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La contagiosa tristeza de Juan Román Riquelme

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Entrevisté una vez a Juan Román Riquelme antes de que fichara por el Barcelona, cuando aún jugaba en Boca Juniors. No les aburriré con la intrahistoria de aquella entrevista, sólo les diré que la lista de cuestiones por las que no podía preguntarle era aún más extensa que la de los Reyes Godos. Riquelme me pareció siempre un hombre triste y de mirada melancólica, un futbolista que Joan Gaspart quería exhibir con el único objeto de quitarse cuanto antes de en medio la presión de la crisis. Riquelme no triunfó en aquel Barça porque, en la situación por la que atravesaba entonces el club, no habría podido triunfar ni el mismísimo Johan Cruyff. A Juan Román, otro de los infinitos "delfines" que eligió Diego Armando Maradona para sucederse a sí mismo, le pudo aquella situación, tal y como habían advertido poco antes los "barcelonólogos".

En Villarreal, Riquelme siguió siendo el mismo hombre triste de siempre, pero su fútbol se convirtió de repente en una fiesta entorno a la cual comenzó a girar un equipo al completo. Viéndole jugar, observando cómo se deslizaba por el césped con aquella aparente indolencia, como si nada de lo que sucediera allí abajo pareciera preocuparle lo más mínimo, me vino a la memoria aquella historia que cuentan del famoso compositor Gioacchino Rossini, creador de la ópera Otello e inventor de los canelones. Dicen que Rossini componía tirado en la cama y que, cuando se le caía una partitura al suelo, prefería reescribirla antes que agacharse para recogerla, tal era su genialidad. Siempre tuve la impresión de que Riquelme, salvando las evidentes distancias, era un poco Rossini sobre el campo, un jugador con tanto fútbol en sus botas que no tenía reparos en arrojarlo de vez en cuando por la borda.

Pero el penalti errado ante Jens Lehman, cuando una ciudad y una afición al completo tocaban el cielo de la Champions, desinfló al futbolista, devolviéndole al cuarto oscuro de la depresión. Más tarde renunciaría a jugar con Argentina poniendo como frágil excusa el sufrimiento de su madre cuando le criticaban los periodistas. Hoy Riquelme ve los partidos de su equipo desde la grada y aquel Villarreal que estuvo en un tris de jugar la final europea contra el Barça anda clasificado por la mitad de la tabla, en esa tierra de nadie que a nadie importa un bledo tampoco. Roig es el mismo. Llaneza es el mismo. Pellegrini también. La melancolía de Juan Román Riquelme parece ser el único palo que entorpece el normal funcionamiento de la rueda del Villarreal. Lo empeñaron todo en un futbolista sin tener previsto un plan B. Ahora el C se llama Matías Fernández, pero parece que llega demasiado tarde para salvar a tiempo la temporada. Nadie contó con la tristeza contagiosa de Riquelme.

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comentarios
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1 Ausente, día

Ocurre que RIquelme, cuando jugaba en Boca, hizo un gran partido contra el madrid en Tokyo ganando la Intercontinental y el barça lo fichó. Si el madrid hubiese ganado aquel partido, tengo mis dudas a que el barça lo fichara. En Can Barça fue un reclamo mas que otra cosa. Si ademas antes y después de aquel partido, sonaba mucho como futurible del madrid, pue mas motivos en Barcelona para intentar llevarselo.
Me parece que lo de este chico sería otra historia si hubiera recalado en Chamartin. Sobre todo por la temporada que hizo el año pasado, y viendo las carencias del madrid en su demarcación, era un jugador ideal para traerlo a la casa blanca el pasado verano. Pero después de las ultimas adquisiciones, ahora lo veo imposible.

2 yorch, día

Queda media temporada por delante, el Villarreal tiene tiempo de clasificarse cómodamente para la UEFA...

(¿Qué hay del balonmano?)

3 DDecker, día

Despues de mucho leer, ya estoy inscrito, ya me han cascao los 0,30. Ya no me podía aguantar. En mi opinión, Riquelme en el Madrid hubiera sido incinerado como tantos otros ...y algunos de ellos bastante mejores que él. Hoy en día, el trampas, es un club excesivamente complicado como para que alguien pueda triunfar, la inestabilidad que se respira desde que dejaron de ganar, este presidente cesante, ese embrollo general....hace que los jugadores considerados estrellas en estos momentos se piensen muy mucho ir a fracasar al Madrid....¿ Kaká estaría dispuesto a ir al Cuernabeu a jugarsela....con el lío que hay ? en mi opinión no. Hoy en día no hay garantías de que pudiera tener las minimas condiciones sociales en el club para triunfar. Por eso fichan a jugadores en franca decadencia (Van Nistel, Emerson, diarrá...) o Jovencitos que aún no han explotado (Higuain etc..) Son los únicos que estan dispuestos, retiro dorado o un buen contrato sin haber demostrado nada, aún. Nadie contrastado y en edad ideal (Kaká, Robben etc...)

4 hirvalui, día

MANIFESTACIÓN EN MADRID EL 3 DE FEBRERO a las 17 hs desde la Plaza de Colón.

En solidaridad con las víctimas Carlos Alonso Palate y Diego Armando Estacio

POR LA LIBERTAD. DERROTEMOS JUNTOS A ETA.

NO A LA NEGOCIACIÓN

5 Rero, día

El carácter de Riquelme es, hay que reconocerlo, bastante enrevesado. Independientemente de las circunstancias que propiciaran su fichaje por el Barcelona, lo cierto es que para un Club relativamente humilde como el Villarreal venía como anillo al dedo. Así se ha demostrado. Lo que sucede es que, posiblemente, sea difícil que Juan Román Riquelme mantenga una constante de equilibrio y armonía sicolígica durante mucho tiempo. Al final todos somos deudores de nuestra genética. En cuanto a si el Villarreal no tenía plan B ó C, hay que considerar las características económicas y sociales que configuran a este Club. Difícilmente podría tener tales planes como repuesto para el posible bajón de Riquelme. Habría, en ese caso, que tener otro de su valía futbolística y, eso, cuesta mucho dinero. Los repuestos bajan, inevitablemente, en cuanto a calidad se refiere. Y, claro, ahí empieza el problema. A ver si el Villarreal lograr capear el panorama liguero, salvándose, y empezar ya a programar con cautela y suerte para la temporada que viene. Quizá, la solución sea hacer lo anterior no haciendo girar todo el proyecto en torno a uno o dos jugadores, sino intentando lograr un conjunto equilibrado en todas sus líneas, y cuánto más alta sea la calidad -dentro de las posibilidades económicas a su alcance- mejor.En todo caso, hay que agradecer a Riquelme las buenas tardes de futbol que nos ha dado. ¡Que se recupere, por su bien y por el del futbol!

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