Pío Moa

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Cervantes, Lope, Quevedo...

26 de Julio de 2009 - 10:00:27 - Pío Moa

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De nuevo, al rigor de su crítica:

Del espíritu de la época en la transición del siglo XVI al XVII pueden ser exponentes la vida y la obra de Cervantes, Lope de Vega y Quevedo, tres de los mayores escritores que ha producido España.

Miguel de Cervantes nació en Alcalá de Henares reinando Carlos Ien1547. Fue un año notable: batalla de Mühlberg, nacimiento de Juan de Austria, muertes de Enrique VIII de Inglaterra, de Francisco I de Francia y de Hernán Cortés; comienzo de la guerra civil en Perú, subida al trono de Iván el Terrible, Eduardo VI de Inglaterra y Enrique II de Francia. La adultez de Cervantes transcurrió bajo Felipe II, y sus últimos 18 años con Felipe III. Cuando murió a los 69 años, algunos datos indicaban un cambio profundo: los holandeses hostigaban las posesiones hispanoportuguesas de las Molucas y Filipinas. Samuel de Champlain, antiguo agente secreto de Felipe II, según varios indicios, asentaba la posesión francesa de Québec. Richelieu, que había de convertirse en una plaga para España, era nombrado secretario de estado.

Cervantes de familia de pocos medios estudió en varias escuelas, pero no en la universidad. En Madrid, con 20 años, asistió a las clases del humanista y cronista Juan López de Hoyos y tomó afición a las letras. Al parecer, con 22 años hirió en duelo a otro hombre, por lo que marchó a Italia, donde se impregnó de su cultura, vivió años felices y posiblemente tuvo un hijo ilegítimo. Sirvió unos meses al clérigo Giulio Acquaviva, y a los 23 años se alistó en el tercio de Miguel de Montcada. Al año siguiente estuvo en la batalla de Lepanto: aunque enfermo y con fiebre, prefirió salir a luchar en "la más alta ocasión que vieron los siglos", arriesgándose a "morir peleando por Dios y por el rey". Recibió tres heridas de arcabuz, una de las cuales le estropeó la mano izquierda.

Siguió en el ejército hasta 1575, e intervino en acciones por Navarino, Túnez, La Goleta y Corfú. Ese año pidió licencia y, volviendo a España, tuvo la desgracia de ser su barco apresado por piratas argelinos, quedando cautivos él y su hermano Rodrigo, también soldado, en las infernales prisiones de Argel. Su rescate no pudo ser pagado, lo que prolongó su cautiverio cinco años. Organizó cuatro intentos de fuga, siempre sin suerte y traicionado varias veces, declarándose responsable para salvar del castigo a sus compañeros. Su hermano sí fue rescatado, y desde España preparó una galera para liberar a Miguel y a otros cautivos, pero los moros apresaron el barco. Otra vez, con dinero prestado por un mercader valenciano, adquirió una embarcación para escapar con sesenta compañeros, pero fue delatado. En 1580, cuando ya estaba encadenado en una galera para ir a Constantinopla, llegó el rescate, reunido por su madre y unos monjes trinitarios, y pudo al fin volver a España por Valencia.

Sus diez años como soldado y como cautivo revelan un espíritu aventurero no infrecuente, y temple de héroe. Pero a las trágicas condiciones de Argel sucedió un arduo "sentar la cabeza", ya con 33 años. Terminó su primera obra larga, La Galatea, en 1583, entró en el mundillo literario y en 1584 se casó con Catalina Salazar, tras haber tenido una hija ilegítima con Ana Franca de Rojas, esposa de un tabernero y acaso familiar lejana del autor de La Celestina. Catalina tenía 19 años y él 37, y suele suponerse que el matrimonio fracasó. Si bien Cervantes parecía preferir "el peor concierto al divorcio mejor", se separaron a los dos años, para reunirse siete después. La separación pudo nacer de la dura necesidad de buscar trabajo. A los 40 años entró en una sórdida y oscura lucha por la subsistencia, atosigado por la pobreza, en poco apreciados trabajos de recaudador de víveres para la Gran Armada, primero, y después de impuestos y tareas similares, que le llevaron varias veces a la cárcel, acusado de defraudación. La fortuna huraña le perseguiría hasta 1605, cuando publicó la primera parte del Quijote, concebida en prisión. Tenía ya 58 años y se hizo popular en media Europa, aun si no por ello se enriqueció. Diez años después publicó la segunda parte, y entre tanto las Novelas ejemplares y otras obras.

Cervantes murió en 1616. Por entonces fallecieron también William Shakespeare, uno de los mayores genios de la literatura, y el Inca Garcilaso de la Vega, autor de Comentarios reales, fuente importante sobre la vida de los incas, bastante idealizada, y de un relato de la expedición de Hernando de Soto a Florida. Garcilaso era hijo de un conquistador de Perú y de una princesa india, se había educado en el Colegio de Indios Nobles de Cuzco y participado como militar en la Guerra de las Alpujarras. 

