Octubre 2006


Veinticuatro años metidos en una cabeza de cuatro

31 de Octubre de 2006 - 13:24:23 - Juan Manuel Rodríguez

Yo, qué quieren que les diga, cada vez que alguien me cuenta de un futbolista que es un genio, me echo a temblar. Literalmente. Me entra una tiritona de padre y muy señor mío. Un médico amigo mío dice que es un acto reflejo; "mecanismo de defensa", creo que lo llama. Cuando me dijeron que Robert Prosinecki era un genio, yo, por si acaso, me eché a temblar. Y lo mismo sucedió cuando vino Nicolás Anelka. Hoy sé que acerté, pero en su momento era muy complicado. Prosinecki pasó sin pena ni gloria por la Liga española y ahora anda por las teles vendiendo "Prosikitos". Y en cuanto a Anelka... ¿Dónde está Anelka? La única ocasión en la que ese mecanismo de defensa mío erró fue hace muchos años. Alguien me dijo que el Madrid andaba tras la pista de un futbolista africano muy joven: "es de Liberia y me dicen que es un genio". Yo, como era tradición, me eché a temblar, pero luego resultó que aquel jugador no sólo era un genio sino que era también un auténtico portento físico. Quién sabe qué habría podido pasar si, en vez de fichar a Prosinecki, el Real hubiera contratado a George Weah.

Les prometo que cuando, allá por el mes de enero de este mismo año, el Madrid se trajo a Antonio Cassano, deseé con todas mis fuerzas que nadie pronunciara las palabras mágicas. Imposible. "¿Cassano?... Ése es un genio; triunfará en el Real Madrid". Otro genio de la lámpara de Aladino. Otro "crack" misterioso. Otro futbolista desequilibrante. Otro talento incomprendido. Otro Curro Romero. Otro enfant terrible. Otro creador nato. Otra perla italiana. Otro chico malo. Otro rebelde sin causa. Otro soltero de oro. Otro jugador deslumbrante. Otro carácter indómito. Otro jugón capaz de poner en pie al Bernabéu. Reconozco que, tras verle entrar en el aeropuerto de Barajas, fondón tirando a gordo y con unos abalorios colgando del cuello muy similares a los que se llevaban en la playa de Cullera en los años 70, me eché doblemente a temblar. Y pensé: otro bluff.

Cuando Javi Matallanas descubrió en el Tiempo de Juego del sábado pasado que, a la finalización del partido de Tarragona, Cassano había llamado "sinverguenza" a Fabio Capello, he de reconocer que no me sorprendió demasiado. Creí, eso sí, que el primero en enfrentarse con el entrenador italiano sería el otro Oliver Hardy del equipo, ahí me equivoqué. Pero sabía que, tarde o temprano, Cassano protagonizaría una de sus universalmente famosas "casanadas". Una vez le preguntaron a Tommy Docherty qué pensaba sobre Paul Gascoigne, y éste respondió lo siguiente: "¡Qué desgracia de hombre, treinta años metidos en una cabeza de seis!". En este caso, veinticuatro años metidos en una cabeza de cuatro.

Si yo fuera Ramón Calderón éste chico no volvería a vestir la camiseta blanca. Cassano pensó que el Real Madrid era una especie de Corporación Dermoestética privada, una suerte de clínica de adelgazamiento para la "jet set". Se creyó que, perdiendo los seis o siete kilos que le sobraban cuando llegó aquí hace diez meses, él ya había cumplido, y que, recobrada la "percha", nadie osaría toserle, menos aún su maestro Capello. Si yo fuera Calderón éste chaval no volvería a jugar jamás en el estadio Santiago Bernabéu, aunque ahora le corresponda a Pedja Mijatovic la tarea de seguir el rastro de las gominolas. Aún queda por resolver el otro problema, el problema gordo de verdad. Porque continúa suelto por ahí el ideólogo de la "Quinta del donut". Al fin y al cabo el pobre Cassano era sólo la infantil avanzadilla.

¡Ándele, Aguirre, ándele!

30 de Octubre de 2006 - 16:33:51 - Juan Manuel Rodríguez

No creo que a Javier Aguirre le suceda con el Kun Agüero lo mismo que le ocurre al sofocado protagonista de una canción del Mariachi Vargas de Tecalitlán que se llama "Sabes una cosa". El resumen es el mismo de siempre, o sea, "chico quiere a chica". Pero debe ser que el chico de este mariachi en concreto es un poco tímido y hasta la cuarta estrofa no le dice a la chica que la quiere: "Sabes una cosa, tengo algo que decirte y no sé cómo explicar lo que te quiero cantar; sabes una cosa, no encuentro las palabras ni verso, rima, prosa, quizás con una rosa te lo pueda decir; sabes una cosa, no sé ni desde cuándo llegaste de repente mi corazón lo empieza a notar"... Bla, bla, bla, bla, bla... Y, ¡por fin se decide!... "Sabes una cosa, te quiero niña hermosa y te entrego en esta rosa la vida que me pueda quedar". El riesgo que uno corre dilatando en exceso la declaración de amor es que, como la chica no esté muy interesada, entre la primera y la cuarta estrofa puede suceder que se haya ido con otro a tomar unos panuchos de Veracruz acompañados por un tepache fresquito.

Seguro que Agüero es un futbolista que está todavía por hacer, eso seguro. Seguro que el chaval debe aprender un montón de cosas, no siendo la de menor importancia adquirir cuanto antes una camiseta de su talla. También estoy convencido de que Aguirre sabe lo que hace, al igual que albergo pocas dudas al respecto de que, como el Atlético de Madrid siga en caída libre, su tozudez al no alinear de salida al argentino le acabará pasando una severa factura. Con esto no estoy pretendiendo decir que Aguirre deba poner a Agüero por una cuestión de marketing o supervivencia, no. En las escasísimas ocasiones que ha tenido para demostrarlo, el Kun ha dejado bastante claro que es un futbolista de una pieza, rápido, intuitivo, muy bueno técnicamente hablando, un jugador desequilibrante, en suma. Aguirre debe alinearle por eso, y en segundo lugar debe hacerlo porque, tras haber perdido a Mista, Petrov y Maxi de una sola tacada, la gente no comprende por qué no juega el fichaje estrella del club para esta temporada. O bien le pone, o bien explica por qué no lo hace, ésa es la cuestión.

Confío en Aguirre, me transmite buenas vibraciones. El otro día me decepcionó un poco tras acusar a la prensa de exagerar las derrotas. Supongo que si la prensa, querido Aguirre, exagera las derrotas, exagerará también las victorias obtenidas en el Osasuna por un entrenador mexicano, ¿o no? Aguirre me demostró el viernes que él no es diferente al resto y que, en cuanto tiene problemas, le echa la culpa al empedrado. Pero la pelota está en su tejado, no en el de los periodistas. Y, si piensa que aquí van a tener con él la paciencia que tuvieron en Pamplona, está equivocado. ¡Ándele, Aguirre, ándele!... No vaya a sucederle a usted con Agüero lo que a aquel otro del chiste que, para evitar tener que invitar a una ronda, se palpaba la chaqueta diciendo "que no se me adelanten, que no se me adelanten", y mientras repetía eso siempre había alguien que pagaba. Hasta que un día, hartos de que nunca invitara, los demás decidieron no sacar dinero hasta ver qué hacía. El otro repitió la misma actuación: "que no se me adelanten, que no se me adelanten, que no se me adelanten... ¡Pero que tampoco se me atrasen!" No se atrase usted mucho con el Kun, don Javier, no vaya a resultar que luego sea demasiado tarde.

Cuestión de carácter

29 de Octubre de 2006 - 16:44:14 - Juan Manuel Rodríguez

Hace setenta días que Fabio Capello prometió que su equipo jugaría bien al fútbol en cincuenta, y hace más o menos treinta que aseguró que a Ronaldo todavía le quedaban quince para estar en forma. Alguien podrá decirme, con toda la razón del mundo además, que el fútbol no es matemático, pero el tono catedrático del entrenador italiano, ese aire suyo de profesor de ética empresarial de la facultad de Negocios de Harvard, le convierten en un blanco más fácil si cabe cuando se trata de exigirle que cumpla lo prometido. Sé que Capello es considerado como un verdadero pope por muchos aficionados al fútbol, un faro capaz de iluminar sus pasos entre tanta oscuridad, quizás el último clavo ardiendo al que poder asirse tras tres insoportables años de sequía.
 
Nunca a lo largo de la centenaria historia madridista ha estado el Real tanto tiempo sin ganar un título, jamás. De ahí que, desmayados por encontrar tierra cuanto antes, un importante porcentaje de aficionados blancos se haya dejado seducir por la música militar de esta sirena de Pieris. La distancia que existe entre esos aficionados y un servidor es la misma que hay entre ese melómano de la Ópera que, tras quedarse sin entradas para ver La Bohéme en el Teatro Real, elige irse a un concierto de Bisbal antes que esperar otro año hasta que regrese Puccini. No creo que sea querellable que, en el Teatro Real de La Castellana, haya algunos que se conformen con una balada en falsete. Otros, por el contrario, seguimos soñando con Rodolfo, Marcelo, Colline y Mimí.
 
Capello no me cae ni mejor ni peor que hace diez años cuando ganó la Liga y también critiqué su estilo de jugar al fútbol. No es una cuestión personal, no, sino un asunto profesional. Y mi posicionamiento no variará tampoco con triunfos como el obtenido ayer ante el Nastic de Tarragona. El partido no me pareció mejor con el 1-3 final que con el 1-1 del descanso o el 1-0 con el que se llegó al minuto 43. Seguro que tiene que haber por ahí un mandato constitucional según el cual el Real Madrid tenga que ganar obligatoriamente todos los partidos jugando bien al fútbol. Me parece que, en vista de la complicada situación deportiva que vive el club, alguien ha preferido coger un atajo. Allá cada cual con lo que prefiera meter en su mochila. Yo, para ir de acampada, elijo el jamón serrano antes que el chopped. Y prefiero esperar a La Bohéme. Cuestión de carácter.

