasta claramente con la pobreza de la sociedad civil, la debilidad de la aristocracia y la fuerza de los imperios burocráticos centralizados que existieron simultáneamente en Rusia, China, los países otomanos y otras sociedades no occidentales.
Los cuerpos representativos. El pluralismo social dio pronto origen a Estados, Parlamentos y otras instituciones para representar los intereses de la aristocracia, el clero, los mercaderes y otros grupos. Estos cuerpos brindaban formas de representación que en el curso de la modernización se transformaron en las instituciones de la democracia moderna. En algunos casos, dicho cuerpos fueron abolidos, o vieron sus poderes gravemente limitados durante el período del absolutismo. Pero, aun en esos casos, podían ser restablecidos, como ocurrió en Francia, con el fin de proporcionar un instrumento para una mayor participación política. Ninguna otra civilización contemporánea posee una herencia comparable de cuerpos representativos que se remonte un milenio en el tiempo. Además, en el ámbito local, a partir del siglo IX aproximadamente, surgieron movimientos de autogobierno en las ciudades italianas que después se extendieron hacia el norte «forzando a obispos, barones locales y otros grandes nobles a compartir el poder con los burgueses, y finalmente, con frecuencia, a entregárselo del todo». La representación a escala nacional se complementaba así con un grado de autonomía a escala local sin par en otras regiones del mundo.
El individualismo. Muchas de las características de la civilización occidental que acabamos de mencionar contribuyeron a la aparición de un sentimiento individualista y de una tradición de derechos y libertades individuales únicos entre las sociedades civilizadas. El individualismo surgió en los siglos XIV y XV, y la aceptación del derecho a la elección individual —lo que Deutsch denomina «la revolución de Romeo y Julieta»— dominaba ya en Occidente en el siglo XVII. Incluso se formularon reivindicaciones de derechos iguales para todos los individuos —«el más pobre de Inglaterra tiene una vida que vivir, lo mismo que el más rico»—, aunque no se aceptaron universalmente. El individualismo sigue siendo un rasgo distintivo de Occidente entre las civilizaciones del siglo XX. En un análisis que incluía muestras semejantes procedentes de cincuenta países, los veinte primeros países que encabezaban la clasificación según el índice de individualismo incluían a todos los países occidentales, salvo Portugal, más Israel. El autor de otra encuesta intercultural sobre individualismo y colectivismo destacó igualmente el dominio del individualismo en Occidente comparado con el predominio del colectivismo en otros lugares, y concluía que «los valores más importantes en Occidente son menos importantes a escala mundial». Una y otra vez, tanto occidentales como no-occidentales señalan el individualismo como signo distintivo fundamental de Occidente.
121 DeElea, día 6 de Marzo de 2009 a las 22:45
110. creo que es así como dice. pero no solo lo inmutable, sino la “Idea” de inmutabilidad.
122 doiraje, día 6 de Marzo de 2009 a las 22:46
#117 manuelp

Que el componente histórico existe, es indudable. Quizá en lo que discrepemos es en la percepción de su importancia. La verdad es la verdad, dígala Agamenón o su porquero; aunque es indudable que no es lo mismo que la diga uno u otro. Lo importante es que el tomismo está instalado, por así decir, en la verdad, aunque hoy sea el porquero en nuestra época postmoderna.
123 doiraje, día 6 de Marzo de 2009 a las 22:49
También lo dejo por hoy. Buenas noches a todos.
124 denebola, día 6 de Marzo de 2009 a las 22:56
#120,egarense

