Pío Moa

« "Compromiso" / Marxismo (IV) Formulación de la Ley | Principal | Marxismo (VI) Contratendencias de La Ley / Legitimidad del Frente Popular »

Derecho a la catalufa / Marxismo (V) Efectos y trascendencia de la Ley

21 de Junio de 2010 - 08:35:29 - Pío Moa

Compartir:
Menéame Tuenti

 

****Derecho a la catalufa. Profesores de Derecho catalanes se movilizan contra el Constitucional Catalanes no, catalufos. Cataluña y Andalucía son las regiones más corruptas y degradadas de España, aunque la competencia es fuerte. La cosa de estos “profesores” (¿qué enseñarán, los  golferas?) me recuerda el caso del juicio a Companys y su banda después de su intento de guerra civil. Sí,  no solo el PSOE, también la Esquerra se declaró “en pie de guerra” cuando las izquierda perdieron las elecciones de 1933. Pues bien, cuando fueron juzgados, aquellos héroes dijeron que habían intentado el golpe…¡contra los anarquistas! Y luego cargaron las culpas sobre el pobre Dencàs, que después de todo, fue el único que tuvo un comportamiento aproximadamente valiente, junto con Miguel Badía (llamado collons), que sería asesinado más tarde, junto con su hermano, probablemente por instigación del propio Companys debido a un asunto de faldas, según ha expuesto el historiador Ucelay da Cal (he propuesto más de una vez que un historiador serio, con tiempo y ganas, trace una serie de semblanzas de héroes del separatismo, una colección de personajes entre grotescos y delincuentes). Pues bien, en el Tribunal de Garantías Constitucionales que juzgaba a Companys y los suyos, un representante de la Esquerra, el abogado Sbert  sostuvo una tesis que, a juicio de la Esquerra, “ha producido gran sensación por su consistencia y por la modernidad de las teorías expuestas”.  Sbert señalaba que  solo podían penarse los delitos tipificados, como el intento de un cambio de gobierno por la fuerza. Ahora bien, Companys y los suyos habían intentado en realidad un golpe de estado, cosa muy diferente y no contemplada en la ley, siendo por tanto “un acto político y legítimo”, por lo que los acusados debían ser puestos en libertad. Derecho a la catalufa, de larga tradición, según observamos.

 

 

****Dice el historiador lisenkiano y algo turulato Jorge Martínez Reverte,  que no hay diferencia alguna entre las víctimas de Badajoz y las de Paracuellos, y enseguida se desdice afirmando que unos fueron muertos por quienes defendían “una causa justa” y los otros por “odiosos golpistas”. Luego, no fueron iguales en absoluto –salvo en el hecho de haber muerto--, pues unos defendían la causa justa y otros luchaban contra ella. En un caso hubo crimen inapelable y en el otro, solo un "exceso", aun si lamentable. Para este peculiar historiador, la causa justa era la de los stalinistas y demás acompañamiento, y odiosos golpistas los que se sublevaron contra los desmanes tiránicos, la destrucción de la legalidad  y el  proceso revolucionario.  

  
Pero hay otra diferencia esencial entre Badajoz y Paracuellos, que este indocumentado trata en vano de ocultar: la matanza de Paracuellos no hace falta exagerarla, pues se sabe documentadamente que fueron allí asesinados varios miles de personas. La de Badajoz es producto de una inmensa exageración y falsificación propagandística, como está hoy perfectamente demostrado. Una diferencia que parece no importar a Martínez Reverte, que no sé si se engaña él mismo o pretende engañar a los incautos.  

 

 

****Dice Bono que "es hijo de tendero y nieto de arriero". Pero se metió oportunamente en el PSOE, y... ¡Ya ven!

  

 

****Blog, Lead. Perfectamente: es mejor capacidad de trabajo que fuerza de trabajo.

 
-----------------------------------------------------


Marxismo (V) Efectos y trascendencia de la Ley

 

“El descenso de la tasa de ganancia y la acumulación acelerada –explica Marx—son únicamente dos modos distintos de expresar el mismo proceso, en el sentido de que ambos expresan el desarrollo de la capacidad productiva. La acumulación acelera la disminución de la tasa de ganancia, ya que entraña la concentración más alta de capital. A su vez, el descenso de la tasa de ganancia acelera  el proceso de concentración del capital y su centralización mediante la expropiación de los pequeños capitales y el desahucio  del último resto de los productores directos que todavía tienen algo que expropiar. Con ello se acelera a su vez la acumulación de la masa aunque, por lo que a la tasa se refiere, la acumulación disminuye al disminuir la tasa de ganancia.

  
“Por otra parte, como la tasa de valorización del capital en su totalidad --la tasa de ganancia-- es el acicate de la producción capitalista (que únicamente tiene por objeto  la valorización del capital), su descenso atenúa el ritmo de formación de nuevos capitales independientes, presentándose de esta manera como un factor peligroso para el desarrollo de la producción capitalista, alienta la superproducción, la crisis, la existencia de capital excedente frente a una población sobrante.”

  
Y se crea subconsumo, como queda implícito en lo anterior: “La capacidad de consumo de la sociedad (…) se halla determinada por su dependencia de las relaciones antagónicas de distribución, que reducen el consumo de la gran masa de la población al mínimo. Además está limitada por la tendencia a la acumulación.


 
“Para la producción capitalista esto es una ley que imponen las constantes perturbaciones de los métodos mismos de producción, la depreciación del capital existente que esas perturbaciones implican: la lucha general de la concurrencia  y la necesidad de perfeccionar  la producción y aumentar la escala (…) Por tanto es necesario que el mercado aumente sin cesar (…) , pero cuanto más se desarrolla la fuerza productiva, más choca con la estrecha base en que se fundan las relaciones de consumo”.

 
 
De esta ley derivan, por tanto, las tendencias atribuidas al capitalismo: concentración del capital con tendencias monopolísticas,  ruina de la pequeña propiedad, creciente explotación y desempleo de la masa obrera, necesidad de ampliar constantemente los mercados y reducción  simultánea de estos al restringir el nivel de consumo de las masas, crisis cíclicas y cada vez más frecuentes.

   
Haremos una breve digresión sobre las crisis como manifestación de las contradicciones del sistema y augurios de su fatal destino.


  
Para explicar las crisis, los marxólogos suelen encontrar dos tipos de causas: uno relacionado con la tasa de ganancia, y el otro con la realización del valor de las mercancías, es decir, con la compraventa en el mercado. A su vez, este último tipo se divide en dos: crisis de subconsumo y crisis de desproporcionalidad o desajuste entre sectores y ramas de la producción (por ejemplo desajustes  entre los sectores dedicados a la producción de bienes textiles y los dedicados a máquinas herramientas, o industria pesada…).

