Un artículo de hace seis años:
A finales del siglo XIX Francisco Ferrer Guardia proponía una "revolución ferozmente sangrienta", en la que la sangre "corra a torrentes", y creó una "Escuela moderna" dedicada a difundir sus ideas revolucionarias. No se quedaba en palabras, pues fue él, con toda probabilidad, el inductor del atentado de la calle Mayor de Madrid, en 1906, con decenas de muertos, y perpetrado por un profesor de dicha "Escuela". Al ser condenado a muerte Ferrer, a raíz de la Semana Trágica barcelonesa, en 1909, se levantó por él en toda Europa, un clamoreo gigantesco, que lo pintaba como un "nuevo Galileo" y "educador de España", víctima de una "Inquisición" inexistente y del "clericalismo asesino", etc. Hubo grandes protestas y manifestaciones con heridos y a veces muertos, en numerosas capitales europeas. ¿Por qué esa reacción tan extraordinaria a favor de un hombre oscuro y fanatizado, de muy escasas dotes intelectuales? El catalanista Cambó lo explica: "Ferrer ocupada uno de los lugares prominentes en la Masonería y la Masonería internacional tomó el ’affaire’ con el más grande entusiasmo".
La orden masónica señala con orgullo su presencia en las primeras Cortes Republicanas: 183 diputados entre 458. Habida cuenta de que el número de masones en España ascendía a escasos millares, eso significaba que una reducida sociedad prácticamente secreta tenía mucha más influencia, ejercida por vías opacas, que cualquier partido.
Al fracasar la insurrección socialista y nacionalista catalana de 1934, la izquierda lanzó una enorme compaña propagandística sobre la represión en Asturias. La organizaron masones como Vidarte –promotor también de la insurrección– o Fernando de los Ríos, en colaboración con la masonería internacional. Martínez Barrio, también alto cargo de la "orden", recomendó a Vidarte cautela, recordándole la carnicería de la Revolución francesa, cuando los principales dirigentes masones se mandaron unos a otros a la guillotina. En fin, la campaña sobre la represión en Asturias se basó en exageraciones y falsedades, pero logró poner contra las cuerdas a un gobierno legítimo que había defendido la legalidad democrática contra un gravísimo asalto revolucionario. Y envenenó al ambiente social, creando condiciones para una vuelta a la guerra.
Señalo estos hechos –y se podían ampliar mucho–, no para pintar a los "hijos de la luz", como modestamente se autodenominan, con colores exclusivamente tenebrosos, sino para contrastarlos con la leyenda rosácea que ahora se divulga sin asomo de crítica. No siempre el papel de la "orden" ha sido lo benéfico e ilustrado que sus dirigentes pretenden, cosa natural, pues ninguna institución humana es uniformemente buena o mala. Pero así como antes se destacaba en exclusiva lo peor de la masonería, ahora se nos quiere hacer comulgar con las ruedas de molino de su perfección.
Creo bastante razonable la opinión del filósofo italiano Benedetto Croce: "Escucho las jactancias de esa institución sobre su grande y saludable eficacia; escucho las atroces acusaciones que le lanzan sus adversarios, y me inclino a creer que jactancias y acusaciones son por igual exageradas. Pero conozco la mentalidad masónica y veo en ella un serio peligro para la cultura italiana". Para Croce esa mentalidad, simplista y abstracta, "pretende distinguir a golpe de ojo el bien del mal y clasifica hechos y hombres por signos externos y por fórmulas", y por tanto la consideraba "pésima no solo mentalmente, sino también moralmente".
El PSOE ha propuesto en el Parlamento una rehabilitación oficial de "los hijos de la luz". Pero la masonería quedó rehabilitada automáticamente en el momento en que pasó a poder actuar en la legalidad, como tantas otras sociedades. Es como si de pronto el mismo PSOE exigiera ser rehabilitado en las Cortes de los anatemas pronunciados contra él bajo el régimen de Franco. Da la impresión de que ahí hay una trampa y una intención no confesada, aparte del prurito de infligir derrotas a Franco después de muerto. Esa intención es convertir a las Cortes en plataforma gratuita de propaganda de la orden, como se ha hecho en las campañas sobre las Brigadas Internacionales o el maquis. Utilización abusiva que nada añade al prestigio de una institución clave de la democracia.
Es posible que, por motivos familiares, me sea finalmente imposible asistir a la manifestación del día 3, pero deseo en todo caso expresar mi completa solidaridad con sus objetivos y llamo a todos a participar en ella.
La única política posible y aceptable con respecto a la ETA es la aplicación estricta de la ley, y el gobierno de Aznar demostró, por primera vez desde la transición, que ese no es solo el camino más justo, el único acorde con el estado de derecho, sino también el más eficaz. Por extraño que suene, nunca antes de Aznar se había seguido, a causa de la presión permanente de los amigos del terrorismo en pro de la "salida negociada", o "política". Con todo, nunca antes de que la pandilla de Zapo llegase al poder se había dado una política oficial de tan desvergonzada colaboración con los asesinos, pisoteando la Constitución, escupiendo sobre las víctimas y sobre toda la sociedad española.
Recuerdo cuando, antes de que comenzaran estas movilizaciones, muchas personas advertían que la gente de derechas no saldría a la calle, que la calle sería siempre de las izquierdas. Pero ¡vaya si ha salido! Gente de derechas y de izquierdas, porque también en la izquierda hay mucha gente descontenta de la Infame Alianza.
Pero, al margen de estas grandes movilizaciones, es preciso ocupar la calle de forma permanente con pequeños grupos que repartan propaganda, con acciones como las de los peones negros, con pegatinas, carteles, etc. Deben formarse grupos de propaganda en todas partes, empeñados en mantener viva la denuncia del proceso de guerra a la Constitución propiciado por el gobierno y los asesinos.
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Bilbao. 28 de enero, 2007.
Queridos amigos del Foro Ermua:
Aunque algunos de vosotros ya os habéis adelantado, queremos recurrir a todos para solicitaros, como en otros momentos de apuro, vuestra ayuda para cubrir los gastos de la manifestación del 3 de febrero en Madrid: Por la libertad. Derrotemos juntos a ETA. No a la Negociación.
La enormidad de los gastos en que estamos incurriendo para contratar los equipos, materiales y servicios que demandan una movilización de semejante magnitud, nos ha colocado ya en estos momentos en un insostenible estado de endeudamiento al que deberemos hacer frente a partir del día 4 de febrero. La futura viabilidad económica de nuestra asociación depende de las aportaciones que recibamos de vosotros en estos próximos días, por lo que nos vemos forzados a apelar nuevamente a vuestra generosidad.
Podéis efectuar el ingreso de vuestros donativos en una de las siguientes cuentas bancarias:
BBVA 0182 0005 14 0011508495
Foro Ermua
(Corresponde a una oficina en Bilbao)
Banco Popular 0075 0353 48 0600389228
Gestoras Cívicas del Foro Ermua
(Corresponde a una oficina en Madrid)
Aprovechamos la oportunidad para comunicaros que el Gobierno Vasco volvió a denegarnos en la convocatoria de 2006 la única subvención solicitada por el Foro Ermua y que el Ministerio de Interior nos ha concedido al Foro Ermua en la última convocatoria (2006) una cantidad de 2.341,61 euros. Huelga ningún comentario.
Con nuestro agradecimiento, recibid un fuerte abrazo,
Junta Directiva
Foro Ermua
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Estimado Odiseus:
El día 3 de febrero aprovecharé, con unos amigos, para vender un buen montón de libros, entre los que destacan 2 o 3 títulos de Pío Moa, además de los dos de Jesús Laínz y el de Santi Abascal. ¿Tienes capacidad de convocatoria para echar una mano? Si es posible, que los voluntarios se pongan en contacto con jm.empecinado@gmail.com, y desde allí les explicaremos toda la ayuda que necesitamos.
Cuanta más gente haya más mesas podremos montar y será todo más eficaz.
