Pío Moa

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Debate y democracia

23 de Agosto de 2007 - 14:49:49 - Pío Moa

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Puesto que sobre la historia reciente de España existen posiciones tan opuestas, y dada la repercusión de ellas sobre el destino de nuestra democracia y sobre la concepción misma de la democracia, es evidente la necesidad de un debate público, amplio y popular (en el sentido de que llegue ampliamente a la población). Pero, dada la mentalidad totalitario-policíaca de nuestra izquierda, de la que no parece haber modo de rescatarla, sus políticos e intelectuales responden a la necesidad de un debate libre con una ley que debe imponer (eso desean todos, y los más tontos hasta se lo creen) su forma de ver la historia. Con el cuento de los pobrecitos nietos que no duermen ni pueden vivir tranquilos  porque a sus abuelos no se les ha hecho justicia, nos quieren hacer creer que las víctimas del franquismo defendían la democracia y la libertad, y que nunca se mataron entre ellas mismas.

   Y, lo que es el temperamento castizo, pues eso también existe, como se demuestra a cada paso. A la necesidad de un debate, que vengo planteando desde hace ocho años, estos tipos han replicado al modo del típico señorito de la Españeta, diríamos del señorito andaluz, si no fuera porque el señorito vasco o el catalán cumplen el estereotipo del señorito andaluz mejor aún que este. La respuesta, digo, repito, ha sido el ataque personal, la exigencia inquisitorial de censura y la pose chulesca del rico que desprecia al pobre pedigüeño imaginado por ellos: cuántas veces han repetido estos lumbreras que ellos, tan increíblemente importantes, no iban a rebajarse a discutir con un seudo-historiador como yo, que les mendigaba un debate a fin de prestigiarse y vender algunos libros. Increíble, ¿verdad? El debate debiera girar sobre los hechos y figuras históricos y sobre su trascendencia actual, realmente decisiva. Nunca sobre cuestiones personales, y menos a un nivel tan grotesco, pero ahí están los señoritos españetos, revelando su nivel, que no hay más remedio que poner en evidencia después de entrar en harina. Porque, ¡hay que fastidiarse!, esa actitud chulesca y señoritil es también un hecho histórico.

 Pero, ¿y la derecha? Qué bien se ha revelado, a su vez. Nada de mirar al pasado: “al futuro, al futuro!”. Nunca se ha visto un escapismo más vergonzoso y desvergonzado a un tiempo. Ni una palabra en defensa no ya de la verdad histórica o de sus propios padres y abuelos, cuyo recuerdo tanto temen que perjudique sus poltronas. Ni siquiera eso. Pero  se trataba, se trata,  de defender las mínimas normas de la decencia intelectual y democrática que exigen un debate allí donde hay una cuestión que debe ser dilucidada, por pura higiene social. Ahí está retratada la derecha pesetera, medrosa y oportunista, con la vista puesta en sus cargos presentes y futuros, desinteresada de lo demás, aunque la unidad de España y las libertades estén sufriendo, falsificación del pasado mediante, tan graves heridas.  

   En fin, las cosas como son. Hace poco tuve en El Catoblepas una pequeña trifulca, más que debate,  con un intelectual derechista que, algo menos miope que los políticos, se ofrece al PP para asegurarle su permanencia en el poder. Y, temeroso de la competencia, arremete contra César Vidal y contra mí. Esta es otra diferencia. A él le preocupa el PP y su poder, y a mí la democracia -- cada cual con sus luces, eso es otro asunto--. Y por eso resulta tan difícil entenderse.

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LA ÉTICA SAVATERIANA

Nos enseña Savater: " debo comprender la valía ética -estrictamente ética- de las normas instituidas que permiten el pluralismo de convicciones y actitudes dentro de un marco común de respeto a las personas. Y eso delimita una frontera entre lo que puede y no puede aceptarse también a nivel personal: tengo derecho a considerar vicio nefando la homosexualidad pero no a hostilizar o proscribir las parejas homosexuales. Puedo tener personalmente por importantísimas las raíces cristianas de Europa, pero no puedo considerar mal europeo a quien no sea cristiano ni mal español a quien no sea católico. Y puedo tener la íntima convicción de que muchos malvados merecen la pena de muerte, pero no debo ocultar a los jóvenes que la sociedad democrática en que vivimos ha adoptado como norma la abolición del castigo capital por sus implicaciones deshumanizadoras".

¡Mal, muy mal! Debería decir: "Tengo derecho a pensar que la homosexualidad es tan valiosa como la sexualidad normal, e incluso superior, un motivo de orgullo, pero si voy pregonándolo agresivamente, organizando desfiles públicos, etc., debo admitir que quienes lo consideran una tara, o un vicio, etc., hagan lo mismo, sin intentar tacharlos de homófobos, impedir su expresión y propugnar diversos modos de persecución contra ellos, imponiéndoles en sus empresas, sociedades o comportamientos particulares el modo de pensar de los homófilos,  etc".

   O bien: "Puedo detestar personalmente las raíces cristianas de Europa, pero no puedo considerar retrógrado, reaccionario y en último extremo digno de exterminio, como ha ocurrido en varias ocasiones, a los que piensan lo contrario. Ni tampoco propugnar la destrucción abierta o disimulada de dichas raíces, leyes y comportamientos lesivos para esas raíces y quienes las defienden".

    O bien: puedo estar incondicionalmente  contra la pena de muerte, pero no puedo tildar de antihumanos o bárbaros a quienes piensan lo contrario en relación con ciertos crímenes, o intentan cambiar las leyes actuales. 

   Esto sería mucho más realista y adecuado a lo que ocurre que las hipocresías de Savater. Se le ve mucho el plumero.

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 Los jueves, en "El economista"

POLÍTICOS CUMPLIDORES

 Pío Moa

 

   Lo que me gusta del actual presidente es que es un político cumplidor. Quizá muestra alguna confusión al valorar los objetivos, y llama proceso de paz o alianza de civilizaciones o mejora de la enseñanza o educación para la ciudadanía, etc.,  a cosas que no tienen la menor relación con tales enunciados, por no decir que  se oponen directamente a ellos;  pero lo que es cumplir, el hombre cumple.

   Y con rapidez.  Al PP, recordarán ustedes, le costó casi ocho años sacar una ley para reformar la caótica enseñanza heredada del período González; pues bien,  llega el hacedor de zapatos, y nada, en un plis-plas manda a paseo la ley del PP y empeora a conciencia el desastre felipista. Prometió recompensar a sus ayudantes electorales (espontáneos y no pactados, creemos),  retirando las tropas españolas que ayudaban a los iraquíes a librarse del mismo tipo de gente que presuntamente atentó en España el 11-M,  y dicho y hecho. Quiso satisfacer a su amigo el civilizado Mohamed VI a costa de los saharauis, y probablemente en otros asuntos que nos tocan mucho más de cerca, y a ello se aplica infatigable. Se propuso liquidar la Constitución en comandita con la ETA y los separatistas, y, bueno, la cosa no le ha salido tan rápido ni tan bien como él esperaba, pero no ha sido por falta de empeño, y sin menospreciar los éxitos alcanzados en el proceso: la Constitución está, si no liquidada, dañada muy seriamente. Y así.   

    Me viene esto a la cabeza con motivo del fresco verano de este año,  que los ignaros no acaban de explicarse, dado el conocido calentamiento global que se nos venía encima. Olvidan que el presi anunció que frenarlo sería su máxima preocupación. Evidentemente ha tomado sus medidas, y como la purga de Benito: anoche, en pleno agosto, hacía frío en España.

   Ya podía tomar ejemplo el PP, tan lento de reacciones. Lo que nos íbamos a divertir.

 

Comentarios (100)

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1 Contable, día 23 de Agosto de 2007 a las 14:51

A mí, lo que me preocupa, es la Libertad.

2 Contable, día 23 de Agosto de 2007 a las 14:52
Y me preocupa que por aquí pueda deambular un imitador del Gorila Rojo, y nos la pueda quitar o menoscabar.

3 Contable, día 23 de Agosto de 2007 a las 14:54

Menoscabar ya nos la está menoscabando el inútil del José Luis Rodríguez Zapatero.

Y nos la reduce bien no dejando hacer, bien obligando a hacer, o lo que es más sibilino...

Jo-di-én-do-nos la cartera a TODOS.

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Una vulgar historia de mangantes.

Ay, el Patio de Monipodio, que ha vuelto.

4 Contable, día 23 de Agosto de 2007 a las 15:47

Al parecer, alguien duda sobre la existencia de los hijos de Het (Hittim o hititas).

