Abril 2008
30 de Abril de 2008 - 09:10:59 - Juan Manuel Rodríguez
Coincide la depresión barcelonista con el apagón de Ronaldinho. El día anterior al partido más importante de la temporada para los azulgrana, Frank Rijkaard se descolgó con unas declaraciones en las que deseaba lo mejor al brasileño... fuera del Barça. Rijkaard no quería a Ronaldinho y luego hubo un tiempo en el que no supo exactamente dónde colocarle, pero en el preciso instante en que este futbolista se sintió cómodo y feliz sobre el campo, el Barcelona empezó a funcionar como una máquina de hacer fútbol. Y no paró de funcionar hasta que ganó la Champions. Ese deseo de bonanza (pero cuanto más lejos del Barcelona, mucho mejor) para Ronaldinho expresado públicamente por Rijkaard demuestra su rotundo fracaso a la hora de recuperar para la causa al mejor futbolista que sigue teniendo ese equipo. El entrenador no quería a Ronaldinho, luego no supo dónde colocarle y ahora le desea paz y felicidad en Milán, pero el jugador no puede ser un tuercebotas ya que Joan Laporta sigue pidiendo 40 millones de euros por él. ¿Es tonto Berlusconi?... Otras cosas sí será, pero tonto no parece.
Ahora pagarán todos el pato a excepción del presidente que ha convertido al club en una plataforma política al servicio de intereses personales y el director deportivo que ha planificado una temporada que vuelve a acabar con un saldo de cero de tres. Uno de los mayores pecados de Florentino Pérez, a quien valoro aún más si cabe después de oír a Mike Ríos despotricando contra él, consistió en consentir impasible el rearme moral y deportivo del barcelonismo. Por permitir, permitió incluso que Samuel Eto'o fichara por el máximo rival cuando pertenecían al Real Madrid una parte de los derechos del jugador camerunés. Laporta, que por aquel entonces aún no soñaba despierto con la República Independiente del Barça, contrató a jugadores de un escalón mediático más bajo que los
galácticos, pero con más hambre que los Zidane, Figo, Beckham y compañía. Deco y Giuly querían lo que ya tenían Raúl y Ronaldo, y se lo robaron a punta de pistola, así de crudo. La autocomplacencia mató a aquel Madrid de los Zidanes y Pavones; la autocomplacencia acabará con este Barcelona que olía a
dream team.
Como el Real Madrid gana y el Barcelona pierde, Laporta, que ya es un noventa por ciento político y un diez por ciento presidente del club, tirará abajo todo el edificio. Cuando, para contentar a los
periobarcelonistas, ya no quede piedra sobre piedra, intentará levantar otro edificio. Pero aquí no fallan los
ladrillos, que alguno potable habrá, sino el arquitecto. El proyecto de Laporta arrancó con un punto esencial en su programa, abrir las ventanas y dejar pasar el aire fresco. Hoy, definitivamente acartonado y prematuramente viejo, este proyecto huele a naftalina y a puertas cerradas a cal y canto. Por eso el botox de Huntelaar, Drogba o Lahm no funcionará si Laporta no se atreve a dar el paso adelante que dio en su día Florentino; la diferencia entre uno y otro es que, mientras el madridista tenía ACS, el culé no tiene aún lista su alcaldía. Mucho me temo que Laporta seguirá utilizando al Barcelona bajo el pretexto de que él fue elegido por cuatro años, pero, por muy pronto que se levante y muy tarde que se acueste, su idea del club se estrelló ayer en Old Trafford, el
teatro de las peores pesadillas culés. Ahora sólo falta que Ronaldinho triunfe en Italia.
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29 de Abril de 2008 - 13:06:33 - Juan Manuel Rodríguez
Si el Fútbol Club Barcelona no lograra salir esta noche airoso de Old Trafford habría cerrado una temporada desastrosa después de otra ciertamente lamentable. Si el Barça no consiguiera hoy empatar con goles o ganar al Manchester United, al minuto siguiente de salir por el túnel de vestuarios empezarían a filtrarse las famosas
listas negras y los nombres de los
craks que sustituirán a Ronaldinho, Deco y compañía. Si el equipo culé saliera hoy derrotado del
teatro de los sueños, compuesto y sin la guapísima novia de la Champions, abandonado a última hora en el altar y con el corazón
partío, despechado y hundido, roto en mil pedazos, empezarían a producirse los primeros codazos a lo Kurt Rambis para entrar en las quinielas de sucesores de Frank Rijkaard. Si el Barcelona que pudo ser la reedición del
dream team se despeñara, si saliera hoy de Inglaterra con el rabo entre las piernas, su desolación sería el paraíso para los merengues. El fútbol funciona así.
Joaquín Garrigues Walker diría eso de
"¿hablamos como caballeros o como lo que somos?"... ¿Qué quiere hoy el madridismo?... Si hablamos como caballeros, el madridismo quiere que un equipo español se clasifique para la final de la Champions; si hablamos como lo que somos, lo que quiere el madridismo es que el Barcelona, su enemigo natural, su adversario genético, su rival histórico, la otra cara deportiva de la moneda, se estrelle en todas y cada una de las competiciones que dispute, desde la Copa de Cataluña, pasando por la Copa de Europa o el torneo de la galleta. Porque al revés funcionaría exactamente igual. Porque es ley de vida. Porque de otra manera esto no tendría ninguna gracia. Porque, por lo mismo, a Enrique Cerezo le pitaron los oídos durante siete días por posar con una camiseta del Madrid. Porque lo contrario no se entiende o, si se entiende, es por puro fariseismo y gracias al imperio de lo políticamente correcto.
El diario
Sport titulaba ayer así:
"Calderón será culé por un día". Y los pajaritos cantan. Y las nubes se levantan. Achupé, achupé, sentadito me quedé. ¿Cuándo fue José Luis Núñez madridista por un día? ¿Cuándo lo fue Joan Gaspart, que en una ocasión llegó a decir que de las nueve Copas de Europa del Madrid sólo valían tres? ¿Cuándo ha sido madridista por un día, por una hora, por un minuto, por un segundo, por una décima de segundo, Joan Laporta?... La declaración de Calderón es la de un candidato a la presidencia del Gobierno, no la de un presidente del Real Madrid, y sólo sirve de mofa, burla y escarnio porque todo el mundo sabe que miente cuando dice que será culé por un día. ¿Irá a Moscú si el Barça se clasifica para la final? ¿Botará si los culés ganan la tercera? ¿Se fotografiará con el presidente en potencia de la República Independiente del Barça? ¿Se pondrá la camiseta de Messi?... ¿Hablamos como caballeros o como lo que somos?
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28 de Abril de 2008 - 12:33:31 - Juan Manuel Rodríguez
Un título lo cura todo. Sólo faltan cuatro jornadas para que concluya el campeonato y ahora sí que podemos arriesgarnos a decir que el Real Madrid ya no ganará esta Liga jugando como lo hacía la Hungría de Puskas, Kocsis y Hidegkuti, que fue lo que prometió el triunvirato Calderón-Mijatovic-Schuster, pero la ganará y eso contentará a todos, posibilistas y soñadores, pragmáticos e idealistas, prácticos y románticos. La trigésimoprimera tendrá además el valor añadido de que se logrará tres o cuatro domingos antes de que concluya y, al contrario de lo que pasó el año anterior con Capello, no habrá que esperar hasta el último minuto del partido. Un título lo cura todo aunque a mí me siga llamando especialmente la atención el hecho de que la afición más exigente del mundo no pida cuentas del mal juego exhibido durante gran parte del curso que está a punto de acabar.
Calderón tomó una decisión de alto riesgo al prescindir de un hombre que, diez años después, volvió a ganarle una Liga, pero su apuesta por la excelencia ha quedado frustrada y no veo a la afición exigiendo el cumplimiento de esa parte del contrato. Pero no es sólo del Madrid del que cabe exigir la excelencia, también del Barça. Es cierto que la forma que los merengues van a tener de ganar la Liga no es desde luego la más estética posible, eso es verdad, pero la manera que los culés van a tener de perderla me parece ciertamente lamentable. Sin el duelo entre Real y Barça esto pierde mucho, y el equipo de Rijkaard viene mostrando en el último mes una mansedumbre que no está a la altura de lo que esperamos de un gran club. En Barcelona lo fían absolutamente todo al partido de mañana en Old Trafford, pero si pierden contra el Manchester, que no sería lo más ilógico, arderá Troya en la ciudad condal, ya lo verán.
No vale estar en tres competiciones, tal y como cacareaba hasta hace poco algún directivo, vale estar en tres y ganar alguna. Probablemente porque el Madrid vaya a ganar la Liga jugando regular tirando a mal pase a un segundo plano la forma que el todopoderoso Fútbol Club Barcelona va a tener de perderla. Laporta y Rijkaard, éste consciente de que pase lo que pase le echarán fuera del casino, han apostado toda su fortuna futbolística al partido contra el Manchester. Si hace sólo un par de años nos hubieran dicho que el Barça de Ronaldinho, Eto'o, Iniesta, Xavi, Deco, Messi y Puyol, estaría un 28 de abril, a un mes de finiquitar la Liga, a 14 puntos del eterno rival y a 4 del Villarreal, que ahora mismo le robaría la plaza que da acceso directo a la Champions, ninguno nos lo creeríamos. Por supuesto que a los grandes hay que exigirles una forma de ganar, pero también hay que pedirles que pierdan con la cabeza bien alta, cosa que no están haciendo los futbolistas del ex
dream team. El sueño acabó en pesadilla, salvo, por supuesto, que mañana salten la banca. De lo contrario, demolición.