Muchas gracias
De la experiencia histórica del ateísmo podemos sacar en principio tres conclusiones:
a) El ateísmo práctico ha traído consigo, entre otras cosas, matanzas extraordinarias y la privación de la libertad para millones de personas.
b) Desde el punto de vista del propio ateísmo, estos resultados no son condenables. Al contrario, deben considerarse con el criterio de su utilidad: ¿ayudaron a erradicar la falsedad religiosa? Si fueron útiles a ese fin, deben estimarse como medios racionales, adecuados al objetivo, y prescindir de valoraciones supersticiosas y anticientíficas.
c) Ese punto de vista parece refrendado por la ciencia, para la cual las matanzas, el GULAG, las llamadas tiranías, no son sino comportamientos humanos observables empíricamente, igual exactamente que otras muchas conductas diferentes o en apariencia contrarias. La ciencia no predica que sea bueno o malo que el lobo mate a las ovejas, o que éstas pazcan tranquilamente en el prado. Simplemente constata esos hechos como manifestaciones de la vida, los cuantifica, los estudia en detalle. La misma imparcialidad aplica a la vida humana.
Sin embargo percibimos un pequeño fraude en el tercer punto. El ateísmo implica que la erradicación de la creencia religiosa, por uno u otro medio, es algo bueno, cosa que la ciencia no acredita en modo alguno, ni tiene siquiera medios ni propósitos de acreditar. La pretensión del ateísmo de basarse en la ciencia carece por ello de sentido. En general, la religión es más modesta: no aspira a fundarse en la ciencia, aunque tampoco se supone incompatible con ella.
La ciencia, por supuesto, debe ocuparse de la religión, pero su aproximación a ella no puede ser la del ateísmo (para la ciencia, el ateísmo sería solo otra forma del comportamiento humano). Creo que el ciencismo ateo parte de una crítica inadecuada al dogma religioso. Para tal aproximación, Las meninas no pasarían de ser una tela manchada con diversos productos químicos. He comparado esa crítica desorientada a la del intento de demostrar científicamente la "falsedad" de la literatura. Alguien ha replicado que nadie duda de que la literatura sea ficción, la leemos sabiéndolo, mientras que las creencias religiosas tienen la pretensión de reflejar la verdad. Cierto, pero creo que la analogía sigue siendo válida. Pese a ser declaradamente ficticios, los relatos literarios constituyen un mundo peculiar con fuerte influencia sobre nuestra conducta real. Es decir, contienen una realidad y nos sugieren una verdad, aunque no sea por una vía racional y lógica. De otro modo nadie perdería el tiempo leyéndolos. Con un espíritu "científico" dedicado a demostrar la inverosimilitud de esos relatos, no solo nos sería imposible disfrutar de ellos, simplemente nos privaríamos de entender algo del mundo literario o artístico, de tanta importancia real en la vida humana. Creo que el mismo error de enfoque se produce en la aproximación ciencista, atea, a la religión.
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Odiseus
Un gramo de acción vale más que un quintal de lamentaciones. No pienses en lo que va a pasar, sino en lo que puedes hacer. En lo que cada cual tiene la posibilidad y la responsabilidad de hacer para que una Infame Alianza de demagogos, separatistas y terroristas no eche abajo la convivencia democrática conseguida por España desde la Transición. Cada uno tiene su responsabilidad.
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Dice Zapo que la transición se hizo a base de mucha concordia y poca memoria. Y no deja de tener algo de razón el grotesco sujeto. Se borró casi por completo, durante muchos años, la memoria de cómo el PSOE había cooperado con la dictadura de Primo de Rivera y en cambio había saboteado la república. De cómo había practicado abundantemente el terrorismo desde 1933 o asaltado sangrientamente la legalidad democrática en octubre de 1934, con propósito, parcialmente fallido por el momento, de desatar la guerra civil. Se borró la memoria de la campaña, increíblemente falsaria, sobre la represión derechista en Asturias, que envenenó, por expresarlo como Besteiro, a millones de personas y creó el ambiente guerracivilista del 36; se borró el desplazamiento del poder, dentro del partido, de Besteiro y los suyos, el único sector moderado en el partido; se borró el proceso revolucionario desatado por los socialistas tras las anómalas elecciones del Frente Popular; o la participación socialista en el asesinato de Calvo Sotelo; se borró el recuerdo de las checas socialistas, de los García Atadell, de la gigantesca corrupción de sus dirigentes con los suministros de armas, corrupción que pagaban con su sangre sus propios soldados. Se borraron los gigantescos expolios y las sanguinarias luchas por el poder dentro del Frente Popular. Se borró la prácticamente nula oposición del PSOE al franquismo, o la reorganización del partido, ya muy al final de la dictadura y con permiso de la Guardia Civil. Y tantas cosas más.
Todo eso no solo fue borrado por la izquierda, también la derecha contribuyó, en pro de la concordia, a aislar y desacreditar a quienes se obstinaban en recordar o investigar el pasado. Esa actitud de la derecha ha permitido al PSOE presentarse como el partido de los "cien años de honradez", cuando ha sido, sin discusión, el más corrompido del siglo XX español; le ha permitido engañar a muchos con un historial democrático inexistente, pues su ideología oficial fue, hasta hace poco, la más liberticida de ese siglo; o aparecer como partido de la paz, cuando sus violencias en la república jugaron el papel principal en el desencadenamiento de la guerra. ¡Cuánto ha hecho la concordia derechista por asentar este peligroso fraude!
Tan excesiva concordia se habría justificado si, a su vez, las izquierdas y los separatistas hubieran adoptado el mismo talante. Pero fue totalmente al revés: estos no han cesado de producir multitud de libros, artículos, películas y panfletos acusatorios contra la derecha, en los que las verdades y las mentiras se mezclaban de forma inextricable. Ese talante resentido y retorcido, con fines políticos ajenos a la democracia, ha culminado ahora con la pretensión de oficializar por ley su versión de la historia, como en los países totalitarios.
Hubo mucha, excesiva concordia, en efecto, por parte de la derecha. Y mucha memoria, aunque falseada, por parte de la izquierda. Pero sospecho que eso se acabó. En los últimos años la verdad histórica ha vuelto por sus fueros, y no puede extrañar la furia inquisitorial, con propuestas abiertas de censura y de cárcel para los disidentes, con que ha sido recibida por la izquierda y los separatistas. Y no es de extrañar su ira: ¡ya daban por ganada la partida!
Al día siguiente del asesinato de Calvo Sotelo, un órgano socialista decía que era preferible la guerra civil y, como observa Payne, iban a tener más guerra civil de la que pensaban. Ahora Zapo está por la memoria. Me parece que va a tener más memoria de la que imagina su malévola ignorancia.
En fin, dice también Zapo que su abuelo pidió no quedar como traidor a la patria. A nadie se le ocurriría hoy acusarle de tal cosa. Pero a su nieto sí. Traidor a la patria y a la democracia, colaborador de una ETA que nunca había conseguido tales posiciones políticas como con él y gracias a él.
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Puesto que en las sociedades complejas existe gran disparidad de intereses, ideas y sentimientos, la posibilidad de choque violento entre ellos es muy grande. Para evitar ese choque y preservar la paz, las sociedades democráticas se apoyan en la ley, en el respeto a las reglas del juego, y sobre todo a la Constitución. Ahora se ha impuesto el “día de la paz" en la enseñanza, convertido por las pandillas progres que la dominan en una ocasión para difundir la sentimentalería barata con la que atacan, precisamente, los cimientos de la paz. Exhiben con impudicia sus presuntos buenos sentimientos para negarlos a los demás y actuar contra la ley.
La ley implica el monopolio de la violencia legítima por el estado, por el gobierno en la práctica. Pero ese monopolio tiene como contrapartida la obligación de emplearlo contra la delincuencia y salvaguardar la vida, la libertad y la propiedad de las personas. Cuando el gobierno falta a esa obligación se convierte, de hecho, en cómplice de los delincuentes. Eso ocurre hoy en España, con un gobierno que premia al terrorismo, insulta y ataca a las víctimas directas, facilita la vulneración de la ley en todas sus formas y degrada al poder judicial como nunca lo había estado.
Anoche vi un trozo de un debate en Telemadrid sobre los casos de Alcorcón, De Juana y algún otro. Casi el único que habló con claridad fue Ignacio Villa, replicando al fanatismo progre de una señora cuyo nombre no recuerdo ahora. Y Carmen Gurruchaga, con una risa más expresiva que cien argumentos ante otro comentario de la fanática. Otro progre salió escandalizándose de que Jiménez Losantos señalase que, ante la deserción del gobierno de sus más elementales obligaciones, los ciudadanos tienen derecho a armarse para proteger su vida y su libertad. Para aquellos fanáticos, los etarras tienen derecho a todo tipo de concesiones, a extorsionar y asesinar, a atenuaciones de condena, a chantajear al estado, al diálogo que se niega a las víctimas… y quienes protestan son “fascistas”. Cada paso que da este gobierno en alianza infame con los asesinos y los separatistas es, entre otras cosas, un ataque a la paz, a los fundamentos mismos de la paz.
