Pío Moa

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Dificultades de la ley

6 de Marzo de 2009 - 08:45:57 - Pío Moa

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El concepto de leyes de la naturaleza viene a ser una analogía de las leyes políticas: la naturaleza "obedece" a unas "disposiciones" que le permiten funcionar sin hundirse en la nada. Se trata de una analogía, claro está. Pero esa analogía hace que nos perdamos al volver a la sociedad: hay en ella tal disparidad de leyes en el tiempo y en el espacio, que se diría que la sociedad puede sobrevivir y funcionar prácticamente con las leyes más diversas. ¿Es posible reducir el espíritu de todas esas leyes dispares a una ley básica? 

"Ley es la ordenación de la razón encaminada al bien común y promulgada por aquel que tiene el encargo de cuidar la comunidad", decía Tomás de Aquino. Pero en una especie tan individualizada como la humana, con tal diversidad y oposición de intereses, etc., ¿existe solo una razón o muchas razones? ¿Y qué debe entenderse por bien común en tales circunstancias? ¿Y de dónde viene la legitimidad, es decir, el "encargo" de cuidar la comunidad?

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**** Ángel Viñas: ¿de dónde viene su capacidad, y la de tantos otros, para distorsionar hasta tal punto los hechos históricos (http://www.libertaddigital.com/opinion/pio-moa/los-mitos-de-angel-vinas-48082/)? De una concepción de base evidentemente errónea: considera al Frente Popular, alianza de totalitarios, golpistas, racistas y simples delincuentes, como representante de la república del 14 de abril y de la democracia. De esa idea solo pueden salir monstruosidades, cada mentira debe apuntalarse en otras mentiras, en una red de cadenas sin fin. Su método es fácil, porque en la historia se encuentra de todo. Basta olvidar los hechos clave y centrarse en citas y datos secundarios para crear una "historia" de aparente coherencia. Y sustituir la argumentación contra los contrarios por cuatro etiquetas descalificadoras: franquista o neofranquista, conservador, etc.: con eso basta.

**** Dice Rafael López-Diéguez que coincidimos en muchos asuntos (http://www.alternativaespanola.com/blog1/?p=39) No estoy muy seguro. Coincidimos en el respeto a bastantes cosas, pero, en general, lo que para él son certezas para mí son problemas. Él es un político y debe actuar sobre certezas más o menos fundadas, lo cual no es mi caso.

**** Por redacción imprecisa, parecía que los comentarios de ayer sobre Brassens eran de García Domínguez. Eran míos. Brassens estaba orgulloso de sus simplezas, pero orgullosísimo, y criticaba el orgullo ajeno.

**** Aido y su pandilla de miembras igualitarias deberían proponer que los hombres también pudieran abortar desde los dieciséis años sin permiso paterno-materno. ¿Por qué no van a poder abortar los varones? ¡Eso sí que es una desigualdad intolerable! ¿Acaso no sabemos, desde Simona de Bellover, que las mujeres (como los hombres) no nacen, sino que se hacen, las hacen los prejuicios sociales, en concreto? Y a ver cuándo los del gobierno salen en la tele echando unos casquetes, para liberar y desprejuiciar al personal; y Mariano en tanga, para demostrar su progresismo. No son consecuentes, sino hipócritas. ¿Para cuándo una recogida de firmas exigiéndoselo de forma razonada?

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Tres Europas al terminar el primer milenio

Por el oeste la energía expansiva musulmana se había agotado hacia el año 1000, precisamente en España. Desde las invasiones islámicas, el cristianismo se replegó a Europa, habiendo perdido la ribera meridional y oriental del Mediterráneo, salvo partes de Anatolia. El retroceso se compensó con una expansión hacia el norte y el este que abarcó, en el espacio de seis siglos, a todo el continente europeo. Los pueblos de la actual Alemania fueron bautizándose, y a fines del siglo X comenzaba la cristianización de los vikingos. El proceso alcanzó a varios pueblos eslavos, empezando por los búlgaros. La mayoría eslava pudo haberse islamizado, hasta que Vladimiro, monarca de los rusos de Kíef, optó por el bautismo a finales del siglo X, y el cristianismo se extendió rápidamente mediante una mezcla de prestigio político, predicación pacífica y a veces brutales represiones sobre los paganos persistentes, como había ocurrido también con los germanos y ocurriría con los vikingos. La conversión impulsó un rápido proceso civilizador, y Kíef rivalizó pronto con Constantinopla en prosperidad y monumentos. La forma de cristianismo adoptada por rusos y pueblos afines fue la bizantina, no la latina de los germanos y algunos eslavos (polacos, croatas etc.). Ello tendría la mayor relevancia histórica, debido a las considerables diferencias entre la Iglesia de Roma y la de Constantinopla.

Desde muy pronto Roma aspiró, como sede de San Pedro, a presidir la cristiandad, pero en el siglo VI Justiniano creó cinco sedes máximas o patriarcados, iguales entre sí (pentarquía): Jerusalén, Antioquia, Alejandría, Constantinopla y Roma. Solución inestable, resuelta en parte por las invasiones árabes, que conquistaron Alejandría y Jerusalén, y neutralizaron Antioquía. Creció luego una rivalidad soterrada entre Roma y Constantinopla, agravada por el poder que se atribuían los emperadores bizantinos ("Igual a los Apóstoles" era uno de sus títulos) sobre obispos y patriarcas, a quienes nombraban y podían revocar, ejerciendo lo que se ha dado en llamar cesaropapismo. El patriarca de Constantinopla aceptaba la autoridad imperial, pero esta incomodaba a Roma. Desde el año 727 el malestar creció, al imponer los emperadores la iconoclastia. Al final ganaron los partidarios de las imágenes, pero entre tanto el papa Zacarías (741-51) había roto la costumbre de someter su nombramiento al refrendo de Constantinopla, y había buscado el apoyo del rey franco Pipino el Breve. Así se forjó una estrecha alianza entre el papado y los reyes francos, que con Carlomagno llegó a una intimidad similar a la de Bizancio. Hacia 778 los papas habían empezado a invocar la "Donación de Constantino", un documento falsificado según el cual este emperador romano había cedido a la Iglesia la propiedad de Italia y de los países occidentales. La protección franca convirtió al papado en un estado que ocupaba la Italia central, mientras Francia era distinguida como "hija primogénita de la Iglesia", por ello y por ser el primer reino bárbaro convertido al catolicismo.

Entre mediados del siglo IX y mediados del XI había transcurrido la "edad de hierro" del papado – con poca repercusión en España, concentrada en otras luchas–. Con intermitencias, el papado había degenerado en juguete de las facciones oligárquicas romanas, que nombraban, destituían o asesinaba a papas, siendo varios de estos no mucho más que rufianes. Esa larga etapa coincidió con la crisis abierta en toda Europa por las invasiones vikingas y magiares, las ataques árabes por y desde Sicilia (en 846 una flota musulmana saqueó la propia Roma) y por la fragmentación y feudalización del poder político. La combinación de esta crisis y la del papado pudo haber destruido la cristiandad latina, pero esta resistió, en gran medida gracias a la red de monasterios extendida por el continente, con su irradiación religiosa, también cultural, política y económica. Y no se interrumpió el proceso de conquista espiritual sobre los conquistadores bárbaros, propulsado fundamentalmente desde Roma.

