Diciembre 2006


Coghen, no olvide usted el juego de química

31 de Diciembre de 2006 - 14:12:07 - Juan Manuel Rodríguez

En noviembre del año 2004, cuando el proceso para elegir la sede olímpica de 2012 estaba en su punto más álgido, José Luis Carod Rovira quiso ser el primero en felicitarnos las Navidades. El presidente de Esquerra le dio una patada a la federación española de hockey sobre patines, pero lo hizo en el culo de la candidatura de Madrid. El habló entonces de "presiones del Estado español", pero lo único que hubo en realidad fue la defensa, tardía por cierto, de los intereses legítimos del Reino de España. Conviene recordar lo que dijo entonces Carod Rovira: "la maquinaria del Estado es aplastante y espero que ninguna institución catalana apoye la candidatura olímpica de Madrid 2012". Es decir, Carod estaba pidiendo claramente el boicot para la candidatura olímpica que presentaba la capital de España.

Siete meses más tarde, el 6 de julio de 2005, el COI se decantaba por Londres como ciudad organizadora de los Juegos y yo titulaba así mi artículo para Libertad Digital: "Enhorabuena Carod, no salió Madrid". Sinceramente no creo que en el COI supieran quién es Carod ni qué siglas representa ERC, y tengo para mí que el peso de sus declaraciones fue nulo, pero su actitud era realmente clarificadora de por dónde iban los tiros: efectivamente ellos estaban a un lado y nosotros estábamos al otro. O sea, dormimos con nuestro enemigo. ¿Qué quiere decir eso? Eso quiere decir, por ejemplo, que si te llevan el desayuno a la cama, antes de tomártelo debes hacerle un análisis para saber si le han puesto polonio 210. Reconozco que es francamente incómodo eso de viajar a todos lados con el kit químico a cuestas, pero se ha demostrado que es realmente saludable si de lo que se trata es de ver salir el sol al día siguiente.

Todos lo teníamos claro. Por eso me llamó tanto la atención el titular de una noticia surgida el otro día a raíz de una intervención de Carod en Antena 3 Televisión: "Carod apoya ahora la candidatura de Madrid 2016". Mentira podrida. Lo que dice Carod es que le parece muy bien que las ciudades organicen Juegos Olímpicos, y añade que Barcelona ya lo hizo. Luego le dice al entrevistador lo siguiente: "si usted dice que si prefiero que antes organice los Juegos Madrid que cualquier otra ciudad, pues naturalmente". Y añade: "cuanto más cerca esté la ciudad, mejor, porque incluso va a tener consecuencias positivas". Por último Carod desea lo mejor "no sólo a Madrid, sino a todas las ciudades del mundo". O sea que Carod le desea lo mejor a Madrid, sí, pero también a Azerbaiyán, candidata, según confirmó Ilham Aliyev el pasado martes, a organizar los Juegos de dentro de diez años. Llegado el caso, entre Madrid y Azerbaiyán, Carod optaría por Madrid, pero sólo porque está más cerca de Barcelona. Mensaje a Mercedes Coghen: no se deje usted el juego de química en casa.

Crónicas desde Futbolandia

29 de Diciembre de 2006 - 18:31:27 - Juan Manuel Rodríguez

Cuando los futbolistas pierden, ganan, y cuando ganan, ganan más todavía. Pregunta: ¿en qué trabajo se le consiente a un empleado que llame sinvergüenza a su jefe? Salvo que el empleado sea el hijo del dueño, en ninguno. Pues ahí tienen ustedes a Antonio Cassano, alias "panchito", alias "talentino", emblema de eso que hemos dado en llamar "Futbolandia", dando la murga en el Real Madrid. Nadie sabe qué hacer con Cassano; nadie salvo, naturalmente, él mismo, que ha dejado bien clara su intención de continuar aprendiéndose de memoria la lista completa de los frutos secos, desde los anacardos hasta las macadamias pasando por las avellanas. Cassano es el vivo ejemplo de eso que comentaba al principio: cuando pierde, gana, y cuando gana, gana más aún. Su representante, por un módico diez por ciento, nos ha regalado una de las frases del año 2006: "Antes de que concluya la etapa de Antonio en el Madrid, ésta tendrá que haber empezado". Y yo me pregunto lo siguiente: ¿qué ha hecho Cassano durante los últimos trescientos cincuenta y nueve días que lleva instalado entre nosotros?

El Real Madrid trata de desembarazarse de Cassano pero no puede. ¿Por qué? Muy simple, porque firmó un contrato. Resulta que, cuando el contrato favorece al futbolista, éste pareciera estar grabado con cincel en un bloque de mármol de Carrara. Pero cuando, por esas cosas que tienen el fútbol y la vida, el contrato beneficia al club, éste resulta tan liviano como una insignificante pluma. Es el caso, por ejemplo, de Sergio Ramos, compañero de vestuario de Cassano. El defensa sevillano, que costó al club madrileño la friolera de veintisiete millones de euros más IVA, firmó por ocho temporadas cuando sólo tenía diecinueve añitos. El chico, que es muy bueno, se ha revalorizado en ese tiempo y, hace un mes más o menos, ya apareció en rueda de prensa pidiendo un aumento de sueldo. Parece que René, el hermano de Sergio, le ha querido tocar las narices a Ramón Calderón yéndose a hablar con la gente del Milan. Sí, sí, el Milan. El Milan de Ancelotti. El Milan de Kaká. Ese Milan.

Cuando se recuerda que Sergio Ramos, mayor de edad, ha estampado libremente su firma en un contrato para los próximos ocho años, siempre surge alguien que lanza al aire la siguiente pregunta: "¿cómo se puede retener a un futbolista que no está a gusto?". Y yo repregunto: ¿reteniéndole, quizás? Cassano puede estarse aquí a la sopa boba durante los próximos cinco años sin que el Madrid pueda hacer nada por impedirlo, pero Ramos, que firmó un contrato tan legal como el del italiano, puede romperlo en cuanto le venga bien. Son las crónicas que nos llegan desde Futbolandia.

Ser o no ser... Kaká, Cesc y Robben

28 de Diciembre de 2006 - 14:01:30 - Juan Manuel Rodríguez

Hay quien, para defender la gestión de Ramón Calderón al frente del Real Madrid, trata de echar toda la tierra que puede sobre Florentino Pérez. Y el motivo no es otro que la convicción que esas personas tienen de que, detrás de cualquiera de las críticas hacia Calderón, se encuentra la alargada sombra del ex presidente. Ahora se ha puesto de moda ir por ahí diciendo que el Madrid ha pagado más dinero del que debía por Marcelo, Gago e Higuaín. ¿En qué manual se puede consultar el precio exacto de un jugador de fútbol? Parece que Higuaín fue ofrecido a otros clubes españoles por la mitad del precio que acaba de pagar el Real, pero todos sabemos que el interés madridista dobla al instante el precio de cualquier futbolista. Es así. Calderón no ha estado especialmente hábil alardeando de haber firmado el mejor contrato televisivo de la historia del deporte mundial, pero, de no haberlo hecho, Macri habría querido sacarle igualmente los ojos; Macri siempre quiere sacarle los ojos a todo el mundo.

Anelka, por ejemplo, resultó ser un jugador extraordinariamente caro, y sin embargo Zidane, que costó más o menos el doble que su compatriota, acabó siendo rentable. ¿Y si al final resultara que Gago se convierte en un futbolista crucial en la historia de este Real Madrid de principios de siglo XXI? No creo que Emerson vaya a serlo, pero Gago... ¿por qué no? Si el Madrid pagó veinte millones de euros por él, eso es justamente lo que vale el futbolista. Mauricio Macri no es ningún tonto, eso desde luego, pero no va a dar la casualidad de que todos los listos del mundo vivan en Argentina, alguno andará suelto también por aquí. Dentro de seis años veremos si resultaron caros o baratos estos jugadores, entonces podremos hablar con propiedad.

El caso es que, como decía al principio, hay quien, para defender a Calderón, ataca a Florentino, arrojando a la cara del ex presidente el fichaje, por ejemplo, de Jonathan Woodgate. Ni siquiera hubo que esperar seis meses para saber que la contratación del defensa inglés fue, efectivamente, un auténtico desastre. Pero, aun a riesgo de parecer un poco pesado, el verdadero meollo de la cuestión no está en los fichajes de Gago, Higuaín o Marcelo, que sólo el tiempo nos podrá decir lo que darán de sí en el futuro, sino en el flagrante incumplimiento de la promesa electoral que el actual presidente hizo a sus socios, los auténticos dueños del club. Porque, a fecha de hoy, que yo sepa, Kaká, Cesc y Robben siguen sin haber fichado por el Real Madrid, y porque ninguno de los tres chavales que acaban de llegar, por muy decisivos que puedan resultar en el futuro, sustituyen a los jugadores anteriormente citados. Ese es el quid de la cuestión.

Florentino Pérez se equivocó mucho y también acertó mucho porque estuvo seis largos años presidiendo el Real Madrid. Al final se equivocó tanto que, en plena obcecación, no logró ver otra salida razonable que no fuera la de irse, y ahí volvió a equivocarse otra vez. Pero Florentino Pérez les prometió a sus socios que ficharía a Luis Figo –¡Figo, el del Barça!– y, aunque a regañadientes, Luis Figo, el del Barça, fichó por el Real Madrid. Todavía no he oído a Calderón pedirles perdón a sus socios por mentirles sobre las contrataciones de Kaká, Cesc y Robben, más bien todo lo contrario. Ojalá Gago, Higuaín y Marcelo sean los nuevos Zidane, Figo y Roberto Carlos, ojalá. Pero, como decía aquí mismo hace algún tiempo, salvo que pasen por el cirujano plástico, ninguno de ellos es Kaká. Ese, a fecha de hoy, sigue jugando en el Milan.

