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Aspectos del cristianismo

11 de Abril de 2009 - 23:15:38 - Pío Moa

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Cerca de dos siglos antes (años 167-164 antes de Cristo), y en fechas no muy alejadas de las resistencias celtíberas en Hispania, había tenido lugar la rebelión judía de los macabeos contra la política de helenización impuesta por el reino seléucida, sucesor de Alejandro Magno. Pese a su debilidad relativa, los macabeos habían luchado con destreza y valor, habían triunfado sobre los helénicos y habían restaurado un reino independiente en Israel. El nuevo reino duraría prácticamente un siglo, hasta que las luchas fratricidas entre sus descendientes, los asmoneos, facilitaron la imposición de Roma en la región, en el año 63 a.C. El poder romano encontró entre los judíos un grupo colaborador de clase alta y sacerdotal, el partido saduceo; otro grupo sordamente rebelde y presto en todo momento a la acción armada, los zelotes; y un tercero, el más influyente en la población, el de los fariseos, que, sin declararse beligerante hacia los dominadores, mantenía un exclusivismo extremo, evitando cualquier roce con los no judíos o gentiles. La palabra "fariseo" ha pasado a la cultura cristiana con el significado de hipócrita, pero significa, precisamente, "segregado", o más propiamente "autosegregado" del contacto con los infieles.

Entre fariseos y saduceos reinaba una profunda enemistad, tanto por las respectivas actitudes hacia Roma como por cuestiones doctrinales básicas. Los fariseos propugnaban el cumplimiento de la ley oral tradicional (Halajá) a la que los saduceos no concedían valor, como tampoco la concedían a las creencias fariseas en la inmortalidad del alma, la resurrección de los muertos o el castigo eterno a los malvados.

Hacia finales de los años 20 o principios de los 30 después de Cristo, bajo el emperador Tiberio, ocurrieron los sucesos antes aludidos, los cuales, en lo que tienen de historiográficamente significativo, pueden resumirse así: un predicador judío llamado Jesús, de origen humilde y originario de Nazaret, en Galilea, acompañado de un grupo de discípulos, en general igualmente humildes (pescadores varios de ellos), caminaba por tierras de Israel propugnando una renovación religiosa. Esto no debía de ser inhabitual: por entonces las predicaciones y sectas proliferaban por el Imperio Romano, como manifestación de la crisis de los politeísmos y la inquietud moral de la época; pero en Israel alcanzaban especial intensidad, mezcladas con ansias de liberación del yugo extranjero y con la esperanza tradicional, entonces exacerbada, en un Mesías (o ungido, enviado de Dios, equivalente al griego Cristo) que debía restaurar la gloria de Israel liberándola de los opresores internos y externos. Uno de los grupos mesiánicos fue el de los esenios, creyentes en un juicio final y en la inmortalidad del alma, como los fariseos pero en un grado más rigorista. Vivían en grupos apartados y practicaban la comunidad de bienes. Consideraban que la salvación exigía la fe, pues los méritos de las acciones humanas nunca bastarían a los hombres para poder considerarse justos: solo la misericordia de Dios con los arrepentidos lavaba al individuo de sus pecados. Eran también pacifistas: "¿Qué pueblo desea ser oprimido por otro más fuerte que él? ¿Quién desea ser despojado inicuamente de su fortuna? Y sin embargo ¿cuál es el pueblo que no oprime a su vecino? ¿Dónde está el pueblo que no ha despojado a otro de su fortuna?". Evolucionaron hacia la expectativa de un mesías político, un rey "hijo de Dios", al modo como en diversas mitologías hay héroes hijos de alguna divinidad.

Existen semejanzas entre la doctrina de Jesús y la de los esenios, y algunos ensayistas han visto una relación directa entre ellos, y hasta han considerado esenio a Jesús; es famosa la frase de Renan considerando el cristianismo como un esenismo con éxito. Pero no existe constancia real de tal cosa. En realidad, todos los grupos hebreos tenían un fondo común en la Biblia, que interpretaban de forma parecida en algunos extremos (doctrina del perdón, la compasión y la paz) y no tanto en otros. Jesús denunciaba el formalismo y la devoción meramente externa de los fariseos. De sus discípulos distinguió en especial a doce, conocidos más tarde como los apóstoles, principales difusores de la doctrina. El número debió de remitir simbólicamente a los doce hijos de Jacob y las tribus de Israel.

Así pues, Jesús predicaba –en ello insistió– según la tradición bíblica, pero irritaba a los fariseos, no solo por tratarlos como malvados bajo su apariencia de cumplidores estrictos de la ley, sino porque él se proclamaba directamente el Mesías, con un carácter nuevo, espiritual y no directamente político. Más aún: se atribuía directamente carácter divino y el poder de perdonar los pecados, afirmaciones blasfemas para sus enemigos.

La aversión despertada fue tal que unió contra él a fariseos y saduceos. Éstos, valiéndose de la traición de Judas, uno de los discípulos de Jesús, le prendieron en Jerusalén, lo maltrataron y acusaron de blasfemia a fin de justificar su ejecución. Pero como este cargo no interesaba a las autoridades romanas, únicas que podían condenar a muerte (principio no siempre cumplido), los acusadores urdieron el argumento de que, al declararse mesías, atentaba contra el poder romano, dando al título de mesías un carácter político tradicional, que en realidad Jesús rechazaba, como ellos sabían. Lo presentaron así ante el gobernador romano, Pilato, la autoridad real al lado o por encima del rey colaboracionista Herodes Agripa. Pilato no halló a Jesús culpable, pero ante la furia e insistencia de los sacerdotes y la multitud soliviantada, optó por darles a elegir entre liberar a Jesús o a un bandido o rebelde llamado Barrabás. Los sacerdotes y la multitud exigieron liberar a Barrabás, y entonces Pilato se lavó las manos en señal de inocencia por lo que iba a venir, pero aceptando la condena del reo.

Jesús, que ya había sido brutalmente maltratado por soldados romanos, recibió sentencia de crucifixión, una ejecución extremadamente cruel, lenta y afrentosa, al parecer de origen persa y que habían adoptado los romanos de los cartagineses. El reo fue azotado y cubierto con un manto rojo, coronado de espinas y obligado a sostener en la mano una caña a modo de cetro, entre golpes y burlas. A continuación hubo de llevar la cruz a cuestas, pese a su debilidad y pérdida de sangre, hasta el lugar de la ejecución, sobre un montículo llamado Gólgota (o de la Calavera, por su forma). Allí fue crucificado entre dos ladrones y bajo un cartel que lo proclamaba "Rey de los judíos" (INRI) por burla o, según otra versión, por exponer la causa legal de la ejecución. Según la tradición, tenía 33 años al morir.

Hasta aquí, el relato se expone a la crítica historiográfica (dejando aparte los milagros que acompañaron la predicación, materia de creencia). La vida de Jesús es conocida por los Evangelios, cuatro admitidos por la Iglesia. En pro de su posible falsedad se han argüido discrepancias entre ellos, la tardía composición de los mismos (poco tardía: entre 35 y 60 años después de la crucifixión, posiblemente anterior alguno), y la casi inexistente mención de Jesús en testimonios e historias no cristianos. No obstante, las discrepancias entre los evangelios tienen relevancia menor y se explican por el previo carácter oral de la tradición; la distancia entre el evangelio de Juan y los demás puede interpretarse como diferencia, más bien que discrepancia. La falta de menciones contemporáneas es normal: dentro de la vida del imperio se trataba de unos hechos poco relevantes para los centros de poder y cultura, sin contar la pérdida de gran cantidad de documentación de aquellos siglos: las referencias a hechos y personas de la Antigüedad, de quienes tenemos pocas dudas, provienen en su mayoría de documentos mucho más tardíos, transcritos o producidos ya en la edad media. Los evangelios ofrecen –exceptuando actos sobrenaturales– un panorama vívido de la época y el país, muy reconocible por cuanto sabemos al respecto, lo que aboga en pro de su básica fidelidad histórica. Suena inverosímil la idea de un grupo de estafadores poniéndose de acuerdo para inventar una leyenda semejante, de la que no iban a sacar ningún rendimiento material, más bien al contrario.

En aquel momento, la predicación de Jesús terminó en un fracaso degradante, los escasos discípulos, desconcertados y atemorizados, empezaron a dispersarse, y allí debió haber concluido todo. Pero según el relato evangélico que, obviamente, no entra en el terreno histórico sino en el de la fe, Jesús, el Mesías o Cristo, resucitaría al tercer día, se presentaría a María Magdalena y a otras mujeres discípulas suyas y luego a los discípulos. La resurrección significaba la victoria sobre el Mal. A partir de ahí comienza la expansión de la nueva doctrina, reafirmada y sistematizada por un apóstol algo posterior, Pablo de Tarso, originariamente un fariseo fanático y perseguidor de los cristianos, que no había conocido a Jesús. Tras su célebre revelación mientras cabalgaba hacia Damasco, Pablo conocería a los apóstoles originarios y daría un renovado impulso al cristianismo, al propagarlo más allá de la nación judía. Él sistematizó y reafirmó la doctrina de la divinidad de Cristo: lo que salva al hombre es la fe en él, no el cumplimiento de la ley, idea ya expuesta en la predicación de Jesús. Pablo, aunque judío, era ciudadano romano y tenía profundo conocimiento e influencia de la cultura helenística y latina.

La predicación a los no judíos significó el abandono del concepto de "pueblo elegido". Asunto conflictivo al principio, el Concilio de Jerusalén, sobre el año 50, lo resolvió al acordar que los adherentes gentiles no tenían por qué circuncidarse ni practicar la ley mosaica, les bastaba creer en Jesucristo y bautizarse. El Evangelio abarcaría así a toda la humanidad, en principio. No obstante, la predicación seguiría siendo harto peligrosa, y varios apóstoles terminaron ejecutados a su vez, entre ellos Pedro, a quien Jesús había nombrado jefe de su congregación o Iglesia y que sería crucificado cabeza abajo en Roma, o Pablo, a quien no se aplicó la crucifixión por ser ciudadano romano, sino la decapitación.

Los relatos evangélicos están tan cargados de dramatismo (la inocencia aplastada por la iniquidad del mundo), de contenido moral y de simbolismo, que se convirtieron en el eje o uno de los ejes básicos de la cultura que convencionalmente llamamos occidental. Muchos de sus elementos, reales o simbólicos, pasarían al imaginario colectivo de Occidente con extraordinaria fuerza inspiradora, así el nacimiento en el pesebre, la matanza de los inocentes, milagros como el de los panes y los peces, parábolas como la del hijo pródigo, episodios como el de Marta y María; y especialmente los finales: la entrada triunfal en Jerusalén, la última cena, el huerto de los olivos, el beso de Judas, el lavado de manos de Pilatos, la corona de espinas, etc. La cruz, transformada de símbolo de suplicio infamante en emblema del triunfo sobre el mal y la muerte, sería el distintivo de los cristianos.

La nueva doctrina se expandió con bastante rapidez, asentándose enseguida en la región oriental del Mediterráneo y pronto en la misma Roma, al punto de que solo tres décadas después de la muerte de Jesús, Nerón emprendió una cruenta persecución con el fin de aplastar a los cristianos. Actitud en principio sorprendente, porque los romanos mostraban tolerancia con las más diversas religiones y sectas, y admitían sin especial dificultad nuevos dioses. Pero el cristianismo excluía otros dioses y negaba honores religiosos a los emperadores divinizados. Como en las demás civilizaciones, religión y poder político estaban estrechamente integrados en Roma, y la religión se consideraba una garantía del orden social y político. En la tradición latina no existía la divinización de los máximos representantes del poder, pero el influjo de las monarquías orientales y helenísticas, donde dicha divinización era habitual, había prevalecido como medio de reafirmar la fidelidad y la adhesión mística popular en un imperio tan enorme y arduo de gobernar. Desde César se divinizó a los emperadores después de muertos, recibiendo sus estatuas, en los templos, los honores correspondientes. Algunos, como Calígula o Domiciano, se proclamaron a sí mismos dioses en vida, sin más ambages. Desde luego, el endiosamiento imperial nunca impidió feroces luchas por el poder, y muchos de aquellos "dioses", en vida o póstumos, terminarían asesinados por otros aspirantes a la divinidad.