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25 de Abril de 2008 - 11:16:27 - Juan Manuel Rodríguez
De todas las frases de la semana me quedo con una, la pronunciada por Thiago Motta: "el año que viene, si no juego, no cobro". No ha sido fácil la tarea porque ha habido mucha competencia. Ahí está, por ejemplo, el nuevo latiguillo que nuestro seleccionador nacional de fútbol pretende poner de moda para la temporada primavera-verano que se nos viene encima; del otoñal "¿y a quién quitas?", pregunta retórica y con ribetes infantiloides con la que tanto él como sus
satélites pretenden desembarazarse del
affaire Raúl, asunto, todo sea dicho de paso, que les perseguirá, como sucediera con Lord Carnarvon, mucho más allá de la próxima Eurocopa, hemos pasado al primaveral "los futbolistas se seleccionan ellos sólos". Luis, crecido tras la corrida con esmirriados y mansos abantos que le prepararon en el ruedo de la televisión pública, debe pensarse que, fuera del ente, los demás también nos chupamos el dedo, como Jano.
Por último, y al final medalla de bronce, elijo el emocionantísimo "¡papá he ganado!", mensaje que Robert Dee junior, uno de los peores tenistas profesionales de toda la historia, quiso trasladarle cuanto antes, aún con el cadáver deportivo de Derakhshani caliente sobre la pista, a Robert Dee senior después de haber vencido tras 108 sets consecutivos de derrotas y privación. El teléfono lo cogió la madre, pero Dee, probablemente porque la buena señora sufre del corazón y no es cuestión de pegarla un susto así porque sí, quiso prepararla lentamente para evitar un posible jamacuco. Sin embargo, me quedo con la frase de Motta por esa originalidad con un toque de irreverencia que posee. No es habitual contemplar a un futbolista profesional diciendo que si no juega tampoco cobra; es más, lo normal es todo lo contrario. Cuando los jugadores pierden, ganan, y cuando ganan, ganan más.
¿Será consciente Motta de que está cuestionándose los cimientos mismos sobre los que se asienta la filosofía del fútbol moderno? ¿Qué dirá su representante? ¿Querrá cobrar el doble si corre el doble que sus compañeros en el futuro? ¿Qué pretende en realidad Motta? ¿Qué busca? ¿Nos quiere volver locos? ¿No va a cobrar si no juega? ¿Y qué será lo próximo? ¿Por qué no se ciñe a lo firmado y se deja de zarandajas? ¿Por qué no es un tipo normal, uno como el resto? ¿Por qué no hace como Koeman que acaba de llevarse 9 millones de euros sin pegar un palo al agua y encima le aplauden y le respetan por ello? ¿O como Capello, más madridista si cabe después de que Ramón Calderón le pusiera en casa? ¿Es o no es Motta un profesional? Esa es la clave: Motta no es un profesional como Dios manda. Y, para terminar de estropearlo todo, está empeñado en hacernos pensar. Eso sí que no, por ahí no paso señor mío...
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24 de Abril de 2008 - 12:49:50 - Juan Manuel Rodríguez
Todos contentos. Los culés porque no salieron goleados del Camp Nou, que al parecer era lo que estaban esperando, y el Manchester United porque arrancó de la ida un valiosísimo empate a cero que puede clasificarle para la final de Moscú. Parece como si el Barça se contentara con bien poco, sólo con ofrecer una buena imagen ante el equipo que está más en forma del fútbol europeo. Y tan cierto es que el equipo catalán jugó quizá su mejor partido de toda la temporada, lo que tampoco es decir mucho, como que el Manchester, en uno de los peores según aquellos que le siguen habitualmente, no perdió ni encajó un gol. Es verdad que el Barcelona, en su casa, ante su público, con la necesidad imperiosa de ofrecer algo, lo que fuera, y con la obligatoriedad de agarrarse a la Champions como si de un clavo ardiendo se tratara, se fue para arriba, buscó al Manchester, le quitó la pelota y dominó, dominó y dominó... infructuosamente.
Es cierto que el Manchester United, sin la pelota en los pies, fue otro equipo, aunque no lo es menos que si Cristiano Ronaldo hubiera marcado el penalti del primer minuto de juego, el partido, y acaso toda la eliminatoria, habría sido radicalmente distinta. En cierto sentido es como si los barcelonistas hubieran ido a su campo con un chubasquero para evitar que les salpicara la sangre de los Eto'o, Deco, Messi e Iniesta; esperaban a once meticulosos Dexter, once expertos cirujanos llegados desde un misterioso hospital inglés de trasplantes y que irían extirpándoles la moral, primero, y después el juego. Aquella perspectiva no debió satisfacer a los azulgrana que, entre la idea de dejarse operar sin rechistar y sin anestesia o la de intentar zafarse de las cuerdas con las que Ferguson pretendía atarles a la camilla, eligieron la segunda. A la fuerza ahorcaban. No quedaba otro remedio.
Todos, por lo tanto, contentos, aunque al final de este cuento sólo uno pueda comerse la perdiz de la Champions. El desastre no fue tal y el Barcelona salió vivo de un partido del que sólo se esperaba mucho sufrimiento y mucha humillación. Ferguson asegura que el partido del martes será distinto y que su equipo mandará en esa ocasión sobre el campo. Los culés esperaban más del Manchester y los ingleses menos del Barcelona, pero el Barça es un grande y, acorralado contra las cuerdas, supo salir de ellas sin sufrir daño pero sin pintarle tampoco la cara a su rival. Sólo hubo una pelota en el Camp Nou, y esa fue del Barcelona. Pero el Manchester, amurallado atrás, no sufrió en exceso para defenderse. No seré yo quien desprecie la categoría futbolística de los jugadores azulgrana, aunque ayer todo el mundo buscara, incrédulo, el resultado del marcador: sí, sí, empate a cero. ¿Esperaban un 0-3?
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23 de Abril de 2008 - 13:21:25 - Juan Manuel Rodríguez
Bajo el expresivo titular de
Lo ha bordado, el periodista Juan Mora firmaba hace poco en el diario
As un durísimo artículo en el que analizaba con una inusitada fiereza, muy similar a la del famosísimo
Yo acuso de Émile Zola, la gestión de Jaime Lissavetzky como secretario de lo que nos queda de Estado para lo que nos queda de Deporte. Sirva decir que, para el estimado colega del grupo PRISA, Lissavetzky ya era un buen presidente del Consejo Superior de Deportes antes incluso de llegar a serlo, desde 1974, año en el que decidiera a afiliarse al Partido Socialista Obrero Español. Falta por conocer, eso sí, la clase exacta de bordado que, según el inmisericorde analista, ha instaurado don Jaime en el deporte patrio, si ha sido el típico bordado español, el de Lagartera, o finalmente ha optado por el punto de cadeneta, sencillo a la par que discreto.
Las dos leyes por las que tan satisfechos se encuentran los
palmeros de Lissavetzky son la Ley contra la Violencia, el Racismo, la Xenofobia y la Intolerancia en el Deporte y la Ley Orgánica de Protección de la Salud y de Lucha contra el Dopaje. El objetivo fundamental de la primera es luchar para que se trate a todos los deportistas por igual, independientemente de la raza, y el de la segunda es combatir la desigualdad ilícita obtenida a través de la administración de fármacos o estimulantes con objeto de potenciar artificialmente el rendimiento del organismo con fines competitivos. Si se dan ustedes cuenta, las dos leyes puestas en marcha por Lissavetzky luchan por la igualdad, pero es que el actual secretario de lo que nos queda de Estado para lo que nos queda de Deporte está moralmente incapacitado para hablarnos de la igualdad.
En el artículo 14 de la Constitución puede leerse lo siguiente: "Los españoles son iguales ante la ley, sin que pueda prevalecer discriminación alguna por razón de nacimiento, sexo, religión, opinión o cualquier otra condición o circunstancia personal o social". Pero Lissavetzky acaba de discriminarnos al resto con respecto a Angel María Villar por una circunstancia personal y social muy clara: es amiguete de Joseph Blatter. El pasado 5 de marzo, Lissavetzky decía lo siguiente: "Las elecciones tendrán que realizarse según la legislación deportiva española, seas fútbol o seas bolos". Ayer, el Consejo Superior de Deportes que preside este caballero decidió admitir el aplazamiento de la celebración de elecciones de la Real Federación Española al último trimestre del año tras recibir el informe favorable que aprobó por unanimidad la Junta de Garantías Electorales. ¿Cómo vamos a creernos las leyes puestas en marcha por Lissavetzky para luchar contra la desigualdad si él, porque un relojero suizo le mete miedo, discrimina a los ciudadanos españoles de la Federación con respecto al resto? ¿Bordado dices?... Sí, sí, pero de Lagartera. O de Richelieu. O de macramé.
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22 de Abril de 2008 - 16:54:56 - Juan Manuel Rodríguez
Empezaré este artículo reconociendo un error: al final, los números de Ronald Koeman no van a ser tan espantosos como creía y el holandés se embolsará nueve millones de euros por no mover ni un dedo. Por supuesto que no seré yo quien le diga a la familia Soler lo que tiene que hacer con su gran fortuna, y si el ex presidente creyó (o
le creyeron) en su día que Koeman era San Ronaldo y que sobre él edificaría el nuevo Valencia, le está bien empleado el latigazo que acaba de pegarle
Tintín. Hay quien ya está beatificando a Koeman por el hecho de haber
perdonado el segundo año de contrato que tenía firmado, y es que, como dijo en una ocasión Rafael Guerra
Guerrita en referencia al oficio de José Ortega y Gasset,
hay gente pa tó. Koeman, que deja al equipo convertido en un auténtico erial, maquilla sin embargo los números, sus propios números, y los del turco Tutumlu, que para eso es su representante.
El
marrón le cae ahora llovido del cielo al bueno de Voro, un hombre de la casa que no va a cobrar ni la décima parte de lo que acaba de recibir como indemnización el holandés milagroso. Ayer circuló por Valencia el rumor de que el consejo de administración habría ofrecido el puesto a dos entrenadores antes que a Voro, pero que éstos declinaron la oferta debido a que ellos querían contar con Albelda, Cañizares y Angulo y no les dejaban. El nuevo entrenador ha confirmado que él contará con los tres si están en condiciones y, de entrada, les tratará como a seres humanos dejándoles entrenar con el resto de compañeros. Si al final Voro cumple su promesa y alinea a uno, dos o a los tres jugadores en alguno de los cinco partidos que quedan hasta el final de la Liga, habrá saltado también por los aires el otro rumor, aquel que insistía en que Soler escribía el guión que luego Koeman se limitaba a recitar como si de un papagayo se tratara.
