Septiembre 2006


Las cotorras de Luis

30 de Septiembre de 2006 - 18:24:48 - Juan Manuel Rodríguez

Quien está en una alarmante baja forma es Luis Aragonés, no Raúl. Una semana antes de que hiciera pública la lista de jugadores convocados contra Suecia, el seleccionador nacional mandó por delante a los muchachos de Canal Plus con la misión clara de que nos hiciera más digerible la noticia de la ausencia del capitán del Real Madrid. Si hemos de fiarnos de sus "interlocutores válidos", Raúl no volverá a jugar nunca más mientras Luis ocupe ese banquillo. Oleguer tiene más posibilidades que él de volver a la selección. Esa es la España que queremos. Tan sólo veinticuatro horas antes de que se supiera la lista, las cotorras de Luis empezaron a decir que el madridista había tenido un comportamiento poco menos que deleznable en el pasado Mundial. Preguntado por dicha cuestión en la rueda de prensa ofrecida el viernes, Luis negó que hubiera tenido ningún problema con el capitán. Pero el daño ya está hecho. Raúl se cae de la lista y además queda retratado para la posteridad como un mal compañero y un jugador desleal.
 
Llaman la atención tantas cosas. Llama la atención, por ejemplo, que Raúl sea la única víctima propiciatoria de una gili-revolución que tiene como principales beneficiarios a Capdevila y Angulo. No sólo le señala sino que también le humilla. Y lo hace cuando, según todos los especialistas consultados, el futbolista está remontando por fin el vuelo. Tanta incongruencia, tanta irreflexión y tanta injusticia sólo pueden alimentar la leyenda de que, efectivamente, a Luis y a Raúl les separa un problema estrictamente personal. No paran de repetirlo las cotorras del seleccionador, pero luego es desmentido tajantemente por el propio Luis. Raúl niega en una entrevista que ha concedido a "El Mundo" que él haya sido jamás un conspirador de vestuario. Lo desmiente Raúl. Lo niega Luis. Y sin embargo no dejan de corearlo sus cotorras.
 
El viernes me propusieron que iniciara una recogida de firmas para que Raúl fuera convocado por ley para la selección nacional. Me lo estoy pensando. Aún nos queda el Tribunal Constitucional. Y luego el Tribunal Internacional de La Haya. Hubo incluso quien me dijo que, si él fuera seleccionador de fútbol, Raúl jugaría por decreto hasta que cumpliera los sesenta años. Eso a Luis no le vale. Luis se guía por un informe, pero yo me pregunto lo siguiente: ¿quién hace el informe del que informa? Del que ha hecho el informe sobre Raúl sabemos que tiene un amigo que es sexador de pollos y que hizo un Mundial de pena. Eso y, naturalmente, que mintió descaradamente al afirmar que se iría si España no llegaba a semifinales. Pero, por más que le den al ventilador, Luis ya no es otra cosa que un cadáver deportivo. Ni el doctor Gregory House sería capaz de reanimarle en estas circunstancias. Sólo hay que tener un poquito más de paciencia hasta que llegue su sustituto y ordene el caos.

"Raulicidio" sin connotaciones

29 de Septiembre de 2006 - 19:27:55 - Juan Manuel Rodríguez

Miguel Gila relataba cómo consiguió desenmascarar a Jack el destripador. Resulta que los dos coincidieron en la misma pensión y que él era el único en todo el mundo que sabía que Jack el destripador era Jack el destripador. Entonces decidió hacerle la guerra psicológica. Cuando se levantaban por la mañana y ambos coincidían en el pasillo, Gila, como quien no quería la cosa, decía lo siguiente: "alguien ha matado a alguien". Al otro día repetía la misma operación. Gila aparecía y, aprovechando que Jack el destripador estaba desayunando, miraba al tendido y repetía: "alguien es un asesino". Y así un día, y otro, y otro día más. Hasta que Jack el destripador ya no aguantó y acabó confesando que, efectivamente, él era Jack el destripador y que no podía soportar por más tiempo aquella presión.
 
Yo creo que si Gila todavía viviera diría que alguien ha prescindido de Raúl para salvar su propio trasero. Alguien le ha cortado la cabeza al futbolista español más importante de la última década para poder seguir amarrado al cargo. Alguien ha sido tremendamente injusto con el gran capitán. A alguien se le ve el plumero. A alguien le queda ahí medio telediario. La prueba del algodón de la mala conciencia que debe tener Luis Aragonés es la forma que ha tenido de dar la lista. Ha superado la velocidad de la luz. "La lista es la siguiente: lopezañez... cestorres... puyolbelda... ramosillas... reinalonso y cadpengulo".
 
Me importa un bledo que el "luisismo" militante haya tratado de allanar el terreno a la injusta decisión del seleccionador dejando entrever que Raúl había tenido un comportamiento deleznable durante el pasado Mundial. Luis ha negado tajantemente que tuviera algún problema con Raúl. Punto. Se acabó la polémica. Conociendo su comportamiento de los últimos meses, no me atrevería a descartar del todo la posibilidad de que Luis haya mentido también hoy, pero ése es su problema. El duelo está servido. "Luisistas" contra "raulistas". Sólo espero y deseo que esta rocambolesca decisión de un hombre que ha perdido definitivamente el rumbo deportivo no divida a la selección nacional. En el mus suele decirse eso de que hasta el rabo todo es toro. Los "luisistas" ganan 1-0. Gol marcado con la mano y en el último minuto. Pero queda la vuelta. Nosotros no somos marrulleros. Y, desde aquí, me atrevo a augurar que Raúl volverá a jugar con España cuando Luis ya no dirija a la selección. Y lo digo sin connotaciones.

Tirachinas versus transatlántico

28 de Septiembre de 2006 - 20:15:31 - Juan Manuel Rodríguez

El spot del santo niño catalanista y el demoníaco y opresor niño español seguirá emitiéndose en la televisión pública catalana. Dos veces al día. Y en horario de máxima audiencia. ¿No queríamos caldo?... Pues dos tazas. Tras asumir la dirección de los deportes de la Cadena COPE en el año 2000, José Antonio Abellán se puso manos a la obra para encontrarle un nombre con gancho al programa de la noche. Imagino que la inspiración le llegaría al recordar aquella mítica frase que repetía una y otra vez, machaconamente, José María García: "ellos tienen un transatlántico y nosotros vamos con un tirachinas". ¡El Tirachinas! Me quedé muy desconsolado al escuchar anoche al portavoz de deportes del Partido Popular en el Congreso de los Diputados, y tuve la amarga sensación de que quienes luchan por mantener a España unida van con un tirachinas, mientras que aquellos que eligieron dividirla tienen a su servicio una potentísima flota de transatlánticos.

¿Era cierto lo que estaba oyendo? ¿El señor Francisco Antonio González pensaba de verdad que existía una remota posibilidad, sólo una entre mil millones, de que el tristemente famoso CAC echara atrás el spot de la plataforma pro selecciones deportivas catalanas? ¿En serio creía que el mismo organismo que fue considerado en su día como una amenaza a los derechos por parte del Instituto Internacional de Prensa y la Asociación Mundial de Periódicos iba a retirar el anuncio por xenófobo o antiespañol? Quia. De eso nada, monada. Corre el minuto 89 de partido, vamos perdiendo por 1-0 y no podemos andarnos con el bolo colgando. Hasta el portero tiene que subir a rematar. Pero el bolo, desgraciadamente, cuelga. Vaya que si cuelga.

A mi la noticia no me cogió por sorpresa. Siete componentes. Tres del PSC. Otros tres de CiU. Uno del PP. Tampoco hacía falta ser demasiado listo para darse cuenta de que la votación acabaría 6-1. Y así fue. Y tengo que reconocer que ayer el cuerpo se me quedó como una jota. Nosotros con nuestro tirachinas. Ellos con la puñetera flota americana. El anuncio de la plataforma subvencionada por la Generalidad emitiéndose en "prime time" a través de la televisión pública catalana. Angel Villar, presidente de la federación española de fútbol, agasajado por sus colegas de la catalana y de la vasca. El secretario de lo que nos queda de Estado para lo que nos queda de Deporte enterándose de todo por la prensa. Y el hombre del deporte del PP declarándonos abiertamente que todavía cree en la existencia del ratoncito Pérez. A ver, si no, quién nos iba a dejar el dinerito debajo de la almohada cuando se nos caían los dientes...

El entierro deportivo de Raúl ya está pagado

27 de Septiembre de 2006 - 19:35:42 - Juan Manuel Rodríguez

Nunca se produjo tanta expectación alrededor de una lista de la selección española de fútbol. Jamás. Sería todo un acierto que un canal de televisión decidiera emitir en "prime time" la rueda de prensa de Luis Aragonés. Seguro que el seleccionador no habrá tenido nunca una audiencia tan numerosa como la que se producirá el viernes que viene. Otro servicio más para la causa de Raúl González Blanco. Sí, porque dejando a un lado lo accesorio, todo girará alrededor de la presencia o la ausencia del capitán del Real Madrid. Si Raúl no está en la lista será bastante sencillo deducir que fue el propio Luis quien filtró la información a Canal Plus. Y si el seleccionador, con un par, convoca finalmente a Raúl sorprendiéndonos a todos, no sólo se habrá granjeado la enemistad de por vida de los anti-raulistas, que constituyen una auténtica legión, sino también del Grupo Prisa.
 
Albergaría pocas dudas con respecto al enérgico Luis de los años 70. Y, aunque por motivos totalmente opuestos, tampoco tengo demasiadas con respecto al Luis actual. O mucho me equivoco o Raúl no estará en la lista de convocados para el partido contra Suecia. Luis hará lo que resulte más cómodo para él. Cederá. Sobrevivirá. Hay quien asegura que los goles no cambian nada. Es cierto. Los dos goles que ayer marcó Raúl y el partidazo que jugó no deben variar ni un ápice los planes que tenga Luis en su cabeza. Si, como es previsible, el seleccionador ya había decidido inmolar en la plaza pública al máximo goleador de la historia de la Champions League antes de que le marcara dos goles al Dinamo de Kiev, sería ilógico que ahora cambiara de opinión. Lo que sucede es que yo creo que R.G.B. se había ganado a pulso el beneficio de la duda, ése que sí le ha otorgado, por ejemplo, un recién llegado como Fabio Capello.
 
