Esta trampa para elefantes, que tanto miedo causa al PP, es muy fácil de desactivar, pero si no se hace con energía y despliegue de medios, siempre tendrán ventaja los tramposos (por describirlos con suavidad). Ayer, en la conferencia de Nuevas Generaciones del barrio de Salamanca, un periodista de un diario ultramanipulador de extrema izquierda –por desgracia no hay una izquierda normal en este país: UP y D y Ciutadans son de momento minorías muy pequeñas–, preguntó si los presentes, Isabel San Sebastián, García de Cortázar y yo, o Nuevas Generaciones, condenábamos el franquismo. Yo me iba ya, con prisas, e improvisé la siguiente respuesta: “No condeno al franquismo porque libró a España de la revolución, de la guerra mundial y de un nuevo intento de guerra civil que fue el maquis. Estoy más bien con Marañón y con Besteiro, que aceptaban aquel régimen, con todos sus defectos, porque salvaba al país de algo mucho peor. Y de la izquierda, la que me parece respetable es la de Besteiro, no la de Largo Caballero o Prieto. Y ustedes, ¿condenan al Frente Popular? ¿Condenan las checas?”.
Amplío aquí la respuesta: “No pienso en modo alguno enrolarme en el amplio coro de antifranquistas que une en un haz, en un fascio, a Josu Ternera, a Otegui, a Carod, a Ibarreche, a Maragall, a Zapo, al portavoz de la corrupción y el terrorismo gubernamental Rubalcaba… No, no pienso agregarme a ese coro que condena al franquismo y lucha contra él cuando ya no existe. A ese coro que no condena, en cambio, las quemas de iglesias y bibliotecas, preludio del holocausto de clérigos y creyentes; que no condena la insurrección guerracivilista del 34; que no condena el proceso revolucionario abierto por el Frente Popular, y otros hechos que fueron, precisamente, los causantes de la guerra civil y la dictadura franquista. No me uno a quienes imponen una ley totalitaria y golpista que exalta a los asesinos de las checas, tipo García Atadell, denigra en la misma proporción a los inocentes como Besteiro y derruye las bases de la convivencia en libertad. Esa gente que con el pretexto del antifranquismo está socavando la independencia judicial, intentando meter en la cárcel a los discrepantes, y con su “memoria” absolutamente perturbada está liquidando la herencia de la transición y la democracia real que todavía tenemos.
“Cierto, habría sido preferible una democracia a la dictadura autoritaria (no totalitaria) de Franco, pero para que haya democracia tiene que haber demócratas, y tras la devastación intelectual, moral y política causada por el Frente Popular, casi todo el mundo había dejado de creer en la democracia en España. Una situación a la que nos están llevando de nuevo los enterradores de Montesquieu, los políticos tipo Filesa y GAL, ahora compinchados con los terrorismos y los separatismos, y todos ellos, eso sí, muy “antifranquistas”.
“No condeno el franquismo porque de él y no del antifranquismo –totalitario y terrorista en su mayoría–, de la paz y prosperidad legadas por el franquismo, han nacido la democracia y la monarquía constitucional que estos antifranquistas retrospectivos están echando abajo”.
Veo ahora que el periodista sinvergüenza escribe que “tuvo miedo de una agresión” porque mis palabras fueron aplaudidas por los asistentes al acto, cuando a él no solo se le permitió expresarse, sino que se me indicó que permaneciera en el acto unos minutos más, cuando ya me iba, a fin de contestar a su pregunta. Este tipo de envenenadores profesionales de las conciencias, que tanto denunció Besteiro, predomina hoy en los medios de masas. Y su responsabilidad es enorme.
Insisto: a nuestra generación se le presenta un desafío muy grave, que debemos resolver. Es preciso responder con la máxima energía para frenar el proceso que nos lleva a la liquidación de las libertades y de la misma España. Generación miserable la que lo consintiera o se arrugase ante los perpetradores del crimen.
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YA ESTÁ LA CUENTA PARA RECAUDAR FONDOS A FIN DE INSERTAR EN LA PRENSA EL MANIFIESTO. LA CUENTA, EN EL BANCO DE SANTANDER, PLAZA DE CASCORRO 23, MADRID 28005, A NOMBRE DE MOSAND 2007 ES: 0049 5104 15 2516056920. Como veis, ¡es una tercera cuenta!, fallo debido a inexperiencia en cuestiones burocráticas (el dinero recaudado en las otras dos pasa a esta).
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Vstavai insertó, días atrás, creo que merece muy amplia difusión:
CARTA ABIERTA DE UN CHARNEGO A UNOS CATALUFOS
Hace unos días, en un bar, oí cómo despotricaban tres de ustedes sobre muchos “charnegos” que habían venido a Cataluña porque en su país no tenían qué comer, y aquí se llenaron la barriga, y en vez de estar agradecidos se mostraban soberbios y descontentos. Como acababa de leer una encuesta entre escolares, en la que muchos de éstos no querían ser españoles porque sus maestros, ¡menudos maestros!, les decían que España era un país atrasado y pobre, sentí deseos de soltarles a ustedes unas cuantas verdades. Me contuvieron dos realidades: en primer lugar, la dificultad de que nos entendamos, porque manejamos conceptos básicos distintos; y en segundo lugar la violenta agresividad que manifiestan muchos de ustedes contra la libertad de expresión ajena, siendo en este caso, además, varios contra uno. Pero si no podría esperar el mínimo de entendimiento civilizado, sí puedo exponer algunos datos útiles para tantas personas a quienes ustedes se empeñan en embrollar con sus disparates.
Mis padres vinieron a finales de los años 50 de una aldea de Orense a Barcelona, donde yo he nacido. Nunca tuvieron la menor idea de estar trasladándose de un país a otro, sino de una región a otra de un mismo país, de una misma nación. Entre ellos hablaban corrientemente gallego, pero tampoco tuvieron el menor problema para entenderse con los catalanes en el idioma común español. Y siempre se sintieron en su casa en Cataluña, tal como los catalanes se sienten en su casa en Galicia, o en Canarias o en Andalucía, aunque algunos de ellos –los catalufos o nacionalistas– pongan gestitos ridículos haciéndose los extraños o los superiores. Y yo, nacido aquí, no voy a tolerar que me hagan sentir extranjero o agradecido, a mí o a mis padres.
Mis padres vinieron aquí porque en aquel entonces había en Galicia menos trabajo (no hambre ni mucho menos), y su mejora económica se la han labrado con su sudor, no la deben a ninguna limosna, y menos de gente como ustedes. Por el contrario, de gente como ustedes recibieron algún que otro desaire al que han sabido contestar con dignidad o, simplemente, haciéndoles el caso que en general merecen, es decir, ninguno.
Hace ya largo tiempo que el nivel de ingresos per capita se ha igualado bastante en España, y, quitando algunos matices, en cualquier región se vive con desahogo y de manera muy parecida (ustedes sostienen que es gracias al dinero que el estado le quita Cataluña, tiene gracia su soberbia). Barcelona prosperó mucho, y con ella toda Cataluña, y el resto de España, por el carácter emprendedor y pionero de muchas de sus gentes (la célebre industria conservera gallega debe mucho a los empresarios catalanes, por decir algo) y también por la protección que se le otorgó desde Madrid y por el mercado del conjunto del país. Es decir, hubo una simbiosis entre la industria barcelonesa y el resto. Tanto deben otras regiones a Cataluña como a la inversa. Este hecho no borra otro menos agradable, y es que aquel proteccionismo excesivo desde Madrid frenó la competencia y dificultó la expansión industrial de otras regiones. Hasta que la abolición del Arancel Cambó –y Cambó era un nacionalista catalán–, a principios de los sesenta cambió el panorama y facilitó un gran avance en los niveles de producción y consumo de todo el país.
Yo distingo bien entre catalanes y catalufos, y entre Cataluña y Catalufia, y también constato la nefasta influencia de ustedes sobre los demás. Los catalufos –o nacionalistas, separatistas en el fondo–, no son los creadores de la riqueza catalana, sino los que han aprovechado esa riqueza, con mentalidad de nuevos ricos, para tratar de infundir al catalán de a pie una soberbia perfectamente idiota y un complejo de inferioridad a algunos venidos de otras regiones. Su técnica, la misma de los nazis, eficaz, pero miserable: el narcisismo por un lado (“somos superiores”, hoy no se atreven a decir que son una “raza superior”, como hacían antaño, pero se les entiende) y el victimismo por otro lado (“no podemos subir tanto como quisiéramos porque España o Castilla nos pone plomo en las alas y siempre nos está perjudicando”).
Tampoco han contribuido ustedes nada a las libertades de que todavía disfrutamos. En cambio nunca dejaron de parasitar la democracia con sus insidias, exigencias y rencores inútiles, con sus imposiciones chulescas, su bilis y sus ofensas contra sus compatriotas de otras regiones, unas veces agresivas, otras en plan hipócrita, sus pequeñas pero muy significativas violencias, sin descartar el terrorismo, con sus “diálogos”, como gustan llaman al compinchamiento con ETA, a ver qué nueces cosechan, y sobre todo con su incansable siembra de ese degradante victimismo y narcisismo del que hablaba.
Miren, catalufos: ustedes siempre han sido una plaga para Cataluña. Ustedes han contribuido mucho al resentimiento y las convulsiones del siglo XX. Unas veces se aliaban con los pistoleros anarquistas, otras se peleaban con ellos, pero siempre atacaban a las libertades. Ustedes atacaron el sistema liberal de la Restauración y ayudaron a destruirlo y a provocar la dictadura de Primo de Rivera, que tan bien acogida fue en Barcelona. Luego, ante la dictadura, ustedes no hicieron nada, quitando el irrisorio esperpento de Macià en Prats de Mollò. Pero su inhibición, vergonzosa para ustedes, fue una bendición para Cataluña, que prosperó como nunca antes. Después, durante la II República, ustedes se alzaron contra la legalidad, trataron de lanzar a los catalanes a una aventura criminal, a una guerra civil, y los catalanes les rechazaron aquel 6 de octubre de 1934. Y cuando la guerra en 1936, ustedes presidieron el peor período de crímenes y robos que haya vivido Cataluña en toda su historia, y traicionaron de paso a sus propios aliados anarquistas, comunistas y socialistas.
Llegó la dictadura de Franco, a la que ustedes, catalufos, contribuyeron con sus provocaciones, traiciones y manejos, y nuevamente les faltaron a ustedes arrestos para luchar, y nuevamente Cataluña prosperó, sobre todo cuando se eliminó el famoso Arancel, que parecía proteger la industria catalana y en realidad la estorbaba, como estorbaba la de toda España. Si quitamos algún que otro gesto testimonial, solo muy al final del franquismo se unieron ustedes… con los comunistas y terroristas, así de demócratas eran. ¡Verdaderamente, señores! Su historia sería una deshonra para Cataluña si ustedes de verdad la representasen, como pretenden.
Ustedes no paran en su reivindicación del idioma catalán, y me parece muy bien, menos por dos cosas: que llenan ustedes este idioma con una propaganda y una literatura ínfimas, muy mal favor le hacen a la lengua; y porque oponen el catalán al llamado castellano, que es en realidad el español común, que nos une a todos y nos permite comunicarnos con cientos de millones de personas más. El idioma que también han ido formando tantos catalanes desde hace siglos. El idioma en que se ha escrito la mayor parte de la literatura catalana, muy posiblemente la de más valor. Ustedes se quejaban con razón de la mutilación que suponía excluir el catalán de la vida oficial bajo el franquismo (aunque bien poco hicieron por resistirla), y ahora imitan ustedes al franquismo a la inversa y mutilan una parte fundamental de la cultura catalana, so pretexto de que el español común no es idioma “propio de Cataluña”.
No, ustedes no representen a Cataluña ni a los catalanes: son más bien un desastre para ellos. La historia de ustedes, al contrario que la de Cataluña, es estéril y vergonzosa, y su habilidad principal ha sido la siembra de vientos que han terminado ya varias veces en tempestades. Me gustaría que reflexionasen, pero no soy optimista: persistirán en sus provocaciones, falsedades y violencias. Pero deben saber también que encontrarán una resistencia creciente.
