Mayo 2007


Visita guiada por las cloacas del fútbol español

31 de Mayo de 2007 - 12:05:36 - Juan Manuel Rodríguez

Me gusta Javier Tebas. Decía Thomas Hobbes que la guerra no consistía sólo en la batalla sino en la voluntad de contender, y al vicepresidente de la patronal del fútbol español le sobran las ganas de contender cuando de defender sus versiones de las cosas se trata. Ya nos dijo muy clarito el otro día en El Tirachinas que, tras un fin de semana de profunda reflexión, de reclusión casi, había llegado a la conclusión de que existía efectivamente un complot federativo contra el Betis de Lopera. Pero ayer en Radio Marca introdujo una novedad relevante acerca del tradicional tema de la compraventa de partidos. Al parecer, y siempre según la experta opinión del número dos de la Liga, el telemarketing ha irrumpido también con fuerza en el mundillo de las primas, siendo ahora los tomantes quienes, en vista de que no suenan los teléfonos de casa, toman la iniciativa y se ponen en contacto con los potenciales dantes para ofrecerles sudor a cambio de euros. Todo, como podrán observar, poco prosaico desgraciadamente.

Allá por los años setenta se hizo muy famoso en España el eslogan de una multinacional de productos de cosmética que decía aquello de "Avon llama a tu puerta". La denuncia de Tebas va por ese camino, sólo que ahora no hablamos de pintalabios y, a diferencia de aquello, la práctica resulta ilegal. Y no sé qué le parecerá la historia a Ángel Villar, pero a mí esto de que el vicepresidente de la Liga de Fútbol Profesional, que no es un cualquiera precisamente, vaya cantando a los cuatro vientos que existen equipos y también jugadores que se ponen en contacto con terceros clubes para pedirles dinero por ganar a un posible rival me parece simple y llanamente repugnante. Porque Tebas podrá estar más o menos de acuerdo con la gestión de los actuales responsables federativos, pero nadie podrá decir de él que no es un hombre habitualmente bien informado. Nunca he creído en complots, pero este asunto no resulta baladí y requiere de la inmediata intervención de la Liga, la Federación y, en último extremo, o quizás en el primero de todos, del Consejo Superior de Deportes.

Lo que no sé es cómo nadie se ha puesto todavía en contacto con Javier Tebas para pedirle que no deje al personal a medias y que cante también el acto IV de La Bohème. Queremos saber qué pasa con Mimí, si vive o al final muere. Pero si, después de esta visita guiada por lo más profundo y oscuro de las cloacas del fútbol español, no se mueve ni una sola hoja de los árboles, habrá que concluir lógicamente que hay mucho chopo suelto por ahí. Lo que piensa de todo esto Villar ya lo sabemos, probablemente nada, pero... ¿y Astiazarán? ¿Qué piensa el presidente de la LFP de lo expuesto ayer por su vicepresidente? ¿Nada también? Pues de todos es sabido que quien no nada nada termina por ahogarse.

El parón de "Lichichí"

30 de Mayo de 2007 - 15:45:39 - Juan Manuel Rodríguez

Vayan a explicarle ustedes ahora a Enrique Cerezo que "la roja" pende del hilo de "Lichichí". Explíquenle que ayer, en el transcurso del primer entrenamiento de la selección española, Sergio Ramos le hizo a su estrella una entrada que no venía a cuento produciéndole un esguince que le obliga a abandonar la concentración, sí, pero que también hace peligrar su participación en el próximo partido de Liga contra el Celta de Vigo. El Atlético de Madrid se está jugando la UEFA, o sea la vida, y perder al niño significa para los rojiblancos más o menos lo mismo que debe suponer para los Grizzlies no poder contar con Pau Gasol en un partido de la NBA. Torres lleva él solito catorce goles y su equipo ha marcado un total de cuarenta y dos. Hagan las cuentas. Y explíquenselo a Cerezo.

Supongo que en la revista Más Allá habrán parado las máquinas y ya estarán a estas horas confeccionando un artículo, con sus grafiquitos de colores y todo, sobre las indudables ventajas que para un futbolista profesional supone sufrir un esguince de grado III. Puede ver la primera temporada completa de la serie The Unit, por ejemplo. O escuchar varias veces el último disco de Bon Jovi. O jugar a la Wii. O escuchar el trino de un canario camachuelo. O zamparse una tarrina de helado de dulce de leche con virutas de caramelo. En definitiva, ante Fernando Torres se abre un número infinito de posibilidades que seguro que jamás se habría parado a valorar en el caso de que tuviera que jugar al fútbol. Ahora que va a vivir la vida, igual se retira.

Nadie entiende este parón de Liga. Es inoportuno, no viene a cuento y lo peor es que habría podido preverse con tiempo suficiente. Tal y como está en estos momentos el campeonato, todo el mundo se juega algo. Imaginemos por un momento, Dios no lo quiera, que el letón Stepanovs le deja un recadito a Casillas el sábado y el Real Madrid pierde a su portero titular para los dos próximos partidos de Liga. Explíquenselo a Calderón, que ya tiene engalanada La Cibeles. O que Ritter le entra el miércoles con los tacos por delante a Iniesta o Navarro y los perjudicados son Barcelona o Sevilla. Explíquenselo a Laporta y Del Nido, seguro que les encontrarán muy receptivos.

Otra cosa bien distinta es a quién perjudique más el parón de "Lichichí". Hay quien dice, por ejemplo, que a los jugadores del Madrid les vendrá bien desviar la atención de la Liga por unos días. No coincido con esa visión de las cosas. No entendí a López Caro cuando, en pleno aluvión de goles, salió a la banda para pedirles a sus futbolistas que no remataran tan pronto al Zaragoza, que le dieran vidilla, que quedaba tiempo por delante. Este Madrid está en racha y, del mismo modo que no comprendí entonces a Caro en aquella famosa eliminatoria de Copa, ahora entiendo que, en plena racha, con la moral crecida y el ego multiplicado por diez, a quien más perjudica indudablemente el parón de "Lichichí" es al Real Madrid.

Fue bonito mientras duró

29 de Mayo de 2007 - 15:31:48 - Juan Manuel Rodríguez

Hoy hace veinticinco años que el Fútbol Club Barcelona cerraba la contratación del argentino Diego Armando Maradona. La negociación, tal y como se relata hoy mismo en los diarios deportivos catalanes, fue muy complicada, como todo lo que rodeó siempre al jugador. Maradona era un futbolista complejo porque es una persona extraña, en el sentido de raro o singular. Desarrolló una habilidad extraordinariamente rara para jugar al fútbol y, aunque nunca sabremos si fue antes el huevo o la gallina, yo creo que aquella maña suya, aquel superpoder que no tuvo que trabajar y que obraba el milagro de transformar en oro todo aquello que tocaba con su varita mágica, le cambió, convirtiéndole en un tipo huraño, desconfiado, celoso y complicado, muy complicado. Tanto o más que la negociación que cerró Núñez hace un cuarto de siglo.

¿Cuánto valdría hoy Maradona? La pregunta es inútil y entretenida a partes iguales. Es inútil porque resulta imposible colocar en la misma balanza épocas, estilos de vida, tácticas, preparación y hasta materiales deportivos totalmente distintos. Pero también resulta entretenida puesto que nos permite pasar un rato divertido jugando al "fútbol ficción", y a los futboleros –y creo entender que también a los taurinos– nos encanta eso de comparar a Di Stéfano con Pelé, y a éste con Cruyff, y a aquel con Maradona, y a todos con Zidane. ¿Es el quinto elemento Zizou? ¿Está un escalón por abajo? ¿Y Beckenbauer? ¿O Puskas? ¿No merecerían ellos también acompañar al póker de intocables?

En el año 1982, el Barcelona tuvo que pagarle a Boca Juniors algo más de ochocientos millones de pesetas en concepto de traspaso. Zidane, por ejemplo, le costó al Real Madrid trece mil millones de pesetas en 2001, y el francés cobró en España más de mil millones por cada una de sus cinco temporadas aquí. Tengo para mí que, de haber nacido diez años después de lo que lo hizo, Maradona habría superado esas cantidades. Y eso que no cambió el rumbo del fútbol mundial como sí hizo sin embargo Alfredo di Stéfano. Lo que nos conduciría a la siguiente pregunta: ¿cuánto valdría hoy la "saeta rubia"?

Alguna vez he contado que el día que Núñez juntó en el mismo equipo a Maradona y Schuster tuve la impresión de que al Real Madrid le esperaba un largo y crudo invierno. Al final no fue así y aquello acabó saltando por los aires. Salvo el impacto mediático inicial, Maradona, que ha sido de largo el mejor futbolista que yo he visto en acción sobre un terreno de juego, pasó luego sin pena ni gloria por España, conquistando con el Barça sólo una Copa del Rey y un par de torneos menores. En Italia sí demostró todo lo que llevaba dentro y logró dos Scudettos con el Nápoles. Además ganó un Mundial con Argentina, el del 86, y una Copa de la UEFA. Don Alfredo, sin embargo, ganó con el Madrid cinco Copas de Europa, ocho Ligas, una Intercontinental y una Copa. O sea que Abramovich, los Glazer, Gillet, Hicks y Berlusconi no tendrían hoy dinero suficiente para contratar a Alfredo di Stéfano. Yo creo que Núñez pensó que él era Santiago Bernabéu y que convertiría a Maradona en su Di Stéfano particular. Hoy sabemos que no fue así, pero en Barcelona dirán, y con razón, que fue bonito mientras duró.

Tontómetro en marcha

28 de Mayo de 2007 - 16:38:11 - Juan Manuel Rodríguez

Pongamos el tontómetro en marcha. El catalán Alberto Lopo, en la actualidad enrolado en las filas del Deportivo de La Coruña, dice que "parecía que el árbitro quería que el Real Madrid ganase la Liga". A mí, sin embargo, lo que me pareció es que eran los jugadores del Deportivo de La Coruña, y no el árbitro, quienes estaban luchando por la Liga. Qué digo la Liga, la Champions. Qué digo la Champions, la Intercontinental. Qué digo la Intercontinental, todas, la Liga, la Champions League y la Intercontinental, las tres competiciones al mismo tiempo. ¡Qué manera de bregar! ¡Qué forma de luchar como si les fuera en ello la vida!