Ojalá Albelda, Cañizares y Angulo tengan la oportunidad de resultar decisivos en la complicada tarea consistente en mantener al Valencia en Primera. No creo que la elección de Voro haya sido baladí y supongo que se habrá tenido en cuenta que ese vestuario se partió en mil pedazos el día que un señor que acababa de llegar desde Eindhoven decidió tirar por la taza del váter los últimos diez gloriosos años de historia del club porque sí, porque le apeteció hacerlo, para dar una lección a no se sabe quién y no se sabe para qué. Si Voro, que tiene una magnífica relación con toda la plantilla, es capaz de pegar, aunque sólo sea para salir del paso, los pedacitos de ese equipo, tendrá más fácil conseguir que del erial, de ese campo sin labrar, yermo y seco que le ha dejado como envenenada herencia San Ronaldo, surjan patatas y quien sabe si alguna que otra lechuga. El objetivo es salvar la cara como sea y yo creo que, sin Koeman, es perfectamente posible.
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21 de Abril de 2008 - 12:41:05 - Juan Manuel Rodríguez
"Hay que pensar en nuestro público y que salga feliz del estadio. Sé muy bien lo que quiere el Bernabéu" (Bernd Schuster, entrenador del Real Madrid, el día de su presentación).
"La belleza es otra cosa, de eso tenemos que hablar otro día" (Bernd Schuster, entrenador del Real Madrid, a la finalización del partido contra el Racing de Santander).
Los goles que Raúl e Higuaín obtuvieron en El Sardinero y el trigésimo primer título de Liga son la misma cosa, valen tanto los unos como la otra. No en vano, la distancia con respecto al Villarreal es de diez puntos y el Barcelona, pendiente sólo de la Champions League, queda a once cuando sólo restan quince por jugarse: el Madrid ha metido definitivamente tierra de por medio y sus futbolistas son perfectamente conscientes de ello. De ahí que, nada más lograr el segundo, los jugadores lo celebrasen de forma similar a como lo harán el día que Angel Villar les entregue físicamente el trofeo en el estadio Santiago Bernabéu. Tal y como yo lo veo, todos tienen motivos sobrados en el club para estar satisfechos, desde los aficionados hasta la plantilla, pasando incluso por la propia directiva que, tal y como se encarga de repetir machaconamente Ramón Calderón, lleva dieciocho años sin ganar dos Ligas seguidas. Todos, menos el entrenador, tienen motivos para estar contentos.
El pasado 10 de julio Schuster prometía espectáculo en su presentación como nuevo entrenador madridista y aseguraba conocer el sitio exacto donde se encontraba escondida la clavija que Capello había sido incapaz de conectar. Ayer, 20 de abril, menos de nueve meses después, el mismo Schuster, después de que su equipo hubiera protagonizado uno de sus mejores partidos (lo que tampoco quiere decir mucho, la verdad) dijo que la belleza era otra cosa y que de eso teníamos que hablar otro día. ¿Por qué otro día? ¿Por qué no ayer? Ayer
tocaba hablar de la belleza. Con Fabio Capello, la antítesis de la estética hecha entrenador de fútbol, no se tuvo la misma consideración. A Capello, que no fue capaz de jugar bien al fútbol salvo en contadísimas ocasiones, no le dieron ocasión de que se explicara otro día. El italiano no pudo decirnos qué pensaba de la belleza porque
Mister Tragaderas le despidió por e-mail.
Me gustaría estar presente el día que Schuster explique su idea sobre la belleza. Por mi parte, y para que nadie pueda acusarme de ventajista, el día después de que el Real Madrid deje sentenciada la Liga me atrevo a insistir en idéntica teoría: si a Capello, que dormía, se le echó, a Schuster, que mata de aburrimiento, debería mostrársele el mismo camino. Hillary Clinton citó el otro día a Harry Truman para poner negro sobre blanco la supuesta debilidad de carácter de su contrincante Barack Obama: "si no soportas el calor, sal de la cocina". Tengo para mí que a Schuster, que como jugador se curtió en mil batallas, aún le falta un hervor como entrenador para soportar con solvencia el espantoso calor que hace siempre en esa cocina. Si no lo soportas, sal de ella. Y explica cuanto antes, por favor, tu concepto de la belleza. Soy todo oídos.
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20 de Abril de 2008 - 12:28:11 - Juan Manuel Rodríguez
Harían mal en Valencia si decidieran aferrarse a la Copa del Rey como pobre excusa para salvar una temporada desastrosa por muchos y variados motivos. Cuando, en vísperas de la final, alguien me decía que el Getafe era favorito yo no podía por menos que troncharme de la risa. ¿Favorito el Getafe? ¿Un club que hacía seis años estaba luchando a brazo partido en la Segunda División B? ¿Favorito el Getafe a un sólo partido? ¿Favorito con veinticuatro horas menos de descanso que su rival?... Aquella noche, el Getafe podía ser de todo menos favorito: heroico, sí, por supuesto, favorito, no, de ninguna manera. El indiscutible favorito para alzarse con la Copa tenía que ser a la fuerza el Valencia, cuarto grande de España, club que iba a colocar sobre el césped un presupuesto de 125 millones de euros, 89 más que su rival, y que estaba obligado a realizar una demostración de fuerza delante de todos sus aficionados. El Valencia cumplió ganando aquella final, pero eso no impidió que el consejo de administración tuviera en cuenta todo lo anteriormente expuesto y suspendiera, acertadamente desde mi punto de vista, los actos de celebración por el título ganado.
Si me dispongo a escribir este artículo nueve horas antes de que empiece el partido de San Mamés es también para que nadie pueda acusarme de ventajista, aunque al final alguien lo haga. El objeto que nos trae hoy aquí no es si el Valencia podrá ganar al Athletic sino lo realizado por Ronald Koeman desde el día de su debut, dejando definitivamente aparcada y olvidada su rocambolesca decisión de humillar innecesariamente a tres profesionales que lo llevan dando todo por ese club desde hace más de una década. La pregunta que deberían hacerse los aficionados valencianistas, habitualmente muy exigentes, es la siguiente: ¿salvarían Real Madrid y Barcelona su temporada ganando una Copa?... La respuesta es "no". El Getafe estaba ante la cita más importante de toda su historia, el Valencia no. La gesta del Getafe en caso de victoria habría dado la vuelta al mundo cuatro veces, pero el Valencia no puede sacar pecho por cumplir con su obligación.
Es tal el nivel de exigencia en Valencia que a Quique Sánchez Flores le echaron a la calle cuando tenía al equipo en cuarta posición de la Liga y a sólo cuatro puntos del líder. Casi seis meses después de aquello, tiempo más que suficiente para analizar el trabajo de un entrenador, el Valencia está clasificado en la decimoquinta posición de la Liga y a treinta puntos del líder, que continúa siendo el Real Madrid: sí, sí, 15º a 30. Por detrás suyo sólo aparecen Valladolid, Zaragoza, Recreativo de Huelva, Murcia y Levante. Aunque con un partido menos jugado, el de San Mamés que cierra la jornada, el Valencia tiene ahora mismo el descenso a Segunda División a sólo dos puntos. ¿Es acaso plausible el trabajo de Ronald Koeman al frente del Valencia?... Yo creo sinceramente que no. Ni siquiera el mejor abogado defensor del mundo encontraría material suficiente para defender la peregrina teoría de que el Valencia ha mejorado desde que decidieron prescindir de Quique. Es más, me atrevería a decir que incluso el fiscal más despistado del planeta, el más incompetente y vago que uno pueda echarse a la cara, lo tendría a huevo para demostrar que el equipo ha empeorado hasta unos límites rayanos en el absurdo. Naturalmente que cada cual coloca el listón de su exigencia donde le da la gana, pero yo creo que la afición merece más y mejor. La Copa no puede servir como coartada. A Koeman a lo mejor sí, pero no a los buenos valencianistas.
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18 de Abril de 2008 - 12:02:55 - Juan Manuel Rodríguez
Ronald Koeman confiesa en
Telegraaf que si hubiera sabido que esto iba a ser así, (y con "esto" debe referirse al Valencia a la fuerza) no hubiera venido, que es exactamente lo mismo que declararía Agustín Morera, sólo que al revés, si el diario holandés hubiera tenido a bien llamarle: si hubiéramos sabido que esto iba a ser así, (y con "esto" se estarían refiriendo a Koeman) no lo habríamos traído. Koeman está más sólo que la una en el Valencia, no le quiere la afición, no le soportan los jugadores y, posiblemente después del partido de San Mamés, el consejo de administración le enviará al motorista por la tarde, que es cuando está en casa según propia confesión, para enseñarle
le protocole, la cartilla en castellano. Lo lleva claro Koeman si lo que pretendía era hacerse un nombre como entrenador en España para luego dar el salto al Barcelona, su gran sueño; en sentido contrario, a la chita callando, haciendo las cosas como es debido, siendo valiente sobre el campo e inteligente fuera de él, Michael Laudrup aparece ahora en todas las quinielas para sustituir a Rijkaard.
Aún veo a Koeman bajo los efectos del
síndrome Cruyff. Se podrá estar más o menos de acuerdo con el
flaco, pero es innegable que creó una escuela de entrenadores. El problema de Koeman, como el del añorado Van Gaal, es que Cruyff sólo hubo uno y su figura, como jugador y como entrenador, es irrepetible, después se rompió el molde. El Cruyyf entrenador llegó al Barcelona en un momento histórico determinado, con un poder de maniobra concreto y unos futbolistas que podían trasladar al césped exactamente lo que él quería. Por tener, Cruyff tuvo incluso mucha suerte porque, de lo contrario, no habría conseguido tantos títulos con el famoso
dream team. El Barcelona buscó unas cosas con Cruyff y el Valencia buscaba otras radicalmente distintas con Koeman, y Koeman, que se cree erróneamente que es Cruyff, no supo entenderlo. Cruyff, por ejemplo, jamás en la vida habría osado quitarse de encima a tres
vacas sagradas con la temporada iniciada. Cruyff dio un salto de calidad y Koeman ha dado un salto en el vacío y sin red.