Esta época oscura terminó con la elección del papa León IX, en 1054. Pero entonces la discrepancia con Constantinopla llegó al cisma –casi había ocurrido ya en el siglo IX–, y la Iglesia bizantina, regida por el patriarca Miguel Cerulario, rechazó la autoridad de Roma y trató de hereje al papa. El choque provino de la introducción del término Filioque ("y del Hijo"), por el cual el Espíritu Santo procedería del Padre y del Hijo, y no directamente del Padre, tesis originada en España e impuesta por los francos, pero negada por Constantinopla; la cual reclamaba, además, igualdad con el papado, considerándose la segunda Roma, continuadora del Imperio y residencia de los emperadores, mientras que la decaída primera Roma solo presidía un mundo caótico y empobrecido. También diferían en el idioma: Roma había estatuido al latín como la lengua eclesiástica, convirtiéndola en factor de unidad cultural en los ámbitos latino y germánico sobre las intensas discordias étnicas y políticas. Bizancio, a su vez, privilegiaba el griego, aunque aceptó adaptar su liturgia a las leguas eslavas y crearon el alfabeto eslavón o cirílico (por San Cirilo), hoy el de Rusia y varios países eslavos. Asimismo difería algo la liturgia, más pomposa la bizantina, más sobria la latina. Otro rasgo relevante era la escasa difusión de la esclavitud en la Europa occidental.

A efectos políticos e históricos, la diferencia mayor consistió en la relación entre el poder espiritual y el temporal. En Bizancio ambos estaban casi tan identificados como en el islam o entre los judíos, y de hecho el patriarca se subordinaba al emperador. Su historia y posteriormente la de Rusia, estaría marcada por esa identificación. En Europa occidental existió, salvo el período carolingio, dualidad y a menudo oposición entre ambos poderes, muy diversificado el político y de tendencia universalista el espiritual. El papa trataba de afirmar su supremacía, mientras que el emperador hacía valer su legitimidad como heredero del Imperio romano y usaba su poder material para controlar al estamento eclesiástico e influir en la definición dogmática y la vida religiosa, como en Constantinopla. De ahí una tensión permanente, nueva en la historia, con difícil armonía y frecuentes conflictos, sin que ninguno de los dos poderes llegara a imponerse del todo. Esa tensión iba a facilitar la libertad espiritual y política y a obrar como fuente de individualismo en un grado que no parece haberse dado en ninguna cultura o civilización anterior

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Encontramos, pues, dos Europas cristianas, separadas por diferencias quizá de matiz, pero de grandes efectos históricos. En Occidente, y por encima de la diversidad casi caótica de poderes políticos, surgió en el siglo XI un movimiento de unidad cultural que se llamaría más tarde románico. Como arte, fue tomando forma simultáneamente en el norte de Italia, en la España de las futuras Cataluña y Aragón, en Alemania y en Francia. Pero solo se normalizaría a partir de esta última, de la abadía benedictina de Cluny, en Borgoña, convirtiéndose durante más de dos siglos, incluyendo la fase de la reforma cisterciense –por el monasterio de Citeaux, Cistercium– en el siglo XII, que defendía el rigor benedictino, la pobreza y el trabajo manual frente al lujo de Cluny, en un fenómeno de vasto alcance desde Escandinavia a Sicilia y desde Polonia a Irlanda o a la Galicia del reino de Oviedo, que se llenarían de monasterios, ermitas, iglesias, catedrales y palacios de un nuevo y vigoroso estilo. En un sentido amplio, el románico abarcaba la liturgia y la teología, la moral, el pensamiento y todas las artes, superando enormemente al precedente carolingio, mucho más limitado en el espacio, más restringido socialmente y de envergadura cultural muy inferior. La cultura de Europa occidental fue fundada en gran medida por los benedictinos.

Cluny y el Císter dependían directamente del papado, sirviendo a este de instrumento contra la presión imperial. Cuando el papa alemán León IX dejó atrás la época de hierro, planeó reformas como la prohibición de compraventa de cargos eclesiásticos (simonía), la reafirmación del celibato sacerdotal y de la autoridad papal en la elección de dichos cargos, frente a la pretensión de los emperadores de "investir" ellos a obispos, abades y otros. Esta línea de independencia de la Iglesia culminaría con Gregorio VII, papa italiano de origen humilde y ex monje de Cluny, que proclamó la superioridad papal sobre cualquier otro poder, incluido el emperador. A ello siguió la "Querella de las investiduras", comenzada en 1073, entre los papas y los emperadores germánicos, y terminada, tras medio siglo de invasiones de Roma, excomuniones y revueltas, con un compromiso (el concordato de Worms, de 1122). La reforma gregoriana buscaba liberar a la Iglesia de las normas feudales, de efecto corruptor sobre ella.

La época del románico, con una Europa occidental ya a salvo de sus enemigos de siglos pasados, fue de auge demográfico y económico, amplia difusión del arte y del comercio y mayor interrelación de todo tipo. Terminaba una edad azarosa de seis siglos, de monasterios y recobro de elementos de la cultura grecolatina, de conquista de los conquistadores bárbaros por el cristianismo, de tormentas históricas en las que se había forjado, a veces al borde del naufragio, la nueva civilización eurooccidental.

Pero los factores unitarios en la Europa occidental, harto distinta de la bizantino-eslava, no impedían una diferenciación, de gran repercusión histórica, entre la parte central del continente, políticamente homogénea dentro de su feudalización, y las regiones más al oeste y al norte, donde surgían nuevos estados, naciones e idiomas.

Durante el siglo X la dinastía carolingia, dispersa en varios estados que habían disuelto el imperio, dio paso a reyes no carolingios y a una situación política confusa, hasta que en 962 –cuando Alhakén II sucedía a Abderramán III en Al Ándalus y los reinos españoles entraban en un período de discordias internas– nació una nuevo imperio en la parte más germánica e italiana del antiguo dominio de Carlomagno. La nueva entidad, bendecida por el papa, se proclamó heredera del Imperio Romano de Occidente, fundando el que sería llamado Sacro Imperio Romano-Germánico, desde el centro de Italia a Dinamarca, y desde Bélgica y el este de la Francia actual hasta las Polonia y Chequia de hoy. El poder imperial era electivo y bastante difuso, pues dependía de los señores regionales, muchos de ellos obispos-nobles, muy autónomos; pero fue lo bastante efectivo para impedir la formación de estados nuevos en su ámbito. Pese a su precaria unidad, el imperio iba a mantenerse hasta el siglo XVI y, ya en crisis permanente, hasta finales del XVIII, determinando la historia del centro de Europa.

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Un proceso distinto se abría en el extremo oeste y norte del continente, donde se conformaba una Europa diferente de la eslava, pero también de la imperial. En esas regiones tomaban o retomaban forma varias naciones llamadas a ejercer profundo influjo en los destinos de Occidente y del resto del mundo: Francia, Inglaterra y España. Los reinos escandinavos siguieron una historia hasta cierto punto marginal del conjunto.

Francia, bajo la dinastía de los Capetos, se hallaba dividida en poderes regionales cuya fuerza superaba a veces a la del propio monarca. Este estaba nominalmente por encima de todos, pero la obediencia a él era exigua. No obstante, el poder real iría afianzándose en constante pugna con los poderosos nobles, y pronto rechazaría la pretensión englobadora del Imperio Romano-Germánico. Su territorio incluía parte de Bélgica pero por el este se estrechaba con relación a la Francia actual. Un cuerpo algo extraño dentro de él era la Normandía, creación de los normandos o vikingos que allí se habían asentado a principios del siglo X, con vasallaje formal al rey francés.