Delibes, aficionado al tenis femenino

27 de Octubre de 2006 - 18:53:32 - Juan Manuel Rodríguez

Tan sólo un mes de estancia en Munich me sirvió para comprobar que quien dijo que las mujeres alemanas eran muy feas era él mismo un auténtico papanatas. Miguel Delibes ha realizado ahora un descubrimiento similar al mío, sólo que él lo ha hecho a través de la televisión y con las tenistas rusas por medio. Dice Delibes que él ve por la tele lo que el resto de la gente suele rechazar sin demasiados miramientos, por ejemplo, los programas informativos y los de caza y pesca. Y añade que, viendo partidos de tenis femenino, pudo darse perfecta cuenta de que la presunta fealdad rusa carecía de fundamento. Don Miguel tiene razón, y ahí están para demostrarlo María Sharapova, Svetlana Kuznetsova, Nadia Petrova, Elena Dementieva o Dinara Safina.

Yo, que primero estuve enamorado, como todo el mundo por otro lado, de Ana Kournikova, y que más tarde perdí el conocimiento por la belleza arrolladora de Sharapova, ando ahora literalmente de cabeza por la Petrova, quinta tenista en el ranking mundial de la WTA, una rusa-rusa nacida en la ciudad de Moscú, una jovencita de pelo castaño y mirada angelical que golpea la pelota como si le fuera en ello la vida y que, por otro lado, podría ser perfectamente modelo publicitaria en cualquiera de las pasarelas más importantes del mundo.

El señor Delibes va a tener una ocasión realmente inmejorable de comprobar en vivo y en directo que eso que ha visto por la tele es verdad. Entre los días 7 y 12 del próximo mes de noviembre podrá ver en acción a muchas de esas tenistas, además de Amelie Mauresmo o Justine Henin-Hardenne, luchando en Madrid por el Masters femenino, también conocido como Sony Ericsson Championship. No sé si molestará mucho a Soledad Murillo, secretaria de Estado de Políticas de Igualdad, el hecho de que don Miguel y un servidor tengamos ojos en la cara y digamos que nos gustan las mujeres. En el Masters femenino, por cierto, habrá modelos recogepelotas masculinos. Como está mandado. Dos años después del desgraciadamente famoso Recogepelotasgate que tanto daño le hizo al tenis, doña Soledad no ha vuelto a decir ni mu. Silencio absoluto. En Madrid estuvieron las mismas o parecidas chicas. Todas, por cierto, espectaculares. Y, según me cuentan los enviados especiales de la Cope, las faldas fueron incluso ligeramente más cortitas. Será que el torneo sólo tuvo un tratamiento insoportablemente sexista en el año 2004.

Rectification Man

26 de Octubre de 2006 - 17:34:55 - Juan Manuel Rodríguez

Podrán decirse muchas cosas de Ramón Calderón salvo que muestre reparo alguno a la hora de corregirse a sí mismo. Se autorectificó con lo de Kaká, Cesc y Robben, volvió a hacerlo tras sus ambiguas declaraciones sobre Beckham a la BBC y, por último, acaba de repetir la misma historia después de afirmar en la Agencia Efe que Raúl le propuso su salida del club como solución a los males que aquejaban al equipo. Calderón no respetó el secreto de confesión y, al parecer, al futbolista le molestó la publicidad presidencial. Y entiendo a Raúl. Cualquier movimiento del "7", tanto dentro como fuera del campo, es escrupulosamente diseccionado, analizado, escudriñado. Si corre, dicen que lo hace para engañar al público. Si no corre, aseguran que está muerto y enterrado. Imagino que, nada más ver publicada su conversación con Calderón, Raúl pensaría que aquello podría ser interpretado como una campaña de marketing. Puede que antes sí le hiciera falta, ahora no.

Fiel al adagio de Confucio según el cual "el hombre que ha cometido un error y no lo corrige comete otro error mayor", Calderón se ha convertido en una auténtica máquina humana de corregir sus propios errores. Hay tantas correcciones, se producen tantos desmentidos, que yo, sinceramente, ya no sé en qué momento finaliza contrato Beckham, si Victoria era al final la spice pija o la deportista, si Raúl le dijo que quería irse o que quería quedarse y si prometió que vendría Kaká o resulta que todo fue fruto de mi calenturienta imaginación. Parece que el capitán llamó al presidente tras ver reflejada su conversación en los medios de comunicación. Y ahora espera que no vuelva a repetirse la misma historia.

De entre todas las declaraciones recientes de Ramón Calderón, conocido como Rectification Man, la que más gracia me hace y más divertida y osada me parece es la de que irá a la Cibeles dos veces, en mayo y en junio. Hoy he creído leer por ahí que prometía incluso el "trébol", la Liga, la Champions y hasta la Copa del Rey. Imagino que esta última será pasando por encima del cadáver del gran Pichardo, bravo gladiador del Ecija de Rafa Gordillo. Pero los poderes de Rectification Man no tienen parangón. Ni Supermán, ni Spiderman, ni Hulk, ni Lobezno. Si el Madrid no gana ni un sólo título, el presidente se dará un garbeo por la Cibeles y dirá que él nunca aseguró para qué iba a darse una vuelta por la fuente. A lo mejor sólo se baña. La Marvel ya está pensando en hacer una película.

El listón madridista y un cuento sobre Paul Newman

25 de Octubre de 2006 - 15:37:32 - Juan Manuel Rodríguez

Trataré de explicar por qué soy tan cauteloso con la victoria madridista del otro día ante el Barça y también por qué pienso que un 2-0 en el estadio Santiago Bernabéu tiene que ser lo normal, lo habitual, lo tradicional. Acaban de regalarme la lujosísima edición del libro Guinness World Records correspondiente al año 2007. Es éste uno de los libros más populares del mundo, no en vano, según advierten sus autores (o quizá debería decir recolectores), será publicado en más de cien países y traducido a veintiséis idiomas. En el apartado correspondiente al fútbol, dentro del capítulo dedicado a deportes y juegos, el Real Madrid es protagonista de cuatro "récords positivos". Según la Deloitte Football Money League, el Madrid estableció en la temporada 2004-2005 un récord de ingresos totales de 324,3 millones de dólares. Es el equipo con más partidos ganados en la Liga de Campeones de la UEFA, con 65 victorias entre 1992 y 2005, período en el que marcó además la cifra récord de 228 goles. Entre 1955 y 1970 disputó 15 Copas de Europa consecutivas y Francisco Gento Llorente sigue siendo hoy el futbolista con más Copas de Europa (6) en su haber.

Con esa historia y con esos datos no creo, sinceramente, que una victoria por 2-0 ante el Barça en la séptima jornada de otra Liga sea como para ir por los pasillos del estadio Santiago Bernabéu abrazando a las farolas, invitando a Behikes y descorchando botellas de Dom Perignon. El Real Madrid Club de Fútbol es propietario de una historia inigualable, una historia plagada de todos esos récords que aparecen en el Guinness World, y de otros muchos que no aparecen. El Real Madrid es dueño de esa historia galáctica, sí, pero también es "víctima" propiciatoria de esos mismos éxitos. Ir por ahí festejando el 2-0 del pasado domingo es como si Paul Newman, por ejemplo, ofreciera un banquete a sus amigos para celebrar el hecho de que un desconocido director taiwanés de cine le hubiera ofrecido un papel de figurante sin texto en su primera película, un film de serie B para más señas. "¡Oiga, por favor, un respeto, que yo soy Paul Newman!... ¿Le suena a usted El buscavidas?... Hombre, por Dios, a quién se le ocurre. Vuélvase usted a Taiwán, enciérrese en su casa y tire las llaves al Kaoping..."

De ahí que esté haciendo todo lo que está en mis manos, que es poco pero beligerante, para frenar a los impetuosos que ya andan fletando autobuses con parada final en la Cibeles. El listón del Real Madrid no está en los cincuenta centímetros de la victoria del otro día ante el Barça sino en los 6 metros y 14 centímetros que Sergei Bubka estableció en Sestriere un 31 de julio del año 1994. Quien se conforme con los ridículos cincuenta centímetros será que no sabe qué es ni tampoco qué representa el Real Madrid en el fútbol mundial. Yo no tengo ese problema. Pero percibo que aquí, entre nosotros, hay demasiados directores taiwaneses de serie B.

El problema que tiene el Barça

24 de Octubre de 2006 - 15:32:31 - Juan Manuel Rodríguez

El problema del Barça es que, tras ganar la Champions League y la Liga de la temporada pasada, ahora continúa liderando el campeonato cuando sólo se llevan disputadas siete jornadas. El problema del Barça es que va segundo en un grupo, en concreto el A, en el que coincide con el todopoderoso y archimillonario Chelsea de los Cole, Carvalho, Makelele, Lampard, Ballack, Robben, Schevchenko y Drogba. El problema del Barça es que tiene en su plantilla a algunos de los mejores futbolistas del mundo, jugadores muy jóvenes todavía y con ganas de seguir compitiendo al máximo nivel. El problema del Barça es que su máximo adversario, su enemigo histórico, lleva tres años sin ganar ni un sólo título.

El problema del Barça es que, tacita a tacita, muy despacito y sin meterse con nadie, acabó construyendo un equipo con los Ronaldinho, Deco, Eto'o, Edmilson, Márquez y Giuly, jugadores que probablemente estuvieran un escalón mediático por debajo de Zidane, Beckham, Ronaldo o Figo, sí, pero que, futbolísticamente hablando, eran tan buenos, y en algunos casos incluso mejores, que ellos. Pero, por encima de todos los problemas anteriormente expuestos, el mayor problema que tiene en estos momentos el Barça, un problema realmente inquietante y que Joan Laporta no sabe bien cómo quitarse de encima, es que tiene en sus filas a Lionel Messi, un chico de diecinueve añitos que juega todos los partidos, desde el más trascendente al más irrelevante, como si estuviera en el patio del colegio, un futbolista diferente, distinto, un balón de oxígeno, un jugador genial, un crack en ciernes, un extraordinario pelotero, un genio.

