"También en el curso de la batalla vaciló Hitler. Inicialmente buscó destruir la fuerza aérea enemiga, que Göring creía lograr en cuatro días de buen tiempo. El 13 de agosto comenzó el ataque, arreciando el día 15, al alto coste de 75 aviones perdidos, frente a 34 británicos. Entonces hizo Churchill otra de sus frases célebres: "Nunca tantos debieron tanto a tan pocos". Desde el día 24 el ataque tuvo más éxito. Y la lucha dio un giro: durante un bombardeo a instalaciones de la RAF en torno a Londres, un bombardero alemán (diez, en otras versiones) extravió el rumbo y soltó su carga sobre la ciudad. En represalia, Churchill ordenó atacar Berlín con 80 aviones, y continuó en días sucesivos. Hitler amenazó con replicar sobre Londres, y finalmente lo hizo. Así empezaron las matanzas mutuas de población civil. En la guerra de España, la prensa inglesa había acusado a la Legión Cóndor de ensayar el método en Guernica" (Años de hierro).
El bombardeo deliberado de la población civil parece, pues, que lo comenzaron los ingleses sobre Alemania y no Alemania sobre Inglaterra. Churchill estaba interesado en una escalada,con el fin de empujar a intervenir a Usa (que ya sobrepasaba en sus acciones las normas de la neutralidad). Según otra versión se trataba de provocar represalias que endureciesen el espíritu de lucha británico. También lo indica el ataque a traición a la flota francesa en Mazalquivir:
"A principios de julio Churchill ordenó internar o destruir la escuadra de Vichy en el Mediterráneo. La acción principal tuvo lugar el día 3 en Mazalquivir, cerca de Orán. Allí fondeaba el grueso de la armada francesa, ajena al peligro, pues su gobierno, más o menos reconocido por Londres, se había comprometido a no entregarla en ningún caso a Alemania, y muchos militares galos seguían simpatizando con los británicos, recientes camaradas de armas. Por ello la poderosa flota que salió de Gibraltar el día 2 pudo tomarlos por sorpresa. Los barcos franceses, con los motores apagados y encerrados en una bahía que les dificultaba la maniobra, resultaron fácil presa: solo un acorazado y unos pocos destructores lograron huir, pereciendo 1.400 marinos.
"La acción tuvo una repercusión difícil de exagerar. El almirante francés Darlan, sintiéndose traicionado, pidió declarar la guerra y adoptó una fuerte anglofobia. Por Francia cundió una ola de indignación que, aun sin transformarse en simpatía por sus ocupantes, disminuyó la aversión a ellos. Para Churchill se trataba de otra cosa, como explicaría seis meses más tarde a Harry Hopkins, emisario de Roosevelt: "Orán ha sido el punto de viraje de nuestra fortuna; hizo que el mundo comprendiera que nuestras intensiones de seguir peleando eran muy serias". Y escribiría más adelante:"Aquí estaba Inglaterra, a quien tantos suponían fuera de combate, que algunos extranjeros creían temblando al borde de la rendición ante la poderosa coalición unida contra ella, golpeando sin lástima a sus queridos amigos de ayer, y asegurándose por cierto tiempo para sí el dominio indiscutido del mar. Quedó claro que el gabinete de guerra británico no temía a nada y no se detendría ante nada". El 14 de julio declaró: "Estamos dispuestos a llegar a todos los extremos, a soportarlos y a imponerlos". Incluyendo gases asfixiantes previstos ante un desembarco enemigo en la isla o en Irlanda. Muchos irlandeses, precisamente congeniaban con Alemania.
"El golpe de Mazalquivir daba a los británicos la hegemonía naval en el Mediterráneo. Si Hitler concedía poco valor a este escenario, y por tanto a las ofertas de Franco, los ingleses tenían una visión distinta, señalará Hoare: "Durante siglos el dominio naval del Mediterráneo había sido uno de los principios fundamentales de la política británica. Sin la facilidad del paso de los barcos británicos a través del Mediterráneo, realmente habría sido imposible mantener el Imperio Británico". La comunicación imperial alternativa, doblando el cabo de Buena Esperanza, mucho más larga y costosa, también podía quedar expuesta al ataque desde Marruecos, Canarias y la península. Londres sentía muy bien cuán catastrófica sería para ella la alineación de España con el Reich". (Años de hierro).
El éxito de Orán-Mazalquivir llevó a los británicos a lanzar, junto con los partidarios de De Gaulle, un ataque sobre Dakar:
"El 23 de septiembre tropas de De Gaulle, protegidas por una potente escuadra británica, atacaron Dakar, en Senegal, como base para apoderarse de las colonias francesas y de una gran remesa de oro del Banco de Francia guardada en Bamako. Pero les falló la sorpresa, debido, al parecer y quizá entre otras cosas, a un aviso español a través de Lequerica. Franco temía una acción gaullista-británica contra el Marruecos francés, lo que empujaría a Alemania a intervenir allí y arrastraría a España también. En dos días de combates, los franceses de Dakar causaron tales daños a la aviación y los barcos británicos, que les forzaron a retirarse. Ello tuvo importantes repercusiones, pues Hitler lo entendió como prueba de eficacia y lealtad, reforzando su confianza en Vichy. Muchos franceses lo vieron como la revancha por Mazalquivir". (Años de hierro).
Opino que no se puede juzgar a Churchill o a Roosevelt solo ni principalmente por actos criminales como los bombardeos sobre la población civil, como no se puede juzgar a Franco solo ni principalmente por la represión de posguerra, donde cayeron bastantes inocentes (aunque también muchos culpables, abandonados por sus jefes) un crimen en todo caso infinitamente menor que los citados bombardeos. En el balance pesa la contribución de Churchill a liberar a Europa del nacionalsocialismo. Como pesa el hecho de que Franco liberó a España de un proceso revolucionario que habría contagiado a otros países; y lo hizo con mucha menos crueldad y acciones criminales que Churchill y Roosevelt. La idea de que era posible en España establecer a continuación una democracia solo pueden sustentarla quienes no tienen idea de las condiciones históricas, de la calidad de los "demócratas" del momento y, probablemente, de la propia democracia. Obsérvese que las acusaciones de crueldad a Franco proceden muy principalmente de la propaganda comunista (Stalin y sus agentes en España, como Carrillo, eran moderados y bondadosos, como es sabido). Y esa propaganda, grotesca por venir de quienes viene, ha sido adoptada por muchos no comunistas deseosos de demostrar su talante "progresista" o bien su "imparcialidad".
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Pensamiento zote:
**** "Dice que la República fue anticristiana. Puede que fuese anticatólica, anticristiana es más dudoso".
**** "¿Tanto le cuesta condenar abiertamente aquellos fusilamientos?"
Condenar no cuesta nada, solo un poco de saliva, y casi todo el mundo va por ahí condenando a diestra y siniestra. Es preferible entender, eso cuesta un poco más de trabajo.
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La chusma política
**** Las alegres chicas del condón:
Las diputadas populares Ana Pastor y Celia Villalobos apoyan una moción de ICV para reprobar al Papa
Pero les falta lo principal, como siempre, lo que decía Matías Crevillente: "¿Qué pasaría si los señores excelentísimos ministros y ministras, diputados y diputadas, dejándose de remilgos de señoritas beatas, salieran en la televisión a explicar sus experiencias sexuales, ¡con audacia, insisto! ¡Sin falsos pudores! A explicar cómo gracias a la tecnología del condón, se han librado del sida, la blenorragia, los picores... ¡Fuera mojigaterías, excelentísimos señores, señoras! Y si ustedes entrasen en acción ante la cámara, lúdicamente, poniéndotelo-poniéndoselo, para que las gentes atrasadas ¡que quedan muchas, damas y caballeros, no hay que pecar de triunfalismo, que todo el país no es como la distinguida concurrencia aquí reunida! Hay que explicar con detalle y ejemplo la puesta del condón... En fin, ¿se dan ustedes cuenta de lo que supondría su ejemplo vivo y actuante? ¿Lo que supondría para salvar vidas y emancipar a las masas? ¡Qué altura moral! ¡Qué consecuencia en la actitud! ¡Qué ética! ¡Qué donosura y despiporre y qué belleza de formas! ¿No superaríamos así, de una tacada, siglos de atraso? ¿No nos haríamos más europeos?
Soraya ha dado un ejemplo y un paso, un paso muy pequeño, todo hay que decirlo, pero algo es algo. Estamos ahora a la espera de Rajoy, que no acaba de decidirse, se ve que todavía le pesa su machismo. Desde aquí, un grito de ¡ánimo! Seguimos a la espera.
FABRICIO.- Venga ese ariete, Mauricio, que tendré sumo gusto en hacerlo astillas.
MAURICIO.- Ja, ja, pues nos es chulo el tartaja... Sobre tu argucia de que "no puedes ahorrar la carne o la leche de hoy para consumirla dentro de cinco años, por ejemplo", dice manuelp: "A mí me lo pueden decir, que en 1976, en el campamento militar, comía carne de Uruguay sacada del frigorífico con un sello que ponía fecha de producción 1947".
FABRICIO.- ¿Y eso te parece un argumento, Mauricio? ¿Dónde esta esa poderosa capacidad de raciocinio que todos te concedemos y que te impide echar un polvo? Si dejas de comer carne ahora y la comes treinta años después, supuesto que sobrevivas, lo que haces no es ahorrar en 1947, puesto que la has pagado a tus proveedores, y en cambio en 1976 estás impidiendo que otros proveedores te suministren una carne seguramente en mucho mejor estado. El ahorro lo haces en 1976, y contra tu propio interés.
MAURICIO.- Bueno, eso lo dice seguramente por lo que tú decías de ahorrar el consumo de hoy...
FABRICIO.- Eso lo dice Mises, y muy mal dicho.
MAURICIO.- Dejémonos de detalles escabrosos, y atiende ahora: "Cuando la gente desea iniciar procesos productivos de más dilatado período de producción, tiene forzosamente que comenzar por acumular mediante el ahorro los bienes de consumo precisos para satisfacer durante el período de espera todas aquellas necesidades que considera más importantes que el incremento de bienestar que considera más importantes que el incremento de bienestar que confían en obtener de ese proceso que requiere un mayor consumo de tiempo..."
FABRICIO.- Parece un trabalenguas, pero si mal no lo entiendo quiere decir lo mismo que antes: para dedicarte a empresas de largo alcance tiene que acumular cosas de consumo más urgente, porque si no, antes de concluir la gran empresa puedes morirte de hambre. Por ejemplo, los que preparaban un largo viaje a las islas de las especias tenían que acumular en el barco gran cantidad de víveres. Pero acumular no es lo mismo que ahorrar, yo diría que es lo contrario: tienes que hacer un esfuerzo y un gasto mucho mayores que el consumo habitual, para distribuirlo en un largo período, ¿no te parece? Es concentrar en poco tiempo el gasto que normalmente harías en más tiempo.
SULPICIO.- No juegas limpio, Fabricio, has interrumpido a Mauricio, déjale que siga.
MAURICIO.- Sigo: "La acumulación del capital se inicia al almacenar bienes de consumo destinados a ulterior empleo. Cuando tales excedentes simplemente se acumulan, guardándose para posterior consumo, constituyen tan solo meras riquezas o, más exactamente, reservas para épocas de carestía o situaciones de emergencia, quedan fuera del mundo de la producción. Se integran –en sentido económico, no en sentido físico– en la actividad productiva solo cuando son aprovechados por los trabajadores dedicados a esos procesos que exigen un mayor lapso temporal. Así gastados, físicamente, son riquezas consumidas. Desde un punto de vista económico, sin embargo, no puede decirse que hayan desaparecido. Se han transformado, primero, en los productos intermedios del proceso que exige un período productivo más dilatado y, luego, en los bienes de consumo que son el fruto final del proceso en cuestión" ¡Chúpate esa!
FABRICIO.- En un sentido económico, Mauricio, los bienes de consumo acumulados para posterior uso son bienes de inversión lo mismo que los empleados para construir un galeón. Son inversión en el ser humano y se han transformado en él mismo y su capacidad productiva. Ya te he dicho que, económicamente, el ser humano es como una máquina: su consumo es en último extremo un consumo de energía, es decir, una inversión, ya que esa energía se utiliza para transformaciones diversas. Sin esa inversión básica no funcionaría ninguna otra. Ya sabes el lema de la Hansa: Navigare necesse est, vivere non est necesse. Es un gran lema, pero en el fondo inaplicable. Como dijo Stalin, el hombre es el capital más preciado.
MAURICIO.- ¡Gran economista Stalin, tío!
FELICIO.- ¿Pero vas a desmentir tú, un pobre aun si meritorio pastor, a alguien como Von Mises? ¡Has perdido la chaveta!
FABRICIO.- Ten en cuenta, honrado Felicio, que no somos unos pastores cualesquiera, somos pastores de Porriño, y eso marca una diferencia... Sigo: piensa en Robinson Crusoe. Quizá, movido por el hambre del primer momento, intente cazar pájaros a pedradas. Pero pronto se dará cuenta de que más le vale hacerse con un arco, o bien preparar trampas. Tú puedes decir: el tiempo que dedica a preparar esos bienes de capital tiene que detraerlo del tiempo y esfuerzo que dedique a comer. Pero no es verdad. Pongamos que, tras un largo esfuerzo, mata seis pajarillos a pedradas y se los come. Tiene todavía tiempo para construirse un arco o unas trampas o un arco. No puede pasarse el día comiendo pájaros, por muchos que cace. Con esto de la inversión pasa lo mismo: es preciso consumir la producción, sea como inversión inmediata para satisfacer el hambre sea como bienes de capital para satisfacer las necesidades con menos esfuerzo. Y es lo que realmente ocurre. En la sociedad, lo que hace Robinson él solo, lo hacen gentes muy diversas. Aquí, en nuestro Porriño, por ejemplo, nosotros dedicamos nuestro tiempo y esfuerzo a los animales, para conseguir carne, leche y lana, y otros se dedican a fabricar ordeñadoras mecánicas, medicinas para el ganado y todo eso. Ellos tienen que comprarnos lo nuestro y ellos lo suyo. ¿Dónde está el ahorro? Si nosotros ahorrásemos, ellos nos venderían menos trastos, y si ellos ahorran, nos comprarían menos leche y demás.
SULPICIO.- Pero vamos a ver, majadero, ¿cómo explicas que tanta gente, en lugar de gastar todo lo que gana, deje algo y lo meta en el banco o en una cuenta de ahorros? ¿Qué significa eso?
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En Época
¿Y SI LOS ROJOS HUBIERAN GANADO?
Los futuribles a plazo largo o medio carecen de sentido, porque el tiempo crea factores nuevos que hacen impredecibles los procesos históricos. Pero sí cabe hacer especulaciones razonables a corto plazo, analizando los factores conocidos. Mucha gente me ha preguntado: "¿Qué habría pasado si hubiera ganado la guerra el Frente Popular?". Imposible saberlo; pero a plazo muy corto sí pueden considerarse varias grandes probabilidades.
Conocemos algunas claves del Frente Popular: una de sus políticas principales consistió en erradicar la religión y la cultura cristiana. Sus partidos componentes se libraron, ya antes de la guerra civil, a la destrucción de iglesias, bibliotecas y centros de enseñanza católicos, y prohibieron por ley la enseñanza religiosa. Cuando las izquierdas emprendieron la guerra civil en 1934, ampliaron esa política a la matanza directa de clérigos, asesinando a decenas de ellos. Al imponerse el Frente Popular tras las elecciones no democráticas de febrero del 36, muchas iglesias más fueron pasto de las llamas, y el clero hostigado. Y al reanudarse la guerra civil en julio de 1936, esa política se hizo sistemática: muchos miles de clérigos y católicos fueron asesinados, destruidas iglesias y monasterios, destrozadas las cruces y lápidas de los cementerios, etc. Se pretendía erradicar hasta el recuerdo del catolicismo en España. Está claro que si el FP hubiera ganado la guerra, habría llevado hasta el fin ese designio.
Pero el plan anticristiano era casi el único punto en que estaban de acuerdo los partidos del FP; menos el PNV, y aun este solo a medias, pues no le importaba que la religión fuese arrasada en el resto de España, siempre que se libraran las Vascongadas. Pero, aparte de ese plan, el Frente Popular integraba a fuerzas heterogéneas: tres grupos totalitarios dominantes el stalinista PCE, el marxista radical PSOE y los anarquistas; más, en segundo plano, los republicanos de izquierda, los nacionalistas catalanes de la Esquerra –todos golpistas– y el ultrarracista PNV (formalmente, los anarquistas, los peneuvistas y la Esquerra no estaban en el Frente Popular, pero sí a efectos prácticos). Pues bien, las divergencias generaban un odio tal que ocasionó asesinatos, torturas y persecuciones entre ellos, y hasta dos pequeñas guerras civiles: la de mayo de 1937 y la de marzo de 1939. Si llegaron a ese extremo pese al temor común a los nacionales, es lógico pensar que, de haber ganado la guerra, se habrían enzarzado en una nueva y más amplia guerra civil entre sí. Solo habría podido evitarlo un Partido Comunista que dominase el FP a través del ejército y la policía, de tal modo que aplastase de raíz y desde el principio toda resistencia de sus socios. El dominio comunista había avanzado mucho durante la guerra.
También habría sido muy difícil evitar la disgregación del país. Pues otro rasgo del Frente Popular fueron unas enormes tensiones separatistas. Los separatistas catalanes y vascos intrigaron, a espaldas de sus socios, tanto con los fascistas italianos y los nazis, como con Inglaterra y Francia, a las que ofrecían segregar de España la zona al norte del Ebro, convirtiéndola en una especie de protectorado de aquellas dos potencias. Y los stalinistas y otros amparaban lo que llamaban "derecho de autodeterminación".
Más difícil resulta saber qué pasaría en relación con la guerra mundial, salvo que España sería arrastrada a ella. Hacia el final de la guerra española, Hitler y Stalin empezaron los tratos que les llevarían a pactar. Es fácil saber qué habrían hecho los comunistas españoles, convertidos ya en el partido hegemónico del FP: lo mismo que los comunistas franceses, es decir, colaborar con la invasión nazi. Pero ¿habrían llegado Hitler y Stalin a ese pacto si el Frente Popular hubiera ganado la guerra de España? Vale la pena pensar sobre esto.
