Pío Moa

Octubre 2007


La letra del himno nacional

31 de Octubre de 2007 - 11:24:58 - Pío Moa - 92 comentarios

Me preguntan de una televisión polaca sobre la letra del himno nacional y sus posibles repercusiones políticas. Resumo.

– El himno español nunca ha tenido letra oficial, se han propuesto varias letras pero ninguna ha cuajado, sea por falta de aliento poético o por ser considerada partidista. Es difícil un acuerdo sobre ella, porque España está gobernada por un partido y un presidente que no se considera español.

– ¿Es posible eso?

– Sí, le preguntaron en una ocasión cuál era su patria y dijo que “la libertad”. Cuando tuvimos un conflicto con Marruecos, se puso de parte de Marruecos, saboteando al gobierno español, y fue a Rabat a fotografiarse bajo un mapa en que Ceuta y Melilla, o Canarias, no recuerdo bien, aparecían como posesiones marroquíes. Un presidente que colabora con el terrorismo y el separatismo para liquidar la Constitución democrática por medio de hechos consumados.

– Pero ¿no es el problema que el País Vasco y Cataluña no se consideran españoles?

– Eso no es así. Son los partidos nacionalistas los que son antiespañoles y hablan en nombre de todos los catalanes y vascos, y solo eso ya demuestra que no son demócratas. El problema está más bien en el Partido Socialista y en su presidente, que también están contra la unidad de España y contra la Constitución.

– ¿Será posible una letra del himno?

– No estoy seguro. Podría ser cuando España se normalizase. En la actualidad  todo el conjunto político español está sufriendo un brutal ataque: a la Constitución, a la unidad de España, a la monarquía… Cuando se supere esta etapa, si se supera con bien, será posible, quizá.

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Pilar Manjón, comunista o nazi, no recuerdo bien, de parte de los asesinos de su hijo: el atentado fue una represalia por el derrocamiento de Sadam, en el fondo el culpable es Aznar, y por tanto tenían razón, o bastantes razones, los terroristas. Expresa sin disimulo lo que piensan realmente las desdichadas izquierdas españolas. 

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Ibarretxe: "Si el Gobierno habló con ETA, yo puedo hablar con Batasuna"

Exactamente. Es el gobierno quien debiera ser procesado en primer lugar. Pero la justicia en España está así.

Gracias a Público

30 de Octubre de 2007 - 11:54:29 - Pío Moa - 99 comentarios

Muy de vez en cuando la ultraizquierda me da alguna sorpresa agradable. Cuando empezó la televisión 4, ó la 6 (como no veo la televisión, no acabo de identificarlas), me invitó a un breve debate con un exaltado "antifranquista" sobre los símbolos del régimen anterior; o en Canal Sur me hicieron una entrevista sobre la guerra civil. Hubo protestas de todo género en el mundillo progre incluidos profesores universitarios --menudos universitarios-- porque esos intentos de dar una imagen levemente liberal chocaban con la censura rígida que, por lo común, prefieren esos próceres y próceras, y sus seguidores. Ayer, con motivo de la presentación de Años de hierro, Público me solicitó una entrevista, cosa que debo agradecer porque ningún otro periódico de papel, de izquierda o de derecha, lo hizo, y casi ninguno asistió a la presentación. Naturalmente sabía a lo que me exponía con Público, así que no voy a quejarme. Solo señalar que las palabras que pone en mi boca el entrevistador, como titular ("Franco no liquidó a los rojos, los escarmentó") son perfectamente apócrifas, como cualquier lector avisado puede suponer. Expone también otras ideas mías de manera algo sesgada, pero reconocible, así que, en conjunto, muchas gracias al periódico, y que se repita.

Al lado de la entrevista, una historiadora –más o menos– de la Complutense, doña Mirta Núñez, asevera que mis libros "carecen de todo rigor". Lo dice una persona que insiste en que los estalinistas, racistas, golpistas y demás componentes del Frente Popular defendían la libertad y la democracia; y que denigra a los inocentes caídos en la represión equiparándolos a los chequistas y asesinos también fusilados o encarcelados: ¡todos víctimas! Este es el rigor de estos brillantes historiadores. Pues nada, que sigan desacreditándose ellos mismos.

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"SE FELICITA POR LAS ÚLTIMAS DETENCIONES

San Gil exige a Zapatero "evidencias claras" de cambio en su política antiterrorista"

Me temo, valerosa señora San Gil, que no existe ni ha existido en ningún momento una política anti terrorista del gobierno, sino, clara y precisamente, una política pro terrorista. No estoy seguro de si estas detenciones corresponden a una riña entre mafias (la ETA y el gobierno) o bien son un paripé que permita al PSOE presentarse de pronto como adalid de la lucha contra la ETA, quitándole esa bandera al PP (que se la deja quitar con la mayor facilidad, los futuristas solemnes son así) Después de todo, a la ETA le conviene mucho que en las próximas elecciones vuelva a ganar el PSOE para reiniciar el proceso de guerra a la Constitución, probablemente con mayores concesiones todavía.

¿Va estando claro?

29 de Octubre de 2007 - 13:59:40 - Pío Moa - 81 comentarios

 
"El PP suspende la mejora de la Constitución y dará prioridad al "consenso con el PSOE"
 
Cada vez disimula menos Rajoy su carácter de satélite de Zapo. Como en los estatutos. Claro está, si hace estas cosas no es por ninguna convicción, sino  solo porque espera conseguir así más votos. Espero que se equivoquen radicalmente estos futuristas. 
 
Ninguna democracia puede funcionar si no hay un acuerdo esencial entre los partidos principales en torno a la unidad del país y la Constitución. El PSOE ha roto ese acuerdo, y el PP de Rajoy le sigue. El partido de Díez y Buesa es un intento de regenerar a la izquierda sobre la base de esos principios fundamentales. En mi opinión, es precisa un regeneración de la derecha en el mismo sentido. Si no ocurre, lo pagaremos todos. En cualquier caso está viéndose cada vez más claro a quiénes votar o, al menos, a quiénes no votar.

Expresarse

28 de Octubre de 2007 - 10:35:10 - Pío Moa - 133 comentarios

 
En una conferencia en Burgos me preguntaron, hace unos días, qué puede hacerse ante una situación como la actual. Lo primero es comprender lo que pasa.
 
– Hemos llegado a la situación actual debido en gran medida al olvido de la historia, que ha permitido a la izquierda y los separatistas inventar y difundir una versión fraudulenta de ella, a la medida de sus intereses.
 
– Las izquierdas y separatismos, presentándose como herederos de la libertad y la legitimidad republicanas, han conseguido poner a la defensiva a los partidarios de España y la democracia. Los liberticidas se han expresado sin complejos y con la máxima intensidad, ganándose a un vasto sector de la opinión pública, mientras que, durante decenios, las gentes de mentalidad democrática y conservadora apenas han osado expresarse, o lo han hecho con poca fuerza.
 
– De este hecho deriva el amplio margen de maniobra de los liberticidas. Muchos se preguntan: ¿cómo es posible que tanta gente siga votando a unos partidos tan evidentemente corruptos, antiespañoles y antidemocráticos? Pues porque se le ha grabado la imagen de una derecha históricamente asesina, brutalmente represiva y enemiga de los trabajadores: preferibles los otros, aunque roben y cometan mil fechorías.
 
– Así, la izquierda y el separatismo han entendido muy bien la importancia de explicar el pasado para dominar el presente y, conforme a su modo de ser, han falsificado la historia a fondo. La situación actual proviene en muy alta medida de la expresión exuberante de los liberticidas y la inhibición expresiva de sus contrarios, cuando no la colaboración de una derecha empeñada en contemplar el futuro.  
 
– ¿Qué hacer? Tratar de ganar a la opinión pública. Y para ello, primero y fundamental expresarse. Pese a su vocerío, esa gente es sumamente débil, y sus campañas para acallar a quienes les plantan cara, en especial a Jiménez Losantos, demuestran esa debilidad de fondo.
 
– ¿Cómo expresarse? En todos los niveles. Cada uno, en su vida particular, con familiares o amigos, tiene muchas ocasiones de exponer sus puntos de vista o replicar a los opuestos. También puede difundir en su ámbito fotocopias de artículos o informaciones de interés.
 
– Asimismo puede utilizar las cartas a la prensa o Internet, un instrumento poco y mal aprovechado. Estas acciones están al alcance de cualquiera, empleando el abundante material informativo y de opinión generado por Libertad Digital, La COPE, Intereconomía, contribuciones propias, etc.
 
– Un nivel superior consiste en asociarse. La situación debiera dar lugar a una multitud de asociaciones diversas: por la verdad histórica, de apoyo a la AVT, de denuncia de los separatismos… Una asociación puede realizar convocatorias, conferencias, hacer propaganda callejera mediante pintadas, carteles, pegatas, etc. Si funciona medianamente bien, multiplica el efecto de la acción individual.
 
He aquí acciones factibles sin mayores medios. Ciertamente, una persona aislada o un pequeño grupo pueden muy poco frente a los poderosos medios de masas controlados por el poder, pero miles de personas aisladas y decenas de pequeñas asociaciones que se expresen constantemente pueden contrarrestar en gran medida el efecto de esos medios de masas e incluso influir sobre ellos.
 
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La dignidad de los herederos de García Atadell 
 
Ha dicho la catastrófica ex directora de la Biblioteca Nacional que se había negado a debatir con Ignacio Villa por “dignidad”. Supongo que lo mismo habrán hecho los otros dos individuos que se marcharon con ella. Por dignidad. La dignidad de los herederos de García Atadell. Y es lógico: esa dignidad no les permite el método del debate libre y en igualdad de condiciones. Faltaría más. Lo suyo es otra cosa.
 
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Rajoy, o el vacío
 
Rajoy propone "un nuevo consenso" para volver a la "unidad" y "la concordia". ¿Con quiénes? ¿Con el PSOE? ¿Con los separatistas? ¿Sobre qué bases? Este hombre vive en el futuro, y lo suyo es la ciencia ficción.
 
"Coincido con gente de izquierdas en cosas importantes". ¿En cuáles, concretamente? ¿Y con qué gente de izquierdas? ¿Con Buesa y Díez, o con Chaves y Carod? ¿Con Zapo? A ver si nos aclara el asunto, porque es muy importante, y cabe sospechar fundadamente que, después de los estatutos, con quien coincide es justamente con el gobierno.
 
“Tras elogiar a "gente valiente" como San Gil u Otaola, ha afirmado que, "con un partido así", sabe "que vamos a ganar las elecciones". Pero ¿qué significan San Gil u Otaola en el PP al lado de Arenas, Gallardón, Feijoo, Camps, Arriola, Soraya  o el propio Rajoy? Pues significan lo mismo que Vidal Quadras o Mayor Oreja: muy poco. Aunque pueda explotarse su dignidad  para hacer demagogia. Y lo que importa a los españoles no es que ganen las elecciones, sino que resuelvan los problemas, para lo que se ve al PP muy poca disposición.
 
"Sé que existen los nacionalistas, he convivido con ellos, pero también han de saber que defenderé la soberanía nacional y que España es España". La defiende con los estatutos andaluz, balear y valenciano, por el momento. Recuerda lo de "Ibarreche me va a escuchar", de Zapo.
 
"Quiero cambiar la miopía de los que nos han gobernado por la responsabilidad, la falta de energía por la decisión, la frivolidad por la eficacia y la mediocridad por la ambición de ser cada día mejores". ¿Miopía? Ha dicho miopía el futurista. ¿Falta de energía? ¿Falta de energía un gobierno que en su colaboración con el terrorismo empieza retirando las tropas de Irak, continúa poniendo en pie el “proceso de paz”, la “alianza de civilizaciones”, metiendo leyes como la de los “matrimonios” homosexuales, la de memoria histórica y tantas otras medidas? Si algo ha tenido es energía, en contraste con la flojera inaudita de Rajoy, el enérgico futurista? Ambición quizá tenga el actual PP, por lo menos ambición de ganar elecciones, esto es, cargos públicos; pero la mediocridad es toda suya.
 
De la demagogia de Zapo a la de Rajoy. Y  dicen que es la alternativa.
 
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Aunque con un retraso de cuatro meses...
 
Crónica cultural
 
Presentación de La loca de Chillán en San Lorenzo de El Escorial
 
Adolfo Caparrós
 
Doctor en Literatura
 
El sábado pasado, 30 de junio, pudimos asistir a una fiesta de la literatura en toda regla con motivo de la presentación de la última novela de Aquilino Duque.

Abrió plaza Javier Esparza, periodista y escritor, que glosó un recorrido profundo, entre el estudio y la vivencia personal, por la novelística del escritor andaluz. Nos confirmó algo que ya intuíamos los lectores de nuestro autor. A saber, la naturalidad y credibilidad de sus personajes. La ficción podría ser realidad y viceversa.

Remató su intervención con una apelación al autor: “¿Quién te iba a decir a ti, precisamente a ti, que ibas a acabar siendo un maldito?” Tiene toda la razón, pero el precio de la independencia es muy alto.

Causó impresión la valentía de Esparza al salir a la palestra sin papeles, ni siquiera un breve guión, que dio a su intervención un aire desenfadado y quizá improvisado, que realmente no tenía. Me recordaba a mí a estos jóvenes que llevan el pelo desaliñado de tal manera, que lleva más tiempo esa colocación, que un peinado al uso.

Posteriormente intervino Agapito Maestre, filósofo y articulista de Libertad Digital, que, a caballo entre la filosofía y la literatura, hizo una disección profunda de la poesía de Aquilino Duque. Que por lo visto, tanto en referencias y citas, como en el desarrollo de sus notas, recomendamos encarecidamente. Magistral el trabajo de Agapito Maestre, que sin duda, debería publicarse.

Cerró plaza el autor de La loca de Chillán que explicó su intención de hacer una novela de corte americano. Es su segundo intento tras el éxito de La rueda de fuego, que lamentablemente no estaba a la venta, sí otras muchas obras de él.

Nuevamente hemos de incidir en la credibilidad de los personajes hispanoamericanos de nuestro autor, tanto en la acción, como sobre todo, en la expresión.

Aquilino Duque propuso un viaje de ida y vuelta en la literatura hispanoamericana que va desde Ramón María del Valle-Inclán y Rubén Darío, hasta Mario Vargas Llosa.

Y otro nombre, quizá hoy un poco olvidado, pero de un calado literario incuestionable, Eça de Queirós, a quien el autor de La loca de Chillán reconoce como una de sus fuentes y al que propone como origen de otros muchos escritores, uno de ellos, el propio Valle-Inclán.

Evidentemente, los folios del novelista homenajeado también deberían ser publicados. 

Herederos de García Atadell S. L.

27 de Octubre de 2007 - 11:42:36 - Pío Moa - 31 comentarios

A veces las mentiras más elaboradas caen por un simple detalle que las derriba como un castillo de naipes. Así la ley de la falsificación histórica.

García Atadell, socialista de rango intermedio, fue el paradigma del chequista, un modelo para los miles de ellos que ahora presenta el gobierno en su ley como luchadores por la libertad víctimas del franquismo, al lado de personas inocentes como Peiró o Besteiro, a quienes sí se puede considerar víctimas. García Atadell robó, torturó y asesinó a mansalva, y la prensa le felicitaba por su enérgica labor, pero cometió la equivocación de marcharse a Francia con el producto de sus expolios en lugar de compartirlo con sus jefes, y de ahí vino su desgracia.

Para el gobierno, los miles de García Atadell, como los asesinos etarras, son héroes de la libertad, víctimas de “leyes injustas”, etc. Lo cual solo quiere decir que se identifica con ellos, intentando blanquearlos fraudulentamente con las víctimas inocentes, que también las hubo.

La vocación atadelliana del PSOE –no de todo él, pero sí de su sector dominante– la hemos visto en su pasmosa corrupción, en su terrorismo desde el poder, en sus ataques a las víctimas del terrorismo, en su colaboración con la ETA y los separatistas contra la Constitución y la unidad de España… Es preciso recordar constantemente estos datos porque, si no, esta gente seguirá ganando la partida.

Queda el hecho asombroso e irrebatible: los herederos de García Atadell hacen las leyes hoy en España. Ni más ni menos.    

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Rectificaciones  

Me dice una persona ligada al PP que mi comentario sobre la actitud de su partido en relación con el himno “andaluz” es un completo error, pues se trataba de una broma para dejar descolocado al PSOE. ¿Fue así? No estoy muy convencido, pero ojalá me equivoque. Realmente Rocío Jurado tiene más relevancia para Andalucía que Blas Infante, y el humor sirve mejor en cuestiones en que la discusión intelectual es perder el tiempo.

Otra rectificación necesaria: me dice Cristina Losada que interpreté mal sus palabras sobre su conversación con Ignacio Sánchez Cámara, pues este en ningún momento dijo que algunos fuéramos extremistas o no fiables, sino solo que conservábamos la vehemencia de nuestros años mozos, sin entrar en si ello convenía o no. Así pues, ha sido un error de interpretación por mi parte, peligro propio de charlas informales que pueden ser, no obstante significativas. Mis excusas a Cristina y a Sánchez Cámara.

"Luis, aunque ya te he dicho lo sustancial por teléfono, te envío este mensaje para que, si te parece, lo incluyas en tu blog a modo de puntualización a ese post en el que te refieres a un comentario que me hizo Ignacio Sánchez-Cámara durante una cena después de una conferencia. Pues bien, en esa conversación, Sánchez-Cámara  no dijo que siguiéramos siendo "extremistas" los que hemos hecho una evolución de la izquierda al liberalismo, ni tampoco que no fuéramos "fiables". Lo que dijo, y no transcribo términos exactos sino aproximados  fue que llamaba la atención que ese grupo de personas nos distinguiéramos por la vehemencia con que defendíamos nuestras posiciones, y que esa vehemencia o radicalidad parecía ser la misma que la que habíamos tenido antaño en la defensa de las anteriores.   Otra persona presente en la conversación dijo que éramos "combativos", descripción con la que él y todos los demás estuvimos de acuerdo. También hubo acuerdo, o eso me pareció, en la idea de que esa "combatividad" -como afirmó la misma persona- "le venía muy bien a la derecha". Todo ello en el desorden de una charla a varias bandas mientras degustábamos invenciones de la "nouvelle cuisine" gallega con un rico vino tinto
Saludos vigueses,  
Cristina"  

Queda, desde luego, el fondo de la cuestión, el señoritismo derechista:

“En realidad, Pedro Jota no hacía sino aplicar la doctrina Aznar al llegar a la Moncloa, que era la de separarse ostensiblemente de los que, en palabras del portavoz Rodríguez, “os habéis significado demasiado”. “Significarse” en la neojerga monclovita quería decir que habíamos arrostrado durante años la persecución personal y el despido laboral por una razón básicamente ética: facilitar una alternativa democrática a la corrupción y el despotismo felipistas. Razón y ética que los dirigentes del PP dijeron compartir con nosotros hasta el mismo momento de llegar al Poder, ni un minuto más. Pero al discriminarme con respecto a los demás columnistas de forma tan grosera y lesiva para la imagen del periódico, lo que hacía Pedro era precisamente significarse a favor de Aznar y la nueva doctrina del PP, la del centrismo incoloro, inodoro e insípido, la disolución de la “comandita” que Cebrián llamaba el “Sindicato del Crimen”. Creo no malinterpretar la razón principal de ese desvío: que no se notara que el más “significado” a favor de Aznar hasta el 96 había sido… Pedro Jota. Si la factura de ese distanciamiento de sí mismo a mi costa resultó estéticamente deplorable, supongo que el resultado acabaría siendo satisfactorio…” FJL, De la noche a la mañana, p. 103.

Señoritos

26 de Octubre de 2007 - 09:01:44 - Pío Moa - 44 comentarios

 
Me comentaba Cristina Losada unas frases de Ignacio Sánchez Cámara sobre las numerosas personas que han pasado por la extrema izquierda en tiempos del franquismo y que han evolucionado en un sentido liberal. Como no se trata de nada confidencial ni personal, me permitiré comentarlo a su vez. El fenómeno ha sido realmente curioso: Federico Jiménez Losantos, Jon Juaristi, Teo Uriarte, en su momento Mario Onaindía, Javier Rubio, Cristina Losada o un servidor entre bastantes otros. Algunos de ellos entraron en el PSOE, donde –caso de Onaindía o Uriarte– estaban o están en el ala más razonable, aunque, me temo, condenada a la derrota como en otro tiempo la de Besteiro. Según Sánchez Cámara, estos que, en su opinión, se han pasado a la derecha, conservan un espíritu extremista que les hace, en definitiva, poco fiables.
 
Tengo la impresión de que el señor Sánchez, un apreciable y por lo general sensato columnista, refleja esa mentalidad extendida en las "derechas de toda la vida" que imaginan haber estado siempre en la razón frente a otros que han pasado de un extremo al otro y le resultan por ello advenedizos o competidores poco agradables, a quienes puede convenir utilizar en un momento dado y despedir en otro, pero siempre tener a cierta distancia. La mentalidad del señorito de derecha, en suma.
 
Creo que el señor Sánchez se equivoca. Los desastres del siglo XX en España han venido de la combinación del mesianismo de la izquierda con la extrema mediocridad intelectual y política de la derecha. Una derecha bastante más sensata que la izquierda, desde luego, pero sumamente oportunista, bastante "plasta" y de muy escaso valor moral, capaz de envolver al país en una capa de tedio y vaciedad. Una derecha que se reveló en todo su ser cuando despreció a sus propios votantes para entregar el poder a los republicanos. Como se revela ahora mismo en un PP sin nervio ni inspiración, llevado del ronzal por un personaje tan insignificante como Zapo.
 
Bajo el franquismo fuimos muchos los que nos equivocamos, pero hay una diferencia entre equivocarse arriesgándose y luchando y equivocarse chupando del bote (si bien no han dejado un momento de chupar, lo cual, para su mentalidad, constituye un éxito). Un sector de la derecha acertó al organizar la Transición, pero, como señalé del rey hace unos días, lo hizo por oportunismo, porque "tocaba", por adaptarse de modo casi instintivo a las circunstancias, sin verdaderas convicciones democráticas o de cualquier tipo, y por ello mismo dispuesto a ceder a la izquierda y al separatismo todos los aparatos ideológicos y culturales: de aquellos polvos, estos lodos.
 