También se perseguía a los cristianos porque su religión no era asimilable como las demás, y quedaba como un elemento extraño, mucho más peligroso que los judíos porque estos se mantenían en grupos sociales cerrados, mientras que aquellos se expandían con bastante fuerza. Así pues, los cristianos eran mirados como una amenaza a la estabilidad del imperio y a la cultura ancestral, y contra ellos se inventaron leyendas para reforzar la justificación represiva. Nerón, con su persecución en la que murieron Pedro y Pablo, entre muchos otros, inició el ciclo de los grandes ataques –acompañados de la búsqueda y quema de escritos cristianos– en los que las víctimas recibirían suplicios atroces: quemados vivos, crucificados o arrojados a las fieras en los espectáculos circenses, una de las facetas más brutales de la civilización romana.  

El año 66, por las mismas fechas de la persecución neroniana, los judíos, siempre en rebeldía latente, emprendieron una guerra para liberarse de Roma. Vespasiano, para suprimirla, destruyó numerosas ciudades. No obstante, la rebelión se mantuvo, y dos años después, cuando Vespasiano ganó el trono de emperador, su hijo Tito prosiguió la lucha hasta tomar Jerusalén, el año 70, tras un asedio de cinco meses. Para escarmentar a los insurgentes arrasó gran parte de la ciudad y destruyó el templo, llevándose como trofeo los utensilios religiosos. La guerra daría sus últimos coletazos en 73, en la fortaleza de Masada, donde los resistentes se dieron muerte entre sí antes que caer prisioneros y esclavos. Gran parte de la población judía fue expulsada y se dispersó por el imperio, en una diáspora que había de completarse unos 80 años más tarde. Algunos vieron en estos hechos el cumplimiento de una profecía de Cristo.

La doctrina moral de Jesús no era nueva, pues se basaba en la Biblia: "Lo más importante de la Ley: la justicia, la misericordia y la fe". La ley mosaica, en particular los Diez Mandamientos, se resumía en dos principios: "Amarás a Dios sobre todas las cosas y al prójimo como a ti mismo"; "En estos dos mandamientos se fundan toda la Ley y los Profetas"; exigencias arduas, pero a las que Jesús exigía devoción "con todo el corazón, toda el alma y toda la mente". "Si quieres entrar en la vida eterna, cumple los mandamientos: no matar, no cometer adulterio, no hurtar, no levantar falso testimonio, honrar padre y madre y amar al prójimo como a uno mismo". A un joven rico que le preguntó si era posible un grado mayor de compromiso, le respondió: "Si quieres ser perfecto, vende todos tus bienes y da el producto a los pobres, así tendrás riqueza en el cielo; luego vuelve y sígueme". Ese amor-fe debía proporcionar al individuo una inmensa fuerza moral frente al mundo, descartando formalismos e hipocresías.

Lo nuevo de la doctrina de Jesús, según quedó indicado, consistía en la autoatribución del carácter divino, como Hijo de Dios. En tal condición, su peripecia en la vida asumía los pecados de los hombres, condensados en el castigo y la crucifixión injustamente impuestas, y con ello los redimía del pecado original de Adán y Eva, constitutivo de la humanidad; una redención difícil de interpretar, porque las consecuencias de dicho pecado persistían, y quizá Jesús mostraba solo el camino para eludirlas. Aportaba la "salvación", una salvación espiritual y universal, no ya política y limitada al pueblo judío. No era una doctrina sentimental, pues Jesús admitía que sus prédicas desatarían la violencia: "No he venido a traer la paz, sino la espada, porque yo he venido a separar al hombre de su padre, y a la hija de su madre, y la nuera de su suegra...". Por la espada cabría entender su doctrina, difícilmente aceptada y a menudo violentamente rechazada.

Salvo por el hecho de que el mayor éxito de las religiones ocurre en todas tras la muerte del fundador, tanto el relato fundacional como el personaje difieren de los de otras grandes religiones aún hoy existentes. Ningún otro creador religioso parece haberse presentado como hijo de Dios, y su predicación tampoco adquirió, ni de lejos, el carácter trágico de la de Jesucristo ni provocó reacciones tan extremas en sus medios sociales y políticos. Sidarta o Sidharta, príncipe de origen nepalí, anterior a Jesús en más de cinco siglos, aunque con una historia abundante en milagros, se proclamó o fue proclamado solamente Buda, es decir "Despierto" o "Iluminado", y también "El sabio". Abandonó sus riquezas, esposa e hijo, para alcanzar la iluminación viviendo ascéticamente como un mendigo, predicó con relativo éxito y sin especiales problemas, murió a los 80 años, de alguna indigestión o intoxicación, y su doctrina cobraría gran impulso, sobre todo desde que Asoka la convirtió prácticamente en religión oficial. Confucio, contemporáneo de Buda en China, fue un funcionario sin pretensión de otra cosa y tuvo altibajos en sus tentativas de que algún príncipe adoptara sus enseñanzas; pero gozó siempre de respeto como hombre sabio y justo, y falleció apaciblemente a los 72 años. Le decepcionó la actitud de sus contemporáneos, pero sus prédicas conocerían una aceptación muy grande cuando diversos gobernantes las entendieron como un instrumento excelente de orden y buen gobierno. La historia de Lao Tse, Viejo Maestro, acaso contemporáneo de Confucio o dos siglos posterior, entra en la leyenda y tampoco tiene paralelismo con la de Jesús: algo amargado por el poco eco de sus enseñanzas, saldría de China internándose en algún país bárbaro.

No menos desemejanzas existen en los contenidos religiosos: en todos ellos la divinidad o divinidades se dan por supuestos y no desempeñan un papel tan directo e intenso como en el cristianismo. Buda, tras sufrir un choque psíquico al descubrir la vejez, la enfermedad y la muerte, buscó el modo de conseguir la felicidad o la superación de la insatisfacción vital por medio de la renuncia a los deseos, fuente del sufrimiento, del oscurecimiento o ignorancia sobre la vida profunda, y de las sucesivas reencarnaciones de los individuos, con el sufrimiento anejo. El desprendimiento, el ascetismo y la meditación (no equivalente a la reflexión especulativa, sino a la liberación de la mente de todo pensamiento) deben conducir, en su nivel superior, al nirvana, una especie de superación de todas las apariencias de la vida, del espacio y el tiempo, que rompería la cadena de las reencarnaciones y su insatisfacción.

El confucismo consiste sobre todo en un conjunto de normas morales y de conducta acordes a los Mandatos del Cielo y concebidas para superar los graves desórdenes recurrentes en la sociedad china. Las virtudes para lograr la paz y la justicia serían la bondad, el amor al prójimo, la lealtad y el respeto a las jerarquías y los antepasados, con especial atención a un principio básico: "No quieras para los demás, o no les impongas, lo que no quieras para ti". Los príncipes durarían y su ejemplo inspiraría el buen comportamiento del pueblo si amaban a este y obraban con justicia, cuidaban las buenas tradiciones y propagaban el estudio y la meditación. La armonía jerárquica, desde el príncipe a la familia, aseguraría una sociedad próspera. (Otra escuela, la legista, sostenía la postura contraria: los hombres, aunque pueden estimar la justicia, en general son necios y opuestos a ella en la práctica, por lo que solo pueden vivir en paz mediante un gobernante absoluto, cuya voluntad hace la ley y la justicia).

El taoísmo procede del concepto de Tao: camino o vía, concebido también como la unidad entre dos fuerzas cósmicas y omnipresentes, el yin y el yang, opuestas e interdependientes. El Tao sería inaprensible para los sentidos o el intelecto, escaparía a toda definición y al nombrarlo ya se le traiciona. Sería algo así como un vacío primordial, omnipotente, en el que toma forma la existencia. La doctrina propone la no acción: el universo marcha según sus leyes, y el hombre sabio no pretende actuar sobre él; al contrario, cuanto menos actúa mejor entiende el mundo y mayor poder adquiere. Los humanos necesitan reforzar su relación con la naturaleza, más bien que someterse a normas y leyes políticas; y deben seguir una conducta de acuerdo con las "tres joyas": compasión, moderación y humildad.  

Más semejanzas cabe encontrar con el zoroastrismo, antiquísima religión persa y variantes de ella como el mitraísmo. Dualismo extremo entre los principios del bien (Ormuz) y el mal (Arimán), componentes inevitables del mundo. Al parecer tuvo influencias en la religión hebraica Las enseñanzas de Zoroastro llegaron a dejar su huella sucesivamente sobre tres grandes religiones: el judaísmo y el cristianismo y a través de ellos, el islam.

La Iglesia católica tiene otras particularidades: se ha mantenido a lo largo de los siglos vinculada a poderes diversos pero guardando al mismo tiempo su independencia, en tensión, a veces incluso violenta con ellos, de modo que el Papado constituye un poder espiritual y en buena medida material, pese a carecer de divisiones militares, industrias propias y casi de territorio propio. Los numerosos poderes políticos surgidos en Europa y América desde el Imperio Romano, han encontrado su justificación o su principio de legitimidad en las creencias cristianas o la han recibido directamente de Roma, mientras que la Iglesia siempre ha mantenido como un centro peculiar de poder aparte.

Cierto que bajo estas diferencias puede encontrarse una similitud moral de fondo entre estas religiones, y seguramente en otras muchas. Pero desde el punto de vista de las consecuencias históricas, las diferencias vuelven a un primer plano. Si las religiones vistas ponen el acento en las normativas morales o en los métodos para identificarse con el cosmos y eludir el malestar de la vida, el cristianismo lo pone en la fe en un Dios (trinitario: Padre, Hijo y Espíritu Santo, que le valdría acusaciones de politeísmo), una fe por encima de las contradicciones: un hombre de origen poco distinguido y final terrible que sería al mismo tiempo Dios, y ante él el individuo aparece resaltado como libre y responsable, con relieve mucho más acentuado que en las religiones anteriores: la persona culpable en principio por el misterioso pecado original, pero susceptible de redención gracias al sacrificio divino. Posición contradictoria y enigmática, fuente de herejías y también de una tensión intelectual permanente entre la razón y el dogma, de un esfuerzo por conciliarlos que también caracterizaría al cristianismo con mucha más fuerza que a otras religiones, provocando una historia inquieta y complicada, con frecuentes luchas internas e intensas derivaciones políticas. Y no menos un inmenso cúmulo de arte y pensamiento.

El cristianismo proponía la igualdad de los hombres en un sentido espiritual, fácilmente extrapolable a otros terrenos e interpretable en una dirección políticamente subversiva, otra fuente de los más variados movimientos. Al igual que en la doctrina estoica, había en el cristianismo un rechazo implícito de la esclavitud, no del todo desarrollado, pues se admitía la práctica esclavista como un efecto maligno del pecado original. También proponía una igualdad esencial entre hombre y mujer –"compañera y no sierva"– que, unidos, forman "un solo ser" o "una sola carne", aun si con autoridad prevalente del varón. Matrimonio exclusivamente monogámico y de fidelidad hasta la muerte, con fuertes repercusiones en cuanto a la estabilidad familiar, la educación de la prole y la transmisión cultural; exclusión drástica de las relaciones homosexuales, siguiendo la tradición judaica, que también en este aspecto se separaba de costumbres extendidas, a menudo mal vistas pero sin condenas religiosas en el mundo politeísta. Todo ello chocaba con costumbres e ideas muy extendidas en la antigüedad grecorromana.

Pro lo que iba a ocasionar graves conflictos con el orden romano era el concepto de una religión concebida como fuente de moralidad independiente del estado ("a Dios lo que es de Dios, y al César lo que es del César") cuando, tradicionalmente, poder y religión habían estado estrechamente unidos e incluso identificados. La independencia eclesial no supnía necesariamente enfrentamiento con el poder político, y en general la Iglesia buscaba el acuerdo con él; pero no excluía tentaciones de absorberlo en una clerocracia, y en todo caso establecía de entrada una tensión peculiar entre ambas potestades que podía derivar, y derivaría muchas veces, en colisión abierta. Esta tensión (conflicto-acuerdo) entre religión y política marcaría la historia de la Cristiandad.   

Comentarios (251)

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1 Son, día 11 de Abril de 2009 a las 23:44
Jesús, Divino Enigma
(Autor: Martha Kilpatrick)

"Jesús, el Misterio."

Jesús se salía completamente de lo normal.
Era opuesto a la naturaleza humana.
y era un elemento extraño para toda alma viviente que jamás hubiese respirado.
El Jesús de Dios es Diferente a todos nosotros.
Nunca le entenderemos.

