Me preguntan de una televisión polaca sobre la letra del himno nacional y sus posibles repercusiones políticas. Resumo.
– El himno español nunca ha tenido letra oficial, se han propuesto varias letras pero ninguna ha cuajado, sea por falta de aliento poético o por ser considerada partidista. Es difícil un acuerdo sobre ella, porque España está gobernada por un partido y un presidente que no se considera español.
– ¿Es posible eso?
– Sí, le preguntaron en una ocasión cuál era su patria y dijo que “la libertad”. Cuando tuvimos un conflicto con Marruecos, se puso de parte de Marruecos, saboteando al gobierno español, y fue a Rabat a fotografiarse bajo un mapa en que Ceuta y Melilla, o Canarias, no recuerdo bien, aparecían como posesiones marroquíes. Un presidente que colabora con el terrorismo y el separatismo para liquidar la Constitución democrática por medio de hechos consumados.
– Pero ¿no es el problema que el País Vasco y Cataluña no se consideran españoles?
– Eso no es así. Son los partidos nacionalistas los que son antiespañoles y hablan en nombre de todos los catalanes y vascos, y solo eso ya demuestra que no son demócratas. El problema está más bien en el Partido Socialista y en su presidente, que también están contra la unidad de España y contra la Constitución.
– ¿Será posible una letra del himno?
– No estoy seguro. Podría ser cuando España se normalizase. En la actualidad todo el conjunto político español está sufriendo un brutal ataque: a la Constitución, a la unidad de España, a la monarquía… Cuando se supere esta etapa, si se supera con bien, será posible, quizá.
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Pilar Manjón, comunista o nazi, no recuerdo bien, de parte de los asesinos de su hijo: el atentado fue una represalia por el derrocamiento de Sadam, en el fondo el culpable es Aznar, y por tanto tenían razón, o bastantes razones, los terroristas. Expresa sin disimulo lo que piensan realmente las desdichadas izquierdas españolas.
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Ibarretxe: "Si el Gobierno habló con ETA, yo puedo hablar con Batasuna"
Exactamente. Es el gobierno quien debiera ser procesado en primer lugar. Pero la justicia en España está así.
Muy de vez en cuando la ultraizquierda me da alguna sorpresa agradable. Cuando empezó la televisión 4, ó la 6 (como no veo la televisión, no acabo de identificarlas), me invitó a un breve debate con un exaltado "antifranquista" sobre los símbolos del régimen anterior; o en Canal Sur me hicieron una entrevista sobre la guerra civil. Hubo protestas de todo género en el mundillo progre incluidos profesores universitarios --menudos universitarios-- porque esos intentos de dar una imagen levemente liberal chocaban con la censura rígida que, por lo común, prefieren esos próceres y próceras, y sus seguidores. Ayer, con motivo de la presentación de Años de hierro, Público me solicitó una entrevista, cosa que debo agradecer porque ningún otro periódico de papel, de izquierda o de derecha, lo hizo, y casi ninguno asistió a la presentación. Naturalmente sabía a lo que me exponía con Público, así que no voy a quejarme. Solo señalar que las palabras que pone en mi boca el entrevistador, como titular ("Franco no liquidó a los rojos, los escarmentó") son perfectamente apócrifas, como cualquier lector avisado puede suponer. Expone también otras ideas mías de manera algo sesgada, pero reconocible, así que, en conjunto, muchas gracias al periódico, y que se repita.
Al lado de la entrevista, una historiadora –más o menos– de la Complutense, doña Mirta Núñez, asevera que mis libros "carecen de todo rigor". Lo dice una persona que insiste en que los estalinistas, racistas, golpistas y demás componentes del Frente Popular defendían la libertad y la democracia; y que denigra a los inocentes caídos en la represión equiparándolos a los chequistas y asesinos también fusilados o encarcelados: ¡todos víctimas! Este es el rigor de estos brillantes historiadores. Pues nada, que sigan desacreditándose ellos mismos.
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"SE FELICITA POR LAS ÚLTIMAS DETENCIONES
San Gil exige a Zapatero "evidencias claras" de cambio en su política antiterrorista"
Me temo, valerosa señora San Gil, que no existe ni ha existido en ningún momento una política anti terrorista del gobierno, sino, clara y precisamente, una política pro terrorista. No estoy seguro de si estas detenciones corresponden a una riña entre mafias (la ETA y el gobierno) o bien son un paripé que permita al PSOE presentarse de pronto como adalid de la lucha contra la ETA, quitándole esa bandera al PP (que se la deja quitar con la mayor facilidad, los futuristas solemnes son así) Después de todo, a la ETA le conviene mucho que en las próximas elecciones vuelva a ganar el PSOE para reiniciar el proceso de guerra a la Constitución, probablemente con mayores concesiones todavía.
Aquilino Duque propuso un viaje de ida y vuelta en la literatura hispanoamericana que va desde Ramón María del Valle-Inclán y Rubén Darío, hasta Mario Vargas Llosa.
Y otro nombre, quizá hoy un poco olvidado, pero de un calado literario incuestionable, Eça de Queirós, a quien el autor de La loca de Chillán reconoce como una de sus fuentes y al que propone como origen de otros muchos escritores, uno de ellos, el propio Valle-Inclán.
Evidentemente, los folios del novelista homenajeado también deberían ser publicados.
A veces las mentiras más elaboradas caen por un simple detalle que las derriba como un castillo de naipes. Así la ley de la falsificación histórica.
García Atadell, socialista de rango intermedio, fue el paradigma del chequista, un modelo para los miles de ellos que ahora presenta el gobierno en su ley como luchadores por la libertad víctimas del franquismo, al lado de personas inocentes como Peiró o Besteiro, a quienes sí se puede considerar víctimas. García Atadell robó, torturó y asesinó a mansalva, y la prensa le felicitaba por su enérgica labor, pero cometió la equivocación de marcharse a Francia con el producto de sus expolios en lugar de compartirlo con sus jefes, y de ahí vino su desgracia.
Para el gobierno, los miles de García Atadell, como los asesinos etarras, son héroes de la libertad, víctimas de “leyes injustas”, etc. Lo cual solo quiere decir que se identifica con ellos, intentando blanquearlos fraudulentamente con las víctimas inocentes, que también las hubo.
La vocación atadelliana del PSOE –no de todo él, pero sí de su sector dominante– la hemos visto en su pasmosa corrupción, en su terrorismo desde el poder, en sus ataques a las víctimas del terrorismo, en su colaboración con la ETA y los separatistas contra la Constitución y la unidad de España… Es preciso recordar constantemente estos datos porque, si no, esta gente seguirá ganando la partida.
Queda el hecho asombroso e irrebatible: los herederos de García Atadell hacen las leyes hoy en España. Ni más ni menos.
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Rectificaciones
Me dice una persona ligada al PP que mi comentario sobre la actitud de su partido en relación con el himno “andaluz” es un completo error, pues se trataba de una broma para dejar descolocado al PSOE. ¿Fue así? No estoy muy convencido, pero ojalá me equivoque. Realmente Rocío Jurado tiene más relevancia para Andalucía que Blas Infante, y el humor sirve mejor en cuestiones en que la discusión intelectual es perder el tiempo.
