Pío Moa

Noviembre 2011


Suicidio demográfico / Europesetas / Debate (VII) César Vidal parece despreciar la historia

28 de Noviembre de 2011 - 13:47:04 - Pío Moa - 258 comentarios

  

****Ha publicado Alejandro Macarrón Larumbe un libro importante: El suicidio demográfico de España, que merece atenta lectura. Lo comentaremos más ampliamente.

 

 

****Europesetas: una propuesta original y discutible: http://www.farodevigo.es/opinion/2011/11/27/salir-crisis-salir-euro-espana-debe-emitir-europesetas-electronicas/601154.html

 

 

 

Cuando yo era comunista, tenía respuesta para todo. Sabía que la historia era una sucesión de conflictos, injusticias y crímenes, en suma, de explotación y opresión con algunos chispazos de genio “progresista”. Pero ese "relato de ruido y de furia” tenía un sentido, contra lo que pensaba Macbeth: se explicaba por la lucha de clases, que finalmente había derivado al enfrentamiento decisivo entre una burguesía necesariamente explotadora y un proletariado que, al derrocar al capital y emanciparse, emanciparía a la humanidad de sus males ancestrales. Así lo demostraban los países socialistas donde estaba abolida la explotación del hombre por el hombre, existía una básica igualdad de hombres y mujeres, todos con trabajo asegurado y acceso a la instrucción, donde  la ciencia había sustituido a la superstición religiosa y el pueblo se regía por una moral superior. Ante este esquema fracasaban todas las objeciones. ¿Que en los países socialistas habría “problemas”, incluso crímenes? Nada más natural, pues se trataba de una experiencia nueva y sin paralelo en la historia, y no podía salir todo a la perfección desde el principio; aparte del continuo sabotaje y agresión del imperialismo burgués. En cuanto a los aparentes éxitos del capitalismo, continuaban basados en la explotación y la superstición, la anarquía del mercado producía desastrosas crisis cíclicas, y  bajo una superficie brillante bullían tremendas desigualdades y miserias; y la sociedad se regía por una moral ínfima y engañosa, en la que el triunfo material lo era todo, a pesar de ser accesible, por su propia naturaleza,  solo a una pequeña minoría. Los hechos que discordaban del esquema eran descartados como irrelevantes o propaganda burguesa.

 

    A veces tengo la impresión de que don César Vidal sigue un esquema y enfoque análogos, inasequibles a los hechos históricos y con la dudosa metodología correspondiente. Para él, todo está en la Biblia, ya que esta es la palabra de Dios. Es decir, en una determinada interpretación, ya menos divina y más humana, de la Biblia. Así, las Escrituras habrían sido traicionadas y paganizadas por el catolicismo, para ser recuperadas en su pureza por los protestantes, y de ahí un sinfín de bendiciones que don César no se cansa de ponderar, en contraste con las miserias católicas que afligen a España.

 

   El señor Vidal interpreta la Biblia al estilo judeo-protestante (a pesar de las maldiciones y execraciones, a veces con tintes exterminadores, de los líderes protestantes hacia los judíos); cree que en la Biblia se  encuentra el espíritu y la bendición del trabajo (a pesar de que también encontramos en ella su consideración como un castigo y los esfuerzos humanos como pura vanidad); que allí  nace el pensamiento científico (a pesar de que este nace en Grecia y “renace” en la católica Italia, y que los judíos no destacaron en ciencias hasta tiempos recientes, y siempre adoptando un espíritu exterior, ajeno –aunque no opuesto-- a la Biblia); que las finanzas encuentran también el mismo origen (a pesar de que históricamente toman impulso en países católicos); que la alfabetización procede también de los judíos y los protestantes (olvidando hechos tan decisivos como la labor de los monasterios, de las escuelas catedralicias, o las universidades, todo ello creaciones católicas; o la expansión de la alfabetización no solo en los países católicos, sino también en otras religiones o ideologías, sin relación alguna con la Biblia). Y ahora encuentra la “primacía de la ley” como otra característica protestante en contraste con los países católicos y muy especialmente con España.

 

   Si uno hubiera de creer a don César, España habría sido de siempre un país de vagos, parásitos e ignorantes voluntarios y sumido, por tanto, en la mayor pobreza y en una ilegalidad rampante. Ya he explicado que solo hay una época, el siglo XIX, en la que España queda significativamente atrasada en el plano económico no solo por relación a algunos –no todos—  los países protestantes y a otros católicos, como Francia o Bélgica. El resto del tiempo ha estado entre los más ricos, y el bache del siglo XIX –debido en gran medida a efectos de la invasión napoleónica-- fue superado bajo el franquismo, cuando España vuelve a ingresar en el club de los países opulentos, cosa que parece llenar de pesar a algunos. En mi blog, el señor Lead  ha aportado algunas estimaciones generalmente desconocidas, que rompen uno de los mitos más difundidos, sobre todos desde la crisis moral del 98:

 

En efecto, la generación de riqueza se mide por el PIB (Producto Interior Bruto, suma de los VABs-Valores Añadidos Brutos de todos los sectores productivos). Y el PIB español ha sido, desde hace más de 2.000 años, uno de los 10 mayores del mundo (a veces de los 5 mayores), según las famosas series de PIB/GDP (Gross Domestic Product) retrospectivas del famoso economista (fallecido el año pasado) de la OCDE Angus Maddison:

http://en.wikipedia.org/wiki/List_of_regions_by_pa...(PPP)


http://en.wikipedia.org/wiki/Angus_Maddison


Decir, así a pelo, que España "genera, relativamente, poca riqueza" sin dar un criterio cuantitativo suena frívolo. Y si el "relativamente" se refiere al PIB per cápita, veamos la otra tabla de Maddison (en dólares de 1990):

= En el año 1 dC, 498, el 3º del mundo, tras Italia y Asia Occidental.

= En el año 1.000, 450, el 2º del mundo (empatado con Italia) tras Asia Occidental.

= En el año 1.600, 853, el 5º del mundo, tras Holanda, Italia, Bélgica y Dinamarca.

= Desde el año 1.700 la renta per capita española se estabiliza en aproximadamente el 83% de la renta de la Europa a 12, cota que pierde después de 1.820 (año en que nos alcanza EE.UU.) y que recupera hacia 2003.

 

   Bueno, en realidad el 80%  lo recuperó en los años 60 del siglo XX con una CEE de 9 miembros.  Naturalmente, se trata de estimaciones, a veces toscas, pero ciertamente mucho más serias que los gruesos brochazos  del señor Vidal, y que bastan para echar por tierra las lucubraciones de este. ¿Cómo explica el señor Vidal tales datos, o cómo los rebate, si no está de acuerdo con ellos?   Tengo la  impresión de que ni se le pasa por la cabeza explicarlos o rebatirlos. Simplemente los desdeña, ya que no entran en sus esquemas previos, tal como yo, cuando era comunista, descartaba todo lo que podía hacer vacilar unas convicciones que imaginaba científicas.

  

Y por no alargarme, dejo para la próxima entrega del blog un pequeño análisis sobre la “primacía de la ley” que nuevamente, me temo, no es exactamente como nos la cuenta don César.  

 

 

****Escribe César Vidal:  Como en otras áreas, España había perdido siglos precisamente cuando más necesitaba por su condición de potencia no quedarse rezagada. Cuando, siglos después, intentó remontar esa situación lo hizo además en no pocas ocasiones con la mancha del sectarismo que no veía la educación como algo bueno per se sino como un instrumento de adoctrinamiento. ¿Cómo pudo ser España una potencia si el catolicismo, según él, la invalidaba en todos los terrenos? ¿Y cómo, siendo católica, recuperó su atraso del siglo XIX? ¿Y acaso los protestantes no utilizaban la Biblia, precisamente, como un instrumento de adoctrinamiento? La enseñanza en España y en casi todos los países, se impulsó antigua y modernamente al margen de la Biblia, precisamente como instrumento para adquirir muy diversos saberes.

 

  Veo que algunos niegan interés al debate planteado (quizá involutariamente) por César Vidal. Pero compruebo que  sí despierta un interés considerable, y debe ser por algo. Naturalmente, autorizo (y animo) a mis lectores a difundir estos artículos sin más requisito que citar su origen en este blog de LD.

 

 

 

Corrupción de menores / Regeneraciones necesarias / Culpas y crisis / Belicista Lutero

24 de Noviembre de 2011 - 21:19:09 - Pío Moa - 268 comentarios

   http://www.youtube.com/watch?v=qnMjanfWOzk&feature=related

                                                        ***

Otra miseria del mamarracho que se va: http://www.aciprensa.com/noticia.php?n=35357

 

 

     Rajoy habla, justamente, de regeneración económica, aunque no explica bien cómo la conseguirá. Pero hay pendiente una regeneración democrática y nacional no menos, sino más importante. Todos deseamos que las aborde, pero, hablando con mucha gente, veo que su argumento se reduce al penseo (pensar según el deseo, wishful thinking). No analizan la experiencia ni las propias palabras de Rajoy, ni la clase de personal de que se ha rodeado. Por mi parte,  aun deseando lo mismo, soy de entrada muy escéptico. Ojalá los hechos me desmientan.

 

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Los poderosos, que incumplieron cuando quisieron los acuerdos de Maastricht, quieren ahora dictar la moral económica a los países deudores. Pero, debe insistirse, la crisis y sus resultados provienen tanto de los deudores como de los acreedores, por lo que todos deben pagar por ella.  Ahora Alemania propone un recorte mayor en la soberanía de los países europeos, pero sin eurobonos, que serían una forma de compartir los malos resultados de una pésima política económica aplicada por todos. El euro ha sido, en definitiva, el resultado de la obsesión de las oligarquías burocráticas por acelerar una unidad política bajo el santo y seña del becerro de oro, al que se sacrifican la historia y culturas de Europa. La obsesión europeísta por una Europa antieuropea.

 

  Fueron poquísimos los que vieron a tiempo la trampa cuando surgió el euro, uno de ellos el señor Rodríguez Calaza: “es muy bueno para Alemania y malo para España" porque, entre otras cosas, nos sujeta a decisiones ajenas y nos deja sin margen de maniobra frente a ellas. Leo ahora en el libro de  Mario Conde De aquí se sale (no es que yo esté muy de acuerdo con el autor, pero en un tiempo de incertidumbre como este conviene tantear por aquí y por allá): “Recuerdo aquel anuncio que me crispó. Se emitió, me parece recordar, en plena campaña electoral del 2000. Se veía a un par de personas mayores, hombre y mujer, jubilados, y el hombre le decía a la mujer algo así como esto: Con el euro ya no tenemos que preocuparnos por nuestras pensiones porque ya estarán para siempre grarantizadas”.  La verdad es que, a la vista de la experiencia, el anuncio dice mucho sobre la calidad de nuestros políticos y sobre otras cuestiones. El mensaje subyacente, tipo Esaú, es que los españoles somos indignos de confianza, que más nos vale vender nuestros derechos, nuestra soberanía, por el proverbial plato de lentejas,  porque otros defenderán mejor nuestros propios intereses.  Y aunque nos quedemos luego sin las lentejas, los esaús de turno, que son muchísimos, siguen incapaces de sacar conclusiones de la experiencia. A más de un amigo he oído decir: “¿Tú imaginas lo que sería un Zapatero a cargo de la máquina de hacer billetes? Mejor que la cosa quede en manos de Alemania”. Aunque, en manos en Alemania, hayamos llegado a lo que hemos llegado. Da igual. El desprecio hacia España, pues en el fondo se trata de eso, origina tales “conclusiones”, ajenas a la sensatez y a la experiencia histórica.

 

   Ahora The Economist saca un abusivo estudio comparando a los países del centro-norte de Europa con los del sur –abusivo, entre otras cosas, porque estos son bastante diferentes entre sí--, para sugerir la misma lección: los del sur “no valen” y lo más sensato es que dejen las riendas en los del norte, que marcan el camino, y se esfuercen en imitarlos.  La cosa no es tan sencilla, porque también los países del norte afrontan muy serias dificultades, una de las cuales, pero no la única, la dificultad de cobrar unas deudas que ellos mismos han fomentado. Sin duda es un pecado endeudarse alocadamente, pero no lo es menos prestar de modo alocado (entre otras cosas, para facilitar la exportación de sus productos). Por otra parte, ¿qué decía The Economist cuando España creaba tanto empleo como el resto de Europa junta y solo se hablaba de “círculos virtuosos”?  Todos sabemos analizar muy bien las situaciones después de que se produzcan… y arrimar el ascua a nuestra sardina.

  

   En otra discusión ponía yo en duda que hubiera sido un acierto entrar en la CEE (lo he argumentado también en La Transición de cristal).  Mi opositor meneaba la cabeza: ¡cómo se podía sugerir tal herejía! España no tenía más remedio que entrar en la CEE, porque nuestro comercio con ella era mayoritario, de otro modo quedaríamos aislados y males por el estilo. Le contesté que siempre nuestro comercio había sido mayoritariamente con Europa occidental, no era ninguna novedad, y que sin estar en la CEE, luego UE, España, lejos de verse aislada, había crecido durante catorce o quince años más rápido que ningún otro país del continente. La necesidad supuesta no nacía de ninguna exigencia económica, política ni histórica, solo de una  “necesidad” psicológica un tanto neurótica: el autodesprecio y desconfianza en nosotros mismos. Durante aquellos años crecimos,  además, con una economía sana, mucho más sana desde el punto de vista liberal, ya que lo hicimos con estado pequeño y bastante eficaz. La entrada en la CEE-UE ha venido acompañada de una expansión elefantiásica del  estado y una dependencia mucho mayor del exterior, una pérdida de soberanía que complace a nuestro numerosísimos esaús, pero no debería hacerlo a cualquier persona sensata y consciente de la propia cultura e historia. Y nos hablan del tremendo coste de salir ahora del euro. Sin duda sería tremendo --como consecuencia de la neurosis “europeísta”--, pero ¿no lo está siendo la permanencia en él? Me recuerda la postura que teníamos los marxistas: la realidad no contaba ante la seguridad de la teoría y las especulaciones sobre el futuro.

 

   En la historia se han producido muchas crisis y ninguna tenía una salida predeterminada (si fuera así, ni siquiera se habrían producido tales crisis). El caso es que hemos cometido muy graves errores y no ha sido el menor el cambio de soberanía por una lentejas que al final se han revelado ilusorias. Y debemos pagar esos errores, de un modo u otro. Pero el modo importa muchísimo, porque puede darnos más fortaleza y autoconfianza o convertirnos irremediablemente en satélites de poderes ajeno. Algo que desean fervientemente muchísimos españoles, por lo que se va comprobando. No cabe duda de que cada generación ha de hacer frente a sus desafíos y al final tiene lo que busca.

 

 

****Un falso problema. Escribe Carlos Alberto Montaner sobre el (relativo) atraso de España: “Lo cierto es que el país genera, relativamente, poca riqueza para poder costear el tipo de vida que la sociedad desea disfrutar”. Esto puede predicarse de todas las sociedades, y de todas las personas, que siempre ansían mayor riqueza de la que tienen.  Y,  aunque no explícitamente, aduce los argumentos metafísicos de César Vidal.  Si se quiere vivir como los suizos hay que producir y administrar como los suizos” No es nada seguro que los españoles querramos vivir realmente como los suizos (aunque podemos envidiar la independencia de los suizos, que no por estar fuera de la UE son menos ricos o están más aislados). Por lo demás, la impresión que deja el artículo del señor Montaner es que España es un país pobre. No lo es de ningún modo. Está entre los diez o doce países más ricos del mundo, con el aditamente de un clima que facilita la vida en general, con menos gasto.

   Si el señor Montaner se fijase en la historia, vería que España tiene una experiencia en la que apoyarse: aquellas décadas en que logró crecer a pesar de muy difíciles condiciones y de la hostilidad exterior, y aquellos quince años en los que se convirtió en una potencia industrial y superó las tasas de crecimiento europeas. Pero vemos cómo casi nadie quiere examinar la realidad histórica, ni siquiera recordarla. Bastan cuatro consignas vacuas y la descalificación del franquismo por “dictatorial” cuando si algo falta ahora en España es espíritu democrático, sustituido por demagogia.    

  

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En Nueva historia de España:

 

En la irritación de Lutero subyacía un sentimiento nacionalista alemán que aflora en frases como “¡No hay nación más despreciada que la alemana! Italia nos llama bestias, Francia e Inglaterra se burlan de nosotros; todos los demás también”; “Los italianos se creen los únicos seres humanos”; los alemanes daban a Roma 300.000 florines anuales  para alimentar a los criados del papa, a su pueblo e incluso a sus bribones y mercaderes; o, como llegaría a clamar en 1520, “Si castigamos a los ladrones con la horca, a los salteadores con la espada, a los herejes con la hoguera, ¿por qué, con mayor razón, no atacamos con las armas a estos maestros de perdición, (…) a la Sodoma romana, y nos lavamos las manos en su sangre?”. No eran palabras vanas, pues los príncipes  luteranos se dedicarían enseguida a expropiar monasterios y bienes de la Iglesia, y a torturar y matar a muchos eclesiásticos. Sin embargo la cuestión no era un simple pretexto nacionalista y al principio Lutero planteaba solamente un debate teológico.

   

No hubo debate. Muchos eclesiásticos y políticos defendieron por interés las indulgencias y amenazaron declarar hereje al agustino. El papa consultó al cardenal dominico Cayetano, que no vio herejía en las tesis de Wittenberg; pero otros dominicos le persuadieron a presionar a los agustinos para forzar a Lutero a retractarse. Lutero tenía el apoyo de varios nobles, eclesiásticos y gente común, y afirmó estar dispuesto a retractarse si se le demostraba su error mediante las Escrituras. Pero las Escrituras solían admitir más de una interpretación, y no hubo arreglo. Desde allí, las acciones y reacciones se encadenaron. El emperador Carlos V (y I de España) advirtió en 1521, en la Dieta de Worms: “Este hermano aislado yerra con seguridad al alzarse contra el pensamiento de toda la cristiandad, pues si él tuviera razón, la cristiandad habría andado errada desde hace más de mil años”. Lutero fue excomulgado y pasó a establecer una nueva teología que rompía en puntos clave con la elaborada por la Iglesia en los siglos precedentes, iniciándose una sucesión de tumultos y luchas entre ciudades y países.

  

  Así, Lutero no solo rechazó las indulgencias, sino el mismo purgatorio, atacó la autoridad del pontífice, tratándole de Anticristo,  y llevó más allá la línea conciliarista,  popular en Alemania, que concedía mayor autoridad a los concilios que al papa: ahora los concilios tampoco significaban nada, porque la relación entre Dios y el cristiano se establecía  de modo individual, a través de la libre y personal interpretación de las Escrituras y por medio de la fe, anulando el magisterio de la Iglesia. Solo la fe, don de gracia divina, salvaba al hombre. Como vimos, algunas de estas ideas estaban esbozadas por  nominalistas como  Occam o Marsilio de Padua en las disputas escolásticas. Para Lutero, el hombre es por naturaleza pecador y corrompido, no puede siquiera apreciar el valor de sus obras piadosas, pues su razón y voluntad están a su vez corrompidas y en cualquier caso no puede penetrar el designio de Dios, solo atenerse a las Escrituras.   

  

¿Cómo puede el hombre saber de su salvación? El tomismo hegemónico en la Iglesia establecía que la razón, junto con la gracia, era un potente medio de comprensión de la voluntad divina y una guía en la práctica religiosa, y que  las obras deben acompañar a la fe. Para Lutero, la razón “es la ramera del diablo, que solo calumnia y perjudica las obras de Dios (…) Debería ser pisoteada y destruida, ella y su sabiduría (…) Es y debe ser ahogada en el bautismo”;  aunque, de modo contradictorio, sus controversias son un ejercicio agónico de razonamiento. La fe salvadora se manifestaría en un sentimiento personal de unión con Dios, de ser amado por Dios. Contra  Erasmo decía: “¿Quién creerá,  preguntas,  que Dios le ama? Te respondo: ningún hombre lo creerá ni podrá creerlo [por medio de la razón]; los elegidos empero lo creerán, los demás perecerán sin creer, entre reproches y blasfemias, como tú aquí”; “Nuestra salvación está fuera de nuestras propias fuerzas e intenciones y  depende solo de la obra de Dios. ¿No sigue de ahí claramente que, cuando Dios no está en nosotros con su obra, cuanto hagamos es por fuerza  malo y sin provecho para nuestra salvación?”; “Si Dios obra en nosotros, entonces nuestra voluntad, cambiada y suavemente tocada por el hálito del Espíritu de Dios, nuevamente quiere y obra [el bien] por pura disposición, propensión, y en forma espontánea”. Las obras humanas, por tanto, no tenían utilidad para la salvación.

 

  En ese contexto cobran sentido frases como "El cristianismo consiste en un continuo ejercicio en el sentimiento de no estar en pecado, aunque peques, porque tus pecados recaen sobre Cristo”. O bien: “Peca y peca fuertemente, pero confíate a Cristo y  goza en él con mayor intensidad, porque Él vence  al pecado y  la muerte. Mientras estemos en la tierra tendremos que pecar, porque en esta vida no habita la justicia,  pero esperamos, como dice Pedro, unos cielos y una tierra nuevos donde more la justicia. Basta con reconocer al Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo, y de Él  nos apartará el pecado, aun si fornicamos y asesinamos miles de veces en un solo día”.

    

Esta posición destruía el libre albedrío, un punto crucial de la doctrina católica sobre todo desde santo Tomás de Aquino, como base de la ética y la responsabilidad personal. Para Lutero solo Dios tenía resuelto desde la eternidad quiénes habían de salvarse o condenarse. El individuo era libre de interpretar a su gusto las Escrituras pero, por  paradoja, estaba determinado y nada podía hacer al respecto. Ello le enfrentó a Erasmo, su antiguo amigo y en parte inspirador, que no quería romper con Roma, sino arbitrar y conciliar las dos posiciones, pero iba a encontrarse sentado entre dos sillas, tachado de incoherente desde las dos partes. Contra las tesis de Lutero escribió el tratado De libero arbitrio: si, según Lutero, el hombre  no precisa la Iglesia ni órganos intermedios entre él y Dios, y puede interpretar la Biblia como único sacerdote de sí mismo, ¿cómo se concilia esta supuesta libertad con su total incapacidad de elección moral? Para Erasmo, el hombre puede superar las consecuencias del pecado original ayudado por la gracia, la voluntad y la razón: todas ellas apuntan al mismo objetivo. La libre voluntad no queda impedida por el hecho de que los designios de Dios sean en gran parte oscuros para la mente humana. Si Jesús llora por una Jerusalén que le rechaza e invita a los judíos a seguirle, es porque reconoce el libre arbitrio; y si al hombre, según Lutero, no le es posible aceptar ni rechazar la gracia divina, ¿qué sentido tiene hablar de recompensa, castigo  y obediencia, como hacen continuamente las Escrituras?