Sin embargo el Depor, decimotercer clasificado y con 44 puntos, en realidad no se jugaba absolutamente nada salvo el honor coruñés. Supongo que a Lendoiro, presente en el palco del estadio Santiago Bernabéu, se le saltarían las lágrimas al contemplar cómo sus jugadores se dejaban la piel y el hígado con tal de ondear las banderas de Culleredo, Arteijo, Oleiros, Bergondo, Carral... No eran once futbolistas, no, eran once Sinforianos López, once gladiadores defendiendo la portería de Aguate como si el Madrid fuera la invasora Francia y en el césped del Bernabéu se estuviera librando la batalla de Elviña. No dudo que, de haber jugado así los treinta y cinco partidos precedentes, el Deportivo estaría ahora mucho más arriba en la clasificación. Quien sabe si luchando realmente por el campeonato y no de manera virtual.

Dice Arizmendi, otro que tal baila, que la mano de Van Nistelrooy la ve hasta un ciego. Es el suyo sin duda un poder de deducción muy similar al que poseía Sherlock Holmes. De hecho pienso que si hoy viviera Arthur Conan Doyle, el 221B de Baker Street no lo ocuparían el famosísimo detective y el doctor Watson sino Arizmendi y Lopo. La mano de Van Nistelrooy, efectivamente, la ve un ciego. Fue tan clara la mano del holandés como la de Maradona ante Inglaterra o la que, más recientemente, protagonizó Agüero ante el Recre. Sin embargo el árbitro concedió gol en ambas jugadas. ¿Por qué? Caben aquí dos posibilidades: que Fernández Borbalán no viera la mano o que la viera y, aún así, no quisiera pitarla, que es lo que parecen dejar entrever cobardemente Lopo y Arizmendi. Quedan sólo dos jornadas para que concluya la Liga y el tontómetro oscila agresivamente. Estos dos personajes son sólo un pequeñísimo ejemplo de las memeces que vamos a tener que oír hasta que acabe. Lendoiro puede estar satisfecho por la defensa que ambos hacen del club de sus amores. Renovación de por vida ya.

El partido seiscientos cinco

27 de Mayo de 2007 - 16:01:41 - Juan Manuel Rodríguez

Sigue siendo una de las clásicas, pero el paso del tiempo va relegando hacia los últimos turnos la pregunta dirigida a Luis acerca de la ausencia de Raúl. Supongo que, cuando tomó la decisión más polémica, injusta y absurda de su mandato al frente del equipo nacional, el seleccionador, que es perro viejo, daría por descontado el cansancio de los periodistas y el aburrimiento de los aficionados. Luis dice una cosa con la boca y otra bien distinta con los ojos. Con la boca dice que Raúl regresará cuando esté en forma, pero con los ojos dice que, mientras él esté ahí, el capitán del Real Madrid no vestirá otra vez la elástica nacional. Además, ¡para lo que nos sirve! Si la jefa de prensa de la Federación decidiera sustituir a Luis por un muñeco hinchable similar al que aparecía en la película Aterriza como puedas, el resultado sería aproximadamente el mismo. O sea, ninguno.

Quien viera ayer el partido 605 que Raúl, igualando por cierto el registro de Paco Gento, jugó con la camiseta blanca, tendría que concluir a la fuerza que el capitán del Real Madrid merece estar en la selección. Marcó de un espléndido cabezazo el gol que deshacía el empate a uno, y provocó con su tenacidad la ocasión que brindó a Van Nistelrooy en bandeja de plata el tercero, el de la tranquilidad. El seleccionador inglés Steve McLaren deshizo el sábado por la mañana un error que clamaba al cielo y convocó de nuevo a David Beckham. El viernes, Luis Aragonés justificaba la ausencia de Raúl González diciendo que no podía traicionarse a sí mismo. Posiblemente sea más fácil traicionar a los demás.

Supongo que a nuestros máximos rivales del Grupo de clasificación para la Eurocopa les tranquilizaría mucho el hecho de saber que Luis admitió que no olvida a una serie de jugadores entre los que se encuentran el máximo goleador de la historia de la selección española de fútbol, Güiza, Tamudo y Puerta. A eso le llamo yo igualdad, sí señor. Raúl, capitán del líder de Primera División, metido por Luis en el mismo grupo que otros tres jugadores que habrán sumado diez internacionalidades como mucho. Todos somos iguales ante la ley, pero ante el fútbol no. Si fuéramos iguales también en el fútbol, Luis, que sigue ahí, inalterable, inasequible al desaliento, impertérrito e inamovible, como si del mismísimo muñeco hinchable de Aterriza como puedas se tratara, habría presentado su dimisión tras el Mundial de 2006 tal y como prometió y como hicieron todos y cada uno de los seleccionadores nacionales que no supieron dar la talla. En la revista Más allá no sé cómo lo verán, pero aquí abajo, en el planeta Tierra, hay quien piensa que Raúl no juega con España por una cuestión personal.

La mano de Hristo Stoichkov

25 de Mayo de 2007 - 15:38:07 - Juan Manuel Rodríguez

Poco a poco, al principio muy levemente, después con mayor virulencia, se va notando la mano de Hristo Stoichkov en el Celta de Vigo. Para peor, desde luego, pero se va notando. La presencia del fenomenal jugador búlgaro en el banquillo del equipo gallego –cada día que pasa un poquito más cerca de Segunda División– desmonta aquella peregrina teoría de Valdanágoras (copyright de Federico Jiménez Losantos) sobre que uno tiene que haber sido jugador, primero, y exquisito, después, para estar en disposición de transmitir correctamente al vestuario sus ideas sobre el juego. Milongas del payador perseguido. En el Tijarafe del Grupo XII de la Tercera División me habría gustado a mí ver a Valdanágoras, contándoles a los chavales sus viejas anécdotas sobre el golazo que Dieguito Maradona le marcó a Inglaterra en el Mundial de 1986.

Stoichkov, que como jugador ganó mucho más que perdió, ahora sólo sabe conjugar como entrenador la primera persona del presente de indicativo del verbo perder. Hristo, que fue bastante mejor futbolista de lo que lo fue nunca Valdano, tendría que estar lógicamente mejor dotado que él para saber conectar correctamente los cables sueltos de su plantilla, pero sin embargo el Celta no hace otra cosa que perder partidos, uno detrás de otro, con una perseverancia que sería digna de encomio si no fuera porque, salvo que esto haya cambiado mucho en las últimas horas, los propietarios del club, que primero probaron con las patitas de conejo y los tréboles de cuatro hojas, suelen contratar a los entrenadores para ganar partidos y no para perderlos.

Por cierto que el otro día le pasó a Stoichkov (a este sí) lo mismo que en su día le ocurrió a Alejandro Dumas. Alguien se topó con el búlgaro por Vigo y éste le preguntó si había leído su último artículo de El Mundo Deportivo, a lo que el interlocutor repreguntó: "¿Lo has leído tú?". Pues no, Stoichkov no había leído su último artículo. En él decía que a sus jugadores les faltaba compromiso y advertía veladamente con que el año que viene, ya fuera en Primera o en Segunda, pondría en marcha la podadora eléctrica porque allí sobraban muchos hierbajos. Fue más fácil para Stoichkov echarle encima el "muerto" al "negro" de El Mundo Deportivo, y resultó más sencillo para los jugadores creer a su entrenador antes que al pobre redactor del periódico, quien, naturalmente, descontextualizó (¡qué bonito!) lo expresado por el chico del pisotón. La historia no será tan cruel como para privarnos de ver juntos en el futuro a Stoichkov y Eto'o, uno como entrenador y el otro como jugador. ¡No disparen al pianista!

Redescubriendo a Beckham

24 de Mayo de 2007 - 16:45:07 - Juan Manuel Rodríguez

Asistimos de repente al redescubrimiento de David Joseph Robert Beckham como jugador profesional de fútbol. "¡Cómo las pone!", exclama el comentarista televisivo. No veo motivo para tal sorpresa puesto que el "medio actor" las pone exactamente como las puso siempre, como lleva poniéndolas los últimos quince años, como las ponía en el Manchester United, luego en el Preston North End, de nuevo en el Manchester y, por último, en el Real Madrid. No dudo que volverá a ponerlas de igual manera en Los Angeles Galaxy, aunque me pregunto si alguien será capaz de aprovecharlo. Si Steve Mc Laren se decide por fin a convocarle con Inglaterra, se las pondrá a Rooney como cuenta la leyenda que sus lacayos le ponían al rey Fernando VII las bolas de billar, ordenadas y bien juntitas, dispuestas para la carambola final. "¡Muy bien, Majestad, muy bien!"

Fabio Capello acierta bastante cuando rectifica, lo que en realidad significa que se equivoca mucho. Erró sin duda al afirmar que Beckham no volvería a vestir jamás la camiseta blanca, pero acertó al volver a llamarle, desesperado porque las cosas no funcionaban. Mc Laren, que está atravesando por un proceso que guarda bastante semejanza con el del italiano, no sabe si dar por fin su brazo a torcer o seguir cabezonamente en sus trece. Las pone tan bien Beckham, las ajusta tanto y lo hace con tanta sencillez, que más de una vez y más de dos tuve la impresión de que, llegado el caso, sería incluso capaz de ponérsela a Van Nistelrooy desde su palco privado y blindado sin que su señora, o sea la pija que sólo olía a ajos por Madrid, más pendiente de mirarse en el espejito mágico, se percibiera de ello.

Nadie invitó a la fiesta a Thierry Henry y, sin embargo, el francés se presentó el otro día sin avisar y dijo que lo que estaba haciendo esta temporada D. J. R. Beckham era sencillamente increíble. Es cierto, tiene razón Tití. Todavía no se ha ido y ya le echo de menos. Y me sucede lo mismo con Roberto Carlos. Cuando vino procedente de Italia simplemente no daba crédito. Fue verle jugar aquí el primer partido y tuve la certeza de que lo haría durante muchos años más. Once han pasado desde el día de su debut. Me parece que alguien debería impedir que Roberto se marchara por la puerta de atrás. Y digo yo que, aprovechando que Raúl acaba de ser elegido por un concurso de televisión como el septuagésimo octavo español más importante de toda la historia, un escaloncito por debajo de Mariano Barbacid y un peldaño por encima de Emilio Butragueño, este sería un momento tan bueno como cualquier otro para irle redescubriendo también a él. Aunque sólo sea un poquito.

Villar, más allá que acá

23 de Mayo de 2007 - 15:31:10 - Juan Manuel Rodríguez

Sinceramente les digo que, por la portada del Pravda federativo que nos llegó el otro día a la redacción de deportes de la Cadena Cope, no sabría distinguir si nos encontramos ante el último número de Fútbol o el de la revista Más allá. Porque uno tiene que estar más allá que acá para decir –¡en la portada además!– que Luis "se codea con los mejores" y que "sus resultados como seleccionador son, globalmente, similares a los de los más grandes". Eso de "globalmente" significa que a España la sacaron del pasado Mundial por la puerta de atrás y que, contando los partidos amistosos, los bodrios de la AFE y el torneo internacional de la galleta María, Aragonés tiene que estar codeándose con los seleccionadores que sí ganan partidos de verdad, en los torneos que toca, y no milongas veraniegas que no valen para nada.