"Raúl es todo lo contrario a un estorbo. Si alguien espera que no le convoque no lo conseguirá". Son declaraciones de Luis Aragonés del día 26 de mayo de este mismo año. Hace sólo cuatro meses. ¿Tanto ha empeorado Raúl en esos cuatro meses?... "Si alguien espera que no le convoque no lo conseguirá"... Eso decía Luis antes de que empezara el Mundial de Alemania. El Mundial acabó como acabó, Luis no cumplió su palabra de abandonar el banquillo, más tarde llegó la amarga derrota ante Irlanda y luego el lamentable espectáculo ofrecido en la Ciudad del Fútbol. Y después de sucedido todo eso, ¿el estorbo es Raúl?... Yo, que fui durísimo con Javier Clemente en su etapa como seleccionador, sé lo que el vasco haría en un caso parecido a este. Clemente apoyaría a muerte a su futbolista. El problema es que el entierro deportivo de Raúl ya está pagado. Y Luis está dispuesto a mandarle una corona.

Nuestro día de la marmota

26 de Septiembre de 2006 - 18:16:38 - Juan Manuel Rodríguez

Todos los 2 de febrero, en Pennsilvania, se espera con gran expectación la salida de la marmota de su madriguera. Desde hace muchos años existe la creencia popular que del comportamiento que tenga en esos primeros instantes este ágil roedor dependerá la predicción respecto a la continuidad del crudo invierno o la llegada anticipada de la florida primavera. De forma y manera que ahí tenemos a los honrados e ímprobos ciudadanos de Pennsilvania –perdonen que desconozca el gentilicio– pendientes de cada mueca, cada finta, cada ademán, cada cabriola que realice la marmota para descubrir si llegó al fin ese momento tan ansiado de guardar la ropa de abrigo y sacar del armario las camisas de manga corta.

Algo parecido nos sucede aquí con respecto a la lista que pueda ofrecernos este viernes Luis Aragonés. Espero que no se enfade conmigo, pero al seleccionador le ha tocado en el reparto interpretar a la marmota de nuestra historia. Los periodistas deportivos nos hemos comprado unos teleobjetivos de esos que suelen utilizar los paparazzi de National Geographic para así poder escudriñar tranquilamente cada gesto de Luis, cada uno de sus movimientos. ¿Estará feliz? ¿Estará triste? ¿Habrá dormido bien? ¿Hará o no hará una revolución? ¿La mantendrá luego? ¿Llevará a Raúl o, tal y como aseguran en Canal Plus, el de Belfast fue el último partido para el capitán del Real Madrid mientras Luis permanezca atado al banquillo? ¿Guardamos los abrigos? ¿Sacamos del armario las camisas de manga corta? Todo es posible tratándose de Luis.

De ahí que quiera proponer desde aquí el 29 de septiembre como el día español de la marmota. O del conejo, que será más fácil de encontrar por estos lares. El viernes, cuando repasemos la lista y podamos debatir con nombres y apellidos, comprobaremos el alcance de esa revolución que tiene Luis Aragonés en su cabeza. Eso, naturalmente, si antes no ha presentado su dimisión. Ya he repetido por activa y por pasiva que Luis sería muy cobarde si prescindiera precisamente ahora de Raúl. Eso supondría tanto como señalar con el dedo al máximo goleador de la historia de nuestra selección nacional. El sabrá lo que hace. Pero, por encima de la situación particular de Raúl, lo que no me parece defendible es que a estas alturas de la película todavía no sepamos con qué selección nos vamos a jugar las castañas de la clasificación para la Eurocopa. Chisss, chisss. Silencio. Que no se mueva nadie. Parece que algo se mueve en la madriguera...

La "marcha del coronel Capello" y un león desperezado

25 de Septiembre de 2006 - 10:24:02 - Juan Manuel Rodríguez

Ha muerto Sir Malcolm Arnold, el compositor de la célebre "Marcha del coronel Bogey" que hizo universalmente famosa la banda sonora de "El puente sobre el río Kwai". Viendo cómo juega al fútbol el Real Madrid, con Diarra titánico, Ramos omnipresente, Van Nistelrooy y Raúl defendiendo como unos auténticos perros de presa, no puedo por menos que coincidir con las crónicas que del partido contra el Betis aparecieron en los periódicos del domingo. Efectivamente este equipo se va asemejando cada vez más a lo que quiere Fabio Capello. Observo al Real Esparta y no sé por qué me vienen inmediatamente a la memoria el coronel Nicholson y el mayor Shears silbando la "Marcha del coronel Bogey". Es posible que esperemos siempre lo máximo del Real Madrid y que en las actuales circunstancias eso tampoco sea del todo justo. Probablemente estemos asistiendo a una especie de "economía de guerra" aplicada al fútbol. "Puede", "es posible", "probablemente"... Pero sigue sin gustarme lo que veo. Sólo deseo que el coronel Capello me tape la boca en junio.
 
Asistimos, por otro lado, a un inicio de Liga bastante más ortodoxo que el del año pasado. Arriba están los que tienen que estar, con la positiva inclusión del Atlético de Madrid. Enrique Cerezo se hartó de decir en la víspera del partido contra el Sevilla que dicho encuentro supondría un termómetro perfecto para medir la temperatura exacta del equipo de Javier Aguirre. El caso es que el Atlético venció a un equipo que jugó los últimos veinticinco minutos del partido sólo con nueve futbolistas. No comprendo bien a Javi Navarro, su actitud me confunde. Por un lado dice que él no habla nunca de los árbitros y, a renglón seguido, acusa a González Vázquez de parcialidad. ¿No les parece un poco fariseo? En el caso del Madrid, como ya lleva tres años sin comerse un colín, nadie ha resucitado todavía desde Barcelona a Francisco Franco. Todo se andará si Diarra continúa así. Por cierto, ¿no tendría que haberse puesto en huelga de hambre Samuel Eto'o por los gritos racistas que el madridista tuvo que sufrir en el estadio Manuel Ruiz de Lopera?
 
En cuanto al Barcelona-Valencia, me parece que Quique Sánchez Flores puede darse con un canto en los dientes. Como dijo David Albelda al final del partido, "en la segunda parte se despertó el león". El Barcelona sigue siendo, para mí, el favorito número uno al título de Liga. El equipo de Rijkaard atesora más talento individual que Sevilla, Real Madrid o el propio Valencia. En el futuro será muy difícil arrancar un punto del Nou Camp. El león permaneció anestesiado durante la primera parte y Villa se aprovechó de ello. Siempre el "guaje".
 
Posdata: Declaraciones de Quique Sánchez Flores del 22 de septiembre de 2006, hace sólo tres días: "que nadie olvide que el Madrid me dio de comer a mí y a mi padre". Eso es lo que, cumpliendo el mandato del entrenador del Valencia, hice yo en mi último artículo. Fui tan disciplinado que, sin mayor dilación, seguí sus instrucciones ya en la segunda línea. Donde manda patrón...
 

Quique piensa que todos, salvo él, somos idiotas

23 de Septiembre de 2006 - 18:34:16 - Juan Manuel Rodríguez

No sé qué parte exacta de las declaraciones efectuadas el otro día por Quique Sánchez Flores en alusión directa al equipo que le dio de comer tanto a él como a su padre se han podido malinterpretar. Por ejemplo: "Raúl es un jugador muy discutido". A lo mejor el entrenador del Valencia quiso decir que Raúl era un jugador indiscutible y resulta que todo el mundo interpretó lo contrario. Pero si Quique quiso decir que Raúl es indiscutible, lo cierto es que se expresó rematadamente mal. Desde aquí le digo al técnico valencianista que si él dice "Raúl es un jugador muy discutido", cabe la posibilidad de que el resto de la humanidad entienda que lo que está diciendo es que Raúl es un jugador muy discutido. Punto. Idéntico criterio puede aplicarse a lo que Quique dijo sobre Casillas y sobre Guti. De éste último dijo que es un marginado. Es posible que Quique quisiera decir en realidad que Guti es un futbolista perfectamente integrado en el vestuario del Real Madrid, pero lo cierto es que, al emplear el adjetivo "marginado", todo el mundo entendió justo lo contrario.
 
Si comprendo bien a Quique, aunque por lo que estamos observando eso resulta harto complicado, lo que él quiere decir es que los medios de comunicación sólo recogimos la parte crítica de sus declaraciones hacia el Real Madrid. Vamos a hacer una cosa si te parece bien, querido Quique: los periodistas no te diremos a ti cómo entrenar a tu equipo y tú no tratarás de enseñarnos a nosotros qué es noticiable y que no lo es. Desde mi punto de vista no resulta noticiable que le hagas la rosca a Capello o que digas que este año el Real Madrid va a ser un equipo competitivo. Sí lo es que afirmes, por ejemplo, que Casillas va por libre. No es noticiable el hecho de que un perro muerda a un niño por la calle, eso pasa todos los días; sí lo es, sin embargo, que un niño le pegue un mordisco a su perro. Estabas muy equivocado si lo que esperabas era pegarle un mordisco al Real Madrid y que nadie se hiciera eco de ello.
 
Lo más divertido de la historia es que, exceptuando las alusiones personales, muchos madridistas compartirían el análisis del entrenador del Valencia. Eso es lo más divertido. Lo más triste es que Quique, tras dar clases baratas de periodismo, diga que Raúl está siendo muy discutido, que Casillas va por libre y que Guti es un marginado y, al ser repreguntado por sus declaraciones, afirme sin despeinarse que todo el mundo pretende desestabilizar al Valencia. Si Fabio Capello, por alusiones, hubiera querido desestabilizar al Valencia, habría dicho que no entiende cómo Quique dejó escapar a Pablo Aimar o que no sabe cómo puede funcionar bien un club en el que su director deportivo y su entrenador se llevan a matar. Pero Capello no dijo nada de eso, sólo dijo que no quería "contestar a ese señor".
 
