Junio 2008
29 de Junio de 2008 - 22:36:48 - Juan Manuel Rodríguez
¿Casualidad? Otro 29 de junio, pero del año 1958, Brasil ganó su primer Mundial inaugurando lo que luego se conoció popularmente como jogo bonito. Después de vencer a la URSS por 2-0, el seleccionador soviético dijo que jamás en toda su vida había visto algo tan hermoso como aquello. En ese inolvidable equipo jugaban Pelé, Didí, Garrincha... un equipazo. Justo medio siglo después, un seleccionador holandés que entrena a Rusia acaba de decir de España que cuando se pone a tocar el balón sólo queda sentarse a esperar para saber el momento exacto en el que inevitablemente llegará el gol. Franz Beckenbauer, probablemente uno de los diez futbolistas más importantes de toda la historia, un jugador, entrenador y directivo muy influyente, una de las voces más autorizadas de este deporte, hablaba de una "sinfonía" para definir el juego practicado por el equipo dirigido por Luis en esta Eurocopa. Me quedo con esa acepción del kaiser porque, efectivamente, el fútbol de España ha sido eso, una auténtica sinfonía.
Yo tenía sólo un añito cuando España ganó su primera Eurocopa y veintiuno cuando jugó su única final en esta competición. Obviamente, aún no estaba por aquí cuando mi selección alcanzó las semifinales del Mundial. Con todos mis respetos para los jugadores que lo consiguieron, que tuvieron un mérito increíble, el oro logrado en los Juegos de Barcelona no es en absoluto comparable a esto. Quiero decir que, futbolísticamente hablando, este 29 de junio de 2008 es el día más feliz de toda mi vida. Y, sinceramente, hubo un momento en que llegué a pensar seriamente que los españoles estábamos genéticamente imposibilitados para ganar una gran competición. Gracias a Dios lo he podido vivir y ahora mismo lo estoy escribiendo: el fútbol es un deporte que juegan once contra once y en el que por fin gana España, sí señor. Ya iba siendo hora. Ya nos lo merecíamos.
España ha jugado fenomenalmente bien y, a pesar de todo lo que se diga, en mi opinión el partido se produjo contra Italia. Superada la maldición de los cuartos, el equipo español miró hacia un lado, luego hacia otro, y vio que no quedaba ningún equipo que jugara al fútbol mejor. En una final vibrante, ante un equipo robotizado, sí, pero temible por su experiencia en competiciones del máximo nivel, España volvió a jugar muy bien al fútbol y, como decía Hiddink, los alemanes se sentaron hasta ver cuándo llegaba exactamente el gol. Al final lo hizo en una pillería de Torres y, aunque luego llegaría el arreón final de los germanos, el partido fue siempre nuestro. Me alegro por todos nosotros. Me alegro por los jugadores. Me alegro por Luis, a quien quiero felicitar honradamente desde aquí. Me alegré ayer, sin saber si hoy ganaría la selección, al ver las banderas de mi España "volando" de un puestecillo callejero. A lo mejor sólo es imaginación mía, pero todos estos días he visto a la gente por la calle más feliz, y me alegro también por ellos. A disfrutar de la sinfonía. Enhorabuena. ¡Viva España!
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27 de Junio de 2008 - 10:16:53 - Juan Manuel Rodríguez
Hace dos o tres domingos, cuando la final de la Eurocopa era pura quimera y todos nos conformábamos con cruzar el Rubicón de los malditos cuartos, le dije a Cesc, uno de mis jugadores favoritos, que sólo faltaban ellos por sumarse a la fiesta. Debe ser que me tomó la palabra porque, tras un cuarto de siglo de decepciones, España, por fin, ha vuelto a clasificarse para el último partido de una gran competición oficial. Los amistosos, amistosos son y sólo se quedan en eso, pero a la final de una Eurocopa, y ante Alemania además, hay que tratarla de usted. Cesc, como todos y cada uno de los internacionales que han desfilado por nuestra selección desde la final del 84 en el Parque de los Príncipes contra Francia, me dijo que estaban en ello y que harían lo que se pudiera, y han podido, ¡vaya que si han podido!... Con esta clasificación tan brillante, la selección absoluta de fútbol se incorpora al éxito reiterado y permanente de nuestros baloncestistas, balonmanistas, ciclistas, waterpolistas, automovilistas, motociclistas, tenistas, gimnastas o atletas, por poner sólo algunos ejemplos. Ya no faltan tampoco ellos.
El otro día le oí decir algo a Rafael Cabrera, director de
El Albero, el mejor programa taurino de la radio española, que me llamó mucho la atención a propósito de una corrida muy celebrada de José Tomás: "a mí me pagan para analizar y no para apasionarme". La pasión se ha desbordado con el éxito de España, pero yo no me puedo permitir el lujo de ir a Cibeles a festejar el triunfo porque no es esa mi misión. Analicé con la mayor frialdad posible nuestro rotundo fracaso en el Mundial de Alemania y sus posteriores consecuencias, y ahora intento hacer lo mismo con el éxito de la Eurocopa de Austria y Suiza. Si en 2006 Luis sacó un 2'5, en 2008 ya tiene el sobresaliente y va para matrícula de honor. En 2006 le exigí que se fuera porque eso fue lo que él prometió que haría si España no alcanzaba las semifinales, y ahora no le voy a pedir que se quede porque no es eso lo que quiere ni tampoco lo que más le conviene. Luis, que como seleccionador ha protagonizado bastantes más fallos fuera del terreno de juego de los que haya podido cometer jamás Sergio Ramos, ha estado brillante en esta competición y se merece pasar a la historia como el seleccionador que ganó, ojalá, nuestra segunda Eurocopa.
Por otro lado, tras los besos y los abrazos, convendría recordar que Aragonés ha demostrado con creces que se puede ganar, y ganar, y ganar, y volver a ganar, y ganar, y ganar, jugando magníficamente bien al fútbol. Yo creo que si de algo podrá presumir Luis cuando se haya ido será justamente de haberle dejado en herencia a Vicente del Bosque un estilo de fútbol, una idea afortunadamente distinta a la que representó en su momento, por ejemplo, Javier Clemente Lázaro. Esta selección nunca tuvo un
plan B porque tampoco lo necesitó; ellos querían "morir" con las botas puestas, creían en su juego y a la vista está que lo han llevado brillantísimamente a la práctica. Luis Aragonés, que cumplió acabando con la maldición de los cuartos, se irá por la puerta grande, poniéndoselo francamente difícil a su sustituto y a sus jefes. Aunque ahora no debemos pensar en el lunes sino en el domingo y, por supuesto, en lo realizado el jueves. Por fin, casi un cuarto de siglo después de nuestra última alegría, el
deporte rey se incorpora al éxito global del deporte en España. Cesc y sus veintidós compañeros se sumaron a la fiesta.
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26 de Junio de 2008 - 13:07:27 - Juan Manuel Rodríguez
Debe ser que, de tanto escuchar a
Carreñoski en
Cuatrovski gritar eso de "¡A la Plaza Roja!", al camarada Urkulloski le ha entrado un ataque repentino de patriotismo soviético, un acceso irrefrenable por los Romanov y los herederos de Yashine, la araña negra. O eso, o Alonsótegui, Vizcaya, que es donde nació
Urkulloski en 1961, es territorio nacional ruso y yo todavía no me he enterado. El nuevo-viejo presidente del Partido Nacionalista Vasco dijo el otro día en Televisión Española, la tele pública, eso que antes conocíamos todos como el
ente, término que daba que pensar y que podía ser confundido perfectamente con el título de una película de John Carpenter, uno de los genios del terror, que, puesto que su selección no estaba en la Eurocopa, él, puestos a elegir, prefería que Rusia ganase la competición. ¿Se apellidará Arana el jugador Arshavin?
Lo dijo y se quedó tan pancho. Lo dijo y ninguno de los allí presentes le contestó nada. Lo dijo y nadie le respondió "chico, tú eres tonto". No me imagino una cosa igual en una televisión pública seria, pongamos la BBC. ¿Alguien se imagina a David Cameron diciendo que prefiere que pase Rusia antes que Inglaterra?.. Partiendo, por supuesto, del hecho de que comparar al Partido Conservador con el PNV es como comparar un avión supersónico con un planeador de madera de pino ¿Y Lissavetzky qué, otra vez campeón de Europa? Mal está que, quien acude como tertuliano a la televisión pública española, no defienda lo español, pero peor está que quien, en teoría, ha de defender al deporte español haga lo que en Madrid se conoce como "mutis por el foro". Afortunadamente no le entraron ganas de ciscarse en España como al
makinavaja Rubianes, que si no...
Y, por si la intervención de
Urkulloski hubiera sabido a poco, intervino también el ínclito Puigcercós para apoyar a... ¡Turquía!.. Sí, sí, Turquía. El presidente de Esquerra, que parece recién salido de la caverna de Karain, otomano de Ripoll, en la provincia de Gerona, admirador de Atatürk y gran conocedor de la Anatolia Occidental, dijo que ya que no estaba su selección, la de Cataluña, él se quedaba con la turca. Aunque para
turca la que
tuvo que pillar quien decidió invitarle al programa para soltar semejantes sandeces. Por otro lado, no sé de qué me extraño si Joan Gaspart,. vicepresidente de la Federación Española, dijo en un programa de
La Sexta más o menos lo mismo que el turco ripollés. Y mientras el químico levita, el camarada
Urkulloski y el turco de Ripoll se van a la zona
Cuatrovski con Rajoy a animar con Barceló. Eramos pocos...