Siendo la portada una broma de mal gusto, lo peor del caso es que tratan de razonarlo, y eso constituye una grave ofensa a la inteligencia del lector. Un refrán dice que "algunos llaman razonamiento a encontrar argumentos para seguir creyendo lo que creen". ¿Y cómo llamamos al hecho de encontrar argumentos para algo en lo que no crees? El caso es que, según el sesudo análisis que el Más allá de Villar incluye en páginas interiores, España, que fue despedida del Mundial de Alemania en octavos de final y que las está pasando realmente canutas para acceder a la fase final de la Eurocopa del año que viene, está empatada a puntos con Brasil y por encima de Inglaterra, Alemania, Italia (vigente campeona mundial) y Argentina. ¡Y yo con estos (pocos) pelos!

Dejemos a Luis Aragonés celebrando el título de campeón de Europa, porque con esos números no habrá quien nos pare, y pasemos a la carta de Ángel Villar, sempiterno candidato al premio Nobel de la Paz. En una emotiva epístola titulada "Ayudamos poco a los árbitros", Villar dice que él siempre ha defendido a los colegiados por una razón fundamental: "les conozco y sé de su capacidad, de sus conocimientos, de su sacrificio y de sus esfuerzos". O sea que nos encontramos ante veintitantos Albertos Einstein. Pero Villar, que defiende a los árbitros dóciles, corta sin embargo el césped bajo los pies de aquellos que osan levantarle la voz. Resulta significativo que, justo ahora que los colegiados están planteando un burdo chantaje al fútbol, el presidente pida ayuda para ellos. Hay que estar más allá que acá para querer vendernos la burra del Luis ganador y del Muñiz sucesor de Pierluigi Collina. Seguro que en el número de mayo establecen una comparativa entre Arminio y Anaximandro. Vidas paralelas, seguro.

Mate a Putin en cinco movimientos

22 de Mayo de 2007 - 15:41:29 - Juan Manuel Rodríguez

En el año 1985, durante una exhibición de partidas simultáneas celebrada en la ciudad alemana de Hamburgo, Garry Kasparov, que jugaba con blancas, anunció públicamente a los espectadores que daría a su rival jaque mate en las próximas cinco jugadas. Al ogro de Bakú no le importaba lo más mínimo una reacción airada por parte del adversario que tenía enfrente, incapaz de mostrar sus emociones, aunque sí tenía especial interés en dejar claro delante de todos que el hijo de Clara Kasparova, aquel niño de quien Mijail Botvinnik, tres veces campeón mundial, aseveró una vez que tenía el futuro del ajedrez en sus manos, había crecido hasta erigirse en el único dueño y señor de aquel deporte.

Indudablemente Garry tenía el orgullo herido y, aunque no era demasiado habitual una muestra de soberbia tan airada como aquella, cumplió lo prometido y dio jaque mate a su rival en cinco jugadas. El Mephisto Genius 2, bautizado así en honor a un engañoso autómata del siglo XIX, heredero directo del timo de El Turco, conocido por todos como la primera máquina de ajedrez de la historia, no enarcó las cejas, ni mostró tampoco el menor síntoma de frustración. Mephisto era un ordenador, y ese día, en el transcurso de aquella partida concreta, Kasparov, el campeón mundial poseedor de una clasificación oficial más alta que la del mismísimo Bobby Fisher, demostró que la creatividad y la emoción humanas podían con el software y los complejos programas informáticos diseñados por la empresa Intel.

Ahora uno de los mejores ajedrecistas de todos los tiempos se ha empeñado en darle jaque mate político como sea a Vladimir Putin, y eso a pesar de que el presidente de Rusia ha reiterado que no se presentará a las elecciones de 2008. Pero Kasparov, detenido en varias ocasiones por su oposición al régimen, perseguido, interrogado, registrado incluso en su propia casa por la Policía rusa, está convencido de que, aunque la Constitución es muy clara al respecto, el practicante de sambo y judo que estuvo a punto de ser taxista en los años noventa y que ahora dirige el país con mano de hierro seguirá manejando a su antojo los hilos de la política rusa, ya sea en la sombra o saltándose directamente la ley a la torera.

Putin tiene un problema con el orgullo de Kasparov, ese carácter indómito y algo salvaje que le llevó a anunciar pretenciosamente, como si de un Eddie Felson cualquiera se tratara, jaque en cinco jugadas en aquella partida contra Mephisto. Si de algo puede estar convencido Putin es de que Kasparov no parará. De eso y de que, como Gran Maestro que continúa siendo, va siempre diez o doce movimientos por delante de lo que puedan urdir sus adversarios más peligrosos. Por ejemplo, preguntado hace poco por sus orígenes (nació en Azerbaiyán), afirmaba lo siguiente: "Creo que gané suficientes campeonatos con la bandera rusa para que ahora vengan a buscarme las cosquillas en este punto. Soy un niño del imperio ruso. Soy de lengua rusa, de cultura rusa, Rusia es mi país y quiero que mi hijo crezca aquí".

Kasparov, que como jugador de ajedrez era capaz de sorprender a todos sacándose un conejo de la chistera en el último momento, como político, sin embargo, está empeñado en un único movimiento estratégico, aquel que acabe con "la corrupción, la dictadura y los métodos propios del KGB". No es despreciable la tarea, desde luego. Y si él resulta más peligroso que otros para el poder establecido es por la sencilla razón de que no se ha parado a valorar, ni se va a parar ya a estas alturas, sus posibilidades reales de éxito. No le importan, las desprecia. Está ahí por compromiso y responsabilidad. Su mensaje supone una indudable ráfaga de aire fresco ante tanto acartonamiento. No es un paracaidista, ha llegado para quedarse. Va a jugar hasta el final, aunque sea en evidente inferioridad de condiciones, avanzando las piezas como ya hiciera aquella vez contra Mephisto y más tarde en su batalla con el potentísimo Deep Blue. Nada de enroques. Está dispuesto a empeñar su prestigio, su tiempo y su astucia en el proyecto de una nueva idea de Rusia. No le van a callar, y la FIDE sabe muy bien a qué me estoy refiriendo. Peleará como lo hizo contra Anatoly Karpov. Luchará hasta el final. No cederá. Ya ha anunciado su jaque mate a Putin en los cinco próximos movimientos.

Qué manera de palmar

21 de Mayo de 2007 - 15:59:38 - Juan Manuel Rodríguez

No daba crédito. Ocultaré su nombre para evitarle el oprobio y la vergüenza, pero el viernes pasado hubo quien me dijo que los atléticos de pro tendrían que desear que su equipo del alma, su Atleti de toda la vida, perdiera contra el Barça en el estadio Vicente Calderón, todo con tal de perjudicar al Real Madrid. Esa secta colchonera, afortunadamente poco representativa, ya tiene lo que quería: Atlético de Madrid, 0; Barcelona, 6. Supongo que habrán disfrutado un montón viendo como iban cayendo, uno detrás de otro, los goles de Eto'o, Ronaldinho, Messi, Iniesta... Lo que sí se puede asegurar, puesto que se le vio sufrir en el palco al lado de su amigo Joan Manuel Serrat, es que Joaquín Sabina, autor del himno del centenario atlético, no pertenece a ese curiosísimo grupo de aficionados atléticos. Con el 0-4 ó el 0-5, ya no lo recuerdo bien, se levantó de su asiento y se fue, no sin antes informar a los allí presentes que tardaría mucho tiempo en regresar al escenario del crimen.

Me parece recordar que fue en La Palestra del martes cuando hicimos una encuesta entre los presidentes de las tres o cuatro peñas más significadas del Atleti. Por supuesto que todos querían que ganara su equipo, independientemente de que la victoria colaborara luego con el Real Madrid en su objetivo de ganar el campeonato. El simple hecho de que, durante toda la semana previa al partido, flotara sobre el ambiente la cuestión de si al Atlético de Madrid le interesaba ganar o perder contra el Barça ya me parece lesiva para la imagen del club, uno de los tres grandes del fútbol español. No puedo imaginarme a los Pereira, Ayala, Leivinha, Luis, Capón, Heredia o Gárate, futbolistas míticos que pusieron el listón en lo más alto, entrando a un trapo tan sucio y andrajoso como ese. Y me hubiera gustado ver la cara de Eller, un recién llegado, cuando escuchó por primera vez a alguien decir semejante majadería.

Regresemos al principio del artículo. Decía que voy a silenciar el nombre de quien, observándolo todo desde la acera rojiblanca, me dijo que los atléticos preferían que su equipo perdiera con el Barça antes que ayudar al Madrid. No daré su nombre puesto que la persona en cuestión no se atrevió luego a confirmar eso mismo con un micrófono delante, supongo que por tener un mínimo y elemental sentido del ridículo. Hay, sin embargo, quien carece absolutamente de él. Manuel Esteban, por ejemplo, periodista del As y de la Cadena SER, no ha ocultado en ningún momento que él deseaba con todas sus fuerzas la derrota del Atlético. Y es que en ese club, como dicen ahora los modernos, existen dos "sensibilidades": la de quienes, en consonancia con su propia historia, piensan en grande, y la de aquellos que nunca pasarán de tener la mentalidad de un satélite culé. Estos últimos, afortunadamente, son minoría. Un día después, el Real es líder de Primera División mientras que el Atlético, tras haber encajado seis goles en su propio estadio, ante su gente, debe estar ojo avizor para que no se le escape la UEFA. Enhorabuena, Manolete.

Incompetentes conscientes

20 de Mayo de 2007 - 12:59:46 - Juan Manuel Rodríguez

En el fondo del plante arbitral encubierto, consentido por cierto por el inefable Ángel Villar, yo sólo veo la tenaz incompetencia de los colegiados de Primera División. Son malos, no están bien preparados y en muchas ocasiones no se conocen el reglamento que luego han de aplicar sobre el terreno de juego. Además de todo lo anteriormente expuesto, el árbitro español cae mal en líneas generales. Ya no quedan en España árbitros carismáticos del tipo de Guruceta Muro o Andújar Oliver, colegiados que, independientemente de que luego pudieran errar sobre el campo, supieran insuflar en los chavales la vocación por el arbitraje o, fruto de su fuerte personalidad, sedujeran a los medios de comunicación. Estos no, estos son malos y, cuando acaba el partido, cogen un Airbus que les lleva directamente a casa. Lo tienen todo: son malos, se encierran en sus casas, cobran demasiado dinero por un segundo trabajo, no tienen nadie que los controle y, no contentos con todo eso, luego toman sus decisiones de noche y a escondidas, mientras duerme la ciudad. Aunque, bien pensado, puede que su cobardía sea precisamente fruto de su ineptitud.