En general, el señorito de derechas tiene el mezquino espíritu del aprovechado, poca experiencia de la vida, y nunca entendió muy bien lo que pasaba ni por qué la izquierda o los separatistas pensaban y actuaban como lo hacían. De ahí sus debilidades.
 
Hace poco tuve ocasión de aclarar algunas de estas ideas a otro intelectual de derecha, González Cuevas, en la revista de Gustavo Bueno El Catoblepas. El citado escritor temía la competencia –puramente imaginaria– que pudiéramos hacerle César Vidal o yo para ganarse los favores del PP… Por decirlo de otro modo, ¿es el liberalismo de derechas?, ¿cuánta derecha liberal existe en el país? En cuanto a mí, y creo que a otros muchos que procedemos de la extrema izquierda, nunca me he considerado afín a la derecha. Por lo menos a la de los señoritos.
 
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Rajoy se pregunta "quién gana" con la "irresponsable" Ley de Memoria Histórica.
Pregunta facilita. Ganan las izquierdas y los separatistas, y pierden España y la democracia. Tan mal defendidas por Rajoy, absorto en la apasionada contemplación del futuro.
 
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Herederos de García Atadell
 
Debemos insistir en ese hecho que revela en sí mismo todo el contenido moral y político de la Ley de falsificación histórica: con el pretexto de las víctimas, identifican a los inocentes con los asesinos y ladrones, a Peiró o Besteiro con García Atadell, paradigma del chequista.
 
Tan inconcebible bajeza solo pueden perpetrarla los herederos morales y políticos de García Atadell:
 
Juan Peiró y Agapito García Atadell
Pío Moa
 
Sin duda la mayor mancha del franquismo fue la represión de posguerra, en la que cayeron en torno a las 25.000 personas. En otro artículo me extendí sobre las circunstancias, desde luego distintas a como las presentan ahora los revanchistas, pero la cifra es, desde luego, impresionante, y testimonia un afán despiadado de castigo y venganza de los vencedores.
 
Tal represión fue posible en buena medida porque un gran número de los responsables y ejecutores del terror izquierdista cayeron en manos de los nacionales. La excepción fue Cataluña, donde la mayoría de ellos pudo huir por la frontera. Los jefes del Frente Popular se preocuparon de ponerse a salvo, y casi siempre lo consiguieron, sin dejar el menor preparativo de evasión u ocultamiento para los miles de sus seguidores complicados en el terror contra la derecha. Estos hechos no suelen mencionarse, pero tienen gran importancia. Prieto había señalado tras el asesinato de Calvo Sotelo: "será una batalla a muerte, porque cada uno de los bandos sabe que el adversario, si triunfa, no le dará cuartel". A ese extremo habían llegado los odios, y no, como creo haber probado, por culpa de la derecha, sino de una izquierda convencida de que había llegado la hora de su revolución. Sin duda alguna, la represión no habría sido menor de haber triunfado las izquierdas. Esto debe señalarse, porque a menudo se enfoca el problema como si el afán de venganza dominase sólo en uno de los bandos.

La represión franquista tuvo la particularidad de haberse ejercido, muy mayoritariamente, por vía judicial militar. Esto es poco común, porque los vencedores, preferían el ajuste de cuentas en la oscuridad, dejando para los jueces sólo a unos pocos vencidos. Así, en el castigo a la Comuna de París, Thiers hizo fusilar en masa a presuntos revolucionarios (precisamente, el ejemplo de Thiers, como medio para salvaguardar la paz social por varias generaciones, fue invocado en las Cortes españolas por Melquíades Álvarez y por Calvo Sotelo). Y al terminar la guerra mundial, no menos de 10.000 presuntos colaboracionistas, probablemente bastantes más, fueron eliminados extraoficialmente en Francia, y algo similar ocurrió en Italia.

La vía judicial, aunque mucho más onerosa en todos los sentidos, suponía en principio una mayor justicia, y una posibilidad de defensa para el acusado. Lo cual no significa que esa justicia no tuviera mucho de represalia, y que no cayeran en ella muchos inocentes. Un caso característico fue el de Juan Peiró, dirigente anarquista y ministro del Frente Popular durante seis meses, hasta la defenestración de Largo Caballero por una intriga de comunistas, prietistas y republicanos.

Peiró pertenece al escaso número de los dirigentes que se opusieron al terror, lo condenaron pública y reiteradamente, y procuraron salvar al mayor número posible de los perseguidos por las "patrullas de control" y por otros organismos de la CNT y del Frente Popular en Cataluña. Logró huir a Francia, pero allí fue detenido y entregado a los franquistas. No parecía temer mucho por su vida, pues su actitud moderada durante la guerra era bien conocida, e incluso le había valido amenazas de los suyos. En su juicio testificaron a su favor numerosas personas de derechas, incluyendo a militares y curas. No parecía haber base alguna para una condena a muerte, y sin embargo, esa fue la que se le impuso, debido a sus cargos políticos en el régimen revolucionario. Por supuesto, miles de penas capitales, muchas de ellas más motivadas que la de Peiró, habían sido conmutadas por cadena perpetua –que a su vez solía quedarse en seis u ocho años de prisión–, pero en el caso de este dirigente anarquista fue cumplida inexorablemente, por alguna razón poco clara, quizás por negarse a colaborar con la Falange, sostienen algunos no muy convincentemente.

Según me han comentado algunas personas, la mayor dureza e intransigencia en los tribunales solía provenir de militares burócratas ajenos a la vida del frente, mientras que a menudo eran los combatientes quienes mostraban mayor comprensión, negándose a que actos como los cometidos por ellos mismos, y bastante normales en el curso de la guerra, sirvieran como base para condenar a los acusados. Tales conductas han sido siempre comunes en circunstancias semejantes. Una circular eclesiástica señalaba cómo en los pueblos los más dados al castigo solían ser personas que apenas habían sufrido, o que tenían su parte de responsabilidad en crear el clima bélico inicial, por sus abusos contra los trabajadores.

Caso muy distinto del de Peiró fue el de García Atadell, aunque éste no resultara capturado al terminar la guerra, sino a finales de 1936. García, militante socialista de relevancia media, en el sector de Prieto, al parecer, montó al recomenzar la contienda una de las peores bandas terroristas de Madrid. Buñuel cuenta en sus memorias: "García no era más que un bandido, un canalla, pura y simplemente, que se proclamaba socialista. En los primeros meses de la guerra había creado en Madrid, con un pequeño grupo de asesinos, la siniestra Brigada del amanecer. Por la mañana temprano, penetraban por la fuerza en una casa burguesa, se llevaban a los hombres "de paseo", violaban a las mujeres y robaban cuanto caía al alcance de su mano. García, a quien los fascistas buscaban ávidamente, era una de las vergüenzas de la República". El chequista marchó a Marsella pretextando una labor de contraespionaje. Allí vendió parte del tesoro acumulado en sus fechorías, y embarcó rumbo a Suramérica. Buñuel, informado por un policía francés, transmitió los datos al embajador del Frente Popular en París, y sigue Buñuel: "El barco tenía que hacer escala en Santa Cruz de Tenerife, en poder de los franquistas. El embajador no vaciló en avisarlos a través de una Embajada neutral". Y así la gestión del cineasta permitió detener, juzgar y ejecutar a García Atadell.

Aunque no hay por qué dudar de la información de Buñuel, éste tergiversa deliberadamente los hechos cuando habla de "vergüenza de la República", como si ésta subsistiese desde el 19 de julio del 36, y como si se tratara de hechos más o menos aislados y repudiados por las izquierdas. Armadas las masas en dicho día por el gobierno Giral, la revolución aplastó lo poco que restaba de la república del 14 de abril, y los García Atadell proliferaron sin la menor oposición eficaz de los partidos, salvo algunas quejas o exhortaciones retóricas de Prieto y otros. En realidad era un terror al mismo tiempo oficial y anárquico, organizado por los partidos y por el mismo aparato del gobierno (como la checa de Fomento, una de las peores), y estimulado desde la prensa y la propaganda. García Atadell, al igual que tantos más, utilizaba los archivos oficiales para perseguir a sus víctimas, y recibió felicitaciones públicas por su celo antifascista. A pocos les preocupaban sus asesinatos y torturas, o sus robos de joyas y bienes diversos. Lo que ya no sentó tan bien fue su huida con el botín.

Ahora que vuelve a insistirse en la represión franquista como si hubiera sido única, y se mencionan cifras como si la ejecución o encarcelamiento volvieran inocentes a cuantos los sufrieron, conviene recordar también, y comparar, casos como estos dos. No se puede identificar a un Peiró con un García Atadell, y quien lo hace, mencionando simplemente cifras abstractas, informa muy poco de los hechos, y mucho de su propia actitud personal o política. ¿Cuántos Peiró y cuántos García Atadell hubo? Tal vez sea imposible averiguarlo, y acaso no valga la pena. Fueron, desde luego, muchos miles los complicados en el terror izquierdista, y sus enemigos pudieron capturar a una elevada proporción de ellos. Aun así, tal represión constituyó el episodio más siniestro del franquismo. Pero ello no justifica a cierta historiografía y a ciertos políticos que, metiendo en el mismo saco a culpables y a inocentes, intentan justificar el terror izquierdista y darnos una idea falsa de la época, con fines políticos muy actuales.

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Solo una observación al anterior artículo: sí hay por qué dudar de la información de Buñuel, que pretende lavar la cara al terror del Frente Popular, una manera de colaborar con él.

Irrisorio PP

25 de Octubre de 2007 - 08:02:39 - Pío Moa - 66 comentarios

El PP partidario del “hecho nacional andaluz” quiere oficializar el himno regional cantado por Rocío Jurado. Se jacta, además, de haber dejado “descolocado” al PSOE con su propuesta. El himno, una auténtica patochada como todo lo referente al nacionalismo andaluz empieza: “La bandera blanca y verde /vuelve tras siglos de guerra/ a decir paz y esperanza…”

Basta. ¿De qué siglos de guerra hablan esos cretinos? ¿Y qué decir de la bandera, inventada por uno de los políticos más memos del siglo XX español?

“En los años anteriores, la sensación de ruina de la Restauración y la difusión de los puntos de Wilson habían dado alas a otros nacionalismos. Fue significativo el andaluz, promovido por un notario malagueño, Blas Infante, pergeñador de una doctrina en nada desmerecedora de la de Arana o Prat. Aspiraba Infante a “vivir en andaluz, percibir en andaluz, ser en andaluz y escribir en andaluz”. No llegó a escribir mucho en ese curioso idioma, pero descubrió que “el lenguaje andaluz tiene sonidos los cuales no pueden ser expresados en letras castellanas. Al alifato, mejor que al español, hay necesidad de acudir para poder encontrar una más exacta representación gráfica de aquellos sonidos”. Estas peculiaridades, “influjos clásicos de una gran cultura pretérita”, obligaban a estudiar la conveniencia de “reconstruir (sic) un alfabeto andaluz” para separarlo del “español”, aunque entre tanto fuera preciso “valernos de los signos alfabéticos de Castilla”.

 “A juicio de Infante, la historia de la región había sido muy mal contada, debido a intereses bastardos que intentaban disimular su realidad nacional. Andalucía había sido nación en tres ocasiones: la protohistórica Tartessos, la Bética del imperio romano y la Al Ándalus musulmana. Después habían llegado la miseria y la opresión españolas. De aquellos tres momentos, el más interesante para él era el tercero, por más reciente: en la “comprensión” del período andalusí debía descansar la recuperación de la “conciencia andaluza”. De modo parecido a Arana, diseñó para su “nación” un escudo y una bandera, verde y blanca, colores de los omeyas y los almohades respectivamente. Ante las burlas y quejas, Infante exclamó: “¡Qué gobierno, qué país! ¡Llegan a sentir alarma ante el flamear de una bandera de inocentes colores, blanca y verde! Le hemos quitado el negro como el duelo después de las batallas y el rojo como el carmín de nuestros sables, y todavía se inquietan”. ¡Un inocente, el buen Infante!, y lo del “carmín de nuestros sables” está sin duda muy logrado. Su fervor por Al Ándalus le llevó a peregrinar a Marruecos en pos de la tumba del rey de la taifa sevillana Al Motamid, y a escribir dramas en honor de él y de Almanzor, enalteciendo las glorias árabes.

“De acuerdo con esas ideas, y remitiéndose al principio de autodeterminación, escribía en un manifiesto el 1 de enero de 1919: “Sentimos llegar la hora suprema en que habrá de consumarse definitivamente el acabamiento de la vieja España. Declarémonos separatistas de este Estado que, con relación a individuos y pueblos, conculca sin freno los fueros de la justicia y del interés y, sobre todo, los sagrados fueros de la Libertad; de este Estado que nos descalifica ante nuestra propia conciencia y ante la conciencia de los Pueblos extranjeros. Avergoncémonos de haberlo sufrido y condenémoslo al desprecio. Ya no vale resguardar sus miserables intereses con el escudo de la solidaridad o la unidad que dicen nacional” (“Una historia chocante. Los nacionalismos vasco y catalán en la España contemporánea”).

Este sujeto fue nombrado a finales de los años 70 “Padre de la patria andaluza” por el Charlamento regional.  

Y ahora viene el PP “descolocando” al PSOE a base de mostrarse más maurófilo y “nacionalista” que él, digno seguidor de Infante, como juega a hacerse más progre o más feminista.  Esto es hoy el PP, señores, no se llamen a engaño.

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Seis días sin que el PP, absorto en la contemplación del futuro, defienda a Alcaraz de la querella intimidatoria y pro terrorista, denunciando esta como tal.

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Ya está en las librerías “Años de hierro. España en la posguerra, 1939-1945”.

“Los años cuarenta empiezan en España, como en el resto de Europa, con el decisivo 1939, pero de modo opuesto: en España ha terminado una guerra, al norte de los Pirineos comenzaba otra mucho más mortífera…”

Aquella época fue muy compleja, llena de vida y de muerte, muy dramática; fueron los años de las “trece rosas” y el fusilamiento de Quiñones, de la División Azul y la Operación Bodden, de los planes de la Comisión Goldeneye sobre Canarias y Gibraltar y de acercamientos monárquicos a Hitler, de conspiraciones de los generales contra Franco y de invasión del maquis por el valle de Arán, de disputas por el tesoro del “Vita”, de “Ojos verdes” y del premio Nadal, de expansión de Opus Dei y defenestración de Serrano Súñer mezclada con un caso de adulterio, de reconstrucción y represión, hambre y estraperlo, magnos y a veces irreales planes industriales, del CSIC, repoblación forestal y lucha contra la sequía; de intrigas de los embajadores Hoare y Stohrer, de la “Caballería de San Jorge” y tantos otros temas tratados en esta obra. Todo bajo la casi fatal atracción del torbellino europeo, amenazas de invasión de Hitler o de los Aliados y una nada imposible reanudación de la Guerra Civil.

Años de grandes ilusiones y frustraciones, en los que se escribieron algunas de las novelas españolas más importantes del siglo, obras de pensamiento y poesía de gran relieve, la pieza musical más interpretada y conocida fuera de España o el libro doctrinal más influyente internacionalmente publicado en el país en siglos. Fue también la edad dorada del humor, la canción popular, la literatura de kiosco…

La victoria de Franco en la Guerra Civil no garantizaba la continuidad de su dictadura (de la que derivaría, muchos años después, la democracia). Por el contrario, su supervivencia y consolidación, así como su neutralidad en la guerra mundial, fueron hechos sumamente improbables. Sin embargo ocurrieron, y el historiador debe exponer su cómo y su porqué, al margen de mitos y prejuicios. Tal es la tarea que aborda Moa en “Años de hierro” que, como otros títulos suyos, propone una reinterpretación a fondo de un pasado crucial en la configuración de nuestro presente”.

(Contraportada)

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Hoy, en "El economista"

SATISFECHOS DEL HOLOCAUSTO

Pío Moa

Como decía el jueves pasado, lo más parecido al Holocausto en España fue la persecución religiosa del Frente Popular, realizada con sadismo escalofriante. Nunca sus autores ni quienes hoy se identifican con ellos han mostrado pesar por lo hecho, ni propósito de reparación moral, no digamos de arrepentimiento o intención de rectificar. Muy al contrario, todo indica que están muy satisfechos: hasta han tenido la inmensa desfachatez –la criminal desfachatez– de exigir a la Iglesia que pidiera perdón por haber apoyado a quienes la estaban salvando del exterminio. Y ahí siguen con su vesania, empeñados en denigrar las beatificaciones de los mártires, mientras presentan como víctimas del franquismo, con las correspondientes subvenciones e indemnizaciones, tanto a inocentes como a asesinos. Como si los nazis exigieran a los judíos que pidieran perdón, o les negasen el derecho a honrar a sus muertos.

El truco justificativo de los nazis de izquierda lo empleaba hace poco el pro socialista Santos Juliá, citando a Maritain: "Es un sacrilegio horrible masacrar a sacerdotes –aunque fueran fascistas, son ministros de Cristo– por odio a la religión; y es un sacrilegio igualmente horrible masacrar a los pobres –aunque fueran marxistas, son cuerpo de Cristo– en nombre de la religión". Maritain, que mentía al Vaticano presentando a Franco como un satélite de Hitler (el Frente Popular sí lo fue de Stalin), mentía también al expresarse así. El terror de derecha –como el de izquierda–, mató a pobres, medianos y algunos ricos, por considerarlos enemigos políticos, nunca por ser pobres ni en nombre de la religión. Al hablar como lo hizo, Maritain recogía la propaganda stalinista, la ideología de la lucha de clases que tanto ha contaminado a la Iglesia desde los años 60, llevando a muchos clérigos a defender los totalitarismos comunistas. Todavía engañan a algunos.

Honrar a los criminales, deshonrar a los inocentes

24 de Octubre de 2007 - 08:45:33 - Pío Moa - 112 comentarios

Es difícil encontrar un documento más amparador de la delincuencia, más delictivo en sí mismo, que el preámbulo a la Ley de la falsedad histórica:

“Es la hora, así, de que la democracia española y las generaciones vivas que hoy disfrutan de ella honren y recuperen para siempre a todos los que directamente padecieron las injusticias y agravios producidos, por unos u otros motivos políticos o ideológicos o de creencias religiosas, en aquellos dolorosos períodos de nuestra historia. Desde luego, a quienes perdieron la vida. Con ellos, a sus familias. También a quienes perdieron su libertad, al padecer prisión, deportación, trabajos forzosos o internamientos en campos de concentración dentro o fuera de nuestras fronteras. También, en fin, a quienes perdieron la patria al ser empujados a un largo, desgarrador y, en tantos casos, irreversible exilio. Y, por último, a quienes en distintos momentos lucharon por la defensa de los valores democráticos, como los integrantes del Cuerpo de Carabineros, los brigadistas, los combatientes guerrilleros, cuya rehabilitación fue unánimemente solicitada por el Pleno del Congreso de los Diputados de 16 de mayo de 2001”.

Los “combatientes guerrilleros” o maquis, fueron un intento de reiniciar la guerra civil bajo dirección comunista, con el objetivo, mediato o inmediato, de instaurar un régimen a la medida de Stalin. Los brigadistas internacionales fueron exactamente un ejército particular de Stalin, en cuyo seno los crímenes y la represión alcanzaron niveles terribles. El Cuerpo de Carabineros, modesto e insignificante organismo armado, fue inflado desmesuradamente, y con plena ilegalidad y dinero público por el entonces ministro de Hacienda Negrín para formar, nuevamente, un ejército particular dentro del ejército mal llamado republicano. Ninguno de ellos defendió jamás los valores democráticos, sino precisa y exactamente lo contrario, al igual que el Frente Popular en su conjunto.

Entre quienes perdieron su libertad o fueron fusilados abundan los chequistas, numerosos asesinos sádicos y ladrones, y a todos ellos se pretende “honrar” incluyéndolos en el mismo lote con los inocentes que también sufrieron esa represión o ese terror, mezclando a Besteiro con García Atadell. Por lo mismo, se burla y deshonra de la peor manera posible a los inocentes.

Entre los exiliados hubo igualmente numerosos criminales, y sobre todo los jefes, que dejaron abandonados a sus sicarios pero se llevaron inmensas fortunas saqueadas al patrimonio artístico e histórico español, a particulares y a las familias humildes que depositaban sus alhajas en los Montes de piedad.

Al no distinguir entre unos y otros, entre criminales e inocentes, está claro con quiénes se identifica el Gran Hermano Monipodio. Por si hiciera falta más prueba de un gobierno compinchado con terroristas y separatistas para liquidar la Constitución. O que ahora mismo intenta intimidar a las víctimas del terrorismo y con ellas a toda la sociedad.  

Está claro lo que pretenden: envenenar las conciencias, como decía Besteiro. Con su habitual descaro asegura Zapo: “No es tarea del legislador implantar una determinada memoria colectiva”. Es exactamente lo que está haciendo. Y recoge: “Nadie puede sentirse legitimado, como ocurrió en el pasado, para utilizar la violencia con la finalidad de imponer sus convicciones políticas y establecer regímenes totalitarios contrarios a la libertad y dignidad de todos los ciudadanos, lo que merece la condena y repulsa de nuestra sociedad democrática”. Parece una condena al PSOE, que en 1934 hizo exactamente eso, pero pretende ser lo contrario, su legitimación. Por parte de un gobierno que ha legitimado la violencia totalitaria de la ETA y colabora con ella contra la lay y contra las víctimas. Un gobierno que merece, indudablemente, la condena y la repulsa de nuestra sociedad democrática, en grado muy superior al que va cosechando.

Solo cabe recordar las palabras tan precisas de Gregorio Marañón, padre espiritual de la república: "¡Qué gentes! Todo es en ellos latrocinio, locura y estupidez”. "Tendremos que estar varios años maldiciendo la estupidez y la canallería de estos cretinos criminales, y aún no habremos acabado. ¿Cómo poner peros, aunque los haya, a los del otro lado?". "Sin quererlo siento que estoy lleno de resquicios por donde me entra el odio, que nunca conocí. Y aun es mayor mi dolor por haber sido amigo de tales escarabajos y por haber creído en ellos". "Esa constante mentira comunista es lo más irritante de los rojos. Por no someterme a esa servidumbre estúpida de la credulidad, es por lo que estoy contento de mi actitud".

