30 de Diciembre de 2007 - 15:03:18 - Juan Manuel Rodríguez
Joaquín Leguina, histórico dirigente socialista, confesaba el otro día su profunda preocupación con la línea seguida por la actual dirección del PSOE a propósito de la humillante cesión ante el nacionalismo independentista. Es posible que mis opiniones resulten dudosas para Jaime Lissavetzky, pero estoy convencido de que no lo serán (tanto) las del hombre que presidió la Comunidad de Madrid durante doce años y que le nombró a él Consejero de Educación y posteriormente le eligió para sustituirle al frente de la FSM. ¿Saben ustedes dónde estaba el secretario de lo que nos queda de Estado para lo que nos queda de Deporte mientras Carod Rovira, el mismo que pidiera el boicot para Madrid como ciudad organizadora de los Juegos de 2012, Miren Azcarate y Anxela Bugallo escenificaban la declaración de San Mamés?... Lissavetzky estaba en Lanzarote. ¿Y qué hacía Lissavetzky en Lanzarote?... Asistía a la entrega de trofeos del XII Campeonato Nacional Alevín de Fútbol 7, torneo organizado y patrocinado por la Fundación El Larguero, programa deportivo de la Cadena Ser. No me extraña que Leguina, harto de lo que está pasando en su Partido, haya decidido no volver a presentarse a las próximas elecciones; y tampoco me extraña que Lissavetzky haya ascendido hasta la séptima posición de la parrilla de salida del PSM.
El problema, tal y como yo lo percibo, no es lo que hagan o dejen de hacer los independentistas vascos sino lo que hagamos o dejemos de hacer nosotros mismos. El asunto no es lo que diga Carod Rovira (por cierto: manda narices que él, que pidió el boicot para Madrid 2012 y que todavía no se ha disculpado por ello, hable de las "limitaciones políticas al deporte") sino lo que dejemos de decir nosotros. El quid de la cuestión, lo que ha asqueado tanto a Leguina como para apartarle definitivamente del Congreso y decidir regresar al Instituto Nacional de Estadística, es que nosotros, los que no somos ellos, estamos en manos de personajes como Jaime Lissavetzky, y que mientras Carod tenía la desfachatez de decir que él no quería politizar el deporte, el secretario de lo que nos queda de Estado para lo que nos queda de Deporte estuviera entregándole un trofeo a un niño de doce años llamado Kaptoum. Al paso que vamos, el hijo del joven cerebro de Camerún acabará disputando un Mundial contra Cataluña y el País Vasco.
Pero Leguina me ha abierto los ojos. Hasta ahora pensaba que Lissavetzky sólo era un inútil, otro medrador más que quiere acabar siendo ministro y que se desnudará si así se lo exige el guión; pero no, qué va, yo estaba confundido. Lissavetzky, que probablemente acabe siendo ministro algún día, está de acuerdo con Carod y son exactamente la misma cosa. No es que nosotros estemos representados por un incompetente sino que el secretario de lo que nos queda de Estado para lo que nos queda de Deporte es connivente con las exigencias del independentismo y ve con buenos ojos que exigan lo que, según él, les corresponde. Mientras Lissavetzky aplaudía en Tías a unos niños y le hacía de paso el caldo gordo de cultivo al director de un programa deportivo radiofónico, otros niños asistían en el Arenal de Bilbao a la quema de banderas de España. Ni siquiera miró de reojo a lo que allí estaba sucediendo, y a estas horas todavía no ha dicho esta boca es mía, quizás porque ya no es suya; don Jaime estaba demasiado pendiente del Camerún-Borussia. El partido acabó 2-0; ganaron los ahijados de Samuel Eto'o, perdieron nuestros propios ahijados.
29 de Diciembre de 2007 - 17:50:24 - Juan Manuel Rodríguez
Paradójico. Ronald Koeman acaba de decir que en el Valencia falta mucha tranquilidad y se ha quedado tan pancho. Por eso cambió el sistema de juego que lleva utilizando el equipo desde hace un montón de años, porque falta tranquilidad. Por eso dejó entrever que a él no podría achacársele el fracaso de un proyecto que había diseñado otro, porque falta tranquilidad. Por eso aseguró que habían tocado fondo, porque falta tranquilidad. Por eso puso de patitas en la calle y de una tacada a Albelda, Cañizares y Angulo, porque falta tranquilidad. Por eso acaba de decidir que será bueno alejar a los aficionados de su equipo y entrenar a puerta cerrada, porque falta tranquilidad. Ya lo decía San Francisco de Sales: "Lo que se hace con precipitación nunca se hace bien; obrar siempre con tranquilidad y calma". Y eso es lo que, siguiendo punto por punto y de forma estricta las sabias palabras de este Doctor de la Iglesia, ha hecho Koeman, obrar con tranquilidad, evitar la precipitación, calmar los encendidos ánimos valencianistas.
Juan Soler dijo ayer por la mañana que Albelda, Cañizares y Angulo no estaban despedidos sino "no convocados". Ole, ole y ole por Soler. No conformándose con eso, Soler añadió que esperaba que esos tres jugadores siguieran formando parte de la historia del Valencia. Ole, ole y ole. Eso sucedía por la mañana; por la tarde, Koeman, el de la tranquilidad, llamó a capítulo a Angulo y le dijo que no iba a vestir más la camiseta del Valencia y luego, para acabar de serenar los ánimos, reunió a todos los jugadores en el vestuario y, dirigéndose a los tres expulsados, vino a decir que si se portaban bien podrían entrenar con el resto del equipo, pero que si incordiaban tendrían que hacerlo aparte. Ole, ole y ole también por el de la tranquilidad. Hoy le han preguntado al holandés qué le parecen las palabras de Soler, que en teoría es su jefe, y ha dicho que le parecen muy bien porque todo el mundo puede decir lo que piensa pero que la decisión está tomada y cuenta con el respaldo de Miguel Angel Ruiz (alias "el increíble director deportivo menguante") y "sobre todo" de Soler. Ole, ole y ole por los tres, por Soler, por el de la tranquilidad y por el increíble director deportivo menguante.
Del mismo modo que hiciera el capitán Smith mientras los pasajeros y la tripulación se arrojaban por la borda del Titanic después de que el barco se estampara con un iceberg, Koeman pide tranquilidad. El podrá tenerla puesto que, siguiendo a rajatabla el adagio futbolístico según el cual "cuando los futbolistas y los entrenadores pierden, ganan, y cuando ganan, ganan más", tiene un contrato firmado por lo que resta de temporada y otras dos más. En plena vorágine, cuando el manicomio che estaba más chissspeante, llegué a pensar que lo que el holandés pretendía era que le echaran para poder fichar por el Barcelona, que es su auténtico sueño; así se completaría el círculo y el hombre más tranquilo de Holanda sustituiría en el cargo a Rijkaard, el hombre más tranquilo de la Europa de los veintisiete. Me dicen que en los alrededores de Mestalla está subiendo como la espuma la venta de valeriana. ¡Hay que ver la suerte que tienen en el Valencia de poder contar con Tintín Koeman, para mí la quisiera yo!
28 de Diciembre de 2007 - 13:08:58 - Juan Manuel Rodríguez
Aunque siempre quedará el desesperado intento de pasarla por la túrmix (la famosa cocina) y maquillarla un poco para que todo el mundo gane y sea feliz, lo malo que tiene encargar una encuesta es que, después de pagarla, puede cobrar vida propia y salirte respondona la muy trasca. Pongamos por caso la que hizo el otro día la cadena de televisión ITV en su página web, menuda ocurrencia; seguro que el dueño de la tele encargó la encuesta con la seguridad de que, al menos en Inglaterra, la inmensa mayoría de aficionados apostarían por Lewis Hamilton como el mejor piloto de Fórmula Uno, pero no, se equivocó el señor Smith. El marcador fue tan insultantemente demoledor a favor de Fernando Alonso que ni siquiera el ejército al completo de la Tante Claire habría conseguido condimentar aquello para que no le supiera tan rematadamente mal al ahijado deportivo del avinagrado Ron Dennis. ¡Si al menos Lewis hubiera quedado segundo!... Pues tampoco.
El diario Marca lleva un día preguntándoles a sus lectores si creen que Raúl merece ser convocado por Luis para la Eurocopa, por un lado, y si piensan que el seleccionador decidirá finalmente llevarle, por el otro. En cuanto a la primera pregunta, un 80,13% de los más de treinta y cuatro mil encuestados pensaban a las 12 y 40 minutos exactamente que Raúl debía ser convocado por Luis, mientras que un 19,87% creía que el madridista no merecía estar en Austria. El resultado provisional era, a esas horas, más sangrante aún si cabe para Aragonés que el de la ITV inglesa resultó para Hamilton, aunque el palo definitivo para el entrenador llegaba con la segunda pregunta: "¿Convocará Luis Aragonés a Raúl González Blanco para la Eurocopa de 2008?", a lo que el 61,22% respondían que no, mientras que un 38,78% de ilusos entrañables decían que sí. El otro día oí a Luis farfullar eso tan manido y recurrente de que todos los españoles llevamos un seleccionador dentro; pues de los 34.184, por supuesto contándole a él, son una inmensa mayoría los que piensan que Raúl merece estar en la Eurocopa... ¡Cocine usted esa encuesta, Luis!