Su existencia (la de su Estado), es similar a la de los egipcios, y su duración similar a la de éstos en el tiempo. Su nación sufrió avatares y altibajos, como la de los egipcios.

¿Alguien sostendría que Egipto (o mejor dicho Kemet-Tameri) terminó en colapso tras la dinastía XVIII (la gloriosa y bien conocida dinastía XVIII)? No.

Por las mismas razones, no se puede sostener que el Hatti terminó con las convulsiones que siguieron a la caída de Ilios-Troya y de TODOS los reinos de Anatolia-Asia Menor, Siria, Norte de Mesopotamia y Canaán, convulsiones producidas por unas gentes salvajes y codiciosas, que al contacto con otras más organizadas (civilizadas), decidieron matarles y arrebatarles los productos de su organización. La Codicia y la Envidia, como motores de la Historia de la Humanidad.

Tras el Imperio Nuevo Kemita, llegaron al poder dinastías tradicionalmente enemigas de Kemet-Tameri, como los nubios o los libios. Peor aún, llegaron al poder, y por al menos 2 veces, los odiados persas, y luego los macedonios, y luego los romanos... y tradicionalmente se estudian todas estas “dinastías egipcias”, si bien habría que pensar si no terminó Egipto tras los Ramésidas.

Tras el Imperio Nuevo Hitita, y sobre el 1290 aJC, hay un colapso de la línea principal.

Pero los del Hatti, los hijos de Het, dicen los entendidos que se crearon al fusionarse 17 reinos, con su karum: Akkal, Pakki, Ulimi, (desconocido), Hatti, Karish, Purhusanda, Aruma, Parasi, (desconocido), Arman, Litani, Larak, Nikki, Turki, Kurusara y (desconocido). Tras los acontecimientos del 1290 aJC, la unión pasó por altibajos, pero seguía habiendo “unión”, más o menos parcial, con más o menos reinos; y los reinos integrantes del Imperio Hitita, más o menos fuertes.

“En el 626 aJC, los cimerios, aliados de los asirios, liquidan el reino hitita de Urartu, por el Norte de Armania. En lo sucesivo, Hatti había dejado de existir.” Así lo entiende el Profesor Arias Condeminas, en su libro “LOS HITITAS”.

Me parece que tienen más títulos los Hititas de entre 1290 y 626 para llamarse Hititas, que los egipcios de las dinastías Hiksas, o de las dinastías persas, o macedonias, o nubias, o libias o romanas, para autoproclamarse “egipcios”.

Quizás haya llegado ya el momento de abandonas el palabro griego “egipcio” a favor del más correcto “kemita”, que era como se conocían entre ellos los habitantes del valle del río Nilo (otro palabro griego), y de su Delta (otro palabro más griego).

5 Ethelwir, día 23 de Agosto de 2007 a las 15:47
zETAp cumplidor

Lamento disentir, don Pío. Para zETAp no se trata cumplir o no cumplir sino de perjudicar a España. Cumplirá su palabra en todo aquello que la perjudique, mientras que la incumplirá en todo aquello que podría beneficiarla. A modo de ejemplo, en el programa electoral prometía que lucharía contra el terrorismo en el marco de la ley de partidos y el pacto anti-terrorista.
6 Ethelwir, día 23 de Agosto de 2007 a las 15:49
Si deseas objetar de la asignatura de EDUCACIÓN PARA LA CIUDADANIA , editando esta noticia tienes datos para hacerlo y una carta tipo para enviar por el APA al director del colegio
http://concapa.org/modules.php?name=Noticias&f...
7 Contable, día 23 de Agosto de 2007 a las 15:49

En la relación de 17 reinos que integraron el Imperio Hitita, me he confundido y he puesto Arman, en ves de Armani.

Sí, como el modisto.

8 Contable, día 23 de Agosto de 2007 a las 15:55

Pero Armani coincide en ubicación y pronunciación con Armenia.

Y Turki, coincide en ubicación y pronunciación con el origen de las tribus turcas originarias, que luego, bajo Otmán, dieron lugar a los sucesivos imperios turcos.

¿Podríamos y deberíamos considerar a los turcos actuales como “Hititas”.

Los turcos siempre tuvieron su propia personalidad, y no se arrodillaron ante Damasco, ni ante Bagdad. Es más, Bagdad y Damasco se arrodillaron ante Turquía.

Y los turcos, son indoeuropeos.

Y naturalmente, rechazaron el árabe, de plano.

Y les da asco que se les llame árabes, pues ellos no son árabes.


9 Contable, día 23 de Agosto de 2007 a las 16:12

Hasta hace sobre 100 años, los “hititas” eran unos perfectos desconocidos.

La Torah, y la Biblia, les mencionan como los “Hittim”.

Lutero, al traducir la Biblia, les rebautizó “Hettites”, y de ahí viene nuestro “Hititas”, de Lutero (Martín Luthers).

Pero hasta sobre principios del siglo XX, hablar de los Hititas era como hablar de Thule, la Atlántida, los Hiperbóreos,... conceptos vagos y nebulosos.


Y tras los hallazgos repetidos y encadenados de yacimientos que dejaron boquiabiertos a todos. Y tras el hallazgo de los ejemplares (en Turquía) de la correspondencia entre Hatti y Kemet, escritos entre otras en lengua acadia (el idioma diplomático de la época), que se correspondían exactamente con las halladas en Aketatón (Tell-el-Amarana), ya no quedó duda de que los yacimientos eran “hititas”, y los hititas salieron de la leyenda para entrar en la realidad histórica.

No hizo falta ningún decretazo ni la locura de ningún “iluminado” tipo Zapo para que la Historia reconociera a “sus hijos” (los hechos históricos).

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Y en 1915, el checo Friedrich Rocín, expuso su teoría de que la frase hitita:

“un ninda-an ezzateni Wadar-ma ekkuteni”

si consideramos a los hititas un pueblo ario, indoeuropeo, y dada la semejanza con el alemán,

“nu” se parece al alemán “nun” en español, “ahora”.

“ezzateni” se parece al alemán “essen” en español, “comer”.

“wadar” se parece al alemán “wasser” en español, “agua”.

Y este checo tuvo el atrevimiento de decir que la frase era:

“Ahora comerás pan, y luego beberás agua”.

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Y complementó esta traducción con un artículo publicado en 1915, que le dio fama...

Y con un libro, publicado 2 años después, en que zanjó definitivamente el problema de cómo tratar a la esquiva lengua de los hititas.

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¿Todavía alguien duda de la realidad de los hititas, o “Hijos de Het” como les llama la Torah?

Pues tras más de 100 años dando vueltas al tema, ya va siendo hora...

10 Contable, día 23 de Agosto de 2007 a las 16:14

Leider, pero el corrector ortográfico ha puesto "Rocin" donde yo escribí Hrozny.

11 Contable, día 23 de Agosto de 2007 a las 16:19

Asi, que ya sabemos:

El 626 aJC, poco antes del siglo de Pericles, es considerado por las autoridades académicas, como el fin del Imperio Hitita "clásico".

A no ser que alguien enlace aquella época con el posterior esplendor de Turquía, y sostenga que los Hititas siguen existiendo en la actualidad.

A fin de cuentas, al tratar sobre la Caída del Imperio Romano, los entendidos no se ponen de acuerdo del qué y el cómo. Y algunos sostienen que el Imperio Romano sigue existiendo en la actualidad, y más pujante que nunca, en la Civilización Occidental.

Sí, la Civilización Occidental, la misma que quieren dinamitar el cretino de Zapatero y sus acólitos de la Alizanza de Asalvajaciones.

12 Contable, día 23 de Agosto de 2007 a las 16:20

Bye.

13 unrebeld, día 23 de Agosto de 2007 a las 16:27
¡Que razón tiene D. Pío! Unos colocándonos su versión de la historia (totalmente sectaria y llena de imaginación) y los otros, acomplejados, no quieren saber nada del tema. Sin embargo todavía quedamos algunos "reaccionarios", "fachas", o sea liberales que queremos que se conozca nuestra historia, perjudique a quien perjudique, pero sin engaños ni manipulaciones.
Para ello trabajamos en http://memoriahistorica.rebeliondigital.es/

Desde Rebelión Digital nuestro apoyo al debate histórico propuesto por Pío Moa y silenciado por esos pseudohistoriadores de intereses inconfesables.