No nos sometamos a esa servidumbre. Demostremos que seguimos estimando la verdad y defendamos la libertad para decirla y propagarla frente a sus enemigos.

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Cinco días, y el PP sigue sin defender la verdad que dice Alcaraz y sin denunciar en sus justos términos la querella pro terrorista del gobierno.

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Ibarreche, no Ibarretxe; Pachi, no Patxi.... En fin, cuando se escribe en español común debe utilizarse la ortografía española, utilizada también en el  vascuence hasta que los nacionalistas la reformaron, con mejor o peor acierto.  

Defensa y reforma de la Constitución

23 de Octubre de 2007 - 09:02:25 - Pío Moa - 58 comentarios

La Constitución actual es la primera en la historia de España que se hace por un consenso realmente amplio, y no podrá reemplazarse por otra con la misma base. En todo caso no debe permitirse que unas bandas de estafadores políticos la  transformen a su gusto y por medio de hechos consumados, como está haciendo el gobierno en connivencia con separatistas y terroristas. Si esta inmensa fechoría se consiente, las bases de la convivencia quedan rotas, y por mucho que no reaccione una sociedad  en gran parte degenerada por la telebasura y la corrupción aceptada, cualquier minoría adquiere legitimidad para recurrir a todos los medios a fin de imponerse. Después de todo, estamos ante el triunfo, en medida muy importante, de una de esas minorías que desde el principio decidió atacar con las armas esa Constitución que establece la unidad de España y las libertades, y, en esas condiciones, lo que es válido para ella lo es para cualquiera.

Ciertamente se trata de una Constitución sumamente defectuosa, lo que no es de extrañar a la vista de algunos de sus redactores, como Peces Barba o Herrero de Miñón. Una Constitución que confunde intereses y derechos, lastrada por concepciones socialdemócratas de implicaciones totalitarias y por las puertas abiertas a la fragmentación del país. La crisis política a la que está llevando a España el actual gobierno exige una reforma legal de aquella ley de leyes, y Vidal Quadras, el foro de Ermua y otros grupos están poniéndose en marcha al respecto. Una tarea imprescindible.

Para que la reforma cuaje es esencial crear una amplia opinión pública. Y a ello debemos contribuir todos en la medida de las fuerzas de cada cual. Se trata de una acción al mismo tiempo negativa, la denuncia del gobierno anticonstitucional y su infame alianza; y positiva, la reforma imprescindidble para superar los numerosos déficits democráticos que arrastra España.

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Cuatro días y el PP sigue sin denunciar debidamente la querella totalitaria y proterrorista contra Alcaraz.

Contra la querella pro terrorista

22 de Octubre de 2007 - 08:29:07 - Pío Moa - 96 comentarios

El foro de Ermua suscribe punto por punto las declaraciones que ha venido haciendo Alcaraz. Dichas declaraciones no solo son plenamente legítimas, sino también plenamente veraces, y perseguirlas supone perseguir a toda la sociedad democrática. Es de esperar que el partido de Díez y Buesa sigan el ejemplo, así como otras muchas asociaciones y grupos políticos, que tienen la ocasión de demostrar su verdadero carácter. La querella, inequívocamente pro terrorista, ha sido interpuesta por una terminal del gobierno con el evidente objetivo de amedrentar no solo a las víctimas, sino a toda la sociedad. Objetivo para el que también se está sirviendo fraudulentamente de la figura del rey contra Jiménez Losantos, pues acallarlo es otro de los objetivos clave del gobierno anticonstitucional. Quizá el Foro debiera haber incidido más sobre este punto: no se trata de acudir en defensa de las víctimas directas, sino de toda la sociedad española, que es víctima de estos manejos y debe defenderse. Se demuestra una vez más que la colaboración con la ETA implica necesariamente el acoso a las víctimas directas y la vulneración de los principios más elementales del estado de derecho.

Han pasado tres días desde la querella pro terrorista, y todavía no hemos oído al PP una sola palabra de identificación con Alcaraz, y sí, en cambio, de identificación con quienes le persiguen, so pretexto de “respeto a las resoluciones judiciales”. Resoluciones que, como muy bien sabe ese partido, pueden salir por cualquier lado, una vez el poder judicial está siendo a su vez tan acosado en su independencia.  

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Cuerpo y biografía

Realmente, Pinker y compañía no están hablando del ser humano, sino del cuerpo humano, tal como los marxistas creían definir la historia en general por la economía y solo hablaban de historia económica, y además de modo totalmente equivocado.

Claro está, desde el momento en que el hombre es su cuerpo, no hay ninguna diferencia decisiva entre el hombre y el primate: el hombre es un primate. Y tampoco la hay con cualquier animal: el hombre es un animal, con determinadas características anatómicas y fisiológicas, tal como las que diferencian a cualquier especie.

De ahí deduce Pinker una de las pretensiones más audaces, en su sandez, la de fundar la moral sobre una especie de “solidaridad de los cuerpos”. Puesto que todos somos cuerpos, debemos ser más comprensivos con los demás animales, viene a decir, incluso otorgarles derechos o cosa por el estilo. “Comprensión” que, en fin de cuentas, implicaría una especie de guerra general, pues en la naturaleza los cuerpos,  lejos de ser respetuosos entre sí, se comen unos a otros, se parasitan, etc.

Por contra, la concepción del ser humano como biografía le aleja decisivamente del animal. No es que haya una ruptura absoluta con este, como no la hay con la planta o con cualquier otra forma de vida, pero una biografía difiere drásticamente de la trayectoria vital de un mono, una mosca o una lombriz. Implica unas diferencias tan fuertes como las que nos permiten distinguir entre un animal y una planta.

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No sé si será un dato significativo, pero llama la atención. Como ustedes recordarán, durante su llamada tregua, la ETA no ha cesado de realizar atentados espectaculares, procurando evitar muertos para favorecer la colaboración con el gobierno, pero  ocasionando muy graves daños materiales y psicológicos (también dos muertos, en una ocasión). De repente declara liquidada la tregua y toda aquella capacidad de la que hacía gala se queda en casi nada. Sorprendente.

No se arrepienten

21 de Octubre de 2007 - 11:21:49 - Pío Moa - 71 comentarios

"Rajoy cree que el Gobierno pretende convertir al Constitucional "en una gestora" del PSOE"

Hombre, ahora se entera el futurista solemne. Pues la cosa está bien clara desde hace muchos años, desde el caso Rumasa y el entierro de Montesquieu, y no solo con el tribunal constitucional. En los últimos tiempos hemos visto a un número excesivo de jueces y fiscales ponerse al servicio indirecto, y a veces no tan indirecto, de la ETA, a través del gobierno.

Está bien que el futurista haya terminado por darse cuenta de un hecho de permanente actualidad y que lo denuncie, aunque sea con ese lenguaje  suyo, fofo y sin nervio, que al ciudadano común le deja indiferente. Está bien, pero no basta. Lo que importa no es  señalar lo obvio, sino saber qué va a hacer el PP para oponerse al designio totalitario de la cuadrilla de Zapo, si es que va a hacer algo.

Porque el asalto al Tribunal Constitucional por parte del PSOE lo facilitó Rajoy desde el primer momento, no se olvide. Igual que fue el PP el que entregó a la izquierda el control de los medios de masas, sumiendo a España en el invierno mediático que padecemos. Y no hay el menor indicio de que se arrepientan, ni de que reconozcan los hechos, ni de que vayan a rectificar.

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El rey y la democracia

Los ataques solapados, cada vez más desembozados, del rey a la libertad de expresión –no a la de separatistas e izquierdistas–, especialmente a Jiménez Losantos, están irritando justamente a mucha gente que podría apoyar la monarquía,  y alegrando a los republicanos de toda (bueno, de casi toda) la vida.

El rey ha contribuido sin duda a traer la democracia, pero siempre ha sido ajeno a los fundamentos morales y políticos de ella, entre otras cosas porque la lectura nunca ha contado entre sus aficiones favoritas. Simplemente entendió que, muerto Franco, "tocaba" democracia y "homologación con Europa". Cumplió un buen papel, indudablemente, pero no por principios y convicciones, sino por oportunismo, y esas conductas tienen corto el vuelo. Su prestigio como rey se basa menos en su ejemplaridad personal que en el silencio interesado de mucha gente, y eso le expone a quienes en el momento oportuno, tirarán de la alfombra bajo sus pies.

Dada la experiencia de las repúblicas, y a la vista de la catadura de la mayoría de los republicanos de hoy, la gente corriente prefiere la  monarquía, y solo el propio rey o su familia podrían liquidar ese capital político. Prefiere la monarquía democrática, entiéndase bien. Que incluye la libertad de expresión, no solo la de los falsos amigos del monarca.  

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Por un arte verosímil

El arte no puede ser absolutamente caprichoso e inverosímil, eso es algo que no entienden los "nuevos creadores", generalmente subvencionados con el dinero de todos. Por ejemplo, uno puede imaginarse perfectamente a los politicastros y tiorras (del ayuntamiento y la comunidad de Madrid, por ejemplo, o más en general del PSOE), también a los titiriteros y "nuevos creadores", tirándose a unas ovejas o trajinándose a unos perros, porque es muy verosímil, entra perfectamente su "moral", y, como decía un macarra andaluz, "A vé por qué se va a restringí lo lúdico, tío, er disfrute". En cambio resulta más inverosímil imaginar a un cura en esas mismas ocupaciones, aunque algún caso habrá habido, porque choca con su moral.

Sin embargo esos nuevos creadores están empeñados en proyectar sus "disfrutes" sobre quienes, con sobrada razón, no los comparten. Lo que no entiendo es por qué no se hacen vídeos y exposiciones sobre esos politicastros, tiorras y "creadores" follando a cerdos y revolcándose con cabras: serían un magnífico testimonio artístico de la realidad que vivimos. Pero apuesto a que la chusma que nos gobierna no los subvencionaría. Extraño pudor.

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Manifiesto
 
16 de Mayo de 2006 - 08:49:03 - Pío Moa

El respeto a la Constitución, y su defensa cuando es vulnerada, son la clave del sistema que nos permite convivir civilizada y pacíficamente. Marcan también la diferencia entre los pueblos libres y los que no lo son.

En 1978, España se dotó de la Constitución más democrática y consensuada de su historia, basada en tres valores clave: la unidad de la nación, las libertades y la reconciliación final y oficial entre los vencedores y los vencidos de la guerra civil, ya lograda en la sociedad muchos años antes. Ninguna otra ley obtendría hoy tal consenso, y por ello tal valor para nuestra convivencia. Como toda obra humana, tiene defectos, y puede y debe ser reformada. Pero sus virtudes han traído al pueblo español una larga época de paz, libertad y prosperidad, que sería una locura poner en riesgo.

Algunos partidos y políticos rechazaron la Constitución, abierta o solapadamente. Sus métodos los definen: el asesinato, en sus formas más cobardes, de cientos de personas, o la connivencia política con los asesinos; el ataque a los derechos ciudadanos, sobre todo en Vascongadas y Cataluña; el recurso a los antiguos odios mediante una propaganda de revancha, casi siempre falsaria, sobre la guerra civil; la terca corrosión de la unidad de España cultivando el agravio y el narcisismo regional, vieja técnica totalitaria.

Esos partidos estuvieron siempre muy lejos de sus objetivos. Pero hoy el gobierno, en alianza de hecho o de derecho con ellos, procura con actos consumados y fraudulentos la quiebra de la Constitución, sacrificándola a una "paz" con los asesinos tan imaginaria como la "guerra" que vendría a detener. Mientras nuevos fenómenos, como el terrorismo islámico, aumentan la incertidumbre.

Tal alianza ha transformado en su contrario el Pacto Antiterrorista y por las Libertades, y pretende reducir España a un inviable conglomerado de naciones inventadas, sin apenas lazos políticos o sentimentales entre ellas, mutuamente resentidas, irrisorias en el plano internacional y peones de los intereses de otras potencias. El plan se combina con una alianza internacional de dictaduras, llamadas pomposamente "civilizaciones", entre ellas algunas muy agresivas hacia España. Esta involución antidemocrática divide cada día más profundamente a la sociedad española, abocándola a una crisis de imprevisibles consecuencias.

Frente a la involución, nosotros, españoles dispuestos a defender nuestra libertad, alzamos la bandera de una España unida y democrática, garantía de la única paz y estabilidad admisibles. Y llamamos a los ciudadanos y a sus asociaciones a impulsar un movimiento por la Constitución, que alerte a la totalidad de la población y restablezca el imperio de la ley. En las manos de todos está impedir un nuevo fracaso histórico de nuestra convivencia

Defender a Alcaraz es defender la democracia

20 de Octubre de 2007 - 09:27:29 - Pío Moa - 62 comentarios

Las víctimas directas del terrorismo, relegadas y menospreciadas desde el principio de la transición por los políticos colaboradores de la ETA en distintos grados, acaban de recibir la penúltima agresión de las poderosas mafias que intentan descomponer el estado de derecho: la querella contra Alcaraz. La misma querella constituye un acto de colaboración con la ETA. Hace tiempo señalé esta ofensiva contra las víctimas directas como una faceta necesaria de esa colaboración con los asesinos por parte de quienes tienen la obligación constitucional de defender la ley y no compincharse con esos “hombres de paz”, que a veces causan “trágicos accidentes”. Propuse, cuando comenzó con claridad la ofensiva del gobierno, un breve manifiesto –lo reproduzco más abajo– como eje de una campaña de denuncia de la evidentísima colaboración en marcha con el terrorismo. La idea no tuvo el menor éxito, y lo reproduje como artículo, con eficacia mínima. Ello me dio idea de la clase de derecha que tenemos y del peligro que nos acecha a todos.

Obsérvense las declaraciones de Alcaraz, por las que se le acusa mafiosamente:

"La ruptura del diálogo tras el atentado de la T4 es un paréntesis que tanto ETA como el Gobierno han ideado para retomar el proceso".

"El diálogo con ETA supone legitimar los cientos de asesinatos y los miles de heridos provocados por la barbarie terrorista".

"Zapatero es el embajador de ETA, el presidente hace tiempo que habla, siente y padece como los propios terroristas".

La libertad de expresión y de crítica (también al gobierno, por supuesto) es un rasgo fundamental que separa las democracias de las dictaduras. Esa libertad implica el coste de las numerosas mentiras y miserias que se hacen circular (empezando por las del propio partido en el poder, el partido de historial más corrupto en la historia de España); pero las declaraciones de Alcaraz no solo son legales y legítimas, sino veraces, expresan plenamente la realidad de los hechos, demostrada una y otra vez bajo los ilusionismos bergantes con que el gobierno intenta despistar a la ciudadanía.

Es absolutamente preciso frenar el proceso de enmafiamiento de la política y degradación del poder judicial. Todas las fuerzas de la democracia deben alzarse en defensa de Alcaraz. 

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La vieja propuesta de manifiesto:


La Asociación Víctimas del Terrorismo se constituyó en 1981 para socorrer a los afectados más directos por esta barbarie, ante el abandono y marginación a que las relegaban tanto el Estado como muchos sectores de la sociedad española. Hoy suena increíble que una sociedad y un Estado que se proclaman democráticos hayan podido despreciar a las víctimas directas del terror totalitario, y otorgar simétricamente un plus de crédito y prestigio a bandas de asesinos cuyo propósito declarado, nada oculto, consiste en destruir la democracia y la unidad de España. Sin embargo así ha sido. Durante muchos años la Asociación de Víctimas ha sufrido un talante oficial de sospecha, mirada desde determinados poderes públicos con abierto desagrado, y hasta privada de ayudas concedidas en cambio a asociaciones pintorescas, por no decir más.

El trabajo tenaz de la Asociación ha logrado ir cambiando tal estado de cosas. Ha impulsado medidas políticas, sociales y judiciales que han permitido mejorar la situación de las víctimas inmediatas, y con ello la calidad democrática de nuestra sociedad. Denunciando los crímenes ha conseguido diluir la demagogia que presentaba y aún presenta a los terroristas como luchadores por algún fin noble, mostrando su verdadera naturaleza de barbarie fanática y delincuente. Ha contribuido a probar, al compás de una larga experiencia, que las llamadas "soluciones políticas" eran en realidad soluciones mafiosas que no hacían otra cosa que legalizar el crimen y premiar a los criminales, a costa del estado de derecho y de la libertad y seguridad de los ciudadanos. Cuantos amamos la libertad tenemos una deuda contraída con esta Asociación.

Pero en la actualidad asistimos a un grave retroceso hacia el ambiente turbio que hizo necesario crear la Asociación. Desde diversos poderes y medios de masas los terroristas vuelven a ser presentados como interesados en la paz y en una causa política digna de reconocimiento; mientras, paralelamente, menudean las maniobras para dividir a las víctimas o negarles la condición de tales, o para desacreditarlas identificándolas con la "extrema derecha", o para culparlas indirectamente de la pervivencia del terrorismo por exigir la más elemental justicia y defender las libertades.

Por esta razón, y por la deuda que todos tenemos contraída con ellos, todos debemos movilizarnos y manifestar nuestro firme apoyo a esta Asociación, a la democracia y al Estado de derecho, y nuestro enérgico rechazo a todas las maniobras de supuesta pacificación a costa de la libertad y de la unidad de España. Porque la víctima del terrorismo, en definitiva, es toda la sociedad... con la excepción de los recogenueces: los Zapatero, Ibarreche, Carod y sus partidos. Las cosas están llegando demasiado lejos, y sería un error mantener las supercherías. O entre todos detenemos esta deriva o todo lo adelantado desde la Transición se hundirá, por obra de demagogos irresponsables, volviendo al país a la inestabilidad, la involución democrática y propiciando con ello la violencia, so pretexto de conseguir lo que, con típica perversión del lenguaje, llaman "la paz".
 
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Hipócrita e indecente PP:
 
"El PP lamenta que se haya interpuesto una querella "contra una asociación tan maltratada por el Gobierno". Lo "lamentan" estos futuristas solemnes.

"Tras manifestar su "respeto por cualquier decisión judicial", Ignacio Cosidó ha dicho que siente que la Asociación de Abogados Demócratas por Europa haya decidido querellarse "contra una asociación tan maltratada por el Gobierno".

Mientras  el derecho y la justicia más elementales están siendo pisoteadas a diario, el PP muestra su "respeto por cualquier decisión judicial". Es decir, desampara de antemano a Alcaraz, muestra su "respeto" por unos individuos que colaboran con los asesinos, unos poniendo la querella y otros aceptándola. Y sigue habiendo gente que cree que el PP "es nuestra única esperanza".

Insignificancias significativas

19 de Octubre de 2007 - 18:50:26 - Pío Moa - 51 comentarios

– La puerilidad del vídeo de Zapo, reflejo del fulano. Podría ser superada perfectamente por Rajoy, que cada día da nuevas alegrías a sus votantes: “Rajoy recuerda que siempre ha sido partidario de "mirar al futuro" sobre el 11-M. El presidente del PP ha insistido en la conveniencia de "mirar al futuro" y no remover los ataques terroristas del 11 de marzo de 2004. En Radio Nacional de España, Mariano Rajoy ha respondido este jueves a José Blanco –que le exigió que "pida disculpas por sus infamias" sobre la investigación de los atentados–: "Yo siempre he dicho lo mismo, desde el día siguiente a las Elecciones del 14 e marzo de 2004, que hay que estar a lo que diga la Justicia y mirar al futuro. Nunca me habrá oído hablar sobre la investigación".  

Blanco manda y Rajoy obedece.

El Nene Rojete contra  el Futurista Solemne.  Gran Velada.

– Che Guevara, en compañía de su patrón Fidel Castro, arruinó Cuba, provocó una de las mayores oleadas de exiliados (¡el 10% de la población!) que se recuerden, entre ellos la minoría técnica y culturalmente más capacitada, organizó el asesinato de miles de personas, fue apóstol del terrorismo según el programa que expresó: convertir a su gente en frías y despiadadas máquinas de matar… Con todas estas hazañas, el hombre solo podía convertirse en héroe de la izquierda. Héroe también de los dos tercios de la redacción de “El País”. No se atreven estos a expresar ya abiertamente su entusiasmo, y hablan de “grises” y “complejidades”, ante una denuncia de su ídolo… También la ETA despierta en miles de zampabollos progres una admiración que tanto ha contribuido a formar  filoetarra  “El País” (¡la solución política!). Claro, el Che hizo lo que ellos desearían hacer, si el valor les acompañase.  

“El País”, basura envuelta en papel de regalo.

– "Es un abuso. Para mí... te digo que es una putada. Es igual... hay que tomarlo (...) No me gusta, de una puta  vez (...) Esto nos pasa por respetar el capítulo. Es una burla que te...

" Por mí no te preocupes, te estoy diciendo que yo no puedo". Etc.

Diálogos de tiorras.

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España cede en Lisboa y renuncia a un escaño "por el bien de Europa"
Para esta pandilla, lo que perjudica a España beneficia a Europa.

Verdad histórica y política actual

18 de Octubre de 2007 - 08:29:37 - Pío Moa - 216 comentarios

 
Como he expuesto en “La quiebra de la historia progresista”, casi toda la historiografía sobre el siglo XX de España desde los años 30, se construye sobre una falsedad clamorosa a poco que se repare en ella: la de que un bando de la república y la guerra, compuesto de marxistas radicales, anarquistas, stalinistas, racistas y golpistas, representaban a la república, a la que en realidad destruyeron, y a la democracia y las libertades, cuyos máximos enemigos fueron desde principios del siglo.
 
La osadía y tosquedad de la falsificación, y su éxito a lo largo de tantos años, nos plantea algunos problemas con respecto a la política y la cultura en general. ¿Qué puede esperarse de una sociedad en la que predomina el embuste sobre su pasado? O, previamente, ¿tiene la verdad histórica efectos prácticos actuales?
 