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25 de Junio de 2008 - 13:05:24 - Juan Manuel Rodríguez
No por nada bauticé hace mucho tiempo a la revista de la federación, el auténtico y genuino Pravda de Angel María Villar, como Más Allá. De haberle tocado cubrir como reportero la información federativa, Franz Kafka, precursor del realismo mágico y autor, entre otras obras maestras del surrealismo, de El Proceso, El Castillo o La Metamorfosis, habría sido un novelista costumbrista, un Benito Pérez Galdós de Praga. Por mucho que Jorge Carretero se indignara por la noche en El Tirachinas con la información ofrecida por la mañana por Javier Matallanas en la Cadena Cope, por mucho que montara el numerito de humillado y ofendido, y que a Dios pusiera por testigo de que jamás volvería a pasar hambre, por mucho que amagara con marcharse y acusara a mi compañero de "no decir la verdad", la información de que la Federación anda dividida a propósito de la continuidad de Luis va a misa.
Aragonés diría seguramente que no en el hipotético caso de que se impusieran las extrañas pretensiones del sector padroniano (lo contrario dejaría en mantillas al mismísimo Kafka), pero la simple filtración de un posible ofrecimiento, y en vísperas además de un decisivo partido de semifinales, resulta kafkiana, kafkiana, kafkiana, digna, sin duda, de aparecer en la portada de la revista Más Allá. Con la "leche caducada" según el testimonio del propio interesado, una oferta mareante del fútbol turco, el objetivo cumplido en la Eurocopa y Del Bosque apalabrado por el director deportivo, que para algo estará donde está, a nadie en su sano juicio se le puede ocurrir manejar siquiera la posibilidad de anunciar veladamente una posible contraoferta para el actual seleccionador. Es más de lo mismo: cuando la suerte nos sonríe y todo marcha razonablemente bien nos tropezamos entre nosotros.
Carretero, pues, no debe enfadarse con tal o cual profesional de la información sino trabajar para que sólo existan un criterio y una voz en la Federación. La reunión mantenida entre Luis y sus ayudantes no hace más que alimentar el culebrón y desviar la atención de lo único realmente importante que no es otra cosa que Andrei Arshavin, cómo pararle en seco para que no arme la gorda como hizo contra Holanda. Rogaría al personal deportivo profesional destinado en Austria que, por una vez, no se tropezara consigo mismo generando problemas que no existen en el mundo real. El primer paso consiste en vencer a Rusia, el segundo será ganar a Alemania o Turquía en la final y en el tercero tendremos que desearle mucha suerte a Del Bosque para que repita en el Mundial de dentro de dos años lo conseguido en esta Eurocopa. La leche está caducada y eso no hay nadie que pueda impedirlo por mucho vicepresidente que sea.
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24 de Junio de 2008 - 12:49:36 - Juan Manuel Rodríguez
Aunque no hay peor cosa que la radio contada, de esto que me contaron, porque no pude oír en directo, sí me fío. En
La Mañana, Luis Herrero le preguntó a Federico Jiménez Losantos qué era más importante que el futuro del Partido Popular, a lo que éste respondió lo siguiente: "mi libertad es más importante". ¿Qué es más importante para mí que los triunfos de las selecciones españolas de fútbol, baloncesto, rugby o petanca?... Diré lo mismo que le contestó Federico a Luis: mi libertad es más importante que el éxito de cualquier selección deportiva nacional. Viene esto a colación porque, sin esperar siquiera a que ganemos la Eurocopa, sin dar tiempo suficiente para que venzamos a Rusia, primero, y Alemania o Turquía después, como estoy convencido de que sucederá, ya me ha saltado a la yugular algún amable lector inquiriéndome a propósito de mi futuro personal y profesional inmediato si, tal y como parece, España gana brillantemente esta Eurocopa sin la presencia del capitán del Real Madrid.
Aprovecho para contar aquí que, tanto en el caso de que España gane la Eurocopa como en los casos, bastante más improbables que el anterior, de que nuestra selección caiga en semifinales o pierda en la gran final quedando por lo tanto subcampeones, mi futuro profesional inmediato, salvo sorpresa monumental, consistirá en sustituir a José Antonio Abellán en
El Tirachinas durante los meses de julio y agosto, continuar escribiendo todos los días en
Libertad Digital como sucede desde hace ya ocho maravillosos años, y contar los deportes en
Popular Televisión de lunes a viernes en el Informativo de las doce de la noche que tan acertadamente dirige mi buen amigo Ricardo Ruiz de la Serna. Y, en cuanto a mi futuro personal, pretendo marcharme el sábado 5 de julio al madrileño pueblo de Guadarrama donde, por otro lado, veraneo desde hace 35 años. Me "meteré" en mi pisito de la sierra e iré las veces que pueda -cuantas más, mucho mejor- a ver a mis amigos de
La Chimenea y
La Estación.
Con todo esto quiero decir que mi vida no variará sustancialmente ni en el campo profesional ni, por supuesto, en el personal, suceda lo que suceda en la Eurocopa. Eso sí, a quien me pregunte acerca de la visión que tengo de la jugada le diré que España estuvo brillante, que Luis acertó en sus planteamientos y que se equivocó no convocando a Raúl González Blanco y no sabiendo explicar luego por qué no le llevó. Sinceramente les digo que no sé si los
luisistas están más contentos por Luis o por España. Yo, que no lo soy (me refiero a
luisista por supuesto), me alegro por Luis y siento una incontenible satisfacción por lo que mi selección está haciendo hasta ahora en este campeonato. Pero, ¿saben ustedes qué es más importante para mí que el éxito o el fracaso de un equipo español de cualquier modalidad deportiva?... Efectivamente: mi libertad, esa de la que pienso seguir disfrutando todos y cada uno de los días del año, esa sin la cual no tiene ningún sentido este trabajo.
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23 de Junio de 2008 - 20:36:13 - Juan Manuel Rodríguez
Bernd Schuster dijo el otro día que estaban dispuestos a pagar lo que fuera por Cristiano Ronaldo, ochenta, noventa, cien millones de euros, lo que fuera con tal de contratar al astro portugués que les ayudará a conquistar la décima Copa de Europa. Antes que nada convendría aclarar que ese "estaban" no se refería en absoluto a la familia del señor Schuster sino a la junta directiva, que no consejo de administración, del Real Madrid Club de Fútbol, junta que ostenta la representación de todos los socios madridistas que, al fin y a la postre, son los únicos dueños del club. O sea que cuando Schuster dijo que "estaban" dispuestos a pagar lo que fuera por Ronaldo, lo que quería decir en realidad es que, una vez aprobado por los órganos rectores del club, los socios del Real Madrid, que habíamos quedado antes en que eran sus únicos dueños, pagarían sí o sí ochenta, noventa, cien millones de euros, lo que fuera por el
crack del Manchester United.
¿Es necesario un director deportivo para contratar a Zidane, Ronaldo, Figo o Cristiano? Yo creo que no. Florentino Pérez se bastó a sí mismo para fichar a tres de esos cuatro jugadores y Valdano, que era el teórico del fútbol, el que sabía más que el carnicero y que el taxista, se limitó a decir que "sí" con la cabeza mientras Del Bosque, que era el entrenador, les hacía un sitio en el vestuario y otro aún mayor sobre el terreno de juego. Para fichar a esos jugadores sólo hace falta tener ochenta, noventa o cien millones de euros en las arcas y estar presidiendo el Real Madrid; y es que, a pesar de Ramón Calderón, ese club sigue siendo un cheque en blanco. El ojo clínico de Mijatovic es bárbaro: Kaká, Cesc, Robben y, ahora, Ronaldo. ¡Oh, la, la! Es exactamente el mismo ojo clínico que aplicó un amateur como F.P. sólo que en su caso sin cobrar ni un sólo euro de sueldo.
Para fichar a Cristiano Ronaldo no es en absoluto necesario un director deportivo, pero para darse cuenta de que Andrei Arshavin es un fenomenal jugador, un futbolista que hace cosas diferentes al resto, sí hace falta tener un director deportivo con suficiente conocimiento y contactos de nivel. Después de lo que hizo el otro día contra Holanda, ahora resulta que nadie puede pasar sin Arshavin, pero el jugador del Zenit no es una estrella en ciernes (tiene 27 años) y lleva dando tumbos por ahí mucho tiempo. Schuster, Calderón y Mijatovic –o sea, los socios del Real Madrid– están dispuestos a pagar lo que sea por Ronaldo con dinero ajeno, pero Mijatovic no se gana el sueldo fichando a Cristiano sino descubriendo a los Arshavin que hay por esos campos de Dios. Ojalá el jueves no haga un partidazo porque entonces todo el mundo, y no sólo Schuster, estará dispuesto a pagar ochenta, noventa, cien millones, lo que sea por hacerse con los servicios del nuevo zar del fútbol continental.