Es un servicio de www.rebeliondigital.es
Rebelión Digital, por España y por la Libertad
14 Ronin, día 23 de Agosto de 2007 a las 16:41
Sobre la constitución:

Dele a una región un parlamento.
Un gobierno con presidente y secretarios o consejeros que hacen el papel de ministros.
Elecciones autónomas.
Una bandera.
Un himno.
Una policía autónoma.
Medios de comunicación autónomos.
Educación autónoma.
Una lengua diferencial que prime sobre la del resto del país.
Una serie de concesiones a destajo, como la de recaudar y gestionar sus propios impuestos.

Y tendremos una nacioncita a lo balcánico.
¿A alguien le sorprende?. Nada chicos, a seguir defendiendo esta constitución en todos y cada uno de sus aspectos. Moa se queja de la balcanización de España y al mismo tiempo defiende la constitución que lo permite. Me parece absurdo. Hay puntos de la constitución que no son defendibles si estamos contra la balcanización de España. Es necesario cambiar la constitución en algunos aspectos, el que la defienda toda en cada uno de sus puntos no es consecuente si quiere una España fuerte y unida.
15 lluisv, día 23 de Agosto de 2007 a las 17:15
Yo, de vosotros, no le haría demasiado caso al tal Moa. Como historiador, deja mucho que desear, y no lo digo yo, lo dice la comunidad académica, y no todos (en particular los extranjeros) son lacayos del zapaterismo.

Para empezar, yo tengo la impresión que un individuo con su historial que se permite afirmar que no cree en la reinserción de los terroristas no está demasiado en sus cabales.

Por lo demás, para sectario se pinta él solo. Unos niegan el Holocausto y otros la matanza de Badajoz.
16 Ronin, día 23 de Agosto de 2007 a las 18:00
Luisvi siempre aprovechando que el Pisuerga pasa por Valladolid para meter su pezuña. Lo que más fastidia a la gente como tu es que Moa no ha sido rebatido todavía por nadie con argumentos de peso.
Los libros de Moa se basan en un profundo conocimiento de la historia contemporánea española respaldados por documentos e investigaciones en archivos, bibliotecas, fundaciones especialmente de la misma izquierda.
Sus datos e interpretaciones son totalmente fiables e incluso han sido respaldados por historiadores reconocidos mundialmente como Payne y otros. La tergiversación de la República y la Guerra Civil que hasta hace poco nos ha querido vender la izquierda está ya superada y ha sido puesta al descubierto. Que en la Universidad española todavía queden algunos pseudohistoriadores que por intereses políticos o de otro tipo nos quieran contar el cuento de caperucita y que comunistas, socialistas, anarquistas luchaban por la libertad y la democracia eso ya no se lo cree nadie especialmente tras investigarse lo de Paracuellos, las checas y las miles de atrocidades cometidas por el Frente Popular y su horizonte inconfesable de convertir España en una sucursal de la URSS de Stalin, calcando los métodos y la política soviéticas.
Moa os hace daño porque se limita a contar la verdad sin tapujos y no el cuento que nos quiere seguir vendiendo la izquierda a estas alturas.
17 tigrita, día 23 de Agosto de 2007 a las 18:04
15..Tigrita si estuviera en tú lugar, en vez de hablar de cosas que no entiendes, me dedicaría más a lo de tú competencia, como es denunciar a los empresarios que no rotula en catalán y en revisar el curriculum de los eta-batasunos que salen catedráticos del trullo, y las pensiones esas de 1500 euros que se dice que van a cobrar seguramente por los servicios prestados. Revisa esto lluisv, porque todo sale de nuestros impuestos aunque tú seas de los que creen que el dinero público no es de nadie. Ala luis a ganarte el sueldo. ¿Oye no serás tú tambien un pensionista de oro de estos?
18 sinrocom, día 23 de Agosto de 2007 a las 18:31
A ese tal catalanacio, de M.ierda... lluisv es al que no hay que hacerle ni p.uto caso...Cuando se reforme el PP, en Catalonia, y empiece a votar toda la gente que no votaba al maso Piquet, veremos a ver a donde van a ir a parar todos estos nacionalistas absurdos.... seguro, que de vuelta al armario.
19 vstavai, día 23 de Agosto de 2007 a las 18:42
Lo que vengo observando desde hace tiempo es que la comunidad académica está cada vez más cerca de las tesis de Pío Moa, y muchas veces las repiten sin citarle. Ya no hablan con la seguridad que hablaban de la república, la guerra etc. etc. El otro día vi un debate entre Jorge Martínez Reverte y Leguina, y, la verdad, los dos son enemigos de Moa, pero a ratos me estaba pareciendo oír al mismo Moa. ¡Qué remedio...!
20 vstavai, día 23 de Agosto de 2007 a las 18:43
Por cierto, os recomiendo "Una historia chocante. los nacionalismos catalán y vasco". Os dais cuenta de hasta qué punto es una farsa, aunque una farsa peligrosa, todo lo de esos nacionalismos. Ahora la venden con el semanario Epoca.
21 XLuis, día 23 de Agosto de 2007 a las 18:47
Siempre hay algún capullo que rebate un trabajo científico con descalificaciones personales, sin demostrar nada. :)

Querido LuisV: Si lo escrito por Pio Moa tiene incorrecciones digo yo que será porque los socialistas falsifican los papeles. Tengo entendido que las afirmaciones de Pio Moa están basadas en documentación conservada en la Fundación Pablo Iglesias ¿no? :)
Teniendo en cuenta la tendencia socialista de falsificar papeles lo mismo hasta tienes razón. No sé porqué me viene a la mente la falsificación de un informe pericial... por la que van a ser procesados tres altos cargos policiales -socialistas, por supuesto-.
22 vstavai, día 23 de Agosto de 2007 a las 19:28
El problema que tienen con los trabajos de Moa es que se basan en la documentación de la izquierda. Por eso, en vez de refutarle, dicen que se basa en Arrarás y Ricardo de la Cierva, y procuran convencer a la gente de que no lo lean, porque si no les da un telele
23 peabody, día 23 de Agosto de 2007 a las 20:09
Por una vez veo en el bloguer un rasgo de humor. Muy bueno lo del calentamiento global y el diligente Zapatero. ¡¡Vaya frío el 22 de agosto!!.
24 El_Criti, día 23 de Agosto de 2007 a las 20:36
Pío lo veo últimamente demasiado "centrado" , "moderado" y "centrista" , los Españoles nos estamos jugando la unidad de España, la victoria sobre ETA o la victoria de ETA sobre la democracia, nos estamos jugando mucho y por contra lo veo demasiado moderado.

No querrá seguir usted los consejos de Gallardón, ¿verdad? Lo que está pasando en España es grave y mucho.
25 El_Criti, día 23 de Agosto de 2007 a las 20:38
Sobre Moa como historiador: documenta todas sus obras y libros con documentos internos de la época de las izquierdas, por tanto, poco más hay que añadir.

