Ningún sistema se sostiene si no existe un número suficiente de individuos identificados con sus valores, y al menos unos pocos capaces de dar testimonio y ejemplo arriesgando sus intereses por ellos, en caso necesario. Una causa del hundimiento de la república fue el escaso valor moral y cívico de los jueces, incapaces de defender su independencia frente a la demagogia de las izquierdas. Recuerdo ahora mismo cómo Largo Caballero fue absuelto de la rebelión guerracivilista de 1934, que él había abanderado y organizado de forma ostensible y hasta ostentosa (ya cuando le detuvieron le dejaron tiempo para que quemase los papeles que quisiera). Aquellos jueces querían pasar por progresistas, cuidadosísimos de la letra de la ley para atacar su espíritu, para atacar la justicia.
Peor todavía fue cuando el Frente Popular, tras las elecciones de 1936, impuso sobre los jueces grupos de control, salidos de los sindicatos y de la morralla extremista. A eso llamaban "republicanizar la administración". Si algún juez fue capaz de salir al paso de la tropelía y arriesgarse por defender la ley, no consta. Ni siquiera fueron capaces de dimitir de unos puestos que habían perdido su sentido.
Hoy asistimos al espectáculo de grupos organizados de "jueces contra la democracia" clamando por el embuste absoluto de la "memoria histórica"; de jueces y fiscales politizados organizando la prevaricación en función de un bien superior que sería, dicen, "la paz". La paz de los asesinos y los corruptos.
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"Una madrileña de Primero de Bachillerato se convierte en la primera estudiante objetora a Educación para la Ciudadanía Blanca María Díez Ponce lo tiene claro. No está dispuesta a que el Estado elija por ella sus valores morales y cívicos, y mucho menos a que esos valores sean los de Alí Babá y los 40 maricones. El pasado 22 de mayo, al leer en LIBERTAD DIGITAL que el Ministerio de Educación incluye ese título en su guía didáctica Educar en Valores, decidió hacerse de una vez objetora de conciencia a la nueva asignatura de Educación para la Ciudadanía (EpC). A sus 16 años, esta madrileña, alumna de Primero de Bachillerato en el Colegio Montessori –privado y laico- se ha convertido en la primera estudiante española en negarse a recibir el programa de adoctrinamiento ideológico previsto en la LOE.
A ver si cunde el ejemplo, se recogen firmas, precisamente con un texto parecido: No queremos recibir educación "cívica" del partido más corrupto de España, ni de los ladrones ni de los maricones. Algo así. Ahí tienen unas jugada servida tantas asociaciones como hay que casi no hacen nada.
Se puede plantear esta pregunta, en hojas, pegatinas o internet: "Está usted de acuerdo en que el partido más corrupto de España, el de Alí Babá y los cuarenta maricones, adoctrine "cívicamente" a sus hijos?". Algo así debería llenar el país.
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El tío se ha retratado. Pasa con tantos de nuestros pensadores, que se van por grandes alturas para terminar aterrizando en... ya saben. El derecho absoluto a "educar" es el de Monipodio y los cuarenta maricones:
EL DERECHO DE LOS PADRES A EDUCAR A SUS HIJOS NO ES ABSOLUTO"
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El escritor y profesor de Filosofía José Antonio Marina duda de la "capacidad jurídica" de Blanca María Díez Ponce para declararse objetora de conciencia a la asignatura Educación para la Ciudadanía. Marina, autor del libro de texto que SM pondrá en el mercado para consumo de los centros de la patronal de enseñanza católica concertada, intervino este miércoles en las jornadas Nuevos retos para una Educación en democracia, patrocinadas por la editorial marianista y por Santillana –grupo PRISA–. Durante el coloquio con el público, ante una pregunta de LIBERTAD DIGITAL sobre el caso de la alumna madrileña que se ha convertido en la primera en objetar a EpC, el autor comentó que, en general, defiende el derecho a la Objeción, pero que "no hay ninguna justificación" para aplicarlo a la nueva asignatura. "El derecho de los padres a educar a sus hijos no es un derecho absoluto", sostuvo. |
"No es un derecho absoluto", indicó. "¿Qué pasa si los padres son nazis? No parece sensato permitirles educar a sus hijos como quieran. Ahí, ¿no tiene el Estado nada que decir? Claro que sí. El derecho educativo fundamental no es el de los padres a educar, sino el de los hijos a ser bien educados". Pero lo que ocurre es que aquí el nazi es el estado. Falso, no el estado, sino el gobierno. El gobierno cómplice del terrorismo.
Es curioso que un país que tanto aportó al pensamiento pre liberal y predemocrático en los siglos XVI y XVII haya tenido posteriormente tantos tropiezos con la democracia liberal. Probablemente las causas son circunstanciales: la preocupación en el Siglo de oro fue la libertad (la oposición al tirano, el origen del poder en Dios, pero a través del pueblo, etc.), mientras que en el siglo XVIII la preocupación fue la "felicidad de los súbditos", en medio de una decadencia de la universidad no compensada por otras instituciones. Hubo un corte intelectual y no pudo desarrollarse una tradición de pensamiento. De modo que cuando las ideas liberales llegaron a España lo hicieron demasiado ligadas a la invasión francesa, al odio a la religión, etc., por lo que grandes masas del pueblo las rechazaron, sin que se crease una doctrina equilibradora. La decadencia universitaria alcanzó su máximo, y la crítica de Donoso Cortés, aunque ingeniosa y en algunos puntos acertada, fue falsa en lo que respecta al liberalismo, y no daba ninguna alternativa política realista, salvo la demasiado realista profecía de la lucha intransigente entre socialistas y católicos.
Pero, a mi juicio, fue el "desastre" del 98 el origen de los problemas que se arrastraron en el siglo XX y que renacen hoy, cuando parecían superados. A partir de entonces, movimientos mesiánicos como el socialismo, el terrorismo anarquista y los separatismos dejaron de ser pequeñas capillas y tertulias para convertirse en movimientos políticos influyentes. Lo grave es que solían enarbolar banderas democráticas, cuando su fondo doctrinal y aspiraciones eran radicalmente contrarios. Ese movimiento coincidió con otro: el abandono del régimen y el pensamiento liberales por los principales intelectuales del momento. Fue una nueva quiebra moral y cultural que, en conjunción con el auge de los mesianismos, opuso la idea de España a la de la democracia y abocó inevitablemente al choque entre "las dos Españas".
Urge, por tanto, arrebatar de una vez por todas la bandera de la democracia a los enemigos de España. Y un aspecto importante de la tarea, aunque no único, consiste en la clarificación de nuestra historia reciente, tan inverosimilmente embrollada por dichos enemigos. Los cuales coinciden, y no puede extrañar, con los liberticidas.
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Un dato significativo: la total ausencia, no ya de autócrítica sino de simple análisis en el PP, después de estas elecciones.
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Este sábado, por la tarde, firmaré en la caseta de "Encuentro" de la feria del libro de Madrid, ejemplares de "La quiebra de la historia progresista. En qué y por qué yerran Beevor, Preston, Juliá, Viñas, Reig..."
En el libro trato de exponer por qué determinadas visiones de la historia no pueden ser aceptadas desde el respeto a los hechos o a la simple coherencia lógica. Es cierto, como dicen los cínicos, que cada cual interpreta el pasado como le parece o conviene. No es cierto, en cambio, que todas esas interpretaciones valgan lo mismo.
Este blog o bitácora, muchos de ustedes lo recordarán, no se planteó como una simple exposición de opiniones, sino como una incitación a la actividad, en tiempos en que los partidos socavan la convivencia libre establecida en la transición. Se trataba de mover a los lectores, al menos a un número significativo de ellos, a obrar en defensa de la democracia y la unidad de España. A constituir una red de círculos capaces de una acción sistemática para alertar y ganar a la opinión pública, anestesiada en gran medida por los medios de masas y por políticos cada vez más al margen de la ley.
Por un momento la idea pareció funcionar, pero ha terminado fallando. Tengo entendido que España es el país europeo con menor número de asociaciones ciudadanas de cualquier tipo (desde deportivas a culturales), y seguramente donde estas funcionan peor. Lo cual predispone a la sociedad al despotismo, como ya observó Tocqueville. Ello se ha manifestado también en esta ocasión. La mayoría de la gente solo desea que le halaguen los oídos con opiniones que concuerden con las suyas previas, y no va más allá. Lógico, pues todo el mundo tiene otros muchos quehaceres y un tiempo limitado. Pero también cabía esperar que algunas personas – muchas veces bastan dos o tres con ideas claras– formasen aquí y allá círculos más operativos, y eso apenas ha ocurrido. Y a veces, esos círculos distaban mucho de tener claras las ideas: se oponían a una izquierda ciertamente infame, pero no defendían la democracia. “Ciudadanos por la Constitución” piensan que la Constitución está “desfasada”. En conclusión, nada. Quedaba, por otra parte, la desagradable sensación de estar haciendo una labor gratuita en beneficio de los señoritos y rentistas del PP.
Bien, ha sido un intento fallido, como tantos. Quizá quede ahí la experiencia, o sirva para estimular otras con mayor impulso y acierto. Por mi parte seguiré en la brecha, exponiendo y razonando mis opiniones lo mejor que sé.
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Los votos de Esperanza y los de Gallardón
Tanto Gallardón como Esperanza han tenido la suerte de enfrentarse a unos contrincantes de tercera regional. Ello aparte, los votos de Esperanza son inequívocamente “de derechas”, si por ello entendemos gente que rechaza el actual proceso de desintegración de la ley. Gallardón, en cambio, es seguro que ha perdido muchos votos de esa derecha, pero los ha compensado con otros de la izquierda. Este político siempre se ha beneficiado de su posición política ambigua y de la actitud benevolente de PRISA, que ve en él su candidato para orientar a la derecha en un sentido poco distinguible de la izquierda, si entendemos por izquierda a la gente poco interesada en España y la democracia.
Podría interpretarse el éxito de Gallardón como prueba del acierto de su "centrismo", que le llevaría a arrancar votos a la izquierda. Se trata más bien de lo contrario: hace que los votos de la derecha, en el sentido arriba dicho, sirvan finalmente a una política de izquierda, también en el sentido señalado: a un progresivo desmoronamiento de la España democrática.
