Mayo 2008
31 de Mayo de 2008 - 18:36:54 - Juan Manuel Rodríguez
Modestamente, nosotros también mandamos nuestra nave espacial
Fénix a explorar otro planeta, sólo que en lugar de llamarse
Fénix se llamó
Martín y su destino no fue Marte sino la NBA. En el año 1986, Fernando Martín Espina, sin duda el mejor pívot español que yo haya visto en acción hasta la bendita irrupción de Pau Gasol, amartizó en la Liga de baloncesto estadounidense por el simple hecho de que se lo pedía el cuerpo. Se le había quedado chica Europa y su físico y sobre todo su fortísimo carácter le pedían a gritos pegarse con los mejores, medirse a sí mismo, y todo ello a pesar de que aquí siempre le ofrecieron el oro y el moro. Así que nuestra nave Martín llegó a Portland, desplegó lentamente su fornido brazo robótico y empezó a enviarnos fotografías desde Marte. Había vida, sí, pero era una vida radicalmente distinta a la que nosotros conocíamos: otra velocidad, defensa al límite, más estudio, otras reglas, más entrenamiento, mayor disciplina, gimnasio a todas horas, viajes de costa a costa...
Por ejemplo, había un marciano que se llamaba Larry Bird, un tipo muy grande que la enchufaba sin piedad desde más allá de una línea que le separaba del aro exactamente seis metros y veinticinco centímetros; aquellas canastas valían tres puntos y no dos, como sucedía aquí, y Bird, un chico rubio y simpático a quien podrías haber encontrado perfectamente en su granja de West Baden, mascando tabaco y tostándose bajo el sol de Indiana, tenía una extrañísima habilidad para abrirse hueco y, con un prodigioso movimiento de muñeca, lograr aquellas prestigiosas canastas de tres de tres en tres. Otro marciano apodado
Magic subía el balón como habitualmente veíamos hacerlo a bases europeos de un metro y ochenta centímetros, sólo que aquel individuo medía lo que Bird, y Larry ocupaba allí la posición de pívot, aunque luego lanzara como un alero. En la Tierra no dábamos crédito a lo que allí sucedía e incluso hubo un par de veces en que llamé en balde al antenista pensando que un rayo había fundido la televisión y, aunque en otras circunstancias muy diferentes a las actuales, Fernando no pudo triunfar como sin duda se habría merecido y como todos nosotros habríamos deseado. Hoy sabemos que su empeño por escalar sólo el
ochomil de la NBA, sin la ayuda de un
sherpa que pudiera guiarle por la pared buena, no cayó en saco roto.
El otro día seguí el amartizaje de
Fénix en Marte, la tensa cuenta atrás y el júbilo desbordado por los hombres y mujeres de la NASA que siguieron con atención el
touchdown de su proyecto más importante de los últimos cincuenta años. Veintidós años después de que un madrileño de espaldas anchas, cabeza bien amueblada y corazón caliente optara, con un par de bemoles, por el camino más tortuoso, convirtiéndose de paso en el primer español y el segundo europeo en jugar en la NBA, un catalán acaba de alcanzar la final del campeonato, que disputará contra los Celtics de Boston, jugando con la camiseta de los Lakers. Kobe Bryant, probablemente el jugador de baloncesto más relevante de la última década y uno de los deportistas más influyentes del último cuarto de siglo, definió hace unas cuantas horas el fichaje de Pau como "una donación" para el equipo de Los Angeles. Pau Gasol conseguirá tarde o temprano el anillo de campeón, quizá ahora, a lo mejor la próxima temporada o dentro de dos. Y si no lo logra él, lo conseguirá cualquiera de los otros cuatro españoles que ahora mismo juegan en Marte o puede que alguno de los que en el futuro seguirán desplegando por allí sus brazos robóticos. Ya somos todos marcianos. Se acabó la exploración.
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30 de Mayo de 2008 - 12:40:01 - Juan Manuel Rodríguez
Hubo un tiempo, reciente aún en la memoria, en el que el Real Madrid, ya fuera por desgana, aburrimiento o, lo que sería mucho peor y más inquietante para su legión de aficionados, puro desconocimiento, encargó la dirección de la primera plantilla de su equipo de fútbol a auténticas medianías, entrenadores sin el caché y la experiencia suficientes para tan complicada misión. He de reconocer que, al contrario de lo que sucedió con el pianista y showman brasileño Vanderlei Luxemburgo, el del "¡hala Madrid!" a tanto la letra, Carlos Queiroz, alias
Ascot, alias
Windsor, alias
Shelby, probablemente uno de los dos o tres hombres que mejor saben hacerse el nudo de la corbata en todo el mundo, dejó aquí, entre aquellos que pudieron trabajar con él, una buena imagen. La mía, sin embargo, no puede ser peor: pasó sin pena ni gloria por el banquillo del mejor club del siglo XX según la FIFA, hablando bajito y despacio, lo que habitualmente suele confundirse con ser educado, y sin hacer nada que cualquier otro hubiera podido hacer en su lugar. Vino de ser segundo y se fue para seguir siéndolo, siempre a la sombra de Ferguson, otro pianista como Luxemburgo.
Comprendo que, en el caso de Cristiano Ronaldo, Queiroz deba tomar partido por el club que le paga en la actualidad en contra del club que le pagó, demasiado bien a mi juicio, en el pasado, lo que no entiendo tan bien es que, con la excusa del caso Ronaldo, don Carlos, que debería ir besando el suelo que pisa Florentino Pérez, el presidente que cometió la locura de traerle aquí a entrenar, acuse al club y a los aficionados madridistas de no saber lo que es el reconocimiento y de ser unos desagradecidos. Quiero dejar bien claro que, como en los casos del propio Luxemburgo o el más lejano de Benito Floro, los culpables no fueron ellos sino quien les llamó, pero si algo demostró el club con esos ilustres desconocidos fue precisamente un reconocimiento desproporcionado, un agradecimiento elefantiásico hacia unos historiales profesionales minúsculos. ¿Qué ha hecho Floro después de entrenar al Madrid? ¿Y Queiroz? ¿Acaso cabe un reconocimiento mayor que entregarte a ciegas una de las plantillas más caras del mundo?
El Real Madrid fue tremendamente injusto con sus propios socios y aficionados trayendo a Queiroz, y éste acusa ahora al club de falta de agradecimiento porque, un año después, F.P. subsanó el error cometido doce meses antes y se lo devolvió al
secador de pelo envuelto con un lacito. ¿Cobró Queiroz? Hasta el último euro. ¿Se hizo famoso Queiroz a costa del Real Madrid? Por supuesto: hasta entonces sólo le conocían Figo y tres gatos más de Manchester. ¿Vivió en España a cuerpo de rey? Naturalmente: vivió aquí como el mismísimo Mukesh Ambani. ¿Ganó algo? Nada, no ganó nada. ¿Qué quiere? ¿Que levanten una estatua de mármol en su honor? ¿Que le pongan su nombre al estadio Santiago Bernabéu? Cristóbal Colón no sería español, aunque descubrió América en nombre de España y con su dinero. Por cierto que él sí tiene algunos monumentos erigidos en su nombre, uno en Madrid, otro en Barcelona, otro en Manhattan. Pero hasta Queiroz podrá reconocer que, entre el descubrimiento de América y pasar de puntillas, elegante y prescindible, por el banquillo del Real Madrid, todavía sigue existiendo alguna diferencia.
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29 de Mayo de 2008 - 14:17:14 - Juan Manuel Rodríguez
Hay que ver lo pesados que están algunos blogueros con el tema de un tal Raúl, un futbolista español que, al parecer, según me cuentan, juega en el Real Madrid y que no ha ido a no sé qué campeonato de selecciones que se disputó en abril o quizás se juegue en junio. Hablas de la reproducción del cangrejo violáceo de la playa de San Bartolo y te salen con el tema de Raúl. Te preparas un bonito artículo sobre la vida, obra y milagros de Bonanno Pisano y te sacan otra vez el tema de Raúl. Sacas a colación el perfecto
touchdown efectuado en el planeta rojo por la nave Phoenix polar lander de la NASA y tiran de ti hacia Raúl. Y de los
satélites ni te cuento. Si estás hablando del fichaje de Cristiano Ronaldo, ellos te sacan el tema de este caballero. Si te pones a analizar el desembarco de Marcelino en el Zaragoza, vuelta la burra al trigo con González Blanco. ¿Keita?... Sale Raúl. ¿Gasol?... Por allí aparece Raúl. ¿Roland Garros?... Raúl en París.
En alguna otra ocasión dije, y el tiempo me dará sin duda la razón, que son precisamente los
luisistas quienes están más interesados en reabrir cada dos por tres el asunto de Raúl, desviando la atención de lo que realmente importa que no es otra cosa que el juego de España en la Eurocopa; no en un amistoso, no, o en un partido de clasificación sino en un gran campeonato oficial de selecciones nacionales. Su obsesión por este señor que juega en el estadio Santiago Bernabéu, compartida, según me cuentan las buenas lenguas, por el propio seleccionador nacional, no parará. Y eso es debido exclusivamente a una sóla razón: saben muy bien, porque no son tontos y están en la calle, que a España le duele la ausencia del jugador del Madrid. Pero, a diferencia del
luisismo, el
raulismo será generoso y sabrá perdonar. Por mi parte, centrado como estoy en la Eurocopa, sólo me preocupa que Luis dé con la tecla que haga carburar en Austria a mi equipo.
Doy por cerrado (o no) el asunto de Raúl. Sé que algunos blogueros me seguirán buscando las cosquillas y doy por hecho que, en el caso de que a España le vaya bien en la Eurocopa, el mérito se atribuirá a la ausencia del capitán madridista. Ojalá sea así, ojalá me den la alegría de tener que aguantar sus burlas porque eso querrá decir que hemos ganado el campeonato o, al menos, hemos pasado de los malditos cuartos de final, que a veces son octavos. No entraré al trapo porque soy toro resabiado, aunque aquí contaré lo que vea, bueno, malo o regular, que es lo que vengo haciendo los últimos ocho años. Y si por una de esas casualidades que tiene la vida, que no va a suceder ni entra en mis planes porque todo nos va a ir muy bien, España cayera eliminada a las primeras de cambio, jugando al fútbol como nunca y perdiendo como siempre, ni se me ocurrirá sacar a colación el tema de Raúl. A los blogueros pongo por testigos.
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28 de Mayo de 2008 - 17:15:19 - Juan Manuel Rodríguez
Ramón Calderón es un auténtico frontón, las devuelve todas. El otro día acusó a la Junta Electoral de ser el brazo armado de Florentino Pérez. El actual presidente del Real Madrid está más obsesionado con F.P. que Luis Aragonés con Raúl y ve su sombra detrás de cualquier situación que pueda perjudicarle. En el discurso con el que abrió la pasada asamblea de socios, justo cuando trataba de venderles a los compromisarios las excelencias de los nuevos estatutos del club, les pidió que votaran a favor aunque, en un gesto aparentemente democrático pero más falso que el beso de Judas, animó a aquellos que no estuvieran de acuerdo a que emitieran su opinión negativa. Cuando, de una forma abrumadora, los socios decidieron rechazar la iniciativa del presidente, éste salió por peteneras diciendo que habían boicoteado la asamblea. ¿Quién?... Florentino, por supuesto.