Tras el 2-0 del estadio Santiago Bernabéu el diario Sport tituló así: "Rijkaard, ¡tenemos un problema!". Parece que el entorno culé, en el que decididamente habrá que incluir desde ahora a Johan Cruyff, había ido vendiendo por la ciudad condal que en 2006 se repetiría el 0-3 de 2005. Lo cierto es que no habla demasiado bien del entorno de un club que no tiene absolutamente ningún problema el hecho de que, tras el primer obstáculo medianamente serio, se empiece a cuestionar un proyecto deportivo que ha demostrado de sobra que constituye una garantía de éxito. A lo mejor lo que pasa es que el único problema real y verdadero que tiene el Barça son sus falsos adoradores, juglares y pelotas. Pero ese problema lo viene arrastrando el club desde lejos y no se va a curar con dos Ligas y una Champions League. Seguro que el famoso entorno está a sólo dos puntos (justo los que separan al Barcelona del Real Madrid) de resucitar al general Francisco Franco. Tiempo al tiempo.

Pretemporada en el Café Gijón

23 de Octubre de 2006 - 20:25:17 - Juan Manuel Rodríguez

Parece ser que el problema que han tenido los futbolistas del Real Madrid durante estos últimos tres años de sequía total, crujir de dientes y dolores de cabeza permanentes es que, hasta la fecha, nadie se había sentado a charlar un ratito con ellos. Fabio Capello afirma que todo cambió cuando, tras la debacle de Getafe, se reunió con los jugadores y estuvieron charlando de sus cosas, así, amigablemente. Imagínense la cantidad de problemas que se habrían ahorrado Queiroz, Luxemburgo, Camacho, el gato que estaba triste y azul, López Caro, Florentino Pérez y Fernando Martín si, en lugar de obcecarse con el tema futbolístico, se hubieran dado cuenta de que, en realidad, los futbolistas únicamente querían charlar. Sólo eso. Así de simple. Tuvo que llegar desde Italia, país parlanchín y gesticulante por excelencia, Fabio Capello para darse cuenta de cual era el verdadero problema. De haber realizado la pretemporada en el Café Gijón, otro gallo, con la cresta más roja y las espuelas mejor armadas, habría cantado a los merengues. Seguro que sí.

Es bien sabido por todos que en Barcelona se convirtió en una tradición similar al baile de bastones, los correfocs o la sardana, festejar las victorias sobre el Real Madrid. Existía un reparto tácito de papeles, de tal forma que el Barça ganaba el derbi y luego el Madrid se llevaba las Ligas. Justo. Parece que ahora ha cambiado la situación y es en Madrid donde celebran una victoria sobre el Barcelona como si de la mismísima Champions League se tratara. Es cierto que el equipo de Frank Rijkaard tiene problemas, y dos de ellos son preocupantes: el primero es la prolongada ausencia de Samuel Eto'o y el segundo es la presencia de Eidur Gudjohnsen como su sustituto. La diferencia entre ambos delanteros es tan enorme que cualquier equipo reaccionaría muy mal ante ese canje. Si en lugar de Gudjohnsen hubiera estado Eto'o yo creo que el Barcelona se habría llevado por lo menos un empate del estadio Santiago Bernabéu. Es más, si Rijkaard hubiera puesto desde el inicio al conejito Saviola también creo que el Barcelona habría conseguido algo más. Está claro que si los madridistas toman como referencia el 0-3 de la pasada temporada, el Real ha mejorado mucho. Pero lo anormal fue lo que sucedió el año pasado, no lo que pasó el domingo 22 de octubre por la noche.

Las Ligas se ganan a lo largo de 38 partidos. De nada le vale al Real Madrid vencer al Barcelona en su casa si antes ha perdido con estrépito ante el Getafe o la próxima jornada cae en Tarragona. De ahí que nos falte perspectiva para valorar en su justa medida la victoria madridista ante el Barcelona. Si el Madrid gana 2-0 al Barça y luego resulta que la Liga es culé, Ramón Calderón habrá hecho un pan con unas tortas. Si, a lo largo de los próximos treinta partidos, se confirma la estabilidad en el juego madridista, habrá que pensar muy seriamente en llevar a cabo las próximas pretemporadas en el madrileño Café Gijón. Y si el "muerto" sigue marcando goles como el de ayer, habrá que felicitar a Capello y entregarle cuanto antes la medalla de oro y brillantes del club a Luis Aragonés Suárez. Ya no toque usted nada, seleccionador. Por ahí va bien. Ese es el camino.

Sobre Fernando Alonso

22 de Octubre de 2006 - 16:54:38 - Juan Manuel Rodríguez

No me gustaría que nadie entendiera este artículo mío sobre Fernando Alonso como una justificación o algo así. No me gustaría, insisto, aunque habrá, seguro, quien apoye esta teoría. Quienes me conocen bien –y cuando digo "bien", me refiero a bien-bien– saben que no tengo problemas para rectificar, ni tampoco para pedir perdón. Tras recibir el requerimiento notarial de Lissavetzky, Abellán abrió El Tirachinas del martes diciendo que si el secretario de Estado estaba esperando a que rectificara se podía ir tranquilamente a la cama. Yo digo ahora más o menos lo mismo: quien piense que voy a rectificar ni una sola línea de lo que he escrito sobre Fernando Alonso ya puede dejar de leer el artículo en este preciso instante puesto que no habrá rectificación. Y para quien, leyendo este blog, espere encontrarse en el futuro una serie de artículos "blancos" o blandos sobre el asunto que sea, repito idéntica recomendación. Lo digo, más que nada, para evitar posibles disgustos o importantes quebraderos de cabeza. Este blog será un blog polémico o simplemente no será. Así de claro.

He pedido a mis compañeros que cuelguen el artículo antes de que empiece la carrera de Brasil, así habrá menos malentendidos. Aunque, de cualquier forma, los habrá. Los habrá, incluso, entre aquellos que hayan entendido bien lo que quiero decir. De los cerca de dos mil artículos (¡dos mil!) que, desde septiembre del año 2000, he tenido el honor de escribir para Libertad Digital, habré dedicado, como mucho, diez a la Fórmula Uno. Y, en concreto a la figura de Fernando Alonso, habré dedicado la mitad. Hablo de memoria, claro. Con esto quiero decir que el porcentaje de artículos es mínimo, inapreciable, insignificante, en comparación, por ejemplo, con los que he dedicado a otros deportes. Pero en ninguno de ellos habré dicho que Alonso es un mal piloto. Los (poquísimos) artículos que haya podido dedicar a Alonso han sido producto de declaraciones o salidas de tono suyas. Fernando Alonso no puede ser un mal piloto de Fórmula Uno puesto que es campeón del mundo. En (muchas) ocasiones, Fernando Alonso, que es un deportista inigualable, un fenomenal piloto del que debemos disfrutar como hicimos en el pasado con Miguel Induráin, Severiano Ballesteros o Ángel Nieto, y como hacemos ahora con Rafa Nadal, Pau Gasol o Dani Pedrosa, se ha comportado como una plañidera. Eso es lo que escribí, y eso es lo que mantengo.

Repito que este artículo será colgado en Libertad Digital antes de que arranque el Gran Premio de Brasil. Evitaré así algunos (sólo algunos) malentendidos. Alonso tiene todo de cara para lograr su segundo Mundial. Si ha sido así, vaya desde aquí mi más sincera enhorabuena, mi felicitación más efusiva. Sólo por el hecho de ir por ahí paseando la bandera de España en un momento tan desordenado como el que vivimos, Fernando Alonso se merecería mi agradecimiento. Hay dos formas de acometer sus excesos verbales del pasado; la de aquellos que dicen que él es así y que lo verdaderamente importante es su forma de pilotar, y la de aquellos (muchos, por cierto) que afirmamos que hay que intentar separar al piloto del hombre. Sólo un ciego no vería lo magnífico piloto que es Fernando Alonso. Yo, gracias a Dios, no estoy ciego. Ni tampoco me considero un imbécil. Espero que gane su segundo Mundial. Y si así lo hace, ojalá pasee por Brasil la bandera de España. Seguramente no seré el primero en alegrarme, pero me alegraré con el resto.

Historias del wagyú, léase wagiú

21 de Octubre de 2006 - 11:51:26 - Juan Manuel Rodríguez

Mensaje recibido. Federico Jiménez Losantos comenta en La Mañana que don Jesús González, un dominico que lleva muchos años como misionero en Japón, nos llama la atención sobre la pronunciación correcta de la palabra nipona wagyú. Nosotros, y de forma muy especial servidor y picapedredo puesto que José Antonio Abellán me encomendó la labor de relatar en vivo y en directo las excelencias de la nutritiva y carísima carne de este buey que recibe masajes diarios a base de shake y se relaja con audiciones musicales regulares, cometimos el error, por ignorancia, de pronunciar wayú, cuando la palabra correcta, según la privilegiada información que nos ofrece  don Jesús, es wagyú o, si se quiere, wagiú, nunca wayú. De hecho, wayú significa "agua caliente", y en Japón, durante el Mundial de baloncesto, lo único caliente de lo que tenemos noticia fueron las muñecas de los Garbajosa, Gasol, Navarro, Reyes, Jiménez y compañía.

En el capítulo 4 del affaire Lissabusiness, también conocido como "Operación sayonara, baby", José Antonio Abellán, director de deportes de la Cadena Cope, pasó a limpio el nombre y apellidos de otros viajeros. Al grupo de Pilar Tijeras, Rafael Blanco, la mujer y el hijo de éste, Leonardo Chaves, Alfonso Seoane o Manuel Jesús Marchena, hay que añadir ahora a Tania Paessler, (jefa del área de Deportes del Palacio de Exposiciones y Congresos de Madrid) María de la Cabeza Quirós, (directora del área de Deportes del Palacio de Exposiciones y Congresos de Madrid) Juan Casas, (concejal del ayuntamiento de Granada) o Luis Gerardo García, (primer teniente de alcalde del Ayuntamiento de Granada).

