Junio 2007


Gillett, Hicks y los sentimientos de Torres

30 de Junio de 2007 - 21:06:35 - Juan Manuel Rodríguez

El entorno profesional y mediático (y créanme que a veces es realmente difícil distinguirlos) de Fernando Torres lleva una semana dando la murga, tratando de lavar su conciencia y, ya puestos, intentanto también lavarnos a todos los demás el cerebro con la pamplina de que el pase al Liverpool será bueno para ambas partes, Atlético de Madrid y futbolista. Mentira podrida. Si, como parece, Torres acaba jugando en la Premier League, la operación será muy buena para el jugador y desastrosa para el equipo de sus amores y de los amores de su familia. Alguien tendría ya en la cabecita esta posibilidad cuando, no hace tampoco tanto tiempo, se amplió el contrato del "niño" -una cortina de humo- para así poder rebajar en más del doble su cláusula de rescisión de contrato. Los atléticos no podrán estar nunca de acuerdo con que se venda a Torres, del mismo modo que los madridistas no estarían nunca conformes con la marcha de Iker Casillas o los barcelonistas con la de Ronaldinho.
 
En el acto de presentación de su ampliación de contrato hasta 2009, Torres calificó como un "gesto simbólico" la rebaja de su cláusula en cincuenta millones de euros. ¡Caray con el niño! No sé a ustedes, pero a mí cincuenta millones de euros me pueden parecer cualquier cosa menos un símbolo. Ese mismo día dijo que no había nada por encima de los sentimientos, y acabó sentenciando que "cuando un jugador se quiere ir, se va, ya tenga un millón o doscientos de cláusula". Esa es la única verdad: cuando un jugador se quiere ir, se va. De forma que si, tal y como adelantara la Cadena Cope hace diez días, Torres acaba aceptando la oferta del Liverpool, no será por la cabezonería de Rafa Benítez, que es muy cabezón, ni por los millones de Gillett y Hicks, que tienen muchos millones, ni porque Enrique Cerezo quiera desprenderse de él, que no quiere, sino porque Fernando Torres habrá decidido que ya está bien de no comerse un colín en su equipo de toda la vida.
 
De forma que, encuestitas y filtraciones interesadas al margen, la marcha de Torres será muy buena para él y desastrosa para el club. Ni cien forlanes podrán cubrir su baja. Hay quien va diciendo por ahí que el "niño" ya ha hecho todo lo que podía. Y yo me pregunto: ¿qué ha hecho Torres en el Atlético de Madrid? Nada de nada. El tiene la última palabra, desde luego. Deberá elegir entre sus sentimientos y la Champions League, entre la mejor afición del mundo y la de Anfield Road, entre un proyecto titubeante y otro consolidado, firme y creciente. Si es por eso, Torres seguirá. Porque, como él mismo aseguró, no existe absolutamente nada por encima de los sentimientos, salvo, quizás, Gillett y Hicks.

Tan práctico como un fontanero cambiando el inodoro

28 de Junio de 2007 - 16:13:52 - Juan Manuel Rodríguez

Es conocida aquella frase del poeta escocés Alastair Reid según la cual si un marciano preguntase qué es el fútbol, un vídeo del partido Brasil-Francia del Mundial de México le convencería de que se trata de una elevada expresión artística. Precisamente eso es lo que acaba de poner de patitas en la calle al entrenador italiano Fabio Capello. Si a un marciano razonablemente culto se le hubiera ocurrido preguntar qué era aquello que estaban haciendo en el estadio Santiago Bernabéu once seres humanos vestidos de blanco y en pantalón corto, lo último que podríamos responderle es que se trataba de una elevada expresión artística.

Capello ha sido tan práctico como un fontanero cambiando el inodoro, tan eficaz como un electricista que coloca un fluorescente, tan diestro como un pastelero que esconde el regalo en el roscón de Reyes, tan hábil como un zapatero poniendo un par de alzas... Capello ha sido práctico, eficaz, diestro y hábil, pero no ha sido nada divertido, y mucho menos artístico. El mortal aburrimiento al que el entrenador italiano sometió durante siete meses demasiado largos a la afición más exigente del mundo es lo que acaba de dejarle sin taquilla en Valdebebas, pero con algunos millones de euros más en sus bolsillos.

Ramón Calderón arriesga tomando esta decisión, aunque más de lo que le han pitado este año será difícil que puedan pitarle en el futuro. El sapo que ha tenido que tragarse Pedja Mijatovic tampoco es un sapo cualquiera; no es uno de esos simpáticos sapitos verdes que podemos ver en cualquier charca, no, sino un cururú de Brasil, un enorme y desagradable sapo buey de veinte centímetros de longitud y un kilo y medio de peso. Aunque al montenegrino, cuya faz ha ido adquiriendo una tonalidad intensamente verdosa a medida que avanzaba la rueda de prensa, tendrán que sacarle de ahí entre los SWAT, los GEO y la legión extranjera.

El Real Madrid deshojará ahora la margarita entre los posibles candidatos a sustituir a Capello. Tienen donde elegir y se abre un amplísimo abanico de posibilidades. Podrían fichar a Bernd Schuster, aunque también suenan para el puesto Schuster, Bernardo, Bernardo Schuster y Schuster, Bernd; ya saben, el alemán del Getafe. Afilan la guillotina los capelistas, aunque quiero suponer que sus fans tendrán con el alemán la misma paciencia que los amantes del buen fútbol tuvieron con el italiano. Mijatovic se llevará bien con Schuster exactamente por lo mismo que se desnudaba la Cantudo, por "exigencias del guión". Más sapos. Más culebras.

Vago, jamás

27 de Junio de 2007 - 16:24:51 - Juan Manuel Rodríguez

Era la tarde del 29 de octubre del año 1994 cuando Raúl González Blanco, un chavalito del filial, empezó a correr para el Real Madrid y por España. Han pasado trece años desde el día de su debut y sigue haciéndolo, sigue corriendo como si fuera un auténtico descosido. Corre tanto el "7" –hacia adelante, hacia atrás, hacia la izquierda, hacia la derecha, lesionado, en perfectas condiciones físicas, infiltrado, en ataque, en defensa, como segundo delantero y como primero, como lateral y como interior, allá donde le digan– que, al final, parecerá que Raúl sólo sabe hacer eso, correr, correr y seguir corriendo, como lo hacía el correcaminos ("bip-bip") en cuanto veía asomar tras los riscos la cabeza de su archienemigo el coyote. Pero no es justa esa fama de Forrest Gump que le adjudican a Raúl. Si fuera un tronco no estaría donde está.

El Madrid gana treinta Ligas y Raúl cumple treinta años. Dicen que el mítico Puskas se cruzó una vez con el capitán por el estadio Santiago Bernabéu y le dijo que su mayor error consistía precisamente en correr tanto, que era una estrella y que eran los demás quienes tenían que correr para él. Ferenc Puskas, uno de los mitos del madridismo, uno de los emblemas merengues, santo y seña del Real, probablemente el futbolista extranjero más importante del club junto a Alfredo di Stéfano, le estaba pidiendo a Raúl que fuera un poquito más egoísta, así de sencillo. Porque si algo ha perdido a Raúl ha sido, sin lugar a dudas, su actitud generosa con respecto a sus compañeros.

Seguro que habrá en el mundo otro futbolista que, con treinta años recién cumplidos, haya jugado ya más de 709 partidos con su club y su selección nacional, haya marcado más de 313 goles, haya obtenido más de 14 títulos importantes, haya sido más de dos veces máximo goleador de la Liga de su país y, a pesar de todas las gestas anteriormente expuestas, siga corriendo como alma que lleva el diablo. Harold MacMillan solía decir que deberíamos usar el pasado como trampolín y no como sofá. Incluso los mayores detractores de Raúl tendrán que coincidir conmigo en que Raúl podrá estar más o menos afortunado, mejor o peor, pero jamás se recostó en la cheslon. Antipático, puede; vago, jamás. David Beckham, que ya pasó antes por algún que otro vestuario importante, se marchó de España deshaciéndose en elogios hacia él. Aunque ya saldrá alguien diciendo que lo hizo por si acaso Alexi Lalas se lo lleva en el futuro a Los Ángeles. Es el eterno cantar... Mitos para dar y tomar, pero vago, jamás.

Enredo total

26 de Junio de 2007 - 18:40:19 - Juan Manuel Rodríguez

Esto es como "Enredo"; sólo falta el mayordomo negro. Ramón Calderón decidió en marzo que su nuevo entrenador sería el mismo que ya quiso en junio. Pedja Mijatovic le quitó entonces la idea de la cabeza y, aunque a regañadientes, el presidente del Real Madrid trajo a Fabio Capello, un resultadista universalmente conocido, para que le ganara la Liga. La ganó y, ni corto ni perezoso, se largó al Tíbet, dando por hecho que tarde o temprano acabarían por "moverle la alfombra". Estaba tan claro que Schuster vendría al Real Madrid, era algo tan evidente, que incluso Ángel Torres, presidente del Getafe, fue por ahí diciendo que Calderón no le había llamado, que era cornudo y encima apaleado, que si patatín, que si patatán... El domingo, en el concurso de gritos conocido como "El Rondo", a Torres, imagino que por contagio, se le calentó la boca y dijo que el Madrid había dejado colgado a Bernardo y que él pensaba que seguiría otro año más en el Geta.
 
Sujetando el trofeo de la Liga ACB de baloncesto tan brillantemente conquistada en el Palau Blaugrana, Calderón aún tuvo tiempo de asegurar que no se sabría nada por lo menos en los próximos diez o quince días. En el peor de los casos, y si hemos de creer a Calderón, el Real Madrid mantendría esta situación de indefinición, con un entrenador saliente dando vueltas por el Tíbet y otro entrante de vacaciones en los Estados Unidos, hasta el próximo 9 de julio. Capello llegó al Madrid el 3 de julio y ya se advirtió entonces que, con tan poco tiempo por delante para trabajar, el italiano no podría hacer milagros. ¿Será verdad que la directiva del Madrid tendrá el cuajo necesario para no mover ficha hasta el 9 de julio o tendrá esa afirmación tan poca consistencia como la promesa de fichar a Kaká, Cesc y Robben?
 