Ramón Calderón está empeñado en hacernos creer que él nació el 2 de julio de 2006 cuando no es así. Calderón nació el 26 de mayo de 1951 y formó parte de la junta directiva de Florentino Pérez desde el primer día hasta el último de su mandato. Conviene repetirlo de vez en cuando porque Calderón, el de "no le quepa a usted la menor duda de que Kaká jugará en el Real Madrid", trata de desmarcarse de una etapa que él mismo protagonizó en primera persona. Sirva todo lo anteriormente expuesto para recalcar el hecho de que, tras haber fustigado a Florentino por haber contratado a los mal denominados galácticos, ahora resulta que él quiere hacer lo mismo con Cristiano Ronaldo, pagando por el futbolista portugués lo que no está en los escritos. F.P. puso encima de la mesa de la Juve 75 millones de euros por Zinedine Zidane, y ahora Calderón se ha encargado de airear a los cuatro vientos, aunque quiera recular tras las amenazas del Manchester United, que el Real Madrid estaría en condiciones de abonar más de 80. ¿Qué diferencia hay entre uno y otro caso?... Sólo existe una: el jugador.
El Madrid pagó 75 millones de euros por Zidane porque podía hacerlo, así de simple. ¿Por qué pagó 30 por Pepe?... Porque podía. ¿Por qué está dispuesto a pagar entre 80 y 100 millones de euros por Ronaldo?... Muy sencillo: porque los tiene. Me gustaría preguntarle a Calderón, aunque en las actuales circunstancias me temo que eso va a ser realmente difícil, si él habría fichado a Ronaldo, Beckham y Figo, los famosos galácticos, si se le hubieran puesto a tiro. La diferencia entre Florentino y él es que, cuando en su día saltó la noticia de que Figo se iba al Madrid, nadie dudó de que aquello iba realmente en serio porque F.P. estaba detrás. Cuando Ronaldo no venga, que no vendrá, después de haberle encarecido aún más a Malcolm Glazer su ampliación de contrato, que es lo único que va a sacar de toda esta historia, podrá argumentar con todo el descaro del mundo, como ya hiciera con Kaká, que ya no tenía sitio en este equipo. No hay caso Ronaldo, es cierto, el único caso ahí dentro se llama Ramón y se apellida Calderón.
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27 de Mayo de 2008 - 16:58:53 - Juan Manuel Rodríguez
Hace tan sólo un par de semanas, cuando al presidente de la federación española de baloncesto y al seleccionador nacional no se les ocurrió otra cosa que escenificar en público su particular
abrazo de Vergara, Pepu Hernández exclamó "¡no estamos posando, no estamos posando!"... Pues sí, estaban posando, vaya que si estaban posando. Tan posado fue ese como el que protagoniza todos los veranos, desde tiempos inmemoriales, Anita Obregón saliendo de la playa de Miami. Pepu y Pepe, Pepe y Pepu, esta extrañísima pareja de hecho que lleva jugando al ratón y al gato desde que finalizara el Eurobasket de Madrid, posaron para la foto y después nos dijeron a todos por enésima vez que habían fumado la
pipa de la paz por el bien del baloncesto español. Si la fumaron, (a la pipa me refiero) la fumaron poco o le dieron una caladita muy rápida y luego cada uno siguió con lo suyo.
La verdad es que ya estoy un poquito harto de Tom y Jerry. Me parece muy bien que estos dos se lleven muy mal, pero lo que no me parece tan bien es que no den por finalizado este
escondite inglés que, para mi gusto, está quedando un poco largo. Puede que lo más sensato habría sido que Pepe hubiera puesto de patitas en la calle a Pepu por querer mandar más que él en la federación, o que Pepu le hubiera dicho a Pepe que se iba porque los actos promocionales habían frustrado la medalla de oro del
Euro-2007. El miércoles se llevó a cabo una reunión de la federación a la que sí pudo asistir Jerry pero de la que se escaqueó hábilmente Tom; éste último, Tom, quiso repetirla el lunes, pero Jerry le explicó que ese día no podía porque esa misma tarde tenía una conferencia, a lo que los hombres de Tom le dijeron que no había problema y que ya hablarían más adelante. El caso es que, al mismo tiempo que Jerry disertaba acerca de lo maravillosa que es la lluvia en Sevilla, Tom se reunía consigo mismo. Más poses. Más fotos. La historia de nunca acabar.
Pepe no quiere a Pepu, y cada día que pasa tengo más claro que Pepu, que desde luego tampoco quiere a Pepe, estaría encantado de que pusieran a otro en su lugar. Hernández ha ganado un Mundial y ha quedado segundo de un Campeonato de Europa. En el posado al que me refería al principio, el presidente le preguntó lo siguiente al seleccionador: "¿La plata es un fracaso?", a lo que el seleccionador respondió esto otro: "Si te marcas el oro como objetivo sí". La pregunta del millón es otra: ¿qué objetivo cree Pepu Hernández que se puede conseguir en los Juegos?... El seleccionador no podrá trabajar con Calderón y Navarro hasta que no tengan su contrato bien amarrado, Gasol llegará tarde si, tal y como deseamos todos, juega la final de la NBA contra los Boston Celtics, y Garbajosa lo tiene muy difícil para estar en Pekín. Tengo para mí que Jerry quiere seguir hablando de ba-lon-ces-to, sí, por supuesto, pero en otro sitio. Si Tom acaba poniéndole de patitas en la calle, no creo que Jerry vaya a alarmarse demasiado; es más, estaría por asegurar que lo está de-se-an-do. Y esto es to, esto es to, esto es todo amigos.
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26 de Mayo de 2008 - 13:07:26 - Juan Manuel Rodríguez
En una escena de
El Padrino, Vito Corleone le dice a Johnny Fontane eso tan famoso de "le haré una oferta que no podrá rechazar". José Antonio Abellán adelantaba ayer en el programa
Tiempo de Juego la contraoferta que el propietario del Manchester United, el millonario Malcolm Glazer, ha presentado a Ramón Calderón con objeto de que éste pueda cumplir su sueño de fichar a Cristiano Ronaldo: cincuenta millones de euros, Robinho, Diarra y Sergio Ramos. Glazer, un judio de ascendencia lituana que tuvo que ponerse al frente del negocio familiar cuando sólo tenía quince años y que hoy, medio siglo después, controla inversiones inmobiliarias, participaciones en compañías energéticas y de alimentación, empresas deportivas, del petróleo y de gas natural, compañías de salud y medios de comunicación, y que la revista
Forbes sitúa en el puesto 244 entre los estadounidenses más ricos y el 584 del mundo, ha presentado una oferta que el Real Madrid tendrá necesariamente que rechazar.
Lo que ha hecho Glazer, por supuesto muy diplomáticamente, ha sido declararle directamente la guerra económica al Madrid, dejándole bien claro que el dinero no será motivo suficiente para que el
crack portugués abandone la disciplina del equipo inglés. Primero mandó por delante a uno de sus empleados, sir Alex Ferguson, más conocido como el
secador de pelo, y después ha sido él mismo, probablemente desde una tumbona de su lujosísima vivienda de Palm Beach, en Florida, quien ha querido agarrar el toro por los cuernos. Naturalmente que, como sucede siempre en estos casos, será el futbolista quien tome su propia decisión. Y sigo estando convencido de que Cristiano, que en cualquiera de los casos, siga en el Manchester o venga a Madrid, se convertirá en el futbolista mejor pagado del mundo, está jugando con dos barajas, excitando a Calderón y provocando al archimillonario americano.
Ya dijo claramente Ferguson que cuando vendieron a Beckham y Van Nistelrooy fue porque ellos quisieron, y ahora no querían vender a Ronaldo. Glazer ha sido mucho más gráfico que su trabajador: "¿queréis a Cristiano?... Cincuenta millones, Ramos, Diarra y Robinho". Esto me recuerda a otra película, mucho más reciente que
El Padrino; se trata de
El asesinato de Jesse James por el cobarde Robert Ford. En un momento de la película, James y Ford duermen en la misma habitación pendientes del próximo atraco. Pensando que Jesse duerme, Ford, sigiloso, inicia un lento movimiento para salir furtivamente de la cama sin que su jefe, que no se fía en absoluto de él, se dé cuenta. James, que está despierto, asoma su pistola entre las sábanas y pregunta en voz alta: "¿dónde vas?", a lo que Ford responde: "Necesito ir al lavabo"... Entonces Jesse James, lacónico, sentencia: "No, tú crees que necesitas ir, pero no", y Ford recula y vuelve a la cama. Ese es el mensaje de Glazer: "tú crees que quieres fichar a Ronaldo, pero no quieres".
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25 de Mayo de 2008 - 12:10:11 - Juan Manuel Rodríguez
Del mismo modo que no aparece escrito en ningún sitio que el seleccionador deba escoger a los mejores futbolistas del momento, (y, para muestra gráfica, el botón del equipo que se lleva Luis Aragonés a la Eurocopa) tampoco he visto yo por ningún lado redactado que el presidente de la federación española de fútbol esté obligado a hacer lo mejor para España y no para él mismo. Ayer, bien es cierto que con la asistencia casi nula de aficionados, se jugó en el Camp Nou un partido entre Cataluña y Argentina. Con el consentimiento, ahora sí, de Angel Villar, se cantó
Els Segadors y los jugadores de Gratacós saltaron al campo con una pancarta en la que se defendía "una nació, una selecció". Y créanme que me sabe muy mal tener que trasladarme en globo hasta la apacible Babia para transmitirle al presidente de una federación deportiva perteneciente al Reino de España que la nación que reclamaban ayer, bajo su tutela, no era la española sino la catalana, y que la selección por la que dieron la cara fue la de Cataluña y no la que jugará el próximo mes en Austria y Suiza, que es la que él dice defender, pero las cosas son como son y no como nos gustaría que fueran. ¿Tan alto se cotiza un voto de Jordi Roche para que nos metamos un gol en propia puerta?
En dicho partido, defendiendo a la albiceleste, jugaron, supongo que agotados física y mentalmente después de una temporada tan ajetreada como la que acaba de concluir, Messi, Gago, Banega, Agüero e Higuaín, por citar sólo a aquellos futbolistas que militan en equipos de la Liga española. El barcelonista Messi no sorprendió a nadie -al menos a mí no- cuando el otro día confirmó que él jugaría con su selección nacional en los Juegos de Pekín, dejando tirado al Fútbol Club Barcelona que, justo a mediados del mes de agosto, se juega la vida en la previa de la Champions League. Digo que no me sorprendió en absoluto porque, desgraciada o afortunadamente, en este
circo del fútbol mandan los jugadores, y ya le puede pagar Laporta una millonada al chaval que éste siempre decidirá a favor de Argentina. ¿Por qué?... Porque los argentinos tienen una estricta
lista negra en la que aparecen aquellos futbolistas que renunciaron una vez, sólo una, a jugar con su país.
