El penúltimo raulista vivo

Octubre 2007


Aplícate cuanto antes la Z, Bernardo

30 de Octubre de 2007 - 16:37:57 - Juan Manuel Rodríguez - 127 comentarios

Debo reconocer que a mí cuando más gracia me hacen algunos entrenadores de fútbol es cuando hablan de lo suyo, de lo de la pelotita, como lo haría Kolmogorov de su teoría de los sistemas dinámicos o Brouwer del teorema del punto fijo. Claro que, bien pensado, de alguna forma tendrá que justificar Juande Ramos, por poner sólo un caso reciente que me viene a la cabeza, los seis millones de eurazos que va a cobrar del Tottenham por cada una de las temporadas que va a estar en la City. No digo que Quique Sánchez Flores no sepa bastante más de fútbol que un taxista, que fue el ejemplo que puso hace algún tiempo Valdanágoras, pero tampoco veo yo a Frank Rijkaard o a Javier Aguirre probando la finitud del número de grupos de simetría n-dimensionales o refutando la hipótesis de Mertens.

Está claro que Bernd Schuster sabe de fútbol más que la inmensa mayoría de periodistas deportivos, sólo faltaría. Por otro lado, lo realmente increíble sería que Schuster, que lleva dedicándose exclusivamente al fútbol desde que tenía 16 años, no supiera más que los demás; muy tonto tendría que ser. Está tan claro eso como que el día de su presentación como nuevo entrenador del Real Madrid, Schuster prometió títulos y aseguró que los socios verían buen juego. Esa declaración del alemán no fue improvisada y si la hizo fue precisamente porque sabía que a su antecesor en el cargo, que ganó la Liga, le echaron a la calle porque el equipo no jugó bien. Trayendo a Schuster, Calderón buscaba la excelencia y, hasta la fecha, el único excelente ha sido el de casi siempre, Iker Casillas. Y ese ya paraba antes.

No entiendo a este Schuster, que a lo mejor ha sido siempre el mismo y me tenía engañado, y ahora ya no sé si llegó bobo del Getafe o lo que le ha embobecido ha sido precisamente el verse a sí mismo sentado en el banquillo de todo un Real Madrid. Tampoco hace falta ser periodista para darse cuenta de que su equipo no juega a nada identificable, y que las pocas veces que este Madrid se parece a algo es justamente al equipo que entrenaba Capello, a quien, como ya dije antes, despidieron por jugar mal, muy mal, al fútbol. Tal y como yo lo veo, Schuster tiene que centrar sus energías en conseguir que el Real Madrid pase de jugar mal, como ocurre ahora, a hacerlo bien, que es lo que prometió. Si no quería que la prensa le criticase habría hecho mejor en no salir nunca del Augsburgo, aunque quizás allí no podrían haberle fichado jugadores por valor de 140 millones de euros.

Preguntado una vez por la fórmula del éxito, Albert Einstein apuntó en la pizarra lo siguiente: "A=X+Y+Z", siendo la X el trabajo y la Y la suerte. "¿Y la Z? – preguntó alguien – ¿qué es la Z?". A lo que Einstein respondió: "la Z es saber mantener la boca cerrada". Pues eso Bernardo, aplícate cuanto antes la Z.

Historias del Valencia para no dormir

29 de Octubre de 2007 - 16:06:27 - Juan Manuel Rodríguez - 40 comentarios

Siempre que oía a Quique Sánchez Flores ofreciendo una rueda de prensa como entrenador del Valencia salía con la amarga sensación de encontrarme frente a frente con un reo condenado a muerte, un preso que aprovechaba sus escasísimas salidas a la superficie para dar una rápida bocanada de aire fresco, fumarse un pitillito y regresar otra vez a las lúgubres y húmedas catacumbas de Mestalla, donde seguirían atormentándole. Me le imaginaba con el cinturón de San Erasmo bajo el traje o a puntito de sufrir la garrucha, con esa extraña sensación me quedaba siempre que oía a Quique hablando como entrenador del Valencia. No hay más echarle un vistazo a sus últimas palabras, muy en la línea de "Valdanágoras" –"pierdo un cargo, pero recupero una vida"– para darse perfecta cuenta de que a este hombre le han liberado de lo que él entendía que constituía un potro de torturas.

Sufría un montón Quique Flores y, por otro lado, se le notaba siempre demasiado distante y un pelín cínico e irónico con respecto a la efectividad de su trabajo en el club ché, como si tuviera la certeza de que, hiciera lo que hiciera, ganara lo que ganara, indefectiblemente le enviarían esa misma noche al motorista, y después al "señor Lobo" para que limpiara todas las huellas y no dejara ni rastro. Muchas veces, el técnico (ya "ex") del Valencia dejaba entrever también, aunque sin confirmarlo por las claras, que en aquel club el maltrato a la figura del entrenador se había convertido en una especie de tradición del consejo de administración, y en más de una ocasión me pareció vislumbrar que buscaba con sus palabras cierto paralelismo entre su propio caso y el de Rafa Benítez.

El Valencia es un club muy difícil, tanto como puedan serlo el Real Madrid o el Barcelona. Tan complicado es el Valencia que su director deportivo acaba de definir su situación como "irreversible", o sea que "no puede volver a un estado o condición anterior". Pero el Valencia es cuarto en la Liga, a 4 puntos del líder, y aunque en la Champions es último de su Grupo con 3 puntos, a tan sólo 1 del segundo, su situación parece de todo menos irreversible. Pareciera como si Miguel Ángel Ruiz se hubiera limitado a rubricar lo que otros deseaban ver escrito sobre el papel. ¿Cómo podría el bueno de Oscar Fernández darle la vuelta a una situación que el propio director deportivo considera que no tiene vuelta atrás? Es más, ¿cómo podrían haberle dado la vuelta Rinus Michels, Matt Busby, Ernst Happel, Bill Shankly, Jock Stein y Bob Paisley, los seis juntos y sentados en el mismo banquillo, a una situación que no la tenía?

Y, por último, Juan Bautista Soler, el "liberador" de Sánchez Flores, ese hombre que sufría tanto en el banquillo. Me parece que a Soler no le gustó nada que le pusieran entre la espada y la pared de tener que elegir entre Quique y Carboni, y creo que decidió prescindir de Carboni y a la semana siguiente ya estaba arrepentido. Probablemente desde ese día Soler se dedicó a observar al entrenador como un cuerpo extraño dentro del Valencia, alguien a quien había que soportar hasta que un director deportivo cualquiera escribiera sobre un informe que la situación era irreversible. Lo único irreversible que había ahí era la relación entre el dueño del club y el entrenador del equipo, y a eso ya le ha puesto remedio Miguel Ángel Ruiz, que para algo pasaba por allí.

Las listas inglesas de los cincuenta

28 de Octubre de 2007 - 19:39:51 - Juan Manuel Rodríguez - 35 comentarios

Si hay algo que al parecer les gusta a los ingleses más incluso que apostar, las pintas de cerveza o autoflagelarse, es eso de ponerse a confeccionar listas de lo que sea de forma compulsiva. Se pasan el día apostando por todo y haciendo listas de lo primero que les viene a la cabeza, cualquier cosa que les sirva, imagino, para seguir apostando y continuar bebiendo pintas de cerveza. Y el deporte es un fenomenal banco de pruebas, claro está. Para The Times, el mejor equipo de fútbol de la historia ha sido la selección de Brasil de Pelé, Jairzinho y Carlos Alberto, luego vendría el Real Madrid de Di Stéfano y después la Italia de los años 70. La lista de los 50 primeros futbolistas del mundo la encabeza Kaká, seguido por Ronaldinho y Cristiano Ronaldo; el primer español es Sergio Ramos (13º), y luego aparecen Iker Casillas (20º) y Carlos Puyol (21º).

Y sigue la fiesta. Por ejemplo, ¿el peor jugador de la Premier League? Ali Dia, del Southampton. ¿El futbolista más duro de la historia? Andoni Goikoetxea, del Athletic Club de Bilbao. ¿La pareja más deportiva de todos los tiempos? Steffi Graf y Andre Agassi. ¿El peor insulto jamás proferido? El día que Materazzi se acordó de la hermana de Zinedine Zidane. ¿El gol más importante? El segundo que Sir Geoff Charles Hurst, que aquel día consiguió un "hat-trick", le marcó a Alemania en la final del Mundial de 1966, que Inglaterra acabó ganando por 4-2. Por cierto que los dos únicos goles de jugadores españoles que aparecen en esa lista son el que Xabi Alonso (10ª) le marcó en su día al Milan en la final de la Champions League de 2005 y que suponía el empate a tres para el Liverpool, y el tercero del Real Madrid, obra de Marquitos (34º), en la final de la Copa de Europa de 1956 ante el Stade de Reims en el Parque de los Príncipes de París. No aparece ningún gol de Diego Armando Maradona, y sí tres de "O Rei" Pelé.

Recientemente ha aparecido también la lista de los cincuenta grandes perdedores de la historia del deporte británico y en ella está en lugar destacado, cómo no, Lewis Hamilton, que aparece clasificado en una meritoria tercera posición del ranking. La lista, aclara The Times, combina la ironía con los datos científicos y se fundamenta aplicando cinco criterios, entre los que se destaca cuán cerca se estuvo de la gloria y las expectativas que el deportista en cuestión generó en el país. Por si quieren saberlo, Tim Henman, un gran tenista que sin embargo nunca pudo ganar Wimbledon, aparece el primero de esa lista, y el piloto Stirling Moss es segundo. Teniendo en cuenta que Henman acaba de retirarse y Sir Stirling Moss lo hizo en 1961, Lewis Hamilton, que ya veremos si no es también nombrado Sir con el tiempo, se convierte de esta forma en el mayor perdedor en activo, y probablemente también en el más joven, de toda la historia del deporte británico, según The Times.