A Schuster, que habló antes de la final de la Copa del Rey como entrenador in péctore del Madrid y que incluso llegó a bromear con el hecho de que hubiera fotos suyas en el vestuario del equipo local, le han pedido que "libere" su contrato con el Getafe, como si no hubieran tenido tiempo suficiente desde el mes de marzo para liberar, destrabar, licenciar, absolver, largar, abrir, sacar y desoprimir los contratos de Schuster con el Getafe, Miguel Ángel Lotina con la Real, Joaquín Caparrós con el Depor y Miguel Ángel Portugal con el Racing. De repente, cuando medio mundo sabe que el Madrid quiere a Schuster, el otro medio da por hecho que largarán a Capello y Torres, el pobre, se siente cornudo y apaleado, el Real se toma a pecho el "qué dirán" y exige a Schuster que sea libre para negociar. A otro perro con ese hueso.
 
Recapitulemos pues. Capello en el Tíbet, como Tintín, Schuster en Estados Unidos, Calderón pidiendo paciencia hasta el 9 de julio... ¿Y Mijatovic?... Pues Mijatovic podría haberle sugerido al presidente otro nombre, el de Michael Laudrup, quien también sonó para ocupar el banquillo del Getafe. Schuster, actual entrenador del Getafe, estaría esperando una llamada del Real Madrid, y Laudrup, que no entrena a nadie, estaría esperando otra del Getafe para convertirse en sustituto de Schuster o quién sabe si del mismísimo Capello. ¿Y Benson? ¿Dónde estará el mayordomo negro de "Enredo"?... Supongo que esperando a que jubilen a Frank Rijkaard.

Asalto a la casa blanca

25 de Junio de 2007 - 15:08:25 - Juan Manuel Rodríguez

En una línea muy similar a la del reportaje del programa Panorama de la BBC titulado "Comprando los Juegos" y a partir de la investigación que iniciamos hace varios meses en la Cadena Cope, Tele 5 emitió anoche "Asalto a la Casa Blanca". No hubo nada en el programa del domingo que no se hubiera denunciado ya reiteradamente en "El Tirachinas". La única novedad con respecto a lo dicho en la radio la constituyó el hecho de presenciar a un tal Marcos rajando contra todos y desentrañando cómo se habían ganado las elecciones del Real Madrid mientras comía a dos carrillos. No sé bien por qué pero, viendo el reportaje, me vino rápidamente a la memoria aquel soberbio diálogo telefónico mantenido por Bob Woodward, interpretado por Robert Redford, y Howard Hunt, uno de los fontaneros de Richard Nixon, en la extraordinaria película de Alan J. Pakula "Todos los hombres del presidente":

- Woodward: "Me estaba preguntando por qué su nombre y su teléfono estaban en la agenda de dos de los nombres arrestados en el Watergate"...

- Hunt: "¡Dios mío!"...

Y, en ese preciso momento, Woodward apuntaba en un folio: ¡good God!
Anoche, observando cómo se televisaban las denuncias radiadas durante seis largos meses, en absoluta soledad, por la Cadena Cope, supuse que en aquel momento la población estaría divida en dos, aquellos que estarían exlamando "¡Dios mío!" y aquellos que, como el Woodward de película, lo estarían escribiendo en un papel.

La reacción de Ramón Calderón está en el capítulo nímero uno del manual: "si hay alguien que pueda hacerlo mejor y ganar tres títulos en un año, hecho que no se producía desde hace cuarenta años, le espero en el estadio Santiago Bernabéu". Dábamos por descontado que la actitud de Calderón ante la emisión del reportaje sería la de fumarse un Partagás. Forma parte del guión. Pero, ante la emisión del programa de Tele 5, ¿qué iniciativas piensa tomar la justicia? ¿Y el Consejo Superior de Deportes? ¿Y la Comunidad? ¿Qué tiene que decir el señor Alberto López Viejo, nuevo consejero de Deportes de la Comunidad, a propósito de lo mostrado ayer en la televisión? Por ahora sólo ha habido una denuncia, la que el famoso Marcos ha presentado esta madrugada, tras ver el programa, en la comisaría de Pozuelo de Alarcón. Está bien que salga el pus.

Lullaby Spring

24 de Junio de 2007 - 17:39:28 - Juan Manuel Rodríguez

Tras comprobar cómo el Barcelona, sin hacer demasiado ruido, acababa de fichar a Thierry Henry, uno de los futbolistas más cotizados del mundo, la primera reacción de la bancada madridista ha sido de admiración contenida para, a renglón seguido, pasar a la indignación más latente: "¿Cómo es posible que Tití fiche por el Barça cuando el campeón de Liga es el Madrid?" Si hemos de creer al protagonista de la noticia, lo que inclina finalmente a Henry por el Barcelona y no por cualquier otro equipo del mundo es precisamente el fútbol que practica, así de fácil. Florentino Pérez, que estuvo en el epicentro de las negociaciones con Zinedine Zidane, Ronaldo y Beckham, podría dar testimonio de la irresistible atracción que el estilo de juego ejerce sobre los mejores futbolistas del planeta.
 
En igualdad de condiciones -y seguro que en Europa habría por lo menos otros cuatro o cinco clubes dispuestos a pagar lo mismo que el Barcelona- el delantero francés apuesta por el fútbol. Y escoge al Barça. Elemental. Por lo tanto no debe ser tan complicado eso de distinguir entre lo que significa jugar bien y lo que no. A Henry no le impresiona una Liga más o menos. Mira al vestuario culé y ve a Eto’o, Ronaldinho y Messi, los tres juntos. Y elige el fútbol. En el hipotético caso de que el Madrid se hubiera vuelto a plantear ahora la contratación de Henry -sí lo hizo la temporada pasada- yo, por una vez, no me atrevería a hablar de parálisis merengue puesto que, al final, siempre elige el "crack". Y Henry apostó por el buen gusto futbolístico.
 
La gente hablaba ayer de los veinticuatro millones de euros que el Barcelona deberá abonar al Arsenal. "¡Pufff!" se convirtió en una de las exclamaciones más repetidas a lo largo de la noche. Pero no hay "¡pufff!" que valga. ¿Cuanto vale un futbolista?... Lo que paguen por él. ¿Cuánto vale un cuadro?... Exactamente lo mismo que cuesta un futbolista, lo que quieran pagar por él. Casi al mismo tiempo que Ferrán Soriano cerraba los últimos flecos del fichaje de Henry, una vitrina de acero inoxidable y cristal con 6.136 píldoras de colores titulada Lullaby Spring era subastada en Sotheby’s por 14,3 millones de euros, convirtiendo al británico Damien Hirst en el artista vivo más cotizado del momento. Eso es lo que valen la vitrina y las píldoras, ni más ni menos que lo que pagaron por ellas: 14,3 millones de euros.
 
¿Recuerdan el chiste de los dos bilbaínos? Uno dice: "¿sabes cuánto ha costado el Guggenheim?... ¡Treinta millones de euros!", y el otro contesta: "¡Bah, mientras meta goles!"... Seguro que Thierry Henry brindará noches de goles y fútbol espectacular a los aficionados culés. En silencio, como han de hacerse las cosas, siguiendo exactamente el mismo método aplicado en su día con Deco, Márquez, Belletti, Edmílson o Giuly, el Barça, tras un año de locos, vuelve a mostrar claramente sus cartas con la contratación de Tití. El equipo de Rijkaard no ganó la Liga pero sigue teniendo un plan. Y si Laporta acaba de pagar veinticuatro millones de euros por un futbolista que tiene treinta años, ¿cuánto podría valer Kaká que sólo tiene veinticinco? ¿Ochenta millones?... ¡Mientras meta goles!

Merengue y en botella...

22 de Junio de 2007 - 17:30:38 - Juan Manuel Rodríguez

Posiblemente el mayor enfado de Ángel Torres con Ramón Calderón provenga del hecho de que, justo en la semana más importante de la historia del Getafe Club de Fútbol desde su fundación en 1983, se esté hablando más del posible fichaje de Bernd Schuster por el Real Madrid que de la final de Copa del Rey contra el Sevilla. Torres dice que el mosqueo no tiene nada que ver con el alemán, pero Schuster, que estuvo el otro día en una emisora de radio, habló más como entrenador madridista in péctore que como técnico del brillante finalista de la Copa. Ahí fue donde dijo que había visto valores en la casa blanca que nunca vio en el Barcelona. Merengue y en botella...

Calderón inisiste en que será Pedja Mijatovic quien tome la decisión sobre el nombre del entrenador. Falso. El famoso informe del director deportivo que la junta simula estar esperando como si fuera agua de mayo irá directamente a la papelera porque Calderón tomó la decisión de sustituir a Capello por Schuster allá por el mes de marzo, después de que éste dijera que se iba. Si Mijatovic dice "sí bwana", se le buscará rápido acomodo en un despacho contiguo al de Miguel Ángel Portugal, que será quien mande a partir de julio; pero si el montenegrino, sorprendentemente, decidiera en el último momento sacar las garras, entonces se le tendería un puente de plata. Pagando, por supuesto.

En un desayuno organizado esta mañana por Europa Press, Calderón ha vuelto a liarse. Por un lado ha dicho que Schuster no es una alternativa porque tiene contrato en vigor, y por el otro ha desvelado una conversación con Mijatovic en la cual éste le habló de Laudrup, Koeman y Wenger como posibles recambios para el italiano. Schuster no sería una opción porque tiene contrato en vigor con el Getafe, pero Arsene Wenger sí lo es a pesar de que tiene contrato con el Arsenal: dos enfados por el precio de uno, Ángel Torres y Peter Hill. Aunque con el inglés no comparta barrera en el coso de Las Ventas. Merengue y en botella... Bernardo Schuster.  