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22 de Junio de 2008 - 23:44:09 - Juan Manuel Rodríguez
Hacía 88 años que España no derrotaba a Italia en un partido de competición. Hacía. Dos o tres días antes del choque (nunca mejor dicho) que nos acaba de clasificar para semifinales de la Eurocopa, Gattuso o puede que Camoranesi, el Gattuso bis, dijeron que este partido ya lo habían visto antes. Y efectivamente, el partido que todos teníamos en la imaginación se reprodujo, paso a paso, milimétricamente, durante los primeros 45 minutos: España tenía el balón, jugaba mejor al fútbol, quería la posesión mientras Italia, agazapada entorno a Buffon, se replegaba impidiendo que llegáramos. Pero el caso es que llegábamos una y otra vez, y otra más. Llegábamos más que Italia, teníamos más ocasiones de gol, pero el gol no subía al marcador. ¿Otra vez? Parece que, tras el descanso, Donadoni habló con sus jugadores y pidió mayor actividad arriba; Italia la tuvo más, pero España nunca lo pasó mal. Luca Toni, su referencia en la punta de ataque, era un peligro más por su envergadura que por el juego en sí.
Pasaban los minutos y Silva, el mejor de largo, y Senna, y Torres, y Marchena... todos, desde el primero hasta el último, formaban un equipo que estaba dispuesto a morir (en este caso a perder si ello fuera necesario) matando con su juego, que seguía consistiendo exactamente en lo mismo: tocar, triangular, entrar por banda, disparar a puerta. Los campeones del mundo, que llevan jugando a eso desde el inicio de los tiempos, esperaban su ocasión, y las tuvieron; las más serias, una de Camoranesi y un cabezazo que despejó Casillas con la punta de los dedos, las resolvió extraordinariamente bien el portero del Real Madrid. España jugaba más y mejor, seguía teniendo ocasiones pero el gol no llegaba e Italia, reservona, rocosa, empezaba a querer jugar ese "otro fútbol" al que se refería siempre Camacho. España no, España quería el balón e insistía en llegar a la portería de Buffon jugando al fútbol... contra los actuales campeones del mundo.
Prórroga y penaltis. No hay nada más italiano en el mundo que un partido que concluya con empate a cero, en el que el rival, como es el caso, haya sido netamente superior, que vaya a la prórroga, primero, y a los penaltis, después. De hecho, la palabra "penalti" le suena a música celestial a cualquier jugador, entrenador, directivo o aficionado italiano. Y si, para más inri, bajo los tres palos tienes a quien dicen es el mejor portero del mundo, tanto mejor. Pero el partido de esta noche, que mereció ganar España en el tiempo reglamentario y luego también en la prórroga, se lo llevó, por una vez y esperando que sirva de precedentes en muchas otras ocasiones, quien más se lo mereció. Se acabó clasificarse sin hacer nada. España fue muy superior a Italia salvo en un tramo reducido de la segunda mitad, y Luis planteó el partido infinitamente mejor que Donadoni. Con Portugal y Holanda, las dos selecciones que mejor han jugado durante el campeonato, eliminadas, creo de verdad que España puede volver a ser campeona de Europa cuarenta y cuatro años después. Hacía 88 años que no ganábamos a Italia en una competición oficial. Hacía. Eso también se acabó.
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20 de Junio de 2008 - 12:24:04 - Juan Manuel Rodríguez
Afortunadamente no será necesario que Luis Aragonés nos haga pasar por el amargo trance que constituiría para todos verle tomando los votos e ingresando en un monasterio porque la gente coincide a la hora de señalar que, tal y como él mismo afirmó, Italia tiene un montón de Genaros Gattusos, siendo precisamente uno de ellos Mauro Camoranesi, a quien Roberto Donadoni amenaza con dejar suelto el próximo domingo contra España. Me gusta Camoranesi por la misma razón que me gustaba Darth Vader, el único de los personajes diseñados por George Lucas que tenía algo realmente interesante que aportar a
La Guerra de las Galaxias, nada que ver con el pánfilo de su hijo. Camoranesi, mitad argentino y mitad italiano, es por lo tanto una bomba de racimo humana en pantalones cortos, un extra de Italia que podría pasar como protagonista de
Prison Break sin que nadie notara la diferencia, alguien que, como ya cantaran los
Jarabe de Palo, parece haber nacido en la cara mala del mundo y presumir de llevar la marca del lado oscuro.
Este Gattuso bis que hace cuatro meses fue condenado a indemnizar con 45.000 euros al pobre Javier Pizzo por haberle roto trece años antes los ligamentos, el menisco y los tendones de una de sus rodillas y que en 2006, nada más acabar el Mundial de Alemania, declaró que la selección a la que pertenece había ganado el campeonato "por huevos", describió ayer a la perfección el encuentro que veremos dentro de tres días: España buscará con ansia el espacio e Italia tratará de quitarle el respirador de una forma lo más delicada posible para que todo parezca un accidente cuando
arriva el forense, así de fácil; y tan cierto es que ese partido ya lo hemos visto un montón de veces como que, cuando lo hemos visto, Italia siempre ha salido ampliamente beneficiada, de ahí que Dino Baggio no tenga tampoco empacho en declarar que "si llevan 88 años sin ganarnos será por algo".
Ahora soy más optimista. Primero porque
Wonderbra, la famosa marca de sujetadores, está de nuestro lado. Y segundo porque, nada más conocer que Italia sería nuestro rival en cuartos, todo el mundo se echó cuerpo a tierra en España. Tres hombres muy inteligentes (Federico Jiménez Losantos, Nicolás Rubio y Jaime Ugarte) me han dicho en menos de veinticuatro horas que si España tiene algo que hacer el domingo es precisamente porque nadie cuenta con que lo haga y, quien más quien menos, ya se ve presenciando las semifinales de otra Eurocopa ajeno al ardor guerrero de la batalla. Somos futbolísticamente pesimistas y melancólicos, aunque también sea cierto que no tenemos demasiados motivos para sentir lo contrario. El problema es que yo creo que sí existen en el mundo doce personas que nos otorgan crédito suficiente para clasificarnos: Donadoni y sus once titulares, y el Gatusso bis entre ellos.
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19 de Junio de 2008 - 22:16:21 - Juan Manuel Rodríguez
Hay que ver lo sensato que es el Schuster comentarista de la televisión alemana y lo estrafalario que puede llegar a resultar el Schuster entrenador del Real Madrid. El otro día estuvo con nosotros en
El Tirachinas y, a lo largo de los quince minutos que duró su charla con Abellán, no paró de hacer comentarios coherentes y reflexiones futbolísticas muy razonables; por estar, estuvo incluso gracioso. A Schuster debe pasarle como al doctor Jekyll con Mister Hyde, que no puede, no sabe o no quiere controlarle y, como efecto de todo lo anterior, acaba dominándole. Con Luis Aragonés sucede algo parecido. Hay que ver lo sensato que es el Luis comentarista y lo extraño que puede llegar a resultar como seleccionador nacional. A Luis le quedan en el banquillo de España un máximo de tres partidos (ojalá) y un mínimo de uno, acaba de igualar el récord histórico de victorias consecutivas y yo creo que, si consigue que venzamos a Italia este domingo, habrá cumplido con creces en la Eurocopa. Todo le está saliendo bien a Aragonés salvo Luis, empeñado en meterse en jardines absolutamente innecesarios.
Si lo de Fernando Torres quedó al final en agua de borrajas no fue por Luis sino porque el
niño, que salió pidiendo perdón del vestuario tras el partido contra Rusia, puso todo de su parte para que no se montara una buena. Hoy, a cuatro días de su partido más importante como seleccionador y probablemente uno de los más trascendentes de toda su carrera como entrenador, no se le ha ocurrido otra cosa que volver a tirarle en público de las orejas a Sergio Ramos con quien, por si alguien no se ha enterado entre tanto ruido por los goles de Villa, mantiene desde el principio del campeonato una guerra fría soterrada. Luis, que es el entrenador, puede decirle a Ramos, que es un jugador y por lo tanto está a sus ordenes, lo que le parezca oportuno, incluso en público si él lo considera necesario, pero, por mucho que me empeño en extraer de su rueda de prensa de esta mañana una conclusión positiva para la marcha del equipo nacional en la Eurocopa no lo consigo, y por mucho que intento comprender a santo de qué deja caer que la actitud del jugador fuera del campo no es la más idónea, aclarando poco y mal a qué se está refiriendo cuando dice eso y haciéndole, por lo tanto, un daño innecesario al defensa del Real Madrid, no lo logro.
Tengo claro que, a la hora de confeccionar su lista de veintitrés, Luis ha buscado un grupo de trece jugadores más o menos titulares y otro compuesto por diez que no den demasiado la lata por quedarse con él en el banquillo. Senna lo dijo el otro día muy claro: "aquí somos todos muy buenas personas". Ese
buenismo, fruto quizá de su experiencia en el pasado Mundial, le ha dado hasta la fecha buen resultado en Austria. Torres, como decía antes, salió el otro día con la cabeza gacha del vestuario y Ramos ha consentido en silencio que Luis le mire las uñas y luego por detrás de las orejas. Toco de oído cuando afirmo que igual otros jugadores en la misma situación que los dos anteriores habrían pegado un brinco y puede que por eso dejaran de resultarle interesantes al seleccionador. Este domingo necesitaremos un equipo de chicos malos que puedan buscarle las cosquillas a otro repleto de chicos peor que malos. Tiempo habrá más adelante para arrebatarle a Rigoberta Menchú su Nobel de la Paz.
