Febrero 2008
29 de Febrero de 2008 - 11:39:51 - Juan Manuel Rodríguez
Carlos García Hirschfeld, uno de los muñidores de la cena en la que vistieron de madridistas a Enrique Cerezo y Angel Villar, dijo ayer que se estaban sacando las cosas de contexto y, ofreciéndonos a todos un triple salto mortal dialéctico, acabó argumentando que quienes dieran carrete a esta triste historia no estarían haciendo otra cosa que alentar a los violentos que se esconden en los campos de fútbol. ¡Válgame Dios lo que hay que oír! Debe ser que Hirschfeld, quien por cierto estudió conmigo en el CEU, busca, como Alfredo Relaño, la paz mundial, aunque no fui yo quien tuvo la ocurrencia, con la que está cayendo en el Atleti, de hacer posar a Cerezo con una camiseta del eterno rival y fotografiar a continuación al presidente de la federación (por cierto, señor Carretero, seguimos esperando las fotos de su jefe vestido, por ejemplo, con los colores del Valencia) con el otro regalito de Ramón Calderón.
De acuerdo con que Cerezo es más atlético que los Gil, pero la mujer del César no sólo ha de ser honrada sino parecerlo también. Lo que le digan el sábado en el estadio Vicente Calderón tendrá que agradecérselo en cualquier caso al fotógrafo y a quien decidió publicar a la mañana siguiente la foto; y, por supuesto, a él mismo, que consintió la publicación. Por cierto que Calderón puso la bomba y luego salió corriendo. Ayer, para intentar salvar de la quema al presidente del Atleti, se le ocurrió confesar que en el Camp Nou él también se puso un pin del Fútbol Club Barcelona. Pero, ¿cuándo se pondrá la camiseta con el "9" de Eto'o? Yo se la regalo si se la pone. Estoy de acuerdo con Relaño en que tenemos que desencanallar el fútbol español y, para ello, ¿qué mejor que ver al presidente del Real Madrid luciendo la camiseta del Barça? Adelante, Calderón, póngasela. No lo hará porque, a diferencia del Atlético de Madrid, en el Madrid hay elecciones y él quiere presentarse a las del año 2010.
El
camisetazo no habría tenido mayor problema si, en el fondo, no ocultara un profundo complejo de inferioridad de los actuales dirigentes, jugadores y entrenadores del Atlético de Madrid con respecto al Real Madrid. Pongamos por caso al Kun Agüero, la estrella rojiblanca, el banderín de enganche colchonero, el jugador franquicia de este proyecto ilusionante. Ayer le preguntaron al argentino qué equipo prefería él que ganara la Liga, el Madrid o el Barcelona, y el chaval, quizá por congraciarse con la parroquia, respondió inmediatamente que el Barça. Error. Respuesta incorrecta. Mal hecho, Kun, mal hecho. Luis Aragonés, por ejemplo, jamás habría respondido así. Si alguien se hubiera atrevido a preguntarle eso en su época al Luis jugador probablemente le habría mandado a freír monas y, de haber respondido, él siempre habría dicho que prefería que la Liga la ganara el Atlético de Madrid... por supuesto. Por andarse con esas zarandajas, la temporada pasada el Barcelona les metió 6 en casa.
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28 de Febrero de 2008 - 13:02:33 - Juan Manuel Rodríguez
Dice Alfredo Relaño que el
camisetazo de Angel Villar y Enrique Cerezo fue un acto ingenuo que nuestro encanallado fútbol no es capaz de asimilar, pero yo no creo que nuestro fútbol sea en eso distinto al resto. Me gustaría preguntarle al director de
La Gazzetta dello Sport cómo le sentaría a la parroquia milanista ver a Massimo Moratti en una foto posando, feliz y dichoso, con una camiseta de la Juventus de Turín. Es más, me gustaría preguntarle al propio Relaño cómo le sentaría a su jefe pillarle a él chateando con los lectores del diario
Marca. No se trata de encanallamiento sino del simple y elemental conocimiento del lugar que uno ocupa en la vida. No me imagino a Enrique Cerezo promocionando una película de Andrés Vicente Gómez, del mismo modo que no veo a Villar pidiendo el voto para Mateo Alemany, su máximo opositor a la presidencia de la federación española de fútbol. Igual me sorprenden.
Por otro lado, si todo queda resumido, según el director del
As, al encanallamiento del fútbol español, no entiendo el titular de la portada del diario que él mismo dirige: "¡Hala Madrid!"... ¿No habría sido mejor tirar por la lesión de Van Nistelrooy o el empate del Valencia en el Camp Nou? De la foto de marras opinan, además del propio Relaño, dieciséis periodistas, dieciséis. Por mucho que trate de convencernos, el director del
As no busca la paz en el mundo. Tampoco me puedo creer que se trate de un acto ingenuo. Ni Cerezo ni Villar nacieron precisamente ayer y, si les ha ido tan bien en la vida, no será precisamente por su ingenuidad sino por todo lo contrario. Cerezo no debió sujetar nunca la camiseta que le regaló aviesamente su amigo Ramón Calderón, otro ingénuo, ni Villar, que representa al fútbol español al completo, debió enfundársela. El colmo habría sido que le hubieran entregado la de Raúl, entonces sí que se habría organizado una buena. Para la próxima.
Lamentablemente el encanallamiento amenaza con destruir esta fraternal peña de amigos que se reúnen mensualmente al fuego del brasero del Asador Donostiarra. Y bien que lo siento. Uno de los cofrades, según cuenta el propio Cerezo, grabó toda la cena y, al final de la misma, allí entró hasta el Tato para inmortalizar para la historia a los presidentes de la federación y del Atleti luciendo orgullosos el palmito con la camiseta madridista. José Luis Corrochano, compañero de
Onda Cero y asistente habitual al acto, insistió ayer mucho en el hecho de que Villar sólo bebió agua. Cerezo no quería cogerla pero al final lo hizo, y Villar, que no puso reparos, se la enfundó tan contentillo al grito de "¡a mí me quiso el Madrid, a mí me quiso el Madrid!"... Pero Santiago Bernabéu tenía mejor gusto. Anoche, en
El Tirachinas, Jorge Carretero dijo que Villar se había puesto las camisetas de muchos equipos españoles y que colgaría las fotos en la página web de la federación. Esperaremos, pues, para ver tan codiciado y encanallado material.
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27 de Febrero de 2008 - 13:34:40 - Juan Manuel Rodríguez
¿Se dan cuenta a qué me estaba refiriendo ayer?... Santiago Bernabéu siempre aseguró que el rival natural del Real Madrid, por encima del Barcelona, era el Atlético de Madrid. ¿Por qué decía eso?... Muy fácil: Real y Atleti eran vecinos, compartían ciudad y, al final, luchaban por la misma cuota de mercado. En la ciudad condal no funciona así porque, futbolística y mediáticamente hablando, el Barça es infinitamente más poderoso que el Espanyol, pero en Madrid, como ocurre en Sevilla, la sensibilidad está a flor de piel, más aún cuando a uno le va bien y al otro le va mal. No sé si será una coincidencia pero hace doce años, cuando el Atlético de Madrid tensó más la cuerda de sus relaciones con el Madrid y cuando Gil y Antic no tenían el menor rubor en declarar que ellos luchaban por arrancarle un trozo de pastel al Madrid, el equipo rojiblanco ganó el doblete. ¿Casualidad? No creo en las casualidades.
No estoy diciendo que Enrique Cerezo deba cambiarse de acera cuando vea acercarse a Ramón Calderón, pero los gestos son muy importantes y, dependiendo de la dirección, pueden ser malinterpretados. ¿Qué pensarían los aficionados madridistas si su presidente saliera sujetando una camiseta del Barcelona con su nombre? Yo sé lo que pensarían: ese presidente no podría volver a ocupar su despacho en el estadio Santiago Bernabéu. ¿Quiere eso decir que Ramón Calderón y Joan Laporta tengan que ser enemigos?... No. Pero Calderón y Laporta luchan por lo mismo. Enrique Cerezo cumplió ayer 60 años. Para festejarlo decidió invitar a un grupo de amigos entre los que se encontraban el presidente del Madrid. Y, al final de la cena, Calderón le regaló una camiseta del Madrid con su nombre. A Cerezo no le hizo demasiada gracia pero, al final, posó con la camiseta del Real Madrid.
La fotografía, que dará mucho que hablar en el futuro, no tiene desperdicio. Cerezo posa, feliz, con su nueva camiseta del Madrid, con Calderón, que no posa con ninguna del Atleti, a su izquierda, y más allá... ¿Quién dirán que aparece más allá?... Más allá aparece Angel Villar, presidente de la federación española de fútbol, luciendo palmito con otra camiseta del Real. Ya habría estado formalmente mal que Villar se hubiera puesto una camiseta del Madrid con el Real a nueve puntos del Barça, pero es que ha ido a colocársela justo cuando la distancia se ha reducido a dos. Cerezo con su camiseta del Madrid, en el centro Calderón, y a la izquierda de Calderón el presidente de la federación con la camiseta merengue puesta. Y el sábado, Atlético de Madrid-Fútbol Club Barcelona. ¿Qué dirán en Barcelona de esa foto? También sé lo que dirán.