****

Félix Lope de Vega, catorce años más joven, nació en Madrid en 1562, reinando Felipe II. Año sin efemérides muy notables: fundación de algunas ciudades en América y Méjico, prosecución de la primera guerra de religión francesa... Lope era, como Cervantes, de familia humilde (su padre, bordador). Niño prodigio, desde muy temprana edad componía versos y comedias, y sus talentos le ganaron protecciones que le permitieron estudiar cuatro años en la universidad de Alcalá de Henares, hasta 1581. Pero no llegó a graduarse debido a su vida licenciosa y su irresistible fascinación por las mujeres, que le acompañaría toda la vida: "Yo estoy perdido, si en mi vida lo estuve, por alma y cuerpo de mujer, y Dios sabe con qué sentimiento mío, porque no sé cómo ha de ser ni durar esto". Uno de sus primeros amores, Elena Osorio, separada del marido, terminó casándose, aparentemente por interés, con un sobrino del poderoso cardenal Granvela, lo que enfureció de tal modo a Lope que atacó a los implicados con libelos como uno que empezaba: Una dama se vende a quien la quiera... Los libelos le valieron una corta pena de cárcel, pero reincidió y fue desterrado de Madrid por ocho años, y por dos de Castilla. En 1588 se fugó y se casó con Isabel de Urbina.

Como a Cervantes, le atrajeron la aventura y la milicia. Cinco años antes había servido con Álvaro de Bazán en la batalla de la isla Terceira, y apenas casado se enroló en la Gran armada, a cuyo desastre sobrevivió. Después marchó a Valencia con Isabel, y cuando pudo volver a Castilla tuvo más suerte que Cervantes, pues trabajó de secretario de algunos nobles como el duque de Alba nieto del de Flandes. 1594 murió Isabel, y al año siguiente, cumplido el destierro, volvió a Madrid. Tras varios lances amorosos, volvió a casarse en 1598, año de la muerte de Felipe II, con Juana de Guardo, mujer al parecer vulgar pero de familia adinerada, lo que valió sátiras del mundillo literario. Tuvo nuevas amantes y numerosos hijos, legítimos y bastardos, debiendo sostener dos hogares, lo que le obligaba a trabajar sin tasa. Los autores ganaban poco por entonces, aun los más populares como él. Escritor infatigable –"monstruo de la naturaleza" le llamaría Cervantes–, se le atribuyen hasta 1.800 comedias y 3.000 sonetos, cifras muy exageradas, además de novelas cortas y epopeyas. Fue secretario del futuro conde de Lemos, también protector de Cervantes, Góngora y otros.

En 1612 falleció uno de sus hijos más queridos, y al año siguiente su esposa, Juana. Estas desgracias debieron de abocarle a una crisis vital: en 1614 se ordenó sacerdote y escribió Rimas sacras. Ni aun así cesó su afición a las mujeres, pues se enamoró, el año de la muerte de Cervantes, y con 54 años, de Marta de Nevares, que solo tenía 26 y estaba casada, con quien tuvo una hija. La bella Marta, mujer de temperamento artístico, tuvo un final triste: hacia 1621 quedó ciega, y siete años después enloqueció, mientras Lope, ya viejo, la atendía en su doble mal. Lope comprobará cómo su popularidad y honores oficiales no le abrían siempre la puerta de los poderosos: el conde-duque de Olivares, valido de Felipe IV, le prestará poca atención. Si bien vivió con desahogo, sus años finales le trajeron desengaños y desgracias. Muchos de sus hijos murieron antes que él. Uno de ellos, Lope Félix, con talento poético, se ahogó buscando perlas en la isla Margarita, de Venezuela; un nieto pereció en campaña en Milán; Marta falleció en 1632, y Lope tres años después, a los 73. Ese año Francia declaraba la guerra a España y se fundaba la primera escuela inglesa en América, en Boston.

Lope, hombre sociable, tuvo muchos amigos escritores, nobles y en otros medios. Uno de los más interesantes fue el capitán Alonso de Contreras, arquetipo de aventurero y soldado español. Contreras, de padres pobres, asistió a una escuela de barrio en Madrid, donde, con 13 años, mató a un compañero en una reyerta infantil, no siendo penado seriamente debido a su corta edad. Al año siguiente, 1597, se alistó para Flandes, recorrió el Camino español y, engañado por un cabo de escuadra poco belicoso, volvió a Italia y llegó a Malta. Desde allí se hostigaba el norte de África y los mares griegos, pues la precaria paz entre España y Turquía no impedía el constante corso mutuo y el temor a cualquier súbita ofensiva. A los dedicados al corso y espionaje contra turcos y moros "llamábannos en Nápoles los levantes del duque de Maqueda y nos tenían por hombres sin alma". Contreras ganaba fortunas y las derrochaba con la misma rapidez en mujeres y juego. En Malta se hizo Contreras un diestro navegante.

