Marzo 2006


Ante un gobierno ilegal

31 de Marzo de 2006 - 09:46:50 - Pío Moa

Al aprobar un estatuto manifiesta, flagrantemente anticonstitucional, el gobierno y los diputados que lo han hecho no han destruido la Constitución, como a veces se dice, sino que se han puesto fuera de la ley.  Pues solo faltaría que reconociéramos a un grupo de políticos corrompidos o irresponsables la facultad de situarse por encima de la ley.

Tenemos, pues, un gobierno ilegal. Esta es la realidad, y a ella debemos atenernos: se trata de un golpe a la Constitución, de un golpe de estado, el reto más grave, con mucho, que hayan sufrido la paz y la libertad de los españoles desde la Transición, harto más grave que el 23-F.  

Las sociedades, señaló Toynbee, evolucionan o se hunden afrontando los retos  que la historia les presenta, y esta es la ocasión en que, o vuelve a imponerse el espíritu y la letra de la ley, y con ella la convivencia en democracia, o se impondrá una caterva de políticos de cuya deleznable calidad moral e intelectual hemos tenido sobradas pruebas  a lo largo de bastantes años, y de los que sólo podemos esperar una rápida descomposición de la sociedad española. Y,  en el segundo caso, ni la paz ni la libertad serán ya posibles, porque es el respeto a la ley, precisamente,  lo que las garantiza.

Muchos se dejarán engañar pensando que la ciudadanía se someterá a su propio envilecimiento, aceptará sustituir la Constitución por el chanchullo entre políticos indignos, y que eso sería preferible a cualquier  crispación o enfrentamiento. Vana e ilusión, además de necia. La caída de la ley significa la entrada en el reino del despotismo y la arbitrariedad, y,  con ambos, de la violencia. Es indispensable reaccionar, es preciso articular un amplio movimiento cívico que frene el deterioro y exija, a su debido tiempo, responsabilidades a los golpistas, antes de que el estado y la sociedad entren en un proceso irreversible de ruina.

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Qué hacer.   Según un típico argumento demagógico, la democracia es falsa porque consiste en votar cada cuatro años y dejar luego la política en manos de los partidos. Pero eso no es malo. Si todo el mundo estuviera preocupado de decidir en política cada día, la sociedad se volvería un caos. Sin embargo, en situación de crisis, cuando “los ministros, criados que saquean la casa, esperan la hora sombría en que la España agonizante muera”, como hizo decir Víctor Hugo a su Ruy Blas; cuando unos políticos indeseables, en asociación con los separatistas y  terroristas, preparan la disgregación de España en un amasijo de seudonaciones… cada ciudadano debe plantearse qué hacer.

De una crisis la sociedad sale fortalecida o hundida, depende de cómo la afronte. Por lo tanto, dejémonos de perder tiempo y energía en lamentaciones. Los enemigos de España y de la libertad no son tan fuertes;  en rigor, su aparente fortaleza procede de nuestra desunión y de nuestra absurda sensación de debilidad. Las quejas han de dejar paso a una resuelta acción cívica, sin derrotismos pueriles. De esta crisis, la España democrática tiene que salir fortalecida,  y ello depende de todos nosotros, de los ciudadanos de a pie dispuestos a no aceptar lo inaceptable. Ya hablaremos de los medios, pero no olvidemos que la actitud es lo fundamental.  Los mejores medios sirven de poco en manos de los claudicantes, y quien tiene claro su deber encontrará los medios precisos.

Piense cada cual, como aconsejaba Julián Marías, no en lo que “va a pasar”, sino en “lo que puedo hacer”. Lo que puede hacer cada uno por su cuenta, y lo que puede hacer de forma organizada. En cuanto lo pensemos fríamente, veremos muchas perspectivas. Por lo pronto, cada uno ha de tomar clara posición frente un gobierno manifiestamente ilegítimo e ilegal.  Seguiremos tratando estas cuestiones.

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¿Qué hacer?

30 de Marzo de 2006 - 12:14:11 - Pío Moa

Dice la vicetiple que el estatuto separatista catalán “es la mejor argamasa para cohesionar el Estado”. Como la gasolina  es la mejor sustancia para apagar los incendios. A qué punto de desfachatez  idiota está hundiendo esta gente la política.

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Las investigaciones de Luis del Pino  no parecen vanas, lo prueban los nervios del gobierno. Lo prueban los sindicatos-Gestapo de la televisión madrileña tratando de censurar el reportaje sobre los puntos oscuros -- tantos y tan oscuros--  del atentado. Lo prueba el cierre en falso de la “investigación” de las Cortes. Lo prueba el intento de dar por zanjado el asunto. A toda costa. “No hay pruebas ni las habrá”.  ¿Recuerdan?

