30 de Noviembre de 2008 - 10:37:55 - Pío Moa - 109 comentarios
"Deformaciones propagandísticas divulgadas con extraordinaria insistencia jan conformado la opinión casi general de que fue la Falange la iniciadora del terrorismo (...) Cabe pensar que desvirtuaciones tan empeñadas broten de cierta necesidad de oscurecer los hechos. Los cuales fueron cabalmente los opuestos. Las Juventudes Socialistas se decantaban por la violencia de forma incuestionable y desde antes de nacer la Falange, y fueron ellas las que iniciaron la dialéctica de los puños y las pistolas, precisamente contra la libertad de expresión de sus contrarios. Así los testimonia Tagüeña, entonces líder juvenil implicado en estas acciones: "Las calles se ensangrentaron con motivo de la venta de FE, órgano de la Falange Española, ya que grupos armados socialistas estaban dispuestos a impedirla" (...) Ya durante la campaña electoral de noviembre del 33 un joven de las JONS murió acuchillado en Daimiel, en un mitin socialista, y un mitin de José Antonio fue tiroteado, dejando un muerto y una señora malherida.
En enero y febrero fueron asesinados un falangista en Villanueva de la Reina, otro en Zalamea y otro en Madrid , más el capataz de venta de FE. En febrero otro cayó en Éibar y uno más en Madrid , aparte de varios heridos El líder falangista trataba de frenar el ansia de venganza de sus seguidores: "Una represalia puede ser lo que desencadene en un momento dado (...) una serie inacabable de represalias y contragolpes. Antes de lanzar así sobre un pueblo el estado de guerra civil, deben los que tienen la responsabilidad del mando medir hasta dónde se puede sufrir y desde cuándo empieza a tener la cólera todas las excusas.
La respuesta de Falange se limitó a peleas a puñetazos, asaltos a locales de la FUE, colocación de banderas falangistas en sedes socialistas, etc. El 9 de febrero un militante del PSOE asesinaba a Matías Montero, jefe del sindicato universitario falangista. La crispación subió de tono, pero tampoco entonces estalló la represalia, a pesar de que los monárquicos ridiculizaban las siglas FE como Funeraria Española, y al líder falangista como Juan Simón (por una copla, hoy semiolvidada). Los monárquicos habían dejado caer sin resistencia a alfonso XIII pero poco después se habían puesto a conspirar –con reconocida ineptitud– contra el nuevo régimen. Su plan potencialmente más peligroso, emprendido en marzo de 1934 con fuerte apoyo de Mussolini, resultaría insignificante. Dada su escasa afición al riesgo, los alfonsinos apoyaban a otros movimientos desestabilizadores que surgiesen y Falange Española les venía muy a mano. Sin embargo, para su desencanto, José Antonio declaró oficialmente que su partido "no se parece en nada a una organización de delincuentes ni piensa copiar los métodos de tales organizaciones".
Pero otros falangistas rechazaban aquella contención (Además, el poder público tampoco los protegía). En marzo y abril perdieron la vida más falangistas en diversos de España, cinco obreros de la imprenta que tiraba FE salían heridos por la explosión de una bomba, y el propio José Antonio escapó por los pelos de un atentado. Y la lista siguió alargándose. Entonces, ante la impunidad de los asesinos, tomó cuerpo en la Falange la voluntad de replicar con las armas, a la que finalmente hubo de plegarse su jefe".
(En Los orígenes de la guerra civil).
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La canción estaría mejor, a mi juicio, con algo más de sobriedad y menos flamenquismo. "La enterraron por la tarde" tiene un toque trivial, "La enterraron una tarde" quedaría mejor. Pero es una gran canción.
http://www.youtube.com/watch?v=3ordvLhRoM0
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Y aquí tienen de nuevo a Bofarull i Bofarull:
"Bueno, doña Aixa y don Prisciliano, no dejo de apreciar, créanme, sus buenas intenciones, y no dejo de reconocer que la necesidad de emplear un idioma tan infecto como el castellano perjudica inconscientemente nuestras relaciones, etc. etc. Sí, bien, todo eso es cierto, y hasta podría hacerse alguna tesis doctoral al respecto, estoy considerando la idea en mi universidad Pompeu Fabra, que, como saben, realiza una serie de tareas de alto nivel, aunque no voy a extenderme ahora al respecto.
No obstante, y aun reconociendo lo que de verdad pueda haber en su aserto, deben ustedes reconocer que no pasa de ser una ocurrencia, o si quieren, una intuición bien orientada, pero un tanto burda, primitiva, como de cuando suena la flauta por casualidad. La idea precisa, por tanto, una elaboración más profunda, definida y académica, que sólo personas de prosapia carolingia y formación auténticamente científica están en condiciones de elaborar. Insisto en ello, y no lo vean como un intento de minusvalorarles. Pues ustedes, las andaluzas y andaluces, doña Aixa, son de clara estirpe bereber, con sus defectos, pero también con sus virtudes, eso nunca lo negaré, y por tanto muy dadas y dados a bellas fantasías... pero, ¡ay!, poco aptas y aptos para las tareas científicas de alto nivel. Y ustedes, los gallegos, don Prisciliano, no les van a la zaga a los andaluces en cuanto a espíritu fantasioso, aun si éste cabe entroncarlo más bien con su raigambre céltica, sus gaitas y su caldo gallego (delicioso, por cierto).
Y una manifestación de esas llamémosle peculiaridades idiosincrásicas de los gallegos, mi querido don Prisciliano, he podido comprobarla en algunos de sus paisanos, el tal Brétemas y sobre todo el tal Carballeira, de la Universidad de Princeton (¡qué hará en esa universidad, Sant Jordi santo!) que han osado, sin prueba alguna, sin documentación y sin fuentes fiables, afirmar que nuestro héroe nacional, don Rafael Casanova, era en realidad un botifler, y que el verdadero héroe fue no sé qué gallego... Dejémoslo ahí. Qué fácil es ver la paja en ojo ajeno, y qué difícil ver en el propio la viga de hormigón armado como las que colocan en los puentes de las autopistas, como podría haber dicho nuestro añorado Carlomagno, si hoy viviera...
Porque debo insistir, por interés científico, en la inmensa barbaridad, totalmente injustificable, de haber hecho ustedes del día de Santiago el día de la patria gallega. Es decir, han hecho ustedes, y permítanme que se lo diga con el mejor ánimo de conciliación, fraternidad y unidad entre nuestros dos pueblos, han hecho ustedes coincidir su jornada patria con el símbolo por excelencia de la nación opresora. ¡De la nación que lleva oprimiendo a ustedes, los gallegos, desde hace siglos, desde tiempos del rey Miro o del rey Réquila o de quien ustedes quieran, no voy a entrar ahora en esas historias! Con esa insana, bárbara e indocumentada decisión santiagófila, ustedes se han identificado son sus opresores seculares, señores gallegos, se han identificado con los mismos que les han mantenido y les mantienen en la esclavitud, a sangre y fuego. No consigo imaginar una indignidad, una abyección, una sandez mayores que la identificarse con sus bestiales amos. Porque aun admitiendo su idiosincrasia céltica y su carencia de los que pudiéramos llamar, en cierto modo metafóricamente, genes carolingios, eso, francamente, me parece excesivo. Me permito recomendarles que se pasen por algún departamento de historia o sociología o filología de la Universidad Pompeu Fabra para que les aconsejen al respecto, siempre en el mejor espíritu de amistad y progreso.
Queda de ustedes afectísimo y seguro servidor
Francesc Bofarull i Bofarull, de la Universidad Pompeu Fabra y ex detective.
29 de Noviembre de 2008 - 10:48:43 - Pío Moa - 154 comentarios
No confío en Esperanza Aguirre como política, pero es evidente que hay que volcarse en defenderla cuando toda la izquierda y su propio partido se vuelcan en hundirla. Temen que se convierta en una alternativa, y sin duda lo es algo más que los míseros Rajoy, Gallardón, la Cospe o la Soraya, Feijoo, Arenas y tutti quanti. Aquella, por lo menos, no "dialogaría", es decir, no colaboraría con los asesinos como hace el gobierno con el apoyo subrepticio de Rajoy.
Oigo a una señora: "Al venir en el metro estaban hablando unos hombres de que era una lástima que no la hubieran liquidado los terroristas en Bombay". La buena señora estaba más o menos de acuerdo: "¿No sabes cómo la llaman? "La privatizadora". Está privatizando los hospitales a base de dejarlos sin medios ni instrumental". Observen cómo trabaja la partida de golfos del PSOE, utilizando el método de Goebbels de soltar por ahí a gentuza que divulgue las trolas que les convienen.
Y ahí tenemos a un eurodipuvago de CiU (partido de héroes, como es bien sabido, ¡lo que los persiguió el franquismo por su valerosa defensa de las esencias catalufas, que no catalanas!) mostrándose "sorprendido" de que Esperanza Aguirre "saliera corriendo del lugar ella sola, dejando a parte de su comitiva en el país". El tío, en cambio, aguantó a pie firme a los terroristas, probablemente luchó a brazo partido con ellos y se quedó "en el país", pasados los hechos, para comprobar que no había bajas entre los suyos, o algo por el estilo. Todo un héroe, como corrersponde a su partido. "Entiendo que ella fue suficientemente prudente para salir corriendo, pero me parece sorprendente que corriera sola", añade el tipo. Él, en cambio, corrió en grupo, cantando al mismo tiempo una canción de marcha, para animar. ¡Qué tiorrillos!
Otro, proetarra mal disimulado, se sale con el siguiente "argumento": "Esperanza Aguirre cogió el petate y salió a escape hacia el aeropuerto más cercano, para que la devolvieran a Madrid cuanto antes, así fuera a cobro revertido (noten la chabacanería del sujeto). Se desentendió por completo de la situación de sus compañeros de expedición. Quienes tenemos un cierta cultura marítima, sabemos que el capitán de cualquier nave está obligado, tanto por razones de ética como de estética, a ser el último en abandonarla cuando hace agua. Por decirlo a lo bruto, va en el sueldo"
Pues no. Nada tiene que ver con el capitán de un barco que se hunde. Cuando hay un atentado de esta clase, inesperado y sorpresivo, no hay capitán ni nada que se le parezca, todo el mundo trata de ponerse a salvo como pueda. Ni siquiera se puede comparar con la escapada de Carla Bruni en el aeropuerto de Tel Aviv. ¿Cómo se salvaron los demás? ¿Estaban al lado del tiroteo, como ella? ¿Alguno murió o resultó herido? Si luego se quedaron allí, ¿qué mérito pueden alegar? ¿Se sintieron abandonados, los pobrecitos? ¿Se debió a alguno de ellos el salvamento de los otros? Además, ni siquiera lo del capitán de un barco va en el sueldo, porque no hay sueldo que compense tal cosa. Ni en la estética, como suelta el frivolillo. Va en la ética, ciertamente en una ética ajena por completo a la de la Trola, el Choriceo y el Puterío que caracteriza a nuestra indecentísima izquierda. Estos héroes tratan de desviar la atención del atentado terrorista y sus víctimas, que de algún modo recuerda al nunca aclarado de Madrid hace cinco años, para centrarla en la supuesta cobardía de Aguirre. Valientes que son ellos, como nunca han dejado de demostrar.
Tales cosas las sueltan con la mayor desenvoltura sujetos que se identifican con el Frente Popular, cuyos jefes, como es sabido, salieron todos a escape, eso sí, llevándose previsoramente millonadas, robadas a los particulares y al país entero. Y dejando a sus sicarios, a los chekistas, en manos de Franco. Esos chekistas con los que también se identifican estos individuos, como han dejado sobradamente claro en su ley de "memoria" o en la defensa de ella.
¡Lo que se habrían alegrado esos tiorrillos y tiorrillas de estar soltando a estas alturas lágrimas de cocodrilo y fingiendo condenas al terrorismo, si hubieran asesinado a la presidenta de la Comunidad de Madrid!: "¡Todos somos Esperanza Aguirre!", no dudarían en cantar, brillantes los ojos de satisfacción.
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**** Otro himno "potente", este alemán: Preussens Gloria
http://www.youtube.com/watch?v=d_D1mYBBHgM
****El jueves pasado, conferencia en Málaga sobre las causas de la guerra civil. La sala llena, unas 250 personas, de pie bastantes. Digo que el PP de Rajoy no es oposición. Aplausos de la mayoría.
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Me aclara mi corresponsal de Reus, Mercè o Mercedes Riera, que, en efecto, no siempre consigue todas las comunicaciones intercambiadas entre los nacionalistas, que están muy afectados y sospechantes desde que aparecen en est blog; pero cree suficientes las que me envía. Por otra parte tiene la impresión de que algunos de ellos, por lo menos, han leído "Una historia chocante", porque las citas de Sor i Delclòs, por poner un caso, le parecen sacadas de allí. En fin, Prisciliano está encantado con doña Aixa:
Ah, mi querida y admirada doña Aixa, de la universidad de Granada, cuyas brillantes intervenciones llevo siguiendo algún tiempo, así como las respuestas no menos inspiradas de mi admirado señor Bofarull i Bofarull, de la universidad Pompeu Fabra, o las de mi paisano Carballeira O´Flanaghan, de la de Princeton: todas ellas repletas de ideas, de argumentos profundos y originales, de envidiables conocimientos históricos y, no obstante, abocadas, por no sé qué desdichado sino, al enfrentamiento no sólo estéril sino, aún diría más, inútil. Bien sé que, al no profesorear yo en ninguna universidad, debiendo contentarme con mis labores de literato ocasional y autodidacto, no podría competir con ustedes en ningún terreno, y, sin embargo, espero sepan perdonar mi osadía al echar mi cuarto a espadas en esta partida, con mis inevitables errores. Pido perdón por adelantado.
La idea de que es el áspero, rupestre y en más de un sentido brutal idioma castellano, impuesto a nuestros pueblos por la fuerza de las armas, por la ley del más fuerte, por la ley de la jungla; la idea de que es ese lenguaracho, dicho en dos palabras, el que nos impide entendernos como sería deseable, se me ocurrió a raíz de leer al gran Américo Castro, prócer ilustre que tantos caminos ha abierto y tantos enigmas históricos ha aclarado científicamente, el cual ya explicó muy bien tanto la propensión invencible de los españoles a la guerra civil como las razones de la misma: la salvaje imposición de los castellanos cristianos sobre la espléndida prosapia de judíos y sarracenos, arrasando culturas magníficas y extendiendo la barbarie africana del uno al otro confín de la península, si exceptuamos al fraterno pueblo de Portugal, tan afín y querido por nosotros, los gallegos.
Como señalé en mi anterior intervención, y como usted, dilecta doña Aixa, está en las mejores condiciones de comprender, la tragedia de la imposición de las castas cristianas sobre las hipercivilizadas culturas de Al Ándalus y Sepharad, y luego la innoble y despiadada expulsión de ambas, trajo consigo, inevitable e inmarcesiblemente, la semilla nefanda de la guerra civil. Fue culminar la mal llamada reconquista, y los españoles no han dejado de asesinarse entre ellos y de oprimir de paso a los pueblos gallego, vasco, andaluz y catalán (y otros, seguramente), que llevan cinco siglos gimiendo bajo su horrísona tiranía.
Hay, sin embargo muy fuertes vislumbres de esperanza hoy en día, cuando el resurgir poderoso de los pueblos musulmanes alumbra una nueva era, y yo, personalmente me huelgo en las noticias sobre la acelerada vuelta a la península de cientos de miles, que pronto serán millones, de hermanos musulmanes, y la conversión de numerosos individuos de los pueblos peninsulares a aquella religión que tantos días de gloria y cultura dio a la península, en especial, permítame que se lo diga y la felicite por ello, mi querida doña Aixa, a su realidad nacional andalusí. Columbro ya el momento en que, entre ellos y nosotros, demos fin, de una vez por todas, a tantos siglos de esclavitud y tinieblas.
No obstante, doña Aixa admirable y admirada, permítame una observación: por mucha sinceridad y corazón que pongamos en la tarea, la cruel experiencia me indica que poco adelantaríamos si, para comunicarnos entre nosotros y planear conjuntamente la ofensiva conjunta y final, utilizáramos cada uno su idioma particular, porque, por mucho que nos duela, las huellas del pasado oprobioso continúan vivas, nos condicionan, nos imponen el horrendo idioma de Castilla, y la cosa podría dar lugar a muchos malentendidos, perjudiciales para nuestra causa. No bastan el corazón y la sinceridad. Es su generosidad, doña Aixa, la que le lleva a ese punto de vista lleno, sin duda, de grandeza, y de gran porvenir, como es obvio para todos, pero hoy en día de harto difícil aplicación. Yo propongo, más modestamente, que, haciéndonos bien conscientes de los influjos funestos del idioma en que nos vemos obligados a expresarnos, hagamos un denodado y resuelto esfuerzo por romper su inconsciente condicionamiento, procurando escoger las palabras más suaves y halagüeñas para tratar entre nosotros. ¡Pensemos en la inmensa trascendencia de nuestra lucha común y no malgastemos energías peleándonos entre nosotros mismos, como usted muy bien indica!
Y nada más por hoy, mi querida doña Aixa. Me despido devolviéndole el beso que ha tenido a bien otorgarme.
Suyo,
Prisciliano (mis amigos me llaman Prisci) Quiroga Ameixeiras.
28 de Noviembre de 2008 - 17:50:17 - Pío Moa - 73 comentarios
Hay dos aproximaciones básicas a la guerra civil. Una de ellas insiste en la cuestión de la democracia: las izquierdas impusieron una legalidad sectaria, y luego se sublevaron contra ella en octubre de 1934, después de que el pueblo diera la victoria a la derecha en las elecciones del año anterior. Ello hizo imposible la convivencia, sobre todo porque en 1936 ganaron en diputados –aunque no en votos— los mismos que se habían sublevado contra un gobierno democrático en 1934 o habían apoyado políticamente la sublevación. Todos los cuales volvieron a vulnerar la ley masivamente haciendo planear de nuevo una creciente amenaza revolucionaria sobre el país. En estas circunstancias, la derecha se vio obligada a rebelarse a su vez, casi a la desesperada. La convivencia se había hundido debido a las actitudes antidemocráticas de la izquierda, y la causa de la guerra civil no se encontraría en un peligro fascista, sino en el revolucionario.
La otra aproximación deja la democracia en un plano derivado o secundario, e incide ante todo en la cuestión “social” y económica: la crisis económica o la “injusticia social” como causa de la inestabilidad y la violencia laboral, el problema agrario, el “odio del pueblo” al ejército y al clero, el hambre etc. Este modo de pensar está muy extendido en la izquierda, y participa de él muy ampliamente la derecha. Entonces, los principales responsables de las lacras económicas y sociales del país eran las derechas, cuya resistencia feroz a las reformas propuestas por la izquierda para mejorar las condiciones de vida de los trabajadores habría terminado cuajando en el levantamiento de julio de 1936. Habría, pues, en la guerra civil, un conflicto fundamental “de intereses de clase”, y la democracia, en definitiva, sería una cuestión “formal”, no muy relevante, cuyo contenido práctico estaba en dichos intereses. Unos partidos representarían los intereses de los obreros, o del pueblo, o de Cataluña o Euzkadi, etc.; y otros, los de la oligarquía reaccionaria, la pequeña o la media “burguesía”. Enfoque básicamente marxista, y mantenido, curiosamente, no sólo por las izquierdas, como he indicado. Ya casi nadie dice, claro está, que la democracia es un simple encubrimiento jurídico de la explotación capitalista, pero en cambio se sostienen las premisas que llevan a esa conclusión. De ahí parte toda la interpretación de los Tuñón de Lara, Preston, Jackson, Juliá y tantos otros, muy aceptada en amplios círculos académicos derechistas, horrorizados de pasar por “reaccionarios”.
La interpretación “socioeconómica” es, desde luego, radicalmente antidemocrática. Pero eso no sería un defecto si no fuese, además, radicalmente falsa. No existen partidos “de la oligarquía”, como tampoco “de la clase obrera” o “del pueblo”. Baste observar que había no menos de cuatro grupos que reclamaban la exclusiva de la representación del proletariado (el PSOE,
Un planteamiento más racional sería el siguiente: ante los problemas económicos y sociales característicos de una situación histórica, los partidos y los políticos ofrecen tales o cuales soluciones, cuya validez se revela por sus resultados, y no por metafísicas representatividades “de clase”. Conviene insistir en ello, porque el prejuicio de raíz marxista se sigue manteniendo con extraordinaria fuerza, incluso entre personas que se proclaman antimarxistas, y por supuesto no sólo en relación con la guerra civil. Es un prejuicio que lleva directamente a la destrucción de la democracia, porque la legitimidad de los partidos no estaría en las urnas o en la opinión pública, o en el mantenimiento de las libertades, sino en esas supuestas representatividades “de clase”.
Otro defecto grave de esa interpretación, en el plano académico, es que destruye el sentido crítico y el respeto a los hechos, los cuales se hacen entrar con calzador en el esquema. Por ejemplo, cualquier observador mínimamente objetivo percibe que las propuestas y soluciones aportadas por las izquierdas durante la república invocaban constantemente el interés de los trabajadores, pero no trajeron casi ningún beneficio a éstos. El paro y el hambre aumentaron con rapidez, y se paralizó la iniciativa privada, empeorando, en vez de mitigarse, los efectos de la depresión económica mundial. También es fácil observar el continuo ataque de las izquierdas a las libertades, pese a llenarse la boca de “democracia”. Azaña llegó a la política con la convicción de que sólo los republicanos de izquierda tenían “títulos” para gobernar, por lo cual intentó dos golpes de estado al perder las elecciones en 1933, y cuando volvió al gobierno, en 1936, anunció triunfalmente que el poder no saldría ya más de manos de los suyos. Pues bien, Azaña era uno de los políticos más moderados de las izquierdas, lo cual permite imaginar a los otros, y entender por qué la derecha hubo de sublevarse para no sucumbir (Hoy, conocido el resultado de la contienda, parecía predestinado el triunfo de los sublevados, pero no fue así: estuvieron muy cerca de ser completamente aplastados en las primeras semanas, y sin duda lo habrían sido si Franco no hubiera establecido el puente aéreo sobre el estrecho de Gibraltar). Hechos como éstos desmienten tanto la “representatividad popular” de aquellos partidos como el esquema “de clase”.
Las derechas se habían dejado arrebatar, desde 1930, la bandera de la democracia liberal, y en 1936 habían llegado a la conclusión de que la misma no podía funcionar en España. De ahí la prolongada dictadura posterior. Pero quien había saboteado violentamente la democracia y las libertades desde el comienzo mismo de la república habían sido las izquierdas, y las derechas habían defendido la legalidad republicana en octubre de 1934 frente a una intentona revolucionaria y separatista. El fracaso de las libertades no provino del “carácter del pueblo español”, como muchos concluyeron precipitadamente, sino del carácter mesiánico y totalitario de unas ideologías izquierdistas encubiertas con mucha fraseología de libertad.
Fue, pues, la actitud de los partidos ante los problemas de la época, y no los problemas “sociales” mismos, lo que causó el derrumbe hacia la guerra civil. Cuando esto no se tiene lo bastante en cuenta, la historiografía se convierte en un venero de errores, conscientes o inconscientes.
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Un "fuerte" himno ruso: "Al ponerse en marcha":
http://www.youtube.com/watch?v=_jqOGpzNrg4&feature=related
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De Viaje por la Vía de la Plata:
El cielo está despejado, el sol calienta sin empeño, una brisa suave ameniza la marcha. Antes de una hora, el caminante ha alcanzado
Apoyado en la cerca del monumento, a la orilla del agua,el viajero contempla, con la mente casi en blanco. Las ondas mecen unas barcas próximas, y él deja que le
sature el olor a mar, portador de consuelo. Después come pan y fruta y camina hacia el largo puente por encima del río Tinto. Apenas hay tráfico ahora, y sigue llegándole
el rumor de las fábricas, semiapagado por la lejanía.Muelles y petroleros, a distancia no lo bastante respetuosadel sagrado lugar. Aún no ha empezado la tarde y bajo el inmenso cielo reina una soledad calma. El viajero anda por el puente escuchando el sonido
rítmico de sus pisadas y de su bastón al golpear el pavimento. De vez en cuando da una patada a alguna piedrecilla, procurando que caiga al agua dentro de su ángulo de visión,
y mira las ondas sin acortar el paso.
Al otro lado, en la ribera oriental, sobre las altas copas de los pinos mansos, destaca una torre o monolito con una bola en lo alto y una cruz encima. Entre los árboles, manchas de blancura delatan los edificios. Ahí está el monasterio de
La Rábida
erigieron aquí un templo a Baal, divinidad solar, y después los romanos otro a Proserpina,
Sin tardar mucho, los franciscanos ocuparían el extraordinario rincón, y con esos monjes se gestaría allí uno de esos raros sucesos que parecen marcar un antes y un después en la borrascosa historia de los humanos.
El viajero avanza hacia el monasterio de pardos muros de ladrillo. Un ciprés sobresale de las tapias blancas de un edificio anexo. El edificio fue reconstruido después del terremoto de Lisboa, pero con arreglo, seguramente, al que Colón conoció. El viajero fuerza la fantasía para intentar percibir al personaje alto y pelirrojo, acompañado de un hijo de corta edad, acercándose al monasterio un día presumiblemente frío de invierno de 1485 u 86. Sobre estos mismos suelos caminaría, llamaría a la puerta y aguardaría a que le abriesen, iniciando así su extraordinaria aventura en este lugar mínimo bajo los cielos. Llegaba con manías de grandeza y planes extravagantes, desdeñados en otros lugares; pero aquí dos frailes, Pérez y Marchena, competente astrólogo el segundo, le tomarían en serio: «Nunca en todo este tiempo se halló piloto ni marinero ni philosopho ni de otra ciencia que todos no dijesen que mi empresa era falsa... salvo dos frailes, que siempre fueron constantes». Gran casualidad.
Desde aquel año, el paraje, con toda
El viajero, de pie cerca de la entrada, prueba a sentir tales cosas y le acomete un ligero vértigo. Retrocede entonces hasta un banco en el parque circundante y deja la mochila en el suelo, aguardando a que abran la puerta para la visita de las cuatro. Puede oír pasablemente la charla de tres caballeros en un banco próximo.
—Nacería en Génova, quién sabe... español por nacionalidad. Si no... sus títulos, sus empresas, su lengua. No habló ni escribió en italiano... Sí, en español con dejes portugueses... Tantos premios Nobel norteamericanos, que nacieron fuera... Bueno, hispano-genovés o genovés-español...
—Bah... patrioterías... ¿Qué más da de dónde fuera?... Si él no va a América, otro habría ido...
---Imposible que fuera genovés. Y no sería igual si hubieran llegado los franceses o los ingleses.
—Podría haber sido mejor...
—Los italianos se toman muy en serio a su Cristóforo... Una película para difusión internacional... Dejan mal a los españoles...
—Un error de España, haberle adoptado a él y sus proyectos...
—Bueno, en Estados Unidos, América la descubrieron los italianos.
—Sí, todo el mundo habla italiano en América...
—Una desgracia... Un esclavista. Una casualidad y luego un genocidio... Una vergüenza...
Vieja y pesada discusión. Uno de los hablantes menciona a Auschwitz, a Hiroshima, al Gulag: «Los autores de esas cosas en el moderno siglo XX son los que peor nos ponen a nosotros por crímenes antiguos y no demostrados», dice con voz fuerte e irritada.
El viajero siente ganas de intervenir, pero no ganas suficientes para abandonar su banco. El trío termina por irse, hablando de tomar unos vinos. Al poco, el viajero recoge su macuto y les imita, para dar una vuelta por los edificios universitarios. Universidad de
Un muchacho irrumpe sobre una moto petardeante, rompiendo brutalmente la calma de la hora. El viajero le da un grito, y el otro para a escuchar, creyéndose preguntado por algún dato. En su inconsciencia no entiende el daño que hace allí con su maldito trasto. Al
enterarse, por las palabras poco amables del viajero, da un par de vueltas más para salvar la cara, pero se va enseguida.
A las cuatro, un fraile abre el portalón. Sólo entra el de la mochila y una señora francesa ignorante del castellano. El fraile, que oficia muy someramente de guía, sabe
otro tanto de francés.
La sugestiva modestia del exterior del edificio permanece en al interior. Modestia en el ladrillo del claustro mudéjar, en los cuartos, las capillas, el refectorio, la sala capitular, que quizá conserve, inhallables, los ecos de las explicaciones y decisiones tomadas en días remotos. Las ventanas permiten contemplar el océano y los llanos, las factorías lejanas...
Al visitante le alegra la sencillez del sitio, la ausencia de monumentos grandilocuentes: sólo una especie de columna feorra entre los árboles, no demasiado grave. En 1835,
A comienzos de la guerra del 36 sucedió la penúltima vicisitud del lugar. Personas de ideas avanzadas procedieron a impulsar la emancipación social mediante la destrucción de imágenes, pinturas y enseres allí conservados, entre ellas una antigua imagen de
27 de Noviembre de 2008 - 08:12:15 - Pío Moa - 359 comentarios
Los males que muchos atribuyen a la democracia existen en todos los regímenes políticos. También en las dictaduras existen partidos, pero operan como camarillas opacas en torno al poder; y, por supuesto, tienen corrupción y todos los demás males propios, en general, de la naturaleza humana. La diferencia está en que la democracia permite denunciarlos y castigarlos, habiendo independencia judicial.
Pero ciertos sectores de la derecha tienen pánico a competir en libertad por la opinión pública. Prefieren estar tranquilos y a gusto felicitándose o intrigando entre ellos... y mandando, por supuesto, pues para eso tienen La Verdad. Las izquierdas y los separatistas, los mayores enemigos de la libertad, dicen representar la democracia. Y esos derechistas están de acuerdo. No se diferencian tanto.
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**** La Junta de Andalucía exige la retirada "inmediata" de los símbolos religiosos en los colegios, porque "vulneran la libertad religiosa"
Los de la Junta solo admite su propia religión, que no vulnera ninguna libertad, al parecer: la religión de la Trola, el Choriceo y el Puterío, trinidad de la que son fervientes adeptos.
**** Pedro J.: "Son necesarias más María Teresas Fernández de la Vega en los gobiernos"
Como diría don Francesc Bofarull i Bofarull de doña Aixa Modrejón Cogolludo: "Es Pedro J., qué le vamos a hacer". Puede salir por cualquier lado. A este nivel están bajando la política y el periodismo en España. Lo grotesco como máscara de lo siniestro.
**** El PP exige una rectificación a PSOE y BNG por vincular la violencia de género al español
Esa vinculación se le ha olvidado a don Prisciliano Quiroga Ameixeiras. De nuevo lo grotesco y lo siniestro. También grotesco el PP con su "rectificación". Le gusta hacer reír a la izquierda, se ve.
**** "Euskadi" condensa un programa para obligar a vascos y navarros, a renegar del idioma castellano –la lengua materna de la gran mayoría–, a renegar de la gloriosa cultura española a la que pertenecemos, a renegar de la enorme contribución de vascos y navarros a todas las empresas políticas y culturales españolas, a renegar de la unidad política con el resto de las regiones españolas. Todo ello sería sustituido por una irrisoria "cultura" nacionalista, en el espíritu de la coacción, el ataque a las libertades y derechos ciudadanos, el chivateo, el control social y el crimen.
**** Peces Barba ve "lógico" prohibir los crucifijos e imponer Educación para la Ciudadanía
Naturalmente. La misma lógica que le llevó a intimidar e intentar privar de voz a las víctimas del terrorismo para darla a los asesinos etarras. Pura lógica la del fulano, solo hay que entender sus principios "ciudadanos".
**** http://blogs.periodistadigital.com/bokabulario.php
Muy ajustado: imaginen.
****"Una sala con subvención municipal acogerá un homenaje a terroristas en Santiago"
El terrorismo necesita cómplices; sin ellos no sería nada. Y tiene muchos, como vemos cada día.
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De Viaje por la Vía de la Plata
Apenas amanece cuando el viajero llega a Huelva en el tren de Madrid. La pernocta en la traqueteada litera ha sido incómoda, y aquél, algo anquilosado, se apea del vagón con movimientos torpes. Aún no ha empezado la primavera y hace fresco, tirando a frío. Al salir de la estación, los demás llegados en el tren y quienes les esperaban se pierden de vista enseguida, en coches o andando, y dejan el lugar desierto en la semitiniebla de la hora. El viajero pone en el suelo cachava y mochila y se desentumece estirándose con brusquedad.
Frente a la estación se abre el casco viejo, de muros encalados y calles estrechas. Algunas de éstas, peatonales, están llenas de tiendas y comercios aún cerrados. El viajero se interna por las callejas solitarias. En el silencio de la madrugada resuena el abrir y cerrar de alguna puerta, y a continuación los pasos de un hombre o el taconeo de una mujer.
También resuenan apagadamente contra los muros los pasos del recién llegado, que deambula en procura de una tasca acogedora. Descubre al poco un bar ya abierto. Están en él un hombre de edad madura, tres chicas y el camarero. El maduro se queja de los tiempos. Habían robado baterías de varios automóviles: "No fue tarde, no, zobre la once de la noche, en lo coche aparcao. Ce atreven en la cara de tó er mundo".
Detrás del viajero entra un hombre joven y flaco, con expresión lejana. Tiende la mano:
— Me da tre duro pa tomá una copa —Lo dice como afirmando.
Pasa enseguida a los demás.
—Mira, Paquita te va a invitá —Se chancea el señor maduro.
Paquita, desde una esquina del mostrador, habla con vivacidad sureña.
—¿Pa una copa quiere? Mu barata ce han puejto ahora la copa.
El pedigüeño sale con una sonrisa desvaída y desde fuera, mirando a los parroquianos a través del cristal, hace una reverencia burlona.
El de la mochila y la cachava toma su café, pensativo. Tiene intención de hacer un largo viaje a pie hasta Asturias, no de un golpe, sino por etapas, cuando su tiempo y sus escasos fondos se lo permitan. Por un lado no está demasiado decidido, y por otro especula con escribir un relato, presentarlo a un premio literario y ganarlo, claro, para salir un poco de apuros financieros. Se pregunta quién será el pedigüeño flaco, y qué pasa si fija por escrito el nimio suceso que, de otra manera, se disiparía para siempre en el flujo infinito de la vida cotidiana: ¿entra el suceso en otra realidad al ser descrito y fijado en el papel?
Poco conversador, termina su desayuno y sale del bar. Sin saber muy bien qué hacer, callejea sin rumbo. Las calles van animándose con gentes presurosas, y luego con muchachos camino de la escuela. Aburriéndose un poco, el viajero hace tiempo cerca del Museo Arqueológico, hasta que lo abren.
El museo tiene dos salas propiamente arqueológicas y otras de pinturas, con bastantes cuadros de Vázquez Díaz, un pintor de Huelva, celebrado por la intensidad de sus retratos y un cierto realismo, no el sórdido de la "España negra", pero también ajeno al idealismo nórtico de la escultora danesa Eva Aggerholm, que fue su mujer. Eso ha leído el visitante, a quien los cuadros no llaman mucho la atención. Dista bastante de ser un entendido.
La prehistoria alinea en el piso bajo vitrinas con piedras trabajadas por manos que hace miles de años se han vuelto polvo. El visitante las contempla con una sensación indefinible. Arrancadas de su lugar de origen, las puntas de flecha, los raspadores, las hachas, pierden algo de su poder evocador. Quizá ayudaran amplias explicaciones, mapas, fotografías, dibujos, más de los que hay. Los museos, aun los pequeños, le cansan. Si incluyeran una biblioteca abierta y una tabernilla, mejorarían.
La segunda sala arqueológica ofrece un surtido de puñales, espadas, puntas de lanza, etc., halladas al drenar la ría del Odiel: uno de los hallazgos más importantes de la Edad del Bronce en España. Perteneció a un cargamento destinado a la fundición, hundido en el siglo octavo antes de Cristo, creen los expertos. El viajero se pregunta cómo habría ocurrido: ¿un accidente? ¿Un sabotaje? ¿Un acto de guerra? ¿Quiénes habrán manejado aquellas armas antes de que se volvieran inútiles, si es que las iban a fundir? ¿Con cuántas vidas habrían acabado? Imposible saberlo y, sin embargo, algo inhabitual pasó, perdido su recuerdo para siempre.
También abundan restos romanos, sobre todo útiles de minería rescatados en Riotinto. Los ha donado la empresa inglesa que durante largos años explotó los yacimientos: herramientas, grandes pesas, cordajes. Y lápidas que expresan: "La tierra te sea leve".
Una bandada de chicas escolares llega y revolotea entre las vitrinas. A varias muchachas les atrae una urna cineraria dentro de la cual se aprecian —lo indica un cartelito— restos de huesos humanos. Una se empina de puntillas para ver mejor, y asevera: "¡Qué asco!". Otra repite la operación y el comentario. Viene un nuevo grupo. Una tercera chica repara a su vez en el contenido de la vasija y expresa en voz alta el mismo pensamiento: «¡Qué asco!». Y otra más, al medio minuto. El observador se maravilla. Por sus propias fuerzas, sin ayuda, todas han llevado su experiencia a idéntica conclusión. Se las nota bien enseñadas.
El tesoro de la sala son los restos tartesios: páteras, joyas, jarras de alabastro, quemadores de perfumes... Los carteles adjuntos hablan de refinadas influencias orientales bien asimiladas por esta cultura, y de piezas de carácter más local y más basto. Los hallazgos provienen del cerro de La Joya, en la propia ciudad de Huelva. Prueban, con otros yacimientos no muy prodigados en las provincias cercanas, la existencia de aquel pueblo sepultado en el tiempo, del que han dejado precarias noticias algunos textos griegos y, con menos claridad, la Biblia. La Vía de la Plata, que el caminante aspira a recorrer en lo posible, fue en su origen una ruta comercial tartesia hacia la cuenca del Tajo y aún más arriba.
Propiamente, Vía de la Plata suele llamarse al tramo entre Mérida y Astorga, con prolongaciones, al sur y al norte, hasta Sevilla y Gijón. Pero el viajero ha preferido emprender su marcha por Huelva.
En épocas de depurado racionalismo, los mitos y relatos épicos griegos pasaban por ficciones un tanto pueriles, aun si con valor poético, y así fue conceptuada la historia de Troya, hasta que el visionario Schliemann descubrió la civilización micénica. Con igual tenacidad germana, pero menos fortuna, Schulten probó por los años veinte a descubrir Tartesos... En fin, algo se ha adelantado desde entonces. Acaso la capital de aquel reino fuera Huelva, situada a la salida de un río que baja de las grandes minas del interior, con algunas alturas y un entorno verde y llano, propicio a la imagen de las grandes vacadas, alegría de los héroes homéricos.