Vuelo hacia Haringey

27 de Octubre de 2007 - 19:51:00 - Juan Manuel Rodríguez - 37 comentarios

Venga hombre, a ver si va a resultar ahora que Juande Ramos va a ser el primer entrenador que miente a lo largo de la historia del fútbol mundial. En agosto, a tres días de que empezara la Liga, cuando los emisarios del señor Daniel Levy vinieron a Sevilla cargaditos con un cerro de millones de euros, Juande negó la mayor, dijo que jamás se había reunido con nadie para nada, que aquello eran sólo fantasías animadas de los periodistas y que él tenía un compromiso con el club hasta el 30 de junio de 2008. Lo de Levy, para que nos entendamos todos bien, fue un "aquí te pillo, aquí te mato", que es como suelen hacer siempre las cosas estos millonarios, y más aún los del fútbol que ya no tiene nada de romántico. Pero aquellas prisas, el "¡súbete al avión, Juan de la Cruz, que ya son las dos y nos están esperando en Haringey para tomar el té de las cinco!", espantaron a la "presa" y ésta acabó por rechazar el ofertón de su vida.
 
Pero dos meses han dado para mucho. El Tottenham, sin ir más lejos, ha tenido tiempo para jugar diez partidos en la Premier League y ganar tan sólo uno, lo que le ha llevado hasta la antepenúltima posición de la tabla. A Levy, el del "aquí te pillo, aquí te mato", le ha dado tiempo a echar a la calle a Martin Jol después de la eliminación en la Copa de la UEFA, tras agradecerle, eso sí, "la gran aportación que ha hecho por el club". A Juande le ha dado tiempo más que suficiente para informarse de que Haringey, aquel lugar tan misterioso donde aquellos señores quisieron invitarle a tomar el té con tantas prisas en agosto, es ni más ni menos que un distrito de la universal y cosmopolita ciudad de Londres, y que el Tottenham Hotspur juega con camiseta blanca, pantalón azul y medias blancas. Y a Del Nido, que sabía perfectamente que Juande finalizaba su contrato en junio y que acababa de rechazar una oferta millonaria, le ha dado tiempo más que suficiente para iniciar un acercamiento con su entrenador, pero no lo ha hecho.
 
¿Por qué? Quiero creer que si Del Nido se ha negado a mejorarle el contrato a Juande ha sido porque, como él mismo se ha encargado de repetir muchas veces, en este Sevilla no hay nadie insustituible. Y debe ser cierto eso que afirma con tanta contundencia el presidente porque no han transcurrido ni siquiera veinticuatro horas y ya ha sentado en el banquillo, aún caliente, al entrenador del filial, Manolo Jiménez. Debe ser un poco triste para Juande eso de tener que salir del club por la puerta de atrás, de noche y casi, casi sin poder despedirse de nadie, pero Levy tiene un ansiolítico fenomenal para estos casos de nostalgia aguda: se llama "cinco millones y medio de euros al año". Y no, no vayan a creerse que está a la venta en todas las farmacias, sólo en las de la City. Estoy seguro de que Juande aprenderá a superarlo con la ayuda de todos.

A eso le llamo yo jugar bien al fútbol

26 de Octubre de 2007 - 16:32:35 - Juan Manuel Rodríguez - 126 comentarios

Confesión. Un viernes, consciente de antemano del error que suponía, planteé en El Tirachinas la siguiente pregunta: ¿Messi o Agüero? Justo en el preciso instante en que José Miguélez, "agüerista" hasta la médula, decidió apostar por el futbolista del Barcelona, concluí para mis adentros que aquel debate, que indudablemente prendía en la calle y también en la prensa, resultaba sobre todo pernicioso para el Kun. Fue aquel un Tercer Asalto muy curioso porque Miguélez, que en teoría defendía la tesis fácil, acabó pasándose al bando de Ricardo Altable, a quien siempre le toca abogar por las causas más alocadas, debido fundamentalmente al aluvión de SMS a favor de Messi. Se quedaba sólo Sergio Agüero, y aquello me pareció injusto y me sentí fatal, aunque me callé porque habría resultado kafkiano que yo, que en teoría tenía que ejercer el papel de juez imparcial de aquella contienda, hubiera saltado al terreno de juego cual "Platanito" de la radio para ocupar la vacante de Miguélez. Un verdadero galimatías.

Cuando alguien me pregunta, casi siempre desde el bando de los "resultadistas", qué narices significa eso de jugar bien al fútbol, yo siempre respondo lo mismo: Zidane, Cruyff, Weah, Romario, Ardiles, Pelé, Ronaldinho, Ginolá, Zico, Rummenigge, Ronaldo, Butragueño, Henry, Schuster, Giresse, Martín Vázquez, Beckenbauer, Ribery, Van Basten, Hugo Sánchez y, por supuesto, Diego Armando Maradona, todo eso quiere decir jugar bien al fútbol. ¿Y por qué habría yo de quedarme con uno sólo de esos extraordinarios jugadores?... No renuncio ni a uno sólo, los quiero todos para mí, soy así de avaricioso. Y naturalmente me niego a elegir, sólo faltaría.

Al leer las declaraciones de Anatoli Byshovets, entrenador del Lokomotiv de Moscú, comparando la forma que tiene de interpretar el fútbol Sergio Agüero (porque al final se trata sólo de eso, la interpretación libre de un mismo tema) con una visita por el Museo del Prado, me vino a la memoria aquella vez que, puesto en la trágica tesitura de tener que salvar del fuego uno sólo de los cuadros que se exponen habitualmente en la mayor y mejor pinacoteca del mundo, el escritor Eugenio d'Ors sorprendió a los críticos eligiendo un pequeño óleo sobre tabla de estilo veneciano, obra de Andrea Mantegna y titulado La morte della Vergine. D'Ors no escogió Las Meninas de Velázquez, La carga de los mamelucos de Goya o El Jardín de las Delicias del Bosco sino una preciosa y aparentemente olvidada tabla de 54 centímetros de alto por 42 de ancho.

Ahora, cuando los que todo lo mezclan me preguntan con aviesa intención qué significa eso de jugar bien al fútbol, respondo siempre que Agüero. Estoy de acuerdo con Byshovets en que ver a Sergio con un balón entre los pies es como asistir a una visita guiada por el Museo del Prado. Y tras el arrepentimiento y la confesión iniciales, la moraleja final: si alguien tuviera la osadía de preguntarme ahora, justo en este momento, a qué futbolista elegiría yo, respondería que con uno que jugara bien al fútbol. Y si esa respuesta fuera considerada como demasiado abstracta por mi interlocutor, yo recitaría lo siguiente: Zidane, Cruyff, Weah, Romario, Ardiles, Pelé, Ronaldinho, Ginolá, Zico, Rummenige, Ronaldo, Butragueño, Henry, Schuster, Giresse, Martín Vázquez, Beckenbauer, Ribery, Van Basten, Hugo Sánchez, Maradona, Messi y, por supuesto, el Kun, el gran Sergio Agüero. A eso le llamo yo jugar realmente bien al fútbol, sí señor.

El fax de Bernardo

24 de Octubre de 2007 - 21:10:28 - Juan Manuel Rodríguez - 157 comentarios

Cuestionado por una jugada concreta del Español-Real Madrid, Bernd Schuster, que sigue demasiado nervioso, le pidió el otro día a un periodista que le hiciera el favor de mandarle un plan de trabajo por fax. Yo le habría seguido la broma al entrenador alemán: "Villarejo, por favor, cántame el número de teléfono. ¿A nombre de quién lo envío?" Cien faxes tendría que tener el Real Madrid en sus oficinas, y funcionando las veinticuatro horas del día, para que Schuster recibiera toda la información acerca de lo que no está funcionando bien en su equipo. Lo cierto es que habría acabado mucho antes si le hubiera pedido al periodista que le mandara por fax sólo lo que funciona bien: Iker Casillas. Punto. Pero a ese ni siquiera hace falta entrenarle, ¿o sí?

Ya puestos, alguien podría enviarle también por fax al alemán el contenido exacto del código de buena conducta que puso en funcionamiento el club allá por el 29 de septiembre. No han transcurrido ni siquiera dos meses desde entonces y Robinho, en quien el autor del texto seguro que pensó varias veces a la hora de redactarlo, se ha saltado el código de circulación merengue a la torera, o a la sambera para ser exactos. Ramón Calderón, que quería impedir a cualquier precio que se dieran en Madrid casos similares al de Ronaldinho en Barcelona, habrá podido leer en O Globo cómo su chico organizaba un fiestorro por todo lo alto. Aunque hay mal que por bien no venga: puede que Robinho no gane jamás el Balón de Oro, pero a lo mejor, quién sabe, le vemos en un futuro inmediato en Las Vegas compitiendo con Nacho Vidal por los premios AVN del cine porno.

Aún tengo fresca en la memoria la impactante imagen de los quince futbolistas del Slavia de Praga arrodillados ante sus aficionados, pidiéndoles perdón por los siete goles que acababan de encajar en el Fly Emirates Stadium. Aquí no hay perdón que valga, y quién sabe si al final habrá incluso sanción; a lo sumo, una cenita en el Txistu. Ahora, cuando oigo a Schuster, tengo la impresión de que un marciano se ha adueñado de su cuerpo: "Robinho necesita estar feliz, sin presión ni responsabilidades". Toma, ¡como yo, como tú, como él, como vosotros, como todos! Pero no fue eso lo que vendieron en el Santos, ni tampoco fue eso lo que el Real Madrid adquirió por treinta millones de dólares. Un futbolista que no quiere presión ni responsabilidades no ficha por el club con más exigencias del mundo. A lo mejor no valía lo que pagaron por él. A lo mejor no tendría que haber dejado nunca el fútbol brasileño. Que conste que son sólo algunas sugerencias. Por cierto, Villarejo, y ahora va en serio, ¿a qué número de fax se las mandó a Bernardo?