Jesús es el más fascinante y chocante
de todos los misterios vivientes;
la más incomprensible de todas las figuras históricas
cuyo impacto no ha tenido parangón.
No obstante… vivió la más humilde de las vidas.

El mundo entero conoce Su nombre pero
sólo un extraño remanente le sigue de verdad.
“Pocos son los que la hallan...”

Sin embargo…

Quiere ser conocido y busca darse a entender.
Desea compañeros a quienes pueda
contar todos Sus secretos, ¡y entregar todas Sus riquezas!

No obstante…

Al tiempo que la humanidad codicia a alguien a quien seguir,
Jesús se deshacía de los que imploraban unirse a Él.
A los que de forma directa no rechazaba, insultaba,
y éstos se marchaban por propia voluntad.
Se contentaba con un puñado de hombres sencillos,
de manos sucias, toscos, no religiosos.

Y...

El Hijo del Amor era descortés,
no estaba ligado a costumbres,
ni se amoldaba a norma alguna de comportamiento.
Parecía cruel en sus palabras y
lanzaba al aire insultos, que caían precisamente
sobre los más respetados por el pueblo.
Jesús era un alienígena ante la normalidad humana.
Era una paradoja viviente.

Acusó a los “justos” de abyecta maldad.
Llamaba por su verdadero nombre a los líderes religiosos.
Fue violento físicamente con las pertenencias de otros.
Y no se disculpaba.
¡Y después lo volvía a hacer!

Fue donde dijo que no iría.

En cuanto a…

Su enseñanza, Jesús no explicaba.
Confundía.
No aclaraba las cosas,
las emborronaba.
A tus preguntas respondía con las suyas.

Si acudías a Él con un dilema,
era propenso a dejarte aún más confuso.
Ofrecía austeras conclusiones, y con frecuencia
parecía desear que buscaras, en vez de que supieras.

Volvía Sus enseñanzas oscuras y
escondía su significado de modo que a las multitudes
dejaba en suspense, y aún
Sus disípulos eran incapaces de comprender Sus intenciones.

Y…

Este Hijo del hombre era un fastidio para los que dudaban de Él.
Siempre probando el bando al que pertenecían, las elecciones de su corazón.
Parecía provocar deliberadamente ese conflicto
que sacaba a relucir la verdaderas prioridades
con la clara intención de que las personas se acusaran a sí mismas.

Sin embargo...

Algunas de Sus lecciones eran diáfanas como cristal,
sorprendentes por su claridad, brillantes por lo conciso de ellas.
Hablaba con el mínimo posible de palabras
que exigían de cualquiera toda una vida comprender.

Y a veces se negaba en rotundo a responder o
enseñar aún a los que preguntaban.

En la sinagoga era sobresaliente y lacerante...
a tal punto que provocaba la envidia de los fariseos.

No hablaba bajo demanda de nadie,
no atendía a órdenes de servicio,
ni se amoldaba a horario alguno.
No atendía a invitaciones,
ni seguía directriz de nadie.
Paseaba por los campos, se sentaba después
y sencillamente empezar a hablar.

Tenías que seguirle constantemente para tenerle cerca
en el momento en que era lleno de palabra.

Por tanto...

Ciudades enteras presenciaron Sus milagros
y aún así le rechazaron.
Algunos que le conocían de oídas
recorrieron kilómetros a pie con tal de verle.
Los demonios le conocían como el Hijo de la Gloria.
La humanidad no tenía idea alguna de quién era,
le llamaron de todas las maneras que se les pasaba por la mente.
Sus propios discípulos sufrieron para poder identificarle.

Y...

Jesús no corría a utilizar Su divinidad
para ganar seguidores.
Jamás llamaba a ninguna puerta ni procuraba invitaciones especiales.
Se ocultaba una y otra vez,
y a la primera de cambio le desvelaba a algún pecador pagano Quién era Él.

No obstante...

¡Se reveló a los apestados de la sinagoga y se negó a demostrar Su identidad a aquellos que le estaban esperando!

Exponía Su identidad cuando más peligroso resultaba
y cuando había de suponer una muerte segura.
Jesús era más listo que los que hacían por timarle.
Se escabullía de multitudes que hoy le coronaban y mañana le apedreaban.
No podía ser apresado, etiquetado ni cercado.
Era libre de toda persona e institución.

Forzaba a salir a tus amores, lealtades y motivaciones.
Escuchaba mientras mentías,
y a continuación planteaba tus verdaderas creencias
y exponía tu carácter... ¡ante tus propias narices!.

Se sentaba cuando debería haberse movido.
Acudía allí donde de seguro moriría.

Nadie podía desviar su atención y nadie podía dirigirle.
Estaba solo en Sus propios consejos y
mantenía Su soledad en sagrado resguardo.

Jesús abandonó a su familia,
no prestó audiencia a su interferencia
ni obedeció a ninguna de sus ambiciones en relación con Él.

No obstante...

Perdonó lo imperdonable.
Se juntaba con los deshauciados.
Tocó leprosos, sanó a pecadores de las más ruines enfermedades.
Liberó a los dementes, levantó a los muertos y
elogió a un gentil por tener fe superior a la de Israel.

En nada le preocupaba su reputación,
que a menudo pisoteaba cuando se disparaba Su popularidad.
Podía escrutar en cada corazón el reino donde habitabas
y trataba contigo en función de tus más secretos motivos,
no en base a tus reivindicaciones o apariencia.

Respondía a tu corazón, no a tu charla,
y a menudo... no daba respuesta alguna.

Desinflaba adulaciones, desviaba alabanzas.
Desdeñaba a seguidores en potencia.
Despidió a muchos e ignoró a algunos de Sus mayores entusiastas.
Se movía en contradicción,
se deleitaba en la paradoja,
e hizo de Sus demandas un imposible.

Verdaderamente, Jesús es Diferente...

2 Son, día 11 de Abril de 2009 a las 23:46
(Continuación...)

"Los Discípulos que le Conocían."

En aquel entonces...

Cuando los discípulos pensaban que le conocían,
Jesús se desviaba a una ruta
no transitada con anterioridad,
exponiendo misterios que nunca habían imaginado
ni hubieran podido desentrañar.

Y Él esperaba de ellos un entendimiento
del que siempre parecían incapaces.
“¿Aún no entendéis estas cosas?”

Jesús no podía ser etiquetado, encuadrado ni anticipado.
Era al extremo impredecible.
Su única consistencia era ser una perpetua sorpresa.

A día de hoy...

Si sigues a Cristo como discípulo, Él sigue siendo el mismo;
en la intimidad conocido, enigmático por definición.
Puedes conocerle en este momento dado, pero se guarda
Su mañana en el secreto de Su propio propósito.

Y si admiras junto a Él la historia y
buscas Su compañía en los lugares donde fija Su mirar, te hará entrar
en los consejos del Altísimo y compartirá secretos eternos
que podrás dar a luz.

Sin embargo...

Jesús habla en misterios y deja misterios en Su despertar.

Jesús esperaba que Nicodemo supiera de lo que nadie había oído.
Exigía que este Fariseo (un gobernador de los Judíos)
entendiera lo incomprensible en tanto entregaba a aquel hombre
el secreto del Nuevo Pacto. “Debes nacer de nuevo”.
Y cuando ese hombre tuvo una pregunta, Jesús le interrogó
con injuria velada respecto a su espiritualidad y liderazgo.

“¿Eres maestro de Israel y no entiendes estas cosas?”
Juan 3:10

¡Seguramente un buscador de semejante calibre estaba preparado para recibir respuestas! Pero Jesús no explicó. Tan sólo expuso el asunto.
Luego derramó renuevos de Verdad sobre Nicodemo
y dejó al hombre preguntándose el cómo y el por qué.

Jesús trató con cierta indignación la petición de Su madre
para solventar la escasez de vino en la boda.
La llamó ‘mujer’, no ‘madre’, y con ello
la situó junto al resto de la humanidad, sin permitirle
que le dictara en razón a derechos familiares.
Y enseguida se volvió y
convirtió simple agua en vino extraordinario.
Quizás preguntó a Su Padre acerca de la ‘mujer’ para obtener
la única autorización que le interesaba.

Puedes implorar a Jesús, pero no manejarle a tu antojo.

No obstante...

Aun Sus sendas de Amor eran extrañas.
Amaba a quien no era digno de amor. Amaba con esa extraña severidad de
negarse a actuar, mediante palabras fulminantes.
Le importaban poco la posición, ideas y engaños
de las autoridades. Lanzaba palabras mordaces y
usaba lenguaje violento con los que supuestamente conocían a Dios
pero que con su vida lo blasfemaban.
Y esa era la razón por la que les habló
desde el más duro y terrible Amor, ascuas de celo...
pasión hacia el Padre por encima de cualquier persona de la tierra.

En la furia de una tormenta, de tal semblanza que perturbó aun
a aquellos pescadores curtidos, ¡dormía!
En el lugar mismo del terror natural,
condenó su comprensible miedo como algo...
inexcusable.

A un cínico Natanael ofreció los cielos.
A una madre exasperada negó una sanidad,
para dársela al instante en que volvió a exigir lo mismo.
A María y Marta, cuya casa frecuentaba,
ofreció indiferencia a sus crisis.
Mientras su querido amigo Lázaro yacía moribundo,
Él jugueteaba durante días de aparente inercia.
¡Después acudió a la tumba y le llamó a la vida!

Jesús no se movía por súplicas, no se inclinaba ante las demandas y
se aferraba a su propio calendario, inmune al
bullicio de los planes que los humanos tenían para Él.

Jesús era ofensivo, y no solo eso... ¡lo era deliberadamente!
Para los discípulos era un fastidio andante,
y a menudo creían que ignoraba Su efecto devastador sobre aquellos
a quienes “tenía que convencer”.

Cada vez más sorprendidos, los discípulos tenían que decirle con frecuencia,
“¿te has dado cuenta de que has ofendido?”
Y su respuesta incrementaba la ofensa.

Jesús sólo se preocupaba de no ofender a Uno, a Su Padre.

Así pues...

Es como Él es, no como lo definimos.
Es un completo milagro, un Ser incomprensible.
Su senda es un trayecto impredecible y Su propósito
es un secreto tan tierno en Su vulnerable corazón,
que puedes tropezar y pasar por encima
sin darte cuenta siquiera de que lo has pasado por alto.

Nuestra condición de maravillarnos con Él tiene como finalidad desnudar
a estas briznas terrenales de su pomposidad, de permitirnos
contemplar al Hijo en Su esplendor,
de seguir al Pastor por Su superioridad,
de adorar a este Cristo en Su incomparable Gloria.

Y...

He aquí lo más impresionante de todo...
¡Aquel que posee el Único Trono del universo
desea compartirlo con esa humanidad
que echó a perder Su propia creación!

3 Son, día 11 de Abril de 2009 a las 23:47
(Continuación (3)...)

"En Cuanto a Mí"

Así pues...

Me amoldo a lo que Él jamás se sometía.
Me preocupo de lo que Él vilipendiaba.
Aceptó lo que Él rechazaba.
Derramo lágrimas por lo que Él despreciaba.
No puedo amar lo que Él ama.
Nunca odio lo que Él odia.
No puedo ver lo que Él ve.

No le conozco.
Y Él no me posee.
Le conoceré sólo en la medida en que le
entregue mi cuerpo sin reservas.
a Su posesión interior,
y rinda mi mente por entero
a Su ética misteriosa.
Le conozco sólo en la medida en que le lleve “puesto”.
Le entiendo sólo en la medida en que Su mente sea la mía.

Y...

Debo abandonar el mundo por completo y
su desquiciada visión de la decencia y el orden.
He de abandonar la integridad tal
y como la he conocido y me ha sido enseñada.
La integridad únicamente es la voluntad de Dios. Sólo eso es decencia.
Y aunque Su voluntad y palabra parecen crear el caos,
en realidad son tribuna contra el desorden,
para llevar a la tierra HACIA Su orden divino.

Abandonaré las normas del protocolo y de la propiedad y
andaré los extraños caminos del Amor radical
y el Enfoque apasionado.

He de aprender en Su reino como ignorante extranjero
lo que es correcto y es incorrecto.
Desconozco a ambos.

Después...

Él debe amar a través de mí lo que Él ama.
Debe odiar a través de mí lo que Él odia.
Él debe ser lo que yo no puedo ser y lo que quizá jamás
pueda imitar ni entender.
No puedo anticiparme a Él ni apresarle.
Sólo puede sobrecojerme hasta que me disuelva en Su Ser.