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26 de Febrero de 2008 - 14:12:44 - Juan Manuel Rodríguez
Aunque es cierto que hay muchas formas de perder, no existe demasiado glamour en la derrota. De ser así, todo el mundo querría convertirse en un perdedor y, puestos en la tesitura de tener que elegir entre una cosa y otra, lo que la gente quiere habitualmente es ganar. Posiblemente en la vida sea más complicado distinguir entre ganadores y perdedores, todo depende del matiz; pero en el deporte, y más concretamente en el fútbol, es más sencillo. Por supuesto que el hecho de que un club gane más o menos partidos y más o menos títulos no tiene nada que ver con el cariño y la fidelidad de sus seguidores, pero estoy por conocer el caso de un aficionado, uno sólo, que esté feliz y dichoso porque su equipo no para de darle disgustos. Un equipo resulta simpático mientras pierde o no gana demasiado, pero pasa a ser antipático en el instante en que cambia la racha. Eso le pasó en su día, por ejemplo, al Deportivo de La Coruña.
Tengo para mí que el Atlético de Madrid se encuentra ante el Rubicón de tener que elegir entre ser un equipo muy simpático y perdedor o empezar a ilusionar a sus aficionados con algún que otro éxito que llevarse a la boca. Porque palmar, por mucho que se jalee en un himno, ha dejado de tener ese glamour con el que algunos revistieron hace tiempo, probablemente con objeto de eludir la propia responsabilidad, lo que es el puro y duro fracaso deportivo. La Comisión Ejecutiva del Atlético de Madrid no adoptará hoy ninguna decisión al respecto del futuro inmediato de Javier Aguirre, y es que probablemente habría que elegir una Comisión Ejecutiva paralela que examinara los resultados de la otra Comisión Ejecutiva, la oficial. El otro día oí a Javier Aguirre recordar la cantidad de años que el Atlético llevaba fuera de la Copa de la UEFA y de la Champions, y cómo él había recuperado el sitio europeo del equipo. A eso me refería precisamente: el hecho de que el Atlético lleve ocho años fuera de la UEFA y diez sin jugar la Champions no justifica en absoluto la eliminación ante el Bolton y la derrota del otro día ante Osasuna en Pamplona. Más que a lección histórica, que ya nos la sabíamos y mejor que el mejicano, lo de Aguirre sonó a excusa.
Lo que tiene que cambiar el club Atlético de Madrid es la dinámica, eso que los modernos definen ahora como el
chip. Alguien grabó hace tiempo en el circuito integrado del club que la derrota era glamourosa y que perder tenía su aquel. Pues no, perder ni tiene su este ni tiene su aquel, perder es malo y ganar es bueno. Yo creo que el viejo
chip ha acabado por rebajar instintivamente el nivel de exigencia de todos: como la afición es siempre fiel y está con el equipo en las duras y en las más duras todavía, todo vale, desde dar por hecho que algún día vendrá un equipo grande para llevarse a Agüero hasta reconocer que el mérito está en volver a la Champions después de una década plagada de desilusiones. El Atleti necesita otra marcha, otro vigor, un aire nuevo, nuevas ideas y gente con un circuito integrado moderno que convenza al ordenador central de que no existe glamour alguno en la derrota. Porque no hay mal que cien años dure ni cuerpo rojiblanco, por mucho ginseng rojo coreano que tome, que lo resista.
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25 de Febrero de 2008 - 13:10:35 - Juan Manuel Rodríguez
El mismo Real Madrid que jugaba con todos sus rivales como si fueran simples amateurs y ganaba los partidos al más puro estilo del implacable Roger Federer, los pierde ahora como Potito Starace, desquiciado y queriendo estrellarle a alguien la raqueta en la cabeza. El tenis es así: te acuestas soñando con el Grand Slam, pensando que eres el nuevo Rod Laver, creyendo que vas a hacer historia, y te levantas convertido en Byung Kook Kang, el número 1110 del ranking de la ATP. Schuster, que cada día que pasa sentado en ese banquillo tiene menos amigos y más gente con ganas de afeitarle el bigote, se habrá levantado hoy con una resaca similar a la de Gregorio Samsa, empapado en sudor, incrédulo aún tras la jugada de auténticos pardillos que les costó el gol del Getafe y que les sitúa a sólo dos puntitos del Barça, otro empate técnico.
El mayor enemigo del Real Madrid sigue siendo él mismo, pero hay gente muy poderosa que quiere hacer tambalear al equipo merengue. Anoche recibí el SMS de un madridista que me advertía acerca de la sospechosa cercanía entre las optimistas manifestaciones de Ramón Calderón, a quien hubo que frenar porque quería irse ya a La Cibeles, y la negativa racha iniciada por su equipo. Habla Calderón y sube el IPC y tiembla el Banco Mundial. Solbes y Pizarro, Pizarro y Solbes, harían bien en taparle la boca al presidente del Real y ya verían cómo se desplomaba al instante el precio de la leche y de la fruta, y hasta del crudo. Y hablando precisamente de crudos, Mijatovic,
Mister Tragaderas, lo tuvo ciertamente crudo para revestir de cierta verosimilitud a su opinión sobre la jugada de marras protagonizada por los futbolistas del Getafe. La suya sí que es una imaginación prodigiosa y no la de Franz Kafka.
Según el director deportivo, el árbitro se equivocó al consentir el contragolpe getafense porque... ¡sus jugadores estaban celebrando un gol que no había sido gol! Desde que despidió a Fabio Capello por teléfono, Mijatovic no levanta cabeza. La Liga estaba muerta y enterrada pero los jugadores del Real Madrid se han emepeñado en resucitarla. La pillería de Belenguer no se entrena, aunque habla bien a las claras de una falta de concentración ciertamente preocupante. Debe ser que al final caló aquella nefasta comparación que hizo Schuster entre su plantilla y el tenis de Federer. Ahora, para volver a incrementar una distancia pírrica, el Real vuelve a depender, otra vez, del Atleti. Los rojiblancos reciben el sábado al Barcelona y el Madrid visita al Recre. Y a Federer que le dejen quietecito en el Salón de la Fama.
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24 de Febrero de 2008 - 12:22:27 - Juan Manuel Rodríguez
La espeluznante entrada de Martin Taylor sobre Eduardo da Silva reabre un debate tan viejo como el fútbol mismo: ¿debería haber una ley según la cual se impidiera que el defensa del Birmingham City volviera a jugar mientras no pueda hacerlo su víctima? Baste decir que la entrada de Taylor fue tan salvaje que la televisión británica censuró los primeros planos y no dejó que se viera ninguna repetición de la misma. Scott Murray, que comentaba el partido para
The Guardian, quedó absolutamente conmocionado mientras que a Cesc Fábregas, compañero del brasileño nacionalizado croata, se le saltaron las lágrimas. La primera reacción de Arsene Wenger fue decir que Taylor no debería jugar nunca más al fútbol; el caso es que Da Silva se perderá, por supuesto, la próxima Eurocopa, y hay quien duda que vuelva a ser el mismo jugador después de los ocho meses (como mínimo) que le esperan de recuperación.
Pero el fútbol inglés, tan admirable por tantas y tantas cosas, es en ocasiones demasiado consentidor de la violencia.
The Times y
The Sun publicaron hace bien poco sus listas de los jugadores más duros de la historia, y en ellas abundaban, cómo no, futbolistas que gozan de gran respeto y consideración en la
Premier League. No sólo no se afean sus conductas -la de Taylor, ahora mismo, en este momento, cuando acaba de partir en dos a Da Silva, por supuesto que sí- sino que, con el paso del tiempo, gozan de cierto prestigio; la fama de
chico malo a la que me refiero es la que ha convertido a Vinnie Jones, un auténtico leñador, en actor ocasional en películas como
Snatch, Cerdos y Diamantes: Jones, que de actor tiene lo mismo que yo de Obispo de Mondoñedo, sólo tiene un registro, el de gánster, matarife, guardaespaldas o macarra. Los ingleses enfocan la violencia en el fútbol de una forma que no sería comprendida, por ejemplo, en nuestro país. ¿Alguien logra imaginarse a un jugador español diciendo esto?: "Lo golpeé en el tobillo todo lo que pude porque no encontraba la forma de pararlo. Me expulsaron tan pronto que tuve tiempo de comerme dos perritos calientes. Y, para empeorar las cosas, fue muy educado conmigo al final del partido". La frase es de Darren Dazely, defensa del Watford, y su víctima de aquel día fue David Ginola.
Hay ejemplos para dar y tomar. A Stig Tofting le apodaron el
Cortador de Césped por su peculiar forma de interpretar el juego. Paul Ince presumía en público de sus gestas: "Mi patada favorita es una que le di a Alan Shearer nada más reaparecer de una larga lesión. Fue una patada magnífica por dos motivos. Uno es que adoro el ruido de los huesos al chocar, cuando oyes el "¡ahhh!". El otro es que Shearer regresaba de sufrir una lesión importante y era su primera prueba. Si podía aguantar mi entrada es que estaba recuperado". Eso sí, luego
The Times coloca en lo más alto del ranking de jugadores violentos a un español. Grame Le Saux definía así a Colin Hendry: "Es uno de esos futbolistas que no son felices hasta que les dan tres patadas en las pelotas durante el entrenamiento". Dennis Wise, expulsado del Chelsea por partirle el pómulo a un compañero, fichó en 2002 por el Milwall. En su primer partido con su nuevo club, y a los tres minutos de juego, noqueó a Gary McAllister. Tarjeta amarilla. Sus compañeros habían apostado a que no se iría sin la correspondiente amonestación, y Kenny Davis ofreció esta explicación: "Pagaban 4-1 a que Dennis se ganaría una tarjeta. Era un precio demasiado atractivo".