Grand Prix

23 de Octubre de 2007 - 21:37:20 - Juan Manuel Rodríguez - 104 comentarios

Ayer llegué al final de Grand Prix, una gran película del "artesano" John Frankenheimer, director, entre otras, de El mensajero del miedo, El hombre de Alcatraz o la más reciente Ronin. Para mi gusto, el film de Frankenheimer es probablemente, junto a 500 millas de James Goldstone, el que mejor retrata el mundillo de las carreras de coches, y eso es así porque, en ambos casos, los directores profundizan fundamentalmente en los dramas personales de los pilotos.

En el caso de 500 millas, Goldstone se centra en el complejo triángulo que forman Frank Capua y Luther Erding, rivales y amigos al mismo tiempo, y Elora, la mujer del primero. En el caso de Grand Prix, Frankenheimer, que al parecer fue piloto en su juventud, no sólo nos introduce por primera vez en un monoplaza (extraordinaria la última carrera de Monza), sino que nos cuela de paso en las cabezas de Pete Aron o Scott Stoddard y, con un recurso tan simple como dividir en dos la pantalla, sabemos qué piensan mientras conducen sus monoplazas a trescientos kilómetros por hora.

Si me atrajo tanto lo sucedido en Interlagos fue precisamente por el drama personal que atenazaba a tres pilotos –aquellos que tenían posibilidades matemáticas de alcanzar ganar el Mundial–, el director deportivo de Mc Laren y el padre del novato que podía proclamarse campeón, rompiendo así todas las estadísticas. En realidad, si se dan ustedes cuenta, era la película del Grand Prix de Brasil. La forma de conducir que tuvo Lewis Hamilton, el rookie del film, en las dos últimas carreras, justo aquellas que debían certificar su hazaña, nos habla bien a las claras de la presión a la que estaba sometido ese chaval y del infierno por el que ha tenido que pasar. Por eso decía ayer que no me gustaría nada estar en el pellejo del psiquiatra de los Hamilton. Acertaron de lleno aquellos que dijeron que Fernando Alonso acabaría sacando de sus casillas a Hamilton.

Sin embargo al leer sus declaraciones, realizadas cuarenta y ocho horas después del desastre de Brasil, deduzco que, al contrario de lo que le sucede a Ron Dennis, que continúa preso de sí mismo, Hamilton se ha liberado. Es otro y, si no está actuando de cara a la galería, podría ser también mejor (más rápido parece complicado) y, por lo tanto, más peligroso. A Lewis sólo le falta un pequeño detalle para que terminen llevando su historia al cine: mandar cuanto antes a paseo al Tonto Deportivo de 2007, la mala influencia que le ha convertido en el hazmerreír de medio mundo. Si logra salir vivo de esa, Alonso tendrá un rival.

En el pellejo del psiquiatra de los Hamilton

22 de Octubre de 2007 - 20:06:54 - Juan Manuel Rodríguez - 115 comentarios

Desde que la nombraron corresponsal de la Cadena Cope en Londres, todo un acierto, siempre que hablo con mi compañera Begoña Pérez la pregunto por el nuevo primer ministro del Reino Unido. "¿Qué tal está hoy nuestro común amigo Gordon Brown? ¿Cómo marchan las cosas por el número 10 de Downing Street?" Begoña, que es un verdadero encanto, me sigue el rollo y me cuenta cómo le va a mister Brown, que da la impresión de que no es demasiado bien, para qué nos vamos a engañar. Hoy, al contactar con ella en La Palestra para que me contara qué decían los tabloides acerca del fiasco de McLaren, Ron Dennis y Lewis Hamilton, he vuelto a hacerle la misma pregunta: "¿Cómo está hoy Gordon Brown?", y ella me ha respondido: "tampoco te creas que está demasiado mal, te recuerdo que él es escocés".

Un deporte que sí dominan a la perfección los ingleses es la crítica hiriente tras una derrota sangrante, lo que allí se conoce popularmente como la self deprecation; ahí sí que son unos auténticos números uno y no tienen rival. La derrota de la selección de rugby era previsible, y más tratándose de Suráfrica, pero la de Fórmula Uno del domingo, con todo a favor, no lo era en absoluto, de ahí precisamente que a McLaren le vayan a llover palos hasta el cuarenta de mayo. Y puede, sólo puede, que de la estruendosa derrota de Hamilton se haya alegrado incluso el primer ministro, aunque para él no sea del todo correcto decirlo en público si lo que está persiguiendo es ganar las próximas elecciones generales.

Damon Hill asegura que Hamilton será campeón del mundo muy pronto, y yo coincido con esa opinión del señor Hill. Pero, como decía ayer, McLaren y Mercedes están también obligados a extraer alguna conclusión acerca de lo que sucedió en Sao Paulo. Dicen que, en el mundillo del fútbol, la cuerda suele romperse por el lado más débil, y ése suele ser siempre el del entrenador. Dennis entrenaba al dream team y ha perdido la Liga en el último partido por alineación indebida. Si yo fuera ese "macho mediterráneo" que tan arteramente describe la prensa amarilla inglesa, simplemente me limitaría a esperar sentado al volante de mi monoplaza. El disgusto de Interlagos resultaría insignificante al lado del que se llevaría el jefe deportivo de McLaren si Fernando Alonso decidiera cumplir íntegramente su millonario contrato. Tampoco me gustaría encontrarme en el pellejo del psiquiatra de los Hamilton: ese sí que será un profesional que se gane su sueldo, y no el tal Ron Dennis.

La venganza de la señora Giuntini

21 de Octubre de 2007 - 20:43:14 - Juan Manuel Rodríguez - 75 comentarios

Supongo que al ínclito Ron Dennis, jefe del equipo McLaren y elegido hace tan sólo unos minutos como premio Tonto Deportivo del Año 2007, se le podría perdonar absolutamente todo, desde su soberbia hasta su ineficacia a la hora de dirigir un equipo de Fórmula Uno, salvo que haga llorar a una mujer, y eso es precisamente lo que consiguieron entre él y el papá de Lewis Hamilton cuando, en una de las ruedas de prensa celebradas con anterioridad a la carrera decisiva, presionaron, primero, e hicieron estallar y derrumbarse, después, a Anne Giuntini, periodista del diario francés L'Equipe y esposa de otro Dennis, Chevrier, responsable de motores en pista del equipo Renault. Imagino que, en su particular annus horribilis, el apellidado Dennis volvió a perder el control y quiso pegarle una patada a Flavio Briatore en el trasero de la periodista, y ésta hubo de abandonar entre lágrimas la sala de prensa. Si, como decía Friedrich Nietzsche, en la venganza, como en el amor, la mujer es más bárbara que el hombre, supongo que la señora Giuntini se estará frotando las manos a estas horas.

Pero, ¿quién hará llorar ahora a Ron Dennis? Antes de que empezara el campeonato, McLaren tenía un caballo clarísimamente ganador en la figura de Fernando Alonso, y luego, a medida que fueron transcurriendo las carreras, se pudo comprobar que le surgía otro más con Lewis Hamilton. Creo recordar que llevaban liderando el mundial desde el Gran Premio de España, allá por el mes de mayo. Tras perder el de constructores en los despachos, la potentísima escudería anglo-alemana, protagonista hasta el último instante de errores realmente infantiles, ha comprobado en Interlagos cómo se le escapaba también el premio gordo de la lotería, el mundial de pilotos. Norbert Haug, el jefazo de Mercedes, tendría que pensarse seriamente si utilizar ese famoso "punto final" del que hablaba el otro día para referirse a Fernando Alonso, pero hacerlo con su jefe deportivo. No llorará, no, porque me parece que es multimillonario, pero le escocerá un rato. Y le marcará otro rato más. Ferrari tenía un plan y Dennis no tenía nada.

McLaren Mercedes necesita ahora un Del Bosque que recomponga muy despacito los trocitos del equipo. Sus responsables tienen que reflexionar también acerca del significativo hecho de que, ahora mismo, mientras escribo este artículo, miles de aficionados asturianos se hayan lanzado a la calle para celebrar en la Plaza América de Oviedo el título obtenido por un finlandés nacido en un sitio muy frío que se llama Espoo y a quien, por si fuera poco, conocen como el "hombre de hielo". Es posible que Alonso se vaya y que Hamilton se quede, y es probable que el español y el inglés sean campeones del mundo en un futuro próximo, pero el problema de McLaren no es de pilotos sino de dirección. Seguro que Anne Giuntini, a quien aprovecho para mandar desde aquí un beso, lo habría hecho bastante mejor que Ron Dennis, Tonto Deportivo del Año 2007. Y por menos dinero.