F. N. S., economista.
Creo que en cualquier país del mundo la pretensión de meter en la cárcel a un historiador por discrepar de unos puntos de vista que pretenden oficializarse por ley, es una noticia relevante. Sin embargo no ha sido denunciada, ni siquiera noticiada, en ninguno de los grandes medios de masas, llenos, sin embargo, de infinitas fruslerías que pasan por noticias. Las excepciones, como siempre, han sido la COPE y Libertad Digital, reductos de libertad frente a los liberticidas.
Estamos ante la ley del silencio, la ley mafiosa extendida al tratamiento de mis libros, a la resistencia al debate o, mejor, la reducción del debate a campañas de descrédito personal; a una censura solo contrarrestada por la vitalidad de Internet. Así se creó, insisto, la situación de las Vascongadas o de Cataluña, donde la democracia es cada vez más un recuerdo, al compás de una esterilidad intelectual en aumento. Si no hay una reacción lo bastante fuerte, ese será el destino de todo el país.
Afortunadamente la enérgica reacción de la COPE, LD y otros medios menores ante el desafuero de Izquierda Unida ha bastado para poner a ésta a la defensiva. La campaña de su partido –con sus costes de intranquilidad personal y familiar para la víctima– obedece a la publicación de mi libro Años de hierro. Pero se extiende más, responde al intento de aniquilar la resistencia a su pretensión, por medio de la Ley de memoria histórica, de exaltar e institucionalizar el crimen y deslegitimar la monarquía y la democracia salidas del franquismo. Y forma parte de una campaña más vasta para poner la ley al servicio de la injusticia y la falsedad, manifestada –hay que insistir en ello porque va en aumento– en las denuncias contra Alcaraz, el chantaje permanente contra Jiménez Losantos, la eliminación de webs antinacionalistas y tantas fechorías más que el nuevo Frente Popular desearía cometer en un silencio doblemente ejemplarizante. Al que contribuyen la mayor parte de los medios, traicionando su misión.
Al tratar de desvincularse de la campaña, Llamazares ha estado muy acertado especificando que “comparte su sensibilidad”: la sensibilidad de la checa. Y no solo la comparte él, la comparten el gobierno y el grueso de los medios de masas. Tal es la situación que vivimos. Y contra la que debemos reaccionar.
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Hoy, en "El economista":
EL PP CONTRA LA FAMILIA
El PP se propone quitar impuestos a las mujeres que trabajan fuera de casa, medida de corte socialista, demagógica y contraria a la igualdad ante la ley. Que una mujer trabaje o no fuera de casa es asunto que solo incumbe a ella, pero nuestros políticos gustan “proteger” a la mujer (o a quien sea) y arreglar la vida personal de la gente según sus criterios, por lo general simples e ignorantes, pues por desgracia nuestros políticos forman en su mayoría una casta poco presentable. Por alguna razón han concluido que el trabajo externo de la mujer es un valor supremo al que debe supeditarse cualquier otro, y a ese fin despliegan campañas constantes, denigrando implícita, y a veces explícitamente, a las “marujas”, que deciden ocuparse de la educación de sus hijos y de la gestión de su hogar (¿y si pasara a llamárselas “gestoras de empresa familiar”, en vez de “amas de casa”? Tal vez los cretinos lo vieran mejor, cosa importante porque los cretinos pesan mucho).
Desde luego, el trabajo externo de la mujer tiene ventajas: entre otras cosas, eleva el nivel de consumo social, y hoy muchas familias no pueden mantenerse, simplemente, con un solo sueldo. Pero también tiene sus costes: inevitable desatención a la educación de los niños, abandonada a las guarderías y la televisión, un índice elevado y creciente de fracaso matrimonial y familiar, una sociedad cada vez más avejentada, a la que dudosamente regenerará la inmigración, etc. La decisión no debe estar en manos de los políticos, sino de cada cual.
Los políticos ensalzan sin descanso las guarderías, de las que ven solo el lado positivo. Pero es probable que para desarrollar la individualidad los niños deban criarse de modo no exclusivo, pero sí predominante, dentro de la familia. De otro modo cunde una mentalidad gregaria y moralmente banal. Dudo que la juventud botellonera sea una casualidad.
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Iniciativas
¿Cómo se llegó a lo que se ha llegado en las Vascongadas? En gran parte por el silencio cómplice o acobardado de quienes debían oponerse, empezando por los gobiernos sucesivos. Esa actitud duró demasiados años, el terreno perdido es muy grande y recuperarlo requiere de los demócratas un gran esfuerzo y una habilidad que no siempre les acompaña.
El éxito del “modelo abertzale”, anima cada vez más a esa “izquierda volátil” que sirve al gobierno para hacer el trabajo sucio, aparte del que le hacen otras terminales y la manipulación de los medios de masas. Manifestaciones de ello son, entre tantos, el chantaje permanente para silenciar a Jiménez Losantos o a Alcaraz, a César Vidal y últimamente a mí. La sociedad debe ser consciente de que no se juegan ahí intereses personales, sino las libertades de todos, corroídas tenaz y sistemáticamente por los enterradores de Montesquieu, por los glorificadores de la checa, los disgregadores de España y los dinamitadores de la monarquía constitucional.
Es sintomático de la degradación de la política, de la involución democrática bajo el gobierno actual, que se amenace a una persona no ya por sus opiniones sino por decir la verdad, que a falta de poder rebatirle se le intente meter en la cárcel o se incite a su asesinato, como ha ocurrido varias veces en mi caso, que se lancen campañas de corte chequista contra ella y se intente utilizar la ley, manipulándola, contra la justicia y la libertad, que el ciudadano apenas pueda confiar en una judicatura politizada. Tales hechos definen a esas mafias empeñadas en romper con la historia real y enlazar con las convulsiones del Frente Popular, del cual se declaran herederas, muy justamente.
Los liberticidas esperan que sus fechorías pasen en silencio y que las víctimas más directas se sientan desasistidas y así “escarmienten” los demás. Cuando quienes tienen el deber de oponerse obedecen a las mafias y callan, no permanecen equidistantes o centristas, se convierten en cómplices del desmán.
Por lo que me toca directamente, expreso mi más profundo agradecimiento a las muchas personas que me han testimoniado su solidaridad y que están levantando su voz y haciéndose oír en protesta por estos atropellos de los totalitarios.
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QUIEN AGUANTA GANA
Repetía Camilo José Cela que en España quien aguanta gana. Como casi todo lo suyo, la frase es triste y más aún porque a menudo es cierta. Es el caso de las víctimas del terrorismo. La del sábado pasado fue su séptima gran manifestación, y eso exige una perseverancia admirable. Nuestra sociedad consumista reclama noticias y eventos novedosos, de usar y tirar, por lo que mantener un clamor ciudadano constante es muy complicado.
El PSOE ha objetado que no había motivos esta vez para otra manifestación. José Blanco la llamó insensata y absurda. Uno querría más respeto para Ortega Lara y la familia de Miguel Ángel Blanco y para todas las víctimas, pero con independencia del talante de cada cual, el caso es que motivos hay. El Gobierno se niega a revocar la resolución del Congreso a favor de la negociación, con lo cual deja al Estado en esa posición humillante de la mano flácida y tendida hacia quien no te la quiere estrechar. Tampoco muestra el Fiscal General fervientes deseos de ilegalizar al PCTV y a ANV, brazos políticos de ETA.
La manifestación puso en evidencia el doble fracaso de Zapatero. El presidente se empeñó en un proceso de paz según el método de ponerse en medio, entre las víctimas y los asesinos. Como era de esperar, con los asesinos fracasó pronto, en la T-4 de Barajas. Y ha fracasado con las víctimas, que no se han sentido nunca amparadas por él. Con frecuencia la equidistancia es el punto que más dista de la equidad, sobre todo si se pretende entre inocentes y culpables.
El sábado también se puso de manifiesto cierto doble juego del PP. Tienen razón los socialistas al denunciarlo. Las apariencias (tan importantes en política) indican que la oposición no ha estado como una piña con las víctimas. Esos problemas de agenda de Rajoy y Gallardón fueron mezquinos. Rosa Díez, por ejemplo, no los tuvo y fue.
Pero más importante que las posturas malabares de algunos políticos es el nítido aviso que se daba a ETA. A estas alturas la banda tiene que haberse percatado de que por mucho que cualquier Gobierno esté dispuesto a sentarse con ellos, hay un movimiento cívico que, con una perseverancia imparable, defenderá el Estado de Derecho, el cumplimiento íntegro de las condenas y la memoria y la dignidad.
Por último, moralmente sabíamos que el que sufre un mal es más fuerte que quien lo perpetra, aunque a veces no se vea claro. Las siete manifestaciones convocadas por la AVT han venido a demostrarlo. Contra la hostilidad de demasiados y la tibieza de algunos, frente al aburrimiento, a pesar del frío o del calor, pidiendo justicia y firmeza, jamás venganza, las víctimas lo aguantan todo. Por eso ganarán. Lo merecen.
http://egmaiquez.blogspot.com/
http://www.diariodecadiz.es/Opinion_ESN_HTML.aspx
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Iniciativas.
El otro día me acerqué a las obras de enterramiento de la M-30 por debajo del Palacio Real y frente a la Casa de Campo. Da la impresión de que quedará un paisaje urbano espléndido. Es cierto que el Ayuntamiento quedará endeudado para mucho tiempo, pero creo que habrá valido la pena, aparte de que la inversión en belleza urbana es muy rentable. A Pericles le hicieron duras críticas por sus dispendios en hermosear la ciudad, y lo cierto es que Atenas sigue viviendo hoy de aquellas inversiones: muy pocos visitarían hoy esa ciudad y dejarían en ella sus divisas para conocer su poco agraciada parte moderna. Si no fuera por su política nefasta, votaría a Gallardón.
Explota zerdo! tus tripas
se esparcirán.
Hueles a esclavo de la ley, zipaio siervo
del rey, lameculos del poder,
carroñero coronel,
¡explota zerdo! Dejarás de molestar,
¡explota txota! Sucia rata morirás.
Al llegar hasta el coche dejas las llaves caer,
no sea que haya un bulto raro y que te haga volar como a Carrero.
Que jodido ser madero en un lugar que me consideran extranjero".
Ningún equívoco: una exaltación de los asesinos (como la Ley contra la memoria histórica, esta mucho más peligrosa), una incitación al asesinato de quienes defienden la ley, y una burla sanguinaria de las víctimas, entre otras cosas. En la España “democrática” actual eso es legal y lícito, es la “libertad de expresión”. Y si un ciudadano lo denuncia ante los tribunales estos darán la razón a los partidarios de los asesinos y castigarán al ciudadano condenándole con las costas: 4.000 euros debe pagar la AVT. La España de Zapo y la justicia de Zapo. La España de la Soziedad Alkohólika.
Es natural que un gobierno que colabora con los terroristas persiga a las víctimas directas y a los ciudadanos demócratas, lo estamos viendo cada día: los ataques a Alcaraz, como a Jiménez Losantos, a César Vidal o a mí mismo, a quienes buscan silenciar. Una cosa va con la otra. Les amparan el silencio cómplice de gran parte de los medios y la pasividad de una sociedad sin apenas nervio moral, corroída por la telebasura y la vulneración constante y triunfante, desde el poder, de los principios que asientan la convivencia. Frente a una reacción todavía mínima, desorganizada y desviada por el PP. A la ETA le conviene el gobierno del PSOE. Al PSOE le conviene la oposición futurista del PP. Tal camino llevamos desde que el partido del GAL y de Filesa, de los enterradores de Montesquieu, consideró llegado el momento de liquidar la herencia de la Transición.
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Más sobre la justicia en la España de Zapo:
JUZGAN A "EL MUNDO" POR UN DELITO DE INJURIAS
Una de las dos cintas que eran la principal prueba del presunto espionaje en las cajas de ahorro sevillanas fue robada del Juzgado y la otra no ha aparecido, por lo que si el miércoles sigue desaparecida la abogada de los dos periodistas de "El Mundo" acusados pedirá la nulidad de actuaciones. El diario está siendo juzgado por un presunto delito de injurias tras haber acusado a Manuel Chaves de haber ordenado el presunto espionaje en 2001.