 

 Replicó Lutero con De servo arbitrio  (“Sobre el arbitrio esclavo”): la presciencia divina no deja lugar a la contingencia: “Cuanto hacemos, cuanto sucede, aunque nos parezca ocurrir mutablemente y que podría ocurrir también de otra forma, de hecho ocurre por necesidad, sin alternativa e inmutablemente, si nos referimos a la voluntad de Dios.”. “El destino puede más que todos los esfuerzos humanos”. “Si esto se pasa por alto, no puede haber fe ni ningún culto a Dios”. “El hombre no posee un libre albedrío, sino que es un cautivo, un sometido y siervo ya sea de la voluntad de Dios, o la de Satanás”. “El libre albedrío  es nada”. Y si el hombre no es libre, no es responsable de sus obras, que nada valen ni cuentan para su salvación a los ojos de Dios. Lo que cuenta es la gracia manifiesta en el sentimiento personal de la fe. Posición contraria también a la convicción clasicista o humanista del hombre como artífice de su destino.

   

El luteranismo, catapulta del movimiento protestante, suprimió los santos, las imágenes, la Virgen como intercesora, los sacramentos menos el bautismo y la eucaristía, los monasterios (Lutero se exclaustró y se casó con una ex monja) y el celibato eclesiástico: los sacerdotes eran sustituidos por “pastores” elegidos por la comunidad y con limitado poder orientativo (…).

  

 Presentándose como reforma, era una ruptura revolucionaria con respecto a cuestiones esenciales, dogmáticas, litúrgicas y de procedimiento. Destruía la Iglesia asentada mil quinientos años antes, sustituyéndola por una probable  multitud de iglesias según prefirieran unos y otros interpretar la Biblia.  Salvo por la inspiración en Cristo y los Evangelios, podía considerarse una  nueva religión.

  

En el pasado, otras rebeliones dogmáticas habían sido disueltas o aplastadas con bastante facilidad por el poder del Papado y el de los reyes, pero en esta ocasión no fue así. Lutero fue protegido por diversos príncipes alemanes deseosos de apoderarse impunemente de los bienes eclesiásticos, y llegaría a formarse una poderosa alianza de ellos (la Liga de Esmalkalda, de 1532) para afrontar por las armas a los católicos; el emperador Carlos no pudo dedicar todo su esfuerzo a la lucha contra los protestantes, por tener que atender a las guerras con Francia y al peligro turco;  la nueva doctrina llegaba a muchas personas por  la libertad que otorgaba para interpretar la Biblia y para prescindir de las imposiciones de un clero en buena parte corrompido y escandaloso; además daba pie a un sentimiento nacional alemán opuesto al poder latino de Roma. Por su impacto espiritual y material, el protestantismo se convertiría en unos años en una realidad social expansiva por todo el norte de Europa. 

 

  Por ello Lutero fue acusado de auspiciar el motín y la disgregación de la cristiandad, como le decía Erasmo. Lo cual no le arredraba, e invocaba en su favor los Evangelios: “No he venido a traer la paz, sino la espada”; “He venido a echar fuego a la tierra”;Lee en los Hechos de los Apóstoles los efectos en el mundo de la palabra de Pablo (…), cómo él solo excita a gentiles y judíos o, decían entonces sus mismos enemigos, "trastorna el mundo entero”.El mundo y su dios no pueden ni quieren tolerar la palabra del Dios verdadero, y el Dios verdadero no quiere ni puede callar. Y si estos dos Dioses están en guerra entre sí, ¿qué puede producirse en el mundo entero sino tumulto? Querer aplacar estos tumultos significa querer  abolir la palabra de Dios e impedir su predicación”.  Con ello contrariaba el anhelo de paz entre cristianos de Erasmo, Vives y tantos otros, a quienes advertía “No ves que  estos tumultos y facciones infestan el mundo de acuerdo con el plan y  la obra de Dios, y temes que el cielo se venga abajo; en cambio yo, a Dios gracias, entiendo las cosas correctamente, porque preveo tumultos mayores en el futuro, comparados con los cuales los de ahora semejan el susurro de una ligera brisa o el quedo murmullo del agua”. El emperador Carlos había declarado: “Me arrepiento de haber tardado tanto en adoptar medidas contra él”.

 

  Esta resolución no dejó de flaquear en ocasiones, dados ciertos efectos indeseados de sus doctrinas: “Cuanto más se avanza, peor se torna el mundo (…). Bastante se ve cómo el pueblo es ahora más avaro, más cruel, más impúdico, más desvergonzado y peor de lo que era bajo el papismo”. No obstante, su determinación persistía: “¿Quién se habría puesto a predicar, si hubiéramos previsto que de ello resultarían tantos males, sediciones, escándalos, blasfemias, ingratitudes y perversidades? Pero ya que estamos en ello, hay que tener buen ánimo contra la mala fortuna”.

  

Uno de los problemas fue, en 1524-5,  la revuelta de los campesinos oprimidos por los magnates protestantes y que exigían mejoras políticas y económicas, y que encontraron un líder visionario en Thomas Münzer, pastor luterano con ideas propias (Ya señalado en este blog) (…)

 

 También consideraba la brujería como una realidad eficaz y promovía la persecución y  quema de brujas. Sus diatribas antihebraicas no eran menos radicales en su libro Contra las mentiras de los judíos (ya expuesto en este blog).

 

   Las cuestiones planteadas por  Lutero giran en torno a la salvación, expresión, a su vez, de una ansiedad propia de la psique humana desde la noche de los tiempos, expuesta de forma peculiar en el cristianismo. El mundo, lleno de placeres y de  penalidades que fácilmente se transforman  los unos en los otros,  parece arbitrario e injusto,  falto de sentido, “un laberinto de errores” como decía Pleberio, y el bien y el mal se confunden. Una posibilidad racional sería considerar el mundo radicalmente injusto, por lo que el restablecimiento de la justicia exigiría otro mundo en el cual los malvados tendrían el castigo, y los buenos  la recompensa que el mundo les negaba. Dado el conjunto de sus puntos de vista, la salvación o condena estaba predestinada y solo Dios podía saber quiénes se salvarían. Un punto de vista arduo de conciliar con la necesidad de predicar el Evangelio, y radicalmente angustioso.  Calvino, discípulo de Lutero, encontró cierta salida al señalar unos indicios que permitían al individuo creer en su pertenencia al grupo de los justos: una vida austera y piadosa, y el éxito en las empresas económicas u otras, permitirían intuir en esta vida  la salvación en la otra. El calvinismo ofrecía así un consuelo que le ganó gran popularidad y expansión por varios países europeos, en disidencia parcial con el luteranismo puro.

   

   Una dificultad de la nueva doctrina la expuso el propio Lutero con sarcasmo: de pronto resultaba que nobles, ciudadanos y campesinos “entienden el Evangelio mejor que yo o San Pablo; ahora son sabios…”. “Algunos enseñan que Cristo no es Dios, otros enseñan esto y aquellos lo otro (…) Ningún patán es tan rudo como cuando tiene sueños y fantasías, cree haber sido inspirado por el Espíritu Santo y ser un profeta”.

 

Pero, llevada la teoría  a sus consecuencias lógicas, las interpretaciones bíblicas de cualquier patán  valían tanto como las del mismo Lutero, pues bastaba que fueran sentidas con sinceridad, y ¿quién podría decidir si lo eran o no? Por eso las tendencias disgregadoras en el protestantismo fueron siempre muy potentes, y de ahí las polémicas en las que el esfuerzo de la denostada razón jugaba  el papel determinante; y de ahí los organismos e inquisiciones contra los disidentes, para evitar la disolución general.

  

Pero había más: sobre esas bases, la interpretación de las Escrituras por la Iglesia católica debía ser reconocida tan buena como cualquier otra. Y aunque podía argüirse que muchos la aceptaban  no por convicción ni con sinceridad, sino por temor a ser considerado hereje y castigado, lo cierto es que otros muchos lo hacían con plena convicción y un sentimiento de identificación con Dios no menos intenso que  el que pudieran exhibir Lutero, Calvino u otros dirigentes protestantes (…).

 

 

Franco y los judíos / Debate (VI) César Vidal, la ciencia y la Biblia / Calle de los irlandeses

22 de Noviembre de 2011 - 17:02:37 - Pío Moa - 198 comentarios

  

****Sobre Franco y los judíos (a ver si se enteran Gaditano y tantos como él): http://www.youpai.org/read.php?id=4527

 

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Afirma César Vidal que la raíz de la ciencia se halla en la Biblia y que gracias  a ella la revolución –más bien que reforma—protestante la desarrolló desde el siglo XVI. Afirma asimismo que los científicos católicos son muy escasos y debían sus saberes en gran medida a los avances de los protestantes. En suma,  Que la  Reforma (protestante) del siglo XVI fue la clave para entender la Revolución científica es una verdad histórica admitida en todas las áreas. Me temo que solo esté admitida en las áreas protestantes, y no sé si en todas.

 

 Debe reconocerse, de entrada, que relacionar protestantismo y ciencia resulta aventurado, por cuanto uno de los fundamentos de aquel es el firme rechazo a la razón y al libre albedrío; no parece fácil que la ciencia pudiera desarrollarse sobre tales supuestos, y me parece que don César, llevado de su fervor protestante, confunde aquí, como en los apartados anteriores, datos y argumentos.

 

   Don César debiera reflexionar en que, si la ciencia, el pensamiento científico, partiese de la Biblia y sus incitaciones a estudiar el universo, los judíos antiguos tendrían que haber destacado por una una ciencia poderosa. Y sin embargo no hubo nada de eso. La incorporación de los judíos a la ciencia es un fenómeno históricamente reciente. Para empezar, desde mucho antes de la Biblia los sacerdotes de las culturas de Mesopotamia, Egipto o  La India hacían interesantes observaciones astronómicas (teñidas de astrología) y naturalistas,  y algo así hubo también en China. Y  la ciencia, el pensamiento científico propiamente dicho, no aparece en Israel, sino en la Grecia clásica, esa que tan poca gracia hace al señor Vidal porque, según él,  ha contaminado al catolicismo apartándolo de la pureza del Libro y volviéndolo medio pagano.

 

    Si el origen del pensamiento científico se encuentra en Grecia, es obvio que el despliegue científico en la Europa del siglo XVI-XVII no puede deber mucho a la herencia hebraica. Y, efectivamente, no lo debe: si podemos detectar una recuperación de la ciencia debemos encontrarlo en la católica Italia del Renacimiento, con patrocinio eclesiástico y fecundada por el pensamiento griego. Esto parece mucho más lógico y acorde con la realidad histórica.

 

   Para justificar su tesis, el señor Vidal recurre al caso Galileo --a quien sí podría considerarse, sin demasiada injusticia, el padre de la ciencia moderna—y lo explica así: Galileo (1564-1642) –que basó buena parte de sus avances en las obras de científicos calvinistas holandeses– fue juzgado y condenado por la iglesia católica. Se convirtió en un claro aviso para navegantes. Este modo de exponer el caso no parece muy propio de historiadores profesionales, como admite serlo el señor Vidal, quien no solo olvida donosamente a Copérnico sino que desvirtúa la realidad histórica. Creo que lo aclara mejor Vittorio Messori, un estudioso de Galileo: “Cuando tenía casi setenta años, después de una vida honrada por la Iglesia, salvo una prudente advertencia para que no transformase simples conjeturas en certezas indiscutibles, Galileo fue condenado no por lo que decía, sino por cómo lo decía, ya que sus propias hipótesis  --y entonces no pasaban de ser eso, y las pruebas que aportó se revelaron equivocadas—eran mantenidas por muchos científicos que, a la vez, eran frailes y monjes. Copérnico, a quien Galileo se remitía, era un devoto canónigo polaco, respetado por los papas y execrado en cambio por Lutero y por otros reformadores que, por una vez, celebraron una iniciativa de la Iglesia católica y dijeron que, si hubiera caído en sus manos, Galileo se habría dejado la piel. En cambio, en manos romanas, no pasó siquiera un día en la cárcel y fue hospedado y confortado por cardenales y obispos, ni se le impidió investigar ni publicar, hasta el punto de que su obra científica más importante la editó tras la “terrible” condena consistente en la recitación diaria de algunos salmos penitenciales”.  Esto parece, nuevamente, mucho más ajustado a la realidad histórica, también a la realidad del fanatismo protestante de la época. Y que Galileo utilizara algunos inventos técnicos holandeses no quiere decir que fuera influido intelectualmente por ellos. Lo fue mucho más por Copérnico, como señala Messori, y posiblemente por alguna aportación española.

 

  La desvirtuación del caso Galileo ha sido increíblemente explotada tanto por la propaganda protestante como por la comunista y atea (algo parecido, salvando las distancias, a la explotación desenfrenada de la supuesta matanza de la plaza de toros de Badajoz  por las izquierdas). En fin, la realidad del caso Galileo es bien conocida desde hace muchos años, aunque la persistente propaganda haya creado una leyenda urbana triunfante en ámbitos populares, incluido el Eppur si muove. A don César parece gustarle más la leyenda urbana; está en su derecho, pero ello no resulta excesivamente  profesional, si me permite señalárselo. También en Nueva historia de España  lo he explicado y ahora voy entendiendo por qué a don César le ha gustado tan poco mi libro. Como no vamos a entrar en cada caso, diré que sus interpretaciones de Pascal o de Descartes adolecen del mismo fallo --la tendenciosidad-- que  la de Galileo.

 

   Señalemos de pasada que es errónea la imputación habitual de que la ciencia sufrió un eclipse durante las edades de Supervivencia y Asentamiento de Europa. La palabra correcta sería más bien retroceso. No me extenderé, por no alargar demasiado el comentario, y  puesto que tampoco lo trata don César.

 

   Dejaré aparte interpretaciones del señor Vidal como la de la “Invencible”. Podría recordar, puestos a ello, los desastres navales ingleses inmediatamente posteriores a la Invencible, o el de la Invencible inglesa que fue a conquistar mucho tiempo después Cartagena de Indias: ¿diría que las derrotas inglesas fueron causados por el protestantismo o por una inferioridad técnica o científica achacable al protestantismo? A veces don César cae en  lo pintoresco.

 

    Tampoco es aceptable su pretensión de reducir a la insignificancia el número y mérito de los científicos católicos. Su nómina hasta hoy es en verdad impresionante, no hará falta que me extienda al efecto. Pero tiene razón, en cambio, cuando recuerda que, como todo el mundo sabe, fue en algunos países protestantes (más o menos protestantes, como Inglaterra) donde la ciencia alcanzó mayor desarrollo. Como también es un hecho histórico que gran número de científicos, cada vez más a partir del siglo XVIII, cambió el protestantismo y el catolicismo por el ateísmo o el agnosticismo (¿cuántos premios Nobel científicos, que don César presenta como judíos y protestantes, son en realidad ateos o agnósticos? Aparte de que la tendencia en una época puede invertirse en otra). Sin olvidar que los musulmanes, durante algunos siglos, desarrollaron una ciencia considerable, influida, nuevamente por Grecia (y la India), o que la ortodoxa Rusia y la Unión Soviética desarrollaron en los siglos XIX y XX una ciencia notable, ajena por completo al protestantismo, como actualmente Japón o China.

 

   ¿Qué conclusión nos ofrece la historia? Pues que, contra las preferencias del señor Vidal, la ciencia tiene muy poco que ver con la Biblia (que no es un libro científico, sino de fe) o con las religiones judía o protestante. Tampoco vamos a caer en la tesis hoy tan extendida de que ciencia y religión se oponen. En Nueva historia de España he indicado que los orígenes más remotos de la ciencia podrían encontrarse probablemente en algunas actitudes y actividades sacerdotales de las civilizaciones antiguas. La historia de las relaciones entre religión y ciencia es compleja, a veces conflictiva y otras de mutuo refuerzo (como sugería Bacon). En todo caso no es en absoluto la relación que establece el señor Vidal. El hecho histórico constatable, insisto, es que la ciencia no nace en Israel, sino en Grecia,  cuyo pensamiento fecunda su renacer en Italia y a partir de ella en gran parte de Europa; y que es perfectamente asumible por muy diversas religiones e ideologías, incluso ateas.    

 

   Dicho esto, podemos abordar el atraso científico de España  con respecto no solo a algunos países protestantes, sino también católicos. El atraso es indudable y, sabiendo ya que no puede achacarse al catolicismo, habrá que buscar otras causas.

 

   En Nueva historia de España he aventurado la hipótesis de que una causa, al menos,  radica en la tradición y el carácter fuertemente romanos de la cultura española. Como es sabido, la cultura latina, al revés que la griega, fue poco dada a especular –y la especulación es una base esencial del pensamiento científico, junto con la observación y la experimentación--:  tuvo un carácter realista y técnico, no especulativo y científico. Y ese carácter se aprecia como una constante en la cultura española. Dicho de otro modo: al revés que Italia, España recibió muy poca sustancia fecundante de Grecia. Y al igual que Roma, la época dorada de España impresiona por la potencia técnica desplegada en las flotas, las ciudades, las obras públicas y las comunicaciones a lo largo y ancho de su imperio. Pero no impresiona por su poder especulativo y científico en ciencias naturales, o en ciencia en general, salvo excepciones brillantes como la Escuela de Salamanca (que don César infravalora por el hecho evidente de que fue católica).

 

   La época gloriosa de España obró después como un hechizo paralizante, creyéndose que podía mantenerse sin cambios. No hubo un desarrollo del Siglo de Oro, sino un anquilosamiento, movido por un temor extremo a las novedades. Quevedo es una buena muestra: constata y lamenta  la decadencia pero es incapaz de discernir sus causas y de proponer soluciones eficaces. En el siglo XVIII lo vemos nuevamente en Forner, que hace una crítica bastante aguda de la Ilustración, pero no percibe “las novedades”, los nuevos problemas y actitudes ante ellos, creyendo implícitamente que todo está ya descubierto y asentado. Lo notamos hoy, igualmente, en el pensamiento conservador.

  

Otras veces he señalado esa característica en la enseñanza actual, nuevamente expandida en el franquismo después de siglos de retrocesos y desatenciones: nuestra universidad ha sido y es capaz de formar buenos, incluso excelentes profesionales, pero apenas salen teóricos y científicos con ideas nuevas. Se aprende lo que otros han dicho o descubierto, pero se rehúyen los problemas y debates y no se aporta casi nada original. A veces se ha considerado esta  muy lamentable deficiencia considerándola una especie de peculiaridad étnica o genética, bien aceptándola, incluso con chulería, bien utilizándola para denigrar el conjunto de nuestra cultura. Yo creo que se trata más bien de un problema educativo, como he señalado en muchas ocasiones. Opino que fue la educación lo que hizo grande a España, el anquilosamiento y retroceso educativo el que motivó su decadencia, y un replanteamiento acertado de ella lo que podría volver a hacer de España una nación de primer orden. 

  

     Volviendo al señor Vidal, tengo la impresión de que sus apasionados prejuicios protestantes le llevan a emplear una metodología defectuosa y a caer en errores y olvidos a veces sorprendentes, un poco al estilo de nuestros historiadores izquierdistas: lo que no cabe en sus esquemas no existe o queda condenado o desvirtuado, mientras acumula hechos y datos que parecen confirmar la tesis previa. Se ha dicho que, como en la historia se encuentra de todo, cualquier tesis pueden asentarse con tales métodos. Lo hemos observado cuando abordó la cuestión del trabajo, las finanzas y la educación (que él confunde con alfabetización) y nuevamente en relación con la ciencia. También emplea aquí, de modo inapropiado, el argumento de autoridad citando  como definitivas las tesis de algunos autores y  despreciando por las buenas las discrepantes. Pero precisamente el pensamiento científico rechaza el argumento de autoridad, como proclama el lema de la Royal Society nullius in verba. No es que la ciencia prescinda de la autoridad, eso constituiría un grave error, sino que no la considera el argumento definitivo.

 

   Dado que don César admira la ciencia, y que demuestra además un fuerte patriotismo, podría aplicar más cuidadosamente sus principios, ya que con sus metodologías me temo que no saldría España del paso. Lo mismo que su admiración por Usa no significa que él comparta necesariamente las virtudes useñas. Hay un fondo en que estamos de acuerdo él y yo, y es en la defensa de la ciencia y de la cultura española. En lo que discordamos es en los criterios  al respecto.

  

 

****Calle de los Irlandeses:

  Calle de los irlandeses. Chttp://findesemana.libertaddigital.com/calle-de-los-irlandeses-1276239570.html

 

Las elecciones: ¿Es Rajoy demócrata? / antifranquismo y democracia.

21 de Noviembre de 2011 - 09:52:12 - Pío Moa - 182 comentarios

  

Ruego a mis lectores difundan este comentario:

 

Ayer, en el programa de Carlos Cuesta en  VEO 7, intenté explicar con perspectiva histórica estas elecciones a partir de lo que ha significado el zapaterismo. Este no es otra cosa que la ruptura pretendida en la transición por los partidos de izquierda y los separatistas, ninguno de ellos demócrata ni hispanófilo: en dos palabras, el rechazo de la evolución constructiva de la ley a la ley, esto es, de la legitimidad franquista a la democrática, para imponer el entronque con la legitimidad fraudulenta del Frente Popular.

 

  La ruptura fracasó entonces, afortunadamente, pero se ha impuesto desde el poder con Zapatero. El resultado ha sido coherente con el carácter político del rupturismo: una profunda crisis de la democracia, una profunda crisis de la unidad nacional y una profunda crisis económica, aunque esta última debida solo en parte al PSOE y compañía.

 

   A partir de ahí expuse mi opinión sobre el discurso de Rajoy, calificándolo de verborrea,  ante todo por una razón: porque no mencionó en absoluto la crisis política y nacional y habló exclusivamente de la económica. Y esto no puede ser más revelador. Cuando perdió Felipe González se hablaba de una necesaria regeneración democrática... que no se produjo, aunque al final del período de Aznar se iba avanzando en esa dirección, gracias al cambio (parcial) de postura hacia la respetadísima ETA. Ahora, la necesaria  cuestión ha desaparecido de la agenda política.