No estaría de más enseñar en los colegios estos hechos elementales.
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Odiseus
No pienses en lo que va a pasar, sino en lo que puedes hacer. En lo que cada cual tiene la posibilidad y la responsabilidad de hacer para que una Infame Alianza de demagogos, separatistas y terroristas no eche abajo la convivencia democrática conseguida por España desde la Transición. Cada uno tiene su responsabilidad.
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"Rubalcaba pide al PP que se una a la paz, y Rajoy responde que "sólo se une a los diez millones que quieren derrotar a ETA".
Pésima, pero cuán pésima respuesta. ¿Es que sólo diez millones de españoles quieren derrotar a los asesinos? ¿Es que Zapo y su pandilla quieren la paz? Nunca deja de maravillarme cómo el PP cae en todas las trampas que le tienden los colaboradores de la ETA, sean separatistas o sociatas.
Le propongo otra declaración, parecida a esta: "Señor Rubalcaba: la paz ya existe desde hace muchos años, y la ETA no es un problema bélico, sino de orden público, como demostró el anterior gobierno del PP. La paz de que ustedes hablan es el ataque a la Constitución y al estado de derecho, y no es de extrañar que la intenten lograr ustedes poniéndose de acuerdo con la ETA. Gracias a su gobierno, la ETA está más fuerte, más amenazante y más influyente en la política española que nunca. Nosotros, como la inmensa mayoría de los españoles, queremos que la paz continúe, una paz con libertad, y que el estado de derecho, la Constitución, no se sometan al chantaje de los pistoleros. Quienes amenazan la paz son ustedes. Ustedes y la ETA".
Se puede decir con más o menos palabras y aclaraciones, pero esta sería una respuesta clara, veraz e ilustrativa para la gente. El PP debe arrancar de manos del gobierno y de la ETA la bandera de la paz y mostrar y demostrar una y mil veces lo que hay debajo de su demagogia. Ese es el mensaje que debe hacer llegar al pueblo de manera insistente, tenaz, serena y con mil datos, porque, si no, quedará como enemigo de la paz, y los pistoleros y sus colaboradores como adalides de ella. Ya está ocurriendo. Y eso no lo debe el PP a nadie más que a su propia torpeza y confusión de ideas. Y el mal lo sufre la democracia española.
"Estoy haciendo lo que creo, lo que pienso que tengo hacer, lo que creo que es bueno para España, los españoles y acabar con ETA", aseveró el líder del PP, pese a que indicó que hay muchas veces en la vida en que lo fácil es mirar para otro lado".
Patético, señor Rajoy. Sobra por completo esa retórica defensiva y absurda de "lo que creo". También Zapo hace lo que cree, ¿y qué? Eso se da por supuesto, y en realidad a nadie le importa. Y usted equivoca el problema, que no radica ahora en acabar con la ETA, lo cual no está por el momento a su alcance en ningún sentido. Y tenga cuidado con la palabra negociación, tan diestramente explotada por los filoterroristas. No es que negociar son esa gente sea perder, como usted dice, es que negociar con los asesinos es colaborar con ellos, máxime después de más de dos décadas de fracasos en esa vía. El problema está en la COLABORACIÓN del gobierno con los asesinos y contra la democracia. ¿Por qué no se atreve usted a decir estas cosas? Deje usted de fingir que Zapo es un ingenuo o un bobo al confiarse a la ETA. No es ingenuo ni tonto, es un cómplice político consciente, porque no es demócrata ni español, él mismo ha reconocido esto último y sus actos prueban lo primero.
Señor Rajoy, usted no acaba de darse cuenta de lo que está en juego. Quien mira hacia otro lado es usted, y, efectivamente, resulta lo más fácil. ¿No cree que lleva usted demasiado tiempo dedicado a ese ejercicio?
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Después de saber que la mayoría de los implicados en la matanza del 11-m eran confidentes o personas controladas por la policía, este nuevo dato, ¿no puede llamarse colaboración policial (de un sector policial) con los terroristas? ¿Y el juez? ¿En qué país estamos?
"El juez Del Olmo ha tratado de ocultar el testimonio de Sánchez-Manzano. El ex jefe de los Tedax reconoce ante el juez que ni analizó científicamente los focos del 11-M ni sabe lo que explotó No hubo informe hasta quince días después y no se remitieron la muestras a la Policía Científica, como es preceptivo."
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Odiseus
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Retomando el tema. Según los ateos, Dios "no existe" y la religión, especialmente su objetivo principal, la cristiana, consiste en supercherías. Por consiguiente, el ateísmo vendría a liberar al hombre de la oscuridad y la superstición, abriendo el camino a una sociedad fundada en la verdad científica, con las consiguientes maravillas. Perfectamente. Pero ninguna persona razonable se deja guiar por la autoalabanzas que prodiguen los defensores de cualquier idea, y procurará ver sus resultados prácticos.
El ateísmo ha existido siempre como opinión particular de algunas o muchas personas, pero solo en el siglo XX ha inspirado movimientos políticos y fundado regímenes. En las democracias occidentales ha avanzado mucho, pero de forma difusa, porque ninguna democracia se basa en la idea ateísta, aunque la admita, y por tanto resulta más difícil examinar sus frutos. Quizá mediante encuestas podrían medirse las actitudes sociales ligadas al ateísmo, pero debemos contentarnos por ahora con examinar las experiencias claramente ateas. Y estas, desde cierto punto de vista, no han sido muy alentadoras: matanzas en masa, abolición de la libertad política e incluso personal, explotación esclavista, etc.
Tales efectos nos parecen condenables, los llamamos crímenes, pero lo hacemos, repito, solo desde cierto punto de vista: el punto de vista de la tradición moral religiosa. Con ese criterio, la experiencia parece confirmar la previsión de que un régimen ateo "terminaría por despojar a los hombres de los principales atributos de humanidad", de la libertad, sobre todo. Tocqueville, autor de la frase, no pensaba directamente en el ateísmo, y menos aun en la ciencia empleada como argumento moral e ideológico, tendencia entonces en sus comienzos. Pero un despotismo como el que él anuncia, donde los dueños del poder (al que podrían haber accedido incluso por elecciones) se erigen en jueces de la felicidad y el bienestar humanos, sometiendo a los hombres a una tutela que "los fija irrevocablemente en la infancia", exige una visión ciencista y atea de la vida.
Lamentablemente, la ciencia no solo prescinde, por método, no por concepción, de la "hipótesis de Dios", sino también de la valoración moral. Por tanto, de ningún modo permite considerar crímenes las deportaciones, matanzas o la esclavización de las masas. El mismo concepto de "crimen" le es ajeno. Y, para el ciencista, esos supuestos crímenes son solo medios para alcanzar la emancipación humana frente al oscurantismo y la mentira religiosa, y su valor debe medirse por su grado de éxito.
La exclusión científica de la hipótesis moral implica la exclusión, también por método, de la libertad, y de ahí que los regímenes ateos la hayan abolido en cuanto han podido. Quizá alguien objete que las ideologías ateas del siglo XX partían de la concepción determinista de la ciencia, propio del siglo XIX, mientras que la ciencia del siglo XX, con su indeterminación y su probabilismo, abriría mayor espacio a la idea de Dios, y también, de paso, a un ateísmo menos brutal. Creo que se trata de un equívoco. No hay nada de eso.
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Odiseus
No pienses en lo que va a pasar, sino en lo que puedes hacer. En lo que cada cual tiene la posibilidad y la responsabilidad de hacer para que una Infame Alianza de demagogos, separatistas y terroristas no eche abajo la convivencia democrática conseguida por España desde la Transición. Cada uno tiene su responsabilidad.
