30 de Noviembre de 2006 - 17:43:35 - Juan Manuel Rodríguez
Han ampliado el museo del Real Madrid y sin embargo –¡qué fatalidad!– se han quedado sin espacio suficiente en la recién estrenada galería de presidentes para los señores Fernando Martín Alvarez y Luis Gómez-Montejano Arroyo. De Florentino Pérez (2000-2006) se pasa directamente, por arte de birlibirloque, a Ramón Calderón (2006). Sin embargo Martín y Montejano, que entre los dos no suman ni la duración de un parto, sí aparecen en la página web oficial del club. O sea, en la web sí aparecen los diecisiete presidentes, indistintamente del tiempo que permanecieran en el cargo o de cómo se produjera su nombramiento, pero en el museo –¡qué inmensa fatalidad!– del catorce se pasa directamente al diecisiete, dejando al mayor propietario de suelo de España y al vicepresidente de la Asociación de Garajes con un palmo de narices y a la puerta de la gloria.
La noticia de la desaparición de los presidentes quince y dieciséis fue recogida por todos los medios de comunicación, aunque, probablemente porque sean muchos los llamados pero muy pocos los elegidos, el Real Madrid se puso en contacto con el diario As para explicar las razones de tan sonado olvido: "el club explicó que en dicho panel están todos los presidentes electos, es decir los que salieron mediante unas elecciones". Me voy al diccionario de la lengua y busco la palabra "elección", del latín "electio, electionis", y dice: "emisión de votos para designar cargos políticos o de otra naturaleza". El argumento del club es, por lo tanto, correcto: a Martín le puso a dedo Florentino, y Montejano ocupó la vacante de Martín; no hubo, pues, elección previa por parte de los socios.
Pero en la "Historia del Real Madrid Club de Fútbol" puede leerse lo siguiente: "1982: Inauguración de los videomarcadores. Vuelve Di Stéfano, 29 años después, como entrenador. Primer acuerdo con un patrocinador. Monumento a Santiago Bernabéu. El 11 de julio se disputa en el Bernabéu la final del Mundial de España. El 10 de octubre es reelegido presidente Luis de Carlos, con 10.752 votos frente a los 7.660 de su rival, Ramón Mendoza. Era la primera vez que los socios acudían a las urnas". O sea que los socios votaron por primera vez en el año 1982, y la explicación del club para dejar fuera a Martín y Montejano es que ellos "nunca fueron refrendados en las urnas". ¿Fue refrendado en las urnas Juan Padrós? ¿O Rafael Sánchez Guerra? ¿Votaron los socios a Luis Usera Bugallal? ¿Eligieron a Santiago Bernabéu de Yeste?
Entre los años 1900 y 1982 ninguno de los presidentes del Real Madrid compareció a unas elecciones, ni fue designado por los socios, ni se emitieron votos, ni hubo otras candidaturas. De forma que, según el particular criterio de los actuales responsables del Real Madrid recogido por el diario As, ("en dicho panel están todos los presidentes electos, es decir los que salieron mediante unas elecciones") don Santiago Bernabéu no debería aparecer en la galería de presidentes del Real Madrid. Algunos sí que están para el museo, pero para el de cera de Madame Tussaud.
29 de Noviembre de 2006 - 15:33:29 - Juan Manuel Rodríguez
Ya lo decía el sabio Plutarco: "la amistad es animal de compañía, no de rebaño". La cita del biógrafo, ensayista e historiador griego viene a colación de unas declaraciones realizadas ayer por el abogado palentino Ramón Calderón, a la sazón presidente del Real Madrid, en el sentido de que la asamblea del próximo 3 de diciembre será, y utilizo palabras textuales suyas, una reunión de amigos. A lo largo de estos últimos veinte años he asistido a algunas asambleas del Real Madrid; ni muchas, ni pocas, sólo las justas. Y, sinceramente, jamás se me habría ocurrido relacionar algo tan serio como la amistad con lo que allí sucede. El propio Calderón fue, en alguna de esas reuniones a las que hago referencia, látigo presidencial y opositor inmisericorde. Lorenzo Sanz sabe muy bien de lo que estoy hablando.
No sé qué tenía que ver la amistad con todo aquello, de verdad que no lo sé. Aunque si hay algo que no pueda negársele a estas alturas a Calderón es el hecho incuestionable de que lleva mucho tiempo trabajándose la presidencia, primero desde fuera y luego desde el corazón mismo de la junta directiva que presidió Florentino Pérez. El club se habría ahorrado un montón de problemas si, a la entrada de aquellas incendiarias asambleas de socios compromisarios, hubiera colocado aquel cartelito que, en previsión de males mayores, solían colgar siempre en la barra de los salones del viejo Far West: "por favor, no disparen al pianista".
Además de hacer una referencia a la amistad, Calderón negó con firmeza que fuera a convocar elecciones el "3-D". Craso error. Ya dije que el Real Madrid necesitaba un cambio de arriba abajo, pero que el cambio sólo podría producirse si los actuales gestores del club se mostraban generosos. Precisamente porque Calderón lleva "en la mina" trabajándose el salto a la presidencia casi tanto tiempo como prisionero estuvo el Conde de Montecristo en el castillo de If, era ciertamente pesimista al respecto de su generosidad. Sólo ha estado cuatro meses en el cargo y ya ha tenido tiempo más que suficiente para borrar de la galería presidencial a Fernando Martín y a Luis Gómez-Montejano, y eliminar también de su despacho la fotografía de Florentino con Joseph Blatter el día que eligieron al club el mejor del siglo XX. Serán los socios que acudan a la asamblea del domingo que viene quienes deban decidir qué clase de amistad están buscando con la actual directiva, si la de compañía o la de rebaño. Porque ya advierto de antemano que hay por ahí sueltos demasiados pastores amateurs.
28 de Noviembre de 2006 - 17:38:16 - Juan Manuel Rodríguez
Vayamos al grano porque no querría perderme en demasiadas disquisiciones. No sé a santo de qué tanta polémica con el baloncito de oro que le han dado a Cannavaro. Totti y Sacchi se lo habrían dado a Buffon, Joan Gaspart a Ronaldinho, Calderón a Kaká, Cesc o Robben, por ese orden, y yo, para qué vamos a andarnos con más zarandajas, se lo habría dado a Monica Bellucci, que fue, por cierto, quien se lo entregó ayer al defensa central del Real Madrid y capitán de la selección italiana de fútbol que se proclamó recientemente campeona del mundo en Alemania-2006. A ella, a Mónica, la descubrí en "Malena", de Giuseppe Tornatore; un poco tarde, lo sé, es cierto, pero es que el cine europeo no me va. Me gusta, eso sí, Vittorio De Sica: "Matrimonio a la italiana", "Milagro en Milán", "El limpiabotas", "Ladrón de bicicletas", "El general della Rovere", aunque ésta la dirija Roberto Rosellini... ¡Esas sí que eran películas! Pero cuando veo una tontuna del saltimbanqui Roberto Benigni quito la tele. ¡Si Federico Fellini levantara la cabeza!