PD: la victoria del PP no será muy dificil, pero hay que tener cuidado con el mejor activo que tiene el PSOE para ganar las elecciones: Gallardón.
26 Peloputa, día 23 de Agosto de 2007 a las 21:06
el debate democrático hay que tenerlo cuando los del prisoe estén en la cárcel los terroristas criando malvas los separatistas fuera de la ley y los masones hayan pagado por sus muchos crímenes lo que no podemos hacer es perder más el tiempo a dios rogando y con el mazo dando.
27 asturovi, día 23 de Agosto de 2007 a las 21:15
¡Tararí, tarará!
El problema de los trabajos de Moa es que se basan en las interpretaciones de Arrarás y La Cierva. Por eso él dice que se basa en documentos de la izquierda.
Evidentemente, hablaré únicamente de la trilogía inicial de Moa, El Derrumbe de la República, los Orígenes y los Personajes, porque el resto de las obras sucesivas, no llegan ni siquiera al nivel historiográfico de estas, que ya es decir...
Los trabajos de Moa no son investigación histórica, sino interpretación o reinterpretación histórica. No hace una investigación que descubra documentos, hechos, conocimientos nuevos, sino que reinterpreta los ya conocidos para la elaboración de sus teorías, tesis, hipótesis...
Esto no es necesariamente malo, y todo historiador acaba interpretando los hechos, pero es legítimo también exigir a todo aquel que quiera ser llamado historiador que también sea un investigador que bucee en las fuentes primarias. Por eso en todo caso, la labor de historiador de Moa se encuentra fuertemente limitada, y presenta fuertes carencias y déficits metodológicos e historiográficos. Resulta altamente recomendable empezar en la historia "desde abajo", con la investigación, lenta, callada y llena de esfuerzo. Que las primeras obras de un pretendido historiador sean nada menos que una pretendida revolución de todos los paradigmas historiográficos sobre la Guerra Civil resulta sorprendente y recuerda mucho a las baladronadas sobre historias definitivas y finales de Don Ricardo.
Por las afirmaciones que se hacen aquí sobre las obras de Pío Moa y que estén basadas en fuentes primarias y documentos de la izquierda, empiezo a pensar que nadie las ha leído de verdad.
Las tres obras de las que hablo reunirán un total de unas 2.000 citas y referencias. Pues bien, de ellas ni siquiera 200, menos de un 10 % nos llevan a fuentes documentales o siquiera, hemerográficas (la utilización historiográfica de los periódicos es, además, mucho más peligrosa).
Las fuentes documentales con referencias a un archivo no llegarán ni siquiera a la mitad de ese 10 %.
También resulta sorprendente la lista de los archivos utilizados por Don Pío. Según confesión propia parecen limitarse a la Fundación Pablo Iglesias y el Ateneo de Madrid.
Como todo el mundo sabe, estos son sin duda los Archivos (ninguno lo es) de referencia en la investigación sobre la guerra civil. ¿Para qué molestarse en ir al Archivo Nacional a consultar la Causa General, a Salamanca al Archivo de la Guerra Civil, a Avila, al Archivo Histórico Militar? Son sin duda, archivos totalmente irrelevantes para conocer la guerra civil.
Olvidémonos ya de consultar por ejemplo, los Archivos de la CNT o del PCE, pequeñas minucias respecto a los 2 anteriores.
Con todos mis respetos para la Fundación Pablo Iglesias, que debe tener algunas reproducciones de documentos, y creo que junto con las Fundaciones Besteiro y Largo Caballero, alguna documentación privada de militantes socialistas destacados. No es el archivo (no es un archivo) al que hay que ir para investigar la Guerra Civil. No está de más pasarse por él, pero no basar la revolución historiográfica de la Guerra Civil en él.
Desconozco si el Ateneo tiene documentación sobre la guerra civil. Francamente lo dudo, porque no me parece que sea precisamente su función. Tendrá, sin duda una Biblioteca y una Hemeroteca, y punto.
Por poner un ejemplo de una documentación que utiliza, las Actas de la UGT de 1933-34... Pero resulta que estas actas ya están publicadas en el libro de Amaro del Rosal, Octubre... No son precisamente una fuente desconocida rescatada por la labor investigadora incansable de Don Pío.
28 asturovi, día 23 de Agosto de 2007 a las 21:25
Vamos a poner un ejemplo con una de las tesis de Moa, para ver si es cierto que está basada o no en interpretaciones de historiadores franquistas o "neofranquistas"
- La Guerra civil empieza en 1934.
Pues, por ejemplo, hay un libro con el título, precisamente, de "La Guerra Civil comenzó en Asturias", así que podéis imaginar lo que dice en él. (También es autor de otro libro reivindicado la gesta del Alcazar de Toledo, respecto a algunas sombras vertidas sobre ella).
La interpretación de que la guerra civil comenzó en 1934 es algo habitual en numerosos historiadores franquistas y neofranquistas.
Pero no hay que ir más lejos. Basta con repasar dos importantes documentos del régimen franquista:
1) El Dictamen sobre la Ilegitimidad del Régimen del Frente Popular, realizado por destacados juristas (tiene otro nombre, algo más largo, que no recuerdo ahora). En él se arrastran las responsabilidades hasta la Revolución de Octubre.
2) La Ley para la Represión de la Masonería y el Comunismo (que obviamente reprimió también a personas que no eran ni comunistas, ni masones), también arranca como situaciones delictivas desde Octubre de 1934. Con lo cual se produjo el disparate antijurídico, de que personas ya juzgadas y condenadas por unos hechos, volvieron a ser juzgadas y condenadas por ellos.
29 riesgo, día 23 de Agosto de 2007 a las 21:39
Haber si me entero Asturoví, por un lado dices que Moa no es veraz en sus intepretanciones, y que además alguien antes que él ya dijo lo que él dice, o defiende que no és nada nuevo, entonces por que alucinaste cuando oiste hablar de Moa, y por que buscaste su obra, si ya todo estaba dicho y eran evidentes mentiras, particularmente a mí Moa me causó impresión cuando defendió que el oro de Moscú fué real y no un cuento franquista, creo que hasta la caida del muro, y apertura de documentos allí aquí mucho listo acusaba de ser mentira tal historia, yo siempre lo oí cuando nos daban los documentales franquistas de la guerra, ese era un mito que ya defendian los franquistas como cierto, pero que no materializó como verdad hasta que Moa lo dejó en cuadro, quizás otros ya antes lo reflejaron , pero no era algo considerado mas que un cuento franquista, luego los hechos demostraron que el cuento era el que contaban la izmierda
30 tigrita, día 23 de Agosto de 2007 a las 21:48
tigrita siempre ha creído que mientras Astrouvi no vaya tamíén en peregrinación al valle de los caídos, este país no recobrará la normalidad.
31 asturovi, día 23 de Agosto de 2007 a las 21:49
Sobre el oro de Moscú:
La versión franquista era que los pérfidos comunistas se habían quedado el oro del Banco de España, se lo habían llevado a Rusia y se negaban a devolverlo a su legítimo propietario.
Esta versión es mentira, porque el oro se gastó en la compra del material soviético utilizado por la República, aparentemente en su totalida, aunque se puedan discutir algunos detalles acerca de las valoraciones y los precios utilizados por los soviéticos.
La sencilla verdad es que ambos bandos compraron armamento a potencias extranjeras, y ambos bandos, en distintas circunstancias y momentos, lo pagaron a esas potencias (con alguna rebajita fascista). Los republicanos pagaron al contado, con oro; los nacionales a crédito y básicamente pagaron con materias primas y otros productos, incluso con la División Azul. Ambos contribuyeron al empobrecimiento de España, porque los gastos de una guerra siempre empobrecen a una nación, y más en una guerra civil que no produce ningún beneficio económico, político o territorial...
La versión franquista sigue siendo mentira y la izquierdista básicamente verdad, aunque haya disputas sobre ciertos aspectos de la marcha del Oro a la Unión Soviética.
El oro se utilizó en comprar armas.
Las armas "rebeldes" fueron pagadas con otros productos.
Ambos bandos actuaron igual: compraron armas en el extranjero y pagaron con lo que tenían.
32 riesgo, día 23 de Agosto de 2007 a las 21:53
Asturaví el oro se robo con nocturnidad y alevosia al pueblo español, es el primer caso que primero se entrega todo lo que se puede y luego se espera a ver que te dan, eso sí que es tener las ideas claras, el no ver el robo manifiesto es ser necio de entenderas y contento de creerte en la verdad, fué de buen rollito la entrega a Moscu de las reservas, aquí peligraban y no había otra forma de pagar las armas, si que fueron listos los dirigentes de la republica robando por el bien de la pátria, aún hay quien sostiene que lo hicieron bien, que disculpan el robo manifiesto, eso sí que tiene guasa tomasa, no te lo crees ni tú Asturoví, eso és lo mismo que defender que cuando Zp fué al parlamento para pedir diálogo con los etarras fué por voluntad de una infinita paz para todos los españoles que la ansiamos ardientemente
33 vstavai, día 23 de Agosto de 2007 a las 21:54
En realidad, según he leído en Moa, la idea de que la guerra empezó en 1934 la tomó de Gerald Brenan, no de Arrarás ni de Ricardo de la Cierva, que nunca dijeron eso que yo sepa. Las derechas con unas pocas excepciones, consideran que lo del 34 fue un episodio importante pero no el comienzo mismo de la guerra. Lo que ha hecho Moa es documentarlo a conciencia, con fuentes de izquierda: los archivos de Largo Caballero, "El Socialista", de la prensa separatista catalana y vasca, los testimonios de Amaro del Rosal, del propio Largo Caballero, otros de la Fundación Pablo Iglesias, del Archivo Histórico Nacional... ¡hombre, esto es lo primero que ve cualquiera en cuanto lee esos libros lo mismo en las notas que en las referencias directas a la prensa dentro del texto! De Arrarás hay unas cuantas citas, de Azaña hay muchas más. Y de Prieto. Y de Companys ... A mí lo que me ha llamado la atención es lo mucho que utiliza a Azaña, demostrando que casi todos los que le citaban hace unos años ¡no lo habían leído! Increíble, ¿verdad?, pero comprobable.
Si Moa solo hubiera hecho lo que dicen estos bocazas no estarían de los nervios y como locos cada vez que se le menciona. Quitando sus desvaríos religiosos, es el historiador que ha cambiado completamente la visión que teníamos antes, cuando nos creíamos todas las trolas de Preston y compañía. Y creo que ya lo he dicho, incluso muchos que le atacan no tienen más remedio que repetir sus tesis, ya no es lo mismo que hace unos años, lo que ha cambiado el panorama.
Pero es verdad que mucha gente habla a favor de los libros de Moa sin haberlos leído y casi todfos los que hablan contra ellos esos sí que casi ninguno los ha leído.
34 asturovi, día 23 de Agosto de 2007 a las 21:58
Tigrita, yo ya he estado en el Valle de los Caídos, no en peregrinación, sino en viaje de estudios.
Desde luego no veo motivos para un viaje de peregrinación, no veo allí a nadie o nada que adorar o respetar siquiera.
Solo volveré a ese execrable lugar si es convenientemente exorcizado de los males y fantasmas que contiene.
35 asturovi, día 23 de Agosto de 2007 a las 22:00
Riesgo, pues precisamente por esas características, porque creía que con Don Ricardo ya era suficiente, y no veía como nadie con dos dedos de frente se podía seguir tragando semejante trola. Y como además la trola tenía éxito y era éxito de ventas, me resultaba verdaderamente increíble y alucinante que algo así pudiese pasar todavía 25 años después de la muerte de Franco. Era un fenómeno digno de estudio, más que por lo que afirma, por lo que significa.
36 vstavai, día 23 de Agosto de 2007 a las 22:00
Y otra cosa que convence de Moa es que en todas las polémicas que ha tenido ha dado unos baños de impresión a esos "historiadores profesionales", esos que tan mal dejan a la universidad española. No hay más que ver el "Anti-Moa" y los artículos en que le responde en LD. Y también me parece muy revelador que tantos historiadores de derecha le tengan tirria porque ha demostrado lo que ellos creían pero que no se atrevían a decir a causa de su miedo y su mal trabajo profesional.
37 vstavai, día 23 de Agosto de 2007 a las 22:01
Vamos, yo he seguido algunos de esos debates, a ver si encuentro algo...
38 vstavai, día 23 de Agosto de 2007 a las 22:06
Por ejemplo, sobre el oro de Moscú, Moa dice lo que todos han callado o no han descubierto, y ahí incluyo a la derecha que siempre se ha dedicado a especular sobre si la URSS engañó o no engañ´ço a España. Moa cree que no la engañó, o que engañó poco, pero lo principal fue que el gobierno mandó innecesariamente el oro a un país sin ninguna garantía financiera, y que el oro sirvió sobre todo para asegurar que Stalin se convirtiese en el verdadero amo del Frente Popular. Lo asombroso de este caso es que la derecha tampoco se fijó nunca en el detalle, pues Franco nunca perdió su independencia en relación con Hitler o Mussolini, pero el Frente Popular se convirtió en un satélite de Stalin. Esto es lo importante y ya digo, la derecha venga a especular con que si estafó o no estafó, quien estafó a España fue el Frente Popular al mandar allí el oro.
39 asturovi, día 23 de Agosto de 2007 a las 22:06
Lo de los baños de Pío Moa, es una simple cuestión de fé, sus creyentes así lo afirman, pero un escéptico como yo no tiene por que creerles, y habiendo leido todas esas polémicas, no veo en que se basan.
40 vstavai, día 23 de Agosto de 2007 a las 22:08
Y tanto que es un fenómeno digno de estudio: con nadie han perdido los nervios todos esos charlatantes como con ´Moa. Es que se han desenmascarado por completo, al pedir la censura contra él, de tan demócratas como son. Ha sido la demostración de lo que Moa dice por sus propios actos, no solo por su incapacidad para rebatirle.
41 vstavai, día 23 de Agosto de 2007 a las 22:10
Ricardo de la Cierva, el erradicado
Pío Moa