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Algunos autores, como Ángel Viñas, han justificado el envío del oro a la URSS pretendiendo no ver nada anormal en la operación, causada, afirman, por la "traición" o defección de las democracias con respecto a la "República". Como si el Frente Popular no se compusiera, precisamente, de los partidos que hundieron el proyecto de democracia liberal con que nació la república. Mis críticas a Viñas indignan a Reig: "Moa acusa a ambos de oficiosidad prosoviética, por lo que, en tanto que funcionarios españoles, parece dar a entender, serían una especie de traidores a su propia patria. A Viñas le acusa de servilismo pro soviético, así como de continuar la tradición de ciertos funcionarios del Frente Popular". En efecto, buen Reig, en efecto, ahí ha dado usted en el clavo. Los textos de Viñas rezuman desprecio no solo al franquismo, sino a España en general, quiero decir a la España real, histórica; y una admiración beata y snob hacia cualquier país ocasionalmente enfrentado al nuestro, sea la URSS o Gran Bretaña. Actitud muy extendida en la izquierda, por otra parte. Desde luego, continúan la tradición de ciertos funcionarios que no solo entregaron ilegalmente el oro español a Stalin, sino que expoliaron en su propio beneficio, como dije, el patrimonio artístico e histórico español y los bienes de una multitud de particulares. Todo lo cual parece muy bien a Viñas, Moradiellos, Reig y compañía. Tan importantes se creen, y tan despreciable su país. Traidores, por supuesto. Y otras cosas. Pero lo que aquí me importa no es eso, sino su ostentosa y satisfecha deshonestidad intelectual, mostrada con impudicia a cada paso.
Para defender a Viñas, nuestro buen Reig, castizo a su pesar, por no decir paleto, exhibe los títulos del profesor: "Técnico comercial del Estado, catedrático de Economía Aplicada, (...) Importantes responsabilidades en la Dirección General de Relaciones Exteriores de la Comisión Europea donde se ocupó de las relaciones con Asia y América Latina amén de relaciones multilaterales, política de seguridad, implementación democrática y derechos humanos". Y un largo etcétera. Lo de la implementación democrática y los derechos humanos queda muy bien en quien encuentra normal la supeditación del Frente Popular a Stalin. Desgraciadamente Reig olvida, como acostumbra, algunos otros datos interesantes del currículo del señor Viñas: fue largos años funcionario de la administración franquista. Y en puestos de bastante confianza.
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Odiseus: más vale un gramo de acción que un quintal de lamentaciones. No podemos consentir que entre unos sinvergüenzas y unos pistoleros acaben con nuestra democracia. Para coordinarse, únete a "Ciudadanosporlaconstitución":
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Nunca la ETA alcanzó tal gloria. Parece una superpotencia: por doquier invocaciones a la unidad "contra" ella. Para vencerla, para vencer a una banda de pistoleros y a una ínfima minoría de exaltados, hace falta la unidad de todos los demócratas, nos cuentan. Pero, como ha señalado Cristina Losada en uno de sus excelentes artículos, la unidad no es necesaria, se da por supuesta en un demócrata. Lo necesario es la aplicación de la ley por el gobierno y una oposición que no la sabotee. Aznar aplicó la ley y Zapo el Rojete fingió unírsele proponiendo el famoso Pacto... que enseguida traicionó.
"Vencer a la ETA", para esa gente, consiste en disgregar España y ceder en casi todo a los asesinos. Los criminales conocen muy bien a los gorrinos Han perpetrado un gran atentado y todos esos "demócratas" han reaccionado como la ETA quería y esperaba: insistiendo en el chanchullo (negociación le llaman) con mayor energía, y cerrando filas... contra el PP. No tratando de aislar a los criminales, sino precisamente a los demócratas. Intentando encerrarlos en un muro de Berlín. Reforzando la Infame Alianza. La felonía caracteriza perfectamente a un gobierno-basura y a una serie de partidillos y politicastros del mismo jaez.
Después de su último discurso, Rajoy debe percatarse de que tiene enfrente a amigos del terrorismo y enemigos de la democracia y de España; y obrar en consecuencia, sin falsas ilusiones. Detrás tiene a casi la mitad de la opinión pública y puede tener a la gran mayoría si sabe obrar con una estrategia y no disimulando los desmanes mientras recibe tortas por todas partes. Cabe esperar que la experiencia sirva para algo y no repita el ridículo de hace meses, cuando dijo romper los tratos con el gobierno para implorar a los pocos días la atención del iluminado.
Churchill, no Chamberlain. Dato, no Romanones.
Hace cosa de un par de años Fernando Sánchez Dragó y Jorge Verstrynge tuvieron la amabilidad de presentar mi libro 1936. El último asalto a la República, editado por Áltera (prácticamente ninguna repercusión mediática, igual que cuando la presentación del libro anterior 1934. Comienza la guerra civil, por Stanley Payne y Álex Vidal Quadras). La discusión derivó hacia la especial crueldad española, tan ponderada en diversos países europeos. Los dos presentadores coincidieron en que no faltaba base para tal acusación. Sánchez Dragó, creo recordar, aludió a la Inquisición y a la forma realmente ensañada como se produjo a menudo la represión durante la guerra civil. Verstrynge señaló otros episodios, como la expulsión de los moriscos, en la que, según parece, murió gran número de expulsados; o las cifras del exilio, demostrativas, a su juicio, del terror que despertaban los nacionales entre las izquierdas. La falta de tiempo cortó lamentablemente el debate.
No sé por qué me vino esto a la memoria, hace un rato. Mi impresión difiere de la de ambos presentadores. En primer lugar, debemos tomar con cautela las cifras del pasado. Si resulta difícil establecer hoy las cifras de las represiones recientes, pese a contar con la prensa, testimonios inmediatos abundantes (y a menudo contradictorios) y los registros, todo lo cual no impide la frecuente circulación de datos puramente propagandísticos, podemos imaginar qué ocurrirá con respecto al pasado lejano.
Así, la Inquisición española ha sido considerada durante siglos el paradigma de la represión brutal y masiva; pero, sin negar su carácter, hoy casi todos los tratadistas convienen en que la tortura, empleada sin duda por ella, era, con todo, más suave que la de los tribunales civiles; o en que el número de muertos ocasionado está en torno al millar en sus tres siglos de existencia. Como se ha dicho, ese número puede superarlo la policía política de una dictadura “progresista” en cuestión de meses y hasta de semanas. Cabe compararlo también con la quema de brujas en gran parte del resto de Europa occidental, que causó probablemente cien o cientos de veces más víctimas en mucho menos tiempo. La Inquisición, precisamente, salvó a España de ese horror, así como de las terribles guerras religiosas. Téngase en cuenta al hacer el balance.
En cuanto a los crímenes de la guerra civil, no me parecen nada excepcionales en la Europa contemporánea. Aquí, como en todas partes, cuando la ley cae por tierra, surgen las atrocidades, porque sale a flote lo peor de mucha gente y ya no se lucha por un simple triunfo electoral, sino por la supervivencia. Y si en torno a medio millón de personas se exiliaron, ello ¿testimonia un pánico fundado, o la eficacia de la propaganda izquierdista, que presentaba a los nacionales como una horda de asesinos? Por otra parte, más de dos tercios de los exiliados volvieron muy pronto a España, señal del carácter pasajero de aquel pánico.
Valgan estas observaciones para un posible debate.
Por fin Rajoy ha dicho unas cuantas cosas claras a Zapo. Su discurso, con dos salvedades menores, debiera movilizar al PP para difundirlo a todos los ciudadanos, para que lo recuerden, ya que el dominio mediático de la Infame Alianza lo sumirá en breve en el olvido.
Las dos salvedades: Zapo no ha cometido ningún error con la ETA. Es un colaborador de la ETA, el mayor y más efectivo colaborador que la ETA ha tenido en su historia. La idea queda implícita en el discurso de Rajoy, pero debiera haber sido más explícita; y más resaltado el contraste con la política de Aznar y sus excelentes resultados. Tal colaboración no es casual, procede de un fondo común de ideas entre el PSOE y la ETA, al margen de la mayor o menor simpatía o habilidad de los dirigentes socialistas. El error de Zapo ha consistido, en todo caso, en subestimar la reacción ciudadana, que va en aumento; y, quizá, ojalá, la reacción del propio PP, si finalmente esta ocurre. Pero de momento la Infame Alianza ha logrado ya grandes éxitos: ha comenzado la carrera de los estatutos balcanizantes, ha desprestigiado en buena medida al poder judicial, ha crispado y dividido a la sociedad, ha atacado con éxito mediano, pero no desdeñable, a las víctimas, etc. Y todo eso no tiene fácil recomposición.