En fin, a lo que íbamos, que tampoco quiero perderme en demasiadas disquisiciones. Yo le habría dado a la Bellucci no un Balón de Oro sino ciento. Es más, si ella me lo pidiera, ahora mismo, en prueba de mi amor, le robaría los suyos a Alfredo di Stéfano y se los entregaría en el sitio exacto de la Unión Europea que ella me ordenase. Sólo haría falta un silbidito. Y me da igual el Photoshop y el photoshap porque aquí lo único que no está a debate es la rotunda, serena y majestuosa belleza de esta gran señora. Es más, si no fuera porque Cannavaro se levanta ya con la sonrisa profidén puesta, apostaría pajaritos contra corderos a que es tan feliz y dichoso por tener cerca a la gran M.B. Pero, ¿a santo de qué tanta polémica? Fabio confiesa que él también se lo habría dado a su amigo Buffon, pero que desgraciadamente no vota. ¿Entonces?
En Can-Barça están que trinan por la única razón de que han premiado a un futbolista del Real Madrid. No lo han hecho, claro, por lo que está demostrando aquí sino por lo que hizo allá, pero, al fin y al cabo, Fabio lleva ahora la camiseta blanca y, bordado en ella, cosido en su pecho, el escudo con la corona real concedida en 1920 por el Rey Alfonso XIII; y eso debe escocer, y mucho además, por aquellos lares. De verdad que a veces pienso que las portadas del Sport las diseña Joan Gaspart. Yo dejé de creer en el Balón de Oro y, por extensión natural, en France Football, la sopa de cebolla, Laurent Fignon, el queso Gruyère, Gerard Depardieu y el pastel de avellanas y patatas, aquel infausto día del año 2001 en que, pudiendo haber premiado al gran Raúl González Blanco, los franceses le regalaron el premio a Michael Owen, un tipo fenomenal, una gran persona, un hombre elegante y simpático, un gran jugador, pero que en aquella ocasión no se lo merecía. En aquel preciso instante dejé de creer en el Balón de Oro pero, a cambio, hoy tengo una fe ilimitada en las posibilidades de Malena, que, efectivamente, es el nombre de un tango que dice así: "tus ojos son oscuros como el olvido, tus labios apretados como el rencor, tus manos dos palomas que sienten frío, tus venas tienen sangre de bandoneón". Aunque, como ya dije al comienzo, no querría perderme en demasiadas disquisiciones.
27 de Noviembre de 2006 - 12:19:59 - Juan Manuel Rodríguez
Entre el Barcelona y el Sevilla le están haciendo un sándwich al Real Madrid. Al Barcelona de Frank Rijkaard le gusta el jogo bonito, y además tiene futbolistas que pueden interpretarlo sobre el campo. Ese debería ser, a mi modo de entender, el estilo del Real; pero el fútbol-espectáculo está hoy indefectiblemente instalado en el Nou Camp y, como sucediera con aquel famoso anuncio de las pilas alcalinas, parece que va a durar, y durar, y durar durante mucho tiempo más todavía. Por su parte, el Sevilla traslada tan acertadamente al césped la filosofía que el entrenador italiano pretende inculcar en el Madrid que a uno le entran unas ganas enormes de preguntarle a Juande si su segundo apellido no será realmente Capello en lugar del consabido Ramos con el que aparece retratado en todas las guías de fútbol. Como le sucede a Rijkaard en el Barça, Juande tiene también futbolistas adecuados para esa clase de juego. Ya se encargó Monchi de suministrárselos.
Por ahí dicen que el estilo de Capello triunfó en Mestalla debido a que el Madrid ganó al Valencia por 1-0. Y, dejando a un lado el excesivo enjabonamiento de los modernos herederos del trovador Estebanillo de Sopetrán, de quien Rafael Marín asegura que, tras cruzar el cerco moro de Valencia, devolvió la vida a El Cid, ya muerto, para que Rodrigo Díaz de Vivar pudiera librar su última batalla, diremos que no, que si algo no triunfó en Mestalla fue justamente el estilo futbolístico que suele preconizar Capello, a quien no gusta que lleguen demasiadas veces con peligro a su propia portería. El Valencia, sin Villa y sin Morientes, sus dos 007, llegó, vaya si llegó. Y el Madrid, según confesó el mismísimo Fabio Capello al final del partido, tuvo mucha fortuna. Y cito textualmente al entrenador merengue para no equivocarme: "El Real Madrid ha tenido suerte y el resultado no ha sido justo para el rival. El Valencia ha tenido oportunidades para hacer gol y me ha gustado mucho como equipo". Ya ven que se puede ser incluso más "capellista" que el propio Fabio Capello.
Una cosa sí es cierta, y es que el Real Madrid está solucionando a base de puntos su trastorno de doble personalidad futbolística: querría parecerse al Barça, pero no puede; le gustaría imitar al Sevilla, pero no le llega. Y en medio de ese sándwich, mal que bien, de aquella manera, va sacando sus partidos adelante y manteniéndose arriba. Es esa, por cierto, la mejor manera posible de cerrar la boca de los críticos y, en época de abundantes setas y no menos suculentas trufas, que surjan, cual inmensos hongos, los Estebanillos de turno del moderno Mester de Juglaría periodístico. Conmigo que no cuenten para el orfeón porque ese día tengo cita con el dentista.
26 de Noviembre de 2006 - 12:32:16 - Juan Manuel Rodríguez
No querría que la falsa polémica sobre las gafas italianas de diseño de Fabio Capello y el presunto fuera de juego en el gol del armario noruego John Carew del otro día me apartaran en absoluto de la cuestión verdaderamente esencial en toda esta película, y esta no es otra que el Real Madrid juega mal al fútbol; a veces muy mal. Echando la vista atrás, y siendo generoso, el equipo que dirige el italiano habría jugado, reuniéndolos todos, noventa minutos razonables de tesón y lucha. El Dorado prometido por Ramón Calderón se hace de rogar, pero no seré yo, un profano en la materia al fin y al cabo, quien le niegue al presidente la mayor. Lo único que sí digo es que he visto cadáveres de tres días que tienen mejor pinta que ese equipo, nada más.
Dicho lo cual, y habiendo dejado clara por enésima vez mi opinión al respecto, parece que Capello está indignado con un comentario que hizo alguien a propósito de la graduación de sus gafas. ¿En serio vamos a hablar de un fuera de juego? Pues parece que sí. Reconozco que no vi fuera de juego en el gol de Carew como, por otro lado, no lo vio nadie salvo, al parecer, el propio Capello. Y ayer, en un acto que habría sido más propio de su compatriota Leo Bassi que de un entrenador del Real Madrid, Fabio se puso a repartir postalitas con la jugada de uno de los goles del Olympique de Lyon. En una de las fotografías, efectivamente, Diego Armando Carew está en fuera de juego; pero la instantánea ha sido captada cuando el balón ya ha partido de la bota de su compañero, luego resulta imposible certificar lo que tan locuazmente afirma Fabio Capello.
Tres cosas más. Dejando a un lado que me parece mentira que Capello, con todo lo que se le viene encima, se dedique a repartir felicitaciones navideñas en pleno mes de noviembre, diré que, de ser cierto que el Real Madrid Club de Fútbol tiene un modernísimo sistema privado de grabación, ya podría haber repartido Capello entre la prensa la foto buena. ¿O es que acaso la otra le llevaba la contraria? Y ya puestos, ¿por qué no repartió también las fotografías en las que Carew burlaba él solito a la defensa madridista al completo? Hablando de coraje: ¿para cuándo una pizquita de autocrítica? ¿O lo dejamos todo para el mes de mayo? Sobre las gafas en cuestión, nada que añadir. A mí, efectivamente, me parecen unas gafas muy bonitas, unas lentes, como se decía antiguamente, de diseño. Y estarán graduadas, sí, pero el problema es que, con el calor de la calefacción del banquillo y el frío del campo, hay veces que a don Fabio se le empañan. Estamos empañados.