Durante un debate televisivo, una catedrática de Historia contemporánea se jactaba de que Ricardo de la Cierva había sido “erradicado” de la actual historiografía profesional. “¡E-rra-di-ca-do!”, repitió con énfasis y mal disimulado cabreo, para aplastar a un colega que había tenido la malhadada idea de citar al historiador, convertido en tabú en la Universidad y en la mayoría de los libros de Historia: o se le silencia o se le despacha con alguna frasecilla displicente. Así entienden el debate intelectual esos pésimos historiógrafos, inquisidores vanidosos que se ensalzan a sí mismos como “serios” y “científicos”.

Contra Ricardo de la Cierva todo ha valido, desde las descalificaciones insultantes en la prensa al cúmulo de rumores personales y profesionales, calumniosos como suelen serlo, y en todo caso ajenos a cualquier pretensión de prueba, tan frecuentes en círculos universitarios y académicos, muy dados, por lo común, al chismorreo insidioso y muy poco al intercambio y discusión de ideas que debieran serles propios. El bajo nivel científico de nuestra universidad se manifiesta en sus trabajos, pero también en esa actitud esterilizante y cerrada al debate –aunque a veces, cuando se abre un poco, casi resulta peor–, mezcla de beatería de secta, de ansiedad de cada cual ante la posibilidad de ser “pirateado” (pues la tendencia a parasitar ideas ajenas está muy difundida), y de miedo a quedar en evidencia fuera de los clanes aquiescentes.

Quien, rompiendo el tabú –algo difícil, sobre todo para un estudiante–, compare los libros de Ricardo de la Cierva sobre la Guerra civil y otros hechos de nuestra Historia, con los de esas erradicadoras lumbreras, nota enseguida la superioridad del erradicado. El cual no les supera por sus tesis sino, ante todo, por el cúmulo de datos y documentación decisiva en que las apoya, y que sus enemigos (pues lo son, y no simplemente adversarios intelectuales) pasan sistemáticamente por alto o les dedican referencias vagas, y lo hacen precisamente por su valor demostrativo, demoledor de las tesis hoy en boga. Vale la pena observar de pasada cómo el descaro y falta de respeto a la verdad por parte de esos individuos acaba de manifestarse de nuevo en sus escasas y ridículas reseñas del libro de documentos soviéticos España traicionada.

Pero, se objetará, si es así, ¿cómo puede haber sido Ricardo de la Cierva tan eficazmente aislado en amplios ámbitos intelectuales y en casi todos los medios de masas? ¿Puede tener él razón contra casi todos los demás? De lo segundo, nada. Un número muy alto de profesores e historiadores comparte más o menos las tesis de De la Cierva, o reconoce, por la simple necesidad de estudiar la Historia, la veracidad de la mayor parte de ellas. Pero poquísimos se atreven a decirlo en voz alta y clara, pues existe un auténtico miedo a pasar por “facha”, a compartir las descalificaciones y desprecios tributados a aquel. Es más, no faltan quienes, estando de acuerdo con él en lo principal, se unen al coro de los despreciadores o destacan los defectos del erradicado (¿quién no los tiene?), en lugar de señalar, como sería ahora necesario, sus indudables aciertos. Pero Ricardo de la Cierva no sólo supera como historiador a quienes le proscriben, sino que además ha sabido sostener sus ideas contra viento y marea, con datos y argumentos, devolviendo los golpes en una actitud valerosa por desgracia muy poco seguida: de ahí la eficacia de su aislamiento.

Decía Churchill algo así como que el valor es la principal de las virtudes, pues sin él las demás naufragan. Ciertamente podría entenderse el desfallecimiento de tantos intelectuales si corrieran peligro, no ya de ser fusilados o de ir a la cárcel, sino simplemente de sufrir serios daños materiales. Pero no. El peligro consiste simplemente que les tachen de esto o de lo otro, y ante tan nimia amenaza, su amor a la verdad y a la ciencia flaquean. Y así está el panorama intelectual.
42 vstavai, día 23 de Agosto de 2007 a las 22:16
Ahí tenéis otro ejemplo. La crítica de estos charlatanes solo sabe repetir "Moa se basa en Ricardo de la Cierva", o en "Arrarás" y tonterías parecidas, que cualquiera las nota en cuanto lo lee.


Una crítica "a la lisenka"
Pio Moa

Espero haber aclarado al obcecado señor Reig, o al menos a los lectores imparciales, la raíz de sus lisénkicas monstruosidades historiográficas: su incapacidad, como la de todo su gremio, para revisar ciertas concepciones de base que debieran haberse hundido con el muro de Berlín, pero que persisten, aunque sea de modo desfigurado y un tanto fantasmal, en su modo de contemplar la historia. Tales distorsiones le impiden, además, entender otros puntos de vista, y, por lo hace a nuestro tema, le llevan a realizar una crítica de mis libros realmente pintoresca.