Otra rectificación necesaria: me dice Cristina Losada que interpreté mal sus palabras sobre su conversación con Ignacio Sánchez Cámara, pues este en ningún momento dijo que algunos fuéramos extremistas o no fiables, sino solo que conservábamos la vehemencia de nuestros años mozos, sin entrar en si ello convenía o no. Así pues, ha sido un error de interpretación por mi parte, peligro propio de charlas informales que pueden ser, no obstante significativas. Mis excusas a Cristina y a Sánchez Cámara.
Queda, desde luego, el fondo de la cuestión, el señoritismo derechista:
“En realidad, Pedro Jota no hacía sino aplicar la doctrina Aznar al llegar a la Moncloa, que era la de separarse ostensiblemente de los que, en palabras del portavoz Rodríguez, “os habéis significado demasiado”. “Significarse” en la neojerga monclovita quería decir que habíamos arrostrado durante años la persecución personal y el despido laboral por una razón básicamente ética: facilitar una alternativa democrática a la corrupción y el despotismo felipistas. Razón y ética que los dirigentes del PP dijeron compartir con nosotros hasta el mismo momento de llegar al Poder, ni un minuto más. Pero al discriminarme con respecto a los demás columnistas de forma tan grosera y lesiva para la imagen del periódico, lo que hacía Pedro era precisamente significarse a favor de Aznar y la nueva doctrina del PP, la del centrismo incoloro, inodoro e insípido, la disolución de la “comandita” que Cebrián llamaba el “Sindicato del Crimen”. Creo no malinterpretar la razón principal de ese desvío: que no se notara que el más “significado” a favor de Aznar hasta el 96 había sido… Pedro Jota. Si la factura de ese distanciamiento de sí mismo a mi costa resultó estéticamente deplorable, supongo que el resultado acabaría siendo satisfactorio…” FJL, De la noche a la mañana, p. 103.
El PP partidario del “hecho nacional andaluz” quiere oficializar el himno regional cantado por Rocío Jurado. Se jacta, además, de haber dejado “descolocado” al PSOE con su propuesta. El himno, una auténtica patochada como todo lo referente al nacionalismo andaluz empieza: “La bandera blanca y verde /vuelve tras siglos de guerra/ a decir paz y esperanza…”
Basta. ¿De qué siglos de guerra hablan esos cretinos? ¿Y qué decir de la bandera, inventada por uno de los políticos más memos del siglo XX español?
“En los años anteriores, la sensación de ruina de la Restauración y la difusión de los puntos de Wilson habían dado alas a otros nacionalismos. Fue significativo el andaluz, promovido por un notario malagueño, Blas Infante, pergeñador de una doctrina en nada desmerecedora de la de Arana o Prat. Aspiraba Infante a “vivir en andaluz, percibir en andaluz, ser en andaluz y escribir en andaluz”. No llegó a escribir mucho en ese curioso idioma, pero descubrió que “el lenguaje andaluz tiene sonidos los cuales no pueden ser expresados en letras castellanas. Al alifato, mejor que al español, hay necesidad de acudir para poder encontrar una más exacta representación gráfica de aquellos sonidos”. Estas peculiaridades, “influjos clásicos de una gran cultura pretérita”, obligaban a estudiar la conveniencia de “reconstruir (sic) un alfabeto andaluz” para separarlo del “español”, aunque entre tanto fuera preciso “valernos de los signos alfabéticos de Castilla”.
“A juicio de Infante, la historia de la región había sido muy mal contada, debido a intereses bastardos que intentaban disimular su realidad nacional. Andalucía había sido nación en tres ocasiones: la protohistórica Tartessos, la Bética del imperio romano y la Al Ándalus musulmana. Después habían llegado la miseria y la opresión españolas. De aquellos tres momentos, el más interesante para él era el tercero, por más reciente: en la “comprensión” del período andalusí debía descansar la recuperación de la “conciencia andaluza”. De modo parecido a Arana, diseñó para su “nación” un escudo y una bandera, verde y blanca, colores de los omeyas y los almohades respectivamente. Ante las burlas y quejas, Infante exclamó: “¡Qué gobierno, qué país! ¡Llegan a sentir alarma ante el flamear de una bandera de inocentes colores, blanca y verde! Le hemos quitado el negro como el duelo después de las batallas y el rojo como el carmín de nuestros sables, y todavía se inquietan”. ¡Un inocente, el buen Infante!, y lo del “carmín de nuestros sables” está sin duda muy logrado. Su fervor por Al Ándalus le llevó a peregrinar a Marruecos en pos de la tumba del rey de la taifa sevillana Al Motamid, y a escribir dramas en honor de él y de Almanzor, enalteciendo las glorias árabes.
“De acuerdo con esas ideas, y remitiéndose al principio de autodeterminación, escribía en un manifiesto el 1 de enero de 1919: “Sentimos llegar la hora suprema en que habrá de consumarse definitivamente el acabamiento de la vieja España. Declarémonos separatistas de este Estado que, con relación a individuos y pueblos, conculca sin freno los fueros de la justicia y del interés y, sobre todo, los sagrados fueros de la Libertad; de este Estado que nos descalifica ante nuestra propia conciencia y ante la conciencia de los Pueblos extranjeros. Avergoncémonos de haberlo sufrido y condenémoslo al desprecio. Ya no vale resguardar sus miserables intereses con el escudo de la solidaridad o la unidad que dicen nacional” (“Una historia chocante. Los nacionalismos vasco y catalán en la España contemporánea”).
Este sujeto fue nombrado a finales de los años 70 “Padre de la patria andaluza” por el Charlamento regional.
Y ahora viene el PP “descolocando” al PSOE a base de mostrarse más maurófilo y “nacionalista” que él, digno seguidor de Infante, como juega a hacerse más progre o más feminista. Esto es hoy el PP, señores, no se llamen a engaño.
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Seis días sin que el PP, absorto en la contemplación del futuro, defienda a Alcaraz de la querella intimidatoria y pro terrorista, denunciando esta como tal.
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Ya está en las librerías “Años de hierro. España en la posguerra, 1939-1945”.
“Los años cuarenta empiezan en España, como en el resto de Europa, con el decisivo 1939, pero de modo opuesto: en España ha terminado una guerra, al norte de los Pirineos comenzaba otra mucho más mortífera…”
Aquella época fue muy compleja, llena de vida y de muerte, muy dramática; fueron los años de las “trece rosas” y el fusilamiento de Quiñones, de la División Azul y la Operación Bodden, de los planes de la Comisión Goldeneye sobre Canarias y Gibraltar y de acercamientos monárquicos a Hitler, de conspiraciones de los generales contra Franco y de invasión del maquis por el valle de Arán, de disputas por el tesoro del “Vita”, de “Ojos verdes” y del premio Nadal, de expansión de Opus Dei y defenestración de Serrano Súñer mezclada con un caso de adulterio, de reconstrucción y represión, hambre y estraperlo, magnos y a veces irreales planes industriales, del CSIC, repoblación forestal y lucha contra la sequía; de intrigas de los embajadores Hoare y Stohrer, de la “Caballería de San Jorge” y tantos otros temas tratados en esta obra. Todo bajo la casi fatal atracción del torbellino europeo, amenazas de invasión de Hitler o de los Aliados y una nada imposible reanudación de la Guerra Civil.