Pero, para quienes consideran la política simplemente un modo de hacer carrera y ocupar puestos y poder, la receta de Gallardón es la buena.
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Debate en Libertad Digital TV:
http://www.elmanifiesto.com/video.asp
El PP conserva algunas comunidades y pierde dos (al menos pierde la mayoría absoluta en ellas), en particular la estratégica de Navarra; y sufre fuertes retrocesos en los municipios de Galicia y Vascongadas. Es decir, ha experimentado una grave derrota, pese a haber superado en votos al PSOE, en proporción apenas significativa.
Creo que este es el resultado del centrismo, tal como lo entiende este partido. Por centrismo entendemos comunmente moderación, y en ese sentido ninguna democracia puede funcionar si sus principales partidos no son moderados. Pero el PP considera centrismo la colaboración con quienes destrozan la ley y la unidad de España (colabora en los hechos, véanse los estatutos, mientras protesta, o finge protestar, en las palabras).
La excepción: las Vascongadas. Allí el PP tiene otro temple, pero ha retrocedido también. Por dos razones, en mi opinión: porque no basta defender posiciones democráticas y unitarias, sino que hay que saber defenderlas con habilidad, y eso no ha ocurrido: su mensaje parece más defensivo y negativo que positivo; y porque allí el PP tiene en contra el arrastre del “efecto ganador”: la alianza de terroristas, separatistas y socialistas en el “proceso de paz” –que no ha sido debidamente desenmascarado–, da la impresión de imponerse, y a mucha gente el PP le parece condenado a la derrota, cree que votarle resulta prácticamente inútil. En las Vascongadas la combinación de demagogia y violencia, en claro retroceso en la última época de Aznar, ha vuelto a imponerse triunfalmente, más que nunca antes. Gracias a Zapo y su patio.
El PP de Rajoy no ha encabezado nada parecido a un movimiento por la recuperación de la Constitución, del imperio de la ley, de la unidad de España. Se ha beneficiado de las iniciativas y reacciones espontáneas de la sociedad (AVT, Foro de Ermua, COPE etc.) sin dar nada a cambio, o dando más bien “centrismo”. Es un partido rentista, y no hay el menor indicio de que vaya a renunciar a esa línea. Las conclusiones, extráigalas cada cual.
Hace años se estudió en Usa el caso de un hombre a quien de pronto le dio por la pederastia. Un escáner de su cerebro mostró un ligero tumor cuya erradicación erradicó a su vez la tendencia. Cuando el tumor se reprodujo, el individuo volvió a caer en la pederastia. Ello originó cierto debate: ¿no es ilusoria la idea de que actuamos libremente? ¿No dependerán nuestras aparentes elecciones libres del funcionamiento de nuestro cerebro, resultado de una larga evolución en la que nuestra voluntad o nuestra libertad no han jugado el menor papel?
En cierto modo, la cuestión suscitada por el materialismo ciencista descubría la pólvora. De siempre se sabe que algunas lesiones orgánicas disminuyen o incluso impiden la libertad de elegir y otras funciones psíquicas. Desde los tiempos más remotos se sabe que si a alguien le cortan la cabeza, deja de pensar. Como también deja de hacer otras muchas cosas y los conocimientos anatómicos eran entonces escasos, no quedaba claro si la facultad de pensar dependía de la cabeza o del resto del cuerpo, pero en todo caso nadie podía dudar de que sin un cuerpo más o menos sano desaparecen las facultades que llamamos espirituales. De ahí que la discusión entre materialistas –generalmente ateos– y espiritualistas tenga mucha más antigüedad de lo que aparenta. La novedad es que algunos creen resolver el problema conociendo las zonas cerebrales y su funcionamiento en relación con las distintas capacidades humanas, incluida la moral.
Por lo demás, resulta improbable que todos los pederastas padezcan tumores cerebrales y, a la inversa, un cerebro sano no supone uniformidad de conductas, creencias, concepciones de la vida, etc. Más bien al revés: la variedad es muy grande, y los cerebros dañados dan lugar a conductas mucho más estereotipadas. Una cosa son los condicionantes genéticos (“los dones de los dioses”… o de los demonios) y otra muy distinta lo que los individuos hacen con ellos en un mundo que no depende en absoluto de su dotación genética, repleto de sucesos, predecibles e impredecibles, también ajenos a esa dotación. La participación de Cervantes en la batalla de Lepanto, su cautiverio, su “Quijote”, no estaban contenidos en sus genes ni en su cerebro, aunque sin estos ni siquiera habría existido el sujeto de tales actos. El destino no está en los genes, como pusieron de moda asegurar muchos ciencistas. ¿Está en los condicionantes sociales, externos al individuo y aparentemene objetivables científicamente, como han proclamado durante décadas otros ciencistas? Aún es menos probable. Lo que llamamos destino tiene mucho que ver con nuestra capacidad de elección, aunque el destino en último extremo se halle “en las manos de los dioses”. La literatura, por ejemplo, suele tratar de esto. Y en política, lo estamos viendo.
El voto que se da a un político o a un partido acorde con las ideas de uno es un voto útil.
Es inútil el voto que se da sobre todo por impedir que salga el contrario. Ese voto, demasiado frecuente, perturba la representación real y facilita la corrupción política.
La división del voto no es un mal, necesariamente. No impide que gobierne una coalición de grupos más o menos afines. De hecho, algunos partidos son ellos mismos una verdadera coalición de... "sensibilidades".
Pero ese tipo de coalición en un solo partido no es muy conveniente, pues hace que las divergencias y acuerdos políticos se desarrollen a espaldas de los electores. Y una de las grandes ventajas de la democracia liberal consiste en la publicidad, que limita la tendencia de los partidos a convertirse en mafias y a traficar con los intereses de la gente.
Existe una considerable tendencia liberal en el país, que se abre paso con bastante fuerza. No existe, en cambio, un partido liberal. Por el contrario, la combinación de la política gangsteril del gobierno con la inanidad y a veces colaboración del PP, debilita las libertades y tiende a polarizar la opinión hacia opciones antidemocráticas.
Un panorama, digamos, desagradable.
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¿Por España? ¿Por un país en el que solo pudiera mandar una oligarquía presuntamente inspirada por Dios y por su "amor" a una España donde los ciudadanos quedasen reducidos a súbditos? Esta gente y los socialistas se refuerzan mutuamente, tienen más cosas en común de lo que parece, y ahí está un serio peligro.
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¿No es curioso que la Iglesia Católica esté defendiendo muchas libertades elementales frente a las tendencias totalitarias de los autodenominados progresistas y laicistas?
Razones laicas para una enseñanza cristiana
En su carta encíclica contra el nazismo, Mit brennender Sorge, Pío XI afirmaba: "Estos necios, que presumen separar la moral de la religión, constituyen hoy legión. No se percatan, o no quieren percatarse, de que, al desterrar de las escuelas y de la educación la enseñanza confesional, o sea, la noción clara y precisa del cristianismo, impidiéndole contribuir a la formación de la sociedad y de la vida pública, caminan al empobrecimiento y decadencia moral (...) Es un atentado criminal contra el porvenir del pueblo, cuyos tristes frutos serán muy amargos para las generaciones futuras".
No sé si se puede separar la moral de la religión, en todo caso los intentos realizados hasta ahora han fracasado, a veces de forma catastrófica. Por otra parte los valores e ideas morales que han fundado las sociedades democráticas actuales derivan del cristianismo, aun si la relación entre la Iglesia y la democracia no siempre ha sido armónica. Finalmente, la tradición cristiana impregna de tal modo la cultura occidental, que esta se vuelve incomprensible sin aquella. Una persona descreída, pero culta, debe admitir que estas razones pesan mucho en pro de la enseñanza no ya religiosa, sino específicamente cristiana en la instrucción pública. Enseñanza, claro está, para quienes la deseen.
Hay otro argumento a favor de ella: los gobiernos socialistas, tan empeñados en socavar o eliminar dicha enseñanza, son el mejor exponente del "empobrecimiento y decadencia moral" denunciados por la carta encíclica. Son los gobiernos de la corrupción, el terrorismo de partido en el poder, el ataque permanente a las libertades y la colaboración con los asesinos. Y esa gente pretende dictar la moral al pueblo español.
La ministra Cabrera (¡predestinado apellido!) tira al monte, y se propone mariconear a los niños como parte de su peculiar concepto de la educación. Nada más lógico. Un gobierno que colabora con los asesinos, los premia y los privilegia; el gobierno de un partido dominado por bandas de cacos aliados con las "civilizaciones", como gustan llamar a los tiranos más peligrosos para España, y con los grupos separatistas que odian a España y la democracia, ¿qué podía hacer en el terreno de la enseñanza? Pues transmitir sus "valores", para formar "ciudadanos" a su imagen y semejanza. En el lenguaje común, maricón no significa simplemente homosexual –o más bien un tipo de homosexual–, sino también persona indigna, abusona y corrompida, un poco como "cabrón". La descripción perfecta de un gobierno insondablemente miserable, en suma.
Miseria manifiesta también en el hecho de que para esa pornografía –liberadora y pedagógica a su progre entender– contratan a profesionales o recurren a dibujos. Pero ¿qué mejores profesionales que ellos mismos, esos políticos? ¿Por qué no salen en videos, folletos y páginas web fornicando unos con otros en las más diversas posturas, o con algunos animalitos, que también tienen derechos, los pobres? ¡Lo menos que puede pedirse a cabras y cabreros es que den ejemplo!
El gobierno se defiende arguyendo que el panfleto de la mariconería es obra del Comité Español de la Campaña Europea de la Juventud contra el Racismo, la Xenofobia, el Antisemitismo y la Intolerancia (uno de tantos montajes estafadores de los que viven unos cuantos aprovechados), y está "enlazado" desde la web del Ministerio, "al menos, desde 2001". Es decir, desde que gobernaba el PP. No me extraña. En el PP existe un ansia irrefrenable de demostrar que, puestos a ello, son más "progres" o más "avanzados" o más maricones, como se prefiera, que nadie. Solo hay que mirar a sus "nuevas (de)generaciones", sus estatutos autonómicos, algunos de sus mítines repletos de puterío o algunas de sus concejalas pornógrafas. Qué tiempos.