Como dato típico, fue encargado de averiguar el fundamento de alarmantes rumores sobre una gran acción naval enemiga. Entonces se apoderó en Salónica del judío encargado de recoger tributos, por quien supieron que no había peligro aquel año. Ya volviendo, a sugerencia del piloto griego, se llevó de Quíos a la favorita del gobernador turco. El gobernador prometió empalar a Contreras después de hacer que "seis negros se holgasen con mis asentaderas", pero nunca lo capturó. Sí apresaría al piloto, a quien "desollaron vivo e hincharon su pellejo de paja, que hoy está sobre la puerta de Rodas".

Durante su peligrosa vida, Contreras se hizo ermitaño en el Moncayo, fue acusado de una conjura armada de moriscos, llegó a capitán en Flandes, regresó al Mediterráneo y más tarde fue al Caribe, donde combatió al pirata inglés Walter Raleigh (Guatarral), fue gobernador de la ciudad de L´Aquila y en Nápoles salvó a un convento de monjas de una erupción del Vesubio y se hizo Caballero Comendador de la Orden de Malta. Hacia 1630 se retiró de sus 33 años de aventuras. Escribió sobre las rutas del Mediterráneo y, a instancias de Lope, su autobiografía. Esta, muy concisa y expresiva, describe magníficamente facetas del clima social y ciertas formas de vida de la época (*).

Quevedo también nació en Madrid en 1580, año de la unión de España y Portugal, de la refundación de Buenos Aires por Juan de Garay, de la universidad de Bogotá, la proscripción de Guillermo de Orange por Felipe II, la muerte del historiador Zurita, el inicio de la conquista de Siberia por Yermak...

Los padres de Quevedo eran acomodados y relacionados con la corte. Él estudió con los jesuitas, en las universidades de Alcalá, cuyo ambiente juvenil le inspirará trozos de su novela picaresca El buscón, y Valladolid; y por su cuenta adquirió conocimientos de francés, italiano, árabe, hebreo y griego, de filosofía y teología. Muy joven, se escribió con el escritor flamenco Justo Lipsio, teorizador del estado autoritario y armonizador del estoicismo con el cristianismo, corriente neoestoica de la que participó Quevedo.

Su dedicación intelectual admitía otras facetas. Experto esgrimista pese a cojear por un defecto de nacimiento, intervino en duelos y al parecer mató a un hombre. Tenía más defectos, como la miopía o la tendencia a engordar, lo cual no le impedía zaherir a otros por sus fallos físicos, como al dramaturgo Juan Ruiz de Alarcón, pelirrojo y corcovado, nacido en Méjico. Su vena satírica le ganaría muchos enemigos.

Al revés que Cervantes y Lope, se implicó en la política, sin por ello dejar de escribir ensayos, ficción y poesía. Teniendo 33 años lo reclamó el virrey de Sicilia, su amigo Pedro Téllez Girón, duque de Osuna, de quien se convirtió en agente para misiones secretas o discretas; Osuna era un tipo de noble ya en desuso, pues prefería las empresas bélicas y políticas al disfrute y corrupción de la corte. Había luchado en Flandes y, considerando a Sicilia la llave del Mediterráneo, modernizó la escuadra, limpió el mar de corsarios islámicos y la tierra del bandoleros, y combatió la extendida venta de cargos públicos. Quevedo volvió a Madrid en 1616 a comprar voluntades (comparó a los cortesanos con putas) a fin de ganar el virreinato de Nápoles para Osuna; que fue nombrado, pero poco antes de sus gestiones. De nuevo en Italia, Quevedo atendió a la hacienda y dirigió acciones de espionaje contra Venecia, que, junto con Saboya, atacaba en Italia los intereses españoles. La flota de Osuna hostigó a Venecia, la cual salió de su intento casi en quiebra. En 1618 sucedió la nunca bien aclarada Conjura de Venecia, digna de la mejor novela de intriga y espionaje si la realidad no superase tan a menudo a la ficción. El gobierno veneciano acusó a Osuna y a Quevedo de conspirar para saquear la ciudad, e hizo asesinar a 300 personas. No se sabe si la conjura existió o fue una provocación veneciana, combinada con otra de Saboya que atribuía a Osuna veleidades independentistas, para hundir al duque en Madrid (**).

En todo caso, los astutos enemigos de Osuna en Nápoles y en Madrid labraron la ruina del duque. Llamado a España en 1520, Osuna fue procesado (moriría cuatro años después, en prisión) y Quevedo desterrado a una pequeña propiedad suya en Torre de Juan Abad, en Ciudad Real, donde, para más amargura, hubo de pleitear con el concejo. Con todo, allí escribió poesía y se enfrascó en nuevos estudios sobre Séneca. Corto destierro porque, al ser coronado el nuevo rey, Felipe IV, en 1521, pudo volver a la corte, se acercó al nuevo valido, el conde-duque de Olivares, y prosperó hasta hacerse secretario del rey en 1632. Llevaba una vida poco ordenada de burdeles, tabernas y con una amante. Su protector el duque de Medinaceli, presionado por su esposa, le presionó a su vez para que sentara la cabeza y se casase con una viuda con hijos. Pero el enlace fracasó desde el comienzo; tal vez Quevedo estaba ya demasiado hecho a la soltería.