Por aquí sitúan algunos una de las hazañas de Hércules, la derrota de Gerión, gigante de tres cuerpos, dueño de grandes rebaños bovinos. Si damos crédito a la interpretación de Paul Diel, el gigante simbolizaría la trivialidad, la vida a ras de tierra, pobre de sensibilidad e ímpetu espiritual. Quizá vieran los griegos a los tartesios como un pueblo hábil económicamente, opulento pero acomodaticio y sin originalidad. Tal vez lo dominase una aristocracia foránea, especula Caro Baroja sobre un pasaje de Heródoto, según el cual el rey tartesio Argantonio habría ofrecido tierras para que se instalaran los griegos foceos. El nombre del rey suena a celta a los estudiosos, y ese origen tendría la aristocracia dominante. El poder tartesio decayó hacia el siglo VI, probablemente bajo la presión de los fenicios y luego de los cartagineses. El mito de Gerión podría aludir a un hecho real, el combate de los fenicios contra un rey indígena de tal nombre. Y así al Hércules fenicio, Melcart, se le habría erigido un templo en la Saltés, isla situada frente a Huelva.
Considerando estas cosas, el visitante cree recordar que los héroes míticos griegos desaparecen con la generación siguiente a la guerra de Troya. Esto le parece significativo, pero no sabe bien en qué sentido. Como fuere, el Hércules griego debe de ser anterior a la llegada de los fenicios a Andalucía. Cualquiera sabe...
26 de Noviembre de 2008 - 07:03:58 - Pío Moa - 302 comentarios
Veo una "Historia de Castilla" elaborada por varios autores. Estoy a punto de comprarla, pero la introducción aclara el invento: está escrita "desde el materialismo histórico con una perspectiva dialéctica". Es decir, pura bazofia lisenkiana. ¡Estas cosas se advierten en la portada, hombre! ¿Se puede, a estas alturas ser tan...tan... cómo decirlo? ¿Tan cretinos? En la España de Zapo, sí,
los lisenkos de la historiografía brillan. ¡Y empiezan por Atapuerca, los muy...científicos! Hiede la cosa, además, a montaje de una nueva "nación".
Un viejo artículo: "Bibliotecas para nada"
Hace ya bastante años, cuando me puse a revisar críticamente algunos aspectos del marxismo, hice un estudio sobre una supuesta ley con la que Marx intentaba coronar el edificio de su teoría sobre el capital: la del descenso tendencial de la tasa de ganancia. Llegué a la conclusión de que se trataba de una imposibilidad lógica, por ser contradictoria en sus propios términos, y no precisamente a la manera dialéctica. Lo que me maravilló fue que, si yo estaba acertado, entonces sería perfectamente inútil la copiosa bibliografía al respecto, que incluye largas polémicas entre doctrinarios, sesudas consideraciones teóricas sobre las implicaciones de la ley, complejos análisis sobre sus manifestaciones prácticas a lo largo de la historia del capitalismo, etc. "¡Bibliotecas enteras para nada!", me dije... En fin, espero fervientemente haber acertado (incluyo mi estudio en La sociedad homosexual y otros ensayos, por si alguien tiene interés en rebatirme).
Me venía lo anterior a la cabeza con motivo de un artículo de Santos Juliá en Revista de libros, donde comenta indignado una negativa evaluación de Stanley Payne sobre la actual producción historiográfica española en torno a la república y la guerra civil. A juicio de Payne, la mayor parte de las tesis doctorales y otros estudios españoles resultan "predecible y penosamente estrechos y formulistas, y rara vez se plantean preguntas nuevas e interesantes. Los historiadores profesionales no son, a decir verdad, mucho mejores. Casi siempre evitan suscitar preguntas nuevas y fundamentales sobre el conflicto, bien ignorándolas, bien actuando como si casi todos los grandes temas ya se hubieran resuelto. Esto, por supuesto, está muy lejos de la realidad, ya que la Guerra Civil española seguirá constituyendo durante mucho tiempo un objeto de estudio muy problemático, en la línea de las revoluciones francesa o rusa".
Juliá responde a este argumento cualitativo, por así decir, con otro meramente cuantitativo. En los últimos años, arguye, se ha publicado un gran número de libros, de los cuales enumera 37, españoles y extranjeros, y la marea no da señales de refluir. A su entender, ello demostraría la buena salud de la historiografía actual sobre la república y la guerra, aunque no explica bien ni mal por qué esa abundancia entraña calidad, salvo por algunas adjetivaciones elogiosas que se supone hemos de compartir por venir de él. Hay, no obstante, una explicación implícita en el hecho de que los libros seleccionados concuerdan con el estilo "políticamente correcto" del propio Juliá. Otros, ni se molesta en mencionarlos el altivo profesor.
Hoy proliferan, desde luego, los libros sobre aquel conflicto, pero una proporción muy elevada de ellos incide en la más simplona propaganda de guerra, resucitada en estos años con singular ímpetu. De muchos, el mero título, a veces estúpido, a veces truculento, exhibe ya su carácter propagandístico: Rojo, el general que humilló a Franco (perdiendo todas las batallas con éste) Maquis, el puño que golpeó al franquismo (y salió destrozado del golpe) Toda España era una cárcel, Los esclavos de Franco, La columna de la muerte y un largo etcétera.
Por supuesto, los hay mejores, pero en mi opinión, Payne tiene razón en lo esencial, e intentaré aclarar por qué. La mayoría de los estudios, incluso muchos con cierto rigor académico, parten de un fatal desenfoque que los echa a perder en gran medida. Buena parte de esos trabajos está enfocada desde la perspectiva marxista de la lucha de clases, según la cual la contienda enfrentó a la república y al fascismo o, más vagamente, a la reacción, que se habría alzado para impedir las reformas democráticas de la primera, tan beneficiosas para el "pueblo" o para la "clase obrera".
A cualquier historiador reflexivo debería hacerle sospechar el dato de que ese esquema haya sido divulgado masivamente por una propaganda tan democrática como la staliniana, y que lleve a conclusiones tan improbables como que el Kremlin defendió la libertad política interna y externa de España, traicionada en cambio por las auténticas democracias. Y ésta es sólo una incongruencia entre muchas.
Pues, ¿cómo encaja en esa concepción de la república el hecho de que en octubre de 1934 las izquierdas (socialistas, nacionalistas catalanes, comunistas y bastantes anarquistas, apoyados políticamente por los republicanos jacobinos) se alzaran en armas contra un gobierno democrático de centro derecha, salido de las urnas? ¿O que, ante tal ataque, la derecha defendiera la Constitución? ¡Son hechos bien notables, pero inexplicables con el desenfoque dicho! ¿Y cómo explicar que, en cambio, ante la sublevación derechista de julio de 1936, el gobierno de izquierdas no defendiera la Constitución, sino que acabara de arrasarla al repartir las armas a las masas y abrir paso a una revolución en extremo violenta? ¿Cómo interpretar, además, que, entre febrero y julio del 36, el gobierno supuestamente democrático de izquierdas no pusiera coto a los avances revolucionarios y rehusara aplicar la ley a quienes imponían su propia ley desde la calle, como le pedían las derechas? Estos datos clave, y una infinidad más de menor enjundia, no hay modo de integrarlos en la interpretación de Juliá y los suyos.
Peor todavía es llamar democracia al Frente Popular durante la contienda. Quienes así desvirtúan la historia admiten unos primeros meses de "descontrol", pero, aseguran, el gobierno democrático se recompuso en octubre. ¡Un gobierno dominado por quienes habían asaltado la democracia en 1934, acompañados bien pronto por los ácratas, auténticos verdugos de Azaña en el primer bienio y uno de los peores cánceres de la república! ¿Se volvieron demócratas de pronto todos ellos? ¿Y cómo explicar que entre tales "demócratas" se hiciera hegemónico el PCE, agente directo de Stalin?
Podríamos seguir así largamente, hasta llegar al suceso, igualmente inexplicable en el esquema de Juliá, de que gran parte de la misma izquierda terminase por preferir entrar en guerra civil con sus propios aliados y rendirse sin condiciones a un Franco inclemente, antes que seguir bajo la férula de Negrín y los comunistas.
Quien lea con espíritu crítico percibe fácilmente las continuas incoherencias, omisiones y distorsiones por parte de esa historiografía que quiere pasar por la última y definitiva palabra sobre la guerra civil. Y quien vea la prensa y documentación de la época, o simplemente estudie los diarios de Azaña, entiende cómo esa historiografía lastrada por la propaganda enturbia nuestro conocimiento de la realidad histórica. Y sin embargo multitud de historiadores insiste con asombrosa tenacidad en retorcer inverosímilmente los hechos para encajarlos en sus esquemas
Una vez más, ¡bibliotecas para nada! Aunque no todo se pierde, claro. La mera investigación siempre saca a la luz hechos y datos nuevos y aprovechables, pero el fatal desenfoque los priva de valor. Viene a ser como construir un barco deforme, con los costados desiguales y la proa cuadrada. Aunque los materiales de construcción sean de buena calidad, el engendro navegará muy mal, si es que navega. En cambio sus materiales siempre podrán utilizarse como material de desguace.
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**** Conversación con Fernando Díaz Villanueva
– Cuando estaba en la facultad, el profesor, como casi todos, nos soltaba unos rollos infumables en plan marxistoide, claro. Un día puse sobre el pupitre Tiempos modernos, de Paul Johnson. El tío pasa, lo mira de refilón, vuelve a pasar, y al final se para y me pregunta: "¿De dónde ha sacado ese libro?" "De la biblioteca"... "No se lo recomiendo. Hay otros mucho mejores; si quiere, le puedo dar una bibliografía más interesante...Ese libro es muy malo, está escrito sin metodología".
– Ja, ja... La metodología que les permite decir que el Frente Popular era un régimen legítimo y democrático y que Stalin defendió la democracia en España.
– Con eso, lo que consiguen es que a la gente le entre la curiosidad y lea los libros que intentan impedir que leas.
– No estoy yo tan seguro. Contigo ha sido así, pero me temo que la mayoría tiene muy poca curiosidad, y no va a la facultad a aprender realmente historia ni a plantearse problemas, sino a sacar el título. Lo que diga el profesor es lo que van a exigirle en los exámenes, y eso es lo que cuenta para ellos, no todos, pero la mayoría.
**** La Almeida quiere quemar libros, y a la "afusilaora" Grandes le hacen gracia las violaciones de monjas. La izquierda española de siempre. ¡Y detestan España, pero no se van de ella!
**** En fin, para descargar: http://www.youtube.com/watch?v=VByv0PS0eLk.
**** Este viernes a las 20 h. en el auditorio de la Fundación Caixa Galicia en el Cantón Grande, la asociación cívica Coruña Liberal para la defensa de los valores constitucionales presenta la película "El infierno vasco", dirigida por Iñaki Arteta, estrenada el pasado día 7 en las principales ciudades españolas.
La entrada es libre, hasta que se complete el aforo.
Dirigirán unas palabras a los asistentes Regina Otaola, alcaldesa de Lizarza, y Santiago Abascal Escuza, miembro de las Juntas Generales de Álava.
La asociación ha decidido traer la película a La Coruña tras el estreno en otras ciudades, visto que no iba a ser exhibida en el circuito comercial en esta ciudad. Del mismo modo ultima los detalles para llevarla en breve a Ferrol.
El documental de 105 minutos refleja el sentir de decenas de miles de familias vascas no nacionalistas que han abandonado el País Vasco en los últimos cuarenta años, un tema de especial sensibilidad para esta asociación cívica, que inició sus actividades públicas presentando el anterior trabajo de Arteta, "Trece entre mil", en el mismo escenario.
En este enlace puede verse un 'trailer' de la película.
**** Como es sabido, algunos historiadores donjulianescos han sostenido la sorprendente idea de que el recuerdo de la España goda se borró por completo en los reinos cristianos del norte y solo se recuperó tardía y, claro, ilegítimamente, no se sabe bien cómo, quizá por la vesania anti materialista histórica de algunos explotadores. Lo cual quedaría demostrado con el uso ocasional, en algunas crónicas, de la expresión "ir a España" referida a Al Ándalus. Como ya demostró José Antonio Maravall, son mucho más numerosas las citas que aclaran lo contrario, desde la Mozárabe de mediados del siglo VIII, y no permiten la menor duda de que los reinos del norte se consideraban españoles por oposición a la parte islámica, nombrada mucho más a menudo "Córdoba". Por otra parte los invasores islámicos llamaron Al Ándalus a la península conquistada, y sus pobladores se llamaron andalusíes, no españoles. Por supuesto, los islámicos, Ben Laden para empezar, no reivindican España, sino Al Ándalus.
El ocasional uso del término España para Al Ándalus en algunas crónicas cristianas solo puede indicar que consideraban los territorios andalusíes como pertenecientes, de derecho, a España y debían ser recuperados.
Este juego nada honrado, explotando aspectos secundarios interpretados arbitrariamente, recuerda al abuso propagandístico hecho al alimón por la izquierda comecuras y el PNV sobre los 14 ó 16 "curas vascos" fusilados por los nacionales, presentando esos crímenes como "prueba" de que la defensa del catolicismo por el bando nacional es solo un mito interesado. Hasta exigen algunos considerar "mártires" a aquellos curas. Pero no fueron fusilados por ser curas ni por ser vascos, sino por sus actividades políticas secesionistas. Fue en Vizcaya, bajo hegemonía del PNV, donde cayeron asesinados más de 45 clérigos por el hecho de serlo, y a quienes las izquierdas y el PNV no prestan la menor atención. La diferencia es clara, pero resulta impresionante la algarabía y el confusionismo creados por estas buenas piezas.
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Quien también se ha sentido impresionada por las cogitaciones de Prisciliano Quiroga Ameixeiras ha sido doña Aixa:
Señor Quiroga:
Un tanto alterada por la polémica con el señor Bofarull i Bofarull, he estado bastantes días sin leer el blog del ex terrorista que el diablo confunda, y por ello se me ha pasado su inteligentísimo comentario que, leído hace unos días, puede creerme que me ha emocionado. Lo he fotocopiado y repartido entre bastantes profesores y alumnos de mi universidad de Granada, y, créame, todos lo han recibido como quien ve la luz después de andar mucho tiempo tanteando entre sombras.
Yo estaba bastante desconcertada por la forma como catalanes, gallegos, andaluces, vascos y otros estábamos, como quien no quiere la cosa, enfadándonos y echándonos cosas en cara, en lugar de unir nuestras fuerzas contra el común opresor. ¿Por qué, por qué tenían que ser así las cosas, por qué no podríamos disimular nuestras faltas y dejar de lado querellas y desprecios, en aras del bien común? ¡Parecía cosa del demonio, o del destino!
Y usted, con auténtica genialidad, perdone si ofendo el sentido de la modestia que adivino tras sus inspiradas palabras, ha encontrado la raíz del mal en un par de frases, como quien dice, en fin, lo propio de una mente fuera de serie. Créame que le envidio.
Ha dicho usted: "Intuyo que buena parte de los malentendidos viene de que utilizamos un idioma que nos es ajeno, el español. Un idioma que nos ha sido impuesto por las armas, un idioma brusco, brutal, que tiende naturalmente a la expresión insultante y vejatoria, un idioma imperialista, en suma".
¡Pues ahí está, efectivamente, la raíz del mal! No puedo apoyarle a usted del todo cuando asegura que si cada uno hablase su idioma propio y natural no nos entenderíamos. ¿Por qué no? ¿Por qué no podríamos estar los vascos, los catalanes, los gallegos y los andaluces hablando cada uno su propio idioma y entendiéndonos perfectamente? Eso podríamos lograrlo con la mayor facilidad porque lo que cuenta, lo que realmente tiene valor es que las palabras salgan del corazón, que sean sentidas y sinceras. Ese es el lenguaje universal, el lenguaje del corazón, en el que todos nos podemos entender perfectamente.
Tenemos la enorme suerte de poseer esta riqueza idiomática, que nos aparta del tosco y feroz idioma castellano o español, y ¡somos tan tontos, incluso, perdóneseme que lo indique, tan acomplejados, que no la aprovechamos a fondo!
Aixa Modrejón Cogolludo (La Doncella Dorada Bajo la Fuente, en idioma árabe-andalusí)
25 de Noviembre de 2008 - 06:54:04 - Pío Moa - 180 comentarios
"Durante largo tiempo, las posibilidades de España frente a Al Ándalus fueron casi nulas, dada la desproporción material. El territorio del norte era el más atrasado y menos civilizado de la península, mucho menos extenso y poblado que el del centro y sur, y el más pobre, debido a la aspereza del suelo y el alejamiento de las vías de comercio. Esa aspereza y pobreza habían ayudado a sus naturales a resistir a los godos, pero nunca les habían permitido realizar otra cosa que incursiones depredatorias de corto radio. Si de pronto lograron crear una verdadera estructura política con un objetivo de vasto alcance como continuadores del reino hispano-godo, al que tanto habían combatido, y de desarrollar un arte y literatura propias, solo pudo deberse a la afluencia de godos, mozárabes y clérigos huidos del sur. La común oposición al islam impulsó la elevación cultural de los pueblos del Cantábrico, su completa cristianización e identificación con los ideales propuestos. La Crónica mozárabe, escrita en territorio andalusí, habla ya de "pérdida de España" y "reconquista" en fecha tan temprana como 754, y con seguridad recogía ideas previas y extendidas. Ese ideal permitiría al núcleo de Asturias sostenerse y crecer pese a su penuria inicial. La pronta incorporación de Galicia más el traslado al norte de las gentes del valle del Duero, aumentarían sustancialmente la población y con ella el vigor defensivo. Si bien plantearan serios retos económicos, resueltos progresivamente con la posterior repoblación del semiabandonado valle del Duero y otras comarcas poco a poco recobradas.
Al comenzar el siglo IX había que agregar al ya veterano reino de Asturias los comienzos de la Marca Hispánica, conquistada por los francos a lo largo de los Pirineos, que durante ese siglo permanecería poso activa. Había, por así decir, la España del Cantábrico, bastante homogénea, y la del Pirineo, más diversa. En conjunto ocupaban un quinto de la península, y Al Ándalus el resto.
Eran dos naciones y dos mundos. España se identificaba en lo religioso con el cristianismo y en lo político con la continuidad del reino hispano-godo. Sus diferencias abarcaban todos los terrenos sociales, aunque habría, lógicamente, algunos préstamos mutuos. Las diferencias religiosas ya fueron mencionadas; sus consecuencias políticas tenían la mayor relevancia: una mayor diferenciación entre política y religión, un concepto de la libertad personal que originaría en los reinos cristianos gobiernos más representativos, menor extensión de la esclavitud, concepciones muy diferentes del derecho, mayor autonomía de la mujer, monogamia estricta, ausencia de la circuncisión... hasta la gastronomía del cerdo y del vino, ambos prohibidos por el islam, aunque en Al Ándalus permaneciera en alguna medida la afición etílica, heredada del pasado.
La cultura andalusí, entonces naciente, era islámica y su idioma dominante y cada vez más extendido, el árabe; se beneficiaba de los aportes técnicos y, en general, culturales que circulaban por el mundo islámico desde las lejana India o China, países remotos y desconocidos en Europa, y del sustrato cultural hispano; sobre esas bases desplegaría, sobre todo a partir de Abderramán II, unas formas de vida refinadas en las capas altas de la sociedad. Al Ándalus incluía territorios y recursos materiales y demográficos muy superiores a los de la renaciente España.
Las diferencias se extendían a la composición étnica. En Al Ándalus abundaban, aun muy lejos de ser mayoría, magrebíes y oriundos de Oriente próximo, en posiciones dominantes, así como judíos y una considerable masa esclava traída del África negra y de Europa del este (eslavos). La mayoritaria población autóctona se dividía entre cristianos o mozárabes, e islamizados o muladíes. Al principio los cristianos eran la inmensa mayoría, pero los muladíes crecerían hasta formar el grueso de la población dos o tres siglos después de Guadalete. El carácter levantisco de los muladíes lo compartían los magrebíes o beréberes y los árabes. En España, el conjunto de ellos, salvo los mozárabes, recibió el el término "moros". La palabra designaba desde tiempos de Roma a los habitantes de las Mauritanias, es decir, del Magreb, pero en la edad media se utilizaría para llamar, sin distinción, a los musulmanes, ya fueran muladíes (esto es, antiguos cristianos hispanos que perdían su condición al convertirse al islam), los propiamente moros, es decir, beréberes o magrebíes, y los árabes y sirios, muy alejados de los magrebíes por origen étnico, geográfico y cultural.
Tan variada composición social, cultural y religiosa, hizo de la guerra civil, más o menos extensa, un fenómeno permanente, que impidió a Córdoba sacar pleno fruto de su enorme superioridad material sobre los españoles. Esa inestabilidad interna causó otro fenómeno importante: los emires y luego los califas cordobeses, recelosos de sus súbditos, crearían ejércitos compuestos por mercenarios extranjeros y por esclavos, separados de la población poco amiga de ellos y leales solo al gobernante.
En contraste, el reino de Oviedo y los demás núcleos cristianos del norte mostraban mayor homogeneidad étnica y religiosa, y por tanto mayor cohesión (no sin frecuentes querellas internas, desde luego). Esa cohesión les permitía sacar mejor partido de su poder político y militar, pese a su debilidad material. La lucha contra el islam y la afluencia de mozárabes del sur decidió, como quedó indicado, la total cristianización de los pueblos de la cornisa cantábrica y la completa pérdida de sus lenguas ancestrales, si acaso estas persistían después de Roma. Permaneció solo el vascuence, si bien conforme los vascos se civilizaban harían del latín y el romance sus lenguas de cultura.
Se ha discutido a veces sobre la diversa actitud política implicada en los conceptos de España y Al Ándalus. La derivación lógica de la idea de España sería reconquista del reino anterior a la invasión, mientras que Al-Ándalus tendría un contenido más pasivo, referido a la parte controlada por los musulmanes en cada momento. No parece ello muy probable. En su primera ofensiva, los islámicos habían ocupado toda la península y parte de Francia, y si poco a poco renunciaron a mantener y ampliar sus posesiones solo se debió a su impotencia ante la tenaz oposición de los reinos hispanos y a su propia inestabilidad interna. Aun así, los estados cristianos españoles permanecerían durante siglos en muy grave peligro.
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****"Juan Goytisolo, otro de los "artistas de la ceja", Premio Nacional de las Letras"
¿Que la gente se obstina en no comprar libros del Don Julián antiespañol? Nadie se preocupe. Para eso está el gobierno, pues de él se trata: para castigarnos a todos por nuestra desatención e incultura, obligándonos a pagar al prócer de las letras lo que sin duda merece. La coprocracia, ¿no era eso lo suyo?
"Juan Goytisolo, en su reivindicación del conde famoso, formuló el antiespañolismo visceral de gran parte de la izquierda: "la negación del suelo patrio, de las tradiciones, de la moral convencional, incluida la heterosexualidad... Quizá esta última nota fue la menos celebrada: se tomó como un dato puramente personal aun cuando la consigna de Goytisolo era bien clara: la revolución total, la traición total, el entreguismo total pasaba por la reconversión sexual" (César Alonso de los Ríos: "Don Julián, hoy)
****Lean el blog de Pablo Molina, Crónicas Murcianas, y divúlguenlo cuanto puedan: el arte, según lo entiende el nuevo PP futurista. "Es tiempo de valientes", dice Rajoy. En su pandilla tiene unos cuantos valientes: aguantan más que la sábana de abajo y performan o ayudan a performar la sodomía. El progreso. Su progreso.
****"La Junta de Castilla León no recurrirá la sentencia contra los crucifijos en las aulas"
Debe de estar muy ocupada performando el arte o lo que sea, como sus coleguis murcianos.
**** Caso Lukoil: "El PSOE defiende ahora el libre mercado, olvidándose de la intervención de Moncloa para evitar que la alemana E.On entrara en Endesa". Ninguna incoherencia: lo suyo siempre fue el libre mercado. Mafioso.
**** "Una jueza amenaza a los Mossos por obligarla a "soplar" cuando conducía ebria"
"ICV propone legalizar las drogas y prohibir los toros"
Tal cual.
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Hoy, en El economista:
QUEMA DE BIBLIOTECAS
Más de una vez habrá oído usted enérgicas y pesarosas condenas a las quemas de libros "decadentes" realizadas en algunos lugares por falangistas, al terminar la guerra civil. Un grave desmán, sin duda. Pero quizá le sorprenda más saber que la gran mayoría de esas condenas provienen de personas simpatizantes de las izquierdas republicanas y del Frente Popular... que son, sin discusión posible, quienes más estrago han causado, con enorme diferencia, en el patrimonio bibliográfico español en el siglo XX.
Seguramente le sonará a usted la famosa "quema de conventos" con que las izquierdas inauguraron prácticamente la república. Pero, quizá lo ignore, no se trató solo de conventos (con muy numerosas y valiosísimas obras de arte), sino también de centros de enseñanza, laboratorios y bibliotecas, alguna de ellas entre las más importantes de España. Cogieron esa afición y ya no la abandonarían. En la insurrección de 1934 aprovecharon para dinamitar la biblioteca de la Universidad de Oviedo o incendiar la del palacio Carranza, en Portugalete, que albergaba además obras de arte invalorables. Y en 1936, con la guerra civil reanudada, ya fue el desmadre: bibliotecas particulares y de monasterios, cientos de toneladas de material archivístico de varios ministerios, decenas de toneladas de libros "fascistas" fueron utilizados a veces como calefacción, o convertidas en pasta de papel, o destrozados vandálicamente.
Pese a haber abandonado el marxismo en la transición (sin sustituirlo por alguna otra cosa), el PSOE, al llegar al poder, siguió la tradición y destruyó los fondos de la Editora Nacional, miles de libros, muchos de ellos de la mayor relevancia en materias como la historia o el pensamiento.
Asombra que, con tal historial, estos señores se presenten como grandes amigos de la cultura, con ciento y pico años de honradez. A Cristina Almeida se le escapó la verdad. Agradezcámoselo.
24 de Noviembre de 2008 - 09:44:27 - Pío Moa - 291 comentarios
¿Qué relevancia tiene la mencionada homogeneidad étnica hispana? Para autores como Sánchez Albornoz, la tendría muy considerable, ya que habría conformado una "herencia temperamental" o anímica, manifestada en muchas actitudes y comportamientos variables, pero identificables a lo largo de los siglos. No se trata del Volksgeist, del "espíritu popular" –algo se le parece–, pues el historiador rechaza cualquier carácter estático y demasiado permanente de esa herencia. Ciertamente hay un fondo de verdad en el supuesto de Sánchez Albornoz, y basta viajar por cualquier país europeo para percibir sus peculiaridades de estilo o espíritu, a veces muy acusadas, probablemente originadas en su composición étnica y moldeadas por su particular historia. Cabría sostener que los numerosos episodios bélicos y aventureros de la historia de España han forjado un carácter peculiar, y hasta que la gran tradición pictórica española se manifiesta ya de algún modo en las magníficas pinturas de Altamira, etc.; pero, sin negar su posibilidad, se trata de rasgos difíciles de captar con alguna precisión, demasiado vagos y propicios a la especulación imaginativa como para sentar sobre ellos teorías sólidas. Un ejemplo: Sánchez Albornoz y otros han insistido en los rasgos temperamentales comunes entre la población andalusí y la española. Quizá sea así, pero esos rasgos fueron matizándose y cambiando bajo la impronta política y cultural musulmana. De haberse impuesto Al Ándalus, habría hecho de España lo mismo que de las sociedades cristianas y latinizadas o helenizadas del norte de África o de Oriente Próximo: poco más que arqueología. Vale la pena señalar esa esencial continuidad étnica y la intensa mezcla interna a lo largo de veintidós siglos, pero de tal evidencia es difícil extraer conclusiones muy precisas.
Por otra parte, si los aportes foráneos en estos dos mil años han tenido peso menor desde un punto de vista demográfico, no cabe decir lo mismo de la relevancia política o cultural de varios de ellos, así los romanos o los visigodos; en cuanto a los árabes y berberiscos, estuvieron muy cerca de cambiar radicalmente la historia de la península; y la más reciente invasión napoleónica tuvo también profundos efectos políticos, aunque demográficamente muy escasos.
De todos ellos, no hay duda de que la trascendencia mayor fue la de los romanos. Si observamos la sociedad actual percibimos de inmediato el origen latino de sus rasgos definitorios. El castellano, idioma común español, es un latín transformado, y también lo son los demás idiomas regionales, con la excepción del vascuence, idioma no indoeuropeo. La impronta latina no se limita al idioma, abarca también el derecho, costumbres, el arte, la urbanización y las comunicaciones creadas entonces, etc. Incluye asimismo, de modo algo más indirecto, la religión, un rasgo clave, históricamente, en la configuración de las sociedades, y todavía en nuestra época. La gran mayoría de la población sigue declarándose católica como a lo largo de más de quince siglos, aun si hoy su índice de práctica es bajo. Esta religión también llegó a la península y se propagó por ella en tiempos de Roma.
El catolicismo no es un fenómeno anecdótico, pues ha desempeñado un papel cultural y político esencial en la historia del país, y muchos que se declaran ateos o incluso anti católicos no dejan de estar impregnados de esa cultura que, entre otras mil cosas, se manifiesta en la multitud de iglesias que son los edificios centrales y a menudo los más bellos, de los pueblos. El catolicismo baña por así decir, a la sociedad, como se muestra en sus monumentos, creencias y expresiones populares, arte y actitudes. Numerosos judíos de Israel no son religiosos o se proclaman ateos, pero permanecen culturalmente en el judaísmo, y algo parecido ocurre en España. Incluso el odio apasionado profesado al catolicismo por un número considerable de españoles, que ha desembocado en tiempos recientes en una de las persecuciones religiosas más sangrientas de la historia, expresa de modo negativo ese hecho histórico. Aunque, obviamente, el catolicismo predominante en la sociedad, la cultura y la historia del país no significa que todos los habitantes lo compartan ni que deban compartirlo para considerarse españoles, tal como muchos judíos ateos siguen siendo cultural y nacionalmente judíos.
Por todo ello no hay exageración en decir que, de no ser por Roma, España no habría llegado a existir y la historia de los habitantes de la península habría sido totalmente diferente (como la de toda Europa). De la fortaleza de esas raíces da idea el dato decisivo de que permitieron el proceso llamado Reconquista, tras la completa invasión musulmana de la península. Un caso realmente excepcional, pues raramente una nación invadida por el Islam ha retornado a su cultura anterior. La Reconquista reintegró la península al ámbito latino y europeo, apartándolo del afroasiático al que durante dos siglos pareció abocada y durante varios más con la balanza indecisa.
En otras palabras, los españoles estuvieron muy cerca de convertirse en andalusíes, tras la invasión islámica, con una cultura totalmente distinta. En ese sentido Al Ándalus no era España, sino la anti España. Y no es de extrañar la simpatía que le muestran todo los que quieren aniquilar hoy a España so pretexto de una España distinta. Y tan distinta.
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**** Caldera: "La salida de Bush es un alivio para la humanidad"
El golfo Caldera (¡Ah, el expolio del Archivo de Salamanca!) y los amigos de Sadam Husein, aliviados. La humanidad, en suma.
**** "Patxi López: "El PSE no se plegará a ninguna presión que llegue desde Madrid
"El colaborador de la ETA se sitúa fuera de la ley. Uno más, empezando por el gobierno, y con el apoyo del sujeto de la Nena Angloparlante. Democracia en ruinas.
****¿Quién es peor, Zapo o Rajoy? A mi juicio son mucho peores Rajoy y su pandilla: el primero ataca la democracia y el segundo completa la obra liquidando la oposición.
**** "EA pedirá la ilegalización del PP si en sus listas existen vínculos "franquistas"
¿Qué podría ser más justo? La democracia viene del franquismo, y por tanto el partido antidemocrático y proetarra EA, trata de anular al PP. Encontrará grandes apoyos en la actual dirección, la del Futurista.
**** "Rajoy y Cospedal escenifican la ruptura del nuevo PP con los postulados de Aznar"
Chulos y chulas, los tíos y las tías. Y los de Aznar, incapaces de reaccionar con más que pellizcos de monja.
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Otra carta que me ha llegado sin firma, también impresionada con la interpretación de Quiroga Ameixeiras (ver blog del sábado) y que alude a un tal Almotamid, alias también inédito hasta ahora. Me da la impresión de que Mercè Riera no ha cogido todos los mensajes intercambiados, o no los ha cogido enteros. Pero, en fin, se mantiene el elevado nivel intelectual propio de nuestros nacionalistas, y eso es lo que cuenta:
Amigo Quiroga, de verdad que me ha emocionado usted a mí también. ¿Y qué decir del amigo Almotamid? Yo siempre tuve la impresión de que no nos faltarían aliados por todas partes, porque una buena causa, una causa justa, atrae siempre los corazones más nobles. Yo también entiendo algo de francés y de inglés, pero, lamentablemente, no lo suficiente para que nuestras comunicaciones adquirieran la altura deseable en esas lenguas. Lo de nuestro buen Almotamid me ha encantado. Yo ya sabía que Blas Infante había hecho muchos méritos, que aspiraba a "ser en andaluz y escribir en andaluz", ese noble idioma que, como él descubrió "tiene sonidos los cuales no pueden ser expresados en letras castellana", correspondiéndole mejor el alifato para encontrar las letras correspondientes. Legado, ese noble idioma, de "una gran cultura pretérita", como acertó a decir el gran Blas. Sé que emprendió la obra, tan magna como urgente, de "reconstruir un alfabeto andaluz" para alejarlo del español, pero no sé muy bien qué pasó con todo ello. ¿Alguien tiene idea?
En cuanto al nacionalismo gallego, su flaqueza proviene, en mi modesta opinión, de no haber sido lo bastante antiespañol. Vicente Risco explicó con mucha precisión cómo Galicia era la heredera espiritual de la Atlántida, a la par que emparentada con galeses, bretones e irlandeses, y ya opuesto al mesetario reino visigodo cuando alcanzó la gloria de convertirse en reino suevo. Risco creía que había que oponerse al mediterraneísmo, porque el Mediterráneo era un pudridero de civilizaciones, como muy bien dijo Castelao, y lo nuevo, lo revolucionario, estaba en el Atlántico. También explicó cómo el espíritu romántico fue una reacción nórdica y atlántica contra el nefasto predominio del mediterraneísmo. Yo también creo que el futuro está en el Atlántico, en la genuina recuperación de la Atlántida, pero eso es una tarea que corresponde a Galicia y Portugal, hermanadas en la misma nación que son y deben ser, y no hay manera de arrastrar a esa gran idea al resto de la península, como pensaba Risco, que en eso cada cual tiene que ir por su lado, aunque todos juntos, eso sí, contra el común y cruel enemigo. ¡Ah, qué desdicha tener que expresarnos en el idioma de quien nos ha puesto el yugo! Pero bueno, algún día llegará en que ese idioma desaparezca de la península o quede como el idioma de Madrid y su contorno. Cuánto ansío la llegada de esa hora feliz.
23 de Noviembre de 2008 - 10:37:10 - Pío Moa - 182 comentarios
Étnicamente, la población española guarda una notable homogeneidad, más acusada que en otras naciones. Se trata de un pueblo fundamentalmente mediterráneo, con una pequeña aportación céltica y germánica. Al despuntar la historia, los pobladores de la península se distribuían, según la tradición, en "íberos y celtas". Los primeros, de lengua no indoeuropea, se extendían desde el Ródano hasta el sur de Portugal por la vertiente mediterránea; en el resto de la península las lenguas parecen ser indoeuropeas, excepto el vascuence, resultado, muy posiblemente, de la aculturación de una población anterior sometida por tribus celtas, las cuales conformarían las oligarquías, algo que acaso ocurriera también con los íberos. Se trataba de etnias muy fragmentadas en tribus diversas y con frecuencia enemistadas entre sí. En todo caso es esta población anterior a la llegada de Roma la que sigue configurando hasta el día de hoy la base étnica española, pues las variadas aportaciones externas posteriores probablemente no llegaron en ningún caso al 10% de la población local, aunque la matizaran notablemente.
Así vinieron semitas fenicios y cartagineses, griegos, contingentes bastante más significativos de romanos y, con ellos, grupos de judíos, sirios o galos. Otra aportación considerable llegaría de las invasiones germánicas que destruyeron el Imperio romano de occidente; y de la posterior invasión de beréberes y árabes; también vino un número de eslavos, generalmente en condiciones de esclavitud, sobre todo a Al Ándalus. A lo largo de la Reconquista entraron contingentes de franceses y de otros lugares de Europa, y posteriormente los gitanos. Desde el siglo XVII no se producen más entradas importantes de grupos étnicos distintos hasta finales del siglo XX y principios del actual. Cabe señalar que todos esos grupos humanos se disolvieron en la masa originaria peninsular, con la excepción de los judíos, los gitanos y los moriscos, los cuales siempre permanecieron como comunidades aparte, habiendo sido expulsados gran parte de los judíos y los moriscos, a finales del siglo XV y principios del XVII respectivamente. Hoy el país recibe una nutrida inmigración de Hispanoamérica, el Magreb, Europa oriental y el África negra, y también, en condiciones distintas, de Europa occidental, sin poder predecirse su grado de permanencia e influencia cultural y demográfica.
Harto mayor relevancia han tenido los movimientos migratorios internos que han borrado los límites de la época prerromana, uniformizando profundamente la población. Sin duda un intenso proceso de mezcla y cambio demogeográfico ocurrió durante los seis siglos largos de dominio latino, a través del comercio, la milicia y otras interrelaciones facilitadas por la vasta red de calzadas construidas por Roma, disolviéndose con ello la vieja división de íberos, celtas y celtíberos. Durante la Reconquista, se produjo una considerable emigración de sur a norte (mozárabes) y otra mucho más prolongada e intensa de norte a sur, con la repoblación de las dos Castillas, Andalucía, Canarias, en menor medida Levante y las Baleares, por gentes en gran parte de la cornisa cantábrica y subpirenaica, también algunas del norte de los Pirineos. Estos movimientos y fusiones continuaron de modo menos espectacular, pero permanente y continuo, durante la Edad Moderna, hasta que a finales de los siglos XIX y durante el XX se producen nuevos y masivos desplazamientos del campo a la ciudad y de unas regiones a otras, que aumentan la homogeneidad predominante heredada del pasado.
El aspecto físico de los españoles es muy similar en todas sus regiones, y entre los antecesores de cualquier persona de cualquier lugar de España encontraremos casi siempre a individuos llegados de los más variados puntos del país. El caso de un "íbero", un "celta" o un "vascón", cuyos antepasados hayan permanecido todos sin mezcla y en la misma región o provincia desde tiempos prerromanos debe de ser excepcional, si acaso existe alguno. Una idea de este proceso, algo tosca pero indicativa, puede dárnosla el hecho de que los apellidos predominantes en todas las provincias españolas, sin excepción, son los mismos: García en primer lugar, seguido de López, Martínez, Rodríguez, González, Fernández, Sánchez, Pérez, etc., en uno u otro orden. Los apellidos terminados en -ez parecen tener, curiosamente, origen visigodo: la mayoría de esas terminaciones se añaden, en efecto, a nombres germánicos. Según otras teorías, el sufijo tendría origen prerromano.