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18 de Junio de 2008 - 17:26:00 - Juan Manuel Rodríguez
Por evidentes motivos de espacio no he podido titular con la frase completa que, a propósito del decisivo cruce de cuartos de final del próximo domingo, me contaba esta misma mañana tomando un café mi buen amigo Lartaun de Azumendi: "España ya ha ganado a Italia, ahora sólo falta que ocurra". Reconozco que, escrito así, el titular de "España ya ha ganado a Italia" puede ser malinterpretado o resultar equívoco porque, siendo cierto que nuestra selección ha vencido a la suya en partidos amistosos, no recuerdo, si es que lo hubo, el último partido de fútbol en el que nosotros les dimos a ellos sopas con hondas en un Mundial o una Eurocopa. La frase de Lartaun, pues, quiere dar a entender de una forma jocosa que los españoles, a diferencia de los italianos, ganamos los partidos antes de que estos lleguen, pero que luego suelen ser ellos quienes pasan a la siguiente ronda y nosotros los que hacemos las maletas. Ojalá el domingo no suceda eso.
Italia, que nunca es favorita para nada, ha ganado ya cuatro Mundiales y una Eurocopa, mientras que nosotros, que siempre somos favoritos para todo, llevamos sin comernos una rosca desde el Año de Nuestro Señor de 1964. Suele ser en los Mundiales cuando los jugadores italianos notan de verdad el aliento de los
tifosi, ahí sí que necesitan demostrar que son los más competitivos. Incluso me atrevería a decir que son un poco coquetos y que, lejos de molestarles que digan que no juegan un pimiento, se enorgullecen de haber inventando eso que José Antonio Camacho llamó una vez "el otro fútbol". Tengo la impresión de que los jugadores italianos se toman las Eurocopas como ese torneo que hay entre Mundial y Mundial, lo que no quiere decir en absoluto que hayan ido hasta Austria de vacaciones. Son unos supervivientes natos, más incluso que los argentinos, mucho más que los alemanes. Han patentado un sistema que les permite estar siempre, incluso cuando nadie les espera.
Puede que España sea superior técnicamente jugando al fútbol, pero Italia es mejor que España jugando al "otro fútbol". Torres y Villa son dos delanteros extraordinarios... con espacio por delante, el problema con el que nos vamos a encontrar seguramente el domingo es que Italia no nos regalará el espacio sino que lo tendremos que trabajar, y ahí estará definitivamente el partido. Luis Aragonés se molestó un poco con Schuster cuando dijo en
El Tirachinas que ahora empezaba de verdad la Eurocopa y que España había jugado contra tres equipos del montón. Entiendo que Aragonés se vea en la obligación de dar la cara por sus jugadores, pero Schuster dijo una verdad como un templo: Rusia, Suecia y Grecia, por mucho que los griegos ganaran el campeonato de hace cuatro años, no pintan nada en Europa. Yo habría preferido jugar en cuartos contra Rumanía, que tampoco pinta nada, y luego en semifinales con Turquía, y después en la final ante Croacia, pero se ve que, si queremos ganar el campeonato, deberemos medirnos a Italia, Holanda y Portugal. Y el domingo nos la jugamos contra los que nunca son favoritos para casi nada pero siempre terminan ganándolo casi todo. Ya les hemos vencido, ahora sólo falta que ocurra.
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17 de Junio de 2008 - 19:32:01 - Juan Manuel Rodríguez
Creo recordar que fue José María García quien, con aquella habilidad innata que tenía para rescatar del olvido palabras en desuso, (
correveidile o
chupóptero) o inventárselas directamente (me parece que
abrazafarolas fue la que tuvo más eco) puso de moda la
poltrona, un tipo de silla más baja, cómoda y amplia que el resto y en la que, según su propio nombre indica, uno podía apoltronarse, arrellanarse o repantigarse, llegando incluso a dormirse. Los directivos solían encajar de tal forma en aquella famosa
poltrona que, para sacarles luego de allí, era necesaria la intervención de los mismísimos
SWAT llegados directamente del Departamento de Policía de Los Angeles. Pablo, Pablito, Pablete fue, según aquella visión de García, el directivo apoltronado por antonomasia, del mismo modo que hoy lo sería Angel María Villar. Nunca me he sentado en una
poltrona pero algo tiene que tener esa silla cuando tantos culos la han bendecido. Probaré, lo prometo.
Nada más conocer que Joan Laporta despidió un acto en Olot al grito de "viva Cataluña libre", una persona me dijo que el presidente del Barcelona tenía miedo a dejar la silla poltrona. "¿Miedo?", pregunté yo, "¿cómo es posible que nadie tenga miedo a abandonar la presidencia de un club de fútbol?". Pero, efectivamente, Joan Laporta tiene miedo. Laporta tiene miedo a que su apuesta deportiva por un inexperto Pep Guardiola arruine lo poco que le queda de presidencia. Laporta tiene miedo a que la moción de censura que inició Oriol Giralt le ponga en su sitio. Laporta tiene miedo a que, detrás suyo, venga otro que lo haga mejor que él. Laporta tiene pánico a que su sucesor en la silla poltrona del Fútbol Club Barcelona sea su ex amigo Sandro Rosell porque Rosell representaría un proyecto exclusivamente deportivo. Por muy extraño que pueda parecer, Joan Laporta, un abogado millonario, tiene miedo a dejar de ser el presidente de un club de fútbol.
El socio del Barcelona está en la obligación moral de ayudar a su presidente. ¿Cómo?... Sencillo: echándole de ahí cuanto antes. Yo creo que la única forma de que Laporta pierda el miedo que tiene a dejar de estar repantigado en la poltrona es que los socios le busquen un sustituto cuanto antes. Por un lado grita "viva Cataluña libre", mientras que por el otro tiene preso de independentismo y radicalidad a todo el barcelonismo. Para resistir, con objeto de seguir encajado en la poltrona del Camp Nou un par de telediarios más, no dudará en utilizar como escudo y excusa a un símbolo culé si eso le ofrece una escapatoria. Si los socios que voten en la moción de censura eligen hacerlo en contra del actual presidente, estarán haciéndole un favor a Laporta y otro a sí mismos, además de ayudar a construir una
tercera vía en Esquerra Republicana de Cataluña. Matarán tres pájaros de un tiro y tendrán una plotrona libre.
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16 de Junio de 2008 - 19:46:05 - Juan Manuel Rodríguez
Hay que ver lo importante que es ganar. En cualquier otra circunstancia -pongamos por caso que España hubiera ganado a Rusia y empatado o perdido ante Suecia- el caso de Fernando Torres probablemente habría desencadenado en Innsbruck la Tercera Guerra Mundial, pero en el nirvana que experimentan ahora mismo los internacionales españoles, lo de Torres se ventiló con el
niño escribiendo cien veces en la pizarra "la próxima vez le estrecharé la mano al seleccionador" y diciendo en público eso de que el código futbolístico se lo enseñó Luis. Por eso entiendo que, nada más concluir el partido contra los suecos, David Villa, que ahora mismo es uno de los destacados de la Eurocopa, confesase que el gol obtenido in extremis en el segundo partido fue más importante que los tres conseguidos cuatro días antes. Era así, por supuesto. Lo sabía Villa y lo sabíamos todos.
Está claro que, en un torneo tan corto como éste y con tantos partidos acumulados en pocos días, lo importante es ganar y saber competir, los italianos son unos profesionales de eso. Hay que ganar, saber competir y tener un poquito de fortuna, la que tuvo España precisamente en ese último minuto ante Suecia con el golazo de Villa. El nirvana que experimenta nuestra selección es absolutamente novedoso y no se producía desde el 84, año en el que llegamos a la final ganando, compitiendo y con las dosis de suerte (el gol de Maceda ante Alemania) necesarias para llegar lejos. En cualquier otra circunstancia, la situación de Sergio Ramos, aplazando en mitad del campeonato cualquier entrevista que tuviera ya apalabrada debido a las críticas que se han vertido contra él debido a su mal juego en los dos primeros partidos, habría supuesto también, como el gesto de Torres, la Tercera Guerra Mundial.
Fíjense cómo será de importante ganar que Ramos dijo el otro día, cuando arreciaba más fuerte, lo siguiente acerca del seleccionador: "me puede molestar no saber lo que quiere porque un día dice una cosa y otro la contraria. Lo bueno es que si quiere algo te lo dice a la cara. Lo primero de un defensa es defender, pero en nuestro sistema tengo la obligación de subir". ¿Alguien se imagina qué habría pasado en Portugal 2004 si un titular indiscutible, como es el caso de Ramos, hubiera dicho de Iñaki Sáez que "un día dice una cosa y otro la contraria?... Por eso fue tan importante el gol de Villa y por eso también Luis tiene por delante toda una semana para hablar con Torres y motivar a Ramos. Por cierto que el
silencio stampa del defensa central del Real Madrid, cuando las cosas marchan tan endiabladamente bien para España, retrata bastante bien al jugador. Si yo fuera él, mandaría a René de vacaciones por un tiempo.
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14 de Junio de 2008 - 21:59:18 - Juan Manuel Rodríguez
Me acabo de dar cuenta de cuánto echo de menos al maestro José Angel de la Casa, su estilo sobrio, su temple y su saber estar delante y sobre todo detrás de las cámaras, y de lo injusto que fue el lamentable ERE que echó de la televisión pública a los mejores y más experimentados para traer a otros que sólo eran más jóvenes. Y es que cuando no es el
chiqui chiqui es el
Maiquel Yason, y cuando no el
tikitaka, el
fútbol con fatatas o el
breikidance. Lo último es la denominación que Manu Carreño, periodista de
Cuatro, canal televisivo que se hizo con los derechos de la Eurocopa, insiste en ponerle a la madrileña Plaza de Colón, delimitada por las calles de Serrano, Goya y Jorge Juan, y los paseos de Recoletos y La Castellana, presidida por un impresionante monumento neogótico levantado en honor al descubridor de América y rematada por una bandera rojigualda, que es la nuestra, la de los españoles, de 14 por 21 metros y sostenida por un gran mástil de 50 metros.