Era el ruiseñor, y no la alondra

19 de Octubre de 2007 - 12:23:52 - Juan Manuel Rodríguez - 76 comentarios

Venía contándolo desde el primer día en este blog y ustedes se negaban a creerme: nunca ha existido una mano negra en McLaren, Fernando Alonso confía plenamente en Ron Dennis, lo de China fue una casualidad y también un poquito de mala suerte, y Lewis Hamilton y el piloto asturiano se quieren a morir, como en aquella preciosa canción que Francis Cabrel popularizó allá por los años setenta. ¿Recuerdan? "Y yo que hasta ayer sólo fui un holgazán, hoy soy el guardián de sus sueños de amor, la quiero a morir. Podéis destrozar todo aquello que veis porque ella de un soplo lo vuelve a crear como si nada, como si nada, la quiero a morir". Qué bonito. ¡Que se besen, que se besen! ¿Y el arroz? Trae el arroz, hombre, que ya salen... ¡Vivan los novios! ¡Que hable el padrino, que hable el padrino!... ¿Has visto que guapos están?... Y qué buena pareja hacen, ¿verdad?... Si es que cuando el amor toca a tu puerta...

A puntito ha estado la ONU de enviar a los cascos azules al box de McLaren, esto le ha faltado. Andaban ya por Curitiba cuando el general al mando de la misión ha recibido una orden del mismísimo Ban Ki-moon, que en ese preciso instante estaba viendo la rueda de prensa en su despacho de Nueva York: "¡Media vuelta, ar!" No es que Alonso no quiera a los cascos azules, no, es que considera incluso innecesaria la presencia de un simple observador, que ya me dirán ustedes lo que le costará a la FIA colocar ahí a un tío con buena vista para que lo siga todo de cerca. Bueno, pues ni eso: no quiere a nadie. Espérense ustedes a que Alonso no haya firmado su renovación con Mc Laren hasta 2010 y lo anuncien cuando acabe el Gran Premio de Brasil. Publicidad. Vuelvo en dos minutos...

Romeo y Julieta, de William Shakespeare. Acto Tercero. Escena V

Julieta: ¿Quieres marcharte ya?... Aún no ha despuntado el día... Era el ruiseñor, y no la alondra, lo que hirió el fondo temeroso de tu oído... Todas las noches trina en aquel granero. ¡Créeme, amor mío, era el ruiseñor!

Romeo: ¡Era la alondra la mensajera de la mañana, no el ruiseñor!... Mira, amor mío, qué envidiosas franjas de luz ribetean las rasgadas nubes allá en el Oriente... Las candelas de la noche se han extinguido ya, y el día bullicioso asoma de puntillas en la brumosa cima de las montañas... ¡Es preciso que parta y viva, o que me quede y muera!

Ya estoy de vuelta. ¿Por dónde iba? Ah, sí, por lo del observador. Efectivamente sobra porque, según confesión del propio Hamilton, su relación con Alonso siempre ha sido magnífica y ni siquiera la malsana y perversa intervención de la prensa ha logrado distanciarles. No hay más que hablar. Hamilton quiere a Alonso. Alonso quiere a Hamilton. Dennis quiere a los dos por igual. Los mecánicos son unos linces, y también se quieren entre ellos, y el coche es una auténtica máquina. Aquí paz y después gloria. Lo que yo decía.

El Arcano 20 y además boca abajo

18 de Octubre de 2007 - 14:52:06 - Juan Manuel Rodríguez - 53 comentarios

En el fondo, tal y como yo lo veo, el debate sobre Raúl nunca ha sido un debate sobre Raúl sino un debate sobre Luis, un debate sobre lo que puede estar pasándole ahora mismo por la cabeza al seleccionador nacional. Y en ese debate sobre Luis, que no sobre Raúl, estamos todos, jugadores y entrenadores, directivos y aficionados, periodistas y federativos, absolutamente todos. Nadie miente y nadie dice tampoco la verdad porque nadie, salvo él mismo, sabe lo que puede estar pasando por su cabeza. Por el día echamos las cartas y por la noche miramos expectantes hacia el cielo a través del telescopio para ver si la conjunción de las estrellas nos dice algo que no nos hayan dicho previamente en la Ciudad del Fútbol de Las Rozas.

Un periodista de Punto Radio asistió a la conversación que mantuvieron Hierro y el seleccionador poco antes de que se disputara el partido de Helsinki. En ella, y siempre según el testimonio de alguien que asistió en vivo y en directo al speech que Luis le soltó a su jefe, el primero aseguró que si no llevaba a Raúl no era en absoluto por un tema personal sino porque el capitán del Madrid carecía de la velocidad necesaria para afrontar los partidos contra Dinamarca (decisivo) y Finlandia (una filfa, tal y como pudo verse ayer). Aún creyendo, como creo, el testimonio del periodista, y aún siendo la primera vez que Luis ofrece una explicación sobre lo sucedido, sigue sin ser una explicación oficial, que es, sin lugar a dudas, la que se merece esta extraña situación y la única que cerraría definitivamente el debate sobre Luis Aragonés, que no sobre Raúl González Blanco.

De forma que, según sus propias explicaciones al Director Deportivo de la Federación, que es su superior directo, ya sabemos que si Luis no lleva a Raúl no es por un tema personal, ni por una rebelión, ni por un desplante sino porque no es veloz. Bueno, algo es algo. Echo las cartas y la primera que me sale, y además boca abajo, es el arcano número 20, El Juicio: decisión equivocada, dictamen judicial adverso, decisión postergada, error sobre sí mismo o sobre los otros. Por supuesto que no creo en el Tarot, pero con Luis no me queda otra salida que utilizarlo. Porque, de ser cierto que no tiene nada personal contra él y dando por hecho que, comparado con el pasado Mundial al que sí fue, el estado físico del que ahora disfruta Raúl lo firmaría el mismísimo Carl Lewis, ¿por qué narices no le lleva entonces Aragonés? Y volvemos al principio: el debate sobre Luis.

El domingo veintiuno

17 de Octubre de 2007 - 16:37:20 - Juan Manuel Rodríguez - 122 comentarios

Hasta yo, que no vengo de Marte sino de Chamberí, que está más cerca, veré este fin de semana el Gran Premio de Brasil. Hasta yo me pondré delante del televisor para seguir atentamente todo lo que suceda en el circuito de Interlagos. Hasta yo he caído en las redes de ese auténtico sinsentido televisivo (que me perdone Lobato, o que no me perdone, a mí plim porque duermo en Pikolín) de vueltas y más vueltas y más vueltas alrededor de una "ese", una "uve" o una "o" gordas. Decía Oscar Wilde que la mejor forma de evitar la tentación era cayendo en ella, y yo, el domingo veintiuno, prometo zambullirme en el Guarapiranga y, antes de secarme con la toalla, hacer la "bomba" en el Billings con la malsana intención de que pase algo divertido, lo que sea.

Algo pasará, eso seguro, aunque no será por el factor mecánico –que ése ha evolucionado tanto que impide los adelantamientos, de forma que quien sale primero (la famosísima "pole") acaba primero, y quien tiene menos motor y queda el último ya puede ir rezando todas las oraciones que se sepa para que ese día llueva más que cuando enterraron a Zafra y los de adelante se choquen los unos contra los otros como si de barquitas esponsorizadas se tratara– sino por el tradicional e imbatible factor humano, ese que nunca defrauda, el de los odios, los celos, los recelos y la envidia, siempre la envidia.

Veré el Gran Premio de Brasil porque me lo han envuelto con un papel de celofán tan bonito que no abrirlo sería un auténtico pecado. Estoy como un niño con zapatos nuevos, como estaba en la noche de Reyes: "¿me levanto o no me levanto?", "¿eso ha sido un ruido?", "¿habrán llegado ya?". No me extrañaría nada que todo esto no fuera más que una operación de marketing del tal Bernie Ecclestone, que tiene pinta de haber vivido mucho y de sabérselas todas. Carlos Gracia ha sido el último en ponerme los dientes largos: "con lo racistas que son, que se tengan que apoyar en uno de color..." Tengan por seguro que el domingo seguiré muy de cerca al piloto de color negro, y luego me fijaré mucho en los de color blanco. Sus ojos de muchos colores serán ese punto en el cual se mezclan alma y cuerpo, que diría el poeta. Y en un deporte de máquinas volverán a importar sólo los sentimientos de los hombres. Por esa razón veré este domingo el Gran Premio de Brasil. Esperando a que pase algo.

Las autoridades advierten que este debate perjudica seriamente la salud

16 de Octubre de 2007 - 16:45:24 - Juan Manuel Rodríguez - 74 comentarios

Ayer le preguntaron a Ramón Calderón si él llevaría a Raúl a la selección. ¿Qué se supone que tendría que haber respondido el presidente del Real Madrid, que no, que él no llevaría a su jugador a la selección? Era una pregunta capciosa puesto que todos sabíamos que Calderón diría que sí, que él, por supuesto, llevaría al capitán del equipo que preside a la selección; lo contrario sí que habría sido realmente noticioso. ¿Se imaginan los titulares del día siguiente? "Ramón Calderón da la razón a Luis Aragonés: el presidente del Real Madrid tampoco llamaría a Raúl". Yo creo que Calderón, que no es Castelar precisamente, hizo lo que tenía que hacer, lo que de él se esperaba: defender a su jugador. ¿O qué esperaban?

¿Y el Madrid? ¿Qué querían que hiciera el Real Madrid después de que una televisión recogiera unas imágenes del seleccionador nacional diciendo que España no había ganado nunca nada con Raúl? ¿Tendrían que haber puesto la otra mejilla para que Luis arremetiera también contra Guti? Ya dije ayer que Luis, que es un zorro, trató de desviar la atención de lo que realmente importaba, que no era otra cosa que su frase dinamitera contra uno de los futbolistas españoles más importantes de toda la historia. Más allá de que Luis supiera o no que le estaban grabando, lo cierto y verdad es que el seleccionador nacional faltó gravemente al respeto a Raúl, aunque el futbolista, interpretando su papel, haya dicho que él no lo ha sentido así.