A mí me parece que el consejo de administración ha hecho bien en anular todas las celebraciones por el título de Copa. El Valencia es un grande de España y no parece que sea demasiado oportuno lanzarse ahora mismo a la calle cuando el equipo lo tiene difícil para mantener la categoría. La pregunta del millón de euros es la siguiente: ¿Destituyen a Koeman cuando todavía queden cinco jornadas por delante o esperan a ver qué hace con el equipo? No había más que verle el otro día, posando sólo con la Copa, bajando sólo del avión, fotografiándose sólo, para darse perfecta cuenta de que el vestuario no le traga. No hacía falta más que escuchar a Villa al concluir el partido contra el Getafe para apreciar hasta qué punto están hasta el gorro de
Tintín. Guste o no guste, ahora mismo la suerte del Valencia está en manos de sus jugadores y no de su entrenador, de forma que la destitución tiene que llevarse a cabo ya, cuanto antes mejor. Hay que enseñarle la cartilla antes de que sea demasiado tarde para todos.
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17 de Abril de 2008 - 09:04:01 - Juan Manuel Rodríguez
Me gustaría saber si creció o no el republicanismo en Valencia a lo largo de estas últimas veinticuatro horas y si muchos
juancarlistas se dieron de baja después de las palabras del Rey, aunque lo cierto y verdad es que la final de Copa no la ganó quien la perdió en 2007 sino quien la mereció en 2008. El Getafe, según reconoció su propio entrenador al final del partido, tuvo un cuarto de hora tontísimo y ahí quedó todo resuelto porque luego, aunque tuvo mucho más el balón y eso le dio la vida, fue todo el rato a remolque y con la amenazante soga, que acabó de apretar Morientes, al cuello. En el guión estaba escrito que la presión tendría que ser necesariamente para el Valencia, a cinco puntos del descenso en la Liga y con Koeman a puntito de caramelo; no había más que echarle una rápida ojeada a las caritas de los jugadores a su llegada a Madrid para darse perfecta cuenta de que la expedición
ché era una auténtica
santa compaña deportiva, un entierro de tercera en lenta y agónica procesión hacia su inevitable destino, que no era otro que el descanso eterno. El Getafe sólo tenía que darle la puntilla e irse de marcha a
La Cibelina, y sin embargo sucedió todo lo contrario.
El Valencia fue, en líneas generales, mejor que el Getafe a un sólo partido, pero eso no tiene por qué avergonzar en absoluto a sus jugadores o aficionados, todo lo contrario. Tampoco encontraran consuelo Casquero, De la Red o Contra si les digo que derrotas como las de ayer, y sobre todo como la sufrida ante el Bayern de Munich, son las que curten a los futbolistas. Creo que era Celestini quien, nada más acabar el partido, en el túnel de vestuarios del estadio Vicente Calderón, dijo eso de que estaba muy bien ser el equipo de España pero que ellos habrían preferido llevarse el título para casa. Puede que los jugadores que hoy conforman la primera plantilla del Getafe no tengan la amplitud de miras que probablemente sí posean sus aficionados de toda la vida, y ellos saben muy bien lo milagroso que es ver a un equipo que hace sólo seis años estaba luchando en Segunda B y que ahora lleva jugadas dos finales de la Copa del Rey consecutivas. Así empezó el Deportivo de La Coruña y ahí sigue.
La final la ganó quien más la mereció y lo que va a estar más interesante ahora es el pospartido. Con su derrota de anoche, el Getafe no sólo pierde un título sino que resucita además a un rival directo por la permanencia en Primera. El Valencia tiene el descenso a cinco puntos, pero es que el Getafe lo tiene a siete y quedan dieciocho en juego. En cuanto al ganador, no había más que prestar un poquito de atención a los futbolistas a la conclusión del partido (por ejemplo a Villa) para darse cuenta de que la táctica escogida para afrontar la final habría sido
amablemente sugerida por el vestuario al entrenador.
Tintín advirtió a la directiva que estaría en casa toda la tarde por si alguien quería decirle algo, y la verdad es que en Valencia se cruzan apuestas acerca de cuánto tiempo tardará el consejo de administración en mandarle al motorista. Si sólo hubiéramos podido guiarnos por las caras de Ronald Koeman y Michael Laudrup para deducir qué equipo acababa de ganar la Copa del Rey, muchos nos habríamos inclinado por el Getafe, pero no, la ganaron los jugadores del Valencia, nunca mejor dicho.
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16 de Abril de 2008 - 13:36:09 - Juan Manuel Rodríguez
Debo reconocer que me aburrí infinitamente viendo el Tengo una pregunta para usted dedicado a Luis Aragonés. No me aburría tanto desde que me llevaron engañado a ver una película de George Pan Cosmatos llamada Cobra, pero al menos en aquella salía Brigitte Nielsen, cuando la ex mujer de Stallone estaba todavía de chupa pan y moja. De hecho, Televisión Española se ha despeñado con un 13,5% de share, muy lejos del que consiguieron, por ejemplo, Zapatero y Rajoy. Hasta Llamazares, Durán y Carod, tres ladrillos de padre y muy señor mío, superaron con creces el poder de convocatoria del actual seleccionador nacional de fútbol. El mejor, sin duda, fue Lorenzo Milá, y eso fue debido a que el hermanísimo de la presentadora del Gran Hermano se dedicó exclusivamente a dar paso a las preguntas de los asistentes al programa, primero Victoriano, de Madrid, luego Hilson, de Brasil, más tarde Jano, de Zaragoza, después Alejandro, de Guinea Ecuatorial... Un auténtico rollo macabeo.
De las treinta y nueve preguntas, sólo una me puso en órbita y esa fue cuando Roque, de Madrid, le soltó a Luis lo siguiente: ¿Con un seleccionador de más nivel, como Benítez o Del Bosque, la selección podría terminar en un escalafón más alto?... Fue la tercera de la noche y si, justo en ese preciso instante hubieran decidido dar por acabado el programa, no creo que nadie se hubiera sentido ofendido, la verdad. No hubo encerrona, tal y como auguraban algunos satélites del entrenador, y eso fue porque Luis se salió siempre que quiso por la tangente y porque a las insulsas preguntas acerca de cómo le quedaba el traje, por qué le llamaban Zapatones o si el fútbol entiende de razas, el seleccionador respondía siempre con unas respuestas larguísimas, eternas y, por supuesto, totalmente antitelevisivas. Tenían treinta y tantas preguntas para Luis, a cada cual más insulsa, pero no encontramos respuestas a las dos o tres que fueron directas a su yugular. Luis Aragonés, zorro viejo, se dedicó a torear en una plaza que su entorno intuyó bastante más complicada. No cortó, ni mucho menos, las dos orejas y el rabo, pero al menos el toro fue manso, incapaz de pillarle en ningún renuncio.
Si los responsables de TVE tuvieran ojo, que no lo tienen, encargarían otro Tengo una pregunta para usted para Raúl. Si la presencia de Luis tenía algún morbo, que lo dudo, era sólo porque ha decidido no llevarse al capitán del Real Madrid a la Eurocopa. De hecho, el programa nació muerto de entrada. Personalmente no me interesa lo que Luis pueda pensar sobre los mileuristas o acerca de la oficialidad de la selección de Euskadi -por cierto, ahí sí pinchó- sino el motivo real de la ausencia de Raúl del equipo nacional, y esa respuesta, que sí saben Luis y sus acólitos, no iba a contarla, por supuesto, anoche en la televisión pública. El otro día los genios de El Radiador le gastaron una broma a Luis y éste, ni corto ni perezoso, dejó entrever que a lo mejor ni siquiera acudía al programa. Visto lo visto, lo mejor habría sido que se hubiera quedado en su casita porque lo de la condición física de base y lo de Miguel Jones, dos auténticos clásicos, ya nos lo sabíamos todos de memoria.
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15 de Abril de 2008 - 12:45:56 - Juan Manuel Rodríguez
Como la Cabrera tira al monte y la vez que más interesada se mostró por el deporte nuestra ministra fue un día que pasó por delante de un cine en el que reponían
Once pares de botas, magnífica película de Francisco Rovira Beleta, doña Mercedes acaba de ratificar en su puesto de presidente del Consejo Superior de Deportes con rango de secretario de lo que nos queda de Estado para lo que nos queda de Deporte, al químico Jaime Lissavetzky Díez, tal y como adelantara la semana pasada en rigurosa primicia mundial el director de
El Larguero, programa deportivo de la
Cadena Ser a cuya sección de
El Sanedrín desea asistir como tertuliano el presidente del Gobierno, que es quien nombra a la ministra que ratifica en su puesto al químico. Es lo que se suele conocer como
círculo vicioso: el presidente sueña con debatir del Barça en el programa de De la Morena, y la ministra ratifica en su cargo al amigo del periodista de Brunete, quien, a su vez, adelanta la noticia en la emisora del grupo
PRISA.
Estupefacción sigue pareciéndome la palabra que mejor define la gestión de Lissavetzky al frente del deporte español. Estupefacto se ha quedado don Jaime ante el avance, lento pero seguro, del independentismo catalán y vasco. Estupefacto debió quedarse su amigo José Ramón cuando, no hace demasiado tiempo, el secretario de lo que nos queda de Estado para lo que nos queda de Deporte ahora ratificado por la ministra, le traicionó, amilanado ante la posibilidad de que Joseph Blatter cumpliera sus amenazas y la selección española de fútbol se quedara realmente fuera de la Eurocopa: ese día, por si quedaba alguna duda, dejamos de ser iguales ante la ley. Estupefacción generó, y aún genera, entre muchos deportistas profesionales y sus familias, la
Operación Puerto, un bodrio del que, tarde o temprano, deberemos dar cuenta todos con cargo al erario público.