Se me ocurren pocos enclaves que puedan ser más representativos de la españolidad que la Plaza de Colón, a pesar de lo cual Carreño, quien, por cierto, me aseguran por otro lado que es un tipo ciertamente jovial y chisposo, lo que Marcos Senna denominaría como una "buena persona", insiste machaconamente una y otra vez en llamarla Plaza Roja, jugando, imagino, con esa chorrada de
la roja que se inventó algún creativo en paro, y confundiéndola adrede con la famosísima plaza moscovita en la que está enterrado Vladímir Illich Uliánov, más conocido con el apodo de Lenin, líder bolchevique y primer presidente del Gobierno soviético. Tampoco logro imaginarme, y eso que tengo mucha imaginación, nada menos español en todo el planeta Tierra que la Plaza Roja, Yuri Gagarin, Iósif Stalin o el autor de las
Tesis de abril... ¡Vuelve, José Angel, por Dios!... ¡Regresa a los ruedos, como acaba de hacer José Tomás, antes de que compren también los derechos del Mundial de Sudáfrica 2010!
Sin el sonido de
Cuatro -en este caso sí es cierto eso de que una imágen vale más que mil palabras- el partido contra Suecia ha sido bastante más llevadero. Sabíamos perfectamente que los suecos no nos darían tantas facilidades como los rusos, empeñados en llevar el mando de las operaciones, obligándonos a salir al contragolpe. Suecia, menos valiente pero más inteligente, se replegó y no quiso jugar al fútbol. Y la verdad es que ese "sistema" les funcionó hasta el minuto 89. España está prácticamente en cuartos de final, sólo un terremoto podría impedirnos el pase a la siguiente fase, y a punto de igualar el récord histórico de victorias consecutivas. Las cosas van a pedir de boca, pero ese cuento ya me lo conozco yo de sobra. Prefiero esperar. Y, como no queda otra que seguir nuestros partidos por esa tele, lo haré con el sonido apagado, siguiendo la máxima de Beethoven: "nunca rompas el silencio si no es para mejorarlo". ¡Vuelve, José Angel, vuelve!
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13 de Junio de 2008 - 10:43:41 - Juan Manuel Rodríguez
No sé qué pasa que, de un tiempo a esta parte, al Real Madrid sólo le interesan los jugadores cuyos nombres o apellidos empiezan por
Ronald. Si los De Boer o el propio Koeman estuvieran todavía en activo no tengo ninguna duda de que acabarían jugando como locales en el estadio Santiago Bernabéu. La epidemia, según información adelantada anoche por José Antonio Abellán en
El Tirachinas, ha sufrido un nuevo y sorprendente brote en la figura, poco respetada últimamente, de Ronaldo de Assis Moreira, conocido futbolísticamente como Ronaldinho. La noticia de Abellán apunta al interés de Ramón Calderón por hacerse con los servicios del jugador brasileño, deseoso de mostrarle al mundo que, lejos de estar acabado, lo suyo no ha hecho más que empezar. Cristiano Ronaldo, que puede que venga o puede que no, estaría siendo utilizado además como biombo tras el cual ocultar el destape que realmente interesa al Madrid. Está claro que, más allá de que luego Ronaldinho respondiera sobre el campo, el golpe mediático estaría garantizado.
En caso de cerrarse la operación, Ronaldinho representaría un caso similar al de Ronaldo; el segundo vino, procedente del Inter de Milán, con la rodilla maltrecha y alimentando debates y generando espectativas acerca de su rendimiento sobre el terreno de juego, mientras que el primero llegaría, maltratado por el entorno del Barça en esta última etapa y desechado más tarde por el Milan que ayer mismo reconoció por boca de Umberto Gandini que el brasileño no era prioritario y sólo estaba en una "segunda lista" de posibles fichajes, con la fama a cuestas de jugador problemático, con una intensísima vida social y más para allá que para acá. Si él quisiera "vengarse" de todos sus críticos y Bernd Schuster pudiera rehabilitarle para el mundo del fútbol, el Real Madrid ganaría un gran jugador además de dejar en evidencia a Joan Laporta por el mismo precio.
Entre los Ronaldos y Ronaldinho, Robinho. El jovencísimo futbolista brasileño, otrora comparado con el mismísimo Pelé por aquellos que seguramente no vieron jugar a
O Rei y desde luego no han visto en acción a este chico, pierde protagonismo a pasos agigantados en el Real Madrid cuando, aunque sólo fuera por cuestiones de la edad, tendría que suceder todo lo contrario. Calderón se ha enterado por la prensa de que el club que preside quiere fichar a Ronaldo y ahora también de que el Manchester United ha "tocado" a Robinho en represalia. Ramón, que cuando habla delante de las cámaras podría pasar por Rigoberta Menchú o Desmond Tutu, se muestra orgullosísimo de que los clubes más importantes del mundo se fijen en sus jugadores, es tal la seguridad que tiene en que ningún futbolista que realmente interese a la
casa blanca emprenderá el camino de ida. Con Robson de Souza, que por mucho que se empeñen sus fans es sólo medio Edson Arantes do Nascimento, puede acabar pasando que al final sea tanto el orgullo y tal la hemorragia de satisfacción que de verdad acabe saliendo para que entre otro. Ya saben, lo de Pedro y el lobo.
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12 de Junio de 2008 - 19:25:10 - Juan Manuel Rodríguez
En el año 2000, después de jugar en el Crystal Palace, Arsenal, West Ham United, Nottingham Forest y Burnley entre otros, Ian Wright recibió la Órden del Imperio Británico por sus méritos deportivos, y en 2005 ingresó en el
English Football Hall of Fame. Con esto quiero decir que Wright, que es padre de Shaun Wright-Phillips, internacional absoluto con la selección de su país y en la actualidad futbolista del Chelsea, y de otros dos jugadores profesionales más (Bradley, que defiende la camiseta del Southampton, y Brett, que milita en la categorias inferiores del Reading) encarna mejor que ningún otro jugador lo que significa eso que tan pomposamente hemos denominado el
espíritu del fútbol inglés. Cuando he dicho que Bradley, el mediano de los tres hijos de Ian que se dedican al fútbol, "defiende la camiseta del Southampton", no lo he dicho en balde porque efectivamente los jugadores ingleses, mejor o peor pagados, defienden las camisetas de los clubes a los que pertenecen. Puede que para nosotros ya no signifique nada, pero ellos lo tienen grabado en su cadena del ADN.
Espero que el párrafo anterior contribuya a explicar un poquito mejor a santo de qué Wright llama chupón, piscinero e inmaduro a Cristiano Ronaldo en su columna del
Sun, y por qué un futbolista que jamás "defendió" la camiseta del Manchester United se ve en la obligación moral de salir en defensa de Alex Ferguson y del público de Old Trafford. Ferguson, que es un impresentable en muchas otras cuestiones, probablemente esté manteniendo la boca cerrada para impedir que le entre ningún moscón nuevo, pero, sin haber recibido (aún) la Órden del Imperio Británico, coincido plenamente con Wright en que la actitud en toda esta historia del crack portugués está siendo realmente impresentable. Como dice el ex jugador del Arsenal, Cristiano se ha convertido en un maldito gran futbolista que no sabe valorar lo que ese equipo hizo por él cuando nadie le conocía. A lo mejor Ronaldo ya está efectivamente maldito para la Premier.
La imágen del chico se está viendo perjudicada y, con ello, también está saliendo malparada la del Real Madrid. A Narciso le gusta mirarse en el espejo y sacudirles a los periodistas con una
folha seca del estilo de "me gusta el blanco... de la selección". Aplausos. Pero Wright, que no escribe especialmente bien pero que tiene la rara virtud de llamarle al pan, bread, y al vino, wine, concluye con un rejonazo que a mí, si yo fuera presidente del club blanco, me dejaría bastante preocupado: "parece que sí estás preparado para fichar por el Real Madrid". Y es que la obsesión de Ramón Calderón por tratar de imitar a Florentino Pérez está llevándole a cometer tantos errores que no habría espacio suficiente en este blog para enumerarlos todos uno a uno. Es una lástima que la noche que F.P. fichó al otro Ronaldo, Calderón no acompañara a Jorge Valdano en el Master gratuito impartido al director deportivo por su antecesor en el cargo.
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11 de Junio de 2008 - 17:46:39 - Juan Manuel Rodríguez
Pues para tener el
culo pelao, Luis Aragonés vuelve a exhibir ante todos una mandíbula de cristal ciertamente alarmante. Ya dijo Fernando Torres en
El Tirachinas nada más concluir el partido contra Rusia que el enfado mostrado tras su sustitución tenía un sólo destinatario, y ese no era otro que él mismo. Me creo tanto la declaración exculpatoria del delantero del Liverpool como el arrepentimiento "espontáneo" de esos jugadores que, tras haberse acordado de la señora madre del árbitro tres o cuatro veces y oportunamente asesorado por los servicios jurídicos del club, piden disculpas al salir de la ducha con objeto de impedir una sanción todavía mayor de la que ya les va a caer. Por supuesto que Torres estaba enfadado con Luis por haberle cambiado, pero un entrenador con tantos kilómetros a sus espaldas y que antes de ser cocinero fue fraile de alto nivel, tiene que saber mirar hacia otro lado en algunos momentos puntuales, más aún si cabe después de una victoria por goleada en el debut de una Eurocopa.