Inglaterra, repartida en varios reinos rivales desde la conquista anglosajona, había sido sometida en gran parte por vikingos daneses, en el siglo IX. Los anglosajones, antes cristianizados y civilizados por monjes irlandeses y misioneros de Roma, habían hecho a su vez una gran labor cristianizadora en el continente y la harían después en Escandinavia. En el último tercio del siglo IX, los daneses habían sido frenados por Alfredo el Grande, un rey guerrero y culto, que fundó escuelas y tradujo él mismo obras del latín para facilitar su comprensión a la gente común. Unido el país en la primera mitad del siglo X, se había rehecho la cultura monástica, casi arrasada por los daneses, y acogido amplias influencias culturales de Francia y Alemania. Tributario de los vikingos, y tras una matanza de estos ordenada por un rey inglés, los daneses volvieron a dominar el país, hasta que en 1042 volvió a Inglaterra una dinastía sajona. Situación pasajera, pues catorce años más tarde los normandos del norte de Francia, mandados por Guillermo el Conquistador, invadieron la isla, la reorganizaron según el modelo normando-francés, cambiaron las leyes y desplazaron a la nobleza local. Los tres siglos siguientes dominaría el país una pequeña aristocracia normanda de lengua francesa, que aportaría al inglés gran número de palabras latinas. La etapa normanda reforzó el poder del monarca sobre el de la oligarquía nobiliaria, como ocurriría en Francia, apoyándose en principios en parte originales de Isidoro de Sevilla. Y aseguró la unidad estable del país (con pretensiones sobre Gales y Escocia); en este sentido puede considerarse a los normandos franceses los auténticos fundadores de Inglaterra.

Caso especial es el de Italia, dividida entre un norte incluido en el Imperio Romano Germánico; en el centro los estados pontificios; y en el sur, ducados y principados independientes, zonas vueltas a Bizancio, más Sicilia, islámica desde dos siglos antes. A mediados del siglo XI, los normandos se instalaron a su vez en la isla, se impusieron en la Italia meridional y hostigaron al papado hasta ser reconocidos por este. Los italianos constituían un pueblo cultural e idiomáticamente bastante homogéneo, pero no lograrían unificarse en una sola nación política hasta ocho siglos más tarde.

Por lo que hace a España, su evolución difería considerablemente de las demás, aun siguiéndola en líneas generales. Primer país europeo en alcanzar una unidad cultural y política, perdida con la invasión islámica, trataba de recobrarla en circunstancias que propiciaban más bien la división de la península en varios estados y naciones.

Así, sobre una base religiosa común, había tres Europas en torno al año 1000: la eslavo-rusa al este, la del Imperio en el centro y, más al oeste y en Escandinavia, la que podríamos llamar de las naciones. En rigor, empezaba en Europa una edad nueva, cuya divisoria podría establecerse en 1054, con el fin de la época oscura del papado y el cisma de la Iglesia bizantina, y con la implosión del califato de Córdoba en España. En torno a esa fecha cobran forma otros fenómenos decisivos, como la expansión del románico, la evangelización de los vikingos y de Rusia, o la formación de naciones occidentales. Superados los extremos peligros anteriores, la nueva edad, del románico y después el gótico, pasaría de la cultura de los monasterios a la de las ciudades y universidades, a una elaboración filosófica y religiosa más problemática y refinada, a técnicas superiores y relaciones internacionales más complejas. Las dos edades suelen distinguirse como Alta y Baja Edad Media, pero ya el nombre de Edad Media resulta poco satisfactorio. Llamaremos a la primera, provisionalmente, Edad de Formación (de Europa), y Edad de Asentamiento a la segunda, que durará unos cinco siglos.

Comentarios (178)

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51 ArrowEco, día 6 de Marzo de 2009 a las 15:11
VV

#50

¿Te digo yo a tí como debes vivir tu "anarquismo"? No. Pues déjanos a los demás vivir nuestro patriotismo como Dios nos dé a entender.
52 manuelp, día 6 de Marzo de 2009 a las 15:23
La Patria (del latín patrĭa, familia o clan > patris, tierra paterna > pater, padre) suele designar la tierra natal o adoptiva a la que un individuo se siente ligado por vínculos de diversa índole, como afectivos, culturales o históricos.

http://es.wikipedia.org/wiki/Patria

El niño se siente vinculado a los padres, porque son personas. Pero la tierra donde viven los padres y han vivido los antepasados, es una abstracción, que no produce vinculación ninguna, según las teorías de los "hijos de ninguna parte".
53 Altisido, día 6 de Marzo de 2009 a las 15:28
Para Bacon y Egarense.
Pinochet puede ser calificado de dictador ingenuo. Así le fue en sus últimos años perseguido por una caterva de caimanes que, afortunadamente para Chile fueron derrotados en el 73. Franco fue una persona muy inteligente que supo llevarel pais a muy buen puerto y dejarle encaminado a la democracia. En las memorias de su primo Sagado-Araujo se cuenta como le dice al rey(con minúscula) que él tendrá que gobernar de otra manera. La transición fue de la ley a la ley. Yo a los de AES les tengo aprecio porque aman a España.
Y no se errollen ustedes con troles que es inutil. Saludos
54 Timoteo, día 6 de Marzo de 2009 a las 16:43

#bacon (80 de ayer).



Es evidente que, puesto que no poseemos el conocimiento absoluto, la certeza de los conocimientos que poseemos no puede ser absoluta. Pero los conocimientos si pueden y deben ser coherentes con la totalidad del conjunto de los que hemos ido acumulando y con la realidad del universo que contemplamos, para considerarlos aceptables. A esta coherencia es a la que nos referimos en la práctica cuando hablamos de certeza (ya Hume hablaba de grados de certeza).

Tu observación me empujó a volver a leer uno de los resúmenes que tengo de las ideas de Hume, del que ya solo recordaba el nombre, y anoche leí las 22 páginas que escribió sobre Hume (escéptico pero prudente y utilitarista) mi buen amigo Fernando Prieto, q.e.p.d., en uno de sus 6 libros sobre “Historia de las ideas y de las formas políticas”.

Volví a admirar la profundidad de las ideas de Hume, que había olvidado completamente, aunque algunas ahora ya ni intento, ni me interesa detenerme a interpretarlas, sabiendo que se refieren, como las de Adam Smith, Rouseau, etc., a la realidad de una época en la que el conocimiento del individuo y de su relación con la sociedad no era el que el conocimiento científico actual nos permite tener con un grado de certeza muy superior al de entonces, por su plena y contrastable coherencia con las intuiciones filosóficas con las que algunos de los grandes pensadores han venido enriqueciendo el conocimiento y con la realidad actual.

En todo caso el escepticismo puede ser útil para criticar, nunca para construir.

Pienso que puede ser evidente (para quien piense en ello) que la fe en la existencia de una Causa universal de la que emanan los fenómenos del universo y en la existencia de la ley natural que los relaciona en el sentido de esa Causa desde la consciencia del individuo que piensa, está implícita en la mente del ser racional (se percate o no éste de ello).