Muy interesante. ¿Está en la red?
125 Oswald, día 6 de Marzo de 2009 a las 22:58
Sobre el tema del día, que es el aborto: evidentemente, de acuerdo con esa moral humanista natural o "normal" que todos compartimos, considero el aborto como uno de los más horribles crímenes que existen. Sin embargo, desde un enfoque que anteponga el progreso moral social a la defensa de todos los individuos (es decir, que sacrifique a algunos individuos actuales en beneficio de la salud moral de muchos individuos futuros) reconozco que a la vista de determinados seres humanos o humanoides (políticos y no políticos) con los que tenemos que convivir, echo de menos la implantación de una política eugenésica como es debido.
O dicho a lo bestia (y ustedes me perdonarán el exabrupto): cuantos menos hijos de pu.ta nazcan, mejor.
126 egarense, día 6 de Marzo de 2009 a las 23:02
#124 denebola...
Este sí está en la red. Incluso hay un artículo bastante extenso sobre el libro "EL CHOQUE DE LAS CIVILIZACIONES" Samuel P. Hungtinton, en la web de la Universidad de Harvard. Mañana te pongo el enlace del artículo. Y hubo una reacción tal, hacia ese artículo que provocó la confección del libro, y un sinfin de conferencias por todo el mundo, incluida España. Samuel falleció el diciembre pasado. Pero en su libro hay tal cantidad de citas, bibliografía, opiniones de grandes sociólogos del siglo XX, y otro tipo de intelectuales, impresionante. Aparte que casi todos sus colaboradores de Harvard, tienen muro en Facebook. Es casi un libro de texto sobre geopolítica y teoría civilizatoria, etc, etc, etc...
127 lead, día 6 de Marzo de 2009 a las 23:03
[Dominicos y Franciscanos: un punto sobre una i]

Ayer, Pío Moa nos puso un interesante texto sobre algunos de los padres de la filosofía cristiana occidental, y lanzando el siguiente reto:

A ver si algún experto pone los puntos sobre la íes a este texto

Yo no soy en absoluto experto en la materia, pero intenté poner un punto sobre una i con el post que reproduzco a continuación. Hoy, en la segunda parte del blog, se ha tocado algo el asunto filosófico de ayer.

[Dominicos y Franciscanos]

Releyendo los párrafos que he destacado, me llama la atención una contradicción en lo que se dice de la Escuela de Oxford:

(A): Por una parte destacan como ciencia las matemáticas y la geometría (se supone que la euclidea), que es también parte de las matemáticas. En sentido estricto, las Matemáticas no son ciencia, si por tal entendemos el conocimiento de la Naturaleza (que es lo que viene a continuación en el párrafo): las Matemáticas son una creación de la inteligencia, un artifico, un artefacto lógico producto de la razón (que abstrae parte de la realidad que observa: así los números o los elementos de la geometría plana, i.e., el punto, la recta y el plano).

Todo intento de explicar el mundo desde categorías racionales a priori, como pretende Platón o más tardíamente Descartes (para quien las ideas son innatas en el hombre), es una pretensión arrogante que quiere imponerse sobre la realidad tal como, empíricamente, la perciben los sentidos.

(B): Por otra, se destaca que la mayor contribución de esta Escuela fue la clara concepción del método aristotélico, que es el método científico moderno tal como en el párrafo se explica: observación de hechos naturales particulares; inducción a una teoría general; predicciones según esa teoría; experimentación para comprobar la validez de esa teoría, es decir, comprobación de que las predicciones se cumplen.

Se me ocurre, para entender el párrafo como coherente, que, quizá, lo que quiere decir es que la observación de la naturaleza y la interpretación de lo observado, según el método empirista o aristotélico, exige en el observador unas categorías a priori, es decir, que el observador no es un ente pasivo, una especie de cámara fotográfica que graba la realidad, sino un ser humano racional que adapta lo que ve a un esquema previo.