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Algunas claves de la historia no salen  en los manuales:

“—Ha habido reuniones con el PSOE, y con el Partido Socialista francés también. Se está haciendo un curro de la hostia —le explica la dirigente batasuna.
—Miedo me dan a mí estas decisiones –comenta el preso etarra
—¡No, joder! Hay que tantear por todos los lados —y ríe—. Para el PSOE es la hostia, que estén ellos gobernando y solucionar uno de los mayores conflictos que tiene el Estado español. Hay que planteárselo así al señor ZP, o sea: «tú vas a solucionar el conflicto mayor que ha tenido el Estado español. Pasas a la historia, tío, premio Nobel de la paz, te dan el premio Nobel de la paz”.

La ETA sabe, ciertamente, cómo tratar al ilumineta.

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¿Qué hacer? Se trata de un problema de opinión pública y movilización. En una democracia asentada, la opinión pública rechazaría de plano una alianza de socialistas, separatistas y terroristas contra la Constitución y la unidad del país. Pero en España prevalece la confusión, porque la demagogia antidemocrática y separatista nunca ha sido bien criticada, y la mayoría de los medios de masas está en manos de los enemigos de la democracia. Llegar a este extremo ha requerido muchas claudicaciones y muchas desidias, pero eso ahora es lo de menos. Tratemos de ver la situación con claridad, y planteémonos cómo invertirla. No es imposible, aunque el tiempo se echa encima Que hay mucha gente indignada y dispuesta a movilizarse, se ha demostrado ya, pero falta organización y liderazgo. Seguiremos con el asunto.

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Un amigo socialista me comentaba, desalentado: “Con la que cae, y en el partido no hay debate alguno. En Madrid, por ejemplo, todas las riñas vienen de si a uno no le han dado tal cargo o tal beneficio, o al otro le han hecho pasar por delante...”

Entre los dirigentes nacionales, la cosa no es mejor; quizá peor incluso. No hay Besteiros. Podríamos decir que personas valerosas y honradas como Gotzone Mora, Rosa Díaz,  Redondo Terreros o Maite Pagaza (observen la escasez de hombres) salvan el honor del PSOE, pero son tan pocas y están tan aisladas, al menos hoy por hoy…

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Notas para una historia del PSOE. He sugerido en varias ocasiones que algún historiador serio y con criterio escribiera una historia del Partido de los ciento y pico años de honradez. Me ha propuesto la tarea alguna editorial, pero ya tengo bastante que hacer. Ofreceré aquí, no obstante, algunos apuntes, sin orden cronológico,  que quizá sean útiles a quien se ponga a la obra.

1.-  El PSOE fue, con toda probabilidad el partido más infiltrado por la policía franquista. En su excelente libro Clandestinos,  J. R. Gómez Fouz trata algo del caso, referido a Asturias,  y J. I. Gracia Noriega hace en el prólogo estas reveladoras apreciaciones: “La traición es moneda de uso corriente tanto entre quienes se proponen derribar el Estado  como entre los que pretenden apuntalarlo, y, debido a ello, Vasílief  [el último jefe de la Ojrana, la policía secreta zarista]describe una psicología del traidor: “Ocurría, además,  un fenómeno psicológico que se presentaba casi con regularidad  en los colaboradores secretos. Éstos se hallaban en continuas relaciones, tanto con la policía como con los revolucionarios. Esta situación, nada natural, incluía perniciosamente en sus nervios. La traición de que sin cesar hacían objeto a sus propios correligionarios y que no pocas veces conducía a su encarcelamiento o destierro, pesaba sobre las conciencias de estas gentes, mientras que, por otra parte, siempre temían ser desenmascarados o asesinados por los revolucionarios”. El infiltrado es la obsesión de la lucha clandestina (…). Añade Vasílief: “Por este motivo nunca faltaba en la vida de todo colaborador secreto el instante en que súbitamente se arrepentía del doble papel que se había prestado a hacer. En este crítico momento despertábanse en él algunas veces fanáticos sentimientos de odio contra aquel oficial de la Ojrana que dirigía la actividad del agente”

Pero, observa Gracia Noriega, ¿es posible que la delación conviva hasta puntos extremos con el fanatismo? (…)  Las circunstancias de la clandestinidad antifranquista (…) fueron muy distintas de las de los revolucionarios rusos. En España, el confidente delataba por conseguir algún tipo de beneficio, bien en el orden material, recibiendo, de oscuros presupuestos, el equivalente a las treinta monedas, o bien para preservar su seguridad. En este ambiente,  el fanatismo estaba de más. Me contó el comandante Mata que, de inmediato, desconfió de alguien que se había infiltrado en la guerrilla debido a su fanatismo. El delator era, en la España de los años cincuenta y sesenta, por lo general un pobre hombre. Cualquier parecido entre el atormentado Gypo Nolan, de la novela de Liam O´Flaherty, y el delator de la policía franquista, que delataba a cambio de miserables prebendas,  salvo el actos mismo de la delación, es inexistente”