La fe es, por tanto, inseparable de la razón, de esa fuerza de poder, espiritual, que permite al ser humano relacionar consecuentemente los fenómenos que percibe en el sentido en el que le orienta la fe y que le aporta nuevos conocimientos con los que mejora su percepción de la realidad y consigue más poder en lo material.

La intención de mi post 77 de ayer era únicamente que quien se contestase los interrogantes que planteé en ella, se percatase de que la fe y la razón son inseparables. Y que la fe en la existencia de la Verdad del universo (de la Causa Suprema del universo) y en la existencia de la ley natural (conforme a la que se ordena el universo en el sentido de esa Causa y de su fuerza de vida, impulsora y trasformadora del universo) es el fundamento necesario en el que se apoya la razón para poder ir avanzando en el mejor conocimiento del universo y poder usar este conocimiento como el poder que es y debe servirnos para mejora del individuo, de la sociedad y del medio natural.

Un cordial saludo.
55 bacon, día 6 de Marzo de 2009 a las 17:03
54 timoteo y 53 altisido,
muchas gracias por contestar y muy de acuerdo con ambos

56 sorel, día 6 de Marzo de 2009 a las 18:25
Buenas tardes caballeros.

Lo primero es lo primero. ¡Temblad indios ante lo que se os viene encima mañana a eso de las 20:00 horas!

Ya en serio, me parece que el señor Moa está mucho más inspirado cuando escribe acerca de la historia "en general", que cuando trata temas meramente políticos. Corre el peligro de encasillarse.
El artículo o ensayo Tres Europas al terminar el primer milenio me ha parecido realmente interesante, lejos de cualquier sectarismo ideológico.
57 Perieimi, día 6 de Marzo de 2009 a las 18:47
La patria hispana

Hace ya algún tiempo, durante una visita a Uruguay y Argentina (tengo allí familia paterna, fruto de nuestra postguerra incivil “sin represalias” -mi # 103 del hilo de ayer-; probablemente se exiliaron porque habían cometido delitos de sangre, en coherencia con la encrucijada histórica a la que nos conduce Moa en su crítica a Ángel Viñas & Co. ¿?), me quedé perplejo, al ver cómo en esos lugares, primero, se nos denominaba gallegos a todos los españoles y, segundo: con toda naturalidad y sobriedad la gente se refería a España como La Madre Patria, en una lengua común con la que nos comunicábamos, que no era ni catalán ni vascuence, ni siquiera gallego. Hasta ese momento, pensaba que todo aquello no era sino resabio retórico franquista, pero no, en absoluto, era otra cosa.

Por aquel entonces, me entregaba con delectación casi diaria a la lectura de El País, lo único legible a la sazón, para muchos, entre el panorama de medios de papel existente. Lo que me hizo también descubrir, de paso, la manipulación que ejercía el mencionado periódico con la figura del entonces candidato Raúl Alfonsín, al que apoyaba y daba lustre. Me bastó leer las pintadas en los muelles de carga del puerto de Buenos Aires (excuso su reproducción), para convencerme de que no todo lo que relucía en España era oro.

Las medidas del Nuevo Continente son de otra dimensión, todo allí es salvajemente desmesurado respecto a lo que conocemos del Viejo. Conquistamos América y América nos conquista ahora a nosotros, el término mestizo es español. Nuestra tranquila homogeneidad racial como pueblo se ha visto alterada desde hace apenas quince años por un desarrollo económico insólito. Y esa corriente histórica de lo hispano no cesa. La nueva forma de conquistarnos la practican el millón y medio de inmigrantes de origen hispano que están entre nosotros, y casi el 18 % del total de nacimientos en 2005 tuvo un padre o una madre extranjeros, más del doble que en 2000. En particular, Madrid se ha convertido en el crisol de la hispanidad.

Y, no solo eso, la población hispana es la que más se ha incrementado, en términos absolutos, del total de la población en Estados Unidos de Norteamérica, durante el periodo 1998-2006, con casi 44 millones de hispanos legales (sobre todo, en Nueva York y Miami), prácticamente la población española actual.

Sirva de recuerdo que entre 1955 y 1965, 964.916 españoles abandonaron España en busca de mejores condiciones de vida, “trabajadores invitados”, como les llamaban los alemanes.

Esta es la realidad de la grandeza de nuestra patria hoy.

58 sorel, día 6 de Marzo de 2009 a las 18:57
El debate sobre el sentimiento patriótico me parece apasionante. En primer lugar, no estaría mal, que al modo useño, desde las Instituciones Públicas (colegios, ministerios, RTVE... ) se fomentase un poco de "espíritu nacional". Tenemos una de las historias más ricas y apasionantes del orbe. Lo que no es interés de hacerla llegar al público por intereses bastardos. La teoría basada en que durante el régimen del general Franco se gestó por reacción al mismo un sentimiento antipatriótico ya no cuela. Frente al patriotismo surgido del franquismo se situaban los comunistas estalinianos y los separatismos, todos ellos, en esencia, antiespañoles.
Se perdió una oportunidad de oro a la hora de redactar la Constitución. Viciada de origen con el maldito Estado de las Autonomías, cuyo resultado lo estamos sufriendo actualmente.
Ser español, ser un patriota español debería ser lo más natural del mundo.
59 Carbo, día 6 de Marzo de 2009 a las 19:27
Un saludo a todos. Acabo de entrar en el foro. Y al hilo del artículo de Don Pio Moa, me gustaría centrarme en el término "Natural". Es una de esas palabras que llevan a la confusión en la gente de a pie. Ya que si intentamos concretar qué es lo "natural" no resulta nada fácil. Ya que por ejemplo la enfermedad y la muerte biológica son sin duda naturales. Es imposible pasar por la vida sin que alguna enfermedad o dolor de muelas nos salga al paso. Lo cierto es que en general se entiende por "natural" = "sano y natural". En el Oriente Cristiano se entiende que lo natural es tener virtudes y estar sano, cuando el pecado o el demonio nos domina, entonces es antinatural. Aquí, en Occidente se suele entender que la naturaleza hay que dominarla, que de partida tenemos que hacer un esfuerzo para tener las viturdes y la salud.
Ocurre que vamos acumulando ciencia y conocimiento. Y cuando nacemos vemos como natural que si apretamos un interruptor se ilumina la habitación. Y aunque no sea muy buen ejemplo el que he puesto, pienso sinceramente que lo que vemos como natural es lo que vemos hacer a nuestros predecesores. Y heredamos sus costumbres.
Ahora bien, si descendemos al reino animal. Vemos que no existe ninguna duda de qué es natural. Por ejemplo un ciervo, siempre estará en sus costumbres. Buscará sus pastos donde pastar, evitará los depredadores, etc.
Uno de los pilares de la ciencia económica es el concepto de equilibrio. Punto al cual se tiende. Centro de gravedad que ejerce atracción. Punto que si se llegara a alcanzar, sería de estabilidad. Lo que es más difícil de entender es eso que llaman la tasa "natural" de paro (segun la estructura del país es una u otra).
Y después de profundizar sobre lo que es natural, tengo claro que tendría que ser natural el que una persona encontrara su profesión y se dedicara a ella. Algo anda mal en ese país si es capaz de generar tasas de desempleo tan altas. El ciervo encuentra sus pastos. El gato sus ratones. Y el español es un mercenario sin profesión y sin trabajo. Da igual los sofisticada que sea la sociedad y las profesiones. El trabajo tiene que ser una de esas cosas naturales. Este país, España, tiene un problema, que seguramente es una mala herencia del pasado.
60 Oswald, día 6 de Marzo de 2009 a las 20:10
Considero un error creer que no pueda haber un patriotismo no egoísta y no agresivo. Los micronacionalismos étnico-lingüísticos, por su irracionalismo chauvinista, son casi inevitablemente fanáticos y conflictivos. Es cierto que el patriotismo de las grandes naciones plurinacionales también ha degenerado a menudo en un nacionalismo egoísta, sentimentalista, agresivo y fanático, pero es mucho más compatible con el ideal de la amistad y la colaboración entre los pueblos que el micronacionalismo etno-cultural.