La segunda objeción, a mi juicio, es la oferta de estar con Zapo al final, cuando todo el tinglado se hunda y el Iluminado de la Moncloa rectifique. Esperar una rectificación de ese personaje y su gobierno equivale a esperar el desarme de la ETA. La oferta de Rajoy suena rara, puramente sentimental y nada política.
En estos años la respuesta pepeísta “de bajo perfil” dejaba una impresión de falta de convicciones y energía. Por ello, si alguien podía echar abajo el montaje era la propia ETA, eran las querellas entre los dos socios: el grupo terrorista y el gobierno anticonstitucional. En parte ya ha ocurrido así, pero para que ello no conduzca a una mayor descomposición política, sino a la recomposición constitucional, hace falta que el PP reaccione por fin. Su postura parece mejorar, el mensaje de Rajoy ha sido de los que llegan a los ciudadanos, y eso es una excelente noticia. Pues está en juego la unidad de España y la democracia.
A menudo nada hay más difícil de ver que la evidencia. Largo tiempo me extrañó la furia extremada que despertaban mis libros en los medios progres. Después de todo, los libros trataban de un pasado no tan reciente y parecía irrazonable una reacción tan fiera. Pero, en rigor, nada podía ser más razonable: la izquierda ha perdido la legitimidad ideológica, de modo flagrante con la caída del muro de Berlín, y por ello se ha refugiado en una pretendida legitimidad histórica. Y aquellos libros –y otros– se la vienen arruinando también. Furia lógica, pues.
Esa supuesta legitimidad parte de una inmensa mentira: el Frente Popular, del que se siente heredera la izquierda, habría defendido la democracia en la guerra civil, lo cual la situaría, moral y políticamente, muy por encima de la derecha, "heredera del franquismo". Es decir, aquel conglomerado de estalinistas, marxistas revolucionarios, anarquistas, racistas del PNV, golpistas de Companys y de Azaña, habría defendido la libertad bajo la sabia guía de Stalin. Se hace difícil imaginar un fraude más grosero y grotesco, algo parecido a presentar a Hitler como protector de los judíos. Y sin embargo ese fraude se ha convertido en un punto clave de la política actual. Un pasado falseado envenena el presente. Conviene repetirlo, sobre todo a quienes, practicando el intrusismo laboral en el gremio de las pitonisas, se empeñan en "mirar al futuro".
Tan enorme embuste se combina con otro apenas menos extravagante: la autoatribución de un linaje republicano y antifranquista por nuestras izquierdas. Los republicanos fueron muy pocos (y muy necios, si hemos de creer a Azaña). Y antifranquistas solo lo fueron los comunistas y los terroristas, buenos ejemplares de demócratas. Basta escarbar un poco en los dirigentes y las gentes del PSOE, nacionalistas y similares, tan activamente antifranquistas... después de Franco, para encontrar la ascendencia familiar franquista, y a menudo la colaboración o el medro en la administración de la dictadura. En suma, provienen del franquismo no menos que la derecha. Si han elegido identificarse con el Frente Popular es por pura elección gratuita. Eligen así "la constante mentira", la "estupidez y la canallería" achacadas por Marañón a aquellos políticos; eligen, en palabras de Azaña, la "política tabernaria, incompetente, de amigachos, de codicia y botín, sin ninguna idea alta", que llevó a la guerra.
Con tales ruedas de molino han hecho comulgar a millones de infelices, gracias a la cooperación pasiva de una derecha que ha renunciado a la batalla de las ideas. Pero la democracia consiste, en gran medida, en esa batalla. Quien renuncia a ella puede estar abriendo camino a la batalla de la sangre.
De forma inconfesada pero evidente, un poco como el régimen de Castro, la ETA fue siempre muy popular entre la izquierda, y lo sigue siendo. Empezar a asesinar, en 1968, y ganarse el corazón del resto de la oposición antifranquista fue todo uno. Solo una vez aquella variopinta oposición logró actuar unida, y fue en defensa de la ETA durante el juicio de Burgos. Según los historiadores y políticos de izquierda, la ETA abrió el camino a la democracia al asesinar a Carrero Blanco. Llegada la democracia se pretendió que la ley no estaba hecha para el Terrorismo Nacionalista Vasco (TNV): con él no bastaba la solución policial, era precisa una salida negociada con los asesinos. Eso ya empezó a corromper la democracia y a sus políticos, cuando éstos engañaban a los ciudadanos declarando que no tenían tratos con los pistoleros, para que estos los pusieran en evidencia como farsantes, una y otra vez. El TNV ha contado siempre, además con la colaboración política del PNV, dedicado a obstaculizar sistemáticamente la aplicación de la ley. La benevolencia proetarra del PSOE se enturbió cuando la ETA empezó a matar a militantes suyos, pero, conforme al carácter de ese partido, combinó la claudicación “negociadora” con el terrorismo de partido en el poder, desacreditando a la democracia. Por todas estas razones, hasta 1988 no fue posible establecer una actitud antiterrorista común entre los partidos, el flojísimo Pacto de Ajuria Enea, bien pronto saboteado por uno de los firmantes, el PNV.
Fue el gobierno de Aznar quien poco a poco sacó las conclusiones correctas y comenzó a aplicar rigurosamente la ley a los criminales. También el PSOE pareció haber aprendido algo cuando se unió a esa política y firmó el Pacto Anti terrorista y por las Libertades. Pero, como sabemos, bien pronto lo traicionó entablando “diálogos” clandestinos con sus admirados pistoleros. Practicando una oposición desestabilizadora, el PSOE, al lado de separatistas y terroristas, extendió la kale borroka por toda España y transformó la política de aplicación de la ley y aislamiento de la ETA en vulneración de la ley y aislamiento del PP.
Desde el poder, Zapo viene aplicando una estrategia de liquidación de la Constitución a favor de separatistas y etarras, concluyendo una Infame Alianza con ellos, una especie de nuevo Frente Popular de hecho. Como en el antiguo Frente Popular, los socios se llevan mal entre sí, no siempre sus trapicheos salen al gusto de todos, y la ETA, que conoce bien a sus amigos, va conduciendo a estos mediante el terrorismo callejero o, últimamente, algún gran atentado. El gobierno entra “en razón” y trata de movilizar a las masas en apoyo de la colaboración con los asesinos, en apoyo de lo que llama “la paz”, y que es el ataque más grave sufrido por la paz en España desde la Transición.
Esta movilización de masas contra la Constitución y contra los demócratas ha sido un relativo fracaso del PSOE, pero una nueva victoria ofrecida a la ETA, pues el aumento de la crispación y la división del país, con una porción de él envenenada por la demagogia y la corrupción del lenguaje zapótico, le convienen en alto grado.
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“El verdadero nacimiento de la ETA como fuerza importante en España data de aquel período de 1968 a 1970, y está ligado a tres asesinatos, los cuales no le impidieron recibir todas las bendiciones posibles. La rodearon de afecto y comprensión, aun si con reticencias de escaso relieve práctico, los comunistas, los demás nacionalistas vascos, catalanes y gallegos, parte considerable del clero vasco y otra menor, pero notable, del resto de España. El conjunto de la oposición, en suma. Y, no menos decisivo, diversos gobiernos europeos, en especial el francés. Francia iba a convertirse por muchos años en el refugio y santuario de la ETA, el lugar seguro donde la organización planeaba sus atentados y adonde podía retirarse oportunamente, garantizándose un alto margen de impunidad. A la oposición española le pareció bien, creyendo que esa política de París duraría lo que el régimen franquista. Volvía a equivocarse. Sin todos esos apoyos, la ETA habría corrido probablemente una suerte muy parecida a la de otra organización terrorista, el GRAPO, unos años después”. ("Una historia chocante. Los nacionalismos vasco y catalán en la España contemporánea").
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— Ha habido reuniones con el PSOE, y con el Partido Socialista francés también. Se está haciendo un curro de la hostia —le explica la dirigente batasuna.
— Miedo me dan a mí estas decisiones.
— ¡No, joder! Hay que tantear por todos los lados —y ríe—. Para el PSOE es la hostia, que estén ellos gobernando y solucionar uno de los mayores conflictos que tiene el Estado español. Hay que planteárselo así al señor ZP, o sea: «tú vas a solucionar el conflicto mayor que ha tenido el Estado español. Pasas a la historia, tío, premio Nobel de la paz, te dan el premio Nobel de la paz».