24 de Noviembre de 2006 - 17:36:04 - Juan Manuel Rodríguez
José Antonio Abellán dice que Ramón Calderón podría presentar su dimisión en la Asamblea del próximo 3 de diciembre. Esa sería, con el club judicializado y el voto por correo retenido y pendiente aún del oportuno recuento, la actitud más coherente por parte del presidente del Real Madrid. Y eso es precisamente lo que me impide tenerlas todas conmigo. Lo sensato, lo lógico y natural, sería que Calderón diese un paso al frente y reconociese lo que, por otro lado, ya es un secreto a voces: su presidencia está coja, y renquea más aún si cabe desde que El Tirachinas empezó a denunciar unas historias para no dormir que servirían de fuente de inspiración a los mismísimos Martin Scorsese o Francis Ford Coppola. Sería lógico que Calderón, como por otro lado ya dejó entrever en la prensa italiana, convocase elecciones, y por eso mismo dudo que lo haga puesto que sus últimas decisiones no están siendo presididas por la sensatez. Veremos.
De verdad que siento haber tenido razón en este asunto en concreto. Desde el primer día dije que las elecciones de junio constituían un profundo error y no solucionarían los graves problemas que tiene el club. Aquellas elecciones forzaron al socio a elegir entre cinco opciones verdaderamente malas, a cual peor; y acabaron siendo buenas sólo para quien acabó ganándolas, o sea Ramón Calderón. Ahora, en la situación actual, no es que las elecciones sean buenas, no, sino que constituyen la única salida lógica ante un panorama realmente kafkiano. Y serían extraordinarias si, además de convocarse con el tiempo suficiente para dar opción a candidatos nuevos, no concurriera a ellas ningún ex candidato, tapado, retapado o testaferro. El Real Madrid necesita una transfusión urgente de sangre nueva y de ideas atractivas y ambiciosas.
Si Calderón convoca elecciones, se presenta y luego resulta que las gana con autoridad y despejando todas las interrogantes que flotan ahora mismo en el ambiente, ¡olé por Calderón! Pero, sinceramente, no creo que vayan a ir por ahí los tiros. Algo se mueve en el madridismo, harto de estar harto, cansado de la imagen que el club traslada al exterior. Algo se mueve en el madridismo... por fin. De ahí que la Asamblea sea tan importante. Más relevante, por ejemplo, que el hecho de que Ramón Calderón fuera aclamado en su día en Móstoles tras acudir a presenciar un partido de veteranos, noticia que aparece, por cierto, en la página web madridista inmediatamente por delante de la convocatoria del "3-D".
23 de Noviembre de 2006 - 17:30:51 - Juan Manuel Rodríguez
Alejandro Delmás ha descubierto al viejo Joe Frazier en el número 2913 de North Broad Street, en Filadelfia, Pennsylvania. Nada más leer su extraordinario reportaje le he llamado por teléfono para felicitarle. "Pues mañana (por hoy) aparece una entrevista con él, no te la pierdas". "No me la perderé". ¿Y cómo podría? Tras oír una reedición de las tontunas de Super Guti fashion ("hay periodistas que disfrutan cuando no me va bien y descargan conmigo su tensión" o algo así, la verdad es que reconozco que tampoco le he prestado excesiva atención), cualquier cosa seria, cualquiera, la más insignificante, representa para quien esto suscribe una especie de cura de desintoxicación de la porrería, la mejor terapia de choque contra el abobamiento.
El pasado 11 de octubre de 2001 moría en Las Vegas, a la edad de noventa años, Eddie Futch, uno de los mejores entrenadores de boxeadores de toda la historia. Futch, elegido varias veces mánager y entrenador del año, fue precisamente quien tiró la toalla en la indescriptible batalla de Manila, el conocido "Thrilla in Manila", la última de las tres peleas que tuvieron como protagonistas a Joe Frazier y Muhammad Ali. Al final de aquel memorable combate, Ali le dijo a Frazier que ya estaban libres, reconociendo años más tarde que, de no haber existido Joe, él no sería hoy quien es. El 8 de marzo del 71, en Nueva York, los jueces decidieron darle a Frazier la victoria por decisión unánime en 15 rounds. Casi tres años más tarde, el 28 de enero del 74, fue Ali quien ganaría en 12 asaltos. La pelea de Manila resolvió la discusión a favor de Ali, aunque Frazier le confiesa a Delmás que él no se vio perdedor en ninguna de las tres. Cuando Futch le dijo a su pupilo que iba a parar la pelea, éste le pidió continuar hasta el final. Las palabras de Eddie pasarían a la historia del deporte: "siéntate hijo, nadie olvidará jamás lo que hiciste aquí".
Ahora Frazier malvive en un gimnasio que lleva su nombre, el Joe Frazier's Gym. Es, para que nos entendamos, el Eddie Futch de las nuevas promesas del boxeo. El reportaje, insisto, es cosa seria. Apoyado en su viejo bastón, con el sombrero calado hasta las cejas y un par de guantes colgándole del hombro izquierdo, Joseph Frazier, cuyo aspecto continúa siendo impresionante a pesar de que ya no cumplirá los sesenta, sigue a pie de ring las evoluciones de Chandler Durham mientras su asesor negocia en Hollywood una película sobre su vida. Viéndole ahora, nadie se atrevería a decir que es el mismo hombre que afirmara un día que él no quería noquear a su adversario sino arrancarle el corazón. Y a punto estuvo de conseguirlo con Ali.
22 de Noviembre de 2006 - 18:03:46 - Juan Manuel Rodríguez
Fabio Capello es un planeta; llamémosle Capellolandia. Por el movimiento de rotación Capello gira alrededor de un eje que conforman siempre, pase lo que pase, llueva, truene, nieve o luzca el sol más radiante que uno logre imaginar, Emerson y Diarra. Anoche, ante el Olympique de Lyon, el jugador brasileño, a quien Tomás Cuesta compara certeramente con uno de los Soprano, estuvo como Kaká, Cesc y Robben, o sea, ausente. Por el movimiento de translación Capello describe órbitas alrededor de la idea (falsa, creo yo) de que este Real Madrid suyo se asemeja cada vez más a un equipo de fútbol. El entrenador italiano pidió dos meses para que todo apareciera definitivamente ensamblado y con cada jugador en su sitio, pero empiezo a tener la extraña sensación de que, cuando hizo aquella afirmación tan tajante, en realidad Capello no se estaba refiriendo a los meses terráqueos sino a los meses capellianos. En la tierra tardamos trescientos sesenta y cinco días en dar una vuelta completa alrededor del sol. Sólo Dios sabe cuánto tardarán Calderón, Mijatovic y Capello en completar su órbita alrededor de la idea (rotundamente falsa, creo yo) de que en el fútbol todo va mucho mejor cuanto más atrás se produce.