En este sentido es muy interesante este artículo de J.A. Primo de Rivera que ayer trajo Manuelp (lo cual le agradezco mucho):

http://www.rumbos.net/ocja/jaoc0045.html
61 egarense, día 6 de Marzo de 2009 a las 20:23
#60 Oswald...
En todo caso el patriotismo es natural, o humano (podría decirse), y no es malo cuando sirve para identificarse a si mismos, sin menospreciar al resto. Somos tales o pascuales, tenemos tales o pascuales características, pero no somos ni peores ni mejores que otros. Simplemente fomentamos y defendemos nuestros valores, entendiendo que los demás hagan lo mismo...
62 Carbo, día 6 de Marzo de 2009 a las 20:24
60 Oswald,
Se agradece mucho leer J.A. Primo de Rivera. Son las palabras que uno anda buscando, más si hablamos de España.
63 doiraje, día 6 de Marzo de 2009 a las 20:36
Buenas tardes.

Dice D. Pío:

'¿Es posible reducir el espíritu de todas esas leyes dispares a una ley básica?

"Ley es la ordenación de la razón encaminada al bien común y promulgada por aquel que tiene el encargo de cuidar la comunidad", decía Tomás de Aquino. Pero en una especie tan individualizada como la humana, con tal diversidad y oposición de intereses, etc., ¿existe solo una razón o muchas razones? ¿Y qué debe entenderse por bien común en tales circunstancias? ¿Y de dónde viene la legitimidad, es decir, el "encargo" de cuidar la comunidad?'


La pregunta que se formula viene contestada por la cita del Aquinate que acertadamente recoge a continuación. Sin embargo, parece demasiado vaga para el afán de concreción o, más bien, la falta de certeza o de seguridad sobre lo que nos propone el santo italiano.

La razón a la que se refiere Tomás de Aquino es aquella facultad del alma humana que nos permite conocernos y conocer lo que nos rodea; no se trata de la acepción de razón como motivación, interés o justificación de un acto o un pensamiento. En el primer sentido, sólo hay una razón; en el último, ciertamente pueden existir miles de razones.

La razón como facultad del alma humana cuyo fin es el conocimiento de la realidad tiene por objetivo el bien, pues es éste la meta hacia la que tiende en virtud de la constitución de su naturaleza, de la expresión de la ley natural del ser del hombre.

Ahora bien, ¿cómo distinguir ese bien común que nos caracteriza? La respuesta debería ser muy simple, y de hecho lo es: sigue lo que te dicta la razón, que se mantiene fiel a lo que tú eres. La cuestión es si, efectivamente, hacemos esto o a la recta razón se imponen las "razones" que no obedecen al bien que nos da sentido. Parece que esto último es lo que predomina. Si escucháramos a nuestra naturaleza desde nuestra conciencia rectamente formada, no nos haríamos la pregunta de D. Pío sobre los significados concretos del bien común en cualquier circunstancia: la respuesta sería siempre casi una obviedad.

La cuestión de la legitimidad del "encargado" de procurar el bien a la comunidad pertenece ya a la forma de organización política de una sociedad. Y aquí la respuesta está abierta: no hay ningún sistema político que per se sea bueno por naturaleza. Aquél que logre ese bien común con mayor efectividad, ése será el más adecuado. En este punto sólo se indica la meta, no el camino para lograrlo.

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Muy interesante el texto sobre la historia de Europa en torno al año 1000. Muchas gracias por su esfuerzo.

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#56 sorel

No cante victoria tan pronto. Ya sabe: no venda el oso antes de cazarlo... Mira que si acaba como Bermejo...
64 Perieimi, día 6 de Marzo de 2009 a las 20:41
La juventud española se muestra tolerante hacia la inmigración
Fecha: 20/02/2009
Origen: Ministerio de Interior

El director general del Instituto de la Juventud (Injuve), organismo dependiente del Ministerio de Igualdad, Gabriel Alconchel, ha presentado el sondeo de opinión sobre “Jóvenes e inmigración” realizado por el Injuve a finales del año pasado.
En opinión del director general del Injuve, “este sondeo resulta fundamental porque si averiguamos la imagen que la juventud tiene sobre la inmigración, será posible conocer qué cambios se han producido, en los últimos años, en la mentalidad juvenil sobre este tema. Nuestra esperanza es que se esté produciendo una superación de los prejuicios existentes que, sin duda, contribuiría a una mejor integración de los inmigrantes en la sociedad”.
Tal y como muestra este estudio, en los últimos diez años, el crecimiento anual de población extranjera ha sido una constante. Es en 2001 cuando se dan las mayores cifras de crecimiento, llegando al 48%. A fecha de 1 de enero de 2008, la población joven entre 15 y 29 años son 8.908.267 personas y los extranjeros son 1.562.566, lo que significa un 17,5% del total de jóvenes. Los colectivos más numerosos son los rumanos (286.208), los marroquíes (209.359) y los ecuatorianos (137.415).

Percepción general sobre la inmigración
Cuando se les pregunta a las personas jóvenes por su visión de los efectos de la inmigración para los países receptores, alrededor de la mitad de las mismas, un 48%, considera que la inmigración es positiva para los países que la reciben. Y la percepción de los efectos de la inmigración ha ido mejorando paulatinamente en los últimos diez años: las personas jóvenes que percibían efectos positivos en la inmigración han pasado del 28% en 1997 al 48% en 2008.
La evolución de los inconvenientes asociados a la inmigración en los últimos años, parece incidir no tanto en los efectos negativos sobre el empleo o la seguridad ciudadana, como en una percepción excesiva del número de inmigrantes en nuestro país. La percepción media señalada por el conjunto de jóvenes participantes en esta consulta, se sitúa en 26 personas extranjeras de cada 100 habitantes. Esta percepción contrasta con la realidad, donde el porcentaje de personas extranjeras con respecto al conjunto de la población representaba a 1 de enero de 2008 el 11%. Además, se constata que las personas jóvenes con niveles socioeconómicos y formativos más bajos perciben en mayor medida como excesivo el número de inmigrantes.
La gente joven, aún mostrándose favorable en términos generales hacia la inmigración, expresa mayoritariamente la necesidad de controlar dichos flujos migratorios. En cuanto a las acciones hacia los inmigrantes irregulares, la mayor parte de jóvenes se muestra favorable a la regularización de las personas con trabajo (42%) y de quienes llevan varios años aquí (25%).