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****Para masacrar sin piedad desde el aire a cientos de miles de niños, mujeres y ancianos –pocos soldados perecieron allí– y utilizando medios de extraordinaria crueldad, que convertían en antorchas a las personas, o con bombas de explosión retardada para que hiciesen su efecto durante las tareas de socorro, etc., se necesita una frialdad y una crueldad notables. Franco nunca lo hizo, salvo un breve período en Madrid, causando algo más de 300 muertos en dos semanas, y ordenó explícitamente no hacerlo más, aunque alemanes e italianos le desobedecieron en tres o cuatro ocasiones. Los rojos sí se jactaban de sus bombardeos sobre la población civil, que de todas formas fueron muy poca cosa, en cantidad y en calidad, comparados con los de la guerra mundial. Los fusilamientos de postguerra fueron hechos con acusación y juicio a personas determinadas, no matanzas sin discriminación. Los juicios tenía menos garantías que los actuales, desde luego, pero muchos más que los juicios "populares". Y a pesar de que cayeron muchos inocentes, por el espíritu del momento, fueron fusilados también innumerables asesinos culpables de actos muy sádicos. No, Franco resiste muy bien, en cuanto a crueldad, la comparación con Churchill o Roosevelt, se justifiquen estos como se justifiquen. Son los historiadores de tres al cuarto, tan abundantes hoy, quienes se atreven a describir la crueldad como un rasgo especial de Franco.
Pensamiento zote:
**** Pero si Moa y los moabitas estáis a favor de fusilar a las personas por sus ideas, tened el valor y la decencia intelectual de decirlo y dejaros de hipocresías.
Hoy, en El economista
Cuando investigaba sobre los mitos de la guerra civil, pude sorprenderme de la enorme cantidad de falsedades divulgadas en estos años sobre aquel pasado. Muchas de ellas no precisaban investigación, pues contradecían el sentido común más elemental. Por ejemplo la pretensión de que el Frente Popular o Stalin defendían la libertad, aserto no menos absurdo que hacer de Hitler un protector de los judíos. Y sin embargo ese absurdo fundamenta el discurso histórico hoy prevaleciente en España al respecto.
He tenido la misma experiencia al preparar Franco para antifranquistas. Casi todas las acusaciones a Franco pueden refutarse con datos y sin mucha dificultad: o son falsedades o, en el mejor de los casos, exageraciones y distorsiones. Se insiste mucho sobre la brutal represión de postguerra, como si fuera el único aspecto significativo de su régimen. Pero no se puede juzgar al personaje solo por eso, como no se puede juzgar a Churchill o a Roosevelt solo por los espeluznantes bombardeos sobre la población civil alemana o japonesa. Como es fácil observar, Franco resulta, por comparación, muchísimo menos cruel que los dos políticos anglosajones. Y resulta grotesco que quienes más juzgan de ese modo sean personas influidas por la propaganda comunista, es decir, defensoras directas o indirectas de crímenes mucho mayores. Dejo aparte a esa mezcla de vanidosos e ingenuos que juzgan con dureza olvidando las circunstancias históricas, según principios abstractos que ellos mismos, desde luego, no cumplen.
El liberal Marañón dijo: "lo más irritante de los rojos es esa constante mentira". Y Besteiro se refirió al "Himalaya de embustes" de la propaganda del Frente Popular. Hoy vuelve ese irritante Himalaya, pagado con dinero de todos por un gobierno que se identifica, y no es casual, con aquel Frente al que imperdonablemente derrotó Franco. No les falta osadía. Ni corrupción.
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Diálogos pastoriles
FELICIO.- Pero en tan amena conversación, mis dilectos amigos, la tarde ha cumplido su amigable tarea y se despide. Tendremos que imitarla nosotros, recoger los ganados y dejarlos estabulados cual conviene. ¿Nos vemos luego en la taberna del Bauprés, como de costumbre?
MAURICIO.- Por supuesto, faltaría más. Pero tú, ¡oh Salicio!, haz el favor de no traerte la zambomba o te la romperé en la cabeza. No soy violento, bien lo sabéis, pero todo tiene un límite.
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FELICIO.- En verdad que no sé si habrá fuera de nuestro Porriño, en el mundo entero, otra taberna con tales méritos como esta. Amplia, con una penumbra que no impide, sin embargo, leer, con estas vigas de noble maderamen, dice el dueño, don Picio, que están hechas con baupreses de barcos antiguos...
SULPICIO.- Y yo lo creo, Felicio, lo mismo si me dice que son de baupreses que de palos de mesana o de cedros del Líbano del templo de Salomón. Decía un personaje de nuestro añorado Cunqueiro: "Créeme, Paquiño, tienes que creerme, total ¿qué te cuesta?". A mí no me cuesta nada, y en cambio salgo ganando: el dueño, Picio, se esponja de satisfacción cuando le felicito por sus vigas de bauprés, y me da alegría verle a su vez contento, aparte de que, a cambio de ese elogio nos trata mejor, nos da buenos vinos y no nos cobra más de lo conveniente, aunque alguna rara vez hayamos terminado borrachos como cubas y él habría podido saquearnos a placer... Hago un bien con mi credulidad, y recibo otro bien, ¿Qué más hay que rascar? Pero he aquí que se acerca nuestro bravo tabernero. No le aduléis más de la cuenta.
PICIO.- Hola, camaradas, como veis, hoy solo por clientes tengo a aquel par de labriegos que cabe aquella retirada mesa sus posaderas asientan, y con la lluvia que ha empezado a caer, seguro que no vienen más. Discutir a voces, pues, podéis libremente, y cantar destempladamente cual soléis, aunque otras veces haya tenido que regañaros, no porque me disguste, voto a bríos, sino por las de la clientela protestas, pues, como sabéis, el negocio he de cuidar.
MAURICIO.- Descuida, Picio, poético tabernero, que somos pastores cultivados y de honor, y cuando alguna vez nos pasamos de rosca, sabemos rectificar. Pero estábamos diciendo que esta es la taberna más espléndida que existe en todo el ancho mundo. No es que yo conozca todo el mundo, claro está, pero es que no concibo ninguna mejor. Estuve hace poco en una realmente maravillosa en Lübeck, donde fui por un negocio lanero, una taberna marinera que dicen viene de tiempos de la Liga Hanseática, pero, sin quitarle méritos, la encontré algo recargada. Y esa de Bayona, ¿cómo lle chaman? Non macordo agora, está moi ben, pero é algo cativa, no tiene esta amplitud espacial...
FABRICIO.- Pero esas grandes telarañas que adornan los rincones, ese hollín que tapiza las paredes, esta oscuridad que el fuego de la chimenea a disipar no alcanza... Las mujeres no entrarán aquí, Picio.
SULPICIO.- ¡Coño, mira a Fabricio, el ligón! ¡Cómo si alguna mujer fuera a fijarse en ti, hombre excepcional!
PICIO.- As mulleres e as tabernas non fan boa mistura, Fabricio. Pra elas inventáronse as cafeterías.
FABRICIO.- A una mujer tonta le gustarán los tontos como tú, bellaco Sulpi. Estoy seguro de que ligas muchísimo, pues de esas hay muchas. Pero a una inteligente le gustará un hombre inteligente, a pesar de ... de excepcionalidades como las mías. Cierto que no he conocido a ninguna de mi agrado, pero estoy seguro de que algún día...
PICIO.- Esas querellas a un lado dejemos, rapaces, ¿Qué queredes?
MAURICIO.- Lo de siempre: queso, chorizo, jamón, aceitunas, buen vino...¡Ah, y filloas, que es la temporada!
PICIO.- ¿Filloas con mermelada?
SULPICIO.- ¡Qué mermelada ni qué...! Filloas de sangre y de las otras, sin más caralladas. Y luego ven a sentarte con nosotros, que disfrutemos de tu conversación amena. ¡Picio! En verdad los tópicos mienten a menudo, porque eres hermoso como un dios griego, y no menos ocurrente.
FABRICIO.- Me siento solidario de Picio. Es, en efecto, como un dios griego bizco, de nariz como un bauprés, dientes mellados, panzudo, calvo a la Anasagasti...
MAURICIO.- La belleza es según quién la contempla, Fabricio. Por cierto, de paso para aquí, entré un momento en la peña pastorácea, y me dieron otro mensaje de manuelp, que vuelve a atacarte con el ariete de Von Mises, y esta vez me parece que entre todos haremos pedazos el muro de sofismas y falacias tras el cual parapetas tus dislates.
Diálogos pastoriles, por Filiberto. (Anteriores: 5 y 30 de marzo, 1, 5, 17, 23 y 24 de abril)
UN CHAVAL.- ¡Mauricio, Mauricio! Un mensaje para ti, del ordenata de la peña pastoril.
SALICIO.- ¿Qué dice el mensaje, rapaz? Vamos, si no es secreto.
CHAVAL.- ¡A mí que me cuentas! Como no sé leer... Solo sé imprimir.
SALICIO.- ¡Ah, canalla! ¿Cómo sabes entonces que es para Mauricio?
FELICIO.- Venga, dejadlo. Léenoslo, Mauricio, anda.
MAURICIO.- Pues mira, viene de no sé qué blog, y lo firma manuelp, dice que rebate a Fabricio y me apoya, vía Von Mises: "Tan pronto quedan atendidas aquellas necesidades actuales cuya satisfacción se considera de valor superior a cualquier acopio para el futuro, la gente empieza a ahorrar una parte de los bienes de consumo existentes con miras a disfrutarlos más tarde. Tal posposición del consumo permite a la acción humana apuntar hacia objetivos temporalmente más lejanos".
FABRICIO.- ¡Oh, Mauricio, mi pequeño saltabardas! ¿Habrá iluminado al gran Von Mises el maestro Pero Grullo? Cuando se consideran atendidas ciertas necesidades urgentes suele pensarse en otras menos urgentes porque las anteriores están atendidas. ¿Cómo podría estar alguien en desacuerdo? Pero a continuación viene lo del ahorro, y ahí está el problema...Si ahorras los bienes de consumo actuales, por lo común no podrás disfrutarlos más tarde, porque la mayoría de esos bienes se estropea, como decía yo antes, o bien se deprecia. No puedes ahorrar la carne o la leche de hoy para consumirla dentro de cinco años, por ejemplo, ni dejar de utilizar una máquina todo ese tiempo, porque esa máquina dentro de varios años valdrá mucho menos, o nada.
MAURICIO.- Pero vamos a ver, Fabricio, con tus peregrinas ideas solo estás demostrando que lo que existe, que lo que vemos que pasa en la realidad, ¡no puede existir! Me precio de ser en extremo racional, como creo haber demostrado con lo del sexo, pero eso me parece ir demasiado lejos...
FABRICIO.- Lo cual se debe a que los sentidos te engañan, igual que al individuo poco advertido, que mira el paisaje y concluye que la tierra es plana. Es más, puede dar la vuelta a la tierra sin percatarse de que es más o menos esférica. Los sentidos, buen racionalista, parecen estar hechos para engañar a sus poseedores, y ahí tienes a Salicio enamorado como un jilguero de alguien como Amartilis...¡Voto a tal, que hasta yo mismo soy más apetecible! Para una mujer, quiero decir, fuera bromas.
SALICIO.- ¡El diablo te lleve, tartaja desvergonzado!
FABRICIO.- No haré caso a tus trinos, Salicio, no vaya a pasarme lo que a tus ovejas con esa horrísona zambomba que no cesas de masturbar... Pero vamos al cuento, distinguidos zagales. Vosotros veis que unos tíos (o tías), ganan un dinero, el cual pueden fundirlo todo en comprar cosas que necesitan o que simplemente les gustan. Muchos lo hacen, pero otros dejan de comprar parte de esas cosas, y guardan el dinero sobrante con vistas a tener algo para su vejez, o para la enfermedad o lo que sea. Llamáis a lo que gastan, consumo, y a lo que dejan de gastar, ahorro. Ese ahorro lo llevan a un banco en vez de meterlo en un calcetín como antaño, porque el banco les ofrece un pequeño beneficio, un interés, muy pequeño generalmente, por hacerse con su ahorro. ¿Y por qué le ofrecen esa recompensa? Pues porque el banco se dedica a prestar ese dinero con un interés mayor, en eso consiste su negocio. Y a ese dinero que otra gente toma prestado del banco le llamáis inversión: ahorro igual a inversión, decís, una igualdad que no precisa ser exacta, pero sí muy aproximada.
MAURICIO.- Bien, pues eso es la observación más obvia, el sentido común.
FABRICIO.- ¡Demasiado obvia! Porque, como decía, si unos bienes dejan de ser consumidos, si lo que la gente podría gastar en ellos lo ahorra, esos bienes no consumidos no sirven para fundamentar una mayor riqueza futura, como se pretende, sino para arruinar a un montón de proveedores ahora mismo. Ya vio don Carlos Marx que ahí había truco, unas pretensiones morales, es decir, la virtud de la abstención, de la frugalidad, recompensada por una mayor riqueza, pretensiones que no encajaban en el esquema.
SULPICIO.- ¿A estas alturas vas a creer a Marx, jorobeta?
FABRICIO.- Dejemos eso ahora, excelente Sulpi... Esa pretensión de virtud es pura filfa. Lo que hay es, cabe suponer, es que, como decía antes, lo que unos ahorran, otros lo desahorran comprando un montón de cosas que no pueden pagar ahora, pero que esperan pagar en el futuro, es decir, que viven a crédito. De esa manera, los bienes producidos no se echan a perder, como pasaría si a la gente le diese por ahorrar sin más ni más. Porque, reconoced una cosa: de acuerdo con lo que os dicen los sentidos, ese dinero que ingresáis, o bien supone una cantidad de cosas que podríais consumir, o bien solo una parte de él supone esas cosas, para que no haya destrucción de ellas por el ahorro. Pero entonces, ¿qué significa la otra parte del dinero que no os gastáis? ¿Acaso puede hacerse dinero simplemente para meterlo en el banco, sin otra utilidad? En fin, ¿os dais cuenta de cómo os engaña lo que parece evidente? Os parecéis a los que dicen que el nacionalismo es la causa de los conflictos entre naciones. No, señor, la causa de los conflictos está en el derecho. Unos atacan y otros se defienden porque creen tener derecho a hacerlo... Si no hubiera derechos, no habría conflictos.
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http://www.youtube.com/watch?v=whRSfM0ZiVg
La chusma política
**** Zapatero acusa a Mayor de no haber ayudado en la lucha contra ETA
En el lenguaje del Grotesco Niñato, legalizar las terminales de la ETA, darle dinero público, suspender las detenciones, dar chivatazos a su gente, darle proyección internacional, dedicarse a silenciar a la AVT y machacar su imagen, mantener la puerta abierta a ese "diálogo"... es luchar con los asesinos. Haría bien Mayor en no "luchar" de esa forma. Pero después de la colaboración del Futurista con el gobierno colaborador de la ETA, y del entusiasmo del propio Mayor por el Futurista colaborador del gobierno, ya no puede uno estar seguro de nada... Es la conga de la ETA.
**** Caamaño ve "constitucional" el Estatut y espera una "buena sentencia" del TC
Si lo sabrá el Caamaño, con la buena onda que tiene la pandilla gubernamental con el "consti". Se llevan de maravilla desde que Guerra finó a Montesquieu.
**** Y Esperanza Aguirre, la patriota useña...
**** El asesor económico de Obama cree que la sensación de "caída libre" ha desaparecido
En política todo es cuestión de "sensaciones", ningún demagogo lo ignora. Otros lo llaman "imagen".
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Pensamiento zote:
**** Una tontería explicada, la empeora. También la vuelve más cómica. Es como los malos chistes.
**** Zapatero insiste: "El camino para transitar la crisis será social o no será". Por supuesto que será social, a menos que Zapo y su pandilla se hagan anacoretas. Lo que no estaría nada mal.
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El pensamiento zote:
"Yo prefiero ser culto en inglés a ser inculto en español. Debo de ser muy raro". Tiene su mérito acumular tanta tontería en tan pocas palabras.
**** UPyD dice que Ciudadanos se ha convertido en un "burdel político"
¡Rediez! Pues como casi todos los partidos. La propia UPyD muestra a veces esa tendencia. En las Vascongadas, por ejemplo, apoyando a Pachiló por razones "de ética" que recuerdan la ética de los cien años de honradez. Me sorprende ese modo de atacar a un partido en la práctica insignificante como Ciudadanos, cuando hay fuerzas infinitamente más grandes, peligrosas y corrompidas. El problema general en España es que no hay clase política, sino chusma política, junto con una masa votante bovina o caprina, y eso tiene mal arreglo, al menos a corto plazo.
**** Marsé: "Cataluña será siempre bilingüe a no ser que los nacionalistas levanten unos muros altísimos". Querrá decir: siempre que se les siga permitiendo alzar esos muros. De todos modos el peligro para la cultura española no viene, o no viene tanto, de las basurillas separatistas, sino del inaudito servilismo hacia la cultura anglosajona, que está desplazando a la española y al español tanto de la alta cultura como de la cultura popular. Y nadie quiere prestar atención a esta evidencia, al contrario, existe una competición entre políticos, intelectuales y gente del común, a ver quién semuestra más servilismo e inconsciencia.
**** Baleares impide que un niño del colegio Cervantes se examine en español
La solución sería muy simple: llevar a los tribunales a la profesora y a los pendejos políticos detrás de ella, por ataque a la Constitución y a los derechos de los niños y los padres. Es decir, sería sencilla si no viviéramos bajo un gobierno ilegal en que el no hay seguridad jurídica, en un país donde han enterrado a Montesquieu. Entonces lo que procede es denunciar cada caso urbi et orbi, a fin de crear opinión pública y acorralar a los pendejos. Si no, serán ellos quienes acorralen a los demócratas, como vienen haciendo hace tanto tiempo.
**** Aído quiere que quienes critican su ley defiendan "la vida de los ya nacidos"
¿Colaborando con el terrorismo, por ejemplo? ¿Con las dictaduras? ¿Ayudando a la propagación de enfermedades sexuales? ¿Destruyendo la familia? La defensa de los pendejos y las tiorrillas
**** Ausencias y errores del PP salvan a Chacón de una moción crítica
La política como farsa.
****Mafias sindicales
(del blog de Sebastián Urbina, http://sebastianurbina.blogspot.com/)
"NI SABEN LO QUE DICEN NI LES INTERESA.
No es complicado. Basta con acudir a la página web del Instituto Nacional de Estadística y echarle una ojeada a los datos de la Encuesta de Población Activa. Apenas con un par de clicks se puede desmentir la justificación de la manifestación convocada en Madrid por los sindicatos: "La Comunidad de Madrid está sufriendo más la crisis que otras".