Y...

“En esto se ha perfeccionado el amor en nosotros,
para que tengamos confianza en el día del juicio;
pues como él es, así somos nosotros en este mundo.”
1 Juan 4:17

Esto quiere decir,

Llego a ti, Señor Jesús.
Tomo Tu yugo sobre mí
para aprender de Ti.

4 Son, día 11 de Abril de 2009 a las 23:48
(Fin)

"Como Jesús, Igual que Jesús"

Por lo tanto...

Desde el día de Pentecostés
los discípulos –esos inconscientes y temblorosos hombres–
se convirtieron en seres extraños e impredecibles,
justo igual que su Jesús.

Con nuevos ojos abiertos por el Espíritu,
los discípulos empezaron a ver a Jesús como el “YO SOY”,
morando en ellos para habitar Él Mismo la tierra,
y los discípulos se hicieron como Jesús, IGUAL QUE Jesús.

Los discípulos le entregaron su libertad personal para que
Él fuera el Ser inescrutable,
un extraño para la naturaleza humana,
pero presente ante su ulcerante necesidad.

Y...
Por el nombre de Jesús ordenaron a un cojo que saltara.
Golpeados, se regocijaron. En prisiones, las cadenas cayeron.

El que servía mesas murió apedreado,
pero vio los cielos abiertos y
al Salvador en pie para recibirle en gloria.
Felipe fue tomado a otro lugar en el Espíritu.

Una amada mujer fue levantada de los muertos.
Un malvado fue cegado. Fuerzas demoníacas abandonaron a una muchacha.

Los discípulos eran pobres y lo aceptaron con gozo.
Perseguidos, abrazaron la persecución.

Lo que Él hizo, ellos hicieron.
Poseían la valentía que Él desplegaba.

Vivieron ajenos a la esfera de la humana normalidad
porque fueron engullidos por Él y porque...

Jesús, el Misterio Viviente... ¡vivía de nuevo!

(Autor: Martha Kilpatrick)
5 mescaler, día 12 de Abril de 2009 a las 00:27
El nombre del Buda (en sánscrito) es Siddhārtha Gautama. No es tan complicado.

Por cierto, Muela da a entender que alcanzó la iluminación mediante el ascetismo, lo que es un error muy gordo.

La doctrina de los confucianos se llama confucianismo, y no "confucismo", igual que la doctrina de los cristianos se llama cristianismo y no "cristismo". ¿OK?

El confucianismo NO ES UNA RELIGIÓN, y no tiene ningún sentido compararlo con el cristianismo.

Podíamos seguir, pero estoy cansado. Hasta mañana.
6 denebola, día 12 de Abril de 2009 a las 10:48

Buenos días:

me parece muy buena la disertación de D.Pío... hasta donde puede llegar un no creyente. Paradójicamente, en ella hay elementos decisivos que corroboran la verdad del cristianismo... a condición de que uno no haya ya decidido, previamente y como punto de partida (como acto de fe) que Dios no existe o que, si existe, nunca ha entrado en la Historia. Pero eso es sólo un acto de fe.

7 DeElea, día 12 de Abril de 2009 a las 11:34
“previamente y como punto de partida (como acto de fe) que Dios no existe o que, si existe, nunca ha entrado en la Historia. Pero eso es sólo un acto de fe.”


Cuando dice “o que si existe,…” me temo, que en el fondo quieren decir lo mismo, o sea que “no” existe. Por que para ellos nunca existirá aunque digan que existe “un dios”, por que el dios del que hablan cuando hablan de un dios es de un dios muerto, inerte, inconsciente…. y claro eso no es Dios sino precisamente, en todo caso, todo lo contrario. Ellos dirán, si dicen que dios existe, que es como la naturaleza o como una ciega fuerza o cualquier otro ejemplo que en definitiva viene a ser lo mismo que decir que no lo hay. Por que “eso” no tiene consciencia para participar ni en la historia ni en nada de nada de nada.
8 DeElea, día 12 de Abril de 2009 a las 11:47
5#

Mesca, que después de años por aquí todavía no ha demostrado tener ni valores, ni principios, ni ideas que defender o compartir y que generalmente, en el mejor de los casos, simplemente se ha dedicado a soltar algunas simples perogrulladas pedantescas como las de hoy, cuando no bilis en forma de mentiras y calumnias, esta, el pobre, agotado de semejante y hercúleo esfuerzo. Lo que no deja de ser paradójico pues el común de los mortales normalmente cree que el tontolaba no sufría esfuerzos intelectuales tan titánicos, y que mas bien soltaba las cosas asín, a la ligera. Aunque claro ¿quién dijo que un necio no pudiese parir con dolores un pequeño ratón?

Con varios ademanes horrorosos
Los montes de parir dieron señales;
Consintieron los hombres temerosos
Ver nacer los abortos más fatales.
Después que con bramidos espantosos
Infundieron pavor a los mortales,
Estos montes, que al mundo estremecieron,
Un ratoncillo fue lo que parieron.


En fin, dejemos que como el guerrero descanse el muchacho, el placentero sueño del esforzado Mamarracho.
9 Perieimi, día 12 de Abril de 2009 a las 12:09
Predicatore, Uomo di Regime. Di destra o di sinistra"

(Celentano, Il Ragazzo della Vía Gluck)

http://www.youtube.com/watch?v=6AXNRi4dtJY
10 DeElea, día 12 de Abril de 2009 a las 12:13
Denebola, no se si leyó los mensajes que puse hace poco, de un capitulo del libro de Chesterton que comenté. Viene muy al caso con el hilo de hoy pero desde otra muy distinta perspectiva. Los mensajes aunque separados son un texto continuado (el capitulo entero, pero no es muy largo) por si eso le pongo el enlace al primero (van seguidos).

saludos.

http://blogs.libertaddigital.com/presente-y-pasado...

11 Sherme, día 12 de Abril de 2009 a las 12:21
Esta carta o artículo de DON GABRIEL MORIS, al que mataron un hijo en el 11-M, perito, y que ahora está en una silla de ruedas tras una grave enfermedad, DEBERÍAN LEERLA Enrique de Diego y tantos otros que RECHAZAN vehementemente las DUDAS y DESEOS DE SABER QUÉ PASO aquel nefasto 11-M, QUIÉN LO ORGANIZÓ, QUIÉN LO REALIZÓ y el PORQUÉ de todo:


11-M
No olvidar lo inolvidable

por Gabriel Moris

Nunca vamos a dejar de preguntar. Y no sólo con intención de responder a lo que tanto nos importa.También para que nadie vuelva a sufrir lo que nosotros sufrimos.


Ahora se cumplen cinco años y un mes de la mayor masacre terrorista sufrida en Europa. A pesar de todo el tiempo que ha transcurrido, creo no equivocarme al afirmar que estamos tan lejos o más del conocimiento de la autoría que donde estábamos en los días en los que ocurrió. ¿Cómo puede explicarse esta realidad en un país de la Unión Europea que fue una de las primeras nacionalidades que surgieron en ella?

Por citar sólo tres hechos. En un principio, se nos habló de varias tramas y se detuvo a más de cien personas que entonces se relacionaron con la masacre. Todavía hoy se habla extraoficialmente de una cuarta trama. Pero desde mi óptica, ni a nivel judicial ni a nivel parlamentario se ha podido comprobar o demostrar con evidencias la existencia de dichas tramas. Respecto al alto número de detenidos, podemos decir que en el juicio y en la condena del Tribunal Supremo resultó un globo pinchado, ya que sólo se ha condenado a tres personas como autores sin explicar a cuál de las tramas pertenece cada una. Es más, respecto al único condenado por su presencia en los trenes, se ha demostrado que la noche anterior a la matanza estuvo en un gimnasio, existiendo registros que prueban su presencia en el mismo. El lector puede sacar sus propias conclusiones. Eso sí, ni los medios de comunicación ni ninguno de los poderes públicos ha desmentido esta investigación periodística.

Recordemos el papel de la oposición durante el atentado y el período de transferencia de poderes. El hoy presidente del Gobierno propaló la falsa información de que había terroristas suicidas en los trenes. Fueron muchos los que pensaron que si la autoría era de ETA, las elecciones las ganaría el partido en el gobierno. Mientras que si hubiera sido de carácter islamista, las ganaría el partido que las ganó. Es lo que entonces más preocupaba a los que, lejos de ayudar en la investigación, sólo reflexionaban sobre cómo iba a influir nuestro sufrimiento en el resultado electoral.

Poco después, el poder legislativo, a petición del principal partido de la oposición, creó una comisión de investigación con la supuesta finalidad de depurar las responsabilidades políticas del atentado. La comisión se cerró sin cumplir su objetivo. No sólo pudimos constatarlo, también vimos con estupor cómo los que nada investigaron mostraron su autosatisfacción por los trabajos no realizados.

El gobierno recién estrenado, que desde la oposición prometía aclarar el atentado, no sólo urgió el cierre de la comisión, sino que con el apoyo de todos los grupos parlamentarios excepto el Popular, trató en todo momento de olvidar y hacer olvidar a todos lo que con tanta fuerza exigió los tres días anteriores al 14 de marzo de 2004.

En lo que al Poder Judicial se refiere, podemos decir que el desastroso sumario difícilmente hubiera permitido llegar al conocimiento de la verdad. A pesar de ello, la vista pública se inició con un tribunal que nos hizo albergar esperanzas. Sin embargo, las pruebas que se presentaron dejaron mucho que desear. Es más, las mentiras y contradicciones de algunos testigos fueron patentes. Pese a todo no hubo deducción de testimonio para ninguno de los que declararon. El juicio finalizó con la sentencia conocida por todos.

Sobre las piezas que permanecen abiertas, yo, al menos, no sé cómo se están tratando. Lo que sí me consta es que en buena medida las peticiones de las partes fueron denegadas. Entre ellas, la visualización de las grabaciones realizadas durante la pericia de explosivos, a las que considero que tenemos derecho al menos los peritos que intervenimos en ella. Por último, la sentencia del Tribunal Supremo tampoco aportó grandes cosas. Ni antes ni después se pudo establecer la autoría intelectual del atentado.

Hoy -a pesar de que el 80% de los españoles considera que no se conoce la verdad- el silencio es casi unánime. Ignoro el interés que los poderes públicos puedan tener en olvidar lo inolvidable. ¿Qué podemos pensar las víctimas que tenemos infinidad de preguntas sin contestar? ¿A quién le importa?

En cualquier caso, ya pueden perder toda esperanza. Nunca vamos a dejar de preguntar. Y no sólo con intención de responder a lo que tanto nos importa. También para que nadie vuelva a sufrir lo que nosotros sufrimos. O el Gobierno, la oposición, los jueces, la fiscalía y la Policía nos ayudan a contestarlas, o desde la impunidad que se les ha ofrecido, los que causaron tanto sufrimiento volverán a intentarlo. Aún estamos a tiempo de reaccionar.
12 manuelp, día 12 de Abril de 2009 a las 12:26
Bueno, yo quisiera aportar la respuesta de Edward Gibbon a la pregunta de por qué medios la fe cristiana obtuvo una victoria tan notable sobre las religiones establecidas de la Tierra.

A esta pregunta, señala Gibbon, que puede darse la respuesta obvia de que fue por la doctrina misma y la Providencia de su Creador, pero, aún si se está de acuerdo con ella, es importante dilucidar las causas secundarias, que no las primarias, de este rápido crecimiento de la Iglesia cristiana.

Para Gibbon, estas causas secundarias, fueron cinco:

1.- El celo inflexible, intolerante, de los cristianos, sin duda, derivado de la religión judia, pero depurado del espíritu estrecho e insociable que disuadía a los gentiles en lugar de invitarlos a abrazar la ley de Moisés.

2.- La doctrina de una vida futura, perfeccionada con toda circunstancia adicional que pudiera dar mayor peso y eficacia a esa importante verdad.

3.- Los poderes milagrosos atribuidos a la Iglesia primitiva.

4.- La moral pura y austera de los cristianos.