 
 
Pero en realidad deben ser eliminadas las  supuestas causas provenientes de la realización, por incoherentes con el enfoque básico marxista. Según este, el mercado es solo un elemento derivado de la producción, y en él la realidad se refleja “al revés”. Lo que ocurre en el mercado (subconsumo o desproporciones, por ejemplo) procede de, y debe ser explicado por la forma de la producción, y no a la inversa.

 
 
Por otra parte, ni el subconsumo ni las desproporciones explican las crisis, porque ambas son manifestaciones de la crisis misma. Y son tales manifestaciones las que hay que explicar. Tomarlas como causa no es más original que encontrar la causa de una batalla en el encontronazo de dos ejércitos. La batalla consiste precisamente en ese encontronazo, pero las causas de ella están en otro lugar.


 
(Ha habido una larga polémica sobre si los desajustes o desproporciones podían ser, o no, eliminados por el capitalismo. El debate, planteado en el campo de la realización, no tiene salida. En el fondo, un desajuste entre los sectores productivos o en las expectativas sobre el mercado es un problema técnico, susceptible de resolverse técnicamente. Así, cabía pensar que el monopolismo, al atenuar la competencia “ciega” y planificar con más seguridad, podría resolverlo. Pero como, con "monopolismo" y todo, seguían las crisis, quienes rechazaban  la posibilidad de armonía en el sistema tenían a mano hechos, si bien un tanto inexplicables. Por otra parte, ni con el subconsumo ni con las desproporciones se ha logrado articular una teoría de los ciclos, es decir, de la alternancia entre auges y crisis económicas. En suma, como es indemostrable que el mercado no funcione y se amplíe (pese a los razonamientos de Rosa Luxemburg), si se hace depender de él el destino del capitalismo, los revolucionarios tendrían que tomar su misión con mucha calma.

En cambio la Ley explica el subconsumo y las desproporciones, y también un tercer tipo  de crisis descubierto por Napoleoni al bucear en los textos de Marx: las máquinas hacen que la mercancía apenas sea ya producto del trabajo, o trabajo humano incorporado, pero la necesidad de valorizar dicho producto obliga a buscar en el trabajo la base para  hacerlo mercancía, obliga a tratarlo como producto del trabajo humano, a conferirle un valor en el momento en que, en el aspecto técnico, ha dejado de ser producto de dicho trabajo. Ello en la práctica supone que aunque los métodos de producción progresen hasta el punto de hacer mínima la necesidad de trabajo humano, este debe ser mantenido, por ser la base de la valorización capitalista.  El trabajo se vuelve casi superfluo, pero hay que emplearlo en las mismas cantidades. Lo cual conduce a que “se derrumba la producción basada en el valor de cambio”, como concluye Napoleoni citando a Marx. Convenza o no este enfoque, parece una formulación algo filosófica de la Ley)

  
Marx ha señalado el carácter perogrullesco de la explicación de la crisis por el subconsumo, pero como en otros lugares se contradice, atribuyendo al subconsumo, en última instancia, la causa de la crisis, cada comentarista hace valer unas u otras frases. Es inevitable que en obra tan voluminosa como la de Marx existan contradicciones. Ahora bien, lo que nos interesa no es ese fenómeno normal, sino el espíritu del análisis marxista, y si nos atenemos a él, la elección viene dada: ha de ser el modo de producir   capitalista, reflejado en la tendencia al descenso de la tasa de ganancia, el que provoque desproporciones y subconsumo entre otras plagas, y esas plagas  constituyen la crisis.

 
No cabe hablar, entonces, de diversos tipos de crisis. En el capitalismo marxiano las crisis, estallen por una u otra costura, tienen, y solo pueden tener, su fundamento en la baja tendencial de la tasa de ganancia. Dicha tasa es “el motor de la acumulación capitalista”. No en vano Marx dedujo de ella la ley básica del desarrollo burgués.

                                                       
                                                               
***

 

Vemos, pues, que la evolución de la TG resulta de las relaciones entre acumulación, empleo de trabajo humano y extracción de plusvalía.  La Ley sintetiza  los factores decisivos del análisis marxiano y la forma típicamente burguesa como, según Marx, interactúan entre sí tales factores. Por lo tanto, ella resume con espléndida elegancia intelectual la esencia del modo de producción capitalista y sus contradicciones, superando las penosas incoherencias que hallamos en otros textos de Marx. En ella cristalizan, con la grandiosidad de una ley natural, el carácter y la evolución del sistema burgués. No a otra cosa aspiraba, en efecto, su descubridor.

  
Marx, consciente de la trascendencia de su hallazgo, lo pondera así: “La ley no podía ser más sencilla, y sin embargo ningún  economista  había logrado descubrirla hasta hoy. Los economistas veían el fenómeno y se torturaban en intentos contradictorios para explicarlo. Pero  dada la gran importancia de esta ley para la producción capitalista, bien puede decirse que es el misterio en torno a cuya solución viene girando toda la economía política desde Adam Smith. O bien: “Lo importante de su horror (de Ricardo) a la tasa descendente de ganancia, es la sensación de que el régimen de producción capitalista tropieza en el desarrollo de las fuerzas productivas con un obstáculo que no guarda la menor relación con la producción de riqueza en cuanto tal. Este peculiar obstáculo acredita precisamente la limitación y el carácter puramente histórico, transitorio, del régimen capitalista de producción” (cursivas mías).

  
Nos hallamos, pues, ante la concreción más elevada de las tesis marxistas previas, tanto económicas como filosóficas e históricas. Muestra las características de la competencia y la anarquía económicas, la contradicción básica del sistema entre la socialización de la producción y su apropiación privada, la tendencia al choque entre las fuerzas productivas y las relaciones de producción burguesas. La tendencia, en suma, a la revolución, y la justificación de esta.   

 

 

Comentarios (75)

« 1 2 »

51 menorqui, día 21 de Junio de 2010 a las 20:02
50
"De Venecia nos viene la democracia..." Me refiero, estirándolo un poco (pero no se rompería) a la democracia tal y como hoy la conocemos.
52 manuelp, día 21 de Junio de 2010 a las 20:11
Para los interesados, la explicación marxista de porqué las máquinas y en general el capital constante no generan plusvalía.

