Pío Moa

Octubre 2008


Poder y violencia

31 de Octubre de 2008 - 09:58:31 - Pío Moa - 319 comentarios

En la presentación de Por qué dejé la izquierda, indiqué, más o menos: "Habíamos llegado a la conclusión –certera– de que España era ya un país capitalista desarrollado, y por tanto el siguiente paso histórico debía ser la sociedad socialista. Y esta se alcanza como siempre, por las armas, pues "la violencia es la partera de ls historia", dijo Marx. Pero no eran las armas lo malo, realmente, sino el objetivo de una sociedad ideal que en la práctica siempre ha resultado una pesadilla". Debí haber indicado que la violencia es connatural a todos los regímenes. La razón de ello es la misma por la que existe el poder: como consecuencia de la extrema individuación humana, esto eso, por los intereses, sentimientos, creencias y aspiraciones tan distintos dentro de la sociedad, que llevarían a la disgregación y a la lucha de todos contra todos. Y puesto que la mera razón no basta para unir a los hombres, debido entre otras cosas a lo limitado de la razón humana y su variable interpretación en la práctica, el poder no puede sostenerse sin incluir la violencia, implícita o explícita, aceptada o repudiada.

Surge aquí el problema, por tanto, de la distintción entre poder –y por tanto violencia– legítimo e ilegítimo. Sin entrar a fondo en el tema, me permitiré una pequeña digresión: a menudo la forma de la violencia ya indica la naturaleza del poder ejercido o ansiado. Así la violencia totalitaria o las acciones de la ETA, de inconcebible sordidez y falta absoluta de ética y de épica –aunque las encuentren justificables (y premiables) personajes tipo Cebrián o Zapo–, no expresan sino la sordidez, la maldad de su proyecto social. Son terrorismo, porque su objetivo es asegurarse un poder mediante el terror.

Al hilo, me viene a la cabeza, por el comentario del otro día, la cuestión de si el Irgún fue un grupo terrorista. Su ideología no era totalitaria, muy al contrario. Pero se le recuerda por la voladura del hotel Rey David, donde se albergaban, al lado de los huéspedes, el cuartel general del ejército y el gobierno civil británico, según recuerda Beguin, y contra ellos iba la acción. Según el citado autor, el Irgún avisó con antelación, pero los británicos impidieron la evacuación del edificio, pensando que se trataba de un falso aviso para humillarles. Si Beguin no miente, parte del hotel era un objetivo militar, y los británicos quizá no debieran tener en él tales organismos.

Algunas acciones del Irgún pueden considerarse terroristas, pero en conjunto tuvieron un carácter militar, tipo comando o guerrilla, adecuado a una situación de completa inferioridad material. Varias de sus operaciones demostraron un valor y un ingenio excepcionales, inducidos por la convicción política y el recuerdo de los campos de exterminio. En qué medida determinaron la expulsión de los ingleses en comparación con la acción política-militar del sionismo oficial, es materia discutible.

En fin, seguiremos hablando del problema del poder y sus relaciones.

**** El miedo.

Por extraño que parezca, existe hoy más miedo a expresarse, en muchos terrenos, que bajo el franquismo. La reina dijo algo tan evidentísimo como que el "matrimonio" homosexual solo puede ser una parodia, lo mismo que el "orgullo" gay. ¡Cómo tuvo tal osadía! "Colectivos homosexuales", que se arrogan fraudulentamente la representación de los homosexuales, exigen que la reina rectifique. Aquí se puede ofender y calumniar del modo más salvaje a la Iglesia, se pueden quemar banderas de España y retratos de los reyes, pero no expresar una opinión no solo legítima, sino veraz, a mi juicio, sobre la homosexualidad militante.
 
Por supuesto, la Casa Real, amedrentada, se ha apresurado a recular: las opiniones regias, "tal y como se reproducen, no reflejan la profunda actitud de respeto de Su Majestad la Reina hacia todas las personas, su cercanía hacia quienes sufren, son perseguidos o discriminados". ¿Qué tiene que ver la persecución con el "matrimonio" homosexual y las opiniones sobre el mismo? Los discriminados y marginados aquí somos cuantos pensamos que lo del "matrimonio" y el "orgullo" solo expresan un ataque a la familia, y son nuestras opiniones y sentimientos los que resultan pisoteados por unos políticos demostradamente corruptos y embusteros. Esta gente siempre sigue la misma táctica: hacerse la víctima para agredir con más ferocidad.
 
Pero no solo en la familia real ni solo en Vascongadas o Cataluña hay miedo a expresarse con libertad. Miles de españoles normales tiemblan y callan ante la mera posibilidad de ser tachados de "homófobos", "reaccionarios", "fachas" o cualquiera de los insultos habituales en la izquierda. Izquierda, por lo demás, siempre "dialogante" con los terroristas y perseguidora de sus víctimas. Ahora, el portavoz del GAL y la corrupción rampante de la época felipista, acaba de retirar la escolta a Alcaraz, después de haberle sometido, a través de sus terminales, a juicio por decir cuatro verdades obvias. 

O, por poner otro caso, ¿no acaba de inaugurar pomposamente el rey una escuela en Baleares donde se discrimina y persigue la enseñanza en el español común? ¿Cerca de quién está el rey?

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****Elorza, el genocidiómano

Uno de los genocidiómanos más destacados de la marea en curso es el historiador Antonio Elorza, no tan lisenkiano como otros, pero aquí también. Me dicen que el otro día, en un debate en Telemadrid, afirmó tener un documento que, aseguraba, exponía intenciones genocidas en Franco. Pero un genocida –aun en el sentido desfigurado como aplican estos el concepto– no es un señor que amenaza con terribles medidas o represalias, sino quien las realiza, aunque no las anuncie o incluso disimule sus intenciones y actos con palabrería seudohumanística, como hacían Stalin o Mao, los mayores genocidas de nuestra época. Y en otros casos debemos mirar quién recoge las palabras, porque si se trata de agentes de propaganda como Jay Allen, hay que tomarlas con la punta de los dedos.

No conozco expresiones de Franco que impliquen nada parecido al genocidio, ni sus actos tienen tal calificación: unos fueron dictados por necesidades militares de asegurar la retaguardia, otros por represalias frente a los crímenes enemigos, y otros por un durísimo castigo de posguerra, en el que había que distinguir entre los asesinos y los inocentes ajusticiados, cosa que no hacen los genocidiómanos (¡y por algo!) Queipo de Llano, en cambio, profirió amenazas sin cuento como un arma psicológica de guerra, pero ¿las cumplió? Ya he dicho que su represión fue la desgraciadamente normal en los dos bandos. 

Para esta gente, los asesinatos realizados por quienes llaman "republicanos" no deben juzgarse porque ya lo fueron en el franquismo, aunque al mismo tiempo declaran nulos tales juicios (se pilla pronto a estos mentirosos). En cambio fusilar a otros tantos del Frente Popular constituye un genocidio que jamás prescribe. ¡Qué cuadrilla, una vez más, la estupidez y la canallería! Tales crímenes ocurren cuando la ley se viene abajo, y quienes echaron abajo la ley y empezaron la marea de asesinatos, desde las mismas elecciones del 36, fueron los componentes del Frente Popular.

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(De Chesterton

LA IGLESIA ANTE LA TRANSICIÓN (II)

Los obispos españoles, de tendencia fuertemente conservadora en su mayoría, y muy respetuosos o claramente afines al franquismo, se vieron sorprendidos por la evolución del Concilio Vaticano II. Ni sus experiencias ni el martirologio de la guerra civil recibieron mayor atención, y de la magna junta de obispos salía un creciente distanciamiento, por no decir hostilidad, hacia el régimen español; compensada por cierta comprensión, rayana a veces en la simpatía, hacia los regímenes comunistas. Tan pronto se fueron concretando las tendencias, el concilio trajo malos vientos para el franquismo, cuya legitimación descansaba en muy gran medida, precisamente, en su lucha contra el comunismo.

Hasta entonces la única oposición eclesiástica al régimen había partido de reducidos círculos nacionalistas catalanes y vascos, y de adherentes a los grupos sindicales de la HOAC (Hermandad Obrera de Acción Católica) y la JOC (Juventud Obrera Católica). Algunos sindicalistas católicos proponían políticas tipo lucha de clases, y entre el clero vasco había tenido bastante éxito la ideología de Sabino Arana, mezcla de un exacerbado racismo y de una religiosidad sui generis, según la cual los vascos eran católicos casi por naturaleza, en contraste con los demás españoles, que siempre lo habían sido por imposición y sin sentimiento genuino. Este sector del clero recordaba los doce sacerdotes fusilados durante la guerra por los nacionales, a causa de sus actividades políticas, y olvidaba los treinta y cinco asesinados en Vizcaya por el mero hecho de ser sacerdotes. En cuanto a Cataluña, Companys había procurado salvar de la matanza al clero nacionalista, buena parte del cual, encabezado por el cardenal Vidal i Barraquer, se había refugiado en Roma, donde hacía activa propaganda contra el bando nacional, junto con los sacerdotes próximos al PNV y con los obispos franceses, temerosos del influjo alemán en España.

Al terminar la guerra habían vuelto bastantes clérigos nacionalistas o separatistas, y también nacionalistas laicos, que, encontrando un mal ambiente para sus ideas debido a la aún reciente experiencia histórica y a las trabas que les imponía la dictadura, se habían adaptado e integrado en la situación, o bien habían formado pequeños grupos para mantener el fuego sagrado y una oposición sorda, pero de escasa proyección. De hecho la oposición nacionalista, clerical o política, no pasó de testimonial durante más de veinticinco años. Pero con el concilio, el ambiente cambió con notable rapidez, en todos los sentidos y en todo el país. No es que el grueso de la Iglesia lo hiciese, pero las minorías disconformes se volvieron más poderosas e incontrolables, al sentirse amparadas por las directrices vaticanas. A finales de 1963 tuvieron gran eco internacional las declaraciones del abad Escarré, de Montserrat, calificando al régimen de "subversivo", resaltando el carácter "nacional" de Cataluña y afirmando que el país había vivido "25 años de victoria, no de paz". Tales opiniones eran notables, porque Escarré, muy afín al Opus Dei, había mostrado actitudes claramente franquistas hasta poco antes. El vuelco se extendería a bastantes más.

La tendencia cobró mayor amplitud desde 1967, cuando monseñor Dadaglio fue nombrado nuncio con la misión de impulsar el distanciamiento del régimen. Como explicará el cardenal Tarancón, alma de la nueva política vaticana desde finales de los 60, el papa "no veía con agrado la vinculación que la Iglesia española tenía con el régimen. Temía que cuando se produjese el cambio tuviese que pagar la Iglesia una factura muy cara". En otras palabras, el Vaticano consideraba al comunismo una corriente con mucho futuro, a la que quizá hubiera que adaptarse, y en cambio veía, con mayor realismo, que el régimen español no duraría ya demasiado. Por ello deseaba congraciarse con la oposición para evitar represalias posteriores, y a ese fin promovió a los obispos más despegados u opuestos a Franco. Algunas órdenes religiosas, los jesuitas en primera fila, que habían sido restablecidos en España por el régimen, se convertirían en punta de lanza de actitudes a menudo abiertamente subversivas no solo contra el franquismo, sino contra la democracia liberal.

Estas nuevas tendencias se concretaron enseguida en la cobertura religiosa a las actividades antifranquistas, es decir, comunistas en su inmensa mayoría. Por entonces incluso los nacionalismos regionales eran promovidos en gran medida por los comunistas, dada la escasa combatividad de los nacionalistas propiamente dichos. Las Comisiones Obreras, pronto infiltradas y dominadas por el PCE, debieron buena parte de su consolidación a los locales y otras facilidades que les ofrecía un amplio sector del clero. En esos locales, unas veces parroquiales, otras colegios, y bajo la mirada benévola de aquellos sacerdotes, se fundaron grupos sindicales o se planificaron huelgas y manifestaciones, o se daban seminarios de formación política en un sentido inequívocamente marxista, esto es, antidemocrático. La policía tenía gran dificultad para controlar o reprimir aquel movimiento, pues ello entrañaba el choque con parte de la Iglesia. En locales de los capuchinos se fundaría también, en 1966, el Sindicato Democrático de Estudiantes de Barcelona, otra organización que se presentaba como apartidista pero estaba dirigida por los comunistas. Poco después se producía la célebre "capuchinada": unos 130 sacerdotes y religiosos se manifestaban en la vía pública por los malos tratos de la policía a un estudiante. Un alboroto de sotanas resultaba un espectáculo realmente insólito, y provocó los más variados comentarios. También en un local eclesiástico se fundaría, a finales de 1971, la asamblea de Cataluña, asimismo orquestada por la sección catalana del PCE.

Entre tanto crecía en las Vascongadas un nuevo movimiento, la ETA, mezcla de ideas de Sabino Arana y de Lenin, con pretensiones de desempeñar, mediante el terrorismo, el papel del FLN en la guerra de independencia argelina o el de Castro en Cuba. Durante bastantes años no se sintieron capaces de cometer asesinatos, aunque considerasen que los funcionarios públicos debían ser atacados "sin otro sentimiento que el que se posee frente a las plagas que hay que exterminar", como indicaba uno de sus ideólogos, Krutwig. En 1965, la ETA comenzó su IV asamblea en la casa de ejercicios espirituales de los jesuitas en Azpeitia, y emprendió una campaña de atracos a bancos. Su labor de captación fue muy estimulada por una red de "escuelas sociales", llamadas también "universidades populares", montada por el clero "progresista" para difundir ideas "avanzadas", esto es, un adoctrinamiento político marxista-secesionista.     

Sin embargo el verdadero salto adelante lo dio la ETA en junio de 1968, asesinando al guardia civil José Antonio Pardines. Lo narra uno de los participantes, Sarasqueta: "El guardia civil nos daba la espalda, de cuclillas mirando el motor por la parte de detrás. Sin volverse, empezó a hablar: "Esto no coincide..." Txabi sacó la pistola y le disparó en aquel momento. Cayó boca arriba. Txabi volvió a dispararle tres o cuatro tiros más, en el pecho. Había tomado centraminas y quizá eso influyó. Era un guardia civil anónimo, un pobre chaval". Y comenta Juaristi: " No fue un enfrentamiento, no fue la heroica lucha de un guerrillero contra un enemigo prevenido, sino un asesinato, como el del nazi que dispara sobre el judío arrodillado junto a una zanja en los bosques de Lituania". Un crimen gratuito, sórdido y sin asomo de épica, realizado por un estudiante semidrogado. Poco después el asesino y su acompañante serían sorprendidos por la Guardia Civil, que mató al primero al intentar este sacar su pistola. La ETA, el PNV, la oposición antifranquista y significadamente el clero sabiniano, transformaron este doble episodio de muerte en un relato, entre heroico y martirial, de lucha por la libertad y venganza represiva. A partir de entonces se multiplicarían en Vizcaya y Guipúzcoa las misas y las homilías más o menos abiertamente a favor de la ETA.

Luego, ante el "Juicio de Burgos" en que desembocarían aquellos episodios, los obispos de Bilbao y San Sebastián, Cirarda y Argaya, hicieron leer en todas las iglesias de sus diócesis una pastoral atacando el procedimiento judicial y condenando las violencias "estructurales, la subversivas y las represivas". En tales circunstancias, el documento beneficiaba a la ETA, a favor de la cual, como víctima, movía a la opinión. A su vez, el nuevo abad de Montserrat, Cassià Just, rechazaba en Le Monde el compromiso de la Iglesia con un régimen que condenaba "al pueblo" por el único crimen de oponerse a Franco. Así, los terroristas no estaban presos y enjuiciados, al parecer, por los asesinatos cometidos, sino por ser pueblo y oponerse a Franco, y por su "patriotismo vasco".

El despego de la jerarquía eclesiástica con respecto al régimen  se acentuó en 1969 cuando el papa Pablo VI reconvino públicamente a los obispos españoles y al franquismo, tomando partido por el clero progresista. La advertencia papal despertó auténtica indignación en los criticados, y un obispo llegó a acusar al papa de apoyar al terrorismo, según relata el cardenal Tarancón. Los nuevos aires soplaron con más fuerza en septiembre de 1971, cuando Tarancón y el jesuita Martín Patino impulsaron una gran asamblea de obispos y sacerdotes para rechazar el concordato de 1953 y cuestionar el respaldo a Franco durante la guerra, apoyando confusamente al Frente Popular y la versión de la historia tipo lucha de clases. No dejaba de tener una finura peculiar ese rechazo hacia quienes habían salvado a la Iglesia del exterminio, hacia quienes los obispos habían estado apoyando casi unánimemente hasta tan poco antes.

Sería largo detallar las homilías, préstamo de iglesias para concentraciones políticas, encierros y protestas casi siempre de signo comunista más o menos claro, que se sucedieron a lo largo de esos años. Otro encontronazo espectacular ocurrió en febrero de 1974, tan solo tres meses después del asesinato de Carrero Blanco. El nuevo obispo de Bilbao, Añoveros, mandó leer en sus parroquias una homilía de ribetes sabinianos, asemejando la salvación cristiana a las concepciones separatistas sobre los vascos. La homilía fue difundida ampliamente en fotocopias, dentro y fuera de España. El régimen acusó la bofetada, y trató de expulsar a Añoveros, pero el resto del episcopado hizo causa común con él, y Tarancón tenía prevista la excomunión contra la autoridad que intentase su expulsión. El gobierno tuvo que tragar quina y pasar por el aro.

Los eclesiásticos progresistas solían agitar la bandera de los derechos humanos, lo cual no resultaba del todo convincente al considerar su talante abierto y comprensivo con respecto a partidos tan dudosamente democráticos como los comunistas, también hacia sus regímenes e incluso hacia los terroristas de izquierda, y, desde luego, los secesionistas, a quienes beneficiaban claramente. Marchaban hombro con hombro al lado de sus antiguos enemigos y perseguidores. Los comunistas llegaron a hablar de imponer su régimen "con la hoz y el martillo en una mano, y la cruz en la otra". Si bien ni ellos ni las demás izquierdas o los terroristas guardarían gratitud alguna por la colaboración de aquellos sorprendentes compañeros de viaje.

La palabra clave era el "diálogo", y en esa perspectiva apareció la revista católica Cuadernos para el Diálogo, una publicación de circulación no masiva, pero muy influyente en sectores intelectuales y universitarios, fundada por Joaquín Ruiz Giménez, antiguo ministro de Franco. El radicalismo dialogante quedaría de relieve unos meses después de la muerte de Franco, cuando Solzhenitsin visitó España e hizo su célebre denuncia del régimen soviético. La oposición prácticamente en pleno replicó con una oleada de ataques extremadamente insultantes contra uno de los grandes testigos de la barbarie del siglo XX, pero fue probablemente en la citada Cuadernos donde se publicaron las diatribas más descalificatorias, defendiendo incluso la utilidad del GULAG para personajes como el premio Nobel de literatura.

Aunque no es fácil establecer la relación de causa y efecto, parece razonable la idea de que estos drásticos cambios de actitud tuvieron alguna relación con otro fenómeno de la época: la rápida baja de la práctica religiosa y de la asistencia a misa, el hundimiento de las vocaciones sacerdotales y el "cuelgue de hábitos" por parte de muchos clérigos y monjas, particularmente entre los de ideas progresistas.

Pero sería un error creer que toda la Iglesia marchaba en la misma dirección. En ella podían distinguirse tres corrientes. Una, minoritaria y representada por el obispo Guerra Campos, permanecía leal al régimen; otra, posiblemente mayoritaria, trataba de preparar un relevo no traumático del franquismo sin romper del todo con él, línea defendida por Tarancón; una tercera se comprometía abiertamente con los extremismos de izquierda o los separatismos. 

Como balance general, cabe señalar que la Iglesia desempeñó un papel muy relevante en la formación de un ambiente social propicio a las libertades y a un cambio político moderado, así como al desarrollo, dentro del propio franquismo, de los sectores reformistas que harían la transición democrática. Pero el saldo negativo es también muy importante: su contribución al renacimiento de viejos odios, y su impulso al marxismo y a movimientos terroristas y secesionistas que se convertirían en verdaderos azotes de la democracia, y que probablemente no habrían llegado a cuajar o a cobrar tanta fuerza sin el amparo recibido de los medios eclesiásticos de ideas pretendidamente avanzadas.

El historiador y el moralista

30 de Octubre de 2008 - 08:27:59 - Pío Moa - 268 comentarios

La moral del historiador consiste en aproximarse lo más posible a la verdad de los hechos, labor sumamente trabajosa aunque gratificante. Debe exponer los hechos con sobriedad y explicarlos con la mayor lógica posible, matizando sus conclusiones y sin ejercer de juez de la historia ni dedicarse a condenas o disculpas simplistas, suponiéndose a sí mismo mejor de lo que es: él debe saber que los crímenes más repugnantes son parte de la naturaleza humana; que se han cometido y cometen a menudo invocando esa moralina fácil divulgada por quienes se sienten puerilmente superiores a base de condenas a diestra y siniestra; y no sabe cómo reaccionaría él mismo en circunstancias extremas.  
 
Una facilona seudoética constituye una plaga de nuestra historiografía, tan alejada de la sobriedad y precisión de los mejores estudios anglosajones. Diríase que a muchos de nuestros autores les interesa mucho menos la verdad que exhibir su imaginariamente elevada calidad moral y excelentes sentimientos. Quien pretende que la historia debe escribirse como "historia criminal", por ejemplo, solo exhibe una soberbia extrema y un odio mal camuflado a la humanidad. Actitud frecuente, en diversos grados, entre autores y lectores a quienes no importa si un libro es veraz o no, sino si es pro esto o pro lo otro, filofranquista o filoizquierdista. 

En otro plano, no se pueden equiparar las violencias de quien agrede y de quien es agredido so pretexto de que todo son violencias. Hasta hace poco las atrocidades del Frente Popular se justificaban –en principio con razón– por el hecho de ser una respuesta brutal, pero comprensible, a la agresión de los sublevados contra el régimen legal y democrático de la república. Siendo así, no cabe duda de que, sin dejar de ser crímenes, gozaban de muchos atenuantes, mientras que los contrarios cargaban con todos los agravantes.

Hoy sabemos bien que ninguna de las fuerzas del Frente Popular era democrática, que entre todas desbordaron primero la legalidad republicana, luego la asaltaron y finalmente la dejaron en ruinas, provocando así la guerra civil. Por consiguiente, son sus atrocidades las que cargan con los agravantes y las contrarias tienen los atenuantes. Digamos, además, que el torrente de sangre atribuible a los crímenes franquistas es muchísimo menos caudaloso no ya que el de los nacionalsocialistas y comunistas, sino que el causado por Churchill, Roosevelt o Truman. Crímenes en todos los casos, pero que no pueden juzgarse al nivel de los cometidos por los provocadores de la contienda.

Lo expusieron con bastante claridad personajes como Besteiro ("La reacción contra ese error de la República de dejarse arrastrar a la línea bolchevique la representan genuinamente, sean cuales sean sus defectos, los nacionalistas [los nacionales] que se han batido en la gran cruzada antikomintern"), o Marañón ("Tendremos que estar varios años maldiciendo la estupidez y la canallería de estos cretinos criminales, y aún no habremos acabado ¿Cómo poner peros, aunque los haya, a los del otro lado?"). Ambos tenían conciencia de que, con todos su "peros" y "defectos", atenuables pero imposibles de evitar en una guerra, los nacionales estaban salvando a España de una auténtica pesadilla.

Por supuesto, tales moralistas gratuitos jamás habrían impedido la revolución en España ni el triunfo nazi en Europa, ni jamás agradecerán su esfuerzo a quienes lo impidieron y gracias al cual pueden ellos parlotear en libertad. Más probablemente habrían colaborado con una u otra tiranía, por amor al propio pellejo o a la propia carrera. Las campanudas moralidades, generalmente "pacifistas", de ese jaez resultan vanidosas en el mejor de los casos, y una falsedad y excelente ayuda a los agresores en el peor.

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**** Siempre fue Galicia, en gallego y para los gallegos. "Galiza" es un palabro malsonante, inventado, al estilo de "Euzkadi", por unos cretinos nazionalistas. Y los diputadillos del PP, en lugar de plantar cara a los gilipollas --que lo son, y también matones totalitarios--  se retiraron del Charlamento autonómico. Así van cediendo espacios a los cretinos.

**** Ayer, en la presentación de Por qué dejé de ser de izquierdas, de Somalo y Noya,
animé a Juan Luis Cebrián a que escribiera sus memorias, explicando como pasó de ser un personaje del franquismo a la extrema izquierda simpatizante de la ETA y de los separatismos. En este país todo el mundo ha cambiado mucho, enormemente, y muy pocos hemos explicado por qué. Intuyo que las memorias de Cebrián, por la enorme influencia del personaje, serían de las más interesantes que pudieran publicarse en España. Porque incluso cuando se encubren o falsean muchas cosas, voluntariamente o por fallas de la memoria, el autor siempre dice mucho más de lo que imagina. Reitero mi invitación.

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Un artículo publicado en la desaparecida revista Chesterton

LA IGLESIA ANTE LA TRANSICIÓN (I)

Un factor importante en la transición fue el cambio de actitud de la Iglesia ante la dictadura. El franquismo no solo había salvado a la Iglesia de un exterminio realmente feroz por parte de las izquierdas –exterminio que constituye una de las mayores atrocidades de la historia de España– sino que había procurado adaptar gran parte de su legislación a las exigencias eclesiásticas. Por ello, pese a sus roces con otras familias del régimen, en particular con la Falange en los años 40, la Iglesia fue sin duda un puntal del régimen, y su distanciamiento de este en los años 60 tenía que hacer crujir todo el andamiaje del sistema. De ahí que este cambio, aunque menos ruidoso que otros, tuvo una influencia mayor, superior, desde luego, a la de la actividad opositora abierta. Pero, a pesar de su importancia, no ha sido estudiado a fondo en sus entresijos y consecuencias políticas, aunque existen aportaciones cruciales de Ricardo de la Cierva y otros trabajos más dispersos o parciales.

El cambio de orientación ocurrió de modo paulatino, si bien acelerado, a partir del Concilio Vaticano II, y no en una dirección predominantemente democrática, sino, aunque suene paradójico, influida por una especie de comprensión hacia el totalitarismo marxista. El concilio originó diversas tendencias, y quizá resultara la más chocante la del llamado diálogo con el marxismo, propugnada sobre todo por obispos de Francia, Alemania y Holanda, muy preocupados por acercar la Iglesia al mundo moderno, que parecía darle la espalda. Comprensivos hacia el marxismo, también solían propugnar un cambio de orientación en la moral sexual.

Este cambio no se dio sin resistencias, suspicacias y maniobras. En el concilio pugnaron dos grupos, la progresista Alianza Europea, luego Mundial, y el conservador Grupo Internacional de Padres. En relación con esta pugna resulta muy informativo el libro del sacerdote Ralph M. Witgen El Rin desemboca en el Tíber. Historia del Concilio Vaticano II. Las diferencias giraron en torno a la moción sobre ateísmo y comunismo, y muy pronto demostraron los progresistas mayor cohesión y destreza política. Bastantes obispos, empezando por el brasileño Gilberto Sigaud, pidieron, ya en 1963, que "se expusiese la doctrina social católica con gran claridad y se refutasen los errores del marxismo, el socialismo y el comunismo con fundamentos filosóficos, sociológicos y económicos". No hubo respuesta por parte de la comisión correspondiente, dominada por los progresistas,  que parecían dispuestos a impulsar el diálogo con el ateísmo, pero no a identificar al comunismo como enemigo claro y preciso. Pablo VI propugnó a su vez el diálogo en la encíclica Ecclesiam suam, sin citar al comunismo.

El año siguiente el obispo chino Yu Pin y otros más insistieron en definir al comunismo como "uno de los mayores, más evidentes y más desgraciados fenómenos modernos", que obligaba a tanta gente a "soportar injustamente sufrimientos indescriptibles". El sector progresista volvió a dar la callada por respuesta. Por entonces un periódico checoslovaco, bajo régimen soviético, se jactaba de que en todas las comisiones del concilio se habían infiltrado los comunistas. Se trataba en parte de una intoxicación, pero era bien conocida esa labor de infiltración desde poco después de la guerra mundial, por medio, sobre todo, del movimiento Pax, de origen polaco y  manejado por el NKVD, la policía política de la URSS.

En abril de 1965, un esquema propuesto oficialmente al debate volvía a evitar la mención del comunismo. Veinticinco obispos protestaron por este silencio en una carta, y advirtieron que a Pío XII se le había reprochado injustamente haber callado sobre la persecución contra los judíos, pero en cambio podría reprocharse al Concilio, y esta vez con justicia, el silencio ante la opresión marxista, lo cual se interpretaría como "cobardía o connivencia". Hasta 450 obispos se adhirieron a la carta, la cual proponía reafirmar la doctrina tradicional sobre el comunismo.

Presionados por la tenacidad de los conservadores, la comisión arguyó no haber recibido la carta. Al demostrarse lo contrario, afirmó que le había llegado fuera de plazo, lo cual se demostró igualmente falso. Como principal obstructor de los conservadores salió a la luz el obispo francés Achille Glorieux. Solo después de varios episodios semejantes lograron los conservadores la inclusión de algunas frases sobre el comunismo, pero sin mucho efecto porque, como observó el obispo Sigaud, "existe una diferencia entre llevar el sombrero en el bolsillo y llevarlo en la cabeza", aludiendo a la manera vergonzante de tratar la cuestión. Fracasó el intento de una moción más tradicional. El episodio no tiene nada de anecdótico, pues revela el poder adquirido en la más alta jerarquía eclesiástica por los grupos propensos a entenderse con los seguidores de Marx y a atenuar, por lo menos, el viejo antagonismo.

En realidad era poco viable el entendimiento con una fuerza resuelta a liquidar, incluso físicamente, a la religión y sus defensores, como había demostrado reiteradamente. Sin embargo el sector progresista tendía a interpretarlo como una "incomprensión", superable mediante el "diálogo", y creyó hallar puntos de contacto: ¿no defendía el cristianismo a los humildes y denunciaba las injusticias de los poderosos? ¿No predicaba el despego de las riquezas? Y la opulencia occidental, ¿no contrastaba insultantemente con la pobreza de muchos países? Los comunistas afirmaban haber traído trabajo para todos y eliminado la miseria, y muchos querían creerlo. Frente a tal avance, ¿qué contaban las libertades y derechos "burgueses", incapaces de impedir hirientes desigualdades? Y si los comunistas propugnaban un materialismo agresivamente ateo, ¿no exhibían los occidentales un materialismo práctico, haciendo del consumo el eje de su vida? Así enfocado el problema, podía concebirse hasta una confluencia entre cristianismo y marxismo, y los cristianos debían plantearse si no habrían pecado de soberbia en sus condenas a un sistema que tan arrollador avanzaba por el mundo y tanta esperanza despertaba en las masas y en miles de intelectuales.    

Pesaban en la nueva orientación pensadores como J. Maritain, que durante la guerra de España había desprestigiado al bando nacional ante el Vaticano y apoyado al PNV, con el cual identificaba sin más al pueblo vasco. La doctrina de Maritain era por una parte democrática (propició la democracia cristiana), favorable a la libertad de conciencia y la separación de la Iglesia y el estado; pero por otra parte introducía ideas de tinte marxistoide sobre las "clases dominantes" y los "oprimidos", acusando a la Iglesia, de modo más o menos explícito, de haber apoyado muchas veces a las primeras contra los últimos. Esta concepción abría un vasto flanco al ataque de las izquierdas en general, y del marxismo-leninismo en particular. Si el cristianismo tenía que adaptarse al progreso, era evidente que el progreso podía continuar sin necesidad de la Iglesia. Y si la Iglesia reconocía –tan tardíamente– su culpable connivencia con los opresores, solo podía deberse a la presión y avances de las izquierdas, lo cual debía interpretarse como el comienzo de la definitiva bancarrota religiosa.

Desde luego, los marxistas no pensaban renunciar en lo más mínimo a sus posturas, por lo que el diálogo suponía grandes concesiones de entrada por parte de los católicos, sin contrapartida. Los cristianos debían difuminar su doctrina, según la cual el comunismo solo podía producir frutos venenosos, al negar de raíz la libertad y la dignidad humana. Los marxistas, avezados a la "lucha ideológica", desarrollaron tácticas de infiltración y utilización de esos talantes eclesiásticos. Nunca llegó a haber un verdadero diálogo, y los contactos nunca atrajeron a los comunistas a la Iglesia, pero sí a bastantes cristianos al comunismo o al abandono de su religión.

Una cruda manifestación de la consiguiente crisis de conciencia eclesiástica, sobre todo en Iberoamérica y con fuertes ecos en España, ya en los años 70, fue la llamada "Teología de la liberación", entendida la liberación en términos socioeconómicos próximos a los propagados desde Moscú y Pekín. La prosperidad de los países ricos constituiría una brutal injusticia, un producto de la explotación de los países y las masas pobres, o más propiamente empobrecidos por la rapiña burguesa. En tal esquema la riqueza occidental no guardaba relación con los sistemas políticos que aseguraban el respeto a la vida, la propiedad y los derechos individuales, favoreciendo la iniciativa privada y dificultando la instalación de un poder tiránico. Lo "liberacionistas" coincidían con los marxistas en considerar todo ello una fachada irrelevante, tras la cual el sistema de explotación capitalista sumía en la miseria a la mayoría de la humanidad: la abundancia occidental hundía sus raíces en las penurias del resto del mundo. De acuerdo con ese enfoque, numerosos católicos defendieron dictaduras izquierdistas del llamado tercer mundo, o la subversión y las guerras lanzadas por los partidos revolucionarios para instaurar dictaduras superadoras –decían ellos– de las embaucadoras y declinantes democracia imperialistas.