Tres niños en tres bautizos

27 de Diciembre de 2006 - 19:21:41 - Juan Manuel Rodríguez

Estoy seguro de que esta etapa del Betis será recordada en el futuro por la necesidad imperiosa que tuvo el propietario del club por llamar la atención a cualquier precio, ya fuera fichando a Denilson, persiguiendo a los jugadores en plena fiesta de Halloween, diciendo que no volvería jamás al palco o amenazando a voz en grito al primer periodista que le llevara la contraria. Lopera, que ya lo ha conseguido todo en la vida, necesita como el aire que respira ser el niño en el bautizo, el novio en la boda y el muerto en el entierro, de ahí que, como le oía decir hoy mismo a Jabo Irureta en una televisión, trate de sojuzgar a todo el mundo en el club, recordando cien, mil o diez mil veces al día, las que fueran necesarias, que el Betis es suyo, de su propiedad, y que él puede hacer lo que le dé la real gana con el club. Sin embargo, Lopera, que hay que reconocer que supuso una cierta novedad (poco interesante, pero novedad al fin y al cabo) en la Liga española hace diez años, hoy ya no conseguiría llamar la atención ni aunque se vistiera de Batman y se lanzara al vacío desde el punto más alto de la Torre del Oro: nos hemos acostumbrado a él.

La que ha montado para encontrarle un sustituto al mejor entrenador que podría tener ese equipo, que era sin duda Irureta, no tiene una explicación lógica salvo que lo analicemos todo bajo ese prisma de la necesidad que tiene de convertirse en el centro de atención. Imagino que en un momento como el actual, con el Betis deportivamente muy abajo y el Sevilla muy arriba, esa necesidad se multiplicará por tres, y anhelará ser tres niños en tres bautizos, tres novios en tres bodas y tres finados en otros tantos entierros. Pues lo ha conseguido. Parece que, como en sus mejores tiempos, ha vuelto a tener a todos los periodistas deportivos de Sevilla detrás suyo, Jabugo arriba, Jabugo abajo, pendientes de las quinielas, de la entrada en su domicilio de cualquier coche con las lunas tintadas, del movimiento de las persianas, de una tos, del chirrido de una silla en el parqué, de una llamada telefónica... Lopera ha vuelto a ser la estrella, lo ha conseguido otra vez.

A la hora de escribir estas líneas aún no se sabe quién sustituirá al bueno de Irureta en el banquillo, aunque parece que el francés Luis "Machote" Fernández ha sacado dos cuerpos de ventaja a sus inmediatos perseguidores. Con objeto de hacer el mayor ruido en el menor tiempo posible, Lopera se ha insinuado también a Santini, Hadzibegic y Murcia, éste último con el consiguiente enfado del Jerez, que es el club con el que tiene contrato en la actualidad. Probablemente al final sea Luis Fernández el elegido, aunque el dato del nombre y apellidos de la persona que ocupe temporalmente ese banquillo no sea el factor esencial de toda esta historia. Lo realmente importante es que, aunque haya sido sólo durante 48 horas, Manuel Ruiz de Lopera habrá vuelto a concitar otra vez alrededor suyo toda la atención, dejando compuesto y sin los focos y las luces de neón a José María del Nido, el presidente de la Copa de la UEFA y de la Supercopa de Europa.

Sobran las otras noventa y nueve

26 de Diciembre de 2006 - 14:59:28 - Juan Manuel Rodríguez

Iba a decir que me sobresaltó oír el otro día al futbolista del Athletic Roberto Martínez, alias "Tiko", hablando de la selección nacional de Euskal Herria, pero mentiría si dijera eso. A mí, después de oír a Carod Rovira pidiendo el boicot para la candidatura olímpica madrileña, ya no me sobresalta casi nada. Desde hace tiempo tengo muy claro que dormimos con nuestro enemigo. No me preocupan tanto las patochadas de Carod o la abrumadora ignorancia histórica exhibida este viernes, sin el menor rubor, por treinta y cinco futbolistas vascos, como el hecho de que todos sepamos bien a qué jugamos; no vaya a ser que, en medio de una partida de póker, Lissavetzky eche un órdago a la grande o cante veinte en oros.

En cuanto a la declaración leída por Tiko a propósito de la nación vasca, cabría aquí traer a colación aquella vieja anécdota de Napoleón Bonaparte que, si no me falla la memoria, ya he contado alguna que otra vez. Dicen que, poco antes de que el Emperador entrara en un pueblo de Zaragoza, se adelantó uno de sus generales con la única misión de exigirle al alcalde que, justo en el preciso instante en que el séquito cruzara por el pueblo, tocaran a fiesta las campanas de la iglesia. Llegada la ocasión, sin embargo, Napoleón fue recibido con un silencio sepulcral, por lo que el general, notablemente enfurecido, llamó a capítulo al alcalde y le exigió una explicación: "Podría darle a usted cien razones por las cuales no íbamos a tocar nunca las campanas", dijo el alcalde, "pero sólo le daré una, y es que nuestra iglesia, desgraciadamente, no tiene campanario. Sobran, por lo tanto, las otras noventa y nueve". Podrían dársele a Tiko cien razones por las cuales la selección de fútbol del País Vasco no contará nunca con el reconocimiento internacional, aunque la esencial es que el País Vasco no es una nación. Sobran, pues, las otras noventa y nueve.

Se ha convertido en una especie de tradición que, durante las navidades, estas selecciones autonómicas aprovechen para airearse un poco y sacar los tacos, que no los Tikos, a pasear. Veremos en acción a Euskadi jugando, curiosamente, contra la Serbia de Javi Clemente, y a Andalucía enfrentándose a un combinado palestino-israelí; asistiremos a unos apasionantes Valencia-Perú, Galicia-Ecuador, Aragón-Chile o Murcia-Ecuador. Todo muy divertido, todo fenomenal. ¡Viva el folclore! Sólo me preocupa una cosa: que el secretario de lo que nos queda de Estado para lo que nos queda de Deporte tenga suficientemente claro que estamos jugando al póker y no al mus, no vaya a ser que luego, en mitad de la partida, se le ocurra meter cuatro a pares.

"Diez días con Ramón Calderón"

25 de Diciembre de 2006 - 11:35:01 - Juan Manuel Rodríguez

Para ser del todo justo, estoy convencido de que una de las promesas electorales que hizo Ramón Calderón durante la campaña, al menos una, tiene que estar cumpliéndola a rajatabla. Aseguró que no se entrometería nunca en la parcela deportiva, que llevaría en solitario Pedja Mijatovic, y tengo para mí que debe estar cumpliéndolo, más que nada porque no sé yo cómo podría sacar don Ramón el tiempo libre imprescindible para ocuparse del tema deportivo de un club de fútbol que, tal y como han consensuado todos y cada uno de los especialistas e historiadores, et considerado precisamente como un deporte desde el año 1863, fecha en la que se escindió del rugby y se creó la Football Association.

Hoy por hoy, no sé por qué, tiene mala prensa y no resulta políticamente correcto eso de que el presidente de un club de fútbol se inmiscuya en el fútbol. ¿Para qué le eligieron entonces los socios? ¿Para no inmiscuirse? Yo creo que Florentino Pérez, a quien acusaban incluso de hacer las alineaciones, se metió más bien poco, tendría que haber profundizado bastante más. Ahí está, sin ir más lejos, el caso de don Santiago Bernabéu, que metió el bisturí hasta la epiglotis, lo hizo casi todo él y puso las bases del que, medio siglo después, sería considerado por la FIFA como el mejor club de fútbol del siglo XX. El problema no es que el presidente intervenga, el problema es que el presidente sepa.

A lo que íbamos. He tenido ocasión de ver en Real Madrid Televisión un programa llamado "Diez días con Ramón Calderón" y, en el transcurso del mismo, he contado, así, por encima, sin dejarme tampoco las cejas en el intento, hasta diecinueve abrazos. A saber: Pedja Mijatovic, Joan Laporta, José María Gutiérrez "Guti", Michel Salgado, Ruud van Nistelrooy, Fabio Capello, Arancha Sánchez Vicario, Rafa Nadal, un señor que no conozco y que pasaba por allí, Carlos Alonso Santillana, Amancio Amaro, Francisco Gento, Alfredo di Stéfano, Ginés Carvajal, Jorge Valdano, Jenaro Díaz, Alex Mumbrú, Felipe Reyes, Gigi Becali y un gaitero. De las fotos perdí la cuenta.

Ustedes podrán pensar que son pocos abrazos para diez días, pero ya digo que están todos los que son, aunque no son, ni de largo, todos los que están. Y, contando con el hecho físico de que don Ramón tiene que dormir, comer y asearse, tampoco le queda mucho más tiempo libre. Porque, entre abrazo y abrazo, entre autógrafo y autógrafo, habla con el As, atiende a City FM, charla, naturalmente, con Real Madrid Televisión, asiste a un desayuno en la Agencia Efe, acude al plató de Tele Cinco y se marcha a Oviedo a la entrega de los premios Príncipe de Asturias. Ya podrá ocuparse Mijatovic del fútbol por el bien del Real Madrid, ya, porque el presidente del club no da a basto. Entretanto contratan a un relaciones públicas ya se ocupa él. Parece que le ha cogido el gustillo.