  

Por ello Rajoy no pronunció un discurso de estadista, sino de oportunista político. Claro que cabría pensar que, dada la urgencia de la catástrofe económica, esta sería lo primero a abordar y después, una vez solucionada, podrían afrontarse los problemas democrático y nacional con la autoridad moral y política de haber resuelto la primera. Sin embargo las tres crisis van muy ligadas y difícilmente esperarán a resolverse sucesivamente.

 

   El discurso de Rajoy es más bien coherente con un político que cree que “la economía lo es todo”. Cabría pensar que esta fue una frase disparatada como tantas que todo el mundo soltamos de vez en cuando, pero creo que revela una concepción de base, puesta nuevamente de relieve en su discurso y en toda su actitud política. Y alguien que cree que la economía lo es todo, no es un demócrata (con esa idea, China sería hoy el país más democrático del mundo). La democracia es mucho más que la economía. Ojalá me equivocara, pero lo que Rajoy ha hecho (más propiamente no ha hecho) en la oposición, será lo que haga o no haga en el poder. No me parece en absoluto el hombre adecuado para afrontar la crisis de la democracia ni la crisis  de la disgregación nacional. Ni tampoco la crisis económica si intenta cumplir sus promesas electorales.

 

   Por estas razones no soy optimista sobre su gestión. Creo que ha sido una buena noticia, aunque insuficiente, la derrota del PSOE, pero no la sustitución de Zapatero por Rajoy. En el PP hay una corriente que puede llamarse demócrata y patriota, representada por políticos como Mayor Oreja o Vidal-Quadras, quizá Aznar, a quienes puede calificarse de demócratas y patriotas. A Rajoy, Soraya, Cospedal, Gallardón y tantos más, el grupo dominante hoy en el PP, solo cabe calificarlos de oportunistas dispuestos a chalanear con cualquier principio, porque el único principio que conocen es el “económico” en sus diversas acepciones.

 

 Creo que estas cosas hay que decirlas ahora, en plena euforia, y no cuando llegan los fracasos y las promesas incumplidas y todo el mundo asegura que ya lo había visto venir. No obstante, repito, ojalá me equivoque. 

 

 

 

****Por cierto, uno de los presentes me reprochó que cómo hablaba de regeneración democrática si defendía a Franco. Desgraciadamente, en estos debates el tiempo impide profundizar  y los temas realmente de fondo quedan a medias, sobre todo algunos como este, sobre el que trata de imponerse un tabú en todas partes. Lo más grotesco de las personas que emplean el argumento del franquismo-dictadura es que dan la impresión de que la democracia actual procede de ellos, cuando solo ha sido posible una democracia comparativamente poco convulsa --al revés que la de la república--, gracias a la sociedad reconciliada, próspera y con buena salud social que dejó Franco. Por el contrario, todas las amenazas y peligros para la democracia proceden de los antifranquistas. Es decir, de los rupturistas.

 

 

****En cuanto al PSOE, tiene dos opciones: una refundación sobre principios democráticos, incluyendo la eliminación de su programa máximo, o la fidelidad a su trayectoria antidemocrática y antiespañola.  De nuevo deseo equivocarme, pero temo que se impondrá la segunda.

 

 

****También señalé que el problema de la ETA no es solo el número de votos que saca dentro, sino  su capacidad de proyección internacional regalada por el PSOE. Asistiremos  probablemente a muchas mascaradas como la última en que participaron desde Kofi Annán hasta Blair. Ya he dicho que, una vez perdida (abyectamente) gran parte de nuestra soberanía, la UE podría decidir que la solución "democrática" del conflicto sería la secesión. Una UE en plena involución democrática.

 

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****En el suplemento de historia he publicado tres artículos acerca del infame aislamiento al que fue sometida España al terminar la guerra mundial. Creo que son una aproximación nueva al asunto y agradecería a mis amables lectores que le dieran la mayor difusión posible.

 

 

****Este blog parece interesante:  http://absurdistaneu.ipage.com/
 

 

****Un mensaje del fundador de Wikipedia, Jimmy Wales.

Google debe tener cerca de un millón de servidores. Yahoo algo así como 13 mil personas en su plantilla. Nosotros tenemos 679 servidores y 95 empleados.

Wikipedia es el quinto sitio web mundial, y sirve a 450 millones de personas diferentes cada mes, con cerca de un billón de páginas vistas.

El comercio es bueno, la publicidad no es mala, pero aquí no tiene mucha cabida. No en Wikipedia.

Wikipedia es algo especial. Es como una biblioteca o un parque público. Es como un templo para la mente, un lugar a donde todos pueden ir a pensar, a aprender, a compartir nuestro conocimiento con otros.

Cuando fundé Wikipedia, pude haberla creado como una compañía lucrativa con anuncios publicitarios, pero decidí hacer algo diferente. Hemos trabajado duro en los últimos años para no malgastar. Y hemos cumplido con nuestra misión, dejando el derroche para otros.

Si todos los que leen este mensaje donaran €5, podríamos terminar hoy nuestra campaña de recaudación de fondos. Pero no todos pueden o van a hacerlo. Y así está bien. Porque cada año el número de personas que decide donar es suficiente.

Este año, por favor considere hacer un donativo de €5, €10, €20, o lo que sea que usted pueda permitirse, para proteger y mantener Wikipedia.

Gracias,

Jimmy Wales
Fundador de Wikipedia

Homenaje a Franco / ¿Encarna el pais real la Doctora Burrianes? / La buena y la mala noticia.

19 de Noviembre de 2011 - 15:39:56 - Pío Moa - 194 comentarios

 

Lo he explicado otras veces y  vuelvo a hacerlo ahora, en esta fecha señalada: Franco no derrotó a la democracia, sino a un sangriento proceso revolucionario, mantuvo a España fuera de la guerra mundial, venció al maquis (intento de reanudar la guerra civil y provocar la intervención --agresión-- extranjera), diluyó los odios que acabaron con la república, presidió la época de mayor desarrollo económico de España en siglos y dejó un país reconciliado, próspero, con buena salud social (http://www.libertaddigital.com/opinion/pio-moa/la-salud-social-60365/) y preparado para una democracia constructiva y no convulsa. Si examinamos los peores enemigos de la democracia y de la nación española en estos años (terrorismo, corrupción, colaboración con banda armada, falsificación de la historia, separatismo, etc.), podemos decir con seguridad que todos ellos tienen marca de origen: el antifranquismo.

  

Decir estas cosas evidentísimas choca a mucha gente porque, desde que Suárez abandonó la lucha por las ideas, rebajando la política a chalaneo, las izquierdas y los separatistas han tenido el monopolio de de ellas, han podido difundir sin tasa sus interpretaciones fraudulentas de la historia y en general de la vida. Pero alguien tiene que plantar cara a ese proceso que convierte en farsa no solo la política, sino la vida social. El franquismo nos dejó un legado espléndido y sería suicida consentir que sea tirado por la borda.

 

  Aún choca más a mucha gente que sea yo quien hable así,  e insisten en mi pasado en la extrema izquierda terrorista. Cierto, al revés que tantos otros, no he falsificado mi biografía y la he contado en el libro  De un tiempo y de un país, para quien tenga interés en ello. Alguien me lo echó en cara hace poco y le repliqué: “Para ustedes, para el gobierno, yo soy un héroe, porque luché contra el franquismo mientras la mayoría de los antifranquistas de mi edad prosperaron tranquilamente bajo aquel régimen, incluso en el aparato franquista que pintan como horrible. Y los antifranquistas jóvenes simplemente no tienen ni idea de lo que dicen, engañados por los embustes de los viejos indecentes. Para ustedes, repito, soy un héroe. Y para mí, ustedes son unos aprovechados con muy poca vergüenza, por decirlo con suavidad".

 

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El caso de la doctora Burrianes.

 

Lo que importa de Carmen Chacó no es su caso particular: tiene derecho a identificarse con quienes insultan a España, a proclamar un catalanismo de pandereta, a pasarse fraudulentamente por doctora y hasta a creer que el país está “preparado” para tenerla a ella por presidenta, en lugar de ser ella quien debiera estar preparada. Lo característico y revelador de la miseria moral en que vivimos es que un personaje así, encarnación de la más cutre y cínica picaresca tradicional, que en cualquier país medianamente serio estaría excluida para siempre de la política de algún nivel, haya sido premiada, en cambio, con un ministerio, y precisamente aquel en que más podía humillar a España y al Ejército: el de Defensa. Es el odio a España, el odio a la decencia, el odio a la democracia, que degradan al máximo. En ello, como en sus obscenos arrumacos y risas con Freddy Faisán después de haber llevado al país a la ruina, la Doctora Burrianes concentra toda la abyección que ha traído el Zapo a este país.  Pero no sé si tendrá razón en el fondo: ¿está preparado el país para tener a alguien como ella de presidente, o de personaje poderoso de la política? Mucho me temo que sí, y que no será fácil “desprepararlo”.

 

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Una buena y una mala noticia.

 

La buena noticia es que, si se cumplen los pronósticos, la banda que ha aruinado a España se irá del poder. No es buena del todo, porque no resulta probable que se hunda todo lo que merecen sus fechorías, y porque sus responsables se irán  con la satisfacción del deber cumplido, bien adornado de pensiones y prebendas. Pero menos da una piedra.

 

 La mala noticia es que le van  a sustituir los tipos de “la economía lo es todo” y “la nena angloparlante". Si su curriculum de oposición indica algo, no reconducirán por buen camino a un país cuya cultura desprecian e ignoran casi tanto como los socialistas. El PP no es demócrata, porque para serlo se precisa algo más que la economía. Y no es patriota, o en todo caso será patriota inglés, empeñado en convertir a España en un enorme Gibraltar.  Ojalá me equivoque y resulte en el poder distinto que en la oposición. Por lo menos algo distinto. 

 

 

El derecho y las lentejas / Debate (V) César Vidal y la alfabetización /

17 de Noviembre de 2011 - 14:54:17 - Pío Moa - 182 comentarios

  

Los más jóvenes probablemente no conocerán el magnífico relato de la Biblia sobre los hermanos Esaú y Jacob. El primero, que era el primogénito, llegó un día exhausto después de una jornada de caza y pidió a Jacob que le dejase comer un plato de lentejas que había cocinado. Jacob aprovechó la ocasión y le exigió que, a cambio, le vendiera sus derechos de primogenitura. Esaú dijo “Estoy que me muero de hambre. ¿De qué me sirven  esos derechos?” Y se los cedió a Jacob.

  

La historia puede interpretarse de varias formas. Por ejemplo como un chantaje o artimaña de Jacob para usurpar unos derechos que no le pertenecían. Creo que tiene más interés otro punto de vista: por el mismo hecho de cederlos a cambio de un bien material y momentáneo, Esaú demuestra ser un botarate que no está a la altura de sus propios derechos. Es Jacob quien los merece, porque les concede un valor por encima de las circunstancias.

 

   Ello hace referencia a un conflicto muy frecuente en la condición humana que, de forma  algo pedestre expresa el refrán: “Dios da pañuelos a quien no tiene narices”, es decir, derechos o privilegios a quien carece de mérito para ostentarlos. ¿Qué debe prevalecer, el derecho formal o los méritos? El conflicto es muy fuerte y no puede solventarse alegremente, porque el derecho formal, aun con injusticias, permite mantener estable la sociedad. Desde ese punto de vista, la justificación de Jacob es peligrosa y conduciría a una contienda general, porque ¿quién no se considera con más méritos que el prójimo?

  

   No obstante, la aplicación ciega de los formalismos podría ahogar el mérito, con las malas consecuencias habituales para la sociedad.

  

   Me ha venido el caso a la mente al leer lo siguiente en el libro, un tanto ambiguo de Mario Conde De aquí se sale:

 

“—Así  que según vosotros no hay más alternativa que Alemania se quede con el cotarro (…) y que nos gobiernen ellos

--Hombre, para que nos gobierne Zapatero, yo prefieron un alemán (…) [sigue una disquisición absurda, siguiendo cierta gansada célebre de Ortega y Gasset, sobre que hemos tenido reyes extranjeros]

 

--Prefiero, te insisto, un alemán a Zapatero y a los posibles Zapateros que nos depare el futuro, que no es cosa solo de izquierdas, sino de la clase política”.

 

   Es la mentalidad de Esaú. Que se ha extendido extraordinariamente hasta presentarse como una virtud: ¿qué importan los derechos ante las exigencias “del ávido y funesto vientre”, que decía la Odisea? Una inversión de valores que en este caso resulta especialmente estúpida porque se basa en dos creencias falsas: que en España no tenemos arreglo (cuando basta mirar a los últimos 70 años de nuestra historia para sacar conclusiones diferentes), y que los alemanes van a velar por nuestros intereses en lugar de por los suyos.

 

   En fin,  frente a nuestros esaús, tan dispuestos a vender el país por un plato de lentejas (para comerlo ellos, claro), diré unas cuantas cosas en las que no le hemos hecho tan mal.

a)      España lleva un periodo de paz más largo que casi todo el resto de Europa

b)      España derrotó al stalinismo antes que nadie, no se dejó arrastrar a la guerra mundial y frustró el intento de volver a la guerra civil

c)      España desafió un aislamiento internacional totalmente injusto y lo derrotó, y en condiciones impuestas y mucho más difíciles que las del resto de Europa occidental, fue capaz de crecer económica y culturalmente.

d)     Durante casi quince años, superado el aislamiento,  España creció económicamente más aprisa que el resto de Europa, acercándose rápidamente a los niveles de renta más elevados y con una salud social superior.

e)      España no debe su democracia –por defectuosa y en involución que ahora se halle— ni su prosperidad a Usa, sino a su propia evolución interna y autónoma; al contrario que la mayoría de los países eurooccidentales.

  

Basten estos hechos, entre otros. Son logros indiscutibles y debieran dar motivo a cierta satisfacción y a construir sobre ellos, en lugar de la habitual y necia autodenigración. Problemas tipo Zapatero pueden ocurrir en cualquier país  --también en Alemania, por cierto, e incluso peores--, y en nuestro caso son el resultado de errores lamentables de la Transición,  cuando el timón de esta cayó en otro Zapatero, me refiero a Suárez  (como he expuesto en La Transición de cristal) y, lo más grave es que no ha habido una oposición y clarificación suficientes.

 

   En cualquier caso, quien no es capaz de apreciar el valor de los derechos y de la libertad, no los merece. En España encontramos demasiada gente que no los merece y que pretende imponernos a todos su estilo Esaú.

 

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****Dice Rajoy que cree en los buenos políticos. Y ahí sigue. Habrá que concederle el beneficio de la duda, aunque su papel en la oposición no autoriza optimismos.

 

 

****Una de las cosas que más hacen desconfiar del PP es el contento infantil con que esperan el poder… en una situación tremenda.

 

 

**** Ana Pastor: "El nuevo Gobierno no debería suponer cambios en TVE" “A seguir trabajando como siempre”, dice con toda desvergüenza.  Confunde trabajar con manipular y engañar. La chusma mediática, equiparable a la política. Rajoy ganaría alguna credibilidad si despidiera a toda esa gentuza. Podría recordar que en la guerra de Irak, los telediarios de TVE parecían estar, estaban de hecho, elaborados por el PSOE.

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César Vidal y la alfabetización

   Veíamos en la entrega anterior que don César tenía una visión de la Biblia por supuesto legítima, pero harto discutible, y que la empleaba, un tanto abusivamente a mi entender, para diagnosticar sobre problemas históricos muy generales, como el trabajo o la banca. Según él, para los protestantes “la única regla de fe y conducta era la Biblia, un libro al que todos debían tener acceso para poder examinarlo con libertad y sin las ataduras de una jerarquía porque, al ser la Palabra de Dios, se explicaba por sí mismo”. Pero ya expliqué, y la historia lo confirma, que de la Biblia no puede extraerse  una sola regla de fe y de conducta, siendo de ello la mejor prueba los mismos protestantes, sus divisiones en cuanto a la fe y la conducta, y las luchas entre ellos, no raramente sangrientas.

   En cuanto a la educación, a su enfoque general le pasa lo mismo que con respecto a las finanzas y al trabajo: que no resisten la crítica histórica (en realidad él no los plantea siquiera en un plano histórico sino metafísico). Empieza por confundir educación y alfabetización, que no son equivalentes, y menos si se centran en el estudio de la Biblia. Acierta el señor Vidal al señalar que los países escandinavos y Escocia fueron adelantados en la alfabetización (lo que no les impedía ser muy pobres). Pero aunque en algunos sitios y momentos se consiguiera una alfabetización muy amplia, la alfabetización general ha sido más bien cosa de los siglos XIX y XX. También es verdad que varios de los países católicos quedaron rezagados en el siglo XIX con respecto a los protestantes. Así, según estimaciones reproducidas por G. Tortella en El desarrollo de la España contemporánea, Inglaterra tenía en 1850 un nivel de alfabetización en torno al 70% y Escocia cerca del 90% y similar Alemania (no solo la protestante;  lo que no impedía que Alemania y sobre todo Escocia fueran más pobres que Inglaterra). Por las mismas fechas, Francia estaba en un 55%  y España en torno al 20%.  En la mayoría de los países, católicos o protestantes, el analfabetismo se reduce a porcentajes marginales (menos del 10%)  en la segunda mitad del siglo XIX y sobre todo en la primera mitad del XX. Así Austria Hungría, Francia o Bélgica y, con más retraso, Italia, España y Polonia.

   Lo que se deduce de estos datos son básicamente dos cosas: a) que los países católicos no precisaron hacerse protestantes para ir cerrando su desventaja con rapidez en la segunda mitad del siglo XIX y más aceleradamente en la primera del XX (cabe citar  a  la URSS, régimen ateo que  redujo con más rapidez que nadie el fuerte índice inicial de analfabetismo hasta dejarlo en marginal en solo 30 años). b) Que en la inmensa mayoría de los casos las políticas de alfabetización tuvieron poco o nada que ver con la lectura de la Biblia, sino, como indiqué anteriormente, con motivos de otro tipo: de nacionalismo o ideología (URSS), técnicos, económicos y similares.

   Por lo que se refiere a España, estaba al comenzar el siglo XIX en “el pelotón de los torpes” europeos, como es sabido, aunque ello tiene poco que ver con el “vivan las caenas”, contra lo que afirma Vidal. La célebre frase nació más bien del impacto producido en la mente popular por la barbarie revolucionaria francesa  y los tremendos desmanes napoleónicos (también ingleses) en la Guerra de Independencia, que invocaban fraudulentamente la libertad como justificación. Ese mismo pueblo fue el que venció la opresión napoleónica, la cual, ella sí,  fue la causa principal de que el desarrollo español del siglo XVIII quedara truncado y el país acerbamente dividido.

    Y nuevamente encontramos que el retraso español tiene muy poco que ver con el catolicismo. Pues durante el Siglo de Oro la muy católica España destacaba en la enseñanza general y superior, como he recordado en Nueva historia de España. A mi juicio, ahí está la causa principal de la potencia realmente asombrosa demostrada durante un siglo y medio por nuestro país, que no era naturalmente el más rico ni el más poblado de Europa, ni mucho menos. No solo la educación superior estaba más extendida que en cualquier otro país europeo, sino que la enseñanza popular estaba también bastante extendida. El célebre capitán Contreras, de extracción muy humilde, asistía a la escuela en el barrio de Lavapiés, y tenemos cartas y documentos gráficos de soldados de los Tercios que demuestran una alfabetización muy extendida. No se puede generalizar sobre ello (como tampoco del  carpintero de Nazaret), pero el detalle tiene interés. Cabe recordar asimismo que al llegar la república, había dos provincias sin casi analfabetismo: Álava y Santander, que eran quizá las más católicas de España. O que fue en el renacimiento católico de la era franquista cuando por fin España dejó el analfabetismo en cifras marginales (aparte de convertirse en una potencia industrial). Así, que, nuevamente, nada que ver con protestantismo o catolicismo, sino, si acaso, con la esclerotización religiosa coincidente con la decadencia desde el siglo XVII.

    He sostenido que la causa principal de la decadencia se encuentra en la desatención creciente a la enseñanza. Y ello incluso en el siglo de la Ilustración. Las universidades y escuelas permanecieron acartonadas y no se creó una academia científica, lo cual garantizaba a largo plazo una decadencia todavía mayor (casi los únicos que sabían matemáticas, por ejemplo, eran los militares, en especial los marinos y artilleros). Peor aún, los jesuitas, que constituían el principal factor de enseñanza superior y media, fueron expulsados absurdamente por el ilustrado Carlos III, dejando un tremendo vacío que no se recuperaría en muchos decenios. El siglo XIX español es, en ese aspecto, el más deplorable, y una acusación que cabe hacer a aquellos liberales fue su muy insuficiente atención al problema. Y ello incluso en la Restauración, cuando la alfabetización progresa, pero muy lentamente (lo que facilitaba, de paso, las demagogias mesiánicas).

   No quiero abrumar más al señor Vidal con los esfuerzos desplegados por España, en sus buenos tiempos, no solo en el país, sino en América y el Pacífico. Escuelas públicas las había en España desde antes de las de Calvino. En fin, espero que al menos estos breves datos le hagan reflexionar sobre su enfoque tan extremista como anacrónico.

 

 

**** Dice don César que hay un idiota por ahí que afirma que en el Siglo de oro no se pasaba hambre, ni tampoco en los años 40. Desde luego, quien afirme cosas tan obviamente falsas solo puede ser un idiota, y me pregunto si no será también una idiotez perder el tiempo refiriéndose a él. No perdería el tiempo don César, en cambio, si dedicase mayor atención al debate  liberal que mantengo con él (muy poco liberal por su parte, como expliqué en otro momento). Dada su extrema admiración por Usa (o por el lado protestante de Usa), bien podría tomar ejemplo de los excelentes debates, duros pero bien argumentados, que allí son típicos y que revelan una viveza intelectual enormemente superior a la de nuestra abotagada España. No es lo mismo admirar a alguien que parecérsele. Nuestros anglómanos (en el blog tenemos algún buen ejemplo)  son la prueba.

 

 

****Para ampliar el debate: http://infocatolica.com/blog/espadadedoblefilo.php/1111151230-cesar-vidal-y-el-prejuicio-an

 

 

  

****Blog, Lead: lead, día 15 de Noviembre de 2011 a las 21:21

[Cristianismo y Educación: la "revolución papal"] [La Escuela de Salamanca (Murray Rothbard)](II)

¿Qué motiva esa repentina actividad fundacional de Estudios y Universidades por parte de la Iglesia a partir del siglo XI? Philippe Nemo, en su obra "¿Qué es Occidente?" --que he comentado varias veces aquí-- rescata la tesis de Harold J. Berman: la revolución papal de los siglos XI a XIII, revolución que, como señala Nemo:

eligió utilizar la razón humana en las dos figuras de la ciencia griega y el Derecho romano

[Leer post #82]:


http://blogs.libertaddigital.com/presente-y-pasado...