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Siguiendo con la analogía de la literatura: ¿puede la ciencia ocuparse de ella? Sin duda. Pero si lo hace con los criterios de la física o la biología tan solo llegará a la conclusión de que los relatos literarios son irreales. Conclusión para la que tampoco hace falta la física ni la biología. Con ese enfoque, el ciencista puede concluir fácilmente que la literatura va contra la razón y el espíritu científico, solo puede deformar la conciencia popular y debería ser proscrita, por razonables razones de salud pública, o relegada, en el mejor de los casos, a la esfera, lo más angosta posible, de lo privado. Más o menos lo que propone para la religión, y con razonamientos parejos.
La ciencia no puede tratar la literatura si empieza negando su pertinencia. Solo puede acercarse a su objeto reconociendo, precisamente, su pertinencia, su razón de ser. El lenguaje literario no es ni pretende ser científico, ni siquiera razonable. Pero, a pesar de ello y de su irrealidad, tiene un intenso poder sugestivo sobre la psique (el alma) humana. Las grandes obras literarias han ejercido una influencia extraordinaria y son veneradas a menudo como guías de la humanidad en un sentido difícil de definir, pero evidente. Este carácter de la literatura puede investigarlo la ciencia, aunque esta, seguramente, nunca podrá agotar el objeto literario.
De hecho existen muchas investigaciones e interpretaciones de la literatura desde la sociología y la psicología (en la medida en que estas puedan considerarse ciencias hoy por hoy). Sus resultados son más bien decepcionantes, pero probablemente irán mejorando. Siempre, insisto, que partan de aceptar la pertinencia del objeto de su estudio, en lugar de descalificarlo de entrada. Como hacen generalmente con la religión.
La amarga experiencia de los últimos años prueba que no existe en España una izquierda democrática. Existe, sin duda, una opinión democrática de izquierdas, pero los partidos que dicen representarla han demostrado ser auténticas mafias que han practicado el terrorismo y robado a mansalva los fondos públicos, y han sido incapaces de regenerarse. Por el contrario, volvieron al poder, tras la matanza del 11-M, resueltos a vengarse de la "injusticia" de haber sido desalojados de las poltronas, y resueltos a radicalizar su mensaje: colaboración con el separatismo y el terrorismo, legalización, premio y privilegio al asesinato como forma de hacer política, ataque sistemático a la independencia judicial, máxima corrupción de la enseñanza, etc.
El PSOE, suele olvidarse y conviene recordarlo, tiene un historial de violencias y robos como ningún otro en España, y en él los besteiros han llevado siempre la peor parte. Cuando, en la Transición, ese partido abandonó el marxismo, pareció democratizarse, pero lo hizo sin el menor análisis de la doctrina teóricamente abandonada y mucho menos de su propia historia como principal responsable, entre otras cosas, de la guerra civil. Por lo tanto pervivieron en él, de modo extraoficial y poco consciente, pero eficaz, los viejos enfoques políticos, que reaparecen hoy con plena fuerza en el ataque generalizado a la Constitución y a las bases de la convivencia en libertad.
Las cosas están llegando tan lejos que incluso algunos izquierdistas, hasta ahora anestesiados por la verborrea al uso, empiezan a reaccionar y a plantearse una oposición clara, e incluso nuevos partidos, como el de "Ciudadanos" o el sugerido por Savater y Rosa Díez. Dada la incapacidad de regeneración en un PSOE mafioso y apesebrado, esto es un buen camino. Existe una opinión considerable de izquierdas que no se siente representada en el PSOE ni en IU, como le ocurre a una extensa opinión de derechas con el PP. Y ya no es cuestión de discrepancias en matices. Ciertamente el PP, al revés que el PSOE, defiende la democracia y la unidad de España, pero las defiende de modo cada vez más palabrero, mientras en la práctica traiciona cada día esos ideales. Quizá lo haga por pura flojera, pero el caso es que lo hace, y los males no llegan solo por el ímpetu de quienes quieren hacerlos, sino por la pusilanimidad –al final indistinguible de la complicidad– de quienes debieran oponerse.
Un partido democrático de izquierda sería una gran noticia, y ojalá la iniciativa vaya adelante y sepan unir fuerzas y obrar con inteligencia quienes ahora se lo plantean. También sería una buena noticia la formación de un partido de derecha a un tiempo democrático y consecuente. Pero de momento las alternativas que aparecen coinciden con la extrema izquierda en una radical falsedad: pretenden que España y democracia son conceptos opuestos.
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Bigopardo:
Y puesto que esencialmente somos vegetales, podemos sacar científicamente dos conclusiones prácticas: a) dotar de derechos a los vegetales; b) Tratarnos entre nosotros como tratamos a los vegetales... que en definitiva somos.
Si bien lo miramos, eso es lo que hacemos. Cultivamos los vegetales para utilizarlos. Cultivamos a las personas (en la enseñanza, y luego con las normas de la vida real) para utilizarlas de algún modo. Somos mucho más vegetales de lo que nos creemos. Se trata de dictaminar científicamente la utilidad de las personas, seleccionar las más convenientes, sacarles el mayor partido para... para lo que sea, eso ya no es científico, ni vale la pena mencionarlo.
(Cortesía de J. L. J.)
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CUESTIÓN DE MATICES
En el Congreso de los Diputados, hay un asiento reservado en la actual legislatura a un parlamentario cuyo nombre es Francisco Rodríguez, natural de mi querida y marinera ciudad de Ferrol, capital hasta hace muy poco de la Zona Marítima del Cantábrico. El señor Rodríguez es portavoz en Madrid –voceiro, para definirlo en su lengua vernácula– de un partido denominado Bloque Nacionalista Gallego, guirigay de grupúsculos marxistas y separatistas galaicos, que se erige en representante del galleguismo más contumaz, que defiende una Galicia independiente del resto de España, y que de cuando en vez esputa proyectos quiméricos que rozan el ridículo más espantoso y reafirman el esperpento nacionalista en su más puro y primitivo estadio evolutivo.
Una de las últimas apariciones estelares de este hombre en la Cámara Baja ha sido en el debate del Proyecto de Ley de la Carrera Militar, a la que en nombre de su partido presentó un total de 21 enmiendas. Rodríguez –Francisco–, en su intervención ante la cámara, criticó con dureza la ceremonia militar de la Jura de Bandera, dedicándole epítetos tan cariñosos como: “teatral”, “decimonónica”, “excesiva”, “grandilocuente” y “de connotaciones muy españolistas”. En su encendido discurso arremetió también contra la fórmula del juramento, pidiendo la supresión de la misma por considerarla “arcaica”.
El señor Rodríguez, tan nacionalista y, aparentemente, tan torpe de reflejos, parece ser que no acierta a comprender cómo y porqué en los Ejércitos de España se da notoria relevancia y solemnidad al hecho de comprometerse y juramentarse en la defensa de la patria, representada en ese acto por la enseña nacional, al igual que ocurre, con normalidad democrática, en todos los países de nuestro entorno.
Pues bien, señor Rodríguez, consideramos un deber ciudadano el responder a sus palabras desde esta humilde tribuna, ya que hasta ahora no nos consta que militar alguno haya roto una lanza por el que un día fue su juramento.
Esos adjetivos que usted emplea con verdadera saña para descalificar lo que realmente odia, que es España y todo lo que ésta representa, son la mejor definición de su anacrónico y cavernícola separatismo gallego, trufado hasta las témporas de aldeanismo, teatral y arcaico, en ocasiones cursi y claramente decimonónico.
Sin duda, todo es cuestión de matices. Pero conviene recordarlo.
Lucas Molina Franco
El hecho de que la mayoría de los implicados en el 11-M sean confidentes o gente controlada por la policía apunta a la policía, es decir, a algunos policías.
El hecho de que las pruebas de un atentado tan monstruoso hayan sido tratadas por algunos policías de manera tan asombrosamente descuidada vuelve a apuntar a la policía.
El hecho de que esos policías no hayan sido investigados a fondo y en algún caso hayan sido premiados, apunta al gobierno.
El hecho de que el principal beneficiario de la matanza haya sido el gobierno no significa nada, en principio. Pero, unido a los hechos anteriores, llama, cuando menos la atención.
Y aun llama más la atención el hecho de que los otros grandes beneficiados por la matanza –a través del gobierno– hayan sido la ETA y los terroristas islámicos.
No son pruebas, se objetará. Cierto, no lo son. Pero sí indicios muy llamativos, que requieren investigación. Mientras no se haga, la duda, la enorme duda, se irá agrandando.
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¡Extraños peritos!
"Los peritos pusieron además de manifiesto que en caso de que se hubiera comprobado que el explosivo utilizado el 11 de marzo en los trenes de cercanías era Titadyne el dato hubiera tenido "un peso mínimo" en sus conclusiones. Destacó que existen otras muchas conclusiones contundentes que apoyan la carencia absoluta de relación. Además del análisis de las llamadas de los integrantes de la célula islamista, las diferentes dinámicas de funcionamiento, las pruebas de huellas y ADN los expertos destacaron la llamada efectuada por ETA a Gara el 11 de marzo en la que se desmarcó de la acción y la reivindicación publicada en Gara el día 14 y con firma de día 12 en la que se desvincula de este atentado".
a) Si el explosivo hubiera sido Titadyne, el dato debiera tener un peso importante, necesariamente. Si lo descartan por anticipado, están claramente encubriendo.
b) "Las diferentes dinámicas de funcionamiento", etre la ETA y el terrorismo islámico, se supone. Nuevo encubrimiento. Esas dinámicas no impiden en lo más mínimo una colaboración entre ambos terrorismos.
c) "La llamada en que ETA se desvincula". También se ha "desvinculado" de otros atentados que sí cometió. Por ejemplo, el de la calle del Correo. ¡Cuánto crédito dan a la ETA estos "peritos"! Pero la ETA solo es creíble cuando pone en evidencia las mentiras de los políticos que "dialogan", esto es, colaboran, con ella.
Estos tres "detalles", por lo menos. Extraños, pero qué extraños especialistas. Con ellos no causa sorpresa que la ETA se mantenga años y años, por decir algo.
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Profundidades del pensamiento
"Admitimos que somos como los primates, pero rara vez nos damos cuenta de que somos primates" (Richard Dawkins)
Creo recordar que Trotski lo expresó mejor: "El hombre, ese mono sin cola orgulloso de su técnica". Él sabía tratar a esos monos, como Lenin y Stalin.