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En su célebre Carta sobre la tolerancia, Locke escribía: "No deben ser de ninguna forma tolerados aquellos que niegan la existencia de una divinidad. Efectivamente, ni una promesa, ni un pacto, ni un juramento, todas esas cosas que constituyen los vínculos de la sociedad, pueden constituir algo estable o sagrado si provienen de un ateo; eliminado Dios, aunque solo sea con el pensamiento, todas esas cosas se disuelven"
La Carta de Locke buscaba establecer una concordia entre grupos protestantes y acabar con las persecuciones entre ellos, por lo que también negaba cualquier tolerancia a los católicos. Pero no quiero tratar ese punto ahora. Consideraciones parecidas sobre el ateísmo encontramos en Voltaire, y me parece una reflexión necesaria la siguiente: la experiencia de regímenes y conductas ateas en el siglo XX, ¿confirma de algún modo la tesis de Locke sobre los efectos del ateísmo? Me parece un tema tan importante como habitualmente rehuido.
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Iniciativas
Aun no estando el problema bien resuelto, demos por supuesto que la libertad existe, a pesar de los ciencistas y de la dificultad de definirla. Entonces la libertad sería un elemento constitutivo de la condición humana y habría que estar de acuerdo con Sartre en que el hombre está condenado a la libertad. Incluso el esclavo puede optar por suicidarse, por matar al amo, por intentar huir o por unirse a otros y rebelarse; y de hecho todas esas opciones se han materializado históricamente, y otras más. También puede aceptar su situación como preferible a perder la vida, que considera un mal mayor; ejemplo extremo de la necesidad de elegir y renunciar a unas opciones en función de otras que juzgamos más ventajosas. La esclavitud sería entonces una opción libre, aun si con un grado de libertad muy bajo y casi paródico.
La idea de la libertad nos lleva a la concepción, digamos orteguiana, del hombre como biografía y no solo ni predominantemente como estructura orgánica y conjunto de funciones fisiológicas, como con más o menos claridad propugnan los ciencistas. Concepción que ha llevado de cabeza, históricamente, a regímenes totalitarios. No por casualidad ni por error, cabe sospechar.
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Dos partidos en el PP
La manifestación de la AVT ha tenido la virtud de mostrar la realidad política con que nos enfrentamos: el gobierno colaborador de la ETA y glorificador de los chequistas la saboteó, lógicamente, desde su misma convocatoria, mientras intentaba intimidar a Alcaraz con una denuncia temeraria y antidemocrática. El PP tuvo que fingir su apoyo –sigue habiendo ahí un caladero de votos– mientras en la práctica la saboteaba igualmente. Nada más embarazoso para Rajoy y sus bajos perfiles que las movilizaciones ciudadanas contra la política balcanizante del gobierno. Apenas pasada la molesta manifestación, ya olvidada: Rajoy ni ha vuelto a mencionarla, y a continuación Elorriaga, en éxtasis futurista, proclama el deseo de competir con el PSOE por los favores de CiU y el PNV, convirtiéndolos una vez más en eje de la política española. Y la traición, cada día menos desembozada, al mejor legado de Aznar. El PP ha degenerado en puro oportunismo, un partido sin política propia, sin ética y sin estética.
No todo ese partido es igual, pero está cada día más claro quiénes mandan, mientras, como pasó a Rosa Díez y otros en el PSOE, el sector sano se halla cada día más marginado. Marginado y acobardado, incapaz de plantar cara dentro del partido o de seguir el ejemplo de la ex dirigente socialista y de arrostrar algunas dificultades temporales. Hasta en el PSOE, con bocazas como Bono o Ibarra, hay en ese sentido más pluralismo y un poco más de valor. También persiste en muchos votantes del PP la esperanza gregaria de que el partido cambie, de lo cual hay muy pocos indicios. Ese tipo de esperanza que ha solido llevar a la perdición.
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– De nuevo, lean el artículo de García Domínguez, un retrato del PP catalán.
– Elorriaga, como Costa, se rinde a los encantos del diario fascistoide "El País". ¿No había dicho Rajoy que rompía sus relaciones con el periódico más manipulador de España?
– El gorila rojo, compinche de Zapo, no entiende de bajos perfiles.
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Un punto clave de la situación de mentira e injusticia que vivimos se revela en la Ley de reivindicación de los chequistas, disfrazada como “memoria histórica”, que corrompe la política y la cultura (¡cuánto arte, literatura e historiografía estragados por la pretensión de que quienes destruyeron la legalidad republicana defendían la democracia!).
¿Qué puedes hacer? Una o varias de estas cosas:
a) Firmar el Manifiesto por la verdad histórica (ya van más de 4.200 firmas).
b) Fotocopiarlo y difundirlo en tu entorno familiar, de amigos y compañeros de trabajo (solo ocupa un folio por una cara).
c) Formar algún pequeño círculo o tertulia para discutir y hacer más efectiva la labor de información.
d) Colaborar económicamente en la cuenta que abriremos próximamente, a fin de sufragar la inserción del manifiesto en diversos medios de masas.
El PSOE inició su carrera de estragos a la actual democracia con el tremendo golpe a la justicia y a la mera dignidad del Tribunal Constitucional que fue el asunto Rumasa. No hay que achacarles hipocresía en ello, pues Guerra ya proclamó la intención de su partido de “enterrar a Montesquieu”, es decir, de acabar con la independencia de los jueces. Y a ello ha aplicado una labor tenaz y corrosiva, sin que el PP, por cierto, opusiera la claridad de ideas ni la resistencia necesarias. Desde hace meses asistimos las turbias maniobras del gobierno por controlar el Tribunal Constitucional con vistas a legalizar el estatuto catalán, cuya anticonstitucionalidad es tan evidente, tan clamorosa, como la expropiación de Rumasa, pero mucho más grave (curiosamente, el PP ha decidido seguir un camino semejante, solo unos pocos pasos detrás).
En sus manejos, el PSOE se ha valido de grupos como “Jueces para la democracia” cuyo mero título ya es un insulto a la profesión judicial, usurpando la palabra "democracia" con la desvergonzada demagogia que se ha hecho habitual. Insulto más claro si tenemos en cuenta que el grupo proviene de sectores más o menos stalinistas, nada mejor que nazis. O de terminales de ocasión, como los abogados pro terroristas que han denunciado a Alcaraz por el doble delito –para ellos lo es– de expresar críticas a un gobierno a su vez pro terrorista y de decir la verdad en ellas. Se trata de un paso más en el mismo camino que recorrió el Frente Popular, con el cual no por casualidad se identifican, como se identifican, ¡y por ley!, con los verdugos de las checas.
La denuncia contra Alcaraz resume perfectamente la situación: el “diálogo” con los asesinos significa, para empezar, el silenciamiento y la persecución de sus víctimas más directas; y, tras ellas, de toda la sociedad.
Lo grave del caso es que unos jueces de entrada injustos y contrarios a las libertades, hayan admitido la denuncia totalitaria: indicio de cuánto ha avanzado la corrupción de la justicia por el PSOE. Esto debe causar la mayor preocupación entre los ciudadanos conscientes, y, desde luego, la reacción.
Ayer cientos de miles de ciudadanos se expresaron contra el terrorismo, el gobierno pro terrorista, y en defensa de Alcaraz; y a pesar de la ambigüedad del PP. ¿Qué falta? Falta organización, y falta que cada cual haga cuanto esté a su alcance para expresarse, para alertar y ganar a la opinión pública. La libertad se defiende ejerciéndola, expresándose frente a la matonería de sus enemigos. En esto falta mucho todavía.
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Definición implícita:
"¿Por qué todos los chorizos y amigos de los asesinos están tratando de silenciar a Jiménez Losantos?".
En internet.
Dice la vicetiple que la manifestación de la AVT va en realidad contra el gobierno, y no le falta razón. Porque si la AVT defiende a las víctimas directas de la ETA, ha de denunciar, implícita o explícitamente, al gobierno que colabora con los asesinos no solo en perjuicio de dichas víctimas, sino del estado de derecho y la sociedad entera; contra el gobierno que ha legalizado la organización política de los pistoleros, que ya ha anunciado oficiosamente su intención, si gana las elecciones, de continuar el proceso de demolición de la Constitución y la unidad de España compinchado con los terroristas; el gobierno que intenta silenciar a la AVT e intimidarla con denuncias totalitarias; el gobierno que se identifica con los chequistas en su Ley de falsificación histórica… ¡Qué sería la ETA sin gobiernos parecidos!
Una manifestación contra la ETA es forzosamente una manifestación contra el gobierno colaborador de ella aun si de momento parecen estar peleados, pues también a la ETA le conviene el triunfo electoral del gobierno.
Si los ciudadanos no defendemos nuestra libertad y nuestros derechos terminaremos perdiéndolos. Por eso es necesario acudir a la manifestación.
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¿Quiénes son las víctimas del terrorismo?
La Asociación Víctimas del Terrorismo se constituyó en 1981 para socorrer a los afectados más directos por esta barbarie, ante el abandono y marginación a que las relegaban tanto el Estado como muchos sectores de la sociedad española. Hoy suena increíble que una sociedad y un Estado que se proclaman democráticos hayan podido despreciar a las víctimas directas del terror totalitario, y otorgar simétricamente un plus de crédito y prestigio a bandas de asesinos cuyo propósito declarado, nada oculto, consiste en destruir la democracia y la unidad de España. Sin embargo así ha sido. Durante muchos años la Asociación de Víctimas ha sufrido un talante oficial de sospecha, mirada desde determinados poderes públicos con abierto desagrado, y hasta privada de ayudas concedidas en cambio a asociaciones pintorescas, por no decir más.
El trabajo tenaz de la Asociación ha logrado ir cambiando tal estado de cosas. Ha impulsado medidas políticas, sociales y judiciales que han permitido mejorar la situación de las víctimas inmediatas, y con ello la calidad democrática de nuestra sociedad. Denunciando los crímenes ha conseguido diluir la demagogia que presentaba y aún presenta a los terroristas como luchadores por algún fin noble, mostrando su verdadera naturaleza de barbarie fanática y delincuente. Ha contribuido a probar, al compás de una larga experiencia, que las llamadas "soluciones políticas" eran en realidad soluciones mafiosas que no hacían otra cosa que legalizar el crimen y premiar a los criminales, a costa del estado de derecho y de la libertad y seguridad de los ciudadanos. Cuantos amamos la libertad tenemos una deuda contraída con esta Asociación.
Pero en la actualidad asistimos a un grave retroceso hacia el ambiente turbio que hizo necesario crear la Asociación. Desde diversos poderes y medios de masas los terroristas vuelven a ser presentados como interesados en la paz y en una causa política digna de reconocimiento; mientras, paralelamente, menudean las maniobras para dividir a las víctimas o negarles la condición de tales, o para desacreditarlas identificándolas con la "extrema derecha", o para culparlas indirectamente de la pervivencia del terrorismo por exigir la más elemental justicia y defender las libertades.
Por esta razón, y por la deuda que todos tenemos contraída con ellos, todos debemos movilizarnos y manifestar nuestro firme apoyo a esta Asociación, a la democracia y al Estado de derecho, y nuestro enérgico rechazo a todas las maniobras de supuesta pacificación a costa de la libertad y de la unidad de España. Porque la víctima del terrorismo, en definitiva, es toda la sociedad... con la excepción de los recogenueces: los Zapatero, Ibarreche, Carod y sus partidos. Las cosas están llegando demasiado lejos, y sería un error mantener las supercherías. O entre todos detenemos esta deriva o todo lo adelantado desde la Transición se hundirá, por obra de demagogos irresponsables, volviendo al país a la inestabilidad, la involución democrática y propiciando con ello la violencia, so pretexto de conseguir lo que, con típica perversión del lenguaje, llaman "la paz".![]()
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Un punto clave de la situación de mentira e injusticia que vivimos se revela en la Ley de reivindicación de los chequistas, disfrazada como “memoria histórica”, que corrompe la política y la cultura (¡cuánto arte, literatura e historiografía estragados por la pretensión de que quienes destruyeron la legalidad republicana defendían la democracia!).