Inmerso en las intrigas cortesanas, no cejó en sus sátiras. A Góngora lo tachó de mal sacerdote, obsceno bajo su lenguaje complicado, sodomita y judío. El ofendido le replicó con no menor acritud. Góngora, de la generación de Lope, era un tipo humano muy distinto de los anteriores: cordobés de familia noble relacionada con la Inquisición, recibió una educación esmerada, estudió en Salamanca, no salió de España ni sintió tentaciones aventureras o militares, y siguió una carrera eclesiástica estable, desde la cual buscó en la corte beneficios para sí y para sus deudos. Fue hombre conversador, jovial, aficionado a los espectáculos y a los naipes –en los que perdió bastante dinero–, y sus predicaciones no sonaban muy fervientes. Enriqueció el idioma con bastantes palabras nuevas, y su gran talento poético, muy influyente, fue apreciado por Cervantes, aunque no, desde luego, por Quevedo, que lo satirizó acremente en la pugna entre los estilos llamados conceptismo (Quevedo) y culteranismo (Góngora).  

Descontento con la forma de gobernarse el país, a las ostentaciones, derroches y favoritismos, Quevedo terminó chocando con Olivares y con el rey, y en 1639 fue de pronto arrestado y confinado en el gélido edificio de San Marcos de León. Cuatro años más tarde, caído Olivares, salió libre, pero ya muy enfermo, y en 1645 fallecía. Ese año moría también el conde-duque de Olivares, y estaban en marcha la Guerra de los treinta años, la Guerra civil inglesa, y la de Flandes.

****

Hay significativas coincidencias en la peripecia vital de estos tres autores, tan ilustrativos del cambio de siglo. Ante todo compartían un talento excepcional, y afición al arte en una época sin derechos de autor ni expectativa de mayor ganancia por unas obras que, en cambio, podían causarles serios disgustos.

Muchos escritores apenas habrían subsistido sin la ayuda de mecenas, que, por suerte, no faltaban. Uno de los más notorios fue el lucense Pedro Fernández de Castro, conde de Lemos, que ostentó entre otros los cargos de presidente del Consejo de Indias y del de Italia, virrey de Nápoles y Alguacil mayor del reino de Galicia, y trató en vano de romper la supeditación de Galicia a Zamora en las Cortes. Él mismo fue un literato menor y reunió en su palacio de Monforte de Lemos una copiosa biblioteca y una Academia literaria. Fue amigo y favorecedor de Lope, Cervantes, Góngora y Quevedo, todos los cuales le dedicaron sentidas frases de reconocimiento. A él dirigió Carvantes sus últimos versos en su obra póstuma Persiles y Segismunda: Puesto ya el pie en el estribo, / con las ansias de la muerte, / gran señor, ésta te escribo.(...) El tiempo es breve, las ansias crecen, las esperanzas menguan...

No menos fueron los tres hombres de acción y conocieron la cárcel por dentro. La historia de Cervantes vino marcada por la mala suerte y una tardía popularidad; la de Lope por sus amores y amoríos, y la de Quevedo por sus intervenciones políticas. Los tres fueron poetas, dramaturgos y novelistas de aguda percepción y pensamiento subyacente; Quevedo, además, erudito y ensayista filosófico y político. 

El mundo literario español, particularmente el de Madrid, estaba bien poblado de talentos de todos los niveles, entre los cuales proliferaban las sátiras, las disputas, las murmuraciones y las ofensas. Los tres fueron escarnecidos, a menudo con virulencia, y ellos a su vez participaron en el juego (Cervantes en menor medida): formaba parte del oficio que, no obstante, tenía compensaciones en el trato sociable, con frecuencia en tabernas, y al que debe de referirse Cervantes en su despedida al borde de la muerte: ¡Adiós, gracias; adiós, donaires; adiós, regocijados amigos, que yo me voy muriendo y deseando veros presto contentos en la otra vida! Palabras expresivas de su fe no menos que del sentimiento por los ambientes de que tanto debió de haber disfrutado.

Contra el tópico de que solo los niños de alta posición recibían enseñanza, el caso de Lope y Cervantes, o el de Contreras, indica otra cosa. Los tres autores comparten una sólida convicción religiosa y patriótica, cierta proximidad a la Inquisición –entendida, pese a las críticas como un instrumento que liberaba a España de las guerras intestinas (y también de la monstruosa quema de brujas). Les diferencia el talante personal.

(*) Una edición reciente de la vida de Contreras en la editorial Maremagnum Langre.