Se evidencia así, de manera contundente, que un medio de producción nunca transfiere al producto más valor que el que pierde en el proceso de trabajo por desgaste de su propio valor de uso. Si no tuviera ningún valor que perder, esto es, si él mismo no fuera producto de trabajo humano, no transferiría valor alguno al producto. Serviría como creador de valor de uso, pero no como productor de valor de cambio. Es éste, por consiguiente, el caso de todos los medios de producción preexistentes en la [247] naturaleza, sin intervención humana, como la tierra, el viento, el agua, el hierro en el yacimiento, la madera de la selva virgen, etcétera.

http://www.ucm.es/info/bas/es/marx-eng/capital1/6....

53 Timoteo, día 21 de Junio de 2010 a las 22:30
El pensamiento y la obra de Marx se enfocan principalmente en la economía, pero la fuerza e influencia sociales de Marx y del marxismo han resultado insignificantes en la economía y muy notables y problemáticas en la política.

“El manifiesto comunista” (Marx, Engels) contiene la “filosofía” política del marxismo y del izquierdismo en general. “Filosofía”, que está resultando muy efectiva para que una “banda” de vagos de profesión consiga el apoyo del “proletariado”, dominar al proletariado y apropiarse el gobierno de las naciones y saquearlas.
54 DeElea, día 21 de Junio de 2010 a las 23:18
En mi opinión, así a bote pronto, es que todo eso de la Plusvalía es como un cuento chino, o mejor, es como eso de las bolitas y los cubiletes que usan los tahúres que son y en el mundo han sido. Lo importante no es seguir la bolita, lo importante es saber de que nos quieren distraer con el cuento y el movimiento de las bolitas.

Veamos un ejemplo, en este caso de Gessel, del libro que ya he citado en otras ocasiones y que me parece en muchos aspectos interesante:

“Ahora bien; ¿qué dice la ciencia de la expresión “valor”?

I/II
Para ilustrarse sobre este punto, léase la obra de Gottl: “La idea del valor, un dogma encubierto de la economía política (2). Si bien es cierto que el profesor, por cortesía hacia sus colegas, no lo dice abiertamente, su exposición expresa con claridad que el llamado valor es un fantasma, un producto de la imaginación, que carece de toda realidad.

Por otra parte, Marx, que en sus estudios de economía política partía de la teoría del valor, decía: "El valor es un fantasma". No obstante lo cual procuró rebatir al fantasma en tres libros voluminosos. "Si abstraemos -decía Marx- de las substancias elaboradas, las cualidades corporales (3), queda tan sólo una propiedad, el valor".

Quien acepta estas palabras escritas al principio de la obra "El Capital" sin descubrir en ellas algo sospechoso, puede seguir leyendo tranquilamente. Ya no se pervertirá. Pero quien se plentee el interrogante: ¿qué es una cualidad separada de su materia?, quien intente concebir esta frase fundamental de la obra citada desde el punto de vista del materialismo, o perderá la razón, o la tachará de tontera, y su punto de partida de fantasía.

¿Cómo puede un cerebro compuesto de materia percibir, especificar, clasificar y transformar semejante abstracción absoluta? ¿Dónde estarían luego los puntos de apoyo, afinidades y transiciones requeridas para alcanzar el concepto? Concebir algo quiere decir basarse en alguna forma en lo material, significa hallar en nuestra mente objetos de comparación acumulados, en los cuales el nuevo concepto pueda apoyarse; pero una formación de concepto librada de toda materia y de toda fuerza, es tan inabarcable, como fuera inalcanzable la manzana para Tántalo.

La abstracción que hace Marx no puede demostrarse en ningún crisol. Así como se desprende por completo de nuestro entendimiento, también se divorcia de todo lo material. Pero es de extrañar que esta completa abstracción tenga, sin embargo, otra propiedad más: su origen en el trabajo humano (4). Ciertamente es una "propiedad rara" que se presta a convertir un idioma en jerigonza. De acuerdo con esto también el dinero alemán tendría otras cualidades, según proceda su materia del tesoro de los hunos, de los miles de millones manchados de sangre, o bien de los puños honrados de los buscadores de oro. El origen de las mercancías forma parte de la historia, no de las propiedades de las mismas; si no fuera así, cabría dar por exacta la afirmación (muchas veces repetida) de que la escasez del oro constituye una de las cualidades del oro, y esto es, evidentemente, un absurdo.

Pero si tal fuera, si Marx confundió el origen y la historia de las mercancías con sus cualidades, no ha de extrañarnos que al seguir tratando su materia viese cosas tan raras y se asustase del fantasma.

Cito a Marx, pero los otros tratadistas no son nada mejores. Ninguno logró separar la "Materia del valor", asociar la "propiedad del valor" a una materia determinada y ponerla en evidencia; el valor flota siempre por encima de la materia, es impalpable, inaccesible como si fuese "el rey de la selva entre los sauces" de la poesía de Goethe.

Todos los investigadores coinciden, como se expresa Knies, en que la teoría del valor es de importancia capital para la ciencia de la economía política. Y si es así, tanto más ha de serlo en la vida real. ¿Cómo se explica, entonces, que esta "teoría del valor" sea completamente ignorada tanto en la economía política como en la economía privada? Porque si fuera, efectivamente, de tan vital importancia, en la primera página de todo libro Mayor, a continuación de las palabras "Con Dios", ¿no debería estamparse acaso la "teoría del valor" sobre la cual el empresario jura y la que ha de servirle de norma en la dirección de sus negocios? ¿Y no cabría suponer que toda empresa fracasada deba su quebranto a un mal fundamento o sea a una teoría del valor incompleta o quizás falsa?
55 DeElea, día 21 de Junio de 2010 a las 23:19
II/II

Pero si la teoría del valor es realmente la base de la ciencia económica, ¿cómo se explica, entonces, la completa ausencia de ese valor en la esfera comercial? Además, en todos los campos de la actividad humana, la ciencia y la vida se complementan hoy recíprocamente: Sólo en el comercio se ignora la teoría fundamental de su ciencia. En las transacciones diarias sólo encontramos precios determinados por la demanda y la oferta, y el comerciante que habla del valor de una cosa entiende con ello el precio probable que podría obtener bajo ciertas circunstancias de tiempo y lugar. El valor es, pues, una estimación que por ajustamiento de la transacción se convierte en una cantidad exactamente medida de bienes de intercambio, o sea en el "precio". El precio puede calcularse con toda precisión, el valor sólo puede estimarse. Esto es toda la diferencia, y, por consiguiente, la definición del concepto "precio" debe ser aplicable tanto al precio como al valor. Una teoría del "valor" está demás.

