31 de Agosto de 2007 - 18:48:01 - Juan Manuel Rodríguez
Lo confieso abiertamente. De todos los programas emitidos a diario por la Cadena COPE hay uno por el que siento especial predilección. Me refiero a Quiero ser como Pau, ex Quiero ser como Beckham, un programa de radio tocado por la varita mágica de esa Samantha maravillosa llamada María José Navarro y en el que participa decisivamente mi querido Sergio Fernández. La Navarro arrastra con gran dignidad y altura de miras la cruz de calvario que supone ser del Atleti y además conocer el motivo exacto, mientras que Sergi, culé hasta la médula y del Nàstic hasta las cachas, se defiende como puede en una ciudad como Madrid, amurallada por el madridismo militante. Me gusta Quiero ser como Pau porque lo hacen dos buenos amigos y porque aparece súbitamente en la parrilla de programación para, a continuación, casi con el mismo repente, desaparecer dejándome en la boca un saborcillo muy similar al que me queda cuando, glotón de mí, le doy la última cucharada a la tarrina de helado Häagen-Dazs de dulce de leche con virutas de chocolate, una locura.
También me gusta Quiero ser como Pau por el nombre del programa y porque, en el fondo, yo, supongo que como le sucederá un poquito a todo el mundo, también querría haber sido de mayor tan alto como el pívot de los Grizzlies, un tío con toda la barba. Si por mí fuera, le entregaría a Pau Gasol seis o siete Premios Príncipe de Asturias de los Deportes, así, de golpe y porrazo. Y, ya puestos, otros tres de la Concordia, un par más de las Artes y cuatro o cinco de Ciencias Sociales. En tiempos de cólera y Roviras como estos en los que nos ha tocado vivir y combatir, con el enemigo durmiendo en la litera de arriba y Jaime Lissavetzky más perdido que Mister Magoo en noche cerrada, resulta gratificante y emocionante a partes iguales que Gasol, nacido en Sant Boi de Llobregat, catalán y españolísimo, afirme que jugar con la selección nacional le revitaliza y es para él "agua bendita".
Bendito Gasol y bendito de paso Pepu Hernández que ha logrado ahormar una España orgullosa de serlo y que no pelea contra sí misma sino contra aquellos que tiene enfrente. Ese es el éxito de nuestra selección de baloncesto. Gasol, líder indiscutible e indiscutido del equipo campeón del mundo, afrontará con éxito cierto el Europeo cuya primera fase empieza el día 3 de septiembre en Sevilla, Granada, Palma de Mallorca y Alicante. No habrá Dirk Nowitzki o Tony Parker, por mucho que éste acabe de casarse con Eva Jacqueline Longoria, que pueda pararnos. De momento vamos a revitalizarnos con España y, para cuando todo haya acabado felizmente, tiempo más que suficiente habrá para volver a hablar del Magoo del Consejo, el hombre que mira pero no ve, el chico del lirio en la mano y el Cohiba Robusto en la boca, el secretario de lo que nos queda de Estado para lo que nos queda de Deporte que se limita a dejar hacer y mirar hacia otro lado.
30 de Agosto de 2007 - 19:18:04 - Juan Manuel Rodríguez
"¿Qué ve el ciego, aunque se le ponga una lámpara en la mano?" Este proverbio hindú refleja mejor que nada, mejor que uno, diez, cien o mil artículos de opinión, editoriales o programas de radio y televisión, la pasividad del secretario de lo que nos queda de Estado, que por cierto cada día que pasa es menos, para lo que nos queda de Deporte. ¿Qué ve Jaime Lissavetzky, aunque se le ponga una lámpara en la mano? ¿Qué ve Lissavetzky de lo que va a suceder este fin de semana en Mendoza con el mundial de fútbol sala? ¿Qué vería Lissavetzky en el hipotético caso de que tuviera a su servicio en el Consejo a un millón de lampareros alumbrándole con dos millones de lámparas, una en cada mano, de la enésima burla nacionalista dirigida contra los intereses legítimos del Reino de España? Nada, no ve nada.
La infantil reacción del ciego que mal dirige nuestro deporte ha sido la de enviar una notificación a las autoridades argentinas para recordar que la representación internacional corresponde exclusivamente a la selección española, como si en Argentina no supieran ya perfectamente a estas alturas que España es España y que Cataluña es sólo una de las comunidades autónomas integradas en el Estado español. Pero Cataluña jugará contra 15 selecciones que, éstas sí, participarán en la competición en representación de sus estados soberanos. Entre viaje y viaje, Lissavetzky ha tenido tiempo y recursos más que suficientes como para pergeñar un método algo más efectivo y/o disuasorio que recordarles a los argentinos que España sigue siendo España, mal que le pese a Carod, y que el Tajo nace en la Sierra de Albarracín, sita en Teruel, también español.
Dormimos con nuestro enemigo y los nacionalismos pretenden obtener a través del deporte la llave mágica que les abra la puerta de una representación internacional que la ley no les concede. Si, como aducen, es cierto que la Ley del Deporte tiene grietas importantes, no lo es menos que Lissavetzky lleva ahí tres años largos y no ha movido ni un sólo músculo para evitar el ridículo español. La primera (y última) vez que Lissavetzky pisó la Cadena Cope como jefe de nuestro deporte fue para decirme, indignado e inquieto, mordiendo el purazo, que nunca, jamás, Cataluña jugaría un partido internacional contra España. No le creí entonces y naturalmente sigo sin creerle ahora. Los independentistas nos siguen poniendo la cara como Muhammad Ali se la puso al pobre Ernie Terrell el 6 de febrero del 67, como un mapa. Lissavetzky manda cartas a los Reyes Magos de Oriente y nosotros seguimos recibiendo más que una estera por su culpa. El próximo recibo, este fin de semana en Argentina. Otro pasito más de Montilla.
29 de Agosto de 2007 - 20:16:53 - Juan Manuel Rodríguez
Futbolísticamente hablando, Juan Román Riquelme es un jugadorazo y si, como parece, el Atlético de Madrid ha llegado con él a un acuerdo para incorporarle a su plantilla, Javier Aguirre no podrá quejarse del notable esfuerzo económico realizado por el club esta temporada. Amenazaba tormenta tras la marcha del viejo Torres (porque este de niño tiene lo que yo de cantaor de flamenco) al Liverpool; todo iban a ser desgracias y se iba a abrir una zanja en el césped del estadio Vicente Calderón. Sin embargo, aunque todavía es muy pronto para hablar de estas cosas, este año el Atleti tiene buena pinta. Y con el futbolista argentino la tendrá aún mejor. Porque, como decía al comienzo, es indudable que, futbolísticamente hablando, Riquelme es un crack, un jugador en torno al cual puede construirse con tranquilidad un proyecto deportivo solvente. En definitiva, es el tipo de futbolista que le falta al Atlético de Madrid.
Acerca de Riquelme sólo hay un pequeño detalle que me inquieta y no es otro que su compleja personalidad, un carácter ciclotímico que, al parecer, le convierte en una persona encerrada en sí misma y ajena al grupo. ¿Es tonto Pellegrini? Yo creo que no. Tuve la suerte de poder entrevistarle nada más llegar a España y saqué la conclusión de que era de todo menos tonto. El tiempo ha corroborado que el entrenador del Villarreal, un técnico de "perfil bajo" como nos gusta decir ahora, es un hombre normal, nada estridente y que no va a tirar piedras contra su propio tejado. Entonces, ¿qué hacía Riquelme, un jugadorazo, entrenando en solitario, apartado del equipo? No existe un sólo problema que dos personas inteligentes no puedan solucionar y yo considero al entrenador del Villarreal un hombre inteligente. ¿Entonces? Riquelme le pondría la guinda a un proyecto deportivo tremendamente atractivo siempre y cuando arreglara más cosas de las que viniera a estropear. Es posible que ese sea el riesgo que un club deba correr con un jugador de estas características.
Por cierto que Aguirre ha protagonizado el primer ridículo serio desde que es entrenador del Atlético de Madrid. Oyéndole, uno podría poner tranquilamente la mano en el fuego porque Peter Luccin sería el último jugador que abandonaría la plantilla. Hace tan sólo una semana, el francés era simplemente insustituible, imprescindible, irremplazable; ahora Luccin tiene pie y medio en el fútbol inglés porque alguien en el club, imagino que con menos criterio que Aguirre, no le ha considerado tan importante. A partir de este momento, cuando oigamos a Aguirre decir algo similar de otro futbolista, sabremos que tiene las horas contadas. A lo mejor fue justamente por eso que no abrió la boca en el caso de Riquelme, porque quería que terminaran llegando a un acuerdo con él.