Años de grandes ilusiones y frustraciones, en los que se escribieron algunas de las novelas españolas más importantes del siglo, obras de pensamiento y poesía de gran relieve, la pieza musical más interpretada y conocida fuera de España o el libro doctrinal más influyente internacionalmente publicado en el país en siglos. Fue también la edad dorada del humor, la canción popular, la literatura de kiosco…
La victoria de Franco en la Guerra Civil no garantizaba la continuidad de su dictadura (de la que derivaría, muchos años después, la democracia). Por el contrario, su supervivencia y consolidación, así como su neutralidad en la guerra mundial, fueron hechos sumamente improbables. Sin embargo ocurrieron, y el historiador debe exponer su cómo y su porqué, al margen de mitos y prejuicios. Tal es la tarea que aborda Moa en “Años de hierro” que, como otros títulos suyos, propone una reinterpretación a fondo de un pasado crucial en la configuración de nuestro presente”.
(Contraportada)
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Hoy, en "El economista"
SATISFECHOS DEL HOLOCAUSTO
Pío Moa
Como decía el jueves pasado, lo más parecido al Holocausto en España fue la persecución religiosa del Frente Popular, realizada con sadismo escalofriante. Nunca sus autores ni quienes hoy se identifican con ellos han mostrado pesar por lo hecho, ni propósito de reparación moral, no digamos de arrepentimiento o intención de rectificar. Muy al contrario, todo indica que están muy satisfechos: hasta han tenido la inmensa desfachatez –la criminal desfachatez– de exigir a la Iglesia que pidiera perdón por haber apoyado a quienes la estaban salvando del exterminio. Y ahí siguen con su vesania, empeñados en denigrar las beatificaciones de los mártires, mientras presentan como víctimas del franquismo, con las correspondientes subvenciones e indemnizaciones, tanto a inocentes como a asesinos. Como si los nazis exigieran a los judíos que pidieran perdón, o les negasen el derecho a honrar a sus muertos.
El truco justificativo de los nazis de izquierda lo empleaba hace poco el pro socialista Santos Juliá, citando a Maritain: "Es un sacrilegio horrible masacrar a sacerdotes –aunque fueran fascistas, son ministros de Cristo– por odio a la religión; y es un sacrilegio igualmente horrible masacrar a los pobres –aunque fueran marxistas, son cuerpo de Cristo– en nombre de la religión". Maritain, que mentía al Vaticano presentando a Franco como un satélite de Hitler (el Frente Popular sí lo fue de Stalin), mentía también al expresarse así. El terror de derecha –como el de izquierda–, mató a pobres, medianos y algunos ricos, por considerarlos enemigos políticos, nunca por ser pobres ni en nombre de la religión. Al hablar como lo hizo, Maritain recogía la propaganda stalinista, la ideología de la lucha de clases que tanto ha contaminado a la Iglesia desde los años 60, llevando a muchos clérigos a defender los totalitarismos comunistas. Todavía engañan a algunos.
Es difícil encontrar un documento más amparador de la delincuencia, más delictivo en sí mismo, que el preámbulo a la Ley de la falsedad histórica:
“Es la hora, así, de que la democracia española y las generaciones vivas que hoy disfrutan de ella honren y recuperen para siempre a todos los que directamente padecieron las injusticias y agravios producidos, por unos u otros motivos políticos o ideológicos o de creencias religiosas, en aquellos dolorosos períodos de nuestra historia. Desde luego, a quienes perdieron la vida. Con ellos, a sus familias. También a quienes perdieron su libertad, al padecer prisión, deportación, trabajos forzosos o internamientos en campos de concentración dentro o fuera de nuestras fronteras. También, en fin, a quienes perdieron la patria al ser empujados a un largo, desgarrador y, en tantos casos, irreversible exilio. Y, por último, a quienes en distintos momentos lucharon por la defensa de los valores democráticos, como los integrantes del Cuerpo de Carabineros, los brigadistas, los combatientes guerrilleros, cuya rehabilitación fue unánimemente solicitada por el Pleno del Congreso de los Diputados de 16 de mayo de 2001”.
Los “combatientes guerrilleros” o maquis, fueron un intento de reiniciar la guerra civil bajo dirección comunista, con el objetivo, mediato o inmediato, de instaurar un régimen a la medida de Stalin. Los brigadistas internacionales fueron exactamente un ejército particular de Stalin, en cuyo seno los crímenes y la represión alcanzaron niveles terribles. El Cuerpo de Carabineros, modesto e insignificante organismo armado, fue inflado desmesuradamente, y con plena ilegalidad y dinero público por el entonces ministro de Hacienda Negrín para formar, nuevamente, un ejército particular dentro del ejército mal llamado republicano. Ninguno de ellos defendió jamás los valores democráticos, sino precisa y exactamente lo contrario, al igual que el Frente Popular en su conjunto.
Entre quienes perdieron su libertad o fueron fusilados abundan los chequistas, numerosos asesinos sádicos y ladrones, y a todos ellos se pretende “honrar” incluyéndolos en el mismo lote con los inocentes que también sufrieron esa represión o ese terror, mezclando a Besteiro con García Atadell. Por lo mismo, se burla y deshonra de la peor manera posible a los inocentes.
Entre los exiliados hubo igualmente numerosos criminales, y sobre todo los jefes, que dejaron abandonados a sus sicarios pero se llevaron inmensas fortunas saqueadas al patrimonio artístico e histórico español, a particulares y a las familias humildes que depositaban sus alhajas en los Montes de piedad.
Al no distinguir entre unos y otros, entre criminales e inocentes, está claro con quiénes se identifica el Gran Hermano Monipodio. Por si hiciera falta más prueba de un gobierno compinchado con terroristas y separatistas para liquidar la Constitución. O que ahora mismo intenta intimidar a las víctimas del terrorismo y con ellas a toda la sociedad.
Está claro lo que pretenden: envenenar las conciencias, como decía Besteiro. Con su habitual descaro asegura Zapo: “No es tarea del legislador implantar una determinada memoria colectiva”. Es exactamente lo que está haciendo. Y recoge: “Nadie puede sentirse legitimado, como ocurrió en el pasado, para utilizar la violencia con la finalidad de imponer sus convicciones políticas y establecer regímenes totalitarios contrarios a la libertad y dignidad de todos los ciudadanos, lo que merece la condena y repulsa de nuestra sociedad democrática”. Parece una condena al PSOE, que en 1934 hizo exactamente eso, pero pretende ser lo contrario, su legitimación. Por parte de un gobierno que ha legitimado la violencia totalitaria de la ETA y colabora con ella contra la lay y contra las víctimas. Un gobierno que merece, indudablemente, la condena y la repulsa de nuestra sociedad democrática, en grado muy superior al que va cosechando.
Solo cabe recordar las palabras tan precisas de Gregorio Marañón, padre espiritual de la república: "¡Qué gentes! Todo es en ellos latrocinio, locura y estupidez”. "Tendremos que estar varios años maldiciendo la estupidez y la canallería de estos cretinos criminales, y aún no habremos acabado. ¿Cómo poner peros, aunque los haya, a los del otro lado?". "Sin quererlo siento que estoy lleno de resquicios por donde me entra el odio, que nunca conocí. Y aun es mayor mi dolor por haber sido amigo de tales escarabajos y por haber creído en ellos". "Esa constante mentira comunista es lo más irritante de los rojos. Por no someterme a esa servidumbre estúpida de la credulidad, es por lo que estoy contento de mi actitud".