¿Qué puedes hacer? Una o varias de estas cosas:
a) Firmar el Manifiesto por la verdad histórica (ya van más de 4.200 firmas).
b) Fotocopiarlo y difundirlo en tu entorno familiar, de amigos y compañeros de trabajo (solo ocupa un folio por una cara).
c) Formar algún pequeño círculo o tertulia para discutir y hacer más efectiva la labor de información.
d) Colaborar económicamente en la cuenta que abriremos próximamente, a fin de sufragar la inserción del manifiesto en diversos medios de masas.
Y muy típico, por otra parte. Empezó próximo al régimen en sus años más duros para distanciarse conforme el franquismo se liberalizaba. En su distanciamiento se fue inclinando al anarquismo, cuyos atentados y matanzas le parecían muy justificables, si bien en ningún momento sus aparentes convicciones le llevaron a renunciar, muy al contrario, a las oportunidades, premios y privilegios que el franquismo le permitía o con los que recompensaba su trabajo en el teatro, el cine o como escritor; o a sus colaboraciones en el monárquico ABC. Algo parecido ocurrió con Berlanga, con Cela (en Años de hierro menciono el dato, poco observado, de que empezara a escribir La Colmena en el significativo año 1944, cuando hasta el más torpe vislumbraba la derrota de Alemania y todos los expertos estaban convencidos de que Franco y su régimen tenía los meses contados), y tantos más. Lo cual vuelve a confirmar el hecho de que el franquismo nunca tuvo una oposición democrática, y que fue lo bastante liberal para permitirse una intelectualidad díscola… al modo de Fernán Gómez, y hasta de otros más arriscados.
Como artista, Fernán Gómez tenía considerable talento, si bien lastrado por su carga ideológica de una simplicidad casi infantil y sus prejuicios sobre el pasado reciente español, acerca del cual llegó a tragarse sin respirar toda la contradictoria propaganda izquierdista. Aun así estaba bien por encima de la media intelectual del posfranquismo, tan estragado por la mentira rampante que parasita nuestra democracia.
Al final, su ataúd iba envuelto en la bandera cenetista, con la medalla de la Real Academia, después de que el grotesco Zapo honrara con su presencia el cuerpo presente. ¡Cosas de España!, se decía antes.
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Iniciativas
Ya pasan de 4.000 las firmas para el manifiesto, pero deben ser muchas más. Se trata también de difundirlo con la máxima amplitud posible de modo que cada cual lo haga llegar a su entorno, por internet o fotocopia. Es un primer paso efectivo contra la Ley de la Checa con la que se pretenden envenenar, como decía Besteiro, la conciencia de los españoles. Una vez más, que no terminemos condenados por nuestro silencio.
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"Aunque nunca he visto la serie de televisión Cuéntame como pasó, quedo informado de ella por unas concisas palabras del actor Emilio Gutiérrez Caba: “Cuéntame comete un acto delictivo, pues esconde los horrores de la dictadura”.
Ya está todo claro.
Por suerte, en aquella dictadura horrorosa hubo personas que no se sometieron, y que alentaron la esperanza de los demás y les dieron ejemplo, sin reparar en peligros y sacrificios por escalofriantes que fueran.
Gutiérrez Caba mismo fue castigado ferozmente por su lucidez y rebeldía, obligado al tormento de protagonizar obras de teatro en televisión, condenado a hacer cine, a una popularidad obscena y vejatoria, y, última humillación y escarnio, forzado a aceptar premios artísticos y a cobrar sumas cuantiosas por su trabajo, aparte de otras mil afrentas, miserias y brutalidades cotidianas inventadas por la mente retorcida de sus verdugos para hacerle la vida imposible.
Nadie entenderá cómo logró sobrevivir a tamañas atrocidades si olvida las altísimas dosis de idealismo y fe en un porvenir menos espantoso que caracterizaron al célebre actor, si olvida que sólo gracias a su indomable espíritu puede hoy deleitarnos con su arte e ilustrarnos con su clarificación del pasado.
Me trae esto a la memoria unas palabras de Fernando Fernán Gómez explicando la violencia anarquista como pura defensa propia, porque los policías, informó, “a quienes buscan, descubren, persiguen y atacan con tenacidad y furia, más que a los delincuentes, es a aquellos ciudadanos que no piensan ni dicen lo que les han ordenado sus amos, los jefes de la policía, los inventores de las leyes, los dueños de la tierra y el dinero”.
Fernán Gómez, por ser fiel a sus ideas y no doblegarse jamás a pensar ni decir lo que ordenan los amos, los dueños y los inventores de esas cosas, hubo de sufrir la salvaje vesania del dictador, y luego incontables ultrajes bajo la falsa democracia actual, salida de aquella dictadura. Baste señalar que sus torturas superaron incluso las padecidas por Gutiérrez Caba. Ante tan heroico sacrificio, sólo nos queda inclinarnos respetuosamente, con el sombrero o la gorra en la mano.
No debe ocultarse, ni siquiera por modestia, que el ejemplo de entereza dado por los Fernán Gómez, Gutiérrez Caba y tantos más, fue el factor moral decisivo que permitió a la gente común aguantar, así fuera en silencio, y superar aquellos ominosos y desdichados tiempos, cuando la dictadura sentenciaba al pueblo a aumentos insoportablemente rápidos de su nivel de consumo, mediante los cuales trataba de hundirlo en el vicio, la degradación y la explotación capitalista; cuando extendía frenéticamente la enseñanza superior y no superior, y, para hacer más intolerable tanta miseria y oscuridad, machacaba a los españoles con un aumento de sus expectativas de vida que, en toda Europa, sólo quedaban por debajo de las de Suecia: ¡imponía a las masas una vida interminable de penuria y aflicción!".
(Del artículo "Damnificados del franquismo")
Tiene bastante razón Kamen cuando señala en El Mundo el peligro de películas como Elisabeth, repletas de la más necia patriotería inglesa, en el surco de la leyenda negra estudiada por W. Maltby. Sin embargo él mismo termina con la extraña aseveración de que Hernán Cortés masacró a medio millón de indios, como advertencia contra la tentación de glorificar al conquistador que creó Méjico (hoy, a quienes se glorifica en España es a los chequistas).
Ya he observado en otras ocasiones la peculiar forma que tiene Kamen de historiar, reminiscente, indirectamente, del nacionalismo catalán. Pero aquí el más elemental escepticismo crítico exigible a un historiador debiera haberle puesto sobre aviso. En pleno siglo XX, con las enormes facilidades de cuantificación y registro existentes, ha costado muchos años de estudio llegar a cifras aproximadas sobre el número de muertos de la guerra civil española, partiendo del mítico millón (y hasta varios millones) pregonados durante largos años por la propaganda. Todavía, en el siglo XXI, persisten numerosos historiadores subvencionados en ofrecer cifras inverosímiles sobre la represión. Y sin duda habrá que revisar en profundidad también las cifras de muertos referidas a la II Guerra mundial.
Si esto ocurre, insisto, en plenos siglos XX y XXI, es fácil imaginar el cuidado con que deben tomarse los datos del siglo XVI, una época muchísimo más primitiva en cuanto a medios de cálculo y registro, máxime en América por las fechas de la conquista. Hoy sabemos que el número real de muertos en España, entre el frente y la retaguardia y después de casi tres años de lucha entre ejércitos de más de un millón de hombres cada uno, no llegó a los 300.000. En los seis años de la II Guerra Mundial, con toda su sangre, sudor, lágrimas y esfuerzo, ejércitos de millones de personas y medios de destrucción abrumadores, Reino Unido tuvo menos de 400.000 muertos entre el frente y la isla. En fin, ¿cómo se las habrían arreglado unos centenares de españoles, en un tiempo menor, semiaislados en un país extraño y con armas increíblemente ineficaces por comparación, para masacrar a quinientos mil? Sería bueno que Kamen e historiadores de su estilo lo explicasen.
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Iniciativas
Difunde el Manifiesto por la verdad histórica, muéstralo a tus conocidos e invítalos a firmarlo. La mentira sobre el pasado no debe prevalecer, porque arruina la vida política y cultural del presente. Difúndelo especialmente en la universidad, si eres estudiante o profesor. No te preocupes de lo que otros NO hacen, sino de lo que SÍ puedes hacer tú. Que el silencio no nos condene.
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Una nota sobre el lema de la manifestación: a quien hay que derrotar es a los colaboradores que hacen grande a la ETA, y sin los cuales este grupo asesino sería muy poca cosa. También el futuro en libertad demanda lo mismo, como exigencia crucial. Como fuere, ¡todos a la manifestación!
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Hoy, en "El economista"
CUESTIONES EN TORNO A FRANCO
Pío Moa
a) ¿Causó la guerra civil la destrucción de la democracia, o fue la destrucción de la democracia la que causó la guerra? Dicho de otro modo: ¿derrotó Franco a la democracia o derrotó a la revolución?
b) ¿Duró tanto el franquismo porque sometía a la población por el terror o porque la mayoría de la población no se sentía incómoda con él? Si la segunda opción fuese la correcta –como parecerá obvio a cuantos conserven un poco de memoria–, ¿se debió a un carácter servil de la gente, o a otras causas? Si a otras causas –también parece lo más probable–, ¿podrían considerarse entre ellas la experiencia del Frente Popular, la guerra mundial y las deprimentes alternativas al franquismo durante los famosos cuarenta años (al llegar la amnistía, los presos políticos eran casi todos “demócratas”… comunistas y terroristas)?
c) En otras palabras, ¿representó la oposición una salida real a la dictadura, o una solución previsiblemente desastrosa?
d) ¿Fue el franquismo un régimen monolítico y rígido, inmune al cambio, o bien cabe distinguir en él una evolución y tendencias internas divergentes?
e) La democracia actual, ¿entronca con el franquismo o con la república? Lo cual también puede expresarse así: ¿debemos nuestra democracia fundamentalmente a una evolución reformista del franquismo, o a la oposición?
Quien conozca la historia no tendrá dificultad en contestar estas preguntas. Pero el número de antifranquistas se ha multiplicado asombrosamente cuando ya no hace falta, abarca desde Josu Ternera a Zapatero, pasando por los separatistas y racistas vascos y catalanes, los comunistas mal reciclados, antiguos colaboradores de la dictadura y derechistas aspirantes a congraciarse con las izquierdas. Todos intentan derrotar a Franco, actitud realmente pueril, pues no puede borrar el pasado; pero peligrosa, porque envenena el presente y destruye la obra de la Transición.
"La libertad es uno de los más preciosos dones que a los hombres dieron los cielos", y por ella "se puede y debe aventurar la vida", dice Cervantes; "La libertad no hace al hombre feliz, le hace, simplemente, hombre", asegura Azaña; "Para la libertad me desprendo a balazos de los que han arrastrado su estatua por el fango", proclama Miguel Hernández...
Pero cuando intentamos precisar el concepto, éste se vuelve volátil. Desde luego la libertad no tiene consistencia material ni es accesible a los sentidos, y de ella han dado los filósofos muchas definiciones diversas, incluso contradictorias. Nada más lejos de una idea clara y distinta. Podríamos concluir sin mucha dificultad que se trata de una idea falsa, vacía...
Sin embargo el aprecio del ser humano por la libertad tiene tal arraigo y la palabra tal prestigio, que sus enemigos no osan atacarla de frente. La aversión a la libertad se expresa en las doctrinas utópicas, que suelen buscar su fundamento en la ciencia. Para el concepto habitual de la ciencia, la libertad solo puede ser una ilusión: obraríamos como obramos debido a nuestra constitución física, producto a su vez de una evolución ciega y sin finalidad. Fantasmas como el de la "libertad" nacerían solo de nuestro insuficiente conocimiento de dicha constitución y su funcionamiento. Afortunadamente hoy estaríamos ya a pocos pasos de superar esa insuficiencia y por ello de dar jaque mate a todas esas ideas fantasmales, de fondo religioso.