Quique tiene poca defensa, pero hay quien sostiene que su paso (breve) por el Real Madrid le capacita para meterse con Raúl, Casillas y Guti. Entiendo el razonamiento pero no puedo compartirlo. Yo creo que Quique puede criticar al Madrid porque el Madrid es un club universal y todo el mundo habla del Madrid. Lo que no puede hacer ni Quique ni nadie es criticar al Real Madrid y luego tratar de convencernos a todos de que se malinterpretaron sus palabras. Aquí el único que se ha malinterpretado a sí mismo ha sido él. Rogaría que, a partir de ahora, Quique Sánchez Flores se hiciera acompañar por un intérprete en sus ruedas de prensa.

Al final de la escalera

22 de Septiembre de 2006 - 19:56:06 - Juan Manuel Rodríguez

Parece que los creativos que han dirigido la polémica campaña publicitaria para la plataforma en favor de las selecciones deportivas catalanas, la campaña del niño santo catalanista y del endiablado niño español, han explicado que su mensaje no habría sido posible sin la utilización como actores principales de tan tiernos e inocentes infantes. A fe mía que son esos unos creativos poco creativos. El jueves hablamos en El Tirachinas con el portavoz de deportes del Partido Popular en el Congreso de los Diputados. Y, en opinión del señor Francisco Antonio González, si el proyecto de ley que entró el 8 de septiembre en el Congreso no fuera ya un proyecto de ley sino una ley con todas sus consecuencias, el spot de marras no podría ser emitido en ningún canal televisivo del territorio nacional español. Ahora, para desgracia nuestra, no sólo se emitirá sino que la plataforma en cuestión recibe además una suculenta inyección económica de la Generalitat de Cataluña.

Y que conste en acta que hablar de estos temas no es hacerlo de temas políticos. Hay compañeros míos, a quienes respeto profundamente, que afirman que ellos no saben de política. Yo tampoco sé. Si entendiera algo de política conocería, por ejemplo, qué acuerdos alcanzó el Consejo de Berlín de marzo de 1999 y por qué España se ha beneficiado de unos fondos estructurales determinados hasta 2006 y recibirá otros bien distintos cuando finalice el año en curso. Me gano la vida como periodista deportivo, lo que no significa en absoluto que sólo me interese el deporte. Hay, eso sí, periodistas deportivos, colegas míos de profesión, que prefieren pasar de puntillas por estas cuestiones, de ahí que se laven las manos afirmando que ellos no entienden de política. Y aquí, amigos míos, sólo hay que responder a una pregunta: ¿España es una nación o es una nación de naciones? Yo creo firmemente en lo primero. Y los miembros de la plataforma pro selecciones catalanas utilizan aviesamente el deporte para lograr lo segundo.

La batalla será dura. Ellos no cejarán. En "Al final de la escalera" George C. Scott se compra una casa enorme en la que vive sólo. No hay nadie más en la casa, pero del desván le llegan insistentes golpes. Por las escaleras rueda una pelota. ¿Quién se esconde al final de la escalera? George C. Scott agarra al toro por los cuernos y sube finalmente al desván. ¿Qué hacemos nosotros? ¿Subimos o bien nos quedamos abajo diciendo que no entendemos nada ni de escaleras, ni de desvanes, ni de pelotas?

Ideas para un nuevo spot

21 de Septiembre de 2006 - 13:56:36 - Juan Manuel Rodríguez

Al menos sí sabemos que nuestro secretario de lo que nos queda de Estado para lo que nos queda de Deporte es un hombre instruido. Un periodista de la Cadena Cope le preguntó ayer si él pensaba que se produciría algún problema con el Cataluña-Euskadi del próximo 8 de octubre, y él respondió lo siguiente: "por lo que he leído, creo que no". Me imagino que, puesto que lee tanto, no le habrá pasado desapercibida la noticia que aparece publicada hoy mismo en el diario El Mundo y cuyo encabezamiento es el siguiente: "La plataforma proselecciones catalanas inicia una campaña en la que un niño vestido de rojo impide la participación en un partido a otro con la elástica de Cataluña". ¿Cómo se te queda el cuerpo Lissavetzky?
 
Al parecer la historia transcurre en un campo de fútbol. Un grupo de niños con camisetas de diferentes selecciones están jugando un partido. El chaval vestido con la camiseta de la selección catalana trata de incorporarse al juego y es entonces cuando aparece en escena el chico vestido de rojo, que es el malo de la película, que le impide unirse al partido. A renglón seguido, miembros de la plataforma declaran al periódico que ellos no quieren herir a nadie. Naturalmente. Por supuesto. Faltaría más. Ellos nunca pretenden herir a nadie, somos nosotros los que tenemos la sensibilidad a flor de piel. ¿Cómo se te queda el cuerpo Lissavetzky?
 
¿Y qué será lo próximo? Agotado el filón de los niños, ¿a por qué irán ahora? Echémosle un poquito de imaginación: en una residencia de la tercera edad, una venerable ancianita vestida con la camiseta de la selección catalana se dirige hacia el salón de la tele, muy despacito, apoyándose en su andador. Montserrat (así se llama la ancianita de nuestro spot) tiene mucho interés en presenciar ese día el partido amistoso que enfrenta a Cataluña y el País Vasco porque debuta su nieto Jordi. Todo el mundo saluda a Montserrat. Todo el mundo quiere a Montserrat. Todos la adoran en la residencia; todos salvo la malvada Dolores. Lola, que va vestida con la camiseta roja de la selección nacional española, ha situado, con evidente mala leche, una cáscara de plátano entre ella y el salón de la tele. Montserrat, claro, se estrella contra el suelo y termina rompiéndose la cadera. Lola sale impune y Montse no puede ver el debut de su nietecito Jordi.

Clases de catalán con Samuel Eto'o

20 de Septiembre de 2006 - 19:24:37 - Juan Manuel Rodríguez

La verdad es que si me dijeran que eligiera ahora mismo el momento más sonrojante, el episodio más vergonzoso, el instante más lamentable de todos los que han venido produciéndose desde el domingo pasado en este nuevo "caso Eto'o", sinceramente no sabría qué decir, ni tampoco con cual de todos quedarme. Ya resulta bastante vergonzoso que, después de comprobar cómo un futbolista de Camerún le pide a una periodista que le traduzca una pregunta del catalán al español, el presidente de un partido político nacionalista ponga en marcha su maquinaria de influencias para que éste jugador pida perdón. ¿Perdón por qué? ¿Por pedir que en España te hablen en español?

Más triste aún, si cabe, resulta el hecho de que dicho futbolista, conocido además por su fuerte carácter, por su personalidad a prueba de bombas, un tío capaz de amenazar con marcharse de un campo de fútbol si siguen insultándole desde la grada, incline la cerviz y acabe aceptando la reprimenda política, acudiendo a continuación raudo y veloz a un programa de TV3 para decir que él es un buen chico, que se porta bien, que intenta adaptarse a Cataluña y que lo entiende casi todo cuando le hablan despacito. Des-pa-ci-to. Siendo, que lo son, difíciles de superar las dos circunstancias relatadas con anterioridad, quedan sin embargo a la altura del betún cuando observamos, no sin cierta perplejidad, que Eto'o, un fiero león transformado de repente en un dócil corderito, desvela que en su contrato existe una cláusula según la cual todos los jugadores del Barcelona tienen que aprender catalán en un plazo de tiempo prudencial.

Menudo reality show. "¿Por qué no va a clases de catalán?", le preguntan. "No las necesito", dice Eto'o, "lo aprendo escuchándolo cada día". Por un momento llegué a pensar que el periodista de TV3 se quitaría el cinturón en medio del programa y, al grito de "¡has sido un niño muuuy, pero que muuy malo!", le pondría rojo el pompis al ex león de Nkon. Afortunadamente no fue necesario porque a esas horas el león se había metamorfoseado ya en un lindo gatito. El episodio no me parece insignificante. Si son capaces de hacer esto con Samuel Eto'o, imagínense ustedes lo que pueden hacer con otros jugadores más blanditos. Decía Manuel Azaña que la libertad no hace felices a los hombres, los hace sencillamente hombres. Así es.

La crisis de un directivo

19 de Septiembre de 2006 - 18:09:30 - Juan Manuel Rodríguez

Me gusta mucho esta anécdota y por eso la repito en cuanto tengo la más mínima ocasión. Una vez le pidieron a Bill Shankly que dijera cual sería su junta directiva ideal, a lo que el entrenador, como siempre contundente, afirmó: "la junta directiva ideal estaría compuesta por tres hombres: dos muertos y un agonizante". A Shankly, un hombre del fútbol, un tipo que vivía las veinticuatro horas del día pensando en su deporte, le sobraban los directivos, no quería tener nada que ver con ellos, le estorbaban. La actual crisis del Athletic Club de Bilbao es, sobre todo, una crisis directiva. O, para ser más exactos, la actual crisis del Athletic Club de Bilbao es la crisis de un directivo, en concreto de su presidente, Fernando Lamikiz Garai. Del ambiente depresivo que rodea a los aficionados rojiblancos habla bien a las claras el hecho de que, medio en serio, medio en broma, vayan diciendo por ahí que su equipo no ha jugado la tercera jornada de Liga como todos los demás sino la cuadragésimo primera, sumando a las de este campeonato las treinta y ocho del anterior.