[Leer posts 89, 90, 91 y 99]:

http://blogs.libertaddigital.com/presente-y-pasado...

Por lo demás, César Vidal, trabajando en este Grupo Editorial, tiene que conocer muy bien lo que está plenamente aceptado en el campo económico: que las teorías básicas del pensamiento económico liberal (podríamos decir "capitalista", por utilizar este término que Talcott Parsons colocó a los trabajos de Max Weber)

http://books.google.com.mx/books?id=gJNS8_3zyTQC&a...

dichas teorías básicas, digo, las crean los pensadores católicos jesuítas y dominicos de la Escuela de Salamanca, en el siglo XVI, cuando Lutero y Calvino andaban con sus lucubraciones teológicas:

"Es la conocida tesis de Max Weber que corrige H. M. Robertson para incluir la más temprana aportación católica al nacimiento del capitalismo: la actividad de las Repúblicas italianas y las aportaciones doctrinales de la "Escuela de Salamanca", como nos recuerda el "austríaco" estadounidense (y judío) Murray Rothbard:


Estos revisionistas han trabajado poco sobre uno de los pilares del enfoque estándar – 'La Ética Protestante' de Weber–, principalmente por falta de dirección. Se recomienda la crítica a Weber por H. M. Robertson, 'Aspects of Economic Individualism' (Londres, 1933).

Robertson y otros han indicado, por ejemplo, que el capitalismo realmente comenzó a florecer no en Gran Bretaña sino en las ciudades italianas del siglo XIV, esto es, en áreas católicas indiscutiblemente. De hecho, el principal punto de la crítica revisionista, en todos los campos, es la continuidad; que el capitalismo, el liberalismo, el racionalismo, el pensamiento económico, etc. comenzaron mucho antes que Smith et. al., y bajo auspicios católicos. Y que los posteriores desarrollos se basaron en, y en algunos casos retrocedieron de, perspectivas católicas anteriores.


[tomado del post #113]:


http://blogs.libertaddigital.com/presente-y-pasado...

52

 

 

****Blog, jailto: Sobre lo que dice el Sr. D. Ian Woodward en su artículo “La ignorancia es contagiosa”, aparecido en el nº 34, páginas 54 a 61, Enero-Abril de 2011, de la revista “el escéptico” , publicada por ARP. El primer párrafo comienza así: “En 1506 España y Portugal sufrieron el acoso de la Inquisición Española y de la Peste Negra, y alguien tenía que ser culpado por ello. Los convertidos de manera forzosa al cristianismo-los conversos- fueron los principales candidatos.” De acuerdo con la redacción que aparece en el texto, como no conozco el original espero que la traducción sea fidedigna, el autor nos dice que en 1506 a) España y Portugal sufrieron el acoso de la Inquisición española, y que b) España y Portugal sufrieron el acoso de la Peste Negra. Sobre el punto designado b), no tengo nada que decir sino puntualizar: el máximo d ela epidemia se produjo en 1507. Sobre el punto designado a), es de esperar que el Sr. Woodwaard no nos contagie su ignorancia manifiesta. Supongo que con su referencia a la España de 1506 el Sr. Woodwaard se refiere a las Coronas de Castilla, Aragón y Reino de Navarra. El problema es que en 1506 los portugueses se consideraban tan españoles como los de Cadaqués, los de Valladolid o los de Málaga. Olvida, o ignora, que en Portugal la Inquisición es de mediados del S XVI, es decir, bastante después de la fecha que menciona. Olvida, o ignora, que lo que él llama “Inquisición Española” nació más de doscientos años después de su establecimiento en Francia e Inglaterra, y que no abarcaba ni el Reino de Navarra ni el de Portugal. Olvida, o ignora, que la conversión no era obligatoria y que se podía emigrar, cosa que como treinta años después no podían hacer los católicos cuyo príncipe se volvía “protestante”, lo que conllevaba el que se convertía en dueño y señor de las propiedades eclesiásticas de sus dominios. El párrafo que sigue al anterior dice: “Durante aquellos años una extraña luz fue vista cerca de un crucifijo en un monasterio, y fu promovida por los frailes y tomado por el populacho como un milagro, un claro símbolo de que la iglesia les protegería de los horrores de la plaga. Sin embargo, un individuo, que además era converso, cometió la temeridad de sugerir que aquello puede que no fuera un milagro sino simplemente la luz de una vela, tal vez puesta ahí por los propios frailes. Ante tal blasfemia, los ofendidos feligreses arrastraron al hombre a la calle, le golpearon y le prendieron fuego, acabando con su vida. Alentados por los frailes, los feligreses recorrieron las calles capturando conversos y poniéndoles en piras. Cuando la violencia cesó casi 2.000 conversos habían sido quemados hasta la muerte.” Leído lo anterior, y teniendo en cuenta que en el artículo no aparece otra referencia, se concluye que el Sr. Woodward: a) Olvida, o ignora, decir donde tuvieron lugar los sucesos que describe, sucesos que ocurrieron el 19 de Abril de 1506 en el Convento de Santo Domingo de Lisboa. b) Olvida, o ignora, que en ese tumulto participaron marineros extranjeros, sobre todo flamencos, ósea, holandeses, y que eran del orden de medio millar de personas que se enseñorearon de la ciudad durante tres días, hasta que se pudo restablecer el orden. c) Olvida, o ignora, que dos de los frailes que iniciaron el tumulto fueron condenados a la hoguera por la justicia real. Es decir, que España no tuvo nada que ver en ese asunto, que tampoco la Inquisición, puesto que en esas fechas no estaba implantada en Portugal, y que una parte importante del protagonismo la tuvieron ciudadanos extranjeros, la mayoría holandeses. Creo que el traductor, Borja Robert, podía al menos haber puesto alguna nota aclaratoria al respecto, a no ser que, como decimos aquí que “todo se pega menos la hermosura”, a él se le haya pegado la ignorancia o la mala fe del autor del artículo.

¿El secreto de la crisis? / Debate (IV) César Vidal, judíos y protestantes

15 de Noviembre de 2011 - 13:56:45 - Pío Moa - 193 comentarios

  

    Lo que pueda ser una economía sana no es fácil decirlo, pero la insanidad se percibe más claramente… cuando llegan sus malos resultados. Casi nadie se percató a tiempo de lo que venía, y quienes lo advirtieron fueron despreciados.

 

  Parece que una descripción de la crisis europea podría ser la siguiente: unos países han prestado a tontas y a locas y otros países se han endeudado a tontas y a locas. Se trata, como he dicho, de una crisis “querida por todos”. Difiere del clásico manejo usurario: no es que se haya prestado a alto interés a quienes se encuentran en situación apurada para luego expropiarle sus bienes, sino que se prestaba a bajo interés a quienes estaban económicamente bien, con el espejismo que podrían estar muchísimo mejor con mínimo esfuerzo. El resultado ha sido una corrupción y falta de higiene económica generalizadas.  

 

¿Quién tiene más culpa, los que prestaron o los que se endeudaron? Las culpas son muy compartidas. Pero he aquí que los acreedores, sintiéndose más fuertes, se erigen en definidores de la virtud, exigen la devolución de las deudas e imponen sus criterios, incluso cambios de gobierno que nada tienen que ver con la democracia. Es decir, la crisis ha traído como uno de sus efectos un claro retroceso de la democracia en Europa.  A su vez, los deudores, sumidos en una economía deformada, se ven forzados a tremendos sacrificios, a rebajar su nivel económico por debajo del que tenían antes de que empezara el reino de Jauja, y no solo para devolver la deuda, sino simplemente para no hundirse aún más.

 

     Por lo que respecta a España, ha perdido una gran dosis de soberanía. Naturalmente, es una gran cosa que se vayan personajes tan nefastos como el Zapo y su pandilla, pero que ello ocurra por presiones exteriores arroja una densa sombra sobre nuestra posición. El lema "más Europa",  irresponsable y demagógico desde su formulación, significa en este contexto “más dependencia y menos democracia”. Se dice que la culpa principal en lo que respecta a España es nuestra, lo cual es cierto en un sentido, pero no en otro. Lo es porque hemos cedido grandes parcelas de soberanía; no lo es porque si hemos renunciado –antidemocrática y anticonstitucionalmente-- a esas parcelas, gran parte de la culpa recae sobre quienes ostentan el poder de pensar  y actuar por nosotros que les hemos cedido frívolamente. Y esa pérdida de soberanía  tiene consecuencias no solo económicas, sino políticas: los poderes de Bruselas podrían decidir, por ejemplo, que conviene más la secesión de Cataluña y Vascongadas que la continua tensión separatista que los gobiernos ineptos y poco soberanos de España parecen incapaces de afontar. En fin, solo podemos asumir nuestras culpas y corregir nuestros errores desde la independencia y la soberanía. Otra opción significa la sumisión a decisiones e intereses ajenos.

 

Tendemos a olvidar que el PSOE de González dejó al país en una crisis económica profunda, de la cual nos sacó Aznar mediante procesos de saneamiento que, según muchos, no fueron lo completos que debieran, pero que dieron al país unos años de prosperidad. Lo lamentable es que hizo el saneamiento no en función de nuestras propias necesidades, sino de una entrada en el euro cuyos riesgos excesivos casi nadie señaló entonces, y que fueron frívolamente descartados. La consecuencia económica es una crisis mucho más grave que la que heredó Aznar, y la consecuencia política, la pérdida de la capacidad de decisión y el sometimiento a intereses ajenos. Algunos dice, con algo que es mucho más grave que la frivolidad,  “¡Pues que nos manden los alemanes, si lo hacen mejor!”  Como si los alemanes fueran a defender nuestros intereses y no los suyos; y como si no fueran corresponsables de la crisis.

 

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César Vidal ha suscitado un tema sugestivo, el de la educación. Me interesa especialmente, porque mi tesis, expuesta en  Nueva historia de España, consiste en que la decadencia española procede de la caída de la educación (enseñanza, más bien). Una caída que solo se recupera de forma importante bajo el franquismo –época de catolicismo mucho más intenso que la época anterior o posterior--, cuando el analfabetismo quedó reducido a la marginalidad, las universidades empezaron a masificarse (con lo bueno y lo malo de ello), y el conjunto de la economía se acercó a la de los países ricos, con tal ímpetu que se esperaba superase en un plazo no muy largo la renta per capita de Inglaterra e Italia. Por desgracia,  la mediocridad política posterior ha hecho que retrocedamos cualitativamente en numerosos índices comparativos. Pero observo que la estricta fe protestante del señor Vidal  le lleva a distorsionar la cuestión y a tratarla de forma un tanto metafísica y ahistórica, como vimos ya en relación con el trabajo y la banca. Expondré mi punto de vista en dos partes: la concepción general y la realidad de España.

   Creo que hay que felicitar a don César por haber superado las feroces condenas y amenazas contra los hebreos vertidas por sus maestros Lutero y Calvino. Sin embargo da la impresión de haberse pasado a un excesivo y acrítico fervor hacia lo judío, quizá no del todo recomendable. Así, opina que el consejo de Moisés a Josué de atenerse a la Torá y que él interpreta como el comienzo de la alfabetización, “alteró la marcha de la historia de manera espectacular”. Quizá alteró la historia de los judíos, pero me parece que de nadie más, máxime teniendo en cuenta el exclusivismo hebreo como pueblo elegido. Por otra parte no solo los judíos tuvieron cultura escrita. Por las mismas épocas, la cultura griega superaba de modo absoluto a la hebrea. Y tampoco prueba el consejo mosaico que los judíos, en general, supieran leer y escribir. En apoyo de su tesis, dice don César que nadie se extrañó de que  Jesús, hijo de un carpintero, supiera leer y explicar el Libro. Sí hubo cierta extrañeza, y no conviene generalizar en exceso un caso particular. En la segunda parte de este examen crítico le expondré otro ejemplo al respecto.

   El entusiasmo del señor Vidal se vuelve chocante cuando elogia como un gran avance judío, antes de la destrucción de Jerusalén por los romanos, “haber depositado la guía espiritual no en los sacerdotes, sino en los sabios”. Francamente, la guía de aquellos sabios no demostró ser muy fructífera para su pueblo, a la vista de los catastróficos resultados. Aparte de que los propios sabios debían de estar muy divididos, pues sus seguidores organizaron sectas que se odiaban entre sí, llegando a extremos de vesania en sus luchas internas. ¡Quizá practicaban cierto libre examen de los textos! Además, y sobre todo, aquellos sabios condenaron a Jesús, que por algo reclutó a sus apóstoles entre gente humilde y no entre los “sabios”. Estos hechos bien conocidos no parecen preocupar al señor Vidal, pero yo creo que debieran hacerlo, sobre todo si él se proclama cristiano.

   Algo semejante cabe decir sobre las normas de higiene que, según cree el señor Vidal, libraban a los judíos de las plagas que afectaban a los cristianos católicos. Quien consulte las normas de la Biblia verá que a menudo resultan dudosamente higiénicas y de carácter un tanto obsesivo. Y la idea de que se libraban de las plagas comunes a los cristianos no sé en qué la fundamenta, realmente. 

   Las tesis del señor Vidal parten de una lectura peculiar de la Biblia. Peculiar pero tan legítima como cualquier otra, de acuerdo con la tesis protestante del “libre examen”, que el autor explica así: Resulta curioso observar la manera machacona en que algunos persisten en considerar el libre examen de la Biblia como una conducta malvada. En realidad, no pasaba de ser la afirmación de un derecho fundamental, el de acercarse al texto sagrado y poderlo leer en la propia lengua y no en un latín que era desconocido para la mayoría. Por otro lado –y volviendo con ello a una línea ya existente en el judaísmo– el pastor en el protestantismo dejó de ser un sacerdote para convertirse en el sabio que conoce las Escrituras al igual que sucedía desde hacía siglos con los rabinos.

   Estudios recientes han demostrado que el libre examen se practicaba ya antes de Lutero con bastante normalidad. Y no creo que nadie hable de “conducta malvada”, sino, en cualquier caso, peligrosa. Porque un escollo de la Biblia es que en ella se encuentran justificaciones para cosas muy dispares y hasta contrarias, incluso justificaciones del genocidio. Ya he dicho que es un libro misterioso y difícil de interpretar,  problema que no puede resolverse recogiendo algún versículo que satisfaga una tesis preconcebida. Lutero encontró en su concepción del libre examen un modo de subvertir a la Iglesia Católica, pero en cuanto lo consiguió – parcialmente--, dejó claro que el examen realmente “libre” era el suyo, como ya indiqué en otro capítulo del debate (todos iguales y libres, pero algunos, los “sabios”, más iguales y libres que los demás). Es decir, si la Iglesia Católica no fue destruida, aunque sí dañada, en cambio el libre examen estaba rompiendo el protestantiscmo en decenas de grupos o sectas a menudo enfrentadas entre sí, y que podían dar lugar a choques tan sangrientos como la guerra de los campesinos. Por otra parte, de acuerdo con la tesis, la interpretación católica de la Biblia era tan libre y tan válida como todas las que se les ocurrieran a los protestantes. Y de hecho fue la más seguida por los cristianos.

   Don César trata de convencernos de que el catolicismo se oponía a la educación y la lectura porque  no fomentaba la lectura de la Biblia en lengua vernácula. Lo segundo es cierto en parte, pero aún es más cierto que el catolicismo fue desde la caída del Imperio romano de Occidente el bastión de la cultura y la enseñanza, del Trivium y del Quadrivium,  de la formación de bibliotecas, de las universidades, de las traducciones de los clásicos griegos y latinos, de la exposición de las leyes en las lenguas corrientes,  etc. etc. El señor Vidal no puede olvidar estos hechos tan decisivos que todo el mundo conoce. Es cierto que todo ese enorme esfuerzo cultural no se hacía para leer la Biblia, o no solo para leerla, pero sí para promocionar todo tipo de saberes, literarios, técnicos y científicos. A veces da la impresión de que don César habla de la Biblia como los musulmanes del Corán.  

   Sugiere también el señor Vidal que el catolicismo tiene mucho de pagano, por haber adoptado ritos o tradiciones de ese origen. El argumento tendría valor si ello hubiera dado lugar  a una especie de sincretismo, pero lo que ha hecho la Iglesia ha sido transformar y adaptar esas tradiciones a la doctrina cristiana, cosa diferente. Y ello no debe extrañarnos demasiado, porque el catolicismo nace rompiendo con el judaísmo en muchas cosas, entre ellas el concepto de pueblo elegido, para universalizar la doctrina y la posibilidad de salvación. Ya he expuesto la hipótesis de que el protestantismo recoge la idea de pueblo elegido, aunque sin el carácter racial y nacional que le aplicaban los judíos: para los protestantes sería el pueblo de los justos, elegidos por la gracia de Dios sin diferencia de naciones. Idea que puede haber tenido una derivación “científica” en el nazismo, en la que el pueblo ario resultaría el elegido por la selección natural darviniana. Es una cuestión creo que muy interesante y que solo propongo desde aquí.

   No menos chocante su acusación al catolicismo de admitir santos analfabetos. La santidad, obviamente, nunca dependió para la Iglesia católica del grado de alfabetización, ni siquiera del conocimiento de las Escrituras (como tampoco para Cristo cuando escogió a sus apóstoles). Basta constatar los actos nada santos de miles de personas ilustradas y conocedoras de la Biblia para comprenderlo.  

   En la próxima entrega abordaré el problema en relación con España.

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****Sobre catolicismo y libre empresa me envía Carlos Romero, de Colombia: http://www.zenit.org/article-40905?l=spanish

 

**** Este jueves 17 de noviembre a las 19,00 hs., en el Centro Riojano de Madrid (c/ Serrano, 25) tendrá lugar la conferencia de Santiago Abascal, Presidente de la Fundación DENAES, titulada "La farsa de la autodeterminación”.

 

**** En La Coruña, Jesús Laínz, el autor de Adiós España, verdad y mentira de los nacionalismos, hablará de historia de la ingeniería lingüística en Europa y en España, tema de su último libro, Desde Santurce a Bizancio, el poder normalizador de las palabras, en la sala de prensa de la Fundación Novagalicia Banco, (también se accede por el Cantón Grande), a las 19:30


 

****Debate en Colombia: http://www.youtube.com/watch?v=wHaBKBoLdLU

 

 

Feminismo, marxismo y perturbación psíquica / Inconsecuente Burrianes / El chupete de Rajoy.

13 de Noviembre de 2011 - 17:46:36 - Pío Moa - 112 comentarios

   

Zgzna: Don Pío, no estoy de acuerdo con usted: el matrimonio, por sí mismo, no favorece "la posición social de la mujer", lo que favorece a la mujer es la independencia económica y la posibilidad de estudiar. Sí que favorecía a la mujer en una sociedad machista donde el hombre se aseguraba bien de que la mayoría de las mujeres carecieran de ambos factores para así, continuar sometida al hombre. Sin matrimonio, no tenía a donde ir; a no ser que se fuera al convento o vendiera su cuerpo.  La verdadera situación de la mujer y sus preocupaciones reales empiezan a entrar en la literatura con las escritoras, como las hermanas Brontë, Jane Austen...
A quien sí que beneficia el matrimonio es al hombre: se ahorra dinero, tiempo y tiene mejor salud que cuando vive solo. Hay estudios sobre eso. A costa de que la mujer cargue con él, claro.

Por otra parte, el hecho de que antes no se rompieran los matrimonios, no quiere decir que éstos no fracasaran. Y aún era peor: a pesar de ese fracaso, tenían que convivir bajo el mismo techo por falta de independencia económica y por una serie de normas morales que impedían la separación. No querer ver eso es cerrar los ojos a la realidad. En cuanto a que las separaciones perjudican a los hijos, pues depende de cómo se hagan. Igual que la permanencia del matrimonio favorece a los hijos o no según cómo sea esa convivencia. A veces sufren mucho más los hijos percibiendo el conflicto continuo o la indeferencia entre los padres que viéndolos separados. Por supuesto que lo ideal para los hijos en tener un hogar con padre y madre felices. Pero lo ideal con frecuencia no es lo real

 

 El escrito concentra un buen número de falacias feministas y merece un buen desglose.

 

1. Lo que históricamente ha favorecido la posición social de la mujer ha sido el matrimonio monógamo cristiano y su insistencia en la fidelidad: no tiene más que ver la diferencia con otras sociedades desde hace muchos siglos. El feminismo hereda las concepciones marxistas, simplemente transformando la supuesta lucha de clases en supuesta lucha de sexos. Feministas y marxistas convierten en económica y de dominio  una relación, el matrimonio, que siempre se consideró basada en el amor.  Pretenden que esa es la “realidad social”  pero es solo la realidad de sus ideas. Ideas que en el caso del marxismo hacen imposible la paz social, y en el del feminismo, la paz matrimonial y familiar. Naturalmente, siempre ha habido otros factores perturbadores de la paz social o familiar, que nunca se consigue del todo (afortunadamente). Pero lo propio y nuevo de esas ideologías es la sistematización del conflicto. Los efectos del marxismo los hemos conocido y mayoritariamente rechazado;  los del feminismo los estamos viendo.  Y siguen en plena expansión.

 

2. Lo de que el hombre se ha asegurado de impedir a la mujer la independencia económica y los estudios no pasa de ser una bobada más en ese sentido. La diferencia tradicional ha venido impuesta por la naturaleza en todas las culturas: la mujer se ocupaba de la casa y los hijos, y el hombre del trabajo exterior y remunerado, este último una invención masculina (aunque nunca ha existido una separación absoluta entre las esferas del trabajo y del hogar, más bien una interpenetración). La opresión masculina ha consistido, en la inmensa mayoría de los casos, en deslomarse por mantener a la familia. Lo que no impide que hubiera maridos irresponsables, como también mujeres casquivanas y derrochonas.

 

3. En cuanto a que lo que favorece la posición de la mujer es la independencia económica y los estudios, me temo que sigue siendo otro tópico sin sustancia. Según eso, ni la mayoría de las mujeres ni de los hombres habría tenido nunca una posición aceptable. Muy poca gente goza de  verdadera independencia económica (para eso hace falta mucho dinero, y ni aún los multimillonarios están a cubierto de la ruina), como estamos viendo ahora masivamente con la crisis. Tanto los estudios como los oficios, por las razones que sean,  han sido inventados y desarrollados por hombres. No por “los hombres”, sino por pequeños números de ellos; y la posibilidad de estudiar siempre estuvo restringida a una pequeña minoría. Si hoy los estudios y el trabajo se han extendido, en principio, a casi todo el mundo, no se debe a que las feministas hayan derrocado la “opresión masculina”, sino al propio desarrollo de la producción, de los estudios y de las iniciativas políticas, todos ellos básicamente masculinos. Las causas de ello son especulables, pero el hecho histórico es indiscutible.