Yo creo que Capello empezó a perder el partido contra el Lyon –porque empatarlo es tanto como perderlo, al menos en la casa blanca– justo en el preciso instante en que dijo aquello de que lo importante era clasificarse para los octavos de final y que al fin y al cabo eso ya se había conseguido. ¿Cómo? ¿Haría usted el favor de rebobinarlo? ¿Así que al Madrid le traía al pairo clasificarse como primero o hacerlo como segundo? La historia reciente nos dice que, siempre que el Madrid acabó segundo, después quedó eliminado en la ronda de octavos de final o bien las pasó verdaderamente canutas para acceder a los cuartos. Su lectura del partido fue tan pigmea como aquella pusilánime reacción que tuvo el ínclito López Caro cuando, en mitad del portentoso vendaval copero que a punto estuvo de llevarse por delante al Zaragoza, imploró con gestitos a sus jugadores que levantaran el pie del acelerador. Al otro le dio miedo, a éste le dio lo mismo. No sé qué es peor.
En el simulacro de rueda de prensa ofrecido a la conclusión del apasionante 2-2 que convirtió al armario de dos cuerpos llamado John Carew en una versión más completa y también potenciada del mejor Diego Armando Maradona que uno recuerde, Capello dijo, probablemente en respuesta a la pregunta de algún periodista que debió cuestionar el mal juego del Real Madrid, que se lo iba a tomar con cierta ironía. Pitigrilli decía que la ironía no es nunca inmoral. Haciendo gala de la frase del famoso escritor diré que, con la ayuda de Fabio Cannavaro, la sonrisa del régimen italiano, Carew, que pisó anoche el césped del estadio Santiago Bernabéu con la vitola de transferible que instantes antes le había colocado Houllier, empezó a recabar los votos de los numerosos corresponsales de France Football que entregarán el Balón de Oro del año que viene. El noruego entró al campo con pie y medio fuera del Olympique y salió luego investido Doctor honoris causa por la Universidad del Real Madrid. Ironías de la vida.
21 de Noviembre de 2006 - 21:06:47 - Juan Manuel Rodríguez
Si los datos que recoge hoy El Mundo son correctos, José María Gutiérrez Guti sólo ha sido titular con el Real Madrid en ciento sesenta y cinco partidos de Liga a lo largo de las últimas doce temporadas. En ese tiempo su club habrá disputado más de cuatrocientos partidos, de forma que Guti no habrá sido titular ni siquiera en la mitad de ellos. Capello mostraba el otro día su sorpresa a propósito de que el segundo capitán del Real Madrid no hubiera sido más veces internacional con la selección española; y, sinceramente, no sé a qué viene tanta sorpresa. Me explicaré.
Desde la temporada 1995-1996 han pasado por el banquillo madridista Jorge Valdano, Arsenio Iglesias, Jupp Heynckes, Guus Hiddink, John Toshack, Vicente del Bosque, Carlos Queiroz, José Antonio Camacho, Mariano García Remón, Vanderlei Luxemburgo, López Caro y el propio Fabio Capello. Todavía no podemos saber qué pasará esta temporada pero, en la primera en la que Capello estuvo en el Real, las estadísticas de Guti fueron francamente lamentables: nunca fue titular y jugó sólo catorce partidos, sumando trescientos cincuenta y un minutos. Son, de largo, los peores números de Guti, únicamente comparables con los del año en que dio el salto al primer equipo. Ese dato sí que resulta sorprendente y no el hecho de que Clemente, Camacho, Sáez o Luis no hayan contado con el segundo capitán del Real Madrid.
Habrá que deducir, por lo tanto, que a Guti le amplían su contrato hasta junio de 2008 por motivos que tienen poco que ver, en sentido estricto, con su rendimiento en los partidos oficiales que ha disputado su club a lo largo de estos últimos doce años. Comparados con los de Roberto Carlos, a quien también acaban de ampliar el contrato, los números de Guti son realmente ridículos. El motivo, pues, tiene más que ver con el componente emocional que con otra cosa. De Guti se sigue esperando mucho, como esperaban también mucho de Curro Romero los aficionados de La Maestranza de Sevilla.
El otro argumento, el de que Guti es un madridista de toda la vida, me parece que no justifica la renovación puesto que otros madridistas de toda la vida también tuvieron que abandonar el club en etapas anteriores. El madridismo sí tiene, sin embargo, motivos para festejar la continuidad de Roberto Carlos. El brasileño lleva diez años en el Madrid jugándolo todo siempre. Ni una mala lesión. Ni un gesto de indisciplina. Ni una sola salida de tono. Y a Roberto Carlos sí le han obligado a jugar treinta y cinco partidos para seguir. Cuando se vaya tendrá los mismos años que partidos le han obligado a jugar, treinta y cinco. Me pregunto de quién hablará el presentador de La Palestra del Deporte en Madrid allá por el año 2096, si de Guti o si de Roberto Carlos. Madridista es Louis Bullock que jugó un partido con 39 de fiebre y metió 20 puntos. Ese sí que es un madridista. Seguiremos esperando a Guti. Retirado de los ruedos Curro Romero, y sin Rafael de Paula en activo, sólo nos queda él. Y yo no me quiero perder el día que corte las dos orejas y el rabo. Ese día le habrá salido al Madrid por un riñón.
20 de Noviembre de 2006 - 15:16:44 - Juan Manuel Rodríguez
Nunca he sido gutiísta. Sólo un ciego sería incapaz de ver la clase que tiene ese chico. Yo, como cualquiera que tenga ojos en la cara, la vi desde el primer momento, desde el instante mismo en que dio el salto a la primera plantilla. Cuando alguien dice que no es gutiísta, los gutiístas de salón saltan inmediatamente a la palestra para acusarle a uno de que no tiene ni idea de fútbol. Pero no es eso, no, qué va. Repito que sólo un ciego o alguien con muy mala leche podría afirmar que Guti no tiene una clase única, irrepetible. Ese chaval nació con un don para jugar al fútbol y voto a bríos que se gana muy bien la vida pegándole patadas al balón. Si yo no soy gutiísta no es porque al jugador le falte clase sino porque, a lo largo de los últimos diez años, sólo le he visto sacarla a cuentagotas, con indudable racanería. Si yo no soy gutiísta es porque Guti acabó por transformarse en una plañidera que amagaba todos los años con buscarse la vida fuera del estadio Santiago Bernabéu y que luego volvía a quedarse para darle sombra al botijo de Zidane. Si yo no soy gutiísta es porque a Guti, de repente, en el momento más inoportuno del partido, le daba el siroco y dejaba a su equipo con diez. Exactamente igual a como sucedió contra el Racing. En definitiva: yo no soy gutiísta porque esperaba de Guti mucho más que los propios gutiístas.
El pasado sábado, con los tres puntos en el bolsillo y a falta de dos minutos para el final del partido, a Guti le dio el siroco. ¿Por qué? El día del derby contra el Atlético de Madrid le pegaron como si le debiera algo a Javier Aguirre, pero no rechistó. Contra el Celta, de nuevo en casa, le dieron más que a una estera. Los problemas del Madrid de Capello están más en casa que fuera, de ahí que todo el mundo quiera cerrarle el grifo del juego al Real. Hasta ahí todo normal. Pero, ¿mandarle un recado a Vitolo en el minuto 88 con 3-1 a favor en el marcador? ¿Provocar una expulsión con el Valencia esperando a la vuelta de la esquina? Está más claro que el agua que Guti se borró. Así de simple. Por eso no soy gutiísta.