Abellán añadió que todos tuvieron la opción de pagar el viaje y, o no quisieron hacerlo o el presidente de la federación española de baloncesto, don José Luis Sáez, no quiso cobrarles. Querría acabar recordando dos cuestiones. Una, que el filete de wagyú, léase wagiú, cuesta alrededor de los trescientos euretes. Y dos, que hasta la fecha existen cuatro versiones acerca del pago de las facturas: la versión de Jaime Lissavetzky quien, a través de un requerimiento notarial dirigido a José Antonio Abellán, afirma que pagó el viaje de su mujer a través de un talón; la versión de la federación que indica que lo hizo con un ingreso realizado en una cuenta; la de Rafael Blanco, que asegura que nadie pagó porque aún no se han recibido las facturas; y, por fin, la de Leonardo Chaves, que dice que no ha pagado porque fue invitado por la federación. Sobre la carne de wagyú sólo existe una versión: está rica, muy rica. Ñam, ñam.

Capítulo 4 de la Operación "Sayonara, baby"

19 de Octubre de 2006 - 16:33:58 - Juan Manuel Rodríguez

El sushi del restaurante Takewaka del Seiyo Ginza de Tokio, uno de los hoteles más caros de una de las ciudades más caras del mundo, situado en una avenida de lujo, confluencia de los centros financiero y de moda de la capital de Japón, tiene que ser un verdadero placer destinado sólo a los paladares más exquisitos. No en vano, el pescado llega todos los días directamente procedente desde el mercado Tsukiji. Uno no tiene más que descender al Takewaka desde, por ejemplo, su Suite Prima, una combinación armónica y sencillamente perfecta entre la elegancia típicamente europea y el tradicional misterio oriental, para dar buena cuenta del sushi preparado por el maitre del hotel. Tras el almuerzo, y una vez completada la oportuna digestión tras una reparadora siesta en una cama rematada con cuatro columnas, uno puede optar por degustar un té en la bakery, acompañado por unas galletitas, unos bomboncitos o unos pastelitos caseros recién hechos.

El miércoles, José Antonio Abellán nos descubrió –también a mí, puesto que le he pedido enterarme de todo en tiempo real, como si fuera un oyente más, para aumentar la tensión– los capítulos 2 y 3 de lo que Fernando Echeverría ha dado en llamar "Affaire Lissabusiness", pero que yo, más peliculero que mi amigo el genio, prefiero bautizar como Operación "Sayonara, baby", en claro homenaje a Terminator. El capítulo 3 hacía referencia al lujoso hotel en el que se alojaron la esposa del secretario de Estado para el Deporte, el director general del Consejo, su esposa y su hijo. Pero no sólo ellos. Tal y como reveló el director de deportes de la Cadena Cope en el capítulo dos, también durmieron en el Seiyo Ginza las siguientes personas: Leonardo Chaves (Madrid-Amsterdam-Tokio-Amsterdam-Madrid), hermano de Manuel Chaves y director general de Infraestructuras de la Junta de Andalucía; Alfonso Seoane (Madrid-Londres-Tokio-Londres-Madrid en avión, y luego Sevilla-Madrid y Madrid-Sevilla en AVE), asesor del alcalde de Sevilla; y Jesús Manuel Marchena (Madrid-Londres-Tokio-Londres-Madrid, más Sevilla-Madrid y Madrid-Sevilla en AVE), director de la Gerencia de Urbanismo del ayuntamiento sevillano.

Como podrán imaginar, la estancia en un hotel de super-lujo en una ciudad como Tokio en la que, según me cuenta Vicente Ordaz, director de Deportes de la Cadena Cope en Valencia, sólo comerse una hamburguesa con patatas y beberse un refresquito de nada puede llegar a costar veinte euros, puede ser de todo menos barata. En concreto, sólo por dormir, hubo que pagar 4.960 euros más IVA. Abellán promete más fiesta para esta noche. Yo, por si acaso, ya he cogido sitio en el Estudio Antonio Herrero. Tengo papel. Tengo boli. Tengo mis pipas Facundo. Tomo nota. Crece la tensión. Al lado de esto, el perro de Porta y los viajes de Padrón son una fruslería de Segunda División. Con pareado y todo.

Cometieron dos errores

18 de Octubre de 2006 - 15:51:48 - Juan Manuel Rodríguez

Otra vez marcó el muerto. Eso debe querer decir a la fuerza que, como el del chiste, lo que pasaba es que Raúl no estaba muerto sino mal enterrado. Pero no sacaré pecho, no. El mérito, desde luego, no es mío. En el fondo creo que el mérito ni siquiera es del propio Raúl, obligado, como decía Samuel Eto'o, a jugar a mil kilómetros del área, convertido en abnegado aguador de sus propios compañeros. Me parece que, si tuviéramos que elegir a una persona física para felicitarla por la resurrección del "7", ese mérito deberíamos atribuírselo en exclusiva a Luis Aragonés Suárez. Es curioso comprobar cómo, al final, ese ansia del seleccionador por seguir en el banquillo a cualquier precio le va a venir muy bien al Real Madrid. No me extrañaría nada que Ramón Calderón le impusiera a Luis la medalla de oro y brillantes del club. No hay mal que por bien no venga.

Pero no era de Raúl, a pesar del título de este blog, de quien yo quería hablar hoy. En el partido contra el Steaua, el capitán no fue ni mucho menos el mejor. Hoy quería hablar de Iván Helguera. Lo de Helguera constituye para mí un insondable misterio y, como sucediera en el caso "Del Bosque-Casillas", no tengo respuestas para tantas preguntas. ¿Por qué dejó de contar con él López Caro? ¿Por qué tampoco le quería en la plantilla Fabio Capello? ¿A santo de qué la presión ejercida por el club sobre el jugador para que abandonara el equipo? ¿Cometió algún pecado Iván? ¿No lo cometió? ¿Cómo es posible que, sin mediar alguna historia extraña, todo el mundo quisiera prescindir de un futbolista de su categoría? Ya decía un poquito más arriba que tengo muchas preguntas, pero ninguna respuesta. Aunque la especulación es libre...

No es posible que López Caro apartase a Helguera del fútbol en activo sólo por un mal partido contra el Zaragoza. Me parece surrealista que, con todas las vueltas que ha dado Capello, el italiano no se diera cuenta hasta ahora de que la distancia más corta entre dos puntos sigue siendo la línea recta. Si contó con Helguera en los partidos de Getafe y Bucarest, interpreto que no pudo haber nada tan grave como para negarle con esa machacona insistencia el pan y la sal al jugador. La saña con la que se cebó con él Pedja Mijatovic tampoco habla demasiado bien del ojo clínico del nuevo director deportivo merengue. Helguera no es Beckenbauer, pero Fabio Cannavaro todavía tiene que demostrar que sea mejor defensa que él.

El "misterio Helguera" está aún por resolver. Además, en un equipo con tanto jugador extranjero, con tanto malí, tanto brasileño, tanto inglés y tanto holandés, Helguera integraría, junto al propio Raúl, Guti o Casillas, algo así como la "conserva del madridismo". Iván, que no es Beckenabuer, sí es, sin embargo, un futbolista de una extraordinaria calidad. Mucho mejor que muchos de los que han pasado por ahí. Y peor que pocos. Al final de la escapada, cuando sólo pintaban bastos, Capello tuvo que tirar de él. Fue el mejor en Getafe y ha sido de los mejores en Rumanía. Si el italiano no está ciego seguirá contando con él. A la fuerza ahorcan. Aunque, como ocurría con Jeed Cooper en "Cometieron dos errores", el ahorcado haya escapado y ahora quiera vengarse.

¡Manifiéstate, Lissavetzky!

17 de Octubre de 2006 - 17:54:43 - Juan Manuel Rodríguez

Decía el gran músico de jazz estadounidense Miles Davis que "el silencio es el ruido más fuerte, quizás el más fuerte de los ruidos". Tenía razón. Cuando me dispongo a escribir este artículo han transcurrido ya dieciséis horas, dieciséis, desde que José Antonio Abellán desvelara en El Tirachinas que la mujer del secretario de Estado para el Deporte, el director del Consejo Superior de Deportes, su esposa y el hijo de ambos, viajaron, con cargo al presupuesto de la Federación, en "Gran Clase" (ésa en la que, por mucho que estires las piernas, nunca llegas al extremo contrario con la punta de los pies, ésa en la que sirven Champagne y caviar para desayunar) hasta Japón para presenciar en directo el Mundial de baloncesto. De los cuatro billetes, el más barato costó la friolera de 5.309,58 euros. Calculen.

Dejando al margen el contenido del scoop informativo adelantado en la noche del lunes por Abellán, el silencio de Lissavetzky, elocuente por un lado y, parafraseando a Davis, ciertamente ruidoso por el otro, habla bien a las claras de la escasa, por no decir inexistente, cintura política del hombre que encabeza el deporte español. El ideólogo de la "tolerancia cero", uno de los principales promotores del Código de Buen Gobierno de las Federaciones Deportivas Españolas, el látigo de los tramposos, continuaba sin ofrecer señales de vida, seguía sin manifestarse a las cuatro de la tarde tras las gravísimas acusaciones realizadas por el director de deportes de la Cadena Cope.

Mi amigo Fernando Echeverría, componente genial, junto a los no menos geniales David Miner y Oscar Blanco, de ese trío que da vida en La Mañana al Grupo Risa y por las noches a El Radiador, acaba de rebautizar, según me cuentan, a Jaime Lissavetzky como Jaime "Lisabusiness". Al mismo tiempo que la Cadena Cope descubría los viajes por esos mundos de Dios del secretario de lo que nos queda de Estado para lo que nos queda de Deporte, don Jaime comparecía en otra cadena de emisoras para destacar, cómo no, faltaría más, los inigualables niveles de transparencia del Gobierno al que pertenece, y para resaltar las excelencias del Código de Buen Gobierno. Hete aquí que, entre medias, se nos vino abajo la Casa de la Pradera con toda la familia Ingalls dentro. ¡Manifiéstate, Lissavetzky! ¡Habla por fin! O dimite simplemente. Porque esto no ha hecho más que empezar y, tras el primer capítulo, llegará el segundo, y luego el tercero, y más tarde el cuarto. Abellán me asegura que el hilo es lo suficientemente largo y que tenemos viento a favor. No viajamos en "Gran Clase", pero tenemos cuerda para rato.