Me pongo en los cuatro "peores"

23 de Diciembre de 2006 - 18:53:01 - Juan Manuel Rodríguez

En una de estas tertulias de resumen del año que, con motivo de estas fechas navideñas, solemos grabar para El Tirachinas, uno de mis compañeros, Miguel Ángel Muñoz, le dijo a otro, José Miguélez, que todo el mundo sabía cuáles eran los verdaderos motivos de que Raúl González Blanco no hubiera regresado a la selección nacional. Yo no, yo no lo sé. Y creo que fue precisamente Miguélez quien empleó el adjetivo "nocivo" para definir el efecto que, si yo no lo entendí del todo mal, Aragonés pensaba que podría provocar ahora la presencia del capitán del Real Madrid en el equipo nacional. El tema de Raúl, como habrán comprendido rápidamente los fieles de este blog, lo introduje yo. Y la explicación oficiosa que Muñoz le dio a Miguélez no hizo otra cosa que empeorar un poquito más la penosa opinión que ya tengo acerca de la figura de Luis Aragonés como seleccionador nacional de fútbol.

Yo creo que Luis está tirando piedras contra nuestro tejado, que no es sólo el suyo, prescindiendo de Raúl. Le dejó fuera de la lista en el momento procesal más inoportuno, cuando Raúl estaba remontando el vuelo; y lo hizo, además, culpabilizándole a él de sus propios errores y de los de su jefe, Ángel Villar. Pero esa es, al fin y al cabo, su potestad, y la federación le paga para eso, para que tome decisiones. Mucho peor sería que Luis hubiera tenido problemas de convivencia con Raúl en Alemania y la decisión de apartarle de la selección fuera producto de una táctica preconcebida hace tiempo. Peor incluso que eso sería que Luis, habiendo dejado fuera a Raúl por el efecto negativo que, según su opinión, podría producir en sus compañeros, se lo hubiera callado, disfrazando a continuación su decisión como estrictamente deportiva.

Todavía peor que eso sería que, incapaz por cobardía de decirnos a todos claramente por qué no lleva a Raúl, Luis hubiera ido por ahí picoteando entre sus amistades, utilizando a algunos periodistas como correos de un zar demasiado lebrón y excesivamente cagón para dar él mismo la cara. Y, ¿saben cuál sería el colmo de los colmos? El colmo de los colmos de Luis sería que, después de todo eso, siguiera asegurando que Raúl puede volver a jugar en cualquier momento con España y consintiera, impávido, la publicación por mediación de pasquines de esa leyenda negra que apunta directamente al "7" como cabecilla de una suerte de motín de la Bounty. Pues yo, qué quieren que les diga, me voy poniendo por si acaso en los cuatro peores, que luego no hay sitio.

Luis dijo el otro día, en el transcurso de la entrega a la selección del premio al graciosete de 2006, que tenía a Raúl en sus oraciones. No me cabe la menor duda de que Raúl, aunque no lo cuente públicamente, también se acuerda mucho de Luis. Y si el madridista toma habitualmente salvado de trigo, lo hará todos los días y a la misma hora, como un reloj. Hoy, ante un grupo de indefensos niños, Aragonés ha insistido en que Raúl puede volver, pero que ya no depende de él: "El seleccionador lo único que hace es ir a los campos con su equipo de trabajo y ver quién anda bien". Fueron felices y comieron perdices.

Exitazo a pesar de Del Nido

22 de Diciembre de 2006 - 15:28:28 - Juan Manuel Rodríguez

Recuerdo que, en el año 2001, en mi primera temporada en la Cadena Cope, llamé por teléfono a Joaquín Caparrós, por aquel entonces entrenador del Sevilla, para pedirle que se disculpara en antena con todos los socios y aficionados del Atlético de Madrid. Resulta que Caparrós, a quien solía calentársele bastante la boca, dijo, cuando al Sevilla no le iban bien las cosas en Segunda, que el Atlético tenía el ascenso poco menos que asegurado. Todo el mundo entendió entonces, porque era lo que quería decir Caparrós, que el entrenador del Sevilla dudaba de la limpieza de la competición y que, por lo que fuera, interesaba que el Atlético volviera a Primera cuanto antes. Ese año, como decía, subió el Sevilla y curiosamente el Atlético permaneció en Segunda. Y, como Caparrós no dijo ni mu, me sentí en la obligación de llamarle para que pidiera perdón.

Su primera reacción fue la de no comprender absolutamente nada; no me oía bien, no me entendía, y eso a pesar de que la comunicación telefónica era nítida. "Le llamaba para que pidiera perdón por lo que dijo del Atlético de Madrid. El Sevilla ha subido y el Atleti sigue en Segunda, y creo que les debe una explicación". Su segunda reacción, muy molesto, fue la de decirme que él pensaba que le estaba llamando para felicitarle por el éxito del Sevilla: "Vaya desde aquí mi más sincera felicitación a todos los sevillistas. Se han merecido el ascenso. Y ahora, ¿va a pedir usted perdón o no va a pedirlo?". Lo pidió, vaya que si lo pidió. Tuve que arrancárselo como si de una muela del juicio se tratara, pero al final pidió perdón. "Adiós". "Adiós". Y hasta hoy.

Vaya, desde aquí, mi más sincera felicitación al Sevilla y a todos los aficionados que, doy fe de ello, tiene repartidos por España y por el mundo. El trabajo en la sombra de Monchi, a quien por cierto tentó Lorenzo Sanz para traérselo como director deportivo al Madrid, está siendo ejemplar. Y, fruto justamente de esa gran labor, el Sevilla tiene un auténtico equipazo. Además, con Juande en el banquillo, ha logrado alejar de sí aquella fama de excesiva dureza que se ganó precisamente con Caparrós. Ojalá le dure mucho este arrollador éxito al Sevilla porque es muy bueno para la Liga española que, al sempiterno baile de Barça y Real, se sumen también otros equipos: hoy el Sevilla, ayer el Valencia, anteayer el Deportivo...

Por otro lado, no conozco en toda España una prensa deportiva más corrosiva con los equipos de fútbol de su ciudad que la madrileña, y eso debe ser así porque la prensa deportiva madrileña se ha considerado siempre a sí misma como una prensa deportiva nacional. Pero tampoco sé por qué habríamos de pasarle por alto a José María del Nido, por ejemplo, algo que no le perdonaríamos jamás, por ejemplo, a Florentino Pérez. ¿Se imaginan a Florentino pidiéndole a Abellán hasta en tres ocasiones distintas que le recordarse la posición que ocupaba su equipo en la clasificación general de Primera? Yo, sinceramente, no me lo imagino. ¿Y se imaginan lo que diríamos todos sobre Florentino al día siguiente? Eso sí consigo imaginármelo. Pero ni siquiera la petulancia de José María del Nido, esa pesadísima digestión a la que hacía referencia el otro día, su inacabable arrogancia, lograrán alejarme de lo que importa, y no es otra cosa que el merecido éxito del club que preside. Éxito obtenido, probablemente, a pesar suyo, porque, como dijera Bill Shankly hace mucho tiempo, "la junta directiva ideal está compuesta por tres hombres: dos muertos y un agonizante".

A Belén chiquillos

21 de Diciembre de 2006 - 14:43:01 - Juan Manuel Rodríguez

Han pasado un año, un mes y un día desde que el Fútbol Club Barcelona liderado por Ronaldinho hiciera sangre en el madridismo con aquel 0-3 que, puestos en pie, acabaron aplaudiendo los mismísimos socios del Real. A falta del buen fútbol, aquel gesto de caballerosidad dio varias veces la vuelta al mundo, convertido en una prueba irrefutable de que la afición merengue, que ya lo había visto todo y que volvía cuando algunos estaban iniciando aún el camino de ida, era sin lugar a dudas la más entendida de todo el orbe balompédico. Yo creo que hubo de todo, hubo generosidad hacia el rival y, por qué no decirlo, existió también de paso la intención de humillar y ofender a sus propios jugadores, restregándoles por la cara su tremenda inferioridad. Recuerdo que titulé aquel artículo posterior a la debacle como La caída del Imperio Romano.

Decía que han pasado un año, un mes y un día desde entonces, y también cuatro presidentes, tres entrenadores y un montón de jugadores, y hoy, casi cuatrocientos días después del histórico batacazo, aquel titular se me antoja corto. Ayer los socios madridistas volvieron a aplaudir, sí, pero en esta ocasión no fueron los goles de Ronaldinho o Eto'o los que ovacionaron sino los de Sinama, Uche y Viqueira. El del jugador nigeriano, por cierto, partiendo a Cannavaro, mondándole con un simple golpe de cintura como si de una banana italiana se tratara, es digno de repetirse en todas y cada una de las escuelas de fútbol del mundo. "Niños, se juega así". Al final del partido, el flamante Balón de Oro y FIFA World Player le entregó en prenda su camiseta a este chaval, Uche Ikechukwu, que se la llevó encantado a su casa. Ya estoy viendo la dedicatoria: "a Uche, que me hizo la 3-4-7, con mucho cariño de su amigo Fabio".