Si el observador es un arrogante racionalista, el esquema previo a priori se impone sobre la realidad observada (fenómeno típico, por ejemplo, de los totalitarismos modernos, desde el jacobinismo francés hasta el marxismo). Si el observador es un empirista, la evidencia de lo observado le hace cambiar sus ideas previas (o prejuicios, porqué no llamarlos por su nombre). Así, por ejemplo, los esquemas institucionales modernos anglosajones donde, pragmáticamente, lo que no funciona se cambia.
128 denebola, día 6 de Marzo de 2009 a las 23:03
#126,egarense

Pues espero ese enlace. ¡Gracias!
129 egarense, día 6 de Marzo de 2009 a las 23:04
#124 denebola...
(Y dos)...
Además a creado escuela. También he leído a Artur Du Plessis, uno de sus discípulos. Justamente el otro día me trajeron el libro suyo en formato grande, lo tenía de bolsillo, en el que basa todo el ejemplar en el libro de Samuel...
130 denebola, día 6 de Marzo de 2009 a las 23:05
Por cierto, ¿qué significa "tienen muro" en facebook? ¿Qué es, en pocas palabras, facebook?
131 egarense, día 6 de Marzo de 2009 a las 23:07
Perdona dene. es Huntington, este endiablado inglés...
132 egarense, día 6 de Marzo de 2009 a las 23:09
#13o denebola...
Facebook, significa que por primera vez he llegado ha algo a tiempo. Es una comunidad social que se proyecto precisamente en Harvard, si no me equivoco, y se ha extendido por todo el mundo. Es parecido a tener un blog, por ejemplo, como en Messenger, pero muy fácil de utilizar, y está de moda. Todo quisqui tiene muro en Facebook, que es como se llama a la página principal, donde escribes cada día, subes fotos, etc, etc...
133 denebola, día 6 de Marzo de 2009 a las 23:12

Bueno, si dentro de unos años sigue estando de moda es que ya no es una moda, sino algo útil. Entonces lo examinaré. A mí estas cosas informáticas...
134 riesgo, día 6 de Marzo de 2009 a las 23:16
La ley natural en el hombre antiguo era la de la tribu, experimentos de individuos libres o que así quisieran sentirse, espero que haya habido más en la real historia, que és la no escrita, que la que nos podamos imaginar, pero lo cierto es que son otros tiempos occidente destribalizado ha desarrollado tecnología que responde a conocimientos teóricos y técnicos que son del todo antinatural, entendiendo que en todo el universo seamos el centro de toda atención, y solo es natural aquello que consideramos nos afecta, como de otra manera no podía ser
Occidente superó el sentido de tribu que es mas antiguo y el más extendido en la humanidad, Jesus eliminó las tribus, de echo en su tribu no triunfó
135 denebola, día 6 de Marzo de 2009 a las 23:17
#127,lead

"En sentido estricto, las Matemáticas no son ciencia, si por tal entendemos el conocimiento de la Naturaleza"

Pero ese es el punto de vista opuesto al platonismo, según el cual las propiedades de los números, la geometría y en general los objetos matemáticos pre-existen, porque si los enunciados matemáticos son verdaderos lo son con independencia del conocimiento que tengamos de ellos. En ese sentido, las Matemáticas sí son ciencias naturales, pero hay que extender el concepto de Naturaleza a todo lo visible e invisible, como dice el Credo:

Credo in unum Deum Patrem Omnipotentem,
factorem caeli et terrae,
visibilium omnium et invisibilium...
136 egarense, día 6 de Marzo de 2009 a las 23:17
Bueno denebola, el artículo en realidad se escribió en la revista "Foreign Affairs", me he confundido porque era profesor en Harvard. Aquí va una semblaza sobre el personaje...
Samuel Phillips Huntington (nacido el 18 de abril de 1927 y fallecido el 24 de diciembre de 2008) fue un politólogo y profesor de Ciencias Políticas en el Eaton College y Director del Instituto John M. Olin de Estudios Estratégicos de la Universidad de Harvard. Huntington es conocido por su análisis de la relación entre el gobierno civil y militar, su investigación acerca de los golpes de estado en países del tercer mundo y su tesis acerca de los conflictos sociales futuros. Ha sido miembro del Consejo de Seguridad Nacional de la Casa Blanca, la Presidential Task Force on International Development, la Commission on the United States-Latin American Relationships y la Comission on Integrated Long Term Strategy. En sus obras ha elaborado su propia definición del concepto de sistema político y de régimen político entre otras, que se consideran de referencia en la materia.[1] Se retiró de la enseñanza en 2007 tras 58 años de docencia en la Universidad de Harvard y falleció el 24 de diciembre de 2008 a la edad de 81 años en Martha's Vineyard, Estados Unidos.