Bien, veremos. Digamos que la libertad, sea lo que fuere, se manifiesta en la posibilidad de hacer el mal de modo voluntario. Habría, naturalmente, que definir el mal, otro concepto difícil. En cualquier caso, creo que se vislumbra la relación entre esas concepciones utópico-ciencistas y sistemas tipo GULAG o la anulación socialdemócrata, más "dulce", de los rasgos humanos conocidos, como pronosticaba Tocqueville.
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Una mandamasa del gobierno se ha identificado con Prieto, uno de los políticos más corruptos e irresponsables del siglo XX español. Y ha hecho muy bien.
Lean el artículo de hoy de García Domínguez sobre el PP catalán: eso es el PP.
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Una vergüenza
Quizá usted crea que no aporta ni un céntimo a organizaciones y campañas como las de la "memoria histórica", otras proetarras más o menos disfrazadas, etc. Está usted en un error. El gobierno anticonstitucional le obliga a financiarlas vía impuestos derivados a subvenciones oficiales y otros sistemas fraudulentos.
En cambio es posible que no aporte usted nada a organizaciones que luchan por sus derechos y levantan la bandera de las libertades y la unidad de España y a las que el gobierno anticonstitucional y sus aliados separatistas hostigan con multas, denuncias y ataques diversos. Comunicados como el siguiente, del foro de Ermua, no dejan de ser una vergüenza para todos:
Estimados amigos:
Hace quince días nos dirigimos a vosotros solicitando apoyo económico para superar el endeudamiento al que nos ha abocado la reducción de las subvenciones de los gobiernos español y vasco, al tiempo que proseguían nuestras actividades en favor de la libertad. Al mismo tiempo, tenemos pendiente el pago de las multas por valor de 12.000€ por las concentraciones supuestamente ilegales celebradas el pasado mes de marzo en el Paseo de la Castellana de Madrid, en contra del trato de favor al preso etarra Iñaki de Juana Chaos y de la retirada de la acusación fiscal contra Arnaldo Otegi, que le permitió quedar entonces en libertad.
En estos 15 días se ha producido una gran reacción de apoyo, habiéndose recaudado cerca de 10.000 Euros, que suponen una sexta parte de lo necesario. A los cientos de ciudadanos que habéis aportado ya esta elevada cifra os queremos expresar nuestro más sincero agradecimiento; sin vuestro respaldo, literalmente, no podríamos seguir adelante con la intensidad que reclama la crisis nacional en que nos ha sumido Rodríguez Zapatero.
Al mismo tiempo, deseamos pediros un nuevo esfuerzo de respaldo económico para resolver el actual endeudamiento.
Adjuntamos los datos de una cuenta corriente en la que podéis realizar una aportación –de forma anónima o nominativa–, por transferencia o ingreso en ventanilla.
Con nuestro agradecimiento, recibid un fuerte abrazo,
Junta Directiva
Foro Ermua
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Titular cuenta: Gestoras Cívicas del Foro Ermua
(Banco Popular, en Madrid)
Entidad: 0075 Sucursal: 0353 DC: 48 Nº Cuenta: 0600389228
También se puede enviar un cheque a la siguiente dirección:
Apdo. de Correos, 711
01080 Vitoria
Finalmente, podéis efectuar una domiciliación bancaria, de carácter mensual, trimestral o anual, rellenando y firmando el formulario que figura a continuación y remitiéndolo al apartado de correos en Vitoria que se acaba de indicar.
Callar ante la injusticia y la mentira es hacerse cómplice de ellas. Puede entenderse tal postura en una situación en que hablar encierra grandes peligros, pero en la democracia que todavía tenemos no hay excusa. Los derechos se defienden ejerciéndolos, y la inhibición, precisamente, socava las libertades y ayuda a los demagogos.
Un punto clave de la situación de mentira e injusticia que vivimos se revela en la Ley de reivindicación de los chequistas, disfrazada como “memoria histórica”, que corrompe la política y la cultura (¡cuánto arte, literatura e historiografía estragados por la pretensión de que quienes destruyeron la legalidad republicana defendían la democracia!).
¿Qué puedes hacer? Una o varias de estas cosas:
a) Firmar el Manifiesto por la verdad histórica (ya van más de 3.500 firmas).
b) Fotocopiarlo y difundirlo en tu entorno familiar, de amigos y compañeros de trabajo (solo ocupa un folio por una cara).
c) Formar algún pequeño círculo o tertulia para discutir y hacer más efectiva la labor de información.
d) Colaborar económicamente en la cuenta que abriremos próximamente, a fin de sufragar la inserción del manifiesto en diversos medios de masas.
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A la ETA le conviene que gane Zapo. No porque el PP de Rajoy sea un peligro real para ella, sino porque el PSOE le resulta más cómodo y prometedor. Y, por supuesto, la colaboración continúa, solo quienes se dejan despistar por el ilusionismo de los demagogos pueden dejar de percibirlo.
Por cierto, en su inepcia política, el PP asume el lenguaje de los pro etarras, ¡incluso Mayor Oreja! hablando de "Euskadi", "negociación". La palabra negociación, como la de "independencia", autodeterminación" o "soberanismo" tienen un sentido muy positivo, y en la medida en que se utilizan ya se ha perdido la partida, porque el ciudadano recibe un mensaje contradictorio: presentar como nefasta una simple negociación, etc. No hay negociación ni diálogo: hay colaboración con los asesinos, y hay separatismo. Estas son las palabras que corresponden a la verdad. Y renunciar a ellas es condenarse a la derrota.
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La denuncia chequista contra Alcaraz es parte de la otra cara del "diálogo", la colaboración con los asesinos. Es por sí sola un suceso tan escandaloso que la falta de reacción del PP, cooperando una vez más a acallar a la sociedad, revela la profunda crisis política en que nos hallamos.
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LA ENFERMEDAD DEL ANTIFRANQUISMO RETROSPECTIVO
A menudo he de responder a esta pregunta en entrevistas y conversaciones informales: “¿Por qué usted, que luchó con tanta radicalidad contra el franquismo, ha cambiado tanto de opinión?”. Lo he explicado muchas veces y no lo repetiré aquí. Casi todo el mundo ha cambiado mucho de opinión en estos treinta años, pero pocos han aclarado las razones de ese cambio. La pregunta correcta sería: “¿Por qué se ha vuelto tan furiosamente antifranquista tanta gente que antes apoyaba a Franco, o hacía carrera en su administración, o simplemente no movía un dedo contra él?”.
El número de los antifranquistas se ha multiplicado por cien o más después de extinto aquel régimen, y suelen mostrar una notable combatividad, cuando acaso no haga ya tanta falta luchar contra él. Podríamos felicitarnos por el fenómeno, pensando que esos talantes revelan profunda devoción por las libertades y firme decisión de defenderlas contra viento y marea, pero sospecho que no hay mucho de ello. En caso de sobrevenir otra dictadura veríamos seguramente a la mayoría de esos furibundos antifranquistas acomodarse y hacer carrera en ella. Esto es, desde luego, una impresión subjetiva, y no pretendo hacerla pasar por un hecho real ni deseo que haya nunca ocasión de comprobarla, pero más de uno estará de acuerdo conmigo, si mira las cosas con sinceridad y frialdad.
Donde no hay rastro de subjetivismo es en la constatación de que los directores de las orquestas antifranquistas suelen tener poco o nada de demócratas. Podemos empezar con los separatistas y racistas vascos en su versión etarra y no etarra (pero la última complaciente con el terrorismo): todos ellos comparten un odio ferviente a Franco, no por haber sido un dictador, sino por “españolista”. Esos nacionalistas han hecho retroceder las libertades en Vascongadas, han extendido el miedo en la mitad de la población y fanatizado a miles de vascos. No existe una democracia normal en aquella región, donde la falsificación de la historia ha adquirido rasgos realmente desvergonzados, más aún que en el resto.
También los nacionalistas catalanes distinguen a Franco con una aversión radical. Desde hace mucho instruyen a los jóvenes –usando el dinero público– con el mito de que la guerra civil no fue allí tal, sino agresión del “fascismo” español contra Cataluña*.
Con el mismo desafío a los hechos pintan un cuadro sombrío de miseria y anticatalanismo, cuando la pobreza se superó ya en los años 50 y el anticatalanismo del comienzo dejó paso muy pronto a una apreciable flexibilidad. ¿Y cómo explicar la resistencia, nula o poco menos, de los nacionalistas durante la dictadura, o su reorganización muy al final del régimen, con permiso de éste y en torno a organismos comunistas? ¿Cuántos nacionalistas catalanes había en la cárcel en 1975? Lo indudable es que la democracia llegó a Cataluña, como al resto de España, sin la menor intervención reseñable de los nacionalistas. Éstos resultaron luego sus principales beneficiarios, y utilizaron unas libertades que nada les debían para marginar oficialmente a los castellanohablantes, imitando la política contraria de Franco, dejar sin voz a buena parte de la población, y extirpar el pluralismo de la prensa catalana en torno a cuestiones políticas fundamentales. No, ciertamente el nacionalismo catalán debe mucho, o todo, a la democracia, pero ésta no le debe a él gran cosa.
Del antifranquismo comunista no hará falta hablar, si bien debe reconocerse que en la transición el PCE obró con mayor cordura que tantos otros supuestos demócratas. Pero sí vale la pena citar al PSOE, hábil constructor de leyendas como la de los “cien años de honradez”. El PSOE fue marxista, es decir, antidemócrata por definición. Su doctrina le había llevado a planificar y poner en marcha la guerra civil, a enviar a Rusia las reservas españolas de oro, a expoliar todo tipo de bienes públicos y privados, y a intentar enlazar la guerra española con la mundial, como si la primera no hubiera producido bastante desolación. Después de la guerra, por influjo del oportunista Prieto, Marx había quedado como referencia cada vez más retórica y menos activa –tan poco activa como el propio PSOE–, pero en los años 70 el partido recuperó un marxismo simple y vocinglero de manos del grupo sevillano que se impuso en Suresnes. Con ese marxismo predicaba la “autodeterminación de las nacionalidades”, o achacaba a la Junta Democrática de Carrillo insuficiente contenido “de clase”, es decir, de “clase obrera” (los sevillanos no eran obreros, y solían venir de familias profranquistas).
Luego, considerándola un obstáculo para alcanzar el poder, renunciaron a dicha doctrina, la más totalitaria de los últimos dos siglos junto con la nacionalsocialista, y se democratizaron oficialmente. Pero permanecieron en el partido numerosos tics totalitarios, bien puestos de relieve en sus intentos de proteger por ley su rampante corrupción, en la politización de la justicia con propósito confesado de “enterrar a Montesquieu”, es decir de liquidar un pilar clave de la democracia, en la eliminación de prensa desafecta, en la expansión inmoderada del aparato del estado y manipulación de éste a todos los niveles, etc. Estos desmanes no bastaron a enterrar la democracia, porque despertaron fuerte oposición y porque en el mismo PSOE predominaba un talante más bien oportunista que fanático.
Pero últimamente comprobamos cómo las arraigadas inclinaciones totalitarias de este partido han reverdecido en el empleo de métodos de violencia callejera y otros semejantes a los que han arruinado la democracia en las Vascongadas; o en una alianza de hecho con los separatismos y el terrorismo, orientada a anular los efectos de la Transición (es decir, la Constitución democrática) y promover la una “Segunda Transición”, que sólo puede ser de la democracia a algo distinto; o en sus simpatías por dictaduras como la de Fidel Castro, la de Mohamed VI o, en su momento, la de Sadam Husein. Esta evolución viene arropada por un “antifranquismo” provocador, alejado de las expresiones de Felipe González al respecto, curiosamente sensatas. Efecto de ese antifranquismo retrospectivo por parte de unos políticos que sólo lucharon de boquilla contra Franco, ha sido la falsificación radical de la historia, despertando viejos rencores. En ello imitan a los separatistas vascos y catalanes.