En vista de los últimos resultados cosechados por nuestra querida selección absoluta de fútbol, (y cuando digo "últimos", me refiero a los conseguidos desde 1964 hasta la fecha) yo abogo por la democratización absoluta de convocatorias y alineaciones. Si decido presentarme a las elecciones a la presidencia de la federación, cubriendo el inabarcable hueco dejado en nuestras vidas por el admirable kamikaze Sebas Losada, mi lema será "un aficionado, un voto"; desde luego que, peor que con los actuales, no nos irá. Los españoles que deseen entrenar a la roja pasarán así a formar parte de un retén de seleccionadores nacionales, hombres y mujeres dispuestos a afrontar la dura e incomprendida misión de alinear en Mundiales y Eurocopas a aquellos jugadores que, después de llevarse a cabo la oportuna y transparente consulta popular, hayamos decidido entre todos. Vayamos contra el establishment y ganemos un campeonato de una vez por todas. Demostrémosle a Luis que las encuestas tienen razón y que quien sobra es él. ¿Quién me sigue? Y, sobre todo, ¿quién me vota?
27 de Diciembre de 2007 - 12:36:09 - Juan Manuel Rodríguez
¡Qué bueno era Ronaldo, y qué rápido!... Es cierto que, cuando al fin se decidía a encarar a los defensas rivales, se detectaba en el estadio un movimiento sísmico de grado 10 en la escala de Richter, un tamborileo, primero lejano, casi insignificante, después más potente y más tarde realmente ensordecedor, un bum, bum, bum bastante similar al que provocan al pasar algunas magiorattas y muy parecido al que debió producir en los belgas la XIII Gemina de Julio César. Ronaldo era un jugador simplemente impredecible, y yo sostengo la peregrina teoría de que la gente continúa yendo a los campos de fútbol para ver lo que no puede predecir. Cada día que pasa el juego está más robotizado, lo que hoy se considera correcto habría sido definido como vulgar hace cincuenta años, el fútbol retrocede y sólo pueden salvarlo de la mediocridad jugadores como Ronaldo. Aunque sólo fuera por eso, el futbolista se merecería todo el respeto del mundo.
Hace un año más o menos escribí aquí mismo un artículo titulado El Milan decide esperar a Ronaldo en el que decía que la venta del delantero era un negociazo para el Real Madrid, y que Capello estaba apostando con Ancelotti a que ya no se le podía extraer más jugo a aquel jugador. Sólo había que sentarse a esperar cual de los dos italianos tenía razón, y el paso del tiempo ha demostrado que el dictámen de Capello, un experto exprimidor de futbolistas, un excepcional preparador físico y un pésimo estratega, era el correcto y que, mientras estuvo físicamente bien y psicológicamente centrado, Ronaldo fue el mejor, aunque en el Madrid empezó una peligrosa cuesta abajo de dejadez, falta de profesionalidad y desinterés por el fútbol que será la que acabe por retirarle de la primera línea. Hacía ya mucho tiempo que Ronaldo vivía de explotar el marketing de lo que fue, pero en realidad ya no provocaba ningún bum, bum, bum, si acaso un frustrante chaf, chaf, chaf que nadie, empezando por él mismo, se merecía.
Parece que el Milan ha decidido dejar de esperar a Ronaldo, del mismo modo que antes lo hiciera el Real Madrid, por la sencilla razón de que el brasileño ya no tiene motor suficiente para correr a la velocidad que lo hace el resto. Brasil, salvo sorpresa, será el destino deportivo final del mejor "9" de los últimos veinte años, y eso será así porque allí, en su tierra, quieren a Ronaldo por la persona que es ahora y no por el goleador que fue hace tanto tiempo. ¿Quién puede criticarle por dejarse llevar?... Yo, desde luego, no lo haré. Lo único que le afeé en su día fue precisamente el hecho de que se faltara gravemente a sí mismo al respeto y que, con su actitud, no nos ayudara a los demás a continuar admirándole. Allí, en el Flamengo o en cualquier otro sitio, podrá seguir jugando sin despeinarse, ahora que ha vuelto a dejarse crecer el pelo, vendiéndoles a los niños la ilusión de que la magia del fútbol reside en la sorpresa que nos provoca, y he de reconocer que uno de los futbolistas más sorprendentes que yo haya visto nunca sobre un terreno de juego fue Ronaldo, aquel seísmo futbolístico de grado 10 en la escala de Richter.
26 de Diciembre de 2007 - 14:11:22 - Juan Manuel Rodríguez
El 29 de diciembre se juega en Bilbao un partido amistoso entre las selecciones autonómicas del País Vasco y de Cataluña. No será, desde luego, el único partido entre selecciones autonómicas que se juegue aprovechando las vacaciones, pero sí será el único que tenga un trasfondo exclusivamente político. Supongo que recordarán ustedes la lata que dieron los chicos de Jordi Roche con el amistoso del 14 de octubre; primero, burlando a la federación española, pretendían jugar a toda costa contra Estados Unidos; después, una vez que nuestra federación informó a la estadounidense de cual era la situación exacta, fueron a ver si engañaban a otra. No importaba el rival, daba lo mismo que fuera Brunei, Eritrea, la República Gabonesa, el Reino de Lesoto o el Estado de Nepal, lo único relevante era la fecha: el 14 de octubre. Hasta llegó a intervenir Carod Rovira, aquel que pidiera el boicot para la candidatura madrileña a los Juegos de 2012; el partido sólo se podía jugar en aquel momento por la sencilla razón de que un día antes, el 13, y tres después, el 17, la selección nacional española jugaba en Dinamarca y Finlandia respectivamente: no querían jugar, pretendían publicitarse.
¿Importa el partido entre el País Vasco y Cataluña?... Hasta Iribar, que acaba de decir que cada día están más cerca de la oficialidad, sabe que no le importa a nadie; lo verán cuatro y atentamente lo seguirán sólo dos. Lo trascendente es armar ruido, y eso es justamente lo que están tratando de conseguir con un anuncio promocional que Esait, que es la plataforma de apoyo a las selecciones vascas, ha puesto en circulación, y en el que aparece, por ejemplo, un guardia civil armado. Marchel Toledo, que es el Jordi Roche vasco, justifica dicha aparición “porque las fuerzas armadas están en Euskadi para reprimir”. ¿Importa el partido?... En absoluto, como si acaba 39-26, nadie hablará de ello. ¿Qué importa entonces?... Utilizar a los deportistas como klínex para obtener unos resultados políticos. Y los deportistas, en algunos casos por miedo y en otros (los menos) por convicción, se dejan utilizar y tirar.
El otro día Abellán le preguntaba a Clemente por qué España llevaba sin jugar un montón de tiempo un partido en el País Vasco, y Javi se salía por la tangente al decir que los partidos los pedían las ciudades, y que ninguna ciudad del País Vasco había pedido que España jugara allí. ¿Por qué?... Clemente respondió que eso podría generar algunos problemas de seguridad. Respondió eso el ex seleccionador y, hala, recogimos la mesa, pedimos un taxi y nos fuimos todos a casa tan ricamente, como si fuera lo más normal del mundo que la selección nacional española no pudiera jugar en una parte de su territorio. O sea: que España jugara en el País Vasco podría revolucionar a no sé quién, y que en un spot promocional del País Vasco-Cataluña saliera un guardia civil armado, y que eso fuera posteriormente justificado porque “las fuerzas armadas están en Euskadi para reprimir”, no nos producía ninguna reacción, nos dejaba igual. Pues eso está mal. Y, si es cierto que España no ha ido a jugar al País Vasco porque ninguna ciudad lo ha pedido, hay que cambiar la norma. La selección tiene que ir a jugar a todas las ciudades de España, de la “A” a la “Z”; y Bilbao, salvo que algún intérprete de Sabino Arana diga lo contrario, empieza por “B”, luego la tocaría pronto. ¿No quieren partidos internacionales oficiales?... Pues que los tengan: los de España, por supuesto.
24 de Diciembre de 2007 - 14:04:11 - Juan Manuel Rodríguez
Existe algo personal y deportivo en Drenthe que no convence a su entrenador; por el contrario, existe algo personal y deportivo en Baptista que sí le gusta mucho a Schuster. Para acertar con el alemán, los jugadores del Madrid no tienen más que evitar comportarse como el holandés y preguntarle al brasileño qué es lo que hizo para conseguir darle la vuelta a una tortilla que tenía muy mala pinta, la verdad sea dicha. Schuster, que fue cocinero rebelde antes que fraile respondón, los prefiere serios, siendo Robinho su único desliz conocido hasta el momento. Con Rijkaard, sin embargo, los jugadores no saben exactamente a qué carta atenerse y el debate continúa abierto y sangrando por la herida: ¿por qué jugó Ronaldinho? ¿Y por qué no entró mucho antes Bojan? A lo mejor el Schuster que entrena prefiere a futbolistas que no se parezcan ni por el forro al Schuster que jugaba, un demonio rubio a quien todos doraban la píldora porque era un superclase. Es posible que Drenthe sea un diablo con rastas, pero que no atesore en sus botas ni la mitad de la clase que sí tenía sin embargo Schuster, y por eso el chico esté chupando siempre banquillo.
¿Por qué jugó Ronaldinho? La pregunta, realizada por supuesto después de la derrota azulgrana, suena a ventajista. Jamás habría osado preguntarse nadie por qué jugó Ronaldinho si éste hubiera sido autor de un par de goles y le hubiera regalado otro a Eto'o; pero Ronaldinho, que salió de titular, estuvo regular tirando a mal, lo mismo que el resto de su equipo. Nadie abucheó a Xavi, desaparecido en combate, o a Deco y Abidal, que tampoco estuvieron, y las iras del público fueron teledirigidas hacia Ronaldinho. Si yo fuera un mal pensado, que no lo soy, deduciría que, colocando al brasileño en el once titular, Rijkaard sólo podía ganar: si funcionaba porque funcionaba y si no funcionaba porque todo el mundo señalaría inmediatamente al jugador como único responsable de la derrota de todo un equipo. Bojan chutó una sóla vez a puerta y parece como si él solito hubiera ganado su tercera Copa de Europa; uno de los que sí ganaron la segunda tuvo que salir anoche por la puerta de atrás del aeropuerto del Prat.