Al otro Fabio, al Fabio del banquillo, le quedan pocas coartadas. Me daba un poco de lástima oírle en la sala de prensa, y me vino entonces a la memoria aquella vieja anécdota de cuando el Madrid viajó hasta Alemania para enfrentarse al Hamburgo del inglés Kevin Keegan, un jugadorazo. El Real perdió por 5-1 y uno de los goles lo marcó, llevándose por delante todo lo que fue surgiendo a su paso, un delantero centro que se llamaba Hrubesch y que parecía recién salido del rodaje de la película Gladiator. García Remón, que era el portero merengue, se levantó, conmocionado, tras el gol, y preguntó: "¿Qué ha pasado?", a lo que Goyo Benito, con su habitual socarronería toledana, respondió esto otro: "¿Que qué ha pasado? ¡Anda, levántate Mariano que nos han metido otro!"

"¿Qué ha pasado?", le preguntó un periodista a Capello... Y Capello, sincero, respondió: "No lo sé, les preguntaré mañana". Mañana es hoy y estaría por asegurar que Capello sigue sin saber qué pasó exactamente anoche en el estadio Santiago Bernabéu. Al gato de Odessa le sucede más o menos lo mismo, y eso que habrán transcurrido al menos cuatro lustros desde que Hrubesch, aquel leñador germano, le arrollara. Lo que ha pasado es así de simple: un equipo con un presupuesto que no cubre la ficha anual de Ronaldo puso lo que hay que poner, pelotas y fútbol. Y no necesariamente por ese orden. Pareciera, como dijo el propio Michel, que los del Real estaban pensando más en las vacaciones de Navidad que en la cosa de la Liga. Pues nada, nada: a Belén pastores, a Belén chiquillos.

Modesto y de digestión pesada

20 de Diciembre de 2006 - 18:57:20 - Juan Manuel Rodríguez

Hay que ver lo mal que está digiriendo José María del Nido el éxito de su Sevilla del alma. No me extrañaría en absoluto que a continuación fuera comprar en Sotheby's unos cuantos cuadros de Pablo Picasso para adornar los vomitorios del estadio Sánchez Pizjuán. ¡Que no falte de ná! Algo debe estar repitiéndole al señor Benavente, como le llamaba Ruiz de Lopera con evidente mala leche, porque hasta aquí, hasta Madrid, nos llegan los espantosos ruidos que produce el jugo gástrico del estómago de don José María tratando de partir las proteínas de la última clasificación de la Federación Internacional de Historia y Estadística del Fútbol, ésa que convierte a su equipo en líder indiscutible e indiscutido del año 2006. Hasta en tres ocasiones distintas le pidió anoche Del Nido a Abellán que le aclarase qué posición ocupaba el Sevilla en la Primera División.

La digestión está resultando tan lenta que, aunque no quieras, a veces resulta inevitable que a Del Nido se le escapen algunos gasecillos sin importancia. Uno de ellos, por ejemplo, ha impactado de lleno en la cara del pobre Frank Rijkaard, entrenador del Fútbol Club Barcelona. Desde que está en España no se le conoce al holandés un mal gesto, salvo aquel que protagonizara a la conclusión del Barça-Chelsea de la Champions. Por lo demás, el hombre no se mete nunca con nadie, le habla al cuello de su camisa y parece que esté puesto ahí por el Ayuntamiento. Bajaba el otro día tan tranquilo por las escalerillas del avión que trasladaba a la expedición culé desde el Ridiculito de Japón cuando, de repente, un periodista le preguntó a Frank qué opinaba del último pedo de Del Nido. Y aquí tendría que abrir un paréntesis para recordar que el presidente del Sevilla dijo, sin venir a cuento, que, llegado el caso, Rijkaard sólo podría entrenar al filial del equipo andaluz.

Ayer reeligieron presidente del Sevilla a Del Nido y, tal y como él mismo nos relató en El Tirachinas, aquello acabó transformándose en una auténtica hemorragia de satisfacción. El Sevilla ha cerrado la temporada con unos beneficios de veintinueve millones de euros. Del Nido, que antes de la reelección recibió la insignia de oro y brillantes del club, será presidente durante otros seis años más. Ya le veo recibiendo el Nobel de Economía del año que viene y apareciendo como "hombre del año" de la revista Time. Todo se me antoja poco para don José María. Y es que yo, qué quieren que les diga, admiro realmente a este hombre. Cabe aplicarle aquella frase de Juan Donoso Cortés: "Nada sienta tan bien en la frente del vencedor como una corona de modestia". Él es, para qué engañarnos, un hombre modesto, aunque de digestión pesada.

España, la más limpia

19 de Diciembre de 2006 - 16:21:01 - Juan Manuel Rodríguez

La cara de Luis Aragonés, justo en el preciso instante en que el seleccionador nacional (¡aún no ha dimitido!) recibió el premio al Juego Limpio en la macrofiesta –¡yupiii!– de la FIFA, era un auténtico poema, pero uno bien triste; por ejemplo, ése de Juan Ramón Jiménez que dice lo siguiente: "no comprendo por qué, niña, / te causan horror los muertos...; / eres joven y eres bella: / ¿no te gustan los espejos? [...] Me da pena cuando veo / en la alegre primavera / algún arbolillo seco". Me apetecía a mí ver a Luis con el frac, que es la prenda que se pone uno en el Burj al Arab, el hotel más lujoso del mundo, cuando de comerse las uvas se trata. Porque esto del FIFA World Player no supone más que anticipar un poquito el 31 de diciembre, algo así como la ceremonia de las uvas futbolísticas, la celebración del trabajo bien hecho y el consiguiente aplauso a todos aquellos que sacaron buenas notas.

Pero Luis no se puso el frac, ni siquiera apareció con esmoquin, sólo aceptó colocarse un traje. Al seleccionador nacional (¡todavía no se ha ido!) no debió sentarle demasiado bien que le sacaran de su prolongado estado de hibernación. Eso, añadido al hecho de que el premio al Fair Play debe ser algo así como un premio de consolación para el graciosete del grupo, ése que siempre pone la música mientras el otro se lleva a la chica, produjo en Luis (¡ahí sigue amarrado!) la típica cara del niño al que acaban de introducirle por la fuerza en la boca una cuchara sopera con aceite de ricino. Que es, por otro lado, más o menos la única cara pública que se le conoce a Luis (¡nadie le ha echado!) desde que es Luis. O sea, cara de ajo.

Pocas horas antes de que se entregaran los premios, incluido el nuestro, el del graciosete, la FIFA hizo oficial el ranking de todas las selecciones nacionales. España ha acabado el año 2006 en decimosegunda posición, seis puntos por debajo de Camerún y cien por encima de Ucrania. Imagino que algo de todo esto tendrán que decir en el número de enero del Pravda federativo. Ya me imagino el titular: "La todopoderosa Brasil sólo nos saca cuatrocientos puntos" o "A doscientos puntos del top five mundial". Supongo que la lectura del portavoz federativo, el admirable y nunca suficientemente valorado Jorge Carretero, será la habitual en estos casos, la marca de la casa: "Quedan once puestos por remontar". Jugamos mal, pero por lo menos jugamos limpio. La chica es para el otro, pero nosotros somos simpatiquííísimos.

Doblete para Fabio

18 de Diciembre de 2006 - 16:13:51 - Juan Manuel Rodríguez

Tras enterarse de los insistentes rumores que apuntaban a Fabio Cannavaro, la sonrisa del régimen italiano, como próximo ganador del FIFA World Player, un barcelonista me espetó a la cara lo siguiente: "¡Me estáis quitando las ganas de ver más fútbol!". Es otra muestra más de la tradicional melancolía azulgrana, ese innato complejo de persecución que, junto al carné de socio, les entregan en las oficinas del club cuando van a recoger el abono para la próxima temporada. Porque un buen culé, un culé de raza, un culé que se precie, un culé de rancio abolengo o es un aficionado perseguido desde su más tierna infancia o simplemente no es culé. Maldita la importancia que le habrían dado al premio de la FIFA si Cannavaro continuara jugando al fútbol en la Juve o hubiera fichado por el Matalascañas, pero Cannavaro juega en el Real Madrid, equipo que, en la cultura culé, es el gran conspirador y el único beneficiado.

Resulta que unos señores de Francia decidieron regalarle por iniciativa propia un balón pintado de oro al defensa italiano y pareció que el estadio Santiago Bernabéu fuera el mismísimo averno en el que se hubieran cocinado los votos la noche anterior. Ahora sucederá tres cuartos de lo mismo, ya lo verán. La entrega del premio a este rudo Lee Van Cleef italiano coincide en el mal tiempo, por si fuera poco, con el regreso de Japón de la expedición del Barça, hundida y con las orejas gachas tras la decepción en el Ridiculito. Habría que añadir también que el favorito número uno para ganar el premio no era otro que Ronaldinho, de forma que ya estoy viendo las portadas de la prensa deportiva catalana: "La FIFA no juega limpio" o "¡Atraco!", bajo una foto del crack brasileño. Ya no tienes por qué levantarte de la cama, Casanovas, puedes seguir durmiendo.

Pobre conjura merengue sería esa de conseguir que le dieran una estatuilla de bronce a un futbolista que acaba de llegar al Real. Pobre y, por otro lado, complicadísima puesto que aquí votan los entrenadores y capitanes de las doscientas siete selecciones mundiales. ¿Estaríamos hablando de una alianza planetaria? En Can Barça solían repetir durante la prehistoria aquella cantinela vacía de que el Real Madrid ganaba las Ligas en los despachos; mal negocio habrían hecho ahora en la casa blanca si, pasados los años, tuvieran que ganarle un premio por teléfono a uno de sus jugadores. Llama la atención, eso sí, que Cannavaro vaya a ser uno de los pocos privilegiados en conseguir el doblete. Los otros fueron un tal Marco van Basten, un tal Roberto Baggio, un tal George Weah, un tal Zinedine Zidane, un tal Rivaldo, un tal Ronaldo y un tal Ronaldinho. Pecata minuta.