Y este es el enlace que te decía, sobre el famoso artículo...

http://www.foreignaffairs.org/19930601faessay5188/...
137 egarense, día 6 de Marzo de 2009 a las 23:20
#135 denebola...
Yo pienso igual. La Naturaleza no se puede entender sino se entiende los números, y añado yo, la música...
138 egarense, día 6 de Marzo de 2009 a las 23:24
A mi me gustan mucho las Ciencias Políticas, de hecho si algún día pudiera tener el lujo, de retirarme, cumpliría mi sueño de ir la Universidad y estudiar la carrera...
139 denebola, día 6 de Marzo de 2009 a las 23:26

Ha sido una llamada continua desde hace siglos, no sólo en el cristianismo sino también fuera de él: volveos a las cosas invisibles, no os inclinéis hacia las que caducan y mueren porque en eso consiste vuestra muerte.

En "Las ideas tienen consecuencias", de Richard Weaver, se hace un análisis de las consecuencias que tuvo el abandono del platonismo en favor del nominalismo, allá en el siglo XIII...
140 denebola, día 6 de Marzo de 2009 a las 23:29

Me retiro, buenas noches.
141 egarense, día 6 de Marzo de 2009 a las 23:29
La verdad es que al hilo de lo dicho, comprenderéis que estoy disfrutando como un enano, con el libro de Huntington...
142 DeElea, día 6 de Marzo de 2009 a las 23:38
“Gato ó león, sin impresiones sensibles y concretas, me temo que pocas Ideas iban a existir.”

Sí, con eso me ha recordado al Obispo Berkeley, tendrá que cuidar no sea que se le ponga celosillo el Sr. de Königsberg.

No obstante de lo que usted dice ¿debo de deducir que si no hubiese seres sensibles no habría mundo o universo?

Supongamos que no existen hombres, incluso animales que también tienen impresiones sensibles, ¿entonces qué no existiría nada, ni mundo, ni inmutabilidad, ni ideas?

¿Pretende decirme acaso que es el hombre quien determina la “realidad” mediante sus sentidos, y que desaparecidos los sentidos desaparece la realidad sea esta hecha para los sentidos, para la razón o para ambos?
143 DeElea, día 7 de Marzo de 2009 a las 00:02
"En el diálogo “Crátilo” Platón parte de la existencia del conocimiento para demostrar la existencia de objetos no sensibles e inmutables. Aristóteles llamará más tarde “argumento desde las ciencias” a esta demostración y se puede resumir del siguiente modo:

A. las cosas sensibles están en continuo cambio;
B. la ciencia no puede hacerse de lo que está en continuo cambio;
C. luego la ciencia no se puede referir a las cosas sensibles sino a entidades que no cambian (entidades que Platón llamará “Ideas o Formas”).

Brevemente, Platón consideró que el conocimiento absoluto (como el que de hecho poseemos en las matemáticas) sólo se puede alcanzar si existen entidades absolutas, y éstas son las Ideas."