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**** "Aznar pide defender los principios del PP "sin ningún tipo de complejos"
Algo tarde, me temo, ojalá me equivoque. ¡Ya no se sabe bien cuáles son esos principios!
**** "Probablemente Dios no exista, así que disfrutemos de la vida", que dijo Lenin. ¿O no fue Lenin?
**** Puterío "solidario"
¿Recuerdan a aquellas saltarinas tiorrillas barcelonís que se desnudaban "en protesta" por el derrocamiento de Sadam? Ahora sale una banda de narcisos en plan de exhibicionismo homosexual, "Desnudos contra la violencia machista". Lo promociona el puteril diario El Mundo (y muchos más: la cosa ha cundido en casi toda la prensa).
Lo del puterío no hace falta argumentarlo.
También está la trola: de ser "machista" esa violencia que causa tan gran número de víctimas, en el franquismo, supuestamente más "machista", las víctimas habrían sido muchas más, y sin embargo ocurría lo contrario. En realidad esa violencia tiene relación con la sistemática corrosión de la familia, propiciada por el gobierno, por gran parte de los medios como El mundo y, desde luego por esos del "desnudo".
Y el choriceo. ¿Qué ganarán? Tal vez el narcisismo idiota de verse promocionados en los medios puteros, tal vez algo más. Y, desde luego, el placer de embaucar a los ingenuos.
**** Repsol-Lukoil ¿Quién gana y quién pierde? Las mafias (incluido el gobierno) y el país. Averigüen. "Mi patria es la libertad", soltó el fulano.
**** El término "etarra" lo inventó Ramón Pi, un poco en broma y un poco en desprecio. Pero hizo fortuna y ha llegado a emplearlo casi todo el mundo.
Un chico graciosillo ha replicado: "El término Euzkadi lo inventó Sabino Arana. Pero hizo fortuna y ha llegado emplearlo casi todo el mundo". ¿Quién sabe si tendrá razón al equipararlos? Nunca acaba de conocerse el alma humana, y quizá Sabino era en el fondo un cachondo mental, ¿por qué no?, e inventó el palabro Euzkadi también un poco en broma y un poco en desprecio, para vegetalizar a sus paisanos; pero sus obtusos seguidores se lo tomaron totalmente en serio, como nuestro gracioso:
"Según el filólogo vasco Jon Juaristi, Euzkadi "es un dislate: consta de una absurda raíz, euzko, extraída del euskera euskal, etc., a la que Arana hace significar "vasco", y del sufijo -ti/-di, usado solo para vegetales. Euzkadi se traduciría literalmente por "bosque de euzkos", cualquier cosa que ello sea". Arana quería darle el sentido de "conjunto de vascos" o algo parecido. Euzkadi se transformó luego en Euskadi, que no acaba de arreglar el asunto. El idioma materno de Arana, como de la mayoría de los vascos, era el castellano. Lo escribía con elegancia (sin duda mejor que el vascuence), pero renegaba de él. (En Los orígenes de la guerra civil) (Lapurdi significa "bosque de lapures" o de "lapurdios", cualquier cosa que ello sea).
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Polémica inter-nacionalista
La carta publicada ayer, de Quiroga Ameixeiras, provocó una rápida y calurosa aprobación en medios nacionalistas, al parecer. Esta carta me llegó sin firma. Procede evidentemente de un nacionalista catalán, pero no parece el estilo de Bofarull. Y no sé tampoco quién pueda ser ese tal "Beasain" que hasta ahora no ha salido en los papeles que me manda doña Mercè Riera. Ustedes juzgarán:
Señor Quiroga Ameixeiras, debo manifestarle que me ha emocionado usted. Creo que da plenamente en el clavo, y no puedo dejar de recordar a nuestro gran Guimerà cuando escribía a los vascos: "Juntos hemos luchado. Si un día nos perdiéramos, por el ruido de las armas nos encontraríamos". Y también decía a los navarros, que tanto han llorado y lloramos todos a Carlos de Biana: "Juntos hemos llorado. Si un día con las lágrimas no nos viéramos, por los gemidos nos reconoceríamos". ¡Ah, el príncipe de Biana, cuánto lo echamos de menos! Conozco los textos de Sot i Delclòs : "Nuestros abuelos juntos lucharon y juntos lloraron la pérdida de sus libertades. Nosotros, sus herederos, sus vengadores, también hemos de luchar unidos". Sot falló, sin culpa por su parte: no correspondería a su generación vengar los viejos agravios, pero estoy seguro, como usted, señor Quiroga, de que esta vez la fortuna nos sonreirá. Sólo hace falta que sepamos tratarnos. Desde aquí ofrezco mi mano tendida al señor Beasain y que la cordialidad y el seny reinen entre nosotros. Los necesitaremos ante las arduas luchas que se avecinan.
No crea que no he pensado también en lo del idioma. He pensado si no sería posible que escribiéramos en inglés o francés. Sin embargo no lo veo fácil. Yo entiendo bastante bien los dos idiomas, pero de ahí a expresarme con soltura en ellos hay un largo paso y ya no estoy para ponerme a estudiar. Y supongo que si cometiera o cometiéramos algunos fallos, tendríamos a toda la cohorte de españoles riéndose de nosotros. Evitémosles en lo posible esos regocijos indecentes.
Lo de Colón: en aras de la paz entre nosotros, propongo que dejemos el tema de lado, aunque sostengo que las mayores probabilidades, con mucho, son de que sea catalán.
22 de Noviembre de 2008 - 10:38:24 - Pío Moa - 142 comentarios
Una idea muy digna de meditación:
"Estimados amigos y compañeros oprimidos por el yugo estatalo-español:
Quisiera intervenir en la polémica entre Aixa, Bofarull, Brétemas, Eguaraz y Carballeira, en la medida de mis modestas posibilidades. Aunque autodidacta, he reflexionado a fondo sobre esa especie de fatum nefasto que parece impulsarnos, aleve, a peleas innecesarias y contraproducentes entre nosotros pese a disfrutar de tantos interese comunes, y he llegado a la conclusión de que la mayoría de los malentendidos brota del hecho indudable de que estamos utilizando un idioma que nos es ajeno, el español. Un idioma que nos ha sido impuesto por las armas, idioma brusco, brutal, que tiende naturalmente a la expresión insultante y vejatoria, un idioma imperialista, en suma. Aquí se reía un sinvergüenza de que no empleásemos cada uno nuestro idioma vernáculo. Pues no podemos hacerlo, por desgracia, porque no nos entenderíamos.
Para mí, que hay que volver al Tripartito de 1923, firmado en Barcelona por representantes de los pueblos vasco, catalán y gallego. Entonces, en el convite de honor a los gallegos y vascos, el representante vasco Eguileor habló, como decía el periódico Aberri, con "tonos tan vehementemente patrióticos y tan valientes que produjo un entusiasmo delirante. Pronunció la primera parte de su discurso en lengua vasca, y sólo a instancias del público catalán, que quería entenderle, tuvo que seguir hablando en castellano".
Porque, claro, así son las cosas, insisto en que por desgracia. Esto se lo digo a ustedes, Aixa y demás, porque también aclaraba Aberri: "No es cierto, como un papelucho local dice insidiosamente, que el señor Eguileor hablase en castellano porque no sabe euzkera. Él tiene el altísimo honor de conocer perfectamente el euzkera, por haberlo estudiado muy a conciencia de mayor, como sucede también al señor Gallastegui". Bueno, todos sabemos que Gallastegui y Eguileor nunca llegaron a hablar bien el euskera, probablemente porque todavía no estaba debidamente normalizado en el batúa, como ahora, pero para el caso es lo mismo.
Ya lo hacía notar por entonces el prócer nacionalista catalán Sot i Delclós también en Aberri: "Quisiera escribir en cualquiera de los idiomas de estas dos patrias que gimen bajo el yugo de la más injusta de las opresiones. Mas, a pesar de mis fuertes deseos, yo, esclavo, véome forzado a emplear la lengua de mi opresor para comunicarme con mis hermanos de esclavitud ¡Oh ignominia! Quisiera escribir vasco, mas no lo sé, quisiera escribir catalán, mas no lo sabéis vosotros, y de ahí que para comunicarnos nuestros dolores y nuestras tristezas, nos veamos obligados a emplear el idioma español, que nos ha sido impuesto por la fuerza bruta".
Así escribió entonces aquel noble prócer, y con toda razón. Pero el hecho de tener que entenderse en tal idioma no les impidió ponerse de acuerdo en el común esfuerzo.
Por eso yo os exhorto ardientemente, Aixa, Bofarull, Eguaraz, etc. a que, comprendiendo dónde está la causa de esa tendencia a romper el acuerdo entre nosotros, sepamos neutralizar las malas influencias de un idioma repugnante, desdichado, sobreponernos a ellas.
Quiero recordaros que el Tripartito, que tan fecundos frutos pudo haber rendido, tomó cuerpo en una época de crisis del Estado español, y en acuerdo, acaso implícito mas no por ello menos real, con el gran libertador del Rif, Abd El Krim. ¡Y ahora mismo vienen en nuestro auxilio, nuevamente, nuestros también oprimidos hermanos musulmanes, que despiertan valientemente contra el imperialismo! ¡Aixa, alegra el corazón! ¡Alegrémonos todos! ¡No permitamos que esta vez la ocasión histórica se malogre por pequeños tiquismiquis!
Queda de todos vosotros seguro servidor,
Prisciliano Quiroga Ameixeiras.
**** En el ilustrado, científico y ateoide siglo XX se han quemado más libros, seguramente, que en cualquier otra época de la historia, y a las izquierdas españolas les corresponde el dudoso honor de ser las primeras y más sistemáticas en la tarea, por lo menos desde la Revolución rusa. La práctica es muy antigua. El emperador Chin Shi Huang ordenó destruir bibliotecas enteras salvando solo los libros de contenido práctico (técnico y similares), y seguramente no fue el primero en hacer tales cosas. En realidad fue un acto raro, pero no infrecuente en todas las civilizaciones. Los romanos destruyeron en sus persecuciones gran número de escritos cristianos y los soldados de César ocasionaron el primer gran incendio de la biblioteca de Alejandría (hubo otros dos: uno dirigido por algunos monjes fanáticos cristianos, y otro por los musulmanes). Las invasiones bárbaras asolaron, entre otras cosas, innumerables bibliotecas, y los árabes arrasaron las muy importantes de Persia; también las cristianas de Oriente Medio y norte de África desaparecieron en su mayor parte. En España, los cristianos expurgaron los libros de contenido religioso musulmán y los quemaron (esto ha sido siempre enormemente destacado por los "amigos de la cultura" del siglo XX). En las contiendas entre protestantes y católicos también se siguió la práctica por los dos bandos de perseguir y destruir los libros contrarios. Otros, como el de Suárez mencionado aquí hace unos días, eran quemados en Inglaterra y perseguidos sus dueños... La práctica decayó, al menos en Europa, a partir del siglo XVII, para renacer a fines del XVIII con la Revolución francesa, y en el XX con fuerza inusitada. En este último siglo las izquierdas españolas, como digo, desempeñaron un destacado papel en esa actividad, que nunca les impidió presentarse como abanderados de la cultura.
Lo sorprendente de las influencias musulmanas o árabes y sefarditas en España no es que sean grandes, sino que sean tan pequeñas para un contacto de ocho siglos (de más, en el caso hebreo y también en el islámico, si contamos la lucha contra los turcos). La influencia del árabe en el español es muy escasa y la hebrea no más que en otros países de Europa. Si Al Ándalus hubiera prevalecido, los restos de España en la Península Ibérica se habrían reducido a arqueología y a alguna que otra minoría marginada, como ocurrió con la cultura latina y cristiana en el norte de África y Oriente Próximo. En España ocurrió lo mismo, básicamente, con la cultura musulmana. Esos mitos, que tanto desarrolló Américo Castro, son pura ilusión, trufada de aversión a la cultura occidental del cristianismo, la libertad personal, etc.
**** Conferencia del escritor Jesús Laínz sobre la manipulación toponímica nacionalista.
Título: El nombre de la cosa.
Lunes, 24 de noviembre, 19,30 horas.
Lugar: Centro Riojano de Madrid, c/ Serrano, 25. (Salón Gonzalo de Berceo).
http://libros.libertaddigital.com/pio-moa-peregrino-en-su-tierra-1276235801.html
http://www.elsemanaldigital.com/articulos.asp?idarticulo=89815
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En Época
HÉROES DE LA IZQUIERDA
Con motivo de una entrevista reciente sobre Ferrer Guardia, se me ocurrió la idea de un libro de semblanzas de los héroes de la izquierda española, un poco al modo de Intelectuales de Paul Johnson. Entrarían en él, por supuesto, Ferrer Guardia, un fanático asesino, o más bien inductor de asesinatos, con pujos de pedagogo (algunos de sus métodos no eran despreciables, pero su objetivo era formar una generación de terroristas); Mateo Morral, su instrumento en el atentado de la calle Mayor de Madrid, que produjo una tremenda carnicería; Durruti, otro bastante del estilo; Prieto, uno de los demagogos más irresponsables y catastróficos del primer tercio del siglo XX, uno de los principales causantes del derrumbe de la república desde 1934 y muy probablemente inductor y desde luego encubridor en el asesinato de Calvo Sotelo; Azaña, buen escritor pero también demagogo, con ideas simples y harto ilusorias, obcecado en demoler el catolicismo y las tradiciones españolas, encauzando a ese fin a las izquierdas revolucionarias... para verse él arrastrado por ellas; Negrín, identificado con la causa soviética en España, corrupto y corruptor, expoliador de cuantos bienes públicos o privados se ponían a su alcance; La Pasionaria y Margarita Nelken, dos auténticas arpías, de fraseología hueca pero por demás agresiva, incitadoras de las peores violencias; Carrillo, el héroe de Paracuellos y héroe también del actual gobierno, que con tanto calor le homenajeó no hace tanto y en cuyo honor mandó retirar la estatua de Franco de los Nuevos Ministerios...
Saldría un buen repertorio de vidas ejemplares, cuyas hazañas pueden hoy seguirse con bastante exactitud. Pero el libro debería distinguir varios niveles, llamémosles así, para no quedarse en una diatriba banal. El primer nivel sería, claro, el relato de sus actos, y un segundo su caracterización personal, cosa harto más compleja. Casi todos ellos dejan la impresión de cierta chifladura, de "poca chaveta", como decía Azaña de sus correligionarios, de una ambición confusa, una exaltada vanidad, falta de escrúpulos y de respeto por su propio país, justificados por el supuesto de que su enemiga, la derecha, era en todo caso peor; supuesto cultivado con verdadera pasión. Pero al mismo tiempo podían tener buenas intenciones (de hecho las tenían, aunque por lo común demasiado simples y vanidosas) y ser "buenas personas" en otro sentido, tal como algunos criminales de guerra nazis podían tener una cultura refinada y ser buenos padres, por ejemplo, adorados por sus hijos o hijas.
Llegados aquí encontramos la necesidad de pasar a un nivel superior, pues la personalidad de cualquier individuo es siempre demasiado compleja, y sus actos no vienen explicados por el conjunto de ella, sino más bien por algunos rasgos: en este caso por sus ideas y el modo como las adquirieron. Indudablemente ciertas ideas empujan a la realización de ciertos hechos, y la experiencia histórica parece concluyente al respecto. Pero la relación entre los actos y las ideas políticas queda siempre un tanto problemática: ¿fue inevitable que el marxismo diera lugar a tales regímenes de pesadilla, o que las ideas nazis causaran el Holocausto? Probablemente. Pero siempre persiste un elemento de oscuridad.
Otro nivel de las semblanzas abordaría cómo llegaron estos personajes a influir de tal modo, pues sus rasgos personales los vemos un poco por todas partes, entre individuos corrientes, sin que estos adquieran una influencia histórica comparable. ¿Qué tipo de selección los llevó a sus puestos prominentes? ¿En qué medida se ha debido al azar su ascensión y su ascendiente?
Sin embargo no podré escribir ya este libro, como otros muchos que se me ocurren (una indispensable historia, sintética y clara, del PSOE, por ejemplo). Lo expongo con la esperanza de que algún historiador joven recoja la idea y ponga manos a la obra.
21 de Noviembre de 2008 - 07:52:23 - Pío Moa - 174 comentarios
Cristina Almeida está por prender fuego a los libros "de César Vidal y del otro y del otro". Y es que la cabra tira al monte. Las izquierdas ya empezaron a quemar valiosísimas bibliotecas antes de un mes de comenzada la república, anticipándose en tres años a los nazis, que tampoco llegaron a quemar bibliotecas enteras. En 1934 arrasaron con dinamita y fuego la biblioteca de la universidad de Oviedo y otra en Portugalete, una de las más importantes de Europa conservadas en palacios, aparte de innumerables obras de arte. Al recomenzar la guerra en 1936, la afición se desbordó, y cientos de bibliotecas particulares y otras antiguas y valiosísimas de monasterios fueron pasto de las llamas o destrozadas de otros modos, con "alegría republicana", como recuerda encomiásticamente Alberti en sus célebres versos:
"¡Palacios, bibliotecas! Estos libros tirados,
estos inesperados
retratos familiares
en donde los varones de la casa, vestidos
de los más innecesarios jaeces militares,
nos contemplan partidos,
sucios, pisoteados,
con ese inexpresable gesto fijo y oscuro
del que al nacer ya lleva contra su espalda el muro
de los ejecutados".
Otras bibliotecas, como la del palacio de Zabálburu, en Madrid, fueron saqueadas, despojadas de decenas de libros de extraordinario valor.
Ello aparte, el Ministerio de Instrucción Pública, por orden de 2 de septiembre de 1937, mandó reducir a pasta de papel 300 toneladas de documentación archivística y veinte toneladas más de libros escritos por "elementos fascistas". Entre otras muchas fechorías. Otros muchos fondos de archivo fueron quemados, como gran parte de los del Ministerio de Hacienda, según informe del encargado de la tarea: "Ya es sabido que los numerosísimos fondos que constituían este Archivo fueron, casi en su totalidad, quemados en el mes de diciembre pasado (de 1936), al necesitarse para servicios de guerra los sótanos en que estaban custodiados (...) El papel salvado (...) estima el informante que puede ser todo considerado como inútil" (En Mitos de la guerra civil).
Y cuando los socialistas volvieron al poder, en 1982, una de sus primeras medidas fue reducir nuevamente a pasta de papel los fondos de la Editora Nacional, que había publicado libros de gran valor.
Tiene gracia que los herederos y simpatizantes de esta gente finjan escandalizarse de que, después de la guerra, los falangistas quemasen en algunos lugares varios miles de libros "decadentes". Un hecho desde luego reprobable, el de aquellos falangistas, pero nada comparable, ni de lejos a las piras y arrasamientos organizados por las izquierdas, siempre tan "amantes de la cultura".
Lo que nunca quemaría esta gente, amiga de la "memoria", de Garzón y de los chekistas, y enemiga de la historia, son obras maestras como El libro rojo del cole, al que tanta promoción dio doña Cristina, dedicado a "desdramatizar" entre los niños el puterío, la droga, la corrupción de menores y esas cosas que tanto molestan a los retrógrados.
Lo dicho: la cabra tira al monte.
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**** Por cierto, no dejen de ver el blog de César Vidal.
**** "Iñaki Gabilondo: "No he visto en mi vida una mayor deslealtad que el 14-M"
¿Se refiere a los "terroristas suicidas del metro" inventadas por él? ¿A sus manipulaciones desinformativas para apartar la culpa de los asesinos y volcarla sobre Aznar y el PP? Pues no. El individuo acusa al PP por no resignarse a sus desleales manejos, los de Gabilondo. Me refiero al PP de Aznar, que muchos creyeron que seguía siendo el de Rajoy. El Futurista Hedonista de la Nena Angloparlante, ese sí traga, siempre dispuesto a "no fastidiar".
**** "Ana Mato, al candidato rebelde: "Se hacen cosas de las que luego uno se arrepiente"... como también advertiría Beria. El PP, en racha.
**** Jordi Albertí socialdemócrata confederalista y católico, manipula la persecución religiosa:
"– ¿Dónde están sus cuerpos?
– Unos desaparecidos, algunos en fosas... y muchos exhumados y manipulados por Franco, secuestrados como "mártires" de su "cruzada": ¡han sido doblemente víctimas! Merecen ser recordados con dignidad.
– Alguno sí sería franquista...
– Casi ninguno de los pobres eclesiásticos asesinados hizo proclamas políticas. Sí ejecutó Franco por política a 14 sacerdotes vascos".
Vamos a ver, señor Albertí: con seguridad los "pobres eclesiásticos" no estaban a favor de sus martirizadores y sí con quienes trataban de salvarlos, y de hecho salvaron a la mayoría. Es decir, estaban con los nacionales, con Franco, salvo, quizás, algún sectario extremo. ¿O acaso salvó a la Iglesia gente como usted, buen Albertí? ¿Y habla usted de dignidad?
También falta usted a la verdad en cuanto a los curas vascos. Franco no ordenó fusilarlos, detuvo las ejecuciones. Y acierta en que no fueron fusilados por ser curas (ni por ser vascos) sino por sus actividades políticas.
Sigue el señor Alberti:
"– ¿Quién mató a esos 7.000 eclesiásticos que vivían en el bando republicano?
– Anarquistas de la FAI, principalmente. Para socialistas o comunistas, ser cura sumaba un punto en contra de alguien, pero no justificaba matarle si no apoyaba a los fascistas. En cambio, para los faístas, ¡un cura o una monja era un enemigo mortal en sí mismo!".
Se contradice usted. Si antes ha dicho que casi ningún cura hizo proclamas políticas, ¿hemos de suponer que socialistas y comunistas no mataron a casi ninguno? Pues no. Ellos y los republicanos participaron en la matanza con entusiasmo. Ha sido una táctica de los comunistas, seguida por el señor Albertí, la de echar la carga de los crímenes sobre los anarquistas e "incontrolados". Y es también una táctica comunista (aunque no solo) llamar al bando nacional "fascistas". No lo fueron nunca, excepto una minoría de ellos.
Sigue:
"–¡Tiempo de exterminio en impunidad bajo una Generalitat impotente!"
¿Impotente o cómplice, señor Albertí?
"– Tanto desmán erosionó muchísimo el prestigio de la República ante Europa. ¡Y bien supo explotar eso Franco en su beneficio!
"Explotar en su beneficio", dice este hombre, cuando Franco estaba salvando físicamente a la Iglesia. Da un poco de náusea el católico socialdemócrata y confederalista.
**** ¡Extraña psicología y memoria aún más extraña la de mucha gente...! Durante el franquismo solo una pequeña minoría de los estudiantes iba a las manifestaciones, que tampoco eran tantas, y una minoría mucho menor se enfrentaba a los grises. Pero con los años se han vuelto innumerables los que recordaban cómo "corrían delante de los grises", o cómo estos se presentaban y aporreaban a la gente en cuanto se reunían unos pocos amigos a la puerta de la facultad, o cómo mandaban a cualquiera a la cárcel por escribir contra Franco. Casi nadie escribía directamente contra Franco, porque sabía que era la cuestión tabú. Pero muchos escribían indirectamente: apoyando a los comunistas en Vietnam, en Cuba o donde fuera; o al Che, o a los movimientos "pacifistas", o la droga o a la ETA, como reconoció Juan Tomás de Salas, editor de Cambio 16. Basta repasar la prensa de la época: Triunfo, Cuadernos para el diálogo, etc. Vale la pena recordar cómo aquellos "demócratas" se retrataron con Solzhenitsin. Salvo muy rara excepción no había demócratas –ni socialista– en las cárceles de Franco. Pero a muchos, también en la derecha, les resulta insoportable que hubiera sido Franco quien venció a la revolución, y no ellos... que nunca lo habrían hecho, ciertamente.
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Polémica inter-nacionalista
Como recordarán algunos, al aparecer en este blog algunas de las comunicaciones de Mercè Riera, los discutidores se subieron un poco por las paredes, a pesar de la publicidad que obtenían. Algo de ingratitud veo yo en eso, pero así es la vida:
"Siento verdadera repugnancia en escribir en la blogia de un españolista desvergonzado y abiertamente fascista y terrorista o ex terrorista, que me da igual, como el del señor Pío Moa. Siento verdadera repugnancia, insisto, pero como, con la mayor desvergüenza, doña Aixa y el tipejo ese de Princeton o que dice ser de Princeton, insisten en lanzar desde ahí sus insidiosas, calumniosas y anticientíficas tiradas contra Cataluña y mi modesta persona, que sería lo de menos, pero sobre todo contra Cataluña, no tengo más remedio que introducirme en el cubil de la fiera para medirme con esa canalla. San Jorge me asista.
Mi universidad Pompeu Fabra no quiere, señor (¿?) Carballeira, competir con la de Princeton. Yo sólo he dicho que en nuestra universidad se realiza un trabajo científico, progresista y erudito de primera línea, como está reconocido hoy día en toda Europa. ¿Que en Princeton lo hacen todavía mejor? Lo ignoro, y no me preocupa lo más mínimo, porque yo soy partidario de la cooperación, la colaboración y la comprensión, no de esa machista, neoliberal y obsesiva competencia de que hacen gala en Estados Unidos. Y en cuanto a que soy un limpiador de tugurios, mire, señor (¿?) Carballeira, me parece evidente que usted me atribuye su oficio en Princeton, porque no puedo ni imaginar que una persona como usted pueda desempeñar una tarea mejor en esa universidad de la que usted presume tanto y que, le insisto, aquí no nos impresiona lo más mínimo.
Ya le he dicho en otras ocasiones que no quiero inmiscuirme en los asuntos internos de un pueblo hermano y oprimido por el imperialismo estatalo-español. Pero ustedes, con sus pretensiones completamente fuera de lugar en el mundo académico, desprestigian, no sé si se dan cuenta, su propia causa. ¡Rey Miro por aquí, rey Miro por allá! ¡Resucitar el idioma suevo, el "auténtico"! ¿Pero se dan cuenta de las barbaridades anticientíficas, antiacadémicas y en el fondo reaccionarias que están soltando?
No puedo extenderme ahora, pero me permitiré decirle que tiene mucha gracia que nos vengan hablando del "botifler" Casanova y riéndose de la Diada unos tíos que no han tenido mejor idea que la de declarar el día de Santiago, el patrón del Estado español, el matamoros, el de "cierra España", como alguno de ustedes mismos ha reconocido, declararlo, digo "Día da Patria Galega". Son ustedes una panda de locos, y no se lo digo por insultar, sino por describirlos.
En cuando a doña Aixa... Bueno, es doña Aixa. Qué le vamos a hacer.
Suyo, que lo es,
Francesc Bofarull i Bofarull, de la Pompeu Fabra y ex detective.
**** No menos indignada doña Aixa:
Señor Bofarull i Bofarull, como procuro no leer nunca, por higiene mental, la bitácora del señor (vamos a llamarle así) Moa, no me he enterado de la última contribución (llamémosla también así) de usted, a este debate, hasta que una alumna me lo ha comunicado. Porque yo, señor Bofarull i Bofarull, también soy profesora de universidad, de la universidad de Granada, y me preparo para titular de una cátedra. No lo dije antes porque no me parece bien ir por ahí jactándome de esto o de lo otro, como hacen usted y el señor Carballeira, y, sí, he oído hablar de la Universidad Pompeu Fabra, pero tampoco es para tanto, no se haga usted tantas ilusiones "carolingias". Y este debate, que debiera ser clarificador y contribuir a la unión de todos contra la opresión española, pues está resultando todo lo contrario, por culpa de personas cerriles como usted. ¿No se había enterado?
Bien, no le voy a ocultar mi indignación por la forma como se permite usted tratarme: "En cuando a doña Aixa... Bueno, es doña Aixa. Qué le vamos a hacer". Muy bien, espléndido, qué desprecio, qué arbitrariedad, qué.... ¿Y usted quién es, si puede saberse? Pues se lo voy a decir bien clarito: usted es un machista, un despreciable hipermegamachista, y hasta no me extrañaría que fuera usted un violador y un maltratador de mujeres, no se crea que me voy morder la lengua, porque he conocido a muchos así, como usted, que van de progres por la vida y luego resulta que son unos machistas esaboríos y de la peor especie. No me molestaría en responderle si no fuera porque, por desgracia, la bitácora esa indecente del tal Moa la leen alumnos de mi universidad, y no pienso permitir que se lleven una impresión falsa, señor machista carolingio. Pero es la última vez que me dirijo a usted, que conste. He procurado mostrarme educada y cariñosa, pero veo que es como echar margaritas a los cerdos. O a los burros, ya sabe usted de qué va.
Y le voy a decir otra cosa sobre su Rafael Casanova: ¡ni lo que crea el pueblo, ni narices! Me quise congraciar con ustedes en aras de la unidad por el objetivo común, pero ahora se lo voy a decir para que lo entienda bien, ya que presumen ustedes de tan científicos: Su Casanova, su héroe nacional, era un despreciable botifler, y me da igual que todos los catalanes, sin faltar uno, pretendan lo contrario, porque la verdad científica no hace caso de mayorías ni de argumentos de autoridad, como usted debería saber, pero evidentemente no se ha enterado. ¿Va aclarándose usted, señor machista " científico carolingio de la Universidad Pompeu Fabra"? Su Diada es la cosa más idiota y fantasiosa que se pueda imaginar.
Usted nos trata a los andaluces y andaluzas de africanos y africanas, de fantasiosos y fantasiosas, pero ustedes sí que son fantasiosos, como acabo de demostrar. Lean, en cambio, a nuestro Blas Infante, que ya en 1919 declaró, con verdadero instinto profético: "Sentimos llegar la hora suprema en que habrá que consumarse definitivamente el acabamiento de la vieja España (...). Declarémonos separatistas de este Estado que, con relación a individuos y pueblos, conculca sin freno los fueros de la justicia y del interés y, sobre todo, los sagrados fueros de la Libertad; de este Estado que nos descalifica ante nuestra propia conciencia y ante la conciencia de los Pueblos extranjeros. Avergoncémonos de haberlo sufrido y condenémoslo al desprecio. Ya no vale resguardar sus miserables intereses con el escudo de la solidaridad o la unidad, que dicen nacional".
¿Le parece esto fantasioso, señor Bofarull? Venga, váyase a paseo, machista de mierda.
Siempre a su disposición para lo bueno,
Aixa Modrejón Cogolludo (La Doncella dorada, Bajo la fuente).
20 de Noviembre de 2008 - 08:18:52 - Pío Moa - 214 comentarios
El mismo 20 de noviembre de 1936 murieron José Antonio y Durruti, el uno fusilado en Alicante, el otro en un incidente oscuro ante la Ciudad Universitaria de Madrid. En Federica Montseny o las dificultades del anarquismo, recojo algunos datos de interés sobre ambas muertes. El líder anarquista no estaba muy contento. A su compañero García Oliver le habría comentado: "Parece que Federica (Montseny) se colgó del teléfono en una crisis nerviosa, tocó a rebato y dio a entender que mi presencia en Madrid podría salvar Madrid y desplazar a los comunistas en el protagonismo de la batalla". Furioso, García le había replicado: "No sé cómo podríamos relegar al gineceo a esa mujer. Va, viene, se mezcla en todo, no aporta ninguna solución...".
Durruti marchó a Madrid, pues, "como revulsivo frente a la propaganda comunista". Su papel no fue muy lucido y desde el primer momento los comunistas hicieron a su columna varias faenas para desprestigiarla. Así, propalaron en rumor de que no quería combatir. En realidad fue un asesor comunista quien aconsejó al líder ácrata dar a sus tropas un día de descanso, celada en la que cayó el recién llegado ingenuamente. Por lo demás, recuerda Montseny, "los libertarios catalanes estaban convencidos de que en Madrid los comunistas se las arreglarían para llevarlos al sitio de mayor peligro, para que fueran aniquilados".
Y aquel 20 de noviembre, Durruti "cayó frente al enemigo, víctima de su valor personal y de su sentido de la responsabilidad", asegura Montseny con cierta infidelidad a los hechos, y arguye, con revelador sofisma: "Esta es la verdad histórica. Todas las otras versiones, consciente o inconscientemente, solo pueden favorecer al franquismo y disminuir el prestigio de la CNT". Corrieron rumores de que había sido asesinado por la espalda [práctica no infrecuente en el Frente Popular], o bien víctima de un accidente al disparársele su propia arma. Esta última versión parece la más verosímil".
García Oliver y Montseny no congeniaban y se achacaban mutuamente la responsabilidad por haber entrado como ministros en el gobierno de Largo Caballero. Montseny ofrece un testimonio interesante sobre la muerte de José Antonio: "García Oliver vivió siempre con la idea de que la Falange (...) le hacía responsable de un hecho en el que, en realidad, no tuvo otra intervención que la de ostentar la cartera de Justicia". En el consejo ministerial del 19 de noviembre se recibió la notificación de la pena de muerte impuesta a José Antonio. Según Montseny, el ministro Álvarez del Vayo propuso negociar un canje con el hijo de Largo Caballero, preso por los franquistas. Pero Largo se había negado en redondo: "Ni hablar. Que la justicia siga su curso". Y así fue. El hijo de Largo se salvaría.
Treinta y nueve años después fallecía Franco, también un 20 de noviembre. En Franco, un balance histórico, observé: "En estos años ha predominado una opinión muy negativa sobre el general gallego, y han sido denunciados a todos los vientos los males y desequilibrios de la sociedad franquista (...) Debe relativizarse asimismo el cargo principal hecho a su régimen: su carácter dictatorial. La realidad demostró que no había alternativa a él, tanto porque, tras la experiencia republicana, muy poca gente añoraba un sistema de partidos, como porque quienes invocaban las libertades contra Franco eran en realidad mucho más totalitarios que él, y los pocos que eran sinceramente demócratas prefirieron, por diversas razones, no causarle problemas.
Algunos críticos pretenden, con dudosa ingenuidad, que "todas las dictaduras son iguales". Nada más erróneo. Notamos a primera vista las diferencias entre unas y otras con sólo comparar la de Franco con la de Fidel Castro, tan popular en los ambientes "progresistas" del mundo entero. El castrismo descansa en un aparato policial realmente monstruoso, ha arruinado materialmente al país y lo dejará profundamente dividido. Las dificultades de Cuba para democratizarse serán enormes, como lo han sido o siguen siendo las de Rusia y los países del este de Europa, mientras que la democratización en España llegó como una consecuencia natural, sin más fricciones y riesgos que los ocasionados por las izquierdas extremistas y los separatismos, y las reacciones de una débil extrema derecha a la violencia de aquellas.
Quiero decir con esto que las acusaciones deben ponerse en relación con las circunstancias de la época y no contrastarlas con exigencias éticas absolutas, incumplibles también, por supuesto, para los acusadores. Así pues, dada la sobreabundancia de críticas y ataques, no todos falsos o calumniosos, recibidos por el Caudillo en los últimos treinta años, podría entenderse este ensayo como un intento de restablecer el equilibrio a base de rescatar aspectos más positivos e injustamente omitidos. En parte es así, pero quisiera llamar la atención sobre la envergadura de estos aspectos positivos, que, a mi juicio, opacan a los negativos.
A lo largo del libro he mencionado unos cuantos de ellos, desde su disciplina ante la república a su conducta con los judíos. Sin embargo considerando la cuestión en conjunto, cabe destacar tres hechos por encima de cualquier opinión:
a) Franco derrotó la revolución en tres ocasiones, en 1934, cuando la insurrección socialista-nacionalista catalana; en 1936-39; y en 1944-49, cuando el maquis y el aislamiento internacional.
b) En circunstancias sumamente adversas libró a España de la guerra mundial, que hubiera causado devastaciones y víctimas sin cuento, y seguramente un golpe durísimo a los Aliados.
c) Dejó un país próspero y, más importante aún, políticamente moderado, donde las exaltaciones del pasado estaban superadas. Gracias a lo cual han sido posibles casi treinta años de democracia.
Estas tres hazañas, pues son auténticas hazañas, entre otras menores, dejan forzosamente muy en segundo término los defectos y fechorías achacables a su régimen. Tan es así que sus detractores han debido recurrir a especulaciones psicológicas increíblemente retorcidas, amén de incomprobables, para hurtarle el mérito de ellas. Si hubiéramos de dar crédito a esas versiones, el Caudillo, zoquete incapaz de ganar una guerra, habría querido prolongarla por gusto de la sangre, habría querido entrar en la guerra mundial, habría querido mantener al pueblo en la incultura, el atraso y la miseria, etc. Y sin embargo, misteriosamente, todo le salía al revés, a pesar de ser un brutal tirano absoluto, personalmente un hombrecillo cruel, gris y mediocre. En fin, esos métodos irracionales de analizar la historia nos remiten a las primeras páginas de este ensayo: el odio, a menudo feroz, con que ha sido distinguido en medios amplios e influyentes, y que ciega a quienes lo profesan.
Cae de su peso que los logros de Franco no son sólo suyos. Dispuso de la adhesión y la labor inteligente de buen número de políticos, diplomáticos, intelectuales y militares. La memoria de esas personas ha sido harto maltratada por otras que, siéndoles inferiores, se erigen en jueces implacables desde el estrado de unas autoatribuidas virtudes democráticas, nunca demostradas en tiempos de la dictadura.
Sólo gentes muy frívolas o muy ignorantes de las dificultades políticas experimentadas por la sociedad española desde la invasión napoleónica, minimizarán el alcance de las realizaciones franquistas. A mi juicio esos tres logros cruciales del Caudillo lo convierten en el personaje político de mayor envergadura en la historia de España de los dos últimos siglos, en rivalidad, si acaso, con Cánovas.
Otro tópico sin fundamento asimila a Franco con Hitler o Mussolini. Ya es un abuso la habitual identificación entre el poco sanguinario fascismo y la terrible crueldad nacionalsocialista. Ello aparte, Hitler y Mussolini condujeron a sus patrias a la catástrofe, exactamente al revés que el español. Y éste, si bien recibió ayuda de ellos, mantuvo su independencia, al contrario que el Frente Popular en relación con Stalin Y tampoco sus regímenes se parecieron mucho. El franquismo tomó algunos rasgos del alemán y el italiano, pero rechazó siempre el carácter paganoide de éstos, se mantuvo católico y no alentó la presencia o movilización de las masas en la política, salvo casos especiales. Por tales razones no puede ser calificado de fascista, como ha reconocido hace tiempo la mayor parte de la historiografía seria, incluso de izquierdas. Fue más bien una dictadura autolimitada y autoritaria, no totalitaria como las de Hitler, Stalin, Castro o las del este europeo.