Las expresiones empleadas sin mayor comentario por los dos escritores mencionados anteriormente, encierran aproximadamente este sentido: el oro tiene una "propiedad", denominada valor, la cual, como el peso del oro, se confunde con la materia del oro, propiedad que llamamos valor (valor de la materia). Esta "propiedad", al igual que el peso y las afinidades químicas del oro, es inseparable del oro (valor intrínseco), inmutable e indestructible (estabilidad del oro). Así como el oro no puede imaginarse sin peso, tampoco puede concebirse sin valor. Peso y valor son simplemente características de la materia. Un kilo de oro equivale a un kilo de valor: valor de la materia - materia del valor. La existencia del valor se comprueba en la balanza: Pleno valor. Ignoramos si todavía hay algunos otros procedimientos para comprobar el valor. Este permanece indiferente ante los reactivos químicos.

La brújula no se desvía bajo la influencia del valor, resiste también las temperaturas más altas. En general, nuestros conocimientos de la materia del valor aún son algo rudimentarios, pues de él sólo sabemos que existe, lo que es de lamentar, dada la importancia "fundamental" que tiene en la ciencia y en la vida. Nuevos horizontes sobre la naturaleza del valor ofrece la propiedad hallada por el señor Helfferich, de que en algunas materias valiosas, el valor no está siempre en relación con la materia. La materia del valor o valor de la materia. Helfferich descubrió que el valor de la moneda de plata es dos veces mayor al valor de la plata en sí, lo que significa que la moneda de plata contiene un valor de doble concentración que, por consiguiente, es ya un extracto de valor. Este descubrimiento importante nos abre perspectivas completamente nuevas en la naturaleza del valor, pues se ha logrado extraer el valor, condensarlo y, diremos así, separarlo de la materia, de manera que es de esperar que la ciencia del valor algún día conseguirá presentarlo químicamente puro, lo que, por otra parte, significaría contradecir la teoría, pues así llegaríamos, por rodeos, al sistema monetario "patrón papel" que conoce sólo precios, desconsiderando la teoría del valor.

El valor es, pues, sencillamente, una quimera (5). Así se explica lo que dice Zuckerkandl: "En la teoría del valor "casi" todo, comenzando por las definiciones, es discutible todavía". Y esto también explica la frase de v. Boehm-Bawerk: "A pesar de los numerosos esfuerzos, la teoría del valor ha sido y será una de las partes más oscuras, más enredadas y más discutidas de nuestra ciencia".

Los fantasmas abundan. Abandonados a su propia suerte son capaces de formar una entidad incontrovertible, cerrada, presentándose así ante nosotros como algo completamente conciliable con nuestra mentalidad. Ellos, como el milagro, están por encima de la naturaleza, viven, crecen y florecen alegremente en el cerebro del hombre. Empero en el propio espacio chocan las cosas con obstáculos. En el mundo de las realidades no hay lugar para fantasmas, forzosamente tienen que esfumarse, porque no hay cosa más real que la actividad económica; tanto la del individuo como la del Estado, ella es materia y fuerza. Lo que se aparta de ahí no puede ser más que una creación insana de la imaginación. Y esto es el "valor". Una ciencia construída sobre el fantasma del valor sólo puede producir otros tantos fantasmas y está condenada a la esterilidad. Mientras las ciencias en todas partes fecundizan la vida diaria,

sirviéndole de guía, la economía política ha de limitarse hasta hoy a su experiencia propia. Ni siquiera ha sabido formarse un lenguaje, pues "empezando por las definiciones todo es aún discutible". Esta ciencia erigida sobre la base del valor carece hasta hoy de teoría del interés, teoría del salario, teoría de la renta, teoría de la crisis, ni teoría monetaria, aunque no saltan ensayos al respecto. Esta ciencia fundada sobre el fantasma del valor no es capaz hasta hoy de explicar científicamente los acontecimientos diarios más sencillos, ni prever fenómeno económico alguno, ni establecer con anticipación el efecto de ninguna medida legal (por ejemplo, supresión de los impuestos a los cereales, del impuesto territorial, etc.).

Ningún comerciante, especulador en la bolsa, empresario, banquero, editor de periódicos,diputado o político, puede esgrimir esta ciencia como arma ni utilizarla como escudo; ninguna empresa comercial, ni siquiera el Reichsbank actúa de acuerdo con consideraciones científicas. En los parlamentos esa ciencia que ha tomado por base el valor queda relegada al olvido; ni una sola teoría de esta ciencia puede vanagloriarse de haber sido elevada a la consideración legislativa. ¡Ni una sola! Esterilidad absoluta es la característica de esta ciencia.”
cf5

cf5
56 DeElea, día 21 de Junio de 2010 a las 23:38
Mas adelante continua Gesell:

“Se dice que las "condiciones del mercado" determinan las fluctuaciones de los precios tratando así de excluir el móvil y la acción personales y buscar un pretexto que justifique tal usara, alegando que los precios se rigen por la oferta y la demanda. ¿Pero qué serían tales "condiciones del mercado", tales coyunturas, tal oferta y demanda, sin la actuación de las personas? Ellas provocan las fluctuaciones de precios, sirviéndoles de instrumento las condiciones del mercado. Esas personas en acción somos nosotros, todos nosotros, el pueblo. Cualquiera que lleva algo al mercado va animado del mismo propósito de pedir precios tan altos como lo permitan las condiciones del mercado. Y cada uno trata de excusarse (así como cada uno está excusado por la reciprocidad aquí ocurrida) invocando las objetivas condiciones del mercado.

Ciertamente quien, con Carlos Marx, afirma que las mercancías se cambian solas y en relación con "su valor", no necesita usurear, no necesita explotar situación precaria alguna, puede reducir al hambre a sus obreros, despojar a sus deudores por la usura sin remordimiento de conciencia, desde que la usura, en ese caso, no la comete él sino el objeto, su propiedad. No es él que cambia, sino el vino que se cambia por seda, trigo, cuero (4). La mercancía efectúa pues el negocio, y eso a base de "su valor".