Messi, que es un jugador de fabricación catalana, un chicho del que no sabían nada, o muy poco, en la AFA hasta que empezó a despuntar aquí, sabe que tiene al menos diez equipos esperando en la puerta para ficharle, pero sólo una selección. Ellos sí lo tienen claro, nosotros no. Messi, por cierto, no ha cumplido aún los veintiún años y desde los diecisiete, la misma edad que tiene ahora Bojan Krkic, está sometido a una presión de deportista de élite. Me parece que el asunto de Bojan no se ha querido explicar bien, como no se han explicado nada bien tantas y tantas cosas en esa federación, y que Luis se lo quitó de encima alabando la actitud generosa del chaval reconociendo que no estaba en condiciones de jugar con España. Comparando los casos de Messi (20 años) y Bojan (17) me dio por pensar qué habría sucedido si el español hubiera sido argentino. Sé que es
fútbol ficción pero tengo para mí que allí no lo habrían arreglado tan diplomáticamente. Para desconectar, el Monasterio de Silos y la lectura del gran Gerardo Diego. Y más balones fuera.
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23 de Mayo de 2008 - 13:57:41 - Juan Manuel Rodríguez
De Richard Nixon dijo una vez el presidente del Partido Republicano, su partido, que era el mentiroso más transparente que había conocido en toda su vida. Salvando las notabilísimas distancias existentes entre uno y otro, a Ramón Calderón debe sucederle algo parecido que al trigésimo séptimo presidente de los Estados Unidos de América: es tan transparente mintiendo, lo hace con tal naturalidad que, si no lo conoces, te la cuela. Así sucedió, por ejemplo, cuando serio, impasible, institucional, aseguró sin despeinarse que Kaká, el mejor jugador del mundo, un futbolista perteneciente al Milan, un club tan poderoso deportiva y económicamente como el propio Real Madrid, sería tarde o temprano jugador merengue. Todavía recuerdo las caras de felicidad de muchos madridistas, embelesados por la promesa más ilusionante desde el fichaje de Zinedine Zidane. Había quien no conocía aún a Ramón Calderón, pero hoy ya sabemos perfectamente de qué va la vaina.
Cuando Calderón, lógicamente, no pudo cumplir finalmente su falsa promesa de traer al Madrid a Kaká, traicionando así a todos los socios y aficionados que habían confiado erróneamente en su palabra, se limitó a decir que ese jugador ya no tenía sitio en el Madrid. De los tres futbolistas comprometidos teóricamente en su
ticket electoral sólo pudo traer a uno de ellos, Robben, un buen futbolista aunque quizás el menos atractivo deportivamente de todos. Ahora, acuciado por la goleada de la Asamblea, arropado por un empleado que asegura, bravucón y chuleta, algo así como que el Real Madrid tiene el dinero por castigo, Calderón ha vuelto a vender otra milonga, en este caso la de Cristiano Ronaldo. Resulta que al portugués sí podrían encontrarle el sitio que no tenía Kaká. Se habla de ochenta, noventa, cien millones de euros, todo da igual con tal de tirarse un par de semanas prometiendo algo que él sabe que no puede cumplir. Si no es ahora, será en 2009, y si no en 2010. ¿Será por dinero? ¿Será por falsas promesas?
Desde luego que a Ronaldo no se le puede echar en cara que esté jugando con las cartas marcadas. En Inglaterra dice una cosa y en España otra bien diferente. Allí asegura que se quedará y luego, al minuto siguiente, cambia de opinión y dice que él nunca le promete nada ni a su propia madre, para luego volver a decir aquí que "todo el mundo acabará contento": decir eso y no decir nada es exactamente lo mismo. El tiempo nos sacará de dudas y desvelará si Ronaldo era verdad o si sólo se trataba de otra trola más del presidente madridista. Tengo para mí que Calderón vuelve a mentir. Por supuesto que al Real le gusta Ronaldo, ¿a quién no?... Y Kaká. Y Cesc. Por cierto, ¿qué fue de Cesc? ¿Tendría sitio ahora mismo en ese equipo, don Ramón?... Jorge Mendes debe estar frotándose ahora mismo las manos. ¿Cuánto hay que poner? ¿Ochenta? ¿Noventa? ¿Cien? ¿Hablamos de millones de euros o de
Mortadelos?
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22 de Mayo de 2008 - 14:22:56 - Juan Manuel Rodríguez
¿Ganan los entrenadores o ganan los jugadores? ¿Ganaba Luis Carniglia o lo hacían Di Stéfano, Puskas y Gento? ¿Logró Rinus Michels que Koeman, Rijkaard, Wouters, Gullit y Van Basten siguieran al dedillo sus instrucciones hasta conseguir para Holanda la Eurocopa del 88? ¿De no haber entendido correctamente Garrincha, Zagallo, Vavá, Didi y Amarildo las explicaciones de Aymore Moreira, Brasil no habría sido capaz de conquistar el Mundial de 1962? ¿Ganaría la Eurocopa Luis o lo harían Casillas, Puyol, Torres e Iniesta?... Dejémonos de zarandajas: son los jugadores quienes ganan o pierden los partidos y la misión de los entrenadores consiste en no estorbarles demasiado. ¿Habría ganado tantos títulos Capello entrenando al Hansa Rostock? ¿Ganó realmente Koeman la Copa del Rey, tal y como alegan sus defensores, o lo hicieron Villa, Silva y Baraja?
El diario
Marca desvela hoy cómo ganó el Valencia la final de la Copa del Rey. En la charla anterior al partido, el holandés insistió en la necesidad de jugar con el 4-3-3 que tan pésimos resultados había dado, pero los jugadores, sabedores de que al entrenador le quedaba la información del tiempo de un telediario, le pidieron volver al 4-4-2; al final, Koeman cedió, pero cuando dio la alineación volvió a situar a Silva, Baraja y Marchena en el centro del campo. Luego, en el transcurso del partido, los jugadores se colocaron a sí mismos. Silva se puso cerca de Villa, y Arizmendi y Mata se abrieron a las bandas mientras Baraja y Marchena ocuparon el doble pivote. Koeman no abrió la boca ni dio una sóla instrucción y, cuando estaban festejando el título logrado poco antes en el estadio Vicente Calderón, alguien le dijo a Koeman: "¿Ves cómo cambiando el sistema el equipo funciona?, a lo que
Tintín respondió con un escueto "yo no he cambiado el sistema".
El Valencia, pues, ganó la final a pesar de su entrenador, aunque él podrá poner en su tarjeta de visita "Ronald Koeman, campeón de la Copa del Rey". El Valencia le dio a Koeman la Copa y no al revés. Koeman, que se cree Johan Cruyff, desordenó tantas cosas en tan poco tiempo que a los futbolistas no les quedó otra que hacerse con los mandos del equipo. No me cabe la menor duda de que si Voro, que en aquella ocasión ejerció como delegado, se hubiera sentado en el banquillo, el Valencia habría conquistado igualmente la Copa del Rey. Hoy, por cierto, otro futbolista más, Vicente, carga contra su ex entrenador: "No hace falta que Emery tenga mucha clase para tener más que Koeman". No sólo les tenía desordenados sino también enfadados. Koeman era una bomba de relojería, un déspota y un gran desconocedor del fútbol español, a pesar de lo cual irá presumiendo por ahí de su Copa. Que patente su sistema, el
sistema Tintín. 59 comentarios
21 de Mayo de 2008 - 20:34:19 - Juan Manuel Rodríguez
Alex Ferguson nunca ha sido demasiado diplomático. En Inglaterra le conocen despectivamente como el secador de pelo por la forma abrupta que tiene de gritarles en la cara a sus jugadores. David Beckham, que aún hoy continúa siendo un emblema del fútbol inglés, tuvo que salir pitando de su club de toda la vida porque acabó tarifando con el entrenador. Gordon Taylor, que por aquel entonces era el presidente del sindicato de futbolistas, salió rápidamente a la palestra para criticar que el Manchester United estuviera tratando al jugador como si fuera un "coche de segunda mano". Acerca del sonado incidente que acabó con una bota arrojada por Ferguson en la cara de Beckham, Carlos Queiroz comentó que un famoso entrenador italiano le había dicho que él había estado intentando esa acción durante treinta años, pero que debía tratarse de una técnica escocesa.
Florentino Pérez, que era un hacha para los negocios lo diga quien lo diga, utilizó como palanca las malas relaciones personales existentes entre jugador y entrenador para hacerse con los servicios de un futbolista que, de otro modo, jamás habría salido de la Premier League. Yo creo que, desde entonces, Ferguson tiene al Real Madrid metido entre ceja y ceja por darle asilo a Beckham. Probablemente el secador de pelo habría querido ver a David en el Holandés Errante, incapaz de tocar puerto. Sirva todo lo anteriormente expuesto para explicar la salida de tono que Ferguson, un hombre habitualmente enfrentado al mundo, tuvo con un periodista cuando éste volvió a preguntarle por Cristiano Ronaldo y la posibilidad de que acabara vistiendo de blanco algún día. La idiotez, efectivamente, es universal y lo mismo afecta a nobles que a plebeyos, buena prueba de ello es el propio Alex Ferguson.
Sinceramente no creo que exista ni una sóla posibilidad de que Cristiano Ronaldo se vaya del Manchester. El jugador, probablemente aconsejado por su representante, está manejando los tiempos y manteniendo adrede la tensión hasta que acabe la final de la Champions. Queda claro que, con el único objeto de encelar a Ferguson, Ronaldo está utilizando al Real Madrid. Seguro que el jugador vio la luz el día que un empleado de postín del club merengue dijo que tenían el dinero por castigo, frase posteriormente refrendada por el mismísimo presidente. Si el Manchester pierde la final de la Champions, los altavoces mediáticos de Calderón volverán a golpearnos con la monserga de Cristiano del mismo modo que lo hicieron con la de Kaká. Y cuando Ronaldo no venga, que no vendrá, don Ramón lo tendrá tan fácil como decir que Ronaldo ya no tiene sitio en su Madrid. Era lo único que le faltaba al secador de pelo, que un discípulo del discípulo del discípulo de Florentino le tendiera la misma trampa que hace cinco años. Eso sí que no.
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20 de Mayo de 2008 - 22:39:51 - Juan Manuel Rodríguez
Estaba claro que Ronald Koeman fingía su valencianismo. Vino aquí como una maleta y se fue como un maletín. Entró en el Valencia pero ni el club, ni su historia, ni tampoco los problemas del equipo entraron jamás en él. Empeoró notablemente las cosas, dividió en tres o cuatro al vestuario, tuvo un comportamiento chulesco con algunos jugadores y a otros les consintió absolutamente de todo. Nunca dudó, siempre lo tuvo todo claro, jamás se bajó del carro y no hizo prisioneros. Koeman llegó como Wyatt Earp y se fue como Doc Holliday, dejándole el vestuario a Voro convertido en un auténtico O.K. Corral. Afortunadamente para todos los seguidores valencianistas, quien fuera delegado del equipo consiguió reconducir a última hora la situación. Koeman, en suma, estropeó más que arregló y se fue cobrando un año que no había trabajado. Misión cumplida... para él.