Creo que no se puede entender este cambio en muchos sectores de la Iglesia sin prestar atención al fenómeno, hoy casi olvidado, de la arrolladora expansión del comunismo durante décadas. La guerra mundial había terminado en el sometimiento de los países de Europa central y oriental a dictaduras de tipo soviético, en Grecia había estado a punto de ocurrir lo mismo, y en Francia e Italia los partidos comunistas constituían fuerzas poderosas. La década de los 40 terminaba, apenas cuatro años después, con un nuevo y gigantesco éxito del comunismo, en cuyas manos caía la inmensa China. En solo 32 años desde la revolución soviética de 1917, un tercio de la humanidad vivía en regímenes marxistas, mientras en otros muchos países los partidos de esa orientación conspiraban sin tregua para derrocar los sistemas existentes. En los años 50 Corea del Norte desafiaba bélicamente a la propia Usa, terminando la prueba sin un claro vencedor, mientras el imperio francés doblaba las rodillas en Indochina. El final de esa década alumbraba el triunfo de Fidel Castro, que pronto impondría un nuevo régimen marxista en las mismas barbas del Tío Sam, haciendo de Cuba un foco de inestabilidad general y guerrillas por América. Además, los comunistas influían, cuando no dirigían, muchos de los movimientos anticoloniales que echaban a las potencias europeas de sus inmensas colonias de África y Asia.

Esa expansión asombrosa, sin precedentes históricos de ninguna ideología, religión o sistema político, no llevaba trazas de detenerse en los años 60, cuando la guerra de Vietnam empantanó a la superpotencia useña, que conocería allí su primera derrota bélica. Y todo ello bajo la sombría amenaza de la guerra atómica. Hoy esos hechos parecen lejanos, pero sin recordarlos no lograremos comprender muchos movimientos de la época, entre ellos los ocurridos en España. Los sistemas democráticos europeos habían logrado controlar pasablemente a sus revolucionarios, debido, en muy alta medida, al apoyo de Usa, que había contrarrestado a los partidos comunistas y estimulado la prosperidad de aquellos mediante el Plan Marshall, pero, en conjunto, el comunismo aparecía como poder apabullante y a la ofensiva, frente al cual retrocedían las democracias burguesas con todos sus éxitos económicos y su potencia militar.

Los avances comunistas despertaban oposición, pero también una mezcla de sumisión, simpatía y colaboracionismo. Y no porque alguien pudiera ignorar las matanzas masivas de opositores en los regímenes marxistas, la aniquilación de las libertades, no solo políticas sino también personales, la erección de sistemas policíacos asfixiantes sin paralelo en la historia, y de una economía carcelaria. Sin duda la propaganda comunista, extendida por todo el mundo, negaba o justificaba tales hechos, pero nadie podía llamarse a engaño al respecto. Bastaba a los europeos contemplar el muro levantado por la Alemania soviética en 1961, no para evitar la invasión del país, sino la fuga de sus desesperados súbditos.

El filomarxismo cundía en muy diversos ámbitos, lo mismo entre intelectuales y artistas conocedores, sin embargo, de que el comunismo les privaría de libertad creativa, que entre obreros cuyo nivel económico y derechos ciudadanos superaban de muy lejos a los de los países sovietizados. Sin duda el poder fascina, y muchos se rendían psicológicamente ante la exhibición comunista de fuerza, seguridad, disciplina y fe fanática en un porvenir utópico, justificador de todas las miserias, sacrificios y crímenes del presente. Necesita todavía un estudio el fenómeno de la colaboración con regímenes tales por parte de gentes distantes y hasta opuestas, por sus más obvios intereses, a la ideología de Marx. La Iglesia, desde luego, no escapó a esa inclinación, después de haber contribuido tanto a frenar los impulsos revolucionarios de posguerra mediante las democracias cristianas, sobre todo en Italia y Alemania.

Con motivo de un simposio de obispos europeos en Suiza, el cardenal Tarancón comentará en sus memorias: "En Europa se defendía la tesis de que los sacerdotes debían comprometerse en el cambio de las estructuras políticas y sociales en nombre del Evangelio y aun por procedimiento violentos, porque eran injustas. Se hablaba ya abiertamente de la  teología de la violencia,  de la teología de la revolución".  Sin duda los marxistas tenían razones para estar contentos de esta evolución, que también se produciría más o menos acentuadamente en España, como veremos.  

Del destino de Israel

29 de Octubre de 2008 - 10:15:00 - Pío Moa - 230 comentarios

Estoy releyendo un libro que me interesó hace muchos años: las memorias de Menájem Beguin sobre la época del Irgún, (La rebelión) reeditadas hace poco. Mantienen su interés, también para los empeñados en la "conspiración sionista" mundial y, como señala Jiménez Losantos, por "la pérdida o desvanecimiento de los valores fundacionales" de Israel, según las novelas de Batya Gur (no las he leído aún). Expondré algunos trozos:

"Sería un grave error deducir de lo que he escrito que la fuente principal de la fuerza y de la resistencia de los rebeldes eran sus emociones. Suponer que la rebelión fue simplemente la "aventura heroica" de una gente "desesperada", que solo por casualidad no terminó en fracaso o desastre sería más que un error: sería una tontería. Sin embargo ésta fue la presunción de Lord Samuel, que había sido Alto Comisario en Palestina. En un debate en la Cámara de los lores, en 1946, invitó a sus colegas a comparar lo que estaba ocurriendo en Israel en el siglo XX, bajo el régimen británico, con lo que había ocurrido en el siglo I, cuando los romanos gobernaban allí. Ahora, dijo, había un cuerpo llamado Irgún Zvai Leumí. Muchos siglos atrás, había habido un grupo llamado "los zelotes", que dio muestras de gran heroísmo y de sacrificio en su valiente resistencia al poderío romano. Pero, preguntó Lord Samuel, ¿cuál había sido el resultado? Los zelotes habían muerto hasta el último hombre. En el histórico sitio de Masada, los últimos supervivientes mataron a sus esposas y a sus hijos y después se dieron muerte unos a otros, para que ninguno cayese vivo en manos de los romanos, al entrar estos en la fortaleza. Este había sido un golpe mortal para el pueblo judío, que había sido desterrado de su país y dispersado a los cuatro vientos. Con aquel acto de heroísmo, recordó a los otros lores, no habían conseguido nada; y el pueblo judío debía tener mucho cuidado en no seguir el mismo camino.

Todos sabemos que los sucesos ulteriores demostraron que Su Señoría de Carmel estaba equivocado. El heroísmo del Irgún no fue inútil, sino que logró "algo". La rebelión contra los ingleses no terminó como había finalizado el levantamiento contra los romanos. No es Masada, sino Modin, lo que simboliza la rebelión hebrea de nuestros tiempos. La razón es sencilla. La reciente rebelión no fue solo producto de emociones naturales, sino que se dejó guiar por el sentido común y por la lógica política. La emoción dio origen al heroísmo; la lógica trajo consigo su estrategia, y la buena estrategia aseguró la victoria.

Ya en las primeras fases de la rebelión logramos un importante objetivo estratégico: conseguimos anular el factor árabe local. Durante veinte años, los árabes habían ostentado la iniciativa militar y política. Para ser más exacto, la Administración británica había obligado a los árabes a llevar la iniciativa. De una parte, esto había dado un pretexto para impedir que demasiados judíos entrasen en el país, y de otra, confirmaba que las fuerzas británicas tenían que permanecer en Eretz Israel para proteger a los judíos. Los hechos históricos de los ataques árabes son bien conocidos (...) Las consecuencias psicológicas de estos ataques unilaterales fueron tan desastrosas como sus secuelas políticas. Los árabes (...) empezaron a considerar seriamente al judío como un walad-al-mawt, un hijo de la muerte, y a prever el gran festival del tbah el-yahud, la matanza general. En todo el mundo empezó a arraigar la creencia de que los judíos de Israel, como los de todas partes, no eran más que una carga para las fuerzas de seguridad de los gentiles. ¿Desgraciados? Cierto. ¿Cargados de razón? Posiblemente. Pero ¡ay del justo que puede ser asesinado por el cuchillo de un hijo del desierto!

La rebelión hebrea puso fin a esta vergonzosa y peligrosa fase. Los ingleses, atacados por los rebeldes, pudieron argumentar a duras penas que estaban en Palestina para proteger a los judíos. Los árabes olvidaron pronto al "hijo de la muerte" y empezaron a respetar, incluso a admirar, al yedah judío (...) Por fin, un oficial británico, el general D´Arcy, inventó una nueva teoría sobre la misión de Inglaterra. Dijo al Comité de Investigación angloamericano que, si se marchaban los ingleses, los judíos se apoderarían de todo el país. En otras palabras, los ingleses tenían que proteger ahora a los árabes de los judíos"

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**** Carrillo: "A Garzón le puede salir el tiro por la culata".

¡Si lo sabrá él!

También se pregunta Carrillo "si a los republicanos hay que juzgarlos y condenarlos dos veces". Pero ¿no habíais declarado nulos los juicios del franquismo? Pues entonces habrá que "juzgarlos" ahora correctamente, faltaría más, aunque la cosa sería ridícula: basta con una información pública y veraz al respecto. Promete ser interesante.

Ah, y nada de republicanos: fueron  precisamente esos "republicanos" los que hundieron la república, a ver si se va acabando de una vez la farsa.

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De Años de hierro:

Comenzaba ese mismo mes la edad de oro de la copla, al formar Concha Piquer, actriz y cantante valenciana ya célebre y de voz extraordinaria, su "Compañía de Arte Folklórico Andaluz". Piquer pertenecía a la nutrida serie de artistas pro nacionales que iban a crear un arte popular con fuerte sabor de época. Su compañía recorría el país divulgando canciones viejas y nuevas: la omnipresente Ojos verdes, Tatuaje, A la lima y al limón,  No te mires en el río, A la sombra de aquel limonero, La bien pagá, etc. Serían, con los pasodobles y boleros, la música de fondo de la época. Sus temas rezumaban un sentimentalismo exacerbado, a veces fácilmente parodiable, y una densa emocionalidad femenina, pese a estar compuestas generalmente por hombres. Los compositores más renombrados, trío Quintero, León y Quiroga, un comediógrafo, un poeta y un músico andaluces, firmarían, se dice, unas 5.000 canciones. El letrista Rafael de León, adinerado y de familia nobiliaria, había frecuentado desde joven el ambiente de los cabarets, cafés cantantes y juergas flamencas, donde había conocido a sus compañeros. Las dotes musicales de Manuel Quiroga, de origen artesano, le orientaron muy pronto a la canción. Antonio Quintero creador de sainetes y obras ligeras, coordinaba las canciones en los espectáculos teatrales. Los temas solían ser poco ortodoxos moralmente: las heroínas de Ojos verdes o Tatuaje, por ejemplo, eran prostitutas, la de La otra, una mantenida quejosa de su posición y de su amante, que la utiliza como un mero objeto sexual:

Yo soy la otra, la otra,
Y a nada tengo derecho
Porque no tengo un anillo
Con una fecha por dentro...
Con tal que vivas tranquilo
Qué importa que yo me muera...

Ojos verdes, poética y de denso contenido erótico, empezaba:

Apoyá en el quicio de la mancebía
Miraba encenderse la noche de mayo
Pasaban los hombres, y yo sonreía...

La censura cambió "mancebía" por "casa mía", con total ineficacia, pues el relato ofrecía pocas dudas.

Despuntaban figuras como Estrellita Castro, Juanito Valderrama o Celia Gámez, esta nacida en Argentina y reina de la revista musical desde antes de la guerra, con su espectáculo Las Leandras. Con Yola alcanzó un éxito permanente. Lograría adaptar el género, hasta cierto punto y sin perder gracia, a las exigencias moralistas de la época: "La revista es ahora espuma y sonrisa, vicetiples que levantan las piernas al compás, vedettes de trajes vaporosos, decoraciones, bailarines, diálogos ligeros, salpicados de chistes y frases ingeniosas. Lo demás, lo grosero, lo inmoral, lo sucio, en una palabra, se ha suprimido", aseguraban algunos críticos.

Distinto fue el caso de Valderrama. Campesino andaluz, se había iniciado como cantante en 1934, con 18 años. La guerra le cogió en las izquierdas, donde formó un grupo de cante para animar a la tropa y los heridos. Alcanzaría su mayor popularidad en los años 50, pero grabó su primer disco en septiembre de 1939, emprendiendo su carrera de flamenco heterodoxo. Al revés que otras, sus coplas tenían un sustrato moral edificante e ingenuo, muy aceptado por "el alma popular".*



* Los tres compositores citados murieron en Madrid, en 1977 Quintero, en 1982 León y en 1988 Quiroga, olvidados y a menudo despreciados porque el progresismo entonces imperante identificaba su música con el franquismo. Lo cual tenía poco de falso. La experiencia republicana de Valderrama sería muy valorada después de la muerte de Franco. Él mismo cedió al nuevo ambiente y pretendió que su celebérrima canción El emigrante (1949) aludía a los exiliados. Graciosa, en verdad, la imagen de los comecuras del exilio haciéndose rosarios e invocando a la Virgen de San Gil, como reza la canción.

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UNA FALACIA PRO CHEKISTA

Hace unos años, los de la "memoria histórica" pretendían revisar los juicios del franquismo, pero la más superficial ojeada sobre los mismos sacaba a la luz crímenes horripilantes cometidos por el Frente Popular. ¿Qué hacer? Pues nada, para cubrir aquellos crímenes hubo que olvidar la revisión y declarar los juicios nulos, en bloque, porque, afirman "carecían de las garantías exigidas hoy en los países democráticos". Argumento típicamente anti jurídico porque, sobre esa base, habría que anular casi todos los juicios en todo el mundo anteriores a las garantías propias de nuestra época... tampoco cumplidas del todo, según reflejan casos como el de Gómez de Liaño.

Por supuesto, los juicios de postguerra tuvieron pocas garantías comparados con los de ahora. Pero con los que deben ser comparados es con los realizados en esa época por la parte contraria, es decir, por los llamados "tribunales populares". Y ahí sí que no había garantías de ningún tipo: el "tribunal" condenaba sin más pruebas que las acusaciones de la izquierda y hacía cumplir la condena de inmediato. Por participar en aquellas farsas fue condenado a muerte el padre de Peces Barba. Luego le fue conmutada la sentencia por cadena perpetua, que duró cosa de seis años trabajando (y cobrando) en la oficina del Valle de los Caídos. En comparación con los tribunales "populares", los del franquismo supusieron un progreso enorme.

La base de todo este manejo de la "memoria" fraudulenta y de la garzonada consiste en la exaltación de los asesinos de las chekas y la denigración de los inocentes, pues sin duda los hubo, por la dureza legal: igualan a todos ellos bajo el membrete de "víctimas del franquismo", lo que constituye un insulto a la justicia más elemental. Y una identificación de los promotores de la farsa, precisamente, con los criminales. Y con los etarras, también beneficiarios de esa ley contra la justicia.

En cuanto al puterío (III)

28 de Octubre de 2008 - 09:26:26 - Pío Moa - 222 comentarios

Según la definición habitual, puta o prostituta es la mujer que entrega su cuerpo (eufemismo) por dinero, o que hace negocio de ese "cuerpo". En la acepción popular, puta es también la que no controla sus instintos y se insinúa o se acuesta "con cualquiera", hasta pagando ella. También se emplea como sinónimo de mujer "mala", es decir, de malas intenciones y actos, no necesariamente sexuales. Puto, en cambio, solía emplearse para los homosexuales dedicados al mismo comercio, aunque en la actualidad la profesión se ha extendido a muchos heterosexuales.

La sexualidad humana va unida generalmente al afecto duradero (al menos en la intención), y el puterío consiste en separarla de este afecto  para ligarla al dinero. Cierto que ni aun así la separación se completa, y en un burdel no es raro encontrar símbolos y títulos amorosos: corazones enlazados, "Tú y yo", y cosas por el estilo, entre lo grotesco y lo cómico. Por otra parte en esos mundillos no están ausentes los celos, y hasta los crímenes pasionales. Un amigo de adolescencia, de Vigo, que a los dieciséis años ya se había hecho chulo de una  puta, me ilustraba: "La gente se cree que una puta, como va con tantos tíos, no se enamora. Pues se enamoran más que las mujeres normales". En fin... Sería ridículo que me pusiera en plan de juez de nadie por dedicarse a estas u otras actividades por el estilo, cada cual tiene sus condicionantes y su biografía ("¿Quién no es mejor que su propia biografía?" dijo alguien. Las frases ingeniosas suelen ser  graciosas, pero falsas; esta, en cambio, me parece extraordinariamente profunda en su ironía). Pero ello no impide reconocer la realidad de que se trata de un oficio vil, que explota la degradación del deseo en necesidad.

La prostitución ha existido siempre y probablemente siempre existirá, como uno de esos males inevitables, que deben asumirse pero mantenerse marginales (aparte su mal propio, el mundo de la prostitución suele ir asociado a diversas formas de delincuencia, difusión de la droga y el alcoholismo, de enfermedades, etc.). Pero lo que llamo puterío es otra cosa. Por ejemplo, ayer aludía a El Mundo como un periódico especialmente putero. En parte me refería a los anuncios de prostitución que cubren varias de sus páginas, pero lo mismo hace el resto de la prensa, de derechas o de izquierdas (creo que el pionero fue El país, aunque no estoy seguro). Esos anuncios significan que esos periódicos están metidos directamente en el negocio de la prostitución, comparten sus ganancias y utilizan su difusión para expandirlo, aunque, hipócritamente, incluyan a veces reportajes sobre los horrores del mismo. Pero me refiero más a los amplios espacios dedicados a los avatares de los putos y las putas famosos, a la pornografía más o menos explícita de gran parte de su publicidad, etc. Creo que decía el Ciudadano Kane, uno de los creadores de la prensa amarilla, que al público le interesan sobre todo historias de sexo y de delito, y tenía bastante razón. Pero lo importante es el tratamiento de esos asuntos. Una especialidad compartida por El mundo y por El país  consiste en  el tono general de promoción de la actitud putera, expuesta indirectamente en reportajes que presentan la sexualidad-negocio o la sexualidad inafectiva como algo "normal", propio de una actitud moderna y progresista, "sin hipocresía".

Hoy, el puterío se ha convertido en un negocio gigantesco, que lo llena todo, desde los anuncios que nos saltan a la vista en cuanto salimos a la calle, a los de televisión, las modas, la publicidad, el cine, etc. Esos periódicos y medios, y muchos partidos políticos, aspiran a crear una sociedad-burdel. Y lo van consiguiendo, mérito suyo.

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**** Tuvo que ser un espectáculo el de los jefecillos del PP en "Euskadi" dar brincos al ritmo de Pignoise. Nada más apropiado: desde hace tiempo el partido de la Nena Angloparlante no hace otra cosa que emitir ruidos porcinos. Y de paso hace patria porque Pignoise es un grupo español (más o menos), con nombre inglés, signo de modernidad. Dice Basagoiti que su PP debe ofrecer imagen "distinta y más moderna". Y la ofrece, la ofrece. Eso de la defensa de España, la Constitución y las libertades queda como anticuado, como ya muy visto, aburre. Ahora se trata de "romper esquemas". Tengo para mí que a Basa, Oyarzábal y compañía les ha llegado el inspirado discurso de Matty Crevillente, también conocido por Crevy, y han decidido adelantarse al colectivo Zapo: el día menos pensado los vemos salir en un mitin vestidos de payasos y haciendo a continuación un estritís: ¿Cabe pensar algo más lúdico, moderno, hedonista y rompeesquemas? A mí, por lo menos, me cuesta imaginarlo. ¡Animo, valientes, la de poltronas que os esperan! Y olvidaos de María San Gil, tan plasta, tan casposamente digna y anticuada. Ruido porcino, ahí está el futuro que Rajoy contempla con arrobo.  

**** Tipo afortunado este Zapo: la crisis no se ha hecho evidente hasta después de las elecciones, y ahora tiene cuatro años por delante, durante los cuales es de esperar que la cosa vaya remitiendo. El Futurista Indomable lo tiene crudo, aunque con Pignoise, quién sabe. Zapo debía subvencionarle, nunca se vio una oposición tan complaciente y "solemne". De paso devolvía la subvención que dio la UCD al PSOE cuando la transición. 

**** "Según el presidente de las cámaras de comercio
"Hay que convencer a los sindicatos de que su papel no es proteger a los vagos"

Este hombre delira: ¿cómo van a dejar de protegerse a sí mismos?

**** Pedro Schwartz ha ganado muy merecidamente el premio Ortega y Gasset con su libro En busca de Montesquieu. La democracia en peligro.  Enhorabuena, porque es un libro importante e ilustrativo. Merece, ya lo he dicho, amplio comentario, que por mi parte prometí y no he cumplido. Falta de tiempo, espero que solucionable pronto.

Juzgar a Garzón, en El Mundo

27 de Octubre de 2008 - 08:27:40 - Pío Moa - 249 comentarios

El mundo es un periódico curioso: basura muy parecida a la de El país quizá en un sesenta por cien y acaso el más putero de los de papel con pretensiones de seriedad. Le salva, hasta cierto punto, el resto, algunas columnas y el periodismo de investigación que de vez en cuanto practica.

Dentro de su oposición a la garzonada (por suerte, pues uno sospecha que lo mismo podría haber salido por cualquier otro registro), publicaba ayer opiniones de 70 historiadores, nada menos, en dos páginas, bajo el título de "los historiadores juzgan a Garzón". La idea era buena, pero su formato impedía argumentar, y el juicio se quedaba en galimatías. Me llamó Julio Martín Alarcón pidiéndome un resumen de entre 100 y 150 palabras. Le mandé uno de 139, que me redujeron por las buenas a 22, privándoles de gran parte de su sentido (al pro chekista Gibson le correspondieron 78). Un fallo informativo y periodístico, porque, además, faltan historiadores importantes, y de otros solo los especialistas saben qué han podido escribir.

En otro plano tiene interés comprobar hasta qué punto gran parte de las opiniones refleja una sangrante  mezcla de ignorancia y sectarismo, de desprecio a los hechos y de ausencia de análisis, ¡en tantos historiadores! O cómo muchos de derechas se salen por la tangente. Están bien Kamen, Stanley Payne, Rafael Abella y unos pocos más. Algunos los iré comentando en el blog. En cuanto a mi respuesta sobre la garzonada, mutilada por el periódico,  fue la siguiente:

"Es parte de la actual involución política, como la colaboración del gobierno con la ETA o el ataque a la independencia judicial. Degrada a los inocentes igualándolos a los asesinos de las chekas: todos "víctimas". Aplica los principios de los tribunales "populares", atendiendo solo a una parte: una parte basada en propaganda, con cifras inventadas y falsos representantes de los familiares. Presenta a los caídos de izquierdas como defensores de la libertad, cuando fue el Frente Popular quien destruyó la legalidad republicana y causó la guerra, hechos hoy probados. Da crédito a Jay Allen, que no era informador, sino agente de propaganda del Frente Popular. El sumario es históricamente falso, judicialmente inspirado en el modelo chekista. No hubo genocidio, sino grados de terror en los dos bandos. Descubrir el fraude ayudará a la verdad, tan importante para la democracia"

Por supuesto, El mundo no ayuda en absoluto a la verdad, y el problema no se limita ni puede centrarse en el aspecto judicialmente disparatado del negocio garzonesco.  La clave está en los hechos históricos, rehuidos o embrollados por el periódico.

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**** "Hablan los ancianos acusados de "crímenes contra la humanidad"
"Si me llama Garzón, iré. Y le diré que esto es un disparate"

¿Ahora a las canalladas se les llama disparates? He ahí la destrucción del lenguaje, el instrumento que debiera servir para entendernos.

**** La permanencia de Garzón como juez, y su auto pro chekista, es un insulto a la justicia y a toda la judicatura, que lo consiente.

**** Cuando se señala la participación alemana e italiana a favor de Franco y se menciona también la soviética, suele olvidarse esto: Stalin era ya por entonces un genocida con gigantescas matanzas a su espalda, y un completo totalitario, mientras que Hitler solo había empezado a cometer sus fechorías; y Mussolini, ni entonces ni después cometió genocidio alguno, ni desmanes comparables a los otros dos, ni de lejos. Estos puntos son también muy importantes para juzgar la actiud de los dos bandos de la guerra civil

**** Obsérvese la lógica de Elvira Lindo en su vomitivo artículo de ayer en –naturalmente– El País:

"Un numerario del Opus asistió al estreno. El único comentario que hizo a la salida se refería a una escena en la que se ve a miembros del Opus sentarse a comer: "Un numerario nunca se sentaría a una mesa sin mantel". ¿Hay que pensar entonces que todo lo demás es cierto?".

Lógica de estilo progre.   ¿Hay que pensar que Lindo miente, en lo del numerario, lo del mantel y en todo lo demás? Este pensamiento parece mucho más razonable.

**** "SUPRIME SECCIONES DEL DIARIO DE SU PADRE EN LA GUERRA CIVIL
Ernest Maragall consigue que una editorial censure un libro sobre su familia"

¡Ah, la memoria, las izquierdas y sus turbias memorias! Tan conscientes de lo ocurrido y tan resueltos a censurarlo, tan vivo siempre su instinto inquisitorial. Solo admite Maragall, el hombre del "estado central residual", la biografía complaciente de Ester Tusquets y Mercedes Vilanova.  No cambian. No hay modo.

**** A Ingrid Betancourt le dieron el premio Nobel en Estocolmo. Nada más apropiado.

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"El reforzamiento del franquismo en 1943, tan deplorado por Gil-Robles y por Hoare, no era un simple producto de la represión. Esta seguía cerrándose implacable sobre los comunistas, pero la inmensa mayoría de los antiguos izquierdistas o separatistas se habían adaptado a la situación. Ello permitió también la liberación de los presos condenados hasta veinte años, con lo que el número total de reclusos descendió hasta 74.000 al terminar el año, incluyendo los presos comunes. También dejaron de dictarse penas de muerte por el delito –tan interpretable– de rebelión militar. En diciembre se disolvieron las milicias de la Falange, ya desarmadas desde hacía tiempo.

Hay otros datos a considerar. Las cosechas seguían siendo flojas, por la disminución de terreno cultivado, las sequías intermitentes y la escasez de fertilizantes y equipo agrícola moderno; pero en conjunto el suministro había mejorado de modo notable, o quizá se repartía mejor, de modo que el número de muertes directas por hambre, 315, había descendido al nivel de la república. Y había mejorado la higiene, no produciéndose ninguna sobremortalidad apreciable por enfermedades: al contrario, el número total de fallecimientos registrados, 349.000 había descendido con respecto a los 384.000 de 1935. La mortalidad infantil bajaba de forma acelerada: de 17,10 por cada cien nacidos vivos en 1935, a 13,67. Los  207.000 niños huérfanos o de familias indigentes eran alimentados en 2.026 comedores. También fue un éxito el retorno de los niños enviados fuera del país por el Frente Popular: de 35.000 se habían repatriado más de 28.000; quedaban 5.000 en la URSS y unos centenares en Méjico y otros países. (2)

Indicativa de una cierta evolución fue la apertura de los primeros grandes almacenes, llamados Galerías Preciados, el  5 de abril en Madrid, por iniciativa del célebre empresario asturiano Pepín Fernández. Empezaron a popularizarse las cafeterías de estilo useño, donde se despachaban "perritos calientes", sándwiches, batidos, tortas con nata, platos combinados y otras novedades, servidos a menudo por camareras, y con numerosa clientela femenina. Comenzaba la decadencia de los tradicionales cafés, de carácter más masculino, sedes de tertulias variadas, desde literarias a taurinas. Otras modas useñas, como el jazz o el consumo de whisky, adquirieron difusión en círculos estrechos. El cine useño siguió cosechando éxitos.

En otro orden de cosas, se inauguraron diecisiete nuevos teatros por distintas ciudades. Los avances en la enseñanza también eran evidentes, aun dentro de las restricciones económicas. El número de universitarios había pasado de 32.000 el último año de la república, a cerca de 42.000; los 99 institutos de segunda enseñanza, con 124.000 alumnos, de 1935, eran ya 118 institutos con 180.000 alumnos, con un aumento mucho más rápido del alumnado femenino: de 37.000 a 63.000. Existían 52.000 escuelas primarias (aproximadamente 19.000 para niños, casi otras tantas para niñas, y 14.000 mixtas), con 1,240.000 alumnos y 1,264.000 alumnas. El 12 de octubre de aquel 1943 se inauguró la Ciudad Universitaria de Madrid, nacida en 1927 bajo la dictadura de Primo de Rivera, por especial iniciativa del rey Alfonso XIII, como recordó Franco en la ocasión, y destruida durante los combates de noviembre de 1936. La universidad debía dar una formación científica y católica, siguiendo la tradición universitaria española del siglo XVI. El modelo venía a ser, vagamente, los campus useños (fue, al parecer, la primera universidad europea inspirada en ellos), con arquitectura modernista, amplios espacios verdes, etc. La reconstrucción de algunos edificios se hizo en un estilo más "imperial".

El ministro de Educación, Ibáñez Martín, promovió la Ley de Ordenación de las Universidades, que, por primera vez, definió la labor universitaria como de investigación y no solo de docencia, y trataba de establecer un vínculo estrecho con el CSIC. Con propósito de fomentar un ambiente intelectual intenso e interdisciplinar, se restablecieron los colegios mayores, una institución del siglo XVI. Debían concentrar a alumnos y medios adecuados, y disfrutarían de autonomía, pero tendieron a quedarse en simples residencias de estudiantes con algunas actividades culturales. También las universidades tendrían autonomía: la policía no podía entrar en sus recintos, salvo autorización del rector; y sus publicaciones, como las del CSIC, estarían exentas de censura. Dado el carácter católico de la enseñanza oficial, se impusieron restricciones a las universidades de la Iglesia, de las que solo existían tres (Deusto, Comillas y pontificia de Salamanca), supeditadas a las oficiales en la concesión de títulos.

(De Años de hierro)

El sufrimiento de la vejez

26 de Octubre de 2008 - 10:25:02 - Pío Moa - 158 comentarios

Un sufrimiento característico es el derivado de la vejez, tanto sentida como vista. El espectáculo de la decrepitud en una residencia de ancianos impresiona a la persona aún sana y joven más que el de un hospital, pues en éste el sufrimiento proviene de accidentes o enfermedades, que pueden tocarle a uno o no, mientras que en el asilo nace de la propia naturaleza (llamémosla así, confianzudamente, como si supiéramos qué o quién es esa señora), y es un destino ineluctable, salvo que otras causas acorten la vida. Se nos hace difícil imaginar a aquellos ancianos como fueron hace unos años, acaso fuertes, ágiles y en plenas facultades mentales; o en su niñez, y cuáles habrán sido sus biografías. Ciertamente no todas las personas envejecen igual, pero la impotencia creciente es su rasgo inevitable. Frente a las personas que allí vemos juntas, unidas por la vejez, a menudo por la soledad, pues muchos apenas hablan entre sí –por tedio o por simple impedimento físico–, reaccionamos o bien evitando pensar, o haciendo un esfuerzo mental de aceptación nunca del todo convincente. 

La sensación aumenta cuando es la propia vejez la que llega. Los romanos estimaban su llegada en torno a los sesenta años, y en realidad así es. Aun si uno mantiene la salud, a esa edad toma conciencia de que, en el mejor de los casos y como media, no le quedan más de veinte, con suerte treinta años de vida, y con salud decreciente. Bien lo expresaba  el segundo Eugenio de Toledo, uno de aquellos brillantes obispos de época visigótica, en su Lamento por la llegada de mi vejez: "Los tiempos felices huyen y los malos se imponen / males de todas clases se acercan y los bienes huyen volando / Llora, mísero Eugenio: la detestable enfermedad se apresura / La vida pasa, el fin viene presto, la ira del cielo se cierne / y he ahí, llamando a la puerta para entrar, al mensajero de la muerte".

Se entienden reacciones como las de los vikingos, que preferían la muerte en combate, en plenitud de fuerzas, a "la muerte de buey", de pura ancianidad. Elección harto cruda, en todo caso.

Parece no quedar otra opción que compensar esa consciencia fijando el ánimo a cosas más alegres. Como también escribía Eugenio: "Tu voz, ruiseñor, anima a hacer canciones / por eso mi pobre lengua entona tus alabanzas (...) / Tu voz se eleva con admirables notas sobre el viento sonoro / Tu voz, ruiseñor, aleja la semilla de la preocupación / aligera el angustiado corazón con suaves sonidos...

Pero queda la imploración a lo imposible: "Prolonga el convite de dulce música a los oídos atentos / no quiero que calles, no quiero que calles".

(Digamos de pasada que los versos de Eugenio y otros fueron muy apreciados e imitados en la Europa carolingia y en la Inglaterra de Alcuino)

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"El PSOE de Meliana se abstuvo en la votación del homenaje a la pequeña Silvia",

niña asesinada por la ETA.

Normal, una vez más, bajo este anormal e ilegal gobierno. El PSOE es afín a la ETA y a las chekas, no a sus víctimas. Para aquellas el diálogo, el dinero, la ley amañada y la tolerancia. Para estas la humillación y el silencio. Siempre fue así, para los que no hayan perdido la memoria ni la facultad de ver lo que pasa ante sus narices.

**** La grotesca mendicidad internacional de Zapo. Pero, como hacía decir a Sherlock Holmes su autor, lo grotesco suele acompañar a lo trágico.

**** "Plataformas por la libertad lingüística denuncian las cesiones de PP y PSOE"

No cesiones: complicidad de los hedonistas o hediondistas ¿Qué ha hecho el PP en Galicia o en Valencia y Baleares? Cualquier día veremos a Arenas, ese gran homenajeador de Blas Infante, promoviendo el "andalú" en las escuelas. 

**** "Desde el primer asentamiento de los europeos en el Nuevo Mundo, Estados Unidos se convirtió en un imán para las personas que iban en busca de aventuras, huían de la tiranía o, simplemente, intentaban conseguir una vida mejor para sí y para sus hijos".

La realidad no fue tan sencilla y bonita. Durante mucho tiempo gran número de inmigantes llegaron con contratos leoninos o engañosos que les sometían a una auténtica esclavitud. Me refiero a los blancos, no a los negros. No pasemos de una beatería a otra.

**** Dice Rajoy que no es el momento de pasar factura por los errores de Zapo. ¿Cómo va a pasar factura el individuo de la nena angloparlante, falso opositor y copartícipe en las fechorías del "errado"? Ni ahora ni nunca.