Ridiculito en Japón

17 de Diciembre de 2006 - 20:21:13 - Juan Manuel Rodríguez

Joseph Blatter comparte la idea de Woody Allen de que, aunque el dinero no da la felicidad, produce una sensación tan parecida que es realmente difícil distinguirlas. Por dinero, única y exclusivamente por dinero, Blatter se ha llevado a Japón la vieja Copa Intercontinental; y para ganar más dinero la ha convertido en un Mundialito sin ton ni son en el que, además de los campeones europeo y sudamericano, juegan también los campeones de Asia, África, Oceanía y Norteamérica y Centroamérica. Lo que se consigue con todo esto es quitarle emoción a una competición que, como le sucede aquí a la Copa del Rey, ya carecía de ella cuando se apellidaba Toyota. La vieja Copa Intercontinental siempre tuvo un prestigio increíble y era seguida por todo el mundo. No en vano se trataba de dilucidar, de una vez y al menos por un año, qué fútbol era más poderoso, si el europeo o el sudamericano. Pero con su avaricia, disfrazada de eso que ha bautizado de una forma tan rimbombante y tan vacía como "universalización", Blatter se ha cargado la competición.

A este engendro que acaba de jugar (y por cierto, perder) ahora el Barça le llaman Mundialito porque andan por ahí sueltos el Jeonbuk Hyundai Motors FC y el Ahly Sporting Club.  La estrella de los primeros es Choi Jin-Cheul, mientras que el crack de los segundos se llama Mohamed Aboutrika. Y, con todos mis respetos, ver a un club de fútbol de la importancia universal que tiene el Barcelona compitiendo con los chicos del Auckland City a un lado y los del Jeonbuk al otro, más que Mundialito me parece un auténtico Ridiculito. ¿Alguien admitiría que un peso pesado se subiera al ring para pelear con un peso mosca? Pues el Ahly es eso precisamente, un peso mosca.

Hasta Japón se ha ido el Barça a no sé qué, como antes se fue el Real Madrid a no sé cual. Ha perdido sueño y prestigio por el camino. Y también ha perdido tiempo, que no es que sobre precisamente, para seguir trabajando en lo que realmente importa y que no es otra cosa que la Champions y la Liga. Queda dicho que la Intercontinental sólo tenía el morbo de enfrentar al fútbol europeo con el sudamericano, ahora ya ni eso. El Barcelona debía ganar para rentabilizar el viaje y resulta que ahora se vuelve derrotado. Eso sí, Blatter tiene sus dólares, Mohamed Abdellah le habrá pedido un autógrafo a Ronaldinho y Chul Soon Choi se habrá hecho una foto con Deco. Todos contentos.

Buscamos al séptimo Monty Python

15 de Diciembre de 2006 - 18:59:14 - Juan Manuel Rodríguez

De lo expuesto por Ángel María Villar en el Pravda de la Federación Española de Fútbol se desprende que los periodistas somos unos malintencionados que nos dedicamos a crear un clima de confusión sin importarnos los daños que producimos, que el Tribunal de Cuentas ni siquiera se ha dignado a echarle un vistazo a las montañas de documentos presentados por la federación, que hay clubes que llevan sus cuentas en servilletas de papel y que si les exigieran a ellos lo mismo peligraría el fútbol modesto, que no le da miedo lo que les reclama el Consejo Superior de Deportes, que no se van a mover de Las Rozas a pesar de los dictámenes del Tribunal Superior de Justicia de Madrid y del Tribunal Supremo y que sólo las selecciones nacionales de Brasil, Italia, Alemania y Argentina están por delante de España en la clasificación global por participación en los Mundiales. ¿Está o no está hibernando Villar?

Hoy, por cierto, se ha celebrado la comida que todos los años por estas fechas tiene la costumbre de ofrecer el Real Madrid a la prensa deportiva. Lamentablemente no he podido ir porque justo a esa hora tenía cita con el dentista; y bien que lo siento porque si Ramón Calderón pone los ejemplos que pone y dice las cosas que dice sin la necesidad de que existan chupitos de pacharán por medio, no quiero ni contarles a ustedes lo que habrá podido salir de esa cabecita suya con un par de copitas de champagne en vena. Es una lástima que Graham Chapman, John Cleese, Terry Gilliam, Eric Idle, Terry Jones y Michael Palin pusieran fin tan prematuramente a los Monty Python, porque con don Ramón tendrían una mina de diamantes. Entretanto llegan al Madrid Calderón, Garbajosa, Rodríguez y Gasol, éste último comentó anoche en El Tirachinas que veía muy complicado vestir algún día de blanco. El, que es un tío educado, lo ve complicado; la NBA ve la historia de la franquicia imposible y Juan Carlos Sánchez, que es el vocal que acaba de dimitir, lo vio surrealista, tanto como podía llegar a serlo el humor de los "Monty Phyton".

Hay quien dice que, en vista de las fechas que se aproximan, habrá que dejar a Villar, Calderón y Lissavetzky que se coman tranquilamente el turrón. Yo no tengo inconveniente pero es que, en el fondo, ellos no quieren. Miren, si no, el caso de Victoriano Sánchez Arminio. ¿Se acordaba alguien de él? No padre. ¿Alguien le echaba en falta? No señor. Pues acaba de llamar tramposo a Villa por simular un penalti ante Juanma. Villa simuló como lo hace el cien por cien de futbolistas en España. Y Villa, en cualquier caso, es un problema de Quique Flores, el de Arminio se llama Delgado Ferreiro. A éste, por cierto, acaba de enmendarle la plana el Comité de Apelación después de haber roto un partido de fútbol en el minuto 37. ¿Cómo se te queda el cuerpo, Vito?

El Kun se burla de nosotros

14 de Diciembre de 2006 - 15:28:41 - Juan Manuel Rodríguez

Cuando un futbolista es insultantemente joven y además luego da un salto, tanto geográfico como futbolístico, muy importante, los periodistas deportivos solemos repetir las cantinelas de la adaptación y, dependiendo de la situación del club al que llegue y de su trascendencia mediática, también de la responsabilidad con la que no se le debe sobrecargar. El caso de Sergio Leonel Aguero sirve perfectamente para ilustrar todo esto que estoy diciendo.

El chico tiene sólo dieciocho añitos y acaba de cruzar el charco para cambiar un fútbol como el argentino, tan distinto, y venirse a la Liga española. Por el "Kun", para más inri, el Atlético de Madrid ha tirado la casa por la ventana tras pagarle veintitrés millonazos de euros, así, a tocateja, al Independiente, convirtiéndose en el fichaje más caro de toda la historia del club rojiblanco. Y, por si todo lo anteriormente expuesto no fuera suficiente, Aguero llega a uno de los tres grandes clubes españoles, un equipo con un historial que le quitaría a cualquiera el hipo pero que ahora mismo no atraviesa precisamente por el momento más álgido de su historia desde que fuera fundado allá por el año 1903.

Pero Aguero, que ostenta el récord de haber sido el jugador de fútbol más joven en debutar en la Primera División de su país, está empeñado en llevarnos la contraria a todos aquellos psicólogos de baratillo que le decimos lo que le tiene que pasar. Le decimos que tiene que poderle la presión, pero él nos baila una cumbia. Le decimos que tiene que experimentar un delicadísimo proceso de adaptación a la nueva ciudad, los nuevos compañeros y las nuevas costumbres, pero él marca goles como rosquillas cuando le sacan al campo. Le advertimos que el Atleti es demasiado arroz para un pollito que acaba de salir de la incubadora, pero nos responde levantando él solo una eliminatoria de Copa del Rey que venía oliendo desde el pasado 7 de noviembre a una nueva decepción rojiblanca, la enésima.

Este Sergio Leonel Aguero es, en definitiva, un descarado, un rebelde, un provocador que está empeñado en derribar como sea esas leyes del fútbol tan serias, ese insulso decálogo que ni siquiera sabemos quién puso en pie. Yo no sé lo que come el Kun, ni si duerme mucho o poco o si se deja las cejas en la Play; no sé si sale por las noches, ni tampoco sé si mamá le hace ají de chicha y si toma demasiado clericó con los amigos. Lo que sí sé es lo que veo, y lo que veo es que, cuando Javier Aguirre se deja los prejuicios, que a lo mejor son también los nuestros, en su casa, Sergio juega que da gusto. Hay que dejar que el Kun juegue al fútbol, y que nos alegre la vida y que, de paso, le solucione la suya al Atlético de Madrid, que para eso se vino hasta aquí. Hay que dejar que este niño siga haciendo añicos esas sesudas tablas y constantes de la física futbolística. Hay que dejarle que nos lleve la contraria y que, además, se burle de nosotros. Nos lo tenemos merecido.

Similitudes entre Juan Mendoza y un jarrón chino de la dinastía Ming

13 de Diciembre de 2006 - 15:49:06 - Juan Manuel Rodríguez

Juan Mendoza pasó anoche por El Tirachinas para tratar de explicarnos por qué se marchó "a la francesa" de la junta directiva presidida por su buen amigo Ramón Calderón. ¿Mi resumen? Sólo puedo decirles que si Eugène Ionesco, creador del teatro del absurdo, hubiera oído ayer nuestro programa, éste se habría lanzado raudo hacia la máquina de escribir. Mendoza, que no deberíamos olvidar que era el vicepresidente primero del club, sabía aproximadamente lo mismo acerca de lo que estaba pasando en el Real Madrid de lo que podía conocer, por poner un caso, un jarrón chino de la dinastía Ming.