La Comunidad de Madrid ocupa la octava posición entre las regiones de España con menor tasa de paro; es decir, aún hay nueve comunidades peor posicionadas que ella. Su tasa de desempleo es del 10,15% y la de la región con menos paro, Navarra, es del 8,12%. Apenas dos puntos porcentuales separan a Madrid de ser la comunidad con menos paro de España; ¿saben cuántos puntos separan a Extremadura? Nueve. ¿Y a Canarias? Trece. ¿Y a Andalucía? Trece y medio. Pero no, Madrid sí merece una manifestación, al contrario que el Ejecutivo socialista que ha posicionado al presidente de la comunidad autónoma con más desempleo de España en la vicepresidencia del Gobierno". (Más)
Los sindicatos desean que las tasas de paro en Madrid suban a los niveles de Andalucía, Extremadura, etc. Es ahí donde los mafiosos se sienten a gusto.
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El pensamiento zote
"No es de extrañar, por cierto, que connotados marxistas, incluso de buena fe, se vuelquen al liberalismo más radical; después de todo, la concepción filosófica es idéntica, sólo cambian las banderas".
No es de extrañar que tantos connotados cristianos, incluso de buena fe, se vuelquen al marxismo más radical (muchos, muchísimos desde los años 60) ¿Después de todo, la concepción filosófica es idéntica, solo cambian las banderas?
No es de extrañar que tantos (muchos) connotados falangistas, incluso de buena fe, se vuelquen al socialismo más radical ¿después de todo, la concepción filosófica es idéntica, solo cambian las banderas?
Etc. Deben de ser cosas de la masonería, que todo lo embarulla.
MAURICIO.- Vamos a suponer, Fabricio, que no existe, efectivamente, ninguna diferencia esencial entre consumo e inversión. Sin embargo podríamos caer en una mera discusión palabrera, porque siempre será posible establecer una diferencia entre un consumo incompleto, esto es, un consumo del que sale el ahorro, y un consumo completo, empleado en el capital. O, si preferimos emplear la palabra inversión, hablaremos de una inversión directa e incompleta, causa del ahorro, y una inversión indirecta y completa en bienes de capital. También podríamos llamarles consumo ahorrativo y consumo no ahorrativo, o inversión directa e inversión indirecta, etc. Pero ¿para qué gastar palabras innecesarias? Eso no es racional. Llamamos a la una consumo y a la otra inversión. Esto es más útil, y lo explica todo igualmente.
FABRICIO.- Quizá tengas razón, amigo mío, pero antes de examinarlo vamos a otra cuestión: el ahorro no existe, es algo imposible.
SULPICIO.- ¡Pardiez, lo que hay que oír! Vamos a ver, si yo cobro por la venta de vacas y por la leche, digamos, cien millones de lerus en un año...
FELICIO.- ¡Oh, hombre afortunado...! Ja, ja, ja...
SULPICIO.- Lo digo por redondear, zoquete... Y dedico tres millones a mi consumo y siete millones a mejoras en los piensos, veterinaria, máquinas ordeñadoras, alojamiento de los animales, etc., me quedan noventa millones que ahorro. Es tan evidente que me cuesta trabajo oírte decir eso sin darte una buena hostia, por insultar mi inteligencia.
FABRICIO.- Eso es porque tu inteligencia es débil, simpático Sulpicio. Míralo desde un punto de vista más general: supón que Porriño vive de tus vacas y ovejas, y produce también todas esas máquinas ordeñadoras y demás que necesitas para mantener y mejorar tus rebaños. Supón ahora que el valor de toda esa producción de un año alcanza a doscientos millones de lerus, pero a la gente le da por no gastar más que cien millones. ¿Qué pasa con el producto por valor de los otros cien? ¿Que se ahorran? No, mi querido amigo, pasa que se echan a perder. Pasa que los productores de máquinas ordeñadoras y piensos y todo eso ven cómo su material se pudre o se oxida, por así decir, y tú verás cómo se estropea la mitad de la carne y de leche que produces. El Producto Porriñés Bruto tiene que consumirse (o invertirse, si lo prefieres) por entero, porque si no es así, hay pérdidas para todos. Si a la gente le da por consumir, pongamos por caso, la mitad de la carne y la leche que producimos, esos productos no se ahorran, se pierden, el dinero correspondiente no lo ahorramos, lo perdemos. Aun te lo diré de otra manera, y perdona la reiteración: tú dices que ahorras noventa millones de lerus, pero esos lerus solo tienen valor porque corresponden a productos reales, de otro modo serían dinero ficticio. Pues bien, si te abstienes de consumir esos productos reales, ¿qué pasa con ellos? Que quienes los fabricaron se arruinan.
MAURICIO.- ¡Pero chico!.. Todo el mundo sabe que el dinero para la inversión tiene que salir de algún lado, y solo puede salir del ahorro en el consumo. ¿De dónde, si no? Como dice Felicio, ahorramos de lo que ganamos, es decir, nos abstenemos de muchas cosas que podríamos consumir, y ese dinero no se pierde: lo metemos en el Banco de Porriño, y luego ese banco lo presta a quienes quieren crear una tienda o un taller o lo que sea, es decir, a quienes quieren invertir. De este modo nada se pierde y cada vez tenemos todos más, porque al aumentar el capital aumenta la producción. ¡Si es clarísimo! Explícanos, si no, de dónde sale la inversión. Me parece que tu forma de razonar va contra la evidencia y se parece a ti mismo: una forma de razonar chepa, tuerta, tartaja...
FABRICIO.- Atiende, ilustre cantamañanas: eres tú quien tiene que refutarme a mí. Yo digo que ese esquema de consumo, ahorro e inversión no puede funcionar tal como es generalmente explicado, y te he dado una razón. Si lo que se produce no se consume, se pierde. Podemos suponer varias cosas: que lo que unos ahorran consumiendo de menos, otros lo desahorran consumiendo de más, por algún mecanismo que habría que ver. O que el dinero representa algo más que el valor de la producción real, por ejemplo. ¡Qué sé yo!
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En El Economista, el martes pasado
ECONOMÍA Y PRIMER FRANQUISMO
Suele haber acuerdo en limitar el despegue económico de España a los años 60-70, suponiendo un desastre la etapa anterior, y la renta per capita de la república solo se habría recuperado en 1951, 1953 ó 1956, según autores. En Franco para antifranquistas he tratado estas cuestiones. Ante todo, durante los años de la guerra mundial España debió asimilar las regiones del Frente Popular, desarticuladas económicamente por la revolución, tarea por sí muy ardua, y mucho más sufriendo el semibloqueo inglés, que mantuvo a medio gas la producción hispana. En el decenio siguiente a 1945, el país no solo se vio privado del Plan Marshall, que revitalizó la economía eurooccidental, sino sometido a un aislamiento, roto solo parcialmente y con grandes dificultades. Los estudios superficiales suelen desdeñar estas circunstancias.
Los economistas disienten fuertemente sobre las tasas de crecimiento de esos años, que van, para los años 40, desde un promedio del 1,3% anual (P. Schwartz), al 3,8%. (J. M. Naredo). ¿Cuándo se volvió al nivel de la república? Muy probablemente ya durante la guerra mundial, como indican la evolución del hambre –que volvió a bajar en 1943-4 al nivel de la república–, de la enfermedad, la mortalidad infantil, la esperanza de vida o la enseñanza, en todas las cuales los índices mejoraron los de preguerra. Y todo ello en medio de dificultades excepcionales.
Son francamente buenos los datos de los años 50, cuando dejó de haber muertes por hambre, por primera vez en la historia de España. Para esos años, las estimaciones oscilan entre el 4,40% (L. Prados de la Escosura) y el 7,24 (CEN).Con todo, a finales de la década el modelo de crecimiento, parcialmente autárquico, se había agotado. Franco aceptó entonces el consejo de sus economistas e introdujo un modelo más abierto, que convirtió al país en el de más rápido crecimiento de Europa.
(Diálogos pastoriles divagatorios: viene del 17 de abril)
MAURICIO.- De acuerdo con eso, podría decirse que las políticas del PP y del PSOE han sido básicamente las mismas, por eso sus autonomías se parecen tanto. Y que todas han sido, en general, intervencionistas. Podría verse el número de funcionarios por cien habitantes en cada lugar, por ejemplo, además del gasto público, claro.
FABRICIO.- Aun así, Mauri, creo que no adelantaríamos mucho: en todos los países viene sucediendo lo mismos desde hace muchos años. El problema está en las categorías que se usan, es decir, consumo, ahorro e inversión. Son, me parece, categorías falsas. Para empezar, todo es consumo, o, si se prefiere, todo es inversión.
MAURICIO.- ¡Ahí va, la luz! Todos los economistas manejando esos conceptos para analizar la economía, y viene nuestro gran Fabricio, el hombre excepcional, y los echa por tierra...
FABRICIO.- Pero fíjate bien, mi buen Mauri, en lo que te decía: un homo oeconomicus es como una máquina o un animal doméstico. Vamos a ver, para que la máquina funcione tienes que aplicarle energía, por ejemplo energía eléctrica, o gasóleo, o lo que sea. Tienes también que gastar en repuestos, en lubricantes, en limpieza, en pagar reparaciones... Todo eso, ¿es consumo o es inversión? El hombre es igual, con la diferencia de que sus necesidades son mucho más amplias: por ejemplo, una máquina no parece tener vanidad, mientras que el ser humano la tiene en grandes cantidades, y por eso emplea tantos recursos en satisfacerla: adornos, joyas, lujos...
MAURICIO.- Pero eso pueden considerarse gastos inútiles o improductivos, Fabricio, o consumo inútil, puesto que no sirven para mantener la máquina humana en marcha, como serían la alimentación o el vestido.
FABRICIO.- Craso error, mi caro amigo. Imagina que una máquina necesitase expresiones de cariño y estímulo, halagos diciéndole lo buena que es, adornos, etc., porque si no, se negara a ponerse en marcha. Afortunadamente eso no sucede, pero en el caso del hombre sí, y tiene una enorme importancia: sin esas cosas, no funciona como es debido o incluso sabotea la producción. Por lo tanto, invertir en esas cosas es fundamental. Lo saben bien los publicitarios, que gastan tanto dinero en estimular la vanidad del posible cliente. Un anuncio de un coche nunca se extiende en los detalles técnicos de él: solo sugiere que te "mereces" una vida de lujo, viajes, tías, y todo eso. Y ese gasto, ¿es inversión o es consumo? Es un consumo, claro, porque la empresa se queda sin ese dinero; y es inversión, porque espera sacar de ahí mucho más, aunque puede ocurrir lo contrario.
MAURICIO ¡Menudo galimatías! Siempre entendí que el consumo es lo que gastan los particulares en satisfacer sus exigencias de... de consumo. Quiero decir, si te compras un traje, por ejemplo, lo apartas de la circulación económica, solo vale para ti.
FABRICIO.- Nada de eso. Lo que has pagado por él sigue estando en el circuito económico y, además, lo compras como inversión en ti mismo. El traje, o la comida, o la casa, te permiten seguir con tu trabajo de pastor más o menos a gusto; pero si pasaras hambre, estuvieras mal vestido, etc., quizá te comerías el ganado en vez de mantenerlo para negociar con él, que es lo que terminará pasando con Salicio como siga impidiendo pacer al ganado. Eso, ya lo dije, es tan inversión como quien compra una máquina y todos los lubricantes y demás. El particular invierte en sí mismo, el empresario en la máquina. Aun podríamos decir más: el empresario invierte en la máquina y en el operario de modo muy parecido. El salario podríamos concebirlo como el equivalente a los gastos de mantenimiento de la máquina, solo que de esos gastos se ocupa el operario, mientras que la máquina no puede ocuparse de sí misma. A un ordenador nadie le da dinero para que se mantenga en forma y rinda; al que maneja el ordenador en una oficina sí se le da dinero para eso, precisamente.
FELICIO.- En verdad, Salicio ha dejado de lado la zambomba y os escucha con la boca abierta, mientras sus ovejas pacen a gusto, tanto interés le que suscitan vuestras divagaciones.
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En Época
ABORTO Y SALUD SOCIAL
Siguiendo el comentario de la semana pasada, creo que una manifestación clave de mala salud social es la masividad del aborto, cuyas cifras no dejan de crecer en España y en otros muchos países. Aunque la llamada despenalización se refiere a casos particulares, como el de la salud de la madre y parecidos, nadie ignora que por lo general la ley no se cumple: el aborto se practica en la inmensa mayoría de los casos simplemente a conveniencia de la madre. Y esa conveniencia puede tener muchos orígenes, desde la simple frivolidad o la comodidad más trivial hasta la sensación anímica de incapacidad para afrontar la crianza del niño por ausencia o poca voluntad del padre. La ideología feminista, compartida hoy por casi todos los partidos, fomenta estos supuestos. Para empezar, el padre no cuenta nada o casi nada, según el viejo y nunca desmentido lema histérico "Nosotras parimos, nosotras decidimos". Rara vez fue apreciada en todo su carácter criminal esa consigna, según la cual, la madre, simplemente por serlo, tiene derecho a liquidar la vida que lleva en su seno. Además, al anular el papel paterno, causa dos efectos a cual más nefasto: destruye en unos casos el derecho de un padre que quiera serlo, y en otros, seguramente más frecuentes, da alas a la irresponsabilidad paterna, pues el lazo afectivo de los padres con los hijos es casi siempre menos intenso que el de las madres. Sin embargo, aquella consigna rige todo el adoctrinamiento feminista y la legislación consiguiente, impulsada de modo resuelto por los gobiernos socialistas y, con algunos remilgos teóricos pero nada prácticos, por los del PP (pasa lo mismo, dicho sea incidentalmente, con los estatutos de autonomía balcanizantes).
Así pues, los gobiernos actuales, de derecha y de izquierda, promueven el aborto, con mayor o menor hipocresía. Es fácil observar cómo esa promoción condensa la ideología feminista y su rebeldía: ¿por qué paren las mujeres y no los hombres?, ¿no constituye esto una desigualdad absoluta y por tanto una injusticia intolerable? Pero ya que no puede evitarse, cabe ejercer una venganza: negar el papel del padre y exaltar el "derecho" de la madre a suprimir la vida del feto. Según exponía Doris Lessing: "Las feministas trataban a las mujeres que decidían tener hijos como ciudadanas de segunda clase". Pues, ya que se arrogaban el derecho exclusivo a decidir, resultaba preferible optar por el aborto, habida cuenta de que la fuerte desigualdad impuesta por el embarazo continúa, todo el mundo lo sabe, con la crianza de los niños, por mucho que los ideólogos feministas (Gregorio Marañón quizá les achacase necedad y canallería) se empeñen en impedirlo, incluso por ley. Señalaba Lessing un hecho entre tantos, intolerable para los feministas: "El banco Natwest tenía un proyecto para promocionar a las mujeres dentro del propio banco y descubrió que sólo interesaban a una parte muy pequeña de las empleadas. En cambio lo que sí deseaban era casarse y tener una familia". Cambiar estas actitudes viene exigiendo un ímprobo esfuerzo. De modo inconfesado, a los feministas les parece muy bien el aborto y muy mal los hijos.
Vistas así las cosas –y así se ven hoy mayoritariamente, gracias a un auténtico "lavado de cerebro" a través de los medios y de los políticos– el feto deja de ser una vida humana en gestación para convertirse en una simple acumulación de células, no muy diferente de un tumor, en el cuerpo de la madre. Pero si lo miramos desde el punto de vida opuesto podríamos concluir que esos políticos, ideólogos y periodistas, están convirtiendo nuestra sociedad en una sociedad muy poco saludable, incluso criminal. Me pregunto si el fomento del aborto (pues de fomento se trata) no reflejará, en medio de la abundancia, un vago pesimismo sobre el porvenir. Actitud no nueva en la historia, como revelan el mundo helenístico o el romano tardío.
Una loa a la muerte
Columna publicada el 19-01-2003
No sólo Millán Astray dio, según parece, un viva a la muerte. También la alaba, por ejemplo, Tarrida del Mármol, destacado ácrata implicado en el terrorismo de finales del siglo XIX y principios del XX. Tarrida encontró a la muerte un valor, por así decir, revolucionario: "Comprendemos que ínterin no venga la igualdad social durante la vida, la dulce amiga lleva ya resuelto el problema sociológico (...) igualando bajo su rudo golpe a nobles y a plebeyos, a parias y a magnates".
Y encontraba otra buena razón de alabanza: "Cuando al cabo de un día pesaroso, el cuerpo fatigado descansa en brazos de Morfeo, es aquel sueño una delicia tal que al despertar y entrar de nuevo en posesión de nuestras penas, sentimos hondo pesar porque aquel feliz estado de reposo no se ha prolongado. ¡Loado sea el sueño! ¿Y la religión, que pretende eternizar el yo, quiere que se la llame consuelo? (...) La muerte es el sueño para no despertar. ¡Loada sea la muerte!".
Un tercer argumento: la muerte no sólo da fin a nuestros sufrimientos, sino que "preside las transformaciones incesantes de la materia, hace desaparecer los seres vetustos para dar origen a los nuevos, ella es el instrumento de la selección natural, fuente de todo progreso, ella es la dulce amiga que nos hace desaparecer del rudo combate cuando ya ansiamos (...) un reposo relativo".
Pero en cuanto a consuelo, el de la igualación del magnate y del paria es nulo. Al revés, lleva a un summum insoportable la desesperanza del paria. Finados sus días irreversiblemente, el paria habrá sufrido su vida miserable sin alternativa posible, mientras que el magnate habrá gozado de la suya, desde el enfoque materialista de Tarrida. El desconsuelo para el paria es absoluto, pero al magnate, ¡que le quiten lo bailao! La desesperación bien podría convertir al paria en instrumento de muerte: ¿pierde algo con suicidarse o con segar otras muchas vidas mediante una bomba?
Cabe objetar que, aunque Tarrida esté harto de su yo, a otros, incluso "parias", la destrucción del yo les angustia. Y que, aunque él desee el descanso eterno, la mayoría de la gente prefiere soportar todo el tiempo posible la dosis habitual de pesares y cansancio. A esta evidencia cabe objetar: ¿merece respeto esa gente ansiosa de vida, guiada por la irracionalidad y el instinto, incapaz de compartir ideas elementales como las que la razón dicta a Tarrida? ¿Merece mucho desvelo la vida de tales cobardes animalescos?