"¡Toma esto cabrón!" fue lo que le dijo Roy Keane a Inge Haland al tiempo que le realizaba otra entrada espeluznante. ¿Por qué?... Tres años antes, el noruego había cometido la osadía de pegarle duro en el transcurso de un Manchester-Leeds. ¡Habían pasado tres años! Graham Roberts, jugador del Tottenham, definía de esta forma el fútbol: "Es un juego de destreza, así que nosotros les damos unas pocas patadas a ellos, y ellos nos dan unas pocas patadas a nosotros". Steve Mc Mahon, del Liverpool, lo tenía igualmente claro: "Le daría una patada a mi propio hermano si fuera necesario. Eso es lo que significa ser profesional". Yo no haré como los ingleses que, en cuanto cuatro gatos se pintan la cara por Carnaval, dicen que España es racista. Pero sugiero la posibilidad de que Taylor, que no debe ser Aristóteles precisamente, haya malinterpretado tantas frases consentidas, tanta gracieta jaleada. Es posible que Taylor quiera ser como Jones y dedicarse al cine cuando cuelgue las botas. Nadie podrá criticarle que vaya pensando en su futuro y en el de los suyos. Ya le estoy viendo en la alfombra roja.
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22 de Febrero de 2008 - 10:52:43 - Juan Manuel Rodríguez
Setenta y siete (77, impar y pasa) millones de euros de inversión después, a punto de iniciarse la cuesta de marzo después del tremendo costalazo de febrero, el Atlético de Madrid está cuarto en la Liga, noqueado en la Copa y eliminado de la UEFA por el Bolton, equipo inglés liderado por Iván Campo (sí, sí, el mismo que viste y calza, el conocido como
el pelos, aquel que quería, aunque lamentablemente no podía, salir siempre jugando el balón desde atrás cuando militaba en el Real Madrid) y que se encuentra ahora mismo clasificado en la decimoquinta posición de la Premier, un punto por debajo del Sunderland y dos por encima del Wigand. El Atlético, o sus jugadores para ser más exacto, fueron incapaces de marcarle un gol al arco iris inglés a lo largo de 180 espesísimos, larguísimos y agonizantes minutos de juego, de forma que el sueño europeo vuelve a convertirse otra vez en pesadilla. Es lo que pasa cuando tienes a un director deportivo que afirma sin sonrojarse que el objetivo del club para el que trabaja es terminar tercero en la Liga.
Esperaremos a ver si al final acaban terceros, cuartos, quintos o sextos o si, como le soltó el otro día en la cara Enrique Cerezo a Javier Aguirre, habría que ir pensando seriamente en la posibilidad de ir pidiendo número en la Intertoto, la competición de los malos. Pero, más allá de la eliminación en dieciseisavos de final, que no en las semifinales o en la final, de una competición tan desprestigiada como la Copa de la UEFA y ante un equipo tan mediocre como el Bolton, (no es, por supuesto, el Bayern de Munich) la reflexión tendría que llegar arriba del todo, y cuando digo arriba del todo me refiero naturalmente a la familia Gil y al propio Enrique Cerezo. Posiblemente haya llegado la hora de cambiar y de ofrecerles a los cientos de miles de aficionados colchoneros una salida razonable. A lo largo de estos últimos años se han cambiado jugadores, se han sustituido entrenadores, se han ido muchos y han venido otros tantos, pero los de arriba siguen tan intactos como Iqer, la momia de un guerrero egipcio de 4.000 años de antigüedad que encontraron el otro día unos arqueólogos españoles.
Tras un esfuerzo económico tan monumental como el que se realizó a comienzos de la actual temporada, con la puerta de la Copa del Rey cerrada de golpe y porrazo en las mismísimas narices y el sueño europeo volatilizado ante un equipo netamente inferior, ya sólo queda por probar una cosa, y esa cosa que queda por probar afecta directamente a quienes llevan tantísimos años dirigiendo al club. Posiblemente cuando se vayan los Gil y Cerezo la situación no mejore, o quizá sí, quién sabe, el futuro no está escrito. Esa es precisamente la duda que yo creo que corroe por dentro a los aficionados rojiblancos. Por supuesto que, con la documentación que lo acredite por delante, cada uno tiene todo el derecho del mundo a recuperar el dinero invertido, pero el movimiento se demuestra andando, y los actuales propietarios del club no andan en la única dirección razonable que les queda: diseñar una venta organizada del club, buscando alguien que sea capaz de insuflar de la imprescindible ilusión a un Atlético de Madrid que se apaga lenta pero inexorablemente.
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21 de Febrero de 2008 - 19:06:21 - Juan Manuel Rodríguez
Tras la rueda de prensa conjunta ofrecida por Luis Aragonés y Raúl González siguen siendo muchas más las cosas que no sabemos que las que conocemos por lo que, de entrada, cabría decir que el noble gesto del capitán del Real Madrid, promotor unilateral de la reunión con el seleccionador y de la posterior conferencia de prensa, resulta tan inútil como absurdo. Sabedor de que a Luis le quedan dos telediarios al frente de la selección y conocedor de que cuando nombren a Vicente del Bosque lo más probable es que vuelva a jugar con España, Raúl podría haberse quedado perfectamente en su casita, disfrutando del espectáculo, pero no ha sido así. Luis ha insistido en que esto, sea lo que sea lo que han organizado hoy en Las Rozas, era lo mejor para el fútbol español... Entonces, ¿por qué no llamó él a Raúl? ¿Acaso no es Luis el máximo responsable de la selección absoluta? Ha tenido que ser un chaval de 30 años, y que ahora mismo no va ni convocado, quien tenga que tirar de un hombre de 69. ¿Por qué? Porque Luis, según su propia confesión, no se baja nunca los pantalones.
Por lo demás, los debates, porque ya son varios, siguen abiertos. Por ejemplo, Luis insiste en que jamás ha tenido ningún problema con Raúl y que si no le ha llevado es porque no le ha visto bien; sin embargo no es eso lo que van diciendo por ahí sus satélites. ¿Miente Luis o, por el contrario, nos está queriendo decir que los luisistas son más luisistas que él mismo y se dedican a interpretar erróneamente cada uno de sus gestos, sus movimientos, sus palabras, sus chistecillos fáciles? No entiendo nada. Como no entiendo tampoco que Luis tenga el cuajo de afirmar que él no ha dicho nunca que Raúl estuviera detrás del recibimiento a la selección en la estación de Málaga. Yo estaba la noche que Luis dejó caer en El Tirachinas que el entorno del jugador del Madrid se encontraba detrás de aquel recibimiento. Es más, preguntado después por el mismo tema, Luis ha dicho que sabe por quién estaba organizado pero que no nos lo va a decir a los periodistas. Supongo que habrá que sintonizar el Galileo de turno.
Dice Luis que por el bien de la selección deberían acabarse los debates, y yo no puedo estar más desacuerdo con él. Puede que por el bien de Luis sí deberían acabarse los debates, pero el fútbol, y él mejor que nadie debería saberlo, es opinión, discusión, puntos de vista opuestos y, en definitiva, debate, mucho debate. Continuará habiendo debates, por supuesto, y el de Raúl, por muchas fotos que se hayan hecho, se reabrirá en la próxima convocatoria que haga el seleccionador nacional. Por cierto, una última (o penúltima) aclaración: Raúl no es un futbolista mediático o, por mejor decir, no es sólo un futbolista mediático; Raúl ha jugado más de cien partidos con España y eso le ha convertido en su máximo goleador histórico. Un día (jugando regular) estaba convocado y al día siguiente (jugando mucho mejor) dejó de estarlo. Luis espera que no se debata, y yo espero seguir debatiendo durante mucho tiempo más. Continuará...
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20 de Febrero de 2008 - 13:20:51 - Juan Manuel Rodríguez
El primer problema que tienen los contratos vitalicios de Ramón Calderón es semántico. El nuevo contrato de Raúl y Casillas sería vitalicio, de vital, si, como su propio nombre pretende indicar, durara desde el mismo día de su obtención hasta el fin de la vida del interesado. Pongamos por caso a nuestro Consejo de Estado: es un nombramiento vitalicio y, salvo renuncia del consejero en cuestión, sólo se extingue con su muerte. No hay condiciones previas, ni letra pequeña que aplicar al contrato, ni posibles revisiones de futuro. Los contratos vitalicios de Ramón Calderón, tal y como expuse el otro día, son una engañifa, un tocomocho que sólo persigue reforzar la imagen del presidente del Madrid, una nueva muesca publicitaria que grabar en el cinturón de José Angel Sánchez. Salvo en la ampliación del contrato de Casillas, que es una sensacional operación deportiva, no existe nada nuevo en el tradicional comportamiento del club con sus jugadores más emblemáticos.
Guti sigue siendo una eterna promesa a ojos de Ramón Calderón. El otro día, al oírle decir que sería el próximo en pasar por taquilla para firmar uno de esos falsos contratos vitalicios y, a continuación, añadir que tendría que jugar un mínimo de 40 partidos para renovar automáticamente, pensé que Calderón había cometido otro desliz, una de esas meteduras de pata que le han hecho tan famoso. Pero no, qué va, Calderón, por una vez y sin que sirva de precedente, sabía muy bien lo que decía, probablemente porque fue él mismo quien le dio el toque final al contrato del canterano. Así que, si yo no lo he entendido mal, Guti es diez partidos menos madridista que Raúl y Casillas, quiere diez partidos menos al Real de lo que le quieren sus compañeros y es diez partidos menos emblemático que cualquiera de ellos. Los contratos vitalicios son mentira y, más de un año después de que la Cadena Cope le pillara con el carrito del helado, Calderón sigue pensando lo mismo: Guti no pasa de ser una eterna promesa.