Pagará Cerezo con "El oro de Moscú"

16 de Octubre de 2006 - 09:22:52 - Juan Manuel Rodríguez

La grave lesión de Maximiliano Rodríguez, delantero argentino con nombre de emperador mexicano, en el campo minado de La Condomina, resucita el viejo debate futbolístico de quién debe pagar los platos rotos cuando un jugador cae en combate en un partido entre selecciones. El club, en este caso el Atlético de Madrid, ingresa religiosamente en la cuenta corriente del futbolista sus millonarias mensualidades; y no sólo eso sino que, además, le cuida, le mima, le protege, le trae y le lleva en avión, le alimenta de primera, le lleva a los mejores hoteles, etcétera, etcétera, etcétera. El club, en este caso el Atlético de Madrid, tiene la (lógica) obligación de ceder a aquellos futbolistas que sean reclamados por sus diferentes equipos nacionales. Pero cuando el jugador sufre una lesión como la que sufrió el otro día Maxi, una rotura del ligamento de la rodilla que le va a tener fuera de los terrenos de juego durante por lo menos seis meses, todo el mundo desaparece. Se esfuma la FEF. Se evapora la AFA. No da señales de vida la FIFA. Y el "pagano" Enrique Cerezo se queda sólo ante el peligro. ¿No tendrían que ser todos coresponsables de lo que sucedió el pasado miércoles?
 
Una cosa es que un futbolista se lesione en un partido oficial y otra muy diferente es que lo haga en uno amistoso. Una cosa es que un futbolista se lesione en un campo en perfectas condiciones y otra muy distinta es que lo haga en un patatal en el que se niega a jugar hasta el equipo de la tierra. Una cosa es una cosa y otra cosa es otra cosa. Y, entre cosa y cosa, y las dos muy diferentes, el Atlético de Madrid pierde a uno de sus futbolistas de referencia en la delantera con el consiguiente perjuicio económico, además de deportivo, que pagará... ¿quién?... ¿Villar? ¿Grondona? ¿Blatter?... No señor, lo pagará Enrique Cerezo con "El oro de Moscú". Ojo, que nadie me interprete mal; lo pagará con "El oro de Moscú" y con "Juana la loca", "La herida luminosa" o "Pídele cuentas al Rey", que son algunas de las películas que ha producido.
 
Si, además de todo lo anteriormente expuesto, resulta que la federación alega en defensa propia que envió a sus técnicos a revisar el campo, y luego el portavoz de Villar tiene la cara de decirnos en "El Tirachinas" que el campo no estaba tan mal y que los periodistas estamos exagerando un poco, no me extraña en absoluto que a Cerezo se le quede cara de bobo. Tampoco veo que sea necesario haber pasado antes por el "John F. Kennedy Space Center" de Florida para saber distinguir entre un terreno de juego en buenas condiciones y otro que no lo está. La federación asegura que sus técnicos le dieron el o.k. al césped. Yo, simplemente, no me lo puedo creer. Y es lógico y natural que la gente del Atleti esté que lo fuma en pipa.
 
Habrá que estar al tanto, aunque no será por el misterioso Clemente Villaverde por quien tengamos información de los pasos que dará en el futuro su club. Hace algunos años, cuando un periodista llamaba al Atlético de Madrid para enterarse de algo, un mítico gerente de cuyo nombre sinceramente no me acuerdo, siempre respondía lo mismo: "no sé nada, pero no digas que te lo he dicho yo". Con Clemente sucede tres cuartos de lo mismo. A mí, Villaverde, plim, porque yo duermo en Pikolín.


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Tiempo muerto para Luis, tiempo perdido para España

14 de Octubre de 2006 - 12:35:53 - Juan Manuel Rodríguez

Tras la victoria de España ante Argentina por dos goles a uno en el campo de minas de La Condomina creí oír en "El Tirachinas" al viejo Luis Aragonés, el Luis de toda la vida, el Luis que iba por ahí pidiendo carnés a los periodistas, el de la peineta, el del sexador de pollos, el de su amigo Jones, el del "míreme usted a los ojitos", y el de tantas y tantas batallitas con las que nos ha amenizado a lo largo de estos últimos treinta años. Pero fue un espejismo. Luis cayó por un momento en la tentación de reprocharnos a los periodistas algo que sólo cabe reprocharle a él y a sus jefes de la federación española de fútbol. El seleccionador le confesó a José Antonio Abellán la admiración rendida que profesaba hacia los periodistas deportivos argentinos, fieles a "la celeste" siempre y bajo cualquier circunstancia. Tiró la piedra Luis, pero al momento escondió la mano. A buen seguro que el mítico Luis que presumía de saber hacer mejor que nadie una peineta nos habría acusado a todos de crimen de lesa majestad y se habría quedado tan pancho. Por eso digo que creí oír al viejo Luis Aragonés. Me equivoqué.
 
Yo, que sólo puedo presumir de admirar los trabajos de Richard Kapuscinski, quien por cierto ha estado en las quinielas para ganar el Nobel de literatura que se concedió este jueves, David Foster Wallace, Tom Wolfe, Chuck Palahniuk o Günter Wallraff, mucho más modestos en cualquier caso que Víctor Hugo Morales, he de reconocer sin embargo que el ejemplo argentino me viene al pelo para devolverle a Luis la pelota que nos arrojó al bajo vientre de una forma tan ladina la otra noche en la Cadena Cope.
 
Argentina, que sólo ha ganado dos Mundiales, tuvo durante Alemania- 2006 un seleccionador, José Pekerman se llama, que tuvo el arrojo necesario para dejarle paso a otro compañero tras la eliminación de su equipo. Pekerman lo ha ganado absolutamente todo en su país, es un hombre de éxito contrastado y continúa conservando su prestigio intacto justamente por saber adoptar a tiempo decisiones tan complicadas como la que tuvo que tomar en el mes de junio. Pekerman, que no prometió que se iría si Argentina no alcanzaba las semifinales del campeonato, se marchó sin embargo por la puerta grande y en loor de multitudes. Olé, olé y olé. Para él son las dos orejas y el rabo. Ese sí que es torero.
 
Para cuando Angel María Aragonés y Luis Villar salgan, a mediados del mes de marzo del año 2007, de su prolongado estado de hibernación, las cosas, lejos de ir mejor, habrán empeorado seguramente para España. Si para entonces quedan aún nación y selección, el Grupo F de clasificación para la Eurocopa de 2008 continuará estando encabezado por Suecia, con 12 puntos, seguida por Dinamarca e Irlanda del Norte con 7, y Letonia, España e Islandia empatadas a 3 y por ese orden. Desde el punto de vista estrictamente humano puedo comprender la ira acumulada que debe tener un entrenador que no está acostumbrado a recibir las críticas de nadie. Pero, desafortunadamente para todos, la victoria ante Argentina no varía ni un ápice nuestra complicada situación. La de Luis, que se agarra a un clavo ardiendo, sí; la nuestra, no. A mi modo de entender tampoco lo habría hecho el empate o una derrota. La selección ganó y eso le da más tiempo a Luis exclusivamente. Tiempo muerto para el seleccionador nacional, tiempo perdido para la selección española.


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Emulando a Fischer y Spasski (y III)

13 de Octubre de 2006 - 10:33:15 - Juan Manuel Rodríguez

Sobre el tablero en cuestión, Fischer se limitó a decir dos cosas: la primera era que aparecían demasiadas manchas en la piedra, y la segunda que debía estar mucho más limpio de lo que estaba. El tablero era de mármol verde y blanco y uno de los mejores albañiles del país había sido el encargado de trabajar la piedra. Al final, en vista de que no había tiempo suficiente para fabricar otro tablero, se limitaron a cortar las casillas de seis centímetros, las aglomeraron con mármol triturado y cola transparente y se dispusieron a rezar todas las oraciones que se sabían. Tras una exhaustiva comprobación, Fred Cramer, la mano derecha de Fischer, declaró lo siguiente a propósito de las futuras quejas que pudiera emitir su representado: "por lo que he visto, sólo nos queda por revisar el aire".
 
Hoy en día hay quien todavía cree que la derrota de Spasski se debió al juego sucio. Cuando Larisa Spásskaya visitó por primera vez a su marido en Reikiavik se encontró con un hombre desconocido para ella. "Parecía perdido y tenso, con el sistema nervioso alterado. No podía dormir y su colchón le irritaba. Tal vez había algo dentro".
 
Fue entonces cuando comenzaron a sospechar que alguien del bando norteamericano entraba en sus habitaciones cuando éstas se quedaban vacías. Empezó a circular un insistente rumor según el cual la casa en la que vivía Fischer estaba rodeada de marines estadounidenses armados, pero eso no era cierto. Fischer, efectivamente, solicitó marines, pero la petición fue rechazada por el encargado de negocios de la embajada de los Estados Unidos.
 
Por otro lado, los soviéticos acusaron a Fischer de emplear la guerra psicológica contra Spasski. El Comité de Deportes llegó incluso a enviar en su ayuda a los profesores Vartanian, que por aquel entonces dirigía el Centro de Salud Mental, y Zharikov. Fischer, que efectivamente fue minando psicológicamente a su rival hasta acabar destruyéndole como hacía con todos, también protestó porque hombres del KGB querían hipnotizarle.
 