La loa de Tarrida descansa, en definitiva, sobre el carácter de la muerte como instrumento de progreso. Pero con ello se hunde por otra vía en las, para él, tinieblas de la religión y el misticismo. ¿Qué puede importarle a su yo, destinado a total desintegración, el progreso de posteriores generaciones? ¿Debería él aumentar sus pesares luchando y sacrificándose por ellas? ¿Puede haber un incentivo en la esperanza de ser recordado como un héroe? Vanidad ridícula, que no puede compensar ni en un átomo la vida de trabajos y miserias realmente pasada. Además, incluso ese consuelo vanidoso exige una fe: la de que la posteridad le vea como un héroe y no como un loco, un imbécil o un malvado, que también podría ocurrir.
La muerte, por otra parte, no sólo iguala al rico y al pobre: aun más desesperante resulta que iguale al bueno y al malo, por ejemplo al buen anarquista y al malvado burgués. El ácrata se justifica en la lucha por la justicia, o lo que él toma por tal, pero desde su materialismo, esa justicia se desvanece con la muerte, y su opción moral queda en nada. El único sentido de la acción anarquista, al final, consiste en una reacción resentida y desesperada por el hecho de no ser él magnate en vez de paria, de no poder dedicar su tiempo a disfrutar de los únicos bienes y la única vida posibles.
La muerte se mantiene ante nosotros como una esfinge tan indiferente a las loas como a las maldiciones, unas y otras por igual insignificantes. Pero la actitud adoptada hacia ella tiene efectos prácticos, al parecer. Por ejemplo, de encomiarla al modo como lo hace Tarrida, a convertirse en instrumento de ella contra sí mismo o contra otros, sólo hay un paso muy fácil.
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****La ultraderecha comparte, en general, las tesis populistas y en gran medida las socialistas contra el liberalismo económico (y político). Y es inútil que esas tesis, allí donde se han aplicado, han demostrado solo –y sin excepción– su capacidad de empobrecer y tiranizar a la gente. Unos creen que la voluntad de Dios es fomentar una pobreza "bien distribuida" –y ciertamente sirven a esa supuesta voluntad con muchas ganas, excepto cuando se trata de ellos mismos– y los otros, en nombre de la "Historia", vienen a hacer otro tanto. Insisten en aquello de que el liberalismo hace a "los pobres más pobres y los ricos más ricos", y tonterías por el estilo. Lo cierto es, a partir de los hechos, que las economías aproximadamente liberales (ninguna lo es hoy demasiado), han promovido una riqueza como nunca antes. Algunos argumentan con el caso del franquismo, pero la economía franquista fue también liberal en gran medida (basta ver la relación entre el PIB y el gasto estatal, mucho menos estatista que hoy).
Y, por supuesto, esas teorías suponen siempre que un grupo dicte las normas morales y políticas por encima y sin control de la masa de la población. Lo cual es muy coherente: por algo ilumina a ese grupo la voluntad de Dios o la de la Historia. A partir de ahí, apenas necesitan argumentar.
**** http://www.diarioya.es/content/pío-moa-dará-una-conferencia-sobre-la-etapa-histórica-de-franco
**** http://iglesia.libertaddigital.com/una-iglesia-alternativa-1276236480.html
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La chusma política
**** Pumpido acusa a la policía de no colaborar con él. Quizá sea porque él ha sido un eficaz colaborador de la ETA, junto con su gobierno, y ahí siguen todos ellos. Por ejemplo:
http://www.kriptus.com/foro/foro-ermua-comunicado-prensa-t15469.html
**** "El segundo violador del Eixample", juzgado por masturbarse en el metro
Pero ¿quién persigue a este hombre? ¿El gobierno fomentador del puterío? ¡Vamos! ¿A qué espera el gobierno para dar ejemplo masturbándose ante las cámaras? ¿Y Soraya? ¿Se va a quedar en tan poca cosa como sus posados para-porno? Por cierto, seguimos a la espera de que Rajoy pose en tanga. Mientras tanto seguiremos convencidos de que es un machista, por mucho que diga lo contrario. Obras son "amores".
**** Esperanza Aguirre: "Tenemos un sistema laboral obsoleto heredado del franquismo"
¡Vaya! También tenemos un sistema democrático heredado del franquismo, y que los politicastros llevan años desvirtuando y haciendo obsoleto, ¿no?
**** Feijóo ofrece un pacto a la oposición porque "Galicia no es del PP"
Las mafias se reparten Galicia. Así entienden la democracia.
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Diálogos pastoriles
SULPICIO. Tranquilo, Mauricio, estamos de cháchara, no hay que ser tan riguroso...¡Hombre, aquí llega Fabricio! Fabricio, eres tartaja, chepa, tuerto, algo cojitranco y te faltan dos dedos en la mano izquierda... Nadie podrá dudar de que eres un hombre excepcional.
MAURICIO. No tanto, no tanto, Sulpicio, porque Fabricio dice ser, al mismo tiempo, mucho más inteligente y sensible que nosotros, de modo que eso compensa sus otras excepcionalidades y lo convierte en un tío vulgar y corriente.
FABRICIO. Vu...Vu...vuestro repugna...nante cach...cach..ondeo, mis q...queridos ami...gos, os defi... define como lo vi..les que so..sois. ¡Ya quisi...era yo ser un zo...zoquete que ni siente ni pa...padece, co...como vosotros, pero e...sa inteligencia y sen... sen...sibilidad no hacen más q...q...que agravar mis ma....les, la conci...ciencia de mis ta...taras (el transcriptor eliminará en adelante los tartamudeos, para hacer menos fatigoso al lector las palabras de Fabricio).
FELICIO. Hablábamos, caro Fabricio, del maravilloso florecer de nuestra querida villa de Porriño en todos los terrenos del saber, el arte y el pensamiento, y tú, no cabe duda, eres un buen ejemplo. Mas algo me preocupa, Fabricio, ¿no se vendrán abajo tantas flores por la crisis económica
FABRICIO. Para eso, Felicio y los demás, hay que entender ante todo la crisis. Para empezar, desde el punto de vista económico, un ser humano no difiere de una máquina o de un animal doméstico: todos consumen y emplean cantidades de energía, y a ello se reduce la cosa: a los mecanismos y ciclos de producción y consumo de energía.
FELICIO. ¡Pero eso es siniestro, oh Fabricio! ¿Dónde queda entonces la poesía, el romanticismo, la belleza de la vida?
FABRICIO. Quedan donde deben quedar. Un médico entiende y trata al hombre en calidad de portador de enfermedades, y no se preocupa de si su paciente disfruta con el olor de las cloacas, pongamos por caso.
MAURICIO. ¡Cómo, qué cosas dices! ... ¡Salicio, coño, deja de tocar la maldita zambomba...! El olor de las cloacas es poco saludable y trae enfermedades, así que...
FABRICIO. Tienes razón, está mal elegido el ejemplo, porque para el negocio de un médico vendría bien eso de las cloacas, digo yo, desde cierto punto de vista... En fin, fijaos en que muy pocos han previsto la crisis, y de los pocos que la han previsto casi ninguno la ha apreciado en toda su magnitud. ¿Qué deducís de ello?
SULPICIO. ¿Que la economía no es ciencia rigurosa?
FABRICIO. Quizá, quién sabe. Pero sigamos: las explicaciones de la crisis se dan entonces a toro pasado. De repente todo el mundo ve fallos por aquí y por allá, que antes no veía. Unos dicen que la crisis deriva de la excesiva intromisión de los gobiernos en la economía, otros, que del capitalismo salvaje y desregulado, del neoliberalismo y esas cosas. Pero yo digo que una explicación de los fallos no explica nada. Porque antes de la crisis hubo prosperidad, y si no explican bien esa prosperidad tampoco explicarán la crisis. Si las explicaciones de unos y de otros fueran ciertas, estaríamos en crisis permanente, fuera por la intervención del estado, según unos, o por el capitalismo salvaje, según otros.
MAURICIO. La crisis es la crisis, tío, es lo que hay que explicar ahora.
FABRICIO. No sé, no sé. ¿Podríamos pensar que debería haber un equilibrio entre regulación y desregulación, entre capitalismo privado y gastos del estado y que, cuando ese equilibrio se rompe, sobreviene la crisis?
MAURICIO. También podemos suponer que si los gobiernos hubieran intervenido menos, la prosperidad habría sido mayor y quizá no hubiera llegado ninguna crisis. O al revés, que de haber sido más voluminosa la intervención estatal, todo habría ido mucho mejor.
SULPICIO. Contra eso puede argüirse que en España las regiones más intervencionistas, es decir, las socialistas, son más pobres, con más paro, y estoy por decir que si no están peor es porque chupan de las otras.
FABRICIO. Bueno, Sulpi, pero en Galicia y Castilla-León ha mandado muchos años la derecha, y no son ningún emporio, de ellas puede decirse casi lo mismo que de Andalucía, Extremadura o Castilla-la Mancha....
La Guerra Civil Española ¿se acabó para siempre o podría resurgir? El espíritu de la transición que en el bienio 1975-77 permitió el paso del autoritarismo franquista a la democracia parlamentaria sin violencia y sin fracturas sigue vivo y fuerte o ¿corre el riesgo de apagarse bajo el viento de la furia ideológica? Los españoles ¿pueden dormir tranquilos o preocuparse?
En historia no hay nada definitivo. El triunfo de Franco condujo a una sociedad básicamente reconciliada y sin odios, y esto parecía un logro histórico sin vuelta atrás. Los que entonces luchábamos contra el franquismo éramos muy pocos, y mayoritariamente comunistas y terroristas. Los demócratas, liberales y socialistas apenas molestaron al franquismo ni el franquismo les molestó a ellos. Esto permitió un paso relativamente fácil a la democracia, sin más problemas reales que los del terrorismo, casi todo de izquierda, y las maniobras de los partidarios de la ruptura. Y sin embargo hoy la sociedad vuelve a estar bastante polarizada, por efecto de la propaganda de quienes se identifican con el Frente Popular y contra Franco. Nunca se odió ni se hizo tanta propaganda contra Franco como ahora, cuando ya no existe la persona ni el régimen. Y yo siempre digo: observen esa especie de Frente Antifranquista actual, que incluye a los terroristas de la ETA, al gobierno, a muchos derechistas, a los separatistas, a los comunistas que quedan, etc. Observen cuáles han sido los mayores peligros para el sistema de libertades en España: el terrorismo, las oleadas de corrupción, el ataque permanente a la independencia judicial, las tensiones secesionistas, etc. Todo eso proviene del "frente antifranquista" de que antes hablé.
¿Puede ocurrir otra guerra civil? Es muy improbable, pero lo improbable no es imposible. Podría aparecer un terrorismo de derecha, pues, después de todo, el gobierno ha justificado el asesinato como forma de hacer política y obtener grandes concesiones, como ha hecho con la ETA. La sociedad española actual está muy degradada y semianestesiada, sobre todo por unos medios de masas y unos políticos corruptos y muy poco dignos de estima. Una gran masa de población parece interesada solo en tener el estómago lleno y en ciertos lujos, comodidades y juegos. Su horizonte moral e intelectual no va más allá, y podría incluso aceptar sin mayor preocupación la liquidación de siglos de historia para volver políticamente a la edad media, con un montón de estados en la península, creados sobre el odio y la falsificación histórica. También puede ocurrir que la actual crisis económica empeore mucho las perspectivas políticas. No me gusta hacer de profeta pero en cualquier caso los españoles harían bien en no seguir durmiendo demasiado tranquilos y preocuparse más del rumbo por el que les llevan sus poco decentes políticos.
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La chusma política
**** Me pregunto qué ha pasado con los documentos de Alcalá-Zamora recuperados hace meses y sobre los que no ha vuelto a hablarse. Espero que existan fotocopias de ellos, porque han ido a parar a un gobierno mafioso que se identifica, ¡precisamente!, con los mismos que robaron esos documentos a Alcalá-Zamora (junto con joyas, dinero y bienes muy personales, como hicieron, por lo demás, a otros muchos miles de personas) Los de los ciento y pico años de honradez.
**** Al terminar la guerra mundial quedaban en Francia 200.000 niños hijos de francesas y soldados alemanes. Un número enorme, desde luego. Los hijos, como si fueran culpables, sufrieron mil discriminaciones e injusticias hasta hace unas pocas semanas en que los gobiernos alemán y francés se han puesto de acuerdo para reconocerlos. Y miles de aquellas mujeres fueron sometidas a todo tipo de vejaciones, les cortaron el cabello y las pasearon entre las turbas que las insultaban por su "colaboración horizontal". Pero esas turbas, en su inmensa mayoría, también habían colaborado, activa o pasivamente, con el ocupante y solo en los últimos momentos, cuando los alemanes estaban al borde de la derrota, optaron por la "resistencia" (hubo otros, desde luego, que sí resistieron de verdad, pero fueron pocos). Este conjunto de hechos da idea de una sociedad degradada y desmoralizada, ya antes de la guerra, por sus politicastros.
**** Dijo que iba por trabajo y se fue de vacaciones. El CGPJ pide explicaciones a Garzón por un viaje a Perú en 2007. ¿Eso hizo Garzón? ¿El hombre que veía amanecer?
**** Con independencia de lo del Yak, que también, Trillo ha sido uno de los peores ministros de Defensa de la democracia, aunque la tiorrilla actual lo está haciendo bueno.
**** Decía Josep Pla, en referencia a las conductas de la guerra civil, que si se parte un queso por la mitad es difícil que una mitad salga queso de bola y otra camembert. Frase ingeniosa, pero no muy cierta, porque un país no se parece demasiado a un queso; no obstante tiene algo de verdad: entre la ultraderecha española se ven temperamentos y actitudes muy semejantes a las de ultraizquierda. Esta cree tener a su servicio la voluntad de la historia, y la ultraderecha cree que la voluntad de Dios es suya. A partir de ahí, el pensamiento de ambos es rígido, generalmente estúpido e hipócrita y resuelto a aplastar al discrepante. Creen tener la verdad indiscutible, lo cual debe de ser muy satisfactorio para ellos, y podría dejar indiferente para los demás, si no fuera por su incontrolable afán de mangonearlos. Subsiste, con todo, una diferencia: la izquierda hace un gran esfuerzo por llegar a la gente con sus cuentos y manipularla; la derecha, que desprecia al "populacho" (los que no piensan como ella) no se toma esa molestia. Decía no sé qué cretino adinerado, haciéndose el gracioso, algo así como: "hasta la última gota de sangre, pero ni un duro de mi bolsillo". La sangre, naturalmente, correspondería al "populacho".
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Jueves, 16 de abril de 2009, de 19:00
Elección de lengua en la Escuela: Reunión informativa para padres
Ciudadanos invita a los padres y madres interesados en obtener más información sobre la educación de sus hijos en Cataluña, a raíz de los problemas para elegir la lengua de escolarización, a una reunión informativa que tendrá lugar en el Centro Cívico de Cocheras de Sants, en la calle Sants nº 79 de Barcelona, el jueves 16 de abril a las 19 horas. Abogados y expertos solventarán dudas y canalizarán propuestas.
¿Qué puedo hacer como padre para conseguir que mi hijo sea educado en la lengua oficial que yo elija?
¿Cuáles son mis derechos?
¿En quién puedo apoyarme?
¿Tengo derecho a recibir información por escrito del colegio en la lengua que yo elija?
Ciudadanos ruega CONFIRMAR ASISTENCIA ENVIANDO UN MAIL A info@ciudadanos-cs.org ya que las plazas son limitadas. Enlace a noticia >>
Hablemos ahora de la actualidad. Cuando en 2004 llegó al poder –de manera imprevista– José Luís Rodríguez Zapatero, se tuvo la impresión de que este nuevo líder se inspiraría para su acción de gobierno, tanto a nivel político como simbólico, en la Segunda República, la que llevó España a la Guerra Civil, Vd. expresó sus temores de que ello llevara a los mismos resultados que la Segunda República: la deslegitimización de la oposición conservadora, la desintegración de España en beneficio de las fuerzas separatistas en Cataluña, País Vasco y Galicia, la transformación del sistema democrático en un sistema de hecho autoritario, una nueva Guerra Civil. Durante cierto tiempo se tuvo la impresión de que todo se moviera efectivamente en dicha dirección: pienso en las concesiones frente a las fuerzas más radicales de la escena catalana y vasca, pienso en la Ley de Memoria Histórica. Sin embargo con esta segunda legislatura tenemos la impresión de que el líder socialista esté volviendo sobre sus pasos. Basta ver que estamos en vísperas de un hecho histórico: en el País Vasco por primera vez desde la vuelta a la democracia no gobernarán la comunidad autónoma los nacionalistas, sino una alianza entre el Partido Socialista y el Partido Popular. ¿Qué tenemos que pensar? ¿Zapatero ha cambiado o no?
Yo no creo que Zapatero llegara al poder de forma totalmente imprevista. La verdad es que empezó la campaña electoral con una desventaja enorme, de once o trece puntos, gracias a la herencia de Aznar. Pero la campaña electoral de Rajoy fue de tan ínfimo nivel intelectual, político e ideológico, que poco antes de las elecciones, antes de la matanza de Madrid, los dos candidatos estaban en empate técnico, es decir, que incluso sin la matanza de Madrid Zapatero pudo haber gobernado con apoyo de los secesionistas y comunistas. Y Zapatero no se inspira en la República, sino en el Frente Popular. República y Frente Popular han terminado por confundirse en la mente de mucha gente, pero son cosas realmente opuestas, como dije, porque el Frente Popular aplastó la legalidad republicana desde el poder.
Por esta razón, la España actual está viviendo una involución política, antidemocrática. Se han criticado las concesiones del gobierno a los nacionalistas vascos, catalanes y otros, que son abiertamente secesionistas. Pero en rigor no ha habido tales concesiones, sino colaboración. El gobierno no ha hecho concesiones tampoco a la ETA, sino que ha colaborado con ella, facilitándole grandes sumas de dinero, legalidad, proyección internacional, etc. Ha justificado y premiado el asesinato como modo de hacer política. Y de paso ha intentado silenciar, dividir y desprestigiar ante la opinión pública a la Asociación de Víctimas del terrorismo. Esta colaboración no es casual, se basa en una coincidencia ideológica profunda: la ETA y el PSOE se definen como socialistas, se dicen antiimperialistas y antifranquistas. La ETA es abiertamente antiespañola y Zapatero no se considera español y, como su gobierno, tiene una idea muy mala de la historia de España. El gobierno y la ETA y los separatistas comparten la idea de que la transición democrática después de Franco fue mala o muy defectuosa, porque se hizo por reforma del franquismo y no mediante una ruptura que saltase por encima de cuarenta años de historia para enlazar con el Frente Popular. La ETA no aceptó la transición, y el PSOE la aceptó de mala gana, porque no tuvo entonces fuerza para otra cosa. Pero el aspecto clave de su Ley conocida como de Memoria histórica es la deslegitimación radical del franquismo, lo cual tiene como consecuencia la deslegitimación básica de lo que salió del franquismo, es decir, la monarquía constitucional y la democracia. La Ley de Memoria histórica va en esa dirección. La colaboración entre el gobierno y la ETA ha fracasado, de momento, porque el gobierno deseaba mantener al menos un barniz de unidad del Estado español, un barniz ilusorio pero que le permitiera seguir ganando elecciones con apoyo de los nacionalistas, mientras que la ETA quiere la secesión pura y simple, aunque ya ha conseguido gran parte de su programa, gracias a Zapatero. De todas formas el PSOE ha dejado la puerta abierta para seguir con la colaboración, y no ha cambiado en nada esencial. Zapatero aspira probablemente a ganar el premio Nobel de la paz a costa del estado de derecho y de la descomposición de España.