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"Don Juan, pensando que la agresión a España estaba próxima, acababa de romper con el Caudillo dos días antes: "V. E. es uno de los contados españoles que creen en la estabilidad del régimen nacional-sindicalista; en la identificación del pueblo con tal régimen, en que nuestra Nación, todavía no reconciliada, tendrá fuerzas sobradas para resistir los embates de los extremistas al término de la guerra mundial y que V. E. logrará por medio de rectificaciones y concesiones el respeto de aquellas Naciones que pudieran haber visto con disgusto la política seguida (...) Estoy convencido de que V. E. y el régimen que encarna no podrá subsistir al término de la guerra, y que, de no restaurarse antes la Monarquía, serán derribados por los vencidos en la guerra civil". A continuación se contradecía: "Para impedir tan trágico futuro, es preciso (...) algo que no sea ni el totalitarismo de V. E. ni la vuelta de una República democrática, antesala del extremismo anarquista; y esa solución la constituye solamente la Monarquía Católica Tradicionalista". Solución querida, a su entender, por la mayoría de los alzados en julio del 36. Con nueva contradicción calificaba al régimen de "incompatible con la esencia misma de la Monarquía, que ha de ser genuina y absolutamente nacional y para todos los españoles". Se veía obligado, en fin, a "dar a conocer a España y al mundo la total insolidaridad de la Monarquía con él [régimen]".

El día 28, hablando a La Prensa de Buenos Aires, iba más allá: "Siempre quise que el cambio imprescindible y anhelado por la inmensa mayoría de los españoles se efectuara sin violencia", pese a lo cual, "No se puede suprimir el peligro cierto que para el pacífico futuro de España representa la perduración de un régimen cuya esencia misma no puede ser cambiada". Estas frases sugerían aceptación y aun apoyo a la invasión, y afligieron a muchos monárquicos. El propio Don Juan quiso aguar un vino tan fuerte en un nuevo telegrama a Franco. El cual respondió: "Vuestras declaraciones con vistas a agradar al exterior han causado por el contrario en España penosísima impresión (...) España no está dispuesta a consentir que con motivo de la general contienda puedan desvirtuarse los frutos de la victoriosa Cruzada y defenderá por todos los medios, sin contar los días ni los años, nuestra soberanía hasta el último hombre".

Poco después remitía al pretendiente una carta más cortante: "Si el 18 de julio, sin apenas medios, preferimos tantos españoles la loca aventura de lanzarse a la muerte para salvar a España, aun a costa de sensible sangre española, imaginaos lo que haríamos hoy para impedir que por ambiciones personales o por imposiciones o intrigas extranjeras se intentara poner en peligro lo que tanto ha costado"; y apuntaba a "lo poco arraigado de vuestras convicciones", al elegir un camino que "solo os podría conducir, en un eventual momento de desgracia de España, que Dios y los españoles no han de permitir, a llegar a ser un rey efímero de una monarquía estilo griego (...). Nada tema Vuestra Alteza de los vencidos de ayer. No los temimos cuando eran la legalidad, tenían todo el oro, los medios nacionales y el apoyo extranjero (...) ¿Cómo los vamos a temer hoy cuando el Ejército entero (...) la Falange con más de un millón de militantes, los católicos y todos los poderosos medios de un Estado están leales y firmes en nuestra manos, e incluso los que ayer les seguían forman cada día en mayor número en las filas de los convencidos?". La ruptura quedaba firmada. 

¿Hubo realmente peligro de invasión? Ni Hoare ni Hayes dicen palabra al respecto, y tampoco ha aparecido documentación aliada en tal sentido. Pero los temores españoles tenían lógica. Londres y Washington rompían las solemnes garantías de seguridad y no injerencia dadas un año antes, y el volframio, como el telegrama a Laurel, sonaba a pretexto. El comercio del mineral entraba en los derechos de los neutrales. Portugal, que lo exportaba al Reich en mayor cantidad, no recibió amenazas semejantes; ni Suecia o Suiza, cuyos servicios al esfuerzo bélico alemán eran incomparablemente más valiosos. En cuanto al embargo de petróleo, tenía, además del demoledor efecto económico, otro de obvio alcance estratégico, pues un ejército a duras penas funcionaría sin gasolina, de la que quedaban a España reservas para pocos meses, racionándola al máximo. Sin esa perspectiva, Don Juan difícilmente hubiera osado aquella ruptura.

Con todo, la invasión no ocurrió. La explicación de Suárez, La Cierva, Platón o Ansón es que Stalin rechazó de plano el proyecto. El soviético deseaba cuanto antes el ataque por el norte de Francia, decidido en Teherán; y después del empantanamiento de la ofensiva aliada en Italia, una nueva aventura por una España probablemente difícil de someter, solo habría acarreado nuevos retrasos. Que Stalin hubiera evitado a España una prueba semejante constituiría una nueva paradoja de esta guerra, tan pródiga en ellas. Sin embargo no parece haber existido un plan real de invasión useña



* El historiador Miguel Platón escribe: "Ante el freno de la progresión aliada en Monte Cassino, el general norteamericano George Strong suscribió un plan que proponía establecer un nuevo frente desde la península Ibérica. La sugerencia había partido de su jefe de inteligencia, el coronel William J. Donovan, un amigo del presidente Roosevelt". La batalla de Montecasino había comenzado el 4 de enero, pero los avisos de Mountbatten venían de antes. Sobre el plan de invasión y su rechazo por Moscú, Franco leería en 1949 dos telegramas secretos del Foreign Office y del Kremlin, pero su lenguaje extravagante en términos diplomáticos los hace poco creíbles.

(De Años de hierro).

Paradojas y un punto de la Falange

25 de Octubre de 2008 - 13:03:40 - Pío Moa - 133 comentarios

Una política del franquismo consistió en convertir a la mayoría de los españoles en propietarios de su casa. Con ello perseguía desarrollar una mentalidad contraria a la del "no tenemos nada que perder", tan explotada por los líderes revolucionarios (que no eran precisamente pobres). España era así un país anómalo en Europa y Usa, donde la mayoría de la gente vivía de alquiler, y esa anomalía solía presentarse como un signo de atraso o de "desentono". Pero en los últimos años otros países han seguido el mismo sistema, en particular Inglaterra, Usa e Irlanda, mientras que en España la propiedad se convertía en un bien especulativo que, aparentemente, se revalorizaría sin fin. Al parecer, el franquismo llevó adelante su política de forma más saneada y medida, pues no se produjo el fenómeno que ahora vemos, y que afecta al propio sistema financiero.

La crisis está conduciendo, paradójicamente, a una política que el franquismo rechazó con buenas razones, aunque figuraba entre los objetivos de la Falange: la nacionalización de la banca. Si bien no es del todo cierto que la banca se nacionalice ahora, sino que el estado acude en su socorro con el dinero de los ciudadanos. Se ha creado una crisis de confianza, base del sistema que llaman capitalismo, y está por ver si el estado será capaz de cubrir las deudas y generar esa confianza o, por el contrario, hará la depresión todavía más catastrófica y duradera, como ocurrió con el New Deal. Cuando oímos a los tiorrillos y tiorrras del colectivo Zapo exhibiendo optimismo, tenemos todas las razones para desconfiar más y más.

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**** UGT pide a Garzón poder presentarse como acusación en su causa contra el franquismo

Lo normal en la anormal España de la involución: la corrupta mafia ugetista, que tanto pesó en la preparación de la guerra civil y en las chekas, siempre atenta a su negocio. La canallería y la estupidez. Como siempre.

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"Seguro de sí, Franco escribió a Don Juan, el mismo 6 de enero (de 1944), en relación con su carta a Fontanar, remarcándole algunos hechos reales: la monarquía había cedido el poder a la república; el alzamiento de 1936 no había tenido fines monárquicos, sino patrióticos y religiosos; entre el millón de combatientes, pocos habían pensado en restaurar el trono. "Por lo tanto, ni el régimen derrocó a la monarquía ni estaba obligado a su restablecimiento". Y menos por presiones foráneas: el pueblo español "es demasiado viril y sensible para que se doblegue jamás a imposiciones exteriores. Nuestra guerra de la independencia es harto elocuente". La monarquía llegaría a su tiempo, pero actitudes como las de Don Juan podían impedirlo: "Mi deber leal es el de preveniros, que no podáis decir jamás que no os lo haya anunciado en la forma más clara"; "No os desliguéis de nuestra cruzada, en la que quisisteis combatir (...) No hagáis caso de lo que del extranjero puedan insinuaros; las promesas a Polonia, al rey Pedro de Yugoslavia, al de Grecia, a Víctor Manuel, a Giraud y a tantos otros se esfumaron ante las realidades". Giraud había perdido, a favor de De Gaulle, la copresidencia del movimiento francés antialemán. Víctor Manuel, tras haber derrocado a Mussolini, estaba siendo relegado, y lo mismo los otros monarcas aludidos. 

Pero Don Juan y sus consejeros tenían la convicción de que Franco en ningún caso lograría contener a useños y británicos, y que serían estos quienes decidiesen el futuro del país. Mientras los alemanes habían llevado las de ganar o podían quedar en tablas, habían especulado hasta con una monarquía afecta a Berlín, pero ya no cabían más vacilaciones. Hacia el 20 de enero, la probabilidad de agresión aumentaba: Usa cortó bruscamente el petróleo, incluso el ya contratado y pagado, sin plantear ultimátum ni dar explicación. La economía española, en permanente semiasfixia por la penuria de carburantes, podía venirse abajo en poco tiempo. Años después, Franco calificaría aquellos meses como los más difíciles para él. Más incluso que los del invierno de 1940- 1941, cuando las divisiones de Hitler estuvieron cerca de cruzar los Pirineos.

En este clima, Hoare visitó al Caudillo el día 27 para exponerle "con la mayor nitidez las razones concretas del descontento que provocaba en nosotros", y "enfatizar la excepcional gravedad de los tres principales problemas que le causan [a Londres] una preocupación más viva: el volframio, la Legión Azul y el espionaje y sabotaje practicados por agentes alemanes en España". De no doblegarse Franco, Inglaterra dejaría de mantener "la política seguida actualmente en relación con España. Solicita, por consiguiente, del General Franco que reflexione no solamente sobre las ventajas inmediatas que encontraría al satisfacer nuestras demandas, sino también al tener presente el porvenir de las relaciones de España con las potencias aliadas".

Franco volvió a irritar al embajador al hablarle "con la voz suave y tranquila de un médico de familia que desea tranquilizar a un paciente excitado". Pero tuvieron que impresionarle los datos que Hoare conocía a través del espionaje. Prometió una vez más tomar medidas contra las acciones alemanas y suspender las ventas de volframio durante las negociaciones al respecto con los Aliados. Hoare afirma que el corte del petróleo le sorprendió y contrarió, pero Hayes, que se atribuye la iniciativa del embargo, dice que el inglés conocía la decisión y la había aprobado, tras alguna reticencia inicial. 

(De Años de hierro)

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Carlos Sanchez, reproducido en Heterodoxias:

"Es simplemente falso afirmar que España es la octava economía del planeta. Según los últimos datos publicados por el Banco Mundial -en términos de paridad de poder de compra, lo que permite hacer comparaciones- diez países son más grandes que España. En concreto, y por este orden, EEUU, China, Japón, Alemania, India, Reino Unido, Francia, Rusia, Italia y Brasil. Por detrás, y prácticamente con el mismo tamaño, se encuentran México y Canadá. Los datos se refieren al año 2005, y ponen de manifiesto que España representa el 2,15% de la economía mundial.

Es seguro que en los últimos años la posición relativa de España no ha mejorado respecto de sus antecesores en la lista. La economía española, según el Banco Mundial, equivale a 1,18 billones de unidades de poder de compra, muy lejos de Brasil: 1,58 billones o Italia: 1,62 billones.

Este argumento -exclusivamente numérico- sería suficiente para excluir a España del top ten, pero sería sin lugar a dudas injusto si no se tuvieran en cuenta otros determinantes. Por ejemplo, el peso de España en los organismos económicos internacionales, en este caso es el FMI, que es el relevante en este asunto. Pues bien, teniendo en cuenta el nuevo reparto de cuotas decidido en el Fondo Monetario Internacional, España ocupa el puesto 15 en derechos de voto, que se corresponden milimétricamente con sus aportaciones financieras. En concreto, después de la última reforma, representa el 1,63% del FMI, por debajo, incluso, de su peso en la economía mundial.

Nuevamente, EEUU está a la cabeza (con el 16,73% de los derechos de voto), y por delante de España se sitúan Japón, Alemania, Francia, Reino Unido, China, Italia, Arabia Saudí, Canadá, Rusia, India, Holanda, Bélgica y Brasil. Es decir, que tampoco por esta vía España reuniría los requisitos para entrar en el santa santorum de la economía mundial.

Algunos podrán argumentar que la renta per cápita de los españoles (27.270 unidades de poder de compra) está entre la más elevadas del mundo. Pero de nuevo, España ha pinchado en hueso. Según los datos del Banco Mundial (y siempre en términos de poder adquisitivo real) hay hasta 25 países cuyos ciudadanos disfrutan de una renta superior a la española. A la cabeza de ellos, Luxemburgo, con sus 70.014 unidades de poder de compra.

Un cuarto argumento se puede dar para explicar la necesidad de que España se incorpore a la élite mundial: su población. Pero entonces surge otro problema, como ayer mismo reconoció Sarkozy, otro país europeo, Polonia, tiene casi tantos habitantes como España (38 millones frente a 44 millones), por lo que en caso de España fuera invitada a participar en un G-7 ampliado, Varsovia podría reclamar su derecho a participar en la reunión.

Vuelta a los "tribunales populares"

24 de Octubre de 2008 - 08:50:55 - Pío Moa - 303 comentarios

Hoy, en Época:

GARZÓN VUELVE A LOS JUICIOS "POPULARES"

Garzón se ha convertido en el juez vedette por excelencia. Su ansia de titulares en los medios parece insaciable, y de nuevo lo está consiguiendo. No es forzosamente ilegítimo: hay juicios sensacionales por sí mismos, que propulsan al juez a primer plano, como ocurrió con el juicio del 11-m (cuya repercusión, digamos de paso, intentó explotar económicamente la esposa del juez, con la colaboración de este. Cosas de esta España de la involución, ¡y no pasa nada!).

Pero lo de Garzón es diferente. Él ha encontrado un filón publicitario en la falsificación de la historia impulsada por el "rojo" Zapatero, y ahí está de nuevo, hecho un brazo de mar. Afirma que el franquismo cometió "crímenes contra la humanidad", o "genocidio", cosa absolutamente incierta: el único genocidio, o algo aproximado, fue la persecución religiosa, con intento deliberado y en gran parte cumplido, de exterminar a la Iglesia. Lo demás no fue otra cosa que un terror mutuo entre los nacionales y la izquierda, y otro terror entre las izquierdas mismas. ¿Sabe esto el señor Garzón? Por supuesto lo sabe, pero los datos no convienen a sus objetivos, así que simplemente lo pasa por alto, en un ejemplo de lo que es la justicia para él.

¿Por qué se llegó a aquel triple terror? Porque durante la república la izquierda, especialmente el PSOE, quiso la guerra civil, la planificó y la llevó a efecto, fracasando en 1934. Y reemprendió desde febrero del 36 un nuevo proceso revolucionario, mientras el gobierno del Frente Popular destruía concienzudamente la legalidad republicana. Esto está hoy probado documentalmente sin sombra de duda: el Frente Popular destruyó la democracia, pero para el actual gobierno –colaborador de la ETA–, ¡la representaba! Y el señor Garzón también lo sabe, pero, otra vez, su conveniencia no coincide con la verdad.

Después de la guerra los vencedores, como suele pasar, ajustaron cuentas a los asesinos del bando contrario. Pudieron capturar a muchos, porque sus jefes solo se preocuparon de sí mismos, huyendo con ingentes tesoros saqueados a ricos y a pobres, y al patrimonio de la nación. ¿No lo sabe el señor Garzón? Pues lo sabe cualquier persona que honestamente quiera enterarse.

No puede decirse, desde luego, que el castigo impuesto por los vencedores cumpliera estrictas normas de justicia. Hubo mucho de venganza, y al lado de los chekistas y sicarios cayeron muchos inocentes o gentes con responsabilidades mínimas. Ahora bien, y aquí encontramos la confesión implícita de Garzón y el gobierno sobre sus auténticas motivaciones: ambos igualan a los asesinos con los inocentes en calidad de "víctimas". Es decir, denigran a los inocentes y exaltan a los criminales. Se trata, repito, de una verdadera confesión: se mire por donde se mire, el gobierno y el juez no se identifican con los inocentes, sino con los chekistas. Conclusión lógica que en vano intentan disimular con verborrea seudo jurídica y seudo humanitaria.

Gobierno y juez pro chekistas, por tanto. Al principio hablaron de revisar los juicios franquistas, pero pronto vieron que con ello saldrían a la luz historias espeluznantes, muy inconvenientes. Y así optaron por declarar nulos tales juicios, por no reunir las garantías hoy normales en los países democráticos. Pero sobre esa base casi todos los juicios del mundo hasta hace poco podrían declararse nulos. Y aun muchos de ahora, ¡recuérdese el caso Liaño! No, la comparación ha de hacerse entre los juicios franquistas y los "juicios populares" de las izquierdas de entonces: los franquistas ofrecían cien veces más garantías.

Y eso, un "juicio popular" es lo que pretende Garzón. Léase la bibliografía y testimonios que inspiran su auto, absolutamente parciales, no contrastados con los contrarios, casi todos propaganda indigna de crédito. A esa basura reducen la justicia el gobierno y sus jueces.

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http://www.mdirector.com/campania/GetAlternativePHPCreative?cam_id=6224&con_id=410266&con_email=jesuslainz@gmail.com

**** "El PP culpa a zapatero por su "falta de respeto"
Los empresarios españoles dicen que les "echan a gorrazos" de Argentina"

Por falta de respeto... dice la puta respetuosa.


**** "El PP se desmarca de Aznar y reitera su "compromiso firme contra el cambio climático"
Aquí la puta se muestra menos respetuosa.


**** He recibido un correo de no-reply@hazteoir.org. "No reply", la cretinada. A qué inconsciencia de la propia cultura estamos llegando. Y dicen ser españoles. Son cien veces más perjudiciales que los catalufos y naciovascos o neciovascos; estos por lo menos siguen siendo españoles, aun a su pesar. 


**** No es cierto que España sea la octava potencia ni la octava economía del mundo, en ningún sentido. Y para colmo está regida por un niñato iluminado. Desgracia sobre desgracia.

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"A lo largo de enero y febrero (de 1944), la presión de Londres y Washington sobre Madrid se convirtió en abierta injerencia amenazante, a pretexto de las ventas de volframio al Reich. España se beneficiaba de ellas doblemente, pues los Aliados, que no precisaban el mineral español, lo compraban para disminuir el abastecimiento enemigo, lo cual elevaba los precios. De cortarse la exportación a Alemania, los Aliados ahorrarían el gasto, pero esa era solo una razón accesoria: daban importancia a la guerra económica, tratando de privar a sus enemigos de minerales estratégicos, petróleo, etc. El 3 de enero, Hayes exigió en tono de ultimátum el fin del negocio, y las campañas de prensa en Reino Unido y Usa retomaron el impulso de cuando el incidente Laurel. 

Para entonces Franco había obtenido, a través de sus servicios secretos o quizá del intelectual opusdeísta Calvo Serer, próximo a Don Juan, una carta de este a su hombre de confianza el conde de Fontanar, escrita el 28 de diciembre. La carta daba cuenta de que Lord Mountbatten, influyente militar y político muy próximo a Churchill, había avisado a Don Juan de que Gran Bretaña había resuelto expulsar a Franco, con probable invasión, e imponer al rey, bajo compromiso de celebrar elecciones. El pretendiente, aconsejado por Vegas, López Oliván y otros, se alineaba por ello de hoz y coz con los Aliados. Por esos días, escribe el escritor juanista Luis María Ansón, "Allen Dulles telefonea a Don Juan y le informa que los aliados derribarán inmediatamente a Franco, que se estudia la invasión de España y que puede ser inminente. Es el plan que algunos llaman Imoff, proyectado por el propio Eisenhower". Con estas indicaciones de useños e ingleses, Don Juan decidió romper de una vez con el régimen español.

Franco no se arredró. El 6 de enero consiguió que los generales cerrasen filas a su lado, incluso los renuentes Orgaz y Kindelán y los demás firmantes de la carta anterior en que le pedían la renuncia. Respondiendo a su adhesión, el Caudillo aludió a la Guerra de Independencia, cuando tantos españoles habían osado afrontar el poder abrumador de Napoleón, y a "los guerrilleros yugoslavos, que después de tres años de difícil lucha son respetados e incluso reconocidos". Comparó las masivas rendiciones de unos y otros contendientes en la guerra mundial con "el hecho de que ni una sola unidad se haya rendido en nuestra Cruzada". Reclamó unidad y firmeza, y aseguró: "Un pueblo es invencible cuando tiene corazón y decidida voluntad de lucha". Los militares le ovacionaron. A continuación ordenó reforzar el despliegue por las costas atlántica y mediterránea, dejando en los Pirineos fuerzas móviles, más que contra los alemanes, contra los exiliados españoles, cada mes más activos en el sur de Francia.

No sabemos cómo transformó Franco, al menos provisionalmente, las intrigas adversas de los meses anteriores en tal aparente unanimidad, máxime en horas tan críticas; pero lo logró, y sin emplear una represión siempre peligrosa. Además tenía a su lado a una Falange rehecha a su medida, la Iglesia no le ponía reparos, y la subversión interna, desarticulada una y otra vez, no conseguía afianzarse. Con tales bazas, el Generalísimo se sintió con ánimo para afrontar cualquier contingencia. Y, a la inversa, cualquier agresor debía contar con una resistencia enconada, quizá como la que atormentaba a los alemanes en Yugoslavia y en su retaguardia de Rusia.

(De Años de hierro)

Clases de sufrimiento

23 de Octubre de 2008 - 08:56:56 - Pío Moa - 86 comentarios


A simple vista distinguimos un sufrimiento corporal y otro espiritual o psíquico.
En cuanto al primero, proviene de, al menos, dos fuentes: el mundo exterior nos acoge y al mismo tiempo nos es hostil. Hostilidad manifiesta en accidentes pero, sobre todo, en el continuo acecho de otras formas de vida que toman nuestros cuerpos como alimento del suyo propio, desde animales peligrosos a la mucho más peligrosa la vida invisible, microbiana, en constante acoso, que obliga al cuerpo a una permanente alerta, de la que, curiosamente, el ser vivo no tiene consciencia, creando anticuerpos e inmunidades nunca definitivas. Vivir es defenderse, en un sentido muy real. Y atacar: cada cuerpo exige una cantidad de energía procedente del exterior, precisamente de otra materia viva, causa de sufrimiento para otros seres. A la imposición de alimentarse dedica cada organismo un esfuerzo enorme, en muchos casos el esfuerzo principal a lo largo de su vida. El fracaso en ese esfuerzo causa dolor, y el éxito  causa placer, pero menos placer que el sufrimiento infligido a las víctimas. Por ello provoca también culpa en el ser humano. No es de extrañar que en la Biblia, por ejemplo, sea Dios quien libera al hombre de esa culpa al autorizarle a matar animales y nutrirse de ellos. Solemos creer también que las plantas no sufren, pero es solo una suposición.

Otra fuente de dolor físico brota de los desarreglos internos debidos a la misma complejidad inimaginable del organismo vivo, en particular de los animales superiores, desarreglos de los equilibrios casi milagrosos, de la infinidad de reacciones químicas constantes que permiten funcionar y mantenerse como una unidad, en lugar de desarrollarse como un monstruo incapaz de sobrevivir. Los cánceres parecen ser una manifestación de esa dificultad inmensa, y sin embargo vencida por lo común, para mantener la armonía orgánica.

En cuanto al sufrimiento espiritual, tiene una gama enorme, desde el proveniente de las relaciones con los demás, causa de placer pero siempre unida a peligros, choques y roces que llegan a ser muy dolorosos; hasta el procedente de nuestro propio funcionamiento psíquico, con su capacidad imaginativa para crear monstruos. Añadamos la consciencia de la muerte, por lo común apagada pero nunca ausente. Esa consciencia tiene efectos muy complejos, desde el deseo de sublimar el tiempo de vida que se nos ha concedido, de elevar su dignidad, hasta la sensación de futilidad general de nuestros esfuerzos, de absurdo de la vida.

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***** Ramoneda: "El PP es un partido bajo sospecha"

¡Cómo, bajo sospecha! Escupe y orina todos los días sobre las tumbas de sus padres y abuelos, al igual que tantas tiorras y tiorrillos del PSOE... ¡Ah, claro, le falta cagar, pública y diariamente!

**** El País aplaude la "desenvuelta e ingeniosa articulación jurídica" del auto de Garzón

Por supuesto. Nadie ha dicho que los pro chekistas y pro etarras no fueran desenvueltos e ingeniosos. Comparados con el PP, al menos. Ingeniosos pro chekistas y pro etarras El país, Zapo
y Garzón. 

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"La batalla de Kursk influyó en sentido más amplio sobre la política franquista. Antes, el Caudillo había pensado entrar en el nuevo orden europeo después de una guerra corta o en el último momento de una larga. La guerra corta se había esfumado, y su prolongación volvía incierta la victoria del Eje y, por tanto, el nuevo orden. Tras Ciudadela,  el desembarco aliado en Sicilia y la caída de Mussolini, todo se volvía contra el Reich. Además, la presencia de la Wehrmacht en los Pirineos perdía peso, mientras lo ganaba la presencia aliada en Marruecos y en los mares próximos a la península. A Franco le interesaba cada vez menos el compromiso con Hitler, en pro del cual solo quedaba la gratitud por la ayuda en la guerra civil y una cada vez más borrosa afinidad ideológica. Él había hablado de socorrer a Berlín con un millón de hombres en caso necesario, pero se trataba de una baladronada imposible de cumplir. Como había aclarado a Don Juan, "las naciones se guían por su propio interés y no por sentimentalismos, pesan las realidades y no las ficciones". Aun así, no pensaba traicionar a sus amigos.   

El 28 de julio, Hayes imponía condiciones: España solo sería considerada neutral si retiraba la División Azul, cortaba la propaganda pro Eje, y retiraba la no beligerancia. Arguyó que la retirada de los voluntarios permitiría a los anglosajones obstruir las represalias que sin duda exigiría Stalin contra España. Franco le reiteró amigablemente sus conocidos argumentos.

El 20 de agosto, explotando el efecto psicológico de la conquista de Sicilia y la caída de Mussolini, y bajo "una ola de tremendo calor que no tenía precedentes en Madrid desde hacía cincuenta años", Hoare viajó al pazo de Meirás, donde el Caudillo veraneaba. Iba a plantearle, en "los límites extremos de la más extremada franqueza", tres puntos capitales: la Falange, la no-beligerancia y la División Azul. Franco, una vez más, se mostró poco impresionado, y Hoare comenta, con cierta involuntaria comicidad: "Su inconsciencia era desconcertante. Este hombre que tenía ante mí era, sin embargo, el dictador de España, separado por 600 kilómetros de su capital en plena crisis europea; sentado en la calma de su confortable salón, tan dispuesto a hablar de la próxima cosecha, del tiempo que hacía o de las perspectivas de la estación para los cazadores, como de los tremendos acontecimientos que tenían lugar en el mundo cada día (...) Y las duras verdades que yo a propósito le dirigí, lejos de provocarle reacción alguna, morían entre algodones". 

(De Años de hierro)

**** http://blogs.libertaddigital.com/presente-y-pasado/zapo-y-garzon-3360/ (Sobre la "caballería de San Jorge")

**** http://www.populartv.net/index.php/PopularTV/ver-programa/la_noche_de_isabel_san_sebastian_22_10_2008/
 

Sufrimiento y religiones

22 de Octubre de 2008 - 09:01:34 - Pío Moa - 200 comentarios

 
 El  misterio del sufrimiento no se refiere al hecho de que sea relativamente manejable, pudiendo aliviarse (con medicinas, por ejemplo), o aumentarse (mediante  la tortura); pero ese relativo  manejo  no explica su existencia y su íntima relación con la vida.

    
Las religiones (y las fantasías artísticas y las condideraciones filosóficas) tratan el problema de formas muy diversas. Siendo
el sufrimiento connatural a la vida,  solo la muerte nos libraría de él.  Para el cristianismo, los justos disfrutarán en el cielo de  un estado espiritual plenamente placentero y sin sufrimiento alguno; el paraíso de los musulmanes resulta bastante más físico, pero mantiene la eliminación del sufrimiento. Al parecer no ocurría lo mismo con el paganismo grecorromano, que contempla el mundo de los muertos de forma ambigua, bien como unos Campos Elíseos o como un mundo lóbrego, sin sufrimiento definido, pero horripilante,  según  aclara en el Hades  Aquiles  a Odiseo:  “No intentes consolarme de la muerte. Preferiría servir como  jornalero a un hombre pobre que reinar sobre los muertos”.  Tampoco reconforta  la imagen ofrecida por Adriano en su célebre poema  presintiendo la muerte, Animula vagula blandula : "Almilla vagabunda y tiernecilla / huésped y compañera del cuerpo / ¿dónde habitarás ahora? / en lugares lívidos, yertos, desnudos / y ya no me divertirás como solías". (Obsérvese que se dirige al alma como diferente de su yo).

   
En las religiones nórticas, la bondad consiste en el heroísmo, y  el Walhalla ofrece a los héroes diversiones sin cuento, quizá algo reiterativas,  pero con un final definitivo y catastrófico, del cual solo queda su valor como un rastro evanescente…

   
En fin, mis conocimientos al respecto,  aunque parcos, permiten, creo, hacernos una idea de lo que quiero exponer. En unos casos podría ser superado el sufrimiento  en un más allá ideal, a condición de haber sabido mantenerse justos y buenos sobre esta tierra (pues de otro modo el sufrimiento se multiplicaría). En otros casos solo espera una lúgubre semivida, sin sufrimiento pero nada satisfactoria. Otra posibilidad, en algunas religiones orientales, consiste en la total disolución del yo, que acabaría con el ciclo de reencarnaciones perpetuadoras del dolor. Acaso todas ellas tengan un fondo común y vengan a significar lo mismo.

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Rajoy, al presidente: "Le falta grandeza y sinceridad para reconocer sus errores"

Afortunadamente a Rajoy le sobran grandeza y sinceridad. O le sobran la grandeza y la sinceridad.

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"Trinidad Jiménez explica que los "cambios" en Cuba justifican el viaje de Zapatero"

Gran colaborador y admirador de los hermanos Castro, este Zapo. Como de la ETA; tendrá que ir a dialogar con ellos, ¿cómo podría reprimir sus ansias infinitas de paz?

 

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L a extraña pareja

 

   En  Años de hierro  menciono, a partir de unas informaciones de Ansón, a quien debemos considerar bien enterado de primera mano, ciertos sucesos inmediatamente posteriores a la conferencia de Yalta: “Churchill felicitó a Don Juan: pronto sería rey, por decisión de los Tres Grandes (Stalin, Roosevelt y el mismo Churchill). Sainz Rodríguez se apresuró a negociar con el PSOE de Prieto. Fue aún más allá y solicitó a Gil-Robles un duro sacrificio: la renuncia a presidir el gobierno provisional  en perspectiva, cediéndolo a Prieto. Este cebo debía atraer al veterano jefe socialista a la monarquía. Luego vendrían las elecciones. La idea suena a un maquiavelismo vulgar, harto iluso conociendo la trayectoria del propuesto jefe del gobierno, a quien ofrecía la ocasión de organizar desde  el poder las elecciones, seguramente no a favor de la corona. Sainz creía haber sido “muy generoso”, pues “la verdad es que Prieto, hay que joderse, se  habría conformado solo con la convocatoria de elecciones libres”. El líder socialista gozaba de notable prestigio entre algunas derechas, en parte por su talante anticomunista, en parte –cabe suponerlo— por su demostrada y compartida falta de escrúpulos en la política: con él podían entenderse unos monárquicos capaces de aceptar una invasión británica de las Canarias o una provocación como la de Dulles. Según Ansón, “Gil-Robles acoge muy bien el mensaje de Sainz Rodríguez (…) y comienza a negociar con los socialistas”.

  
 
¿Quiénes eran aquellos dos personajes que se aprestaban a mandar de nuevo en España en nombre de la democracia?  Prieto fue un individuo extremadamente corrupto e irresponsable, quizá el demagogo más típico de la época, promotor de la guerra civil en 1934, cuando, al lado de Largo Caballero, aisló a Besteiro y  planeó acciones como dejar a Madrid sin agua  o imitar el “putsch” nazi contra Dollfuss; fue uno de los principales organizadores de la campaña sobre la “represión de Asturias” que envenenó de odio a la mitad de la población;  estuvo muy  relacionado (por lo menos)  con el asesinato de Calvo Sotelo; montó el siniestro SIM, policía política a imitación y sugerencia del NKVD; robó a Negrín el tesoro del Vita, robado a su vez  por Negrín  a los españoles… Ya he hablado en otras ocasiones de este político, admirado hasta por los falangistas, y aquí basta.


 
Pues con este gran hombre contaban Don Juan y Sainz Rodríguez para volver a imponerse en España. ¿Y qué trayectoria tenía Don Juan? Cuando, exiliado Alfonso XIII en Roma, querían hacerle abdicar en su hijo, se resistía arguyendo: “No ha recibido la educación necesaria para regir una nación  (…) Además, aunque, gracias a Dios, ya es físicamente todo un hombre, en lo demás sigue siendo un niño”. Don Juan había querido combatir en la guerra civil al lado de Franco, pero primero se lo había impedido Mola con crudas amenazas, y después el mismo Franco, que probablemente le salvó la vida, pues quería ir destinado al crucero Baleares. Durante la guerra mundial había estado atento a quiénes llevasen las de ganar,  inclinándose por unos u otros según marchara la contienda. Había aceptado, como  varios de sus consejeros, una posible ocupación británica de las Canarias y, luego, un plan de provocaciones de los servicios secretos useños para, utilizando al maquis, meter en  España los tanques useños, invadir un país que no había participado en la guerra muncial y al que, por eso, debían tantísimo los anglosajones.