Mendoza no ha visto el famoso memorándum que el presidente ha firmado con la NBA. Tampoco el aval que asegura los pagos de Mediapro. No ha tenido nada que ver con las denuncias que fueron presentadas en los juzgados número 25 y 47 de Madrid, sólo acompañó a la hija de Calderón. No sabe cuántos socios denunciaron el voto por correo, todo lo descubrió escuchando El Tirachinas. Desconoce por qué Calderón ha pedido amparo a la Comunidad de Madrid con objeto de desautorizar la candidatura de Fernando Fernández Tapias, y tampoco sabe por qué el presidente –"tendrá sus asesores"– no ha querido visitar los estudios Antonio Herrero de la Cadena Cope para responder a todas y cada una de las acusaciones de José Antonio Abellán. Lo dicho, un jarrón de la dinastía Ming sabría tanto como Juan Mendoza de lo que ha pasado ahí dentro. Y tengo la convicción personal de que si el señor Calderón tuviera un animal de compañía, pongamos por caso un bonito lorito, el pájaro en cuestión estaría más y mejor informado de lo que lo estaba el vicepresidente primero, o sea el número dos del club.

Y si Mendoza no sabía nada, ¡imagínense Juan Carlos Sánchez que sólo era vocal! El Mundo ha logrado cazar a lazo al ex responsable de la sección de baloncesto, y el titular es ciertamente dramático: "Prefiero no saber qué persigue Calderón". Uno, Mendoza junior, no sabía nada; el otro, Sánchez, prefiere no saberlo. El resto, desde Francisco Moreno hasta Pedro Trapote, simplemente no saben o no contestan. Y eso es así porque los jarrones, que uno sepa, todavía no han adquirido la facultad de hablar. Ni siquiera los de la dinastía Ming.

Directivos express

12 de Diciembre de 2006 - 18:56:13 - Juan Manuel Rodríguez

Está claro que el Real Madrid ha sido, desde los tiempos de don Santiago Bernabéu, un club esencialmente presidencialista. Y es evidente también, y más aún tras contemplarle ayer durante el descanso que tuvo a bien hacer para las teles en pleno peregrinaje hacia Malagón, provincia de Ciudad Real, para inaugurar otro pantano, que Calderón no ha sido atacado precisamente por las fiebres tifoideas tras conocer la repentina marcha de Juan Mendoza y Juan Carlos Sánchez. Es más, sigue teniendo el mismo tipito de torero de siempre y continúa estando dotado con ese verbo fácil que suele caracterizar a los abogados con tablas.

Pero las dimisiones de Mendoza junior, hijo del ex presidente, y de Sánchez, sí son, por mucho que quiera restarle importancia Calderón, significativas. O por lo menos a mí me lo parecen. La primera lo es porque Mendoza era uno de sus dos vicepresidentes, y la de Sánchez, a quien desde ahora llamaremos directivo express, lo es porque fue elegido, con muchos problemas por cierto, en la convulsa Asamblea del 3 de diciembre, y el mismo viernes por la tarde, sólo cinco días después, ya estaba presentándole su renuncia al presidente. Si esas ciento veinte horas escasas dentro del organigrama del club no constituyen de hecho un récord mundial de brevedad directiva seguro que le faltará muy poco para serlo.

Mendoza junior se va porque, según ha relatado en un escueto comunicado, estaba harto de ser un florero. Si Mariano Jaquotot, vicepresidente en la etapa de su padre, pudiera hablar, quizás le dijera que él se sintió más o menos igual. Mariano, desgraciadamente, murió hace algunos años, pero ahí está Lorenzo Sanz, el otro vicepresidente, que podrá testificar, si quiere o si le da la gana, cómo disfrutaba Ramón picando a sus dos delfines. En cuanto a Sánchez, pareciera que don Juan Carlos se hubiera caído de repente del guindo. No puedo creerme que el auténtico motivo de su dimisión haya sido la pamplina de la NBA porque ésa no se la tragaron nunca ni Sánchez, ni Rodríguez, ni López, ni Gutiérrez.

A Joan Laporta le abandonaron en su día cuatro directivos, entre ellos el vicepresidente deportivo Sandro Rosell, y no pasó absolutamente nada, pero eso sucedió cuando el Barcelona había ganado la Liga. A Ramón Calderón le dejan ahora dos y, salvo que a esos dos les sigan en el futuro otros siete, tampoco ocurrirá nada extraordinario. Pero a Calderón le dejan "a la francesa", sin explicaciones y en mitad de la temporada. La orquesta, mientras tanto, sigue tocando, y la coral del diario As anuncia que el culebrón de Kaká recupera el pulso. Como podría haber dicho el capitán del Titanic, "¿iceberg?... ¿qué iceberg?"

Triples parejas

11 de Diciembre de 2006 - 13:37:03 - Juan Manuel Rodríguez

No logro explicarme cómo es posible que Tamudo y De la Peña no estén en la selección. Si, en vez de hacerlo en el Español, Tamudo jugara en el Barça o en el Real Madrid, sería un delantero de veintitantos goles por temporada, eso seguro. El tándem que forma con De la Peña es realmente sensacional. No es que, a lo largo de su ya dilatada carrera deportiva, a Iván le haya adornado precisamente la virtud de la regularidad, pero últimamente está que se sale. De la Peña instala su grada supletoria en el centro del campo y, desde ahí, dirige las operaciones de su equipo. Su irrupción en el fútbol español, al igual que sucediera en los casos de Butragueño o Guerrero, fue anunciada como el mayor acontecimiento futbolístico jamás contado. Aquello, por ejemplo, hundió a Julen y, sin embargo, fortaleció a De la Peña, que se vio obligado a emigrar del Barça y madurar definitivamente como futbolista. Se me hace raro no ver a Tamudo y a De la Peña en el equipo nacional, más aún tras la última gili-revolución de Luis Aragonés, el enésimo cuento chino de nuestro seleccionador.

Quique Sánchez Flores, por ejemplo, ha debido pasarlo fatal sin su pareja favorita de medios centro. Me estoy refiriendo naturalmente a David Albelda y Rubén Baraja, jambas que sostienen desde hace tanto tiempo al Valencia que uno ya no se puede imaginar ese equipo sin ellos dos. Estos Pirri y Zoco de Mestalla, convertidos en pareja de hecho futbolística, ahorman el equipo de tal forma que, cuando ellos faltan, el Valencia se convierte en la casa de tocamerroque y el centro del campo en la ONG "Salvemos de la Extremaunción a Nuestros Rivales". Seguro que Quique respiró ayer aliviado al saber que al fin, después de tanto sufrimiento, recuperaba a Albeldaraja o Barajelda, tanto monta, monta tanto.

Y la pareja de más reciente creación ha sido la que han formado en el Racing de Santander con Pedro Munitis y Dragan Zigic. Más allá del hecho, ciertamente llamativo desde luego, de que uno no llegue al metro y setenta centímetros mientras que el otro supere claramente los dos, lo cierto es que esta otra pareja se entiende a las mil maravillas sobre el terreno de juego. Llegado el caso, Miguel Ángel Portugal quizá pudiera haber prescindido de uno de ellos, pero el hecho de no poder contar con ninguno de los dos fue una ventaja tan diáfana que el Zaragoza de Víctor Fernández no pudo desaprovecharla. Sin ellos, el Racing de Santander careció absolutamente de pegada y lo pagó ante un equipo que, cuando juega bien, juega realmente muy bien.

Mano de piedra

9 de Diciembre de 2006 - 20:59:28 - Juan Manuel Rodríguez

También tengo una foto con Roberto Durán "Mano de Piedra". Recuerdo que Pernell Whitaker, quien, por cierto, acaba de entrar de la mano del panameño en el Salón de la Fama, vino a boxear a España el 23 de noviembre de 1990. Nunca se me olvidará el combate porque, al igual que Ronaldinho se ha inventado la "espaldinha", el campeón del mundo de los pesos ligeros se inventó aquella noche un golpe por la espalda, un crochet a la "remanguillé", que puso literalmente en pie a todos los espectadores que habían acudido a presenciar la velada (o sea, a ver cómo operaba "Sweet Pea") al viejo Palacio de los Deportes madrileño.
 
Resulta que a Whitaker le tocó exhibirse ante un tal Benji Márquez, un boxeador absolutamente desconocido que de ninguna forma quería caer ante el estadounidense. No lo hizo, por cierto, aunque Whitaker acabara dibujándole un mapa en la cara, con sus ríos, sus valles, sus cordilleras y todo. Márquez evitaba al campeón mundial como si del mismísimo cobrador del frac se tratara, huyéndole, esquivándole. Sí se le descubrió sin embargo al puertorriqueño una habilidad innata aquella noche, y es que, pasase lo que pasase, siempre lograba localizar dentro del ring, que no es precisamente el Océano Atlántico, el punto más alejado que existiera entre él y su oponente. Hasta que Whitaker, harto de estar harto, aburrido de tener a Márquez echándole el aliento a sus espaldas, lanzó un crochet mirando al tendido que, repito una vez más, no he vuelto a ver jamás en mi vida. El golpe impactó de lleno en el rostro del bueno de Benji y, como decía, el Palacio de los Deportes hizo la ola.
 