Schuster los prefiere serios y Rijkaard no sabe, no contesta. A todo esto, ¿cómo los preferirá Rijkaard? ¿Qué es lo que pretende ese entrenador de sus jugadores? Ayer oí que Ronaldinho era el mejor futbolista del mundo pero el peor deportista de España. Si eso es así, ¿no será responsabilidad de su entrenador hacerle entrar en razón? El Barça sin Messi es medio Barça, y sin Messi y sin Ronaldinho simplemente se esfuma. La pregunta es otra: ¿dónde sería capaz de llegar este mismo equipo con Messi y Ronaldinho bien? Si Rijkaard no es capaz de enseñarle el camino a seguir a Ronaldinho, como sí supo hacerlo Schuster con Baptista y Drenthe, a lo mejor quien sobra es él. ¿Por qué sigue dirigiendo al Barcelona un hombre que es incapaz de poner orden y que no logra recuperar a un jugador como Ronaldinho? ¿O es que él no es culpable de nada?
23 de Diciembre de 2007 - 21:35:09 - Juan Manuel Rodríguez
El lunes, con Quique Guasch y José Luis Carazo, y el viernes, con Eusebio Sacristán, aposté en El Tirachinas a que el Real Madrid ganaba por 5-0 en el Camp Nou. Era, como todo el mundo inteligente entenderá rápidamente, una broma y una forma de provocar a mis oponentes. Tenía claro que nadie en su sano juicio creería de verdad que yo pensaba que el Madrid podía hacerle una manita al Barça, pero volví a comprobar en mis carnes que la ironía no funciona bien en la radio y recibí algún que otro SMS cariñoso a propósito de mi árbol genealógico. Al Real, sin embargo, le sobraban cuatro de esos cinco goles que yo auguré que marcaría para dar un golpe de autoridad tremendo y seguir demostrando que es el candidato número uno al título de Liga. Con el conseguido por Baptista, quitándole las telarañas a la escuadra de la portería defendida por Valdés, un golazo después de una jugada extraordinaria, el Madrid, que saldría líder pasase lo que pasase, logra distanciarse un poquito más de su eterno rival.
¿Y si Pepe valiera realmente los treinta millones de euros que en su día pagaron por él? El Madrid ganó el partido defendiendo bien (porque también se puede defender muy mal), anticipándose siempre a los jugadores del equipo rival, anulando a Iniesta, Xavi y Deco, y matando de aburrimiento a Eto'o y Ronaldinho. Rijkaard buscó el milagro sacando a Giovanni y Bojan, y si no hubiera sido por la lesión de Puyol probablemente habría acabado recurriendo también a Henry; todo con tal de encontrar en el campo espacios que los merengues no dejaban, conscientes de que, cuanto más tiempo pasara, más y mejores ocasiones tendrían de rematar la faena. Schuster, conocido por su estilo atacante, leyó el partido mejor que nadie y ganó al Barcelona defendiendo. Y Pepe, abofeteado por el dinero que otros pagaron por él, demostró que a lo mejor, quién sabe, quizás sea el defensa central que ese club lleva buscando los últimos quince años.
El Real Madrid ganó el partido defendiendo y el Barcelona perdió por primera vez en el Camp Nou, convertido últimamente en un fortín. Schuster ha encontrado su once ideal y parece que en él no estará Guti. Es probable que, cuando el partido estaba más loco, uno de sus pases lo hubiera matado definitivamente, pero Baptista se ha ganado silenciosamente un sitio en ese equipo y tendrán que armar mucho ruido para sacarle de ahí. Son sólo siete los puntos que separan a madridistas y azulgranas, pero el Real crece a pasos agigantados mientras que en Barcelona se pasan el día discutiendo acerca de la titularidad de Ronaldinho. Hoy quedó muy claro que el problema de Rijkaard no es la presencia del brasileño sino la ausencia de Messi; puede que, con él sobre el campo, el resultado hubiera sido otro. O quizás no, quizás hubiera acabado 5-0 a favor de los blancos tal y como yo anticipé... Es una broma, claro.
21 de Diciembre de 2007 - 08:39:43 - Juan Manuel Rodríguez
20 de Diciembre de 2007 - 13:07:22 - Juan Manuel Rodríguez
Lo que dijo anoche Schuster sonó a broma pesada porque sólo con lo que costó en su día Arjen Robben (oigame, treinta y seis millones de eurazos tuvieron la culpa) podría pagarse mil veces la nómina de toda la plantilla del Alicante, modesto equipo de Segunda División B, y aún sobraría dinero para fichar a otros tres o cuatro Drenthes y algún Balboa. Lo primero que debo reconocer es que no pude ver el partido completo y desconozco por lo tanto si el señor Rodríguez Domínguez, de quien dicen que apunta ciertas maneras, estuvo bien, mal o regular. Si he de fiarme del criterio de Eduardo Inda, que participó anoche con nosotros en el programa, Domínguez estuvo "sospechosamente casero".
Supongo que eso podrá decirlo un periodista, pero yo estoy en la línea de lo expuesto por Isaac Fouto en el transcurso del Tiempo de Juego: si fuera socio del Real Madrid se me caería la cara de verguenza escuchando las excusas del entrenador de un equipo que se ha gastado 119 millones de euros en fichajes, el doble que Barcelona o Atlético de Madrid y más que la mayoría de clubes de Europa. En función de lo invertido, este Real Madrid tendría que ser capaz de jugar y ganar con autoridad un partido de fútbol, pero no contra doce sino contra veintidós, puestos todos en fila india. Alguien quiso sacarle los colores: "¿me está usted diciendo que el Madrid ha empatado ante un Segunda B por el árbitro?", y Schuster respondió: "sí, sí, totalmente". Totalmente tonto. Totalmente absurdo. Totalmente ridículo. Totalmente impresentable.
Lo que no sé es por qué no han invitado todavía a Schuster a la casa de Gran Hermano o a la Isla de los famosos porque, comparado con este, Aída Nizar es la mismísima Madame Curie resucitada. Aquí pasará como con Pedro y el lobo, que cuando el Real Madrid quiera protestar por un arbitraje malo de verdad y en un partido trascendente, y no como el de ayer, todo el mundo se empezará a reir de él. No sé por qué Schuster no está ya en la casa de Gran Hermano, ni entiendo tampoco qué pretende conseguir diciendo semejantes necedades. Quizás le fuera mejor si, en lugar de preocuparse tanto del árbitro, centrara sus esfuerzos en lograr que todos sus jugadores llegaran a tiempo de coger el avión. Eso sí que resulta verdaderamente sospechoso y no que Rodríguez Domínguez pite o deje de pitar un penalti contra un equipo que lucha a brazo partido por ascender a la Segunda División.
19 de Diciembre de 2007 - 10:14:21 - Juan Manuel Rodríguez
Haga la prueba. Busque usted en Google la frase "entrar como un elefante en una cacharrería" y podrá comprobar cómo sale la foto de Ronald Koeman. Porque, además de mentir como un bellaco, eso es precisamente lo que ha hecho el holandés en el vestuario del Valencia, entrar como lo haría cualquier elefante de sabana si, de repente, le sacásemos de Africa y le introdujéramos en una cacharrería. Digo que Koeman miente porque ayer, cuando los periodistas le exigieron una explicación a su decisión de apartar del equipo a Santi Cañizares y David Albelda, él dijo que la decisión afectaba a los dos próximos partidos cuando sabe mejor que nadie que eso no es cierto. El representante de los jugadores puede confirmar que el entrenador les dijo a ambos (eso sí, por separado) que no volverían a vestir jamás la camiseta del Valencia. ¿Por qué miente Koeman? ¿Le obligan a ello desde arriba? ¿Fue para eso, para mentir, para lo que le trajeron tan precipitadamente, o fue para entrenar?
Lo cierto es que Juan Soler tiene bastantes más problemas ahora que cuando Quique Sánchez Flores estaba sentado en el banquillo: el equipo está, deportivamente hablando, bastante peor; el club, que parecía que había aparcado por fin la tradicional guerra de guerrillas entre las diferentes familias, vuelve a arder por dentro; Koeman, el hombre elegido para suplir a Quique, lejos de ser un pacificador, se encuentra cada día que pasa un poquitín más cómodo en su recién estrenado papel de Atila; y, por si todo eso fuera poco, ahora mandan al recadero para decirles a Cañizares y Albelda, dos tipos que llevan más de diez años partiéndose la cara por esos colores, que ya no van a volver a vestir la camiseta del Valencia. En un mes y medio, un holandés que acaba de llegar procedente de una Liga de chicle y que, sorprendentemente, ha dado muestras más que evidentes de un profundo desconocimiento del fútbol español y, por supuesto, de lo que se trae entre manos en el Valencia, acaba de caer en la cuenta de que quienes sobran son esos dos jugadores y no Manuel Fernandes, con quien ya tuvo problemas en el Benfica.
Sin que sea, desde luego, lo más relevante, esa decisión de prescindir para siempre de Cañizares y Albelda le va a salir cara al Valencia. Primero, por la influencia, ganada por los años de servicios prestados, que ambos jugadores tenían en ese vestuario; y segundo porque, no lo olvidemos, el portero tiene contrato hasta junio de 2009 y el centrocampista internacional hasta junio de 2011. Han dejado suelto al elefante holandés por la cacharrería de Mestalla y, como buen elefante que es, ha destrozado toda la vajilla de porcelana fina que han puesto a su paso, pero ahora tendrá que venir alguien para pegar los trocitos. No sé si Koeman, a quien no le habría gustado nada que un entrenador hubiera hecho con él esto mismo, tendrá mucha, poca o ninguna personalidad, pero lo que sí sé de buena tinta es que Cañizares y Albelda no son precisamente dos "mingafrías" y estoy seguro de que van a luchar por lo suyo.
