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Por qué debe pedir perdón Monchi...

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¿Por qué tiene que pedir perdón Monchi? Pues el director deportivo del Sevilla tiene que pedir perdón porque, diciéndole lo que le dijo a una periodista al final del partido celebrado en el estadio Santiago Bernabéu, eso de que si no le hubieran concedido el segundo gol de De Jong hubiera retirado al equipo del campo, da toda la impresión de que al Sevilla le atracan cada vez que viene a Madrid, y eso no es así. Desde 2009, y en Liga, el equipo andaluz ha perdido en el Bernabéu por 3-2, 1-0, 2-0, 3-0, 4-1, 7-3, 2-1, 4-0, 3-0, 4-1, 5-0, 2-0 el año pasado y, hace 48 horas, 2-1. Así que quien se lo tiene que hacer mirar es Monchi, que lidera deportivamente hablando a un equipo que lleva una década sin rascar bola en el Bernabéu, y no el Real Madrid. Monchi tiene que pedir perdón porque el sábado no fue Monchi, o sea no fue un hombre tranquilo, cerebral y sosegado, y porque ha originado un debate más falso que una moneda de cinco euros. Y porque, de tener alguien que protestar por algo, quien debería haber alzado la voz es el Real Madrid, claramente perjudicado por los árbitros a lo largo de esta temporada.

A saber: en la tercera jornada, el equipo madridista empataba a dos goles con el Villarreal y se iba del campo sin saber muy bien a propósito de qué el árbitro dejó sin señalar un clarísimo penalti de Albiol sobre Vinicius. En el Bernabéu, y con el Betis como rival, el resultado fue de empate a cero pero, a falta de diez minutos para la finalización, Feddal desvió con la mano un pase de Benzema y el VAR no dijo nada. Luego, en Son Moix, el Madrid perdió su único partido ante el Mallorca por 1-0 pero, en el minuto 86, Salva Sevilla agarró a Brahim dentro del área sin que Alberola Rojas, ni por supuesto la tecnología, actuaran. Contra el Barcelona, en el Camp Nou, el Madrid volvió a salir perjudicado tras dos penaltis clamorosos sobre Varane. Todas esas acciones le restaron 7 puntos al equipo blanco y lo más gordo que llegó a decir el club, y a través de Emilio Butragueño, que es una especie de Charles Ingalls de La casa de la pradera, fue un "¡caray!"...

Monchi podrá tener una, dos o tres religiones y, entre ellas, podrá estar la sevillista, pero debería pedir perdón porque tuvo un comportamiento impresentable con un club que siempre se ha mostrado de un modo ejemplar con el Sevilla tanto en el plano estrictamente deportivo como en el que no tiene nada que ver con el balón. Y debería pedir perdón también porque, revisadas las jugadas y ya en frío, el primer gol estuvo bien anulado y el que sí subió al marcador debió anularse también, lo que sucede es que quizás alguien pensó que eso sería impartir demasiada justicia en un solo día. Julen Lopetegui también debería pedir perdón, y no por pensar que el primer gol estaba mal anulado, no, sino por transmitir la misma idea que su director deportivo (a quien, por cierto, tuvo que parar en el descanso), la de que en el Bernabéu, que hasta hace poco fue su estadio, siempre pasan cosas raras: no se lo oí decir el día de su presentación como entrenador del Real Madrid.

Y, ya puestos, debería pedir también perdón el presidente José Castro: anoche, en El Chiringuito, José Luis Sánchez informó de que su comportamiento en el palco dejó bastante que desear y que sus maneras sorprendieron a quienes, no estando acostumbrados a esas actitudes, se sintieron francamente incómodos. Ya sé que lo de retirar al equipo del campo era un modo retórico de hablar, pero es una retórica que hace daño y que deja en mal lugar al Real Madrid, club que, consultadas varias fuentes arbitrales, fue perjudicado y no beneficiado el pasado sábado. Si uno dice que le entran ganas de retirar al equipo del campo, retornando nuestro fútbol al de los años 70 u 80, luego tiene que tener la piel lo suficientemente dura como para aguantar el chaparrón. A mí, y hoy lo escribía en Marca, lo de Monchi me recordó a aquella lamentable historia del Mundial del 82 cuando el jeque kuwaití Fahid Al-Ahmad Al Sabah paró el partido contra Francia y logró que el árbitro anulara un gol; hoy decía que Monchi podría ser perfectamente el jeque Al-Monchí. Diez años sin dar la talla en el estadio Santiago Bernabéu son muchos años, lo sé. Una década sin ganar ni siquiera sacar un empate, y a veces llevándose un zurrón de goles, es demasiado, lo tengo también claro. Pero, en vez de echarle la culpa al empedrado, Castro, Monchi y Lopetegui deberían mirarse al ombligo antes de decir barbaridades deportivas. No vale todo, Ramón, no vale todo. Pide perdón y serás perdonado. Abandona el cuerpo del jeque Al-Monchí y retorna el tuyo, más racional.

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comentarios
1 panyvino, día



Aquí hay más de uno que tiene que pedir perdón.

2 panyvino, día

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3 panyvino, día

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