Con típica indecencia la vicepresi del indecente gobierno se permite comparar al PP con Batasuna, lo cual es una falsedad radical. En cambio el PP no osa replicar que el gobierno colabora con los terroristas, lo que es una verdad clamorosa: basta ver cómo estaba la ETA con Aznar y cómo está ahora. Por no atreverse a decir, argumentar y explicar serenamente esta verdad, el PP se halla siempre a la defensiva, expuesto a cualquier insidia de unos sujetos que han convertido el Pacto Antiterrorista y por las Libertades en lo contrario.
El PP parece creer que los errores del gobierno acabarán con él. Lo malo es que se combinan con los del propio PP. Hechos tan abrumadoramente demostrativos como el atentado último de la ETA apenas ha cambiando las intenciones de voto, según las encuestas. Ello revela dos cosas, el poderoso influjo de unos medios de comunicación en manos de la Infame Alianza y el poco crédito del actual PP entre la ciudadanía: no logra convencer a nuevos votantes, y los antiguos se mantienen menos por convencimiento que por aversión al PSOE.
Una empresa privada despediría a los “expertos” que la llevan a la ruina. En el PP tienen un cariño inexplicable a los suyos, a los arriolas y elorriagas. Lo malo es que el daño principal no lo recibe el PP, sino la democracia española.
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¡Ah, esos lapsus del gobierno! En ellos aflora su verdadero ser, bajo la perversión casi sistemática de su lenguaje.
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He aquí un grave problema: ¿por qué nuestros subvencionados titiriteros son tan amigos del totalitarismo y del terrorismo? Y no solo ellos: tantos periodistas y profesores...
Quedaron con el culo al aire cuando cayó el muro de Berlín, pero no les importa: pocos aprovecharon para cantarles las verdades del barquero, de modo que pudieron hacerse los locos con notable éxito. Y, en definitiva, mientras continuara afluyendo a sus bolsillos el dinero público, ¿para qué preocuparse? Además, perdida la legitimación ideológica encontraron un sustituto: la legitimación histórica, esto es, seudohistórica, facilitada por la inanidad de quienes debían haber defendido la verdad: el Frente Popular, del que se consideran herederos, habría defendido la democracia.
La lucha por la opinión pública, ahí radica la cuestión que muchos prefieren no entender.
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LIGEROS INCIDENTES
Anteayer di una conferencia en La Coruña. Vino gente hasta de localidades lejanas, como Lugo o Santiago, prueba de que a la gente le interesa mirar al pasado para entender el presente, contra lo que predica Rajoy. En una sala grande, capaz para varios centenares de personas, bastantes no pudieron entrar, por estar completo el aforo... y por la presión intimidatoria de un piquete de provocadores de la batasuna gallega. Un señor, víctima del terrorismo, que quedó fuera, comprobó cómo la policía nacional protegía a quienes atacaban la libertad de los demás, en lugar de mantenerlos a raya. El polizonte al mando le quiso imponer una multa por defender su derecho. De este modo empezaron las cosas en las Vascongadas.
Dentro de la sala me increparon unas chifladillas, muy originales: "¡Fascista, fascista!", y se fueron inmediatamente. Versión propalada por la pandilla que hostigaba a los ciudadanos a la puerta del centro: las chicas habían sido echadas a patadas y llamándoles "putas". Así son.
La ejecución de Sadam Husein ha sugerido a Dawkins algunas reflexiones llamativas. Tras unas apreciaciones políticas algo toscas, argumenta contra la ejecución de aquel, o la de Hitler si hubiera sido capturado, porque con ella se priva a los científicos (historiadores y psicólogos en particular) de una fuente de información, que él cree sería única, sobre la evolución de los sucesos y sobre "cómo un individuo podía ser tan malvado y devastadoramente eficaz convenciendo a otros de unírsele". Los científicos nunca podrían perdonar el tesoro de información perdido con tales ejecuciones.
Dejo aparte la cuestión de la pena de muerte y la ingenuidad de la idea de Dawkins. Lo interesante es el fondo común de esa idea con la que podría tener Mengele en sus experimentos con seres humanos (¿y si el mal residiese en los genes? Hermosa hipótesis). Tras ese fondo, la obvia diferencia: sin duda Dawkins no comparte la crueldad de Mengele, ni la ideología nacionalsocialista, sino que, por el contrario, exhibe los más elevados sentimientos humanitarios. El problema es, siempre volvemos a ello, que esos sentimientos no tienen mucho que ver con la ciencia. ¿De dónde le vienen a Dawkins? Puede estar seguro de ello: de una larguísima tradición moral religiosa. La ciencia, al menos tal como él mismo la concibe en relación con la moral, nunca nos dirá si su actitud es mejor que la de Mengele.
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La ETA sabe tratar al gorrino
La ETA opina que los gorrinos solo entienden a golpes. Está demostrado: después de cientos de asesinatos ha conseguido que Zapo "entre en razón", "dialogue" y haga grandes concesiones. Dada la buena disposición del gobierno, los asesinos han establecido una "tregua" para animarle a seguir hasta el final. Como, ante la creciente resistencia democrática, el gobierno ha ralentizado el proceso de destrucción de la Constitución, la ETA ha considerado oportuno un gran atentado para reconducir a los gorrinos por la buena vía. Y Zapo ha entendido el mensaje, vaya si lo ha entendido: ha declarado su intención de continuar el siniestro proceso "con más energía que nunca". Y aumenta la división y la crispación social movilizando a los sindicatos, como hacía cuando estaba en la oposición contra Aznar, ahora en apoyo de la política común gobierno-ETA. La manifestación contra la paz y a favor del triunfo del terrorismo. Y luego dicen algunos que los etarras son torpes y sin inteligencia.
Como observa Girauta en "La eclosión del liberalismo", la izquierda ha alcanzado la más absoluta miseria ideológica. Sólo le queda el griterío, el abuso de poder y la sistemática corrupción del lenguaje. Para ella las tiranías son civilizaciones, la lucha contra la Constitución en compañía de los terroristas y los separatistas es la paz, los asesinatos son trágicos accidentes, la balcanización de España es progreso... No hace mucho CCOO patrocinó a Burrianes en nombre de la libertad de expresión, cuando éste se dedicaba a injuriar violenta y amenazadoramente a España y los españoles. Amparaba la canallada pervirtiendo una vez más el lenguaje. Jamás habría hecho lo mismo si Rubianes hubiese injuriado a los sindicatos, a los nacionalistas catalanes, al islam o a la ETA.
La UGT se ha negado a incluir la palabra "libertad" en la manifestación farsa montada con CCOO. Nada más lógico. Les basta la "paz". Pero España vive en paz desde 1939, y en paz y libertad desde 1976. La perversión aquí consiste en suponer que los asesinatos etarras equivalen a una guerra, y utilizar esa falsedad para elevar implícitamente a los criminales al plano de soldados y como pretexto para atacar la libertad y el estado de derecho, verdadero obstáculo a esa "paz" preconizada por los asesinos y los gorrinos.
También quieren estos elementos acabar con el terrorismo, y no hay por qué dudar de ello. Quieren acabar con el terrorismo mediante el triunfo de los terroristas. Exactamente así.
El libro de Juan Carlos Girauta La eclosión liberal es polémico en el mejor sentido de la palabra, y de información sobre el surgimiento de un movimiento liberal agresivo, también en el buen sentido. Un movimiento de pujanza inesperada en el mísero paisaje intelectual y político español, convertido en un páramo por la izquierda progre, ayudada por la vaciedad de ideas y la pusilanimidad derechista. Debiera leerlo todo universitario con inquietudes un poco más amplias que las estrechamente profesionales.
Con una argumentación clara, punzante y precisa, Girauta demuele la ideología del mundillo progre, ese vago y contradictorio amasijo de tópicos producto de la descomposición del marxismo: "Para engrosar sus filas, para ser uno de ellos, ya no se requiere un cierto conocimiento teórico, una adscripción a determinados modelos de análisis, una mínima solvencia en el manejo de la lógica marxista o marciana (...) Basta con muy poca cosa para sentirse confortado con la pertenencia a un espacio ideal compartido con la inmensa mayoría de los periodistas, con los profesores de secundaria o universitarios, con la modélica gente, ay, del cine español. Basta, por ejemplo, con decirlo: yo soy de izquierdas. Yo defiendo posiciones progresistas. Nunca había sido tan barato". Una ideología hecha de baratijas.