A mi juicio la comparación correcta podría establecerse con la dictadura polaca de Pilsudski. Éste preservó la independencia de su país y derrotó a la revolución, y por ello sus compatriotas le honran como un héroe nacional. Me parecen razones suficientes, y opino que Franco tiene las mismas y varias más para recibir la gratitud y el reconocimiento de la mayoría de los españoles. En otras palabras: una sociedad que no sepa reconocer y apreciar los méritos de quien la ha beneficiado, está condenada a seguir a demagogos enterradores de Montesquieu, infinitamente ansiosos de paz con los terroristas y de buen rollito con los separatistas y con los dictadores que más amenazan a su país. Está condenada a la convulsión o la descomposición y, muy posiblemente, a perder la libertad.
19 de Noviembre de 2008 - 09:35:46 - Pío Moa - 129 comentarios
De entrada, España se nos presenta como un país de Europa tanto en sentido físico (una de sus tres grandes penínsulas del sur) como cultural. Los movimientos políticos, intelectuales, espirituales y artísticos que han configurado lo europeo han moldeado también a España: el imperio romano, el cristianismo, los reinos germánicos, el románico, el gótico, el renacimiento, el barroco, la ilustración, el liberalismo, los movimientos utópicos...
Cierto que esos elementos europeos comunes coinciden con una recia diferenciación entre las naciones del continente, y dentro de ellas España es una de las más peculiares, posiblemente por haber sido el único pueblo –con el ruso, en menor grado, y algunos balcánicos– que se ha forjado nacionalmente en una larga pugna con una cultura y religión extraeuropeas. Ese proceso no pasó sin dejar huellas notables de la cultura derrotada, si bien cabría considerarlas escasas para un contacto tan prolongado. Otra decisiva peculiaridad hispana ha sido su expansión ultramarina, mundial, en los siglos XVI-XVIII, un fenómeno que solo Portugal e Inglaterra han compartido en proporción similar. Por otra parte encontramos curiosas afinidades con Polonia e Irlanda en cuanto a países católicos de frontera. O con la misma Rusia, al otro extremo del continente, por cuanto ambas sufrieron una invasión musulmana, emprendieron su expansión imperial por la misma época y tuvieron una ilustración y un liberalismo débiles si los comparamos con la Europa centrooccidental, así como una impronta comparativamente fuerte de las ideologías utópicas en los siglos XIX-XX. No obstante, las diferencias con Rusia parecen más profundas que las semejanzas. Francia es el país europeo del que ha recibido España mayor influencia desde la Edad media hasta la segunda mitad del siglo XX. Desde entonces el influjo anglosajón viene prevaleciendo, y cada vez más.
Dentro de Europa percibimos enseguida tres grandes ámbitos culturales, el germánico, el eslavo y el latino, y en ellos también hegemonías más o menos acentuadas de las distintas iglesias cristianas: protestantes en los países germánicos (excepto Austria y la mitad de Alemania); ortodoxa griega en los eslavos (excepto algunas católicas, como Polonia o Croacia); católica en los países latinos (salvo la ortodoxa Rumania). España se inserta en un ámbito latino bien definido, con Portugal, Francia, Italia y Rumania. Las afinidades idiomáticas del español con el italiano y el portugués son muy fuertes, haciendo fácil el aprendizaje mutuo; bastante menos con el francés o el rumano. Unos 850 millones de personas en todo el mundo hablan hoy lenguas derivadas del latín, uno de cada ocho habitantes del planeta, herencia directa de Roma. Cerca de la mitad de ellos corresponden al español, la lengua latina más extendida y la segunda más hablada del mundo occidental.
España ha sido, a su vez, una de las pocas naciones europeas –con Portugal, Inglaterra, Rusia y Francia– que han creado un espacio cultural propio de gran amplitud y duración; en el caso español, sobre todo en América, con enclaves o restos en África, Asia y Oceanía.
**** Cospedal: "Cada uno es dueño de sus palabras, yo voy a ser dueña de mis silencios"
Pues va a ser dueña de poca cosa. La crisis, que despoja de todo.
**** Lo que quería Zapo, en fin, era retratarse con Bush, como Aznar.
**** Zapo, fiel a su "talante", dialogará con Cheroki: "Cheroqui, tío, que me vas a joder el premio Nobel de paz... ¿Hace un porro? Ya sabes que los socialistas hemos sido muy tolerantes siempre... muy tolerantes con eso de las drogas... No somos reaccionarios. ¡Pero entra en razón, tío! ¿Tú sabes lo que es perderse un Nobel?".
**** "Rubalcaba: "Mientras persiguen narcotraficantes, parece que fuman porros". Como buenos socialistas, Ruba, como buenos sociatas, que en eso os parecéis mucho. Porros y cosas más fuertes.
**** Zapo califica la cúpula de Barceló como la obra de "un genio, un genio español"
Se le ha ido la pinza. Quería decir de un genio de la "libertad". Como el mismo Zapo, o Cheroki, sin ir más lejos.
**** Un blog interesante:
http://sebastianurbina.blogspot.com/
**** http://findesemana.libertaddigital.com/una-aventura-estrafalaria-1276234025.html
Y aquí tienen una versión de "Guaglione"
http://www.youtube.com/watch?v=9mEkFfvkYR0
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Ayer, en El Economista:
AUTORITARIOS Y TOTALITARIOS
Ha afirmado Esperanza Aguirre que Franco era socialista. ¿Lo creerá? El socialismo en España fue totalitario (marxista) hasta bien entrada la transición; luego renunció al marxismo, sin debate alguno, por mera ambición de poder, pero no lo sustituyó por nada. Y hoy –la cabra tira al monte– impulsa una involución contra la democracia, mientras quiere aprovechar la crisis para ampliar sin límite el estado y reducir la sociedad (o el resto de la sociedad). Por el contrario, la dictadura de Franco fue autoritaria: al final de su régimen no había en las cárceles liberales, sino casi exclusivamente comunistas y terroristas. Un profesor polaco me explicó la diferencia: no solo había en el franquismo mucha más libertad que en el "socialismo real", sino que la disidencia era casi imposible en este, porque allí no había propiedad privada: el patrón general era el estado, y si te significabas, podías quedarte sin medios de vida.
Diferencia de la máxima importancia. El franquismo construyó un estado pequeño, con un número de funcionarios también pequeño, mucho más pequeño que ahora; y la parte del PIB "comido" por el estado también era mucho menor que la actual. Por tanto la economía franquista resultaba mucho más "liberal" y en cierto sentido menos totalitaria que hoy, en plena democracia. Paradójico. Y no es un caso único, pues todos los países democráticos han sufrido una evolución perversa muy semejante hacia una expansión del estado en la economía, parejo a una imposición de los políticos sobre los ciudadanos (últimamente hasta quieren regular la vida privada de las familias) y al debilitamiento de los contrapesos que frenaban la tendencia de los gobiernos a imponerse en todos los órdenes.
Franco no fue un liberal político, tampoco un socialista ni un totalitario. Nunca pretendió ser esto último, a pesar de la terminología usada en algunas épocas por su régimen.
18 de Noviembre de 2008 - 08:27:14 - Pío Moa - 155 comentarios
Contra lo que parece, la democracia no es el "poder del pueblo", un concepto en sí mismo imposible (¿sobre quiénes podría ejercerse?), sino, básicamente, la limitación del poder mediante frenos y garantías (separación de poderes, libertades), la legitimación del mismo mediante elecciones libres, y la sujeción de quienes lo ejercen al escrutinio público.
Hasta ahora no se ha inventado otra democracia real que la liberal.
Contra lo que creen algunos, la democracia no es la plasmación de ideas y derechos "de sentido común" o que "caen de su peso", sino el resultado de un proceso de pensamiento y práctica de siglos, por no decir de milenios. No es que otros regímenes anteriores fueran "antidemocráticos" (cuando no existía realmente esa idea), o necesariamente despóticos o contrarios a la justicia y a la libertad. Pero una vez establecidas las ideas democráticas, se han extendido, al menos en las sociedades de raíz cristiana, y hoy hasta sus enemigos se ven obligados a emplear la palabra para justificarse (los soviets eran "democracia popular" o "proletaria", otros hablan de "democracia orgánica", etc.)
Así, en la actualidad la alternativa a la democracia supone el principio, hoy inadmisible, de que hay unos grupos sociales restringidos que poseen la verdad –incluso se invoca la religión al respecto, como si el cristianismo fuera directamente una doctrina política– y por tanto tienen derecho a quitar a otros la libertad, por el "bien" social y hasta de los propios perseguidos.
La democracia puede perfecccionarse, pero parece difícil sustituirla por algo mejor. Al menos hasta ahora todas las alternativas a la democracia han consistido en limitaciones, con tendencia a hacerse drásticas, de la libertad y del control público del poder, facilitando la expansión de este a costa del resto de la sociedad.
Tampoco la democracia es un sistema seguro y estable. Puede caer y ha caído bastantes veces, y debe defenderse contra sus enemigos. Además, puede desvirtuarse de manera subrepticia y degenerar en una tiranía "amable", doblemente repulsiva, como la que previó Tocqueville y trata de imponerse ahora en España, en plena involución.
Un problema de la democracia en España ha sido que su bandera fue usurpada por unas izquierdas mesiánicas y/o separatistas, lo cual ha causado auténtico terror en una derecha incapaz de poner las cosas en su sitio, teórica y prácticamente, desembocando todo ello en la guerra civil. La causa de esta deficiencia la ha estudiado José María Marco en La libertad traicionada: fue la renuncia a la libertad por parte de los intelectuales regeneracionistas y otros, elaboradores de un nacionalismo español muy parecido a los nacionalismos vasco y catalán.
**** http://www.publico.es/espana/actualidad/174835/historiadores/combaten/publicistas
"Detrás de los revisionistas hay más negocios que convicciones", asegura Reig Tapia. Cierto, recibimos subvenciones millonarias del gobierno, no como Reig y compañía, que luchan heroicamente, a brazo partido, contra un poder hostil. Por cierto, Reig catedrea en la Rovira i Virgili, donde estudiaba aquel simpático Ripollet i Bohigas, que tanto viajaba y escribía a su maestro espiritual Bofarull i Bofarull, de la Pompeu.
Debe reconocerse que este Reig Tapia es impagable. Escribió, con prólogo de Preston y ayuda de una pléyade de profundos historiadores, un Anti Moa de 500 páginas centrado en la tesis de que no merecía la pena prestarme la menor atención; y luego otro tocho de 300 páginas en letra más pequeña, "nuevo y "definitivo" ensayo" (las comillas de definitivo son suyas), último que me dirija, asegura. Pero el hombre no para, y no sabe cuánto se lo agradezco: es de los poquísimos progres a quienes no puedo acusar de opinar sin haber leído algún libro mío. Él sí lo ha hecho. Resulta más dudoso que lo haya entendido, pero eso es lo de menos:
En fin, en honor del camarada Reig, un bello himno en dos versiones, la primera en plan Wehrmacht y la segunda por una banda de música del Ejército Popular chino actuando en Alemania, al parecer:
http://www.youtube.com/results?search_query=Alte+kameraden&search_type=&aq=f
http://www.youtube.com/watch?v=TPCsGIiciLM
**** "Leguina llama a Garzón "Juez Campeador" y "perejil de todas las salsas"
"Campeador", elogio por completo inmerecido. Pero en este tiempo de inversión de valores, de simpatía por Al Ándalus y de trola y tontería casi generalizadas, parece haberse convertido en un insulto.
**** Como es bien sabido, los vascos, desde la Edad Media, han preferido de forma absolutamente abrumadora utilizar el castellano o español común como lengua de cultura y de comunicación con los demás españoles. Lo mismo ha ocurrido, aunque en menor medida, con los gallegos y los catalanes: la literatura catalana o gallega en español común es muy superior, en cantidad y calidad, a la escrita en los idiomas regionales. Los nacionalistas intentan desde la transición cambiar esta dinámica, pero no hacen otra cosa que llenar esos bellos idiomas de basura seudoliteraria, de resentimientos y embustes. Julián Marías decía que, por mucho que admiraba la cultura y el idioma alemanes, había llegado a detestar el último, por el uso que de él hacían los nacionalsocialistas. Algo semejante ocurre ahora.
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Por el tiempo en que el reino de Oviedo se consolidaba y extendía, entre recias penalidades, la Marca Hispánica sufrió diversos avatares. La frontera debió haber llegado al río Ebro, pero no logró pasar de Barcelona y Pamplona, y quedó dividida en trece o quince condados, desde el norte de la actual Navarra al Mediterráneo, a lo largo del inmediato sur de los Pirineos. Contra ella los andalusíes alzaron su propia marca superior por el valle del Ebro, desde Tudela al mar, con sede principal en Zaragoza, y dividida en diversas "coras", equivalente aproximado de los condados cristianos. La supervivencia de la Marca Hispánica dependió en gran medida de las continuas contiendas entre muladíes, magrebíes y árabes, y de unos y otros con el emirato, pues la marca norteña musulmana apenas obedecía a Córdoba, y así, pocas veces estaban en condiciones de atacar seriamente la marca cristiana. Las aceifas cordobesas castigaban especialmente al reino de Oviedo, incluyendo su parte extrema de Álava y Vizcaya.
A lo largo del siglo IX la Marca Hispánica sufriría una doble tensión, frente a los andalusíes por un lado y por otro hacia los francos, no muy bien soportados, pese a haber liberados ellos de los muslimes aquellos territorios. La zona occidental de la marca incluía buena parte del territorio vascón, en la actual Navarra, en cuyos montes norteños vivía la población menos romanizada y cristianizada de España; como hemos visto, a raíz de la caída del Imperio Romano, los montañeses se habían impuesto sobre los latinizados llanos, valles y litoral, y luego habían causado no pocas inquietudes al reino de Toledo. Entonces los vascones repudiaron muy pronto a los francos, al tiempo que se aliaban con los descendientes islamizados del conde visigodo Casio, llamados Banu Qasi (Hijos de Casio), que dominaban las tierras de Tudela, la Rioja y parte del actual Aragón. Los Banu Qasi habían apoyado a Córdoba contra las frecuentes rebeliones, fueran de los moros o de ciudades como Zaragoza o Tortosa, pero en el siglo IX pasaron a enfrentarse a menudo con los emires. La alianza entre los Banu Qasi y el caudillo vascón Íñigo Arista dio lugar a revueltas contra los francos, culminadas en 824 en la segunda batalla de Roncesvalles, donde fueron vencidos los condes designados por el ya emperador Ludovico Pío. Así nació el reino de Pamplona, expulsando a los francos también de otros condados del actual Aragón pirenaico.
La alianza entre los cristianos vascones y los islámicos terminaría bajo el reinado de García Iñiguez, hijo del anterior. Éste fue capturado por los vikingos en 859, en Pamplona, y se liberó pagando un rescate. Luego escogió aliarse con Oviedo, gobernado entonces por Ordoño I, y entre ambos infligieron en Albelda una dura derrota a sus ex aliados musulmanes, aunque el emir de Córdoba, como reacción, tomó y saqueó Pamplona. García Iñiguez también estimuló con el mayor interés las peregrinaciones a Santiago, tanto de vascones como de gente procedente de Francia.
Al revés que la región vascona, la parte oriental de los Pirineos, por las posteriores Cataluña y Aragón, se hallaban entre las más profundamente latinizadas y cristianizadas, y habían sido fieles, sin mayores problemas, al reino de Toledo. Los francos impusieron allí a varios condes visigodos, tal vez para evitar tensiones, y la región supirenaica hasta Barcelona fue denominada Gotia, o también Septimania, como la transpirenaica, y en ella regía el Fuero Juzgo, como en las demás zonas cristianas. La población aceptaba mal a los francos y hubo revueltas contra ellos, a veces con ayuda sarracena. El nombramiento en 826 de un conde franco, Bernat, hijo de uno de los conquistadores de Barcelona, Guillermo de Tolosa, dio pie a una revuelta local, que fue sofocada (a su vez Bernat perdería la cabeza –decapitado– en 844, tras rebelarse, con poca suerte, contra su rey Carlos el Calvo). En conjunto, durante el siglo IX los territorios de la Marca Hispánica irían perdiendo su dependencia de los francos, pero mantendrían una situación confusa entre ellos y los islámicos, sin lograr avanzar hacia el sur hasta el siglo siguiente.
17 de Noviembre de 2008 - 06:57:45 - Pío Moa - 338 comentarios
"Para mí, Euskadi o Euskal Herria son lo mismo". Ibarreche.
"Arana hizo un descubrimiento harto pasmoso: "He aquí un pueblo que, con ser singularísimo entre todos, carece de nombre" en su propio idioma. Existía un nombre tradicional, Euscalerría o "Euzkelerría", un neologismo del siglo XVI, pero, hizo notar el fundador del PNV, no servía porque, además de sufrir demasiadas variantes dialectales, de las cuales él menciona quince, el término definía textualmente solo a los hablantes del vascuence, y podía aplicarse a los forasteros vascófonos. Así, "un barrio de gitanos euzkeldunes, tales como los hay en Nabarra y Guipúzcoa, es Euskelerría, y no lo serían las grandes porciones de población vasca elderduna que hay en Bozkaya, Alaba y Nabarra".
Esta carencia le llevó a inventar un nuevo término, conservando la raís euzko, relacionada a su entender con eguzki ("el del sol"), indicativa de procedencia oriental o bien de "veneración al sol como la obra más benéfica del Creador". Así pues, por una u otra razón, la raza vasca de Arana sería un pueblo "sol" o "solar", idea remitente, una vez más, a su exclusividad y preeminencia.
Para formar una palabra que añadiera a euzko la idea de pueblo y tierra, Arana le aportó el sufijo -di, expresivo a su juicio de conjunto y localización, y común a todos los dialectos vascuences. Quedaría Euzko-di, transformado por una regla fonética en Euzkadi. Sus adeptos saludaron la invención con júbilo, viendo en ella un hallazgo genial, "mágico", en expresión de Manuel Eguileor, diputado nacionalista en la II República española: "Ahí tienes ahora las palabras de Arana-Goiri tar Sabin, el Maestro: palabras luminosas tras la ceguera secular de la raza; profundas, como si el silencio racial durante siglos, en este aspecto del propio conocimiento, hubiese sido fructífera meditación; taumatúrgicas, porque levantaron a Euzkadi de su inconsciencia mortífera; creadoras de una nueva vida nacional, al infundir en las entrañas de la raza más vieja de la tierra el anhelo novísimo de supervivencia y renovación; aquel anhelo que se condensa maravillosamente en una sola palabra, la que no acertó a sacar durante cuarenta siglos nuestra raza del fondo de su alma, palabra mágica creada también por el genio inmortal de nuestro Maestro: "¡Euzkadi!".
No obstante, el hallazgo resultó algo desafortunado, porque el sufijo –di se aplica solo a vegetales, de modo que Euzkadi ha sido tratada, en burla, como "bosque de las plantas solares", siguiendo la etimología de Arana, o como una reducción de los vascos al nivel de vegetales. Unamuno, el intelectual vasco más prominente del siglo XX y que ya destacaba cuando Arana inventó el término, lo trata con desprecio: "Ese nombre de Euzkadi, con k y todo, no quiere decir nada en vascuence ni pasa de ser una invención, bastante caprichosa por cierto, de un improvisado lingüista"; ¿Y qué diremos de esa grotesca y miserable ocurrencia de llamar Euzkadi a lo que en español se puede llamar Vasconia, en vascuence se llamó siempre Euscalerría y en ninguna habla se llamó nunca Euzkadi? Término espurio y disparatadísimo (...) como si al pueblo español le llamáramos la españoleda, al modo de pereda, robleda, manzaneda". Unamuno también desdeñaba el uso de la "k" que, como la palabra Euzkadi, carece de cualquier tradición y refleja solo obsesión por distinguirse. (También Jon Juaristi ha aclarado para quienes ignoramos el vascuence, el disparate lingüístico de Euzkadi, no arreglado con el cambio de la z en s).
Por otra parte no suponía un gran elogio a las excelencias intelectuales de la raza atribuirle incapacidad, durante tanto siglos, para inventar un término que la identificase. Esa ineptitud no es la única que, paradójicamente, achaca Sabino a sus paisanos. Según él, "llevamos un siglo entero de españolismo, de degradación, de miseria, de ruina; un signo de aberraciones, de tinieblas; un siglo de esclavitud". Conclusión chocante: ¿cómo podía una raza tan superior someterse a otra tan mísera? "La causa de nuestra vergonzosa esclavitud está en los hijos de nuestra raza misma". Por alguna razón difícil de explicar, los vascos "besan la mano que les azota", y de ser "la raza más altiva del mundo" habría decaído hasta convertirse en "el hazmerreír del extranjero".
(De Una historia chocante. Los nacionalismos vasco y catalán en el siglo XX).
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**** "En Lérida: Atacan un monumento que homenajea a doce carmelitas asesinados en la Guerra Civil"
Lo he dicho otras veces. Por desgracia, nuestras izquierdas nunca han dejado de ser chekistas o pro chekistas, como refleja sin lugar a dudas su "ley de memoria". Jamás han mostrando el menor arrepentimiento por las matanzas de sacerdotes, en el fondo están contentos de ellas y se han atrevido a condenar los procesos de beatificación de los asesinados. Es su talante.
**** "Un dirigente de Coalición Canaria dice que lo "radical" es el "nacionalismo español"
Parece que a él le gusta más el marroquí. Alianza de civilizaciones.
**** "Un 40 por ciento de los españoles "maquilla" su currículo con datos falsos"
¿Pondrán que tienen un abuelito "republicano" fusilado por los nacionales? Eso es hoy un buen currículo. Y a Roldán le fue tan bien una temporada y a otros muchos roldanes no descubiertos... Predican con el ejemplo.
**** "López promete a los jóvenes un empleo a los seis meses de acabar sus estudios"
Más un jamón euskérico y un rato de diálogo con etarras. ¿Los empleará en sus empresas?
**** Con un error mío: la "Taberna del lobo" está, o estaba, en Moguer, no en Palos. En el libro hay una sola escena inventada, aunque no diré cuál:
http://www.youtube.com/watch?v=hRwj7WUYTnY
**** "Entre fenicios y visigodos. La historia antigua de la Península Ibérica". Pésimo comienzo. La Península Ibérica no tiene historia, antigua ni moderna, salvo la geológica. Son los pueblos los que tienen historia. ¿Y se pueden comparar los fenicios, simples visitantes, a los visigodos, que crearon la nación española? ¡Uf!
Muy interesante, en cambio, el de Stanley Payne, España una historia única. Ya hablaremos de él.
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"Otro crimen típico fue el asesinato de prisioneros. El más masivo, con gran diferencia, se realizó en Paracuellos del Jarama, durante la batalla de Madrid, y también fue muy sangrienta la represión inicial en Badajoz, aunque más que dudosa la matanza de la plaza de toros, que ha pasado a seudomito. En los campos de concentración de ambos bandos durante el conflicto y en la inmediata posguerra, menudearon los malos tratos y la escasa alimentación (generalmente motivada por las estrecheces generales), ocasionando un número de muertos difícil de evaluar, quizá entre diez y veinte mil. Estas atrocidades tampoco llegaron a ser un precedente de lo ocurrido durante la Guerra Mundial, cuando masas de prisioneros fueron eliminadas deliberadamente por hambre, tratos brutales y trabajo agotador. Suele calcularse que los alemanes acabaron así con entre dos y cuatro millones de soldados soviéticos y éstos con dos millones de alemanes. Tema apenas tratado ha sido el del exterminio de prisioneros en los campos franceses y useños, crimen cuidadosamente ocultado durante años y desvelado por el escritor canadiense James Bacque con documentación convincente en su libro Other losses. La cifra de prisioneros así aniquilados, en terribles condiciones, podría pasar del millón, muchos más que todos los muertos por todas las causas en la guerra de España [aunque sus críticos han argüido que la mayor parte de esas pérdidas se debieron a haber sido puestos en libertad enseguida gran número de prisioneros, quedando las víctimas reales en torno a las 60.000, número nada desdeñable, en cualquier caso].
Según Bacque, Eisenhower condenó deliberadamente a muerte a cientos de miles de presos, incluyendo a bastantes civiles, ancianos, mujeres y niños, hacinándolos entre alambradas sin cobertizos ni apenas agua, alimentos o ropas de abrigo. (...) Muchos campos franceses presentaban el mismo aspecto y mortandad. Por contraste, el trato de los británicos fue, salvo excepciones, acorde con la Convención de Ginebra.
Es difícil atribuir estos hechos a indignación o venganza por el trato alemán, mucho mejor a los prisioneros aliados (occidentales), y tampoco por el genocidio judío, que dichos aliados contribuyeron muy poco a impedir.
The Economist del 17 de julio de 1999 reseñaba otro libro, An intimate history of killing, de Joanna Burke, que menciona las "orgías de violaciones y asesinatos" practicadas por tropas de Usa en Alemania. Como es sabido, la propaganda soviética llegó a incitar a sus soldados a matar alemanes y violar a sus mujeres (se ha dicho que los rusos las violaban y los useños las prostituían). La actitud soviética, con todo, resulta en cierto modo más explicable, dados los extraordinarios sufrimiento ocasionados en Rusia por los nazis" (En El derrumbe de la II República).
**** "He hecho el cálculo con mucho cuidado y puedo decir con precisión que he matado a 122 prisioneros (alemanes)". Hemingway.
**** La relativa baja intensidad de la guerra española (la guerra civil useña del XIX causó más del doble de muertos, para una población poco mayor) desmiente por sí sola las leyendas sobre el especial "salvajismo y ferocidad" de los españoles. Sobre todo por comparación con el salvajismo y ferocidad desplegados por todos los bandos durante la guerra mundial.
**** Creo que propongo en el blog temas de discusión variados e interesantes, al menos me esfuerzo en ello. Sin embargo muchos prefieren seguir la corriente a unos cuantos charlatanes que escriben verdaderas chorradas la mayor parte de las veces ¡y los siguen, quejándose al mismo tiempo por hacerlo, o pidiendo que yo los excluya del blog! A estas alturas debieran saber todos cómo tratarlos, conociendo que no vienen a debatir, sino a embrollar y provocar. Ya he dicho que las deposiciones de esos individuos tienen un doble valor: quedan como testimonio o documento más o menos histórico del ínfimo nivel intelectual de nuestros progres (ya lo calificaron los "padres espirituales de la República", o el mismo Azaña) y ocasionalmente incluyen algún argumento o dato de interés.
16 de Noviembre de 2008 - 10:44:46 - Pío Moa - 149 comentarios
15 de Noviembre de 2008 - 10:37:41 - Pío Moa - 146 comentarios
Me avisa un amigo de un artículo de Emilio Lamo de Espinosa en ABC, "Herederos del espanto", el cual, me indica, "mantiene tus mismas tesis, naturalmente sin citarte". El mismo amigo me traslada las palabras de un ex alto dirigente comunista, actualmente en el PSOE, con quien habló hace poco: "La república se vino abajo, de hecho, con la rebelión socialista de 1934, en la que el PCE tuvo poco que hacer, ya que era un partido muy pequeño" "Oye, ¿dices eso después de leer el libro de Moa sobre los orígenes de la guerra?" "No, qué va, eso lo sabe todo el mundo".
Bueno, no hay motivo de queja. Hasta hace unos años casi nadie sabía estas cosas, o las había olvidado, y la fallida revolución del 34 solía ser conocida como "la huelga de Asturias". Aún la siguen llamando así muchos izquierdistas en aquella verde región.
Unas observaciones sobre el artículo de Lamo de Espinosa: "¿Ha condenado el PSOE o la UGT (que hoy se persona en la causa de Garzón) la Revolución de Octubre y a quienes la prepararon? Desde luego las estatuas de Largo y Prieto fueron puestas en la Castellana por la democracia, y ahí siguen, al lado de la ausente de Franco. Y no lo critico, aunque más merecimientos para estar en ese lugar tenía Julián Besteiro, por ejemplo, que se opuso a todos esos disparates una y otra vez, sin éxito alguno". ¿Fueron puestas "por la democracia" o más bien por los socialistas, esas estatuas de los organizadores de la guerra civil? ¿Y no lo critica? ¿Y se puede calificar de "disparate" la preparación de un baño de sangre con el fin explícito de instaurar una dictadura totalitaria tipo Stalin? Suena mucho peor que cuando Azaña llamaba "tonterías" a las quemas de iglesias.
También escribe el articulista: "Creer que hubo un lado bueno y otro malo es lo que nos dijo Franco durante cuarenta años, y contra esa idea, históricamente (casi) tan falsa como la simétrica, se hizo la transición. Pues desgraciadamente para España y los españoles no hubo un lado bueno, sólo hubo hombres buenos, y estos se encontraban en todas partes". Cuando juzgamos una guerra no nos contentamos con la obviedad de que hombres buenos (y malos) los hubo en los dos bandos. Eso no pasa de retórica seudomoralista. Como el mismo Lamo recuerda, hubo previamente un proceso revolucionario y la destrucción de la legalidad republicana por las izquierdas. Y, como olvida, fue uno de los bandos, con sus hombres buenos y malos, el que libró a España de la revolución, como recordaba el citado Besteiro. Salió de allí una dictadura autoritaria –prácticamente no quedaban demócratas en España tras la experiencia republicana–, pero dejó un país reconciliado y próspero, que pudo pasar a la democracia sin demasiado trauma. ¿O cree el señor Lamo que la democracia viene de los antifranquistas?
El señor Lamo es, además, regeneracionista y tiene nula confianza en España. Omite que fueron los regeneracionistas quienes dejaron sin base intelectual al régimen liberal de la Restauración y precipitaron con su retórica de fondo antidemocrático lo que vino después. Asó, cita, encomiásticamente: "De una parte, despensa y escuela, como quería Costa, trabajo, seriedad, ahorro, y sobre todo, mirar al futuro y no al pasado, «cerrar con siete llaves el sepulcro del Cid», construir un porvenir de paz y prosperidad para nuestros hijos, no vengar las afrentas de nuestros abuelos. No se puede hacer nación ni patria, ni se puede guiar a un pueblo, mirando por el espejo retrovisor para solucionar el pasado. Y el otro consejo que hemos seguido también: mirar hacia fuera y no hacia adentro, pues la solución es Europa y el mundo y no ensimismarse en una mirada local, provinciana, justo cuando el futuro de España está, más que nunca, fuera de España".
Vea usted, señor Lamo, ni Europa ni el mundo son un buen modelo para España, contra lo que usted y los regeneracionistas imaginan en su, digamos, ingenuidad indisculpable. Ni "ensimismarse en una mirada local" es la alternativa a ese cosmopolitismo que con tan bellas palabras incita a destruirnos a nosotros mismos. Ni una cosa ni otra. Tuvimos una guerra civil bastante dura, pero nos libramos de dos europeas y mundiales inmensamente más sangrientas y arrasadoras, y acompañadas de muchos más crímenes de todas clases. De la segunda, por cierto, nos libró el franquismo, no el regeneracionismo; y nuestra democracia actual la debemos a nosotros mismos, no a Usa como casi todo el resto de Europa. Y el mundo actual, permítame que le llame la atención al respecto, resulta harto inquietante para quien lo contemple con los ojos abiertos. Con su actitud podemos buscarnos muchos más problemas que los que tenemos.
Ah, y para mirar al futuro con una actitud adulta, conviene mirar también al pasado con tranquilidad y rigor, sin retórica. Una mirada no excluye la otra, al contrario. Una mirada clara y veraz sobre el pasado nos ayudará enormemente a encarar nuestro futuro con realismo, sin falsas ilusiones. No vayamos a caer en el futurismo pueril y "adánico" que nos quieren imponer Rajoy y compañía.
De todas formas, vamos avanzando. Hace diez años parecía asentarse definitivamente la imagen de una república arcádica, de un Azaña santo laico, de un Frente Popular "legal y legítimo". Hoy todas esas falsas imágenes del pasado están en crisis, casi nadie las sostiene con el descaro de antes. Pero todavía falta bastante para que mucha gente se rinda a la evidencia y deje de jugar a un antifranquismo de salón. Del franquismo viene la democracia, y del antifranquismo todas las amenazas a ella, desde el terrorismo o la corrupción al separatismo. Mirémoslo sin falsos respetos, insisto, con los ojos abiertos.
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Una leyenda más
Una manía de muchos comentaristas ignaros es pintar la guerra civil española como un hecho especialmente sangriento y espantoso del siglo XX. Dentro de las contiendas de ese siglo no lo fue, es más, queda como una guerra de relativa baja intensidad: entre 260.000 y 300.000 muertos a lo largo de casi tres años, de ellos unos 130.000 en las represiones mutuas. Durante la guerra mundial, y solo en Leningrado, murió el triple de gente en el mismo tiempo, y la guerra ruso-finlandesa de 1939-40 causó el mismo número de muertes que la española ¡en solo tres meses! Hubo, desde luego, mucha crueldad y ensañamiento en el terror de retaguardia, sobre todo en la zona frentepopulista, los relatos de los cuales son horripilantes. En la zona nacional eran más frecuentes el simple fusilamiento o las palizas. El terror y las represalias han sido una constante en las guerras del siglo XX. Tanto en Francia como en Italia, el número de personas asesinadas al terminar la guerra mundial, que tuvo mucho de guerra civil en su última fase, es muy alto, menos elevado que en España en comparación con la población, pero más alto si lo comparamos con la intensidad de la guerra civil misma, pues esta fue mucho menos prolongada y masiva en Italia y Francia.
Señalemos, además, que los causantes del enfrentamiento tienen un plus, un enorme plus de culpa en todo lo que siguió, y hoy no cabe la menor duda de que fueron las izquierdas las responsables. Tan aficionadas eran a la guerra civil entonces, que hasta organizaron otras dos entre ellos mismos, en mayo de 1937 y marzo de 1939, y aparte de ello se asesinaron y torturaron mutuamente con verdadero entusiasmo.
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**** "Zapatero, agradecido, a Sarkozy: "Todo lo que me pidas, te lo daré"
¿Qué le habrá dado ya? ¿Cuánto habrá costado a España satisfacer la vanidad del locuelo?
**** "Las claves de la crisis interna del pp
"Nuestros principios están en duda y nuestra unidad también"
¿Sólo en duda?
**** "Leguina: "¿Dónde estaba este progre a la violeta (Ramoneda) mientras hacíamos lo que podíamos?"
No interpreta bien Leguina a los golfos garzonescos y de la memoria chekista. Lo que querían Leguina y los demás en 1976 era la ruptura, para la que, afortunadamente, no tuvieron fuerzas. Se contentaron con la amnistía y con meter serios defectos en la constitución. Ahora es cuando la banda de Zapo "el Rojo y mi-patria-es-la libertad" cree poder llevar a cabo la ruptura. Me alegro de que Leguina haya renunciado al miserable plan. A veces se le oyen cosas muy razonables.
**** http://66.102.9.132/search?q=cache:zLcHBBWp_yoJ:vinamarina.blogspot.com/+vinamarina&hl=es&ct=clnk&cd=1
**** Con un error mío: la "Taberna del lobo" está, o estaba, en Moguer, no en Palos. En el libro hay una sola escena inventada, aunque no diré cual:
http://www.youtube.com/watch?v=hRwj7WUYTnY
14 de Noviembre de 2008 - 08:36:25 - Pío Moa - 247 comentarios
"– Qué extraño, ¿verdad? –dijo la chica–. Sabemos muy pocas cosas de la gente corriente, o de nuestros abuelos, sin ir más lejos, y en cambio conocemos muchísimas de los personajes literarios, ¡que nunca existieron! Es como si fuera otro mundo paralelo a este.
– Cierto –contestó su compañero–, una vez alguien ha inventado un personaje, si es logrado, queda ahí, y millones de personas conocerán hasta sus intimidades. Hay algo difícil de explicar en eso. Pero fíjate en las personas que vemos por la calle, cada una tiene su biografía particular, por lo menos lo suponemos aunque no las conozcamos ni apenas nos interesen, y una biografía es tan inmaterial...
– Ah, habría que reflexionar sobre tantas cosas...
– "Hay muchos mundos, pero están en este". No recuerdo quién lo dijo.
– ¿Y qué es este mundo? ¿Cómo es?".
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**** "Ya en el periodo de debate, la presidenta madrileña aseguró, cuando le preguntaron por el dictador Franco, que éste "era socialista". "Hacía políticas socialistas", agregó. En su opinión, el debate de ideas no está en "derechas e izquierdas" sino en "liberales y socialistas".
Vaya... También Esperanza parece haberse vuelto antifranquista retrospectiva, como los sociatas. Desde luego en las cárceles de Franco no había liberales y sí terroristas y comunistas, mucho más amigos de dictaduras que Franco. ¿Y cuál era la relación entre el PIB y los presupuestos del estado, por ejemplo? Compárelos con la relación actual. Franco, claro está, no era liberal, pero tampoco socialista ni totalitario. Fue un dictador autoritario. Mal debate de ideas, con tales confusiones de inicio.
**** http://www.youtube.com/watch?v=bHuHZGTlhHM
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El caso del Irgún
Alguien tendrá que hacer un buen estudio sociológico sobre los blogs. Una de las primeras cosas que se comprueba es la dificultad de debatir con orden en España, debido probablemente a una falta de educación básica, y a la abundancia de semianalfabetos funcionales. Vemos a cada paso cómo algunos discutidores ni se molestan en saber de qué hablan..., pero hablan, y a gritos. Cuántas veces he leído diatribas contra mis libros por parte de lumbreras que admitían, no solo no haberlos leído, sino de su intención de no leerlos jamás. Estupidez o fanatismo frecuentísimo, incluso entre profesores universitarios. Otros entienden mal lo que leen y son incapaces de sacar una síntesis. Otro ejemplo: algunos proetarras han aprovechado el caso del Irgún y el hotel Rey David para justificar a la ETA –su intención real–, o al terrorismo palestino. He sostenido que el Irgún no era una organización comparable a la de los héroes del tiro en la nuca o de la bomba en una cafetería o una escuela, que tantos simpatizantes mal disimulados tienen por aquí.