No nos sometamos a esa servidumbre. Demostremos que seguimos estimando la verdad y defendamos la libertad para decirla y propagarla frente a sus enemigos.
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Cinco días, y el PP sigue sin defender la verdad que dice Alcaraz y sin denunciar en sus justos términos la querella pro terrorista del gobierno.
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Ibarreche, no Ibarretxe; Pachi, no Patxi.... En fin, cuando se escribe en español común debe utilizarse la ortografía española, utilizada también en el vascuence hasta que los nacionalistas la reformaron, con mejor o peor acierto.
La Constitución actual es la primera en la historia de España que se hace por un consenso realmente amplio, y no podrá reemplazarse por otra con la misma base. En todo caso no debe permitirse que unas bandas de estafadores políticos la transformen a su gusto y por medio de hechos consumados, como está haciendo el gobierno en connivencia con separatistas y terroristas. Si esta inmensa fechoría se consiente, las bases de la convivencia quedan rotas, y por mucho que no reaccione una sociedad en gran parte degenerada por la telebasura y la corrupción aceptada, cualquier minoría adquiere legitimidad para recurrir a todos los medios a fin de imponerse. Después de todo, estamos ante el triunfo, en medida muy importante, de una de esas minorías que desde el principio decidió atacar con las armas esa Constitución que establece la unidad de España y las libertades, y, en esas condiciones, lo que es válido para ella lo es para cualquiera.
Ciertamente se trata de una Constitución sumamente defectuosa, lo que no es de extrañar a la vista de algunos de sus redactores, como Peces Barba o Herrero de Miñón. Una Constitución que confunde intereses y derechos, lastrada por concepciones socialdemócratas de implicaciones totalitarias y por las puertas abiertas a la fragmentación del país. La crisis política a la que está llevando a España el actual gobierno exige una reforma legal de aquella ley de leyes, y Vidal Quadras, el foro de Ermua y otros grupos están poniéndose en marcha al respecto. Una tarea imprescindible.
Para que la reforma cuaje es esencial crear una amplia opinión pública. Y a ello debemos contribuir todos en la medida de las fuerzas de cada cual. Se trata de una acción al mismo tiempo negativa, la denuncia del gobierno anticonstitucional y su infame alianza; y positiva, la reforma imprescindidble para superar los numerosos déficits democráticos que arrastra España.
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Cuatro días y el PP sigue sin denunciar debidamente la querella totalitaria y proterrorista contra Alcaraz.
El foro de Ermua suscribe punto por punto las declaraciones que ha venido haciendo Alcaraz. Dichas declaraciones no solo son plenamente legítimas, sino también plenamente veraces, y perseguirlas supone perseguir a toda la sociedad democrática. Es de esperar que el partido de Díez y Buesa sigan el ejemplo, así como otras muchas asociaciones y grupos políticos, que tienen la ocasión de demostrar su verdadero carácter. La querella, inequívocamente pro terrorista, ha sido interpuesta por una terminal del gobierno con el evidente objetivo de amedrentar no solo a las víctimas, sino a toda la sociedad. Objetivo para el que también se está sirviendo fraudulentamente de la figura del rey contra Jiménez Losantos, pues acallarlo es otro de los objetivos clave del gobierno anticonstitucional. Quizá el Foro debiera haber incidido más sobre este punto: no se trata de acudir en defensa de las víctimas directas, sino de toda la sociedad española, que es víctima de estos manejos y debe defenderse. Se demuestra una vez más que la colaboración con la ETA implica necesariamente el acoso a las víctimas directas y la vulneración de los principios más elementales del estado de derecho.
Han pasado tres días desde la querella pro terrorista, y todavía no hemos oído al PP una sola palabra de identificación con Alcaraz, y sí, en cambio, de identificación con quienes le persiguen, so pretexto de “respeto a las resoluciones judiciales”. Resoluciones que, como muy bien sabe ese partido, pueden salir por cualquier lado, una vez el poder judicial está siendo a su vez tan acosado en su independencia.
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Cuerpo y biografía
Realmente, Pinker y compañía no están hablando del ser humano, sino del cuerpo humano, tal como los marxistas creían definir la historia en general por la economía y solo hablaban de historia económica, y además de modo totalmente equivocado.
Claro está, desde el momento en que el hombre es su cuerpo, no hay ninguna diferencia decisiva entre el hombre y el primate: el hombre es un primate. Y tampoco la hay con cualquier animal: el hombre es un animal, con determinadas características anatómicas y fisiológicas, tal como las que diferencian a cualquier especie.
De ahí deduce Pinker una de las pretensiones más audaces, en su sandez, la de fundar la moral sobre una especie de “solidaridad de los cuerpos”. Puesto que todos somos cuerpos, debemos ser más comprensivos con los demás animales, viene a decir, incluso otorgarles derechos o cosa por el estilo. “Comprensión” que, en fin de cuentas, implicaría una especie de guerra general, pues en la naturaleza los cuerpos, lejos de ser respetuosos entre sí, se comen unos a otros, se parasitan, etc.
Por contra, la concepción del ser humano como biografía le aleja decisivamente del animal. No es que haya una ruptura absoluta con este, como no la hay con la planta o con cualquier otra forma de vida, pero una biografía difiere drásticamente de la trayectoria vital de un mono, una mosca o una lombriz. Implica unas diferencias tan fuertes como las que nos permiten distinguir entre un animal y una planta.
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No sé si será un dato significativo, pero llama la atención. Como ustedes recordarán, durante su llamada tregua, la ETA no ha cesado de realizar atentados espectaculares, procurando evitar muertos para favorecer la colaboración con el gobierno, pero ocasionando muy graves daños materiales y psicológicos (también dos muertos, en una ocasión). De repente declara liquidada la tregua y toda aquella capacidad de la que hacía gala se queda en casi nada. Sorprendente.
"Rajoy cree que el Gobierno pretende convertir al Constitucional "en una gestora" del PSOE"
Hombre, ahora se entera el futurista solemne. Pues la cosa está bien clara desde hace muchos años, desde el caso Rumasa y el entierro de Montesquieu, y no solo con el tribunal constitucional. En los últimos tiempos hemos visto a un número excesivo de jueces y fiscales ponerse al servicio indirecto, y a veces no tan indirecto, de la ETA, a través del gobierno.
Está bien que el futurista haya terminado por darse cuenta de un hecho de permanente actualidad y que lo denuncie, aunque sea con ese lenguaje suyo, fofo y sin nervio, que al ciudadano común le deja indiferente. Está bien, pero no basta. Lo que importa no es señalar lo obvio, sino saber qué va a hacer el PP para oponerse al designio totalitario de la cuadrilla de Zapo, si es que va a hacer algo.
Porque el asalto al Tribunal Constitucional por parte del PSOE lo facilitó Rajoy desde el primer momento, no se olvide. Igual que fue el PP el que entregó a la izquierda el control de los medios de masas, sumiendo a España en el invierno mediático que padecemos. Y no hay el menor indicio de que se arrepientan, ni de que reconozcan los hechos, ni de que vayan a rectificar.