La pregunta surge a renglón seguido: ¿por qué se borró? Y aquí vuelve a tener una intervención crucial lo afirmado hace bien poco por el presidente Calderón. Don Ramón, a quien ya desmienten incluso sus propios jugadores, le dijo a Guti que le renovaría "de por vida". ¡Toma ya! Fíjense si estaría contento Guti que incluso propuso un código interno de conducta para los jugadores. Pero cuál no sería su sorpresa cuando, al pasar por la consulta del doctor Mijatovic, éste le dijo que su vida merengue iba a quedar reducida hasta el año 2010. En realidad no fue Vitolo, que el pobre sólo pasaba por allí, quien desestabilizó a Guti, sino la promesa de Eldorado presidencial. Calderón, como Schmidt Becerra, lleva nueve de nueve en los tiros de tres: Kaká, Cesc, Robben, el contrato de la tele, la retirada de Beckam, la conversación privada con Raúl, la confirmación del fichaje de Higuaín y las renovaciones de Roberto Carlos y Guti. Es una máquina. Las mete todas. No hay quien le frene. Y mucho ojito porque es ahora cuando empieza a tener la muñeca caliente.18 de Noviembre de 2006 - 20:03:00 - Juan Manuel Rodríguez
17 de Noviembre de 2006 - 11:16:40 - Juan Manuel Rodríguez
15 de Noviembre de 2006 - 16:16:24 - Juan Manuel Rodríguez
Uno... Luis Aragonés –sí, aquel que prometió en su día que presentaría la dimisión si España no alcanzaba las semifinales del Mundial de Alemania– tira ahora de currículum para justificar su presencia en el banquillo de la selección. El mérito de Luis, indudable por otro lado, consiste en llevar treinta y dos largos años entrenando al máximo nivel. Ha dirigido a todos los grandes, excepción hecha del Real Madrid. Por lo demás, Luis ha ganado una Liga y cuatro Copas. El currículum del seleccionador nacional español consiste, por lo tanto, en haber conquistado una Liga en treinta y dos años. No está mal, aunque todo sea mejorable.
Dos... Pere (pronúnciese "pera") Gratacós, muy conocido en su casa a la hora de comer, asegura que algunos jugadores le han dicho que, en caso de poder elegir, ellos siempre optarían por Cataluña en detrimento de España. Pues "algunos" jugadores deben ser unos cobardes. Oleguer Presas, conocido activista nacionalista, pudo haber elegido quedarse en su casa cuando Luis le llamó, y sin embargo vino a Madrid con el rabo entre las piernas para evitar que el nihilismo le saliera demasiado caro. De todos es sabido que "la pela es la pela".
Tres... Ya sabemos lo que cuesta descalabrar a un futbolista profesional lanzándole un objeto desde la grada: tres mil euros. Además, el Comité de Competición (¡Uuuuu, qué miedo, que viene Flórez!) apercibe de cierre a Osasuna. ¿Por qué sólo apercibe? Muy sencillo: porque es reincidente. El sistema, pues, está meridianamente claro; cristalino, diría yo: primero incides, luego reincides y más tarde te advierten de que pueden cerrarte el campo. Al desequilibrado que le lanzó el domingo un mechero a Iker Casillas todavía le queda otra oportunidad para hacerle más daño todavía. El partido se habría suspendido, eso sí, en caso de que el agredido hubiera sido el árbitro y no el portero del Real Madrid, cuestión ésta que lo único que hace es recalcar el hecho de que en España siguen existiendo cabezas de primera y de segunda categoría.
¡Splash!... Ramón Calderón –sí, aquel que prometió en su día que traería a Kaká, Cesc y Robben– anunció el martes que el Real Madrid iba a firmar el mejor contrato televisivo del deporte mundial: ochocientos millones de euros por siete temporadas. Para no tener que salir fuera, que lo de coger un avión se ha convertido en un auténtico engorro, le diré al señor Calderón que aquí, dentro del territorio nacional español, el "mejor contrato televisivo del deporte mundial" lo supera con creces el Fútbol Club Barcelona. El Barça, según los datos aportados en su día por Joan Laporta, ya cobra más de mil millones de euros por siete años. ¿Con quién habrá firmado el Real Madrid? ¿Con Sogecable? ¿Con Telemadrid? Sólo faltaría que la "pagana" fuera TV3. ¿Se imaginan?14 de Noviembre de 2006 - 16:55:23 - Juan Manuel Rodríguez
Marcelo está muy bien. Tiene dieciocho añitos y en Brasil aseguran que es el sustituto de Roberto Carlos. Es un defensa a la brasileña, lo que significa que está más arriba que abajo; es rápido y tiene muy buen sprint. Marcelo, insisto, está muy bien, pero Marcelo no es Kaká. Kaká, que yo sepa, sigue en Milán, y todo ello a pesar de las promesas del presidente, quien prometió que Kaká sería del Madrid esta misma temporada. Gonzalo Higuaín está también muy bien. Es otro futbolista de futuro. Tiene, al igual que Marcelo, dieciocho primaveras. Es un delantero en formación, un jugador con una proyección ilusionante. Higuaín está muy bien, pero Higuaín no es Robben. Robben, que yo sepa, todavía sigue jugando en el Chelsea. Y el presidente Calderón aseguró que, junto a Kaká, también llegaría al Madrid Robben. Gago está muy bien. Hablan de él como del nuevo Fernando Redondo. Es un medio centro listo que hace lo que sabe hacer, y que lo que no sabe hacer se lo deja a otros. Corta y da, corta y da, corta y da. Así de sencillo y así de difícil a la vez. Gago está muy bien, pero Gago no es Cesc. Cesc, si mis noticias son ciertas, continúa en el Arsenal. Y recuerdo perfectamente a Ramón Calderón, por entonces candidato a la presidencia del Real Madrid, prometiendo una y mil veces que, junto a Kaká y Robben, también llegaría a Barajas Cesc.
Ahora Mijatovic se refiere al interés madridista por fichar jugadores jóvenes. Perfecto. Pero Cesc nació en 1987, Kaká en 1982 y Robben en 1984. De los tres, el más veterano es justamente Kaká, y tiene sólo veinticuatro años. Mijatovic habla, además, de incorporar a los mejores jugadores del mundo. Pero Marcelo, Higuaín y Gago son sólo proyectos de buenos jugadores; sin embargo Kaká, Cesc y Robben sí entran dentro de ese perfil de juventud y experiencia internacional. Marcelo, Higuaín y Gago suman, entre los tres, cincuenta y seis años. Kaká, Cesc y Robben, sesenta y cinco. Con la pequeña diferencia de que a los tres primeros hay que aclimatarlos al fútbol europeo, y los tres últimos ya están aclimatados y han demostrado en equipos europeos de élite (ni más ni menos que Milan, Chelsea y Arsenal) lo que pueden dar de sí. De ahí que, durante su campaña electoral, Ramón Calderón prometiera que traería a Kaká, Cesc y Robben, y nunca le oímos decir nada que sonara, ni de lejos, a Higuaín, Marcelo o Gago.