Relaciones con inmigrantes
La gran mayoría de la gente joven consultada se muestra tolerante en cuanto a sus relaciones con la inmigración: no les importaría convivir en su vecindario o en su bloque con extranjeros, tampoco muestran inconvenientes en sus relaciones laborales, ni en las relaciones de sus hijos con inmigrantes.
La relación de las personas jóvenes con la inmigración parece darse sobre todo en el entorno sociolaboral de las grandes ciudades. Alrededor de siete de cada diez personas jóvenes consultadas (69%) declaran tener entre su grupo de amigos alguna persona inmigrante, especialmente de nacionalidad marroquí, colombiana, ecuatoriana y argentina. Y algo más de seis de cada diez jóvenes (63%) afirman contar con inmigrantes entre sus compañeros de trabajo o estudios.
Sobre el principal motivo juvenil para no haber tenido relaciones con personas inmigrantes es que “no se ha dado el caso, no coinciden” (56%). Y un dato destacable según este sondeo es que las personas jóvenes tratan mejor a la inmigración de lo que lo hace la población española en general.

Integración social de los inmigrantes
La mayoría de la juventud en nuestro país se muestra favorable a que la inmigración instalada en España de manera estable y regular tenga derechos sociales: paro, reagrupación familiar, nacionalidad, voto...
La mayor parte de la gente joven (64%) considera positiva para la sociedad la diversidad cultural, racial y religiosa asociadas a la inmigración. Asimismo, la mayoría de la juventud (51%) considera que las personas inmigrantes debieran poder mantener los aspectos culturales no conflictivos con las leyes.

Tolerancia hacia la inmigración
La evolución de las opiniones de la juventud sobre los niveles de tolerancia de la población española general y de la propia gente joven en particular, apuntan hacia la creciente percepción de una mayor tolerancia entre ambos colectivos en los últimos años.
La inmensa mayoría de la juventud (86%) desaprueba las acciones de grupos racistas y xenófobos, y considera mayormente que tendrían poca o ninguna aceptación en nuestro país (73%). Sin embargo, si bien está generalizada la negativa a votar a grupos políticos de ideología racista (80%), aparece en los últimos años una reducida minoría dispuesta a hacerlo (de un 11% en 2002 a un 14% en 2008).

65 Oswald, día 6 de Marzo de 2009 a las 20:46
De acuerdo, egarense. Yo ayer decía que el anti-nacionalismo puede ser tan peligroso y errado como el nacionalismo. Un exceso de anti-patriotismo español, motivado a su vez en parte por las exageraciones del nacionalismo español (y en parte por la estupidez oceánica de mucha de la izquierda española), ha llevado a algunos españoles al absurdo intelectual de no considerarse españoles y al absurdo moral de odiar a España. Yo soy español, quiero lo mejor para mi país (sin por ello dejar de respetar a los demás países), pero no creo que la permanencia del Estado Español sea un valor de primer orden. Me explico: la humanidad ha avanzado a base de la integración de entidades políticas menores en otras mayores. Si admitimos que la dislución de Castilla y Aragón para formar la unidad política de España fue algo bueno, ¿por qué no pensar lo mismo, por ejemplo, de la disolución de las actuales unidades estatales europeas en una unidad superior? Evidentemente, si la alternativa a la pervivencia de la unidad política de España es la formación de los micro-estados regionales con que sueñan nuestros micro-nazionanistas periféricos, dicha pervivencia debería (o mejor: debe) ser defendida.
Hay algo en lo que creo no estar del todo de acuerdo contigo: dices que como españoles debemos defender nuestros valores. No creo que existan unos valores morales españoles (ni alemanes ni catalanes ni malayos): tú eres cristiano católico, egarense, tus valores son los que defiende la Iglesia Católica y son los mismos en Calatayud que en Addis Abeba o en Minneapolis. Yo soy europeísta (español, por supuesto), porque creo en los valores espirituales de Europa (que en buena medida son los cristianos), de su cultura, de la que la cultura española es sólo una parte (importantísima y brillantísima, pero sólo una parte).

Un saludo cordial.
66 doiraje, día 6 de Marzo de 2009 a las 20:50
Hay mucho debate en torno al sentimiento patriótico. La entrada #52 de manuelp, con la sucinta definición que aporta, creo que acota muy bien la discusión.

El ser humano tiende por naturaleza a entablar vínculos con todo lo que le rodea, ya sean personas, animales, cosas, lugares o ideas. Todos ellos forman parte de su identidad y de su ser como persona. En este sentido, el patriotismo es un sentimiento de este orden. Otra cosa es el uso ideológico que se dé a esta realidad. Una cosa es la delirante idea que de la patria tenían los nazis, por ejemplo, y otra la sana reacción de un pueblo que se rebela ante la ocupación de su tierra por fuerzas extranjeras.
67 Carbo, día 6 de Marzo de 2009 a las 20:53
¿Existe una patria fisica? ¿Existe una patria metafísica?. En lo físico dependerá del ritmo histórico. De los tiempos en los que ocurren los acontecimientos. En lo metafísico dependeremos de las creencias, el sentido del humor, etc.
De todas formas, hoy, las diferencias son cada vez menores. El mundo se hace pequeño. Ya no comemos solamente lo que nos da nuestra tierra (vid, trigo y olivo). Tenemos piña tropical, huevos de avestruz, salsa de soja, etc.
Lo que es inevitable es pertencer a tu familia, a tu pueblo, ciudad y patria.
Lo que es una idiotez es que dos hermanos biológicos se empeñen en la idea de que proceden de distinto padre y madre.
Que tengan una buena noche, me retiro ya.
68 Oswald, día 6 de Marzo de 2009 a las 20:55
Vale, doiraje, pero ¿y si esas tropas extranjeras invaden tu país para derribar un régimen político criminal? ¿Qué debe primar, el patriotismo nacional o el patriotismo moral (y valga lo de "patriotismo moral" porque los valores espirituales también los heredamos de nuestros padres y ancestros)? Yo prefiero el segundo patriotismo.
69 DeElea, día 6 de Marzo de 2009 a las 20:57
63#

Cierto, pero tenga en cuenta que reconocer esa “Razón” de la que nos habla usted. Supondría al Sr. Moa acercarse peligrosamente a una “Verdad Absoluta” o “eterna” y eso es cosa de “fundamentalistas”…
70 doiraje, día 6 de Marzo de 2009 a las 21:02
#68 Oswald

En ese caso, el pueblo tomará esa incursión como una liberación, y no como una invasión. Claro, sólo si no se hallan completamente alienados por ese régimen criminal.
71 doiraje, día 6 de Marzo de 2009 a las 21:06
#69 DeElea

Así es. No he querido hacer una alusión directa a las limitaciones de D. Pío en este sentido y ceñirme a las dudas que nos planteaba. Para mí la respuesta de Tomás de Aquino es trasparente. Para D. Pío, no.
72 manuelp, día 6 de Marzo de 2009 a las 21:09
# 71 doiraje

Buenas noches. Para mi la respuesta de Santo Tomas, tampoco es trasparente, admito que pudiera serlo en 1200, pero en 2000 me parece que se ha quedado muy anticuada.
ya tengo el libro de Alejandro LLano sobre Kant, cuando lo lea ya le comentaré.
73 Oswald, día 6 de Marzo de 2009 a las 21:11
La Ley Natural, para los antiguos y también para la cristiandad hasta hace unos pocos siglos, era compatible con la esclavitud. Hoy, ningún iusnaturalista defiende tal cosa. Pero se supone que la ley natural es inmutable y eterna. Una de dos: o no existe la Ley Natural (en todo caso habría distintas percepciones relativas sobre la ley natural, condicionadas por la época y la cultura) o los iusnaturalistas pre-modernos, a diferencia de los contemporáneos, no supieron descubrirla en su integridad. Pero ¿podemos estar seguros de que los iusnaturalistas del futuro no creerán también que los actuales no han alcanzado una idea exacta de la ley natural...y así sucesivamente?
74 doiraje, día 6 de Marzo de 2009 a las 21:17
#72 manuelp

Buenas noches. Ya sé que para Vd. tampoco es trasparente, dado que ni siquiera tiene clara la existencia de la naturaleza humana. Si falla esta premisa, la noción de bien común carece de sentido.