18 de Diciembre de 2007 - 12:27:23 - Juan Manuel Rodríguez
Es un hecho constatable que, históricamente hablando, el partido contra el Real Madrid podía salvar la temporada del Barcelona, mientras que para los merengues lo único que salvaba la temporada era ganar la Liga, la Copa de Europa o ambas. Eso ha sido siempre así y quien lo niegue es que no quiere ver la realidad que tiene delante de sus ojos. Si el Barcelona llegaba al clásico muy mal y el Madrid lo hacía muy bien, vencer a los mesetarios era vendido en la ciudad condal como un síntoma de superioridad incluso en las peores circunstancias; por el contrario, si el Barcelona llegaba muy bien y el Madrid muy mal, en el Camp Nou clamaban por rematar a los blancos para que éstos no pudieran levantarse en varios meses y, a poder ser, en varios años. En la capital, sin embargo, vencer al Barça no servía absolutamente para nada si luego no se ganaba un título importante.
Por eso el partido del domingo que viene es tres veces más importante para el Barça que para el Madrid: primero, porque históricamente ha sido siempre así; segundo, porque se juega en el Camp Nou; y tercero, porque el Madrid llegará como líder de la Liga a Barcelona e, independientemente de lo que allí suceda, saldrá líder, sólo falta por saber con cuántos puntos de distancia sobre los azulgrana. Javier Clemente dijo anoche en El Tirachinas que a él le gusta más el Barça que el Madrid, pero ya es sabido por todos que el ex seleccionador nacional de fútbol tiene unos gustos muy particulares: le gustaba Julio Salinas y no le gustaba Michel, por poner sólo un ejemplo. Aún así, yo creo que este Barça tiene mejores individualidades que el Madrid, pero o bien están K.O., como es el caso de Henry y sobre todo de Messi, o bien acaban de salir de una lesión importante, como es el caso de Eto'o.
Aún en el caso de que el Madrid, equipo al que nunca se le ha dado bien el Camp Nou, consiguiera una victoria en Barcelona y se distanciara en siete puntos de los culés, tampoco podría decirse en absoluto que la Liga está finiquitada. El estadio azulgrana ha sido siempre un fortín inexpugnable precisamente porque al Barça le va la vida en cada partido que juega contra el Madrid, y yo creo que eso es así porque allí siempre se le ha querido dar un tinte político a lo que simplemente es un partido de fútbol; con Laporta en la presidencia, cada nueva victoria de su equipo puede ayudarle en su afán político. Todo esto para decir que, el domingo que viene, quien tiene mucho más que perder es el Barcelona, mientras que el Madrid, que saldrá a jugar, lo tiene todo por ganar. Además, y eso ha sido siempre así, al Barça le cuesta mucho más ponerse en pie después de una derrota ante el Real que al revés. Es un hecho históricamente irrefutable.
17 de Diciembre de 2007 - 18:29:09 - Juan Manuel Rodríguez
Para determinar si Rijkaard está siendo justo o injusto con Ronaldinho, lo primero que habría que saber es cuántos jugadores de la primera plantilla salen por las noches y hasta qué hora lo hacen. Digo "cuántos" y no "quiénes" porque a mí me importa verdaderamente una higa que los futbolistas salgan o dejen de salir por las noches si luego rinden sobre el campo, y también me parece fundamental saber la hora de llegada porque no es lo mismo meterse en la cama a la una que hacerlo a las cinco de la madrugada. La pregunta, por lo tanto, sería la siguiente: ¿sólo se va de juerga Ronaldinho? Como creo que la respuesta a esa pregunta es que no, tengo que deducir obligatoriamente que Rijkaard está siendo injusto con el futbolista brasileño. ¿Y por qué habría de serlo? ¿Tiraría Rijkaard piedras contra su propio tejado? Sólo se me ocurre una razón para que el entrenador prescinda de un futbolista de la categoría de Ronaldinho a sabiendas de que está siendo injusto con él y de que está tirando piedras contra su propio tejado: por orden del club.
José Luis Carazo, periodista del diario Sport, afirma que Rijkaard le llamó la atención el otro día a Ronaldinho durante un entrenamiento porque no había acabado un ejercicio y además porque sabía perfectamente a qué hora había llegado a su casa la noche anterior. Contra el Valencia, Ronaldinho no jugó ni un sólo minuto, pero sin embargo sí estuvo sentado en el banquillo de los suplentes; o sea, Ronaldinho no estaba bien para jugar, pero sí lo estaba para hacer bulto y robarle a otro compañero que estuviera en mejores condiciones la oportunidad de saltar al campo. ¿Alguien piensa que Rijkaard se habría atrevido a dejar en el banquillo a Ronaldinho si no contara con directrices de la directiva? ¡Pero si no lo hizo ni siquiera al principio, cuando no sabía dónde colocarle! Hay jugadores a los que, por su calidad y por lo que representan, no se puede tener nunca dándole sombra al botijo, y Ronaldinho, incluso estando muy mal, es uno de ellos. Si Rijkaard cree que no está en condiciones, ¿qué hace entonces con los suplentes?
Me parece que, por mucho que quieran encontrar similitudes entre la situación por la que atravesó Ronaldo en el Madrid y la que vive ahora Ronaldinho en el Barcelona, sólo existe una, y es que ambos nacieron en Brasil. Por lo demás, Ronaldo, y ahí está su trayectoria desde que se fue del Real, era un futbolista en franca retirada, mientras que Ronaldinho es un jugador muy aprovechable. Será interesante comprobar qué movimientos realiza Rijkaard en el partido del domingo; sin Messi y Henry, lesionados, ¿volverá a prescindir de Ronaldinho? ¿Le humillará otra vez dejándole en el banquillo en uno de los partidos más importantes de la temporada? ¿Alineará a Bojan desde el inicio? ¿O sólo pondrá a los que hayan llegado a sus casas a una hora razonable? En cualquiera de los casos, poniéndole o quitándole, Rijkaard lo ha hecho tan rematadamente mal con Ronaldinho que éste ya no dejará de ser para él una bomba de relojería. Tic, tac, tic, tac, tic, tac...
16 de Diciembre de 2007 - 13:08:56 - Juan Manuel Rodríguez
Tal y como acredita Carlos Toro en su libro Anécdotas del fútbol, Luis Aragonés llegó a decir de Ronald Koeman que tenía menos cintura que la rueda de un tractor. Reconozco que, al leerla, me sorprendió mucho la frase del seleccionador nacional español acerca del holandés porque, siendo cierto que Koeman, debido en gran parte a su constitución física, no era un defensa de movimientos especialmente ágiles, creo que de él se podían decir muchísimas más cosas buenas que malas. Supongo que Luis tendría otro día malo, pero Koeman, que ya hemos quedado en que no era Julio Bocca precisamente, sí tenía sin embargo un sexto sentido que le permitía anticiparse a las acciones del rival y poseía un talento prodigioso a la hora de desplazar el balón y lanzar las faltas. Desde mi punto de vista, Koeman era la prolongación de Johan Cruyff sobre el terreno de juego, un hombre disciplinado tácticamente y una de las claves del éxito del famosísimo dream team. Algo debió hacerle Tintín a Luis para que dijera aquello tan injusto de uno de los mejores futbolistas holandeses del último cuarto de siglo.
Otro holandés ilustre, el gran Marco Van Basten, afirmó una vez lo siguiente: "Si yo he tenido diez entrenadores, uno me enseñó algo, tres no me estropearon y seis intentaron joderme". No sé por qué dimos por hecho que Koeman, que era un futbolista espectacular y uno de los protagonistas fundamentales de la época dorada culé, sabría apretar correctamente la clavija del Valencia y que el equipo pasaría de jugar mal a hacerlo bien y de perder los partidos a ganarlos, pero lo cierto y verdad es que, lejos de dar con la clave desde el banquillo, pareciera que Koeman está experimentando, probando cosas nuevas, dedicándose a inventar mientras la plantilla se hunde y la afición no espera siquiera a que comience la segunda parte para marcharse de Mestalla. Pensándolo bien, quizás sería más acertado aplicar las frases de Luis y de Van Basten al Koeman que entrena y no al Koeman que jugaba porque Ronald, que era un futbolista en el que se podía confiar ciegamente, se ha convertido en un técnico que siembra el desconcierto entre sus jugadores.
Probablemente Koeman quiera que su Valencia juegue muy bien y tenga la pelota en su poder, pero demuestra tener menos cintura que la rueda de un tractor cuando insiste reiteradamente en cambiar los esquemas tácticos y mentales de unos jugadores que llevan mucho tiempo defendiendo otro estilo radicalmente distinto. Precisamente porque el equipo está tocado física y psicológicamente y porque ha entrado en una dinámica negativa que parece irremediable, Koeman, que ha caído en Mestalla como lo haría un miembro de la BRIPAC sobre el Kurdistán iraquí y que presumiblemente va a estar más años en Valencia, tendría que extraer algunas conclusiones. Después de un 0-3, (otro 0-3 en realidad) esta vez ante el Barcelona, no puede salir diciendo que los resultados no van a cambiar sus ideas porque, parafraseando a Juan Zorrilla, lo importante no es tener muchas ideas, sino la oportuna en cada caso, y lo único oportuno en este momento para el Valencia es que el equipo gane partidos, con las ideas de Koeman o con las de Toñín el torero, si es que a la nueva imagen corporativa del Real Madrid le va también esto de entrenar. Tintín, que sólo tiene la culpa de haber aceptado una oferta a mitad de temporada y probablemente cuando no tocaba, sí es responsable del notable empeoramiento experimentado por un equipo al que se ve claramente que no conocía ni por fotos.