El otro día decía Ramón Calderón, no sin cierto gracejo, que en su lápida pondría algo así como "aquí yace el hombre que no trajo a Kaká". Decía el escritor William Rotsler que si uno no tiene sentido del humor está a merced de los demás, y creo que Calderón es consciente de que, en este tema en concreto, está a merced de todo el mundo. Yo le deseo desde aquí al presidente Calderón una larga vida, una salud de hierro y que cumpla por lo menos cien años más. Y nosotros que lo veamos. Pero sí es cierto que, mientras presida ese club, deberá aguantar, no sé si con cierto estoicismo, que le recuerden cuantas veces sea necesario que incumplió la palabra dada a los socios del Real Madrid. Para lapidaria, su frase: "Será caro, pero veremos a Kaká en el Madrid". Igual tengo la vista cansada.13 de Noviembre de 2006 - 15:06:24 - Juan Manuel Rodríguez
Históricamente siempre se vendió desde Barcelona que en el centro de la península existía una suerte de organización indefinida encargada de suministrar ilícita y fraudulentamente al Real Madrid, el equipo del Régimen, de triunfos, títulos y demás éxitos deportivos. La falacia arraigó de tal forma que, fieles a la frase de Joseph Goebbels sobre que una mentira repetida mil veces se convertía en una verdad, siempre que le iba mal al Barça era, lógicamente, debido a que la maquinaria centralista, fenomenalmente engrasada, se había puesto en funcionamiento con objeto de impedir a cualquier precio que los culés sacaran la cabecita. No eran Di Stéfano, Puskas, Rial o Gento los "culpables" del arrollador éxito merengue sino la corrupción de un sistema creado para beneficiar a un club en detrimento del resto.
Tanto caló y tan agresivo fue el marketing negativo dirigido contra el Real que, no hace tampoco demasiado tiempo, Joan Gaspart vino a decir que el Madrid sólo había ganado tres Copas de Europa porque el resto habían sido obtenidas de aquella manera. La majadería no resiste un debate mínimamente serio, y no hay más que acudir al palmarés madridista para comprobar que la primera Liga conquistada por el Real durante la dictadura fue en la temporada 1953-1954. ¿Fue menos dictador el General Franco entre 1939 y 1952? Aquello convirtió al Barcelona en un club acomodaticio y autocomplaciente: cuando ganaba lo hacía por méritos propios y contra viento y marea, y cuando perdía se debía a los imponderables del centralismo.
Ayer Iturralde González se hizo popó cuando, tras la expulsión de Motta, media plantilla culé se abalanzó sobre él. Ni una mala amarilla mostró el "mejor árbitro de España", ni una. Más tarde Iturralde señalaría una inexistente falta que supuso el 2-1, y acabó concediendo el 3-1 tras un clarísimo fuera de juego de Saviola. No lo entiendo; cuando una decisión arbitral beneficiaba al Real Madrid se trataba del centralismo galopante, y ahora que benefician al Barça todo se debe, según la prensa deportiva azulgrana, a que los colegiados "siempre benefician a los grandes". Los colegas de Iturralde piden cariño, pero lo cierto es que, ayer, el colegiado vasco fue de todo menos cariñoso con el Zaragoza. Ayúdenme a bautizar el nuevo sistema. ¿Villarato culé? ¿Periferismo villarista? ¿Sultanato villariano? ¿Negociado villarense?... Habrá que preguntarle a Mourinho.12 de Noviembre de 2006 - 17:49:22 - Juan Manuel Rodríguez
10 de Noviembre de 2006 - 20:28:29 - Juan Manuel Rodríguez
Seguro que la pareja formada por Capello y por Ronaldo dará mucho (más) que hablar en el futuro. Cada día que pasa me recuerdan un poquito más a Faemino y Cansado; en el caso que nos ocupa, doblemente cansado. El italiano dijo el otro día que Ronaldo le pedía jugar, pero que luego, cuando le sacaba, le daban calambres. Lo más curioso del caso, y por favor les pido que esto quede entre ustedes y yo, es que Faemino tiene más razón que un santo. O lo que es lo mismo, Capello tiene más razón que San Faemino. El jueves, en un partido intrascendente, con un resultado decidido y en una competición que no le interesa ni al mismísimo Rey, le sacó desde el inicio y Cansado, fiel a su tónica habitual, se volvió a lesionar. ¿El diagnóstico?... Esguince del ligamento lateral interno de su rodilla izquierda, lo que significa que Ronaldo estará otro mesecito fuera de los terrenos de juego.
En caso de cumplirse los plazos, y yo no pondría la mano en el fuego por ello, Ronaldo estaría en condiciones de regresar a los terrenos de juego a mediados del próximo mes de diciembre. Poco tiempo para que el brasileño volviera a ponerse en forma; muy poco tiempo en realidad, más aún si tenemos en cuenta que el Madrid juega sus dos últimos partidos de 2006 los días 17 y 20 de diciembre. Navidad. Mazapanes. Reyes Magos. Roscón de Reyes. Carnaval, carnaval, carnaval te quiero. Samba. Semana Santa. Torrijas. El mes de las flores. Y así, en un pis pas, sin comerlo ni beberlo, nos plantamos de nuevo en el 30 de junio. Vacaciones de verano. Vuelta al trabajo. Pretemporada. Nuevos calambres. Broncas nuevas. Otra entrevista con Ortego. "Mi hijo aún no sabe que soy suplente". "Sueño con ganar el Nobel de la Paz". "Voy a ganar esta batalla". Y de nuevo navidad. Y otra vez los Reyes Magos... La serpiente que se muerde la cola.
Queda claro, pues, que Ronaldo, cuya profesión, que se sepa, continúa siendo el fútbol, no suele estar en condiciones de desempeñarla con cierta normalidad. Y es evidente que Capello, que para la cuestión que nos ocupa suele ser un lince, sabía desde el principio que el "9" no estaba bien. Habrá quien se empeñe en continuar enjuiciando a Ronaldo por lo que fue, pero nadie vive del pasado. Ronaldo fue el más grande, el mejor. Hoy ya no lo es. Doblemente cansado tiene perdido por goleada su duelo con el Faemino italiano. Hace bien en centrarse en el Nobel de la Paz porque ya no está para muchos Fifa World Player.9 de Noviembre de 2006 - 19:32:08 - Juan Manuel Rodríguez
En el fondo, bien mirado, el Valencia tendría que estarle muy agradecido al Real Madrid. Es probable que, de no haber sido porque el club merengue viene atravesando desde hace tiempo una racha deportiva francamente mala e institucionalmente hablando se encuentra también bajo mínimos, a estas alturas todos habríamos vuelto ya la cabeza hacia Mestalla. Así pues, Juan Soler, Amedeo, que no Amadeo, Carboni y Quique Flores tienen que darle las gracias, por este orden, a Ramón Calderón, Pedja Mijatovic y Fabio Capello; y deben rezar para que la crisis merengue se amplíe en el tiempo, distrayendo así la atención de lo que allí sucede.
Y, hablando de todo un poco, ¿qué es lo que sucede? Oyendo el otro día a Quique me vinieron de nuevo a la memoria las críticas que, no hace tampoco demasiado tiempo, vertió Rafa Benítez sobre la dirección deportiva del club. Rafa gozaba del teórico crédito profesional que debe reportarle a uno el hecho de haberlo ganado casi todo; aún así, el actual entrenador del Liverpool no dejó jamás de clamar en el desierto, ni tampoco de decir con la boca grande que él pedía una silla y luego resultaba que le traían una lámpara. Aquello acabó como acabó, y la actual situación tiene una pinta muy similar a la de entonces. Y es que resulta muy difícil gobernar una empresa en la que, además de no poder verse ni en pintura, el "número dos" y el "número tres" tienen visiones tan radicalmente opuestas acerca de una misma realidad.