Hasta esto lo ha hecho mal Ramón Calderón. Un anuncio como el del otro día tendría que haber sido festivo y, sin embargo, desde el primer momento se vio que era una operación de marketing y un nido de problemas innecesarios. Tengo interés por saber qué le ofrecerán, si es que la lista continúa ampliándose, a Fabio Cannavaro. Si Guti, que lleva toda la vida vistiendo de blanco, tiene que jugar un mínimo de 40 partidos para renovar automáticamente, ¿cuántos le colocarán al italiano que sólo lleva aquí un par de años? Conociendo a Calderón, igual le ofrece a Fabio renovar falsamente de por vida en cuanto juegue 20 partidos oficiales, provocando así también el enfado monumental de Raúl y Casillas. Sigo pensando lo mismo: Calderón quiere renovarse a sí mismo de por vida, pero en su caso va en serio.
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19 de Febrero de 2008 - 10:34:07 - Juan Manuel Rodríguez
Han pasado 48 horas desde que Joseph Blatter, en pleno homenaje a Alfredo di Stéfano, con las Copas de Europa conquistadas por el equipo madridista de fondo, en presencia del hombre que le hizo entrega hace bien poco de la medalla de oro y utilizando las instalaciones del Real Madrid Club de Fútbol, amenazara con eliminar del mapa europeo cualquier vestigio del fútbol español. Es más, Blatter, que no debe ser más tonto porque no tiene suficiente tiempo para entrenar, se refirió a que él podía hacer todo eso y mucho más en un tiempo record de 6 horas porque la FIFA que preside tiene más fuerza que la ONU, el FBI y la CIA. Desde el domingo, pues, Blatter, siguiendo el peregrino argumento de su chulesca teoría, podría habernos sacado perfectamente ocho veces de la Champions y la Eurocopa. Así de grande la tiene el suizo.
El problema viene cuando un tipo como Blatter, que se puso a trepar por el edificio de la FIFA allá por 1975, cuando en Televisión Española salían Gaby, Fofó y Miliki, y hace más de treinta años que no le da el sol, se convierte en un exhibicionista y pierde el sentido de la realidad, el pudor y el decoro. A cualquiera en su lugar le habría dado auténtica verguenza utilizar un acto en el que se rendía homenaje al presidente de honor del club que inventó la Copa de Europa para amenazarle a él y al resto del fútbol español; a Blatter no, y eso es simple y llanamente porque Blatter vive en
Blatterolandia y no sabe distinguir entre la realidad y la ciencia ficción. Si don Alfredo hubiera tenido diez años menos, sólo diez, le hubiera sacado a bastonazos del estadio Santiago Bernabéu, pero el homenaje le ha pillado con 81, un poco mayor.
Blatter es el primo de zumosol de Angel Villar, y Villar vive en
Villarolandia, rodeado de gente que le toca las palmas y le hace editoriales laudatorios en la revista
Más Allá. Un poco más acá, en pleno siglo XXI, las cosas no funcionan así y, aunque sólo fuera por comprobar la fuerza real que tiene el cronometrador suizo, yo seguiría tocándole las narices con el asunto de las elecciones al presidente de la federación española de fútbol. Créanme que hubo un momento en que pensé que por allí iba a aparecer Johnny Fontane, el sobrino cantante de Vito Corleone. Joseph Blatter nos ha hecho a los españoles una oferta que, por dignidad, tenemos que rechazar. El auténtico problema es que al frente de la FIFA está Blatter, presidiendo la federación española se encuentra, y eso cuando tiene un día bueno, Villar, y el máximo responsable de nuestro deporte es Jaime Lissavetzky, el número 7 de las listas del PSOE por Madrid. Con estos tres, no me extrañaría nada que no sólo peligrara nuestra presencia en la Eurocopa sino que también corriera serio riesgo la paz mundial.
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18 de Febrero de 2008 - 09:15:55 - Juan Manuel Rodríguez
No voy yo a venir aquí ahora a recitar de carrerilla todos los títulos que ganó Alfredo di Stéfano, ni cómo le dio él solito la vuelta al fútbol moderno así, en un pispás, como si se tratara de un calcetín, ni lo que, entre él y Santiago Bernabéu, hicieron por el Real Madrid. No hace mucho, el admirado profesor Andrés Amorós me dijo lo siguiente: "¿El mejor dramaturgo de la historia?... William Shakespeare. ¿El mejor novelista de la historia?... Miguel de Cervantes Saavedra. ¿El mejor pintor de la historia?... Diego Rodríguez de Silva y Velázquez. ¿El mejor escultor de la historia?... Miguel Angel Buonarroti. ¿El mejor futbolista de la historia?... Alfredo Stéfano di Stéfano Laulhé". Probablemente se haya analizado absolutamente todo lo que tiene que ver con Di Stéfano, sus goles, su vida, sus milagros, su secuestro, sus películas, sus anuncios de medias, su etapa como entrenador, sus frases más famosas, su fichaje por el Madrid o cómo renunció a compartirle el Barcelona. ¿Qué más decir?
Se habrá analizado todo salvo, quizás, el efecto que produjo, y que aún provoca después de más de medio siglo, la forma que tuvo Di Stéfano de interpretar el juego en quienes tuvieron el privilegio de verle en acción, y la transformación en distefanistas de aquellos aficionados que, un domingo cualquiera de 1953, pagaron su entrada, entraron al estadio Santiago Bernabéu, ocuparon su localidad y vieron en acción a aquella mágica saeta. La primera reacción del distefanista es la que tuvo conmigo Andrés Amorós; ellos se niegan en redondo a comparar a Di Stéfano con otro futbolista, ya sea Pelé o Maradona. Si discute usted alguna vez con un distefanista, no se le ocurra ni por lo más remoto mencionar a Cruyff o a Zidane porque las carcajadas resonarán en su cabeza durante mucho tiempo. El distefanista puro, y alguno conocí yo al que quise mucho, es aquel que sólo acepta comparar a Di Stéfano con Leonardo, Rafael o Miguel Angel. Pelé, por ejemplo, es humano y no resiste la comparación.
El problema del distefanista es, al mismo tiempo, su gran virtud, y es que lo vio absolutamente todo condensado entre los años 1953 y 1964, de forma que nada de lo que suceda en 2008 dentro de un campo de fútbol puede sorprenderle demasiado. Para un distefanista, los jugadores son chicos que hacen cosillas, como si todos los que llegaron después de don Alfredo, desde Emilio Butragueño hasta Amancio, Velázquez o Hugo Sánchez, hubieran sido una especie de becarios que se sacaban unas monedillas haciendo de tunos por la Cava Baja. El distefanista, por fin, es un ser melancólico que sabe que ya no nacerán jugadores de fútbol como aquel, lo que le convierte, también, en afortunado testigo de una época irrepetible y, por lo tanto, en referente insustituible en cualquier conversación que se precie. Sólo por haber visto jugar a Di Stéfano, al distefanista se le concede el privilegio de abrir y cerrar todas las tertulias, siendo el suyo un voto de calidad irrefutable cuando la conversación se acalora y las cosas pasan a mayores.
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15 de Febrero de 2008 - 12:43:50 - Juan Manuel Rodríguez
¿Qué novedades aporta la mal llamada
renovación de por vida de Raúl y Casillas? Tal y como yo lo veo, sólo dos: la primera atañe al portero y supone una fenomenal operación deportiva puesto que amplía su contrato seis años más, hasta 2017, evitando así posibles desencuentros como los que se produjeron la última vez. Iker finalizará su contrato con el Real Madrid cuando tenga 36 años, una buena edad para un jugador de su puesto que haya sabido cuidarse; la segunda novedad es la operación de marketing puro y duro que Ramón Calderón se ha regalado a sí mismo por San Valentín a costa del dinero de los socios y con la anuencia de los jugadores, agradecidos
convidados de piedra. En el caso de Raúl, que seguirá cobrando lo mismo que hasta ahora, se amplía un año su contrato, y no seré yo quien ponga en duda que no se lo ha merecido sobradamente, pero a partir de los 34 años deberá jugar un mínimo de 30 partidos para renovar por otro año más.
Llámenle
X, pero yo soy de los que creen que un futbolista profesional que juega 30 partidos oficiales con la camiseta del Madrid se merece renovar automáticamente; de hecho, suele ser muy habitual incluir cláusulas así en los contratos. Calderón ya ha anunciado que Raúl y Casillas no serán los únicos, y que la semana que viene se sumará a este selecto grupo Guti, dejando la puerta abierta en el futuro a otros jugadores que se lo merezcan. Si el club logra atar a Sergio Ramos, por ejemplo, del mismo modo que acaba de hacer con Casillas, sólo quedará aplaudir la iniciativa, pero lo que me preocupa es el distingo realizado adrede por el presidente entre aquellos jugadores que se merezcan el contrato vitalicio y aquellos otros que no se lo merezcan, y las posibles consecuencias que eso pueda acarrear en el vestuario. Por otro lado, los 30 partidos de marras son una milonga: que les pregunten a Arsenio Iglesias y a Soler cómo se preparan esas cosillas.