(Puestos a eso también somos esencialmente como los vegetales: nacemos, crecemos, nos reproducimos y morimos. Necesitamos agua para vivir. Un incendio nos devora, igual que a un bosque. Etc. ¿Qué somos, si no vegetales con algunas características peculiares, no demasiado importantes, en fin de cuentas?)
Con motivo de la acusación de Miguel Sebastián a Ruiz Gallardón sobre su relación, personal o profesional, con una señora o señorita presuntamente comisionista, oímos decir, con orgullo realmente cómico, que en países como España y Francia la vida privada no afecta a la vida pública, lo personal no influye sobre lo profesional, al revés que en los países anglosajones, los cuales, pobrecillos, andarían un tanto atrasados al respecto. Falta observar que las democracias anglosajonas son mucho más firmes y experimentadas que las de España o Francia, ambas muy endebles y donde habitualmente marchan juntas una enorme corrupción privada y una pública no menor.
Los países anglosajones suelen prestar cierta atención a la vida personal de sus líderes, pues entienden que un putero o un alcohólico, por poner casos, no es probable que desempeñen bien sus deberes de gobernante. Y, en general, así es, aunque no siempre. Ha habido políticos virtuosos en su vida particular y muy mediocres en la pública; y también algunos de vida personal complicada, pero brillantes estadistas, suele citarse a Kennedy o al alcohólico Churchill. Sin embargo se trata más bien de excepciones. Es muy arriesgado juzgar la vida personal de nadie, pero, guste o no, una privacidad escabrosa repercute sobre la estabilidad emocional y las reacciones profesionales, siendo muy pocas las personas capaces de establecer una barrera efectiva entre ambas. Y, aunque haya excepciones, ineptitud y corrupción casi siempre van juntas, solo hay que mirar en torno. En los países anglosajones no se juzga, realmente, la vida particular de los políticos, que sigue siendo asunto de cada cual; pero se tiene en cuenta como un elemento de juicio no desdeñable en cuanto a su probable capacidad como gobernantes. No es un criterio seguro, ni mucho menos, pero tampoco es tan insensato.
Lo insensato es, como ocurre en Francia o España, que se vea casi como un mérito que un político sea "un follador de la hostia", o un pendejo capaz de enriquecerse ilegalmente pero con habilidad. Observen cuántos votos retiene el partido más corrupto, en todos los sentidos, de la historia de España. Observen el alud de telebasura y puterío en el país más cotilla y chismoso de Europa, y ya es decir.
La argumentación de los ateos ciencistas contra la religión suele tener dos facetas: el ataque al dogma, por así llamarlo, y que, como ya indiqué, suele ser tan absurdo como atacar la literatura por su carácter ficticio; y la exposición de los males causados históricamente por la religión, muy especialmente por la cristiana católica.
Dentro de esos males, la Inquisición española tiene un papel estelar: condensa tanto el carácter sanguinario y torturador del catolicismo como su odio al pensamiento independiente, a la razón y a la ciencia. La Inquisición sería una de las grandes manifestaciones históricas del mal representado en la religión.
Sin embargo una mirada más atenta nos permite discernir algunos hechos de interés. En sus tres sigos de existencia, la Inquisición española causó la muerte de en torno a 1.000 personas, muchas menos que las causadas por la represión anglicana en mucho menos tiempo; y no digamos que la causada por tantos regímenes ateos y "progresistas", devotos de "la ciencia", en el siglo XX. También es cierto que la Inquisición practicó la tortura, pero en menor medida de lo habitual entonces en los tribunales civiles de toda Europa.
No debe olvidarse tampoco que la Inquisición salvó a España de la terrible histeria de la quema de brujas, que ocasionó en casi todo el resto de Europa, desde Escocia a Alemania, un número de víctimas muchas veces superior.
Por tanto, los gritos de horror por su carácter sanguinario resultan a veces algo exagerados, sobre todo cuando los profieren adeptos –tan abundantes y tan dados a sentirse escandalizados– de los sistemas totalitarios de nuestro tiempo.
Es cierto que ninguna Inquisición conviene al desarrollo del pensamiento, el arte o la actividad del intelecto en general. Pero, paradójicamente, la época de mayor auge inquisitorial coincidió con la de mayor brillantez del pensamiento, el arte y la literatura españoles. Lo cual no quiere decir que a más inquisición más cultura, sino que la cuestión no es tan simple.
He podido comprobarlo en mi propia piel: desde que publiqué "Los orígenes de la guerra civil" no han cesado los llamamientos a censurar mis libros (o los de César Vidal), a impedir su difusión, incluso a meternos en la cárcel. El lector puede estar seguro de que todos esos censores están absolutamente en contra de la Inquisición... de hace unos siglos.
En nombre de una supuesta ciencia puede también imponerse una inquisición. No pocos avizoran ansiosos el momento en que ello sea posible.
Enrique Domínguez Martínez Campos, coronel retirado e historiador, ha escrito el libro “España humillada”, sobre la deriva siniestra que lleva nuestro país desde la llegada del Niñato Ilumineta al poder después de la matanza del 11-M, por la que tanto y tan espectacularmente ha premiado el gobierno a los terroristas islámicos y etarras.
El libro es muy interesante, debieran leerlo y meditarlo civiles y militares. En su presentación indiqué que entre los militares solía haber tres actitudes: la golpista, que piensa en una utilización ilegítima de la fuerza armada contra el poder civil; la acomodaticia, de los militares sin principios que simplemente obedecen al poder aunque este haya caído en manos de golpistas civiles enemigos de la Constitución, de la democracia y la unidad de España; y los militares-ciudadanos, conscientes de que los principios de la democracia, la unidad de España y la Constitución están por encima de los gobiernos ocasionales.
Los militares, normalmente, deben callar sobre las cuestiones políticas. Pero no vivimos tiempos normales. Nos hallamos ante el desafío de un gobierno que, en alianza con terroristas y separatistas, intenta echar abajo las bases de la convivencia social en paz y libertad. Todos los ciudadanos conscientes, incluyendo los militares, tienen el derecho y el deber de levantar su voz, de denunciar lo que ocurre, de defender los principios de la justicia y la libertad frente a sus manifiestos enemigos, empezando por el gobierno corrupto y terrorista antes, pro terrorista ahora.
La alternativa es: o detener el peligro a tiempo mediante la reacción ciudadana, o caer en la descomposición social y, no imposiblemente, en la guerra civil. Recuérdese cómo ningún experto creía imaginables los sucesos de Yugoslavia… aunque a posteriori los explicaran con enorme claridad.
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La talla del caniche:
Rajoy: “Zapatero solo habla de Franco y olvida los problemas”. En la frase compiten la falsedad y la abyección: demagogia de listillo. Es Rajoy quien olvida los problemas, pretendiendo combatir el cáncer con aspirinas. Zapo no solo habla de Franco, ni muchísimo menos, es él quien lleva la iniciativa política, mientras el caniche le ladra a los pies, recibiendo de vez en cuando un merecido puntapié. Y sí, conviene hablar de Franco, puesto que del franquismo viene nuestra democracia, hoy en peligro.
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Hoy, en "El Economista":
"LEY DE IGUALDAD CONTRA IGUALDAD ANTE LA LEY"·
Pio Moa
Menos mal que el magistrado Rodríguez-Zapata, del Tribunal Constitucional –tan desacreditado por los enterradores de Montesquieu–, ha dicho algo obvio: que la ley de igualdad es anticonstitucional. Aunque su argumento (“retrodiscriminación de las mujeres”) no resulte muy convincente.
En democracia, la única igualdad aceptable es la igualdad ante la ley. Una igualdad que los demagogos intentan eludir con maniobras supuestamente mejoradoras. Tales políticos, de cuya trayectoria de corrupción y cosas peores nunca han dado el menor signo de regeneración o arrepentimiento, se han erigido, con descaro perfectamente coherente con su tradición, en protectores de la mujer, como antes de los obreros, a quienes nunca aportaron sino desgracias. Esas protecciones oficiosas e innecesarias siempre han tenido y tendrán un coste, la libertad.
Sus leyes antidemocráticas tienen un triple fin: ganarse votos de los ingenuos que se creen beneficiados, poner a la defensiva a la derecha española –de principios siempre confusos–, y atacar la familia, uno de los objetivos más tenazmente perseguidos por los demagogos. Para un demócrata liberal, cada ciudadano, hombre o mujer, puede elegir la tarea que desee dentro de la ley. Para el demagogo, que una mujer elija atender a su hogar y criar a sus hijos es un grave mal. Por ese camino, creen, se perpetúan los horrores de la educación tradicional, y la educación debe quedar en manos de ellos, los políticos, tan honrados y expertos. Ellos saben mejor lo que conviene a las mujeres y a cada ciudadano.
Recordarán ustedes al bandido mítico Procusto o Procrustes, que tendía en un lecho a quienes caían en sus manos y, si eran muy altos, les cortaba los miembros a la medida del lecho, y si eran bajos, los estiraba hasta descoyuntarlos. Como ven, la idea socialista de la igualdad es ya vieja.
La idea de que el comportamiento moral es racional y el “inmoral” no lo es, implica un par de equívocos. En primer lugar, el hombre, salvo lesiones cerebrales graves, no puede retroceder a la animalidad, al territorio ajeno al bien y el mal, ajeno a la libertad y responsabilidad, al territorio del comportamiento meramente instintivo. Le guste o no, el hombre es siempre moral –lo que no deja de ser una pesada carga, aunque fundamente nuestra condición humana–, y cuando hablamos de comportamiento “inmoral” o “amoral” lo hacemos con la misma impropiedad con que llamamos “inhumanas” a conductas que, precisamente, solo se dan entre los humanos. Incluso el más brutal de los criminales sabe racionalizar sus acciones con algún argumento moral, esto es, de bien y de mal, por tosco que sea.
Nada más instructivo que la tragedia griega, tan directamente relacionada con la mitología. Lo que nos abruma en ella es la forma tan racional como los héroes trágicos defienden sus actos y motivos, a pesar de lo cual se ven llevados, y arrastran a otros, al desastre o al crimen. La causa de ese contraste entre la elaboración racional y tales efectos catastróficos no es explícita, resulta un tanto misteriosa, aunque por lo común cabe achacarla a la hybris: el exceso, la arrogancia; la vanidad, en el concepto de Paul Diel.