Así, nuestro gremial historiador empieza por anotar una y otra vez, con el ceño fruncido, el hecho de que yo haya publicado numerosos libros en los últimos años: los cuenta minuciosamente y le salen quince en seis años (en realidad dieciséis, pues olvida una traducción), y de ahí concluye, escandalizado: "¿Acaso piensan que es posible escribir un libro de historia –o incluso dos– dignos de tal nombre al año?". Pretensión increíble, en efecto "no ya para cualquier iniciado, sino para cualquier persona con un mínimo de criterio", y suficiente por sí sola para descalificar al prolífico autor, a juicio del señor Reig.

Esta "crítica" ha sido muy jaleada por nuestros distinguidos historiadores profesionales de izquierda, también contra César Vidal, así que viene a cuento explicar a estos sulfurados caballeros algunas cuestiones elementales. En primer lugar, no todos esos libros son de historia. Tres de ellos recopilan artículos de actualidad o de polémica historiográfica, o contienen ensayos breves sobre política e ideología; otro es una reedición de un libro de 1982, De un tiempo y de un país; y un quinto recoge diversos debates ya publicados en la prensa. Así, el número real de libros de historia se reduce considerablemente, aunque, para el criterio gremial, continúan siendo demasiados: ¡diez en seis años!

Aquí Reig comete un segundo error, impropio de un historiador de mediana solvencia. Pues esos libros, como cualquiera imagina sin esfuerzo, no son el producto de seis años de trabajo, sino aproximadamente del doble, ya que antes de publicar es preciso investigar y escribir largamente. Empecé a trabajar sobre la trilogía de la república y la guerra civil no en 1999, cuando salió Los orígenes de la guerra civil, sino seis años antes. De esos años, más los siguientes, han salido los títulos conocidos.

Por lo demás, Reig y sus pares tienen una idea rígida y estrecha, burocrática y desde luego inapropiada, de la labor historiográfica. Existen muchos tipos de libros de historia. Una cosa son las monografías sobre asuntos parciales y otra las obras de conjunto, una los libros de síntesis y otra los de divulgación, o los ensayos generales, etc. No exigen todos con la misma metodología ni presentan las mismas dificultades. Además, como en cualquier otra actividad humana, una cantidad de horas de trabajo puede producir resultados muy distintos según las personas, pues influye mucho la habilidad y el talento. Y el enfoque. Volviendo al principio, puede apostarse sin mayor riesgo que será baldía la mayor parte del esfuerzo vertido sobre una hipótesis lisenkiana, por muchos sudores que le dedique el historiador. Por olvidar estas evidencias, la labor, sin duda fatigosa, del Anti Moa va a resultar de poca utilidad para su objeto, aunque a mí me haya valido para clarificar algunas cuestiones y mostrar algunos yerros de los Reig, Preston, Viñas, Moradiellos, Bernecker, Helen Graham y tantos más.

Si el señor Reig hubiera sido un poco más cuidadoso, habría comprobado que la base de mi producción está en la mencionada trilogía sobre la guerra y la república (tres libros que totalizan nueve años de investigación) y en ella habría concentrado su fuego. También se habría percatado de que estos libros, lejos de copiar a Arrarás o Ricardo de la Cierva, como él y sus pares pretenden, contienen miles de notas, y referencias en el texto, a partir de fuentes primarias como los archivos de la Fundación Pablo Iglesias, en especial el de Largo Caballero, el archivo de la guerra civil de Salamanca (recientemente expoliado por un gobierno digno sucesor del de Negrín), el Archivo Histórico Nacional, la prensa de la época, los diarios de las Cortes, etc. Y acompañados de un análisis minucioso de las versiones (trapaceras, permítaseme la expresión) difundidas por el gremio tuñoniano. De haber leído estos libros, Reig y compañía se habrían ahorrado la acusación, cuya tontería puede comprobar cualquier lector, de que yo no he pisado un archivo. Por cierto, uno de los tres libros, Los personajes de la República vistos por ellos mismos, utiliza una metodología creo que bastante original: la comparación sistemática de las memorias de los principales protagonistas de aquella historia. Método interesante y fructífero, que recomiendo a los jóvenes historiadores.

Al mismo tipo de libros pertenece Una historia chocante. Los nacionalismos vasco y catalán en la historia de España, fruto de tres años de trabajo. Se trata, si no me equivoco, del único estudio publicado hasta ahora que aborde ambos nacionalismos en estrecha relación con la evolución de España en el siglo XX. Pese a constituir uno de los problemas clave de nuestra historia reciente, los dos nacionalismos han sido tratados casi siempre en obras separadas y con insuficiente relación, a mi juicio, con el desarrollo general del país, lo que difumina la perspectiva.

Sobre el trabajo acumulado para esos libros me ha sido mucho más fácil y rápido componer obras de actualidad como Contra la balcanización de España, o ensayos como el dedicado a Federica Montseny, o trabajos de divulgación como 1934: Comienza la guerra civil, o 1936: El asalto final a la República. Divulgación acompañada de un muy amplio aparato documental fotocopiado, infrecuente en libros de este tipo.

Todo esto es de puro sentido común, y cualquier crítico serio lo tendría en cuenta sin necesidad de explicarlo, pero no así nuestros tuñonianos. De hecho, los dos libros que realmente han hojeado y les interesan, no tanto por su veracidad como por su extraordinaria difusión, son Los mitos de la guerra civil y Franco, un balance histórico. En ellos centran sus ataques... equivocando, una vez más, el método. No se trata de libros de divulgación, como se ha dicho, ni tampoco de compendios o monografías, y por tanto no pueden analizarse como tales. Se trata de ensayos, obras de síntesis, cuyas tesis se fundamentan en la crítica lógica y factual de las versiones circuladas durante estos años. Por ejemplo, en dos capítulos de Los mitos pongo de relieve algunos graves errores cometidos por el propio señor Reig en relación con la matanza de Badajoz y el Alcázar de Toledo. El valor o disvalor de esos libros reside en su coherencia intelectual, visión de conjunto y penetración crítica, y no tiene sentido intentar demolerlos fijándose en su aparato bibliográfico o empleo de fuentes primarias, como hacen Reig y compañía. Por poner un ejemplo que espero entiendan, a nadie se le ocurriría atacar con tales argumentos los libros de síntesis de Pierre Vilar sobre historia de España o la guerra civil. Sí valen, en cambio, para valorar sus estudios sobre el papel de Cataluña en la España moderna, pongamos por caso. La verdad, deprime un poco tener que explicar estas cosas a unos "historiadores profesionales".

Desbarrando una vez más, el señor Reig repite por activa y por pasiva que Ricardo de la Cierva es mi "maestro" y, acorde con tal idea, le dedica un capítulo repleto de invectivas e insultos (lo cual se le da mejor que razonar). Este hombre es que no atina ni por casualidad. Verá, mis maestros serían más bien los hermanos Salas Larrazábal, Martínez Bande y Burnett Bolloten, cuyos libros, por su rigor y agudeza crítica, empezaron a orientarme cuando comulgaba con las mismas lisenkadas que siguen alimentando al gremio. A De la Cierva empecé a leerlo con mucha posterioridad.

Otra manía: yo repetiría las tesis de Ricardo de la Cierva y Arrarás, sin aportarles nada nuevo. Ya he dicho que estos señores apenas han hojeado mis libros, y los han interpretado mal. En un próximo artículo, final de esta serie, les resumiré mis tesis, a ver si por fin encuentran el modo de atacarlas con alguna solvencia intelectual.

43 tigrita, día 23 de Agosto de 2007 a las 22:20
Astrouvi: ¿Y los polvos que se echaba el negrata que teníais de presidente quien los pagaba eh? Ya sé que al tío lo considerabais un bien de estado y que para él todo era poco, pero al menos en la contabilidad debías de ser un poco más rigurosos y dar a Stalin lo que es de Stalin pero descontando por supuesto lo que se llevó el crápula este.
44 DeElea, día 23 de Agosto de 2007 a las 22:32
Asturovi dijo:
“pero un escéptico como yo”
Jajajajajajaja
El tipo sectario, se cree que esta hablando de una cosa que paso hace 5000 años, todavía le pedirá a Moa, los resguardos de la entrega del oro, a nada que le apretéis un poquito.
Y las obras de arte se las llevaban de España para restaurarlas y protegerlas de los incultos moros Españoles.
Me da la sensación que en esta pobre España, no solo regalan los títulos universitarios a los etarras, sino a los sectarios de estomago agradecido.