El Irgún ni tenía ideología totalitaria ni se limitaba a cometer actos terroristas sino principalmente de carácter militar, muchos de ellos de una audacia, imaginación y valor extraordinarios. La voladura del hotel Rey David, en mi opinión, no le caracteriza (aunque lo ensombrece) como sí en cambio caracteriza a la ETA la matanza de la calle del Correo o la extrema brutalidad y cobardía de sus crímenes: va con su ideología totalitaria y su ambición de esclavizar a la sociedad vasca, y la refleja. Tampoco puede compararse con el terrorismo socialista y corrupto del GAL, contrapartida de la claudicación ante los terroristas. Por ponerlo de otro modo, al nacionalsocialismo lo caracterizan los campos de exterminio, o al comunismo el Gulag, mientras que a las democracias no las caracteriza el bombardeo de Hamburgo, con ser este un crimen espeluznante que sin duda las mancha. "¿Acaso no usan pistolas los soldados y los gangsters? Pues entonces son lo mismo", viene a ser un tipo de razonamiento frecuente en nuestros blogs: dificultad –en gran parte causada, ya digo, por una educación deficiente– para hacer un balance de pros y contras y de situar las cosas en su contexto. Tiene también relación con aquella escala de valores y mala fe que Marañón definió tan bien en tres o cuatro frases.
He aquí la versión de Menájem Beguin, que no hago propia, pues no tengo los datos suficientes, pero que no considero improbable:
"¿Por qué no fue evacuado el Hotel King David? En este trágico capítulo hay algunos hechos sobre los que no cabe la menor duda. Es indudable que los avisos llegaron a su destino. El Middle East Mail, periódico de las fuerzas británicas en el Oriente Medio, dijo que, unos minutos después de las doce, la telefonista del hotel había oído una voz de mujer que decía que habían sido colocadas bombas en el hotel y que éste tenía que evacuarse rápidamente. La telefonista del Palestine Post declaró bajo juramento a un oficial de Policía que, a las doce y cuarto, había recibido el aviso y que lo había transmitido "en seguida" al oficial de guardia de la jefatura de Policía. Eshnab, órgano oficioso de la Hagannah, publicó la declaración de un testigo fidedigno que estaba en el hotel en el momento de la explosión: "Cuando oí el ruido producido por la explosión de advertencia, pensé que era mejor salir del hotel. Otros muchos trataron de hacerlo, pero los soldados cerraron las salidas, disparando en dirección a los que pretendían salir".
Más tarde me enteré de que un oficial, al recibir el aviso de evacuación del hotel, había exclamado: "No estamos aquí para recibir órdenes de los judíos. Somos nosotros quienes les damos órdenes a ellos".
En los veinticinco o veintisiete minutos que, según declararon todos los testigos, transcurrieron desde que se recibieron los avisos hasta el momento de la explosión, las autoridades tuvieron tiempo de sobra para evacuar a todos los que se encontraban en el hotel. En definitiva, hay motivos para creer que alguien con autoridad dio la orden concreta de ignorar el aviso de abandonar el hotel.
¿Quién dio esa orden estúpida? El Gobierno británico no realizó ninguna investigación en este sentido..."
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Hoy, en Época:
LA REVOLUCIÓN OBÁMICA
Casi todo el mundo parece concordar en que está empezando una revolución en Usa, una nueva era llena de cosas maravillosas y sorprendentes. Pero nadie acaba de aclararse sobre qué cosas en concreto. ¿Tal vez Usa abandonará la democracia? Porque, claro, una revolución debe significar precisamente eso, tal como en España la antes famosa "segunda transición" solo ha podido significar, y solo ha significado una involución desde la democracia venida del franquismo, como así ha resultado en la práctica. Bajo el gobierno Rodríguez, España va cada vez más camino de convertirse en una caricatura de democracia, sin independencia judicial ni separación de poderes, sin oposición (pues la de Rajoy no lo es), sin igualdad ante la ley ni derechos iguales en todo el país, con una disgregación política creciente, etc.
¿Va a pasar algo parecido en Usa? Allí parece más difícil. La tradición democrática es más larga, las instituciones más sólidas, los equilibrios entre las instituciones, que dificultan a ninguno de los poderes obrar a su antojo, más firmes; por lo tanto, va a ser bastante difícil esa revolución. ¿Quizá se produzca en la política exterior? Pudiera ser. Ya en tiempos de Carter se produjo un reblandecimiento del papel de Usa en la defensa de las libertades por el mundo, que perjudicó enormemente a su país y benefició a las dictaduras de izquierda o "progresistas". Pero hoy, tras el espejismo del nuevo orden mundial tras la caída del Muro de Berlín, encontramos muy serias amenazas en el Irán de los ayatolas, dispuesto a convertirse en potencia nuclear y aplastar a Israel; en una China cada vez más ambiciosa y potente, totalitaria a pesar de su utilización del capitalismo, y cuyos designios sobre Formosa y apoyo a países de conducta digamos inestable puede volverse muy peligrosa; o en una Rusia que vuelve a sentirse poderosa, dispuesta a recuperar su antigua esfera de influencia y capaz de retar a Usa en la misma Hispanoamérica apoyando a los populismos latinoamericanos; sin olvidar el terrorismo islámico. Problemas muy serios, inabordables con mera palabrería y agravados por la profunda crisis económica de la propia Usa, que inevitablemente perturbarán su capacidad de reacción, nunca ilimitada a pesar de su enorme poderío.
Otro motivo de preocupación es la charlatanería hueca o ambigua con la que ha triunfado Obama, llena de sugerencias y vacía de concreciones pero que, no obstante, le ha permitido ganar las elecciones en un país de tan larga experiencia democrática como Usa. El fenómeno recuerda mucho al caso de Mitterrand, del que la gente se olvida con gran facilidad, y a la oleada de sentimentalería barata que lo acompañó. ¿Cómo es posible que en un país medianamente serio tanta gente se deje embaucar por ese tipo de verborrea, y tantos piensen que unos políticos, en gran medida profesionales de la farsa, van a solucionarles todos sus problemas vitales? Resulta asombroso. Hitler logró seducir al pueblo quizá más culto del mundo por entonces, pero le ayudó una situación económica desesperada. No era el caso de Mitterrand ni lo es ahora el de Obama, cuando la crisis solo está empezando a sentirse. Pero una gran masa de población desea escuchar palabras agradables, coincidan o no con la realidad.
¿Habrá revolución Obama, pues? ¿Se irá a paseo la democracia useña, asentada en principios sólidos no solo de libertad, sino también de responsabilidad? No me parece probable. Pero sí oportuno recordar que Francia no ha acabado de reponerse de la era Mitterrand, otra "revolución" maravillosa.
13 de Noviembre de 2008 - 06:57:05 - Pío Moa - 398 comentarios
Ponen en duda algunos la autenticidad de los personajes de la polémica inter-nacionalista y, la verdad, confieso que a veces también yo he sospechado si no serán invenciones de mi corresponsal de Reus, doña Mercè Riera. Espero que ella no se ofenda por esta duda que podríamos llamar metódica, porque la verdad es que a continuación he leído blogs, foros y textos varios de los nacionalistas, y no tengo más remedio que confiar en ella: Bofarull, Aixa, Brétemas y los demás solo pueden ser perfectamente reales, incluso mucho menos extremistas y más intelectuales que tantos otros que uno oye o lee cada día. Muchas gracias, doña Mercè, por sus envíos, y perdone unas dudas que por mi parte, como ya le indiqué, son puramente cartesianas; por lo demás, no se preocupe de escépticos y descreídos, que esos nunca han ido a ninguna parte.
Y he aquí lo que el señor Bofarull i Bofarull, de la Pompeu Fabra, ha replicado a doña Aixa Modrejón Cogolludo. Una respuesta que, a fuer de sincero, me ha dejado perplejo, pues me había parecido que doña Aixa tenía toda la razón del mundo en llamar la atención a unos polemistas que se estaban desmadrando un poco. Pero tras leer al señor Bofarull, la verdad, ya no sabe uno a qué carta quedarse. Porque el rigor carolingio también debe ser tenido en cuenta. Vamos, digo yo:
"He hecho polvo, materialmente, los argumentos del pretencioso pedante señor Carballeira O'Flanaghan, de la Universidad de Princeton –eso dice él, habría que ver qué hace en esa universidad–, el cual ni ha osado a replicarme. Aclarada la cuestión, me dedicaba yo, tan tranquilo, a mis tareas investigadoras, docentes y creativas, cuando unos alumnos me han mostrado las memeces vertidas por algunos individuos contra mí y, lo que es más grave, contra Cataluña. ¿Qué hacer? Pensé no gastar un minuto con gentes tan ineducadas e intolerantes, pero no podría callar sin hacerme cómplice de los desvaríos de unos personajillos grotescos, anticatalanes y anticientíficos, que siembran la confusión, dividen nuestras fuerzas y obran de hecho como agentes provocadores del nacionalismo español. Y me da igual si lo hacen pagados o gratis, y hasta con buena intención. Todo tiene un límite, y las buenas intenciones no pueden justificar la estupidez, la falsedad y la ignorancia.
Ha destacado por su falta absoluta de seny el señor Eguaraz Hernandorena, quien con inenarrable desvergüenza me exige reconozca, con el corazón en la mano, que los vascos bla-bla-blá, y los catalanes están muy por debajo de ellos en el hecho diferencial nacional. Muy bien, pues con el corazón en la mano dígame usted, lenguaraz Eguaraz: ¿Son los vascos tan europeos y civilizados como los catalanes, ein? ¿Tienen algo de carolingios, ein? Lea y medite, buen hombre, si se lo permiten sus cortas entendederas, estas frases simplemente iluminadoras del Molt Honorable Jordi Pujol, pronunciadas en una visita internacional a Aquisgrán, sede del gran Carlomagno: "Cataluña nació como pueblo y como nación hace mil doscientos años, como una marca fronteriza del Imperio de Carlomagno. Cataluña es el único pueblo del Estado español que nace ligado a Europa, y no, como los demás, como una reacción autóctona del legitimismo visigótico contra los musulmanes". ¿Se entera usted, buen hombre?
Si el orate Sabino Arana –sí, orate, aunque duela–, nos insultaba a los catalanes tratándonos de españoles, lo cual precisa una falta de pudor, de espíritu académico y de actitud dialogante difícilmente superable, si aquel orate, insisto, y si le pica se rasca, suelta tales dislates, nosotros, catalanes auténticos, esto es, nacionalistas, podemos afirmar sin faltar en lo más mínimo a la verdad histórica que ustedes, como los demás pueblos de la península, gústeles o no, a duras penas pueden llamarse europeos, y de carolingios, desde luego... ¡venga, hombre! A nosotros nos enorgullece nuestro carácter tolerante, nuestro seny, nuestro ese no sé qué tan difícil de definir, pero evidente para cualquier observador imparcial, que nos sitúa a otro nivel, ¿comprende usted? Y le dejo, pobre señor Eguaraz, por compasión no quiero pulverizarlo a usted, que tanta envidia demuestra ante la formación universitaria de otros. ¡Firma usted "Sin otro título que el de Buen Vasco"! Mire, muchacho, no quiero hacer sangre, pero créame que le vendría bien algún curso en la Pompeu Fabra, para quitarse algo del pelo de la dehesa.
En cuanto a las chillonas, indoctas e ignaras tiradas del señor Brétemas sobre nuestro héroe y mártir nacional, el inolvidable Rafael Casanova, a quien homenajeamos fervorosamente los auténticos catalanes cada 11 de septiembre, y su torpe intento de sustituirle por Villarroel, las pasaré por alto: él mismo se califica con tales sandeces.
Más lamentable me ha parecido que la oficiosa doña Aixa Modrejón Cogolludo dé a entender que Casanova pudiera ser un botifler, pero que lo que cuenta es que el pueblo crea otra cosa: mire usted, doña Aixa, eso podría valer para Andalucía, pero no para aquí. Aquí la gente no se deja engañar, porque el espíritu científico, racional y progresista está tan arraigado en la mente catalana, que no acepta cualquier bobada simplemente porque halague su fantasía. Si Casanova es nuestro héroe nacional se debe a que su heroísmo está perfectamente contrastado por las más rigurosas investigaciones históricas. No hay ahí mito, no hay capricho, no hay autoengaño, créame. En la Pompeu Fabra lo tenemos muy claro.
Usted, doña Aixa, es andaluza o andalusí, y como tal árabe-africana, como muy bien indicaba su buen líder Blas Infante. Pueden ustedes creerse, si quieren, el cuento ese de los "baños de rechupete" andalusíes mientras los catalanes no nos lavábamos, y no voy a poner en cuestión las excelsas cualidades de la civilización andalusí ni su derecho a mandar a paseo a la maldita España. Pero es indudable que ustedes, como africanos, cultivan más la fantasía que la razón, y no me llame racista por señalar esta evidencia. Cada pueblo tiene sus peculiaridades, para qué, si no, querríamos separarnos de la infame España, sin que ello entrañe ninguna superioridad o racismo. Bien al contrario, nosotros partimos de la tolerancia y la aceptación del "otro", ¿entendido?, de una postura auténticamente progresista, y por eso no vemos inconveniente en aceptar que a ustedes les distingue la fantasía como a nosotros el espíritu científico, a ustedes la cultura africana como a nosotros la europea; a ustedes el toque arábigo como a nosotros el carolingio. A cada cual lo suyo, y todos tan contentos y bien avenidos, ¿no le parece?
¡Ah!, y eso de que Modrejón Cogolludo significa en árabe "la doncella dorada bajo la fuente", mejor cuénteselo a sus compatriotas andaluces, pero, por favor, no lo diga en Cataluña, ¿eh?, porque puede que nos dé un ataque incontenible de risa y nos tengan que llevar a la UVI, sea usted caritativa. ¡Y lo del Colón islámico... verdaderamente su fantasía oriental me desborda, doña Aixa, cuando todo el mundo algo informado conoce su catalanidad indiscutible....En fin, y usted, señor Brétemas, no se haga ilusiones: jamás su Villarroel sustituirá a Casanova en el corazón de los auténticos catalanes, ya puede usted subirse por las paredes o cantarlo en flamenco. Siga con sus fantochadas sobre el rey Miro y déjenos en paz a los catalanes, ¿vale? Volviendo al lenguaraz Eguaraz, es verdad que conmemoramos una derrota, pero una derrota digna y heroica, no una derrota vergonzosa y traicionera como alguna no tan antigua y de la que ustedes saben mucho, ¿eh? En pro del buen entendimiento entre los nacionalismos catalán y vasco me abstendré de entrar en detalles, pero quizá la palabra Santoña le suene a usted a algo.
Con la esperanza de que hayan entrado ustedes en razón y no tenga yo que perder más tiempo en clarificar hechos tan elementales, les saluda con el más tolerante y pluralista espíritu carolingio
Francesc Bofarull i Bofarull, de la Universidad Pompeu Fabra y ex detective.
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**** "Escandalosa burla a los contribuyentes. Menos de veinte diputados acuden al pleno del Congreso".
Bueno, bueno, menos escándalo. Nuestros diputados son hedonistas y pluralistas, y tienen muchas más cosas en qué divertirse que el parlamento, donde no siempre están ocurrentes y se aburren. Han convertido las Cortes en una progresista peña de amigos de la trola, el choriceo y el puterío, y fíjense en lo bien que les va, lo orondos y sonrientes que salen en las fotos. Claro, tanta felicidad tiene que levantar mil envidias en este país de envidiosos y reprimidos.
**** Fíjense en la señora Cospedal: "Los críticos no son tantos, y además no están organizados". ¿A qué me suena esto? Ah, sí, a mis tiempos del centralismo democrático: nada de crítica, nada de democracia, los jefes (¡y las jefas!) son sagrados. Exige a los críticos que den la cara, pero los pobrecillos, ¿cómo van a osar tal? Están totalmente intimidados por la valentona. ¡Y cualquiera no se echa a temblar!"Es totalmente descabellado que la secretaria general de mi partido nos insulte", gime uno de ellos. Teme que la Cospedal le descabelle.
**** "Rodríguez Ibarra arremete contra "los medios de la derecha extrema digital". Al ex bellotari quien le va es el héroe de Paracuellos, a quien homenajeó calurosamente cuando su 90 cumpleaños. Después de todo, Carrillo fue jefe de las juventudes de su partido cuando lo del 34, uno de la casa, vamos, y ya aclaró Zapo que el PSOE nunca ha cambiado en sus valores y aspiraciones. Extrema derecha, dice el tío, como Carrillo decía "fascistas", un término hoy desgastado en exceso. Afinidades y reflejos que nunca se pierden.
**** http://lin1.hidehost.net/%7Econvivenci/images/stories/centinela_c_franceses.pdf
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"Una nieta de Juan Negrín denunciará a los jueces que paralizaron las exhumaciones"
Hace bien. Podrían empezar exhumando a las incontables víctimas y desaparecidos, tanto de derechas como de la propia izquierda, causadas durante el mandato de su abuelo por el SIM, organizado este a imitación de la policía política soviética.
Véase al respecto un artículo de 2004 (Ruego le den la máxima difusión):
Los auténticos olvidados
Por Pío Moa
El caso más publicitado es el del comunista no ortodoxo Andrés Nin, salvajemente torturado y luego asesinado por la policía política soviética en una de sus prisiones secretas en España, prisiones que escapaban al control del propio Frente Popular español. Sin embargo su caso es tan sólo un ejemplo entre muchos.
Sólo por mencionar algunos casos que podrían incitar a investigar a los de la "memoria", encontramos en el libro comunista Guerra y revolución en España, editado en Moscú, denuncias como éstas contra los anarquistas que habían conquistado la mitad de Aragón: "La violencia y el terror continuaron campando por sus respetos". "Se perseguía, y aun se ejecutaba a los campesinos que se resistían a entrar en las llamadas colectividades agrícolas o por simples venganzas personales. En la zona del Cinca, en una noche fueron asesinados 128 campesinos (...) En Esplús, en un solo día aparecieron muertos 23 afiliados a la UGT" (tomo III, pgs. 262 y 264). O bien: "Cuando [los anarquistas] fueron al campo llevando consigo la antorcha de la revolución, lo primero que hicieron fue arrebatar al campesino todo medio de defensa... y una vez conseguido, le robaron hasta la camisa" (II, p. 30). Aparte de los asesinatos directos, estos desmanes dejaban a muchos labriegos al borde de la muerte por inanición, y bastantes de ellos llegaron probablemente a tal extremo.
Por su parte, los anarquistas acusan a los comunistas en testimonios como los de José Peirats en su libro Los anarquistas en la crisis política española: "Nunca llegó el crimen a extremos de tanto refinamiento como a partir del 15 de mayo de 1937. Es decir, a partir de cuando el gobierno [del Frente Popular] se jactó de ser dueño de los resortes del poder. A partir de entonces se cometieron los crímenes más horrendos de nuestra historia política. Las mazmorras de la GPU se multiplicaron como infiernos de Dante (...) El 2 de julio se celebró en Tarragona el consejo de guerra contra los supervivientes de las masacres cometidas por los comunistas en aquella misma ciudad en ocasión de los hechos de mayo [se refiere a la pequeña guerra civil en Barcelona entre anarquistas y un sector marxista, por un lado, y los comunistas y los nacionalistas de Companys por otro, que causó cientos de muertos]. En mayo, 36 militantes de la CNT habían sido asesinados en Tarragona por los comunistas del PSUC" (p. 243).
El periódico cenetista Solidaridad Obrera mencionaba, sobre esos sucesos, "Los cadáveres espantosamente mutilados de 12 jóvenes de la CNT de San Andrés (barrio extremo de Barcelona)" o "Los 5 del rondín de Eroles, asesinados también", o de otros quince asesinados también en Tarragona, y otros en diversos puntos de Cataluña. Menciona también el caso del libertario italiano Camilo Berneri (p. 234).
La dirigente anarquista Federica Montseny denunció la práctica comunista de secuestrar a rivales políticos, "Meterles en una casa particular (...) sacarles por la noche y asesinarles" (p. 247).
Orwell también menciona "Las cosas más terribles. (...) Heridos arrastrados fuera del hospital y arrojados a la cárcel, gentes apretujadas en repugnantes mazmorras, presos golpeados y muertos de hambre", etc.
El citado Peirats retrata así al célebre SIM (Servicio de Información Militar), creado por Prieto, bajo el mandato de Negrín, a iniciativa de Orlof, jefe de la policía política de Stalin en España: "Era una red policíaca que se extendía por las pequeñas y grandes unidades del ejército y por el interior de los partidos y organizaciones, vigilando estrechamente las actividades de sus militantes (...) La táctica terrorista más inhumana era todo el secreto de sus éxitos. Pero este mismo sistema de tortura era aplicado a los elementos antifascistas no comunistas". Tenía también sus propios campos de concentración (p. 247-9).
Sobre los métodos del SIM cuenta de pasada Azaña: "Denuncias sin firma del SIM. Unos mozalbetes condenados a muerte por cantar un himno. El delator no sabía cuál era. Malos tratos: uno sordo, otro ciego" (Memorias de guerra, p. 387).
El anarquista Abad de Santillán escribe en Por qué perdimos la guerra: "Las torturas, los asesinatos, las cárceles clandestinas, la ferocidad con las víctimas culpables o inocentes, estaban a la orden del día (...) Lo ocurrido en las checas comunistas cuesta trabajo creerlo. En el Hotel Colón de Barcelona, en el casal Carlos Marx [menciona otros lugares] (...) se perpetraban crímenes que no tienen precedentes (...) El Ayuntamiento de Casteldefells tuvo que protestar por la serie de cadáveres que dejaba en la carretera todas las noches la cheka del castillo. Hubo días en que se encontraron 16 hombres asesinados, todos ellos antifascistas" (p. 266).
Y relata este suceso, que ya he reproducido en otras ocasiones: el XXIII Cuerpo de Ejército, de mando comunista, aprestó unos pelotones de "gente probada como antifascista" de distintos partidos de izquierda: "Se les dice que hay que eliminar a fascistas por el bien de la causa. Llegan a Turón (el de Granada, no el de Asturias) los designados y matan a 80 personas, entre las cuales la mayoría no tenía absolutamente por qué sufrir esa pena, pues no era desafecta y mucho menos peligrosa, dándose el caso de que elementos de la CNT, del partido socialista y de otros sectores mataron a compañeros de su propia organización ignorando que eran tales y creyendo que obraban en justicia, como les habían indicado sus superiores. También hay casos de violación de hijas [que se ofrecían] para evitar que sus padres fueran asesinados. Y lo más repugnante fue la forma de llevar a cabo dichos actos, en pleno día y ante todo el mundo, pasando una ola de terror trágico por toda aquella comarca" (p. 288). Nótese que la protesta viene por haber infligido, engañados, tales atrocidades a sus propios coreligionarios y no a los "fascistas". Asesinar a éstos o violar a sus hijas les parecía "obrar en justicia".
Abundan también los testimonios sobre izquierdistas asesinados en el frente por sus compañeros-rivales políticos. Así, el comisario socialista Piñuela denunciaba la imposición comunista de "un sistema de terror que no se detiene ni ante la eliminación de los elementos disconformes, que después figuran en los partes como culpables de haber intentado pasarse a las filas enemigas" (fondo de la Fundación Pablo Iglesias, archivo de Largo Caballero, XXV, p. 1116 y siguientes). Es muy difícil saber cuántas víctimas causaron estos crímenes, pero debió de ser un número crecido.
El mismo Piñuela escribe: "La responsabilidad por las derrotas se exige cada día más estrechamente al soldado, sobre el que se hace caer duramente el código de Justicia Militar, interpretado con excesiva rigidez por los Tribunales Permanentes. La responsabilidad, que debe ser mayor cuanto más alta es la jerarquía militar, va difuminándose hasta desaparecer por completo conforme ascendemos en la escala jerárquica". Los reglamentos de Prieto y de Negrín daban a los mandos facilidades extraordinarias para fusilar a los soldados que se considerase desafectos. ¿Cuántos de ellos cayeron en los intentos de imponer una disciplina férrea cuando la guerra estaba ya perdida para las izquierdas y crecía la desmoralización? El cálculo no es fácil pero, desde luego, no se trató de casos aislados.
Basten estos botones de muestra como motivo para iniciar una investigación a fondo, a fin de arrojar luz sobre aspectos hoy ocultados o disimulados de aquella guerra. Una argucia empleada por los recuperadores del odio –y no de la memoria– es que durante cuarenta años se estuvo homenajeando a los caídos o asesinados de uno de los bandos, y que ahora corresponde hacer lo mismo con los contrarios. En realidad desde la transición apenas se ha homenajeado y exaltado más que a estos últimos. El ejemplo más característico puede ser el de García Lorca, invocado sin cesar durante estos treinta años con olvido o desprecio hacia escritores como Ramiro de Maeztu o Muñoz Seca, asesinados por las izquierdas en circunstancias no menos trágicas. La derecha se ha sumado a los homenajes a García Lorca, pero todavía no hemos visto a las izquierdas hacer lo propio con autores como los dichos. Nadie puede percibir en tales actitudes, empezando por la del Nietísimo, un ánimo de reconciliación, sino, claramente, de recuperación de los viejos rencores.
Esta campaña permanente falsifica la historia al presentar como defensores de la libertad y la democracia a quienes luchaban, con más o menos convicción, bajo la tutela de Stalin y la dirección inmediata de partidos tan democráticos como el comunista, el socialista de entonces o los anarquistas. Y pretende meter en el mismo saco a los ejecutados por el bando nacional acusados de perpetrar crímenes horrendos (como García Atadell), y a los inocentes (como Peiró), víctimas estos últimos de unos odios cultivados de manera muy preferente por las izquierdas, según prueban documentos como los reproducidos en 1934. Empieza la guerra civil.
No apreciamos en la izquierda, por tanto, voluntad de recuperar la memoria de la guerra, la cual de ningún modo se limita al capítulo de las atrocidades, y menos aún a las cometidas sólo por las derechas. Puestos a eso, deben recordarse también las cometidas por las izquierdas contra las derechas y, sobre todo, entre las izquierdas mismas, cuyas víctimas, insisto, son los auténticos olvidados en esta campaña. La cual, según está planteada, no refresca la memoria ni enseña a evitar la repetición de aquel pasado. Al contrario, incita a repetirlo.
12 de Noviembre de 2008 - 09:14:14 - Pío Moa - 192 comentarios
La polémica entre intelectuales nacionalistas se va complicando más de lo previsible, y una andalusí de pro, Aixa Modrejón Cogolludo, que no especifica su origen universitario, trata de introducir serenidad en un debate que, francamente, se estaba yendo de las manos. Yo creo que no le falta razón:
Un llamamiento a la calma
"Calma, señores, calma, calma y más todavía: ¡calma! Vengo leyendo las cartas cruzadas entre diversos nacionalistas vascos, gallegos y catalanes, y se me ponen los vellos como escarpias. Se lo digo con el mayor cariño: por ahí no haya salida, ¡stop! Porque los únicos que van a beneficiarse serán los partidarios de la Españaza de siempre, la derechona inculta y atávica, piénsenlo ustedes bien, se lo digo, repito, con todo mi cariño y con toda mi admiración por la profundidad que todos ustedes demuestran en sus análisis históricos, pero piensen que el rigor no está reñido con la prudencia.
¡Civilización señores! Hay que saber decir las cosas de modo que no hieran, de modo que no hagan llagas en el amor propio, quiero decir, de forma constructiva. Porque es por ahí por donde más se falla, nos embalamos, y ¿cuáles son las consecuencias? Piénsenlo civilizadamente. Además, debemos buscar lo que une y no lo que separa, y dejarnos de minucias. ¿Que el gran Rafael Casanova, dicen algunos pseudohistoriadores o pseudohistoriadoras, fue un españolista que luchaba a favor de la corona de España y que luego sirvió al infame Felipe V? Bueno, ¿y qué? Que digan misa. Es como si ahora sale por ahí un enterado diciendo que Napoleón no descubrió América. Lo que importa, lo que debe importarnos a todos los hombres y mujeres de espíritu progresista, es LO QUE CREE EL PUEBLO. Y si el honrado pueblo catalán cree, sabe, que Rafael Casanova es su mayor héroe patrio, ya pueden ir por ahí cuatro o cinco historiadorzuelos a sueldo de la derechona escribiendo lo que les dé la gana: fracasan y fracasarán siempre. No les demos mayor importancia, seamos civilizados, no nos peleemos por cosas de tan poca monta. Rafael Casanova es el héroe del pueblo catalán, y punto. Que ladren esos fascistas, que ya cabalgaremos nosotros.
¿O que Sabino Arana dijo que los catalanes eran españoles? Pues lo diría porque le dolía la cabeza, o porque estaba de mal rasque porque la mujer no tenía ganas de hacer el amor, o vaya usted a saber por qué. Malos momentos los tenemos todos, incluso los grandes hombres y mujeres. Nuestro Blas Infante, fundador de la Nación Andaluza, seguro que también los tuvo. No es para ponerse como se han puesto los señores Bofarull y Bofarull o Eguaraz Hernandorena, caramba, que hay que ver, y se lo repito con todo mi cariño, pero es que asustan de cómo se ponen. Y digo yo que lo que debe prevalecer es la solidaridad y el cariño entre todos los y las que luchamos por la emancipación de los pueblos del Estado español. ¿No estáis de acuerdo?
Y me permitirá, señor Brétemas, una recriminación afectuosa: ¡Caramba, señor Brétemas, si a usted le dejan ocupa con su Galicia toda la Península Ibérica! Eso no puede ser, hombre, déjenos un poquito a los demás, que también somos humanos y tenemos algún derecho, vamos, creo yo. Y no lo digo por enemistad a los gallegos, que yo adoro Galicia y cuando voy por allí me pego unos atracones de marisco y pulpo a la fiera como ustedes le dicen, y de vino Albariño, que me pongo morada, y lo reconozco, como se come en Galicia, en ningún sitio, y mire que los andaluces también tenemos nuestra cocina nacional, que nos la dejaron aquí los árabes, uno de los pueblos más civilizados y refinados de la historia, como ustedes saben.
Se lo digo, porque, como andaluza o andalusí, algún derecho tengo a llamarles a ustedes un poquillo la atención, porque cuando ustedes aún no se bañaban, nosotras y nosotros aquí teníamos unos baños árabes de rechupete, porque nuestra civilización siempre fue más refinada. Que no es mérito especial nuestro, ya lo sabemos, no somos racistas, pero ahí está la realidad, y ahí queda. Así que tengan una miaja de humildad, se lo pido de todo corazón, que nosotros y nosotras no pretendemos decirle a nadie lo que tiene que hacer, pero las cosas y los cosos son como son.
Porque ustedes, a veces, parece que como tienen idioma propio se creen, no sé yo, como muy especiales, pero ya lo explicó muy bien aquel genio fundador de la Nación Andaluza, don Blas Infante, nosotras y nosotros, las andaluzas y los andaluces, podemos y queremos "vivir en andaluz, percibir en andaluz, ser en andaluz y escribir en andaluz". Sí, no se extrañen, porque el idioma andaluz tampoco es español, aunque se le parezca superficialmente, porque, por poner ejemplo, y ya lo dijo también Blas, "el lenguaje andaluz tiene sonidos los cuales no pueden ser expresados en letras castellanas", y hay que recurrir al alifato para representarlas como es debido. Desgraciadamente cuando los cristianos acabaron con aquella civilización prodigiosa, mucho de todo eso se perdió, pero estamos trabajando por recuperarlo, por "reconstruir un alfabeto andaluz", como nos ordenó nuestro nunca olvidado Blas, ¡y lo lograremos! ¿No hemos recuperado la bandera de los omeyas y los almohades para la Nación Andaluza, que tanto escándalo armó en su día entre la derechona, y tuvo que replicarles nuestro Blas: "¡Qué país! ¡Llegan a sentir alarma ante el flamear de una bandera de inocentes colores, blanca y verde! Le hemos quitado el negro como el duelo después de las batallas y el rojo como el carmín de nuestros sables, y todavía se inquietan". Así son esos canallas. Así que no nos subestimen y depongan su soberbia, señores, que a todos nos conviene.
Sobre mis apellidos, cuyo origen árabe no es preciso aclarar a intelectuales de su talla, el primero, Modrejón o Al-Modrejón, quiere decir "La doncella dorada", y Cogolludo (mejor, Al-Cogolludo), que significa "bajo la fuente".
Con todo mi cariño: Aixa (al) Modrejón (al) Cogolludo".
Añade mi enfadada corresponsal de Reus: "Ha llegado una nota posterior aclarando que no quiso decir Napoleón, sino Colón –ya lo supuse– de quien historiadores andalusíes bien informados sostienen, con fundamento, que podría haber sido un sabio islámico, sufí probablemente ".
Espero reconozca mi admirable corresponsal, Mercè Riera, que me esfuerzo por cumplir sus indicaciones sobre la publicación de estos brillantes trabajos de nuestra intelectualidad nacionalista, dignos de la máxima difusión (invito a los amables blogueros a ponerlos en otros blogs y foros, como de costumbre). Siempre excuso mis fallos, amiga Mercè, con la falta de tiempo, pero es que es la pura verdad.
Addenda: Tengo la vaga sospecha de que este Eguaraz Hernandorena cuya carta publicaba ayer, pudiera ser un cachondo. Por lo siguiente, que yo contaba en Una historia chocante: "Pero algo torturaba a Sabino: ¿era ella vasca de pura raza? Tras lo mucho que había despotricado contra los matrimonios entre vascos y maketos, mucho más frecuentes de lo que él hubiera deseado, sería desastroso que ahora fueran a acusarle a él de transgresión semejante. Su hermano Luis había euskerizado los apellidos de su mujer, Egüés Hernández, una cocinera maketa de Huesca, transformándolos en Eguaraz Hernandorena, suscitando con ello las burlas consiguientes, pero repetir la operación, y por parte no ya del vicepresidente, sino del mismo presidente del PNV, habría provocado una rechifla difícil de sufrir. El primer apellido de su amada, Achicallende, le llenaba de zozobra, confiesa él mismo: "Estaba yo muy intranquilo. Me propuse recorrer los libros de bautizados antes de que trascendieran al público nuestras relaciones, y así lo hice. (...) Resulta que el apellido no es así, sino simplemente Achica; el allende lo adoptó, por vez primera, un tío de su padre (...) Pero el padre de ese primer Achica-allende se apellidó simplemente Achica (...) Con este motivo son ya 126 los apellidos de mi futura esposa que tengo hallados y puestos en cuadro sinóptico o árbol genealógico: todos ellos son euskéricos. Procuraré suprimir el allende".
Aun así no quiero pasarme de suspicaz, y admito que mi sospecha pudiera estar fuera de lugar. Quizá se trata –es lo más probable– de una simple coincidencia, como hay tantas en la vida, y don Iñaki Eguaraz Hernandorena sea un buen vasco intachable. No vale la pena, creo, entrar en más averiguaciones.
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**** "(Año 1939) Volvía igualmente la liga de fútbol. El 12 de octubre, fiesta de la Hispanidad, confirmaba su alternativa en la plaza de las Ventas de Madrid una nueva estrella del toreo, Manolete, que iba a hacer época en la llamada "fiesta nacional". Volvía de Argentina Raquel Meller, la cantante española con más éxito internacional, por encima –en Francia– de Maurice Chevalier o de Carlos Gardel, el cantante de tangos por excelencia. Pero sus antes celebrados cuplés perdieron popularidad en favor de la copla, que ya venía de la pre guerra. Canciones como Triniá, La bien pagá, interpretadas por Miguel de Molina, obtenían los fervores del público*. El mismo 12 de octubre se presentó en Jerez de la Frontera una joven bailarina y cantante gitana, Lola Flores, quien, como Manolete, se haría una de las figuras más representativas del arte popular de entonces, que tomaba un tono aflamencado o agitanado, de alegría y liviandad mezclados con dramatismos costumbristas y algo de queja social. El flamenco había sido mal visto en los círculos cultos, y la copla encajaba mal con el estilo heroico y trascendente del régimen. Sin embargo ambos estilos iban a convivir en curiosa armonía, y el flamenco, la copla y un andalucismo convencional, se impondrían también en el cine (María de la O, Carmen la de Triana, Suspiros de España...)".
* La ostentosa homosexualidad de Molina le ganaría la aversión de algunos círculos falangistas, y en 1941 unos individuos le propinaron una paliza. Al año siguiente emigraría a Argentina.
(En Años de hierro)
Quizá no es tan buena como la versión de Concha Piquer, pero está bien: http://www.youtube.com/watch?v=TJJpHnr2a7s
****"Apoyo sin fisuras al jefe del ejecutivo
Rajoy exige a Zapatero que defienda en la Cumbre la economía de mercado"
Cuesta trabajo imaginar un político más idiota que este jefe de la "oposición" ¿Qué vería Aznar en él? ¿O no será un submarino del PSOE, como Gallardón? En todo caso, actúa como si lo fuese.
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(De Viaje por la Vía de la Plata)
Molesto, el andarín echa a pasear por el barrio antiguo, con la esperanza de encontrar un poco de calma, pero, apenas transpuesto el arco de la Estrella, le alcanza una inundación acústica. Una potente voz retumba con tremenda energía entre los dignos sillares: "Porque cuando empezamos a trabajar, me decía una compañera: 'No te esfuerces, Fulano, que aquí no hay nada que hacer ¡Extremadura es una mala madre para sus hijos!'. Pero hemos demostrado que esta región puede ser tanto como cualquier otra... El extremeño, que antes se avergonzaba de decir que era extremeño, ahora va con la cabeza alta, con orgullo... ¡Porque, compañeros, antes se decía que las extremeñas parían por las esquinas, mientras que nosotros queremos que den a luz en las mejores residencias de la Seguridad Social!". Y así sucesivamente.
El paseante va hacia el origen del tremendo vozarrón. Es una plazoleta donde, en un estrado, perora un caballero ante dos o tres centenares de oyentes sentados en sillas de tijera. El estruendo megafónico hace retemblar los cráneos y los torreones.
Una chica, al paso, grita al orador: "¡Chota, que ere un chota!", chunga audible sólo para quienes están al lado, de los cuales unos sonríen y otros la miran hostiles. El viajero duda si quedarse a escuchar, pero tanto decibelio le disuade.
No lejos hay una residencia de estudiantes. Por las cercanías, en la semioscuridad, chicas y chicos conversan en grupo o, en parejas, se estrechan interminablemente. Acercándose a una esquina, voces femeninas: "...Y dirán que huele a meao". Una risilla. Al torcer la esquina el paseante, dos muchachas se alejan en la misma dirección que él, lanzando hacia atrás una rápida ojeada y riéndose, algo rígidas. A la puerta de una casa dos manchas húmedas se alargan cuesta abajo.
Los rincones, las siluetas oscuras, almenadas y aristadas contra el cielo, se suceden de modo admirable y siempre nuevo, calleja tras calleja, mientras los pasos resuenan.
Desorientado, el paseante acaba por volver a la plazuela del mitin, el cual ha cedido lugar a la música, broche de oro: una banda de rock mete un ruido atronador, que los pétreos muros repelen. Apenas queda un auditorio de dos docenas de personas. "Come back!", aúllan los del estrado una y otra vez, quebrando el aire fantasmal de la placeta, "Come back!", mientras los instrumentos golpean, tun- tutún, tun-tutún, tun- tucutún...