Y Lamikiz debe tener mala conciencia, desde luego, cuando está meditando dimitir. Ni siquiera una pañolada como la que se produjo el domingo pasado le haría marcharse si él creyera que había actuado con coherencia en el pasado. En una escena de "Snatch, cerdos y diamantes", una película de Guy Ritchie que me gusta mucho, un personaje ciertamente lamentable a quien apodan "Ladrillo" le suelta a uno de sus guardaespaldas lo siguiente: "¿Cuántas veces te he dicho que pensar te traerá problemas?". A Lamikiz siempre le ha traído problemas eso de ponerse a pensar en el futuro deportivo del Athletic. Pensó que lo mejor para el club sería prescindir de Ernesto Valverde y la jorobó. Para sustituir a Chingurri pensó en Mendilíbar y volvió a fastidiarla. Cuando la situación estaba más o menos tranquila prescindió de Clemente y lo complicó todo. Lo que hizo después entregándole el banquillo a Félix Sarriugarte fue tratar de localizar a otro Valverde. Entonces, ¿por qué echó al original? El quid de la cuestión podría encontrarse en esa comisión deportiva creada por Lamikiz y a la que Clemente tendría en sus oraciones tanto como Shankly tenía en las suyas a su directiva ideal. Hay quien dice que Sarriugarte sí podría recibir los consejos a los que hacía oídos sordos permanentemente "farolín".

Recuerdo que en la primera temporada de El Tirachinas hicimos el programa desde el Museo Guggenheim de Bilbao. Acudió, entre otros, "Chechu" Rojo. A mi pregunta de si el Athletic, con tal de salvar la categoría, estaría dispuesto a contratar jugadores extranjeros, se produjo en la sala un claro rumor de desaprobación. Yo creo que los seguidores del Athletic preferirían ver mil veces a su equipo en Segunda División antes que renunciar al único hecho que les diferencia del resto. Y por el camino que van puede que acaben por lograrlo. La cantera es importante para cualquier equipo del mundo pero, para el Athletic Club de Bilbao, Lezama es H2O. Y, desde el experto punto de vista de Clemente, no ha sido precisamente el oxígeno lo que más ha preocupado a los actuales responsables del club. Por eso no se lo piense usted más, señor Lamikiz. No se lo piense más porque eso traerá problemas.

Balones fuera

18 de Septiembre de 2006 - 10:47:04 - Juan Manuel Rodríguez

Me gusta Bernd Schuster. Me gustaba como jugador y me gusta como entrenador. Es normal que ahora proponga un fútbol vistoso, alegre, puesto que él fue uno de los jugadores más creativos que recuerdo. Hace poco dijo que se había visto entrenando al Real Madrid. Confieso que yo también le vi. Y es sólo una cuestión de tiempo, puede que otra temporada más, que dé el salto a uno de los equipos grandes de la Liga. Schuster, que llegó a contactar con algunos de los candidatos a la presidencia del Madrid, habría supuesto la línea rupturista. También me gusta Schuster porque era un futbolista rebelde y se ha convertido en un entrenador contestatario que defiende a los suyos hasta las últimas consecuencias. Aunque, como en el caso del primer gol del Valencia, esté equivocado.
 
Vaya por delante que yo creo que un equipo sólo tiene que lanzar el balón fuera cuando un jugador la haya espichado dentro del campo. Tal y como está montada ahora mismo la historia cualquier excusa es buena para forzar que el rival arroje el balón fuera. Y la mejor de todas con diferencia es que tu adversario tenga el balón en su poder y esté atacando tu portería. En el noventa por ciento de los casos el futbolista cae desplomado, herido de muerte, lesionado de por vida, roto, hundido y destrozado, pero en cuanto el rival, advertido por todos del riesgo inminente que corre su compañero, lanza fuera el balón, éste recupera repentinamente la memoria y sana de golpe sus múltiples heridas físicas y psicológicas. ¡Milagro, milagro! En Inglaterra, por poner sólo un caso, son los propios aficionados quienes castigan al jugador que interpreta una lesión para frenar un ataque.
 
Me hubiera gustado que la iniciativa que adoptó José Luis Mendilibar, entrenador del Valladolid, perteneciera a Schuster, pero no fue así. Mendilibar, un técnico de Segunda División, nos sorprendió a todos con la contundencia y sencillez de sus argumentos: "mi equipo no tirará el balón fuera cuando haya lesionados". Lo que hace Mendilibar es advertir, antes de que empiece el partido, tanto al rival como al árbitro, de que eso será indefectiblemente así. De esa forma nadie se llama a engaño. Corresponde sólo al árbitro parar el partido si considera que un futbolista ha sufrido una lesión de gravedad, de lo contrario se perjudica al otro equipo y también al espectador.
 
Schuster sí tiene sin embargo razón en una cosa y es cuando afirma que, de haberse producido la jugada al revés, el Getafe no habría podido saltar al campo en la segunda parte. Pero es sólo un problema de educación. Estoy convencido de que si ahora Schuster, que tiene la personalidad suficiente para hacerlo, aprovechase el tirón de lo sucedido ayer en Mestalla para advertir que su equipo, como sucede con el Valladolid, no tiraría más veces fuera el balón cuando hubiera un jugador lesionado, sería dócilmente seguido por el resto. O por lo menos se generaría un debate. Pero Mendilibar sigue sólo. Sólo, sí, pero en lo cierto.
 

Yo sí sé por qué se meten con Raúl

17 de Septiembre de 2006 - 12:14:53 - Juan Manuel Rodríguez

Fabio Capello, con quien no comulgo futbolísticamente, no entiende por qué la gente se mete tanto con Raúl. Lo primero que habría que decir es que Capello es el enésimo entrenador que se sienta en ese banquillo, confía en Raúl como titular y sale públicamente en su defensa. Entrenadores de perfiles tan diferentes como Valdano, Camacho, Del Bosque, García Remón, Queiroz, Luxemburgo o López Caro han confiado en Raúl, le han puesto siempre como titular y, en una u otra ocasión, han salido a defender al capitán de los ataques indiscriminados. Había mucha expectación por saber si Capello le cortaría por fin la cabeza a Raúl en el estadio Santiago Bernabéu y a la vista de todo el mundo para que la situación fuera aún más humillante. Este, aducían, no se arrugaría, no se dejaría amedrentar por el presidente, haría lo que tuviera que hacer. Pero la excitación de los anti-raulistas se vio rápidamente defraudada.
 
Habían madrugado para reservar un sitio en primera fila y luego no hubo ajusticiamiento. Ese entrenador conocido en todo el mundo por su carácter, ese entrenador que no se casa con nadie, que no deja que nadie cruce la línea roja, ese entrenador... alineaba a Raúl como titular. Indiscutible además. Y el sábado, tras asistir al linchamiento continuo de un chaval que nunca ha dicho una palabra más alta que otra, Fabio Capello dijo "STOP". ¡A guardar otra vez la guillotina!
 
¿Por qué se meten con Raúl? Los antimadridistas se meten con Raúl como antes lo hicieron de forma destacada, por ejemplo, con Juanito (q.e.p.d.) o Michel. Los antimadridistas se meten con Raúl porque Raúl representa mejor que ningún otro lo que significa el Real Madrid. Y porque Raúl, con veintiséis añitos, ya había ganado todos los títulos posibles, desde la Champions hasta la Liga, pasando por la Supercopa de Europa o la Copa Intercontinental. Todos. Este ensañamiento fue el que llevó, por ejemplo, a mi compañero Walter García a decir el otro día, tras la derrota en Lyon, que el Madrid jugaba con nueve. En el peor partido de Cannavaro desde que empezó su carrera profesional, en un partido en el que todos jugaron mal al fútbol, el culpable, otra vez, era Raúl. Walter, un "capelista" infatigable, tendrá que explicarme cómo es posible que su héroe prefiera jugar sólo con nueve futbolistas antes que dejar a Raúl en el banquillo. ¿Y los madridistas? ¿Por qué se meten algunos madridistas con Raúl? Lo primero que habría que decir es que los madridistas se han metido casi con todos los jugadores. No se salvó ni siquiera Di Stéfano. Aquellos madridistas que se meten con Raúl lo hacen, simple y llanamente, porque han caído en las redes tejidas por los antimadridistas. Y porque, hoy por hoy, defender a Raúl resulta políticamente incorrecto. Lo dije en el caso de Zidane y lo repito ahora con Raúl: no cuenten conmigo para el linchamiento.
 
Una cosa es el Real Madrid y otra la selección. Efectivamente me parecería muy triste que Luis Aragonés prescindiera de Raúl para el próximo partido contra Suecia. Si lo hiciera estaría señalando con el dedo al jugador del Madrid. En la selección, como en su club, Raúl ha sido siempre fijo. Desde Clemente hasta Camacho, pasando por Iñaki Sáez y ahora Luis. Otra cosa es que, tal y como se está poniendo el patio, Luis no debiera ir prescindiendo gradualmente de Raúl. Para mí sigue siendo indiscutible, pero creo que este debate falsario en torno a su persona acabará haciéndole daño. Imagino que, puesto que Raúl es el problema de España, la selección ganará la Eurocopa y el Mundial en cuanto dejen de llamarle. Pero me temo lo peor. Por lo que he detectado de Luis en estas últimas semanas, le veo perfectamente capaz de ofrecer la cabeza de Raúl en bandeja de plata. Si así fuera, que le aproveche, seleccionador. Feliz digestión.

La cabeza de un futbolista del Real Madrid

15 de Septiembre de 2006 - 17:30:17 - Juan Manuel Rodríguez

José Antonio Reyes empieza a saber lo que es el Real Madrid. Uno, desde fuera, puede tener una percepción de las cosas. Uno puede, por ejemplo, recibir información del tipo de "el Real Madrid es el mejor club del mundo", "el más laureado", "el más exigente"... Pero una cosa es estar fuera y otra bien distinta es vivirlo todo desde dentro. Dice Reyes que sólo han perdido un partido y que ya parece que hubieran perdido la Champions League. Y efectivamente, querido Reyes, es así. Habéis perdido un partido y parece que habéis perdido la Champions porque eso es el Real Madrid. Es así, por lo menos, desde 1956, año en el que empezó a forjarse la leyenda. Ese es justamente el nivel de exigencia que ha convertido al Real Madrid en el mejor club del siglo XX según la FIFA.