Si miramos la situación con sentido crítico percibimos fácilmente que los mayores peligros para la democracia, como el terrorismo, el separatismo, la corrupción masiva o la degradación demagógica de las libertades, provienen de… los antifranquistas. Esto suena a paradoja, porque a esos partidos y políticos no se les caen de la boca las palabras sagradas, pero otro tanto ocurría en la II República o en la Restauración de principios del siglo XX: quienes enarbolaban con mayor brío la bandera de la libertad eran los mismos que agredían sin tregua los sentimientos y creencias mayoritarios, practicaban el pistolerismo o se compinchaban con él, pretendían ignorar la herencia cultural e histórica del país, utilizaban el erario e incluso bienes privados en su propio beneficio y procuraban reducir a la impotencia a la oposición.
El antifranquismo retrospectivo también ha cuajado ampliamente en la derecha. Sinceros o no, bastantes líderes derechistas se expresan con una contundencia digna de la extrema izquierda. ¡Qué aspavientos de virtuoso desprecio hacia el Caudillo! Y ello porque si bien fue la derecha, y precisamente una derecha franquista, la aportadora de las libertades, las izquierdas y los nacionalistas se encontraban en la mejor posición para explotarlas, acusando y acosando a aquellas. Para mediados de los setenta casi nadie, en la juventud y en la gente de edad mediana, conocía el historial del PSOE, del PNV o de los nacionalistas catalanes, y por tanto funcionaban leyendas como la de la honradez, o la identificación de los nacionalistas con el pueblo catalán o el vasco, y resultaba creíble la tesis de que Franco había aplastado la democracia. Por otra parte tal versión predominaba de modo casi absoluto al norte de los Pirineos, y la opinión europea pesaba mucho en España. La derecha no podía exponer o defender la realidad histórica sin exponerse a la ironía y la condena generalizadas por “fascista” o cosa parecida. Los pocos que lo intentaron recibieron inmediatamente el castigo, la mayoría optó por un discreto silencio, y un tercer grupo, cada vez más nutrido, aceptó la falsificación y se sumó al coro de las izquierdas, procurando cantar con voz potente, a fin de hacerse perdonar el pasado.
Por consiguiente, las interpretaciones históricas izquierdistas y balcanizantes han dominado en los ámbitos universitarios y en los medios de masas. Atención especial merece el fenómeno de El País, el periódico más influyente, con diferencia, en este período, y el más conocido, también con diferencia, fuera de España. La que pronto sería propiedad mayor del diario había labrado su fortuna durante la dictadura y en estrecha relación con ella, y su director había hecho rápida carrera en la prensa del régimen gracias, en parte, a su origen familiar falangista, llegando a dirigir los informativos de televisión en la época de Arias Navarro. O sea, no es que no hicieran nada contra la dictadura, sino que muy bien podían considerarse parte de la dictadura, y en campos tan ideologizados como la información o la enseñanza. No obstante, en la confusión típica de las transiciones, El País se convirtió en avanzadilla de un antifranquismo intransigente y chillón, en rudo contraste con un muy socialdemócrata respeto por el comunismo e incluso el terrorismo, hacia el que propugnaba una política de comprensión y acuerdos negociados. Lo más digno de nota es que el periódico, técnicamente muy bueno, y su director, se erigieron en dispensadores de títulos de demócrata, otorgándolos generosamente a las izquierdas y nacionalistas, y negándolos o poniéndolos en cuarentena cuando se trata de las mortificadas derechas.
Así, la televisión y la cátedra difunden a todos los vientos las mismas sandeces que yo oía en París en 1966. ¡Y lo hacen en nombre de la democracia y la reconciliación, al modo como los organizadores de la guerra civil en octubre de 1934 invocaban la libertad y el antifascismo!
No vale la pena alargarse en torno a unos hechos bien a la vista para quien quiera abrir los ojos. La paradoja de que los antifranquistas sean quienes ponen en peligro la democracia deja de sorprender o tener secreto para quien conozca la historia. En síntesis cabría definir así la situación: la democracia actual procede del franquismo y no de la república. Esto no es un mal, sino un gran bien, porque significa el desarrollo sin ruptura del más largo período de paz y estabilidad que haya gozado España en dos siglos. Los intentos de provocar la “ruptura” o una “segunda transición” para enlazar con aquella república violenta y apenas democrática conducen, y sólo pueden conducir, al declive o al derrumbe de las libertades, la unidad y la paz de España.
(De Franco, un balance histórico)
* La realidad se manifiesta en la caída de Barcelona: la población rehusó movilizarse contra los “fascistas”, no hubo la menor resistencia, y unas 400.000 personas huyeron hacia la frontera, mientras otras tantas recibían con alborozo al “invasor”. Y de los 400.000 huidos, más de dos tercios volvieron a España en el mismo año 1939.
Leí alguna vez un comentario sobre los jóvenes de los kibbutz, criados en guarderías al margen de sus familias cuyo papel educativo se sacrificaba al valor supremo del trabajo de la madre fuera de casa (esto ha cambiado algo desde hace años). El resultado era un déficit de individualidad, una especie de gris uniformidad del carácter, como de rebaño, solo parcialmente contrapesado por las exigencias espartanas impuestas por las circunstancias políticas.
Algo semejante ocurre con un amplio sector de la juventud española, cuya manifestación más llamativa es el botellón, torpe pero adecuada palabra para un fenómeno de torpeza gregaria. Libre de las constricciones israelíes, el rebaño botellonero expresa un hedonismo ramplón, estilo Torrente, una forma especialmente baja de ese déficit de individualidad.
Me inclino a creer que ello proviene de la progresiva liquidación del papel educativo de la familia y la (de)formación de la infancia a manos de la guardería y la televisión. Es una hipótesis de trabajo que podría estudiarse.
Otros van en dirección contraria. El Futurista Solemne nos promete más de lo mismo: exenciones tributarias para la mujer que trabaja fuera de casa, doble ataque de tipo sociata a la familia y a la igualdad ante la ley. Su “centrismo” consiste en demostrar que es más progre que Zapo.
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El Futurista y los suyos también incluyen ahora en su programa la reforma de la Constitución, mediante consensos que solo podrán dar por buenos los avances disgregadores impuestos mediante hechos consumados por la Infame Alianza. Un consenso que, aun así, solo tiene muy remotas posibilidades de producirse. Se trata de un ejercicio de ilusionismo político, para quitar votos al partido de Díez y Buesa, en el que ven un peligro. Y de volver a engañar a algunos millones de sus votantes, a quienes dejarán en la estacada si llegan a obtener el poder. Como demagogo sin originalidad, el Futurista hace y promete cosas contradictorias a fin de satisfacer a todos –ya sabemos que para su partido todos los ciudadanos somos premios Nobel–. Y, como Zapo, sabe que mucha gente, aturdida por los medios de masas, tiene poca memoria y presta más atención a la palabrería halagüeña que a los hechos.
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La represión de los años 40.
Me reconvenía suavemente Gotzone Mora en la tertulia de César Vidal porque, según íbamos hablando, daba la impresión de que Años de hierro ofrecía una visión edulcorada de aquella época, sin prestar la debida atención a la represión y el sufrimiento de las familias de los perseguidos. Otros amigos me han hecho la misma crítica. Por supuesto, la represión existía, pero afectaba solo a una minoría pequeña dentro de los veintitantos millones de habitantes que, pese a las penurias, estaba bastante satisfecha de haber superado la guerra civil y de ir sorteando la mundial, con los bombardeos, las persecuciones y hambres que la acompañaban. Pero el tema merece mucho más comentarios, ya lo iremos tratando.
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La falsificación del pasado corrompe y envenena el presente. Que el silencio no nos condene. Sigue la recogida de firmas para el Manifiesto por la verdad histórica, en la columna derecha de LD, bajo la convocatoria para la manifestación de la AVT.
Las memorias de los personajes históricos deben tomarse con precaución, pues siempre hay en ellas un empeño, por lo demás natural, de justificar una trayectoria y presentarla bajo las luces más favorables, induciendo al lector a identificarse con el autor. Para escapar a esas impresiones, nada mejor que contrastar dichas memorias con los hechos conocidos así como con memorias y testimonios adversos. El método, que empleé en Los personajes de la república vistos por ellos mismos, resulta de lo más fructífero.
Lógicamente, López Ochoa habla a favor de sí mismo, y Horacio Vázquez Rial, generalmente tan agudo, cede un poco a la fascinación del texto. No es cierto que López se mostrase excesivamente negociador en Asturias, pues no había nada que negociar hasta el final. En cambio hizo marchar delante de su columna a rehenes enemigos para que cayeran, como así ocurrió, a los primeros tiroteos, e hizo fusilar a un número indeterminado de prisioneros, probablemente no muchos. Estas atrocidades fueron, en todo caso, inferiores a las cometidas por las izquierdas que asaltaron entonces la legalidad republicana. Quien resolvió en realidad la situación fue Yagüe con sus escasas tropas de África, legionarios y marroquíes. La propaganda izquierdista, siempre adversa, quiso pintar la intervención de Yagüe como una especie de nueva invasión mora acompañada de asesinatos y violaciones en masa. Las izquierdas hicieron girar toda la campaña electoral de 1936 en torno a esas supuestas atrocidades y las de la Guardia Civil, con la promesa de investigarlas y castigarlas si ganaban las elecciones. Cuando efectivamente volvieron al poder olvidaron de modo misterioso sus promesas de investigar los pretendidos crímenes, y de nada sirvió que la derecha les urgiese a cumplir su promesa (la campaña en torno a la represión de Asturias la he estudiado con algún detenimiento en El derrumbe de la República).
La negociación final de López Ochoa con Belarmino Tomás fue de masón a masón y, muy lejos de lo que el general pretende, se dirigió a facilitar la huida de los dirigentes socialistas con el dinero que habían robado de los bancos. Es bastante natural que Yagüe se indignase, pues, aparte de todo, el acuerdo con Tomás daba pábulo, implícitamente, a la propaganda revolucionaria sobre la ferocidad de sus tropas. Los jefes socialistas habían aprovechado la revolución para apoderarse de quince millones de pesetas de entonces, que equivaldrían a más de treinta millones de euros actuales. De ese dinero “desapareció” 1,2 millones de pesetas, otros cuatro millones fueron recuperados por la Guardia Civil y el resto sirvió para financiar la huida de los jefes, alguna prensa socialista y la campaña electoral del Frente Popular; y, casi seguramente, para pagar los servicios de Strauss, el chantajista internacional del que se valieron Azaña y Prieto para destruir al Partido Radical de Lerroux instrumentando el escándalo del straperlo.
No obstante, la propaganda izquierdista designó a López Ochoa como su peor enemigo después de Franco, justamente por haber defendido la legalidad republicana contra los revolucionarios. Siendo el único a quien podían acusar de algunos crímenes concretos, Azaña lo hizo encarcelar, junto con un mando de la Guardia Civil, y siguió una investigación perezosa, hasta que, en agosto del 36, ya comenzada, o más propiamente recomenzada la guerra civil, el general fue asesinado por la chusma y su cabeza cortada y paseada por Madrid entre ultrajes.
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Sigue adelante la recogida de firmas para el Manifiesto por la verdad histórica, en el cuadro de la columna de la derecha de LD, bajo la convocatoria a la manifestación de la AVT. No aceptemos pasivamente una ley que ataca las bases de la justicia, de la convivencia y de la misma cultura. La Ley de la Checa.
En ese convenio se indica que los alumnos que lleguen allí procedentes de otras comunidades autónomas en las que existe una lengua cooficial no tendrán que cursar la asignatura de lengua gallega.
La diputada Rodríguez-Salmones ha preguntado al Ministerio de Defensa, para recibir respuesta por escrito, qué motivos ha tenido en cuenta para introducir esa cláusula en el convenio de colaboración".
¿Qué es el PP, realmente?
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Iniciativas
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www.minutodigital.com/actualidad/2007/11/13/la-democracia-en-regresion/
Decía Jean-François Revel con mucho acierto que en Europa operaba plenamente la cláusula del totalitarismo más favorecido, de manera que los mismos comportamientos que no se toleran en el fascismo, se toleran con el comunismo.
Lo ocurrido con el homicidio del activista radical en Madrid, y la reacción mayoritaria de los medios de comunicación es un claro ejemplo de ello.
Resulta que un grupo de radicales de ultraizquierda se dedica a reventar sistemáticamente los actos que convocan grupos de la denominada ultraderecha, cuya ideología puede gustar o disgustar, pero que hay que respetar mientras se manifieste pacíficamente, y los medios de comunicación aplauden a los reventadores.