La situación se ha agravado porque la oposición política ha sido liquidada por Rajoy, al menos como oposición de contenido intelectual e ideológico. Es una oposición simplemente para hacerse con trozos de poder. El PP fomenta hoy la disgregación de España tanto como el gobierno, ataca la independencia judicial tanto como el gobierno, es tan feminista como el gobierno, admite igualmente, solo con pequeños matices, el aborto o el llamado matrimonio homosexual, pretende desentenderse de la llamada "memoria histórica" y se presenta como antifranquista, etc. Hoy la oposición se ejerce sobre todo desde la emisora de la Iglesia, la COPE, por parte de dos grandes periodistas, Federico Jiménez Losantos y César Vidal, y tanto el PSOE como el PP, y muchos otros, están empeñados en silenciarlos al precio que sea, en acabar con la expresión independiente en España, es decir, con la libertad de expresión. La involución en España incluye la liquidación de la oposición política por Rajoy y su grupo.
En el País Vasco ha cambiado muy ligeramente la relación de fuerzas, pero no olvidemos que se trata de un pacto entre un Partido Socialista pro etarra y pro separatista, y un PP vaciado de contenido político. La cosa no tiene buenas perspectivas.
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**** Núñez Feijóo: "No venimos a restaurar ningún pasado ni a derribar lo anterior"
¿Qué significa esto? Nada en absoluto: sugerencias etéreas. El lenguaje de la estafa.
La Iglesia, como es sabido, padeció muchísimo en los tres años que duró la Guerra Civil Española. Miles de sacerdotes, monjas y monjes fueron asesinados, cientos de iglesias destrozadas. Y en casi todos estos casos los responsables formaban parte del Frente Popular. Sin embargo muchos observadores justifican esta tragedia por alinearse la Iglesia española abiertamente del lado de Franco. Vd. no coincide con esta interpretación. Explíquenos por qué.
Fue al revés: la Iglesia se alineó con Franco porque fue furiosamente atacada por las izquierdas, y no solo durante la guerra, sino desde mucho antes. Tan pronto llegó la república, las izquierdas, como dije, quemaron más de cien iglesias y edificios culturales religiosos, con bibliotecas y obras de arte invalorables. Después introdujeron en la Constitución unos artículos antidemocráticos que reducían al clero a una ciudadanía de segunda, negándole libertad de enseñanza, restringiéndole la de asociación y otras, aparte de atacar la libertad de conciencia y los intereses de cientos de miles de familias españolas. Cuando las izquierdas se rebelaron contra un gobierno legítimo, en octubre de 1934, una de sus primeras ocupaciones fue asesinar a decenas de clérigos y personas religiosas. Después de las elecciones del 36 hostigaron sin cesar a la Iglesia y quemaron cientos de templos. Y en cuanto estalló la rebelión derechista de julio, sin esperar a que la Iglesia tomara posición alguna, empezó una de las persecuciones religiosas más sangrientas de toda la historia, con 7.000 clérigos asesinados y muchas otras personas simplemente por ser católicas. Fue lo más parecido a un genocidio que hubo durante la guerra civil. Es muy natural que muchos sacerdotes y obispos apoyaran a Franco, porque, en definitiva, los estaba salvando del exterminio físico. Sin embargo el apoyo oficial de la Iglesia, del Vaticano, a Franco, no se produce hasta un año después de comenzada la guerra. Eso aparte de que los gobiernos del Frente Popular ni eran legítimos ni defendían ninguna democracia. Hay que decir, además, que esta persecución tuvo unos rasgos de sadismo escalofriantes, que no se alcanzaron en la represión practicada por el bando contrario. Y la persecución no se limitó a las personas. Fueron quemadas o saqueadas innumerables iglesias y edificios religiosos, monasterios, a veces con bibliotecas antiguas y de enorme valor. Fueron destruidas las cruces de los cementerios y las lápidas con inscripciones religiosas, etc. Fue un intento de borrar de España, radicalmente, el cristianismo y su memoria. La Iglesia no fue perseguida por apoyar a Franco, sino que apoyó a Franco porque fue perseguida en los términos dichos.
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La chusma política
**** Si hal algo sospechoso en torno al 11-m es la policía. Mejor dicho, algunos sectores policiales. No olvidemos que el PSOE estuvo muchos años al mando de ella y, forzosamente, tuvo que haber ejercido allí su habitual efecto corruptor.
**** El tal MAR, qué espécimen de la miseria derechista.
**** Zapo dice que la ETA amenaza, por primera vez, a un lendaka. Y lo más triste, a un lendaka colaborador de la ETA, como el mismo Zapo. Es lo que tiene la política, que no solo hace extraños compañeros de cama, también hace enemigos no menos extraños.
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Hoy, en El economista:
ABORTO Y FEMINISMO
En Franco para antifranquistas expuse la actitud de entonces en relación con el aborto: "El franquismo apreciaba en el feto una vida humana en gestación y en destruirla una especie de asesinato. De ahí su prohibición y el escaso número de abortos, realizado en condiciones de clandestinidad. Luego, sobre todo (pero no solo) con los gobiernos socialistas, el feto ha pasado a considerarse una simple excrecencia en el organismo femenino, que la madre podría eliminar a su conveniencia. Conveniencia tanto mayor cuanto mayor el deterioro de los valores familiares".
He aquí la clave del problema: ¿es el feto una simple acumulación informe de células o una vida humana en formación (y esa formación, físicamente, tarda mucho, aún después del nacimiento)? La cuestión se complica por cuanto los gobiernos feministas procuran sin tregua el socavamiento de la familia monógama de tipo cristiano, lo que vuelve más arriesgado para la mujer tener el hijo; y porque, según el habitual adoctrinamiento feminista, el padre debe ser excluido de la decisión al respecto, o su influencia reducida a lo marginal (lo cual favorece, de paso, una tendencia a la irresponsabilidad parental, más acentuada en el varón). Hay un fondo intensamente abortista en el feminismo, por cuanto el embarazo expone de modo muy físico y evidente una gran diferencia "de género", detestable para sus ideologías.
Los gobiernos socialistas han sido, entre tantas otras cosas, activamente abortistas, mientras los del PP les han seguido la corriente fingiendo protestar un poco de vez en cuando. Pero volvemos a lo mismo: si, como sostienen ellos implícita o explícitamente, el feto se limita a una acumulación celular semejante a un tumor, indeseable además para sus políticas de igualdad, debieran no solo permitir, sino fomentar al máximo el aborto. Lo vienen haciendo desde siempre, por lo demás, sin decirlo.
Cerca de dos siglos antes (años 167-164 antes de Cristo), y en fechas no muy alejadas de las resistencias celtíberas en Hispania, había tenido lugar la rebelión judía de los macabeos contra la política de helenización impuesta por el reino seléucida, sucesor de Alejandro Magno. Pese a su debilidad relativa, los macabeos habían luchado con destreza y valor, habían triunfado sobre los helénicos y habían restaurado un reino independiente en Israel. El nuevo reino duraría prácticamente un siglo, hasta que las luchas fratricidas entre sus descendientes, los asmoneos, facilitaron la imposición de Roma en la región, en el año 63 a.C. El poder romano encontró entre los judíos un grupo colaborador de clase alta y sacerdotal, el partido saduceo; otro grupo sordamente rebelde y presto en todo momento a la acción armada, los zelotes; y un tercero, el más influyente en la población, el de los fariseos, que, sin declararse beligerante hacia los dominadores, mantenía un exclusivismo extremo, evitando cualquier roce con los no judíos o gentiles. La palabra "fariseo" ha pasado a la cultura cristiana con el significado de hipócrita, pero significa, precisamente, "segregado", o más propiamente "autosegregado" del contacto con los infieles.
Entre fariseos y saduceos reinaba una profunda enemistad, tanto por las respectivas actitudes hacia Roma como por cuestiones doctrinales básicas. Los fariseos propugnaban el cumplimiento de la ley oral tradicional (Halajá) a la que los saduceos no concedían valor, como tampoco la concedían a las creencias fariseas en la inmortalidad del alma, la resurrección de los muertos o el castigo eterno a los malvados.
Hacia finales de los años 20 o principios de los 30 después de Cristo, bajo el emperador Tiberio, ocurrieron los sucesos antes aludidos, los cuales, en lo que tienen de historiográficamente significativo, pueden resumirse así: un predicador judío llamado Jesús, de origen humilde y originario de Nazaret, en Galilea, acompañado de un grupo de discípulos, en general igualmente humildes (pescadores varios de ellos), caminaba por tierras de Israel propugnando una renovación religiosa. Esto no debía de ser inhabitual: por entonces las predicaciones y sectas proliferaban por el Imperio Romano, como manifestación de la crisis de los politeísmos y la inquietud moral de la época; pero en Israel alcanzaban especial intensidad, mezcladas con ansias de liberación del yugo extranjero y con la esperanza tradicional, entonces exacerbada, en un Mesías (o ungido, enviado de Dios, equivalente al griego Cristo) que debía restaurar la gloria de Israel liberándola de los opresores internos y externos. Uno de los grupos mesiánicos fue el de los esenios, creyentes en un juicio final y en la inmortalidad del alma, como los fariseos pero en un grado más rigorista. Vivían en grupos apartados y practicaban la comunidad de bienes. Consideraban que la salvación exigía la fe, pues los méritos de las acciones humanas nunca bastarían a los hombres para poder considerarse justos: solo la misericordia de Dios con los arrepentidos lavaba al individuo de sus pecados. Eran también pacifistas: "¿Qué pueblo desea ser oprimido por otro más fuerte que él? ¿Quién desea ser despojado inicuamente de su fortuna? Y sin embargo ¿cuál es el pueblo que no oprime a su vecino? ¿Dónde está el pueblo que no ha despojado a otro de su fortuna?". Evolucionaron hacia la expectativa de un mesías político, un rey "hijo de Dios", al modo como en diversas mitologías hay héroes hijos de alguna divinidad.
Existen semejanzas entre la doctrina de Jesús y la de los esenios, y algunos ensayistas han visto una relación directa entre ellos, y hasta han considerado esenio a Jesús; es famosa la frase de Renan considerando el cristianismo como un esenismo con éxito. Pero no existe constancia real de tal cosa. En realidad, todos los grupos hebreos tenían un fondo común en la Biblia, que interpretaban de forma parecida en algunos extremos (doctrina del perdón, la compasión y la paz) y no tanto en otros. Jesús denunciaba el formalismo y la devoción meramente externa de los fariseos. De sus discípulos distinguió en especial a doce, conocidos más tarde como los apóstoles, principales difusores de la doctrina. El número debió de remitir simbólicamente a los doce hijos de Jacob y las tribus de Israel.
Así pues, Jesús predicaba –en ello insistió– según la tradición bíblica, pero irritaba a los fariseos, no solo por tratarlos como malvados bajo su apariencia de cumplidores estrictos de la ley, sino porque él se proclamaba directamente el Mesías, con un carácter nuevo, espiritual y no directamente político. Más aún: se atribuía directamente carácter divino y el poder de perdonar los pecados, afirmaciones blasfemas para sus enemigos.
La aversión despertada fue tal que unió contra él a fariseos y saduceos. Éstos, valiéndose de la traición de Judas, uno de los discípulos de Jesús, le prendieron en Jerusalén, lo maltrataron y acusaron de blasfemia a fin de justificar su ejecución. Pero como este cargo no interesaba a las autoridades romanas, únicas que podían condenar a muerte (principio no siempre cumplido), los acusadores urdieron el argumento de que, al declararse mesías, atentaba contra el poder romano, dando al título de mesías un carácter político tradicional, que en realidad Jesús rechazaba, como ellos sabían. Lo presentaron así ante el gobernador romano, Pilato, la autoridad real al lado o por encima del rey colaboracionista Herodes Agripa. Pilato no halló a Jesús culpable, pero ante la furia e insistencia de los sacerdotes y la multitud soliviantada, optó por darles a elegir entre liberar a Jesús o a un bandido o rebelde llamado Barrabás. Los sacerdotes y la multitud exigieron liberar a Barrabás, y entonces Pilato se lavó las manos en señal de inocencia por lo que iba a venir, pero aceptando la condena del reo.
Jesús, que ya había sido brutalmente maltratado por soldados romanos, recibió sentencia de crucifixión, una ejecución extremadamente cruel, lenta y afrentosa, al parecer de origen persa y que habían adoptado los romanos de los cartagineses. El reo fue azotado y cubierto con un manto rojo, coronado de espinas y obligado a sostener en la mano una caña a modo de cetro, entre golpes y burlas. A continuación hubo de llevar la cruz a cuestas, pese a su debilidad y pérdida de sangre, hasta el lugar de la ejecución, sobre un montículo llamado Gólgota (o de la Calavera, por su forma). Allí fue crucificado entre dos ladrones y bajo un cartel que lo proclamaba "Rey de los judíos" (INRI) por burla o, según otra versión, por exponer la causa legal de la ejecución. Según la tradición, tenía 33 años al morir.
Hasta aquí, el relato se expone a la crítica historiográfica (dejando aparte los milagros que acompañaron la predicación, materia de creencia). La vida de Jesús es conocida por los Evangelios, cuatro admitidos por la Iglesia. En pro de su posible falsedad se han argüido discrepancias entre ellos, la tardía composición de los mismos (poco tardía: entre 35 y 60 años después de la crucifixión, posiblemente anterior alguno), y la casi inexistente mención de Jesús en testimonios e historias no cristianos. No obstante, las discrepancias entre los evangelios tienen relevancia menor y se explican por el previo carácter oral de la tradición; la distancia entre el evangelio de Juan y los demás puede interpretarse como diferencia, más bien que discrepancia. La falta de menciones contemporáneas es normal: dentro de la vida del imperio se trataba de unos hechos poco relevantes para los centros de poder y cultura, sin contar la pérdida de gran cantidad de documentación de aquellos siglos: las referencias a hechos y personas de la Antigüedad, de quienes tenemos pocas dudas, provienen en su mayoría de documentos mucho más tardíos, transcritos o producidos ya en la edad media. Los evangelios ofrecen –exceptuando actos sobrenaturales– un panorama vívido de la época y el país, muy reconocible por cuanto sabemos al respecto, lo que aboga en pro de su básica fidelidad histórica. Suena inverosímil la idea de un grupo de estafadores poniéndose de acuerdo para inventar una leyenda semejante, de la que no iban a sacar ningún rendimiento material, más bien al contrario.
En aquel momento, la predicación de Jesús terminó en un fracaso degradante, los escasos discípulos, desconcertados y atemorizados, empezaron a dispersarse, y allí debió haber concluido todo. Pero según el relato evangélico que, obviamente, no entra en el terreno histórico sino en el de la fe, Jesús, el Mesías o Cristo, resucitaría al tercer día, se presentaría a María Magdalena y a otras mujeres discípulas suyas y luego a los discípulos. La resurrección significaba la victoria sobre el Mal. A partir de ahí comienza la expansión de la nueva doctrina, reafirmada y sistematizada por un apóstol algo posterior, Pablo de Tarso, originariamente un fariseo fanático y perseguidor de los cristianos, que no había conocido a Jesús. Tras su célebre revelación mientras cabalgaba hacia Damasco, Pablo conocería a los apóstoles originarios y daría un renovado impulso al cristianismo, al propagarlo más allá de la nación judía. Él sistematizó y reafirmó la doctrina de la divinidad de Cristo: lo que salva al hombre es la fe en él, no el cumplimiento de la ley, idea ya expuesta en la predicación de Jesús. Pablo, aunque judío, era ciudadano romano y tenía profundo conocimiento e influencia de la cultura helenística y latina.
La predicación a los no judíos significó el abandono del concepto de "pueblo elegido". Asunto conflictivo al principio, el Concilio de Jerusalén, sobre el año 50, lo resolvió al acordar que los adherentes gentiles no tenían por qué circuncidarse ni practicar la ley mosaica, les bastaba creer en Jesucristo y bautizarse. El Evangelio abarcaría así a toda la humanidad, en principio. No obstante, la predicación seguiría siendo harto peligrosa, y varios apóstoles terminaron ejecutados a su vez, entre ellos Pedro, a quien Jesús había nombrado jefe de su congregación o Iglesia y que sería crucificado cabeza abajo en Roma, o Pablo, a quien no se aplicó la crucifixión por ser ciudadano romano, sino la decapitación.
Los relatos evangélicos están tan cargados de dramatismo (la inocencia aplastada por la iniquidad del mundo), de contenido moral y de simbolismo, que se convirtieron en el eje o uno de los ejes básicos de la cultura que convencionalmente llamamos occidental. Muchos de sus elementos, reales o simbólicos, pasarían al imaginario colectivo de Occidente con extraordinaria fuerza inspiradora, así el nacimiento en el pesebre, la matanza de los inocentes, milagros como el de los panes y los peces, parábolas como la del hijo pródigo, episodios como el de Marta y María; y especialmente los finales: la entrada triunfal en Jerusalén, la última cena, el huerto de los olivos, el beso de Judas, el lavado de manos de Pilatos, la corona de espinas, etc. La cruz, transformada de símbolo de suplicio infamante en emblema del triunfo sobre el mal y la muerte, sería el distintivo de los cristianos.