Y mientras mientes dicen ¡Beeeeee! ¡Beeeeee! ¡Beeeeeen! zETApeeeee es muy gueno ¡Beeeeeeen! Al mundo izquieeeerdoooooso de los zETApeeeeees.
45 Sherme, día 23 de Agosto de 2007 a las 22:37
17# tigrita, te felicito. Hoy, en ese comentario estoy totalmente de acuerdo contigo.
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asturovi: De 2000 citas dices que solo 200 son nuevas. Vamos que Moa no es "historiador" porque no ha descubierto Lemuria... pues vaya.
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Mira, particularmente yo descubrí por casualidad el libro de Moa en un veraneo que se me ocurrió ir por Madrid (para quitarme de la quema playera y llevar con más tranquilidad a los Museos a mis niños. Me dió por ahí). C Era su segundo libro, Los orígenes de la guerra civil, antes creo que había publicado otro, con poco éxito, "la sociedad homosexual y otras polémicas (o algo así). Comencé a leerlo en el Hotel y "me enganchó". Era la primera vez que leía algo de historia sobre la guerra civil española que me cuadraba con lo que había escuchado a mis mayores y que cuadraba con la historia del franquismo. Que había estado 40 años y la mayoría de la gente no estaba incómoda con él. Por mucho que ahora haya tanto "antifranquista" a posteriori (a moro muerto, ¡gran lanzada!, que se dice). Cuando volví a casa me puese a ver si había escrito algo más, quien era etc etc y, gracias a él ¡descubrí LD!, a Federico JL, César Vidal etc, etc De ese hilo viene el que ahora tenga a la COPE como mi emisora favorita, LD como mi periódico de preferencia (en papel...así así... El Mundo lo compro con la nariz tapada y el ABC ¡JAMÁS, mientras siga Zarzadelejos y su línea progallardonita y antiinvestigación del 11-M! (lo siento por algunos buenos profesionales que trabajan en el "diario inane").
Tengo todos sus libros y ninguno me ha defraudado. No hace falta "sacar fuentes nuevas", sobre todo si son repetidas o ya son conocidas. No van a cambiar la historia. Con lo que decían las izquierdas (y analizando su PROPAGANDA como tal y no como "dogma de fe" (laica)). Los hechos son muy tozudos.
En este verano me he estado viendo los videos que publicó el Mundo sobre "los años del NO-DO". Sensacionales. En los libros hay de todo un poco. Muchísimo mejores que los de la colección anterior sobre la GC.
Es un placer volver a ver cosas que viví en PRIMERA PERSONA y otras que no, pero ver las caras de la gente y cómo se vivía así y el porqué de tantas y tantas cosas. E intentar COMPRENDER las gentes y la época.
Ahora se NIEGA. Se INVENTA o se OCULTA la "verdad de AMBOS" bandos. No se quiere sacar HISTORIA, sino "Memoria" y "dignidad". O hacer una "Memoria HEMIPLÉJICA, de UN lado solo. Dos palabras demasiado bellas -Memoria y dignidad- para que la mancillen estos nuevos "demókratas" y "antifaxistas"... ya hemos tenido bastante.

Y otra cosa, Arrarás y D. Ricardo de la Cierva (de quien tambien tengo casi todos sus libros) son una VERDADERA FUENTE de saber (salvo que en cuanto a la Masonería" el segundo "interpreta" mal o desbarra de lo lindo. Pero eso es más porque se declara seguidor de LEON XIII... vamos, "preconciliar" que se decía)
46 Peloputa, día 23 de Agosto de 2007 a las 22:40
la ética savateriana es la destrucción de todo idealismo. para savater la defensa de la autonomía del individuo implica necesariamente una actitud combativa contra toda creencia hay que definirse ateo militante savater rechaza las creencias como buen seguidor de la tradición ilustrada y masónica para savater la verdadera religión es aquella que asegura la experiencia de lo sublime la presencialización de lo impresentable de lo inmanente.

"llamo sagrado a esa presencia de lo inmanejable que subyace o se superpone a toda realidad instrumentalizable" en otras palabras para savater la auténtica religión es un sentimiento estético que naciendo del más hondo rincón de nuestras vísceras nos posee y que concluye en la reducción de lo religioso al orden de la estética como dice un amigo mío filósofo está como un cencerro.
47 Eiztarig, día 23 de Agosto de 2007 a las 22:40
Ignoro el caracter de la trifulca con su contertulio del Gatoblepas. Por mi parte la democracia, no es si no un instrumento cuya razón de ser estriba en su utilidad, no existe ningún imperativo ético ni niguna razón lógica que haga de la democracia un sistema político más deseable que cualquier otro. La Humanidad ha vivid durante miles de años sin su necesidad, no iento esa atracción ante ese sistema porque no se trata de eso más que de un sistema, con pretensiones de metafísica, pero sin merecerlo. Si somos honestos cualquier cosa que se construya sobre ese sistema está tocado muerte porque lo necesita el hombre son convicciones fuertes y si España se hunde en arenas movedizas es porque sobre arenas movedizas se ha construido. No es que sea absolutamente imposible construir un estado democratico serio, es que estoy convencido que la democracia no interesa más que como disolvente de la sociedad y, si se presta a ello, es porque, en el fondo, parte de su ambigüedad se lo permite. La democracia ha permitido unir a los pueblos desunidos en torno a un ideal superior. La conciencia de Patria está relacionada con la conciencia de pueblo, pero no es eso lo que a la izquierda le interesa de la democracia si no su lado más oscuro, más siniestro, que también lo tiene y conviene explorarlo. ¿Porqué decimos que la democracia es el menos malo de los sistemas, aparte de porque nos no lo han enseñado? ¿Porque es más eficaz? ¿o porque es más justo? Más eficaz es la monarquía porque la unidad de acción queda garantizada. ¿Más justo? Si por Justicia se entiende igualdad, desde luego, pero si por Justicia se entiende su significado etimologico, su raiz, del latín ius y el avestico yaos, que significa limpio y por extensión inocente, vemos que lo propio de la Justicia es preservar la inocencia y retribuir la culpa, y como nadie es buen juez en causa propia si el hombre define como le da la gana los límites de la inocencia lo que tenemos es una tiranía del hombre, vuelto de espaldas a Dios, sobre el hombre. Porque una libertad sin verdad es una libertad muerta y esa es la libertad que define nuestra convivencia a partir de ahí, todo lo demás es anécdota. De nada me sirve que me digan que eso es libertinaje y que el sistema es bueno porque nosotros seremos buenos. Eso es tanto como sostener que el absolutismo es bueno porque el monarca es bueno. Y puestas así las cosas ¿De qué se extrañan de lo que está sucediendo? Cuando UCD transigió con hacer de la bandera del Partido Nacionalista Vasco la bandera de una comunidad autónoma puso el primer clavo del ataud de las victimas del terrorismo. ¿No creen que se impone una cierta autocrítica sobre lo sucedido en los últimos treinta años?
Muchas Gracias
48 DeElea, día 23 de Agosto de 2007 a las 22:41
Vastavai dijo:
“Quitando sus desvaríos religiosos, es el historiador que ha cambiado completamente la visión que teníamos antes,”
Esto te lo podrías haber ahorrado. Por que como mucho son opiniones, ideas, no desvaríos.
Pero bueno, no me apetece entrar en el tema, solo decir, que, parece que cuando uno opina de algo “trascendente” comete “pecado ateo”
¿No se puede pensar ni opinar de esto? ¿Es políticamente incorrecto? ¿Es tabú?
Sal del armario vastavai, que te vas a apolillar.
49 Peloputa, día 23 de Agosto de 2007 a las 22:55
si para kant la única fuerza de cohesión social es la ley universal para el savater es voluntad individual si para el primero son los valores absolutos los que garantizan la dignidad humana para el savater son los valores subjetivos si kant piensa que el imperativo categórico es la garantía de los derechos humanos el savater quiere que el libertinaje sea lo que constituya el auténtico derecho humano si para uno es la razón el fundamento de la praxis para el savater es el amor propio narcisista.