(**) Un excelente relato de la Conspiración de Venecia y de aspectos de la relación entre Osuna y Quevedo, en Don pedro Girón, duque de Osuna. La hegemonía española en Europa a comienzos del siglo XVII, de Luis M. Linde, Ediciones Encuentro.
Comentarios (84)

« 1 2 »

51 manuelp, día 26 de Julio de 2009 a las 22:20
¡Hombre!, uno no es Góngora y en esto del culteranismo llega más bien a poco.
52 Perieimi, día 26 de Julio de 2009 a las 22:24
¿Acaso no sabe que lo esencial aparece en la forma de lo otro de sí mismo?
El noúmeno, negándose a sí mismo, se fenomeniza. Y el fenómeno es el aparecer del noúmeno. Entonces, todo el ser no es sino el aparecer de la esencia. La esencia es sí misma como fuerza que aparece y como el resultado del aparecer. Tenemos que hay movimiento pero dentro de la unidad; éste es el núcleo de la esencia.

No se puede decir más claro.
53 manuelp, día 26 de Julio de 2009 a las 22:30
Pero ¿que rollo es es de que el noumeno se niega a si mismo para transformarse en fenómeno?, ¡pobre Kant!.
Parece un anuncio de charlatán de feria publicitando la manteca de serpiente de cascabel.
54 Perieimi, día 26 de Julio de 2009 a las 22:31
Pregunta de cultura "moabiana", sus apreciados lectores: ¿Después de la "Edad de Hierro", qué edad viene? .......
55 Perieimi, día 26 de Julio de 2009 a las 22:32
# 53

¡Joder, un respeto para Hegel!
56 manuelp, día 26 de Julio de 2009 a las 22:37
# 55

Como lo dijo don Manuel (que se las trae)

http://www.paginasobrefilosofia.com/html/kantpre/C...

Y, más resumido

NÓUMENO. (Del gr. noúmenon, cosa pensada.) m. Fil. Según Kant, la «cosa en sí» o el objeto como es, en oposición a lo que de él recibimos por los sentidos o fenómenos.



http://www.acanomas.com/Diccionario-Espanol/110613...
57 Perieimi, día 26 de Julio de 2009 a las 22:44
Hegel escribió contra Kant.
58 manuelp, día 26 de Julio de 2009 a las 22:46
Y aqui, para acabar de enrevesarlo, lo más: una estudiante argentina aventajada nos lo explica todo muy bien.

Problematización en torno de la cognoscibilidad
del Absoluto en Kant y Hegel


http://catedranaishtat.blogspot.com/2009/02/contri...
59 manuelp, día 26 de Julio de 2009 a las 22:50
A ver si me va a hacer lo mismo que otro contertulio de antaño del blog, que despues de marearnos mutuamente durante un tiempo con certámenes filosóficos, concluyó que no daba la talla requerida para tan selecto club.
60 Perieimi, día 26 de Julio de 2009 a las 22:51
Hegel va a demostrar en qué consiste decir o pensar que la esencia es el no del ser. La esencia es el no del ser, pero ese no es puro movimiento. La esencia consiste en el movimiento de negarse a sí misma para aparecer como lo otro de sí misma, pefro simultáneamente, negar el parecer de sí misma como como lo otro de sí misma y recomponerse como sí misma. La imagen del espejo me niega, pero yo no niego la imagen de mi espejo, y mi verdad está en esta begación que enhebra a mí y a mi imagen. Diferenciar es negar. Ontológicamente, todo movimiento es negar. En su máxima pureza, lo único que hay es no, porque el sí es no. Porque el no es sí, es lo mismo.
61 manuelp, día 26 de Julio de 2009 a las 22:54
Okey Mckey, con esta me he quedado groggy y abandono. Buenas noches.
62 sigoempe, día 26 de Julio de 2009 a las 22:56
Dice MOratinos que han avanzado kilometros en las negociaciones con Gibraltar, hombre si avanza kilometros se pasa de gibraltar. A ver si le ha entregado tambien, la linea y algeciras, yo de vivir allí estaría temblando.

http://www.libertaddigital.com/nacional/moratinos-...
63 jjvr, día 26 de Julio de 2009 a las 22:56
Algo menos serio que la polémica en curso, pero sin duda de actualidad:

http://www.lavanguardia.es/internacional/noticias/...