Yo creo que, a estas alturas de la película, todo el mundo sabe que Luis tiene el control total y absoluto de la parcela deportiva y una buena prueba de ello es la surrealista lista de veintitrés jugadores que se ha llevado hasta Austria y los contradictorios motivos aducidos para ello . Si ya no se oye ni una tos y, salvo honrosísimas excepciones, a nadie se le ocurre tampoco carraspear, mirar el reloj o encender el teléfono móvil, no sé a qué narices viene que Luis diga que las cosas no se van a quedar así, dejando entrever que existirá reprimenda para el futbolista por una actitud que luego él mismo se encarga de justificar: "comprendo y entiendo al jugador que se enfada, si no... para qué le hemos traído". Luis, que no hace mucho les hizo a sus jugadores un corte de mangas durante un entrenamiento, demanda ahora corrección y buenas maneras como si un partido de fútbol fuera semejante a asistir al Covent Garden de Londres para presenciar el
Macbeth de Shakespeare interpretado por el actor Kenneth Branagh.
Las contradicciones de Luis (estoy convencido de que si a alguien que no hubiera visto el partido le hubieran presentado a Hiddink y a Luis tras el 4-1 y le hubieran preguntado qué selección había ganado habría respondido sin dudarlo que la rusa) son como esas muñecas matriuskas que guardan réplicas de sí mismas en su interior. Del "caso Torres", porque está claro que este es el primer "caso" de Luis en esta Eurocopa, dice que "son cosas que se quedan en el vestuario" pero, inmediatamente después de decir eso, asegura que esas mismas "cosas" que un minuto antes pertenecían al ámbito de la estricta intimidad de los jugadores y del seleccionador, "no quedarán así". No se dará el caso puesto que, ocurra lo que ocurra, Luis se irá a la finalización del campeonato, pero me gustaría saber si, después de que se negara a estrecharle la mano tras el cambio ante Rusia, Aragonés adoptaría también con el "niño" la decisión de tirar por la calle de en medio.
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10 de Junio de 2008 - 19:44:36 - Juan Manuel Rodríguez
Verdad número uno: España es, jugador por jugador, muy superior técnicamente a Rusia. Verdad número dos: Guus Hiddink, que siempre ha sido un entrenador de gusto exquisito y que anima a sus futbolistas para que traten con mimo el balón, está intentando cambiar poco a poco la mentalidad robótica de quien le paga por otra un poco más artística y eso requiere su tiempo; si lo consigue, Hiddink será querido, respetado y recordado durante mucho tiempo como ya sucedió en el pasado con otras selecciones para las que trabajó, pero hoy se notó claramente que su equipo está en plena transición, virando el rumbo y que aún no tiene demasiado claras las cosas. Verdad número tres: España jugó como quiere Luis, tocando el balón, buscando sociedades de inteligentes sobre el campo, y Rusia, que a veces jugó como quiere Hiddink, fue descaradamente al intercambio de golpes, sobre todo tras el primer gol de Villa, y ahí tenía todas las de perder.
Probablemente la única oportunidad que tenían los rusos de sorprender a España residía en salir con rapidez y habilidad a la contra y adelantarse en el marcador, pero fue nuestra selección la que, además de ser individualmente mejor y tener también las cosas más claras que su adversario, pegó primero. Me ha gustado mucho que la selección española, que tiene una larguísima tradición en cuanto a ser la mejor antes y después de los partidos, lo fuera hoy, en su debut en una Eurocopa, de 6 a 8 de la tarde, que era cuando correspondía. Me ha gustado también que España gane con solvencia en el primer partido, justo el que puede generar dudas o relajar el ambiente. No me gustó, y creo que a él tampoco le gustó demasiado, la sustitución de Torres, que tan bien se había entendido con Villa, cuando sólo habíamos empezado a coquetear con la segunda mitad, pero sí me gustó que entrara Cesc, y entiendo que Luis, con el 2-0, no quisiera entregarles el balón a los rusos, zanjando la discusión acerca de una hipotética remontada.
Para ser campeona de Europa, la selección necesita ganar seis partidos, sólo seis o nada más y nada menos que seis, depende cómo se mire. Por calidad y por tradición, en un grupo de clasificación bastante débil, el equipo de Luis no debe tener demasiados problemas para jugar los cuartos de final. Cuando llegue ese momento, que yo creo que llegará inevitablemente, sólo quedarán tres partidos por delante y habrá que jugarlos con la misma fe que lo hicimos hoy y a la hora que establezca la UEFA, ni antes ni después sino cuando toque. Yo, por mi parte, tras las experiencias de Portugal-2004 y Alemania-2006, me resisto a irme a La Cibeles a celebrar nada porque hoy sólo podemos celebrar la victoria ante una selección inferior y que intentó jugar al fútbol lo que pudo con lo que tiene. Eso no es poco, desde luego, pero tampoco es lo que queremos ni todo lo que necesitamos. Hoy España jugó muy bien al fútbol, y esa es la verdad número cuatro.
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9 de Junio de 2008 - 12:24:00 - Juan Manuel Rodríguez
Están Beryl, William, Tanya, Marco, Odette, Josephine y, desde ayer, está también Nadal. Si Malena es un nombre de tango, Milagros el del avión que trasladó a la selección española de fútbol hasta Austria y Dolores, y no precisamente la Petenera, se llama la mamá de Cristiano Ronaldo, Nadal debería dar nombre a un huracán. Si el Santa Ana azotó Puerto Rico el 26 de julio de 1825 y el San Zenón destruyó la ciudad de Santo Domingo el 3 de septiembre de 1930, el Nadal arrasó la Philippe Chatrier el 8 de junio de 2008, justo en el 80 aniversario de la pista central de Roland Garros, con Björn Borg, Guillermo Vilas, Manuel Santana, Ilie Nastase, Yannick Noah y Mats Wilander como mudos testigos de lo que en tan privilegiada arena estaba aconteciendo. Habría resultado muy distinto si Nadal le hubiera enchufado un 6-0 a Federer en la intimidad, sin nadie presente, pero es que ayer estaban todos invitados a la fiesta del huracán manacorí.
El otro día oí a Vilas, el hombre que negó tres veces a la princesa Carolina, asegurando que Nadal era un tenista de su época. Por otro lado, Noah, el último francés en ganar el torneo en su cuadro masculino, explicaba que le gustaba sufrir sobre esa pista y que, al finalizar un partido, manchado de rojo de arriba abajo, se sentía como un moderno gladiador, una especie de Publius Ostorius parisino. Ambos tienen razón, Vilas al afirmar que Nadal es sin lugar a dudas un tenista de otra época y Noah cuando comenta que la tierra alimenta y multiplica por dos la gesta de los deportistas que en ella se baten. La hierba es más limpia, Wimbledon tiene más clase y categoría y el público inglés es infinitamente más educado que el francés, pero Roland Garros tiene un componente épico del que carece el torneo londinense. Dicen que la madre de Ostorius lloraba tanto preparando los guisos, abundantes en cebolla, que ayudaban a tonificar la musculatura de su hijo como viéndole partir más tarde al Circo en el que su vida dependería del pulgar, pero Ana María sólo llora de felicidad por ver al ciclón que ha criado.
La final de ayer lo tuvo todo. Felicité por la noche a Nadal en
El Tirachinas por lo contenido de su victoria. Rafa supo ganar del mismo modo que Federer, probablemente el mejor jugador de toda la historia, supo perder con mucha dignidad. El problema de Roger con Nadal no es deportivo sino psicológico; ahí tiene materia para trabajar Pepe Higueras, uno de los tenistas más templados que jamás he visto en acción. El suizo suele tener la cabeza fría, pero ante Rafa, en Roland Garros, simplemente la pierde, se le va o, por mucho que se palpa, no la encuentra sobre sus hombros quedando al final transformado en un tenista decapitado que salta a la pista con el partido perdido. A Federer le pasa con Nadal lo que a los rivales de Mike Tyson: se tira a la lona antes de que empiecen los golpes. Sabedor de eso, Rafael, el perfecto gladiador del nuevo Circo Flaminio, no se zambulló en la tierra tras el tercero. Salve, Nadal.
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8 de Junio de 2008 - 12:11:08 - Juan Manuel Rodríguez
Acaban de darme una magnífica noticia de la que no tenía conocimiento: España es la selección de fútbol con mayor valor mediático de toda la Eurocopa. Eso, según la Universidad de Navarra, quiere decir que somos un equipo con muchos jugadores, y de forma muy destacada y especial Fernando Torres, "populares" (números de páginas web que hacen referencia al jugador) y "notorios" (número de noticias publicadas sobre el futbolista), lo que me recuerda aquella fabulosa frase del gran Victor Hugo en la que decía que la popularidad era la gloria en calderilla; nunca como en aquella ocasión estuvo tan certero el autor de
Los Miserables. Seguro que Angelos Charisteas no aparece por ningún lado en el concienzudo estudio de los profesores Pujol y García del Barrio, pero suyo fue el gol que, con un estadio y toda una nación en contra, le valió a Grecia la Eurocopa de 2004, la más sorprendente de la historia.