Todo, desde el día elegido hasta la puesta en escena, pasando por los jugadores escogidos, supone una enorme operación de publicidad para la gestión del presidente madridista. En San Valentín, Ramón Calderón ha demostrado estar profunda e irremediablemente enamorado de sí mismo. Si por él fuera se ofrecería uno de esos planes de pensiones, pero se encuentra con el problemilla de que el Real Madrid no es una Sociedad Anónima Deportiva y está en la obligación de convocar elecciones cada cuatro años. Ya verán cómo en 2010, cuando toque, Calderón utilizará la fotografía que se hizo ayer con Di Stéfano, Raúl y Casillas como parte esencial de su promoción personal. El, que en la campaña dijo estar en contra de los
galácticos a pesar de que dijo amén a todo lo que hizo Florentino Pérez, acaba de dividir otra vez al vestuario en dos: los que se merecen un contrato de por vida y los que no. Veremos cómo le sale la jugada.
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14 de Febrero de 2008 - 09:02:34 - Juan Manuel Rodríguez
El
satélite, ¿nace o se hace? La última perversión, (del latín
perversio, perversionis, acción y efecto de pervertir: o sea, perturbar el orden o estado de las cosas) consiste en afirmar, por supuesto sin ningún dato fiable, que la federación está buscando algún entrenador que quiera convocar a Raúl, cuando resulta que probablemente Luis sea el único técnico español, y me atrevería a decir que de toda la Unión Europea, que no llevaría al capitán del Real Madrid a la Eurocopa. Aquí todo es gratis, la barra libre y la frontera entre la información y la opinión cada vez más fina, aunque creo que los lectores agradecerían que se les advirtiera cuándo se trata de una noticia y cuándo de un publireportaje. Es cierto que Villar no estuvo acertado gritando a los cuatro vientos que Raúl era el mejor jugador español en su puesto, pero pareciera como si el actual seleccionador quisiera coartarnos la libertad de expresión a todos aquellos que creemos de buena fe que el futbolista del Madrid tendría sitio en una selección normal.
Parece que a Luis le adelantaron en la vispera de San Valentín por dónde irían los tiros a partir del 30 de junio. El hombre elegido por Villar, que quiere una cara nueva, es Vicente del Bosque y, hasta que acabe la Eurocopa, la cosa va a estar divertidísima porque Del Bosque se pone; quiero decir con esto que Del Bosque, que supongo asistirá estupefacto a todo lo que está sucediendo a su alrededor, no piensa recluirse en el Monasterio de Cluny, encerrarse en una celda y hacer voto de silencio, y además hace bien. Conociéndole, estará toreándonos a todos hasta que la federación confirme su nombramiento y, por supuesto, no cometerá la tremenda felonía de nombrar siquiera a Raúl o Guti. El, como cualquiera en el puesto de seleccionador nacional español salvo Luis, llevaría ahora mismo a los dos, pero sabe que no es políticamente correcto adelantarse a los acontecimientos.
Me preocupa lo que suceda con el
luisismo a partir de julio de 2008 y si seremos o no capaces de integrarles entre todos en ese gran proyecto común que deseamos para el fútbol español. Habrá quien pase de ser
luisista a
vicentista en un tiempo record, los consabidos
corchos, pero hay que reconocer que el seleccionador ha sabido rodearse de unos fidelísimos
Tom Tom Makut dispuestos a todo por la causa... de Luis Aragonés. Intuyo que la Eurocopa no va a ser fácil, pero me preocupa mucho más lo que pueda suceder después del campeonato. No tengo la menor duda de que, para recomponer una situación que tiene muy mala pinta, Vicente del Bosque es el hombre perfecto. La herencia que nos dejará Luis no será agradable de repartir, pero habrá que asumirla e intentar sacar conclusiones de los errores garrafales que se vienen cometiendo desde hace un año y medio.
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13 de Febrero de 2008 - 17:20:04 - Juan Manuel Rodríguez
Luis Aragonés se tiró toda la semana pasada asegurando a quien le quisiera oír que lo mejor para todos sería que la federación le echase a la calle, pero yo creo que el seleccionador nacional volvió a mentir, como cuando dijo aquello de que se iría si España no llegaba a semifinales del Mundial. Lo mejor para él, sin duda alguna, es aguantar ahí hasta el final de la Eurocopa y esperar a ver si suena la flauta, y lo mejor para el fútbol español, cuando quedan tres meses y medio para que empiece el campeonato, es dejar las cosas como están. Lo mejor para todos, incluido el propio Luis, habría sido que la federación le hubiera obligado a cumplir su palabra allá por el mes de julio de 2006, pero este seleccionador ha logrado, aunque con mucho sufrimiento y en un grupo de chicha y nabo, la clasificación y lo más racional es que acabe lo que empezó. Por otro lado, el seleccionador tiene una ocasión pintiparada para pasarnos factura a todos aquellos que pensamos que su proyecto lleva muerto un año y ocho meses; no veo yo a Luis desaprovechando esa oportunidad.
Angel Villar y Luis se han reunido esta mañana para declararse amor eterno hasta el mes de junio. Y, al final de dicha reunión, la federación ha emitido un comunicado oficial que yo, que tengo en la imprenta el diccionario
Villar-español, español-Villar, paso a traducirles con su permiso:
1.- La RFEF confía plenamente en el seleccionador, como ha demostrado siempre, y está segura de que el equipo técnico de la selección junto a los jugadores y la afición asegurarán óptimos resultados en la próxima Eurocopa Austria-Suiza 2008.
Traducción: La RFEF piensa que los últimos acontecimientos acaecidos constatan que el seleccionador ha perdido definitivamente el oremus pero, llegados a este punto, no puede cambiar de caballo a mitad del río con lo cual no le queda otra que seguir para adelante y apostar porque nos salgan siete buenos partidos.
2.- El seleccionador nacional está totalmente decidido a continuar con su trabajo hasta finalizar la Eurocopa y sabe que la RFEF confía plenamente en él, y que cuenta con su total respaldo.
Traducción: Nadie en el planeta tierra puede saber a qué está totalmente decidido Luis: hoy puede estar totalmente decidido a continuar su trabajo y mañana puede estar totalmente decidido a dejarnos a todos empantanados, pero habrá que vivir con esa angustia. Mientras tanto, y para que no se enfade más, intentaremos que Hierro vaya por un lado y él vaya por otro y, hasta que acabe el campeonato, no volveremos a hablar de su sustituto.
3.- En la reunión celebrada hoy, hubo total coincidencia en los objetivos y una renovada ilusión de todos por conseguir los éxitos que deseamos para el fútbol español.
Traducción: No sabemos exactamente a santo de qué era necesaria la reunión de esta mañana pero, ya puestos, tampoco nos cuesta nada que alguien de la revista
Más Allá haga pública una nota con mucha poesía, mucho cariño y muchos abrazotes.
Firmado: Romeo Montesco y Julieta Capuleto.
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12 de Febrero de 2008 - 18:57:27 - Juan Manuel Rodríguez
Cuando concluya la Eurocopa, Fernando Hierro propondrá a Vicente del Bosque como sustituto de Luis Aragonés y Angel Villar dispondrá que el ex entrenador del Real Madrid sea el nuevo seleccionador nacional de fútbol. Lo contrario, o sea que Hierro propusiera a Del Bosque y Villar eligiera a Rafa Benítez, por poner sólo un ejemplo, sería verdaderamente escandaloso y no tendría ningún sentido. José Antonio Camacho, que es el otro nombre que suena con fuerza en las quinielas, es un entrenador tan inestable como el propio Luis y, además, cabe recordar que dejó a la federación con un palmo de narices y hubo que tirar de Iñaki Sáez, que el pobre pasaba por allí en aquel momento, para que se sentara en el banquillo. Hierro propondrá a Del Bosque como sustituto de Luis porque si algo necesita ahora mismo la selección es un hombre sereno y que no busque peleas a la vuelta de la esquina, y Villar dispondrá lo necesario para que Vicente sea confirmado porque es imprescindible que la España futbolística viva tranquila y sin sobresaltos.
No quiero que nadie me malinterprete. A veces se comete con Vicente del Bosque la tremenda injusticia de resaltar el hecho de que es una persona tranquila y buena como si sólo fuera eso lo que le ha llevado a la élite del fútbol mundial, nada más lejos de la realidad. Clemente, Camacho, Sáez y Luis han conseguido entre todos tres Ligas, seis Copas y una Copa Intercontinental, mientras que Del Bosque, él solito, ha ganado dos Ligas, dos Copas de Europa, una Copa Intercontinental y una Supercopa de Europa. Entre cuatro seleccionadores, diez títulos, y Del Bosque, seis. Dejando a un lado, por supuesto, el insignificante matiz de que Clemente y Luis llevan entrenando treinta años, mientras que Del Bosque sólo lo lleva haciendo desde 1994. Vicente es una buena persona, sí, un hombre tranquilo, también, un entrenador sencillo, desde luego, pero además es un profesional de éxito contrastado y un técnico con un indudable prestigio internacional. Se lo merece.
Habrá cierta tensión a propósito de algunos nombres ilustres antes de la primera lista que ofrezca el nuevo seleccionador nacional, pero ésta se disipará de golpe en cuanto Del Bosque lleve a aquellos jugadores que se lo han merecido dentro del terreno de juego, que es donde un futbolista tiene que ganarse las simpatías de su entrenador. A Vicente, eso seguro, no le podrá la tensión ni perderá los nervios tan fácilmente como sus antecesores. Y es que Del Bosque ha convivido en un vestuario en el que estaban, todos juntos, Zidane, Figo, Ronaldo, Raúl, Casillas o Roberto Carlos. En el Mundial de Sudáfrica sí estarán los mejores y no perderemos el tiempo con debates estériles. Y luego, una vez allí, ganaremos o perderemos, pero sólo se hablará de fútbol y no de conspiraciones. Me da en la nariz que 2010 será un año importante para nuestra selección nacional, ojalá no me equivoque.