Me gustaría exponer sus efectos tanto en el terreno político como en el cultural. A resultas de esa falsificación, muchos partidos y personajes simpatizan con el Frente Popular e incluso se declaran herederos de él. ¿Se trata de demócratas despistados que, por una información o reflexión deficientes, se identifican con los enemigos de las libertades? En algunos casos ocurre así, pero no en la mayoría. De otro modo aceptarían la evidencia o, al menos, el debate, pero basta ver su oposición, realmente fanática, a aclarar la cuestión, sus llamamientos a la censura y su aplicación de la misma allí donde pueden, sus amenazas y ataques personales a quienes estamos documentando la realidad histórica, para comprender que no se trata de un error, sino de una identificación a conciencia y sabiendo, en el fondo, de qué se trata. Y aquí tiene importancia menor el hecho de que tantos de ellos procedan, directamente o por familia, de la dictadura de Franco.
 
Una consecuencia actual de esa falsedad es que permite a esos partidos extraer de ella una renta moral y política en el presente, colocándose por encima de quienes defienden el franquismo como origen de la actual democracia o rehúsan en cualquier caso reconocer como demócratas a los viejos separatistas e izquierdas republicanas (antirrepublicanas, en rigor). Y, debido a su incapacidad o desinterés por aclarar la verdad histórica, sus adversarios, en particular el PP, se ven constreñidos a una posición defensiva y vergonzante. Con lo que toda la política actual sufre por esa deformación del pasado. Pero hay otras consecuencias, que conviene examinar.
 
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Andrés Buenafuente ha pedido “una derecha tolerante y constructiva”, con más “moderación”, para poder alcanzar una nueva “versión” de España en la que “se respeten las identidades y no se culpabilice a nadie”.
 
Este Buenafuente es sin duda un chistoso. La banda de Zapo no cesa en sus chanchullos con terroristas y separatistas, ataca, junto con ellos, la identidad real de la nación y de sus regiones, pisotea la justicia, se alía con las dictaduras del Tercer Mundo... y goza de una oposición increíblemente floja y sin iniciativa. Pero no le basta, Zapo exige más y más de la oposición, la sumisión completa. Le pasa como con la ETA, que no se conforma con demoler la Constitución y liquidar la unidad nacional dejando un tenue barniz. Quiere la separación completa, y eso estropea el pastel. Son insaciables.
 
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El PP insiste en que hay que votarle en todo caso, porque un segundo mandato de Zapo sería catastrófico. Si realmente lo piensan, ¿cómo hacen una oposición tan sin nervio y sin espinazo? Me comentaba un amigo: "El problema es que si gana el PP, todos los demás se unirán contra él, y la situación puede empeorar mucho, dada la falta de energía de ese partido futurista. Y si gana el PSOE es muy probable que entre él y sus socios se peleen y arruinen mutuamente. No sabe uno a qué carta quedarse".

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Hoy,  en "El economista":

EL HOLOCAUSTO ESPAÑOL

Pio Moa

Lo que caracterizó el Holocausto fue el exterminio de millones de personas no porque hubiesen declarado la guerra a Alemania o pudiera acusárseles de algún delito, sino meramente por pertenecer a una población declarada en bloque enemiga mortal por la paranoia nazi.

En los últimos años, los profesionales del envenenamiento de las conciencias, que diría Besteiro, vienen empeñándose en hablar de un “holocausto español” y de un “genocidio” para definir la represión franquista de posguerra. Por fortuna, los estudios van poniendo bien de relieve que no hubo ni remotamente tal cosa: se trató de una represión dura en extremo, desde luego, pero organizada casi siempre por vías judiciales, es decir, mediando acusaciones concretas y nunca contra una población o colectivo por el mero hecho de existir y ser declarado enemigo unilateralmente. Sin duda cayeron entonces muchos inocentes, pero también muchos culpables de crímenes espeluznantes, que habían sido abandonados a su suerte por sus jefes del Frente Popular. Pues bien, los subvencionados falsificadores de la historia pretenden hacer pasar a todos por igual como “víctimas del franquismo”. Con ello se retratan.

Hubo, con todo,  algo muy semejante al Holocausto: la persecución religiosa. No en cantidad, pues no había tantos clérigos en España  como judíos en Europa, pero sí cualitativamente: las víctimas no lo fueron por haber cometido algún delito o por haber declarado la guerra al Frente Popular, sino por el simple hecho de ser sacerdotes o monjas. La guerra la habían declarado las izquierdas a la Iglesia desde el principio de la república, y desde mucho antes difundían una propaganda anticristiana que estremece por su tosquedad y violencia, cargada de calumnias y de un odio elemental, que también recuerda el estilo de la propaganda antisemita. Anuncio, para quien quisiera verlo, de lo que había de ocurrir.

Observaciones a Pinker (I)

17 de Octubre de 2007 - 08:41:41 - Pío Moa - 24 comentarios

 
Señala Pinker: “Toda forma de actividad mental –toda emoción, todo pensamiento, toda percepción– produce señales eléctricas, magnéticas o metabólicas que las nuevas tecnologías como la tomografia de emisión positrónica, la resonancia magnética funcional, la electroencefalografia y la magnetoencefalografia son capaces de leer con creciente precisión y sensibilidad”.
 
Y a la inversa: “Cuando una parte del tejido cerebral muere por falta de oxígeno o como consecuencia de un trauma, un envenenamiento o una infección, desaparece parte de la persona: puede que a partir de entonces ésta piense, sienta o actúe de un modo tan distinto a cómo lo hacía hasta entonces que se convierta en un sentido muy literal en «una persona distinta»”.
 
No hay, por tanto, ningún “fantasma en la máquina”. La máquina, el cuerpo, funciona solo y puede explicarse sin necesidad de recurrir a al fantasma, es decir, al alma. En conclusión, se impone aceptar la “hipótesis asombrosa” de Crick, expuesta así: “Todos los aspectos del pensamiento y el sentimiento humano son manifestaciones de la actividad fisiológica del cerebro. En otras palabras, la mente es lo que hace el cerebro, y en particular el procesamiento de la información que éste lleva a cabo”.
 
En realidad, la hipótesis no tiene nada de nueva y menos aún de asombrosa. Desde que se comprobó que si a una persona le cortaban la cabeza perdía la costumbre de pensar, se abrió la vía para explicar el pensamiento por la cabeza. No de forma inmediata, pues la persona, en esas condiciones, no solo perdía esa costumbre, sino muchas otras, en cierto modo podía afirmarse que dejaba de ser persona, y por tanto cabría discutir si la facultad del pensamiento y las demás dependían del cerebro o bien del corazón, el hígado o los pies. Pero una serie de experiencias fue confirmando la sospecha: se piensa con el cerebro. Por supuesto, la cosa no es tan simple, porque el cerebro necesita el concurso de otros órganos, como el corazón o los de los sentidos, sin los cuales no serviría de nada. Pero, en fin, hace ya mucho tiempo que se considera –se sabe, realmente–, que el cerebro es el órgano donde se genera el pensamiento, y también las memorias, las voliciones y los sentimientos. También es muy vieja la constatación de que una lesión cerebral –o incluso más ampliamente corporal, como perder un pie o una mano– podía, solía, alterar la personalidad del individuo de  forma notable.
 
Digamos de pasada que una consecuencia elemental de esta vieja y poco sorprendente hipótesis ha sido la práctica, por creyentes y no creyentes, de cortar cabezas que emitieran pensamientos molestos. Conclusión práctica en cierto modo científica, nada inconsecuente con cierta concepción del mundo y la conveniencia de librarlo de elementos perturbadores por algún medio económico y eficaz, para hacer la vida más tranquila a la mayoría.
 
Una vez establecida la relación entre cerebro y pensamiento, era fácil suponer que, conforme las técnicas de investigación se refinasen, llegaría a ser posible incluso captar la forma como se producían los pensamientos, las emociones, etc., detectarlas en el mismo cerebro. Hoy esa posibilidad está ya a la vista, y algunos –Pinker, desde luego– creen ver ahí confirmada definitivamente la vieja tesis materialista: el hombre es, en definitiva, su cuerpo (su “máquina”) y en particular su cerebro. La hipótesis del fantasma, del alma, simplemente sobra.
 
Pero nótese, para empezar, que el dato sobre la relación entre pensamiento y cabeza no ha impedido a la mayoría de sus numerosos conocedores,  durante siglos, creer en el alma. Este hecho debiera alertar a una mente crítica sobre la posibilidad de que entre ambas cosas no exista tanta contradicción como parece a primera vista. Los partidarios del alma no niegan el cuerpo, pero los corpistas o cuerpistas –perdóneseme la bárbara expresión– excluyen aquella. Para pinkerianos y dawkinsianos un hombre es su cuerpo, lo cual equipara al hombre y a los demás animales, con las diferencias meramente técnicas, por así decir, correspondientes. Tampoco diferencia apenas a unos humanos de otros, pues, salvo mutilaciones o defectos congénitos, sus cuerpos y funcionamiento son básicamente iguales. Una conclusión que, además de su aspecto científico, parece halagar los sentimientos democráticos hoy prevalecientes.
 
No obstante, ¿qué es un hombre? Sin duda es su cuerpo, y hasta podríamos definirlo como una “máquina” que tiene actividades alimenticias y sexuales, y genera en torno a ellas lo que llamamos sentimientos. Eso no es falso, desde luego, pero nos deja con una impresión de insuficiencia. Así, un almista (perdón nuevamente) podría sostener acaso que un hombre no es, ante todo, su cuerpo, sino su biografía. Crucial diferencia de enfoque, porque salta a la vista que la biografía de una persona difiere mucho de su cuerpo, aunque no pueda existir sin él, de modo análogo a como los mensajes que alguien manda por Internet difieren profundamente de la duria y la blandia (palabras algo crudas con que alguien proponía sustituir hardware y software), aunque no pueda prescindir de ambos. El propio materialista Mao Tse-tung llegó a escribir, citando al antiguo historiador chino Suma Chien: “la muerte llega a todos, pero puede tener menos peso que una pluma o más peso que el monte Taishán” (cito de memoria, pero venía a ser así), con lo que expresaba, contradiciendo su ideología, un pensamiento antiquísimo, ya presente en el juicio de Osiris, el pesaje de las almas: el examen de los actos más significativos de la vida de las personas.
 
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El irritante antifranquismo retrospectivo de tantos cantamañanas, muchos de los cuales medraron sin contemplaciones en la administración de la dictadura. Y más ofensivo aún su intento de exigir la condena a aquel régimen. Ha hecho muy bien Mayor Oreja en rechazar el chantaje, aunque sus explicaciones no fueran suficientes para parar los pies a estos golfos. He aquí dos respuestas posibles:
 
a) No condeno al franquismo porque ya lo hacen Josu Ternera y compañía de terroristas, Ibarreche, Carod y compañía de separatistas, Zapo y compañía de “corrutos”. ¿No les basta? ¿Es imprescindible que yo me sume al coro?
 
b) Respecto a la comparación con el nazismo, déjeme decirle que Hitler destruyó la democracia, mientras que en España fue el Frente Popular quien la destruyó. Y que Hitler llevó a Alemania a la ruina, mientras que Franco libró a España de la revolución, de la guerra mundial, de una nueva guerra civil, y dejó un país próspero y, en definitiva y pese a no ser demócrata, en mejores condiciones que nunca había estado para la democracia. ¿Percibe usted  la diferencia?
 
Cabe añadir que quienes están amenazando ahora la democracia y la unidad de España son los mismos que se consideran herederos del Frente Popular.
 
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Rajoy: "Zapatero ha dicho a Ibarretxe lo que yo le pedí que dijera". Realmente... Si se lo cree él mismo, bate sus propias marcas de acreditada sandez política. Y si solo pretende que lo crean los demás... ¿Qué decir? El líder de la oposición.
 
"Zaplana insiste en que no ilegalizar a Batasuna es dejar una puerta abierta al diálogo con los terroristas". ¿Y qué tiene de malo el diálogo, incluso con los terroristas? Lo malo es la colaboración con ellos. Pero Zaplana jamás osará decir la evidencia. La corrupción del lenguaje y de la política.

Socialismo es...

16 de Octubre de 2007 - 10:06:16 - Pío Moa - 54 comentarios

 
Hizo muy bien Rajoy, alguien tenía que hacerlo, en recordar algunas evidencias e incitar a la gente a que demostrase su patriotismo el 12 de octubre. Lo hizo a su modo, escaso de energía, de capacidad de convicción y de réplica, pero lo hizo. Y ese simple hecho puso en evidencia hasta qué punto la palabra España y los símbolos de la nación ponen nerviosos a quienes aspiran a liquidarlos y tienen que disimular y hasta hacerse los monárquicos. También dejó en evidencia al rey, que posiblemente se esté jugando mucho más de lo que piensa con sus simpatías hacia sus peores enemigos. "Por la cuenta que les trae", las derechas pueden hacerle el mismo vacío con que se encontró Alfonso XIII después de tanto borbonear.
 
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Último número de Muface, revista que llega a todos los funcionarios (una masa enorme de votantes). Entrevista y botafumeiro a una de las tiorras del gobierno, Elena Salgado. Otra entrevista a Ian Gibson dando la vara con su negocio: "Lorca resultaba más peligroso que Alberti" (no para él, desde luego, nunca ha sacado alguien tanto jugo a un cadáver). José Antonio Marina, apesebrado al gobierno, explica la educación para la ciudadanía: "Se trata de que todos los alumnos conozcan y practiquen las reglas para una convivencia pacífica y justa". Otro rollo sobre el cambio climático y lo bien que lo está haciendo el gobierno. Y así sucesivamente.
 
La pregunta es: ¿tiene derecho esta gente a exponer sus puntos de vista? Por supuesto, aunque no sea un derecho que se deba a sí misma. ¿Tiene derecho a emplear los fondos públicos, el dinero que pagamos entre todos, para hacer su propaganda particular? Obviamente eso es corrupción y abuso totalitario. Con ello da José Antonio Marina una primera y muy ilustrativa introducción y prueba de sus habilidades educativas, al servicio del gubernamental Monipodio colectivo.
 
Todo el secreto del socialismo, y destacadamente del socialismo español, consiste en la utilización espuria de los fondos públicos en provecho particular y del propio partido. Después de la experiencia de la república y la guerra civil, el Vita, etc., el PSOE pudo entrar ya a manos llenas y en gran escala saqueando Rumasa y pervirtiendo el Tribunal Constitucional... Desde entonces no han cejado los de los "Cien años de honradez" y "Socialismo es libertad".
 
Con la colaboración, hoy, de los señoritos del PP. Muchos rehúsan ver los hechos y prefieren la retórica. Aprovechando la indignación popular, Rajoy hizo recoger cuatro millones de votos contra el anticonstitucional y secesionista estatuto anticatalán (o catalufo, hay que ir rompiendo con la perversión del idioma). ¿Y qué ha hecho con ellos? Olvidarlos e imitar dicho estatuto en sus propias autonomías. ¿Cómo se llama eso?
 
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Ninguna respuesta:
 
Por una historia veraz del PSOE
   
Pío Moa
 
Al llegar la transición cundió en España y fuera de ella el temor de que el PCE se alzase como el gran partido de la izquierda. Tenía para ello buenas bazas: salía del franquismo bien organizado y disciplinado, con muchos más militantes que cualquier otro y con el prestigio –en ciertos medios– de ser el único que desde el final de la guerra había luchado contra la dictadura. Para cortarle el paso, todo el mundo se volcó en apoyo al PSOE, que, muy débil y dividido, sin apenas militancia ni historia de oposición al franquismo, recibió mil apoyos mediáticos y financieros ¡hasta de la extrema derecha alemana y de la UCD! No digamos del opulento socialismo alemán y otros.
 
El mito del PCE heroico combatiente por la libertad sufrió un durísimo golpe con la publicación de la Autobiografía de Federico Sánchez, de Jorge Semprún, un libro que recibió el premio Planeta en 1977 para aumentar su difusión e influencia. El relato hacía trizas la leyenda, y marcó el principio de la progresiva disgregación comunista en España, pese a no profundizar en las que el mismo Semprún llamaba "historias de sangre y mierda" del partido.
 
Sin embargo, historias de ese tipo podían relatarse aún más del PSOE. Así, cuando todavía no existía el PCE, los socialistas organizaron la huelga insurreccional de 1917, en compañía tan heterogénea como la del pistolerismo ácrata y los militares levantiscos, y entre sus acciones se cuenta el atentado socialista contra un tren en Bilbao, que causó numerosos muertos y heridos. El PSOE, dominado por la ideología totalitaria de Marx, atacó sin tregua a la liberal Restauración, y cuando entre todos consiguieron derribarla, pasó a colaborar con la dictadura de Primo de Rivera. Luego, durante la república, el PSOE, mucho más que el PCE, se convirtió en el partido más enemigo de la democracia republicana o burguesa, cometió innumerables actos de terrorismo y protagonizó, con los nacionalistas catalanes, la insurrección de 1934, concebida directamente como guerra civil. A continuación tuvo el papel principal en la formación del Frente Popular y en la aceleración del proceso revolucionario tras las elecciones de febrero del 36, hasta llegar al asesinato de Calvo Sotelo, nueva declaración de guerra a la derecha en particular y a la república burguesa en general.
 
Durante la guerra, el PSOE perdió la hegemonía de la izquierda a favor de los comunistas, pero fue él quien envió el oro español a Rusia, el que organizó el saqueo sistemático de bienes del patrimonio artístico e histórico español, desvalijó las cajas de seguridad de los bancos y los montes de piedad y, de paso, causó enormes destrozos al acervo cultural español. Fueron socialistas, aunque no sólo, quienes establecieron una enorme corrupción con los suministros de armas, intentaron quedarse con todos los bienes del estado español en el extranjero y se disputaron el tesoro del Vita al terminar la guerra. Y quienes, de acuerdo con el PCE, intentaron enlazar la guerra civil con la mundial, que habría multiplicado los desastres y los muertos.
 
Bajo el franquismo, el PSOE no llegó a colaborar con el régimen como había hecho con el de Primo de Rivera, pero se distinguió por su pasividad, al contrario que los comunistas. Puede decirse que solo se comportó con moderación durante las dictaduras –al igual que los separatistas salvo la excepción tardía del terrorismo etarra–, mientras que torpedeó las etapas de libertades con empeño realmente fanático. Al llegar la transición era un partido insignificante, y sin la cuantiosísima ayuda recibida de todas partes sus posibilidades habrían sido mínimas. Tampoco le salió al paso un Jorge Semprún que clarificase su auténtico historial, y pudo inventarse, sin más oposición que algunas gracietas, aquello de los "cien años de honradez", una de las mayores estafas ideológicas e historiográficas que quepa recordar, paradigma de su "memoria histórica". Lo que vino después, ya lo sabemos.
 
Y he aquí que este partido, sin duda el más nefasto de la historia contemporánea de España, incomparablemente más nefasto que el PCE, en cualquier sentido que se le trate, pretende hoy destruir la herencia de la transición, tan ventajosa para él, mientras llena el país de corrupción –intelectual, económica, sexual– y, como en la república, se conjura con otros terroristas y separatistas para liquidar la Constitución. Y, elemento clave de su programa, organiza con el dinero de todos los ciudadanos la mentira sistemática sobre nuestro pasado, recuperando las peores propagandas que llevaron al enfrentamiento civil.

Por todo ello sería muy conveniente que alguien abordase en serio una historia veraz de este partido en una síntesis capaz de llegar al gran público. Existen bastantes historias parciales. César Vidal la ha tratado, así como Andrés de Blas y bastantes otros, pero falta, ya digo, el manual de síntesis, bien documentado y ágil. Lo propongo a los historiadores jóvenes. Alguno debe asumir el reto.

En la muerte de un amigo

14 de Octubre de 2007 - 15:39:21 - Pío Moa - 54 comentarios

Vi a Javier Lizarza en varias ocasiones durante los últimos años cinco o seis años, casi siempre quedando para comer con él y con Ángel Maestro en un restaurante de la calle Alfonso X, algunas veces con un grupo de navarros en otro de la calle Larra, donde también tuvo tertulia un célebre ministro de UCD, creo que Abril Martorell. Casi enfrente de este local estaba la antigua sede del diario Arriba, adonde hace muchos años y por unos meses solía ir yo de madrugada a trabajar repartiendo ejemplares a los suscriptores y apuntando de paso direcciones con vistas a futuras acciones punitivas; lo he contado en De un tiempo y de un país (tiempo aquel cuando tantos antifranquistas de hoy medraban en el aparato del régimen o se aprestaban a aprovechar los previsibles cambios políticos sin haber hecho nada por causarlos).

Lizarza y los demás discutíamos de la situación del país, o bromeábamos sobre cualquier asunto que surgiera, o intercambiábamos libros. Y ahora ha fallecido. Persona difícil de olvidar: generoso, valiente, honrado, alegre y discreto, esas cualidades que antes abundaban en España –eso dicen, al menos–, pero que ahora, en todo caso, van cediendo ante la inversión de valores que entiende la picaresca, la cobardía, la euforia trivial y el más indigno espíritu chismoso como virtudes a cultivar para entrar en la modernidad o no se sabe donde.

Javier era hijo del famoso Antonio, el conspirador y organizador del Requeté, que tanto juego dio en la guerra de España. Antonio Lizarza cayó en manos de las izquierdas al empezar la guerra, y pudo salir de la zona, salvando probablemente la vida, gracias a Jesús Monzón, amigo suyo de Pamplona y dirigente comunista que años más tarde organizaría la invasión del maquis por el valle de Arán. Perseguido por Carrillo, Monzón se salvó de ser liquidado en la frontera por los agentes carrillistas gracias a haber sido detenido en Barcelona por la policía de Franco. Salvación provisional, porque le esperaba una segura pena de muerte. De ella le libró, según parece, la intervención de Antonio Lizarza. La vida da muchas vueltas.