Serán las doce, y el viajero resuelve irse a dormir, mientras persiste la animación en la Plaza Mayor.
El nuevo día es 6 de junio. Con puntualidad no exagerada, Sánchez Paredes llega a la tasca donde se han citado.
– Vamos a ver unos escudos nobiliarios. Los hay en muchas fachadas, algunos muy historiados e interesantes. En general, cuanto más simples, más antigua y cierta es la nobleza. Cuando tienen muchos cuadrantes y figuras suelen ser mezclas de casas. A veces ramas bastardas, que se pueden descubrir por la dirección en que mire el yelmo o celada. Si mira a la izquierda, es bastarda.
Los escudos de casonas y casas fuertes de Cáceres gozan de fama.
– Buscando atentamente siempre descubres cosas nuevas. Parece mentira, con lo remirado que está todo, pero es así. Yo he descubierto inscripciones romanas en las que nadie había reparado, y estaban como quien dice ante las narices de todo el mundo... Por aquí están los Paredes.
– ¿Tienes algo que ver con ellos?
– Pues no lo sé. Cuando la Reconquista vinieron aquí nobles de León, de Castilla, bastantes gallegos, los Ulloa, los Figueroa... Ennoblecidos, se supone, por alguna participación brillante en las luchas, o por favoritismo, o ganaban sus títulos por industria, por intrigas, por falsificación. Otros por interés político. Los Golfines, por ejemplo, eran una especie de bandoleros que vivían en la misma frontera, en la tierra de nadie, y allí asaltaban tanto a moros como a cristianos. Aunque vivían siempre en precario eran una verdadera fuerza, y muy peligrosos. La única forma de asentarlos, vamos, de civilizarlos un poco, fue dándoles tierras y títulos nobiliarios, ¿qué te parece...? Hoy la mayoría de los palacios están vacíos. Son muy incómodos para vivir en ellos. Varios se están acondicionando para centros oficiales.
Unos turistas deambulan y hacen fotos: Cáceres, ciudad de palacios que son al mismo tiempo fortalezas, construidas no contra los moros sino contra los aristócratas rivales. Hasta el final de la Edad Media menudearon las reyertas sangrientas entre ellos, y entre las torres volaban las saetas. Los Reyes Católicos desmocharon estos castillos-palacios, dejando con almenas sólo la "Casa de las Cigüeñas". Las energías de bastantes de aquellos energúmenos se desviaron hacia la colonización de América.
El conjunto cacereño tiene un denso sabor renacentista con muchas reminiscencias medievales. España fue uno de los últimos países europeos donde se siguió construyendo gótico. Así la iglesia de Santa María, la más interesante de la ciudad, de los siglos XV-XVI.
La ciudad conserva uno de los aljibes árabes más grandes que existen, sólo inferior a otro de Estambul, lo cual revela el valor que daban a esta plaza fuerte los almohades, sus últimos poseedores islámicos. Buena parte de las defensas tienen ese origen, aunque construidas sobre fortificaciones anteriores: el viejo barrio reproduce un campamento romano.
En un extremo de la Plaza Mayor se alza la torre del Bujaco, la más conocida; guarda la memoria de unas decenas de caballeros, antecesores de la orden de Santiago, que allí perecieron acuchillados en el asalto que dio Abu Jacob. Los almohades, como antes los almorávides, establecieron una continuidad política, económica y cultural entre Al Andalus y el Magreb. Al Andalus quedó convertida en el centro cultural de aquellos imperios surgidos del desierto o de los montes Atlas, y a su vez debía la subsistencia a la intervención africana.
Sánchez Paredes y el viajero terminan por sentarse en una terracilla de la Plaza Mayor, en torno a unos buenos vinos de Montánchez, y extienden los mapas sobre la mesa.
– La Vía de la Plata es muy difícil saber por dónde iba en muchos tramos. Como hay que suponer que en los llanos sería recta, es probable que no sea el cordel del ganado que baja hacia Aldea del Cano, que, como habrás observado, no es muy recto. Por otra parte, la equivalencia exacta de la milla romana no está bien establecida, y hay diferentes tipos de milla. La fotografía aérea ayuda, pero el paso y repaso del arado en muchos sitios ha borrado la huella. Yo me inclino a creer que por aquí la vía cruzaba Cáceres, en lugar de bordearla hasta el campamento cercano de Cáceres el Viejo... A ver el mapa... Junto a esta charca. Eso sería un rodeo que no veo por qué... Me parece más verosímil que fuera por donde la actual carretera a Casar de Cáceres... Esta ruta tiene mucha bibliografía, ya desde el siglo XVI, con el interés de los renacentistas por las cosas clásicas...
Sánchez Paredes ha estudiado mucho todos estos asuntos.
– Sí, yo he dedicado muchos años a estudiar Extremadura. Nunca acabas de conocer cosas nuevas, como es natural. Mi tío, del que quizá hayas oído hablar, también se dedicó a esto. Tenía buena posición, no se casó, y debió de decirse: "Pues yo no me aburro".
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El blog
Insisten algunos en la conveniencia de echar del blog a ciertos indeseables. No estoy de acuerdo: esos mismos individuos se retratan. Generalmente se salen con aspectos tangenciales o sacando cosas de contexto o interpretando arbitrariamente uno u otro escrito, pero ocasionalmente sueltan argumentos de interés, y a menudo resultan graciosos con su obsesión y su vanidad. Y ante sus "paridas" los contribuyentes al blog tienen dos caminos: rebatirlos, y no pocas veces lo hacen con brillantez (lo cual constituye un sano ejercicio, pese a que a estos elementos les dé igual, porque no vienen a razonar, sino a molestar, y se salen con cualquier otro tema); o ignorarlos (nadie obliga a leerlos) y tratar las cuestiones que realmente interesan a los demás, planteando y discutiendo sus puntos de vista al margen de aquellos; pero muchos siguen la corriente a los mismos que no soportan, se dejan llevar del ronzal por ellos, y claro... También estos personajes se muestran a menudo insultantes, pero es sabido que no ofende quien quiere. Reproducen lo que Marañón (o Azaña) decían de los "republicanos"; pero abundan mucho en España, son una realidad social, y más vale que los demás aprendan a tratarlos.
11 de Noviembre de 2008 - 10:11:49 - Pío Moa - 173 comentarios
Los suizos siempre han tenido fama de aficionados a las armas, hasta el punto de que solían alistarse en otros ejércitos como mercenarios; a veces en ejércitos enemigos entre sí, y, según cuentan, en las treguas se reunían suizos de uno y otro bando a beber y comentar los incidentes de los combates. Todavía observamos ese carácter en la seriedad con que se toman la preparación militar. Pero, como país, es el que ha disfrutado de más larga paz en Europa, permaneciendo neutral en todos los conflictos que han devastado el continente en los últimos dos siglos.
Esa neutralidad ha tenido algunos costes, y en la última guerra mundial el comportamiento suizo en relación con, por ejemplo, los judíos, distó de ser modélico —mucho mejor fue el de Franco, por poner un caso—. Pero el balance de conjunto es inmensamente positivo, y no sólo para la propia Suiza, país elegido como sede de la Sociedad de Naciones, donde nació la Cruz Roja, y donde numerosos estados contendientes han firmado o negociado el fin de sus querellas. Suiza es, además, una de las más antiguas y prestigiosas democracias del mundo. Es una considerable potencia industrial y también científica —superior a España, por cierto— y artística; la célebre opinión reflejada en "El tercer hombre" simplemente no pasa de tontería. Y es quizá el país más sólidamente rico de Europa.
Suiza ha seguido, en general, el camino de apoyarse en sus propias fuerzas y en su propia experiencia, evitando mimetismos y sin aislarse, no obstante, del exterior. Pese a las fuertes presiones para que se sume a la corriente, ha declinado entrar en la Unión Europea. Obviamente, no muestra el menor complejo por ello, ni a ningún político se le ocurre presentarla como ajena a Europa. Al contrario, los suizos tienen la impresión de ser en muchas cosas más bien un modelo para el resto del continente. Que un país tan pequeño muestre tal confianza en sí mismo es un hecho destacable, pero mucho más el que esa confianza se haya demostrado tan justificada.
Nuestro caso es casi justamente el contrario. Parece que estuviéramos siempre dispuestos a olvidar o menospreciar nuestra propia experiencia, a no darnos a nosotros mismos un margen de confianza, a buscar fuera, con espíritu milagrero, algún bálsamo de Fierabrás a nuestras heridas. Cuando oigo referencias al "orgullo español", por parte de franceses o ingleses, me quedo perplejo. No sé si habrá ahora mismo en Europa un pueblo más servil y falto de confianza en sí mismo. Autodesconfianza tan justificada como la confianza suiza, pues, en círculo vicioso, engendra sus propios males.
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Hoy, en El economista:
VENDEDORES DE HUMO
Habrán visto ustedes el vídeo de "el negro de Alabama", donde se explica en parte, y en tono humorístico, el origen de la actual crisis financiera. Los especuladores consiguen gran número de hipotecas sumamente arriesgadas, por ejemplo ofreciéndosela en buenas condiciones, por la baratura de los intereses, a un negro desempleado de Alabama (un tipo de acción muy recomendado por los políticos tipo Clinton, por otra parte). Con esas hipotecas forman paquetes que circulan de aquí para allá, siempre con comisionistas forrándose en ese movimiento. "¿Y cómo puede ocurrir eso?", pregunta la parte ingenua: "Pues porque ese paquete de deudas inseguras cambia su nombre, convirtiéndose en un "vehículo de inversión estructurada". "Eso suena muy bien". Y así, los fondos evasivos o inseguros (hedge funds) adquieren nombre espléndidos, por ejemplo, "Fondo estratégico de crédito estructurado de alta gama". Los inversores, obviamente, los adquieren por esos nombres tan prometedores. Sería más realista llamarlos, por ejemplo, "Fondo del negro desempleado", pero probablemente convencería a menos gente de invertir en ellos.
En España, los préstamos arriesgados, sobre todo en hipotecas, crecieron considerablemente durante el último período de Aznar, pero desde la llegada de Rodríguez al poder se dispararon, y la anunciada burbuja ha terminado por estallar.
Trasladen todo esto al mundo de la política y entenderán lo ocurrido con Rodríguez: ha sabido empaquetar basura y vendérsela a los ciudadanos bautizándola con nombres sugestivos sin verdadero significado: "proceso de paz", "alianza de civilizaciones", "promoción de la mujer", "memoria histórica" "solidaridad", etc. Con Obama ocurre algo similar.
Otro gran vendedor de de humo fue Mitterrand, recuerden. A veces dan sorpresas, y a la hora de la verdad se vuelven realistas y responsables. No ha pasado con Rodríguez, esperemos que sí con Obama.
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http://www.elmanifiesto.com/articulos.asp?idarticulo=2837
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La nota de don Francesc Bofarull y Bofarull, de la Universidad Pompeu Fabra, levantó pasiones tempestuosas, como recordarán. No hubiera querido yo estar en su pellejo. Vean:
Carta abierta a un catalán equivocado y pretencioso
Vaya por delante que aspiro a un trato amable y cortés con todos los pueblos que gimen bajo la opresión intolerable del Estado español y sostienen una heroica lucha por la libertad. Pero usted empieza, hipócritamente, por afirmar no querer inmiscuirse en los asuntos internos de los demás pueblos, y luego va y se inmiscuye a lo bestia, y, si me permite señalarlo, de modo ofensivo, y no solo en los del pueblo gallego, que aún tendría un pase, sino en los de mi pueblo vasco, que ya me parece totalmente excesivo. Por ello me veo obligado a responderle con franqueza y sin remilgos, al estilo directo típico de los vascos, tan alejado de esa doblez y falsía que, por desgracia, afecta a tantos de ustedes, los catalanes. Así de claro.
Usted insulta cobardemente a Sabino Arana llamándole orate, injuriando a todos los vascos, y sólo porque Arana sostuvo que los catalanes eran españoles o maketos. Sepa usted, señor Bofarull y Bofarull, que Sabino Arana es el Maestro y fundador del nacionalismo vasco, el que nos despertó a los vascos de nuestro sueño ancestral, cuando los vascos se sentían... ¡figúrese usted...! ¡Se sentían españoles, a pesar de todas las pruebas y evidencias en contra! Pues bien, si un Maestro, un genio como Arana, calificó a los catalanes de maketos, lo primero que tendría que pensar usted es que POR ALGO LO DIRÍA. Esto es lo primero que a una persona con dos dedos de frente se le ocurre ante las palabras de Sabino.
Porque nuestro Maestro, señor Bofarull y Bofarull, vio lo irrazonable de la pretensión de los nacionalistas catalanes al proponernos una alianza sin principios ni distingos. Usted, cucamente, evita citar las otras palabras del Maestro: "No es razonable la alianza de los catalanes y los bizkaínos; pues no son semejantes los sujetos Bizkaya y Cataluña. Equiparar nuestro derecho a constituir nación aparte, con el derecho que le sirviera de base al nacionalismo catalán, sería rebajar el nuestro. Nunca discutiremos si las regiones españolas como Cataluña tienen o no derecho al regionalismo que defienden; porque nos preocupan muy poco, nada por mejor decir, los asuntos internos de España". ¡He ahí la madre del cordero, señor mío! Frente al confusionismo de ustedes procedía aclarar las cosas, para eliminar peligrosos equívocos.
¿Qué le enseñan, o qué enseña usted en su universidad, señor Bofarull y Bofarull? Sepa que, como aclaró de una vez por todas nuestro Maestro, "la raza vasca es tan distinta de la española como lo es de la china o la zulú", y por eso formamos "la nación más noble y más libre del mundo entero, raza singular por sus bellas cualidades, pero más singular aún por no tener ningún punto de contacto o fraternidad ni con la raza española ni con la francesa, que son sus vecinas, ni con raza alguna del mundo". Y ahora, ¿podría usted decir, con el corazón en la mano, otro tanto de los catalanes? ¿Podría decirlo alguien con un mínimo de decoro y respeto por los hechos? No, ¿verdad? Pues saque usted la consecuencia: no hay equiparación posible entre los derechos de los catalanes y los vascos. No le dé más vueltas.
Sabino acierta y usted yerra lastimosamente, y se lo aclararé aún más, siguiendo en esto a Xan o Brétemas, que ahí da en el clavo: ¿Quién es el héroe nacional de ustedes? Rafael Casanova. A su estatua le rinden ustedes homenaje cada año como símbolo de la nación catalana. ¿Y quién era ese Casanova? ¡Un españolazo de pies a cabeza! No luchaba por ningunas libertades catalanas, sino por un aspirante a la corona de... ¡de España, señor mío, a la corona de España, no a la de Cataluña! Y ni siquiera eso lo hizo bien, pues, lo dice Brétemas y yo le creo, fue un gallego el héroe real (probablemente con algo de sangre vasca, esto se podría comprobar por el RH, no sé si a estas alturas sería posible, pero con los avances de la ciencia..., en fin, quede como hipótesis de trabajo) Casanova huyó vergonzosamente, y cuando pasó la tormenta, volvió a Cataluña, prosperó como abogado y funcionario de Felipe V, y colorín colorado. Este es su héroe nacional, y con eso queda dicho todo, señor Bofarull y Bofarull. Venga ahora dándonos lecciones de ciencia y no sé cuántas cosas más.
Y paso a otro disparate suyo sobre la batalla de Padura, de la que usted no tiene ni idea... ¿Así enseñan en sus universidades? Da pánico pensarlo. Pero ahí tiene usted otra diferencia clave, señor Bofarull y Bofarull: nosotros conmemoramos una victoria en la lucha por la libertad, ustedes una derrota. Hay que ser algo... gilipollas, y perdone la expresión, pero no se me ocurre otra, para conmemorar una derrota, que, además, ni libertades ni hostias, era por un pretendiente al trono de Maketania. Hay que joderse, los tíos, y encima vienen dando lecciones.
¿Significa todo esto que ustedes y nosotros no podamos pactar? Ni mucho menos, si ustedes saben aceptar la realidad, esto es, el pluralismo o diferencia entre vascos y catalanes. Porque Sabino Arana sentó, con magistral perspicacia, estos principios estratégicos: "Tanto nosotros podemos esperar más de cerca nuestro triunfo, cuanto España se encuentre más postrada y arruinada", y "Si a esta nación latina la viésemos despedazada por una conflagración intestina o una guerra internacional, nosotros lo celebraríamos con fruición y verdadero júbilo". En otras palabras, ¿que ustedes no quieren ser españoles? ¿Que ustedes quieren contribuir a despedazar el Estado español? ¡Pues cojonudo! Ahí sí que vamos a entendernos. Pero repito lo que usted mismo indicaba: juntos pero no revueltos.
Y acabo: usted se presenta pomposamente como "de la Universidad Pompeu Fabra". No le imitaré, sino que firmaré con la sencilla honradez que nos caracteriza:
Queda suyo afectísimo
Iñaki Eguaraz Hernandorena, sin otro título que el de Buen Vasco.
10 de Noviembre de 2008 - 06:52:47 - Pío Moa - 122 comentarios
La idea de que el poder procede de Dios parece haber sido expuesta por primera vez por Isidoro de Sevilla. No está claro si lo dijo como una posición general o más bien circunstancial, para sacralizar la figura del monarca y combatir así el "morbo gótico" -- es decir, la costumbre de asesinar a los reyes en las reyertas nobiliarias--. En todo caso quedó como una creencia general que se extendió por toda la cristiandad, desde aquella época en que el reino hispano-tervingio ejercía una gran influencia intelectual en la Europa del oeste.No es fácil precisar el sentido de la expresión. Quizá puede entenderse como que, por existir el poder en todas las sociedades para mantenerlas cohesionadas, debe tener un origen externo a ellas. Pero no interesa aquí discutir ese aspecto, sino comprobar que no es contradictorio con las diversas formas que el poder adquiera, como observó Francisco Suárez. No obstante, puede dar lugar a razonamiento en círculo como el de Iván el Terrible. Isidoro consideraba que el rey lo era mientras observara las leyes morales, y si no, dejaba de serlo, pues se convertía en tirano. Algunos han deducido de ahí que defendía incluso el tiranicidio, pero en realidad, para ser consecuentes, debía admitir que también el poder tiránico vendría de Dios. ¿Cómo era tal cosa posible? Por las maldades o flaquezas del propio pueblo, que así era castigado.
La idea de que el poder llega a través del pueblo presenta, no obstante, bastantes dificultades, como la contraria de Iván el Terrible. No existe, como la experiencia revela, una única voluntad, interés o tendencia en el pueblo, como no existe en casi ninguna sociedad, ni, a menudo en una sola personas, pues las circunstancias y el tiempo cambian también los sentimientos e intereses, y a menudo albergamos deseos contradictorios de difícil solución. Por consiguiente debe haber alguna forma de asegurar la permanencia del pueblo como tal sin llegar a la disgregación o a imponer una fuerza que sofoque las discrepancias a fin de mantener el orden. Los brillantes escolásticos españoles de los siglos XVI y XVII no llegaron a una solución satisfactoria, pues el tiranicidio puede llevar fácilmente a una situación parecida a la de los godos, ya que resulta muy difícil discernir la esencia y el grado de la tiranía, que siempre contará además con partidarios.
Aun así, la distinción entre poder legítimo y poder tiránico, y la relativa separación entre el poder temporal y el poder espiritual han sido la base para una muy prolongada dosis de pensamiento, especulación y práctica política en las sociedades cristianas, que ha llevado a la solución democrática actual, sin duda muy imperfecta pero mejor que otras, como demuestran los países en que se aplican. Seguramente el nombre de democracia, tomado en su sentido etimológico, no es del todo adecuada, pero disposiciones como las libertades, la división de poderes y su limitación temporal mediante elecciones libres permiten que, por lo común, las diversas tendencias sociales convivan sin chocar demasiado violentamente entre sí, manteniendo una unidad más fructífera que de otro modo. A veces se afirma que la democracia puede conducir a una tiranía si el pueblo se deja seducir por ella, pero esto es un claro abuso del concepto de "pueblo". En realidad democracia significa limitación y control público del poder. Podríamos decir que todo poder excesivo perjudica al pueblo, y que la democracia tiende a impedir la excesividad del poder mejor que cualquier otra opción conocida hasta hoy. Aun si procede de Dios, el poder nunca es poder divino.
(Obsérvese la verborrea populista y vacía de Obama: parece que ante de él no hubiera en Usa nada que estuviera bien --aunque emplea retóricamente la invocación a los primeros patriotas y cosas por el estilo-- y que él va a poner todo en orden, como un diosecillo. Lo sorprendente y peligroso es que este lenguaje cale en un pueblo de tanta tradición democrática)
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"ES COBARDE NO DECIR LAS COSAS ALTO Y CLARO"
Cospedal insta a los críticos en el PP a "dar la cara" y "trabajar a favor del partido"
Pues tiene toda la razón esta buena señora. La gente razonable del PP es sumamente cobarde. En cambio los hedonistas de la nena angloparlante, los Rajoy, Soraya, Cospedal, Lassalle, Feijoo y tantos más, son miserables y engañabobos, y tratan de emular a Zapo, pero de cobardes no tienen nada: van a por todas y se han quedado con el PP (que había refundado y reformado Aznar) en las narices de los Vidal Quadras, Mayor Oreja, Aguirre y demás, a quienes suponíamos, erróneamente, de otra pasta. Nótese que la valiente señora no llama a trabajar en favor del país o de la democracia, sino "del partido".
Algo le va en ello.
**** Dice el Futurista Solemne que no está en política para fastidiar. A Zapo, desde luego, no le fastidia. A quien fastidian entre los dos es a la democracia española. Zapo, hombre de suerte, en vez de líder de la oposición tiene a un lacayo político, a quien Pepiño administra de vez en cuando un buen puntapié, por divertirse y dejarlo a gusto. ¿Democracia?
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Suliko
"Por aquellos tiempos Balmón hacía ejercicios espirituales para convencerse de que yo, en realidad, lo que buscaba era abandonar la lucha armada. En ocasiones se le escapaba el reconocimiento de que varias de las medidas adoptadas por mí en organización resultaban correctas, pero el secretario general le llamaba enseguida al orden por semejantes fluctuaciones. ¡Lo que cumplía era emprender una campaña de rectificación y dejarse de dar una de cal y otra de arena"
El descubridor de culpables, rehuyendo las miradas, cambió de frente y se dirigió a la puerta: "¡No vuelvo a poner los pies en esta casa!", gritó. Los circunstantes salieron detrás. En la grabadora, en la habitación contigua, sonaba una bonita cancioncilla rusa, Suliko, tantas veces escuchada esos meses. La apagué, algo mustio"
(De De un tiempo y de un país )
La melodía de Suliko solía interpretarla la rondalla del colegio de los Maristas de Vigo, donde estudié hasta los quince años. En realidad, no era rusa, aunque venía en una cinta de canciones de los Coros del Ejército Rojo, sino georgiana y, según me he enterado por Internet, le gustaba a Stalin.
http://www.youtube.com/watch?v=cXAc97WSN3k
Fíjense en el "culto a la personalidad", o cómo llegó a ser adorado un desalmado déspota
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En Época
HISTORIADORES "RIGUROSOS"
El país publicó hace poco un artículo de Joan Culla, distinguido historiador lisenkiano y promotor del saqueo del archivo de Salamanca. El señor Culla contempla con aprensión la garzonada, pues teme, no sin buenas razones, que "les salga el tiro por la culata" como ha expresado gráficamente Carrillo, otro que no acaba de ver claro el invento. El ilustre saqueador vacila: "Para abrir fosas no se precisa a Garzón. Basta la voluntad política que, hasta ahora, se ha aplicado con tanta parsimonia".
No hace justicia el señor Culla al denodado esfuerzo de equipos generosamente subvencionados y dedicados a tan noble tarea. Si los resultados han sido magros, no ha sido culpa suya: pocos centenares de restos, unos de izquierdistas, otros de derechistas, algunos no se sabe si fusilados o muertos en combates y enterrados sobre la marcha... Y será imposible distinguir por la mera exhumación, si se trata de asesinos chekistas o de inocentes, aspecto que, en general, preocupa muy poco a lisenkianos como el señor Culla, para quien el hecho de ser fusilados por los nacionales iguala a un García Atadell con un Peiró, o a un Companys con un Besteiro que también estuvo cerca de ser condenado a muerte. El señor Culla y compañía, bien se ve, están resueltamente a favor de los chekistas, cuyo "honor y dignidad", como él dice, debe reivindicarse, por supuesto con todos los medios y dineros del estado... es decir, de todos, comulguemos o no con la rueda de molino. Los desenterradores tuvieron su momento de júbilo cuando descubrieron, a finales del verano de 2003, un osario cerca de Granada, el Paracuellos de la izquierda, donde reposarían entre 2.000 y 5.000 asesinados por la vesania franquista, hasta con testigos presenciales de la matanza. El país, naturalmente, "informó" con gran alarde, a toda plana. Pocos días después un suelto mínimo y perdido en páginas interiores daba cuenta de que los huesos hallados correspondían a cabras y perros... En fin, ¿dónde están los 114.000 o 140.000 presuntamente enterrados en las fosas? Presumo que solo en la envenenada fantasía de esta gente.
El señor Culla, se le nota, sigue vacilando: "En mi opinión, no es con resoluciones judiciales, sino divulgando este arsenal de investigaciones rigurosas sobre el rastro sangriento de la dictadura, como se ganará la batalla de la memoria frente a panegiristas y trivializadotes de aquel régimen nefasto. ¿O acaso alguien cree que son los autos de Garzón los que neutralizarán el revisionismo de medio pelo de Pío Moa y corifeos?"
Así pues, lo esencial es la difusión de "investigaciones rigurosas" –y generalmente subvencionadas políticamente-- como las del propio señor Culla y sus amigos. Pero de nuevo resulta algo injusto este caballero: esas "investigaciones" han sido y siguen siendo promocionadas amplísimamente, a menudo usando el dinero de todos los españoles. Pero tampoco alcanzan el éxito aplastante que el señor Culla desearía. Sospecho que aquí habla nuestro historiador con alguna hipocresía: lo que él quisiera, en realidad, es que los escritos de "Pío Moa y corifeos" difundidos sin subvención, fueran censurados y proscritos; incluso encarcelados sus autores. Llamamientos a la censura y proscripción de mis trabajos no han faltado entre esos "investigadores rigurosos", y en la medida de sus fuerzas procuran aplicarlas allí donde pueden, universidad o medios de masas; y no se les ha oído una protesta, más bien un suspiro de satisfacción, cuando unos herederos de las chekas pretendían "reeducarme" en la cárcel. Lo que ellos quisieran es que el estado se comprometiera más a fondo en tan encomiable labor.
Pues Lisenko no solo hizo estragos en la agricultura soviética aplicándole el materialismo dialéctico. También llevó el silenciamiento y la represión a quienes le contrariaban. Y nuestros historiadores lisenkianos no iban a ser menos que su maestro.
9 de Noviembre de 2008 - 08:54:33 - Pío Moa - 194 comentarios
Hace ya muchos años Isaac Asimov comentaba que con los avances en medicina y especialmente en genética, llegaría a ser posible la inmortalidad, o al menos una prolongación de la vida de los individuos hoy inimaginable.
En cierto modo la inmortalidad ya existe, al menos mientras dure la especie humana. La reproducción no es otra cosa que la transmisión de nuestro cuerpo, en combinaciones diversas, de generación en generación, y seguimos viviendo, por así decir, en nuestros descendientes, tal como nuestros antepasados perviven en nosotros. Desde luego, se trata de un fenómeno inconsciente y ajeno a nuestra voluntad y a nuestros deseos (una cosa es desear tener un hijo, y otra muy distinta "ese hijo"), pero lo mismo ocurre con nuestro propio cuerpo, que ha salido a la luz sin consultar nuestro parecer y funciona por su cuenta, sin que nosotros seamos siquiera conscientes de ese funcionamiento, excepto cuando funciona mal, ni podamos influir en él más que en una mínima proporción.
La inmortalidad –solo aparente—se consigue también por la fama perdurable, que tanto interesaba a los hombres del Renacimiento. Pero es una inmortalidad limitada a escasísimos individuos, por sus hazañas fuera de lo común en cualquier campo; y además es puramente ilusoria: al recordar el nombre de una persona célebre no recordamos realmente a esa persona, cuya vida real seguimos ignorando. Y "vivir en el recuerdo" no es vivir realmente.
Muy distinta es la inmortalidad de que se viene hablando ahora… Quizá sea útil para trasladar la especie humana a otros lugares habitables, en viajes inconcebiblemente largos. Haría prácticamente innecesaria la reproducción, y la sexualidad se reduciría a un juego, o quizá desapareciese. Haría precisos también cambios cerebrales y psíquicos muy considerables. Si ya en nuestras circunstancias la repetición de los días, tan semejantes unos a otros --o tan peligrosos cuando dejan de ser semejantes y vienen repletos de emociones, como en las guerras--, ha llevado a más de uno al suicidio, resulta difícil imaginar lo que sería su repetición indefinida.
Pero el individuo siempre ha ansiado esa inmortalidad, y la muerte individual siempre le ha aterrado. ¿Qué es el individuo? Parece que algo distinto de su cuerpo, el cual, como decía al principio sí es inmortal a su modo.
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****El mendicante pro chekista y pro etarra "agradece a Bush y Sarkozy que se hayan portado "como amigos de España"
¿Como amigos de España? ¿De España?
****ORTEGA LARA, EN UN ACTO DE
****Aguirre cree que ante "la profundísima crisis" los ciudadanos "echan de menos al PP"
Para nada, Esperanza, para nada. Eso podría ser con un PP de Aznar. Con el Futurista Hedonista que hoy manda en ese partido, y su pandilla, los ciudadanos van a exigir al PP que se someta y ayude más a Zapo, que es quien sabe hacer las cosas y las hace.
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Un mito fundacional
“Dondequiera haya fusiles y picas, allá se presentan las bandas. En la mañana del 14 se lanzan sobre los Inválidos. Una hora después refluyen sobre
Esta cortesía de hombre de mundo no impide que una masa enfurecida, reforzada por unos miles de curiosos, se amontone al pie de los muros, disparando sin cesar e intentando dar fuego a una de las torres. Al fin, dos hombres provistos de hachas consiguen romper las cadenas del puente levadizo, que se abate con estrépito; invadido el primer patio, saqueados los primeros locales, apuntan cuatro cañones a la segunda puerta, y entonces la guarnición se amedrenta; por instinto dispara, pierde después la cabeza y, al sentirse huérfana de mando, obliga a Launay a capitular. Un subalterno, que mandaba a los guardias sediciosos, promete por su honor de soldado que no hará daño a nadie, a despecho de lo cual Launay cae asesinado y su cadáver va a parar a un arroyo. Un pinche de cocina “que sabía trabajar la carne”, corta su cabeza, que pone sobre una pica y, seguido de una jauría salvaje, la pasea hasta la noche. Después matan al mayor, al ayudante y a un teniente; a dos individuos inválidos los ahorcan, a otro le cortan una mano. La multitud, ebria de sangre ya va hacia el Ayuntamiento; el preboste de los mercaderes, Flasselles, sale muy pálido a su encuentro y, apenas a tres pasos, cae también asesinado y no tardan en destrozar su cuerpo.
Entre tanto, las turbas exploraban
La noticia de la insurrección llegó a Versalles por la noche. Conservaba
Eran superfluas estas precauciones. El rey reaccionó al saber la toma de
Para el régimen la toma de
(Pierre Gaxotte,
Dados la escasa recogida de presos, y su calidad, los historiadores de izquierda declararían
14 de julio, toma de
8 de Noviembre de 2008 - 09:54:01 - Pío Moa - 81 comentarios
Las ideas de Suárez tuvieron gran influencia en la formación del pensamiento democrático europeo. Él no consideraba la democracia como el régimen ideal, pero su Principatus fue escrito precisamente contra el rey de Inglaterra, Jacobo I, quien sostenía que al ser de origen divino la autoridad real, la voluntad real debe aceptarse como voluntad divina sin limitaciones. Una idea que, curiosamente, había expuesto Iván el Terrible en cartas y comentarios que dirigió a varios coetáneos suyos:
De Caius, en este blog, 29 de abril de 2006:
"Hemos visto algunas diferencias fundamentales entre las concepciones políticas cristianas y las musulmanas, que jugaron decisivamente en la Reconquista de España. Esas diferencias hicieron posible que unos mínimos núcleos de "asnos salvajes", como les llamaban las crónicas musulmanas, llegaran a imponerse sobre Al Ándalus. A pesar de que Al Ándalus era y fue por bastante tiempo un sistema social y político mucho más fuerte materialmente, y más avanzado en diversos aspectos técnicos y materiales.
No es casual que las democracias se hayan desarrollado en países de cultura cristiana y no, en cambio, en ningún país musulmán. Y aunque las democracias, tal como hoy las concebimos, son un fenómeno muy reciente, hunden sus raíces en un pasado remoto. La primera institución parecida a un parlamento fueron las Cortes de León (o el Parlamento inglés, o el islandés, para el caso es lo mismo), y es indudable que la tradición de una básica dignidad y libertad del individuo se manifiesta ya entonces, si bien de forma muy primaria.
Esa tradición hizo imposible que en España, incluso en la época de la monarquía autoritaria de los Austrias, se desarrollaran concepciones absolutistas, como las que llegaron a aplicarse en Rusia a sangre y fuego por Iván el Terrible, o las que por un tiempo se plantearon en Inglaterra.
Iván el Terrible estaba preocupado por la fundamentación de su poder, y desarrolló las ideas de su predecesor, el Gran Príncipe Iván III. Éste respondió a quienes le sugerían ser consagrado como rey por el emperador germánico: "Somos soberanos de nuestra tierra por la gracia de Dios y desde el origen... y pedimos a Dios que nos permita seguir siendo soberanos en nuestra tierra, a nosotros y a nuestros descendiente. Ni deseamos ahora la consagración ni la hemos deseado en el pasado".
Para explicar sus ideas, Iván el Terrible escribió a la reina Isabel de Inglaterra, así como a reyes polaco y sueco, y sostuvo controversia con el príncipe Kurbski, un súbdito suyo rebelde. Para él, su poder provenía directamente de Dios, y por ello no podía haber límites a su soberanía, pues ¿qué clase de soberanía era aquella que admitía asambleas de ciudadanos u otros poderes intermedios? "Todos los súbditos son iguales ante el zar, y están obligados por Dios a ser los esclavos del zar". El cual debía cumplir a su vez el bien y la voluntad de Dios, premiando a los buenos y castigando a los malos. "El criterio para distinguir entre buenos y malos consiste su actitud: son buenos los que se pliegan ciegamente a los deseos de los soberanos, y malos los que obran de otro modo".
Naturalmente, los deseos del zar debían concordar con los divinos y buscar la justicia y el bien...
Este concepto radicalmente autocrático prevaleció, aunque no por completo, pues la Iglesia ortodoxa y otras instituciones nunca se plegaron del todo y opusieron una resistencia pasiva, y a veces activa. Pero dieron a la autocracia rusa un tinte peculiar que nunca llegó a imponerse en España.
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Al parecer el fulano de la Moncloa va a estar en la mesa de los que dicen que van a hacer no sé qué con la crisis. No representando sino desprestigiando a España. Más aún.
**** El CAC(a) arrebata a COPE las licencias en Lérida y Gerona. ¿Queda mucho de democracia en Cataluña? ¿Queda mucho en el resto de España, salvo en las Vascongadas donde ya solo es una simulación? ¿Queda mucho para que se produzca una reacción al nivel de la acción de proetarras, prochekistas y similares? He aquí la cuestión. El último extremo, cada pueblo tiene el gobierno que merece, gran verdad.
**** "Diputados del PP temen "una caza de brujas" por las críticas a la gestión de Soraya" ¡Estarán muertos de miedo, los pobrecillos, qué terror! Si tanto se dejan impresionar por cretinos como sorayas y rajoyes... No teman que los quemen vivos, todo lo más recibirán una o dos patadas en el trasero. Muy merecidas. Nunca la abyección y la falta de eso que solía llamarse hombría, habían llegado a tanto
**** "He encontrado comprensión y receptividad" en la tiranía cubana, dice Pepiño el de los corrutos. Cómo no, entre amantes. Se deben un beso, y hasta relaciones más íntimas.Polémica inter-nacionalista
LOA DE MIRO Y DESCRÉDITO DE CASANOVA (Ver la carta de Bofarull i Bofarull, de la Pompeu Fabra y ex detective, ayer, en este mismo blog)
Creía yo que el señor Carballeira O´Flanaghan contestaría a don Francesc Bofarull y Bofarull, pero se ha adelantado Xan o Brétemas (seudónimo de Méndez Ferrín, dicen algunos, aunque lo dudo). La réplica, no lo oculto, me ha desasosegado: empieza uno a no saber a qué carta quedarse, y me dicen que otro tanto sucede a las honradas bases del BNG. ¡Ojalá tan apasionadas diatribas sean para bien, como remover violentamente azúcar en un vaso de agua, que al pronto se enturbia el líquido elemento, para quedar luego igual de transparente y más gustoso! Pero ahí va la respuesta de Brétemas, y que cada cual juzgue según su conciencia:
"¡Diosss!, si lo hay. ¡Cuesta horrores contenerse! ¡Princeton, Pompeu Fabra, fábricas de ignaros y bergantes, la evidencia misma! El tal Carballeira ni menciona mi iniciativa de reconstruir científicamente y oficializar el idioma suevo, como si fuera una insignificancia, una idea que a cualquiera se le ocurre... ¡Y en cambio se ensaña calumniosamente con nuestro llorado rey Miro! ¡sí, llorado y recordado, por mucho que le pese, don Carballeira! ¡Le acusa usted, canalla, de crímenes que no cometió! ¿O es un crimen, señor cantamañanas, perder en buena lid frente a enemigos superiores en número como los godos, mandados por un tipejo tan mediocre, cruel y marrullero como Leovigildo? Miro intervino en las disputas entre Leovigildo y Hermenegildo porque cuando eres débil has de cultivar el "divide y vencerás". Esto lo sabe un barrendero, pero lo ignora un señor de Princeton ¡Tócache o nabo!
Miro explotó las querellas internas de los godos con el evidente propósito de aniquilarlos, de erradicar aquella plaga. ¡Usted mismo reconoce que tal era su deber! Y lo hizo derrochando inteligencia, cien veces más que la de un lambón como usted. Le salió mal a Miro, aceptémoslo, a veces pasa, ¿qué le ocurrió a Napoleón en Waterloo, a Aníbal en Zama, a Al-Násir en las Navas de Tolosa, o a Rojo en el Ebro? ¿Desdicen esas derrotas –causadas por la mala fortuna o las malas artes del contrario– de sus nobles aspiraciones o de su genio militar? Que Miro era un genio lo demuestra su amplia y aguda visión en defensa de los legítimos intereses del pueblo gallego. Con un poco más de suerte, habría extendido Galicia quien sabe si por toda la península, alumbrando una era de progreso y prosperidad. ¡Y hoy, entiéndalo bien, la historia nos depara una nueva oportunidad! ¡Y no podemos dejar que se esfume, sería una inmensa responsabilidad ante nuestro pueblo! Sí, don Carballeira, soy mirista, y a mucha honra, como buen gallego nacionalista y antiespañol, esto es, enemigo de los opresores.