Si se hubiera perdido un partido en Europa, sólo uno, y no diera la impresión de que ya se ha perdido la Champions, el Madrid inconscientemente dejaría de serlo, dejaría de ser el Madrid. De ahí que en el Madrid tengan que estar los mejores, futbolistas superlativos, deportistas que estén dispuestos a competir incluso mientras duermen. Y los mejores no pueden "restarle dramatismo" a la derrota del otro día, que es lo que ha hecho hoy Reyes. La derrota del otro día no habría resultado dramática en el Arsenal, por poner sólo un ejemplo. Pero en el Real Madrid cualquier derrota es dramática. ¿Por qué? Porque es el mejor club del mundo. ¿Por qué? Porque cualquier derrota es dramática. Y ahí entraríamos en un círculo vicioso que no nos conduciría a ningún sitio.

Lo que quiero decir con todo esto es que uno no puede venir al Real Madrid, cambiarse en ese vestuario, ponerse esa camiseta, saltar al estadio Santiago Bernabéu y luego seguir teniendo la cabeza de un futbolista del Arsenal. Uno debe quitarse cuanto antes la cabeza de futbolista del Arsenal y colocarse inmediatamente su nueva cabeza de futbolista del Real Madrid. La de Reyes está todavía en el viejo Highbury, ni siquiera en el nuevo Emirates Stadium. Pero Highbury, José Antonio, no era el estadio del mejor club del siglo XX. Podrá serlo del XXI, pero ni tú ni yo, salvo que inventen algo rapidito, estaremos aquí para comprobarlo. Cuando el domingo saltes al césped del estadio Santiago Bernabéu, querido Reyes, hazlo por tu bien con la nueva cabeza, la cabeza de un futbolista del primer equipo del Real Madrid Club de Fútbol. Convéncete cuanto antes de que una vez que estés ahí, bajo los focos, ya no te servirá para nada tu vieja cabeza del Arsenal. De ahí que el Real Madrid sea un club ciertamente dramático, sí señor. E imagino que lo será a mucha honra.

Un club sin tiempo

14 de Septiembre de 2006 - 13:59:44 - Juan Manuel Rodríguez

La buena noticia es que, siguiendo con esta sencilla progresión aritmética, ya podríamos vaticinar el año exacto en el que el Real Madrid conseguirá ganar al Olympique de Lyon en el Estadio Gerland. Si perdió por 3-0 en 2005 y ayer lo hizo por 2-0, imagino que el año que viene tocará caer por la mínima, empatará a cero en 2008 y, allá por 2009, ganará por 1-0. Fabio Capello pide tiempo, pero Ramón Calderón, que le ha traído al italiano todo lo que exigió, lo único que no puede comprarle a su entrenador son días, horas y minutos. Ni siquiera en el mercado de invierno. Capello pide un imposible, y él mejor que nadie tendría que saberlo. La excelencia del Real Madrid le exige estar siempre arriba. Lo único que no tiene el Madrid, señor Capello, es tiempo. A Heynckes le echaron a la calle inmediatamente después de conquistar la séptima Copa de Europa. El alemán tampoco tuvo tiempo.
 
Otro que pide tiempo es Pedja Mijatovic, uno de los héroes de la séptima. En su día creí entender que una de las virtudes que tenía este proyecto era su inmediatez. Acuciado por tres años en blanco, los responsables del club contrataban a un entrenador resultadista y éste, a su vez, se rodeaba de jugadores de contrastada experiencia. Cannavaro, campeón del mundo con Italia, no iba a asustarse tan fácilmente en el estadio Santiago Bernabéu. Ni Emerson. Ni Van Nistelrooy. Mijatovic se equivoca al pedir paciencia. El aficionado madridista es un aficionado esencialmente impaciente. Ya lo ha visto todo y, precisamente debido a eso, no está dispuesto a regalar absolutamente nada. Y mucho menos tiempo.
 
Exactamente los mismos que defendían con vehemencia, allá por el mes de mayo, la necesidad imperiosa de convocar elecciones para solucionar los problemas que tenía el club, argumentan ahora que esta plantilla se ha confeccionado en mes y medio. Pero el socio del Real Madrid tendría que estar muy contento, ¿no? Al fin y al cabo ganó la democracia. De todos es sabido que la democracia es muy importante en el mundo del fútbol, un aspecto fundamental. A la gente le da lo mismo si en su equipo están o no los mejores futbolistas del mundo con tal de que el suyo sea un club escrupulosamente democrático. De ahí, por ejemplo, que Valencia fuera el martes por la noche un auténtico valle de lágrimas tras la exhibición de su equipo en Grecia. Ganaron, sí; pasaron por encima del Olympiakos, también; Morientes logró un "hat trick", de acuerdo. Pero ya no pueden votar. Vaya desgracia.

De la codicia del Barça al feliz regreso de Morientes

13 de Septiembre de 2006 - 19:05:27 - Juan Manuel Rodríguez

En una escena de la película "Wall Street", el temible empresario Gordon Gekko, interpretado magistralmente por Michael Douglas, explica a una junta de accionistas cualquiera por qué la codicia impedirá que pierdan su dinero: "la codicia es buena, la codicia nos salvará a todos, la codicia evitará la quiebra de esta gran empresa llamada Estados Unidos". Si yo tuviera una hija trataría de convencerla con todas mis fuerzas de que no saliera jamás con un tipo tan desalmado como Gekko, pero si en vez de tener una hija fuera propietario de un negocio haría lo que él me dijera con los ojos cerrados.

Pareciera como si no nos hubiéramos marchado de vacaciones, aquí sólo varía la meteorología. Unas veces el Barça golea con sol, otras lo hace con nieve y frío o, como ocurrió ayer mismo, marca cinco goles con truenos y rayos. Y me llama la atención lo codicioso que se ha vuelto el equipo de Frank Rijkaard, un equipo que viene de ganar nada más y nada menos que la Liga y la Champions. La verdad es que no parece que estén dispuestos a morir de éxito, al menos no inmediatamente. Quieren más. O, para ser más exactos, lo quieren todo. Su apetito de títulos resulta insaciable. Ramón Calderón, por ejemplo, repite eso de que su Real Madrid es candidato a ganarlo todo, pero se nota que lo dice sin creérselo, lo dice sin fe. Un buen día aquella generación de extraordinarios futbolistas conocidos como "galácticos" simplemente dejaron de ganar títulos. Se acostaron por la noche siendo campeones de Liga, Champions, Supercopa de Europa e Intercontinental y se levantaron por la mañana convertidos en lo que Jesús Gil llamaría "camisetas andantes". Dijimos entonces, quizá para tratar de encontrarle una explicación medianamente racional, que aquellos futbolistas ya lo habían ganado todo, que estaban aburridos, que no tenían más metas deportivas por alcanzar. Pero Ronaldinho, Eto'o, Deco y compañía también lo han ganado todo (o casi todo) y sin embargo su ambición sigue creciendo. Es un equipo realmente codicioso.

La buena noticia para el fútbol español es el regreso del Valencia. Y, dentro de la vuelta general, me alegra especialmente el regreso de Fernando Morientes, futbolista por el que tengo una debilidad especial desde hace mucho tiempo. De él también dijeron en su día que era un "tronco", que estaba acabado, que no valía, que debía retirarse, que ya no era competitivo. Resulta agradable comprobar que ni era un "tronco" ni tampoco estaba acabado. Con sus goles Morientes está acorralando a Luis Aragonés. Al seleccionador ya no le queda más remedio que convocarle. Lo hará forzado, desde luego, pero lo hará. En realidad Morientes se ha convocado a sí mismo con el extraordinario inicio de temporada que está protagonizando. La selección española de fútbol acabará siendo una selección autogestionaria, y si no al tiempo. Igual nos va mejor.

Más injerencias y menos fotos

12 de Septiembre de 2006 - 17:32:01 - Juan Manuel Rodríguez

Cuando la historia de Javier Clemente en el banquillo de la selección, muy similar a la que acontece hoy con Luis Aragonés, se hizo realmente insostenible, Esperanza Aguirre, que por aquel entonces era la ministra de Educación y Deportes, dio su opinión acerca de lo que estaba sucediendo. La ministra no hizo otra cosa que convertirse en correa de transmisión de una ciudadanía (porque el asunto trascendió a los aficionados) que no comprendía cómo era posible que el presidente de la Federación y el seleccionador nacional diesen la espalda a la opinión de la gente y acabaran enrocándose en la calle Alberto Bosch. Walter García dijo anoche en El Tirachinas que más tarde Esperanza Aguirre declararía en una entrevista que, de repetirse idéntica jugada, ya no volvería a actuar de la misma forma. No tengo confirmada esa información, pero yo sigo pensando que la ministra estuvo en su sitio. No en vano, la Federación recibió en el año 2003, por poner sólo un ejemplo, un total de 15,4 millones de euros del Consejo Superior de Deportes. Algo tendría que decir la ministra del ramo, digo yo.

En plena vorágine de connotaciones, con Carretero subiendo, Villar bajando, Pérez esperando y Luis dimitiendo a la una y volviendo a fichar a las seis, Jaime Lissavetzky, secretario de lo que nos queda de Estado para lo que nos queda de Deporte, dijo que esta vez no se producirían injerencias. Bendita injerencia la que puso las cosas en su sitio de una vez por todas y le hizo ver a Clemente que aquello no se sostenía más puesto que tenía a España dividida en dos. Lissavetzky se premia a sí mismo por ser un secretario de Estado inactivo, un responsable deportivo sin opinión formada acerca de lo que viene sucediendo desde el Mundial de Alemania para acá. De la ministra Cabrera espero menos que de Lissavetzky, por supuesto.

Esta situación de encefalograma plano, esta visión vegetativa de la situación producto del miedo que estos políticos tienen a terminar ofendiendo a algún socio sin ellos saberlo, alimenta situaciones tan esperpénticas como la que se producirá los próximos días 7 y 8 de octubre. El 7 España se la juega contra Suecia. Todos estaremos muy pendientes de ese partido, y también de la lista que ofrezca Luis porque tengo la impresión de que el seleccionador está dispuesto a cometer la felonía de dejar en la cuneta al gran Raúl para salvarse a sí mismo. El caso es que el 7 juega España y al día siguiente lo hacen las selecciones de Cataluña y el País Vasco. El último partido lo jugaron en 1931. ¿No había otra fecha? ¿No tenían otro momento? Está claro que la respuesta a ambas preguntas es "sí". Sí había otra fecha y sí había otro momento, pero ninguno tan bueno como el 8 de octubre para tocarnos las gónadas. Naturalmente el señor Lissavetzky no querrá enfrentarse a Jordi Roche, presidente de la catalana, por el qué dirán. Porque, aunque parezca mentira, a él le importa lo que dirán ellos, no lo que digamos nosotros. Más injerencias y menos fotos. Acción, reacción.