Evidentemente la reacción lógica de quien respeta las reglas del juego democrático es condenar a quien atenta contra el derecho fundamental de libertad de reunión y expresión, que son estos grupos de radicales de izquierda violentos, como al que pertenecía el fallecido, -que no lo olvidemos, a eso iba, a provocar incidentes- no los convocantes de una manifestación legalmente autorizada.
No se trata de una guerra de radicales como ha apuntado algún medio de comunicación. Ningún ultraderechista acude a reventar las manifestaciones de la extrema izquierda, sino de que unos energúmenos acuden a provocar incidentes violentos en los actos de otros cuya ideología no toleran. Algo que atenta contra los principios esenciales de la convivencia democrática. Es por tanto contra estos grupos contra quienes hay que cargar e intentar desarticular en aras de evitar nuevos episodios como el sucedido en Madrid. No premiar su intolerancia y comportamiento violento intentando prohibir las manifestaciones que pretenden reventar.
¿Si ERC, rinde homenaje a Companys, el BNG a Alexandre Bóveda, Izquierda Unida a la Pasionaria, el mismo PSOE a Largo Caballero o Indalecio Prieto, resulta que Falange no puede recordar a José Antonio, porque unos radicales amenazan con ir a crear incidentes? Desde luego todos se equivocan al mirar al pasado, pero si resulta que unos tiene derecho a equivocarse y otros no, según la ideología o bando del recordado, ¿entonces qué clase de democracia es esta? Y si se acude a la disculpa de que se pueden producir incidentes para prohibir las manifestaciones relacionadas con el 20-N, simple y llanamente estaremos dando el argumento perfecto a los radicales, sean del signo que sean, para que cada vez que quieran impedir el derecho de reunión del contrario acudan a la violencia para impedirlo.
Quizás tanto demócrata de boquilla debería recordar las palabras de Voltaire: "yo podré no estar de acuerdo con lo que usted dice, pero estoy dispuesto a defender hasta el extremo su derecho a decirlo".
"El fundamento de todo código ético serio ha sido siempre y para todo el mundo el autodominio. La enseñanza de la ética siempre se presenta como una exigencia, un desafío del "tú debes" que, en parte, se opone a nuestro deseo primitivo. ¿De dónde viene ese peculiar contraste entre el "yo quiero" y el "tú debes"? ¿No es absurdo que reprima mis apetitos primarios, que rechace mi verdad y que sea distinto de lo que realmente soy? Oímos –en nuestros días quizá más que en otros tiempos– esta reivindicación: "Yo soy como soy. ¡Haced sitio a mi individualidad! ¡Vía libre a los deseos que ha puesto en mí la naturaleza! Todo lo que se opone a ello no tiene razón de ser, es un fraude de curas. Dios es Naturaleza, y debemos confiar en que la naturaleza me ha hecho según su designio, para que sea como soy". Con frecuencia se oyen consignas como esta, y no es fácil refutar su brutal evidencia. El imperativo de Kant es declarado irracional" (E. Schrödinger, Mente y materia).
Pero el "yo quiero", como observa Paul Diel, no es tan sencillo como en el animal, el cual obra efectivamente según él es, siguiendo unos instintos que implican una ordenación inconsciente de sus apetencias. El hombre, en cambio quiere muchas cosas distintas, multiplica sus deseos, que no solo chocan a menudo con la realidad, como vio Freud (deseos imposibles, pero muchas veces intensos), sino entre los deseos mismos: suelen ser incompatibles o incluso contradictorios unos con otros, amenazando desgarrar la psique o paralizar la acción. Ello obliga al ser humano a un esfuerzo continuo por ordenar o armonizar sus deseos, esfuerzo muchas veces penoso o frustrante, de renuncias y elecciones, siempre con el riesgo de errar.
Tal actividad no basta, sin embargo, para establecer una ética. En principio el hombre puede ordenar sus deseos de modo simplemente utilitario, según un cálculo de beneficios, por así decir –el cual puede resultar erróneo, pero puede también refinarse con la reflexión y la experiencia–. Tal es el hombre prometeico.
Recordarán ustedes que Prometeo "el previsor", el que "piensa antes", el rebelde al imperativo ético (a los dioses, al espíritu) tenía un hermano, Epimeteo, "el que piensa después". Epimeteo el hermano, es solo la otra cara de Prometeo: nunca la capacidad de previsión utilitaria es suficiente, y los cálculos más hábiles y elaborados, olvidados del espíritu, conducen finalmente al desastre: los deseos puramente materiales, por muy hábil y racionalmente ordenados que se presenten, terminan arruinando la vida humana, sumiéndola en la trivialidad. Eso parece indicar el mito. Pero, claro, ¿qué es el espíritu?
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Sigue colgado el manifiesto en su sitio habitual. Ya van unas 3.000 firmas. Una vez más, ¡que el silencio no nos condene!
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Rajoy dice que en la campaña no va a "atacar" al Gobierno y descarta que vaya a ser "dura"
Normal, ¿cómo va a atacar a un gobierno que tan bien lo ha hecho? ¿Quién osaría ser duro con él? Por lo demás, en cuanto el PP se desmande, el PSOE enarbolará la estaca: "¡Que llamo a la izquierda volátil!".
"La Nuevas (De)Generaciones del PP ha realizado un vídeo para responder a la iniciativa del PSOE de contratar a Premios Nobel para que elaboren el programa electoral del partido. La idea que quiere transmitir el PP es que para este partido todos los ciudadanos son premios Nobel".
¡Todos los ciudadanos son premios Nobel! ¿A qué lumbreras se les habrá ocurrido?
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Moh Ul-sih, narran sus curiosas memorias, pasó un año, hacia mediados del siglo XIX, pirateando por la costa entre Hainán y Hong Kong, y poco después se enroló como cocinero en un barco español que hacía varias rutas entre Manila, China y las islas de la Sonda. El capitán, Artigas, un alavés de quien todos decían que estaba más que medio loco, redondeaba sus ingresos –y en menor medida los de la tripulación– con el contrabando, sin desdeñar la piratería si se le presentaba alguna buena ocasión. Aquellos fueron tiempos dorados para Moh, quien recuerda, entre otras cosas, las charlas que, robando horas al sueño en las noches templadas, bajo las brillantes estrellas del trópico, bueno, en realidad del ecuador, solía mantener en la toldilla con algunos colegas. En particular con Quiroga, el contramaestre, un médico de Noya que había renunciado a su profesión en Galicia por afición a la aventura y a ver mundo, aunque algunos sospechaban razones menos confesables; y con algún que otro oficial, o incluso marinero con deseos de ilustrarse. He aquí una muestra:
"Total, que volvieron a salir temas escabrosos, como ocurría casi siempre en estas tertulias, y sobre ellos no se decían más que simplezas, así que yo, un poco enfadado, les solté una vez:
– Pues yo opino que los órganos de la jodienda son feos, sucios y huelen mal. Además, los movimientos también son poco dignos, vamos, repugnantes, vamos, impropios de personas educadas. Por eso, como la naturaleza es sabia, ha rodeado todo eso con el placer más completo, porque si no fuera así, la humanidad se habría acabado hace ya mucho tiempo.
Siguió un corto silencio.
– Joder, las cosas que se le ocurren al chino –dijo Bruno, un oficial de puente. Los otros dos se echaron a reír, pero Quiroga me miró muy serio:
– ¡Moh! –como ya indiqué, era el único que me llamaba por el apellido, los demás siempre me decían "el chino"–. La naturaleza será muy sabia, pero tú eres un memo. Vamos, a ver, ¿por qué iba la naturaleza a entretenerse en hacer algo asqueroso y luego compensarlo así, a lo tonto? Entonces no sería sabia, sería solamente enredosa, y aquí el único que embrolla eres tú. La naturaleza tiende a la simplicidad, a la sencillez, ¿entiendes?
– Pero la naturaleza es muy misteriosa, señor... – le repliqué".
Bien, aquí dejo el episodio. Por cierto, me ha llegado algo más del informe de Moh Ul-sih (el tataranieto, ya me entienden) sobre las actividades de Bofarull i Bofarull, en sus tiempos de detective, cuando penetró en el extraño antro –burdel, según las malas lenguas– en torno al cual giraba el misterioso crimen del Ateneo. Lo expondré en otro momento.
Los expertos en política, elecciones, etc., suelen equivocar sus predicciones más o menos en el 50% de los casos, lo que significa que aciertan por azar, generalmente a base de extrapolar toscamente al futuro las tendencias anteriores.
Según opinión extendida entre esos expertos, España “es” un país de centro izquierda, pues desde 1982 la izquierda ganó todas las elecciones menos una, y esta única victoria derechista, por solo un millón de votos, se debió sobre todo a la abstención. Por tanto, deducen los entendidos del PP, convienen campañas de “perfil bajo”, que no alarmen a la izquierda y favorezcan su abstención. Nada interesa menos a ese partido que la espontánea movilización social contra las fechorías antidemocráticas del gobierno aliado con separatistas y terroristas, y de ahí sus manejos por asfixiarla, fingiendo ponerse a su cabeza. Corren el riesgo de perder a cambio muchos de sus votos habituales, pero confían en que siempre habrá una masa suficiente dispuesta a dejarse traicionar.
Esta brillante teoría se ha enriquecido últimamente con el concepto “izquierda volátil”, nuevo nombre para una ultra izquierda que se siente decepcionada por algunas posturas del PSOE y tiende por ello a abstenerse: esa izquierda que supieron manipular y movilizar la SER y compañía cuando la matanza del 11-m. Por consiguiente, el PSOE y sus terminales mediáticas, al revés que el PP, radicalizan su discurso, a fin de atraerse a ese sector del cual depende, aseguran los expertos, la victoria electoral. El riesgo es que sectores moderados de las izquierdas se sientan a su vez desalentados.
Si atendemos a los hechos y dejamos de lado la palabrería, parece claro que el PP no considera importantes la unidad de España y la democracia, ambas en crisis hoy. No quiere decir que estén contra la unidad y la democracia, en realidad están a favor... siempre que su defensa no exija mucho sacrificio. Pero de lo que están incondicionalmente a favor es de ocupar los cargos políticos, y a ellos sí que están dispuestos a sacrificar lo que haga falta: después de todo, hay que ser realistas, la sociedad española “es” de centro izquierda, para ella España y las libertades no cuentan mucho, así que conviene adaptarse.
Lo que subyace a esta situación y expectativas es la pérdida de sustancia intelectual y moral tanto en el PSOE, por quiebra de sus doctrinas tradicionales, como en el PP, por renuncia a la lucha de las ideas. Queda la nuda y tosca lucha por el poder. El enmafiamiento, en fin, de los partidos.
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Iniciativas
Señor Moa:
Me parece muy interesante su exposición sobre la Gimnasia Española en el aspecto intelectual, y creo que con los textos de que usted habla podrían hacerse ejercicios muy variados para despertar la capacidad de observación y de crítica de los alumnos. Por ejemplo, proponer un texto con faltas de ortografía en palabras difíciles o dudosas, que el alumno debe descubrir a fin de dejar en claro esas dificultades típicas del idioma (se puede utilizar un diccionario de dificultades u otro parecido, para preparar esos ejercicios). También introducir en el texto algún pequeño disparate o discordancia que el alumno debe aprender a detectar.
F. L. S., maestro
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Hoy, en "El economista":
COMUNISTAS Y SOCIALISTAS
Pio Moa
Llama la atención la diferente conducta de comunistas y socialistas españoles durante los “años de hierro” de la posguerra, pese a compartir la misma doctrina básica, el marxismo.
Tras su derrota, los comunistas volvieron a la carga tratando de organizar guerrillas para reemprender la guerra civil. La Ley contra la memoria histórica los presenta como luchadores por la libertad, pero se trataba, inequívocamente, de la libertad de Stalin. Aun así debe admitirse que aquellas personas mostraban un temple y abnegación excepcionales, sabiendo que su destino probable era el paredón, como ocurrió a Quiñones, las Trece Rosas, Cristino García, etc. Por otra parte sería frívolo pensar que estaban destinados al fracaso, pues hacia el fin de la guerra mundial las circunstancias les favorecían en todos los aspectos… salvo el apoyo de la población, que nunca lograron y que determinó su derrota.