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11 de Febrero de 2008 - 13:11:52 - Juan Manuel Rodríguez
Ha muerto Roy Scheider, el inolvidable jefe de policía Brody de
Tiburón, una película sin tiburones. En 2005, una frase suya fue elegida por el Instituto Americano del Cine entre las mejores líneas de toda la historia del celuloide estadounidense; fue aquella en la que, justo después de tentar con cubos y cubos de carnaza al enorme escualo blanco y contemplarle por primera vez, Scheider, o sea Brody, retrocedió lentamente con el rostro desencajado y la boca abierta y, sin mirar al capitán Quint, interpretado por el inolvidable Robert Shaw, dijo aquello tan famoso de "necesitaremos un barco más grande". Para remontar los ocho puntos de distancia que vuelven a separarle del Real Madrid, Frank Rijkaard, como le sucedió a Brody, va a necesitar un barco mucho más grande, justo el tipo de barco que no tiene.
Rebasada con creces la primera vuelta, la Liga está en alta mar y el Madrid se dedica a hacer la
goma con el Barça. De 9 puntos de distancia pasó a 6 y ahora otra vez a 8. Los blancos tienen un colchón demasiado cómodo y en su estadio se muestran desagradablemente intratables. Hay algunas ocasiones en las que el Real parece mantener vivo el partido adrede y luego, en un rápido
flash, lo mata. Ayer, por ejemplo, se adelantó muy pronto en el marcador y luego consintió el coqueteo pucelano, dejó que el equipo de Mendilibar jugara al fútbol y, replegado atrás, esperó la ocasión para dar la dentellada definitiva. Siempre llega la dentellada. En esta ocasión le tocó a Raúl, pero podría haber sido cualquier otro. Antes decía que el Madrid se muestra desagradablemente intratable: me refiero al hecho de que, como en
Tiburón, el cazador se convierte sin darse cuenta en cazado y, de repente, aquello se ha transformado en una orgía de goles. Para jugarle como lo hizo, al Valladolid también le habría hecho falta un barco más grande, uno enorme.
Por si todo lo anteriormente expuesto no fuera por sí sólo suficiente, al Barcelona, que tiene un barco demasiado pequeño, le falta decisión. Aunque es normal que titubee, yo también me lo pensaría dos veces. Sin Van Nistelrooy, máximo goleador madridista, el Real marcó siete goles y aún pudo caer alguno más. Raúl, como sucediera en la estación del AVE de Málaga según Luis Aragonés, volvió a manipular a la afición que acabó coreando su nombre. Y, en plena reivindicación, Guti, que jamás ha tenido la más mínima posibilidad de jugar con España, ofreció un recital de pases y de goles. Es cierto que, para entonces, el Valladolid andaba
groggy, con la mirada vidriosa y la baba caída, perdido sobre el campo. Definitivamente, al Barça le hará falta un barco más grande. A Luciano Spalletti, testigo silencioso de la paliza, ya le han visto encargando uno a toda prisa a los
Astilleros Romano Marine, aunque, por mucha prisa que se den, ya no dará tiempo a construir una réplica del
Queen Mary 2.69 comentarios
10 de Febrero de 2008 - 14:32:01 - Juan Manuel Rodríguez
En la edición española de la revista
Esquire del mes de febrero aparece un maravilloso reportaje fotográfico titulado
Más golpes de la vida, un homenaje a los boxeadores más viejos del planeta. Por las páginas de
Fighters desfilan cuatro supervivientes de aquella bomba nuclear de lo políticamente correcto que estalló aquella vez en la superficie, hombres con nombres del
Far West y con apodos que dan miedo: Febus
Steve Norris, Alf
Boladenieve Webster, Reg Dillano, Michael
Zurdito Dunningham... Matt Hoyle nos acompaña a las catacumbas de gimnasios que ya sólo deben existir en el
Bronx y, quizás, también en alguna película de Clint Eastwood, el hombre que mejor retrata todo lo americano, y especialmente sus bares. Esas imagenes nos hablan de anillos de humo procedentes de puros
Cohiba, de chicas en biquini y mafiosos con dinero, entradas gloriosas y salidas de emergencia, golpes en el ring y más golpes en la calle, ya sin juez árbitro por medio, el sueño de una generación.
Febus
Steve Norris, por ejemplo, sólo pudo disputar quince combates profesionales debido a una lesión ocular. Su mejor pelea, a principios de los cincuenta, acabó con una derrota frente a Len Dittmar por el título de campeón del peso medio. A sus 83 años, Febus posa, orgulloso y retador, ante un saco probablemente tan viejo como él; al fondo, insultantemente jóven, un púgil que podría ser perfectamente él, promociona en un cartel el combate entre Jeff
Hitman Harding y Carlos Antunes.
Boladienieve, sin embargo, nos da la espalda, pero es que Alf Webster es así; su pelea más memorable fue contra Ray
Mustard Coleman: rehusó pesarse y luego se enzarzó en una batalla verbal con diferentes personas del público. Así, apoyado en el espejo que nos enseña la cara de un hombre por fin tranquilo, Alf Webster podría pasar perfectamente por Norman Mailer, y puede que sea él, por qué no; puede que nos haya engañado a todos y esté ahora mismo escribiendo su última novela, por supuesto de boxeo.
Reg Dillano nunca llegó a profesional pero se conforma con haber pisado la lona del Sydney Stadium. Ahora reza, o parece que reza, y si no lo hace puede que sujete el saco; la suya es, en cualquiera de los casos, una actitud reverencial. Michael Dunningham, 76 años y 102 combates profesionales a sus espaldas, parece decirnos "¡eh, tú, qué pasa... ¿qué miras, de qué va todo esto?". Seguro que Hoyle habrá tenido también esa sensación: "tengo prisa, ¿sabes?... Me esperan en el hipódromo, yo no puedo perder todo el día como tú". Al menos ellos cuatro, supervivientes como decía de aquella bomba nuclear de lo políticamente correcto que estalló hace tiempo, ya no tienen que rendir pleitesía a su gran rival: la báscula. Eduardo Arroyo cuenta la anécdota de Fred Galiana, encerrado en su coche, tostándose al sol marroquí en pleno verano, asándose sin querer salir de aquella cafetera hasta conseguir rebajar aquellos gramos sobrantes que le impedían pelear. Más golpes de la vida y más cornadas da el hambre.
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9 de Febrero de 2008 - 16:30:26 - Juan Manuel Rodríguez
Decía Noel Clarasó que cuando se habla de estar enamorado como un loco se exagera porque, en general, se está enamorado como un tonto. Angel Villar confesó ayer en una entrevista concedida al diario
Marca que él era un enamorado defensor de Luis Aragonés y, después de tener ocasión de oir repetida varias veces la respuesta que el otro día le dio al maestro Juan Manuel Gozalo, ("¿qué Eurocopa?") no tengo la menor duda acerca del tipo de enamorado en el que cabría encasillar al presidente de la federación española de fútbol. Hasta en cinco ocasiones distintas pidió Luis en
El Tirachinas del martes pasado que le pusieran de patitas en la calle, y el viernes amaneció con esas declaraciones del sorprendente Villar, convertido en un agitado Romeo de Bilbao. De este hombre puedo creerme cualquier cosa, incluso que le ofreciera a Luis la renovación en el AVE que les trasladaba desde Málaga hasta Madrid o, ya puestos, que pensara en Javier Clemente como recambio de urgencia para el actual entrenador.
Tres veces le preguntaron a Villar por Raúl y tres veces dijo que él no iba a hablar más del capitán del Real Madrid. Y es que Luis y sus
satélites están consiguiendo marcarnos la agenda, dándole la vuelta a una tortilla con pocos huevos (a mí me gustan al menos con un par) y que está muy clara. No se puede hablar de Raúl no vaya a ser que moleste a dooon Luis y luego no esté lo suficientemente fresco y concentrado para operar a vida o muerte y sin anestesia. Que le vayan a otro con ese
tocomocho. Por mi parte, empiezo a echar de menos la intervención del propio Raúl en el debate, defendiéndose de la cantidad de paparruchadas que se han dicho últimamente de él. Si el debate ha de agriarse aún más, que se agrie, pero lo último que me faltaba por oír es que el capitán del Madrid estuvo detrás de la manifestación del otro día en Málaga o que la federación pondrá en sustitución de Luis a un seleccionador que trague con la inclusión de Raúl. ¿Estamos tontos o qué?
Yo seguiré hablando de Raúl cuantas veces considere necesario; es más, hablaré de Raúl incluso en aquellas ocasiones en las que sea realmente innecesario hacerlo. El enfado, la molestia o la alegría de Luis, estados de ánimo que en cualquier caso son producto del envidiadísimo y cotizadísimo puesto que ocupa y que aceptó por propia voluntad, serán sólo los efectos colaterales de toda esta historia que protagoniza él, nadie más, sólo él y su particular forma de hacer las cosas. A Raúl habría que dejarle a un lado, aunque yo hace ya mucho tiempo que me habría puesto las botas para salir de caza. El debate, por otro lado, no descansará ni siquiera con Luis fuera del equipo nacional, ya lo verán. Cuando nombren seleccionador a Del Bosque y éste llame a Raúl para su primera convocatoria, tirarán del árbol genealógico del bueno de Vicente, pero pincharán en hueso. Repito: la tortilla, con un par, y el
tococomocho prefiero que me lo pegue Tony Leblanc, que tiene más gracia.