Basura lanzada a la cara de Schumacher

11 de Septiembre de 2006 - 10:12:56 - Juan Manuel Rodríguez

Si no interpreté del todo mal sus palabras, Flavio Briatore y Fernando Alonso protestan porque Jean Todt, director de Ferrari, se haya pasado directamente por la taquilla en la que se compran los Mundiales de Fórmula Uno para que Michael Schumacher tenga otro más (sería el octavo) cuando llegue el 22 de octubre, fecha en la que el "circo" bajará el telón por esta temporada. Esta presunta artimaña urdida por la todopoderosa escudería del Cavallino Rampante es la que ha llevado a Alonso a afirmar que en el futuro no considerará nunca más la Fórmula Uno como un deporte. Ya me imagino al señor Todt en la cola, esperando a que la señorita le atienda: "¿Qué desea señor?" "Pues mire, estoy pensando que me voy a llevar uno de esos Mundiales de Fórmula Uno que tienen ustedes a tan buen precio". "¿Se lo enviamos o se lo lleva a casa?". "Envíenlo mejor, por favor". "Enseñando este tique, en la otra caja de ahí, se lo envuelven para regalo".
 
El caso es que, mientras le fueron bien las cosas a Renault, no oí que nadie dijera nada de favoritismos hacia Ferrari. A la conclusión del Gran Premio de Australia (2 de abril) Alonso aventajaba en 17 puntos a Schumacher. Finalizado el Gran Premio de Mónaco (28 de mayo) dicha ventaja había aumentado hasta los 21 puntos. Un mes después, concluido el Gran Premio de Canadá y alcanzado el ecuador del campeonato, Alonso tenía 84 puntos y Schumacher 59: la ventaja había crecido hasta los 25 puntos. Las cosas empezaron a torcerse para Renault en el Gran Premio de Estados Unidos puesto que Schumacher obtuvo tres victorias seguidas (EEUU, Francia y Alemania). El 30 de julio Alonso aún conservaba una cómoda ventaja, (100-89) pero entonces ya empezó a hablarse del favoritismo hacia Ferrari. Ayer, tras el anuncio de retirada de Michael Schumacher, la versión cambió y ahora lo que pasa es que Max Mosley quiere despedir al piloto alemán ofreciéndole su último Mundial, como si un tío que ha ganado 7 Mundiales necesitara otro Mundial más para marcharse a su casa con la seguridad de que tendrá que pasar un siglo antes de que superen su récord.
 
Las excusas de Briatore me suenan a las que solía esgrimir Joan Gaspart en su etapa de presidente del Barça. Pero aquí no existe término medio. Si uno tiene pruebas de que la Fórmula Uno está corrupta y resulta que un grupo de jueces reciben órdenes "de arriba" para beneficiar a tal o cual piloto dependiendo de las circunstancias, Alonso también participó en el pasado de dicha corrupción. Si Briatore posee documentos, testigos, cintas o vídeos que acrediten que la FIA ha decidido entregarle el Mundial a Ferrari, lo que debe hacer el italiano es dirigirse al primer juzgado que encuentre. Si Alonso y Briatore estuvieran arrojando basura a la cara de Schumacher con el único objetivo de sacar partido, sin pruebas que demostrasen sus durísimas acusaciones, entonces sí, entonces la FIA tendría que castigarles con dureza.
 
Ayer vi un reportaje sobre la famosa familia Douglas. Michael, el hijo mayor de Kirk, dice que no perdonará jamás a aquel editor que tuvo la ocurrencia de decir que él había ingresado en una clínica debido a su adicción al sexo: "Por eso no perdonaré nunca a la prensa rosa, porque desde entonces la gente me ve a través de los ojos de aquel editor". Alonso y Briatore tendrían que aportar pruebas de eso que están diciendo. De lo contrario deberían callarse la boca. Porque alguien podría cometer el error de ver al piloto alemán a través de los ojos del piloto de Renault. Y yo, sinceramente, no creo que a Schumacher le hagan falta favoritismos de nadie. Por cierto, ¿qué pasará si al final Alonso gana el Mundial?... Una buena pregunta para la que seguro tendrán diseñada ya una oportuna respuesta.

Sentado en el hormiguero

9 de Septiembre de 2006 - 20:18:35 - Juan Manuel Rodríguez

Luis prometió, por cierto sin que nadie se lo pidiese, que se iría si España no llegaba a semifinales del Mundial, pero justo a la vuelta, tras caer en octavos ante Francia, dijo que aquello era sólo una frase hecha, un brindis al sol, un no sé qué, qué sé yo, una cosa muy rarita. Ayer les dijo a los periodistas desplazados a la Ciudad del Fútbol -¡qué perdida de tiempo, qué pereza!- que no veía que nadie dimitiera. La ceguera de Luis puede deberse a dos causas: porque esté perdiendo vista o bien porque quiera desviarla. Y si la quiere desviar habrá que centrársela. Me refiero a la vista, claro. Abre los ojos Luis, abre los ojos. Abrelos tú o te los abriremos nosotros.
 
José Pekerman dimitió del cargo de seleccionador argentino tras la eliminación, por penalties si mal no recuerdo, en el Mundial. También dimitió, aunque por motivos bien distintos, Marcello Lippi, seleccionador italiano. Italia ganó el Mundial y Lippi, yo creo que acertadamente, pensó que ya no podía conseguir nada más importante que aquello. Jürgen Klinsmann, que empezó el campeonato siendo muy criticado, acabó convertido en un héroe nacional. El dimitió porque quería pasar más tiempo con su familia. Antes de que empezara el Mundial dimitió Avraham Grant, seleccionador israelí, por no haber clasificado a su país, y durante el Mundial lo hizoTap Baldwin, técnico de Nueva Zelanda. Hace dos días acaba de presentar su dimisión Blaz Sliskovic, seleccionador de Bosnia, porque prometió que ganaría los dos primeros partidos de clasificación para la Eurocopa pero perdió el segundo de ellos. De los seis ejemplos anteriores sólo uno, Sliskovic, prometió algo que luego cumplió. Ahí hay un tío. Los cinco anteriores no prometieron absolutamente nada y, aún así, se dieron cuenta de que debían dejar paso a otros entrenadores.
 
Paradójicamente Luis, que sí prometió algo, es el único que no dimite. Y, no contento con habernos tomado a todos la cabellera, se permite el lujo de decir que él no ve que nadie dimita de su trabajo. Tú no ves, Luis, porque no quieres ver. No ves porque te interesa hacerte el sueco. Lamentablemente esto sólo puede ir a peor. Un viejo proverbio chino dice que el sabio puede sentarse en un hormiguero, pero que sólo el necio se queda sentado en él. Ahí tenemos a Luis, otrora tenido por sabio, sentado en el hormiguero, tirando por la borda su reputación y la imagen que le llevó a ese puesto. Digo que la cosa se pudrirá porque parece que ahora Luis está dispuesto a llevar a cabo una revolución en la próxima convocatoria. Y entre otros damnificados ha surgido, claro, el nombre de Raúl. Luis habrá perdido la poca dignididad que aún conserva como seleccionador nacional si, para salvar su propio culo, acepta ofrecer la cabeza del gran capitán en bandeja de plata. Vete Luis, ahórranos el mal trago. Y ahórratelo tú. Abre los ojos y vete a tu casa. Levanta tu tienda de campaña del hormiguero.
 

Encuentros en la Novena Fase

8 de Septiembre de 2006 - 17:18:47 - Juan Manuel Rodríguez

Si no fuera porque sé de buena tinta que Florentino Pérez vive retirado del mundanal ruido, alejado de la civilización, ora que te ora, ora que te ora, en el monasterio tibetano de Tashilumpo, situado a 3.900 metros de altura, y que sólo sale de allí con destino al mercado de Xigatse para realizar las compras semestrales de la congregación a la que pertenece, me atrevería a decir que la macro-rueda de prensa ofrecida ayer por Ramón Calderón la cocinó él en su despacho con objeto de hacerle el mayor daño posible a su antiguo y siempre leal directivo. Cuando todos empezábamos a olvidarnos de que el presidente mintió cuando, en plena campaña electoral, aseguró que Kaká, Cesc y Robben jugarían en el Madrid, ¡vuelta otra vez la burra al trigo!

Yo no esperaba que se dijese nada importante en esa rueda de prensa y, por lo tanto, no vi truncadas unas esperanzas que nunca tuve. Sí se produjeron un par de novedades. Una, preocupación tradicional por cierto de los fieles participantes de este blog, hizo referencia al paradero, desconocido hasta ayer, del misterioso Divac. Calderón le situó en Madrid y Mijatovic, presto al quite presidencial, confirmó su conversación a través del teléfono con el gigantón serbio. Y dos, Calderón anunció que le había pedido a Arturo Baldasano que hiciera todo lo posible para que se levantasen las medidas cautelares de los votos por correo, cuestión ésta que, según lo que nos anunció el propio Baldasano en El Tirachinas, hará efectiva la próxima semana. ¡A recontar!