  
Cierto, las cosas no salieron así, y Don Juan, mal de su grado al principio, se volvería más razonable –no así Sainz Rodríguez, intrigante vocacional y  mucho menos listo de lo que él se creía --. Pero uno no puede dejar de pensar qué habrían hecho del país tales “patriotas” y demócratas de oportunidad, y en qué líos habrían embarcado a la difícil  reconstrucción de Europa  occidental. Viene inevitablemente a la cabeza la frase de Marañón: “Horroriza pensar que  esta cuadrilla hubiera podido hacerse dueña de España”. 

     

****  “Pocos se consideraban vencidos, pues pocos seguían fieles al Frente Popular. La gente del bando izquierdista había presenciado el terror, los saqueos, la destrucción gratuita; los obreros y campesinos habían desoído las  llamadas a  producir más en defensa de una causa en la que habían perdido interés;  1938 había traído a  la zona izquierdista  un hambre atroz,  peor que la de los siguientes años 40”

 

    “Lo más corrosivo para las izquierdas no había sido la derrota bélica misma, sino el modo como había caído el Frente Popular y la huida de sus jefes. En el exilio, tras dimitir Azaña  a finales de febrero, la presidencia de la república correspondía interinamente a Martínez Barrio,  que debía asumirla en el plazo de 38 días, pero dejó pasarlos  y renunció ante la fantasmagórica diputación permanente de las Cortes, en Méjico; y esta decidió  a finales de julio la inexistencia de un gobierno republicano. La gente común perdió las  viejas ilusiones, como indica Marías, y  pocos seguían dispuestos a luchar por ellas en el interior. La inmensa mayoría de los ex combatientes antifranquistas trató de adaptarse a las circunstancias y  volver a una vida normal, y en general lo consiguió. No pocos se congraciaron con la situación e incluso medraron en ella, ocultando mejor o peor su pasado político. Una minoría activa organizaba redes de asistencia a  los presos y sus familias, a veces fugas de prisioneros, o sabotajes esporádicos.  Los anarquistas formaron grupos de asistencia, también los socialistas, sobre todo en Asturias, en cuyas montañas se habían refugiado militantes suyos. Los masones “abatieron columnas”, entrando en hibernación, por así decir, y la mayoría de los líderes del exilio, aunque dispuestos a organizar grupos armados si Francia lo favorecía, de momento  pensaban en subsistir más bien que en seguir la pelea…

    
Con la excepción de los comunistas. Éstos, conviene reiterarlo, habían vertebrado y prolongado la guerra,  dotando al Frente Popular de la disciplina, el ideal  y el ejército precisos,  y habían dispuesto de  un elemento ausente en sus aliados: una visión estratégica tanto militar como política. Lógicamente, atribuían la derrota a la traición de los Casado, Besteiro, Mera, etc., a quienes acusaban, además, de haber dejado entre rejas a varios dirigentes medios y militantes del PCE, como ofrenda a los nacionales (y así había ocurrido, fuera por intención o por el desorden de aquellas jornadas). Los comunistas sólo se sentían vencidos provisionalmente, y estaban dispuestos a  volver a la lucha: “donde hay un comunista, allí está el partido”,  rezaba un dicho interno,  no del todo falso.  Poseían una mística y una disciplina especiales, muy superiores a las del resto de las izquierdas e incluso a las de sus archienemigos falangistas. (De Años de hierro)

 

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A menudo la discusión fracasa  porque se parte de valores diferentes. Así, de nada servirá señalar la increíble corrupción de Negrín, sus ilegalidades,  el terror contra muchos de su propio bando o el expolio  inconcebible a que sometió la zona del Frente Popular para marcharse al exilio con inmensos tesoros. De nada vale,  porque para los defensores de Negrín se trata de nimiedades, por no decir de cosas bien hechas, que ellos mismos repetirían si tuvieran ocasión.

   
Tampoco vale de mucho argumentar sobre la dificultad, la probable resistencia y guerra civil que habría entrañado una invasión de España, tras la guerra mundial, a personas que no solo ven bien la invasión, sino que creen al resto de los españoles tan cobardes, faltos de patriotismo y propensos a venderse como ellos mismos. En aquella época, al menos, no ocurría así con todos.  Los aliados, desde luego, sabían mucho mejor a qué atenerse que este tipo de enterados, tan castizos.

 
 

Del sufrimiento como parte de la vida

21 de Octubre de 2008 - 08:08:16 - Pío Moa - 113 comentarios


Una de las claves de la naturaleza viva es sin duda el sufrimiento asociado a ella. Su rasgo más primario es la matanza continua de unos seres vivos por otros, impuesta por la necesidad de alimentarse. Hay muchísimas otras formas de dolor: los accidentes, las heridas causadas en peleas y persecuciones, a menudo seguidas de infecciones, los parásitos que convierten en pesadilla la vida de muchos animales, las enfermedades dolorosas.... o dolores menos físicos, como la frustración del deseo sexual en aquellos grupos en que el macho dominante monopoliza a las hembras, o aquellos que unen el sexo y la muerte, generalmente del macho, como en algunos insectos y arácnidos. En los animales superiores encontramos también un sufrimiento menos físico, ligado al ansia de atención, celos etc., como se aprecia en los domésticos.

El ser humano une a esos sufrimientos comunes otra gran variedad de ellos, meramente psíquicos. La consciencia de la muerte al final del camino, que, aunque mantenida en sordina en la vida corriente, provoca en casos agudos una angustia vital difícil de soportar, y ha exigido siempre un gran esfuerzo anímico y explicativo, nunca suficiente. O el dolor derivado de humillaciones, celos, venganzas, también de malestares y acusaciones imaginarias que, no obstante, llegan a convertir en un infierno la convivencia, incluso la familiar El sentimiento tan elevado de la propia importancia, propio del individuo humano agrava aún tales daños. Dolores físicos muy agudos y duraderos u otros puramente psíquicos, como amores intensos no correspondidos, o fracasos persistentes en aspiraciones profesionales, pueden desmoronar el ánimo, ocasionando depresiones o el suicidio...

Cabría seguir indefinidamente. No creo que la vida se reduzca a un valle de lágrimas, también incluye muy variados goces, aunque estos conduzcan a menudo a las lágrimas (y también a la inversa). Tampoco me refiero aquí a eso, ni a los esfuerzos del hombre por vencer el dolor, inmensos y nunca culminados, aunque no por ello estériles; solo a esa asociación tan íntima entre vida y sufrimiento, que no suele entrar en los estudios científicos, de la evolución y similares: se da por hecho, y no podría ser más misterioso.

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**** "PESE A QUE LA POLIGAMIA ESTÁ PROHIBIDA EN ESPAÑA

El Gobierno admite que paga pensión a todas las mujeres de los polígamos"

¿Qué problema puede haber en ello, y en infringir la ley, para los apóstoles del puterío y la alianza de civilizaciones? Además no paga el gobierno, pagamos los ciudadanos.



**** "Cospedal y Pons se reúnen en privado con María San Gil"

Después de traicionarla no quieren ahorrarle ninguna vejación. ¿Alguien puede imaginarse lo que significará aguantar a tales sujetos en privado?

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Los pasos vacilantes de Ridao

José María Ridao era un intelectual comprometido, algo menos ahora, parece. Por suerte, pues el "compromiso" nunca consistió en otra cosa que en la identificación con el Gulag. Bien comprometidos estaban quienes insultaban a Solzhenitsin. 

En un artículo de El país, Ridao comenta la famosa y tardía invocación de Azaña, cuando ya su bando perdía la guerra y él mismo se sentía prisionero de los suyos: "paz, piedad, perdón", y se pregunta a qué viene lo del perdón. ¿Qué perdón tenía que suplicar la república?

"Los militares rebeldes y sus panegiristas difundieron desde el primer momento la consigna de que la República y la revolución eran lo mismo, tratando de encontrar así, por la vía de la mentira y la fabulación interesada, una justificación a una decisión como la suya, que no tenía ninguna". ¿Fabulación? Los entonces rebeldes pensaron más bien que la república conducía a la revolución, lo que en España fue verdad en parte. Más ajustado sería decir que las izquierdas de la república destruyeron la legalidad republicana y organizaron la revolución y la guerra civil, como hoy está bien documentado. Para Ridao carece de justificación la rebelión frente a un gobierno que arrasa las normas de convivencia democrática, encubre y ampara una marejada de sangre e incendios, y cuyas fuerzas de seguridad secuestran y asesinan al jefe de la oposición. Él lo considera un gobierno legal y legítimo. Debe admitir que otros pudieran verlo de distinto modo.

Sigue el señor Ridao: "De ahí la insistencia de Azaña y de tantos otros dirigentes republicanos en separar la República de la revolución, de ahí sus desesperados intentos de que la República evitase con la ley en la mano los desmanes que la revolución cometía con las armas en la suya". Si Ridao leyera con atención los discursos de Azaña previos a la república, vería que sí proponía una revolución, más parecida a la del PRI mejicano que a una "proletaria", pero en alianza con esta. Azaña intentó dos golpes de estado al perder las elecciones en 1933, apoyó el movimiento de guerra civil socialista de octubre del 34 y lo justificó luego, advirtió, tras las anormales elecciones del 36 que el poder no saldría ya de manos de la izquierda, justificó la oleada de crímenes que siguieron a aquellas elecciones, y solo se acordó de los "desmanes" de su bando cuando se dio cuenta de que este perdía la guerra. ¿O no fue así?

Dice también: "Los vencedores decidieron al término de la Guerra Civil honrar a sus muertos declarándolos "caídos por Dios y por España", aun sabiendo, como sabían, que lo único que de verdad les unía era haber muerto a manos de la revolución, no necesariamente su fe en Dios ni su idea de España". ¿De veras? Lo que sí está claro es que los revolucionarios los torturaron y fusilaron precisamente por eso. Admite, en cambio, que los muertos del Frente Popular no lo fueron "por la democracia y la libertad", como se dice ahora. Muy justo, ese reconocimiento le honra. Pero continúa: "Cuando su triunfo era absoluto (los nacionales) cometieron la vileza de seguir matando y enterrando en la misma sepultura a españoles que tuvieron una vida ejemplar y a españoles que, antes de enfrentarse a un pelotón de fusilamiento, ellos mismos habían formado parte de otros". Algo o bastante de eso hay, pero queda muy diluida esa admisión de que no fue lo mismo el fusilamiento de inocentes que el de asesinos de las chekas, como pretenden Garzón y los golfos de la "memoria histórica", me refiero al gobierno y al parlamento. Por desgracia, en guerras de este tipo los vencedores suelen juzgar o vengarse directamente de los vencidos: pasó en la guerra mundial, en Francia, en Italia, no digamos en Yugoslavia o la URSS, asimismo en los campos de prisioneros useños y franceses. Dejemos esa monserga de que "los españoles dejen de fusilarse entre ellos", pues no lo han hecho más que otros.

¿Qué queda, en definitiva? Pues que cuando los odios cunden y la ley cae, estas cosas ocurren de modo prácticamente inevitable. Y, contra lo que cree el señor Ridao, Azaña colaboró muy activamente a ambos procesos, el cultivo del odio y el hundimiento de la ley. Faena en la que hoy vemos inmerso al propio gobierno y a algunos de sus jueces, incapaces de aprender de la historia.

Queipo-Franco (y XIII) La personalidad de Franco

20 de Octubre de 2008 - 10:50:54 - Pío Moa - 144 comentarios

De la personalidad de Franco se han trazado perfiles no ya diversos, sino opuestos. En general favorables, incluso muy favorables, los provenientes de un trato cercano, como los de la gran mayoría de sus ministros, o Hayes o Vernon Walters; los desfavorables corresponden, en general, a enemigos políticos que nunca o casi nunca le trataron. También varían en el tiempo: antes de la guerra incluso Prieto le atribuía el grado máximo del valor: la serenidad en la lucha. Después no se le reconoció nada. 

Algunas excepciones entre quienes le trataron personalmente son Hoare, Sainz Rodríguez o el propio Queipo. El caso de Hoare lo he tratado en Años de hierro y es bastante gracioso. Sainz, hombre muy culto pero intrigante compulsivo, nunca tuvo problema en mentir si lo juzgaba oportuno. De él es la anécdota de Franco firmando condenas de muerte mientras tomaba chocolate con picatostes; anécdota repetida hasta el infinito, con variantes como que anotaba "garrote y prensa" para los condenados que le parecía. De ser cierto, debía existir gran número de esos documentos pero, que yo sepa, no se ha presentado ninguno. Por lo que sabemos, las sentencias a muerte las firmaban los jueces y las presentaban al gobierno, que daba verbalmente el "enterado", y Franco solo firmaba las conmutaciones, de las que hubo miles, pues esa era prerrogativa suya.

Queipo llama a Franco "canalla vengativo", que, en su "bajura moral", "ni olvida ni perdona", le tacha de incapaz y negligente, entre otras lindezas, y explica cómo "el carácter marcadamente gallego de Franco, desconfiado, receloso, egoísta, no podía avenirse con el mío de castellano viejo, abierto, confiado y amigo de la verdad y de la razón". Pero ni los gallegos ni los castellanos son así, se trata de tópicos insustanciales; y Queipo, en sus cartas, se dirigía a Franco (no así a Serrano Súñer, a quien escribió con absoluto desprecio) como "Mi querido General y amigo", muestra de hipocresía si hemos de juzgar por sus expresiones más íntimas; mientras Franco, "que ni perdona ni olvida", le castigó muy suavemente,  no tomó represalias por su carta recomendándole que dejara el poder, y luego, desinteresadamente,  le hizo objeto de las mayores consideraciones.

Casi todo lo que se ha escrito sobre la personalidad de Franco se basa en  puro chismorreo, al que dan importancia un poco sorprendente una multitud de historiadores poco receptivos a los hechos. Pues solo por los hechos podemos juzgar a los políticos, y no por lo simpáticos o antipáticos que les "caigan" a tales o cuales personas.

Por tanto, repetiré algunos hechos, sucintamente: como militar ganó prácticamente todas sus batallas, en Marruecos, en el 34, en la guerra civil (además de ganar la guerra: Napoleón ganó muchas batallas y perdió la guerra, como Lee o como Hitler) y contra el maquis, otra victoria difícil en aquellas circunstancias. Como político, derrotó un proceso revolucionario (no a un gobierno legal), mantuvo a España fuera de la guerra mundial (y nadie más podría haberlo logrado: de paso Inglaterra, y en menor medida Usa, contrajeron con él una deuda impagable); desafió y superó la hostilidad aplastante de los vencedores de Alemania, Italia y Japón; y dejó una España próspera, reconciliada y moderada, que hizo posible la transición a la democracia. Su victoria inauguró el período de paz más prolongado de toda la España contemporánea, que continúa 70 años después.

Asombrosamente, al hombre capaz de tales auténticas hazañas lo presentan los historiadores lisenkianos y asimilados (también de derechas) como "mediocre" ¿Quiénes son los mediocres? Y los políticos pro chekistas, pro etarras y demostradamente corruptos, y sus titiriteros subvencionados, le tachan de "criminal sanguinario". Ciertamente presidió una represión brutal, pero los crímenes a él achacables hay que ponerlos en relación con los de sus enemigos, con la situación de guerra y con las alternativas posibles, no las inventadas en una mesa de café. Es lo que normal y justamente se hace cuando se habla de Churchill o de Roosevelt, de cuya responsabilidad en crímenes muchísimo mayores que los achacables a Franco no puede caber duda alguna.

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**** "DENUNCIAS DE LA UNIÓN DE OFICIALES DE LA GUARDIA CIVIL
"Nos niegan derechos mientras a los asesinos les dan beneficios penitenciarios"

Beneficios y diálogo, mucho diálogo, que niega también a la AVT el gobierno de la ley chekista y de la colaboración con la ETA.

**** "Al Gore: "Andalucía volverá a ser líder mundial en ciencia y tecnología" 

¿Cuándo lo fue? Pero Al Gore  debe saber de qué habla, porque él mismo es un líder mundial en ciencia y tecnología. Seguramente le han impresionado  otros científicos andaluces: González, Mienmano, Chaves, Arenas... Hermanos del alma todos ellos. ¡Frases así valen mucho dinero! ¡Y pensar que pudo ser presidente de Usa! ¡Lo que se ha perdido el mundo!

http://blogs.periodistadigital.com/bokabulario.php/2008/10/20/p196668#more196668


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En Época

FANÁTICOS Y CANTAMAÑANAS

El insuperable en su peculiaridad diario Público me dedica de vez en cuando alguna atención, que agradezco. Antes solía tacharme de pseudo historiador a sueldo del PP y de la derecha en general, y no acaba de darse cuenta de que no es así: para la mayoría de los medios de derecha simplemente no existo: no en vano la idea de aplicarme la censura, como si estuviéramos en la Italia de Mussolini, que decía Stanley Payne, proviene del derechista Javier Tusell, aunque fuera secundada con entusiasmo por los progres y stalinistas, un tal Espinosa, por ejemplo. Inexplicablemente, mis libros se siguen difundiendo, lo cual les llena de pasmo y de una furia, todo hay que decirlo, muy justificada.

Viene esto a cuento de las Memorias de Queipo de Llano, sobre las que estoy publicando una serie de comentarios en mi blog de Libertad Digital. El libro ha displacido hondamente al diario Público, que lo presenta así: "Ofrece una imagen dulcificada de este general traidor a la República que incitaba a matar y violar en sus arengas, constituye la última contribución a una nueva historiografía derechista que, liderada por Pío Moa..." Así que soy en alguna medida culpable de que Queipo escribiera unas memorias y estas salgan a la luz. A quién le extrañará.

Los periodistas de Público no están, desde luego, bien informados sobre Queipo de Llano, y tampoco se les ve muchas ganas de leer. No cabe reprochárselo, pues una amplia mayoría de los periodistas españoles hace lo mismo, y ahí los tenemos, tan orondos y dicharacheros. Además, pueden consultar a historiadores de tronío para avergonzarme. Así Aróstegui, luminaria de la Complutense: "No tengo noticia de que Moa haya pisado un archivo en su vida". Normal, porque todos los archivos envían diariamente un informe al concienzudo señor Aróstegui notificándole quiénes pisan por allí. Para Julián Casanova, otra lumbrera, mis libros circulan gracias a "la existencia de un franquismo sociológico", explicación satisfactoriamente stalinista, aunque debe reconocerse que le supera en profundidad la del Espinosa antes aludido: "propaganda al servicio del sector más reaccionario de la derecha española". ¿No podemos felicitarnos de contar con unos historiadores de tal altura?    

Refiriéndose directamente a Queipo, Ian Gibson afirma: "Fue un criminal y un energúmeno. Incitaba a matar y a violar en masa". Da la impresión de que Gibson desaprueba a Queipo, cuando uno habría esperado lo contrario de quien "comprende" la matanza de Paracuellos o propone volar el Valle de los Caídos.¿No debiera comprender también las incitaciones de Queipo, tan parecidas a las del otro bando, con las correspondientes realizaciones? Pues no. Cuenta Queipo, por ejemplo, de El Arahal: "Cuando llegaron los nuestros tuvieron que ver, con horror, que habían encerrado en los sótanos del Ayuntamiento a 22 personas de derechas [fueron 24], a las que habían prendido fuego después de rociarlas con gasolina". Hechos semejantes no escasearon. Seguramente Gibson los comprende también y en cambio, no sé por qué, le indigna Queipo hiciera fusilar a los culpables, y también a otros que probablemente no lo eran. 

Como he dicho en otro lugar, "la represión de Queipo fue la normal en los dos bandos durante la guerra". La desgraciadamente normal. Muchísimo menor que la producida en la guerra mundial y otras posteriores, pero lo bastante horrible. Y la cuestión clave en todo ello es quién desató aquella contienda. Hoy no cabe sombra de duda para quien quiera informarse (no para los periodistas de Público y otros muchos, total, para qué leer cosas contrarias a sus dogmas, ¿verdad?): fueron las izquierdas y los separatistas catalanes, que hundieron la legalidad republicana con propósito deliberado, en sus propias expresiones, de llevar a cabo una guerra civil. Como señalaba Payne, terminaron por "tener más guerra civil de la que pensaban".  

Queipo-Franco (XII) La solución Don Juan

19 de Octubre de 2008 - 11:32:19 - Pío Moa - 49 comentarios

Queipo menciona en su carta a Franco una salida "que parecía la más lógica y la estáis destruyendo con declaraciones y con campañas de prensa y, sobre todo, con esa Ley de Sucesión que nadie, que no defienda intereses de partido, podrá aprobar".

Se refería, evidentemente, a la solución de Don Juan, que desde que estuvo clara la victoria aliada venía presionando a Franco para que le dejara vía libre. Los propios socialistas de Prieto estaban dispuestos, en principio, a aceptar al aspirante a rey, y lo mismo otros exiliados. Pero lo hacían, a nadie podía ocultarse, simplemente para echar al Caudillo (y a continuación vengarse de él y los suyos: ¡todavía hoy lo intentan sus sucesores!), y como un paso intermedio para deshacerse del propio Don Juan, hombre débil. Los jefes exiliados habían quedado desprestigiados entre la mayoría de los españoles, que tenían aún fresca la memoria de su terror, corrupción, de las sangrientas peleas entre ellos, de su colaboración con Stalin y su huida con los tesoros expoliados. Al igual que Don Juan, los exiliados solo podrían volver e imponerse sobre los tanques useños e ingleses –no tenían el menor escrúpulo al respecto, ni ellos ni Don Juan, y llegaron a estar cerca de conseguirlo en Yalta, aunque su gozo se ahogaría en el pozo de Potsdam–. O los tanques o una descomposición tan profunda del régimen, debido al justificado temor ante la amenaza internacional, que les abriera las puertas tal como deseaban Queipo y tantos más. Pero el liderazgo de Franco impidió tal descomposición.

Otro de los problemas era que ni Don Juan o sus asesores, ni los exiliados, habían tenido nunca nada de demócratas. Los juanistas habían flirteado con el Eje cuando este llevaba las de ganar, y luego habían aceptado incluso una ocupación británica de las Canarias (our boy, le llamaban los ingleses), o habían conspirado con los servicios secretos useños para aprovechar el maquis como pretexto para que los tanques useños entraran en España. Y estaba, además, el propio maquis comunista, a punto de ser vencido cuando Queipo escribió su carta; pero que podría alcanzar un protagonismo esencial con un gobierno seudodemocrático como el propuestoMucho más protagonismo, en aquellas condiciones, que la ETA después de Franco.

Para los aliados, la alternativa juanista era, por lo menos, aventuradísima. No se trataba de ocupar un país como Italia o Alemania, previamente destrozado y con un régimen derrotado. Nadie había derrotado a los franquistas y la idea de que se limitaran a huir ante la invasión solo podía ocurrírseles a aquellos exiliados y monárquicos, cuya visión estratégica nunca había pasado de pedestre. Una guerra civil habría sido la salida más probable, y los anglosajones, mucho más cautos y, desde luego, más inteligentes, prefirieron olvidar la aventura. 

No, no había entonces alternativa democrática a Franco. En realidad no la hubo en todo el tiempo de su vida, y cuando falleció, fue de su régimen y no de los rupturistas, revanchistas y terroristas, de donde salió la democracia. A la cual todavía hoy intenta degradar el Frente Antifranquista (desde De Juana Chaos a Zapo), retrotrayendo España al Frente Popular, con el que tanto se identifican.

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**** Llevaba tiempo, antes de la crisis, oyuendo a bastante gente decir que los comentarios económicos en la COPE eran fastidiosos, por "alarmistas" e "infundados", como demostraba la realidad, y que daban más crédito a Zapo con tales exageraciones... 

**** "A PESAR DE LA PIRUETA JURÍDICA DEL JUEZ ESTRELLA

Gómez de Liaño dice que hay mecanismos legales para detener la actuación de Garzón"

Tiene que haberlos, hombre, tiene que haberlos, a menos que la justicia en España haya caído ya por debajo incluso de la de una república bananera. Pero ¿hay la voluntad? ¿Hay la voluntad democrática de parar las chifladuras del juez vedette?

**** Dice Rosa Díez que para el PSOE la democracia consiste en que no haya oposición. Pues sí, también para el PP de la Nena Angloparlante, que no solo se ha convertido en apéndice del PSOE, sino que está ahogando la oposición dentro del partido por los métodos típicos. Por lo demás tiene razón Rosa, aunque le haya costado darse cuenta: para el PSOE (y para Azaña y compañía) la democracia se reducía a que mandasen, mangoneasen y mangasen ellos a mansalva. En el caso de Azaña habría que quitar el tercer verbo: fue él quien se opuso a que Negrín consumase el último de sus expolios.

**** "QUIERE OCULTAR "LA NEGOCIACIÓN VERGONZANTE" DE LOS PGE

El PP tacha el acuerdo del PSOE de "subversión de la democracia"

Pues sí. Zapo lleva cinco años subvirtiendo la democracia. Con la colaboración de Rajoy y sus hedonistas, futuristas y nenas angloparlantes, por cierto.

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Historiadores con muchos méritos

Me atrevería a decir que don Justo Beramendi es casi un gran historiador. Para empezar ha escrito un libro de 1.300 páginas, y eso no está al alcance de cualquiera. Además le han dado por él el Premio Nacional de Ensayo, que apenas cede en prestigio al Nobel de Medicina: otro mérito evidente. Él, modestamente, se ha declarado sorprendido por el galardón, pero conociendo a los premiadores no debiera encontrarlo tan raro, y si se lo dieron será por algo, digo yo. Su libro trata sobre el nacionalismo gallego, y el autor nos informa de que "la aportación del nacionalismo gallego a la política española fue escasa" y "nunca tuvo gran fuerza", de modo que ¿no aumenta todavía su mérito al dedicar tantísimas páginas a un movimiento tan secundario? Algo así, nuevamente, no lo hace el primero que se cae por la esquina, requiere un talento especial, máxime cuando la escasa enjundia material e intelectual del nacionalismo gallego es un hecho, archisabido. El señor Beramendi demuestra ser un Pero Grullo en extremo tesonero y trabajador, virtudes que sin duda han apreciado debidamente los premiantes, reconociéndole como uno de los suyos, uno del "gremio", que diría Reig Tapia.

También nos aclara el autor que dicho nacionalismo "siempre encajó en el bloque progresista".  Lo de "bloque progresista" es concepto típicamente marxista-garbancero; y, como también sabemos, el nacionalismo gallego hizo frente común con el PNV y la izquierda separatista catalana en 1923, para destruir el régimen liberal de la Restauración mediante la lucha armada ("apelación heroica", la llamaban), con la sana intención de desmembrar de una vez España. La jugada les salió mal, pero no fue por culpa suya. Durante la república, una parte del nacionalismo galaico cultivó el pucherazo electoral con entusiasmo, ayudó a Azaña a demoler la legalidad republicana y luego, en la guerra, al Frente Popular a hacer de las suyas. Otra parte se acercó al fascismo, y otros, en fin, colaboraron con Franco. Y desde la transición, ese nacionalismo no ha cesado de batasunizarse. Hacer pasar todo eso por "progresismo", en bloque o sin bloque, constituye un nuevo valor a añadir a los muchos acumulados por don Justo.

Nuestro brillante historiador no se priva de aludir cáusticamente a "los mercenarios de extrema derecha, como Pío Moa". Al igual que en otras cosas, no parece el hombre muy bien informado, pero eso tampoco constituye ningún desdoro para él; al contrario, cabe apreciar la firmeza y aplomo con que se expresa. Porque sin ese aplomo, hoy no vas a ninguna parte.

**** El país ha publicado "Guerra contra Hitler", extracto del libro de otro historiador muy meritorio, Jorge Martínez Reverte, obra que saldrá en breve con el sugestivo título de El arte de matar, referido a nuestra baqueteada guerra civilDon Jorge se refiere en el extracto al también archiconocido episodio en que unos aviones del Frente Popular bombardearon el crucero alemán Deutschland, los alemanes bombardearon Almería en represalia, y Prieto habló de atacar a la flota alemana para ampliar la contienda a toda Europa, ofreciendo como cebo a las democracias, además, la entrega de territorios españoles (la inclinación de Prieto, como de los separatistas vascos y catalanes a ofrecer territorios españoles a ingleses y franceses, es sabida en líneas generales, aunque no totalmente investigada). 

Siguiendo el adelanto del libro publicado en El país, uno casi llega a creer que se declaró la guerra a Alemania. Pero no; lo más meritorio del reportaje es su conclusión final, muy elaborada después de consultar mucho archivo, y proclamada en tono solemne: "La guerra ampliada nunca tuvo lugar". Quedamos enterados.

Suponemos que el libro descubrirá, a su vez, y tras mucho trabajo archivístico, que Franco ganó la guerra. Aunque, quién sabe, la historiografía lisenkiana ha llegado a tal grado de sofisticación que lo mismo don Jorge nos depara una enorme sorpresa. 

Queipo-Franco (XI) Por qué Franco se sostuvo "contra el mundo"

18 de Octubre de 2008 - 11:16:51 - Pío Moa - 82 comentarios

Todo el coro, y era un coro enorme entre 1945 y 1947, desde Don Juan, Gil-Robles o Kindelán, hasta muchos otros altos militares y políticos, incluyendo a Serrano Súñer, argumentaba: "Franco debe irse o patrocinar una evolución rápida y radical jubilando a la Falange y abriendo paso a un cambio al gusto de sus enemigos internacionales, porque es tal el poder de estos que solo por locura puede pensar nadie en resistirlo. Si él no se va voluntariamente, será aplastado, y el país sufrirá las consecuencias". Queipo lo expresa así: "Te exhorto a que pienses que no hay en la Historia un solo caso de dictaduras largas que no haya terminado trágicamente. De nuestro tiempo son las de Hitler y de Mussolini". Pero lamenta que Franco, en lugar de tomar nota, rehúsa evolucionar "hacia una normalidad lógica (...) Error grande creemos la prolongación de tu régimen de dictadura totalitaria". ¿Cuál sería esa "normalidad lógica?; o como él añade: "¿Cuál podría ser esa salida? Tampoco lo sé".

Pero fuera cual fuere la salida, Franco debía marcharse: "Supondría el olvido de muchas cosas el negarte a abandonar ese puesto al que te encumbraste y defenderlo hasta el fin, frente a esas naciones extranjeras que ansían verte fuera del gobierno de nuestro país. Yo lo juzgaría un error (...) ¿Que antes prefieres morir defendiendo la dignidad de la patria? No; no puedes aspirar a emular a Sansón y morir con todos los filisteos. Hoy no se puede matar a todos los filisteos a un tiempo".

Franco, en cambio, pensaba que abandonar solo podía abrir paso a los viejos caimanes políticos derechistas, a los exiliados deseosos de hacerle sufrir una suerte parecida a la de Mussolini o que, en el mejor de los casos, aceptaban pasajeramente una especie de regencia de Don Juan. Todo ello solo podría conducir, en opinión del dictador, a repetir las pésimas experiencias pasadas. Además, estaba el peligro inminente de reanudación de la guerra civil propiciada por el PCE y su maquis, al amparo de una situación internacional muy propicia y, creían los estrategas del PCE, favorecida por una situación interior española marcada por la penuria.

No voy a extenderme aquí, porque ya lo he explicado ampliamente en Años de Hierro: los críticos tenían razón al describir la hostilidad internacional: era "el mundo contra Franco", realmente.  Pero la historia demostraría cómo, contra toda probabilidad, Franco desafió aquella hostilidad, derrotó al maquis, evitando una nueva guerra civil como la que tenía lugar en Grecia, y maniobró con suma habilidad para impedir el "desenlace trágico" augurado por Queipo, Gil-Robles, Don Juan y casi todo el mundo. Desafió y supo bandearse en medio de la agudísima enemistad que le manifestaban por entonces desde Stalin a Roosevelt y Truman, pasando por un agresivo Attlee o los gobiernos franceses y una opinión internacional manipulada. Tanto quienes están a favor como en contra del Caudillo deben admitir que no fue una hazaña menor.  Y fue así porque Franco demostró una sangre fría, liderazgo e inteligencia muy por encima de la de sus críticos. Tuvo  en cuenta tres factores esenciales que sus críticos y adversarios no captaban en su deslumbramiento,  pavor o propensión a dejarse intimidar "razonablemente" por el poder aplastante de los vencedores de la guerra mundial: a) la alianza entre esos vencedores, especialmente entre Usa y la URSS  no sería estable; b)  Gran Bretaña, contra lo que esperaban Churchill o Hoare,  pesaría cada vez menos políticamente; y c) Los anglosajones, inmersos en la difícil reconstrucción de una Europa devastada, vacilarían antes de exponerse a la aventura de una nueva guerra civil en España, mucho más desestabilizadora que la de Grecia, pues amenazaría echar por tierra sus esfuerzos en Francia e Italia, por lo pronto.

Franco había escrito a Churchill y a Hoare sobre la situación de postguerra, recibiendo réplicas sumamente arrogantes. La realidad demostraría que Churchill y Hoare se equivocaron y Franco acertó en lo esencial. De ahí que triunfara contra cuantos parecían dispuestos a acabar con él e invertir el resultado de la guerra civil.

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**** http://www.libertaddigital.com//opinion/pio-moa/la-importancia-de-la-derrota-del-maquis-41186/

**** http://blogs.libertaddigital.com/presente-y-pasado/zapo-y-garzon-3360/ (Sobre la "caballería de San Jorge")

**** "Un comunicado de Interior amenaza con expulsar a cada guardia civil que se manifieste"

Normal: el ministerio de la colaboración con la ETA, bajo el mando del portavoz del terrorismo gubernamental y de la corrupción.

**** "EL JUEZ BLINDA SU AUTO SOBRE FRANCO

El esperpento de Garzón tendrá que ser recurrido ante Garzón"

La justicia en la España de la involución. Los demás jueces no protestan, ¿por miedo? ¿Tiene esto algo que ver con la democracia?

Y una gran oportunidad para restablecer la verdad histórica.