Siempre he pensado que los árbitros españoles son unos incompetentes inconscientes. ¿Qué quiere decir esto? Muy fácil: yo creo que son malos, pero que cuando fallan no lo hacen adrede. Muñiz, por volver al caso que nos ocupaba el viernes, creyó de verdad que Beckham estaba perdiendo tiempo y por eso le sacó tarjeta amarilla. Lo que tratan de impedir los árbitros con una huelga tan gilí es que alguien, en este caso el Comité de Competición, pueda corregirles sus fallos cuando estos resultan evidentes. Así su poder sería omnímodo, abrazándolo y comprendiéndolo todo. Ellos se ascienden y se descienden, su palabra es la ley, nadie puede someterles a un control de calidad para valorar su aptitud: todo para el fútbol, pero sin el fútbol. Se cierra el círculo vicioso.

Sigo creyendo que los árbitros son unos incompetentes inconscientes. O lo que es lo mismo, no creo en los complots. Son malos, pero son malos para todo el mundo por igual. Pero por primera vez, al redactar mal a propósito las actas de los partidos, asistimos a la incompetencia consciente de los árbitros. A Miguel Ángel Lotina le asiste toda la razón cuando, luego de llevarse las manos a la cabeza ante la pasividad de la Federación que mal preside Villar, denuncia que la Liga está adulterada. Ahora sí que lo está, los árbitros la han adulterado a propósito.

Siendo escandalosa la actitud arbitral y alarmante la inacción federativa, lo de la Liga de Fútbol Profesional es digno de estudio. ¿Piensa quedarse parada la patronal? Los clubes de fútbol, que ponen estadios, jugadores y aficiones, asisten como convidados de piedra a las batallitas entre colegiados y comités. Cuarenta y dos clubes, con cuarenta y dos consejos de administración, pendientes de que un grupito de incompetentes se decidan al fin a hacer bien su trabajo. ¿A cuántos de nosotros nos permitirían en nuestras empresas hacer mal adrede nuestro trabajo y, además, restregárselo luego a los jefes por la cara? ¿Quién es aquí el jefe de recursos humanos? Porque nunca en mi vida había visto un motivo más claro que este de despido procedente. Todos a la calle, y que suban a los chavales de Tercera Regional.

El verdadero problema arbitral

18 de Mayo de 2007 - 16:12:04 - Juan Manuel Rodríguez

El problema de los árbitros españoles no es que el Comité de Competición les quite o les deje de quitar la razón, pues lo cierto es que llevan rearbitrándoles desde el inicio de los tiempos. El problema de los árbitros españoles es que son muy malos; ese es el verdadero problema. Pongamos por caso a Muñiz Fernández. Sólo a alguien que sabe poco o nada sobre el juego y sobre los jugadores se le puede ocurrir que David Beckham quería perder tiempo en el minuto 74 de un partido que su equipo ganaba por tres goles a cero. Con su actitud, lo único que hizo Muñiz fue generar un problema donde no lo había. No sólo castigó a un futbolista que lo único que pedía era que se cumplieran las normas sino que al otro jugador, al realmente infractor, le dejó irse de rositas. El problema es que Muñiz es malo. Punto.

El otro problema es que no hay quien controle a los árbitros españoles. El presidente de los Estados Unidos, quizás el hombre más poderoso que hay sobre la faz de la tierra, tiene que estar pendiente del Congreso, el Senado, los jueces del Tribunal Supremo, los grupos de presión y, sobre todo, de lo que diga por las noches la Primera Dama. Muñiz, sin embargo, no tiene por qué rendirle cuentas absolutamente a nadie. ¿Que se equivoca? ¡Mala suerte! ¿Que acierta? Enhorabuena. El nuestro es el famoso "sistema margarita" de arbitraje: ahora acierta, ahora falla, ahora acierta, ahora falla, sí, no, sí, no... ¿Qué tocará mañana?

Con su absurdo plante de la pasada jornada, ciñéndose infantilmente a la regla 12 como protesta contra la decisión del Comité de Competición, haciéndonos a todos perder el tiempo, chantajeando a Alfredo Flórez, tratando de bloquear a la justicia deportiva, buscando una publicidad que no se merecen, lo único que demuestra el colectivo arbitral español es que ya va siendo hora de que alguien le meta en cintura de una vez por todas. En pleno siglo XXI, en una sociedad moderna como la nuestra, en un país con una democracia consolidada y que aparece como la octava potencia económica mundial, resulta arcaico que los árbitros de Primera División campen por sus respetos, como si de la casta india de los brahmanes se tratara y el resto fuéramos unos parias.

También me llama la atención el hecho de que los árbitros, que en el pasado tragaron quina Santa Catalina, hayan esperado precisamente hasta este momento, justo ahora cuando se enjuicia una jugada que tiene como protagonista a un futbolista del Real Madrid, para pasear por España su orgullo malherido. Lo hacen, para más inri, cuando quedan cuatro jornadas para que concluya el campeonato. Tendrían que trabajar bastante más y distraerse mucho menos y, ya que estamos puestos, distraernos también menos a los demás. Si lo que quiere Muñiz es que le respeten, que empiece por respetarse a sí mismo. Ponte las pilas, Muñiz, y trabaja, que en España sobran "mileuristas".

Un equipo que gana finales

17 de Mayo de 2007 - 15:28:36 - Juan Manuel Rodríguez

Las finales no se juegan, las finales se ganan. Yo creo que Di Stéfano, el ganador por excelencia, un futbolista con una vena competitiva que a buen seguro acabará expuesta en algún museo como pasó con la garganta de Julián Gayarre, se refería a que nadie se acuerda del subcampeón. Él mismo, en una de sus etapas como entrenador del Real Madrid, fue cinco veces segundo en una misma temporada. ¿Alguien se acuerda de aquel equipo? Seguramente jugaría muy bien al fútbol, pero lo cierto y verdad es que acabó cinco veces por detrás del primero y eso, para qué nos vamos a engañar, resulta ciertamente humillante. Puede que en los telefilmes americanos no sea así, pero en la vida real sí lo es.

Quitémonos las caretas. Estoy convencido de que si hoy, ahora mismo, le preguntáramos a cualquiera de los futbolistas del Atlético de Madrid que jugaron aquella final de la Copa de Europa de 1974 si, conociendo lo que iba a pasar luego, no habrían preferido caer, por ejemplo, en semifinales, dirían rotundamente que sí. Públicamente afirmarán una y mil veces que no, que aquellos partidos contra el Bayern de Munich forman parte de su historia, que si patatín, que si patatán... Nada de nada. El Atlético fue segundo. Lo fue, por cierto, de una forma dramática y dolorosísima, la peor que puede haber. Han pasado treinta años y al pobre Miguel Reina seguimos atormentándole con aquel gol que Swarzenbeck le marcó desde Cuenca capital, y eso no hay ser humano que lo aguante. Que le pregunten a Schuster si, visto lo visto, él no habría preferido no pasar por Sevilla aquel infausto 6 de mayo del 86. El rejonazo que le metió el Steaua aquel día al barcelonismo está grabado a sangre y fuego. Y el fútbol no está hecho para sufrir sino para disfrutar.

La gente del Espanyol llevaba cuatro días diciendo que la Copa de la UEFA les debía algo. Mentira. En el 88, el Espanyol llegó a Alemania para jugar contra el Bayer Leverkusen con un 3-0 a favor obtenido quince días antes en el viejo Sarriá. Al descanso de aquel partido se llegó con empate a cero en el marcador, y en 45 minutos los alemanes igualaron la eliminatoria. El 3-0 lo marcó un tal Bum-Kun-Cha, que también tiene delito la cosa. Luego, en los penaltis, el equipo de Ribbeck se llevó la Copa. Han pasado casi veinte años desde entonces y aquella final continúa formando parte de la historia negra del espanyolismo. ¿Por qué? Muy sencillo, porque las finales no se juegan, las finales, como solía decir don Alfredo, se ganan.

Este Sevilla es un equipo que gana finales, un equipo que no deja que le deban nada y que si no pagas cuando es debido, te manda sin diplomacias a Javi Navarro con el recibito a casa. Hoy hablamos del partidazo de Riera, el oportunismo de Jonatas, la clase de Iván de la Peña, lo bueno que es Luis García y lo listo que sigue siendo Tamudo. Hablamos de eso y del fair play de todos, periquitos y sevillistas, a la conclusión de una final excepcional. Pero dentro de un año sólo hablaremos del Sevilla que ganaba finales. Porque este equipo las juega y las gana. Del Nido va presumiendo por ahí de que tiene pendientes otro par de recibos, uno de la Copa del Rey y otro perteneciente a la Liga, su última obsesión. Empiezo a creer que sea verdad lo que dice. Pueden estar satisfechos en Sevilla porque tienen un equipo que se cobra en el acto todo lo que le deben.

Del miedo escénico al pánico diarreico

16 de Mayo de 2007 - 15:40:41 - Juan Manuel Rodríguez

A mediados de los años setenta no era muy normal ver a un futbolista leyendo un libro. Al menos, en España no. Un día (acababa de llegar al Real Madrid) vieron al alemán Paul Breitner saliendo de la vieja ciudad deportiva con El Capital de Karl Marx bajo el brazo y ya no pudo quitarse de encima la fama de comunista. Breitner trató en vano de explicar que él leía de todo, también a Marx, y que no por eso tenía que compartir necesariamente sus ideas, pero no hubo nada que hacer: Paul Breitner era comunista y san se acabó. Fue comunista los tres años que estuvo aquí, del 74 al 77.

Diez años después sucedió algo similar con el argentino Jorge Valdano. Un día le vieron leyendo un libro de poemas de Mario Benedetti y desde aquel momento pasó a ser el "intelectual de izquierdas". La diferencia fundamental entre Breitner y Valdano es que, mientras el primero se encontraba ciertamente incómodo con el papel de comunista que leía a Marx, al segundo le vino de maravilla aquel barniz de filósofo socialdemócrata que leía poesía. Supo explotarlo tan rematadamente bien el condenado que de Telemadrid pasó al Tenerife, de ahí al Real Madrid, luego al Valencia, después a la dirección general deportiva merengue y ahora, además de ser comentarista habitual de La Sexta y columnista del Marca los sábados, dirige Make a Team, una empresa especializada en "formar a través de las particulares experiencias del mundo del deporte". ¡Ahí es nada!