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7 de Febrero de 2008 - 10:05:18 - Juan Manuel Rodríguez
Para eso que les hubiera vestido Delfín. Es tal el descontrol que la mal llamada
roja ya no es la
roja sino, en todo caso, la
amostazada. Por si no nos gustara bastante eso de regodearnos en la suerte de preguntarle al mundo en voz alta quiénes somos, de dónde venimos y hacia qué lugar nos dirijimos, qué es exactamente España y para qué servimos y qué misión tenemos los españoles, lo que nos faltaba ahora era tener que ir al fútbol con catalejo para poder identificar a los nuestros. Por un momento, hasta que acostumbré la vista al nuevo amarillo cagarruta de paloma mensajera, pensé que Francia era España y que Casillas era Coupet y que Sagnol era Riera o Cesc, vaya usted a saber. Francia, que vestía casi como España, y España, que vestía descompuesta, jugaron un partido malo, aunque el 1-0 sirvió para que Luis cogiera aire y para que Hierro, el señor de negro de la federación, ratificara en su puesto al seleccionador.
Yo encuentro dos posibles respuestas al hecho de que alguien pensara en algún momento a lo largo de su vida que sería muy
diver que la selección nacional vistiera de semejante guisa: una posibilidad es que, sabedor de lo tremendamente supersticioso que es Luis, Villar, que quiere colocar ahí otra vez a Clemente, quien a su vez no está dispuesto a dormir en Teherán, tratara de provocar la dimisión del entrenador madrileño minándole aún más su ya de por sí tocada moral; otra posibilidad es que, puesto que Michel Platini no es tan revolucionario como para dejarnos jugar con doce futbolistas la próxima Eurocopa, en la federación hubieran llegado a la conclusión de que lo mejor es que nos camufláramos entre el pasto, que diría don Afredo, olvidando el pequeño detalle de que el césped es verde y nosotros vestiríamos de color mostaza
hot dog de Papaya King, en la 179 con la 86.
España ganó a Francia, sí, vale, de acuerdo, pero, por mucho que
achino los ojos, no logro ver, quizás porque aún tengo la vista dañada, dónde estaba escondida la
vendetta puesto que ellos nos mandaron para casa en el Mundial y nosotros les hemos ganado en un partido muy amistoso, demasiado amistoso, tan amistoso que, si le hubiéramos dado el cambiazo en el descanso, Domenech no habría notado demasiadas diferencias entre Thuram, Abidal, Vieira o Malouda y Nikopolidis, Basinas, Dellas y Kapsis. Bojan se mareó antes de que empezara el partido y no me extraña: te entiendo perfectamente, chaval. Pero no creo que nadie dude que la perla culé estará en la Eurocopa (y aquí es donde Villar pregunta eso de "¿qué Eurocopa?"). Termino y no he hablado nada del que ya saben. Debe ser que mejoro de lo mío, o empeoro, según se mire. Me he levantado amostazado. Albergo dudas razonables acerca del juego de España pero, teniendo en cuenta el hecho de que la federación española está presidida desde hace veinte años por un hombre que desconoce qué pasará en el próximo mes de junio, prefiero no preguntar, no vaya a ser que Angel Mari me responda. Ya lo leeré todo en la revista
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6 de Febrero de 2008 - 09:38:35 - Juan Manuel Rodríguez
Yo, como ha hecho Luis en tantas y tantas ocasiones precedentes, podría cambiar ahora mismo, en este preciso instante, de opinión acerca de la presencia de Raúl en la selección española y aparentemente no tendría por qué ocurrir nada grave y nadie podría llevarse las manos a la cabeza ya que, según la moderna teoría imperante, la palabra dada vale lo mismo que un billete de siete euros y cincuenta céntimos y uno puede tener una opinión los lunes, miércoles y viernes, y otra radicalmente distinta los martes, jueves y sábados sin que ello genere mayores problemas, pero el caso es que yo, que no conozco personalmente a Raúl, ni me he tomado jamás un café con Luis y por lo tanto estoy a la misma distancia de ambos, creo de verdad en lo que digo, creo que no existen motivos deportivos para apartarle de la selección y pienso, salvo que alguien me aporte pruebas irrefutables en sentido contrario, que quien abrió esta crisis no supo cerrarla inteligentemente y con tacto. Ahora, y más aún después de escuchar anoche al seleccionador en
El Tirachinas, ya parece demasiado tarde y la situación está tan envenenada y las posturas son tan irreconciliables que, a cinco meses vista, la Eurocopa amenaza tormenta y eso que el balón todavía no ha empezado a rodar.
Luis tiene razón al afirmar que lo mejor sería que Angel Villar le echara, pero se equivoca de año y de mes; él dice, quizás de boquilla, que debe echarle en febrero de 2008, y yo creo que debió hacerlo en julio de 2006, obligándole a cumplir su palabra de que se iría a su casa si España no alcanzaba las semifinales del Mundial. El martes, nada más llegar a la estación de Málaga, un grupo de quinientas personas recibió a Luis al grito de "¡Raúl, Raúl, Raúl!", y la seudoexplicación del seleccionador que más claro y más alto habla, la actitud del hombre sin pelos en la lengua y con el culo
pelao ha vuelto a ser la de tirar la piedra, esconder la mano y salir corriendo. Luis, anoche, en una reacción sin precedentes, dejó entrever que el capitán del Real Madrid estaba detrás de esa manifestación, dando a entender clarísimamente que el futbolista trataba de indisponer a la afición en su contra. ¿Datos aportados para realizar una acusación tan grave como esa?... Ni uno sólo. Es su opinión, igual que la mía es que Raúl debe jugar con España, y las opiniones son como los traseros, todos tenemos uno, pero en este caso resulta (otra vez) lesiva para los intereses del jugador, quien, por cierto, lleva un año y medio sin abrir el pico en todo este complejísimo asunto.
Luis dice que se están comprando voluntades en el
affaire surrealista de Raúl, pero no ofrece los nombres de los presuntos compradores ni aporta tampoco dato alguno sobre aquellos que se vendieron por ese plato de lentejas. Y, por si no fueran bastantes las preguntas que aún tenemos sin respuesta, ahora se introduce otra más: "¿qué pasaría si Vicente del Bosque no contara con Raúl en su primera convocatoria?"... La respuesta a esa pregunta de fútbol-ficción es muy sencilla: nada, no pasaría absolutamente nada más allá de que habría gente, como sería mi caso, que no estaría de acuerdo con la decisión del seleccionador, exactamente igual que ocurre ahora. Aunque habría una pequeña diferencia: Del Bosque no contaría con él, pero Luis sí lo hizo, y desde el principio además, poniéndole como ejemplo a seguir y como referente insustituible del fútbol español y, de repente, de la noche a la mañana, pasó a prescindir de él sin una explicación razonable. ¿Mi opinión?... Yo creo que Luis no se quiere marchar al final de la Eurocopa y pretende alargar su fecha de caducidad hasta junio de 2010 utilizando a Raúl como excusa. Todo esto, por supuesto, más allá de que el presidente de la federación, a quien le preguntan si va a ir a la Eurocopa y él contesta "¿qué Eurocopa?", no esté nada bien, pero estaba igual de mal cuando eligió a Luis como seleccionador y entonces no se dijo nada de nada.
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5 de Febrero de 2008 - 13:07:48 - Juan Manuel Rodríguez
Al ministro británico de Deportes le molestó mucho que, en pleno carnaval, un grupo de aficionados se pintara la cara de negro y llamara
bocachancla a Lewis Hamilton, el profesor Moriarty de Fernando Alonso. Yo no estuve en Montmeló pero, según parece, hubo pancartas execrables referentes al color de la piel del piloto de Mc Laren y gritos xenófobos de unos cuantos descontrolados, pero, después de ver por la televisión las imagenes de la
familia española que le surgió de la nada al ahijado de Ron Dennis, no deduje en absoluto que estuvieran faltándole al respeto sino tratando de tocarle a fondo las narices, que fue, por cierto, a lo que parece que se dedicaron en cuerpo y alma durante toda la temporada pasada en la escudería británica con el piloto español hasta que, definitivamente, acabaron por hinchárselas.
Londres protesta y nuestro secretario de lo que nos queda de Estado para lo que nos queda de Deportes, el número siete de la lista del PSOE por Madrid, va corriendo a pedir perdón. Gerry Sutcliffe dice que España no ha hecho sus deberes y Jaime Lissavetzky sale, como siempre el último, a condenar las actitudes racistas de cuatro gatos. Si, tal y como afirma el director general del circuito, diez aficionados no representan a 55.000 y, mucho menos a 45 millones, ¿de qué estamos hablando exactamente? Si un bodoque, aprovechándose del anonimato de la masa, insulta a Hamilton por el color de su piel, que la policía le detenga y que los organizadores tomen buena nota impidiéndole para siempre el acceso a un circuito de velocidad. Lo curioso del caso es que, después de la protesta oficial del ministro inglés, las quejas de la organización y el posterior rechazo de los incidentes por parte de la Federación Española de Automovilismo, Lissavetzky movió ficha. Sutcliffe dio un silbidito y él pegó el salto.