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El rey y la democracia
Los ataques solapados, cada vez más desembozados, del rey a la libertad de expresión –no a la de separatistas e izquierdistas–, especialmente a Jiménez Losantos, están irritando justamente a mucha gente que podría apoyar la monarquía, y alegrando a los republicanos de toda (bueno, de casi toda) la vida.
El rey ha contribuido sin duda a traer la democracia, pero siempre ha sido ajeno a los fundamentos morales y políticos de ella, entre otras cosas porque la lectura nunca ha contado entre sus aficiones favoritas. Simplemente entendió que, muerto Franco, "tocaba" democracia y "homologación con Europa". Cumplió un buen papel, indudablemente, pero no por principios y convicciones, sino por oportunismo, y esas conductas tienen corto el vuelo. Su prestigio como rey se basa menos en su ejemplaridad personal que en el silencio interesado de mucha gente, y eso le expone a quienes en el momento oportuno, tirarán de la alfombra bajo sus pies.
Dada la experiencia de las repúblicas, y a la vista de la catadura de la mayoría de los republicanos de hoy, la gente corriente prefiere la monarquía, y solo el propio rey o su familia podrían liquidar ese capital político. Prefiere la monarquía democrática, entiéndase bien. Que incluye la libertad de expresión, no solo la de los falsos amigos del monarca.
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Por un arte verosímil
El arte no puede ser absolutamente caprichoso e inverosímil, eso es algo que no entienden los "nuevos creadores", generalmente subvencionados con el dinero de todos. Por ejemplo, uno puede imaginarse perfectamente a los politicastros y tiorras (del ayuntamiento y la comunidad de Madrid, por ejemplo, o más en general del PSOE), también a los titiriteros y "nuevos creadores", tirándose a unas ovejas o trajinándose a unos perros, porque es muy verosímil, entra perfectamente su "moral", y, como decía un macarra andaluz, "A vé por qué se va a restringí lo lúdico, tío, er disfrute". En cambio resulta más inverosímil imaginar a un cura en esas mismas ocupaciones, aunque algún caso habrá habido, porque choca con su moral.
Sin embargo esos nuevos creadores están empeñados en proyectar sus "disfrutes" sobre quienes, con sobrada razón, no los comparten. Lo que no entiendo es por qué no se hacen vídeos y exposiciones sobre esos politicastros, tiorras y "creadores" follando a cerdos y revolcándose con cabras: serían un magnífico testimonio artístico de la realidad que vivimos. Pero apuesto a que la chusma que nos gobierna no los subvencionaría. Extraño pudor.
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El respeto a la Constitución, y su defensa cuando es vulnerada, son la clave del sistema que nos permite convivir civilizada y pacíficamente. Marcan también la diferencia entre los pueblos libres y los que no lo son.
En 1978, España se dotó de la Constitución más democrática y consensuada de su historia, basada en tres valores clave: la unidad de la nación, las libertades y la reconciliación final y oficial entre los vencedores y los vencidos de la guerra civil, ya lograda en la sociedad muchos años antes. Ninguna otra ley obtendría hoy tal consenso, y por ello tal valor para nuestra convivencia. Como toda obra humana, tiene defectos, y puede y debe ser reformada. Pero sus virtudes han traído al pueblo español una larga época de paz, libertad y prosperidad, que sería una locura poner en riesgo.
Algunos partidos y políticos rechazaron la Constitución, abierta o solapadamente. Sus métodos los definen: el asesinato, en sus formas más cobardes, de cientos de personas, o la connivencia política con los asesinos; el ataque a los derechos ciudadanos, sobre todo en Vascongadas y Cataluña; el recurso a los antiguos odios mediante una propaganda de revancha, casi siempre falsaria, sobre la guerra civil; la terca corrosión de la unidad de España cultivando el agravio y el narcisismo regional, vieja técnica totalitaria.
Esos partidos estuvieron siempre muy lejos de sus objetivos. Pero hoy el gobierno, en alianza de hecho o de derecho con ellos, procura con actos consumados y fraudulentos la quiebra de la Constitución, sacrificándola a una "paz" con los asesinos tan imaginaria como la "guerra" que vendría a detener. Mientras nuevos fenómenos, como el terrorismo islámico, aumentan la incertidumbre.
Tal alianza ha transformado en su contrario el Pacto Antiterrorista y por las Libertades, y pretende reducir España a un inviable conglomerado de naciones inventadas, sin apenas lazos políticos o sentimentales entre ellas, mutuamente resentidas, irrisorias en el plano internacional y peones de los intereses de otras potencias. El plan se combina con una alianza internacional de dictaduras, llamadas pomposamente "civilizaciones", entre ellas algunas muy agresivas hacia España. Esta involución antidemocrática divide cada día más profundamente a la sociedad española, abocándola a una crisis de imprevisibles consecuencias.
Frente a la involución, nosotros, españoles dispuestos a defender nuestra libertad, alzamos la bandera de una España unida y democrática, garantía de la única paz y estabilidad admisibles. Y llamamos a los ciudadanos y a sus asociaciones a impulsar un movimiento por la Constitución, que alerte a la totalidad de la población y restablezca el imperio de la ley. En las manos de todos está impedir un nuevo fracaso histórico de nuestra convivencia
Las víctimas directas del terrorismo, relegadas y menospreciadas desde el principio de la transición por los políticos colaboradores de la ETA en distintos grados, acaban de recibir la penúltima agresión de las poderosas mafias que intentan descomponer el estado de derecho: la querella contra Alcaraz. La misma querella constituye un acto de colaboración con la ETA. Hace tiempo señalé esta ofensiva contra las víctimas directas como una faceta necesaria de esa colaboración con los asesinos por parte de quienes tienen la obligación constitucional de defender la ley y no compincharse con esos “hombres de paz”, que a veces causan “trágicos accidentes”. Propuse, cuando comenzó con claridad la ofensiva del gobierno, un breve manifiesto –lo reproduzco más abajo– como eje de una campaña de denuncia de la evidentísima colaboración en marcha con el terrorismo. La idea no tuvo el menor éxito, y lo reproduje como artículo, con eficacia mínima. Ello me dio idea de la clase de derecha que tenemos y del peligro que nos acecha a todos.
Obsérvense las declaraciones de Alcaraz, por las que se le acusa mafiosamente:
"La ruptura del diálogo tras el atentado de la T4 es un paréntesis que tanto ETA como el Gobierno han ideado para retomar el proceso".
"El diálogo con ETA supone legitimar los cientos de asesinatos y los miles de heridos provocados por la barbarie terrorista".
"Zapatero es el embajador de ETA, el presidente hace tiempo que habla, siente y padece como los propios terroristas".
La libertad de expresión y de crítica (también al gobierno, por supuesto) es un rasgo fundamental que separa las democracias de las dictaduras. Esa libertad implica el coste de las numerosas mentiras y miserias que se hacen circular (empezando por las del propio partido en el poder, el partido de historial más corrupto en la historia de España); pero las declaraciones de Alcaraz no solo son legales y legítimas, sino veraces, expresan plenamente la realidad de los hechos, demostrada una y otra vez bajo los ilusionismos bergantes con que el gobierno intenta despistar a la ciudadanía.
Es absolutamente preciso frenar el proceso de enmafiamiento de la política y degradación del poder judicial. Todas las fuerzas de la democracia deben alzarse en defensa de Alcaraz.