Sin embargo, en su última columna de opinión, Valdano, por primera vez a lo largo de toda su carrera cinematográfica, no ha sido Valdano. El "payador perseguido", a quien Federico Jiménez Losantos bautizó con indudable acierto como "Valdanágoras", nos ha sorprendido a todos al hablar, con un estilo literario que no le merece, de caca, culo, pedo y pis para referirse a Rafa Benítez, el entrenador de moda en todo el mundo. Afirma Valdano que si pones una mierda colgada de un palo en medio de Anfield, habrá mucha gente dispuesta a decir que es una obra de arte, pasando así el lector de Benedetti del poético miedo escénico al escatológico pánico diarreico. ¿Qué habrá hecho el bueno de Rafa Benítez para merecer esto?

Fue tal mi sorpresa que, al saber del artículo, me vino a la cabeza una anécdota que oí una vez sobre Alejandro Dumas. Las malas lenguas contaban del autor de Los tres Mosqueteros, un escritor increíblemente prolífico, que tenía a su servicio una corte de negros que "colaboraba" con él a la hora de escribir sus novelas. Iba don Alejandro un día paseando tranquilamente por la calle cuando, de repente, se encontró con un viejo amigo de la infancia. "¿Has leído mi última novela?", le preguntó Dumas. "¿Y tú?", le preguntó su atinado interlocutor, "¿acaso la has leído tú?".

Anoche yo me hice exactamente la misma pregunta en El Tirachinas: ¿habría leído Valdano su último artículo del Marca? José Miguélez me tranquilizó al asegurarme que Jorge Valdano lo escribe todo y que, no contento con ello, le gusta incluso. Sin negro por medio, sólo se me ocurre pensar una cosa, y es que Valdano ha pasado al cobro una factura que tenía guardada en el cajón desde hacía veinte años. Inoportuna factura, sin duda, porque él, que estuvo entrenando siete años, no puede presumir de lo conseguido por Rafa en una sola de sus temporadas en Liverpool. Puede que al final todo quede reducido a eso, la envidia, esa emoción experimentada por aquel que desea intensamente algo poseído por otro. Contra la envidia, según Santo Tomás, la caridad, y contra la soberbia, la humildad. Así funcionará mejor Make a Team.

Como Rick Blane y el capitán Renault

15 de Mayo de 2007 - 17:23:09 - Juan Manuel Rodríguez

Fernando Alonso y Lewis Hamilton están empezando a conocerse. Aunque llevan poco tiempo saliendo juntos, cuatro fines de semana en la Fórmula Uno dan para mucho. La relación no va a ser fácil, pero ya se sabe eso de que los amores más reñidos suelen ser los más queridos. Ahí está, sin ir más lejos, el volcánico caso de Liz Taylor y Richard Burton: treinta años tirándose la vajilla a la cabeza y al final siempre regresaban juntitos a casa. Después de una dura jornada de trabajo, Fernando y Lewis también vuelven juntos al motorhome. A lo mejor asistimos, sin ser aún conscientes de ello, al principio de una gran amistad, una complicidad semejante a la sugerida por Michael Curtiz entre Rick Blane y el capitán Renault (¡otra vez Briattore!) en Casablanca. No sé cómo acabó aquello, nunca hicieron la segunda parte.

Quien está disfrutando como un auténtico enano es Ron Dennis, el patrón de Mc Laren-Mercedes. Se le nota en la mirada. No es la primera vez que pica a sus pilotos. A finales de los 80 metió en el mismo gallinero a Ayrton Senna y Alain Prost. Martin Whitmarsh, director deportivo de la escudería, acaba de manifestar que "Fernando puede vivir bajo presión". Está claro que un piloto de Fórmula Uno tiene que saber aguantarse los nervios si quiere hacer carrera en ese trabajo, pero también parece evidente que Alonso, que contaba con la presión de Massa y Raikkonen, no sabía que iba a tener un Alonsito detrás suyo todo el día, dándole pataditas en las espinillas y haciéndole pedorretas. Entretanto, tito Ron no hace más que insistir en lo gracioso que es Lewis, lo simpático que es el inglesito, lo entrañables que son el papaíto y el hermanito del inglesito y la cantidad de tiempo que hace que Inglaterra no tiene un campeón mundial de la Fórmula Uno, desde mediados de los 90 por lo menos. Demasiado, ¿no?

La felicidad de Ron Dennis coincide con la cara de funeral que tenía Alonso el otro día. La alegría va por barrios. El pequeño Lewis bromeaba con el campeón del mundo a la conclusión del Gran Premio de Montmeló. Así, a la chita callando, resultaba que Luisito, el inglesito, pobrecito, criaturita, se había colocado líder del Mundial. ¡Anda! Y el papá feliz, fotografiándolo todo. A Fernando sólo le faltó decir eso de "¡Niño, deja de joder con la pelota!" Pero si yo fuera él no me preocuparía demasiado, no le daría importancia. El chico se está desfogando, tiene sólo veintidós añitos, entra dentro de lo lógico que quiera jugar con el cochecito que le ha prestado el tito Ron. ¿No le han puesto ahí para eso? El caso es que el inglesito de marras tiene cara, porte, simpatía y hasta nombre de campeón del mundo. "Hamilton, Hamilton, Hamilton"... "El Tiger de la Fórmula Uno"... "La gran esperanza negra"... "Un Jackie Stewart de color"... Nada, nada, sólo son obsesiones mías, no hay de qué preocuparse, será pasajero, seguro que se llevan bien.

Efectos que produce el tenis de Rafa Nadal

14 de Mayo de 2007 - 16:12:32 - Juan Manuel Rodríguez

Muerto y desgastado mentalmente, tal y como había definido él mismo que se encontraba después de ganar en un durísimo partido de semifinales a Nikolay Davydenko, Rafael Nadal se impuso por un doble 6-2 al chileno Fernando González en la final del Masters Series de Roma. Parece que el otro día, en mitad del partido que nuestro hombre jugaba con Novak Djokovic, el ex capitán de Copa Davis italiano Paolo Bertolucci se puso en pie y anunció, con la solemnidad que requería el caso, que él abandonaba en ese preciso instante la pista porque, después de aquello, ya no le quedaba más tenis que ver. Ese es el efecto que produce el juego de Nadal. Hipnotizador, como el que dicen ejercía la voz de Carlo Broschi entre las damas de la corte de Luis XV de Francia. Magnético, como el que cuentan arrancaba de los aficionados más exigentes el toreo de Juan Belmonte. Hipnótico y magnetizador, como el fútbol del primer Butragueño o la magia del gran Houdini. Sugestivo hasta el punto de que un ex tenista con un recorrido tan amplio como el de Bertolucci se levante en mitad de un partido y se vaya porque ya no le queda nada más por ver. Así de simple y así de complejo.

La fama de chico malo precedía a Billy el niño, aquel zurdo de novela que vivió demasiado rápido, mató con la velocidad del rayo y murió muy joven, pero a Nadal sólo le antecede su forma sufrida de jugar al tenis, ese estilo que nos conduce lógicamente a pensar que en cualquier dejada, en el siguiente globo, después del último revés, a la vuelta del próximo drive, perderá una pierna, cederá un brazo o se le caerá un ojo a la pista. Nadie sabe cómo lo hace, pero Nadal, muerto y desgastado mentalmente, sólo sabe levantarse de nuevo y, como si nada hubiera sucedido, empieza otra vez a jugar el mejor tenis que se haya visto en mucho tiempo. Tras saberse superado por el español, John McEnroe, que en sus tiempos producía unos efectos bastante similares a los de Nadal, sentenció: "Sabía que este loco era imbatible".

Coincidiendo casi con la tercera victoria consecutiva de Nadal en el Masters Series de Roma, algo que nadie había logrado hasta la fecha, y su septuagésimo séptimo partido seguido en tierra batida sin perder, Roger Federer, el jugador de tenis más increíblemente perfecto que yo haya visto en toda mi vida, ha decidido romper con Tony Roche, su entrenador desde el año 2005, tan sólo dos semanas antes de que arranque Roland Garros. El suizo tiene una espina clavada con Nadal, quien ya ha conquistado el torneo parisino en 2005 y 2006. Federer ha confesado que debe reflexionar acerca del tremendo batacazo que se pegó primero en Montecarlo y más tarde en Roma. Desde luego que el suizo tiene por delante material suficiente para reflexionar, puesto que el secreto del efecto de ensimismamiento que produce el tenis practicado por Rafael Nadal entre quienes le contemplan no está en los escritos, al menos no en los más recientes. No existe bibliografía al respecto. Pareciera cosa de las brujas de Manacor y no de las de Basilea.

Complejos de millonario

13 de Mayo de 2007 - 01:37:10 - Juan Manuel Rodríguez

Casi al mismo tiempo que El Cairo pretende que le devuelvan el busto de Nefertiti, el Grupo Prisa acaba de recuperar otro busto, parlante y escribiente a la vez, en la figura de Fernando G. Delgado, autor, entre otros best sellers, de Escrito por Luzbel y, como todo el mundo sabe, conocidísimo especialista de la Fórmula Uno. En referencia al escándalo mundial surgido a raíz de las perversas manifestaciones de Bernie Ecclestone, esas declaraciones que han conseguido que se tambaleara la civilización occidental, el reputado novelista dijo lo siguiente: "Ecclestone ha dejado claro que a él le da lo mismo que el Gran Premio se celebre en Valencia o en Badajoz". ¡Hala, a vivir que son dos días!
 
Si yo fuera el mayor productor de carne del mundo, no perdería demasiado tiempo en tratar de convencer a los vegetarianos de las ventajas del solomillo, el jamón y el lomo. Para mí que Ecclestone, que el viernes trató erróneamente de corregir lo que dijo el jueves, se quedó corto. Camps, carnívoro a todos los efectos, había llegado con él a un acuerdo para la puesta en marcha de un Gran Premio urbano por las calles de Valencia. Pla y Alborch, convencidos vegetarianos, siempre estuvieron en contra de dicho Gran Premio. ¿Cómo iba Ecclestone, el mayor productor de carne del mundo, a dejar su negocio, el suyo, en manos de unos vegetarianos? En la SER acusan a Pla de electoralismo pero, a renglón seguido, emiten una encuesta según la cual dos de cada tres valencianos están en contra del Gran Premio propuesto por el candidato del PP. Ahora sí que no entiendo nada.
 