No comparto el entusiasmo del autor por Ayn Rand, ni pondría como virtudes la eliminación del servicio militar –menos aún en las actuales circunstancias– o la multiplicación por siete del número de mujeres en el ejército, o las excesivas concesiones a las autonomías más separatistas, "logros" todos ellos del PP. Lo digo porque no hace falta estar de acuerdo con el libro o con todo él. Pero hace falta leerlo y discutirlo.
Bueno, ya he vuelto a comprobar la capacidad de los corruptos manipuladores socialistas para transformar la historia en basura, como todo lo que tocan. La verdad es que nunca acaba uno de escarmentar, pese a conocer bien con quienes trata. La chica encargada del reportaje me dijo que podría hablar veinte segundos para explicar lo que quería el Grapo con aquellas acciones. Se lo expliqué (lo escribí ayer en el blog) y, en lugar de dar por cerrado el asunto, caí en la trampa de continuar respondiendo a otras preguntas. Rompiendo el acuerdo verbal y mi insistencia en que esa era mi respuesta, los sinvergüenzas de turno recortaron unas palabras mías que, aisladas del contexto, quedan sin pies ni cabeza, metiendo de paso, como quien no quiere la cosa, el cuento habitual de la "extrema derecha" y el PCE, siempre tan cívico y enamorado de la democracia.
Al señalar que el Grapo consideraba que no iba a pasar nada por aquellas acciones me refería a que la maniobra de la transición a partir del franquismo seguiría su curso y los militares la aceptarían. El propósito de las acciones era despertar la rebeldía de "las masas" y echar por tierra el que llamábamos "montaje" de la reforma, imponiendo una ruptura de verdad.
Afortunadamente quedó claro que la población quería precisamente aquel "montaje" y no estaba deseando rebelarse; y la oposición, infiltrada por la policía y reorganizada gran parte de ella, en especial el PSOE, bajo supervisión de la Guardia Civil, se atemorizó tanto que olvidó sus veleidades rupturistas y pasó a comportarse, efectivamente, de modo razonable. Treinta años después, esos partidos andan empeñados en el "diálogo" con la ETA, en arruinar la convivencia en paz y en libertad alcanzada entonces. Todos hemos cambiado mucho, en sentidos diferentes, y muy pocos han explicado convincentemente las razones de tanto cambio.TVE ha tenido la idea de dedicar mañana, domingo, unos minutos de telediario a los sucesos de hace treinta años: secuestros de Oriol y Villaescusa, asesinato de los abogados de Atocha, otros atentados del Grapo... Lo he relatado en De un tiempo y de un país y en otros escritos con bastante detalle. Me han dado veinte segundos para que explicase qué perseguía el Grapo con aquellas acciones. Dije lo que pude en ese tiempo (veremos qué sale mañana):
"El Grapo quería lo que el resto de la oposición: destruir la transición y transformarla en ruptura, ya que la transición se planteaba como una reforma del franquismo. La oposición empleaba métodos pacíficos, porque era débil y estaba muy infiltrada por la policía. El Grapo empleaba métodos violentos, revolucionarios, entre otras cosas porque no estaba entonces infiltrado, a pesar de lo que se ha dicho luego".
Muy esquemático y matizable, pero cierto. Para impedir la transición reformista, la oposición había intentado la huelga general, método revolucionario y no excesivamente pacífico, o al menos con grave riesgo de terminar en violencia, pero había fracasado. La gran mayoría del pueblo quería, precisamente, aquella transición. No obstante, la oposición siguió empeñada en la chifladura rupturista que ahora, treinta años después, vuelve a intentar.
En cuanto a las acciones del Grapo, metieron tanto miedo a la infiltrada oposición, que esta multiplicó sus gestos de civilidad y olvidó por largo tiempo sus manías rupturistas. Por otra parte, el gobierno no cayó entonces en la trampa de la "salida política", sino que optó por la policial, y así se salvó la transición, que de otro modo habría empezado renqueando gravemente. La "salida política" quedó reservada para la ETA. Con los efectos conocidos.
Una digresión lingüística: algunos han criticado la palabra cientifista por considerar más correcta la de "cientificista", pues en español suelen formarse estos términos a partir del adjetivo, y no del sustantivo. Ello resulta a menudo en palabras demasiado largas y, para mi gusto, ustedes perdonen, cuanto más las acortemos, mejor. También decimos "marxismo" y no "marxianismo". El español sufre la doble presión de la sobriedad (la sencillez, que recomendaba Cervantes) y el barroquismo, una de cuyas expresiones es la tendencia a formar verbas interminables. Debiéramos procurar, creo, abreviarlas al máximo sin perder el espíritu de la lengua. En todo caso, quizá mejor que "cientifismo" sea "ciencismo" (mejor también que cientismo), que usaré en adelante. Sobre los términos "usa" y "useño", también molestos para muchos, escribí en LD un artículo hace tiempo: "Conveniencia de un rebautismo". Lo recomiendo a los interesados.
Vamos con el equívoco: los ateos ciencistas creen poder discernir la falsedad religiosa, y por tanto su perversión, a partir de la ciencia. Esta demostraría la "inexistencia" de Dios o su completa inutilidad, y por tanto el absurdo y nocividad de cuanto el ser humano ha construido sobre tal patraña. Por desgracia, los intentos de sustituir la moral religiosa por otra basada en la ciencia ha tenido efectos empíricos un tanto perturbadores, por no decir más, y ello difícilmente puede ser casual. Cabría pensar que los ateísmos ciencistas del siglo XX tuvieron tales efectos debido a una concepción atrasada de la ciencia, una concepción determinista que excluía por naturaleza la libertad, y de ahí el aplastamiento de esta en nombre de aquella. ¿Quizá una concepción probabilista de la ciencia, con su dosis correspondiente de azar, permitiría fundamentar sociedades ateas menos pesadillescas?
Suena dudoso. Es sabido que la ciencia prescinde en su método de la "hipótesis de Dios", como decía Laplace. Pero prescindir no significa negar. Y, lamentablemente para los ciencistas, la ciencia prescinde igualmente de los juicios morales. La ciencia observa al ser humano en su comportamiento, tal como observa a los animales, pero no establece juicios de valor al respecto. El asesinato en masa, para la ciencia, es simplemente un hecho objetivo, históricamente constatable en muchas ocasiones, un modo de conducta humana como lo es también la conducta cariñosa o la filantropía. Uno no es "bueno" y el otro "malo". Quizá podrían distinguirse entre tales conductas unas más convenientes, pongamos por caso, para la supervivencia de la especie, más positivas desde el punto de vista evolutivo (tal venía a ser, precisamente, el argumento del marxismo y del nacionalsocialismo), pero la cuestión resulta muy opinable. Por otra parte, aun tomando la utilidad para evolución o la supervivencia como criterio moral, a la ciencia le es indiferente si el ser humano ha de subsistir o desaparecer como ha ocurrido con tantas otras especies. Cuando calificamos de mala, implícita o explícitamente, la extinción del ser humano, introducimos de contrabando una argucia no científica, religiosa en el fondo, basada en un concepto, difícilmente físico o biológico, de la libertad.
El método científico prescinde de Dios y también de los juicios morales. De ahí que cuando los ciencistas intentan imponer una moral basada en la ciencia se ven abocados inevitablemente a la arbitrariedad, cuando no al delirio, y la experiencia histórica parece confirmarlo. De forma sumamente dolorosa, por lo demás.
Esa mezcla de iluminado, necio y sinvergüenza que gobierna España ha vuelto a aclarar sus intenciones: “Mi energía y determinación para alcanzar la paz es hoy, si cabe, mucho mayor”. El mensaje que esperaban los asesinos. La “paz”, en la lengua de palo común a ambos, consiste en el arrasamiento de la Constitución.