http://www.e-torredebabel.com/Historia-de-la-filos...
144 Oswald, día 7 de Marzo de 2009 a las 00:10
Egarense: Huntington forma parte de una corriente del pensamiento comtemporáneo conservador, la de la teoría de las civilizaciones, cuyo principal representante y se puede decir que fundador es Oswald Spengler. Leer su obra ha sido quizá la principal aventura intelectual de mi vida (sólo superada por la escucha de la música de Beethoven, aunque ésta es una aventura más afectivo-intelectual que intelectual a secas, más bien mística). Evidentemente, de él tomé mi nick. Y, como usted decía antes de Huntington, no soy un fanático de Spengler (en lo intelectual, no hay que serlo de nadie), es decir no creo que acertara en todo. Pero por lo que destaca Spengler es por la vastedad de su obra, por todo lo que sugiere, matiza, intuye, vislumbra, por sus a veces aparentes y a veces evidentes contradicciones (por ejemplo entre realismo e idealismo utopista), por sus ambigüedades, por sus extravagancias, por sus dotes de visionario.
Quien guste de la filosofía que ofrece soluciones simples y claras, expuestas en esquemas y sistemas "perfectos" y sin un ápice de penumbra, que no lo lea. Quien quiera descubrir una galaxia de fascinantes intuiciones, que lo lea.

Dicho esto: creo que Spengler y Huntington se equivocan al vaticinar el choque de civilizaciones, porque todas las civilizaciones tienden a fundirse o, al menos, a asociarse, en la única civilización tecno-económico-materialista universalizada a partir de Occidente. Le pongo un ejemplo: los índices de natalidad de Marruecos o Argelia ya no son mucho mayores que los de Europa Occidental.
Spengler tiene más disculpa en el error que Huntington porque escribió 60 o 70 años antes.

Ni que decir tiene que le recomiendo la obra de Spengler. Podría empezar con algo ligerito antes de hincarle el diente a La decadencia de Occidente: "Años decisivos", el mejor panfleto (en el buen sentido del término) anti-progresista que nunca se haya escrito.
145 lead, día 7 de Marzo de 2009 a las 00:10
[Matemáticas y Ciencia]

Cierto. La relación de la circunferencia al diámetro es el número pi, aquí en la Tierra y en la constelación Alfa-Centauro, se conozca o no. O el cuadrado de lado igual a la hipotenusa de un triángulo rectángulo tiene un área igual a la suma de las áreas de los cuadrados cuyos lados son, respectivamnente, cada uno de los catetos (Teorema de Pitágoras).

Esas son verdades que corresponden a abstracciones procedentes de la observación de la Naturaleza: una circunferencia, su diámetro, un triángulo rectángulo; la espiral de la concha del caracol, etc. O el 5, el 9 o el 0. Nada de eso se corresponde con objetos reales y materiales de la Naturaleza: lo que existe es un conjunto de 5 cosas, o de 9 o de ninguna.

La Aritmética y la Geometría son construcciones lógicas de la inteligencia humana utilizando esas abstracciones; Euclides construyó su geometría a partir de un postulado formulado por él mismo: "por un punto se puede trazar una, y sólo una paralela a otra recta". ¿Y qué es una recta?: "una sucesión indefinida de puntos adimensionales con una misma dirección, que es el punto impropio situado en el infinito".

Con esos elementos abstractos (punto, recta como sucesión de puntos, y plano, determinado por tres puntos, dos rectas que se cortan o un punto y una recta) y observando las relaciones entre elementos (los Teoremas, como el de Pitágoras) se construye un saber, una herramienta útil (la Geometría sirve para resolver problemas del mundo real, de la Arquitectura, por ejemplo, para hacer planos de máquinas, de edificios o de un traje mediante el Dibujo Técnico, etc.)

La Aritmética y la Geometría son perfectas en su coherencia; no son un conjunto de enunciados falibles y falsables (por utilizar la terminología de Popper): Nadie podrá demostrar en el futuro que un 5 no es un 5; o que la relación de la circunferencia al diámetro no sea pi. No son, en sentido estricto, Ciencias de la Naturaleza; son imprescindibles herramientas para el desarrollo de la Ciencia (de forma que se ha dicho que "saber que no se matematiza, no avanza").