14 de Diciembre de 2007 - 17:37:56 - Juan Manuel Rodríguez
En España somos unos angelitos, ahora va a enterarse Fabio Capello de lo que cuesta un peine en Harrods. Con decirles que el Daily Mail reaccionó así nada más conocer la noticia del fichaje de Sven Goran Erikkson como seleccionador nacional: "Hemos puesto nuestro destino en alguien que procede de un país con siete millones de esquiadores". Porque, aunque llevan sin comerse un colín desde tiempos inmemoriales, los ingleses, que son muy suyos, están explotando desde hace cien años eso de que ellos son los auténticos inventores del fútbol moderno y, a pesar de sus continuos batacazos, siguen mirándonos a todos por encima del hombro y un poco de reojo, como si fuéramos unos advenedizos. Tuvieron que transigir con el sueco, un portugués acaba de decirles que no y, por último, de rebote, tal y como dice acertadamente José Miguélez, no han tenido más remedio que rendirse ante un italiano que gana partidos, sí, pero que mató a la oveja Dolly de puro aburrimiento. ¡Cuerpo a tierra que llega Capello! God saves the Queen.
Y no se quejen porque podría haber sido bastante peor: Hierro podría haber pensado en él como sustituto de Luis. El italiano, que ha comparado las situaciones de bloqueo mental que sufren tanto Inglaterra como España, va a convertirse en el psiquiatra más caro de la historia de la humanidad y, por el módico precio de cinco millones y medio de euros anuales, piensa sentar en el diván a los Lampard, Gerrard, Rooney y compañía para que éstos le hablen de su infancia y de si tenían muchos amigos o pocos o de si fueron felices y comieron perdices y esas cosas que te piden los psiquiatras que les cuentes. Aunque sólo sea por la desorbitada "dolorosa" que les pasará el doctor, ya les conviene a los directivos de la federación inglesa que sus chicos se desbloqueen cuanto antes. Tal y como yo lo veo, esto es un poco parecido a esos terapeutas que te cobran por dejar de fumar, te meten en una sala y te insultan, te llaman gusano repugnante y te dicen que cómo es posible que sigas suicidándote con la nicotina, que si no te da verguenza. A Capello le han fichado para que insulte a los "galácticos" de la Premier League.
Sobre Inglaterra yo sostengo una teoría un tanto peculiar, lo reconozco, y es que no necesitan un seleccionador sino un entrenador que distraiga a los tabloides. Visto así, Capello, que a mí siempre me ha parecido el séptimo Monty Python, es sin duda el hombre ideal para ser despedazado, sólo por detrás de Mourinho que era el primer candidato para el puesto. Para el Sun es la combinación perfecta: un entrenador italiano que ama el arte o que se ofende viendo las piernas peludas de un hombre. El Daily Star titulaba así ayer: "el pasado secreto y drogadicto del nuevo seleccionador inglés". No se ha puesto todavía el chándal, ni siquiera ha colocado su defensa de cinco sobre el campo y ya le han sacado en portada vestido con un tutú, en posición balancé, como si se tratara de la mismísima Maya Plisetskaya. Ya digo que en las Islas están con él como locos; todavía no ha llegado y ya le están echando de menos. Jugar al fútbol no jugarán, pero se van a reír un rato largo.
13 de Diciembre de 2007 - 18:01:56 - Juan Manuel Rodríguez
La noticia es de 1988, y dice exactamente lo siguiente: "Santiago Esteva, Mari Paz Corominas, Arturo Lang Lenton, Joaquim Pujol y Jaume Monzó, entre otros, grandes nadadores que tuvo España en épocas pasadas, han constituido el autodenominado Grupo para el Progreso de la Natación. El objetivo fundamental consiste en sacar la actual natación española de la atonía en que vive". Hace ya veinte años que Alfredo Flórez presidía una federación definida por los propios deportistas como átona, sin fuerza, gris, carente de tono, débil, con poco crol y menos mariposa. Precisamente captó mi atención ese término, "atonía", porque Flórez, que luego pegó el salto a la flor del Comité de Competición, sigue siendo un presidente esencialmente átono, que nadie sabe si sube o si baja, con poca braza, menos espalda y una cintura que para sí habría querido el "Kaiser" Franz Beckenbauer.
La justicia deportiva en España es de risa, el reglamento es un auténtico cachondeo y los árbitros no saben de la misa la media. Cada vez que un equipo madrileño, y destacadamente el Real, visita San Mamés, el autobús de la plantilla acaba acribillado a pedradas y sus jugadores son luego utilizados durante el partido como muñecos del "pim, pam, pum". Eso mismo le sucedió el otro día a Casillas, diana móvil del tonto de turno. Iker tuvo el detallazo, agradecido a posteriori por la directiva bilbaina, de no hacer el paripé tras ser impactado por los objetos lanzados desde la grada, pero si yo hubiera sido él me habría caído muerto sobre el césped después del gol de Van Nistelrooy y a la finalización del primer bombardeo de cortauñas, botes y teléfonos móviles. Aquello fue definido como "falta leve" por Luis Medina Cantalejo y olé, y, con semejante desinformación en su poder, el del crol acaba de meterle un puro de seiscientos euros al Athletic. Y aún hay que dar gracias porque no recurran la sanción.
Está claro el mensaje que Cantalejo y olé y su amigo el de la braza, los encargados de impartir la justicia real sobre el campo y luego en los despachos si hiciera falta, transmiten con su desconocimiento a todos los descerebrados de España: tirar al plato está barato, barato. Y estoy harto de oír siempre monsergas del tipo de "no pueden pagar justos por pecadores" o "ese grupo de violentos no representan a la afición del Athletic porque ni siquiera pueden representarse a ellos mismos". Eso ya lo sé yo, no hace falta que venga ningún Petrarca a recordármelo. Tendrán que pagar justos por pecadores, sí señor, porque de la otra forma no se soluciona nada. El árbitro deberá enterarse de lo que ocurre en el estadio al que ha ido a pitar o deberá pasar a la "nevera" y dejar de cobrar dietas y kilometraje. Y el presidente del Comité de Competición tendrá que exigir justicia y mojarse un poco, y no dedicarse a nadar y guardar la ropa como hace Flórez. Ya está bien de atonía y de gente que mira hacia otro lado.
12 de Diciembre de 2007 - 18:10:33 - Juan Manuel Rodríguez
Corría el minuto 89 de un partido importante de la Champions League, pero resuelto definitivamente desde mucho antes, justo cuando nuestro protagonista remató certeramente de cabeza a la red un buen pase de Robinho, batiendo por segunda vez al abuelete Ballotta, y el futbolista en cuestión seguía corriendo como si le fuera en ello la vida, acechando, molestando, inquietando. El silencioso Julio Baptista, un jugador que se dejó olvidada la aparatosidad brasileira en Río, había marcado el primero, y el segundo, como dije antes, sentenció el partido. El Lazio no era ni por asomo aquel magnífico equipo construido a golpe de talonario tiempo atrás por el industrial Sergio Cragnotti, y los italianos tenían tantas posibilidades de remontar aquello como tengo yo de quedar este sábado por la noche con la espectacular Carmen Electra, pero Raúl, que, como ustedes habrán podido suponer es de quien hablo, seguía barriendo para casa, batallando sólo contra la defensa rival.
¿Qué pretendía Raúl, marcar el cuarto? ¿Y qué diferencia habría entre ganar por 2 o hacerlo por 3 goles de diferencia? Absolutamente nadie podría haberle reprochado que se tomara un pequeño respiro en el descansillo de la banda del estadio Santiago Bernabéu, ni que, a falta de sesenta segundos para el final, hubiera recogido los trastos de matar pensando ya en el próximo partido liguero, pero sin embargo Raúl seguía corriendo. Ayer lo hizo en compañía de otros, aunque en muchas ocasiones, cuando el equipo estaba muy mal y él no estaba nada bien, seguía haciéndolo rematadamente sólo. Podrá pensarse que existe cierto aire exhibicionista en la actitud de Raúl, como sucede con esos cachas de gimnasio que se dedican a pasearse por la playa sacando musculitos; he llegado a oír incluso que busca la ovación fácil, pero yo creo sin embargo que pretende arrancar el más difícil de los aplausos. No resulta nada sencillo conquistar el corazón de una afición que ha visto pasar a Di Stéfano, Gento, Puskas, Rial, Santamaría, Pirri, Juanito, Santillana, Sanchis, Hugo Sánchez, Michel o Butragueño.
Raúl González Blanco, que sigue extrañándose cuando le preguntan por qué se cuida tanto, como si entre todos quisiéramos verle convertido en "Cassano segunda parte", que continúa creyendo a pies juntillas que jugará la Eurocopa de 2008 y que niega haber tenido ningún problema con Luis y lo achaca todo a la gente que malmete, es, tal y como él mismo le dijo anoche a José Antonio Abellán en El Tirachinas, un jugador de club, eso es lo que mejor le define. Lleva marcados 59 goles en la Champions, y subiendo. No afloja y está mejor que nunca. Le gusta el fútbol, aunque haya un montón de futbolistas que los domingos quiten adrede la tele y no se den por enterados e incluso presuman de ello, y constituye un problema cada día más gordo para aquellos que no le quieren ver ni en pintura y que hablan de él en pasado. Sigo preguntándome qué haría ayer, en los "minutos de la basura", corriendo como Orzowei por la selva africana. Nunca dejará de sorprenderme este chaval.