Como dijo el presidente del Getafe, si el alemán no entrara en los planes de Calderón podrían haberlo desmentido en una de sus variadas notas de prensa. Ramón Calderón podría haberlo hecho bien. Podría haber hablado con Torres antes de hacerlo con Schuster. Podría haberle pedido que no diera publicidad a un asunto que, por otro lado, estaba ya en boca de todos. Podría haberse sentado con él para explicarle algo que Torres ya sabía desde hace un año, y es que Schuster le gusta mucho como entrenador. Y que le quiere. Y que Schuster quiere ir al Madrid. Y que por eso se lo va a llevar. Podría haberlo hecho bien pero, como dice el refrán, la costumbre hace ley. Y en la directiva que preside Calderón, la ley es hacer las cosas mal.

En el Tíbet tan ricamente

21 de Junio de 2007 - 19:21:17 - Juan Manuel Rodríguez

Fabio Capello se marcha al Tíbet a comer momos con las manos y a beber chas. Me parece haber encontrado cierto componente poético en la elección del destino elegido por el entrenador italiano para pasar parte de sus vacaciones. Si no fuera porque creo que no tiene el suficiente sentido del humor para hacerlo, incluso podría llegar a pensar que se está despidiendo de nosotros con un guiño. Y es que, durante gran parte de la temporada, la mayoría de sus futbolistas se quejaron amargamente de que no entendían nada de lo que les decía Capello, que no sabían lo que quería de ellos, que les estaba volviendo literalmente locos con tantos cambios y que les hablaba... en tibetano.

Alguien que acabara de aterrizar en Madrid después de haberse pasado los cinco últimos años en Sydney podría pensar que hablo del Paleolítico, pero no. Eso ocurría en marzo pasado, a la vuelta de la esquina. Viendo que se les escapaba otro año, los jugadores españoles reconstruyeron la Babel del vestuario e impusieron la obligatoriedad de hablar en cristiano sobre el campo. Es el secreto mejor guardado de Capello.

Incluso puede que exista también cierta justicia poética en el modo escogido por Ramón Calderón para darle la patada, demostrando que el club puede perdonar pero no tiene por qué olvidar. Han transcurrido diez años desde que el italiano, que por entonces se creía Frank Sinatra, dejara colgado al madridismo después de haberle golpeado a Lorenzo Sanz con la puerta en las narices. Como ahora, Capello también ganó entonces una Liga.  

Igual que ahora, el Real Madrid recurrió a un entrenador alemán para sustituirle. Al año siguiente, después de treinta y tantos, el club ganó la Copa de Europa y Capello fue paseándose por medio mundo, presumiendo de que aquel título, obtenido con Heynckes en el banquillo, y diciendo a quien le quisiera escuchar que la séptima le pertenecía espiritualmente a él. Jupp, que es una buena persona, calló. Si se volviera a repetir la misma secuencia de los hechos, no veo a Bernd Schuster imitando el comportamiento de su compatriota. El caso es que Capello dejó colgado al Madrid, y ahora el Madrid le cuelga a él... pagando, por supuesto. Porque Fabio quiere todo el dinero en billetes de cincuenta euros usados y sin marcar. No resulta barato subir al Everest. 

A Schuster le espera una complicada misión. La espada de Dionisio pende sobre su cabeza suspendida de una fina crin de caballo. Todavía no ha entrado y ya le están achacando su pasado barcelonista. No se ha puesto el chándal y los "capelistas" (¡qué gran paradoja!) se preguntan qué ocurrirá si el equipo no juega bien desde el primer minuto de juego, el primer segundo, la primera décima. Schuster tendrá oposición en el estadio Santiago Bernabéu, pero el alemán, que fue capaz de renunciar a la selección de su país cuando sólo tenía veintitrés años, ha demostrado en muchas ocasiones que tiene las espaldas suficientemente anchas. ¿Y si el equipo no juega bien?... El Real Madrid, con Schuster, jugará bien. El fútbol retornará, por fin, al estadio Santiago Bernabéu. Y los Dionisios tendrán que irse con la música a otra parte.

Palabras y Classical Gas

20 de Junio de 2007 - 15:56:17 - Juan Manuel Rodríguez

Aunque no lo confiesen abiertamente, lo que temen algunos madridistas es que la decisión (que ya tiene tomada) de Ramón Calderón de prescindir de un entrenador que acaba de ganar la Liga les atrape también a ellos en el tiempo, como sucediera con Bill Murray en aquella originalísima comedia de Harold Ramis. El amargado Phil, enviado por su cadena de televisión al pequeño pueblecito de Punxstawnwey, se quedaba encerrado en el día de la marmota, condenado para siempre a repetir exactamente las mismas veinticuatro horas. La película tenía su moraleja porque un día, de repente, la maldición simplemente desaparecía y para entonces Phil era un hombre nuevo. En 2003 Florentino Pérez prescindió de un entrenador que acababa de ganar la Liga y se produjo tal cascada de mediocridad, desde Queiroz hasta Luxemburgo pasando por Camacho o López Caro, que incluso me atrevería a decir que ese miedo es comprensible. El madridismo ha sufrido mucho y no quiere pasar por el mismo trance otra vez.

Cuando me preguntan qué tengo en contra de Capello yo respondo que nada. Y es cierto. No tengo nada personal contra Fabio Capello, al contrario. Sinceramente le deseo lo mejor para él y para su familia y que tenga muchos años de salud por delante para poder disfrutar de su inmensa fortuna. La única vez que hemos coincidido estuvo francamente amable conmigo y charlamos de fútbol, de la cata de vinos, de la vida, del matrimonio, de la Quinta del Buitre y de las dietas alimenticias. Personalmente no tengo nada contra Capello, pero deportivamente sigo creyendo que lo suyo es un atentado contra el buen gusto futbolístico y, como ocurre con el cine gore que te obliga a apartar vioentamente los ojos de la pantalla, hiere la sensibilidad del espectador. Y no sé por qué lo harán ustedes, pero servidor va al cine, y al fútbol, a pasárselo bien.

Cuando me preguntan por qué prescindiría yo de un entrenador que acaba de ganar la Liga, respondo siempre lo mismo: el Real Madrid tiene la obligación de ganar jugando bien y Capello sólo ha cumplido una de esas dos premisas esenciales e innegociables. Es posible que venga Bernd Schuster y el equipo juegue bien al fútbol pero no gane títulos. También es posible que venga Schuster y el equipo no juegue bien y gane algo. Incluso es posible que venga Schuster y el equipo ni juegue bien ni gane nada, empeorando el año de Capello. Pero cabe la posibilidad de que, con el alemán sentado en el banquillo, el equipo juegue bien y gane títulos. Ese debe ser el objetivo ambicioso de cualquiera que se siente en el sillón de presidente del Real Madrid Club de Fútbol. Y ese objetivo no debe ser frenado por nada ni por nadie, ni siquiera por el miedo de algunos aficionados a volver a las recientes andadas o por la comodidad de determinados pesos pesados del vestuario.

Si Mijatovic se niega a entregar la cabeza de Capello, Calderón tendrá dos cascos por el precio de uno. El otro día, en la contraportada de El Mundo, aparecía una entrevista con Valdanágoras. Ese sí que lo vendía bien. El entrevistador decía que cuando alguien quiere insultar a Jorge Valdano le llama despectivamente poeta. Pero es que Valdano lo es. Si lo que le falta a la directiva de Calderón son palabras para explicar el cese de Capello propongo que contraten a Valdano sólo para esa misión. Entrar y salir. Una operación rápida. Como un paracaidista. "Aquí cae Valdano del cielo para explicarles a ustedes por qué echamos a Capello". Y de fondo Vanessa-Mae tocando Classical Gas. ¿Será por palabras?

La verdad del caso Capello

19 de Junio de 2007 - 15:35:04 - Juan Manuel Rodríguez

No sé por qué los presidentes de los clubes sienten esa malsana necesidad de mentirnos a todos. No sé a qué viene que Laporta, por ejemplo, diga que se enteró tarde de la "guerra de las dos rosas" que se había montado en su vestuario. Miente. Lo que sucede es que Laporta, que se enteró a tiempo, pensó que lo mejor en ese momento procesal sería no tomar partido ni por la Casa de Lancaster, encarnada por Ronaldinho, ni por la Casa de York, encabezada por Eto'o. Quiso ser neutral y la pifió. Pretendió esconder la basurilla debajo de la alfombra. En definitiva, no aprendió la lección de su máximo rival.

Laporta nos miente con una cosa y Calderón nos miente con otras. La penúltima mentira del presidente del Real Madrid hace referencia al inquilino del banquillo para la próxima temporada. Es un secreto a voces, un grito desgarrado diría yo, que Bernd Schuster sustituirá a Fabio Capello. Hace muchos meses que el alemán dejó de ser el tapado para quedarse descaradamente a la intemperie. El domingo sólo le faltó subirse en la grúa junto a Raúl para colocarle a La Cibeles las banderas de España y del Madrid, por ese orden. En una entrevista concedida a la revista de la federación alemana, el entrenador getafense dijo lo que sigue: "Estoy dispuesto. Desde hace tiempo me vengo preparando para entrenar al Real Madrid". ¿Más claro?

Calderón lo habría tenido más fácil sin la Liga. Para él habría sido más sencillo explicar a los socios que, después de no ganar nada y aburrir a las ovejas, se veía en la penosa obligación de prescindir del italiano para contratar al alemán. Pero resulta que Capello ha ganado la Liga, Mijatovic no quiere asumir el marrón de despedir al hombre que él mismo recomendó y Calderón no está dispuesto a poner la cara para que alguien pueda partírsela a la remanguillé. Si no fuera porque Miguel Ángel Portugal, ex del Racing, se incorporará a la secretaría técnica en el mes de julio, no me extrañaría nada que le endosaran al "nuevo" la responsabilidad de comunicar oficialmente la decisión.