Ahora sabemos que el KGB estuvo muy activo durante toda la final, incluso a la hora de propagar el rumor de que su campeón planeaba desertar. Nada más lejos de la realidad. Spasski era un patriota ruso, aunque nunca lo fue soviético. Es posible que, con el match prácticamente perdido, el KGB quisiera desacreditar públicamente a su ex niño bonito. (*)
 
 
(*) Todas estas anécdotas, y muchas más que no he podido recoger aquí, aparecen publicadas en un libro cuya lectura vuelvo a recomendar: Bobby Fischer se fue a la guerra. El duelo de ajedrez más famoso de la historia


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Emulando a Fischer y Spasski (II)

12 de Octubre de 2006 - 13:55:30 - Juan Manuel Rodríguez

Para explicar una de las razones por las cuales resultaba esencial la presencia de Bobby Fischer en el Mundial de 1972, convendría empezar diciendo que el campeón estadounidense, que ya era una "estrella mediática" desde mucho tiempo antes, disputó el Torneo Interzonal del 70, del que debería salir el rival de Borís Spasski, con una maestría que aún hoy, casi cuarenta años después, sigue siendo recordada como una de las grandes gestas deportivas de toda la historia. En la sala de conciertos de Palma, conocida como la Sala Mozart, se reunieron los mejores veinticuatro ajedrecistas del mundo, aunque fue Fischer quien atrajo, como solía suceder casi siempre, toda la atención sobre sí. Los seis mejores, además de Tigran Petrosian, ex campeón del mundo, y Víktor Korchnoi, lucharían por el derecho de jugar contra Spasski.

Fischer quedó emparejado en cuartos de final con Mark Taimanov. Un resultado normal entre dos jugadores de ese nivel podría ser un 6-4, con, pongamos, nueve tablas. Fischer venció a Taimanov por 6-0, sin tablas. Increíble. A continuación Fischer tuvo que jugar contra Bent Larsen. El gran Bobby tampoco tuvo piedad en aquella ocasión y repitió idéntico resultado, 6-0. En la final de candidatos Fischer se enfrentó a Tigran Petrosian, conocido en el mundillo como el "maestro de las tablas". El resultado final fue de 6,5 a 2,5 a favor de Fischer, convertido por fin en el aspirante oficial al título del mundo. Adelantándose a lo que vendría más tarde, Bobby Fischer había exigido en su eliminatoria contra Petrosian una serie de condiciones relativas a la iluminación, la mesa, las sillas o el reloj, además de pedir que se mantuvieran vacías las tres primeras filas de la sala donde iban a jugarse las partidas. Aquello no era más que el aperitivo.

A lo que íbamos. Dejando a un lado la importancia política del match (sólo ese tema daría para una serie completa de otros diez artículos) y una vez elegida Islandia como sede de la gran final (necesitaría al menos otros tres o cuatro artículos para explicar las arduas negociaciones), nos encontramos, por fin, en la sala donde han de disputarse las partidas: circuito cerrado de televisión, cuatro mil quinientos metros cuadrados de alfombra roja, mil sillas verdes a la altura del suelo y mil ochocientos metros de cortinas para impedir el paso de la luz diurna. Sencillamente espectacular. Fischer se presentó para la inspección definitiva tan sólo cuarenta y ocho horas antes de empezar a jugar, y el estadounidense únicamente dio su aprobación a las treinta y dos piezas, fabricadas por John Jacques & Son, y a la silla forrada de cuero, descubierta por casualidad en una tienda del 6000 de Madison Avenue. El resto, la mesa, el tablero, la iluminación, los asientos más cercanos al escenario y, por supuesto, las torres donde se encontraban camufladas las cámaras de televisión para transmitir en directo el match, fue declarado insatisfactorio. Eso dijeron los asesores de Fischer, "insatisfactorio". Vuelta a empezar.

Emulando a Fischer y Spasski (I)

11 de Octubre de 2006 - 15:36:23 - Juan Manuel Rodríguez

A finales del pasado mes de septiembre Veselin Topalov amenazó seriamente con retirarse del campeonato mundial absoluto de ajedrez si la Federación Internacional no adoptaba medidas drásticas que garantizasen el juego limpio. El Gran Maestro búlgaro, que por aquel entonces perdía por 3 puntos a 1, acusaba al Gran Maestro ruso Vladimir Kramnik de adoptar sus decisiones más importantes en el cuarto de baño. Silvio Danailov, entrenador de Topalov, se hacía la siguiente pregunta: "¿Cuántas veces se puede ir al baño? Sería lógico ir cinco veces, máximo diez, pero no cincuenta". El Comité de Apelaciones, desarmado por aquel irrebatible argumento fisiológico esgrimido con cierta sorna por el entrenador de Topalov, decidió que ambos ajedrecistas utilizaran de manera conjunta el baño de mujeres y no uno individual como estaba sucediendo hasta ese preciso instante.

Danailov replicó que aquello en realidad no cambiaba nada puesto que Kramnik seguiría disponiendo de la posibilidad de acudir al baño cuantas veces considerara necesario. La decisión, sin embargo, no sentó nada bien al Gran Maestro ruso que decidió no presentarse a la quinta partida. Entró en acción Carsten Hensel, representante de Kramnik, que acusó a Topalov de incluir en su equipo de apoyo a un parapsicólogo y a más gente que no tenía otra misión que la de insultar y distraer a su representado. El alemán justificaba la repentina incontinencia de Kramnik con la necesidad de éste de dar largos paseos y de beber mucha agua. A esas alturas todo el mundo tenía bastante claro que a Topalov no le preocupaba lo más mínimo el ánimo andarín de su contrincante o la necesidad de hidratarse que éste tuviera sino la posibilidad de que su contrincante recibiera información desde el exterior. Y eso a pesar de que habían sido instalados inhibidores de frecuencias similares a los que se utilizan habitualmente en las cumbres internacionales más importantes. Si en algo tenía razón Hensel era en la dificultad a la hora de entender y explicar cómo podría mejorar la partida el hecho de contar con un sólo retrete en vez de dos.

En su intento de evitar a cualquier precio que se suspendiera la final, Kirsan Iliumjinov, máximo dirigente de la FIDE y presidente de la República de Kalmikia, en cuya capital, Elista, se está disputando el duelo, intervino para tratar de alcanzar acuerdos parciales con los jefes de delegación tanto del búlgaro Topalov como del ruso Kramnik. Ambos aceptaron el empleo de los aseos originales adyacentes a la sala de descanso, aunque representantes de ambas delegaciones podrían inspeccionarlos antes y después de las partidas. Todos los miembros del Comité de Apelaciones, marcado a sangre y fuego por Kramnik desde el mismo día en que se decidió la utilización conjunta del baño de mujeres, presentaron su dimisión irrevocable.

Hoy, para satisfacción de todos, podemos decir que, tras la "crisis de los retretes", el Mundial sigue adelante con ambos jugadores empatados a 5,5 puntos, aunque con la reclamación de la quinta partida que perdió Kramnik por incomparecencia todavía pendiente. Toda esta historia demencial pero apasionante al mismo tiempo, éste duelo jugado al margen del tablero de ajedrez y en el que los Grandes Maestros han utilizado a sus asesores, psicólogos, preparadores físicos o abogados como si de peones, alfiles, caballos o torres humanas se tratara, me retrotrajo a la serie de míticas partidas que el Gran Maestro estadounidense Bobby Fischer y el Gran Maestro soviético Borís Spasski jugaron allá por el verano del año 1972. Créanme cuando les digo que lo de Topalov y Kramnik ha sido un auténtico juego de niños al lado de lo que sucedió entonces. Y, si no estuviéramos hablando de dos verdaderos genios del ajedrez, pensaría que ambos pretendían emular, cuando no superar, con sus recientes acciones lo sucedido hace casi treinta y cinco años en Reikiavik, la atónita capital de Islandia.

Lissavetzky contagia a Luis su amor por la fotografía

10 de Octubre de 2006 - 12:10:02 - Juan Manuel Rodríguez

La clave se encuentra en una de las frases pronunciadas por Luis Aragonés a la conclusión del partido contra Suecia: "Yo no tengo por qué dar el paso de dimitir". Luis está pidiendo a gritos que le echen, previa indemnización naturalmente. Y Ángel Villar no va a destituir al seleccionador por mucho que éste lo reclame. Sabe que Luis es el único paraguas que queda entre él y los aficionados, y no lo va a cerrar tan fácilmente, al menos no mientras sigan cayendo chuzos de punta como hasta ahora. Si Villar estuviera más preocupado por el futuro del equipo nacional que por el suyo propio se daría perfecta cuenta de que hasta marzo hay tiempo suficiente para variar el rumbo. Pero, precisamente porque España no volverá a jugar hasta dentro de seis meses, es por lo que el presidente de la federación no moverá ficha. Villar cree que el tiempo curará esta herida, pero está muy equivocado. La hibernación no es una solución porque la gente ya no les aguanta ni a él ni a Luis Aragonés.
 
Una nueva clave la ofrece otra de las frases pronunciadas por el seleccionador nacional: "Más críticas de las que he tenido no voy a tener". Efectivamente, Luis puso a prueba la resistencia del "criticrónomo" con hechos puntuales como la farsa de su dimisión, el espectáculo de humillación ante Puyol y Xavi o la inoportuna y mal explicada decisión de apartar del equipo a Raúl. Viendo que el "criticrónomo" aguantó firme, Luis pensará ahora que no serán dos derrotas y un empate ante Islandia, Irlanda y Suecia las que hagan saltar al aparatito por los aires. Sinceramente les digo que he visto cadáveres de cinco días que tienen mejor pinta que la selección española de fútbol, y aún así Luis pretende hacernos "luz de gas" con una repetición sistemática y absurda de frases carentes de sentido: "el fútbol es así" o "unas veces se gana y otras se pierde". La última ("pero si yo me hago más fotos que nunca"), pronunciada ayer mismo en "El Tirachinas".
 
El seleccionador me recuerda a ese kamikaze que va en dirección contraria por la carretera y que, en vista de que todos vienen de frente, le grita a su acompañante lo siguiente: "¿Se han vuelto locos o es que quieren matarse? ¿No se dan cuenta de que están yendo en dirección contraria?". Luis va en dirección contraria, pero Villar le alienta a que continúe por ese camino. Ya sea intento vano de ganarle tiempo al tiempo, deseo de darle la vuelta a la tortilla o simple y llana tomadura de pelo colectiva, lo cierto es que esta forma auténticamente suicida de conducir tanto a la federación española de fútbol como a la selección nacional amenaza seriamente con accidentarnos al resto de mortales. Una cosa sí sabemos, y es que el secretario de lo que nos queda de Estado para lo que nos queda de Deporte no intervendrá. Lo suyo no son las injerencias sino los flashes. Parece que Lissavetzky ha contagiado a Luis su afición por la fotografía.