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Las rentas del terrorismo y la miseria de los medios

"El periódico de Antonio Franco tituló: "A Jiménez Losantos no le sorprendió el atentado". Lo peor es que, como cuenta Federico en Lo que queda de España, lo que se quiso sembrar –de hecho se sembró durante meses, pero no pudo germinar por la confesión de los propios terroristas tras su detención– fue que la víctima necesitaba un tiro para seguir siendo la víctima y verse así legitimado, ungido por la compasión para atacar todo lo catalán. Vamos, que casi se había disparado a sí mismo o encargado a otro que lo hiciera, como los que cobran fraudulentamente sus propios seguros.  
   
Tristemente, veinticinco años después, esta suerte de infamias siegue teniendo presencia. Recordará el lector como un personaje hermanísimo de un ministro socialista de Justicia ["Justicia", más bien, observación mía] –Juan Fernando López Aguilar–, oculto bajo el seudónimo de "Sorrocloco", dijo del presidente de la Asociación de Víctimas del Terrorismo, Francisco José Alcaraz: "Le tocó la lotería cuando ETA asesinó a su familia". Es curioso, el esquema sigue siendo el mismo: sólo un medio, Libertad Digital, lo contó porque lo había investigado. Nadie quiso recogerlo".

(De Javier Somalo y Mario Noya, Por qué dejé de ser de izquierdas)

Queipo-Franco (X) La carta de Queipo

17 de Octubre de 2008 - 10:12:21 - Pío Moa - 193 comentarios

Uno de los documentos más interesantes de las memorias de Queipo es, como decía, su carta de 1947 recomendando a Franco que se fuera (¿puede imaginar alguien tal cosa en un régimen de estilo soviético, sin que al atrevido le costase el paredón? A Queipo no le costó nada. Ni a Aranda o Kindelán, salvo perder algunos cargos discrecionales).

Queipo acusa a Franco de haber dado vida a la Falange, "que no existía más que en la imaginación de unos pocos" (en realidad la Falange movilizó desde el principio de la guerra a una gran masa de combatientes, aunque antes hubiera sido un partido pequeño. Lo mismo ocurrió con los comunistas en el otro bando, aunque por razones algo distintas). Le acusa también de desvirtuar los sindicatos paternalistas que Queipo había creado al principio de la guerra civil y de crear la Fiscalía de Tasas (encargada de perseguir el mercado negro o "estraperlo"). "Estos tres organismos, con sus crímenes, con sus abusos intolerables, con la resurrección de la soplonería, en general tan excesivamente codiciosa e injusta como bien recompensada, han sido los principales forjadores de la odiosidad que el país siente contra el régimen".

¿Existía esa "odiosidad"? El propio Queipo reconoce la clamorosa recepción popular a Franco, pero la atribuye a mera instrumentación oficial; y en todo caso, "¿Cómo se podrá confiar en el amor infantil del pueblo? Se ha dicho que el pueblo es siempre niño, y ya se sabe lo que es el amor del niño". Más importante resulta para él "lo que se habla, por todas partes (...) Se dice que si las paredes del Café de Roma pudieran escuchar y hablar, se podrían saber cosas muy curiosas. Se murmura (...) Tampoco ven los españoles con igual nitidez que tú el brillo de la justicia (...) La situación de la economía, que se juzga catastrófica, tiene asustadas a muchas gentes que añoran aquella que dejó la dictadura de Primo de Rivera".

Las murmuraciones de café, a las que tanto crédito da Queipo, han sido seguramente el deporte más practicado en España durante generaciones. Por suerte tenemos fuentes de información más fiables. Una muy ilustrativo son los índices de mortalidad por hambre. El hambre mayor del siglo XX ocurrió en España el año 1938, en la parte de Negrín. Después, durante la guerra mundial, el semiboicot británico mantuvo la economía española a medio gas, complicado con la equivocada política del racionamiento, lo que volvió a elevar fuertemente el hambre en los años 1941-42. Como he expuesto en Años de hierro, y a pesar de todos los obstáculos, desde 1943 la economía volvió a marchar pasablemente y la mortandad por hambre se redujo a la normal durante la república. En 1946, con la caída del comercio internacional y enseguida el boicot decretado por los vencedores, los muertos por esa causa se elevaron de nuevo en flecha, pero precisamente en 1947 se estaba normalizando de nuevo la situación (siempre al nivel del hambre de la república). Otro dato importante es que las condiciones higiénicas mejoraron notablemente, dentro de las circunstancias, de modo que apenas se produjo sobremortalidad asociada al hambre (por enfermedades carenciales, etc.).

Como señalaba el embajador Hayes, "Pasado el año 1942, las condiciones económicas y de vida en España fueron mejorando de un modo visible y gradual. Había más y mejor comida. Frente a las grandes dificultades del momento se registró una verdaderamente notable y casi milagrosa reparación de las carreteras, rehabilitación de los ferrocarriles, rehabilitación de iglesias, pueblos y edificios públicos (incluso la Ciudad Universitaria de Madrid), y construcción de nuevas casas de alquiler y viviendas baratas".

O Gil Robles, en plena conspiración contra Franco al terminar la guerra mundial, constataba desanimado la "prosperidad de los años pasados", aunque la calificaba de "relativa y ficticia". Era consciente de que el boicot internacional a España iba a incrementar la miseria, como así ocurrió al principio, si bien la mera situación catastrófica de la Europa de postguerra repercutiría inevitablemente en España, por lo que, reflexiona: "Cada vez más empapado de un concepto providencialista de la vida, pienso si esta terquedad de Franco (...) no será la solución para la monarquía. ¿Cuál sería la situación si llegara a presidir los negros días de hambre que se avecinan?"

Por consiguiente, como veremos, toda la retórica del momento contra el régimen, que se bandeaba pasablemente en unas condiciones internacionales dificilísimas, en las que muy pocos habrían mantenido la nave a flote (no, desde luego, la monarquía, y mucho menos los exiliados), se basaban en la agresiva hostilidad de los vencedores de la guerra mundial, un poder tan abrumador y aparentemente ineluctable que provocaba desmayos dentro del régimen mismo. 

http://www.libertaddigital.com/index.php?action=desaopi&cpn=34770

http://www.libertaddigital.com/index.php?action=desaopi&cpn=35082

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**** http://www.hazteoir.org/node/14732

**** "Sáenz de Santamaría sobre Garzón: "No sé si esto es justicia u otra cosa".
No lo sabe. Pues que lo estudie: en un par de tardes...

**** "SOMOS LA BARRERA AL NACIONALISMO VASCO"
Carlos Salvador (UPN) se abstendrá: "No me siento como un traidor".

Una barrera cada vez más baja y endeble. Por lo demás, ¿se sintió Judas como un traidor cuando recibió sus monedas? Sentiría, más bien, que había hecho un buen negocio. Los traidores nunca se sienten tales. 

Aunque bien es verdad que traicionan a Rajoy, otro por el estilo. Dos traiciones a España y la democracia, que no se anulan entre sí.

**** La universidad de Herri Batasuna, digo del BNG-PSOE, digo de Vigo. Universidad de la rufianería, y no es la única, ni mucho menos. 

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El otro día en el blog:

"Manuelp.

Esta es la canción que le dije ayer (Póliushka Polie). Casi se imagina uno, oyéndola, estar viendo a la caballería cosaca al trote por la estepa interminable".

La música de la canción es poética y un poco melancólica, y sin embargo se trata de una canción comunista, de su guerra civil, que dice algo así como "Las chicas están llorosas y tristes porque sus amados se van al glorioso Ejército Rojo, que acabará con los malvados enemigos", o algo por el estilo.

Esta especie de desacuerdo entre la letra y la música se da en otras canciones rusas, alguna la he citado en algún "recuerdo suelto", como la de Stenka Razin o la de Búblichki.  Una fue adaptada a una zarzuela española por Sorozábal, creo, como "La mujer rusa...": se trata de Karóbushka (el buhonero), un tanto picaresca, cosa que no sugiere la música. En otras en cambio, letra y música se corresponden plenamente, véase el himno de los partisanos soviéticos (le pusieron letra en español cuando el maquis,  y tiene también letra francesa): he leído que, sin embargo, es un himno zarista, adaptado por los soviéticos. Aún más brioso, si cabe, es el himno  En marcha o Al ponerse en camino (no sé su nombre en ruso). Los dos los escuché este verano en la plaza mayor de la ciudad alemana de Rothemburg, por un coro de siete cosacos, excelentes. Debía resultar un poco humillante para los alemanes (que también tienen una magnífica música militar), pero nadie se daba por enterado. 

Queipo-Franco (IX) La conclusión de Franco

16 de Octubre de 2008 - 07:12:06 - Pío Moa - 518 comentarios

Franco no solo pensaba en 1930 en una democratización ordenada, sino que aceptó la república –con recelo, como toda la derecha, sobre todo después de la oleada de quema de iglesias, bibliotecas y centros de enseñanza, apenas empezado el nuevo régimen–, rechazó sumarse al golpe de Sanjurjo y defendió la legalidad contra el asalto izquierdista de 1934. Cuando por fin se sublevó, la república ya había sufrido tres o cuatro insurrecciones anarquistas, el golpe fallido de Sanjurjo, intentos de golpe de estado de Azaña y los suyos, las desestabilizaciones realizadas por toda la izquierda más los separatistas vascos y catalanes en verano del 34, la insurrección de octubre de ese año y la oleada de asesinatos, incendios, disturbios y vulneración masiva de la legalidad por el gobierno, que siguió a las elecciones del Frente Popular. Aun así fue, como recuerda Queipo, el último en decidirse a la acción, esperando que el gobierno reimplantase finalmente la ley. Es necesario repetir estas evidencias porque quedan olvidadas una y otra vez en el ruido desinformativo ambiente.

La conclusión de Franco –y de muchísimos más, a derecha e izquierda– fue que en España no podía funcionar la democracia. Menos todavía cuando en el resto de Europa parecía ocurrir algo semejante, con el auge de los movimientos comunistas y fascistas. Cumplía encontrar un sistema político distinto a los ya ensayados, y el fascismo parecía por entonces ofrecer una buena salida. Sin embargo Franco no era fascista, ni siquiera entendía bien, probablemente, la doctrina; ni mucho menos se sentía próximo al racismo nacional-socialista. Impulsó, desde luego, un partido, la Falange, bastante próximo al fascismo italiano, pero al mismo tiempo le impidió convertirse en el eje del estado, según ocurrió en Italia o en Alemania, y frustró todos los intentos en ese sentido. No voy a entrar aquí en análisis y disquisiciones sobre el régimen de Franco, que he tratado con bastante pormenor, creo, en Años de hierro. Baste decir que el franquismo tampoco siguió el destino de aquellos regímenes, que libró a España de la guerra mundial y que los mayores beneficiarios de su neutralidad y no beligerancia fueron los aliados (aparte, naturalmente, de los españoles).

Con ello entramos en el análisis de uno de los documentos más interesantes de las memorias de Queipo: su carta a Franco de 3 de junio de 1947 pidiéndole que abandone el poder.

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**** "Rajoy aparece en una crónica de La Sexta como "la imagen de un payaso"

La cadena dice que ha pedido disculpas"

Para una vez que acierta, se disculpa. Rajoy es el payaso predilecto de Zapo. Este no habría podido cometer sus desmanes sin la seudo oposición del Futurista Hedonista. Zapo tiene motivos para estarle agradecido, probablemente lo está, pero al mismo tiempo lo desprecia. Cómo podría ser de otra forma.

**** Gregorio Marañón definió las cualidades de los "republicanos" como estupidez y canallería. No se trata de exabruptos, sino de una descripción, y preocupante: la canallería puede corregirse, siempre que no esté casada con la estupidez.

**** Dice Savater que "Educación para la ciudadanía" es una asignatura "de sentido común". Y lo es, en todas las dictaduras totalitarias. Incluso la "reeducación", como seguramente pensará también nuestro brillante filósofo.

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Un ejemplo de manipulación (entre tantos)

Al fracasar el golpe militar con que intentó imponerse la república a finales de 1930, el golpista Ramón Franco hubo de exiliarse, y, necesitado de dinero, lo pidió a su hermano Francisco. Este le ayudó, pero le explicó en una carta: "Mi querido y desdichado hermano: Si serenamente meditas sobre los resultados de tu actuación (...) te convencerías de que lo que lo que podía encajar en el cuadro de mediados del siglo pasado es imposible hoy, en que la evolución razonada de las ideas y los pueblos, democratizándose dentro de la ley (subr. mío) constituye el verdadero progreso de la Patria, y que toda revolución extremista y violenta la arrastrará a la más odiosa de las tiranías". La carta, muy citada desde su exposición por Ricardo de la Cierva, pero remitiéndose casi siempre a sus aspectos más triviales... (en Franco, un balance histórico).

Preston no encuentra objeción –al contrario– al golpismo militar republicano. Cabe dudar de que pensara lo mismo si algo así hubiera ocurrido en Gran Bretaña, pero es tradicional en la izquierda "progre" aplaudir para otros países barbaridades que les disgustarían en el propio.

Veamos ahora cómo expone Preston la reveladora carta del futuro Caudillo en su biografía de este: "A pesar del abismo que se abría entre sus ideas políticas, Francisco demostró un interés compasivo hacia "Mi querido y desgraciado hermano (...) Que tu apartamiento del viciado ambiente en que has vivido estos dos años , en que el odio y la pasión de las personas que te rodean te engaña en tus quimeras, que el obligado destierro de nuestra Patria serene tu espíritu y te eleve sobre toda pasión y egoísmo, que rehagas tu vida alejado de las luchas estériles que colman a España (etc.)".

El historiador inglés da así la impresión de citar un documento, pero omite lo realmente sustancial del mismo, lo que un historiador solvente tendría por fuerza que destacar, porque, tratándose de una carta personal, no publicitaria, y sin necesidad de disimular, Franco expone allí su verdadera actitud política. La carta equivale, salvando la extensión, al discurso de Azaña en el Ateneo pocas semanas antes del golpe, en el que también estaba comprometido. Discurso poco o nada citado por la mayoría de los biógrafos y hagiógrafos del alcalaíno, pese a exhibir todas las claves de su pensamiento político, como he demostrado. Pensamiento enormemente alejado de lo que habitualmente se considera democracia.

Preston es especialista en este tipo de manipulación, lo he puesto de relieve en el apéndice a Los personajes de la República, por ejemplo, cuando expone las "pruebas" de la afinidad fascista, incluso nazi, de Gil-Robles.

Curiosamente, ante la demostración de tales manipulaciones, mucha gente no reacciona con irritación, o al menos molestia, hacia los manipuladores, sino que vierte su ira contra quienes descubren el fraude. La naturaleza humana es sin duda muy compleja y variada. 

Franco-Queipo (VIII) lecciones de la experiencia

15 de Octubre de 2008 - 13:37:27 - Pío Moa - 140 comentarios

El comentario de este blog el día 10 terminaba: "En otro orden de cosas, explica Fernández-Coppel, el conquistador de Sevilla "siempre pensó que con la presencia de los generales Cabanellas, Mola y él mismo, Franco no se podría mantener como caudillo al finalizar la guerra. Con lo que no contaba es con que Mola moriría en accidente en 1937; Cabanellas moriría en 1938 y a él se le enviaría al destierro". Cuestión muy interesante que requiere más comentario".

¿Cuál habría sido la alternativa de Queipo a Franco? Al revés que éste, Queipo carecía de visión política con alguna perspectiva.  Era capaz de declararse monárquico y al mismo tiempo conspirar para un golpe militar republicano contra Alfonso XIII, la única monarquía existente en 1930; y ninguna lección sacaba de las experiencias transcurridas desde aquella fecha. Para él, la terminación de la guerra debía dar lugar a una vuelta, quizá, al régimen de la Restauración o acaso a algo parecido a  una república o monarquía democrática. Con qué mimbres fuera a construirse ese cesto era algo que seguramente no tenía claro él mismo, en realidad no parece haber pensado siquiera en ello.

Cuando Queipo preparaba un golpe republicano, en 1930, Franco se oponía a él argumentando que lo mejor sería la democratización del país, pero de forma ordenada, sin golpes que solo podrían traer una tiranía. Sin embargo no es posible construir una democracia sin demócratas, y las izquierdas no lo eran sino, la mayoría (PSOE y CNT), violentamente contrarios a las libertades "burguesas" y proclives a la guerra civil. Azaña se hacía la ilusión infantil de dirigir a aquellos "gruesos batallones populares", y por lo demás él mismo demostró su carácter antidemocrático con sus aportaciones a la constitución o cuando, al perder las elecciones de 1933, intentó por dos veces el golpe de estado; o cuando anunció, tras las elecciones del Frente Popular, que el poder ya no saldría de manos de la izquierda, y para conseguirlo hizo trizas la legalidad que él mismo había contribuido a crear. No había en la izquierda ningún demócrata, si exceptuamos a Besteiro y su grupo, pronto reducido a la nada, y algún otro no menos aislado.

En cuanto a la derecha, la mayoría de ella era liberal por tradición pero, por falta de contenido intelectual, perdido a partir del "desastre" del 98, tenía un miedo cerval a la democracia, cuya bandera dejaba enarbolar a la izquierda, identificándola con los delirios mesiánicos de esta.

Alcalá-Zamora, Miguel Maura y algunos intelectuales, habían intentado poner en pie un régimen normal de libertades, pero prácticamente desde la inauguración de la república se vieron desbordados por la marea izquierdista y mostraron total incapacidad para oponerse a ella, después de haber contribuido a desatarla. Y esa incapacidad los convirtió, especialmente a Alcalá-Zamora, en auxiliares perfectos de la revolución.

Queipo no había sacado ninguna lección, repito, de la experiencia, mientras que Franco había sacado las suyas. Lo veremos más ampliamente.    

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****Policías y guardias civiles acusan a Rubalcaba de "dudosa catadura democrática"

¿Dudosa? Tan dudosa como la de la ETA

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Ayer, en El economista

LA IMPOSIBLE CRISIS

Fernández Barbadillo, en su blog de Periodista Digital, repasaba el viernes pasado algunas de las ¿sandeces?, ¿mentiras?, emitidas por Zapatero en torno a la crisis que algunos, pocos,  vaticinaban. 15-I-07: "Estamos seguros de que vamos a superar a Alemania y a Italia en renta per cápita de aquí a dos o tres años". "Vamos a seguir creciendo en el sector de la construcción". 3-7-07: "En la próxima legislatura se alcanzará el pleno empleo de forma definitiva y no a cualquier precio" (debate sobre el estado de la nación). Portada de El país el 22-8-07: "Zapatero garantiza que España está a salvo de la crisis financiera". 1-7-07: "No hay ninguna repercusión directa en el mercado inmobiliario y en el sistema financiero español (...) Los tipo de interés y el Euribor deben haber tocado techo". 11-9-07: "En esta Champions League de las economías mundiales, España es la que más partidos gana, la que más goles marca y la menos goleada". 1-10.07: "No hay atisbo de recesión económica. La economía española tiene muy buenos fundamentos".

9-1-08: "Crear alarmismo injustificado es lo menos patriótico que conozco".  14-1-08: "En 2013 igual hemos superado en renta per cápita a Francia". 29-6-08: "Como todo, (la crisis) es opinable, y depende de lo que entendamos por crisis (...) El gobierno es el que más ha acertado en sus previsiones". 4-7-08: "A trabajar... y también conviene que consumáis". 24-9-08: "Nuestro objetivo es superar a Francia en tres o cuatro años (...) Tenemos los sindicatos más comprometidos con las reformas de todos los países europeos (...) Mi gobierno es uno de los pocos del mundo con más mujeres que hombres, y les puedo asegurar que funciona mucho mejor"; 8-10-08 (sobre su plan de rescate): "Yo, si hubiera sido el líder de la oposición, habría dicho sí sin condiciones, sin peros".


Frases espigadas entre tantas otras. En estas manos (anticonstitucionales también) está el país.

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En Época:

UN CONGRESO SERIO SOBRE LA GUERRA CIVIL

La editorial Actas  presentó la semana pasada, en la universidad CEU de Madrid,  los estudios del congreso celebrado en noviembre de 2006 en dicha universidad sobre la república y la guerra civil. Aquel congreso se adelantó, en réplica anticipada, a otro oficial montado con todos los medios, con dinero público, por el gobierno, a fin de dar respaldo intelectual a su ley de memoria histórica (más bien de memoria chekista, como he explicado muchas veces). La acertada iniciativa de Alfonso Bullón y Luis Togores, coordinadores del congreso alternativo del CEU, echó por tierra en gran medida el congreso oficialista, que también salió mal porque muchas tesis y comunicaciones allí expuestas desairaban las pretensiones del gobierno. Un pequeño desastre, pues, para los políticos resucitadores de los viejos rencores so pretexto de...¡cerrar heridas!

Comenta Bullón de Mendoza el prólogo a estas actas del Congreso del CEU: "Cuando invité a participar al profesor Malefakis y le informé del nombre de los demás ponentes, exclamó alborozado: "¡Por fin un congreso abierto, en el que estaremos desde un Pío Moa hasta un Edward Malefakis". Y desde luego, la nómina de ponentes es extraordinaria, desde Stanley Payne a Gil Pecharromán, Ricardo de la Cierva, Michael Alpert, Jesús Salas, A. D. Martín Rubio, Luis de Llera, J. M. Cuenca Toribio y muchos más que harían de este artículo una relación de nombres, máxime si atendemos a la  gran cantidad de comunicaciones, que ocupan un segundo volumen de 1.300 páginas y muchas veces no son menos interesantes que las ponencias.

En la presentación, Javier Esparza aludió a una esencial diferencia de actitud entre los historiadores de derecha y los de izquierda, desde los años 60. Los primeros buscaban una reconciliación, exponían los hechos sin ensañamiento y casi siempre en el espíritu de cerrar las heridas. Los de izquierdas, por el contrario, tienen un marcado sesgo revanchista, basado en una necesidad de justicia histórica: la guerra había surgido de una sublevación contra un régimen legal y democrático, sublevación apoyada por las potencias fascistas, y no podían ponerse en el mismo plano, con falsa reconciliación, a los dos bandos. Añado que la derecha solía hablar de "guerra fratricida",  idea poco aceptada por la izquierda, para la que había sido una  guerra de los ricos contra los pobres, como siguen contando intelectuales como Juan Luis Cebrián o Felipe González.

Pero esta es la cuestión esencial. La derecha ha tendido a un sentimentalismo débil porque, habiendo renunciado por entonces a la idea de democracia, dejaba esta bandera en manos de la izquierda, aceptaba a los otros como republicanos y por tanto  demócratas, y centraba sus críticas en la imposibilidad de la convivencia en la república, buscando un cristiano reacercamiento, que pareció lograrse al principio de la transición.

En cuanto a mis estudios, he seguido una línea distinta. La clave de la guerra no radica en los sentimientos y las propagandas, sino justamente en la democracia. La reivindicación de esta por las izquierdas que terminaron unidas en el Frente Popular,  ha resultado un absoluto fraude histórico. Fueron ellas y los separatistas quienes desbordaron, asaltaron y terminaron arruinando la legalidad republicana, una legalidad con muchos déficits, pero en principio democrática y reformable. Y al arruinarla, destruyeron las posibilidades de convivencia y ocasionaron la guerra civil, la cual, por cierto, deseaban abiertamente, como demuestran sus textos.

Se trata, creo, de un enfoque nuevo, que permite extraer lecciones prácticas y valederas para hoy, cuando un gobierno "rojo", que se identifica con el Frente Popular, reivindica a los chekistas y colabora con la ETA, está creando una involución política, socavando todo lo adelantado desde la Transición en cuanto a convivencia en libertad.

Triple crisis

14 de Octubre de 2008 - 07:43:19 - Pío Moa - 498 comentarios

España vive una triple crisis: económica, política y moral.

La económica se resume en la caída de confianza en un sistema financiero que ha especulado mucho más allá de lo razonable. La política, en la involución democrática basada en la colaboración con el terrorismo para arruinar el sistema legal creado en la transición. La moral, en la escalada de los tres disvalores fomentados desde el poder y desde otros muchos ámbitos: trola, choriceo y puterío, dicho en términos vulgares, pero descriptivos.

De estas tres crisis, la principal es la tercera, pues ha sido ella la que ha destruido la oposición, uniéndola a la marea de basura impulsada por el colectivo Zapo, y ha impedido que la sociedad reaccione a la involución política, vendiendo sus derechos de primogenitura (de ciudadanía) por un plato de lentejas (o la propiedad de un piso en permanente –y aparente– revalorización). Es posible que la merma en las lentejas provoque una reacción en los tres campos de la crisis, y es posible que no. En este último caso, lo peor está por llegar.

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**** Reparemos en Companys

"PETICIÓN AL MINISTERIO DE JUSTICIA

La Generalidad y una nieta de Companys piden la reparación de la figura del ex dirigente".

Pues sí, hombre, reparemos en Companys, un héroe a la altura de la generalidad catalufa, que no catalana; o a la inversa, una generalidad a la altura de su héroe. Aparte de lo que yo mismo he expuesto sobre el personaje, ver este artículo de García Domínguez:

http://www.libertaddigital.com/ilustracion_liberal/articulo.php/564

**** Es bien sabido que la historia del mundo es una historia criminal y que todo el mundo ha sido genocida...exceptuando a unos pocos majaderos, claro está.

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Il ragazzo della via Gluck

En la conversación con el agente inmobiliario que puse ayer había un fondo de malestar, por mi parte, por la construcción doquier de urbanizaciones innecesarias que destrozan el campo, urbanizaciones en las que muchas veces no vivía casi nadie. Recuerdo una en Marbella, de casas magníficamente construidas, carísimas, con piscina cubierta, vigilancia a la entrada, solo ocupada –a medias– algún mes del verano. O el destrozo del paisaje gallego (estuve hace algún tiempo por Escocia: allí sí respetan y cuidan su magnífico paisaje, al revés que en mi desdichada tierra)...

Recordar aquella conversación me trajo a la mente la canción de Adriano Celentano Il ragazzo della via Gluck, que estuvo de moda en España a principios de los años 70; yo la relaciono con la mili, pero quizá fue anterior. Es la historia de uno di noi, criado en una calle suburbana, con mucha hierba, gente tranquilla che lavoraba, y un día anunció llorando que se iba a la ciudad. "Amigo, ¿no estás contento? /Allí encontrarás las cosas que aquí no tienes/ podrás lavarte en casa sin tener que ir más al corral". El que se va replica: "en esta calle dejo mi corazón/ ¡No entiendes que quienes quedáis tenéis la suerte de jugar en los prados con los pies desnudos/ mientras yo en el centro respiro el cemento!". El ragazzo aspira a volver, y lo hace ocho años más tarde. Podría comprar su vieja casa, pero ya no la encuentra, ni a sus viejos amigos, solo unos pisos sobre otros, alquitrán y cemento...

Una excelente versión francesa es la de Françoise Hardy, La maison où j´ai grandi, muy distinta, totalmente femenina si la comparamos con la de Celentano, aunque la letra sea de un y no una letrista, Eddy Marnay. Es curioso cómo tantas letras femeninas han sido compuestas por hombres. En primera persona, la cantante recuerda la casa donde creció, nada de "lavarse" en el corral ni de jugar descalza en la hierba, ella rememora les roses dans un jardin; todos sus amigos "sabían reír y compartir sus juegos". Pero "todo debe terminar", y se va a la ciudad, sus amigos la envidian: "descubrir el mundo es mejor que quedarse", ir a "una ciudad, que duerme en medio de luz"; pero ella va triste y piensa volver parmi vos rires.  Pasa el tiempo y retorna "buscando en vano la casa que amaba/ ¿Dónde están las piedras, dónde están las rosas...?/ De ellas y de los amigos no queda rastro/ Otras gentes, otras casas han robado su puesto.../ pero donde estaban los árboles está ahora la ciudad/ y la maison, les fleurs que j´aimais tant, n´existent plus./ Où est la maison où j´ai grandi?

En Celentano la melancolía incluye un rasgo un poco bronco, ecologista y reivindicativo, una protesta, que desaparece en Françoise Hardy, dejando solo la nostalgia y la melancolía. Los años pasan, la felicidad de la infancia, quizá situada más en la memoria que en la realidad, se ha esfumado, y los intentos de recobrarla fracasan. La niñez ha dado paso a una vida más áspera, simbolizada en los pisos, el asfalto, el cemento...

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Algunos creen que personajes como mescaler, gaditano, alruga y otros deberían ser excluidos del blog. Yo creo, por el contrario, que son la alegría del mismo, y no solo por sus pintoresquismos. Sus insolencias y embustes irritan a muchos, pero sus argumentos son a veces interesantes por dos cosas: porque supone un reto rebatirlos y porque componen una ideología difusa, pero extendidísima en estos años, a partir de órganos como El País e Interviú, sus más destacados exponentes en la transición, uno en plan "fino" y el otro en plan cutre; y han seguido ampliándose por todos los cuadrantes. Lo que ellos piensan o es lo que predomina en los medios, y nada sería más equivocado que encerrarse en un pequeño o gran grupo en el que todos estuvieran básicamente de acuerdo. Cuando todos están de acuerdo la discusión se hace muy difícil, así que por mi parte no hay problema en que sigan ahí. Contender con ellos puede elevar, y bastantes veces eleva, el nivel del debate, aunque otras veces lo rebaja, pero fijémonos más bien en la parte buena y procuremos que prevalezca.

También se echa de menos un debate sobre el apasionante tema de qué hacer en las presentes condiciones. 

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"Bolívar, por ejemplo, decretó la "guerra a muerte" para "destruir en Venezuela la raza maldita de los españoles (...) Ni uno solo debe quedar vivo". Trataba de abrir un foso entre éstos y los hispanoamericanos, muy renuentes a seguirle en su lucha independentista. El decreto consiguió su objetivo (aunque de forma parcial: a menudo los bolivarianos obtenían sus "voluntarios" por la pura coerción, encarcelando y llevando atados a los jóvenes. De ahí que emplearan también a mercenarios ingleses, norteamericanos y otros). Panegiristas de Bolívar siguen tomando esa guerra de exterminio por "su mayor timbre de gloria". Pero el coste fue terrible: las matanzas de prisioneros y civiles nacidos en España se multiplicaron, y, con las represalias españolas, dieron a la lucha un carácter terrorista que marcaría la política de aquellos países mucho después de la independencia. Explicaba el libertador a un corresponsal inglés: "El objeto de España es aniquilar al Nuevo Mundo y hacer desaparecer a sus habitantes, para que no quede ningún vestigio de civilización (...) y Europa solo encuentre aquí un desierto. (...) Perversas miras de una nación inhumana y decrépita". El propio Bolívar, cada vez más adusto y sombrío, escribirá: "No confío en el sentido moral de mis compatriotas", y confesará a Santander: "Amigo, no es sangre lo que fluye por nuestras venas, sino vicio mezclado con miedo y horror"; aunque la desmoralización se debía mucho a los modos de la guerra por él desatada (Santander había ordenado, entre otras, una matanza de 36 oficiales españoles prisioneros, previamente perdonados por Bolívar. "Me complace particularmente matar a todos los godos", dijo otra vez. Un presente que le recordó el indulto, fue también fusilado sobre el terreno).

Aunque españoles de origen, los independentistas se proclamaron extraños herederos de la América precolonial, cuya tradición decían defender contra España. Los indios, desde luego, apenas se llamaron a engaño y en aquellas guerras permanecieron pasivos o respaldaron a Madrid, siendo por ello masacrados en varias ocasiones. Ya independientes, los indios mejicanos fueron despojados de su tierras, poseídas colectivamente, y peor pasó en Argentina. Sarmiento, educador de este país según opinión extendida, hablaba con sinceridad cuando trataba a los mapuches de "indios asquerosos, a quienes habríamos hecho colgar y mandaríamos colgar ahora" (no era menos claro con los gauchos: "No trate de economizar sangre de gauchos –recomendaba al general Mitre–. Este es un abono que es preciso hacer útil al país"). Al igual que en USA, los indios argentinos fueron acosados y exterminados.

Bolívar pensó en un protectorado británico sobre los nuevos países –rehusado por Londres–, y auguró que le sucedería "un tropel de tiranos" y nuevas guerras civiles. Al otro extremo de Suramérica, Sarmiento comentaba treinta años después de la independencia: "Vése tanta inconsciencia en las instituciones de los nuevos Estados, tanto desorden, tan poca seguridad individual, tan limitado en unos y tan nulo en otros el progreso intelectual, material o moral de los pueblos, que los europeos (...) miran a la raza española condenada a consumirse en guerras intestinas, a mancharse con todo género de delitos y a ofrecer un país despoblado y exhausto como fácil presa a una nueva colonización europea". El precursor de los libertadores, Francisco de Miranda, al ser entregado por Bolívar a los españoles, a cambio de un pasaporte, había hecho su célebre frase: "Bochinche, bochinche. Esta gente no es capaz sino de bochinche". Miranda, hombre muy notable y culto, oficial del ejército español y del revolucionario francés, viajero por Estados Unidos, Francia, Rusia, etc., había sido también agente pagado por Londres (con 1.000 libras anuales) para socavar el imperio español. El liberalismo conservador tenía más afinidad con la tradición inglesa que el jacobino, pero éste convenía a los intereses del imperio británico".

(En Los orígenes de la guerra civil

Moderados y extremistas

13 de Octubre de 2008 - 08:50:51 - Pío Moa - 482 comentarios

Debe de ser la penúltima consigna de Pepiño el Corruto, ese prodigio del intelecto: los moderados son quienes, como Zapo, están hundiendo la constitución, vulnerando la ley, imponiendo una corrupción generalizada, compinchándose con los terroristas, imponiendo una Educación para el choriceo y una "memoria" chekista, los que festejan al héroe de Paracuellos y destrozan la independencia judicial y balcanizan el país. Y, por supuesto, los del PP futurista y hedonista, muy dispuestos a "adaptarse": moderados todos. 

Los extremistas somos los que defendemos la constitución, la igualdad de derechos de los ciudadanos en toda España, la igualdad ente la ley, la limitación del poder o la integridad de España.