En medio de la presentación de la velada irrumpió por allí Roberto Durán. Whitaker, un atleta de ébano más serio que Charles Bronson cuando decidía ponerse serio, se levantó para aplaudir a "Mano de Piedra", y el resto de asistentes decidimos imitarle no fueran a tomárselo a mal. Aquel, querido Tomás Cuesta, sí que parecía uno de los Soprano; a su lado Emerson sería una versión "light" de Bambi. Ahí fue justamente donde José Caballero me hizo la foto con Roberto Durán, conocido mundialmente, como todo el mundo sabe bien, con el apelativo de "Mano de Piedra" por su habilidad innata para tocar la "Polonesa Brillante para cello y piano" de Federico Chopin sin necesidad de tener que quitarse los guantes... O a lo mejor no era por eso.
 
A lo que íbamos. Roberto Durán "Mano de Piedra", campeón del mundo en cuatro divisiones de peso diferentes, acaba de ser elegido para entrar en el Salón de la Fama del Boxeo Internacional, con sede en Canastota, Nueva York, en su primer año de presentarse en la lista de candidatos. Mike Tyson dijo una vez que en su profesión era "más importante dar que recibir". Simple, ¿verdad? Si tomamos esa frase de Tyson, alias "El terror del Garden", alias "Iron Mike", alias "La Bestia", al pie de la letra, nadie podrá negarme que Roberto Durán fue, durante todo el tiempo que ejerció su profesión, la auténtica generosidad personificada. Pues yo aparezco en una foto con ese santo.

La mujer del César

8 de Diciembre de 2006 - 15:14:02 - Juan Manuel Rodríguez

La credibilidad de Eufemiano Fuentes no atraviesa precisamente por uno de sus mejores momentos. Es más, si tuviéramos a mano un credibilidamómetro, el aparatito daría cero en el caso del doctor Fuentes. Le Monde, que es el diario que lanzó la piedra y luego escondió la mano, no es que navegue tampoco en la cresta de la ola informativa; de hecho, tras atravesar por una gravísima crisis económica que le obligó a resolver un expediente de regulación de empleo de un diez por ciento de su plantilla, el grupo Prisa hubo de acudir en su rápido auxilio con una ampliación de capital que superó los veinticuatro millones de euros. Lo que quiero decir con todo esto es que no da la impresión de que la persona que hizo las declaraciones, ni tampoco el lugar que escogió para hacerlas, estén en un momento especialmente boyante.

Pese a todo resultó inevitable que la información publicada en Le Monde diera tres veces la vuelta al mundo. Y eso fue así porque implicaba a clubes de fútbol del prestigio internacional de Real Madrid, Barcelona, Valencia y Betis. En el preciso instante en que tuve conocimiento de la información aparecida en Le Monde puse en marcha el cronómetro. ¿Cuánto tardarían en desmentir la información? A Jordi Ardévol, ex jefe de los servicios médicos del Barça, le llamó Marcos Lorente, jefe de deportes de la Cadena Cope en Barcelona. Ardévol, naturalmente, negó todo de cabo a rabo. Después apareció Tomás Calero, médico del Betis, y luego lo hizo Jordi Bruixola, director de comunicación del Valencia, todos en la misma línea que el ex médico azulgrana. ¿Y el Madrid? ¿Dónde estaba metido el Madrid? El desmentido merengue apareció, por supuesto el último, cuando ya habían pasado las cinco de la tarde.

Cuenta Plutarco que un patricio romano llamado Publio Clodio Pulcro, dueño de una gran fortuna y dotado con el don de la elocuencia, estaba enamorado de Pompeya, que era ni más ni menos que la esposa de Julio César. Estaba tan locamente enamorado que un buen día, durante la fiesta de la Buena Diosa, una celebración a la que sólo podían asistir mujeres, el patricio entró en la casa de César disfrazado de ejecutante de lira, pero fue descubierto, apresado, juzgado y condenado por engaño y sacrilegio. A pesar de que sabía que su esposa no había cometido ningún acto indecoroso, César reprobó duramente a Pompeya puesto que no le gustaba que fuera sospechosa de infidelidad. Y añadió aquello tan famoso de que "no basta que la mujer del César sea honesta; también tiene que parecerlo". Eso lo dijo Julio aproximadamente cincuenta años antes de que naciera Jesucristo. Los responsables de la comunicación madridista llegan, pues, 2056 años tarde.

Un Barça mágico

7 de Diciembre de 2006 - 12:21:06 - Juan Manuel Rodríguez

Parafraseando al ingenioso hidalgo Don Bill Shankly de Glenbuck, East Ayrshire, Escocia, si alguien, por una apuesta pongamos por caso, hubiera decidido conservar uno de aquellos viejos televisores en blanco y negro de hace tantísimos años, con el único objeto de seguir un día la transmisión, que no retransmisión, entre el Barcelona y el Werder Bremen de ayer, lo habría tenido muy fácil para saber cuál de los dos equipos era el Barça: el que llevaba el balón. Así de sencillo. Y me refiero, naturalmente, a la primera parte, que fue en realidad la única que importó. Con el 2-0 en el marcador y Klose en el campo, el Barcelona se replegó, lo que no quiere decir en modo alguno que llegara a pasar apuros. El Barça, como no podía ser menos, ataca con el balón en los pies pero, y esta es su indudable grandeza, defiende de la misma forma; o sea, cuando defiende lo hace atacando a su oponente. El equipo de Rijaard sólo sufre cuando no controla el balón, aunque en ocasiones también pierda partidos sin tenerlo en su poder.

Para quien siga preguntándose a estas alturas de la película, cuando ya están a punto de salir los títulos de crédito, a qué le llamo yo exactamente jugar bien al fútbol, la respuesta está en la primera parte que pudimos presenciar ayer en el Nou Camp. No soy en absoluto original, ni aporto nada nuevo; todo el mundo le llama a eso jugar bien al fútbol. El Barça perderá partidos, sí, pero sólo cuando traicione su estilo, bien por miedo al rival o bien por falta de confianza. Porque al fútbol se juega bien así, como lo hizo ayer el Barcelona, entrando por las bandas, con pases largos, con pases cortos, con desmarques continuos, con regates, con jugadores en permanente movimiento, con velocidad y, por fin, con faltas tan inteligentes y redondas como las que lanzó ese genio de la lámpara llamado Ronaldinho. Eso es jugar bien al fútbol en mi opinión, y hacerlo mal es justamente todo lo contrario: no emplear las bandas salvo para salir en camilla, no desmarcarse jamás a menos que lo recete el médico, no intentar la acción individual por temor al qué dirán, jugar despacio o no siquiera moverse cuando el compañero lleva el balón.

La tradición del mejor fútbol europeo nos dice que los grandes equipos juegan siempre al ataque, mandando, dirigiendo, templando, llevando la batuta. Eso fue, al menos, lo que aprendimos de nuestros mayores. Naturalmente que al fútbol se puede ganar de otras formas, pero sólo los equipos con fantasía logran pasar a la historia. Este Barcelona lo hará, este Barça pasará a la historia. Y lo hará sencillamente porque sus futbolistas mantienen siempre viva la llama de la ilusión, advirtiendo a sus seguidores que, cuando menos lo esperen, surgirá un momento único, irrepetible y mágico que inevitablemente tendrán que contarle a sus hijos, al igual que sus padres les contaron a ellos otros instantes similares. Por desgracia hay otros equipos que ganan, sí, pero que generan en quienes lo ven el mismo efecto que podría transmitirles un balance contable. ¿Hay un balón por medio? Sí. ¿Un árbitro y dos jueces de línea? También. ¿Once jugadores por equipo? Claro. ¿Es fútbol?... Repetiré mi pregunta: ¿es fútbol?

Entre el tormento y el éxtasis

5 de Diciembre de 2006 - 16:29:57 - Juan Manuel Rodríguez

En el diario Marca preguntan a Toni Frieros, del Sport, y a Joan Poquí, de El Mundo Deportivo, qué les gustaría a ellos que pasase esta noche si la situación actual –es decir, el Real Madrid ya clasificado para octavos de final de la Champions y el Barcelona luchando a vida o muerte para obtenerla– fuera justo al revés. Uno miente y el otro dice la verdad. Frieros miente cuando dice que él no desearía el mal madridista. Poquí sí dice la verdad, y confiesa lo siguiente: "cualquier culé les querría fuera". A todo esto, al madridismo cabría aplicarle el título de aquella soberbia película dirigida por el británico Carol Reed, El tormento y el éxtasis se llamaba, en la que nos contaban las tremendas peripecias por las que tuvo que atravesar el gran Miguel Angel Buonarroti a la hora de pintar la Capilla Sixtina. El merengue medio oscila ahora mismo entre el tormento de ver clasificado a su eterno rival y el éxtasis que supondría presenciar cómo cae eliminado a las primeras de cambio.

La Liga española tiene tres representantes en la Champions League. Uno de ellos, por cierto, está presidido por alguien que, no hace tampoco demasiado tiempo, afirmaba con contundencia lo siguiente: "España tiene una oportunidad histórica para encajar a Cataluña dentro del Estado". Eso sin olvidar hechos como el show reivindicativo de los Paises Catalanes, con mapa incluido, a su pesar, de Baleares y Valencia, o la tristemente famosa realización de TV 3 regodeándose en el cartelito de "Catalonia is not Spain". Tampoco creo que sea necesario recordar ahora lo dicho (y sobre todo lo escrito) por el futbolista nacionalista Oleguer Presas. No es de extrañar, pues, que, con personajes tan profundamente sectarios, muchos aficionados, incluidos desde luego bastantes seguidores culés de ringo rango, se sientan estafados por la instrumentalización política a la que se ve sometido, un día sí y otro también, el club de fútbol de sus amores.