28 de Agosto de 2007 - 18:04:33 - Juan Manuel Rodríguez
Siempre es trágica la muerte. Fue trágica ayer la muerte de la gran actriz Emma Penella y ha sido trágica también esta madrugada la muerte del maestro de periodistas Francisco Umbral. Pero en el caso de Antonio Puerta, un hombre joven, un deportista profesional que sólo tenía 22 años y que el sábado cayó repentina e inesperadamente fulminado por un rayo invisible en el estadio Sánchez Pizjuán, a la tragedia se añaden la incredulidad y una notable y creciente sensación de injusticia. Nunca es justa la muerte, pero, a medida que va avanzando nuestra vida, vamos recibiendo, dosificado, primero a cuentagotas y luego más rápidamente, un cursillo intensivo de preparación para la muerte. Antonio estaba en la edad de soñar, de construir, de edificar, de tener muchos hijos y de planificar, no en la hora de morir.
Quiero que quede constancia de que hoy no tengo ganas de escribir, y que lo que escribo me duele en lo más profundo del alma. Si lo hago no es desde la información, puesto que no conocía personalmente a Antonio, sino únicamente desde la emoción que me ha producido su fallecimiento. Desde que el otro día le ingresaran en el hospital Virgen del Rocío de Sevilla he seguido al instante, me parece que como ha hecho media España, la evolución en su estado de salud. Desgraciadamente, a medida que pasaban las horas se hablaba más de "milagro" que de otra cosa, pero el milagro no llegó. La UEFA, sensible por una vez, ha hecho lo que debió hacer mucho antes y ha suspendido el partido entre el AEK, cuyos jugadores están desolados por otros motivos, y el Sevilla.
Sólo nos queda respetar el inmenso dolor por el que tiene que estar atravesando ahora mismo la familia y animar al sevillismo. Antonio Puerta, una de las joyas de la cantera del equipo andaluz, iba para gran estrella del fútbol europeo si es que no lo era ya. Iba a estar, seguro, en la lista de Luis Aragonés para la Eurocopa de 2008. En medio de la tragedia de la muerte de un futbolista tan joven, rescato el emotivo gesto de la plantilla del Betis yendo a visitarle al hospital y la frase de un anónimo aficionado verdiblanco: "Me gustaría que pudiera jugar el derbi y que además fuera él quien nos marcara el gol de la victoria del Sevilla". Ya decía al principio que hoy no tenía ganas de escribir, y al final continúo sin tenerlas. Rezaré por Antonio.
27 de Agosto de 2007 - 21:44:38 - Juan Manuel Rodríguez
El sábado a las siete, el Madrid era la banda de Mirlitón, Raúl González Blanco uno de los muertos vivientes de George A. Romero y el único problema de Frank Rijkaard, entrenador bendecido por la abundancia de cracks, consistía en saber cómo encajar a los cuatro fantásticos al mismo tiempo. El domingo a las once, el Madrid, después de varios años de sordina, arrancaba de nuevo encendidos aplausos del exigente público del estadio Santiago Bernabéu, Raúl era el Cid Campeador y el Barça reeditaba más o menos los mismos problemas que tuvo al final de la Liga. Si alguien lleva a cabo el esclarecedor ejercicio de oír a los futbolistas culés hace un par de meses y escuchar las declaraciones efectuadas hoy mismo por Andrés Iniesta se dará cuenta de que son idénticas.
Joaquín Caparrós, técnico imbatido del Athletic Club de Bilbao durante toda la pretemporada, definió los partidos que se juegan durante el mes de agosto como "balas de fogueo". Me gustó la definición de Caparrós: balas de fogueo. Con Caparrós he tenido mil diferencias y las seguiré teniendo en el futuro, pero nadie puede negar –y yo no lo haré– que es un buen entrenador. Es cierto que el nivel de exigencia del Madrid no es ni mucho menos el del Athletic, abocado por sus tradiciones a luchar por la permanencia hasta que salga de Lezama una quinta de jóvenes "leones" que le saquen del atolladero, pero con esa frase Caparrós pretendía bajar de una nube a los aficionados de San Mamés: ojito que lo importante empieza ahora. Y es cierto. A Bernardo Schuster le faltó el pelo de un piojo para decir que la Supercopa de España le importaba un bledo.
Ni tanto ni tan calvo. Yo creo que Real Madrid y Barcelona volverán a luchar otra vez por la Liga porque, jugador por jugador, están muy por encima de sus rivales. Estoy seguro de que las dudas que hayan tenido o puedan tener en el futuro ambos equipos las resolverán sus jugadores. Schuster y Rijkaard, dos entrenadores jóvenes, dos técnicos de la nueva hornada y que fueron dos extraordinarios futbolistas, serán listos y dejarán jugar como saben a los futbolistas. El otro día, en sólo noventa minutos, se vio más fútbol en el Bernabéu que en toda la Liga pasada, lo que no quiere decir que el Madrid no vaya a pasarlo mal. Y si la gente tiene paciencia en Barcelona, (ya empiezan a fustigar a Rijkaard) Eto'o, Ronaldinho, Henry y Messi harán auténticas diabluras sobre el campo. Cuando las escopetas se cargan con balas de verdad siempre están arriba los de siempre. A Schuster le extrañó la inusitada dureza con la que cargaron contra él cuando todo el mundo sabía que aquello, parafraseando a Caparrós, eran sólo balas de fogueo. A mí también me extrañó. Supongo que más de uno se habrá tranquilizado después de lo del sábado, aunque la transición será dolorosa.
24 de Agosto de 2007 - 19:37:24 - Juan Manuel Rodríguez
Hasta hace bien poco, José María del Nido tenía un buen futbolista, un jugador que le había costado muy poco y que podía vender por mucho más, una solución deportiva, primero, y económica, después; ahora Del Nido tiene un problemón con Dani Alves, un enemigo confeso, un opositor declarado dentro del vestuario, una bomba de relojería que nadie, ni siquiera el propio jugador, se atreve a aventurar cuándo estallará. No se puede entender cómo han llegado a esta situación sin conocer antes la compleja personalidad del presidente del Sevilla, un hombre de digestiones realmente pesadas y cuyo ego ha crecido proporcionalmente a los éxitos del club que preside. Tampoco me extrañaría que dentro de poco saliera diciendo que el Sevilla lo ha inventado él. Del Nido me recuerda a esa máquina de echar pulsos japonesa que han tenido que retirar del mercado después de partirle el brazo a tres jugadores: el éxito le da tanto gustirrinín que no sabe cuándo parar, y con Alves no ha parado.
Lo cierto es que una oferta de 36 millones de euros por un defensa lateral derecho parece una extraordinaria oferta. Pepe costó 30 y los efectos del seísmo de su fichaje pueden observarse aún en el estadio Santiago Bernabéu. El Chelsea, que quería por encima de todo a Alves, acaba de contratar sin embargo a Belletti, que también es un buen jugador, por muchísimo menos dinero aunque para el mismo puesto. Ese movimiento realizado por el equipo que entrena Mourinho, dejando entrever quizás que ya tienen un recambio barato para el jugador del Sevilla, es el que ha acabado por rematar a Alves que ha salido hoy a la sala de prensa cual si de fiera corrupia se tratara. De momento, para abrir boca, el "problema Alves" ya se ha caído de la lista de convocados para el partido contra el Getafe por unas indemostrables molestias físicas.
Y me pregunto yo, ¿por cuánto dinero habría estado dispuesto a vender Del Nido? ¿Por 38 millones, sólo dos más de los que el Chelsea estaba dispuesto a pagar? ¿O es que Del Nido, uno de los hombres más famosos de su casa a la hora de comer, pretendía que le llamara por teléfono el mismísimo Roman Abramovich para luego salir corriendo a contarlo por toda Sevilla? Todavía no se ha cerrado el mercado de fichajes y Alves sueña con salir pitando del club, pero tengo para mí que ese futbolista ya no vale los 36 millones de euros que el Chelsea ofreció hace nada por él. La máquina sevillana de echar pulsos le partió el brazo a uno de los hombres más ricos y más despiadados del fútbol mundial. Ahora Del Nido tiene dos problemas, su máxima estrella y el entrenador. Monchi haría bien en recomendarle que apretara menos y reflexionara más. La clasificación mundial de la Federación Internacional de Historia y Estadística de Fútbol no incluye a los presidentes.