El trabajo tenaz de la Asociación ha logrado ir cambiando tal estado de cosas. Ha impulsado medidas políticas, sociales y judiciales que han permitido mejorar la situación de las víctimas inmediatas, y con ello la calidad democrática de nuestra sociedad. Denunciando los crímenes ha conseguido diluir la demagogia que presentaba y aún presenta a los terroristas como luchadores por algún fin noble, mostrando su verdadera naturaleza de barbarie fanática y delincuente. Ha contribuido a probar, al compás de una larga experiencia, que las llamadas "soluciones políticas" eran en realidad soluciones mafiosas que no hacían otra cosa que legalizar el crimen y premiar a los criminales, a costa del estado de derecho y de la libertad y seguridad de los ciudadanos. Cuantos amamos la libertad tenemos una deuda contraída con esta Asociación.
Pero en la actualidad asistimos a un grave retroceso hacia el ambiente turbio que hizo necesario crear la Asociación. Desde diversos poderes y medios de masas los terroristas vuelven a ser presentados como interesados en la paz y en una causa política digna de reconocimiento; mientras, paralelamente, menudean las maniobras para dividir a las víctimas o negarles la condición de tales, o para desacreditarlas identificándolas con la "extrema derecha", o para culparlas indirectamente de la pervivencia del terrorismo por exigir la más elemental justicia y defender las libertades.
Por esta razón, y por la deuda que todos tenemos contraída con ellos, todos debemos movilizarnos y manifestar nuestro firme apoyo a esta Asociación, a la democracia y al Estado de derecho, y nuestro enérgico rechazo a todas las maniobras de supuesta pacificación a costa de la libertad y de la unidad de España. Porque la víctima del terrorismo, en definitiva, es toda la sociedad... con la excepción de los recogenueces: los Zapatero, Ibarreche, Carod y sus partidos. Las cosas están llegando demasiado lejos, y sería un error mantener las supercherías. O entre todos detenemos esta deriva o todo lo adelantado desde la Transición se hundirá, por obra de demagogos irresponsables, volviendo al país a la inestabilidad, la involución democrática y propiciando con ello la violencia, so pretexto de conseguir lo que, con típica perversión del lenguaje, llaman "la paz"."Tras manifestar su "respeto por cualquier decisión judicial", Ignacio Cosidó ha dicho que siente que la Asociación de Abogados Demócratas por Europa haya decidido querellarse "contra una asociación tan maltratada por el Gobierno".
Mientras el derecho y la justicia más elementales están siendo pisoteadas a diario, el PP muestra su "respeto por cualquier decisión judicial". Es decir, desampara de antemano a Alcaraz, muestra su "respeto" por unos individuos que colaboran con los asesinos, unos poniendo la querella y otros aceptándola. Y sigue habiendo gente que cree que el PP "es nuestra única esperanza".
– La puerilidad del vídeo de Zapo, reflejo del fulano. Podría ser superada perfectamente por Rajoy, que cada día da nuevas alegrías a sus votantes: “Rajoy recuerda que siempre ha sido partidario de "mirar al futuro" sobre el 11-M. El presidente del PP ha insistido en la conveniencia de "mirar al futuro" y no remover los ataques terroristas del 11 de marzo de 2004. En Radio Nacional de España, Mariano Rajoy ha respondido este jueves a José Blanco –que le exigió que "pida disculpas por sus infamias" sobre la investigación de los atentados–: "Yo siempre he dicho lo mismo, desde el día siguiente a las Elecciones del 14 e marzo de 2004, que hay que estar a lo que diga la Justicia y mirar al futuro. Nunca me habrá oído hablar sobre la investigación".
Blanco manda y Rajoy obedece.
El Nene Rojete contra el Futurista Solemne. Gran Velada.
– Che Guevara, en compañía de su patrón Fidel Castro, arruinó Cuba, provocó una de las mayores oleadas de exiliados (¡el 10% de la población!) que se recuerden, entre ellos la minoría técnica y culturalmente más capacitada, organizó el asesinato de miles de personas, fue apóstol del terrorismo según el programa que expresó: convertir a su gente en frías y despiadadas máquinas de matar… Con todas estas hazañas, el hombre solo podía convertirse en héroe de la izquierda. Héroe también de los dos tercios de la redacción de “El País”. No se atreven estos a expresar ya abiertamente su entusiasmo, y hablan de “grises” y “complejidades”, ante una denuncia de su ídolo… También la ETA despierta en miles de zampabollos progres una admiración que tanto ha contribuido a formar filoetarra “El País” (¡la solución política!). Claro, el Che hizo lo que ellos desearían hacer, si el valor les acompañase.
“El País”, basura envuelta en papel de regalo.
– "Es un abuso. Para mí... te digo que es una putada. Es igual... hay que tomarlo (...) No me gusta, de una puta vez (...) Esto nos pasa por respetar el capítulo. Es una burla que te...
" Por mí no te preocupes, te estoy diciendo que yo no puedo". Etc.
Diálogos de tiorras.
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El PP insiste en que hay que votarle en todo caso, porque un segundo mandato de Zapo sería catastrófico. Si realmente lo piensan, ¿cómo hacen una oposición tan sin nervio y sin espinazo? Me comentaba un amigo: "El problema es que si gana el PP, todos los demás se unirán contra él, y la situación puede empeorar mucho, dada la falta de energía de ese partido futurista. Y si gana el PSOE es muy probable que entre él y sus socios se peleen y arruinen mutuamente. No sabe uno a qué carta quedarse".
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Hoy, en "El economista":
EL HOLOCAUSTO ESPAÑOL
Pio Moa
Lo que caracterizó el Holocausto fue el exterminio de millones de personas no porque hubiesen declarado la guerra a Alemania o pudiera acusárseles de algún delito, sino meramente por pertenecer a una población declarada en bloque enemiga mortal por la paranoia nazi.
En los últimos años, los profesionales del envenenamiento de las conciencias, que diría Besteiro, vienen empeñándose en hablar de un “holocausto español” y de un “genocidio” para definir la represión franquista de posguerra. Por fortuna, los estudios van poniendo bien de relieve que no hubo ni remotamente tal cosa: se trató de una represión dura en extremo, desde luego, pero organizada casi siempre por vías judiciales, es decir, mediando acusaciones concretas y nunca contra una población o colectivo por el mero hecho de existir y ser declarado enemigo unilateralmente. Sin duda cayeron entonces muchos inocentes, pero también muchos culpables de crímenes espeluznantes, que habían sido abandonados a su suerte por sus jefes del Frente Popular. Pues bien, los subvencionados falsificadores de la historia pretenden hacer pasar a todos por igual como “víctimas del franquismo”. Con ello se retratan.
Hubo, con todo, algo muy semejante al Holocausto: la persecución religiosa. No en cantidad, pues no había tantos clérigos en España como judíos en Europa, pero sí cualitativamente: las víctimas no lo fueron por haber cometido algún delito o por haber declarado la guerra al Frente Popular, sino por el simple hecho de ser sacerdotes o monjas. La guerra la habían declarado las izquierdas a la Iglesia desde el principio de la república, y desde mucho antes difundían una propaganda anticristiana que estremece por su tosquedad y violencia, cargada de calumnias y de un odio elemental, que también recuerda el estilo de la propaganda antisemita. Anuncio, para quien quisiera verlo, de lo que había de ocurrir.
