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27 de Marzo de 2007 - 15:49:27 - Juan Manuel Rodríguez
Mala suerte. Es a veces la española una selección de fútbol sin bandera y otras un equipo sin mástil. No sé si se dieron ustedes cuenta de que el sábado, justo a la conclusión de "Hay un país hermoso", el emotivo y ecológico himno nacional de Dinamarca, se produjo una cierta situación de vacío en el estadio Santiago Bernabéu, un impasse como suele decirse ahora, hasta que alguien anónimo cargó con firmeza, con seguridad, sin miedo a las posibles consecuencias que podría acarrearle aquella valiente decisión, el track seis del himno nacional español correspondiente al CD "Himnos del Mundo" que un modélico empleado federativo acababa de adquirir esa misma mañana en la Fnac de Callao por orden expresa del excelentísimo secretario general.
Hubo suerte y el lector leyó correctamente todo lo que tenía que leer, no interponiéndose en su camino ningún inoportuno rayajo o insignificante mota de polvo, pero el caso es que, hasta que el lector se puso las gafas de cerca, hubo un momento en que pensé seriamente en la posibilidad de que alguien interpretara el himno de Riego, como cuando jugamos aquella vez la final de la Copa Davis contra Australia en Melbourne. Acabó el himno danés, justo cuando dice eso tan bonito de "nobles mujeres, hermosas doncellas, hombres valientes e intrépidos mozos habitan las islas danesas, habitan las islas danesas", y no arrancó sin embargo el español. Xavi miraba al cielo. Miraba al cielo Casillas. Silva miraba al cielo y miraba también al cielo Villa, pero aquello no empezaba. ¡Qué tensión, madre mía, qué tensión!
El viernes Luis dio su rueda de prensa previa al partido del sábado en una sala adornada por un montón de banderas. Estaba la bandera de la Comunidad de Madrid. Estaba la bandera de Andalucía. Estaban las banderas canaria, cántabra, extremeña, riojana, navarra, gallega... Estaban todas las banderas a excepción de la bandera de España. Anoche charlamos con el señor Jorge Carretero, portavoz de la federación, que nos tranquilizó mucho al explicarnos que si aquel día no hubo bandera no fue en absoluto debido a un complot o a la mala fe sino al hecho de que ese mismo día, justo en el aula de al lado, una empresa extranjera que había alquilado el local para impartir unos cursillos, había pedido la bandera, y que la federación, solícita donde las haya, se la había pasado. Así de simple.
Sucedió lo mismo en diciembre del año pasado, en el famoso gañote navideño con los medios de comunicación, y los periodistas se lo advirtieron entonces a los responsables federativos, pero Carretero tenía también una explicación lógica para aquello. El portavoz nos explicó, quedando así todo aclarado de una vez y para siempre, que lo que sucedió en diciembre no fue que no hubiera bandera, no, la bandera estaba allí para ser colgada; lo que sucedió entonces es que no tenían un mástil donde colocarla. "A veces las explicaciones son así de sencillas", apostilló el portavoz, dicho lo cual se despidió de Abellán, se tomó una tacita de leche caliente con miel, se puso el pijama y se metió en la cama dispuesto a soñar toda la noche con los angelitos. Así que en diciembre no había mástil y en marzo nos quedamos sin bandera porque se la prestamos a los del aula de al lado, pero Ángel María sigue cobrando a final de mes. ¿Son tontos en la federación? Yo creo que sí. Como dice Carretero, a veces las explicaciones son así de sencillas. Ahora sólo queda por saber cómo titulará todo esto el Pravda de Villar.