23 de Agosto de 2007 - 19:06:02 - Juan Manuel Rodríguez
Tras ingresar sus doce millones de euros por tocar el violín en el Tíbet (ni Paganini cobraba esas cantidades), Zaratustra continúa despellejando hoy en el Marca a quienes le hicieron aún más millonario si cabe, con especial ensañamiento –y con razón, por supuesto, aunque a destiempo, cobardemente y a distancia– hacia la figura del director deportivo del Real Madrid, Pedja Mijatovic, alias "Mister Tragaderas". Pero Mijatovic, que lleva ingeridos ya un buen montón de sapos y una notable colección de culebras, hará el Don Tancredo también ante el serial de espumarajos que suelta Zaratustra por la boca.
En una cosa sí estoy de acuerdo con Zaratustra, y es en que los fichajes hay que hacerlos allá por el mes de mayo, independientemente de que un equipo del potencial del Madrid tenga la obligación de estar en permanente movimiento. De ahí que sostuviera, sin demasiado éxito por cierto, que las elecciones de julio de 2006 serían nefastas sobre todo para el club, al margen de quien alcanzara la presidencia. Ganó Calderón, y eso fue aún peor, pero un entrenador del prestigio y del caché de Zaratustra podría haberse negado perfectamente a caer en paracaídas sobre el estadio Santiago Bernabéu. Antes, con más tiempo para pensar, reflexionar y planificar, le había dicho que no a Fernando Martín, y si luego le dijo que sí a Mijatovic fue única y exclusivamente porque huía de la quema de su querida Juve, descendida a la Serie B.
De lo que me doy cuenta es de que Zaratustra era, en el fondo, un cero a la izquierda. Sólo le dieron 30 millones para fichar, tenía atado a Chivu y le frenaron en seco la operación, pudo contratar a Pato pero le quitaron la idea de la cabeza porque el chaval era demasiado joven, exigió que siguiera Roberto Carlos y le dijeron que era muy mayor... Nadie hacía caso al pobre Zaratustra, convertido en una caricatura de sí mismo. Si la dirección deportiva, encarnada en un auténtico novato como "Mister Tragaderas", pasaba de él, de sus títulos y de su fama de hombre duro, ¿por qué no valorar la posibilidad de que fueran los jugadores quienes se conjuraran para sacar al equipo adelante? La situación que describe ahora Zaratustra, cuando ya ha cobrado, es de una anarquía total y absoluta. ¿Por qué esperar al 23 de agosto para denunciarla? Porque ya tiene la mortadela a buen recaudo.
Por último, Zaratustra desvela una noticia mundial: el fichaje de Kaká es imposible. ¿En serio? Y acaba diciendo que no volverá a entrenar nunca más al Madrid después de un trabajo que autocalifica como "extraordinario". Supongo que si Schuster gana la Liga con el Madrid será porque al alemán le dieron 80 millones de euros más que a él para fichajes, y que si no la gana habrá demostrado que la Liga se puede ganar con 80 millones menos. Sólo hay una cosa que Zaratustra no podrá echarle en cara a Schuster, como sí hizo en su día con el pobre Jupp Heynckes, y es que este equipo siga siendo suyo. Con las contrataciones de Heinze y Robben son ya ocho las caras nuevas en la primera plantilla. Buena suerte, Zaratustra, y que tanta paz lleves como descanso dejas. Te esperan la RAI y el Stradivarius.
22 de Agosto de 2007 - 18:05:38 - Juan Manuel Rodríguez
Habló, por supuesto, Zaratustra. No fue en La Gazzetta dello Sport como yo imaginaba, sino para el Marca y en un reservado del mesón Txistu, ante un apetitoso plato de jamón y una cañita de cerveza, pero, como intuía el pasado lunes, habló al fin Zaratustra. Tampoco hacía falta ser Sigmund Freud para saber que, en cuanto hubiera cobrado lo que le debían, Zaratustra saltaría raudo a la palestra para exigir respeto y poner los puntos sobre sus íes. Es exactamente el mismo comportamiento que tienen todos y cada uno de estos ejecutivillos, inventores del fútbol, cuando les ponen de patitas en la calle. Ninguno saber mantener la boca cerrada.
Me gustaría saber qué opinan Lorenzo Sanz y Juan Onieva del comportamiento que Zaratustra tuvo hace diez años con el Real Madrid Club de Fútbol y si, en su experta (por lo cercana) opinión, le faltó o no al respeto al mejor equipo del mundo. También me gustaría conocer qué piensa Fernando Martín acerca del madridismo de Zaratustra y qué le dijo cuando, absolutamente desesperado, pensó en él para salvar al equipo. El Madrid tuvo con Zaratustra dieciocho millones de euros de respeto, doce de los cuales, por cierto, fueron cobrados estando de vacaciones por el Tíbet. Ojalá todos los trabajadores del mundo tuvieran por parte de sus jefes sólo una décima parte del respeto que tuvo el Madrid con Zaratustra.
Por lo demás, quien sale peor parado, de lejos, de esta primera entrega de la entrevista concedida por Zaratustra a Marca es Pedja Mijatovic, alias "Mister Tragaderas". Nada nuevo bajo el sol puesto que todo el mundo conocía perfectamente que el director deportivo del Madrid vendió a Zaratustra por un plato de lentejas. Y, supongo que para notable disgusto de algunos zaratrustistas, quien sale más reforzado es, cómo no, Raúl González Blanco. Cito textualmente:
Pregunta: "¿Quién es el jugador más ejemplar de la plantilla?"
Respuesta: "Raúl. Lo ha sido siempre".
Por cierto: a propósito de la noticia de la dimisión de Zaratustra adelantada en su día por la Cadena Cope y que originó tanto revuelo, vuelvo a citar textualmente para no cometer ningún desliz:
P: "¿Presentó usted la dimisión tras la derrota ante el Bayern de Múnich?"
R: "Tras el partido de Múnich les dije: Si pensáis que el problema soy yo, me voy. Y ellos no me aceptaron la dimisión".
¡No le aceptaron la dimisión! Mañana Zaratustra hablará del mar, marinero, y de cómo ve al Madrid de Schuster y a los demás. Estaremos atentos.
21 de Agosto de 2007 - 17:20:35 - Juan Manuel Rodríguez
Yo creo que el club hace grande al entrenador y no al revés. Por otro lado, siempre tiene que haber una primera vez para todo, también para entrenar a un equipo grande. Hay entrenadores que tienen la inmensa fortuna de dirigir a un equipo grande a las primeras de cambio. Otros no, otros no llegan jamás a dirigir a un equipo importante, y probablemente no sea por falta de conocimientos sino por carencia de caché. Johan Cruyff, por ejemplo, no tenía demasiada experiencia como entrenador y, sin embargo, le eligieron para dirigir a todo un Fútbol Club Barcelona. ¿Por qué? Porque tenía caché. ¿Y de dónde le venía a Cruyff su caché como entrenador? Indudablemente de su etapa como jugador.
Cruyff era un icono del barcelonismo, y alguien pensó (acertadamente, aunque eso se comprobó luego) que alguien con aquel talento como futbolista tendría que saber trasladárselo correctamente a los demás como entrenador. Cruyff fue muy cuestionado, pero al final ganó Ligas y la primera Copa de Europa culé. Y el dream team sigue siendo añorado en la Ciudad Condal. A Cruyff, claro, le gustaba que su equipo jugara bien al fútbol y a puntito estuvo de vender su alma al diablo para lograrlo. No quiero recordar aquí, por ejemplo, las boutades del flaco colocando a Alexanco de delantero centro.
Ahí tenemos el caso de Frank Rijkaard. De Rijkaard también se afirmó, con razón, que no había ganado nada al llegar a Barcelona. Pero hoy Rijkaard, que cuando llegó a España efectivamente no había ganado nada, ya puede presumir de haber conseguido un par de Ligas y la segunda Champions culé. El entrenador holandés confiesa hoy en una entrevista concedida a El Mundo que él hace de todo por tener contentos a los jugadores. El Barça le hizo importante a él como entrenador y eso es porque los grandes clubes suelen tener siempre en sus filas a los mejores jugadores del mundo. ¿Habría ganado Rijkaard una Champions League entrenando, por ejemplo, al Getafe? Apostaría a que no. Me parece que para echarle en cara a un entrenador de fútbol si ha ganado muchos títulos o pocos, lo primero que hay que pedirle es la lista de equipos a los que ha entrenado. Luis Aragonés, por ejemplo, ha entrenado a todo el mundo en España y, en comparación con la importancia de los clubes a los que ha dirigido, no creo que pueda afirmarse precisamente que sea un entrenador ganador.