11 de Diciembre de 2007 - 10:22:13 - Juan Manuel Rodríguez
Rodney Marsh, quizás el futbolista más importante del Queens Park Rangers a lo largo de toda su historia, solía decir que todo lo que tenía que hacer un entrenador era tener contentos a once jugadores: "los once suplentes. Los once titulares ya están felices de antemano". Por otro lado, Ruud Gullit, que debió ser suplente muy pocas veces a lo largo de su carrera deportiva, resaltaba el aspecto colectivo del juego del fútbol al afirmar que si él hubiera querido ser un individualista se habría dedicado al tenis... o a pilotar coches de carreras, añado yo. ¿Cómo tener contento a un suplente?... Pongamos por caso a Drenthe; el Real Madrid es un equipo, todos visten la misma camiseta, entrenan juntos, viajan en el mismo avión, tienen el mismo presidente, la misma afición e idéntico entrenador, pero su problema es que son veintitantos y que Schuster sólo puede alinear a once. ¿Se supone que Drenthe debería ser feliz por formar parte de la plantilla de jugadores del Madrid?... Pues no, Drenthe no es feliz y su lógica insatisfacción supone un grave problema para el entrenador.
Ahora supongamos sólo por un instante que el Real Madrid tuviera dos equipos, el "A" y el "B", y que jugaran todos los domingos exactamente contra los mismos rivales; imaginemos que el equipo "B", el de los suplentes por contrato, obtuviera iguales e incluso mejores resultados que el "A", el equipo titular. ¿Cómo justificaría Schuster la suplencia de Drenthe, Dudek, Soldado y compañía? ¿Y cómo podría él convencer a esos jugadores de que formaban parte de un equipo y que tenían que esperar para dar el salto? Gullit hablaba desde el punto de vista de un futbolista titular, pero Marsh tenía más razón que un santo al decir que el trabajo del entrenador consiste en tener contentos a los once suplentes. Traslademos el ejemplo futbolístico a la Fórmula Uno: ¿cómo podría haber frenado el "entrenador" de Mc Laren, una escudería inglesa, la ambición de Lewis Hamilton, un piloto inglés, y convencerle de que respetara la titularidad de Fernando Alonso cuando éste estaba consiguiendo tiempos tan buenos como los del español? ¿Qué se supone que tendría que haberle prometido, el Paraíso?... ¡Si ya lo tenía!
Parece que Nelsinho Piquet es menos agresivo que Lewis Hamilton tanto dentro como fuera de la pista, pero ese aspecto es ampliamente compensado por su padre, el gran Nelson Piquet, que todos los días se desayuna a tres papás de Hamilton y luego se fuma un puro. Quince días antes de que se confirmara el fichaje de Fernando, Piquet senior, que sabe cómo se gana un Mundial, afirmó que su hijo no sería el segundo piloto de nadie: "si compite en Renault con Fernando y puede batirle ya en la primera sesión de calificación sería un buen comienzo, una forma de empezar a desmoralizarle". Si Nelsinho es capaz, como parece que ya lo ha sido anteriormente, de ser tan rápido sobre la pista como su padre lo es con la lengua, Flavio Briatore tendrá exactamente el mismo problema que tuvo Ron Dennis. ¿Cómo parará al hijo del tricampeón mundial? ¿Prometiéndole el Paraíso?... ¡Si ya lo tiene!
10 de Diciembre de 2007 - 16:44:51 - Juan Manuel Rodríguez
Puede que, tal y como él mismo afirma, Fernando Alonso tomara la decisión de volver a Renault en una semana, pero sus asesores han tardado un poco más en trasladar al papel lo que quería su representado. Por otro lado, y teniendo en cuenta las otras posibilidades que manejaba el bicampeón mundial, siete días no me parecen pocos, más bien todo lo contrario. Creo, y ojalá me equivoque, que Alonso ha firmado con Renault a regañadientes y porque su única opción real consistía en regresar con Flavio Briatore o pasarse un año de vacaciones. El contrato, que al parecer garantiza al piloto español la prioridad sobre Nelsinho Piquet, debe ser complejísimo y, según he oído a algún experto en la materia, consistiría en un año con opción a otro más y un tercero si las dos partes quieren (o sea, uno más uno más uno). ¿Alguien que está encantado de ir a un sitio incluye en su contrato una cláusula según la cual, si las cosas no marchan como él quiere, puede romperlo unilateralmente? ¿Y qué sentido tendría, en un contrato tan extraño como ese, la inclusión de un tercer año si ambas partes están de acuerdo?
Me parece que Alonso tuvo el sueño de fichar por Mc Laren y la cosa salió como salió, y ahora tiene el sueño de fichar por Ferrari pero no puede hacerlo porque no quedan volantes libres. A la espera de irse con los italianos, que sería la guinda de la carrera profesional del bicampeón mundial, a Fernando no le queda otra que volver a Renault. Desde mi punto de vista ganan ambas partes: Alonso porque puede seguir corriendo y Renault porque se garantiza un piloto competitivo al menos por una temporada, pero si tuviera que elegir quién gana más, yo me decantaría por Alonso: puede que Renault no esté a la altura de Ferrari o Mc Laren, pero está muy por encima de Toyota o Red Bull y, por si eso fuera poco, va a ganar más dinero del que cobraba de los ingleses. Si nos paramos a pensarlo detenidamente, Alonso ha elegido la opción más práctica para él, dando por hecho que la más práctica es, por supuesto, la más competitiva.
En cuanto a Nelsinho, parece que Alonso se va a dar de bruces con un caso muy semejante al de Hamilton en Mc Laren. Piquet junior es un piloto muy rápido, con una ambición extraordinaria y cuya carrera está siendo dirigida al milímetro por su padre. Por si fuera poco, el progenitor de Nelsinho no es un anónimo granadino sino que ganó tres veces el Mundial y conoce como pocos el mundo de la Fórmula Uno. Desconozco en qué términos habrán redactado el contrato los representantes de Fernando y los de Renault y si es cierto o no que a Alonso le garantizan la supremacía en el equipo, pero intuyo que podrían surgir con Nelsinho los mismos problemas que aparecieron con Hamilton en situaciones similares. La "ventaja" de Renault es que, a priori, no parece que vaya a luchar por el Mundial de pilotos, y la hipotética batalla entre sus dos pilotos será, en cualquier caso, menos impactante: no es lo mismo luchar por la cuarta plaza que por la primera.
9 de Diciembre de 2007 - 16:07:33 - Juan Manuel Rodríguez
No sé cómo decir lo que quiero decir sin que se piense de mí que soy un petulante, un chulo, un orgulloso y un soberbio, todo a la vez y en grado superlativo. Bien pensado, podría callármelo y así nadie pensaría que soy un tontillo con ínfulas de intelectual, una estrellita en ciernes, pero no me parece que esa vaya a ser una buena idea, la verdad. Yo aquí he venido a decir lo que pienso, de lo contrario me quedaría en mi casa tan ricamente. Prefiero que alguien crea que soy un petulante, un chulo, un orgulloso y un soberbio antes que callarme. Que nadie crea que voy a destapar un nuevo Watergate, nada más lejos de la realidad; el asunto es bastante más simple que eso y consiste en lo siguiente: tengo por norma no perder jamás el tiempo leyendo a ex futbolistas, ex entrenadores o ex árbitros. ¿Por qué?... Porque no puedo creerme que lo que aparece escrito en tal o cual periódico lo escriban ellos mismos y nadie podrá quitarme de la cabeza que lo hace un "negro" de la redacción que ponen a su servicio o alguien del entorno del abajo firmante con ciertas dotes literarias. Tengo para mí que el ex futbolista sólo pone el nombre y a veces la idea, que suele ser una idea muy general y abstracta, mientras que el periodista "negro" traslada la idea del "ex" al papel y sigue adelante con su vida de "negro periodístico" a la espera de dar el salto en el futuro y firmar con su propio nombre. Sé muy bien de lo que hablo porque yo fui también el "negro" de otro.
Por supuesto que el "negro" en cuestión nunca suele ser el director del periódico, ni el subdirector, ni siquiera uno de los redactores jefe o una de las firmas destacadas sino, en la mayoría de los casos, el último en llegar, lo que todos conocemos en el argot popular como el último mono. Se puede dar el caso de que el último mono sea un genio, un nuevo Franz Kafka o algo así, pero esa posibilidad es estadísticamente despreciable, de ahí que nunca pierda el tiempo leyendo a ex futbolistas, ex entrenadores o ex árbitros. Otra cosa bien distinta sería que a mí me dieran alguna garantía por escrito de que los artículos de este goleador retirado o aquel árbitro graciosete los iba a escribir, por poner sólo un ejemplo, Eduardo Mendoza, pero Mendoza jamás se prestaría a ese juego puesto que para algo es el puñetero Mendoza y ha ganado, entre otros, el Premio de la Crítica, el Premio Ciudad de Barcelona, el Premio al Mejor Libro del Año de la revista Lire y fue finalista del Premio Grinzane Cavour; además, en el hipotético caso de que Mendoza aceptara un ofrecimiento como ese y supiéramos desde el principio que él era él aunque con el nombre y la foto de un entrenador "in", dejaría de ser inmediatamente un "negro" y pasaríamos a leer directamente sus artículos en vez de andar perdiendo el tiempo leyendo algo de un entrenador de fútbol que no sabe escribir y, por si fuera poco, tampoco es que fuera la alegría de la huerta cuando ejercía su verdadera profesión.
Todo esto para decir que, por supuesto, no he leído el artículo de Capello en Marca acerca de que lo primero que le pidieron cuando llegó al club fue que cediera a Raúl. Me ha llegado la onda, eso sí, pero nada más. Si es cierto eso que Capello ha dicho y que luego probablemente haya escrito otro por él, deduzco que dijo que no a dicha posibilidad puesto que Raúl sigue jugando hoy en día en el Real Madrid y con él fue titular fijo. El motivo de que Capello salga ahora de su escondrijo vacacional, seis meses después de que le despidieran por triste, para decir semejante cosa, no puede ser otro que el de hacer daño al club y, por supuesto, al futbolista. En el caso de Fabio ya acumulo tres razones para no leerle: su fútbol aburría a las ovejas negras y también a las blancas, no me creo que el artículo lo haya escrito realmente él y sólo habla cuando le pagan por hacerlo. Con una bastaba, pero tres son multitud.