La razón puede justificar cualquier opción que la libertad nos presente. Generalmente llamamos razonable a una mezcla, imposible de dosificar con precisión, entre razón y moral. Pero lo racional no es necesariamente razonable, y en principio vale para cuestiones morales y también para otras ajenas a la moral, como puede ser la fabricación de motores. Aunque el concepto de “razón” se usa en sentidos muy diversos, aquí lo empleo en el más corriente, el de adecuación de los medios a los fines. Así, el marxismo o el nazismo, una vez aceptadas sus premisas (presuntamente científicas) y sus fines (emancipadores o liberadores), eran sistemas muy racionales, y su atractivo para millones de personas, incluyendo a algunas sumamente inteligentes y racionalistas, consistía precisamente en la racionalidad de su metodología. Exterminar a los judíos, por ejemplo, resulta una medida nada razonable, pero sí muy racional en función de los fundamentos nietzscheano-darwinistas del nacional-socialismo (en rigor, Nietzsche se apoya de modo muy importante en Darwin o, si se prefiere, en una interpretación posible de Darwin). Dicho de otro modo: el totalitarismo es perfectamente racional, aunque muchos, no todos, desde luego, tendamos a considerarlo nefasto (moralmente), y ya he dicho que el problema de muchos ciencistas ateos “liberales” es que no son racionalmente consecuentes con sus propias premisas.
O por poner otro caso más próximo: la política del Niñato Ilumineta y su pandilla se llama en todos los idiomas traición o alta traición. Esta es una calificación de derecho, pero ante todo moral. Sin embargo esa calificación no quiere decir que esa política sea absurda o estúpida; por el contrario, es muy racional, y si no sabemos entender su lógica no podremos combatirla de forma adecuada. Esa política se basa en una alianza con los separatistas y los terroristas, el instrumento de la cual son los estatutos anticonstitucionales, y la finalidad mantenerse indefinidamente en el poder gracias a acuerdos entre todos los enemigos de la Constitución. El gobierno anticonstitucional, y por ello ilegítimo, calcula racionalmente que logrará su objetivo si la oposición del PP resulta floja e incompetente (un cálculo que se ha demostrado correcto), y si la sociedad no reacciona con energía, lo cual es más inseguro, pero para el gobierno y sus cómplices constituye hoy por hoy un riesgo asumible. Confían incluso en que, mediante un fuerte acoso al PP, este se convierta a su vez en apagafuegos de la creciente indignación ciudadana, en lo cual tampoco va tan descaminado. La racionalidad al servicio de la traición, del mal.
(Una observación a nuestro amigo Robredo –Tabula rasa–: una de las formas más tontas de debatir y de razonar –de no razonar, más bien–, muy extendida entre políticos e intelectuales y en la que todos caemos a veces, aunque algunos por sistema, consiste en utilizar el “argumento” de que el contrincante “se está poniendo nervioso”, como si ello, cierto o falso, afectase al fondo de la cuestión. Su venerado y simplón Pinker cae en algo parecido cuando equipara la renuencia a reducir la moral a sus esquemas y la vergüenza victoriana ante el sexo. Qué tendrá que ver el culo con las témporas. Una actitud no muy científica, ni siquiera muy racional).
Les ruego vuelvan a examinar esta reveladora simpleza de Pinker: “La comprensión de la fisiología de la consciencia nos empuja a admitir los intereses de los otros seres, el núcleo de la moralidad”. Entre esos otros seres él cita explícitamente a los perros, pero podría ampliar los intereses a prácticamente todos los demás animales, al menos a los animales más complejos, llamados superiores.
Así, el “núcleo de la moralidad” residiría en los intereses. La moralidad tradicional se funda, por el contrario, en la libertad y su correlato la responsabilidad: el ser humano es libre y por tanto responsable, el animal no es una cosa ni otra. Por esa razón no puede tener derechos, al menos en el sentido en que los tiene el ser humano. Y tampoco intereses, otro concepto difícilmente aplicable fuera de la esfera humana y que implica muy a menudo oposición y lucha: los “intereses” animales, como sus “derechos”, solo existirían a través de la interpretación de los humanos, interpretación que por otra parte variará mucho, necesariamente, de unos humanos a otros.
Si comparamos los enfoques morales tradicionales con los de Pinker, supuestamente apoyados en la ciencia, vemos el inmenso retroceso que suponen los de Pinker. Este empieza por destrozar el lenguaje para justificar una especie de identidad básica, supuestamente moral, entre animal y hombre, por la sencilla razón de que ambos tienen cerebro, sufren y gozan, etc. Pero desde la concepción general de Pinker, nada podía ser más consecuente con el presupuesto ciencista. Después de todo, la consciencia depende de un desarrollo cerebral que funciona como una máquina. En último extremo todos somos máquinas, y las máquinas carecen de libertad y de responsabilidad, entre otras muchas cosas.
Me saltaré un par de evidentes pasos lógicos para concluir: tesis como las de Pinker y otros ateos ciencistas y supuestamente liberales conducen de cabeza al totalitarismo más atroz. Aunque digan que detestan el GULAG y que lo suyo sería realmente liberador. En el mejor de los casos, tan liberador como la pesadilla del despotismo democrático que acertó a pronosticar Tocqueville.
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Estimado amigo:
Un grupo de profesores e historiadores estamos trabajando en la organización de unas Jornadas que tendrían lugar en Cáceres en una fecha todavía por determinar a mediados del próximo mes de julio al cumplirse el 70 Aniversario del bombardeo sufrido por dicha ciudad en la pasada Guerra Civil Española.
Si lo deseas, te rogamos nos devuelvas la pre-inscripción adjunta debidamente cumplimentada así como que reenvíes este Correo a todas las personas que conozcas y que estén interesadas en participar.
Te mantendremos al corriente de todos los detalles
Esperando tu respuesta, recibe un atento saludo:
Ángel David Martín Rubio
Madrid, 8-mayo-2007
D………………………………………………………………………………………
Profesión……………………………………………………………………………...
Titulacion Academica ………………………………………………………………..
Domiciliado en C/ ……………………………………………… nº……………….
C.P. …………………… Ciudad ………………………………………………...
Correo electrónico ………………………………………….
Teléfono …………………………………………………….
Estoy interesado en participar en las Jornadas de Historia Militar que tendrán lugar en Cáceres a mediados del próximo mes de julio al cumplirse el 70 Aniversario del bombardeo sufrido por dicha ciudad en la pasada Guerra Civil Española.
(Elimínense las siguientes opciones que no procedan)
Asistiendo a las conferencias
Enviando una comunicación en torno a alguno de los siguientes temas:
· Operaciones militares de la Guerra Civil
· Represión y Persecución religiosa
· La Segunda República, la Guerra Civil y la España de Franco en Extremadura
· Biografías de personajes relevantes de la época
· Otros aspectos (indíquese) ……………………………………………
Recibiendo toda la información posible sobre las Jornadas
Enviar como documento adjunto a la siguiente dirección: admr97@hotmail.com
"Dicho de otro modo: estos nacionalismos no aportan a sus respectivas regiones más que zarandajas en lo intelectual, rencores en lo moral y, en lo político, despotismo, divisiones absurdas, amenazas a su prosperidad, desprecio a sus propios antepasados. No los caracteriza, ciertamente, el amor a sus comunidades sino un odio inagotable a España. Nunca acabaríamos si fuéramos a reseñar las ofensas e insultos que han dedicado a todo lo español (y por tanto a sus propios padres y abuelos), decenio tras decenio, a partir de Arana y de Prat. La propaganda separatista se constituyó, como admite muy suavemente Cambó, "a base de algunas exageraciones y algunas injusticias", y desde entonces no ha cesado, si exceptuamos la ecuanimidad creciente de bastantes nacionalistas moderados, como el propio Cambó.
En plena guerra civil esa actitud les llevó a sabotear suicidamente a las izquierdas revolucionarias con las que se habían aliado, hasta el punto de provocar las conocidas quejas de Negrín a Azaña: "Aguirre no puede resistir que se hable de España. En Barcelona afectan no pronunciar siquiera su nombre. Yo no he sido nunca españolista ni patriotero. Pero ante estas cosas me indigno. Y si esas gentes van a descuartizar a España, prefiero a Franco. Con Franco ya nos las entenderemos nosotros, o nuestros hijos. Pero estos hombres son inaguantables. Acabarían por dar la razón a Franco".
Y en la actual democracia no ha dejado de crecer esa histeria, con quema de banderas, destrucción o eliminación de símbolos comunes, más el permanente rumor sordo de la literatura injuriosa, a pesar del enorme esfuerzo realizado por el conjunto del país para estabilizar una convivencia en las libertades. ¿A pesar de ese esfuerzo? ¡A causa de él, precisamente! No faltan quienes proclaman con desvergüenza no estar contra España, sino solo "contra cierta idea de España". Y no dejan de tener razón: solo detestan la España que incluye a gallegos, vascos y catalanes, etc. La España democrática opuesta a sus planes totalitarios. Porque los separatismos, debe insistirse en ello frente a sus pretensiones democráticas, siempre obraron en alianza con los movimientos revolucionarios y antidemocráticos, hasta hundir entre todos las libertades en España por dos veces y mostrarse luego totalmente incapaces de resistir a las dictaduras que de ese modo habían contribuido a traer.
("Contra la balcanización de España")
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Tengo la impresión de que lo mismo ocurre con la aproximación ciencista a la religión. Determinada esta como un conjunto de falsedades y falacias, deberíamos concluir que, o bien la humanidad tendría que haber perecido hace ya mucho tiempo en un enorme fracaso, al haberse orientado por tales absurdos; o que en realidad las ficciones religiosas no han tenido influencia significativa en la historia y evolución humanas, cuando todo indica lo contrario; y si fuera así no valdría la pena ocuparse de ella. De antemano estaríamos rechazando la comprensión del objeto a examinar, negando su valor mediante una aplicación ridículamente simplista, acientífica, de algunos criterios de la ciencia.