 

4. La idea de que las mujeres se casaban porque si no “no tenían adonde ir”, es realmente aberrante.  Como decir que los hombres trabajaban porque si no, no tendrían nada que hacer. La inmensa mayoría de las mujeres quería casarse no como última solución a su vida sino, precisamente, como primera y fundamental. Lo que no impedía que hubiera solteronas que vivían dentro de la familia haciendo trabajos para ella, o de otras formas o algunas que por otras causas prefirieran no casarse. Tradicionalmente, la presión por el matrimonio siempre fue más fuerte por parte de la mujer, con las excepciones que se quiera. Lo que se explica fácilmente. Tener y cuidar hijos le resulta una carga mucho más llevadera en el matrimonio que fuera de él. Hoy, gran  número de madres solteras o separadas lo pasan bastante mal y requieren ayuda del estado. La solución para los feministas-hedonistas es no tener hijos, una especie de suicidio social, como he explicado. Al hombre siempre le ha sido más fácil desentenderse y en él hay una mayor propensión ir “por libre”.  El “nosotras parimos, nosotras decidimos” es una consigna tan estúpida como reveladora, una incitación a la irresponsabilidad masculina.

 

5. La idea de que las novelas de las hermanas Brontë o Jane Austen reflejan la realidad social o los deseos de la mujer, es falsa. En Nueva historia de España he expuesto esa falacia tan extendida, pue la literatura suele tratar lo excepcional y no lo normal, y desde el punto de vista de la realidad social vale más un archivo de contratos y propiedades que cualquier novela. En tiempo de esas escritoras, cientos de miles de mujeres trabajaban en el textil y en muy diversos oficios, incluso los más duros y deformantes de las minas. Y un avance fue la legislación (masculina) para evitarles las tareas más rudas o las jornadas interminables. Aparte de que siempre las mujeres ayudaron en las tareas del campo, que absorbían a la mayoría de la población antes de la Revolución industrial. Y muchas mujeres de clase media trabajaban como institutrices, profesoras de música y en tareas diversas. Solo las mujeres de clase alta podían permitirse vivir sin trabajar, y a menudo tenían sus propias fortunas. El deseo de evitar o atenuar a la mujer los duros trabajos físicos que eran el sino de la mayoría de los hombres nacía de la doble obviedad de que los mismos estragan a la mujer mucho más que al hombre (a este a menudo le robustecen, si no le falta alimento) y la alejaban de lo que entonces se consideraba más esencial para ellas, el cuidado de la casa (que los feministas desprecian) y la educación de los hijos (que desprecian aún más). Sin contar que la mujer ha sido muy a menudo la administradora del dinero aportado por los maridos.

 

6.-  Cuando hablamos de ruptura matrimonial no podemos hacerlo con casos particulares, sino con estadísticas. Ya sabemos que en todo tiempo y lugar ha habido y  habrá matrimonios desgraciados. Pero estadísticamente comprobamos que el número de ellos ha aumentado extraordinariamente, y que sus consecuencias se extienden a toda la sociedad: a los hijos en primer lugar (claro está que una ruptura puede ser mejor para los hijos que una convivencia infernal o indiferente, pero siempre es un mal), y tiene una estrecha relación con el aborto, la corrupción sexual (habrá que hablar más de eso), la droga y otros muchos males tan extendidos hoy. Las rupturas no son consecuencia del feminismo-hedonismo, pues siempre han existido; pero la masificación de ellas me parece muy directamente relacionada con esas ideologías, hoy tan en boga.

 

7.  Hay, además, en muchas de las argumentaciones feministas, el intento de generalizar una mala experiencia propia. Muchas personas, amargadas por un fracaso matrimonial, exageran y proyectan socialmente su frustración o cobran un resentimienbto generalizado a “los hombres” que podríamos llamar misandria, o a las “las mujeres”, pues la misoginia está asimismo bastante bastante extendida). Es un círculo vicioso: el feminismo ataca a la familia y provoca inevitablemente la frustración, y con ella la necesidad de justificarla “socialmente”.  Por otra parte, entre las feministas se da una proporción desusadamente alta de lesbianas, lo cual también me parece significativo.

  

  Digamos, finalmente,  que siempre ha habido algunas mujeres alérgicas a los hijos y al hogar, y siempre han sido la excepción y no la regla. Lo “moderno” es que esas mujeres pretenden convertir su particular forma de sentir o de pensar en la norma social; tal como surgen apóstoles de la extinción de la humanidad porque creen que la vida humana no es digna de vivirse. Es lógico suponer que su vida particular no es digna de vivirse, pero querer convertir esa realidad particular en realidad y norma social, y fomentar una política adecuada a ella, revela una perturbación mental o envenenamiento psicológico más que notables. Nadie obliga a esas personas a casarse o a tener hijos, pero ellas parecen necesitar psicológicamente la máxima extensión posible de su peculiaridad. Por algo será.

 

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**** La violencia doméstica nace de la corrosión de la familia. Y el principal factor de corrosión es hoy el  feminismo-hedonismo.

 

 

****Antonio Díaz, Nebrija Business School. No escuela de negocios, claro. Para la mentalidad lacayuna de esta gente, España ya es toda ella Gibraltar. Y ellos tan a gusto.

 

 

****La “ocultada” guerra de Ifni: http://historiademonesterio.blogspot.com/2011/11/es-cierto-que-la-guerra-de-sidi-ifni.html. Véase a Gila, el perseguido por el franquismo. Y por cierto, la Guerra de los Seis Días fue una guerra preventiva iniciada por Israel (seguramente con mucha razón), no por Egipto.

 

 

**** Cuando vi el montaje de la Doctora Burrianes enseñando una teta, rodeada de altos cargos militares, me dije, recordando el ejemplo de los posados de Soraya: “Vaya, me van haciendo caso cuando propugnaba que esta gente tan liberada expusiera en televisión su actitud y actividad sexual, para dar ejemplo. ¿No daría un toque lúdico y hedonista, divertido, a la cosa militar, siempre tan seriota y retrógrada?”. Pero enseguida me objeté a mí mismo: “Son demasiado incoherentes e  hipócritas para hacerlo. Seguro que es un montaje”. Y resultó ser un montaje. No son tan avanzados y liberados como creíamos, siguen con mil prejuicios y ñoñerías. ¿No habría quedado muy bien que el debate entre Rajoy y Rubalcaba lo hubieran hecho en tanga? Pero no. Les falta valor  y coherencia con una de sus ideas básicas: “El puterío libera y emancipa”. http://blogs.libertaddigital.com/conectados/sexy-soraya-4316/

http://blogs.libertaddigital.com/conectados/por-que-esta-mal-lo-de-soraya-o-rajoy-en-tanga-4323/

 

 

**** 17 de noviembre, jueves, en el ciclo del Centro Riojano de Madrid, conferencia de Santiago Abascal, con el título de su libro, La farsa de la autodeterminación.

 

 

****Javier Marías: "La derecha en España sólo dice estupideces" Ya sospechaba yo que este buen señor era de derecha.  Y hasta de la derecha extrema, según se confirma.

 

 

**** Dice Rosa Aguilar que la derecha quiere poner una mordaza a las mujeres y mandarlas a casa. Miente, claro, y ella representa tanto a las mujeres como los comunistas a los obreros o yo a los obispos. Pero no estaría mal que estas tiorrillas totalitarias se callaran de vez en cuando; o que se las mandase a los jueces por colaboración con banda armada y corresponsabilidad en la ruina del país.

 

 

****Rajoy con el chupete del bebé de Soraya. Dicen que tuvo que combatir la tentación de llevárselo a la boca (la del candidato, se entiende). Está muy preocupado de que suban el iva a “los” chuches. En fin, el señor Rajoy debe dejarse de tanta tontería y populismo. Si todo va bien –es decir, si el PSOE se hunde aunque solo sea una parte de lo necesario—él tendrá que afrontar los tremendos problemas que le deja el actual delincuente de la Moncloa. Por mucho que uno dude de la capacidad e incluso de la intención de Rajoy a la vista de su trayectoria, no puede sino desear ardientemente que esté a la altura del desafío.

 

 

****”Debo recordar que en esos días horribles para el pueblo judío, los días del dominio nazi sobre casi toda Europa, precisamente esos dos países (España y Portugal) no solo alimentaron nuestras esperanzas sino que nos tendieron una mano de ayuda para la salvación” Eliahu Dobkin, funcionario de la Agencia Judía, que había trabajado en España con esa misión en 1943-44

¿Una España “normal”? / Vilches sigue derrotando a Franco.

11 de Noviembre de 2011 - 17:22:27 - Pío Moa - 112 comentarios

  

Escribe Horacio Vázquez Rial: “La idea que ha venido transmitiendo últimamente Mariano Rajoy, la de que podemos ser un país normal, con políticos normales, bancos normales, empresas normales, y hasta –esto no lo dice él– un nivel de corrupción normal –que lo hay, hasta en Israel, donde la permanente situación de guerra no ha apagado algunas codicias–, es una idea nueva. Y es una aspiración, por otra parte”.

 

No ha estado aquí muy feliz Vázquez Rial, tan interesante otras veces. La idea no es nueva ni es buena. También en la transición se empleó abundantemente, por lo general para justificar algún disparate. Procede de lucubraciones del 98 y en concreto de una de las peores ocurrencias de Ortega (que en escas cuestiones desbarraba de lo lindo), según la cual la historia de España había sido “anormal” y había que “normalizarla”  o “europeizarla”. Todos los países son normales en el sentido de que tienen historia. Y anormales en el sentido de que ninguna es igual que las demás. En Nueva historia de España he tratado este asunto.

 

**http://revista.libertaddigital.com/la-anormalidad-espanola-1276229160.html

 

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Vilches sigue derrotando a Franco /

 

Al señor Vilches no le gusta Franco, salta a la vista, y --con todo derecho-- le ataca. Pero el derecho no da el acierto, y me temo que comete, como historiador, bastantes fallos de principiante, algunos de los cuales le detallaré, si no le importa.

 

1.- Dice que los vencedores de la SGM vieron en la España de Franco “el último reducto fascista en Europa”. Lo del fascismo de Franco es una invención de la propaganda stalinista, coreada por una socialdemocracia complaciente con Stalin y sus crímenes; pero Churchill y Roosevelt sabían que tenían muchísimo que agradecer a aquel “fascismo” (lo he detallado un poco en Años de hierro, cuya lectura me permito recomendar al señor Vilches para que evite tópicos de dudoso origen y superados hace tiempo)

 

2. Da a entender  que Stanley Payne está de acuerdo con sus interpretaciones sobre las ganas de Franco de entrar en la guerra al lado de Hitler. La postura de Payne no coincide con esa interpretación, cuya falsedad he demostrado en la obra mencionada simplemente citando las cartas cruzadas entre Hitler y Franco. Son definitivas y solo pasando por alto esa fuente esencial pueden seguir sosteniéndose las tesis de Preston, Marquina y tantos otros.

 

3.- Dice Vilches, ingenuamente, que Franco fue “Repudiado por Occidente”. Esto puede decirse en conversación informal de bar, pero no como historiador. Franco fue repudiado ante todo por los stalinistas y la socialdemocracia, que no lograron imponer del todo su criterio a Churchill, Roosevelt y Truman, ni siquiera en el momento de la mayor simpatía de estos por Stalin, como podrá ver en mis artículos al respecto.

 

4.- Y añade que Franco hubo de “buscar entonces aliados en Hispanoamérica y el mundo árabe”. Olvida al Vaticano, un puntal muy importante para el franquismo, con gran influencia en Usa. Y, señala, diversos países árabes, empezando por Arabia Saudí, carecían de escrúpulos para aceptar “el discurso franquista, netamente anticomunista, antijudío, antiliberal, defensor de principio de no injerencia y hostil a Francia y Gran Bretaña, que, además, estaba encarnado en un dictador. El principio de no injerencia lo defendía la ONU, y si el señor Vilches tuviera un poco más de oficio sabría que lo que llama Occidente –del que formaba parte Hispanoamérica— carecía de cualquier escrúpulo para tratar y repartirse media Europa con el demócrata Stalin, como para hacer negocios y apoyar a regímenes feudales como el de Arabia Saudí, Yemen, etc. ¿Sorprendido el señor Vilches? ¿Quiénes eran más villanos –siguiendo su criterio--,  los dictadores árabes o sus protectores y negociantes occidentales? Por cierto que los bombardeos aéreos sobre población civil fueron comenzados, ya en los años 20,  por los británicos en Irak.

 

5.- Aunque al señor Vilches le parezca pecado, para luchar contra el aislamiento y condena absolutamente injustos impuestos por la ONU, Franco tenía pleno derecho a buscar apoyo en los estados árabes, por cuyas simpatías pugnaban igualmente useños, soviéticos e ingleses. El petróleo y otros intereses prácticos, y  no la defensa de la democracia, decidían la cuestión. Stalin, Attlee  o Truman solo defendían la “democracia” contra Franco, no contra el comunismo o los árabes; y los dos últimos con empeño decreciente.

 

6.- España tenía algunas razones comprensibles, que ya he expuesto en el blog,  para no reconocer al estado de Israel, ni en 1948 (cuando no estaba en la ONU) ni posteriormente, cuando Israel firmó contra la entrada de España en la ONU  (Ver más abajo).

 

7.- A Vilches le parece que la “amistad hispanoárabe” no era tal amistad, sino solo conveniencia. Pues hombre, como las relaciones internacionales en general. ¿A estas alturas se da cuenta? Como historiador, sus observaciones revelan una igenuidad excesiva.

 

8.- En realidad con quien el régimen quería reconciliarse era con Estados Unidos. Franco deseaba presentarse como el muro contra el comunismo en el Mediterráneo y el intermediario con los países árabes y latinoamericanos. La nueva imagen del régimen, después del rancio antiamericanismo mostrado en los años filofascistas, tuvo éxito y le abrió las puertas de los organismos internacionales.

   Crasa sucesión de errores del señor Vilches.  Durante la guerra mundial, Usa e Inglaterra contrajeron una impagable deuda con Franco (Y el petróleo useño había contribuido de forma sustancial a la victoria de Franco en la guerra civil). Este no precisaba hacer de intermediario con los países árabes y “latinoamericanos”, porque Usa y la misma Inglaterra tenían ya relaciones políticas y económicas mucho más fuertes que España con todos ellos. Franco fue, efectivamente, un gran muro de contención contra el comunismo (¡piense el señor Vilches lo que hubiera ocurrido si no llega a vencer al Frente Popular y después al maquis!). Y el fracaso del aislamiento contra España no se debió a ninguna “imagen”, sino a que los aisladores no  lograron en ningún momento doblegar al régimen ni empujar a la población a derrocarlo. Elemental.

 

9.- Para dar satisfacción a Estados Unidos se adoptó una nueva política respecto a los judíos, si bien al tiempo se trataba de mantener el tonto eslogan de la "conspiración judeo-masónica". Así, el régimen protegió la tradición cultural serfardí y reabrió las sinagogas, cerradas desde 1939.  La política hacia los judíos sefardíes fue muy favorable en España durante la SGM, mientras Usa apenas se preocupaba de su persecución en Europa. En pleno auge alemán, el CSIC prestó la mayor atención a la cultura sefardí. Las sinagogas siguieron abiertas en Marruecos, cuyos judíos dieron dinero a Franco, y en España no sé cuándo se reabrirían, pero como apenas había judíos el problema era mínimo.

 

10.- Y se cubrió con un tupido velo la ambigua actuación oficial española con los refugiados judíos durante la segunda guerra mundial, cuando en el verano de 1942, en la estela de la Francia de Vichy, se persiguió a los que pasaban por España y se les deportaba a Alemania.  Me parece que el señor Vilches se cree cualquier tontería en su afán  (legítimo, insisto) de derrotar a Franco, aunque sea imaginariamente. Le recomiendo de nuevo una atenta lectura de Años de hierro para sacarle de tan gruesos errores. Un historiador debe distinguir con cuidado entre los datos y la propaganda, y el señor Vilches no parece haber llegado todavía a ese estadio. Tampoco pasa de tontería lo que insinúa de Sanz Briz, lamentablemente.

 

11.-Dejaré de lado sus enredos con respecto a los “ofrecimientos de colaboración política y económica” que hacía ¡Egipto!, a Franco, y que este debió rechazar debido al acercamiento de Naser a la  URSS.  O que durante la Guerra de los Seis días España apoyó a los árabes (aprovechó para salvar a muchos judíos de Marruecos). Realmente no apoyó a nadie. Y se limitó a aceptar las resoluciones de las Naciones Unidas sobre el conflicto palestino-israelí –que de pronto parecen reprobables al señor Vilches, mientras le parecían muy razonable cuando perjudicaban a España (el señor Vilches es todo un patriota, como vemos)—. La intervención de España al respecto fue insignificante o nula. Si pensara con un poco se seriedad y sentido de estado, comprendería fácilmente que los intereses económicos y políticos españoles en relación con los países árabes tenían por fuerza mucho más peso que en relación con Israel. Y que España no tenía ninguna deuda, económica, política o moral, con Israel, mientras que la deuda inversa sí existía, como también por parte de Usa e Inglaterra. Durante años, una propaganda anglómana y claramente antiespañola ha tratado de hacernos ver las cosas exactamente al revés de como fueron. 

 

12. La amistad hispanoárabe no sirvió mucho a España frente a Marruecos. Por cierto, tampoco les sirvió a los franceses, que hubieron de descolonizarlo, así como, a un coste terrible, Argelia. Y, volviendo al asunto, la tiranía marroquí ha sido siempre muy amiga de Occidente (excepto España) y en particular de Usa y Francia. ¿No lo sabía el señor Vilches, o le parece un dato insignificante?

 

13.- Es cierto, vaya descubrimiento, que la política española con respecto a Marruecos registró fracasos notorios, como, por lo demás, la política del resto de Occidente con respecto a los países musulmanes. En realidad, Franco tuvo muchos menos fracasos y mucho menos costosos que Francia, Usa o Inglaterra. No es que sirva de mucho consuelo, pero un historiador serio debe poner las cosas en su contexto. Y en el abandono del Sahara pesó de forma probablemente decisiva la diplomacia useña, principal causante de que no se aplicaran las resoluciones de la ONU. ¿Cómo puede olvidar eso un historiador?

 

14. También sobran cosas como “El Gobierno de Franco, aterrado por la revolución portuguesa”. Según los antifranquistas, Franco y sus gobiernos vivieron permanentemente aterrados por cualquier amenaza. No, hombre, no.

  

En fin, espero haber aportado al señor Vilches unas cuantas claves que olvida o ignora. Creo que sus puntos de vista no son simplemente antifranquistas, sino también antipatrióticos. A lo cual, repito, tiene derecho. Pero para hacerlo bien debería evitar errores tan de bulto como los aquí sumariamente mencionados. 

 

 

El 2 de octubre de 1944 el Congreso Mundial Judío acordó agradecer al gobierno español sus gestiones a favor de los judíos, y pidió su intervención para frenar a Hitler. Madrid aceptó la propuesta, aunque sin muchas esperanzas de éxito, y se comprometió a tratar de ayudar también a los askenazis, si bien los alemanes solo concedían a España autoridad sobre los sefarditas, y con restricciones.

 

 Surgían otros problemas, explícitos en la protesta de Lequerica a las peticiones del Congreso Judío, el 18 de octubre: “Desde hace tres años España viene accediendo reitradamente y con la mejor voluntad a cuantas peticiones presentan comunidades judías (…), habiendo dado lugar a enérgicas intervenciones no solo en Berlín, sino en Bucarest, Sofía, Atenas, Budapest, etc., con desgaste evidente de nuestras representaciones diplomáticas (…) Gracias a esas gestiones, numerosos israelitas de Francia han podido pasar nuestra frontera (…), otros se han visto eficazmente protegidos (…) en Francia, Holanda y otros países, y gran número de sefarditas han visto mejorar considerablemente el trato que sufrían en los campos de concentración y aun han podido salir de estos (…) Pero siendo esta la situación, no puede menos de causar profundo sentimiento al gobierno español advertir que por empresas periodísticas, de radio o de difusión de noticias controladas por elementos israelitas, especialmente en Estados Unidos, se hacen intensas y reiteradas campañas calumniosas contra España”. En consecuencia ordenaba al embajador español en Washington, Cárdenas, presionar a los organismos judíos para que pusieran fin a aquellas campañas calumniosas “por ser incomprensible que reiterados y eficaces esfuerzos de España no hayan dado lugar a muestra alguna de reconocimiento por parte de esas comunidades”.

 

  Lequerica exageraba un poco sobre el carácter “enérgico” de las intervenciones españolas, y él mismo las había desaconsejado en sus primeros tiempos de embajador en Francia. No obstante, bastantes perseguidos se habían beneficiado de las gestiones franquistas, y no habían faltado tensiones y roces con las autoridades nazis

 

 (En Años de hierro, p. 567) El número de judíos salvados gracias al franquismo se estima entre 30.000 y 60.000

 

 

****Importante: http://elblogdeglorialago.blogspot.com/2011/11/jesus-lainz-en-vigo-y-la-coruna-16-y-17.html

 

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REFLEXIONES SOBRE EL IBI

Remitido por Jorge, sacerdote de la Parroquia beata María Ana Mogas, del barrio Tres Olivos de Madrid.

En algunos ayuntamientos de Madrid Izquierda Unida está pidiendo a la iglesia que renuncie al privilegio de su exención del IBI. Y creo que puede ser bueno aclarar a la gente qué es eso.

Ya sabes, por si te parece oportuno difundirlo.

En estos días se han levantado voces que solicitan que la iglesia deje de estar exenta del pago del IBI, el impuesto de bienes inmuebles, porque es un privilegio y porque en estos tiempos de crisis los ayuntamientos no se pueden permitir el renunciar a lo recaudado por ese concepto.

Quiero con esta entrada aclarar algunas cosas sobre ese supuesto privilegio de la Iglesia católica, haciendo dos consideraciones.

PRIMERA CONSIDERACIÓN

La exención del IBI (impuesto sobre bienes inmuebles) no es en absoluto un privilegio especial de la iglesia católica.

Por ley, están exentos de IBI:

* Servicios públicos (Defensa, Seguridad, Educación y Servicios penitenciarios).