Me alegra que tenga ya el libro. Es realmente bueno. Le llevará tiempo, pues aunque al profesor Llano le repele toda actitud pedante y escribe para ser entendido, el hecho es que el texto es denso. Pues denso era Kant mismo.
75 egarense, día 6 de Marzo de 2009 a las 21:18
#65 Oswald...
Los valores, que son los que tú muy bien has dicho, pueden ser compartidos. No tienen porque ser exclusivos de un Estado, en todo caso una suma de Estados que comparten esos valores forman una civilización.

En un fragmento del libro de Samuel P. Hungtinton, dice lo siguiente:
"...Joseph Nye ha afirmado que existe una distinción entre «poder fuerte», que es el poder de mando que se apoya en la fuerza económica y militar, y «poder suave», que es la capacidad de un Estado para conseguir que «otros países quieran lo que él quiere» mediante el atractivo de su cultura e ideología. Como reconoce Nye, en el mundo se está difundiendo ampliamente el poder rígido, y las naciones principales «son menos capaces que en el pasado de usar sus recursos tradicionales de poder para alcanzar sus objetivos». Nye pasa después a decir que si «la cultura e ideología [de un Estado] son atractivas, los demás estarán más dispuestos a seguir» su liderazgo, y, por tanto, el poder suave es «tan importante como el poder fuerte de mando». Pero, ¿qué convierte en atractiva una cultura y una ideología? Se vuelven atractivas cuando los demás las consideran arraigadas en el éxito y la influencia materiales. El poder suave es poder sólo si se apoya en un fundamento de poder fuerte. El incremento de poder duro, económico y militar, produce en un pueblo mayor confianza en sí mismo, altanería y creencia en la superioridad de su propia cultura o poder suave con respecto a la de los demás, y acrecienta enormemente su atractivo para los otros pueblos. El declive del poder económico y militar de un pueblo le llevan a dudar de sí mismo, a la crisis de identidad y a los esfuerzos por encontrar en otras culturas las claves del éxito económico, militar y político..."

Quizás la última parte, nos ayude a entender un poco el proceso que se vive actualmente en España con los nacionalismos...

El declive del poder económico y militar de un pueblo le llevan a dudar de sí mismo, a la crisis de identidad y a los esfuerzos por encontrar en otras culturas las claves del éxito económico, militar y político.

Viven alimentados en parte por esa circusntancia. En todo caso, y aunque la diferencias que intentan auto-afirmarse hoy en día en España, tengan más o menos éxito, siguen compartiendo valores occidentales, excepto en lo que respecta a algunas ideologías en concreto.

Lo que resulta desagradable de estos nacionalismo dentro de la nación es que para alimentarse a sí mismo intentan enemistarse con el núcleo, es como si para adquirir sentido de sí mismo, fuera indispensable, diferenciarse como sea, aun a riesgo de manipular la historia, y lo que es peor de emplear la violencia...
76 Oswald, día 6 de Marzo de 2009 a las 21:21
Seamos conscientes de la influencia de la subjetividad afectiva y anímica en las ideas morales, incluidas las ideas jurídico-filosóficas y ético-filosóficas que afirman la existencia objetiva de una ley natural única, universal e inmutable. Un pueblo o un conjunto de pueblos (civilización) jóvenes, vitalistas y por tanto agresivos, serán mucho más laxos que un pueblo o conjuntos de pueblos viejos, cansados y por tanto pacíficos, al juzgar la compatibilidad de la violencia física con la ley natural.
77 manuelp, día 6 de Marzo de 2009 a las 21:22
# 74 doiraje

No es precisamente la noción de bien común lo que no entiendo, sino que los principios politicos de Santo Tomas, me parecen medievales puros y sin aplicación a hoy en día. ¿Quien es el que tiene el encargo de cuidar la comunidad? y ¿quien le ha dado ese encargo?.
78 egarense, día 6 de Marzo de 2009 a las 21:22
Una posibilidad sería trascender la idea de los Estados-nación, para entrar dentro de una comunidad mayor como puede ser la Unión Europea, basada en factores civilizatorios, dentro de la cual (comunidad) haya cierta autonomía, para aquellos núcleos de población o sectores que tengan una identidad cultural o lingüistícas determinadas...
79 manuelp, día 6 de Marzo de 2009 a las 21:24
# 78 egarense

La Union Europea es un "bluff", que tiene menos futuro que un caramelo a la puerta de un colegio.
80 egarense, día 6 de Marzo de 2009 a las 21:25
Pero para que algo como lo he expresado en #78 tuviera éxito, tendría que basarse (no en la violencia) sino en el acuerdo y el tratamiento a las personas adecuado, en función de darle las posibilidades de poder escoger, en que marco cultural quiere establecerse. Y sobre todo en un control estricto sobre la inmigración naturalmente...
81 egarense, día 6 de Marzo de 2009 a las 21:27
#79 manuelp...
Existen otras posibilidades, para nosotros. España podría hacer un esfuerzo en convertirse en el faro de una civilización tipicamente hispana, contando con latinoamérica, pero existen muchas dificultades para ello también...
82 DeElea, día 6 de Marzo de 2009 a las 21:28
Yo creo que lo que ocurre es que la gran mayoría de la gente no entiende el “idioma” de Platón, Aristóteles o Santo Tomas entre otros y por eso no lo comprenden hoy. Sin embargo la “idea” tiene el mismo significado y claridad hoy que ayer por que en sí es inmutable.
83 manuelp, día 6 de Marzo de 2009 a las 21:31
# 81 egarense

En la práctica, cualquier proyecto de autonomía política de España, debe plantearse como primer objetivo la conquista de la autonomía respecto de Francia, cosa nada fácil de conseguir.
84 doiraje, día 6 de Marzo de 2009 a las 21:32
#73 Oswald

Nunca acabamos de conocer la realidad de lo que somos ni, en general, la realidad del mundo. En los evangelios, así como en el Antiguo Testamento, aparecen muchas menciones a los esclavos y siervos. No pocos, con tanta miopía como mala leche, han interpretado que los cristianos o Dios mismo estaban a favor de la esclavitud. El hecho es más simple: partían de lo dado, de su presente para hacer su misión. Es lo que me ocurre a mí en mi trabajo como psicoterapeuta: he de partir de la realidad actual para ir conquistando metas parciales, que suelen ser modestas, pero que, si todo va bien, lograrán superar la realidad de partida. Lo que nunca destacan esas burdas críticas son las orientaciones cristianas de tratar a los esclavos y siervos con el mayor respeto y dignidad.
85 Oswald, día 6 de Marzo de 2009 a las 21:32
Egarense: muy inteligente lo que dice Nye y cita Huntington.
Sobre los nazionanismos, creo que afortunadamente (me remito a las elecciones del domingo pasado) cada vez más españoles comprenden que son el enemigo a batir, y que también lo es la izquierda en tanto que compadrée con ese enemigo. Por suerte también creo que esos cada vez más españoles anti-nazionistas consideran que al fanatismo anti-español no debemos oponer un nazionanismo patriotero español sino un patriotismo español basado en la defensa de valores morales. ¿Patriotismo constitucional?, prefiero la expresión patriotismo moral: las constituciones sólo son instrumentos jurídicos al servicio de lo fundamental, que es la defensa de unos principios éticos o espirituales.
86 egarense, día 6 de Marzo de 2009 a las 21:33
#83 manuelp...
Pues claro, y claro que no es nada fácil.
87 riesgo, día 6 de Marzo de 2009 a las 21:35
No todo lo natural, lo creado por la naturaleza, es bueno, de hecho la historia del hombre trata de superar la naturaleza, el instinto sin más reflexión. Leyes naturales se entiende, para el hombre que és medida de todas las cosas, son aquellas leyes que son favorables a la vida del hombre en sociedad.