De repente, Ramón Calderón tiene que ser presidente del Real Madrid. ¿Qué problema tiene Calderón con la verdad? La única verdad es que la primera opción de Calderón fue siempre Schuster, y que Mijatovic le convenció para traer a Capello. La verdad es que, durante ocho meses, Capello exterminó cualquier vestigio de fútbol en veinte kilómetros a la redonda del estadio Santiago Bernabéu. El Madrid de Capello ha jugado durante demasiado tiempo como un recién ascendido a Primera, mientras que el Getafe lo ha hecho como a los madridistas les gustaría que lo hiciera su equipo. Esa es la verdad, y Calderón, él y sólo él, debe afrontarla con pulso firme y explicarla con decisión. "En la mediocridad siempre gana Capello", dijo ayer Arrigo Sacchi. Se ve que le conoce muy bien.

Diagnóstico: petrificación

18 de Junio de 2007 - 16:46:36 - Juan Manuel Rodríguez

No puede ser casualidad el hecho de que varios madridistas de corazón y de carné, socios indudablemente comprometidos con la causa blanca y que llevan ocupando el mismo asiento del estadio Santiago Bernabéu desde que debutara José Martínez "Pirri" por lo menos, coincidieran punto por punto, y sin conocerse, en el diagnóstico que me hicieron de la situación por la que atraviesa el Real Madrid. El único sabor a hiel que les dejaba la Liga era el que, según ellos, vendría del inmovilismo en las altas esferas que provocaría la obtención del título. Gramo a gramo, la alegría del campeonato pesaba bastantes kilos más, dónde iba a parar, pero no podían por menos que reconocer que la Liga produciría el efecto perverso de una parálisis que acabaría siendo de nuevo nociva para el club de sus amores.

El problema parece ser ahora qué hacer con Fabio Capello. Parece bastante claro que el italiano no seguirá, de lo contrario sería difícilmente explicable la rueda de prensa que ofreció ayer, justo a la finalización del partido contra el Mallorca, teñida de constantes alusiones a Calderón y a la profunda soledad que sintió durante gran parte de la temporada. El caso es que en el mes de febrero se vio claramente que el Madrid afrontaba su quinto año consecutivo sin títulos y entonces se tomó la decisión de variar el rumbo del equipo ofreciéndole a Bernd Schuster el banquillo merengue. En julio de 2006 Mijatovic le quitó de la cabeza a Calderón la idea de traer al alemán, y en febrero de 2007 se produjo el efecto inverso y el presidente convenció al director deportivo de que Schuster era la mejor opción. De ahí que Capello se sintiera tan sólo y anoche decidiera pasar factura: "el título lo ganamos nosotros en el campo". A los otros, ni agua.

A lo mejor Calderón me sorprende y convoca elecciones a la presidencia, aunque no lo creo. Porque Capello es sólo uno de los problemas que tiene el club. Habrá quien prefiera seguir pensando que una Liga se puede ganar exclusivamente con el corazón, pero lo cierto es que en ésta, la que acabó ayer con Raúl montado en una grúa del ayuntamiento y colocándole una bufanda a La Cibeles, se han dado tantas carambolas seguidas que parece imposible que vuelva a repetirse por lo menos en otros cien años. El Real Madrid ha ganado la Liga porque le puso corazón y fe, de acuerdo, pero también porque el Barcelona falló inexplicablemente. Aún así, ambos equipos han acabado igualados a puntos. En realidad el héroe no es Capello, responsable directo de ocho meses de vaivenes y fútbol sin sentido, sino Raúl Tamudo. A ese sí que habría que ponerle una placa en el estadio Santiago Bernabéu.

Pero, por lo que he podido oírle ya a Calderón, no creo que el presidente vaya a verse a sí mismo como otro problema, más bien al contrario. Tal y como auguré, la digestión será pesada y tanto él como su director deportivo, a quien el puesto le sigue viniendo indudablemente grande, seguirán ahí, clavados, tiesos, petrificados, con Capello o sin él, con Schuster o con otro, con Kaká, Cesc y Robben o sin ninguno de ellos, qué más da. La Liga lo tapa todo. Y, aunque en público distribuyan todo el mérito entre la plantilla y el cuerpo técnico, en privado se la apuntan ellos dos, Ramón y Pedja, Mijatovic y Calderón, por todo lo que aguantaron y por todo lo que sufrieron. Servirán calentita la cabeza de Fabio y a otra cosa mariposa. No en vano tienen tres años más de contrato.

Dígale usted ahora a un madridista...

17 de Junio de 2007 - 22:54:05 - Juan Manuel Rodríguez

Lo bueno, y puede que también lo malo, del fútbol es que provoca una amnesia de efectos inmediatos y con carácter retroactivo. Hay quien, como le sucedía a Joan Gaspart cuando era directivo, prefiere borrar de la memoria colectiva e incluso de la suya propia cualquier vestigio del pasado, o mejor aún recrearlo a su propia imagen y semejanza, porque ese pasado le resulta incómodo, triste o simplemente demasiado vulgar. Para Gaspart, por ejemplo, el Madrid sólo ha ganado tres Copas de Europa, una más que su Barça del alma. Y ahí está, tan feliz. La mayoría, sin embargo, vive del presente más rabioso y todos, a excepción del triunfador, hablan del futuro y, para conseguir que sus seguidores compartan la nueva visión del paraíso, van por ahí vendiéndoles trenes en forma de crack brasileño o de astro francés.

Vaya usted ahora a decirle a un madridista que su equipo ha ganado la Liga por deméritos del Barça. O del Sevilla. O del Sunsun Korda. Dígale usted a uno de los miles de merengues que justo en el preciso instante en que escribo el artículo están yendo en procesión hacia La Cibeles –"la estatua esa", según Maresca– para festejar la Liga número treinta de la historia del Real Madrid, que su equipo dio un espectáculo horrendo durante siete meses y que muchos de ellos sacaron incluso los pañuelos blancos contra el palco. Vaya a recordarles, mientras la grúa eleva a Raúl hasta la cabeza de la diosa de la fecundidad, las salidas de pata de banco de Ramón Calderón, las promesas incumplidas, los fichajes de Cannavaro y Emerson o los feos hacia David Beckham. Imposible. Nadie escuchará nada. Primero porque, tras cuatro años de sequía, el ruido ser infernal. Y segundo porque el fútbol provoca esa amnesia de efectos inmediatos y con carácter retroactivo a la que me refería antes. Dudo que si, justo en mitad de la celebración, del Palacio de Linares volvieran a surgir aquellos hondos quejidos que suplicaban la presencia inmediata de Raimunda, hubiera un sólo madridista, uno sólo, que dejara de botar. Vaya usted y dígales algo. Vaya, vaya... Yo espero.

¿Cómo se gana una Liga? Sigo sosteniendo la teoría de que el Madrid no puede ganar una Liga jugando mal al fútbol, replegado y a la defensiva, acobardado y triste, ramplón en definitiva. Pero, por otro lado, eso es lo que acaba de hacer, ganar la Liga, que dura diez meses, después de haber jugado soporíferamente al fútbol durante ocho. A mi teoría la sostiene una idea –habrá quizá quien prefiera llamarla despectivamente ideal, no me importa– de lo que debe ser ese club. Porque el Real Madrid es eso precisamente, un ideal, el ideal de los hermanos Padrós, Zárraga, Juan Gómez, Quincoces, Zamora, Pahño, Puskas, Gento, Berraondo, Muñoz, Santillana, Molowny, Santisteban, Del Bosque, Amancio, Butragueño y, sobre todos ellos, el ideal de Santiago Bernabéu y Alfredo di Stéfano.

Me parece que, tras la justa celebración, lo mejor para el club sería que Ramón Calderón convocase inmediatamente las elecciones a la presidencia. Llevo diciendo durante mucho tiempo que eso es lo que iba a hacer en caso de que ganara la Liga, pero también dije que, jugando así, el Real Madrid sólo podría ser segundo y resulta que ha terminado primero. Todo dependerá de la lectura que la directiva extraiga de este triunfo in extremis y verdaderamente sorprendente. Conociendo el paño, supongo que nos esperará una digestión pesada. Lo último que he leído acerca de Calderón era una comparación con John Kennedy. A saber dónde estaríamos hoy si don Ramón hubiera ocupado la casa blanca durante la crisis de los misiles. Probablemente la Tierra sería un erial. Pero hoy toca felicitar a todos los madridistas del mundo, más de doscientos veintiocho millones según la prestigiosa Universidad de Harvard. Según esos datos, el mundo se acuesta un poquito más feliz. Enhorabuena.

Y el rookie destempló al campeón

15 de Junio de 2007 - 11:58:50 - Juan Manuel Rodríguez

Afirma Kimi Raikkonen que sería un milagro que Lewis Hamilton no hiciera una mala carrera. Lo que vaticinaban hasta el otro día los especialistas era que el inglesito lo estaba haciendo muy bien, sí­, pero que no conseguí­a dar el salto de calidad necesario para subir a lo más alto del cajón. Lo logró en Canadá y, fruto precisamente de ese accidentado triunfo suyo, el discurso, encarnado por el atribulado piloto de Ferrari, acaba de girar ciento ochenta grados. Confieso que todo esto me resulta un poco contradictorio porque mientras que por un lado se dice que Hamilton todavía no es nadie, sólo un chico muy prometedor y con un gran futuro por delante, por el otro se le exige que raye ya al nivel de un campeonísimo. Naturalmente que supondría un verdadero milagro que un piloto novato no pinchara en alguna de las once carreras que le quedan por delante. Probablemente sería tan milagroso eso como que Raikkonen cruzara de una maldita vez su Rubicón deportivo y cumpliera al fin con todas y cada una de las expectativas que se generaron hace tantísimo tiempo a su alrededor. Convendría recordar que Kimi está corriendo con un Ferrari y no con La Sepulvedana.

Lo único que se puede asegurar a día de hoy, sin necesidad de que ningún especialista deba intervenir para traducirnos los datos, es que Hamilton, el novato, el chico con futuro, la promesa de color, ha sido hasta la fecha el único piloto que ha subido al podio en las seis carreras disputadas, logrando una victoria, cuatro segundos puestos y un tercero. Incluso me atrevería a leer en su corta trayectoria en la Fórmula Uno cierta progresión aritmética puesto que empezó siendo tercero en Australia, luego escaló un peldaño en Malasia, Bahrein, España y Mónaco, y en Canadá, como quedó dicho, terminó primero por delante de Heidfeld y Wurz. Lewis, el rookie, todavía no sabe lo que es hacer una mala carrera. Y es posible que, como vaticina Raikkonen, acabe por pifiarla a la salida de cualquier curva porque, de lo contrario, se proclamaría campeón del mundo con bastante ventaja sobre el segundo, que seguramente sería Alonso.