Lissavetzky, dicen sus acólitos, tiene ahora el reto de conseguir cuantas más medallas mejor en Pekín, como si él compitiera, y la obtención para Madrid de los Juegos de 2016, como si no nos hubieran burlado ya anteriormente por ir con el lirio en la mano. Yo, por mi parte, soy bastante más modesto que todo eso y me conformo sólo con que el jefe de nuestro deporte, o su ministra, dejen clara de una vez la postura del Reino de España en cuanto al comportamiento del Gobierno chino con los derechos humanos, y con que, cuando el químico se vaya, bien por aburrimiento o bien por un exceso de estupefacción en el ejercicio de su cargo, sigan sin verse partidos oficiales entre una selección española y otra de cualquier comunidad del territorio nacional. No creo que sea mucho pedir que no lo deje todo como un erial, con eso basta. Por lo demás, vaya desde aquí mi más sincera felicitación por su confirmación en el puesto.
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14 de Abril de 2008 - 14:31:00 - Juan Manuel Rodríguez
A estas alturas de la Liga, y por mucho que algunos se empeñen, no hay quien salve ya a Fabio Schusterpello. Si el líder no hubiera tenido ayer enfrente a un equipo entrenado por Javier Clemente y que da sus últimas y desesperadas bocanadas en Primera División, otro gallo le habría cantado al Real Madrid. Pero Iturralde, que dejó a los merengues con diez en el minuto diecinueve de partido, le cambió la estrategia del autobús a Clemente y éste, casi por primera vez en su vida, se vio con la extraña obligación de jugar al ataque, y en el estadio Santiago Bernabéu, durante más de setenta minutos, toda una eternidad. Al final del partido, Javi les echó la culpa a sus jugadores por no irse para arriba, pero debe ser complicado cuando no tienes costumbre. El autobús estaba aparcado en doble fila, cuestión ésta que le vino fenomenal a Schusterpello para continuar jugando andando.
Con la excelencia en plena crisis existencial, y Marcelo, Gago, Robben y Robinho haciendo de las suyas, que son en realidad las de Schusterpello, seguro que habría muchos aficionados que se preguntarían si aquello que estaban viendo era lo mismo que vieron en Anfield y luego vieron en el Coliséum. Once jugadores por equipo, las mismas normas, un árbitro y dos asistentes, pero otro deporte radicalmente distinto. El Getafe dio una lección de cómo jugar al fútbol con diez y eso fue así porque Laudrup lleva dando una lección de cómo jugar con once casi desde el primer día en que se sentó en el banquillo. Schusterpello tendría que aprender del danés y, si Calderón fuera justo, el presidente del Madrid tendría que despedir al alemán por teléfono y traerse al técnico del Getafe. Pero Calderón está en otras cosas, en las suyas, y hoy se conforma con lo que no se conformaba ayer, y ahora sí le vale lo que no le valía con Capello.
Calderón y Toñín el torero, y puede que hasta Schusterpello, podrán decir que sí, que todo esto está muy bien pero que el Barça, que es el enemigo a batir, está rendido y a una distancia de 9 puntos. Error, craso error. La verguenza del Barça es la de tener semejante desventaja con respecto a un equipo que juega andando y a veces ni eso, y la del Real Madrid consiste en atentar contra su propia historia con un fútbol rácano y verdaderamente desagradable, exactamente el mismo que pusiera en práctica la temporada pasada y que tanto repelió a los aficionados. Schusterpello ha tranquilizado a Diarrà y le ha dicho que cuenta con él para la próxima temporada, pero la tranquilidad del malí es la intranquilidad de los socios. Golazo de Sneijder y a otra cosa mariposa. Resultado histórico en el Bernabéu: Real Madrid, 1 - Murcia de Clemente, 0. Y jugando con diez. El año que viene, el trébol con Schusterpello.
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13 de Abril de 2008 - 12:31:12 - Juan Manuel Rodríguez
Hace un par de años, unos científicos de la Universidad John Moores de Liverpool decidieron hacerle entrega al seleccionador de fútbol de Inglaterra de su mayor y más reciente descubrimiento: la fórmula del penalti perfecto. Sólo Sven-Goran Eriksson en persona podría confirmarnos si el documento, efectivamente, llegó hasta su poder y si, una vez recibido, decidió archivarlo en la papelera o, por el contrario, dio buen uso de él. La fórmula en cuestión aseguraba lo siguiente:
(((X+Y+S)/2)x((T+I+2B)/4))+(V/2)-1.
No digan nada, yo pensé exactamente lo mismo que ustedes: ¿estaban locos los científicos de la John Moores o qué?... Su formulación me pareció bastante sensata hasta "T+I+2B", incluso me dio rabia que aquello no se me hubiera ocurrido a mí, pero alguien debió perder la cabeza aquel día cuando aseguró "/4))" y, al llegar a "2)-1.", aquel maravilloso castillo simplemente se desplomó ante mí. ¿Cómo que "2)-1."? No había oído una locura semejante en mucho tiempo. Supongo que Eriksson llegó a las mismas conclusiones que yo y decidió obviar el asunto, probablemente para no buscarle más problemas de los que ya tenía a la Universidad.
Cuando un futbolista saca a colación las matemáticas, lo que en realidad nos está queriendo decir es que nos olvidemos del asunto porque están con el agua al cuello. Y eso es precisamente lo que hizo anoche Samuel Eto'o después de que el Barcelona empatara su partido contra el Recreativo de Huelva, hablar de los números, mala cosa sin duda para el Barça: "seguiremos luchando hasta que los de delante no sean matemáticamente campeones". Lo cierto es que si los de delante ganan esta noche al Murcia, que está medio desahuciado, se colocarán a 9 puntos de distancia de los culés, quedando justo el doble en juego, 18. Es matemáticamente factible que el Fútbol Club Barcelona o el Villarreal ganen la Liga 2007-2008, aunque esa posibilidad resulte despreciable desde el punto de vista estadístico, independientemente de la fórmula que se aplique. El voluntarismo de Eto'o es de salón y, en el fondo, trata de recordar a su cla que todavía les queda la Champions League.
De hecho, si se dan ustedes cuenta, la distancia del Valencia con el Sevilla (aunque, a la hora de escribir este artículo, con un partido menos disputado por parte de los andaluces) es también de 9 puntos, y a Villa, por ejemplo, no se le ocurriría nunca hablar de la Copa de la UEFA. Claro que, en el caso del Barcelona, sólo tendrían que fallar Real Madrid y Villarreal, que son los de delante, mientras que, para obrar el milagro valencianista, el equipo de Koeman tendría que esparar a que pincharan ocho equipos, de ahí que, matemáticamente hablando, de lo que estén hablando ahora mismo en Valencia sea de eludir el descenso a Segunda y no de la Copa de la UEFA o de la Copa del Rey, que la tienen ahí al lado. Son otras matemáticas, las de la indemnización a Koeman, las que preocupan ahora mismo al consejo de administración del Valencia porque a nadie escapa que el holandés, con o sin Copa del Rey, no seguirá la próxima temporada. La pregunta que se hacen los directivos es la siguiente: ¿le echamos antes o después de la final?... Albelda, Cañizares y Angulo calientan en la banda por si todavía llegan a tiempo para jugar en el estadio Vicente Calderón. Apartados, humillados, ninguneados, injustamente tratados, pero los tres han seguido entrenando todos los días. ¿Y si los apestados pasaran a ser héroes de la final?
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11 de Abril de 2008 - 12:13:45 - Juan Manuel Rodríguez
Viendo el final del partido y de la eliminatoria del Coliséum entre el Getafe y el Bayern de Munich me vino rápidamente a la memoria una de las últimas escenas de
Rocky, aquella en la que, después de haber estado combatiendo durante quince durísimos y agotadores asaltos,
Apollo Creed, el poderoso e imbatido campeón mundial de los pesos pesados, el hombre que al principio advertía, soberbio y provocador, chulesco y grosero, que tumbaría a su adversario "¡en tres, en tres, en tres!", se agarraba a Balboa y le decía "no habrá revancha, no habrá revancha", a lo que
Rocky respondía con un escueto "no la necesito". Como le sucedió anoche al Getafe, el
potro italiano perdería por puntos aquel combate, aunque se ganaría para siempre el respeto y la admiración de todo el mundo y luego, por supuesto, gozaría de varias revanchas aunque efectivamente él no las necesitara; la del Getafe llegará el miércoles que viene, contra el Valencia, en la final de la Copa del Rey.
A Oliver Kahn, el
Apollo Creed del tetracampeón de Europa, el
ogro alemán, el portero prepotente que, cuando puede, saca la lengua y mete los codos, no le quedó más remedio que rendirse a la evidencia de la superioridad del Getafe, equipo que había jugado ciento quince minutos con diez jugadores, y, en declaraciones a la cadena
SAT 1, no pudo por menos que reconocer que aquello no lo había visto nunca a lo largo de los ciento cuarenta partidos disputados por él en la Copa de Europa: "habíamos visto jugar al Schalke en Barcelona ante cien mil y hoy teníamos que jugar en un estadio donde caben quince mil y teníamos enfrente a un equipo sin nada que perder, que después de cuatro minutos se queda con diez hombres que luchan ciento veinte minutos como dementes". Fue tal la exhibición de fútbol y carácter exhibida por
los diez del Coliséum que obró incluso el milagro de humanizar al mítico jugador del Bayern.
Probablemente sin saberlo, Kahn dio en la clave. Estamos tan habituados a andar racaneando y especulando con lo que tenemos que, cuando nos regalan un ejemplo de generosidad como el de ayer, recelamos de él y lo atribuímos sin pensar a la locura. "Están locos", punto. Bendita demencia la de los jugadores del Getafe. Bendita locura la que empujó a los Casquero, Contra, Belenguer, Cortés, Licht o Celestini a seguir golpeando, a continuar empujando con todo en contra. Esa demencia es la que transforma para siempre a los deportistas en héroes de leyenda, la misma locura que condujo a
Rocky Balboa a pensar que él podría derrotar a
Apollo Creed, ¿por qué no, quién se lo impide?... Hoy los niños, si es que aún queda alguno que todavía juegue al fútbol en el patio del colegio, no serán Robinho o Henry sino Gavilán y Abbondanzieri. Sí, sí, han leído bien, Abbondanzieri: entre los héroes no existe el reproche. Ayer, en el Coliséum, hubo sobre el césped diez
Rockys. Y por supuesto que se tomarán la revancha. Por si Franz Beckenbauer siguiera sin saber por dónde queda Getafe, el miedo en los ojos de Khan, un hombre que lo había visto todo, puede servirle de navegador.