Pero quien no alcanza a comprender esa cualidad misteriosa especial de las mercancías, el llamado "valor", y quien, por lo mismo, considera el intercambio de los productos como una actividad, las mercaderías y las condiciones del mercado como un instrumento de esa acción, no encontrará, cómo ya hemos dicho, ninguna directriz para tal acción más que el deseo que anima a todos los poseedores de mercaderías: dar lo menos posible y recibir el máximo posible. Observará en cada caso de intercambio, en las conferencias sobre salarios como entre los corredores de bolsa, que todos los interesados se informan sobre las condiciones del mercado, sobre si el comprador está muy necesitado de la mercancía y se cuidará especialmente bien de demostrar su propio apremio por vender su mercancía. En fin, se convencerá de que los principios del usurero son los que rigen generalmente en el comercio, constatando, que entre comercio y usura sólo hay diferencia de medida, pero no de forma. El poseedor de mercancías, el trabajador, él bolsista, cada cual trata de explotar la situación del mercado, del pueblo en general. El usurero profesional dirige sus ataques con preferencia contra una persona; esta es quizás toda la diferencia entre comercio y usura.

Por eso repito: El afán por obtener el beneficio mayor posible, por la prestación menor posible, es la fuerza que rige y domina el intercambio de bienes.”
57 lead, día 22 de Junio de 2010 a las 00:08
[Creación de Valor Añadido]

manuelp #52

Leo y releo ese alambicado texto y el del enlace, pero siempre me encuentro con lo mismo: sólo se le puede extraer "trabajo extra" (surplus labour) y, consecuentemente, "plusvalía" (surplus value) a un trabajador y no a una máquina porque al primero se le engaña y explota pagándole sólo una parte de su jornada diaria (salario con el que el trabajador reproduce su "capacidad de trabajo"), mientras que la producción que hace el trabajador en el resto de la jornada, no pagada, se la queda íntegramente el capitalista, que la vende en el mercado para su exclusivo beneficio.

Sin embargo, a la máquina no se la puede engañar: ha costado un dinero cuya amortización se repercute en el coste de fabricación, ni más ni menos. Por tanto, definido el "trabajo extra" (surplus-labour) (origen de la "plusvalía") como lo hace Marx (pagar al trabajador sólo una parte del trabajo) no ha lugar su aplicación a una máquina, sin más consideraciones de "transferencia de valor", "valor de uso" y "valor de cambio", y esas cosas: no aplica a la máquina lo definido para un hombre.

In Marx's example in his Das Kapital, workers exert enough labor-time during a working day to pay for the cost of reproducing their ability to work during that day (their labor-power) and then did extra work (surplus-labor) to pay incomes to capitalists, land-owners, and the like. As labor is the active and conscious factor in the production process, capital goods ("means of production") and gifts from nature ("land," natural resources) only facilitate labor's transformation of raw materials into other products, raising labor's physical productivity (its ability to produce use-values) and its value-productivity (its ability to produce use-values that can be sold for money).

http://en.wikipedia.org/wiki/Value_added

(pongo el texto de la Wiki en inglés porque la Wiki en español es muy pobre al respecto).

[La frase subrayada en color dice:

Los trabajadores realizan el suficiente tiempo de trabajo durante una jornada laboral para pagar el coste de reproducir su capacidad de trabajo durante ese día (su "labour-power" [capacidad de trabajo con otras plabras inglesas]) y después hace trabajo extra (surplus-labour [trabajo de más]) para pagar rentas para los capitalistas, los propietarios de tierra y similares.]

Sobre el "trabajo extra" o "plustrabajo":

http://en.wikipedia.org/wiki/Surplus_labour

Sobre el "valor extra" o "plusvalía":

http://en.wikipedia.org/wiki/Surplus-value

NOTA: La explicación de Marx sobre la creación de la plusvalía se basa en asimilar al obrero a un esclavo (que supongo que es lo que pretendía).

Si un amo tiene un taller de zapatos en el que trabajan X esclavos, el coste de producción correspondiente a mano de obra será el coste de manutención, alojamiento y vestido de esos esclavos; si el amo es listo y quiere mantener su negocio, les alojará, vestirá y alimentará lo justo para que sigan trabajando sin enfermar (reproducción de la "capacidad de trabajo"). Los zapatos que produzcan los esclavos, los venderá el amo en el mercado, quedándose íntegramente con el producto de la venta. La "plusvalía" será, entonces, la diferencia entre el producto de la venta y ese coste de "reproducción de la capacidad de trabajo" (alojamiento, vestido y manutención).

Sin duda se trata de una inaceptable explotación del trabajo humano, pero no se puede decir, a la inversa, que TODO el producto de la venta de los zapatos se debe a los esclavos; sólo la parte que han hecho, es decir hacer zapatos como les ha enseñado el amo (que, además del Know-how, pone las instalaciones, los útiles del trabajo y la materia prima para hacer los zapatos...y tiene el riesgo de comerse los zapatos con patatas fritas si no se venden los zapatos, es decir, tiene el riesgo de arruinarse; no todo y siempre es ganancia para el "capitalista" o amo esclavista).
58 pedromar, día 22 de Junio de 2010 a las 00:12

La mística en El Capital (I)

Sobre el texto que vincula Manuelp, del capítulo VI de El Capital: capital constante / capital variable. Voy a empezar por algo llamativo. Marx no considera que una máquina añada valor a la mercancía. Nos preguntamos muchos dónde incluía, sin ir más lejos, los costes de mantenimiento de la máquina, y por qué esos costes no contabilizan tal y como lo hace el salario. Pues muy fácil: porque para las reparaciones establece un estatuto especial, ad hoc

No consideramos aquí las reparaciones de los medios de trabajo, máquinas, edificaciones, etc. Una máquina en reparaciones no funciona como medio de trabajo, sino como material de trabajo. No se labora con ella sino en ella misma para recomponer su valor de uso. Para nuestro fin, siempre deben concebirse tales trabajos de reparación como incluidos en la labor que se requiere para la producción del medio de trabajo.[Es decir, que en el momento en que deja de funcionar, cuando se la repara, deja de ser máquina y pasa al estatuto de material de trabajo, y como el material de trabajo no está por sí mismo incluido en la producción, no cuenta. Qué fácil ¿eh? ¿Por qué no lo hace con un obrero que se pone enfermo? Desde luego tendría más razón para incluirlo en ese estatus, puesto que no le paga salario y por tanto no le produce gastos, además fácilmente se le puede sustituir por otro, mientras que si la máquina deja de producir sí que está ocasionando costes, tanto si se la sustituye como si no]

Más. La mejor manera de no confundir valor y precio es hablar siempre, o bien de precio o bien de valor. Marx pasa de uno a otro con una facilidad pasmosa:

"El concepto de capital constante en modo alguno excluye la posibilidad de una revolución en el valor de sus elementos constitutivos. Supongamos que la libra de algodón cuesta hoy 6 peniques y aumenta mañana, a consecuencia de una mala zafra algodonera, a 1 chelín. El algodón viejo, que sigue elaborándose, se ha comprado al precio de 6 peniques, pero añade ahora al producto una parte de valor de un chelín.[¿En qué quedamos?, porque una veces el chelín hace de precio y otras de valor. Los contables o los mismos empresarios gestionan la empresa anotando en sus libros ¿precios o valores? ¿Cómo se cuantifican o de qué manera se numeran los valores? Caramba con Marx, ¡y eso que no lo sometieron a la EpC. Y sigue con la confusión] Y el que ya estaba hilado, y que quizás ya circulaba como hilado en el mercado, adiciona igualmente al producto el doble de su valor originario. Se comprueba, empero, que estos cambios de valor son independientes de la valorización del algodón en el proceso mismo de hilar. Si el viejo algodón ni siquiera hubiera entrado en el proceso laboral, se lo podría revender ahora a 1 chelín, en lugar de a 6 peniques. [¿Por qué no hace lo mismo con la plusvalía? ¿Por qué no pone un precio a la hora de trabajo y multiplica por horas y suma el resultado a los costes de la manufactura? ¿No sería más fácil eso que introducir un concepto tan abstracto como el valor? No lo hace porque seguramente eso hundiría a su vez el concepto de plusvalía que tan buenos resultados le da a la ideología]

El obrero, pues, conserva los valores de los medios de producción consumidos o, como partes constitutivas de valor, los transfiere al producto, no por la adición de trabajo en general, sino por el carácter útil particular, por la forma productiva específica de ese trabajo adicional. En cuanto actividad productiva orientada a un fin en cuanto hilar, tejer, forjar , el trabajo, por mero contacto, [Obserben eso: "por mero contacto"]hace que los medios de producción resuciten de entre los muertos, les infunde vida como factores del proceso laboral y se combina con ellos para formar los productos.[¿Y acaso no es esto de lo que yo hablaba ayer? Introduce un alma en el proceso productivo, algo incuantificable; pero como Marx es materialista ese alma ha de formar parte material del proceso productivo, y como no se puede cuantificar -qué grosería sería ponerle precio al alma, y más si es de un proletario a quien don Carlos quiere liberar- entonces introduce el concepto de plusvalía, de ahí que la mercancía contenga la fuerza de trabajo por un lado y por otro la plusvalía de la que se apropia el patrón, y no el salario del trabajador más los costes de inversión y mantenimiento y el margen de beneficio del patrón, porque esto último parecería cosa de vulgares contables y no de filósofos, aunque sean materialistas. ¡Y los hay que se ríen de cuando Dios sopló en el barro que era Adán y le insufló la vida y el alma! ¡A ver si ahora a través del materialismo descubrimos que lo que hizo Dios con Adán fue insuflarle la plusvalía en lugar del alma! Porque Dios, por lo que se deduce de los Antiguos Testamentos era obrero y patrón. O sea: Dios era autónomo. ¿Cotizaría Yavhé? ¿Habría Seguridad Social antes de Dios?]

Si su trabajo productivo específico no fuera el de hilar, el obrero no transformaría el algodón en hilado y, por consiguiente, tampoco transferiría al hilado los valores del algodón y el huso. En cambio, si el mismo obrero cambia de oficio y se convierte en ebanista, agregará valor a su material, como siempre, por medio de una [243] jornada laboral. Lo añade, pues, por su trabajo, no en cuanto trabajo de hilar o trabajo de ebanista, sino en cuanto trabajo social abstracto, en general, y no agrega determinada magnitud de valor porque su trabajo posea un contenido útil particular, sino porque dura un lapso determinado. [Es decir, que mucho añadir valor y mucha plusvalía pero de alguna manera hay que meter dentro del proceso, por ejemplo, a un carretero asalariado, que no participa en el proceso de transformación pero sí añade ¿valor? al producto mediante el "trabajo social abstracto, en general"] Por ende, en su condición general, abstracta, [De abstracto nada, y eso bien lo sabe el contable de la fábrica y el comprador del producto] como gasto de fuerza de trabajo humana, el trabajo del hilandero agrega nuevo valor a los valores del algodón y el huso, y en su condición útil, particular, concreta, en cuanto proceso de hilar, transfiere al producto el valor de esos medios de producción y conserva de ese modo su valor en el producto. De ahí la dualidad de su resultado en el mismo instante.

59 pedromar, día 22 de Junio de 2010 a las 00:14

La mística en El Capital (y II)

En tanto el trabajo productivo transforma los medios de producción en elementos constitutivos de un nuevo producto, con el valor de ellos se opera una transmigración de las almas. [Como suelen decir los castizos: "¡con un par!"] Dicho valor pasa del cuerpo consumido al cuerpo recién formado. Pero esta metemsicosis acontece, como quien dice, a espaldas del trabajo efectivo. [De seguir por esa vía "El Capital" nos recordaría a los Antiguos Testamentos, y una siderúrgica El Juicio Final o La Resurrección de los Muertos] El obrero no puede añadir trabajo nuevo, y por tanto crear valor nuevo, sin conservar valores antiguos, pues siempre se ve precisado a añadir el trabajo bajo determinada forma útil, y no puede agregarlo bajo una forma útil sin convertir productos en medios de producción de un nuevo producto, y por tanto sin transferir a éste el valor de aquéllos. Es, pues, un don natural de la fuerza de trabajo que se pone a sí misma en movimiento,[Oye, ni María Zambrano] del trabajo vivo, el conservar [250] valor al añadir valor, un don natural que nada le cuesta al obrero pero le rinde mucho al capitalista: la conservación del valor preexistente del capital [Es decir, que el empleador no solo es un chupasangres sino que también roba el alma del obrero ("don natural que nada le cuesta al obrero"). Antonio Gala no lo habría dicho mejor, oye. Y su perro Troylo lo certificaría]. Mientras los negocios van viento en popa, el capitalista está demasiado enfrascado en hacer dinero como para reparar en ese obsequio que le brinda el trabajo. Las interrupciones violentas del proceso laboral, las crisis, lo vuelven dolorosamente consciente del fenómeno. ["Detrás vendrá quien bueno te hará. ¡Así te venga una crisis de producción y te explote la hernia, cerdo capitalista!"]