Por sus declaraciones pareciera como si Fernando, a quien en Inglaterra acusan de haber desencadenado una guerra civil en McLaren, no hubiera asimilado aún su condición de doble campeón mundial. No me parece que sus quejas, realizadas tan pronto, con el Mundial recién empezado, hayan sido una decisión estratégica demasiado acertada por su parte. Tenía muy claro que quería fichar por McLaren; tan claro lo tenía que lo anunció a bombo y platillo siendo aún piloto de Renault y cuando quedaban cinco meses de campeonato por delante. Sabía que se iba a un equipo inglés, pero lo que no podía prever, porque eso no podía hacerlo nadie, es que de detrás del alerón le iba a surgir un inglesito bravucón y con ganas de juerga. Todo casa. Un inglés que corre en un equipo inglés, y un Mundial de Fórmula Uno que los ingleses, tradicionalmente potentes en este deporte, llevan sin ganar la friolera de diez años. Tengo que reconocer que, por una vez, eché de menos al Alonso altivo, retador y distante, al Alonso prepotente, al Alonso-Alonso. "¿Hamilton dice usted?... Es muy buen chico y aprende bastante rápido, aunque no lo suficiente como para proclamarse campeón del mundo este año. Mientras la prensa sensacionalista inglesa no diga lo contrario, el campeón aquí soy yo. Aunque, echándole una ojeada por encima a The Sun, supongo que habría lectores suyos que sigan creyendo que el campeón sigue siendo Jackie Stewart. Siento tener que ser yo quien les dé la mala noticia". Ese habría sido Fernando Alonso.

Alguien tendría que convocar elecciones

14 de Junio de 2007 - 16:19:03 - Juan Manuel Rodríguez

Miguel Gila, que era un auténtico crack, solía contar que atrapó a Jack el destripador a base de mensajes subliminales. Le tenía perfectamente localizado y, aprovechando que vivían en la misma pensión, puerta con puerta, decidió ir a por el criminal. Cuando se cruzaba con él por los pasillos, como quien no quería la cosa, decía de repente "¡alguien ha matado a alguien!". Luego, cuando coincidían en el desayuno, Gila volvía a repetir en voz alta, para que lo oyera todo el mundo, "¡Alguien es un asesino!". Y así un día, y otro, y otro más. Hasta que, por fin, Jack el destripador dijo que no aguantaba la presión, que aquello era insoportable, y confesó que él era el criminal que llevaba tanto tiempo buscando Scotland Yard.

Me da en la nariz que Ramón Calderón quiere despedir a Fabio Capello del mismo modo en que Gila descubrió a Jack el destripador, lanzándole continuos mensajes subliminales. Ayer, presidente y entrenador mantuvieron una reunión absolutamente inútil. La foto de los dos que aparece en la página web oficial del club es de archivo, de forma que ni siquiera para eso se reunieron, ni siquiera para hacerse una foto. ¿A cuento de qué venía una reunión el miércoles, cuando el club se va a jugar la Liga el domingo siguiente? Y sobre todo, ¿qué objeto tuvo esa charla cuando, a la conclusión de la misma, sus dos protagonistas quisieron dejar claro a través de un comunicado oficial que debían aplazarlo todo hasta el lunes? Muy sencillo: Calderón le quería mandar a Capello un mensaje subliminal. ¿Cómo?

Primero le hizo trasladarse hasta el estadio Santiago Bernabéu y luego, nada más acabar el simulacro, saltó rápidamente al césped –¡qué querencia tiene este hombre!– para presentar junto a los responsables de la empresa Ecoembes una campaña llamada "El Real Madrid recicla". Capello... Reciclaje... ¡Ahí estaba el mensaje subliminal! Esa foto de Calderón, introduciendo con indudable satisfacción la botellita vacía de agua mineral en el cubo de basura amarillo, como si acabaran de comunicarle en ese preciso instante que a Florentino Pérez le habían dado la patada de ACS, no puede ser más que un mensaje subliminal dirigido a Capello. En este caso, el italiano sería la botellita de Solan de Cabras. "¡Alguien va a ser sustituido! ¡Alguien ha aburrido a los socios durante siete largos meses y va a ser reciclado!"... Ciertamente brillante. Cómo se nota la mano de los nuevos responsables de comunicación del club. Ahora sólo falta por saber quién tiene en el club los redaños suficientes para decirle al presidente "¡Alguien ha metido la pata cuarenta y siete veces! ¡Alguien tendría que convocar elecciones aunque se gane la Liga!"

Fútbol sala manta

13 de Junio de 2007 - 17:11:04 - Juan Manuel Rodríguez

El secretario de lo que nos queda de Estado para lo que nos queda de Deporte debía tener tres cosas claras el sábado por la noche. Una, que el domingo daría comienzo en la pista Philippe Chatrier de Roland Garros la final individual masculina entre Rafael Nadal y Roger Federer. Dos, que en caso de victoria del primero de ellos, o sea del representante español, él cogería la posición a lo Kurt Rambis para salir en la foto. Y tres, que el lunes por la mañana se iba a disputar en una ciudad que se llama Yakutia y a la que yo no iré nunca de vacaciones un partido entre solteros catalanes y casados españoles, una especie de fútbol sala manta que no contaba con el beneplácito de nadie, ni de la FIFA, ni de la Federación Española de Fútbol, ni siquiera de la catalana, pero que, con objeto de dotarle de una falsa oficialidad, los organizadores pretendían adornar con la Marcha Real Española, también conocida como Marcha Granadera, Els Segadors y un par de banderitas.

El jueves Jaime Lissavetzky podría intuir, como todos, que el domingo Nadal jugaría la final de Roland Garros, pero sin embargo era perfectamente conocedor, al igual que todos, de que el lunes se iba a llevar a cabo esa auténtica pantomima siberiana con la consiguiente falsificación de algunos de nuestros símbolos nacionales. Pero el químico volvió a hacer la estatua y el resultado no ha podido ser más lamentable. Dejando a un lado que, tras el himno de Els Segadors, en representación de los tres barrigones de España sonó el God Save the Queen, el himno de Inglaterra, lo que me parece realmente surrealista es que la ministra del ramo diga que no hay que sacar las cosas de quicio después de tener que escuchar a José Luis Carod Rovira, el mismo que pidió hace poco el boicot para Madrid 2012, afirmando que Cataluña iba a jugar "con una selección del sur de Europa que quedaba muy cerca". Apoyados en el quicio del Consejo Superior de Deportes, quien sabe si esperando a que lloviera café en el campo, les pilló a todos estos el lamentable postizo ruso.

Parece que ahora, cuando la noticia ha dado siete veces la vuelta al mundo, la Abogacía de lo que nos queda de Estado va a ponerse a analizar lo sucedido. Seguro que para cuando acaben de estudiarlo en profundidad ya habrán jugado el partido de vuelta. El de ida, por cierto, acabó con 5-3 a favor de Cataluña. Que le pregunte Mercedes Cabrera a Javier Lozano por las declaraciones de Juan Antonio Fernández. Que le pregunte a nuestro seleccionador nacional, dos veces campeón del Mundo, qué le parece que ese individuo vaya diciendo por ahí que han ganado y han demostrado que se pueden enfrentar a España en un partido oficial con total normalidad. Que llame a nuestros jugadores, tres veces campeones de Europa, y les vaya preguntando, uno a uno, si a ellos también les da la impresión de que se han sacado un poco las cosas de quicio. Ya verán cómo la próxima vez unos que dicen que son España juegan contra el País Vasco y en vez de sonar el himno nacional de nuestro país sueltan por la megafonía la versión de King Africa de Paquito el chocolatero. Tranquilo, Jaime, tranquilo, saliste en la foto.

Federer y el deroombing

12 de Junio de 2007 - 12:45:08 - Juan Manuel Rodríguez

El 3 de julio, la famosa cadena NH dejará que treinta personas, elegidas a través de un riguroso casting psicológico, destrocen el hotel que tienen sito en la madrileña calle de Alcalá. Diez habitaciones y parte de la recepción a su entera disposición para arrancar cortinas, machacar mesillas de noche, taladrar camas, estrellar televisiones contra la pared, reventar váteres o partir sillas por la mitad. Durante cinco minutos estará todo permitido salvo tirar abajo los tabiques puesto que se pretenden conservar las viejas estructuras. La nueva moda se llama deroombing y los especialistas dicen que relaja un montón. Tampoco me sorprendería demasiado ver a Roger Federer, con gafas de sol y el cuello vuelto de la gabardina para impedir que le reconocieran, apuntado en esa curiosa lista de candidatos al destrozo total.

El pasado domingo, por primera vez, vi al suizo realmente estresado y preocupado, nervioso, fuera de sí, haciendo gestos impropios en él. Fruto de esa ansiedad fueron, precisamente, los cerca de sesenta errores no forzados que cometió, una cifra tan rara como su comportamiento sobre la pista. A Federer, que gesticula menos aún de lo que solía hacer Pete Sampras, que era un mimo, y es tan caballero como él, acabó por desquiciarle ese tenis racial y constante que practica Rafa Nadal. A nuestro héroe no le hace falta el deroombing, él tiene suficiente con secarse los brazos entre punto y punto, alinear perfectamente las botellas de agua entre juego y juego y, de vez en cuando, colocarse exactamente al mismo nivel los calcetines. Federer, por el contrario, no tiene ningún tic visible, carece aparentemente de manías, de ahí que podamos encontrárnosle perfectamente entre los elegidos por el hotel para la gloria del destripamiento de sofás.