Como en Tibet no dejan tener televisión ni radio, Florentino Pérez probablemente no sepa que el "asunto Kaká" ha pasado ya por diferentes fases. A saber:

  1. Kaká jugará en el Real Madrid.
  2. Parece mentira que alguien pueda pensar que Kaká no estará aquí si Calderón gana las elecciones.
  3. Se complica el fichaje de Kaká, pero vamos a hacer lo imposible para que venga al Madrid.
  4. Kaká no vendrá porque el Milan no le quiere dejar salir de allí.
  5. Efectivamente llegó a prometerse el fichaje de Kaká, pero antes que aquella promesa hubo otras que la anulan, como por ejemplo que el presidente no se entrometería nunca en el trabajo del entrenador.
  6. No parece justo que una promesa hipoteque el mandato de un presidente (esta frase de la sexta fase suelen pronunciarla las mismas personas que sostenían la segunda).
  7. Kaká puede venir a lo largo de los cuatro años de mandato.
  8. Ka, ¿qué? ¿Quién es Kaká? ¿No se estará usted refiriendo a Kakofi, el de la ONU?

Sólo Dios sabe qué nos deparará la novena fase.

Mi amigo Quique Guasch vino a decir anoche en El Tirachinas que, al fin y al cabo, todo el mundo soltaba una mentirijilla de vez en cuando. Y, aunque tampoco puedo estar metido en su cabeza, alabó nuestro repentino interés por la pureza y la transparencia del proceso electoral madridista justo ahora que ya no estaba Florentino Pérez en la presidencia. Pero yo estoy ya para pocos rondos, qué quieren que les diga. El único interés repentino que veo en todo este asunto es el de aquellos que tratan de convencernos de que una mentira repetida muchas veces se convierte en una gran verdad. Porque la verdad es la verdad, dígala Agamenón o su porquero.

Luis Aragonés y sus excusas de mal pagador

7 de Septiembre de 2006 - 15:25:56 - Juan Manuel Rodríguez

Yo, al contrario que algunos compañeros míos más optimistas, no creo que vaya a pasar nada tras la debacle de Belfast. Y no lo creo porque, en situaciones similares, Ángel Villar se ha mostrado siempre como un presidente profundamente inmovilista a quien otros tuvieron que obligar a hacer su trabajo, el trabajo que le tocaba exclusivamente a él. Por ejemplo, sin ir más lejos, cuando España entera le forzó a prescindir de Javier Clemente después de la derrota ante Chipre. Me parece que ahora mismo la afición, hastiada, frustrada, aburrida, desconsolada, pasa más de su selección de fútbol. No creo que Villar eche a Luis Aragonés si éste no decide marcharse, lo contrario me sorprendería mucho. Y, salvo un arranque de dignidad inesperado, no veo a Luis yéndose.
 
Abellán habló con Villar casi al final de "El Tirachinas" de ayer. Sólo veinte segundos, el tiempo límite permitido por la Asociación Española de Psiquiatría para hablar con el presidente de la federación antes de perder el juicio o entrar en un profundo estado de depresión. En el primer segundo Villar dijo que, tras la derrota, sólo cabía reflexionar a propósito de lo sucedido en Irlanda; en el segundo veinte de esa misma conversación Villar afirmó sentirse muy satisfecho con el trabajo de Luis. ¿En eso consistía su reflexión? ¿En sentirse muy satisfecho tras haber perdido ante una selección notablemente inferior a la nuestra? ¿Es posible sentirse satisfecho del trabajo de un seleccionador que no consiguió pasar de los octavos de final en el Mundial? Pues sí, es posible. Villar se sintió satisfecho entonces puesto que le pidió a Luis que siguiese, y se siente también satisfecho ahora, después del 3-2 ante Irlanda, puesto que le defiende públicamente.
 
En el "Tiempo de Juego" posterior a tan calamitoso partido insistí en la necesidad de que la federación abriera un proceso de reflexión serio, sosegado y autocrítico, y pedí que Villar, aprovechando el "boom" del baloncesto, pidiera consejo –¡por qué no!– a colegas suyos de otras federaciones que han encontrado la llave del éxito. La pregunta que tendríamos que hacernos sería entonces la siguiente: ¿Por qué funcionan las selecciones de baloncesto, hockey, balonmano, fútbol sala o waterpolo y sin embargo no lo hace la de fútbol? Mi amigo Kiko, aprovechando que ya no me encontraba en directo en antena, quiso ridiculizar la propuesta: "Juanma dice que Villar tiene que hablar con el de waterpolo, el de hípica"... Yo no dije nada de la hípica, aunque a lo mejor también habría que incluirla en ese grupo puesto que nos ha dado alguna alegría más que nuestra selección de fútbol. Sinceramente les digo que no creo que nuestro fútbol de selección, probablemente ascendido de forma injusta a los altares, quiera abrir un debate de esas características.
 
Un par de cosas más. Luis se autoinculpó de la derrota por no haber sabido "leer" el partido. ¿Debemos creerle o miente ahora al igual que mintió cuando afirmó que si España no llegaba a semifinales del Mundial él se marcharía a su casa? ¿No será que ahora le interesa decir esto como antes le interesó decir lo otro? Excusas de mal pagador. Y la segunda cuestión: Pepu Hernández, que es un santo varón, ha dicho que todo lo que sabe lo aprendió de Luis. Y Pepe Sáez, que es otro bendito, ha comentado que la selección española de baloncesto no compite con la de fútbol. Pero sí lo hace, presidente, sí lo hace. Es esta una sociedad en la que todos competimos y, siendo cierto que no veremos un partido entre las Españas de fútbol y baloncesto, los responsables de nuestro baloncesto tendrían que darse cuenta de que éste es un momento mejor que cualquier otro para tratar de arrebatarle, lícitamente, cuotas de mercado al fútbol. Si Sáez tuviera el colmillo retorcido ya se habría puesto manos a la obra, pero, según me cuentan, es un bendito.

Isinbayeva tendrá que esperar

6 de Septiembre de 2006 - 13:06:48 - Juan Manuel Rodríguez

La pertiguista rusa Yelena Isinbayeva tendrá que esperar mejor ocasión. Estaba cantado que el Príncipe de Asturias de los Deportes 2006 sería para la selección española de baloncesto porque lo contrario habría constituido un auténtico escándalo. Efectivamente los chicos del Marqués de Samaranch se pegaron la correspondiente comilona y, tras el autohomenaje anual, se limitaron a  rubricar la decisión de un jurado más numeroso y cualificado ya que España entera había decidido el pasado domingo que su selección de baloncesto era justa merecedora del premio compuesto por 50.000 euros, una escultura de Miró, un diploma, una insignia y el cariño, el respeto y la admiración de toda una nación.
 
Anoche, en "El Tirachinas", les pregunté a mis compañeros desplazados a Belfast si hasta allí les había llegado el insistente rumor de que Luis Aragonés iba a ser sustituido en breve por Pepu Hernández. Sólo diré que Quique Guasch casi me retira la palabra. Era, claro, una broma, pero con un fondo de amarga realidad para todos aquellos que nos consideramos "futboleros" desde nuestra más tierna infancia. La comparación no es odiosa sino inevitable. De hecho, el propio Luis Aragonés dijo ayer que tenían que "aprender de la selección de baloncesto y de otras como ella". Sí, también de otras porque, aunque ahora estemos viviendo el "boom" del baloncesto, las selecciones españolas de balonmano, waterpolo, fútbol sala o hockey sobre patines, por poner sólo algunos ejemplos, son también selecciones de éxito. Luis ha amagado, pero soy ciertamente pesimista en cuanto a que Villar acabe rematando. Y mucho menos de cabeza.
 
"Pregunten del Irlanda del Norte-España", imploró Paloma Antoranz, jefa de prensa de la Federación Española de Fútbol, en medio de la rueda de prensa ofrecida por Pernía, Raúl y Xavi. Paloma pedía un imposible. ¿A quién le interesa el Irlanda-España? La gente está muy quemada. Y de hecho el subidón de lo conseguido en Japón también ha sido fruto del tremendo batacazo, casi coincidente en el tiempo, del equipo dirigido por Luis en Alemania. Los aficionados han observado muchas diferencias, demasiadas. Del trato calamitoso ofrecido en Kamen, y contado aquí mismo con pelos y señales, hemos pasado al espectáculo de presenciar al NBA Pau Gasol, muletas en ristre, dando saltos de alegría y ondeando, orgulloso, la bandera de España. Isinbayeva, pues, tendrá que esperar. Y no sólo ella, también Rafa Nadal, Zinedine Zidane o mi admiradísimo Andre Agassi. Todos han sido víctimas de la riada del baloncesto español.

Necesitamos más Gasoles y menos Mases

5 de Septiembre de 2006 - 14:40:12 - Juan Manuel Rodríguez

Quiero suponer que la reunión del jurado encargado de otorgar el Premio Príncipe de Asturias de los Deportes 2006 será meramente protocolaria, un acto rutinario al que obliga el savoir faire. El marqués de Samaranch, su hijo el mayor, el editor del diario Sport o el secretario de los que nos queda de Estado para lo que nos queda de Deporte, conocido desde ahora como "Súper Flash" por su innata habilidad a la hora de coger la posición cuando sale el pajarito, tendrían que limitarse a firmar el acta que todos los españoles tenemos memorizada en nuestra cabecita. Nunca una decisión estuvo tan clara, pero como este jurado nos tiene acostumbrados a adoptar algunas decisiones peculiares, deberemos esperar un tiempo prudencial hasta conocer oficialmente lo que todos sabemos ya de forma extraoficial; esto es, que nuestra selección de baloncesto, tras su espectacular triunfo en el Mundial de Japón, se lleva merecidamente el gato al agua.
 
Firmen pues y no nos hagan perder el tiempo. Completen la terna de candidatos finales a la que les obliga el reglamento oficial y déjense llevar por esa auténtica riada humana que el lunes asomó, sólo asomó, su cabecita por la madrileña Plaza de Castilla, transformada para la ocasión en after hours de la ilusión popular. Rubriquen ustedes la decisión y, si así lo consideraran imprescindible, queden para más adelante, pero sepan que cualquier decisión que no fuera la de premiar el esfuerzo titánico de esos jugadores, la hábil dirección del cuerpo técnico o el emocionante gesto de Pepu Hernández, ocultando el fallecimiento de su padre ocurrido tan sólo pocas horas antes de la final para evitar que la mala noticia distrajera la atención de su equipo, no sería comprendida por la gente.
 