No entiendo bien a aquellos que dicen que el debate perjudica a Raúl. ¿Perjudica su salud? ¿Le va a costar dinero al 7 que debatamos sobre su vuelta a la selección? ¿O es que quieren que nos callemos de una puñetera vez? Yo creo que es esto último, porque aquellos que dicen que el debate perjudica a Raúl son exactamente los mismos que aseguran que, mientras Luis sea seleccionador, el madridista no volverá a jugar con España. Y, ¿qué mayor perjuicio que no volver a jugar con tu selección puede existir para un jugador que se siente bien y en forma? Por otro lado, lo único que ha hecho el Real Madrid es pedir respeto para su capitán, que es lo mínimo que, si pudieran, exigirían todos y cada uno de los socios del club a su junta directiva.

La penúltima ocurrencia consiste en tributarle un "homenaje íntimo" a Raúl por haber jugado 102 partidos con la selección española. ¿Qué harán con él cuando juegue el partido 103? Porque Raúl, que yo sepa, todavía no se ha cortado la coleta. El sábado estábamos con la soga al cuello y el domingo nos habíamos convertido en la Brasil europea por haberles ganado un partido a los pobres daneses. El viernes no habíamos ganado nada con Raúl y el martes pretendemos homenajearle en vida. Otros, y no precisamente Raúl, sí que necesitan un rápido homenaje.

Objetivo indiscreto

15 de Octubre de 2007 - 16:43:02 - Juan Manuel Rodríguez - 42 comentarios

Otra más. Oí a Chema Abad, compañero de Radio Nacional de España, decir que, antes del decisivo partido contra Dinamarca del sábado pasado, Luis Aragonés rompió su silencio stampa y habló con un periodista español del que no quiso aportar el nombre. La explicación que ofreció a sus oyentes el director del programa Tablero Deportivo para el hecho de que Luis se saltara a la torera el veto que él mismo puso en práctica, y lo hiciera además con aquel periodista en concreto y no con otro elegido al azar, fue que la mujer del seleccionador y la del periodista eran muy amigas. No quito ni añado una sola coma a lo expuesto por Chema Abad, puesto que la información es suya y él sabrá de dónde la ha sacado. Dado que es un gran profesional, doy crédito ilimitado a todas y cada una de sus informaciones.

Tras el magnífico 3-1 de Aarhus, una victoria que casi nos coloca directamente en la Eurocopa del año que viene, Luis sí tuvo que hablar con los periodistas. Me sorprendió mucho el hecho de que al seleccionador le molestase especialmente que La Sexta le pillase con el carrito del helado, preguntando eso que ya se ha hecho tan famoso de "pero, ¿cuántos Mundiales ha ganado Raúl?". Acusó al canal televisivo de robar esas imágenes, aunque eludió el auténtico fondo de la cuestión, que no es, como él quiere hacerles ver a algunos, si un cámara grabó con o sin su consentimiento, sino el contenido dinamitero de su frase.

En petit comité, como parece que le gusta hacer últimamente a Luis, éste ya había dejado caer que su comentario no era para tanto y que él no había dicho nada que no supiera ya todo el mundo. Lo que probablemente le hubiera gustado más a Luis es que aquel aficionado hubiera ido por ahí repitiendo como un papagayo sus palabras, sin una cámara de televisión como inoportuno (para él) testigo. "¿Sabes lo que dice Luis, sabes lo que dice Luis?", diría una y otra vez el anónimo aficionado, guiñol a tiempo parcial del seleccionador nacional español, pero con éste cómodamente sentado en la retaguardia. Naturalmente, para eso sí que molestaba la televisión.

Todavía no me ha llegado a casa la denuncia por lesa traición. Por supuesto que Luis se merece todas las treguas deportivas que quieran brindarle, y él puede dedicarse a retratar a los periodistas que le critican y los diversos motivos que tengan cada uno de ellos para hacerlo. En lo que a mí respecta, siguen existiendo dos grandes asuntos que el seleccionador no ha resuelto con acierto: la dimisión, que al final no fue tal, rompiendo la palabra dada, y la explicación de por qué dejó de convocar a Raúl, ese futbolista con el que nunca hemos ganado un Mundial ni una Eurocopa. ¿Tendré que esperar a que vuelvan a grabarle a escondidas para saber los motivos reales de esto último de sus propios labios?

Los Malasombra

13 de Octubre de 2007 - 18:18:14 - Juan Manuel Rodríguez - 63 comentarios

En este drama futbolístico que a algunos nos ha tocado observar desde el palco de platea y a otros representar desde el centro mismo del escenario, Santi Cañizares se ha quedado sin duda con el papel más difícil de interpretar, el del Malasombra figurante. Las luces de neón apuntan directamente hacia Luis Aragonés y Raúl González, el bueno y el malo de esta película que quieren dirigirnos a nuestro pesar, mientras que Cañizares, "Cañete" para los amigos, queda en un segundo y apartadísimo plano, quizás porque, como él mismo dice, su etapa en la selección acabó y con él no habrá debates nunca más. Sin embargo, no conviene olvidar que los hermanos Malasombra eran dos, y que al fenomenal portero del Valencia le endilgaron también durante el pasado Mundial de Alemania el otro papel de rebelde sin causa que ahora Raúl, el Malasombra realmente famoso, no puede quitarse ni restregando con lejía.
 
Raúl no habla, y eso a pesar de que ahora mismo arrastrar su nombre por el fango y pegarle una patada en el culo a un muñeco con su cara se ha puesto muy baratito: veinte céntimos de euro por las dos cosas. Pero Cañizares sí lo hizo en una emisora de radio. De sus palabras se desprende que ya le importa un bledo lo que piensen de él y que se siente con la suficiente autoridad e independencia como para cantarle las cuarenta a quien sea, al que se ponga por delante. Entre otras lindezas, Cañizares dijo que se ha perdido sentimiento en la selección nacional y que hay gente a la que le queda grande hasta la camiseta de su pueblo: "Yo he leído esta semana que Raúl no va a la selección porque durante el Mundial Luis dijo que había dos jugadores que se tenían que ir, que eran Raúl y Cañizares, y eso es mentira. Esas cosas sí que te hacen pensar: mira, iros a la mierda que ya no quiero ir más. Eso atenta directamente contra la profesionalidad de los futbolistas".
 
Al menos ya tenemos una versión de lo sucedido entre Luis y los Malasombra. Es, por supuesto, una versión interesada y subjetivísima, como supongo que lo serán también las del seleccionador nacional y Raúl si éstos decidieran ofrecerlas públicamente algún día como acaba de hacer Cañete, pero al menos es una versión de alguien que sí estuvo presente allí y que por lo tanto vivió la historia desde dentro. Hasta ahora, Cañizares es el único que ha hablado a cara descubierta, poniendo por delante su nombre y sus apellidos. Y yo creo a Cañizares. Porque además me pirraban los hermanos Malasombra, malos como una espina que sólo sabe pinchar, y más malos que la quina.

Una enorme carnavalada

12 de Octubre de 2007 - 13:06:30 - Juan Manuel Rodríguez - 42 comentarios

Parece que aquello tan bucólico de la gran sentada va a acabar transformándose al final como por arte de magia en una enorme carnavalada. Ya sabrán ustedes perdonarme que de Laporta pase a Raúl, y de ahí inmediatamente a Luis para luego regresar de nuevo a Laporta, pero es que me dejé olvidado el ovillo de hilo en casa y yo sin el GPS ya no sé cómo narices se sale de este laberinto. Luis explotó ayer, dejando entrever que en la decisión de apartar a Raúl de la selección existe un motivo exclusivamente personal, un pique entre ambos. El seleccionador nacional, harto de que le persiga la alargada sombra del 7, le preguntó en voz alta a un aficionado lo siguiente: "¿Cuántos Mundiales hemos ganado con Raúl?" La respuesta a esa pregunta es muy facilita, ojalá fueran todas así: con Raúl hemos ganado exactamente el mismo número de Mundiales que con Abelardo, Bakero, Calderé, Dani, Echeberría, Fajardo, Gabilondo, Heredia, Idígoras, Jara, Karanka, Laca, Maceda, Nadal, Obiols, Pablo, Querejeta, Rafa Paz, Sabino, Tamudo, Ufarte, Valderrama, Xabi Alonso, Yermo o Zabala, es decir, ninguno.

Los nombres de estos jugadores no han sido elegidos al azar sino, de la A a la Z, por un riguroso orden alfabético. Ellos son los primeros de esa lista, pero la respuesta a la pregunta de Luis –"¿cuántos Mundiales hemos ganado con Raúl?"– sería la misma si decidiésemos escoger uno a uno por su estatura, peso, color de los ojos, lugar de nacimiento, aficiones musicales o lecturas favoritas a todos los futbolistas que han sido internacionales con España a lo largo de los últimos 87 años. Con Raúl nunca hemos ganado un Mundial porque, desde que empezó a jugarse este torneo allá por 1930, nuestra selección desgraciadamente nunca lo ha ganado, siendo las semifinales de 1950 en Brasil (Aragonés tenía por aquel entonces 12 añitos) nuestra mayor proeza hasta la fecha. Pero si Raúl ya está mayor para jugar con España, Luis Molowny, el mítico "mangas", ni les cuento a ustedes cómo debe estar.

¿Cuántas Eurocopas hemos ganado con Raúl? Ninguna. Pero si Luis quiere reducir su selección únicamente a aquellos futbolistas que hayan ganado alguna vez una Eurocopa para España se verá obligado a convocar a Iribar, Calleja, Zoco, Amancio, Pereda o Suárez, y el más joven de todos ellos debe tener más de sesenta años. Cuando España ganó la Eurocopa del 64, nuestro actual seleccionador tenía 26 años, servidor no había cumplido los 2 y Raúl todavía no había tenido tiempo suficiente para matar a Manolete porque ni siquiera era un proyecto de ser humano, menos aún de futbolista.