A Bernd Schuster le afean que no haya ganado nada, pero las Ligas y las Champions no se conquistan con el Levante o el Jerez sino con el Real Madrid o el Barcelona. Al Real Madrid estuvieron echándole en cara durante treinta largos años que sólo tuviera Copas de Europa en blanco y negro, pero una noche Mijatovic pegó el zapatazo y si te he visto no me acuerdo. Lo curioso del caso es que aquellos que hablaban del blanco y negro no habían ganado ninguna Copa de Europa en su vida, ni en blanco, ni en negro, ni en color. A Schuster, por lo tanto, sólo le falta historial y tiempo, el que quieran darle algunos madridistas. Sé que sólo se trata de fútbol ficción, pero me hubiera gustado saber qué habría hecho Fabio Capello con el Getafe de la temporada pasada. Capello empezó a ganar cuando sustituyó a Arrigo Sacchi en el Milan. A Schuster deberemos enjuiciarle a partir de ahora, como en su día sucedió con Cruyff o con Rijkaard. Ya está en un grande, y ahora habrá que exigirle cosas grandes, antes no. Antes sólo llevó al Getafe a una final de la Copa del Rey.
20 de Agosto de 2007 - 16:57:23 - Juan Manuel Rodríguez
Me sorprende que Fabio Capello no haya salido todavía en La Gazzetta dello Sport, que es donde salen todos estos siempre, explicando cómo ganó la Liga y agotando las existencias de medallas del ejercito de tierra italiano. Me imagino que será un poco pronto incluso para él, pero es sólo cuestión de tiempo que intente sacar ventaja de una situación que, en el fondo, si nos paramos a reflexionar un instante, provocó él solito. Todo el mundo (que esté informado) sabe que fueron los futbolistas, y de forma y manera muy especial los españoles, quienes sacaron del atolladero a un equipo que, con Capello al mando, simplemente se precipitaba al vacío. Fueron los Raúl, ahora de nuevo injustamente denostado, Guti, Míchel, Helguera y Casillas los que decidieron dar un golpe encima de la mesa y ofrecerles a los extranjeros un repaso minucioso de la historia del club en el que estaban jugando. ¿O es que la Liga la ganó Cannavaro? Está en las nubes quien piense eso.
Ayer, en la vuelta de la Supercopa de España, el Madrid entrenado por Schuster jugó casi tan mal como solía hacerlo el de Capello. Y digo "casi" porque hacerlo igual de mal requeriría tales dosis de constancia y tesón por parte de los futbolistas que acabarían levantando lógicas sospechas. Uno de los problemas que tiene Schuster al inicio del campeonato, y tiene bastantes, es cómo acertar a reconducir la situación, cómo dirigir la transición entre el fútbol rácano preconizado históricamente por su antecesor en el cargo y la apuesta por un fútbol divertido, alegre y que vuelva a ilusionar al madridismo. Bernardo se equivocó (yo también) al pensar que el título de Liga, obtenido tras cuatro años de sequía, serenaría los ánimos de un sector de aficionados que abogan por ganar al precio que sea, incluso al precio, abusivo desde mi punto de vista, de tener que dormitar en su asiento si ello fuera necesario. En ese sentido, y sólo en ese, la Liga resultó nociva para el club porque el Real Madrid no debe ganar como lo haría cualquiera sino jugando bien o intentándolo al menos.
Albergo pocas dudas al respecto de que, con el tiempo, ese equipo jugará bien al fútbol y que Schuster irá recortando lentamente la sombra de Capello. Por lo que veo, Bernardo ha elegido la mano de hierro para conducir la transición, enfrentándose desde el primer día con algunos periodistas. Hoy, por ejemplo, unas horas después del 3-5 ante el Sevilla, ha querido dejar constancia por escrito de que para él no existe el debate "Raúl sí, Raúl no". "Olvídense", ha dicho. Schuster sabe perfectamente, porque al contrario que otros fue buen cocinero antes de ser fraile, la importancia que el capitán tuvo en la obtención de la pasada Liga. Puestos a elegir aliados, entre la prensa y sus jugadores, Schuster, que fue el futbolista rebelde por excelencia, se queda con sus jugadores. Nadie dijo nunca que la transición fuera a ser fácil, pero si hay alguien que pueda conducirla con éxito ése es sin duda Bernardo Schuster. Dolerá al principio, pero será motivo de satisfacción al final.18 de Agosto de 2007 - 19:35:04 - Juan Manuel Rodríguez
Ahora que Emerson ha decidido estallar de una vez por todas en La Gazzetta dello Sport me viene claramente a la memoria aquel negro día en que se negó a saltar al césped del estadio Santiago Bernabéu. Las cámaras de televisión captaron perfectamente a Fabio Capello, su único valedor por cierto, pidiéndole que saliera a calentar ("¡Puma!") y como éste, ante las miradas atónitas del resto de compañeros que estaban con él en el banquillo, se negó descaradamente a hacerlo. Lo peor del caso es que, mentira podrida sobre mentira podrida, Capello simplemente lo dejó estar y, a la conclusión del partido, alegó en defensa de su jugador que éste no había salido sencillamente porque no se lo pidió. Órdago con "perete", 4, 5, 6 y 7.
Insisto en que las imágenes ("¡Puma!") y el gesto del entrenador italiano (y también de su segundo, Toni Grande) fueron muy explícitos al respecto. Le pidió que saliera, el brasileño se negó y luego, en lugar de tomar medidas disciplinarias contra él, construyó otra mentira aún mayor con objeto de defenderle. Se equivoca quien piense que aquel partido resultaba intrascendente y el rival era de poca enjundia puesto que se trataba ni más ni menos que de la Champions League y del Bayern de Munich. El Madrid, naturalmente sin Emerson, ganó por los pelos, (3-2) y luego Capello acordó con el "Puma" no sacarle demasiado en el Bernabéu, no fuera a resfriarse. Al lado de esta, la "boutade" de Schuster quitando el otro día a Casillas para sustituirle por Dudek resulta un inocente juego de niños.
Pero eso es pasado. Hoy, ahora, en este momento, Emerson, cuyo rendimiento durante toda la temporada pasada resultó decepcionante, estalla en Italia y dice que se quiere ir al Milan. ¿Por qué? Muy sencillo, porque su deseo es marcharse a una ciudad más tranquila y vivir bien. Es, por cierto, ésta del "Puma de Pelotas" otra de las bombas de relojería que ha dejado activadas Capello tras su despido. Está claro que Emerson no va a jugar con Schuster y que el Madrid, por lo tanto, no cuenta con él. Es evidente que la afición madridista no le traga y que no tiene cabida en un equipo que pretende jugar al ataque y tener el balón, justo lo contrario de lo que pasó con Capello. El problema es que Mijatovic pide once millones de euros por Emerson y sinceramente no creo que haya nadie en el mundo tan loco como para pagar ese dinero por él. Al Madrid le dieron gato himalayo por león americano. Vayan ustedes ahora a explicarle eso al viejo zorro que es Adriano Galliani.
17 de Agosto de 2007 - 13:58:23 - Juan Manuel Rodríguez
No puedo estar más de acuerdo con el entrenador alemán Bernd Schuster (con quien, por cierto, boutades de Dudek al margen, suelo estar siempre bastante de acuerdo); si el Real Madrid se obsesiona con los torneos de verano es que algo no funciona correctamente. Con todos mis respetos y cariño hacia todo el mundo, el Ramón de Carranza está para que lo gane el Cádiz, que es quien lo organiza, o para que brille el Betis, que luego lo tendrá complicado durante el resto del año. El objetivo del entrenador del Real Madrid, que no es desde luego el Ramón de Carranza sino la Liga y la Champions, tiene que consistir en seguir haciendo pruebas para que todo funcione cuando tiene que funcionar. Si me apuran un poco, yo ni siquiera le daría demasiada importancia a la Supercopa de España, pero, puesto que es un torneo de carácter oficial y ya que está por medio el Sevilla, incluiremos lo que suceda el próximo domingo entre lo verdaderamente relevante.
"Lo de ahora tiene una importancia relativa", dice Schuster, y le entiendo perfectamente. Si no dijo "lo del Ramón de Carranza me importa un pimiento morrón" fue única y exclusivamente porque se trata del entrenador del Real Madrid; y del equipo de fútbol más importante del mundo, y por supuesto de quien lo dirige desde el banquillo, siempre se espera lo mejor en cualquier momento y circunstancia. El Madrid tiene que ganarlo todo siempre, y jugar bien al fútbol desde el primer minuto del primer partidillo amistoso. Pero lo que no puede decir Schuster, que es entrenador del Real Madrid, sí lo puedo decir yo, que no lo soy: los torneos de verano están para perderlos, así como suena.