La ley más natural de todas es la que el grande se come al chico, si és necesario, que lo suele ser, y por ello no es una ley buena, mas que para el depredador.

La historia del hombre es superar ciertas leyes naturales, y crear otras a su medida, o imaginar que existen, siendo cierto que si para alguien existen, existen para todos, aunque no tengamos la misma opinión. Pero es un divagar, nuestra historia es la historia de un gran pais, mal que les pese a algunos, y sí existe patria física, aquellos que sientes como tuyos, aunque a veces quisieras afogarlos, como la misma familia, es la que és, y no hay otra, pudiendo en sentido amplio sernos familiar cualquier cosa de nuestra pátria
88 egarense, día 6 de Marzo de 2009 a las 21:36
#85 Oswald...
Es que es muy difícil, a veces recuerdo a empecinado cuando decía que este gobierno nos hunde en la miseria con toda la intención del mundo, porque su proyecto de acoso y derribo a la idea de España, debe contar con la premisa que explicaba Nye, sobre...

El declive del poder económico y militar de un pueblo le llevan a dudar de sí mismo, a la crisis de identidad y a los esfuerzos por encontrar en otras culturas las claves del éxito económico, militar y político.
89 Oswald, día 6 de Marzo de 2009 a las 21:40
De acuerdo, doiraje. Por eso me parecería más acertado un iusnaturalismo que afirme la existencia de una ley natural objetiva, inmutable y eterna, pero que añada que su conocimiento por el hombre no es perfecto, sino parcial, progresivo y, quizá, nunca se complete. Lo cual, probablemente, los iusnaturalistas estrictos rechazaran al considerarlo una forma de relativismo.
90 doiraje, día 6 de Marzo de 2009 a las 21:42
#77 manuelp

No lo tome en su literalidad. No le falta razón a DeElea (#82) en cuanto a la incomprensión del lenguaje que se utiliza. En la definición citada el Aquinate no está hablando de legitimidades políticas o modos de acceso al poder político, ni de tiranías o democracias. Se refiere simplemente a aquél que asume la responsabilidad política de dirigir una comunidad, y en este sentido señala el papel que debe desempeñar.
91 egarense, día 6 de Marzo de 2009 a las 21:44
#89 Oswald...
Me gusta eso de "progresivo"... Y si acaso, es relativismo en apariencia. De hecho el mundo, sobre todo en su aspecto material, tiene bastante de relativo. Por eso nos cuesta entender la idea del bien y el mal. Por eso muchos pseudo-creyentes se apartan de la fe, en cuanto vienen mal dadas, por la apariencia relativa que tiene lo absoluto para el que no posee todas las claves...
92 DeElea, día 6 de Marzo de 2009 a las 21:45
Tienes razón Riesgo. En la misma medida claro, en que las “Virtudes” son antinaturales desde esa perspectiva.
93 manuelp, día 6 de Marzo de 2009 a las 21:48
# 90 doiraje

Lo que yo veo, es que no se puede trascender el componente histórico-concreto de cualquier sistema filosófico para darle un significado inmutable y atemporal, sin forzar la situación.
94 doiraje, día 6 de Marzo de 2009 a las 21:51
#89 Oswald

No sé lo que pensarían los iusnaturalistas estrictos, pero se equivocarían en tacharlo como relativismo, pues no se trata de que todo valga. De lo que se trata es que estamos en camino perpetuo hacia la verdad, y que ese camino, como la meta misma, viene dada por nuestra naturaleza. No todo camino conduce a Roma, pero nunca acabamos de llegar. En este sentido, la noción netamente cristiana de peregrinación es especialmente atinada.
95 Oswald, día 6 de Marzo de 2009 a las 21:53
Por supuesto, egarense (88): de ahí el anti-militarismo de la izquierda gi.liprogre y de los nazionanistas. Parece que quisieran dejarnos sin ejército (es decir, sin fuerza material), empobrecidos y, mediante la degradación del sistema de enseñanza, sin probabilidades de recuperarnos económicamente, y encanallados por el aborto, la droga, el botellón, la telebasura y la contra-cultura de masas difundida por muchos medios de comunicación (o sea, de intoxicación).
Por eso creo que hay que felicitarse por la aparición de UPyD: es una esperanza de regeneración de la izquierda española, una esperanza de que la izquierda gi-liprogre y destructiva de los últimos 40 (o quizá 70) años sea sustituida por una izquierda (que sería más bien un centro-izquierda o incluso centro-centro) medianamente decente y sensata...y por favor, no se me echen encima: no estoy diciendo que me guste todo el programa de UPyD.
96 egarense, día 6 de Marzo de 2009 a las 21:54
#94 doiraje...
Pues a poco que me salgan bien una serie de cosas que tengo entre manos, tengo en mente otro viajecito a Roma o Jerusalén. Y estoy pensando en visitar al Santo Padre, si ello fuera posible. Igual dentro de unos días puedo deciros algo...
97 egarense, día 6 de Marzo de 2009 a las 21:57
#95 Oswald...
En absoluto pienso que debas prevenirte por ver en UPyD una puerta abierta a la esperanza. Personalmente tengo muchas reservas al respecto, pero teniendo en cuenta la acogida que ha tenido el partido en la últimas elecciones, es buena señal. Si hubiera sido un "apaño" probablemente los "borregos" hubieran apostado más por UPyD. Aunque sigo teniendo mis reservas...
98 DeElea, día 6 de Marzo de 2009 a las 21:59
90#

Claro pero el asunto no es ese, nadie sensato ni quiere ni puede darle a un “sistema filosófico” un sentido inmutable. Ahora es a una “idea” en sentido Platónico a quien se le otorga este sentido de inmutabilidad, no a un “sistema filosófico” y este concepto sí transciende cualquier sentido histórico-concreto.
99 doiraje, día 6 de Marzo de 2009 a las 22:04
#93 manuelp

En el caso que estamos tratando el significado inmutable y atemporal de este sistema filosófico no viene dado por trascender el componente histórico concreto, sino por la propia consideración de las nociones que tal sistema maneja. Si el "encargado" de dirigir la comunidad ha accedido a tal función a través del terror, del soborno, del chantaje o de la explotación humana en cualquiera de sus formas, es evidente que desde los presupuestos filosóficos escolásticos ese gobernante no puede jamás promulgar ley alguna que represente el bien común de su comunidad.
100 DeElea, día 6 de Marzo de 2009 a las 22:05
Perdón el 98 era con relación al 93.

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