* Los inmuebles destinados a usos religiosos por aplicación de Convenios con la Santa Sede, con la Federación de Entidades Religiosas Evangélicas, con la Federación de Comunidades Israelitas y con la Comisión Islámica.

* Pertenecientes a gobiernos extranjeros o que les sea de aplicación la exención por convenios internacionales.

* Los pertenecientes a Cruz Roja.

* Los terrenos ocupados por las líneas de ferrocarriles y los edificios enclavados en los mismos terrenos.

* Colegios concertados.

* Pertenecientes al patrimonio histórico-artístico.

* Entidades sin fines lucrativos

Y no digamos las ventajas fiscales de que gozan partidos políticos y sindicatos: No tienen que declarar lo ingresado por cuotas, las subvenciones, las donaciones, los rendimientos de sus actividades económicas, los rendimientos procedentes de las rentas de su patrimonio.

Pues ya ven :

Nadie pide que partidos políticos y sindicatos renuncien a sus enormes ventajas fiscales.

Nadie que paguen el IBI las mezquitas o templos budistas.

Nadie clama por el pago del IBI de embajadas o colegios, o grandes palacios.

Ni exigen que lo pague el ejército o las comisarías, las estaciones de RENFE o las cárceles.

No. Nada de nada, pero que lo pague la Iglesia.

SEGUNDA CONSIDERACIÓN

Leo que se pide el pago del IBI por parte de la Iglesia porque en un momento de crisis los ayuntamientos necesitan ese dinero. Pues se me ocurren varias cosas. Pero sólo me voy a detener en una de ellas.

Esta crisis está generando evidentemente una gran pobreza.

¿Qué están haciendo por los pobres las embajadas, los propietarios de los grandes palacios, las mezquitas…?

¿Qué están haciendo por ellos los ayuntamientos?

Porque a Caritas llegan cada día personas enviadas por sus ayuntamientos para que les echemos una mano, ya que ellos andan justos de presupuesto.

No los envían a los sindicatos ni a los partidos, a las mezquitas o sinagogas, embajadas o legaciones diplomáticas.

No. Los envían a las parroquias.

En esta parroquia de un servidor llevamos atendidas más de 250 personas sin trabajo, de las que ya han conseguido empleo más de ochenta.

Ayudamos con alimentos a treinta familias a las que se llena el carro de la compra dos veces al mes. Y no es nada. Compañeros tengo que atienden a ciento cincuenta familias.

Pues ya ven la solución. Que el IBI lo pague la Iglesia para ayudar a salir de la crisis. Justo a la institución que más está haciendo por sacar adelante a esa gente, justo a esa, que le suban los impuestos.

Y los partidos y sindicatos, tan solidarios ellos, ¿no van a renunciar a alguno de sus privilegios? ¿Nadie va a pedir que paguen el IBI las embajadas de USA, Rusia, Cuba o China? ¿Nadie exigirá impuestos a las mezquitas? ¿Y a Renfe? ¿Y a la duquesa de Alba?

Pues no, que pague la Iglesia.

Y mientras, los ayuntamientos enviándonos pobres porque ellos no tienen presupuesto.

Ayer nos llegaron otras dos familias derivadas desde la junta municipal.

Resulta divertido: Iglesia, que paguen ustedes el IBI, que hay que salir de la crisis, y de paso que me atiendan a estas familias, que me he quedado sin presupuesto.

Freddy-Rajoy, empate / (III) Cristianismo, banca y César Vidal / Lutero y los campesinos

8 de Noviembre de 2011 - 08:17:36 - Pío Moa - 192 comentarios

  

Observaciones sobre el debate de los candidatos a gobernar España:

 

1.- Ínfimo nivel político e intelectual. Nada extraño: Freddy Faisán contra Arriolo Rajoy, un ratero mañoso contra un sopazas economicista; un maquiavelo de aldea contra un zampabollos anglómano. El nivel de la casta política.

 

2.-Primera parte, la economía: gana netamente el sopazas. No porque su análisis económico tenga la menor brillantez, sino porque la crisis le ha caído al otro y a él le han tocado todos los ases. Aun así, Freddy logró saltar del banquillo de los acusados al puesto del fiscal en un par de ocasiones y poner a la defensiva a Arriolo, que emplea su ventaja con  escasa contundencia y no logra deshacer algunas falacias de Freddy. Como la de que la burbuja inmobiliaria viene del PP. En tiempos del PP aún no había burbuja. Esta se crea cuando se sobrepasan ciertos límites, y eso ocurrió bajo el PSOE. ¿Habría ocurrido con Rajoy en el poder? Probablemente también, pero él tiene la ventaja de que nunca lo sabremos, y del PSOE sí.

 

3.- Segunda parte, la ideología: ahí Freddy da cien vueltas a Arriolo y lo pone a la defensiva. No hay debate. Arriolo escurre el bulto y habla de otra cosa, incapaz de desmontar la grosera demagogia del otro. Porque él, y esto es lo grave, comparte en gran medida esa demagogia, en la que el PSOE tiene la iniciativa y el PP sigue, con algunas protestillas. Natural, “la economía lo es todo”, asegura Arriolo. ¡Ah, y el inglés, su gran aportación en materia educativa! ¡El nivel de nuestros politicastros!

 

4.- Por supuesto, las dos lumbreras evitan hablar de la involución antidemocrática, manifiesta en el descrédito de la justicia, el 11-m, la falsificación de la historia y recuperación de odios por ley, los avances hacia la secesión de algunas regiones y  la desintegración de España, la corrupción rampante, la colaboración con banda armada,  la vulneración de la Constitución, el deterioro de la salud social...O Gibraltar, un problema tan grave como oculto. No han debatido sobre ello por la sencilla razón de que los dos son compinches en ese proceso.

 

5.- En un plano técnico, no puede decirse que Arriolo perdiera el debate, pero tampoco lo ganó. Hubo empate técnico, a pesar de que Freddy partía con desventaja abrumadora: reconozcamos que este es mañoso.  ¿Recuerdan ustedes la campaña de 2004? Rajoy partía también con una gran ventaja, herencia de Aznar,  pero no supo acrecentarla en la campaña (el “perfil bajo”), sino que la fue perdiendo hasta dejarla reducida un poco por encima del empate. Dada la no excesiva fiabilidad de las encuestas, pudo haber perdido las elecciones incluso sin el 11-m. Creí entonces que uno de sus mayores fallos había sido negarse al debate con Zapo, cuya torpísima demagogia, pensaba  yo, echaría fácilmente por tierra Rajoy. A la vista de este debate, creo que el jefe pepero podría haber perdido entonces todavía más votos.

 

*En fin, chocante actitud del moderador:  parecía el maestro felicitando a unos discípulos de casi tan buen nivel como él mismo, y soltando tonterías convencionales. Como si el horno estuviera para bollos retóricos.

 

 

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Debate con César Vidal

 

Me critica Luis del Pino no haber rebatido la tesis de César Vidal, que él comparte, según la cual la ética del trabajo llegó mucho antes a los países protestantes que a España. Le contesto que, por economía de esfuerzo, he eludido una guerra de citas y me he centrado en contrastar la teoría de don César con hechos históricos bien conocidos. La teoría mejor hilvanada se derrumba cuando choca con los hechos, y me temo que eso ocurre claramente a la del señor Vidal (para una refutación párrafo a párrafo puede ver este enlace: http://infocatolica.com/blog/espadadedoblefilo.php/1111011050-cesar-vidal-y-el-prejuicio-an)

 

Insiste don Luis en que en España ha sido tradicional la aversión al trabajo y lo sigue siendo en buena medida. Le contesto que se trata de un tópico tan falso como el de España como país de toreros, bandoleros y bailarinas gitanas. Si fuera así, el país estaría económicamente al nivel de Marruecos o peor, y salvo el bache del siglo XIX nos hemos mantenido en una posición muy semejante a la del resto de Europa. Por otra parte, don César cae en cierta perogrullada al atribuir la diferencia de España a su catolicismo. En efecto, en religión España difiere de los países protestantes –que a su vez son muy diferentes entre sí--, pero se parece a los demás países católicos, que son bastantes. En fin, no sé si habré convencido a don Luis o al propio don César, pues estas cosas suelen estar cargadas de emociones.

 

He eludido otros aspectos de la tesis en cuestión, pero podríamos ir también a ellos. Por ejemplo a su interpretación del cristianismo. Cita que en el Paraíso terrenal Dios ya encomendó al hombre el trabajo de la tierra. Cierto, pero olvida que después del pecado original el trabajo se convirtió en una penalidad, casi en una maldición: “Ganarás el pan con el sudor de la frente”; y la historia del hombre es, justamente, la posterior a su expulsión del Edén, no la anterior. La Biblia es un libro sumamente enigmático, en torno al cual son peligrosas las interpretaciones parciales. A mi juicio, el mito de Adán y Eva expone, con enorme profundidad, el paso de la animalidad a la humanidad, del instinto animal a la moralidad humana, con sus glorias y sus tremendas cargas. (http://blogs.libertaddigital.com/presente-y-pasado/yave-prometeo-y-naturaleza-humana-manifiesto-gibraltar-es-arbitraria-la-historia-9328/ Tengo otra intervención más larga al respecto, pero no la encuentro ahora).

 

César Vidal centra la cuestión de España en la economía –aunque de forma discutible, como vamos viendo--, lo cual coincide con cierta visión protestante, pero no tanto con los Evangelios, en los que la riqueza dista mucho de ser el eje de la vida humana y llega a presentarse como un obstáculo a la salvación. Claro que el protestantismo nació muy ligado a la riqueza, y no precisamente adquirida por medio del trabajo. Los príncipes alemanes protectores de Lutero se sentían estimulados por el permiso e incitación de este a saquear los monasterios y los bienes de la Iglesia, “labor” que realizaron a conciencia. A aquellos príncipes no les contagió Lutero nada parecido a una ética del trabajo. Por el contrario, el desprecio a los trabajadores humildes y la extrema codicia les llevaron a sangrar a los campesinos hasta el punto de provocar una rebelión. Los rebeldes creían interpretar las escrituras según Lutero, pero este les desengañó y marcó límites al “libre examen”. El libre examen valía siempre que coincidiese con la interpretación luterana, de otro modo podía ser rebatido a sangre y fuego, como así ocurrió (ver más abajo).

 

Por otra parte, la ética del trabajo aparece más bien en Calvino. Un problema del protestantismo consistía en la extrema angustia en que deja al hombre acerca de su salvación. Dado que Dios ha decidido desde la eternidad a quienes concederá la gracia, el individuo, incapaz de penetrar los designios divinos y sabiendo que sus obras carecen de valor, nunca estará seguro de si se salvará o no, por mucha fe que se empeñe en profesar. Para calmar la angustia eran precisas señales, y los calvinistas encontraron algunas de ellas en el éxito económico, indicio de la bendición divina. Aunque, repito, es muy difícil encontrar en los Evangelios nada parecido. Por otra parte, ello tiende a convertir implícitamente a la riqueza (adquirida honradamente, se supone) en la medida de la vida humana en este mundo, otra idea que tampoco se encuentra en Jesús.

 

Coherente con su visión economocentrista, el segundo comentario del señor Vidal se dedica a la banca, afirmando que la misma no existió en España hasta el siglo XIX. La afirmación es muy inexacta. Tampoco rebasa el nivel del tópico al hablar de la expulsión de los judíos (la he examinado con un poco más de detalle en Nueva historia de España), a quienes Lutero y Calvino recomendaban oprimir sin tasa, fin ni compasión. Pero, aparte otras objeciones de detalle, hay que darle algo de razón en líneas generales: España se retrasó en lo que respecta al desarrollo bancario. Es más, en ese retraso yace en buena medida la causa de su débil industrialización. Pero aquí vuelve a ser incoherente don César, pues dicho desfase no es achacable al catolicismo, dado que fue en los países católicos donde surgió la banca. Aparte de precedentes judíos y otros, basados sobre todo en la usura, fue la católica Orden Templaria la que desarrolló actividades bancarias bastante modernizadas, por no hablar de las también católicas ciudades italianas o de la Taula de Canvi en España. Los banqueros de Carlos I y de Felipe II creo que también eran católicos, y algunos españoles; y en el siglo XVIII tuvimos el Banco de San Carlos. Y debe admitirse que en los siglos XIX y XX España recuperó con bastante rapidez el terreno bancario perdido, sin por ello hacerse protestante. También creo interesante el dato de que la industrialización comenzara en nuestro país por Bilbao y Barcelona, capitales, precisamente, de las regiones más tradicionalistas y católicas.

 

Cabe recordar, por lo demás, que España también quedó retrasada en la piratería y el tráfico negrero, negocios practicados ávidamente por los protestantes holandeses e ingleses, entre otros y que, sobre todo la trata de negros, cimentó buena parte de la prosperidad de esos países (España combatió la piratería con notable eficacia). Es decir, que por espacio de siglo y medio, mientras España descubría, conquistaba, colonizaba, evangelizaba y civilizaba América y el Pacífico, y sus flotas ponían en comunicación, por primera vez en la historia humana, a todas las culturas importantes del mundo y establecían rutas comerciales, los países protestantes apenas pasaban de practicar la piratería y la depredación. Tardaron en superar ese nivel. No siempre las diferencias van en contra de España, como espero sepa apreciar don César.

 

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****En Nueva historia de España:

Uno de los problemas fue, en 1524-5, la revuelta de los campesinos oprimidos por los magnates, en demanda de mejoras políticas y económicas, y que encontró un líder visionario en Thomas Münzer, pastor luterano con ideas propias. Münzer acusó a su maestro de excesiva connivencia con los poderes civiles y propugnaba la destrucción de las jerarquías sociales (“Todos somos hermanos. ¿De dónde vienen entonces la riqueza y la pobreza?”). El movimiento se hizo masivo, mayor que otras revueltas campesinas típicas de los siglos anteriores, y sus reivindicaciones iban desde la abolición de los trabajos no pagados y de la servidumbre a la abolición de la propiedad privada.

Lutero se vio en un dilema, porque muchos campesinos eran seguidores suyos, pero él dependía de la protección de los nobles. Vaciló, pero finalmente lanzó terribles maldiciones contra los rebeldes cuando ya se vislumbraba su derrota. Los campesinos realizaban una “obra diabólica”, traicionaban el juramente de fidelidad y obediencia a sus señores, “matan y saquean y pretenden justificar con el Evangelio tan horrendos crímenes”. “El bautismo no hace libres a los hombres en el cuerpo y la propiedad, sino en el alma, y el Evangelio no manda poner los bienes en común (…) No debe de quedar un demonio en el infierno, sino que todos han entrado en los campesinos”. Por tanto, “deben ser aniquilados, estrangulados, apuñalados en secreto o públicamente, por quien quiera que pueda hacerlo, como se mata a los perros rabiosos, pues nada puede haber más venenoso, dañino y diabólico que un rebelde (…) Quien vacile en hacerlo, peca (…) Por tanto, apreciables señores, matad cuantos campesinos podáis”, “Un príncipe puede ganar el cielo derramando sangre mejor que otros rezando”. El aplastamiento de la rebelión costó un baño de sangre, quizá hasta cien mil muertos.

 

****Un amigo me escribe:
“Ha salido en La Gaceta de este domingo un vomitivo artículo de José Luis Rodríguez Jiménez contra la División Azul, que mantiene, contra toda verdad, que la DA fue una unidad que ni era falangista ni de voluntarios, sino de compuesta de gente forzada a alistarse”.

Le pregunté por el tal Rodríguez Jiménez, de quien no había oído hablar

“Jose Luis Rodriguez Jiménez es un falsario. Que una persona tenga una opinión negativa sobre la DA me parece normal, la opinión es libre. Lo que no es de recibo es su "táctica". Durante años se ha estado "infiltrando" en ambientes divisionarios, presentándose como un buen chico que quería hacer un libro a mayor gloria de la DA y después, en su libro De héroes a indeseables escribió uno de los mayores bodrios que se ha escrito contra la DA (Martínez Reverte tiene el dudoso honor de haberle superado). El año pasado se metió en un viaje colectivo a Rusia para buscar restos de caídos. No sabían quien era, y cuando ya de regreso se enteraron, menudo disgusto se llevaron. Les extrañó que permaneciera al margen de todo y solo prestara atención si podia sacar algo "turbio". Al regreso, te digo, alguno tecleó su nombre en Google y se llevaron la amarguisisima sorpresa de ver quien era, de qué habia escrito sobre la División Azul y qué habia escrito contra la Legión española, a la que también dedicó un libro asqueroso.

¿Te acuerdas de Juanma Poyato, nuestro compañero de viaje, el médico sevillano? Un día me llama y me comenta con extrañeza que se ha puesto en contacto con él un historiador, que quiere que le cuente cosas de sanidad... que si vaya a su casa a cenar, que tiene una buena bodeguita, que si amiguetes y tal, pero a Juanma le extrañaba que solo le preguntase... por enfermedades venéreas. Me llamó y le puse en antecedentes.
Este pájaro ya hizo lo mismo cuando escribió algún libro sobre Falange y otros grupos de extrema derecha en la transición: se presentaba como camarada, como militante, sacaba toda la información posible y después los despellejaba en sus libros y artículos.

Como ves, lo conozco demasiado bien. Somos viejos enemigos. Como tiene la incorregible vocación de comisario político que anida en ciertas personas, ha escrito a veces en periódicos señalando con nombre y apellidos a "peligrosos extremistas de derecha". A alguno consiguió que lo pusieran de patitas en la calle en el grupo El Correo.

Ya te digo, lo repugnante de él es su deshonestidasd moral. Que para mayor inri se acompaña de una notoria deshonestidad intelectual. Porque pretender que la División Azul ni fue falangista ni de voluntarios es un completo absurdo... A veces pienso que decir tonterías como esa es una deformación típica de algunos profesores universitarios. Están obsesionados con que se les cite (para el curriculum) y eso lleva a muchos a sostener tesis absolutamente ridículas, con la esperanza de que al refutarlos al menos se les cite.
El caso es que mientras que el libro de Moreno sobre la DA, nos guste más o menos, tuvo 5 ediciones en poco tiempo, el de este pájaro no vendió ni su primera edición (su editorial los liquida a menos de 4 euros).

Lo de La Gaceta es delirante, ¿es que no saben cual es su público? ¿Cómo publican un texto que de aparecer en algun sitio, donde debía aparecer es en Público?"


Com. En cuanto a las enfermedades venéreas, los alemanes ejercían un estricto control. Los enfermos llegados a Alemania fueron despachados de vuelta a España, y el control se mantuvo en Rusia, dándose muy pocos casos.


Hay algo de patológico en esta obsesión de la izquierda por mentir. La mentira sobre la historia se ha convertido en España en un negocio subvencionado por el gobierno colaborador de la ETA. Todo va junto.

 

****Blog: las intervenciones en el blog deben hacerse sin alusiones personales ni insolencias, ateniéndose a los datos y argumentos y sin retorcer o hacer burla de los alias que cada cual emplee. De este modo el debate se hará más inteligible, sin “ruido” perturbador. Discrepar no debe ser motivo para enfadarse ni para faltar al contrario en un blog en que que nadie ha perjudicado a nadie y ni siquiera nos conocemos unos a otros.

 

****Bus vota valores de HO: el coste es de 26.750 euros. Quien quiera apoyar económicamente la campaña puede informarse en el enlace

http://www.haztesocio.org/ayudanos-a-mover-el-bus-de-vota-valores

“Cada céntimo que puedas aportar se destinará íntegramente a extender por España la necesidad de votar teniendo en cuenta que, junto a la crisis económica, vivimos una profunda crisis de valores que requiere una acción política firme en defensa de la vida, la familia, el fin del adoctrinamiento escolar y la dignidad de las víctimas”. También piden socios estables :pincha aquí.

Debate (III) César Vidal, ¿un peculiar cristianismo? / Lutero y los campesinos / Historia vil

7 de Noviembre de 2011 - 12:37:05 - Pío Moa - 95 comentarios

  

   Me critica Luis del Pino no haber rebatido la tesis de César Vidal, que él comparte, según la cual la ética del trabajo llegó mucho antes a los países protestantes que a España. Le contesto que, por economía de esfuerzo, he eludido una guerra de citas y me he centrado en contrastar la teoría de don César con hechos históricos bien conocidos. La teoría mejor hilvanada se derrumba cuando choca con los hechos, y me temo que eso ocurre claramente a la del señor Vidal (para una refutación párrafo a párrafo puede ver este enlace: http://infocatolica.com/blog/espadadedoblefilo.php/1111011050-cesar-vidal-y-el-prejuicio-an)

 

  Insiste  don Luis en que en España ha sido tradicional la aversión al trabajo y lo sigue siendo en buena medida. Le contesto que se trata de un tópico tan falso como el de España como país de toreros, bandoleros y bailarinas gitanas. Si fuera así, el país estaría económicamente al nivel de Marruecos o peor, y salvo el bache del siglo XIX nos hemos mantenido en una posición muy semejante a la del resto de Europa. Por otra parte, don César cae en cierta perogrullada al atribuir la diferencia de España a su catolicismo. En efecto, en religión España difiere de los países protestantes –que a su vez son muy diferentes entre sí--, pero se parece a los demás países católicos, que son bastantes. En fin, no sé si habré convencido a don Luis o al propio don César, pues estas cosas suelen estar cargadas de emociones.

 

   He eludido otros aspectos de la tesis en cuestión, pero podríamos ir también a ellos. Por ejemplo a su interpretación del cristianismo. Cita que en el Paraíso terrenal Dios ya encomendó al hombre el trabajo de la tierra. Cierto, pero olvida que después del pecado original el trabajo se convirtió en una penalidad, casi en una maldición: “Ganarás el pan con el sudor de la frente”; y la historia del hombre es, justamente, la posterior a su expulsión del Edén, no la anterior. La Biblia es un libro sumamente enigmático, en torno al cual son peligrosas las interpretaciones parciales. A mi juicio, el mito de Adán y Eva expone, con enorme profundidad, el paso de la animalidad a la humanidad, del instinto animal a la moralidad humana, con sus glorias y sus tremendas cargas. (http://blogs.libertaddigital.com/presente-y-pasado/yave-prometeo-y-naturaleza-humana-manifiesto-gibraltar-es-arbitraria-la-historia-9328/ Tengo otra intervención más larga al respecto, pero no la encuentro ahora).