Prevengo a los lectores de este blog que el debate "Raúl sí, Raúl no" se está enturbiando de tal manera que, al paso que vamos, no me extrañaría nada que acabase convertido en un falso y demagógico pulso entre los españoles de bien y los enemigos de la patria, estando encuadrados en este último grupo de afrancesados aquellos que apoyamos el regreso del capitán del Real Madrid al equipo nacional y no acertamos a entender qué motivos puede esconder Luis para dejarle una y otra vez fuera de sus listas. Entretanto recibo la denuncia por lesa traición, justo unos breves instantes antes de que me pasen por la quilla al grito de "¡ron, ron, la botella de ron!" para convertirme a continuación en pasto de los hambrientos tiburones, y siempre y cuando ustedes me den su permiso, me permito decir lo siguiente, con todo el respeto del mundo, por supuesto: aquí os espero, comiéndome un huevo.

IKEA llegó antes que Laporta

11 de Octubre de 2007 - 18:23:09 - Juan Manuel Rodríguez - 20 comentarios

A nuestro ministro de Cultura no le gusta nada el fútbol porque, siendo él todavía muy pequeñito, fue testigo presencial y probablemente casual de un partido disputado en el estadio de Riazor entre el Deportivo de La Coruña y el Inter de Milán, encuentro que concluyó, por cierto, con una contundente victoria de los italianos. En el Inter, por aquella época, militaba Luis Suárez, fenomenal jugador y coruñés de pro, y aquella circunstancia, la de que una estrella surgida de la mismísima cantera del Fabril contribuyera de aquella forma tan decisiva y tan humillante al descalabro del mítico Depor, colapsó a Cesarín, inutilizándole para el disfrute del deporte rey. Han transcurrido cincuenta y cuatro años desde entonces y Molina aún no se ha recuperado de aquel shock.

A Joan Laporta, como le sucede a nuestro atribulado ministro de Cultura, tampoco le gusta el fútbol; estaría por asegurar que casi tienen que llevarle a regañadientes al campo. En Francfort, aprovechando precisamente esa Feria del Libro en la que el tripartito acaba de censurar a aquellos escritores catalanes que hayan cometido el infeliz desliz de publicar algo en castellano a lo largo de sus prolijas carreras literarias, el presidente del Fútbol Club Barcelona amenazó con fundar ni más ni menos que la República Catalana del Barça. Pero ni siquiera en el eslogan ha sido original porque llegaron antes los de IKEA. Es curioso, tan preocupado como está por la defensa del catalán, de los países catalanes y de las selecciones catalanas y luego resulta que le entrega la remodelación del Camp Nou a Sir Norman Foster, un inglés de Manchester City. Y lo más gracioso de todo es que el Barón dice que para llevar a cabo su obra se piensa inspirar en... ¡Antonio Gaudí!

El ministro ha confesado el momento exacto en el cual quedó inhabilitado para el goce del fútbol, aquella dramática noche en la que se le atragantó para siempre una victoria del Inter de Suárez. Ahora sólo falta que Laporta confiese igualmente. ¿Cuándo dejó de gustarle a él el fútbol? ¿Le gustó de verdad alguna vez o su afición es fingida y calculada, y constituye sólo un eslabón más en la cadena de su salto definitivo al mundo de la política? Si su sueño consiste en colocar a la entrada del nuevo Nou Camp que le construya el catalanísimo Barón de Thames Bank un felpudo en el que pueda leerse "bienvenidos a la República Catalana del Barça", que lo cuente en la Liga, y luego que consulte a sus socios. Da el paso, Joan, da el paso. Como diría Harry el sucio, alégranos el día.

Una explicación digna de un récord mundial

10 de Octubre de 2007 - 20:08:09 - Juan Manuel Rodríguez - 82 comentarios

Acaba de caer en mis manos el libro Guinness World Records 2008. En él aparecen, por ejemplo, Fernando Alonso como campeón de Fórmula Uno más joven del mundo, o Sergio García, golfista más joven en participar en la Ryder Cup. La lista de deportistas españoles es reducidísima, sólo aparecen seis y alguno de ellos ya está incluso retirado. Parece bastante lógico pensar que, de existir el puesto de seleccionador nacional de Fórmula Uno, éste recurriera a Alonso como su primera opción para defender al automovilismo español por el mundo. Pongamos por caso que Adrián Campos, ficticio seleccionador nacional de F-1, prescindiera de Alonso... ¿Sería o no sería normal que a Campos se le exigiera una explicación pública de una decisión tan rocambolesca? Yo creo que sería normal.

En esa selecta lista de seis deportistas españoles que aparecen en el Libro de los Récords figura, cómo no, Raúl González Blanco. A Raúl no le pasa como a Arantxa Sánchez Vicario, que ya está retirada; al contrario, el madridista está más vivo que nunca e incluso sus peores detractores reconocen sin ambages que se ha ganado volver a jugar con España. ¿Por qué no le lleva entonces Luis? Los satélites del seleccionador aseguran que Aragonés tiene una razón escondida, un recóndito motivo, una explicación que reserva sólo para un grupo de elegidos para la gloria. Pero eso no funciona así. Salta a la vista que no hay motivos deportivos para la ausencia del 7, luego Luis tiene que dar la cara él y sólo él. Para eso le pagan. Esa es su responsabilidad.

Luis puede tener dos motivos para no explicar por qué no lleva a Raúl. Uno, que sean rotundamente falsas las acusaciones que se vierten contra el madridista y, dicho sea de paso, también contra Santi Cañizares. Dos, que no se atreva a dar la cara. Cualquiera de esas dos hipótesis es altamente perjudicial para España puesto que el debate, y más conociendo un poquito la tenacidad del jugador del Madrid, no va a desaparecer sino que amenaza con hacerse cada día un poquito más grande. Ya me gustaría a mí que el nombre de Luis Aragonés Suárez apareciera algún día en el libro Guinness World Records como primer seleccionador español en ganar una Eurocopa y un Mundial. Si Villar prescindiera de él habiendo conseguido todo eso, tendría que explicarlo razonadamente. Por ahora, lo único digno de Guinness que nos ha ofrecido Luis es su explicación de por qué no lleva a Raúl. Una explicación digna de un récord mundial.

Sobrecargas neuronales

9 de Octubre de 2007 - 15:49:34 - Juan Manuel Rodríguez - 154 comentarios

Nunca entramos a valorar nada y así nos luce el pelo. Y mientras nosotros nos pensamos si valorar o no, ellos, los otros, los que no somos nosotros, van ganando poco a poco terreno sin que nos demos cuenta. Creo que fue Martin Luther King quien dijo aquello de que lo más escandaloso de nuestros tiempos no eran las fechorías de los malvados sino el silencio de las buenas personas. No entramos a valorar nada y un día, de repente, nos encontramos con el enemigo en casa: aparca el coche en nuestro garaje, se come nuestra tortilla de patatas, se ducha en nuestro cuarto de baño y se mete en nuestra cama. Y para cuando queremos entrar a valorar algo, resulta que ya es demasiado tarde.

Preguntado por las declaraciones que hizo el otro día Joan Laporta afirmando que esperaba que los jugadores del Barça, de cara al decisivo partido del sábado contra Dinamarca en el que nos jugamos nuestra clasificación para la Eurocopa, se dosificaran y no volvieran con sobrecargas musculares, Fernando Hierro, nuevo director deportivo de la Federación, y Jorge Carretero, portavoz de la misma, no entraron a valorar las declaraciones de Laporta ni en qué contexto las hizo. Porque, cuando de callar se trata, eso del contexto resulta fundamental.

Pasó más o menos lo mismo cuando Carod Rovira pidió el boicot para la candidatura de Madrid 2012 y se quedó tan pancho. El secretario de lo que nos queda de Estado para lo que nos queda de Deporte, la máxima autoridad deportiva, no quiso entrar a valorar entonces aquellas declaraciones, claramente ofensivas para todos los españoles de bien. El resto de la historia es sobradamente conocida por todos: el Comité Olímpico Internacional eligió Londres y, tras el sonoro bofetón de Carod, aún seguimos pensándonos si responderle al tío que se está comiendo nuestra tortilla. ¡Qué más da!

Tal y como yo lo veo, el problema no son las sobrecargas musculares que puedan sufrir Xavi, Iniesta o Puyol en Dinamarca sino las sobrecargas neuronales de los dirigentes de nuestro deporte, aquellos que tienen el mandato de defender los intereses de España y que, esperando quizás el contexto más adecuado, se callan y dejan hacer. Pues a Villar le quiere comer la merienda Mateo Alemany. Tiro de la madeja del candidato y me encuentro con Laporta. Sigo tirando y me topo con la Federación Catalana. Un tironcito más y ahí está Jordi Roche. Bajo corriendo al garaje de casa para ver si alguien ha aparcado ya su coche en mi plaza.

Cualquier Raúl de España

8 de Octubre de 2007 - 14:46:57 - Juan Manuel Rodríguez - 88 comentarios

La excusa del jueves para no llevar a Raúl a Dinamarca era que Luis Aragonés no quería hacerle el feo de dejarle sentado en el banquillo. Pero, ¿cuándo ha exigido la titularidad el capitán del Madrid, en qué momento lo hizo, quién estaba de testigo cuando lo pidió? Que lo explique el seleccionador o que sus cortesanos callen para siempre. La excusa del sábado para no llevar a Raúl a Dinamarca, diferente a la del jueves, era que Luis quería protegerle de un posible revés; la pregunta era: "¿qué pasaría si se perdiera en un partido tan importante como ese con Raúl en el equipo?" Pero lo único cierto es que España lleva un montón de tiempo sin comerse un colín con Pirri, Asensi, Arconada, Cardeñosa, Leal, la quinta del buitre al completo, Hierro o Luis Enrique como titulares y, que yo sepa, jamás ha pasado nada de nada.