No vamos a caer en la injusticia de pretender que todos los socialistas de la época de Franco fueran como sus infiltrados. Pero algunos de estos “pobres hombres” han llegado a desempeñar cargos muy altos en el PSOE de la democracia. Gómez Fouz ha documentado alguno de ellos, y, desde luego, habrá más. Es parte de una tradición ideológica muy asentada, la del pesebrismo, impuesta hoy decisivamente en ese partido. Gracia Noriega yerra en algo: también el pesebrismo genera conductas fanáticas. ¡Y tanto!

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Rajoy, Manjón y Alfonso XIII

29 de Marzo de 2006 - 12:12:39 - Pío Moa

“A las nueve, el conde fue a palacio. Don Alfonso abordó inmediatamente el tema electoral subrayando la derrota. Aznar (el almirante) intentó echar agua al vino y Don Alfonso le interrumpió diciendo: “Déjese de consuelos. No los necesito. Sé cuanto debo saber y mi resolución es inquebrantable. No me olvido que nací Rey y lo soy”, y enseguida, rectificando la frase: “que lo era. Pero hoy, por encima de todo, no olvido que soy español. No hay tiempo que perder. Los acontecimientos se precipitan”. Y sugirió parlamentar con Alcalá-Zamora. Luego pasó a la cámara real el ministro opuesto al abandono, La Cierva, que aconsejó resistir. El monarca, irritado, le acusó de no ver más allá de sus narices y de olvidar el largo plazo.”No puedo consentir que con actos de fuerza para defenderme se derrame sangre y por eso me aparto de este país”. El ministro le replicó: “El Rey se equivoca si piensa que su alejamiento y pérdida de la Corona evitarán que se viertan lágrimas y sangre en España. Es lo contrario, señor”. Fue, sin duda, una de las pocas escenas realmente dramáticas de aquellos días, que tienen más bien un aire bufo”.

“Sé cuanto debo saber”, aseguró Alfonso XIII. ¿Sabía que las candidaturas monárquicas habían ganado las elecciones? ¿O sabía que con aquella pandilla de políticastros monárquicos no iba a ninguna parte? En todo caso triunfó “esa audacia tan parecida a la impudicia” de los republicanos, y comenzó la carrera hacia la guerra civil, entre alegrías.  La Cierva, no el rey, veía más allá de sus narices.

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Rajoy se suma al Pacto Proterrorista con “espíritu constructivo” y “no partidista”. Si su cambio proviene del rey, malo, muy malo. Y si viene de su caletre, casi peor. El PP no  denuncia las fechorías más evidentes contra la ley, se limita a exhalar  suspiros; no hace oposición, sino matización.

Algo más, una cuestión de estética: dejarse embaucar por un iluminado tercermundista, por una nulidad intelectual. Ignominioso, realmente. Desdichado Rajoy, desdichado PP y desdichado país.

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Dice Pilar Manjón que las víctimas no tienen derecho a decidir la política sobre el terrorismo. Yerra. Las víctimas tienen el derecho y el deber de hablar y decidir. Pues las víctimas son todos los ciudadanos, son toda la sociedad, excepto los colaboradores de los pistoleros. Y una sociedad democrática no puede admitir que la política antiterrorista se transforme en proterrorista, como ocurre.

La señora Manjón no puede entender esto: es una declarada comunista. Defiende una ideología ferozmente antidemocrática, causante de tantos crímenes como la nacional-socialista o nazi. Declararse comunista no es mejor que declararse nazi. Mientras esto no se vea claro, nuestra sociedad padecerá una enfermedad moral peligrosa 

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La alianza del gobierno con los separatistas y terroristas para liquidar la Constitución plantea dos cuestiones cruciales: ¿Se puede considerar legítimo a tal gobierno? En mi opinión, se trata de un gobierno anticonstitucional. Segunda cuestión: ¿qué hacer? No qué van a hacer los partidos, pues en su mayoría demuestran la misma corrupción intelectual y política, probablemente también económica,  que el PSOE. Tampoco el PP. Rajoy, un bueno y hasta muy buen parlamentario en una situación normal, fracasa en otra  tan anormal como la presente. Y  no aparecen en el PP líderes a la altura de la crisis (¿quizá Mayor Oreja?).