"luchar por una organización social menos antagónica y destructiva no es cumplir un deber moral o un destino histórico, sino defender racionalmente nuestro placer" no me extraña que justifique la homosexualidad ni la promiscuidad por mi como si se la machaca todos lo días al son de las canciones de víctor manuel.
50 Soren73, día 23 de Agosto de 2007 a las 23:01
El sr. Moa ha hecho mención de una polémica con otra persona, indicando que ha sido en El Catoblepas. Pues no me he podido resistir a la tentación y aquí traigo a colación dicha polémica. La persona con la que tuvo la "trifulca" fue con el sr. Pedro Carlos González Cuevas es a la sazón Profesor de Historia de las Ideas y las Formas Políticas en la UNED. Si se quiere conocer algo más de él, en Minuto Digital hay una entrevista con él.
http://www.minutodigital.com/noticias/cuevas.htm


El origen de la "trifulca" entre el sr. Moa y él es el siguiente artículo:

http://www.nodulo.org/ec/2007/n061p15.htm


La decadencia cultural de la derecha española

Pedro Carlos González Cuevas

Revisionismo y memoria histórica

La experiencia histórica demuestra que perder la batalla cultural significa perder la de las instituciones y, en definitiva, la del poder. La dialéctica intelectual condiciona las elecciones. Y es que la lucha política se gana, en última instancia, en el propio entendimiento del adversario. Hacer hincapié en ello resulta singularmente importante a la hora de analizar nuestra actual situación política. No descubrimos nada si denunciamos el abandono por parte del conjunto de la derecha española de la lucha por la hegemonía cultural. No siempre fue así. A lo largo de los siglos XIX y XX, la derecha española, en sus diversas tradiciones, disfrutó del apoyo de numerosos intelectuales. La derecha conservadora-liberal tuvo a Martínez de la Rosa, Borrego, Pastor Díaz y Cánovas; la tradicionalista, a Donoso Cortés, Balmes y Menéndez Pelayo. Ya en el siglo XX, Ortega y Gasset contribuyó decisivamente a la constitución de la nueva derecha liberal-conservadora; Ramiro de Maeztu, a la renovación del tradicionalismo; y Eugenio D'Ors, a la fundamentación intelectual de la derecha radical. El régimen de Franco contó, desde el principio, con intelectuales de prestigio como Pedro Laín Entralgo, Dionisio Ridruejo, José Antonio Maravall, Francisco Javier Conde, Antonio Tovar, etc. Sin embargo, a partir de la crisis de 1956, algunos abandonaron el franquismo para pasar a la oposición. Por otra parte, el Concilio Vaticano II deslegitimó el tradicionalismo, cuyos últimos representantes, Francisco Elías de Tejada y Rafael Gambra, se limitaron a repetir las viejas fórmulas sin capacidad de renovación alguna. Julián Marías intentó actualizar la tradición liberal-conservadora orteguiana, pero sin demasiado éxito, porque fue incapaz de superar a su maestro. Gonzalo Fernández de la Mora contribuyó a renovar la tradición conservadora autoritaria, en su sentido racionalizador y tecnocrático, pero careció de continuadores.

Por contra, a finales de los años sesenta, surgió una nueva izquierda cultural, cuyos principales representantes fueron José Luis López Aranguren, Enrique Tierno, Ramón Tamames, Manuel Tuñón de Lara, &c., que daría sus frutos a lo largo del proceso de transición al Estado de partidos, convirtiéndose en claramente hegemónica. La izquierda consiguió, en aquel período, instaurar una oligarquía cultural, que, mediante múltiples rituales de exclusión simbólica, articuló un sistema segregacionista, basado en una distinción nítida entre discutidores legítimos y los excluidos del debate intelectual. Sus líderes exhortativos, como denunció el sociólogo Víctor Pérez Díaz, tienden a estrangular la emergencia de nuevas ideas a través de una crítica sistemática e incluso mediante su reducción al silencio. En contraste, la derecha estuvo dominada, en aquella situación, por un profundo sentimiento de culpa, una curiosa mezcla de consternación, perplejidad, temor y autocrítica; una especie de mala conciencia, basada en la certeza de haber abusado demasiado y durante demasiado tiempo del poder. Consecuentemente, ser de derechas no estuvo bien visto por un considerable sector de la sociedad española. Derechista y derechización adquirieron, en el lenguaje político e incluso en el lenguaje popular, un sentido no ya negativo, sino abiertamente peyorativo.

Todo ello repercutió, sin duda, en ese abandono de la lucha cultural. Inútil buscar en la Unión del Centro Democrático, un partido de aluvión, sin ideología, intento alguno de hegemonía ideológica. Desde entonces, dominó en el conjunto de la derecha española el llamado centrismo, es decir, una posición de perfiles imprecisos, carente de sustantividad, cuya consecuencia última ha sido la consagración del oportunismo político. La llegada al gobierno de José María Aznar y del Partido Popular, en 1996, no supuso el menor cambio de perspectiva; todo lo contrario. El Partido Popular fue incapaz, a lo largo de ocho años de gobierno, no ya de llevar a cabo, ni tan siquiera de plantear la reforma intelectual y moral que la sociedad española necesitaba y necesita. En ese aspecto, su labor fue prácticamente nula. Lo cual demostró, entre otras cosas, que, a pesar de todas las derrotas históricas de la izquierda, la derecha seguía siendo, en el fondo, esclava de la cultura y de los mitos de su antagonista. Aznar manifestó que su gobierno no tendría «ningún a priori conceptual ni estético». Por otra parte, intentó entroncar con la tradición conservadora liberal de Cánovas, cuya concreción histórico-institucional había sido el régimen de la Restauración. Sin embargo, en una pirueta en la que se sintetizaban tanto el oportunismo como el complejo de inferioridad, el líder del Partido Popular intentó captar para la derecha liberal nada menos que a Manuel Azaña; lo que no sólo resultaba contradictorio con la reivindicación del canovismo, sino que fue un error por partida doble. En primer lugar, porque ensalzó a un intelectual mediocre, de quien lo mejor que puede decirse, como señaló Fernando Lázaro Carreter, es que fue «un utopista a quien el cielo castigó concediéndole el poder». ¿Acaso –nos preguntamos– no existía la figura egregia de Ortega y Gasset como posible referente intelectual de la nueva derecha española¿. Y, en segundo, porque, según advirtió el excomunista Jorge Semprún, en sus Memorias, aquel gesto demostraba que eran «los valores de los vencidos en la guerra civil los que fundaban la ley moral». Además, en un gesto irreflexivo, el Partido Popular apoyó la concesión de la ciudadanía española a los supervivientes de las Brigadas Internacionales, que fueron presentados ante la opinión pública nada menos que como «voluntarios de la libertad». Este episodio tuvo lugar durante la etapa socialista; pero la condena del régimen de Franco en el Parlamento, aparte de otras concesiones simbólicas de gran importancia, se efectuó bajo el gobierno popular. La derecha en el poder creyó obrar con altura de miras y en pro de la definitiva reconciliación de los españoles. Pero la izquierda no respondió positivamente a esa política de mano tendida. Sus intelectuales criticaron el homenaje tributado por Aznar a Cánovas, en conmemoración de su asesinato a manos de un anarquista; lo mismo que las beatificaciones de los sacerdotes asesinados por los republicanos durante la guerra civil.

En los discursos de Aznar apenas hubo menciones, lo que era tremendamente significativo, a la guerra civil o al régimen de Franco. De vez en cuando, incidentalmente, hizo referencia al franquismo como «un largo período de excepción» o de «dictadura». El régimen de Franco sería así una especie de paréntesis, de anomalía histórica, tras la cual el progreso liberal continuaría su marcha. Pero este vacío fue aprovechado por la izquierda cultural para demonizar aún más al régimen nacido de la guerra civil y plantear reivindicativamente el tema de la memoria histórica de los vencidos. En ese sentido, la izquierda no puede decirse que haya resucitado, como suele decirse acríticamente, la memoria histórica de la guerra civil y del franquismo, sino «su» memoria histórica que trata, por todos los medios, de imponer al resto de la sociedad. Novelas, películas, ensayos históricos, reportajes televisivos, desenterramiento de cadáveres en fosas comunes, &c., &c.; todo ello se ha erigido en voz y símbolo del bando republicano en la guerra civil. La ofensiva fue de tal calibre que incluso un historiador de izquierda como Santos Juliá se vió obligado, con gran honestidad, a denunciarla como fruto de una estrategia política de los socialistas y de los comunistas para deslegitimar históricamente al gobierno del Partido Popular. Y es que, recordaba, los socialistas tuvieron catorce años para hacerlo y no hicieron nada al respecto. En el período aznarista, se publicaron más libros sobre la guerra civil, el maquis, la represión de postguerra o el franquismo que en toda la etapa socialista. Por lo general, en esta publicística suele ofrecerse una visión profundamente distorsionada y maniquea de los acontecimientos. El bando acaudillado por Franco resulta ser un compendio paradigmático de lo grotesco y lo repugnante; algo que produce indignación y, al mismo tiempo, supera los límites de lo absurdo. Los republicanos, en cambio, aparecen como depositarios de todas las virtudes cívicas y democráticas. La valoración del período franquista era –y es– absolutamente negativa, censurando toda concesión a sus razones y logros.

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