Es cierto que algunos futbolistas damnificados tampoco estuvieron a la altura de las circunstancias. Esperaron pacientemente a que el cadáver del entrenador holandés pasara por delante de su puerta y luego le pusieron literalmente a parir. Y sólo estábamos esperando a que Koeman rompiera su silencio y dijera lo que realmente pensaba acerca de su experiencia ché. Ya lo ha dicho, en Holanda por supuesto. Koeman dice ahora que fue un error fichar por el Valencia. Dice ahora que Albelda, Cañizares y Angulo crearon un mal ambiente y que le pareció extraño que los dirigentes les permitiesen seguir entrenando con el resto de jugadores. Dice ahora que no tenía otras opciones para entrenar ya que su puesto en el PSV estaba en entredicho. Dice ahora que, de haber seguido en Holanda, habría llegado al puesto de seleccionador de su país o a dirigir al Barcelona, su auténtico sueño.
Koeman ha confesado, y dicha confesión ha de servirles a todos los aficionados para darse cuenta de que se libraron de una buena. Hasta sus declaraciones en la televisión
Het
Gesprek, intuía que Koeman se tomaba al Valencia por el pito del sereno, un trampolín profesional hasta dar el gran salto a su club, el Fútbol Club Barcelona. Koeman ha dado la cara de la peor forma posible: a muchos kilómetros de distancia y cuando todo lo que él diga sólo puede hacerle más daño todavía al club. La confesión de Koeman, realizada desde el resentimiento, tiene que valer al resto de equipos españoles para saber con quién se la podrían jugar en el futuro.
Tintín no ha demostrado ser un buen entrenador, más bien todo lo contrario, y además ha constatado que es un largón. El error no fue suyo por venir a Valencia, el error fue de quien pensó que él podría solucionar las cosas.
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19 de Mayo de 2008 - 12:13:04 - Juan Manuel Rodríguez
Al final de una Asamblea General Extraordinaria más caliente que el cenicero de un bingo, llevada a cabo, por cierto, pocas horas antes de que se festejara en el estadio Santiago Bernabéu la segunda Liga consecutiva conquistada por el club, circunstancia ésta que no se daba desde hacía dieciocho años, Ramón Calderón dijo, todo ufano y orgulloso, que nadie podría alegar que no se le había escuchado, al contrario de lo que le había sucedido a él en dos asambleas anteriores en las que llegaron incluso a desconectarle el micrófono. Es cierto que a Calderón le pusieron literalmente verde, y que hubo algún subalterno suyo que, ante el frenético pim-pam-pum, estuvo a punto de intervenir para frenar aquella sangría y que él, como le pasó a Joan Gaspart en el palco del Camp Nou aquel famoso día, pidió teatralmente que le dejaran sólo. Sólo estuvo, eso es cierto, y sólo se irá porque ya no le tragan ni en su propia Junta, pero, antes de que suceda todo eso, el presidente del Real Madrid debería extraer alguna conclusión de lo acontecido ayer.
Calderón, que es un medallero de mucho cuidado, resalta como virtud lo que únicamente es una obligación. Tenía que dejar hablar a los socios porque lo contrario habría constituido un auténtico escándalo y porque él no es Mobutu Sese Seko y el Real Madrid Club de Fútbol no es la República del Congo. El presidente, que ya tiene experiencia en estas lides, sabía perfectamente que la Asamblea se le iba a revolver y dejó que le pusieran a caer de un burro para destacar de sí mismo el talante demócrata. Decía Baltasar Gracián que existe un sordo peor que el que no puede oír y es aquel que por una oreja le entra y por otra se le va. Si Calderón escuchara realmente las críticas de los socios y no se las tomara como beneficio de inventario, si el varapalo de ayer no le entrara por una oreja y se le fuera por la otra, lo que tendría que hacer es dimitir, tal y como le exigieron a voz en grito, y convocar inmediatamente elecciones a la presidencia.
Del intensísimo fuego cruzado acaecido ayer puede extraerse la conclusión de que la presidencia de Ramón Calderón está tan tocada como el primer día y que dos Ligas no van a cambiar en absoluto la percepción que tienen los madridistas acerca de su curiosa gestión. 682 socios le negaron y 150 le dieron la razón. Calderón, que en teoría tendría que estar surfeando sobre la ola del éxito, se encuentra sin embargo en el peor momento a lo largo de sus casi dos años de gestión. He de confesar que hubo un tiempo en que pensé que el socio del Madrid dormía, pero ayer tuvo un brusco despertar. El mejor club del siglo XX se merece los mejores gestores del siglo XXI, y eso está muy lejos de llegar. Lo que quiere el aficionado madridista no es que le vendan el pollino cojo de un fichaje inalcanzable sino que no le mientan más veces. Escuche al socio, Calderón, escúchele. No se siga haciendo el sueco. Escuche al socio y convoque elecciones. Con dos Ligas de fútbol en su haber, a lo mejor incluso las gana.
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17 de Mayo de 2008 - 19:32:07 - Juan Manuel Rodríguez
En su libro Cómo la vida imita al ajedrez, Garry Kasparov, uno de los deportistas con más talento del siglo XX y quizás uno de los tres o cuatro mejores ajedrecistas de la historia, dice lo siguiente al hablar de la estrategia: "si jugamos sin objetivos a largo plazo, nuestras decisiones se convierten en exclusivamente reactivas y nos vemos jugando el juego de nuestro oponente, no el nuestro. Mientras saltamos de una cosa nueva a la siguiente, acabamos por perder el rumbo, impelidos por lo que tenemos delante, en lugar de por los logros que necesitamos". Kasparov pone como ejemplo la campaña presidencial norteamericana de 1992, la que llevó a Bill Clinton a la Casa Blanca. "Durante las primarias demócratas", dice Kasparov, "parecía que cada día traía un nuevo escándalo que, con toda seguridad, destruiría la candidatura de Clinton. El equipo de campaña reaccionaba inmediatamente frente a cada nuevo desastre, pero no se limitó a reaccionar. Se aseguró de que todos los comunicados de prensa hicieran hincapié también en el mensaje de su candidato".
Luis Aragonés ha dado hoy su lista de 23 jugadores para la Eurocopa y en ella, tal y como nos temíamos algunos, no está Raúl. Pareciera una victoria del seleccionador sobre el capitán del Real Madrid pero, bien al contrario, es una derrota aplastante. Intuyo que, salvo que España gane la Eurocopa y probablemente aunque lo haga, la lista que hoy ha ofrecido Luis pasará a la historia del fútbol español como la primera a la que faltó Raúl desde el año 1998. Más allá del hecho circunstancial de apartarle injusta y caprichosamente del equipo nacional, ni el seleccionador nacional, ni la gente que trabaja con él, ni tampoco sus agradecidos satélites han sabido salir con éxito del trance de Raúl, y eso es simple y llanamente porque, por encima de las inquinas personales y los cotilleos de pasillo, resulta incuestionable que el jugador del Real Madrid se ha ganado a pulso acudir a Austria con otros veintidós jugadores de fútbol. Al contrario que Clinton en el 92, Luis se ha visto superado por el debate sobre Raúl y, en mi opinión, no ha sabido transmitir un mensaje positivo.
Salvo la presencia de Cazorla, la lista no ha podido sorprender a nadie puesto que ha sido publicada y republicada por todo el mundo desde hace diez días. Para ocasiones posteriores propongo que, en lugar del seleccionador, los satélites de Luis, que fueron, nombre arriba y apellido abajo, los satélites de Clemente y de Camacho, y serán también, apellido abajo y nombre arriba, los satélites de Del Bosque, se dividan la lista por líneas. Así, un satélite podría anunciar los porteros, otro los defensas, otro los centrocampistas y otro más los delanteros. ¿Qué sentido tenía la rueda de prensa de hoy si la lista la conocíamos todos y Luis no iba a responder, como viene siendo su tónica habitual, a las preguntas más candentes? No seré yo quien le ponga a Aragonés el collar hawaiano de flores.
La lista no me gusta porque no me gusta el seleccionador. Puedo escribirlo en negrita: la lista no me gusta porque no me gusta el seleccionador. Dejando a un lado la curiosa circunstancia de que el campeón de Liga, que también lo fue la temporada anterior y que ahora mismo aventaja en ocho puntos al Villarreal y en dieciocho al Barcelona, sólo aporte dos jugadores, cuestión ésta que no se veía desde el Mundial de 1950, el hecho de que Luis llame a cinco futbolistas que no han disputado ni un sólo minuto con España, y que dos de ellos ni siquiera hayan sido convocados nunca, constituye una auténtica frivolidad. Ya me explicará Luis en qué momento exacto de sus carreras deportivas han colaborado Navarro, De la Red, Cazorla y Sergio García a la clasificación de España para la Eurocopa. Y ya me dirá, por supuesto sin prisas y cuando él lo estime oportuno, cómo es posible que el jugador número veintitrés, el que le quita precisamente el sitio a Raúl, esté luchando por evitar el descenso a Segunda. Esta es la lista incoherente de un seleccionador contradictorio.
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16 de Mayo de 2008 - 21:43:25 - Juan Manuel Rodríguez
Ha tenido que llegar al río la sangre de los SMS para que José Ramón de la Morena cite en la
Ser a Pedro Muñoz, Carlos Moyá, Juan Carlos Ferrero, David Ferrer y Toni Nadal. El presidente de la federación española de tenis ha tenido que llamar
machote ibérico a uno de nuestros jugadores más importantes, y éste ha tenido que llamarle
chorizo para que tome cartas en el asunto el auténtico secretario de Estado para el Deporte. El otro, el químico, el que nombró la ministra que confunde los Juegos con la Copa Davis, elegida a su vez por el presidente a quien le excita compartir
sanedrín con Relaño y Lama, se hizo una foto con Muñoz y Javier Duarte y salió corriendo como alma que lleva el diablo. Hoy, cuarenta y ocho horas después de que los mensajes de texto hayan salido publicados en toda la prensa, Lissavetzky ha llamado por fin a Muñoz para pedirle "la máxima mesura y prudencia".
Una cosa sí puede afirmarse de Muñoz y Moyá tras la exhibición impúdica de sus mensajes de texto: tienen mucho tiempo libre, demasiado en mi opinión. Si Muñoz hubiera dedicado la mitad de ese tiempo a hablar con los tenistas, estoy seguro de que Madrid no habría pagado el pato de sus propias frustraciones. No habría altitud capaz de frenar a Moyá si éste, en vez de responder al presidente de su federación riéndose de los errores de ortografía que comete, hubiera pensado un poquito más en el equipo español de Copa Davis que tanto dice defender. Si, en lugar de andar a la luna de Valencia, Lissavetzky hubiera estado trabajando en su despacho no habría sido necesario que hoy saliera diciendo que es imprescindible "abrir un proceso de diálogo que permita la convivencia". Primero deja que estalle la Tercera Guerra Mundial en el
corralito de su colega, y luego sale impartiendo doctrina de baratillo. Este químico es la bomba.