Nadal acaba de conquistar –porque con el público francés haciendo de las suyas se trata de una conquista más que de una simple victoria– su tercer Roland Garros consecutivo y sólo tiene 21 añitos. Tras la final de Hamburgo, Bjorn Borg dijo que él veía favorito a Federer. El sueco ha cambiado pronto de opinión y ahora afirma que Nadal puede superar su record de seis victorias en la tierra batida de París. Tal y como vi el domingo a Federer, diez habitaciones se me antojan pocas. No sé si NH tendrá suficientes hoteles a lo largo y ancho de todo el mundo para contener tanto estrés acumulado. Mientras, Nadal preparará tranquilamente en Queen’s su nuevo asalto a la hierba de Wimbledon. Ahí sí parece que Federer es imbatible, aunque no tengo la impresión de que el español esté dispuesto a dar absolutamente nada por hecho.

El regreso de la bomba de racimo humana

11 de Junio de 2007 - 16:29:16 - Juan Manuel Rodríguez

Si el Real Madrid acaba ganando la Liga, que es lo más probable, prepárense ustedes para una sobredosis de Ramón Calderón. Sin haberlo conseguido aún, ya le hemos visto bajando el sábado al césped de La Romareda y subiendo el domingo a uno de los palcos de la pista central de Roland Garros. Por cierto que allí, en París, el presidente del Real Madrid, en pleno estado de excitación, desveló la existencia de una cláusula según la cual David Beckham podría renunciar a marcharse a Los Angeles Galaxy y, después de responsabilizar a Capello de la decisión de apartar al inglés del equipo, dijo que él haría todo lo posible para que siguiera vistiendo de blanco la próxima temporada. El representante de Beckham se ha apresurado a desmontar semejante posibilidad.

Pero, como decía antes, esto es sólo el principio de lo que nos espera. Si las digestiones de José María del Nido suelen ser pesadas, la de Ramón Calderón puede dejarnos los intestinos hechos polvo. Dicen que el Real Madrid está presionando al Ayuntamiento para que el domingo deje que un futbolista suba a La Cibeles. No me extrañaría lo más mínimo que el elegido por Calderón fuera él mismo, doblando otra vez como ya lo hiciera durante el famoso juicio, convirtiéndose en demandante y demandado al mismo tiempo. El caso es que, mientras Calderón permaneció callado, el Real Madrid comenzó a remontar posiciones en la clasificación hasta convertirse en el favorito número uno al título. No creo que a los jugadores les gustara demasiado el paseíllo de La Romareda, y supongo que Capello no estará tampoco muy satisfecho con el presidente después de que éste le echara a él toda la culpa por haber despreciado de ese modo a Beckham. Pero eso, naturalmente, le da lo mismo al señor Calderón.

En las oficinas del club trabajan a destajo en la planificación de los bolos del presidente. Saldrá, por supuesto, en Real Madrid Televisión. Imagino que alguien estará editando deprisa y corriendo un documental con su vida y milagros. Ya lo estoy viendo: Ramón Calderón, ese hombre. Luego, Televisión Española, Antena 3, Telecinco, Cuatro, La Sexta, Telemadrid, otra vez Cuatro, la Ser, que es la suya, Onda Cero, Radio Nacional de España, Onda Madrid, de nuevo Cuatro... Y después, ¡el gran salto! ¡América!... El late-night de Jay Leno en la NBC, luego Larry King Live en la CNN, más tarde el late show con David Letterman en la CBS, después otra vez de vuelta a la NBC para asistir al programa de Conan O'Brien, un ratito con Oprah Winfrey y acabamos, de momento, con Howard Stern en Sirius.

Hay quien asegura que, al celebrar un título que aún no está en las vitrinas y ninguneando al Mallorca, Calderón gafó el sábado la Liga. Yo no lo creo. Yo creo que el Real Madrid ganará este campeonato, contra toda lógica, a pesar de Calderón, Mijatovic y Capello, y gracias a la indudable complicidad de una plantilla que se hartó de recibir palos hasta del mismísimo apuntador. Esa es mi lectura, pero seguro que la de Calderón y su directiva irá justo por el camino contrario. No creo que el presidente administre el triunfo, más bien pienso que lo derrochará a manos llenas. Esposen a Calderón. Amordácenlo hasta el domingo a las once de la noche. Sujétenlo. Que no hable. Que no se mueva. Que respire por una pajita. Puede hacerle más daño al Madrid que todos los Ronaldinhos del mundo juntos. Es letal.

Tamudo hizo añicos el déjà vu de la Liga

10 de Junio de 2007 - 15:25:29 - Juan Manuel Rodríguez

Los franceses, tan cursis ellos, lo conocen como déjà vu. Tony Scott, que es todo lo contrario de un cursi cuando se pone a dirigir, bautizó así su última película, una en la que Denzel Washington viajaba hacia atrás en el tiempo para cambiar el pasado. Pero el pasado, salvo en el cine, no se puede cambiar, de ahí que ayer, al seguir atentamente las incidencias de la penúltima jornada de la Liga, tuviera una sensación muy similar al famoso déjà vu francés. Aquella era indudablemente una situación nueva, pero no tenía ninguna duda de que ya la había vivido antes. Sólo tenía que sustituir a Dertycia por Milito y a Celino Gracia Redondo por Julián Rodríguez Santiago y el resultado, quince años después, sería exactamente el mismo. El Real Madrid, con todo a su favor, perdía otra vez una Liga en el sprint final del campeonato, ese que antes solía dársele tan bien.

En el 93 Gracia Redondo, más malo que la carne del pescuezo, colaboró con su toque de crueldad que consistió en tragarse dos penaltis clarísimos a favor del Madrid, mientras que en 2007 era el lamentable Rodríguez Santiago quien ponía la guinda concediéndole un gol a Leo Messi obtenido clarísimamente con la mano. Déjà vu. Crueldad por crueldad, la del abogado vallisoletano me parecía incluso más refinada que la de Gracia puesto que su error, claramente perjudicial para los intereses madridistas, se producía en un estadio y un encuentro distintos al suyo. Pero quiso el destino que se llegara a un final de Liga tan apretado como éste y que todos los partidos estuvieran interconectados entre sí. El error de patio de colegio cometido por Rodríguez Santiago en el Camp Nou producía un efecto dominó con consecuencias en otros dos estadios. Los trescientos seis millones de euros presupuestados esta temporada por el Real Madrid, en manos de un colegiado para cuyos arbitrajes no consigo encontrar una definición exacta en el diccionario de la lengua española.

Pero entonces surgió la figura de Tamudo. Puesto que Capello había sentado a Raúl en el descanso del partido de La Romareda, tuvo que ser otro Raúl, el Raúl periquito, quien hiciera trizas el déjà vu de la Liga. En un minuto cambió todo y fueron entonces los culés quienes empezaron a experimentar en sus propias carnes esa sensación de ensañamiento a la que me refería antes. Aquellas dos Ligas perdidas por el Real Madrid en el último minuto y que hoy se encuentran en las vitrinas del Camp Nou tuvieron, por cierto, un toque final, el toque Nuñez. Quiso premiar el presidente del Barça a Javier Pérez, por aquel entonces presidente del Tenerife, su fidelidad entregándole la insignia de oro y brillantes del club catalán. Supongo que, si esto acaba bien para el Madrid, Ramón Calderón hará lo propio con Daniel Sánchez Lliubre. La venganza habrá sido sencillamente perfecta y los periquitos, constantemente ninguneados por el grande en la ciudad condal, podrán presumir de haberle quitado una Liga al Barça en el momento más inoportuno para ellos. Vaticino que esa herida sangrará por los siglos de los siglos, ya lo verán.

Posdata: El gesto de Ramón Calderón, saltando al césped para celebrar un título que aún no se ha conseguido, me parece una absoluta falta de respeto hacia todos. Da por hecho don Ramón que el Mallorca no existe, y hace mal en dar nada por hecho. De ahí que sus jugadores, especialmente Casillas, le hayan pedido moderación. Desde aquí aconsejaría humildemente al Real Madrid que atara y amordazara a su presidente durante los próximos siete días. Estaba pensando, por ejemplo, en una vestimenta similar a la que le ponían a Hannibal Lecter. Lo que arreglaron los jugadores, claramente divorciados de la directiva y del entrenador, sólo lo puede estropear un hombre en el mundo, y ése es Ramón Calderón. Atenle corto o el club sufrirá. El Real Madrid tiene dentro a su mayor enemigo.

Tonto a las tres y también un rato después

8 de Junio de 2007 - 11:34:49 - Juan Manuel Rodríguez

Decía don Ramón Gómez de la Serna que en la vida había que ser un poco tonto porque si no lo eran sólo los demás y no te dejaban nada. Pues Bernat Joan, eurodiputado de Esquerra Republicana de Cataluña, ha acabado con todas las existencias. Este tonto a las tres es el mismo que, en un encuentro digital con El Mundo celebrado el 7 de junio de 2004, respondía lo siguiente a la pregunta de qué era lo primero que iba a hacer cuando fuera diputado del Parlamento europeo: "Supongo que tomar posesión del escaño". No me digan que no tiene guasa el torero. Ni siquiera eso tenía claro. "Supongo que tomar posesión del escaño". Al parecer, tres años y un día después de llevada a cabo aquella entrevista, ya lo ha encontrado. Al escaño me refiero. Y desde su pupitre, aprovechando la exposición sobre el Real Madrid inaugurada en Bruselas, ha relacionado al equipo merengue con el franquismo. ¡Toma ya!

Pero si algún aspecto positivo se puede extraer de la arrocinada del parapoco de Ibiza, miembro para más inri de la Comisión de Cultura y Educación del susodicho Parlamento, es que nos sirve para refrescar la memoria de la gente. Entre 1939 y 1975, el Fútbol Club Barcelona ganó ocho Ligas y nueve Copas del Generalísimo. En ese mismo período de tiempo, el Real Madrid conquistó 14 Ligas, seis más que el Barça, y seis Copas, tres menos. Pero es que, entre los años 1939 y 1954, el Real Madrid no ganó ni una vez la Liga y sólo consiguió dos Copas, mientras que el Barcelona de la resistencia se llevó cinco y cuatro respectivamente. O sea, en los primeros quince años de franquismo el Barça consiguió cinco Ligas más que el Madrid, que no logró ninguna, y dos Copas del Generalísimo más. ¿Qué sucedió en el año 1954 para que se produjera un cambio de tendencia?... Muy sencillo: el Real Madrid contrató a Alfredo di Stéfano, arrebatándoselo, por cierto, al Barcelona. Si no fuera porque sé muy bien de qué pie cojean estos zampapalos, me parecería imposible que todo un Licenciado y Doctor en Filología Catalana prescindiera de los datos, que están ahí, para elaborar una teoría de la conspiración tan bambarria como esa. Así habrán salido sus alumnos.
 