La nueva doctrina se expandió con bastante rapidez, asentándose enseguida en la región oriental del Mediterráneo y pronto en la misma Roma, al punto de que solo tres décadas después de la muerte de Jesús, Nerón emprendió una cruenta persecución con el fin de aplastar a los cristianos. Actitud en principio sorprendente, porque los romanos mostraban tolerancia con las más diversas religiones y sectas, y admitían sin especial dificultad nuevos dioses. Pero el cristianismo excluía otros dioses y negaba honores religiosos a los emperadores divinizados. Como en las demás civilizaciones, religión y poder político estaban estrechamente integrados en Roma, y la religión se consideraba una garantía del orden social y político. En la tradición latina no existía la divinización de los máximos representantes del poder, pero el influjo de las monarquías orientales y helenísticas, donde dicha divinización era habitual, había prevalecido como medio de reafirmar la fidelidad y la adhesión mística popular en un imperio tan enorme y arduo de gobernar. Desde César se divinizó a los emperadores después de muertos, recibiendo sus estatuas, en los templos, los honores correspondientes. Algunos, como Calígula o Domiciano, se proclamaron a sí mismos dioses en vida, sin más ambages. Desde luego, el endiosamiento imperial nunca impidió feroces luchas por el poder, y muchos de aquellos "dioses", en vida o póstumos, terminarían asesinados por otros aspirantes a la divinidad.
También se perseguía a los cristianos porque su religión no era asimilable como las demás, y quedaba como un elemento extraño, mucho más peligroso que los judíos porque estos se mantenían en grupos sociales cerrados, mientras que aquellos se expandían con bastante fuerza. Así pues, los cristianos eran mirados como una amenaza a la estabilidad del imperio y a la cultura ancestral, y contra ellos se inventaron leyendas para reforzar la justificación represiva. Nerón, con su persecución en la que murieron Pedro y Pablo, entre muchos otros, inició el ciclo de los grandes ataques –acompañados de la búsqueda y quema de escritos cristianos– en los que las víctimas recibirían suplicios atroces: quemados vivos, crucificados o arrojados a las fieras en los espectáculos circenses, una de las facetas más brutales de la civilización romana.
El año 66, por las mismas fechas de la persecución neroniana, los judíos, siempre en rebeldía latente, emprendieron una guerra para liberarse de Roma. Vespasiano, para suprimirla, destruyó numerosas ciudades. No obstante, la rebelión se mantuvo, y dos años después, cuando Vespasiano ganó el trono de emperador, su hijo Tito prosiguió la lucha hasta tomar Jerusalén, el año 70, tras un asedio de cinco meses. Para escarmentar a los insurgentes arrasó gran parte de la ciudad y destruyó el templo, llevándose como trofeo los utensilios religiosos. La guerra daría sus últimos coletazos en 73, en la fortaleza de Masada, donde los resistentes se dieron muerte entre sí antes que caer prisioneros y esclavos. Gran parte de la población judía fue expulsada y se dispersó por el imperio, en una diáspora que había de completarse unos 80 años más tarde. Algunos vieron en estos hechos el cumplimiento de una profecía de Cristo.
La doctrina moral de Jesús no era nueva, pues se basaba en la Biblia: "Lo más importante de la Ley: la justicia, la misericordia y la fe". La ley mosaica, en particular los Diez Mandamientos, se resumía en dos principios: "Amarás a Dios sobre todas las cosas y al prójimo como a ti mismo"; "En estos dos mandamientos se fundan toda la Ley y los Profetas"; exigencias arduas, pero a las que Jesús exigía devoción "con todo el corazón, toda el alma y toda la mente". "Si quieres entrar en la vida eterna, cumple los mandamientos: no matar, no cometer adulterio, no hurtar, no levantar falso testimonio, honrar padre y madre y amar al prójimo como a uno mismo". A un joven rico que le preguntó si era posible un grado mayor de compromiso, le respondió: "Si quieres ser perfecto, vende todos tus bienes y da el producto a los pobres, así tendrás riqueza en el cielo; luego vuelve y sígueme". Ese amor-fe debía proporcionar al individuo una inmensa fuerza moral frente al mundo, descartando formalismos e hipocresías.
Lo nuevo de la doctrina de Jesús, según quedó indicado, consistía en la autoatribución del carácter divino, como Hijo de Dios. En tal condición, su peripecia en la vida asumía los pecados de los hombres, condensados en el castigo y la crucifixión injustamente impuestas, y con ello los redimía del pecado original de Adán y Eva, constitutivo de la humanidad; una redención difícil de interpretar, porque las consecuencias de dicho pecado persistían, y quizá Jesús mostraba solo el camino para eludirlas. Aportaba la "salvación", una salvación espiritual y universal, no ya política y limitada al pueblo judío. No era una doctrina sentimental, pues Jesús admitía que sus prédicas desatarían la violencia: "No he venido a traer la paz, sino la espada, porque yo he venido a separar al hombre de su padre, y a la hija de su madre, y la nuera de su suegra...". Por la espada cabría entender su doctrina, difícilmente aceptada y a menudo violentamente rechazada.
Salvo por el hecho de que el mayor éxito de las religiones ocurre en todas tras la muerte del fundador, tanto el relato fundacional como el personaje difieren de los de otras grandes religiones aún hoy existentes. Ningún otro creador religioso parece haberse presentado como hijo de Dios, y su predicación tampoco adquirió, ni de lejos, el carácter trágico de la de Jesucristo ni provocó reacciones tan extremas en sus medios sociales y políticos. Sidarta o Sidharta, príncipe de origen nepalí, anterior a Jesús en más de cinco siglos, aunque con una historia abundante en milagros, se proclamó o fue proclamado solamente Buda, es decir "Despierto" o "Iluminado", y también "El sabio". Abandonó sus riquezas, esposa e hijo, para alcanzar la iluminación viviendo ascéticamente como un mendigo, predicó con relativo éxito y sin especiales problemas, murió a los 80 años, de alguna indigestión o intoxicación, y su doctrina cobraría gran impulso, sobre todo desde que Asoka la convirtió prácticamente en religión oficial. Confucio, contemporáneo de Buda en China, fue un funcionario sin pretensión de otra cosa y tuvo altibajos en sus tentativas de que algún príncipe adoptara sus enseñanzas; pero gozó siempre de respeto como hombre sabio y justo, y falleció apaciblemente a los 72 años. Le decepcionó la actitud de sus contemporáneos, pero sus prédicas conocerían una aceptación muy grande cuando diversos gobernantes las entendieron como un instrumento excelente de orden y buen gobierno. La historia de Lao Tse, Viejo Maestro, acaso contemporáneo de Confucio o dos siglos posterior, entra en la leyenda y tampoco tiene paralelismo con la de Jesús: algo amargado por el poco eco de sus enseñanzas, saldría de China internándose en algún país bárbaro.
No menos desemejanzas existen en los contenidos religiosos: en todos ellos la divinidad o divinidades se dan por supuestos y no desempeñan un papel tan directo e intenso como en el cristianismo. Buda, tras sufrir un choque psíquico al descubrir la vejez, la enfermedad y la muerte, buscó el modo de conseguir la felicidad o la superación de la insatisfacción vital por medio de la renuncia a los deseos, fuente del sufrimiento, del oscurecimiento o ignorancia sobre la vida profunda, y de las sucesivas reencarnaciones de los individuos, con el sufrimiento anejo. El desprendimiento, el ascetismo y la meditación (no equivalente a la reflexión especulativa, sino a la liberación de la mente de todo pensamiento) deben conducir, en su nivel superior, al nirvana, una especie de superación de todas las apariencias de la vida, del espacio y el tiempo, que rompería la cadena de las reencarnaciones y su insatisfacción.
El confucismo consiste sobre todo en un conjunto de normas morales y de conducta acordes a los Mandatos del Cielo y concebidas para superar los graves desórdenes recurrentes en la sociedad china. Las virtudes para lograr la paz y la justicia serían la bondad, el amor al prójimo, la lealtad y el respeto a las jerarquías y los antepasados, con especial atención a un principio básico: "No quieras para los demás, o no les impongas, lo que no quieras para ti". Los príncipes durarían y su ejemplo inspiraría el buen comportamiento del pueblo si amaban a este y obraban con justicia, cuidaban las buenas tradiciones y propagaban el estudio y la meditación. La armonía jerárquica, desde el príncipe a la familia, aseguraría una sociedad próspera. (Otra escuela, la legista, sostenía la postura contraria: los hombres, aunque pueden estimar la justicia, en general son necios y opuestos a ella en la práctica, por lo que solo pueden vivir en paz mediante un gobernante absoluto, cuya voluntad hace la ley y la justicia).
El taoísmo procede del concepto de Tao: camino o vía, concebido también como la unidad entre dos fuerzas cósmicas y omnipresentes, el yin y el yang, opuestas e interdependientes. El Tao sería inaprensible para los sentidos o el intelecto, escaparía a toda definición y al nombrarlo ya se le traiciona. Sería algo así como un vacío primordial, omnipotente, en el que toma forma la existencia. La doctrina propone la no acción: el universo marcha según sus leyes, y el hombre sabio no pretende actuar sobre él; al contrario, cuanto menos actúa mejor entiende el mundo y mayor poder adquiere. Los humanos necesitan reforzar su relación con la naturaleza, más bien que someterse a normas y leyes políticas; y deben seguir una conducta de acuerdo con las "tres joyas": compasión, moderación y humildad.
Más semejanzas cabe encontrar con el zoroastrismo, antiquísima religión persa y variantes de ella como el mitraísmo. Dualismo extremo entre los principios del bien (Ormuz) y el mal (Arimán), componentes inevitables del mundo. Al parecer tuvo influencias en la religión hebraica Las enseñanzas de Zoroastro llegaron a dejar su huella sucesivamente sobre tres grandes religiones: el judaísmo y el cristianismo y a través de ellos, el islam.
La Iglesia católica tiene otras particularidades: se ha mantenido a lo largo de los siglos vinculada a poderes diversos pero guardando al mismo tiempo su independencia, en tensión, a veces incluso violenta con ellos, de modo que el Papado constituye un poder espiritual y en buena medida material, pese a carecer de divisiones militares, industrias propias y casi de territorio propio. Los numerosos poderes políticos surgidos en Europa y América desde el Imperio Romano, han encontrado su justificación o su principio de legitimidad en las creencias cristianas o la han recibido directamente de Roma, mientras que la Iglesia siempre ha mantenido como un centro peculiar de poder aparte.
Cierto que bajo estas diferencias puede encontrarse una similitud moral de fondo entre estas religiones, y seguramente en otras muchas. Pero desde el punto de vista de las consecuencias históricas, las diferencias vuelven a un primer plano. Si las religiones vistas ponen el acento en las normativas morales o en los métodos para identificarse con el cosmos y eludir el malestar de la vida, el cristianismo lo pone en la fe en un Dios (trinitario: Padre, Hijo y Espíritu Santo, que le valdría acusaciones de politeísmo), una fe por encima de las contradicciones: un hombre de origen poco distinguido y final terrible que sería al mismo tiempo Dios, y ante él el individuo aparece resaltado como libre y responsable, con relieve mucho más acentuado que en las religiones anteriores: la persona culpable en principio por el misterioso pecado original, pero susceptible de redención gracias al sacrificio divino. Posición contradictoria y enigmática, fuente de herejías y también de una tensión intelectual permanente entre la razón y el dogma, de un esfuerzo por conciliarlos que también caracterizaría al cristianismo con mucha más fuerza que a otras religiones, provocando una historia inquieta y complicada, con frecuentes luchas internas e intensas derivaciones políticas. Y no menos un inmenso cúmulo de arte y pensamiento.
El cristianismo proponía la igualdad de los hombres en un sentido espiritual, fácilmente extrapolable a otros terrenos e interpretable en una dirección políticamente subversiva, otra fuente de los más variados movimientos. Al igual que en la doctrina estoica, había en el cristianismo un rechazo implícito de la esclavitud, no del todo desarrollado, pues se admitía la práctica esclavista como un efecto maligno del pecado original. También proponía una igualdad esencial entre hombre y mujer –"compañera y no sierva"– que, unidos, forman "un solo ser" o "una sola carne", aun si con autoridad prevalente del varón. Matrimonio exclusivamente monogámico y de fidelidad hasta la muerte, con fuertes repercusiones en cuanto a la estabilidad familiar, la educación de la prole y la transmisión cultural; exclusión drástica de las relaciones homosexuales, siguiendo la tradición judaica, que también en este aspecto se separaba de costumbres extendidas, a menudo mal vistas pero sin condenas religiosas en el mundo politeísta. Todo ello chocaba con costumbres e ideas muy extendidas en la antigüedad grecorromana.
Pro lo que iba a ocasionar graves conflictos con el orden romano era el concepto de una religión concebida como fuente de moralidad independiente del estado ("a Dios lo que es de Dios, y al César lo que es del César") cuando, tradicionalmente, poder y religión habían estado estrechamente unidos e incluso identificados. La independencia eclesial no supnía necesariamente enfrentamiento con el poder político, y en general la Iglesia buscaba el acuerdo con él; pero no excluía tentaciones de absorberlo en una clerocracia, y en todo caso establecía de entrada una tensión peculiar entre ambas potestades que podía derivar, y derivaría muchas veces, en colisión abierta. Esta tensión (conflicto-acuerdo) entre religión y política marcaría la historia de la Cristiandad.
2) Otra tesis que parece confeccionada adrede para suscitar la indignación de los progresistas es la que España debería alegrarse de que la Guerra Civil la ganaran los franquistas en lugar del Frente Popular. ¿Por qué razón deberíamos pensar que la dictadura de derechas de Franco fuera preferible a una dictadura de izquierdas? El Frente Popular estaba armado y condicionado por Stalin, pero los nacionales tenían el apoyo de Hitler y de Mussolini. ¿No se trata de dos males parecidos?
Hay muchas razones, pero expondré aquí cinco, que me parecen suficientes:
1. Stalin llegó a dirigir en la práctica al Frente Popular, mientras que Franco mantuvo su independencia con respecto a Hitler y Mussolini. En plena guerra civil, en 1938, con motivo de la crisis de Munich que estuvo a punto de desencadenar la guerra europea, Franco proclamó abiertamente que en caso de guerra entre las potencias fascistas y las democracias, él permanecería neutral. Esto causó pésima impresión en Roma y en Berlín, y demuestra la verdadera situación. Los jefes del Frente Popular jamás se habrían atrevido a algo parecido en relación con Stalin.
2. Otra razón la expusieron Gregorio Marañón y Julián Besteiro. Marañón fue un intelectual liberal que influyó mucho para que llegase la república y por eso fue llamado "padre espiritual de la república", pero admitió: "Mi respeto por la verdad me obliga a reconocer que la República española ha sido un fracaso trágico". Y fue más allá: "Tendremos que estar maldiciendo durante años la estupidez y la canallería de estos cretinos criminales (se refería así al Frente Popular), ¿Cómo poner peros, aunque los haya, a los del otro lado (a los franquistas)?" En cuanto a Julián Besteiro, fue un dirigente socialista que se opuso a la deriva revolucionaria de su partido. Al terminar la guerra expresó que los franquistas, con su "cruzada antikomintern", y aun teniendo en cuenta sus defectos, habían librado a España del bolchevismo "que es quizá la aberración política más grande que han conocido los siglos". Estos dos intelectuales reflejaban la opinión de muchísima más gente: sopesando los pros y los contras, los franquistas habían librado a España de una auténtica pesadilla.
3. Franco mantuvo a España fuera de la guerra mundial, no se dejó arrastrar a ella, como Mussolini. Esto fue un inmenso beneficio para España, porque la libró de una mortandad y unos sacrificios mucho más grandes que los de la guerra civil. Pero también fue un enorme beneficio para los Aliados, porque la entrada de España en la guerra habría supuesto el cierre de Gibraltar y del Mediterráneo occidental por los alemanes, lo cual, durante algunos meses de 1940 y 1941 habría podido cambiar el curso de la guerra. Y también con motivo del desembarco aliado en el norte de África. No puede extrañar la fuerte presión de Hitler para arrastrar entonces a Franco a la contienda, en 1940-41, en contra de lo que pretende hoy una serie de historiadores desorientados o desorientadores.
4. Hay una diferencia radical entre una dictadura autoritaria, como fue la franquista, y una dictadura totalitaria como tantas otras del siglo XX. El intelectual polaco Leszek Kolakowski, antiguo comunista, reconoció que la España de Franco era mucho más libre que los regímenes del este de Europa, y también lo aclaró Solzhenitsin, para indignación de las izquierdas españolas. Un profesor polaco me lo expuso así: "En Polonia la oposición a la dictadura era mucho más difícil que en España, porque en Polonia lo primero que perdía el disidente era el trabajo, ya que el estado era el patrón general de todo el mundo, el propietario de todas las empresas". Eso en España nunca ocurrió. El número de empleados públicos y funcionarios fue siempre bajo y es hoy casi seis veces mayor que en el franquismo. Con un estado pequeño, como el del franquismo, el totalitarismo es imposible. El número de policías era también mucho más bajo que ahora y no existían policías privadas, autonómicas y demás. Y sin embargo hoy existen cinco veces más presos en las cárceles que entonces. En cuanto a los presos políticos, después de los primeros años 40 su número descendió rápidamente, y cuando llegaron las amnistías después de muerto Franco, había menos de cuatrocientos presos políticos en las cárceles para un país de 36 millones de habitantes. Y casi todos ellos comunistas y terroristas, es decir, estos sí eran totalitarios. En las cárceles de Franco no hubo prácticamente demócratas ni liberales, ni tampoco socialistas excepto en la primera posguerra. Hoy hay también más presos políticos que en el franquismo, pues los de la ETA son políticos, según admite el gobierno bajo cuerda, cuando habla de "soluciones políticas". Estos datos revelan que las pasiones y odios de la república y la guerra se habían olvidado, y España era un país reconciliado.
5. Otra razón por la que fue mucho mejor que ganaran los franquistas fue el desarrollo económico. Claro que España partía de un nivel económico inferior al de los países ricos de Europa, también al de Italia, pero no recibió el Plan Marshall, que volvió a poner en marcha las economías europeas, y además fue sometida a un aislamiento internacional durante bastantes años. A pesar de todo ello, en los años 60 hasta el 75, los índices de crecimiento en España fueron los más altos de Europa, y le renta por habitante llegó al 80% de la media de la Europa rica, un porcentaje que no volvió a alcanzarse hasta finales del siglo XX. La prosperidad económica, y sobre todo el olvido de los odios del pasado, hizo posible una transición democrática sin muchos traumas, y a pesar de la oposición de terroristas y rupturistas. Lo cual también legitimó al franquismo desde el punto de vista democrático. Los propagandistas suelen comparan a Franco con Hitler o Mussolini, pero es absurdo. No solo el régimen de Franco fue comparativamente más liberal, sino que dejó un país reconstruido y no uno en ruinas como aquellos. Creo que son razones de peso para preferir el triunfo de los nacionales en la guerra civil, aunque hay otras muchas.