Después de aquello, Charisteas fue dando tumbos de aquí para allá, recalando primero en el Werder Bremen de Alemania, luego en el Ajax y el Feyenoord de la Liga holandesa, para acabar regresando a la Bundesliga tras fichar por el Nürnberg. Está claro que si el concepto "cero patatero" estuviera recogido dentro del baremo aplicado por la Universidad de Navarra a la hora de extraer el valor mediático de un jugador de fútbol, ese sería sin duda el que habría que aplicar a Charisteas, y sin embargo no existen en el mundo estudios, fórmulas matemáticas, clasificaciones, divisiones o análisis de laboratorio capaces de expresar con la suficiente claridad lo que sintió el 9 de Grecia cuando, allá por el minuto 57, hizo enmudecer a los 62.865 espectadores asistentes al Estadio da Luz de Lisboa y, por extensión, a Portugal entera, un país que esperaba su Eurocopa. Angelos sí que tocó la gloria con los dedos, dejando la calderilla mediática para Ronaldo, líder destacado, por cierto, del nuevo ranking de los populares de 2008.
Ojalá, por una vez y sin que sirva de precedente, olvidemos que somos tan populares y tan guapos y crucemos al fin nuestro particular Rubicón de los temibles cuartos de final, dejándoles a otros en herencia la maldita calderilla mediática. Sólo una vez, en la Eurocopa de 1984, en una situación muy similar a la de Grecia hace cuatro años aunque jugando al fútbol mucho mejor de lo que lo hizo el equipo de Otto Rehaggel, con una selección muy poco mediática y compuesta en su inmensa mayoría por futbolistas bastante feos, estuvimos a puntito de dar la campanada en el mismísimo Parque de los Príncipes de París, jugando la final contra Francia, la selección anfitriona. Rozamos la gloria, pero no llegamos a tocarla, y al final se la llevaron el actual presidente de la UEFA, Tigana, Giresse, Bats y Bossis. Si por algo me alegró la victoria de Grecia fue porque absolutamente nadie, ningún sesudo experto en fútbol internacional o estudio universitario, fueron capaces de adelantarnos lo que iba a pasar, la gesta griega y la gloria de Angelos Charisteas, un delantero centro que no es nada popular pero que pasó a la historia del fútbol mundial.
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6 de Junio de 2008 - 12:37:17 - Juan Manuel Rodríguez
Una persona en la que tengo depositada una confianza total y absoluta me aseguró el pasado miércoles que alguien muy cercano al Real Madrid le había comentado que lo de Cristiano Ronaldo estaba hecho y que el futbolista sólo estaba mareando la perdiz hasta que Portugal quedara apeada de la Eurocopa. Ronaldo, según
garganta profunda, cobraría nueve millones y medio de euros netos por temporada, mientras que el Manchester United se embolsaría la bonita cifra de setenta millones de euros... más Robinho, lo que significa que el equipo inglés ganaría con la operación una cantidad de dinero muy cercana a los cien millones de euros puesto que el Chelsea ofreció hace bien poco por el brasileño treinta y cinco millones. Robinho, de quien no se puede decir precisamente que haya triunfado en España, estaba dispuesto a pedirle un aumento de sueldo al Madrid (cobra dos millones netos al año) o, de lo contrario, su representante podría plantear su marcha a un club puntero de la Premier League.
Ayer oí a un periodista portugués, consultado cual oráculo de Delfos por el resto de colegas de la prensa deportiva, cantando
La Traviata en tres idiomas diferentes y desmenuzando, punto por punto, coma a coma, una breve conversación con el protagonista del culebrón en la que, según él, Ronaldo le habría confesado abiertamente que quiere jugar en el Real Madrid... siempre y cuando Ramón Calderón esté dispuesto a pagarles el fortunón que aparece reflejado en todos los medios de comunicación. Salvo que el periodista en cuestión sea el mismísimo
Barbanegra resucitado de entre los piratas muertos y enterrados en la isla del tesoro y ya que entrecomillaba con gran precisión y memoria prodigiosa lo dicho por Ronaldo, daré por hecho que realmente dijo eso y no otra cosa diferente, y que el publirreportaje es fetén. Es más, estaría por asegurar que el periodista no sólo no rompió el secreto de confesión sino que habla por boca de ganso.
El propio Calderón, que está como unas castañuelas con esta historia porque cree que ese fichaje en concreto le acercaría a la figura de Florentino Pérez, ha salido al minuto siguiente para asegurar que es un honor que el jugador quiera venir a Madrid. Estaba tan emocionado Calderón que olvidó el pequeño detalle de que Ronaldo nunca ha dicho nada públicamente y que fue un periodista quien desveló una conversación mantenida con el jugador. Dicen incluso que el chaval ha impedido que Alex Ferguson le haga una visita en la concentración de su selección bajo el pretexto de que está muy agobiado y que quiere centrarse en Portugal. En mi opinión, cada día que pasa se deteriora un poquito más la imágen de Cristiano Ronaldo, un gambeteador también fuera de los terrenos de juego. No entiendo cómo podría liderar al mejor club del siglo XX según la FIFA un chico que no tiene siquiera el coraje de anunciar en primera persona qué es lo que quiere hacer y dónde quiere jugar la próxima temporada. A estas alturas de la película, con lo que ha llovido, no voy a pedirle que se declare en rebeldía por amor a unos colores, pero no creo que esté bien eso de emplear a terceras y hasta cuartas personas para anunciar al mundo lo que él no se atreve a decir.
Posdata: Mi olfato, puede que atrofiado, me sigue diciendo que Ronaldo no vendrá.
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5 de Junio de 2008 - 12:12:40 - Juan Manuel Rodríguez
No hay por qué preocuparse. La estadística, esa ciencia según la cual si yo me comí un pollo y usted ninguno termina concluyendo que entre usted y yo nos hemos comido medio pollo, se inclina descaradamente a nuestro favor. España se convirtió ayer, tras su estajanovista victoria ante Estados Unidos, en la selección con más victorias consecutivas de todo el planeta. Ojo que no estoy diciendo que sea la selección con más victorias consecutivas de la Unión Europea, no, ni del viejo continente europeo, sino de todo el planeta. Esto quiere decir que no existe selección que, a lo largo y ancho de los 510 millones de kilómetros cuadrados de la Tierra, si exceptuamos el 71% de su superficie que está cubierta de agua, haya sido capaz de ganar más partidos seguidos que España. Sólo una, el potentísimo e instruido equipo israelí, nos pisa los talones con cinco. Si repetimos lo hecho ante Perú y Estados Unidos, si jugamos mal y luego ganamos, no me cabe la menor duda de que España será campeona de Europa.
No hay problema. España lleva deiciséis partidos seguidos sin perder y Luis Aragonés, que ya ha superado en número de victorias a Miguel Muñoz, sólo tiene en el horizonte las 36 que logró en su día Javier Clemente, que no ganaría Mundiales o Eurocopas, eso es cierto, pero que, dejando a un lado los campeonatos oficiales, tuvo una racha envidiable de triunfos en partidos amistosos o de clasificación aunque, en el caso de Aragonés, con la dificultad añadida de que él lo ha conseguido en 49 partidos, muchos menos de los que tuvieron que emplear sus antecesores en el cargo. A la motivación de conquistar la próxima Eurocopa, que con estos datos será ciertamente difícil que se nos resista, Luis añadirá el extra de que, en caso de victoria final, se habrá convertido en el seleccionador nacional con mayor número de victorias de toda la historia. Otra bonita estadística.
No hay por qué inquietarse. Aunque no haya estadísticas al respecto, o al menos yo no las conozco, si hasta ahora vinimos jugando como nunca y caímos en octavos o en cuartos como casi siempre, no sé por qué no va a poder suceder al revés. Habrá que bajarse, eso sí, del autobús a diferencia de lo que llegó a recomendar una vez Helenio Herrera, el gran H.H., pero una vez abajo las cosas irán bien, eso seguro. Xavi marcó su sexto gol con España, incluyéndose entre ellos el número mil de nuestra selección, y Carlos Marchena, que sólo ha perdido uno de los 42 partidos que ha jugado vistiendo la camiseta del equipo nacional, superó el registro de Julen Guerrero. El gol de Xavi, por cierto, fue un auténtico golazo. Y, por si fuera poco, el autor del prodigioso término "desaceleración transitoria ahora más intensa" cree que la Roja ganará la Eurocopa. Claro que, tratándose de Zapatero que alardeó de rojerío en Marie Claire...
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4 de Junio de 2008 - 19:31:34 - Juan Manuel Rodríguez
Con nombres y apellidos. Guillem Balagué, periodista del Grupo Prisa, se refiere hoy en su columna del diario As al estado de opinión que "creamos y reflejamos nosotros" como una de las condiciones para que Cristiano Ronaldo fiche por el Real Madrid. Y escribe, textualmente, lo siguiente: "Y finalmente que se extienda la idea de que el traspaso va a pasar". No creo que haya cambiado tanto el plan de estudios (yo acabé la carrera en el año de Nuestro Señor de 1988) como para que en Periodismo se imparta una asignatura denominada
Estado de Opinión. Los periodistas estamos para informar y para opinar y, en último extremo, para reflejar un estado de opinión generado por los protagonistas y nunca para cocinarlo en nuestras redacciones porque, en caso de que hagamos esto último, nos pueden "acusar" de ser unos novelistas, unos creadores de ilusiones que juegan con los lectores, oyentes y telespectadores. ¿Es eso lo que somos? ¿Nos hemos convertido en eso los periodistas deportivos?... Yo creo que no.
