« Debería haberme comprado Piratas del Caribe | Principal | Animales salvajes y animales domésticos »
3 de Abril de 2007 - 18:33:38 - Juan Manuel Rodríguez
Anoche pasé por la Plaza de Colón y no pude por menos que acordarme de Jorge Carretero, portavoz de la Federación Española de Fútbol, y su absurda y surrealista explicación a propósito de por qué no había una bandera de España en la sala utilizada por Luis Aragonés para dar la rueda de prensa previa al decisivo partido contra Dinamarca del estadio Santiago Bernabéu. Explicaré, para aquellos que no conozcan Madrid, que la Plaza de Colón es uno de los centros neurálgicos de la capital y que, además de estar presidida por el famoso monumento al navegante genovés, dentro del conjunto de los jardines está instalada una bandera de España de 14 x 21 metros, confeccionada en poliéster, sobre un mástil de 50 metros de altura y una base de 1,10 metros de diámetro. Es imposible no ver la bandera y, desde el otro día, resulta inevitable para mí no recordar también a Carretero y esbozar a la fuerza una sonrisa. Paso por allí varias veces al día, de forma que podría decirse perfectamente que tengo al portavoz federativo muy presente en mis oraciones.
¡Qué ganas de complicarlo todo, con lo fácil que habría sido decir la verdad! "Es cierto, no había bandera y no volverá a pasar". Pero el remedio de Carretero fue incluso peor que la enfermedad: en marzo no hubo bandera porque se la habían prestado a los del aula de al lado, y si en diciembre tampoco la vimos no fue por falta de ganas, no, sino porque en ese momento no tenían un mástil donde colocarla. Anoche me contaron que, a la mañana siguiente de la aparición del portavoz en El Tirachinas, Ángel Villar iba escuchando tranquilamente la Cadena Cope y tuvo que pegar un brusco volantazo al oír a Carretero explicando por qué no había disponible una bandera de España en la Ciudad del Fútbol de Las Rozas (España, por cierto). ¿Acaso tengo la culpa yo de lo que dijo Carretero? ¿La tiene usted? ¿La tiene su vecino? Salvo mejor opinión, yo creo que la culpa es del "portacoz", como diría Alfonso Azuara.
Dejando bien claro que Villar es el máximo responsable de todo, el único autor material de las explicaciones que se ofrecieron aquel día en El Tirachinas fue el señor Carretero, portavoz o portacoz, como ustedes prefieran, de la Federación. Sólo me extraña una cosa y es que el caso, descubierto por José Antonio Abellán en la Cadena Cope, no diera tres veces la vuelta al mundo. Al final tuvo suerte don Jorge de que la historia no llegara a oídos de Jay Leno porque, conociendo cómo se las gasta, habría tenido materia prima para toda la semana. "¿Saben lo que ha pasado en España?"