En 1975 muere Francisco Franco. Llega a España la democracia y tiempo después el zambombo de Esquerra ocupa su escaño en el Parlamento europeo. ¿Qué dirán que ha pasado desde entonces? Uno supondría que, sin el apoyo del régimen franquista, el Real Madrid simplemente se habría desmoronado por la pendiente. Nada más lejos de la realidad. Entre 1975 y 2006, el Real Madrid ha ganado 14 Ligas, una más que durante el franquismo, y ha sido cuatro veces campeón de la Copa del Rey. El Barcelona, por su parte, ha ganado 9 Ligas, sólo una más que durante toda la dictadura de Franco, y 7 Copas, dos menos. Es curioso porque, con la democracia felizmente instaurada en España, el Barcelona tardó la friolera de diez años en ganar la Liga, mientras que en ese mismo período de tiempo el Real Madrid ganó cuatro con Suárez y otra con González.
 
Por cierto que desde el año 2003, justo cuando Zapatero, reconocido hincha culé, llega a La Moncloa, el Madrid no ha vuelto a ganar el campeonato, mientras que el Barcelona ha conseguido dos. No seré yo, por supuesto, quien relacione una cosa con otra. Estos dos últimos títulos del Barça, como todo el mundo sabe, los han ganado Ronaldinho, Eto'o, Deco y Puyol sin que tenga absolutamente nada que ver el apoyo de Joan Laporta a Ángel Villar durante las pasadas elecciones a la presidencia de la Federación.
 
Bernat, encuentra tu escaño, siéntate en él, descansa, disfruta de la exposición del Real Madrid y no digas más grulladas. Y si quieres una camiseta firmada por Beckham, pídesela hombre, pídesela. Pero no lo hagas en catalán, no vaya a ser que te pase lo que a Eto'o y el inglés no te entienda. Utiliza un idioma universal. Estoy pensando, por ejemplo, en el castellano.

Un globo, dos globos, tres globos

7 de Junio de 2007 - 15:47:08 - Juan Manuel Rodríguez

Hasta en Liechtenstein le preguntan a Luis Aragonés por Raúl González Blanco. Hasta en el país de Heidi, Pedrito, Niebla y el abuelito le preguntan al seleccionador español por el "7" blanco. Ni siquiera en Vaduz, una pequeña capital perdida entre las montañas de Suiza y Austria, encuentra reposo el guerrero de Hortaleza. Son vasos comunicantes. Cuanto peor juega España, y a fe mía que es capaz de hacerlo rematadamente mal, con más insistencia le preguntan a Luis por Raúl. Si la selección lo bordara, el nombre del capitán del Madrid iría difuminándose poco a poco. Pero es que la selección, como ya dije, juega mal, muy mal, peligrosamente mal. Y la gente, claro, pregunta. Porque la gente tiene muy mala leche, para qué nos vamos a engañar.

Alguien preguntó a Luis por Raúl en vísperas del partido contra "Lichichí". Y Luis, harto de estar harto, sabio resabiado y con el culo pelado, entrenador interino que al parecer ya ha pedido que le releven del cargo en cuanto finalice la Eurocopa (un optimista es un pesimista mal informado), salió por peteneras y dijo que Di Stéfano también era un símbolo y tampoco jugaba ya con España. Les juro que, por un momento, viendo el partido contra "Lichichí", llegué a pensar que si Luis, en un golpe de absoluta genialidad, hubiera decidido convocar a la "saeta rubia" después de medio siglo de haber colgado las botas, alguna habría cazado por alto con la cachava el presidente de honor del Real Madrid. A la remanguillé, pero alguna habría pillado. Con el pico del garrote, pero alguna habría metido dentro. Me juego lo que sea a que algún pase a la olla habría bastoneado don Alfredo.

La selección, cuya misión era la de ganar y golear por si las moscas, venció pero acabó perdonándoles la vida a estos tiernos pluriempleados del fútbol. Anoche debatíamos en El Tirachinas sobre la polémica decisión de la FIFA de mezclar, por ejemplo, a Francia con las Islas Feroe y a Inglaterra con Macedonia, todo en aras de la famosa universalización del fútbol. Dejando a un lado que el fútbol ya es universal sin necesidad de que lo manosee Blatter, el caso es que los fifos probablemente se replantearían este batiburrillo si luego, efectivamente, la diferencia entre unos y otros fuera abismal. Pero no vi que España, que tiene una de las Ligas más poderosas del mundo y una tradición futbolística a prueba de bombas, pasara por la piedra a Liechtenstein.

Si Luis no existiera habría que inventarlo. A alguien que es capaz de razonar la ausencia de Raúl comparando su caso con el de un hombre que ya ha cumplido ochenta y un años, y que luego dice, textualmente, que Liechtenstein está "un escalón por debajo de España", conviene tenerle en cuenta. La explicación de por qué decidió que no jugara Puyol es digna de ser estudiada en Princeton: "Tenía que dominar el fútbol por arriba y Javi Navarro me venía mejor (...) porque me iban a globear balones". Pues eso: "Un globo, dos globos, tres globos, la luna es un globo que se me escapó". Hala, centrémonos en la Liga.

De medias, chicles Bang-Bang y socios culés metidos a periodista

6 de Junio de 2007 - 16:11:02 - Juan Manuel Rodríguez

El socio 22.075 del Fútbol Club Barcelona, que no es Stoichkov porque a este le despidieron la semana pasada por no dictarle bien el artículo a su negro, dice en la contraportada de El Mundo Deportivo que "Federico Jiménez Losantos montó ayer una campaña en la Cope para demostrar que Xavi y Puyol se doblan los calcetines de la selección española de tal forma que esconden, a propósito, la bandera española". No se entera este socio, no se entera. Supongo que toda esta historia le habrá pillado en las oficinas del club colaborando en la construcción del mosaico para el derbi del domingo, y no en la redacción, escribiendo el artículo o dictándoselo a otro negro.

La denuncia inicial no fue de la Cadena Cope sino del diario Marca. La Cope se limitó a debatir sobre lo que Marca decía en su contraportada del pasado lunes. Hubo en la Cope quien, como es mi caso, observó en la actitud de los dos jugadores del Barcelona algo más que una mera casualidad. Y hubo quien, por el contrario, sostuvo una teoría radicalmente opuesta a la mía. Está aún por ver que, además de las opiniones de los socios (respetabilísimas, por otro lado), El Mundo Deportivo recoja alguna vez en sus páginas una visión crítica, sólo una, de algún hecho acontecido en el seno del Barça. Ya van 27.325 números y seguimos esperando.

Lo de ponerse a hacer globitos con un chicle Bang-Bang mientras suena el himno nacional español no es un boicot, no, sino una falta de educación y, dicho sea de paso, una marranada. Aquello no estaba a la altura de Pep Guardiola, que era un tío instruido, leído y con inquietudes políticas y culturales. Creo que incluso sabía de arte. Desconozco lo que entenderán o dejarán de entender las teles a propósito de lo que hizo Xavi ante "Lichichí". Yo creo que, efectivamente, se borró, se quitó de en medio, se esfumó, puso pies en polvorosa, se despidió a la francesa. Hizo Xavi el otro día exactamente lo mismo que hicieron él mismo y Puyol –¡caramba, qué casualidad!– el 15 de agosto del año pasado. Jugaba por aquel entonces España un partido amistoso y, para evitarse el viajecito, a ambos les surgió una irrecuperable lesión de la noche a la mañana.

Y ahora dicen que esta noche, en el apasionante choque ante "Lichichí", no jugará Xavi, que se borró, ni lo hará tampoco Puyol, al que borrarán. Sí estarán, sin embargo, Casillas y Sergio Ramos. Otra coincidencia puesto que, desde el 7 de junio de 2006, Puyol sólo se ha perdido cuatro de los quince partidos que ha disputado la selección. El ya citado de Islandia porque estaba lesionadísimo, otros dos amistosos y uno más correspondiente al Mundial de Alemania, contra Arabia, porque España ya estaba clasificada para la siguiente ronda. Sólo espero que Casillas, Ramos y Navarro salgan de "Lichichí" indemnes porque, de lo contrario, habrá fiesta en el Principado. Y ya está bien que el confeti, las cervezas y los panchitos los paguen siempre los mismos.

Medias tintas

5 de Junio de 2007 - 15:15:24 - Juan Manuel Rodríguez

Que nuestra selección de fútbol carece de una dirección deportiva mínimamente coherente lo demuestran pequeñas cosas como, por ejemplo, la autoexclusión de Xavi en el partido contra Letonia o el capítulo de la bandera de España oculta en las medias de dos jugadores del Barcelona. Instantes antes de saltar al césped el sábado, hubo futbolistas que le preguntaron a Luis (¿a quién si no?) si, dependiendo de cómo transcurriera el partido, debían forzar la cartulina amarilla para cumplir su ciclo ante Liechtenstein, a lo que Luis contestó que hicieran lo que creyeran más oportuno. Xavi creyó que lo más oportuno era ahorrarse el viajecito a "Lichichí" y, de paso, preparar como es debido el partido de Liga contra el Espanyol. Dicho y hecho.