Es la absoluta corrupción del lenguaje, la misma del proceso de "paz", de la alianza de "civilizaciones", de la educación para la "ciudadanía", de la memoria "democrática"... El método funciona siempre igual: la URSS del Gulag era "la democracia más auténtica y avanzada", Hitler estaba obsesionado por "una paz justa y duradera", etc. etc.

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Importancia de la historia

Hace algún tiempo señalé que la historia debiera formar, con la lengua y las matemáticas, las tres columnas de la enseñanza básica. Alguien objetó que ello se debía a que yo me dedicaba a la historia, pues otros propondrían el arte, o la filosofía, etc. Pero hay muchas razones por las que la historia tiene una importancia especial. Ante todo, todas las actividades humanas tienen historia, se desarrollan en el tiempo, y cuando se explica cualquier cosa al margen de ella, la comprensión queda siempre mutilada. En otro sentido nos informa, por ejemplo, de muchos condicionantes del ser humano, su carácter contradictorio y desigual, de la importancia y el peligro del poder, etc.

Y, en un plano más práctico e inmediato, ayuda a evitar la atracción de la charlatanería iluminada. Siempre, pero quizá sobre todo en los últimos dos siglos, ese tipo de charlatanería ha hecho furor: personajes que, ignorantes de la historia, encontraban la varita mágica para suprimir los males del ser humano, generalmente apoyándose en el grupo social supuestamente mejor de él, contra los culpables. Así el "pueblo", el proletariado, la juventud, los pueblos "oprimidos", la mujer, los niños, los homosexuales... últimamente, hasta los simios. El iluminado de turno se siente identificado y protector de esa parte inocente y sufriente, asegura representarla, se indigna ante las injusticias que sufre, propone recetas para cambiar radicalmente las cosas y llegar finalmente a una paz, bondad, igualdad y "autorrealización" perdurables. Ignorantes también de sí mismos, esos sujetos se imaginan moralmente muy superiores. Por supuesto, quienes pongan en cuestión sus majaderías cargarán con todas las maldiciones, acusaciones y palabras-policía que se les ocurran: "enemigos del pueblo", de "la naturaleza", "fanáticos anticomunistas", "retrógrados", "homófobos", "machistas", "imperialistas", "explotadores", etc. Y tratan de silenciarlos de un modo u otro, pues ¡está tanto en juego! El futuro de la humanidad, nada menos, cuya clave ellos han encontrado.

En cierto modo se trata de pintoresquismos, de reacciones pueriles ante la realidad, que aspiran a cambiar con fórmulas mágicas cargadas de moralismo vacuo. Pero la historia demuestra bien su capacidad de atracción sobre el deseo primitivo de librarse de una vez de los males y peligros de la vida, encontrando por fin al culpable de ellos. Las catástrofes que en la historia han provocado estos iluminados nunca les disuadirán, cambian de aspecto como Proteo y siempre son lo mismo.

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****http://blogs.periodistadigital.com/bokabulario.php/2008/10/13/iesta-comprando-espana-a-chavez-petroleo

***** sebastianurbina.blogspot.com

****vinamarina.blogspot.com

***** DICE QUE ESTÁ "OBSESIONADO" POR SU "CRUZADA"

La mujer de Carmelo González presenta una demanda de divorcio por "utilizar" a sus hijos"

El atractivo de la tiranía: la  señora está por "adaptarse".

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Hace cosa de cuatro años tuve una conversación informal, de bar, con un agente inmobiliario:

– Me extraña que haya una enormidad de pisos vacíos y que se siga construyendo a todo ritmo. Es una oferta enorme, y los precios no paran de subir. Da la impresión de ir contra la ley de la oferta y la demanda.

– No, porque demanda hay de sobra. Mucha gente compra pisos, aunque los deje vacíos, porque las hipotecas que tiene que pagar son menores que el aumento del valor de los pisos, de modo que podrá revenderlos en pocos años con una buena ganancia.

– Pero hay millones de familias con el agua al cuello para pagar las hipotecas.

– Eso no tiene importancia mientras haya suficiente empleo. Antaño las familias vivían con un sueldo, ahora necesitan dos, por lo menos: uno para pagar la hipoteca y otro para los demás gastos. Y mientras los intereses sean bajos, los podrán pagar mal que bien.

– Pero eso es una espiral que tiene que detenerse en algún momento. Y los intereses pueden subir...

– No hay problema, no se preocupe. La construcción es la economía del país, usted figúrese lo que significa: no solo los arquitectos y los albañiles, no solo el ladrillo, también el sector maderero, el de instalaciones higiénicas, el metalúrgico, las empresas de ventas... Si esto se para, se viene abajo la economía, y eso ningún gobierno podrá consentirlo, siempre le pondrán algún remedio.

Un coñazo sin sentido

12 de Octubre de 2008 - 11:33:35 - Pío Moa - 296 comentarios


Veo un momento el desfile y a todos esos politicastros presidiéndolo, gente que no cree en nada de lo que podría representar lo que pasa ante ellos. Creo que en la mayor parte de las "comunidades" esos políticos son más sinceros y ni se molestan en celebrar nada. El Hedonista Futurista tiene razón: un coñazo. O más bien una burla, ellos lo convierten en una burla. Sin sentido alguno. Una cierta sensación de náusea, que diría Sartre.

(Siendo el 12 de octubre, bien podría doblarse el desfile de una fiesta cívica). 

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Dentro del vagón, otro cliente de RENFE observa la mochila y va a sentarse al lado del viajero, con visible intención de charla. Intención no muy compartida al principio.

– Usted no será de por aquí.

– No. Soy del norte.

– La tierra de los conquistadores... –hace un ademán amplio, que el otro entiende mal.

– ¿Galicia?

– Ésta, ésta. Extremadura. Ahora no está de moda señalarlo. Dicen los chiquilicuatres que no conviene... Lo bueno será volvernos todos chiquilicuatres.

– Bueno, son modas. Ya pasarán.

– Eso no pasa, hombre, esas chorradas se asientan; llevamos años así. El otro día, en Cáceres, me quedo escuchando las explicaciones de un guía a unos turistas. Los conquistadores sólo querían oro y mujeres, eran unos analfabetos y unos tales y unos cuales. Me cabreó el tío. Le dije: si fueran así, usted mismo sería un conquistador. El tipo no lo cogió al principio, hasta se sintió halagado de que le llamase conquistador, pero enseguida cayó. Me miró con mala leche y estuvo por replicar, pero no debió de ocurrírsele nada y siguió hablando para los turistas, cambiando de tema.

Admira sin tapujos la conquista.

– Usted no puede felicitarse y beneficiarse de la cultura española por su extensión por el mundo, ¿no?, y condenar a los que lo hicieron. Sería el colmo del descaro... De acuerdo, no todo en la conquista estuvo bien, no hay nada humano que esté bien del todo, pero fíjese usted, los españoles no eran mejores ni peores que los indios, que siempre estaban en guerra entre ellos. Pero los españoles llevaban una civilización muy superior...

El viajero da otro giro a la charla:

– Usted la cree superior porque tiene un criterio eurocéntrico. Pero no es un criterio objetivo. Seguramente ellos pensarán que los bárbaros eran los nuestros y con la misma razón. Creo que el Parlamento mexicano tiene pensado instituir de nuevo los sacrificios humanos, para recuperar las auténticas raíces del país.

El otro mira al viajero algo perplejo, pero reacciona bien.

– Sí, eso está muy en razón: o se hacen las cosas bien y a fondo, o no se hacen. Una persona seria debe despreciar los prejuicios, y más los que vienen impuestos por la barbarie de los conquistadores. Tengo entendido que la carne humana es más tierna y sabrosa que las que comemos habitualmente. No lo he probado todavía, mis prejuicios me tienen atenazado. Además, las leyes que tenemos, leyes absurdas que no entienden al "otro", que no admiten la diferencia... Yo también he oído que se están recuperando o reinventando las lenguas indígenas, para declararlas oficiales y publicar todos los documentos en todas ellas. Son cientos de lenguas, tengo entendido.

– Hombre, eso es una enorme riqueza cultural inmensa, no puede dejarse perder, sería un crimen. Además, imagine la cantidad de puestos de trabajo que se crearían, traductores, fabricantes de papel, impresores... El paro se acabaría, probablemente. Podría ser una buena vía para salir definitivamente del subdesarrollo.

– ¿Y qué me dice de recuperar las religiones aquellas? El catolicismo, eso ya lo sabemos, fue nefasto. Es nefasto, quiero decir.

– Además tendríamos que devolverles el oro que les robamos, sería lo justo.

– Eso está muy puesto en razón. No sé por dónde andará hoy día ese oro, pero estoy seguro de que si se lo busca se lo encuentra,  con lo avanzadas que están las técnicas detectivescas.

– Pero eso no puede hacerse de forma unilateral. Sería una injusticia. Quiero decir que nosotros también tenemos cuentas que saldar con los romanos, los tíos vinieron a llevarse el oro que había en la península, y la dejaron esquilmada.

– Ah, pues sí... Pero ahí no estoy yo muy seguro, porque el estado italiano actual podría no declararse heredero de la Roma antigua, ¿comprende?

– No había caído yo en eso. Pero, ahora que recuerdo, anda por ahí mucha gente afirmando que España no existía como nación hasta hace muy poco, no sé si hasta los Borbones, o la invasión francesa, o más tarde aún. Así que, en definitiva, no les deberíamos nada a los americanos. Incluso podríamos sostener que los que fueron allí ni siquiera eran españoles.

– Mire usted, me asombra su sutileza. Pero podemos ir más allá. He oído a intelectuales y políticos de mucho talento decir que España en realidad no existe, que sólo hay un estado español; por lo tanto, los españoles tampoco existimos, excepto, ya me entiende usted, como nombres en los registros del estado, para los impuestos y cosas de esas, y pare usted de contar...

La conversación sigue así un rato, con casi perfecta seriedad, sin una sonrisa. Al viajero, su interlocutor le cae bien.

– No será usted profesor o algo así.

– No, no... Soy vendedor. Vendo maquinaria agrícola.

– Pienso reproducir sus palabras, en lo que recuerde, para un trabajo de prensa que hago sobre la Vía de la Plata. Me gustaría poner su nombre.

– ¡Uff...! Periodista... Cualquiera se fía de los periodistas. Mire, apenas si leo de la prensa los titulares. Para no cabrearme, ¿sabe usted? Si quiere ponga que me llamo Jerónimo.

– Yo tampoco leo casi la prensa. No tendrá muchos contertulios para estos temas.

– Ninguno. Los amigos me llaman plasta cuando me pongo a ellos... Así que nada, son los tiempos.

La charla sigue en la cantina de la estación de Mérida en torno a unas cañas de cerveza. Viene el tren y se despiden. El caminante, con la decisión de dejar pasar el verano antes de volver a la carga sobre la calzada extremeña.

Ignora en ese momento que la interrupción durará un año largo.

(De Viaje por la Vía de la Plata. Saldrá en noviembre)

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"Ortega, quizá el principal pensador español del siglo XX, cuando descendía a la política y la historia, descendía. Por lo demás, Azaña coincidía con diagnósticos orteguianos como el referido a la Semana Trágica: “¿Por ventura necesitábamos estos hechos para averiguar que España no existe como nación?”. O el de que los españoles “ofrecemos a la vida un corazón blindado de rencor”, y su historia era la de una enfermedad: “Las clases gobernante han gobernado mal no por casualidad, sino porque España estaba tan enferma como ellas”. Por tanto, ¿No es cruel sarcasmo que luego de tres siglos y medio de descarriado vagar, se nos proponga seguir la tradición nacional?” Conclusión: “En un grande, doloroso incendio, habríamos de quemar la inerte apariencia tradicional, la España que ha sido, y luego, entre las cenizas bien cribadas, hallaremos como una gema iridiscente la España que pudo ser”. Nada distinto, en esencia, de las proclamas de Lerroux a sus jóvenes bárbaros, cuyo lenguaje, no tan fino, prescindía de “gemas iridiscentes” e iba al grano”.

“Casi nadie contestaba a estas tiradas. Uno de los pocos, el sólido investigador y ensayista Menéndez Pelayo, deploraba: “presenciamos el lento suicidio de un pueblo que, engañado por gárrulos sofistas, emplea en destrozarse las pocas fuerzas que le restan, hace espantosa liquidación de su pasado, escarnece a cada momento las sombras de sus progenitores, huye de todo contacto con su pensamiento, reniega de cuanto en la Historia hizo de grande, arroja a los cuatro vientos su riqueza artística y contempla con ojos estúpidos la destrucción de la única España que el mundo conoce, la única cuyo recuerdo tiene virtud bastante para retardar nuestra agonía. Un pueblo viejo no puede renunciar a su cultura sin extinguir la parte más noble de su vida y caer en una segunda infancia muy próxima a la imbecilidad senil”.

Alcalá-Zamora podía estas más de acuerdo con Menéndez Pelayo que con Ortega, pues su posición ante el supuesto problema de España, como ante la crisis del 98, fue mucho más pragmática y tradicional. Sin embargo, Ortega y los suyos irrumpían en el panorama español con verdadero empuje, y muy pocos osaban alzarles la voz.

"Para Ortega y Azaña, la historia de esos tres siglos parecía resumirse en la Inquisición y el supuesto genocidio de indios americanos. No obstante, en ese “descarriado vagar”, la enferma España había frenado la expansión de los turcos y de los protestantes, explorado gran parte del mundo, poniendo por primera vez en comunicación a los continentes y creado el primer circuito económico realmente mundial, había conquistado y poblado América de ciudades nuevas, muchas de ellas de gran belleza, fundado universidades –las primeras de América y la primera de Asia, entre otras– y centros de cultura, evangelizado a millones de personas (lo cual no tenía por qué interesar a Ortega, pero interesaba a los españoles del siglo XVI), desarrollado principios de derecho internacional y complejas instituciones políticas, creado un arte y literatura más que notables. Etcétera. Si tales hecho resultaban desdeñables para los apóstoles de la “España vital” y la “inteligencia”, ¡da vértigo pensar en las proezas que realizaría la nación, una vez ellos la refundasen y curasen de su “enfermedad”!

(En Los personajes de la república vistos por ellos mismos)

VII. Queipo de Llano y Carrillo, por ejemplo

11 de Octubre de 2008 - 09:40:47 - Pío Moa - 167 comentarios

A la progresía no le ha hecho gracia la publicación de las memorias de Queipo de Llano, porque Fernández-Coppel, su compilador, ha dicho que había que situar a Queipo "en su contexto", y tratarlo con "sus luces y sus sombras". Ellos prefieren opiniones contundentes y sin matiz alguno, como la de Bartolomé Clavero: "Queipo era un monstruo y eso estaba ya más que demostrado"; o la de Ian Gibson: "Fue un criminal y un energúmeno. Incitaba a matar y a violar en masa". La frase de Gibson suena extraña en quien "comprende Paracuellos" y, al estilo talibán, pide volar el Valle de los Caídos: siendo tan comprensivo, ¿no debería más bien felicitar a Queipo por imitar a sus héroes del Frente Popular? Y lo de Clavero, habrá que preguntar cómo considera a Carrillo, responsable de la mayor matanza de prisioneros de la contienda, del intento de volver a la guerra civil aprovechando la coyuntura tras la guerra mundial, y de muchas muertes más, incluso entre los suyos. Porque ocurre que los mismos que dicen detestar a Queipo por su represión, hacen doctor honoris causa a Carrillo, lo pasean, lo invita el gobierno, lo festejan Peces Barba y tantos más, compran y loan sus memorias... Lo cual demuestra que si odian a Queipo no es por los actos que le atribuyen, pues en otros personajes ni los toman en cuenta, sino solo porque el detestado general venció al Frente Popular en Andalucía. ¡Qué pueden importar crímenes y atrocidades a un Gibson el dinamitero, a un Casanova, a un Espinosa, a un Aróstegui, no sé si también a un Clavero...! No, hombre, no, lo que les enfurece es la derrota de los suyos, aunque, hipócritamente, exploten a los muertos para disimular y resucitar de paso viejos rencores, con vistas a sacarles tajada política.

Escribe Queipo en sus memorias: "Otra columna, en fin, ocupó Baena, en donde el salvajismo de la horda tuvo su mayor exponente: mujeres embarazadas a las que abrieron los vientres para sacar los fetos (...) niños que fueron colgados por los pies de los balcones, tras abrir sus vientrecitos, para recrearse viendo cómo caían a la calle los intestinos (...), violaciones de todas clases, asesinatos perpetrados con los mayores refinamientos de crueldad (...)". Y señala Fernández Coppel cómo 91 personas fueron allí muertas a hachazos por los amigos de nuestros historiadores lisenkianos. O las 24 personas quemadas vivas con gasolina en otro episodio. Y tantos otros hechos semejantes, aunque en aquella parte de Andalucía duraron poco. Por supuesto, Queipo y los suyos practicaron un castigo feroz sobre los culpables... y seguramente sobre muchos inocentes que simplemente estaban por allí. No se trata de disculpar la represión de Queipo, sino, como dice Fernández-Coppel, de situarla en su contexto, eso que a nuestros lisenkos de la historia tanto indigna por lo que muestra sobre el Frente Popular de sus amores.

Como señalé en el primero de estos comentarios, la represión de Queipo fue la "normal" en los dos bandos. Por desgracia, ambos practicaron el terror, como ocurre cuando los odios se desbocan y la ley cae por tierra. Y hoy sabemos perfectamente quiénes destruyeron la ley, abriendo paso al terror. Casanova me atribuye la versión de que "la república provocó la guerra". No sé si lee mal o le han contado un cuento. Fue la izquierda, y especialmente el Frente Popular, la que destruyó la república, arrasando lo que de democrático tenía esta, y con ello causó la guerra. Guerra deseada por los socialistas y otros muchos, aunque, claro, habrían preferido un desenlace distinto. 

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**** Redondo Terreros: "Sólo se vencerá ETA con un acuerdo entre Gobierno y oposición"

Pues no. El gobierno de Aznar estaba acorralando a la ETA sin necesidad de acuerdo con el PSOE. Zapo pareció unirse a Aznar, pero solo para traicionarle mejor. El PSOE siempre ha colaborado con la ETA (¡tienen tanto en común!), con el cuento de la solución política. El terrorismo del GAL no fue una excepción, pues, aparte la corrupción de rigor, lo utilizaba para presionar y entrar en "negocios" con la banda. Lo que le faltó a Aznar fue, quizá, la denuncia pública y clara de esa colaboración, dejándose engañar por Zapo y su pandilla. Una denuncia coherente del PSOE habría entonces contribuido mucho a marginarlo y, con un poco de suerte, a hundir a este partido, la mayor plaga que ha soportado España desde hace más de un siglo. Ahora, en cambio, es el PP el que corre un riesgo creciente de hundirse.

**** En cuanto al PP, tres salidas: un golpe de timón por los aznaristas (llamémosles así) que expulse a la banda de los "hedonistas", lo que de momento no se ve por ninguna parte; una conversión total del PP en sucedáneo del PSOE, camino que hoy lleva aceleradamente; y una desintegración del partido al estilo UCD o algo así, tendencia también cada vez más clara (Galicia, Navarra...). La inepcia y pusilanimidad de los aznaristas hará que una de las dos últimas tendencias se imponga. De estas dos, la menos mala sería la última, porque permitiría, en principio, rehacer un partido algo decente.

**** Insisto a los lectores: lamentarse por la prepotencia progre en los medios no conduce a nada. Cada uno puede hacer cosas mucho más útiles que lloriquear. Piénsenlo.

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"La de España fue considerada una de las mayores victorias por los musulmanes, deslumbrados, según sus poetas, por su belleza, riqueza y fertilidad. Pudo darse entonces por concluida la existencia de España, a punto de transformarse en Al Ándalus. El triunfo produjo, no obstante, una mortal aversión de Muza hacia su subordinado Tarik, que había desobedecido la orden de permanecer quieto en el sur de la península. Surgió una feroz rivalidad entre ellos por la gloria y las riquezas, hasta el punto de que Muza, conquistador del Magreb, golpeó e hizo azotar a Tárik en Toledo. A su vez, Tárik informaba al califa de Damasco, Al Ualid, máxima autoridad político-religiosa del Islam, perteneciente a la familia de los Omeyas, acusando a Muza de codicia y arbitrariedad. Muza, además, practicaba el nepotismo colocando a sus hijos en los más altos cargos: a Abdelazis le cedió el gobierno de España. Ualid llamó a los rivales a Damasco, pero murió antes de la llegada de Muza. Su sucesor, Solimán, ordenó a Muza retrasar su entrada en Damasco, para no deslucir su propia accesión al poder, pero Muza, imprudentemente, le desobedeció, y entró en la ciudad en una auténtica apoteosis. El enfurecido califa confiscó todo el botín traído del ya anciano conquistador de España y lo paseó por Damasco, con una soga al cuello.

Entre tanto, Abdelazis, gobernador o valí de España, se había casado con la viuda de Rodrigo, Egilo. Trasladó la capital a Sevilla, la ciudad más grande y rica del país, donde había quedado lo más florido de la nobleza romana y parte de la tervingia, y adoptó, por influencia de Egilo, algunas formas del poder gótico, como la prosternación ante él, tomada a su vez de Bizancio. Corrió el rumor de que Abdelasis se había hecho cristiano en secreto, y unos conjurados lo degollaron y enviaron su cabeza a Solimán, quien la presentó a Muza, padre del asesinado, preguntándole por burla si la conocía. El califa también hizo morir a los otros dos hijos de Muza, que terminó falleciendo de melancolía mientras peregrinaba a la Meca.   

Parece que algunos nobles godos y romanos se había refugiado en el norte, entre ellos un espatario de Don Rodrigo, llamado Pelayo, enemigo de los witizanos, que habían asesinado a su padre, Fávila o Fáfila. Supuestamente, Pelayo habría huido de Toledo escoltando una parte del tesoro, a Asturias adonde ya antes había escapado de Witiza. Asturias, aún débilmente dominada por los islámicos, había sido rebelde a Toledo, pero debió de darse algún acuerdo entre los refugiados y grupos de astures contrarios al poder árabe. Según la leyenda, el gobernador musulmán de Asturias, Munuza, se enamoró de Adosinda, hermana de Pelayo, el cual se opuso al enlace. Apresado y enviado a Córdoba, Pelayo se había fugado y vuelto al norte, donde se rebeló (quizá por segunda vez) con unos cuantos seguidores, en los agrestes Picos de Europa.    

Munuza envió entonces contra él un destacamento al mando del general Alkama. Con él iba el obispo Don Oppas, uno de los witizanos, para tratar de convencer a los rebeldes. El encuentro se dio en Covadonga, en una fecha imprecisa entre 718 y 722, y comenzó con el célebre diálogo entre Oppas y Pelayo. El obispo le intimó: "Trabajas en vano. ¿Qué resistencia has de oponer en esta cueva cuando toda España y sus ejércitos unidos bajo el poder de los godos no pudieron resistir el ímpetu de los ismaelitas? Atiende mi consejo: retírate a gozar de los muchos bienes que fueron tuyos, en paz con los árabes como hacen los demás". Pelayo tenía otra opinión sobre los acomodaticios y colaboracionistas: "No quiero amistad con los sarracenos ni sujetarme a su imperio. Porque ¿no sabes tú que la Iglesia de Dios se compara a la luna, que estando eclipsada vuelve a su plenitud? Confiamos, pues, en la misericordia de Dios, que de este monte que ves saldrá la salud para España. Tú y tus hermanos, Don Julián, ministros de Satanás, determinasteis entregar a esas gentes el reino de los godos; pero nosotros, teniendo por abogado ante Dios Padre a nuestro Señor Jesucristo, despreciamos a esa multitud de paganos...". 

La conversación pudo ser una invención posterior, o bien estar desfigurada, pero refleja circunstancias y actitudes del momento. Como fuere, la pequeña hueste de Pelayo, apoyándose en el escabroso terreno, logró aniquilar a las tropas musulmanas, de número ignorado, al mismo Alkama y probablemente a Oppas. Fue el primer revés algo serio de los musulmanes. Munuza residía en Gijón y trató de huir hacia el sur, pero los rebeldes los alcanzaron y mataron. Esta historia, aun si envuelta en leyendas, es en conjunto verosímil. Las imprecisiones de las crónicas han inspirado un sin fin de lucubraciones posteriores. Algunos estudiosos han considerado a Pelayo astur (pudo pertenecer a la nobleza hispanorromana), o, sin ninguna base firme, gallego de Tuy, o cántabro o hasta británico, o han negado su existencia, o han atribuido la rebelión a causas económicas (impuestos) obviando las políticas y religiosas, han hablado de "matriarcados", o calibrado la batalla como una escaramuza intrascendente, etc.

Sin embargo el fondo de realidad de los viejos relatos es evidente: en Covadonga, hacia el año 722, saltó la chispa de una rebelión que permitió fundar un reino independiente en la cercana localidad de Cangas de Onís, y luego ampliarlo hacia Galicia, Cantabria y Vasconia. Ese reino tomaría, desde el primer momento o desde poco después, carácter político como entronque con el reino hispano-godo y recuperación de la España perdida contra los "moros"; y religioso cristiano. La victoria de Pelayo ocurrió en una región romanizada y cristianizada, aunque más débilmente que otras zonas del país, y apoyándose en una masa local que llegó a compartir el proyecto político y religioso, pese a su tradicional oposición a los godos.

Las crónicas árabes conocidas, muy posteriores a las cristianas, menosprecian la acción y la explican como una derrota rebelde, aunque incompleta: "La situación de los musulmanes llegó a ser penosa, y al cabo los despreciaron [a los seguidores de Pelayo] diciendo «Treinta asnos salvajes, ¿qué daño pueden hacernos?". Pero, como reconoce melancólicamente el Ajbar Machmua, aquel supuesto desprecio les costaría muy caro, y los insurgentes "se convertirían en un grave problema". Pelayo arrebató a los árabes una extensa comarca de Asturias, incluyendo su ciudad más importante, la martítima Gijón, y su éxito le atrajo la colaboración de grupos cántabros, vascones y gallegos, volviendo todo el norte cantábrico muy inseguro para los musulmanes. También se convirtió en foco de atracción para cristianos españoles que vivían bajo poder árabe. 

De todas formas se trataba de un reino muy precario, y la advertencia de Oppas tenía clara consistencia: ¿cuánto tiempo lograría resistir? Por fortuna para los rebeldes, los musulmanes no vieron entonces el alcance del foco norteño y dedicaron mayor esfuerzo a preparar la conquista de Francia. Pero allí, la anterior disgregación había sido superada por el caudillo Carlos Martel (Martillo) destacado militar –aunque no oficialmente rey– que había unificado los diversos reinos, extendiéndolos desde los Países Bajos hasta los Pirineos y por el sur de Alemania, hasta Austria. El ejército musulmán, siempre relativamente pequeño, consiguió avanzar hasta el centro de Francia, donde Martel lo derrotó en Poitiers, diez años después de Covadonga. No obstante, los árabes fueron capaces aún de conquistar gran parte de la Provenza y en 735 invadían la Borgoña, donde numerosos nobles establecieron pactos con ellos, al modo del conde Teodomiro y otros oligarcas en España. Martel tuvo que emplearse a fondo para acabar con la amenaza, y lo consiguió hacia 737, aunque fracasó en la Narbonense.

Para entonces, el foco español se había convertido en un peligro lo bastante grave para que los muslimes abandonaran sus empresas ultrapirenaicas y concentraran sus energías dentro de la península, con lo cual Francia y el resto de Europa quedó a salvo de nuevas invasiones árabes (salvo una menor, por Sicilia, un siglo más tarde)".

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Morfina Roja

ISBN: 978-84-96088-86-3
Autor: Cristina Losada
Precio: 18.00

Desde su polémico paso por el servicio de Urgencias del hospital de Leganés, el nombre del doctor Luis Montes está asociado a un sustantivo siniestro: muerte. Durante los cinco años que impuso su ley en Urgencias, decenas de pacientes fallecerían en circunstancias extrañas. En medio de aquel clima enrarecido, una denuncia anónima hizo saltar el nombre de aquel anestesista a las portadas de todos los periódicos. Valiente, polémico y riguroso, «Morfina roja» es el apasionante resultado de la investigación emprendida por Cristina Losada para desentrañar las claves de un misterio que ha conmocionado a la opinión pública española.

**** "Información definitiva sobre el Congreso de Cáceres anunciado ayer en el blog:

Hemos tenido que cambiar la fecha AL SÁBADO 15 DE NOVIEMBRE. Disculpad las molestias".

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– El FORO ERMUA se suma y apoya la manifestación convocada por la Mesa Por la Libertad Lingüística para el día 19 de octubre de 2008 a las 17:30 en La Coruña contra el monolingüismo burocrático y escolar. 

– Llamamos a la población a que acuda masivamente a dar su apoyo a esta concentración, a abandonar la apatía, a convertirse en participantes activos en la vida política española y a luchar por la defensa de sus derechos.

– La utilización de las lenguas regionales desde las burocracias locales y autonómicas para fomentar la política de la identidad etnolingüística y el nacionalismo no sólo es contraria a la Constitución, sino que supone una severa restricción de la libertad individual y de los derechos de los ciudadanos, además de afectar negativamente a la economía y a la igualdad entre españoles y reducir el horizonte vital y de oportunidades de la población.  

– La movilización ciudadana para hacer frente a esta política lingüística es absolutamente necesaria y el FORO ERMUA está dispuesto a fomentarla y apoyar cuantas acciones se realicen en este sentido por el movimiento cívico y los partidos políticos que quieran comprometerse.

– La sucesión de iniciativas para hacer frente al salvaje intervencionismo lingüístico son pasos en el buen camino; la concentración en Vitoria el día 20 de septiembre, la manifestación en Barcelona el 28 del mismo mes, el manifiesto en defensa del derecho al uso de la lengua común y otros manifiestos como el del Club Financiero Vigo, son indicadores de que los ciudadanos no estamos dispuestos a permanecer impasibles ante la imposición y restricción de nuestros derechos desde los ámbitos del caciquismo local más reaccionario.

– Es necesario continuar unidos en esta senda de reivindicación y movilizaciones no cejando hasta que nuestras libertades queden restablecidas y garantizadas.  

Queipo-Franco (VI) Por qué fue elegido Franco

10 de Octubre de 2008 - 10:19:24 - Pío Moa - 249 comentarios


Comenta Queipo: "Yo me sublevé en Sevilla, en la idea de que nos mandaría a todos el general Sanjurjo, cuyo nombre no admitía discusión. La proclama que desde la radio de Tetuán nos dirigió (Franco) a todos me llenó de asombro. ¿Cómo, no habiendo muerto Sanjurjo hasta el día 20, él nos hablaba el 19 como general en jefe?" Asombro mayor por cuanto, según Queipo, Franco había sido el último en sumarse al alzamiento, y se había mostrado renuente al efecto. Por otra parte, sobre su elección posterior como jefe máximo efectivo, afirma: "Varios generales nombramos Generalísimo precisamente a quien se había negado sistemáticamente a intervenir en el movimiento, porque era el único que no restaría al dar unidad al mando para el desarrollo de la guerra".

Es decir, los jefes sublevados habían tomado la asombrosa decisión de nombrar su líder máximo a un militar reacio al alzamiento, que, además, era una nulidad militar, simplemente porque "no restaba" (como restaba el mismo Queipo, por sus antecedentes de golpismo republicano). Pasma que con tal criterio ganasen la contienda.

Ha habido una abundante literatura historiográfica de mesa camilla sobre los chismes, cálculos personales y advertencias de unos y otros, que acompañaron la elección de Franco. Pero la realidad parece mucho más simple y evidente, y de un carácter algo menos trivial: el golpe de Mola fracasó, y si el ejército de África no hubiera sido trasladado a la península, aun si por pequeñas fracciones, el destino de todos los generales alzados habría sido bastante lúgubre. Y el paso de aquellas fuerzas a la península y sus acciones posteriores se debían, precisamente a Franco. Dicho en otras palabras: Franco les había salvado a todos ellos y mandaba la única fuerza verdaderamente eficaz en aquellos momentos. Sin la osadísima acción de Queipo en Andalucía occidental, el traslado de aquellas tropas a la península habría sido muy azaroso, desde luego, quizá condenado al fracaso, y Queipo tiene toda la razón al reivindicar su mérito; pero en definitiva el elemento decisivo fueron las tropas de Franco.

En cuanto a la renuencia del Caudillo a sumarse al levantamiento militar, precisa algunos matices. Él, ya en la conspiración, procuró durante meses que fuera el gobierno quien arreglase el caos en que estaba naufragando el país, y mantuvo todo el tiempo una considerable desconfianza sobre los preparativos de Mola y los demás: recordaba la sanjurjada de 1932, y sabía que una nueva edición de ella sería absolutamente catastrófica. Parece que solo decidió pasar a la acción tras el asesinato de Calvo Sotelo.

Y desde ese momento se consideró el general en jefe del movimiento, lo que revela su poca confianza en Sanjurjo, y no solo en él. Para Queipo, el nombre de Sanjurjo no admitía discusión; para Franco era el militar escasamente leal que había facilitado la quiebra de la monarquía y después había organizado un chapucero golpe contra la república que él, Sanjurjo, había contribuido a traer, quizá más que nadie. Parece claro que no tenía confianza en él ni en sus dotes de estratega, y no le faltaban razones. Con Sanjurjo al mando, la derrota de los rebeldes habría sido mucho más probable.

En otro orden de cosas, explica Fernández-Coppel, el conquistador de Sevilla "siempre pensó que con la presencia de los generales Cabanellas, Mola y él mismo, Franco no se podría mantener como caudillo al finalizar la guerra. Con lo que no contaba es con que Mola moriría en accidente en 1937; Cabanellas moriría en 1938 y a él se le enviaría al destierro". Cuestión muy interesante que requiere más comentario.

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"PSOE Y BNG LO CELEBRAN

El PP gallego respalda la política lingüística de la Xunta y la "memoria histórica"

¡Ah, la pandilla de García Atadell, digo de Rajoy! Algunos creían que el PP no podía degradarse más. Pues sí, puede. Y bien a gusto. García Atadell triunfa en una "democracia" sin oposición.