Tradicionalista como su padre, Javier mantenía la llama de sus ideales sufragando algunas publicaciones, misas y actos, tratando de contrarrestar, en la medida de sus fuerzas, los avances del separatismo en su tierra y en las Vascongadas; sin que faltaran retorcidos pasmarotes entre sus correligionarios que se preguntaban “con qué intención hace todo eso”. Ahora esa actividad será más difícil. El carlismo ha sufrido una serie de avatares autodestructivos que muchos considerarán excelentes noticias. Pero no debe olvidarse que no fueron los carlistas quienes se pusieron a incendiar logias, sinagogas o sedes de partidos contrarios, sino estos partidos los que emprendieron como un deporte la quema de iglesias, bibliotecas y demás, y con esas y otras actividades terminaron por llevar al desastre a la república y, lo que es mucho peor, al país.

No pude tratarle mucho, pero sí lo bastante para considerarle, y creo que también él a mí, un verdadero amigo.

¿Orgullo de ser español?

12 de Octubre de 2007 - 09:55:29 - Pío Moa - 117 comentarios

En todos los países se invoca, con más o menos intensidad, el orgullo de pertenecer a él. Supongo que es una expresión algo torpe de un sentimiento de contento o satisfacción con la propia tierra y cultura. En rigor, uno puede estar orgulloso, y sin pasarse, de algún mérito propio, pero haber nacido en España o en cualquier otra parte no es ningún mérito, y por ello no justifica ningún orgullo. Tampoco puede decirse que sea una intranscendente casualidad (salvo en la medida en que nuestra propia existencia es un azar) y que uno podría haber nacido en cualquier otro punto, pues si usted hubiera nacido en otro país y época no sería usted, sino alguien completamente distinto. Nuestro origen y época son hechos constitutivos: somos españoles y de nuestro tiempo de modo inevitable, inescapable. Forma parte de nuestra personalidad tanto como todo lo que hemos hecho y aprendido por nuestra cuenta.

Otra cosa es que ese hecho nos guste o no. La actitud normal es la de satisfacción y algo así como agradecimiento hacia una comunidad histórica que nos da una cultura y nos permite vivir como seres humanos, a la cual debe cada uno, evidentemente, mucho más de los que está en condiciones de pagar. En todo caso, uno debe asumir y aceptar su origen, tal como debe asumir y aceptar muchas otras condiciones de su vida, so pena de vivir de forma histérica. La aceptación no excluye un descontento razonable, que lleva, precisamente, a hacer algo por mejorar esas condiciones. Uno no puede estar orgulloso de ser español, pero sí de hacer algo en beneficio de España.  

Sin embargo, así como hay personas que no se soportan a sí mismas, las hay en España que no soportan ser españolas (otra manera de no soportarse a sí mismas). En todas las naciones existe gente muy crítica con su propio país, y ello ayuda a veces a corregir algunos males. Pero en España ese descontento alcanza unas proporciones histéricas, en el doble sentido de que es autodestructivo y perfectamente estéril. Esa gente nunca ha hecho nada que valga la pena, solo transmite su propia confusión, su boba furia y su vanidad pueril: España es una porquería para lo que ellos, al parecer, merecen. A menudo su actitud se disfraza de fría indiferencia: ser español “les da igual”. Por supuesto, no les da igual, pues aprovechan sin tregua, parasitan en ese sentido, los enormes beneficios que han recibido de nuestra sociedad y sus logros colectivos a lo largo de los tiempos, la libertad y el bienestar económico. Con no menor frecuencia se recrean en poner bien de relieve las carencias de España, como su escasa contribución científica. Dada la suficiencia con que hablan, uno creería hallarse ante importantes científicos que quizá van a poner remedio a esa penuria hispana; pero no hay nada de ello, solo la hinchada exhibición de desdén del necio improductivo.

La actitud de los pepiños blancos y demás corrutos  lo refleja muy bien: por algo se proclaman herederos del Frente Popular, de la misma gente que en la república llegó a considerar a España una especie de pesadilla madura para terminarse, tarea que ellos iban a rematar sin demasiado esfuerzo; de los que gritaban ¡viva Rusia! o ¡viva la república!, para oponer esa república a España, para acabar con los ¡viva España!, que adquirieron carácter subversivo. A aquella gente la retrató Azaña como políticos de compadreo y de botín, sin ninguna idea alta, y resumió con amargura, en plena guerra: “A muy pocos nos importa la idea nacional, pero a qué pocos”. Para esos personajes  defender España es propio de "fascistas", o, como dicen ahora más finamente, de "extrema derecha".

Aunque estas actitudes vienen de muy atrás, cobraron verdadera fuerza a raíz del desastre del 98. Lo expresaba inmejorablemente Menéndez Pelayo: “Presenciamos el lento suicidio de un pueblo que, engañado por gárrulos sofistas emplea en destrozarse las pocas fuerzas que le restan, hace espantosa liquidación de su pasado, escarnece a cada momento las sombras de sus progenitores, huye de todo contacto con su pensamiento, reniega de cuanto en la Historia hizo de grande, arroja a los cuatro vientos su riqueza artística y contempla con ojos estúpidos la destrucción de la única España que el mundo conoce, la única cuyo recuerdo tiene virtud bastante para retardar nuestra agonía. Un pueblo viejo no puede renunciar (a su cultura) sin extinguir la parte más noble de su vida y caer en una segunda infancia muy próxima a la imbecilidad senil".

Así pues, no se sienta usted orgulloso de ser español: siéntaselo de hacer algo que valga la pena por España; y de afrontar a quienes amenazan su unidad y la libertad de todos.

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Algo más sobre el Colón genovés.

Parecería lógico que pusiera algunos nombres italianos a las tierras descubiertas, pero no fue así. Algunos puso relacionables con Mallorca, Levante o Cataluña, llamó "La Española" a una de las islas principales, pretendió que "todo debe estar sujeto a España" y pidió a los Reyes Católicos que no se admitieran extranjeros, es decir, no españoles, en las Indias. Se hace difícil imaginar a un genovés expresándose de tal modo. 

Escupir sobre la tumba de los padres

11 de Octubre de 2007 - 08:26:25 - Pío Moa - 143 comentarios

En boca de sociatas y separatistas la memoria histórica solo puede ser lo contrario de lo que enuncia, como ocurre con su alianza de civilizaciones, su proceso de paz, su matrimonio homosexual y prácticamente todas sus iniciativas. En rigor, su memoria histórica no pasa de una indecente colección de embustes a cual de mayor tamaño. Pretende hacer creer que la democracia estaba representada por el Frente Popular, una caterva de políticos stalinistas, marxistas radicales, anarquistas, racistas y golpistas que habían destruido la legalidad republicana y que, para más inri, tenían la desfachatez de proclamarse “el bando republicano”; identifica como víctimas tanto a los inocentes que entonces cayeron como a los asesinos y chequistas, no pocas veces sádicos espeluznantes, que fueron fusilados o condenados a prisión perpetua: todos víctimas por igual para esta gente, Besteiro y García Atadell. Por algo quieren anular –perfectamente en vano, claro– las sentencias franquistas: justamente para ocultar los datos; encubren el hecho de que los jerifaltes huyeron de España con enormes fortunas saqueadas a diestra y siniestra, dejando abandonados a sus sicarios, a quienes iban a ajustar cuentas muy estrechas sus enemigos; intenta olvidar, en fin, el gran número de asesinatos, torturas, detenciones ilegales, etc., perpetrados entre las propias izquierdas.

Esto no pasaría de ser  una manifestación más de la increíble degradación moral de esta gente, que se supera a sí misma cada día, si no fuera porque estos autoproclamados herederos de aquel Frente Popular aspiran, de acuerdo con su carácter totalitario, a imponer por ley su encanallada versión. Por eso esta ley típicamente tiránica y antidemocrática debe ser desafiada por todos los demócratas, y debe emprenderse una amplia labor de saneamiento de la memoria. Pues estamos asistiendo a la enésima, pero especialmente orquestada, campaña de lo que Besteiro llamaba “envenenamiento de las conciencias”. La ley de “memoria histórica” es una pieza clave en todo este proceso de liquidación de la Constitución por medio de la inversión del Pacto por las libertades y contra el terrorismo.

Hay otra vertiente muy definitoria de los promotores de esta ley: en su mayoría provienen del franquismo o de familias franquistas. Tiene mucho interés el libro de César Alonso de los Ríos Yo tenía un camarada, pues permite constatar, una vez más, de qué estofa se compone nuestra clase política, o una parte demasiado grande de ella: unos tipos lo bastante degenerados como para escupir a diario sobre las tumbas de sus padres y abuelos. Los del PP contemplan el vomitivo espectáculo sin intentar aclarar nada, piensan que ello podría perjudicar sus expectativas: “hay que mirar al futuro”.  A los futuros cargos políticos. Un gargajo más, en este cementerio.

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Blanco: "La Historia nos ha enseñado que cuando la derecha grita ¡España! muchos españoles se estremecen"

Traducción: "Cuando alguien grita ¡España!, los corrutos se estremecen".

No le falta algo de razón a este mandria: nunca oiremos a los corrutos gritar ¡España!, salvo por engañar. Y cuando la derecha y la no derecha gritan ¡España!, los que antaño gritaban Viva Rusia y ahora gritan cualquier cosa contra España, se estremecen. Pero poco, más bien lo fingen, por hacerse las víctimas. Porque ahora, como en los tiempos del viva Rusia, vuelven a sentirse fuertes y a la ofensiva. Peligro.

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En "El economista":

CHRISTOFORO NO ERA CRISTÓBAL

 Pio Moa 

Es curioso el éxito de la tesis del Colón genovés. El propio Menéndez Pidal la admite, tras demostrar que el castellano de Colón, pródigo en lusismos, apenas contiene en cambio italianismos. Ello obedece a la impresión psicológica de la célebre Raccolta ofrecida por Italia cuando el IV centenario del descubrimiento de América: unos 200 documentos referidos a un Domenico Colombo y su hijo Christoforo. Papeles sospechosamente abundantes y sin original ni copia legalizada muchos de ellos, aunque eso es lo de menos. Lo que demuestran en todo caso es que vivió en Génova, hasta los 23 ó 24 años, un Christoforo Colombo más o menos coetáneo de Colón, y que solo sale en siete documentos medianamente verificables, en calidad de pequeño comerciante lanero enredado en deudas y con amenazas de prisión por impago.

De pronto, cosa de tres años después, aquel humilde lanero aparece en Portugal convertido en un experto navegante, diestro en cosmografía y cartas náuticas, de modales distinguidos, buen conocedor del latín y el castellano, que se codea con la aristocracia y el mismo rey, y se casa con una aristócrata local, algo inimaginable para un plebeyo. Suena improbable en extremo que se trate de la misma persona.

Más improbable aún sabiendo que el Colón histórico siempre escribió en castellano o latín, que sus escasas palabras en italiano revelan ignorancia del idioma, que no hablaba en italiano con sus hermanos, que escribía a los genoveses en castellano y con falta al nombrar al patrón de la ciudad, que jamás se llamó ni le llamaron Colombo, ni se acordó de sus presuntos y apurados parientes genoveses, ni estos de él cuando le llegaron las riquezas y la fama...

De las hipótesis sobre el origen de Colón, la genovista es de las más insostenibles. En noviembre saldrá un libro de Virginia Martínez Costa de Abaria que promete reabrir la nunca resuelta cuestión.

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Nota de prensa

Coruña Liberal invita a todos los coruñeses a unirse al acto que con motivo de la Fiesta Nacional tendrá lugar el día 12 de octubre a la una de la tarde en la Coraza del Orzán (P. Marítimo).

La conmemoración de la Fiesta Nacional, práctica común en el mundo actual, tiene como finalidad recordar solemnemente momentos de la historia colectiva que forman parte del patrimonio histórico, cultural y social común, asumido como tal por la gran mayoría de los ciudadanos.

Ante la sorprendente constatación de que ni el Ayuntamiento de La Coruña ni la Delegación de Gobierno en Galicia organizan para la Fiesta Nacional de España un acto en conmemoración, la Asociación cívica Coruña Liberal invita a todos los coruñeses a acercarse a Coraza del Orzan para homenajear a nuestra bandera.

Consideramos que hoy más que nunca es necesario rendir un solemne recuerdo a la efeméride histórica del Descubrimiento de América por parte de España y el día de la Virgen del Pilar Patrona de España, celebración que en 1981, tras la restauración democrática y en vigor la Constitución Española de 1978, el Real Decreto 3217/1981, publicado en el primer Boletín Oficial del Estado del año 1982, refrendó el doce de octubre como Fiesta Nacional de España y Día de la Hispanidad.

Cuando la bandera española ha desaparecido de muchos ayuntamientos gallegos, Coruña Liberal quiere recordar en esta festividad a mujeres valientes como Regina Otaola, alcaldesa de Lizarza, que se atreve a cumplir la ley en determinadas zonas de nuestro territorio, jugándose la vida por España mientras otros prefieren callar cobardemente para no incordiar a los partidos secesionistas. Este es el momento en que nuestra Patria nos pide  defender nuestros símbolos, esos que nos unen desde hace siglos, nuestra Bandera, nuestro himno, nuestra lengua, nuestra historia, nuestra identidad como Patria común e indivisible de todos los españoles.

Coruña Liberal anima a todos a que el día 12 de octubre pongan la enseña nacional en sus balcones, porque será mucho más que recordar una festividad más del calendario: será un homenaje a quienes fueron asesinados por el fanatismo separatista, un homenaje a aquellos que viven su españolidad en silencio y  con miedo en Lizarza, Hernani o Mondragón, donde sentirse español es una batalla diaria contra la xenofobia y el atavismo excluyente.

Invitamos a aquellas personas que viven su españolidad sin complejos a que se acerquen a compartir con nosotros este austero homenaje a nuestra Bandera que representa un espacio de Libertad llamado España y que tiene más de 1.500 años de conciencia propia, al menos desde que San Isidoro de Sevilla de padre hispanorromano y madre visigoda definiera a nuestra Patria como Nación.


¡Mientras el mundo aliente, mientras la esfera gire,
mientras la onda cordial aliente un ensueño,
mientras haya una viva pasión, un noble empeño,
un buscado imposible, una imposible hazaña,
una América oculta que hallar, vivirá España!

Rubén Darío

Pilar Pato Alonso, Presidente de Coruña Liberal.

Patriotas de hojalata

10 de Octubre de 2007 - 10:55:58 - Pío Moa - 138 comentarios

 
Tras mucho meditar, debe suponerse, Rajoy ha llegado a la conclusión de que “lo que quieren los españoles”, lo que “les interesa”, no es estudiar educación para la ciudadanía, sino inglés y nuevas tecnologías. Lo mismo podría decir que lo que quieren los españoles no es comer paella, sino escuchar heavy metal; la lógica –la ilógica, la sandez– tiene el mismo calibre en ambos casos.
 
Es interesante lo del inglés. Desde hace muchos años nos están metiendo el inglés hasta en la sopa, millones de españoles gastan considerables cantidades de dinero y de tiempo en unos estudios que en la gran mayoría de los casos solo les permitirán chapurrear el idioma. Y del que van a sacar poquísimas ventajas, entenderse en los hoteles cuando viajan y poco más. Aunque con creciente frecuencia pueden entenderse también en español, debido a la mera influencia del número creciente de viajeros de nuestro idioma.
 
Pero el asunto tiene otra faceta de mayor enjundia: el proceso acelerado de aculturación, de pérdida de la propia cultura, que sufre España. La gran mayoría no aprenderá más inglés que el suficiente para adulterar y estropear su propia lengua, y la minoría que realmente lo aprende está desplazando al español, en nuestro propio país, de los niveles altos de la cultura, la economía, etc. En esos niveles la cultura española va borrándose o se convierte, cada vez más, en un sucedáneo de baja calidad de la cultura anglosajona. A grandes masas de españoles su propia cultura le resulta cada vez más extraña, cuando no despreciable, mientras absorbe en grandes dosis la useña e inglesa, junto con la telebasura, que tanto está desmoralizando a nuestra sociedad.
 
¿Es esto lo que quieren los españoles? ¿Es lo que de verdad les interesa? ¿O es lo que quiere o interesa a Rajoy y los suyos, lo que ellos quieren que queramos? Zapo les llamó “patriotas de hojalata”, y, mira por donde, muy posiblemente acertó.
 
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El rey se está equivocando
 
Jiménez Losantos no ataca al rey, sino que se defiende de las presiones del rey por silenciarle. De los esfuerzos que Juan Carlos no hace contra los separatistas o los destructores de la Constitución. El rey da la impresión de creer, como Gil-Robles, que debe congraciarse con sus enemigos y machacar a muchos que, en realidad, le sostienen, pero que no protestarán "por la cuenta que les trae". Se equivoca. El tiempo de los incondicionales dispuestos al sacrificio por una persona, pasó, una democracia no lo admite. Y quien pone en peligro la institución es él mismo. Debiera recordar a su abuelo.
 
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Del baúl que Moh Ul-sih me dejó poco antes de finar en Ulán Bator (transcribo abreviando aquí y allá)
 
Mi nombre real se esconde tras las siglas A. L. S., pero he adoptado el de Moh Ul-sih  como seudónimo literario. Desde pequeño sentí intensa atracción por la literatura y creí tener dotes para ella, pero después de bastantes intentos con la poesía y la novela he llegado a la conclusión dolorosa de que mi talento es muy inferior a mi vocación. Durante más de dos lustros quise engañarme pensando que mis obras no eran comprendidas, o que se adelantaban a su tiempo, pero un autoanálisis sereno me ha convencido de lo contrario: son mis contemporáneos quienes, con su certero desdén, me revelan el escaso o nulo valor del producto de mis desvelos. 
 
He encontrado en Pío Moa un generoso aliento a mi inclinación y se lo agradezco cordialmente. Mas también he de reconocer que, en cierto modo, ha contribuido a extraviarme con ilusiones infundadas, pues sin ellas yo habría llegado fácilmente a jefe de negociado en alguna sucursal bancaria, de haber querido ser útil de algún modo a la sociedad, o podía haberme dedicado al dolce far niente, ya que mis medios de fortuna familiares me lo permiten. No le guardo rencor, lejos de ello: el extravío, en definitiva, me pertenece en exclusiva, mientras que la generosidad es toda suya. Creo habérsela compensado, al menos en parte, al cederle los derechos de mis obras, aun si no ignoro que no se hará rico con ellas.
 
Debo explicar ahora la causa de mi pseudónimo: mi tatarabuelo, chino de origen, se estableció en la calle Real de Vigo como zapatero, hacia 1860 ó 70, según calculo. Tendría entonces sobre los cuarenta años, pero debía de estar muy baqueteado por la interesante pero también penosa vida aventurera que había llevado. Allí casó con una señorita de la vecindad bastante más joven que él y no más desahogada económicamente, a la que hemos de suponer bella, y que le dio una hija y un hijo, y también una vejez sórdida, absolutamente indigna del brillante personaje que a su modo fue mi antepasado. A amargarle sus últimos años contribuyó abundantemente el hijo, mientras que la hija, por el contrario, le adoraba, y fue ella, mi bisabuela, y otra hija suya, mi abuela, quienes transmitieron, oralmente y por medio de algunos escritos sueltos –la mayoría deben de haberse perdido– la historia o las historias de aquel hombre bastante fuera de lo común. Y así, por tradición familiar, han llegado hasta mí mismo. También el nombre Moh Ul-sih, que he adoptado para mis pretensiones literarias, lo transcribió de ese modo aquella buena hija, aunque podría ser Mong Ul-chi, o Ming, o Mao, o chi o ching, vaya usted a saber, ya que Moh no se preocupó de enseñar su idioma natal a su nueva familia. Él hablaba español perfectamente desde la infancia, pese a haberse criado en una región tan remota como el Yenán, ya explicaré este raro asunto; pero era poco aficionado a escribir y se expresaba con cierta dificultad en el papel.  
 
De la herencia física de aquel tatarabuelo apenas queda en mi generación otra cosa que una notable dificultad para digerir la leche, y a un sobrino mío se le aprecian unos ojos ligeramente oblicuos. También creo notar en mí un reflejo, por pálido que sea, de su afición aventurera. Pues bien, desengañado, como dije, de mis talentos literarios, pasaré de la ficción a la realidad para intentar contar, al menos, la vida de este curioso antepasado, con la esperanza de que el interés de los hechos narrados compense mis escasas dotes de narrador. Con el mismo fin me he tomado la licencia de escribir en primera persona, tal unas memorias; de otro modo el relato quedaría más pesado, me atrevo a imaginar. Y me he visto obligado a rellenar  por medio de la lógica y el buen sentido, pero con inevitable arbitrariedad, diversas lagunas que, dejadas como tales, privarían de coherencia a algunos episodios.

Colón no fue Colombo

9 de Octubre de 2007 - 13:42:00 - Pío Moa - 55 comentarios

 
Habiendo desaparecido, no de modo casual, todos los documentos que habrían podido aclarar el origen de Colón, se le han atribuido las más variadas patrias, desde Grecia a Noruega. La que ha terminado por imponerse, aunque no del todo, es Génova: según atestiguan algunos documentos, en esta ciudad habría existido, más o menos coetáneamente con Cristóbal Colón, un Christoforo Colombo. Sin embargo es tan sumamente improbable que se traten del mismo personaje que la tesis genovista puede catalogarse junto a la griega o la noruega. En una columna que saldrá el jueves en El Economista , me extiendo un poco al respecto, con motivo de la próxima publicación de un libro de Virginia Martínez Costa de Abaria sobre este tema.
 
Lo que resulta más probable, con diferencia, a partir de la documentación, los escritos y los actos del descubridor, es que este era español. No obstante, ello plantea un doble problema: ¿de dónde, en concreto?; y ¿por qué ese empeño por ocultar su origen? Un dato clave, desde luego, reside en el idioma en que se expresó. Prácticamente todos sus escritos, incluso cuatro años antes de trasladarse a España, están en castellano, más algunos en latín. Menéndez Pidal analizó la lengua empleada y concluyó que no correspondía a alguien que tuviera el castellano como lengua materna, pues detectaba en ella cierta torpeza y frecuentes lusismos; pero no italianismos. Esto es muy significativo, y sin embargo el historiador se inclinaba, un poco por las buenas, a favor de la hipótesis genovista.
 