En cuanto a lo de las famosas medias, inquirido por Abellán acerca de la atinada contraportada del diario Marca, Luis, sin opinión propia, se limitó a descalificar al periodista y zanjó el asunto diciendo que todo podía haber sido una casualidad. ¿Casualidad que fueran Xavi y Puyol los dos únicos jugadores de España con la bandera oculta en sus medias? Una casualidad es que pidas un café con leche y azúcar y te traigan un cortado con sacarina; lo del sábado no fue casualidad. Y Luis, autor intelectual de esa cosa tan rara que ahora llaman "la roja", adalid de la españolidad, defensor de los valores patrios y de los abracitos fraternales de antes de los partidos, tendría que haber dado su opinión al respecto. Calló y otorgó. Y lo hizo por la sencilla razón de que no puede quitarse de encima el cartelito de entrenador interino. Simplemente ha perdido el pulso.

Ya estoy un poquito harto de esta especie de código morse que se han inventado algunos jugadores con ínfulas nacionalistas para amargarnos a los demás la existencia. Ahora masco un chicle mientras suena el himno, luego me tapo la bandera con esparadrapo, más tarde finjo una lesión para no tener que viajar hasta el fin del mundo, después le doy la vuelta a las medias... Son demasiadas "casualidades" juntas, y ninguna de ellas es buena. Y para los palos que nos meten luego en eurocopas y mundiales no creo que merezca la pena tanta humillación consentida. ¡Si Puyol fuera Thierry Henry todavía! A Luis le dará igual ocho que ochenta, que suban o que bajen, que entren o que salgan, que crezcan o que encojan, que pongan o que quiten, pero a los demás no nos da lo mismo. Aragonés podrá permitirse el lujo de andarse con medias tintas, pero el resto no podemos permitírnoslo. Porque los seguidores de España no somos interinos.

La azarosa vida de un enviado especial a "Lichichí"

4 de Junio de 2007 - 15:51:03 - Juan Manuel Rodríguez

No vayan ustedes a pensarse que la vida del periodista deportivo es siempre ese oasis de agua clara y cristalina que parece desde fuera, un día en el Mundial de Alemania, otro en la pista central de Roland Garros, el próximo en el Gran Premio de Montecarlo y al siguiente en el Royal Ascot, transmitiendo en directo el Grand National, la carrera de caballos más famosa del planeta, al lado de una hermosa mujer de ojos verdes, generoso escote y larga y abundante melena rubia. También están esos otros días en los que a un jornalero de la información le toca sufrir lo indecible, más aún si el periodista en cuestión es enviado especial, por ejemplo, a Liechtenstein. ¿Porque qué narices cuenta uno del "Lichichí"-España del miércoles que viene?

Todos sabemos que España va a machacar y sólo falta por conocer la diferencia de goles que habrá entre ambos contendientes. Todos, empezando por el propio Xavi que el sábado provocó, sin el conocimiento o el consentimiento del seleccionador, que le sacaran una cartulina amarilla ante Letonia, somos conscientes de que lo del miércoles es una pachanguita, un correcalles, un día de fiesta, una excursión a Boca del Asno con los padres Salesianos. Y todos tenemos la impresión de que, además de lo anteriormente expuesto, el viajecito de marras, justo cuando la Liga está en un pañuelo por arriba, por abajo y hasta por en medio, constituye una auténtica pérdida de tiempo, un verdadero dislate, un botón de muestra más de cómo no han de planificarse las cosas en un fútbol tan profesionalizado como el actual.

De forma que, sin nada que contar y con Luis Aragonés en permanente alerta por si vuelven a preguntarle de nuevo por el nombre del portero de "Lichichí", ya veo a mis compañeros tirando del Hola con objeto de reunir la máxima información posible acerca del Príncipe Hans-Adam II, la Princesa Marie y los principitos Alois, Maximilian, Constantin y Tatiana. Demasiada sangre azul, como puede apreciarse, para tan poco partido. Con media cabeza en lo que pueda decidir la UEFA sobre el Dinamarca-Suecia y la otra media en la Liga, las primas, los árbitros, las medias vueltas de Xavi, la senyera de Puyol y lo dicho por Javier Tebas hace cinco días, lo mejor para todos será entrar y salir a toda prisa del Principado de "Lichichí", no vaya a ser que alguien caiga lesionado y tengamos fiesta.

Lección de geografía

3 de Junio de 2007 - 16:36:39 - Juan Manuel Rodríguez

El otro día le preguntaron a Luis Aragonés cómo se llamaba el portero de "Lichichí". "No sé", respondió de manera escueta el seleccionador. La periodista le puso a renglón seguido en el brete de tener que situar sobre el mapa a sus dos próximos rivales. Prefiero correr un tupido velo por el amargo resultado de tan extraña experiencia. Sólo les diré que Luis reclamó, medio en broma y medio en serio, la inmediata presencia de su amigo Marina en Las Rozas, y que el resultado de la lección de geografía del seleccionador se asemejó más al mapa redibujado tras el Tratado de Versalles que al de la actual Unión Europea. Aunque, en el fondo, tenía razón. ¿Para qué le sirvió saber que Fabien Barthez era el portero de Francia en el Mundial del año pasado? Absolutamente para nada. Como decía Goethe, "con el conocimiento se acrecientan las dudas". Y no está precisamente el Grupo F como para andarse con demasiadas dudas.

Que levante la mano quien pensara el sábado por la mañana que España se iba a dejar un punto, uno sólo, en sus enfrentamientos contra Letonia y "Lichichí". A ver, a ver... No veo ninguna mano levantada. Habría sido tal el escándalo si la selección no se hubiera llevado la victoria ayer del Skonto Stadium, habrían arreciado de tal forma las críticas y la situación se habría vuelto tan insoportable, que a Luis no le habría quedado otro remedio que volver a poner en funcionamiento una de sus conocidísimas dimisiones exprés: me voy el domingo a las once, después del desayuno, y vuelvo el lunes a las tres, justo a la hora de comer. No llegó, afortunadamente, la sangre al río y, gracias a un gol de Zakresevskis en propia puerta y otro de rebote logrado por Xavi, España consiguió la victoria. Es tal el potencial letón que su seleccionador, un tal Starkovs, se puso a hacer cambios en el minuto 86 con el objeto de no encajar más goles.

El hecho es que la selección se ha complicado tanto la vida que ayer no jugaba sólo en Riga sino que lo hacía también en Copenhague. Dinamarca y Suecia empataban a tres goles, un resultado que no era malo para nosotros, cuando Fandel pitó en el minuto 89 un penalti a favor de Suecia y expulsó a Poulsen por golpear a Rosenberg en la boca del estómago. Un loco saltó al campo y agredió a Fandel por lo que éste  suspendió en el acto el partido dándoselo por ganado a Suecia por 0-3. La UEFA deberá corroborar la decisión del árbitro alemán antes del miércoles, pero nadie duda que dará la razón al colegiado. Luis, que achacó falta de ambición a sus jugadores, dijo al final del partido lo siguiente: "lo que nos interesa es que se reanude el partido y el portero de Dinamarca detenga el penalti". Y a todo esto, ¿cómo se llama el portero danés? 

Método científico

1 de Junio de 2007 - 16:03:15 - Juan Manuel Rodríguez

Marcha la roja hacia Letonia, primero, y "Lichichí", después, con el claro y sano objetivo de conseguir seis puntos y situarse por delante de la potentísima selección irlandesa, que no jugará por cierto hasta el mes de agosto, y el no menos viril y recio equipo sueco, que lo hará también el sábado ante Dinamarca. Por cierto que ayer empezó a circular por los mentideros madrileños el insistente rumor de que Luis Aragonés, en caso de lograr la clasificación, pensaba marcharse después de la Eurocopa. ¿Y si no la logra? ¿Decidirá quedarse si no la logra? He de reconocer que cuando llegó a mis oídos semejante infundio silencié con una severa mirada los labios de mi interlocutor-cotilla. "¡A mi don Luis ni tocarle!"

Yo estoy más con las tesis que tan acertadamente esbozó hace tan sólo unos días el órgano, u organillo, oficial de la Federación, la conocida revista Más Allá. Todas las comparaciones son odiosas y, puesto que lo son, y ya que ni a Luis ni tampoco a la selección española de fútbol cabe compararlas con nada ni con nadie, pido desde aquí, exijo más bien, la renovación inmediata del prócer Luis Aragonés hasta que éste, ya sea por cansancio, hastío o bien cualquier otro estado anímico que no podamos prever en este preciso instante, piense que ha llegado el momento de retirarse y lo haga motu proprio. ¿Año 2020? Pues año 2020. Bienvenido sea. ¿Acaso no estuvo más tiempo en el cargo Kubala y nadie le dijo nada?

Hablando de todo un poco. A Guti le acaban de hacer un test en Antena 3. Está bien esto de los test porque te obligan a pensar rápido. Sueltas lo primero que te viene a la cabeza y te largas. Si a mí me preguntaran ahora mismo, por ejemplo, qué me parece Luis como seleccionador, ¿qué respondería yo? Está claro: "renovación de por vida". Pero a Guti le preguntaron qué pensaba sobre la ausencia de Raúl de la selección y éste, ni corto ni perezoso, respondió que le parecía una vergüenza. Descarado. No cabe achacarle, sin embargo, ninguna responsabilidad tampoco en este capítulo concreto a Luis, como en ninguno de los anteriores, puesto que él, como sabio que es, se limita a aplicar el método científico. ¿En qué consiste? Muy sencillo. Cuando de seleccionar delanteros se trata, tira de la lista de máximos goleadores. Así de fácil. Ya que no puede convocar a Van Nistelrooy, Kanouté, Ronaldinho, Milito o Forlán, que son los primeros del "pichichi", lleva a los españoles que más goles han marcado. Por eso lleva a Villa, Torres, Soldado o Morientes, y tiene en sus oraciones a Tamudo y Güiza. Como Raúl sólo lleva 7, antes que él están Javier "Muller" Portillo, que lleva la friolera de 11, Zubeldia, que ha marcado 9, y Yeste y Urzaiz con 8. Va por detrás de todos estos e inmediatamente por delante de Jesús Vázquez, jugador del Recre, que ha marcado 6. Lo dicho, método científico. Raúl sólo tiene que marcar ocho goles en los dos próximos partidos para volver con España. ¿No es tan bueno?


En formato RSS© Copyright Libertad Digital SA. Juan Esplandiu 13, 28007 Madrid.