Hugo Chávez dirige los pasos de Manuel Zelaya



Si había alguna duda de que la estrategia del derrocado presidente es diseñada desde Caracas quedó de nuevo de manifiesto en Las Manos


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"He venido hasta aquí para analizar la estrategia a seguir", manifestó en este punto fronterizo Armando Laguna Laguna, embajador de Venezuela en Honduras. El diplomático siguió de cerca la fugaz entrada de Manuel Zelaya a su país, y tomó nota de que la insurrección popular que esperaban no se produjo. A escasos metros de distancia, Nicolás Maduro, ministro de Asuntos Exteriores del gobierno de Hugo Chávez, contemplaba que la maniobra preparada durante semanas tan sólo había sido un efímero circo mediático. Este sábado, Maduro fue testigo de primera mano de cómo Zelaya se daba por vencido al anunciar que instalaría un campamento en territorio nicaragüense, junto a la frontera con su país, para esperar a su familia y a algunos partidarios que pudieran llegar a la zona. Pero de cruzar la frontera, nada.
Si había alguna duda de que la estrategia del derrocado presidente Manuel Zelaya es diseñada desde Caracas quedó de nuevo de manifiesto en Las Manos. Los venezolanos dirigieron y coordinaron el operativo. En El Paraíso, reporteros de la cadena estatal venezolana Telesur -el único canal del mundo que retransmitía los hechos en directo- informaba en tono épico de los choques entre manifestantes que pretendían acercarse a la frontera con policías y soldados que se lo impedían. Otro equipo informaba desde Las Manos sobre la llegada de Zelaya como si se tratara de la toma de la Bastilla. Movido por las imágenes y los cometarios de Telesur, un espectador despistado podría creer que el gobierno de facto de Micheletti estaba a punto de caer, con las maletas preparadas para huir por la puerta trasera.

Telesur jugó el mismo papel agitador cuando el pasado día 5 retransmitió en directo el intento de Zelaya de aterrizar en el aeropuerto de Tegucigalpa. El defenestrado mandatario viajaba en un avión Falcon venezolano, con piloto militar venezolano, con comunicación telefónica con Telesur y conectado al móvil de Chávez, para establecer una triangulación de contactos en el momento en que se abortó el aterrizaje. Quedará para la historia ese intercambio de palabras acerca del valiente piloto militar y presidentes osados. El analista Antonio Cortez señala que las retransmisiones de Telesur se vuelven provocaciones que incentivan la lucha callejera de ambos bandos

Patricia Rodas, ex ministra de Exteriores del gobierno de Zelaya, reconoció ante los micrófonos de Telesur el papel determinante de Venezuela en la estrategia que sigue Zelaya. "Un saludo a nuestro comandante Hugo Chávez. Sin él, sin su apoyo, esta repercusión mediática no habría sido posible", dijo Rodas.

Nicolás Maduro estuvo al lado de Zelaya todo el día. Viajaba en el jeep que, manejado por el presidente depuesto, los condujo desde la ciudad nicaragüense de Estelí a la frontera. El viernes durmieron juntos en Ocotal.

Joaquín Villalobos, ex comandante de la guerrilla salvadoreña, señala que "el uso de la cadena Telesur para coordinar diplomacia con lucha callejera, el involucramiento de aviones y pilotos venezolanos y los llamados a la rebelión hablan por sí mismos; Chávez necesita hondureños muertos".
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Un saludo
64 Perieimi, día 26 de Julio de 2009 a las 22:57
60
Disculpe, no se han de admitir erratas en estos parrafillos metafísicos.

Hegel va a demostrar en qué consiste decir o pensar que la esencia es el no del ser. La esencia es el no del ser, pero ese no es puro movimiento. La esencia consiste en el movimiento de negarse a sí misma para aparecer como lo otro de sí misma, pero simultáneamente, negar el parecer de sí misma como lo otro de sí misma y recomponerse como sí misma. La imagen del espejo me niega, pero yo no niego la imagen de mi espejo, y mi verdad está en esta negación que enhebra a mí y a mi imagen. Diferenciar es negar. Ontológicamente, todo movimiento es negar. En su máxima pureza, lo único que hay es no, porque el sí es no. Porque el no es sí, es lo mismo
65 Perieimi, día 26 de Julio de 2009 a las 23:23
Quizás algún día debamos considerar que en Honduras se produjo un punto de inflexión en la corrupción de nuestra civilización y en su marcha suicida hacia el totalitarismo.

Que una nación pequeña, que un pueblo pobre y digno, plantó cara a todo lo corrupto y putrefacto de la gran mentira de este mundo decadente.

Que en defensa de su libertad, los hondureños desbancaron al inane tirano y resistieron a las potencias del mal, a los organismos internacionales del latrocinio liberticida.

Quiero elevar mi voz para mostrar mi admiración a los hondureños, al gobierno legítimo, cuyos miembros, como el presidente Micheletti y la vicepresidenta, se han mostrado a una gran altura de dignidad. A la Conferencia Episcopal, y al cardenal Maradiaga que con tanta lucidez y fortaleza han dado testimonio de la verdad.

Lo políticamente correcto, todo lo degenerado del mundo, ese fascismo payaso del castro-chavismo –Zelaya se ha mostrado como un payaso manipulado por payasos travestidos de indigenismo- han recibido un golpe de muerte.

Honduras ha abierto una brecha que no hará otra cosa que agrandarse y que, más pronto que tarde, se plasmará en la rebelión de las poblaciones por su libertad y su dignidad. Esa rebelión de los libres la han iniciado los hondureños y eso es el ocaso de esa mascarada totalitaria del ‘ALBA’.