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10 de Abril de 2008 - 18:00:40 - Juan Manuel Rodríguez
Javier Clemente dice que la
prensa de Madrid se ha tirado durante toda la semana hablando del autobús que su Murcia va a colocar por delante de Carini, pero eso es falso porque la
prensa de Madrid, que, por otro lado, es la más desapasionada de todas las
prensas, mucho más, desde luego, que la de Bilbao, no ha podido emplearse a fondo con el autobús de Clemente, a quien mi querido Parrado bautizara un día como
farolín, debido al Liverpool-Arsenal, la aluminosis culé y la eliminatoria del Coliséum entre David y Goliath. Cómo sería la cosa que incluso pasó inadvertido el regreso de Van Nistelrooy, abandonado mediáticamente a su suerte en su vuelta a los ruedos de Valdebebas. No había pitado Mejuto el final del partido contra el Valencia y Clemente ya estaba hablando del Real Madrid y de la afición del estadio Santiago Bernabéu. Lo más reciente que ha dicho, en los micrófonos de
Radio Marca, es que en una ocasión un loco le sacó una navaja.
La táctica de Clemente no es nueva. Ahora pretende calentar un partido que llega congelado a Madrid puesto que el Real es el líder destacado de la Liga mientras que el Murcia lucha desesperadamente por evitar el descenso a Segunda División. La obsesión de
farolín con el Real Madrid no es nueva, y en su día ya emprendió una campaña contra Míchel, la tomó con Buyo y acabó llamando cobarde a Hugo Sánchez. Es posible que su fijación responda al hecho de que hubo un instante, muy pequeño, en que un presidente del Real Madrid pensó en él como futuro entrenador de la primera plantilla, pero aquello no cuajó y, desde entonces, Clemente sueña con el Barça y tiene pesadillas con el Madrid. Si es cierto que un botarate le sacó en una ocasión una navaja, Clemente tendría que haber denunciado inmediatamente aquel hecho y, una vez informada de lo sucedido la policía, localizarse al agresor y darle su merecido legal:
tolerancia cero para los violentos en el fútbol. Pero, ¿a santo de qué viene recordar ahora, tres días antes de volver a Madrid, aquella historia que el técnico vasco rescata del baúl de los recuerdos? ¿Dejarán de insultarle después de sus declaraciones o conseguirá justo el efecto contrario?
La
prensa de Madrid no ha debatido ni un minuto, ni un sólo segundo, acerca de la táctica que Clemente empleará el domingo en el estadio Santiago Bernabéu porque yo creo que, en mayor o menor medida, todo el mundo da por hecho que, como suele suceder siempre con todos sus equipos, Javi situará una flota de autobuses y tres o cuatro trolebuses por delante de su portero. Es la marca de la casa. De hecho, aunque esto no sea demostrable, creo que si Clemente entrenara al Arsenal en lugar de hacerlo Arsene Wenger, el equipo londinense jugaría del mismo modo, arropando con varios autobuses al bueno de Almunia. Sobre el resto, lo ideal sería que jugadores, directivos y, por supuesto, entrenadores rebajaran un poquito la agresividad de sus declaraciones.
Tolerancia cero con la violencia dentro de los estadios de fútbol, pero también máxima responsabilidad por parte de sus actores principales con objeto de cortocircuitar a los violentos en lugar de pellizcarlos para que salten. Javier Clemente siempre ha pensado que el fuego se apaga mucho mejor con gasolina; tampoco coincidimos en eso.
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9 de Abril de 2008 - 14:23:08 - Juan Manuel Rodríguez
Estoy harto del Y
ou'll never walk alone. Las cincuenta primeras veces está muy bien, pero a partir de la quincuagésimoprimera cansa un poco, y no les digo nada cuando has oído la cancioncilla más de cien veces. Es como si te pones a ver
Mujercitas, de Mervyn Leroy, doscientas veces seguidas: cuando la has visto diez acabas queriendo estrangular a Elizabeth Taylor, y el personaje de June Allyson, que al principio te caía muy bien por eso de la tremenda personalidad y el fortísimo carácter, termina pareciéndote una mandona que sólo quiere imponerle su opinión al resto de hermanas. Me encanta
Cantando bajo la lluvia pero estoy seguro de que, si me obligaran a verla diez veces en menos de cuarenta y ocho horas, acabaría demandando a los herederos de Stanley Donen y Gene Kelly. El
You'll never walk alone está muy bien al principio, pero luego se convierte en una especie de tortura psicológica. ¿Será parte del éxito del Liverpool?
¿Quién habló anoche en
El Tirachinas del éxito del fútbol inglés?... No lo sé, no lo recuerdo ahora mismo. Pero, tal y como yo lo veo, el éxito del fútbol inglés es el éxito de los futbolistas que no son ingleses. Ayer, en Anfield, el Liverpool formó inicialmente con tres jugadores ingleses mientras que el Arsenal no tenía ni uno sólo en la alineación titular, ¡ni uno! No será tal el éxito del fútbol inglés cuando la selección de Inglaterra se ha quedado fuera de la próxima Eurocopa. El partidazo que anoche jugaron Liverpool y Arsenal, una auténtica obra de arte futbolística, una lección de coraje, una soberbia muestra de cómo puede jugarse bien al fútbol, fue protagonizado por tres jugadores ingleses y diecinueve que no habían nacido en Inglaterra. Por otro lado, ¿alguien se imagina al Newcastle, clasificado en la decimosegunda posición de la Premier, jugando al fútbol como lo hace el Getafe? Yo no.
Sí tengo que reconocer que la Premier cambia a los futbolistas. Cambió para mejor a Xabi Alonso. Cambió a Reina. Y ha cambiado a Torres, que ya era un
crack cuando jugaba en el Atlético de Madrid pero que, en unos pocos meses de estancia en el Liverpool, se ha convertido en un
megacrack. Sin embargo no entiendo por qué han de sentirse orgullosos los rojiblancos con los goles del
niño. Lo que demuestra eso es que los
colchoneros son gentes de buen corazón; cualquier día de estos pondrán pantallas gigantes en el estadio Vicente Calderón para presenciar en vivo y en directo el éxito de un futbolista que presumía, y que aún presume, de su corazón atlético, pero que, llegado el caso, les dejó colgados para irse al fútbol inglés. Me alegro por el éxito deportivo y personal de uno de los mejores delanteros del fútbol europeo, pero no entiendo el alborozo. Fernando nos decía que al menos habrá un atlético en semifinales de la Champions. Sí, sí, de acuerdo, un atlético... con la camiseta del Liverpool.
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8 de Abril de 2008 - 13:00:07 - Juan Manuel Rodríguez
Cuando Angel Torres critica con tanta dureza la actitud de José Luis Astiazarán concediendo un día más de descanso al Valencia de cara a la final de Copa del Rey del miércoles 16 de abril, parece que el presidente del Getafe desconoce qué es la Liga de Fútbol Profesional. Es cierto que la Liga tiene 42 asociados, veinte de Primera y veintidós de Segunda, y pareciera lo más justo que todos ellos tuvieran el mismo poder e influencia, pero no es así. Torres coincide en las reuniones con Laporta, Calderón y Cerezo, se sienta en el mismo sillón y almuerza en idéntico restaurante, pero al final él se llama Getafe mientras que los otros tres se apellidan Fútbol Club Barcelona, Real Madrid y Atlético de Madrid, y no es lo mismo. Quien espere un trato justo y equitativo del presidente de la Liga, que vive de eso, se equivoca. ¿Por qué?... Pues precisamente porque Astiazarán es un profesional del fútbol y su intención es seguir siéndolo durante mucho tiempo más; si Astiazarán tratara del mismo modo al que viaja en "business class" que al que lo hace en la clase turista duraría en la compañía lo que un caramelo a la puerta de un colegio.
Por lo tanto el Getafe se equivoca al exigir un trato justo de una institución que no puede serlo. Y ahora a Torres le quedan dos salidas: exigir la dimisión de Astiazarán, lo que sería el clásico recurso del pataleo, o trasladar el problema a otros seis asociados de la Liga. ¿Cómo?... Muy sencillo: jugando el domingo contra el Zaragoza, que está luchando por la permanencia, con cuatro futbolistas de categorías inferiores, tal y como recoge el Reglamento de competiciones de la Federación. Supongo que Levante, Murcia, Recreativo, Osasuna, Valladolid e incluso el propio Valencia montarían en cólera y hablarían, con toda la razón del mundo, de la adulteración de la Liga, que es justamente de lo que se queja el Getafe pero en relación a la Copa. ¿Chantaje?... Llamémosle "X". En cualquier caso, si al final Torres escoge la segunda opción, la de acogerse estrictamente a la letra del apartado 3 de las disposiciones generales del Reglamento federativo, el único responsable de haberle descubierto ese camino habrá sido el propio Astiazarán.
Pero, pase lo que pase al final con el Getafe, quiero recordarle desde aquí a su presidente que hay otros problemas mucho más importantes de los que preocuparse como el terrorismo o el hambre en el mundo, que fue exactamente lo que él dijo cuando los católicos le pedimos por favor que retirase aquel anuncio soez y chabacano que ridiculizaba nuestras creencias. Torres añadió entonces que había que ser respetuoso con todo el mundo, (y eso a pesar de que él no lo fuera en absoluto con la Iglesia) aunque nadie tenía la posesión de la ideología, ni de la doctrina, ni de nada. La Liga le está dando una patada en el culo al Getafe aunque, empleando aquí la curiosísima filosofía de su presidente, habría que decir que no hay que darle más trascendencia y nadie tiene por qué ofenderse. En último extremo, para solucionarlo todo, lo que puede hacer Astiazarán es pedir disculpas, que fue lo que él ofreció entonces, sus disculpas. Todos contentos.