Amistoso pro secesión

9 de Octubre de 2006 - 10:01:18 - Juan Manuel Rodríguez

Me pregunto qué actitud debe adoptar un periodista deportivo español con respecto a lo que sucedió ayer en el Nou Camp. Lo más cómodo –probablemente también lo más práctico– sea pasarlo todo por alto, mirar hacia otro lado y, si alguien te pregunta, contestarle con la mejor de tus sonrisas y un "fair play" a prueba de actos secesionistas que esas son cosas de políticos y que tú sólo entiendes de goles, crochés y ¡tri- tri-triples!... Lo más incómodo, y por lo tanto la única vía periodística admisible e higiénica, es no dejar pasar la oportunidad de reflexionar acerca de cómo es posible que grupos independentistas secuestren un partido de fútbol para, entre otras muchas cosas, reclamar el acercamiento de los presos etarras. Si, aprovechando la inexistente jornada liguera, un aficionado cualquiera hubiera decidido llevar ayer a su hijo al estadio con la única intención de presenciar un partido de fútbol, éste se habría encontrado con la desagradable sorpresa de ver las gradas pobladas de pancartas proetarras, enseñas suecas, ikurriñas o banderas independentistas catalanas. ¿Miramos hacia otro lado? ¿Hablamos de Capello? ¿O lo hacemos del fenomenal éxito de Fernando Alonso? ¿Qué actitud debe adoptar un periodista deportivo español? Yo creo que la actitud que debe adoptar un periodista deportivo español no difiere en absoluto de la que deben adoptar un fontanero, un panadero o un mecánico españoles. Es la misma actitud.
 
Quien espere que el secretario de lo que nos queda de Estado para lo que nos queda de Deporte intervenga en éste o cualquier otro asunto de cierto calado lo lleva claro. Suficiente tiene el fotogénico Lissavetzky con darle carpetazo a la "Operación Puerto" que, tal y como viene demostrando noche a noche la Cadena Cope, es una auténtica chapuza. Lo cierto es que Lissavetzky no hace más que recibir órdenes de su jefe, y su jefe ha declarado oficialmente que España es una nación de naciones. Es más, su jefe ha promovido el nuevo estatuto catalán que acepta a Cataluña como una nación. El argumento de Pasqual Maragall es, en ese sentido, aplastante e irrebatible: "si las Cortes aprobaron el Estatuto en el que se dice que Cataluña es una nación, para el presidente de la Generalitat las selecciones son una obviedad". ¿Quién le pone el cascabel al gato?
 
La única nota positiva que veo en todo este asunto es que, tras la polémica, después de haber estado hablando del Cataluña-Euskadi durante veinte largos días, después de toda la publicidad que lograron los de la Plataforma con el anuncio del santo niño catalanista y el demoníaco niño español, sólo 56.000 espectadores se dieron cita en el estadio del Barcelona. Cualquier intento de entrar en el libro Guinness de los récords habría llenado tres estadios Bernabéus. Y, con comida por medio, quince. Y ahora sí. Ahora hablemos de Villar, de Luis, de Alonso, de Raúl y de lo que sea menester. Habrá para todos.

Juego de supervivencia

7 de Octubre de 2006 - 22:33:05 - Juan Manuel Rodríguez

Puede que Luis Aragonés se haga fuerte en su despacho de la Ciudad del Fútbol. Puede que atranque la puerta con una escoba y que luego baje las persianas, cierre las ventanas y después las selle con silicona. Es posible, incluso, que compre el número suficiente de latas de sopa Campbell como para resistir un asedio durante los seis próximos meses, cosas peores se han visto. Es posible que, para sacarle de su encierro, haya que enviar por delante a los GEO, la Guardia Civil, la Policía Nacional y hasta a los vigilantes de la ORA que queden libres y estén trabajando en ese momento por la zona de Las Rozas. Todo eso es posible, ¿por qué no va a serlo después de lo que hemos visto?
 
Sólo hay algo imposible, y es no darse cuenta de que el proyecto deportivo que encabeza Luis es un proyecto que agoniza, un proyecto herido de muerte, un proyecto en el que no se puede creer después de sus innumerables y reiterados incumplimientos de palabra. No sé si Luis seguirá, parece que sí. Pero el máximo responsable de que Luis siga ahí, inasequible al desaliento, imparable en su alocada carrera hacia ningún lado, decidido a arrastranos a todos con él en su caída, ya no será en cualquier caso este seleccionador nacional sino quien le mantiene ahí contra viento y marea, o sea Angel María Villar. Diera la impresión de que esto se ha convertido en un simple juego de supervivencia y que Villar no quiere que abramos la puerta del despacho de Luis porque, tras la puerta del seleccionador, está la suya propia.
 
Lo peor de todo es que nuestra selección de fútbol se ha convertido en una selección básicamente perdedora. Se nos dan bien Bélgica, San Marino, China o Costa de Marfil, pero cuando nos encontramos con un rival de cierta categoría España pierde. Los aficionados sólo podemos recordar con cierto agrado dos partidos a lo largo de toda la etapa de Luis al frente del equipo nacional: un amistoso contra Inglaterra y el 4-0 del debut mundialista ante Ucrania. Contra Suecia, un equipo que por lo menos tiene claro a qué juega, más de lo mismo. Muchos "¡uyyy!", demasiados para mi gusto. No llegan los resultados y, además, Luis tiene montada en la selección una suerte de guerra civil: Joaquín contra Luis, Casillas contra Joaquín, Luis contra Joaquín... Está ciego quien no vea que es necesario un revulsivo. El problema es Luis. Y, por encima suyo, el presidente Villar. Es necesaria una "gran sentada", pero ésa ya no puede protagonizarla el actual seleccionador. "¿Qué hacer?", se preguntará Villar, "¿sobrevivimos hasta marzo o cogemos el toro por los cuernos?"... Admito apuestas. 

Razones por las cuales la selección es un despelote

6 de Octubre de 2006 - 18:26:43 - Juan Manuel Rodríguez

Ahora se ha puesto de moda eso de decir que te han malinterpretado. Con eso cumples. Cuentas lo que te da la gana y luego te justificas diciendo que te han malinterpretado. Malinterpretamos en su día a Quique Sánchez Flores cuando dijo que Casillas iba por libre y Guti era un marginado. Malinterpretamos también a Fernando Alonso cuando dijo que Michael Schumacher era el piloto más antideportivo de toda la historia de la Fórmula Uno. Y malinterpretamos ahora a Joaquín Sánchez, futbolista del Valencia, quien aseguró el jueves en Punto Radio que la selección era "un despelote y un caos". La culpa es, otra vez, del periodista malo, del periodista tonto, del periodista feo.

Para interpretar correctamente las manifestaciones de Joaquín no hay mejor cosa que acudir al diccionario. Y, según el diccionario de la Real Academia de la Lengua Española, "caos" significa "confusión" y "desorden". Por lo tanto interpretaremos correctamente a Joaquín si afirmamos que el andaluz ha querido expresar con sus palabras que la selección española de fútbol es una confusión y un desorden. Si Joaquín no quiso decir eso sino otra cosa distinta, Joaquín tiene un problema con el diccionario. Y si Joaquín quiso decir lo que dijo pero, tras levantarse el viernes por la mañana y comprobar la marimorena que han montado sus declaraciones, se ha arrepentido o ha pensado que sus palabras podrían acarrearle consecuencias, lo que tiene Joaquín es un serio problema de carácter. En cualquiera de los dos casos, elijamos la casilla A o nos quedemos con la casilla B, el problema es única y exclusivamente de Joaquín Sánchez Rodríguez, no de quien le hizo la entrevista.

Lo mejor del caso es que Joaquín tiene toda la razón del mundo, aunque por motivos distintos a los que él piensa. La selección no es un caos porque Luis deje a Joaquín fuera de la convocatoria, no, sino porque el seleccionador prometió que se iría si España no llegaba a semifinales del Mundial y luego no tuvo los bemoles suficientes para cumplir su palabra; la selección es un despelote porque Ángel Villar y Luis Aragonés protagonizaron el otro día en la Ciudad del Fútbol un sainete de padre y muy señor mío; la selección española de fútbol es un despelote porque Luis le corta la cabeza a Raúl con el único objeto de perpetuarse en su puesto; la selección es un despelote porque carece de futbolistas capaces de afirmar una cosa el jueves por la noche y mantenerla con un par de narices el viernes por la mañana. Por todas esas razones, y por mucho que nos duela, nuestra selección absoluta de fútbol es un auténtico despelote.

Frenazo al spot de la polémica

5 de Octubre de 2006 - 21:35:32 - Juan Manuel Rodríguez

El tristemente famoso CAC queda otra vez en evidencia tras la orden emitida por un juez de suspender inmediatamente la emisión por televisión del anuncio de la plataforma pro selecciones deportivas catalanas, el del santo niño catalanista y el demoníaco, malévolo y opresor niño español. Lo que me da más tristeza y más rabia es que, suspensión mediante, el anuncio llevaba emitiéndose en la televisión pública catalana desde hacía diez días. Bienvenida sea, por lo tanto, la decisión del juzgado de lo Contencioso-Administrativo número 9 de Barcelona, aunque su señoría no se haya pronunciado sobre el fondo del recurso presentado por el partido político Ciudadanos de Cataluña.

No hay por dónde agarrar el spot, ni en el fondo ni tampoco en la forma, aunque el juez estime ahora que "concurren razones de urgencia que aconsejan en este momento la suspensión de la emisión", al considerar que los niños, "principal público al que va dirigido" el anuncio, podrían sufrir evidentes daños y perjuicios de difícil restauración". Pero si, en vez de niños, resultase que los protagonistas del anuncio fueran personas mayores de edad, éste continuaría teniendo un contenido esencialmente político y seguiría siendo un auténtico disparate cuya verdadera finalidad es el enfrentamiento de los catalanes entre sí, y de los catalanes con el resto de españoles.