Y continúa:

Otra cosa ocurre con el factor subjetivo del proceso laboral, la fuerza de trabajo que se pone a sí misma en acción.["Factor subjetivo". Calvotelo jefe de contabilidad, verás tú] Mientras el trabajo, en virtud de su forma orientada a un fin, transfiere al producto el valor de los medios de producción y lo conserva, cada fase de su movimiento genera valor adicional, valor nuevo. Supongamos que el proceso de producción se interrumpe en el punto en que el obrero produce un equivalente por el valor de su propia fuerza de trabajo, cuando, por ejemplo, gracias a un trabajo de seis horas ha agregado un valor de 3 chelines. [¿Valor o precio? ¿Por qué no mantiene siempre la misma denominación? Le quitaría misterio, poesía, sin duda. ¡Qué sería de la metempsícosis!, de la transmigración de las almas, de la inyección a la mercancía del ánima plusvaliosa del obrero]Este valor constituye el excedente del valor del producto por encima de sus partes componentes que son debidas a los medios de producción. Es el único valor original que surge dentro de ese proceso, [Falta decir que la fresadora no va a misa] la única parte del valor del productoproducida por el proceso mismo. Sin duda, ese valor sólo reemplaza el dinero adelantado por el capitalista al comprar la fuerza de trabajo, y gastado en medios de subsistencia por el obrero mismo. ["Pepe, que te están estafando, que produces por seis chelines y solo cobras tres. Tu alma se te está yendo a la mercancía. Entra por la noche al taller y roba la mercancía, Pepe, así serás tú mismo otra vez"] Con relación a los 3 chelines gastados, el nuevo valor de 3 chelines aparece únicamente como reproducción. [No te digo...]Pero se lo ha reproducido efectivamente, no sólo, como ocurría con el valor de los medios de producción, en apariencia. La [252] sustitución de un valor por otro es mediada aquí por una nueva creación de valor.["¡Pepe!, ya te digo: lo mejor que puedes hacer es robar no un banco sino los rodamientos que produces en la fábrica, que así recuperas tu fuerza de trabajo y el alma o la plusvalía que te robó el jodío patrón. La plusvalía es la dignidad, Pepe; no dejes que te la roben"]

Ya sabemos, sin embargo, que el proceso laboral prosigue más allá del punto en que se ha reproducido y agregado al objeto de trabajo un simple equivalente por el valor de la fuerza de trabajo. En vez de 6 horas, que bastarían a tales efectos, el proceso dura, por ejemplo, 12 horas. Mediante la puesta en acción de la fuerza de trabajo, pues, no sólo se reproduce su propio valor sino un valor excedente. Este plusvalor constituye el excedente del valor del producto por encima del valor de los factores que se han consumido al generar dicho producto, esto es, los medios de producción y la fuerza de trabajo. ["Patrón, devuélvame la horas que me ha robado y quédese con el dinero]


Y a estas alturas quién se acuerda de la pobre máquina, que como no tiene alma no es nadie. Ay, si las máquinas tuvieran alma, cuantísima metempsícosis añadírían a la mercancía.
60 lead, día 22 de Junio de 2010 a las 00:15
Timoteo en #53:

“El manifiesto comunista” (Marx, Engels) contiene la “filosofía” política del marxismo y del izquierdismo en general. “Filosofía”, que está resultando muy efectiva para que una “banda” de vagos de profesión consiga el apoyo del “proletariado”, dominar al proletariado y apropiarse el gobierno de las naciones y saquearlas.

Totalmente de acuerdo. Sólo añadir que el "proletariado" tiene una gran culpa en ello, pues son los sentimientos de envidia y resentimiento (espoleados demagógicamente por los miembros de la "banda"). Gran parte de los 11 millones de españoles que han votado a ZP lo han hecho por ese resentimiento y envidia .
61 menorqui, día 22 de Junio de 2010 a las 00:24
"tiene el riesgo de comerse los zapatos con patatas fritas si no se venden los zapatos"

Así sucede constantemente. Tiene el otro riesgo de tener que vender con un beneficio mínimo, de tener que vender por debajo incluso del coste de su producción y aún felicitarse por eso; tiene el riesgo de que los zapatos en almacén se echen a perder por diversas causas (humedad, robo, incendio...), tiene el riesgo de que se le pierdan los zapatos en un envío, o el material con que son hechos, o que se rompan las máquinas, o se inunde el lugar de trabajo, o que le hagan una huelga los trabajadores, o que le saboteen, o que directamente le roben (como sucede constantemente). Tiene que hacer magia para poder vender, no un zapato, sino cientos y miles y cientos de miles de zapatos con vistas simplemente a ir tirando, con mercedes o con opel corsa, a ir tirando, y además tiene que soportar que la gente a la que abriga, a la que le asegura un medio de vida, más o menos duro pero relativamente fácil, que esta gente le odie, le intente hundir, le robe y apoye sistemas políticos que le hacen más difícil la vida o que le maten "por explotador". El milagro es que a pesar de todo esto, este fabricante de zapatos del que hablamos pueda dormir tranquilamente algunas noches (posiblemente, muy pocas). Los marxistas creen que el fabricante es "el poder" que ellos deberían tener, pero es más bien la vida heróica sin resentimientos que ellos desconocen.
62 lead, día 22 de Junio de 2010 a las 00:39
menorqui #61:

De acuerdo. La función empresarial es la fundamental en la Economía de Mercado y es la que entraña los riesgos.

Se han dado casos de empresarios que, por diversas razones, han querido abandonar la tarea, aun teniendo unos pedidos garantizados, habiendo ofrecido, regalado, la empresa a sus trabajadores. La respuesta de éstos ha sido, en la mayor parte de los casos, ésta: "Nosotros somos trabajadores y no queremos hacer de empresarios".

El empresario ha cerrado la empresa, recuperado lo posible, mientras que los trabajadores se han ido al paro.
63 menorqui, día 22 de Junio de 2010 a las 00:51
62

Se han dado casos de empresarios que, por diversas razones, han querido abandonar la tarea, aun teniendo unos pedidos garantizados, habiendo ofrecido, regalado, la empresa a sus trabajadores. La respuesta de éstos ha sido, en la mayor parte de los casos, ésta: "Nosotros somos trabajadores y no queremos hacer de empresarios".