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7 de Abril de 2008 - 17:01:04 - Juan Manuel Rodríguez
No recuerdo haber visto a Joan Laporta tan excitado como en la reunión mundial de peñas celebrada el otro día, ni siquiera cuando dijo aquello tan grotesco de que Cataluña era un país entre España o Francia o cuando pidió la instauración de la República Independiente del Barça. "¡Al loro!", gritaba desde el estrado, "¡al loro!". Laporta está en esa etapa por la que, tarde o temprano, atraviesan todos los iluminados que en el mundo han sido, y ahora ha detectado enemigos de la R.I.B. dentro incluso del propio club. Podría ser cualquiera. Hay que tener mucho sigilo y andarse con los pies de plomo porque los
antilaportistas, que es lo mismo que decir
antibarcelonistas, abundan por doquier. Quizás lo mejor fuera ir pensando en poner en funcionamiento un servicio de contraespionaje dentro de la R.I.B., no vaya a ser que quieran envenenar al presidente. Por eso gritaba "¡al loro!", porque ya no se puede fiar de nadie, ni siquiera de los
elefantitos que le ayudaron a llegar hasta aquí.
No me puedo quitar de la cabeza que todo el montaje de las peñas, la puesta en escena, los gestos con los brazos, las estudiadas pausas, ese lenguaje coloquial y populachero, la mirada severa y de circunstancias y hasta las gotitas de sudor, todo el mitin que dio Laporta no es más que un ensayo general con extras. Las elecciones municipales están a la vuelta de la esquina y, una vez dilucidada la cuestión de tener que escoger entre CiU y ERC, que tampoco resulta tan trascendente como parece, poca gente duda a estas alturas que Laporta dará el salto a la política. No se recuerda en toda la historia del club un presidente que haya utilizado tanto al Barcelona para vender su producto, el suyo, y la gente, que no es tonta, ha acabado por estallar. El riesgo para el
laportismo no es que Laporta esté quemado, que ya lo está, sino que acabe por prenderle fuego también a Ferrán Soriano, que estaba llamado a sucederle.
Por supuesto que el socio culé está al loro, mucho más de lo que Laporta pueda imaginarse
aunque probablemente en una dirección totalmente opuesta a la que él desearía. Ayer se produjo la primera pañolada contra el máximo responsable del club; por primera vez en mucho tiempo los gritos no fueron a por Rijkaard o Ronaldinho sino a por el presidente. Por lo que se ve, el victimismo, la búsqueda artificial de un inexistente enemigo exterior o acaso interior, la exageración, el dramatismo y la sobreactuación, no cautivaron a la parroquia culé que, al final del teatrillo, pidió que retirasen la obra por mala y por deprimente. Desde la nefasta etapa de Joan Gaspart (¡qué gran amigo del madridismo!) no se había visto una cosa parecida a la que se pudo presenciar ayer. Y Laporta acabó diciendo eso de que nadie quiere ganar la Liga. Puede que el Barça no quiera, pero el Real Madrid acabará aceptándola. Será, por cierto, la trigésimoprimera. Al loro, que es de oro.
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6 de Abril de 2008 - 14:01:12 - Juan Manuel Rodríguez
1.- ¿Qué sucedió en el Mundial de Alemania entre Raúl y usted?
2.- Si no sucedió nada, ¿cómo es posible que el capitán del Real Madrid dejara de repente de entrar en sus convocatorias?
3.- Si no sucedió nada, ¿cómo es posible que periodistas afines vayan por ahí diciendo que sí sucedió y que usted no le perdona a Raúl sus desplantes durante aquel campeonato?
4.- ¿Puede usted asegurar que jamás, nunca, en ninguna sobremesa, ha dejado caer entre sus (muchos) periodistas de cámara la idea de que, efectivamente, Raúl lideró una sublevación en el Mundial y que ese es el único motivo de que no acuda a sus convocatorias?
5.- De ser positiva la respuesta a la cuarta pregunta, ¿no habría sido bueno para España que usted hubiera salido desmintiendo tajantemente las informaciones en dicho sentido en lugar de dejar hacer y asistir al lapidamiento público de la imagen de un jugador que ha vestido 102 veces esa camiseta?
6.- ¿No piensa que fue usted injusto y cruel cuando dijo que España nunca ha ganado nada con Raúl?
7.- ¿Le pidió perdón a Raúl por esas lamentables declaraciones captadas por una cámara de
La Sexta?
8.- De no haberse grabado esa escena, ¿también la habría negado usted?
9.- ¿Cree usted que los aficionados españoles pueden esperar justicia de su convocatoria definitiva para la Eurocopa cuando le han pillado in fraganti criticando con desenfreno a uno de los seleccionables?
10.- ¿Sigue usted pensando que algunas muestras de apoyo dispensadas por los aficionados españoles hacia la figura de Raúl estaban manipuladas?
11.- De ser positiva la respuesta a la pregunta 10, ¿por quién o quienes estaban, según usted, manipuladas dichas manifestaciones?
12.- De ser negativa la respuesta a la pregunta 10, ¿y entonces por qué lo dijo?
13.- Responda con el corazón en la mano: ¿No cree usted que ha convertido el tema de Raúl en una cuestión estrictamente personal?
14.- ¿No le parece un poco triste que tuviera que ser un chaval de treinta años quien le pidiera a usted dar una rueda de prensa para acabar con todos los malentendidos?
15.- ¿Por qué esperó usted a que Raúl diera el primer paso?
16.- En el Mundial, ¿se rebeló también Santi Cañizares?
17.- ¿Y Michel Salgado?
18.- ¿Qué pensó cuando oyó a Cañizares, indignado, negando todas las "informaciones" acerca de lo que allí sucedió?
19.- En el caso de Guti, ¿está pagando el jugador su apoyo sistemático y decidido a la presencia de Raúl en el equipo nacional?
20.- ¿En qué quedó su tan cacareada
gran sentada?
21.- ¿Cómo podríamos seguir confiando en usted y en sus decisiones si aseguró que se iría si España no alcanzaba las semifinales del Mundial y ahí sigue después de que cayéramos en octavos de final contra Francia?
22.- ¿Dimitirá, pase lo que pase, después de la Eurocopa, o existe una posibilidad, aunque sea muy remota, de que la leche sea en polvo y se amplíe un pelín más su fecha de caducidad?
23.- ¿Qué le parece Vicente Del Bosque como sustituto suyo?
24.- Si Del Bosque decide volver a contar con Raúl, ¿criticará usted públicamente la decisión del nuevo seleccionador?
25.- ¿Y en privado?
26.- ¿No cree que, con todo este lío, ha dejado usted hipotecado al próximo seleccionador?
27.- ¿No cree que, con todo este lío, ha dejado usted hipotecado al director deportivo de la federación?
28.- ¿Qué le parece Fernando Hierro?
29.- ¿Y Angel Villar?
30.- ¿Se arrepiente usted de algo tras su paso por la selección, señor Aragonés?
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4 de Abril de 2008 - 09:19:31 - Juan Manuel Rodríguez
Cuarenta y cinco minutos tardaron los futbolistas del Getafe en darse cuenta de que Augenthaler, Ballack, Brehme, Breitner, Effenberg, Klinsmann, Maier, Matthäus, Müller, Papin, Rummenigge, Scholl, Schumacher y, sobre todo, Beckenbauer, ya no jugaban con el Bayern de Munich, y que ellos sólo tendrían que vérselas con Kahn, Lahm, Jansen, Ribery, Podolski, Van Bommel o Luca Toni, que tampoco son
moco de pavo. De los siete jugadores anteriormente mencionados, estoy convencido de que al menos cinco pasarán a engrosar esa inacabable lista de futbolistas míticos de la que los catorce primeros, acaso los más excelsos, suponen sólo una mínima representación. En cuanto se dieron cuenta de que el
kaiser andaba por el palco y que no bajaría al césped, y sintieron también que el público del Allianz Arena es muy parecido al del estadio Santiago Bernabéu y sólo anima cuando le animan a él, y hay veces que muerde a los suyos en vez de hacerlo al rival que tiene enfrente, se dedicaron a jugar al fútbol como suelen hacerlo habitualmente.
El otro día le pidieron a Eduardo Punset que definiera la felicidad, y entonces el ex ministro dijo lo siguiente: "la felicidad es la ausencia de miedo". Los clubes más grandes del mundo, y el Bayern se encuentra decididamente entre ellos, suelen negociar con el miedo del rival, apabullándole con la historia, los títulos y los apellidos ilustres de quienes formaron parte una vez de su plantilla. El miedo atenazó al Getafe durante los primeros cuarenta y cinco minutos, pero afortunadamente el equipo de Laudrup salió indemne del bombardeo alemán, sólo con el gol de Toni en contra. Yo, por mi parte, hacía mucho tiempo que no veía disparar tanto a puerta. La escasa efectividad del Bayern despertó al equipo español, consciente al fin de que el
torpedo se había retirado hacía más de veinticinco años y que, en su lugar, jugaba un espigado italiano, un buen jugador sin duda, procedente de la Fiorentina, pero nada que ver con el
bombardero de la nación.
El partido contra el Bayern, un equipo que estaría ahora mismo entre los ocho mejores de la Champions, es uno de esos encuentros que consagran a la gente. Laudrup salió bendecido de Munich, ciudad en la que nunca fue capaz de ganar como jugador. Ayer tampoco lo hizo pero su forma decidida y valiente de interpretar el fútbol colocarán tarde o temprano al presidente del club en la amarga tesitura de buscarle recambio al sustituto del sustituto de Quique Sánchez Flores. Y en cuanto a Rubén de la Red, (Granero estuvo ayer más apagado) otro de los consagrados, sólo cabe desear que cuando lo recompre el Madrid, que será dentro de tres meses, sea para jugar y no para enfriar el botijo en el banquillo. ¿Treinta millones por De Rossi?... Teniendo ahí a Rubén, y también a Esteban, el Real se garantiza años de buen fútbol. Ahora sólo hace falta que Schuster lo vea y se atreva. Sucederá en cuanto el alemán pierda el miedo y vuelva a ser feliz entrenando al Madrid.