Por todo ello sería muy conveniente que alguien abordase en serio una historia veraz de este partido en una síntesis capaz de llegar al gran público. Existen bastantes historias parciales. César Vidal la ha tratado, así como Andrés de Blas y bastantes otros, pero falta, ya digo, el manual de síntesis, bien documentado y ágil. Lo propongo a los historiadores jóvenes. Alguno debe asumir el reto.
Vi a Javier Lizarza en varias ocasiones durante los últimos años cinco o seis años, casi siempre quedando para comer con él y con Ángel Maestro en un restaurante de la calle Alfonso X, algunas veces con un grupo de navarros en otro de la calle Larra, donde también tuvo tertulia un célebre ministro de UCD, creo que Abril Martorell. Casi enfrente de este local estaba la antigua sede del diario Arriba, adonde hace muchos años y por unos meses solía ir yo de madrugada a trabajar repartiendo ejemplares a los suscriptores y apuntando de paso direcciones con vistas a futuras acciones punitivas; lo he contado en De un tiempo y de un país (tiempo aquel cuando tantos antifranquistas de hoy medraban en el aparato del régimen o se aprestaban a aprovechar los previsibles cambios políticos sin haber hecho nada por causarlos).
Lizarza y los demás discutíamos de la situación del país, o bromeábamos sobre cualquier asunto que surgiera, o intercambiábamos libros. Y ahora ha fallecido. Persona difícil de olvidar: generoso, valiente, honrado, alegre y discreto, esas cualidades que antes abundaban en España –eso dicen, al menos–, pero que ahora, en todo caso, van cediendo ante la inversión de valores que entiende la picaresca, la cobardía, la euforia trivial y el más indigno espíritu chismoso como virtudes a cultivar para entrar en la modernidad o no se sabe donde.
Javier era hijo del famoso Antonio, el conspirador y organizador del Requeté, que tanto juego dio en la guerra de España. Antonio Lizarza cayó en manos de las izquierdas al empezar la guerra, y pudo salir de la zona, salvando probablemente la vida, gracias a Jesús Monzón, amigo suyo de Pamplona y dirigente comunista que años más tarde organizaría la invasión del maquis por el valle de Arán. Perseguido por Carrillo, Monzón se salvó de ser liquidado en la frontera por los agentes carrillistas gracias a haber sido detenido en Barcelona por la policía de Franco. Salvación provisional, porque le esperaba una segura pena de muerte. De ella le libró, según parece, la intervención de Antonio Lizarza. La vida da muchas vueltas.
Tradicionalista como su padre, Javier mantenía la llama de sus ideales sufragando algunas publicaciones, misas y actos, tratando de contrarrestar, en la medida de sus fuerzas, los avances del separatismo en su tierra y en las Vascongadas; sin que faltaran retorcidos pasmarotes entre sus correligionarios que se preguntaban “con qué intención hace todo eso”. Ahora esa actividad será más difícil. El carlismo ha sufrido una serie de avatares autodestructivos que muchos considerarán excelentes noticias. Pero no debe olvidarse que no fueron los carlistas quienes se pusieron a incendiar logias, sinagogas o sedes de partidos contrarios, sino estos partidos los que emprendieron como un deporte la quema de iglesias, bibliotecas y demás, y con esas y otras actividades terminaron por llevar al desastre a la república y, lo que es mucho peor, al país.
No pude tratarle mucho, pero sí lo bastante para considerarle, y creo que también él a mí, un verdadero amigo.
En todos los países se invoca, con más o menos intensidad, el orgullo de pertenecer a él. Supongo que es una expresión algo torpe de un sentimiento de contento o satisfacción con la propia tierra y cultura. En rigor, uno puede estar orgulloso, y sin pasarse, de algún mérito propio, pero haber nacido en España o en cualquier otra parte no es ningún mérito, y por ello no justifica ningún orgullo. Tampoco puede decirse que sea una intranscendente casualidad (salvo en la medida en que nuestra propia existencia es un azar) y que uno podría haber nacido en cualquier otro punto, pues si usted hubiera nacido en otro país y época no sería usted, sino alguien completamente distinto. Nuestro origen y época son hechos constitutivos: somos españoles y de nuestro tiempo de modo inevitable, inescapable. Forma parte de nuestra personalidad tanto como todo lo que hemos hecho y aprendido por nuestra cuenta.
Otra cosa es que ese hecho nos guste o no. La actitud normal es la de satisfacción y algo así como agradecimiento hacia una comunidad histórica que nos da una cultura y nos permite vivir como seres humanos, a la cual debe cada uno, evidentemente, mucho más de los que está en condiciones de pagar. En todo caso, uno debe asumir y aceptar su origen, tal como debe asumir y aceptar muchas otras condiciones de su vida, so pena de vivir de forma histérica. La aceptación no excluye un descontento razonable, que lleva, precisamente, a hacer algo por mejorar esas condiciones. Uno no puede estar orgulloso de ser español, pero sí de hacer algo en beneficio de España.
Sin embargo, así como hay personas que no se soportan a sí mismas, las hay en España que no soportan ser españolas (otra manera de no soportarse a sí mismas). En todas las naciones existe gente muy crítica con su propio país, y ello ayuda a veces a corregir algunos males. Pero en España ese descontento alcanza unas proporciones histéricas, en el doble sentido de que es autodestructivo y perfectamente estéril. Esa gente nunca ha hecho nada que valga la pena, solo transmite su propia confusión, su boba furia y su vanidad pueril: España es una porquería para lo que ellos, al parecer, merecen. A menudo su actitud se disfraza de fría indiferencia: ser español “les da igual”. Por supuesto, no les da igual, pues aprovechan sin tregua, parasitan en ese sentido, los enormes beneficios que han recibido de nuestra sociedad y sus logros colectivos a lo largo de los tiempos, la libertad y el bienestar económico. Con no menor frecuencia se recrean en poner bien de relieve las carencias de España, como su escasa contribución científica. Dada la suficiencia con que hablan, uno creería hallarse ante importantes científicos que quizá van a poner remedio a esa penuria hispana; pero no hay nada de ello, solo la hinchada exhibición de desdén del necio improductivo.
La actitud de los pepiños blancos y demás corrutos lo refleja muy bien: por algo se proclaman herederos del Frente Popular, de la misma gente que en la república llegó a considerar a España una especie de pesadilla madura para terminarse, tarea que ellos iban a rematar sin demasiado esfuerzo; de los que gritaban ¡viva Rusia! o ¡viva la república!, para oponer esa república a España, para acabar con los ¡viva España!, que adquirieron carácter subversivo. A aquella gente la retrató Azaña como políticos de compadreo y de botín, sin ninguna idea alta, y resumió con amargura, en plena guerra: “A muy pocos nos importa la idea nacional, pero a qué pocos”. Para esos personajes defender España es propio de "fascistas", o, como dicen ahora más finamente, de "extrema derecha".