  

César Vidal centra la cuestión de España en la  economía –aunque de forma discutible, como vamos viendo--, lo cual coincide con cierta visión protestante, pero no tanto con los Evangelios, en los que la riqueza dista mucho de ser el eje de la vida humana y llega a presentarse como un obstáculo a la salvación. Claro que el protestantismo nació muy ligado a la riqueza, y no precisamente adquirida por medio del trabajo. Los príncipes alemanes protectores de Lutero se sentían estimulados por el permiso e incitación de este a saquear los monasterios y los bienes de la Iglesia, “labor” que realizaron a conciencia. A aquellos príncipes no les contagió Lutero nada parecido a una ética del trabajo. Por el contrario, el desprecio a los trabajadores humildes y la extrema codicia les llevaron a sangrar a los campesinos hasta el punto de provocar una rebelión. Los rebeldes creían interpretar las escrituras según Lutero, pero este les desengañó y marcó límites al “libre examen”. El libre examen valía siempre que coincidiese con la interpretación luterana, de otro modo podía ser rebatido a sangre y fuego, como así ocurrió (ver más abajo).

     

 Por otra parte, la ética del trabajo aparece más bien en Calvino. Un problema del protestantismo consistía en la extrema angustia en que deja al hombre acerca de su salvación. Dado que Dios ha decidido desde la eternidad a quienes concederá la gracia, el individuo, incapaz de penetrar los designios divinos y sabiendo que sus obras carecen de valor, nunca estará seguro de si se salvará o no, por mucha fe que se empeñe en profesar. Para calmar la angustia eran precisas señales, y los calvinistas encontraron algunas de ellas en el éxito económico, indicio de la bendición divina. Aunque, repito, es muy difícil encontrar en los Evangelios nada parecido. Por otra parte, ello tiende a convertir implícitamente a la riqueza (adquirida honradamente, se supone) en la medida de la vida humana en este mundo, otra idea que tampoco se encuentra en Jesús. 

 

  Coherente con su visión economocentrista, el señor Vidal insiste en un nuevo comentario sobre la banca, donde afirma que no existió en España hasta el siglo XIX. La afirmación es muy inexacta. Tampoco rebasa el nivel del tópico al hablar de la expulsión de los judíos (la he examinado con un poco más de detalle en Nueva historia de España), a quienes Lutero y Calvino recomendaban oprimir sin tasa, fin ni compasión. Pero, aparte otras objeciones de detalle,  hay que darle algo de razón en líneas generales: España se retrasó en lo que respecta al desarrollo bancario. Es más, en ese retraso yace en buena medida la causa de su débil industrialización. Pero aquí vuelve a ser incoherente don César, pues dicho desfase no es achacable al catolicismo, dado que fue en los países católicos donde surgió la banca. Aparte de precedentes judíos y otros, basados sobre todo en la usura, fue la católica Orden Templaria la que desarrolló actividades bancarias bastante modernizadas, por no hablar de las también católicas ciudades italianas o de la Taula de Canvi en España. Los banqueros de Carlos I y de Felipe II creo que también eran católicos, y algunos españoles; y en el siglo XVIII tuvimos el Banco de San Carlos. Y  debe admitirse que en los siglos XIX y XX España  recuperó con bastante rapidez el terreno bancario perdido, sin por ello hacerse protestante. También creo interesante el dato de que la industrialización comenzara en nuestro país por Bilbao y Barcelona, capitales, precisamente, de las regiones más tradicionalistas y católicas.

  

   Cabe recordar, por lo demás, que España también quedó retrasada en la piratería y el tráfico negrero, negocios practicados ávidamente por los protestantes holandeses e ingleses, entre otros y que, sobre todo la trata de negros, cimentó buena parte de la prosperidad de esos países (España combatió la piratería con notable eficacia). Es decir, que por espacio de siglo y medio, mientras España descubría, conquistaba, colonizaba, evangelizaba y civilizaba América y el Pacífico, y sus flotas ponían en comunicación, por primera vez en la historia humana, a todas las culturas importantes del mundo y establecían rutas comerciales, los países protestantes apenas pasaban de practicar la piratería y la depredación. Tardaron en superar ese nivel. No siempre las diferencias van en contra de España, como espero sepa apreciar don César.

 

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****En Nueva historia de España:

 

 Uno de los problemas fue, en 1524-5,  la revuelta de los campesinos oprimidos por los magnates, en demanda de mejoras políticas y económicas, y que encontró un líder visionario en Thomas Münzer, pastor luterano con ideas propias.  Münzer acusó a su maestro de excesiva connivencia con los poderes civiles y propugnaba la destrucción de las jerarquías sociales (“Todos somos hermanos. ¿De dónde vienen entonces la riqueza y la pobreza?”). El movimiento se hizo masivo,  mayor que otras revueltas campesinas típicas de los siglos anteriores, y sus reivindicaciones iban desde la  abolición de los trabajos no pagados y de la servidumbre a la abolición de la propiedad privada.

   

Lutero se vio en un dilema, porque muchos campesinos eran seguidores suyos, pero él dependía de la protección de los nobles. Vaciló, pero finalmente lanzó terribles maldiciones contra los rebeldes cuando ya se vislumbraba su derrota. Los campesinos realizaban una “obra diabólica”, traicionaban el juramente de fidelidad y obediencia a sus señores, “matan y saquean y pretenden justificar con el Evangelio tan horrendos crímenes”. “El bautismo no hace libres a los hombres en el cuerpo y la propiedad, sino en el alma, y el Evangelio no manda poner los bienes en común (…)  No debe de quedar un demonio en el infierno, sino que todos han entrado en los campesinos”. Por tanto,  “deben ser aniquilados, estrangulados, apuñalados en secreto o públicamente, por quien quiera que pueda hacerlo, como se mata a los perros rabiosos, pues nada puede haber más venenoso, dañino y diabólico que un rebelde (…) Quien vacile en hacerlo, peca (…) Por tanto, apreciables señores, matad cuantos campesinos podáis”, “Un príncipe puede ganar el cielo derramando sangre mejor que otros rezando”. El aplastamiento de la rebelión costó un baño de sangre, quizá  hasta cien mil muertos.

 

 

****Un amigo me escribe:
  “Ha salido en La Gaceta de este domingo un vomitivo artículo de José Luis Rodríguez Jiménez  contra la División Azul, que mantiene, contra toda verdad, que la DA fue una unidad que ni era falangista ni de voluntarios, sino de compuesta de gente forzada a alistarse”.  

 

Le pregunté por el tal Rodríguez Jiménez, de quien no había oído hablar

“Jose Luis Rodriguez Jiménez es un falsario. Que una persona tenga una opinión negativa sobre la DA me parece normal, la opinión es libre. Lo que no es de recibo es su "táctica". Durante años se ha estado "infiltrando" en ambientes divisionarios, presentándose como un buen chico que quería hacer un libro a mayor gloria de la DA y después, en su libro De héroes a indeseables  escribió uno de los mayores bodrios que se ha escrito contra la DA (Martínez Reverte tiene el dudoso honor de haberle superado). El año pasado se metió en un viaje colectivo a Rusia para buscar restos de caídos. No sabían quien era, y cuando ya de regreso se enteraron, menudo disgusto se llevaron. Les extrañó que permaneciera al margen de todo y solo prestara atención si podia sacar algo "turbio". Al regreso, te digo, alguno tecleó su nombre en Google y se llevaron la amarguisisima sorpresa de ver quien era, de qué habia escrito sobre la División Azul y qué habia escrito contra la Legión española, a la que también dedicó un libro asqueroso.

 ¿Te acuerdas de Juanma Poyato, nuestro compañero de viaje, el médico sevillano? Un día me llama y me comenta con extrañeza que se ha puesto en contacto con él un historiador, que quiere que le cuente cosas de sanidad... que si vaya a su casa a cenar, que tiene una buena bodeguita, que si amiguetes y tal, pero a Juanma le extrañaba que solo le preguntase... por enfermedades venéreas. Me llamó y le puse en antecedentes.
Este pájaro ya hizo lo mismo cuando escribió algún libro sobre Falange y otros grupos de extrema derecha en la transición: se presentaba como camarada, como militante, sacaba toda la información posible y después los despellejaba en sus libros y artículos.

Como ves, lo conozco demasiado bien. Somos viejos enemigos. Como tiene la incorregible vocación de comisario político que anida en ciertas personas, ha escrito a veces en periódicos señalando con nombre y apellidos a "peligrosos extremistas de derecha". A alguno consiguió que lo pusieran de patitas en la calle en el grupo El Correo.

Ya te digo, lo repugnante de él es su deshonestidasd moral. Que para mayor inri se acompaña de una notoria deshonestidad intelectual. Porque pretender que la División Azul ni fue falangista ni de voluntarios es un completo absurdo... A veces pienso que decir tonterías como esa es una deformación típica de algunos profesores universitarios. Están obsesionados con que se les cite (para el curriculum) y eso lleva a muchos a sostener tesis absolutamente ridículas, con la esperanza de que al refutarlos al menos se les cite.
El caso es que mientras que el libro de Moreno sobre la DA, nos guste más o menos, tuvo 5 ediciones en poco tiempo, el de este pájaro no vendió ni su primera edición (su editorial los liquida a menos de 4 euros).

 

 Lo de La Gaceta es delirante, ¿es que no saben cual es su público? ¿Cómo publican un texto que de aparecer en algun sitio, donde debía aparecer es en Público?" 


Com.    En cuanto a las enfermedades venéreas, los alemanes ejercían un estricto control. Los enfermos llegados a Alemania fueron despachados de vuelta a España, y el control se mantuvo en Rusia, dándose muy pocos casos.


Hay algo de patológico en esta obsesión de la izquierda por mentir. La mentira sobre la historia se ha convertido en España en un negocio subvencionado por el gobierno colaborador de la ETA. Todo va junto.

 

****Blog: las intervenciones en el blog deben hacerse sin alusiones personales ni insolencias, ateniéndose a los datos y argumentos y sin retorcer o hacer burla de los alias que cada cual emplee. De este modo el debate se hará más inteligible, sin “ruido” perturbador. Discrepar no debe ser motivo para enfadarse ni para faltar al contrario en un blog en que que nadie ha perjudicado a nadie y ni siquiera nos conocemos unos a otros.

 

****Bus vota valores de HO:  el coste es de 26.750 euros. Quien quiera apoyar económicamente la campaña puede informarse en el enlace

http://www.haztesocio.org/ayudanos-a-mover-el-bus-de-vota-valores

“Cada céntimo que puedas aportar se destinará íntegramente a extender por España la necesidad de votar teniendo en cuenta que, junto a la crisis económica, vivimos una profunda crisis de valores que requiere una acción política firme en defensa de la vida, la familia, el fin del adoctrinamiento escolar y la dignidad de las víctimas”. También piden socios estables :pincha aquí.

¿A quién votar? / Extrema derecha, el médico y el barrendero / Maite Pagaza en el Ateneo de Madrid

5 de Noviembre de 2011 - 14:45:18 - Pío Moa - 149 comentarios

 

 

 

   Comentaba con alguien el caráctrer fraudulento de muchas de las elecciones de la Restauración, en particular en las zonas agrícolas (pero también en las ciudades hacían trampas todos los partidos), donde la gente apenas tenía interés en la política y los caciques compraban los votos, incluso se los daban ya hechos a los votantes a la puerta de los colegios electorales. Según una anécdota, real o no, uno de esos votantes quiso abrir  su voto para enterarse de a quién iba a ir, y el cacique le reconvino: “Eso no puedes hacerlo, ¿no sabes que el voto es secreto?”.  En cambio, ahora la gente vota a personajillos como el Zapo, Freddy Faisán, la Doctora Rubianes o diversos señoritos de la nena angloparlante y la economía lo es todo.  El avance, vista la miseria de nuestra casta política, no es como para tirar cohetes.

 

  ¿Por qué vota la gente? No por los programas de los partidos, que casi nadie ha leído. No por los partidos mismos, cuya verdadera historia y estructura casi nadie conoce (casi nadie votaría al PSOE si conociera su historia). Vota, en principio, siguiendo las informaciones y manipulaciones de los medios de masas, por lo que la televisión puede ser decisiva, pero a menudo deja de serlo: no impidió el triunfo del PSOE en 1982, ni el de Aznar en 1996, ni el de Zapo en 2004. Vota, también, por la supuesta personalidad de los líderes, pues no por nada las campañas se hacen con la efigie de ellos en primer lugar, junto con alguna frasecilla sugestiva pero sin verdadera sustancia. Muchos votantes se guían por beneficios particulares que les hacen los partidos a costa del erario, eso se percibe muy bien en Andalucía, por ejemplo, aunque el erario no da para sobornar a todo el mundo, lógicamente. En la motivación del voto entran muchos factores cambiantes y enrevesados, aunque, en general, la “imagen” del candidato y su capacidad de razonar –más frecuentemente su simple labia demagógica—juegan un papel importante.

  

Me referiré a esto último: ¿qué sabe el votante de los candidatos? Generalmente poquísimo. Por ello he propuesto –en vano, naturalmente— que algún periodista serio – seguro que los hay-- y enterado,  publicara antes de las elecciones unas semblanzas  detalladas con los méritos y deméritos de los líderes partidistas. Esto informaría bastante al electorado y mejoraría el nivel de la democracia. Porque votar sin información mínimamente fiable, como suele ocurrir, se parece demasiado a la “votación secreta” del cacique.

 

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El médico y el barrendero.

 

   He usado el término “extrema derecha” en un sentido descriptivo, no denigratorio como el de El Chafardero Indomable,  que lo aplica sin otra discriminación que su interés demagógico. Ya he dicho que en España la derecha democrática apenas existe, pues se divide entre la no democrática  y la antidemocrática. La primera, mayoritaria y más o menos liberal, acepta sin entusiasmo la democracia, y la segunda es la que propiamente llamamos “extrema derecha”.

 

   Una idea típica de la extrema derecha sostiene que es una aberración la equiparación del voto del médico (es decir, de la persona con bastantes conocimientos e ilustración) y el del barrendero (la persona poco instruida, aunque no necesariamente inculta). Les parece una evidente la “injusticia” tal igualdad. Pero olvidan que son los “médicos” y no los “barrenderos” quienes gobiernan en prácticamente todos los casos, que son los “médicos” los que elaboran ideas y programas, acertados o disparatados, y que la estupidez, si hemos de creer a Cipolla, es independiente de la clase social y se da en proporción semejante en todas ellas. Por simplificar, Marx era un “médico”, y un médico de primer orden, muy superior en ilustración a la inmensa mayoría de los “médicos” de extrema derecha.  

 

  El ultraderechista cree que unos títulos o unos estudios –más a menudo una preeminencia socioeconómica heredada— bastan para definir a “los mejores”, a los capacitados para dirigir la sociedad sin necesidad de consultar o dar cuentas a los “barrenderos”, los cuales, por su mala instrucción, solo pueden enredar las cosas. Esa es la tendencia natural de la extrema derecha. Por tanto no entienden el funcionamiento de la democracia, que en gran medida consiste en la lucha por la opinión pública. Como desprecian a esta, les es imposible competir, quedan rápidamente aislados o, en ocasiones, emplean una demagogia desbocada. No pueden defender bien sus ideas ante la población, ante los “barrenderos”, y así dejan vía libre a unas izquierdas liberticidas pero bien avisadas de la importancia de arrastrar a “las masas”.

  

Sus fracasos llevan a la ultraderecha a considerarse víctimas de una conspiración mundial de los “sabios de Sion”, del club Bilderberg, de la masonería, tan capaz de fabricar a los Beatles con su extraordinario éxito y sus bonitas canciones como de matar a Carrero Blanco o de “utilizar” y “poner ahí” a los políticos que les convienen, siempre con el designio de fastidiar a la extrema derecha, es decir, a la religión y los designios divinos que ella cree encarnar. Y la cosa es mucho más simple: la lucha por la opinión pública exige empezar por no despreciarla. La alternativa a la democracia sería una casta cerrada de “médicos” con las mismas ideas. Y no se dan cuenta de que esa casta ya existe en España y en muchos otros países: unos políticos más o menos ilustrados que lo mangonean todo. ¿O es que los corruptos políticos, jueces, directores de periódicos y medios de masas en general, son barrenderos?

 

----------------------------------- 

 

 

****El canalla de la Moncloa no se irá sin perpetrar algún nuevo y grave desmán. Pienso si no hará coincidir las elecciones con el traslado de los restos de Franco del Valle de los Caídos, por ejemplo, transformando el gran símbolo de la reconciliación en su contrario.

Sobre el Valle de los Caídos: en chino, pero creo que va en la buena línea:

http://blog.boxun.com/hero/201111/shenshilishi1/1_1.shtml

 

 

 

 ****Algunos mencionan como un grave atraso la prohibición de Felipe II a los estudiantes españoles de cursar estudios en la mayoría de las universidades extranjeras. Creo que lo mismo hacían los protestantes, pues tampoco querían que los suyos se contaminasen.


 

****Dice el Chafardero indomable que "Quienes atacaron la redacción de Charlie Hebdo no representan a nadie, sino a ellos mismos, tampoco defienden el islam". Obviamente, quien representa y defiende al Islam es El Chafardero,  alias El País, por eso "informa"con tanta autoridad.


****Sr. Moa, observo que se cita usted a menudo a sí mismo o a sus obras en sus artículos, (“como ya he dicho”, “en mi libro…”) y me recuerda el dicho: “Quien a sí mismo se alaba es por no tener quien le alabe” A. R, D.

 

   Algo de eso hay. Dado el ninguneo casi generalizado a que estoy sometido, no me queda más remedio que “alabarme yo solo”. Porque ese ninguneo no obedece a que mis escritos sean malos, sino, me atrevo a pensar, a lo contrario.

 

 

 

****El hermano indigente de Madonna: "Es una fulana" Indigente, pero no idiota.

 

 

****Liberticidas en Extremadura http://historiademonesterio.blogspot.com/2011/11/los-liberticidas-del-psoe-de-castuera.html

.  

 

****Martes, 8, a las 19,30, en el Ateno de Madrid, presentación por Pedro López Arriba del documental sobre “La justicia de las víctimas de ETA: manifiesto para un final”, con intervención de Maite Pagazaurtundúa, presidente de la Fundación de Víctimas del terrorismo

 

****Próximo 17 de noviembre, en el Centro Riojano, conferencia de Santiago Abascal con el título de su libro: “La farsa de la autodeterminación”.     

 

 

****http://www.hazteoir.org/alerta/41975-arranca-bus-vota-valores

Debate César Vidal (II) Variaciones / Fabricantes y asalariados / Breve historia de un debate

2 de Noviembre de 2011 - 15:21:31 - Pío Moa - 149 comentarios

En Vigo: http://www.youtube.com/watch?v=sy05BSPUu4o

 

                                                  ***

 

Un amigo califica de anacrónico este debate, y en cierto modo tiene razón, ya que desde el punto de vista teórico está solventado hace mucho en contra de la tesis weberiana de la superioridad económica –y más que económica-- del protestantismo; y también desde el punto de vista práctico, como indiqué en la anterior entrega. También resulta algo inactual cuando en Europa la creencia y práctica religiosas han caído muy fuertemente, en los países protestantes y en los católicos. Se ha definido esta situación como “neopaganismo” – en algo habría triunfado el nazismo después de muerto--, si no fuera porque el paganismo era intensamente religioso. ¿Quizá la religión actual sea la del becerro de oro? En fin, el debate no tendría interés práctico ni actual salvo como una curiosidad respecto al pasado.

 

  No obstante constato que el debate despierta bastante interés y que en España, al menos, dista de estar superado, pues los tópicos weberianos persisten en la mentalidad común y se divulgan  a través de los medios de forma casi inconsciente (la extendidísima anglomanía deriva de ahí), mezclados con los dislates de Américo Castro sobre la superioridad de judíos y musulmanes. Y contribuyen, desde  luego, a nuestra esterilidad cultural. Así pues, no está tan demás la discusión.

 

   Ocurre, por otra parte, un fenómeno curioso y que ejemplificaré en la polémica Américo Castro- Sánchez Albornoz. Desde el punto de vista intelectual, y aún  con defectos que he  apuntado en Nueva historia de España, el segundo barrió literalmente al primero, y sin embargo en divulgación y popularidad el ganador fue Castro, y hoy sus enfoques, por contrarios al sentido común que sean, predominan en casi todos los ámbitos, empezando por los políticos (véase el PSOE, Zapatero, Cebrián…). ¿A qué se debe un hecho tan anómalo? Básicamente a que los tópicos castristas se presentan con marchamo progresista,  y son esencialmente antiespañoles. El antiespañolismo o hispanofobia es un rasgo acentuadísimo en la historia intelectual y política española desde la crisis moral del 98 (aunque con importantes precedentes en el siglo XIX). En definitiva, existe un regodeo en pensar que la historia y cultura españolas son un fracaso, una exhibición de inferioridad frente a judíos, árabes, protestantes, a los aztecas o incas (al menos moralmente), en otro tiempo a los franceses o a la URSS (recuérdense los vivas a Rusia y los mueras a España). Todo ello revela una auténtica enfermedad moral e intelectual, cuya última base quizá se encuentra en la vanidad.  Los antiespañoles no dicen, en general, que odien a España, sino que quieren “otra España”, imaginada por ellos combinando deseos arbitrarios y a menudo contradictorios. Expresar ese tipo de vanos deseos es lo más fácil, y como la realidad  --histórica y cultural— les opone resistencia, maldicen esa realidad. Entramos así en el reino de las rabietas pueriles.

 

 

 

****Resumiré la cuestión: la tesis weberiana sobre la ética del trabajo protestante y la católica no se sostiene teóricamente (está elaborada tomando los elementos y citas convenientes a la teoría y desechando los contrarios) ni prácticamente (no es verdad que en general los países protestantes sean más ricos ni trabajadores o emprendedores: hay de todo, y además la proporción económica entre unos y otros varía con el tiempo).

 

 

**Por lo que se refiere a España, alcanzó el rango de primera potencia después de concluida la Reconquista, con la salida de la mayor parte de los musulmanes y la expulsión de los judíos (sin que ninguno de estos hechos influyera a favor ni en contra del auge hispano). Mantuvo ese rango durante largo tiempo, e incluso cuando decayó conservó unos niveles económicos no inferiores a los de los países protestantes. Solo en el siglo XIX se abre un foso de verdad, debido al retraso en la revolución industrial (que se remedia en el siglo XX) y al declive de la enseñanza superior y escasez de pensamiento científico (que se han remediado muy a medias). Este último retraso no se debe al catolicismo, en general, sino a un anquilosamiento del catolicismo en nuestro país, cosa muy diferente. El pensamiento científico, como el propio capitalismo, nació en la católica Italia y propiciado, en general, por la Iglesia.