5.- La unión y disciplina de la comunidad cristiana, que fue formando un Estado independiente en el corazón del Imperio Romano.
13 punkcela, día 12 de Abril de 2009 a las 12:36
A veces me gusta leer este otro blog, y aunque no presta mucha atención a los acentos ni a las faltas está bien, lo que cuenta hoy es interesante:
http://blogs.periodistadigital.com/juanfernandezkr...
14 Sherme, día 12 de Abril de 2009 a las 12:57
13# Espero que el tal Fernandez Khron escriba en francés o en belga... porque lo que es en español... para estar haciendo una tesis sobre Umbral... deja mucho que desear como universitario. Alguien debería decirle que use el corrector ortográfico del Word (aunque si no se sabe ortografía, poco ayuda).

De todas maneras es sintomático el que su tesis sobre Umbral por poco naufrague ¡por citar a Pío Moa! Eso sí es "negacionismo", negar siquiera a quienes discrepan. Negarles el "derecho" a la mera existencia, a la mera voz... lo que es la "livertaZ de eZpreZión" para la "iZkierda"...
15 manuelp, día 12 de Abril de 2009 a las 12:58
# 13 punkcela

¿Que quiere decir este hombre?.¿Está de acuerdo con las tesis de Moa ó no?.
16 DeElea, día 12 de Abril de 2009 a las 13:01
“1.- El celo inflexible, intolerante, de los cristianos, sin duda, derivado de la religión judia, pero depurado del espíritu estrecho e insociable que disuadía a los gentiles en lugar de invitarlos a abrazar la ley de Moisés.”

Esto aparte de ser un pelín contradictorio es irrelevante pues existieron y existían religiones que tenían una otra u ambas cualidades. Por otro lado las afirmaciones son banales pues ciertamente había religiones que superaban en ambas cosas al cristianismo con lo cual con la lógica de la proposición deberían haberse impuesto estas y no este.

“Sin duda” fue el descubrimiento de la novedad vital, religiosa, y filosófica de la nueva nueva, diferente a todas las anteriores lo que llamo poderosamente la atención de los hombres.


“2.- La doctrina de una vida futura, perfeccionada con toda circunstancia adicional que pudiera dar mayor peso y eficacia a esa importante verdad.”

Aquí se hace evidente que si partimos de un error solo podemos caer en un pozo. La “doctrina de una vida futura es mucho mas antigua que el Cristianismo…. ergo….

“3.- Los poderes milagrosos atribuidos a la Iglesia primitiva.”

Claro, cabria añadir: y “los poderes milagrosos atribuidos a Cristo y a los apóstoles”….entiendo.

“4.- La moral pura y austera de los cristianos.”

Nada que no estuviese inventado antes, precisamente esto hizo grande a Roma en sus orígenes. Como se quejaba amargamente Plinio el Viejo.

“5.- La unión y disciplina de la comunidad cristiana, que fue formando un Estado independiente en el corazón del Imperio Romano.”

Aquí cabria decir, sino como ciertas si al menos como candorosas, las palabras del simpático señor Bastiat,

El Estado es la gran ficción a través de la cual todo el mundo se esfuerza en vivir a expensas de todo el mundo.

por lo que cabria deducir que no es que formaran un Estado dentro del Estado sino que se agarraron a las ubres y se lo zamparon (El Estado, el comercio, la libertad,… el Imperio vamos) y, es que, estos integristas son muy poco liberales.

17 Sherme, día 12 de Abril de 2009 a las 13:12
¿saldrá esto algún día en los telediarios de la TVE1. TVE2, TVE24h, A3, CUATRO, TeleCirco, la SECTA, CNNPus ... e tuttty quanty pagaty con NUESTRO money?:

Acampada popular contra la nueva carretera a Villa PSOE
http://blogs.periodistadigital.com/ladrillos.php/2...

¿será por esto por lo que ha nombrado al indocumentao del PEPIÑO? ¿Para que "le dé un impulso" a SU nueva carretera?

Se alquila ático a VEINTE METROS del agua... razón PEPIÑO Blanco. Abstenerse mileuristas.
18 gracian, día 12 de Abril de 2009 a las 13:13
Algunas ideas parásitas, y por ende nocivas, que conviene desechar antes de que sigan pejudicando nuestra salud...

El Estado son los ciudadanos... Y el infeliz de Luis XV convencido de que el estado sólo era él! Lo que son las cosas, cómo cambia el cuento, oigan.

El más absoluto éxito de la democratización masónica que tanto critican algunos. El estado soy yo y usté y el otro y el de más allá... y así nos damos el gusto de arramblar en cada momento con la testa coronada de turno...

P´alante pues, siga la revolución,..... estado somos todos, diga usté que sí, total, sale tan barato y nos da tal sensación de importancia!, que para qué vamos a quitarnos ese gusto!

Y mientras nos damos el gusto de considerarnos estado, muchos de nosotros ni reparamos en que Hitler, Stalin y demás familia totalitaria más o menos Platónica y Hegeliana disfruta en sus tumbas del éxito póstumo que nuestro pequeño desahogo les proporciona

En efecto, esa supuesta elevación que supone mudar nuestra humilde condición de simples y vulgares ciudadanos a la de estado lejos de ser gratuita, tiene un elevado precio: el de perder algo tan fundamental como nuestra propia individualidad.

Conviene pues desenmascarar la farsa, denunciar el mito y prevenir contra su propagación.

No es lo mismo el instrumento para organizar la convivencia(el estado)que los sujetos que protagonizan la convivencia.

Como tal ente instrumental, el estado sólo será aceptable en la medida en que cumpla los específicos fines que en cada momento los individuos le marquen.

Es fundamental distinguir en todo momento ambos planos y huir de todo intento que busque identificarlos o de lo contrario,el sujeto individual (es decir, el ciudadano o individuo) tenderá a difuminarse y finalmente desaparecerá como tal y el primer interesado en dicha confusión viene precisamente del estado,cuyos titulares mire usté por dónde, para nada van a aceptar limitación alguna que les impida o dificulte la realización de las tareas que en cada momento se propongan.

Considerar al ciudadano estado,supone dejar de considerarlo individuo y por tanto sujeto de derechos propios, específicos y consustanciales a tal individualidad. En la medida en que desposeemos al individuo de los derechos que ostenta por el hecho de serlo, desconocemos su dignidad personal que queda así convertida en mera emanación o trasunto de un ente superior, el estado, para el que el individuo será siempre mero instrumento.

El resultado vendrá dado por la inexistencia práctica de derechos individuales, y su suplantación por unos pretendidos derechos del estado, por definición superiores.

Pervertida así la relación entre medios y fines, y con independencia de las palabras con que se enmascare la realidad, el resultado siempre será un estado-acreedor respecto al individuo de lealtad, respeto, obediencia, y sumisión...
19 bacon, día 12 de Abril de 2009 a las 13:25
punkcela 13
copio un texto que me ha parecido interesante de ese blog, es sobre Angel Viñas, a quien Moa ha citado varias veces, autor de El honor de la república:
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"La guerra (española) de las memorias" como ya la conocen en el extranjero se libra en el terreno de la opinion publica para comenzar, y paralelamente tambien en otros terrenos mas o menos colaterales y pienso en particular en el terreno editorial y mas aun en el de la docencia y el de la investigacion universitaria. Y me lo corrobora un libro que habra acabado cayendo en mis manos ojeando estos ultimos dias las estanterias de algunas librerias madrileñas de las de mayor difusion; de un autor que no es precisamente un neofito sino que lleva sonando -y publicando- desde hace ya varias decadas; desde antes incluso de la Transicion democratica y de la muerte de Franco, y me refiero a Angel Viñas, cachorro o delfin en su tiempo de Enrique Fuentes Quintana, catedratico ("ad vitam aeternam") de Hacienda Publica (creo recordar) de mis años de Economicas (de la Universitaria y de Somosasguas) (1)

Angel Viñas, que empezo su brillante carrera de economista y de diplomatico, se habra ido progresivamente decantando hacia el campo de la Historia y en concreto de la Historia sobre la guerra civil hasta acabar convirtiendose en uno de los puntales de la historiografia militante y beligerante en pro de la Memoria de los vencidos del 36; con una acrimonia y una agresividad que chocan y llaman extraordinariamente la atencion desde luego; que denotan sin lugar a dudas el celo del converso, como lo pude comprobar en unas declaraciones que tuve ocasion de escucharle en la radio estatal belga fracofona, un tanto estupefacto, lo confieso, hace ya algo mas de año y medio, en relacion con el proceso de aprobacion y promulgacion de la Ley de la memoria historica.

En el prologo de la obra que aqui comento Angel Viñas enarbola de lo mas vehemente el estandarte de la investigacion rigurosamente cientifica en el terreno historico: en beneficio del archivo (protegido) y en detrimento de la investigacion libre por muy memorialista...que me diga por muy fundamentada que se vea en todas las variantes -oral, visual, escrita- de la memoria; y en contra de lo que él llama, como si fuera una consigna (venida de lo alto) "la historietografia". Con los autores de "historietas" -y no digo nombres- ya sabemos "grosso modo" a quien se refieren Angel Viñas y los que le secundan: toda una historiografia y una corriente no exclusvamente historica sino en otros campos tambien -literario incluso- que habra surgido estos ultimos años en reaccion -fatal e ineluctable- a la beligerancia gubernamental (socialista) en el terreno de la Memoria y de la historia de la guerra civil española.

"Dios que buen vasallo si hubiera buen señor", es lo que acaba viniendo a la mente ojeando la obra documentadisima me figuro de Angel Viñas que aqui estoy comentando "en honor de la republica" como él dice, y yo diria en desagravio sobre todo del personaje que el gobierno socialista en el poder y todos sus adlateres se estan empeñando desde hace un rato en rehabilitar cueste lo que cueste; y me refiero a Negrin, por cierto. Un brillante universitario -Angel Viñas- en la rama de la economia primero, de la historia economica y diplomatica despues, convertido por obra y gracia de la transicion democratica y de la radicalizacion iedologica del mundo academico y universitario (en España particularmente) de estas ultimas decadas, en panegegirista incondicional del mas servil de todos los politicos de la zona rojo/republicana durante la guerra. "Para un viaje asi -y vuelta otra vez a los clasicos"- no necesitabamos alforjas, querido Sancho"

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Al Gore, el frustrado candidato presidencial norteamericano por el partido democrata en las elecciones del 2000, sorprendio al mundo entero con una fe democratica inquebrantable -al borde del fanatismo visto desde fuera desde luego- que le llevaba a creer y a sostener duro como el marmol haber ganado las elecciones norteamericanas por un margen a penas de unas decenas de votos de diferencia...Y Angel Viñas, historiador e historiografo "oficialisimo" en materia de guerra civil estara dando muestras ahora de un "integrismo" historico -en materia de archivistica- un tanto inedito e inaudito, que le lleva a creer ciegamente -y a defenderlo cueste y lo que cueste y proclamarlo a los cuatro vientos- que "la memoria documental" va a acabar salvando el honor (perdido) de una figura deshauciada en la Historia y en la Memoria.

Y de la magnitud del desafio da idea el palenque de menciones y agradecimientos de que se ve acompañada la obra que aqui estamos comentando del autor guerracivilista: entre ellos los directores de los institutos Cervantes mas punteros entre todos sus cogeneres, como el de Paris, de Tel Aviv...o el de Bruselas (Ferrero, el marido de una diputada austriaca de derechas...)...

Una politica cultura la del partido en el poder -y personalmente inspirada sin duda en el propio Presidente del gobierno- oficialmente destinada a prestigiar la cultura española en el el extranjero y travestida al final en unas campañas de "agit prop" guerra/civilistas, como la que aqui denuncio, a la sombra de la ley de la Memoria historica. Y en el nombre esta vez de un sicario de Stalin. ¿Hasta cuando?

(1): "El honor de la republica" de Angel Viñas, Critica, 2008
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http://blogs.periodistadigital.com/juanfernandezkr...
20 punkcela, día 12 de Abril de 2009 a las 13:26
# 15 Por lo que he ido leyendo en otros post de ese hombre, sí. Pero, aún así, en el primer bloque, deja entrever que sí.
21 manuelp, día 12 de Abril de 2009 a las 13:29
Respecto al punto 1º, dice Gibbon:

Los seguidores de la religión oficial ejecutaban descuidadamente las prácticas supersticiosas de los ritos públicos ó privados como consecuencia de la educación ó la costumbre.
Pero siempre que tenían lugar, ofrecían a los cristianos la oportunidad de declarar y confirmar su celosa oposición. Con estas frecuentes protestas se fortificaba continuamente su vínculo con la fe: y en proporción con el incremento de su entusiasmo, combatían con más ardor y éxito en la guerra santa que habían emprendido contra el imperio de los demonios.