Aunque estas actitudes vienen de muy atrás, cobraron verdadera fuerza a raíz del desastre del 98. Lo expresaba inmejorablemente Menéndez Pelayo: “Presenciamos el lento suicidio de un pueblo que, engañado por gárrulos sofistas emplea en destrozarse las pocas fuerzas que le restan, hace espantosa liquidación de su pasado, escarnece a cada momento las sombras de sus progenitores, huye de todo contacto con su pensamiento, reniega de cuanto en la Historia hizo de grande, arroja a los cuatro vientos su riqueza artística y contempla con ojos estúpidos la destrucción de la única España que el mundo conoce, la única cuyo recuerdo tiene virtud bastante para retardar nuestra agonía. Un pueblo viejo no puede renunciar (a su cultura) sin extinguir la parte más noble de su vida y caer en una segunda infancia muy próxima a la imbecilidad senil".
Así pues, no se sienta usted orgulloso de ser español: siéntaselo de hacer algo que valga la pena por España; y de afrontar a quienes amenazan su unidad y la libertad de todos.
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Algo más sobre el Colón genovés.
Parecería lógico que pusiera algunos nombres italianos a las tierras descubiertas, pero no fue así. Algunos puso relacionables con Mallorca, Levante o Cataluña, llamó "La Española" a una de las islas principales, pretendió que "todo debe estar sujeto a España" y pidió a los Reyes Católicos que no se admitieran extranjeros, es decir, no españoles, en las Indias. Se hace difícil imaginar a un genovés expresándose de tal modo.
En boca de sociatas y separatistas la memoria histórica solo puede ser lo contrario de lo que enuncia, como ocurre con su alianza de civilizaciones, su proceso de paz, su matrimonio homosexual y prácticamente todas sus iniciativas. En rigor, su memoria histórica no pasa de una indecente colección de embustes a cual de mayor tamaño. Pretende hacer creer que la democracia estaba representada por el Frente Popular, una caterva de políticos stalinistas, marxistas radicales, anarquistas, racistas y golpistas que habían destruido la legalidad republicana y que, para más inri, tenían la desfachatez de proclamarse “el bando republicano”; identifica como víctimas tanto a los inocentes que entonces cayeron como a los asesinos y chequistas, no pocas veces sádicos espeluznantes, que fueron fusilados o condenados a prisión perpetua: todos víctimas por igual para esta gente, Besteiro y García Atadell. Por algo quieren anular –perfectamente en vano, claro– las sentencias franquistas: justamente para ocultar los datos; encubren el hecho de que los jerifaltes huyeron de España con enormes fortunas saqueadas a diestra y siniestra, dejando abandonados a sus sicarios, a quienes iban a ajustar cuentas muy estrechas sus enemigos; intenta olvidar, en fin, el gran número de asesinatos, torturas, detenciones ilegales, etc., perpetrados entre las propias izquierdas.
Esto no pasaría de ser una manifestación más de la increíble degradación moral de esta gente, que se supera a sí misma cada día, si no fuera porque estos autoproclamados herederos de aquel Frente Popular aspiran, de acuerdo con su carácter totalitario, a imponer por ley su encanallada versión. Por eso esta ley típicamente tiránica y antidemocrática debe ser desafiada por todos los demócratas, y debe emprenderse una amplia labor de saneamiento de la memoria. Pues estamos asistiendo a la enésima, pero especialmente orquestada, campaña de lo que Besteiro llamaba “envenenamiento de las conciencias”. La ley de “memoria histórica” es una pieza clave en todo este proceso de liquidación de la Constitución por medio de la inversión del Pacto por las libertades y contra el terrorismo.
Hay otra vertiente muy definitoria de los promotores de esta ley: en su mayoría provienen del franquismo o de familias franquistas. Tiene mucho interés el libro de César Alonso de los Ríos Yo tenía un camarada, pues permite constatar, una vez más, de qué estofa se compone nuestra clase política, o una parte demasiado grande de ella: unos tipos lo bastante degenerados como para escupir a diario sobre las tumbas de sus padres y abuelos. Los del PP contemplan el vomitivo espectáculo sin intentar aclarar nada, piensan que ello podría perjudicar sus expectativas: “hay que mirar al futuro”. A los futuros cargos políticos. Un gargajo más, en este cementerio.
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Traducción: "Cuando alguien grita ¡España!, los corrutos se estremecen".
No le falta algo de razón a este mandria: nunca oiremos a los corrutos gritar ¡España!, salvo por engañar. Y cuando la derecha y la no derecha gritan ¡España!, los que antaño gritaban Viva Rusia y ahora gritan cualquier cosa contra España, se estremecen. Pero poco, más bien lo fingen, por hacerse las víctimas. Porque ahora, como en los tiempos del viva Rusia, vuelven a sentirse fuertes y a la ofensiva. Peligro.
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En "El economista":
CHRISTOFORO NO ERA CRISTÓBAL
Pio Moa
Es curioso el éxito de la tesis del Colón genovés. El propio Menéndez Pidal la admite, tras demostrar que el castellano de Colón, pródigo en lusismos, apenas contiene en cambio italianismos. Ello obedece a la impresión psicológica de la célebre Raccolta ofrecida por Italia cuando el IV centenario del descubrimiento de América: unos 200 documentos referidos a un Domenico Colombo y su hijo Christoforo. Papeles sospechosamente abundantes y sin original ni copia legalizada muchos de ellos, aunque eso es lo de menos. Lo que demuestran en todo caso es que vivió en Génova, hasta los 23 ó 24 años, un Christoforo Colombo más o menos coetáneo de Colón, y que solo sale en siete documentos medianamente verificables, en calidad de pequeño comerciante lanero enredado en deudas y con amenazas de prisión por impago.
De pronto, cosa de tres años después, aquel humilde lanero aparece en Portugal convertido en un experto navegante, diestro en cosmografía y cartas náuticas, de modales distinguidos, buen conocedor del latín y el castellano, que se codea con la aristocracia y el mismo rey, y se casa con una aristócrata local, algo inimaginable para un plebeyo. Suena improbable en extremo que se trate de la misma persona.
Más improbable aún sabiendo que el Colón histórico siempre escribió en castellano o latín, que sus escasas palabras en italiano revelan ignorancia del idioma, que no hablaba en italiano con sus hermanos, que escribía a los genoveses en castellano y con falta al nombrar al patrón de la ciudad, que jamás se llamó ni le llamaron Colombo, ni se acordó de sus presuntos y apurados parientes genoveses, ni estos de él cuando le llegaron las riquezas y la fama...
De las hipótesis sobre el origen de Colón, la genovista es de las más insostenibles. En noviembre saldrá un libro de Virginia Martínez Costa de Abaria que promete reabrir la nunca resuelta cuestión.
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Nota de prensa
Coruña Liberal invita a todos los coruñeses a unirse al acto que con motivo de la Fiesta Nacional tendrá lugar el día 12 de octubre a la una de la tarde en la Coraza del Orzán (P. Marítimo).
La conmemoración de la Fiesta Nacional, práctica común en el mundo actual, tiene como finalidad recordar solemnemente momentos de la historia colectiva que forman parte del patrimonio histórico, cultural y social común, asumido como tal por la gran mayoría de los ciudadanos.
¡Mientras el mundo aliente, mientras la esfera gire,
mientras la onda cordial aliente un ensueño,
mientras haya una viva pasión, un noble empeño,
un buscado imposible, una imposible hazaña,
una América oculta que hallar, vivirá España!
Rubén Darío
Pilar Pato Alonso, Presidente de Coruña Liberal.