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3 de Abril de 2008 - 18:20:59 - Juan Manuel Rodríguez
El Comité Olímpico Internacional no podría estar más desprestigiado de lo que ya está, ni tampoco más alejado del sueño personal e intransferible que Pierre de Coubertain levantó en 1894. Cualquier coincidencia entre aquel ideario de paz, hermandad, unión y ausencia total y absoluta del ánimo de lucro y el actual
movimiento olímpico es una simple casualidad. Sin duda que la idea del Barón era buena e idealista, y poseía un fondo evidente de nobleza pero, más de un siglo después, lo importante no es participar sino llenarse los bolsillos a manos llenas y el negocio, en muchas ocasiones ilícito, ha eliminado hasta el último vestigio del
cristianismo muscular que tanto llamara la atención del fundador de los Juegos Olímpicos modernos. Los Juegos, tal y como demostró un documental de la
BBC, se venden al mejor postor, y los casos de Slavkov, Takac, Smirnov, Kim Un Yong, Mahmood El Farnawani o Bob Hassan, pillados todos y cada uno de ellos con lo que aquí conocemos coloquialmente como el
carrito del helado, ya no sorprenden a nadie ni llaman tampoco la atención. De hecho, en su día, la cadena de televisión británica decidió omitir la declaración de un miembro del COI en la que enumeraba, con nombres y apellidos, hasta treinta colegas suyos que recibían dinero a cambio de votar a una u otra candidatura.
Por eso, porque el COI no podría estar más desprestigiado de lo que ya está, las declaraciones de Hein Verbruggen, ni más ni menos que presidente de la Comisión de Coordinación, comparando las situaciones del Tíbet y del País Vasco, no pueden echarle más tierra encima a la imagen del máximo organismo olímpico. El 7 de julio de 2005, tan sólo dos semanas después de que la banda terrorista ETA colocara una bomba junto al estadio olímpico de La Peineta, un
bon vivant de cuyo nombre prefiero no acordarme, miembro destacado del COI, tuvo la desfachatez de interrogar al presidente del Gobierno acerca de las medidas de seguridad en España. Lo correcto, desde mi punto de vista, habría sido levantarse y dejar con la palabra en la boca al heredero de Francisco
el astuto, conocido así por asaltar, junto a su primo Rainiero, el Palacio del Príncipe de Mónaco disfrazado como un monje franciscano. Aquello habría sido lo correcto pero en su lugar el Gobierno se mostró estupefacto, que es exactamente como permanecen las vacas cuando ven pasar un tren.
Lo dicho por Verbruggen, mezclando al Tíbet con el País Vasco y con Guantánamo, dejará sin duda estupefacto a Jaime Lissavetzky. Si existe en el diccionario una palabra que defina a la perfección la gestión de nuestro secretario de lo que nos queda de Estado para lo que nos queda de Deporte esa es justamente la de estupefacción. Aún no se ha repuesto el estupefacto Lissavetzky de la paliza que le dio el otro día Angel Villar, que no es precisamente Albert Einstein, y ahora le llegan estas declaraciones del coordinador del COI. Por cierto que Verbruggen se hace la siguiente pregunta: "¿Debería el COI estar obligado a hablar, porque Madrid es candidata, de las pretensiones del País Vasco de ser independiente de España?". Y yo me hago otra: ¿el tonto nace o se hace? Porque si el tonto no naciera así, tonto, sino que se hiciera a base de mucho esfuerzo y dedicación, servidor albergaría pocas dudas acerca de que el castillo de Vidy fuera, de largo, el mejor centro de especialización mundial en la materia.
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2 de Abril de 2008 - 12:08:13 - Juan Manuel Rodríguez
El día posterior a la madrugada en la que el coche conducido por Manuel Angel Giménez, masajista del Mérida, se estrelló contra un camión portugués, produciendo en el acto la muerte de Juanito, que iba durmiendo en el asiento delantero, yo presentaba en la desaparecida
Radio España un programa que se llamaba
Match Parrado. Han pasado dieciséis años desde entonces y todavía recuerdo que empecé el programa sin creerme del todo que aquella noticia fuera cierta. No sé por qué, o sí lo sé y ahora pasaré a relatárselo, pero pensé que Juanito saldría indemne de aquel amasijo de tornillos y metal que aparecía volcado en la N-V, sano y salvo, cepillándose el traje como si nada. Sé por qué no daba crédito a la noticia que tenía que contar, y era por la sencilla razón de que, aunque bastante tiempo atrás, de chico yo tuve dos ídolos deportivos: uno, Juan Gómez, futbolista y torero, y otro Björn Borg, tenista y bloque de hielo.
No se me olvidará jamás el día que mi amigo Paulino me dijo un verano que en su piso de la Sierra se encontraba jugando al mus el gran Juanito. Ni olvidaré tampoco la noche en que, siendo yo todavía estudiante de Periodismo, le entrevisté en el hotel
Monterreal, antiguo lugar de concentración del equipo, para la revista de una compañía eléctrica. Conservo una foto de aquella entrevista y, confuso todavía en cuanto a si era fan o informador, recuerdo también que, mientras yo preguntaba y él respondía, pensaba que Juanito estaba allí, hablando conmigo, como si yo fuera un periodista importante, como si yo fuera José María García, Juan Manuel Gozalo o Pedro Pablo Parrado. Desafortunadamente, Juan Gómez moriría aquel 2 de abril del 92, mientras regresaba a Mérida, equipo al que estaba entrenando, después de haber presenciado un partido entre su Madrid y el Torino. Sólo tenía 37 años y la gente empezaba a hablar de él como futuro entrenador del Real.
Probablemente Juanito fuera un bala perdida, no lo sé; lo que sí sé, porque le vi en acción innnumerables ocasiones, es que era un jugador genial, imprevisible, un futbolista de raza, un tipo único que, de no haber salido tantas y tantas veces por la puerta grande del estadio Santiago Bernabéu, lo habría hecho por la de Las Ventas. A Juan se le recuerda por su gesto en el
pequeño Maracaná o por el pisotón que le pegó, y que luego pagaría con creces, al alemán Mattahus. Yo, sin embargo, le recuerdo por su velocidad y por sus goles, y por su sangre, esa que echamos hoy tantas veces en falta. Una transfusión de Juanito serviría para convertir a un equipo mediocre en un equipo campeón. Tanto tiempo después, a Juan continúan recordándole todos los domingos y coreando su nombre en uno de los estadio de fútbol más grandes del mundo, y no es porque muriera jóven sino porque supo vivir y contagiar vida a quienes le rodeaban. Hace dieciséis años que se fue y ya sé que no es una cifra redonda, ni falta que hace tampoco para recordar a uno de los mejores futbolistas españoles de los últimos cuarenta años.
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1 de Abril de 2008 - 12:00:50 - Juan Manuel Rodríguez
En toda esta historia de las elecciones de la federación española de fútbol podíamos sentir vergüenza del Gobierno o de Angel María Villar, y al final el premiado ha sido el Gobierno. Cuando el pasado 4 de marzo, hace de esto menos de un mes, Jaime Lissavetzky hablaba orgullosamente, cual general George Patton, de los límites de la legislación española, del Estado de derecho y de la soberanía nacional, a lo que se estaba refiriendo exactamente era a un papelito. El 31 de marzo, (ni el 27 ni el 28, el 31, con chulería, apurando la frenada) día en el que prescribía el plazo que podía causar las sieta plagas anunciadas por el relojero suizo, Villar mandó un papelito informando al Consejo de lo aprobado en la asamblea extraordinaria celebrada el 3 de marzo, en la que se acordó el aplazamiento de las elecciones hasta después de la Eurocopa y, salvo morrocotuda sorpresa, la Junta de Garantías Electorales dirá que sí a Villar en aras de eso que han denominado la
concordia institucional, término, por cierto, que no aparece recogido en ninguna parte de nuestro ordenamiento jurídico. Así de simple. Un papelito. O un e-mail. O un papiro. Cualquier cosa le valía a Lissavetzky para poner pies en polvorosa.
Cuando Lissavetzky decía que nadie podía estar por encima de la ley y que todas las federaciones eran iguales a los ojos de
Zetapé se estaba refiriendo a un papelito informándole de que iba a hacer lo que le saliera del arco del triunfo. Y entonces, ¿dónde residía la polémica? ¿La dignidad del Gobierno de España se compra con un papelito? ¿Podemos saltarnos la ley a la torera enviando un poema a La Moncloa? ¿Es así de sencillo?... Porque yo me sé uno: "Poderoso caballero es Don Dinero. Madre, yo al oro me humillo: él es mi amante y mi amado, pues, de puro enamorado, de continuo anda amarillo; que, pues, doblón o sencillo, hace todo cuanto quiere, poderoso caballero es don Dinero". Cuando Lissavetzky hablaba de transparencia, democracia y fortaleza, y añadía a continuación que él llegaba llorado de casa y que podía caminar con la cabeza bien alta, a lo que se estaba refiriendo era a un simple papelito, acaso una arrugada servilleta con manchas de ketchup, mayonesa y mostaza, un trozo de papel enviado por fax: con eso enjugaba sus lágrimas y satisfacía su orgullo el peor secretario de Estado para el Deporte de la democracia española.
Villar, como decía, ha enviado un papelito en el último minuto del partido, justo cuando el árbitro estaba a punto de indicarles a los jugadores el túnel de los vestuarios. Lo ha hecho con retranca, regodeándose en la historia, gustándose, amparado en el poder de un organismo privado presidido por un pelota en siete idiomas y que, al parecer, está efectivamente por encima de la ley. Villar convocará las elecciones cuando él quiera y le apetezca, y el Gobierno del Reino de España tendrá que comérsela con patatas, envainársela y salir con el rabo entre las piernas. Qué vergüenza. Qué sonrojo. Villar vuelve a ganar y el Gobierno pierde otra vez. Así no verás cumplido tu deseo de acudir como invitado al
sanedrín de
El Larguero, presidente Zapatero. Arriba, abajo, al centro y... ¡para adentro! Vuelve a por otra, Jaimito.
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