¡Jo!, parece que Gibbon leía este blog. Bueno luego seguiré con los otros puntos, que ahora me voy de cañas.
22 Perieimi, día 12 de Abril de 2009 a las 13:29
Henri Lefèbvre, (Introducción a “El Anticristo” de Friedrich Nietzsche):

“El asesino de Dios- singular paradoja- no es el ateo. El ateo nietzscheano tiene el sentido de lo divino. El verdadero asesino de Dios ¡es el cristiano! El cristianismo no fue mas que en apariencia una fe en Dios, una vida humana en el sentido de lo divino. En realidad, fue el “más bajo nivel de la evolución descendente del tipo divino”. Es de todo punto falso decir que el cristianismo ha perdido históricamente su impulso primitivo. Desde el principio fue una degeneración.

El cristianismo, o más exactamente, el judeocristianismo, no ha sido, según Nietzsche, más que una invención del resentimiento judío para arrastrar el mundo a la decadencia. Fue una especie de mala jugada genial, una invención grotesca y feroz de los judíos para vengarse de las innumerables vejaciones y persecuciones que ya habían sufrido.

Los judíos han turbado y corrompido los espíritus, han impedido a miles de millones de hombres gozar de la tierra. Humanamente e incluso desde el punto de vista de la religión, el judeo-cristianismo fue un fenómeno de decadencia. En su punto de partida hubo una mala inteligencia. El creador del judeo-cristianismo en tanto que doctrina y en tanto que Iglesia fue San Pablo, que se sirvió de la biografía de Cristo para extender la noción judaica del pecado y del Dios malo. El único cristiano auténtico fue Cristo y murió en la cruz- murió verdaderamente. Su presencia, su espíritu se ha perdido.

Doble holocausto de Cristo: este hombre murió para divinizarse en él los hombres que lo mataron y que cada día lo matan de nuevo han matado a Dios. La Iglesia cristiana ha ritualizado judaicamente la muerte de Dios en lugar de comprenderla y de hacer eternamente presente este drama. Cristo es “una realidad eterna, un símbolo psicológico más allá del tiempo”. Fue sin pecado porque estaba verdaderamente purificado de todo resentimiento; de una infinita inocencia, intentó abolir la distancia entré él y la existencia profunda. Resucita en todos los que asumen el drama del hombre y buscan la relación del individuo con la existencia.

Nietzsche no se cansa- en la Voluntad de potencia, en el Anticristo, etc.-, de descubrir los múltiples aspectos de la decadencia cristiana. Los cristianos han matado a Dios sin comprenderlo, y viven de esta muerte y del deseo de aniquilación. En su alma se pudre lentamente el cadáver de Dios. Han abrumado de reprobaciones todo lo que era fuerte y sano, violento y profundo: la pasión y el placer, el pensamiento, la libertad, el amor de la tierra, la ambición; lo han llamado mal, pecado, diablo. Si es lícito definir el ser corrompido como aquel que hace lo que es desventajoso, el cristianismo representa la corrupción esencial. Ha erigido en tipo ideal al hombre débil, la “bestezuela de rebaño”, al animal humano domesticado y enfermo, que practica sistemáticamente el autocastigo. El hombre sin pecado del cristianismo es el oprimido eterno con las virtudes que le convienen, ellas le dan esas pequeñas satisfacciones débiles que prolongan su esclavitud, pero que compensan su ausencia completa de vitalidad: la dulzura, la benignidad, la caridad. Para justificar esta moral de esclavos, los teólogos han construido un inmenso sistema de “piadosas mentiras”, de interpretaciones pérfidas. Se ha emponzoñado el corazón de los hombres con el resentimiento y la idea del pecado; y después se les ha explicado por el pecado original o actual su decadencia. Abominable círculo vicioso. Apenas si se elevan por encima de este odioso rebaño algunos tipos, odiosos ellos mismos, pero seleccionados y después de todo superiores: el prelado maquiavélico, el contemplativo, el santo. […] “

23 manuelp, día 12 de Abril de 2009 a las 13:34
# 22 Perieimi

El pobre Nietzsche estaba un poco descolocado, aún antes de acabar loco de atar, andaba predicando al "superhombre", siendo un enclenque desvalido, que no tenía "media hostia".
24 DeElea, día 12 de Abril de 2009 a las 13:45
“El más absoluto éxito de la democratización masónica que tanto critican algunos. El estado soy yo y usté y el otro y el de más allá... y así nos damos el gusto de arramblar en cada momento con la testa coronada de turno...”

Yo es que ya me lío ¿y si el Estado somos todos como hacemos eso de hacerlo mas chiquito? ¿A quien encogemos a usted a mí o al otro? … mejor al otro siempre al otro ¿no?


“Y mientras nos damos el gusto de considerarnos estado, muchos de nosotros ni reparamos en que Hitler, Stalin y demás familia totalitaria más o menos Platónica y Hegeliana disfruta en sus tumbas del éxito póstumo que nuestro pequeño desahogo les proporciona”

¡¡¡Ah!!! Que va por el otro lado…. ¿oiga y antes de Hitler y Stalin no había Estados? ¿Y antes de Hegel? ¿Y de Platón? ¿Invento Platón el Estado?

“En efecto, esa supuesta elevación que supone mudar nuestra humilde condición de simples y vulgares ciudadanos a la de estado lejos de ser gratuita, tiene un elevado precio: el de perder algo tan fundamental como nuestra propia individualidad.”

No oiga no se confunda para poder ser ciudadanos tiene que haber ciudad, para poder haber ciudad tiene que haber civilización y para sustentar ambas cosas es el Estado. A lo que usted llama ciudadanos en realidad se les suele llamar salvajes.

“Conviene pues desenmascarar la farsa, denunciar el mito y prevenir contra su propagación.”

Conviene, conviene.

“No es lo mismo el instrumento para organizar la convivencia(el estado)que los sujetos que protagonizan la convivencia.”

Exactamente, no es lo mismo. Un hombre es un hombre y un martillo es un instrumento. Lo que nunca vi sin embargo fue a un martillo decidiendo por su cuenta clavar un clavo y colgar un cuadro.

“Como tal ente instrumental, el estado sólo será aceptable en la medida en que cumpla los específicos fines que en cada momento los individuos le marquen.”

Efectivamente no vaya ser que se ponga a hacer cosas el solito.

Termina hablándonos o describiéndonos un Estado comunista y totalitario. Oiga pues si algo horrible, vera es que esa herramienta en concreto esta diseñada para eso. Si se clava usted un cuchillo en un pie se hará sangre claro. Ahora no le eche la culpa al cuchillo sino a la loca idea de clavárselo en un pie...
25 Perieimi, día 12 de Abril de 2009 a las 13:47
# 23

Pongo la introducción de Lefèbvre, porque si pongo al original me "canean" los vicarios del blog. No obstante, debería vd. caer en la cuenta de que no dice nada distinto al polémico Gibbon.

El Celentano maduro, sensualidad, intensidad, desgarro, romanticismo: foreza.(abstenerse vaticanistas)

http://www.youtube.com/watch?v=rlt3tp4QiBk
26 DeElea, día 12 de Abril de 2009 a las 13:50
¡Jo! lo que parece es que el Sr Gibbon estuvo allí, cosa que me resulta algo chocante y poco seia.
27 DeElea, día 12 de Abril de 2009 a las 14:07
de Nietzsche se pueden decir muchas cosas incluso algunas buenas y sensatas a pesar de estar éste ofuscado en solo ver una cara de la misma moneda, y mirándola tan abstraído y sublimado, olvido por completo que las monedas tienen dos caras, cara y cruz. En cuanto a los nietzschanos (¿mesca asín?) simplemente decir que son precisamente el tipo de hombre que más odiaba Nietzsche, el hombre “moderno”, más incluso que al hombre cristiano. Y así ¡¡¡OH misterio!!! El tipo de hombre que más despreciaba Nietzsche es el único que hoy le alaba sin tener muy claro el porqué. Como el ridículo gabacho ese que trae de muestra Pieriemi parece querer demostrar por la fuerza de los tópicos.

¿Son estos los superhombres Federico?
28 DeElea, día 12 de Abril de 2009 a las 14:18
Pieriemi ¿habíamos quedado en que usted era un hombre o una mujer? … no recuerdo.


29 Perieimi, día 12 de Abril de 2009 a las 14:28
# 27 y 28


Hombre, desde que nací, creo…aunque ahora uno no puede estar seguro de nada…

A Nietzsche no se le entiende -como a Wagner-, desde que “se los apropió” el nazionalsocialismo quedaron marcados. Precisamente, N. estaba en contra del nihilismo. Una que sí lo entendió (oasís-desierto) fue Hanahh Arendt, como no podía ser menos siendo discípula de Heidegger ésta, y el otro de Schopenhauer. ¡Toma carambola!

Más Celentano, “La Gelosia”. Mujeres “inmediatas” que caminan (¡y cómo!) para hombres inmediatos.Forza. (Abstenerse vaticanistas, estatistas, integrales, o todo a un tiempo).

http://www.youtube.com/watch?v=AUnAoNCrcyw
30 DeElea, día 12 de Abril de 2009 a las 14:48
“(Abstenerse vaticanistas, estatistas, integrales, o todo a un tiempo).”

¿por qué?
31 egarense, día 12 de Abril de 2009 a las 15:03
Dice Ibarreche que están haciendo una alianza para quitarle de en medio. ¿Cómo puede quejarse de algo que su partido ha hecho otras veces con los demás? Lo mismo que el PP se quejaba de que se lo habían hecho, y ahora todo eso está olvidado y lo hacen ellos. ¿Cómo puede ser la gente tan miserable? ¿Tan enana? ¿Tan falta de clase, de nobleza, de majestad? ¿Cómo puede funcionar el mundo en manos de semejantes pigmeos?...
32 DeElea, día 12 de Abril de 2009 a las 15:05
Bueno, hasta la noche, un saludo, y una confesión, saben por qué crítico al liberalismo a pesar de tener también algunos motivos para lo contrario, pues no todo es negativo, por que también tengo motivos para gritar ¡¡¡Arriba España!!! ¡¡¡Viva España!!! Y esto es puro colectivismo, no otra cosa es también el patriotismo integrador bien entendido; también las personas buenas se juntan en sociedad. En todo esto los extremos son tan maquiavélicos como oscuramente artificiales e interesados, por eso no hablo de mediosmedios ni de grises siniestros sino de la luz que traspasa las vidrieras que decía el otro día.

Un Saludo y ¡¡¡Arriba España!!!
33 DeElea, día 12 de Abril de 2009 a las 15:15
Mucho mejor esta canción. (No recomendada para gente defectuosamente práctica y animosamente lucrativa)

Apto para la gente común. Habrá que hablar y mucho de la gente común. Esa gente que parece que quieren extinguir desde hace ya mucho, pero que resiste por suerte, en el mar o en la montaña y en familia..

http://www.youtube.com/watch?v=Oy7xbqE-M4o&tra...

Ahora sí.
34 alruga, día 12 de Abril de 2009 a las 15:33
No hay nada más tercermundista que pasear por la vía pública llevando unas imágenes de gente torturada, encima obscenamente recargadas de adornos horteras. Amén. (después son los mismos que se quejan del desfile del orgullo gay)


"La Semana Santa se traga el lazo blanco
Las hermandades y los asistentes a las procesiones dejan de lado el debate sobre la ley del aborto.

Al contrario que en Madrid, donde las hermandades llevaron el lazo; en Sevilla, epicentro cofrade, que la noche del Jueves Santo, en la madrugá, congregó a un millón de personas en las calles, según el ayuntamiento, ninguna de las hermandades –las que más adeptos tienen, la Macarena, Triana, Los Gitanos– portó lazo alguno. Se limitaron a oraciones genéricas a favor de la vida y no se echó de menos el símbolo. Nazarenos y asistentes disfrutaron como todos los años e, incluso más, porque la semana, por primera vez en tiempo, se dio con sol de día y buena luna de noche. En Medina Sidonia (Cádiz) el lazo logró el efecto contrario al que se perseguía: deslució la procesión porque una decena de costaleros se negaron a cargar el paso. Hubo que tirar de otros y reducir el recorrido."