El Valencia es un club grande. Y también muy especial. La afición del Valencia es tremendamente exigente. Los que están dentro suelen colocar siempre el listón a la misma altura que Barcelona o Real Madrid, y eso es así simple y llanamente porque, en caso de no hacerlo, en caso de bajarlo aunque sólo fuera un centímetro, saben perfectamente que les correrían a gorrazos por la calle. Situar tan alto el listón sólo tiene un problema: la frustración que supone no poder superarlo. De ahí que, posiblemente con objeto de cubrirse las espaldas ante hipotéticos batacazos posteriores, Quique diga que él pidió refuerzos y le respondieron que tirara de la cantera, y más tarde Carboni responda que "si alguien no quiere estar en el barco, puede bajarse".
Esto, que de producirse en el Real Madrid daría siete veces la vuelta al mundo y supondría la convocatoria inmediata por parte del presidente de una reunión en la cumbre, en el Valencia pasa más inadvertido. La fricción entre director deportivo y entrenador provoca acciones como la que esta mañana ha supuesto la expulsión de Villa del entrenamiento. La presión es mucha, quizá excesiva, pero parece que está bajo control. En el límite, sí, pero aún bajo control. No soy capaz de aventurar, sin embargo, qué sucedería si el Valencia sufriera un revés deportivo importante, aunque tampoco seré yo quien critique a un club por sentirse vivo y por colocar el listón tan alto. Otros más grandes que él han decidido bajarlo aprovechando que la noche es cerrada y los vigilantes se olvidaron las linternas en su casa.
8 de Noviembre de 2006 - 20:40:10 - Juan Manuel Rodríguez
Si, por mor del resultado de las elecciones legislativas, George Bush ha quedado tocado del ala, convirtiéndose para lo que le resta de mandato en lo que los americanos conocen popularmente como un lame duck, o sea un "pato cojo", la situación por la que atraviesa ahora mismo Ramón Calderón en la otra casa blanca no está mucho más apuntalada ni sufre de menor recancanilla que la del presidente de los Estados Unidos. Con una diferencia: mientras que lo de Bush, después de seis años de mandato, entra dentro de lo normal, lo de Calderón, tras cuatro meses de presidencia, parece digno de un "Expediente X" deportivo.
Siendo cierto que durante la presidencia de Florentino Pérez convenía tener la prensa deportiva en la mano derecha y el Financial Times en la izquierda, no lo es menos que ahora, con Calderón, uno ha de saber localizar con rapidez lo que antiguamente se conocía en los periódicos como la "sección de tribunales". No voy a relatar aquí de nuevo la irrefrenable orgía de comunicados, acusaciones y contra acusaciones que se han vivido en los últimos días; sí quiero, sin embargo, referirme a la denuncia realizada anoche por José Antonio Abellán en El Tirachinas: personas del entorno próximo al presidente del Real Madrid pusieron en marcha una estrategia encaminada a frenar el proceso civil en el que ya estaba envuelto el club con el único objeto de retrasar el recuento del voto por correo durante el mayor tiempo posible. Eso es, en esencia, lo que denunció Abellán.
El poeta dramático Publio Siro dijo, allá por el siglo I A.C., (por lo tanto mucho antes de que existiera el Real Madrid) que el tiempo de la reflexión era una economía de tiempo. Y yo, que como conocerán los fieles de este blog he sostenido siempre que lo único que no tiene el Real Madrid es tiempo, creo que ahora, justo en este momento, quienes rigen temporalmente la institución, ayudados por quienes se consideren también madridistas, están llamados a reflexionar. Deben tomarse su tiempo y dar un paso hacia atrás para que el club pueda seguir adelante con su imagen totalmente intacta. La titulitis no puede ser excusa. Ni debe servir tampoco de obstáculo lo que haga o deje de hacer el equipo de Fabio Capello el próximo domingo en Pamplona contra Osasuna. Ya he dicho esta mañana en La Palestra del Deporte en Madrid, y lo reitero ahora, que el gran problema que tienen ahora mismo los servicios de limpieza que acuden a diario a la sala de trofeos merengue consiste en poder encajar el plumero entre tantas Copas de Europa, Ligas, Copas del Rey e Intercontinentales que se amontonan en esas vitrinas. Al Real Madrid, que empezó a forjar su leyenda a mediados del pasado siglo XX, le sobran otros cincuenta años del XXI para que vuelvan a elegirle el mejor club del siglo actual. En ese aspecto, por lo tanto, el club tiene todo el tiempo del mundo.
Es un hecho que el Real Madrid no puede continuar así, renco y ortopédico, ni un minuto más. Hacen falta caras nuevas, aires renovados, personas jóvenes, jóvenes profesionales con el ímpetu y la valentía necesarios para darle al club el impulso que exige ahora. Y es imprescindible que una generación de directivos, aquella que tomó el relevo tras el fallecimiento de don Luis de Carlos, posea la amplitud de miras y la generosidad imprescindibles como para saber dar un paso personal hacia atrás con el fin de que el Real Madrid recobre la energía. Hace falta que los Calderón, Pérez, Sanz, Baldasano, Palacios, Fernández Tapias, Martín, etcétera, etcétera, etcétera, sepan ser generosos y se echen a un lado. Tengo que decir que soy pesimista respecto de dicha generosidad, aunque la liebre pueda saltar en cualquier momento. Pero que conste en acta que el club no se merece esto.7 de Noviembre de 2006 - 15:37:44 - Juan Manuel Rodríguez
Al Sevilla, que ya ni siquiera pega los palos que pegaba antes con Joaquín Caparrós, no le ha quedado más remedio que colocarse en la primera posición de la clasificación general de Primera División. Ha tenido que hacerlo tras la exasperante molicie mostrada por equipos teóricamente mas grandes que él –Barcelona, Valencia y Real Madrid–, empeñados en jugar con fuego una y otra vez. Juande Ramos, que relevó en el banquillo a Caparrós cuando éste parecía poco menos que insustituible, dijo en el transcurso de la celebración de la Copa de la UEFA que aquel no sería el último título que festejarían juntos. No erró. Después vino la Supercopa de Europa, aunque está claro que el premio gordo sigue siendo la Liga. No sé si a Juande le habrá hecho demasiada gracia ponerse el maillot amarillo cuando aún no ha llegado la alta montaña, pero el Sevilla de hoy, como le sucediera antes al Deportivo de La Coruña, no puede seguir jugando por más tiempo a los agentes dobles. Es lo que tiene, por ejemplo, el hecho de aparecer como el líder mundial de los clubes en la clasificación de la Federación de Historia y Estadística del Fútbol. Los andaluces han quedado al descubierto.
Rafa Martín Vázquez dijo algo el otro día en El Tirachinas que me llamó mucho la atención, más aún viniendo de él, un futbolista exquisito: "en muchas ocasiones no gana el equipo que juega mejor al fútbol". Yo no lo creo, y así se lo hice saber inmediatamente. No creo que haya muchas veces que no gane el equipo que juegue mejor al fútbol; si acaso habrá algunas veces, muy pocas en realidad, en las que eso suceda así. Sigo pensando que la línea más recta entre un equipo y la victoria sigue siendo el buen fútbol. Ahí están los casos del Zaragoza y del Getafe, entrenados, por cierto, por dos técnicos como Víctor Fernández y Bernd Schuster que llevan esa idea hasta sus últimas consecuencias. No sé cuánto durará su sueño, ojalá sea mucho tiempo, pero ambos están tomando posiciones en una Liga que sigue teniendo un claro favorito, el Barça, pero que aún no tiene dueño declarado.