146 lead, día 7 de Marzo de 2009 a las 00:14
denebola #135

Mi post #145 es en respuesta al #135 tuyo.
147 lead, día 7 de Marzo de 2009 a las 00:25
[La Ciencia, Platón y Aristóteles]

DeElea #143

En mis posts #127 y #135 trato estos asuntos. De tu post #143 queda claro que lo que desde Aristóteles llamamos Ciencia (conocimiento de las leyes a las que responde el comportamiento regular de la Naturaleza) es totalmente diferente a la "Ciencia" platónica como saber verdadero.

Por eso, modernamente, los empiristas británicos están en la onda de la Ciencia (observación de la Naturaleza y construcción de hipótesis explicativas de los hechos, hipótesis que habrá que validar experimentalmente) mientras que un racionalista absoluto francés como Descartes ("las ideas están innatas en el hombre") está en la onda de las Matemáticas, que es lo que se construye con la razón y la lógica.
148 topograf, día 7 de Marzo de 2009 a las 00:43
¿A quien se puede apelar? ¿En que Estado depravado de crimen y sangre vivimos? ¿Cómo se puede matar a un chiquillo en su quinto mes de gestación y quedarse tan pancho? ¿Qué puede justificar el asesinato de un bebé? ¿Qué mujer es capaz de arrancar la vida, apagar el latido de su hijo en sus entrañas y no morir con él de remordimientos?

¿Ley? ¿Qué ley puede servir de lúgubre covacha para esconder la locura de una noche loca? ¿Se legislan los sentimientos? ¿Se olvida por decreto la pena? ¿Unos renglones escritos en el BOE callan la conciencia? ¿Existe ley que ampare al que está por nacer? ¿Por qué me multan si arranco una flor en el parque, si puedo acabar con la vida de un ser humano impunemente? ¿Los legisladores, son padres? ¿Son madres y avalan el poder matar a un hijo? ¿Han tenido alguna vez un pequeñín entre sus brazos?

¿Derechos? ¿A abortar? ¿Has pensado que, esos derechos, terminaron en la cama? ¿O no tiene derechos el padre? ¿O no tiene derechos el hijo? ¿O no tiene derechos la vida, la dignidad, el amor? ¿Tú quieres acabar con tus derechos de mujer, de madre, de tú vientre? He pensado, que no me gustaría por madre a una mujer que hubiera estrangulado la vida de un hermano mío. ¿Y a ti?

Sldos.
149 DeElea, día 7 de Marzo de 2009 a las 00:46
lead.

“Por eso, modernamente, los empiristas británicos están en la onda de la Ciencia (observación de la Naturaleza y construcción de hipótesis explicativas de los hechos, hipótesis que habrá que validar experimentalmente)”

Pero en mi opinión para que una hipótesis pueda ser validada, antes deben existir los “absolutos” que validen los métodos de validación.
150 egarense, día 7 de Marzo de 2009 a las 00:46
#144 Oswald...
Me alegra saber que coincidimos. Es cierto, Spengler es citado ampliamente en el libro. Y como usted dice todas las sinopsis concuerdan con su declaración. No dude que le haré caso. Y leeré a Spengler. En cuanto a lo que dice de fundirse las civilizaciones, en una, no me cabe duda. Pero quizás a largo plazo. Para nuestro momento, veo más acetarda la teoría de Huntington. Es curioso pero coincidimos bastante, en bastantes cosas. Yo por recomendar, le recomiendo que lea a Artur Du Plessis. Si encuentra su libro, a mi me ha costado trabajo, la versión "noble", porque la de bolsillo, curiosamente la perdí, empero la había leído...
Por cierto el tema natalidad, en el mundo arábe, ya lo predice Huntington.

« 1 2 3 4 »

En formato RSS© Copyright Libertad Digital SA. Juan Esplandiu 13, 28007 Madrid.
Tel: 91 409 4766 - Fax: 91 409 4899