Algunos quieren ver la salida en elecciones anticipadas. Creo que no saben muy bien lo que dicen. He aquí las alternativas:
a) Vuelve a ganar Zapo. Algo no descartable en absoluto, vista la pesada y ridícula oposición de Rajoy. Éste nunca ganaría por sus méritos, sino por los errores del contrario. Tal situación sería desastrosa, pues la Infame Alianza la interpretaría como carta blanca para intensificar su proceso contra la democracia y la unidad españolas.
b) Gana Rajoy, pero sin mayoría absoluta, con lo cual la Infame Alianza podría gobernar, al modo del tripartito catalán. El resultado sería el mismo.
c) Obtiene el PP mayoría absoluta, pero no muy acentuada. De inmediato sufriría el acoso sin contemplaciones de sus adversarios y cedería a él. Aznar, de madera mucho más sólida, se doblegó en varias ocasiones, incluso después de haber ganado la partida, como cuando la huelga general, así que cabe imaginar lo que ocurriría con los gelatinosos Rajoy, Gallardón, Piqué, Elorriaga, Nuevas Degeneraciones y compañía: ¡aun sin tener responsabilidades de gobierno, el equipo dirigente del PP se ha plegado al proceso de los estatutos…!
Como alguien ha dicho, sin ganar a la opinión pública haciéndola consciente de los graves riesgos del momento, poco habremos avanzado. Quienes han resistido a la Infame Alianza no ha sido el PP –o solo secundariamente–, sino los movimientos ciudadanos espontáneos, la AVT, el Foro de Ermua, El Salvador y otros muchos surgidos por toda la geografía española, más la influencia de la COPE de Federico, César y Cristina, de Libertad Digital e Intereconomía; o de figuras ejemplares como Gotzone Mora o Rosa Díez. Etc. Ellos han despertado a muchos de la anestesia administrada por terroristas y corruptos. Pero todo lo adelantado no basta. La enorme masa de medios de comunicación dominados por la izquierda y los separatistas, en combinación con la flojera del PP, vuelve en extremo azarosas unas elecciones próximas. Además, podría ganar el PP y no servir de nada. Es preciso llegar a los comicios con una opinión pública bien ilustrada sobre lo que está en juego. Tarea de los ciudadanos conscientes, no se improvisa en dos días.
Una prueba de la mala fe del actual gobierno y sus afines, prueba de que no han cambiado en absoluto, son sus acusaciones a la derecha por “condenar al gobierno más que a la ETA” (¡lo dicen los sujetos que llamaban “asesino” a Aznar y no a los terroristas del 11-M, que asediaban y asaltaban las sedes del PP y premiaron a los supuestos autores islámicos!); o por “alegrarse” del atentado. Desde luego, ningún demócrata dejará de alegrarse del serio golpe recibido por el “proceso de guerra” a la Constitución y al estado de derecho, como le entristecerá el destino de las víctimas, causadas por aquellos a quienes tanto había favorecido el gobierno, corresponsable, por tanto. Cuando las turbas pro socialistas, instrumentadas desde la SER y otros medios, llamaban “asesino” a Aznar, mentían radicalmente, porque Aznar no había favorecido ni premiado a los terroristas, fueran islámicos, etarras u otros; justo al contrario que Zapo. El gobierno no se ha rendido ante la ETA, es a la sociedad a la que quiere rendir. Lo suyo se llama colaboración política.
Ya lo indiqué otras veces, y perdonen la insistencia: con la irrisoria oposición actual, sólo una firme respuesta ciudadana o las peleas entre los socios del proceso gangsteril pueden echar abajo el siniestro apaño. Pero muy difícilmente se hundirá éste por una rectificación del gobierno. Para él, el proceso no es un error, sino el eje de una estrategia con muchos ingredientes, desde los acuerdos con los separatistas hasta la “memoria histórica”. No puede dar marcha atrás. Intentará algún rodeo, salvar la cara con medidas aparentes; quizá aumente o finja aumentar la presión sobre Batasuna, siempre con el horizonte de una no lejana liberación de los detenidos; maniobrará de cara a la galería para seguir en lo mismo. Pedirle que vuelva al Pacto Antiterrorista y por las Libertades no es una ingenuidad, sino una sandez descalificadora. Es ignorar voluntariamente la lógica de la situación, olvidar que el pacto ya fue traicionado a poco de firmado; es “mirar al futuro” y cerrar los ojos a la continua mentira e insidia que ha caracterizado el gobierno de estos personajes. Mentira nacida, no necesariamente de algún defecto personal, sino de la naturaleza misma de su estrategia política.
Otros ingenuos piden elecciones anticipadas. ¡Grave riesgo!
Desde casi cualquier punto de vista, el reciente atentado etarra resulta una muestra colosal de ingratitud hacia el gobierno que más ha favorecido a la ETA en toda su historia. Imagino que Zapo y los medios progres en general encontrarán difícil entenderlo. El gobierno ha legalizado al PCTV, ha declarado gente interesada en la paz a los asesinos, ha hablado de los crímenes como "accidentes trágicos", ha hostigado sin tregua a la AVT y a las víctimas en general, valiéndose de falsos prestigios como Peces Barba o la comunista Manjón; ha organizado una gran campaña para silenciar o desprestigiar a los discrepantes, en especial a la COPE, ha atacado la independencia del poder judicial, ha puesto en evidencia a la fiscalía, ha hecho la vista gorda ante el terrorismo callejero, ha facilitado la reorganización de la banda y su financiación mediante campañas de extorsión, incluso ha alertado a los etarras de decisiones persecutorias de algunos jueces; prepara el acercamiento de los asesinos presos a las Vascongadas y su liberación en plazo no muy largo, así como la discusión –por lo menos– de la anexión de Navarra y de un referéndum ilegal... Y, sobre todo ha impuesto unos estatutos que reducen a residual la soberanía española. Nunca había ganado tanto la ETA en tan poco tiempo, después de hallarse tan acosada. Todo ello sobre un fondo ideológico común entre el gobierno y los terroristas. ¿Por qué, entonces, responde la ETA con tanta brutalidad a tanta generosidad?
La razón es bastante simple. La ETA no ve estas generosidades de Zapo –a costa del estado de derecho y de la democracia– como concesiones, sino como debilidades y retrocesos del estado español. Al que, mal que bien, siguen representando los "gorrinos", como, no sin cierta agudeza, ha calificado a los gobernantes. Los terroristas consideran que llevan 36 años de guerra con el "estado español". A lo largo de este tiempo han sufrido mucho, han pasado por situaciones críticas y muchos han tirado la toalla o traicionado. Pero los avances logrados desde el 2004 demuestran que la "lucha armada" era la buena vía para avanzar hacia la "liberación de Euskadi" o de Euskal Herría: solo a golpes puede conseguirse la "libertad" de los vascos y hacer retroceder al tenebroso poder español. Zapo no les concede ni regala nada, simplemente revela la crisis a la que la "lucha armada" ha llevado al estado opresor. Se ha creado, por tanto, una ocasión histórica para empujar la lucha a su desenlace definitivo, derrotando en toda la línea a los opresores, y es preciso aprovechar su debilidad y golpear en caliente para obligarle a ulteriores retrocesos. La ETA sabe bien cómo tratar a los "gorrinos". No olvidemos que ya antes de la tregua realizó numerosas acciones, no mortales pero sí extremadamente dañinas, y a cada una de ellas respondía el gobierno intensificando sus ofrecimientos. Durante la tregua, la ETA ha aprovechado para reorganizarse, aumentar su arsenal y conseguir gran cantidad de dinero mediante el "impuesto revolucionario", mientras el gobierno no solo disimulaba, sino que atacaba duramente a quienes denunciaban tales hechos. Por lo tanto, ese era y es el camino a seguir. Sólo golpeando a los "gorrinos" se les hace entrar en razón.
Cierto, en el entorno terrorista ha de haber la duda de si presionar demasiado no va a terminar echando todas las ganancias por tierra, después de lo muchísimo ya conseguido. Todas las guerras, y también las "guerras" al estilo ETA, tienen algo de apuesta o de juego de cartas, como decía Clausewitz. Puedes perder si no llegas, pero si te pasas es peor, ya lo observaba el personaje de La venganza de Don Mendo. La corriente dominante en la ETA, como siempre en su historia, apuesta al máximo, convencida de que si ha llegado hasta aquí se debe precisamente a haber hecho antes lo mismo. De momento, los hechos le dan la razón. Otegui (e Ibarreche, Uriarte y compañía) han dicho que el "proceso" debe continuar, pues la Constitución no está liquidada del todo; y Zapo, muy de acuerdo, coincide con ellos. Rubalcaba ha dicho que este proceso está "roto, liquidado y acabado". ¿Qué otro proceso tendrán en mente esos caballeros y caballeras?