No creo que nadie se sorprendiera demasiado si Pla ganase las próximas elecciones en Valencia con mayoría absoluta. Eso es, al menos, lo que dicen todas las encuestas. Por lo tanto, el candidato del PP podría haber firmado perfectamente el contrato con Ecclestone el 10 de mayo, adelantándose en dos semanas a lo que, según parece, sucederá inevitablemente el 27 del mismo mes. Pero no fue eso lo que hizo. Pla esperará a que los valencianos decidan en las urnas qué es lo que quieren, solomillo o espinacas, jamón o puerros, Gran Premio de Fórmula Uno por las calles de Valencia o siete domingos sin monoplazas y ruido de motores. A Ecclestone le tembló la paletilla y cayó en la trampa. Se autoinculpó de un pecado que no había cometido, dándole árnica a los vegetarianos. Le pudo la presión del qué dirán. Complejos de millonario, supongo.

El sueño de Schuster, la pesadilla de Rijkaard

11 de Mayo de 2007 - 11:09:09 - Juan Manuel Rodríguez

No sabría decir qué me sorprendió más del partido de Copa del Rey jugado ayer, si la victoria del Getafe o la derrota del Barcelona. Alguien podrá aducir, no sin aparente lógica, que en realidad me estoy refiriendo al mismo hecho puesto que una cosa conduce a la otra y no puede haber victoria de uno sin derrota del otro, pero resulta algo más complejo. Quiero decir que sólo con la ilusión no se ganan partidos profesionales de fútbol. Y podría aplicarle el mismo criterio a cualquier otro deporte. Seguro que la mayor ilusión del tenista checo Lukas Dlouhy, número cien del ranking de la ATP, es ganarle un partido a Roger Federer o Rafa Nadal, pero, por mucho que empapele su vestuario con los mensajes de apoyo de sus seguidores y amigos o amenace con prender fuego al All England Tennis Club de Londres en caso de victoria, al final hablarán las raquetas. Y si, además de todo lo anteriormente expuesto, resulta que nuestro amigo Dlouhy tiene que levantar un 5-2 en su contra en el set definitivo, la cosa se pone ciertamente peliaguda. A quien piense que estoy restándole méritos a la victoria del Getafe le rogaría que dejara de leer este artículo en el siguiente punto y aparte. O sea, aquí.
 
A aquellos de ustedes que todavía sigan conmigo les diré que, si por algo resulta maravillosa la victoria del Getafe en esta eliminatoria de Copa, es justamente porque se encuentra encriptada, no hay forma humana de descifrarla, responde a un código secreto, único e irrepetible, confeccionado sólo para un partido, el celebrado ayer. A Frank Rijkaard, que vive del fútbol, le pilló tan de sorpresa como a mí. Nada más concluir el partido de ida, que dejaba la eliminatoria franca para los culés, Bernd Schuster se quejó amargamente por que sus futbolistas no hubieran frenado a tiempo a Leo Messi en el famoso gol que luego daría varias veces la vuelta al mundo. Rijkaard creyó entender el mensaje de su colega alemán y optó por dejar a Messi en Barcelona. Interpretó correctamente que Schuster le estaba diciendo que en el partido de vuelta no se andarían con tantos miramientos, pero el error de Rijkaard consistió en pensar en la Liga en vez de centrarse en la Copa. Bernardo, nada más conocer la noticia, dijo algo así como "ya hemos conseguido algo". Efectivamente, con una sola frase, Schuster había logrado desactivar al mejor futbolista de la plantilla del Barça. Tengo la sensación de que fue entonces cuando Rijkaard empezó a perder la eliminatoria.
 
Pero, regresando al principio, la ilusión por sí sola no gana partidos. No estaba el mejor, pero ahí seguían en pie Ronaldinho, Eto'o, Giuly, Iniesta, Puyol, Zambrotta, Edmilson... Más que suficiente, en cualquier caso, para defender la renta del 5-2 de la ida. Incluso me atrevería a decir que, jugador por jugador, más que suficiente para volver a ganar el partido de vuelta. Porque, se mire por donde se mire, el Barcelona tiene mejor equipo que el Getafe. Ahora bien, el Barça me recuerda mucho a aquellos viejos coches averiados de las películas de Stan Laurel y Oliver Hardy que primero perdían una puerta, luego el retrovisor, más tarde una rueda, luego la otra puerta, hasta que, al final, se quedaba sin frenos en plena cuesta abajo. La épica victoria getafense deja en clara evidencia a un equipo que ayer, en el Coliseum Alfonso Pérez, dio toda la sensación de estar profundamente aburrido, hastiado, harto de ser considerado de un tiempo a esta parte el mejor equipo del mundo.
 
En cuanto a Bernd Schuster, imagino que a Ángel Torres sí le satisfaría la alineación que ayer puso en liza su entrenador. Con el 1-0, Schuster dio otro pasito hacia el estadio Santiago Bernabéu; con el 2-0, entró directamente por la puerta del despacho del presidente; con el 3-0, firmó un contrato por dos temporadas y con el 4-0 se sentó en el banquillo de Fabio Capello. Por la mañana, en un programa de televisión, preguntado por si le gustaba más Mourinho o Schuster, Calderón dijo "Schuster, desde luego". Ya era el que más le gustaba en julio, pero Mijatovic le quitó la idea de la cabeza. Si a Calderón le gusta más Schuster que Mourinho, que viene a ser más o menos lo mismo que Capello, tendrá que esperar hasta el 23 de junio para ficharle. Porque el alemán tenía un sueño y lo cumplió. Y puede que, noqueando de una forma tan espectacularmente dolorosa al Barça, le haya hecho también, sin él pretenderlo, un favor a su próximo equipo.

Provocaciones

10 de Mayo de 2007 - 16:40:56 - Juan Manuel Rodríguez

Para provocación, la del Mundial del 82. Estuve presente en la final que jugaron Italia, a la postre brillantísima campeona, y la potente Alemania Federal comandada por Paul Breitner, y reconozco que entonces no asimilé del todo bien el hecho de que, habiendo puesto campos e infraestructura y teniendo además a nuestro favor el tradicional empuje arbitral sugerido hábilmente por la FIFA ("que parezca un accidente") para estos casos, mi selección no estuviera donde en justicia la correspondía estar claramente aquel día, o sea acudiendo a su cita histórica con la finalísima del Mundial, nuestro Mundial, el Mundial de todos los españoles, el de Naranjito y la palomita de la paz.

Pero Joao Havelange, acaso uno de los tres mayores vividores de la historia reciente del deporte mundial, no trataba entonces de provocarnos, no, ni pretendía tampoco meterse en camisa de once varas. Sucedía que, para nuestra desgracia, Littbarski durmiendo era mejor que Saura despierto, y Paolo Rossi bastante más letal con una sola pierna de lo que pudiera serlo jamás con las dos el blandito López Ufarte. Lejos de venir de fuera, la verdadera provocación corrió de nuestra cuenta y consistió, por ejemplo, en ser absolutamente incapaces de pasar del empate a uno ante la temible selección hondureña, que luego acabaría última del Grupo E de clasificación. El árbitro argentino Arturo Ithurralde no pudo hacer aquel día más de lo que hizo por nosotros; se dejó la vida en el intento, pero se nos atragantó Zelaya.

Michel Salgado dijo ayer que la designación del estadio Santiago Bernabéu como sede de la final de la Copa del Rey ha sido una "provocación innecesaria". Supongo que el veterano defensa gallego habrá querido atender así, de esa forma tan casposa, a las demandas del sector más carca del madridismo. Dejando a un lado que fue Ramón Calderón quien pidió para sí la final y que Español y Zaragoza ya la jugaron el año pasado en idéntico escenario, lo que yo le recomendaría a Michel es que, con objeto de evitar mayores provocaciones (porque esto va in crescendo), tanto él como el resto de sus compañeros se esfuercen algo más si no quieren ver a Puyol levantando la Copa en su propia casa. España no pasó del empate ante Honduras y la final de aquel Mundial la jugaron Italia y Alemania; el Madrid empató con el Betis en enero y la final de Copa la jugarán el Sevilla y puede que el Barça. A la selección se le atragantó Zelaya y el Real no pudo con Dani. De verdad que no sé cómo aguantan semejante provocación.

Menuda Copa América

9 de Mayo de 2007 - 15:38:34 - Juan Manuel Rodríguez

No dudo en absoluto que, de haber tenido a su disposición la tecnología del modernísimo astillero King Marine, Gonzalo Jiménez de Quesada habría dado por fin con el mítico El Dorado. Eran otros tiempos, desde luego. Quinientos años después de sucedido aquello, los historiadores continúan tratando de explicarnos cómo fue posible que un grupo que no llegó a superar jamás los cinco mil hombres conquistara América en unas pocas décadas del siglo XVI. El corsario inglés Walter Raleigh ensalzaba la paciente virtud de los españoles, y luego añadía: "Pocas naciones, o acaso ninguna, han soportado tantas desdichas y padecimientos como los españoles durante el descubrimiento de las Indias. Y sin embargo, persistiendo en sus empresas con indomable constancia, han anexionado a su reino tantas extraordinarias provincias como para enterrar el recuerdo de todos los peligros afrontados."

Jiménez de Quesada, gran cronista y gobernador frustrado de Nueva Granada, en Colombia, murió en el olvido más absoluto tras fracasar reiteradamente en su intento de hallar El Dorado, como le pasó también al guipuzcoano Lope de Aguirre, apodado por todos como "el loco", asesino del capitán Pedro de Ursúa, rebelde que acabaría declarando una surrealista guerra al mismísimo Felipe II, siendo aquella, según dejó dicho por escrito Simón Bolívar, la primera declaración de independencia de una región de América de la que se tiene constancia.

Todo esto para contarles que, como ya conocerán ustedes perfectamente a estas alturas de la regata, el Desafío Español, barco patroneado por un polaco (¡si los Pinzones levantaran la cabeza!), hizo historia ayer al clasificarse para las semifinales de la Louis Vuitton, Copa que lleva el nombre de una conocidísima empresa francesa que diseña ropa y complementos de piel dirigidos a un público con mucha pasta. Si Rodrigo de Bastidas, que acabó mejor que Gonzalo Jiménez de Quesada y mucho mejor que Vasco Núñez de Balboa, ejecutado por sus propios hombres tras ser acusado por Pedrarias Dávila de conspirar contra el rey, hubiera podido hacerlo, estoy seguro de que le habría regalado a su fiel esposa un elegante reloj negro con disco de antracita gris y la flor del logo rellena de diamantes de la colección Tambour Bijou, pero bastante tenía él con el istmo de Panamá y Santo Domingo como para ir por ahí preocupándose de relojitos.