En el blog de Arcadi Espada:
"Querido J:
El asesinato del industrial José María Bultó Marqués, el 9 de mayo de 1977, fue aquello que se llama un crimen de época. En la frase hay subsumido un juego de palabras, que sólo he advertido al escribirlo. Tal vez recuerdes que el único condenado en firme por este crimen fue un dirigente del llamado Exèrcit Popular Català (EPOCA), como con una cierta pompa de acrónimo preferían llamarse. Pero la verdad es que no pretendía jugar, sino subrayar la extraña capacidad de algunos crímenes para iluminar un tiempo. Fue el de nuestra juventud y el de la Barcelona de la transición, de pronto estremecida por un salvajismo inédito.
Aquel día de mayo tres hombres asaltaron una vivienda de la calle de Muntaner y adosaron al cuerpo del industrial Bultó una bomba. Él estaba comiendo, como acostumbraba, en casa de un familiar. Le exigieron 500 millones de entonces y le advirtieron que si intentaba desprendérsela la bomba explotaría. Cuando los terroristas huyeron, dejando la bomba y un pliego de instrucciones, el industrial decidió volver a su casa. El chófer le esperaba abajo. Durante el camino le fue contando lo que había pasado y aún le animó a que palpara la bomba. En cuanto llegó a la casa dio instrucciones nerviosas, pero precisas, al servicio: la primera que avisaran a su hijo. Y luego subió por la escalera interior hasta sus habitaciones
El hijo, Manuel, estaba en su despacho. Descolgó el teléfono y sólo oyó los gritos y lágrimas de una criada, que le urgía a venir, porque había pasado algo terrible. Preguntó el qué, pero era imposible entenderse. Estaba a pocos minutos de la casa, que era también la suya. Su padre, viudo desde muchos años antes, vivía con el matrimonio en una torre del barrio de Pedralbes. Cuando llegó las criadas repitieron el llanto. "Ha explotado", alcanzó a entender. Dedujo que su padre estaba arriba y que algo había pasado allí. Ninguna de las mujeres había subido al oír el estruendo. El hijo subió. Se fijó que había algunas manchas indeterminadas en la pared y entró en la habitación sin saber qué iba a encontrarse.
Su padre estaba tumbado boca arriba en el dintel que separaba la habitación estricta del cuarto de baño. Medio cuerpo en cada pieza. Iba vestido con chaqueta y corbata y tenía el pecho abierto, mostrando las entrañas. El hijo vio que el brazo izquierdo estaba en un rincón de la habitación y que el otro permanecía en el cuerpo, sin trauma aparente. En las paredes había trozos de vísceras y cuajarones y del techo del baño caían gotas de sangre. Los periódicos dirían que el industrial Bultó Marqués murió al intentar desprenderse la bomba. Una de esas hipótesis rápidas, con su grieta de exculpación, que permanecen durante siglos. Lo cierto es que antes de que se lo llevaran su hijo se fijó en las manos. Tanto la del brazo que yacía suelto como la del otro estaban intactas.
El estremecimiento barcelonés se produjo, especialmente, cuando el crimen de la bomba en el pecho se repitió meses después con el matrimonio Viola y, en especial, cuando se supo que uno y otro habían sido cometidos en nombre de la independencia de Cataluña, por su ejército popular. Dos hombres lo mandaban. Uno de ellos era Jaume Martínez Vendrell (1915-1989), y es la espita de esta carta. Porque la otra mañana, en la Colonia Güell del municipio de Santa Coloma de Cervelló, el ayuntamiento homenajeó y puso placa a la memoria de este hombre. Ya sabes que tengo un criterio algo diferente del común sobre las placas y los lapidarios homenajes urbanos. No creo que en las calles de una ciudad deba constar sólo el Bien. Al cabo del tiempo, las calles y los muros no homenajean: sólo recuerdan. Por lo tanto no me parece mal que se recuerde a Martínez Vendrell en su pueblo. Ahora bien: espero que conste en la lápida el rasgo principal y más nítido (en términos, digamos, colectivos) de su paso por el mundo. Es decir, cabe esperar que la lápida ponga: Jaume Martínez Vendrell, terrorista. He llamado esta mañana al Ayuntamiento de Santa Coloma para preguntar por ésta y otras cuestiones relacionadas con el caso, pero el alcalde, el señor Josep Comellas i Marín, había salido de fin de semana. Martínez Vendrell fue el único condenado por el asesinato. Doce años, que no cumplió, por complicidad en el crimen. Algún día te explicaré la historia judicial y política de los presuntos asesinos del industrial Bultó. Pero ahora estamos en la plaqueta de Martínez Vendrell. Ha producido un cierto sobresalto el homenaje. El hijo Manuel ha hecho lo que ha de hacer un hijo: querellarse contra el Ayuntamiento de Santa Coloma. Y los periódicos han levantado algunas exclamaciones. Lo comprendo.
Sin embargo, si uno mira bien al fondo de los asesinatos de Bultó y Viola encuentra muchos otros motivos de exclamación. Te explicaré uno de ellos. Trata del otro jefe del Ejército Popular. El 16 de marzo de 1978 los periódicos dieron publicidad a una larga nota de la Jefatura Superior de Policía de Barcelona donde se detallaba la detención de Jaume Martínez Vendrell y de otras personas vinculadas con los asesinatos. El diario La Vanguardia publicaba la nota completa. Una de las grandes noticias estaba en estos párrafos: "En 1967 Jaime Martínez Vendrell (según sus propias manifestaciones) es requerido por José María Batista Roca quien le encarga la creación de una organización que mediante la lucha armada pudiese llegar a conseguir la independencia total de los Países Catalanes (...) El visto bueno para llevar a cabo la acción contra el señor Bultó la dio en principio Jaime Martínez Vendrell y en última instancia José María Batista Roca". Estos párrafos provocaron una insólita nota adjunta de la redacción del periódico. La leo y reconozco en su punta seca la voz de Manuel Ibáñez Escofet, que era entonces el director práctico del periódico. Después de un aseado reconocimiento a la labor de la policía la nota continuaba: "Pero nos resistimos a aceptar la culpabilidad de don Josep Maria Batista i Roca [1895-1978], profesor ilustre y hombre de recta trayectoria, en primer lugar porque no puede defenderse de las acusaciones. Es corriente que los detenidos culpen a una persona que no puede hablar y la muerte de Batista i Roca, en agosto del pasado año cerró para siempre sus labios".
Se resistían. Pero tanto Martínez Vendrell como otro de los acusados ratificaron en el juicio ante la Audiencia la implicación de Batista i Roca en la actividad de EPOCA. Precisaron, incluso, que Batista i Roca estaba por una lucha armada "responsable". Ninguno de los dos estaba endosando su responsabilidad al muerto. Sólo estaban orgullosos de haberle servido. Se resistían: Ibáñez Escofet, La Vanguardia y seguramente hasta Tarradellas, entonces presidente de la Generalitat, que fue su amigo y compañero durante mucho tiempo y que probablemente estaba al fondo de la nota de la redacción del periódico. Se resistían, pero la implicación del etnólogo en la lucha armada responsable es hoy un lugar común aceptado por el independentismo catalán.
Y siguen resistiéndose, como es natural. En Santa Coloma de Cervelló homenajean a Jaime Martínez Vendrell. Pero Batista i Roca tiene calles en media Cataluña, monolitos y un premio que lleva su nombre. El premio es a la proyección exterior de la cultura catalana, concretamente.
Sigue con salud"
Valdría la pena recordar a otros héroes. Macià, sin ir más lejos. O Companys. O mismamente Casanova, el de la Diada.
La clave de la estrategia de Zapo y su gobierno ilegal es la liquidación de la Constitución mediante los nuevos estatutos de autonomía, que dan un gran paso hacia la secesión reduciendo a residual la unidad de España y la democracia. De esta manera invierte el Pacto por las libertades y contra el terrorismo, convirtiéndolo en pacto con los separatistas y los terroristas contra las libertades y a favor de la ETA.
Ese gobierno ha perdido la iniciativa frente a la ETA, que le impone a golpes y amenazas su línea de acción. Pero en cambio la ha ganado frente al PP, que hoy día es solo un conglomerado oportunista, impotente para afrontar la crisis. Las autonomías del PP siguen el modelo de las de Zapo, por mencionar solo un hecho, aunque decisivo. Con ello el PP burla antidemocráticamente a gran parte de sus electores y priva de representación a una gran masa de españoles.
Frente a esta degradación política surgen numerosas alternativas de partidos de derecha antidemocrática, faltos de todo pensamiento, en lo que se parecen a la izquierda. Así como esta ya no se atreve a invocar abiertamente el marxismo, aunque los tópicos marxistas más o menos adulterados sigan gobernándola en gran medida, la derecha antidemocrática tampoco osa reivindicar la dictadura "orgánica", pero los tópicos de ella permanecen como su inconfesada guía. Coinciden con la izquierda en oponer los conceptos de España y Democracia.
¿La solución? No se vislumbra. O bien en el PP se impone una línea liberal y patriótica, lo que parece muy lejos de ocurrir –la tendencia es justamente la contraria, a convertir ese partido en una matización del PSOE–, o bien surge un partido con aquellas características, operación difícil, porque exige un ánimo y liderazgo que tampoco se perciben.
Ante la situación, cada cual con su responsabilidad.
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El TC, prostituido por el PSOE desde el caso Rumasa, encuentra desproporcionada la lucha contra la ETA. Concretamente, la aplicación de la ley a la banda de asesinos. Desproporcionada.
La izquierda (y los nacionalistas) usan a los muertos para que los vivos no tengamos paz. Ahora, niños bien del franquismo quieren anular las condenas de los tribunales de franquistas, sin distinguir entre los inocentes y los criminales de guerra. El PSOE sigue sin reconocer el terrorismo de Estado de los GAL.
Juan Luis Cebrián, hijo de un alto cargo de la Prensa del Movimiento, el falangista Vicente Cebrián, y director de los Servicios Informativos de RTVE en 1974 a los 30 años, escribió en enero de 1977 en El País un artículo en el que condenaba todo recuerdo de todos los muertos de la guerra. Unos años después, se ha convertido en ideólogo de la memoria histórica.
Extraigo unos párrafos del artículo, titulado El final de una guerra y publicado el 9 de enero de 1977.