Siempre, siempre, siempre es así, es mi experiencia constante. Es cuestión de comodidad.
Hay excepciones. Cuando no hay subsidio de paro y dejar el trabajo implica abandonar la ciudad y por tanto una mayor incomodidad que hacerse cargo y socio en la empresa en la que trabajabas. Entonces quizás empiezan algunos a despertar al mundo de verdad.
64 lead, día 22 de Junio de 2010 a las 00:52
manuelp #40

No creo que el nivel intelectual de Cayo Lara sea menor que el de grandes líderes de la "izquierda" española, como Largo Caballero, por ejemplo (del que puse aquel comentario de tres historiadores sobre cuando Largo Caballero "se puso a leer por primera vez" y descubrió a Marx y a Engels, a Trotsky y a Bujarin y, sobre todo, a Lenin cuya obra "El Estado y la Revolución"le produjo entusiamo:

http://blogs.libertaddigital.com/presente-y-pasado...

65 menorqui, día 22 de Junio de 2010 a las 01:05
Gente de alma fea, esta compañía de la que venimos hablando estos días, eso me han parecido siempre.
66 pedromar, día 22 de Junio de 2010 a las 01:25

Menorqui:

Cómo va la temporada ¿mejor o peor que el año pasado? En Mahón no hay nadie, y encima lo poco que hay no gasta nada. Claro que los menorquines no bajan el precio, tienen la costumbre de cuando estábamos con pesetas y todos los años suben.

Anteayer pagué en un barito en el que paraba con frecuencia por los veranos(y digo 'paraba' porque voy a ir bastante menos, como no sea a tomar un café)2,20 veinte por un cerveza, y observo que no hay tapa que baje de 10 euros. Naturalmente el bar no tiene ni la quinta parte de clientes que hace ocho años.

A un inglés que le daban 278 pts por libra le daba igual que la tapa costara cuatrocientas que quinientas pts, pero en euros es diferente, uno porque hace cuentas más fácilmente y otro porque el cambio de libra a euro, al menos el año pasado, estaba casi a la par. Los alemanes todavía tienen más fácil el cálculo que los ingleses, y se asombran de los precios, claro.
67 menorqui, día 22 de Junio de 2010 a las 01:39
66
No está tan mal, ahora aquí son fiestas de San Juan y está lleno de peninsulares y mallorquines que corean que se van a emborrachar sin fin, de modo que le recomiendo que no pase pena y piense en hacer el veranito vendiendo pomada si tiene necesidades económicas. Yo eso, de toda la vida, y siempre ha ido bien.
68 menorqui, día 22 de Junio de 2010 a las 01:41
Aunque sospecho que en realidad usted debe estar forrado, que anda que no se ganaba pasta en la construcción en este querido y hermoso y apartado rincón del paraíso.
69 menorqui, día 22 de Junio de 2010 a las 01:53
¿Cómo va a ir mal la temporada?
Mire:
http://www.youtube.com/watch?v=hhKpOz4SROE
¡Que estamos en la tele!

¡Mediterraneament!
70 pedromar, día 22 de Junio de 2010 a las 01:54

Sobre la plusvalía

Se me acaba de ocurrir ahora: qué buscaba Marx al introducir ese concepto ¿quizá hacernos creer que era posible el comercio sin necesidad de ganancia, intercambiando productos del mismo valor? Puro dislate, porque ¿cómo se valora sin intermediar el dinero, que es un valor en sí mismo? El dinero (parece ser que fue en la India el primer lugar donde se utilizó una mercancía común para intercambiar productos, el oro, aunque no hace mucho tiempo en algunas tribus utilizaban colmillos de no recuerdo qué animal) es un producto de la economía con un fin propio; es decir: que acumulamos patatas no para cambiar por carne o pescado sino para obtener dinero, que es la mercancía que todos aceptan como pago. Entonces cabe otra pregunta: ¿no intentaría Marx alejar el valor de las manufacturas de la mercancía más valorada por todos como es el dinero, cuyo valor no responde a un proceso de manufacturación, y sobre el cual no sirve aplicar la 'ciencia' marxista? ¿Será esa la causa por la que Marx introdujo un concepto tan abstracto como el valor, y por tanto el de plusvalía? ¿Qué dijo Marx sobre el dinero?
71 pedromar, día 22 de Junio de 2010 a las 02:02

Menorqui:

Y yo te regalo este de Mahón, ¡del año 1959!

Qué delicia, con los carretones y borricos por la calle. Lo que aparece de Mahón está igual que hoy en día, solo ha cambiado que hay asfalto. Es un documental de una cadena alemana hablando de la mayonesa. ¡Perdón!: mahonesa, que eso aquí lo tienen claro.

http://www.youtube.com/watch?v=c6KbKU5JSRY&fea...
72 menorqui, día 22 de Junio de 2010 a las 02:02
"Anteayer pagué en un barito en el que paraba con frecuencia por los veranos(y digo 'paraba' porque voy a ir bastante menos, como no sea a tomar un café)2,20 veinte por un cerveza, y observo que no hay tapa que baje de 10 euros. Naturalmente el bar no tiene ni la quinta parte de clientes que hace ocho años."

http://revistautil.net/nueva/disseny2.php?dir=menu...
Si pone la palabra "bar", en la búsqueda de "todos", verá por ejemplo:
15/06/2010 TRASPASO BAR en centro de Mahón. Tel: ver teléfono
Le consulta a Kufisto y puede probar a ponerlas a 1 euro, digo yo.

73 menorqui, día 22 de Junio de 2010 a las 02:10
71
Nada, nada, aquí pescábamos ballenas a lazo
http://www.youtube.com/watch?v=rmG2VFWdip4&fea...
74 pedromar, día 22 de Junio de 2010 a las 02:26

Este es más reciente, y se deja ver. Lástima la prosa tan rimbombante.

http://www.youtube.com/watch?v=fXVM39ckZfI&fea...
75 pedromar, día 22 de Junio de 2010 a las 03:00

El otro día les enviaba un correo "Facturas de la demagogia" hablando del hostigamiento que sufren los inversores en energías renovables, sobre todo en energía fotovoltaica. Decía que detrás de esa presión está la caída del consumo de electricidad y por tanto las pérdidas de las eléctricas:

Y es posible que el dato sea cierto puesto que solo Endesa preveía construir 35 centrales hasta 2009. Es decir: que debido a la caída del consumo posiblemente haya excedente de capacidad de generación eléctrica, así que mejor cargarse a los pequeños empresarios que invirtieron en fotovoltaica que perjudicar a los grandes, empezando, cómo no, por GasNatural, o sea, La Caixa, o sea, Cataluña, o sea, C´an Nostra.

Confirmado:

http://www.libertaddigital.com/economia/situacion-...

« 1 2 »

En formato RSS© Copyright Libertad Digital SA. Juan Esplandiu 13, 28007 Madrid.
Tel: 91 409 4766 - Fax: 91 409 4899