No sé si el secretario de lo que nos queda de Estado para lo que nos queda de Deporte, suplente del otro, del auténtico secretario de Estado, abrirá también un proceso de diálogo con Jordi Roche y Anna Pruna. En el tenis se le adelantó De la Morena y en el fútbol acaba de adelantársele Angel Villar, el mismo que se pasa la ley española que ha de cumplir todo el mundo por el mismísimo
arco del triunfo. Villar ya ha estado limando asperezas con el presidente de la catalana, hasta el punto que el diario
Sport deduce que no será demasiado complicado poner en marcha la vieja idea independentista de la Copa de las Naciones, torneo en el que podrían participar selecciones con y sin Estado propio. Ahora Villar, que anda de promoción por España, dice que sí a todo lo que antes dijo que no. ¿Cómo puedo esperar yo, cómo podemos esperar ninguno de nosotros, que Lissavetzky nos defienda?... Imposible.
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15 de Mayo de 2008 - 16:32:40 - Juan Manuel Rodríguez
Pues sí, Bojan dijo no. Me quedé de piedra nada más conocer la noticia. Bojan, que tiene sólo diecisiete añitos, dijo no a la Eurocopa porque prefiere descansar después de una temporada tan estresante como la suya. Bojan, que era el jugador número veintitrés de la lista de Luis Aragonés, prefirió ceder el paso a Sergio García, que parece ser finalmente el elegido, Luis García o Cazorla, los números veinticuatro, veinticinco y veintiséis respectivamente. De representar algo para Luis, que no lo representa, Raúl sería como mucho el jugador veintisiete de España. Manda huevos, que diría Federico Trillo. Pero el capitán del Real Madrid no es nuestro protagonista de hoy sino Bojan Krkic y su decisión de dejar al seleccionador español con dos palmos de narices. El entorno quiere proteger al chaval... ¿De qué? ¿De la garrapata? Tengo para mí que, por mucha ansiedad y mucho cansancio que tenga, esta decisión marcará en el futuro la trayectoria de Bojan como internacional español.
La sorprendente y no suficientemente explicada decisión de Bojan no afecta, sin embargo, al meollo del artículo que firmé ayer aquí mismo, por supuesto antes de conocerse la noticia de la renuncia del jugador barcelonista. Jamás creí, y aún sigo sin dar crédito, que un chaval de diecisiete años, un chico fuerte, sano, jovial y decidido, se tiraría el monumental farol de pasar de toda una Eurocopa con treinta y una de mano. La vida es así: hay futbolistas que irían con la selección aunque fuera sólo para llevar el agua y otros que sin embargo le hacen ascos al champagne. Pero, Bojan al margen, lo cierto es que la actitud de Luis en todo este asunto ha vuelto a dejar mucho que desear, convirtiéndose, como decía ayer, en su última astracanada. Hoy, de uno a otro confín, de Anguila a Bahamas, de las Islas Cook a Fiyi, de Gabón a Jordania, de Macao a Osetia del Sur, todo el mundo sabe perfectamente que Bojan se descompuso (en el más amplio sentido de la palabra) a poco de debutar con la selección nacional.
Consciente o inconscientemente, y sinceramente les digo que no sé que es peor, Luis ha retratado a Bojan y, en la foto del seleccionador, el señor Krkic aparece como un chaval que se arruga y que prefiere esperar al Mundial de Sudáfrica antes que sufrir nuevas gastroenteritis en Austria. Debido al puesto que ocupa, Aragonés es receptor de información privilegiada cuyo último destinatario ha de ser él y sólo él. Manejada de forma inadecuada, dicha información puede transformarse en una bomba de relojería. El martes Luis volvió a filtrar que el miércoles hablaría con Bojan y con responsables del Fútbol Club Barcelona para conocer de primera mano si el chico estaba bien o no. ¿No habría sido más sencillo que hubiera hablado con él en secreto, sin que nadie se enterara? ¿A alguien le habría llamado la atención el hecho de no ver a Bojan en la lista definitiva de veintitrés jugadores? Ahora Bojan está en boca de todos. Se repite la historia. Menos mal que queda poco.
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14 de Mayo de 2008 - 16:40:02 - Juan Manuel Rodríguez
En el fondo, muy en el fondo, me da un poco de miedo que nombren seleccionador nacional de fútbol a Vicente del Bosque. Sé que será bueno para España y que Vicente no se convertirá, como su antecesor en el cargo, en una contradicción con piernas, pero
cámara lenta, como le bautizara el inolvidable Héctor del Mar cuando todavía era futbolista en activo, nos dejará a los columnistas poco poder de maniobra. Para quien, como es mi caso, escribe al menos un artículo de opinión todos los días del año, personajes como Luis Aragonés, capaces de encadenar una astracanada deportiva tras otra, suponen una auténtica bendición. ¿Qué haré yo sin Luis cuando la leche haya caducado definitivamente? Seguro que Del Bosque no afirmará, por un lado, que piensa convocar a aquellos jugadores que estuvieron con él durante la fase de clasificación para la Eurocopa y, por el otro, que los futbolistas se seleccionan sólos. ¿Se ha seleccionado sólo Puyol? ¿O Villa? ¿Se ha seleccionado por sus propios méritos Silva? Una de las dudas que mantiene Luis a estas horas de la tarde está en la defensa: Pablo o Juanito. ¿De verdad cree Luis que Pablo y Juanito se han seleccionado con su fútbol de esta temporada?
Esta vez, junto a la lista casi definitiva de la Eurocopa, Luis ha filtrado a sus
satélites en el mismo
pack y por el mismo precio (¡barato, barato, estamos que lo tiramos, me lo quitan de las manos!) que quiere mirar a los ojitos a Bojan Krkic y después consultar con el cuerpo técnico (si lo encuentra) del Fútbol Club Barcelona con objeto de dilucidar si el futbolista catalán se encuentra en condiciones de afrontar una cita tan importante como la del próximo mes de junio. Circula por ahí una leyenda urbana, falsa como casi todas, que acusa a Bojan de ceder a la presión de su debut con España (partido amistoso contra Francia del mes de febrero) y haberse quitado de en medio alegando un brote de gastroenteritis. Es cierto que Bojan sintió mareos después del patido de Liga que su equipo jugó contra el Osasuna y que, justo la noche anterior a la concentración en Madrid de la selección, estuvo con vómitos y fiebre a pesar de lo cual acudió a la convocatoria. Luis no debió filtrar que quería hablar con Bojan y con los responsables del club puesto que eso no hace otra cosa que alimentar una falsa debilidad de carácter por parte del jugador.
Por otro lado, ¿qué pretende Luis que le digan en el Fútbol Club Barcelona?... Bojan es el jugador más jóven de la historia del club azulgrana en marcar un gol en la Liga, el segundo más jóven de la historia en hacerlo en la Champions League y, en la temporada de su debut, ya lleva más goles que un tal Raúl González Blanco en sus mismas circunstancias. ¿Espera Luis que alguien del Barça le diga que el futbolista que ha conseguido todo eso no está en condiciones de afrontar una Eurocopa como suplente? Y, ¿qué quiere que le diga el propio Bojan?... "Mire Luis, yo, si a usted no le importa, prefiero esperar al Mundial de 2010... O, mejor aún, a la Eurocopa de 2012"... De risa. Y lo peor de todo no es que Luis quiera cumplir con Bojan ese extraño protocolo que se ha sacado de la manga sino que se filtre que lo va a hacer. Ojalá Bojan tenga una ocasión clara de gol en un partido decisivo y la meta para adentro porque, como le pase lo que a Julio Cardeñosa en el Mundial de Argentina de 1978, tendremos fiesta. Todavía no se ha ido y ya le estoy echando de menos. ¡Quédese don Luis!
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13 de Mayo de 2008 - 11:57:27 - Juan Manuel Rodríguez
Seguro que Joan Laporta compartiría sin demasiados problemas de conciencia y sin hacer demasiadas preguntas la guasona definición de crisis, aunque aplicada al fútbol, que nos quiso colocar el otro día el presidente del Gobierno: "desaceleración transitoria ahora más intensa". Es más, me extraña un montón que el presidente de la República Independiente del Barça no haya utilizado ya la frasecita de marras de tan afamado culé: cuatro días, cuatro, tardó José Luis Rodríguez Zapatero en mandar un telegrama de felicitación al Real Madrid por su título de Liga; supongo que a eso podríamos llamarle perfectamente desaceleración transitoria ahora más intensa de Correos de España. Lo cierto es que ayer se produjo una fortísima desacaleración en el transcurso del entrenamiento del primer equipo puesto que ni Frank Rijkaard ni 16 de sus 24 jugadores asistieron al mismo.
No entra dentro de mis planes aburrirles aquí y ahora con la interminable lista de enfermedades, contusiones, dolores cervicales, varices, hinchazones de pies, inflamaciones o simples catarros con los que 16 profesionales del fútbol se quitaron ayer de en medio. Me sorprende, eso sí, que ninguno falsificara la firma de sus padres para borrarse de la clase de gimnasia. Abajo están
desacelerados, pero en las gradas y, según nos contaba anoche Quique Guasch, también en las calles reina la ley de la selva. Los aficionados suelen acelerarse en idéntica proporción a la desaceleración que sufren los jugadores de su equipo. Si yo fuera Laporta iría con escolta por Canaletas. Si el domingo le recibieron con pancartas del estilo de "Laporta, vete de compras al Ikea. El Barça no es la República Independiente de tu casa", no quiero ni pensar qué podrían hacerle después de conocer el penoso espectáculo ofrecido ayer.
Para recuperar el pulso de un equipo descompuesto, alguien ha debido pensar que lo mejor sería colocar en el puesto a un hombre aparentemente tranquilo. Yo, qué quieren que les diga, sigo pensando que Pep Guardiola, como Emilio Butragueño, es un místico. No sé muy bien por qué pero a ambos suelo imaginármelos comiendo arroz hervido en cuencos de barro, con la cabeza rapada y repitiendo machaconamente un mantra para alejar a los malos espíritus. Guardiola, como el
buitre, habla muy bien y muy bonito. Su ídolo es Johan Cruyff aunque a mí me parece que se acerca más a la versión
valdanista de Menotti. Lo bueno de la elección, al contrario de lo que le sucedió al Real cuando escogió a Fabio Capello, es que el club apuesta por una idea muy definida del juego. Pero Rijkaard también tenía esa misma idea y la fiesta acabó como acabó. A mí Guardiola me sigue pareciendo poco pollo para tanto arroz. ¿Qué creo?... Creo que Laporta, que es un político, pretende acelerar su candidatura a la alcaldía de Barcelona desacelerando a Guardiola, el penúltimo romántico. Extraños compañeros de cama.
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12 de Mayo de 2008 - 18:51:46 - Juan Manuel Rodríguez
Resulta curioso que el Atlético de Madrid haya ido a lograr la clasificación para la Champions League justo el primer año sin Fernando Torres. ¿Querrá decir algo eso, no querrá decir nada?... El caso es que todo el mundo parece estar feliz y dichoso: el club rojiblanco porque, once años después, vuelve a estar en la máxima competición europea de clubes, y el
niño porque en la Premier ha conseguido demostrar todo lo que aquí no pudo y con el Liverpool ha batido un récord de goles. Con su nuevo club tampoco ha ganado nada, como aquí, pero Torres se ha convertido en una de las sensaciones indiscutibles del año. Todos, por lo tanto, contentos: el Atlético porque vuelve a Europa por la puerta grande y Fernando porque ha tenido ocasión de reivindicarse como futbolista. El Liverpool, como el Atlético, también ha acabado cuarto en la clasificación por detrás de Manchester United, Chelsea y Arsenal, pero a todo el mundo le ha ido bien. Al final fue un buen negocio.