¿De qué estamos hablando en realidad? Aquí en el fondo se libra una batalla personal entre los admiradores del fútbol jurásico empleado por Fabio Capello y aquellos que sostienen que el Madrid tiene que estar dirigido por alguien como Schuster, alguien a quien le guste el fútbol y no considere el balón como un intruso. Mientras su ídolo se pega la vida padre gracias al saco de millones que se llevó del club por dos años no trabajados, los capelistas, que se sienten injustamente tratados, siguen añorando el pasado. No hay problema, hablemos del pasado. Me viene a la cabeza, por ejemplo, el Ramón de Carranza del verano de 2006. El Real Madrid acabó entonces en la última posición, después de haber perdido contra el Villarreal por 1-0; el público despidió con pitos al equipo de Capello, algo que luego se convirtió en una suerte de tradición a lo largo de la temporada.
A pesar de todo, diez meses después, el Real Madrid acabó ganando la Liga. No volveré a recordar cómo la ganó, pero el hecho es que lo hizo. Y eso es lo que no le perdonarán jamás a Bernd Schuster, que por aquel entonces estaba entrenando, muy bien por cierto, al Getafe. El 19 de agosto de 2006 podían leerse crónicas como la siguiente: "no es normal ver al Real Madrid de segundo plato, pero así ha jugado, como un segundón. Hacía once años que el Madrid no acudía a Cádiz a jugar este prestigioso torneo y su regreso no pudo ser peor para la afición cadista". Los torneos de verano están para perderlos.
15 de Agosto de 2007 - 20:25:43 - Juan Manuel Rodríguez
El otro día se organizó una buena en el primer entrenamiento del Barcelona en la Masía. Existía tanto interés entre los aficionados culés por ver por primera vez en acción a los cuatro fantásticos que estos aguantaron estoicamente tras las rejas hasta que el empleado del club decidió abrirlas de golpe y porrazo. La montonera fue de escándalo y me recordó mucho a las películas de catástrofes del estilo de El coloso en llamas o Terremoto. La cosa, afortunadamente, no pasó a mayores, y entonces la tensión de los aficionados, aliviada al fin después de una carrerita hasta el campo de entrenamiento, se transformó en auténtica ansiedad entre los fotógrafos de prensa por recoger una imagen, la primera en España, en la que pudiera verse juntos a Eto'o, Henry, Messi y Ronaldinho.
La foto histórica la consiguió el diario Sport y, bajo el llamativo titular de "¡Juntos!", fue la portada del periódico al día siguiente. Pero el blog La libreta de Van Gaal acaba de pillar al diario barcelonista en un renuncio. Efectivamente Eto'o aparece con los brazos en jarras y la mirada perdida en el horizonte, probablemente cogiendo aire después del último ejercicio físico. Henry, el nuevo, displicente y como si estuviera esperando el autobús, apoya su pie derecho en un balón. En el centro, más adelantado, dando a entender quizá que ya ha llegado su hora, a punto de lanzar un libre directo imaginario, está el gran Messi, el mejor futbolista del mundo. Y por fin, a su izquierda, Ronaldinho, el jugador que ha hecho grande al último Barça, coloca delicadamente la puntera de su bota derecha sobre otro balón. La fotografía sería perfecta si no fuera por un insignificante detalle y es que, entre Messi y Ronaldinho, estropeándolo absolutamente todo, haciendo añicos el instante mágico de una fotografía llamada a pasar a la historia del barcelonismo, aparece Oleguer Presas.
Probablemente lo más fácil habría sido gritarle desde la grada: "¡Eh, tú, Oleguer, quítate de ahí hombre! ¿Pero es que no ves que me estás estropeando la foto?", pero eso habría espantado a las otras cuatro piezas o, algo mucho peor, llamaría la atención del resto de fotógrafos. No descubro nada nuevo si digo que Oleguer está ahí por lo que está. ¿Alguien se imagina la reacción de Joan Laporta al día siguiente después de la escenita? De los cinco, Oleguer es sin duda alguna el único que sabe catalán; es más, me atrevería a aventurar que es el único que sabrá catalán. Sport hizo lo que Stalin con Trotski y desterró a Oleguer de la historia con el mismo Photoshop que algunas estrellas de Hollywood emplean para eliminar las cartucheras y borrar las patas de gallo. Otro ataque más al nacionalismo catalán. Ya veo a Carod pidiendo el cese inmediato de Casanovas.
14 de Agosto de 2007 - 17:04:19 - Juan Manuel Rodríguez
En su ánimo por exprimirle al futbolista hasta la última gota de zumo para luego poder ir presumiendo por ahí de que lo vendió por treinta veces más de lo que le costó, José María del Nido, quien sin duda tiene el mandato de defender los intereses del Sevilla hasta las últimas consecuencias, se ha convertido en una especie de subastero internacional. No es menos cierto que, gracias al indudable acierto de Monchi, un galáctico de los despachos, el club andaluz saca buenos jugadores hasta de debajo de las piedras, pero incluso Del Nido, que todavía sigue haciendo la digestión de la última Copa de la UEFA, tendría que haberse aprendido ya a estas alturas la regla número uno del fútbol mundial: "No podrás retener nunca a un futbolista en contra de su voluntad". En el caso de un jugador, la voluntad de irse, que puede parecer firme al principio, sólo puede reprimirse de un modo: más dinero. Ahí está Kanouté, decidido hace tan sólo dos meses a largarse a la Premier League y "retenido" hasta 2010 después de que el club pasara por el aro de sus exigencias económicas.
Claro que cumplir los deseos de crecimiento deportivo de sus jugadores más relevantes viene costando a las arcas del Sevilla un auténtico dineral. Así sucedió en su día con Reyes y luego volvió a pasar con Ramos. Ahora ocurrirá lo mismo con Alves, harto de ver cómo pasa el tren de largo una y otra vez por delante de su estación. Todo el mundo sabe que Alves jugará la próxima temporada en el Chelsea. Del Nido apura los últimos días de negociación intentando sacar mayor tajada, pero al final Alves se irá porque quiere crecer deportivamente y por el insignificante detalle de que Abramovich está dispuesto a pagarle seis millones y medio por cada una de las cinco temporadas que jugará allí. Teniendo en cuenta que el brasileño le costó ochocientos mil euros al Sevilla y que ahora puede ingresar por él cerca de treinta y cinco millones, convirtiéndose en el fichaje más elevado del mercado de verano, yo creo que Del Nido tiene que estar satisfecho.
A la larga, sin embargo, Monchi acabará teniendo un pequeño problema. Ahora venden caro y compran barato, y están haciendo magia con lo que tienen, pero al Sevilla ya no le quedan demasiados futbolistas por los que pedir treinta millones de euros. Tras sus éxitos, el equipo andaluz se ha hecho famoso; Monchi ya no es el director deportivo de un equipo desconocido sino el jefazo del actual campeón de la Copa de la UEFA y de la Copa del Rey. Todo dependerá de que las parabólicas de Víctor Orta continúen funcionando a destajo; dicen que él solito controla a más de dos mil jugadores de todo el mundo. El y Monchi trabajan para que Del Nido presuma. Esa es, por cierto, la regla número dos: "Jamás saques pecho durante demasiado tiempo y cuando te pregunten cómo estás, tú responde que sólo regular". Por si acaso.
13 de Agosto de 2007 - 20:25:43 - Juan Manuel Rodríguez
Me parece recordar que ya he hablado aquí antes de Chuck Palaniuk. El periodista estadounidense dice que las mejores ideas para sus cuentos y novelas suelen surgirle en una pequeña cafetería que hay muy cerquita de su casa. Se sienta, pide un café, a lo mejor un donut relleno de crema al cacao, mira alrededor suyo y copia en un cuaderno. Cortar y pegar. Yo creo que no es tan sencillo como dice Palaniuk, y que si lo fuera estaría estafando en cierto modo a sus alumnos de escritura creativa, si es que los sigue teniendo después de hacerse millonario. Pongamos por caso El Club de la Lucha, que algunos de ustedes habrán leído y otros habrán visto transformada después en una película protagonizada por Brad Pitt y Edward Norton; lo que allí se narraba no era más que la inacabable y desasosegante frustración del hombre moderno y la posterior utilización del combate físico, el que duele al día siguiente como una punzada en la sien, de forma poco profesional (en absoluto profesional, en realidad) aunque, al parecer del autor de la novela y también del director de la película, bastante efectiva para combatirla.