Las víctimas en las guerras civiles no se deben exaltar por ninguno de los dos bandos, ni mucho menos por el victorioso, en menosprecio de quienes fueron derrotados. Lo contrario equivale a perpetuar el espíritu del fraticidio.
(...) Yo no voy a terciar en esa polémica cruel sobre quién asesinó más en aquellos años. Se asesinó y basta. Y no nos duelen a los españoles de hoy más los crímenes de un bando que los de otro.
(...) Hasta hace sólo un par de años los medios de comunicación oficial han machacado sobre nuestras cabezas la única realidad tangible: que el Poder de Franco también se basaba en el derecho de conquista y no era otro que el del vencedor de una contienda que acabó siendo permanente [Bien lo sabía él, que fue fue director de los servicios informativos de RTVE y redactor-jefe en el falangista Arriba].
(...) Cada vez que el Rey o el Gobierno dan un paso hacia la reconciliación deseada hay alguien que saca Paracuellos, Guernica, las tapias del cementerio del Este, Grimau, Carrero, la calle del Correo, Montejurra...
(...) sólo sobre la superación del pasado, de todos los pasados es pensable construir el presente
(...) Es imposible construir una democracia pacífica basada en el rencor, la revancha, o la prepotencia.
(...) Sólo con un total olvido objetivo de los temas que nos dividieron sangrientamente podrán los españoles construir su nueva paz civil. No se trata de reparar hipotéticos errores de la justicia, sino de ejercitar el mutuo perdón humano.
Hoy toca enterrar definitivamente nuestras diferencias.
Bueno, pues ahora, tal como Cebrián expuso en ese libro-guía del PSOE El futuro no es lo que era, toca desenterrar las diferencias. ¡Hay que j...: los señoritos del franquismo pidiendo purgas! ¿Por qué no empiezan por execrar de sus padres que tan bien les colocaron en el régimen?
El mismo día que El Faro del islam publicaba un editorial sobre la memoria histórica, y no precisamente en contra de ella, aparecía otro contra una tímida limitación del derecho al aborto en Estados Unidos. En esto ha acabado el progresismo: fosas comunes y aborto. Muerte, muerte y muerte.
(El PRISOE hace justicia a los muertos de hace 70 o 60 años, pero en el presente las víctimas de los GAL o los perjudicados por la corrupción -todos los contribuyentes- quedan indefensas. Mañana hay una manifestación de unas víctimas del PRISOE, los saharauis, que se reúnen junto a la sede nacional del PSOE para exigirle a Rodríguez que se esfuerce para cumplir las resoluciones de la ONU a favor de la autodeterminación y que no apoye los planes anexionistas de Marruecos y Francia. ¡A ver cuántos titiriteros y afusiladores acuden!)"
Tres observaciones:
a) En todas las guerras se asesina, aparte de los muertos militares.
b) Lo malo de la "memoria histórica" no está en que se quiera recordar a los muertos de un bando. Eso es asunto de cada partido, y cada cual tiene derecho a homenajear a quien le plazca. Lo malo es que se pretende que los caídos o represaliados del Frente Popular murieron por la democracia, lo cual es, por así decir, metafísicamente imposible, un fraude absoluto. Y si eso es malo, se convierte en intolerable cuando semejante falsedad se intenta oficializar e imponer por ley, utilizando al efecto el dinero de los ciudadanos (que no es de nadie, dice una del gobierno).
c) La gran lección de la guerra es que cuando la ley cae por tierra, los crímenes proliferan. Y quienes derribaron la ley fueron precisamente esos a quienes el gobierno, los separatistas y los terroristas quieren convertir en adalides de la libertad. Tan adalides como la misma Infame Alianza, que está echando por tierra la convivencia en libertad lograda en la Transición. Sin este reconocimiento no se conseguirá superar el pasado, quiero decir lo peor del pasado.
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El rey parece empeñado en socavar la monarquía, como hizo su abuelo.
Todas las encuestas pronostican unos resultados muy mediocres para el PP, que a estas alturas debería aventajar ampliamente a sus rivales, tantas y tales son las fechorías cometidas por estos. Sin embargo el PP es hoy un partido incapaz de convencer a nadie, incapaz de explicar lo que ocurre y de atraerse a ese voto intermedio que está inquieto pero no acierta a entender qué pasa, debido al bombardeo mediático de la izquierda y los separatistas. El PP juega simplemente a conservar los votos de los que no quieren apoyar a la Infame Alianza, ante los cuales ofrece la imagen de un aparente mal menor. Aparente porque sus políticos solo defienden de palabra la unidad de España, la Constitución y la democracia, mientras en los hechos contribuyen al ataque. Lo han demostrado sobradamente con sus estatutos de autonomía, entre otras muchas claudicaciones. Lo que defienden por encima de todo son sus carreras y sus cargos.
Donde tienen la victoria más asegurada es en Madrid capital (también, debido a otras razones, en la comunidad). Y ello porque el PSOE se ha cuidado de no oponer a Gallardón un rival mínimamente serio, y porque PRISA va a apoyarle. Aparte, todo hay que decirlo, de que Gallardón ha demostrado una buena gestión práctica, capacidad de maniobra y algo que falla sistemáticamente en los políticos más decentes del PP: audacia. Gallardón es hábil y audaz, sería lo más parecido a un Sarkozy en España si su política y convicciones, o falta de ellas, no se parecieran tanto a las de Zapatero. En cambio líderes mucho más consecuentes como Mayor Oreja o Vidal Quadras, la misma Esperanza Aguirre, apenas pintan nada en ese partido.
La victoria preprogramada de Gallardón apoyará la maniobra que ya está en marcha en Génova: la promoción del actual alcalde de Madrid como segundo de Rajoy en las próximas elecciones. En la mentalidad de estos personajes, el partido no está para defender unos principios o unas ideas, sino para ganar elecciones y cargos, de un modo u otro. Parecen algo maquiavélicos, aunque suelan darse grandes batacazos.
Con lo cual el PP de Aznar quedaría transformado de arriba abajo. Sería ya otra cosa, en realidad es otra cosa ahora mismo. Por supuesto, Rajoy, Gallardón, Piqué, Arenas y demás tienen perfecto derecho a hacer lo que hacen y tratar de imponer su estilo y puntos de vista, incluso de colaborar en el desmantelamiento de la Constitución. El problema no es suyo. El problema es más bien el de quienes, con una convicción sincera de la unidad nacional y la democracia, permiten la transformación del PP, se dejan arrebatar el poder sin apenas protesta (lo mismo ocurrió en el PSOE vasco cuando llegó Zapo) y, so pretexto de la unidad del partido, terminan colaborando a la maniobra como coartada de una pluralidad inexistente, que deja sin representación a una gran masa de ciudadanos, condenados a votar a un supuesto mal menor o abstenerse.
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La Segolena se despidió amenazando con movilizaciones. Y está cumpliendo, como Zapo cuando estaba en la oposición. La tiorra.Creo que es inútil hacerse ilusiones con Rajoy, modelo de rentista político resuelto a aprovechar lo que caiga y despilfarrarlo. En las anteriores elecciones tenía a su favor las rentas de Aznar –salvo su pésima gestión de la guerra contra Sadam, gestión que recae también sobre Rajoy–, y se las arregló para reducirlas a lo mínimo, al voto de quienes le votarían por no votar al PSOE. Cuando rehusó el debate con Zapo dio la medida de su mezquino oportunismo, de su insignificante estatura política. Desde entonces se las ha ingeniado para que los continuos desafueros y fechorías de Zapo no hayan supuesto al líder socialista casi ningún coste electoral (y él, en cambio, haya quedado como "extremista y crispador": no se merece menos). Pero es hombre de suerte: ahora le caen encima las rentas de Sarkozy. No tengan cuidado, las derrochará igualmente nuestro pastelero. Este tipo de gente nunca cambia.
El PP de Rajoy es hoy una amalgama de tendencias que se neutralizan entre sí y que priva de representación real a una buena parte de la ciudadanía. Y no hay signos de que ello vaya a cambiar.
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No sé si España es una gran nación o una pequeña nación. Lo que está claro es que Zapo no ha cedido a ningún chantaje de los terroristas, sino que colabora con ellos, y que Aguirre, con tanta "gran nación" a cuestas, es incapaz de decir esta verdad evidente y elemental. En todo caso una gran nación con pequeños políticos.
Lo que de entrada delata la superchería del gobierno es su ataque a la "teoría de la conspiración". Porque detrás de todo atentado hay forzosamente una conspiración. El problema consiste en saber de dónde parte la misma. Al respecto hay varias teorías
a) De Al Qaeda o grupos islamistas única y exclusivamente. Es la versión oficial. Tiene a su favor indicios importantes, empezando por el hecho de que el gobierno ilegal de Zapo premió inmediatamente a Al Qaeda y el fundamentalismo islámico retirando las tropas de Irak. Un servicio por otro. Al gobierno le conviene esta versión porque así puede presentar a Aznar como el responsable último del atentado, que sería una venganza de Al Qaeda por una intervención militar española contra Sadam Husein, intervención que no existió.
b) De la ETA. En favor de ella está la previa detención de varias "caravanas de la muerte" y algunos indicios sueltos, pero de poca enjundia. En todo caso la ETA ha sido también una gran beneficiada del 11-M. Puede decirse que con la matanza le tocó la lotería.
c) De Al Qaeda en colaboración con la ETA. Existen algunos indicios llamativos al respecto, y es sabido que existe interrelación entre grupos terroristas de todo el mundo con ideología afín. La ETA se ha adiestrado y ha obtenido protección en diversos países musulmanes (Líbano, Libia o Argelia como mínimo), mientras que el fundamentalismo islámico es visto con simpatía e interés por los círculos "progres" europeos opuestos a la democracia occidental. Sería muy raro que no hubiera relaciones entre la ETA y Al Qaeda, cuyos objetivos esenciales en España coinciden: liquidar la democracia y la unidad española. La oposición oficial a investigar esos lazos es por sí misma muy sospechosa.
d) De elementos de la policía vinculados con el PSOE y con el terrorismo, incluido el GAL. Abonan esta hipótesis conspiratoria algunos hechos significativos, como el de que los implicados fueran casi todos confidentes o personas controladas por la policía, el extraño comportamiento policial en relación con las pruebas o el hecho de que, en lugar de ser investigados y en su caso castigados aquellos policías, hayan sido protegidos por el gobierno pro terrorista de Zapo.
e) Otros elementos (servicios secretos de países vecinos, etc.) Hipótesis sin verdadero fundamento, hoy por hoy.