Pero sospecho que, pese a sus extravíos, usted mantiene viva en su corazón la llama nacionalista, y a ella apelo ahora: dígame, Carballeira, ¿no le hace a usted maldecir y desesperarse el espectáculo de mil quinientos años de esclavitud y genocidio sufridos por los gallegos? ¿O es usted de esos miserables que, encima, se ríen? Usted ha hecho una propuesta con mal argumento, pero en el fondo correcta: el Día de la Patria Gallega debe trasladarse al aniversario de la derrota de Miro. La miopía de algunos galleguistas de antaño –tienen otros méritos, ya lo sé– les llevó a proclamar como tal día el de Santiago...¡Carallo, el apóstol de la unidad española, el matamoros, el del "cierra España! !Jódete y baila, con la ideílla!
¡Y para una cosa sensata que usted expone, viene una donicela catalana a soltar basura y comparar a nuestro Miro con su Casanova! ¡El héroe catalán por excelencia, dice el tío, y presume además de científico! Sépalo usted, señor (?) Bofarull: ¡no hay comparación posible! Su Casanova, hoy lo sabemos todos, ¡fue un flojo o algo peor! Durante el sitio de Barcelona sólo pensó en rendirse, traicionando al valeroso pueblo barcelonés, y luego de un corto exilio volvió y prosperó en aquella Cataluña masacrada y arruinada por el feroz Estado español. ¡Un botifler, como ustedes los llaman, señor Bofarull! ¡Un botifler, el héroe catalán por excelencia! ¡Sigan ustedes, sigan, como una recua de asnos, llevando flores a su estatua año tras año! ¡Lo primero que tenían ustedes que hacer, si les quedara un poco de decencia, es volar esa estatua y estar dos años seguidos dándose de tortas a ustedes mismos, por idiotas!
¿Y sabe usted quién mandaba a los barceloneses en aquella gloriosa ocasión? ¡Pues claro que lo sabe, pero disimula! Los mandaba Antonio de Villarroel, un gallego, ¡un descendiente del mismo Miro a quien maltrata usted desaforadamente! ¿Qué le parece? Ustedes, por un torpe chovinismo –que es una exageración insana y anticientífica del sano nacionalismo antiespañol–, han borrado al verdadero héroe que mandó a los valientes catalanes, cuando podrían haberlo convertido en símbolo de la hermandad galaico-catalana frente al Estado español. ¡Una estatua tendrían que erigirle a Villarroel, y peregrinar en desagravio a ella cada año! ¡Qué digo, cada año! ¡Cada mes, y aun, si me apuran, cada semana! Así demostrarían sensatez y verdadera fraternidad entre los pueblos catalán y gallego. Pero con estos tiquismiquis y falsificaciones de la historia, ¿adónde vamos a llegar? Usted lo ha dicho, señor Bofarull: ¡Juntos, pero no revueltos! ¡Y menos cuentos infantiles, por favor, que ya somos mayorcitos!".
7 de Noviembre de 2008 - 08:06:27 - Pío Moa - 94 comentarios
De Principatus politicus o La soberanía popular, de Francisco Suárez:
"El poder, considerado en abstracto, en cuanto procede del autor de la naturaleza (...) no reside en una sola persona ni en un grupo particular de aristócratas o de ciudadanos del pueblo. Pues este poder solo se encuentra en la comunidad en cuanto es necesario para su conservación y en cuanto puede demostrarse por medio de la razón natural. Ahora bien, la razón natural solo dice que el poder público está necesariamente en toda la comunidad, y no en una persona o senado. Luego, en cuanto procedente de Dios inmediatamente, se entiende que solamente reside en toda la comunidad y no en una parte de ella (...)
La sola razón natural no determina el poder político hacia la monarquía o la aristocracia pura o mixta. No existe ninguna razón que demuestre que es necesaria esta forma concreta de gobierno. Y la misma costumbre lo confirma, porque los distintos pueblos o naciones eligieron también distintas formas de gobierno, y ninguna de ellas va contra la razón natural o la inmediata institución de Dios. Esto demuestra que el poder político no ha sido conferido por Dios a una sola persona, príncipe, rey o emperador (...)
Objeciones: si esta argumentación tuviera fuerza, probaría también que Dios no ha dado inmediatamente este poder político a la comunidad. Si así no fuera, la democracia procedería inmediatamente de Dios por institución divina, como concluíamos de la monarquía o la aristocracia. Y esto no es menos falso y absurdo de la democracia que de las otras formas de gobierno (...) Y si la democracia fuera de origen divino, no podría ser cambiada por los hombres.
Respuesta: se niega la primera conclusión, porque del hecho de que este poder no haya sido conferido por Dios con la institución de la monarquía o de la aristocracia, más bien se concluye por necesidad que fue conferida a toda la comunidad (...) Respuesta a la segunda objeción, de que la democracia tendría su origen en una institución divina: si esto se entiende como una institución positiva, hay que negar la conclusión. Pero si se entiende como una institución en cierto modo natural, sin ningún inconveniente puede y debe admitirse (...)
Se sigue, finalmente, que ningún rey o monarca recibe o ha recibido (...) el poder político directamente de Dios o por institución divina, sino solamente mediante la voluntad del pueblo".
Para resumir: en la tradición del pensamiento clásico español, tan preocupado por evitar la tiranía o el poder ilegítimo, el poder, aunque emanado de Dios, se ejerce a través del pueblo. Un monarca se convertiría en un tirano si no lo tuviera en cuenta y creyera que el poder le viene de Dios directamente; y la democracia es un sistema de gobierno posible y legítimo, en principio, como la monarquía o la aristocracia.
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Tiene razón fdlp en señalar que lo de los "desaparecidos" es una estafa, pero no debiera dar crédito a "estudios pormenorizadísimos" como los de Moreno o de Espinosa. Los dos son historiadores típicamente lisenkianos, es decir, de un marxismo-stalinismo pedestre, según los cuales la guerra fue de "pobres contra ricos", o de la burguesía contra el campesinado y el proletariado, etc. Como buen stalinista, el tal Espinosa ha pedido la prohibición de mis libros desde la SER de Gabilondo, otro demócrata ejemplar y no menos aficionado a la manipulación.
Y como buenos marxistas de ese marxismo cantamañanas que ha dado el país, conciben sus estudios como propaganda política o "proletaria" (imaginan ellos que proletaria). En las "víctimas" que citan entra de todo, desde fusilados a gente caída en tiroteos o en combate, desde gente que había quemado vivos o matado con refinado sadismo a personas de derecha, sin excluir niños, hasta inocentes que simplemente pasaban por allí. Como ha puesto de relieve A. D. Martín Rubio, muchísimo más fiable, incluyen repeticiones e incluso achacan a la derecha asesinatos realizados por la izquierda, cosa que ya hiciera el también stalinista Tuñón de Lara en aquella célebre serie seudo histórica de televisión con que se estrenó el PSOE al llegar al poder.
La cuestión no radica en si hubo más o menos muertos o desaparecidos, sino en la farsa de presentar a los muertos del Frente Popular como defensores de la democracia. Ahí está la clave del cuento. Y en la autoidentificación de esos historiadores y políticos con los chekistas, como demuestra su empeño en calificarlos de "víctimas" al mismo nivel que los inocentes. Centrar el debate en si hubo más o menos muertos de un lado o del otro, y cosas por el estilo, es caer en el terreno de "la trola, el choriceo y el puterío", en el negocio político del odio, explotando a los muertos. Un pantano del que no hay modo de salir. No es que no deban contabilizarse los muertos, en lo posible, pero ese no es el verdadero debate.
En cuanto a lo de Badajoz, puede usted creer a Jay Allen y compañía o tomar en cuenta críticas de tales versiones como la expuesta por mí en Los mitos de la guerra civil. Ahí, cada cual elige a sus afines.
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La polémica inter-nacionalista
En este punto de la brillante polémica entre Brétemas y Carballeira O´Flanaghan, irrumpió don Francesc Bofarull y Bofarull, de la universidad Pompeu Fabra y ex detective, cuyas aventuras relataba por extenso el llorado Moh Ul-sih en su informe sobre El erótico crimen del Ateneo de Madrid, un libro que, por adelantarse a su tiempo, ha pasado sin pena ni gloria, pero que sin duda será reivindicado por generaciones más perspicaces. Dice el señor Bofarull i Bofarull:
"No quisiera yo entrometerme en los asuntos internos de la oprimida hermana nación gallega, pero me ha suscitado indignación el artículo del señor Carballeira O´Flanaghan, de la universidad de Princeton, que quizá por estar en esa universidad, de cuyo prestigio nadie duda, y yo quien menos, cae en cierta arrogancia y se siente autorizado a inmiscuirse en los asuntos catalanes. También aquí tenemos universidades, señor Carballeira, acaso no tan rimbombantes como la suya, pero en las que también realizamos un trabajo callado, serio, científico y me atrevería a decir que ejemplar en más de una faceta.
Usted, señor Carballeira, se ha permitido aludir a un hecho histórico cierto, indiscutible, comprobado, como es la injusta derrota de los barceloneses en 1714, luchando por la libertad nacional, y equipararlo a la supuesta y nebulosa derrota de los gallegos o suevos el 16 de junio de 576. Eso, señor Carballeira, me recuerda las tiradas del orate Sabino Arana sobre la fecha de la imaginaria batalla de Padura en defensa de las libertades vizcaínas. El mismo orate que, cuando los catalanes de bien le solicitaron unidad de acción contra la opresión española, osó escribir, ni más ni menos: "Cataluña es española por su origen, por su naturaleza política, por su raza, por su lengua, por su carácter y por sus costumbres. Ustedes, los catalanes, saben perfectamente que Cataluña ha sido y es una región de España. Maketania comprende a Cataluña, y maketo es el mote con que aquí se conoce a todo español, sea catalán, castellano, gallego o andaluz". Palabras injustas, hirientes, imperdonablemente ofensivas y ajenas a cualquier realidad científica. No digo que Arana no acertase en otros muchos temas, los catalanes no somos fanáticos, somos carolingios y sabemos distinguir y reconocer los méritos ajenos. Pero en estos dos asuntos es indiscutible que patinó ridículamente. ¡Españoles los catalanes! ¡La batalla de Padura! A otro perro con esos huesos.
Y usted, señor Carballeira O´Flanaghan –por cierto, ni sus apellidos ni su universidad nos impresionan aquí lo más mínimo– está patinando igual que Arana, mezclando el mito y la ciencia, la historia y la leyenda. Además, buen hombre, ¿qué personaje encarnaría la derrota de las libertades gallegas? ¿El rey Miro, que fue quien las traicionó? ¿Hubo alguien que las defendiera heroicamente, como aquí Rafael Casanova, nuestro héroe nacional por excelencia? No confunda ni compare, señor Carballeira, no invente mitos, que aquí en Cataluña estamos de vuelta de todo eso y asentamos nuestras reivindicaciones en hechos sólidos, científicamente constatables e indiscutibles, y por eso nos permitimos exhortarles a seguir nuestro ejemplo.
Doy por sentado, no hace falta decirlo, que usted es persona racional y dialogante, y entiende muy bien que le estoy haciendo una crítica con ánimo fraterno, pues a los catalanes, los vascos y los gallegos nos une nuestra lucha común contra la siniestra España. Y ese sentimiento es el que debe prevalecer, si bien, como dice el dicho, "juntos, pero no revueltos". Y lamentando profundamente tener que escribirle en el despreciable idioma que nos han impuesto a todos por la fuerza de las armas, le saludo cordialmente en el espíritu de la unión y el esfuerzo liberador".
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"Estimado señor Moa:
Me ha sorprendido su no inclusión en el Congreso del CEU "La otra memoria", siendo así que usted ha sido el historiador que más ha batallado y refutado a los de la "memoria histórica". Además, por lo que he podido escuchar en las intervenciones, la mayoría empleaban los argumentos que usted ha empleado antes (...)
Leandro Gómez Sanra".
Bueno, son cosas de la vida y no hay que darles más vueltas. Yo asistí a la presentación del congreso y no me parece que emplearan exactamente mis argumentos, aunque sí parte de ellos, y otros de larga tradición. La derecha, en general, habla de "lucha fratricida", algo que la izquierda nunca ha admitido. Por consiguiente, la derecha insiste en la reconciliación, en el significado de la amnistía del 77 (tan solicitada por la izquierda), o de la ley franquista del 69, que declaraba extintas las responsabilidades penales derivadas de la guerra (gracia a lo cual, y contra lo que miente Garzón, Carrillo nunca fue juzgado por sus crímenes. Ahora asegura este que hizo cuanto pudo por impedir lo de Paracuellos; hace poco afirmaba no haber oído hablar siquiera de Paracuellos hasta tiempos recientes. Así es el hombre y así es Garzón). En argumentos como estos, sentimentales y jurídicos basa la derecha su argumentario.
Argumentos bien fundados y que comparto –máxime ante el descarado revanchismo izquierdista– pero de todo punto insuficientes. Yo solo los he considerado un aspecto, importante pero secundario, de la cuestión. Mi enfoque, difiere tanto del de la izquierda como del habitual en la derecha. En mi opinión, se trata de que este tipo de venganzas, represiones y contrarrepresiones, ocurren siempre cuando cae la ley, la cual está precisamente para evitar el desencadenamientos de las pasiones. Y quienes destruyeron la legalidad republicana, como he demostrado amplia y documentalmente, fueron las izquierdas y secesionistas.
Este es un enfoque inédito, que explica bien la saña con que me atacan los políticos de izquierda y los historiadores lisenkianos, así como el vacío que me hace gran parte de la derecha, nunca muy contenta de la democracia, y con una visión equivocada de la república. Una saña muy superior a la empleada contra cualquier historiador de derecha. Y es porque a partir de ese punto, justamente, se vienen abajo como un castillo de naipes todas sus construcciones ideológico-históricas. Por eso pierden los estribos y se rasgan las vestiduras "democráticas" hasta quedarse en pelota pidiendo censura, inquisición, tratando de meterme en la cárcel, incitando incluso al asesinato, falseando mis puntos de vista o mintiendo sobre ellos, e injuriándome sin cesar. Pues todas estas cosas se han dado y se dan, no en vano las izquierdas se solidarizan,como digo, con los chekistas, mientras la derecha, como es habitual en ella, apenas hace ademán de defender en este caso –y en muchos otros– los principios del debate intelectual y democrático. Con razón decía Stanley Payne que esas actitudes recuerdan más al estilo de la URSS que al de una democracia; y no solo, añado, por la agresividad de unos sino por la inhibición de otros.
O bien, más suavemente y con auténtica gracia, pretenden que no soy "historiador" porque ellos no me admiten en su gremio de antes alegres y ahora tristes farsantes subvencionados: ¡como si alguna vez hubiera pedido yo entrar en ese tan distinguido cuanto brillante "colectivo"!
No disfruto contemplando su rabia, pero creo oportuno darles un revés bien razonado de vez en cuando, porque debe reconocerse que esta gente es persistente y repite mil veces sus absurdos como si nadie los hubiera rebatido. Les va en ello un prestigio inmerecidamente ganado y otros intereses más, digamos, materialistas; y se comprende.
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**** ESCRITOS REACCIONARIOS
Para separatistas y progresistas
JESÚS LAÍNZ
"Schopenhauer escribió que hay épocas en la historia en las que el progreso es reaccionario y la reacción, progresista. Hoy todo el mundo presume de progresista. Y los practicantes de esta nueva religión se creen la vanguardia de la transgresión y la incorrección política. Pero la verdadera transgresión se encierra en libros como éste que, al arremeter contra los valores dominantes, escandalizará a los modernos inquisidores. Y no sólo a ellos, sino también a los menguantes conservadores en un mundo en el que cada día van quedando menos cosas dignas de ser conservadas. Por eso estos escritos son reaccionarios, porque empujan a reaccionar y cuestionar un buen número de dogmas aparentemente intocables: ¿Es pecado denunciar que el Estado de las Autonomías fue diseñado, según los deseos de los separatistas, para procurar la progresiva disolución de España? ¿Por qué se tiene miedo a denunciar que sobre los nacionalistas llamados moderados recae la enorme responsabilidad de alimentar el terrorismo etarra? ¿Por qué la versión ortodoxa de la Historia ha de ser fijada por los Parlamentos y vigilada por los jueces? ¿De dónde sale la superioridad moral de una democracia occidental que se cree autorizada para imponerse planetariamente incluso por la fuerza de las armas? ¿Por qué la Leyenda Negra sigue lastrando la reputación de España tanto entre los extranjeros como entre los propios españoles? Éstas y otras muchas cuestiones son el objeto de este libro riguroso e irónico que demostrará al lector cómo se pueden poner patas arriba un buen número de dogmas contemporáneos que casi nadie se atreve a cuestionar
**** Muy interesante: http://www.fundacionburke.org/2008/11/04/el-caso-del-pp-catalan/
**** "La Presidenta de la Comunidad de Madrid, Esperanza Aguirre, inauguró este miercoles las nuevas instalaciones del Golf Center Majadahonda. Golf Center. La corrosión incesante de nuestra cultura e idioma. Y la patriota...useña.
**** Ocho cines españoles estrenarán "El infierno vasco" el viernes 7 de noviembre. Ciudades y salas donde se va a proyectar:
Madrid Cine Paz
Barcelona Cine Alexandra
Bilbao Multicines
Vitoria Cine Florida
Valladolid Cine Casablanca
Albacete Cine Candilejas
Gerona Cine Albéniz
Santander Cine Los Ángeles
**** Jornadas sobre el bombardeo de Cabra (Córdoba) por la aviación del Frente Popular, en la mencionada ciudad, el sábado 8 de noviembre (Historiaenlibertad.es).
6 de Noviembre de 2008 - 08:25:54 - Pío Moa - 395 comentarios
Contradiciendo un poco a Aristóteles –perdonen la extrema arrogancia–, he sostenido que su clásica diferenciación entre monarquía, aristocracia y democracia no tiene verdadera consistencia. Todos los regímenes de cierta estabilidad –no hay ninguno estable por completo– tienen algo de los tres. ¿Significa lo que llamamos democracia que el pueblo tenga y ejerza realmente el poder? Bien sabemos que no es así; además, el pueblo nunca tiene una voluntad unánime, salvo en las guerras exteriores, y no todas, pues por lo común se halla dividido en diversas tendencias. Son los partidos los que se disputan el voto y, con esa legitimidad, mejor o peor ganada, ejercen el poder. Ello induce a muchos a hablar de "partitocracia", pero eso no es del todo así. Los partidos existen en todos los regímenes políticos, existían en el de Hitler o en los comunistas, en las monarquías absolutistas y en las dictaduras y semidictaduras que hoy proliferan en el mundo. Son un fenómeno natural derivado de la diversidad de apetencias, intereses e ideas entre la gente.
La diferencia radica en que dentro de los aludidos regímenes esos partidos operan como oscuras camarillas en torno al poder, opacas a la opinión y al control público, y sus disputas se dirimen con oscuras maniobras, a veces de forma sangrienta, por medio de purgas y similares. En lo que llamamos democracia, por contra, los partidos están, en principio, sometidos al escrutinio público, a la discusión y crítica de la prensa y al control judicial y de otros géneros, gracias a las libertades políticas. En apariencia, las libertades crean un caos y, desde luego, resultan muy incómodas; pero la experiencia demuestra que ellas permiten unas sociedades más vivas, más interesantes intelectualmente y más productivas, aun con toda la ganga que arrastran. La democracia, en definitiva, consiste en un determinado espíritu público que diseña instituciones y medios para limitar el poder y garantizar las libertades.
Como ya previó Tocqueville, es posible la transformación de la democracia en un totalitarismo real con algunas apariencias de libertad, utilizando sobre todo la pasión por la seguridad que también caracteriza a los seres humanos. Además existe una fuerte tendencia de los partidos a convertirse en mafias que intentan dominar todos los aparatos del estado y la prensa. Así ocurre ahora mismo en nuestro país con la involución zapotesca y rajoyana, reanimada por la protección que esperan de Obama ahora. Pero mientras se mantengan las libertades solo lo conseguirán en medida insuficiente para sus aspiraciones, y de forma temporal.
Ahora bien, esas libertades solo se sostienen defendiéndolas con energía, y un pueblo incapaz de hacerlo, incapaz de apreciarlas en su valor, no solo se ve abocado a la tiranía, además la merece.
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Una opinión común atribuye la garzonada y la fantasmagoría de la memoria chekista al intento de apartar la atención pública de la crisis económica. Puede servir para eso, desde luego, pero no lo creo su objetivo principal. Zapo no tiene inconveniente en presentar la crisis como le dé la gana, los medios, en general, le apoyan o no le ponen pegas, y además no tiene oposición, simplemente. La ley chekista y las garzonadas persiguen tres fines ajenos al manejo de la crisis: poner moralmente contra las cuerdas a la derecha, aplastando aún más su ya escasísima capacidad de oposición, pero sobre todo busca deslegitimar por completo al franquismo y deslegitimar también, por tanto, los productos del franquismo: la democracia y la monarquía. La ley del gobierno pro chekista habrá sido firmada, supongo, por Juan Carlos: ha firmado la extrema perversión del lenguaje, de la historia y de la política, y además puesto su autógrafo a una espada de Damocles sobre su cabeza o la de su hijo. Ni más ni menos.
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"Alfonso II el Casto fue un rey muy notable. Gobernó 52 años, de 791 a 842, mientras en Córdoba mandaba el feroz Alhakén I (796-822) y luego su hijo Abderramán II. Mantuvo relación cordial con Carlomagno y, de acuerdo con su reivindicación del reino hispanogodo, fundó Oviedo y trató de convertirla en digna sucesora del esplendor de Toledo, cuya hegemonía religiosa en la cristiandad peninsular decaía desde la querella del adopcionismo. A ese fin hizo urbanizar aquellos campos, donde fueron asentándose labriegos, artesanos, tropas, comerciantes, etc., y mandó alzar edificios de cierto fuste, como un palacio real y una basílica, reconstruida tras su doble incendio por los árabes en 794 y 795 y origen de la catedral actual. Le donó la Cruz de los Ángeles (pretendidamente elaborada por ángeles), una joya notable. Varias iglesias y palacios más fueron construidos tomando como referencia la basílica, la cual se convirtió en centro de peregrinación del norte peninsular. De ahí nació o recibió mayor impulso un nuevo y original arte, llamado asturiano, manifiesto en sus bellas y pequeñas iglesias, que combinan con armonía elementos visigóticos, mozárabes y otros locales. El arte incluyó la decoración, la pintura al fresco y la orfebrería.
Pero la mayor contribución cultural, de alcance entonces insospechable, fue el comienzo de las peregrinaciones a Santiago. En 814 el ermitaño Pelayo afirmó ver resplandores como de una estrella en un bosque llamado Libredón, y de ahí vendría el nombre de Campus Stellae, Campo de la Estrella o Compostela. Avisado el obispo de Iria Flavia, Teodomiro, descubrió el presunto enterramiento de Santiago el Mayor, identificado con una lápida. Su cadáver habría llegado allí milagrosamente. Informado Alfonso II, acudió al lugar, donde mandó erigir un santuario y declaró oficialmente al apóstol patrón de España, siguiendo a Beato, que años antes había escrito un poema llamando al apóstol Cabeza refulgente y dorada de España / defensor poderoso y patrono nuestro. El suceso tuvo tal repercusión, también al norte de los Pirineos, que el descubrimiento de la tumba llegó a atribuirse a Carlomagno.
Desde entonces la peregrinación crecería, primero a partir de Oviedo, a través de paisajes espectaculares, y pronto desde más allá de los Pirineos. La ruta seguía el litoral cantábrico y reforzó, todavía en proporciones modestas, los lazos culturales y comerciales a lo largo del reino español, mientras estimulaba el fervor y confianza de los hispanos frente al islam.
Los sucesos de aquel tiempo nos llegan envueltos en leyendas y milagros. El enterramiento allí de Santiago no es imposible, pero sí harto improbable (a veces se habla de la "invención" de la tumba). En el lugar había enterramientos de época romana, y algunos estudiosos, por pura especulación, atribuyen el sepulcro a Prisciliano, cuyos restos habrían llevado allí sus seguidores tras haber sido decapitado en Tréveris cuatro siglos y medio antes. Como fuere, la supuesta tumba del apóstol iba a desempeñar un papel psicológico, político, cultural y militar de primer orden en España, con repercusiones en Europa, donde la empresa reconquistadora asturiana era mirada con el mayor interés".
**** "En la tradición de las loas, el poema de Fernán González, de arrogante patriotismo castellano, considera a España "mejor que otras tierras", y Dios quiso honrarla especialmente con el sepulcro de Santiago: "Sobre Inglaterra y Francia la quiso privilegiar / sabed, ningún apóstol yace en todos esos lugares"; y así valen más los habitantes de España, "hombres sesudos". No obstante, "De toda España, Castilla es la mejor", lo cual permitió a Fernán González pelear no solo con los moros, sino con los demás cristianos de la península: "mantuvo siempre guerra con los reyes de España / no daba más por ellos que por una castaña". Era un españolismo algo exagerado, y en realidad llevó varias veces las de perder frente a Pamplona y León".
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En Época, la semana última:
LO QUE NO HAY QUE CREER
No crean ustedes la cifra de 140.000 ó de 110.000 desaparecidos, pregonada por distintos grupos y por Garzón. Las cifras ofrecidas por la izquierda en estos terrenos hay que dividirlas por diez o más. Así los 1.600 muertos de Guernica fueron en realidad un máximo de 126; de los 4.000 a 12.000 muertos de la "matanza de Badajoz" quedan unos 500 durante el verano y otoño de 1936 (aunque hubo más fusilamientos posteriores, como ocurrió en los dos bandos). Los 20.000 presos políticos en trabajos forzados que construyeron el Valle de los Caídos resultaron unos pocos centenares, pagados y solo durante un tercio de la construcción de la obra. Y así sucesivamente. Inflan desmesuradamente las cifras y las apartan de su contexto con el fin de impresionar a los ingenuos y sembrar el odio, negocio en que siempre está aquí metida la izquierda y los separatistas, por gran desgracia.
Tampoco crean que son los familiares de los desaparecidos quienes montan esta farsa trágica: son grupillos de golfos subvencionados por el actual gobierno "rojo". Golfos porque se presentan, sin más, como "los familiares de las víctimas" o como representantes de ellas sin haber recibido jamás tal representación. Los que explotan los muertos y los sentimientos de los vivos son gentes de ideología afín a la de los chekistas del Frente Popular, cuyo verdadero pensamiento sale a la luz a poco que se escarbe en él.
Grave error sería, asimismo, creer a esa gente cuando finge emocionarse por las víctimas y sus familiares. Intentan presentarlas a todas como víctimas inocentes, cuando son los primeros en saber que muchos de ellos fueron verdaderos asesinos sádicos. Con su charlatanería exaltan a los criminales y degradan a su mismo nivel a los inocentes. A un inocente como Besteiro, que advirtió a tiempo a los socialistas sobre el baño de sangre que su partido preparaba con sus planes para la guerra civil, lo rebajan al nivel del también socialista García Atadell, autor de incontables asesinatos, violaciones y robos, muy felicitado en la prensa del Frente Popular hasta que cometió el error de marcharse con el botín sin repartirlo con sus superiores. Chekistas como García Atadell, en grado mayor o menor, los hubo a miles, seguros de su impunidad hasta que sus jefes huyeron, dejándolos en manos de los franquistas.
No les crean, nuevamente, cuando afirman que los juicios del franquismo deben ser declarados nulos porque no contaban con las garantías de los tribunales democráticos actuales. Esas garantías las hemos visto en casos como el juicio por la matanza de los trenes de Atocha, o en la farsa del juicio a Gómez de Liaño. Aun así, hoy se exigen más garantías que antaño, pero sobre esa base deberían declararse nulos casi todos los juicios en casi todo el mundo hasta hace poco. Los tribunales militares del franquismo deben compararse con los tribunales "populares" de las izquierdas, y de la comparación salen muy beneficiados. Lo "populares sí carecían de toda garantía y sentenciaban sobre meras acusaciones sectarias. El padre de Peces Barba condenado a muerte por formar parte de aquellas parodias de justicia y conmutado a cadena perpetua, estuvo preso seis años, en las oficinas del Valle de los Caídos y cobrando, como los demás.
Finalmente, cometerían ustedes otro grave error si creyeran que las víctimas del franquismo defendían la libertad y la democracia. Fueron precisamente los socialistas y separatistas catalanes quienes asaltaron al gobierno legítimo en 1934, y el Frente Popular el que destruyó concienzudamente la legalidad republicana en 1936, convirtiéndose así en gobierno ilegal. Las derechas no se sublevaron contra un gobierno legal, como mienten, una vez más, estos señores, sino contra un proceso revolucionario.
Buena ocasión la garzonada para aclarar de una vez la verdad histórica. Todos los demócratas debemos comprometernos a ello.
5 de Noviembre de 2008 - 07:25:31 - Pío Moa - 281 comentarios
Un simpático provocador se empeña en demostrar lo muy católico que era Hitler, citando de él expresiones que no tienen nada de católicas. Quizá Hitler interpretaba esa religión muy a su modo. "Moriré católico", dijo. Sí, suicidándose.
Quienes realmente colaboraron con los nacionalsocialistas fueron los comunistas ya antes de la subida de Hitler al poder: se mataban entre ellos, pero colaboraban contra los liberales y moderados. Después, Stalin y Hitler se repartieron la católica Polonia y muchas otras cosas. Cuando los alemanes invadieron Francia encontraron la colaboración entusiasta de los comunistas, así como aprovecharon la labor desmoralizadora y "pacifista" de los socialistas. Y por cierto, nadie salvó más judíos que Pío XII. Pero, en general, son comunistas y asimilados, o "pacifistas" quienes más le acusan. "Esa constante mentira de los rojos", que decía Marañón.
**** "El día 14 Pío XI publicó la célebre encíclica Mit brennender Sorge, en la que condenaba el comunitarismo nacionalsocialista ("El hombre como persona tiene derechos recibidos de Dios que han de ser defendidos contra cualquier atentado de la comunidad que pretendiese negarlos, abolirlos o impedir su ejercicio") y la imposición de un tipo de enseñanza contra la voluntad de las familias; y defendía "el derecho natural", y "las normas eternas de una doctrina moral objetiva" frente a las imitaciones del paganismo que las abolían "en un atentado criminal contra el porvenir del pueblo, cuyos tristes fruto serán muy amargos para las generaciones futuras" "Estos necios que presumen separar la moral de la religión constituyen hoy legión. No se percatan (...) de que, desterrar de las escuelas y de la educación la enseñanza confesional (...) impidiéndole contribuir a la formación de la sociedad (...) es caminar hacia el embrutecimiento y la decadencia de la moral". Etc.
El régimen nazi replicó con una campaña de denuncias y procesos contra curas y frailes católicos por supuestos abusos sexuales y otras inmoralidades, y por contrabando de moneda. El 1 de mayo Hitler advirtió: "No permitiré que la autoridad del pueblo alemán sea atacada (...) Esto se refiere también a las iglesias. Mientras éstas se circunscriban a problemas religiosos, el Estado no se inmiscuirá en sus asuntos. Pero si las iglesias, mediante cualquier medida, tales como por ejemplo cartas pastorales, encíclicas, etc., tratan de usurpar los derechos que pertenecen al Estado, entonces nos veremos obligados a reducirlas a sus reconocidas actividades espirituales". Al día siguiente, ante una multitud frenética, Goebbels acusaba a los curas de pervertir a la juventud, entre gritos de "¡Colguémoslos! ¡Matémoslos!"
(En El derrumbe de la segunda república y la guerra civil)
Por cierto, ¿no les suena curiosamente actual la requisitoria de la carta encíclica del papa y la actitud de Hitler? Parece como si estuviésemos oyendo a Zapo.
**** Señalé, ciñéndome al caso de Melitón Manzanas, la perversión del lenguaje que lleva a crear falsas leyendas y a hacer acusaciones personales como mínimo sin pruebas suficientes, y hablando además de cientos de "vascos" torturados, evidente trola. Pero jflp, tomando el rábano por las hojas, interpreta que yo niego la existencia de torturas en el franquismo. En De un tiempo y de un país señalo (cito de memoria) "La tortura es una mancha que no se puede quitar aquel régimen. También es preciso ponerla en su lugar, y ni remotamente se practicó como los franceses en Argelia o los norteamericanos en Vietnam". Tenía que haber añadido: "y mucho menos como los regímenes que queríamos implantar en España las izquierdas"; ni tampoco como la dictadura argentina. Añade jflp: "Si en 1969 la político-social torturaba a base de bien en Vizcaya podemos estar seguros de que en Guipúzcoa no era la situación diferente". Que torturaba (y la guardia civil, y la policía armada) es seguro; que fuera "a base de bien" ya es mucho decir. El cuento de que lo hacía porque apenas disponía de medios y detenía a la gente a voleo no se lo traga nadie, porque esa es la mejor forma de no obtener resultados. Por el contrario, la policía franquista era mucho más eficaz que las posteriores, exceptuando la última época de Aznar. La tortura se aplicaba siempre en casos particulares sobre quienes la policía sospechaba, por lo general fundadamente, que tenían responsabilidades importantes en la comisión de asesinatos.
Conviene distinguir también entre tortura y malos tratos. A veces es difícil establecer el límite entre una cosa y la otra, pero eran más frecuentes –tampoco generales– los malos tratos, es decir, golpes y patadas. Excepcionalmente se utilizaban las corrientes eléctricas y otros métodos que sí cabe llamar tortura. Los malos tratos son comunes probablemente a todas las policías del mundo –aunque no se utilicen siempre y sistemáticamente, claro está–, y estoy seguro de que en Francia, por ejemplo, se aplicaban más que en España, pues conocí en la prisión naval de Caranza a "pájaros de talego" con experiencia de otros países y así lo afirmaban. Como que, en general, el régimen carcelario español era muy preferible al francés o al inglés. Y, desde luego, al español de ahora mismo.
Dice también jflp que desde mediados de los 80, "con Barrionuevo y la actuación de jueces de la AN y TS, la mejora ha sido espectacular". No estoy yo tan seguro; fue, además, la época del terrorismo de gobierno, que el franquismo no practicó, aunque surgieron brotes en la transición. ¿Que con Zapo la cosa ha empeorado? Sin duda, pero nada que ver con lo que él llama tardofranquismo. Más bien con los métodos tradicionales del socialismo.
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Bueno, ha ganado Obama. Ha dicho que iba a "cambiar el mundo", palabras de un estúpido o de un iluminado con manía de grandezas, o de ambas cosas, estilo Zapo. Pero sus primeras declaraciones van en sentido radicalmente contrario a Zapo: "libertades individuales y unidad nacional". Realmente muy poco se puede decir por ahora, cuando faltan los hechos. ¿Empezará por abandonará Irak a los terroristas como hizo el Niñato Ilumineta?
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(De Años de hierro)
"Göring, responsable en parte de la situación, comparaba a Stalingrado con las Termópilas, donde el sacrificio de los espartanos de Leónidas había contribuido a salvar a Grecia; en la ciudad sitiada algunos la relacionaban más bien con Masada, lugar de la resistencia suicida de los judíos ante los romanos. Hitler había prohibido rendirse, y el día 15 concedió a Paulus las preciadas hojas de roble para su cruz de hierro.
Pero la resistencia, aunque causaba innumerables bajas a los contrarios, iba quebrándose. El día 26, las tropas del cerco partían en dos el Kessel y se unían a las de Rodímtsef, otro veterano de España, que habían resistido en la ciudad. "Los ojos de los curtidos soldados se llenaron de lágrimas de alegría al encontrarse", escribió Chuikof. Las botellas iban y venían en una intensa celebración"*.
A los pocos días se precipitó el fin. El 30, Hitler nombró mariscal a Paulus. Como ningún mariscal alemán se había rendido, el nombramiento sugería que se suicidase, pero Paulus sufría "un estado de desintegración moral y física", y por otra parte su moral rechazaba el suicidio. Al día siguiente capitulaba. Hitler, al enterarse, montó en cólera: "El heroísmo de tantos soldados queda anulado por un alfeñique sin carácter... ¿Qué es la vida? La vida es la nación. El individuo de cualquier modo debe morir (...)
Podía haberse liberado de todo daño y ascendido a la eternidad y a la inmortalidad nacional, pero prefiere viajar a Moscú.
* Quizá cantasen la canción V Zemlianke (En el refugio subterráneo), de Alexei Surkof, equivalente de la Lili Marleenalemana. O quizá no la cantasen, por su escaso triunfalismo: "El fuego chisporrotea en la estrecha estufa/ la resina en los leños forma como lágrimas / y el acordeón me canta en el refugio/ a tu sonrisa y tus ojos (...) Solo cuatro pasos me separan de la muerte/ Canta, acordeón, desafía a la ventisca/ llama a la felicidad extraviada ..." La canción, como Lili Marleen, fue desaconsejada por el mando, debido a su nostalgia acaso desmoralizadora; pero no tuvo ese efecto, y el gusto de la tropa la impuso.
Una versión de V Zemlianke. Conozco otra mejor y más popular, pero no sé cómo ponerla:
http://www.youtube.com/watch?v=CBV451c0yMU
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Por increíble que parezca, el razonable escrito de Xan o Brétemas, expuesto aquí hace dos días, no ha gustado a todo el mundo. Ahí tienen una réplica de don Camilo Carballeira O´Flanaghan, de la universidad de Princeton, un intelectual de peso en los ambientes nacionalistas galaico-suevos. Su crítica me atrevería a calificarla de feroz –en eso coincide la señorita Riera, mi corresponsal de Reus– sin ánimo de ofender a nadie. Para él, Miro no es ningún ideal, quién lo diría.Pero se apoya en tales sabios que uno empieza a dudar de si no tendrá razón.
"ALERTA A LAS BASES DEL BNG Y AL PUEBLO GALLEGO!
"He leído con suma atención el escrito de Xan o Brétemas en que se permite atacar desconsideradamente la justa política del BNG en relación al reino suevo, núcleo histórico, como nadie ignora, de la nación gallega. Brétemas juega al radicalismo, y, lo haga con fines retorcidos o por pura inconsciencia, trivializa la cuestión y facilita la labor de corrosión de nuestras justas aspiraciones por parte del imperialismo español y sus agentes.