Los lusismos podrían indicar un origen portugués o gallego, aunque no vasco, como algunos han reivindicado. Pero Menéndez Pidal no estudió los catalanismos o mallorquinismos presentes en la lengua de Colón (a quien nunca llamaron ni él se llamó Colombo), los cuales abundan, sin embargo, así como otras pistas no desdeñables. Parece una dirección de estudio prometedora. Por otra parte, quizá la investigación del ADN permita esclarecer dentro de unos años la intrigante cuestión.
 
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“Lo que quieren los españoles”
 
Si ustedes pinchan en Google el nombre de Zapatero y a continuación “lo que quieren los españoles”, salen más de 700.000 citas. Rajoy queda bastante por debajo, pero también con muchísimas: más de 400.000. Aún no ha llegado a gobernar y ya decide, como Zapo, lo que los demás queremos y nos interesa a todos.
 
La expresión define perfectamente al demagogo y lo aleja del demócrata. Revela la falta de criterios políticos firmes y la ansiedad por apoyarse en la opinión más común (e imponerla al mismo tiempo), a fin de acceder a los puestos de mando y manejo de los fondos públicos. Esto recuerda a Ibarreche cuando decía estar orgulloso del pueblo vasco… al que tanto está perjudicando con sus mamarrachadas: es el pueblo vasco quien decidirá si hay algún motivo para estar orgulloso o no de su actual mandamás. En fin, a los ciudadanos no nos interesa que los políticos definan lo que queremos, sino conocer lo que quieren los políticos para saber claramente a qué atenernos. Y constatamos un continuo intento de ocultarlo y de usurpar nuestro puesto.
 
Observen también el argumento de Rajoy contra la ley de la memoria histórica: “los españoles no quieren mirar al pasado, sino al futuro”. ¿Quién es él para decidir tal cosa? Millones de españoles desean conocer el pasado de su país, aunque –por desgracia, no por suerte– otros millones se desentiendan de él. Y mirar al pasado no se opone a mirar al futuro, si es que esto último sirve para algo más que hacer adivinanzas o apuestas. Lo malo de la “memoria histórica” no es que no la quieran los españoles, es que la memoria sociata falsifica concienzudamente el pasado e intenta imponer su versión por ley, como en un país totalitario. Lo malo de ella es que sustituye el conocimiento objetivo por las propagandas que llevaron a la guerra. Lo malo es que la mentira sistemática envenena la conciencia de la gente, como decía Besteiro de sus compañeros socialistas, y provoca la semiesterilidad cultural en que ha caído España. En fin, lo malo de Rajoy, rehuyendo la cuestión con su estilo de pitonisa, es que tampoco contribuye a clarificar nada sino que, de hecho, ayuda al PSOE en su programa. Como en el asunto de los estatutos, tan reveladores de “lo que de verdad quieren los políticos”.
 
El problema, el gran problema, es que Rajoy es solo una variante de Zapo. Véase al hacedor de su programa, Costa.

Observaciones

8 de Octubre de 2007 - 13:00:37 - Pío Moa - 83 comentarios

 
Si ustedes observan la política del PP notarán que en gran medida se basa en desmentir  las acusaciones que le lanza el PSOE, acusándole de facha o de extrema derecha. “Qué va –vienen a decir–, ¡si somos todavía más progres que ustedes, y, si es preciso, más liberticidas!”. Y lo demuestran.
 
Alonso dice que ni la extrema izquierda ni la extrema derecha conseguirán cuestionar la monarquía”. Tiene bastante razón, quienes están consiguiendo no cuestionarla, sino corroerla a fondo, son los sociatas en alianza con los separatistas. Pero en algo desbarra el necio Alonso: aquí, la extrema izquierda son los sociatas. Como en el Frente Popular.
 
En defensa de la Constitución y denuncia del genocidio cultural intentado por los catalufos, “Ciudadanos” ha concentrado a entre 2.000 y 3.000 personas en Barcelona    ¿Un éxito? ¿Un fracaso? Un comienzo, no malo. La cosa tiene que ir a más.
 
Poco antes, Rivera pedía un "gran pacto" para frenar a quienes "dinamitan el Estado". Ingenuidad: eso era el Pacto por las libertades y contra el terrorismo, dinamitado por el PSOE y olvidado por el PP ansioso de poder, que solo ve en Ciudadanos y en el partido de Buesa y Díez unos rivales peligrosos.

La retórica del gangsterismo político

7 de Octubre de 2007 - 14:24:03 - Pío Moa - 21 comentarios

 
“Maragall aclaró su postura el 30 de enero ante el Parlamento catalán. Calificó de “bienintencionado e ingenuo” el “gesto” de Carod de entrevistarse con los jefes etarras. El “error” no habría consistido en haber atacado los principios democráticos y el estado de derecho, sino en haber dado a Aznar, entonces presidente del país, “la posibilidad de traer al centro del escenario político su visión patética, corta y miserable de las Españas”. El desenvuelto Maragall comparó la “ingenuidad” de Carod con la achacada otrora al filósofo Hume, nada menos: “Pero ¿saben lo que les digo? Que prefiero las buenas intenciones de Carod a la pasividad de estos ocho años pasados”. Él, insistió, prefería aquella ingenuidad y buena intención, porque había mostrado “al pueblo de Cataluña” cómo los dos nacionalismos conservadores (CiU y el PP) “nos están negando el final de ETA y la paz”, pues quieren “mantener a ETA viva como un espantajo para justificar el inmovilismo político”.
 
Hace falta toda la canallesca indecencia de un demagogo tercermundista para acusar al PP de “pasividad” y de “mantener a ETA viva” cuando, entre otras cosas, el gobierno de Aznar había empujado a la ETA a la peor situación de su historia. El sentido de la infamia es el mismo de Ibarreche: la manera de acabar con el grupo asesino es ceder a su chantaje, ceder a sus exigencias… en las cuales coinciden todos. Así se lograría “la paz”.
 
Y después de este canto a la fechoría carodiana, a Maragall le entró un ataque de rigor antiterrorista: dando por hecho que el gobierno podía haber detenido a los jefes etarras en Perpiñán, se preguntó por qué no lo había hecho. Presa de santa indignación, amenazó a Aznar: “El gobierno de Cataluña está estudiando la situación desde el punto de vista legal, jurídico, por si hubiera responsabilidades políticas y no solo políticas, y para distinguir cuál es el camino más oportuno para oponerse a tales rupturas de las normas de conducta de la política democrática”. Porque “no se pueden aprovechar las buenas intenciones de un miembro del gobierno catalán para poner en peligro el dispositivo antiterrorista y rebañar unos cuantos votos. Y si no se pueden encontrar responsabilidades, denunciaremos políticamente la manipulación que hace Aznar de los sentimientos en beneficio propio”.
 
Tal maestría en retorcer los hechos solo sorprenderá a quien ignore el discurso separatista, pero ya Azaña conoció y deploró esas destrezas, dejando constancia de ellas en sus diarios. Maragall, pues, coincidía con Carod. Nada de “deslealtades”. Y Zapatero miró a otro lado. La cita clandestina del jefe del gobierno catalán en funciones con los pistoleros estaba muy justificada. El error, la “ingenuidad”, insistió, residía en no haber previsto la “antidemocrática manipulación” del PP, un partido indecente que osaba denunciar el contubernio con el fin inadmisible de debilitar al gobierno autonómico y a los socialistas. Por esto y por no haber arrestado a los etarras (¿y a Carod también?), la culpa recaía sobre el gobierno de la nación.
 
De inmediato el TNV y el PNV aportaron su voz a la campaña. Un jefe sabiniano, Imaz, clamó contra la “inaceptable” vigilancia de los servicios de seguridad del estado a Carod, “una persona democrática”. Tan democrática como el propio Imaz, sin duda. Otro sabiniano, Anasagasti, remachó con su habitual y venenosa mala fe: “¿O es que están esperando a que haya un atentado que les venga bien en campaña electoral? Porque un atentado de ETA en este momento le daría la mayoría absoluta al PP y ellos lo saben”. Argumento impecable: por eso, para facilitar la victoria absoluta del PP, saboteaba el PNV los esfuerzos antiterroristas del estado, inhibía a la policía autonómica y desafiaba las decisiones judiciales contra Batasuna, el sector político del pistolerismo.
 
El grupo separatista EA tampoco se anduvo por las ramas. Con sus vigilancias el gobierno había “vulnerado los derechos fundamentales de los ciudadanos” y debía “pedir perdón” al señor Carod. Siempre tan devotos todos ellos de “los derechos ciudadanos”. Lo mismo vino a decir Otegui. Los comunistas (Izquierda Unida), no menos demócratas, unieron sus voces al coro: Madrazo acusó al gobierno de preparar “una operación de sabotaje contra el gobierno de izquierdas y catalanista” utilizando “los servicios secretos en beneficio propio”.
 
A continuación vinieron los socialistas. Zapatero y Pachi López coincidieron en que “alguien tiene que dar explicaciones de por qué no se detuvo a Josu Ternera y a Mikel Antza”, y de por qué la reunión “no se ha utilizado para la lucha antiterrorista y sí para crear un conflicto político en Cataluña y para atacar al PSOE”. Todos denunciaban la desidia del PP, como si Carod hubiera montado la reunión con los dialogantes etarras solo para dar a la policía la oportunidad de capturarlos y el gobierno, en cambio, la hubiera aprovechado para perseguir al honorable, ingenuo y humanitario conseller en cap. ¡Cuánta injusticia!
 
La algarabía buscaba desviar la atención pública de la indudable y mafiosa charla de Perpiñán hacia la suposición de que el gobierno podía haber detenido a los interlocutores de Carod. Incluso se inventaron vídeos de la reunión supuestamente  grabados por la policía o los servicios secretos. Acebes, ministro del Interior, advirtió razonablemente que no podía divulgar datos solo beneficiarían a los terroristas, y que sin duda la policía habría detenido a los etarras de haber podido. Afirmación, la última, respaldada por una ejecutoria antiterrorista de los gobiernos del PP indudablemente muy superior a la de los gobiernos anteriores (a eso llamaba “pasividad” Maragall). Ejecutoria dentro de la ley, ajena a las ilegalidades practicadas por el PSOE en su época de gobierno… sin que Zapatero, Maragall ni Pachi López hubieran protestado contra ellas, casualmente.
 
La habilidad de la izquierda y los separatistas para presentar el mundo al revés podrá parecer a algunos un alarde de destreza dialéctica y parlamentaria, pero su verdadero nombre es demagogia, corrupción de la democracia: lo que se ha hecho habitual en “Euskadi” y, cada vez más, en Cataluña, y se extendería por toda España.
 
(“Contra la balcanización de España”)
 
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¿Por qué atacan tanto a Aznar? Precisamente para intimidar a Rajoy, que ya ha empezado a darles la razón con lo del derrocamiento de Sadam. 

Entre el Bobo Solemne y el Niñato Ilumineta

6 de Octubre de 2007 - 11:36:11 - Pío Moa - 73 comentarios

El pisoteo de la justicia por Garzón al servicio de los intereses electorales de Zapo le parece a Rajoy una “rectificación propia de sabios”. En cierto sentido lo es: Zapo consigue así ponerse a la cabeza de la manifestación, como lo intentó González cuando los escándalos de la corrupción le asfixiaban, y valiéndose precisamente de Garzón, qué casualidad. De este modo arrebata a un nada sabio PP la posibilidad (que nunca ha aprovechado) de llevar la iniciativa política, gana fuerza electoral a costa de Rajoy, y debilita –corriendo ciertos riesgos– a sus socios de la ETA. Lo último puede hacerlo, para más sarcasmo, gracias a la política anterior del gobierno de Aznar y a su labor de infiltración en la banda terrorista. Desde luego, ello no liquida los tratos del PSOE con los pistoleros, que con seguridad continúan, pero cuyo final feliz reserva para su próxima etapa de gobierno.

Así, el “sabio” Zapo está saliendo a flote de una situación comprometida creada por las discordias entre asesinos y gorrinos, y mejorando su posición por partida doble: a costa del PP y a costa de la ETA. Reservándose además todas las bazas para proseguir el desmantelamiento de la Constitución, que es su auténtico programa, en compinchamiento con separatistas y terroristas. Posiblemente el jefe del PP vuelva a ofrecerse a Zapo para “ayudarle” en su labor, otra de las especialidades del líder pitoniso. Y bien que le ha ayudado ya con sus estatutos autonómicos y con su crónica flojera.

Rajoy llamó una vez “bobo solemne” a Zapo. Ya he dicho que con ello se definió a sí mismo de la manera más precisa que nadie lo haya hecho hasta ahora. Rajoy podría cumplir un papel pasable en un país estabilizado y sin grandes problemas políticos, pero la situación es muy otra y él, desde luego, no está a la altura. Zapo, por el contrario, no tiene nada de bobo ni de solemne, es más bien un “sabio” en el único sentido que la palabra puede tener en boca de Rajoy: el clásico señorito o niñato listillo, estúpido en el fondo –un auténtico iluminado– pero habilidoso en sus manejos. Unos manejos tanto más fáciles cuanto que tiene enfrente al pesado y torpe jefe del PP, que de vez en cuando tiene a bien comunicarnos lo “en forma” que se siente para gobernar el país.

¡A lo que ha bajado la política en España! ¿De dónde saldrá esta gente? Quizá sea lo que da una sociedad moldeada por la telebasura.

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La pasividad
 
Dicen algunos en el blog que este debería enfocarse más a la acción. De hecho así fue concebido en un principio, como un movimiento ciudadano, pero fracasó. La razón es que muy poca gente está dispuesta a hacer algo más que quejarse, y a menudo entre los dispuestos a hacer algo existe una gran confusión, resultan no menos antidemócratas que la izquierda, y, como esta, oponen la idea de España a la idea de democracia. 
 
Vista la experiencia, solo puedo animar a obrar por su cuenta a cuantos quieran hacer algo más que lamentarse. Como la batalla se libra hoy en el terreno de las ideas y la propaganda, sugiero como actividad fácil la difusión sistemática de materiales a través de Internet, a conocidos y desconocidos, y en otros blogs y foros, cartas a la prensa, etc. Esto no requiere mucho compromiso ni aparato burocrático ni disciplina, ni siquiera acción conjuntada.

El panorama, de todas formas, no es desesperado. Por suerte la COPE, Libertad Digital, la AVT y algunas asociaciones y personajes sueltos obran como un dique que, mejor o peor, contiene el avance de la disgregación nacional y democrática. También es posible que el nuevo partido de Rosa Díez y Mikel Buesa sirva para regenerar a la izquierda. Y  por otra parte las peleas entre los monipodios de la Infame Alianza son inevitables y podrían llevar a esta a una crisis.

Ikea, por ejemplo

5 de Octubre de 2007 - 10:59:09 - Pío Moa - 52 comentarios

 
Sr. Moa:
 
En relación con su artículo sobre la decadencia de la cultura española, un caso: si usted compra en Ikea verá que esta multinacional sueca exhibe su carácter nacional en todo, desde los nombres, los colores de su bandera, etc., hay mil alusiones a su origen, y eso que Suecia es un pequeño país sin casi proyección cultural exterior. Evidentemente, ese patriotismo no les perjudica comercialmente. Al contrario, suscita un mayor interés que  el ultravisto estilo anglosajón, que algunos llaman “internacional”. Y compare usted las multinacionales españolas en el extranjero, o aquí mismo: procuran eliminar todo lo que recuerde a España y anglosajonizarse todo lo posible. Ahí está la Unión Española de Explosivos, con actividad en muchos países. De pronto llegan unos directivos y se apresuran a quitar lo de explosivos –puede ser un acierto, porque sus actividades van más allá de eso–, pero sobre todo se interesan por quitarle lo de “española”, y se inventan un nombre “internacional”: Maxam, que no significa nada. O fíjese usted en Aldeasa, otra empresa española que se ha adjudicado la parte comercial de muchos aeropuertos del mundo. Pero en el mismo Barajas… ¡todo lo pone en inglés, con solo muy ligeras referencias en español, y en plano inferior! Y podíamos seguir extensamente.
 
Esas empresas no son realmente españolas. Económicamente pueden serlo, pero culturalmente no lo son. Incluso se las podría calificar de antiespañolas, puesto que contribuyen a arrinconar nuestra cultura.
 
A. C. L.
 
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Síntomas
 
– Felipe González, viejo caimán resentido, la emprende de nuevo con Aznar, el hombre que redujo a la mitad el paro creado por González, a mucho menos de la mitad la corrupción, y que acorraló a la ETA legalmente, rompiendo con la mezcla de terrorismo gubernamental y claudicación propias de la etapa sociata. Es asombroso cómo los líderes de un partido como el PSOE, con su tremendo y centenario currriculum de sangre y robos, se erigen una y otra vez en fiscales acusando a los demás. Y la facilidad con que esos "demás", el PP, aceptan la farsa y se ponen a dar explicaciones...
 
– El video de las juventudes sociatas exaltando todas las tonterías progres y ridiculizando las posturas razonables. Pero estas cosas, pese a su debilidad intelectual, o quizá gracias a ella, tienen mucho efecto, ya lo supo ver Göbbels. ¿Será capaz el PP de replicar con un trabajo que pusiera en solfa, con algo de gracia, las sandeces de esos robaperas? No lo será. Si acaso, sus Nuevas Degeneraciones se esforzarán en demostrar que ellos son más progres aún que los sociatas. Que lo son, no nos engañemos. En la ideología progre está el futuro, creen inconfesadamente los pitonisos.
 
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Justicia poética
 

Que a un lameculos lo despidan sus patronos con una patada en el trasero es algo que está muy bien, tiene gracia y ojalá se repitiera con más frecuencia. Me refiero a lo de la Peri Rossi, que además protesta diciendo que vive en "una nación bilingüe". Ver el artículo de Girauta.

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Blog de Pedro Fernández Barbadillo

Permalink 05.10.07 @ 11:33:54. Archivado en Personajes

¡Qué afortunados somos los españoles por gozar de un juez como Baltasar Garzón, que trabaja sin descanso y que no se inmiscuye en política!

Redada contra la izquierda abertzale por orden de Garzón: 22 detenidos.

Garzón autoriza una manifestación de proetarras en Lizarza contra Regina Otaola. La semana anterior, otro juez la había prohibido.

Garzón decide no ilegalizar a ANV al concluir que no tiene vínculos con Batasuna.

Baltasar Garzón considera que "hay que hablar incluso con el diablo".

Garzón dice que el Gobierno negoció con ETA dentro de los parámetros de la Constitución.

"Es momento de juzgar a quienes invadieron Irak", dice Garzón.

Garzón: "Jiménez Losantos, Jesús Cacho y otros de igual calaña..."

Garzón: "Decir que la izquierda abertzale es ETA contradice la Constitución".

Garzón rechaza imputar a Otegi por sus declaraciones tras el atentado de la T-4.

Garzón reniega de sus propias tesis y desvincula a la "izquierda abertzale" de ETA y Batasuna.

Conde-Pumpido solicita al juez Baltasar Garzón que archive la investigación sobre los tres encapuchados que irrumpieron en el acto de ETA de Oiartzun hace un año.

Garzón rebaja en 600.000 euros la fianza de Otegi por buen comportamiento.

Garzón imputa por falsedad a los peritos que vincularon a ETA con Al Qaeda por el ácido bórico.

– La Audiencia aparta a Garzón de indagar sobre la falsedad de informes del 11-M.

Garzón critica al Gobierno del PP por su "inoperancia" tras los ataques terroristas del 11-M.

– El juez Garzón vuelve a la Audiencia Nacional "con muchas ganas de trabajar".

– Asociación de Víctimas del juez estrella. El "sinvergüenza" del lino que no lo era. El ciego "ladrón", inocente... Los últimos fallos, fallos, del superocupado Garzón.

Barrionuevo acusa a Garzón de no tener objetivos limpios y le reta a pasar el caso GAL al Supremo.

Éste es un juez, y no doña Garbiñe Biurrun:

Una juez vasca participa en un acto contra el procesamiento del entorno etarra.

Decadencia del español

4 de Octubre de 2007 - 11:11:52 - Pío Moa - 56 comentarios

Cuando algunos paisanos se me quejan de la decadencia del gallego, les replico: “tratad de escribir cosas interesantes en ese idioma. Porque si todo lo que se va a publicar en él son las patochadas de los nacionalistas y progres, entonces sí que su destino está sentenciado”. Por mi parte no predico con el ejemplo porque, aunque aprendí a hablar en gallego, me expreso con más soltura en castellano, y este idioma, el español común a todo el país, ha llegado a ser tan propio de Galicia (o de Cataluña, no digamos ya de las Vascongadas) como el gallego.

Me temo que el mismo problema afecta hoy al castellano, aunque el enorme número de hispanoahablantes lo disimule: se escriben en él muy pocas cosas originales o de interés, y su insignificancia cultural salta a la vista de quien no quiera cerrar los ojos. El predominio del inglés no se explica solo por su número de hablantes y por la potencia política de Usa, aunque también. Se explica aún más  porque en ese idioma se producen los libros, el cine, las series de televisión, la ciencia y, en general, las manifestaciones culturales de más calidad. Ello, combinado con la penuria cultural del mundo hispánico, hace que en la misma España el inglés esté desplazando a nuestra propia lengua como idioma de cultura. Si el proceso continúa a este ritmo, nuestro lenguaje común se convertirá, antes de lo que pensamos, en una especie de spanglish de uso familiar y coloquial, probablemente fragmentado en los países americanos, y relegado a vehículo de una infraliteratura, un infracine y una infracanción popular. Lo que está ocurriendo.

Un hecho sorprendente de los años 40 es que, contra el tópico del “páramo cultural”, fue una época de muy considerable creatividad en la literatura, la música popular y culta, en diversos estudios (árabes, sefardíes, hispanos), en el humor, revistas culturales, etc. Y cuando el franquismo se acababa figuras como Cela, Buero, Severo Ochoa, Torrente Ballester, Zubiri, Caro Baroja, Laín Entralgo, Domínguez Ortiz, Miguel Delibes, los hermanos Salas Larrazábal, Julián Marías y un nutrido etcétera, desmentían la leyenda del erial. Precisamente es desde entonces cuando se advierte un declive en todos los órdenes, acompañado de un chocante desprecio hacia una época y unos personajes evidentemente aspecto. Hoy apenas puede hablarse de cultura española, cada vez más satelizada a la useña como un sucedáneo de mediocre calidad. Si acaso algo la distingue es el toque chabacano, soez y chocarrero que acompaña a sus manifestaciones más populares. Y la juventud botellonera, subproducto de la mentalidad progre, no deja mucha esperanza de recuperación. ¿Tendencias irresistibles?