Otra virtud que ha tenido la
operación Torres para el Atlético de Madrid es que, con la marcha del
niño a la Liga inglesa, hemos descubierto a otro niño. El
Kun ha conseguido en un sólo año (porque casi todo el primero lo pasó en el banquillo) lo que Torres no logró en seis. Seguro que al
niño le pesaba demasiado su amor a los colores y eso le impedía demostrar lo buen futbolista que es. Pero Agüero, que conocería más bien poco del Atlético, eligió el estadio Vicente Calderón para emprender su aventura europea. Pocos podrán dudar de que este argentino de diecinueve añitos (¡diecinueve!) ha sido el pilar fundamental del éxito del club de esta temporada. Y, aunque Enrique Cerezo diga que el equipo ha cumplido con su obligación, casi nadie pondrá en tela de juicio que obtener la clasificación para la Champions ha sido un exitazo. Agüero, con la colaboración de Forlán y la aparición, mucho más intermitente, de Simao, se ha echado el equipo a la espalda. Si Torres es el
niño, a Sergio habrá que llamarle
bebé: es el éxito del
bebé.
Es mentira que los
colchoneros hayan venido a este mundo para sufrir, nada más lejos de la realidad. Y tampoco es cierto que el Atlético sea el
pupas. Lo fue en un partido en concreto, en una final muy importante, pero ya quisieran el resto de clubes tener la mitad del palmarés que tiene el Atlético de Madrid. Sí es cierto, sin embargo, que las alegrías no son nunca completas; ayer, escuchando a Javier Aguirre en la rueda de prensa inmediatamente posterior al partido contra el Deportivo de La Coruña, tuve la sensación de que hablaba el entrenador de un equipo que acababa de bajar a Segunda y no el técnico de uno que estaba clasificado para Europa. Aguirre ha cumplido y una de las cláusulas de su contrato especifica claramente su renovación inmediata en caso de lograr la Champions. Sin embargo, todo hace indicar que no seguirá. El tono de su conversación con José Antonio Abellán era el de un hombre hundido, decepcionado y harto. Y es que a cualquiera en su caso, a cualquiera, le habría sentado fatal saber que los dueños del club negociaban con Quique Sánchez Flores mientras él luchaba por mantener unido al equipo.
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11 de Mayo de 2008 - 13:28:05 - Juan Manuel Rodríguez
El sabrá lo que hace, o no lo sabrá, pero Pedro Muñoz se equivoca lamentablemente al dejar al zorro al cuidado de las gallinitas. Emilio Sánchez Vicario decía el otro día, supongo que en referencia a sí mismo y a su situación, que "siempre tiene que haber una cabeza de turco", cuando en toda esta historia han abundado las cabezas, sí, pero de chorlito. No había más que escuchar al propio Muñoz a la salida de la reunión en la que se eligió a Madrid como sede de las semifinales de Copa Davis contra Estados Unidos del próximo mes de septiembre: "no hay mejor venganza que el perdón"... ¡Toma ya!... Lee Van Cleef no habría resultado tan creíble. Aunque la clave del asunto se encuentra en esas declaraciones de Vicario a las que antes hacía referencia. En otro momento de la conversación con el periodista de
Radio Marca, el capitán de Copa Davis dice textualmente lo que sigue: "el problema no es tanto la altura como la promesa del presidente". Ahora sí que no entiendo nada.
Vamos a ver, ¿no se había montado toda esta infame cacerolada por los famosos 655 metros de altura de Madrid y porque no había que darle ventajas a nuestro rival? ¿No era el interés deportivo general, el de todos y cada uno de los españoles, el que primaba sobre el interés individual? ¿Cómo es posible que Vicario admita ahora, después de lo que ha llovido durante toda la semana, que el problema no era "tanto" la altura como la promesa de Muñoz? Si el problema no era
tanto la altura es que el problema era otro distinto y que, tal y como dije el otro día, los tenistas han querido aprovechar que el río Manzanares pasa por Madrid para exponer todas sus reivindicaciones. Una de esas promesas incumplidas de Muñoz ya no tiene solución, o quizá sí, porque atañe directamente a Emilio Sánchez Vicario. Los jugadores no querían ni en pintura al
hermanísimo, ellos siempre apostaron por Albert Costa, pero Muñoz impuso el criterio de la federación y tuvieron que comérselo con patatas. La lista de supuestos desagravios resulta interminable y, aunque no me referiré a todos ellos aquí, afectan fundamentalmente a lo mismo de siempre: money, money y más money. Así de claro.
No hacía falta que viniera Javier Duarte, director técnico federativo, a confirmarnos lo que ya sabíamos: las opciones de Estados Unidos contra España en tierra batida, se juegue la eliminatoria donde se juegue, son mínimas. El ponía como ejemplo Bogotá, que está 1985 metros más alta que Madrid, y decía que si las semifinales se disputasen allí, Estados Unidos tendría pocas posibilidades de derrotar a España. Lo que más me fastidia es que se haya utilizado a Madrid y a todos los madrileños. Eso y, por supuesto, la "intervención" del secretario de lo que nos queda de Estado para lo que nos queda de Deporte. Cuando supe de la irrupción en escena de Lissavetzky me dije para mis adentros: "ni Madrid, ni Benidorm, ni Gijón, las semifinales se juegan en Kuala Lumpur, veintidós metros de altitud sobre el nivel del mar". Gracias a Dios, Lissavetzky no tocó nada y se conformó con lo de siempre: hacerse la foto. Quedó muy bonita. Le pondrá un marco. De plata, por supuesto. De Pedro Durán, naturalmente. ¿Será por dinero?
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9 de Mayo de 2008 - 09:14:56 - Juan Manuel Rodríguez
No es Frank Rijkaard, que también, el agotado sino Joan Laporta. No ha sido Rijkaard, que tampoco, quien no ha sabido meter en cintura a un vestuario descompuesto, sino el presidente del club. El reconocimiento público de culpa es sólo papel mojado, palabras que se lleva el viento, no sirve para nada ni tiene ningún valor si no va además acompañado por la dimisión. ¿Cómo se entiende, si no, que Laporta insista en que él es el máximo responsable de la situación y quien salga despedido a continuación sea el entrenador?... Si Laporta creyera de verdad en lo que dice, echaría a Rijkaard y luego se iría él, asumiendo en primera persona, que es lo que toca en estas circunstancias, las consecuencias del fracaso de su proyecto deportivo, pero el problema es que está fingiendo. Laporta no cree en absoluto que él sea responsable de lo que pasa en el club. El responsable es Rijkaard. Los responsables son los jugadores. El responsable es el director deportivo. Todos son responsables salvo él. Laporta es un incomprendido.
Para intentar quitarse el hollín de la crisis, Laporta asciende de Tercera a Primera al chico más culé y catalanista de la clase, el acompañante ideal de Zapatero (¡todavía no le has invitado al
sanedrín, José Ramón!) a lo largo de sus viajes por todo el mundo, el nuevo hombre de moda. Pep Guardiola, que así se llama el chico, era un proyecto de entrenador a largo plazo y, quien más quien menos, sabía que tarde o temprano daría el salto al primer equipo. Yo creo que el Barcelona le estaba cuidando con mimo y esmero para el día, todavía lejano, en que ascendiera por fin. Pero los dos años en blanco, agravados por el palizón del otro día en el estadio Santiago Bernabéu, han precipitado las cosas y, con objeto de salvarse él, Laporta ha expuesto al niño a la primera línea de fuego. Silban las balas y, aunque él no lo sepa todavía, Pep Guardiola es
carne de cañón. Todo sea por el presidente de la República Independiente del Barça.
Pep no sólo llega al equipo en una situación deportiva muy peliaguda sino con todas y cada una de las encuestas publicadas en su contra. Si alguien de la junta directiva se planteó soltar su nombre como un
globo sonda, lo cierto es que el globo se ha pegado una costalada importante. A favor tiene que es barato y está a mano, no hay que ir a buscarle por ahí lejos. Es lo que en el argot se conoce como un
hombre de la casa. La gente le quiere, ¡cómo no habría de quererle!, y por eso mismo piensa que esto es otra añagaza más de Laporta para salvar su propio trasero. En Canaletas gritan a Polichinela, pero éste no se entera o bien prefiere no enterarse y, al final, el villano vuelve a ganar otra vez. Laporta sobrevive y el resto acaba magullado y en la calle. La presentación del chico será cuando acabe la Liga, que para el Barça lleva acabada desde el 0-1 contra el Madrid en el Camp Nou. Yo pensaría en hacerla a lo grande. Estoy pensando, por ejemplo, en que podrían soltar al
probe Pep en paracaídas sobre el estadio. Carne de cañón desde el primer día. Laporta refugiado en su despacho. Y Rosell al acecho. De manual.
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8 de Mayo de 2008 - 12:52:55 - Juan Manuel Rodríguez
Fue precisamente el escritor francés Stendhal quien, tras sufrir vértigo, confusión, taquicardias y alucinaciones en el transcurso de una visita a la Basílica de Santa Cruz en Florencia, dio nombre al síndrome que, dos siglos después, todavía continúa conociéndose así: síndrome de Stendhal. Simplemente sucedió que el autor de Rojo y Negro, expuesto a una sobredosis de belleza, no pudo aguantar y acabó reventado. En 1979, la psiquiatra Graziella Magherini observó y describió más de cien casos similares entre turistas y visitantes de Florencia, especialmente cuando paseaban por la famosa Galería de los Uffizi. Había veces que, como en el caso de Stendhal, los turistas, expuestos a un repentino goce artístico, alucinaban y tenían que ser rápidamente evacuados. A puntito estuvieron los madridistas que se dieron cita anoche en el estadio Santiago Bernabéu de sufrir el síndrome futbolístico de Stendhal.
El Real Madrid, campeón de Liga con tres jornadas aún por disputarse, recibía al Barcelona, eliminado de la Champions y con el único reto por delante de acabar segundo para no tener que jugar la fase previa de la Liga Europea de Campeones. Los merengues, que habían conseguido matemáticamente el título tres días antes, fueron, además, beneficiarios del famoso pasillo. Esta tradición, un gesto inocente y que demuestra el fair play entre los contendientes, se convierte en perverso y humillante cuando de Madrid y Barça se trata, de ahí que varios jugadores se borrasen adrede del partido. El Madrid sólo podía hundir un poquito más al Barcelona, y a ello se aplicó con inusitado interés el equipo de Bernd Schuster desde el primer minuto de juego. El pasillo se convirtió en paseíllo, y a punto estuvo a punto de sonar aquello de "¡Marcial eres el más grande, se ve que eres madrileño!"...