Todos tenemos una deuda de gratitud con Honduras. Todos tenemos la obligación de apoyar a esa Honduras sencillamente heroica.

Honduras no estás sola.

Enrique de Diego
66 lead, día 26 de Julio de 2009 a las 23:39
[Evolución del conceoto de "derechos humanos"]

Este texto de la Wiki, con un recorrido histórico del concepto de "derecho humano", me parece bastante bueno:

http://es.wikipedia.org/wiki/Derechos_Humanos

donde se dicen cosas como éstas, con las que estoy de acuerdo:

La idea del derecho subjetivo, básica para concebir los derechos humanos, fue anticipada en la baja Edad Media por Guillermo de Ockham, que introdujo el concepto de ius fori o potestad humana de reivindicar una cosa como propia en juicio. La escolástica española insistió en esta visión subjetiva del Derecho durante los siglos XVI y XVII: Luis de Molina, Domingo de Soto o Francisco Suárez, miembros de la Escuela de Salamanca, definieron el derecho como un poder moral sobre lo propio.[42] Aunque mantuvieron al mismo tiempo la idea de Derecho como un orden objetivo, enunciaron que son ciertos derechos naturales y aludieron tanto a derechos relativos al cuerpo (derecho a la vida, a la propiedad) como al espíritu (derecho a la libertad de pensamiento, a la dignidad). El jurista Vázquez de Menchaca, partiendo de una filosofía individualista, fue decisivo en la difusión del término iura naturalia. Este pensamiento iusnaturalista se vio auspiciado por el contacto con las civilizaciones americanas y el debate producido en Castilla sobre los justos títulos de la conquista y, en particular, la naturaleza de los indígenas.
(...)

Las distintas culminaciones de la Revolución Estadounidense y la Revolución Francesa, hitos fundamentales del efectivo paso a la Edad Contemporánea, representan el fin o el principio, según se quiera ver, del complejo proceso de reconocimiento o creación de los derechos humanos. Si las revoluciones son el revulsivo que da lugar a la gestación de los derechos humanos, las diversas actas de nacimiento lo constituyen las declaraciones de derechos de las colonias americanas, en especial la Declaración de Derechos de Virginia de 1776, considerada la primer declaración moderna de derechos humanos, y la Declaración de los Derechos del Hombre y del Ciudadano francesa de 1789, influenciada por la anterior. Estas declaraciones, fundamentadas en el iusnaturalismo racionalista, suponen la conversión del derecho subjetivo en centro del orden jurídico, y a aquél se supedita el Derecho como orden social.[48]

Fruto de este influjo iusnaturalista, los derechos reconocidos tienen vocación de traspasar las fronteras nacionales y se consideran "derechos de los hombres".


67 lead, día 26 de Julio de 2009 a las 23:51
[La identidad de os contrarios]

Perieimi

manuelp #58

Ese título:

Problematización en torno de la cognoscibilidad
del Absoluto en Kant y Hegel


me recuerda aquel ejemplo de conferencia para expertos tan expertos que sólo ellos podrían quizá entender lo que se decía:

El empleo del gerundio en las oraciones de pasivo

Pues, como eso.

Por cierto, recordar a Perieimi, que lo sabrá mucho mejor que yo, que Hegel fue un maestro de demostrar la verdad de una cosa y de su contraria, a través del sistema cantinflesco de saltar de un sitio a otro utilizando la poderosa arma de la "identidad de los contrarios". Como Zapatero, vamos, pero en alemán.

68 lead, día 27 de Julio de 2009 a las 00:01
[La identidad de los contrarios](II)

Mi post #67

Perieimi #60

Mi post #67 se refería al #60 de Perieimi con eso de Hegel de:

...porque el sí es no. Porque el no es sí, es lo mismo.

69 Perieimi, día 27 de Julio de 2009 a las 00:07
Edmund Burke en sus “Reflexiones...”:

”Cuentan con 'los derechos del hombre'. Contra los cuales no hay prescripción que valga, ni obliga a convenio alguno: no admiten paliativos ni compromisos, y querer suprimir u obviar alguna de sus exigencias es cometer un fraude, una injusticia. Contra estos sus derechos del hombre a ningún gobierno le está permitido asegurarse su continuidad apelando al tiempo o a la justicia y moderación de sus gestiones administrativas. Las objeciones de esos teorizantes, si sus formas no cuadran con sus teorías, son tan válidas contra el más beneficioso y antiguo de los gobiernos como contra la más violenta tiranía o la más burda usurpación.”
70 Perieimi, día 27 de Julio de 2009 a las 00:11
# 67

Por tu último párrafo: HEREJE.
71 gracian, día 27 de Julio de 2009 a las 00:15
Cervantes fue redimido de su cautiverio por el fraile trinitario Fray Juan Gil de Arévalo el 19 de Setiembre de 1580

http://www.trinitarios.org/Tempor/Rescate%20de%20C...