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Hoy, en "El economista":

LO QUE ESTÁ PASANDO

Pio Moa

Lo que ocurre en España debe entenderse por relación con el Pacto por las Libertades y contra el Terrorismo. Se trataba de un acuerdo entre los dos grandes partidos españoles para, sin perjuicio de sus diferencias, salvaguardar los dos principios básicos que sostienen al país como sociedad civilizada: la unidad de España y la democracia, frente a la ofensiva de secesionistas y terroristas.

El pacto, propuesto por el PSOE, pareció rectificar la política de González, que con su mezcla de corrupción, concesiones sin principios y terrorismo gubernamental, había dañado seriamente la democracia española. Sin embargo faltó tiempo a los jefes socialistas para traicionar, entendiéndose con la ETA y los separatistas vascos y catalanes a espaldas del PP.

Esos manejos se convirtieron en alianza de hecho tras la matanza que llevó al poder al PSOE. El nuevo gobierno diseñó una política de acuerdos con los separatistas y la ETA para aislar al PP, liquidar el espíritu de la Transición y socavar la Constitución por medio de actos consumados, cuya clave eran unos nuevos estatutos ilegales. Enfrente han tenido a un PP casi inane o peor aún, pues en buena medida les ha seguido el juego.

La alianza, al margen de la ley y contra ella, recuerda la del Frente Popular. Y como ninguno de los socios tiene otros principios que conseguir el máximo poder, funcionan entre peleas, saboteándose mutuamente, como sucedió entonces. Lo decía Azaña: "Lo que me ha dado un hachazo terrible, en lo más profundo de mi intimidad, es, con motivo de la guerra, haber descubierto la falta de solidaridad nacional. A muy pocos nos importa la idea nacional, pero a qué pocos. Ni aun el peligro de la guerra ha servido de soldador. Al contrario: se ha aprovechado para que cada cual tire por su lado". Nada nuevo, pues. Y ahí radica la esperanza, más que en la invertebrada oposición de un lamentable PP.

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Y final del informe de Moh Ul-sih que transcribe el señor Carballeira O'Flanaghan –de la universidad de Princeton– sobre la intervención del señor Bofarull i Bofarull –de la Universidad Pompeu Fabra y ex detective– en el célebre caso del robo de cuadros del Ateneo de Madrid. Quizá quepa concluir que el señor Bofarull no aparece en él como el hombre de seny, inteligente, ponderado y carolingio con que se ha manifestado a lo largo de esta polémica. Pero se trata solo de una versión, la muy particular de Moh Ul-sih, y eso no debe olvidarlo  ninguna persona de mente abierta, tolerante y moderna, incluso posmoderna:

"– ¡Péguele un tiro en un pie a ese desgraciado, a ver si se queda quieto de una vez! –aconsejó Genarín.
 
– Prosigamos –insistió Bofarull– con el encadenamiento lógico… A este me lo cepillo como se ponga chulo, descuiden ¡Te dije que no interrumpieras y no te lo repito más!… Pues éste que tienen aquí es el tiparraco que viene a mi despacho, se autoconvida a mi whisky, un morro que se lo pisa, eso ya me dio qué pensar sobre su estilo ético… y al final cayó como un chorlito. Le indico, en el Ateneo, cumpliendo mi obligación, verdat, que él es también sospechoso en principio, y va y se cabrea. ¿Por qué? ¡Y no solo se cabrea, sino que me arremete y rescinde el contrato! O sea, tan pronto entiende que yo no voy a ser una marioneta en sus manos, que no voy a investigar con anteojeras, a perseguir a dos honorabilísimos directivos de la Docta Casa, que la justicia es para mí lo  primero, entonces ya no se controla y se pone en evidencia. ¡¡Presunciones!”, dirán ustedes movidos por su estricta conciencia legalista. Pues no. Certezas. Porque hay más. Este caballero, llamémosle así, me garantiza que el Ateneo pagará la minuta, pagará unos espléndidos honorarios. ¡Si vieran lo que imploró para que me hiciera cargo del caso…! ¡Una miserable engañifa, don Olegario! ¡Resulta que no estaba ustet en condiciones de hacer que el Ateneo me abonase un céntimo! ¡El muy cínico! ¡Es que hace falta jeta, eh!
 
– ¡Yo no le prometí nada de espléndidos honorarios! ¡Y claro que el Ateneo pagaría, aunque solo fuese con una parte de lo que se recuperase!
 
Crevillente, al quite, gritó:
 
– ¡No! ¡No pagaría! ¡Antes habría tenido que pasar usted por encima de mi cadáver y de los de todas las personas decentes del Ateneo! ¡Usted solo contra treinta y nueve en la Junta, no lo olvide! Jamás habríamos tolerado que el Ateneo sufragase sus locas acusaciones particulares. ¡Jamás! El reglamento especifica muy bien cómo se comprometen los gastos.
 
– Por lo tanto, señores –concluyó Bofarull con una mueca sarcástica– es notorio y manifiesto que ese bestia intentaba estafar al Ateneo y a mi modesta persona. Pocas veces he topado con un individuo de peor ralea, y créanme que en mi profesión se ven cosas que espantan. De este individuo se puede esperar cualquier cosa… ¡Silencio, perro!
 
– Quedan más detalles –cooperó Crevillente– y es que el sujeto, como es propio de su condición, está cargado de resentimiento al constatar que otros, más progresistas y con mayor talento, nos hemos hecho con las riendas de esta magna institución de cultura. Ello le arrastra a la desesperación, con ella al robo, al crimen, si es que no al asesinato. Se trata de una evolución psicológica obvia y muy bien estudiada hoy en día.
 
– En efecto, lo ha expuesto ustet magníficamente. El hombre se cree el único listo y que los demás somos tontos y analfabetos. Craso error, tú. Hace falta ser un auténtico rucio, además de un desalmado, para aspirar a la riqueza timando a un honrado detective y montando un burdel, vamos, con la trata de blancas, verdat, siendo al propio tiempo directivo de una institución de tan rancio abolengo.
 
Crevillente frunció el ceño. Genarín le atizó un  codazo disimulado y le dirigió un guiño, como diciendo: “deja pasar”.
 
Olegario reventaba de indignación, soltaba literalmente espumarajos por la boca. Bofarull se le encaró:
 
– No te das por vencido, ¿eh, cretino? Pues aún no he terminado contigo. Te informaré, para que te hagas idea de hasta qué punto estás liquidado, exterminado, aniquilado, te explicaré cómo empecé a sospechar en firme de ti, cuando me ocultaste la trampilla que da a los sótanos. Ahí te pesqué, bacalao. Lógico, sabías que allí abajo estaba el cadáver… el monigote… ¡y hasta habría que ver si no hay algún cadáver, no me extrañaría anda!... Y necesitabas tiempo para escaquearlo. Después, sí, seguro que no te habría importado enseñarme la trampilla, guiarme tú mismo por los sótanos. Pero yo me adelanté… Y te debo un par de hostias, por cierto, no creas que se me olvida –concluyó, atenazándole una mejilla entre pulgar e índice, y sacudiéndosela.
 
El detective prosiguió un buen rato abrumando al culpable, contando cómo había descubierto el traslado del monigote y advirtiendo que su cómplice caería tarde o temprano. Crevillente, un poco harto, sugirió:
 
– La cuestión está muy clara. ¿Por qué no lo entregamos directamente a la policía?
 
– En eso pensaba yo. Pero pongámonos de acuerdo primero sobre las acusaciones que le haremos.
 
– Para empezar, intento de estafa y malversación de fondos. El Ateneo recibe fondos públicos.
 
– E intento de asesinato de un menor. Si no me salva usted, me habría asesinado, señor Bofarull. Sois testigos.
 
– ¿Y trata de blancas?
 
– Por descontado. Trata de blancas y contrabando.
 
– ¡Coño, y robo de cuadros, no se nos vaya a pasar! –recordó el detective.
 
Crevillente y Genarín parpadearon, y el primero lió pensativamente la coleta en un dedo.
 
– ¿Y no estaría bien emplumarle por narcotráfico? Seguro que también se ha currado esa página –indicó el vicepresidente.
 
– Sí, aunque con cuidado, eh. No tenemos pruebas, y en estas cosas hay que andar con pies de plomo.
 
– No tengo duda de que la investigación subsiguiente sacará a  la luz esas cosas y peores, toda la podredumbre del sujeto –aseguró Crevillente.
 
– Bueno, yo creo que es suficiente por ahora. ¡Arriba, pillastre! Veremos si esta vez se cachondea el comisario Gutiérrez
 
– Vamos a llevarlo a comisaría a punta de pistola, señor Bofarull, con los brazos en alto! ¡Ande, deme ese gusto, que me hace mucha ilusión!
 
– Ya has oído al chico. Como intentes escapar te dejo la piel como una criba. ¡Venga, arriba esas zarpas!

No por la monarquía, sino contra la democracia

3 de Octubre de 2007 - 12:22:46 - Pío Moa - 49 comentarios

Con motivo del día de la Constitución el rey hizo un buen discurso y, como ustedes recordarán, todos los partidos lo silenciaron cuidadosamente. Sin excluir al PP. Algo muy revelador de la situación en que nos hallamos. Y ahora, de repente, los liberticidas que han invertido el Pacto por las libertades y contra el terrorismo transformándolo en un pacto con los terroristas, los separatistas y contra las libertades, alzan su voz en defensa la monarquía… frente las críticas, muy fundadas, de Jiménez Losantos en la COPE. Como corresponde a su carácter, se rasgan las vestiduras farisaicamente, redoblando sus presiones sobre los obispos para que acallen de una vez al periodista. A uno de los poquísimos periodistas que dignifican la profesión informando y poniendo al descubierto las maniobras de los “ministros ladrones” que intentan acabar con España, como en el drama de Víctor Hugo. El verdadero interés de esa gente es liquidar la Constitución, la integridad nacional y, con ellas, la monarquía. A su vez, la monarquía sirve y se sostendrá si funciona como un sostén de la unidad y la democracia españolas. En otro caso perderá su apoyo social y se verá arrastrada, como ya ocurrió en el pasado.

El rey ha cometido clamorosos errores y omisiones. Tan dispuesto a hablar y entenderse con quienes le atacan frontalmente y sin remilgos, con quienes le insultan, le amenazan y queman en efigie, con quienes desde la Moncloa maniobran con escaso disimulo para socavar la monarquía, ha caído en la tentación de sumarse, bajo cuerda, a quienes intentan hacer enmudecer una voz imprescindible en España. La tentación antidemocrática que bajo ningún pretexto puede permitirse. Hay una experiencia histórica, y es preciso tenerla en cuenta.  

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De los Ríos: "El único partido que se opone a la disgregación de España es el PP"
 
Una gran desgracia de este país es la chusma política que lo mangonea. Y otra desgracia, que el único partido que se opone a la disgregación de España lo haga con tanta flojera que de hecho contribuye a ella. ¿Qué significan, si no, sus estatutos de autonomía?
 
Es preciso un movimiento ciudadano, que estaba en marcha y de momento ha sido desactivado por el PP con la expectativa de las elecciones. Ese partido quiere hacer creer al país que todo se arreglará si él sube al poder. Lamentablemente, no es verdad. La situación podría, incluso, empeorar.
 
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En la revista "Chesterton" de octubre:

EL PSOE ANTE LA TRANSICIÓN

Pio Moa

Desde el accidentado congreso de 1970 en Toulouse, los socialistas venían reorganizándose en el interior de España con permiso evidente del régimen, pese a permanecer oficialmente en la ilegalidad. Aun así, progresaban muy despacio, y en 1975, año de la muerte de Franco, seguían formando grupos insignificantes, siendo los principales el de Tierno Galván, el de Llopis, y el de González y Guerra, que se había hecho con el reconocimiento internacional y los fondos correspondientes.

¿Qué llevó entonces a este partido sin historial de lucha antifranquista, con escasas centenas de afiliados muy poco militantes, plagado de rivalidades y confidentes, a protagonizar en buena medida la transición y la democracia –no siempre, ni mucho menos a favor de la democracia–? Se lo planteaban José Luis Gutiérrez y Amando de Miguel en su clásico ensayo La ambición del César: “¿Qué situaciones históricas y personales han tenido que concatenarse para que un puñado de sevillanos avispados, desconectados de los profundos movimientos de la oposición democrática al franquismo, se llevaran el santo y la limosna de la transición democrática española tras ver reducido a cenizas al que fuera poderosísimo partido, el Comunista?”. Los autores aluden a “maquiavélicas astucias, ausencia de escrúpulos ideológicos o de cualquier otro tipo, maniobras audaces, mezclas armónicas de prudencia y osadía a veces suicida, mucha suerte e incesante búsqueda de un bien obsesivo y supremo: el poder”. Esas fueron condiciones necesarias, pero no suficientes. Personas de ese carácter no escasean en ningún partido, y en la mayoría de los casos se quedan en la cuneta.

A mi juicio, y como indicaba en el artículo anterior, el PSOE se convirtió en el eje de la izquierda gracias, precisamente, a su debilidad. Esa debilidad preocupaba a fuerzas decisivas, dentro y fuera de España, temerosas del PCE e interesadas en un partido de izquierda manejable. Su temor se había acrecentado con la experiencia del golpe militar portugués de abril de 1974, conocido por “revolución de los claveles”. El golpe había creado una situación caótica y radicalizada, en la que el Partido Comunista de Alvaro Cunhal hacía su agosto y dominaba parte de las fuerzas armadas; situación que costaría grandes esfuerzos reencauzar. Deriva semejante en España sería harto más peligrosa para Europa, y casi nadie quería correr el albur. Carrillo exhibía actitudes más moderadas que Cunhal, pero pocos confiaban en su eurocomunismo, dada la tradición comunista y su vieja táctica de balar para ocultar los colmillos. Pero este era el partido que sí había luchado contra la dictadura de Franco, había dirigido manifestaciones, huelgas y protestas, disponía de miles de militantes disciplinados y de una probada organización clandestina capaz de multiplicar su efectividad si se la legalizaba. Por lo tanto, se imponía instrumentar contra él un gran partido de izquierda de tipo socialista, y en ese objetivo coincidían los sectores evolucionistas del régimen –que facilitaban la reorganización del PSOE–, los partidos, sindicatos y gobiernos socialdemócratas europeos, e importantes sectores políticos en Usa e Hispanoamérica.   

La preocupación se extendió hasta la extrema derecha alemana, según expone Carrillo en sus Memorias. ...

La moral de las gallinas

2 de Octubre de 2007 - 12:57:11 - Pío Moa - 42 comentarios

De un artículo de Muñoz Molina:

“Los patriotas catalanes del once de septiembre, tempestuosos de banderas y enrojecidos por el entusiasmo y por el sol detrás de las vallas que contenían con dificultad su bravura, me recordaron a los que vi aclamar hace muchos años al general Franco en el paseo de la Castellana, hacia 1970, en mi primer viaje a Madrid. Qué miedo daban. Qué miedo dan éstos.”

Un sector de la progresía, con típica inversión de valores, hace del miedo una virtud, y con ademán de damisela melindrosa chilla “¡huy, qué miedo!” a la menor ocasión, quizá pidiendo un salvador, quizá preparando el pretexto para liquidar a quien haga pasar tanto miedo a los pobres. Por supuesto, el miedo puede atenazar a todos, a veces es incluso saludable, pero solo mentes peligrosamente retorcida lo convierten en argumento virtuoso. Ni esta gente contribuyó lo más mínimo a la democracia ni ayudará a hacer frente a los desafíos que ahora se le presentan.

¿Y por qué tanto miedo en tiempos de Franco? ¿Es que había decenas o cientos de miles de disidentes en las cárceles? Pues no, había solo unos centenares de presos políticos, casi todos ellos comunistas o terroristas o ambas cosas. ¿Era para tanto? Había una dictadura, desde luego, pero da la casualidad de que no había demócratas en las cárceles de Franco, lo que son las cosas. Pero a estas gentes les encanta exhibir su miedo, deben creer que les hace interesantes.

Sigue Muñoz Molina: “Ahora, el patriotismo extremo no está en aquellas juras de bandera en las que el coronel del regimiento nos alentaba a dar la vida heroicamente por España, posibilidad dudosa si se miraba a corta distancia a los reclutas muertos de aburrimiento, armados con fusiles viejos y vestidos con uniformes no muy limpios que nutríamos las filas de la leva forzosa.”

Los coroneles alentaban a dar la vida por España solo en el caso extremo de una guerra, y la posibilidad era dudosa porque no había ninguna guerra en perspectiva ni nadie deseaba montarla por las buenas. Desde luego, muchos de los reclutas estaban dispuestos a luchar si el caso llegaba, y gracias a ello y a ellos vivimos en un país relativamente libre. Incluso los aburridos que pensaran como Muñoz lucharían, si no por España, por el puro miedo al castigo a los desertores. ¿Qué tiene esto que ver con la histeria de los separatistas exaltados, a quienes por tanto tiempo han visto con simpatía y alentado todos los progres?

“Los militares se han civilizado, en el sentido literal de la palabra, a lo largo de los últimos veinticinco años, pero en ese mismo tiempo, un número creciente de civiles se han embrutecido.” Si los militares, la mayoría de ellos, no estuvieran “civilizados” hace mucho más de veinticinco años, la transición habría sido imposible. Y en cuanto a los civiles embrutecidos, ya lo estaban entonces, con sus “rupturas” que ellos llamaban democráticas. La fuerza de los hechos les obligó entonces a aceptar la reforma, y ahora creen que ha llegado la ocasión de tomarse la revancha.

Muñoz Molina ha evolucionado considerablemente y a mejor en los últimos años. Está muy bien cuando pone en solfa a los separatistas, que no son patriotas catalanes, vascos o gallegos, sino que son simplemente antiespañoles y liberticidas. Pero cuando quiere justificarlo, falla. Que le den miedo no es argumento contra el secesionismo, y menos cuando va acompañado de comparaciones absurdas o de embustes históricos. Con oposiciones así, los separatistas tendrían la partida ganada desde el primer momento.

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 (Del blog de Fernández Barbadillo en Periodista Digital) 

Ibarretxe adelantó a Rodríguez su decisión de montar un referéndum
02.10.07 @ 10:59:42. Archivado en Nacionalismo

Rodríguez es la mentira y el fingimiento hechos carne. Estaba al tanto del referéndum que prepara Ibarretxe desde hace semanas, y sólo le ha preocupado la reacción del PP en vez del cumplimiento de las leyes y la unidad de España.

Como en las negociaciones con los etarras, tenemos que creer a una parte antes que al (supuesto) representante de todos los españoles.

El diario del PNV, Deia, publica hoy que Ibarretxe tuvo el buen talante de llamar a Rodríguez este verano para advertirle.

El presidente español, José Luis Rodríguez Zapatero, conoció de primera mano la iniciativa del lehendakari Ibarretxe para la resolución del conflicto político vasco antes de la celebración del pleno de política general el pasado viernes. Ibarretxe se lo comunicó a mediados de verano en el marco de un encuentro privado, y la respuesta de Zapatero no fue de aprobación, aunque ofrece matices para la interpretación. Según ha podido saber DEIA de fuentes de toda solvencia, el jefe del Ejecutivo español mostró su rechazo al lehendakari no tanto por convicción propia como por el temor a la reacción que una hipotética aprobación por su parte de la consulta hubiera levantado en el Partido Popular e incluso en algunos sectores del Partido Socialista.

¡Ésa fue la reacción de Rodríguez"eres un separatista", "cometerás un acto de traición", "irás a la cárcel", "suspenderé la autonomía vasca", "los funcionarios que colaboren contigo perderán su puesto y su pensión", nada de esto, que serían las frases pronunciadas por los grandes dirigentes admirados por la progresía, como Chirac "¡la que me van a montar los franquistas del PP!", "¿es que quieres que pierda las elecciones, Juanjo?", "¡menudos problemas me causas!" o "yo también perdí a mi abuelo".o Putin o Evo. ¡A Chávez se le va a insubordinar un gobernador! Lo que le dijo Rodríguez a Ibarretxe es algo así como ! No le espetó

La respuesta de Rodríguez ha sido adecuada a su cursilería y a la identidad que mantiene con los enemigos de España y de la libertad de los españoles. No me refiero sólo a las dos frases sublimes:

escucharé a Ibarretxe, pero él me va a escuchar a mi también.

Ibarretxe, con su propuesta, se equivoca de país, de continente y de siglo, porque estamos en la España constitucional, en la Europa unida y en el siglo XXI.

Recordemos que las Cortes Españolas en las que el PP tenía mayoría absoluta introdujeron en 2003 en el Código Penal varios artículos que castigaban con cárcel la convocatoria de un referéndum por las autoridades que careciesen de esa competencia. Rodríguez y su Frente Popular derogaron esos artículos en 2005. ¿Qué harán los violadores si se suprimen los castigos para sus delitos?

Mientras tanto, prosigue la extorsión etarra y la limpieza étnica –con la colaboración de indignos funcionarios españoles, para que la banda nacionalista pueda ganar su referéndum. En 25 años, se han quitado de encima a 156.000 vascos, un 8% del censo electoral (la cifra del economista Julio Alcaide coincide con los 200.000 exiliados causados por el terrorismo nacionalista que calculó el Foro de Ermua).

Pero Rodríguez y sus mariachis no son los únicos culpables. De nuevo aparecen socialistas que muestran su preocupación por el separatismo, como Alfonso Guerra y José Bono, pero el primero votó a favor de los nuevos estatutos catalán y andaluz y el segundo, aparte de mentiroso, fue ministro de Rodríguez. Ninguno de ellos se opuso a la supresión de los artículos del Código Penal introducidos por el Gobierno del PP.