Ayer le preguntaron a Bernd Schuster si él pensaba que Luis debía llamar a Raúl, y el alemán dijo que se jugaba una cena con quien fuera a que el seleccionador español iba a llevar a un futbolista cuyo apellido empezaba por "t". O sea, Tamudo, otro Raúl. Hubo quien se mostró profundamente indignado con el hecho de que Schuster dijera eso cuando Luis aún no había tomado una decisión sobre el posible sustituto de Villa. Pero, ¿seguro que no estaba decidido? Por otro lado, no comprendo el enfado con Schuster por decir eso cuando es una norma habitual de esa casa, al menos desde que Luis es su inquilino, que las convocatorias, que debieran conocerse oficialmente los viernes a mediodía, se filtren selectivamente la noche del día anterior. Supongo que Schuster tendrá también sus fuentes, como el resto, ¿o no?

Excusas, excusas y más excusas. Lo único cierto es que Luis no convocaría a Raúl González Blanco por mucho que el madridista fuera el último delantero vivo sobre la faz de la tierra. A Luis le vale cualquier Raúl de España menos el del Madrid. Cuenta con Raúl Albiol, el del Valencia. También llama a Raúl Tamudo, el del Español. Le sirve Raúl García, el del Atleti. Y Raúl Sánchez, el del Alavés. Antes que llevarse a Raúl, el del Madrid, Luis convocaría a Raúl López, el defensa zurdo del Cádiz, o a Raúl García, el lateral derecho del Eibar, o al ilicitano Raúl Fuster, o al malacitano Raúl Gaitán, o a Raúl Torres del Poli Ejido, o al salmantino Raúl Gaán, o al sportinguista Raúl Cámara. Estoy por asegurar que, antes que tener que pasar por el trago de llamar a Raúl González, Luis convocaría al tinerfeñista Raúl Navas o al albaceteño Raúl Valbuena, y eso que los dos juegan como porteros. Cualquier Raúl le sirve a Luis salvo el Raúl que tiene que ir. Es realmente encomiable el celo que pone este hombre a la hora de proteger al 7. Ni que fuera su padre.

Mateo I de Andrómeda y V de Capricornio

7 de Octubre de 2007 - 17:41:46 - Juan Manuel Rodríguez - 57 comentarios

Casi al mismo tiempo que Mateo Alemany presentaba por sorpresa su candidatura a la presidencia de la Federación Española de Fútbol, la Federación Catalana, que es una de las territoriales que le han prestado su incondicional apoyo, intentaba hacerle la "3-4-7" a Ángel Villar, negociando a sus espaldas un partido amistoso contra Costa de Marfil para el 14 de octubre, un día después del decisivo partido que la selección nacional tiene que jugar contra Dinamarca. La FEF, que previamente había evitado que se jugara contra Estados Unidos, se veía de nuevo obligada a informar –desde la Plataforma Pro Selecciones Deportivas Catalanas se habla de "amenaza"– a una federación africana de cuál era la situación exacta y de que se verían obligados a denunciarles ante el máximo organismo internacional del fútbol si persistían en su actitud. La última es que quieren jugar contra un combinado de futbolistas africanos de diversas nacionalidades.

Este Jordi Roche que apoya ahora la candidatura de Mateo Alemany a la presidencia de la FEF es el mismo Jordi Roche que definió el partido entre Cataluña y Euskadi del 8 de octubre del año 2006 como un paso más hacia la oficialidad y el reconocimiento internacional. Es el mismo Jordi Roche que, en el transcurso de ese acto, dijo que Puyol, Xavi o Cesc, que eran jugadores habitualmente convocados por Luis Aragonés, no tenían todavía la alternativa de poder escoger entre una u otra selección. Es, por cierto, el mismo Jordi Roche que se refirió al carácter "reivindicativo" de aquel encuentro, y subrayó el hecho histórico de que Cataluña fuera a jugar por primera vez en una fecha señalada por la FIFA para los partidos internacionales, confirmando más tarde que aquel era sólo "un primer paso, pero no el último" a la hora de conseguir disputar competiciones oficiales.

¿Roche con Alemany? ¿Alemany del brazo de un infatigable luchador a favor de la oficialidad de la Federación Catalana? Precisamente por eso esperaba la comparecencia del próximo rival de Villar como si de agua de mayo se tratara, pero todo se quedó al final en un chaparrón de primeros de octubre cuando, preguntado por el amistoso Cataluña-Estados Unidos, Alemany dijo que no entendía que se prohibiera el partido puesto que su disputa no afectaba ni deportiva ni económicamente a la Federación Española de Fútbol. ¿Deportiva y económicamente? ¿De qué galaxia viene Alemany? ¿De Andrómeda? ¿De Centaurus? ¿Se fue de fin de semana a Acuario y ha vuelto sólo para presentarse a las elecciones? No me extraña que Villar, que está en Babia, siga ahí porque sus adversarios vienen desde mucho más lejos todavía. ¡Mateo, que te veo!

Contra todos

6 de Octubre de 2007 - 16:30:40 - Juan Manuel Rodríguez - 115 comentarios

Anoche hablé en El Tirachinas con Carlos Gracia, presidente de la Federación Española de Automovilismo, para conocer su opinión a propósito de la decisión de la Federación Internacional de no imponerle sanción alguna a Lewis Hamilton por sus polémicas maniobras tras el coche de seguridad en el Gran Premio de Japón. Gracia se mostró ciertamente incómodo cuando le dije que lo que estaba haciendo Fernando Alonso con sus declaraciones previas a la reunión de los comisarios deportivos no era otra cosa que denunciar la corrupción de la FIA. Si mal no recuerdo, Alonso venía a decir que, en una situación similar, a él ya le habrían penalizado hacía tiempo. Efectivamente era el juicio de valor subjetivo e interesado de un piloto, pero Alonso, que no es un piloto cualquiera sino doble campeón mundial, estaba criticando a los comisarios (el verdadero brazo armado de la FIA) por emplear una doble vara de medir a la hora de enjuiciar un mismo caso dependiendo del piloto que se tratara.

Espero que se me perdone el chistecito fácil, pero a Gracia no le hizo ninguna gracia que Alonso dijera eso y se mostró en total desacuerdo con las opiniones del español. Probablemente el error, alimentado desde aquí por cierto sector de prensa arribista, consistió en dar por hecho que, puesto que los comisarios de la FIA habían decidido reunirse de urgencia, lo hacían sin lugar a dudas para castigar a Hamilton con un montón de puntos o con algo mucho peor, por ejemplo la maldición de Tutankamón. De repente se abría otra vez la posibilidad de darle un vuelco a un campeonato que parecía perdido, pero esa posibilidad se vio inmediatamente frustrada tras la decisión de estos "comisarios-meteorólogos" que encontraron un eximente para el frenazo de Hamilton en la lluvia que arreciaba en esos momentos sobre el circuito de Fuji. Y el champán de vuelta a la nevera.

En lo que sí tengo que darle toda la razón a Alonso es en que parece mentira que un circo como éste, que mueve montones de dinero y que reinvierte auténticas fortunas en tecnología punta, dependa de la grabación de un video aficionado para darse cuenta de lo que sucedió en Japón. Por lo demás, las explosivas declaraciones de Alonso nada más conocer la pole –otra más– de Hamilton en Shanghai, certifican que este chico está contra todo y contra todos: contra la FIA, contra Hamilton, contra Dennis, contra McLaren y contra el establishment en general. Hasta Bernie Ecclestone, el dueño del invento, afirma sin rubor que Hamilton es un milagro para la Fórmula Uno y la persona adecuada para ganar el campeonato. La pregunta ahora es la siguiente: ¿quién querrá dar asilo ahora a un personaje tan incómodo como Fernando Alonso?

El comentarista de la RAI

4 de Octubre de 2007 - 16:51:45 - Juan Manuel Rodríguez - 126 comentarios

El comentarista de Radio Audizioni Italia no se resistió a la tentación de pegar un saltito en su asiento del estadio Olímpico de Roma cuando Pandev consiguió el segundo gol de la Lazio, el que luego supondría el empate a dos definitivo en el marcador. No pudo reprimir el bote, y todo el mundo leyó claramente en sus labios un tímido "¡gol!". O bien el comentarista de la RAI, nacido en San Canzian d'Isonzo (Italia, por supuesto) era un gran patriota, o bien se estaba alegrando de que le marcaran un gol al Real Madrid.

Puesto que el susodicho comentarista va presumiendo por ahí de pedigrí merengue, y ya que acaban de ingresarle en su cuenta corriente seis, diez o doce (que en eso tampoco se ponen de acuerdo las diferentes fuentes consultadas) millonazos de euros, desecharemos por completo esta segunda posibilidad, dando por hecho que el comentarista en cuestión es un gran patriota italiano, una especie de moderno Giuseppe Garibaldi del antiguo catenaccio. Nadie en su sano juicio podría pensar que al comentarista de la RAI le alegrara, ni siquiera un poquito, que a su Madrid le marcaran un gol. Lo que ocurrió es que él, como si de un romano más se tratara, se alió con los suyos, con su gente, con Italia. Así de simple.