72 egarense, día 27 de Julio de 2009 a las 00:16
#70 Perieimi...
Yo creo que llamar hereje a manuelp, a estas alturas, es como si usted hubiera descubierto América...
73 Perieimi, día 27 de Julio de 2009 a las 00:21
"Cuando el mundo existente de libertad se torna infiel a la voluntad de los mejores hombres, estos no lograrán encontrarse a sí mismos en los deberes allí señalados y deberán tratar de hallar exclusivamente en el mundo ideal de la vida interior la armonía que realmente han perdido.”

(Hegel, Filosofía del Derecho)
74 gracian, día 27 de Julio de 2009 a las 00:25
75 egarense, día 27 de Julio de 2009 a las 00:28
#73 Perieimi...
Pienso que es una buena cita, pero no sé porqué me parece que está mal traducido. Aunque debo decir que con libertad o sin libertad el mundo ideal siempre estará en "lo interior". De hecho el mundo ideal está en la conciencia desprovista de la carga de su cuerpo físico. Es lo que decía Jesús: "Mi reino no es de este mundo". Cuando así decía, hablaba la voz de la conciencia...
76 Perieimi, día 27 de Julio de 2009 a las 00:35
Para Hegel "El sistema del derecho es, entonces, el mundo del espíritu que se produce a sí mismo como una segunda naturaleza" ¿Habrá algo más aristótélico?
77 egarense, día 27 de Julio de 2009 a las 00:39
#76 Perieimi...
No lo sé, pero el sistema del derecho tiene que ver con el hombre, no con el espíritu. Las leyes son decisiones que tomamos sobre los demás mientras llega la verdadera justicia, que tampoco es de este mundo...
78 Perieimi, día 27 de Julio de 2009 a las 00:50
Con esto acabo por hoy, antes de me caneen los HEREJES (ridiculizar a Hegel es ridiculizar XIX siglos de Filosofía; piensen en las derivaciones del hegelianismo: derecha e izquierda).

Para Hegel la libertad es orden, un juego entre unidad sin diferencia, diferencia sin unidad, unidad de la unidad y de la diferencia.
79 lead, día 27 de Julio de 2009 a las 00:52
Perieimi #76

Ya encontraré esa otra cita de Hegel donde afirma "que la fuerza es el derecho" (o la voluntad del rey de Prusia, monarca absoluto al que servía)
80 egarense, día 27 de Julio de 2009 a las 00:54
#78 Perieimi...
Claro que la libertad es orden, y la unidad también. La diferencia solo es una ilusión, y eso sea quizás el juego o la paradoja, o el juego consista en descubrir que la diferencia aparentemente tan evidente en realidad es una ilusión...
81 egarense, día 27 de Julio de 2009 a las 00:56
#79 lead...
En un mundo de hombres, donde el derecho es cosa de hombres, es una perogrullada decir que la fuerza es el derecho, o sea, es cierto, la fuerza es el derecho...
82 lead, día 27 de Julio de 2009 a las 01:01
Perieimi #78:

Para Hegel la libertad es orden, un juego entre unidad sin diferencia, diferencia sin unidad, unidad de la unidad y de la diferencia.

Lo siento, pero, así leído parece una mezcla de la "identidad de los contrarios" de Heráclito y de Cantinflas.

Otro día hablaré de la opinión que le merece Hegel a Popper (pésima, por supuesto)
83 lead, día 27 de Julio de 2009 a las 01:16
egarense #81

Es cierto que la aplicación del Derecho (cuando una conducta viola una norma del Derecho) necesita de la fuerza coactiva del Estado; como bien solía señalar el positivista Hans Kelsen a propósito del Derecho Internacioonal, si no hay un fuerza que pueda exigir su cumplimiento, no existe tal Derecho en la práctica.

Pero la norma en sí, que es el consenso social sobre una forma correcta de conducta, no deriva de la fuerza. Una cosa es que la aplicación del Derecho necesite de la fuerza, como he señalado arriba, y otra identificar la norma con la fuerza, identificación que sí valdría en sociedades tiránicas o despóticas (quizá como la Prusia totalitaria que quería Federico Guillermo III, el jefe de Hegel).
84 egarense, día 27 de Julio de 2009 a las 01:24
#83 lead...
El derecho en tanto que es cosa de hombres, está basado en la fuerza, como dije antes. Pero afortunadamente el hombre aspira a ser algo más que un hombre, y para los que son algo más que hombres, el derecho no es fuerza, es amor. Por eso, alguien dijo que los últimos serían los primeros. Naturalmente en todo el cúmulo de leyes que forma un derecho, seguro que encontramos muchas que, al menos en apariencia, nos protegen de la fuerza. Pero si analizamos el derecho en su conjunto es cuestión de fuerza. Para Hegel que vivió en aquella sociedad, estaba claro este concepto. Hoy en algunas sociedades ya no parece estar tan claro, y llegará un día en que el derecho y el amor se confundan, pero no hoy, no hoy...

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