8 de Diciembre de 2007 - 17:14:49 - Juan Manuel Rodríguez
De locos. En Valencia llevan toda la semana analizando la sonrisa de Juan Soler en el antepalco del estadio, hasta el punto que el pobre hombre, angustiado, perseguido y acosado, ha tenido que desaparecer del mapa y cancelar su agenda para evitar que, además del campo, le pinten también la cara. ¿Por qué sonrió Soler? Está claro que no lo hizo por el resultado del partido, ni tampoco por la situación del equipo, que es realmente mala. Probablemente a Soler le diera por mover los músculos cigomáticos mayor y menor cerca de la boca y el músculo orbicular cerca de los ojos, tal y como captó a la perfección en una de sus obras maestras el gran Leonardo, por no echarse a llorar a moco tendido allí mismo, delante de los directivos del Athletic y de todas las cámaras de televisión que le enfocaban, tras oler la sangre, sin perder ripio. Soler, el Giocondo de Mestalla, aguantó carros y carretas, insultos y pedorretas, abucheos y chufletas, chirigotas y chanzonetas durante una hora y media, y al salir, en vez de llorar, sonrió. Yo no lo haría, yo no aguantaría, yo simplemente me iría a mi palco privado y que la cara la pusiera otro.
La verdad es que lo del Valencia no tiene buena pinta. A Quique le echaron hace tan sólo un mes y medio después de poner de patitas en la calle al anterior director deportivo, con el que estaba enfrentado el entrenador, y Koeman, que tendría que haber venido para arreglar las cosas, lo que está haciendo es empeorarlas aún más. Parece que el holandés anda perdido en aspectos formales, cuestiones que atañen más al código interno del club que a otra cosa, pero a la hora de colocar al equipo sobre el campo no acierta, o acierta menos que su antecesor en el banquillo. Después de gritar a los cuatro vientos eso tan bonito y tan poético de "¡amunt Valencia!", un guiño que sale gratis, "Tintín" ya ha dejado caer en un par de ocasiones que ese no es su equipo, que no lo confeccionó él y que, por lo tanto, no se le puede responsabilizar de lo que pase. Pero Koeman sabía con qué jugadores contaba, ¿a que sí? ¿Por qué no desechó entonces la oferta?
Con el Giocondo en paradero desconocido, Quique liberado, Koeman desconcertado, el equipo fuera de la Champions y a punto de quedarse sin UEFA y el representante de Moretti, un tal Pastorello, que más que intermediario parece un diseñador de Gucci, cantando Nabucodonosor tras reunirse con el azorado Miguel Angel Ruiz, los únicos que pueden tirar del carro son los jugadores. Y como Koeman los quiere con hambre, ha dejado en casa a Albelda, uno de los pocos con gula; supongo que todo se habrá debido a la gastroenteritis que le dejó k.o. el jueves y le impidió acudir al entrenamiento y hablar luego con El Tirachinas. Al final va a tener razón Flores, y en el Valencia nadie tiene ni ídem de cómo salir del atolladero. Que llamen a Ortí, el de la peluca, a ver si es capaz de solucionarlo.
6 de Diciembre de 2007 - 13:50:12 - Juan Manuel Rodríguez
Supongo que el 2 de junio de 1978, el día que murió don Santiago Bernabéu de Yeste, muchos madridistas se levantarían por la mañana con la inquietante sensación de que el club acabaría cerrando por derribo. No era de extrañar puesto que Bernabéu, que antes fue jugador, segundo entrenador, entrenador, delegado y directivo, acabó siendo elegido provisionalmente presidente del Real Madrid el 15 de septiembre de 1943, y aquella provisionalidad duró nada más y nada menos que treinta y cinco años. Es comprensible, pues, que aquel día de primavera del 78, muchos madridistas se fueran a la cama con la impresión de que el equipo de sus amores simplemente desaparecería sin la figura de aquel hombre bajo cuya presidencia el club había conquistado, entre otros títulos, 16 Ligas, 6 Copas de Europa, 6 Copas de España, 1 Copa Intercontinental y 2 Copas Latinas para el equipo de fútbol, y 19 Ligas, 18 Copas de España, 6 Copas de Europa y 3 Campeonatos Mundiales de Clubes para el equipo de baloncesto. No creo que nadie tenga la menor duda de que, si hace bien poco la FIFA eligió al Real Madrid "mejor club del siglo XX", se debió a que Santiago Bernabéu fue, a su vez, el mejor presidente, el más serio, el más severo y, por supuesto, el más trabajador.
De Bernabéu se han contado mil anécdotas. Dicen, por ejemplo, que enfermo de cáncer se negó a que el Real Madrid le pagara un sueldo como presidente y que, adelantándose a las circunstancias, prohibió tajantemente a su mujer que aceptara una pensión cuando él falleciera. Si se llevaba algún periódico a su casa, pasaba por caja a pagarlo y llegó a acudir a alguna recepción con trajes remendados, hasta el punto que sus directivos acordaron regalarle uno nuevo para su cumpleaños; llegó incluso a nombrar vicepresidente a Francisco Muñoz Lusarreta, un viejo amigo de la infancia, porque era su proveedor oficial de Montecristos, puros habanos que devoraba. Aquel personaje que se fue sin un duro porque jamás en su vida aceptó un apaño, el presidente que construyó un estadio nuevo a pesar de tener las puertas de todos los bancos, a excepción del Mercantil, cerradas, el hombre que le iba pidiendo a Di Stéfano que apagara las luces a medida que iban pasando por las habitaciones, levantó este imperio deportivo cuyo último presupuesto asciende a trescientos millones de euros.
Por eso, de todo lo que dijo el otro día en su adosado de la SER el decimoséptimo presidente del Real Madrid, lo que más me indignó fue lo siguiente: "me sorprende que al presidente más elogiado, Santiago Bernabéu, nadie le preguntó nunca de lo que vivía y no llegó a trabajar". ¿No llegó a trabajar Bernabéu? ¿El señor que levantó el estadio desde cuyo remozado palco puede presentar el decimoséptimo presidente del Real Madrid a Diarra en francés, Pepe en portugués, Robben en inglés, Metzelder en alemán y Cannavaro en italiano, no llegó a trabajar? ¿Es cierto que no trabajó nunca Bernabéu, quien, en una operación relámpago, le quitó al Barcelona a Di Stéfano, el jugador que luego revolucionaría el fútbol, en sus mismísimas narices? Puede que a los socios del Real Madrid les importe un rábano lo de la escuela de fútbol de Ensenada (por cierto: Bernabéu, Calderón, Saporta o De Carlos se caerían literalmente de espaldas sólo con una tercera parte de lo que denunció el lunes Abellán en El Tirachinas), pero esto es demasiado. Una cosa es que en un club no exista la oposición –aunque ahí está Joan Laporta para demostrar todo lo contrario– y otra cosa bien distinta es que la desidia, el absentismo y la desmemoria hagan mella en el Real Madrid de Santiago Bernabéu, un club de fútbol en el que importaban muchas más cosas además del resultado del partido del próximo domingo. Porque le recuerdo desde aquí al decimoséptimo presidente del Real Madrid que ese club sigue siendo de Santiago Bernabéu, aunque ya no esté. Usted, señor Calderón, es el único provisional de toda esta historia.
5 de Diciembre de 2007 - 13:38:16 - Juan Manuel Rodríguez
Dicen que un jugador de fútbol no es nadie hasta que no tiene un apodo. "Galerna": dícese del viento súbito y borrascoso que, en la costa septentrional de España, suele soplar entre el oeste y el noroeste. "Cantábrico": perteneciente o relativo al mar Cantábrico o a la tierra adyacente a ese mar. Francisco Gento López (Cantabria, España) jamás tuvo ese problema. En aquellos tiempos felices en los que todavía nacían extremos, Francisco, Paco para sus amigos, empezó a soplar por la banda del campo de la Sociedad Deportiva Nueva Montaña, siguió soplando después en el Unión Club del Astillero, más tarde en el Rayo Cantabria, luego en el Racing de Santander y, por último, en el Real Madrid, club con el que conquistó, resoplando más que soplando, seis Copas de Europa, seis, doce Ligas, un par de Copas y una Intercontinental. Viéndole jugar, un rayo que no cesaba de correr, un potro desbocado que no paraba de galopar, no era demasiado difícil suponer que Gento acabaría siendo conocido mundialmente como la "galerna del Cantábrico".
Cuentan los más viejos del lugar que era tan potente aquel viento de Guarnizo, daba tales resoplidos el futbolista en cuestión, que al principio, sólo al principio, Rial le enviaba un misil de crucero Tomahawk y él lo dejaba atrás, y luego tenía que volver para recogerlo. Alguien dudó, un leve instante de flaqueza, pero Di Stéfano, que era el vicepresidente, acabó con las dudas y dejó ordenado que a aquel chico no se lo tocara nadie, que él le enseñaría a parar como Dios mandaba. Cuando Gento, al fin, aprendió a frenar, pasó a convertirse de repente en el escalpelo de un equipo mítico, el abrelatas del mejor Real Madrid que se recuerda. Manolo Velázquez, otro superclase, cuenta cómo, nada más llegar al equipo, inexperto aún, futbolista tierno y por hacer, le enviaba todos los balones con efecto, y Gento, que para aquel entonces ya era don Francisco, llegaba siempre; hasta que un día, posiblemente harto de tanto resoplar, le espetó lo siguiente: "¡niño, también se puede dar al pie!"