No es la hora de los partidos, sino la de los ciudadanos. Se trata de saber si en España predominarán los ciudadanos conscientes de sus libertades y dispuestos a defenderlas, o el rebaño de súbditos adaptables a cualquier despotismo, con tal de que le dejen pacer a gusto… Que tampoco le van a dejar.  Es el tema de este tiempo.

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Apuntes

26 de Marzo de 2006 - 16:53:15 - Pío Moa

El lazo entre el estatuto secesionista catalán y la tregua de los asesinos es evidente: la ETA premia el plan Ibarreche-Ternera bis. El gobierno va por buen camino, a juicio de los etarras.

Pero observen: se produce la tregua cuando todo el mundo hablaba del 11-M y sus circunstancias, cada vez más inquietantes. ¿Ninguna relación? 

 

Firma Norberto en un foro de internet: “Los cacos del PSOE y los criminales de ETA van a regalarnos la paz. ¡La paz!, ¿entendéis? Pongámonos todos de rodillas ante ellos, en señal de gratitud”.     Exacto. La “paz”, es decir, el desmantelamiento de la Constitución, la conculcación del estado de derecho y la balcanización de España. La destrucción de cuanto nos permitía vivir libres y en una paz sólo ligeramente alterada por los crímenes de la ETA (pese a que los medios de masas y los partidos agrandasen mucho el efecto).

Antaño Besteiro salvó el honor del Partido Socialista, aunque perdiera ante los demagogos (Prieto) y los vesánicos (Largo Caballero). Hoy no aparece ningún Besteiro entre los dirigentes de ese partido. Y cualquier protesta es decapitada al instante.

 

“Rosa Díez sigue la política del PP, no la del PSOE”,  ha acusado no sé si Pepiño el de los corrutos. No. Rosa Díez defiende una política antiterrorista. Los mandamases del PSOE, una política pro terrorista. Y Rosa debe pagar su “error”, y saber quién manda.

 

¡Ah, Zapo, Zapo, qué harían las mujeres sin ti! ¡Y sin Zero! La carnavalada africana de las mozuelas progres, encabezadas por la vicetiple,  tenía que culminar en la mascarada de  las Cortes  a cargo de la Banda de la Cuota y su protector, el de los montillas, más Pepiño el de los corrutos salvando a las mujeres surafricanas. ¡Y el pobre Zaplana, que apenas se atrevió a insinuar una décima parte de lo que merecían…!

 

Para Zaplana es una “deshonestidad” que el Gobierno compare al PP con la ETA. ¡Sorpresa! ¿Deshonesto el PSOE? Quién lo hubiera dicho… Hace muy bien Zaplana en denunciarlo, no vayan a estropearse los ciento y pico años de honradez...   Bueno, ¿deshonestidad o colaboración política con la ETA?  ¿Se va aclarando Zaplana  o, como Rajoy, achaca esa colaboración a “ingenuidad”? 

 

Una juventud a medida. A medida de la educación progre-sociata: la España del botellón, gemela de la España de la telebasura, de la España de los PER y los “montillas”. O de la  España de  la CEAPA, Confederación Española de Asociaciones de Padres y Madres (progres) de Alumnos.

Dice la jefa ceapeña que el botellón se debe a la falta de alternativas de ocio económicas. Vaya, pobres jóvenes. ¿No les dan ustedes dinero, padres y madres progres? Pues menos tacañería, buena mujer, ¿para qué están ustedes?

También dice: “si hemos fallado en la educación, la represión no sirve para nada”. ¿“si”? ¿Le cabe a usted la menor duda de que han fallado? Pues mire, cuando, a consecuencia de ese fallo esencial, tantos miles de jóvenes se portan como cerdos e infringen las normas más elementales de la convivencia, habrá que aplicarles la ley, eso que ustedes llaman “represión”, con asco y desprecio.

Como alternativa a la represión, la buena señora pide “diálogo”. Muy bien, ¿quién se lo impide? ¿O es que en sus casas no hablan con sus hijos?  ¿O no tienen nada que decirles? … Donde hablan ustedes como descosidos es en todos los medios, para imponer sus teorías educativas. Cuyo resultado más visible --sólo eso, el más visible--, es el botellón.

No se trata de “beber por beber”, nos adoctrina la CEAPA por boca de su lídera. Quizá fuera mejor que adoctrinaran a sus vástagos. Y  ¿están ustedes seguros de que beben por beber? Lo mismo beben por olvidar los padres que les han caído, a saber. A lo mejor encuentran los ceapeños un rato para pensarlo.

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Falacias de la izquierda, silencios de la derecha

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