La noticia me llamó mucho la atención cuando la leí hace un mes. Ahora el lema de los privilegiados chicos del Colegio Eton, muchos de los cuales se reúnen regularmente para boxear en lo que se ha dado en llamar The Real Fight Club, es "el boxeo ha vuelto, olvídate del golf". Alan Lacey y la Asociación de Boxeo de Cuello Blanco son los promotores de un club que ya tiene cerca de mil miembros y que debido a su éxito tiene previsto abrir un gimnasio detrás de las oficinas de Société Générale. Dentistas, asesores financieros, operadores bursátiles o abogados se citan en el East End londinense y, protegidos con guantes y cascos, saltan al ring mientras suenan, por ejemplo, las Valkirias de Richard Wagner. El loco pelea contra el jefe, luego les tocará a Robo Cobb y El Sorprendente, y más tarde No Me Ando con Tonterías se las verá con Sickboy. No son tampoco extrañas veladas del tipo Doctors versus Lawyers, doctores contra abogados.
Puede que Palaniuk sea el Julio Verne del siglo XXI, quién sabe. Lacey creó esta suerte de cofradía en 2001 cuando se ganaba la vida organizando eventos para bancos y era un gordo cuarentón que intentaba dejar de fumar. Hoy Cityboxer, rival del Real Fight Club, lleva ya cerca de trescientos boxeadores reclutados. No hay vencedores, ni por supuesto existen tampoco los vencidos en estos combates organizados a tres asaltos, pero los malos golpes continúan siendo muy malos y naturalmente te hacen daño y puedes trastabillar y salir mal parado y llegar grogui a tu casa y ver doble durante un rato. Como dice Lacey, "es una oportunidad para que un hombre sea un hombre". Empieza a sonar algo de Bruce Springsteen, lo que sea, todo es bueno. Alguien sube al ring. Se acabó el golf. Decididamente empieza el boxeo.
12 de Agosto de 2007 - 19:01:00 - Juan Manuel Rodríguez
Nadie dijo nunca que entrenar al Real Madrid fuera una tarea fácil. Bernd Schuster, por ejemplo, se enfada mucho cuando le recuerdan que en Sevilla perdió a lo Capello, jugando con un doble pivote defensivo y abandonando a su suerte a Guti. No sé qué le pasaría por la cabeza al entrenador alemán este sábado en Sevilla. O, para ser exacto, lo sé porque lo confesó él mismo al final del partido: consciente de que a su equipo aún le falta mucho para jugar al fútbol como él pretende y como le exigirá sin duda el madridismo en cuanto arranque la Liga, Schuster cayó en la enorme tentación de pensar sólo en el partido de vuelta que se disputará en el estadio Santiago Bernabéu. Pero ya le digo desde aquí a Bernardo que la Supercopa de España, o lo que sea que se estén jugando ahora mismo los campeones de Liga y Copa, no es una justificación suficiente para traicionar sus ideas al respecto. A él se le trajo para que jugara bien al fútbol, porque para hacerlo mal ya estaba Capello.
Al menos, Schuster es sincero y reconoce que el equipo sufrirá al comienzo del campeonato. No es fácil salir del atolladero de mediocridad en el que le introdujo su antecesor en el cargo. Esto no es Cambio Radical, esto es fútbol. Vaya por delante que yo sí creo que el Real Madrid, con los futbolistas que tiene en la actualidad (no con todos, desde luego), sí puede jugar bien al fútbol. Pero, sin que sirva desde luego de excusa, habría que reflejar aquí el hecho de que la dirección deportiva –o sea, Pedja Mijatovic, alias Míster Tragaderas– se está tomando su tiempo para traerle al entrenador lo que éste seguramente le pidió hace mucho. Hasta la fecha, el Real ha fichado un portero, dos centrales y un delantero. Estoy seguro de que Schuster pidió dos mesas y Mijatovic le ha comprado tres sillas. Habrá que esperar hasta que la relación entre el entrenador y el director deportivo salte por los aires.
Torres se ha ido al Liverpool por treinta y cinco millones de euros. El Manchester ha fichado a Anderson por treinta y dos. Ribéry, que quería jugar en el Madrid, se marchó al Bayern por veinticinco. Henry llegó al Barça por veinticuatro y Forlán recaló en el Atlético de Madrid por veintiún millones de euros. Sin embargo Schuster, que al final hará jugar bien al fútbol a ese equipo, tiene que vérselas todos los días con el desecho de tienta que recomendó en su momento Capello. Pero el madridismo no tiene por qué ser paciente, ni Schuster debe reclamar tampoco paciencia. El Real Madrid está obligado a jugar bien y a ganar. Para lo otro ya estaba el de antes.
10 de Agosto de 2007 - 21:44:56 - Juan Manuel Rodríguez
Poco antes de que concluyera el Tour de Francia, sin conocer aún si su hijo lograría o no la ansiada primera posición en el podio de París aunque sabedor ya a esas alturas de que, independientemente de lo que sucediera en los Campos Elíseos, entre tanto golfo y tanto tramposo, Alberto había sido sin lugar a dudas la gran estrella de la carrera, el padre de Contador me confesaba, triste e indignado en La Palestra, que para ellos, para su familia y para sus amigos, tan desagradable o más que la gravísima enfermedad que sufrió y que a punto estuvo de retirarle del deporte en activo, fue su falsa implicación en la Operación Puerto. Hoy, tan sólo unos días después de que Alberto Contador consiguiera la victoria en la ronda gala, el chaval se ha visto obligado a dar la cara porque desde Francia y desde Alemania han puesto en funcionamiento el ventilador de la basura y un trozo le ha golpeado a él en la cara.
Unas siglas (A.C.) aparecidas en la lista de Eufemiano Fuentes y la inacción y el mutismo del secretario de lo que nos queda de Estado para lo que nos queda de Deporte han sido más que suficiente para que algunos le den a la imaginación con ánimo avieso. Evidentemente, los culpables de que el nombre de Alberto Contador salga ahora salpicado son aquellos que publican rumores y cuentan embustes, impidiendo que la realidad, que es tozuda, les estropee una buena noticia. No sé cómo funcionará allí, pero al menos aquí uno es inocente hasta que no se demuestre lo contrario. Ellos, repito, son los culpables directos de esta estrafalaria situación, pero Jaime Lissavetzky, que no zanjó el asunto porque no supo, no quiso o no le dejaron, es también culpable indirecto de que Alberto, que debería estar disfrutando de su edificante triunfo, haya tenido que salir hoy a pelear contra la rumorología.
De cualquier forma, la rueda de prensa de Contador, que casi, casi ha llegado a donar su cuerpo a las autoridades competentes en materia de dopaje para que le examinen de arriba abajo y luego, por si quedara alguna duda, otra vez de abajo arriba, ofreciendo incluso su ADN para que hagan con él lo que consideren necesario, ha sido la rueda de prensa de un hombre limpio y un deportista sano y que mira de frente. Unas siglas escritas en un cuadernillo no pueden ser suficientes para manchar el buen nombre de un ciclista honrado. Quien la haga, ya sea a base de autotransfusiones, EPO inyectada o mentiras publicadas, que la pague. Si a Lissavetzky no le hubieran cegado hace tiempo los flashes de las cámaras, quizás no se habría llegado a esta triste situación y no habríamos tenido que presenciar a un gran campeón tratando de demostrar que es inocente. Por cierto que ese Tourmalet, el de las mentiras, no tiene por qué escalarlo solo Alberto Contador.
8 de Agosto de 2007 - 19:58:28 - Juan Manuel Rodríguez
Ni Kaká, ni Reyes (del que a lo mejor vuelvo a hablar mañana tras la memorable entrevista que ha concedido a Don Balón y que confirma su milagrosa conversión rojiblanca... por ahora), ni el Tour de los escándalos, ni Henry, ni Alves ni nada de nada: el auténtico culebrón del verano es la guerra civil acaecida en McLaren Mercedes. Ha sido tanto el ruido que han organizado entre Fernando Alonso, Lewis Hamilton y Ron Dennis, que acaban de despertar de su siesta a Norbert Haug, máximo responsable de Mercedes para la Fórmula Uno. Porque McLaren, y a veces solemos olvidarlo, se apellida Mercedes. Puede que la escudería para la que trabajan el vigente campeón mundial y el nuevo enfant terrible de los circuitos tenga efectivamente un cerebro inglés, pero el corazón late en un perfecto alemán.
Las declaraciones de Haug, que no es ni remotamente el "señor X" de esta historia, a Bild, son las declaraciones del pacificador, un hombre de buena voluntad y mejores sentimientos que aboga por una convivencia pacífica y una competencia leal entre dos deportistas orgullosos, altivos y con un ego demasiado inflamado como para reconocer un error o dar un sólo paso hacia atrás. Habrá quien me diga que el orgullo, la altivez y el ego de Alonso están respaldados por dos títulos Mundiales, pero Fernando, al igual que le sucede ahora a Lewis, ya era así antes de haber ganado ni una sola carrera en la Fórmula Uno; hay testimonios que lo acreditan. Hamilton está cortado exactamente por el mismo patrón que el asturiano y, por mucho que Haug salga ahora diciendo que Alonso tiene contrato en vigor y que nadie le ha abierto las puertas del equipo para que emigre, todo el mundo sabe que eso va a ser imposible. Sólo falta que, al abrir la próxima botella de champagne en el podio, el corcho deje tuerto a uno de los dos pilotos para que intervengan directamente las familias.