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Unas distinguidas damas de la moderna y vanguardista Ciudad Condal están promoviendo la brillante iniciativa de que las integrantes del bello sexo hagan sus necesidades en la calle. Idea no tan novedosa como quizá ellas piensen –aun si no por eso menos meritoria– pues la exponía, incluso me atrevo a decir que con mayor brillantez y espíritu pionero, el intelectual progresista don Matías Matty Crevillente en fecha tan pretérita como 1992, según consta en el veraz y cuidadoso relato que del tema nos ha dejado nuestro llorado Moh Ul-sih:

"A todos nos ha ocurrido alguna vez. Una tremenda presión, unos retortijones angustiosos. Has de aminorar el paso, sentarte unos instantes por ver si cede la congoja, mientras perlan tus sienes gotas de sudor frío y, desesperado, buscas con los ojos la salvación que acaso por modo catastrófico llegue tarde. Una tortura del infierno que, ¡colmo de los colmos!, has de disimular a toda costa. Si alguien te mira, ¡malo!, desviarás tu propia mirada, tragándote tu dolor, y no se te ocurrirá esperar del prójimo, del semejante, del hermano, la ayuda o aun la mera comprensión. Has de seguir a solas con tu agonía, sin consuelo posible. Al fin, una taberna o una cafetería, si hay suerte. Y todavía el disimulo cruel: "póngame una cerveza", dirás con voz temblona que en vano querrás hacer pausada, tranquila, opaca a tu interior tormento, mientras sientes con todos tus nervios que no aguantas un segundo más (...)

Lo que viene detrás no hace falta exponerlo en detalle. Y menos mal si el báter está limpio y no hecho una pocilga, como sucede tan a menudo. Corolario, ¿es humano consentir que una situación social en que tales desventuras tienen cabida, continúe por modo indefinido? ¿No nos falta este derecho, no es urgente, perentorio, profundizar en las libertades? Sí, compañeros, queda mucho por profundizar. Hay que decirlo y se dice. Hay que inscribir en las leyes, con letras de oro, a despecho de burlas y ataques de los intolerantes, un derecho nuevo en el que hasta la fecha pocos, si alguno, habrán pensado. No aspiro a darme pisto por ello, bien conocéis mi ausencia de toda vanidad. Se trata del derecho humano a cagar o, si la palabra ofende algunos oídos delicados, a defecar, deponer, deyectar, sonde se quiera y cuando se quiera, o sea, si se tiene ganas, que tampoco hay que imponer nada. El derecho a cagar... a deponer en la vía pública.

Se me dirá que algo se ha avanzado, que ya es común y corriente ver a personas hacer aguas menores en cualquier esquina. Cierto, pero ¡cuán tímido adelanto, teñido, además, de machismo! Porque ¿a cuántas mujeres nos ha sido dado contemplar en las mismas circunstancias? ¡A muy pocas, muy pocas, seamos sinceros! Queda mucho por hacer en esto de la igualdad entre los sexos, digo entre los géneros. Por tanto ha sido mínimo, en rigor, el adelanto. Hay que decirlo y se dice.

He reflexionado a fondo y creo estar en condiciones de rebatir cuantas objeciones se presenten. En efecto, ¿qué decir de una sociedad que prohíbe a los seres humanos lo que admite para los mismísimos perros? Nuestras calles están ornadas de caninos excrementos, ¡ah, pero que no te vea un guardia a ti, porque entonces caerán sobre tu triste cabeza todas las furias del averno. Y yo pregunto, ¿no se define a sí misma, no se retrata, una sociedad tal, en la que el ser humano queda relegado detrás de los canes? ¿No es una esclavitud, un desprecio de la humanidad? ¿No es hora ya de remediar este vergonzoso estado de cosas a como dé lugar?

– Pero el Ayuntamiento va a poner mulstas a los dueños de los perros que...

– ¡Joder, Nepo! ¡Tenías que ser tú! ¿No ves que el ayuntamiento se ha reaccionarizado por modo bárbaro? ¡No se deben reprimir las legítimas necesidades de los perros ni, mucho menos, de los humanos! Si hasta en la antigua Roma un emperador, Claudio me parece que fue, al enterarse de que un invitado suyo, en un banquete, casi se muere por reprimirse el vientre, hizo un edicto permitiendo ventosear en los banquetes...

– ¿Y también excrementar en la calle?

– ¡Qué más da! Lo que tiene valor es el principio, el espíritu de esa ley, que se trata de ampliar y adaptar a los tiempos que corren, y que además nos hace comprender hasta qué punto hemos retrocedido, pese a nuestro orgullo de progreso y avance... Pero dejadme seguir con mi argumento, por favor. Una objeción posible a ese derecho sería el olor. Aseveran los ignaros que la caca huele mal ¿Huele mal la caca? Ante todo, ¿es científica esa presunción? Considerar bueno o malo un olor no pasa de ser un juicio de valor y un condicionamiento cultural. Nos parece así porque desde pequeños nos lo han inculcado así, ¡deformando nuestra conciencia! ¡Coartando nuestra libertad! ¡Encorsetando nuestro gusto! Nos convenceremos con facilidad de que la caca bienhuele, y bienhuele mucho, solo con proponérnoslo, y terminaremos disfrutando de lo lindo en nuestros paseos urbanos, apreciando sus matices y variaciones aromáticas, pues las hay, su pluralismo... ¡Olvidemos de una vez esas supersticiones de bueno y malo! ¿Qué es lo bueno y qué lo malo? ¿Quién pontifica sobre eso?

"Dirá alguien que también es un espectáculo repelente ver por ahí a los ciudadanos con el trasero al aire... ¡Ah!, ¿pero no nos jactábamos de haber superado la represora vergüenza del propio cuerpo? ¡Se dice enseguida, pero a la hora de la verdad...! Y sin embargo, ¿no sabemos que el cuerpo es una maravilla de la naturaleza? Seamos coherentes, amigos. El acto de defecar, tan necesario, tan bello...¿Postura indigna? ¿Y qué es la dignidad? Aquella es tan digna como cualquier otra. La dignidad no es más que un prejuicio obsoleto y bobo, una inepcia. Tenemos que aprender a apreciar la belleza dondequiera se encuentre... ¡Pedagogía! ¡Pedagogía! ¡Eso es lo que necesita este país como el agua...!

---Oye, Matty, ¿y no se pondrán las calles hechas una guarrería?

---¿Para qué pagamos impuestos, muchacho? El ayuntamiento debe cumplir, debe proveer, que no proveee. Tenemos que exigir un buen servicio de limpieza  que limpie a fondo de vez en cuando, una vez por semana, digamos

---¡Un cambio en profundidad! ¡Una revolución, diría yo, en los ámbitos cultural, social y ético! ¡De alcance insospechable!"

Quizá sorprenda a algunos el carácter reciamente innovador en la necesaria profundización de las libertades, como ocurre con otras propuestas de Matty, pero la historia no miente, y va siendo hora de que el gobierno, en particular la generalitat, que es muy avanzada, lo tomen en consideración. Una idea surgida en Madrid y aplicada con espíritu de vanguardia en Barcelona... Contribuirá sin duda al entendimiento entre naciones. No me extrañaría que, de alguna manera, la propuesta contribuyese hoy al proceso de paz o a paliar la crisis económica, pues, si tenemos en cuenta el efecto mariposa, ya saben... en fin, ¡cosas más raras se han visto!

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Zapo sobre la crisis:

http://blogs.periodistadigital.com/bokabulario.php/2008/10/10/p194729

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II Encuentro de Historia Militar:

La Guerra de la Independencia.

Conflicto bélico y cambio socio-político

Cáceres 8 de noviembre de 2008

A partir de las 11h

Lugar: por determinar

– D.JAVIER SÁENZ DEL CASTILLO Y CABALLERO (Universidad San Pablo-CEU). 1788-1814; Una época de cambios. Revisión del concepto historiográfico "crisis del Antiguo Régimen".

– D.FRANCISCO JOSÉ FERNÁNDEZ DE LA CIGOÑA (Historiador). El Obispo Álvarez de Castro y la Diócesis de Coria-Cáceres en el siglo XIX.

– D.LUIS VICENTE PELEGRÍ PEDROSA (Doctor en Historia). 1788-1814: Una época de cambios. (I) Demografía, Economía y Sociedad.

– D.ÁNGEL DAVID MARTÍN RUBIO (Delegación Fe-Cultura). 1788-1814; Una época de cambios (II) Las ideas

Información y matrícula:

Delegación de Fe-Cultura de la diócesis de coria-Cáceres

CASA DE LA IGLESIA

C/ General Ezponda, 14 - 10003. CÁCERES

Teléfono: 927 627 338

Importe: 10 €

Ingresar en C.C. no 0075 / 0037 / 79 / 0700406441

(BANCO POPULAR ESPAÑOL)

indicando concepto y persona que hace la inscripción 

Tiempo de desconcierto

9 de Octubre de 2008 - 09:34:54 - Pío Moa - 388 comentarios

**** "Sr. Moa:

Acabo de pasar unos años en la América profunda, y apenas llegar aquí veo en la televisión una serie de reportajes sobre el comienzo de curso: "botellones" en Salamanca, en Granada, en un montón de sitios, con turbas de chavales borrachos ya a mediodía. En la televisión no lo censuraban, lo mostraban como algo bueno o normal o simpático: "los chicos se divierten". ¡Qué impresión de degradación, qué juventud y qué país! 

Y tres preguntas que podría hacer usted a Luis del Pino: a) ¿quién era el propietario del piso de Leganés? He oído que ya lo había utilizado la policía en una operación anti droga, ¿hay algo de cierto en ello? b) ¿Qué resultados ha habido de la investigación sobre la destrucción, que así puede llamarse, del cadáver del policía asesinado en Leganés? c) ¿De dónde salió la orden o la idea (no hablo de la autorización del juez) para desguazar los trenes?

L. R. L."

Ahí quedan las preguntas. En cuanto a los botelloneros, me parece que tienen la impresión, probablemente muy fundada, de que sus padres carecen por completo de autoridad moral para prohibirles o simplemente indicarles algo.  

**** "Ingrid Betancourt, sobre la ETA: "Hay que negociar con los terroristas"

De esos "negocios" vive la ETA, precisamente. El drama personal de esa señora no impide que demuestre ser notablemente necia, además de entrometida. Y quería ser presidenta de Colombia, lo que demuestra que cualquiera, literalmente, puede aspirar a gobernar un país de estos. Como aquí Zapo o Rajoy. "Hay que hablar con todo el mundo, en particular con los terroristas", añade. En particular. Con gente así, la política del asesinato o el asesinato como forma de hacer política, funciona. En España, sin ir más lejos, lleva muchos años.

**** "Ciudadanos denuncia que ha aparecido 0 segundos en los medios públicos de Cataluña"

Cataluña transformándose en Catalufia. La región con menos democracia después de "Euskadi". Y una de las más corruptas, después de Andalucía.

La manifestación reciente de cuatro o cinco mil personas puede ser un comienzo o un fin. Debe ser un comienzo.

**** "Un inspector de Castilla-La Mancha obliga a entrar a la clase de EpC a niños objetores"

EpC es la educación que el gobierno García Atadell y los chorizos pretenden dar a los niños. No es ni puede ser otra cosa. Y como lo que son, obran.

**** Nos enteramos de que el Holocausto fue programado por los sionistas y realizado por los nazis. Los nazis, al servicio de los judíos sionistas. ¿Se les habrá ocurrido ya a los ayatolas, tan amantes del pueblo judío y odiadores del sionismo? ¡Ah, y todas las tragedias del siglo XX nacen de ese plan judaico de volver a Eretz Israel, para servir al cual han organizado las guerras mundiales y demás! El delirio es cosmopolita: rebasa todas las fronteras.

Otra cosa es que se permitan, como libertad de expresión, las injurias y ataques más soeces y brutales, por ejemplo contra la Iglesia católica –ataques que han desembocado en a persecuciones de una crueldad espeluznante–, y se quiera impedir esa misma libertad cuando se trata de otros; el Islam, por poner otro ejemplo.

**** "– A mí esa insistencia cristiana en el amor me deja algo frío. Está bien en las mujeres, ellas son de natural amoroso, pero en los hombres queda un poco feo, ¿no?

–¿Quieres decir que los hombres deben odiar?

– No... El amor y todo eso está muy bien, pero sin exagerar, sin exagerar. El odio también está en la naturaleza. Yo creo que todo consiste en no exagerar.

– Además, –intervino el Guaje– yo nunca he entendido eso de querer al prójimo como a sí mismo. Uno puede querer a alguien hasta más que a sí mismo, se han dado casos, no te digo que no, pero así,  al prójimo en general... qué quieres que te diga, lo ves cuando hay que salvar la vida, cada cual vela por la suya en primer lugar.

– Si es lo que yo digo: sin exagerar, coño, sin exagerar". 

En cuanto al puterío (II)

8 de Octubre de 2008 - 11:04:53 - Pío Moa - 374 comentarios

Aunque concepciones como las de Gimbernat suelen presentarse de manera neutra (salvo en su ataque a la moral cristiana) nada tienen de neutrales. Durante largos años han venido acompañadas de una activísima campaña en todos y por todos los medios (salvo el definitivo, propuesto por Matty Crevillente, ver blog 15 de septiembre ) sobre la base de que lo que llaman "satisfacción de la libido" es la clave de la sexualidad humana (como en los animales: el enfoque zoológico, lo llamaba Julián Marías); y la afectividad y la familia lo secundario, si llegan a darles algún valor real, pues tienden a verlas como represoras de aquella satisfacción. Por supuesto, advierten a veces, la relación sexual debería ser "sincera, libre y respetuosa", a veces tambi`´en responsable y cosas parecidas, sin especificar si se trata de relación normal, homosexual, con animales, en adulterio, en incesto etc. Pues todas estas relaciones pueden cumplir perfectamente dichas condiciones, por lo demás sumamente personales y por ello imposibles de determinar objetivamente.

Lo que ya resulta más objetivo y socialmente medible, son los resultados de esas ideas y campañas: cientos de miles de abortos; gran número de adolescentes embarazadas –muchas de las cuales "tienen que" abortar, porque, claro, no están en condiciones psicológicas y económicas de criar a un hijo", o en otro caso lo crían con grandes déficits--; sida, especialmente entre los homosexuales, y otras enfermedades de transmisión sexual de diversa gravedad; expansión de la prostitución y la pornografía, también la infantil; aumento continuo del divorcio, con cientos de miles de niños criados sin padre o sin madre, o con padres o madres ajenos, que les prestan mucha menos atención que a los hijos propios;   destrucción de innumerables familias; y así una serie de plagas muy directamente conectadas con otras como la difusión de la droga y el alcoholismo entre los jóvenes, o la violencia doméstica. Estos fenómenos siguen una línea al alza y, en mi opinión, tienen una relación muy estrecha con lel tipo de moralidad, el derecho y las campañas al respecto, que Gimbernat califica de "secularización" y apenas si pueden llamarse trivialización de la sexualidad.

Sucede como con la promoción de la droga, promoción tan intensa y pujante por vías directas e indirectas, que a tantos miles de jóvenes ha llevado a la muerte o a la destrucción de sus capacidades. Jamás oiremos a los promotores la menor disculpa, la menor aceptación de su responsabilidad. Y esto es lo que pasa.

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**** A un señor, en medio de un grupo numeroso, le robaron la cartera, y cuando se dio cuenta, alguien le explicó: "Fue un burro que iba volando y se te la llevó de un bocado". La víctima del robo replicó indignada que no lo creía, y entonces otro del grupo le rebatió: "Pues si no te lo crees, a ver, tío listo, dinos tú quién ha sido... No puedes decirlo, ¿verdad? Eres un conspiranoico por no creer la versión de mi amigo". Lógica en estado puro.

**** La mujer no engendra, sino que concibe, es el varón quien engendra, según tengo entendido.

**** Pachi López sigue con sus manejos "por la paz" como llama a la colaboración y premio a la ETA. ¡Tantas cosas les unen! Y la corrupción del lenguaje, más grave que la económica.

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Queipo-Franco (VI) El caso de Don Niceto (y b)

Don Niceto Alcalá-Zamora tenía sus buenas razones para temer a Franco, y ninguna de ellas relacionada con la mezquindad aducida por él a Queipo. Como creo haber expuesto en Los personajes de la república vistos por ellos mismos, el presidente de la república había esterilizado la victoria sobre la sublevación izquierdista de octubre del 34, provocando continuas crisis en los gobiernos de centro derecha, cosa que nunca había osado hacer con los de Azaña en el primer bienio; luego, en colusión de hecho con Azaña, Prieto y un delincuente internacional llamado Strauss, había destruido políticamente a Lerroux, esperando que él y sus criaturas, Chapaprieta primero y Portela Valladares después, heredarían los votos lerrouxistas: solo consiguió destruir el último amortiguador entre derechas e izquierdas. A continuación había liquidado políticamente a Gil-Robles en el momento crítico en que este debiera haber podido, por fin, aplicar su programa. Todo ello lo había hecho bordeando peligrosamente los límites legales o transgrediéndolos, hasta verse obligado, para salir del paso, a convocar apresuradamente las elecciones de febrero de 1936, en pleno apogeo de los odios y los radicalismos.  

Azaña no sucedió, como transmite Queipo, a Lerroux, sino a Portela. El relato de Queipo da la impresión de cierta armonía entre Don Niceto y Azaña, al menos en contra de Franco; y así debiera haber sido, porque si a alguien debía el poder Azaña y su Frente Popular era a Don Niceto. Pero sabemos por el propio Azaña con qué virulento desprecio y descortesía trataba éste, desde el gobierno, al presidente de la república, hasta que por fin desbancó, casi literalmente de una patada en el trasero, con la colaboración de su amigo Prieto, y de forma manifiestamente ilegal.

De tales hechos, y no de enredos de mesa camilla, procedía la aversión de Franco a Alcalá-Zamora. Al revés que el PSOE, Franco no deseaba la guerra civil, había contribuido a vencerla en ciernes en octubre del 34, y aquella victoria debiera haber garantizado un período de paz suficiente para aplacar las pasiones. Quien lo impidió, abriendo nuevamente paso a la revolución, fue precisamente Don Niceto. De ahí sus temores hacia Franco.

En cuanto al puterío (I)

7 de Octubre de 2008 - 11:06:21 - Pío Moa - 297 comentarios

Ya llegaremos a una definición algo precisa del concepto, que de momento queda como lo que todo el mundo entiende sin más. Empecemos por un artículo, "La secularización del Derecho y el aborto", de Enrique Gimbernat, miembro del Consejo Editorial de El mundo, precisamente un periódico muy distinguido en el fomento del puterío.

Gimbernat ataca a la religión cristiana, en especial la católica: "Según la religión católica, la única relación sexual permitida –cuya finalidad prioritaria es la de procrear hijos– es la genital-genital dentro de un matrimonio entre un hombre y una mujer. De este principio, aplicado consecuentemente, derivan, entre otras, las siguientes prohibiciones: la prohibición del divorcio, ya que en tal caso, y como la Iglesia mantiene que el matrimonio es indisoluble, el que se contrae entre divorciados supone que la que se desarrolla dentro de él es extramatrimonial; la prohibición de la homosexualidad, puesto que la satisfacción de la libido entre parejas del mismo sexo, además de igualmente extramatrimonial, no puede tener como consecuencia la generación de la prole; la prohibición del uso de instrumentos anticonceptivos, porque con ellos el placer sexual queda disociado de la posibilidad de tener hijos; la prohibición del adulterio, puesto que se trata de un comercio carnal al margen del matrimonio único e indisoluble; la prohibición de la difusión de la pornografía, ya que con ello se promueve la obtención de un placer sexual no encaminado a la procreación; y, finalmente, la prohibición del aborto".

Sin duda encontrará Gimbernat citas eclesiásticas favorables a que una relación sexual centrada exclusivamente en la procreación, pero también puede encontrar otras distintas. Por lo que yo siempre entendí, la prohibición se relacionaba con la "fornicación", es decir, la sexualidad "desordenada", fuera del matrimonio; considerado este como unión no solo sexual sino afectiva y tendente a formar una familia. Un ideal, obviamente, nunca demasiado cumplido, pues la ocasión de pecar está siempre al acecho, aunque sea enmendable. Supongo que no me equivoco mucho al interpretarlo así.

En cambio la secularización gimbernatiana implicaría la promoción del adulterio, de la homosexualidad equiparándola a la sexualidad normal, el desentendimiento de los hijos nacidos y en embrión, la sustitución de la relación afectiva por la "satisfacción de la libido", etc.; y no hay duda de que su periódico estimula todas estas cosas.   

Naturalmente, Gimbernat tiene derecho a sus opiniones, si bien convendría que expusiera algunas de sus consecuencias. Como no lo hace, intentaré hacerlo aquí. Pero el hombre de mundo de El mundo va más allá: cree que las opiniones contrarias son "nefastas" y que, de un modo u otro, la ley debe hacer caso omiso de ellas. El estado, un estado a su gusto, debe dictar la moral.

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**** Fernández Bermejo: "El juicio del 11-M fue un enorme ejemplo que no deja lugar a dudas"

Al gobierno García Atadell, desde luego, le parece perfecto: a unos mindundis sin relación con Al Qaeda ni con sectores de la policía española se les ocurrió un buen día poner unas bombas en el metro, así como así, y ya está. ¡Qué otra cosa podía haber sido! Lo asegura el ministro rojillo.

**** María Teresa Campos, tras la lamentable entrevista que realizó la semana pasada al presidente del AVT, ha pedido al ministro ayuda ya que "me han atacado mucho".

¡Ella sí que es una víctima incomprendida, y no los de la AVT! ¡La gente no se da cuenta de que lo que importa a un buen periodista no es la verdad, sino lo que conviene al ministerio! ¡Gente atrasada y reaccionaria, que todavía no ha entrado en Europa!

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Queipo-Franco (V) El caso Alcalá-Zamora (a)

Las memorias de Queipo, de necesaria lectura por tantas razones, nos ofrecen además una muestra de las especulaciones de mesa camilla con las que tan frecuentemente suelen explicarse los sucesos históricos en España. Queipo insistió al exiliado Niceto Alcalá-Zamora para que volviese a España. Respuesta del ex presidente de la república: "Usted se precia de conocerlo [a Franco] ¿y me aconseja eso? Si yo volviese a España me fusilaría inexorablemente".

Quizá tuvieran base los temores de Don Niceto, y quizá no. Dirigentes enemigos ( del PNV, o anarquistas y muchos otros) saldrían de la pena de muerte con entre cuatro y seis años de cárcel. Pero lo interesante es cómo lo explica Don Niceto y cómo Queipo le cree, o dice creerle: la inquina del Caudillo al ex presidente nacería de cuando el primero era jefe del estado mayor. En una propuesta de compra de material bélico, Franco habría omitido la artillería antiaérea, diciendo que con ametralladoras bastaría, y Don Niceto se habría permitido darle una pequeña lección de guerra moderna (como indica Fernández-Coppel, el episodio es improbable). "Poco tiempo después caía el gobierno Lerroux y volvía a ocupar la presidencia de aquel Azaña". El cual presentaría a Don Niceto el expediente, y Don Niceto se sorprendió de que Franco se hubiera salido con la suya: "El jefe del Estado Mayor Central se ha empeñado en que la artillería antiaérea no sirve para nada y no le he podido convencer de lo contrario", explicó. "Pues si el jefe del Estado Mayor Central ha dicho eso –exclamó Azaña con firmeza– no puede seguir en el desempeño del cargo". Así, los dos expertos habían decidido la cuestión, y concluye Don Niceto a Queipo: "¿Cómo podría suponer, si lo conociese, que respetaría mi vida, habiendo sido yo el interlocutor en aquel diálogo, conociendo las cosas que conocía y creyéndome responsable de su destitución?" Y aun había más: otro increíble desaguisado de Franco en el plan de protección de las Baleares, que hizo llevarse las manos a la cabeza al experto militar Azaña.Luego, el futuro Caudillo habría acudido a Don Niceto rogándole "con lágrimas en los ojos" que no se le alejara de Madrid.

En fin... Imagino que cualquier persona un poco enterada sabrá valorar esta sarta de disparates, pero para los menos enterados la trataré más en concreto.

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Hoy, en El economista:

LA GUERRA CIVIL, EN ACTAS

"¡Por fin un congreso abierto, en el que estaremos desde un Pío Moa a un Edward Malefakis!", exclamó el propio Malefakis cuando Bullón de Mendoza le informó de los ponentes y comunicantes al congreso sobre la guerra civil organizado por el CEU hace dos años. Ahora han salido las actas –documento imprescindible– del citado congreso, que tanto molestó al gobierno, el cual montó con dinero de todos un congreso paralelo para dar aire de legitimidad intelectual a su memoria "histórica", más bien memoria chekista. Y hasta ese congreso salió mal a los apologistas del Frente Popular.

En todos los enfoques de la guerra civil el punto absolutamente clave, del cual derivan todas las discrepancias y argumentos, es este: ¿fue el alzamiento del 18 de julio un ataque a un régimen democrático legalmente constituido, o fue algo distinto? La izquierda afirma lo primero, cosa que la derecha, asombrosamente, admite, y no tiene inconveniente en seguir llamando "republicano" al otro bando. Así, quienes tenían la razón, desde el punto de vista de las libertades, fueron los perdedores. La línea justificativa de la derecha consiste en que la república ocasionó tal desorden y crimen que hizo imposible la convivencia. El argumento implica que las derechas habían abandonado, en efecto, el ideal democrático, al que identificaban con la violenta demagogia izquierdista, tras la brutal experiencia de los años 30.

De esta debilidad intelectual de la derecha nacen la mayoría de sus infortunios historiográficos y traiciones políticas actuales. Mis estudios, por el contrario, han probado documentalmente que las izquierdas y los separatistas fueron los principales destructores de la república y de cuanto esta tenía de democrática, y que su reivindicación de la república y la libertad es puro fraude. O que desde 1933 quisieron la guerra civil, la planificaron y la llevaron a cabo.   

Queipo-Franco (IV), las críticas militares (y b)

6 de Octubre de 2008 - 10:30:05 - Pío Moa - 308 comentarios

La marcha sobre Madrid, centro político y administrativo del país, no podía llevarse a cabo, como hemos visto, de igual modo que las primeras operaciones, prácticamente de policía, de la región andaluza. Franco sabía que la toma de la capital con las reducidas fuerzas de que disponía era una labor muy difícil, y que solo la descomposición moral del enemigo podía hacer factible. Lograr esa desmoralización obligaba a no exponerse con peligrosa audacia ni perder ningún encuentro, y eso fue exactamente lo que hizo. A ese fin la toma de Toledo, que desviaba muy pocos kilómetros el avance a la capital, era una baza de máxima importancia. Quizá una mayor audacia habría tenido mejores efectos -- o quizá no--, la cuestión es que las columnas de Franco llegaron a los arrabales de Madrid venciendo siempre, y todos los testimonios insisten en la profunda desmoralización de las fuerzas enemigas, y de los políticos en Madrid mismo, que se apresuraron a huir. No fue la lentitud o el desvío a Toledo los que frustraron la operación, sino la llegada masiva de material soviético y el protagonismo de los comunistas en la capital, mucho más resueltos, mejor oganizados y más valerosos que sus socios del Frente Popular. Franco no pudo calibrar hasta muy poco antes cómo había cambiado la situación.

Queipo hace otra crítica de esas que pueden ser justas o no, nunca podrá saberse: "Si en lugar de llegar hasta Madrid, nuestras tropas hubieran cortado a bastante distancia la carretera de Valencia, las tropas rojas, aún desorganizadas, hubieran sido batidas con facilidad en el camino, con lo que la ya decaída moral de los rojos que se encontraban en la capital hubiera inducido a éstos a la rendición y la guerra hubiera declinado rápidamente". Es posible, claro, y la concepción operativa parece brillante. Pero también es cierto que los nacionales se exponían a un ataque concéntrico desde Madrid y desde Valencia, o a un simple ataque desde Madrid hacia el sur, que cortase las líneas de abastecimiento del ejército de Franco, ya excesivamente alargadas; y  expuestas, al discurrir por un pasillo en medio de dos zonas dominadas por los rojos. Dos riesgos muy a tener en cuenta.

Pero, en fin, para no extendernos en consideraciones sobre otros frentes, Queipo nos presenta un Franco torpe, descuidado y chapucero, ignorante de principios militares elementales y obsesionado por no dejarle a él, a Queipo, oportunidades para conquistar gloria militar alguna. ¿Cómo se explica, entonces, que Franco venciese en todas sus batallas, salvo en Guadalajara, aun sufriendo algún fracaso (que no derrota), principalmente en Madrid, y ganase finalmente la guerra? Como explica el mismo Queipo, "Muchos problemas sufrimos como consecuencia de decisiones absurdas del Generalísimo, que pusieron en gravísimo riesgo el resultado de la guerra. Gracias sean dadas a la Divina Providencia, que veló por nosotros como en tantas otras circunstancias". Visto lo anterior, solo queda esa explicación, en efecto: la Providencia velaba por los nacionales, y muy especialmente por Franco... Las excelentes cualidades militares de Queipo quedan aquí obnubiladas por el resentimiento: "Conociendo a Franco, conociendo su carencia, su bajura moral...".

El caso de Franco, ya lo he dicho, debe de ser único en la historia, o en todo caso rarísimo: habiéndose distinguido en Marruecos, en la insurrección izquierdista de 1934, habiendo ganado la guerra civil y vencido a las guerrillas comunistas, tan exitosas en otro lugares... decenas de historiadores, políticos y "entendidos" diversos han llegado a la conclusión de que era un militar mediocre y torpe, casi –o sin casi–- un estúpido. ¡A quiénes corresponderán tales calificativos!

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****Dice Rosa Díez: "En el horizonte del Gobierno está la posibilidad de volver a negociar con ETA". Pues claro, porque son muchas, muchas las cosas que unen al PSOE con los asesinos. Y esa "negociación" se llama, mucho más propiamente, COLABORACIÓN

****Hay dos tipos de derecha antidemocrática: la de Rajoy, seguidor de Zapo, de la involución, que ataca la libertad de expresión y la independencia judicial entre otras muchas faenas; y la más tradicional, esencialmente medrosa de tener que pelear por sus ideas en una sociedad abierta. Su escaso éxito suelen atribuirlo estos a conspiraciones esotéricas, y no a su incapacidad práctica.

****GALLARDÓN DICE DEFENDER LA "MIRADA CRÍTICA" DE LOS MEDIOS

"Aquel que niegue la libertad de expresión difícilmente podrá ser reconocido como democrático"

Difícilmente, dice. Por lo demás, ¡cuánta razón tiene aquí este antidemócrata!

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Conspiraciones y conspiranoias

Las conspiraciones, entendiendo por ellas, más allá de la definición de la RAE, acuerdos secretos, ocultos a la opinión, para alcanzar tales o cuales objetivos en beneficio de un grupo de personas, son parte de la historia, una constante en ella. Detrás de cada atentado, por ejemplo, existe una conspiración; evidentemente la ha habido detrás de la matanza del 11-m, por fuerza ha sido así, a menos que creamos que unos individuos se encontraron por casualidad en la calle y sin más ni más decidieron poner las bombas, sin objetivo determinado. Y un dato muy significativo de la matanza consiste, precisamente, en que el gobierno, su mayor beneficiario, niegue la conspiración (el "autor intelectual") y trate de desacreditar a quienes la buscan, llamándoles "conspiranoicos".

Las conspiraciones son parte de la historia, pero no "la" historia, que no se puede explicar por ellas. Las conspiraciones para asuntos muy concretos pueden salir bien, aunque también fallan muy a menudo. Conforme los objetivos se amplían, las probabilidades de fracaso aumentan, porque entran en juego muchos más imponderables. Y si se trata de "dominar el mundo" por medio de poderes ocultos, idea más loca que diabólica, los imponderables en la realidad son de tal envergadura que les hace imposible funcionar, salvo en películas o juegos de ordenador.

Sin embargo la idea de que el mundo se rige por una conspiración mundial tiene cierto atractivo: basta localizar la conspiración (la CIA, los judíos, los comunistas, la masonería, etc.) para tener todas las explicaciones y los problemas resueltos. El conspiranoico es inmune a las contradicciones: todas ellas se explican por las maniobras más fantasiosas, y si resulta que los conspiradores mundiales se matan entre sí, lo harán para engañar mejor a la pobre buena gente, que actúa sin saberlo bajo la batuta oculta de aquellos.

Uno de los documentos más fantásticos al efecto es Los protocolos de los sabios de Sión. Alguna gente los cree porque le parece encontrar en ellos la aclaración de todos los males que afligen hoy a la humanidad. En realidad las fuerzas que mueven las sociedades son demasiado poderosas, en gran parte impersonales y mal conocidas, y encontrar la explicación de ellas en un grupo de malvados exime al crédulo de mayores esfuerzos intelectuales: le basta con hacer girar un poco la rueda de la imaginación.

"Hemos corrompido, embrutecido y prostituido la juventud goim con una educación cimentada en principios y teorías que sabemos son falsos y que no obstante han sido inspirados por nosotros". Por lo visto lo habían logrado ya a finales del siglo XIX, y ahí siguen, como Sísifo.

Hay algo más: la libertad, en particular las libertades políticas, aparecen, más o menos claramente, como una falsificación fraguada por los judíos, opuesta al cristianismo y dirigida contra él. Nada podría ser más absurdo. Y lo peor son el odio y las acciones criminales a que pueden inducir bajo la idea, siempre falsa, de que "muerto el perro, se acabó la rabia", o en manos de otros conspiradores, como los nazis antaño o el terrorismo islámico ahora. Que documentos como Los protocolos hayan convencido a personas de notable valía intelectual no es nada nuevo, también ocurrió y sigue ocurriendo con el marxismo, por ejemplo.

Regenerar la democracia

5 de Octubre de 2008 - 10:11:37 - Pío Moa - 211 comentarios

Díez insiste en la necesidad de "regenerar la democracia" en el aniversario de UPyD

Esta es, justamente, la gran cuestión, fue la gran esperanza cuando el país se libró de Felipe González y que Aznar solo cumplió muy a medias; era la estrategia que proponía Mayor Oreja... Es la clave contra la involución y la infame alianza socialista-separatista-terrorista. A ver si algún partido lo dice en serio, lo expone en un programa, y lucha por ilustrar y atraer a la opinión pública.