Absolutamente nadie, a excepción quizás de Santiago Bernabéu y Alfredo di Stéfano, ha hecho más méritos que él para recibir un homenaje por parte del madridismo. Gento, furiosa galerna del Sábado de Gloria, hipohuracanado viento humano que arrollaba a los defensas del equipo rival, es un caballero perteneciente a una época en la que estrechar la mano de otro hombre significaba lo mismo que firmar un contrato, un futbolista capaz de colocar la tercera piedra del edificio del "mejor club del siglo XX" y luego pasar al anonimato más absoluto. De los naufragios por él provocados podrían dar fe muchos jugadores del Stade de Reims, la Fiorentina, el Eintracht de Francfort o el Partizán, náufragos todos de la velocidad del "11". Un homenaje sabe a poco, que le den cien, mil o un millón porque aquel extremo y este señor se los merece todos.
4 de Diciembre de 2007 - 13:42:10 - Juan Manuel Rodríguez
El presidente del equipo de fútbol más importante y prestigioso del mundo, un club que ha presupuestado más de trescientos millones de euros para la temporada 2007-2008, no puede ventilarse las gravísimas denuncias realizadas anoche en El Tirachinas por José Antonio Abellán acusando al director de deportes de la Cadena Cope de ser un "desequilibrado mental". El caso es que he tenido ocasión de ver el croquis enviado en su día a los patronos (o sea, los que ponen la "tela") de la Fundación del Real Madrid, y lo de Ensenada no es una escuela de fútbol, no, es el puñetero Disney World, pero no el de París sino el otro, el grandote, el Disney World de Orlando. Después he visto una serie de fotografías captadas el martes 27 de noviembre por la tarde, y lo que en ellas se aprecia es un campo de fútbol y una caseta, más bien un chamizo, en el que, tal y como afirmó anoche Abellán, habría animales que se resistirían a entrar.
En Ensenada debería haber desde marzo una escuela de fútbol capaz de tutelar a más de dos mil niños de forma directa y diez mil de forma indirecta, pero lo cierto y verdad es que, a día de hoy, en Ensenada no hay nada de nada, sólo treinta y cinco chavales que corretean por las arenas rojizas de la Baja California, melena al viento aquellos que la tengan, pegándole patadas a un balón, uniformados con una camiseta serigrafiada deprisa y corriendo por el empleado de unos grandes almacenes con nombre de revolucionario de Chihuahua. Los hechos, que cualquiera que quiera conocer la verdad puede comprobar por sí mismo, son esos, y el presidente del equipo de fútbol más importante y prestigioso del mundo, un club que ha sido elegido por la FIFA como el "mejor del siglo XX", no puede solucionar esta papeleta insultando a quien denuncia. No es eso lo que esperan los socios del Real Madrid.
Afortunadamente, el Real Madrid no es su actual junta directiva, uno y otra tienen poco que ver, por no decir que absolutamente nada. Ante estas apabullantes pruebas de desidia, al club no se le ocurre otra cosa que publicar en su página web el agradecimiento del embajador tras las muestras solidarias después de las inundaciones de Tabasco y responder, a todos aquellos que tienen a bien preguntar, que están esperando informaciones desde Méjico. Pero si Samuel Beckett viviera y viera, como he visto yo, el Disney World prometido y la cabaña del tío Tom entregada, no tengo la menor duda de que se lanzaría raudo al teclado para escribir un remake de Esperando a Godot. Y el presidente del club más rico del mundo no puede permanecer quieto y parado, inane y pasmado, despreciativo y altanero, ante las denuncias realizadas por José Antonio Abellán. El auténtico desequilibrio mental consistiría en ver en Ensenada lo que simplemente no aparece por ningún sitio.
3 de Diciembre de 2007 - 11:29:06 - Juan Manuel Rodríguez
2 de Diciembre de 2007 - 13:23:20 - Juan Manuel Rodríguez
Warren Zevon, un viejo, valiente y, por supuesto, olvidadísimo rockero americano, autor de la canción She quiet me man, que forma parte de la película Cowboy de medianoche, Excitable boy, disco con el que logró el mayor éxito de su carrera puesto que en él aparecía Werewolves in London, Racha de mala suerte en la escuela de baile o Higiene sentimental, se fijó en la historia de Mancini y le dedicó una canción: "hicieron comentarios hipócritas al respecto, pero el nombre del juego es recibir un golpe y devolverlo". En la letra de Boom Boom Mancini encontramos la respuesta a la pregunta del millón: "Alguien debió haber parado la pelea, y me dijo que fue él". Pero no es tan sencillo. Si yo, que estoy cómodamente sentado delante de mi Compaq Presario 1500, saboreando la segunda taza de café de la mañana, recién levantado de la cama después de haber visto por enésima vez El loco del pelo rojo, hubiera sido Greene, quizás habría decidido parar la pelea en el decimotercer asalto... O quizás no.
Sugar Ray Leonard, que alguna experiencia tiene al respecto de la materia que nos ocupa, estaba comentando el combate aquella tarde para la CBS, y Kim también le engañó a él: "pensé que ya estaba agotado, pero de repente me hizo cambiar de opinión". Por momentos, el coreano parece un liviano saco de huesos a punto de quebrarse, pero al instante siguiente se despierta y se revuelve y golpea el rostro de su rival como haría un tigre lanzándose sobre su presa. A Greene sólo le falta convertirse en el jamón y el queso de aquel sandwich mixto; con esto quiero decir que el árbitro, que separa varias veces a los contendientes y que revisa los guantes de Kim en un par de ocasiones, no puede estar más encima de lo que está sin pasar directamente a estorbar. Mancini domina claramente la pelea y su actitud sobre el cuadrilátero es igual de agresiva que siempre, pero Kim no acaba de caer. Boom Boom pretende terminar por la vía rápida, pero el coreano, que no comparte la visión de las cosas que tiene su rival, sólo sueña con perder con honor.
El final ya es conocido por todos. Al inicio del decimocuarto asalto, Mancini se lanza definitivamente a por Duk Koo Kim y, tras recibir un impacto en la nariz, éste se rinde y cae desplomado. En realidad aquella pelea fue muy reñida y a nadie habría extrañado que la historia hubiera acabado justo al revés, con Boom Boom tendido sobre la lona y el chico del pantalón de color mostaza, nuevo campeón mundial, apuntando con sus guantes directamente hacia el cielo gris de Las Vegas, la ciudad del juego. Pero el Consejo Mundial de Boxeo rebajó las peleas de quince a doce asaltos, justificando su decisión en el hecho de que un estudio había demostrado que en esos tres rounds se sufrían la mayoría de lesiones importantes. Mancini dejó de boxear porque ya no quería entrenar, y alguien le dedicó una película y una canción a Kim en Corea. Lenny Mancini lo tenía claro: "un día aparecerás en todos los titulares de la prensa, y al siguiente serás olvidado para siempre". A lo mejor para siempre no. Mancini fue un buen boxeador y Kim un hombre valiente con muy mala suerte. Sencillamente, no acabó bien.
1 de Diciembre de 2007 - 15:54:15 - Juan Manuel Rodríguez
Flashback. Cuando nos lo encontramos en su lujosísima habitación del Caesars Palace, Ray Mancini, a quien todos conocen por el sugestivo apelativo de Boom Boom, todavía no sabe que llegará un día en que acabará interpretando a Charlie Davis, un boxeador de mentira, en Combate Letal, una película de serie B que absolutamente nadie verá, ni siquiera la familia del director de nombre inventado, y que sólo servirá para darle de comer a Rod Steiger, un actor de verdad a quien no le marchan demasiado bien las cosas. El campeón del mundo de los pesos ligeros reza por su rival de la tarde anterior, reflexiona en voz alta acerca del precio de una vida humana y maldice la combatividad extrema de Duk Koo Kim, conectado artificialmente a la vida en el Desert Springs Hospital de Las Vegas después de haberlo encajado absolutamente todo sin parpadear. El coreano se muere y la vida de Mancini, tal y como él la entiende hasta ahora, está a punto de girar ciento ochenta grados.
Cuando nos encontramos con Mancini, ni él ni nadie es capaz de saber qué sucederá en los terribles días posteriores a aquella pelea del 13 de noviembre de 1982; sólo ruega por la vida de su rival y se siente terriblemente culpable aunque, de puertas para afuera y cuando habla con la prensa, diga todo lo contrario. Boom Boom no sabe, porque nadie lo sabe aún, que sólo faltan cuatro días para que deje de ser para siempre Boom Boom, un plazo mortal de noventa y seis horas que empezó a contar desde la noche anterior y que finalizará cuando el coma de Kim se torne irreversible y su corazón de hombre joven y valeroso simplemente deje de latir. Está en la capital mundial del entretenimiento, asomado a un balcón desde el que puede contemplarse todo Spring Mountain, entre el Bellagio y el Mirage, casi enfrente de Casino Royal. La gente juega, hace el amor y se divierte, mientras un hombre reza por otro hombre que muere en un hospital con nombre de campo de golf.
Déjenme que les cuente la triste historia de Duk Koo Kim y Ray Mancini. El primero no volvió a despertarse mientras que el segundo aún no consigue explicarse lo que sucedió aquel día. Unos meses después de aquella pelea, Richard Greene, el otro hombre que subió al ring aquella calurosa tarde, se suicidó, sin que hoy, transcurrido un cuarto de siglo desde entonces, se sepan los verdaderos motivos de su muerte. La madre de Kim, destrozada por el dolor incontenible de la pérdida de su hijo, hizo lo mismo. Siguió el espectáculo en la capital mundial del entretenimiento, la gente volvió a jugar y a apostar, pero el boxeo nunca volvió a ser igual y el campeón mundial del peso ligero dejó de ser Boom Boom para siempre. Esta historia no tiene un final feliz sino un final real.