Por otro lado, nunca en mi vida había oído hablar tanto de McLaren y de Mercedes. Puede que Ron Dennis sueñe con aquellos tiempos tranquilos en los que sólo tenía que batallar con Alain Prost y Ayrton Senna, dos angelitos al lado de estos, y que Norbert Haug esté harto de que le despierten de su siesta para contarle la penúltima de sus dos pilotos, pero a buen seguro que el director general de marketing de la empresa es ahora mismo el hombre más feliz del planeta tierra. Si no fuera porque creo que se llevan mal de verdad, pensaría que la rivalidad entre Alonso y Hamilton es lo que en la prensa del corazón suele conocerse, creo, como un "posado-robado-pactado". Porque al final, ¿qué es lo que quieren en Mercedes? Vender más coches. ¿O no?
7 de Agosto de 2007 - 16:38:03 - Juan Manuel Rodríguez
Leo, al mismo tiempo que me como una naranja de Valencia, el artículo que publica Carlos Romero en El Mundo del siglo XXI. Porque yo, a diferencia de Fernando Alonso que es más de manzanas, me pirro por las naranjas. Es la fruta española por antonomasia y, aunque sea fuera de temporada, ácida y un poco seca, la naranja me ayuda a pensar. Y a leer. Por eso leo, como decía, el artículo de Romero en El Mundo, un carrusel de contradicciones históricas de la Federación Internacional de Automovilismo, la famosa FIA, y, a punto de hincarle el diente al último gajo, llego a la conclusión de que la F1 es sin duda alguna el deporte profesional con más lobbys por metro cuadrado. A su lado, Victoriano Sánchez Arminio es una hermanita de la caridad.
En el 89, en el circuito de Suzuka, Alain Prost realizó una maniobra poco elegante sobre Ayrton Senna, y la FIA castigó al brasileño por saltarse la chicane: lobby francés. Un año más tarde fue Senna quien expulsó adrede a su compañero de la pista, enviándole contra el muro. La famosísima telemetría y las posteriores declaraciones del piloto brasileño confirmaron el altercado y, aún así, Senna no fue sancionado: lobby brasileño. En el 97, Michael Schumacher trató de hacer con Jacques Villeneuve en el circuito de Jerez exactamente lo mismo que Senna había hecho con Prost siete años antes, pero entonces la FIA sí castigó al alemán: lobby canadiense. Con posterioridad a todos estos hechos realmente polémicos, según el testimonio del periodista, ha habido multitud de acciones bastante más peligrosas que aquella protagonizada hace diez años por Schumacher y que quedaron sin sanción por el simple hecho de que los pilotos no eran tan conocidos como el alemán: o sea, lobbys universales y a discreción.
Estoy pensando que a lo mejor el problema que tiene el automovilismo español es que cuenta con un campeón mundial, pero, sin embargo, carece de un lobby que le defienda cuando sea necesario, un lobby serio y en condiciones, el mismo que nos faltó, por cierto, para que Madrid fuera designada ciudad organizadora de los Juegos de 2012. Oigo al presidente de la Federación Española de Automovilismo (¿la FEA?) llamando "trampas" a Lewis Hamilton, rebautizándole como a aquel personaje de la serie "Bonanza", y aquello me retrotrae a mis años de colegio. Recuerdo que a un niño le quitaron un lapicero, y éste, lloriqueando, imploró a la maestra: "¡Señorita, señorita, me han quitado los pinturines!". Si nuestra Federación, o alguien, quien sea, pretende hacer algo, lo que sea, que lo haga de una maldita vez, pero que no vaya lloriqueando por los rincones, haciendo el más soberano y estruendoso de los ridículos.
The Guardian ha revelado la conversación surgida entre Ron Dennis y Hamilton y me ha venido a la memoria aquella otra que mantuvieron Carlos de Inglaterra y Camila Parker-Bowles. Esto se pone interesante, y eso a pesar de que en la Fórmula Uno ya no se puede adelantar. Si Alonso es listo, romperá su contrato en cuanto concluya la temporada y se buscará la vida en otra escudería. Y si Dennis es inteligente se tomará un año sabático porque al pobre sólo le falta quedarse embarazado. Por mucho que nos empeñemos en lo contrario, el futuro de McLaren Mercedes le pertenece a Lewis Hamilton. Es inglés y tiene su propio lobby. Alonso es español y a lo máximo que aspira nuestra Federación es a llamarle "trampas" a Hamilton. De resultas de tanta ofensa, lo mismo decide retirarse del Mundial en el último minuto.
6 de Agosto de 2007 - 15:33:38 - Juan Manuel Rodríguez
Como en tantas y tantas carreras precedentes, Fernando Alonso, bicampeón mundial de Fórmula Uno, estuvo sencillamente magistral en Hungagoring, remontando desde la sexta plaza a la que le relegó injustamente la FIA la noche anterior hasta la cuarta y definitiva, a un sólo paso de subir al podio. Tal y como se ha puesto (de interesante) la situación, creo que eso fue lo mejor que pudo haber sucedido. Al final de la carrera, interrogado a toda prisa por los periodistas, Alonso reconoció que no existía demasiada diferencia matemática entre acabar tercero o concluir en la cuarta posición. ¿Hamilton y Alonso en el mismo podio? ¿Juntitos el uno al lado del otro? ¿Se habría atrevido el líder del Mundial a mojar con el champagne a su compañero de equipo?
Este será el artículo de lo obvio, pero ante la tenacidad –absurda, desde mi punto de vista– de los alonsistas de carnet, ahí va. Efectivamente Lewis Hamilton desobedeció clarísimamente las órdenes de su equipo, lo que provocó el ostensible enfado de Ron Dennis, su principal promotor. Está claro que Alonso siguió a pies juntillas las instrucciones de McLaren. Al sancionar a Alonso, los comisarios deportivos, que son unos profesionales del ramo, cometieron, según la modesta opinión de un neófito en la materia, una auténtica felonía. Pero, del mismo modo que jamás creí la estupidez simplona de que el Barcelona fuera a ganar la Liga porque Joan Laporta votó por Angel Villar en las elecciones a la presidencia de la Federación Española de Fútbol, ahora no puedo aceptar tampoco la teoría, bastante superficial y majadera, de que la FIA haya cedido ante el lobby inglés para beneficiar a nadie. De ser así, tendrían que cerrar el kiosco por fraude deportivo.
El comportamiento de Fernando Alonso, y eso salta a la vista de cualquiera que tenga ojos en la cara, fue en todo momento generoso, profesional y deportivo. La escena que protagonizó junto a su jefe, aquel ofreciendo a la prensa internacional las explicaciones de lo que había sucedido y el piloto comiéndose, aparentemente distante y realmente relajado, una manzana, pasará sin duda a los anales de la F1. Alonso ha desvelado que nadie de McLaren habla con Hamilton. Ese enfado, sin embargo, será pasajero, ya lo verán. La escudería británica y el primer piloto inglés que tiene opciones reales de lograr el Mundial en mucho tiempo están condenados a entenderse. De ahí que Hamilton, que debe estar muy seguro de esto que estoy diciendo, se permita el lujo de pisar a fondo tanto dentro como fuera de la pista. Hamilton estuvo sólo ayer, pero Alonso volverá a estarlo hoy, mañana, pasado mañana y al otro. Lo mejor para él es que se vaya cuanto antes de ahí. Quien sabe si de nuevo a los brazos de Briatore. Obvio, ¿verdad?5 de Agosto de 2007 - 20:16:17 - Juan Manuel Rodríguez
Fernando Alonso tiene mucha razón cuando deja caer, de forma velada a veces y en otras ocasiones muy claramente, que a McLaren le interesa mimar a Lewis Hamilton. Hace mucho tiempo que un piloto británico no gana el Mundial de Fórmula Uno y está claro que Hamilton ha llegado para quedarse. En teoría, esa idea que tuvo un buen día Ron Dennis de contratar al bicampeón del mundo y colocar detrás suyo a la joya de la corona automovilística británica, un piloto en proyección y que venía apretando con mucha fuerza, era una feliz idea. Alonso, que indudablemente era el mejor, el piloto más rápido y un fichaje galáctico, seguiría ganando hoy, mientras que Hamilton, que podía ser el mejor, lo aprendería todo de su prestigioso profesor español y así podría aplicar en el futuro sus enseñanzas, perpetuando en el tiempo las victorias de la escudería.