Sobre el Real Madrid no tengo mucho más que decir, y no es porque me haya quedado sin palabras sino porque llego sin resuello a las cuestas. Será la edad. O serán los kilos. El caso es que Fabio Capello está muy satisfecho con el fútbol que practica su equipo; Ronaldo vuelve a ser el "fenómeno", la "bestia" y el "marciano", los tres juntos; Emerson, a quien Tomás Cuesta compara con uno de los Soprano, está que se sale, lo mismo que Diarra; Cannavaro es un auténtico muro, Reyes es un ciclón, Van Nistelrooy es un campeón, Cassano está a puntito de pedir perdón y Gallardón, Alberto, ya acordona La Cibeles. ¿Qué más se puede pedir si, además de todo lo anteriormente expuesto, Fabio acabó jugando el otro día con cuatro delanteros a la vez? Lo peor es que, para cuando los capelistas regresen de Babia, el Madrid habrá perdido otro año más a tontas y a locas. Por cierto, Tomás, ¿a qué Soprano te recuerda exactamente Emerson? ¿A Junior? ¿A Tony? ¿O acaso estabas pensando en Bobby Bacala?6 de Noviembre de 2006 - 12:57:27 - Juan Manuel Rodríguez
4 de Noviembre de 2006 - 17:55:25 - Juan Manuel Rodríguez
3 de Noviembre de 2006 - 13:55:55 - Juan Manuel Rodríguez
2 de Noviembre de 2006 - 11:56:23 - Juan Manuel Rodríguez
Este Real Madrid de Capello va, como le sucede a Piqué en Cataluña, "de victoria en victoria hasta la derrota final". La frase, aplicada al presidente del Partido Popular Catalán, se la oía esta misma mañana a Federico Jiménez Losantos. Y la rescato para aplicársela al Real Madrid de Capello, un equipo que va, salvo milagro de última hora, de victoria en victoria hasta la derrota final. Habrá quien quiera mirar hacia otro lado. Habrá también quien, para justificar su propio fracaso, festeje los problemas que puedan surgirle al Barça en su partido contra el Chelsea, que no es el Steaua precisamente. Habrá quien compare la situación actual con la de los tres años anteriores y, al peso, concluya que al menos ahora hay un equipo ordenadito. Pero toda esa autocomplacencia dulzona tiene, desafortunadamente para los merengues, una fecha de caducidad. Uno puede vivir en las nubes, pero la caída será más dura y hará más pupa cuando, allá por el mes de mayo, llegue Paco con las rebajas.
Es cierto que, tomando como referencia el Real Madrid de los señores Queiroz o Luxemburgo, éste equipo al menos saca los partidos adelante. Y, hasta el mes de mayo, se podrá mantener viva la llama de la ilusión de aquel otro Capello que, hace diez años, vino a Madrid, ganó la Liga y se volvió a Italia como un campeón. Yo sigo pensando que el primer argumento, el de las innumerables victorias hasta la dolorosa derrota final, es falaz y mediocre; y creo sinceramente que, hace diez años, Capello tenía en su plantilla unos futbolistas incomparablemente mejores que los actuales. ¿Recuerdan? Illgner, Panucci, Hierro, Sanchís, Roberto Carlos, Redondo, Seedorf, Mijatovic, Suker, Raúl... Aquel equipo era, se mire por donde se mire, bastante más potente futbolísticamente hablando que el actual. Y, como le sucede a éste, también había incorporado cinco o seis jugadores nuevos.
Lo de Ronaldo merecería un capítulo aparte. En la primera etapa de Florentino Pérez, éste solía remitir siempre a Jorge Valdano. Hasta el punto que se hizo famoso aquello de "pregúntenle ustedes a Valdano". Pero en el Real Madrid de Ramón Calderón todo el mundo habla sobre todo, y mucho además. Bla, bla, bla, bla, bla, bla... Ayer circularon varias versiones, desmontadas por el propio jugador a la finalización del partido, sobre por qué no alineó de salida Capello al delantero brasileño. Que si una tortícolis, que si un grano, que si un quiste... Nada más acabar el partido, Ronaldo dijo en la tele que él estaba en perfectas condiciones para jugar y que teníamos que preguntarle a Capello por qué no lo hizo. Un desastre, vamos. La tortícolis me ha salido a mí por ver tantas veces repetido el gol de Nicolita. Habrá "capelistas" que aseguren que eso también lo tenía ensayado el italiano. Pan para hoy...
1 de Noviembre de 2006 - 13:17:59 - Juan Manuel Rodríguez
Veintitantos días después del partido Cataluña-País Vasco disputado en el Nou Camp, la Fiscalía del Tribunal Superior de Justicia de Cataluña se ha decidido al fin a abrir diligencias por un delito de apología del terrorismo tras la denuncia que realizó en su momento Convivencia Cívica Catalana. Al parecer CCC observó lo que ningún otro organismo fue capaz de detectar en España. Allí, efectivamente, se exhibieron pancartas de exaltación de ETA y de determinados terroristas convictos, ante la pasividad de todo el mundo. Y eso, con el Código Penal en la mano, es constitutivo de un delito. Dicen que nunca es tarde si la dicha es buena. Depende. Resulta muy triste, aunque por otro lado constate que, gracias a Dios, no todo el mundo está clínicamente muerto, que tenga que ser la iniciativa privada de una coordinadora de ciudadanos la que se lance al ruedo para agarrar al toro por los cuernos.
Habrá quien opine que veintitantos días tampoco son muchos teniendo en cuenta la exasperante lentitud de la justicia española. Pero el caso es que, releyendo la noticia, me dio por pensar qué habría pasado, por ejemplo en los Estados Unidos de América, si allí hubiera sucedido algo similar a lo acontecido nuestro 8 de octubre. ¿Se imaginan qué habría ocurrido en EE.UU. si, de repente, en medio de un partido de béisbol entre los Cardinals de San Luis y los Tigres de Detroit, alguien hubiera sacado una pancarta de apoyo al terrorista Osama Bin Laden? Es ésta una pregunta evidentemente retórica puesto que no es necesario tener la portentosa imaginación de Julio Verne para saber qué habría pasado en una circunstancia similar a esa.
Ahora la Fiscalía del Tribunal Superior de Justicia de Cataluña ha decidido abrir diligencias. Bienvenida sea esta decisión, fruto, repito, insisto una vez más y todas las que hagan falta, de la iniciativa de una asociación ciudadana privada de Cataluña. Pero aquí ya está pervertido hasta el latín. "Diligencia", del latín diligentia, significa "cuidado y actividad en ejecutar algo; prontitud, agilidad y prisa". En el caso del escandaloso mitin del Cataluña-País Vasco se ha producido de todo menos agilidad, brillando además por su escandalosa ausencia cualquier actitud que pudiera recordarnos, aunque fuera de lejos, a la agilidad humana. Y, por cierto, aquí el único que tuvo mucha prisa por evitar que se hiciera cualquier referencia al post-partido fue el secretario de lo que nos queda de Estado para lo que nos queda de Deporte. No sabemos todavía su opinión al respecto de la aparición, aquel día en el Nou Camp, de pancartas de apoyo a un asesino de veinticinco personas. Pillamos, de nuevo, in puribus naturalibus a Jaime Lissavetzky. O sea, volvemos a cogerle en pelotilla picada.