El Desafío, una perfecta evolución en diseño del ESP-88 del que se han optimizado parámetros de hidrodinámica, estructura, acastillaje y apéndices, perdió lamentablemente con el BMW Oracle, ciento veinte millones de euros de presupuesto. Comiendo huevo esperan los chicos del Alinghi, barco suizo que arrebató en su día el título a los estadounidenses, superando así la tremenda contradicción de encontrarse representando en el mar a un país que no tiene costas. Echo otro vistazo a la réplica de La Pinta, anclada y solitaria en el Muelle de las Carabelas de Palos de la Frontera, y no puedo por menos que acordarme de Cristóbal Colón, Hernán Cortés, Diego de Almagro, Fernando de Magallanes, Juan de Garay, Álvar Núñez Cabeza de Vaca, Francisco de Orellana, Francisco Pizarro, Juan Sebastián Elcano, Pedro de Alvarado, Juan Ponce de León... Vaya historia la suya. Menuda Copa América.

La tortura del tirano de Agrigento

8 de Mayo de 2007 - 15:48:49 - Juan Manuel Rodríguez

Como el fútbol es pendular, y todo lo que sube como la espuma vuelve a bajar al nivel del mar, no hay mejor cosa que esperar pacientemente hasta que escampe para salir de nuevo a la calle con los tambores de guerra y pasar a cobro las facturas atrasadas. He visto al público del Santiago Bernabéu gritarle "¡Indio, indio, indio!" desde la grada al macho mejicano Sánchez cuando éste salía al campo con los trastos de matar del Atleti, para luego, una vez cruzada la acera y realizada la oportuna foto con el caimán Mendoza, jalearle al más puro estilo Jalisco eso de "¡Hugo, Hugo, pum, pum, pum, Hugo, Hugo, pum, pum, pum!". Subir y bajar, bajar para volver a subir. Ahora, después de tirarse siete largos meses castigando a socios y aficionados con el famoso método de tortura conocido como el toro de Fálaris, inventado por el tirano de Agrigento con objeto de exterminar a todos los adversarios que le salieran al paso, los capelistas, que hasta ahora no habían hecho otra cosa que defenderse con diez atrás, han salido rápidamente a la contra. Subir y bajar.

Pero, como dijera Rafael Guerra Bejarano, Guerrita en los cosos, "lo que no pué sé, no pué sé, y además es imposible". Y, por mucho que después del partido contra el Sevilla tengamos instalado al péndulo capelista allá arribota, en la planta 108 de la Torre Sears, "lo que no pué sé, no pué sé". Y, Guerrita mediante, además es imposible. Resulta imposible olvidar la amargura de la Champions. Es inevitable pensar en el batacazo de la Copa. No se puede negar que se fichó mal y que Capello acertó poco y que sólo al rectificar dio de lleno en la diana. Y en la Liga, hoy por hoy, Fabio no ha logrado nada que no consiguiera antes que él un desconocido y barato Vanderlei Luxemburgo, o sea, ser segundo por detrás del Barça.

Leo, como siempre con enorme interés, la columna titulada Guti que el maestro de periodistas Raúl del Pozo, ex jefe de servidor en El Independiente, firma en la quinta de El Mundo. Habla de halcones, hormigas y antropófagos del ladrillo. Y termina refiriéndose a conjuras y campañas mediáticas. Puede que él, con su habitual perspicacia, haya visto algo desde el palco del estadio Santiago Bernabéu que a mí me haya pasado desapercibido desde mucho más abajo. Yo, que tengo que pagar por ver, a razón de doce euros por partido, sólo he sufrido una campaña en mis carnes, y ésta ha sido la del mal gusto futbolístico y el aburrimiento más absoluto. Sólo deseo que el subidón de la Sears le dure a este Madrid de Capello por lo menos otros cinco partidos más. Pero si el Barça, jugando así de mal, lo gana todo, se llevará su tercera Liga consecutiva. Y a los que pagan por ver nos habrán quemado en vano con la tortura del tirano de Agrigento.

Día de rectificaciones

7 de Mayo de 2007 - 16:22:04 - Juan Manuel Rodríguez

Capello, tras comprobar fehacientemente que se había equivocado con Beckham, injustamente apartado del equipo, solventó su propia incoherencia personal recurriendo al extensísimo refranero español y diciendo aquello tan manido de que rectificar era de sabios. Le costó Dios y ayuda al italiano darse cuenta de que el mobbing hacia el inglés no conducía al equipo a ningún sitio o, al menos, no a un sitio del que pudiera salirse sin la rápida intervención del Grupo Especial de Operaciones, y dio al fin su popeyesco brazo a torcer. Con cada nuevo plano del realizador de televisión dirigido al palco privado que los Beckham tienen en el estadio Bernabéu, el entrenador estaba más cerquita de perder el pulso con el jugador. Rectificó, pues, Capello, pero no porque fuera un sabio sino porque, de no haberlo hecho, se habría comportado como un auténtico imbécil.

Llegó el día en que la rectificación me toca protagonizarla en primera persona, no porque pretenda pasar por Platón, ni porque quiera ser "Valdanágoras" de mayor, sino porque no quiero que me llamen tonto por la calle. De todos es sabido que Emerson y Guti no son precisamente santos de mi devoción; del primero pienso que ya no tiene ni el fútbol ni la edad necesarios para los trotes que requieren un club como el Madrid, y del segundo creo, sigo creyendo, que es un jugador tan intermitente que, cuando aparece, o nos pilla a todos yéndonos del campo o nos coge en pleno ambigú. Ante el Sevilla, Emerson fue, por fin, el gran puma de Pelotas, un auténtico rebañador humano, y Guti protagonizó la irrupción más brillante que recuerdo de un jugador en un terreno de juego, hasta el punto de que él solito giró ciento ochenta grados el rumbo del partido.

Ayer oí a un indocumentado con tirón mediático, un "salsarosero" del periodismo deportivo, afirmar con su habitual desparpajo algo así como que el Madrid había convertido la presencia de Beckham en una cuestión de Estado. Es falso por indocumentado, como ya dije, pero también lo es por necio. Fue justamente en Sevilla donde, de forma absolutamente atropellada, pretendieron encajar a cualquier precio en el preámbulo del nuevo Estatuto de Andalucía la no presencia del jugador inglés. Al final, la extrañeza de Juande tuvo fundamento y Beckham no fue decisivo. En el duelo de candidatos disputado en el día de ayer, quienes marcaron la pauta fueron Emerson y Guti. El primero puede ir por ahí publicitando Pelotas. El segundo se las regaló, aunque con pe minúscula, a Van Nistelrooy y Robinho para que le dieran la vuelta a un partido de fútbol. Rectificar no es de sabios, pero no hacerlo cuando debes es de auténticos sansirolés.

Fallé por dos

6 de Mayo de 2007 - 14:38:08 - Juan Manuel Rodríguez

Pensaba que Ronaldo no lograría más de cinco goles con el Milan y el hombre ha llegado a los siete, dos menos, por cierto, de los que lleva anotados Van Nistelrooy, que no es que sea precisamente el otro Van (o sea, Basten), exactamente en el mismo período de tiempo. Fallé por dos, pero ni los pajaritos son colibrís, ni el cordero es precisamente recental. Y eso que lo puse barato, barato, ¿eh? En lo que sí es pichichi Ronie es en el rosario de lesiones, ahí sí, ahí el tío se sale. Sería interesante comparar su trayectoria con la de Robert Prosinecki para dilucidar cual de los dos jugadores se pasó más tiempo en la enfermería. ¡Cómo no va a abrir así otra clínica Del Corral! ¡De oro se nos va a hacer el doctor, de oro!

Ronaldo, el pobre, lo ha tenido todo, parece que le haya mirado un tuerto. Desde rotura de fibras en el sóleo, hasta contracturas en el abductor, pasando por artritis en el tobillo izquierdo, roturas parciales de ligamento, microrroturas en el sóleo... Una pena, la verdad. Si los guionistas de House se quedan algún día sin ideas, no tienen más que ponerse en contacto con el "99". Eso sí, Ronaldo, lesionado y todo, a lo que no faltó nunca fue a una sesión publicitaria. En enero de 2006, por ejemplo, tras ser informado por la mañana de que sufría una de sus habituales roturas en el sóleo e iba a tirarse las siguientes tres semanas sin poder pegarle patadas al balón, viajó a Alemania por la tarde para anunciar unas botas, las Nike Mercurio. ¡Qué bonito nombre, Nike Mercurio!

En noviembre de 2005, y en justo pago a unas declaraciones de Ronaldo en las que éste dijo que el futbolista que más le había impresionado era Guti, el canterano brindó así al sol: "Ronaldo es insustituible". En el corazón de los dueños del Budha del Mar, seguro, pero en el campo esa afirmación es algo más cuestionable. De hecho, desde que Ronaldo cogió las de Villadiego, el Real Madrid no ha hecho otra cosa que subir y subir y subir como la espuma en la clasificación de la Liga. Y de tanto subir, a lo mejor incluso la gana y todo. Habrá quien piense, ingenuo de él, que las múltiples lesiones de Ronaldo tendrán relación directa con una especie de "ley compensatoria universal", según la cual a alguien con tanta baraka deberá irle mal a la fuerza por algún sitio. Yo, sin embargo, creo que se juega como se entrena y que, cuando uno entrena mal, lo hace con desgana o siente que es un genio al que debe consentírsele todo, luego no rinde e incluso, como le sucede al "fenómeno", se lesiona con demasiada frecuencia. La suerte también es para el que se la trabaja.

Una auténtica pérdida de tiempo

4 de Mayo de 2007 - 19:01:14 - Juan Manuel Rodríguez

Esto es de risa. ¿Así que David Beckham, un medio actor cuyo único objetivo es tratar de convencer a Sam Raimi para que le de un papelito en Spiderman IV, se va a convertir ahora en la obsesión del entrenador del mejor equipo del mundo, campeón de la Supercopa de Europa, finalista de la Copa de la UEFA, líder del ranking mundial de clubes y medio finalista de la Copa del Rey? La única pérdida de tiempo aquí es tratar de convencer a Juande Ramos de algo que a él no le interesa y de lo que, obviamente, no piensa retractarse ni tampoco quiere convencerse. Esa es la auténtica pérdida de tiempo.

