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Emulando a Fischer y Spasski (II)

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Para explicar una de las razones por las cuales resultaba esencial la presencia de Bobby Fischer en el Mundial de 1972, convendría empezar diciendo que el campeón estadounidense, que ya era una "estrella mediática" desde mucho tiempo antes, disputó el Torneo Interzonal del 70, del que debería salir el rival de Borís Spasski, con una maestría que aún hoy, casi cuarenta años después, sigue siendo recordada como una de las grandes gestas deportivas de toda la historia. En la sala de conciertos de Palma, conocida como la Sala Mozart, se reunieron los mejores veinticuatro ajedrecistas del mundo, aunque fue Fischer quien atrajo, como solía suceder casi siempre, toda la atención sobre sí. Los seis mejores, además de Tigran Petrosian, ex campeón del mundo, y Víktor Korchnoi, lucharían por el derecho de jugar contra Spasski.

Fischer quedó emparejado en cuartos de final con Mark Taimanov. Un resultado normal entre dos jugadores de ese nivel podría ser un 6-4, con, pongamos, nueve tablas. Fischer venció a Taimanov por 6-0, sin tablas. Increíble. A continuación Fischer tuvo que jugar contra Bent Larsen. El gran Bobby tampoco tuvo piedad en aquella ocasión y repitió idéntico resultado, 6-0. En la final de candidatos Fischer se enfrentó a Tigran Petrosian, conocido en el mundillo como el "maestro de las tablas". El resultado final fue de 6,5 a 2,5 a favor de Fischer, convertido por fin en el aspirante oficial al título del mundo. Adelantándose a lo que vendría más tarde, Bobby Fischer había exigido en su eliminatoria contra Petrosian una serie de condiciones relativas a la iluminación, la mesa, las sillas o el reloj, además de pedir que se mantuvieran vacías las tres primeras filas de la sala donde iban a jugarse las partidas. Aquello no era más que el aperitivo.

A lo que íbamos. Dejando a un lado la importancia política del match (sólo ese tema daría para una serie completa de otros diez artículos) y una vez elegida Islandia como sede de la gran final (necesitaría al menos otros tres o cuatro artículos para explicar las arduas negociaciones), nos encontramos, por fin, en la sala donde han de disputarse las partidas: circuito cerrado de televisión, cuatro mil quinientos metros cuadrados de alfombra roja, mil sillas verdes a la altura del suelo y mil ochocientos metros de cortinas para impedir el paso de la luz diurna. Sencillamente espectacular. Fischer se presentó para la inspección definitiva tan sólo cuarenta y ocho horas antes de empezar a jugar, y el estadounidense únicamente dio su aprobación a las treinta y dos piezas, fabricadas por John Jacques & Son, y a la silla forrada de cuero, descubierta por casualidad en una tienda del 6000 de Madison Avenue. El resto, la mesa, el tablero, la iluminación, los asientos más cercanos al escenario y, por supuesto, las torres donde se encontraban camufladas las cámaras de televisión para transmitir en directo el match, fue declarado insatisfactorio. Eso dijeron los asesores de Fischer, "insatisfactorio". Vuelta a empezar.

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comentarios
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1 BenGrimm, día

p4r... ;)

2 baudilio, día

p4r

3 BenGrimm, día

Baudilio, que tengo el tablero en el trastero y el piso a medio pintar... ;) y de cabeza se me da regular jugar...

4 BenGrimm, día

Bueno, siempre podemos jugar en Kalgan o en algun sitio así... O si tienes el Panzer General 2, nos echamos una batallita ;)

5 Goblin77, día

¡Ostras! ¿Pero hay alguien que siga usando la notación descriptiva? Venga, que hay que modernizarse un poquito: e4-e5.

6 baudilio, día

Ben: no, lo siento. No tengo esos juegos.

Goblin: ejque yo hice la mili con D. Pelayo. De ahí que sea tan antiguo.

7 BenGrimm, día

Goblin77, yo juego al ajedrez no a los barquitos... ;)

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