En cualquier caso queda claro quiénes fueron los beneficiarios, los grandes beneficiarios de la matanza: Zapo y los suyos, Al Qaeda y la ETA. Este es el verdadero balance político del mayor atentado de la historia de España.
"Demos la palabra al pueblo. demos una oportunidad a la paz". Así terminaba su discurso al Parlamento (¿?) vasco el asesino Ternera, siguiendo la famosa canción pop. Insisto en que es imprescindible entender el lenguaje, el sentido en que usan las palabras estos enemigos de la libertad y de España, pues de otro modo caeríamos, como tantas veces ha ocurrido, en su laberinto de justificaciones. Así pues, de creer a Ternera, él y los suyos no tienen otra meta que la paz, el derecho democrático de autodeterminación y "dar la palabra" a los vascos. Si matan, mutilan roban y extorsionan es por tan nobles objetivos y contra un poder español fascista y opuesto a la paz, que impide la autodeterminación, impide a los vascos expresarse libremente y los somete a un permanente estado de excepción. Qué más natural en las personas dignas y con ansias de libertad que rebelarse contra opresión tan infame.
Salta a la vista que la lógica no es el fuerte de los fanáticos. Pues Ternera empieza admitiendo que él fue diputado por los votos, por "la voluntad del pueblo". Si es así, solo puede deberse a la ausencia de lo que llama "un salvaje estado de excepción" o de unas leyes fascistas. O, al revés, las leyes "fascistas" españolas permiten, al parecer de Ternera, las elecciones libres, la expresión de la voluntad del pueblo, las libertades utilizadas por Batasuna, aparato político de la ETA, para hacer campaña electoral y ganar diputados.
Este econocimiento implícito, pero indiscutible, de Ternera, nos permite captar la falsedad que desliza y que vuelve demente el resto de su discurso: en realidad él no fue elegido por la voluntad del pueblo, sino de una pequeña fracción de él, pues el partido del terrorismo, Batasuna o Sozialista Abertzaleak, ha oscilado en ese largo período entre el 10 y el 20 por ciento de los votos, bastante menos si se cuenta el cuerpo electoral y no solo los votantes de hecho. Una parte pequeña, pues, aunque suficiente, según la ley española, para llevarle a él al Parlamento vasco. Y para degradarlo. Sin embargo su embuste tiene lógica. En el lenguaje de Ternera y de los demás separatistas, quienes no piensan como ellos no son vascos auténticos, no pertenecen al pueblo vasco, tal como para los terroristas islámicos no son verdaderos o buenos musulmanes quienes no les siguen, o para los nazis no eran auténticos o buenos alemanes los demócratas.
Ternera representa, por tanto, a una pequeña parte de la sociedad vasca, lo cual no le impide hablar, con desenfado totalitario y desprecio de fondo, en nombre de "los vascos", sin más, como hacían los comunistas y otros en nombre de "los obreros". Además representa a una parte fanatizada como él mismo, resuelta a imponer sus ideas o ausencia de ellas a los demás vascos, por las buenas o por las malas. Preferentemente por las malas, pues esa vía les ha dado buenos resultados. Gracias a ell han logrado "agotar el actual marco político", o sea, la Constitución y el estatuto, lo cual supone "el triunfo de la larga lucha de la izquierda patriótica-socialista". Durante su "larga marcha", esa izquierda ha utilizado por sistema la bomba y el tiro en la nuca, y ahora, en la conclusión de Ternera, esa técnica del asesinato, del gangsterismo político, está a un paso del triunfo. El terrorismo rinde frutos en "Euskadi". Por su mera presencia en el Parlamento, Ternera certifica que el terrorismo queda admitido como una forma de acción política. Y esa forma significa la ruina de la democracia"
("Contra la balcanización de España")
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"A nadie con un asomo de honestidad puede caber duda de que, con todos sus errores, explicables en parte por circunstancias tan hostiles, las fuerzas del seguridad del estado han mantenido la paz en las Vascongadas; con todas las violencias parciales, no existe allí nada parecido a una guerra. Y sin embargo el PNV no cesa de pedir la "paz"... El despropósito tiene, como siempre, su sentido, una vez entendemos la perversión de su lenguaje: la paz, para ellos, no pasa por la destrucción de la banda sanguinaria, sino por la satisfacción de sus demandas secesionistas. A eso aspira su "paz".
Pero, insisitamos, la paz ya existe en lo esencial, y no gracias, sino a pesar de los nacionalistas. Falta, en cambio, otra cosa, falta la libertad, mientras las instituciones se degradan. Si "Euskadi" ha vuelto a disfrutar de un nivel económico envidiable, padece también una merma en las libertades políticas mucho mayor que cualquier otra región española. Cientos de personas han sido asesinadas por sus opiniones o por defender la ley, miles han sido dañadas de diversos modos, decenas de miles obligadas a vivir en la angustia por el riesgo de correr la misma suerte. Los miembros de la oposición sufren permanente amenaza, muchos han perdido la vida y otros cientos han de llevar escolta, caso único en Europa, mientras la prensa y los medios dominados por el PNV, y más todavía una activa propaganda oral, cultivan la aversión y el desprecio a quienes defienden la Constitución. Ha desaparecido, a menudo hasta entre amigos, la libre charla sobre numerosos temas, y se ha extendido, en pueblos pequeños, pero también en las ciudades, un clima ominoso de coacción y vigilancia que fuerza a mucha gente a conductas que no siente, o bien a huir: decenas de miles de ciudadanos han debido abandonar las Vascongadas en busca de un ambiente respirable. La distensión, la libertad y la tranquilidad imperantes en casi todo el resto de España –al menos hasta hace poco– no existen en "Euskadi".
("Contra la balcanización de España")
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Bilbao. 26 de abril de 2007
Queridos amigos:
Os informamos que estamos considerando llevar a cabo una serie de movilizaciones, ante la evidencia de que el Gobierno de Rodríguez Zapatero permitirá, finalmente, que Batasuna pueda concurrir a las próximas elecciones municipales y forales del 27 de mayo.
Aunque, lógicamente, la convocatoria no podremos realizarla hasta que se verifique esta nueva y decisiva cesión frente a ETA, necesitamos recurrir de nuevo a vosotros para pediros que nos ayudéis a recabar los medios económicos necesarios.
Nuestra preocupación, que compartimos seguro con todos vosotros, es grande. Estamos viviendo los días finales para el establecimiento de las candidaturas que definitivamente podrán concurrir a los comicios. Son numerosos los indicios para suponer, de manera fundada, que el Gobierno no se opondrá contundente y eficazmente a las casi 800 candidaturas que ha presentado Batasuna en el País Vasco y Navarra (y en Burgos, Condado de Treviño). En cuanto se confirme esta previsión, desde la Plataforma Libertad pondremos en marcha una serie de actividades de las que os informaremos. Estos días recibiréis también varias publicaciones.
Las aportaciones pueden ingresarse en alguna de las dos cuentas bancarias que se indican a continuación:
Banco Popular: 0075 0353 48 0600389228 (Madrid)
Os agradecemos de antemano vuestra respuesta, para evitar el gravoso e inevitable endeudamiento de esta nueva batalla.
Recibid un fuerte abrazo,
Junta Directiva
Foro Ermua
"El mismo Ternera había pasado once años en prisión, no muchos para su implicación en muchos de los atentados más brutales de la banda. De allí salió el año 2000 sin asomo de remordiminto, para ocupar un escaño en el Parlamento vasco, y precisamente... ¡en la comisión de Derechos Humanos! ¡Uno de los jefes más sanguonarios del nacionalismo vasco! ¡Y con el apoyo de Ibarreche y sus nacionalistas "moderados"! Como si se nombrara a un nazi para velar por la seguridad de los judíos. Suena increíble, pero nada expresaría mejor la situación de los derechos humanos bajo los nacionalistas: las innúmeras víctimas de tales "liberadores" recibían del Parlamento vasco la injuria y la burla más cínica, soez y humillante que cupiera imaginar, algo bien conocido en la tradición nazi o comunista, pero que nadie creería posible en un estado de derecho.
Tan brutal pisoteo del principio de legalidad y de justicia, tal ofensa a los sentimientos humanitarios más elementales propiciada por la mayoría nacionalista y comunista extrañamente hermanadas, desnaturalizan un Parlamento que ya no puede decirse democrático. Un Parlamento rebautizado por algunos como "Cagamento", en broma muy insuficiente para la fechoría, para el sello gangsteril impreso a aquella institución. Nada podía expresar mejor el estado real de los derechos humanos en Vasconia, repito, ni las causas de ese estado".
(De "Contra la balcanización de España", 2005)
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Bilbao. 26 de abril de 2007
Queridos amigos:
Os informamos que estamos considerando llevar a cabo una serie de movilizaciones, ante la evidencia de que el Gobierno de Rodríguez Zapatero permitirá, finalmente, que Batasuna pueda concurrir a las próximas elecciones municipales y forales del 27 de mayo.
Aunque, lógicamente, la convocatoria no podremos realizarla hasta que se verifique esta nueva y decisiva cesión frente a ETA, necesitamos recurrir de nuevo a vosotros para pediros que nos ayudéis a recabar los medios económicos necesarios.
Nuestra preocupación, que compartimos seguro con todos vosotros, es grande. Estamos viviendo los días finales para el establecimiento de las candidaturas que definitivamente podrán concurrir a los comicios. Son numerosos los indicios para suponer, de manera fundada, que el Gobierno no se opondrá contundente y eficazmente a las casi 800 candidaturas que ha presentado Batasuna en el País Vasco y Navarra (y en Burgos, Condado de Treviño). En cuanto se confirme esta previsión, desde la Plataforma Libertad pondremos en marcha una serie de actividades de las que os informaremos. Estos días recibiréis también varias publicaciones.
Las aportaciones pueden ingresarse en alguna de las dos cuentas bancarias que se indican a continuación:
Os agradecemos de antemano vuestra respuesta, para evitar el gravoso e inevitable endeudamiento de esta nueva batalla.
Recibid un fuerte abrazo,
Junta Directiva
Foro Ermua