Al final del partido, en cualquier caso, se descorcharán botellas de champagne, eso seguro. Siendo realistas, a los madridistas les interesaría que se clasificara el Barça. El equipo de Frank Rijkaard puede ser temible si sólo ha de centrarse en una competición. Pero váyanle ustedes a un merengón con ese cuento de la lecherita culé. Tampoco albergo demasiadas dudas al respecto de que la eliminación barcelonista, en caso de producirse ésta, sería vendida inmediatamente por la propaganda oficial madridista como un signo evidente de que las cosas se están haciendo magníficamente bien. Lo que supondría, todo sea dicho de paso, hacerlas rematadamente mal, por supuesto.

Vuelve el hombre

4 de Diciembre de 2006 - 14:16:03 - Juan Manuel Rodríguez

Ramón Calderón sacó adelante la asamblea de socios compromisarios al más puro estilo Capello, jugando mal, a la defensiva, con mucho sufrimiento y ganando por la mínima, que es de lo que se trata. ¿O no? A lo mejor resulta que no se trata de eso. Mal que bien, al presidente del Real Madrid le aprobaron las cuentas del año pasado, que por cierto no eran suyas, el nombramiento de los nuevos directivos y el presupuesto de la próxima temporada; no así la modificación del voto por correo. Los trescientos veinte supermanes que, más de seis horas después del inicio de la reunión, aún sobrevivían en el Palacio de Congresos, rechazaron la propuesta de la junta directiva de anular el voto por correo a partir de las próximas elecciones.

El discurso presidencial inicial consistió en un cóctel a partes iguales de autocomplacencia, melancolía y reproches a los anticalderonistas que, como les sucede a todos los presidentes de todo, (también al de mi comunidad de vecinos) confundió, supongo que adrede, con unos antimadridistas que pasaban por allí. Calderón dijo que no tenía miedo a convocar elecciones aunque, por si acaso, no las convocó; añadió a continuación que su hermano, que debe ser un santo varón, ha perdido tiempo y dinero tras aceptar su petición de que fuera al club a ayudarle; y, erre que erre, vuelta la burra al trigo, aseguró otra vez que no descartaba del todo que Kaká no acabara vistiendo de blanco madridista. Uno de sus amigos le llamó "mosca cojonera", otro señaló que el club estaba presidido por un estudiante y que sólo quedaba por saber quién era el Algarrobo, otro más le acusó de no tener la categoría suficiente para presidir el club. Con amigos así, Calderón no necesita Laportas. Pero el presidente, cual don Tancredo futbolístico, lo soportó todo con estoicismo.

¿Se acuerdan de aquel anuncio de colonia en el que salía una chavala monumental que no hacía más que repetir que buscaba a Jack, y que buscaba a Jack, y que buscaba a Jack? Creo recordar que el anuncio terminaba así: "vuelve el hombre". Ayer, en la asamblea, estuvieron dos de los hijos de Florentino Pérez, acompañados en todo momento por Manuel Redondo, la mano derecha del ex presidente. Y yo me pregunto, ¿acaso querrá volver el hombre? No lo sé. Lo que sí sé es que, en cuanto concluyó el tostón presidencial, en Real Madrid Televisión decidieron pasar a cuestiones más trascendentes para el futuro inmediato del club como, por ejemplo, la repetición del Málaga-Castilla del sábado por la tarde. Y por poco no salió un presentador diciendo: "entretanto continúa nuestra reunión anual de amigos, y con objeto de evitar que el ruido de los disparos despierte a los niños, vayamos con unos bonitos minutos musicales. A continuación oirán la marcha militar Alte Kameraden, del maestro Carl Teike. Hasta la próxima". Por cierto, un partido espléndido y con muchas alternativas el del Castilla. A ver si a los chavales les dan eso precisamente, la alternativa.

El buen juicio de un árbitro de boxeo

3 de Diciembre de 2006 - 18:02:14 - Juan Manuel Rodríguez

De haberla tenido, Ricardo Sánchez Atocha habría perdido toda la razón saltando al ring como lo hizo, cual gato salvaje, para reprocharle airadamente al panameño Guillermo Pérez que hubiera parado la pelea cuando sólo faltaban un minuto y nueve segundos para la finalización del undécimo asalto. El argentino Mariano Carrera, que tenía también claramente ganado el combate a los puntos, encadenó en ese preciso instante una serie de golpes que, aunque bien encajados por parte de Javier Castillejo, no hacían presagiar nada bueno para el campeón mundial del peso medio en versión de la AMB. Al principio dije que Sánchez Atocha, quien suele comportarse en la esquina como un hombre bastante frío, habría perdido la razón, de haberla tenido, actuando como lo hizo. Pero es que, además de todo, no la tenía.

El panameño Guillermo Pérez tiró de manual cuando, haciendo uso de su "buen juicio", paró la pelea con objeto de prevenir un daño innecesario a la salud de uno de los dos boxeadores, en este caso Castillejo. ¿Qué interpretó Pérez?... Interpretó que Carrera estaba siendo muy superior a Castillejo y que éste no podría aguantar en pie el aluvión de golpes que se le venían encima. Efectivamente Javi, que se comportó como un campeonísimo y que incluso supo reaccionar a tiempo para interponerse entre su preparador y el árbitro, se mostraba fresco como una lechuga a los cinco minutos de haberse parado la pelea. No tuvo que salir en camilla, ni recibió tampoco asistencia médica en el ring. Asistió a la proclamación del nuevo campeón y felicitó al equipo de "Adrenalina". Pero apuesto lo que sea a que, en caso de no haber parado la pelea, Castillejo se habría ido inevitablemente a la lona. Pérez quiso evitar males mayores e hizo uso de su buen juicio, que en la opinión poco objetiva de Sánchez Atocha fue malo. Imagino que cuando pase un poco de tiempo, Ricardo recapacitará.

Castillejo cayó en buena lid, demostrando que ha sido un gran campeón del mundo, dando la cara, dominando el centro del cuadrilátero, encajando y golpeando a su rival. El "lince" era el favorito para revadilar el título y tengo la impresión de que a la AMB le habría gustado que el español siguiera siendo el campeón, pero Carrera no estuvo nunca de acuerdo con los preparativos que se hicieron alrededor suyo sin su consentimiento previo. Fue mejor que Javi, supo salirse de la distancia, encajó lo que no estaba inicialmente previsto que encajara, tuvo al campeón más pendiente de los golpes bajos que de otra cosa y a puntito estuvo de derribarle en el noveno asalto. A Castillejo le salvó entonces la campana; en el undécimo asalto lo hizo el buen juicio de un árbitro de boxeo. Carrera ya tiene la añorada corona de Monzón.

Lo que la oruga le dijo a Alicia

2 de Diciembre de 2006 - 16:58:31 - Juan Manuel Rodríguez

A Ramón Calderón también deberíamos integrarle en eso que el profesor Gustavo Bueno ha dado en llamar, con notable acierto, "el pensamiento Alicia", la concepción de un mundo más propio de la ensoñación infantil que de otra cosa. Este pensamiento es el que llevaría al presidente del Real Madrid a prometer los fichajes de Kaká, Cesc y Robben, anunciar que el equipo de baloncesto, que en la actualidad está luchando por la Copa Uleb, optará a una franquicia de la NBA, asegurar que este año se irá al menos una vez a La Cibeles, definir el acuerdo para la venta de los derechos audiovisuales como el más importante de la historia del deporte mundial o, por poner sólo el penúltimo ejemplo, catalogar la Asamblea de socios del 3 de diciembre, que todo hace indicar que va a ser la más caliente de los últimos diez años, como una reunión de amigos.

La Oruga le dijo a Alicia: "un lado de la seta te hará crecer, y el otro te hará disminuir". Viviendo así, felices y a resguardo en su particular País de las Maravillas –"¿se esperan grupos que intenten boicotear la Asamblea?", le preguntan a Miguel Ángel Arroyo, Director General de Presidencia, en la página web oficial del club, quedándose tan panchos–, da la impresión de que la junta directiva actual esté empeñada en comerse a dentelladas el lado de la seta que les hace disminuir en lugar de crecer. 

Arroyo, quien por cierto sacó un "muy deficiente" de nota en El Tirachinas que trató el espinoso tema del voto por correo, se permite el lujazo de decir que habrá asambleístas, socios madridistas que pagan religiosamente sus cuotas, que acudirán a la reunión del "3-D" con el objetivo claro de defender "intereses ajenos al Real Madrid", que es tanto como decir que la actual junta directiva es el Real Madrid Club de Fútbol. Exactamente lo mismo les pasó a Núñez con el Fútbol Club Barcelona y a Jordi Pujol con Cataluña. Sólo han pasado cinco meses desde las elecciones de julio y estos caballeros ya han decidido que ellos son el Real Madrid. ¿Cabe una expresión más clara del pensamiento Alicia? 

En el polo opuesto de ese pensamiento se encontraría, por ejemplo, Mauricio Macri, presidente del Boca Juniors: "me pegarán un balazo antes que dejar marchar a Gago por menos de los veinte millones de euros". Está claro que ha olido el dinero fresco de Mediapro. O Adriano Galliani, administrador delegado del Milan, que ya se lo toma a chirigota y asegura que en su lápida pondrá "el hombre que mantuvo a Kaká en Milán". Parece que esos dos sí están comiendo del lado correcto de la seta.


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