De todo lo anteriormente expuesto se deduce que, ya sea por ese estado de opinión que se ha "creado", y cito textualmente a Balagué, entorno a la contratación de Ronaldo por el Madrid, o porque fueron los primeros en hablar de una posibilidad ciertamente remota, hay profesionales de la información, que no de la creación literaria, que están más interesados en ese fichaje que el propio futbolista, su agente o el mismísimo Ramón Calderón. Yo, que no poseo información privilegiada acerca de esa operación y que me fío única y exclusivamente de mi olfato, no pienso colaborar en absoluto a "crear" un estado de opinión para que Ronaldo venga al Madrid. Me gustaría, eso sí, ser el primero en dar la noticia, pero sigo creyendo que entre la información y un estado de opinión hay una gran diferencia. A mí me gusta mucho trabajar con el diccionario de la lengua española siempre a mano; la primera definición de "crear" es "producir algo de la nada". Alguien que produzca algo de la nada podrá presumir de ser un excelente literato, nunca de ser un buen periodista.
Si alguien crea (o sea, produce algo de la nada) un estado de opinión acerca de un fichaje, lo siguiente que le pueden preguntar es en beneficio de quien lo hace. Y a mí sólo se me ocurre deducir que si alguien crea desde su medio de comunicación un estado de opinión favorable al fichaje de Cristiano por el Real Madrid lo está haciendo en favor del futbolista. Y yo creo que Ronaldo es lo suficientemente mayorcito (y, sobre todo, lo suficientemente bueno) y tiene un representante (Jorge Mendes) lo bastante hábil como para manejarse él solito en esos tortuosos terrenos. Prefiero mil veces que mis lectores me acusen de tener el olfato atrofiado antes que me digan que colaboré a crear un falso estado de opinión sobre el fichaje de un futbolista. Empiezan a decir que si no es este año será el que viene, y si no el siguiente. Y Kaká. Y Cesc. Y dos huevos duros.
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3 de Junio de 2008 - 17:47:10 - Juan Manuel Rodríguez
Hizo efecto el camión de velas que les puse a los santos Winebaldo, Teótimo y Basiliano y, por fin, bajaron el telón de esta
soap opera un poco larga que pusieron en escena, con poco éxito de crítica y público, Pepe Sáez y Pepu Hernández, presidente de la federación el primero y, desde hace unas pocas horas, ex seleccionador nacional de baloncesto el segundo. Confieso que me gustaría tenerlo todo tan meridianamente claro como cuando veía
Falcon Crest allá por los años 80: Angela Channing, Richard Channing, Lance Cumson y Melissa Agretti eran definitivamente los malos de la serie y ya te podías echar a temblar en cuanto apareciesen en pantalla, mientras que Chase, Maggie, Cole y Vicky Gioberti eran los buenos. Estaría mintiéndoles, y yo no he venido aquí para eso, si les dijera que me atraía más la pánfila y un pelín masoquista familia Gioberti que los inquietantes y venenosos Channing porque a mí, en el fondo, siempre me han gustado mucho más los malos listos que los tontos buenos, y el tal Chase volvía siempre a por otra coincidiendo con el final del capítulo.
Entretanto buscan otro viticultor, el Valle de Tuscany se ha quedado sin nadie que lo riegue, pero al menos acabó el culebrón. Sólo puedo tener buenos recuerdos de Pepu como seleccionador: nos dio a todos una lección durante el pasado Mundial disputado en Japón y, por si fuera poco, acabó conquistando la medalla de oro, reforzada un año después por la de plata del Eurobasket de Madrid. Excepción hecha del famoso
boom provocado por la plata olímpica, nunca se había hablado tanto de baloncesto en nuestro país como con este equipo formado por una extraordinaria generación de jugadores que ojalá tardemos mucho tiempo en echar de menos. Pero luego Pepu ha cometido errores infantiles al tomar unilateralmente decisiones que, de haber sido yo su jefe, me habrían sentado francamente mal. No existen razones deportivas para prescindir de Hernández, pero el trabajo de un seleccionador no termina en el parquet; por otro lado, no creo que a Gasol, Calderón, Navarro, Garbajosa, Reyes y compañía les haga falta un seleccionador sino un entrenador porque, a diferencia de lo que ocurre con el fútbol, está claro que estos sí se seleccionan sólos. En el tiempo que ha permanecido en su puesto, Pepu ha demostrado que es un gran entrenador y que como seleccionador no ha cometido ninguna
frivolité, que diría el añorado Díaz Miguel.
Pepu no es el Channing de esta serie, pero sinceramente tampoco creo que pertenezca a la saga de los Gioberti, mientras que Pepe... ¡Qué puedo decir de Pepe Sáez que no haya denunciado ya José Antonio Abellán en
El Tirachinas!... Lo mejor es que acabó el culebrón y lo peor es que, dimes van y diretes vienen, abrazos para arriba y fotomontajes para abajo, todo esto lo puede pagar el equipo nacional. Si Pepu, que aparentemente es Chase Gioberti, ha tenido problemas con Pepe, a quien quieren colgar el cartelito de Lance Cumson, no sé qué ocurrirá con Aíto García Reneses o Sergio Scariolo, dos entrenadores con un fortísimo carácter. Pareciera como si ningún entrenador de élite quisiera hacerse cargo ahora mismo de la selección nacional, de forma que yo no abandonaría la idea, puede que un poquito temeraria, de contratar a un Chao-Li que se haga cargo de España hasta que finalicen los Juegos de Pekín. Tampoco sería malo que Sáez cogiera el petate y emigrase lejos de la federación, pero este es de los que aguantan hasta el capítulo final del
remake, como Villar.
Posdata:
Aragonés, de la ganadería de Celestino Cuadri, ha sido elegido como el toro más bravo de la Feria de San Isidro. ¿Querrá esto decir algo?
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2 de Junio de 2008 - 17:44:20 - Juan Manuel Rodríguez
Estaban Alberto y Macarena tumbaditos tan ricamente en la playa de Chiclana, leyendo él a Ruiz Zafón y ella la última de Ken Follet, cuando de repente el ganador del Tour de Francia recibió una llamada de Johan Bruyneel: "tienes que correr el Giro". Recogieron rápidamente las toallas, pagaron el tinto de verano, dejó ella a Aliena luchando por su vida y él a Daniel Sempere redescubriendo a Julián Carax y, como almas que llevara el mismísimo diablo, abandonaron la placidez de la Costa de la Luz y reservaron plaza en el primer avión que saliera con destino a Palermo, la ciudad del ocultista Cagliostro, con objeto de introducirse él solito, cual Angel Cristo pinteño, en la boca del lobo italiano. Allí le esperaban, bien entrenados, bien comidos, bien bebidos y bien masajeados, Riccó, Bruseguin, Pellizotti, Sella, Di Luca, Pozzovivo, Simoni, Nibali, Baliani, Savoldelli y Bettini con las fauces abiertas, un once titular transalpino cuya única misión consistía en darle a Contador su merecido, o sea su meritato.
Brian Laudrup cuenta que cuando Richard Moeller Nielsen les reunió deprisa y corriendo para sustituir a Yugoslavia en la Eurocopa del 92 y les dijo que Dinamarca estaba allí para ganar el campeonato, los jugadores tuvieron que reprimir las carcajadas por no hacerle un feo a su seleccionador. Supongo que a Bruyneel, a quien los organizadores del Giro habían exigido la presencia del último maillot amarillo como condición sine qua non para dejar participar en su carrera al Astaná, ni se le cruzaría por la imaginación que Contador podría pasar de estar achicharrándose en la playa a coronarse brillantemente en Milán como el sucesor de Miguel Induráin en la ronda italiana. Ayer le pregunté a Alberto en
El Tirachinas por qué había dicho que esta victoria era moralmente más importante para él que la del Tour: sobraba mi pregunta y no era necesario que él respondiera puesto que debe resultarle frustrante que los franceses, que no saborean una victoria gala en su carrera desde que Hinault se jubiló, no le dejen defender como es debido su maillot amarillo.
Pese a los gestos de incredulidad del mayor de los Laudrup, Dinamarca, más conocida como la
dinamita roja, ganó aquella Eurocopa del mismo modo que Alberto Contador se ha impuesto ahora en Italia, convirtiéndose de paso en el primer vencedor del Tour que gana también el Giro desde don Miguel. Riccó, tan buen ciclista en la carretera como bocazas fuera de ella, se ha llevado un buen gancho de izquierda, pero Christian Prudhomme ha sido noqueado con todas las de la ley. Y qué contarles a ustedes de la actitud del secretario de lo que nos queda de Estado para lo que nos queda de Deporte, el primero en querer salir en la foto y el último en ponerse manos a la obra. Ahora habría que recordarle al químico que su experimento de la
Operación Puerto, en la que llegaron a estar presuntamente implicados seis corredores de Manolo Saiz, impidió a Contador correr, y quién sabe si ganar, el Tour de Francia de 2006. Alberto, el futuro limpio y claro del ciclismo profesional, pagará con rabia los platos rotos de Vinokourov y de Kashechkin porque no le queda otra. Tendrá que ver la ascensión del Tourmalet por la tele, al ladito de Macarena, pero el Tour no podrá contar con el mejor ciclista del mundo. El retomará
La sombra del viento donde la dejó, y ella seguirá levantando, piedra a piedra, una catedral en Kingsbridge, al suroeste de Inglaterra.
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