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http://www.elmanifiesto.com/_franco_para_antifranquistas_altera.asp
http://blogs.periodistadigital.com/bokabulario.php/2009/04/05/iesta-dispuesto-coronel-de-palma-a-cerra-1
http://sebastianurbina.blogspot.com/
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Hoy, en El economista
CALIDAD DE VIDA
Antaño se decía nivel de vida, y después el concepto de "refinó" en calidad de vida, que indica lo mismo: nivel y calidad de la diversión y el consumo de las más diversas mercancías, desde la ropa a la enseñanza o los preservativos. Concepto realmente bárbaro, que reduce la vida personal a un nivel pedestre y fácilmente manipulable. Un rasgo bien visible de nuestra época es una gigantesca capacidad de consumo y diversión. No es que las dos cosas sean malas por sí, pero probablemente lo es la focalización de la vida en ellas, hasta ocupar casi todo el horizonte vital.
Al parecer, y según ideologías más o menos explícitas, la sociedad avanza veloz y casi sin tregua hacia un consumo y entretenimiento crecientes conseguidos con un cada vez menor trabajo, y en ello consiste el sentido de la vida y de la historia. Unos lo verán como una pesadilla y a otros como un ideal, va en gustos. Pero si, al margen de gustos, se trata de algo realmente malo, debe constituir una especie de enfermedad social. ¿En qué se manifestaría? Consideremos la expansión de la droga, la prostitución o el alcoholismo, ellos mismos parte de la cultura del entretenimiento, así como otros aspectos menos divertidos, como el aborto y el divorcio masivos, el fracaso escolar, el aumento de la delincuencia, de los malestares nerviosos, del maltrato familiar, etc., que acompañan sospechosamente la "calidad de vida".
Tiene especial interés el aborto, tan enormemente extendido hoy. Se trata de una valoración: ¿el feto es una vida humana en formación o solo un amontonamiento de células, no demasiado diferente de un tumor, en el cuerpo de la madre? La diferencia importa, aunque sospecho que a los abortistas les da igual una cosa u otra. Bien mirado, si entendemos la vida humana como una carrera por consumir y entretenerse, tampoco resulta tan trágico que muchas de esas vidas se frustren en embrión.
Aun si Federico y César aceptaran la "oferta" de la COPE, esta ha propinado un nuevo y duro golpe a la libertad en España. Manteniendo a Federico y a César Vidal en La Mañana y en La Linterna, los obispos defendían la libertad de expresión, hoy tan amenazada en España como la separación de poderes y la propia integridad nacional. Y al mismo tiempo se hacían un favor a sí mismos, tanto porque los dos comunicadores salvaron a la COPE de una práctica ruina como porque el mensaje cristiano llegaba, a pesar de todo, más a través de estos comunicadores que de los inútiles – beaturrones, generalmente tan sectarios y enemigos de la libertad como los comunistas– que por declararse cristianos fervorosos creen tener un derecho especial a aburrir a la gente.
El trato dado a Federico y a César se explica en gran medida por las tremendas presiones que han debido soportar los obispos de parte del poder socialista, así como de los separatistas y de los futuristas peperos, combinando la calumnia y la injuria con las típicas intrigas en la oscuridad: todos juntos, y no por azar, contra la única oposición real que hoy existe a Zapo y su pandilla. Y también se explica por la propia división del episcopado, con sus "modernos" simpatizantes o complacientes con el socialismo, sus obisparras y separatistas catalanes (estos últimos tienen en su haber la casi liquidación del cristianismo en sus diócesis, lo que no les impide, al revés, hacer política barata un año y otro).
Hay, además, cierta pulsión suicida en la jerarquía eclesiástica, al menos en un amplio y poderoso sector de ella. Recuérdese, en los años 60-70 su repudio a Franco, es decir, a quien había salvado física, materialmente, a la Iglesia del exterminio; recuérdese su protección y apoyo a los movimientos comunistas, separatistas y terroristas (que bien le han pagado esa ayuda sin la cual hubieran adelantado mucho menos) Recuérdese su "diálogo –más bien colaboración– con los marxistas", del que los segundos sacaron enormes beneficios y la Iglesia verdaderos desastres. Recuérdese cómo en una publicación muy ligada a esa colaboración, Cuadernos para el diálogo, se escribió aquello de que el Gulag estaba muy bien para gente como Solzhenitsin, y que los marxistas no debieran haberle dejado salir del campo de concentración. Recuérdese, a otro nivel, su decisión de liquidar su propia cadena de prensa... No puede extrañar el gran debilitamiento de la Iglesia en estos tiempos. Lo que resulta milagroso es que siga adelante, pese a dirigirla unos pastores tan mediocres o abiertamente malos.
La COPE era hasta ahora un oasis de libertad dentro de un panorama mediático corrupto hasta la médula, y lo era ante todo por estos dos comunicadores. La jerarquía eclesiástica ha cedido en la defensa de la libertad a cambio de no sabemos qué aparentes ventajas políticas, que sin duda le harán pagar muy caro, como ocurrió con sus "diálogos" pro totalitarios.
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**** Con motivo del aniversario del final de la guerra civil, me llamaron de la COPE para un comentario. La periodista, que evidentemente tenía muy poca idea, me preguntó si no creía que el final de una guerra es siempre algo bueno. Le repliqué que es bueno si ganan los mejores –que, dicho sea ahora, nunca son buenos del todo–. Me parece que mi opinión no le gustó, y en el diario hablado ella mentía diciendo que todos los historiadores consultados estaban de acuerdo en que al sentarse Carrillo y la Pasionaria en las Cortes al lado de diputados franquistas, se habían cerrado las heridas de la guerra civil. El embuste –o ignorante, pero la deontología informativa está hoy casi completamente olvidada en los medios, incluida una gran parte de la COPE– pasaba por alto que si Carrillo y la Pasionaria habían podido sentarse en las Cortes al lado de la derecha se debía también a la victoria de Franco, cuyo régimen había cerrado las heridas de la guerra y dado paso finalmente a la democracia, sin otros problemas que los planteados por el terrorismo y los rupturistas. Carrillo y la Pasionaria –como los antifranquistas en general– no habían querido cerrar las heridas, sino reabrirlas mediante una ruptura que recondujera el país al Frente Popular. Y hoy es cuando los antifranquistas trasnochados intentan volver a un mal pasado. Con la ayuda inestimable de estos complacientes embustes. La periodista debió advertirme que no quería clarificar la historia, sino hacer un poco de politiquilla.
****Zapo y Obama, amigos. El estilo de vendedores de humo les une.
****Líderes de nada.
Penoso Mayor Oreja, diciendo que hay que apoyar a Rajoy. Al final es como Vidal Quadras: se van con quien creen que les mantendrá la poltrona. ¡Qué hombres!
****Mayor Oreja, convencido de que ETA también quería al PNV alejado del poder
Pues ya ven, el PSOE y el PP coincidiendo con la ETA. Casi ná.
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Zapo hace escuela
Parece que Zapo y su "memoria histórica" ha inspirado a la eurocámara. En ningún país democrático, y sí en los totalitarios, se intenta imponer desde el poder una versión de la historia, y he aquí que los eurodiputados ha aprobado una "resolución sobre la conciencia europea y el totalitarismo" a fin de "preservar adecuadamente (sic) la memoria histórica". Sin ello, aseguran estos burócratas y politicastros –elegidos por una parte mínima, y en general engañada de la población europea– "no se logrará la reconciliación", pues "Europa no estará unida hasta que no sea capaz de establecer una visión común sobre su historia, reconozca al nazismo y al stalinismo y a los regímenes fascistas y comunistas como un legado común, y abra un debate honesto y en profundidad sobre todos los crímenes perpetrados por todos esos regímenes en el siglo pasado". Honesto y en profundidad, dicen estos individuos deshonestos que derrochan el dinero público y hacen constantemente leyes sin el menor control de sus supuestos representados.
La historia es una base fundamental de la cultura, y en los países democráticos la cultura se desarrolla en y por la sociedad, de manera espontánea e independiente de los políticos. Sólo en países como la Alemania nacionalsocialista y en la Rusia comunista eran los políticos, acompañados de intelectuales pagados, serviles y totalitarios, quienes imponían la cultura y la historia, quienes decían a la gente lo que debían pensar. La resolución de estos eurocamaristas es despreciable, manifiesta las tendencias totalitarias que les animan.
Por supuesto, los intelectuales independientes deben debatir, sin pretensiones dogmáticas, sobre la historia del siglo XX, que pesa como una losa sobre la conciencia de los europeos y ha llegado a semiasfixiar su cultura. Los crímenes del fascismo fueron pocos, muy pocos en comparación con los del nacionalsocialismo y no digamos el comunismo. Y también, para qué negarlo, con los de los gobiernos anglosajones, a menos que el bombardeo sobre la población civil y el maltrato en los campos de prisioneros dejen de ser crímenes según quiénes los cometan. También convendría establecer el grado de colaboración con los crímenes por parte de la socialdemocracia, auténtica cómplice de los genocidios comunistas, que siempre procuró ocultar o minimizar, incluso justificar en nombre de algún tipo extraño de progreso. Y habría que señalar la colaboración con el nazismo, mucho más extendida que la resistencia en Francia y otros países. Recientemente los gobiernos alemán y francés han reconocido (¡a estas alturas!) a más de 200.000 hijos de mujeres francesas y ocupantes alemanes, como si los hijos fueran culpables de algo. Cifra, por lo demás, elevadísima, que por sí misma da un indicio de la colaboración de entonces. Un debate y una investigación honestas deben tener en cuenta estos y muchísimos otros detalles en los que no me extenderé.
Pero el debate y la investigación no tienen nada que ver con los políticos. Es en extremo preocupante el eurocamelo de los eurocámaros, que pretenden erigirse en jueces de la historia y determinar la cultura según sus paupérrimas pero no por ello menos peligrosas ideas, aparte de legislar prácticamente en la oscuridad. Hace poco un representante de la plataforma Libertas, formada a partir de Irlanda, la que logró el rechazo al tratado de Lisboa, segunda versión mal disimulada de la antidemocrática Constitución europea de Giscard, preguntó a un grupo de españoles de alto nivel cultural si conocían las leyes que promulgaba constantemente la Eurocámara y a quiénes las hacían. Nadie lo sabía: un buen retrato de la "democracia europea". Curiosamente, los primeros pasos de la unidad europea fueran dados por la democracia cristiana, para tomar luego una tendencia muy diferente. Por mi parte, siempre fui escéptico sobre esa famosa unión europea, pero hacia el camino que hoy sigue soy totalmente contrario, como creo que lo será cualquiera que estime la libertad.
Me han hecho unas preguntas, durante una conferencia en Milán, días pasados:
1) La interpretación más generalizada en Italia, quizás en el mundo, de la Guerra Civil Española es que ésta fue la consecuencia de una sangrienta sublevación desencadenada por una alianza de fascistas y reaccionarios en contra de una república legítima, democrática y progresista que intentaba implementar la justicia social. En el Meeting de Rimini de 2005, Vd. definió dichas ideas "Una de las victorias propagandistas más destacadas del siglo XX". En cambio Vd. mantiene que la guerra estalló justo porqué la República había destruido la democracia y pone en tela de juicio sus logros en el ámbito de la justicia social. Explíquenos su postura.
Las ideas y posturas que siguen predominando aún hoy sobre la guerra civil española se basan, por una parte, en la ignorancia, y por otra en la propaganda, en particular la propaganda comunista. No fue propiamente la república la que destruyó la democracia, sino las izquierdas españolas, aliadas en el Frente Popular, quienes destruyeron la legalidad republicana, que era democrática en gran medida, pero no totalmente (Doy por supuesto que el lector de esta blog conoce bien el proceso de destrucción de la legalidad republicana, que llevó a la guerra civil, por lo que omitiré esta parte).
Por lo tanto, cuando los generales, es decir, una minoría de los generales, dan el golpe, ya no existe en España legalidad republicana, ni gobierno legítimo ni democracia, sino un proceso revolucionario abierto, y es contra este contra el que actúan los sublevados. Además, la intención del golpe, al principio, no era antirrepublicano, pero la dinámica del enfrentamiento hizo que las izquierdas se llamasen republicanas, aunque habían destruido la república, y que los sublevados descartasen la esta, por considerar que ella, y no la izquierda, habían traído el caos y la revolución, y que la democracia era imposible en un país bastante pobre y radicalizado como España. Una idea que estaba en boga en toda Europa, por la tensión entre comunistas y fascistas y la impresión muy extendida de que la democracia liberal pertenecía al pasado.
Aparte de la ignorancia de los hechos está la propaganda. La propaganda ha intentado hacernos creer que el bando del Frente Popular defendía la libertad. Pero basta examinar a los partidos componente de ese Frente para comprender que ello es imposible. Sus fuerzas principales fueron los marxistas revolucionarios del Partido Socialista, los stalinistas del Partido Comunista, y los anarquistas. Alrededor de ellos giraron los golpistas republicanos de izquierda y los nacionalistas catalanes, claramente golpistas en 1933 y 1934, y también los nacionalistas vascos, un partido extremadamente racista que en ello no se alejaba mucho de los nazis. Es imposible identificar a este conjunto con nada que se parezca a la libertad. Máxime cuando Stalin hizo más que ayudarles: los tuteló. Es asombroso que una patraña tan tosca y en el fondo estúpida haya convencido a millones de personas, pero la propaganda hace milagros, como vemos.
La guerra civil despertó en su tiempo pasiones por toda Europa, también por América y hasta en Filipinas. El mismo Mao Tse-tung recomendaba, muy equivocadamente, que los comunistas chinos libraran varias batallas como la de Madrid. Pero en nuestro tiempo podríamos preguntarnos qué interés puede tener volver sobre este pasado. En España, desde luego, tiene un interés muy actual, porque una gran parte del actual discurso político se apoya en la falsificación sistemática del pasado. En cuanto a Italia, aparte de que muchos italianos participaron en los dos bandos de la guerra española, tengo la impresión de que también tiene algunas cuentas que saldar con el pasado. Según me han dicho, se ha construido una especie de cerco en torno a los estudios de Renzo de Felice, y eso no revela buena salud intelectual, para empezar.
(Nota: Al considerar al fascismo una ideología de "clase media", no originada en el temor a la "revolución proletaria", sino reflejo de aspiraciones de clase propias, De Felice cae sin quererlo en la mentalidad marxista, tan inmensamente influyente todavía hoy. Nunca existió nada parecido a una "revolución proletaria" ni ideologías "de clase media").
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****Arantza Quiroga, sobre su discurso: "El euskera no fue un condicionante para decidir si debía ser presidenta". ¿Qué creen ustedes que va a pasar? Pues que los golfos del PP van a competir con los mafiosos del PSOE por ver quién besa más el trasero a los separatistas. Lo hacen por "táctica electoral", para quitarles votos, ya saben. ¿No ha demostrado Montilla ser más miserable que CiU? Pues eso.
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Diálogos pastoriles
FELICIO.- ¿Por qué, oh Mauricio, calificas de chorradas las consideraciones de Moh Ul-sih y de Quiroga...? Pero he aquí que se acerca silbando nuestro dilecto y siempre alegre compañero Sulpicio... ¿Qué, Sulpicio, has dejado las vacas a su aire?
SULPICIO.- Las vacas, Felicio, no precisan mucha vigilancia...¡Hola a todos! ¿Enfrascados en vuestras usuales divagaciones? En fin, yo prefiero disfrutar de estos bosques umbríos, los prados de esmeralda, maizales y cantarinas corrientes de agua aquí, tan cerca de Porriño.
SALICIO.- ¡Por cierto, Sulpicio! Diría que vivimos en el mejor de los mundos posibles, si estuviera enturbiado para mí por fuera por los desdenes y desvaríos de mi Amartilis.
MAURICIO.- ¡No para uno de oír disparates! Aquí, entre las vacas y las ovejas, llenos de porquería y picándonos todos los bichos, ¡el mejor de los mundos posibles!...Las vacas, sobre todo... ¿Sabías cantamañanas Sulpicio, que las vacas están cambiando el clima con sus pedos? ¿Y puedes dormir tranquilo, puedes ir por ahí silbando tranquilamente sabiendo cómo tus vacas contribuyen al deterioro, al calentamiento global?
SALICIO.- ¡Bah, bah! Fruslerías Siempre ha habido muchas vacas y el clima no ha cambiado por eso.
SULPICIO.- Mas convendrás conmigo, Mauricio, en que es un privilegio vivir en Porriño y sus aledaños, y no solo por este inigualable paisaje ¡Ah, la belleza de nuestra pequeña ciudad! Dos años ha, paseaba yo por Venecia con una gran amiga, y hubimos de convenir, tras muchas discusión, en que la perla del Adriático podría incluso rivalizar con Porriño, concesión harto dura para nuestro orgullo, habida cuenta de nuestro patriotismo local, bien justificado, como nadie ignora.
FELICIO.- ¡Por cierto, Sulpicio! ¿Y qué me dices de los muchos cerebros privilegiados que deambulan por nuestro querido pueblo, del altísimo ambiente intelectual que en él se encuentra, de las contribuciones al progreso de la civilización y otdas esas cosas? ¡Voto a tal que no se encuentra nada semejante en el mundo ahora mismo! ¿No es realmente prodigioso que un pequeño pueblo reúna tales características? ¡Qué clima de discusiones del más elevado nivel, no incompatibles con el cuidado de los animales domésticos y, en general, de los bienes materiales indispensables, nos guste o no, para la vida!
MAURICIO.- Y yo os digo que vosotros no paráis de divagar, os repito que no sois capaces de centraros en un tema... ¿De qué estábamos hablando, pardiez, antes de llegar Sulpicio? ¡Ya ninguno nos acordamos! ¿Adónde llegaremos, así?
En Época
Ha observado Ricardo de la Cierva que "quienes estaban más obligados a defender la memoria de Franco no lo han hecho; o peor aún, han emprendido para ello caminos equivocados, en política y en acción cultural, que han perjudicado la figura de Franco tanto o más que las actuaciones y tergiversaciones enemigas". Así es. A raíz de la transición, y como parte del desarme moral de la derecha, la mayor parte de esta no solo permitió sin la menor resistencia la oleada de ataques al difunto Caudillo, sino que colaboró con ella tratando de congraciarse con la izquierda y los separatistas, y de apestar a quienes, como el propio don Ricardo, se negaban a comulgar con ruedas de molino. Porque se trataba de ruedas de molino de un volumen y tosquedad difícilmente superables.