Así que, con Ronaldinho hundido, Eto'o tocado, Deco huído, Rijkaard desesperado, el de las chaquetillas espantosas desaparecido en combate, Gaspart escondido y Laporta lo suficientemente atascado como para entregarle su próximo proyecto deportivo a Pep Guardiola, ese chico tan majete, tan culé, tan serio y tan limpio que lleva entrenando unos meses en la Tercera División, Raúl marcó el primero, Robben hizo el segundo, Higuaín el tercero y Van Nistelrooy el cuarto. Fue entonces, justo en aquel instante mágico, cuando el personal empezó a pedir a gritos el quinto de la noche, pero la cosa paró ahí, quien sabe si debido a las extraordinarias relaciones que mantienen Calderón y Laporta desde que el primero, según La Razón, le regalara al presidente de la República Independiente del Barça un peluco de diez mil euros de vellón. De existir el síndrome futbolístico de Stendhal, éste se produjo sin dudarlo ayer. No habría tenido divanes suficientes la doctora Magherini para recostar a tanto madridista extasiado, confuso, alucinado y con el corazón acelerado. Fue el día perfecto para los blancos. Uno de los peores de la historia culé. El acabose. Demasié, que diría un castizo.
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7 de Mayo de 2008 - 18:12:08 - Juan Manuel Rodríguez
Volvemos con el paripé de la altura. Ni que Madrid fuera Pachuca de Soto o Toluca de Lerdo. Aquí están el Gobierno, las Cortes, la residencia oficial de los Reyes, la Organización Mundial del Turismo, FITUR, el Museo del Prado y el Reina Sofía, el estadio Santiago Bernabéu, el Vicente Calderón, el Palacio de los Deportes y Vistalegre y, que yo sepa, nunca sufrió nadie ese mal de altura del que nos previenen con tanto ahínco los jugadores. Nuestras ocho primeras raquetas del ranking de la ATP, encabezadas por Emilio Sánchez Vicario, han redactado en Roma una carta en la que ponen como
chupa de dómine a Pedro Muñoz, caballero a quien no tengo el gusto de conocer pero de quien me están contando auténticas perrerías en las últimas veinticuatro horas. El presidente de la federación podrá ser malo, muy malo, malísimo, el peor de todos los tiempos, pero han sido los jugadores quienes han elegido el motivo y el momento adecuados para exponer sus quejas, y resulta que la capital de España vuelve a salir, una vez más, mal parada. Eso es lo que pasa cuando uno mete por la noche al zorro en el gallinero, que cuando se levanta por la mañana sólo queda pollo picantón o tomatero.
Los tenistas dicen, por un lado, que para ellos "no es una cuestión, como erróneamente e interesadamente se quiere plantear, de Madrid sí o Madrid no", pero, por otro, toman partido por otras candidaturas y exponen que se "ha engañado a algunas, si no a todas, las sedes candidatas a albergar la eliminatoria dado que en ningún momento han tenido una opción real de acoger como sede la misma". Dicen que su "único objetivo es y siempre será el de representar en las mejores condiciones posibles y con el máximo de garantía a España", pero luego advierten que han sido "continuamente engañados en las decisiones tomadas desde el inicio de su mandato", refiriéndose al citado Muñoz. Es decir que el jaleo viene de lejos, ("desde el inicio de su mandato") pero los jugadores han decidido esperar hasta este momento, justo cuando se trata de Madrid, para reivindicarse ante los aficionados: aprovechando que el Manzanares pasa por la capital, Vicario y sus chicos le dan una patada al presidente de la federación en el culo de los madrileños. Por supuesto que se trata de Madrid sí o Madrid no, naturalmente que se trata de eso. ¿Para qué quieren jugar al nivel del mar? ¿Para vigilar las toallas y el
after sun?... Tampoco tenemos playa en Madrid cuando se juega el Masters Series y entonces sí que vienen.
Si Muñoz, que será lo que sea pero que hace muy bien en no dejarse presionar para que discrimine de nuevo a Madrid con el cuentito chino de la altura, tiene problemas con los ocho primeros del ranking de la ATP, aquí le dejo la lista de otros compatriotas nuestros que estarían encantados de jugar en Madrid en el mes de septiembre contra los Estados Unidos de América:
Número 54 del ranking de la ATP: Marcel Granollers
68: Albert Montañés
76: Oscar Hernandez
86: Santiago Ventura
96: Guillermo García-López
120: Iván Navarro
125: Daniel Gimeno-Traver
137: Alberto Martín
146: Rubén Ramírez Hidalgo
167: Pablo Andújar
174: Adrián Menéndez
178: Fernando Vicente
181: Daniel Muñoz-De La Nava
219: Gabriel Trujillo-Soler
238: Pere Riba
253: David Marrero
262: Marc Fornell
277: Miguel Angel López Jaén
300: José Antonio Sánchez de Luna
318: Carlos Poch-Gradin
327: Héctor Ruiz-Cadenas
337: Pablo Santos-González
338: Gorka Fraile
341: Bartolomé Salva-Vidal
385: Javier Genaro-Martínez
y así hasta el 1816: Miguel Olaso-de la Rica
Y ahora que les hablen de la altura a Manuel Santana, Andrés Gimeno y Manuel Orantes. Y a mí, háblame del mar, marinero, dime si es verdad lo que dicen de él, desde mi ventana no puedo yo verlo, desde mi ventana el mar no se ve.
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6 de Mayo de 2008 - 16:46:00 - Juan Manuel Rodríguez
Pepu Hernández, que tanto ha hecho por la selección española de baloncesto, se equivocó el viernes al anunciar con alevosía y nocturnidad, mientras José Luis Sáez veía el partido de semifinales del Tau en la
Final Four, que abandonaría el puesto a la finalización de los Juegos de Pekín. Emilio Sánchez Vicario, el eterno
hermanísimo, erró al plantearle el sábado a Pedro Muñoz que dejaría la capitanía de Copa Davis si el presidente insistía en tomar él sólo la decisión de elegir una sede para la semifinal contra Estados Unidos del próximo mes de septiembre. Semejante reacción era imprevisible en un hombre que, como Pepu, se ve obligado a tomar muy rápidamente muchas decisiones, y la mayoría con criterio, durante un partido; sí es cierto que, a la conclusión del Europeo del año pasado, salieron a la luz diferencias que a todos, salvo a los principales protagonistas, se nos antojaron insalvables.
Hernández probablemente tenía razón en 2007 y es posible que Sáez la tenga en 2008. Pepu está pensando en sí mismo cuando dice que se va (probablemente para fichar por Unicaja o Barcelona), pero que quiere seguir hasta después de los Juegos, y Sáez está pensando en la necesaria concentración con la que se debe blindar a un equipo que debe asumir un reto tan importante en el mes de agosto. En el caso de Pepu, el incendio del viernes se veía venir desde 2007, pero en el caso de Vicario se preveía desde hace dieciocho años. En 1990, Emilio Sánchez Vicario, su hermano Javier y Sergio Casal, asesorados todos por William
Pato Alvarez, protagonizaron un escándalo que todavía se recuerda hoy. El actual, salvo que se haya ido ya, capitán de Copa Davis, por aquel entonces jugador, lideró una revuelta que tenía como principal damnificado a don Manuel Orantes. Vicario se plantó y exigió que la federación destituyera al capitán: "o él o nosotros", fueron exactamente sus palabras. O él o nosotros.
El motivo de semejante plante no era otro que el de impedir que Sergi Bruguera, a quien Orantes consideraba imprescindible, volviera a jugar con España. ¿Por qué?... Porque Luis Bruguera, padre y entrenador de Sergi, se llevaba mal con Alvarez, preparador de los otros tres jugadores. Javier Gómez Navarro, por aquel entonces secretario de Estado para el Deporte, tuvo que convocar una reunión en el Consejo Superior, y Vicario tuvo que comérsela con patatas. Aquel incidente del 90 inhabilitaba, según mi opinión, a Emilio Sánchez Vicario para ocupar la capitanía del equipo español de Copa Davis; dieciocho años después, Vicario repite idéntico comportamiento y pone su cargo a disposición del presidente si finalmente éste decide que sea Madrid la sede de las semifinales. Muñoz, me cuentan, no cederá y decidirá lo que crea más conveniente. Creo que el deporte español, y en concreto nuestro equipo de Copa Davis, sabrá sobreponerse a la ausencia, si al final se confirma, de un hombre con tanto peso en el tenis mundial como nuestro actual capitán. Para sustituirle se me ocurre precisamente el nombre de quien él pidió la cabeza hace dieciocho años, don Manuel Orantes. Cuando Emilio era todavía Emilín y empezaba a sujetar con dificultad sus primeras raquetas, el señor Orantes ya había ganado un Open de Estados Unidos y un Torneo de Maestros. ¿Quién mejor que él para sustituir a Vicario?... En 1992, don Manuel, aburrido, tuvo que irse del equipo; Muñoz podría reparar ahora aquella tremenda injusticia.
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5 de Mayo de 2008 - 10:39:56 - Juan Manuel Rodríguez
Nos hemos tirado el último mes dándole pábulo al asunto del pasillo, que si le tocaba al Barça, que si no le tocaba, que si lo harían o lo dejarían de hacer, que si serían unos caballeros o se comportarían como unos auténticos cuatreros, que si los jugadores del Madrid preferían ganar la Liga ante Osasuna para que Eto'o y compañía les rindieran pleitesía a los campeones, y ahora parece que estemos destinados a debatir sobre si la Liga fue un regalo. ¿Ustedes ven que alguien regale algo? Si acaso, los hijos a las madres el primer domingo del mes de mayo, pero ¿el resto?... El lunes me llegó a casa una carta; en ella se me informaba de que, efectuado un sorteo en el que desconocía haber participado y después de la confirmación del señor notario allí presente, me habían tocado doscientos mil euros que debía ir a recoger lo más pronto posible, ya mismo, ayer a poder ser. La tiré a la basura. Nadie regala nada.
La Liga no ha sido en absoluto un regalo, no ha sido un descuido ni tampoco se la dejó olvidada en un taxi Joan Laporta. Estaría por asegurar que, de haber podido, se la habrían llevado a Barcelona en puente aéreo. De la Liga podrá decirse, con bastante razón por cierto, que ha sido realmente mediocre, muy mala, una de las peores de la última década en cuanto a su calidad futbolística se refiere, pero no que haya sido un obsequio de los admiradores del equipo merengue. Suficiente tiene el Real Madrid con preocuparse de su propia excelencia como para ocuparse de la del resto. El equipo de Schuster ha ganado el campeonato con una suficiencia aplastante; tanta ventaja han adquirido los madridistas con respecto a sus perseguidores que al final la única emoción, por llamarle algo, ha estado en esos últimos cinco minutos jugados sólo con diez, y a veces con nueve, a sangre y fuego en el territorio comanche del Osasuna de Pamplona, un campo tradicionalmente hostil para los blancos.
Pero la superioridad del Madrid no ha sido fruto de la generosidad de sus rivales sino de su ineptitud e incapacidad para animar el campeonato. Verguenza debería darles a los culés que el flamante campeón les saque 14 puntos. Viéndoles jugar anoche en el Reyno de Navarra tuve la sensación de que Schuster apremió a sus jugadores con la única finalidad de que Ramón Calderón no tuviera que gastarse otros doscientos mil euros del ala en el emparrillado montado por Gallardón en La Cibeles. Marcó Puñal el 1-0 en el minuto 82 y, justo a partir de ese preciso instante, los nueve jugadores de campo, que por momentos fueron ocho por la lesión de Heinze, se lanzaron como posesos hacia la portería osasunista; el pobre Ricardo, que ya suele ser un flan sin necesidad de que nadie le presione, no se había visto en otra desde que Alex Ferguson le arrojara una bota a la cara a David Beckham. Acabemos cuanto antes con el absurdo debate: la Liga no fue un regalo, del mismo modo que no lo fueron tampoco las treinta precedentes. De haberlo sido, Samuel Eto'o estaría aquí el miércoles como figurante y sin embargo se borró en el simulacro de partido contra el Valencia. No quiere el camerunés hacerle el pasillo a los merengues, eso se lo deja a Bojan, que por algo el chaval está empezando.