Pero Dennis quizás no contara con el hecho de que a Hamilton le fuera tan condenadamente bien en su primer año en la Fórmula Uno (yo creo que ni siquiera el propio Hamilton contaba con eso), ni mucho menos pensó que, después de unos inicios tan espectaculares, a Lewis y a quienes le rodean les diera por reflexionar acerca de la posibilidad de adelantarse, aunque sólo fuera ligeramente, al futuro programado con tanto esmero y cariño por el "tito" Ron. En McLaren disfrutan un montón enfrentando a sus dos gallos (no hay más que ver su último spot publicitario) y tengo para mí que, hasta lo sucedido ayer en Hungaroring, Dennis también se lo estaba pasando muy bien. Absolutamente todo el mundo conoce a Alonso y es sabido que no dará marcha atrás, pero es que Hamilton es un alonsito en potencia, un chico que empieza a explorar su verdadero valor deportivo y mediático. En definitiva, Hamilton quiere lo que tiene Alonso, y lo quiere ya. Se lo va a quitar en cuanto se dé la vuelta y Alonso, que se lo quitó antes a otro, lo sabe mejor que nadie.
Cuando escribo este artículo aún no ha empezado la carrera y, por lo tanto, desconozco lo que pasará hoy en Hungría. Dennis no ha tenido por menos que reconocer que está siendo un auténtico infierno para él gestionar la situación interna del equipo "con dos pilotos tan competitivos". O sea: el asunto se le ha ido definitivamente de las manos. Y es justamente ese desgobierno, ese descontrol surrealista que critica con tanta dureza Fernando Alonso, el que más me motiva a mí a seguir un deporte que, y esto que quede entre ustedes y yo, me parece un tostón. Al final, todo acabará con la salida de Fernando de McLaren. Y si no, al tiempo. Ron Dennis tenía todos los cabos atados menos uno. Hamilton piensa que ya lo sabe todo, y lo peor (o lo mejor) del caso es que parece tener razón. El patrón se quemará en su propio infierno.
2 de Agosto de 2007 - 19:19:15 - Juan Manuel Rodríguez
Yo ya me lo puedo creer casi todo. Si una tatarabuela australiana de noventa y cuatro años, que dejó el colegio a los doce, ha sido capaz de obtener un título universitario de postgrado, no sé por qué no va a ser también capaz Fabio Capello de hacer jugar bien al fútbol a alguno de sus equipos en un futuro próximo. Si no me equivoco, Fabio ha cumplido sesenta años, treinta y cuatro menos de los que tiene Phyllis Turner, la heroína de nuestra historia, de forma que el técnico italiano tiene toda una vida por delante, si es que no opta por la jubilación anticipada, para replantearse en serio su concepto de un juego que, paradójicamente, le ha convertido en millonario. Es como si un tenor, por poner un ejemplo, hubiera logrado triunfar a base de gallos. Pues Fabio ha ganado miles de millones de euros desafinando.
Han bastado dos partidos de pretemporada, sólo dos, para que los capelistas más recalcitrantes hayan salido de sus catacumbas para atizarle a Bernd Schuster. Estoy seguro de que el 3-0 del otro día –¡en el segundo partido que dirigía el alemán!– ha sido motivo de celebración por parte de ese sector de fans del fútbol prehistórico de Capello. Fabio ya no está, se fue, o, por mejor decir, le "fueron" (pagando, por supuesto) por el simple hecho de que aburrió mortalmente a las ovejas a lo largo de diez meses, diez, de la pasada temporada. Capello ya no está, pero estoy convencido de que los resultadistas, los amantes del gol de penalti (o con la mano) en el último minuto, darán mucho juego a lo largo del año. Porque para cualquier capelista de carnet, cualquier amante de las tácticas futbolicidas de Capello, Schuster, que tiene la fea costumbre de pretender que sus equipos diviertan a los espectadores que hayan pagado una entrada, debe ser algo así como la bicha, el demonio, el innombrable y no sé cuántas cosas más.
La primera diferencia entre Capello y Schuster es que el primero cobró para irse mientras que el segundo pagó para venir. Schuster igualaría a Capello sólo con jugar al anti-fútbol durante ocho meses y luego hacerlo regular, tirando a mal, durante otros dos. Es cierto que, sin saber ni cómo ni por qué, Capello se tropezó con una Liga, pero no lo es menos tampoco que lo hizo practicando algo muy similar al fútbol australiano, ya que empezamos hablando de la adorable señora Turner. Capello aseguró que en cuarenta días su equipo jugaría bien y tuvimos que darle otros doscientos más para que lo hiciera sólo mal. Los capelistas han jurado venganza y no le pasarán ni una a Schuster, pero, al final, a pesar de todos los pesares, el Real Madrid volverá a jugar bien al fútbol, devolviéndole así al club la que ha sido sin lugar a dudas su seña de identidad fundamental a lo largo de los últimos cincuenta años.
1 de Agosto de 2007 - 18:15:46 - Juan Manuel Rodríguez
Posiblemente sea cierto eso de que José Antonio Reyes tenía desde hace mucho tiempo una espinita clavada con el Atlético de Madrid, aunque de lo que albergo pocas dudas, y más aún tras su extraño estreno de ayer (¿Cuándo se ha visto a un futbolista pitado por sus nuevos seguidores el mismo día de la presentación?), es de que un sector importante de la afición colchonera se sintió traicionada por el sevillano cuando, con el acuerdo ya preparado sólo para ser firmado, les clavó la Tizona hasta la campanilla a los seguidores rojiblancos para marcharse al eterno rival. Ahora Reyes, un buen jugador de fútbol que ha demostrado que lo suyo no es precisamente imitar a Castelar, ha tenido la desfachatez de decir que él quería fichar por el Atleti desde que tenía trece años, cuando se enteró de que le seguían de cerca los pasos. Y se ha quedado tan tranquilo.
Habría bastado con lo de siempre, el típico "Buenas tardes a todos, estoy muy feliz de haber fichado por el Atleti y daré lo mejor de mí mismo", pero no, Reyes tenía que improvisar. Y, precisamente ahora, tras la espantá del adulto Torres (porque en el Liverpool ha crecido un montón y ya no es un niño como era aquí) y el anuncio de la venta del estadio Vicente Calderón, los atléticos tienen el cuerpo para pocas jotas, la verdad sea dicha. Reyes no es el primer futbolista que pasa del Real Madrid al Atleti, al igual que Saviola no será el último jugador que pase del Barça al Madrid; sin embargo al "conejo" no se le ocurrió decir, justo el día de su presentación, que había sido madridista desde chico porque eso habría supuesto una sonora, generalizada y estruendosa carcajada en la sala de prensa. Saviola, por poner sólo el último ejemplo significativo, ni siquiera se atrevió a decir si, llegado el caso, celebraría un gol suyo contra su ex equipo en el estadio Santiago Bernabéu.
Al contrario de lo que su madre le prometió una noche en El Tirachinas al falso Emilio Butragueño de El Radiador, José Antonio Reyes no le ha dado muchos días de gloria al madridismo. Tras una temporada más bien gris y aciaga, precisamente en el último y decisivo partido del campeonato contra el Mallorca los goles del sevillano resultaron decisivos para la obtención del título de Liga. Por lo demás, Reyes, a quien tendrían que aconsejar cuanto antes que no hablara fuera del campo, tampoco se mostró excesivamente elocuente sobre él. Ahora trata de explicar que el Madrid estuvo presionando hasta la misma noche del lunes para evitar que se fuera al Atleti, pero lo único cierto es que si Pedja Mijatovic le hubiera pagado al Arsenal lo que pedía por él, Reyes habría seguido vistiendo tan contento la camiseta merengue. Así de claro.
Probablemente Ramón Calderón, perfectamente conocedor de que el chico era rojiblanco desde su más tierna infancia, no haya querido retenerle por más tiempo en el Madrid para seguir haciendo de él un auténtico desgraciado. El año pasado, nada más dejar tirado al Atleti, Jesús García Pitarch, director deportivo del club, dijo lo siguiente: "Probablemente haya sido mejor que Reyes no haya recalado aquí porque todos los jugadores que están en este club tienen una implicación muy importante con este escudo y este equipo. Por lo que he visto y he escuchado, ese compromiso no lo ha tenido ni lo tiene Reyes." Asistimos, pues, embobados, a la sorprendente conversión rojiblanca de Reyes. ¡Milagro, milagro, milagro! Sólo falta que se lo crean los atléticos.