España no es un país racista, más bien todo lo contrario. ¿Qué tendrían que haber hecho los organizadores con los Hamilton de pega, quitarles las latas de betún para que no se embadurnaran la cara? El riesgo que corre la Fórmula Uno es el de la
futbolización y que los circuitos, como a veces sucede con los estadios, se conviertan en refugio de los ultras. Pero Lissavetzky, probablemente el peor secretario de Estado para el Deporte que hayamos tenido jamás, entra en el juego de los
tabloides y no deja claro que no se debe juzgar a todo un país por lo que hagan cuatro locos, del mismo modo que no se puede juzgar a Inglaterra por los cinco beodos que llegan aquí por vacaciones. Yo, por si acaso, me voy a poner en contacto con mister Sutcliffe para pedirle que le exija a Lissavetzky que reaccione de una vez por todas ante el lento pero imparable avance independentista. Parece que si la llamada procede del 10 de Downing street, el "7" sí se pone las pilas.
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4 de Febrero de 2008 - 12:08:42 - Juan Manuel Rodríguez
Cómo será la crisis rojiblanca que hasta Enrique Cerezo, que tenía dos películas entre las cuatro candidatas al Goya, se quedó compuesto y sin novia, aplaudiendo con desgana desde su butaca a los ganadores, unos señores que, nada más escuchar
La soledad de labios de Alejandro Amenábar, se llevaron las dos manos a la cabeza, dando a entender que ellos habían ido allí como simples figurantes, extras quizás de
Las trece rosas, y que sabían que sus posibilidades de ganar eran bastante remotas. A Cerezo, que aguantó como un campeón hasta la una de la madrugada las chorradas de un tal Corbacho, le pasaron por la izquierda y por la derecha, por arriba y por abajo, y acabó viendo cómo un señor con cara de asombro, ojos como platos y ambas manos pegadas a la cabeza, daba las gracias a la Academia y luego recogía el premio con la boca. Se esfumó el cincuenta por ciento del presidente atlético.
Como le ocurre a su presidente, el Atlético de Madrid también necesita más de un cincuenta por ciento de posibilidades para que las cosas le salgan razonablemente bien, y no me extraña teniendo ahí a ese director deportivo. La rueda de prensa que ofreció García Pitarch el pasado viernes fue una burla, un vodevil, un número musical, una comedia picante pero sin picante con la que sazonarla, una verdadera tomadura de pelo y una pérdida de tiempo. Pitarch, más preocupado por preguntar de qué medio procedían los periodistas que preguntaban que de comprarle un perro lazarillo a Cléber Santana, como dice María José Navarro, o de instruir a Pablo sobre el complicado arte de la colocación de un defensa central, no asumió ni un sólo error, ni uno sólo, porque, según él, nunca ha fallado. Lo cierto es que, tras el empate de ayer ante el Murcia, el Atlético cae a la quinta plaza, fuera de los puestos de Champions League.
A Cerezo le pasó por la izquierda
La Soledad y al Atlético, en una de las Ligas más baratas que se recuerdan en los últimos diez años, acaban de pasarle por la derecha Espanyol y Villarreal. Y esta vez no valen las excusas porque la inversión económica ha sido enorme. ¿Cómo puede decir un director deportivo del Atleti que su objetivo no es quedar cuarto sino tercero? ¿Así que su objetivo es quedar tercero después de haber invertido cerca de 90 millones de euros en jugadores? Cuando uno tiene como objetivo quedar tercero suele acabar sexto y es que, además, alguien del club tendría que haberle aconsejado que no dijera cosas como esas. Para soledad, soledad, pero soledad de la buena, la de los aficionados rojiblancos que ven como, otra temporada más, se van esfumando las posibilidades de hacer algo realmente grande. Pero no pasa nada, y si pasa se le saluda.
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2 de Febrero de 2008 - 16:01:06 - Juan Manuel Rodríguez
No vayan a creerse que las tontas de Luis son unas vecinas gemelas del seleccionador nacional, Pili y Mili, que cada vez que coinciden con él en el ascensor le recuerdan aquel gol que Hans-Georg
Katsche Schwarzenbeck le marcó al Atlético de Madrid chutando desde Alaska en la final de la Copa de Europa del 74; las tontas de Luis son sus listas que, a fuerza de ser tan inexplicables, han acabado por embobarse y amenazan con atontolinarnos al resto. Si la situación fuera normal, Luis habría cumplido su palabra y no seguiría en su puesto tras el espantoso ridículo del Mundial de Alemania, pero la situación no es normal. Si la situación fuera normal, Villar tendría que haber agarrado al toro por los cuernos con la decisión que no tiene y la autoridad que le falta, forzando así la marcha de un seleccionador que caducó en junio de 2006 y que ahora está definitivamente agriado, pero la situación no es normal.
Si la situación fuera normal, Luis no mentiría en el
caso Raúl cada vez que abre la boca y alguien tendría que obligarle a explicar por qué no juega actualmente con España cuando sí lo hizo antes estando mucho peor, pero la situación no es normal. Si la situación fuera normal, el seleccionador español sería inmediatamente llamado a capítulo por sus increíbles declaraciones del otro día, dando a entender que no teníamos ninguna posibilidad de ganar la Eurocopa, cuando, tan sólo dos años antes, se llenó la boca de decir que si no alcanzábamos las semifinales del Mundial él cogería las de Villadiego, pero la situación no es normal. Si la situación fuera normal, alguno de los miembros del cuerpo técnico cuya ardua y estajanovista misión consiste en pasarle informes de los jugadores seleccionables o acaso los innumerables
satélites que dan vueltas alrededor suyo podrían haber tenido el detalle de susurrarle al oído que Arbeloa, a quien convocó ayer, lleva más de diez días lesionado y le quedan otros diez para regresar a los terrenos de juego, pero, claro, como ustedes habrán podido deducir al instante, la situación no es nada normal.
Si las condiciones en las que afrontamos la próxima Eurocopa no fueran tan anormales, Luis, que dejó muy claro que para jugar con España antes había que hacerlo regularmente con el club, jamás habría llevado a Albelda, que lleva más de cuarenta días apartado (injustamente, por cierto) de la disciplina del Valencia, pero sucede que la situación es alarmantemente anormal. Si la situación fuera normal, la federación jamás habría dejado caer como quien no quiere la cosa que igual se anuncia el nombre del sustituto de Luis allá por el mes de marzo, enrareciendo más si cabe un panorama que ya es de por sí raro, pero la situación no es normal. Si la situación fuera normal, que no lo es ni por el forro, Luis no habría dejado entrever que si la federación hace público el nombramiento de Del Bosque antes de que empiece el campeonato, igual él no llega a la Eurocopa, pero la situación es anormal hasta decir basta. Luis Aragonés quiere morir deportivamente matándonos a los demás, tirando con munición del rey. Saltará al vacío él, pero nos estrellaremos nosotros.
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1 de Febrero de 2008 - 23:41:57 - Juan Manuel Rodríguez
¿Y ahora qué, Chris Vernon, ahora qué? ¿Cómo se te queda el cuerpo? Mientras Pau Gasol vuela directo hacia Los Angeles para jugar al lado de Kobe Bryant por una cantidad indecente de dinero y el traspaso de cuatro jugadores, entre los que se encuentra Kwame Brown, que fue número uno en el
draft, tú te quedas tocando la guitarra en Memphis. ¿Cómo decía el estribillo de tu infumable
Oda a Pau?... "¿Quién quiere un español llorón?... Trece millones en venta". Pues parece que al español llorón, aquel que te parecía que se quedaba clavado en el barro, al final le quería el equipo de baloncesto más prestigioso del mundo. Le tocásteis las barbas a Pau, Chris Vernon, y ahora da el salto que le reclamábamos insistentemente desde aquí sus admiradores. Porque, y esto que quede por favor entre tú y yo, hace falta ser muy tonto para que a uno le guste el baloncesto y sin embargo no le guste Pau Gasol.
Este no es un salto sino el salto, no hay otro mayor después de este. Gasol salta al equipo de Wilt Chamberlain, Jerry West, Magic Johnson, Kareem Abdul-Jabbar y James Worthy. Gasol salta al equipo de Denzel Washington, Dustin Hoffman, Andy García y Silvester Stallone. Gasol da el salto al equipo con más victorias de la NBA. Gasol da el salto a la franquicia con mejor porcentaje de partidos ganados. Gasol da el salto al equipo con mayor número de apariciones en las finales y al segundo en número de títulos. Gasol cambia un equipo perdedor por otro claramente ganador, rubricando así su particular
Oda a un idiota americano. Gasol, líder de una generación de extraordinarios jugadores españoles, se sitúa definitivamente entre la élite de la élite, el grupo de baloncestistas más selecto del planeta, culminando así una carrera que se veía empequeñecida por un equipo del que tiraba él sólo.
Hace veinte años llegaban hasta España con cuentagotas las imagenes de aquellos jugadores míticos que protagonizaban escenas irrepetibles. Quién podría imaginarse que en 2008, un español daría el salto hasta Los Angeles Lakers. Si hay alguien que se lo merece ese es Pau Gasol, un tipo único que sigue atendiendo con respeto a todo el mundo y a quien su entorno baja todos los días de esa nube que debe ser la NBA. Ahora, Pau vuela hacia Los Angeles para darle otra vuelta de tuerca a la historia del baloncesto español. Y allí, en el equipo de Chamberlain, solicitado por el mismísimo Kobe Bryant, entrenado por el gran Phil Jackson, Pau Gasol dirá su última palabra tras dar un salto definitivo. Tendrá suerte, eso seguro, porque se la lleva trabajando desde hace mucho tiempo. Y ya no le podremos pedir que dé otro salto porque acaba de romper el techo.
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