En apariencia el escrito del brumoso Brétemas está bien, pero cuando uno profundiza se da cuenta enseguida de que algo falla. ¿Qué es? ¡Ah, ese "recordado y llorado rey Miro", a quien pone en el mismo plano que a nuestros grandes Reckila y Reckiario...! Ahí te he pillado, Brétemas, ahí se te ha caído la careta. ¿Quién ignora a estas alturas los nombres de los primeros reyes de Galicia, a saber, Hermerico, Requila, Requiario, Franta, Maldras, Frumario, Remismundo...? Hasta los niños los saben, pero, evidentemente, no podemos colocar al mismo nivel de estos glorioso patriotas a Miro, aunque también fuera rey. Porque Miro, señores, fue ni más ni menos que un provocador y un traidor. En lugar de aislarse de la peste española-visigótica, le dio por meterse en sus turbias querellas internas, apoyando a Hermenegildo en sus peleas con Leovigildo, que ni nos iban ni nos venían, y el resultado, ¿cuál fue? La derrota de Hermenegildo, que arrastró con ella la de Miro y el fin de la independencia gallega.
Miro se sometió ignominiosamente a Leovigildo, en lugar de defender a sangre y fuego la independencia de su nación, y de llevar, incluso, la guerra al interior del reino godo-español, hasta acabar de una vez con él, como habría sido su deber, y que tantas tragedias posteriores nos hubiera evitado. Pero lejos de ello, pactó la esclavización de Galicia. Ocurrió en el año 576, señores, 16 de junio para ser exactos, tal fue la fecha del percance, y aprovecho para proponer sea declarado día nacional, como han hecho los nacionalistas catalanes con la Diada, recordatorio de las libertades perdidas y exigencia imprescriptible de recuperarlas. Esa tétrica data marca el comienzo de la colonia, la sumisión, el genocidio. Observen que Brétemas señala cucamente el hecho de la esclavitud gallega pero oculta con toda impudicia quién fue el causante: no otro, ni más ni menos que el "llorado y recordado rey Miro", como él lo llama. Esto, a mi juicio, desenmascara a Brétemas, lo revela como un verdadero agente provocador, dedicado a sembrar la confusión en el seno del BNG, justo cuando nuestro partido está a punto de alcanzar una victoria histórica. Brétemas es, ni más ni menos, un mirista, palabra que propongo designe en adelante a los españolistas solapados.
Y, chapoteando en la charca del mirismo, tampoco señala Brétemas otro dato clave: el núcleo fundamental y fundacional de la nación gallega se encuentra en la línea Orense-Pontevedra, por el norte, y el río Duero por el sur, extensible hasta Ávila por el este. Brétemas, ni lo menciona, se ve que para él no tiene la menor importancia. Y sin embargo es un hecho decisivo en cuanto a nuestras justas reivindicaciones. Por desdichados avatares históricos, la zona entre el Duero y el Miño ha caído en poder de la nación portuguesa, lo que constituye una aberración. No cometeremos la injusticia de identificar a la progresista, tolerante y culta Portugal, un pueblo hermano, con la fanática, retrógrada y opresora España. Y por eso –de ello estoy persuadido– nuestros hermanos portugueses comprenderán la justicia de nuestras aspiraciones, bastará que la dirección del BNG tome sobre sí una acción diplomática y propagandística apropiada, en un espíritu de comprensión no exento de energía.
Quiero terminar con una exhortación a las bases y a los líderes del BNG, y al propio Brétemas, si le queda un rastro de honradez y no se ha hundido por completo en las simas del mirismo: lean ustedes cuidadosamente a Idacio de Chaves, a Martín Dumiense, a Juan de Bíclaro, incluso a Isidoro de Sevilla, y a Ceferino el Conquense.
¡ Se les aclararán las ideas, y las provocaciones de los agentes españolistas se estrellarán contra ustedes como flechas de mantequilla contra una cota de mallas".
4 de Noviembre de 2008 - 07:05:40 - Pío Moa - 145 comentarios
De Años de hierro:
"Se provocaría la muerte de millones de rusos y ucranianos, vaciando gran parte del país para facilitar la colonización germana. Otros muchos serían reducidos a una práctica esclavitud.
Tales fines derivaban con bastante lógica de la articulación nietzscheana y darwinista (o spenceriana) del pensamiento nazi. La vida, y la humanidad como parte de ella, evolucionaba a través de una implacable lucha, gracias a la cual triunfaban los más aptos. Por ello la ética cristiana y su compasión no pasaban de superchería decadente, anticientífica, que perpetuaría lo inferior y enfermizo, lo destinado por la naturaleza a perecer en pro de formas de vida más altas*. Los arios germanos podían proclamarse la mejor raza de la humanidad, como probarían sus logros culturales y hasta sus dones físicos. La cultura alemana había alcanzando tal esplendor en la ciencia, el arte, la empresa económica, etc., que reclamaba su derecho a imponerse sobre culturas y pueblos inferiores, afirmando un progreso hacia cotas superiores todavía. Los alemanes (y sus semejantes holandeses, escandinavos o ingleses), en tanto que "raza superior", "pueblo de señores", debían rechazar las éticas retrógradas. La propia guerra, expresión histórica de la lucha por la vida, debía dar la prueba definitiva de su superioridad (...)
En cuanto a las creencias cristianas, mayoritarias en Alemania, el nazismo mantenía una tolerancia oportunista. Salvo algunas persecuciones al clero católico, evitó el choque, pero socavó sin tregua las bases de las iglesias y les arrebató la educación de la juventud, pues el fondo del ideal nazi consistía en un ateísmo de pretensiones científicas, no tan alejado del soviético. Al mismo tiempo difundió, sobre todo a través del SS, una especie de neopaganismo inspirado en la extraña mitología nórtica, única en que los dioses y los héroes terminan sucumbiendo en su lucha contra las fuerzas del mal. El heroísmo en ese combate, de tinte nihilista por abocado a la derrota, quedaría como el valor supremo y justificador paradójico de la vida.
http://www.youtube.com/watch?v=2lhxf6ygz0c&feature=related
(Es probablemente la canción militar alemana más conocida, traducida a muchos idiomas, incluso al latín. Procede de principios del siglo XIX)
3 de Noviembre de 2008 - 07:41:44 - Pío Moa - 142 comentarios
Depende de lo que se entienda por vivir. Actualmente vivir es sinónimo de consumir. En ese sentido, sí, se vive mucho mejor. Un mindundi con una casa confortable, coche, ordenata, viajes de vacaciones por medio mundo... vive mejor que Sócrates o Lope de Vega. Consume más y mejores productos. Si la vida humana es, en resumidas cuentas, eso.
"Tal vez sea la cosa más exasperante de tantas como se decían en aquellos años: "todo lo que necesitamos es amor". Sí. Todo lo que necesitamos. Para mí eso resume lo que fueron aquellos años 60: la estupidez personificada (...) No recuerdo que mi generación tuviera esas expectativas tan descomunales. Parece haber una generación entera que se comporta como si le hubieran prometido algo que no ha recibido, lo cual me parece increíble. No entiendo quién les ha prometido cosas y cuándo. Vayas dopnde vayas, encontrarás a gente con una suerte de enfado, de ira malhumorada, como se le hubieran engañado (...) A través de la historia se ve que las expectativas de la gente no se cumplen. Que la gente no recibe lo que quiere. Y que las cosas no permanecen estables mucho tiempo. Entonces, ¿cómo existe esta generación que cree que se le debe tanto? ¿Quién les debe? Quizá tenga que ver con la publicidad, que te lo promete todo. Puede que exista una generación alimentada a base de publicidad y que supuso que tenía derecho a todo. Ya sabe, zapatos, ropa...y felicidad. Coches y placer durante el resto de su vida. Lavadoras y dicha eterna" (Doris Lessing, recogido en La sociedad homosexual).
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**** (De Años de hierro) "Por parte rusa, la guerra adquirió al momento un tono patriótico, mucho más que comunista, bien reflejado en el impresionante himno Sviashchénnaia Vainá (La guerra sagrada), compuesto por A. V. Alexandrov:
Levántate, país inmenso, levántate para la mortal batalla
contra la oscura fuerza del fascista, contra la horda maldita.
Hierva en oleada la noble furia.
¡Adelante la guerra del pueblo, la guerra sagrada!"
http://www.youtube.com/watch?v=kesCoxEMhLM&feature=related
**** Cuando hablamos de dictaduras, torturas, populismo barato, corrupción, narcotráfico, etc., procede usar el término "Latinoamérica". Cuando nos referimos a la literatura, los logros científicos –aun si parcos–, el arte, la canción, la música en general, los procesos de democratización... el término adecuado es Hispanoamérica.
**** La Chacó excluye a la COPE de sus viajecillos por África. Y además miente sobre las causas. No le gusta, se ve, la información independiente: ¿y por qué había de gustarles eso a las tiorras y tiorrillos del partido de Filesa, el Gal, la complacencia con los piratas y la colaboración con los terroristas...? No sería lógico, reconozcámoslo. ¿Y los otros periodistas invitados por la ministra de un país supuestamente democrático? ¿Protestan por la discriminación de la COPE? Para nada. Ellos no van con la ministra a informar, van a "informar".
**** www.pcs.redcore.es/ajithe
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Volviendo sobre lo de ayer, he aquí el primer comunicado que dio lugar a la controversia entre diversos intelectuales nacionalistas, la señorita Mercè Riera me hizo llegar este trabajo que circula entre las bases del BNG, creando en ellas notable inquietud y confusión. Trabajo sugestivo, que harían ben en tomar en consideración nuestros agudos y sofisticados políticos, sean los de Filesa, GAL, diálogos, etc. etc., o los de la Nena Angloparlante.
¡AH, TRAIDORES...!
"El BNG reclama para Galiza algunos territorios de León y Asturias", leo en la prensa. ¿Sabrán lo que hacen? A uno de esos irredentos le oí decir: "Nos non falamos galego. Falamos berciano, que é moito más difícil, e moito mais bonito". ¡Y tan campante, el tío! ¿Adónde puedes ir con tipos así, renegados, xente da tralla que jamás entenderán la fuerza de la razón, sino sólo la razón de la fuerza? Pero ya les ajustaremos cuentas cuando llegue la ocasión. Que llegará, no lo duden, porque las grandes causas siempre terminan venciendo. Es una ley de la Historia.
Y a todo esto, ¿podemos hacer algo con gentecilla tan coitadiña y petapouco como los mandamases del BNG? Vamos a ver, señores, todo el mundo sabe que las esencias gallegas provienen del reino suevo, de nuestros llorados reyes Rékila, Rekiario, Miro... Sobre todo el gran Rékila, que supo extender Galiza por los territorios que hoy ocupan Portugal, Asturias, León, Extremadura, la Mancha y Andalucía. Bien, de acuerdo, no vamos a reivindicar ahora mismo todos esos territorios, el realismo es fundamental en política, no lo ignoro. Y la política es la ciencia de lo posible, eso lo sabe cualquiera. Pero en cualquier caso debemos hacer constar bien alto nuestro derecho. Como cuestión de principio. Luego ya veremos, la vida da muchas vueltas, y lo que hoy parece imposible mañana puede resultar sencillísimo. Bueno, pues estos tipos del BNG no sólo no lo hacen constar, ¡es que ni siquiera osan reclamar el mínimo de los mínimos, coño, el tercio norte de Portugal, dos tercios de Asturias y la región leonesa hasta Salamanca inclusive! Advierto esto con amargura, porque duele hablar así a individuos que, en definitiva, son compatriotas. Duele tener que advertirles del camino de renuncia y traición que han emprendido. Pero, aun amargo, no es menos necesario, pues la base sana del partido debe entender, sin sofismas ni triquiñuelas retóricas, adónde nos llevaría una política claudicante. La base sana debe hacérselo ver a los líderes, y repudiarlos descabalgarlos democráticamente de sus puestos si no entran en razón. Quienes sentimos de verdad la nación gallega tenemos la obligación de denunciar la traición y la claudicación, caiga quien caiga.
Señoras y señores, hombres y mujeres de Galiza, ¡no podemos conformarnos con cuatro leguas del Bierzo y otras cuatro de Asturias! Si ustedes, líderes, siguen por ahí, estarán traicionando, pura y simplemente, los más elementales intereses nacionales de Galiza. Y aún diría más: ¡estarán colaborando, quizá no intencionadamente, pero sí de hecho, con la injusticia histórica de un imperialismo salvaje que nos privó de nuestras tierras, aplastando nuestra libertad! Pues desde que, con ferocidad y alevosas insidias, la barbarie visigoda derrotó a nuestro recordado rey Miro, Galiza no ha conocido sino opresión, humillación, explotación colonial y genocidio. ¡Casi mil quinientos años de tantos males, carallo, que eso sí que no hay cuerpo que lo resista! Los gallegos siempre nos hemos distinguido por nuestro espíritu tolerante, pero bueno está lo bueno, y hay cosas que no pueden ser. ¡Y estos del BNG, tan frescos, como si no hubiera pasado nada, como si de aquel imperdonable crimen histórico fuéramos a resarcirnos con unas migajillas aquí y allá! ¡No, hombre no, hasta ahí podían llegar las bromas!
Porque aquella derrota de nuestros suevos fue el disparo de salida para la ristra interminable de tragedias y sangrientos errores que marcan a fuego la desgraciada historia de España. ¡Cuán distinto hubiera sido todo si hubiera triunfado en la península la ilustrada Galiza sueva sobre la ignominia visigoda! Porque, ¡fíjense ustedes, líderes cagapoquito del BNG!, el mismo Ortega y Gasset, ya saben, el filosofastro españolista aquel, admite que España ya empezó mal, y empezó mal por haber ganado los visigodos, unos tipejos contaminados de latinismo decadente. Seguramente hasta habían perdido su idioma propio, ¡y ahí está la clave de tantas miserias posteriores!
¡Pero los suevos eran otra cosa, compatriotas! César describe muy bien en sus "Comentarios de la guerra de las Galias" el sistema prácticamente socialista de los suevos. Y mantenían, eso podemos darlo por descontado, su idioma germánico; no el alemán degenerado de hoy día, no, algo incomparablemente más noble. Un idioma que, no me recato en hacer el llamamiento, la intelectualidad gallega consciente y patriótica debería recobrar, porque no basta, como se viene haciendo, con reivindicar nuestro reino suevo. ¡He aquí un programa espiritual de altura! ¡Atrevámonos! ¿Por qué quedarnos en pequeñeces? ¿En ambiciones de aldea o en charlatanería vacua que apenas logra encubrir la aspiración de los trepas a cargos de poder y dinero? Porque, sin la lengua sueva, nuestro ser gallego permanecería como mutilado, incompleto, hemipléjico. Sólo hace falta emprender la adecuada investigación filológica, y para ello contamos con el ejemplo generoso, la espléndida inspiración, me atrevería a decir, de Cubillo y su glorioso MPAIAC cuando resucitaron el idioma guanche. ¿Hemos de quedarnos atrás los gallegos? A su debido tiempo declararemos cooficial y de enseñanza obligatoria el idioma suevo, expulsando de una vez el de Franco, de Valle Inclán, de Pablo Iglesias y de Cela, esa sucia lengua que nos degrada al nivel de los españoles. En la cual me veo desdichadamente forzado a escribir, por no estar el proceso de concienciación patriótica tan avanzado cual debiera, a causa de la nefasta colonización española, reforzada por las traiciones y claudicaciones de los líderes beenegueiros lacayos de Madrid.
Por supuesto, los líderes beenegueiros me tacharán de exagerado y de provocador, tratarán de embaucar a la buena gente contándole que ellos también están de acuerdo, pero que eso no es una reivindicación de ahora mismo. ¡Traidores, una vez más! O, lo que puede incluso ser peor: ¡ineptos! Disfrazan su ineptitud con el conocido truco del realismo político. ¡Hay realismos y realismos, señores furafollas!"
Lo firma un tal "Xan o Brétemas", poético seudónimo, sospecho, de un prestigioso intelectual nacionalista que prefiere mantener por ahora el anonimato.
2 de Noviembre de 2008 - 09:35:14 - Pío Moa - 94 comentarios
Hace años escribí un artículo en LD, que no logro encontrar ahora en Internet, sobre la diferencia de carácter y lenguaje entre la tarea del historiador y la del periodista de opinión. El primero trata con hechos y personajes de un pasado básicamente cerrado --aunque no deje de condicionar el presente-- y debe centrar su esfuerzo en exponerlos con veracidad y explicarlos razonablemente, opinando lo mínimo imprescindible y evitando juzgarlos, ejercicio ya gratuito e inútil. Algo diferente ocurre con la actualidad, en la que nada está cerrado, los procesos están en marcha y no conocemos su desenlace. Lo que ahora ocurre nos afecta muy directamente, y el opinador debe hacer eso, opinar, lo que significa normalmente hacer juicios morales y emplear un lenguaje mucho más directo, incisivo, incluso insultante hacia aquello o aquellos que no nos merecen respeto. Porque cuando se trata con respeto algo que no lo merece, se lo pierde a lo respetable.
Así, la patulea que injurió soezmente a alguien tan respetable como Solzhenitsin, iniciando una caudalosa corriente de insulto izquierdista que no ha cesado desde entonces, se retrata como una pandilla de bellacos. Son los mismos que tratan con gran deferencia al colectivo Zapo y embellecen sus desmanes. El lenguaje del periodista de opinión no tiene por qué mostrar exquisita y falsa cortesía, sino, ante todo, veracidad. Cuando hablo de la "cultura de la trola, el choriceo y el puterío", puedo explicar perfectamente el significado y la veracidad esencial de esos términos. Términos ofensivos, desde luego... para las gentes de Filesa, el GAL o la colaboración con los terroristas. Por caso.
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****Ver capítulo "Guernica", en Los mitos de la guerra civil. Con qué facilidad se olvidan las cosas y con qué insistencia repiten sus bulos aquellos a quienes tan bien describió Marañón. Ni una sola de las versiones divulgadas por la izquierda --- iniciadora y jactanciosa de los bombardeos sobre población civil--- corresponde a la verdad. Lo mismo lo de la matanza de la plaza de toros en Badajoz y tantas otras cosas. El "Himalaya de mentiras" aludido por Besteiro, o "Esa mentira constante, lo más irritante de los rojos", en palabras de Gregorio Marañón. Ese embuste sistemático de los Zapo, los Garzón, los Cebrián, los historiadores lisenkianos y compañía... Asombra su afición a mentir.
Como su afición a la guerra civil: montaron un golpe militar en 1930 y varias insurrecciones entre 1931 y 1933; quisieron, planearon y llevaron a cabo una guerra civil en toda regla en 1934; destrozaron la legalidad republicana y provocaron la continuación de la guerra civil en 1936; y en esta, en pleno enfrentamiento con las derechas, organizaron otras dos contiendas entre ellos mismo; luego aprovecharon el fin de la guerra mundial para intentar reavivar la guerra entre españoles mediante el maquis... Tras las duras lecciones recibidas, ahora se han compinchado con la ETA para echar abajo la constitución y la unidad de España. Dudo de que haya ejemplo semejante en cualquier otro país.
*****¿Debiera estar España en la reunión de los grandes para tomar decisiones sobre la economía mundial? España, sí, pero Zapo, evidentemente, no. Zapo no se siente español, ha hecho declaraciones contra el G-8, es el mayor colaborador que haya tenido jamás la ETA, ha saboteado los esfuerzos de las democracias contra el terrorismo, ha empeorado grandemente los males de la especulación económica que ya venían de Aznar, pero sin alcanzar entonces las dimensiones zapotescas, apoya la demagogia liberticida de Castro y de las semidictaduras latinoamericanas... ¿Cómo va a representar a España este fulano? Lo más, representa a millones de españoles engañados por su demagogia, como tantos alemanes lo fueron por los nazis; demagogia a la que se añade la supuesta oposición del Futurista Cretino. ¡Ah, desgracia de país, caído tan bajo!
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Me escribe indignada mi corresponsal en Reus, Mercè Riera Martì (nombre supuesto, aunque aproximado, porque teme por su seguridad):
"Señor Moa, le he enviado una buena cantidad de escritos de la polémica entre nacionalistas, que sigue su curso, un tanto subterráneamente pero no por ello menos digna de atención, a mi leal saber y entender. Pero usted, por desgracia e ingratitud, ya que no le cobro un duro (tachado) un euro, apenas ha publicado una pequeña parte. ¿Debo pensar, por ello, que no le interesan o que no interesan a sus lectores? Tengo constancia de que a sus lectores sí le interesan, y de no cambiar usted de actitud los haré llegar a personas más dignas de atención que usted, que las hay esas personas aunque a usted, en su soberbia, pueda parecerle increíble. Aparte de que por esas cartas e informaciones a las que tengo acceso por vías peculiares, corro riesgos no desdeñables, como usted puede imaginar. No quiero creer (todavía) que sea usted uno de tantos cantamañanas que prefieren mantener a la gente en la ignorancia de lo que se cuece en las esferas secretas o semisecretas de nuestros nacionalistas, (etc.) Queda de usted segura servidora, Mercè"
Pues tiene toda la razón mi admirable y admirada Mercè, y solo puedo argüir en mi defensa la falta de tiempo, aun sabiendo lo insuficiente de la excusa. Prometo corregirme y en lo sucesivo dedicaré más atención a esa polémica de alto nivel intelectual entre nacionalistas gallegos, catalanes, vascos, andaluces y otros. Como la mayoría de mis lectores habrá olvidado ya de qué se trata, volveré a publicar el tenso pero instructivo debate, desde el principio. Ruego a la señorita Riera me perdone y tenga la plena seguridad de que recibo y leo con el mayor interés sus informaciones y de que estoy convencido de que a mis lectores, al menos los más intelectualmente preparados, les apasionan no menos que a mí. Mañana mismo, si el tiempo lo permite, que diría mi amigo Filiberto, comenzaré reponiendo esas comunicaciones, aun si no todos los días, espero que la señorita Riera no se ofenda por ello.
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"La victoria sobre España fue apreciada como una de sus mayores glorias por los musulmanes, deslumbrados, según sus poetas, por su belleza, riqueza y fertilidad. Pudo darse entonces por concluida la existencia de España, a punto de transformarse en Al Ándalus, entidad de cultura oriental-africana. El triunfo causó, no obstante, una mortal aversión de Muza hacia su subordinado Tarik, que había desobedecido la orden de permanecer quieto en el sur de la península. La feroz rivalidad entre ellos por la gloria y las riquezas llevó a Muza, conquistador del Magreb, a golpear públicamente a Tárik en Toledo. A su vez, Tárik informaba al califa de Damasco, Al Ualid, de la familia Omeya y máxima autoridad político-religiosa del islam, acusando a Muza de codicia y arbitrariedad. Muza, además, practicaba el nepotismo colocando a sus hijos en los más altos cargos: a Abdelazis le cedió el gobierno de España. Al Ualid llamó a los rivales a Damasco, pero murió antes de llegar Muza. Su sucesor, Solimán, ordenó a Muza retrasar su entrada en Damasco, para no deslucir su propia accesión al poder, pero Muza, imprudentemente, entró en la ciudad en una auténtica apoteosis. El califa, furioso, confiscó el botín traído de España y paseó por Damasco, con una soga al cuello, al ya anciano conquistador de España.
Entre tanto, Abdelazis, gobernador o valí de España, se había casado con la viuda de Rodrigo, Egilo. Trasladó la capital a Sevilla, la ciudad más grande y rica del país, donde permanecía lo más florido de la nobleza romana y parte de la tervingia, y adoptó, por influencia de su esposa, algunas formas del poder gótico, como la prosternación ante él, tomada a su vez de Bizancio. Corrió el rumor de que Abdelasis se había hecho cristiano en secreto, y unos conjurados lo degollaron y enviaron su cabeza a Solimán. Este la presentó a Muza, padre del asesinado, preguntándole por burla si la conocía, y también hizo morir a los otros dos hijos de Muza, que terminó falleciendo de tristeza, mientras peregrinaba a la Meca.
Parece que algunos nobles godos y romanos se había refugiado en el norte, entre ellos un espatario de Don Rodrigo, llamado Pelayo, contrario a los witizanos, los cuales habían asesinado a su padre, Fávila o Fáfila. Pelayo habría huido de Toledo, escoltando una parte del tesoro, a Asturias adonde ya antes había escapado de Witiza. Asturias, aún débilmente dominada por los islámicos, había sido rebelde a los godos, pero debió de haber acuerdo entre los refugiados y grupos de astures opuestos al poder árabe. Según la leyenda, el gobernador musulmán de Asturias, Munuza, se enamoró de Adosinda, hermana de Pelayo, el cual rechazó tal enlace. Apresado y enviado a Córdoba, Pelayo se fugó y volvió al norte, donde se rebeló (quizá por segunda vez) con unos cuantos seguidores, en los agrestes Picos de Europa.
Munuza envió entonces a un destacamento al mando del general Alkama, para someterlo. Con él iba el witizano obispo Don Oppas para tratar de convencer a los rebeldes. El encuentro se dio en Covadonga en fecha incierta, entre 718 y 722, solo entre siete once años después de Guadalete. Y comenzó con el célebre diálogo entre Oppas y Pelayo. El obispo le intimó: "Trabajas en vano. ¿Qué resistencia has de oponer en esta cueva cuando toda España y sus ejércitos unidos bajo el poder de los godos no pudieron resistir el ímpetu de los ismaelitas? Atiende mi consejo: retírate a gozar de los muchos bienes que fueron tuyos, en paz con los árabes como hacen los demás". Pelayo no apreció a los acomodaticios y colaboracionistas: "No quiero amistad con los sarracenos ni sujetarme a su imperio. Porque ¿no sabes tú que la Iglesia de Dios se compara a la luna, que estando eclipsada vuelve a su plenitud? Confiamos, pues, en la misericordia de Dios, que de este monte que ves saldrá la salud para España. Tú y tus hermanos, Don Julián, ministros de Satanás, determinasteis entregar a esas gentes el reino de los godos; pero nosotros, teniendo por abogado ante Dios Padre a nuestro Señor Jesucristo, despreciamos a esa multitud de paganos...".
La conversación pudo ser una invención posterior, o transmitirse desfigurada, pero refleja bien el crudo dilema del momento. Como fuere, la débil hueste de Pelayo, apoyándose en el escabroso terreno, aniquiló a las fuerzas musulmanas, de número ignorado, al mismo Alkama y probablemente a Oppas. Fue el primer revés algo serio de los musulmanes. Munuza residía en Gijón y trató de huir hacia el sur, pero los rebeldes lo alcanzaron y mataron con su séquito. Esta historia, aun envuelta en leyendas, resulta en conjunto verosímil. Las imprecisiones de las crónicas han inspirado un sin fin de lucubraciones posteriores. Diversos estudiosos consideran a Pelayo astur, o noble hispanorromano, o, sin mayor base firme, gallego de Tuy, o cántabro o hasta británico; o han negado su existencia, o atribuido la rebelión a causas económicas (los impuestos), obviando las políticas y religiosas, han hablado de "matriarcados", o calibrado la batalla como una escaramuza intrascendente, etc.
Pero el fondo de realidad de los viejos relatos salta a la vista: en Covadonga saltó la chispa de una rebelión que permitió fundar un reino independiente en la cercana Cangas de Onís, y luego ampliarlo hacia Galicia, Cantabria y Vasconia. Ese reino tomaría, inmediatamente o poco después, carácter político como entronque con el reino hispano-godo y recuperación de la España perdida contra los "moros"; y religioso cristiano. La victoria de Pelayo ocurrió en una región débilmente romanizada y cristianizada, y apoyándose en una masa local que llegó a compartir el proyecto político y religioso, pese a su tradicional oposición a los godos.
Las crónicas árabes conocidas, muy posteriores a las cristianas, menosprecian la acción y la explican como una derrota rebelde, aunque incompleta: "La situación de los musulmanes llegó a ser penosa, y al cabo los despreciaron [a los de Pelayo] diciendo «Treinta asnos salvajes, ¿qué daño pueden hacernos?". Pero, admite melancólicamente el Ajbar Machmua, aquel supuesto desprecio les saldría caro, pues los insurgentes "se convertirían en un grave problema". Pelayo expulsó el poder árabe de una extensa parte de Asturias, incluyendo su ciudad más importante, la martítima Gijón; y su éxito le atrajo la colaboración de grupos cántabros, vascones y gallegos, volviendo todo el norte cantábrico muy inseguro para los sarracenos. Asimismo se convirtió en foco de atracción para muchos cristianos que vivían bajo poder árabe.
Pero la advertencia de Oppas no era vana: ¿cómo podían resistir unos puñados de rebeldes a quienes habían destruido el reino de Toledo? Por fortuna para aquellos, los muslimes no percibieron el alcance del foco asturiano y dedicaron mayor esfuerzo a la conquista de Francia. Pero allí, la anterior disgregación había sido superada por el caudillo Carlos Martel (Martillo) destacado militar, aunque no oficialmente rey. Martel había unificado y asentado el poder franco desde los Países Bajos hasta los Pirineos y por el sur de Alemania, hasta Austria. El ejército árabe, siempre relativamente pequeño, logró avanzar hasta el centro de Francia, donde Martel lo derrotó en Poitiers, diez o doce años después de Covadonga. Con todo, los árabes ganaron aún la Provenza y en 735 invadían Borgoña, donde muchos nobles pactaron con ellos, al modo del conde Teodomiro y otros oligarcas en España. Martel tuvo que emplearse a fondo para afrontar esa amenaza, acabando con ella hacia 737, si bien fracasó en la Narbonense.
Para entonces, el foco español se había convertido en un peligro lo bastante grave para que los muslimes abandonaran sus empresas ultrapirenaicas y concentraran sus energías dentro de la península, con lo cual Francia y el resto de Europa quedó a salvo de nuevas embestidas (salvo una menor, por Sicilia, un siglo más tarde)".
1 de Noviembre de 2008 - 08:51:45 - Pío Moa - 257 comentarios
Un problema nunca del todo resuelto es el del poder legítimo y su correspondiente violencia. En la historia se ha resuelto generalmente por el criterio de la práctica: gobernaba quien demostrara ser el más fuerte. El triunfo justificaba una rebelión, y el fracaso la ilegitimaba. Habría una especie de providencia o designio divino (el destino), que escapaba en gran parte a los planes humanos y determinaba el éxito de unos y la derrota de otros; y también llevaba a los triunfadores, a plazo más o menos largo, a la decadencia y al derrocamiento. La historia de las civilizaciones es también la de incontables regímenes y dinastías que tomaban el poder y terminaban perdiéndolo, por revueltas internas o ataques externos.
Probablemente fue Maquiavelo quien, en Occidente y en el Renacimiento, llevó esa concepción a su formulación teórica, precindiendo de condicionantes religioso-morales: el poder correspondía al más hábil y el más fuerte, y podían diseñarse unas técnicas, basadas en la experiencia, para conseguirlo y retenerlo.
Este punto de vista, que muchos han considerado un avance científico o racional, chocaba de frente con la tradición del pensamiento cristiano, que ha girado en torno a la legitimidad del poder, que no podía venir de su mero triunfo. Por supuesto, en las demás culturas tampoco se justificaba el poder al modo de Maquiavelo, pues se suponía, más o menos claramente, que el poder debía servir o ser útil al pueblo, para lo cual debía sujetarse a normas morales de origen divino. La extralimitación de los poderosos, la tiranía, llevaba la miseria al pueblo y finalmente el desastre a los mismos tiranos. Pero esa concepción fue desarrollada de modo especial en la civilización cristiana, ayudada por la separación entre el poder temporal y el espiritual, separación, con todos sus altibajos, mucho más pronunciada que en otras civilizaciones.
Desde San Isidoro, con quien el poder viene de Dios, gran parte del pensamiento cristiano, clerical y laico, se orienta a la definición y evitación de la tiranía, esto es, la limitación del poder. Es muy curiosa la diversidad de interpretaciones a que se presta el aserto isidoriano en, por ejemplo, la que le da Iván el terrible o algún rey de Inglaterra, ya tratada por algún contribuyente al blog hace mucho tiempo, y la del padre Suárez y otros clásicos españoles de los siglos XVI-XVII. Habrá que volver sobre ello.
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**** Cuando daba clases de lectura rápida insistía en la necesidad de entender y articular los textos a partir de su punto clave. Descubrir la clave y la concatenación de ideas a partir de ella, permite no solo entender, sino también criticar apropiadamente lo leído. Pero, como comprobaba a menudo, la mayor parte de la gente –universitarios– se limitaba a quedarse con alguna frase suelta que les llamaba la atención y no captaban el conjunto ni los matices, ni situaban las frases en su contexto. Llegaban incluso a interpretar al revés lo leído. Este defecto, unido con frecuencia a mala fe, se percibe también en muchos comentarios del blog. A algunos otros les enoja esa mezcla de sandez y canallería, pero es una realidad muy extendida, y está bien que se muestre. Por otra parte, con saltarse esos comentarios...
**** "– Oye, Rajy... ¿No te importa que te llame Rajy, verdad? Ahora que estamos todos aprendiendo inglés y tal...
– Qué va, Ponsy, muy honrado. Yo soy de los que siempre he creído que o te modernizas o no llegas a nada. Yo, sin ir más lejos estoy dispuesto a llegar a présiden of Espein, y yo me preparo estudiando todos los días tres o cuatro horas de inglés...
– ¡Y bien que te aprovecha, Rajy, me he quedado patidifuso con tu pronunciación, no como la de Aznar, que es horrible... oye, y que el tío no para de meter la para, como si siguiese siendo el mandamás... Cuando ayer te oí decir a la Cospy, oye, Cospy, ai an de fiucha présiden, and ai uil not tolereit Aznar to meik mi sombry... es que me quedé sencillamente arrobado, arrobeited, qué autoridad, qué poderío...pero a lo que iba, ¿qué piensas de lo de Basagoiti y Pignoise?
– ¡Magnífico, magnífico! Ideas así las necesitamos en el partido, sacudirnos la caspa, coño, que dice Zapy que estábamos dando una imagen de oposición anticuada y reaccionaria que aburre a las ovejas, que ya no se lleva, coño, sencillamente ya no se lleva. Y oye, no deja de tener razón, las cosas como son.
– Coincido en eso mucho uiz yu, pero mucho. Tenemos que aprender del adversario, eliminar el dogmatismo en nuestras filas, y si tienen razón hay que dársela. Del énemy el consejo, que dicen los ingleses.
– Yo mismo estoy estudiando la sugerencia que hizo Maty Crevillente a los suyos, ya sabes, el tío ese intelectual sociata tan admirado por nuestro hedonista Lasally... y yo creo que hay que aprovechar y ganarles por la mano, sin miedos, ¿entiendes? Con audacia. Con coraje... ¡Vamos a dejar a todo el mundo pasmado de admiración! (Continuará, si el tiempo lo permite)".
Filiberto (algunos lo echaban de menos)
**** "El alcalde accidental de San Fulgencio (11.000 habitantes, 80% extranjeros) es un concejal inglés que no habla español". El resto de la corporación (sociata), apartada por el juez, acusada de corrupción urbanística.
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Babel
Los hombres quisieron levantar una torre que llegara al cielo, y Dios los castigó confundiendo sus lenguas, de modo que dejaron de entenderse entre ellos. Una interpretación sugestiva es la de Paul Diel: la perturbación y destrucción del lenguaje causado por las ideologías, de modo que dejamos de entendernos porque las mismas palabras significan cosas opuestas según quién las emplea. Lo hacen concienzudamente las ideologías totalitarias, que siempre aspirantes a llevar al hombre al cielo sobre la tierra. Stalin defendía la "democracia popular", la "libertad de los pueblos", "el proletariado consciente"; Hitler estaba "por la paz", los pro etarras por el "proceso de paz", la "alianza de civilizaciones", el "matrimonio homosexual", los pro chekistas por la "memoria histórica" o "memoria democrática"... Los defensores de la limitación del poder, la igualdad ante la ley y la integridad de España somos "extremistas" o "fascistas", y aquellos "moderados". Y así sucesivamente.
Se trata de vender basura empaquetándola en nombres bonitos y sugestivos. Algo parecido a lo que han hecho tantos especuladores con los préstamos al "negro de Alabama". La corrupción sistemática del lenguaje por los iluminados y los logreros, uno de los síntomas de la época. http://heterodoxias.net/index.php?blog=1&title=title_50&more=1&c=1&tb=1&pb=1 Como emplear sistemáticamente moneda falsa o desvalorizada al máximo. El propio concepto de veracidad se esfuma, y la gente se pregunta solo si el mensaje que recibe está de acuerdo con su ideología o no. Así llega un momento en que el lenguaje no sirve para comunicarse, se destruye y con él se degrada hasta el fondo la propia condición humana.
**** Ejemplo de perversión del lenguaje típicamente proetarra: " Melitón Manzanas fue responsable de la tortura de centenares de vascos durante el régimen franquista" ¿Vascos? ¿O terroristas y comunistas? ¿Y cómo sabe lo de las torturas? Los comunistas y terroristas acusaban a los policías franquistas, sin distinción, de "torturadores", y no había por entonces tales cientos de "vascos" de ese tipo. Ver, de Una historia chocante, este pasaje.
Obsérvese: el PNV anduvo mezclado en el asesinato, y el presunto torturador iba a su casa en autobús todos los días y a la misma hora.
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Volviendo con el Irgún: aunque cometió actos terroristas fue, a mi juicio, una organización militar como la Haganá, aunque más persistente y efectiva, no totalitaria y que atacó objetivos militares fundamentalmente, incluyendo el asalto a la cárcel de Acre, a depósitos de armas ingleses, etc. Nada que ver con los chechenos ni con la ETA, o Al Fatah, cuyos actos responden a ideologías totalitarias y se basan en la masacre de civiles desarmados o el ataque a individuos aislados.
La guerra es una situación en la que cada parte lucha por su subsistencia, y de ahí la tendencia a ir a los extremos. Los ejércitos normales, también los democráticos, cometen a veces actos terroristas incluso en gran escala, pues no otra cosa fueron los bombardeos masivos sobre la población civil alemana o japonesa. Pero estos actos, sin duda criminales, deben considerarse en el contexto de la lucha contra el totalitarismo nazi y no son definitorios de la democracia, como quieren presentar el asunto... los totalitarios.
Una de las manías idiotas de estos tiempos es la de que "la violencia está siempre mal". Sobre esa base no habrían llegado a existir regímenes democráticos ni estos podrían defenderse de los totalitarios, como quieren los pacifistas, buenos auxiliares de los totalitarios.
El moralismo barato y gratuito con que, en general, suelen juzgarse estas cosas en España, unido al escaso hábito de discutir racionalmente, hace que muchos se erijan en jueces morales del mundo y de la historia, sin percibir su ridícula vanidad y esterilidad intelectual.