 

Algunas variaciones sobre la cuestión

 

**** El planteamiento calvinista puede conducir a la reducción de la vida humana al aspecto económico y, en cierto modo, a la adoración del becerro de oro. De hecho, esa es la mentalidad subyacente a la valoración actual de los países y sociedades (“nivel de vida”, “calidad de vida”, etc., referidas fundamentalmente al consumo). El dinero se convierte en “la medida de todas las cosas”, incluidas las sociedades y el propio individuo, cuyo valor depende, en definitiva, de su capacidad de compra o capacidad de satisfacción hedonista gracias al dinero (no deja de ser una medida objetiva a su modo). Más aún si ello es un reflejo o al menos indicio, de la “gracia divina”.  Por supuesto, no creo que el señor Vidal defienda al becerro de oro, pues, paradójicamente, el calvinismo se ha caracterizado por una concepción ascética del éxito económico, que se justificaría por sí mismo, al margen y en contra de su uso hedonista. Así, Calvino propugnaba la eliminación del juego, la bebida, el baile y las diversiones en general. Pero está en la dinámica lógica del asunto que la supervaloración del dinero derive desde la austeridad a su contrario  (creo que el próximo fin de semana me publicarán un artículo sobre la salud social: “Hedonismo y suicidio”).

 

 

 

****También creo importante la hipótesis de la evolución del “pueblo elegido por Dios”,  judaico, al grupo protestante de los elegidos por la gracia divina, en contraposición al universalismo humanista católico. Y de ahí al pueblo elegido por la selección natural cuando la ciencia darvinista se impuso en el siglo XIX; idea no solo nazi, sino bastante popular, sobre todo en países protestantes.

 

 

 

****A juicio de Calvino, “la podrida y dura cerviz  de los judíos merece que se les oprima sin cesar, sin medida y sin fin y que mueran sumidos en su miseria sin compasión de nadie”.

 

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Blog, Manuelp: El profesor Ludwig von Mises nos recuerda:

Los dueños de las fábricas no tenían el poder de obligarle a nadie a aceptar un trabajo en la fábrica. Sólo podían contratar a gente dispuesta a trabajar por los salarios que ofrecían. Por bajos que estos salarios fuesen, eran en cualquier caso mucho más que lo que estos pobres podían ganar en cualquier otra actividad. No es distorsionar los hechos el decir que las fábricas apartaron a las amas de casa de sus niños y sus cocinas, y a los niños de sus juegos. Pero esas mujeres no tenían nada para cocinar y alimentar a sus hijos, y esos niños eran indigentes y estaban muriéndose de hambre. Su única salvación fue la fábrica. Los salvó, en el estricto sentido de la palabra, de una muerte por inanición

 

   Von Mises cae aquí en una trampa lógica, pues parece que antes de las fábricas la gente no tenía otra opción que morir de hambre. ¿Cómo existían, entonces? Pero la gente tuvo que aceptar un trabajo fabril, por malo y brutal que fuera, porque grandes masas de ella habían sido expulsadas por la fuerza de los campos en los que vivían previamente. La fábrica los salvó… después de haberse visto reducidos a una total miseria (algo de eso hemos tratado ya en el blog). El modo como las clases pudientes inglesas trataron a sus propios campesinos –no digamos a los irlandeses y escoceses— fue de una brutalidad increíble y sin paralelo en España, aunque la desamortización de Mendizábal tuvo algo de lo mismo. Otra cosa es que, a la larga,  la fábrica produjese muchos más bienes que las formas de producción anteriores.

 

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Cartas:

 

****Luis: Por si acaso no lo conoces, hay un estudio muy interesante realizado en Harvard por Davide Cantoni, que estudió la evolución de casi 300 ciudades alemanas entre los siglos XIV y XX, con el resultado de que tanto las de mayoría luterana, como calvinistas o católicas había crecido en términos similares, de forma que las supuestas diferencias de desarrollo no cabe atribuirlas a la práctica de una religión concreta sino a factores económicos, políticos y demográficos de cada país. Las conclusiones del estudio y algunas recensiones y comentarios se pueden encontrar fácilmente con google.

 

Eso por no mencionar, claro, los casos de Japón o los tigres asiáticos (Singapur, Corea del Sur y Taiwan) que han experimentado un crecimiento fabuloso sin necesidad de reforma luterana, o la misma China… P. M.

 

 

 

****Luis: Comparto tus tesis, en particular sobre la importancia de la cuestión cultural en la hegemonía española. Hay demasiados tópicos cubriendo el asunto, pero es una evidencia -o debería serlo- que el poderío español se basó en un desarrollo cultural y técnico formidable. Desde los conocimientos náuticos adquiridos gracias a la escuela portuguesa de Sagres hasta los avances técnicos en artillería y otros terrenos prácticos. No sé si conoces los trabajos del vallisoletano García Tapia sobre la tecnología en la época de los siglos de oro. Son muy interesantes, porque demuestran -documentos en mano- que la tecnología en la España del XVI y el XVII era puntera, y demuestra también algo un tanto chusco: la absoluta ineptitud técnica de los historiadores del XIX les hizo incapaces de entender los diagramas y planos que se conservan en nuestros archivos. Hay demasiada leyenda negra sobre el particular. Por ejemplo, es verdad que Felipe II prohibió a los científicos españoles enseñar en el extranjero, pero lo hizo del mismo modo que USA o la URSS lo hicieron durante la guerra fría: los conocimientos no podían caer en manos el enemigo.

 

Como sabes, la polémica sobre la reforma y el nacimiento del capitalismo se agotó en su día con la discusión entre Weber y Sombart, con Brentano metido por medio. Sombart, en El Burgués y en Lujo y Capitalismo, demuestra con bastante claridad que el capitalismo no es de cuño protestante, como defendía Weber, sino que nace en la Italia del Renacimiento. Otra cosa es dónde fue a prosperar el invento: el capitalismo necesita capital, y es difícil encontrar capital disponible en potencias ahogadas por su deuda, como lo fue pronto la España imperial. Por el contrario, Inglaterra u Holanda empezaban prácticamente desde cero.

 

Sobre la conexión entre protestantismo y nacionalsocialismo, hay una autora muy interesante: Sigrid Hunke, brillantísima joven (en 1941) que se sumó a la corriente de la denuncia nazi del "romano-papismo", frente al cual brillaba el protestantismo como expresión del genio germánico. Evidentemente, es otra simplificación, pero significativa. Hay otro autor interesante en ese sentido: Julius Langbehn, el de "Rembrandt educador" (otra vez Rembrandt), que popularizó la visión nacionalista del protestantismo, y en clave fuertemente antisemita.

 J. J. Esparza

 

 

Señor Moa, sobre esta cuestión he escrito un trabajo:

 

 La próxima reincorporación a la Iglesia Católica de varios cientos de miles de fieles anglicanos, con sus obispos y pastores al frente, que se producirá en enero de 2011, ha vuelto a poner de actualidad un viejo debate, surgido en el Renacimiento y mantenido hasta el presente con algunos grandes momentos dignos de ser recordados. Y es que el eco de las polémicas que suscitó el protestantismo emergente en el siglo XVI, no se ha apagado aún. Pareció amortiguarse durante el siglo XVIII, pero rebrotó con fuerza en los siglos XIX y XX.

 

Historia sucinta de una polémica

 

La tesis establecida casi como canónica a este respecto fue formulada por Hegel en dos de sus más importantes obras, las Lecciones sobre Filosofía de la Historia Universal, y sus Lecciones sobre la Historia de la Filosofía. En ellas dedicó sendos capítulos a la reforma protestante, a la que consideró uno de los momentos estelares de la historia del espíritu y de la libertad. Para concluir en esto, partió de la idea de una presunta inferioridad cultural y política de los países católicos respecto de los protestantes, en relación al progreso del espíritu. Por eso, y previamente al planteamiento de la cuestión relativa al liberalismo y al catolicismo, y a sus relaciones, quizá convenga revisar los principales hitos de esta polémica en los últimos siglos.

 

1.- La polémica y la confrontación iniciales (1517-1618)

En 1516, Erasmo de Rotterdam publicó una nueva versión del Nuevo Testamento, en griego. El holandés había seguido con interés los trabajos de la Biblia Políglota Complutense, de Cisneros, y al conocer que en 1514 estaba lista la versión del Nuevo Testamento de ésa última, se adelantó con la publicación de su texto en griego. Lutero saludó esta edición de Erasmo como uno de los hechos que le impulsaron a proponer la reforma religiosa, en 1517. Lutero y Erasmo desarrollarían después, hasta 1522, una intensa relación, acreditada en la correspondencia entre ambos. Una relación que entraría en crisis por causa de las presiones luteranas para que el holandés abrazase las tesis de la Reforma, lo que nunca hizo. Pero lo que había podido ser admiración mutua y amistad recíproca terminaría en polémica en 1524. Los términos de la polémica girarían en torno a la libertad del hombre. Como más tarde se comentará, frente a la tesis de Erasmo en defensa del libre albedrío, expuesta en su obra De Libero Arbitrio Diatribe sive Collatio” (1524), opondría Lutero su idea de la predestinación, negadora de la libertad, en su obra “De Servo Arbitrio” (la voluntad esclava), escrita en 1525 como réplica. Una polémica ésta que se prolongó hasta 1526, y la que intervendrían también el protestante Hutten y el católico Juan Ginés Sepúlveda, con su obra “De Fato et Libero Arbitrio”, publicada en 1527, en la que refutó el determinismo luterano, al tiempo que criticaba a Erasmo por su escasa contundencia frente a Lutero. La polémica sobre la libertad o la predestinación para salvarse sería, hasta la gran crisis de 1618, la diferencia más popular de las existentes entre los católicos y los protestantes. La más popular, pero no la única ni la más importante, pues en ese punto también en el campo católico hubo partidarios de la doctrina de la predestinación.

Las principales discrepancias estaban en otros puntos, tanto de orden doctrinal, como de orden orgánico. Y es que los protestantes rechazaban, en general, que la Iglesia instituida pudiese desempeñar alguna función. En particular, eran acérrimos enemigos del orden monástico y de las órdenes religiosas, y los monasterios fueron arrasados allá donde los protestantes lograron imponerse, expropiándose todos sus bienes. También rechazaban los sacramentos, de los que Lutero sólo mantuvo tres. Y, sobre todo, rechazaban el papel rector del Papado en la Cristiandad. El Concilio de Trento (1545-1563), produjo la Reforma Religiosa Católica, denominada Contra-reforma, aunque esa terminología debiera ser convenientemente matizada, generalizando a todos los países católicos los cambios introducidos en España por los

Reyes Católicos, que consistían principalmente en la exigencia del mérito, del conocimiento y de la ejemplaridad para alcanzar cargos religiosos, bien lo fueran diocesanos, bien lo fueran monásticos. Los teólogos españoles y los jesuitas desempeñaron un papel trascendental en la reorganización del catolicismo, en lo doctrinal y en lo orgánico.

 

2.- Las guerras religiosas de la segunda mitad del siglo XVI y la primera del XVII

La reforma protestante se mezcló con las pugnas políticas nacionales e internacionales de la época y determinó el comienzo de un periodo turbulento que devino, casi inmediatamente, en guerras y violencias que se generalizarían en la segunda mitad del siglo XVI. Las primeras actuaciones de los reformadores en Alemania, con el asalto y saqueo de los monasterios y sus propiedades, entre 1518 y 1523, originaron las violencias de la llamada “Revuelta de los Caballeros” que, con sus asaltos y expropiaciones de los bienes monacales, preludiaron la Guerra Campesina de 1524-1525, y la crisis de Münster (1534-1536), de las que luego se dará cuenta. En Inglaterra, a partir de 1531, la reforma protestante anglicana se hizo también sobre la base de la previa destrucción de los monasterios y la apropiación de sus bienes por los nobles, por el rey y por algunos prelados y abades que abrazaron la causa protestante, haciendo suyos los bienes de los obispados o abadías correspondientes. Igual sucedió en Dinamarca, en Suecia o en Suiza. Paradigmático fue el caso de Prusia, en el que el Gran Maestre de la Orden Militar de los caballeros Teutónicos se hizo luterano (1525) y se convirtió en Duque de Prusia, quedándose como propios los bienes de la orden.

Todo ello vino acompañado de persecuciones contra el clero y los fieles católicos. Y sólodonde la resistencia católica fue firme, las violencias protestantes se transformaron en guerras civiles de carácter político-religioso, lo que sucedió, principalmente, en Francia, en los Países Bajos y en el sur de Alemania. Los conflictos se incrementaron a partir de 1550 y desembocaron en contiendas generalizadas durante la última parte del siglo XVI, que culminarían con la Guerra de los Treinta Años (1618-1648), que fue una guerra internacional de grandes proporciones, en la que se libró una lucha religiosa junto a una pugna por la supremacía europea.

3.- El apaciguamiento de 1648 y el desvanecimiento de la polémica en el siglo XVIII

La Guerra de los Treinta Años terminó en 1648 con la Paz de Westfalia que, si bien significó notables cambios políticos en Europa, no significó mucho desde el punto de vista religioso. En lo político, Francia sucedió a España en la hegemonía continental. El sur y centro de Alemania, quedaron católicos, despareciendo la amenaza protestante sobre Polonia, Hungría, Bohemia y la parte belga de los Países Bajos. Irlanda y buena parte de Escocia, se mantuvieron en el campo católico En lo estrictamente religioso, se consagró el principio regulador “Cuius Regio eius Religio“, que significaba que cada soberano podía imponer a sus súbditos el credo propio, si bien se fueron abriendo zonas de tolerancia en algunos lugares, sobre todo en las Colonias británicas de Norteamérica, en las que católicos y protestantes pudieron empezar a convivir en paz. La tensión religiosa iría descendiendo a lo largo de la segunda mitad del siglo XVII para desaparecer casi completamente en el siglo XVIII. Pese a la derrota española, el resultado de aquella guerra fue muy satisfactorio para el catolicismo, que si bien no consiguió arruinar las bases protestantes, se impuso en la mayor parte de los territorios disputados y abrió espacios en lo que había sido el mundo protestante. Un triunfo que venía fraguándose desde el Concilio de Trento y que tuvo sus hitos más sonados en la acción para el restablecimiento de la unidad religiosa del jurista y teólogo Hugo Grocio y del filósofo Leibniz, y en la conversión al catolicismo de la Reina Cristina de Suecia (1654), en la que tuvo una participación notable el español Cardenal Aguirre.

Hacia el final del siglo, el francés Bossuet, ilustre prelado de la Iglesia Católica, elaboró una de las obras teóricas más importantes en el debate sobre el protestantismo al publicar, en 1688, su libro “Historia de las variaciones de las Iglesias Protestantes”, que significó un duro y serio alegato contra las bases teóricas y teológicas del protestantismo, que añadía a la derrota militar sufrida en la Guerra de los Treinta Años una seria colección de objeciones. 4.- El replanteamiento de la polémica en el siglo XIX

Tras el apaciguamiento de las luchas entre católicos y protestantes durante el siglo XVIII, en relación con el furor religioso que se había generalizado en la Europa renacentista, el siglo XIX conoció un resurgimiento de la polémica, ya sólo en el ámbito de la teoría, que se prolongaría durante el siglo XX. La posición protestante básica, como antes se indicó, fue fijada por el alemán Hegel en sus obras “Lecciones de Historia de la Filosofía“, y las “Lecciones Filosofía de la Historia Universal“.

En ambos textos el gran filósofo del idealismo alemán sostuvo que la Reforma nació por causa de la corrupción del sentimiento religioso realizada por la Iglesia Católica, ante la que el espíritu germánico reaccionó para restablecer la lo que de verdadero, eterno y universal subyace a la fe cristiana. La revolución provocada por la Reforma luterana abrió las bases de la verdadera libertad, y acercando con su realización la plena instauración del espíritu absoluto, en una aproximación a la instauración de la civilización moderna que permitió a Alemania alcanzar la emancipación del hombre sin necesidad de atravesar las terribles crisis revolucionarias en el que se debatiría en mundo católico desde la Revolución Francesa (1789), hasta las revoluciones españolas, portuguesas, italianas, etc., de los primeros años del siglo XIX.

La muerte de Hegel, en 1831, le privó de ver refutados sus optimistas análisis por la explosión de los procesos revolucionarios de 1830 y sobre todo de 1848, que tanta importancia tuvo en Alemania. Unos hechos estos que desvirtuaron completamente las tesis básicas de la construcción teórica hegeliana en ése y en otros muchos campos. Pero la tesis había quedado establecida y durante los años siguientes, sobre la base de su prestigio, las tesis hegelianas se difundieron por todo el mundo. A su sombra, aparecieron algunas obras, alguna de ellas notable y famosa, que desarrollaron sus planteamientos sobre la reforma protestante.

 

Una de las más destacadas, que alcanzó gran repercusión en su época, fue la “Historia general de la Civilización en Europa”, del francés Guizot. Fue éste un rígido hugonote (protestante calvinista), que desempeñó un papel político de primera magnitud en la monarquía de Luis Felipe de Orleans (1830-1848), llegando a ser ministro en varias ocasiones. En su libro, Guizot propuso la idea de que la Reforma protestante fue el hito principal del Renacimiento y la causa del triunfo de la libertad y del espíritu de la modernidad en Europa, siendo el catolicismo una de la fuerzas retardatarias del triunfo de ese proceso de emancipación de la humanidad y, por tanto, uno de los enemigos de la civilización europea.

 

La obra de Guizot fue contestada desde el campo católico por el español Jaime Balmes, en 1842, con su “El Catolicismo comparado con el Protestantismo en sus Relaciones con la Civilización Europea”, en la que trazó la impronta civilizatoria del catolicismo desde el siglo XV hasta su tiempo, frente al carácter disgregador de la civilización que representó, y representaban entonces, las diversas doctrinas protestantes.

 

Mas lo que Balmes empezó como una polémica, adquirió en su desarrollo la solidez y la consistencia de una gran obra, convirtiéndose en un tratado de Filosofía de la Historia con criterio católico, pero sin caer en el misticismo vago y nebuloso de Federico Schlegel y los románticos alemanes, ni en la pura apología de las instituciones de la Edad Media que puede notarse en muchos autores franceses de la escuela neocatólica. La mayor parte de esta obra de Balmes ha conservado su valor a lo largo del tiempo.

 

Como los capítulos que dedicó al "individualismo" y al sentimiento de la dignidad personal, que Guizot, siguiendo a Hegel, consideró característico de los pueblos germánicos. Igualmente sucede con la explicación de la acción de la Iglesia para dulcificar primero y abolir después la esclavitud, o en dar estabilidad y fijeza a la propiedad, o en organizar la familia y vindicar la indisolubilidad del matrimonio, o en realzar la condición de la mujer, en templar los rigores de la miseria, o en fundar el poder público sobre la base de la justicia divina.

 

Seguramente, “El Catolicismo comparado con el Protestantismo en sus Relaciones con la Civilización Europea”, más que ninguna otra de las obras de Balmes, demuestra la extensa y sólida base intelectual de su pensamiento, que no se pierde en los detalles y que, a diferencia de Guizot, supo interpretar los hechos verdaderamente significativos de la historia universal. Contiene, además, esta obra un caudal de materiales apologéticos, de cuño moderno, en el que se contemplan con rigor las principales aportaciones de la ciencia y el pensamiento más modernos del siglo XIX.

Uno de los temas que con más extensión y acierto trató Balmes en ella, hasta el punto de formar por sí solo una tercera parte de la misma, fue la filosofía católica de las leyes, asunto de singular importancia en los tiempos de confusión política en que escribía. No puede decirse que la teoría católica sobre el concepto de la ley, sobre el origen del poder civil y su transmisión a las sociedades, estuviese olvidada, ya que constituye la base del moderno racionalismo jurídico, pero ni liberales ni absolutistas del siglo XIX, eran capaces de entenderla y, con sus  opuestas exageraciones fanáticamente profesadas, sólo conseguían llenar de bruma las cabezas y de saña los corazones. Balmes restableció la doctrina jurídica acuñada por la tradición española del Siglo de Oro, que es una de las mejores aportaciones de la denominada Escuela de Salamanca al pensamiento universal, en la forma magistral que dada por los grandes filósofos del siglo XVI, Francisco de Vitoria, Domingo de Soto, Francisco Suárez o Juan de Mariana.

 

5.- Los últimos desarrollos de este debate en el siglo XX

En el siglo XX, la polémica cobró una nueva orientación. Max Weber elaboró en 1905 varios ensayos sobre sociología de la religión, en los que podían apreciarse todavía rastros del debate habido en el siglo precedente, pero la perspectiva de Weber era otra. Triunfante la idea liberal entonces en todo el mundo civilizado, y enfrentada ésta al incipiente socialismo, Max Weber analizó en sus ensayos la base liberal que podía rastrearse en el calvinismo, ya que el luteranismo, para él, había carecido de esa impronta, al igual que no la había tenido el catolicismo. Tres de esos ensayos fueron recopilados por el gran sociólogo funcionalista norteamericano Talcott Parsons, en 1930, diez años después de la muerte de Max Weber. La traducción que realizó al inglés la hizo con el título de “La Ética Protestante y el Espíritu del Capitalismo”. Esa obra, pues, no fue nunca un texto de Max Weber, sino una versión propia de Parsons, quien ya había realizado su tesis doctoral sobre el origen del capitalismo en el pensamiento de Max Weber. Parsons, sociólogo funcionalista, estuvo muy influenciado por la obra de ese autor alemán y también por el hegelianismo.

El éxito de la versión de Parsons, que fue traducida a numerosos idiomas con el título citado, difundió la idea, a todas luces errónea, de que el origen del capitalismo y del pensamiento liberal había que buscarlo en el protestantismo. Y más específicamente en el calvinismo, que con su frugalidad y ascetismo, habría lanzado en el siglo XVI las ideas de ahorro y de búsqueda del éxito económico, como rasgos identificativos de los elegidos por Dios para la salvación. Pero esa idea sería muy cuestionada y completamente rebatida en el mismo siglo XX, por los estudios y aportaciones de la denominada Escuela Austríaca de economía.

 

En efecto, Menger, von Misses, Hayek, Rothbard y otros autores, demostraron en sus obras que el arranque del capitalismo no podía situarse en la reforma protestante, sino que debía  rastrearse en la Baja Edad Media. Igualmente, concluyeron que el nacimiento de la economía política, donde se encuentra es en la obra renacentista de los autores de la llamada Escuela de Salamanca, señaladamente en la del jesuita Juan de Mariana, y que el origen del pensamiento liberal se halla en el racionalismo de esa misma escuela de pensamiento.

 

Pedro López Arriba.

 

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