35 alruga, día 12 de Abril de 2009 a las 15:35
Y ¿qué es eso de los legionarios o los civilones metidos en los saraos procesionales de los católicos?. Y ¿qué es eso del Eminentísimo y Reverendísimo Excelentísimo Señor Arzobispo General Castrense?, que tiene todo un chiringuito de oficinas, coches, soldados, etc, montado en el ministerio de Defensa, pagado por todos nosotros. Y ¿qué es eso de que exista una catedral castrense en la villa y corte de Madrid, detrás del edificio del Consejo de Estado?, ataviada con toda suerte de banderas y signos del ejército. Y ¿qué es eso de que los borbones, a pesar de proclamarse reyezuelos de todos los españoles, sólo tiran hacia el monte de los católicos?. Y ¿qué es eso de que en los actos oficiales haya que prometer los cargos delante de crucifijos y biblias católicos?. Y ¿qué es eso de que en muchos juzgados y tribunales haya crucifijos católicos en los despachos y salas de vistas?. Y ¿qué es eso de que todos los años, la carcundia judicial española celebra una misa católica en la iglesia de Santa Bárbara de Madrid?. Y ¿qué es eso de que multitud de vírgenes y santos católicos de toda especie sean patrones de cuerpos de funcionarios?.....
36 alruga, día 12 de Abril de 2009 a las 15:36
Madrid, Valencia y Valladolid se quedan sin Semana Santa... ¡dios existe, y es de izquierdas!... ¡Rouco vete ya, Rouco vete ya... Roooooouco vete yaaaaaa!
37 manuelp, día 12 de Abril de 2009 a las 16:07
¡Lo que me faltaba por leer!.¡Ahora resulta que el motivo de crítica al liberalismo es que es antipatriota!. Dende luego, puestos a soltar chorradas, algunos se quedan solos.

Si una sociedad "pacifista" renunciara al uso de la fuerza en vía de represalia, ella quedaría inútilmente a la merced del primer rufián que decidiese actuar inmoralmente. Tal sociedad lograría lo opuesto a su propia intención: en vez de abolir el mal, lo fomentaría y gratificaría.

Si una sociedad no provee protección organizada contra la fuerza, obligaría a cada ciudadano a vivir armado, convertir su hogar en una fortaleza, y disparar a los extraños que se acercasen a su puerta, o a asociarse a una pandilla de ciudadanos para protegerse, quienes pelearían con otras pandillas, formadas para el mismo propósito, y así traería la degeneración de esa sociedad al caos: al dominio por pandilla, es decir, gobierno por fuerza bruta, hacia la guerrilla de tribu típica de salvajes prehistóricos.

El uso de la fuerza física aun en vía de represalia no puede dejarse a la discreción de los ciudadanos individuales. La coexistencia pacífica es imposible si el hombre tiene que vivir bajo la amenaza constante del uso de la fuerza bruta por parte de sus vecinos en cualquier momento. Ya sea que las intenciones de sus vecinos sean buenas o malas, que sus juicios sean racionales o irracionales, que estén motivados por un sentido de justicia o por ignorancia o prejuicio o malicia, el uso de la fuerza contra un hombre no puede dejarse a la decisión arbitraria de otro.
...............................................

La función propia de un gobierno cae dentro de tres amplias categorías, todas las cuales involucran el punto del uso de la fuerza y la protección de los derechos del hombre: la Policía, para proteger a los hombres de los criminales; las Fuerzas Armadas, para proteger a los hombres de invasores extranjeros; las Cortes, para decidir disputas de acuerdo con leyes objetivas.


http://www.liberalismo.org/articulo/79/28/naturale...


38 sinrocom, día 12 de Abril de 2009 a las 16:07
35
Pues ya sabes alruga, si no te gusta, puedes hacer lo que tus antecesores republicanos... puedes empezar a saquear y quemar iglesias y torturar y matar a curas y monjas. Es lo vuestro.
39 mescaler, día 12 de Abril de 2009 a las 16:13
Dios: una red de neuronas
ROSA M. TRISTÁN - EL MUNDO


¿Qué le ocurrió a aquel antepasado humano que comenzó a creer en los dioses? ¿Por qué nuestra especie tiene esa especial tendencia a la fe religiosa? La ciencia, especialmente la neurología, ha entrado de lleno en la búsqueda de respuestas dentro del cerebro, que por el momento son muy complejas.

Mucho se ha avanzado desde que el anatomista Franz Gall, a principios del siglo XIX, dijera que había encontrado el órgano de Dios en el cuerpo, lo que le valió la condenación eterna. Ahora, muchos investigadores prestigiosos están convencidos de que las redes neuronales están detrás de esa tendencia a la espiritualidad, que es innata y que se ha repetido en todas la culturas y civilizaciones.

Si hace unos años, el biólogo americano Dean Hamer aseguraba haber hallado el gen de Dios, ahora investigadores del Instituto Nacional de Desórdenes Neurológicos en Bethesda (EEUU) han revelado las zonas del cerebro que se activan con la fe religiosa, que son las mismas que los humanos empleamos para comprender las emociones, los sentimientos y los pensamientos de los demás.

Este último trabajo, publicado recientemente en la revista Proceedings of the National Academy of Science (PNAS), sitúa el área religiosa en el lóbulo temporal y en el frontal, lo que indicaría, según el neurólogo Jordan Grafman, que juzgamos a Dios utilizando los mismos mecanismos que a otras personas y que, como creencias que se transmiten entre generaciones, entrarían en la memoria, la imaginación y la empatía.

El cerebro creyente

Ahora bien, ¿por qué se cree en algo de lo que no existe constatación? Algunos científicos apuestan por la idea de que el cerebro está organizado para que podamos creer.

Otras hipótesis defienden que la religión surgió como una adaptación evolutiva que hizo que los genes que la facilitaban se transmitieran y prosperaran: habría ayudado a formar grupos sociales cohesionados y a proporcionar consuelo en las desgracias. Así lo cree el psiquiatra Francisco J. Rubia, autor del libro 'La conexión divina'.

«El origen de la espiritualidad, que no de Dios, fue multifactorial. Influyeron los sueños, en los que el individuo viajaba sin mover el cuerpo, dando lugar a la idea del alma, y también la predisposición a la dualidad, porque el cerebro está organizado para ver el contraste, como es la luz y la oscuridad, lo finito y lo eterno, lo real y lo imaginario. Todo ello unía al grupo», argumenta.

Sin embargo, algunos antropólogos, como Scott Atran, de Michigan, consideran que «religiones que hablan de paraísos tras la muerte no hacen mucho por la supervivencia en el aquí y ahora».

Paul Bloom, psicólogo de Yale, busca la explicación fisiológica. Argumenta que el cerebro tiene dos sistemas cognoscitivos: uno se encarga de las cosas vivas y otro de las muertas, uno se ocupa de la mente y otra de los aspectos físicos (el dualismo del que habla Rubia). Sería la explicación de por qué abandonamos el cuerpo en los sueños o en proyecciones astrales. Es la misma dualidad que prepara al cerebro para conceptos como la eternidad, la vida después de la muerte. Y añade que pensar en experiencias al margen del cuerpo, espirituales, «está a un paso de la creación de los dioses».

La búsqueda de causas

Pero, ¿bastan esos dioses para dar lugar a la religión? Deborah Kelemen, de la Universidad de Arizona, añade a este cóctel el sentido de la causa-efecto, es decir, buscar un propósito o un diseño para todo, algo que surgió por mera supervivencia (un ruido puede ser un depredador) y que el cerebro extrapola a lo demás: todo tiene un porqué.

«La religión es un artefacto ineludible del cableado de nuestro cerebro», asegura Bloom en la revista 'New Scientist'. Incluso los ateos y agnósticos tendrían tendencia a pensar en lo sobrenatural. Según Rubia, en estos casos la espiritualidad innata se deriva hacia otras cuestiones, como la naturaleza. «Siempre se buscará porque produce endorfinas, y por tanto placer, pero las experiencias místicas pueden no ser religiosas», asegura.

De hecho, Atran lo llama «la tragedia de la cognición»: «Los seres humanos pueden anticipar el futuro y concebir su propia muerte. Cuando los procesos naturales del cerebro nos dan una salida, la cogemos, claro», argumenta.

Luego, ¿la religión es un subproducto de la evolución del cerebro humano o fue seleccionada para la supervivencia del grupo? El evolucionista Richard Dawkins considera correctas ambas premisas. Por un lado estaría el adoctrinamiento que se recibe del grupo, y que se acepta para no ser rechazado, pero por otro la predisposición cerebral a creer en seres invisibles, que se concretan en los de los padres.

La relación religión y cerebro va, incluso, más lejos. El psiquiatra español Rubia recuerda que hay una epilepsia que afecta al lóbulo temporal y activa la religiosidad por una descarga de neuronas. «Los chamanes eran personas que entraban en éxtasis y algunos sufrían esa enfermedad. Desde antiguo eran quienes hablaban con los muertos y curaban, seguramente por poderes psicosomáticos más que otra cosa».
40 manuelp, día 12 de Abril de 2009 a las 16:14
# 29 Perieimi

Nietzsche no le llegaba a Schopenhauer a la suela de los zapatos. Para Celentano, este de la época de los guateques juveniles, sin pretensiones de canción "existencialista".

http://www.youtube.com/watch?v=jl204CfCGRg
41 sinrocom, día 12 de Abril de 2009 a las 16:16
37
manuelp

La función propia de un gobierno cae dentro de tres amplias categorías, todas las cuales involucran el punto del uso de la fuerza y la protección de los derechos del hombre: la Policía, para proteger a los hombres de los criminales; las Fuerzas Armadas, para proteger a los hombres de invasores extranjeros; las Cortes, para decidir disputas de acuerdo con leyes objetivas.

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?Y cuando se trata de un gobierno corrupto y delincuente? ?Quien nos protege en contra de sus abusos y de sus crimenes de estado en contra de la ciudadania?
42 manuelp, día 12 de Abril de 2009 a las 16:20
# 41 sinrocom

Sólo nosotros mismos.

El Congreso no hará ley alguna con respecto a la adopción de una religión o prohibiendo el libre ejercicio de dichas actividades; o que coarte la libertad de expresión o de la prensa, o el derecho del pueblo para reunirse pacíficamente, y para solicitar al gobierno la reparación de agravios.

Primera Enmienda a la Constitución de los Estados Unidos

43 kabardin, día 12 de Abril de 2009 a las 16:22
44 manuelp, día 12 de Abril de 2009 a las 16:34
Sobre el punto 2º, dice Gibbon:

Los cristianos que en este mundo se encontraban oprimidos por el poder de los paganos, algunas veces quedaban seducidos por el resentimiento y el orgullo espiritual y se recreaban ante la perpectiva de su triunfo en el futuro."Vosotros, que tan gran afición sentís por los espectáculos- exclama el severo Tertuliano-, aguardad el mayor de todos los espectáculos, el último y eterno juicio del universo. Como admiraré, como me reiré, como me alegraré, como me regocijaré, cuando contemple a tantos monarcas orgullosos y a tantos supuestos dioses gimiendo en el más profundo abismo de la oscuridad; tantos magistrados que persiguieron el nombre del Señor, derritiéndose en fuegos más violentos que cuantos prendieron contra los cristianos; tantos sabios filósofos sonrojándose bajo las llamas ardientes con sus engañados discípulos....".