La involución política que hoy soportamos lleva a mucha gente de derecha a concluir: "¿Lo veis? Ya lo dijimos siempre: la culpa la tiene la democracia". El punto de vista de la derecha antidemocrática se puede sintetizar así: "Hay que obedecer la ley de Dios; nosotros representamos la ley de Dios o estamos muy cerca de ella; por tanto, debemos ser obedecidos". En una situación en que tienen que competir en igualdad de condiciones, naufragan y añoran un régimen de "autoridad". Algunos dicen que no existe esa igualdad de condiciones, porque la mayor parte de los medios de expresión está en manos de la izquierda. Esto es así, pero ellos olvidan dos cosas: que esos medios no les han caído del cielo a las izquierdas, sino que los han conseguido con mucho esfuerzo, aun si a menudo con malas artes; y que al comenzar la transición, esa derecha tenía medios en abundancia, pero no ha sabido no ya aumentarlos, sino conservarlos. Además, por mucho que crean estar en la verdad, la defienden muy mal, son incapaces de defenderla y presentarla de forma atractiva o ingeniosa a la gente. Entonces dicen que la gente tiene un nivel muy bajo. Lo cual es cierto, pero no solo por efecto de la habitual basura progre sino también de la pesadez derechista y su desprecio por la gente común.

**** Fraga ve en el nacionalismo una "venenosísima enfermedad" que puede llevar "al derrumbe de España.

Lástima que no se diera cuenta cuando gobernaba Galicia...

**** Ansón se derrite por Felipe González. También por el Franco de Preston. Cada vez más lúcido, el hombre, antifranquista de pro unido al amplio coro de los antifranquistas, ya saben. Se parece cada vez más a Tusell. Para Ansón cuenta mucho que González se llevase bien con el rey, lo que no es de extrañar, dadas ciertas pequeñas aficiones compartidas. Ver Crónicas Murcianas, de Pablo Molina.

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En cuanto al blog...

Hay en el blog algunos elementos progres dedicados a soltar chocarrerías, insolencias y provocaciones. Algunos otros se ponen nerviosos, los insultan y piden su exclusión. Prefiero no excluirlos por tres razones: por una parte queda constancia escrita de su carácter y estilo; por otra parte no siempre sueltan memeces, en ocasiones plantean argumentos e informaciones de interés, no tan fáciles de refutar; y en tercer lugar porque, tanto en un caso como en otro, rebatirlos exige un pequeño, pero sano, ejercicio intelectual para los demás, que se ven obligados a aguzar el ingenio y buscar respuestas convincentes. Cuando esto ocurre, se eleva el nivel del blog. De otro modo entraríamos en un aburrido torneo de felicitaciones mutuas.

Sí es de lamentar que otras veces la discusión se pierde interminablemente en detalles secundarios o nimiedades. Estos progres suelen irse por cualquier tangente, unas veces porque encuentran dificultad para entender el fondo del texto, otras por pura táctica para enredar a los demás... que suelen caer en la trampa. Cuando su desvergüenza supera ciertos límites es difícil evitar insultarlos, pero, salvo que los insultos sean algo ingeniosos, no añaden realmente nada.

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Por la libertad de lengua, no a la imposición

El domingo 19 de octubre a las cinco y media, cumplidas las formalidades legales, convocamos a todos nuestros conciudadanos a manifestarse con nosotros en La Coruña, desde el Obelisco hasta María Pita

¿Por qué?Sobran los motivos, pero si hubiera que resumirlos en uno, sería poner fin al silencio y pasividad que han permitido imponer el monolingüismo burocrático y escolar violando la libertad de los sometidos. Y para detener ese proceso e iniciar el de recuperación de las libertades negadas o usurpadas.

Gracias anticipadas por su interés.

José María Martín, presidente de la Mesa por la Libertad Lingüística.

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La República y la guerra civil setenta años después,  Alfonso Bullón de Mendoza y  Luis E. Togores, coordinadores. Editorial Actas, isbn 978-84-9739-070-5

Dos congresos sobre la guerra civil

4 de Octubre de 2008 - 09:58:32 - Pío Moa - 68 comentarios

Acaban de salir, en la editorial Actas, las ponencias y comunicaciones del congreso académico sobre la guerra civil, organizado por el CEU en noviembre de 2006, en contraste con el congreso oficialista del gobierno, celebrado a continuación. Inútil decir que el primero no disfrutó ni de la centésima parte de la proyección mediática del segundo, montado con dinero público, como es uso. Lo cual no impide que el del CEU fuera intelectualmente superior al del gobierno, pero en la España de la involución y la memoria chekista las cosas son así, hoy por hoy.

El gobierno montó su congreso con la intención de respaldar su ley de falseamiento de la historia. Ni siquiera eso le salió bien, pues la bendición al Frente Popular quedó muy aguada por las ponencias y comunicaciones de bastantes historiadores de solvencia y honestidad intelectual, como Stanley Payne, participante también en el congreso del CEU. Pero al gobierno "rojo" no le ha importado demasiado: disponiendo de numerosos periodistas, titiriteros, jueces y medios adictos o paniaguados, ha proseguido impertérrito su labor de confusión y envenenamiento de la opinión pública. Si bien con bastante menos éxito del esperado, sobre todo en relación con los recursos comprometidos en la campaña; pero le da igual, después de todo paga el contribuyente.

Las actas del congreso del CEU (un tomo de ponencias muy diversas y otro de comunicaciones –1.300 páginas–, a menudo no menos interesantes que las ponencias) dejan en claro, en algunos casos de modo definitivo, el verdadero origen y carácter de aquel enfrentamiento decisivo, que marcó un antes y un después en la historia contemporánea española, y abrió el más largo período de paz (70 años por ahora) que ha vivido España desde la invasión napoleónica, en los cuales se han resuelto la mayoría de los viejos problemas sociales y se ha desembocado en una democracia, hoy  amenazada, desgraciadamente. Amenazada por quienes se identifican con los mismos que en los años 30 quisieron, organizaron y llevaron a cabo la guerra civil, en sus propias palabras; y que tras fracasar en 1934, volvieron a provocarla destruyendo la legalidad republicana e iniciando un proceso revolucionario a partir de las anormales elecciones de febrero del 36.

Un par de tomos, pues, muy recomendables para quienes deseen salir de la marea de intoxicaciones históricas, parte de la marea de corrupción generalizada, tradicional en nuestra repulsiva izquierda. Con las excepciones de rigor, uno se acuerda siempre de Besteiro. Excepciones, por mala suerte. 

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Hoy, en Época:

PARA ENTENDER A LA ETA

La ETA trata de hacer del asesinato un modo de hacer política, y, con él, lograr dos objetivos básicos: liquidar la Transición y sus efectos democráticos, es decir, imponer la ruptura a la que debieron renunciar casi todos los demás partidos de izquierda; e imponer la secesión de Vascongadas y Navarra para implantar allí su socialismo.

En esa labor, la ETA ha encontrado comprensión y apoyo, no por disimulado menos eficaz, de los separatistas y racistas del PNV, de los nacionalistas catalanes y de la izquierda en general. Siempre con las debidas excepciones; pero eso, excepciones. Y esa ayuda nació al empezar los asesinatos. Permítaseme resumir de mi libro Una historia chocante. Los nacionalismos vasco y catalán en la España contemporánea:

"Todo cambió el 7 de junio de 1968, con la muerte de un guardia civil, cerca de Tolosa. Los hechos solo serían relatados con veracidad treinta años después, por uno de los participantes, Iñaki Sarasqueta". Este cuenta cómo el autor del crimen, Javier Echevarrieta, Txabi, atiborrado de centraminas, disparó por la espalda al guardia civil José Antonio Pardines. Luego los dos etarras se escondieron en casa de un cura, pero Txabi, en quien la euforia de las centraminas había cedido al pánico, insistió en salir, y los detuvo la Guardia Civil, "Los dos llevábamos una pistola a la cintura. Primero me cachearon a mí y no la notaron. Recuerdo que Txabi lanzó un rugido, y después una escena típica del oeste, a ver quién tira primero. El guardia civil disparó antes", y mató al etarra.

Lo más importante, políticamente, vino después: "La ETA, el PNV, el clero nacionalista y la oposición antifranquista transformaron este doble episodio de muerte en un relato, entre heroico y martirial, de lucha por la libertad y venganza represiva. En su versión, Echevarrieta había sido "cazado a tiros: sacado del coche, esposado, puesto contra la pared y asesinado de un tiro en el corazón". Los curas nacionalistas celebraron por él docenas de misas con las correspondientes homilías; en su honor se compusieron poemas y canciones, una de las cuales adaptaba otra compuesta por los comunistas para Julián Grimáu (...) El nombre del grupo terrorista empezó a sonar con fuerza dentro y fuera de España, levantando solidaridades. No solo la ETA, también el nacionalismo y el antifranquismo, en general, se identificaron con el mártir.

"El asesinato de un guardia, gratuito, sórdido y sin asomo de épica, realizado por un estudiante semidrogado, tuvo verdadero carácter inaugural. Hasta entonces la ETA era un grupo sin demasiada importancia, molesto para el gobierno, aunque mucho menos que el PCE. En adelante se convertiría, con los comunistas y siendo ella misma en buena medida comunista, en el enemigo principal del régimen. E inauguraba, como observa Juaristi, el método de "lucha" favorito de la ETA: el disparo por la espalda a la víctima indefensa (...) En Europa y América se envolvía el nombre ETA con un halo de heroísmo, o al menos de justificación. Quizá nunca logró tales ganancias con tan poca inversión un grupo terrorista".

¿Qué ha cambiado desde entonces? En lo esencial, nada, salvo en el período de Aznar. Políticos y periodistas no se han cansado de ofrecer a los asesinos "negociaciones" y "solución política", verdaderos nutrientes para la ETA, al tiempo que emitían hipócritas y huecas "condenas" al terrorismo o, en el caso del PSOE, lo practicaban a su vez desde el poder, combinado con claudicaciones. El Pacto por las libertades y contra el terrorismo pareció resolver por fin la cuestión, pero los jefes socialistas lo traicionaron sin escrúpulo y, llegados al poder tras la matanza del 11-m, llevaron la colaboración con la ETA a un nivel jamás alcanzado antes. Nunca el asesinato había rendido tanto políticamente. Ahora ambos socios dialogantes están peleados, pero ¡les siguen uniendo tantas ideas!

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De las Memorias de Queipo de Llano, en La esfera de los libros (trata de la toma de Écija):

"Su conducta militar en aquel día, como en los siguientes, fue muy digna de elogio; pero estaba casado con una señora ecijana emparentada muy de cerca con dirigentes del Frente Popular en aquella población, que, al ser proclamada la Ley Marcial, se mostraron partidarios del "¡viva quien vence!", y con una evolución radical se pusieron a nuestro lado. Estos cambios, tan naturales en un país en que se llamó a la blusa azul refugium pecatorum (sic) y también "el salvavidas", indignó sobremanera a los que pensaban hacer correr la sangre de los que habían sido "un poco dictadores" con el apoyo del Frente Popular y entonces se ponían al frente de los destinos del pueblo, con el apoyo de su pariente el comandante militar.
  
Esto creó al comandante Morales un ambiente poco propicio, que se reflejó en el expediente formado con motivo de la propuesta que le hice para que se le concediese la Medalla Militar. Las declaraciones envenenadas por la pasión hicieron imposible la concesión de aquella recompensa, que yo creía que se había ganado con su brillante actuación". 

Queipo- Franco (III) Las críticas militares (a)

3 de Octubre de 2008 - 10:59:08 - Pío Moa - 223 comentarios

Las críticas que dedica Queipo a Franco en el plano militar no son desdeñables como las de tantos estrategas de café. Queipo sabía de qué hablaba: no solo tomó Sevilla, sino que demostró ser mucho más que un jugador temerario y afortunado: aseguró la ocupación de muchas otras poblaciones y la expansión por las zonas intermedias para impedir que aquellas quedaran aisladas, organizó la industria de guerra disponible con gran eficiencia, como asimismo el funcionamiento económico de la región. Además tomó Málaga en una operación de gran envergadura, y derrotó una muy potente ofensiva enemiga por Peñarroya, ya hacia el final de la contienda.

Su crítica fundamental a Franco es la de haber procedido con extrema lentitud en su marcha hacia Madrid durante la primera fase de la guerra, cuando, a su juicio, habrían bastado las tácticas de la Guardia Civil para desbaratar rápidamente a unas columnas milicianas muy mal organizadas, con baja moral y sin experiencia militar. Esa lentitud, afirma, dio tiempo a que el enemigo se reorganizara más en serio y recibiera el armamento soviético, y con ello se produjera "el alargamiento de la guerra y los perjuicios inmensos que de ahí resultaron para la patria". Obsérvese que esta acusación dista de la de Preston y otros muchos sobre la deliberada lentitud de Franco para aumentar la represión, durante toda la contienda.

Queipo, sin embargo, se basa en su experiencia de Andalucía, donde logró actuar por sorpresa todo el tiempo, tras haber logrado atraerse a la casi totalidad de las fuerzas militares, enfrentándose con columnas enemigas peligrosas por su número y fanatismo, pero sin instrucción ni asesoramiento militar, improvisadas y armadas a menudo con escopetas de caza. En cambio las columnas que defendían el camino a Madrid eran mucho más numerosas, compuestas por milicianos bastante bien armados, con artillería y protección aérea, vertebradas por una proporción alta de soldados de reemplazo, guardias civiles y de asalto perfectamente instruidos, y mandadas por oficiales y altos mandos profesionales, más otros salidos del Quinto Regimiento, la unidad concebida por los comunistas como semillero de mandos adictos, ya desde el primer momento. Fuerzas capaces, en principio, de ocasionar un revés serio, de alcance desastroso, a las columnas de Franco, numéricamente muy débiles. Por consiguiente la precaución se hacía de rigor. Además había desaparecido el factor sorpresa que tan magistralmente había sabido explotar Queipo en casi todas sus acciones. La marcha sobre Madrid no podía plantearse como la toma de Andalucía.

Por otra parte, Queipo sobrevalora sus actuaciones y casi no tiene en cuenta el papel que jugaron, para asentar su dominio en Andalucía occidental, las fuerzas de Franco desembarcadas desde muy pronto por mar y por el puente aéreo, primero de la historia. Fuerzas muy reducidas pero incomparablemente más eficaces que las opuestas, sobre todo en aquellos momentos iniciales. Queipo considera la toma de Sevilla como la clave del éxito del alzamiento, pero, sin negar su trascendencia, bien puede atribuirse tal virtud, más bien, al cruce del estrecho por el ejército de África. De este dependió la consolidación de Queipo, la unión entre las dos zonas nacionales y la marcha sobre Madrid, que pudo acabar la guerra en unos cinco meses, de no ser por la llegada de la ayuda soviética. Franco consiguió, además, una ayuda italiana y alemana que no había logrado Mola.

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**** ¿Por qué a Zapo le encanta la política rusa actual? Ningún secreto. Esa política la dirigen ex jefes del KGB, sucesor de la Cheka y los chekistas, con los que tan identificado se siente nuestro rojillo de la desmemoria, mandamás de un gobierno ilegítimo.

**** "Sánchez Ferlosio analiza el fanatismo": ¡tan bien ha llegado a conocerse!

**** El juez Bermúdez, requetepremiado por el portavoz de la corrupción y del GAL. Amplias sonrisas de ambos. Nada más justo, los buenos servicios deben agradecerse. Lástima que el libro de su esposa no haya alcanzado el éxito de ventas que por lógica debiera haber tenido.

**** SEGÚN LA GUÍA "SABER ENVEJECER"

La actividad sexual favorece el envejecimiento saludable

Así, "actividad sexual", sin más... Que se lo digan a los que han cogido el sida o la sífilis. Puterío hasta el final, en la España chikilicuatre. 

**** Solbes asume "sin novedad" que la Seguridad Social pierda casi medio millón de afiliados

Porque es hombre realista. Sabe que, en cualquier caso, a él no le afectará.

**** NO HA INJURIADO AL "GOBIERNO DE LA NACIÓN"

Archivada la querella contra Alcaraz por criticar la negociación con ETA

Pero, ¿hay algo más justamente injuriable que un gobierno involucionista y colaborador de la ETA, él mismo una injuria permanente a la inteligencia, a España y a sus ciudadanos? 

**** APOYA LA INICIATIVA DE GARZÓN

Almodóvar: "Estoy a favor de abrir todas las cunetas y paredones que haya que abrir"

Pues claro, titiritero, pues claro. Ya verás las sorpresas...

**** Pregunta la "informadora" María teresa Campos al presidente de AVT: "¿En qué beneficia decir que no es el terrorismo islamista?" (por el 11-m).

Reveladora pregunta de una periodista para quien la verdad no cuenta, sólo el beneficio. La verdad, ciertamente perjudica a algunos, por eso tratan de mantenerla oculta.Debe reconocerse, no obstante, que hay cierta base, aun si insuficiente, para pensar en el terrorismo islámico: Zapo y los suyos  justificaron inmediatamente el crimen, descargando las culpas sobre Aznar, y, una vez en el poder, premiaron generosamente a los terroristas. ¿O no fue así? En fin, la televisión basura, siempre. ¡Y se llama "La mirada crítica" el programa, para más recochineo! Qué tendrá la basura para atraer tanto a tantos y a tantas.

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Camilo José Cela Trulock, de ascendencia inglesa por parte de madre, nunca se preocupó de aprender inglés. Por eso era tan pésimo escritor. Si lo llegan a saber en Estocolmo, no le dan el Nobel ni de coña. Se enteraron cuando ya no había remedio.

En cambio Matías Matty Crevillente, distinguido intelectual progresista, opina que "el inglés es hoy imprescindible, digan lo que digan". Él mismo lleva muchos años esforzándose en dominar la lengua de Preston, gastándose un dineral en clases, profesores particulares, vídeos y demás (afortunadamente está subvencionado). Pero no acaba de dársele bien, empezando por la pronunciación. Confunde, pongamos por caso, sit con shit, razón por la que los intolerantes y envidiosos reaccionarios suelen llamarle Shitting Bull o, más refinadamente Shitting Ass, como atestiguaba el finado Moh Ul-sih. También asegura que le viene muy bien la lengua de Albión cuando viaja al exterior, por ejemplo para preguntar una dirección o pedir la room al recepcionista del hotel, o comprar algún suvenir. Para su decepción, en muchos sitios le responden directamente en español, al notar su acento y aspecto, porque con tanto turismo como hacen hoy nuestros compatriotas, perdón, nuestros coestatales, mucha gente por ahí aprende cuatro palabras de nuestro detestable idioma para atenderlos. Matty se jacta de leer artículos y complicados informes en inglés, pero nunca está muy seguro de entenderlos, por lo que suele recurrir a su amigo Arturito Tury Tinajas.

Y es que Tury sí habla bien la imprescindible lengua, introduce en su lengua y prosa frecuentes expresiones anglicanas, que siría la ministra, lee habitualmente revistas progresistas británicas o useñas, que le parecen increíblemente buenas en contraste con la tosquedad de los reaccionarios hispanos, a quienes no se cansa de fustigar desde El Pis. "Sin el inglés no podría realizar mi obra intelectual", confiesa; y añade: "Estoy por escribirla directamente en inglés, qué coño". Lo ha intentado varias veces, pero su inglés todavía no da para tanto, pues ni siquiera en español resulta muy inteligible. "Es que las cosas profundas no las entiende cualquier patán retrógrado así como así", argumenta convincentemente. Se rumorea que podrían darle el premio Nobel un año de estos, él asegura que le encantaría coincidir con el Nobel de la paz para Zapo: "Se lo merece mucho más que tantos otros", observa con convicción, sin abandonar su encantadora sonrisa, con la que imita a su héroe. 

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 siempre interesante

Queipo-Franco (II) "Ni olvida ni perdona"

2 de Octubre de 2008 - 08:11:45 - Pío Moa - 279 comentarios

El odio a Franco es tan intenso y duradero en nuestra izquierda –hasta ha conseguido contagiarlo en buena medida a una derecha deseosa de hacerse la moderna– que no duda en utilizar contra él, como una referencia fiable, a Queipo de Llano, a quien por lo demás presentan como un borracho embustero y sanguinario. En Años de hierro examiné las causas y circunstancias de este enfrentamiento entre los dos generales, y me ha alegrado comprobar, por estas memorias publicadas por Fernández-Coppel, que acerté en lo esencial. Queipo detestaba a Franco por motivos personales: se consideraba superior a él militarmente, le dolía obedecerle cuando lo había tenido a sus órdenes, se sentía postergado cuando, a su juicio, si el alzamiento había triunfado se debía fundamentalmente a la toma de Sevilla. Estos agravios se doblan de críticas políticas no muy convincentes: Queipo no era ningún político, y sus argumentos pertenecen al género de los esgrimidos en las tertulias de café.

Le dolía especialmente la supresión de sus charlas radiofónicas. Él las consideraba, con razón, como una innovación bélica de efectos trascendentales: habían elevado la moral de los nacionales en los primeros y cruciales tiempos del alzamiento, hasta disuadir a Mola de dar por perdida la rebelión y huir al extranjero; y habían deprimido el espíritu de lucha de los rojos, quienes bien lo habían sentido y le replicaban en tono equivalente, aunque menos eficaz. Pero, llegado un momento, Franco parece haber juzgado perjudicial el estilo de aquellas charlas, y ordenó cesarlas, para frustración del interesado (y de muchos miles de oyentes).

La actitud independiente de Queipo, su prestigio, su aversión a la Falange y menosprecio del Caudillo, que no ocultaba, alentaban, por lo menos, la división y la insubordinación en Andalucía, donde él gobernaba de hecho como un "virrey", aun si no conspirara directamente. Si Franco lo toleraba, se exponía a serios problemas apenas terminada la guerra y comenzada la reconstrucción, en medio de fuertes tensiones potenciales dentro del régimen. La maniobra con que se libró de Queipo estuvo urdida para evitar el choque abierto e impedir que se abriera una peligrosa grieta en el régimen. Queipo explica en su relato, tras comunicarle Franco su decisión de alejarlo de España: "De modo que... ¿esto no tiene arreglo?". "Como amigo te puedo perdonar, como jefe de Estado, no".

Dato importante de aquellos años, a menudo negligido, fue la escasa lealtad de bastantes generales (y políticos) hacia su Caudillo, y los continuos complots de varios de ellos. En este caso, Franco cortó la amenaza en sus inicios, pero con otros opositores internos –que casi seguramente habrían introducido a España en la guerra mundial–, hubo de lidiar con sumo cuidado, atento siempre a evitar un resquebrajamiento político. Lo consiguió siempre y sin sangre: conspiradores como Aranda habrían sido fusilados por casi cualquier otro gobernante.

El castigo de Queipo, de todas formas, resultó poco trágico: "destierro" a Roma con un cargo en el cual podía hacer algo o nada, y bien vigilado. Él mismo lo explica: "Sueldo de príncipes, vida espléndida... ¡Corpo di tal, qué destino....! Y toda mi obligación es bien sencilla: cobrar y estarme quieto".

¿Sentía Franco amistad por Queipo? Es muy posible: le concedió los máximos honores y reconocimientos...cuando dejó de ser un peligro para él y no tenía, por tanto, interés político o necesidad de ganarse a su díscolo compañero de armas. Según el agraciado, el Caudillo "nunca supo olvidar ni, menos, perdonar"; pero en su caso, desde luego, fue al revés.

Franco, debe reconocerse, supo mantener la disciplina con notable destreza. Durante la guerra había tenido el mismo problema que el Frente Popular: asegurar la unidad de sus filas, tradicionalmente propensas a la disgregación. Él lo había logrado sin apenas derramamiento de sangre, mientras que en el bando contrario costó una pequeña guerra civil interna y ni aun así se consolidó bien.

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Cuatro frases, cuatro embustes:

"Los caídos del bando franquista han sido dignificados. Ahora les toca a los del otro bando".

"Somos o representamos a los familiares de las víctimas de la guerra".

"Las víctimas del franquismo defendían la democracia y un régimen legal".

"Esta ley quiere cerrar las heridas de la guerra".

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http://blogs.periodistadigital.com/bokabulario.php/2008/10/01/destroy-spanish-invaders-and-drink-a-sid?blog=16&c=1&page=1&more=1&title=destroy-spanish-invaders-and-drink-a-sid&tb=1&pb=1&disp=single

http://blogs.periodistadigital.com/bokabulario.php/2008/09/30/ialguien-recuerda-que-el-gobierno-parita

http://www.laopinioncoruna.es/secciones/noticia.jsp?pRef=2008093000_2_225196__A-Coruna--Metro-Mesa-expedienta-comerciantes

www.foroermua.com

**** Hay que ver, la Maleni, tan bravucona, ¿no estaría ella mejor de ministra de la guerra?

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El siglo V en Europa fue, pues, desusadamente confuso, violento e inestable. Pueblos enteros se ponían en marcha, se sucedían las invasiones y las luchas entre los invasores. En 476, casi al tiempo de hundirse el reino huno, un jefe germano (hérulo) llamado Odoacro, depuso al chico de quince años Rómulo Augusto o Augústulo, que hacía de césar, y allí terminó oficialmente el imperio de occidente, subsistente a duras penas tras Teodosio I. No obstante, permaneció algo de la atracción y prestigio de aquella civilización, y los jefes germanos, empezando por Odoacro, justificaran su poder como delegación de Roma o de Constantinopla, ficticia a cualquier efecto práctico.

Concluía así la asombrosa historia de aquella Roma desde sus orígenes legendarios en el siglo VII antes de Cristo como una mínima ciudad estado del Lacio hasta la creación, a partir de la II Guerra Púnica, de un inmenso estado centrado en el Mediterráneo, cambiando por completo su entorno cultural: primer y único poder en la historia capaz de tal cosa. Los habitantes del imperio sintieron este final como una pavorosa revolución entre una orgía de asaltos, matanzas, violaciones, incendios y saqueos. Historiadores actuales suelen minimizar o ridiculizar los relatos de la época pero no hay motivo para dudar de lo esencial de ellos: todo un mundo perecía a sangre y fuego. Numerosas ciudades, obras de arte, bibliotecas, habían ardido. Numidia y las Mauritanias, granero del imperio gracias a sus canalizaciones y virtuosa utilización del agua, comenzaron una progresiva desertización bajo el poder vándalo y las incursiones de los montañeses beréberes. El comercio padeció interrupciones como nunca antes, y la economía bajó al nivel de subsistencia en gran parte de las provincias. La alfabetización quedó reducida a núcleos eclesiales. Roma volvió a sufrir la conquista y el saqueo en 445, esta vez por lo vándalos. Sobre el difunto imperio occidental se afanaban inestables reinos germánicos, en guerra casi permanente entre ellos. Por Britania penetraban anglos y sajones, los francos se repartían las Galias con los visigodos, que también ocupaban parte de Hispania. Vándalos y alanos, después de atravesar y devastar Hispania, instalaron un reino propio en el actual Magreb, más Córcega y Cerdeña, mientras los suevos hacían lo propio en Gallaecia. Los ostrogodos, liberados de los hunos en 453, ocupaban Italia cuarenta años después, al mando de Teodorico, echaban a Odoacro y construían un nuevo reino.

Naturalmente, para los germanos fue otra cosa: en su memoria quedaría, de modo nebuloso, como una era de gloriosas empresas y aventuras fantásticas bajo jefes legendarios, choque del valor y la voluntad sobre la arrogancia de un poder por tantos siglos triunfante. Victoria sobre una civilización decadente, con sus masas de súbditos miserables, de esclavos, de ciudadanos indolentes y viciosos. ¿Qué valían todos los artificios civilizados frente al ímpetu vital de unos pueblos en pleno disfrute de su fuerza y su libertad? Ahora ellos se adueñaban de unas riquezas que los vencidos no habían sabido merecer ni defender. Aún así, jefes bárbaros como Ataúlfo entendieron pronto que sobre las ruinas debía construirse algo, y que los usos y costumbres de sus pueblos, buenos para tribus no muy numerosas ni urbanizadas ni radicadas con firmeza en un territorio, valían poco para gobernar reinos extensos, civilizados y sedentarios.

En todo caso se produjo un retroceso general de la civilización, solo paliado por el aparato eclesiástico. Y así terminaba la llamada convencionalmente Edad Antigua.

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Acto de presentación del Diario YA

El Diario YA se vuelve a editar, y por ese motivo os invitamos a la presentación que vamos a realizar en la sede de la Asociación de la Prensa (C/ Juan Bravo, 6) el viernes 3 de Octubre a las 12.00 horas. Nos acompañarán varios miembros del Consejo Asesor.

De momento ya nos puedes leer en digital, en www.diarioya.es, pero esperamos contar con tu presencia para informarte de qué pretendemos lanzando esta histórica marca, con qué apoyos contamos y las posibilidades de volver a editarlo en papel.

Queipo y Franco (I)

1 de Octubre de 2008 - 12:41:51 - Pío Moa - 181 comentarios

Asistí antier a la presentación de las memorias de Queipo de Llano sobre la guerra civil, compiladas y anotadas por Jorge Fernández-Coppel. En Años de hierro anuncié su salida para el otoño pasado, como Fernández-Coppel me había avisado, pero el gran trabajo que ha significado la preparación del libro lo ha retrasado hasta ahora. Pregunté a algunos familiares, un poco en broma, cómo es que no habían dejado el archivo del general a Javier Tusell, emparentado también con la familia, y contestaron con una sonrisa burlona.

Las memorias de Queipo han sido una de las grandes piezas buscadas por los historiadores con mayor ahínco. Sus familiares las mantuvieron ocultas, primero por temor a Franco y luego a ese tipo de historiadores que ha proliferado después de Tuñón de Lara. Desde luego, se trata de un libro interesantísimo y aclaratorio en muchos aspectos: su relato de la toma de Sevilla, acción de una audacia inverosímil (pero muchos sucesos históricos reales son inverosímiles) es extraordinario, y en general muestran a un hombre con madera de héroe, de notable cultura y alejado de la caricatura que, con notable éxito, han trazado de él sus enemigos. No era un borracho, como tanto se ha insistido; en realidad prácticamente no bebía alcohol. Ni tuvo responsabilidad en el asesinato de García Lorca, de quien seguramente sabía muy poco, si es que sabía algo, como observó César Vidal en la presentación. Su represión puede considerarse "la normal" en los dos bandos (Juan Pablo Fusi habló de escribir un libro sobre el componente moral de la contienda); y en cuanto a sus célebres charlas radiofónicas, a menudo en un estilo chulesco y cuartelero, deben tenerse en cuenta las circunstancias, también en los dos bandos, aunque tanto hayan escandalizado a sujetos que, en cambio "comprenden" la matanza de Paracuellos y a otros admiradores de las checas y de la ETA, como los autores de la ley de falsificación de la historia y compañía.

Pero me interesa aquí, especialmente, la cuestión de sus relaciones con Franco. Sainz Rodríguez, que pudo leer sus memorias en Roma, comenta que el libro "hablaba de Franco con verdadero apasionamiento; era una diatriba contra él". Bastante de eso hay, desde luego. Seguiré con el tema.

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**** Miguel Sanz ha asimilado la política entreguista de Rajoy. ¿En qué difiere? En que quiere llevarla aún más lejos. Gallardón en una línea parecida, aprovecha la crisis económica para acercarse más a las tesis del PSOE. Rajoy significa la descomposición del PP. No es de extrañar que encuentra cada vez mayor eco (un tanto despectivo, también) en los medios pro etarras y similares. La "derecha democrática", le llaman los dialogantes, con recochineo.

**** LOS PADRES CREEN QUE SE "SEÑALA" A LOS OPOSITORES
La Junta de Andalucía publica en el Boletín Oficial los nombres de los objetores a EpC

Por supuesto, se trata de amedrentar. El tufo chekista.

**** HABLA DE MÁS MEDIDAS PROTECCIONISTAS
Molina: El cine español tiene que "enfrentarse a la invasión norteamericana"

Quieren hacernos pagar a todos, más todavía, las basurillas de los titiriteros. La crisis no va con ellos.

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Ayer, en El economista

LA ETA AL FONDO

Si ustedes se fijan en las reacciones a los últimos atentados de la ETA, verán que repiten exactamente las mismas letanías desde hace cosa de treinta años. Ahí se revela la talla de nuestros políticos, su bajo, ínfimo perfil.

España es el país en cuya historia reciente más ha influido el terrorismo. Muchos de los mejores y más prometedores políticos de la Restauración fueron asesinados, provocando en buena medida la ruina de aquel régimen liberal; como lo sería luego Calvo Sotelo en 1936, una auténtica declaración de guerra que reanudó la guerra civil emprendida por socialistas y separatistas catalanes en 1934. La plaga del pistolerismo anarquista que terminó hundiendo la Restauración se ha convertido en la plaga del terrorismo separatista en la actualidad.

El terrorismo no debe su eficacia tanto a sus atentados como a la amplísima cobertura, comprensión y en definitiva colaboración de grupos políticos e intelectuales. No creo que haya habido tal grado de complicidad en otros países, excepto en la Rusia pre revolucionaria. El último episodio de esta complicidad ha sido el "diálogo" emprendido por el actual gobierno, subrayado por la humillación e intentos de amordazar a las víctimas. Diálogo consistente en la entrega de cargos políticos, dineros y mil facilidades a los asesinos; aunque la entrega peor fue el pisoteamiento de la Constitución, de la ley y de las libertades en beneficio de lo que los pistoleros y el gobierno llamaban "la paz".

Estos turbios negocios terminan mal a veces, y los dialogantes andan ahora a tortas. Uno de ellos usa, en el peor sentido de la palabra, a los jueces. Algunos se felicitan, olvidando la base de esos diálogos: la profunda afinidad ideológica entre el PSOE y la ETA, incluida la práctica del terrorismo: volverán al negocio. Todo ello está ocurriendo ante nuestras narices, pero muchos juzgan inconveniente mencionarlo. Ellos sabrán por qué.

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