Por el contrario, los socialistas no opusieron resistencia digna de mención, y más bien se dedicaron en el exilio a disputarse las riquezas saqueadas por su partido durante la contienda civil. Este es un episodio aún mal conocido del gran público, como ya he observado en otras ocasiones, pero revelador en extremo. Negrín envió a Méjico parte de aquellos tesoros en el yate Vita, y el PNV y Prieto intentaron apropiarse de ellos, lográndolo finalmente Prieto, con la complicidad del presidente mejicano Cárdenas, hombre tan poco escrupuloso en estas cuestiones como los mismos Prieto, Negrín o el PNV. Aquel dinero permitía controlar a los dirigentes emigrados (la gente de a pie recibió poco o nada) y originó disputas e historias rocambolescas.
En verdad, el lema de los “cien años de honradez” solo pudo funcionar en un país como España, donde el recuerdo de la guerra se había desvanecido prácticamente. Como ahora lo quieren tergiversar, nada más oportuno que hacer memoria.
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Firma contra la falsificación histórica, en la columna de la derecha de LD, bajo la convocatoria a la manifestación de la AVT. El texto del manifiesto ha sido ligeramente retocado.
Estoy leyendo El retorno de los césares, de José Manuel Otero Novas, un libro sugestivo del que ya hablaré. Pero ahora menciono un pequeño episodio que incluye: “En 2002, Salamanca celebró su designación como “ciudad europea de la cultura” y con tal motivo se abrió una bien montada exposición sobre Erasmo de Rotterdam (…) En los paneles de la exposición y en el folleto oficial, al tratar de la relación de Erasmo con España, se destaca una frase aislada de Erasmo: Non placet Hispania. En el contexto de exaltación de personaje tan avanzado y tolerante, de alguien que vivió y trabajó con naturalidad en muy diversos países de la Europa de su tiempo, sin más explicaciones sobre el asunto, la frase da a entender que nuestro país (…) debía parecerle a Erasmo muy cerrado en la Edad Medio, o acosado por el oscurantismo y la intolerancia. Interpretación que resulta coherente con lo que escribió sobre el siglo XVI español la “leyenda negra” y con lo que los españoles contemporáneos hemos interiorizado (…) Y que fue la ofrecida por la “guía” oficial que acompañó a mi grupo durante el recorrido por la Exposición. (…)
"Ese repudio sobre España se produce cuando Erasmo es invitado por Cisneros, reformador de la Iglesia antes que Erasmo, a venir a nuestro país y disfrutar de una Cátedra en la nueva universidad de Alcalá (…) Y le dice Erasmo a su amigo Moro que no le gusta nuestro país (non placet Hispania) porque “hay demasiados judíos en España”.
Erasmo se refería a los judíos cristianizados o conversos, que le displacían profundamente. La pandilla de golfos o “gárrulos sofistas” que organizó la exposición con dinero de todos, aisló la célebre frase y le dio una falsa interpretación, que la ignorancia habitual dio por buena. En fin, es su "cultura".
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Que el silencio no nos condene. La lista de firmas para el manifiesto por la verdad histórica sigue abierta, en la columna de la derecha de LD, parte superior.
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Haciendo memoria
En Yo tenía un camarada, César Alonso de los Ríos (CAR) entrevista a Gonzalo Torrente Ballester (GTB)
CAR: Hiciste una valoración global de la cultura en el franquismo con motivo de los veinticinco años del régimen. Fuiste muy positivo. ¿Te arrepientes ahora?
GTB: No. En líneas generales no. Hubo censura y aislamiento pero a pesar de ello no fue un páramo cultural. La prueba es que, si hacemos una comparación con lo que ha venido después, hay que admitir que no han sido superados los resultados ni en las artes plásticas, ni en el cine, ni en el teatro, ni en la música, ni en el pensamiento. Es duro decirlo, pero es así.
CAR: Coincides con Julián Marías en estas estimaciones.
GTB: Por supuesto, el exilio supuso una pérdida enorme y la censura tuvo consecuencias lamentables. Dicho esto y después de un repaso pormenorizado y global, hay que concluir que ha habido una exaltación exagerada de la “cultura republicana”, que no hubo una explosión respecto a la de la Restauración y concretamente de la Dictadura de Primo de Rivera. Obviamente, en la inmediata posguerra hay un parón, un hiato muy fuerte. No se puede medir la cultura de un país desde los criterios políticos. No hay una relación inmediata entre libertad y creación, entre democracia y cultura, entre dictadura y creatividad. A veces los estímulos van por otro lado.
CAR: Además, se ha hecho una contabilidad cultural rara al considerar exiliados a escritores y pensadores como Ortega o Marañón, y se han pasado por alto a personalidades como Menéndez Pidal, Dámaso Alonso, Azorín, Zubiri…
GTB: Se hizo una mitificación de ciertos nombres, algunos de ellos surgidos como creadores en el exilio. A veces excesivamente valorados, como Ayala, Max Aub, Andujar… Pero si de la comparación de la cultura del franquismo con la anterior a la guerra pasamos a la comparación con la que ha venido después de la transición, ¿qué podríamos decir?
CAR: Globalmente no se puede afirmar que haya habido no ya una explosión cultural sino más bien hay que reconocer que apenas ha salido nada significativo en alguno de los campos.
GTB: ¿Recuerdas la cantidad de magníficos originales que tantos y tantos tenían en el cajón? Ah, cuando llegara la libertad…”
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Nazis e izquierdas
El incidente entre extremistas de derechas y de izquierdas con la muerte de un muchacho de los segundos no debe hacernos olvidar dos cosas:
a) Que la inmensa mayoría, la mayoría aplastante de los asesinatos y violencias producidos desde la transición han sido perpetrados por la extrema izquierda
b) Que la izquierda supuestamente normal y las derechas separatistas han estado extrayendo rentas políticas sin tregua de los crímenes de la ultraizquierda, cosa normal si tenemos en cuenta que aquellas izquierdas se han manifestado siempre bajo la bandera irrisoria y anticonstitucional de la II República y la del GULAG, bien juntas y revueltas para evitar confusiones.
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Marruecos pide a España negociar de forma "civilizada" la entrega de Ceuta y Melilla
Mohamed VI sabe que es su gran oportunidad: tiene enfrente a Zapo, otro civilizado como él. La alianza de civilizaciones.
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Nada más ver los anuncios de "Vueling" en spanglish, me dije: jamás volaré en esa compañía.
Por qué "de hierro" aquellos años. Me preguntaba César Vidal por el título del libro. Fueron tiempos de represión y de hambre –entre otras muchas cosas no tan negativas–, pero sobre todo transcurrieron bajo la sombra de la guerra mundial, con serias posibilidades de entrar en ella, de ser invadidos o de volver a la guerra civil. Gracias a que nada de ello ocurrió, España pudo evolucionar en paz, si bien con una dictadura, y llegar sin traumas a la democracia. Hoy puesta nuevamente en peligro por los autoproclamados herederos del Frente Popular.
Hay denominaciones de origen quellevan el fraude incorporado. Así “Galiza”, “Països catalans”, “Euskadi” o “Latinoamérica”. Se trata, en todos los casos, de negar o menospreciar las raíces hispanas. El conjunto de España viene soportando, sobre todo desde el “desastre del 98”, actitudes semejantes, tan corrosivas como estériles. Son atentados contra la realidad histórica y cultural en nombre de unas aspiraciones de excelencia puramente ilusorias, con las cuales se entra en el reino de Botaratia, de la mano de los “gárrulos sofistas”.
Obsérvese el episodio grotesco de la Cumbre “latinoamericana”, con el gorila bolivariano comportándose como corresponde, hasta hartar al propio rey. El cual tuvo que marcharse solo, sin la menor solidaridad de la cuadrilla de Zapo que allí se quedó sentada al lado del gorila. También como corresponde.
Sobre la mentira y el autoodio no se puede construir nada, y Latinoamérica sigue siendo un ámbito plagado de ineptitud, corrupción, charlatanería y violencia, tan características de toda su historia. En España creíamos haber escapado a semejantes remolinos, pero con Zapo hemos vuelto de lleno a ellos.
En fin, cambiando de tercio: hace poco denunciaba el programa de excluir el idioma español de la ciencia, es decir, de un ámbito cada vez más esencial de la cultura. Programa con entusiastas colaboradores en el muy mediocre panorama intelectual hispano. Entre tantos millones de hispanohablantes, ¿no sería posible desarrollar una política científica común, y en el idioma común? Pues no. Al menos mientras Hispanoamérica sea Latinoamérica y España el Estado español.
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Iniciativas
Sigue abierta la recogida de firmas para el manifiesto por la verdad histórica, en la columna de la derecha de LD, parte superior.
Observen la segunda disposición transitoria de la ley de falsificación histórica: “Reconocimiento en favor de personas fallecidas en defensa de la democracia durante el período comprendido entre 1 de enero de 1968 y 6 de octubre de 1977”. En 1968 empezó la ETA su carrera de asesinatos, y, con alguna posible e improbable excepción, los muertos antifranquistas de la época fueron o terroristas o comunistas o próximos al comunismo, es decir, para ser justos, enemigos jurados de la democracia. El "reconocimiento" se acompaña de una indemnización de 135.000 euros (más de veinte millones de pesetas). Porque esta gente siempre termina en lo mismo: el saqueo de los fondos públicos.
Lo que vuelve a confirmar que los autores de la ley se identifican con la Checa y el terrorismo, y hacen una ley a su gusto. Esos señores mandan hoy en España, no lo olvidemos.
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Cuestiones de los años 40:
Me permito insistir:
"Entre los socialistas hay de todo, como en cualquier grupo humano, pero los Torrente, los Prieto o Negrín, los González, Guerra o Zapatero, siempre se han impuesto en el partido sobre los Besteiro y sus discípulos. Me venía esto a la cabeza según repasaba algunos trozos de Años de hierro, mi nuevo libro sobre los años 40 en España, y comparaba la actuación de los socialistas y los comunistas en aquella dura etapa. Los comunistas, a pesar de sus aspiraciones, imponen respeto por su espíritu de lucha en las condiciones más adversas, cuando el fusilamiento constituía un final muy probable de su carrera clandestina.
De los socialistas no cabe decir lo mismo: pasivos en el interior, se dedicaban en el exilio a pelearse por los tesoros sacados de España, expoliados muy literalmente a todos los españoles, hasta a las familias pobres que empeñaban sus escasas pertenencias de valor en los montes de piedad (esto es puro Torrente). Conviene leer los documentados libros de Olaya para conocer los niveles casi inverosímiles de la corrupción socialista durante la guerra, hasta con la compra de armas-chatarra a altísimos precios y comisiones, pagados con su sangre por los soldados del frente, muchos de ellos también socialistas.
Debe reconocerse a nuestros torrentes dos hazañas considerables: consiguieron pasar por honrados ("Cien años de honradez") gracias al olvido de la historia por la población española; y a continuación han logrado torrentizar a buena (mala) parte de esa misma población. A su modo torrentesco, pueden sentirse satisfechos. Y sin embargo nadie ha dirigido una película que, con alguna finura, cante proezas tales, buen indicio del páramo artístico en que ha decaído el país."
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– Lo de Rajoy es el futuro, y probablemente nunca dejará de serlo.
– Contra un equívoco frecuente, el que un ateo ostente su fe en la razón y en la ciencia no significa que él sea razonable ni científico.
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Iniciativas
La derivación de la Gimnasia Española, de la que vengo hablando, tiene otra ventaja, a mi juicio: familiarizaría al alumno, lo largo de la enseñanza, con cientos de textos fundamentales de escritores, pensadores y científicos, y les enseñaría a analizarlos críticamente. Recuerdo el contraste entre el interés de los pocos trozos de ese tipo que nos ofrecían los libros de texto y la aridez de los libros de texto mismos. Aridez que persiste en los libros de hoy, en su mayoría estropeados aún por la siniestra ideología progre.