Sin duda, muchos de los primitivos cristianos encajaban mejor con la mansedumbre y la caridad de su fe. muchos sentían compasión sincera ante los peligros que corrían sus amigos y compatriotas y ponían un benévolo empeño en salvarlos de la destrucción inminente. El politeísta despreocupado, asaltado por terrores nuevos e inesperados contra los que ni sus sacerdotes ni sus filósofos podían ofrecerle protección, con frecuencia se sentía aterrorizado, dominado por la amenaza del eterno tormento. Sus temores podían ayudar al progreso de su fe y su raciocinio y,si llegaba a convencerse de la sospecha de que la religión cristiana tal vez fuera cierta, resultaba fácil persuadirlo de que lo más seguro y prudente era abrazarla.
45 egarense, día 12 de Abril de 2009 a las 16:51
Advierte el PNV a sus simpatizantes de que pronto ondeará la bandera española en "Ajuria Enea". Evidentemente para el PNV la bandera de España es un simple trapo amenazante. ¿Cuando van a ilegalizar al PNV? Un partido separatista, anti-constitucional y nazi... ¿Y cuando va a cumplir con su obligación (el otrora "Glorioso Ejército Español", ahora una panda de cobardes), de responder a las afrentas que se están haciendo a la bandera, y a las amenazas a la unidad de la patria? ¿Quedará algún general con vergüenza?...
46 manuelp, día 12 de Abril de 2009 a las 17:01
En cuanto al punto 3º, dice Gibbon:

Los dones sobrenaturales que se atribuían a los cristianos, incluso en esta vida, y que los situaban por encima del resto de la humanidad, debieron de producirles consuelo y, en muchas ocasiones, también pudieron conducir a la convicción de los infieles. Además de los prodigios esporádicos, que algunas veces podrían ser realizados por la intervención inmediata de Dios, al suspender las leyes de la naturaleza en pro de la religión, la Iglesia cristiana, desde la época de los apóstoles y sus primeros discípulos, había alegado una sucesión ininterrumpida de poderes milagrosos: don de lenguas, de visión y profecía, facultad de expulsar demonios, de sanar a los enfermos y resucitar a los muertos.
.................................................
En aquel período, cuando la fe podía alardear de tantas victorias maravillosas sobre la muerte, resulta difícil comprender el escepticismo de los filósofos que todavía rechazaban la doctrina de la resurrección y se burlaban de ella. Un noble griego basó toda la controversia en esta importante cuestión y prometóa a Teófilo, obispo de Antioquía, que si podía contemplar a una sola persona que hubiera resucitado se convertiría de inmediato a la religión cristiana. Debemos destacar que el prelado de la primera Iglesia de Occidente, si bien ansiaba la conversión de su amigo, consideró más oportuno declinar este desafío justo y razonable.
47 manuelp, día 12 de Abril de 2009 a las 17:21
Respecto al punto 4º, Gibbon dice:

Los primeros apologistas del cristianismo que justificaron la inocencia de sus hermanos, y los escritores de un periodo posterior que celebraron la santidad de sus antepasados, describen con los colores más vivos la reforma de las costumbres que se introdujo en el mundo con la predicación del Evangelio.
...............................................
los cristianos no eran menos contrarios a las tareas de este mundo que a sus placeres. No sabían como reconciliar la defensa de personas y propiedades con la paciente doctrina que les imponía un perdón sin límites a las ofensas pasadas y los empujaba a invitar a la repetición de nuevos insultos.
.................................................
Esta indiferencia indolente o incluso delictiva hacia el bienestar público los expuso al desprecio y a los reproches de los paganos, que con frecuencia les preguntaban cuál sería el destino del Imperio, atacado por los cuatro costados por los bárbaros, si todos los ciudadanos hicieran suyos los sentimientos pusilánimes de la nueva secta. Ante esta ofensiva pregunta, los apologistas cristianos daban respuestas oscuras y ambiguas porque no deseaban revelar la causa secreta de su seguridad: esperaban que antes de que llegara la conversión de la humanidad, la guerra, el gobierno, el Imperio Romano y el mundo mismo dejaran de existir.
48 manuelp, día 12 de Abril de 2009 a las 18:16
Por último, respecto al 5º punto, dice Gibbon:

Los cristianos primitivos no existían para las tareas y placeres de la vida, pero su amor a la acción, que nunca pudo eliminarse por completo, pronto revivió y encontró una nueva ocupación en el gobierno de la Iglesia. Aquella sociedad apartada, que atacaba la religión establecida del Imperio, se vio obligada a adoptar alguna forma de política. interna y a nombrar un número suficiente de ministros, encargados no sólo de las funciones espirituales, sino también de la dirección temporal de la comunidad cristiana.
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El gobierno de la Iglesia ha sido con frecuencia causa y premio de las disputas religiosas. Los adversarios de Roma, París, Oxford y Ginebra han combatido por igual para limitar el modelo primitivo y apostólico a los patrones de su propia política. Los pocos que han seguido esta investigación con justicia e imparcialidad consideran que los apóstoles no quisieron legislar y prefirieron soportar algún escándalo y la división antes que excluir a los futuros cristianos de la libertad de variar sus formas de gobierno eclesiástico de acuerdo con los cambios de los tiempos y circunstancias.
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Las funciones públicas de la religión se confiaron únicamente a los ministros establecidos de la Iglesia, los obispos y los presbíteros, dos calificativos que, al parecer, en su origen aludieron al mismo cargo y al mismo tipo de personas. El nombre de presbítero indicaba su edad o, para ser más exactos, su circunspección y sabiduría, y el título de obispo denotaba su misión de inspeccionar sobre la fe y costumbres de los cristianos sujetos a su cuidado pastoral. En proporción con el número respectivo de fieles, un número mayor o menor de estos presbíteros episcopales guiaba a cada una de las nuevas congregaciones con autoridad y criterios iguales.
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Resulta ocioso señalar que los piadosos y humildes presbíteros que fueron los primeros en ser honrados con el título episcopal no podían disfrutar –y probablemente lo habrían rechazado– del poder y la ceremonia que ahora rodea la tiara del pontífice romano o la mitra de un prelado germánico. No obstante, podemos definir en pocas palabras los estrechos límites de su jurisdicción primera, que, por lo general, era de naturaleza espiritual, si bien en algunos casos también temporal. Consistía en la administración de los sacramentos y la disciplina de la Iglesia, la supervisión de las ceremonias religiosas (que, de modo imperceptible, iban aumentando en número y variedad), la consagración de los ministros eclesiásticos (a los que el obispo asignaba sus funciones respectivas), la gestión de los fondos públicos y la resolución de todas las diferencias que los fieles no deseaban exponer ante el tribunal de un juez idólatra. Durante un breve período, estos poderes se ejercieron de acuerdo con el consejo del colegio de presbíteros y el consentimiento y la aprobación de la asamblea de cristianos. Los obispos primitivos se consideraban tan sólo como primeros entre iguales y honorables sirvientes de un pueblo libre. Cuando una sede episcopal quedaba vacante por un fallecimiento, se escogía un nuevo presidente entre los presbíteros mediante el sufragio de toda la congregación, cuyos miembros se suponían investidos con un carácter sagrado y sacerdotal.
Éstas fueron las normas igualitarias y moderadas por las que se gobernaron los cristianos durante más de cien años tras la muerte de los apóstoles. Cada sociedad formaba en su interior una república separada e independiente y, aunque los más distantes de estos pequeños estados mantenían un intercambio recíproco y amistoso de cartas y delegaciones, el mundo cristiano todavía no estaba conectado con ninguna autoridad suprema o asamblea legislativa. A medida que el número de los fieles se fue multiplicando, descubrieron las ventajas que podían derivarse de una unión más estrecha de intereses y proyectos. Hacia finales del siglo II las Iglesias de Grecia y de Asia adoptaron las útiles instituciones de los sínodos provinciales, y puede suponerse con fundamento que tomaron prestado el modelo de un consejo representativo de los famosos ejemplos de su país, tales como la Anfictionía, la Liga Aquea o las asambleas de las ciudades jónicas. Pronto se estableció como ley y como costumbre que los obispos de las Iglesias independientes se reunieran en la capital de la provincia en primavera y en otoño. Unos pocos presbíteros distinguidos aconsejaban en las deliberaciones y la presencia de abundante público las moderaba. Sus decretos, que se denominaron cánones, regulaban toda controversia importante sobre la fe y la disciplina, y resultaba natural creer que el Espíritu Santo inspiraba generosamente a la asamblea de los delegados del pueblo cristiano. La institución de los sínodos encajó tan bien con las ambiciones privadas y el interés público que, en el plazo de unos pocos años, se aceptó en todo el Imperio. Se estableció una correspondencia regular entre los consejos provinciales, que se comunicaban entre sí y aprobaban sus respectivas medidas, y la Iglesia católica pronto asumió la forma y adquirió la fuerza de una gran república federativa.
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Las mismas causas que habían destruido al principio la igualdad de los presbíteros, introdujeron entre los obispos una preeminencia en la jerarquía y, a partir de allí, una superioridad de jurisdicción. En cuanto se reunían en primavera y en otoño en el sínodo provincial, la diferencia de mérito personal y reputación resultaba patente entre los miembros de la asamblea, y la sabiduría y elocuencia de unos pocos dominaba a la multitud. Sin embargo, el orden de las sesiones públicas exigía una distinción más permanente y menos envidiable: el cargo de presidente perpetuo de los consejos se otorgó a los obispos de la ciudad principal, y estos prelados ambiciosos, que pronto adquirieron los grandilocuentes títulos de metropolitanos y primados, se prepararon en secreto para usurpar a sus hermanos obispos la misma autoridad que habían asumido recientemente sobre el colegio de presbíteros. Tampoco transcurrió mucho tiempo antes de que se estableciera una competición por la preeminencia y el poder entre los metropolitanos, todos los cuales hacían gala, en los términos más pomposos, de los honores temporales y las excelencias de la ciudad sobre la que presidían, del número y la opulencia de los cristianos que estaban sometidos a su cuidado pastoral, de los santos y los mártires surgidos entre ellos, y de la pureza con que conservaban la tradición de la fe tal corno se había transmitido a través de una serie de obispos ortodoxos desde el apóstol o el discípulo apostólico al cual se atribuía la fundación de su Iglesia.
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El avance de la autoridad eclesiástica dio nacimiento a la distinción memorable entre los legos y el clero, desconocida para los griegos y romanos. El primer término abarcaba a todo el pueblo cristiano y el segundo, de acuerdo con el significado de la palabra, se aplicó a la porción escogida para el servicio de la religión, una categoría especial de hombres que ha proporcionado los temas más importantes de la historia moderna, si bien no siempre los más edificantes. Las hostilidades recíprocas algunas veces alteraron la paz de la joven Iglesia, pero su empeño y su actividad estaban unidas en una causa común; y el amor al poder, que bajo los disfraces más astutos asomaba en el pecho de obispos y mártires, los animaba a incrementar el número de sus súbditos y a ensanchar los límites del Imperio cristiano. Carecían de fuerza temporal y, durante mucho tiempo, los magistrados civiles los oprimieron y desalentaron en lugar de prestarles ayuda, pero habían adquirido y utilizaban en su comunidad los instrumentos más eficaces de todo gobierno: las recompensas y los castigos. Los primeros derivaban de la generosidad piadosa y los segundos, de los temores devotos de los fieles.

49 bacon, día 12 de Abril de 2009 a las 18:35
El filósofo ateo Gustavo Bueno (en la foto), ha afirmado en declaraciones a Popular TV que "es absurdo retirar los crucifijos. El crucifijo es un símbolo histórico, teológico y artístico que forma parte de nuestra cultura. Quitar el crucifijo es quitarse el vestido. Los que lo defienden son unos indoctos. El que haya leído no a Santo Tomás sino a Hegel, sabe que el crucifijo no se puede quitar".

El líder de la escuela del materialismo filosófico sostiene también que "la Iglesia Católica es la que ha salvado la razón en la historia de Europa. Frente al Islam, que en realidad es una herejía del cristianismo, una herejía arriana, y frente al gnosticismo, la Iglesia mantuvo los criterios de la filosofía griega que incorporó a la teología dogmática". Bueno además ha asegurado que se han invertido los términos: "la gente dice que no cree en la Iglesia pero que sí cree en Dios. Cuando en realidad es al revés. Creer en Dios es algo metafísico, la Iglesia es algo histórico. Hay que estar en la realidad y saber lo que ha significado la Iglesia en la historia", informa PCI.

http://www.sectorcatolico.com/2008/12/el-mundo-al-...
50 manuelp, día 12 de Abril de 2009 a las 19:20
Dice el sr. Moa:

La palabra "fariseo" ha pasado a la cultura cristiana con el significado de hipócrita, pero significa, precisamente, "segregado", o más propiamente "autosegregado" del contacto con los infieles.

No es esa la interpretación que le da a la palabra Isaac Asimov en "La tierra de Canaán":

Bajo Juan Hircano, los saduceos lograron impedir que quienes no eran sacerdotes sirviesen en el Sanedrín, asamblea legislativa que se reunía en Jerusalén y tomaba decisiones en asuntos religiosos. Estos legos se llamaban coléricamente a sí mismos "perushim"("separados", presumiblemente del Sanedrín y de toda influencia religiosa).
Esta voz ha dado en castellano, a través del griego,"fariseos". Los fariseos aceptaban todas las coloridas adiciones al judaísmo hechas desde el exilio: ángeles, demonios, la vida después de la muerte y el Mesías.

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