Conclusión: El PSOE es el aliado de los separatistas. Por tanto, para que España sobreviva, el PSOE tiene que desaparecer. Pero no sólo él.

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(Continúa el informe de Moh Ul-sih sobre la actuación de Francesc Bofarull i Bofarull en sus tiempos de detective, en relación con un delito en el Ateneo de Madrid)
 
– ¿Se quieren callar de una vez? Ya no tengo ni idea… ¡Me cago en la leche! –encañonó de nuevo a Olegario– ¡Como vuelva a oírte, palabra que te dejo seco! –gruñó con rencor.
 
– Esto le costará muy caro.
 
– A ti sí que te costará caro. Unos años en la trena te dejarán como nuevo.
 
– ¿Le importaría continuar con sus brillantes deducciones? –sugirió educadamente Crevi.
 
– ¡Si es que este cabrón no me deja! –agitó el arma en dirección a Olegario, que prefirió enmudecer– ¿Por dónde collons andaba? Ya he vuelto a embrollarme por culpa de este…
 
– Refería usted como este individuo acudía a aquel tugurio del monigote, como usted lo llama.
 
– Sí, eso es, tenía que explicar cómo se ahí se deducía que ese mala bestia había mangado los cuadros del Ateneo, y no sería de extrañar que se hubiera cargado a alguien, también, pero ya no sé… ¡Bah! Da igual. Voy a empezar por otro cabo a ver si… ¡Y cuidadito con abrir la boca! ¿Lo oyes, cretino? Venga, va. En primer lugar, veamos, desaparece un retrato, se denuncia. Luego informan de otras desapariciones en el Ateneo. De cuadros también, se entiende. Cunde la sospecha. Para contrarrestarla, los sitios vacíos, quiero decir, los retratos, el sitio que han dejado los retratos, alguien los rellena con retratos, pero no son los mismos, y así no hay quien sepa si los retratos faltan, porque han sido repuestos los sitios vacíos, pero otros distintos… Bueno, me entienden, ¿no? Solo que yo enseguida me di cuenta de que allí había gato encerrado, porque los retratos resulta que no eran… no eran los que tenían que ser, sino inferiores, ya no los de aquellos próceres famosos, en una palabra. Y entonces yo, porque otras cosas sí, pero profesionalidad no me la negarán aunque no tiene mérito, dirán, porque para algo es mi oficio, aunque, bueno, si lo les contara la de mantas que andan metidos en esta profesión, se asustarían… Competencia desleal, de hecho… no se lo creerían ustedes. Bueno, pues me hago cargo de que faltan, efectivamente, no es solo sospecha. Porque los nuevos, eh, son como los Cobis de las olimpiadas, esa burrada, esos fantoches… ¡Nada que ver con Joan Miró, Olegario! ¡Nada!... ¡Cállese! ¡Silencio!... Además hice gestioncillas por ahí, entre marchantes y tal, por si traficaban con los cuadros del Ateneo, y nada. Mis confidentes, en fin, tampoco daban pistas, o sea, que la cosa estaba oscura.
 
Luego entra en escena el cadáver. Presunto cadáver. La oscuridat y el laberinto aquel… que no era cadáver auténtico, sino… no es un fallo de profesionalidat sino que… me da en la nariz que alguien estaba queriendo despistarme, llevarme por un camino que no es. ¡A mí! Alguien protegido en el anonimato o, mejor, en falsas acusaciones, comprende que me aproximo a la clave y no le queda otro remedio que actuar. Se precipita y actúa… ¡El monigote de Plaka, cómo no lo había comprendido! Claro que nunca es tarde si la dicha es buena. Un asunto muy turbio, de todas formas, aunque no tan turbio para un profesional con largos años de experiencia, máxima seriedat y discreción en  el trabajo…
 
Y después tenemos el hecho de que ese mala bes… el secretario segundo, señor –¿se le puede llamar señor?... – Olegario de la Dehesa y Gómez, no se le ocurre mejor idea que inaugurar una casa de lenocinio, hispanojaponesa para más inri… ¡Un nuevo truco para despistarme! Porque, evidentemente, en rigor tendría que llamarse hispano-ateniense o así. Pero no, el sujeto sigue creyendo que me va a tomar el pelo, y yo me voy mosqueando y me pongo a indagar sobre ese burdel… ¡Ah, perdón! Es que entre medias tenemos otro lío: resulta que viene a contratarme el tal Olegario pero, atención, eh, el Olegario no menciona el monigote, no menciona su sucio negocio. Todo muy inocente, todo naturalísimo y legalísmo…¡Pura apariencia, señores, como pasamos a comprobar! “¡Señor Bofarull, tenga la bondat de buscar las pinturas y descubrir a los ladrones! ¡Es tan importante, señor Bofarull, para el mundo de la cultura y el intelecto…! ¡El Ateneo de Madrit, señor Bofarull, comprenda! ¡Solo podemos acudir a un profesional que ofrezca garantía de discreción, profesionalidat y esmerado servicio!... ¡Qué bonito, ¿verdat?, qué conmovedor! Y para que nada falte insinúa, qué coño, afirma que los cacos son el excelentísimo señor vicepresidente de la Docta Casa, don Genarín…,  y el secretario primero, don Matías Crevillente. Me ofrece el caso ya resuelto, como quien dice. Hasta no olvida venderme imagen de tío simpático, elegante, chistoso y desprendido… Y de eso nastis de plastis. Y es ustet mucho menos culto de lo que presume, déjeme decírselo… ¡Silencio! ¡Ni una palabra!... Lo malo para él es que una sola entrevista me bastó para desenmascararle.
 
Olegario no consiguió reprimirse:
 
– ¿Qué sandeces dice este mamarracho? Para oír tales disparates, me marcho. Ya tendrán ustedes noticias por mi abogado.
 
Apoyó los brazos en el sillón para levantarse. Había pensado poner en práctica aquello de la acción precediendo al sentimiento. La pistola de Bofarull, bailando ante sus narices, impuso la pesada primacía del sentimiento.
 
– Tú no te mueves de ahí, rata, si no es para ir al talego.
 
– ¡No se ande con paños calientes, señor Bofarull –recomendó calurosamente Crevi.
 
– ¡Péguele un tiro en un pie a ese desgraciado, para que se quede quieto de una vez! –aconsejó Genarín.
 
(Continuará)

El PP de Rajoy

1 de Octubre de 2007 - 10:34:51 - Pío Moa - 107 comentarios

 
Rajoy ha vuelto a dar muestras de su flojera en relación con la guerra contra Sadam Husein. En el PP siempre hubo gran incomodidad por la decisión de respaldar –moral y políticamente, sin intervención directa– el derrocamiento del genocida, que tanto repugnaba a la izquierda y los separatistas españoles (les repugnaba el derrocamiento, no el genocida, cuyo carácter "laico" siempre han ponderado). Ciertamente había argumentos de peso tanto para que España interviniera como para que no interviniera, pero una vez decidido el apoyo a la intervención, el gobierno del PP debió haber volcado todos sus medios de explicación e información, que en aquel momento eran muchos, para aclarar su postura a la ciudadanía y poner en su lugar la violenta demagogia desatada por la Infame Alianza, ya entonces en marcha.
 
No lo hizo, claro. Los telediarios parecían hechos por el PSOE, y la postura básica del PP fue de inhibición en espera de que pasase la tormenta. El resultado de esta inconsecuencia y básica cobardía moral fue que, al llegar las elecciones, un partido como el PSOE, pringado de la cabeza a los pies en el terrorismo y la corrupción, estuviera rondando la mayoría, y que un atentado monstruoso volcara luego a gran parte de la opinión contra Rajoy.
 
Rajoy y los suyos no estuvieron a la altura de las circunstancias cuando gobernaban. No lo han estado en la oposición casi en ningún momento. Siguen sin estarlo en la campaña electoral que ha comenzado de hecho: ahora aspiran de nuevo a congraciarse con la izquierda, a costa de Aznar.
 
El PP no es el partido de Aznar, ni de Mayor Oreja, Vidal Quadras o Esperanza Aguirre. Es el partido de Gallardón, Arenas, Camps, Feijoo, Arriola y compañía. Y de Rajoy, claro. Muy lamentablemente.
 
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CUESTIÓN DE PALABRAS

 Es muy fácil, como hace D.Manuel Pulido Mendoza en su carta al director publicada el pasado 27 de septiembre en el periódico “Extremadura”, acumular palabras grandilocuentes en relación con el campo de concentración que existió en Castuera. Aquello fue un lugar destinado a la “clasificación de la disidencia, la reeducación en los valores del nuevo régimen y la represión de los vencidos en un proceso sistemático de brutalidad física y psíquica”. Lástima que para justificar la falta de cualquier referencia concreta haya que recurrir al consabido expediente de que “faltan registros escritos de tales atrocidades y aún no se han realizado las excavaciones de diversas fosas comunes a lo largo de toda la comarca de la Serena”.

 En España llevamos más de 30 años de pretendida libertad. Ya está bien de mentiras. Han tenido tiempo de sobra para poner sobre la mesa los nombres de estas víctimas y si no lo han hecho (a pesar de que se ha repartido generosamente dinero público para conseguirlo) es porque resulta preferible seguir hablando de miles de personas para así alimentar el mito.

 Dice D. Manuel Pulido Mendoza que es “historiador, extremeño y familiar de represaliados por el franquismo”, el problema es que la  historia no comienza en 1939 y que hay otros que también somos historiadores, extremeños y familiares de represaliados; en este caso represaliados por la República. Los familiares de D.Manuel Pulido podrán informarle de todo lo que ocurrió en Castuera y no solamente de una parte. Por ejemplo, y solo por citar un caso, en la mañana del 22 de agosto, veinticuatro detenidos fueron montados en el tren y, al llegar a las inmediaciones del apeadero de El Quintillo, les obligaron a bajar, les hicieron varios disparos en las piernas, al caer al suelo les echaron encima leña y los rociaron con gasolina, prendiéndole seguidamente fuego y quemándolos cuando aún estaban con vida. Entre ellos figuraban el Párroco, Andrés Helguera Muñoz, y el primer alcalde que tuvo la República en esta población: Camilo Salamanca Jiménez.

 En algo estoy de acuerdo con D.Manuel Pulido: hay que asumir nuestra historia. Pero la historia es conocimiento de los hechos ocurridos en el pasado, no distorsión o selección interesada efectuada desde los presupuestos ideológicos del presente.

 Angel David Martín Rubio

08817736-L

Universidad San Pablo CEU (Madrid)

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De mi corresponsal en Reus, un nuevo comentario de nuestros aguerridos nacionalistas, esta vez de Carballeira O´Flanaghan, de la Universidad de Princeton. La abrevio ligeramente, por razón de espacio:
 
“Permítanme. He tenido que desplegar toda mi paciencia para aguantar las ofensivas y necias tiradas del señor –bueno, señor… señor…– Bofarull i Bofarull, fanático casanovista y furioso detractor  de la nación sueva gallega, supuesto catedrático o profesor de la universidad  Pompeu Fabra y ex detective. Perfecto. Sobre sus talentos como intelectual no hará falta que me extienda, al menos para las personas entendidas que han tenido el dudoso placer de leerle. Quedaba por conocer sus habilidades de detective, de las que tanto se jacta. Pues bien, recientemente un amigo llegado de Galiza, concretamente de A Cruña, me ha pasado el informe de Moh Ul-sih sobre sus actividades en relación con un viejo crimen en el Ateneo de Madrid. Se lo transcribo  y… bueno, ustedes juzgarán por sí mismos. El tío iba por la vida de Hércules Poirot o no sé qué, y va y al final de la investigación se reúne con los presuntos para explicarles como llegó a la solución… ¡totalmente equivocada, ya lo verán! ¡Para mear y no echar gota! Tan buen detective como buen cátedro o lo que sea, que siempre dudé que hiciera otra cosa que recoger la basura en esa universidad Pompeu Fibra, o Fraba o como se llame, pues incluso en una universidad catalana tiene que haber cierto nivel, vamos, digo yo. Imagino que le echarían de la profesión detectivesca a patadas en el trasero y que se figuró luego que dar clases en una universidad catalana sería más fácil y productivo. En fin, copio del informe de Moh Ul-sih, un vigués de pro, y como tal hombre de honor intachable:
 
(Advertencia del autor de este blog: el informe de Moh Ul-sih es demasiado largo, así que lo he publicaré a lo largo de dos o tres días)
 
“Bofarull, deliberadamente, se había sentado en el borde de la mesa para dominar a sus tres invitados, hundidos en los desvencijados butacones y sofá. Genarín y Crevillente, visiblemente nerviosos, sobaban con similar ademán sus respectivas coletitas o se cogían y soltaban los aretes que embellecían sus orejas izquierdas. La expresión de Olegario era de desconfiada expectativa.
 
– Bien, muy bien… Buenos días otra vez y gracias por haber acudido. Está claro que les interesaba mucho venir, como les indicaba en la nota, en especial a uno de los presentes –miró fijamente a Olegario–. En fin, permítanme una pregunta inicial: ¿alguno o algunos de ustedes han estado en Grecia? ¿En Atenas, concretamente?
 
Ninguno de los tres creyó oportuno contestar. Bofarull insistió con su mirada sobre Olegario:
 
– ¿Y en Plaka, para ser todavía más concretos? ¿En el celebérrimo barrio de Plaka, al pie de la Acrópolis?... Bien, ya veo que no dicen nada y, para ser sincero, me lo esperaba. Pues sucede que, como ya ustedes imaginarán, yo soy hombre muy viajado, poseedor de varios idiomas. Hablo el inglés mejor que el castellano y casi tan bien como el catalán; allá, en Cataluña, ustedes perdonarán, seguimos esa línea modernizadora… Pero con esto me distraigo del tema. Viajar es muy provechoso para quien se dedica a profesiones como la mía. Amplía horizontes, créanme, y llega a proporcionar unas pistas increíbles. Hace poco, ayer, para ser exacto, me gusta la exactitut, encontré inesperadamente, al investigar el asunto que ustedes conocen y que les concierne, un estrafalario monigote hecho de papeles y pajas mal retenidos con cola y una red de alambre. ¡Cosa curiosa!, me dije, ¡cosa en verdad curiosa! Porque el repulsivo espantajo –Crevillente se agitó, controlándose de inmediato– me resultaba extrañamente familiar. Sí, ¡muy extraño!, me dije. Mi materia gris entra entonces en acción con eficiencia hija de una larga práctica, así como de dotes naturales sin las cuales bien poca utilidat reportaría aquella, y de pronto me suministró una clave interesante. En efecto, yo había visto ese monigote, u otro idéntico…  Mi memoria fotográfica es extraordinaria… Pero ¿dónde?
 
Hizo una pausa teatral, recreándose en el asombro de sus invitados.
 
– ¿Dónde, pues? ¡En el barrio de Plaka! Decoraba el porche de un establecimiento de no sé qué. ¿Un burdel? Muy probablemente. Un monigote asqueroso, grotesco. Al instante pensé: Plaka… Atenas… ¡Ateneo! ¡Eppur si mueve! Un hilo conductor perfecto.
 
Crevillente tosió, Genarín se amasó con saña la coleta, Olegario abría ojos como platos.
 
– ¿Y adónde conduce ese hilo? –inquirió el último.
 
– Enseguida, enseguida, no se precipite. Aunque a ustet, precisamente a ustet, quizá no haga la menor falta que se lo aclare.
– ¿Cómo que no? No entiendo ni jota.
 
– Pues ya entenderá, no se preocupe. Y le ruego que no vuelva a interrumpirme… ¡Las preguntas, al final!
 
El ruego era muy fundado. Bofarull había empleado media noche en elaborar el discurso con el que acorralaría paso a paso al culpable, ligando indicios, probando hipótesis. Una delicada cadena lógica, cuyo desarrollo exigía la máxima concentración. La interrupción de Olegario le enredaba los eslabones.
 
– ¿Y qué ha querido decir con ese “eppur su mueve”?
 
– ¿Qué qué quise decir? –el detective se ruborizó–. Pues lo que sabe todo el mundo. Que lo conseguí, ¿no?
 
– ¡Y yo que le creí por un instante un hombre culto! ¡Qué bien hice en romper tratos con usted” Significa, buen hombre, y para que se entere, “el puro movimiento” ¡Acémila!
 
– ¿Es verdad eso, Crevi? –preguntó Genarín.
 
– ¡Qué va! Ahora no caigo en lo que significa, pero seguro que no es eso.
 
– ¡¡Silencio!! –ladró furioso el detective.
 
Callaron. Bofarull forzó su memoria. ¿Por dónde seguía el hilo? Lo había perdido por completo.
 
– Quiere hacerse el listo, ¿eh?, y dejarme por ignorante. Soy un modesto detective, cierto, pero le daré para el pelo, como me llamo Francesc.
 
No pudo continuar. ¿Cuál era el siguiente paso lógico?... Pero si no daba con el argumento, al menos sabía quién era el criminal.
 
– En dos palabras, yo le acuso a ustet, don Olegario de la Dehesa y Gómez, secretario segundo del Ateneo de Madrid, de haber estado en Atenas… –rompió por fin, rabiosamente.
 
– ¿Cómo? ¿De qué me acusa?
 
– De eso y de más. Usted conoce Plaka y se ha traído de allí el maldito monigote. O, si no, ha fabricado uno imitándolo a la perfección.
 
– ¡Pero, bueno, este tío está majara!
 
Genarín y Crevillente ponían cara de no dar crédito a sus ojos y oídos.
 
– He viajado la tira, ya se lo dije, y no me chupo el dedo! En ninguna otra ciudad del mundo, pero es que en ninguna, y conozco cantidat, he visto yo un monigote semejante. Y les puedo asegurar que es algo que no se olvida ni se confunde fácilmente.
 
– Aunque fuera cierto, no hay delito en importar un monigote, como usted lo llama –insinuó Crevillente con suavidad.
 
– ¡Exacto! Lo que pasa es que este sujeto, con sus interrupciones, me ha cortado el hilo. La cosa es de otra manera, pero va por ahí. En cumplimiento de mi misión, de mis investigaciones, ayer llegué a una maldita casa de putas o algo por el estilo, una casa hispano-japonesa o cosa por el estilo, y allí descubrí el monigote o cosa por el estilo. Es decir, el monigote.
 
Olegario palideció. Bofarull se percató de ello y recobró su ímpetu.
 
– Y ustet, Olegario de la Dehesa y Gómez, secretario segundo del Ateneo de Madrid, ustet entró en ese antro. Lo vi con mis propios ojos desde el bar de enfrente. Porque yo vigilaba, ¿qué pensaba ustet? ¿Y qué hacía ustet allí? ¿O se atreverá a negarlo?
 
– Yo…yo…yo fui porque leí un anuncio en “El País”… y como se refería a tecnología y ciencia, y yo soy muy aficionado, pues quise enterarme de qué se trataba.
 
– ¡Excelente coartada! Pero no le valdrá. No conmigo, muchacho. Para empezar, niégueme, si se atreve, que encontró allí un monigote como el que he descrito.
 
– No, si no lo niego, lo que sucede es que yo…
 
– ¡Ajá! Empieza a reconocer cosas. Ya irá confesando hasta el final, no tenga pena.
 
– Pero ¿qué tiene de malo encontrar un monigote en una casa? Además, no había nadie y la puerta estaba entornada… Y si usted vigilaba desde el bar, como dice, es que ya había estado en el sitio ¿Dejó usted la puerta abierta? Yo, desde luego, no cogí nada, ni el monigote ni nada.
 
– Y me va a contar que no reparó en las pinturas con velitas colgadas en la paret.
 
– Sí, me suena que había unas velas y unos cuadros, pero no les presté atención, porque al notar el muñeco en el suelo, creí que era un ser humano. Grité pidiendo ayuda, pero nadie venía. Luego lo palpé y me di cuenta de que era un espantapájaros. Me pareció extraño, así que me di el bote… Perdón, con los nervios uno ya no se expresa como… Y tampoco había nada de tecnología, aunque sí un ruido infernal.
 
– Estoy al corriente de todos esos datos. Pero ustet intenta ocultarme lo principal.
 
– ¿Y qué es lo principal?
 
– Que ustet conocía de antemano todo eso, noi. ¡Y cómo no lo iba a conocer –clamó dirigiéndose ampulosamente a Crevi y a Genarín– si ustet es quien montó ese vil negocio! ¡Un puticlub con bienes ajenos! ¿O imagina que nacimos ayer? Ya le he obligado a reconocer, ante testigos, lo del monigote, y le juro que le haré confesar…
 
– ¿Es que ha pasado el monigote de contrabando? ¿Sin pagar aduana? –inquirió Genarín–. No me sorprendería, conociendo al menda. Es un chorizo vulgar, lo tengo bien filado.
 
Bofarull volvió a desconcertarse. No había pensado en contrabandos. Olegario se abalanzó sobre la butaca del vicepresidente  Genarín, y cogiéndolo por la pechera, lo alzó en vilo con una sola mano.
 
– ¡Repite eso de chorizo, maricón de playa!
 
– ¡Ay, ay, ay, ayúdenme, que me pega!
 
Bofarull no estaba dispuesto a consentir tales escenas en su hogar. Empuñó su star corta y encañonó a Olegario.
 
– ¡Siéntese, imbécil! ¿Dónde hostis cree ustet que está?
 
Olegario quedó petrificado
 
– ¿Me amenaza con un arma?
 
– Ya lo está viendo. Y aquí se queda ustet quietecito hasta que yo haya terminado de hablar. Entonces le dejaré hacer preguntas, ¡pero no vuelva a interrumpirme! ¿Entendido?
 
– Esto lo haré constar en la denuncia. Hay testigos.
 
– ¿Qué testigos? –comentó Genarín con sorna–. Yo solo he presenciado tu sádico intento de liquidarme.
 
– ¿Se quieren callar de una vez? Ya no tengo ni idea… ¡Me cago en la leche! –encañonó de nuevo a Olegario–. ¡Como vuelva a oírte, palabra que te dejo seco! –gruñó con rencor.
 
(Continuará) 
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