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4 de Mayo de 2008 - 18:07:51 - Juan Manuel Rodríguez
No fue hasta el año 1932 que el Real Madrid ganó su primera Liga. No puede decirse que pasara mucho tiempo hasta que conquistó su primer campeonato de la regularidad y más aún si tenemos en cuenta que nuestra Liga no se puso en marcha hasta la temporada 1928-1929. Tanto en la consecución de la primera como de la segunda tuvo mucho que ver la solidez defensiva de un equipo en el que destacaban sobre el resto Zamora, Ciriaco y Quincoces. El Madrid tuvo que luchar con el Athletic, campeón los dos años anteriores, a brazo partido, pero desde 1933 todo cambió y, pese a que el Real logró los tres siguientes subcampeonatos, no se celebraría otra Liga blanca en la capital hasta el año 1954, veintiún años después de la segunda. Es curioso que uno de los
mantras más repetidos por los antimadridistas durante toda la transición (nadie mínimamente serio se atreve a sostenerlo ahora) es que el Real Madrid se benefició del franquismo cuando fue justamente al revés: el régimen de Franco quiso utilizar al Real Madrid en su propio beneficio con la oposición hasta el límite de sus fuerzas de Santiago Bernabéu, un monárquico convencido. Desde 1936 y hasta 1953, año en el que Alfredo di Stéfano se vistió de blanco, el Real Madrid no ganó ni una sóla Liga mientras que el Barcelona consiguió cinco.
Es cierto que en ese año mágico, el de 1953, todo cambió, pero no sólo en España sino también en Europa; no en vano, el Real Madrid es el único club de fútbol del mundo que posee la Copa de Europa en propiedad después de haberla ganado en cinco ocasiones seguidas. El Madrid deslumbraba con su fútbol, y sus títulos tuvieron probablemente más que ver con la genialidad de Muñoz, Zárraga, Lesmes, Olsen, Mateos, Joseíto, Puskas, Gento, Kopa o el propio Di Stéfano que con la dictadura militar, tal y como quisieron hacer ver desde Barcelona como justificación para sus propios fracasos. Durante doce años seguidos aproximadamente, los madridistas se hartaron de ver buen fútbol y eso ha marcado inevitablemente la historia de este club. Desde entonces está mal vista la vulgaridad, el cuento chino, perder el tiempo o retrasarle el balón al portero, aunque el partido vaya 3-0. Con todos mis respetos a los
ye-yés, que fueron también unos jugadores magníficos, el siguiente aldabonazo llegaría con la
Quinta del Buitre, una generación irrepetible de futbolistas que, como sucedió en la etapa de Di Stéfano, tomó el testigo en un momento de crisis de identidad e indefinición.
¿Qué valor tiene una Liga?... El otro día charlaba en
El Tirachinas con Carlos Rexach y me decía lo que casi todo el mundo me dice, y es que nadie recordará dentro de cincuenta años si la Liga número treinta y uno del Real Madrid se consiguió jugando bien o mal al fútbol, pero ese (el de olvidar las cosas) es un lujo que no puede permitirse el mejor club del siglo XX según la FIFA. Dentro de cincuenta años probablemente no, pero dentro de veinte yo, que espero seguir aquí, sí recordaré que la Liga treinta y uno se consiguió jugando regular tirando a mal. Si me dieran a elegir entre la treinta, conseguida por Fabio Capello, y la treinta y uno, que a buen seguro obtendrá tarde o temprano -puede, incluso, que hoy mismo- el Madrid con Schuster, yo me quedo con la ramplona del italiano puesto que en ella al menos intervino el factor sorpresa y el Real la ganó cuando nadie daba un duro por él. El valor de una Liga para cualquier club de fútbol del mundo es enorme, pero el valor de una Liga para el mejor club de fútbol del mundo no puede ser el mismo. Vigilan, entre otros muchos, Zamora, Ciriaco, Quincoces y, por supuesto, Santiago Bernabéu, padres fundadores de uno de los mayores mitos deportivos de la historia.
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2 de Mayo de 2008 - 12:50:08 - Juan Manuel Rodríguez
El científico estadounidense Edward Lorenz, autor de la conocidísima
teoría del caos, se preguntaba lo siguiente en la presentación de su estudio respecto a los pronósticos meteorológicos: "¿Puede el aleteo de una mariposa en Brasil provocar un tornado en Tejas?"... Si Lorenz, muerto recientemente en su residencia de Cambridge, hubiera tenido ocasión de conocer en 1972 al actual Ronald Koeman, no habría dudado ni un instante: sí puede, por supuesto que puede, naturalmente que puede. Santi Cañizares, que se va, lo explicó todo muy bien anoche en
El Tirachinas, pero los efectos devastadores del sinsentido que supuso fijarse en este hombre para ocupar el banquillo en una etapa de bonanza del club (cuarto y a cuatro puntos del primero) convierten en impredecible cualquier pronóstico que podamos hacer a propósito del futuro inmediato de un club tan grande como el Valencia.
Se han roto tantas cosas en estos últimos cinco meses que no es de extrañar que un futbolista como Villa quiera salir pitando ante la perspectiva poco halagüeña de un proyecto deportivo que se viene abajo. Naturalmente que no puede achacársele a Koeman la exclusividad de la demolición y que el anterior presidente, que continúa siendo el máximo accionista, tuvo mucho que ver, pero el holandés le dio la puntilla al Valencia ganador, ejerció de matarife lobotomizando al vestuario después de extirpar a los jugadores potencialmente más peligrosos: o sea, a aquellos que tenían más carácter y podían liderar al resto. Goethe decía que el talento se educaba en la calma y el carácter en la tempestad; Cañizares nos confesó anoche que, en medio de la tempestad de despidos irracionales y que dejaban irremisiblemente tocado un proyecto exitoso, él alzó la voz y aquello sirvió para que le pusieran en la lista negra como hace el capataz con Emiliano Zapata al inicio de la magnífica película de Elia Kazan.
Por lo tanto no es de extrañar que Villa, probablemente el jugador franquicia del Valencia, quiera salir corriendo, ni tampoco que Juan Sánchez, el nuevo director deportivo, haya puesto en venta hasta al Tato, sin distinción de color, peso, altura o valor deportivo. El aleteo de Koeman en Amsterdam, que por su peso debería ser un quebrantahuesos más que una mariposa, provocará, si nadie lo remedia, un tornado en Valencia. Albelda, Angulo y Cañizares se irán, no sin antes resultar probablemente decisivos en el mantenimiento del equipo en Primera División, dejarán escapar a Villa o Silva y aterrizarán en Manises nuevas medianías. La reconstrucción se me antoja difícil salvo que se tire de gente que quiera al club y, sobre todo, que posea un fuerte carácter. Estaba pensando en Cañizares precisamente. Si yo fuera Agustín Morera le ofrecería algo, lo que fuera, en el organigrama del club. Al menos Cañete aletearía en la dirección correcta.
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1 de Mayo de 2008 - 13:31:06 - Juan Manuel Rodríguez
Dice Beguiristain que él ya tenía un
plan B ideado para el caso de que el Barcelona se estrellara con todo el equipo esta temporada. Eso es bueno y es malo a la vez; es bueno si decidimos mirar hacia el futuro porque al menos sabemos que el director deportivo de uno de los clubes más importantes y prestigiosos del mundo tiene una idea, pero también es malo si echamos la vista atrás y nos preguntamos por qué hubo que esperar a que se despeñara el actual proyecto. De sus declaraciones al final de la temporada pasada se dedujo que Laporta había entendido el mensaje y sabía muy bien lo que se traía entre manos y por dónde había que meter exactamente el bisturí, y ahora conocemos que Beguiristain, que es el paraguas del presidente, su Jorge Valdano para que nos entendamos, tenía ya en mente un
plan B por si Frank Rijkaard volvía a mostrarse incapaz de meter en cintura a sus jugadores.
Si ya sabían qué le pasaba al equipo y tenían otro proyecto en la cabeza, ¿por qué retrasarlo? ¿A santo de qué dilatarlo durante 365 días? El ritmo con el que Beguiristain tendrá que levantar ahora ese nuevo proyecto será distinto, mucho más rápido, precipitado y exigente, fruto sin duda de la necesidad imperiosa que el secretario técnico tiene de salvarle el trasero a Laporta y su junta directiva. ¿Por qué?... Muy sencillo: porque Sandro Rosell nunca duerme. Pero, como decía, tener una idea ya es importante. La del Fútbol Club Barcelona, como la del Real Madrid, siempre ha sido la misma: ganar partidos y títulos jugando bien al fútbol. Es fácil de decir, sencillísimo de escribir, pero muy difícil de llevar a la práctica. Y, en la situación actual del club, después de dos años de sequía que además han coincidido con dos Ligas del máximo rival, mucho más complicado aún. ¿Caerán Laporta y Beguiristain en la tentación y morderán la manzana del
resultadismo?... Si optaran por Mourinho, que es la manzana en cuestión, el tan cacareado
plan B de Beguiristain sólo podría interpretarse en clave electoral: el objetivo no sería otro que ganar como fuera, ganar algo rápidamente, ganar traicionando la historia del club con el fin último de salvaguardar el
laportismo después del propio Laporta. ¿Por qué?... Porque Rosell nunca duerme.
Iba a decir que el Barcelona se encuentra en una encrucijada pero no es así puesto que Beguiristain ya ha confesado que tienen tomada una decisión. El diario
Sport hizo ayer una encuesta entre los culés y el nombre de José Mourinho ganaba por goleada al resto, incluido, por supuesto, el propio Pep Guardiola. Guardiola es el barcelonismo en carne y hueso, un chaval que salió de la cantera para convertirse en la estrella del primer equipo, un estudioso y amante del buen fútbol, la prolongación del entrenador sobre el terreno de juego, quizás el último
reggista. A mí Guardiola siempre me pareció un poco místico, como Emilio Butragueño, pero estoy seguro de que los barcelonistas no le quemarían jamás en la pira por mucho que el equipo fuera a la ruina. Lo que nadie podrá quitarme de la cabeza es que, ya sea Mourinho o ya sea Guardiola, lo que busca Laporta es una excusa para seguir en el palco otro poquitito más. ¿Qué habrá hecho el Barcelona para merecer un presidente como ese? ¿Y qué habríamos dicho si, en vez de ser Laporta, hubiera sido Ramón Calderón el que saltaba el otro día en el palco de Old Trafford? Por delante del
plan B tendrían que poner en práctica el
plan A: todos a la calle. Pero ese no le gusta tanto a Laporta. ¿Por qué?... Muy fácil: porque Rosell nunca duerme.
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