Ya sé que no sería políticamente correcto que el entrenador del Sevilla dijese lo que realmente piensa (o sea, que lo que hizo el otro día Beckham no puede calificarse jamás como una pérdida de tiempo) porque se lo comerían vivo, pero tampoco entiendo que, justo ahora, precisamente cuando el Real Madrid le echa el aliento en el cogote a su equipo después de haberse tirado más de media temporada yendo detrás suyo, diga tan alegremente que existe una doble vara de medir y que la justicia deportiva en España es un cachondeo.

Lo que está tratando de hacer Juande, además de faltar profundamente al respeto a otros profesionales del fútbol como él, es armar ruido. También se armó mucho en el último Betis-Sevilla de Copa. Tanto ruido armaron entre unos y otros que al final un loco le dio un botellazo desde la grada. Al día siguiente, después de pasar por el hospital, Juande me pareció un hombre sensato. Hoy, al hablar de algo que sabe que no es cierto, Juande me parece un entrenador de fútbol profundamente mediocre. No será así, desde luego, como vaya a ficharle Abramovic. No será así como dé el salto al fútbol inglés.

La lectura, como dije ayer, no puede ser más positiva para el madridismo. Un Real herido, un Madrid medio hundido, un Real Madrid con mil y un problemas, aterra a equipos que se encuentran en la mejor temporada de su centenaria historia. A fuer de ser sinceros, echaba de menos el "¡Así, así, así gana el Madrid!" Ya no está Alfonso Cabeza. Ni tenemos tampoco a Joan Gaspart. Jaime Ortí se jubiló y Caparrós ya tiene bastantes problemas en el Deportivo como para preocuparse del Madrid. Pero, a cambio, siempre nos quedará Juan de la Cruz Ramos y su opinión, interesada por supuesto, acerca de la justicia deportiva española: buena cuando me da, mala cuando me quita. E intentar convencerle de lo contrario sí que constituye una auténtica pérdida de tiempo.

Agorafobia merengue

3 de Mayo de 2007 - 15:26:17 - Juan Manuel Rodríguez

No me lo puedo creer. El Sevilla, líder indiscutible del ranking mundial de clubes de la IFFHS y brillante campeón de la Supercopa de Europa, el único equipo del mundo que sigue en disposición de ganarlo absolutamente todo dejando al resto con un palmo de narices, está empeñado en convertir al medio actor David Beckham, cuando resulta que éste tiene ya pie y medio en Los Angeles Galaxy, en una especie de futbolista fetiche de la Liga española. De lo contrario, no tendría ninguna explicación la sorprendente presión psicológica ejercida sobre Alfredo Flórez (¡qué miedo, que viene Flórez!) desde Sevilla para que al inglés no se le aplique la suspensión cautelar y el domingo se quede en su casita. O, por mejor decir, en su casaza.

A Muñiz, que arbitra porque en la vida tiene que haber de todo y porque a Ramos Marcos tuvieron que jubilarle, le pasó el otro día por la gomina la idea de que Beckham estaba perdiendo tiempo en el partido que enfrentaba a su equipo con el Athletic Club de Bilbao en San Mamés. El acta refleja lo siguiente: "En el minuto 74 el jugador (23) Beckham, David Robert Joseph, fue amonestado por el siguiente motivo: retrasar la puesta en juego del balón, con ánimo de perder tiempo". ¿Y por qué motivo habría de querer perder tiempo Beckham, David Robert Joseph, en el minuto 74 de un partido que reflejaba en ese instante un marcador de 3 goles a 0 a favor del Real Madrid? Pregúntenle ustedes al de la gomina.

Diagnostico una "agorafobia merengue", o más exactamente "miedo a los espacios abiertos, pero sólo cuando estos espacios se encuentran ubicados en el Paseo de la Castellana, en el madrileño distrito de Chamartín, ocupando la manzana delimitada por el citado Paseo de la Castellana y las calles de Concha Espina, Padre Damián y Rafael Salgado". Constituye, sin duda, una magnífica noticia para todos los madridistas del mundo el hecho de que, en la mejor temporada del Sevilla a lo largo de toda su historia, el Real, en un año ciertamente horrible, siga provocando ese terror en sus rivales. Nunca lo habría podido imaginar del todopoderoso Sevilla de Kanouté, Monchi, Alves y Escudé. Y jamás me habría esperado tamaña sorpresa del presidente Del Nido. Aunque el miedo, naturalmente, sea libre. No seré yo, por supuesto, quien critique a aquellos que miran debajo de la cama antes de irse a dormir. Pero entenderán que se me venga abajo el mito del primo de Zumosol.

El doctor honoris causa es Florentino

2 de Mayo de 2007 - 19:28:52 - Juan Manuel Rodríguez

El "caso Real Madrid" que se han decidido a estudiar en la prestigiosísima Universidad de Harvard no es el de su brillante trayectoria deportiva, sus nueve Copas de Europa o sus veintinueve Ligas sino el del club que, atrapado según todos los especialistas en una enrevesada situación económica, supo darle con éxito la vuelta a la tortilla en un tiempo record de tres años. Es eso lo que realmente tiene valor para los estudiosos de Harvard y, junto a la definitiva universalización de la "marca", convierten al Madrid en un claro ejemplo de lo que debe ser un modelo de negocios innovador. Harvard realizó en octubre un estudio sobre el impacto que el club español tenía en el mundo y el resultado fue abrumador: el Real tenía entonces 228 millones de seguidores, por los 168 del Manchester o los 35 del Fútbol Club Barcelona.

Supongo que los alumnos de Harvard sabrán ya a estas alturas que la capital de España es Madrid y no Real Madrid como dijo en diciembre Calderón que pensaban "fuera". Si es así sabrán también que el "marketing" del club supone cerca del 50 por ciento de los ingresos anuales y que en 2007 está previsto que el Real facture cerca de 400 millones de euros. Es digno de estudio, desde luego, que el Madrid, por poner sólo un ejemplo, comprase hace seis años 1.200.000 metros cuadrados a un precio de 300 pesetas el metro cuadrado y hoy se venda a cerca de 500 euros. En 2006, uno de los mejores años del Barça, hubo un total de 4.200.000 personas que compraron sus partidos por la tele, mientras que los del Real Madrid, en una temporada aciaga, los adquirieron 6.300.000 aficionados. Todos estos datos, y alguno más, fueron facilitados por el propio Calderón en otra conferencia celebrada en diciembre pasado.

Lo normal habría sido que Calderón hubiera iniciado su charla ofreciendo estos números y añadiendo a continuación que, a pesar del milagro económico llevado a cabo por una junta a la que él perteneció durante seis largos años, no tuvo el más mínimo empacho en conspirar desde dentro contra el anterior presidente y poner después a la institución al pie de los caballos metiéndola de lleno en una guerra de juzgados desconocida hasta la fecha. Eso habría sido lo más normal, aunque lo más justo sería que la conferencia, ya que el 50 por ciento de los ingresos del Madrid proceden del marketing, la hubiera impartido directamente y sin ambages José Ángel Sánchez, fichaje estrella de Florentino Pérez y en la actualidad director general ejecutivo con Ramón Calderón. Recé para que no hubiera turno de preguntas y fueron oídas mis plegarias. El milagro madridista lo resiste todo salvo la improvisación de su presidente.

Samuel y Lilian Abogados

1 de Mayo de 2007 - 13:01:23 - Juan Manuel Rodríguez

Visitaba Salvador Ballesta el Camp Nou por primera vez desde que dijera, hace ya casi tres meses, que respetaba más a una caca de perro que a Oleguer Presas. Y cada vez que al delantero maño se le ocurría tocar el balón, el público prorrumpía en felicitaciones navideñas hacia el maño del tipo de "¡Salva hijo de tal!" o "¡Salva muérete!". Se resistió con todas sus fuerzas Salvador a esto último y, gracias a Dios, concluyó sano y salvo su participación en el mencionado partido de fútbol, siendo retirado por Abel en el minuto 76 y encontrándose hoy, día internacional del trabajo, disfrutando junto a sus familiares y amigos del merecido descanso del guerrero correspondiente al 1 de mayo.

Revisando, por cierto, la alineación del Fútbol Club Barcelona, y comprobando que se encontraban en ella los señores Samuel Eto'o y Lilian Thuram, famosos defensores de los derechos universales del hombre, he de reconocer que me llamó poderosamente la atención el hecho de que, siendo estruendosamente mancillado el honor de la señora madre del citado Salvador Ballesta, y habiendo sido también públicamente deseado el fallecimiento del afamado goleador, ninguno de los dos, Eto'o y Thuram, Lilian y Samuel, Perry Mason y Annabeth Chase, iniciaran, juntitos y de la mano, el trayecto que separa el terreno de juego del túnel que conduce a los vestuarios.

Casi al mismo tiempo que el público del Camp Nou ofendía profundamente los sentimientos de Salvador Ballesta, Belenguer, capitán del Getafe, se dirigía a la grada del Coliséum Alfonso Pérez con objeto de acallar el cántico de "¡a Segunda, oé, a Segunda, oé!" dirigido hacia los futbolistas de la Real Sociedad de San Sebastián. En ausencia de Perry y Annabeth, tuvo que ser David quien parara el ofensivo soniquete. En San Mamés, campo conocido como la Catedral, le cayeron a Iker Casillas desde el ciborio multitud de objetos, no siendo el menos dañino de ellos una tuerca de las conocidas en ferretería como "estaca" que a puntito estuvo de impactarle en la cabeza. Pidió ayuda Casillas a un jugador del Athletic, y éste, aprovechando la ausencia del bufete Samuel y Lilian Abogados, silbó El puente sobre el Río Kwai. No quedó ahí la cosa sino que un tal Sarriegui Zumárraga, a la sazón jugador de la primera plantilla del Athletic, abroncó al agredido en vez de reprobar con severidad al agresor. No entiendo nada.

Y puesto que en el fútbol tendrá que haber de todo como podemos encontrar en las boticas, por ejemplo, infusiones de salvia y ungüentos de llantén, Ricardo López, portero de Osasuna, dice que cuanto más les griten en Sevilla, más bonito será porque a los jugadores les gusta el ambiente hostil. Sé que Thuram no votará el domingo a Nicolas Sarkozy y que al hijo de Eto'o le gusta más Alonso que Schumacher, pero todavía desconozco su opinión acerca de las agresiones llevadas a cabo con Salva y Casillas, ni sé lo que piensan a propósito de lo expuesto por Ricardo, oveja descarriada y algo masoca, que prefiere que les griten en el Sánchez Pizjuán antes que el estadio simplemente pase de ellos. Se les va a acumular el trabajo.


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