Por fin, diez días y veinte emisiones después, un juez ordena ahora suspender el anuncio, lo que no impide en absoluto que siga teniendo una desagradable sensación de frustración tras una inacción galopante por parte de absolutamente todo el mundo. Al final, la plataforma ha logrado su objetivo que no era otro que el de publicitarse. Su presidente declaró hace sólo algunos días que una ficción les permitía constatar una realidad incontestable. Tiene razón sólo en una cosa, y es que es un hecho realmente incontestable –y espero que lo siga siendo– que la única representación internacional oficial a nivel de selecciones deportivas corresponde al Reino de España. El juez, con su decisión de esta misma tarde, lo único que hace es recordarle a estos individuos que el fin nunca justifica los medios. Aunque, reitero, insisto, el anuncio haya estado emitiéndose durante los últimos diez días.

El sueño de Florentino Pérez

4 de Octubre de 2006 - 18:51:29 - Juan Manuel Rodríguez

Está visto que a Ramón Calderón le va la marcha. Aunque sea en inglés; eso da lo mismo. En declaraciones a BBC Radio Five Live, el presidente del Real Madrid acaba de confirmar que, por lo que él sabe, David Beckham ampliará su contrato hasta junio de 2008 y luego colgará definitivamente las botas. Lo que pasa es que igual él sabe poco sobre este asunto porque, a renglón seguido, un portavoz del ex capitán de Inglaterra se ha mostrado muy sorprendido por lo que ha dicho Calderón y ha desmentido que el futbolista tenga planteado retirarse en esa fecha. ¡Qué tiempos aquellos del "never, never, never" en los que todo estaba meridianamente claro! ¡Qué tiempos aquellos en los que el desmentido de Florentino Pérez no hacía más que confirmar plenamente la noticia! Florentino decía "no" y todos interpretábamos su negativa como un "sí". Ahora, sin embargo, uno no sabe a qué carta quedarse. Por lo que sabe Calderón, Beckham quiere irse dentro de dos años. Pero Calderón también sabía que Kaká vendría al Real Madrid, y ahí sigue el brasileño, en Milán, con su Carlo Ancelotti y su Silvio Berlusconi. Lo dicho, un lío.

David Beckham, guapo, millonario, perfeccionista, tatuado, víctima de un desorden obsesivo-compulsivo que le obliga a colocar los objetos en línea recta o por pares, rey Midas cuyas siestas han sido objeto de culto en la National Portrait Gallery de Londres, icono de finales de siglo, casado con la spice pija y famoso, muy famoso, demasiado famoso en realidad, se convirtió en la guinda de un pastel galáctico que ideó Florentino Pérez. Nunca se me olvidará el día que Beckham aterrizó en España como si de un jefe de Estado cualquiera se tratara. Se paró el país. Lo dieron en directo las teles. Parecía que llegaban Melchor, Gaspar y Baltasar. Rabiaba el Barcelona. Beckham completaba el círculo de Florentino, aunque luego aquel círculo acabara convirtiéndose en un garabato sin demasiado sentido. El único pecado que cometió el ex presidente fue el de su ambición desmedida. Lo quiso todo. Y trayendo a Beckham pensó que lo tenía.

En el Madrid Beckham ha ido desvaneciéndose poco a poco, difuminándose muy lentamente. David ha ido perdiendo su fuerza a medida que hemos ido desentrañándole. En realidad no era tan complejo. Hemos tardado tres años en sabernos de carrerilla el nombre de sus hijos, la colonia que usa, la comida que guisa, qué quieren decir sus tatuajes y a quién se los dedica, cómo duerme, a quién abraza, con quién se lleva bien y qué es lo que no aguanta, la marca de sus botas, cómo es su casa por fuera y qué tiene en el corazón por dentro. Y, una vez desnudado el mito, sólo nos ha quedado el futbolista. Ese, desgraciadamente, ha ido perdiendo también influencia, primero en su selección y ahora en su club tras la llegada de Fabio Capello. Pero, por encima de todo, siga o se vaya, tenga o no tenga razón Calderón, David Beckham representa mejor que nadie, mejor incluso que Zidane, Figo o Ronaldo, el sueño de perfección absoluta que un día creyó tener resuelto el presidente Florentino Pérez, la guinda de un pastel ideal que nunca iba a perder su sabor. Ahora los madridistas no sueñan, dormitan. Y eso es peor. Supongo que nadie grabará nunca en video una siesta de Emerson. Llegó la hora del pragmatismo. Tanto soñar se va a acabar.

El otro toro de Osborne

3 de Octubre de 2006 - 18:54:49 - Juan Manuel Rodríguez

En ausencia del genuino de carne y hueso, los compañeros de Onda Seis han tenido la feliz idea de llevar hasta la Ciudad del Fútbol de Las Rozas lo que ellos han bautizado como el "raulómetro", una figura de cartón a tamaño real del capitán del Madrid. Ya me estoy imaginando lo primero que habrá pensado Luis Aragonés cuando haya visto acercarse lentamente hacia él al Raúl de pega: "pero vamos a ver, ¿no había quedado suficientemente claro el viernes que éste no venía? ¿Quién manda aquí?"... El raulómetro podría convivir en las carreteras de toda España con el mítico toro de Osborne, elevado por el Tribunal Supremo a categoría de emblema no publicitario y convertido poco después en Monumento Histórico de la región por la Junta de Andalucía. Del mismo modo que en su día pretendieron cargarse al toro obra de Manolo Prieto, intentan ahora repetir la operación con Raúl. Seguro que esta polémica será una de las comidillas del apasionante Cataluña-Euskadi que se disputará el próximo domingo.

Por cierto que al núcleo duro del luisismo le satisfizo sobremanera la reacción que el "7" tuvo el viernes nada más conocer la noticia de que no estaba convocado para el partido contra Suecia. Pero, según ese mismo entorno del seleccionador, Luis se vio incómodamente retratado en el gesto del madridista cuando, tras marcar el gol del empate en el derbi contra el Atlético de Madrid, se señaló la espalda con los pulgares. La lectura que hacen de ese gesto los luisistas es que Raúl estaba reclamándole al seleccionador la propiedad de ese número también con la camiseta de la selección. Creo que esa lectura es correcta. Puede que Luis pensase erróneamente que Raúl era un lindo gatito, un gatito de angora turco; pero Raúl es un toro y en cuanto ve un trapo rojo se pone como una moto.

Es cierto que el mayor beneficiado de la decisión de Luis va a ser sin duda el Real Madrid. Raúl tendrá, por fin, tiempo suficiente para descansar y podrá recuperarse en condiciones después de tantos años. Si yo fuera Ramón Calderón no dudaría en mandarle al seleccionador una buena cesta por navidad para agradecerle los servicios prestados. Pero si fuera Angel María Villar le quitaría inmediatamente la que probablemente tenga asignada por trabajar para la federación. Gana el Real Madrid, sí, pero pierde España. Por lo tanto perdemos todos. Como resulta que la selección madrileña de fútbol tampoco tiene ese día partido, Raúl tendrá que quedarse desbravándose en su casita.

Complot mundial contra Fernando Alonso

2 de Octubre de 2006 - 09:52:04 - Juan Manuel Rodríguez

Otro como Quique Sánchez Flores, otro a quien malinterpretaron sus palabras. Fernando Alonso ha demostrado con creces que es lo suficientemente mayorcito como para pilotar un monoplaza y también para llamarle al pan, pan, y al vino, vino. Lo que no puede hacer Alonso es acusar a Michael Schumacher de ser el piloto con más sanciones y más antideportivo que ha tenido la Fórmula Uno y luego echarle la culpa al periodista de Radio Marca. Eso no está bien. Eso es muy feo. Y poco valiente. La trascripción literal de las palabras de Alonso, según el diario Marca, es la siguiente: "Michael no hay que olvidar que es el piloto con más sanciones y más antideportivo que ha tenido la Fórmula Uno, ¿no? Eso no quita que a la hora de conducir haya sido el mejor y sus números están ahí y quizás sean irrepetibles, ¿no?"...
 
De lo que me he dado cuenta es de que el complot contra Fernando Alonso ha adquirido dimensiones planetarias. Está en contra suya Flavio Briatore. Está en contra suya Bernie Ecclestone. Están en contra suya los jueces. En su contra están, desde luego, Ferrari y el siete veces campeón mundial Schumacher. Los periodistas deportivos, salvo aquellos que emplean con él la "versión Lewinsky" de la profesión, están todos decididamente en su contra. También le ataca la prensa rosa. Y, desde el otro día, resulta que están igualmente conjurados contra él los mecánicos de su propio equipo. Los que se encargaban de cambiar el neumático trasero derecho tuvieron un problema con la tuerca, que se salió de la pistola, y F.A. perdió once segundos más de los que suelen ser habituales. No hay error humano posible sino consigna clara para que Alonso no lleve el "1" el año que viene. Ahora mismo quiero en mi mesa los nombres, apellidos, dirección, número de teléfono, filiación social, antecedentes penales y análisis de sangre y orina de los dos mecánicos. Estos se van a enterar de lo que vale una tuerca. Me comentan que, vistas las imágenes a cámara lenta, puede apreciarse que uno de los dos mecánicos tiene unos rasgos físicos peligrosamente similares a los de mi compañero Martín Higueras.
 
De forma que Alonso ya lo tiene todo ordenado. Si gana el Mundial, lo habrá logrado a pesar de la conjura judeo-masónica que hay en su contra. Un héroe. Si al final lo gana Schumacher, el alemán lo habrá conseguido porque Briatore, Ecclestone, los jueces, la prensa deportiva, la prensa rosa y los mecánicos de Renault, que se reían a mandíbula batiente a la conclusión del Gran Premio de China, se lo han puesto en bandeja de plata. De nuevo héroe. Sólo queda por conjurarse contra él su R 26. Aunque hay una cosa que no entiendo. Si no quieren que gane el Mundial y es cierto que existe una conjura planetaria en contra suya, ¿cómo es posible que le hayan dejado llegar tan lejos?...
 

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