La causa de esa actitud en tantos ex franquistas radicaba en su temor a pasar por poco demócratas... cuando el hecho histórico es que la democracia proviene de aquella dictadura y no de la oposición a ella. Y que esa oposición, muy al contrario de la imagen divulgada por ella misma, podía invocar cien años de democratismo exactamente igual que los famosos cien años de honradez. Sin embargo se expresaban con tal agresivo descaro que recordaban los republicanos advenedizos de 1931, con quienes solían identificarse los antifranquistas y de quienes decía un Lerroux ya curado de sus viejos extremismos: "No traían saber, ni experiencia, ni fe, ni prestigio. Nada más que esa audacia tan semejante a la impudicia, que suele paralizar a los candorosos y de buena fe cuando la ven avanzar desenfadadamente, imaginando que es una fuerza de choque". Aquellos franquistas metidos en un curso acelerado para dejar de serlo, hacían el papel de los "candorosos" de Lerroux, unos por ignorancia del pasado, otros por incapacidad para analizarlo, y por tanto para aclarar a la población la historia real.
Los "candorosos" se sentían en desventaja porque, naturalmente, el franquismo del que ellos procedían había sido una dictadura, y parecía que debían ser demócratas todos los contrarios a ella mientras existió o, mucho más a menudo, cuando ya no existía. Esta desvirtuación pudo funcionar porque la ignorancia o inepcia de esa derecha solo podía compararse con su escaso valor moral. Hoy sabemos que la oposición activa a Franco nunca fue democrática, sino partidaria de una dictadura totalitaria, es decir, mucho peor que la franquista; que fueron el PSOE y los separatistas catalanes, y luego el Frente Popular, quienes destruyeron lo que de democrática tenía la república y organizaron la guerra civil; que durante toda la dictadura franquista no existió alternativa democrática real a ella, ni presos demócratas en sus cárceles; que incluso al principio de la transición los partidos contrarios a Franco no querían mejor cosa que una ruptura para recuperar algo parecido a su añorado Frente Popular...
El ambiente de falsificación histórica se completó con las nostalgias de un sector derechista anclado en visiones políticas propias de los años 40, convencido de la conveniencia de otra dictadura y anhelante de un nuevo Franco que, desde luego, no encontraba por ninguna parte. Los llamados "ultras" quisieron recuperar también el estilo violento de épocas ya muy pasadas, lo cual venía muy bien a sus contrarios para desacreditarles y, algo bastante peor, para falsear la realidad histórica. Como indica De la Cierva, esos franquistas tan a destiempo han perjudicado la figura de Franco tanto o más que los antifranquistas totalitarios o retrospectivos, no menos extemporáneos.
No se trata de asuntos meramente históricos: la cuestión de Franco es el nudo de las opciones políticas de la España actual. Para afrontar el proceso de involución en marcha, la democracia debe reconocer su origen en el franquismo, debe impedir que los demagogos corten sus raíces.
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**** Señor Moa: me temo que su último libro Franco para antifranquistas va a tener muy poco éxito. Lo he leído y me ha parecido muy bueno, como casi todos los suyos, sobre todo los aspectos que no había tratado antes, así la situación de la mujer, de los idiomas catalán, vasco y gallego, el planteamiento de la disyuntiva entre dictadura totalitaria y autoritaria, y demás. Otras cosas no son tan nuevas. Pero los antifranquistas no van a leerlo, porque son, y lo digo por amplia experiencia, unos completos fanáticos. Y los franquistas tampoco, porque dan por sabido lo que usted dice. Aunque en realidad lo que dice es bastante contrario de lo que ellos van sosteniendo por ahí. Leo su blog a menudo, y fíjese usted: creo que no he visto ni un comentario sobre el libro, ni de los "franquistas" ni de los "antifranquistas", y hasta algunos se han quejado y dicen que por qué no deja usted el tema. No quiero desanimarle, todo lo contrario, se lo aseguro, y ojalá su libro funcione, pero permítame esta opinión desinteresada.
L.M.G.R.
**** http://www.elmanifiesto.com/_franco_para_antifranquistas.asp
**** ¿Quieres dejar de ser parte de la mayoría silenciosa? Envía mensajes de apoyo a Federico y a César Vidal a la COPE y a las direcciones de los obispos.
**** "Estamos firmando un acuerdo con lealtad, pensando en el futuro", ha dicho Iñaki Oyarzábal". La lealtad de Oyarzábal. Y la de Pachi. Dos leales... al futuro. Pero recordamos el pasado.
**** Diálogos mafiosos: Zapatero, a UGT: "Necesito vuestro cariño". "Eso es cuestión de precio". "No importa, tenemos dinero público" ."Pero estamos en crisis". "Tampoco importa. Hay prioridades".
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Educación para la ciudadanía y totalitarismo
De ningún modo puede ser pasado por alto el hecho de que la llamada Educación para la ciudadanía sea promovida por un partido de muy documentado historial mafioso, causante principal de la guerra civil, enemigo de Montesquieu y marxista, es decir, totalitario, hasta hace bien poco, sin que haya cambiado su marxismo por ninguna otra cosa. Y "orgulloso de su historia".
Este hecho crucial lo olvidan, sin embargo, bastantes intelectuales. No les importa, según parece, ponerse al servicio de un poder corrompido hasta el tuétano. En cuanto reciben la oferta de la mafia gobernante hacen agua sus pretensiones éticas. ¿Qué importa quien pague, si paga? Debe reconocerse que la tentación no es fácil de resistir. Y no me refiero solo al dinero, pues el pago incluye también, y aún más, vanidad satisfecha, influencia social, sensación de poder o la impresión de estar modelando a su gusto a las nuevas generaciones. Tiene mil formas.
La disposición de muchos intelectuales a servir a poderes totalitarios tiene tradición larguísima, desde que Platón diseñó la monstruosidad de La República, antecedente teórico de los totalitarismos del siglo XX, todos ellos bien surtidos de intelectuales afectos. Lógico: su idea clave es que existe una ciencia del comportamiento humano, que deben aplicar los doctos en ella. La ciencia del bien y del mal, por fin alcanzada.
Savater lo explica así: "Los padres tienen derecho a formar religiosa y moralmente a sus hijos, pero el Estado tiene la obligación de garantizar una educación que desarrolle la personalidad y enseñe a respetar los principios de la convivencia democrática, etc. ¿Acaso esta tarea puede llevarse a cabo sin transmitir una reflexión ética, válida para todos sean cuales fueren las creencias morales de la familia?".
Naturalmente, la "reflexión ética válida para todos" es la de Savater, Marina y otros servidores del poder. Reflexión, por lo demás, directamente enfrentada –no lo disimulan– a la educación moral y religiosa a la que tendrían derecho los padres. ¿Cuál debe prevalecer? Por supuesto, ha de prevalecer la "reflexión" de esos intelectuales, respaldados por el poder del Estado. Pero eso del Estado resulta algo vago, así que seamos más concretos: respaldados por el poder del Gobierno de turno. Más concretos aún: del Gobierno mafioso en el poder.
¿Están seguros Savater, Marina, etc. de que sus "reflexiones éticas" tienen el enorme valor que ellos les atribuyen? ¿Están seguros de que son realmente democráticas, teniendo en cuenta la amplísima experiencia histórica de atrocidades cometidas en nombre, cómo no, de la libertad, la ciencia y el progreso? Ningún intelectual, ninguna persona sensata, puede estar seguro de ese valor, y la soberbia de Savater y de Marina a este respecto llama realmente la atención. Un valor, además, negado desde el momento en que ellos mismos, con toda su supuesta lucidez, "olvidan" el carácter del Gobierno al que sirven. Pero la posibilidad de ejercer el poder les nubla la vista ante los hechos más crudos.
Tocqueville previó esta tendencia a crear un "poder tutelar que se asemejaría a la autoridad paterna si, como ella, tuviera por objeto preparar a los hombres para la edad viril; pero, por el contrario, no persigue otra cosa que fijarlos irrevocablemente en la infancia". Una infancia permanente, tutelada por los que "saben".
Cabe preguntarse si un poder acreditadamente democrático y virtuoso no podría imponer una auténtica educación para la ciudadanía. En el momento en que se propusiera tal cosa, sospecho, dejaría de ser democrático y virtuoso.
Los Reyes Católicos encontraron en Aragón y Cataluña un panorama muy poco de alentador, una descomposición social, política y religiosa con tendencia a empeorar. Por ello trataron con éxito de meter en cintura a los turbulentos nobles castellanos, gallegos, extremeños, etc. Encarcelaron e incluso ejecutaron a varios de ellos (sufrieron mucho los nobles gallegos, medio bandoleros muchos de ellos, como el famoso Pedro Madruga o el mariscal Pardo de Cela, este condenado a muerte, que pocos años antes habían aplastado a los Irmandiños), y desmocharon muchos de sus castillos. Aseguraron la presencia regia en las ciudades por medio de corregidores, limpiaron de bandidos los caminos mediante la Santa Hermandad y castigaron sin remilgos la delincuencia. Con el Ordenamiento de Montalvo empezaron a legislar mediante pragmáticas, mermando el poder de las Cortes. Racionalizaron el gobierno con un sistema de consejos (de Estado, Hacienda, Aragón, Órdenes militares, la Santa Hermandad, más tarde de la Inquisición), esbozo de los ministerios de los estados posteriores, por encima de los cuales estaba el Consejo Real; y escogieron a sus consejeros más por su valía (universitarios a menudo) que por linaje. Aumentaron también su independencia de Roma al adquirir el derecho de presentación de los candidatos a obispo.
Estas medidas robustecían la autoridad monárquica en Castilla, pero Fernando no puso mucho empeño por aplicarlas a Aragón, fuera por resistencia de las oligarquías, fuera por estimarlo asunto secundario, ya que la empobrecida y poco poblada corona aragonesa tenía a efectos prácticos, finanzas sobre todo, mucho menos interés que Castilla. Aun así, el rey pasó por encima de nobles y burgueses, y solucionó uno de los problemas que más habían sacudido a Cataluña: la opresión del payés. La gran guerra campesina dentro de la civil de diez años había terminado sin apenas reformas, por lo que los payeses volvieron a rebelarse en 1485. Fracasaron, pero Fernando comprendió que el conflicto continuaría como una llaga abierta, y al año siguiente, por sentencia dada en el monasterio jerónimo de Guadalupe, en Extremadura, abolió el derecho de los señores a golpear a los campesinos, y otros malos usos o costumbres inicuas. Los siervos podían emanciparse pagando una cantidad simbólica y adquirir el dominio útil de las tierras, aunque el dominio directo siguiera en manos de los señores. Fue una medida realmente trascendental, pues creó en Cataluña un campesinado libre y próspero que compensaría en alguna medida la ruina anterior. Por el contrario el principado, con población débil y riqueza y poder mucho menos concentrados, perdía su capacidad anterior para empresas políticas y culturales, y no estaba en condiciones de sostener sus posiciones en el Mediterráneo, tarea que poco a poco heredó Castilla.
Los reyes también favorecieron las universidades, sanearon las finanzas, fijaron la relación entre las numerosas monedas de los reinos y el maravedí, que tenía cierta oficialidad, y protegieron las ferias e industrias locales. El conjunto de estas medidas robusteció la autoridad regia, acabó con el caos anterior y favoreció el comercio y la economía en general, todo lo cual ganó a los reyes un prestigio popular extraordinario. Fernando introdujo en Castilla algunas instituciones aragonesas, como los gremios o el Consulado del Mar barcelonés, imitado en Burgos, así como la Inquisición, en 1480, que funcionaba en la corona aragonesa, con poca actividad, desde 1249.
La política exterior dio un cambio radical. La vieja alianza castellana con Francia fue sustituida por la hostilidad catalana-aragonesa, y los Reyes Católicos se empeñaron en aislar al país transpirenaico por medio de enlaces matrimoniales con las dinastías del Imperio, de Inglaterra y de Portugal. Ese designio no daría resultado por cuanto, salvo una hija, los seis hijos de la pareja, también algún nieto que debía enlazar con Portugal, morirían sin descendencia o prematuramente. Tantas desgracias familiares minaron seguramente la salud de Isabel. Por otra parte los reyes consiguieron, en 1493, la vuelta a España de la Cerdaña y el Rosellón, enajenados durante la guerra civil catalana.
El reinado de Isabel y Fernando alcanzaría su apogeo en 1492, con la culminación de la reconquista al ocupar el reino de Granada y, sobre todo, con el Descubrimiento de América. También fue el año de la expulsión de los judíos. Pero esa fecha marca para España, también para Europa y en cierto modo para el mundo, un cambio de época, el paso firme a la Edad de Asentamiento a la Edad de Expansión de la civilización europea, que por primera vez en la historia afectaría a todos los continentes habitados.
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**** La corrupción política es inevitable, pero tiene grados: la de los socialistas cuando Felipe González alcanzó niveles intolerables para el sistema democrático; Aznar consiguió rebajarla a niveles mucho menos peligrosos. Con los futuristas llegó a darse un sobreentendido pacto entre, digamos, "caballeros", por el cual perro no muerde a perro, y ninguno ponía mucho interés en airear asuntos sucios del contrario, con lo que la corrupción de ambos partidos ha vuelto a aumentar, combinada con la destrucción de la oposición por Rajoy (me refieron a una oposición democrática, no a la simple competencia por despachos y cargos). Sin embargo los golfos socialistas siempre fueron más espabilados que los golfos futuristas, y estuvieron todo el tiempo atentos a los "deslices" de su adversario, que podían destaparse oportunamente ante unas elecciones, a través de jueces políticos como Garzón. Y así lo han hecho, aunque no les salió del todo bien la jugada, en parte porque la sociedad está muy polarizada, y a los forofos y júligans de cada partido les da igual lo que este haga, bueno o malo.
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FELICIO.- Además, Mauricio, no entiendo esa manía tuya de buscar la razón a todo, hasta a la acción amorosa. Ahora mismo te veo sacando del zurrón un bocata de sardinas que te comerás con sumo deleite, ¿te preguntas acaso por qué vas a comerlo? Tu estómago te lo exige imperativamente y pocos imperativos hay más categóricos: ocurre a todos los seres humanos, independientemente de su país, religión, sexo, estatura, raza o idioma... ¿No es esa una razón suficiente?
MAURICIO.- ¡Pardiez! No sé ni por qué me molesto en hablar con vosotros, par de inanes. ¡Tú qué sabrás si me deleitan o no las sardinas! Y no desvíes el tema hacia la comida, céntrate en el asunto. Y tú, Salicio, deja de darle a la zambomba, ten compasión de tus ovejas, coño... ¿Sabéis acaso por qué fornicáis?
SALICIO.- Te burlas, Mauricio, ya quisiera yo... Pero esta Amartilis me vuelve loco, ya lo he dicho: parece que sí, pero es que no, y siempre igual... De todas maneras te lo diré: eso se hace porque el cuerpo lo pide, lo pide la naturaleza, y uno no puede rebelarse contra la naturaleza. A mí, por lo menos, no me parece correcto.
FELICIO.- Bien dicho, ¡oh Salicio! Mas él no se conforma con tales razones. Él quiere saber por qué Natura ha puesto en nosotros tan formidable impulso. Siempre invoca la razón, pero quiere ir más allá de lo razonable. ¡Pregúntale a Natura, Mauricio! Nosotros tan solo somos sus dóciles creaciones, sus esclavos, si quieres, y no nos sentimos autorizados...
MAURICIO.- ¡Qué horror! Con ese espíritu nunca habríamos salido de las cavernas. Vamos a ver, botarates: una buena razón podría ser la reproducción. Por ese medio nos reproducimos, aunque no se entiende muy bien por qué habríamos de querer reproducirnos. No obstante, esa es otra cuestión. Ahora bien: solo una insignificante cantidad de los polvos se echan con afán reproductivo. ¿No veis ahí algo extraño?
FELICIO.- Bueno, Mauricio, no tan extraño, la verdad. A la hora del yantar no piensas en que estás introduciendo energía en tu cuerpo, piensas más bien en el placer que te produce el comer. Pues lo otro, lo mismo.
MAURICIO.- ¡Y he ahí la cuestión! ¿Por qué ese placer? ¿Por qué se le ha ocurrido a tu Natura hacer las cosas así? ¡Alguna razón ha de haber, digo yo!
FELICIO.- Precisamente me llegó esta mañana por el correo un texto curioso de un pirata chino (ya reproducido en este blog. Nota del transcriptor), a mí me parece muy explicativo, y te lo voy a leer:
"Moh Ul-sih, narran sus curiosas memorias, pasó un año pirateando por la costa entre Hainán y Hong Kong, y poco después se enroló como cocinero en un mercante español que hacía varias rutas entre Manila, China y las islas de la Sonda. El capitán, Artigas, un alavés de quien todos decían que estaba más que medio loco, redondeaba sus ingresos –y en menor medida los de la tripulación– con el contrabando, sin desdeñar la piratería si se le presentaba alguna buena ocasión. Aquellos fueron tiempos dorados para Moh, que recuerda, entre otras cosas, las charlas que, robando horas al sueño en las noches templadas, bajo las brillantes estrellas del trópico, bueno, del ecuador realmente, solía mantener en la toldilla con algunos colegas. Sobre todo con Quiroga, el contramaestre, un médico de Noya que había renunciado a su profesión en Galicia por afición a la aventura y a ver mundo, aunque algunos sospechaban motivos menos confesables, y algún que otro oficial de puente, o incluso marinero con deseos de ilustrarse. He aquí una muestra:
"Total, que salían muchas veces temas escabrosos, como es natural, sobre los que sólo se decían simplezas, así que yo, un poco enfadado, les solté una vez:
–Pues yo opino que los órganos de la jodienda son feos, sucios y huelen mal. Además, los movimientos también son poco dignos, vamos, repugnantes, vamos, impropios de personas educadas. Por eso, como la naturaleza es sabia, ha rodeado todo eso con el placer más completo, porque si no fuera así, la humanidad se habría acabado hace ya mucho tiempo.
Siguió un corto silencio.
–Joder, las cosas que se le ocurren al chino –dijo Bruno, un oficial de puente. Los otros dos se echaron a reír, pero Quiroga me miró muy serio:
–¡Moh! –como ya indiqué, era el único que me llamaba por el apellido, los demás siempre me decían "chino". –La naturaleza será muy sabia, pero tú eres un memo. Vamos, a ver, ¿por qué iba la naturaleza a entretenerse en hacer algo asqueroso y luego compensarlo así, a lo tonto? Entonces no sería sabia, sería solamente enredosa, y aquí el único que embrolla eres tú. La naturaleza tiende a la simplicidad, a la sencillez, ¿entiendes?
–Pero la naturaleza es muy misteriosa, señor –le repliqué..."
MAURICIO.- ¡Qué chorrada, pero qué chorrada...!