Estaba tan metido el comentarista de la RAI en su recién estrenado papel de comentarista de la RAI que incluso se permitía el lujo de darles pistas a sus compatriotas para que éstos supieran por dónde meterle mano exactamente al Real. La Lazio, según su experta opinión, tenía que atacar por la izquierda ya que Guti no ayudaba en defensa y Ramos subía mucho. Nadie mejor que él podía saberlo puesto que, y esto lo descubrimos ahora, el fino analista había estado entrenando a ese mismo equipo hasta hacía sólo tres meses. ¿Acaso estaría sopesando el comentarista de la RAI presentar su candidatura a la alcaldía de Roma? ¿Es posible que hubiera empezado ya a hacer campaña con sus gestitos el comentarista de la RAI?

Para finalizar, el comentarista de la RAI sentenció que el Real Madrid carecía de identidad propia y que era un equipo muy diferente al suyo. Pero, tal y como yo lo veo, de lo único que puede culparse hasta ahora a Bernd Schuster es precisamente de guardar una sospechosa y triste similitud con el equipo que dirigía hasta hace bien poco el susodicho comentarista de la RAI. Por supuesto que el Real de Schuster tiene una identidad, la de un equipo de fútbol que juega muy mal pero que va sacando los resultados adelante. Tengo muchas ganas de saber qué dirá el comentarista de Radio Audizioni Italia cuando, por fin, el Madrid gane jugando bien. Por eso le echaron a él, porque fue incapaz de satisfacer a una de las aficiones más exigentes del mundo. Por eso trajeron a Schuster, para ver si daba la talla. Y de ahí también que hoy se vea obligado a hacer las batudas, los brinquillos y los saltos de trucha en el palco del estadio Olímpico de Roma y no en el banquillo del Real Madrid, "su" Real Madrid, el Real Madrid por el que daría la vida sin pensárselo dos veces. ¿A que sí?

Mal de altura

3 de Octubre de 2007 - 16:24:41 - Juan Manuel Rodríguez - 107 comentarios

Aunque los síntomas dependen de las personas, el mal de altura suele aparecer de 12 a 24 horas después de la ascensión a 2.400 metros por encima del nivel del mar. A más de 4.500 metros, más del 70% de la población sufre vértigo, dolor de cabeza, náuseas, problemas para respirar, alteración en el sueño y cianosis, que es la coloración azulada de la piel. En general, el mal de altura es pasajero, aunque, nada más reconocer los primeros síntomas, se debe interrumpir inmediatamente la ascensión y descansar para beber grandes cantidades de agua e ingerir alimentos ricos en hidratos de carbono como fruta, galletas o mermelada. Si al cabo de un tiempo no se mejora, hay que descender.

Y en esas estamos, mirando todos hacia arriba con los ojos como platos para ser los primeros en dar el queo por si Bernd Schuster, irremediablemente azulado y evidentemente asfixiado, con el sueño alterado y una enorme jaqueca, para un rato y come fruta y bebe agua o se baja de la borriquilla. Porque el Real Madrid Club de Fútbol no es una montañilla cualquiera, un risco enano o una excursión de mediados de verano a la Boca del Asno, no; el Real Madrid Club de Fútbol es el K-2 del deporte mundial. No se hace cumbre en Dapsang, Kechu o Ketu enseñando el carné de identidad y gritando a los cuatro vientos que uno se llama Bernardo, se apellida Schuster y dejó tirado al Barça en la final de Sevilla. No es tan fácil. Escaladores con un historial mucho más extenso que el suyo se despeñaron nada más coger la mochilita y el camping gas.

Si Schuster espera pasar por el Madrid como un ángel, puro e intocable, aleteando sus alitas de héroe del Getafe, se equivoca de club, de país, de continente y de siglo. Lo que tiene que hacer Bernardo es cumplir con lo prometido y para lo único que le trajeron aquí: ganar jugando bien, la consabida excelencia. El dijo que podía hacerlo y, por ahora, lo único excelente que hemos visto ha sido su lamentable intervención en un canal privado de Alemania diciendo no sé qué de qué sé yo sobre no se sabe qué. Si Schuster es un entrenador sólo para los 2.000 metros por encima del nivel del mar, que lo diga ahora o que calle para siempre. Porque, insisto otra vez, le han invitado a subir al K-2 y, con el campamento base a 3.000 metros, ya empieza a tener diarrea. Todo sea dicho con el mayor de los respetos, por supuesto.

Fórmula Catch

2 de Octubre de 2007 - 15:40:06 - Juan Manuel Rodríguez - 52 comentarios

Acabáramos. Ahora resulta que Anthony, padre de Lewis, también anda a la gresca con José Luis, padre de Fernando. Daddy Hamilton acusa a papá Alonso de haberle retirado hasta en tres ocasiones diferentes el saludo. La guerra entre los dos pilotos de McLaren va in crescendo poco a poco, llegando a traspasar al ámbito familiar, de forma que no me extrañaría nada que en Shanghai o en Interlagos estallara definitivamente la marabunta entre los primos hermanos, yernos, cuñados o futuros suegros llegados desde todos los confines de España e Inglaterra. Sólo falta por ver que los alcaldes de Oviedo y de Tewin se reten a duelo o que las ciudades se declaren la guerra, y entonces ahí sí, ahí quien más chifle, capaor.

Más que Fórmula Uno esto parece el pressing catch que transmite Héctor del Mar: ¡hubo mal de ojos entre El Enterrador y Rick "Modelitos" Martel! Sólo hecho de menos a Pablito Terrores y a los hermanos Sacamantecas para que la fiesta sea completa. Seguro que Carlito y el Gran Khali no se tienen tantas ganas como se tienen en este momento Alonso y Hamilton. El grado de violencia está llegando a unos límites tales que el otro día, sin ir más lejos, Bernie Ecclestone soñaba despierto con un choque de trenes entre ambos monoplazas porque eso sería bueno para el espectáculo. Si lo que quiere es espectáculo, pero del bueno, no tiene más que ofrecerle un volante al cavernícola Chabal. Ganar, lo que se dice ganar, no creo que gane ni una sola carrera, pero nos vamos a divertir un rato, eso seguro.

Lewis Hamilton, ya sin careta que le oprima la cara, acaba de decir, ahora que el viento a su favor parece realmente imparable, que prefiere a Alonso tres o cuatro escuderías más allá, y Alonso ha respondido que él correrá sí o sí el año que viene y que no tiene por qué ser fuera de McLaren. El destino natural de Fernando parece estar en Ferrari, pero no creo que entonces acabe tampoco la Fórmula Catch. Es más, pilotando para equipos diferentes, con otros compañeros y nuevos mecánicos, la rivalidad seguirá creciendo. ¿Saben qué pienso yo? Yo pienso que esto sólo pueden solucionarlo las madres de los pilotos. Las madres. Como siempre.

Casillas y diez más

1 de Octubre de 2007 - 16:53:23 - Juan Manuel Rodríguez - 70 comentarios

El otro día Casillas se aseguró las manos. No es nada nuevo, desde luego. David Beckham tiene aseguradas sus piernas en 28 millones de euros, Bono, líder de U2, hace tiempo que protegió su voz, y se rumorea por ahí que el cuerpo de Jennifer López vale más de mil millones de dólares: supongo que sólo con el trasero debe dispararse la cosa. Hace bien poco estuvimos en un auténtico sin vivir porque los Raptors exigían un seguro para los tobillos de Jorge Garbajosa y hasta el último instante peligró la participación en el Eurobasket del fenomenal jugador madrileño. Casillas, como decía, aseguró el otro día sus manos, su herramienta de trabajo, probablemente su valor más importante. En broma, Iker llegó a comentar que, desde ese preciso momento, él pensaba decir siempre que le dolían las manos aunque en realidad fueran otras partes de su cuerpo las que le crujieran.

A nadie habría extrañado demasiado que ayer, a la conclusión del partido contra el Getafe, Casillas hubiera reconocido que le dolían un montón las manos... ¡Me dolían a mí y estaba viendo el partido por la tele! Hasta seis paradas de altísimo nivel protagonizó Iker, por alto, por bajo, con los pies, con el cuerpo, con todo, otra vez por alto y de nuevo con todo, y vuelta a empezar. Iker era a ratos Lev Yashine, pero luego se convertía en Ricardo Zamora y más tarde se transformaba en Sepp Maier y por último en Dino Zoff. Era todos a la vez y ninguno de ellos en concreto, como un Mortadelo que fuera eligiendo, bajo palos, el traje más adecuado para cada jugador con el que debía enfrentarse. De la araña al divino, del divino al gato, para acabar disfrazado de capitán italiano en la final del Mundial del 82. ¡Menuda guardarropía!

La araña blanca se consagró ayer definitivamente en el Coliseum Alfonso Pérez Muñoz para desesperación de Laudrup y los suyos, demostrando también que en muchas ocasiones, demasiadas para mi gusto y para el de cualquiera, este Real Madrid de los miles de millones de inversión queda reducido a Casillas y diez más. Seguro que a los directivos de la empresa que blindó las manos de Iker les recorrería un profundo escalofrío por la espalda viendo el riesgo necesario al que Uche, Casquero y compañía sometieron a sus dos aseguradas. Al final, las manos de Iker salieron indemnes del bombardeo de Getafe para mayor tranquilidad de los responsables de Groupama, pero Schuster salió bastante más tocado que su portero; al alemán empiezan a transparentársele las orejas, se está desinflando, cotiza a la baja en la Bolsa de la Liga y el juego del Real Madrid comienza a parecerse demasiado al Jurassic Park protagonizado en su día por Fabio Capello. Manos que no dais, ¿qué esperáis?

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