El inoportuno Arthur (no sé si con "h" intercalada) Mas acaba de comentar que, llegado el momento, deberíamos preguntarle a Pau Gasol con qué selección querría jugar él, si con la de España o con la de Cataluña. Afortunadamente no hace falta preguntárselo ni a él, ni tampoco a su hermano Marc, ni a su hermanito pequeño, ni a Agustín Gasol, padre de los héroes, ni tampoco a Marisa, madre de los artistas. Pero ni siquiera Arthur, el soltero de oro, podrá amargarnos la fiesta. Queremos más Gasoles y menos Mases. Necesitamos más Gasoles y menos Mases.
 

El milagro de Pepu Hernández

4 de Septiembre de 2006 - 18:40:46 - Juan Manuel Rodríguez

El otro día vi una película que me emocionó realmente. Se trata de El Milagro, dirigida por Gavin O'Connor e interpretada en su papel principal por Kurt Russell. El Milagro cuenta la historia del equipo estadounidense de hockey sobre hielo que participó en los XIII Juegos Olímpicos de Invierno celebrados en Lake Placid, Nueva York. Herb Brooks, el mítico entrenador a quien da vida Russell en la gran pantalla, consiguió que una selección de jugadores universitarios afrontara con éxito el reto de vencer a la todopoderosa y experimentada selección de la Unión Soviética, dominadora absoluta de ese deporte durante más de una década. En las durísimas sesiones de entrenamiento Brooks solía hacer siempre la misma pregunta a sus jugadores, una y otra vez, y otra más, y otra: "¿Tú para quién juegas?". "Para la Universidad de Arizona". "Para la Universidad de Colorado". "Para la Universidad de Georgia". Al final de un partido preparatorio, tras someter a sus jugadores a una auténtica paliza física, Brooks arrancó por fin de su capitán, Mike "Rizzo" Eruzione, la respuesta que llevaba buscando desde hacía tanto tiempo: "¡Me llamo Mike Eruzione! ¡Soy de Winthrop, Massachusettes!". "¿Para quién juegas?". "Yo juego para los Estados Unidos de America". "Hasta mañana chicos". Herb Brooks ya tenía su equipo.

Me parece que el milagro de Pepu Hernández ha sido, por encima de cualquier otro, el de conseguir que la selección por él dirigida conformara un auténtico equipo, una familia deportiva capaz de acabar con los egocentrismos, las falsas vanidades y los nefastos personalismos que tanto daño nos han hecho otras veces. Un equipo, por fin un equipo. Y en unas circunstancias como las actuales en las que uno puede leer, por ejemplo, la noticia de que "la bandera, el nombre y el mapa de España desaparecen de la mayoría de los libros de texto vascos", gestos como los de Pepu Hernández, emocionado mientras escuchaba el himno nacional, o Pau Gasol, llorando a lágrima viva después de la victoria ante Grecia, nos hacen albergar esperanzas de cara al futuro. Porque Carlos Jiménez, Felipe Reyes o Marc Gasol tuvieron muy claro desde el principio que ellos no jugaban para Unicaja de Málaga, Real Madrid o Fútbol Club Barcelona sino para España. Y habrá que reconocer que eso, hoy por hoy, huele a milagro. Y de los gordos.

Dicen que las comparaciones resultan odiosas. Yo no lo creo así. Algo tiene que estar fallando a la hora de planificar el trabajo de la selección absoluta de fútbol cuando, en un país futbolero por excelencia, están siendo baloncesto, balonmano, fútbol sala, Fórmula Uno o motociclismo, por poner sólo algunos ejemplos, los que están obteniendo los éxitos mientras que la selección de fútbol cosecha decepción tras decepción. El éxito del baloncesto debiera hacer reflexionar a los máximos responsables de nuestro fútbol. Incluso el éxito de nuestras selecciones inferiores de fútbol tendría que hacerles reflexionar. ¿Qué pasa? Yo, por si acaso, recojo el testigo que me ha lanzado hoy Federico Jiménez Losantos en La Mañana y propondré a quien manda la sustitución de Luis Aragonés por Pepu Hernández. Lo que no sé es si tengo que dirigirme a Angel Villar o a Joan Laporta.

"¡Defensa, defensa, defensa!"

3 de Septiembre de 2006 - 15:42:45 - Juan Manuel Rodríguez

Dicen que algunos entrenadores de la escuela yugoslava exigían a sus alumnos que fallaran adrede cuando lanzaban a canasta. Recuerdo que cuando oí esa anécdota por primera vez pensé que, independientemente de que fuera verdadera o falsa, encerraba una idea ciertamente original y que resaltaba la importancia que tiene el factor psicológico en el deporte de élite. Imagino que aquellos forjadores de futuros profesionales del baloncesto pensarían que, obligándoles a fallar, llegaría un momento determinado en que aquellos chavales simplemente perderían el miedo a hacerlo. Así de sencillo y así de enrevesado a la vez. Sin miedo, teóricamente no debería producirse el fallo.
 
Los aficionados de la NBA, la genuina cuna del baloncesto-espectáculo, disfrutan con la defensa de su equipo tanto o más que puedan hacerlo con un triple en el último segundo o uno de esos pases espectaculares a que nos tienen acostumbrados. La jalean incluso: "¡defensa, defensa, defensa!"... Con una buena defensa logras dos objetivos al mismo tiempo; el primero es de auténtico Perogrullo ya que, defendiendo muy bien, dificultas que anote tu rival. Mientras que el segundo nos conduce de nuevo directamente a la anécdota yugoslava que contaba al principio: defendiendo muy bien logras también que tu equipo pierda el miedo a fallar en ataque. Y sin el miedo, en teoría, no debe producirse el fallo.
 
No creo que haga falta insistir demasiado en el hecho de que Pepu Hernández es un verdadero obseso de la defensa, casi un enfermo. Ni tampoco en que esa defensa realizada por nuestra selección de baloncesto sobre todo en los dos primeros cuartos del partido, una defensa magistral, completa, hermosa, admirable y madura, fabricó la rotunda victoria ante Grecia, un equipo al que, paradójicamente, Estados Unidos, quizás demasiado seguro de su juego de ataque, consintió que anotara con demasiada facilidad. Así, el talento ofensivo heleno, algo limitado, acabó estrellándose una y otra vez contra el dique dibujado por Pepu sobre la pizarra antes de comenzar el partido.
 
Navarro, Garbajosa, Jiménez... todos perdieron el miedo a fallar. Y, con esa defensa, sin duda merecedora de estudio en todas y cada una de las escuelas de baloncesto del mundo, llegó al final la perfección en el baloncesto de ataque. Fácil y difícil a la vez.
 
En la final, por cierto, estuvo presente Pau Gasol, vaya que si lo estuvo. Estuvo presente desde el minuto 1 hasta el minuto 40. Y no estoy hablando de su presencia en el banquillo. Es esta la culminación del éxito de una generación que lidera indiscutiblemente el extraordinario jugador de los Grizzlies, uno de los talentos deportivos españoles más importantes de toda la historia. Estaba claro que la semifinal contra Argentina no habría podido ganarse nunca por 25 puntos de diferencia, pero la final, casi, casi. Por 23. Tranquilos campeones, tranquilos, porque acabó el partido y ya podéis dejar de defender.

Cayeron almenas más altas que Papaloukas

1 de Septiembre de 2006 - 17:03:44 - Juan Manuel Rodríguez

El maestro Héctor Quiroga (¡cuánto le echamos de menos!) se habría dado cuenta inmediatamente de que la semifinal contra Argentina no podría ganarse nunca "de 25 puntos" tal y como aventuró, de nuevo excitadísimo, el comentarista de La Sexta. Imagino que Juan Manuel López Iturriaga pretendía decir, en realidad, que España no podría vencer a Argentina por 25 puntos como estaba acostumbrada hasta ahora. Lo que sucede es que entre tanto "¡tío, joé!" (sic), a mi tocayo, el de las cuajadas con miel, le traicionó el subconsciente y se equivocó de preposición. Uno puede ser, por ejemplo, de Bilbao, pero un partido de baloncesto sólo se podrá ganar por 25 puntos. El caso es que España ganó a Argentina por un punto, sólo por uno. Suficiente. El domingo la selección de Pepu Hernández luchará por la medalla de oro contra Grecia, la auténtica sorpresa del Mundial de Japón.

Todos pensábamos que el partido sería muy difícil, pero nunca supusimos que lo sería tanto. Y yo creo que hubo una circunstancia que cruzó esa frontera de la dureza que teníamos perfectamente delineada en la cabeza: la ausencia de Juan Carlos Navarro y de José Manuel Calderón, los dos verdaderos motores de esta selección. Es cierto que ambos estuvieron físicamente en el Súper Arena de Saitama, pero no fueron nunca capaces de dinamizar un partido que los argentinos, más listos que el hambre, "italianizaron" hasta sus últimas consecuencias. La buena noticia es que España, con sus dos bases despistados y un Pau Gasol tampoco demasiado entonado, supo sobrevivir al partido planteado por el otro Hernández y acabó venciendo a la vigente campeona olímpica y subcampeona del mundo. Lo que fue incapaz de regalarnos la selección de fútbol nos lo está devolviendo ahora la de baloncesto.

En cuanto a la otra semifinal, ahora resulta que todos los especialistas sabían que la selección de Estados Unidos no iba a ganar la medalla de oro. Como decía el del chiste, "me joroban los profetas". Hemos conocido que la selección norteamericana no ganaría el Mundial sólo en el preciso instante en que los árbitros han pitado el final del partido porque, incluso jugando por debajo del nivel mínimo exigible a cualquier equipo de la NBA, los americanos han acogotado a los griegos hasta el último momento. Me alegro por Grecia. Y también me alegro por su seleccionador, que siempre me cayó muy bien, no sé por qué. Pero, no nos engañemos, sobre todo me alegro por España. Si Diamantidis se creyó a pies juntillas eso de que habían caído torres más altas que Lebron James, ¿por qué no habríamos de derribar nosotros ahora la almena de Papaloukas? Habrá que ganar ese histórico partido con un buen par de preposiciones.


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